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La Presencia Del Adverbio en El Sujeto: Sustantivación y Modalidad

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La presencia del adverbio en el sujeto: sustantivación y modalidad

Article · January 2014

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Francisco J. Rodríguez Muñoz


Universidad de Almería
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Signos Lingüísticos, vol. X, no. 19, January-June, 2014, 132-143

THE PRESENCE OF ADVERBS IN SUBJECTS:


NOMINALIZATION AND MODALITY

MARÍA GÓMEZ MESAS*


FRANCISCO J. RODRÍGUEZ MUÑOZ**
Universidad de Almería

Abstract: The aim of this text is to shed some light on the syntactic interpretation and
analysis, firstly, of those adverbial syntagms or groups that, having suffered a nomina-
lization process, can function as the subject of a sentence. Secondly, it focuses on the
characterization of an adverb when, apart from having the function of a modifier, it
has a modal value in relation to the nucleus of the nominal syntagm where it appears. In
order to do so, it is necessary to pay attention to pragmatics to describe the functionality
of such adverbs.

KEYWORDS: PRAGMATIC ATTENUATION; NOMINALIZATION; COPULATIVE CLAUSE; ADVERBIAL SYNTAGM; SYNTAX.

RECEPTION: 12/06/14 ACCEPTANCE: 06/02/15

*
[email protected]
**
[email protected]

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Signos Lingüísticos, vol. X, núm. 19, enero-junio, 2014, 132-143

LA PRESENCIA DEL ADVERBIO EN EL SUJETO:


SUSTANTIVACIÓN Y MODALIDAD

MARÍA GÓMEZ MESAS*


FRANCISCO J. RODRÍGUEZ MUÑOZ**
Universidad de Almería

Resumen: Esta nota pretende esclarecer la interpretación sintáctica y el análisis, en


primer lugar, de aquellos sintagmas o grupos adverbiales que, al haber sufrido un
proceso de sustantivación, pueden funcionar como el sujeto de una oración. En
segundo lugar, se discute la caracterización de un adverbio cuando, además de fun-
cionar como modificador, tiene valor modal en relación con el núcleo del sintagma
nominal donde aparece. Con este propósito, resulta necesario acudir a la pragmática
para describir la funcionalidad de tales adverbios.

PALABRAS CLAVE: ATENUACIÓN PRAGMÁTICA; NOMINALIZACIÓN; ORACIÓN COPULATIVA; SINTAGMA ADVERBIAL; SINTAXIS.

RECEPCIÓN: 12/06/14 ACEPTACIÓN: 06/02/15

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[email protected]
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[email protected]

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MARÍA GÓMEZ MESAS/FRANCISCO J. RODRÍGUEZ MUÑOZ

INTRODUCCIÓN

N
o pocos modelos de análisis sintáctico se han afanado en reivindicar “la
forma por la forma”, relegando el significado a un segundo plano. Desde
nuestro punto de vista, la marginación de la semántica y la concepción
de una “gramática pura” o de una “sintaxis autónoma”, basada exclusivamente en las
relaciones entre las formas, concebidas como responsables últimas del significado,
alejadas del usuario y aisladas de un contexto, carece actualmente de sentido.
En consecuencia, forma, significado y uso —la triada del signo lingüístico a la
que se refería Morris (1985)— se implican con recíproca correspondencia. Tanto
es así que, en las páginas iniciales de la Nueva gramática de la lengua española (Real
Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española,1 2009), se
reconoce que la pragmática resulta necesaria para la explicación de un buen número
de fenómenos gramaticales. En otras palabras, la gramática no debe prescindir siem-
pre del contexto; es decir, contamos con un vasto repertorio de recursos pragmáticos
que se asocian, directa o indirectamente, a la gramática, revelando la existencia de
una interfaz entre la forma, el significado y el uso, que resulta fundamental a la hora
de describir funcionalmente la sintaxis de una lengua.
No es nuestra intención presentar aquí la gramática y la pragmática como dos
enfoques irreconciliables, sino más bien lo contrario, pues estamos convencidos de
que aunque se trata de disciplinas distintas, son complementarias (cfr. Leonetti, 2008).
Tomando como base las ideas precedentes y sin desviarnos de los objetivos concretos
de este trabajo, nos centraremos en: a) la naturaleza sintáctica del sintagma o grupo
adverbial en función de sujeto y b) la presencia del adverbio como modificador
modal de un núcleo nominal. A pesar de que ambos son de naturaleza gramatical,
la modalidad —relacionada con la presencia del enunciador en el enunciado— es
un rasgo que no debe pasar inadvertido al tratar aquellos adverbios que funcionan
como atenuadores o intensificadores; esto es, cuando se convierten en verdaderas
categorías de naturaleza pragmática (cfr. Briz, 1995, 1997 y 1998).

