De La Tradición Hispánica: N Este Número
De La Tradición Hispánica: N Este Número
de la Tradición Hispánica
10
EN ESTE NÚMERO:
■ HOMILÍA, MÁRTIRES TRADICIÓN, por el R.P. Edgardo Albamonte,
DE LA
Octubre de 2013
Órgano editor de la
Consejo de RedaCCión
Ricardo Muskett
Carlos joaquín FeRRi
Marcelo Luis BianChetti
Vocales
Miembros Correspondientes
josé Miguel GaMBRa
Miguel ayuso
Carlos Pérez de tudeLa
Madrid, España
Secretaría General
santana 486 (C.P. 1642), san isidro, Provincia de Buenos aires, argentina
lozier@[Link]
[Link]/revistacustodia
[Link]/htCvii
Editorial
t
ienes en tus Manos el número 10 de nuestra revista Custodia de
la Tradición Hispánica, lo cual significa que hemos podido sobre-
vivir a lo largo de esta primera decena de ediciones, superando
las adversidades de los tiempos en que el señor nos ha puesto para li-
brar nuestra batalla.
La brega no nos ha sido nada fácil, por lo cual nuestra alegría es mu-
cho mayor, porque nos hemos nutrido en la adversidad, para avanzar
en el buen camino que nos fijamos aquel 25 de julio, día de santiago
apóstol, de 1996, cuando fundamos la hermandad tradicionalista Car-
los vii, para levantar en el Río de la Plata las gloriosas banderas de la
L
tradición carlista.
MáRtiRes de La
tRadiCión 2013
PRonunCiada PoR eL R.P.
edGaRdo aLBaMonte en La Fes-
tividad de Los MáRtiRes de La
heRMandad tRadiCión eL 9 de MaRzo de
tRadiCionaLista 2013, duRante La santa Misa
ConvoCada PoR La heRMandad
CaRLos vii
Mártires de la Tradición
La intención de esta Misa con la convocatoria anual; todos ustedes la conocen: ho-
menajear y rezar por las almas de los Mártires de la tradición.
Los difíciles tiempos que atravesamos favorecen las definiciones doctrinales y la bús-
queda de la clarificación histórica...
4 Custodia
y por eso nos sorprende el asombro y también el recha-
zo de algunos católicos de estas tierras, por la unión que
hace nuestra hermandad Carlos vii del tradicionalismo
carlista (pura defensa de la Cristiandad) con el “tradiciona-
lismo religioso”, defensa de la Misa y doctrina de siempre...
y muchos más...
esto es muy distinto a los principios de “otras derechas” (aunque el término no sea el
correcto). hay clara definición religiosa en el Carlismo: ¡DIOS, PATRIA, FUEROS Y REY!
Custodia.. 5
“Era la Fe religiosa unida a cuanto quedaba todavía (jurídica y ambientalmente) de la
civilización a la que dio origen (la Cristiandad) enfrentados con la ideología y realización
histórica de la revolución religiosa y política (que es antirreligiosa y antropocentrista en su
fondo e intenciones)”. afirma Gambra.
Pues aquí en américa pasó otro tanto en el mismo tramo del siglo XiX. Con sus lógicas
diferencias. es también el enfrentamiento de dos mundos antagónicos: La Cristiandad
hispana y la Revolución.
Por eso, en este homenaje anual de los Caídos por la tradición Católica hispana, no
podemos olvidar a don santiago de Liniers, Conde de Buenos aires, primer mártir de
la Causa en estas tierras con sus compañeros; al venerable obispo de Buenos aires,
Monseñor Benito de Lue, envenenado por los revolucionarios según varios autores; a
Fray josé de las ánimas, superior de los Bethlemitas con don Martín de álzaga y com-
pañeros, por fidelidad al Rey en 1812; al Coronel olañeta, y tantos más... y también a
los combatientes destacados por la Causa, como el arequipeño General Goyeneche y
todos los que combatieron contra la impiedad, como el pueblo cristiano denominó a la
revolución iniciada en Mayo de 1810.
Queridos cófrades y amigos que nos acompañan: la intención de estas Misas es “la de
siempre”: honrar a los Mártires de la tradición, martirizados por la revolución. ¡a todos! y
la finalidad principal de nuestra hermandad es defender la doctrina política católica frente
a la confusión entre los mismos cristianos.
6 Custodia
Discurso de Felipe Widow Lira
PoLítiCa
Q ueRidos aMiGos:
aquél chileno grande que fue el padre años. en este caso, aquellos cuyo juicio
osvaldo Lira tenía muchas virtudes, pero ha quedado oscurecido por la amistad
una que se destacaba singularmente: su son los queridos josé Miguel Gambra y
fidelidad en la amistad. Paradójicamente, Miguel ayuso. a ellos debéis pedir expli-
esta virtud era causa de uno de sus más caciones por la pesada carga de escu-
notorios defectos o debilidades: cuando charme otra vez.
de sus amigos se trataba, el juicio racio- y aunque pueda parecer lo contrario,
nal quedaba completamente oscurecido. esta introducción no es sólo un recurso
todo era bueno en sus amigos. si alguno retórico de falsa modestia, sino que tiene
tenía aspiraciones filosóficas, aunque un fundamento in re: no es razonable que
fuese tonto de capirote, entonces el cura un americano, cuyo contacto con la tradi-
lo situaba inmediatamente en la escuela ción política que encarna el carlismo está
de atenas, y no abajo, sentado entre los mediado por una gran distancia, no tanto
presocráticos, sino de pie y al centro, con geográfica como histórica, en cuanto que
Platón y aristóteles. otro que le llevase en los doscientos años de revolución no
una poesía, aunque fuese el bodrio más ha habido, en las provincias americanas
detestable que se pueda imaginar, que- de las españas, una reacción semejante
daba igualmente ubicado en el Monte a la carlista en la península. no es razo-
Parnaso. y no eran juicios hipócritas ni nable, digo, que tal americano tome la pa-
falsas adulaciones, lo que hacía el padre labra en un lugar en el que se encuentran
osvaldo, sino que era, verdaderamente, reunidos tantos carlistas de tomo y lomo,
el efecto de una amistad hipertrofiada. algunos de los cuales han consagrado su
sólo un defecto semejante explica el vida entera a la defensa de aquella sagra-
hecho de que me encuentre hablando en da tradición que es el alma de la verdade-
esta reunión por segunda vez en dos ra españa (permitidme hacer una brevísi-
Custodia.. 7
chica”. no había contradicción sino orgá-
nica coherencia entre el amor a Chile y el
amor a españa. Quizá el mejor ejemplo
de ello sea el primero que encontramos
en nuestra joven historia particular: las
cartas que enviase, a Felipe ii, Pedro de
valdivia, fundador de santiago del nuevo
extremo y de todas las primeras ciudades
de Chile, dan buena cuenta de esa natu-
ral coherencia entre el amor a Chile y a
españa, que en un chileno se encarnaba
en el amor al rey.
Para desgracia nuestra, en menos de
20 años la mal llamada independencia
había roto los cauces de ese amor natu-
ral, y en 1830 un chileno ya no sabía qué
debía amar. La historia americana de los
siglos XiX y XX, que es la historia del
caos constitucionalista, de las guerras ci-
ma mención de honor de un carlista que viles interminables, de los enfrentamien-
es ejemplo de entrega a la causa: don tos entre países artificialmente constitui-
Manuel de santa Cruz. Pienso que, por el dos –que, hasta hace nada, lo tenían todo
testimonio de su actividad incansable, de- en común–, esta historia, no es más que
bía ser nombrado presidente de las ju- el reflejo de unos pueblos sin alma, sin
ventudes carlistas). identidad, en búsqueda de una definición
Por ello, porque no es razonable que ideológica que les diga lo que son. empe-
yo esté hablando en este lugar, es que ño infructuoso porque está apriorística-
me limitaré a decir cuatro palabras sobre mente cerrado a lo único que puede dar
lo que el carlismo significa para un ameri- respuesta a aquella inquisición: los pue-
cano después de doscientos años de re- blos americanos son españa, y si no son
volución liberal en américa, en los que ha españa, entonces no son nada.
sido casi completamente aniquilada Pero esta verdad como un templo,
nuestra alma española. aunque pueda satisfacer intelectualmente
Como todos sabemos, un chileno de para explicar a un chileno lo que es Chile,
1810, y de los trescientos años preceden- lo somete, a la vez, a una gran angustia:
tes era tan español como un castellano, si la revolución parece haber triunfado, y
un navarro o un catalán. su piedad patrió- ya no quedan más que cenizas de lo que
tica se realizaba en el amor y servicio al Chile verdaderamente es ¿cómo se con-
rey y a españa, según las exigencias con- creta su amor a la patria? ¿cómo se con-
cretas de justicia que le imponía su perte- tribuye al bien común en esta circunstan-
nencia a lo que se ha llamado la “patria cia de desenraizamiento? ¿Qué forma
8 Custodia
adquieren sus deberes de justicia gene- cilmente la continuidad histórica de las
ral? sociedades. Pero lo que quiero enfatizar
es aquí donde el carlismo comienza a con esta exageración es el hecho de que,
tener una significación especialísima para en el mismo sentido en que entendería-
todo americano bien nacido: a nadie se le mos lo que un hombre de la calle dice
oculta que los procesos revolucionarios cuando dice que Chile no es españa, así
sufridos por la américa española se repli- también, en ese mismo sentido, esta es-
caron de un modo casi idéntico en la mis- paña presente no es españa. es que la
ma península. Casi la única diferencia es península ha sufrido los embates revolu-
que aquí habéis conservado el nombre, cionarios tanto o más que las provincias
pero esto produce más equívocos que transoceánicas.
otra cosa: tiendo a estar de acuerdo con Pero hay una diferencia entre lo que ha
aquellos historiadores liberales que sos- sucedido en uno y otro lado del atlántico:
tienen que españa ha nacido en 1812. por alguna razón, perdidas las guerras in-
esta españa, la de los juancarlos rajoyes dependentistas –guerras civiles peleadas
y zapateros, no tiene nada que ver con la para españa por leales criollos, y no gue-
españa que amamos y que nos define en rras entre pueblos oprimidos y fuerzas in-
nuestra naturaleza política singular. Por vasoras, como nos ha querido vender a
supuesto que en esto hay una exagera- historiografía liberal–, no hubo ya ninguna
ción, porque no se puede romper tan fá- reacción auténticamente española en
Custodia.. 9
américa. esto es, no hubo una reacción la degrada. es necesario traducirla en ac-
que bebiese en las fuentes de la mejor tra- ción, por insignificante que sea, y esa ac-
dición política de la cristiandad, que en- ción debe ser proporcionada a las circuns-
carno la españa católica. ha habido, en tancias históricas en que se vive.
américa, muchos y grandes hombres que ahora bien. si esto es lo que significa
han defendido y conservado la memoria el carlismo para un americano, es nece-
de esa tradición, pero no han sabido darle sario decir una palabra sobre lo que no
esa vitalidad que le es propia, que es la vi- significa: estos doscientos años no han
talidad política: la concreción de la tradi- transcurrido en vano y, mal que nos pese,
ción en una acción, en una praxis creativa el carlismo en su concreción histórica pe-
de realización del bien común. ninsular no da, a los americanos, una res-
en la península, por el contrario, hizo puesta a aquella angustia que describía
aparición el carlismo. el carlismo es el hace un momento: la angustia que gene-
único fenómeno auténticamente político, ra la conciencia de unos deberes políticos
en todas las españas, de una reacción cada vez más difíciles de precisar; la an-
contra la revolución que no es pura reac- gustia por la necesidad de contribuir al
ción, sino intento de reconstrucción de un bien común en unas circunstancias cada
orden político conforme a las exigencias vez más hostiles; la angustia, en fin, por
tanto del orden natural como del sobrena- dar forma concreta al amor a la patria. el
tural; que no inventó nada, pero sí supo sentido de realidad nos indica que una
buscar creativamente los medios que se acción política eficaz no pasa por tomar
adecuen al momento histórico en el que para sí el magnífico ejemplo peninsular
le corresponde dar combate. del carlismo como una suerte de ideal his-
Por esto es que todo americano que tórico y sentarse cómodamente en la po-
ame a españa como su patria, se siente sición de espectador de la tragedia políti-
inmediatamente identificado con el carlista ca y social presente, limitándose, a lo
cuando se lo encuentra, porque la defen- más, a la función de juez moral de los ac-
sa de la españa católica es una, sea que tores de ese desastre.
se haga en la península, en el Perú o en tal actitud –que, desgraciadamente,
Chile. en este sentido, aunque el carlismo no es rara entre muchos defensores ame-
tiene, en su concreción, unos rasgos es- ricanos de la tradición–, es la consecuen-
trictamente peninsulares, en su núcleo cia de ceder a una tentación más propia
esencial goza de una suerte de universa- de liberales, que describe magníficamen-
lidad hispánica, por lo que no es posible, te tocqueville:
en cierto sentido, ser español y católico –
de cualquier lado del océano– y no ser “veo una multitud innumerable de hom-
carlista. Pero para el americano hay más: bres semejantes o iguales que se mueven
la historia del carlismo peninsular es ejem- sin reposo para procurarse pequeños y vul-
plo de que la tradición política recibida no gares placeres de que llenar su alma. Cada
puede ser conservada como una pieza de uno, retirado al margen de las cosas, es co-
museo, porque entonces se la deforma y mo extranjero al destino de los demás...;
10 Custodia
vive con sus conciudadanos, está a su lado, verse imposibilitado de entregarse a una
pero no los ve; los toca y no los siente en su obra colectiva”.
alma; no existe más que para sí y por sí...”.
