Proceso Monitorio Salvadoreño y Comparado
Proceso Monitorio Salvadoreño y Comparado
1
Tesis Doctoral
Profesora Titular de la
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i
ABREVIATURAS UTILIZADAS
Comp. Comparar
Coord Coordinado
DO Diario Oficial
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ii
Riv. Trim. Dir. Proc. Civ. Revista Trimestral de Derecho Procesal Civil
Univ. Universidad
iii
INDICE
ABREVIATURAS
INTRODUCCION
CAPITULO I 5
MARCO HISTORICO Y DOCTRINAL DEL PROCESO MONITORIO
1. Introduccion 5
1.2. Antecedentes 6
1.3. Concepto y naturaleza jurídica del Proceso Monitorio 15
1.4. Formas que presente el Proceso Monitorio 25
1.4.1. Proceso Monitorio ejecutivo y de conocimiento 26
1.4.2.Proceso Monitorio documental y puro 27
1.4.3. Proceso Monitorio independiente o como etapa introductoria de un proceso 28
contradictorio
1.4.4. Proceso Monitorio de conocimiento como etapa introductoria del 30
contradictorio o independiente y autosuficiente
1.4.5. Proceso Monitorio de conocimiento con resolución por sentencia 31
o providencia simple
1.4.6. Proceso Monitorio en una o varias fases 31
1.4.7. Según el plazo para oponerse y la extensión de la oposición 35
1.4.8.De acuerdo a la cognición del órgano competente y su intensidad 36
1.4.9. Proceso Monitorio obligatorio, voluntario y de oficio 38
CAPITULO II 40
CARACTERISTICAS Y PRINCIPIOS DEL PROCESO MONITORIO
2.1. Introduccion 40
2.2. Caracteristicas del Proceso Monitorio 41
2.2.1. Caracteristicas fundamentales del Proceso Monitorio 41
2.2.1.1. Rapida creación de un titulo ejecutivo con efecto de cosa juzgada 41
en los casos que determina la ley
2.2.1.2. Inversion de la iniciativa del contradictorio 43
.
iv
.
v
CAPITULO IV 206
EL CODIGO PROCESAL CIVIL MODELO PARA IBEROAMERICA
Y SU INFLUENCIA EN EL CODIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL
DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR
4.1. Introducción 206
4.2. El Proceso Monitorio en el Código Procesal Civil Modelo para Ibero América 207
4.2.1. Fundamentos y caracteres del Proceso Monitorio en el Código Modelo 213
4.3. El Proceso Monitorio en el Código Procesal Civil y Mercantil de El Salvador 215
242
CAPITULO V
.
vi
vii
CAPITULO VI 331
PROCESO MONITORIO EN LA UNION EUROPEA
6.1. Introducción 331
6.2. Proceso Monitorio en la Unión Europea 332
6.2.1. Celeridad y eficacia de la Justicia Civil En la UE: 333
Posición común modificada en EPO
CONCLUSIONES 364
BIBLIOGRAFIA 372
.
1
INTRODUCCION
Hace ya mucho tiempo los hombres tratan de resolver sus discordias de manera mucho más
ágil, sobre todo, por el deseo de contar con una decisión judicial que se aleje de lo tedioso
y se acerque a lo más operativo, buscando obtener una pronta y cumplida justicia, pues
conocida es la Administración de Justicia en todo el mundo, por su lentitud lo que produce
una justicia tardía y encarecida. Es así que, los países tienden a buscar soluciones por otras
vías más rápidas, sencillas, si cabe, más barata, y los Estados deben considerarse obligados
a facilitarlas y dotarles de seriedad y seguridad jurídica.
.
2
En el segundo capítulo, podemos ver con detenimiento las características propias del
Proceso Monitorio, es innegable que la influencia de la Ley de Enjuiciamiento Civil
española, contribuye con algunas de ellas, lo que ayuda a comprender de mejor forma la
figura del Proceso Monitorio. De más está decir que dicha influencia abarca también los
principios que pueden aplicarse, por lo que con el afán que la investigación contribuya a
reconocerlos, incluimos los Principios en un contexto más amplio que incluyese todos los
que se encuentran en el Código Procesal Civil y Mercantil de La República de El Salvador.
.
3
Dentro del capítulo cuarto es incluido El Proceso Monitorio en el Código Procesal Civil
Modelo para Iberoamerica, el que junto a la LEC española, también ha influenciado al
actual Código Procesal Civil y Mercantil Salvadoreño.
Han transcurrido más de ciento veintiséis años de vigencia del Código de Procedimientos
Civiles de la República de El Salvador, y la búsqueda de aplicaciones modernas y
novedosas han traído consigo la regulación de institutos procesales importantes, dentro del
nuevo Código Procesal, Civil y Mercantil, que a la postre servirá para resolver la lenta
.
4
Administración de Justicia Civil a la que hemos estado sometidos; contándose entre las figuras
novedosas con el Proceso Monitorio o inyuccional como lo diría el maestro Carnelutti, cuyo
tratamiento es, sin duda, ordenado, integral y ágil, constituyéndose de esa manera en una valiosa
herramienta procesal que apunta a dar tutela jurisdiccional urgente, rápida y oportuna y no
tardía. Es decir, la posibilidad de atender cuando sea útil para el justiciable y no después, cuando
todo se haya consumado o no les sea provechoso.
.
5
CAPITULO I
MARCO HISTORICO Y DOCTRINAL DEL PROCESO MONITORIO
Sumario: 1.1. Introducción; 1.2. Antecedentes; 1.3. Concepto y naturaleza jurídica del Proceso Monitorio; 1.4.
Formas que presenta el Proceso Monitorio, 1.4.1. Proceso Monitorio ejecutivo y de conocimiento, 1.4.2. Proceso
Monitorio documental y puro, 1.4.3. Proceso Monitorio independiente o como etapa introductoria de un proceso
contradictorio, 1.4.4. Proceso Monitorio de conocimiento como etapa introductoria del contradictorio o
independiente y autosuficiente, 1.4.5. Proceso Monitorio de conocimiento con resolución por sentencia o
providencia simple, 1.4.6. Proceso Monitorio en una o varias fases, 1.4.7. Según el plazo para oponerse y la extensión
de la oposición, 1.4.9. Proceso Monitorio obligatorio, voluntario y de oficio
1. Introducción
A través del tiempo, las ciencias jurídicas han ido evolucionando, encontrándose a muchas de
las instituciones con su origen en el derecho romano, por lo que el antecedente del Proceso
Monitorio no es la excepción.
Los romanos elaboraron su derecho con gran sencillez, resolviendo los problemas que se les
presentaban, con la mayor simplicidad, no generalizaron ni intentaron formular teorías
generales o hipótesis, rehuían a las definiciones, aunque en algunos casos las hayan hecho y
con gran concisión.
6
leyes, como la Nueva y Novísima Recopilación. Algunos preceptos que aparecen en las Leyes
de Indias acusan también la inspiración del origen romano.
El Código de Napoleón, aun cuando tuvo por origen diversas fuentes tales como las
costumbres francesas, las ordenanzas reales de donde fueron tomados todos los preceptos que
el citado código encierra, son netamente romanos.
Todos nuestros jurisconsultos, en la segunda mitad del siglo XIX y en los primeros del XX,
hasta la actualidad, tuvieron como fuente de conocimiento tanto para la aplicación del derecho
como para la confección de las leyes, a los tratadistas franceses, quienes casi sin excepción, se
ocuparon de comentar y explicar el Código de Napoleón, el que se inspira en su mayor parte
en la legislación romana. Sin embargo, también hay evolución en el derecho que no puede dejar
de tomarse en consideración, pues hay una serie de conceptos y elementos de carácter general que
nos ayudan a un mejor entendimiento y aplicación del Proceso Monitorio.
1.2 Antecedentes
Desde el derecho romano el crédito siempre estuvo ligado a la obligatio, que a su vez siempre
estuvo unida a la actio in personam, y toda actio, originalmente, finalizaba con una
condemnatio (con significa ‘unido a’, y damnum es igual a ‘perjuicio’, de ahí la palabra
condemnatio que significa aquél que está unido al daño, aquél a quien le corresponde el daño).
Cuando el vinculum iuris creado a través de la obligatio no era respetado, el acreedor se valía de
la actio in personam para pedir al pretor la condenmatio del deudor a un oportere, y acto seguido,
en el caso en que no hubiera el cumplimiento espontáneo del deudor, ejecutaba privadamente
su derecho1; es decir, para que el acreedor realizara su derecho era necesario solamente una
1
CHIOVENDA, G.,”Principios de Derecho procesal Civil”, t. I, P. ed. Reus 1992, Madrid, España, p. 245,
Trad. por J. CÁSAIS Y SANTALÓ.
7
Este juicio plenario rápido es considerado por Fairén como el antecedente remoto de los
procesos españoles de menor y pequeña cuantía, y son considerados por la doctrina como
2
CALAMANDREI, P., El Procedimiento Monitorio, trad. por. S. SENTIS MELENDO., ed. EJEA, Buenos
Aires, 1953, P. 52.
3
FAIREN, V. en El Juicio ordinario y los Juicios rápidos, ed. Bosch, Barcelona, 1990, P. 41
4
MONTERO AROCA, J., Análisis Crítico de La Ley de Enjuiciamiento Civil en su centenario, ed. Civitas,
Madrid, 1982, P. 25.
8
procesos indeterminados, frente a los cuales surgen otro tipo de juicios plenarios abreviados para
fines más precisos precisos en la Italia del siglo XIVEl origen del Proceso Monitorio, como
apuntan la mayoría de las investigaciones efectuadas hasta ahora, ha de situarse durante la
Alta Edad Media en la Península Itálica, así lo dice Chiovenda al expresar que: "el genio italiano,
que en la observancia de las formas no había alcanzado las exageraciones de otros pueblos, cuando a
las necesidades de la civilización que renacía resultaron mezquinas y estrechas las formas del
proceso longobardo, enlazó a la vida presente la tradición romana, y con la exposición doctrinal
del proceso Justiniano, con su aceptación no servil en las legislaciones municipales, templada
por aquellos residuos del pasado que se habían encarnado en la vida nuestra y por la expresión de
necesidades nuevas, preparó al mundo la nueva ciencia procesal"5.
Esta nueva “ciencia procesal” de la que nos habla el tratadista contenía al Proceso Monitorio,
como mecanismo novedoso para la resolución de aquellos litigios que, dentro de las reglas de
los viejos procesos, eran resueltos tras largos y engorrosos trámites lo que desanimaba a las
partes interesadas y atrasaban el desarrollo de las instituciones y sociedades.
Así pues, el Proceso Monitorio surge como respuesta para aquellos sujetos comerciantes,
bancarios, etc., deseosos de instrumentos que de manera rápida facilitarán el cumplimiento de
obligaciones (tanto civiles como mercantiles) contraídas con otros miembros de la sociedad.
"El proeceptum o mandatum de solvendo cum clausula iustificativa", del proceso italiano
intermedio; El Mahnverfahren, alemán y austriaco; El Mandatsverfahren, austrìaco; El
Rechsbot, de algunos cantones de Suiza Oriental. Sirvieron para ciertos créditos determinados,
aunque no resultaran de documentos, sirvieron para establecer en el derecho medieval el uso de
no citar en juicio al deudor, sino para obtener en forma directa del juez la prestación con la cual se
5
CHIOVENDA, G, ”Las formas en la defensa judicial del Derecho”, en Ensayos de Derecho Procesal Civil,
traducción de SENTIS MELENDO, Ed. EJEA, Vol. I, Buenos Aires 1949, P. 137.
9
abría la ejecución, es decir, el mandatum de solvendo, el cual iba acompañado de una cláusula, la
que establecía que si el deudor quisiera hacer valer excepciones, pudiera oponer dentro de un
determinado término, la cláusula iustificativa: “Si senseri se gravatum”, o bien: “nisi se
opponat”; cuyo significado era “salvo que el apremiado tenga causas en contrario”6.
El mandatum de solvendo cum clausula iustificativa o cum clausula nisi, era muy distinto del
mandato de solvendo del processus executives y documental, porque este era dictado previa
citación del deudor y mantenía la ejecución parada, es decir, debía llevarse a cabo a pesar de la
oposición, y se distinguía del otro por el nombre de mandatum sine clausula o con cláusula
opuesta a la clausula iustificativa (cum clausula “etsi quis”, es decir, etsi quis sensserit se
gravatum). Las dos formas de mandato fueron consideradas por separado en la práctica.
Igualmente, el mandatum cum clausula iustificativa esta muy unido con formas procesales
germánicas, tales como el iudiculus commonitorius del proceso franco, y desenvuelto en la
doctrina italiana. Pero, a su vez, el iudiculus cummonitorius se conecta con el último derecho
romano.
Una vez notificado, el mandatum al deudor, si este dejaba de oponerse dentro del término, el
mandatum se ejecutaba. Si por el contrario, el deudor se oponía, quitaba todo efecto al
mandatum, el cual se resolvía en vim simplicis citationis, es decir que daba lugar a un juicio
ordinario. El conocimiento en el primer tiempo era incompleto, dado que en el momento de
dictar la orden, el juez no sabía si el deudor tenía excepciones que oponer, y únicamente
conocía de manera superficial los hechos constitutivos de la acción. Por ello, el mandato
también se llamo praeceptum executivum sine causae cognitio7.
6
CHIOVENDA G, Curso de Derecho Procesal Civil, Biblioteca Clásicos del Derecho Procesal, Vol. IV, Ed.
Harla, 1997 México, P. 111, Trad. por . Istituzioni di diritto processuale civile hecha por E. FIGUEROA
ALONSO.
7
TOMAS Y VALIENTE, F., Estudio Histórico Jurídico del Proceso Monitorio, en Obras completas, t. IV, ed.
Centro de Estudios Ramon Areces S.A., Madrid, 1997, P. 2656-2657
10
Como bien nos hemos ubicado, el Proceso Monitorio tuvo su origen en las ciudades itálicas a
finales del siglo XIV o principios del XV, precisamente para agilizar el tráfico mercantil, y es
creado con el objetivo de evitar los largos, costosos y demasiado formalistas procesos
ordinarios que existían (ordo iuiciarius)8.
El juez, accediendo a la petición hecha, y sin conocimiento previo, emitía la orden de pago
dirigida contra el deudor, el cual podía adoptar alguna de las siguientes posturas:
c. Guardar silencio, y con ello presumirse entonces que estaba de acuerdo con la pretensión del
acreedor, por lo cual el juez emitía la resolución que correspondía , transformando de esa forma
el mandato en un titulo ejecutivo.
8
Ibídem
9
op. cit P.2658
11
Tal y como se aprecia entonces, en sus orígenes el Proceso Monitorio se configuraba como un
proceso sin previa cognición alguna, que evitaba además la fase declarativa, proporcionándole
al acreedor un titulo ejecutivo del que inicialmente carecía.
Posteriormente, y como fruto de las transacciones comerciales experimentadas por los países
europeos, se expandió el procedimiento monitorio, arraigándose en el Derecho Germano,
donde logró consolidarse, ya que fue reelaborado con directrices y características propias, que
marcaban los principios inspiradores de su propio ordenamiento, por ejemplo si el deudor
dejaba de oponerse dentro del término del mandatum, este era ejecutado sin más, y si lo hacía, daba
lugar entonces a un juicio ordinario.
Fueron precisamente los germanos quienes alcanzaron resultados más seguros y convincentes,
logrando consolidar definitivamente este proceso especial en Europa. Así el Mahnverfahren
alemán o el Mandatsverfahren austriaco surgían, fruto de una depurada técnica legislativa que se
consolidaría firmemente de la praxis de los tribunales civiles11. Cumpliéndose así ese
10
CHIOVENDA G., Principii di diritto processuale civile, Napoli, 1923, P. 212 y s., en el mismo sentido
CARNELUTTI, “Note in torno alla natura delprocedimiento monitorio”, en R.D.P.C., 1924, t. I, P. 270, ambos
citados por Tomas y Valiente, F., “Estudio histórico...” op. cit. P. 2652
11
SEGNI, A. “El Procedimiento Intimatorio en Italia”, Revista de Derecho Privado, t. XIV, nº 168, enero-
diciembre, 1927, P. 305-326.
12
pretendido axioma que dice que el genio latino innova, pero el racionalismo alemán ejecuta
eficientemente.
De Alemania, producto del flujo mercantil, migratorio, o los cambios de regímenes, dinastías
o gobiernos, el Proceso Monitorio se expandió por el resto de países europeos (especialmente
por los Países escandinavos y por los antiguos países del este), consolidándose fuertemente en
la mayoría de sus ordenamientos jurídicos. Lo que caracterizó esta expansión hacia Europa fue
que siempre aparecía ligado al tráfico mercantil y a las especiales y concretas necesidades de
agilidad y seguridad que debía caracterizar al comercio.
En síntesis, el Proceso Monitorio surge en la región de Italia entre los últimos años de la Edad
Media y los primeros de la Modernidad, producto de la inconformidad existente entre los
ciudadanos que deseaban un procedimiento jurídico más rápido y menos costoso que facilitara la
resolución de todas aquellas controversias civiles y mercantiles, que por su poca cuantía,
resultaba engorroso tramitarlos por los procedimientos ordinarios. A lo anterior cabe señalar que
surge como oposición y, en cierto sentido, como evolución de los procesos heredados por el
12
Ibidem
13
Derecho Canónico Medieval13. Es de Italia, tal como lo afirme antes, que el Proceso Monitorio
pasa al resto de Europa.
En España, no es sino hasta el año de 1579, que se hace referencia por primera vez al
mandatum de solvendo cum clausula iustificativa, aunque según Tomas y Valiente a pesar que
no se conocía regulación alguna sobre ello, se puede afirmar que existía en España desde antes.
El concepto lógico y económico en que se inspiró este procedimiento, es que el juicio sobre la
oportunidad de abrir el contradictorio y por consiguiente, la iniciativa de provocarlo, debe
dejarse a la parte en cuyo interés el principio del contradictorio tiene inicialmente vigor, esto es,
al demandado.
Base del actual Proceso Monitorio, el que fue una sub-clase de proceso sumario, surgido para
superar el siempre largo y gravoso proceso ordinario y nacía con una estructura delimitada:
"el proceso se iniciaba con una orden del juez de pagar o hacer alguna cosa (de solvendo vel
trahendo). Esta orden o mandato venía emanada sin una previa cognición (ante causa
cognitionem). Las posibles objeciones a la admisibilidad del preceptum o mandatum
resultantes de la falta de cognición previa, venían resueltas con la justificación que el proceso
recibe de la cláusula que en él se contiene (si sennseris reus te gravatum, compareas coram
nobis complementum institioe receptuturus). En razón de esta cláusula, el curso del
procedimiento podía llegar a estos dos resultados opuestos: o el deudor intimado no
comparecía, y entonces el mandato se confirmaba pasando en autoridad de cosa juzgada, o
13
De Italia, el Proceso Monitorio se disemino al resto de Europa, y es hasta el año 1579 que se hace referencia
por primera vez en España, de acuerdo al estudio hecho por TOMAS Y VALIENTE, F., sobre el origen histórico
del mismo, vid. Obra completas, op. cit. P. 2649-2725
14
Si el Juez accedía a la petición del acreedor (y para ello ni siquiera necesitaba aportar una
prueba documental del crédito). Emitía el mandatum, orden de pago, dirigida contra el deudor. Pero
en este mandato colocaba la cláusula si senseris te gravatum compareas coram nobis o nisi
sensiris te gravatum"16.
Esto es, en síntesis, las raíces de un proceso sumario que perseguía una clara finalidad
ejecutiva como es la de crear un título ejecutivo con la máxima celeridad posible el cual al
expandirse al derecho germano, entre los siglos XIV y XVI, fue prácticamente reelaborado.
14
GUTIERREZ ALVIZ Y CONRADO, “El Procedimiento Monitorio, Estudio de Derecho Comparado”,
Sevilla, España, 1972, P 16 y ss.
15
TOMAS Y VALIENTE, F., op. cit. P. 2657.
16
Ibidem
15
Como primera aproximación al análisis del Proceso Monitorio, cabe decir que trata de un
procedimiento que tiene por objeto la creación de un título ejecutivo.
Desde un punto de vista etimológico “monitorio” significa que sirve para avisar, es decir, que
sirve de aviso o advertencia. Procede de la raíz latina “monitorius” que significa
amonestar. Pero citar este concepto17, es a todas luces insuficiente desde un punto de vista
jurídico, ya que desde dicha óptica “monitorio” es aquel proceso a mitad de camino entre el
declarativo y el de ejecución. Sin embargo dar una definición de procedimiento monitorio
no es fácil por la variedad de formas existentes18.
17
Es también denominado “admonitorio”, “intimidatorio”, o “de inyuncion” (traducción castiza de la
“ingiunzione” italiana o de la “injoction de payer” francesa); y aunque para unos es un proceso y para otros un
procedimiento, lo cierto es que existe una coincidencia en su característica singular como es la de permitir al
acreedor que sigue esta vía solicitar y obtener un requerimiento judicial de pago y, caso de impago sin oposición un
inmediato mandamiento de ejecución, en algunos casos con la presentación de la documentación justificativa del
crédito. Vid. RECHBERGER, W., “Ein Plädoyer für ein europäisches Mahnverfahren” (un monitorio para los paises
europeos, traduccion propia), en von Doralt P. (Coord.), Festschrift Otto Oberhammer zum 65. Geburtstag,
MANZ’sche Verlags- und Universitätsbuchhandlung GmbH, Wien, 1999, P. 1.
18
Ibidem
16
Las formas monitorias “pertenecen a los procesos simplificados que tienen por objeto el
otorgamiento de un título ejecutivo judicial (sentencia monitoria) en forma rápida, económica
y con escasa participación del órgano jurisdiccional; mediante una previa intimación de pago
judicial (aviso de pago y/o requerimiento de pago); contra la cual el requerido no ofrece
oposición oportuna y suficiente (técnica del secundum eventum contradictionis), sólo en
caso de oposición pesa sobre el requirente instar el proceso contradictorio de conocimiento lo cual
daría como resultado un proceso con estructura de la inversión del contencioso21.
19
Terminología similar a la propuesta –con correción– por HELMREICH, H., Erscheinungsformen des
Mahnverfahrens im deutschsprachigen Rechtskreis (manifestaciones del procedimiento monitorio en el ámbito
alemán, traducción propia) Heymanns, Köln/Berlin/Bonn/München, 1995, introducción.
20
El mismo argumento es desarrollado en el Libro Verde - COM (2002) 746, P. 10.
21
Esta descripción de las “formas monitorias” combina no sólo el objetivo inmediato del proceso (el
otorgamiento de un título ejecutivo judicial), sino además incluye su técnica y estructura, comp.
CRISTOFOLINI, G., Processo d’ingiunzione, Cedam, Padova, 1939, P. 30. Un desarrollo con aspiraciones de
definición la da CORREA DELCASSO, J. P., El Proceso Monitorio de la Nueva Ley, Bosch, Barcelona, 2000, P.
37 y del mismo, “El Proceso Monitorio”, Bosch, Barcelona, 1998, P. 211; igualmente del mismo autor,
“Espagne”, en RECHBERGER, W./KODEK, G. (Coord.), op. cit., P. 235; comp. otras nociones LÓPEZ
SÁNCHEZ, J., El Proceso Monitorio, La Ley, Madrid, 2000, P. 18 s.; Comp. HORSMANS, G., “El
Procedimiento de requerimiento judicial o simplificado para la recuperación de algunos créditos en los países del
Mercado Común “, Tesis,Univ. Brux., Bruxelles, 1964, P. 157-167; FREUNDENTHAL, M., “Los Procedimientos
de cobro de deudas con el procedimiento monitorio tomando como modelo el derecho comparado “, Kluwer,
Deventer, 1996, P. 73 y ss.; finalmente la más aceptable de las nociones es la dada por RECHBERGER, W./
KODEK, G., Mahnverfahren,.. op. cit., 29; similar es la dada por Garbagnati, E., Il procedimento d’ingiunzione,
Giuffrè, Milano, 1991, P. 21; comp. SICILIANI, T., “Procedimento per ingiunzione”, en Nuovo Digesto Italiano,
XVI, 1938, P. 1.095.
17
La técnica monitoria debe respetar determinados parámetros para que se salvaguarde el debido
proceso: principalmente la notificación fehaciente, la comunicación adecuada al requerido
advirtiendo sobre las consecuencias de su inacción en determinado plazo y facilitarle la
contestación como la realización del acto de oposición22. El derecho de defensa se garantiza
brindándole oportunidad para ser oído y oponerse23. No habría tampoco objeciones desde el
debido proceso para impedir que esa orden de pago y el silencio del requerido justifiquen la
sentencia monitoria de ejecución, inmediatamente o en forma diferida24. Debemos advertir,
entonces, que el secundum eventum contradictionis no puede ni debe confundirse con el
secundum eventum probationis o con atisbos de cuestión probatoria alguna. La prueba supone
hechos controvertidos y ellos no pertenecen al Proceso Monitorio que por naturaleza carece de
“controversia”. Por lo que prueba y contraprueba pueden ser ofrecidas y producidas en otro tipo
de proceso y para ello el requerido puede simplemente oponerse al aviso de pago, tal como
sucede incluso en gran parte de los ordenamientos que rigen en la UE sin fundar su
oposición25. Asimismo, la técnica monitoria no se confunde con la “condena con reserva”, pues
ésta consiste en una sentencia definitiva, fundada en una impugnación de la pretensión del
22
Para Una descripción de las formas monitorias y su funcionamiento en cada país de la EU v.: KODEK, G. op.
cit., “Mahnverfahren in Österreich”, P. 75; VANS MELLAERT, “Belgica”, P. 91; LEVY/CHISTENSEN,
“Dinamarca”, P. 103; Ferrand, “Droit français”, P. 132; Coester-Waltjen, D., “Deutschland”, P. 149;
Nikolopoulos, “Greece”, P. 165; Balbi, “Modéle italien”, P. 171; Pauly, “Luxembourg”, P. 191; Freitas,
“Portugaise”, P. 219, todos en la obra colectiva RECHBERGER, W.-KODEK, G. (Coord.), Orden de pago en la
Union Europea “, Kluwer, op. cit.
23
Comp.. HORSMANS, G., El Procedimiento de requerimiento judicial... , op. cit., P. 157 y 175; un excelente
estudio de la profesora holandesa FREUNDENTHAL, M., op. cit., P. 73 y ss.; comp. visión del monitorio alemán
como procedimiento de adjudicación. STADLER, A., “Reporte Nacional Alemán “, Item II. C. i.: El
Procedimiento acelerado y medidas de adjudicación sumaria en el Congreso Mundial de Derecho Comparado,
Bristol, Julio de 1998, P. 13.
24
Un plausible punto de vista y de partida en relación a la estructura monitoria propone PERROT, R., “El
Silencio en el Derecho Privado”, Mél. Pierre Raynaud, París, 1986, P. 627 y ss. (637) y del mismo autor, “La eficacia
de los procedimientos judiciales en la Unión Europea y la garantía del derecho de defensa“, en L’efficacité de la
Justice Civile en Europe, P. 417-436.
25
Como introducción y textos básicos sobre el tema v. CALAMANDREI, P., El procedimiento monitorio, op.
cit., P. 10-25; FREUNDENTHAL, M., “Cobro de deudas dinerarias: una comparación de los elementos básicos
para los países bajos en el procedimiento de cobro de deudas” “, Maastricht Journal of European and
Comparative Law, Maastricht, v. año 1997, P. 59-82; PERROT, R., “El procedimiento monitorio (Estudio de
derecho comparado)”, in Riv. Dir. Proc., Milán, 1986, p. 715, y del autor mismo “El Procedimiento de pago”, Rev.
d. Huiss. de Just., París, vol. del año 1981, P. 413; RONCO, A., “Estructura y displina del rito monitorio”, Giappichelli
Ed., Torino, 2000, P. 1-20; CARNELUTTI, F., Lezioni di diritto processuale civile, t. II, Cedam, Padua, 1931, num.
101 y del mismo autor “In difesa del titolo ingiuntivo“, Riv. Dir. Proc. Vol. I, 1956, P. 189, comp. el tratamiento del
tema por el mismo autor en “Nota acerca del Proceso Monitorio”, Riv. Dir. Proc. Civ., vol. I, Milán, 1924, P. 270.
18
Por su parte, Correa Delcasso en su obra “El Proceso Monitorio”, define éste: “como un
proceso especial, plenario, rápido, que tiende mediante la inversión de la iniciativa del
contradictorio, a la rápida creación de un título ejecutivo con efecto de cosa juzgada, en
aquellos casos que determina la ley”28.
Juan Luís Gómez Colomer, define al Proceso Monitorio como un instrumento pensado para
crear rápidamente un título ejecutivo sin necesidad de proceso ordinario previo, basta con que
la parte interesada presente ante el tribunal un documento con el que fundadamente pueda
acreditarse una deuda dineraria vencida, líquida y exigible29.
26
En el Proceso Monitorio precisamente no existe oportunidad de “conocer” sobre defensa alguna del requerido y
en caso de silencio la sentencia monitoria es ejecutiva y no sujeta a un posible proceso posterior. No es relevante el
contenido de la impugnación u oposición del requerido contra la pretensión del requirente, sino el simple hecho
de la “oposición”. Sobre la relevancia, pertinencia, admisibilidad y fundabilidad del porqué o sobre la base de qué
se opuso se discutirá en un proceso contradictorio. De allí que no caben confundir “condena con reserva” con
técnica monitoria. vid al respecto ROSENBERG, L./SCHWAB, K.-H./GOTTWALD, P., “Derecho civil”, Beck,
München, 2004, P. 318 y ss.; BILDA, A., “Vinculacion de sentencias condenatorias”, NJW, vol. año 1983, 142;
MUSIELAK, J., en Münchener Kommentar-ZPO, Beck, München, 2002, comentario al § 302, P. 1-5.
27
Diccionario de Derecho Usual, GUILLERMO CABANELLA. Haciendo alusión al concepto dado por
CALAMANDREI, Tomo VI, Ed. Heliasta s.r.l. 1989, Buenos aires, Argentina.
28
CORREA DELCASSO, J. P., El Proceso Monitorio, Ed. Bosch, P. 211, Madrid.
29
GÓMEZ COLOMER, J. L.,"El Proceso Monitorio en el Nuevo Proceso Civil” (Ley 1/2000), Ed. Tirant Lo
Blanch, Valencia, España, 2000, P.83 8.
19
Fernando Toribios sostiene que estas definiciones resultan insuficientes, pues para abordar el
Proceso Monitorio debe hacerse desde un punto de vista jurídico30, ya que desde esta óptica,
´´Monitorio ´´es aquel proceso a mitad de camino entre el declarativo y el de ejecución,
porque se asienta en dos premisas, las que son: La emisión de una orden de pago por el Juez
“inaudita parte”, a la vista de la solicitud unilateral del acreedor, y la simple oposición
inmotivada del demandado que hace ineficaz la orden de pago.
Siguiendo estas ideas, Toribios concluye que: “este proceso es de aquellos que en técnica
procesal se denominan de inversión del contradictorio, ya que provocan en el deudor la
obligación de oponerse a la ejecución, es decir, le obligan a dar razones bajo el riesgo de que su
inactividad va a suponer la constitución de un título inmediato de ejecución susceptible de abrir la
vía de ser ejecutado mediante embargo judicial”31.
La frase «inversión de la iniciativa del contradictorio» fue acuñada por primera vez por
Calamandrei33, significa que mientras en cualquier proceso de cognición ordinario el título
30
TORIBIOS FUENTES, F. Y VELLOSO MATA, M., Manual Práctico del Nuevo Proceso Civil, ed. Lex
Nova, 2000
31
Ibidem
32
CORREA DELCASSO op. cit. P.211
20
ejecutivo no nace sino después que el actor haya instaurado regularmente el contradictorio por
medio de la demanda, en este proceso especial el título ejecutivo nace por el solo hecho de que
el demandado no demuestre, haciendo oposición dentro del término legal establecido, la
utilidad de abrir el contradictorio, cuya iniciativa de provocarlo corresponde exclusivamente al
deudor, que es el único que tiene interés al efecto, para evitar el título ejecutivo en su contra.
El interés del actor en la rápida creación del título ejecutivo viene a ser prácticamente
satisfecha en todos aquellos casos en los que el propio demandado comprende que el
contradictorio sería inútil, porque no tiene nada serio que oponer a las razones del actor. Lo
expuesto no significa, como ocurre con el juicio cambiario, que el deudor tenga que formular una
demanda de oposición con todos sus requisitos, sino simplemente hacer manifestación escrita
de su oposición, es decir no se invierten las posiciones iniciales de las partes.
Como bien señala el profesor Serra Domínguez, en realidad, el Proceso Monitorio, más que un
juicio propiamente dicho, constituye un instrumento procesal para formar un título ejecutivo
sin necesidad de contradictorio, en aquellos supuestos en que el deudor carezca de motivos
para oponerse al cumplimiento de la obligación reclamada34.
33
CALAMANDREI, P. El Procedimiento Monitorio, Traducción de S. SENTIS Argentina, 1953, ed. EJEA, P.
267.
33
SERRA DOMÍNGUEZ, M.: La Ley 1/2000 sobre Enjuiciamiento Civil. Ed. J. M. Bosch Editor, 2000. Citado
por J. MOXICA ROMÁN, en El Proceso Monitorio de la Ley 1/2000, Publicación hecha en Repertorio de
Jurisprudencia núm. 25/2000, Ed. Aranzadi, SA, 2000, P. 9-52.
MELENDO, Buenos Aires, Argentina, 1953, ed. EJEA, P. 267.
34
SERRA DOMÍNGUEZ, M.: La Ley 1/2000 sobre Enjuiciamiento Civil. Ed. J. M. Bosch Editor, 2000. Citado
por J. MOXICA ROMÁN, en El Proceso Monitorio de la Ley 1/2000, Publicación hecha en Repertorio de
Jurisprudencia núm. 25/2000, Ed. Aranzadi, SA, 2000, P. 9-52.
21
ejecución35. En esta misma línea, otros han considerado que estamos frente a un Proceso
Monitorio declarativo porque su finalidad es la obtención de un titulo de ejecución, y es
plenario porque el auto con el que finaliza, en caso de incomparecencia del deudor, produce
plenos efectos de cosa juzgada36. Es Especial por su ámbito material que son deudas
dinerarias de hasta treinta mil euros (30,000 €), pero sobre todo, por su estructura, ya que el
monitorio se basa en el silencio del deudor de manera que solo existirá fase contradictoria en
caso de oposición. Del mismo modo, el juicio monitorio ha sido calificado como “un proceso
especial, plenario y rápido”37. No obstante, la tramitación de este proceso es radicalmente
diferente en función de la actitud que asume el sujeto pasivo del mismo. Así, para aquellos
supuestos en que el deudor no haga efectiva la posibilidad de oponerse al requerimiento de
pago, esta vía judicial finaliza por medio de auto, que produce efectos de cosa juzgada plena,
pero adquiriendo especial virtualidad la verdadera finalidad de este juicio, que no es otra cosa
que obtener de la forma más rápida posible un titulo ejecutivo38.
Otras resoluciones consideran que se trata de un proceso con una naturaleza mixta,
constituyéndose en una primera fase como un proceso declarativo plenario especial, y en una
segunda, si logra cumplir sus fines, un proceso de ejecución, también especial, esto, según
dichas resoluciones se produce como una solución al problema de la determinación de la
naturaleza jurídica del Proceso Monitorio, y se encuentra precisamente en la naturaleza
jurídica de las dos fases en que se articula el Proceso Monitorio: así por ejemplo, la primera fase
hasta la creación del título, es un proceso declarativo especial, porque hay necesidad de
declaración previa antes de poder satisfacer la pretensión de creación del título ejecutivo que ha
sido interpuesta, en donde se produce una resolución judicial que sancione la validez y eficacia
del documento presentado, transformándolo en titulo ejecutivo, permitiendo con ello el inicio
35
Auto de Audiencia provincial de Barcelona (sección 14º) del 6 de junio de 2003, fundamento jurídico Revista
Jurídica de Cataluña, 2003,IV, P. 1134, citado por JOAN PICO I JUNOY Y FEDERICO ADÁN DOMÉNECH en
“La Tutela Judicial del Crédito” Estudio Practico de los Procesos Monitorio y Cambiario, ed. JM Bosch Procesal,
Barcelona, 2005, P.24.
36
Auto de Audiencia Provincial de Baleares, 9 de julio de 2002, fundamento jurídico Repertorio El Derecho
Jurisprudencia 2002/46360, citado por JOAN PICO I JUNOY Y DOMÉNECH F.A. op. cit P.24
37
Auto de Audiencia Provincial de Sevilla, 21 de Septiembre de 2004, Repertorio de Jurisprudencia menor de
Aranzadi 2004/292647, Ibidem, p. 25.
38
Auto de Audiencia Provincial de Baleares, 1 de febrero de 2005, Repertorio de Jurisprudencia Menor de
Aranzadi, 2005/75350, Ibidem, P. 25
22
Otras lo consideran un proceso especial de ejecución al afirmar que “sabido es que el Proceso
Monitorio se configura en la Ley de Enjuiciamiento Civil como un proceso de especial de
ejecución con base a la existencia de los títulos recogidos en el artículo 812”40.
Para que podamos concluir si estamos ante un verdadero proceso, debemos primero establecer
si pertenece a la jurisdicción contenciosa o a la jurisdicción voluntaria.
39
Auto de Audiencia Provincial de Toledo 22 de noviembre de 2001, Repertorio Aranzadi de Jurisprudencia
374/2002 y de igual forma Auto de Audiencia Provincial de Tarragona 3 de julio de 2003, Actualidad Civil 2003/
1746, Ibídem P. 25-26.
40
Auto del juzgado de primera Instancia número 3 de Santa Cruz de Tenerife, 17 de marzo de 2003, Actualidad
Civil 2003/345, Ibídem P. 26.
23
Algunos autores consideran que se trata de un mero asunto de Jurisdicción Voluntaria, esta
corriente doctrinal surgió a finales del siglo XIX en Austria, donde los procesalistas Menger y
Pollock, al apoyarse en la estructura del Proceso Monitorio en su país, defendieron su carácter
administrativo, encuadrándolo entonces dentro de la Jurisdicción Voluntaria, toda vez que el
proceso carecía de la fase de cognición, pues el juez se limita a emitir el mandato de pago
dirigido contra el deudor, basándose única y exclusivamente en simples afirmaciones, no
contrastadas del acreedor.
Esta teoría contó con sus seguidores a principios del siglo XX, pero en la actualidad
prácticamente ha sido abandonada, y únicamente en Francia se podrían ubicar algunos adeptos a
ella, tal es el caso del Profesor Perrot, quien considera que no existe ninguna duda de que el
mandato de pago dictado por el juez debe considerarse como una simple constitución en mora y
no como una decisión sobre el fondo del asunto41.
Frente a esta corriente de opinión, que siguieron los autores austriacos ya antes referidos,
quienes defendían dicha postura, surgió una fuerte reacción, nacida ésta, fundamentalmente en
Italia, en donde se postulaba una naturaleza jurisdiccional, destacándose en ese movimiento la
teoría del maestro Calamandrei, que se explicaba por el hecho de que la ejecución forzosa no
puede tener lugar sino en virtud de un título ejecutivo, reconociendo que para llegar al mismo,
existen distintos caminos, entre ellos el ordenamiento jurídico, considerando que para el
acreedor la cognición es sólo un instrumento que tiene por finalidad la ejecución, tomando en
cuenta a veces el interés que tiene en alcanzar su finalidad con la menor dilación posible, y
trata de facilitar la obtención del fin haciendo menos complicado y menos lento el instrumento,
con lo que surgen las formas especiales de procesos de cognición, cuya particular estructura responde
mejor que la del proceso ordinario a la finalidad de dar vida con celeridad a un titulo ejecutivo;
con ello estaríamos frente a verdaderos procesos de cognición, pero considerada ésta, no tanto en
41
CALAMANDREI, P. op. cit. P. 48-49
24
Para Calamandrei42, la rápida creación del título ejecutivo se obtiene en el Proceso Monitorio
desplazando la iniciativa del contradictorio del actor al demandado, sosteniendo además que en
estos procesos especiales, el título ejecutivo nace por el solo hecho de que el demandado no
demuestre oposición dentro del término establecido, utilidad de la cual es el mejor juez, de
abrir el contradictorio; de manera que el interés del actor en la rápida creación del título
ejecutivo viene a ser prácticamente satisfecha en todos aquellos casos en los que el propio
demandado comprende que el contradictorio sería inútil, porque no tiene nada serio que
oponer a las razones del actor.
Por lo tanto el procedimiento monitorio se debe considerar como una forma especial de
proceso de cognición abreviado, en el que existe, por lo menos en el Proceso Monitorio
documental, una verdadera cognición, aunque sea parcial, en el momento en que se emite el
mandato de pago. Produciéndose similar circunstancia en el procedimiento monitorio puro, si
bien no puede hablarse de una propia cognición en el momento que se emite el mandato de
pago, si que se produce en el momento en que aquel se convierte en titulo ejecutivo, por el
transcurso del término sin haber formulado oposición el deudor43.
42
CALAMANDREI, P. op. cit. P. 60- 62
43
Ibidem
25
que la función del Proceso Monitorio no consiste tanto en “declarar una determinada relación
jurídica, como en obtener un mandato de pago que pueda poner en movimiento la ejecución
forzosa”, negando que tal mandato contenga una declaración, si bien el mismo puede llegar a tener
la eficacia de una declaración jurisdiccional44.
Al final y en torno a la discusión que exista sobre la naturaleza45 del Proceso Monitorio, me
parece que es atinada la postura del Dr. Correa Delcasso sobre esta materia, pues en su opinión
existe una imposibilidad manifiesta de elaborar una conclusión en torno a la naturaleza
jurídica de los diferentes procesos monitorios europeos como institución única y, por otra
parte, una necesidad de analizar separadamente las dos fases en las que se descompone el
Proceso Monitorio, lo que permitiría delimitar en cada país (Italia, Francia y Alemania) la
naturaleza jurídica del mandato de pago por un lado (primera fase) y del Proceso Monitorio
finalizado inaudita altera parte o mediante la interposición de una oposición por parte del deudor
por otra (segunda fase)46.
44
CARNELUTI, F. Instituciones de Derecho Procesal Civil, vol. 3, Biblioteca Clásicos del Derecho Procesal
Harla, ed. Mexicana 1977, P. 256-257, Trad. y compilación de E. FIGUEROA ALONZO y Editorial Pedagógica
Iberoamericana, SA de CV.
45
Cfr. GUASP, J., ARAGONESES, P., Derecho procesal civil, t. II, Parte especial: Procesos declarativos y de
ejecución, sexta edición, ed. Thompson Civitas, P.372-373
46
CORREA DELCASSO, J.P., "El Proceso Monitorio" , ed. J.M. Bosch , P. 221
26
estos criterios de modo tal, que tipifican a determinado proceso47. Si se quiere, de cada
Proceso Monitorio puede predicarse una u otra de las características que a continuación se
describen.
Las distintas formas de procesos monitorios persiguen otorgar un titulo ejecutivo judicial al
requirente. Dependiendo si ello se estructura como un proceso independiente o como una etapa
introductoria al juicio ejecutivo hablamos de Proceso Monitorio de conocimiento o de ejecución48.
Sólo Suiza en el Cantón de Berna y Zúrich cuenta con un Proceso Monitorio ejecutivo. La
estructura no es extraña al proceso civil argentino que conoce la llamada preparación de la vía
ejecutiva similar a la suiza49.
Las consecuencias en la técnica legislativa de los medios de impugnación ya sea contra las
intimaciones de pago, o bien contra la sentencia de ejecución sobre la base de la inactividad
del requerido, se corresponden mejor con la técnica recursiva de un proceso de
conocimiento50.
Por otro lado, no debe olvidarse que en caso de oposición se abre la posibilidad para el
acreedor de pretender un proceso de conocimiento contradictorio, pudiendo servir la faz
monitoria como introducción al mismo. Finalmente nada impide la coexistencia de una
47
PEREZ RAGONE, A., Europäisches Mahnverfahren, Heymanns, Köln, Navarra 2005, P.55-174 la
caracterización de cada forma monitoria en los países de la UE.
48
RECHBERGER, W., “Peticion de orden europea”... op. cit., P. 15 1-154.
49
PEREZ RAGONE A. Op. cit. P. 99-103
50
HELMREICH, H., Las manifestaciones del proce...“, op. cit., Heymanns, Köln/Berlin/Bonn/München, 1995,
P. 168 y ss.
27
La doctrina italiana desarrolla desde el medioevo la distinción entre proceso documental, que incluía
al monitorio documental y la ejecución de títulos no judiciales (proceso executivus) y no
documentales. Ello se extiende al monitorio, siendo posible distinguir entre Proceso Monitorio
que exige una prueba por escrito (sin calificación especial de la misma) y que puede ser visto
ya como requisito de admisibilidad de la petición monitoria, ya como prueba para una
cognición superficial o sumaria (Proceso Monitorio documental) 52. La otra alternativa es
la suficiencia de la petición monitoria y lo requerido en ella, sin necesidad alguna de
documental anexa y suj eta o no a una cognición de admisibilidad y/o fundabilidad (Proceso
Monitorio puro)53. Este último es el tipo existente en Bélgica, Holanda, Portugal, Finlandia y
Alemania54.
51
Debe aclararse que la discusión dogmática en torno a la naturaleza ejecutiva o de conocimiento del Proceso
Monitorio debe considerarse en los países de elaboración y tradición monitoria (Alemania e Italia) como en el caso
de los países históricamente receptores (Austria y Suiza) como dogmáticamente ya finalizada y resuelta (tesis que
es de compartir HELMREICH, H., op. cit., P. 168, en forma expresa). Algo diferente sucede en países que
incorporaron tardíamente el instituto como España donde esta discusión parece continuar, vid. CORREA
DELCASSO, J. P., El Proceso Monitorio, P. 294y ss.
52
PRÜTTING, H.,“Hacia un codigo de procedimiento civil Europeo”, Festschrift für Baumgärtel, Carl
Heymanns, Köln, 1990, P. 457.
53
RECHBERGER, W., Festschrift ..., op. cit., P. 151 y ss.
54
PEREZ RAGONE, A., op. cit., P. 66-98, y 146 y 160.
28
55
PRÜTTING, H., Festschrift Baumgärtel, op. cit., P. 457 y ss.
56
La diferenciación entre proceso documental y monitorio es solo histórica y carece de relevancia actual, ambas
son formas monitorias: piensan lo mismo PRÜTTING, H., Festschrift..., op. cit., P. 457; Fasching, H., “Libro de
texto de la Ley de enjuiciamiento civil austriaca“, Manz, Viena, 1990, num. 1631; KODEK, G., Österreichisches
Mahnverfahren, ausländische Beklagte und das EuGVÜ ZZPInt vol. 4, 1999, P. 125; contrario a esta posición ver
CORREA DELCASSO, J. P., El Proceso Monitorio, P. 264y ss.
57
HEB, B.,”Cuestiones estructurales del procedimiento europeo en el proceso de requerimiento de pago”, en
Festschrift Geimer, Beck, München, 2002, P. 339 y ss.; en ese mismo sentido se pronuncia PÉREZ RAGONE,
A., op. cit., P. 443.
58
Esto de ninguna manera es para emitir un juicio de verosimilitud sobre la pretensión. En caso de montos
menores, sería posible un proceso puro, pero exigiendo sólo un control de legalidad (por ejemplo, que sea una
pretensión que pueda hacerse valer por la vía monitoria) y una cognición superficial por parte del Órgano
jurisdiccional. Esta propuesta se puede ver detalladamente en PÉREZ RAGONE, A., op. cit., P. 443-462.
29
admite dos modalidades: Proceso Monitorio -en tanto proceso de conocimiento especial-
independiente o como faz introductoria de un proceso contradictorio. En la modalidad
introductoria del proceso de conocimiento, la petición monitoria debe interponerse
formalmente como una demanda con todas sus partes y requisitos, y no como una simple
petición. El tribunal, en vez de fijar la audiencia, emite una orden de pago contra el
demandado, éste tiene la posibilidad de oponerse y de esta manera concluir el Proceso
Monitorio y permitir el inicio del proceso ordinario contradictorio automáticamente,
considerando la demanda interpuesta en tanto demanda monitoria como demanda que inicia
ahora el proceso de conocimiento59. En Italia, Portugal, España (con alguna particularidad) y
Austria, el inicio del proceso contradictorio ante la oposición del demandado es automático,
sin necesidad de acto adicional del actor. En Alemania, Luxemburgo y Suecia es necesario que el
actor lo peticione. En España dependiendo del monto de la pretensión es o no necesaria la petición
del acreedor60. Los tribunales en caso de Proceso Monitorio como de conocimiento no necesitan de
una regulación especial de la competencia y pueden, por ende, sujetarse a las normas generales
ya determinadas61. Opuesto a la forma introductoria existe el Proceso Monitorio
independiente, muy cuestionado y expresamente rechazado en los proyectos de Código
Procesal Civil en Alemania de Hannover (1852), Bundesstaaten (1866), Norddeutscher
Entwurf (1870) y en las discusiones del ZPO de 187762.
La nota común a los modelos de conocimiento descritos es que no habiendo oposición del
demandado el actor obtiene una sentencia definitiva favorable en calidad de cosa juzgada. Así
en la mayoría de los países de la EU (Alemania, Austria, Grecia, Italia, España, Francia, Suecia,
Finlandia y con procesos asimilables en sus funciones con el monitorio Luxemburgo y el Reino
59
HELMREICH, H., op. cit., P. 169-172.
60
Libro Verde (COM (2002) 746) 20 de diciembre del 2002 P. 41
61
Comp. RECHBERGER, W., Festschrift Oberh..., op. cit., P. 151 y ss.; HELMREICH, H., op. cit., P. 170.
62
Sobre el desarrollo histórico del derecho procesal civil longobardo-romano y estatutario en Italia y su posterior
recepción en los países germanos, ver PAOLI, P., “Del estatuto de garantía”, Arch. Storital., vol. año 1882, P. 250
y ss.; TOMAS Y VALIENTE, F., “Estudio histórico-jurídico del Proceso Monitorio”, Rev. Der. Proc. Vol. año
1960, P. 33 y ss.; KOHLER, J., „Sobre la historia del requerimiento de pago en francia contribucion al cobro
de obligaciones civiles“, reeditado de la versión original Berlín, 1864 por ed. Scientia, Aalen, 1969, P. 496 y ss.;
vid. PÉREZ RAGONE, A., op. cit. P. 3 1-38.
30
63
Para Austria ver KODEK, G., Grecia, ver NIKOLOPOULUS, G., en RECHBERGER, W./KODEK, G., op.
cit., P. 82 y ss y p., 165 respectivamente; para Italia ver RONCO, A., „Estructura y rito del procedimiento
monitorio“, Giappichelli Editori, Torino, 2000, p. 5 s.; TOMEI, G., “Procedimento díingiunzione”, in Digesto
civ., XXIV, Torino, 1996, P. 1-8; GARBAGNATI, E., Il procedimento díingiunzione, Giuffré, Milan, 1991, P. 1-
9; para España ver LÓPEZ SÁNCHEZ, J., El Proceso Monitorio, La Ley, Madrid, 2000, P. 97 y ss.; sobre Francia
ver CADIET, L., Code de procÈdure civile, 18 ed., Litec, ParÌs, 2005, Art. 1406 y Art. 1422 ; para el resto de los
paÌses mencionados, ver PÉREZ RAGONE, A., op. cit., Luxemburgo P. 141-145 y Finlandia 160- 161.
64
RECHBERGER, W., Festschrift... op. cit., P. 151 y ss.; HELMREICH, H., op. cit., P. 170.
65
La diferencia entre el independiente y el introductorio tiene especial importancia en cómo se considera a la
inactividad del demandado. En el caso del Proceso Monitorio como introductorio de un proceso contradictorio la
inactividad del demandado puede asumir o no carácter de rebeldía y varía de sistema a sistema. Mientras que para el
Proceso Monitorio como introductorio del contradictorio no existe problema en recurrir a la figura de la rebeldía,
si hay cierta reticencia en la alternativa independiente. RECHBERGER, W., Festschrift... op. cit., P. 151 y ss.;
HELMREICH, H., op. cit., P. 171 s.
31
De acuerdo a los efectos atribuidos a la inactividad del requerido se estructura el Proceso Monitorio
en una o más fases. El punto de partida lo constituyen el aviso o requerimiento de pago no
atacado por el requerido. Si este silencio es suficiente para que se proceda a emitir la sentencia
monitoria o de ejecución, pudiendo el requerido sólo defenderse mediante vías de impugnación
no ordinarias, calificandose a ese proceso como monitorio de una fase o etapa. Puede suceder,
por el contrario, que la inactividad contra el aviso de pago no sea considerada como suficiente
y se requieran uno o más actos de oposición del requerido para recién justificar la emisión de
66
En relación a la dependencia en un proceso de conocimiento tanto de la fundamentación de una resolución cuanto
de la participación real o ficticia de las partes y la prueba ver WALDNER, W., “El derecho a ser oído” 2ª edicion,
ed, Otto Schmidt, Köln, 2000, p.189.
67
Para Francia y Bélgica ver supra nota 22 y 63.
68
Para Suiza ver adicionalmente WALTER, G., “La igualdad en el requerimiento de pago, IPRax vol. Año 2001,
p. 547; para Dinamarca ver PÉREZ RAGONE, A., op. cit., P. 161
32
la sentencia monitoria o para darle formalmente posibilidad ejecutiva (cláusula de ejecución). Así
se otorga al requerido un medio ordinario de oposición contra una segunda o sucesiva intimación y
finalmente contra una sentencia monitoria suj eta en realidad a una condición resolutoria o
suspensiva.
Como puede apreciarse, la estructura en una o más fases (normalmente dos, salvo Bélgica que tiene
tres) es decisiva en dos aspectos: la duración del proceso y la garantía u oportunidad de
defensa del requerido. La pregunta gira en torno a cuantas veces es necesaria la verificación y
constatación de la rebeldía del requerido. Contrariamente Luxemburgo y Bélgica (por ser
monitorios de dos y tres fases respectivamente) admiten contra la sentencia monitoria en
tanto titulo ejecutivo sujeto a condición suspensiva medios de impugnación recursivos y
ordinarios, aun cuando al emitir el aviso de pago como la sentencia monitoria condicional ya se
haya evaluado la pretensión y al menos un silencio del requerido.
El modelo de una fase garantiza la celeridad suficiente para el otorgamiento del título
ejecutivo judicial. Es suficiente la inactividad única del requerido contra el aviso de pago para
poder emitir la sentencia monitoria69. Este silencio primero y único es descrito por la doctrina
como sentencia de rebeldía o de orden de pago por anticipación70. Con ello se quiere
significar que el silencio justifica la inferencia de la fundabilidad de la pretensión, de lo cual es
válido concluir en una sentencia monitoria en calidad de cosa juzgada o al menos con
ejecutabilidad (provisoria o definitiva)71. Por regla en los países con estructura monitoria de
una etapa como Austria y España no es posible la ejecución provisoria de la sentencia
monitoria72. Ello se justifica por ser la sentencia monitoria ya una resolución definitiva o
69
Libro Verde (COM (2002) 746, P.19.
70
RECHBERGER, W., Festschrift... op. cit., P. 151 y ss. ; HELMREICH, H., op. cit., P. 173.
71
HELMREICH, H. op. cit. p. 173; con opinión contraria y plausible RECHBERGER, W., Festschrift... op. cit.
p.151 yss.
72
Libro Verde (COM (2002) 746), P.19.
33
Excepciones a esta regla son Italia y Francia, ambos países con Proceso Monitorio de una etapa,
pero con particularidades con relación a la ejecución provisoria. En Italia puede declararse la
sentencia por provisoriamente ejecutable en caso de Proceso Monitorio documental (sobre la base
de cheque o letra de cambio) o por otra condición determinada73.
Por su parte, Francia combina la sentencia definitiva monitoria con la posibilidad de conceder
la ejecución provisoria74. Las críticas al monitorio de una etapa se centran en la falta de resguardo
y garantía suficiente en favor del requerido75. Una cosa es el silencio al aviso de pago, otra es la
oportunidad para oponerse contra la resolución que verdaderamente es la agresiva: la sentencia
monitoria. Pueden incluso existir los motivos extraordinarios de la rebeldía no imputables al
requerido que hayan impedido su oportuna oposición (por ejemplo, caso fortuito)76. Esta
posición se refuta con el funcionamiento eficiente y más económico del modelo de una etapa que
impide una duración innecesaria. Ejemplos son los procesos monitorios notoriamente eficientes
en Austria y Portugal77.
El modelo en dos o más fases representa mayor seguridad para el requerido. Simultáneamente
permite al Órgano competente evaluar en dos oportunidades la petición del requirente y la conducta
73
Ibidem pp.41, asi como F./COLESANTI, A./TARUFFO, M., Comentario breve al Codigo de Procedimientos
Civiles, Cedam, Padova, 2005, Art. 642, num. 17-21.
74
Para Francia supra nota 22 y 63.
75
HELMREICH, H., op. cit., p. 173; Comp. HEB, B., “Cuestiones estructurales...”, op. cit., p. 339.
76
Cfr. RECHBERGER, W., Festschrift... op. cit., p. 151 y ss. (163); v. también FASCHING, H. “Die
Zivilverfahrensnovelle 1981”, JBl vol. 1982, 126; otra posición es sostenida por HEb, B., “Cuestiones
estructurales...”, op. cit., pp. 339 y ss.
77
Para Portugal y Austria ver supra notas 22 y63.
34
asumida por el requerido78. En este modelo la primera falta de oposición es el fundamento para
emitir la sentencia monitoria, la que a su vez, puede ser nuevamente sujeta a impugnación79. Recién
en esta segunda oportunidad la inactividad del requerido justifica una resolución con carácter de
cosa juzgada fundada en la rebeldía/reconocimiento, que abra las puertas de la ejecución. Tal es
el caso del modelo Alemán (en dos etapas)80.
También cabe incluir al sistema belga que tiene tres fases81. Es importante tener en cuenta que,
siendo la sentencia monitoria equiparable a una sentencia en rebeldía (el caso de Alemania y
Bélgica)82, conlleva a que se regule de la misma manera la impugnación de la sentencia
monitoria y la dictada en rebeldía. El medio de impugnación es la oposición (Einspruch en
Alemania y opposition en Bélgica). La oposición es un medio extraordinario de impugnación.
En Bélgica, además, se admite la apelación, lo que afecta más aún la poca funcionalidad del
instituto.
La interposición de una oposición oportuna tiene diferentes efectos con relación al aviso de
y/o requerimiento de pago y/o sentencia monitoria. De acuerdo al modelo austriaco83 y
alemán la orden de pago pierde su fuerza intimatoria. En el primero debe aparte iniciarse de
ministerio legis de oficio el proceso de conocimiento contradictorio, del cual la petición
monitoria se toma como demanda; mientras que en el segundo, el requirente debe interponer la
demanda ahora en calidad de actor. Una tercera posibilidad es la que brindan el modelo
78
V. LECHNER, H. „La orden judicial en la Republica federal de Alemania y la Republica de Austria: con
especial referencia a los procedimientos mediente uso de ordenadores, HBZ, Augsburg, 1991, pp. 253 y ss. comp.
Libro Verde (COM 2002) 746, p. 45.
79
HELMREICH, H., op. cit. p. 173.