1 En adelante, Real Academia Española se abreviará como RAE, y la Asociación de Academias de la


Lengua Española, como ASALE.

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La presencia del adverbio en el sujeto...

LA PRESENCIA DEL ADVERBIO EN EL SUJETO


Esta sección constituye el eje central de nuestra discusión en torno a la presencia
del adverbio en el sujeto. Por un lado, prestamos atención a la sustantivación de los
sintagmas o grupos cuyo núcleo es un adverbio y, por otro, nos referimos al adver-
bio que, desde una perspectiva microsintáctica, funciona como modificador de un
núcleo nominal pero que, además, puede tener carácter modal en relación con este.
En el último caso, resulta inevitable situarnos en la interfaz sintáctico-pragmática.

Sintagma adverbial sustantivado en función de sujeto


Al atender la categoría gramatical, la función sintáctica de sujeto está desempeñada
normalmente por sustantivos (o grupos nominales), pronombres (o grupos pronomi-
nales) y oraciones subordinadas sustantivas (RAE y ASALE, 2009: 2529). No obstante,
existen casos en los que el lugar del sujeto puede estar ocupado por otras clases de
palabras y sintagmas, como los adverbios y los grupos adverbiales. La consideración
de dichos sintagmas como sujetos ha dado lugar a diferentes interpretaciones y
propuestas de análisis.
Los sintagmas adverbiales, por definición, son aquellos cuyo núcleo sintáctico es
un adverbio. Tales construcciones desempeñan a menudo las funciones de comple-
mento circunstancial, complemento del adjetivo y complemento de otro adverbio.
En construcciones con verbos copulativos, a veces se identifican con el atributo (La
situación económica está mal, donde mal es atributo) y, más inusualmente, se acepta
que el sintagma adverbial llegue a ejercer la función de sujeto en la oración.
Aunque no es objeto de esta nota, la consideración funcional de sujeto a pro-
pósito de otros sintagmas o grupos, como aquellos que van introducidos por una
preposición, tampoco ha estado exenta de controversia en la reflexión gramatical.
En consecuencia, el sintagma preposicional en el ejemplo (1) podría interpretarse
como el sujeto de la oración —equivalente a nosotros—, como un circunstancial de
modo —conmutable por así, conjuntamente, etcétera— o, incluso, como un atributo
del sujeto o como un predicativo de un sujeto nulo —permutable, en ese caso, por el
adjetivo juntos— (cfr. Gaínza, 1973; Martínez García, 1977; Cano, 1982; Gutiérrez,
Iglesias y Rodríguez, 1984 y Suñer, 1988).

