El Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez
También conocido como Teatro Municipal de La Paz) es el principal teatro de la ciudad de La
Paz y escenario para la presentación de recitales y conciertos musicales, obras teatrales,
ballet y opera, entre otros espectáculos culturales. Localizado en la calle Jenaro Sanjinez
esquina Indaburo de la ciudad de La Paz,2 sede de gobierno del país sudamericano de
Bolivia. Fue inaugurado en 1845, siendo el segundo teatro más antiguo de Sudamérica.
Fachada del Teatro Municipal «Alberto Saavedra Pérez» a finales del siglo XIX.
Construido en 1834 durante el gobierno del presidente Andrés de Santa Cruz, se concluyó en
1845 durante la presidencia de José Ballivián y Segurola. El teatro fue proyectado por el
arquitecto José Nuñez del Prado, quien se basó en un teatro de Venecia. Fue inaugurado el
18 de noviembre de 1845 con la presentación del Escudo de Bolivia y del Himno
Nacional[José Nuñez del Prado].
Inicialmente fue conocido como Teatro Nacional, al pasar a cargo de la Municipalidad de La
Paz se designó como Municipal, denominándose luego en memoria del dramaturgo paceño
Alberto Saavedra Pérez.
Arquitectura
Su estilo arquitectónico corresponde al periodo republicano, siendo el primer diseño del teatro
semejante al de uno de los más importantes Teatros Venecianos de ese entonces. El
arquitecto Núñez del Prado, también edificó el Palacio de Gobierno de Bolivia y la Universidad
Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Sucre.
Siendo el teatro más antiguo de Sud América, su interior aún conserva el diseño original,
salvo algunos cambios realizados en 1861. La fachada original era sencilla, estaba dividida en
tres calles, resaltando en el edificio el decorado con platabandas y entablamento. Durante el
siglo XIX se modificó la fachada mostrando dos pilastras dóricas a los costados de la portada
y sobre ellas en un frontón el escudo de La Paz.
Fachada del Teatro Municipal "Alberto Saavedra Pérez" a principios del siglo XX
Se conocen al menos siete remodelaciones documentadas del Teatro5 Su fachada fue
remodelada en 1910 y 1961.4 Se conoce la fachada de finales del siglo XIX y principios del
siglo XX gracias a fotografías antiguas de este edificio.
Durante la década de 1970 se llevó a cabo otra importante remodelación en la que se
cubrieron los palcos bajos con un empapelado sobre los frescos que estaban en las paredes;
realizándose la tercera intervención a la edificación entre los años 1992 y 1994, en la que se
logró avanzar en el proscenio, recuperando espacio y mejorando la acústica, también se
retapizaron las butacas y se arregló el cortinaje. El año 2006, se realizaron obras de
reparación preventiva.
Entre los trabajos realizados en la infraestructura del teatro destaca la restauración del fresco
del plafond, para el que tuvieron que sacar las butacas para montar los andamios necesarios
para los restauradores. El autor del fresco original es el artista francés Lemetyer, el fresco
central tiene alegorías a la música y al teatro y en las pinturas de los medallones se retrata a
los grandes maestros de la literatura, la lírica y el teatro, como Cervantes, Shakespeare o
Wagner que se han conservado desde la primera construcción.
En 2012 se realizó una nueva restauración a la fachada del Teatro, pintándose ésta de
colores rojo y blanco.
El espacio ocupado por este prestigioso Teatro corresponde a la bóveda principal del antiguo
Convento de la orden de San Agustín, que fue fundado el 5 de junio de 1578 y ocupado por
esta orden durante varios siglos hasta el año 1826. Posteriormente se conoce por un informe
del Gobernador Don Francisco de Viedma, que hacia el año 1780 se iniciaría con una nueva
construcción de iglesia, en remplazo de la antigua, con una estructura y escala diferente.
Ambientes en los que, aproximadamente 80 años después, se instalaría el primer Teatro de
Cochabamba.
El Teatro Achá
Fue instalado en lo que fuera la iglesia de San Agustín, originalmente de estilo renacentista
sobre firmes zócalos y paredes de piedra, y decoraciones platerescas al interior.
La estructura arquitectónica original del convento de la orden de San Agustín hasta la fecha
no ha sido modificada; las bóvedas, túneles, pasadizos, habitaciones que estaban
cuidadosamente dispuestos para el culto religioso de los miembros de San Agustín, perduran
hasta la actualidad.