80
Cfr. Libro Verde (COM 2002) 746, p. 19
81
Una primera fase consiste en una intimación extrajudicial infructuosa que debe realizar el requirente para poder
recién interponer la petición monitoria. A base de esta el Órgano jurisdiccional emite el aviso u orden de pago
(segunda etapa) y ante un nuevo silencio pronuncia la sentencia monitoria, que puede a su vez ser impugnada. Aquí
cabe mencionarse la falta de aceptación y utilidad de este proceso en la práctica en Bélgica, tachándoselo como
lento y poco eficiente. Vid. RECHBERGER W./KODEK, G., Mahnverfahren, op. cit., p. 16.
82
Ver para estos paises supra nota 22 y 63
83
Ver KODEK, G., “Zum Pr¸fungsumfang im Mahnverfahren”, ÖRZ, vol. año 1998, p. 238 y ss.
35
Los plazos para oponerse a la orden de pago emitida contra el requerido varían según sean
plazos fijos o variables. Por regla los plazoz pueden ser menores a dos semanas en caso de los
fijos (Finlandia, Alemania, Grecia, Bélgica, Luxemburgo, 15 días Portugal y 20 España, 4
semanas en Austria desde el 1 de enero del 2003), un mes en Francia y en caso de proceso civil
comunitario un mes aplicado en Bruselas. La otra posibilidad son plazos flexibles que fija el
órgano jurisdiccional, así no más de 40 días en Italia, no más de 10 en Suecia pudiendo ser de dos
semanas por motivos extraordinarios85.
84
Para Grecia ver supra nota 22 y 63; Comp. RECHBERGER, W./KODEK, G., Mahnverfahren... op. cit. p.16.
85
Comp. Libro Verde (COM (2002) 746), p. 39; para Italia luego de la reforma del 2002; BIAVATI, P., “El
procedimiento civil simplificado y acelerado en el marco europeo, influencia italiana”, Riv. Trim. Dir. Proc. Civ.
Vol. año 2002, p. 751 y ss. (768 s.).2006; PÉREZ RAGONE, A.: “En Torno al Procedimiento Monitorio op. cit. pp.
223
36
El grado de cognición determina no sólo la amplitud e intensidad del conocimiento del órgano
competente sobre la pretensión monitoria ejercida por el requirente, sino, además, las
diferentes formas de estructuración del proceso. El punto de partida lo constituye la necesidad
de un mecanismo procesal rápido y simple. Si la cognición es más intensa con relación a la
admisibilidad y verosimilitud de la fundabilidad o peor aún una cognición sumaria, se requiere un
órgano jurisdiccional calificado necesariamente judicial y se limita la posibilidad de
automatizar el proceso sólo a determinadas etapas. Ello es simplemente evaluar si el objeto de la
pretensión crediticia monitoria pudiese tener reconocimiento en el ordenamiento jurídico
(admisibilidad). Centrado en cuestiones de derecho y no de hecho. De ninguna manera permite
emitir un juicio sobre la corrección y/o veracidad de la pretensión86. Esta cognición superficial
puede combinarse con el requisito, sólo para la admisibilidad de la petición de presentación de
prueba documental87.
86
Como puede verse, las consecuencias prácticas de la cognición son esenciales. El grado de cognición que se
conforma con la admisibilidad y la sola plausibilidad de la pretensión es el eje en varios sistemas procesales. Ello es
simplemente evaluar si el objeto de la pretensión crediticia monitoria pudiese tener reconocimiento en el
ordenamiento jurídico (admisibilidad). Se centra en cuestiones de derecho y no de hecho. RECHBERGER, W.,
Festschrift... op. cit., p. 151 y ss. ; Comp. con los argumentos en ocasión del foro de discusión en torno al Proceso
Monitorio europeo “Documentos de debate”, EU (26.6.2003), 5.
87
En relación a ello ver PRÜTTING, H., y su posición en la Comisión Storme, Festschrift Baumgärtel, op. cit., p.
465 Revista de Derecho volumen XIX - nº 1.
37
38
Cuando el requirente puede optar por hacer valer su pretensión en un proceso ordinario o en
uno monitorio, tenemos un modelo monitorio facultativo90. Este es el que rige en todos los
países que se han tomado como muestra salvo en Austria.
En caso que el requirente deba interponer su pretensión como monitoria por razón del monto o
algún otro motivo preestablecido, puede designarse a ese proceso como monitorio
obligatorio91.
88
Ello originó una discusión doctrinaria a partir de 1976, hasta la década del 80 sobre la naturaleza de la cosa
juzgada en el Proceso Monitorio al no haber conocimiento de mérito. Una y otra posición discutían en torno a la
revocabilidad de la cosajuzgada fundada en que se fundó en una causa espuria como la usura. Base fueron varias
sentencias revocatorias como la del Sp. Trib. de Colonia(OLG Köln, JZ 1986, 642) y de Stuttgart (OLG Stuttgart, NJW
1986, 1116). Parte de la doctrina criticó al monitorio puro y no consideraba que podía haber cosa juzgada:
VOLLKOMMER, M., “Schlüssigkeitsprüfung”, en Festschrift Schwab, Beck, München, 1990, p. 229; BRAUN,
J., Rechtskraft undRechtskraftdurchbrechung von Titeln über sittenwidrige Ratenkreditverträge, Heymanns,
Köln/Berlin/Bonn/München, 1996, p. 117 y ss. La doctrina mayoritaria defendió el instituto y la existencia de cosa
juzgada en la sentencia monitoria no impugnada ratificándose esta posición a partir de la sentencia del Tribunal
Superior Federal (Bundesgerichshof-BGH) (BGH: BGH, NJW vol. año 1987, p. 3256 y NJW vol. año1987, p.
3259; PRÜTTING, H./WETH, S., Rechtskraftdurchbrechung bei unrichtigen Titeln, Carl Heymanns,
Köln/Berlin/Bonn/München, 1988, num.. 58 y ss.; GRUNSKY, W., “Voraussetzungen undUmfang des
Vollstreckungsbescheids“, JZ vol. del año 1986, p. 626.
89
Para Holanda ver la cita supra nota 22 y 63; para el Reino Unido JOLOWICZ, J. “England, en RECHBERGER,
W./KODEK, G., op. cit., pp. 115-120; igualmente O’BRIEN, D. “The New Summary Judgment:Raising the
Threshold of Admission, Civil Justice Quarterly, Vol. 18, Londres, 1999, p. 132 y ss.;ANDREWS, N.,
“Accelerated Justice” under the English Civil Procedural Rules, ZZPInt, vol., 7, 2002, p. 79 y ss. 2006: PÉREZ
RAGONE , A. “En Torno al Procedimiento Monitorio”, op. cit. Pp. 225.
90
En relación a la complicación para la elección del proceso TREFFER, CH., “Die Wahl derrichtigen
Verfahren”, MDR vol. del año 1999, p. 721 y ss.
91
Un modelo de estas características rigió sólo en Alemania con la Reforma de 1915 sin éxito, HELMREICH,
H., op. cit. p. 92.
39
Entre monitorio obligatorio y facultativo existe una tercera variante: monitorio de oficio. Aquí el
deber de dar tramitación a la pretensión, en tanto pretensión monitoria, pesa sobre el órgano
jurisdiccional. Es independiente de la voluntad del requirente. Este modelo de oficio rige en Austria
desde 1983 –por algunos confundido y mal llamado obligatorio (obligatorium), y el balance en
su funcionamiento ha sido hasta ahora positivo. Se ha esgrimido en Austria, además, la
practicidad y funcionalidad de este modelo en lo relativo a la automatización del proceso92.
92
Ver supra nota 22 y 63; Libro Verde (COM (2002) 746), p. 23 nota al pie 91.
40
CAPITULO II
CARACTERISTICAS Y PRINCIPIOS DEL PROCESO MONITORIO
Sumario: 2.1. Introducción; 2.2. Características del Proceso Monitorio, 2.2.1. Características fundamentales
del Proceso Monitorio, 2.2.1.1. Rápida creación de un título ejecutivo con efecto de cosa juzgada en los
casos que determina la ley, 2.2.1.2. Inversión de la iniciativa del contradictorio, 2.2.2 Características
complementarias del Proceso Monitorio, 2.2.2.1. Especialidad, 2.2.2.2. Proceso plenario rápido, 2.2.3.
Otras características según la LEC 1/2000 española, 2.2.3.1. Jurisdiccionalidad, 2.2.3.2. Declarativo,
2.2.3.3. Plenario o sumario, 2.2.3.4. Facultativo; 2.3. Principios procesales que rigen el Código procesal
Civil y Mercantil salvadoreño, 2.3.1. Principio del debido proceso, 2.3.2. Principio de legalidad, 2.3.3.
Principio de defensa y contradicción, 2.3.4. Principio de igualdad procesal, 2.3.5. Principio dispositivo,
2.3.6. Principio de aportación, 2.3.7. Principio de oralidad, 2.3.8. Principio de publicidad, 2.3.9.
Principio de Inmediación, 2.3.10. Principio de concentración, 2.3.11. Principio de veracidad,
lealtad, buena fe y probidad procesal, 2.3.12. Principio de dirección y ordenación del proceso, 2.3.13.
Principio de gratuidad de la justicia.
2.1. Introducción
Al revisar en la doctrina el Proceso Monitorio nos encontramos con que hay características
que le son propias al procedimiento mismo como a todo el proceso, atendiendo por
supuesto al criterio de función o finalidad que se persigue, como en el presente caso la
rápida creación de un titulo ejecutivo que servirá para que sea declarado y ejercido
el derecho, y asegurar el cumplimiento de una obligación.
.
41
Siguiendo la teoría formulada por Calamandrei, Correa Delcasso extrae sus caracteres
esenciales, donde opta por dividir el estudio en dos bloques: el primero de los caracteres
fundamentales y el segundo que denomina complementarios, a través de los cuales expone
con mayor amplitud el contenido y significado de cada uno de ellos.
2.2.1.1. Rápida creación de un título ejecutivo con efecto de cosa juzgada en los casos
que determina la ley
Como hemos podido comprobar a lo largo del presente estudio, el Proceso Monitorio es un
proceso plenario abreviado que tiene por finalidad la rápida creación de un título ejecutivo
en aquellos casos en los que el carácter aparentemente indiscutible de la deuda reclamada por el
acreedor, hace presumir que la resolución dictada inaudita altera parte por el órgano
.
42
El Proceso Monitorio y el juicio ejecutivo son dos instituciones totalmente distintas, pese a
provenir de un mismo origen o tronco común. El Proceso Monitorio, proceso especial y de
naturaleza declarativo, sirve a la rápida creación de un título ejecutivo que produce efecto
de cosa juzgada mediante la inversión de la iniciativa del contradictorio, mientras que a través
del juicio ejecutivo lo que se persigue es la ejecución de una serie de títulos ejecutivos que
pueden ser objeto de un incidente declarativo que se inserta de manera incidental dentro
del procedimiento mismo.
93
HORSMANS, G., “La Procedure d’injoction ou le recouvrement simplifiè de cerataines créanles dans les
pays du Marché Commun, Ed. Établissement Émile Bruyland, Bruxelles, 1964, pp. 19 y ss. En donde se
estudia la utilidad práctica del monitorio enfocado desde una perspectiva económica.
94
De ninguna manera podemos afirmar que el Proceso Monitorio “sirve para acudir provisionalmente a la
pretensión documentada del acreedor, inaudita parte, cuando existe causa justificada para creer que el
deudor tiene excepciones que alegar”, tal como lo hace MALAGON BARCELÓ, en su trabajo en torno a la
reforma de la ley de enjuiciamiento civil, en “R.G.L.J.” Tomo 167, pp. 645
.
43
Este es el auténtico factor que, combinado con la finalidad práctica a la que tiende este
proceso, determina en nuestra opinión todos y cada uno de los efectos que se producen en el
seno del mismo. En efecto, en la Alta Edad Media italiana, cuando los juristas de aquella
época crearon por primera vez el praeceptum o mandatum da solvendo cum cláusula
iustificativa, lo hicieron con vistas a superar la extrema lentitud y onerosidad de un proceso
95
Es por tales razones que se piensa que ese desplazamiento de la iniciativa del contradictorio representa una
considerable economía de trámites -cuando se trata de un demandado que, conforme resulta de la experiencia, es
probable que no se defienda- con el consiguiente alivio de tareas de los órganos jurisdiccionales,
descongestión de papeles, etc. Es cierto que el monitorio sirve preferentemente para lograr del modo más
acelerado posible un título para la ejecución forzada de una prestación cierta y exigible de dar cantidades de
dinero u otros bienes fungibles. Pero esa preferencia en su origen no implica, empero, que su técnica no puede
ser usada para cualquier otro fin, como la ejecución de prestaciones de dar un bien mueble o inmueble, o de
hacer o de no hacer, o para la mera declaración de certeza de una situación, o para la constitución de una nueva.
Aunque es indudable que este procedimiento sólo tiene utilidad en aquellos casos en que se presuma no haber
oposición del demandado, o para favorecer ciertas situaciones sobre la base de que, aunque medie oposición, ésta
se resuelve de modo más breve que por la vía ordinaria. Así concebido, el proceso de estructura monitoria
aparece como una herramienta insustituible para complementar a un sistema judicial donde el proceso civil se
enmarque en los postulados de la oralidad, porque servirá de elemento de descarga de todos aquellos procesos en
que no habrá verdadero debate, reservando la oralidad para las genuinas instancias de cognición. Vid. Correa
DELCASSO, J.P. “El Proceso Monitorio ”, ed. JMBosch, Barcelona 1998, pp. 219-221.
.
44
Se trataba, en definitiva, con este innovador proceso, de dar una salida rápida y efectiva a un
determinado grupo de demandas que se planteaban ante los órganos jurisdiccionales
existentes en aquel entonces, y que por su carácter presumiblemente incuestionable no
requerían de un largo y dispendioso solemnis ordo iudiciarius96.
Desde que el jurista de aquella época se fijaba como objetivo básico y primordial otorgar
una rápida tutela judicial efectiva a un determinado grupo de reclamaciones aparentemente
exentas de complejidad alguna, y descubriera al poco tiempo después de la técnica de la
96
En todo el largo período en que estuvo vigente el modelo español, antes de la LEC/2000 tampoco se logró
obtener luces en los demás procesos declarativos (juicio ordinario de menor cuantía, de cognición y verbal)
que, a pesar de la implementación de reformas favorecedoras de mayores grados de oralidad, fueron absorbidos por
una práctica forense claramente condicionada por las formalistas pautas del modelo, destacadamente por la
milenaria tradición que arrastraba la escritura. Vid. PALOMO VÉLEZ, D. “Modelo procesal chileno.
Conveniencia de articular una nueva regulación sostenida en la oralidad como eje facilitador. Gaceta Jurídica.
Revista Nº 291, septiembre 2004, pág. 8.
.
45
inversión de la iniciativa del contradictorio, para llevarlo a cabo, pues se supeditó a estos dos
elementos, teleológico y procedimental.
Falto por lo tanto, un exhaustivo examen del correspondiente mandato de pago, hasta tal
punto ni tan siquiera existió en sus inicios; sobró esta necesidad "clásica" de que
interviniera el deudor en la primera fase del proceso, no sólo porque se partía de la base
que no tendría nada que alegar (habida cuenta el carácter "aparentemente irrebatible" del
crédito), sino también porque en un momento ulterior se le brindaba la posibilidad de
contestar la resolución dictada en su ausencia y en contra de sus intereses; sobraron,
incluso, también todo tipo de interrogantes que pudieron surgir en torno a los posibles
efectos del mandato de pago devenido título ejecutivo, pues forzosamente habían de
ser éstos idénticos a los de una sentencia ordinaria de condena, si al fin y al cabo lo único
que se había hecho era desplazar, que no anular, la fase del contradictorio.
Se puede afirmar, por lo tanto, que el Proceso Monitorio, tanto ayer como hoy, no es ni
más ni menos que una adaptación del proceso de cognición ordinario a las necesidades
prácticas del derecho material que por el mismo se sustancia, y al que le ha sido desplazada una
de sus principales fases, la fase del contradictorio, a un momento procedimental posterior97.
97
Requerimos una nueva Ley, porque ella se debe a los ciudadanos, quienes requieren de una tutela judicial
más eficaz de sus derechos cuando la demanden o la necesiten, permitiendo con ello que en nuestra sociedad
rija un verdadero Estado de Derecho. En otras palabras, lo que se persigue, como se ha señalado en el
derecho comparado, es que el derecho de todos a una tutela judicial efectiva coincida con el anhelo y la
necesidad social de una Justicia civil nueva, caracterizada precisamente por su efectividad. Esa efectividad por ser
consustancial al concepto de Justicia, debe significar que alcancemos una plenitud de garantías procesales,
una respuesta judicial más pronta y con mayor capacidad real de transformación de las cosas, medidas
cautelares más asequibles y eficaces, ejecución forzosa menos gravosa, etc., todo lo cual conduce como gran
objetivo, a alcanzar el logro de un mayor acercamiento de la Justicia al justiciable. En otras palabras, lo que
anhelamos todos es alcanzar la eficacia del nuevo Código Procesal Civil y Mercantil para que el Estado brinde
a los ciudadanos que lo reclamen, en la medida que no hubieren podido encontrar la solución de sus conflictos
por otra vía, un proceso en el cual logren una mejorjusticia civil, por ser ella más efectiva, cercana, pronta y
eficaz.
.
46
Los aspectos que se abordan son aquellos que surgen como una consecuencia lógica de los
dos anteriores que se califican como fundamentales:
2.2.2.1. Especialidad
Podemos entender entonces que el Proceso Monitorio es un proceso especial por la materia, tal
como lo dispone el art. 812.1, de la LEC 1/2000, ya que está previsto para un supuesto
concreto, esto es, para reclamaciones de deudas dinerarias, vencidas y exigibles, mediante
algún documento de los relacionados en dicho precepto legal (no así en Francia, Italia o
Alemania), y que no supere la cantidad de cinco millones de pesetas.
Es especial porque presenta una estructura particular que se caracteriza por lo que se
denomina la inversión del contradictorio. Esto es, que el proceso declarativo ordinario
llegue a surgir no depende del acreedor sino del deudor. Y por último, es el Juez, que en
atención a los documentos que se aportan con la demanda y la solicitud del demandante,
"inaudita altera parte", ordena el pago, y solamente después, dependiendo de la actitud del
deudor, si Este se opone, y en el declarativo correspondiente, bien en el verbal o en el juicio
ordinario, teniendo en cuenta la cuantía que se reclama, se oye a las partes y se resuelve todas
las cuestiones.
98
En España, el Proceso Monitorio es calificado como un proceso especial, vid FAIRÉN GUILLEN, V.,
“Temas del Ordenamiento Procesal”, Tomo II, Ed. Tecnos, Madrid, 1969, pp. 168 y ss. En ese mismo sentido
GÓMEZ ORBANEJA Y HERCE QUEMADA, “Derecho Procesal Civil”, Vol. II, Ed. Artes Graficas y
Ediciones, Madrid, 1976, pp. 48 y ss.
.
48
otros procesos que tan sólo tienen una estructura abreviada, es de cognición plena, en el Proceso
Monitorio la orden de pago se dicta por el juez sin conocimiento del deudor, sin un control
previo, por lo tanto, de todos y cada uno de los medios de prueba.
Pese a las diferencias de matiz que puedan existir entre los diversos procedimientos
monitorios europeos, lo cierto es que la finalidad última a la que se encamina este proceso
es a la rápida creación de un titulo ejecutivo en aquellos supuestos en los que existe, al menos en
apariencia, un alto índice de probabilidades que la reclamación efectuada por el acreedor
responde a una prestación seria y legítima. La apariencia de verosimilitud que pueden
revestir unas determinadas pruebas o documentos, o sencillamente el valor que en un
determinado ordenamiento jurídico se le atribuya a las afirmaciones unilaterales y no
probadas del acreedor, determinarán que la fase de cognición se vea considerablemente reducida
o que desaparezca incluso por completo, como sucede, por ejemplo, en el actual Proceso
Monitorio Alemán. Partiendo de la base de que por un lado la ratio misma Proceso Monitorio
consiste precisamente en la rápida creación de un título ejecutivo mediante la inversión de la
iniciativa del contradictorio, y, por otro, de un hecho probado, como son las pocas oposiciones
que en la práctica se formulan contra los mandatos de pago, habremos de convenir que en
una gran mayoría de supuestos la única "cognición" que verdaderamente se dará en la práctica
será precisamente la que habrá procedido a la emisión del mandato de pago, por reducida
que ésta sea, siempre y cuando además ésta última resolución judicial no se haya dictado
99
CALAMANDREI, P., “El Procedimiento Monitorio”, op. cit. Pp. 33
.
49
mecanizadamente, sin atender a ningún tipo de prueba escrita (como sucede en el moderno
derecho Alemán por ejemplo).
Otros autores han señalado como característica del monitorio su celeridad o rapidez.
Ejemplo de ello es la definición de Garberi Llobregat, donde recoge lo característico de
este procedimiento, la obtención de un título ejecutivo "en el menor tiempo posible". Y
otros autores como Lorca Navarrete, sostienen que en la técnica monitoria la "celeridad en
la tutela de los derechos de créditos se halla en la base misma de la elaboración del mandato
de pago". Por lo tanto no cabe duda, que la sencillez de trámite propia de este proceso
favorece esa rapidez en su tramitación100.
2.2.3.1. Jurisdiccionalidad
100
GARBERÍ LLOBREGAT, “Los procesos Civiles”, ed. Bosch, 2001; LORCA NAVARRETE, “El
Procedimiento Monitorio Civil, San Sebastián, 1996.
101
Ley de Enjuiciamiento Civil, numero 1, (LEC 1/2000) aprobada el 7 de enero del 2000 y entrada en vigor
el 8 de enero del mismo año, publicación del BOE del 8 de enero del 2000
.
50
Por un lado hay países como Alemania, en el que el mandamiento de pago no es despachado
por el juez, sino por un auxiliar de la justicia, y en los que, además, no se ejerce en esa
primerísima fase control alguno sobre la justificación formal o material de la petición del
acreedor, por lo que se puede considerar más bien una actividad administrativa que
jurisdiccional.
Sin embargo en otros países, no es así, ya que es el juez el que ordena el mandato de pago,
y éste examina previamente si la petición está debidamente documentada y fundamentada,
caso de Italia y Francia, por lo que existe una limitada cognición que permite considerar como
jurisdiccional la actividad desplegada en esta primera fase del Proceso Monitorio.
Teniendo en cuenta la forma en que se expide el mandamiento de pago en uno y otro país,
el monitorio español perfectamente puede integrarse en el segundo grupo, pues,
recurriendo únicamente a lo preceptuado en el art. 815 de la LEC102, de una lectura rápida
se desprende que para que se expida el requerimiento de pago, es necesario cumplir con
unos requisitos como es que los documentos deben ser los predeterminados por la ley,
recogidos en el artículo 812 de la LEC103. Por lo tanto no vale cualquier documento, pero
además debe constituir efectivamente un principio de prueba del derecho del que lo solicita,
todo esto exige que el juez examine de oficio si concurren tales requisitos, y al considerar
que no se cumplen, puede decidir no librar el mandamiento de pago.
102
Ibidem
103
Ibidem
.
51
2.2.3.2. Declarativo
Parte de la doctrina sostiene que el monitorio es una vía procesal intermedia entre el juicio
declarativo y el ejecutivo. Pero dado que dicha calificación no resulta operativa pues no
permite encajar al monitorio en ninguna de las categorías procesales existentes, se inclina
finalmente por considerar este proceso como una ejecución directa e inmediata, una vía de
apremio con elementos de cognición exclusivamente limitados al contenido de la deuda que se
hace valer solamente por el acreedor y que posibilita el mandato de pago y la subsiguiente
vía de apremio.
Sin embargo hay algunos autores, que atendiendo a la regulación del monitorio en la LEC
entendieron que es ante todo un proceso declarativo en el que se crea un título ejecutivo
cuyos efectos son equiparables a los efectos de una sentencia104. En opinión de algunos
autores, se considera más acertada esta última, ya que silas dos categorías procesales en el
derecho español son el juicio declarativo y el de ejecución, y el monitorio tiene como finalidad la
104
CORREA DELCASSO, J. P., "El Proceso Monitorio", op. cit., página 221, véase también el auto
SP/AUTRJ/53326, dictado por la Audiencia Provincial de Toledo, Sección 1ª, del 22-11-2001.
.
52
Las dos primeras sí se dan en este proceso, pues la primera fase transcurre sin la presencia
del deudor, dictándose el requerimiento de pago sin haber oído a este y limitándose el
conocimiento al examen de los documentos aportados por el acreedor así como sus
alegaciones. Por lo tanto atendiendo a estas dos características el proceso sería sumario.
No ocurre así con la tercera, puesto que ésta no se cumple, ya que la resolución que se
dicta en caso de incomparecencia del deudor, sí que produce efectos de cosa juzgada, así lo
recoge el artículo 816.2 de la LEC105, que establece que una vez dictado el auto, después del
silencio del deudor y una vez realizado el requerimiento, el solicitante y el deudor no podrán
pretender ulteriormente en proceso ordinario la cantidad reclamada o la devolución de la
que con la ejecución se obtuviere. Por lo tanto, queda excluida la posibilidad de un nuevo juicio
entre los mismos sujetos y con el mismo objeto, lo cual, no es otra cosa que el efecto propio de la
105
Ley de Enjuiciamiento civil 1/2000 ya citada.
.
53
cosa juzgada material, recogida en el artículo 222 de la LEC106, por ello puede
considerarse el Proceso Monitorio como plenario.
2.2.3.4. Facultativo
106
Ibidem.
107
Ibidem.
108
Voz “Principio”, Diccionario Enciclopédico, Ed Sopena, Barcelona, 1980; ALEXY, R., planteo
inicialmente un modelo jurídico sobre los principios en su artículo “Zum Begriff Rechtsprinzips” publicado en
Rechteorie Berlin 1971, cuaderno 1, 1979, pp. 59-87, en cuyo texto comentaba y criticaba la distinción que
DWORKIN, R., hacia de las reglas y los principios en su libro “Theorie der Grundrechte, Baden – Baden:
Nomos, 1985; 2ª y 3ª ed. Inalteradas en la editorial Suhrkham en 1986 y 1994, obra que ha sido traducida por
GARZON VALDES, E.,Y ZIMMERLING, R., como Teoría de los derechos fundamentales, Madrid: Centro
de Estudios Constitucionales, 1993, de donde en forma textual dice que: “Los principios son normas que ordenan
que algo se realizado en la mayor medida posible, dentro de las posibilidades jurídicas y reales existentes. Por
lo tanto los principios son mandatos de optimización, que están caracterizados por el hecho de que pueden ser
cumplidos en diferente grado y que la medida debida de su cumplimiento no solo depende de sus
posibilidades reales sino también de las jurídicas. El ámbito de las posibilidades jurídicas está determinado
por los principios y reglas opuestos”.
.
54
Es así que se dice que cualquier disposición legal no es más que la expresión de un
principio procesal determinado.
Las posiciones sobre el origen y la situación de los principios en relación con el universo
jurídico no son pacificas110. Sin embargo debemos decir que para el fin que persigue
este capítulo los principios son enunciados generales y esenciales que poseen valor jurídico y
que además, forman, junto con las normas, la arquitectura de todo ordenamiento jurídico, que
por supuesto incluye al Proceso Monitorio, el cual no puede ser excepción en la aplicación de los
principios.
Principio, proviene del latín primun caput, que significa preferencia, procedencia, es decir,
pensamientos directivos que sirven de base o fundamento a la organización legal de un
determinado orden positivo. Ideas fundamentales e informadoras de la organización jurídica
109
BACRE, A., TEORIA GENERAL DEL PROCESO, t. I, ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, p.407
110
Vid. ALEXY, R., “Sistema jurídico, principios jurídicos y razón práctica, Doxa 5, pp. 139 y s., también
VIGO, R. L., “Una teoría distintiva ‘fuerte’ entre normas y principios jurídicos”, pp. 89 y s., en Autores varios,
Sobre los principios jurídicos, ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1998.
.
55
de una nación111. Podemos decir, al mencionar un poco de historia, que desde los
presocráticos, hacía referencia al vocablo principio como todo aquellos a partir de lo cuales
derivan todas las cosas112.
Los principios procesales son construcciones jurídicas llamadas a estructurar ciertas ideas
fundamentales del proceso, a partir de las cuales se perfila un determinado sistema cuya
finalidad es la de realizar las normas sustantivas115.
111
QUINTEROS, B. / PRIETO, E., Teoria General del Proceso, ed. Temis S.A., Santa Fe de Bogota, 1995, p.
85
112
BORTHWICK, A., Principios Procesales, ed. C. Mave S.F., Buenos Aires, Argentina, p. 17
113
Vid. MORENO/CORTES/GIMENO “Introducción al Derecho Procesal”, Valencia, 1993, p. 237, donde
se destaca la importante función de los principios del proceso en relación al “proceso justo”
114
BERTOLDI de FOURCADE, M. Estado Civil. Acciones y procedimiento. Ed. Advocatus, Córdoba,
Argentina, 1998. pp. 40-41
115
BORTHWICK, Adolfo. op. cit. P. 17
.
56
Cualquiera sea la forma de nombrarlos sabemos que estos principios son los que dirigen al
proceso y que son determinantes en la decisión que el juez tomara en su sentencia, por
tanto resulta indiferente el nombre que se les dé pero para efectos de evitar confusiones
decidimos tomar en cuenta este puesto en nuestra investigación, ya que, así como en este punto
algunos autores tiene diferentes opiniones es también de mencionar que la tienen cuando se
refieren al número de principios queexisten116;el punto medular no es la denominación que
se les dé, o qué número de ellos exista sino que estos son necesarios para el buen
funcionamiento del proceso civil y mercantil y de esta forma colaborar con la eficacia y
veracidad de éste.
La importancia) de los principios fundamentales del proceso es que sirven de bases previas
al legislador, es decir, que con su aporte el legislador, quien es el que crea las normas,
toma en cuenta a estos diversos principios con el fin de crear instituciones que regulen el
proceso, que está condicionado por normas jurídicas, las cuales emanan del Poder
Legislativo inspiradas por estos sistemas procesales y sobre los cuales se redactara ya sea un
Código o leyes que dirijan el proceso, pero sirven de origen para este. Sin dejar de lado los
principios constitucionales; facilitan, además, la labor comparativa. A través de ella se
realizan con facilidad estudios en donde se comparan los regímenes procesales anteriores
ylos actuales con el fin de buscar ciertos elementos que pueden ser utilizados en un futuro,
así como otros elementos que pueden advertir defectos en los procesos actuales o
anteriores y que no se deben de tomar en cuenta posteriormente. Es decir, se crean diferentes
institutos del proceso mejorados y Constituyen instrumentos interpretativos de inestimable
valor.
116
La enumeración de los principios que rigen el proceso no puede realizarse en forma taxativa, porque los
principios procesales surgen naturalmente de la ordenación, muchas veces impensada e imprevisible, de las
disposiciones de la ley.
.
57
El Debido proceso implica el derecho que tiene todo gobernado de obtener la protección de los
tribunales contra las arbitrariedades del poder público y certeza jurídica, por consiguiente
mantener el orden público, es decir que faculta a las personas a pedir y provocar el
funcionamiento de la administración de justicia118. Son pues las personas o sujetos ajenos al
tribunal quienes inician el proceso poniendo en marcha la maquinaria judicial para llegar al
momento del juicio jurisdiccional, el momento culminante donde el ordenamiento celebra el
117
Código vigente desde el uno de julio del año dos mil diez, aprobado mediando Decreto Legislativo, Nº
712 de fecha 18 de septiembre de 2008, publicado en el Diario Oficial No. 224, Tomo 381 de fecha 27 de
noviembre de 2008 y prorrogada su entrada en vigencia mediante Decreto Legislativo Nº 712 de fecha 18 de
septiembre de 2008, publicado en el Diario Oficial Nº 224, tomo 381 del 27 de noviembre del 2008.
118
BIDART CAMPOS, G. Derecho a la jurisdicción en Argentina, ed. Ediar, Buenos Aires, 1961, p. 954
.
58
rito de su juricidad119. Es pues, que para lograr una tutela judicial efectiva, las personas
tienen la facultad de provocar la intervención del órgano jurisdiccional, para que aplique
justicia lo que se denomina acción. Muchos autores han expresado que la acción, no es más
que la facultad de movimiento a través del cual el sujeto busca el resguardo de su derecho a
través de la tutela jurisdiccional, con ello entienden y afirman que las leyes fundamentales
han constitucionalizado otro concepto de la acción procesal al establecer que todas las
personas tienen derecho a obtener la tutela judicial efectiva de los jueces y tribunales, en el
ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que en ningún caso se pueda producir
indefensión120.
119
MORENO CATENA/GIMENO SENDRA/ALMAGRO NOSETE/CORTEZ DOMINGUEZ, Derecho
procesal t. II, ed. Tirant lo Blanch, Valencia, 1989, p. 221.
120
GIMENO SENDRA, V., Fundamentos del derecho procesal, ed. Civitas, Madrid, 1981, pp. 13 y ss. Vid.
CAROCCA PEREZ, A., Garantía Constitucional de la defensa procesal, ed. J.M. BOSCH, Barcelona, 1998
p. 101.
121
GIMENO SENDRA, V., Fundamentos del derecho procesal, op. cit., p. 132; vid. FERNANDEZ
ENTRALGO, J. Defensa del ciudadano contra los actos del poder judicial, estructura y procedimiento de los
órganosjurisdiccionales, en VV.AA., Primeras jornadas de Derecho Judicial, Madrid, 1983.
122
CAROCCA PEREZ, A., Garantía Constitucional de la..., op. cit., p. 102.
123
Der Feststellungsanpruch. La pretensión de declaración, citado por CAROCCA PEREZ, A., Garantía
constitucional de..., op. cit., p.102.
124
ORTELLS RAMOS/MONTERO AROCA/GOMEZ COLOMER, Derecho jurisdiccional, t. I, vol. I, ed.
Bosch, Barcelona, 1989, p. 103, citado en Nueva Enciclopedia Jurídica, T. XX, ed. Seis, Barcelona.
125
Ibidem
.
59
Los jueces están vinculados por la normativa constitucional, las leyes y demás normas del
ordenamiento jurídico sin que puedan desconocerlas ni desobedecerlas.
Con este principio se profundiza en la supremacía constitucional, la cual deberá ser tomada
en cuenta, no sólo a través de estas materias, sino en cualquier materia en cual se dé un
proceso que implique resolución de conflictos a través del Derecho. También se debe tomar
en cuenta que a la hora de emitir un falla o de la tramitación respectiva para el proceso los
jueces y las partes deben tener en cuenta los mandatos constitucionales, debido a que de lo
contrario todo tramite que vaya en contra de eso será nulo; al igual que en la decisión
126
OVALLE FAVELA, J. “Teoría General del Proceso,” ed. Oxford. México. P. 161
.
60
Es el mismo caso que dicha decisión o tramitación vaya en contra de otras leyes o normas
de la República pues, si se han basado en otras normas para poder emitir un fallo, este debe
de no negar ni entrar en disputa con dichas normas, pues se niega el mismo ordenamiento
jurídico.
El proceso judicial es un reflejo del poder ejercido por el Estado, el que debe estar
informado por el principio de legalidad, a guisa que bajo ningún punto de vista el proceso
debe contradecir ni las normas ordinarias sustantivas un mucho menos las constitucionales.
127
El Art. 172 de La Constitución de La republica de El Salvador establece que los jueces estan sometidos a
la misma y a las leyes secundarias, principio que establece el art. 2 del C.P.C.M.,
.
61
El Art. 3 del C.P.C.M. establece que “todo proceso deberá tramitarse ante unjuez
competente y conforme a las disposiciones de este código, las que no podrán ser alteradas
por ningún sujeto procesal.
Las formalidades previstas son imperativas. Cuando la forma de los actos procesales no
esté expresamente determinada por la ley, se adoptara la que resulte indispensable o idónea
para la finalidad perseguida”.
128
ECHANDIA, H. D., teoría general del proceso, y. I, ed. Universal, Buenos Aires, Argentina, 1984, p. 25
129
Constitución de La República de El Salvador, D.O. N° 234, Tomo N° 281 de fecha 16 de diciembre de
1983
130
Ibidem
.
62
De acuerdo al Art. 4 C.P.C.M. El sujeto contra quien se dirija la pretensión tiene derecho a
defenderse en el proceso, interviniendo en las actuaciones y articulando los medios de
prueba pertinentes.
131
BERZOSA FRANCOS, M.V., principios del proceso, en nueva enciclopedia juridica, t. XX, ed. Seix,
Barcelona, 1993, p. 487, vid. MORENO CATENA/GIMENO SENDRA y otros en Derecho procesal, t. II, op. cit.
P.241
.
63
En todo caso, cada parte tiene derecho a contar con la oportunidad de exponer su
argumentación y rebatir la de la contraria, y sólo cuando expresamente lo disponga la ley
podrán adoptarse decisiones sin oír previamente a una de las partes.
De la segunda parte del primer inciso del artículo en análisis extraemos la obligatoriedad
de un profesional técnico en Derecho para que pueda ejercer la defensa interviniendo
en las actuaciones y ofreciendo la prueba pertinente y suficiente para atacar los
fundamentos de las pretensiones de su contraparte.
132
Constitución de la República de El salvador, citada anteriormente
.
64
El proceso penal difiere del proceso Civil y Mercantil en cuanto que en el primero se
procesa al individuo, afectándole su libertad ambulatoria y en el segundo se reclaman Derechos
patrimoniales.
En cuanto al inciso segundo de la disposición legal en estudio podemos extraer que como
manifestación plena del Derecho de Defensa la parte a la cual se reclama un Derecho
cuenta con la oportunidad de rebatir la argumentación contraria, tratando de desacreditar,
controvertir o desvanecerla tesis que sustentan las pretensiones en su contra133.
Un proceso debe siempre estar referido a este principio, cuando a ambas partes se les
permite acceder al proceso con el objeto de poder hacer valer libremente sus
respectivas pretensiones135.
Al respecto el art. 493 CPCM indica que una vez examinada la solicitud del Proceso
Monitorio por el juez y verificado el cumplimiento de sus requisitos, requerirá al deudor
que en un plazo determinado cumpla con su obligación, situación con la cual de alguna forma
133
CALAMANDREI, P., proceso y democracia,. Traducción de FIX ZAMUDIO, ed. Juridica Europa
America, Bienos Aires, 1960, p. 150.
134
ARAZI, R., “Derecho Procesal Civil y Comercial”, Parte General y Especial. ed. segunda. Actualizada y
Ampliada. ed. Astrea de Alfredo y Ricardo De palma. Buenos Aires, Argentina, 1995. Págs. 139-
140.
135
GIMENO SENDRA, V., introducción al derecho procesal, ed. Salamanca, 2ª edición, Valencia, España,
1997, p. 238.
.
65
Establecido en el Art. 5 C.P.C.M. En cuyo inciso primero se refiere a la igualdad136 que los
jueces deben de garantizar a las partes en el desarrollo del proceso en cuanto al ejercicio de
sus derechos, cumplimientos de obligaciones, y oportunidad de ofertar pruebas para el
establecimiento o sustento de sus posiciones o tesis en las cuales fundamenta sus
pretensiones. El cumplimiento pleno del principio de igualdad en el trato a las partes en
los procesos judiciales conlleva a un ejercicio transparente de la administración de justicia
ya que el juzgador no favorecerá a una de las partes por alguna clase de interés, con ello, a la
vez estaría adecuando su comportamiento al principio de imparcialidad.
Este principio permite que tanto el sujeto procesal que solicita una tutela jurídica como
aquel contra o frente al cual la tutela se solicita, dispongan de iguales medios para defender en
136
Este tiene su fundamento en el art. 3 de la Constitución de La República, en cuanto a establece que todas
las personas son iguales ante la ley sin discriminación alguna de sexo, raza, nacionalidad, religión.
.
66
137
DE LA OLIVA SANTOS, derecho procesal civil, citado por RAFUL PEREZ, E. Y CHAMORRO
BERNAL, F., en el desarrollo del proceso, en Constitución y garantías procesales, AA.VV., editado por el
Consejo de la Judicatura, Santo Domingo, Republica Dominicana, 2003, p. 245.
138
ECHANDIA, H.D., compendio de derecho procesal, ed. ABC, 1ª edición, Buenos Aires, 1983, p. 39
139
Ibidem
.
67
En cuanto a este principio, recogido en el Art. 6 C.P.C.M. se refiere desde luego a la libre
disposición o voluntad del individuo de ejercer su derecho subjetivo de acción o de poner en
movimiento al órgano judicial. Este principio guarda relación con el Derecho a la
Protección Jurisdiccional, en cuanto a que todo sujeto tiene derecho a plantear su
pretensión en los tribunales entendiéndose que este derecho será ejercido por el titular si es esa
su voluntad. Si decide hacerlo estaría en pleno ejercicio de su derecho dispositivo; así
mismo la actividad procesal durante el curso de este estará a disposición de las partes, ya
que el juez no señala la práctica de ninguna diligencia que pueda arrojar algún elemento
probatorio si no es solicitada por las partes.
Entraña, pues, como su nombre indica, un poder de disposición por las partes del derecho
de acción y del objeto del proceso. Su fundamento hay que encontrarlo en la disponibilidad
jurídico material de los derechos subjetivos en conflicto; por lo tanto y en forma concreta
podemos afirmar que el proceso se rige por el principio dispositivo cuando en el concurren
cuestiones tan elementales como: que las partes son dueñas de los derechos e intereses
materiales que se discuten en el proceso y ostentan, por lo tanto, la plena titularidad del
derecho de acción; asimismo, son absolutamente dueñas de la pretensión y, por ende, de la
continuación del procedimiento y vinculan mediante sus pretensiones la actividad decisoria
del juez140.
Respecto al principio Dispositivo corresponde a las partes la iniciativa del proceso, este
principio asigna a las partes, mediante su derecho de acción y no al juez, la iniciación del
proceso. Son las partes las que suministran los hechos y determinan los límites de la
contienda. Conforme a este principio se aplican los aforismos romanos nemo iudex sine
actore y ne procedat iure ex officio, no hay jurisdicción sin acción. Contrario al sistema
inquisitivo cuyo impulso le corresponde al juez y a él también la investigación. En el sistema
140
MORENO CATENA/CORTES DOMINGUEZ/GIMENO SENDRA, Introducción al derecho procesal,
ed. Tirant lo blanch, Valencia, 1993, pp. 241-242.
.
68
dispositivo únicamente se prueban los hechos controvertidos y aquellos que no lo son o son
aceptados por las partes, el juez las fija como tales en la sentencia141.
Este sistema Dispositivo tiene dos aspectos: El primero significa que corresponde a las partes
iniciar el proceso formulando la demanda y en ellas sus peticiones y desistir de ella; El
segundo que corresponde a las partes solicitar las pruebas, sin que el juez pueda ordenarlas
de oficio. Tomando ambos aspectos significa que corresponde a las partes la iniciativa en
general, y que el juez debe atenerse exclusivamente a la actividad de éstas, sin que le sea
permitido tomar iniciativas encaminadas a iniciar el proceso ni a establecer la verdad
para saber cuál de ellas tiene la razón en la afirmación de los hechos142.
Al respecto el art. 489 CPCM es muy claro cuando advierte en el inciso primero que “puede
plantear solicitud monitoria el que pretenda de otro el pago de una deuda...”, lo cual indica
que la iniciativa procesal se concreta cuando se ejerce el derecho de petición a la autoridad
judicial, sin la cual no podría darse inicio al mismo143.
Contenido en el art. 7 C.P.C.M. en su inciso primero establece que sólo las partes del
proceso pueden introducir los hechos que fundamenten tanto su pretensión como la
oposición, al debate. Esto implica que, ningún sujeto ajeno o que no tengan ningún interés
141
GORDILLO, M. “Derecho Procesal Civil Guatemalteco ”. ed. primera. Guatemala P. 28.
142
ECHANDÍA, H. D. “Compendio de Derecho Procesal”, tomo II., Ed.. Universidad, sexta edicion,
Buenos Aires, Argentina. Pág. 39. Vid. COUTURE, E., Fundamentos del derecho procesal civil, ed.
Depalma, Buenos Aires, Argentina, 1990, p. 186.
143
Esta disponibilidad material solo puede provenir del titular del derecho subjetivo, el que con la facultad
que le asiste decide iniciar el Proceso Monitorio.
.
69
en el proceso puede intervenir ya sea con pruebas que refuercen las pretensiones de la parte
actora como con pruebas que refuercen la oposición que ejerce el demandado.
El inciso tercero establece, que no obstante haber sido aportada y controvertida por las
partes la prueba, pero si el juez no ha quedado suficientemente ilustrado para tomar una
decisión definitiva, puede ordenar en forma oficiosa diligencias que arrojen elementos de
prueba, para mejor proveer, o sea, para aclarar los puntos oscuros o contradictorios.
En general el principio de aportación consiste en que la ley asigna a las partes la función de
reunir y traer al proceso el material que comprueba el hecho, limitando144, de esa manera,
la función del juez a recibirlo y valorarlo después.
Sobre este principio es importante destacar que, siendo el Proceso Monitorio regulado en el
CPCM de tipo documental, se requiere de justificar un principio de prueba suficiente como
para que el juez lo valore y decida dar trámite al mismo, pues el art. 489 inc. Segundo
establece que el documento debe acreditar relaciones entre acreedor y deudor.
144
BORTHWICK, A., principios procesales, ed. Mave, Argentina, 1999, p. 62
.
70
145
LOPEZ GONZALEZ, J.A., Teoría sobre el principio de la oralidad en el proceso civil, ed. s/n. 1ª ed.,
agosto 2001.
146
DE LA PLAZA, M., derecho procesal civil español, ed. Revista de derecho privado, Vol. I, Madrid 1951,
p. 316; ZELEDÓN, R., Derecho Procesal agrario, t. II. Vol. I, ed. ILANUD, Escuela Judicial, 1990;
.
71
En otros casos lo que se considera que se ha dado es la verbalidad como una modalidad de la
oralidad, pero no pudiéndose estimar, sean sinónimos en razón de las variantes de ambos
sistemas.
Así se ha concebido que: “...la verbalidad si bien... las partes se expresan oralmente, en
verdad el Juez una vez que se dan las respuestas debe ordenar lo respondido en forma
lógica y coherente, dictándolo en esa forma en el acta que se levanta al efecto, pues todas las
manifestaciones se van a documentar. Por el contrario en la oralidad no es necesario
consignar absolutamente nada, y el acta lacónica lo único que señala es la realización de la
audiencia, siendo el Juez directamente quien percibe lo declarado por las partes, por los testigos,
por los peritos, y todo lo consigna en su sentencia dentro de los hechos tenidos como probados,
siendo esa la forma de la documentación... ”, una diferencia clave radica en la importancia
dada en la oralidad al Juez encargado de realizar el juicio, pues va a ser solamente él
quien con la inmediatez de la prueba, y habiendo estado en la tramitación del proceso,
tiene la mayor claridad en sus apreciaciones en torno a los hechos. Por el contrario en la forma
como está concebida la verbalidad ello no sucede, dejándose simple la posibilidad incluso para
que el superior, quien no estuvo en el juicio verbal, pueda ordenar prueba para mejor
resolver y con base en ella, o bien lo que pueda comprender de lo consignado en el acta del
debate, dicte una sentencia que puede reñir abiertamente con la realidad, pues desde esta óptica
se siguen los lineamientos de la escritura”147.
147
ZELEDÓN, R. op. cit
.
72
general, encontrar fórmulas justas para la búsqueda de la verdad dentro de las pretensiones, el
cuadro fáctico y probatorio formulado por las partes. En la oralidad procesal sólo serán
escritos algunos actos148, como la interposición y la contestación de la demanda, la sentencia
documento, los recursos contra la sentencia y deberán constar los documentos, peritajes e
informes. En todo caso, dentro de la oralidad y la escritura el juez escogerá la oralidad.
Lo expuesto es factible por cuanto no se da un sistema oral puro, sino mixto de corte oral y
escrito a la vez. En efecto, la escritura o documentación es necesaria en parte en el proceso
oral por seguridad jurídica. Y porque aún con la emisión del expediente digital, en este queda
inmerso de otro modo la escritura En este sentido se tiene por algunos tratadistas que “... la
demanda es el acto procesal típico de iniciación que debe constar por escrito, pues en
ella se fija la pretensión del actor y los medios de prueba, con lo cual se garantiza
la defensa de ambas partes ...” El mismo argumento que vale para la demanda, la
contestación y la sentencia, igualmente lo es para aquellos casos de medidas anticipadas y
procesos no contenciosos donde han de constar de alguna forma de modo expreso.
148
ECHANDIA, H. D., teoria general del proceso, op. cit., pp.40-41
.
73
La legislación procesal prevé desde la puesta en vigencia una etapa de corte oral, conocida
.
74
comúnmente más bien de carácter verbal, para los procesos ordinarios así como los
interdíctales que ha de celebrarse en la mayoría de los asuntos en el lugar de los hechos. No
sería necesaria tal realización para asuntos donde se discuta por ejemplo el proceso sumario de
desahucio fundado en la causal de falta de pago. La doctrina refiere como característica de la
oralidad el “Predominio del discurso hablado. El diálogo prevalece como medio de expresión,
atenuado por escritos de preparación y la documentación. Es difícil establecer un proceso oral
puro que no admita algunas gestiones o actos escritos. La discusión oral es lo más
importante que pueda ocurrir en el proceso. Si bien las partes podrían acudir al tribunal a
plantear gestiones oralmente o por escrito, la etapa probatoria, sea denominada debate o
audiencia oral y pública, es donde se va a examinar la totalidad del elenco probatorio: testigos,
confesiones, declaración de partes, prueba pericial, reconocimiento judicial, interrogatorios,
etc. Y la discusión oral debe ser la consecuencia inmediata de la audiencia. La audiencia oral y
pública coloca al juez en la posibilidad de apreciar mejor, de viva voz, las declaraciones de
las partes y de los testigos. Incluso en las discusiones de puro derecho, o de probanzas
documentadas la oralidad puede permitir la confrontación de ideas concretas aportadas por
parte del juzgador, quien tiene la posibilidad de madurar más rápidamente el resultado del
litigio. El Juzgador recibe una impresión más rápida y pronta de los hechos y de las
manifestaciones de las partes. A su vez, las partes tienen la oportunidad de expresar los
elementos más importantes que llevan a la convicción del juzgador”149.
149
ULATE CHACÓN, E., “Derecho a la tutela cautelar: en el derecho procesal constitucional y comunitario”
Problemas actuales del proceso iberoamericano, coord. por ROBLES GARZÓN, J. A., ORTELLS RAMOS,
M. P., Vol. 2, 2006, ed. CEDAM (Centro Para la Diputación de Málaga), pp. 737-748.
.
75
debiendo luego dictar el juzgador la sentencia respectiva, la cual puede diferirse, inclusive
la redacción del fallo.
desde luego, la secretividad que es propia del sistema procesal inquisitivo y que puede
conllevar a cometer arbitrariedades por las autoridades y posibilitar la violación al derecho
de defensa del imputado. El principio de publicidad es propio del proceso oral; el juez debe
permitir que el público que quiera presenciar el desarrollo de una audiencia pueda tener
acceso150, lo cual sirve para garantizar la transparencia con la que el juez valora y
fundamenta jurídicamente su fallo. A través de la publicidad, la sociedad puede imponerse de
los fallos de los jueces, tanto como las partes deben ser informadas suficientemente sobre las
actuaciones del tribunal en el proceso, para poder intervenir y ejercer todos sus derechos. El
principio de publicidad se extiende a todos los procesos, ya que en todos debe respetarse y
aplicarse un debido proceso, que implica no violentar los derechos fundamentales de las personas.
Ese principio sólo puede limitarse151, cuando el juez considere que la publicidad puede
causar perjuicio o ponerse en peligro la seguridad nacional, pueda atentarse contra la moral
o pueda alterar el orden público, o cuando se deba proteger la privacidad de alguna de las
partes; esta decisión puede tomarla el juez en forma oficiosa o a petición de parte.
El inciso tercero establece que todo aquél que demuestre tener interés en el proceso, podrá
accesar al expediente; si no demuestra tener interés en el mismo, no podrá hacer uso del
principio de publicidad; esto para evitar que la información sea manejada por personas
ajenas al proceso.
150
ECHANDIA, H. D., nociones generales del derecho procesal civil, ed. Aguilar, MADRID, 1966, P. 49; en
igual sentido BORTHWICK, A., principios procesales, ed. Mave, Argentina, 1999, p. 127 y 128
151
ECHANDIA, H. D., nociones generales… op. Cit. P. 50
.
77
Pero ello no quiere decir que todo el proceso debe ser necesariamente público, y que toda
persona pueda conocer en cualquier momento los expedientes. Esto perjudicaría
gravemente la buena marcha de los procesos, especialmente en materia penal, La
publicidad se reduce a la discusión de las pruebas, a la motivación del fallo, a su
publicación y a la intervención de las partes materiales y formales152.
El juez tiene poder omnímodo para admitir o rechazar los medios de prueba que propongan
las partes, pero obraría injustamente, si por superficial impresión llegara a calificar de
inadecuadas las pruebas que guardan exacta concordancia con los hechos básicos de
acciones o excepciones ejercidas, aun cuando subjetivamente crea que son improcedentes,
porque su primordial deber ético consiste en no expresar, y ni siquiera dejar traslucir la
opinión, hasta que dicta la sentencia que al fin y al cabo no es otra cosa que un dictamen
técnico jurídico154, que se diferencia del que emiten los abogados porque a estos les falta
152
Ibidem p. 37.
153
COUTURE, E., fundamentos de derecho procesal civil, ed. Desalma, 1ª reimpresión de 3ª edición, Buenos
Aires, 1958, p. 192.
154
MIGUEL Y ROMERO, M., Principios del Moderno Derecho Procesal Civil, Valladolid, 1931, p. 294.
.
78
obligatoriedad, la que goza aquella una vez que se convierte en firme, favoreciendo a una
parte y causando agravio a otra.
Admitidas las pruebas, estas deben ser por regla general recibidas en presencia del juez, tal
como lo dispone el art. 10 C.P.C.M., con citación e intervención previa de las partes.
Llegado el momento de recibir una prueba, no cabe duda que el juez debe tomar
juramento, si se tratase de prueba testimonial, además de inmediarla prueba en el momento
de la ejecución del acto.
En la práctica resulta ilógico pretender que el juez examine personalmente a todas las
personas, pues, de muchos asuntos han de contestar extensos interrogatorios; equivaldría
hacer imposible la administración de justicia, si todos los actos debieran efectuarse en presencia
del juez; pero esto es tener conciencia que el juez es un ser humano, y por eso esta variante
en cierto grado se puede comprender.
.
79
La vigencia de este principio se resalta en forma clara en el modelo de justicia oral, en el que
las actuaciones son por regla general en presencia directa del funcionario judicial, de su
significado literal se deduce que debe haber una inmediata comunicación entre el juez y las
personas que actúan en el proceso, los hechos que en el deben hacerse constar y los medios de
prueba que se utilicen.
Cabe señalar que, durante el curso del proceso, el juez puede realizar los actos de
adquisición del material que ingresa a la litis de dos formas posibles: a) directa y
personalmente sin intervención de ninguna otra persona; y b) indirectamente, por la
intervención de un delegado, que interponiéndose entre el juez y el acto de adquisición,
suministra al primero una versión de éste155.
155
DIAZ, C., op. cit. P. 405.
.
80
Palacio define al principio de inmediación en sentido estricto y sólo con referencia a los
procesos dominados por el signo de oralidad, como "aquel que exige el contacto directo y
personal del juez o tribunal con las partes y con todo el material del proceso, excluyendo
cualquier medio indirecto de conocimiento judicial"156.
La doctrina procesal moderna ha reclamado con rara unanimidad y énfasis la vigencia del
principio de inmediación. Por ello resulta hoy inconcebible la defensa de la mediación –su
opuesto- como regla. La mediación se pudo haber inspirado antiguamente en el temor a
que el contacto vivencial pudiera afectar la imparcialidad del tribunal, y por ello sustenta la
conveniencia de que el tribunal guarde una relación impersonal e indirecta con las partes y
demás sujetos del proceso, como así también con el substrato objetivo. Actualmente,
descartados desde hace ya mucho tiempo esos temores, la mediación sólo se admite en
contados casos en que, por razones prácticas insoslayables (como la distancia), se hace
156
PALACIO, LINO, E., “Derecho Procesal civil, t. II, ed. Abeledo Perrot, 1983, p. 225.
.
81
Las ventajas de la inmediación son evidentes. No existe un instrumento tan poderoso para
la búsqueda de la verdad en el proceso. El poder-deber del magistrado de escuchar y
fundamentalmente dialogar con las partes, los letrados, los testigos y demás personas que
actúen en el proceso le permite ponderar no sólo las palabras, sino también -lo que es más
importante- las reacciones y gestos, de fundamental importancia para apreciar la verdad o
la mentira en una declaración.
Como recuerda Vescovi, así concebida la inmediación, es tan o más importante que la
oralidad157. El propio Klein158, autor de la Ordenanza austríaca que tanto resultado ha dado,
fundaba la virtud del nuevo Código en la inmediatez; decía que lo esencial era que el juez y las
157
VESCOVI, E., “Teoría general del proceso”, ed. Temis, Santa Fe de Bogotá 1999, pp. 50.
158
FAIRÉN, V. " El Proyecto de la Ordenanza Procesal Civil austriaca visto por Franz Klein". En Estudios
de Derecho Procesal, Revista de Derecho Privado, Madrid, 1955, pp. 301-323.
.
82
partes (luego los testigos) "se miraran a los ojos". Pues si es esencial que el Tribunal vea y
oiga a las partes, no lo es menos que éstas vean a quien los juzga.
Resulta evidente que existe una relación directamente irrescindible entre las posibilidades
de que el juez tome contacto con las partes y las pruebas, y la justicia de la sentencia que se
dicte. La justicia intrínseca del fallo está casi inexorablemente predeterminada por el alcance
y medida de lo que el juez pueda percibir en forma inmediata a través de sus sentidos.
Inversamente, cuanto más mediata y lejana sea la visión de las circunstancias de hecho que
motivan la decisión, como también de las partes, letrados y demás personas que intervengan
en el proceso, más se ha de alejar la factibilidad teórica de una decisión ajustada a derecho.
.
83
El otro riesgo señalado, aunque ya sin impuso, es el que inspiró antiguamente algunos
movimientos en pos de la mediación: la posibilidad de que la imparcialidad se vea
afectada. Este elemento es descartado por no verse diferencias radicales en lo que hace a la
posible parcialidad que puede tener el juzgador en un sistema de mediación o de
inmediación.
Peyrano160 agrega que sólo puede concluirse en que el balance final es ampliamente
favorable al principio de inmediación. El principio de inmediación satisface el interés de
una justicia al mismo tiempo más rápida y esencialmente más justa. En combinación con él
juegan importantes principios como los de dirección, autoridad, saneamiento, celeridad,
moralidad, etc.
159
BERIZONCE, R. "Código-Tipo y Reforma del proceso en América Latina: Entre el Derecho común y el
Derecho uniforme (Anteproyecto de Código-Tipo del proceso civil para América Latina)", en VVAA
(SCHIPANI, S.; VACCARELLA, R., Coord.), Un Codice Tipo di procedura civile per L'America Latina.
CEDAM, Padova, 1990, pp 29y sig.
160
Citado por BERTOLDI DE FOURCADE, M., en Estado civil, acciones y procedimiento, ed. Advocatus,
Córdoba, Argentina, 1998, p. 41.