(1) Entre tú y yo acabaremos el trabajo

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Ahora bien, la sustitución por un adverbio no es posible en (2), donde el grupo ad-
verbial Dentro de la casa es propiamente reemplazado por una forma pronominal (ese):2

(2) Dentro de la casa es el lugar idóneo para resistir el frío

En este ejemplo, el núcleo del sintagma adverbial dentro de la casa es el adverbio


dentro, mientras que de la casa es su complemento. Si elidimos el adverbio (La casa es
el lugar idóneo para resistir el frío), en la oración resultante se observa claramente que
el sujeto es la casa y no cambia el sentido con respecto a la anterior, pues se sobren-
tiende que nos referimos al interior de la casa. Sin embargo, cuando mantenemos
el adverbio dentro, hay una mayor reticencia a considerar dentro de la casa el sujeto
de la oración, pues el adverbio no genera morfemas de persona y número en el
verbo por ser una palabra invariable. Lo mismo ocurre con los sintagmas adverbiales
formados por una sola palabra:

(3) Tarde es mejor que nunca

En (3), al ser el adverbio temporal tarde una palabra invariable, no hay concor-
dancia posible con el verbo ser. Ahora bien, podríamos pensar que la concordancia
en (2) tiene lugar entre el verbo (es) y el complemento del adverbio (de la casa). En
tal caso, el núcleo del sintagma sería la casa, y dentro de, un complemento. Por ende,
se trataría de un sintagma nominal, en lugar de adverbial, cuyo núcleo sí concor-
daría con el verbo (Dentro de la casa es el lugar idóneo para resistir el frío). Aun así,
al cambiar de número el sustantivo y el verbo, nos percatamos de que la oración
resultante es agramatical (*Dentro de las casas son los lugares idóneos para resistir el
frío), por lo que tampoco este análisis sería acertado.

2 Desde una perspectiva logicista, Russell (1919) discute dos tipos de cláusulas copulativas; a saber,
predicativas e identificacionales. De acuerdo con este autor, los nombres propios lógicos vienen
representados en las lenguas naturales por los demostrativos este, ese, etcétera, que carecen de
contenido descriptivo. Según Mikkelsen (2005: 118-130), quien retoma la propuesta de Higgins
(1979), las cláusulas identificacionales con sujeto pronominal (i. e., Ese es el lugar idóneo para resistir
el frío) reciben la denominación de especificacionales; en cambio, las oraciones identificacionales con
un sujeto expresado mediante un grupo nominal encabezado por un determinante (i. e., Esa casa
es el lugar idóneo para resistir el frío) son ecuativas.

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En (4) comprobamos, una vez más, que el análisis anterior no es posible, pues
si interpretamos que las cortinas es el núcleo del sintagma nominal o sujeto, no hay
exponentes formales que permitan la concordancia con el verbo ser:

(4) Detrás de las cortinas es un buen sitio para esconderse (cfr. RAE y ASALE, 2009:
2535)

Con respecto al ejemplo citado en (4), conviene tener en cuenta la explicación


que proporciona la Nueva gramática de la lengua española:

Se ha observado que en la lengua conversacional de muchos países resultan comunes


secuencias como Detrás de las cortinas es un buen sitio para esconderse o como Ahora es
la mejor hora para estar serenas (Martín Recuerda, Arrecogías). […] Un rasgo notable
de estos grupos adverbiales y preposicionales es el hecho de que sustituyen solo a los
adverbios demostrativos cuando contienen información referencial suficiente para
aportar la identificación que se requiere. Se diría, por ejemplo, Le encanta esconderse
detrás de gruesas cortinas, pero resulta muy forzada la variante Detrás de gruesas cortinas
es un buen sitio para esconderse. (RAE y ASALE, 2009: 2535)