Quienes han viajado por américa, pue-
Quizá el único aspecto de esta descrip- den dar testimonio de esa ausencia de una
ción tocquevilliana de la masa liberal que obra colectiva. La intransigencia de unos,
no coincide con la situación del, mal lla- la comodidad de otros, la falta del más ele-
mado, tradicionalismo hispánico america- mental sentido común político en muchos,
no, sea la de “multitud innumerable”. en han llevado al pensamiento tradicional a la
lo demás, por desgracia, calzamos a la inactividad o, en el mejor de los casos, a
perfección: nos hemos olvidado de nues- una actividad casi ridícula y del todo inefi-
tros conciudadanos, no sentimos angus- caz, que ni siquiera merece la atención de
tia por ellos, incluso los despreciamos por nuestros enemigos. esta falta de una obra
ser tierra fértil para la semilla de la defor- colectiva, de sentido común político, de
midad ideológica. Rafael Gambra, de fraternal atención al bien de nuestros con-
quien he tomado la cita de tocqueville, ciudadanos, nos reduce, en definitiva, a la
añade otro punto a esa descripción del más completa apoliticidad. y si existe la
hombre liberal que es, también, trágica- virtud de la piedad patriótica y hay exigen-
mente actual para describir al defensor de cias de justicia general, entonces la apoli-
la tradición política hispánica. ticidad es un pecado, y tanto más grave
cuanto más necesaria es nuestra acción
“nadie, que yo sepa, ha descrito ade- política personal y colectiva.
cuadamente la esencial e íntima insatisfac- hoy hago votos para que la tradición
ción que puede experimentar un espíritu al política de la españa católica salga, en
américa, de su estado de sopor, y sea ca-
paz de volcarse a una acción –a la vez
nueva y antigua; creativa, pero bien fun-
dada en los cimientos sólidos de la heren-
cia recibida– que dé respuestas a aque-
llos que sienten la angustia por su deber
político, por sus conciudadanos, por la pa-
tria, chica y grande, que aman.
dios quiera, además, que aquella obra
colectiva sea común, otra vez, a los que
amamos nuestra tradición política en uno
y otro lado del charco.
sólo de este modo estaremos a la altu-
ra de las exigencias que nos plantea el
deber de trabajar por el reinado social de
Cristo.
nada más. ■
Custodia.. 11
De la “política de tesis” a
la prudencia política
PoLíttiCa
L
por josé antonio ullate Fabo
12 Custodia
hegemónica: la desintegración de la so- y que después retomaron personajes co-
ciedad civil y el alejamiento moral e inte- mo el conde de Cavour. Con semejante
lectual de los ciudadanos respecto de los programa se aspiraba a la conciliación de
principios de la política tradicional y, por las llamadas “libertades modernas” con la
ende, sobre los modos, modulaciones y iglesia, aunque con ello pudiera saltar por
gradaciones que puede adquirir un movi- los aires lo que hasta entonces se enten-
miento restaurador del bien común políti- día como la arquitectura política derivada
co. Por decirlo sintéticamente: se echa en del evangelio. se trataba, sobre todo, de
falta una adecuada comprensión e ilumi- dar una salida a un atolladero: el que ha-
nación de la virtud de prudencia política, bía generado el novedoso escenario crea-
cuyo término se conserva, pero vaciado do por la irrupción de la revolución y su se-
de todo su genio propio de discernimiento cularización del poder y de la sociedad,
y realización de la verdad práctica. situación en la que desde 1789 embarran-
en la historia de esa escisión moderna caban los católicos, ante la insuficiencia
y peculiarmente contemporánea que se- de las inercias doctrinarias en las que ha-
para la filosofía social cristiana de la reali- bía transitado el final del antiguo régimen.
dad política sobresale un episodio preña- antes de que Pío iX condenara las pre-
do de consecuencias prácticas. Me refiero tensiones del catolicismo liberal, aquel
a aquel intento desesperado de “apertura mismo año, desde la oficiosa “La Civiltà
hacia” e “integración de” la realidad social cattolica”, el animoso Padre Curci acuñó
ya profundamente extrañada de los princi- un binomio hermenéutico que iba a hacer
pios sociales naturales y cristianos que relativa fortuna: el de la “tesis” y la “hipó-
fue la acuñación del binomio “tesis-hipóte- tesis” en materia de doctrina política.
sis” como perno de la política cristiana en
el mundo contemporáneo. intento enga-
ñoso que, por haberse realizado sin el
adecuado “examen de conciencia” y sus
correspondientes “enmiendas de vida” por
parte de una filosofía política cristiana y
más bien llevada en volandas por los
acontecimientos históricos, sólo supuso
una dañosa pérdida de tiempo que, a la
postre, agravó la situación de los cristia-
nos, que quedamos más confusos doctri-
nalmente y menos operativos políticamen-
te que antes de tan peregrina invención.
***
“Iglesia libre en un Estado libre” fue la
consigna de Montalembert, que se hizo fa-
mosa en el congreso de Malinas de 1863
Custodia.. 13
según la explicación del jesuita, la “te- que aparentemente se había conseguido
sis”, inalterable norte de la acción social no sólo encarrilar las audacias de la es-
católica, era la ideal sumisión de la vida cuela de Lamennais, sino sobre todo cal-
política a las exigencias morales del evan- mar la sensación de superación por los
gelio y de la ley natural. La “hipótesis” se acontecimientos, de rebasamiento y mar-
refería a la adaptación a las variables cir- ginación a manos de la historia, en la que
cunstancias históricas y consiguientemen- estaba sumido el pensamiento católico
te a la aceptación condicionada de la “re- ante el desconcertante cambio de contex-
volución” liberal. esta ingeniosa fórmula le to social posterior a la caída de los regí-
permitía a Curci condenar las libertades menes absolutistas.
modernas (el relativismo liberal), “en ra- sin embargo, la fórmula no sólo no era
zón de tesis, es decir, en cuanto principios satisfactoria, sino que al fin no ha servido
universales referidos a la naturaleza hu- más que para prolongar la confusión que
mana en sí misma y al ordenamiento divi- en materia política aflige a los católicos
no”, y al mismo tiempo admitir que éstas desde la fracturación de la cristiandad y la
pueden ser legítimas –se puede incluso imposición de la también ficticia solución
amarlas y defenderlas, haciendo una bue- del cuius regio eius religio 1.
na obra al usar de ellas– en tanto que “hi- desde un primer momento, el binario
pótesis” o “procedimientos adaptados a “tesis/hipótesis” sirvió para justificar que
las particulares condiciones de determina- los católicos se dividiesen entre los parti-
dos pueblos”. darios de “la tesis” y los partidarios de “la
La solución “tesis/hipótesis”, que en hipótesis”. “Los doctrinarios –dice jean
principio no satisfizo a los partidarios de tonneau– se emocionan más con la ver-
la “tesis”, se impuso porque brindaba una dad de la tesis y sólo aceptan a regaña-
salida –al menos aparente– para el aprie- dientes, como expediente provisorio o co-
to que planteaba la secularización del po- mo último recurso, las exigencias de la
der político y, tras su entusiasta acepta- hipótesis. Los políticos 2 tienen la tenta-
ción por unos y tácita por los otros, acabó ción de celebrar la tesis con palabras va-
siendo considerada por casi todos como nas y platónicas para instalarse práctica-
un talismán. Como tantas otras veces, in- mente en la hipótesis” 3.
advertidamente esta doctrina recibió el La insuficiencia de esta distinción es
marchamo de “clásica” o, lo que venía a clara, pues “permanece completamente
ser lo mismo, de incuestionable, con lo ajena a las condiciones objetivas de la ac-
1.- Máxima que no erige la religión del rey (rex) sino la del territorio (regio) como criterio de pacificación políti-
co-religiosa. Precisamente el rex había de seguir la religión del territorio, al mismo modo que los ciudadanos, como
ilustra el caso de le bon roi Henri y su infamante Paris vaut bien une messe, con el que aplicaba ya el inicuo consejo
años antes de “la Paz de Westfalia”.
2.- Cursiva mía, por el sentido reductivo de ambas palabras, en este contexto.
3.- jean tonneau, Une leçon de prudence politique, pág. 13-14.
14 Custodia
ción. Se contenta con señalar que no cabezas se adentraran en el meollo de la
siempre hacemos lo que quisiéramos, prudencia política y la verdad práctica, no
que hay que tener en cuenta las circuns- sirvió para dar amplia difusión a esas in-
tancias. Observación exacta pero com- teligentes indagaciones. en el momento
pletamente genérica y banal. No aporta en que fue implícitamente desautorizada,
ninguna luz constructiva en el momento o sencillamente arrumbada, el balance de
de actuar. Todo lo más, provee de una ex- su efecto puede considerarse negativo.
cusa comodín para aquel que ha salido sirvió para arrojar más oscuridad al pro-
como ha podido de una situación compro- blema político y no para favorecer la ma-
metida” 4. duración de las inteligencias ni de las vo-
Como bien señala tonneau, el binomio luntades: maduración y afinamiento moral
“tesis/hipótesis” prestó ciertos servicios, necesario para encarar eficazmente y con
de un modo más bien provisional, pero no seguridad nuevas circunstancias.
sirvió para aportar una explicación objeti- La raíz de la insuficiencia e ineptitud (y
va y real al problema de fondo de la direc- por ello, en cuanto utilizada como res-
ción y sostenimiento de la acción política puesta para un problema completamente
católica en concreto. Fue, más bien, co- ajeno, su perversidad) de este binomio
mo señalaba más arriba, un expediente está en que enfrenta dos enfoques espe-
para encubrir la incapacidad intelectual culativos basados en principios heterogé-
colectiva de generaciones de católicos neos entre sí, en lugar de plantear correc-
bajo el manto de una obviedad perogru- tamente el problema entre el fin y los
llesca. Cabía esperar que, mientras tal medios proporcionados a ese fin (ea quae
expediente tuvo vigor se hubiera produci- sunt ad finem). el binomio “tesis/hipóte-
do una gradual maduración en la com- sis” es un sucedáneo que enfrenta lo que
prensión de la dignidad y realidad de la no está opuesto (pues la tesis sólo puede
verdad política en la mente de los católi- verificarse en las diversas hipótesis) sin
cos. de ese modo el recurso hubiera re- alcanzar la realidad de la acción.