.
84
La inmediación significa sacrificio no sólo para los jueces sino también para los abogados,
porque exige un conocimiento completo y constante del asunto controvertido. La
inmediación requiere mutua colaboración entre los abogados y para con el juez, en esa obra
en común que es cada audiencia y el proceso todo162. Sin esta interacción esencial fundada en
la buena fe, la inmediación deja de ser tal.
161
Ibidem
162
ECHANDIA, H. D., teoría general del proceso, ed. Universidad, 2ª edición revisada y corregida, Buenos
Aires, 1997op cit. P. 44.
.
85
Igualmente, tiende este principios dejar todas las cuestiones planteadas, los incidentes,
excepciones y peticiones, para ser resueltas simultáneamente en la sentencia, concentrando
así el debate judicial.
De lo dicho concluimos que solo en los procesos orales tiene aplicación adecuada este
principio, ya que en las audiencias se presentan todas las excepciones y se plantean todos
los incidentes, además de allegarse las pruebas y formularse los alegatos, y por regla
general en la sentencia se resuelven todos estos problemas, sin que pueda suspenderse el curso
del proceso para darle solución a uno de ellos163.
La concentración entonces puede definirse como el mecanismo que propende a reunir toda la
actividad procesal en la menor cantidad de actos posibles, evitando con ello la dispersión,
por lo que contribuye a la aceleración del proceso164.
Como alguna vez lo proclamó un eximio tratadista “a mayor libertad de los particulares,
mayor control por parte del Estado”165. Y es casi imposible inadvertir esto, ya que el
163
Ibídem, pp. 66-67.
164
VILLALTA, L., principios , derechos y garantías estructurales en el proceso penal, ed. NG Impresiones,
Guatemala, 2007, p. 137.
.
86
reconocimiento más amplio y prolijo de los derechos humanos ha dado lugar a un mayor
ámbito de libertades y de facultades para exigir al Estado determinadas prestaciones de índole
económica, social, cultural que implican a la vez un repliegue de las atribuciones
represivas del Estado, así como también el aumento de sus funciones y responsabilidades
sociales. Esto, sin olvidar el fortalecimiento de los poderes de la sociedad frente al Estado,
de la ampliación del reconocimiento de los derechos y el establecimiento de mecanismos – más
avanzados- a través de los cuales las personas pueden acudir ante la jurisdicción
competente para hacer respetar sus derechos. Esto no es otra cosa, que una visualización general
de los derechos, las garantías y los deberes que recogen generalmente todas las constituciones en
las cuales se encuentra sub sumido el principio general de la buena fe.
Para Gorphe, la buena fe es “la consagración del deber moral de no engañar a los demás, el
cual no es otra cosa que la aplicación de la norma general que ordena no hacer mal al
prójimo o no dañar a nadie sin derecho o sin necesidad: neminem laedere”166. La bonafides
“es un principio que informa e integra el ordenamiento jurídico con el valor de la confianza que
gravita en la conciencia social, por lo cual la doctrina científica lo ha considerado, con
acertada razón, como la base del trafico y el principio supremo y absoluto que domina el
derecho de las obligaciones”167. Y con mucha razón lo anterior, pues en gran parte de la
doctrina civilista que considera a las obligaciones en conjunto con el derecho procesal, como la
espina dorsal o columna vertebral del derecho, de ahí surge, que este principio tenga la tajante
165
BARRETO, M. y SARMIENTO, L. “De los derechos, las garantías y los deberes” , Titulo segundo en
Constitución Política de Colombia Comentada por la Comisión Colombiana de Juristas. Bogotá. 1997, p. 375.
166
BENÍTEZ PARRA, J., “Introducción al derecho”. Universidad pontifica bolivariana, Caracas, 2003.
p.150.
167
LARENZ, K. y ENNECCERUS, L., “Derecho de las obligaciones”, trad. por BLAS PÉREZ GONZÁLEZ
Y ALGUER, J., Barcelona, Pág. 144.
.
87
fuerza que adquiere en el contexto del derecho privado, “la buena fe es el cauce por medio
del cual el derecho recoge el valor ético social de la confianza, constituye un principio
general del derecho, que como tal, forma parte del ordenamiento jurídico, tiene valor
normativo y existencia propia como fuente del derecho, al margen de que haya sido o no
reconocido por el legislador o la jurisprudencia”168.
En esta definición se puede connotar el verdadero encause de la buena fe, como valor ético, lo
cual es el reflejo del carácter axiológico y extrajurídico del cual emerge realmente la buena
fe.
“La bona fides no es una norma jurídica, sino un principio general jurídico fundamental,
esto es, algo que debemos admitir como supuesto de todo ordenamiento jurídico. Informa
la totalidad del mismo y aflora de modo expreso en múltiples y diferentes normas en las cuales,
muchas veces el legislador se ve obligado a acudir en forma intergiversable y expresa, y se le
atribuyen efectos jurídicos en forma literal.
Además de ser vista aquí como principio jurídico fundamental, se puede percibir una notable
inclinación hacia una definición “conductual”, dentro de la cual, se observa la buena fe
como una conciencia que se plasma fenomenológicamente en una conducta valorativa,
producto de una “estructura noologica” humana170, o sea, que un individuo común dentro del
168
ESCOBAR GIL, R. Teoría general de los contratos de la administración pública: los principios de
reciprocidad de prestaciones y de buena fe, Legis Editores S.A., Colombia, 1999, Pág. 463
169
BOHÓRQUEZ, L. F. Y BOHÓRQUEZ, J. I., Diccionario jurídico Colombiano, editorial jurídica
nacional, Bogotá.
170
POPPER, K., Teoría de los tres mundos dimensiónales. En Lógica y ética, ed. Eunsa, 2001.
.
88
Mientras que desde el punto de vista privado se mira como conducta en cuanto a las
actuaciones de los particulares, y como presunción, entre otras. Además de estos dos
puntos de vista, “este principio tiene la función de mantener el orden constitucional y la
convivencia pacífica.” Por lo tanto, cuando se hable del principio de la bona fides elevado
al ámbito constitucional, no solo se estará mencionando su presencia como tal, sino, que
también se estaría refiriendo a su notable importancia e imprescindibilidad dentro de este
contexto.
Y por otra parte, más allá de indagar por su importancia, es fundamental enmarcar su
.
89
Así las cosas, la buena fe como principio general del derecho aplicable al comportamiento
humano no es otra cosa que una serie de normas éticas, por cuanto comportan una esencia
axiología; y normas sociales, por cuanto se hacen imprescindibles a la hora de la
convivencia en sociedad; recogidas por el ordenamiento jurídico (no se limitan a ser unos
meros enunciados teóricos y filosóficos) que “informan la constitución, desenvolvimiento y
extinción de las relaciones jurídicas”171.
Por lo tanto, ¿cuáles son esas normas éticas? Pues simplemente las que enseñan a observar
una conducta ejemplar en las relaciones reciprocas como la honestidad, la lealtad, la
cooperación y la solidaridad. Y con todo lo anterior se puede percibir como este principio general
del derecho humaniza un poco al ordenamiento jurídico vigente, inyectándole una descarga de
valores ético – sociales.
171
ESCOBAR GIL, R. Teoría general de los... op. cit., P. 460.
.
90
complejo el entendimiento y los alcances del mismo. Por lo tanto, y a razón de lo anterior, ¿Se
puede llegar a determinar, que la buena fe posee un notable carácter polivalente dentro de la
Constitución y subsidiariamente en los ordenamientos jurídicos vigentes?
La buena fe como principio general del derecho comporta la etiología dentro de esta
disertación. Antes de explicar la buena fe como principio es indispensable definir que es
principio, por lo que los principios generales del derecho son máximas o proposiciones y hasta
aforismos de carácter lógico que fundamentan el ordenamiento positivo. Son “ideas,
postulados éticos, o criterios fundamentales, básicos, positivizados o no, que condicionan y
orientan la creación, interpretación e integración del ordenamiento jurídico escrito (legal y
jurisprudencial) yconsuetudinario”172.
Del Vecchio piensa que los principios generales son “verdades supremas del derecho
ingenere, o sea, aquellos elementos lógicos y éticos del derecho, que por ser racionales y
humanos son virtualmente comunes a todos los pueblos”173.
Matilde Ferreira Rubio los concibe como “guías o ideas-fuerza con contenido normativo
propio, que recogen en forma esquemática las orientaciones fundamentales de la realidad
especifica de lo jurídico”174.
Según Hernán Valencia Restrepo, los principios generales del derecho son “normas
fundamentales, taxativas175, universales, tópicas, axiológicas, implícita o explícitamente
172
TORRES VÁSQUEZ, A. “Introducción al Derecho” (Teoría General del Derecho). ed. Temis S.A. 2
Edición, Bogotá, Colombia 2001, P. 483.
173
DEL VECCHIO, G.. Los principios generales del derecho. ed. Bosch, 3 edición, Barcelona, 1978, p. 49.
174
FERREIRA RUBIO, D. M. La buenafe, Madrid, Ed. Montecorvo, 1984, p.53.
175
No compartimos esta tesis, ya que en muchos de los casos algunos de los principios se encuentran
intrínsecamente consagrados en las normas y en otros casos están expresos, nunca taxativos.
.
91
Miguel Realé, por su parte, expone que un principio es “un enunciado lógico que se admite
condición o base de validez de las demás afirmaciones que constituye un determinado
campo del saber.”177 Considera el mismo autor que los principios son omnivalentes,
cuando son válidos en todas las formas del saber, como el principio de identidad o de razón
suficiente (plurivalentes).
176
VALENCIA RESTREPO H. Nomoarquica, principialistica o de los principios generales del derecho.
Bogotá editorial Temis, 1993, pp. 212 y ss
177
GARCÍA MAYNEZ. E., citando a REALE M. y BOBBIO, R., hace una clasificación de los principios
por institución, materia, de una rama, del orden jurídico, en Filosofía del Derecho, México, ed. Porrúa, 2a
edición 1977, p.320.
.
92
La concepción de los principios es diversa desde el punto de vista del positivismo y desde el
enfoque del iusnaturalismo. Los positivistas los consideran directrices de un ordenamiento
jurídico, o sea, criterios que sirven de fundamento e informan el derecho positivo de cada
país.
Los iusnaturalistas creen que son criterios universales y eternos de justicia, con carácter
suprapositivo, verdades jurídicas universales dictadas por la recta razón, que se hallan fuera
del ordenamiento de un país, por tanto previos y externos al derecho positivo.
Por lo visto, los principios son reglas superiores o verdades fundamentales que
esencialmente, cumplen tres funciones conexas, cuales son las de servir de fuente creadora de
derecho, de integración en caso de lagunas o vacíos y de medio interpretativo.
No hay consenso doctrinal sobre las funciones de los principios, pero en general se les
atribuye ser criterios informadores del ordenamiento, puesto que le dan vida, lo legitima;
ser un criterio de interpretación y aun limitativo de los derechos subjetivos (fue así como
surgió el abuso, al restringirse la idea de que a nadie daña quien una su derecho (damno non
facit qui iure suo utitur), hoy supeditada por el principio de que los derechos son relativos,
su empleo interesa a la comunidad y deben ejercitarse para el fin a que fuesen destinados);
y, en fin, uno de integración, o sea, cuando hay vacíos legales, sobre todo cuando estos se
producen a raíz de un cambio social o de otro orden. La función creadora consiste en que
los principios señalan las pautas que deben acatarse en la elaboración, modificación y
derogación de las normas, y cuando se trata de la función creadora “los principios son
.
93
fuente material del derecho. Cuando cumplen la función integradora, son fuente formal”.
Diferente es el pensamiento de Hernán Valencia Restrepo, sostiene que “los principios son
fuente material del derecho porque indican la materia o contenido que deben tener o no
tener las fuentes formales generales sean principales o subsidiarias y las particulares. Y también
son fuente formal por que son creadores de normas positivas178. Por otro lado, la buena fe
es un concepto que sirvió para suavizar los rigores del derecho romano y para estructurar el
matrimonio putativo en el derecho canónico, es hoy un principio general que, por su
consagración expresa en la constitución, tiene el rango de garantía ciudadana, con vigencia
tanto en el derecho público como en el derecho privado. El derecho romano, al parecer conoció
lafides, que era lo que es hoy el honor o la virtud. “Se ha dicho que fue durante el periodo
de la jurisprudencia preclásica romana que tuvieron lugar el nacimiento y la enunciación del
principio de la buena fe, atribuyéndose esta a Quinto Mucio Escevola179.”
En síntesis, respecto de los efectos o funciones de la buena fe como principio, puede afirmarse
que sirve para corregir, suplir y ayudar ágilmente en la creación, interpretación y
aplicación de normas jurídicas generales y abstractas e individuales y concretas, tanto en el
derecho privado como en el derecho público. Y es precisamente en este punto donde surge
imprescindible profundizar en esta dicotomía derecho privado-derecho público, ya que es
ciertamente en estas dos ramas en que tal principio adquiere mayor arraigo práctico en el
momento de su aplicación.
En el diario acontecer de la actividad privada, las personas que negocian entre sí suponen
ciertas premisas, entre las cuales está precisamente el postulado que se enuncia, pues
pensar desde el comienzo en la mala fe del otro sería dar vida a una relación viciada. Los
particulares deben conducirse en todas sus actuaciones según el principio de la buena fe.
178
VALENCIA RESTREPO H. op. cit., pp. 75 Y 77.
179
VALENCIA RESTREPO H., Derecho privado romano, ed. Temis, Bogotá, 1986, p. 58.
.
94
En el plano negocial, las partes deben comportarse con lealtad, lo que se traduce, en
términos prácticos, en el respeto de los derechos ajenos y en el no abuso de los propios. El
abuso de las posiciones dominantes rompe el equilibro contractual.
El principio general de la buena fe fue elaborado con base en la regla que establece que a
falta de una ley aplicable exactamente al caso controvertido, se aplicaran las leyes que
regulen casos o materias semejantes, y en su defecto, la doctrina constitucional y las reglas
generales del derecho (los principios). De esta manera, aun cuando, en nuestro derecho positivo
no se consagra una cláusula general del derecho privado como las del derecho público, ello no
se opone a que el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligación se sometan a
los imperativos éticos de la mutua confianza.
180
GONZÁLEZ PÉREZ, J., El principio general de la buena fe en el derecho administrativo, ed. Civitas,
Madrid, 1983, p. 57.
.
95
La buena fe exige únicamente conciencia (de obrar sin fraude por ejemplo), la buena fe
cualificada reclama conciencia y certeza. Más aun, ello significa ausencia de culpa, que es
tanto como una maximum de cualidades, según expresión usada en otra providencia de la
misma corte: no es suficiente que quien invoca la buena fe. . .“haya tenido la conciencia de
estar negociando con el verdadero heredero o con el verdadero propietario, sino que, es
menester que esa creencia no sea el resultado de una imprudencia o de una negligencia en que
no habría incurrido una persona avisada y diligente.
En este mismo orden de ideas, en el código civil Francés, existe una regla según la cual los
contratos legalmente celebrados deben ser cumplidos de buen fe181. Otra regla establece
que el deudor es obligado al pago de daños y perjuicios por incumplimiento de la
obligación o retardo en la ejecución todas las veces que no justifique que el
incumplimiento proviene de una causa extraña que no puede serle imputada, aun si no ha
existido mala fe de su parte182. Por lo tanto aquí se mira la buena fe desde un plano
preferentemente contractual, ya que se ciñe a la hora de la celebración contractual. Y por
último, tenemos el código civil italiano, el cual contiene numerosas reglas sobre la buena fe
en materia pre-contractual183 y también dispone que el contrato deba ser ejecutado de
buena fe184.
En síntesis, hay una parte de la doctrina civilista que afirma que el principio de la buena fe
fue incorporado primero en el derecho privado y subsidiariamente a esto en el derecho público,
lo cual no pudo ser demostrado, ya que no es pertinente al caso, mas sin embargo, si se puede
demostrar cómo se incorpora en el derecho privado el principio general de la buena fe de una
181
Código civil de Francia, art 1134, cuyo tenor es el siguiente “Las convenciones legalmente formadas
tienen fuerza de ley para aquellos que las han hecho. No pueden ser revocadas, sino por su mutuo
consentimiento, o por las causas que están autorizadas por la ley. Deben llevarse a ejecución de buena fe”
182
Ibídem art 1147
183
El código civil italiano, contiene numerosas reglas sobre la buena fe en materia pre-contractual en los arts.
1328 a 1337.
184
Ibídem. art 1375 también dispone que el contrato deba ser ejecutado de buena fe.
.
96
Los principios generales del derecho contienen un valor relevante en el derecho, pues han
precedido su formación y constituyen la vía para introducir las exigencias de la justicia en
las relaciones entre la administración y los administrados.
En la actualidad, el valor de los principios generales del derecho es muy superior al que
tenía en la época del surgimiento de esta disciplina jurídica, puesto que el intervencionismo
creciente del Estado y de su administración pública en la vía social ha significado un aumento
185
Vid. ESCOBAR GIL, R. op. cit., p. 462.
.
97
considerable de las tensiones y conflictos entre la prerrogativas del poder público y la libertad
de los ciudadanos, por lo cual se torna esencial la aplicación de unas pautas de justicia
material para impedir que la supremacía jurídica del Estado degenere en arbitrariedad y para
garantizar los derechos y libertades de los administrados, lo cual será visto posteriormente en
esta disertación.
.
98
garantista.
La buena fe como principio general del derecho, impregna la totalidad del ordenamiento
jurídico –eso es bastante claro-. Las características de la vida moderna, con su creciente
complejidad, exigen que este principio no sea simplemente un criterio de interpretación y un
límite en el ejercicio de los derechos, sino su consagración como garantía para los particulares.
Desde luego, “los funcionarios pueden revisar razonablemente su contenido y la ley puede
crear procedimientos para verificar lo manifestado por los particulares, lo que puede
conducir a que los hechos y su prueba desvirtúen esta presunción”186, porque sino, en
contrario sensu, se incurriría en el absurdo de pensar que todas las personas por el simple
hecho de ser particulares actúan siempre y sin excepción conforme a derecho, las buenas
costumbres y el ordenamiento público.
La presunción establecida a favor de los particulares implica que las autoridades deberán,
entre otras obligaciones, tener por legítimos los documentos que acompañe una persona a
sus solicitudes. Entre ellos, los documentos públicos aportados han de asumirse como ciertos y
validos, y constituyen plena prueba.
En estricto sensu, La buena fe, no requiere consagración normativa, pero se hace aquí
explícita su presunción respecto de los particulares en razón de la situación de inferioridad
en que ellos se encuentran frente a las autoridades públicas y como mandato para éstas en
el sentido de mirar al administrado primeramente como el destinatario de una actividad
de servicio.
186
BARRETO , M., SARMIENTO, L., op. cit.
.
99
Aun cuando es menester Constitucional y legal proteger esa presunción de buena fe frente al
particular que se torna para estas instancias como una garantía, excepcionalmente, la ley
puede establecer la presunción contraria, es decir, la presunción de mala fe.
De todos los infiernos que el hombre ha tenido el capricho de crearse, “este ha sido
siempre el más refinado. Pretendes simplemente trasladarte de domicilio, contraer
matrimonio o gestionar un pasaporte o un certificado de ciudadanía y ya estas metido en
ese infierno, ya tienes que pasar horas y horas amargas en las salas de aire irrespirable de
ese mundo papelero, que sufrir interrogatorios de gente molesta o insoportable que aúlla, en las
que solo encuentras incredulidad para tus más sencillas y verídicas declaraciones y que te
trata también como a un niño o a un criminal”187.
187
HERMANN HESSE, Ed. Española, 1980. citado por GONZÁLEZ PÉREZ, J. El principio general de la
buena fe en el derecho administrativo, 4ª edición actualizada, ed. Thomson-Cívitas, 2004, p. 88.
188
Debe entenderse esta como una Contradicttio in ayecto, o contradicción de conceptos.
.
100
Así pues, si se puede llegar a determinar, que la buena fe posee un notable carácter
polivalente dentro de las Constituciones y subsidiariamente en el ordenamiento jurídico
vigente, ya que tanto en ella como en el resto del ordenamiento jurídico, la buena fe se
puede apreciar como un calidoscopio de significados, puesto que se puede llegar a entender
como un principio general del derecho aplicable en el derecho privado y público; como un
mecanismo de protección que garantiza los derechos de los particulares; como una
presunción aplicable a las conductas precontractuales, contractuales y extracontractuales; y
189
Concomitantemente al cuestionamiento inicial, se ha podido dilucidar algunas realidades que
inexorablemente se han salido de las manos del legislador. Si miramos por un momento el principio de la buena fe
como una confianza legitima, entonces, ¿se puede llegar a confiar en las personas?, puesto que se presume que
las personas actúan de buena fe, o sea, que pretende actuar correctamente y sin ir en detrimento de los derechos
ajenos, el ordenamiento jurídico, las buenas costumbres, etc. Pero ¿realmente lo hacen?, ¿habría razón entonces
de confiar en una persona que va en detrimento de lo que mancomunadamente una sociedad ha considerado como
indispensable para su desarrollo y subsistencia? No es un enigma para cualquier persona, que los sujetos que integran
una sociedad no son perfectos, que no son virtuosos, que día a día se atacan y vulneran los patrones
axiológicos, éticos y humanos por los cuales vivimos –que nos definen a nosotros mismos-, por personas
inescrupulosas que no miden las consecuencias de su actuar poniendo en peligro vidas humanas. En un sistema en
el cual, la administración con su calidad de “potentior persone” intimida con su exorbitante poder a todos los
minúsculos particulares que inocentemente pretenden acudir a ella. ¿O será pues la destacada viveza con la que los
particulares con gran astucia suelen infringir con propósitos abyectos los compromisos con la administración; lo
que hace alucinar al legislador a la hora de consagrar tan “ajustada presunción” a la realidad? La respuesta a
estas interrogantes, se encuentran en una sencilla razón. En que por mas imperfecta que sean las relaciones entre
las autoridades públicas y los particulares, se deben equilibrar estas con un imperativo categórico, a través del
cual, tanto la convivencia como las negociaciones, las contrataciones e inclusive los procedimientos no se
transformen en un campo de batalla donde predomine la desconfianza.
.
101
como una obligación y un deber, de cuya observancia se pueden amenizar las relaciones
jurídicas190.
En cuanto a las distintas formas de conceptuar la buena fe se tiene que de otro lado, la
aplicación efectiva del principio de la buena fe en las relaciones jurídicas, comporta un
aspecto relevante. Es indudable la desconfianza recíproca entre administrados y la
administración pública, y entre ellos mismos en sus constantes relaciones, lo que produce un
distanciamiento entre ellas y una correlativa falta de legitimidad de los ciudadanos hacia el
Estado. Frente a este panorama desalentador se hace necesario que ambas partes cambien
radicalmente de actitud, actuando con lealtad, honestidad y confianza, para que esos vínculos
vuelvan a adquirir su carácter de relaciones entre seres humanos.
En general, los hombres proceden de buena fe: siendo esto lo que usualmente ocurre. De ahí
que quien afirma la mala fe de otro, deba probarla. Es, se repite, la presunción general de la
buena fe. El de la buena fe, es uno de aquellos grandes principios cuya consagración
constitucional tiene como finalidad, primero la de convertirlo en criterio rector de todo el
ordenamiento jurídico, pero más específicamente, otorgarle carácter normativo. La
importancia de la norma es el carácter de fuente directa de derechos y obligaciones.
Este principio define los límites del aspecto jerárquico autoritario del órgano jurisdiccional
como poder del Estado político en el conflicto de los justiciables: el juez y su función en el
derecho procesal, y así lo establece el art. 14 C.P.C.M.
190
KANT, E. Noesis, el imperativo categórico es un modelo de conducta moral que todas las personas
deontológicamente deben seguir. Que el actuar de las personas sea lo suficientemente correcto para ser el modelo
del actuar de los demás, en Crítica de la razón práctica, ed. Espasa-Calpe, Madrid 1975, p. 126
.
102
Son dos las posiciones antagónicas que obedecen a la ideología socio-política: la liberal
individualista y la jerárquico-autoritaria. En la primera se impone la neutralidad del juez:
es la rogación en el proceso (ne procedat iudex et officio), mero espectador en la contienda,
con el compromiso de pronunciar un veredicto al final de ella: nemo iudex sine actore;
iudex iudicare debetsecundum allegata etprobata; ne eat extra petita partium.
191
COUTURE, E., fundamentos de derecho procesal civil, 3ª edición, ed. Desalma, Buenos Aires, 1977, pp.
190- 192
192
DÍAZ CLEMENTE, A., Instituciones del derecho procesal, t. I, Buenos Aires, ed. Abeledo Perrot, 1972,
p. 238.
193
Ibidem, “juez tropos” denomina Clemente A. Díaz al ideal moderno del juez, de ese que, con algún acento
de exageración, no del todo equivocado, califica como juez-dictador.
.
103
posición del juez y de las partes en el proceso y ante su resultado. La formula no es nueva,
es coetánea con la dimensión científica del derecho procesal, o sea del tránsito de la
exégesis procedimental a la fundamentación dogmática de la disciplina jurídica. Esta fórmula
postula el aumento de los poderes del juez en lo que se refiere a la dirección y conducción
del proceso194, en la formación del material de cognición y en la vigilancia de la conducta de
los justiciables, enunciados que trascienden luego en las diversas categorías del derecho
procesal.
Si se concibe al juez como autoridad se introduce en el derecho procesal la idea del poder
del Estado sobre el súbdito, el justiciable, poder que se presenta como la situación jurídico
procesal del deber-poder vale decir, de la función, por el grado de imperatividad que reviste el
ejercicio de tal poder-deber. Paralelamente al deber-poder del juez se estructuran las
categorías de los poderes, los deberes, las obligaciones, las cargas y las facultades de los
justiciables, cuya esfera de actuación queda así demarcada por la libertad o la necesidad de
obrar en el proceso.
Pero no es suficiente aumentar legislativamente los poderes-deberes del juez, sino que es
preciso impregnar toda la legislación de la política procesal de este principio de autoridad
del juez. No se trata de sustituir simplemente la actividad del justiciable por la del juez, sino
que es preciso desplazar el centro de gravedad del proceso, hacer del juez ese centro,
manteniendo incólume el poder de disposición que incumbe a los particulares sobre su derecho
sustancial disponible y sobre el mismo ámbito de autonomía de la voluntad que incumbe al
derecho procesal por excepción, ámbito dentro del cual, se acepta casi universalmente, cabe
el del impulso inicial del proceso, o iniciativa del proceso. Es pues, una combinación de la
idea de un proceso oficial, de un proceso público que tiene que ser conducido, guiado por
194
BERTOLDI DE FOURCADE, M., estado civil, acciones y procedimientos, op. cit., pp. 54-55; vid.
ECHANDIA, H. D., nociones generales del derecho procesal civil, op. cit., p. 50.
.
104
Capelletti, relacionándose con el tópico195 dice: “En la primera mitad del siglo pasado en
todos los países europeos los sistemas procesales civiles consideraban el proceso como cosa de
las partes. Esto significaba no solo respeto por el poder omnímodo de las partes en referencia
con el objeto litigioso sino también con el desarrollo del proceso, con la técnica procesal, con
las reglas que fijan los términos y las modalidades del proceso.
Las irregularidades formales debían por regla general ser excepcionadas en el proceso por
la parte interesada sin potestad alguna del juez para denunciarlas de oficio y ni siquiera
para invitar a las partes a remediarlas. El juez debía permanecer extraño al proceso que era
cosa de las partes. El juez estaba por encima y por fuera de la arena”.
Retomando lo dicho por Cappelletti, el proceso se desarrollaba entre los abogados de las
partes y los subalternos del juez, en ausencia de este. Que la consecuencia más importante
195
CAPPELLETTI, M., “El proceso civil en el derecho comparado”, trad. de SENTIS MELENDO, S.,
Buenos Aires, ed. EJEA, 1973, p. 46.
.
105
de lo anterior era la poca o ninguna utilidad y ocurrencia de las audiencias; el juez solo fallaba
al final del proceso y apoyaba su decisión en los escritos que las partes se habían cambiado en el
curso del proceso.
El temor a que el juez perdiera su imparcialidad196 hacia que hasta las pruebas se
asumieran en ausencia suya y solo las conocía por las actas, o escritos redactados por el
secretario. Este aspecto se encuentra completamente revaluado en la idea del juez tropos.
Para Cappelletti el juez tropos es el juez director, el juez que es y sabe ser el centro del
proceso. Es un movimiento que él denomina de la publicitación del proceso: poderes
vastos y hasta discrecionales (recuérdese la idea del juez dictador de Clemente A. Díaz) que
confieren al juez para el desarrollo formal del debate. No significan esos poderes una
violación del derecho de las partes en el sistema dispositivo, porque se itera, se respeta
su poder de disponer del derecho litigioso cuando sea derecho sustancial disponible, y se
mantiene también su facultad que continua ubicada en el plano de la libertad, de aportar el
thema decidendum. Es una distinción que se establece entre el aspecto sustancial y el formal del
proceso y que implica y reclama la total oficiosidad del juez en el aspecto formal.
El art. 16 del CPCM nos regula aquel principio de gratuidad de la justicia, que aparece
consagrado en el artículo 181 de La Constitución197, texto según el cual se deduce que la
justicia se administrará gratuitamente198 en todo el territorio de la República.
196
La independencia del juez es el secreto de su dignidad, pero la autoridad de que se le reviste es como la
clave de su eficacia. Según una aforisma clásica, los jueces sin autoridad son títeres en manos de las partes.
Pero en un sentido opuesto, no es menos cierto que los jueces con excesiva autoridad son déspotas en la justicia,
vid. COUTURE, E. J., estudios, ensayos y lecciones de derecho procesal civil, en serie clásicos del derecho
procesal civil, Vol. II, ed. Jurídica Universitaria, San José, Costa Rica, 2001, p. 46.
197
Decreto N° 38 del Poder Constituyente dado el 15 de de diciembre de 1983, publicado en el D.O. N° 234
del 16 de diciembre de 1983
.
106
Sin embargo debemos destacar que esta gratuidad no abarca más que los gastos públicos, no
así los gastos privados, tales como los honorarios de los abogados, y de los demás
auxiliares de la justicia, tales como el de los peritos.
Pero, aún cuando no tuviere que hacer los pagos directos indicados, tampoco se podría hablar
de la gratuidad de la justicia, porque los gastos del poder judicial se cubren con los
impuestos que paga el pueblo, que eventualmente luego reclama a este Poder del Estado
la administración de justicia.
Por las razones indicadas, nos parece incorrecta la crítica que hace una parte de la doctrina
española al comentar el artículo 120.3 de la Constitución española, en la que se sostiene
que no hay ninguna razón para que el Estado preste gratuitamente el servicio de la justicia a
todas las personas y se sugiere que la justicia sea gratuita únicamente para aquellas personas
que no tengan los medios suficientes para hacer frente a los gastos del proceso199.
Otra precisión oportuna, se refiere a que el costo que resulta más oneroso para el justiciable
es el privado (gastos de abogados y peritos); de manera que, en lo que se refiere a éstos sí debería
198
En la disposición constitucional se recoge un principio básico y tradicional en materia procesal, que
históricamente su extensión y finalidad concernía exclusivamente a la abolición de los derechos que los litigantes
acostumbraban pagar, en los asuntos de pequeña cuantía que eran ventiladas antes los jueces de Paz.
199
FERNÁNDEZ SEGADO, F., El Sistema Constitucional español: 2da Reimpresión, ed. DYKINSON, S.
L., Madrid, 1997, pp. 115-116.
.
107
discriminarse entre quienes tienen recursos y los que no tienen, siendo útil que el Estado
asuma estos gastos cuando las personas demuestren que sus ingresos no son suficientes para
cubrir los mismos.
En el ámbito penal, materia que no es la que nos ocupa, existió la tradicional figura del
“abogado de oficio”, cuya función era la de asistir en los medios de defensa a las personas
de escasos recursos. Este servicio generalmente funciono de manera muy deficiente, por
razones que no es el momento examinar. Aunque en los últimos tiempos, justo es decirlo, el
panorama ha venido cambiando, con la aparición de los “defensores públicos”, quienes están
llamados a sustituir a los tradicionales “abogados de oficio”. Este sistema de defensoría se
encuentra consagrado en el artículo 194 romano II ordinal 2° de la Constitución200.
Los cambios positivos que se han operado en la asistencia legal se deben entre otras razones,
porque quienes forman parte del cuerpo de defensores deben ser Abogados de La
200
Decreto N° 38 del Poder Constituyente dado el 15 de diciembre de 1983, publicado en el D.O. N° 234 del
16 de diciembre de 1983, en cuya disposición referida dice que le corresponde al Procurador General de
La República “. . .2º Dar asistencia legal a las personas de escasos recursos económicos, y
representarlas judicialmente en la defensa de su libertad individualy de sus derechos laborales. . .”, en
apariencia pareciera que la asistencia gratuita se da únicamente a personas involucradas en asuntos penales y
laborales, sin embargo el mismo art. 194 romano II en el N° 4° le dice que puede “. . . ejercer las demás atribuci
ones que establezca la ley ”. Por lo que en razón de los elevados costos que supone normalmente para las partes
la defensa técnica, en especial para quienes acrediten insuficiencia de recursos, se les otorga asistencia letrada
gratuita, por lo que de acuerdo a los arts. 3 y 12 de La Ley Orgánica de La Procuraduría General de La
República, (Decreto Legislativo N° 775 de fecha 3 de diciembre de 2008, publicado en el D.O. N° 241 Tomo
381 el 22 de diciembre del mismo año) Corresponde a la Procuraduría General de la República, promover y
atender con equidad de género la defensa de la familia, de las personas e intereses de los menores, incapaces y
adultos mayores; conceder asistencia legal, atención psicosocial de carácter preventivo y servicios de
mediación y conciliación; representar judicial y extrajudicialmente a las personas, especialmente de escasos
recursos económicos en defensa de la libertad individual, de los derechos laborales, de familia y derechos reales
y personales. Esta facultad es para representar judicial y extrajudicialmente a las personas que lo soliciten y
cuando la ley lo requiera, etc. En cuanto al numeral al que hemos aludido, del art. 194 Cn., corresponde a una
reforma constitucional producida mediante Decreto Legislativo N° 64 del 31 de octubre de 1991, y publicada,
previo tramite de ley, en el D.O. N° 19, Tomo N° 313 del 20 de noviembre de 1991.
.
108
República, requisito que por lo menos debía estar conforme al Reglamento de la Ley
Orgánica de La Procuraduría General de La República201.
Sin embargo la realidad de nuestro país y la de muchos otros es que en los procesos, no en
pocos casos, quienes resultan beneficiados no son aquellos a los cuales le asiste la razón,
sino quienes tienen más recursos. Los que tienen menos recursos, aunque tengan la razón
pierden los procesos, porque de que manera pueden cubrir, por ejemplo, un peritaje relativo
al ADN, o a vicios de construcción o de fabricación de un determinando producto. Esto, sin
hacer mención, de que los profesionales con mayor experiencia y preparación, y en
consecuencia, en mejores condiciones de hacer un trabajo jurídico eficaz, exige honorarios
que sólo la minoría de nuestra sociedad puede costear.
La situación anterior ha llevado a la doctrina a afirmar que el costo del proceso constituye
uno de los “más graves obstáculos del derecho de acceso a la justicia”202.
201
Art. 28 del Reglamento de La Ley Orgánica de La Procuraduría General de La República, Publicado en el
D.O. N° 118 Tomo N° 383 establece el requisito de la abogacía para los Defensores Públicos en cualquiera de
las áreas del derecho en que se necesiten.
202
FERNÁNDEZ SEGADO, F., op. cit., p. 114.
.
109
CAPITULO III
ESTUDIO DE DERECHO COMPARADO DEL PROCESO MONITORIO
Sumario: 3.1. Introducción; 3.2. El Proceso Monitorio en Francia; 3.3. El Proceso Monitorio en Alemania;
3.4. El Proceso Monitorio en Italia; 3.5. El Proceso Monitorio en Austria; 3.6. El Proceso Monitorio en
Suiza; 3.7. El Proceso Monitorio en Inglaterra; 3.8. El Proceso Monitorio en Bélgica; 3.9. El Proceso
Monitorio en Grecia; 3.10 El Proceso Monitorio en Uruguay; 3.11. El Proceso Monitorio en Venezuela; 3.12.
El Proceso Monitorio en Brasil; 3.13. El intento de Chile de instaurar un “monitorio” carente de sus
elementales características; 3.14. El Proceso Monitorio en Costa Rica. 3.15. Especialidades que presenta el
Proceso Monitorio; 3.15.1. El Procedimiento Monitorio Laboral y aspectos generales en Chile; 3.16. El
Proceso Monitorio en materia de Filiación; 3.16.1. Mandato de paternidad; 3.17. El Proceso Monitorio para
el reclamo de deudas en comunidades de propietarios; 3.18. Proceso Monitorio para recuperar el IVA de los
clientes morosos.
3.1. Introducción
203
El denominado Libro Verde sobre el Proceso Monitorio Europeo y las medidas para simplificar y acelerar
los litigios de escasa cuantía, aprobado por La Comisión el 20 de Diciembre del 2002 (COM 2002), fue consultado
abiertamente dentro de la unión europea, surgiendo luego el proyecto de reglamento del 2004,
constituyéndose ambos en piezas relevantes para su estudio, lo que provoco que surgieran propuestas
legislativas relacionadas con el mencionado proceso.
.
110
El recurso al derecho comparado nos obliga hablar de una pluralidad de formas que puede
asumir el instituto. A base de lo que denominamos elementos accidentales, que bien podría
decir que responden a la realidad concreta en cada uno de los Estados, de tal forma que al
identificar esa riqueza en la diversidad de formas y matices que asume el monitorio no queda
más que calificarlo de eficiente. De esto la propia jurisprudencia comunitaria europea ha
ratificado su utilidad y adecuación a los requerimientos del debido proceso204. De tal forma
que nos vemos obligados a recurrir al método del derecho comparado205 para desarrollar la
noción y características del procedimiento monitorio desde la perspectiva contemporánea,
con el único objeto de poder presentar los detalles esenciales y accidentales que hacen
funcionar tal instituto, que hoy en día, la mayor parte de los países del Viejo Continente,
como de América Latina, cuentan en su ordenamiento jurídico con un cauce procesal
para el cobro rápido de deudas dinerarias, denominado de muchas formas y calificable
solo como Proceso Monitorio.
Las variantes sufridas por el Proceso Monitorio, han traído como consecuencia lógica, que
dicha figura procesal sea aplicada en distintas áreas del derecho, es así como en países de
avanzada tradición procesal se aplique el Proceso Monitorio en otras materias como
laboral, en materia de filiación, reclamo de impuestos, etcétera.
A pesar de que la región de Alsacia contaba con un proceso de mandement de payer por su
incorporación al Reich en 1871, al asumir la legislación de su Ordenación de leyes
204
Como ya vimos, no es posible una correcta comprensión del debido proceso si se desgaja del resto de
principios, pues comparten una única naturaleza, aun cuando cada uno de los principios se aplique a un
objeto concreto y en un ámbito determinado, en tanto que el debido proceso contiene la totalidad de los principios
que integran la teoría de los principios
205
Es necesario recurrir al método del derecho comparado para poder tener una noción y características del
Proceso Monitorio, esto es con el objeto de evitar una equivocación respecto de los conceptos.
.
111
procesales civiles que continuó vigente hasta principio de 1882, es a partir de un Decreto de
1937 y su posterior reforma de 1953 cuando comienza su arraigo a nivel nacional206.
Mediante una reforma de 1957, se separaron los procesos monitorios para la reclamación
de deudas civiles, de las deudas comerciales. Posteriormente en 1972 se produciría una
gran reforma del procedimiento, eliminando las limitaciones cuantitativas de la
reclamación, para en 1981 volverse a reformar de nuevo designándose a los Huissiers de
Justice como los encargados de las notificaciones y sentando las cuestiones ambiguas de la
anterior regulación, siendo el procedimiento definitivo que actualmente recoge el Nouveau
Code de Procédure Civile207.
El proceso establecido actualmente comienza con una requéte que debe contener las
circunstancias del demandante y demandado, el importe preciso de lo que se reclama,
especificándose la razón por la que se reclama la Pretensión que se ejercita y a la que se
acompañarán los documentos que la justifiquen, con indicación de los elementos de la
deuda y su causa. El Juez, a continuación, debe analizar si le parece fundada y, en ese caso
libra un mandamiento de pago, del que se emite un testimonio para requerir de pago al
deudor o deudores y que caduca a los seis meses. La notificación de tales documentos y la
advertencia de los plazos de pago y oposición y, la advertencia de que, de no formular
oposición podrá ser obligado al pago requerido. Se deben realizar dentro del plazo de
caducidad por los Huissier de Justice bajo pena de nulidad por defecto de tales requisitos.
Si se desestimase la oposición o no fuese formalizada en el plazo de un mes, el acreedor
puede solicitar en el plazo de un mes la declaración de ejecutividad del mandamiento de
206
El estudio de la utilidad práctica del Proceso Monitorio es enfocado desde una perspectiva económica por
HORSMANS. G.: La procédure d’injonction ou le recouvrement simplifié de cerataines créances dans les pays
du Marché Commun, Ed. Établissement Émile Bruylant, Bruxelles, 1964, p. 19 y ss.
207
En Francia es con el Decreto del 25 de Agosto de 1937 que se introduce El Proceso Monitorio de tipo
documental, regulado en los arts. 1405 al 1425 del Noveau Code de Procedure Civile para todo el territorio
nacional; que inicialmente se limito a créditos mercantiles, pero poco a poco se fue ampliando al ámbito civil y
limitándose a establecer cuantía sin límite, siempre que sea determinada.
.
112
pago, que produce todos los efectos de una sentencia. Transcurrido este plazo, el mandato
de pago queda sin efecto.
El titulo en que se base la petición, puede ser cualquiera, siempre y cuando provenga de
contrato, estatuto o documento cambiario, y el efecto que produce el trámite es el de cosa
juzgada en todos los casos.
Quienes optan mayoritariamente por el Proceso Monitorio son las compañías aseguradoras,
los agentes comerciales, inmobiliarios y comisionistas o bien los organismos de crédito.
208
“Zivilprozessordnung für das Reich”, citado por BALBUENA TEBAR, R., en “Breves Comentarios
Sobre el llamado Proceso Monitorio, Cuadernos de Estudios Empresariales, Nº 9, p. 306, 1999.
209
Denominada “Vereinfachungsnovelle” o bien Novela para la simplificación y celeridad de los procesos
judiciales, del 3 de diciembre de 1976 (conocida como la Ley de Simplificación, que entro en vigencia el 1
de julio de 1977). Esta represento una de las mayores leyes en cantidad y calidad de las modificaciones
que introduce al ZPO. Sus principales argumentos para justificar la reforma fueron la sobrecarga de los tribunales,
la desnaturalización del principio de Oralidad, como de todo procedimiento, lo que significaba una evidente
elevación en la cantidad y duración de los procesos. Vid PRÜTING, H., “Introducción”, en Wieczorek, Schütze,
ZPO-Kommentar, vol. I, Berlin-Nueva York, 1994, 3ª ed., vol. I; van Caenegem, History of European Civil
.
114
En el siguiente día laborable se deberá expedir un mandato de pago que contenga el contenido
de lo pedido, con la advertencia de que el órgano jurisdiccional no ha entrado en el
conocimiento de la bondad de lo que se reclama y de que si no plantea oposición en dicho
plazo, el mandato de pago puede devenir título ejecutivo y consecuentemente ser objeto de
ejecución forzosa.
Al tiempo que se le requiere de pago, se le manifiesta cual será el tribunal competente para
formular la oposición. La demanda de tramitación del proceso contencioso puede ser
retirada hasta el inicio de la fase oral. Si se llega a emitir mandato de ejecución, deberá
incluir los gastos del proceso, bien por condena en proceso contradictorio o por no
Procedure, en Cappelletti, International Enciclopedia of Comparative Law, XVI, Tubinga, J.C.B. Mohr (Paul
Stebeck) 1973-1987, pp.12-13.
210
CORREA DELCASSO, J. P., “El Proceso Monitorio”, ed. JMBosch, 1998,p. 21. Estas reformas fueron la
de la simplificación de la administración de justicia, promulgada el 17 de diciembre de 1990 y cuya entrada
en vigencia fue el 1 de abril de 1991, denominada Rechtspflegevereinfachungsgesetz, con la que se intento
nuevamente mejorar la celeridad mediante la desconcentración y redistribución de tareas , modificándose de
esa forma las normas relativas a la competencia. Así mismo, el 11 de enero de 1993 y con vigencia a partir del 1 de
marzo del mismo año se creó la Ley de Descompresión de la Administración de Justicia, llamada
Rechtspflegeentlastungsgesetz. Vid. PRÜTING, H., op. cit.
.
115
Alemania constituye un instrumento procesal clave en la práctica para la tutela especial del
crédito con el Mahnverfahren, en este país no se fija límite alguno en cuanto a la cuantía, sin
embargo debe ser determinada, así como tampoco se exige abogado ni procurador, otro
elemento importante es que no es necesario presentar documento escrito alguno en todos
los casos, y el efecto que produce el procedimiento es el de cosa juzgada en todos los
casos.
211
BALBUENA TEBAR, R, Cuadernos de Estudios Empresariales, op. cit. p. 306.
212
Al igual que sucede con Italia, los estados más industrializados de la unión europea son los que registran
un mayor número de mandatos de pago emitidos: así, por ejemplo, en el Estado de Baden-Württenberg se
emitieron en el año de 1994 un total de 1.044,000 Mahnbescheide y en el de Baviera un total de 1.503,952,
de los cuales 713,565 (tan solo cien mil menos aproximadamente de los asuntos civiles que ingresaron ante los
Tribunales del Estado Español en el año 1996) correspondieron únicamente a la ciudad de Múnich.
213
CORREA DELCASSO, J. P., “El Proceso Monitorio en el Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil”,
La Ley, pp. 1902 y ss., 1998, pp. 1902 y ss.
.
116
Dicho proceso se inicia entonces mediante un simple escrito de petición inicial (§ 690
ZPO, para cuya formulación existen unos formularios muy fáciles de rellenar), en el cual
hace constar el acreedor los extremos que fija la Ley, como son la identificación de cada una de
las partes; la designación del juzgado competente para conocer de la petición; la cuantía que se
reclama (que no se sujeta a ningún tipo de límite) y el concepto por el cual se demanda al
deudor (impago de una lámpara, por ejemplo).
Es de destacar asimismo que, con carácter general, resulta competente para conocer de la
misma el Amtsgericht u órgano jurisdiccional de primera instancia en el cual tenga el
solicitante su fuero general (§ 689 ZPO)214.
214
PÉREZ RAGONE, A./ORTIZ PRADILLO, J., “Código Procesal Civil Alemán (ZPO)”, traducción con
un estudio introductorio al proceso civil alemán contemporáneo, que incluye artículos introductorios de
PRÜTTING, H., Y DE FALCO, S., Konrad Adenauer Stiftung, (Fundación Konrad Adenauer), Programa
Estado de Derecho para Sudamérica, Chile, 1996, pp. 146-149.
.
117
asimismo que, de no formular oposición dentro de dicho plazo, el mandato de pago devendrá
título ejecutivo ( 692 ZPO). Por lo demás, en el mencionado mandato se hace constar
también, entre otros extremos, que el órgano jurisdiccional no ha comprobado si la pretensión
del acreedor (que no la del “demandante”, por cuanto que ningún proceso contencioso se ha
iniciado todavía) es verídica (692.1.2 ZPO). Frente a dicha notificación, dispone entonces el
deudor de tres alternativas distintas215:
Pagar la deuda, en cuyo caso el proceso finaliza sin más, habiendo cumplido así
perfectamente su cometido; oponerse al mandato de pago, para lo cual basta simplemente con
exteriorizar el deseo de hacerlo mediante el uso, por ejemplo, de las palabras “me opongo”
(“Ich widerspreche”), iniciándose desde aquel momento (previa interposición de una demanda
debidamente fundamentada por parte del acreedor inicial en un plazo máximo de dos
semanas), un procedimiento ordinario normal y corriente que se tramita por los cauces del
juicio declarativo ordinario correspondiente en función del Tribunal de primera instancia
(Amtsgericht o Landgericht) que deberá conocer del mismo (y no, como en España, por los
cauces del juicio ordinario que correspondería por razón de la cuantía); O bien guardar
silencio, en cuyo caso se presume que esta actitud es equiparable a una situación de rebeldía
voluntaria, motivo por el cual se dicta por el órgano jurisdiccional un Vollstreckungsbescheido
mandato de pago ejecutivo que la ley ( 700 ZPO) asimila expresamente a una sentencia
dictada en rebeldía contra la que cabe, por lo tanto, recurso de audiencia al litigante rebelde
(Einspruch).
EL Proceso Monitorio alemán ha sido considerado como “Proceso Estrella” por ser un
Monitorio Puro, pues en todos los ordenamientos procesales civiles de los países del
entorno europeo sin dejar a un lado a la Alemania misma, más de 8 millones de
reclamaciones de deudas civiles y mercantiles han sido tramitados por sus cauces
procedimentales.
215
CORREA DELCASSO, op. cit.
.
118
A pesar de que Italia se presenta para la mayoría de los autores como la cuna216 del
Proceso Monitorio citado en sus orígenes medievales a través del mandatum de solvendo cum
clausula iustificativa, esta posibilidad sumarial desapareció por influjo del derecho francés,
hasta que en 1922 se publica la Ley 1035 que, desarrollada por un Decreto 1036 de 24 de
Julio de 1922, dio origen de nuevo alprocedimento d’ingiunzione.
Italia es uno de los países donde no existe una cuantía determinada en cuanto a la deuda; la
regla general es que no exista límite máximo para las reclamaciones pecuniarias; así lo
recomienda la propuesta de directiva comunitaria sobre morosidad en las tramitaciones (la
última versión es del 7 de diciembre de 1998), cuyo artículo 5.2 señala que el procedimiento
216
El Real Decreto 1036, del año 1922, regulo el “Procedimento d’ingiunzione. En 1936, son incorporados
nuevos supuestos, el Codigo de 1940 incorporo el Monitorio en sus arts. 633 a 656. Citado Por
MARTORELLO, B., en IABA Law Review, Vol. 2, Civil Law and Procedure, p.3
217
CALAMANDREI, P., “Procedimiento Monitorio”, Buenos Aires, Argentina, 1946, p. 42.
.
119
218
vid. CORTEZ DOMINGUEZ, “Derecho Procesal Civil”, Parte Especial, Ed. Colex, 2000. Algunos autores
austriacos califican el Proceso Monitorio como una variante de la Jurisdicción Voluntaria, en cambio en
España, algunos doctrinarios como Cortez Domínguez atribuyen ese carácter a la fase inicial de petición de
requerimiento de pago, señalando que el Juez no declara el Derecho, sino que tan solo lo conforma.
.
120
En el año 1994, se emitieron por sus cauces un total de 857.038 mandatos de pago, que
fueron objeto de una impugnación (Einspruch) en un 10,15% de los casos y
representaron, por sí solos, un 78,42% de todo el contencioso civil de este país.
219
Vid. La persecución y la quiebra de la deuda por la Ley Federal de abril 11 de 1889, en la que resume el
procedimiento en 12 cuadros sinópticos, Lausanne, 1980. En ella encontraremos unos esquemas claros de la
misma
.
121
220
Los procedimientos para casos de menor cuantía son un mecanismo mediante el cual es posible resolver las
controversias que entrañan pequeñas sumas de dinero sin gastos desproporcionados. En la mayoría de las
actuaciones ante esos tribunales, las audiencias son mucho más informales que en los tribunales civiles
tradicionales. Se espera que un adjudicador “intervencionista” ayude a las partes a presentar sus casos y hay
poca o ninguna representación de abogados. Estos procedimientos proporcionan una forma rápida y
expeditiva de justicia, en que los particulares asumen generalmente la responsabilidad exclusiva no sólo en la
preparación de sus casos sino también en su presentación ante el tribunal. Al mismo tiempo, los
adjudicadores tienen amplia latitud en cuanto a los métodos que utilizan. De hecho, en Inglaterra, pueden utilizar
en las audiencias cualquier método procesal que consideren justo. Inglaterra y Gales introdujeron procedimientos
de menor cuantía en 1973. Durante los primeros 20 años, el objetivo oficial era decididamente modesto. No se
estableció un tribunal especializado en casos de menor cuantía, tal como existe en algunos países. En cambio, los
procedimientos se insertaron en la estructura judicial existente en los condados, y las actuaciones se llevaban a
cabo en el bufete de los jueces y no en las salas formales de los tribunales. En 1973, el límite para las pequeñas
reclamaciones se fijó en £75 (US$175),(222.93 euros) nivel muy bajo, y se aumentó en cuatro oportunidades
durante los 20 años siguientes para tener en cuenta el nivel de la inflación. Para mediados de 1990, había
ascendido a £1.000 (US$1 .600)(2038.24 euros). Pero en los últimos años, la posición de los casos de menor
cuantía en el sistema de justicia civil de Inglaterra se ha transformado. Ha salido de la oscuridad y ahora es el
principal método utilizado por los tribunales para resolver los casos civiles impugnados. Este cambio
fundamental se inició en 1996, cuando se triplicó el límite para las pequeñas reclamaciones. Esta decisión se
adoptó tras una investigación del sistema de justicia civil realizada por Lord Woolf, uno de los jueces de más
alto rango de Inglaterra, quien adujo que ello mejoraría el acceso a los tribunales civiles. El gobierno estuvo de
acuerdo, tal vez consciente de que esta medida ayudaría también a controlar los gastos en asistencia letrada.
En 1998, el límite volvió a subir a £5.000 (6369.51 euros aproximadamente), uno de los más altos del
mundo, en esa epoca. La experiencia de Inglaterra demuestra las posibilidades que ofrecen los
procedimientos de menor cuantía para ampliar el acceso a la justicia. Si bien estos mecanismos informales no
ofrecen probablemente los procedimientos refinados que cabe esperar en un sistema judicial formal, sin ellos
quedarían sin resolver muchas reclamaciones válidas. Así pues, los encargados de la formulación de las políticas
en los países en desarrollo tal vez deseen considerar la posibilidad de que la introducción de mecanismos
informales, como los procedimientos de pequeñas reclamaciones dentro o fuera de la estructura formal de
tribunales mejore el acceso de sus ciudadanos a la justicia. Vid. BALDWIN, J., 1997a. “Monitoring the Rise of the
Small Claims Limit: Litigants’ Experience of Different Forms of Adjudication.”Research Series 1/97. Lord
Chancellor’s Department, Londres.
.
122
diferencia de las High Courts, se ocupan de asuntos menores y proceden ellas mismas a
notificar la reclamación de la deuda al deudor221.
El ordenamiento jurídico belga posee uno de los procesos monitorios menos utilizados de
toda Europa, esto se debe básicamente a dos factores:
Al carácter sumamente restrictivo con el que los jueces aprecian la prueba documental que
debe acompañar al escrito de demanda inicial, y por el excesivo formalismo222 y a la
exigencia impuesta por la ley de que se efectúe siempre, con carácter previo, un requerimiento
221
Tomado de Síntesis de Coloquio Internacional auspiciado por “L’ Union Internationale des Huissiers de
Justiceî celebrado en Paris los días 15 y 16 de Octubre de 1998 bajo el lema ìl Europe Judiciaire: Quelle
procÈdure acceleree de recouvrement des creances pour favoriser une efficacite accrue des mesures de
execution?”. Citado Por CORREA DELCASSO en Proceso Monitorio de La Nueva ley de Propiedad Horizontal:
indicaciones Practicas de Aplicación en aras a salvaguardar su constitucionalidad parcial, Diario La Ley, año XX,
Nº 4784, 28 de abril de 1999.
222
La Jurisprudencia española ha establecido que: “elemento esencial de este procedimiento consiste en que
con la solicitud inicial han de acompañarse documentos de los que resulte fundamento de buena
aparienciajurídica de la deuda”. En este aspecto se ha de ser flexible en cuanto a la documentación que
posibilite el acceso a este proceso, es por ello que el legislador ha establecido en el artículo 812 de la LEC
una relación, sin carácter de numerus clausus, de los documentos que sirven prima facie para acreditar dicha
apariencia, Véase GIMENO SENDRA, V., Práctica Procesal Civil. Vol. IX, ed. La Ley. Año 2002.
.
123
Este dispone de un Proceso Monitorio, que es producto de una influencia directa germana
desde el año de 1953, regulado actualmente en los arts. 623 a 634 del código Procesal
Civil, en éste el Titulo Ejecutivo es obtenido con una relativa rapidez, y la posibilidad que
tiene el deudor para oponerse, en fase ejecutiva, a la misma, ha frustrado en gran medida la
finalidad practica que se persigue a través de este tipo de procedimientos, tomando en
consideración que el acreedor puede tardar de dos a cinco años en cobrar finalmente su
crédito225.
El Código General del Proceso de la República Oriental del Uruguay (Ley 15.982) en
vigencia el 20 de noviembre de 1989 contempla el Proceso Monitorio en sus arts. 363 y
223
Ibidem
224
Sobre el monitorio griego cfr. NIKOLOPOULOS, G., “Greece”, en RECHBERGER, W./KODEK, G.,
“General Report”, in RECHBERGER/KODEK, G. (coord.), order for payment in the European Union, Kluwer,
The Hague/London/New Cork, 2001, p. 165. En el caso de Suecia, se contempla desde el año de 1992 un
procedimiento que ha sido denominado “rápido o acelerado”, que es utilizado tanto para el cobro de una deuda,
como para llevar a cabo un desahucio. La característica particular es que su tramitación ha sido encausada por la
vía administrativa, pues no son los Tribunales de Justicia quienes conocen del mismo, sino la propia
Administración, a través del “Consejo Fiscal Nacional”. Y solo podrán conocer los Tribunales del Distrito,
en caso que el deudor formule oposición al mandato de pago, esto es precisamente porque el Órgano
Jurisdiccional es el único competente para conocer de esta clase de litigios por volverse contencioso el asunto. El
caso de Portugal, el Procedimiento Monitorio fue introducido a principios del año de 1994, habiéndose
estimulado su utilización, a través de nuevas medidas que entraron en vigor el 1 de noviembre de 1998,
permitiendo su utilización cuando la deuda no sobrepase 1.000.000 de escudos (aproximadamente unos 500 euros),
y en forma particular la utilización de nuevas tecnologías en su tramitación.
225
Ibidem
.
124
siguientes, estableciendo que la regla es que el proceso sea documental, siguiendo las
directrices del anteproyecto del Código Modelo para Ibero América226.
Como ya se dijo, el Proceso Monitorio se inicia en Italia, con perfiles determinados y con
el fin fundamental de acelerar el cobro de determinadas deudas. El régimen se desarrolla en los
países europeos de donde pasa a Latinoamérica específicamente a Uruguay.