Gili Gaya afirma que “toda palabra, frase u oración que sirva de sujeto queda
sustantivada por este solo hecho” (1983: 207). Partiendo de esta idea, sería legítimo
sostener que los sintagmas adverbiales de (2), (3) y (4) se han sustantivado, dando
lugar a una unidad con carácter sustantivo y función de sujeto. A pesar de que la
estructura interna del grupo Dentro de la casa (2) está formada por un núcleo adverbial
y un complemento, esta equivale en su conjunto, como ya dijimos, a un sustantivo:
Ese es el lugar idóneo para resistir el frío. Lo mismo ocurre con el sintagma adverbial
Detrás de las cortinas (4), cuya conmutación resultante sería: Ese es un buen sitio para
esconderse. El caso de la oración Tarde es mejor que nunca (3) es más simple aún, pues
tan solo se ha sustantivado el adverbio tarde, único elemento del sintagma.
A partir de los análisis anteriores, deducimos que la única posibilidad coherente
para establecer un sintagma adverbial como sujeto es considerar que este se ha sus-
tantivado y constituye una unidad sintáctica. Además, solo nos encontramos con
posibles sintagmas adverbiales sujetos de predicados nominales y, más frecuente-
mente, con el verbo ser, el verbo copulativo por excelencia. En dichas construcciones
copulativas, el sintagma pierde su carácter adverbial para acercarse al nominal, hecho

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que no sería posible en otro tipo de predicados, donde conservaría su naturaleza


adverbial: Para resistir el frío, quédate dentro de la casa; Puedes esconderte detrás
de las cortinas; Más vale tarde que nunca.

El sintagma adverbial en el marco de las construcciones copulativas


Otra cuestión que conviene aclarar es la referente al tipo de oración copulativa que
encontramos en (2), (3) y (4); tales estructuras suelen dividirse en dos grandes grupos:
a) oraciones copulativas caracterizadoras y b) oraciones copulativas identificativas.3
Mientras que las primeras expresan características (Arantxa es simpática), las segun-
das se distinguen principalmente porque el atributo tiende a aparecer antepuesto
y el sujeto en posición posverbal (Su problema es la falta de tiempo = Su problema es
ese) (cfr. Fernández Leborans, 1999; Pinuer, 2005 y RAE y ASALE, 2009). De acuerdo
con esta distinción, si sustituimos los sintagmas adverbiales de (2), (3) y (4) por
los demostrativos ese o eso, comprobamos que desempeñarían la función de sujeto.
Desde un punto de vista semántico, los primeros segmentos de las construcciones
copulativas identificativas (2), (3) y (4), que son grupos adverbiales, no aportan
cualidades acerca de los segundos segmentos, sino que les otorgan una determinada
referencia que destaca entre otras posibles.
Además, cabe añadir que en los ejemplos citados, donde asumimos que el sintagma
adverbial que encabeza la oración es el sujeto de la construcción copulativa, la posición
preverbal no siempre es marca de sujeto, pues también es posible encontrar el orden
inverso: Un buen sitio para esconderse es detrás de las cortinas, El lugar idóneo para
resistir el frío es dentro de la casa. Por tanto, este tipo de estructuras en las cuales el
sujeto viene representado por un sintagma adverbial ha de relacionarse con las ora-
ciones copulativas identificativas, a pesar de que el orden de los constituyentes pueda
intercambiarse. De hecho, desde una perspectiva pragmática, dicha permutabilidad
nos llevaría a vincular las construcciones (2), (3) y (4) con las oraciones copulativas
enfáticas o de relieve; esto es, aquellas que seleccionan un segmento focal (Dentro de
la casa, Tarde, y Detrás de las cortinas, respectivamente).

3 A estas subclases habría que añadir una tercera, las copulativas ecuacionales o escindidas del tipo
A ti es a quien quiero (cfr. Herrero, 1992).