A lo largo de la historia del Teatro, compañías de zarzuelas, operatas, presentaciones
teatrales y biográficas, de prestigio nacional e internacional se hicieron presentes en este
prestigioso Teatro. Se situaron diferentes actuaciones de sociedades artísticas
internacionales, que realizaban un circuito y giras que generalmente iniciaban en capitales de
países próximos como; Lima, Buenos Aires, Santiago, Antofagasta continuaban hacia La Paz,
Oruro y finalmente a Cochabamba, conformando así, recorridos que sólo beneficiaban a
ciudades que contaban con teatros en esta época.
Posteriormente en el año 1897 se realiza la primera función del cinematógrafo en el Teatro
Achá, sólo dos años después de su aparición en Paris en 1895 con los hermanos Lumiere. De
igual manera la obra “El Castillo Negro” de Adela Zamudio, fue escenificada en 1902.
Entre 1959 y 1960, el Teatro es intervenido, se amplía el foyer, la platea, se realiza la apertura
de una puerta de emergencia para casos de siniestro y se construye una gradería de piedra y
hormigón. Y en 1988, el Teatro Achá, tiene una última intervención técnica en tareas de
refacción como; el cambio de piso del escenario y hall por mármol, renovación de las butacas
de platea, limpieza del cielo falso de la cúpula y la construcción de una nueva base de
hormigón armado de los palcos, entre las más significativas.
Declarado patrimonio Nacional mediante D.S. el 7 de diciembre de 1967.
El Teatro Municipal nació con el nombre de “Teatro de la Unión Panamericana”, nombre que
persiste hasta 1876, año en el que el Consejo Municipal, a sugerencia del munícipe Dr. José
Pol, le cambia el nombre por el de “José María de Achá”, en homenaje al ex presidente del
mis nombre, impulsor de la creación del Teatro.
Está por demás comprobada la solidez de las elegantes columnas que sostienen las galerías
del este elegante Teatro y todas las obras interiores de las edificación, robustas y altas
paredes de piedra que dan la forma a cada uno de los espacios de un histórico convento.
El Teatro aún conserva valiosos cuadros, estatuas y finísimos muebles tallados de gran valor
que se incorporan a su rica arquitectura. Y de manera especial los restos óseos del Capitán
Gerónimo de Osorio fundador y justicia mayor de la Villa de Oropeza.
Teatro Omiste
La construcción original data de 1545. En una primera instancia empezó como capilla.
Después se convirtió en iglesia, en la de Nuestra Señora de Belén, y se le añadió el claustro.
"En 1700 la ocuparon los padres betlemitas, la única congregación religiosa fundada en
América Latina, en Guatemala". Les entregaron las instalaciones del antiguo Hospital Real de
la Vera Cruz y les concedieron un gran solar en pleno centro de la ciudad, al costado de la
iglesia matriz. Así se fundó la orden de Nuestra Señora de Belén en Potosí.
Los betlemitas, a cargo siempre del hospital, llevaban buena cuenta de los enfermos y de sus
cuidados. Sin embargo, la iglesia de Belén —la que ellos ocupaban—, construida a expensas
del minero Francisco la Pocha, amenazaba ruina. Fue por eso que encargaron su completa
remodelación al arquitecto José López de Arango. A pesar de su intervención, el templo se
desplomó en febrero de 1725, debido a las intensas lluvias torren- ciales que sufrió la ciudad.
La nueva construcción pasó a manos del potosino Bernardo Rojas Luna y Saldaña. Las obras
se iniciaron ese mismo año, pero el trabajo resultó moroso por culpa de la falta de fondos.
Finalmente se concluyó en 1753, fecha que se leía en el arco central de la fachada.
Por aquel tiempo, Potosí estaba controlada por los emigrantes de las diferentes regiones de la
península ibérica —vascos, lusitanos, extremeños…—. El área donde se ubicaba la iglesia
pertenecía a los castellanos. Y el edificio no tuvo problemas durante la Colonia.
"En estos años, mientras ocupaban el hospital, los betlemitas pusieron en marcha un teatro de
comedias en la parte alta de sus terrenos, en lo que ahora son casas privadas. Traían
zarzuelas y teatro desde España. Por eso a la zona se la conoce popularmente como el área
de las comedias".