sultado compasivo, a modo de lenitivo de si se hubiera querido ofrecer un bino-
la sensación de frustración que acarrea mio útil para la comprensión o esclareci-
habernos plantado, tras dieciocho siglos miento del problema político, se hubiera
de cristianismo, olvidados del sentido pro- debido recurrir al binomio “verdad espe-
fundo de muchas verdades prácticas que culativa sobre el orden político” (filosofía
habían sido mejor poseídas por nuestros social) / “verdad práctica” (decisión pru-
remotos antepasados que por nosotros dente en cada momento de la historia).
mismos. Pero el siglo de vigencia de esta un binomio tal no esconde ninguna con-
fórmula 5 si bien dio tiempo a que notables tradicción interna. no existe pugna entre
Custodia.. 15
la verdad política especulativa y la verdad trataba era de aceptar el marco político
política práctica, sino tensión ética, com- creado por la Revolución y su concep-
plementariedad y exigencia mutuas. este ción, evitando sus abusos e intentando
otro esquema se endereza a la formación buscar espacios de libertad para la iglesia
del juicio concreto, histórico de verdad (l’Avenir y todo el catolicismo liberal).
política. sin la primera parte de este nue- La confusión yacía en la admisión im-
vo binomio, la segunda naufraga en em- plícita de que el referente de la acción po-
pirismo; sin la segunda, la primera, intac- lítica era, no sólo la revolución sino tam-
ta su veracidad propia, significa un bién el antiguo régimen cristalizado tal
fracaso vital insuperable (cuanto más como se conservaba en la memoria. Para
exacta sea esa verdad más acusadora de la gran mayoría decir “tesis” equivalía
la frustración en la tarea y en la exigencia más o menos conscientemente a pensar
de alcanzar el bien más humano). toda la en el régimen de Luis Xvi, elevándolo así
ciencia política no es capaz de aproximar a la categoría de “norma”, pasando por al-
ni un milímetro a los hombres hacia su to no sólo los patentes defectos de aque-
perfeccionamiento moral y político. Pero lla concreción histórica, sino la continua
todo el ímpetu de las muchedumbres no adaptación que la monarquía francesa –
es capaz de decidir correctamente ni de como cualquier otro régimen– había ex-
imperar lo debido sin el hábito intelectual perimentado a lo largo del tiempo. aquella
rectificado y la experiencia acumulada.
en el fondo de la encrucijada histórica
en la que tuvo vigencia el inadecuado cri-
terio de “tesis/hipótesis” latía una confu-
sión antecedente. Muchas de las mentes
católicas pensaban que el gran reto era
comprender qué actitud debían adoptar
los católicos ante el nuevo escenario se-
cularizado post-revolucionario, en un mo-
mento en que todavía pervivían restos, no
exentos de músculo, del llamado antiguo
régimen, de facto desaparecido desde
hacía más de tres cuartos de siglo. La ilu-
sión era plantear “la cuestión del momen-
to” en términos de enfrentamiento dual
entre fórmulas: o bien buscar una restau-
ración, al modo de la auspiciada por la
“Santa Alianza”, luchando frontalmente
contra la revolución (de Maistre, de Bo-
nald y todo el pensamiento “contrarrevo-
lucionario”) o bien asimilar que aquel
mundo “ya no volvería” y que de lo que se
16 Custodia
confrontación creaba un mito que servía políticos inalterables. Creo, sin embargo,
para eludir la penosa constatación de la que una profunda reflexión sobre el signi-
falta de organización de las masas católi- ficado de la politicidad de la naturaleza hu-
cas, que carecían de la más elemental mana nos abocaría a derroteros diversos.
formación doctrinal en política (aunque en no se trata ni de hacer retórica sobre una
muchos casos, como en españa, son las eficacia hoy inverosímil, ni de ceder a un
masas católicas las que al menos conser- pragmatismo agnóstico fascinado por la
van un habitus político que da impulso y idea de poder. en las circunstancias ac-
cohesión al más admirable esfuerzo de tuales, mucho más sombrías de lo que ha-
respuesta prudencial política en la época bitualmente se tiene presente, el aparta-
contemporánea: el carlismo), carencia miento de las masas de la fe y de la moral
que alcanzaba también a sus jefes políti- católicas es tan radical y el envilecimiento
cos. el lugar de la prudencia política era de las inteligencias tan universal que no
ocupado por un mito separado de la rea- es hora de estrategias encaminadas a la
lidad. La condición mítica de la política gestión del poder político. Pero esa cons-
doctrinaria contrarrevolucionaria propor- tatación no agota el ámbito de lo práctico.
cionaba una experiencia vicaria de la po- de un lado, la reflexión sobre los prin-
lítica y alimentaba el espejismo de que re- cipios políticos está lejos de presentarnos
almente se plantaba cara a la revolución, un edificio acabado, cuyos planos poda-
pero en ningún caso satisfacía las exigen- mos custodiar plegados, con independen-
cias morales e intelectuales de una vida cia de su realización actual, a la espera
realmente política. de tiempos mejores. La realidad es que la
decadencia teológica, filosófica y moral
*** de la modernidad ha ocasionado, sin em-
aunque el binario “tesis/hipótesis” cayó bargo, que la llamada filosofía social haya
en desuso a raíz del concilio vaticano ii, adquirido una fisonomía propia, precisa-
la idea de una “política de tesis” ha pervi- mente en esta época infeliz. y la filosofía
vido en medios contrarrevolucionarios. Lo social está lejos de poder presentar toda-
cual constituye una nueva paradoja, pues vía un desarrollo maduro, por lo que que-
cuando la fórmula vio la luz fue inmedia- da abierto todo un horizonte de estudio,
tamente aplaudida por los “liberales” de reflexión, de afinamiento de múltiples
mientras que la “contrarrevolución” la mi- aspectos ligados al extremo más contin-
ró con sospecha. ahora, sin embargo, el gente de la filosofía social. Podemos de-
liberalismo “cristiano” directamente re- cir que esta disciplina colinda por un lado
chaza cualquier idea de verdad práctica o con la filosofía de la naturaleza y por el
política. otro, con la virtud de la prudencia. hasta
¿en qué se traduce actualmente una ahora, como es lógico, los desarrollos
política de tesis? en ceñir, ante el desor- más salientes se centran en los principios
den que padecemos, nuestra tarea políti- inmutables. es decir, en la parte más pró-
ca a la conservación y transmisión familiar xima a la filosofía de la naturaleza. Queda
de un conjunto de principios doctrinales todo un mundo de desarrollos enfocados
Custodia.. 17
a las condiciones de la adquisición de la toma del poder. Lo cierto es que nuestra
verdad práctica específicamente política naturaleza social no queda suspendida
en los pueblos, a su recuperación, a su en tiempos de desorden político y nuestra
pedagogía, a la convivencia en tiempos obligación de formalizar, en la medida de
de transición o de declive. es decir, el lo posible, nuestros actos para que no se
desarrollo de la parte más práctica, plás- confinen al exclusivo ámbito de lo priva-
tica y propedéutica, enderezada a la rec- do, no decae en ningún momento. La re-
tificación de los apetitos y al descubri- alización de esa inclinación social sólo se
miento y la formación de la virtud de la puede satisfacer, aunque sea parcial,
prudencia política. tampoco en este te- fragmentariamente, en la invención de la
rreno es posible, pues, enterrar nuestro verdad práctica posible y en la ordena-
“talento doctrinal”, a la espera de tiempos ción íntima y externa al bien de la ciudad,
mejores, cuando regrese el dueño. Pri- o sea, en la vida virtuosa política, para lo
mero, porque ese “talento” no es algo cual es inexcusable un aprendizaje per-
acabado (requiere de continuas actuali- sonal despacioso y trabajoso.
zaciones y desarrollos) y, después, por la en este breve repaso de algunas de
ley general evangélica que, de existir con- las fisuras en la “política de tesis”, hay
cluido, prohibiría semejante conducta. que recordar también que, aunque cierta-
Pero hay más tareas pendientes para mente el bien común temporal prima so-
este tiempo oscuro. Pensemos que una bre los bienes humanos particulares y
“política de tesis” que todo lo fiara a la po- constituye el mayor bien humano, no se
tencia germinal de un pretendido depósito erige en fin último. esta afirmación no
doctrinal acabado y a buen recaudo con- plantearía problema alguno, en teoría, a
lleva, además, el desistimiento de la ur- ningún partidario de la política de tesis.
gencia personal por lograr la virtud de la en la práctica, sin embargo, la adopción
justicia legal en y –en cuanto sea posible de esa “política” corre el riesgo de tratar
en estas circunstancias– la adquisición ese fin último trascendente como resulta-
de la prudencia política. La “política de te- do de la correcta ordenación institucional
sis” propende a pensar que el gobernan- y legal de la comunidad política, oscure-
te, él solo, es causa formal del bien co- ciendo así la importancia que para el lo-
mún. Por lo tanto, en ausencia de gro de esa finalidad tiene la efectiva, per-
gobernante recto, los ciudadanos –mera sonal y comunitaria dedicación a la vida
potencia, según esa visión– no pueden sobrenatural.
adquirir otra virtud intelectual ni práctica La filosofía social y, claro está, la pru-
que en alguna medida les haga progresar dencia política, son, pues, “saberes de la
su propia vida en común fuera anhelar la salud política” desde el punto de vista de
venida del gobernante. La virtud de los la causa final, pero tienen que ser tam-
hombres en esa tesitura quedaría limita- bién “saberes del tránsito posible desde
ría al ámbito de lo privado, pues en el pú- el desorden social hasta la salud política”
blico no cabría más que esa famosa “cus- y también “saberes para tiempos políticos
todia doctrinal” y, llegado el momento, la insalubres”. Como los nuestros. ■
18 Custodia
Encíclica “Etsi longissimo”
doCuMento
Custodia.. 19
y como sea uno de sus hermosos y principales preceptos el que prescribe la sumi-
sión a las autoridades superiores, no dudamos que en las conmociones de esos países,
que tan amargas han sido para nuestro Corazón, no habréis cesado de inspirar a vues-
tra grey el justo y firme odio con que debe mirarlas.
sin embargo, por cuanto hacemos en este mundo las veces del que es dios de paz,
y que al nacer para redimir al género humano de la tiranía de los demonios quiso anun-
ciarla a los hombres por medio de sus ángeles, hemos creído propio de las apostólicas
funciones que, aunque sin merecerlo, nos competen, el excitaros más con esta carta a
no perdonar esfuerzo para desarraigar y destruir completamente la funesta cizaña de
alborotos y sediciones que el hombre enemigo sembró en esos países.
Fácilmente lograréis tan santo objeto si cada uno de vosotros demuestra a sus ove-
jas con todo el celo que pueda los terribles y gravísimos prejuicios de la rebelión, si pre-
senta las ilustres y singulares virtudes de nuestro carísimo hijo en jesucristo, Fernan-
do, vuestro Rey Católico, para quien nada hay más precioso que la Religión y la
felicidad de sus súbditos; y finalmente, si se les pone a la vista los sublimes e inmortales
ejemplos que han dado a la europa los españoles que despreciaron vidas y bienes para
demostrar su invencible adhesión a la fe y su lealtad hacia el soberano.