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ADVERBIO MODIFICADOR CON VALOR MODAL DEL NÚCLEO DE UN SINTAGMA


NOMINAL EN FUNCIÓN DE SUJETO
Tampoco está libre de polémica la caracterización del adverbio como modificador del
núcleo de un sintagma nominal sujeto, sobre todo cuando opera pragmáticamente
como marcador de modalidad. Antes que nada, es preciso advertir, siguiendo la línea
de Martín Zorraquino (1999: 26), que el término modalidad es polisémico y, por esa
razón, conviene aclarar que, en su sentido más clásico (cfr. Bally, 1942), se opone
al ámbito del dictum (lo dicho, el contenido proposicional). Así pues, el concepto
de modalidad guarda relación con la actitud del hablante, la subjetividad y la fuerza
ilocutiva o intencionalidad que se acoplan a “lo dicho”.
La RAE y la ASALE (2009: 2537) señalan algunos adverbios cuyo cometido básico
es resaltar o enfatizar determinados segmentos de la oración y los denomina adver-
bios de foco o focales: aun, incluso (de inclusión); excepto, solo (de exclusión); cerca
de, prácticamente (de aproximación), entre otros. Dentro del grupo de los adverbios
focales, existen algunos que tienen carácter modalizador, normalmente asertivo:

(5) Solo él sabía la respuesta a tantas preguntas

En (5), el núcleo del sintagma nominal en función de sujeto es el pronombre


personal él, ya que el adverbio focal solo lo modifica sin llegar a convertirse en el nú-
cleo del sintagma. Podemos ver claramente cómo se establece la concordancia entre
sujeto y predicado: Solo él sabía la respuesta a tantas preguntas/Solo ellos sabían la
respuesta a tantas preguntas. Esta misma situación se produce en todos aquellos grupos
nominales que desempeñan la función de sujeto e incluyen este tipo de adverbios.
Además de los adverbios focales, existen otros que actúan como modalizadores
—por ejemplo, intensificando o atenuando el contenido proposicional— del núcleo
del sintagma nominal en función de sujeto. Estos suelen complementar a adverbios
y adjetivos. También pueden funcionar como adjuntos de un sustantivo, tal como
ocurre con los adverbios focales. De ese modo, su supresión no afectaría la correcta
construcción del sintagma, pero sí tendría consecuencias en el plano de la modalidad;
es decir, perderíamos información pragmática acerca de la actitud y la subjetividad
del hablante, que van más allá del plano formal.
Siguiendo a Hernández Alonso “el adverbio intensivo puede incidir sobre un
sustantivo cuando este tiene un valor cualitativo, es decir, cuando su significación
es connotativa” (1996: 620). En ese caso, como comprobamos en (6), el sustantivo
adquiere carácter adjetivo:

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(6) Es muy hombre

No obstante, como observamos en (7), también puede ocurrir que el sustantivo man-
tenga su carácter nominal cuando es complementado por adverbios modalizadores:

(7) Casi todos conocían la noticia

En (7), concretamente, el adverbio casi actúa como un atenuador aproximativo


del núcleo del sintagma nominal en función de sujeto (todos). En consecuencia, el
adverbio quedaría incluido dentro del sujeto y funcionaría como modificador
del núcleo.
Parecido al caso anterior es el del adverbio atenuador aproximativo como, que
también puede actuar como complemento de un sustantivo: Sentía como remordi-
miento de haber dado a su marido una familia que era un problema económico (Alcina
y Blecua, 1988: 1073).

(8) Lo tendré porque lo tengo que tener. O no entiendo el mundo. A veces,


cuando ya estoy segura de que jamás, jamás…, me sube como una oleada de
fuego por los pies y se me quedan vacías todas las cosas, y los hombres que
andan por la calle y los toros y las piedras me parecen como cosas de algodón.
(García Lorca, 1982: 91-92)

Al atender a la semántica del texto, en (8) el primer como es un atenuador apro-


ximativo que modifica al sustantivo oleada y, por lo tanto, forma parte del sintagma
nominal en función de sujeto como una oleada de fuego. Otros análisis más formalistas
tal vez habrían rechazado la posibilidad de un sujeto introducido por un adverbio,
interpretando el segmento como una oleada de fuego como un sintagma adverbial
con función de complemento circunstancial de modo. Dicha postura consideraría
que el sujeto de la oración se encuentra elidido y que es este el que sube como una
oleada de fuego por los pies (ø sube así). Sin embargo, si aceptamos esta última opción,
el sujeto debería aparecer expreso anteriormente en el texto, pero esto no sucede.
Una función similar es la que desempeña el modalizador como el cual aparece más
adelante en (8), pues también se trataría de un atenuador aproximativo que modifica
a un sustantivo (cosas). En la oración donde aparece, como pertenece al atributo como
cosas de algodón y no es posible que desempeñe la función de complemento circuns-
tancial de modo. Por consiguiente, reafirmamos la idea de que el sintagma como una