Todo cambió con la expulsión de los jesuitas de los dominios de España, a causa del poder
político y religioso que habían alcanzado. Los betlemitas, no se sabe bien por qué, decidieron
marcharse con ellos. Ambas escapadas dejaron desamparados varios templos del Potosí más
colonial.
En 1823, durante la Guerra de la Independencia, los soldados realistas, que habían tomado la
ciudad, destruyeron las dos torres de la iglesia para emplazar cañones. Entretanto, las
campanas se fundieron y emplearon el metal para hacer las balas. El convento, ni qué decir,
se convirtió en cuartel.
A su vera, Sucre creó en 1826 el colegio Nacional Pichincha, en los terrenos del Hospital Real
de la Vera Cruz, que fue trasladado y entregado a la orden de San Juan de Dios. Mientras,
todos los ejércitos llegaban en peregrinación a Potosí para proveerse
"Por esta causa, la iglesia y el claustro sufrieron muchos daños, pues hay que tener en cuenta
que estuvieron ocupados por las guarniciones durante cuatro años", recuerda Leytón.
Además, los saqueos fueron una eterna constante. "Belgrano, por ejemplo, se llevó 600 mulas
cargadas de joyas y monedas". Como el suyo,los robos se contaron muy numerosos.
Para 1850 la cosa ya estaba más tranquila. Fue en esa fecha que el presidente Belzu decretó
la conversión de la iglesia de Belén en teatro y se inició su desmantelamiento. En 1862,
gracias a varias donaciones del vecindario, por fin se consiguió inaugurar el nuevo recinto.
Esto duró lo que tardó en llegar el cine, pues en el año 1920 se instalaron los primeros
proyectores y se le intentó dar otro aspecto. Con este afán, en 1927 se construyó la
balaustrada de piedra sobre el muro de la fachada, llenándose el vacío dejado por las torres.
Así permaneció hasta 1980, en que el edificio volvió a cerrar sus puertas, puesto que la
estructura lucía descuidada y deteriorada. En 1992 se inició ya su último lavado de cara.
Hoy la entrada de la iglesia devuelve a sus antiguos tiempos de silencio. El ambiente está
impregnado de la paz de los cantos gregorianos y en el interior funcionan un restaurante y un
teatro.
Es el resultado de la restauración iniciada en 1992 con ayuda de la Cooperación Española.
Mezclando lo moderno con lo clásico se ha conseguido una cierta armonía y el lugar, sin
perder un ápice de belleza, es ahora un centro de turismo y un espacio para la exhibición de
obras de arte, pues acoge varias exposiciones.
El restaurante, punto casi obligado de reunión para mochileros y turistas, funciona 16 horas al
día y despacha tanto especialidades de comida internacional como los mejores productos
potosinos.
El teatro, por su parte, sigue siendo un fiel protagonista de las vivencias y vaivenes del
antiguo templo. Así, en un ambiente el remodelado "Omiste" acoge por igual obras de
vanguardia —como un reciente ciclo que hubo sobre crónicas y leyendas de Potosí— y
músicos de altura. "Nos han visitado grupos de ballet muy buenos. También, Piraí Vaca".
Pero la sorpresa está en la azotea y en los bajos. Desde los tejados la vista de Potosí
realmente se antoja privilegiada: al frente con el Cerro Rico y su magnitud decrépita y casi en
círculo con las puntas de los numerosos templos y conventos que rodean la ciudad. En la
cripta varios siglos de historia, con nombre y apellidos, descansan ocho metros bajo tierra.
Con todo, no ha sido nada fácil. "La restauración ha tomado cuatro años de trabajo y se han
invertido unos 700.000 dólares, pero valió la pena", asegura Leytón. Los encargados de la
labor fueron los alumnos de la famosa Escuela Taller de Potosí, jóvenes que se están
especializando en las técnicas de pintura, albañilería, carpintería… de la época de la Colonia.
El resultado salta a la vista. De esquina a esquina, la vieja iglesia es aún una maravilla. "Está
llena de motivos. Acá puede verse desde barroco mestizo hasta influencias indígenas y
europeas, como viene a ser la simbología del Camino de Santiago o la flor de lis".