20 Custodia
Francisco de
Paula Oller
histoRia
L
a iMPoRtanCia de nuestRos PoLítiCosha sido fundamental
para el desarrollo gubernativo, económico y cultural de
españa. ahora bien, todo ese trabajo hubiera sido baldío
sin la ayuda de unos pocos que hicieron fuertes las ide-
as de nuestros representantes públicos. Me estoy refiriendo a los
publicistas y periodistas. en esta sección hablaré sobre los publi-
cistas y periodistas carlistas que, mediante sus artículos, sus dia-
rios y sus revistas, divulgaron la propaganda que los políticos ne-
cesitaban para obtener sus anhelados propósitos.
don Francisco de Paula oller, editor, publicista y periodista, fue
el hombre de confianza en américa del sur de Carlos vii, jaime
iii y alfonso Carlos i. Carlos vii durante los desagradables días
que antecedieron a la pérdida de Cuba y las Filipinas le escribió
en los siguientes términos:
Custodia.. 21
bras de agradecimiento, al haber recibido de éste y de otros resi-
dentes en américa del sur, cartas de adhesión a su figura:
22 Custodia
plo de un gran rey de Ramiro Fernández valbuena; Recaredo y la
Unidad Católica de Modesto hernández villaescusa; Lo que pide
el obrero, recopilación de artículos de josé de Liñán; Confesio- 5.- traducción: no
nes de un carlista de Pérez Llach; Curso elemental de armas por- opinaba así cierto ardo-
roso apóstol del rey de
tátiles de fuego de j. Génova; y el Manual del Voluntario carlista las húngaras. Éste infe-
de Reynaldo Brea. liz las había emprendido
por las letras de molde,
La actividad de oller en españa duró hasta finales del 1892. Pro- sin considerar que la in-
blemas financieros obligaron al cierre de la editorial y a su emigra- mensa mayoría de las
honradas masas no sa-
ción hacia américa Latina, concretamente a Buenos aires. sobre el ben de letras, ya que si
supieran no serían car-
cierre y posterior marcha de oller, un artículo satírico firmado por listas como son, porque
josé Roca y Roca, aparecido en La Campana de Gracia, 19 de no- leyendo, leyendo se vol-
verían calvos, es decir,
viembre del 1892, con el título de El Petardo, afirmaba lo siguiente: se les caería el pelo:
Las letras espabilan, así
y como la preocupacio-
“no opinava així cert ardorós apòstol del rei de les hungares. aquest nes ensucian... el petar-
infeliç les havia empreses per les lletres de motllo, sense considerar que do lo ha tirado todo por
los aires... libros, folle-
la immensa majoria de les honrades masses no saben de lletres, ja que tos, periódicos, estan-
si en sapiguessin no serien carlistes com son, perquè llegint, llegint se dartes, Chillidos y Car-
cajadas... al sr. oller, la
tornarien calvos del clatell, es a dir, los hi cauria la llana: Les lletres es- fuerza misma de la ex-
pavilen , tal i com les preocupacions embruteixen... El petardo ho ha tirat plosión lo lanzó hasta el
cielo en cuerpo y alma;
tot en l’aire... llibres, folletos, periódics, estandarts, Crits i Carcajadas... pero como en el cielo,
al sr. oller, la força mateixa de l’explosió va llençar-lo fins al cel en cos i según noticias, no se
admiten carlistas para
ànima; però com al cel, segons notícies, no s’admeten carlins per por que no armen allí ningu-
que no armin allí alguna gresca, lo desventurat sr. oller va tornar a la ter- na revuelta, el desven-
turado sr. oller volvió a
ra, sols que no ha vingut a caure a espanya, sinó a Mèxic, a l’altre banda la tierra, aunque no ha
venido a caer a españa,
de l’atlàntic” 5.
sino a Méjico, al otro la-
do del atlántico.
el nombrado por Roca como rei de les hungares es Carlos vii,
el cual fue bautizado con éste seudónimo a raíz de su relación con
la húngara Paula de samoggy. el articulista también satiriza sobre
el carlismo y sus seguidores. de ser ilustrados y cultos no serían
carlistas. asi pues, ser carlista era síntoma de analfabetismo. to-
do aquel que, por una razón o por otra adquiriera conocimiento,
según Roca, dejaría de pertenecer a éste grupo político, y ende-
rezaría su camino hacia el verdadero conocimiento, eso es, que el
único y verdadero rey de españa se llamaba alfonso Xiii. el arti-
culista afirma que menester es del carlista ir al infierno después de
muerto, pues por muy católico y creyente que uno sea, siendo car-
lista las puertas del cielo están cerradas. una idea absurda y dis-
paratada.
sobre la marcha de oller a américa, fuentes carlistas asegura-
ron que fue debida a las fuertes presiones y persecuciones que
Custodia.. 23
recibió del gobierno alfonsino. a
pesar de todo esto, oller no ce-
só en su empeño y continuó su
labor como editor tradicionalista.
en Buenos aires dirigió El Legi-
timista español y España. otras
ediciones publicadas por oller
en Buenos aires fueron: Polémi-
ca entre el ex carlista Don Félix
Ortiz San Pelayo y Don Francis-
co de Paula Oller. suplemento
de la revista españa; Remem-
branzas; Toma de Cuenca (julio
1874); Emilio Castellar (1924);
Francia y Alemania. Refutación
a una conferencia (1918).
en 1936 se publicó, en Bue-
nos aires, un folleto titulado Lau-
reles a un Carlista. en él se rin-
de tributo a uno de los más
importantes publicitarios carlis-
tas de finales del siglo XiX y la
primera mitad del siglo XX. el
rey don alfonso Carlos i tomó
parte escribiendo las siguientes
palabras:
24 Custodia
El Pensamiento Navarro también se unió a dicho homenaje y
en su reseña titulada Pro Homenaje al Dr. Oller podemos leer:
Custodia.. 25
La Revolución de Mayo
según el relato del Virrey del
histoRia
Río de la Plata Almirante
Don Baltasar Hidalgo de Cisneros
E
la visión del propio virrey Cisne-
L aRtíCuLo ReConstRuye
ros acerca de las causas y desarrollo del 25 de Mayo de
1810, tomando los escritos que el mismo funcionario
produjera a su vuelta a españa y confrontándolos con
otra documentación española realista a fin de mostrar esta postu-
ra acerca de la Revolución de Mayo.
INTRODUCCIÓN
26 Custodia
UNA VIDA AL SERVICIO DE ESPAÑA
Custodia.. 27
embarcado en los navíos Vencedor y Peruano, de la escuadra
que mandaba don Miguel Gastón. ya con grado de teniente de
fragata, embarcó nuevamente en el Vencedor e hizo la primera
campaña contra los británicos en el Canal de la Mancha, en la es-
cuadra del mando de don Luis de Córdova.
su primer comando se produjo en el año 1780, en que se hizo
cargo de la balandra Flecha, de catorce, cañones y con ella fue
jefe de una pequeña división compuesta por el bergantín Ardilla y
la balandra Activa, con la que debía patrullar el Mar Cantábrico en
busca de buques ingleses. Logró apresar al bergantín corsario
británico Rodney. Como premio a sus servicios fue ascendido a
teniente de navío el 27 de mayo de 1780.
en sus mismas funciones de patrulla, y cuando escoltaba un
convoy que se dirigía del golfo de vizcaya al puerto de el Ferrol,
fue atacado por la fragata británica Cerbero, de cuarenta caño-
nes, y con sus buques sostuvo combate durante 45 minutos. Con-
siguió salvar el convoy y al propio tiempo sacar indemnes a sus
buques de escolta. Poco tiempo después apresó, con sólo la Fle-
cha, a una balandra británica corsaria, la Nimbre, que portaba
ocho cañones y veintidós pedreros.
el 15 de noviembre de 1781 se hizo del mando de la balandra
Resolución y se encargó de las funciones de buque correo, lle-
vando pliegos con órdenes para el conde de Guiche, quien se ha-
llaba estacionado en la isla Madera, al mando de una escuadra
combinada franco-española.
en los años 1783 y 1784, tomó parte en las dos expediciones
sobre argel, primero al mando del jabeque Mallorquín, de treinta
y cuatro cañones, y en la segunda, ya ascendido a capitán de fra-
gata (20 de octubre de 1783), comandó una flotilla de treinta y
cuatro lanchas cañoneras y seis de abordaje.
el 10 de marzo de 1785 fue puesto al mando de la fragata Lore-
to, de 42 cañones, y luego de dos años en ella, fue embarcado en
marzo de 1787 como segundo comandante de la fragata Santa Flo-
rentina, de la escuadra de evoluciones del almirante Lángara, para
luego pasar como segundo comandante del navío San Ildefonso.
Para abril de 1790, ya comandante de la fragata Santa Floren-
tina, realizó campañas en el atlántico y el Mediterráneo. Fue as-
cendido por méritos a capitán de navío el 1º de marzo de 1791,
con 35 años de edad, y se le dio, desde abril de ese año, el man-
do de una división de tres fragatas, Diana, Soledad y Perla, que
debían incorporarse a la escuadra del general Borja.
28 Custodia
Luego de un largo siglo de batallar contra los británicos, en
1790, a causa de la Revolución Francesa, españa se transformó
en enemiga de su antiguo aliado dinástico y el 4 de junio de 1792,
en la guerra contra la Convención, a Cisneros se le encargó el
mando de una división compuesta por las fragatas, Diana y Santa
Florentina, los jabeques Mariano, Gamo, Leandro y Felipe, los
bergantines Cazador, Galgo y Vivo y tres galeras, con todos los
cuales debía bloquear varios puertos de Francia, lo que verificó
hasta fines de julio de 1792, en que se incorporó a la escuadra del
almirante Lángara, que llegó a aquellas costas. Luego tomó el
mando del navío Terrible (15 de octubre de 1794) y navegó por las
costas africanas.
hecha la Paz con Francia y de nuevo enemiga españa de Gran
Bretaña, Cisneros fue ascendido a brigadier el 5 de septiembre de
1795, con apenas unos 40 años, y se le dio el mando del navío
San Pablo, en la misma escuadra de Lángara, pero fue destinado
con su buque a Cádiz, donde se incorporó a la flota de don josé
de Córdova y con ella asistió al combate naval del Cabo de san
vicente, en el que dio pruebas, al igual que valdés, de singular
arrojo.
Pasó luego a mandar el navío Santa Ana, que arbolaba la in-
signia del general domingo de Grandallana, de la escuadra de
Mazarredo. Con este buque formó parte de la división que por dos
veces salió de Cádiz para rechazar a los británicos, pero en oca-
sión de partir la escuadra para reunirse con la francesa del almi-
Custodia.. 29
rante Bruix, tuvo la desgracia de varar en el bajo de las Puercas.
zafó y luego salió libre de todo cargo del consejo de guerra en el
que fue examinada su actuación.
Fue ascendido a jefe de escuadra (contraalmirante) el 5 de oc-
tubre de 1802, a los 47 años, y destinado a Madrid. tres años
después, el 15 de enero de 1805, a su petición, pasó a la escua-
dra que se alistaba en el Ferrol, enarbolando su insignia en el
Neptuno. el 12 de agosto salió con la flota combinada franco-es-
pañola y al llegar a Cádiz trasbordó al navío de cuatro puentes
Santísima Trinidad, el más grande de su época, con el que le cupo
participar en la batalla naval de trafalgar.
en dicha acción se comportó con valentía comandando el bu-
que insignia español, y cuando su barco era desarbolado por la
artillería británica del Victory, al estallar y romperse los palos del
Santísima Trinidad, un golpe de astilla le dio en la cabeza deján-
dolo sin conocimiento y provocándole una conmoción cerebral
que inutilizó uno de sus oídos para siempre. ello motivó el apodo
de “el sordo” con que se referirían a él en forma velada y despec-
tiva algunos cronistas de los días de Mayo.
hecho prisionero por los británicos en trafalgar, luego de ser
destruido su buque, sus captores le llevaron a Gibraltar, donde fue-
ron muy deferentes y cuidadosos con el prisionero, hasta el punto
de poner una guardia de honor en la puerta de su alojamiento. Lle-
gadas las noticias de su actuación en la batalla, la corona españo-
la lo promovió a teniente general (vicealmirante) el 7 de septiembre
de 1805. tras ser liberado de su cautiverio el 9 de noviembre, pasó
a su tierra natal en Cartagena a curarse de sus heridas y en cali-
dad de prisionero sin destino hasta la firma de la paz.
al estallar el 2 de mayo de 1808 la rebelión contra los invasores
franceses, el 23 de ese mes fue nombrado capitán general y go-
bernador de Cartagena, a la vez que vicepresidente de la junta de
gobierno local que se estableció, cargo que fue confirmado por la
junta suprema de Madrid. tuvo gran actividad en la lucha contra
los franceses, armando buques y remitiendo armas, municiones y
pertrechos a todo el Levante que aún no había sido invadido por
los franceses, hasta que el 11 de febrero de 1809 fue nombrado
por la junta Central, ahora en sevilla, en calidad de virrey propie-
tario de Buenos aires en reemplazo del que lo era interino, el jefe
de escuadra santiago de Liniers, momento en que inicia el escrito
que hemos glosado y que fue escrito o dictado por él mismo.