226
Debemos destacar el hecho de que el Código Modelo no tiene ni ha tenido la pretensión de regir en ningún
país en forma efectiva. Es solo lo que su nombre dice, un “modelo”, que recoge múltiples instituciones comunes
(con diferencia de nombres) y trata de introducir otras receptadas por el trabajo común de la doctrina y
jurisprudencia iberoamericanas, especialmente. Pero, independientemente de ello, de realizar una reforma
profunda y de estructura de la Justicia iberoamericana, en este caso a través de uno de los elementos: la
reforma de las instituciones procesales, de modo que se adecuen a los fines y objetivos propuestos y Para ello
y sin perjuicio de la labor uniforme a través de los múltiples organismos que participaron, y de la particular en
cada uno de los países, el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal consideró del caso, preparar códigos
modelos (o códigos tipo) que sirvieran de base a las reformas de los diferentes países y de instrumento a la
integración y a la necesaria cooperación judicial que se busca (también) por otras vías; resulta lógico lo
anteriormente dicho en virtud que las realidades particulares de lo países requieren que sus instrumentos
estén acordes con sus constituciones, situación que es similar a lo acontecido en la Comunidad Europea, pues
los instrumentos surgidos de su seno, como el de la Directiva contra la morosidad, que se estableció en el Libro
Verde, se convirtieron en directrices a adoptar por cada uno de los países europeos, pero respondiendo de forma
particular en cada caso.
227
El proceso de estructura monitoria es de larga tradición en Uruguay, regulándose ya en el viejo Código. El
CGP, tan sólo adapta esa estructura al proceso por audiencias. Desde siempre, la regulación de esta estructura
procesal ha constituido un factor fundamental de agilización de los procesos, fundamentalmente en lo que
refiere al cobro de documentos comerciales (vales, cheques, letras de cambio). La vía monitoria se reserva para
ciertas pretensiones dotadas ab initio de una fuerte presunción de fundabilidad, fehaciencia o certeza
(monitorio documental). La estructura monitoria ha funcionado en la práctica con gran eficacia y celeridad, sin
afectar las garantías del debido proceso legal y del ejercicio adecuado del derecho de defensa en juicio. No
obstante ello surgieron una serie de críticas apocalípticas que hicieron los opositores a la reforma las que pueden
resumirse del siguiente modo: a) Se colocaría en inferioridad de condiciones al actor, en tanto debe aportar toda
la prueba con la demanda, y ello afecta la garantía del debido proceso, y transforma en gran medida en aleatorio el
.
125
Posteriormente en 1972, la Ley de Desalojos admitió este juicio para el desalojo, previendo
la posibilidad de intimar al mismo y citar de excepciones tanto al vencimiento del
contrato, como en el mal pagador, intimando al pago.
resultado del proceso; b) Las innumerables posibilidades de suspensión y prórroga de las audiencias harían al
nuevo proceso más lento que el anterior: c) El acta resumida afectaría las garantías de la segunda instancia; d)
Los nuevos Juzgados no podrían absorber el volumen de audiencias a realizarse, generándose un atraso
acumulativo que se incrementaría paulatinamente hasta dilatar por más de cinco años la fijación de las
audiencias; e) Los nuevos jueces que deberían necesariamente nombrarse carecerían de experiencia y ello
conllevaría un notorio descenso del nivel técnico de las sentencias, además de dudarse sobre las posibilidades de
ejercicio adecuado del poder de dirección del proceso; f) El costo del proceso se incrementaría notablemente,
por cuanto la necesaria concurrencia a las audiencias haría imprescindible la integración de abogados en
equipos o la incorporación de nuevos letrados, cuyos honorarios adicionales deberían ser absorbidos por los
patrocinados, con el natural encarecimiento del servicio que ello provocaría; g) Diversos panelistas
avizoraban que la reforma conduciría al Poder Judicial a una verdadera catástrofe. Las críticas, en definitiva
provenían de quienes no estaban dispuestos a encarar el cambio de mentalidad que a los operadores jurídicos el
nuevo sistema exigía o de aquellos que, confiados en que la reforma no habría de ser aprobada ni el Código
entraría en vigencia en forma inmediata, no habían siquiera tomado conocimiento de las bases o principios
fundamentales del nuevo sistema. El listado precedente, así como otras informaciones de este trabajo, fueron
elaboradas considerando lo expuesto por el Ministro de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Daniel Gutiérrez en la
exposición realizada en las III Jornadas Patagónicas de Derecho Procesal, realizadas el 2 de diciembre de 2004
en Puerto Madryn, Argentina. Vid. PEREIRA CAMPOS, S, y otros en “Los procesos ordinarios civiles por
audiencias”, La Reforma de La Justicia Civil en Uruguay, Centro de Estudios de Justicia de las Américas
(CEJA), 2007, pp. 16-25.
228
VESCOVI, E., El Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica, Texto de Anteproyecto. Instituto
Iberoamericano de Derecho Procesal. Segunda Edición.
.
126
El proceso ejecutivo se trata en el Título 2º, estando en primer término previsto el trámite
ejecutivo (“De la vía ejecutiva.”), se incluyen con ésa fuerza de ejecución: el instrumento
público u otro instrumento auténtico que pruebe clara y ciertamente la obligación del
demandado de pagar alguna cantidad líquida con plazo cumplido; o vale, o bien un
instrumento privado reconocido por el deudor. Este proceso es similar a los procesos
ejecutivos que conocemos230.
Luego, en el Capítulo 2º del mismo Título trata del procedimiento monitorio (“Del
Procedimiento por Intimación”) el cual se habilita cuando la pretensión del demandante
persiga el pago de una suma líquida y exigible de dinero o la entrega de cantidad cierta de
cosas fungibles o de una cosa mueble determinada, siendo prueba suficientes: los instrumentos
públicos, los instrumentos privados, las cartas misivas, las facturas aceptadas, las letras de
cambio, pagarés, cheques y cualesquiera otros documentos negociables. Cuando se requiera la
entrega de cantidad cierta de cosas fungibles, se deberá expresar en la demanda, la suma de
229
Dicha Ley número 13. 355 Artículo 53, dispone que “cuando se pida la ejecución en virtud de algunos
títulos que la aparejan el juez decretará inmediatamente el embargo y mandará llevar adelante la ejecución
hasta hacerse efectiva la cantidad reclamada, los intereses, costas y costos. Si no considera bastante el
documento declara que no hay lugar a la ejecución. Una y otra cosa sin excepciones al ejecutado. Si se opusiere
excepciones se procederá de conformidad con lo dispuesto por los Artículos 889 y ss. C. P. C.” (es decir,
traslado al ejecutante, apertura a prueba, si corresponde y sentencia apelable).
230
El Código de Procedimiento Civil de Venezuela, en vigencia desde el 2 de agosto de 1990, vino a
reemplazar el del año 1916 que regía la república, conteniendo algunas figuras e instituciones tales como:
alguaciles, asociados y relatores, etc.
.
127
También el telegrama hace fe como instrumento privado cuando el original lleva la firma
del remitente o cuando se prueba que fue entregado en nombre de ésa persona, siempre que la
escritura fuere autógrafa.
Con estos instrumentos se realiza una intimación232 por diez días con apercibimiento de
ejecución al deudor. El demandante puede optar entre el procedimiento ordinario y éste
procedimiento, pero con la limitación que no será aplicable cuando el deudor no esté
231
El Código Civil venezolano (que complementa en éste instituto al Código de Proc edimiento Civil),
analizando sólo algunas de sus particularidades, tiene prevista la presentación como instrumentos de prueba
las cartas misivas dirigidas por una de las partes a la otra, siempre que en ellas se trate de la existencia de una
obligación o de su extinción; el autor de la carta puede exigir la presentación de ésta a la persona a quien fue
destinada o ésta producirla en juicio para los efectos mencionados. Puede utilizarse una carta dirigida a un
tercero por alguno de los interesados en el juicio o por personas extrañas, si el tercero y el autor de la carta
prestan su consentimiento. Los herederos y causahabientes de las personas que dirigieron o recibieron dichas
cartas pueden emplearlas como medio de prueba en los mismos casos. No se requiere firma en la carta misiva
cuando fueron escritas de puño y letra de la persona a quien se atribuyan y remitidas a destino
232
En el mandamiento de intimación debe indicarse el Tribunal que lo dicta, el nombre, apellido y domicilio
del demandante y del demandado, el monto de la deuda, con los intereses reclamados; la cosa o cantidad de
cosas que deben ser entregadas, la suma que a falta de prestación en especie debe pagar el intimado y las
costas que debe pagar; el apercibimiento de que dentro del plazo de diez días, a contar de su intimación,
debe pagar o formular su oposición y que no habiendo oposición, se procederá a la ejecución forzosa. Los
honorarios del demandante no pueden exceder del veinticinco por ciento del monto de demanda.
.
128
La demanda debe contener los requisitos comunes previstos por el Código para toda
demanda. Los motivos por los cuales puede rechazar el juez la demanda se circunscriben al
incumplimiento de los requisitos de la demanda, falta de prueba escrita del derecho que se
alega o cuando quien reclama tenga pendiente de cumplimiento una contraprestación o
condición.
.
129
233
El Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica dispone sobre la oralidad cuando regula la Actividad
Procesal (Título VI), dentro de las Disposiciones Generales (Capítulo I) con lo relacionado a Audiencias (Sección
V). También en el Proceso de Conocimiento (Título IV), el Proceso Ordinario (Capítulo I), donde dispone sobre
las audiencias preliminar y complementaria (Arts. 300 al 303).Al efecto establece la normativa en comento,
que en los procesos que se desarrollan por audiencias: “...el Tribunal las presidirá por sí mismo, bajo pena de
nulidad que compromete su responsabilidad funcional” (Primera Parte Art. 95) y “...se deberán fijar las fechas
de éstas con la mayor contigüidad posible a los efectos de procurar la continuidad del proceso y la identidad del
titular del órgano jurisdiccional” (Primera Parte Art. 96); también que “...de lo actuado en toda audiencia se
documentará en forma resumida, en acta que se labrará durante su transcurso o al cabo de ella” (Primera Parte
Art. 97).La regulación considerada es similar a la de la normativa procesal venezolana, de ahí que dada la
trascendencia del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal, proponente de ese Código Modelo, y su
importante papel de orientar el desarrollo de la legislación procesal de la zona, y observar las tendencias más
modernas en materia del proceso civil, debemos reconocer la influencia positiva de ese instrumento en la
normativa procesal iberoamericana, y en concreto en la venezolana, de la cual una muestra lo es el
mandamiento por intimación Vid. CUENCA, H., Derecho Procesal Civil, 2000, t. II, Octava Edición, Caracas,
ediciones de la biblioteca de la Universidad Central de Venezuela.
234
La reciente Ley 10.444/02, mejoró el panorama de aplicabiidad del Proceso Monitorio brasileño. Se
insertó un nuevo artículo en el código de la acción civil (art. 461-A), este permite, en las obligaciones para la
entrega de la cosa, la satisfacción del derecho planteado bajo el mismo proceso de conocimiento. Para la
realización eficaz de éste derecho, el juez puede decretar medidas coercitivas de ayuda, por ejemplo: búsqueda
y aprehensión de cosas, retiro de personas y cosas, de impedir obras y actividades dañosas, imposición de
.
130
del Libro IV, del Código del Proceso Civil, por Ley 9079 del 14 de julio de 1995 con
instrumento escrito -no tan avanzado como el Proceso Monitorio puro-, que sin reunir la fuerza
de un título ejecutivo, pretenda el pago de una suma de dinero, entrega de cosa fungible y
de bien inmueble determinado, constando la demanda con la debida forma se trasladará al
demandado con quince días de plazo235, en los cuales podrá oponer excepciones, que
suspenderán la eficacia de la ejecución, en caso de no oponerse se lleva adelante la ejecución
conforme el procedimiento previsto para éste supuesto. Llegando al extremo, éste vecino
país, que se puede demandar simplemente con la fotocopia de un cheque236.
En el caso de producirse error en la demanda o faltarle algún requisito el juez intimará por
diez días a enmendar o completar la acción, caso contrario declarará extinto el proceso.
Asimismo en caso que el demandado cumpla con la intimación se le exime de las costas
del proceso en su totalidad.
multas por retraso de tiempo, entre otros. Básicamente se trata de un proceso autónomo de conocimiento del tipo
especial documental tomando la clasificación que efectúa Piero Calamandrei). La sentencia, en caso de no existir
oposición, hace cosa juzgada material. Vid. PEREIRA FILHO, B., “Procedimento Monitório e sua
executoriedade”, Em Tempo (Marília), Marília/SP, v. 5, 2003, pp. 37-50.
235
El procedimiento de pequeñas causas en Brasil inicia cuando el accionante lo solicita de manera oral o
escrita ante la secretaría del juzgado especial. Debe mencionar los datos de las partes, los hechos y fundamentos de
su reclamación, y el valor de la misma. Una vez ingresada la causa, se fija audiencia de conciliación en un
plazo de 15 días, y se notifica al demandado, quien no puede realizar reconvención. La audiencia de
conciliación es realizada por un conciliador, por un juez togado o por unjuez lego. Sí las partes llegan a un
acuerdo, se homologa mediante sentencia que presta mérito ejecutivo. Cuando el demandado no comparece
injustificadamente, el juez togado promulga sentencia. En los casos en los que las partes no concilian, pueden
ir a juicio arbitral desarrollado por un juez lego, o a audiencia de instrucción y juzgamiento dentro de los
quince días siguientes. Finalmente, se profiere sentencia en audiencia o en un plazo máximo de 10 días.
236
Vid. CARNELUTTI, F. “Cómo se hace un proceso”. Ed. Temis, Bogotá, Traducción de SENTIS
MELENDO, S. y AYERRA REDÍN, M., 4 reimpresión de la 2 edición, 2004, p. 164. Véase también
CARNELUTTI, F. “La prova civile. Parte generale: Il concetto giuridico della prova”. Dott A. Giuffré Editore,
Milano, 1992, p. 44. De allí que se diga que eljuez nojuzga sobre un criterio de certeza, sino de probabilidad.
.
131
El ACPC habla siempre de “procedimiento” monitorio, de modo que alude a los aspectos
meramente formales o externos de la actividad procesal, a los de mera tramitación240. Esta
denominación, en realidad correcta, deja positivamente subsistente la duda de si se está
regulando un verdadero proceso, alguna especie de jurisdicción voluntaria o a lo sumo
actos preparatorios del verdadero proceso de ejecución que le podrá seguir.
237
En la actualidad son muchos los países latinoamericanos que cuentan con procedimiento monitorio, entre
estos Brasil, Uruguay, Perú, Costa Rica, El Salvador, etc.
238
Anteproyecto de Código Procesal Civil de Chile (ACPC).
239
Vid. diversas posibilidades de configuración en PÉREZ RAGONE, A. J., «En torno al procedimiento
monitorio desde el Derecho Procesal comparado europeo: caracterización, elementos esenciales y accidentales»,
en Revista de Derecho (Valdivia), Vol. XIX, núm. 1, julio 2006, págs. 205-35.
240
A efecto de comprender mejor la distinción entre proceso y procedimiento, vid. ORTELLS RAMOS, M.,
Derecho Procesal. Introducción, (con JUAN y CÁMARA), ed. Edisofer, Madrid, pp. 23-6.
.
132
En el texto del ACPC llama la atención, aunque sea con intensidad variable, entre otras
cosas, Se dice que servirá “para reclamar” el pago de deudas (art. 507), El escrito de iniciación
no se denomina “demanda” sino “petición inicial” (arts. 508, 509)241, ni al acreedor
“demandante” sino “peticionario” (art. 510.2). Se habla de que la petición inicial “será
desestimada” por los motivos del art. 509.1 y 2, que son claramente formales y no de fondo.
Si se cumplen los requisitos, el juez “despachará” requerimiento (art. 510). Si no hay
pago ni oposición, “despachará de oficio” mandamiento de ejecución y embargo (art. 512), Se
afirma que el monitorio finalizará tanto si se abre la ejecución (art. 512) como al formularse
oposición (art. 514). Y, sobre todo, no se prevé que el monitorio tenga efecto alguno de cosa
juzgada cuando el deudor no paga ni formula oposición. Es más, el art. 509 parece
excluirlo242.
Es evidente que ha sido previsto como un procedimiento judicial, pero ya no resulta tan obvio
entender que el juez actúa con verdaderas funciones jurisdiccionales. Si el procedimiento
no se inicia con demanda, finaliza ocurra lo que ocurra tras el requerimiento y no tiene en
ningún caso efecto de cosa juzgada, esto, consiste básicamente en un requerimiento para
que pague el deudor, la intervención judicial, al menos ejerciendo potestad jurisdiccional,
241
Sin embargo, en otros momentos sí se utiliza la expresión “demanda monitoria” (art. 35 a) ACPC).
242
Parece excluirla porque el equívoco término “desestimar”, no produce ningún efecto de cosa juzgada, pues
nada ha sido juzgado en ese momento ni en realidad desestimado, al menos con contradicción, sino que
sencillamente se ha rechazado la petición por razones estrictamente formales. Y por si había alguna duda
sobre este aspecto, en caso de que se cumplan los requisitos formales de los arts. 506 a 508 ACPC, el art. 510.1
del mismo impone que el juez incorpore en el requerimiento de pago “la advertencia de que el Tribunal no
ha examinado la justificación de la deuda antes de despachar el requerimiento de pago”.
.
133
no resulta imprescindible. A lo sumo el juez actuaría con función de mera garantía de los
derechos, en este caso, de que el requerimiento se practique con garantías y más en concreto,
como dispone el art. 511 ACPD, personalmente entregándole “copia íntegra de la resolución
y de la solicitud en que haya recaído”.
En la presentación del ACPC, se afirma que en su texto “no se consideran los denominados
asuntos judiciales no contenciosos, los que atendida su naturaleza jurídica administrativa
deberá ser tratada en una ley especial”. Por otra parte, a la “incomparecencia” del
deudor se atribuyen tan graves consecuencias como que se dicte mandamiento de
ejecución y embargo (art. 512 ACPC). Por último, la propia literatura utilizada en el texto
de la regulación se habla de “Proceso Monitorio” y no solamente de procedimiento, así
ocurre por ejemplo en los arts. 506.I, 509 y 514.I ACPC. Por estas razones podemos
entender que no se quiere regular un mero procedimiento de la llamada “jurisdicción
voluntaria” en que el juez solamente actúa en garantía de derechos, sino un verdadero
proceso, por tanto, judicial y jurisdiccional.
atípica respecto del resto de procesos243, nos parece un modo como cualquier otro de poner
de manifiesto la incapacidad para encuadrar debidamente la naturaleza de un procedimiento
especial, con sus particularidades y características propias. Creo que los procesos son bien de
declaración o bien de ejecución, y a lo sumo, cautelares.
En efecto, si esta oposición tiene como virtualidad que se ponga fin al monitorio (art. 514.I
ACPC), sin consecuencia alguna para las partes y en particular sin que las razones en que se
funde la oposición sean vinculantes “para en el eventual proceso declarativo ordinario que
se lleve a cabo posteriormente” (art. 513.IV ACPC), es claro que la viabilidad y eficacia del
procedimiento monitorio va a depender de la sola voluntad del deudor que decida ponerle fin
presentando un simple escrito sin mayores exigencias que tenga la apariencia de razones por
las que no debe pagar. Y es que sin previsión de sanción, podrá el deudor formular la
oposición que considere oportuno en la que esgrima “razones” diversas por las que considera
no ser deudor.
Lo más grave es que se atribuye consecuencia finalizadora del monitorio desvinculada del
ulterior proceso a un escrito en el que se aporten tales “razones” sin que haya circunstancias
que impongan o favorezcan que las mismas tengan alguna correspondencia con la realidad,
fundamento o acreditación. Quedando el deudor libre para decir, sin control ni consecuencia
negativa, lo que mejor le venga en gana sin limitación alguna. Y lo que diga hará que
termine el monitorio. Solo aparece un pequeño atisbo de consecuencia negativa para el
243
Si llegara este procedimiento monitorio a configurarse en el definitivo Código Procesal Civil como una
sucesión de actos más o menos organizados procedimentalmente y preparatorios de la posterior ejecución, o
como un verdadero proceso declarativo especial, forma parte de la opción “técnico-política” del legislador. Pero,
con una actitud más consecuente y con una perspectiva omnicomprensiva de la tutela que se ofrece al crédito
con la llamada “técnica monitoria”, y, sobre todo, en la forma de aprovechar todas las posibiidades que
permite el monitorio, pasaría por considerarlo y regularlo como algo más que unos meros actos preparatorios
de una eventual ejecución, sino como un verdadero proceso de declaración, muy especial, e integrado por un
requerimiento y con unos actos que, por muy eventuales que se consideren, cuando se produzcan tengan toda la
eficacia. Y tal y como se está planteando, el procedimiento monitorio estaría destinado a ser un fracaso,
consecuencia de los desorbitados efectos que se atribuyen en el art. 513 ACPC a la oposición señalando “las
razones por las cuales no debe en todo o en partes la deuda u otros motivos por los cuales no debe en definitiva
despacharse ejecución en su contra.
.
135
deudor que formula oposición, cuando en el art. 510.3 se habla de que “de no presentarse
oposición o de rechazarse ésta por el Tribunal, se despachará de oficio...” Parece así que la
oposición podrá ser “rechazada”, aunque no sea por incumplir con una acreditación,
fundamento o correspondencia con la realidad de las razones afirmada. Este “rechazo”,
término equivalente a no admisión y mucho más correcto que el de “desestimación” a estos
efectos, implica que el juez atienda a cuestiones estrictamente formales, como lo corrobora el
art. 512 ACPC cuando dice que si la oposición “fuere rechazada por el Tribunal por no cumplir
con algún requisito de forma o por presentarsefuera de plazo, éste dictará de oficio
mandamiento... ” De ese modo, la única exigencia que se impone al deudor al formular
oposición es cumplir con unos requisitos formales y temporales, a partir de ahí, puede decir
lo que mejor se le ocurra, puesto que, diga lo que diga con apariencia de razón, pondrá fin al
monitorio sin que le acarree consecuencia adversa alguna244.
Los nuevos retos del derecho procesal civil no es posible afrontarlos únicamente a través de
las extraordinarias y ricas formulaciones de tipo técnico-científico ofrecidas
majestuosamente en un primer momento por la doctrina alemana y luego la italiana.
244
Para que el mencionado monitorio tenga éxito, debe cumplir con dos características generales, ausentes en el
texto del ACPC: La eficacia de cosa juzgada cuando el proceso finalice por falta de pago u oposición, pues
la mejor forma de proteger el crédito, es otorgar seguridad jurídica a la posición del acreedor y dotar de
mayor eficacia al monitorio, es cerrando las posibilidades de ulteriores debates sobre la existencia y
subsistencia de la deuda entre las partes. Y vinculación e íntima conexión de la oposición del deudor con el
eventual proceso ulterior para sustanciarla, ya que el éxito y la eficacia práctica de este procedimiento,
sobre todo cuando se trata de cuantías elevadas, radica en que al deudor no le salga “ventajosamente” la
oposición.
.
136
Los problemas de las grandes ciudades suelen terminar en los estrados, lo que determina
que en la actualidad los tribunales se encuentren “atosigados” de asuntos. El fenómeno es
común para Europa y Latinoamérica. Dentro de las propuestas para afrontar los
inconvenientes de la mora judicial, se sugirieron la implantación de cuotas o cuadros
estadísticos de producción de sentencias por parte de los jueces. La preocupación de los
órganos de gobierno del Poder Judicial resulto agobiante por la excesiva cantidad de casos
cuya soluciones reflejadas en las sentencias, no necesariamente reflejaban calidad ante tan
lamentables condicionantes.
245
HERNÁNDEZ AGUILAR, A., “Proceso civil y oralidad en Costa Rica”, en Revista “oralidad y
formalización de lajusticia”, año 3, nº 7, del Centro de Estudios Judiciales para las Américas (CEJA), 2004, p.
80.
.
137
Durante décadas que precedieron a la reforma procesal, se venía clamando nuevas leyes
procesales, y se demonizo -como ahora es moda decir a las leyes procesales- , culpándolas
de todos los males de la Justicia, circunstancia que considero no ser procedente. Pues el anormal
atraso o la extraordinaria acumulación de asuntos en los Tribunales, con indudable incidencia
en la efectividad de la tutela judicial que garantizaba la Constitución247, debía tener una
singular respuesta no sólo en la ley, sino en un cambio de actitud de la comunidad en general,
pues en la Administración de Justicia, al fin y al cabo todos son partícipes. Los clamores de
246
Ante las novedades que presenta el modelo económico actual, resulto especialmente necesario arbitrar un
sistema rápido y eficaz de tutela judicial del crédito, pues sólo así se garantiza la oportuna confianza de los
diferentes operadores económicos y cierta estabilidad en el tráfico mercantil. Por ello en el orden jurídico
las leyes deben ser esencialmente sensibles a la hora de proteger el tráfico mercantil, articulando los mecanismos
necesarios que concedan seguridad a los sujetos intervinientes en la contratación. La realidad del tráfico mercantil
acreditaba que en multitud de ocasiones, las obligaciones devenían en incumplidas por una diversidad de razones,
incluidos los actos fraudulentos del deudor-obligado, que repercutían indefectiblemente en perjuicio del acreedor,
impidiendo a su vez una mayor rapidez y seguridad en la circulación de los derechos, especialmente de los
derechos de crédito.
247
Art.41 de la Constitución Política de Costa Rica.
.
138
248
Ley de Enjuiciamiento civil española 1/2000 en vigencia desde el 7 de enero del 2000.
249
FAIRÉN, V. " El Proyecto de la Ordenanza Procesal Civil austríaca visto por Franz Klein". En Estudios
de Derecho Procesal, Revista de Derecho Privado, Madrid, 1955, pp. 301-323.
.
139
La idea de Proteger más eficazmente el Crédito en Costa Rica en los últimos años ha
experimento un crecimiento desmedido de las demandas de cobros sustentadas en títulos
ejecutivos que estaban comprometiendo seriamente la capacidad operativa y logística de los
juzgados civiles, especialmente los radicados en la capital251.
La finalidad del Proceso Monitorio radica en la rápida creación de un título ejecutivo de índole
ejecutorio o judicial que posibilite el ingreso ágil y sin delación a la etapa de ejecución
verdaderamente coactiva. El título ejecutorio o judicial –sentencia de condena- corresponde al
250
Italia la introdujo en el Código Procesal Civil de 1940-42 por la Ley núm. 353, del 26 de noviembre de
1990, Alemania, por la Novela del 1 de julio de 1977 –la Vereinfachungsnovelle- , Portugal con el Despacho
saneador fijado en el Decreto núm. 12.353, de 12 septiembre de 1926.
251
La cantidad de casos entrados en materia civil en los juzgados civiles de mayor cuantía de San José,
representó para 2002 un total de 25.756 asuntos, cantidad que en comparación con lo ingresado un año atrás
(23.376) aumentó en 2.380 casos. El 87.43 por ciento (15.921) de los procesos civiles ingresados durante los
primeros nueve meses de 2003 (18.211), en los Juzgados Civiles, correspondieron a asuntos cobratorios;
porcentaje mayor en comparación al valor obtenido durante 2001, que fue de un 85.51 por ciento, aunque
similar al del año 2002 con un 87.19 por ciento.
252
Ley n° 8624, aprobada mediante decreto legislativo de fecha 17 de octubre del 2007, publicación n° 34 en
el Diario Oficial n° 223 de fecha 20 de noviembre del 2007.
.
140
Así el artículo 1° de la citada Ley de Cobro Judicial establece un listado no cerrado de los
concretos documentos que pueden servir de fundamento al Proceso Monitorio, lo que excluye
cualquier interpretación que pudiere intentarse de dotarlo de numerus clausus, incluyéndose
a los títulos cambiarios. Sin embargo, la realidad de que la deuda se encuentre documentada, no
constituye causa suficiente para la procedencia de la demanda monitoria. Constituye, de igual
forma, requisito imperativo que la deuda sea dineraria, líquida y exigible. Sin embargo, de
acuerdo con el artículo 5° de la citada Ley de Cobro Judicial, la naturaleza ejecutiva del
documento base de la demanda presenta particular relevancia en cuanto a la posibilidad de
decretar embargo. En el supuesto de documento ejecutivo, el embargo se practica a gestión de
parte como ocurre con el embargo ejecutivo. Por su parte, el documento que adolece de tal
cualidad jurídica, el embargo ostentaría la naturaleza de preventivo al ser solicitado como
medida cautelar. De esta última forma, constituiría condición sine qua non para la
realización del embargo preventivo, su solicitud de parte del acreedor, como medida
cautelar con rendición de garantía en el escrito en que se formula la petición inicial o en un
escrito independiente, con anterioridad o posterioridad a la presentación del escrito que
inicia el Proceso Monitorio253.
253
La aplicación de la Ley de Cobro Judicial corresponde a Juzgados Civiles especializados sin importar la
cuantía, salvo las obligaciones agrarias que por su especialidad serán de conocimiento exclusivo de los juzgados
agrarios, conforme a las previsiones contenidas en la Ley. A su vez, se establece autorización a la Corte Suprema
de Justicia para especializar juzgados de cobro judicial en cada circuito en que se requiera conforme a la cantidad
de asuntos.
.
141
La dinámica del Proceso Monitorio, radica en una especie de inversión o alteración del
contradictorio consistente en el auto inicial en la que se acuerda la admisión de la petición
inicial y el requerimiento de pago por ocho días al deudor. La admisión de la petición del
acreedor se funda en un examen de los presupuestos que delimitan el ámbito del Proceso
Monitorio así como del principio de prueba que el acreedor debe acompañar a su petición
inicial.
ejecutorio, no tanto un requerimiento de pago, que sólo se quiere en tanto que sirve para
verificar - mediante la compulsión que entraña su naturaleza conminatoria- una presunción
relativa de que el deudor no tiene nada que oponer a su pretensión. Ante el supuesto de falta
de oposición o ausencia de prueba documental del deudor, es el argumento indirecto de
certeza que determina la consecución del título ejecutorio sin necesidad de ulteriores
trámites254.
El fondo del asunto quedara decidido, en la medida en que superada la etapa del
requerimiento de pago, el Proceso Monitorio comporta una decisión inmediata –con
apoyo en la contumacia del deudor y no en el documento que tan sólo sirvió de soporte
probatorio para ingresar en el Proceso Monitorio-. Puede afirmarse así, que ante la conducta
pasiva del deudor, el resultado que el proceso persigue en tales hipótesis no se alcanza tras la
contradicción de las alegaciones de las partes, sino tras la constatación de la inexistencia de
contradicción.
El Proceso Monitorio puede resultar muy eficaz en las situaciones descritas. Aunque
indirectamente entraña una declaración del derecho, mantiene una estrecha relación con la
función ejecutiva en cuanto se dirige de modo principal a facilitar la consecución de un título
ejecutorio o sentencia de condena de manera ágil y rápida, sin necesidad de contar con la
colaboración activa de quien no va a discutir el derecho del actor. Exigir como sucedía en el
proceso ejecutivo sumario, la presencia de una fase de conocimiento aunque limitada, supone
dificultar la ejecución pura.
254
El nuevo modelo legal es consciente de que no puede establecerse un sistema unitario de ejecución que
incluya sin adaptación alguna a los títulos cambiarios regulados en el Código de Comercio por las peculiares
especialidades y características de esos títulos (letra de cambio, pagaré y cheque). Precisamente, se reconoce
de modo expreso dentro de los motivos de oposición, la formulación de las denominadas excepciones
cambiarias. Con la inclusión de estas excepciones se adecua el proceso cobratorio propuesto a las
particularidades de estos títulos. Por lo tanto, no es dable pretender que los motivos de oposición dentro de un
proceso cobratorio sustentado en una letra de cambio sean homogéneos a los motivos de oposición de otros
títulos ejecutivos de índole extrajudicial (certificación de contador público autorizado, recibos por agua o
electricidad, etc.), al adolecer de la naturaleza de títulos valores.
.
143
Como gran novedad, esta ulterior etapa de contradicción se sustancia a través de una
audiencia oral, para la que se dispone que los alegatos y las pruebas deban practicarse en único
acto concentrado, con inmediación y publicidad. La parte resolutiva de la sentencia deberá
ser dictada una vez finalizada la audiencia y se cuenta con un máximo de cinco días para la
confección de la parte considerativa del fallo. Se trata de una oposición limitada255 por
imperativo legal en motivos fundados y con la correspondiente aportación de prueba
documental. Se evidencia que donde realmente radica la ventaja del acreedor ante esta
modalidad de oposición calificada, es en descartar la posibilidad real de que el deudor formule
oposiciones con efectos meramente dilatorios, pues la ley exige un mayor grado de
exigencia y dificultad que comporta para el deudor la oposición al Proceso Monitorio, recayendo
en él la carga de la prueba de los hechos modificativos o extintivos de las pretensiones
formuladas en la demanda cobratoria.
255
La modalidad de oposición a la que aluda el deudor va a condicionar conforme a lo descrito, que, en el
supuesto de que el proceso se desarrolle sin efectiva contradicción entre las partes, vendría a ser un mero
expediente que facilitaría al acreedor el acceso a la ejecución, sin las demoras que entraña cualquier proceso
contencioso. Por el contrario, ante la invocación de una fundada y calificada oposición con la aportación de
prueba documental idónea por parte del deudor, la estructura del monitorio asume un tipo procesal distinto, en
cuanto restaura la situación procesal de las partes a través del señalamiento de una audiencia oral, a un estado de
equilibrio de posibilidades de alegación y defensa que permite alcanzar una decisión jurisdiccional mediante el
enjuiciamiento de alegatos y posturas alegadas contradictoriamente.
.
144
Este apartado se ocupa del procedimiento monitorio, el que sin duda constituye uno de los
aportes más importantes, no sólo al procedimiento laboral sino que también al derecho
procesal en Chile, en lo que se convierte posiblemente en un anticipo a la reforma civil que
256
Ley 20.087, publicada en el Diario Oficial de fecha 3 de enero de 2006, modificada por las leyes 20.252 y
20.260, publicadas en los Diarios Oficiales de fecha 15 de febrero de 2008 y 29 de marzo del mismo año,
respectivamente, ha entrado en vigencia el 31 de marzo de 2008 en las regiones III y XII. En las restantes
regiones entraron en vigencia de acuerdo al siguiente calendario: en las Regiones I, IV, V y XIV el 31 de
octubre de 2008, en las Regiones II, VI, VII y VIII el 30 de abril de 2009, en la Región Metropolitana el 31 de
agosto de 2009 y en las Regiones IX, X, XI y XV el 30 de octubre de 2009.
.
145
Sin duda, una particularidad del caso chileno, es que se incorpora el procedimiento
monitorio en el ámbito del procedimiento laboral, y no en el procedimiento civil, como acontece
en la mayoría de los países.
Una institución muy poco conocida en cultura jurídica chilena, tal vez ello explica las
aprensiones y reticencias, incluso en América sólo la encontramos en algunos países como
Perú, Brasil y Uruguay257. Sin embargo, al conocer sus características se concluye sobre su
potencialidad como instrumento que salvaguardando la bilateralidad y derecho de las partes,
permite evitar procesos inútiles donde la contradicción resulta innecesaria pero que debe
cumplirse por la estructura procesal, destinando los tribunales y las partes recursos que
podrían dirigirse a otros asuntos.
257
PÉREZ RAGONE, A., Revista de Derecho, Vol XIX Nº 1,julio 2006, Valdivia. 2006, pp.205-235.
.
146
A nivel de la Unión Europea “la Directiva 35/2000 del Parlamento Europeo y del Consejo de
29 de junio de dicho año, se refiere en su artículo 5 al proceso monitorio, aún sin darle esa
denominación estableciendo que, los Estados miembros velarán porque se pueda obtener un
juicio ejecutivo, independientemente del importe de la deuda, normalmente en un plazo de 90
días naturales a partir de la presentación de la demanda o de la solicitud por parte del acreedor
ante el juzgado competente, siempre que no haya impugnación de la deuda”.
258
KOKISCH, D. (2002), Revista Actualidad Jurídica Nº 2, Enero 2002, Universidad del Desarrollo,
Santiago.
259
LIZAMA, L. (2006), Revista Derecho Laboral, Tomo XLIX – Nº 221, FCU, Montevideo.
260
Diario Oficial de la Unión Europea de 30.12.2006.
261
El anexo I del Reglamento enumera el título del cual puede derivar la deuda: contrato de compraventa,
contrato de arrendamiento (bien mueble, bien inmueble, alquiler comercial), contrato de servicios (electricidad,
gas, agua, teléfono, asistencia sanitaria, transporte, asesoría legal, asesoría fiscal, asesoría técnica, hotel,
restaurante, reparación, corretaje, otros), contrato de obras, contrato de seguros, préstamo, fianza u otro tipo
de garantía, deudas derivadas de obligaciones extracontractuales si existe acuerdo entre las partes o un
reconocimiento de deuda, deudas nacidas de la propiedad indivisa de un bien, daños y perjuicios – contrato,
acuerdo de suscripción (periódico, revista), cuota de miembro, contrato laboral, acuerdo de alimentos, otras.
.
147
Independientemente del balance que pueda hacerse del proceso monitorio en Europa,
interesa subrayar que su objetivo es evitar juicios innecesarios, cuando de los antecedentes
acompañados por el reclamante o demandante –que carece de un título ejecutivo-, se deriva
con claridad la existencia de una deuda, y que por lo tanto difícilmente existirá oposición
del deudor, entonces no se justifica un proceso declarativo previo, y se desarrolla entonces
esta modalidad más expedita, que se encuentra a mitad de camino entre un juicio ejecutivo y
un juicio declarativo262.
“Aquel que tiene por finalidad la rápida creación de un título puro de ejecución, por medio
de la inversión del contradictorio en el sentido de que éste puede o no existir según que
medie o no oposición del demandado”263.
“Proceso especial declarativo que tiene por objeto las pretensiones ordinarias líquidas de
cuantía no superior a los cinco millones de pesetas en el que, la falta de oposición al
262
Un acabado análisis sobre las distintas modalidades de este procedimiento podemos encontrar en el
artículo del Profesor PÉREZ RAGONE, A., op.cit.
263
GÓMEZ ORBANEJA, citado por MACÍAS C., op. cit.
264
GARBERI LLOBREGAT, J., El proceso monitorio en la LEC, op. cit., p.33.
.
148
requerimiento judicial de pago librado por el juez a instancia del acreedor, previo examen de
los documentos por él aportados y sin audiencia previa del deudor, da lugar a la creación de un
título ejecutivo con efectos de cosa juzgada”265.
“Proceso especial plenario rápido, que tiende, mediante la inversión de la iniciativa del
contradictor, a la rápida creación de un título ejecutivo con efectos de cosa juzgada en
aquellos casos que determina la ley”266.
“Procedimiento a través del cual, concurriendo las condiciones requeridas por la ley, el
juez emite una resolución sobre el fondo (normalmente idónea a provocar la ejecución
forzosa), a petición de una de las partes, sin el previo contradictorio de la parte frente a la
cual la resolución ha sido emitida”267.
Por último, como claramente lo señala la Profesora Bernal268, “la combinación de los dos
elementos sustanciales: finalidad que persigue este proceso, la rápida creación de un título
ejecutivo; y material por otro, en la inversión de la iniciativa del contradictorio, es por lo tanto
lo que mejor define el proceso monitorio”.
265
MACÍAS C., Op. Cit.
266
CORREA DELCASSO, J. P., El proceso monitorio, op. Cit., p. 211.
267
CRISTOFOLINI, G., citado por KOKISCH , D., Op. Cit.
268
BERNAL, K.; ponencia en el XXIII Congreso Nacional de Derecho Procesal, Mendoza 2005. Consultada
el 20 de febrero de 2009 en http://www.calz.org/img/ponencia-procmonit-otom.pdf.
.
149
En segundo lugar, puede afirmarse que la intervención del Juez es también bastante
acotada, se limita a acoger o rechazar la pretensión a partir del examen de los antecedentes
acompañados a la demanda o incluso sólo sobre la base de las razones expuestas por el actor.
Precisamente las características anteriores dan cuenta de que el objetivo es obtener el pago
de sumas de dinero adeudadas, de un monto no muy elevado. Pero de todas, la
característica más destacada por los autores es la que se denomina la inversión de la
iniciativa del contradictor o la inversión del contradictorio. Esta característica, es tal vez la
que resulta más difícil de comprender en nuestra cultura procesal, dada que en apariencia se
afecta la bilateralidad y el derecho a ser oído.
269
Cfr. MACÍAS, C., op.cit.
.
150
En el caso del Proceso Monitorio con base documental, el requisito de contar con
documentación que compruebe la deuda es indispensable, la cual puede emanar de
cualquiera de las partes o incluso de un tercero, documentación que permite dar una mínima
base de seriedad a la pretensión del actor, sin que se exijan determinadas formalidades de
los documentos. En algunos sistemas podrá haber una enumeración de ciertos documentos
para determinadas deudas, enumeraciones que normalmente son abiertas. Algunos de
estos instrumentos constituyen títulos ejecutivos imperfectos.
La ley 20.087, publicada en el Diario Oficial de fecha 3 de enero de 2006, consideró entre
los nuevos procedimientos, el procedimiento monitorio, al cual debía someterse el
conocimiento de las contiendas por término de la relación laboral con cuantía igual o inferior a 8
ingresos mínimos mensuales, en adelante IMM, y aquellas a que se refiere el artículo 201 del
Código del Trabajo, es decir cuando es despedida ilegalmente271 una trabajadora protegida
por fuero maternal272.
El procedimiento monitorio contenido en esta primera ley consideraba dos etapas, una
administrativa y otra judicial. En la etapa administrativa. El procedimiento se iniciaba con
la presentación, por parte del trabajador, de un reclamo en la Inspección del Trabajo. La que
citaba a un comparendo de conciliación a las partes, quienes debían concurrir con sus
instrumentos probatorios.
270
Interesa tomar nota de lo que señalara el citado profesor Kokisch: “Resulta evidente que en los últimos
diez años ha existido en nuestro país un gran interés por el derecho procesal penal, no sólo en el ámbito
universitario y especializado en el derecho, sino en todos los rincones de la sociedad chilena y no hay duda, que
la denominada reforma procesal penal ha enriquecido el debate jurídico sobre un tema que estuvo latente por
muchos años, como fue la mutilación del proceso penal chileno sin la presencia de un Ministerio Público en
primera instancia, para ejercer la acción penal pública, lo que ponía de manifiesto, simplemente, una ceguera
jurídica cultural injustificable.” “Ahora el aludido defecto se ha reparado, pero como ocurre en cualquiera
obra del hombre, sólo pone de manifiesto las carencias que en el mismo orden de cosas existen en otras
materias, por ejemplo, en el derecho procesal civil y, en especial, en un proceso que sirva con mayor eficacia
para la debida protección del crédito”
271
El despido de una trabajadora con fuero maternal, requiere ser autorizado previamente por un Juez del
Trabajo.
272
En Chile el fuero maternal rige desde el momento de la concepción hasta un año después de expirado el
postnatal. El postnatal, o permiso de maternidad después del parto, tiene una duración de 12 semanas.
.
152
En la etapa judicial. Con los antecedentes de la Inspección, el Juez debía dictar una
resolución acogiendo o rechazando las pretensiones del trabajador. Dicha resolución era
notificada a las partes. Es necesario llamar la atención que no se consideraba en esta
notificación la advertencia al demandado, sobre los efectos que le puede acarrear su falta de
oposición, más allá de lo que puede ser habitualmente un apercibimiento, sino que indicarle
claramente que su falta de reclamo convertirá la resolución en título ejecutivo para el cobro de lo
adeudado. Lo anterior da cuenta precisamente de la denominación del procedimiento
“monitorio”, es decir el aviso o advertencia que se formula al deudor.
Contra esta resolución, que acoge o rechaza la pretensión del trabajador, sólo procedía el
reclamo, y ningún otro recurso273, por ello, insisto, es tan importante la certeza de que el
demandado esté notificado y debidamente advertido de las consecuencias de su inacción. Sin
embargo el Profesor L. Lizama274, plantea que si no hay oposición, al convertirse en una
sentencia definitiva, procedería la apelación.
La verdad es que este procedimiento, en estricto rigor –en derecho comparado- concluye
con esta resolución, cumpliéndose el objetivo del acreedor de obtener un título ejecutivo, o
resultando fallido su objetivo, en cuyo caso debe optar por un procedimiento declarativo, sea
a continuación y en un mismo procedimiento –como es el caso en estudio- o iniciando un
nuevo procedimiento, frente al mismo u otro tribunal.
Formulado el reclamo por cualquiera de las partes –pudiendo ser ambas si el Juez acoge
parcialmente la pretensión del trabajador- se debe citar a una audiencia preparatoria y
luego a una de juicio, siguiendo la misma estructura del procedimiento de aplicación general,
sólo que con plazo más breves. El juez dictará sentencia, la que sí podría ser objeto de
apelación.
273
Si se piensa bien, aceptar la apelación significaría desvirtuar la estructura monitoria. Supongamos que el juez
acoge la pretensión del trabajador, el empleador no reclama. Luego apela de la resolución, la Corte debería
pronunciarse sobre si confirma o revoca. Si confirma, el empleador perdió la posibilidad de abrir la tapa de
contradicción e impugnar los antecedentes invocados por el trabajador, porque claro, no sería razonable que en la
Corte se desarrollara el juicio declarativo y se rindiera la prueba para desvirtuar la pretensión acogida por el
Juez de primera instancia. Si la Corte revoca, el trabajador debiera poder impugnar y exigir entonces que se abra en
el tribunal la etapa de contradicción. Esto sería bastante discutible si además –como sabemos- se habría
producido el desasimiento del tribunal si calificamos la resolución como sentencia definitiva.
274
Lizama, L. op. cit.
.
154
Algunas situaciones críticas de las que ha sido objeto son: La incorporación de este
procedimiento, que sin dudarlo es un tremendo aporte para un efectivo y ágil acceso a la
justicia275, tanto para los trabajadores que demandan sumas de dinero, como para la mujer
con fuero maternal que es despedida ilegalmente276.
275
El considerando 6 del Reglamento Europeo señala: “el cobro rápido y eficiente de créditos pendientes que
no son objeto de controversia jurídica es de vital importancia para los operadores económicos de la Unión
Europea, toda vez que la morosidad es una de las principales causas de la insolvencia que hace peligrar la
supervivencia de empresas, particularmente pequeñas y medianas empresas, y provoca la pérdida de
numerosos puestos de trabajo”.
276
Será precursor de la reforma procesal civil, donde ha sido propuesto también como una modalidad
procesal. Cuantos casos de acreedores que por los bajos montos no inician una acción procesal dada la
complejidad de los procedimientos, o cuantos juicios iniciados, no obstante la rebeldía del deudor, deben seguir
todas las etapas, con un tremendo costo para el Estado y los particulares. Según señala la profesora Bernal K.
op.cit. “en los países europeos en los que está instaurado el proceso monitorio, el número de casos en los que
no hay oposición por parte del deudor supera el 90%”. El procedimiento monitorio da una respuesta muy
satisfactoria, generando respuestas para favorecer la circulación del dinero y evitar serios perjuicios a los
particulares, pequeñas empresas y trabajadores.
277
El artículo 168 del Código del Trabajo de Chile, dispone que “El plazo contemplado en el inciso primero
se suspenderá cuando, dentro de éste, el trabajador interponga un reclamo por cualquiera de las causales
indicadas, ante la Inspección del Trabajo respectiva”. Por su parte el artículo 480 del mismo cuerpo de leyes, en su
inciso final establece que “Con todo, la interposición de un reclamo administrativo debidamente notificado ante
la Inspección del Trabajo respectiva, dentro de los plazos indicados en los incisos primero, segundo,
tercero y cuarto suspenderá también la prescripción, cuando la pretensión manifestada en dicho reclamo sea
igual a la que se deduzca en la acción judicial correspondiente, emane de los mismos hechos y esté referida a las
mismas personas. En estos casos, el plazo de prescripción seguirá corriendo concluido que sea el trámite ante dicha
Inspección y en ningún caso podrá exceder de un año contado desde el término de los servicios”.
.
155
En primer lugar, existía una enorme imprecisión en la forma en que se debía notificar al
deudor, según ya se expresó precedentemente. Dado las consecuencias que tiene la falta de
278
Lizama, L op. cit.
.
156
oposición a la resolución, debe existir la más absoluta certeza de que el deudor ha sido
efectivamente notificado.
279
Por ejemplo, el considerando 18 del Reglamento de la Unión Europea señala: “en el requerimiento europeo de
pago se debe informar al demandado de la posibilidad de pagar al demandante el importe fij ado o de enviar
un escrito de oposición en un plazo de 30 días si desea impugnar la deuda. Además de facilitar al demandado toda la
información sobre el crédito facilitada por el demandante, se le debe advertir sobre la importancia jurídica del
requerimiento europeo de pago y, en especial, las consecuencias de la no impugnación.
.
157
Por otra parte, el procedimiento no se inicia en la Inspección del Trabajo, sino que
directamente en un Tribunal. Sin embargo se incorpora un incentivo para que los trabaj
adores sigan concurriendo a la Inspección, previo someter a tribunales su conflicto. La
importancia de esto radica en que la actuación conciliadora de la Administración, evita que
una gran cantidad de conflictos que pueden ser conciliados por la actuación de sus
funcionarios conciliadores, pasen innecesariamente a Tribunales.
El trabajador que tiene una pretensión de la cuantía señalada, puede optar282 entre el
procedimiento de aplicación general y el monitorio. Si quiere optar por este imltimo, más
breve y expedito, deberá necesariamente concurrir primero a la Inspección. Si opta por el
de aplicación general, no será necesario concurrir al órgano administrativo, pero deberá
enfrentar un procedimiento más prolongado y complejo. No obstante, queda exceptuada la
trabajadora con fuero maternal que desea demandar la nulidad del despido por separación
ilegal, la cual puede demandar directamente ante el Tribunal, utilizando el procedimiento
monitorio. Esta consideración es de la mayor relevancia, ya que atendido el bien jurídico
280
Corresponde a una suma de $ 1.440.000, lo que equivale aproximadamente a US$ 3.100.
281
Fue una indicación del Senador Allamand la que amplía las materias a “toda contienda laboral”. Esto
puede ser importante ya que si a futuro, considerando el aumento de jueces y la protección a la garantía de
indemnidad, contenida en el procedimiento de derechos fundamentales, se produce un incremento de los juicios
con relación laboral vigente, podría también utilizarse este procedimiento aun cuando no sea con ocasión del
despido. Esta idea, no obstante, no consideró el impacto que puede provocar en la actividad conciliadora de la
Dirección del Trabajo.
282
El Senado chileno reemplazó la frase final que el proyecto de reforma agregaba al artículo 496 del Código
de Trabajo, que señalaba: “el trabajador podrá optar por el procedimiento de aplicación general regulado en
el Párrafo 3° del presente Título, o por el monitorio que se regula a continuación”, por la expresión original
imperativa de que en las contiendas señaladas en esta norma “se aplicará el procedimiento que a continuación
se señala”, es decir el monitorio. Sin embargo, el artículo 497, mantiene su redacción, señalando en su
primera parte: “en caso de que el trabajador opte por el procedimiento monitorio (...)”. No queda claro
entonces si la intención de la Cámara Alta fue dar el carácter opcional a este procedimiento.
.
158
Si se decide a demandar, deberá interponer demanda monitoria, la que debe ser por escrito
y contener las menciones de acuerdo a la regla general, acompañar el acta del comparendo
celebrado ante la Inspección y los documentos presentados en éste. Esta exigencia no rige
para la trabajadora con fuero maternal.
283
Esta opción del Ejecutivo, recogida en su propuesta de reforma al procedimiento laboral, no ha estado
exenta de debate, ya que se sostiene que una de las grandes virtudes del procedimiento monitorio original, era
que frente a la falta de conciliación, debía ser la Inspección la que de oficio remitiera los antecedentes al
Tribunal competente, lo cual hacía efectivo el acceso a la justicia para los trabajadores. Con la nueva
modalidad propuesta, es el trabajador el que debe decidir si demanda en Tribunales. Estas críticas, si bien son
atendibles, no tienen en cuenta una visión sistémica del fenómeno. Todo sistema procesal, debe considerar
la capacidad del sistema judicial para absorber todas las posibles acciones que se sometan a su conocimiento,
establecer “filtros” para un uso racional de los recursos, y permitir que los interesados opten racionalmente
sobre si someter o no a Tribunales sus conflictos. Todo esto por cierto, sin afectar el acceso a la justicia, y
proveyendo los medios para que el trabajador, si lo decide, pueda estar debidamente asesorado y representado
en juicio. No parecería muy razonable, que si existe desacuerdo en un monto muy bajo, y por lo mismo el
trabajador estimara “muy costoso”, en términos relativos, concurrir a un Tribunal, igualmente la Inspección
derivara los antecedentes al Tribunal. Además, esta señal del sistema, de que todo desacuerdo deviene en
remisión automática a un Tribunal, puede desestimular en los trabajadores la disposición de conciliar y
abultar enormemente el número de asuntos que deban ser conocidos en sede judicial, pudiendo colapsar el
sistema. Lo que sí resulta relevante considerar, como complemento necesario de esta nueva modalidad de
monitorio, es que el trabajador cuente con la asesoría jurídica especializada, para lo cual la denominada
“defensoría laboral”, adquiere ribetes de la mayor importancia para garantizar el efectivo acceso a la justicia.
.
159
Frente a la demanda monitoria, según la modificación al inciso 1º del artículo 500, el Juez
ya no tendrá sólo dos alternativas: acogerla o rechazarla, que es de la esencia del
monitorio, sino que ahora tiene una tercera posibilidad, “en caso de no existir antecedentes
suficientes para este pronunciamiento, el tribunal deberá citar a la audiencia establecida en el
inciso quinto del presente artículo”.
Esta norma puede significar tener un procedimiento monitorio “non nato ”, ya que
precisamente la estructura monitoria supone un procedimiento simplificadísimo, y un Juez
que resuelve acogiendo o rechazando la demanda. Lo propuesto desvirtúa gravemente esta
lógica procesal.
Puede ocurrir que los Jueces, siguiendo el camino tradicional, y sin comprender que los
sistemas monitorios sí garantizan la bilateralidad –para lo cual como se ha señalado es muy
importante la calidad de la notificación al demandado- opten simplemente por citar a la
audiencia señalada. De ser así, preferible sería entonces hacer una indicación, y titular el
Párrafo 7º del Capítulo II, del Título I del Libro V, como Procedimiento de Menor Cuantía o
Sumario.
.
160
Establece además este nuevo inciso, que el Juez “para pronunciarse, deberá considerar,
entre otros antecedentes, la complejidad del asunto que se somete a su decisión, la
comparecencia de las partes en la etapa administrativa y la existencia de pagos
efectuados por el demandado”.
.
161
Si han sido efectuados algunos pagos por el demandado. ¿Qué importancia tiene para la
resolución judicial? Si el empleador debe una suma de dinero y está suficientemente
acreditado en la demanda monitoria, el Juez debe dictar resolución acogiendo la demanda,
descontando por cierto lo pagado, y si no está suficientemente acreditado rechazará la
demanda. O lo que se quiere decir es que si pagó una parte, ¿constituye una suerte de
“atenuante” de responsabilidad?, ¿se justificaría que el Juez no acogiera la demanda
aunque esté acreditada la deuda? O habría que entender que si pagó alguna suma de dinero,
sería una suerte de confesión del empleador, si lo hizo sin reconocer la obligación, pero, ¿con el
objeto de promover una conciliación?
El Juez debe dictar una resolución285, en la que acoge o rechaza las pretensiones del
trabajador, pudiendo ser mixta, acogiendo algunas y rechazando otras o cita derechamente
284
Este aspecto sin duda es de la mayor importancia en cualquier procedimiento monitorio. Se debe asegurar la
debida notificación al deudor, dada las graves consecuencias que le acarrea el no oponerse a la resolución del
Juez. Así por ejemplo, el considerando 19 del Reglamento Europeo del Procedimiento Monitorio, señala que
“para la notificación del requerimiento europeo de pago, ningún método de notificación que se base en una
ficción legal del cumplimiento de estas normas mínimas debe considerarse suficiente”.
285
Esta primera resolución que dicta el Juez acogiendo o rechazando la demanda monitoria, o citando a una
audiencia no podrá ser objeto de ningún recurso. Primero porque así lo señala expresamente el artículo 500 en su
inciso segundo y porque de proceder se daría el siguiente absurdo: si por ejemplo el juez rechaza la demanda
monitoria, el trabajador entonces podría recurrir de nulidad ante la Corte de Apelaciones, si el tribunal
superior acoge el recurso y revoca por tanto la resolución, significaría que fue acogida la demanda del
trabajador, y entonces. A) entendemos que el empleador debe pagar sin tener derecho de hacer valer sus
argumentos y pruebas?, o B) el empleador puede reclamar ante el Juez para que cite a una audiencia? Nótese
.
162
una audiencia. Esta resolución se deberá notificar al empleador de acuerdo a las reglas
generales, es decir en forma personal. Esto es muy importante y despeja una gran
interrogante del procedimiento original, ya que como se ha señalado, la certeza de la
notificación adquiere particular relevancia en este tipo de procedimiento.
Se establece además, otro aspecto relevante, en la notificación se debe hacer constar los
efectos que producirá la falta de reclamo o su presentación extemporánea: para el
empleador significará, si el Juez acogió las pretensiones del trabajador, que la falta de reclamo
en determinado plazo convertirá dicha resolución en título ejecutivo, no procediendo en su
contra ningún otro recurso, y será derivada el Tribunal de Cobranza o al funcionario que
corresponda, para su liquidación y cobro. Aquí estamos en presencia de lo esencial del
procedimiento monitorio, esta resolución y su notificación, constituyen el llamado o
advertencia que el Juez hace al deudor.
El empleador entonces tiene dos caminos, reclamar o guardar silencio, estando informado
de las consecuencias que tiene para él la opción que elija. Para reclamar cuenta con un
plazo ahora de 10 días hábiles, reclamo que si bien la ley no lo dice a mi juicio debiera ser
fundado, dado que hará las veces de contestación a la demanda, considerando además el
principio de buena fe que informa todo procedimiento. Si opta por la inactividad, la
consecuencia será la señalada en la notificación, la resolución queda firme y ejecutoriada y
pasa a ser título ejecutivo, no siendo posible interponer ningún recurso286.
que en este último caso el juez deberá dictar sentencia, y entonces nuevamente se podría demandar de nulidad
ante la Corte?
286
Por la falta de conocimiento de este procedimiento y lo alejado de nuestra tradición, esta consecuencia
puede sorprender a muchos, sin embargo debemos considerar el actuar racional de las partes. Un empleador,
que recibida la resolución y en conocimiento de los antecedentes acompañados por el trabajador, habiendo
evaluado los mismos con un abogado, consciente de que efectivamente debe y que no podrá desvirtuar lo
alegado por el trabajador, lo razonable es que opte por no enfrentar la etapa siguiente de contradicción, la que
le significará pagar asesoría jurídica, costas procesales y personales, más los reajustes e intereses de la deuda.
.
163
Presentado el reclamo por cualquiera de las partes, el Juez cita a una audiencia única de
conciliación y prueba, la que debe celebrarse dentro de los quince días siguientes a la
presentación del reclamo. A esta audiencia las partes deben asistir con todos sus medios de
prueba, la que tendrá lugar con sólo la parte que asista. La sentencia se debe dictar287 al
término de la misma. Esta sentencia puede ser objeto del recurso de nulidad, novedoso
también en el ámbito laboral, el que es conocido por la respectiva Corte de Apelaciones.