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oleada de fuego tampoco debería considerarse un complemento circunstancial, sino


un sujeto, pues resultaría incongruente realizar dos análisis diferentes de estructuras
similares. Incluso en el Diccionario de la Real Academia Española se hace eco de
su carácter aproximativo en la tercera acepción dedicada al adverbio modal como:
“Aproximadamente, más o menos. Hace como un año que vivo aquí ” (RAE, 2001: 601).

CONCLUSIÓN
Nuestra discusión acerca de la presencia del adverbio en el sujeto representa, ante
todo, una matización de las categorías gramaticales que se proponen como can-
didatas para ser el sujeto de una oración; estas son, normalmente, sustantivos o
pronombres (y sus grupos o sintagmas) u oraciones subordinadas sustantivas (cfr.
RAE y ASALE, 2009). En efecto, aunque esta sea la tendencia más general, ya desde la
década de 1970 se plantea la existencia de sintagmas preposicionales a los cuales les
corresponde la función de sujeto y, en esta ocasión, hemos querido destacar el caso
de aquellos sintagmas adverbiales que, sustantivados, se comportan asimismo como
sujetos oracionales.
Basándonos en las teorías y en los ejemplos que hemos ofrecido a lo largo de este
trabajo, sostenemos que tanto los sintagmas adverbiales como los sintagmas nomi-
nales que incluyen adverbios pueden desempeñar la función sintáctica de sujeto en
la oración. En el primer caso, podría cuestionarse dicha función, dada la inexisten-
cia de exponentes formales mediante los cuales se pueda establecer la concordancia
del verbo con el adverbio. Por ello, para aceptar que el sujeto de una oración es
un adverbio o un sintagma adverbial, es necesaria su sustantivación, de modo que
constituya una unidad sintáctica equivalente a un sustantivo. En el segundo caso, no
hay duda alguna de que el sintagma nominal no dejará de ser sujeto por incorporar
un adverbio que modifique su núcleo, pues la categoría gramatical fundamental del
sintagma seguirá siendo el sustantivo.
Una futura línea de reflexión acerca de los grupos adverbiales que funcionan
como sujeto debería ahondar en el hecho de que esta circunstancia se produzca
exclusivamente en el marco de las construcciones copulativas. Por consiguiente,
sería importante preguntarse por qué no puede darse dicho proceso en otro tipo
de oraciones si la explicación en la que hemos basado nuestra discusión ha sido la
sustantivación de tales sintagmas. Así, algunos trabajos defienden que ciertos ad-
verbios y sintagmas preposicionales pueden realizar la función de sujeto en estruc-
turas existenciales aunque no concuerden con el verbo (Aquí falta un vaso, En esta

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tienda hay pan) (cfr. Fernández Soriano, 1999). No obstante, estas teorías se alejan
de nuestras hipótesis, pues no se basan en la sustantivación de dichos sintagmas ni
atienden a las construcciones copulativas. Asimismo, a nuestro juicio, convendría
determinar de manera más explícita los puntos de contacto que existen entre las
estructuras formadas por sintagmas adverbiales sustantivados y las denominadas
copulativas enfáticas o de relieve, puesto que en estas, como en las nuestras, el verbo
ser constituye un elemento con función focalizadora.
Por último, hemos reivindicado una mayor permeabilidad entre las consideracio-
nes propiamente gramaticales y aquellas otras que se relacionan con la pragmática.
Específicamente, hemos demostrado cómo es posible llegar a una interpretación
sintáctica a partir del carácter modal que incorporan ciertas formas adverbiales que
aparecen en las construcciones analizadas.

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