30 Custodia
EL RELATO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO
Custodia.. 31
tancias que debió llevar hasta embarcarse definitivamente para el
Río de la Plata. a través del inicio del relato se aprecia el apoyo
con que contaba entre sus compatriotas de Cartagena.
32 Custodia
se explaya sobre las causas profundas del alzamiento ni acerca de
las consecuencias de la represión, sino solamente se limita a men-
cionarlas, justificando la actitud de las fuerzas realistas enviadas
para sofocarlo desde ambos virreinatos (Río de la Plata y Perú).
[…] dedicó todos los esfuerzos que le fueron posibles, usando de sus
Custodia.. 33
amplias facultades, y de las que conceden las leyes en aquellos casos,
cortando causa, perdonando reos y demás medios que proporcionasen
la unión y pacificación de aquellas gentes a que considerando contribuía
en gran parte la suma escasez que había de caudales (careciendo por
ello de su paga las tropas y empleados) porque los que venían en situa-
dos en plazos señalados de las provincias del Perú se habían entorpeci-
do y disipado con las convulsiones de aquellos pueblos, y las aduanas
nada producían, al tiempo que una porción de buques ingleses fondea-
dos a tres leguas de la costa, y a quienes no bastaron reconvenciones
de su antecesor, ni suyas para que salieran del río, ni había fuerzas para
obligarlos a ello, ni las circunstancias de ambas cortes lo permitían.
34 Custodia
7.- en la carta escri-
ta en junio de 1810, el
Comienza a relatar a renglón seguido las incidencias de la se- virrey no hace referen-
mana de Mayo y las relacionadas con el problema del tráfico ilegal cia alguna al problema
del comercio con los in-
de los ingleses. Mostrando una clara visión, relacionaba los he- gleses, por lo que esta
chos directamente con los intereses británicos, por la difusión de alusión en la foja debe
atribuirse a una poste-
las malas noticias de españa y por las promesas de apoyar la in- rior meditación de los
dependencia hechas durante la primera invasión en 1806 y que acontecimientos por su
parte. Cfr. Carta del vi-
habían prendido en la elite criolla, pues señala que luego de los rrey de Buenos aires al
incidentes del comercio, había logrado mantener la calma 8. Consejo de Regencia
del 22 de junio de 1811.
Mayo Documental, cit.,
tomo Xii, p. 46.
[…] hasta que en mediados de Mayo de 1810 resultas de haber llegado
un buque inglés con gacetas de que anunciaba la disolución de la supre- 8.- en la carta de ju-
nio de 1810, señala que
ma junta Central, la entrada de los franceses en las andalucías, y como ya había conseguido re-
hecha la total ruina de españa 9, conmovió los ánimos de aquellos habi- establecer la quietud
pública pero no desva-
tantes, de los que mucha parte conservaban las primeras ideas de inde- necer del todo las mur-
muraciones, la censura
pendencia que les hiciesen concebir los mismos ingleses en su primera
del gobierno ni las espe-
conquista, el deseo de otros de adquirir lo que no tenían y en general el de cies sediciosas ni la di-
versidad de opiniones
sacudir el yugo que por tal consideraban la sujeción a su Madre españa 10.
sobre la suerte de espa-
ña. Ídem, p. 46.
La situación planteada por las malas noticias traficadas por los 9.- obsérvese que
ingleses, no dice nada de noti-
cias sobre la instalación
del Consejo de Regen-
[…] los incitó a solicitar de este oficial general por medio de los al- cia.
caldes la celebración de una junta general compuesta de los vecinos 10.- ya había expre-
sado en 1810 que los
presentimientos de in-
dependencia que eran
siempre lisonjeros al
vulgo de los pueblos y
otros males políticos se
habían originado por la
situación de españa y
los sucesos anteriores a
su llegada. y señala en
forma taxativa: el pre-
texto ha sido la supues-
ta pérdida de españa y
el objeto la independen-
cia. Op. cit, p. 46.
Custodia.. 35
mas honrados para tratar con ella el interesante y delicado punto de si
debería considerar caducado el gobierno de españa, y en tal caso si
este oficial general debería cesar o continuar con el mando.
11.- ya en junio de
1810, a un mes de la re- el virrey aceptó de mala gana pues temía funestas consecuen-
volución, escribía que
existían sediciosos se-
cias para la administración española, y lo deja sentado al decir
cretos que desde el que:
mando de su antecesor
habían formado el de-
signio de sustraer a “[…] desde luego proveyó lo arriesgado de aquel acto para el cual
américa de la domina-
ción española, que tení-
aunque se suponían buenos deseos podía haber (como hubo) siniestras
an prosélitos y que cada ideas” 11.
noticia de las derrotas
españolas los robuste-
cía. Ídem, pág. 46. Para tratar de conjurar el peligro de sedición, consultó a los je-
fes de las fuerzas militares, pero descubrió que ellos eran el sus-
12.- en la carta de tento del partido criollo, pues dice:
junio de 1810, relata po-
co la reunión con los je-
fes militares pero señala […] Convocó inmediatamente a todos los jefes de la fuerza armada
que a sus protestas de con el fin de oponerse a ella [la convocatoria al cabildo abierto] en caso
obediencia, éstos, por
boca de saavedra, se la de encontrarlos fieles, pero habiendo conocido por sus contestaciones
negaron y él se dio
que estaban de acuerdo con el pueblo o con los facciosos, hubo de con-
cuenta de que, si no
eran los comandantes descender con la solicitud de ellos, con la esperanza de que el resultado
militares los autores de
de la junta asegurase más su mando y la tranquilidad pública que ya
la división y agitaciones,
estaban de seguro de veía agitada 12.
acuerdo con los faccio-
sos, como llama a los
criollos. Ídem, p. 47. el relato del Cabildo abierto del 22 de Mayo es escueto en la
foja de servicios, a diferencia de las dos páginas que ocupa en su
carta de junio de 1810, pero en aquella el virrey señala su impre-
sión directa, madurada después de años, con respecto a que ya
en esa fecha se tramaba
13.- en la carta de
una intriga y la revolución 13 y
junio señala que el 22
mismo ya había sido veía incluso como una intri-
desplegada la malicia,
las intrigas y las maqui-
ga la formación de la verda-
naciones para llevar a dera primera junta de go-
cabo los “depravados
designios” de la inde-
bierno constituida, que lo
pendencia. Ídem, p. 48. tenía a él como presidente.
es interesante contemplar
cómo se consideraba a sí
mismo popular, suponía que
contaba con el apoyo gene-
ral y estaba convencido de
que su cesación en el man-
36 Custodia
do había sido consecuencia de una maniobra de presión de algu- 14.- el jefe del apos-
tadero de Montevideo
nos criollos y de la fuerza militar, pero sin apoyo ni consenso ge- era de la misma opinión:
neral 14. “en la Capital las dos
terceras partes son tam-
bién de sentimientos pa-
señala Cisneros: cíficos y sumisos, sólo
las tropas y un corto res-
to del pueblo son los
[…] La junta se celebró el 22 de mayo, y aunque desde luego se notó que han trastornado el
gobierno […] si hemos
en ella la intriga y mala fe por la que resultó por mayoría de votos que de creer lo que se escri-
be los comerciantes in-
cesase su mando y lo reasumiera el Cabildo 15, verificado aquel se lo de-
gleses acaloran la revo-
volvió con el agregado de lución y los vocales de
la junta han concebido
cuatro asociados, lo que
la esperanza que los in-
se ejecutó con aplauso gleses favorecerán su
causa, porque los co-
general, y las demostra- mandantes ingleses han
ciones públicas que eran asistido a sus actos pú-
blicos”. Carta de josé
consiguientes; esto duró María de salazar al
un solo día porque los fac- marqués de Casa yrujo,
fechada el 4 de junio de
ciosos en que se incluía la 1810. en archivo histó-
tropa pidieron nueva- rico nacionaL de ma-
drid, sección estado, le-
mente su total cesación gajo 3783-1. Copia
del mando, a que hubo de mecanografiada en ar-
chivo dehn, colección
ceder el 24 de mayo, y for- Muzzio, carpeta espa-
maron otra nueva junta ña, 1 (1810) doc.
00002.
con presidente al coman-
dante del Cuerpo de Patri- 15.- en la carta del
22 de junio de 1810, el
cios, dejándole en el goce virrey atribuye esta de-
de todos los honores del cisión a la propuesta de
Ruiz huidobro, quien:
virrey que disfrutaba como consta de los documentos correspondientes “más atento a su ambi-
que conserva. ción que al servicio de
vuestra majestad y con-
tando con que depuesto
surge de este párrafo que según su visión la primera maniobra el legítimo virrey recae-
ría en él el mando […]
dijo abiertamente que
debía ser yo separado
del gobierno superior
por haber caducado en
españa la represtación
soberana que me nom-
bró, que debía el Cabil-
do reasumirlo y deposi-
tarlo en otra persona de
su confianza”. Cfr. Carta
del 22 de junio, Mayo
documental, cit., pp. 48-
49. Cisneros dice ade-
más que en el Cabildo
abierto del 22 no había
vecinos principales por-
Custodia.. 37
que fueron detenidos revolucionaria fue la del propio Cabildo, en el sentido de tomar el
por las tropas en su ca-
mino al Cabildo, y que mando y devolvérselo, pero con cuatro asociados. no obstante, y
en su lugar se dejó pa- pese al apoyo general que él decía haber tenido como presidente
sar a habitantes sin sig-
nificación y a hijos de fa- de la junta, esto duró un solo día 16. es curioso que Cisneros viera
milia sin edad suficiente. en la creación de esa primera junta como una maniobra de los
La misma opinión tuvo
el Mariscal vicente nie- facciosos criollos y no como una acción de los españoles o de la
to, en su carta del 23 de posición más moderada del Cabildo, que es la interpretación his-
junio de 1810 desde la
ciudad de La Plata en el toriográfica de los hechos. Por otro lado, el final del párrafo es
alto Perú, al decir que el
cabildo abierto se verifi-
confuso pues no se entiende si luego de su cesación definitiva se
có “sin haber concurrido le mantuvo los honores de virrey a él, o se refiere a que los hono-
más que algunos veci-
nos menos principales,
res pasaron al presidente de la junta.
muchos niños hijos de a renglón seguido, Cisneros reconoce que inmediatamente tra-
familia hasta edad de 14
años, auxiliados de las
tó de re- vertir la situación y avisar a sus leales en Montevideo pa-
tropas revolucionarias, ra que se tomaran los recaudos necesarios.
resolvieron la deposi-
ción del excelentísimo
señor Baltasar hidalgo […] La plaza de Montevideo a la que inmediatamente remitió su [ile-
de Cisneros […] y la
creación de una junta gible: secretario] privado el capitán de fragata don juan jacinto de var-
superior de sujetos que gas, para que instruyera verbalmente a aquellos magistrados de lo ocu-
no son los más principa-
les”. en archivo nacio- rrido con su persona, del estado [ilegible] en que se hallaba, y de sus
nal de Madrid, sección deseos e intenciones para salvar en la parte posible el resto del virreina-
estado Leg. 3783, copia
dehn Colección Muz- to, [Montevideo] se hallaba en Cabildo habiendo tratado de las ocurren-
zio, carpeta españa 1 cias de la Capital, a tiempo que arribó a ella un buque de españa con la
(1810), doc. 0006 copia-
do mecanografiado. noticia de haberse instalado la nueva Regencia, se decidió por ello re-
conocerla y negándose por consiguiente a obedecer al nuevo gobierno
de Buenos aires.