287
Podrá plantearse la crítica de que el mismo Juez que dictó la primera resolución, luego conozca en la etapa de
contradicción. La verdad es que no es una situación ajena a otras estructuras procesales, como por ejemplo el
juicio ejecutivo en que despacha el mandamiento y luego podrá conocer de las excepciones, o las gestiones
preparatorias de la vía ejecutiva en que también emite un pronunciamiento previo. En el procedimiento laboral se
admite en la etapa de conciliación que el magistrado emita opiniones, las que no lo inhabilitan para luego
dictar fallo. Es necesario entender que este procedimiento obedece también a una cierta racionalidad en el
uso de los recursos judiciales, por lo que está además vinculado a demandas de baja cuantía. En todo caso, no es
un asunto esencial de la estructura monitoria, en otros sistemas el procedimiento concluye con la primera
resolución del Juez, y si existe oposición se inicia otro procedimiento, no siempre en forma automática, ante el
mismo u otro tribunal.
288
En la propuesta de reforma a la ley 20.087, se establecía un procedimiento especial para impugnar
judicialmente las multas administrativas y otras resoluciones que emanen de la Dirección del Trabajo, que se
limitaba a una única audiencia. Ahora se proponen dos posibles procedimiento, según la cuantía. En aquellos
casos de cuantía superior a 10 IMM, se aplicará el procedimiento de aplicación general de dos
audiencias, lo que redundará en un incremento de las cargas de trabajo de los Tribunales, considerando además
que habrá un incremento de este tipo de impugnaciones dado que se elimina la obligación de consignar 1/3 de
la multa –lo que compartimos absolutamente- y además se establece el derecho a recurrir de nulidad de las
sentencias que se dicten en estos juicios, siendo que con anterioridad la Corte Suprema había resuelto la
inapelabilidad de estas causas, con lo cual habrá más incentivos para judicializar las multas.
.
164
No hay explicación técnica para esta modificación, desde el punto de vista del
procedimiento monitorio, dado que no responde al tipo de asuntos para los cuales está diseñada
esta forma procesal. En las actas de la Comisión de Trabajo del Senado hay una advertencia
sobre este aspecto de uno de los abogados que asistió a dicho debate, don Marcelo Drago:
“El abogado señor Drago hizo presente algunas inquietudes en torno a la indicación en
análisis. En primer término, señaló que el procedimiento monitorio está asociado al cobro
directo de ciertas sumas de dinero, esto es, sin mayor cuestión del fondo del asunto. Sin
embargo, añadió, cuando se discute una multa, con la nueva propuesta de la indicación,
será posible abordar la materia de fondo”.
Efectivamente, aquí no estamos frente al cobro de una suma de dinero, sino que se está
haciendo una impugnación de un acto administrativo que aplica una multa por
infracción laboral. ¿Cómo podría el Juez con el sólo mérito de la demanda monitoria y de
la resolución de multa que se adjunte resolver si acoge o rechaza la demanda?
Necesariamente va a optar por citar a una audiencia, en consecuencia en la práctica
estaríamos frente a un procedimiento sumario, pero en ningún caso en un Proceso
Monitorio.
La filiación es un tema recurrente. No falta oportunidad para tratarlo y, sobre todo, para un
análisis moderno. Es un problema cotidiano, de siempre, de muchos y tantos más que va en
aumento, creciendo de una manera incontenible, más aún en estos últimos tiempos en que
.
165
la filiación es vista como una institución dirigida a la protección del hijo289 dejándose de lado
su mero contenido de parentalidad.
289
KRASNOW, A. N., “La filiación y sus fuentes”. En: La Ley. Tomo 2005 A. Sección Doctrina. Buenos
Aires. Pág. 1459.
290
MIRANDA, P. de. “Tratado de Direito Privado”. Parte especial. Tomo IX. 1ª edición. ed. Bookseller.
Campinas, 2000. Págs. 119 y 120.
291
RAMOS NÚÑEZ, Carlos. “Historia del Derecho Civil peruano”. Tomo II. Fondo Editorial de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Lima, 2001. Pág. 288.
292
Es el caso del criterio conservador del profesor chileno CORRAL TANCIANI, H., “Derecho y Derechos
de familia, ed. Grijley. Lima, 2005. Pág. 206.
.
166
extramatrimonial293, como es el caso del sistema brasilero (artículos 1591 y ss. del Código
Civil) y el de Quebec que expresamente señala que todos los menores con filiación establecida
tienen los mismos derechos y obligaciones, sin importar las circunstancias de su nacimiento
(artículo 522), y la filiación paterna y materna está dada por el nacimiento, sin importar las
circunstancias de nacimiento del menor (Artículo 523).
A la fecha, el tema no es del todo claro por la indefinición de las normas. Aen el futuro,
tengamos por seguro que será la complejidad de las relaciones procreativas la que oriente
una nueva formulación en los vínculos paterno filiales. La filiación es sinónimo de
incertidumbre a pesar de que la genética nos brinda una solución para su esclarecimiento.
Tal como se presenta la relación filial, como institución esencial del Derecho de Familia, su
estudio tiene un corte crítico que busca la modernización de sus normas. Es difícil
aceptarlo, pero la renovación del sistema no es fácil; implica en gran medida remecer los
cimientos de la familia tradicional, echar por la borda varios siglos de tradición jurídica, de
doctrinas que en algún momento fueron vanguardistas y que hoy son historia, casi
consideradas leyendas, grandes obras de la mitología jurídica.
293
SESTA, M., “Derecho de Familia italiano. ¿Hacia nuevas transformaciones?”. En: Homenaje a Fernando
Hinestrosa. 40 años de rectoría 1963 -2003. Universidad Externado de Colombia. Colombia, 2003. Pág. 56.
296 Refiere De Trazegnies: “... este Código [de 1984] que tenía a su cargo la regulación del tejido de las relaciones
fundamentales entre los hombres, que constituía la trama de la vida social, tiende actualmente a quedar
arrinconado y a tratar aspectos muy puntuales y casi domésticos”, es más, como concluye, recientemente ha
comenzado a perder vigencia incluso en estos aspectos. Vid. DE TRAZEGNIES GRANDA, Fernando. “El caso
contra el Derecho Civil: críticas, estrategias, perspectivas”. En: Homenaje a Max Arias Schreiber. Academia
Peruana de Derecho. Gaceta Jurídica. Lima, 2005. Pág. 111.
.
167
La filiación ameritaba ser analizada y regulada con un criterio real, con una tendencia
vanguardista propia del pensamiento posmoderno295. Debía validarse la realidad frente a la
formalidad; claro, sin aplastar la esencia de su contenido. Lo que no podía seguir
sucediendo es dar la espalda al tecnicismo que es una herramienta maestra en los actuales
problemas de orden filial, sobre todo los extramatrimoniales que entrañan “uno de los
Problemas más ardorosos en los más variados planos del pensamiento humano que impone la
biología en la naturaleza humana”296. Pormenorizado, en el que no pueden faltar los test
biológicos de rigor.
Y como ha sido señalado anteriormente, el sector tradicional sostiene que “es dable aclarar
que este no es un juicio de peritos, sino una acción que el juez resolverá según las reglas de la
294
Al respecto cfr. BETERO, Sergio Manuel. “El descubrimiento del genoma humano. Su impacto en el
Derecho”. En: La Ley. Actualidad. Año LXIX, N° 131. Buenos Aires, 7 de julio de 2005. Pág. 3.
295
Mayor detalle y explicación de la estructura del posmodernismo jurídico y del impacto de la modernidad
En las relaciones humanas y sociales Vid. GODOY, Arnaldo Sampaio de Moraes. “O posmodernismo”. Sergio
Antonio Fabris. Porto Alegre, 2005.
296
Vid. prólogo de Enrique Díaz De Guijarro a la obra de TERÁN LOMAS, R. A. M. “Los hijos
extramatrimoniales”. Tipografía Editora. Buenos Aires, 1954. Págs. XI y XII. Citado Por MAGALLÓN
IBARRA, J.M., “Instituciones de Derecho Civil”. Tomo III. Derecho de Familia, ed. Porrúa. México, 1988.
p. 459.
.
168
sana crítica; valiéndose de esos peritajes como auxiliares de su labor. De lo contrario, sería
más fácil, más rápido y económico dejar que los peritos dicten sentencias de filiación”297. Dos
criterios marcados, el primero no con la contundencia del caso pero sí en el fondo,
asumido por la ley peruana en materia de paternidad extramatrimonial.
Siguiendo esta posición, la norma nos ofrece, justamente, un proceso sustentado en los
resultados periciales cuya fuerza, contundencia y exactitud generan una convicción plena en el
juzgador.
Siguiendo este razonamiento, el proceso propuesto es ágil, moderno, sui géneris creado
para dar solución al problema social de la paternidad extramatrimonial, dejando para otros
casos los juicios comunes, ventilados en procesos de conocimiento. Las características que
presenta este proceso marcan la pauta de especialidad de cómo se enfrentará el problema
social de la paternidad no reconocida.
Este proceso es producto peruano. Es una creación del sistema, con algunas referencias en
el derecho comparado, en específico del proceso monitorio, que si bien trata de aspectos
297
DI LELLA, P., “Paternidad y pruebas biológicas”. Ed. Depalma. Buenos Aires, 1977. p. 46 y ss. Este
argumento fue seguido por CASTRO, V. A., y DIANA, M. J., “La negativa a someterse a las pruebas
biológicas en las acciones de filiación”. En: XIX Jornadas Nacionales de Derecho Civil. Rosario, 2003. Libro
de ponencias. Tomo II, ed. Rubinzal Culzoni. Buenos Aires. p. 82 y 83.
298
BUENO RINCÓN, F. E., “La investigación de la filiación y las pruebas biológicas”. 2ª edición. Ed.
Jurídico Gustavo Ibáñez. Colombia, 1996, p. 204.
.
169
patrimoniales la fuerza del compromiso entre las partes conlleva que sea resuelto
judicialmente. Se llega a crear aliquid novum, algo verdaderamente nuevo y original en
materia procesal en defensa de uno de los derechos sustantivos más humanos que existen,
la identidad.
Este vacío legal fue subsanado mediante la promulgación de la ley analizada. Es decir, el
legislador optó, preferentemente, por dictar una ley en vez de modificar el Código Procesal
Civil, produciéndose el denominado fenómeno de la descodificación. Esta situación no es
mala política legislativa, por el contrario, se trata de leyes concebidas al margen del Código
Procesal y del Código Civil que cuentan con la misma sistemática, buscando complementar
eficazmente sus deficiencias y vacíos.
299
El Pleno Jurisdiccional Distrital de la Corte Superior de Justicia de Moquegua, realizado el 21 de junio de
2005, acordó por unanimidad: PRIMERO.- En tanto la Ley N° 28457 crea una forma especial de solicitar la
filiación de paternidad extramatrimonial, debe cumplirse con la misma y en efecto tramitarse la filiación
extramatrimonial, en este proceso especial, dado que el proceso que se ha diseñado por la Ley N° 28457 que
modifica el artículo 402 del C.C., es un proceso de naturaleza especial que no se ajusta a ninguno de los
procesos del Código Procesal Civil...”.
.
170
Un proceso de mero trámite no requiere ser visto por un juez especializado. Además, la
competencia de paz es más accesible a los justiciables, tanto por razones geográficas como
sociales e ideológicas. La filiación es un tema tan de la vida que este juez es el más
idóneo para conocerlo. A través de este proceso y de su canalización en esta competencia se
busca una cultura de paz en la medida que se trata de prevenir conflictos personales y
sociales, todos en general, desde sus orígenes300. Finalmente, se logra descargar la labor de
los jueces especializados en familia.
Como siempre, con su agudo y sustancioso análisis, la procesalista Ariano Deho alude
que: “Es muy probable que se le haya atribuido la competencia al juez de paz letrado por el
noble argumento de ‘facilitar el acceso’ y el no tan noble, de ‘evitar la casación’, es decir,
para que el asunto muera en línea de tendencia ante el propio juez de paz letrado o, a lo
más, ante el juez de familia (artículo 5) sin perturbar ni un poco con estas cuestiones ni a las
Salas de la Corte Superior ni, por cierto, a las Salas de la Corte Suprema. Ergo, por
300
Vid. Sobre justicia y la cultura de paz el Capítulo I de GUERRA CERRÓN, M. E., “Hacia una justicia de
paz. Un asunto de interés nacional”, ed., Grijley. Lima, 2005. p. 1-12.
.
171
implícito, el legislador descarta que este tema pueda dar lugar a problemas de ‘nomofilaquia’
que precise de la intervención de la Corte Suprema. Lo que es todo decir”301.
La verdad, tiene razón, y en este caso bastan las palabras de la citada. La filiación como tal
y con las pruebas aportadas por la ciencia, puede ser tratada perfectamente por el juez de
paz, además requiere de un proceso ágil y rápido.
La regla general que contempla el Código Civil es que las acciones de paternidad son
personales. El artículo 407 establece que la acción judicial de paternidad extramatrimonial
corresponde “solo” al hijo. Es este quien tiene la legitimidad para obrar302 pudiendo la
madre actuar en su representación si el hijo fuera menor de edad. La nueva ley permite a “quien
tenga legítimo interés” poder accionar por paternidad a favor de un tercero.
301
ARIANO DEHO, E., “El nuevo proceso de declaración de filiación extramatrimonial. ¿Vanguardismo o
primitivismo procesal?”. En: Actualidad Jurídica. Tomo 134. Gaceta Jurídica. Lima, enero de 2005. p. 65.
302
Cfr. LASTARRIA RAMOS, E., “Titulares de la acción”. En: Código Civil comentado. Tomo III. Gaceta
Jurídica. Lima, 2003. p., 48.
.
172
- Proceso sui géneris. Algunos refieren que se trata de un proceso especialísimo304, otros de un
proceso monitorio305 en el entendido de que funciona, más que a manera de advertencia, de
exigencia en la declaración de paternidad. La realidad es que este proceso cambia todas las
reglas de investigación filial presentando un modelo ejecutivo306 de averiguación del
estado (decimos ejecutivo en un sentido netamente académico dado que no podemos
equivalerlo307.
303
El carácter científico, el grado de efectividad y certeza de la prueba de ADN es reconocida en la
Jurisprudencia local desde hace un buen tiempo: Exp. N° 316-88-Lima; Exp. N° 3114-96-Lima; Exp. N° 542-97-
Lima; solo por citar tres casos pero, ojo, no necesariamente los más remotos.
304
Vid. SUÁREZ VARGAS, L., “El ‘especialísimo’ proceso de filiación”. En: Jurídica. Suplemento de
análisis legal del diario oficial El Peruano, Año 2, N° 33, Lima, 15 de febrero de 2005. p., 3.
305
Martel Chang explica: “Para tramitar la pretensión de filiación por paternidad extramatrimonial se ha
dejado el proceso ordinario (de conocimiento) y se ha adoptado el proceso monitorio puro, donde el dicho de
la parte demandante es suficiente para obtener decisión favorable, salvo que el resultado de la prueba del ADN le
resulte adverso”. MARTEL CHANG, R., “Proceso de filiación por paternidad extramatrimonial. Pasando de
un extremo a otro”. En: Actualidad Jurídica. Tomo 138. Gaceta Jurídica. Lima, mayo de 2005. Pág. 70. En igual
norte ARIANO DEHO manifiesta que: “(...) el legislador en aras de la ‘agilidad’ procesal ha optado por
consagrar un sui generis procedimiento con estructura monitoria, vale decir, un procedimiento cuya primera
fase tiene la estructura invertida respecto a un normal proceso declarativo, en cuanto la promoción del
contradictorio es dejada a la iniciativa del ‘emplazamiento’, el que, si quiere, podrá promoverlo justamente
oponiéndose. Resulta (por decir lo menos) insólito que se haya establecido un procedimiento Monitorio en
relación a situaciones jurídicas indisponibles como son los status”. ARIANO DEHO, E., op. cit. p. 66. Para
mayor detalle del proceso monitorio, el profesor español HINOJOSA SEGOVIA reseña que: “El Proceso
monitorio se configura como un proceso especial particularmente rápido que tiene por objeto la creación de un
título de ejecución”, vid. HINOJOSA SEGOVIA, R., “El proceso monitorio en la nueva Ley de
Enjuiciamiento Civil”. En: Revista de Derecho Procesal. Dirigida a Iberoamérica, N° 1-3. Madrid, 2001. p.,
301, En términos prácticos este proceso se inicia con un sencillo escrito acompañado de un documento que
contiene una deuda pero que carece de mérito Ejecutivo. Su existencia es muy antigua (Italia, siglo XIV) y
constituye un medio procesal eficaz para proteger el crédito y agilizar el tráfico mercantil.
306
Con criterio similar RODRÍGUEZ DOMÍNGUEZ dice: “Estando al texto de la norma, a este proceso, que
por su naturaleza es de conocimiento, se le está dando el trámite de proceso ejecutivo”, Cfr. RODRÍGUEZ
DOMÍNGUEZ, E., “Manual de Derecho Procesal Civil”. 6ª edición. Ed. Grijley. Lima, 2004. p., 402.
307
“CUARTO.- Este proceso no se equipara a un proceso ejecutivo, ni a ningún proceso de los previstos en el
Código Procesal Civil, por su naturaleza especial”. Acuerdo por unanimidad del Pleno Jurisdiccional Distrital
de la Corte Superior de Justicia de Moquegua, 21 de junio de 2005.
.
173
- Proceso basado en la efectividad del ADN. Este proceso se fundamenta, es decir, tiene
su ratio essendi, en la fuerza y contundencia de los resultados genéticos que pueden
obtenerse del ADN (99.99 % de efectividad), desbaratando los axiomas jurídicos que con
el devenir de los años colmaron los expedientes (páginas, folios, fojas de defensas y contra
defensas) truncando la vida de tantas personas que, sin padre ni gloria, vieron disminuidos sus
derechos de entroncamiento familiar.
308
Ac. 1ª Cámara Civil. TJSC - Ap. Cív. N. º 3 6.643 - Anchieta - Relator Desembargador Napoleão
Amarante - Pub. DJSC de 27.09.1991 - p.12. en BAHENA, M., “Investigando a paternidade”. Editora de Direito.
São Paulo, 1998. P., 99. Cit. por FONSECA, João Mauricio Cavalcanti Gomes da: “Da possibilidade da
coerção ao exame de DNA na investigação de paternidade”. En: Jus Navigandi, Nº 112, 24 de octubre de 2003,
disponible en: http://www.jus.com.br. Acceso el 30 de mayo de 2009.
309
VELEDO DE LUIGI, I. G. “Lecciones de Derecho de Famiia”. 1 1ª edición ampliada y puesta al día.
Vadell Hermanos. Caracas, 2002. Pág. 389. según el Diccionario de la Lengua Española de la Real
Academia, el término “inquisición” significa indagar, averiguar o examinar cuidadosamente algo. Asimismo, el
término “intimar” significa requerir, exigir el cumplimiento de algo, especialmente con autoridad o fuerza para
obligar a hacerlo, Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición.
.
174
eficiente que cumpla los objetivos de las normas, lo que logra, al menos, facilitar bastante
esta nueva ley.
Todas las características detalladas nos llevan a sostener que el sistema de investigación de
la paternidad extramatrimonial asumido es uno de tipo abierto. No solo porque es flexible
y admite todo tipo de pruebas, sino porque, fundamentalmente, el aspecto biológico es el que
marca el norte. Se facilita la indagación, se reconoce la libertad en la averiguación del nexo
parental, sin restricciones, quedando descartadas las posiciones basadas en los desaires,
ofensas y escándalos que con este accionar puedan producirse310.
310
Compartimos la opinión de Vélez Sarsfield, quien sostuvo en 1858 su posición contraria a que la
indagación de la paternidad sin restricciones podría desencadenar grandes escándalos, chantajes e incluso un
atentado contra la moral. Al respecto, manifestó tajantemente que no se trata de descubrir un crimen sino
simplemente de determinar quién es el progenitor o los progenitores de una persona, lo que de ninguna
manera puede ser un escándalo, por el contrario, la prohibición de la indagación de la paternidad destruye las
leyes que crean el orden familiar, lo que sí es un escándalo, de tremenda dimensión agregaríamos nosotros. Vid.
PALMERO, Juan Carlos. “Vélez Sarsfield y el Derecho en Latinoamérica”. En: Homenaje a Dalmacio Vélez
Sarsfield. Tomo I. Academia Nacional de Córdoba. Córdoba, 2000. Págs. 245 y 246.
.
175
con valores claros, que empiezan donde se inicia toda relación humana, en el seno de la
familia con el sólido compromiso de los padres, pues como decía Sófocles “el que es
bueno en familia, es también buen ciudadano”.
Algunos siguen pensando a su estilo clásico, por decir, y tienen derecho a hacerlo y a todos
beneficia, si no, no tendríamos con quien debatir. Uno de ellos es Plácido quien afirma que
el sistema del Código Civil, a pesar de todo, sigue siendo taxativo; es más, alega que esta
nueva ley no ha variado el régimen restringido311, por lo que no procederían otros casos
que aquellos no contemplados en la ley. Concluye que esta última causal, sustentada en la
prueba de ADN, es posible que no sea aplicable a esos otros casos comprobándose que “la
previsión del legislador es siempre más pobre que la realidad”312.
Consideramos que no es así, por los argumentos anteriormente esgrimidos que de más está
repetirlos. Dos cosas solo recordaremos: En primer lugar, la prueba de ADN no es una
causal, es un medio efectivo para esclarecer la filiación. No hay en ella nada que probar, sirve para
la demostración de lo alegado. Segundo, la jurisprudencia desde 1992 viene orientándose
sobre el criterio abierto para el establecimiento de la paternidad, admitiéndose esos otros casos:
“Si bien el artículo 402 del Código civil no considera la relación extramatrimonial en
época contemporánea a la concepción, la omisión o deficiencia de esta norma legal no
311
PLÁCIDO VILCACHAGUA, A., “Creditur virgini pregnanti..., volviendo al ancien droit: a propósito de la
Ley Nº 28457 que regula el proceso de filiación judicial de paternidad extramatrimonial”. En: Actualidad
Jurídica. Tomo 134. Gaceta Jurídica. Lima, enero de 2005, p., 42.
312
PLÁCIDO VILCACHAGUA, A., “La pretensión de alimentos del hijo extramatrimonial cuya paternidad no
está determinada”. En: Actualidad Jurídica. Tomo 139. Gaceta Jurídica. Lima, junio de 2005. p., 44
.
176
puede dejar sin protección jurídica a una menor pues ello importaría atentar contra su derecho
de llevar el patronímico que le corresponde de ser reconocida como hija de quien la
engendró”313.
313
Exp. N° 271-92-Lima. En: Revista Jurídica del Perú, Año XLV, N° 2. Normas Legales. Trujillo, 1995.
p.157- 158. Mayor análisis al respecto Vid. mi “Filiación, Derecho y Genética”. Coedición Universidad de
Lima y Fondo de Cultura Económica. Lima, 1999. pp. 225 y ss.
.
177
Dos sistemas procesales, de diverso género y trámite, uno para el padre y otro para la
madre. No cabe justificación. Implica un trato dispar, diferencial, entre la determinación de
la paternidad y la maternidad, resulta discriminatoria en cuanto no permite el mismo
tratamiento para quien pretenda reclamar la declaración de maternidad.
En esta línea de pensamiento, atenta contra el derecho de acceso a la justicia, pues uno de
los niveles de este derecho es que todas las personas puedan acceder a la justicia en
igualdad de condiciones, sin distinciones de ningún tipo. Diferencias aparte el tratamiento
de la justicia amerita un trato equitativo.
Al respecto se vienen plantean dos posiciones: No se puede aplicar por analogía a los
procedimientos de declaración de maternidad extramatrimonial dado que las normas
procesales son de orden público y Sobre la base del interés superior del niño puede
demandarse a través del nuevo proceso314.
En la práctica se encuentra una limitación adicional. Aún tratándose del caso de una
investigación de la paternidad extramatrimonial, no procedería para aquellas situaciones en
las que falte la madre, el hijo o el padre (típico caso de la investigación post mortem). La ley, muy
314
Diálogo con la Jurisprudencia, Año 11, Nº 84. Gaceta Jurídica. Lima, setiembre de 2005. Pág. 14.
.
178
curiosamente exige la prueba a las tres partes, situación que técnicamente, como sabemos,
no es necesaria.´
Es suficiente que se pruebe la existencia de genes compartidos entre padre e hijo para la
fijación genética entre ambos.
Una forma de aligerar la carga procesal existente y lograr la aplicación inmediata de la ley
es adecuando los procesos de filiación en trámite, conforme lo establece la cuarta
disposición complementaria de la Ley Nº 28457: “Los procesos en trámite se adecuarán a lo
dispuesto en la presente ley”.´
“... Primero: Puesto a Despacho, y atendiendo: Que, el día ocho de enero del año en curso
se ha publicado la Ley N° 28457, en relación a losprocesos de Filiación regidospor
elArt. 402° inciso 6 del Código Civil, es decir aquellos cuya pretensión se acredita
con el pedido de someterse a la prueba de ADN u otras similares; siendo de atender
al derecho de toda persona a conocer su identidad; Segundo: Que, en relación a los
procesos en trámite la referida ley, en su disposición cuarta, indica que los procesos en
trámite se adecuarán a lo dispuesto en la ley; Tercero: Que, a los efectos de
.
179
315
Exp. N° 1835 18-2004-00067. 18° Juzgado de Familia. Corte Superior de Lima (26/01/2005).
.
180
Al analizar la resolución citada podemos apreciar los siguientes principios que deben
tenerse en cuenta en la adecuación: Es aplicable a los procesos cuya pretensión se acredita
con el pedido de someterse a la prueba de ADN u otras similares, en particular los seguidos
en amparo del artículo 402, inciso 6 del Código Civil; Máximo reconocimiento al derecho
de toda persona a conocer su identidad; La adecuación de los procesos en curso al nuevo
tipo está expresamente considerada en la ley; La competencia de los jueces es por la situación
de hecho existente al momento de la interposición de la demanda, la que no podrá ser modificada
posteriormente por los cambios de hecho, salvo que la ley disponga lo contrario, como es el
caso materia de análisis; Corresponde a los órganos jurisdiccionales que vienen ventilando los
procesos de filiación la competencia de los procesos que tienen en trámite; y Si bien la ley no
dispone reglas de adecuación específicas, es función del juez dictar las medidas necesarias y
pertinentes para lograr la finalidad del proceso.
Sin embargo, esto altera toda la estructura técnica y lógica del proceso por lo que la Sala de
Familia, recurrida que fuera la resolución en comentario, falló de la siguiente manera:
“Quinto: Que, ... el A-quo ha expedido la resolución apelada adecuando todos los actos
procesales realizados en autos y confundiendo de esta manera, el trámite establecido en la
norma citada conforme se advierte del tercer y cuarto considerando de la apelada; ...
Sétimo: Que, el debidoproceso exige garantías queposibiliten una administración
dejusticia eficiente y tal eficiencia implica agilidad, inmediación y apertura para escuchar
a todos los interesados por el derecho que les asiste respecto a la tutela jurisdiccional
efectiva...; por lo que, al expedirse la recurrida con los defectos anotados se ha
.
181
En atención a ello, la Corte Suprema del Perú, sin estar admitiendo la casación para los
casos seguidos al amparo de la nueva Ley N° 28457, ha precisado que: “al advertirse
que la decisión adoptada por las instancias de mérito contravienen norm as que
garantizan el derecho a un debido proceso, esta Sala considera que los presentes
autos deben ser devueltos al Juez de Primera Instancia y este debe tramitar la causa
de conform idad con la mencionada Ley número 28457, corriendo traslado de la
demanda defiliación y luego, de no producirse oposición, declararjudicialmente la
paternidad”.
316
Código Procesal Civil: “Artículo 171. Principio de legalidad y trascendencia de la nulidad. La nulidad se
sanciona solo por causa establecida en la ley. Sin embargo, puede declararse cuando el acto procesal
careciera de los requisitos indispensables para la obtención de su finalidad. Cuando la ley prescribe formalidad
determinada sin sanción de nulidad para la realización de un acto procesal, este será válido si habiéndose
realizado de otro modo, ha cumplido su propósito”.
317
Exp. Nº 821-2005-Lima, Corte Superior de Lima, Sala Especializada de Familia (12/09/2005).
318
Casación N° 3066-2005-Ica, Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República
(26/06/2006).
.
182
Debe quedar claro que en los procesos que se inician con la nueva ley, ante el Juez de Paz
Letrado, no procede interponer casación alguna. En aquellos en curso que se adecuen y
sigan su trámite ante el Juez Especializado sí procedería. Nada más que eso. Para unos sí,
para otros no.
319
ARIANO DEHO, E., op. cit. Pág. 68.
.
183
Hagamos un símil con el proceso de ejecución de garantía el que, como bien es sabido, deja de
lado a las excepciones. Con este matiz, el artículo 722 del Código Procesal Civil trata
.
184
En opinión de Hinostroza321 “nada obsta para que el ejecutado pueda plantear excepciones
o defensas previas (sobre todo las primeras)”. Si bien la normatividad no contempla la
posibilidad de plantear tales instrumentos, tampoco lo prohíbe expresamente siendo valor
entendido, entonces, su admisibilidad. Los derechos de la persona solo pueden ser restringidos
expresamente, concluye. Continúa diciendo que la limitación de causales no se hace
extensiva a las excepciones o cuestiones previas dado que estas son defensas de forma, mientras
que las causales de contradicción son defensas de fondo322.
320
Código Procesal Civil del Perú: “Artículo 722.- Contradicción.- El ejecutado, en el mismo plazo que tiene
para pagar, puede contradecir alegando solamente la nulidad formal del título, inexigibilidad de la obligación o
que la misma ya ha sido pagada o ha quedado extinguida de otro modo, o que se encuentra prescrita. La
contradicción que se sustente en otras causales será rechazada liminarmente por el Juez, siendo esta decisión
apelable sin efecto suspensivo. Para la contradicción solo es admisible la prueba de documentos. Previo
traslado por tres días y, con contestación o sin ella, se resolverá ordenando el remate o declarando fundada
la contradicción. El auto que resuelve la contradicción es apelable con efecto suspensivo”.
321
HINOSTROZA MINGUEZ, A., “Comentarios al Código Procesal Civil. Análisis artículo por artículo”.
Tomo II. Gaceta Jurídica. Lima, 2003. Pág. 1398.
322
HINOSTROZA MINGUEZ, A., op. cit. p., 1399.
.
185
Otro criterio sobre el mismo punto es el siguiente: “No obstante que el artículo 722 del
Código Procesal Civil no señala la admisibilidad de las excepciones, cabe
proponerlas porque no hay disposición que lo prohíba. El no permitir oponer dichos
medios de defensa supone que en todos los casos son válidos por sí mismos, lo cual es
una ficción324.
Las excepciones, como tales en su esencia, son válidas en el proceso intimatorio de filiación,
pues permiten una tutela preliminar del demandado frente a una irregularidad del proceso,
sirviendo para denunciar la invalidez de una relación procesal. La jurisprudencia tiene
nuevamente la palabra dejando sentado verdaderos precedentes325.
323
Casación Nº 3115-99-Lima. Diario oficial El Peruano. 19/02/2000, p., 4646.
324
Exp. N° 1339-94. Cuarta Sala, ejecutoria de 12/12/94. Vid. LEDESMA NARVÁEZ, M., “Ejecutorias”.
Tomo I. Cultural Cusco. Lima, 1995. pp. 156 - 157.
325
Claramente, en un ensayo publicado, se dice acerca del precedente que: “La doctrina del precedente en el
common law tiene dos dimensiones, que llamaremos stare decisis horizontal y stare decisis vertical, la primera se
refiere a la obligación de los tribunales de seguir sus propios precedentes, la segunda alude a la obligación de los
tribunales de seguir los precedentes de sus superiores jerárquicos”. LEGARRE, S. y RIVERA, J. C., (h).
“Naturaleza y dimensiones del ‘stare decisis’”. En: La Ley, Año LXIX, Nº 211. Buenos Aires, 31 de octubre
de 2005. Pág. 1.
.
186
La norma indica de manera expresa que el costo de la prueba debe ser asumido por la parte
demandante que, como sabemos, en la mayoría de los casos es la madre. Una madre soltera
que trabaja, cría, educa, mantiene el hogar y que dinero no le sobra –al contrario, lo
corriente es que sus ingresos estén a la par que sus gastos– no parece nada justo cargarla con
tremendo gasto. Un proceso judicial implica un costo y a este se suma la realización de la
experticia, nada barata. En casos especiales deberá pedir auxilio judicial326 para la defensa
de sus intereses, situación que poco puede ayudarla, pues debe sufragar la prueba en caso
de oposición, o es acaso que ¿El Estado debe asumir el valor en casos de indigencia?.
La idea no parece ser esa, al menos no la de esta ley. Entonces, la solución planteada a
través de este proceso especialísimo puede verse truncada por la imposibilidad económica de la
parte demandante a lo que nos preguntamos, y ¿por qué no la paga el que se opone? Al
final de cuentas es quien está haciendo uso del derecho de defensa a través de la oposición.
Punto interesante, la demanda de paternidad implicaría un precio al demandado que sería
reembolsado en caso la prueba genética lo descarte.
Este punto muy interesante es tratado por el presidente de la Corte Superior de Apurímac:
“el magistrado puede disponer que el demandado abone dicho pago, siempre que la
demandante por su condición de indigente intervenga en el proceso con auxilio
judicial y no pueda abonarla, lo que constituirá suficientefundamento para disponer
que el demandado abone el costo de la prueba genética del ADN, de lo contrario, se
estaría poniendo en estado de indefensión a la demandante y como consecuencia en
peligro su subsistencia y la de quienes de ella dependan; vale decir, afectando sus
326
“SEGUNDO.- Es posible que dentro de este proceso especial se solicite el auxilio judicial y bajo el
principio de trascendencia dado el carácter especial del proceso no se formará cuaderno aparte, y en caso de
concederse el auxilio, es el Estado el que deberá correr con los gastos de realización de la prueba de ADN”.
Acuerdo por unanimidad del Pleno Jurisdiccional Distrital de la Corte Superior de Justicia de Moquegua, 21 de
junio de 2005.
.
187
Es más, el citado magistrado formula una modificación a la ley a efectos que se disponga
que sea el demandado el que costee la prueba dado que es él quien se opone a la
pretensión.
327
OLMOS HUALLPA, R., “Derecho a la identidad de los hijos extramatrimoniales. ¿Realidad o ilusión?”.
En: Jurídica. Suplemento de análisis legal del diario oficial El Peruano. Año 2, Nº 64. Lima, 20 de
septiembre de 2005. Pág. 7.
328
MARTEL CHANG, Rolando. Op. cit. Pág. 70.
.
188
Aclaramos que nada impide, entiéndase con claridad, que en los procesos de filiación la
parte demandada pueda allanarse a la demanda, pues lo que se busca es fijar un vínculo
que consagre un derecho a la identidad, por lo que no se aplica el límite de improcedencia
entendido por el citado autor. Sirva la presente de reflexión.
Para nuestro estudio nos interesa el primero y el último, pues en el nuevo proceso de
filiación extramatrimonial tiene lugar la excepción al principio de “quien alega debe probar”,
y por ello es el padre (ya declarado así por mandato del juez) el que deberá demostrar la no
vinculación filial imputada por la madre329. Hoy la prueba de ADN le da la respuesta, pero
para ello es necesario el sometimiento del padre a dicho examen.
329
En principio, la carga de la prueba le correspondería a la madre e hijo, pero por disposición de la Ley Nº
28457 se invierte y es trasladada al padre. Nos preguntamos cuál es el fundamento por el cual el legislador ha
.
189
La carga de la prueba implica una regla de conducta tanto para el juez como para la parte
sobre la que pesa la carga. Para el juez, en razón de que le indica cómo fallar a pesar de no
tener pruebas sobre los hechos respecto de los que tenga que fundamentar su decisión debido
a la inactividad probatoria de una de las partes –en nuestro caso, del padre–, permitiéndosele
un pronunciamiento sobre el fondo. Para la parte sobre la que pesa la carga de la prueba, en
tanto le impone los hechos que le compete probar caso contrario, soportará las consecuencias de
su inactividad probatoria o de su actividad probatoria deficiente.
Para Céspedes Suzuki, la sola negativa al sometimiento a la prueba del ADN no probaría la
paternidad, siendo necesarios otros medios probatorios que la acrediten. La negativa,
previsto tal inversión de la carga probatoria? La razón no es otra que la ya tan mencionada contundencia de la
prueba de ADN. El resultado de la prueba de ADN constituye una verdad biológica que escapa a las
presunciones y las debilita. Quien está en mejor posición para el ofrecimiento y actuación de la prueba de ADN
es el padre. Sobre ello no cabe la menor duda. Por una cuestión lógica, fáctica, es claro que el hijo se
encuentra en una situación de desventaja para probar la relación paterna filial. ¿Cómo demostrar que es su
padre sin recurrir a presunciones y de manera certera?
.
190
sostiene, sería una prueba tasada, toda vez que no se admiten otros tipos de prueba, lo que
sería ilegal por atentar contra el principio de valoración conjunta de la prueba, e
inconstitucional, pues afectaría el derecho a la prueba como garantía del ejercicio efectivo
de la función jurisdiccional. La negativa como sucedáneo, es una presunción. No compartimos
la opinión de Céspedes Suzuki. Teniendo como sustento criterios procesales afirmamos, en
primer lugar, que la negativa a la prueba genética no constituye un medio probatorio. La
negativa es una presunción iuris et de iure330 que se encuadra dentro de la categoría de los
sucedáneos de los medios probatorios previstos por nuestra normativa procesal331.
Antes de la modificación legal, esta negativa era un indicio. Hoy, la negativa, considerada
como presunción, sustituye el valor de la prueba de ADN cuando no es practicada por decisión
del requerido. No es una prueba, insistimos, es un sucedáneo. Es una presunción que no
admite prueba en contrario. Sin embargo, hay que tomar en cuenta lo que señala Hinostroza
sobre la presunción iure et de iure en general: “es de destacar que resulta inadmisible la
prueba en contrario del hecho presumido, pero no de aquella dirigida a acreditar la inexistencia
del hecho que constituye el presupuesto para la aplicación de la presunción legal absoluta,
esto es el hecho que le sirve de base”332. Aplicado a nuestro caso, quiere decir que la única
forma de que se desvirtúe la presunción iure et de iure de paternidad por la negativa del
requerido, sería necesario que este se someta a la prueba de ADN.
Muy a pesar de ello, Céspedes Suzuki nos dice expresamente que lo que la Ley Nº 28457 ha
buscado es darle a la negativa a la práctica de la prueba de ADN un carácter tasado
superior y excluyente, toda vez que lleva al juez a declarar de inmediato la paternidad sin
considerar otras pruebas. El juez se abstrae de la inexistencia absoluta de prueba y se
330
Art. 278 del Código Procesal Civil.
331
Art. 275 y ss. del Código Procesal Civil, vid CÉSPEDES SUZUKI, E., “Deficiencias de la Ley N° 28457”.
En: Jurídica. Suplemento de análisis legal del diario oficial El Peruano. Año 2, Nº 57. Lima, 2 de agosto de 2005.
p.7.
332
HINOSTROZA MINGUEZ, A., “La prueba en el proceso civil. Doctrina y jurisprudencia”. 3ª edición.
Gaceta Jurídica. Lima, 2002. p. 264.
.
191
Como ya hemos referido, la negativa constituye una presunción de tipo iuris et de iure, un
sucedáneo que sustituye el valor de la prueba de ADN por la no práctica de esta por el
emplazado a efectos de desvirtuar su paternidad de modo tajante, en razón de la certeza de
la prueba de ADN. Valgan verdades, pero actualmente la negativa carece de sentido, no cabe
hacer uso de ella, por lo que no es necesario el apercibimiento334, advertencia, ni exhortación
a la realización de actos, como lo era antes. La ley busca de manera directa lo que ayer
establecía de manera indirecta. Además, y a ver si queda clara nuestra posición, también se
llega a sentenciar paternidad por la no oposición al mandato de paternidad lo que, utilizando el
mismo razonamiento de la autora, implicaría que tanto el allanamiento y el reconocimiento
333
CÉSPEDES SUZUKI, E., “Deficiencias de la Ley N° 28457”. En: Jurídica. Suplemento de análisis legal
del diario oficial El Peruano. Año 2, Nº 57. Lima, 2 de agosto de 2005. p. 7.
334
El apercibimiento es un requerimiento hecho por el juez para que uno ejecute lo que manda o tiene
mandado, o para que proceda como debe, conminándosele con multa, pena o castigo si no lo hiciere vid.
CABANELLAS, Guillermo. “Diccionario de Derecho Usual”. Tomo I. ed. Heliasta. Buenos Aires, 1974. P..
762. En la Enciclopedia Jurídica Omeba se señala que el apercibimiento constituye una prevención especial
porque se concreta en una advertencia conminatoria, respecto de una sanción también especial. En ese
sentido, el apercibimiento dado por una autoridad con facultades para ello, tiene por finalidad exigir el
cumplimiento de una conducta determinada y aplicar una pena en caso de desobediencia. Enciclopedia
Jurídica Omeba, Tomo I. Editorial Bibliográfica Argentina. p. 1033.
.
192
sean considerados pruebas tasadas. Y esto, qué duda cabe, no es así; al menos hasta donde
sé, no queriendo saber más.
En todo caso si compartimos el criterio de Ariano, que dice “Estamos pues ante una nueva
fase en la historia del Derecho probatorio peruano: regresamos a la prueba plena legal.
Ergo, ya no más apreciación conjunta y razonada de la prueba, ya no más motivación del por
qué se resuelve en un sentido o en otro, pues quien decide es el laboratorio”335.
El Mandato de Paternidad, es el acto más importante del proceso, además de ser el primero
que dicta el juez sin necesidad de escuchar al demandado, inaudita altera pars, “de esta
forma el juez si bien resuelve oyendo a una sola de las partes, lo hará no solo sobre la base del
relato fáctico, sino de las pruebas aportadas. Y si el emplazado no formula oposición alguna, la
cosa juzgada material no solo es consecuencia de su conducta procesal, el silencio o falta
de oposición, sino del relato del demandante y los medios probatorios que aportó para
sustentarlo”336.
335
ARIANO DEHO, E., op. cit. p. 67. Agrega que: “Hemos, pues, entrado en una nueva era. Una era en la
que bajo la máscara de la infalibilidad de la ‘prueba del ADN’ se ha regresado a una suerte de prueba
ordálica, en donde el juicio de Dios es reemplazado por el juicio del más terrenal (y ‘científico’) laboratorista”.
Op. cit. p. 68
336
MARTEL CHANG, Rolando. op. cit. p. 69.
.
193
Como acto procesal, el mandato de paternidad debe contener: Una parte expositiva, una
considerativa y una dispositiva; Intimación al sometimiento a la prueba genética, Plazo
para su realización y Apercibimiento de declararse la paternidad.
337
Término utilizado por Herrera Navarro refiriéndose al mandato ejecutivo. Vid. HERRERA NAVARRO,
S. “Proceso de ejecución”. Normas Legales. Trujillo, 2002. Pág. 29.
.
194
certeza científica que proporciona la prueba genética, subsistiendo la incertidumbre, como dice
Martel Chang338.
No declara la paternidad: En mérito del descarte extraído por la prueba genética actuada a
través de la oposición del demandado.
Por otro lado, la sentencia declara el nexo filial teniendo como sustento el aspecto
biológico, la esencia genética que se encuentra fundamentada en la prueba de ADN la que,
habiéndose o no realizado, es la razón de ser de este nuevo proceso. La motivación de estos
fallos no debe ser exhaustiva ni referirse a hechos, que pueden existir, solo debe meritar los
resultados de la pericia y fallar la paternidad. La discreción del magistrado se transforma en
convicción. El grado de efectividad de la pericia genética es reconocido unánimemente
incluso en los sistemas más tradicionales o conservadores como el boliviano, cuando refiere que
las pruebas biológicas representan un “elemento probatorio que otorga al juzgador una
convicción plena para dirimir la pretensión y la controversia jurídica de paternidad”339.
338
MARTEL CHANG, R., op. cit. Pág. 70
339
PAZ ESPINOZA, Félix. “Derecho de Familia y sus instituciones”. 2ª edición. G.G. Gráfica. La Paz, 2002.
p. 340.
340
“TERCERO.- En el proceso de reconocimiento de filiación de paternidad extramatrimonial se cumple con
el principio de pluralidad de instancias con el pronunciamiento del Juez de Primera Instancia respecto a la
resolución pronunciada por el Juzgado de Paz Letrado”. Acuerdo por unanimidad del Pleno Jurisdiccional
Distrital de la Corte Superior de Justicia de Moquegua, 21 dejunio de 2005.
.
195
Las comunidades de propietarios siempre han tenido dificultades para reclamar las
cantidades debidas por los vecinos morosos. La poca entidad de dichas cantidades consideradas
individualmente, los gastos que, inicialmente, siempre conlleva cualquier reclamación
judicial, así como la desconfianza de muchos ciudadanos acerca de que, después de todos
los esfuerzos, se fuera a conseguir algo positivo, originaban que muchas comunidades de
341
ARIANO DEHO, E., op. cit. Pág. 68
.
196
vecinos decidieran asumir las deudas y esperar mejores tiempos en que se pudiera exigir el
pago a los morosos342.
El proceso monitorio es, desde hace casi un siglo, el más utilizado en todos los países de la
UE para reclamar deudas dinerarias. Esto mismo está sucediendo actualmente en España, y en
los primeros cuatro meses de 2001, los procesos monitorios, recién estrenados, ya han supuesto
el 28% de los asuntos ingresados. El uso del monitorio es sencillo y ágil: el proceso se inicia
con una solicitud en la que sólo se debe hacer constar la identificación de acreedor y deudor,
el hecho que motiva la reclamación y la cantidad que se reclama. La solicitud debe ir
acompañada del documento en que se recoge la deuda (factura, contrato, honorarios...), y no
hace falta valerse de abogado para presentarla, pudiendo hacerlo personalmente el propio
acreedor interesado.
342
Una de las modificaciones más importantes de la Ley 8/1999, de 6 de abril, de Propiedad Horizontal fue la
introducción de un nuevo procedimiento sobre reclamación de morosos, destinado a facilitar el que las
comunidades de propietarios puedan legítimamente cobrar las deudas de los propietarios integrantes de la
misma: y se trataba de un proceso monitorio de acuerdo al art. 21 de la mencionada Ley, vid. MANTILLA
DE LOS RIOS VERGARA, C., El proceso monitorio, ejecución y reclamación de cuotas en regímenes de
propiedad horizontal, ed. Bosch, Barcelona, 2001, p. 47
.
197
Una vez entregada la petición inicial en el juzgado, desde éste se requiere judicialmente al
deudor para que pague o se oponga a lo reclamado. El hecho de que la reclamación la realice
un juez origina que numerosos deudores paguen. Así sucede en un 51% de los casos. La
oposición, que frustra la finalidad básica del monitorio al generar un proceso declarativo, sólo
tiene lugar en el 15% de los casos. En el 34% restante, el deudor deja pasar el plazo
concedido para el pago o la oposición (20 días) sin hacer ninguna de las dos cosas, con lo que
se procede al embargo de sus bienes. La cuestión sobre la deuda originaría queda entonces
resuelta.
Como podemos observar, el acreedor que acude al monitorio puede prever que, en el plazo
de un mes, y en el 85% de los casos, va a tener un pago de lo debido o una ejecución en
marcha, y todo con la simple presentación de un sencillo documento y sin gastos previos ni
añadidos: de ahí el éxito de la fórmula.
En el caso de las cantidades debidas a las comunidades de propietarios, éstas pueden acudir
sin ningún problema al proceso monitorio para reclamarlas.
La certificación del administrador en que consten las cantidades debidas por el propietario
moroso es documento válido y suficiente para iniciar el proceso, y a ellas se pueden añadir
los gastos extrajudiciales de requerimientos de pago. Además, no tienen que presentar
necesariamente la demanda ante el tribunal del domicilio del deudor (como sucede en todos
los demás casos), porque la ley les permite hacerlo ante el tribunal del lugar donde esté la
finca, lo que facilita las actuaciones posteriores, sobre todo en los casos de segundas
residencias, normalmente deshabitadas por el deudor.
Por otra parte, el requerimiento realizado en los domicilios señalados por el propietario de
la vivienda es siempre válido y eficaz y si, incumpliendo la LPH, no designó domicilios,
.
198
se puede en este caso, notificar por edictos. Si llegara a plantearse oposición del deudor sobre
la reclamación planteada, la ley prevé que se pueda conseguir el embargo preventivo de los
bienes del deudor moroso (entre ellos, el del piso) sin necesidad de prestar caución alguna. Si
el proceso monitorio en general es un instrumento muy útil para todo acreedor que tenga su
crédito documentado, para las comunidades de vecinos lo es aún más, por las especialidades
que la ley establece, siempre favorables a sus intereses. Por eso, hoy por hoy, carece de
sentido que los vecinos morosos sigan disfrutando de impunidad por la permisividad o el
temor de las comunidades.
Basta pensar en las consecuencias de una operación fallida para tomar conciencia del
problema: No sólo se habrá perdido la posibilidad de cobrar el producto o servicio y con
ello recuperar todo el gasto realizado para ello, sino que además se habrá liquidado a
Hacienda, por un lado, el IVA repercutido al cliente moroso, y por otro, el correspondiente
impuesto sobre la renta (IRPF o IS).
Ante esta situación, es necesario articular medidas legales que permitan luchar contra la
morosidad, a nivel preventivo para evitarla, como a nivel “curativo” para paliar sus
.
199
efectos343. Pese a ser evidente el perjuicio que conlleva el impago de las facturas, en la
práctica es poco conocido el mecanismo para recuperar las cuotas repercutidas a los
clientes morosos o, si se conoce, no se lleva a cabo por su complejidad operativa, aunque
como veremos no lo es tanto.
La ley del IVA y el Real Decreto 1624/1992344 que la desarrolla, prevén esta posibilidad
para dos supuestos concretos: Los clientes morosos cuyas deudas son reclamadas
judicialmente y los clientes morosos en situación de suspensión de pagos o quiebra.
Es interesante resaltar la evolución del artículo del IVA hasta la redacción actual, más
favorable para paliar los efectos del impago, contemplándose la posibilidad de que el
sujeto pasivo (empresario) reduzca la base imponible del IVA cuando su cliente no haya
hecho efectivo el pago de las cuotas repercutidas y se haya instado el cobro mediante
reclamación judicial345.
Antes era necesario que el moroso fuese un empresario o profesional, mientras que a partir
del 1 de enero de 2004 se incluyen también a los particulares, con el límite que veremos,
por lo que se generaliza dicha posibilidad346.
343
Ésa ha sido la tendencia durante los últimos años; podemos citar la Ley 1/2000, de Enjuiciamiento Civil,
que introduce el expeditivo proceso monitorio, las sucesivas reformas del artículo 80 de la ley del IVA 37/1992
y, como exponente final la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la
morosidad en las operaciones comerciales.
344
Ley del IVA art. 80 y su desarrollo en el Real Decreto 1624/1992, art. 24.
345
En la Ley 66/1997 de presupuestos para 1998, en su exposición de motivos, se decía que “...las medidas
adoptadas atienden, principalmente, al fomento de la competitividad de las empresas. Así se hace posible la
modificación de la base imponible en supuestos de imposible recuperación de las cuotas repercutidas no cobradas
mediante el cumplimiento de ciertos requisitos...”.
346
La Ley 62/2003, de presupuestos para 2004, además de adaptar la ley del IVA a los términos de la nueva
Ley Concursal 22/2003 de 9 de julio, amplía los supuestos para poder modificar la base imponible.
.
200
La ley exige una serie de requisitos, de índole material para modificar la base imponible,
tendentes a demostrar la veracidad del fallido, y de índole formal o documental en aras de la
seguridad jurídica347.
La ley considera un crédito total o parcialmente incobrable cuando reline todas y cada una
de las siguientes circunstancias: Que hayan transcurrido dos años desde el devengo del Impuesto
repercutido sin que se haya cobrado todo o parte del crédito derivado del mismo (Lo
normal es que la fecha de la factura coincida con la del devengo); que esta circunstancia haya
quedado reflejada en los libros registros exigidos para este impuesto; es decir, que la
factura, o documento sustitutivo, impagada esté registrada en los libros fiscales y contables
legalmente exigibles; que el destinatario de la operación actúe como empresario o
profesional, o, en otro caso, como por ejemplo un particular, que la base imponible de aquella,
IVA excluido, sea superior a 300 € y por último que el sujeto pasivo haya instado su cobro
mediante reclamación judicial.
347
Los arts. 80 de la Ley y 24 del Reglamento establecen los supuestos y condiciones de reducción de la base
imponible.
.
201
En cuanto al procedimiento a seguir para recuperar las cuotas de IVA que han sido
repercutido en las facturas emitidas y que tras dos años de infructuosos intentos no han
conseguido cobrarse, se realizan en distintos ámbitos o instancias; los hay internos (tienen
lugar dentro de la propia estructura organizativa del sujeto pasivo, como es la emisión de la
factura rectificativa), judiciales (reclamar la deuda ante el juez), y administrativos
(comunicar la modificación a Hacienda).
Debemos entender que las cuestiones no han sido planteadas con la suficiente lógica pues
no tiene sentido preguntar por el cuándo de la reclamación judicial, cuando no está claro
qué debe entenderse por la misma. Lo primero debe ser determinar qué es, para después saber
cuándo se realiza. Esto nos podría parecer que no tiene sentido, ya que el planteamiento hecho
por la Administración habla de demanda, pero lo cierto es que en el tema que nos ocupa
estamos ante un término jurídico que debe ser precisado para no dar lugar a diversas
interpretaciones. Por lo que las preguntas debían ser: ¿Es satisfactoria la interpretación de la
administración?, ¿la petición inicial del procedimiento monitorio constituye una demanda, y si
es así, debería admitirse en coherencia con la tendencia de aminorar los efectos de la morosidad?
348
Consulta 1521-01 de 23/07/01 en donde concluye en que el término “instado” utilizado en el artículo 80.4
de la Ley 37/1992 se refiere a que se haya presentado la correspondiente demanda ante la autoridad judicial.
349
Información Tributaria 1440 de 20/01/04. Citando como normativa el art. 80.4 la Ley 37/1992, 399.1 LEC
y la Consulta 1521-01 de la DGT.
.
202
Pese a las virtudes de este procedimiento judicial, por el momento está pensado sólo en
recuperar el IVA pagado, no se pretende cobrar la deuda aún a costa de un procedimiento
judicial. Lo que se quiere obtener es el documento justificativo de la reclamación judicial que
exige el artículo 80 de la ley de IVA351.
La sencillez de la reclamación es tal que sólo destacamos los siguientes aspectos: La deuda
dineraria, determinada, vencida y exigible no podrá exceder de 30.000 €. En caso
excediese de esa cantidad habrá entonces que utilizar la vía del juicio declarativo ordinario.
No se exige un mínimo para poder reclamar. La acreditación de la deuda es mínima en este
procedimiento: bastaría acompañar la reclamación con la factura impagada, con un
albarán, etc. No se necesita abogado ni procurador, por lo que no se originan costas en este
sentido. Se presenta un sencillo escrito352 en el Juzgado de Primera Instancia del domicilio o
residencia del deudor si se conoce; en caso contrario en el del lugar donde pudiera ser
hallado por el tribunal.
350
El proceso monitorio se regula en los artículos 812 a 818 LEC. La Real Academia de la Lengua se refiere
al monitorio como “de lo que sirve para avisar”. Desde un punto de vista práctico este procedimiento sirve al
acreedor para ir contra la actitud pasiva del deudor ante sus reclamaciones. Persigue obtener un título ejecutivo
a partir de la inactividad del deudor. Por eso, sólo será posible la culminación del monitorio en el supuesto de
que el demandado ni pague ni formule oposición.
351
Hablamos de aquellas situaciones en las que se sabe con toda certeza que la deuda es irrecuperable, de
empresas que cierran sus puertas de la noche a la mañana, de personas insolventes, de aquellas otras que hacen
del engaño su profesión, etc.
352
La Instrucción 1/2002 de 5 de noviembre de 2002, del Pleno del Consejo General del Poder Judicial,
aprueba los impresos normalizados para su presentación directa por los ciudadanos en los supuestos previstos
por la Ley de Enjuiciamiento Civil. Estos impresos deberán hallarse a disposición de los interesados en el
Tribunal correspondiente.
.
203
Lo que conviene resaltar es que como sólo se exige acreditar que se ha instado el cobro
mediante reclamación judicial, es fácilmente deducible que interesará presentar la
reclamación en aquellas operaciones que resulten ya impagadas. Ello con perspectivas a
adquirir en el futuro el derecho a solicitar de la administración el IVA legalmente recuperable.
Aunque no es exigible la acreditación si la reclamación fue admitida o no a trámite, en alguna
medida entendemos que si puede hacerse tal acreditación.
Lo importante es que este derecho no podrá resultar viciado ni por la eventual sentencia
desestimatoria, ni tampoco por el hecho de que fruto de la reclamación se llegue a cobrar
total o parcialmente la deuda, Hacienda no pedirá nuevamente el IVA que haya sido devuelto.
Esto sólo tendrá lugar si se desiste de la reclamación judicial interpuesta.
El sujeto pasivo estará obligado a expedir y enviar al destinatario de las operaciones una
nueva factura o documento en los que se rectifique, o en su caso se anule, la cuota
repercutida353. La disminución de la base imponible —o, en su caso, el aumento de las
cuotas a deducir por el destinatario de la operación— estará condicionada a la expedición y envío
del documento que rectifique354 las facturas anteriormente emitidas. Esto puede dar lugar
a confusión por el hecho de que se puedan emitir tanto facturas como documentos
sustitutivos. Si bien pueden ser objeto de rectificación tanto unos como otros, el Reglamento
1496/20003 exige factura como único documento válido a efectos de reducir la base imponible
del IVA en los supuestos del artículo 80.
353
Establecido en el art. 24 del Reglamento del IVA para los casos a que se refiere el artículo 80 de la Ley de
IVA.
354
El Real Decreto 1496/2003 que regula las obligaciones de facturación, establece en el artículo 13 que será
obligatoria la expedición de una factura rectificativa en los casos en que (...) se hubieran producido las
circunstancias que, según lo dispuesto en el artículo 80 de la Ley del IVA, dan lugar a la modificación de la base
imponible.
.
204
La factura rectificativa deberá contener, como cualquier factura, los datos que establece el
artículo 6 del Real Decreto 1496/2003, además de las siguientes especialidades (por su
finalidad rectificativa): Un número de serie especial, se hará constar su condición de
documento rectificativo y la descripción de la causa que motiva la rectificación y deberá
contener los datos identificativos de la factura o documento sustitutivo, así como la
rectificación efectuada.
Una vez facturadas y contabilizadas en tiempo y forma las operaciones cuya base imponible se
pretenda rectificar, el acreedor tendrá que comunicar este hecho a la administración
tributaria presentando una declaración, en la Delegación o Administración de la Agencia
Estatal de la Administración Tributaria correspondiente a su domicilio fiscal en el plazo de
un mes a contar desde la fecha de expedición de la factura rectificativa. En ella serán
redactadas las circunstancias de la modificación de la base imponible practicada, haciendo
constar que la misma no se refiere a créditos garantizados, afianzados o asegurados, a
créditos entre personas o entidades vinculadas, a créditos adeudados o afianzados por entes
públicos, ni a operaciones cuyo destinatario no está establecido en el territorio de aplicación del
impuesto ni en Canarias, Ceuta o Melilla355.
Debe aportarse también los documentos, tales como: Copia de las facturas rectificativas, en
las que se consignarán las fechas de emisión de las correspondientes facturas modificadas y los
documentos que acrediten que el acreedor ha instado el cobro del crédito mediante
reclamación judicial al deudor. Sobre este punto, y aunque no es exigible, sería aconsejable
adjuntar copia de las facturas impagadas y cuya base es objeto de modificación. No hay un
modelo oficial para esta comunicación, por lo que cualquier escrito que reúna los requisitos
vistos sería admitido.