Leytón se para a pocos metros de la entrada. Su voz, cigarro tras cigarro, es de ésas tan
profundas que se te ensartan hasta en la médula espinal. Susurra una leyenda. "Cuentan que
el antiguo portero de aquí al lado, del Pichincha, fue el padre del conocidísimo pintor Cecilio
Guzmán de Rojas. Se dice que este señor encontró el 'tapado' de los padres betlemitas y con
ese dinero mandó a estudiar a su hijo a Francia".
Verdad o mentira, forma parte ya de la historia viva del "Teatro Omiste". Leytón da un paso
fúnebre al frente y ahí se para, donde el suelo de mármol luce haciendo un arco más oscuro.
"Fue una idea genial del arquitecto. Acá todos se detienen y miran hacia arriba para apreciar
en plenitud el edificio".
El Teatro Gran Mariscal Sucre
Fue construido en su primera fase por encargo de Francisco de Argandoña y su esposa
Clotilde Príncipes de la Glorieta por bula papal.
La construcción del Teatro se realizo siguiendo el plano del “Scala” de Milán, el cuerpo del
ático no llego a construirse y a la estructura le faltan algunos detalles que fueron sustituidos
en su realización con el modelo Europeo. En las primeras décadas del siglo XX se denominó
“Teatro Lirico Sucre”.
La ejecución de su obra se efectuó en diversas etapas, siguiendo el criterio general del Teatro
Clásico de Herradura muy en boga en el siglo XIX, actualmente el Teatro tiene determinada
su estructura en líneas generales como un Teatro de Herradura alrededor de un escenario
mayor, con una platea y dos pisos de palcos, un piso de anfiteatro una galería y un palco
oficial.
En la parte superior de su fachada se abren ventanas adinteladas, flanqueadas por placas las
mismas que sustituyen a las columnas pareadas del ejemplo italiano. El cuerpo del ático no
llego a concluirse como asimismo el frontón con que termina el famoso Teatro Lirico Europeo
que le sirvió de referencia.
Sera en la Presidencia de la República ejercida por Gualberto Villarroel en el año 1944 que se
decreta de acuerdo a una resolución de la Honorable Convención Nacional una Ley que
expresa La creación de un fondo con destino a terminar la construcción del Teatro Gran
Mariscal Sucre y la organización de un comité pro teatro quien administraría la obra. El
documento está suscrito por señor Presidente de la República Gualberto Villarroel y por el
Presidente de la Convención Nacional don Franz Tamayo.
Por ultimo en el año 1958 el entonces Prefecto del Departamento de Chuquisaca don Carlos
Torrez hace conocer oficialmente al señor Rector Oscar Frenkling la aceptación de la solicitud
de la Universidad de San Francisco Xavier de hacerse cargo de la administración del Teatro
mediante cesión de su uso y el de su infraestructura adyacente.
Posteriormente el proyecto Sucre Ciudad Universitaria efectúa una remodelación del mismo
habiendo alcanzado el estado en que actualmente se [Link] cuenta asimismo con dos
cuerpos de camerinos para actores, y ambientes adyacentes para funcionamientos de los
diferentes talleres y elencos.
La fachada del teatro dispone de un zócalo adelantado sobre el resto del edificio con tres
aberturas de arco medio punto. Este cuerpo se halla fuertemente realizado por un detalle
ornamental horizontal sobre el que descansa una balaustrada a manera de balcón.
El Teatro y ex Hotel IV Centenario
El ex hotel y teatro IV Centenario han sido construidos en ocasión de conmemorar los 400
años de la denominada “fundación de Potosí”, en el espacio donde hasta la primera década
del siglo XX, se encontraba el antiguo cementerio de la ciudad.
Y es que el año de 1545, los colonizadores españoles toman posesión del majestuoso Cerro
Rico, iniciándose de esa manera el establecimiento de la Villa Imperial de Potosí.
Las obras iniciaron en 1945, impulsado por el entonces Comité Pro IV Centenario, tanto el
hotel como el teatro, recién fueron entregados en la víspera de la Navidad del año de 1958.
Sin duda, estos inmuebles representan una etapa del crecimiento que empezó a experimentar
la capital potosina, y aunque pueden existir otros inmuebles implementados durante esa
etapa, como el caso del actual edificio de la Gobernación de Potosí, ésta inicialmente se
construyó en 1572, pero fue que durante los años de 1945 que la antigua fachada que
presentaba arquerías, fue vilmente destruida