16.- en la carta de ju-
nio, señala que el 23 el
cabildo le informó el re- el hecho señalado de que el Cabildo de Montevideo se hallaba
sultado de la votación reunido y estaba a punto de
que había resuelto su
cesación y la reasunción reconocer a la junta de Bue-
del gobierno superior en nos aires cuando llegaron las
el mismo ayunta- mien-
to, que lo depositaría en noticias de españa acerca de
una junta compuesta de la instalación del Consejo de
cuatro vocales, de la
cual debía ser él el pre- Regencia, parecería señalar,
sidente con el mando de
por propia mano del virrey,
las armas y con todos
los honores y sueldo de que para el Cabildo abierto
su empleo. Pero su re-
nuncia del 24 la atribuye
del 22 de Mayo no se conocía
a su negativa de entre- con certeza la noticia de la
gar el mando de las ar-
mas al vocal de esa jun-
instalación y no había órde-
ta, el teniente coronel de nes al respecto llegadas de
milicias d. Cornelio saa-
vedra. Cfr. Mayo Docu-
españa 17. Cisneros reconoce
mental, cit., p. 49. también haber tomado con-
38 Custodia
tacto con Liniers, adelantándose a la junta, para avisarle de la re- 17.- en junio del
1810, el virrey decía es-
volución y encargarle la contrarrevolución, lo mismo que con el vi- tar aguardando la llega-
rrey del Perú, ya que escribe: da del barco que condu-
cía la correspondencia
de la Península y debía
[…] el general Liniers que se hallaba en Córdoba, y a quien escribió traer las órdenes de ofi-
cio acerca del estableci-
la junta (al mismo tiempo que este oficial general le hizo saber, así como miento del Consejo de
a los jefes de las demás provincias y al virrey del Perú por intermedio del Regencia, que debía
haber salido de Cádiz el
coronel don Ramón Manuel de Pazos, su situación) para que no se 30 de marzo, como se
había logrado averiguar
mezclara con los nuevos acaecimientos, lejos de ello [Liniers] les con-
en Montevideo. Mayo
testó afeándoles el hecho al mismo tiempo que le avisó [a Cisneros] documental, cit., p. 54.
Por su parte, el coman-
reservadamente [que] iba a formar una expedición para ir a castigar
dante del apostadero de
aquellos atentados, y reponerle en el mando…”. Montevideo, capitán de
navío josé María de
salazar, anoticiaba en
según este párrafo, el ex virrey, desde Córdoba, llegó a con- carta al marqués de Ca-
sa yrujo, “haber llegado
tactarse con el depuesto y asegurarle que le repondría en el man- el día 2 [de junio] el ber-
do, y lo mismo advirtió a la junta de Buenos aires en tono de ame- gantín el nuevo Filipino
procedente de Cádiz
naza. en la carta de junio de 1810, Cisneros muestra estar al tanto con noticias ciertas del
de las medidas tomadas en Córdoba contra la junta. además, es- establecimiento de la
Regencia soberana de
tos párrafos patentizan que el virrey no sólo no se quedó tranquilo españa e indias y de la
o resignado ante su situación, sino que hizo lo que su lealtad le buena disposición ge-
neral de los habitantes
exigía, además de que no se hallaba solo y que tenía aún varios de este pueblo para
de sus subordinados leales como agentes para enviar adverten- mantener el orden […]
sin reconocer la junta
cias y transmitir órdenes al resto del virreinato. de Buenos aires”. Carta
Cisneros vio además las ideas de independencia ya esbozadas desde Montevideo del 7
de junio de 1810. archi-
desde el principio y en ningún momento dudó en señalarlas, aunque vo histórico nacional de
quizás su visión está mejorada en la foja por el paso del tiempo des- Madrid sección estado,
Legajo 3783-1, copia
de los acontecimientos de Mayo de 1810 18. el ex virrey señalaba te- archivo dehn, Colec-
ner, o así lo creía, el apoyo de la mayor parte del vecindario de Bue- ción Muzzio, carpeta
españa 1 (1810) – doc.
nos aires, así como la participación de sus leales subordinados 0003. Copia mecano-
grafiada. Las cursivas
navales en tratar de hacerlo fugar a Montevideo para desde allí lle- son nuestras.
var la contrarrevolución (como se haría, pero sin él), pues señala:
18.- ya en junio de
1810 señalaba que la
[…] que la mayor parte del vecindario, así europeos como criollos ob- idea de independencia
estaba latente en los
servando las siniestras ideas de la junta dirigidas a la independencia, pretextos de fidelidad y
que muy luego de su instalación empezó a manifestarlas con sus es- mostraba los actos de
soberanía que realizaba
critos y providencias, disgustados con tal conducta deseaban y trataban la junta a poco de nom-
de oponer medios de fuerza contra ella, se decidió buscar los posibles brada y que considera-
ba pasos hacia la inde-
[medios] para fugarse a Montevideo donde le aseguraban sería obedeci- pendencia. Cfr. Mayo
do y desde donde podría contener las demás provincias del virreinato, al Documental, cit., pp. 49
y 52.
efecto trató con el gobernador, Cabildo y comandante de Marina por
medio de un emisario que vino de aquella plaza, del modo que podría
Custodia.. 39
verificarse [la fuga], aunque lo dificultaba la suma vigilancia con que se
observaba su persona.
20.- Carta del mar- también, con fecha 14 de junio de 1810, desde Río de janeiro,
qués de Casa yrujo a
las autoridades españo- el marqués de Casa yrujo haciéndose eco de ello, escribía:
las, Río de janeiro, 16
de junio de 1810. archi-
vo histórico nacional de […] Por mi parte bien convencido de que el nombre de Fernando 7º, de
Madrid, sec. estado, que hace uso aquel gobierno provisorio, solo sirve de capa o de barniz
Legajo 5839, copia ar-
chivo dehn, Colección para hacer menos odiosa la emancipación de aquellas provincias 20.
Muzzio, carpeta españa
–1 (1810-1819), doc.
0005. Finalmente, luego de pasar un mes del Cabildo abierto, la jun-
21.- ya en carta al
ta, advertida de sus movimientos contrarrevolucionarios, decidió
brigadier joaquín de deportarlo a españa y el virrey lo reconoció 21 al decir:
soria el día anterior, 21
de junio, el virrey le de-
cía confidencialmente […] La junta con presencia de todo lo referido tomo las resultas de lo
que todos los oficios
que había firmado para que se preparaba y citándole a su fuerte en que residía el 22 de junio a
que se reconociera la las nueve de la noche y bajo el falso pretexto de ir a celebrar una sesión
junta, eran violentados
y firmados sólo por cre- en que debían tratarse materias que por su gravedad exigían su asisten-
er evitar mayores ma- cia, y la de los magistrados de la Real audiencia, con los que reunidos
les; que ahora le habían
avisado que se atenta- en aquella fortaleza, se les hizo saber por los vocales de la junta su res-
ba contra su persona y olución de expulsarlos de aquella ciudad, con el falso objeto de libertar
otros ministros y que,
por tanto, en caso de sus personas contra las que se hallaba altamente irritado el pueblo (que
desaparecer él, debía era todo lo contrario) y sin oír reconvenciones fueron conducidos en
soria encargarse de
sostener los derechos medio del Batallón de Granaderos que formaban la guardia a este oficial
de españa, descono- general, y rodeados de oficiales armados llegaron al muelle en donde se
ciendo al gobierno de
Buenos aires. Cfr. Carta les embarcó en dos botes ingleses y conducidos con escolta a bordo de
de Cisneros del 21 de una balandra marchante [sic] de la misma nación la que al amanecer dio
junio de 1810, en Mayo
Documental, cit., p. 43. la vela, habiendo antes retirado la tropa de los facciosos.
40 Custodia
el mismo día 21 de junio, la junta informó a su Majestad, por
carta firmada por todos sus miembros, de la erección de la junta
para mantener la integridad del territorio y los derechos del rey
frente a las maquinaciones de los franceses, a la vez que explicar
la situación del virrey, del cual dice:
Cisneros trató de convencer al capitán del buque inglés que es- 22.- Cfr. oficio de la
junta a sM para dar
taba a sueldo de la junta, pagado por el vocal juan Larrea –co- cuenta de la instalación
merciante español asociado a los británicos desde tiempos de las de la junta y medidas
que se ha visto precisa-
invasiones–, que cometía un error y que debía dejarlos en las cos- da a tomar respecto del
tas orientales o las brasileñas, pero no entendió razones el inglés, virrey Cisneros… en
Mayo Documental, cit.,
porque, según el virrey, le interesaba más el salario que le pagaba pp. 44-45. el recopila-
la junta por el servicio: dor de la colección, de-
bido a una referencia
inicial a Londres, con-
[…] Luego que hicieron rumbo para fuera del Río manifestó al capitán funde al destinatario de
la carta y la hace como
inglés, y los que le acompañaban (que no ignoraba) lo hizo ver la felonía dirigida a sM Británica,
que habían hecho con su persona, los gravísimos daños que iban a re- pero el cierre de la mis-
ma es claro al hablar de
sultar, y la falta de correspondencia a la nación española en que incur- sM Católica y estar fir-
mada por toda la junta
ría, ofreciéndole tanto a este como a la tripulación serían bien gratifica-
en su nombre. esta re-
dos si les conducían a Montevideo, cuyas iguales protestas y ofertas se misión es curiosa por-
que, no habiéndose re-
le repitieron a la altura del janeiro para que les condujese a dicho puerto,
conocido en Buenos
pero a nada quiso acceder el capitán como que el partido lucrativo que aires al Consejo de Re-
gencia, cabría pregun-
le hizo la junta, era de mucho interés para él.
tarse a quién creía es-
tarse dirigiendo la junta
porteña y a quién remi-
Finalmente llegaron a las Canarias, donde fueron desembarca- tía al virrey depuesto.
dos, como señala:
Custodia.. 41
miso que pidió para pasar a Cádiz, lo verificó llegando a dicha plaza el
19 del mismo mes.
A MODO DE CONCLUSIONES
del análisis de lo escrito por el virrey en su propia foja surgen
sus puntos de vista acerca de los acontecimientos de mayo de
1810, que pueden ser resumidos en:
42 Custodia
lado, y entre criollos y españoles por
el otro.
Custodia.. 43
fue la excusa y para él la primera maniobra revolucionaria fue
la del propio Cabildo del 22 de quitarle el mando para devolvér-
selo asociado con cuatro vocales. su renuncia la atribuye a su
negativa de aceptar la entrega del mando militar a saavedra y
la presión de los criollos.
44 Custodia
Dispuestos a esgrimir nuestras espadas con los aleves enemigos:
La Reacción Realista en el
histoRia
L
a inMinenCia de Las CeLeBRaCio- surperuano, intentando comprender las
nes PoR eL BiCentenaRio de las razones que llevaron a defender una cau-
independencias de los países sa vista ahora por muchos como incom-
hispanoamericanos es una prensible.
ocasión más que adecuada para reflexio- Como bien apunta josé María iraburu,
nar sobre una realidad histórica sistemá- fue uno de los primeros designios de las
ticamente ocultada y no por eso menos nacientes oligarquías falsificar la historia
importante, puesto que concierne a uno reciente de sus naciones para poder jus-
de los dos actores más importantes del tificar el statu quo posterior a ese cataclis-
proceso: el movimiento realista hispanoa- mo tumultuoso y a veces incomprensible
mericano. para los que lo atestiguaron que significó
en el siguiente artículo intentaremos la Guerra de separación 1.