355
Tal como está previsto en el art. 80 del la Ley del IVA española.
.
205
De esta forma se habrá logrado recuperar la cuota de IVA que los sujetos pasivos en su día son
repercutidos e ingresados, y que nunca fueron reintegrados por el cliente moroso. Además,
con la factura negativa podrá imputarse en la contabilidad una pérdida y se tendría una
minoración en la base imponible del impuesto sobre la renta del ejercicio en curso. Esta
reducción obligará al destinatario de la operación a practicar la minoración oportuna de su
IVA soportado en la declaración-liquidación correspondiente al período impositivo en que
reciba la factura en cuestión. Desde ese momento, el cliente moroso será deudor, por la
cuota del IVA, directamente ante la Administración.
.
206
CAPITULO IV
EL CODIGO PROCESAL CIVIL MODELO PARA IBEROAMERICA
Y SU INFLUENCIA EN EL CODIGO PROCESAL CIVIL Y MERCANTIL
DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR
Sumario: 4.1 Introducción; 4.2 El proceso Monitorio en el código procesal civil modelo para Iberoamérica;
4.3. Fundamentos y caracteres del Proceso Monitorio en el código modelo; 4.4. El Proceso Monitorio en el
código procesal civil y mercantil de El Salvador.
4.1. Introducción.
En la tendencia a parece marcada cuando se han hablado de códigos procesales, modelo tanto
en el área procesal constitucional, como otras, siendo el primer resultado el código
procesal civil modelo para Iberoamérica, el cual ha servido como insumo de muchos países en
sus respectivas reformas procesales; El Salvador no ha sido la excepción, pues a producto de
ello y de años de discusión se logro la aprobación del código procesal civil y mercantil, que
rige los destinos de los litigios correspondientes a partir de julio del 2010.
.
207
durante 126 años de existencia del agonizante código de procedimientos civiles actualmente
vigente, han sido un obstáculo en la búsqueda de soluciones de los justiciables.
El Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica, denominado también como “código
Tipo” y “código Modelo”, se presenta como producto resultante de un sentimiento de
unidad americanista que busca la integración de los países latinoamericanos en el campo
jurídico. Las primeras “Jornadas Latinoamericanas de Derecho Procesal” que se realizaron
en 1957, en Montevideo, Uruguay, pautaron la creación del “Instituto Iberoamericano de
Derecho Procesal”.
Fue entonces que en el año de 1981 y en el marco de las “VI Jornadas” realizadas en
Guatemala que se analizo el “Anteproyecto de Código Procesal Civil”, el cual había sido
preparado por los profesores uruguayos Adolfo Gelsi Bidart, Enrique Vescovi y Luís
Torello356; igualmente se continuó con su análisis en las “VII Jornadas” de Ecuador, en 1982.
356
XIV JORNADAS IBEROAMERICANAS de DERECHO PROCESAL, celebradas en La Plata, Argentina
del 24 al 27 de abril de 1994, editado por el Instituto de Derecho Procesal de la Facultad de Ciencias Jurídicas y
Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, pp. 249.
208
Una finalidad del “Código Modelo”, ha sido la de servir como base de reformas procesales
en toda Latino América358, tal como lo fue en, en materia de Derecho Internacional, el
Código de Bustamante. Es decir, que el documento ha servido para llamar a la reflexión a los
países Latinoamericanos en vías de reformar su legislación procesal civil respectiva; no
buscado constituirse en un documento coercitivo, más bien, una opción que en un momento
determinado puede ayudar a los mismos en su entorno jurídico. En el mismo se incluyeron los
principios básicos para la estructura del proceso, no solo haciendo mención de ellos, sino que
formando parte del articulado.
Hay algunos tópicos que se concretan y desarrollan en él, por ejemplo: El Juez es
esencialmente imparcial, y su actuación debe ceñirse al proceso, con lo que se logra una
plenitud de su autoridad en el ejercicio de sus funciones. Es indispensable, en la
procuración estar facultado para postular en cualquier tipo de proceso, lo cual indica que la
presencia del abogado es indispensable.
Una reforma procesal, que sea considerada con forme al código tipo es la inclusión de
medios de prueba de carácter científico, que sirve al proceso para hacerlo más justo.
357
BIDART, G., Código tipo y reforma del proceso en América Latina: entre derecho común o uniforme, en
Un Codice Tipo’di Procedura Civile per L’America Latina, ed. Cedam, Padova, 1990, p. 55.
358
VESCOVI, E., Elementos para una Teoría General del Proceso Civil Latinoamericano, ed. UNAM,
México, 1978, p. 16.
209
359
SAINZ ELIZONDO, M.A., Consideraciones para una reforma del proceso civil primera edición, ed. Corte
Suprema de Justicia, San José, 1999, p.35.
360
Art. 312.2, segunda parte, en el Código Modelo Tipo para Iberoamérica.
361
Art. 3 12.1/ 312.2 Código Modelo Tipo para Iberoamérica.
210
Como podemos advertir, el proceso monitorio adoptado inclusive para el juicio ejecutivo
en el Anteproyecto de Código Modelo para Ibero América sí constituye una novedad y
resulta polémico. Pues este proceso o, más precisamente, la estructura monitoria, se propone
no sólo para la ejecución de los títulos extrajudiciales (títulos ejecutivos) sino también para
los judiciales (sentencias). Y no sólo para este juicio, sino para varios otros que pueden
adoptar, con ventajas, esa estructura, tales como el desalojo (desahucio), entrega de la cosa,
entrega de la herencia, escrituración judicial (derivada de promesa de compraventa, por
ejemplo, etc.).
Como ya se dijo resulta, discutible, el origen de este proceso, aun cuando parece iniciarse
en la Italia Comunal del Siglo XIII363, con perfiles determinados y con el fin fundamental de
acelerar el cobro de determinados documentos364. El régimen se desarrolla en los países
europeos365 y también en alguno de Latinoamérica como sucede en Uruguay366. Se propicio
362
Ibídem, además del 312.3.
363
Más ampliamente: CALAMANDREI, P. El procedimiento monitorio. ed. EJEA Buenos Aires, 1953.
GUTIERREZ ALVIZ, F. y CONRADI. EL procedimiento monitorio: Estudio de Derecho comparado. Sevilla,
1972. pp. 16 y ss. FAIREN GUILLEN. Y., Eljuicio ordinario y los plenarios rápidos. Barcelona, ‘1953, pp.
42 y ss TOMAS y VALIENTE F., “Estudio histórico jurídico del proceso monitorio”, en: RIDP, 1966, p. 50.
VESCOV1 E., TORELLO, L., y VIERA, L. A. “La reforma del proceso ejecutivo para Ibero América: la
adopción del procedimiento de estructura monitoria” en RUDP, 1978, p. 462.
364
Entre tales procedimientos se destacan el denominado inicialmente praeceptum o mandatum de solvendo
con cláusula justificativa que luego se denominaría monitorio. El procedimiento se inicia con una orden del juez
para pagar o hacer alguna cosa, emanada sin previa cognición (o cognición muy sumaria) lo cual se justifica con
la cláusula del documento. En virtud ella caben dos posibilidades: el intimado no comparece y entonces el
mandato queda confirmado, pasa en cosa juzgada,, o el deudor se presenta y por ese sólo hecho deben
seguirse las ritualidades del juicio ordinario. En todo caso hay una diferencia entre los procesos sumarios comunes
(plenarios rápidos) y estos especiales, si es que deben merecer la categorización (de sumarios).
365
En Alemania se señala el procedimiento monitorio (mahnverfahren) y el documental (urkunderverfahren)
regulados el primero en los artículos 688-703 de la Z.P.O. alemana y el segundo en los artículos 502-600; en
211
como solución para el Derecho latinoamericano, tanto para algún país en particular367
como para el Anteproyecto de Código Modelo para Iberoamérica368.
Italia existe el procedimiento de iniuzione (injucción) (artículos 633 a 656 del. C. P.C.). En Austria se tiende a
una solución similar, en la última reforma, permitiendo que, en caso de rebeldía, se dicte una sentencia sobre el
fondo.
366
juicio de entrega de la cosa (de dar cosa cierta y determinada, derivada de un contrato en el cual el actor
demuestre haber cumplido por su parte, como puede ser la compraventa); la entrega efectiva de la herencia (a
la que obste alguna persona frente al heredero declarado). Posteriormente, en 1927v la ‘ley de desalojos
admitió este juicio para el desalojo, previendo la posibilidad de intimar el desalojo y citar de excepciones
tanto al vencimiento del contrato como en el caso de mal pagador, intimado el pago. En 1965 se incluyó para el
juicio ejecutivo. También la jurisprudencia entiende que corresponde para la resolución de la promesa de
compraventa de inmuebles (verificado también el incumplimiento) (ley de 1837 número 9.706) y la ley 14.219 para
rebaja del alquiler (también probados documentalmente los supuestos del ingreso del arrendatario). Más
ampliamente:, ARLAS J., “El proceso monitorio en el Derecho uruguayo” en Rev. DJA, t. 5, p. 63. VESCOVI, E.,
“El proceso monitorio”, en RDP (mexicana), Año 4, números 4 a 6, p. 89). TEITELBAUM, J., “El proceso
monitorio uruguayo”, en RUDP, 1977, p. 27.
367
En el trabajo sobre “Conveniencia de reformar el sistema argentino en materia del juicio ejecutivo
presentado al. XII Congreso Nacional Argentino de Derecho Procesal” (Rosario de Santa Fe, mayo de 1983) los
profesores. Torello y Viera, lo propusieron como solución para el proceso ejecutivo en la República
Argentina.
368
MONTERO AROCA, J., en el libro de Homenaje a JAIME GUASP, AA.VV., (Madrid, 1984) en el
trabajo sobre: “La reforma del proceso ejecutivo para Ibero América: la adopción del proceso de estructura
monitoria”.
369
Así se ha sostenido en el Derecho uruguayo que el proceso ejecutivo es de conocimiento y no de ejecución
por parte de la doctrina que no compartimos y, en ese caso, se concluye en que el monitorio también lo sería de
conocimiento ya que el título ejecutivo no preexiste al proceso, si no que se forma dentro del mismo (Al
menos luego de cumplida la intimación de pago, requisito previo en el Derecho uruguayo) cfr.
TEITELBAUM, J. Adopción de procesos monitorios para obtener otros títulos ejecutivos. Ponencia al XIII
Congreso Nacional Argentino de Derecho Procesal y IV Encuentro Panamericano (Mar del Plata, Octubre de
1985).
370
En el monitorio documental, como lo sería el juicio ejecutivo en Uruguay, mediante la presentación del
título, el juez verifica el (o los) documentos; más compleja es la situación en el no documental (en el que
algunos sostienen que se forma el título dentro del monitorio), pero es preferible verificar, igualmente, la
exigencia de ciertos supuestos que permiten al tribunal, mediante una cognitio sumaria, dictar su sentencia y luego
citar de excepciones.
212
etc.) y acoge la demanda mediante una sentencia (cuya naturaleza no interesa dilucidar
aquí)371.
371
Así en Derecho uruguayo se discute si la sentencia inicial es definitiva o interlocutoria. Lo esencial es que,
en todo caso, el actor podrá impugnar la resolución judicial mediante los recursos (especialmente el de apelación)
mientras que para el demandado la única forma de impugnación. es a través de las excepciones. Pongamos el
ejemplo de la norma que rige el juicio ejecutivo en Uruguay y que dispone: Ley número 13.355 artículo 53;
“Cuando se pida la ejecución en virtud de alguno de los títulos que la aparejan,, el juez decretará
inmediatamente el embargo y mandará llevar adelante la ejecución hasta hacerse efectiva. la cantidad
reclamada, los intereses, costas y costos. Si no considerase bastante el documento declarará que no hay lugar a
la ejecución. Una y otra cosa sin noticia del deudor. En el mismo auto que decrete el embargo citará de excepciones
al ejecutado. Si se opusieren excepciones se procederá de conformidad con lo dispuesto por los artículos 889.
y Ss. C.P.C.” (Es decir traslado al ejecutante, apertura a prueba, si corresponde y sentencia apelable). En las
estadísticas obtenidas en algunos años los casos en que no se opusieron excepciones alcanzaron al 80%.
372
Es elemental que se parte de la base de que el tribunal cumple su función y que es el propio juez —no el
Secretario— que provee esta demanda que conduce a una sentencia inmediata. Y que, naturalmente quien
verifique los presupuestos. Entre otros el de la debida citación y emplaza miento del demandado. Lo que, por otra
parte, es lo que debe hacer en todos los casos. Al efecto establece el nuevo régimen mexicano del C.P.C.D.F.:
Art. 47: “El juez examinará de oficio la legitimación procesal de las partes Artículo 271, “Para hacer la
declaración de rebeldía, el juez examinará escrupulosamente y bajo su más estricta responsabilidad si las
citaciones y notificaciones precedentes están hechas al demandado en la forma legal... Si eljuez encontrare
que el emplazamiento no se hizo correcta mente mandará reponerlo. . .”.
213
Es decir que se diseña un tipo de proceso sumamente abreviado, sin desconocer las
esenciales garantías de la defensa en juicio.
En el caso del proceso monitorio, la celeridad se logra dejando al deudor la iniciativa del
contradictorio. Dicho de otro modo, cuando se produce una inversión en el principio del
contradictorio; como resultante de la oposición del requerido ante la petición del acreedor,
cuando le transcurre, al deudor el término dentro del cual debe cumplir con el pago y en lugar
de ello presenta oposición con lo cual, provoca el contradictorio373.
Buscando una mejor compresión y análisis de las características que hacen a la esencia del
Proceso Monitorio., brevemente discurramos sobre el llamado “Principio de
Contradicción”, aludido a veces como principio de bilateralidad, el que se expresa en la
formula auditur et altera parts (óigase a la otra parte), el que tiene una raíz
constitucional, pues trata del derecho de defensa374. En el caso del demandado supone una
razonable y suficiente oportunidad de ser oído y, en su caso, de producir las pruebas que le
convengan375. Pero el único que puede valorar la necesidad de tal oportunidad es el mismo
demandado. Nada mejor que dejarle la iniciativa del contradictorio.
Por lo tanto la base del proceso monitorio debe ser complementada con otros datos
concretos de la realidad de los tribunales; pues muchos son los procesos de conocimiento
en los que no se produce la contestación de la demanda o los hechos y el derecho no son
controvertidos. Por lo que también ocurre que se producen reconocimientos fictos, por
373
CALAMANDREI, P., El procedimiento monitorio, trad. por SENTIS MELENDO, S., op.cip. pp.66 y ss.
374
MORELLO/PASSI/LANZA/SOSA BERIZONCE, código procesal civil y comercial de la nación. anotado,
concordado, comentado, ed. Abeledo - Perrot primera edición t. I, Buenos aires,1983, p 397.
375
DEVIS ECHANDIA, H., Teoría general de la prueba judicial t I 2º Edición, Ed. Víctor P. de Zabala,
Buenos Aires 1972, P. 35.
214
ejemplo, como la consecuencia del silencio del demandado, en donde se agrega la insatisfacción
de otras cargas procesales, como la de ofrecer pruebas.
La mayoría de las sentencias dictadas en los llamados procesos sumarios, que por su grado
de conocimiento limitado y restricciones en orden al litigio y las pruebas suponen, como
contrapartida, la posibilidad de un proceso de conocimiento amplio posterior, que pasan a ser
inamovibles, como si hubiesen tenido ab initio la autoridad de la cosa juzgada material, por
no utilizar en el debido tiempo esa vía de revisión.
Así mismo en los procesos ejecutivos que se le reconoce cierto grado de “conocimiento”
que por tal motivo son igualmente “sumarios”, la deducción de las excepciones constituye un
acontecimiento que solo se verifica en contadas ocasiones; resultando difícil que las opuestas
sean admisibles o procedentes. Por tal razón el desplazamiento de la iniciativa del
contradictorio representa una considerable economía de trámites, pues de acuerdo a la
experiencia es probable que el demandado no se defienda, lo que trae consigo un alivio de
tareas en el órgano jurisdiccional.
Por ello el Proceso Monitorio Sirve preferentemente para lograr del modo más acelerado
posible un titulo para la ejecución forzada de una prestación cierta y exigible de dinero;
pero esa preferencia no implica que su técnica no pueda ser usada para cualquier otro fin,
como el cumplimiento de prestaciones de dar, hacer, no hacer, para la mera declaración de
certeza de una declaración o para la constitución de una nueva. Aunque es indudable que el
Proceso Monitorio. Sólo tiene utilidad en los casos en que no hay oposición del requerido.
215
En ese orden de ideas y tomando en cuenta el contexto internacional, donde a medida que
comienzan nuevas épocas, los sistemas jurídicos procesales van adecuándose a la exigencia
de los ciudadanos de una justicia pronta y cumplida frente al ímpetu con que se desarrolla
el tráfico civil, mercantil, corporativo y financiero, es como en El Salvador a final de la década
de los ochenta y principio de los noventa, recién finalizado el período oscuro de la Guerra
Civil, cuando a iniciativa de diferentes sectores de la sociedad vinculada directa o
indirectamente con el sistema jurídico nacional, la Dirección de Apoyo Técnico-Jurídico del
Ministerio de Justicia comienza a hacer las gestiones a fin de nombrar una Comisión Especial
para redactar un nuevo Código Procesal Civil y Mercantil; sin embargo, dicha comisión es
creada hasta noviembre del año dos mil.
Es así que a partir de esa fecha, es cuando comienza la carrera por dotar al país de
instrumentos procesales eficaces y eficientes, que tomando como modelo los sistemas
procesales adversativo-dispositivo y orales, logre actualizar a los nuevos tiempos los
mecanismos de solución de controversias en los campos privado y mercantil de la República.
376
Esto a través de la aprobación de un Nuevo Código Procesal Civil y Mercantil; en vista que los
instrumentos jurídicos hasta la fecha vigente resultan anticuados y engorrosos; pues el actual código data su
aprobación el 31 de diciembre de 1881, mediante un Decreto Ejecutivo sin número, publicado en el Diario
Oficial numero 1, Tomo 12 publicado el 1 de enero 1882, cuyas únicas reformas se realizaron mediante
Decreto Legislativo numero 914, el 11 de julio del año 2002, publicadas en el Diario Oficial numero 153,
Tomo 356, el 21 de agosto del mismo año de su aprobación, sin embargo, a lo largo de la Historia Nacional se
han dado múltiples esfuerzos por parte de juristas y abogados, con el fin de dotar al país de un sistema judicial
que simplifique y agilice las controversias de carácter jurídico, en especial, aquellas que por su naturaleza y
origen económico necesitan mayor celeridad para ser resueltas a través de una sentencia firme, así tomó como
modelo para la elaboración del recién aprobado Código Procesal Civil y Mercantil de El Salvador instrumentos
jurídicos internacionales tales como la Ley de Enjuiciamiento Civil y el Código Procesal Civil Modelo para
Ibero América.
216
En Enero de dos mil uno, comienza a prepararse el Anteproyecto de Código Procesal Civil y
Mercantil, y para el año dos mil tres, ya la Comisión había logrado avances en la
Redacción del Anteproyecto para el Nuevo Código377; dicha comisión tomando en cuanta
diferentes textos legales, como el Código Modelo para Ibero América, articulan un
Anteproyecto dentro del cual de manera novedosa para la legislación nacional introducen el
Proceso Monitorio, como repuesta para la solución de controversias por deudas de dinero
que no excedan los veinte mil colones, así como para aquellas obligaciones de hacer, no hacer
o dar cosa determinada que surjan entre los ciudadanos. Ubicando el mismo dentro de los
procesos de carácter especial (Libro III) y bajo un apartado propio (Título IV) a partir del
artículo 489.
En lo que se refiere a los proceso monitorios, se trata de los instrumentos más ágiles y
directos diseñados en el que fuera el Anteproyecto para lograr la protección judicial de los
derechos de crédito, pero no sólo de los que supongan una suma de dinero liquida o
liquidable, sino también de los créditos en especie, de los que consisten en un hacer, no
hacer, o dar cosa determinada, aunque se trata de procesos que sólo se pueden utilizar
si el valor de lo reclamado no excede ciertas cantidades. La idea inspiradora es la misma:
existiendo una base documental en la que de forma bilateral, o incluso unilateral en algunos
casos, conste la existencia de una deuda a favor de una persona, se faculta a ésta para que se
dirija al juez y pida el cumplimiento de la deuda. Y si el deudor no cumple ni se opone,
entonces se entra directamente en el procedimiento de apremio, si es una deuda dineraria, o en
las normas de ejecuciones específicas, si es una obligación de hacer, no hacer o dar cosa
determinada.
377
El actual código de procedimientos civiles, se encuentra acorde a su origen centenario, pues se encuentra
modelado sobre la base de un proceso fundamentalmente escrito, desconcentrado, discontinuo y mediatizado, en
el que la figura del juez se caracteriza por ser pasiva, un juez relativamente ausente del proceso y cuya voz se
hace sentir particularmente solo al momento de dictar la sentencia, esta forma de respuesta jurisdiccional se ha
traducido en procesos con una demora en su tramitación ha sido muchas veces hasta de 8 o 10 años,
incluyendo la tramitación de los recursos que hayan sido interpuestos, esto se considera un brutal
distanciamiento del juzgador con las partes y el material probatorio, delegándose en los hechos la
recepción de la prueba en empleados judiciales ni siquiera letrados; en que la aplicación sin matices del
principio dispositivo ha permitido muchas veces el triunfo de la mala fe procesal y la utilización del proceso
para fines desviados; un sistema semirrígido en la apreciación de las pruebas y cerrado a la consideración de
los modernos medios probatorios (pues se rige por la prueba tasada), en fin, un proceso que por su tardía
respuesta aumenta los costos de la litigación y hace inaccesible el sistemajurisdiccional a la mayoría de los
ciudadanos.
217
La auténtica novedad del Código Procesal Civil y Mercantil378 (en adelante CPCM) no
reside en la instauración de un proceso monitorio para exigir deudas dinerarias, proceso
muy común ya en los ordenamientos que siguen el derecho continental, sino en la instauración
de un monitorio para lograr el rápido cumplimiento de las obligaciones de hacer, no hacer o dar
cosa determinada. Se ha pensado en los casos muy cotidianos en los que se trata de pequeñas
reparaciones de electrodomésticos, automóviles, teléfonos celulares o casos similares, y en los
que lo que interesa al solicitante no es que le paguen una cantidad de dinero sino que le
cambien el electrodoméstico, que se lo reparen, que le den otro nuevo, etc. Se cubre con este
proceso una amplia franja de reclamaciones y se intenta con él que sean resueltas de la manera
más satisfactoria para el reclamante.
El Proceso Monitorio por Deudas de Dinero. Este se encuentra regulado, tal como ya lo
dijimos, dentro del Título Cuarto (Procesos Monitorios) del Libro Tercero (Procesos
Especiales) a partir del artículo 489 del Código Procesal Civil y Mercantil de la República de
El Salvador.
Artículo 489 C. P. C. M.: “Puede plantear solicitud monitoria quien pretenda de otro el pago
de una deuda de dinero, líquida, vencida y exigible, de cantidad determinada que no
exceda de veinticinco mil colones o su equivalente en dólares de Los Estados Unidos
cualquiera que sea su forma y clase, o el soporte en que se encuentre, o que el acreedor justifique
un principio de prueba suficiente”.
“En todo caso, el documento tendrá que ser de los que sirvan para acreditar relaciones
entre acreedor y deudor, y aún cuando hubieren sido creados unilateralmente por el acreedor
378
El Código Procesal Civil y Mercantil, publicado en el Diario Oficial N° 224, Tomo N° 381 el 27 de
noviembre del 2008 no pretende constituirse en la única solución de los problemas que experimenta la
justicia civil salvadoreña, tal como ha quedado demostrado en otras reformas que se han implementado en El
Salvador, en otras materias, pues se requiere además el diseño y construcción en paralelo de una estructura
orgánica que de soporte a las nuevas técnicas procedimentales que se proponen básicamente centradas en la
oralidad y en la inmediación, pues si no se hace en esa forma, la nueva justicia estará destinada al fracaso.
218
deberá aparecer firmado por el deudor o con constancia de que la firma fue puesta por
orden suya, o incorporar cualquier otro signo, mecánico electrónico”379.
Este artículo establece de manera general los requisitos que deben cumplirse a fin de poder
iniciar el proceso monitorio. Examinando el primer inciso, podemos extraer del mismo los
siguientes aspectos:
Para que exista el proceso monitorio por deudas de dinero, el interesado (acreedor) debe
fundamentar su solicitud sobre la base de una deuda de dinero, la cual debe cumplir con
las siguientes características:
Ser una deuda líquida: por ésta debemos entender, aquella cuyo cumplimiento exige
la entrega, por parte del deudor, de una determinada cantidad de dinero que no exceda de
veinticinco mil colones o su equivalente en dólares de Los estados Unidos de América382. Por
379
Código Procesal Civil y Mercantil de la República de El Salvador. Publicado en el D.O., N° 224, Tomo
381, del 27 de noviembre de 2008.
380
“Como tiene establecido la doctrina científica, el tribunal debe examinar lo que cabe en llamar “la
tipicidad” y en su caso la suficiencia del documento, es decir verificar que el documento o documentos que se
aportan sean encuadrados en alguna de las categorías...Si se trata de alguno de los documentos previstos, procede sin
mas, la admisión de la petición, pues lo que hay que controlar es la regularidad formal, ya que se establece
aquí una presunción “iuris et de iure” de suficiencia de esos documentos” AP Toledo, Sección 2.ª, 2-12-
2005, SP/AUTRJ/81308, citada en Jurisprudencia al detalle, el proceso monitorio, Revista SepinNET, junio
2006- N° 64-LEC, Madrid, 2006, p. 32. En igual sentido AAP de Cáceres de 23 de julio de 2004, f.j. 4° (AC
2004/1021) citada por PICO I JUNOY, J./DOMENECH, F. A., La tutela judicial del crédito, estudio practico de
los procesos monitorio y cambiario, ed. JMBosch, Barcelona, 2005, p. 65.
381
ORTIZ NAVACERRADA, S., Los proceso especiales, en Estudios de derecho judicial N° 30-2000,
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, Madrid, 2000, p. 142.
382
conforme al decreto 201 del 30 de noviembre del 2000, publicado en el D.O. 241, Tomo 349 el 22 de
diciembre del 2000 , se creó la Ley de Integración Monetaria permitiendo con ello que el dólar de los Estados
219
“moneda” vale citar la definición que nos brinda Cabanellas quien expresa que: “en sentido
amplio, cualquier signo representativo del valor de las cosas, que permite cumplir las
obligaciones, efectuar los cambios o indemnizar los daños y perjuicios”383. A la vez, expresa
que “de curso legal”, el autor en mención nos dice:”Se dice de la moneda que, por ser medio de
pago en las transacciones, es de aceptación obligatoria por precepto de Ley”384. Una vez
aclarado qué debemos entender por “moneda de curso legal”, debemos señalar la relación que
guarda éste apartado con respecto al Código Civil.
Como se dijo en el párrafo anterior, es íntima la relación que mantiene este artículo con
respecto a los Arts. 1,439 a 1,442, del Código Civil385, en adelante C.C., los cuales regulan
“del pago en efectivo en general”. Así el inciso tercero del artículo 1,440 establece que: “si la
obligación fuese de dinero, el deudor podrá hacer el pago en moneda de curso legal, en la
relación establecida por la Ley. Este derecho es irrenunciable por el deudor”. El tenor de este
inciso es claro y explícito respecto de la obligación que adquiere todo deudor frente al
acreedor que le exige un pago determinado. Como se puede observar lo señalado en los
artículos en mención de nuestro Código Civil otorgan un respaldo jurídico a lo establecido en
el Art. 491 del Código Procesal Civil y Mercantil.
Ser una deuda vencida: por tal debemos entender aquella obligación que por cualquier
circunstancia no haya sido cumplida por el deudor386. Respecto al vencimiento de una
Unidos de América, circulara en forma libre, fijando su valor en 8.75 de colon por dólar, sin embargo en la
actualidad, el colon desapareció por completo y se utiliza dicha moneda como instrumento de cambio, y aun
cuando la Constitución de La República de El Salvador, en su art. 111, establezca que el poder de emisión de
especies monetarias corresponde exclusivamente al Estado, y que podrá ejercerlo directamente o por medio de un
instituto emisor de carácter público, tal como lo hacia el Banco Central de Reserva, se vuelve difícil que se
puedan emitir colones.
383
Cabanellas de Torres, Guillermo. Diccionario Jurídico Elemental. Editorial Heliasta. XIII Edición. 1998.
Pág. 258.
384
Ídem, Pág. 105.
385
Decreto ejecutivo emanado del General de División y Senador, encargado de La presidencia de La
República, Gerardo Barrios; de fecha 10 de abril de 1860, publicado en La gaceta Oficial Nº 85 Tomo 8 del 14
de abril de 1860
386
“De una deuda vencida; que es aquella cuyo plazo de pago ha transcurrido, por lo que quedan excluidas
las deudas de futuro, o las que venzan después de la interposición de la petición inicial”. AP Cádiz, Sección
7.ª, 14- 4-2003. SP/AUTRJ/75844, citado en Jurisprudencia al detalle, el proceso monitorio, Revista SepinNET,
junio 2006- Nº 64-LEC, Madrid, 2006, p. 15.
220
deuda podemos, a manera de ejemplo, citar lo que señala el C. C., en el Título XII del
Libro Cuarto387, a partir del Art. 1,416, que regula lo relativo al “Efecto de los Contratos y
de las Obligaciones”. De manera general, los artículos en mención establecen puntos
relevantes relacionados al sentido de cuándo estaremos ante el vencimiento de una
obligación, especialmente lo que prescribe el Art. 1.422 numeral primero: “el deudor está en
mora cuando no ha cumplido la obligación dentro del término estipulado”. Es indudable la
vinculación que deriva lo que el legislador estableció en el numeral citado con lo que señala
en el Código Procesal Civil y Mercantil.
Sintetizando la idea de cuándo estaremos ante una deuda vencida podemos decir que: toda
obligación se vence a partir del incumplimiento de la misma, cualquiera que sea el negocio
jurídico que haya dado nacimiento a la misma. En este sentido, el acreedor que pretende hacer
uso del proceso monitorio debe probar de manera clara que, caducado el término de
cumplimiento de la obligación, el deudor no ha cumplido con la misma.
Ser una deuda exigible388: una deuda es exigible, sólo si cumple con lo prescrito por la
Ley, es decir que la naturaleza de la obligación tenga una “causa real y lícita”; para aclarar
estos términos nuevamente se hace necesario avocarse al C. C., el cual establece en el Art.
1,338 que: “no puede haber obligación sin una causa real y lícita”. Por “causa” el inciso
segundo de dicho artículo señala: “se entiende por causa el motivo inmediato que induce a
contraer la obligación, y por causa ilícita la prohibida por la Ley o contraria a las buenas
costumbres o al orden público”.
387
Código Civil de La República de El Salvador, ya citado.
388
La deuda exigible debe entenderse por tal la que no depende de contraprestación o cumplimiento de
termino o condición alguna, tal como se estableció en la AP Cádiz, Sección 7.ª, 14-4-2003. SP/AUTRJ/75844, citado
en Jurisprudencia al detalle, el proceso monitorio, Revista SepinNET, junio 2006- Nº 64-LEC, Madrid, 2006, p.
15; cfr. AAP Tenerife, 1.ª, 2-10-06, citada por GARBERÍ LOBREGAT, J. El proceso monitorio en la Ley de
Enjuiciamiento Civil, ed. Bosch, Barcelona, p. 44.
221
Respecto a la calidad de “real” que debe tener la causa de la obligación, basta citar lo que
dispone el Art. 1332 incisos tercero y cuarto del C. C., que establecen que todo hecho, para
ser valorado por el derecho, debe ser“ física y moralmente posible”.
En cuanto a la “ licitud “ de una obligación, los artículos 1333, 1334, 1335, 1336 y 1337,
todos del C. C., de manera abundante nos aclaran qué debemos entender por objeto ilícito
en la enajenación; y por efecto extensivo, en cualquier obligación.
La deuda que se impute de la cual se exige su pago debe estar acreditada mediante
documento no ejecutivo390, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte en que se
encuentre, parece que con esto el legislador pretenden que tengan acceso al proceso
monitorio cualquier documento que haya sido usualmente empleado en las transacciones
comerciales, por informales o faltos de autenticidad y fehaciencia que resulten los mismos,
asegurando con ello que todos los títulos crediticios que no tengan acceso directo al proceso
de ejecución, merezcan procesalmente hablando, un tratamiento más o menos equiparable a
estos últimos391. Al respecto la última parte del artículo 489 C. P. C. M.; resulta bastante
amplia, en el sentido del documento base de la acción monitoria. Pues debemos entender
aquel, que por su naturaleza, carece de plena fe para servir como medio probatorio, pero que
389
GARBERÍ LOBREGAT, J. El proceso monitorio en la Ley... op. cit., p. 46.
390
Ibídem p. 38
391
Ibidem
222
sin embargo aun cuando hayan sido creados por el acreedor, por lo menos deberá aparecer
firmado por el deudor; la novedad que encontramos es que dicha firma también puede
aparecer puesta por otra persona, pero incorporada al documento por orden del deudor, o bien
que aparezca incorporado cualquier otro signo ya sea mecánico electrónico.
Para mayor claridad del concepto remitimos al lector a las siguientes disposiciones, los
Arts. 331 a 338 del CPCM. El inciso en mención nos revela algo novedoso dentro de la legislación
salvadoreña; pues, ante la propuesta que hace el C.P.C.M., era impensable entablar acción
alguna amparado en un documento “cualquiera” que no tuviera el respaldo de la firma
y sello de un funcionario público o Notario. Si bien en el sistema procesal actual admite la
posibilidad de introducir en el proceso algún documento privado; éste no basta para el inicio
de alguna acción procesal; como ocurre en el proceso monitorio.
De lo antes dicho se desprende una de las ventajas que ofrece el proceso “monitorio“ al
interesado: la facilidad de poder demostrar la existencia de una obligación aún a través de
aquellos documentos que tradicionalmente no han sido admitidos, tales como: telefax,
facturas, certificaciones, telegramas o cualquier otro tipo de documento siempre y cuando
sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas en relaciones que
aparezcan entre acreedor y deudor392, requisito que establece el inciso segundo del
art.489 C.P.C.M. “ aparecer firmados por el deudor o incorporar cualquier otro signo;
mecánico o electrónico, que provenga de él “.
Competencia: Conforme al Art. 490 C.P.C.M. “Para conocer de la solicitud monitoria tendrá
competencia exclusiva el Juez de Primera Instancia de Menor Cuantía del domicilio del
demandado.
392
MENDEZ TOMAS, R. M., El proceso monitorio, ed. Bosch, Barcelona, 2006, p.13.
223
Lo que el artículo señala es el funcionario o tribunal que ha sido delegado por la ley, a fin
de conocer de la solicitud monitoria y para resolver todo lo pertinente en relación a la
misma; a este tribunal corresponderá también la competencia funcional para resolver ya
sea los incidentes que se susciten a lo largo del trámite; facultado para elevar a efecto
las providencias y autos que dictare, y para la ejecución de la sentencia, convenios y
transacciones que aprobare.
Pero lo realmente importante en este apartado es que se hace mención nominal y expresa
que el juez de menor cuantía es objetiva y exclusivamente competente para conocer del
Proceso Monitorio393, lo que implica de manera indefectible que no resulten de paliación en
este ámbito las normas de reparto de la competencia objetiva en atención a la cuantía de
la pretensión que regula el art. 37 CPCM. Por supuesto que además el juez está obligado a
examinar394 de oficio su propia competencia, art. 40 C.P.C.M.
393
GARBERÍ LLOBREGAT, J., el proceso monitorio en la..., op. cit. P. 58.
394
MENDEZ TOMAS, R. M., el proceso monitorio, op. cit., p. 15.
224
Postulación. La regla a seguir de acuerdo a los arts. 67 al 75, es que en todos los procesos
civiles y mercantiles será necesaria la intervención de Procurador, el cual debe ser abogado
de la república, y en el caso de que la procuración hubiera que darse a personas de
escasos recursos económicos, podrá tener representación por medio de la Procuraduría
General de la República395.
El proceso no es un mecanismo tan económico ni tan fácil que pueda ser utilizado
indiscriminadamente, así como tampoco puede el órgano jurisdiccional estar y funcionar al
resguardo de instituciones jurídicas más o menos fundadas de los ciudadanos, por necesidad
inexpertos en Derecho.
Si todo ciudadano, por el mero hecho de tener personalidad y capacidad, pudiera dirigirse
al Juez en busca de la protección de lo que afirma son sus derechos, sucedería que la
administración de justicia se volvería un consultorio jurídico sin eficacia practica alguna, lo
que provocaría una saturación de su actividad, dejando de lado no pocos derechos en ruina y
desprotegidos por la ignorancia de su existencia, provocándole al Estado una enorme perdida.
395
CATENA/DOMINGUEZ/SENDRA Introducción al derecho procesal, op. cit., p. 197.
396
Ibídem p. 199
225
Identidad del acreedor y del deudor: La inclusión de este dato, a la luz de lo dispuesto en el
art. 493 C.P.C.M., en donde se establece que la única modalidad de notificación del
requerimiento judicial de pago se hará al deudor en forma personal, y de acuerdo a lo
contenido en el art. 162 C.P.C.M., deberá entregársele al mismo la resolución correspondiente
en su propio domicilio, revelándose esto como un presupuesto crucial y determinante de la
admisibilidad de la inicial petición monitoria.
397
“para el computo de la referida cantidad habrá de tenerse en cuenta los intereses vencidos a la fecha de
presentación de la solicitud monitoria” SEOANE SPIEGELBERG, J. L., colaboración en la obra Ley de
Enjuiciamiento Civil, Ley 1/2000 vol. III, Sepín 2000. Citado por MENDEZ TOMAS, R.M., El proceso
monitorio, op. Cit., p. 13, en igual sentido GARCIA LOPEZ, J., Reclamación de impagos a través del proceso
monitorio, guíajurídico-practica para asistir a los profesionales y empresarios, ed. Atelier, Barcelona, 2006, p.
28.
398
En España se habla de un "formulario debidamente cumplimentado"; este elemento constituye una de las
más visibles facilidades que ofrece el proceso monitorio para el interesado que desea hacer uso de él a fin de
obtener el pago de una deuda. Este formulario no es otra cosa que un escrito previamente elaborado en forma
de demanda que el interesado sólo debe rellenar con los datos específicos de su nombre, el nombre del
deudor, la cuantía exacta que se reclama, y los documentos que se ofrecen como prueba. Debe advertirse
que dicho formulario sólo tendrá validez si la Ley previamente lo establece como medio para dar inicio al
proceso monitorio; es decir, debe cumplir con los requisitos que previamente señala la misma, de lo contrario
carecerá de valor, debiendo la parte responsable, interponer su solicitud monitora mediante escrito particular
siguiendo cumpliendo las reglas que la Ley exige para toda demanda.
399
CABANELLAS DE TORRES, G., Diccionario jurídico elemental, ed. Heliasta s.r.l., 14º edición, Buenos
Aires, Argentina, 2000.
226
Domicilio del acreedor y deudor, o el lugar en el que residieran o pudiesen ser hallados,
por medio de este requisito se determina el Juzgado competente para conocer del proceso
monitorio que se solicita iniciar. Vale decir que si el domicilio o lugar donde puede ser
requerido el deudor no ha sido especificado de manera precisa por el acreedor, haría inútil
todo el proceso.
El origen y cuantía de la deuda: Debe expresarse en forma clara, el conjunto de hechos que
dan nacimiento a la deuda o supuestos fácticos que dan lugar al nacimiento del crédito que
se pide, lo que en algunas ocasiones puede dar lugar a problemas de elección de la causa de
pedir de la acción con mayor probabilidad de obtener, previa oposición, sentencias
denegatorias de la pretensión del acreedor, con fuerza de cosa juzgada400. Asimismo debe
aparecer acompañada con el o los documentos respectivos en los que conste la deuda, que
servirán para determinar en un primer momento la existencia de la deuda y la condición
exigida por el Art. 489 inciso primero: ser una deuda dineraria, vencida y exigible.
400
ESCRIBANO MORA, F. (coord.), El proceso civil, AA. VV., vol. VIII, ed. Tirant loblanch, Valencia,
2001, p. 6741; GARBERI LLOBREGAT, J., El proceso monitorio en la LEC, op. Cit., p. 67.
227
Merece señalarse que el Código Procesal Civil y Mercantil, busca al exigir la claridad y
precisión de la cuantía la necesaria coincidencia entre la suma reclamada (aquella que consta
en la petición), y la suma que aparece en los documentos aportados en el proceso.
Documentos que acreditan la petición: Este elemento es una de las características más
novedosas y favorables que el mismo ofrece a los acreedores interesados, ya que permite
mayor flexibilidad respecto a los medios probatorios de los que puede valerse el interesado
para fundamentar su solicitud monitoria.
El artículo 489 inc.2º está íntimamente ligado al Art. 1569 del C. C.; el cual, en su inciso
primero señala que "incumbe probar las obligaciones o su extinción al que alega aquéllas o
éstas". Como podemos apreciar en este inciso la prueba de las obligaciones compete a
aquel que persigue hacer valer su derecho.
401
Uno de los medios por excelencia de que pueden valerse las partes para constatar los hechos
controvertidos es la prueba documental, que generalmente goza de un carácter pre constituido. Se trata de un
medio de prueba real, en oposición a las pruebas personales, porque se instrumentaliza en un objeto que puede ser
aportado al proceso físicamente, vid. RAMOS MENDEZ, F., Derecho procesal civil, ed. Bosch, Barcelona,
1980, p. 514.
228
Tal como hemos visto en los apartados anteriores, la Ley establece determinados requisitos
que deben cumplirse para poder acceder al proceso monitorio. Dichos requisitos serán
valorados por el Juez ante quien se haya presentado la inicial solicitud monitoria, quien dictara
un auto en donde conste la razón o razones determinantes del rechazo o inadmisión.
El control, tanto genérico como específico que el Tribunal realiza sobre la petición y
documentos aportados arroja un resultado desfavorable, automáticamente el Juez procederá
a dictar un auto donde conste la resolución a la que llego. El auto en mención será redactado
siguiendo las mismas fórmulas que se siguen para cuando se rechaza una demanda (Art. 278
C. P. C. M.); esto es porque la solicitud monitoria, por características generales, guarda una
indudable similitud con la demanda.
402
Ibídem.
229
apelación403 (Art. 506 a 517 C. P. C. M.). Sin embargo cabe preguntarnos, si no resultaría
más económico promover una nueva solicitud monitoria, por ejemplo en los casos que la
inadmisión es producto de la incompetencia del juez, o que el crédito no se haya vencido, o
porque el crédito supera el límite que establece la ley, o porque no está absolutamente
documentado.
Bajo cualquier circunstancia, dicho auto de inadmisión o rechazo, no produce los efectos
de cosa juzgada404, lo cual dejaría en libertad al acreedor para dirigirse o no a un proceso
declarativo posterior o inclusive instar nuevamente el monitorio una vez que se ha corregido el
defecto o insuficiencia apreciada.
Admisión de la solicitud y requerimiento de pago: El art. 493 C.P.C.M. establece que una vez
cumplidos los requisitos, el Juez admitirá la solicitud y ordenará requerir al deudor para
que en el plazo de veinte días pague, directamente al acreedor o en el Juzgado o bien que
comparezca formulando oposición, con la advertencia expresa de que, en otro caso, se
procederá a la ejecución.
Fase de requerimiento de pago: éste deberá efectuarse mediante providencia que contendrá los
datos y circunstancias exigibles (identidad del acreedor y deudor, cuantía y origen de la
deuda, etc.). El requerimiento se notificará por medio de providencia al deudor; dicha
providencia debe ir acompañada de copia de la petición interpuesta por el acreedor, los
documentos que aportó como prueba y el auto de admisión e la solicitud monitoria. El
requerimiento de pago deberá hacerse necesariamente al demandado personalmente, o por
medio de esquela en su casa de habitación.
403
GARBERI LLOBREGAT, J., El proceso monitorio... op. Cit., p. 73, en tal sentido se expresan diferentes
resoluciones AAP Baleares de 9 de julio del 2002, f.j. 3° (EDJ 2002/463 60; AAP de Barcelona del 15 de
abril de 2002, f.j. 2 (JUR 2002/165487); AAP de Cáceres de 14 de diciembre de 2001, f.j. 2° (JUR 2002/58027);
AAP de Madrid de 22 de mayo de 2002, f.j. 2° (JUR 2003/47125) citadas por PICO I JUNOY,
F./DOMENECH, F. A., La tutela judicial del crédito, op. Cit., pp. 91-92.
404
GARBERI LLOBREGAT, J., op. Cit. P.73.
230
El inciso dos de este artículo, obliga a realizar el requerimiento de pago "deberá hacerse
necesariamente al demandado personalmente", esto implica acudir al domicilio o
residencia propuesta por el acreedor en la solicitud que presentó; si no es encontrado el deudor
en la dirección propuesta, el requerimiento se hará "por medio de esquela de notificación en
su casa de habitación"; al decir esquela, nos referimos a la "cédula de notificación" la cual
se entiende como la "comunicación o conocimiento que da las providencias, autos o
sentencias a las partes en juicio, a las personas a quienes se refieran y a los posibles
perjudicados". Ante el riesgo de que el deudor no se entere, y de que aun así tenga que soportar
la ejecución forzosa, el requerimiento por edictos queda descartado405, respecto a este punto,
resulta necesario mencionar que el artículo 493 (C.P.C.M.), no contempla de manera
expresa la posibilidad de realizar el requerimiento del deudor por medio de edictos, o hacer
el requerimiento a través de vecinos u otros, ello garantiza que el deudor estará enterado y
que su silencio posterior es consciente y voluntario.
405
El articulo 493 en el inc. 2°, CPCM. establece que el requerimiento de pago, debe hacerse ineludiblemente en
forma personal al demandado o mediante esquela en su casa de habitación, esto es precisamente porque la
notificación tiene como principal efecto e informar al deudor de la existencia de un proceso que lo vincula,
reforzándose así la garantía del derecho de defensa que le corresponde con lo cual en este proceso especial con
lo cual queda descartado cualquier otro mecanismo de comunicación judicial como los establecidos en el capítulo
4° sección primera y sección segunda del CPCM., cfr. CORREA DELCASSO, J. P., El Proceso Monitorio, ed.
JMBosch, Barcelona, 1998, p71.
406
AAP de Guipúzcoa de 3 de diciembre de 2004, f.j. 2° (LA LEY 980, num. 6252, de 13 de mayo de 2005,
p. 15, de igual forma AAP de Salamanca de 10 de octubre de 2003, f.j. 3° (AC 2003/1963); AAP de Cádiz de 16
de octubre de 2002, f.j. único (JUR 2003/29287); SAP DE Asturias de 21 de octubre de 2002. F.j. 3° (JUR
2003/1765); AJPI de Zaragoza de 2 de julio de 2002, f.j. 3° (JUR 2002/204978) citados por PICO I JUNOY, J.
/DOMENECH, F. A., La tutela judicial del crédito, op. cit., pp. 100-101.
231
Si por el contrario, la solicitud inicial del proceso monitorio cumple con todos y cada uno
de los requisitos legalmente exigidos, entonces el juez de Primera Instancia de menor cuantía
dictara una providencia decretando su admisión a trámite, lanzando al deudor, el
correspondiente requerimiento de pago407, y las posibles conductas que puede tomar el deudor
una vez requerido, son: que Pague la Deuda, que permanezca en absoluta Inactividad o bien
que se oponga al requerimiento de pago.
Conforme lo dispone el art. 494 C.P.C.M.: “Si el requerido paga lo pondrá en conocimiento
del juez, quien dictará resolución poniendo fin al procedimiento y archivando las
actuaciones”. Esta disposición es clara y precisa respecto de la consecuencia de que el
deudor reconozca la existencia de la obligación y se apersone a cumplirla; sin embargo el
precepto contiene algunos problemas como: la determinación del tiempo que tiene el
deudor para efectuar el pago, por lo que debe atenderse al plazo que señala el artículo 493,
el cual es de veinte días contados a partir del siguiente día de realizada la notificación, tal como
lo dispone el art. 145 C.P.C.M., que establece el computo de los plazos.
El pago de la cantidad reclamada es respuesta del deudor al mandato de pago librado contra
él, esto presupones el reconocimiento de su deuda, ahora bien el efecto que produce el
pago es el archivo de las actuaciones; es importante destacar que el pago debe hacerse
directamente al acreedor o en el tribunal, pues así lo dispone el art. 493 C.P.C.M. Sobre este
aspecto es importante destacar que la legislación española solo contempla el pago en forma
extraprocesal, directamente al acreedor, esto es porque el legislador español no ha querido
convertir los juzgados en recaudadores de deudas civiles408.
407
GARBERI LLOBREGAT, J., op. cit., p.73.
408
LOPEZ SANCHEZ, J., El proceso monitorio, La Ley, Madrid, 2000, pp. 15 y 205, contrario a esta postura,
considerando que se puede depositar en consignación el pago del deudor, en los tribunales se expresan
ALLIAGA CASANOVA, A. C., El proceso monitorio ante las recientes e inminentes reformas legales y el
desafío de los avances tecnológicos, Revista del Poder Judicial, CGPJ, num. 71-2003, p. 131 y FREIRE
DIEGUEZ, M. L., Procedimientos afines a la jurisdicción voluntaria. El proceso monitorio. El incidente de
cuenta jurada, Estudios jurídicos, Secretarios judiciales, VII-200 1, CEJAJ, Madrid, p. 509.
232
Sin embargo y ante esta circunstancia debemos atender las reglas generales que señala
nuestro Código Civil; así: el pago puede hacerse directamente al acreedor (Arts. 1446 y
siguientes C.C.); o bien, si el acreedor y el deudor lo desean, el pago podrá efectuarse ya
sea mediante el ingreso de lo adeudado en la cuenta de depósitos del acreedor, o
consignándolo en una cuenta especial que para el caso designe el Juzgado (Art. 1468 y
siguientes C.C.).
Dicho lo anterior es menester clarificar el contenido del artículo en mención; así, el mismo
sostiene que requerido el deudor para efectuar el pago, y atendido y acreditado que sea su
cumplimiento, el Juez procederá al archivo de las actuaciones extendiendo una
certificación, firmada por él en conjunto con el Secretario del Juzgado, en dicha
certificación deberá reflejarse el monto de la deuda objeto del proceso monitorio; la fecha
y hora en que se materializó el acto; de existir algún incidente en el momento del pago,
deberá constar con la resolución respectiva de dicho incidente; finalmente el cierre del
proceso409.
Cabe señalar que si el pago de la deuda es parcial, el legislador no dijo nada al respecto en
el art. 494 CPCM, sin embargo, debemos entender que estamos frente a una pluspetición
del acreedor, por lo que aplicando la regla dispuesta en el inciso ultimo del art. 496 CPCM,
debe ordenarse el embargo y se seguirá la ejecución respecto de la cantidad debida.
409
ESCRIBANO MORA, F., el proceso civil, VV.AA., op.cit., P. 817.
233
Inactividad del Deudor: Las consecuencias de que el deudor una vez requerido, no paga ni se
pronuncia sobre el requerimiento en el plazo estipulado, basta decir que al darse alguna de
estas situaciones, la Ley expresamente resuelve la cuestión aplicando lo establecido en el
artículo 495 C. P. C. M., el que establece que: “Si el requerido no paga ni se opone en el plazo
concedido al efecto, el juez ordenará el embargo de los bienes en cantidad suficiente para
cubrir la cantidad, siguiéndose en adelante el proceso por los trámites previstos para la
ejecución de sentencias.”
Oposición del Deudor, conforme al art. 496 CPCM, la última posibilidad del deudor
constituye la oposición formal al requerimiento por estimar razonadamente indebida o
excesiva la cantidad reclamada, esto es motivo de la conclusión del proceso monitorio, pero
no por decisión judicial, sino “ope legis ”, por su transformación en un proceso abreviado,
esto es porque cierra la fase procedimental del monitorio, preparatoria de la ejecución, y
410
“En la misma resolución que se decreta el archivo, se ha de acordar la incoación, con testimonio del auto
despachando la ejecución, del correspondiente proceso de ejecución forzosa, y todo ello ha d operar de forma
oficiosa, por el propio Órgano Jurisdiccional...” AAP CADIZ SECC. 8º, DE 8 DE ENERO DE 2004
(2004/754). Así ha sido expresado por la jurisprudencia menor española en AAAP Cádiz, Secc. 8ª de 13 de enero de
2004, (2004/10704); Secc. 7ª de 14 de abril de 2003, (2003/2054); Soria, Secc. 1ª, de 4 de abril de 2002,
(2003/1706 y 34835 respectivamente) y de 27 de junio de 2003 (2004/55 140) citadas por GIMENO SENDRA,
V., Derecho procesal civil, Los procesos especiales, ed. Cólex, Madrid, 2005, p. 226.
234
abre la vía contenciosa ante el mismo juzgado que conoció de la petición, el que de esa
forma, extiende su competencia (“perpetuatio jurisdictionis).
No se trata simplemente de oponerse, sino más bien de dar razones por las que a su entender
no debe en todo o en parte la cantidad reclamada, pues la formulación de dicha oposición
está sometida a exigencias de tiempo y formase la que debe plasmarse en un escrito en donde
expresara de una forma sucinta, las razones que tiene para no hacerlo. No basta, pues, la
simple negación de la deuda o parte de ella, como ya dijimos, sino que exige una
motivación, aunque puede ser breve, pero siempre razonada, como para que, a juicio del
tribunal, sea suficiente para estimar que el señalado como deudor ha cumplido con el mandato
legal de alegación de la causa de su negativa, por lo tanto no debe ser interpretado por el
deudor como un escrito sin trascendencia, sino como un acto fundamental para la tutela de
sus derechos e intereses, por lo tanto debe ser un escrito como si se tratase de contestación a la
demanda, en donde debe acreditar la resistencia a la pretensión del acreedor411.
Una vez hecha la oposición, deberá dársele continuidad a la tramitación del proceso
conforme a las reglas que correspondan por razón de la cuantía, esto indica que deberán
seguirse las reglas del proceso abreviado y la sentencia que se dicte tendrá valor de cosa
juzgada.
A este fin el solicitante deberá presentar la demanda en los diez días siguientes. Si no
presentare la demanda en este plazo se pondrá fin al procedimiento, condenándole en
costas. Si la oposición se fundare en una pluspetición del acreedor, se ordenará el
embargo y se seguirá la ejecución respecto de la cantidad que se reconoce como debida.
411
ESCRIBANO MORA, F., El Proceso civil, VV. AA., vol. VIII, pp. 6768-6769. En el mismo sentido vid.
GIMENO SENDRA, V., Derecho procesal civil, los procesos especiales, op. cit., pp.228-229.
235
Una novedad introducida en el CPCM, además del Proceso Monitorio para exigir deudas de
dinero, es la incorporación de un Proceso Monitorio para lograr el rápido cumplimiento de
las obligaciones de hacer, no hacer o dar cosa determinada, y tal como se expresara en su
momento por la Comisión Redactora del actual Código, este tipo de monitorio fue pensado en
casos cotidianos como los de pequeñas reparaciones de electrodomésticos, automóviles,
teléfonos celulares o casos similares, pues de acuerdo al interés de la persona solicitante, lo
único que debe motivarle no es que le paguen una cantidad de dinero sino que el bien le sea
cambiado por otro o que se le efectúe la reparación correspondiente, buscándose que a
través de este proceso sencillo sean resueltas una amplia franja de reclamaciones, a efecto de
obtener una verdadera satisfacción del reclamante412.
Como lo disponen los arts. 497 al 500 CPCM, esta especie de monitorio será aplicable para
que sea exigido el cumplimiento de obligaciones de hacer, no hacer o dar cosa especifica,
lo cual indica, como ya lo dijimos, que se convierte en instrumento jurídico para hacer este
tipo de reclamos.
Los requisitos para invocar la vía monitoria, vienen a ser, en alguna medida, los mismos
que se mencionaron anteriormente para la reclamación de deudas dinerarias, es decir, por
ejemplo que la cantidad no debe exceder a los veinticinco mil colones o su equivalente en
dólares de los Estados Unidos de América, así como la exigencia de documentación de la
obligación que se reclama, así lo dispone el art. 497 CPCM, sin embargo, el art. 498 CPCM,
dispone que dentro del contenido de la pretensión, el reclamo de la obligación no permite la
posibilidad de sustituir la petición de cumplimiento por cantidad de dinero que constituya
equivalencia del reclamo, a menos que el solicitante, en pleno ejercicio de su derecho y en forma
expresa así lo exija, o bien plantear el peticionante la entrega de un bien, servicio o producto de
semejantes características y prestaciones a las originales.
412
Texto de la presentación del entonces Anteproyecto de Código Procesal Civil y mercantil de La República
de El salvador, hecho por la Comisión Redactora del mismo, Sección de Publicaciones, Corte Suprema de
Justicia de El Salvador, 2003.
236
Respecto de la competencia, el art. 499 CPCM, además del planteamiento del criterio del
Juzgado de menor cuantía del domicilio del demandado, el legislador, dispuso una variante,
que de no poder hacerse la petición en ese sentido, podría optarse a otro parámetro de
competencia, pero que en todo caso sea congruente con lo solicitado, para lo cual debe
remitirse a lo que sobre competencia territorial dispone el CPCM; sobre este punto debemos
remitirnos al art. 34 del mismo cuerpo legal, en el cual y con mucha más amplitud se establece
que cuando el reclamo deba hacerse a comerciantes o quienes ejerzan algún tipo de actividad
profesional, pueden ser demandados en donde desarrollen sus actividades o donde tuvieren
establecimientos a su cargo, ampliándose además al territorio del tribunal donde haya nacido o
surtido efectos la relación jurídica, o bien en el tribunal del domicilio de los gestores o el
del lugar en donde se desarrollen sus actividades.
Respecto a los documentos, la doctrina es clara al decir que, el proceso monitorio debe
basarse en un documento, aunque tal documento no tenga la calidad de título ejecutivo,
pues no puede iniciarse este proceso basándose exclusivamente en afirmaciones del acreedor, o en
declaraciones de testigos u opiniones de peritos, es por ello que tal proceso trae aparejada una
protección procesal, debido a que es un instrumento que se hace depender de la
presentación de un documento, y de esta manera se ampara el derecho crediticio que tiene el
acreedor frente a su deudor, debido a que existe una constancia documental de la
obligación, aún cuando se trate de un documento simple413.
413
HINOJOSA SEGOVIA, R., El proceso monitorio en la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, en Revista de
derecho procesal, nº 1-3, año 2001, pp. 318-319.
237
Las clases de documentos, que de acuerdo al art. 497 CPCM, sirven para promover este tipo
de proceso monitorio, son: Facturas, Certificaciones de relaciones entre las partes,
telegramas y telefax. Pero esta disposición deja abierta la posibilidad de presentar
cualquier otro documento que sin ser título ejecutivo, por carecer de ciertas características que
acrediten su autenticidad, sí gozan, sin embargo de una mínima fehaciencia, debido a que
documentan las relaciones entre acreedor deudor, lo cual quiere decir, que responden a
créditos y débitos usuales en el tráfico económico cotidiano; aun cuando éstos hayan sido
creados unilateralmente por el acreedor, esto último viene a favorecer al acreedor, ya que
evita situaciones en las que por la inexistencia de un título ejecutivo se abstiene de realizar una
reclamación dineraria.