un acercamiento al extenso fenómeno del ni los elaborados e imaginativos inten-
realismo en el sur del Perú, fundamental tos por construir una especie de liturgia
para entender la dinámica de este movi- laica de himnos, próceres deificados y de-
miento en todo el virreinato. nuestra más elementos patrióticos, algunos de
aproximación consistirá en pasar revista claro sabor masónico y jacobino, han po-
brevemente a una serie de acontecimien- dido remediar en la conciencia hispanoa-
tos y figuras representativas del fidelismo mericana (ya sea la de los liderazgos po-
1.- ante la necesidad de crear una “identidad nacional” distinta a la hispánica y la imposibilidad de desarrollar
una reivindicación indigenista, por temor a exaltar a las relegadas poblaciones originarias, “quedaba, pues, sola-
mente afirmar la propia identidad nacional contra los países vecinos y más hondamente contra españa, rompien-
do lo más posible con el pasado, con la tradición, partiendo de cero, y procurando eliminar de la memoria histó-
rica aquellos tres siglos precedentes de real unidad hispano-americana, que en adelante no serían sino un
prólogo oscuro y siniestro del propio logos nacional luminoso y heroico. todo esto, claro está, no podría hacerse
sin una profunda y sistemática falsificación de la historia, que en la práctica habría de llegar a niveles sorpren-
dentes de distorsión, olvido e ignorancia. así, por ejemplo, sería preciso fingir que en las guerras de la indepen-
dencia las naciones americanas se habían alzado, como un solo hombre, contra el yugo opresor de la Corona
hispana. sería urgente también engrandecer los hechos bélicos, y más aún mitificar los héroes patrios recientes,
aunque a veces presentaran rasgos personales sumamente ambiguos.”, josé María iraburu, Hechos de los
Apóstoles de América, 5ta Parte, iv, en [Link]
Custodia.. 45
líticos e intelectuales o la de las masas Cusco en capital del Reino y reincorporar-
populares, expresada en una variada y se a éste el alto Perú– ocurrieron algunos
multiforme cultura tradicional especial- hechos bastante significativos, como
mente en los sectores rurales 2 esa per- aquel pedido de la nobleza indígena a la
plejidad expresada tanto en la memoria corte virreinal, fechado el 8 de junio de
de un bien perdido como en un sentimien- 1824, en que se solicitaba que:
to de desarraigo profundo, originado du-
rante el proceso de destrucción y disper- “[…] en los días de víspera y dia del glo-
sión de la Monarquía Católica rioso apostol señor santiago se celebre […
(1808-1833). este fenómeno es mucho ] las funciones del Real estandarte en
más acusado en aquellas regiones donde memoria del triunfo de nuestros invencibles
los eclipsados, los “otros patriotas” para armas catolicas: en cuya festividad es visto
utilizar la expresión usada por el historia- salir […] uno de los indios nobles de las
dor Manuel Gutiérrez, eran muchedum- ocho parroquias de esta capital, de alférez
bre, como es el caso del virreinato del Real, nombrado por los 24 electores del
Perú 3, en especial del sur andino, esa Cabildo de ellos, por ser dichas funciones,
prolongación histórica del antiguo núcleo las mas vivas demostraciones de nuestra fi-
Wari-inka, que según Pablo Macera ha- delidad, gratitud y jubilo que se hacen a
bía podido sostener el auge de Potosí y la ejemplo de nuestros antepasados. 5”
unidad y hegemonía del gran Perú aus-
triaco del siglo Xvii 4. Para el historiador norteamericano da-
aun en los momentos crepusculares vid t. Garnett esto demostraría que:
del virreinato, cuando el poder fidelista
sólo se circunscribía a las sierras sureñas “los descendientes de la realeza incaica
–pero en que paradójicamente los des- cuyo vasto imperio había sido tomado por
equilibrios de las Reformas Borbónicas los españoles no le juraban simplemente su
habían sido remediados, al convertirse lealtad a Fernando vii a medida que el vir-
2.- Para un vistazo al Perú sacral y su nostalgia de esplendor a través de los imagineros tradicionales y ar-
tistas religiosos andinos, vid. sebastián Correa ehlers, suyajruna. una mirada al artista popular peruano, iCtys,
Lima, 2008.
3.- Para víctor andrés Belaunde, el “espíritu del imperio” que según sería uno de los legados del incario que
animaría la posterior historia peruana, “resurge, sobre todo, en la época de abascal, cuando este virrey, con ele-
mentos principalmente peruanos, criollos blancos, mestizos e indígenas, sostuvo el predominio de la autoridad
imperial contra la dispersión de las soberanías en la revolución de los cabildos en Quito, Charcas, Chile y Buenos
aires. abascal sintió el "imperium" y puso al servicio de él todos los elementos que habían constituido el antiguo
virreinato y el antiguo estado de los incas. Parecen éstos revivir al conjuro del ideal de la lealtad monárquica. […
]no puede explicarse la actitud de abascal, y sobre todo la cooperación de la población peruana, sin la influencia
de lo que podríamos llamar el "espíritu del imperio", en Peruanidad, obras Completas v, p.48, edición de la Co-
misión nacional del Centenario, imprenta editorial Lumen, Lima, 1987.
4.- Pablo Macera, visión histórica del Perú, pp. 179-182, editorial Milla Batres, Lima, 1978
5 archivo Regional del Cusco, int, vir., Leg. 159 (1823-24) en david t. Garnett: sombras del imperio. La no-
bleza indígena del Cuzco, 1750-1825, p. 17, trad. javier Flores espinoza, instituto de estudios Peruanos, Lima,
2009.
46 Custodia
reinato colapsaba, sino que insistían en su naturales del alto y Bajo Perú, indios, mes-
derecho a hacerlo. junto con ellos, la no- tizos y criollos blancos, y cuyos jefes y ofi-
bleza india de la sierra en general repudió ciales peninsulares no llegaban ni a la dec-
la independencia impulsada por los criollos, imoctava parte del efectivo, luchó con un
del mismo modo que en el decenio de ejército independiente, del que los colom-
1780, sus padres y abuelos habían acudido bianos constituían las tres cuartas partas,
en defensa del rey, contra los masivos lev- los peruanos menos de una cuarta, y los
antamientos indígenas de túpac amaru y chilenos y porteños una escasa fracción” 7.
los Catari 6”.
en una paradoja muy comprensible,
Considerando la importante posición las actuales Fuerzas armadas Peruanas
representativa y de coordinación que ocu- celebran como su día jubilar el 9 de di-
paban los hidalgos indios en el ordena- ciembre.
miento del Reino peruano y la influencia Pero es menester preguntarnos: ¿cuá-
que todavía gozaban en las comunidades les era las formas de pensar y las estruc-
–a pesar del menoscabo borbónico y los turas del sentir de estos sectores realis-
intentos de desarticulación por parte de tas? ¿Puede intentarse una
funcionarios peninsulares después del al- reconstrucción de la memoria del fidelismo
zamiento tupacamarista–, puede conside- surperuano?
rarse entonces como fidelista en gran me- esta tarea todavía no ha sido realiza-
dida y hasta el final, a la mayoría de los da. el secular abandono de las fuentes de
sectores indígenas del sur andino, que aquellos tiempos y la consecuente disper-
acudieron en masa a defender las bande- sión y desaparición de documentos valio-
ras del ejército del Perú al llamado de sus sos la dificultan enormemente. sin em-
señores naturales. bargo, existe un valioso librito, editado en
seis meses después, este ejército mul- Lima en 1815, que constituye una suerte
tiétnico defensor de la tradición y de la in- de manifiesto del realismo surperuano.
tegridad territorial peruanas era finalmen- se trata del “Elogio fúnebre del señor D.
te derrotado. José Gabriel Moscoso, teniente coronel
a este punto cabe recordar la “perpleji- de los reales exércitos, gobernador de
dad quieta y triste” que le produjo a josé Arequipa, en las exequias que el Ilustre
de la Riva- agüero (1912) la contempla- Cabildo Justicia y Regimiento de dicha
ción del campo de ayacucho: Ciudad hizo en honor y sufragio de tan
benemérito gefe el día 9 de marzo de
“en este rincón famoso, un ejército real- 1815 8”, por el doctor Mateo joaquín de
ista, compuesto en su totalidad de soldados Cosío, sacerdote y abogado arequipeño.
Custodia.. 47
Fue editado en Lima en ese mismo año como “necedades”, para acabar lamen-
por el padre de su autor, el brigadier Ma- tándose de la ignorancia religiosa y hu-
teo de Cosío. ambos personajes fueron manística de los criollos, que los lleva a
testigos presenciales de la toma de are- recibir acríticamente toda clase de nove-
quipa por parte de los insurgentes capita- dades infundadas 9. Luego, valiéndose de
neados por Mateo García de Pumacahua, una idea de los mismos filósofos –en este
el 10 de noviembre de 1814. el intenden- caso Pierre Bayle (1647-1706)–, realiza
te Moscoso, criollo arequipeño, veterano una sugerente invalidación del racionalis-
de las guerras contra la Francia jacobina mo ilustrado, que en algo nos remite a los
y destacado defensor de zaragoza, junto argumentos antirracionales de la escuela
con el cuzqueño mariscal de campo Fran- tradicionalista francesa que florecería
cisco de Picoaga, fueron capturados por dentro de diez años.
los rebeldes y luego ejecutados por ne- Basándose en los Padres de la iglesia,
garse a respaldar su causa. nuestro autor realiza un elogio de la leal-
el elogio fúnebre de Cosío no se ocu- tad al soberano de resonancias épicas,
pa solamente de realizar una sincera ala- en algo comparable a las alturas alcanza-
banza de las virtudes del difunto goberna- das por plumas católicas de décadas pos-
dor, sino que se constituye en uno de los teriores, como monseñor Bartolomé he-
únicos textos doctrinarios realistas en el rrera o incluso donoso Cortés:
Perú de aquel tiempo. el padre Cosío co-
mienza sosteniendo que “la religión cató- “así han pensado, señores, nuestros
lica es el apoyo de las monarquías, y sin mayores, y éstas han sido las máximas
ella, los tronos están expuestos á ser el sabias y santas con que los cristianos se
ultrage de los pueblos enfurecidos. Sola- han conducido en todos los países donde
mente esta ley santa enseña al hombre han enarbolado el estandarte de nuestro
sus verdaderos derechos.” argumentan- jesús Crucificado. Por esto es imposible,
do en favor de la religión y de la sociedad deje de ser buen vasallo, el que está per-
orgánica, nuestro autor desmenuza en fectamente instruido en la doctrina, y moral
una sabrosa nota a pie de página la “abo- del cristiano. si los preceptos que recibimos
minable obrita” del ilustrado francés Ga- en nuestra primera educación son con-
briel Bonnot de Mably (1709- 1785), cuyo formes al evangelio, nosotros seremos
utopismo e igualitarismo cándido censura fieles, obedientes a dios y al rey; nunca le
hizo en honor y sufragio de tan benemérito gefe el día 9 de marzo de 1815. Por el doctor Mateo joaquín de Co-
sío, presbítero, abogado del ilustre Colegio de Lima. y lo dio a luz el señor d. Mateo de Cosío, del órden de san-
tiago, Brigadier de los Reales exércitos Padre del autor, con licencia, ed. por Bernardino Ruiz, Lima, 1815. existe
otra edición en la Colección documental de la independencia del Perú, tomo iii, Conspiraciones y Rebeliones
en el siglo XiX, volumen 8, La Revolución del Cuzo de 1814, pp. 63-86, investigación, recopilación y prólogo por
Manuel jesús aparicio vega, Comisión nacional del sesquicentenario de la independencia del Perú, Lima, 1974.
9.- Mal que todavía infesta a los intelectuales y académicos en el Perú.
48 Custodia
negaremos al César los tributos de respeto género de superioridad. Querían que todos
y amor que se le deben, apenas oigamos la los bienes fuesen comunes, todos los hom-
voz con que nos llama al combate y a la de- bres libres e independientes, y prometían un
fensa de su corona, cuando apresurados imperio donde reinarían solos en una felici-
correremos al campo, dispuestos a esgrimir dad perfecta, después de haber exterminado
nuestras espadas con los aleves enemigos a los impíos, es decir, todos aquellos que no
de nuestro común padre, cual debe rep- habrían abrazado su impiedad homicida.”
utarse el rey”.
sugerentemente, Cosío denuncia el
Pero el fidelismo de Cosío no es una fondo utópico, nihilista, milenarista, vio-
defensa moderada de un statu quo semi- lento e incluso anarco-comunista detrás
ilustrado para evitar mayores males y de ambas revoluciones. Luego, pasa a
desórdenes (como podría entenderse el ocuparse “del jefe de los incrédulos mo-
“realismo” de hipólito unanue o Baquíja- dernos, Mr. Rousseau”. Concluye luego
no y Carrillo), sino es contrarrevoluciona- con una admonición implícita al clero de
rio in radice. al repasar la biografía de simpatías liberales, que algunos años
Moscoso, Cosío menciona las hazañas después jugaría un papel importante en el
del difunto combatiendo a las fuerzas de desmantelamiento del Reino del Perú:
la Francia Revolucionaria durante la dé-
cada de 1790, deteniéndose para anali- “Comparen los amantes de la libertad
zar la ideología revolucionaria: las doctrinas de los anabaptistas con las
suyas; y al mismo tiempo observen que su
“¿Qué vigor no toma su espíritu [al] com- conducta y modales han sido arreglados
batir contra el Galo Revolucionario? Mira en por las máximas de Rousseau, y no por las
él un impío filósofo destructor de los tronos; del evangelio. ¿y todavía creerán que sus
un sacrílego regicida; un ciudadano que pi- procedimientos son cristianos? ¡ah, insen-
diendo la libertad e independencia de los satos!”.
pueblos, no hacía más en esto que renovar
las doctrinas de tomás Muncero y nicolás a diferencia de otros realistas en el Pe-
storck, principales discípulos del heresiar- rú de aquellos años –como el “periodista”
ca Lutero, y patronos de los anabaptistas?”. Gaspar Rico–, Cosío no se dejó ilusionar
con la Constitución de 1812 ni con el aire
seguidamente, en otra nota, desarrolla liberal que empezaba a respirarse en
con más detalle el parangón entre los jaco- ciertos cenáculos aparentemente fieles a
binos y los anabaptistas del siglo Xvi. Ci- la Corona: “La constitución puso el sello a
tando la Histoire de l’Église del abate an- nuestros males. ella acabó de abrir las
toine de Bérault-Bercastel (1778-1780), puertas de par en par a la insurrección,
destaca en éstos: pues las juntas populares para las elec-
ciones […] sólo sirvieron para exaltar los
“la aversión declarada a los magistrados, ánimos, y con la acción popular prescripta
a la nobleza, a todas las potestades, y a todo en el artículo 255, se disculparon los ca-
Custodia.. 49
becillas de la insurrección del Cusco. Por presenta a la mística profética, a la última
eso los mayores defensores de ese cua- de las virtuosas, al lucero brillante pero
derno han sido los rebeldes, después de crepuscular de la edad de oro de la santi-
la justa abolición que de él ha hecho dad arequipeña. Monja de clausura del
nuestro augusto monarca”. y eso no es Monasterio de santa Catalina de siena
todo, puesto que el doctrinario arequipe- en arequipa 10, gozó de fama como visio-
ño llega a expresar un anhelo profundo naria y consejera prudente, siendo reque-
de los auténticos fidelistas peruanos, que rida por las autoridades cuando la situa-
va más allá del rechazo al proceso insu- ción se tornaba incierta. se enteraba de
rreccional iniciado en Buenos aires cinco los resultados de los combates de las ar-
años atrás, sino que se yergue como un mas del Rey antes que llegasen los corre-
justo reclamo contra desaciertos y nove- os. dejó un epistolario y algunos escritos
dades turbias que debilitaron a su patria espirituales, donde plasmó sus visiones
en las últimas décadas del siglo anterior: extáticas así como algunos juicios históri-
cos y políticos. a tal grado llegó su predi-
“[L]os fieles vasallos no deseamos sino camento entre los fidelistas de arequipa,
que se conserven las antiguas leyes que que cuando los independentistas ocupa-
obedecieron nuestros padres”. ron la ciudad, sufrió arresto domiciliario,
circunstancia que el historiador Pedro jo-
en el pensamiento del arequipeño Ma- sé Rada y Gamio calificó de “ridículo y
teo joaquín de Cosío (1815) ya se en- triste espectáculo 11”. de la venerable crio-
cuentran expresados, exaltados y defen- lla quedó hasta hace algún tiempo una le-
didos aquellos elementos –dios, Patria, yenda áurea en arequipa, que nos habla-
Fueros y Rey– que se convertirían en el ba de santos Cristos que sudaban sangre
lema defendido veinte años después en cuando el ejército católico era derrotado,
la Península por otro surperuano realista, y de presagios ominosos de un porvenir
el brigadier Leandro Castilla Marquesado. oscuro para el Perú.
y si en el panorama del realismo sur- Finalmente, siendo el virrey La serna
peruano, Cosío encarna al doctrinario fi- cómplice y a la vez cautivo de “un grupo
delista, y Castilla y Moscoso, a los con- de oficiales ‘rojos´, que veían en su trasla-
vencidos defensores de la Corona en el do a América ocasión de escapar de las
campo de batalla, la Reveranda Madre persecuciones absolutistas […], de me-
María Manuela de la ascensión Ripa, re- drar con la represión a los insurgentes y
10.- sobre la Madre Ripa discurren dos capítulos breves de la obra de Pedro josé Rada y Gamio, Mariano
Melgar y apuntes para la historia de arequipa, pp. 338-342, imprenta de la Casa nacional de Moneda, Lima,
1950. a finales del siglo XiX, el franciscano recoleto elías Passarell recopiló en arequipa algunos escritos de la
Madre, así como diversos testimonios de su vida virtuosa.
11.- Op, cit, p. 341.
12.- alberto Wagner de Reyna, “el hombre público que nada ambiciona” en [Link]., Libro de homenaje a au-
50 Custodia
de obtener rápidos ascensos 12” , víctima
de sus propias contradicciones, aislado de
cualquier apoyo que no sea el del exte-
nuado sur del Perú, se consumaba la de-
rrota de las armas reales. Los sucesos en
la Pampa de la Quinua, a pesar de haber
sido cantados por multitud de historiado-
res latinoamericanos todavía siguen guar-
dando misterios. ¿Conocía ya la jefatura
realista el contenido de la capitulación an-
tes del combate? ¿Fue un combate sim-
bólico para salvar el honor? ¿existió una
conjura masónica? el alzamiento de ola-
ñeta no fue más que la simple contesta-
ción a una autoridad calcárea, sospecho-
sa y muchas veces torpe. sea lo que
sacerdotes y sus mujeres, estaría detrás
fuere, la suerte estaba echada desde ha-
de las grandes sublevaciones clericales
cía mucho, y así acabó inevitablemente el
de 1856 y 1867.
episodio americano de la descomposición
algunos como Leandro Castilla, natu-
de la Monarquía Católica.
ral de tarapacá, en el extremo sur de la
Los realistas surperuanos pasaron a la
intendencia, prefirieron continuar sirvien-
oscuridad del olvido, desde donde con-
do al Rey. Mas tan extrañas acabaron
templaron los vaivenes tragicómicos de la
siendo las cosas algunas décadas des-
joven República. Pero no es casualidad
pués que ni españa era ya un buen lugar
que el único proyecto viable para el Perú
para un tradicionalista hispánico. Murió
en aquellos años, la Confederación Perú-
en París, veterano por más de veinte
Boliviana, alcanzase apoyo sólido entre
años de innumerables campañas, desde
los antiguos fidelistas arequipeños, sien-
Copiapó hasta Morella, pero siempre pe-
do que el virrey postrero tristán acabó
leando la misma guerra contra la deca-
ocupando la presidencia del efímero es-
dencia de aquel orden Cristiano que en
tado surperuano. ese tradicionalismo po-
su hogar arequipeño sus padres le habí-
pular, donde las muchedumbres urbanas
an enseñado a amar. ■
y rurales insurgían para defender los de-
rechos de la iglesia encabezados por sus
(PUBLICADO EN “AHORA INFORMACIÓN”, N.° 104,
relio Miró Quesada sosa, tomo ii, p. 901, talleres Gráficos P. L. villanueva s. a. editores, Lima, 1987. el recor-
dado filósofo también apunta la transformación en logia masónica de esta camarilla, siendo su venerable, nada
menos que jerónimo valdés, el mentor de La serna (p. 901). durante el trienio, “el liberalismo constitucional y
“progresista” del gobierno madrileño […] y de sus agentes en el Perú enajenó a españa la simpatía de muchos
criollos de ‘derecha’ y los empujó al campo de san Martín, quien aunque francmasón era monárquico y se apo-
Custodia.. 51
NOTICIAS Y ACTOS RIOPLATENSES
FIESTA DE LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN
52 Custodia
sadamente colaboraron en sus dos últimas pudieron adquirir bibliografía carlista de
grandes empresas. La primera fue para d. importantes pensadores de las españas,
Félix della Costa, director de ediciones de ayer y de hoy.
nueva hispanidad, por la destacada tarea entre charlas sobre historia, religión y
de diseño realizada para la Revista Custo- política, con la prometida cerveza Blas de
dia y la segunda para Carlos Ferri por la Lezo y un vibrante sonar de canciones
ayuda brindanda para realizar la Cena. carlistas, se amenizó la hermosa velada y
Los invitados pudieron aprovechar de se hicieron cortas las horas de la reunión
un puesto de libros de Ediciones Nueva que se extendió hasta pasadas las dos de
Hispanidad preparado para la ocasión y la madrugada. ■
Custodia.. 53
DE
9 Los abanderados rindieron las ense-
ñas ante Cristo sacramentado, dejando
MARZO escrito una vez más que la santa Causa
de la tradición, representa la sumisión de
DE 2013
54 Custodia
asistentes, pudieron compartir un ágape provenientes de distintas ciudades del in-
en el salón parroquial y disfrutar de una terior que se hicieron presentes para la
velada memorable, con correligionarios ocasión. ■
Custodia.. 55
El ideal
Don Ramón María del Valle Inclán
N
“ los carlistas,
o se aLaRMen
los católicos amantes de la tradición española,
ante el estado presente de la política española,
que una tradición de casi dos mil años no se
desarraiga porque así lo quieran los sectarios actuales.
Convencido de la grandeza del ideal tradicionalista, entendía que era deber mío
consagrar mis energías a su defensa, aunque ello significa restarme todos mis
lectores anteriores, como en efecto me los resté en un solo día, pues al publicar
mi primera obra carlista, no me quedó ni uno solo de mis anteriores lectores,
y la prensa en general, que antes me llenara de elogios, no tuvo para esta obra
ni la leve noticia de su aparición.
no importa; estoy decidido a continuar la labor, dedicando el único brazo a manejar
la pluma, y si algún día fuese necesario ese brazo para defender la tradición en
otro terreno, a ello estoy firmemente decidido”.
Palabras de don Ramón María del valle inclán, 24 de junio de 1910, en el homenaje que le hiciera la ju-
ventud Carlista de Buenos aires en su visita a la ciudad. Cfr. Ramón María del valle inclán: Lozier almazán,
Bernardo. “Presencia Carlista en Buenos aires”. editorial santiago apóstol. Bs. as., 2002. (págs. 62-63).
56 Custodia
e n L iGnièRes , a veinte de FeBReRo de dos MiL tReCe
Mensaje de S.A.R.
Don Sixto Enrique
de Borbón
sixto-enrique de Borbón
Castilla
por Manuel Machado
E
A Manuel Reina, gran poeta
Custodia.. 59
Nº 10 Índice
3
Editorial PÁGINA
4
PÁGINA Homilía de la Misa de los Mártires
de la Tradición, marzo de 2013
7
R.P. Edgardo ALBAMONTE
Discurso pronunciado en la cena PÁGINA
12
Felipe WIDOW LIRA
PÁGINA De la “política de tesis” a la
prudencia política
19
José Antonio ULLATE FABO
Encíclica “Etsi longissimo” de PÁGINA
21
hispanoamericanas (1816)
PÁGINA Francisco de Paula Oller
César ALCALá (Barcelona - españa)
26
La Revolución de Mayo según el PÁGINA
45
julio M. LUQUI LAGLEYzE
PÁGINA La Reacción Realista en el
Sur del Perú (1814-1825)
52
César Félix SáNCHEz MARTÍNEz
PÁGINA
Última reunión del año 2012
de la HTCVII
54
PÁGINA Festividad de los Mártires de la
Tradición en el Río de la Plata
56
2013
PÁGINA
El ideal
Ramón María del Valle inclán
57
PÁGINA
Palabras a la cabalgata de los
Mártires de la Tradición
59
S.A.R. Don Sixto de Borbón Parma
PÁGINA
Castilla
Manuel Machado