En cuanto al procedimiento para las obligaciones de hacer, no hacer o dar serán aplicables
las normas previstas para el proceso monitorio por deudas de dinero, por lo que siguiendo
el mismo esquema, una vez que el juez ha hecho un examen sobre su competencia, para
conocer del asunto, puede darse un rechazo por las mismas razones que hemos mencionado en
el monitorio por deudas dinerarias414.
414
AAP de Guipúzcoa de 3 de diciembre de 2004, f.j. 2° (LA LEY 980, num. 6252, de 13 de mayo de 2005,
p. 15, de igual forma AAP de Salamanca de 10 de octubre de 2003, f.j. 3° (AC 2003/1963); AAP de Cádiz de 16
de octubre de 2002, f.j. único (JUR 2003/29287); SAP DE Asturias de 21 de octubre de 2002. F.j. 3° (JUR
2003/1765); AJPI de Zaragoza de 2 de julio de 2002, f.j. 3° (JUR 2002/204978) citados por PICO I JUNOY, J.
/DOMENECH, F. A., La tutela judicial del crédito, op. cit., pp. 100-101.
238
al requerimiento ni cumple con el mismo, el juez tendrá que adoptar las medidas pertinentes
para que se cumpla con la solicitud.
Si la obligación trata de dar cosa especifica o genérica, el juez también tendrá que adoptar
las medidas necesarias para lograr que se cumpla con la obligación reclamada, y para lograr
que se cumpla, dará un plazo máximo de veinte días, que serán computados a partir del día
siguiente que se constato la ausencia de oposición o su incumplimiento.
Según el Artículo Art. 1 de nuestra Constitución política, en su inciso segundo, regula que
el Estado tiene la obligación de asegurar a los habitantes de la República el bienestar
económico y la justicia social, lo cual viene a convertirse en un derecho que tiene el acreedor
frente a su deudor. Y según el Art. 500 en relación con el art. 489 CPCM, el acreedor tiene el
derecho de exigir el cumplimiento de una obligación de hacer, no hacer o dar cosa específica o
genérica cuando el valor del bien o servicio afectado no supere los veinticinco mil
colones415 y ese reclamo lo hará mediante uno de los mecanismos que el Estado debe
implementar en nuestro país para proteger los intereses económicos del acreedor, el cual
se denomina “proceso Monitorio".
Con la creación del Proceso Monitorio, como un instrumento jurídico para tutelar los
derechos crediticios de grandes y pequeños comerciantes; el Estado está cumpliendo con
una de sus funciones que tiene con los habitantes de la república, la cual es asegurar el bienestar
415
Atendiendo la autonomía de la voluntad el deudor puede adoptar cualquier postura que sea congruente con
su libertad, situación que el legislador prevé en los artículos 494 al 496 CPCM. La acreditación del pago es
una carga del deudor, y ante la falta de dicha acreditación debe despacharse ejecución.
239
económico y la justicia social, entendiendo esta última como aquella situación en que a cada
uno le es dado lo que le corresponde, es decir, por medio del proceso monitorio se crea un
título ejecutivo para exigir el cumplimiento de una obligación; es de esta manera como se le
está dando al acreedor lo que por ley le corresponde y de tal manera se brinda el bienestar
económico.
Enmarcando nuestra Constitución con el tema en estudio podemos mencionar el Art. 8 Cn. El
cual dice que” nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni a privarse de lo que
ella no prohíbe”. Podemos entender a la luz de esta disposición que nadie puede ser
obligado a hacer una determinada cosa, cuando la ley no la exige ni a abstenerse de realizar
algo que la ley no contempla como prohibido, entonces si el Código Procesal Civil y
Mercantil no prohíbe el cumplimiento de una obligación de hacer, no hacer o dar cosa
determinada por su equivalente en dinero, entonces se le está permitiendo al deudor, cumplir
con su obligación de la forma que prefiera o que le es más conveniente.
Las ventajas que podemos encontrarle a este tipo de proceso monitorio son:
Rapidez y celeridad: El objetivo principal del proceso monitorio radica en que al titular de
un derecho de crédito, pecuniario y exigible, de documentado y de una cuantía económica no
superior a los veinte mil colones o a su equivalente en dólares, pueda con la mayor rapidez
240
y economía ver satisfecho su crédito pues reduce los actos que elevan a la ejecución del deudor.
Representa menor costo económico, tanto para el acreedor como para el deudor: Esta ventaja
se materializa cuando el acreedor, acude al proceso monitorio, logra en primer término,
promover una reclamación judicial de su crédito, haciendo uso del auxilio que le pueda
proporcionar la Procuraduría General de La República, en caso de no poder pagar un
abogado y en cuanto al deudor moroso la idea es que, el atender éste el requerimiento
judicial de pago le será muy ventajoso para sus intereses; pues, le ahorrará el ser
demandado en un proceso declarativo en el que, silo reclamado asciende a más de la cantidad
señalada por la Ley, como competencia del proceso monitorio, tendrá el deudor que
comparecer con abogado o procurador; y donde quizás le podrían ser impuestas medidas
cautelares muy gravosas para su patrimonio.
Según establece el CPCM en el art. 489, el acreedor puede promover el proceso monitorio
mediante un documento que no necesariamente será un documento con fuerza ejecutiva,
sin importar cual sea su forma y clase. Continua diciendo dicho artículo, que tal documento
debe ser de los que habitualmente documenten las relaciones entre acreedor y deudor, es
decir, que no importa, la clase de documento que presente el solicitante para promover este
proceso, lo que sí requiere es que, el documento a presentar ampare la deuda existente
entre el peticionario y el deudor, aún cuando hubiere sido creado unilateralmente por el
416
GARBERI LLOBREGAT, J., El proceso monitorio en la LEC, op. cit., pp. 50-52.
241
acreedor, pero éste debe estar firmado por el deudor y en caso que no esté firmado deberá
tener incorporado cualquier signo, mecánico o electrónico.
El acreedor puede obtener el cobro de su crédito de una manera inmediata; sin necesidad de
tener que desarrollar un siempre engorroso proceso civil declarativo: por esta razón el
proceso monitorio representa muchos beneficios para el acreedor por ser un proceso rápido,
sencillo y eficaz. Se dice que es rápido porque no requiere de tramites largos para satisfacerla
la petición del acreedor; es sencillo porque el peticionario puede promover dicho proceso por
medio de un documento simple que no necesita tener la calidad de titulo ejecutivo, toda vez
que en él conste la deuda; por último, es eficaz, debido a que no se requiere la intervención,
firma ni sello de abogado director para poder acceder a este instrumento, por lo que se da
cumplimiento a muchas reclamaciones dinerarias.
242
CAPITULO V
PROCESO MONITORIO ESPAÑOL
PROBLEMAS SURGIDOS EN SU APLICACIÓN
Y SU RESPUESTA JURISPRUDENCIAL
Sumario: 5.1. Introducción; 5.2. Proceso monitorio en España; 5.3 Estructura el Proceso Monitorio y criterios de
competencia, 5.3.1. fase inicial o creación de un titulo judicial, 5.3.2. Competencia funcional, 5.3.3.
Competencia territorial, 5.3.4. Determinación de la competencia al momento de admitir la demanda, 5.3.5.
Determinación de la competencia después de admitida la demanda, 5.3.6. Establecimiento de la competencia
una vez realizado el requerimiento de pago, 5.3.7. Práctica judicial ante la incertidumbre del domicilio del
deudor, 5.3.8. Conflictos de competencia con los juzgados de lo Mercantil, 5.3.9. Otras cuestiones sobre la
competencia; 5.4. La notificación por edicto; 5.5 La Ley 3/2004 por la que se establecen medidas de lucha
contra la morosidad en las operaciones comerciales; 5.6. Fase declarativa ordinaria en el Proceso Monitorio:
Proceso incidental declarativo de cognición plena; 5.7. Improcedencia de la tasa judicial por el ejercicio de la
potestad jurisdiccional; 5.8. Legitimación procesal; 5.9. Postulación procesal; 5.10. Petición inicial del Proceso
Monitorio; 5.11. Admisión de la petición y requerimiento de pago; 5.12. Posturas que podría asumir el deudor,
5.12.1. Pago, 5.12.2. Oposición: requisitos del escrito de oposición, 5.12.3. Incomparecencia del deudor y
despacho de la ejecución; 5.13. Problemas del juicio verbal que deriva de un Proceso Monitorio; 5.14.
Presentación de la demanda cuando excede del límite del juicio verbal; 5.15. Auto de sobreseimiento; 5.16.
Cuestiones planteadas en relación al juicio ordinario que deriva de la oposición al Proceso Monitorio; 5.17.
La tasa judicial; 5.18. Pluralidad subjetiva, oposición por alguno o algunos de los litisconsortes; 5.19. Es
preciso presentar demanda ejecutiva para que se dicte el auto despachando ejecución del art. 816 LEC.
5.1. Introducción
.
243
jurídica, contra una o más personas, es el juez quien dará la solución, mediante el
agotamiento de un procedimiento análogo en base a la estructura normativa y la casuística
que correspondan.
.
244
En España es de señalar que las fuentes legales castellanas (del siglo XV al XVI) no
recogen el Proceso Monitorio italiano, y tampoco la literatura de la época; sino hasta
finales del siglo XVII y principios del XVIII.
Tomás y Valiente afirma, que si existió el Proceso Monitorio se trataba de una práctica
extralegal que aparece como una corruptela del juicio sumario ejecutivo417. Es hasta el año
1974 que comienzan a darse intentos doctrinales para que sea creado en España el
Proceso Monitorio a fin de dar agilidad a las pequeñas reclamaciones dinerarias.
Según los datos aportados por el Libro Blanco de la Justicia, elaborado por el Concejo
General del Poder Judicial, el 8 de septiembre de 1997418, en España, los casos en que
hay una rebeldía (así se denomina técnicamente a la no comparecencia del demandado en un
proceso) son muy frecuentes: representan el 38.6% del total de los juicios civiles, siendo la
mayor parte de estos juicios de cognición o verbales, en los que se reclama alguna cantidad
dineraria. La situación de ausencia del demandado es particularmente habitual en
algunos procesos concretos, como los juicios ejecutivos (que son siempre de reclamación de
cierta cantidad de dinero) en los que se alcanza la cifra del 70% de rebeldía419.
417
TOMAS Y VALIENTE, F., Estudio Histórico Jurídico del Proceso Monitorio, Revista de Derecho
Procesal, Vol. I, pp. 33 y sig, citado por MONTERO AROCA, J. y otros en “El Nuevo Proceso Civil” Ley
1/2000, 2ª edición, ed. Tirant Lo Blanch, Valencia, 2001, p. 993. Por tal razón que no se recogió en la codificación,
pues el concepto era mal interpretado, al grado tal que fue prohibido por el Marqués de Gerona y por la Ley
de Enjuiciamiento civil de 1855.
418
citado por el Ministerio de Justicia español en Revista de Derecho Alex (abril 2001) “El Proceso
Monitorio: una de las Principales Novedades que presenta La Ley de Enjuiciamiento Civil pp.1.
419
El retraso inicial medio, se mide según “El Libro Blanco de La Justicia”, mediante una fórmula que
consiste en dividir el numero de asuntos pendientes por el numero de resueltos y a la vez multiplicarlo por 12
meses; se trata, por lo tanto de un método que permite así medir la duración global de los procedimientos,
considerando la totalidad de los órganos judiciales (entiéndase tribunales) y la totalidad de los procesos, es decir el
tiempo que se tardaría en resolver todos los asuntos pendientes ante el juzgado.
.
245
Así mismo, y respecto de la tramitación de los juicios ejecutivos, una de las conclusiones
de los análisis sobre dilación en los procedimientos civiles ha sido la indebida duración de
los juicios ejecutivos de conformidad con la regulación de la Ley de Enjuiciamiento Civil
que estaba vigente antes del año 2000. Estableciéndose que las principales causas de la
dilación en estos procesos se debían, a la tardanza en las fases inicial y final, es decir en la fase
de requerimiento de pago, citación de remate y embargo y a la ejecución. Se tomo en
consideración por lo tanto que esas cuestiones no debían hacer perder de vista la utilidad del
juicio ejecutivo para el tráfico mercantil420 y la necesidad no sólo de mantenerlo, sino de
potenciarlo.
Se dijo que cabría incluso introducir un proceso tipo monitorio, válido para documentos en
los que constara la firma del deudor, con la posibilidad de que si no mediaba oposición
del deudor, pudiera seguirse adelante la ejecución.
420
Es justificable por el constante crecimiento del tráfico comercial y la necesidad de instrumentos eficientes
para la tutela del crédito.
421
Este informe impulso la incorporación del instituto del Procedimiento monitorio, en La LEC 1/2000, pues
lo consideró como una de las instituciones procesales existentes en algunos países comunitarios que debían
extenderse al resto de países europeos miembros de La Unión Europea, para evitar que las discrepancias
entre los ordenamientos jurídicos nacionales produjera quiebras en el mercado intracomunitario.
.
246
presentación de la demanda o de la solicitud por parte del acreedor ante el Tribunal u otra
autoridad competente, siempre que no haya habido impugnación de la deuda o cuestiones
de procedimiento”422.
Como podemos apreciar este procedimiento tiene como finalidad el amparo de los
acreedores, con el objeto de que encuentren una pronta satisfacción de sus créditos
dinerarios, líquidos y por supuesto que no superen la cantidad de €30,005.61 euros. Por tal
razón es que se establece un proceso especial el que se centra en la persona del deudor, el
desarrollo del procedimiento, de tal forma que si no comparece y acredita el pago concluye el
procedimiento, en tanto que si comparece oponiéndose al requerimiento de pago, el
procedimiento se transforma en un juicio declarativo, de acuerdo a lo que establece el art.
818.1º de la Ley de Enjuiciamiento Civil española423.
422
Libro Verde sobre el Proceso Monitorio Europeo y las medidas para simplificar y acelerar los litigios de
escasa cuantía, aprobado por La Comisión el 20 de Diciembre del 2002 (COM 2002), citado por GIMENO
SENDRA, V. Y MORENILLA ALLARD, P. en “Derecho Procesal Civil, Tomo II, Los Procesos Especiales, ed.
Colex, 1ª edición, 2005, p. 210.
423
El mencionado artículo reza de la siguiente manera “si el deudor presentare escrito de oposición dentro del
plazo, el asunto se resolverá definitivamente en el juicio que corresponda teniendo la sentencia que se
dicte fuerza de cosa juzgada.
.
247
Una vez iniciada la acción en un Proceso Monitorio, el juez llama a la parte demandada para
que se manifieste y en caso de no comparecencia ni oposición, la demanda seguirá
directamente a ejecución. En caso de que haya habido oposición, se inicia un juicio
declarativo.
424
PICO I JUNO, J. y DOMÉNECH, F. A., “La Tutela Judicial del Crédito... op. cit. p.23.
425
El desarrollo histórico del procedimiento civil permite explorar de forma precisa y diáfana la evolución
jurídica y su impacto en el desarrollo del proceso, de tal forma, que a través de él se pueden observar los
rezagos heredados de los diversos sistemas y la manera como los sujetos procesales se han ido acoplando, a tal
punto que las reformas y cambios son un poco complejos de asumir, situación que se evidencia en el desarrollo del
proceso, donde la norma exige un rol más dinámico de las partes para solucionar sus conflictos, buscando
formas mucho más ágiles para resolverlos.
.
248
De acuerdo con el artículo 812 de la LEC426, se podrá acudir al Proceso Monitorio en los
siguientes casos:
“Podrá acudir al Proceso Monitorio quien pretenda de otro el pago de deuda dineraria,
vencida y exigible, de cantidad determinada que no exceda de cinco millones de pesetas,
cuando la deuda de esa cantidad se acredite de alguna de las formas siguientes:
Mediante documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se
encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con
cualquier otra señal, física o electrónica, proveniente del deudor427.
Sin perjuicio de lo anterior y cuando se trate de deudas que reúnan los requisitos
establecidos en dicho apartado, podrá también acudirse al Proceso Monitorio, para el pago de
tales deudas, en los casos siguientes: Cuando, junto al documento en que conste la deuda,
se aporten documentos comerciales que acrediten una relación anterior duradera. Cuando
la deuda se acredite mediante certificaciones de impago de cantidades debidas en concepto
de gastos comunes de Comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.
426
MONTERO AROCA, J. Y CALDERÓN CUADRADO, M.P., Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000
Anotada y Concordada, Ed. Tirant Lo Blanch, Valencia, 2001, p.432.
427
Al respecto debo aclarar que estos documentos, deben ser apreciados por el juez respecto de su fuerza
probatoria, ya que no solo se trata de documentos que provengan del deudor, sino en los que conste de forma
fehaciente su existencia y cuyo contenido sea del conocimiento del deudor, así como también los documentos
procedentes del acreedor, elaborados unilateralmente por el mismo acreedor, en algunos casos y tratándose de
documentos electrónicos, debe aparecer un signo que compruebe que proviene del deudor.
.
249
428
CORREA DELCASSO, J. P., “El Proceso Monitorio en la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil “, La
Revista Xuridica Galega, número 26, primer trimestre año 2000. p. 278.
429
CORREA DELCASSO, JUAN PABLO, op. cit p. 279.
.
250
En los procesos civiles: pueden distinguirse distintas fases e instancias y, además, durante
la tramitación del proceso, pueden plantearse distintos incidentes. Por ello es necesario
saber que órganos jurisdiccionales van a conocer de esas instancias o incidentes que pueden
plantearse y a esto responden las “normas de competencia funcional”431.
Finalmente nos encontramos con que si aplicamos las normas de competencia objetiva,
tendríamos una pluralidad de normas del mismo tipo que podrían conocer de un asunto
concreto, por lo tanto, es necesario determinar que órgano concreto va a conocer de un asunto.
Para ello, acudimos a las “normas de competencia territorial”432.
La combinación de estos tres criterios nos permite conocer qué órgano jurisdiccional civil
va a conocer de un determinado asunto, pero también puede suceder que nos encontremos
con que en un determinado lugar existan varios órganos jurisdiccionales de un mismo tipo,
430
La regla general, es que debe ser el Órgano Jurisdiccional, quien debe conocer del Proceso Monitorio, sin
embargo en algunas legislaciones como en Portugal, Francia y Alemania puede recaer dicho conocimiento en otra
autoridad competente no jurisdiccional (secretario judicial do tribunal, Huissier de justice, Rechtspfleger
respectivamente), pero de carácter judicial, para la primera fase meramente procedimental. Vid. SENDRA, V.G.,
“Derecho Procesal Civil, II Los procesos especiales, ed. Colex, 1ª edición 2005, p. 214.
431
En el caso del Proceso Monitorio, se establece un fuero de carácter exclusivo del juez de primera instancia
del domicilio o residencia del deudor, Vid. SENDRA, V.G., “Derecho Procesal Civil, II Los procesos
especiales, op. cit. p. 214.
432
La competencia territorial nos permite discernir que juez de igual grado jurisdiccional será competente
para conocer de un concreto asunto, el fundamento de ello es la existencia de varios tribunales a lo largo
de un territorio. Vid. RAMOS MENDEZ, F., op. cit. pp. 162-163.
.
251
Las normas de competencia funcional son normas de ius cogens, normas imperativas para
las partes.
Las Formas de control de la falta de competencia funcional: Control de oficio: son nulos
de pleno Derecho, los actos procesales que se realicen con manifiesta falta de
competencia y el órgano jurisdiccional podrá declarar la falta de competencia funcional
durante todo el proceso, hasta que se dicte la sentencia definitiva, previa audiencia de las
partes y Control a instancia de parte: es ejercido por las mismas partes, en cuanto pueden
pedir al juez que está conociendo que se aparte del mismo por considerar que hace falta
competencia para conocer del litigio, la declinatoria434 es el medio para denunciar la falta de
competencia de todo tipo (objetiva, funcional, territorial).
433
La atribución de la competencia objetiva y territorial lleva implícita la de una competencia funcional: la de
conocer de la primera instancia del proceso. Vid. ORTELLS RAMOS, M. Y otros, “Derecho procesal civil”, ed.
Thompson Aranzadi, 2004, pp. 226-227.
434
ORTELLS RAMOS, M., op. cit. Pp. 229. La declinatoria no es más que un mecanismo de defensa que
corresponde a las partes, a través del cual se provoca que el tribunal que está conociendo de un determinado
asunto, deje de conocerlo por carecer de competencia para así hacerlo.
.
252
.
253
Sumisión tácita: según el art. 56 LEC y el art. 43 CPCM quedan sometidos tácitamente: El
demandante por el mero hecho de acudir a los tribunales de una
determinada circunscripción435, interponiendo la demanda o formulando ante ellos una
solicitud o petición de la que deba conocer el tribunal competente para conocer de la demanda.
Por lo tanto, la sumisión tácita del demandante viene determinada por la interposición de la
demanda, sino ya por la solicitud o petición de diligencias preliminares o medidas
cautelares. Por otra parte, el demandado queda sometido tácitamente por el hecho de hacer,
después de personar un juicio tras la interposición de la demanda, cualquier actuación que no sea
la de proponer en forma la declinatoria. Por tanto, la sumisión tácita consiste en una ficción
legal de reconocimiento implícito de la competencia de un juzgado o tribunal, que la
norma jurídica anuda a la actividad de las partes y que tiene como consecuencia inmediata,
impedirles promover con éxito una cuestión de competencia, porque la composición
territorial ya ha quedado fijada definitivamente.
Cuando no haya sumisión, entran en juego los fueros legales y pueden ser: Fueros legales
especiales436.
435
Debe entenderse como una circunscripción territorial. vid. ASENCIO MELLADO, J.M., “Derecho
Procesal Civil parte primera, 2ª edición, Ley 1/2000, ed. Tirant lo Blanch, Valencia, 2000, p.53.
436
Establecidos en la Ley de Enjuiciamiento Civil española (LEC 1/2000) en los arts. 52 y 53 LEC. El art. 52
establece 16 reglas en las que se fijan fueros de competencia territorial, en atención a la materia sobre la que
versa la pretensión planteada. Pero, entre estos fueros especiales, se establecen algunos con carácter imperativo:
hay que acudir necesariamente a ellos para determinar la composición territorial. Estos fueros legales imperativos
son los establecidos en el art. 52.1.1º y 4º a 15º y el art. 52.2 LEC. Pero, a lo largo de la ley encontramos otros
.
254
fueros legales imperativos, siendo los más destacables los que se aplican a los procesos matrimoniales y de
menores (art. 769 LEC), en el Proceso Monitorio (art. 813) y el juicio cambiario (art. 820 LEC). El art. 53 LEC
establece otros dos fueros especiales: el uno aplicable en el caso de la acumulación de acciones; y el otro:
aplicable en el caso de pluralidad de demandados. En cuanto al supuesto de acumulación de acciones: son
supuestos en los que se ejercitan conjuntamente varias acciones frente a una o varias personas y, en este caso
concreto, la ley establece tres fueros sucesorios.
437
La máxima “actor sequitur forum rei”, nace directamente de la noción de lo justo, pues si se considera la
conveniencia o la necesidad social, estas aconsejan que el demandado estaría obligado a comparecer en
eljuicio por voluntad del actor, y la justicia exige que se ocasione a aquel el menor daño posible y sea
citado a comparecer ante el juez de su domicilio. Vid. VESCOVI, E. “Teoría General del proceso”, ed.
Temis, pp.138.
.
255
El primer problema que plantea este artículo es determinar la competencia del tribunal
cuando no se halla el deudor en el domicilio que consta en la solicitud. Como hemos
dicho, es competente para el Proceso Monitorio el Juzgado del domicilio, y si no fuera
conocido, el del lugar en que el deudor pueda ser hallado. Por ello es conveniente en el primer
escrito designar todos los domicilios que puedan conocerse dentro del partido judicial o en su
.
256
defecto, una vez requeridos por el juzgado, facilitar los datos precisos en orden a que pudieran
ser debidamente cumplimentados los oficios solicitados para la averiguación de dicho
domicilio, toda vez que puede el acreedor ser apercibido de archivo en caso de no
facilitarlos, como establece el auto de la Audiencia Provincial de Guadalajara de 22 de
diciembre de 2004438.
438
Ponente: la Ilma. Sra. Dª María Ángeles Martínez Domínguez,. LA LEY JURIS 189729 1/2004, cfr.
GARBERI LLOBREGAT, J., El Proceso Monitorio en la LEC, op. cit. Pp74-75.
439
Auto de 3 de Septiembre de 2003, ponente el Ilmo. Sr. D José Flors Maties. LA LEY JURIS:
1497621/2003, cfr. el ATS, 1ª, el 20-7-05; el AAP Ciudad Real, 2ª, 3-7-06; el ATSJ Cataluña, 1ª, 15-2-07; el
APP Murcia, 3ª,26- 4-07; el APP Las Palmas, 4ª, 2-7-07, el APP Lérida, 2ª, 24-4-07, citados por GARBERI
LLOBREGAT, J., op. cit., p. 67. En el mismo sentido A.P. secc. N. 18 Madrid, auto: 00008/2004, f.j.
“PRIMERO.- Se plantea entre el Juzgado de 1ª Instancia n° 4 de Leganés y el Juzgado de 1ª Instancia n° 2 de San
Lorenzo de El Escorial conflicto negativo de competencia, puesto que ambos juzgados han dictado resolución
.
257
Se otorga al fuero territorial imperativo del artículo 813 de la LEC un carácter semejante al
dispensado a la competencia objetiva, ya que sus normas específicas carecen del carácter
dispositivo que tienen por lo general las normas sobre competencia territorial. Por
en la que se declaran incompetentes para el conocimiento del asunto y que consideran competente al otro
juzgado, al respecto el Juzgado de San Lorenzo de El Escorial es en el que se presenta la demanda que da
lugar al presente conflicto negativo de competencia, que es admitida a trámite en virtud de providencia de 15
de enero de 2003y es posteriormente en 14 de junio de 2003, cuando se declara la falta de competencia por
entender que el domicilio de Don Juan Miguel no se encuentra en San Lorenzo de El Escorial sino en el partido
judicial de Leganés, sin embargo tal y como correctamente sostiene el auto dictado por el Juzgado de Leganés el
artículo 58 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que el examen de la competencia será inmediato, luego debe
ser en el primer momento procesal cuando debe producirse el examen sobre la competencia territorial, e
igualmente tal y como correctamente se sostiene por el Juzgado n° 4 de Leganés, conforme a lo dispuesto en el
artículo 411 de la Ley de Enjuiciamiento Civil las posteriores alteraciones del domicilio de las partes no
modificarán la jurisdicción y competencia que se determinará según lo que se acredite en el momento inicial de
la litispendencia, por ello la Sala entiende que el Juzgado competente para el conocimiento del presente asunto es
el Juzgado de Primera Instancia n° 2 de San Lorenzo de El Escorial.” vid. Jurisprudencia en CD-Rom anexo a
GARBERI LLOBREGAT, J., El Proceso Monitorio en la LEC, op. cit.
.
258
Cuando de las actuaciones no resulta indicio alguno de alteración de domicilio una vez
iniciado el procedimiento, y por el contrario si consta que al intentar el requerimiento se
averigua otro domicilio en localidad distinta del partido judicial, se excluye la aplicación
del artículo 411 de la LEC, y se estará a lo dispuesto en el artículo 813 de la misma441.
El artículo 813 debe ser aplicado por el Juez a quo con rigor, porque es de capital
importancia el efectivo conocimiento por el deudor de la reclamación y de la intimación al
pago en aras de su derecho de defensa443.
440
Auto de 14 de marzo de 2005, del Tribunal Supremo, Sala de lo civil, sección primera ponente el Excmo.
Sr D. Xavier O'Callaghan Muñoz. Id. Cendoj: 28079110012005200933.
441
Auto del Tribunal Supremo sección primera de 14 de marzo de 2005, ponente Excmo. Sr D. José Almagro
Nosete Id. Cendoj: 28079110012005200727.
442
Sección décima de la Audiencia Provincial de Madrid, auto de fecha 22 de mayo de 2006, ponente el
Ilmo. Sr. D. José González Olleros. LA LEY JURIS: 2354010/2006 y sección quinta de la Audiencia Provincial
de Las Palmas. Auto de 28 de Marzo de 2006, ponente el Ilmo. Sr D.Julio Manrique de Lara Morales. LA LEY
JURIS: 2302565/2006.
443
La sección tercera de la Audiencia Provincial de Badajoz, Auto de 21 de febrero de 2005, ponente el Ilmo.
Sr.,D, José María Moreno Montero. LA LEY JURIS: 1940076/2005.
.
259
pudiera elegir libremente el órgano judicial competente, bastándole para ello con
designar en su demanda un domicilio ficticio frustrando así la finalidad del artículo 813,
que no es otra que la de facilitar su derecho de defensa sin obligarle a litigar ante un Juzgado
lejano al lugar de su residencia444.
La prescripción del artículo 813 en combinación con el artículo 50, impone a las partes y
por ende, a los órganos jurisdiccionales, seguir el procedimiento monitorio ante el Juez
de lª Instancia del domicilio o residencia del demandado, determinado éste por añadidura,
como aquél donde el deudor puede ser hallado a efectos del requerimiento de pago en lugar
ajeno a esta jurisdicción, y no por modificación sobrevenida o cambio del domicilio una
vez constituida la relación jurídico procesal, sino como realidad existente a la presentación
de la demanda según se comprueba a través de la diligencia negativa de citación efectuada
tan solo una semana después445.
444
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de Granada, Sala de lo Civil y Penal, Auto de 20 de
septiembre de 2004, ponente Ilmo. Sr.D. Miguel Pasquau Liaño. LA LEY JURIS: 1850696/2004.
445
La Audiencia Provincial de Salamanca, Auto de 27 de mayo de 2004. Ponente el Ilmo. Sr D. Fernando
Nieto Nafría, LA LEY JURIS: 17373 07/2004.
.
260
territorial cuando, por las circunstancias del caso, no haya sido posible dicho examen con
anterioridad por ignorar el órgano judicial las circunstancias que justifican su inhibición, y
muy particularmente cuando de lo contrario quedase frustrada la finalidad de protección de
una de las partes (en este caso, el demandado deudor), sin que concurra causa que de ninguna
manera pueda imputársele446.
446
Auto del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, auto citado.
447
La Sección catorce de la Audiencia Provincial de Barcelona. Auto de 27 de Febrero de 2006, ponente el
Ilmo. Sr D. Francisco Javier Pereda Gámez. LA LEY JURIS: 2362233/2006
448
Auto de fecha 20 de enero de 2004. Ponente el Ilmo. Sr. D. Miguel Julián Collado Nuño. Id. Cendoj:
08019370192004200008. Asimismo la ATS 1ª Madrid 14-9-97 que establece en su f.j.: “TERCERO.- La
cuestión se suscita cuando iniciado el procedimiento por haberse presentado la demanda, y ser admitida, desde el
momento de la presentación se produce la litispendencia (artículo 410 LEC) y, en tal caso, la alteración posterior
del domicilio o de la residencia del demandado no debe alterar la competencia, en virtud del principio de la
perpetuatio iurisdictionis que recoge el artículo 411 LEC . No se trata, pues, en los casos anteriormente indicados,
en que se aplica la regla del artículo 813 LEC, de un domicilio, o de una residencia, que se ha alterado con
posterioridad al momento de litispendencia, sino de una residencia que ya en el momento de presentarse la
demanda no se correspondía con la que conocía el actor (generalmente por manifestaciones del propio deudor).
CUARTO.- En el caso, es claro que nos hallamos ante un supuesto en que con anterioridad al momento de
litispendencia, el deudor demandado había cambiado su residencia. El Juzgado competente, como
acertadamente señala el Ministerio Fiscal, es el del lugar en que se encuentra realmente la residencia del
demandado,...” vid. Jurisprudencia en CD-Rom anexo a GARBERI LLOBREGAT, J., El Proceso Monitorio en la
LEC, op. cit.
449
Auto de 13 de enero de 2003, ponente la Ilma. Sra. Dª Amparo Riera Fiol. Id. Cendoj:
08019370042003200044.
.
261
450
Auto de 9 de Marzo de 2006, Ponente Ilmo. Sr. D. Carlos López-Muñiz Criado. LA LEY JURIS:
2261764/2006.
451
Auto de 25 de enero de 2005, ponente el Ilma. Sra. D María Eugenia Ferragut Pérez. LA LEY JURIS:
1951713/2005.
.
262
452
Auto de 30 de enero de 2004, ponente la Ilma. Sra. D María del Carmen González Castillón. LA LEY
JURIS.1645101/2004.
453
Auto de 14 de Junio de 2006, ponente Ilmo. Sr. D,. Antonio María González Floriano. LA LEY JURIS:
2319686/2006.
.
263
En cambio, ante la incertidumbre del domicilio del deudor, otras resoluciones han
establecido que, no existiendo certeza documental plena de cuál es el domicilio de los deudores,
será competente para conocer el tribunal correspondiente al domicilio fijado por dichos
demandados en el contrato entre las partes que ocasionó la deuda, no habiendo comunicado
después el cambio de mismo. Así, tanto las normas contractuales específicas del contrato
como las que evitan que prosperen actitudes fraudulentas, (artículos 6.4 y 7.2 del Código
Civil y 247 de la LEC), impiden la declaración de incompetencia en base a una supuesta
incertidumbre sobre la sede real de los demandados, por cuanto a efectos de requerimiento
lo que importa es el domicilio designado voluntariamente en el contrato y no modificado
por acuerdo, y no cuál sea el domicilio real y efectivo454.
En el supuesto de la petición inicial del Proceso Monitorio que tenía como objeto la
reclamación del importe de las obras de un inmueble, el domicilio del demandado no es el
del inmueble objeto de las referidas obras, es decir el lugar del cumplimiento del contrato,
sino que de conformidad con el artículo 50 de la LEC en relación con el artículo 40 del Código
Civil, el domicilio del demandado es donde ejercita sus derechos y cumple sus
obligaciones, es decir, el lugar de su residencia habitual, que puede ser el lugar designado
para que se hiciera el requerimiento de pago, y no el lugar del cumplimiento del contrato.
Asimismo, la citada resolución contemplaba la posibilidad que la ley otorga al juez de poder
examinar de oficio su jurisdicción y competencia, no sólo antes de la admisión a trámite de
454
La Sección once de la Audiencia Provincial de Barcelona, Auto de 16 de marzo de 2006. Ponente el Ilmo.
Sr,D, José María Bachs Estany. LA LEY JURIS: 23 52660/2006.
.
264
la demanda, sino también en el curso del desarrollo de la vista,(artículo 443.2 para el juicio
verbal, y41 6.2 en el supuesto de la audiencia previa del proceso ordinario e incluso en el
momento de dictar sentencia declarando la nulidad de actuaciones, artículo 225, 1 de la
LEC455).
La finalidad perseguida por el legislador en el apartado 2 del art. 86.ter de la Ley Orgánica
del Poder Judicial, al atribuir a los Juzgados de lo Mercantil una serie de competencias
añadidas a la concursal, justificadas por su complejidad.
Consideramos que no es válido este argumento, toda vez que la atribución objetiva a los
referidos Juzgados viene determinada por la materia y no por el tipo de procedimiento, y el
legislador les atribuyó determinadas materias que por su especialización justificaron su
creación. Además, dicho argumento podría también alegarse por los Juzgados de Familia en
los procesos de mutuo acuerdo carentes de dificultad en comparación con los contenciosos.
455
Audiencia Provincial de Zamora, Auto de 20 de septiembre de 2005, ponente el Ilmo. Sr. D. Pedro Jesús
García Garzón LA LEY JURIS: 2110276/2005.
.
265
El artículo 813 de la Ley de Enjuiciamiento Civil atribuye la competencia para conocer del
Proceso Monitorio al Juzgado de Primera Instancia del domicilio o residencia del deudor, y
tal precepto no ha sido derogado expresamente. La Audiencia Provincial458 en cambio,
entiende que ha sido derogado tácitamente por el citado precepto de la Ley Orgánica.
456
Auto de 8 de marzo de 2006, ponente la Ilma. Sra. Dª Rosa María Carrasco López, LA LEY JURIS:
2285410/2006.
457
Rec. 156/2006 Ponente: Saraza Jimena, Rafael. LA LEY JURIS: 1574/2006. En esta se entiende que la
terminología del citado artículo no es uniforme, pues en unos se habla de "demandas en las que se ejerciten
acciones relativas a...", en otros de "pretensiones que se promuevan al amparo de la normativa en materia de..." o
"pretensiones relativas a la aplicación del Derecho...", en otros de "acciones relativas a...", "procedimientos de
aplicación de..." o "asuntos atribuidos a los Juzgados de Primera Instancia en el artículo... cuando vengan
referidos a materias contempladas en este apartado", y el citado auto indica con todo el sentido común, que la
competencia objetiva viene determinada por la materia y no por el procedimiento, y que cuando la ley habla
de demandas, pretensiones, procedimientos, asuntos o acciones, se está refiriendo a cualquier tipo de
procedimiento en tales materias, ya sea un proceso declarativo, un juicio monitorio o un expediente de
jurisdicción voluntaria.
458
Auto citado anteriormente, fundamento jurídico cuarto.
.
266
En primer lugar, debemos destacar que los tribunales españoles no son competentes para
conocer los procesos monitorios cuando el deudor resida en el extranjero, puesto que, dada
la situación geográfica de nuestro país y las relaciones económicas con personas que residen
en el extranjero, ello es inviable hasta la entrada en vigor del Reglamento CE N°
1896/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de diciembre de 2006, que establece
un Proceso Monitorio europeo460. No obstante, se han presentado dichas reclamaciones y los
tribunales las han desestimado. Así, la sección tercera de la Audiencia Provincial de
Badajoz461 resolvió la cuestión planteada por la inadmisión de un Proceso Monitorio en el
cual confirmó el archivo de las actuaciones por falta de competencia de los tribunales
españoles al residir el demandado fuera del territorio nacional, y por tanto, estimó que no
son competentes los tribunales españoles para la tramitación del citado procedimiento
459
Auto de 27 de junio de 2005, Ponente Ilmo. Sr D,.Antonio German Ponton Práxedes, Id. Cendoj:
21041370032005200097.
460
Diario oficial de la Comunidades europeas n° l 399 de 30 de diciembre de 2006, Pág. 1 al 32, y en su
artículo 33 establece su aplicación a partir del 12 de diciembre de 2008.
461
Auto de 4 de noviembre de 2003, ponente la Ilma. Sra. Dª Marina de la Cruz Muñoz Acero LA LEY
JURIS: 1564792/2003.
.
267
monitorio, toda vez que en éste no podría fundarse la competencia internacional del tribunal
español en su sumisión tácita, al no venir admitida la misma (en virtud del artículo 813 de la
LEC, párrafo último), que sería la única argumentación legal para basar tal competencia de
los tribunales españoles al no tenerla atribuida legalmente. Otro ejemplo de ello es la
resolución de la Audiencia Provincial de Salamanca de 16 de junio de 2003462. ALIAGA
CASANOVA463 es partidario de la admisión cuando el demandado tenga su domicilio en
uno de los países en los que es aplicable el Reglamento 1348/2000, de 29 de mayo de 2000,
relativo a la notificación y traslado en los estados miembros de documentos judiciales y
extrajudiciales en materia civil y mercantil, precisando que el requerimiento debe
practicarse en una de las formas previstas en dicha norma qué indiquen que juzgados son
los competentes para enjuiciar estos procesos monitorios contra deudores en el extranjero.
462
Auto de 16 de Junio de 2003, Ponente: Ilmo. Sr. D. Ildefonso García del Pozo, LA LEY JURIS: 202/2004.
463
ALIAGA CASANOVA ALFONSO, “El Proceso Monitorio ante las recientes e inminentes reformas
legales y el desafío de los avances tecnológicos, Revista del Poder Judicial número 71, tercer trimestre 2003
Madrid, p. 125 a 172.
464
Auto de 21 de diciembre de 2005, ponente la Ilma. Sra D Maria Teresa Serra Abarca. LA LEY JURIS:
2243809/2005.
.
268
requerido, pero hay algunas resoluciones465 que entienden que el conflicto negativo de
competencia territorial del artículo 60 de la LEC se produce en los supuestos del apartado
primero de dicho artículo. Así, si la decisión de inhibición de un tribunal por falta de
competencia territorial se hubiere adoptado en virtud de declinatoria o con audiencia de
todas las partes, el tribunal al que se remitieren las actuaciones estará a lo decidido y no
podrá declarar de oficio su falta de competencia territorial, pero si la decisión de inhibición
por falta de competencia territorial no se hubiese adoptado con audiencia de todas las partes,
el tribunal a quien se remitieran las actuaciones podrá declarar de oficio su falta de
competencia territorial cuando venga determinada por reglas imperativas.
465
Auto de 21 de enero de 2003 de la sección sexta de la Audiencia Provincial de Valencia, ponente la Ilma.
Sra D Purificación Martorell Zulueta,Id. Cendoj: 46250370062003200008.
466
Rec. 229/2002, Ponente Sendino Arenas, Miguel Angel. LA LEY JURIS: 1249743/2002.
.
269
Un sector de la doctrina más reciente469 entiende que es factible, toda vez que en vía de
ejecución podrá oponerse, y entiende que deberían modificarse dos artículos de la LEC,
consecuentemente el 556.1, admitiendo como causa de oposición a la ejecución el
requerimiento por edicto, y el artículo 496, ampliando el recurso de audiencia al rebelde contra
las resoluciones dictadas mediante notificación por edicto.
467
Al respecto los Magistrados de la A:P: de Barcelona tomaron un acuerdo para unificación de criterios.
Adoptado en marzo de 2004. “Si no puede practicarse el requerimiento de pago no es posible continuar con el juicio. El acreedor
puede acudir a los procedimientos ordinarios pidiendo la notificación por edicto o bien suspenderlo utilizando el mecanismo del art. 179
de la LEC, esto es, mediante el archivo provisional hasta que se facilite un nuevo domicilio y esperar a la caducidad”. En igual
sentido también la Sección 4 de la A.P. de Alicante. Auto de 10 de abril de 2002; A.P. de Segovia. Auto de 23 de
marzo de 2002; Sección 5 de la A.P. de Zaragoza. Auto de 2 de julio de 2002, rollo 195/02.
468
Resolución de fecha 21 de abril de 2003, Revista Sepin de Enjuiciamiento Civil, jurisprudencia al detalle,
mes de junio de 2006, número 64 p. 81.
469
CASADO ROMAN, J., “La notificación por edicto en el juicio monitorio”. Boletín de información del
Ministerio de Justicia año LIX número 2003 de 15 de diciembre de 2005, pp. 5049 a 5066.
470
Auto de 28 de marzo de 2003, Ponente: Ilmo. Sr D. José Félix Mota Bello. LA LEY JURIS:
1399732/2003. En concreto se refirió al segundo párrafo del número 1 del artículo 815 remite al artículo 161 de
.
270
la Ley para la práctica de este acto de comunicación. A su vez este precepto, en su párrafo final, hace una
remisión genérica a las posibilidades de la notificación por edictos al remitirse a otro precepto de la propia Ley.
Sin embargo, además de la comentada exigencia del requerimiento en el juicio monitorio, debe observarse que la
única posibilidad de notificación por edicto en este procedimiento es la prevista de modo expreso y con
remisión directa al artículo 164, en el caso de las reclamaciones por gastos las comunidades de propietarios. Con
la misma argumentación, la A.P. de Castellón, Sección 3ª, en auto de fecha 8 de octubre de 2003, Ponente: Ilmo.
Sr. D Guillermo Sacristán Represa. LA LEY JURIS: 228050 1/2006 que considera que la notificación objeto
de estudio no es admisible en el procedimiento monitorio, en el que el requerimiento de pago al deudor a que se
refiere el artículo 815 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, debe notificarse necesariamente, como en el mismo
se establece, en alguna de las formas previstas en el artículo 161 de dicha Ley, siendo éste el único precepto
al que se efectúa remisión en el párrafo segundo del antes citado.
471
Ponente: Ilmo. Sr. D Guillermo Sacristán Represa.LA LEY JURIS: 2280501/2006.
472
A. P. de Guipúzcoa, Sección 1ª, que en sentencia de 3 de diciembre de 2004, Ponente: Ilmo. Sr. D. Felipe
Peñalba Otaduy, donde se estableció que el Proceso Monitorio supone la inversión del principio procesal
tradicional de los juicios declarativos conforme al cual, el silencio del demandado al ser citado o emplazado
representaba el mero incumplimiento de una carga, pero del mismo no se podía deducir ni el allanamiento, ni la
conformidad del demandado con los hechos que sustentaban la pretensión del actor. De ahí que incluso cuando,
como en el art. 43 del Decreto de 21 de noviembre de 1952, se reguló la posibilidad de tener por conforme al
demandado con los hechos de la demanda, se tuvo presente condicionarlo a una comunicación por remisión
personal –en su persona o en la de un pariente que con él convive--. El carácter excepcional delprincipio
sobre el que se asienta el Proceso Monitorio: presumir que el demandado reconoce el crédito que se le reclama
por su silencio, exige tener la certeza de que dicho silencio se ha producido de manera voluntaria, y eso sólo
se logra después de tener constancia de que el mandato de pago se ha efectuado personalmente. Y dicha
.
271
certeza no se obtiene mediante la vía edicto, que se sustenta sobre la ficción de considerar que el deudor
ha tenido conocimiento del requerimiento con su mera exposición en el tablón de anuncios del Juzgado, o en
su caso, el Boletín Oficial o periódico correspondiente. LA LEY JURIS: 980/2005.
473
A.P. de Guadalajara, Auto de 10 de mayo de 2006, Rec. 115/2006 Ponente: Serrano Frías, Isabel,
estableciendo que dadas las características y rigurosidad que este procedimiento tiene respecto al demandado al
separarse del esquema relativo a las consecuencias de la no comparecencia, pues si la regla general es que la
rebeldía no supone allanamiento y debe el actor acreditar los extremos en que se apoya su pretensión, en el
monitorio la falta de contestación en la forma que determina la ley trae consigo, sin más trámite, el despacho de
ejecución, sin necesidad de pronunciamiento jurisdiccional previamente condenatorio como ocurre en todos
los demás procesos. Para ello parte de una presunción legal, el reconocimiento del crédito del actor si se
guarda silencio sin oponer razones para el impago de la cantidad reclamada por el solicitante. Si a esta
presunción de que la falta de oposición implica reconocimiento, unimos la ficción en que se apoya la notificación
por edicto, porque esta forma de notificación, subsidiaria y excepcional según la doctrina de nuestro TC,
constituye también una ficción jurídica que consiste en que la mera publicación de la notificación en los sitios
que dispone la ley, esto es, en el tablón de anuncios del juzgado con arreglo art. 164 de la LECiv., surte
idéntica eficacia que la efectiva entrega de la cédula al interesado, sus familiares, compañeros de trabajo o el
portero de la finca en que reside, se produciría una cierta quiebra de la tutela judicial efectiva al dar lugar, con
una merma de garantía, a unas consecuencias tan extremas y gravosas para el demandado. Cierto es que
dicho precepto remite en su último párrafo al sistema de averiguación de domicilio del art. 156, y que este
último en su apartado cuarto lo hace a su vez a la citación por edictos, cuyo artículo 164 no menciona. Pero
que haya tal cúmulo de remisiones (desoyendo por cierto lo que indica la Exposición de Motivos en su
apartado IV cuando indica que «se reducen todo lo posible las remisiones internas, en especial las que nada
indican acerca del precepto o preceptos a los que se remite»), no oscurece que el art. 815.1 de la LEC. al que
remite es al 161, y no al 164.Se refuerza esta interpretación si tenemos en cuenta que cuando en la propia
regulación del juicio monitorio se quiere admitir la citación por edicto, así se indica expresamente. LA LEY
JURIS: 2300987/2006
474
Rec. 13/2006 Ponente: Sandar Picado, María Luisa. LA LEY JURIS: 2248880/2006.
475
Auto de 28 de enero de 2004, Ponente Ilmo. Sr D. José Manuel Marco Coz, LA LEY JURIS: 1645
179/2004.
.
272
En primer lugar, debemos manifestar que el domicilio del deudor es parte fundamental en esta
clase de procesos; así, por el domicilio del deudor viene establecida la competencia
territorial, estableciéndose un fuero principal y otro subsidiario para este tipo de
reclamaciones.
476
LOPEZ SANCHEZ J., El Proceso Monitorio, La Ley Madrid 2000 p. 201.
477
RENEDO ARENAL M. A.,” El Proceso Monitorio de la nueva ley de enjuiciamiento civil “, Revista
General del Derecho n° 680, año 2001, p.3348.
.
273
El artículo 813 establece como fuero principal el lugar del domicilio o residencia del
deudor, y si es desconocido, el fuero subsidiario será el lugar en que el deudor pudiera ser
hallado a efectos del requerimiento de pago, condición imprescindible para la determinación
de las reglas de competencia territorial sin contemplar ninguna otra posibilidad - negando
incluso las normas de sumisión expresa o tácita del libro I. No olvidemos que la falta de
competencia debe ser apreciada de oficio por los tribunales, y por tanto, examinar dichas
reglas imperativas que en el presente procedimiento vienen establecidas en el artículo citado,
viene a suponer que sólo se admitirá un Proceso Monitorio por un tribunal en el caso que el
domicilio sea conocido, y en su defecto, donde se halle el deudor.
En segundo lugar, el requerimiento de pago tiene una gran importancia para asegurar el
derecho de defensa del demandado, y en este sentido, la necesidad y obligación que los
Tribunales tienen de garantizar la tutela judicial efectiva viene prevista en el art 24 de la
Constitución, estableciendo la doctrina del Tribunal Constitucional la admisión por edicto
como último remedio de comunicación, y no sólo agotadas las otras modalidades que aseguran
en mayor grado la recepción del destinatario, sino también indicando que la resolución
judicial que acuerde la notificación por edicto razone la convicción o certeza de que la
utilización de otros medios de citación será en vano, siendo palmaria la imposibilidad de
localización.
En tercer lugar, el art 815 apartado segundo, sólo admite dicha modalidad de requerimiento
por edictos en la reclamación de gastos de comunidad de propietarios de inmuebles
urbanos (que no es el caso que nos ocupa), lo que, sensu contrario, da a entender que debe
excluirse para el resto de los procesos Monitorios.
En cuarto lugar, ha de señalarse que la Ley de Enjuiciamiento Civil, el artículo 813 remite
para la notificación del requerimiento al artículo 160, en el que no se contemplaba la
.
274
En quinto lugar, y en apoyo de lo anterior, cabe destacar que en el derecho comparado hay
ordenamientos que prohíben expresamente el requerimiento por edictos, el alemán por
ejemplo. En el derecho español, había un precedente en la LEC de 1881, que era el
requerimiento de pago en el Juicio Ejecutivo en los arts. 1444 y 1460 del referido texto legal,
pero debemos tener en cuenta que el anterior Juicio ejecutivo y el actual Proceso Monitorio
tienen tres diferencias fundamentales a los efectos del requerimiento por edictos, como es la
de que los títulos que llevaban aparejada ejecución en el ejecutivo eran documentos públicos o
intervenidos bien judicialmente bien por fedatarios públicos, que el proceso terminaba
mediante sentencia de remate y que tenían la consideración de cosa no juzgada (art 1479 de la
LEC); en cambio, en el Proceso Monitorio, los documentos son creados por el instante, el
proceso no termina por sentencia cerrando así la vía del recurso de revisión, y tiene carácter de
cosa juzgada (art 816 LEC).
En sexto lugar, y siguiendo a CORREA DEL CASSO478, con la entrada en vigor del título
Ejecutivo Europeo479, la resolución final del Proceso Monitorio español imposibilitaría su
conversión al no estar prevista la notificación por edictos. El sistema del Reglamento TEE
establece una serie de requisitos respecto de la notificación al deudor que deben cumplirse en
el procedimiento en que se obtenga la resolución que va a ser certificada. Entre ellos, en su
artículo 13 establece la forma de notificación al deudor, que puede ser personal, por correo
con acuse de recibo o por medios electrónicos como fax o correo electrónico, pero no por
478
CORREA DELCASSO J. P., “Sugerencias para una futura reforma de los artículos 812 a 818. LEC,
reguladores del Proceso Monitorio” Diario.la Ley, nº5581 del día 5 de julio de 2002, p 3.
479
Reglamento (CE) n° 805/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, por el que
se establece un título ejecutivo europeo para créditos no impugnados (DO L 143 de 30.4.2004).
.
275
edicto480.El mismo autor ha mantenido que el aspecto más necesitado de reforma legislativa
es la supresión de la notificación por edictos481.
480
Ver SANJUAN Y MUÑOZ, E., “El Titulo ejecutivo europeo”, Diario la ley. Números 6082 y 6083 de 9 y
10 de septiembre de 2004 dos mil cuatro.
481
CORREA DELCASSO, J. P., “La ley de Enjuiciamiento Civil tras dos años de vigencia, sugerencias para
una futura reforma de los artículos 812 a 818 de la LEC reguladores del Proceso Monitorio”. Estudios de
Derecho Judicial número 44 CGPJ. p 372.
482
Ver texto integro en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, VIII
legislatura, Serie A de 27 de enero de 2006, Núm. A-69-1.
483
Ver la Ley en el Boletín Oficial del Estado de 30 de diciembre de 2004.
.
276
Con la entrada en vigor de la citada ley, salvo que el deudor no pueda considerarse
responsable del retraso en el pago, el acreedor podrá reclamarle no sólo los intereses de
demora, sino también una indemnización por todos los costes de cobro debidamente
acreditados que haya sufrido a causa de la mora de aquél, sin que puedan superar en ningún
caso el 15%, con una excepción, pues cuando la deuda sea inferior a 30000 euros, el límite
de la indemnización será el importe de la deuda, y por tanto, éste será el límite de la
indemnización en el Proceso Monitorio, y esta indemnización no procederá cuando haya
condena en costas, evitándose así un doble cobro486. Por tanto, en las reclamaciones en
484
DOL 200, p35.
485
Ponente Puissochet. LA LEY JURIS: 1499/2005.
486
GARCIA BALLARIN, S., “La ley de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales” en la
revista economist & jurist, mes de abril 2005 Barcelona p56 -60.
.
277
Proceso Monitorio entre empresas y en las realizadas entre los contratistas principales y sus
proveedores y subcontratistas, (no siendo de aplicación a los pagos relativos a operaciones en
las que intervengan consumidores487, los realizados mediante cheques, pagares y letras de
cambio), se incrementará la deuda con los intereses de demora y la indemnización por
costes de cobro. Pero dichos costes de cobro deben estar acreditados.
487
La Audiencia Provincial de Les Illes Balears, Sección 4ª, en auto de fecha 20 de abril de 2006, ponente el
Ilmo. Sr. D. Miguel Angel Aguiló Monjó, LA LEY JURIS: 2319495/2006, excluyó del requerimiento de pago la
cantidad reclamada por el actor en concepto de gastos de letrado y procurador porque dicha norma no resulta
aplicable puesto que se limita a regular las operaciones mercantiles entre empresas y no contra un consumidor.
488
Sentencia de 11 de abril de 2006, ponente el Ilmo. Sr. D. Gonzalo María Caruana Font de Mora, LA LEY
JURIS 2349588/2006.
.
278
489
Auto de la Audiencia Provincial de Madrid, sección once, de 4 de mayo de 2006, resolución citada.
490
CARRANZA CANTERA F. J., CARRERA MARAÑA J. M., DIAZ MENDEZ N., PARDO MUÑOZ F.
J., PUENTE DE PINEDO L., RODRIGUEZ ACHUSTEGUI E., SANZ MORAN A., SUAREZ-QUIÑONES
FERNANDEZ J. C., Criterios judiciales de aplicación de la nueva ley de Ensuciamiento civil. La ley Madrid
2003 p 460.
491
Ibídem.
492
ROLLAN GARCIA J. “El órgano jurisdiccional competente y las partes en el Proceso Monitorio,”
Estudios Jurídicos, Cuerpo de Secretarios Judiciales. VII 2000 Madrid p.637.
493
CORTES DOMINGUEZ V., MORENO CATENA V., coord, GONZALEZ GRANADA P., MORENO
JUNA, D., VILLAGOMEZ CEBRIAN M., La Nueva ley de Enjuiciamiento Civil, Tomo V. p 61, ed.
Tecnos. Madrid 2000.
.
279
y se fundamenta dicha afirmación en el artículo 818.1, que dice que si el deudor presentare
escrito de oposición, el asunto se resolverá definitivamente en el juicio que corresponda.
Entre la jurisprudencia que defiende dicha interpretación destaca la Audiencia Provincial
de Salamanca494, que entiende que con la redacción dada al artículo 818, al que hay que
interpretar en relación con el artículo 404 de la LEC, la intención del legislador es que se tramite
un procedimiento ordinario totalmente independiente del juicio monitorio, quedando el
Proceso Monitorio sobreseído.
494
Auto de la Audiencia Provincial de Salamanca, de 29 de Abril de. 2002, ponente el Ilmo. Sr.. D José
Ramón González Clavijo, LA LEY JURIS: 1162311/2002.
495
SEOANE CACHARRON, J. “Los procesos Especiales en la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil. Especial
consideración del Proceso Monitorio”. Estudios Jurídicos, Cuerpo de Secretarios Judiciales, IV 2000 Madrid,
p 157.
496
HERRERO DE EGAÑA Y OCTAVIO DE TOLEDO F., ”El Proceso Monitorio”. Los procesos
especiales. Estudios de Derecho Judicial, número 30, Escuela Judicial CGPJ, Madrid p151.
497
GÓMEZ AMIGO L., “La introducción del Proceso Monitorio en el sistema procesal español, Actualidad
civil año 1999 tomo IV, p. 1189.
498
Auto de 7 de mayo de 2003, ponente el Ilmo. Sr. D. José Alfonso Arolas Romero. Id. Cendoj:
46250370112003200110.
.
280
Una tercera vía intermedia entre las anteriores es la que mantiene BONET NAVARRO499
quien afirma que la autonomía del juicio ulterior se basa en una visualización limitada o
parcial del Proceso Monitorio y el juicio ulterior o subsiguiente a la oposición se sustancia
mediante un procedimiento autónomo pero están integrados en un único proceso previsto
en su conjunto para la especial tutela judicial del crédito a través de la técnica Monitoria
encontrando las siguientes manifestaciones contradictorias con la autonomía del juicio
declarativa tras la oposición: Atribución de competencia funcional al mismo órgano que ha
conocido del requerimiento de pago y al que se ha formulado la oposición. Identidad de los
objetos y sujetos que integran el monitorio y el juicio que corresponda tras la oposición al
mismo.
499
BONET NAVARRO J., “La relativa autonomía del juicio que corresponda tras la oposición en los
procedimientos monitorios “Problemas actuales del proceso iberoamericano vol. Primero, XX Jornadas
Iberoamericanas de Derecho Procesal, Málaga 2006 p 375 y p 375 -385.
500
ORELLANA LOPEZ M. J., “Cuestiones candentes del Proceso Monitorio “Revista Jurídica de la
Comunidad Valenciana, año 2004 número 10, p 7 - 24.
.
281
funcional por conexión del juzgado que conoció el Proceso Monitorio. El citado magistrado501
también destaca los inconvenientes al independizarse absolutamente uno de otro, y el
empleo de piezas distintas para la prueba documental que se propone en el plenario
cuando viene referida a la que se acompañaba con la petición del Proceso Monitorio y no
obra en las actuaciones o sólo por fotocopia a efectos de examen, y finaliza que parece
aconsejable, aunque la ley procesal no lo indique de manera expresa, que se tramite el juicio
posterior en la misma pieza que se inició con el monitorio al margen de que se le dé número
diferente por haberse transformado.
La legitimación es la cualidad que debe reunir una persona para actuar en un proceso
concreto e implica una vinculación con el objeto de ese proceso.
501
ORELLANA LOPEZ M. J.,” Cuestiones candentes del Proceso Monitorio, op. cit.
.
282
La legitimación es uno de los conceptos más difusos y discutidos del Derecho procesal. Se
discute si la legitimación constituye o no un presupuesto procesal: La que sostiene que la
legitimación no es un presupuesto procesal, sino una cuestión de fondo, y la que sostiene
que la legitimación sí es un presupuesto procesal, de modo que si esta falta, el juez no podrá
dictar una sentencia procesal, lo que se llama sentencia absolutoria en la instancia, la cual
no produce efectos de cosa juzgada.
Como regla general, debemos entender que la legitimación sólo puede determinarse con
certeza al final del proceso, con la sentencia. La legitimación no es un presupuesto procesal
sino una cuestión de fondo, por tanto, como regla general, el juez no podrá admitir una
demanda por falta de legitimación, pero hay supuestos en los que la falta de legitimación es
tan evidente que debe dársele el tratamiento de un presupuesto procesal: en estos casos no
debería admitirse la demanda al principio del proceso. Como la legitimación no es un
presupuesto procesal, como regla general tampoco es necesario acreditarla al inicio del
502
Esta expresión aludía a los supuestos de representación legal de las personas físicas y necesarias de las
personas jurídicas. En buena medida la legitimatio ad processum se basaba en una confusión al no tenerse
claro quién era la verdadera parte en el proceso, el representante o el representado. La legitimatio ad causam,
atendía al supuesto de que alguien se presente al juicio afirmando que el derecho reclamado proviene de la
transmisión hecha a su favor en virtud de herencia o por cualquier otro título. Vid. MONTERO AROCA, J. Y
otros en “El nuevo proceso civil”, Ley 1/2000, ed. Tirant lo Blanch, Valencia, 2001, p. 81.
503
FAIREN GUILLEN, V., “Doctrina general del derecho procesal, hacia una teoría y ley procesal
generales”, ed. Bosch, Barcelona, 1990, pp. 289-291.
.
283
proceso, pero hay algunos supuestos especiales en los que la ley exige que con la demanda, se
acompañe un documento que acredite la legitimación504.
En el caso del Proceso Monitorio, es importante que aquel que pretenda de otro el pago de una
obligación, deba peticionarlo ante el juez, pero que dicho reclamo se haga sobre la base de
la existencia de una obligación amparada en documentación –caso del Proceso Monitorio
documental- que acredite la obligación del deudor, y se deberá tomar en cuenta además el
origen de la deuda, es importante destacar la titularidad, ya sea activa o pasiva de la
relación crediticia505.
Aunque la capacidad procesal se define como la aptitud para realizar válidamente actos
procesales, los ordenamientos jurídicos no suelen permitir –salvo algunas excepciones- a
las partes la realización por sí mismas de todos esos actos, sino que suelen exigir que se actúe por
medio de un profesional del derecho; aparece así la postulación procesal. El legislador
considera que se defienden mejor los intereses de las partes si éstas han de actuar por medio de
una persona perita en derecho, la cual aparece como ente intermedio de relación entre las
partes y el órgano jurisdiccional. Y lo entiende hasta el extremo de configurarla, sí, como un
presupuesto procesal y por tanto de carácter obligatorio, pero también como un derecho
fundamental del ciudadano.
504
Debe expresarse el conjunto de hechos que dan nacimiento a la deuda o supuestos fácticos que dan lugar
al nacimiento del crédito que se pide, lo que en algunas ocasiones puede dar lugar a problemas de elección de
la causa de pedir de la acción con mayor probabilidad de obtener, previa oposición, sentencias denegatorias de la
pretensión del acreedor, con fuerza de cosa juzgada (arts 818 en relación con el 218.1 ambos de la LEC). Así
como también debe expresar la titularidad activa y pasiva del crédito que normalmente coincidirá con la que
resulte en los documentos monitorios, salvo que se haya producido transmisión del crédito o la deuda, en cuyo
caso se deberá alegar ésta.
505
ESCRIBANO MORA, F. y otros, “El Proceso civil” vol. VIII, libro IV articulo 748 a disposiciones
finales, ed. Tirant lo Blanch, Valencia, 2001, pp. 814-815.
.
284
El art. 23.2 de la LEC española establece una serie de supuestos en los que no es necesaria
la representación por procurador entre los cuales encontramos la fase inicial del Proceso
Monitorio es decir en la petición inicial del Proceso Monitorio506.
506
GIMENO SENDRA, V., op. cit., p. 216.
507
La dispensa de la intervención de letrado en el escrito inicial puede originar ciertamente problemas
procesales y materiales a la parte, ya que el contenido de la petición inicial y la selección de documentos
acompañatorios resultan de hecho más complejo que lo que puede inducirse del precepto. La
despreocupación con que, sin duda, se procederá por poder promover juicios gratis o casi gratis contra el
moroso, potenciada por el intrusismo que sin duda se generará, complicará, salvo que el deudor pague, la
defensa del acreedor en el ejercicio de su derecho de crédito.
508
Con una evidente justificación, es de la opinión LOSCERTALES FUERTES, D., de que "se pasa por alto
la existencia de justicia gratuita y de un magnífico turno de oficio en los Colegios de Abogados, que permiten la
defensa de los intereses de los ciudadanos con escasos medios económicos de forma gratuita, en "El juicio
monitorio y el abogado", Revista Jurídica SEPIN, Propiedad Horizontal, n° 239, Septiembre 2003, p. 31 de
tal forma que se garantiza siempre el asesoramiento al ciudadano".
.
285
No obstante, son muchas las voces que se han alzado en contra de este sistema de demandas
formulario bien por su carácter "superficial" y de "insuficiente contenido", bien por el
hecho de que una vez presentada la petición inicial, sin intervención de asistencia técnica,
si se produce oposición, y la cuantía es superior a 900 euros, la intervención de abogado y
procurador sería ya preceptiva "con el inconveniente de que dichos profesionales deban
ajustarse a esa demanda inicial, como figura en los párrafos anteriores, lo que supone una
limitación de actuación del abogado, en detrimento del interés de los litigantes"510. Ello puede
conducir en muchas ocasiones al fracaso de la pretensión del actor "inexperto" y justifica en
definitiva el hecho de que en la práctica diaria una gran cantidad de los procesos monitorios se
inicien precisamente con la intervención de estos profesionales.
509
PÉREZ UREÑA, A., “El Proceso Monitorio para la reclamación dineraria por las comunidades de
propietarios”, Aranzadi civil n°9/2002, p. 19.
510
LOSCERTALES FUERTES, D., op. cit. p. 30.
511
El artículo 814.1 LEC se intitula “Petición inicial del procedimiento monitorio” lo que nos pone en
evidencia que no nos encontramos inicialmente ante un proceso declarativo que se abre con demanda, lo que
determina sus efectos procesales Se expresa el contenido que debe tener la petición y los documentos que hay
que acompañar a la misma, a ello habrá que sumar otra serie de conceptos que habrá que conjugar
específicamente en el desarrollo del procedimiento monitorio. Resulta que, si comparamos el contenido que se
exige para la demanda sucinta de juicio verbal en el art. 437 LEC, con el que se establece para el del escrito
inicial, nos parece más extenso para este último, ya que además de las circunstancias identificativas de los
sujetos y de lo que se pida, se deberá exponer en este último el origen de la deuda.
.
286
La LEC no opta efectivamente porque el Juez dicte directamente sentencia de condena ante
el impago del demandado, sino que prevé la transformación del proceso especial en
ordinario si el deudor demandado se opone513, o permite entrar directamente en ejecución si
no comparece. El Proceso Monitorio en sentido estricto, si triunfa, es decir, si se crea el
512
El fundamento de este tipo de peticiones formalizadas obedece a un deseo de introducir la sencillez en el
desarrollo de determinados procedimientos, que, unidos a la inexigibilidad en determinados casos de la
postulación y defensa obligatorias, pretende crear unos nuevos hábitos que rompen con la vieja idea de la
justicia civil formalista a la que estábamos tan acostumbrados.
513
En el caso del demandado supone que se le acuerde una razonable y suficiente oportunidad de ser oído, y
en su caso, de producir las pruebas que le convengan. Pero para juzgar sobre la necesidad de tal oportunidad,
nadie mejor que ese propio demandado, el sabe si tiene algo que decir, si se ha de oponer o no a la pretensión de
su contrario, si alegará su improcedencia, si producirá pruebas de descargo, etc., O también si el reclamo es
justo y si debe satisfacerlo. Nada mejor entonces que dejarle la iniciativa del contradictorio, base
fundamental del Proceso Monitorio.
.
287
Materialmente la razón contraria tiene mucho más peso. La demanda monitoria persigue
que la deuda motive un título ejecutivo, que de ser incumplido permita entrar directamente
en ejecución, por tanto, en fase de embargo ejecutivo sin solución de continuidad. Pensar en una
tramitación previa de ese embargo como medida cautelar haría inútil este esfuerzo ante la
inevitabilidad inmediata de la ejecución.
514
De conformidad a la LEC en el art. 812.1, esta documentación comprende ampliamente las diversas
formas de soporte, con referencia a las tecnológicas, para reflejar la realidad de la deuda cuyo pago se reclama,
con el efecto de fundamentar la petición monitoria, y toda esa documentación que compruebe la deuda, tendrá
que ser objeto de valoración judicial. Vid. GIMENO SENDRA, V. Derecho Proc....” op. cit., p. 218, quien al
citar a SERRA, CORREA DELCASSO, PICO Y JUNOY, refiere que la enunciación de los documentos a
que hace referencia el artículo citado, no es un “número clausus”, sino “apertus”. En ese mismo sentido vid
MÉNDEZ TOMAS, R. M., “El Proceso Monitorio”, en Biblioteca básica de practica procesal, ed. Bosch,
Barcelona, 2006, p. 14.
.
288
punto de vista del proceso estamos ante un presupuesto del mismo. No se trata, por tanto, de
discutir sobre si el documento prueba o no el derecho subjetivo material, sino sólo de controlar
su regularidad formal.
515
Ibídem.
.
289
El requerimiento debe notificarse en la forma prevista, para así hacerlo, en la Ley, con
apercibimiento de que, de no pagar ni comparecer alegando razones de la negativa al pago,
se despachará ejecución contra él.
La práctica ha demostrado que los problemas más trascendentes que afectan a la admisión
y al requerimiento de pago son entre otros los siguientes:
516
El examen judicial o “estrecha cognitio”, no constituye un acto jurisdiccional (de juzgar), sino una mera
función no jurisdiccional que la ley atribuye al tribunal para la tutela de los derechos e intereses del acreedor,
por tal razón, algunos autores como Gimeno Sendra, consideran que esta fase del procedimiento monitorio
no pertenece a la potestad jurisdiccional, es decir que no es procesal sino meramente procedimental, que bien
puede ser asumida por el secretario judicial, dotado de la condición de autoridad con potestad de dar fe respecto de
las resoluciones y actuaciones judiciales, con lo cual se facilitaría la descarga del desbordante trabajo de los juzgados
civiles. Vid. GIMENO SENDRA, V., op. cit. p.221. Cfr. ESCUDERO MORATALLA, J. F y FRIGOLA
VALLINA, J., El Secretario Judicial. Concepto y complemento, en Justicia, núm. 2. 1997, p. 588; DORADO PICÓN,
A., El Proceso Monitorio: el espacio judicial europeo y el Secretario Judicial, en Estudios Jurídicos. Secretarios
Judiciales, III. Madrid, 2003, pp. 839 y 840; SEOANE CACHARRÓN, J., Los procesos especiales en la nueva
Ley de Enjuiciamiento Civil. Especial consideración del Proceso Monitorio, op. cit., pp. 169 y sigs. ALIAGA
CASANOVA, A. C., El Proceso Monitorio ante las recientes e inminentes reformas legales y el desafío de los
avances tecnológicos, op. cit., p. 143; En contra: cfr. BANACLOCHE PALAO, J., El libro blanco de la Justicia en
el Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil, en La Ley, T. 2, 1998, pág. 1892. Para este autor carece de
justificación intentar convertir al Secretario Judicial en una especie de “Juez postizo”, llenándole de competencias
que no le corresponden ni por la naturaleza de su cargo ni por la historia.
.
290
competencia territorial del Juez, un examen al que debe arribar el juez una vez que ha
examinado su propia competencia o que el escrito, incluso informatizado, no sea efectivamente el
que corresponde a este proceso. Por supuesto, dadas las razones aducidas anteriormente, debería
rechazarse también la petición de una medida cautelar por el actor.
Por otra parte, no dice nada la LEC acerca de la resolución que deba dictarse para admitir
o no a trámite la demanda monitoria y su posible impugnación. En la práctica, con base en
el art. 815, se está utilizando la providencia, con un doble contenido, el previsto en ese precepto
expresamente, es decir, el de requerimiento de pago, y previamente el de admitir a trámite la
demanda. A nuestro juicio es una resolución equivocada, porque para admitir o inadmitir la
demanda se exige la forma de auto (art. 206.2-2ª LEC), y para rechazarla por falta de
presupuestos procesales también de acuerdo con ese mismo precepto. Y ello repercute en la
impugnación que el actor pueda hacer517 (nunca el demandado, que todavía no sabe que lo es y
5.12.1. Pago
517
La LEC no dice nada respecto de impugnaciones del auto que declara inadmisible la petición monitoria, es
importante destacar también que la Propuesta de Reglamento Europeo prevé, para la desestimación de la petición
de un requerimiento europeo de pago, que no cabra recurso alguno (art. 5.2 del reglamento), puesto que el
demandante puede incoar el proceso declarativo ordinario en relación con la misma deuda. Ni que decir si el
escrito adolece de defectos subsanables, pues el tribunal debería ofrecer al acreedor la posibilidad de su
subsanación antes de archivarlo.
Vid. GIMENO SENDRA, V., op. cit. p.222.
518
ORTELLS RAMOS, M. Y otros, Derecho proc... op. cit. p. 973, en ese mismo sentido MONTERO
AROCA, J. Y otros en El Nuevo Proc... op. cit. p.1001; ESCRIBANO MORA, F. coord. El proceso Civil
Vol. VIII, Libro IV, ed. Tirant. lo Blanch, Valencia, 2001, p. 6751.
.
291
En la resolución que se manda archivar las diligencias deben insertarse en forma clara
todos los elementos que permitan identificar las partes que intervinieron, elemento
subjetivo; asi como el origen de la deudajuntamente con los documentos que la
amparan, elemento objetivo, todo esto por el efecto mismo que produce la resolución
de archivo, como lo es el de la cosa juzgada, así de esa forma el deudor podrá
ampararse, en un ulterior proceso, con una alegación de excepción procesal de cosa
juzgada520.
Pero el referente anterior, trata del pago total, ¿qué pasaría si el pago que se realiza es
parcial?, esta posibilidad es innegable, y ante ella podría caber la condicionante a una
previa aceptación del acreedor, sin embargo hay que aclarar que el pago parcial no debe
producir el efecto de terminación del procedimiento y conforme a solución práctica de la
Audiencia Provincial de Valencia, España, debe ir seguido del escrito de oposición
respecto a la pluspetición denunciada521.
La oposición del deudor está regulada en los artículos 815.1 y 818 de la LEC, de los cual
podemos extraer los siguientes requisitos procesales:
519
GIMENO SENDRA, V., Derecho Proc... II Los Procesos Especiales, op. cit. p.224.
520
ORTELLS RAMOS, M. Y otros, op. cit. p. 973.
521
Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, secc. 8ª del 7 de octubre de 2003 -2003/270715-. Citada
por GIMENO SENDRA, V., op. cit. p. 225.
.
292
Deforma. La forma de oposición deberá ser escrita según el artículo citado, que establece
que el deudor presentará escrito de oposición dentro del plazo, y por tanto se excluyen
otras formas de manifestación del deudor, como por ejemplo la comparecencia oral ante el
tribunal, estableciendo la ley una desigualdad de trato entre el acreedor, que podrá presentar
su reclamación mediante un formulario que estará a disposición en la sede de los juzgados, y el
deudor, que deberá acudir a un profesional, toda vez que de la relación fáctica jurídica de la
oposición dependerá el éxito de la misma.
522
Artículo modificado por Ley Orgánica 19/2003, de 23 de diciembre, de Modificación de la Ley Orgánica
6/1 985, de 1 dejulio, del Poder Judicial.
.
293
523
Sentencia de 7 de noviembre de 2005, de la sala segunda, ponente el Magistrado Sr.. D. Pascual Sala
Sánchez, LA LEY JURIS 1008 1/2006.
524
Auto de la Audiencia Provincial de Lérida, Sección 2ª,de 16 de diciembre de. 2003, ponente la Ilma. Sra
ª
D Ana Cristina Sainz Pereda, LA LEY JURIS: 1535511/2003.
.
294
Entre la jurisprudencia que sigue dicho criterio, destaca la sección cuarta de la Audiencia
Provincial de Zaragoza529, que revocó la resolución de primera instancia al entender que
el juzgador debió dictar auto despachando ejecución, toda vez que el deudor se opuso a
la petición sin expresar las razones de tal oposición, y la alegación de oposición por los
525
CORTES DOMINGUEZ V., MORENO CATENA V., coord, GONZALEZ GRANADA P., DAMIAN
MORENO J., VILLAGOMEZ CEBRIAN M., La Nueva ley de Enjuiciamiento Civil, Tomo V, p 55, editorial
Tecnos Madrid 2000
526
ALONSO CUEVILLAS S. J., coord CORREA DEL CASSO J. P., “ El Proceso Monitorio, capitulo V
volumen IV p 223 editorial Economis & Jurist Barcelona 2000 Instituciones del Nuevo Proceso Civil,
comentarios sistemáticos a la ley 1/2000,.
527
HERRERO DE EGAÑA Y OCTAVIO DE TOLEDO F., El Proceso Monitorio Los procesos especiales
Estudios de Derecho Judicial cit p 149.
528
HINOJOSA SEGOVIA R.,” Algunas cuestiones polémicas en la aplicación de los procesos monitorio y
cambiario “Revista de Derecho Procesal nº 1- 3 año 2002,p 309
529
Auto de la Audiencia Provincial de Zaragoza, Sección 4ª,de 13 de Junio de 2003. Ponente el Ilmo. Sr.
D.Javier Seoane Prado, LA LEY JURIS: 1448957/2003
.
295
motivos que en su día se expondrán, no cumple con los requisitos que establece la ley para
admitir a trámite el escrito de oposición. La casi totalidad de la jurisprudencia menor entiende
que el contenido mínimo para la admisión del escrito de oposición es una motivación, aunque
sea sucinta, del escrito de oposición. La sección primera de la Audiencia Provincial de
Valladolid530 entiende que el escrito de oposición exige su fundamentación, aunque sea
mínima.
Asimismo, otras resoluciones531 entienden que la mera alegación de que el demandado 'no
debe la cantidad reclamada a la parte actora ', no puede suponer que se tenga por
formulada en tiempo y forma la oposición, toda vez que el requisito de contenido debe estar
sucintamente fundado, esto es, debe contener las razones por las que el requerido no debe,
en todo o en parte, la cantidad reclamada, según exige el art. 815.1 LEC. Ello no supone la
mera mención de que la cantidad reclamada no se debe, sino que será necesario indicar, aunque
sea muy someramente, por qué no se debe, por pago, por compensación, por incumplimiento de la
parte contraria, o simplemente porque, sin entrar en el fondo del asunto, no concurren los debidos
presupuestos procesales.
Los motivos. Los motivos no están tasados en la LEC. Así, para MAGRO SERVET532,
dichos motivos son abiertos y cabe cualquiera que jurídicamente sea susceptible de apartar
del deber de pago entre ese acreedor y deudor concretos. Para CARRANZA
530
Auto de la A P. de Valladolid, Sección 1ª,de 18 de mayo de 2006, ponente el Ilmo. Sr. D, José Antonio
San Millán Martín, LA LEY JURIS: 2314791/2006, que esencialmente dice: “conforme a lo prevenido en el
artículo 815 de la NLEC, e incluso el artículo 818, toda vez que esta exigencia es de directa e ineludible
aplicación, siendo preciso que la referida oposición contenga las alegaciones, aún sucintas, por las que, a su
entender, no debe la cantidad objeto de reclamación y la consecuencia de su falta de cumplimiento, en una
prevención legal de carácter imperativo, como se deduce del propio tenor literal del precepto, no puede ser otra
que la inadmisión de la oposición sólo formalmente presentada en elusión de los fundamentos, de necesaria
expresión, por los que el demandado articulará su oposición y que devienen de necesario conocimiento a la
parte promotora del juicio monitorio en evitación de toda indefensión, por cuanto que permanecerá “ausente” de
conocimiento sobre esas causas de oposición sobre las que deba dar puntuales explicaciones”.
531
Auto de la Audiencia Provincial de Salamanca de 23 de septiembre de 2005,ponente el Ilmo. Sr. D.
Longinos Gómez Herrero.LA LEY JURIS: 2133675/2005.
532
MAGRO SERVET, V. El Proceso Monitorio, editorial SEPIN, Madrid 2006 p 145.
.
296
CANTERA533, el deudor puede alegar como causas de oposición tanto las de fondo como las
puramente formales o procesales, como por ejemplo la compensación de deudas o la
inadecuación de procedimiento.
Tal como lo apunte antes, el deudor puede asumir como posición inicial el pago de la
deuda, sobre la que se estableció puede ser total o parcial, sin embargo el tramite exige una
respuesta a la petición planteada, en caso de incomparecencia del deudor a justificar el
reclamo o para ejercer oposición, el tramite indica que debe procederse a dictar auto en el
que debe despacharse la ejecución por la cantidad adeudada, y dicha resolución debe
constar que el plazo legal ha concluido, haciendo constar la incomparecencia del requerido, con
ello se abrirá entonces el proceso de ejecución, con lo cual se estaría cumpliendo la finalidad
intimatoria del Proceso Monitorio534.
533
CARRANZA CANTERA F. J., CARRERA MARAÑA J. M., DIAZ MENDEZ N., PARDO MUÑOZ F.
J., PUENTE DE PINEDO L., RODRIGUEZ ACHUSTEGUI E., SANZ MORAN A., SUAREZ-QUIÑONES
FERNANDEZ J. C., .Criterios judiciales de aplicación de la nueva ley de Ensuciamiento civil. La ley Madrid
2003 citp 462.
534
Auto de Audiencia provincial de Cádiz secc. 8ª de 2004 (2004/754) citada por GIMENO SENDRA, V. op.
cit. Pp.226, en ella se indica que en la misma resolución que se decreta el archivo, debe acordarse también la
incoación, con testimonio del auto despachando ejecución, del correspondiente proceso de ejecución forzosa,
debiendo operar todo ello de oficio por el órgano jurisdiccional, sin necesidad de petición de parte.
535
El art. 816 LEC señala en forma clara que una vez se dicte el auto despachando ejecución, la deuda
devengara el interés legal incrementado en un 2% (art. 576 LEC), vid. ARMENTA DEU, T., Lecciones de
Derecho Procesal civil, op. cit. p. 582.
.
297
Dicha resolución es el título ejecutivo realmente en este caso, pues equivale a una resolución
judicial, concretamente a una sentencia, y debe ser ejecutada como tal. Por tanto, se crea
con ella el título ejecutivo, que es el fin pretendido por el Proceso Monitorio, como ya se
dijo. De la LEC puede deducirse, al omitir cualquier referencia al tema, sin duda alguna
porque se prevé un trámite específico de oposición del deudor, que esta resolución no es
susceptible de recurso alguno536.
Como bien decíamos anteriormente, el interpretar al proceso declarativo que deriva del
Proceso Monitorio como un proceso que se ha transformado o como un nuevo proceso, ha
ocasionado ciertos problemas de interpretación respecto de los que la jurisprudencia menor se
ha pronunciado de manera desigual.
536
Ibídem pp. 582-583
537
Ibídem
538
Sentencia de 16 de noviembre de 2005, ponente la Ilma. Sra. Dª María Filomena Ibáñez Solaz, LA LEY
JURIS: 2241623/2005.
.
298
precisamente en la vista del juicio verbal y no antes donde la demandada formula los
motivos de oposición al tenor del artículo 443 de la LEC y de conformidad con el derecho
básico a la tutela judicial efectiva del artículo 24 de la Constitución Española. En la misma
dirección se encuentra la sentencia de la sección primera de la Audiencia Provincial de
Jaén539, que estimó el recurso de apelación interpuesto y estableció que en el juicio verbal
u ordinario posterior al monitorio, el demandado puede plantear lo que su derecho
convenga de conformidad con lo dispuesto en el artículo 216 de la LEC, de modo que la
sentencia deberá resolver sobre lo alegado por las partes según dispone el artículo 218 del
mismo texto legal, pues lo contrario supondría una vulneración del derecho de defensa del
demandado.
539
La sentencia de 27 de abril de 2004, ponente el Ilmo. Sr. D Pío José Aguirre Zamorano, LA LEY JURIS:
1683228/2004.
540
ALIAGA CASANOVA A. C., ” Desarrollo procedimiental del Proceso Monitorio, especial referencia al
mandato de pago y a las posibles conductas del deudor,” Estudios Jurídicos del Cuerpo de Secretarios
Judiciales VII-2001, CEJAJp 741.
541
Sentencia de la sección sexta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, de fecha 29 de noviembre de
2006, ponente el Ilmo. Sr. D. Jaime Carrera Ibarzabal.Id. Cendoj: 36057370062006100499.
.
299
cuando la cuantía no exceda de la señalada para el juicio verbal, las alegaciones que el deudor
exprese en el escrito de oposición como razones por las que a su entender, no debe en todo
o en parte la cantidad reclamada, tienen efecto preclusivo, de manera que no se admitirán en el
posterior juicio declarativo otras excepciones o motivos de oposición distintos de los que
hubiere esgrimido o podido esgrimir en aquel escrito de oposición, todo ello en base a un
interpretación literal y estricta del artículo 815.1.
Aportación de nueva prueba documental por parte del actor, en el acto de la vista. Para
REGADERA SÁENZ542, en el supuesto en que el juicio verbal derive de la oposición del
demandado a una reclamación de cantidad por Proceso Monitorio, debe admitirse al actor
durante el acto del juicio verbal completar la prueba documental acreditativa de su
pretensión. Del mismo criterio es la Audiencia Provincial de Valencia543, que admitiendo que
en el ámbito de los juicios declarativos los arts. 264 y 265 de la Ley rituaria imponen la
presentación de toda la documentación con la demanda y la contestación salvo casos
excepcionales previstos expresamente en la Ley, ello no es predicable en un juicio especial
como el monitorio. En primer lugar, porque en este procedimiento especial no hay demanda
propiamente dicha a la que necesariamente haya de acompañarse toda la documentación de que
se disponga, sino una petición inicial en los términos del art. 814 de la L.E.C., bien distintos
de los de aquélla.
En segundo lugar, porque para la iniciación del juicio monitorio sólo se exige la
presentación de cualquiera de los documentos que menciona el art. 812 de la LEC. Que
reflejen la existencia de la deuda que se reclama. Ello conlleva que el demandante deberá
presentar la documental en el momento de presentarse la demanda de juicio ordinario o al
542
REGADERA SAENZ J. M.,” Aportación De documentos en el Juicio Verbal derivado de la oposición en
un Proceso Monitorio” Una interpretación Judicial de la Ley de Enjuiciamiento Civil, Seminario de Jueces
y Secretarios Judiciales de Primera Instancia de Barcelona, p 194 Editorial Aranzadi.
Navarra 2002.
543
Sección 11, en sentencia de fecha 4 de abril de 2003, ponente el Ilmo. Sr. D. José Alfonso Arolas
Romero,Id. Cendoj: 46250370112003100250.
.
300
544
Sentencia de 5 de noviembre de 2002, ponente el Ilmo. Sr. D. Miguel Ángel Sendino Arenas, LA LEY
JURIS: 1313839/2002
545
Sentencia de la Audiencia Provincial de Orense, Sección 1ª, de 26 de septiembre de 2005 ponente: el Ilmo.
Sr. D Fernando Alañón Olmedo, LA LEY JURIS: 2132385/2005
546
Sentencia de la A. P. de Salamanca, de 5 de marzo de. 2002, ponente el Ilmo. Sr..D. José Ramón González
Clavijo, LA LEY JURIS: 1113024/2002, estableció que: “pero en cualquier caso y con independencia del
error de tramitación al incoar eljuicio verbal civil en vez de continuar con las sesiones deljuicio verbal
dentro del monitorio, la infracción procesal cometida no ha ocasionado indefensión a la recurrente, ya que
ha tenido ocasión de formular alegaciones y proponer y practi car prueba, sin que la alteración del orden de
intervención en este supuesto concreto sea suficiente como para considerar alterados los principios y derechos de
audiencia, defensa y contradicción: LA LEY JURIS: 1113024/2002.
.
301
oposición del demandado en el juicio monitorio determina la continuación del mismo por los
trámites del juicio verbal, sin que deba incoarse el mismo ni se alteren las posiciones
procesales de las partes. En sentido opuesto se encuentra la Audiencia Provincial de
Tarragona547,según la cual la conversión de un monitorio en un procedimiento verbal por
oposición del deudor genera serias dudas respecto a la posición procesal de las partes,
dudas que encuentran su justificación en la falta de coherencia de la Ley de Enjuiciamiento
Civil a la hora de regular la oposición en el procedimiento monitorio, pues mientras si la
oposición transforma el procedimiento en juicio verbal el opositor pasa a la situación de
demandante, si la transformación es en ordinario, el opositor ha de ser demandado presentando
el acreedor la correspondiente demanda en el plazo de un mes, destacando que las
peculiaridades del monitorio y su cierta incoherencia han de interpretarse a la luz de las
peculiaridades del proceso verbal y de las limitaciones derivadas del Proceso Monitorio, en el
que la oposición se convierte en demanda.
547
Sentencia de la Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 1ª, de 28 de Octubre de 2004, ponente la Ilma.
Sra. Dª Sara Uceda Sales, Sara.LA LEY JURIS: 187558 1/2004
548
Sentencia de 28 de Junio de 2005, ponente el Ilmo. Sr D,Miguel Ángel Sendino Arenas LA LEY JURIS:
2073448/2005
.
302
549
Ponente la Ilma. Sra. D. Catalina María Moragues, publicado en LEC número 64 de junio de 2006, página
96 editorial Sepin.
550
Ponente la Ilma. Sra. Dª Catalina María Moregues Vidal, referencia Sepin SP/SENT/75956.
551
MAGRO SEVET, VICENTE, El Proceso Monitorio, editorial SEPIN, Madrid 2006 op.cit p 150
552
Sentencia de fecha 22 de junio de 2004, ponente la Ilma. Sra. Olga María Cabeza Sánchez en publicación
de la Ley de Enjuiciamiento Civil de Sepin, mes de junio de 2006, página 110.
553
En el año 2003, la revista La ley de Enjuiciamiento Civil, número 32 de la editorial Sepin, Pág. 35, realizo
una encuesta jurídica sobre la posibilidad de formular reconvención en el juicio ordinario o verbal una vez
transformado el Proceso Monitorio. A favor de la postura de su admisión se decantaron los siguientes
magistrados: el Ilmo. Sr. D. Javier Arroyo Fiestas, el Ilmo. Sr. D José Arsuaga Cortázar, el Ilmo. Sr. D
Eduardo Baeba Ruiz, el Ilmo. Sr. D Juan Miguel Carreras Maraña, el Ilmo. Sr. D Joan Cremades Morant, el
Ilmo. Sr. D Antonio Ferrer Gutiérrez, el Ilmo. Sr. D Ángel Vicente Illescas Rus, el Ilmo. Sr. D Vicente Magro
Server, la Ilma. Sra. Dª Catalina Moraguez Vidal, el Ilmo. Sr. D Pablo Moscoso Torres,el Ilmo. Sr. D Guillermo
Sacristán Represa, el Ilmo. Sr. D Javier Seoane Prado, el Ilmo. Sr. D José Luis Seoane Spielgelberg, y el
Secretario judicial, el Ilmo. Sr. D. Antonio Hernández Vergara, poniendo reserva en la reconvención el Ilmo. Sr.
Edmundo Rodríguez Achústegui respecto del Proceso Monitorio de propiedad Horizontal.
554
El auto de la Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 1ª, de 14 de Octubre de 2004, ponente el Ilmo.
Sr. D. Antonio Carril Pan, LA LEY JURIS: 1855004/2004.
.
303
partes para vista, y será en dicho trámite cuando el demandado deudor deberá plantear la
reconvención. De la misma opinión es la sección segunda de la Audiencia Provincial de
Sevilla555.
Consideramos que esta última es la postura correcta, pues de la interpretación de los artículos
406.2 y 438.1y 2 de la LEC se desprende que en los ordinarios se admiten reconvenciones
que por cuantía deban corresponder al juicio verbal, es decir, que no excedan de 3.000
euros, pero no a la inversa. La postura que no admite la reconvención, es cuando se dirige
frente a un tercero distinto del acreedor, como así lo acordó la Junta de Jueces de
Extremadura556.
5.14. Presentación de la demanda cuando excede del límite del juicio verbal.
El artículo 818. 2, establece que cuando la cuantía de la reclamación exceda de la cuantía del
Juicio Verbal, y el peticionario no interpusiera la demanda correspondiente dentro del
plazo de un mes desde el traslado del escrito de oposición, se sobreseerán las actuaciones y
se condenará en costas, pero si la presenta, se dará traslado de ella al demandado conforme a lo
previsto en los artículos 404 y siguientes de la LEC. La redacción del citado artículo ha
provocado ciertas cuestiones candentes en la práctica judicial, siendo las más importantes las
siguientes:
555
En resolución de 22 de septiembre de 2003, ponente el Ilmo. Sr. D. Manuel Damián Álvarez García,
publicación la LEC número 64 de la editorial Sepin, mes de junio de 2006, página 111.
556
PICO I JUNOY JOAN “La interpretación judicial de la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil “, diario la
Ley nº 5568,p 10.
.
304
LEC, conforme el cual los plazos señalados por meses o por años se computarán de fecha a
fecha, han surgido dos cuestiones de interpretación, la primera de ellas es desde cuando
comienza el plazo, si desde el momento del traslado del escrito de oposición o el de la
providencia acordando el traslado de éste con emplazamiento para la presentación de la
demanda. La segunda cuestión es si el plazo debe computarse de fecha a fecha, sin
exclusión de días inhábiles.
557
Auto de 24 de marzo de 2006, ponente el Ilmo Sr. D. Juan Martínez Pérez, LA LEY JURIS:
2280350/2006.
.
305
En el artículo 278 de la LEC, que establece que cuando el acto del que se haya dado
traslado en la forma establecida en el artículo 276, se produce la apertura de un plazo para
llevar a cabo una actuación procesal, el cual comenzará su curso sin intervención del tribunal y
deberá computarse desde el día siguiente al de la fecha que se ha hecho constar en las
copias entregadas. En la misma dirección se encuentra la sección tercera de la Audiencia
Provincial de Burgos558.
El segundo criterio interpretativo tiene su apoyo legal en la doctrina del Tribunal Supremo
sobre el cómputo de los plazos para interponer el recuso de casación559, que establece, tras
analizar la exigencia del cumplimiento de la carga procesal del artículo 276 y el sistema
ideado por el legislador en base a la eliminación de tiempos muertos para el cómputo de
plazos y la descarga de los tribunales, que el rigor de la observancia de tal carga procesal debe
atemperarse cuando es el propio órgano jurisdiccional quien induce, propicia, motiva o
coadyuva a la omisión de su cumplimiento, normalmente por haber admitido las copias del
escrito o documento para su traslado a través del mismo, pues lo contrario supondría colocar al
recurrente en una posición ya no sólo ajena a los deberes y cargas que le incumben dentro del
proceso, mucho más allá, incluso, de los inherentes al genérico deber de colaboración con la
Administración de justicia.
558
Auto de 24 de Febrero de 2006, rec. 55/2006, ponente el Ilmo. Sr.D. Ildefonso Jerónimo Barcala
Fernández de Palencia, LA LEY JURIS: 2235915/2006.
559
Auto de fecha 25 de enero de 2005, ponente el Excmo. Sr. D Clemente Auger Liñan. Id. Cendoj:
280791100 12005200225.Ver otras resoluciones que se citan en el auto citado.
560
Auto de 9 de octubre de 2002, ponente la Ilma. Sra. D María Rosa Rigo Rosselló, LA LEY JURIS:
1323813/2002.
.
306
supuestos en los que se precisa una actuación del Tribunal, ya sea en sentido
positivo, ya en negativo, y ello por cuanto no sólo así se dice en la Ley (por ejemplo
en los artículos 453 y 461 en los supuestos de interposición de recursos de
reposición y apelación), sino también porque en caso contrario se estaría
permitiendo y alimentando toda una serie de actuaciones de las partes que
resultarían inútiles o superfluas con sus consecuencias de dilatar indebidamente el
procedimiento y produciendo gastos y costas que no podrían ser reclamadas a la
parte condenada a su pago, precisamente por ser inútiles o superfluas. Es evidente que
el escrito de oposición por parte del deudor implica un necesario control judicial
previo a su admisibilidad, y que de seguirse la tesis que preconiza el auto objeto de
impugnación, obligaría a la parte acreedora a formular una demanda, aún sin
saber si el escrito de oposición sería admitido a trámite o no lo sería por adolecer de
algún defecto insubsanable o que, siendo subsanable, no lo hubiera sido. En la misma
dirección, la sección primera de la Audiencia Provincial de Cáceres561.
561
Auto de 22 de diciembre de 2004, ponente el Ilmo. Sr. D Salvador Castañeda Bocanegra, LA LEY JURIS:
1896939/2004.
Auto de 6 de marzo de 2005, ponente el Ilma. Sra. Dª. María Ángeles García Medina,
562
563
Auto de la Audiencia Provincial de Tarragona, Sección 3ª, de 25 de noviembre de 2003, ponente el Ilmo.
Sr. D. Juan Carlos Artero Mora. LA LEY JURIS: 1535658/2003.
564
La Audiencia Provincial de Ceuta, sección sexta, Auto de fecha 12 de junio de 2006, ponente la Ilma. Sra.
Dª Silvia Baz Vázquez, Id. Cendoj: 51001370062002200039.
565
La Audiencia Provincial de Barcelona sección catorce, en Auto de 17 de junio de 2002, ponente la Ilma.
Sra. Dª Rosa María Agullo Berenguer, Id. Cendoj 08019370142002200074.
566
Sección 1 1ª, de 28 de Febrero de 2006, ponente el Ilmo. Sr D. Alejandro Francisco Jiménez Murria. LA
LEY JURIS: 2339641/2006.
.
308
Cuando se estimara que tal plazo tiene naturaleza ritual por ser de transformación
de un juicio especial en otro ordinario, tampoco habrían de excluirse de su cómputo los
días del mes de agosto, porque en cualquier otro caso del mismo modo tendrían que
excluirse como inhábiles los demás que como tales contempla el art. 130.2 de la L.E.C. y,
en definitiva, el plazo ya no se podría contar de fecha a fecha, con lo que se
desnaturalizaría lo dispuesto en el art. 133.3. De la L.E. C.... ".
La jurisprudencia no ha sido unánime con esta práctica judicial. Así, el Auto de la sección
séptima de la Audiencia Provincial de Asturias568, en un supuesto de apelación contra el
auto del juzgado de primera instancia que acordó el sobreseimiento del Proceso Monitorio
y dar a la demanda presentada el trámite del juicio ordinario, dicha sección no admitió el recurso
567
Ver instrucción en el Boletín oficial del Estado de 29 de junio de 2001.
568
Auto de 28 de marzo de 2006, ponente Ilmo. Sr. D. Ramón Ibáñez de Aldecoa Lorente LA LEY JURIS:
2297981/2006.
.
309
Las principales dudas planteadas en los Tribunales son dos: Cual sea el tribunal
competente para conocer del Juicio Ordinario que deriva de la oposición al Proceso
Monitorio. En la oposición al Proceso Monitorio, cuando exceda de la cuantía de 3000
euros, el tribunal emplaza a la parte solicitante para que en el plazo de un mes presente la
oportuna demanda de Juicio Ordinario. El ulterior proceso ordinario debe ser presentado
569
Auto de la Audiencia Provincial de Salamanca, de 29 de Abril de. 2002, ponente el Ilmo. Sr. D José
Ramón González Clavijo,. LA LEY JURIS: 1162311/2002
570
La sección catorce de la Audiencia Provincial de Barcelona, auto citado de fecha 17 de junio de 2002.
.
310
ante el mismo órgano judicial que tramitó el Proceso Monitorio, por tanto estamos ante una
competencia funcional, pero en algunas ocasiones no ha ocurrido así, y al presentar en el
decanato el juicio ordinario, se procedió a turnarlo a otro juzgado que procedió a su vez a
inhibirse ante el juez que entendió del Proceso Monitorio. La jurisprudencia menor, como no
podía ser de otra manera, ha optado por establecer ciertas medidas prácticas para evitar dichas
disfunciones. Así, la sección primera de la Audiencia Provincial de Cáceres571, entiende que
el Proceso Monitorio forma parte íntegramente del ulterior proceso ordinario, con
independencia de que puede registrarse con distinto número, y al formar parte el Proceso
Monitorio inicial del proceso ordinario, no ve inconveniente para que el traslado de la
demanda se haga a través de la representación procesal, porque el propio artículo 818. 1,
párrafo segundo de la LEC, exige que el escrito lleve firma de letrado y procurador, y el
inciso final del citado párrafo dispone que si se presentare la demanda, se dará traslado de ella
al demandado conforme al artículo 404 y siguientes de la LEC, pero dentro del Proceso
Monitorio, que se transforma en su segunda fase declarativa ordinaria.
571
Sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres, Sección 1ª, de 18 de mayo de 2004, ponente el Ilmo
Sr.D. Antonio María González Floriano, LA LEY JURIS: 1686650/2004.
572
Auto de 31 de Marzo de 2004, ponente la Ilma. Sra. Dª Isabel Serrano Frías, LA LEY JURIS:
1656232/2004.
.
311
573
Auto de 24 de septiembre de 2002, ponente el Ilmo. Sr D. Alberto Francisco Álvarez Rodríguez, LA LEY
JURIS: 1292458/2002.
574
Sentencia de 17 de marzo de 2003 Ponente el Ilmo. Sr. D Eduardo Baena Ruiz Id. Cendoj:
14021370012004100146.
575
Vid. ORTELLS RAMOS, M., Las medidas cautelares, La ley, Madrid 2000.
576
Auto de fecha 8 de noviembre de 2002, ponente el Ilmo. Sr. D. Antonio Luis Pastor Oliver Id. Cendoj:
50297370052002200095.
.
312
Por la naturaleza declarativa del Proceso Monitorio que es un proceso declarativo por
preclusión. Es decir, el título de ejecución no es el documento que acompaña
necesariamente a la petición inicial, sino que surge con la no oposición del demandado, y por
tanto, no tiene privilegios que concurran con una medida cautelar y que la hicieran innecesaria
en ese período inicial admonitorio y no ejecutivo.
Por las similitudes con el juicio cambiario (un juicio declarativo especial, abreviado,
privilegiado y no plenario,) con la diferencia de que aquí el documento que acompaña a la
demanda es un título cambiario. El art. 821 L.E.C. no habla de "despachar ejecución", sino de
requerir de pago. Únicamente el art. 825 se refiere al "despacho de ejecución" cuando el
requerido no se opone al requerimiento de pago, lo que supone evidentes similitudes con el
Proceso Monitorio. Y sin embargo, en el juicio cambiario sí que prevé específicamente una
concreta medida cautelar (el embargo preventivo).
Existiendo pues esenciales semejanzas entre ambos procesos, no se alcanza razón alguna
que impida en el Proceso Monitorio garantizar la efectividad de la sentencia o resolución
condenatoria de fondo desde el inicio del mismo, cuando sílo está en el juicio cambiario.
Por la finalidad de toda medida cautelar: “asegurar la efectividad de la tutela judicial que
pudiera otorgarse en la sentencia estimatoria que se dictase" (Art. 724 L.E.C.). Tampoco se
comprende bien por qué esa garantía sólo se podría pedir cuando el Proceso Monitorio se
convirtiera en juicio declarativo plenario, ordinario o verbal. El plazo de 20 días que el
requerido tiene para oponerse es suficiente para hacer inefectiva la sentencia definitiva.
pensar que sólo son aplicables a los juicios declarativos, pues se regulan genéricamente para
todo proceso, salvo para ciertos procesos especiales que tienen sus específicas medidas
cautelares. Por lo tanto, contrario sensu, si un proceso no tiene medidas cautelares específicas (el
embargo preventivo lo es en el juicio Cambiario), podrá beneficiarse de las generales de los arts.
721 y siguientes de la L.E.C.
577
Auto de 17 de noviembre de 2003, ponente la Ilma. Sra. Dª María Sara Uceda Sales Id. Cendoj:
43148370032003200093.
578
Auto de la SEC. 3., de fecha 5 de mayo de 2006, Ponente la Ilma. Sra. D M José Pérez Pena Referencia
Sepin: SP/AUTRJ/88674.
.
314
579
Auto de 20 de marzo de 2002, ponente la Ilma. Sra. D Catalina María Moragues Vidal Id. Cendoj:
07040370032002200074.
580
LOPEZ SANCHEZ J., El Proceso Monitorio, op. cit, pp. 190 y ss.
.
315
581
Editorial SEPIN, Publicación: LEC-66, Septiembre de 2006; LEC-66, Septiembre de 2006 Pág. 39.
.
316
582
Publicación: LEC-29, Abril de 2003, Pág. 97.
583
CORREA DELCASSO, J. P., Sugerencias para una futura reforma de los artículos 812 a 818 LEC,
reguladores del Proceso Monitorio, op. cit, p. 5.
.
317
muertos de citación se resolvería por auto al menos en 25 días (20 de tramitación y resolución, y
cinco días de tiempo necesario para citar al deudor para comparecencia).
Por otro lado, es preciso reseñar que el proceso con mayor similitud con el monitorio, el
cambiario, establece la adopción de la medida cautelar de embargo preventivo en el
artículo 821. La razón para la admisión de la citada medida cautelar bien puede ser por la
gran diferencia de acreditación de la deuda al ser títulos con determinados requisitos que se
regulan en la ley cambiaria y del cheque.
Y finalmente, la génesis legislativa, toda vez que en el borrador del Anteproyecto de LEC,
se contemplaba dicha posibilidad una vez que el deudor formulaba oposición, pero dicha
.
318
584
Alfonso Carlos Aliaga Casanova, para obedecer a la crítica que por algunos autores como Correa Delcasso
o Seoane Cacharrón se hicieron en el sentido de suprimir el embargo preventivo.
585
SEOANE CACHARRON J., Los procesos Especiales en la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, especial
consideración del Proceso Monitorio, cit., p. 169.
586
BOE número 313 de 31 de diciembre de 2002.
587
Fue suprimida por la ley 25/1986 de 24 de diciembre del mismo año.
.
319
588
LUCINI NICAS J. A.,” La ley 53/2002 y la Orden HAC 661/2003 de 24 de marzo sobre la regulación de
las tasas judiciales. Problemas prácticos de su exacción y su integración en el concepto de costas
procesales” Actualidad civil, número 44 /2003, artículo doctrinal LXII.
589
BOE de 26 de marzo de 2003, Instrucción del Ministerio de Justicia de 8 de noviembre de 2003 BOE 5 de
diciembre de 2003.
590
Vid entre otros el Auto de la sección primera de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 1ª, de 17
de enero de. 2005, ponente Ilma. Sra. Dª María Dolores Portella LLuch LA LEY JURIS: 1920422/2005.
591
Autos de la sección primera y segunda de fecha 5 de diciembre de 2003 y 18 de noviembre de 2003,
ponente el Ilmo. Sr. D. Antonio María González Floriano, LA LEY JURIS: 1566164/2003 y Ilma. Sra. Dª.
María Félix Tena Aragón LA LEY JURIS 1566346/2003.
.
320
592
ALIAGA CASANOVA ALFONSO “El Proceso Monitorio ante las recientes e inminentes reformas
legales y el desafío de los avances tecnológicos”, Revista del Poder Judicial número 71, tercer trimestre 2003
Madrid cit., pp. 125 a 172.
.
321
aplicar el devengo de tasa. Tan sólo hay presentación de demanda escrita si se siguen los
cauces del juicio ordinario.
Dicha cuestión fue resuelta por mediante consulta vinculante de la Secretaría de Estado de
Hacienda y Presupuesto de la Dirección General de Tributos con número V0129-04 de 24 de
septiembre de 2004593, la cual dispuso que no es procedente su devengo, argumentando que el
artículo 35 de la ley ha de entenderse referido a recursos de apelación contra sentencias y no
contra actos de trámite, pues de lo contrario se produciría el contrasentido de exigir una
cuantía fija por la apelación, muy superior a la que hubiese resultado aplicable de seguir su
curso el procedimiento cuya inadmisión origina el recurso.
593
Ver http://www.meh.es/Portal/Areas+Temáticas/Impuestos/Direccion+General+de+Tributos/
594
PEREZ OLLEROS SANCHEZ BORDONA F. J., “¿cabe la acumulación subjetiva de acciones o el
litisconsorcio pasivo en el procedimiento monitorio”, La revista La Ley: Madrid, tomo 3, pp. 1382-1383
595
CARRANZA CANTERA F. J., Criterios judiciales de aplicación de la nueva LEC. La ley Madrid 2003
op. cit., p 434
.
322
Los argumentos a favor de una u otra postura fueron brillantemente recogidos en el auto de la
Audiencia Provincial de Almería de cuatro de mayo de 2005596,así los contrarios a la
acumulación de acciones contra varios deudores son básicamente los siguientes:
Las complicaciones procesales derivadas de las distintas posturas procesales que pudieran
adoptar los distintos deudores demandados (uno guardar silencio, otro oponerse, otro
pagar, etc.). por ejemplo la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca599, resalta de esta
situación el imposible control judicial que puede surgir en el comportamiento que efectúen los
deudores, máxime como sucede en el supuesto de autos que la cuantía global es mayor de
900 euros, pero si se efectúa el desglose son inferiores a dicha cantidad, lo que llevaría a los
deudores a oponerse con letrado y procurador al ser la cuantía fijada en el procedimiento
preceptiva la intervención de dichos profesionales, ocasionando unos gastos, que no sería
necesario si se reclama individualmente a cada deudor. La cita Audiencia solo admite que
pueden ser demandados varios deudores conjuntamente en el ejercicio de acciones de
deudas solidarias, como el caso regulado en el artículo 21.4 de la ley de propiedad
horizontal, las dificultades de extraer del principio de prueba aportado si la deuda es solidaria o
596
Ponente la Ilma. Sra. Dª Gema María Solar Beltrán Id. Cendoj: 04013370012004200090.
597
Audiencia Provincial de Castellón sección 3 auto de 28 de abril de 2005 ponente el Ilmo. Sr D. José
Francisco Morales de Biedma LA LEY JURIS 2032327/2005.
598
ARCHUTEGUI EDMUNDO RODRIGUEZ Publicación SEPIN 28 de marzo de 2003, encuesta Jurídica,
referencia SP/DOCT/1242
599
sección 5, auto de 22 de septiembre de 2003 Ponente el Ilmo. Sr. D. Jaume LLuis Raimon Massanet
Moragues Id. Cendoj: 07040370052003200095.
.
323
La alteración del Fuero imperativo del Proceso Monitorio En este sentido el auto de la
audiencia Provincial de Burgos por suponer la alteración del fuero previsto en el Proceso
Monitorio, al haber varios deudores de un mismo título, pero que residen en partidos judiciales
distintos, enviando al demandante a un proceso declarativo para hacer valer su derecho600.
Este es el criterio de la editorial SEPIN en una consulta efectuada toda vez que el artículo
73.1.1º señala como requisito imprescindible que el tribunal tenga competencia para
conocer de las acciones acumuladas, además el artículo 813 de la LEC tiene carácter
imperativo601.
600
Audiencia Provincial de Burgos, Sección 3ª, Auto de 9 de julio de 2004,Ponente el Ilmo. Sr D. Ildefonso
Jerónimo Barcala Fernández de Palencia,. LA LEY JURIS: 1732694/2004.
601
Publicación: LEC-20, Junio de 2002 Pág. 85 Referencia: SP/CONS/23943.
602
BONET NAVARRO, J., “La pluralidad subjetiva en los procesos civiles caracterizados por al llamada
técnica monitoria pp. 93-139 Revista jurídica de Castilla y león numero 9 mayo 2006.
.
324
Proceso único con pluralidad de partes, oposición por alguno o algunos al tener que haber
un pronunciamiento único que afecte a todos por igual cabe concluir que en principio formulada
oposición quedará en suspendido cualquier otro modo de terminación del Proceso Monitorio
y el resultado del procesos monitorio quedara condicionado por la oposición.
5.19. ¿Es preciso presentar demanda ejecutiva para que se dicte el auto despachando
ejecución del art. 816 LEC?.
Podemos afirmar sin equivocarnos que si hay una cuestión extraordinariamente polémica en
relación al Proceso Monitorio es precisamente ésta. Así, a pesar de la dicción literal del
artículo 816 de la LEC, y de la mayoría de la doctrina y jurisprudencia de las Audiencias, la
práctica forense de los Juzgados de Primera Instancia se divide entre los que despachan
ejecución y los que instan a que el acreedor presente una demanda ejecutiva en base a dos
tipos de interpretación604, una integradora del precepto, que lleva a considerar que si se
valora que en el Proceso Monitorio ya se ha dictado auto despachando ejecución, parece
ilógico que se obligue al demandante a presentar demanda ejecutiva para dictar un nuevo
auto despachando ejecución, aunque esta contradicción puede salvarse entendiendo que
ambos autos tienen diferente contenido a pesar de que se les dé nombre parecido, al del 816.1 y
al del artículo 553 de La Ley Procesal. Por otro lado, una interpretación sistemática nos
obliga a tener en consideración que de no exigirse la demanda ejecutiva, se priva al Juzgador de
603
MARTIN PASTOR, J., “La acumulación de acciones en el procedimiento monitorio” Revista General del
derecho Procesal nº 10, 2006 p. 15
604
Ver el auto de la Audiencia Provincial de de Valencia de su sección once, de fecha 3 de marzo de 2005,
Ponente el Ilmo. Sr D. Manuel José López Orellana Id. Cendoj: 46250370112005200072.
.
325
la aportación por la parte actora de una serie de elementos delimitadores, que se omitirían si se
entiende que ésta no hace falta, (artículo 549), y exigiría acudir a un requerimiento al
solicitante para su concreción.
Dado el tiempo de vigencia de la Ley procesal no existe un criterio mayoritario, sino que
ambas tesis han tenido sustento en la doctrina española.
605
La Audiencia Provincial de las Palmas sección 4 en auto de fecha 28 de mayo de 2004, ponente la Ilma.
Sra. Dª Emma Galcerán Solsona, LA LEY JURIS: 1737251/2004.
606
Publicada en el Boletín Oficial del estado del día 29 dejunio de 2001.
607
La Audiencia Provincial de Burgos, Sección 3ª, Auto de 21 de noviembre de 2002, ponente la Ilma. Sra. Dª
María Esther Villimar San Salvador LA LEY JURIS: 1320774/2002.
.
326
legislador ha querido que el auto tenga valor de sentencia de condena con el despacho de
ejecución, con todos sus efectos y en iguales términos, de tal forma que la oposición sólo es
posible por hechos extintivos o excluyentes, pero siempre posteriores al nacimiento del título
ejecutivo608.
608
Auto de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Sección 1ª, en auto de fecha 14 de diciembre
de 2005, ponente: Navarro Miranda, José Ramón. LA LEY JURIS: 2211181/2005.
609
La Audiencia Provincial de Las Palmas, Sección 5ª, en auto de fecha 24 de enero de 2005,ponente el Ilmo.
Sr. D. Carlos Augusto García Van Isschot, LA LEY JURIS: 1932074/2005.
610
“Es preciso presentar demanda ejecutiva para que se dicte el auto despachando ejecución del art. 816
LEC?” Revista economist & Jurist nº 108 del mes de marzo de 2007, p 98 a la 103, en la sección A debate.
611
Ibidem
.
327
El Art.179 LEC preceptúa que, salvo que la Ley disponga otra cosa, el órgano jurisdiccional
dará de oficio al proceso el curso que corresponda, dictando al efecto las resoluciones
necesarias; La literalidad del párrafo 1º del Art. 816 LEC es clara: “dictará auto en el que
despachará ejecución”. En igual sentido, y con la misma literalidad, el Art.825 LEC para el
Juicio Cambiario, explicando la Exposición de Motivos de la LEC (XIX) que el embargo
preventivo se “convierte automáticamente en ejecutivo si el deudor no formula la
oposición”.
612
Ibidem
.
328
Una mejor práctica judicial en correcta ordenación del procedimiento, a dictar auto que
ponga fin al procedimiento monitorio y que declare la deuda, a los efectos de que el acreedor
pueda solicitar despacho de ejecución de la misma con dicha resolución como título
ejecutivo, solución que integra el mencionado artículo 816-1 con las normas sobre la ejecución,
y en concreto, el artículo 549-1, que exige expresa petición de parte613.
613
Auto de la Audiencia Provincial de Álava sección segunda de fecha 23 de abril de 2004, ponente Ilmo. Sr
Jesús Alfonso Poncela García, LA LEY JURIS: 1798201/2004.
614
La Audiencia Provincial de Cádiz, sección séptima en fecha 15 de abril de dos mil tres, ponente el Ilmo.
Sr D Juan Ignacio Pérez de Vargas Gil, Id. Cendoj: 11012370072003200160.
615
La Audiencia Provincial de Toledo, Sección 1ª, en auto de fecha 29 de Mayo de 2003, ponente Ilmo. Sr.
D. Julio Tasende Calvo, LA LEY JURIS: 1476135/2003.
.
329
demandado no es auto despachando ejecución, sino el titulo ejecutivo que, a tenor del
apartado 9° del punto 2 del art. 517 LEC, permite al actor interponer la demanda de
ejecución dineraria de título judicial. Este criterio añade al procedimiento celeridad y
eficacia porque sin necesidad de requerimiento judicial para ello, el acreedor en su demanda
ejecutiva puede ya aportar relación de bienes del deudor o solicitar las medidas de
averiguación, y porque la demanda contaría ya con la representación de Procurador y la
asistencia de Letrado cuando, por razón de la cuantía, fuera necesario. En la misma línea se
recoge en el libro “Guía práctica de la ley de Enjuiciamiento Civil”617
Por su parte ALIAGA CASANOVA618 aboga por la supresión del sistema de dictado de
oficio del auto despachando ejecución en caso de incomparecencia o impago del deudor,
sustituyéndolo por un auto declarativo del título ejecutivo y la posterior necesidad de presentar
demanda ejecutiva para despachar ejecución, evitando los problemas que surgen cuando se
realiza de oficio por la ignorancia de bienes para trabar embargo o por falta de firma de
Letrado o Procurador cuando es necesaria su intervención. Es de la misma opinión CORREA
DELCASSO619. Personalmente creo que es necesaria la presentación de la demanda de
ejecución, toda vez que silo que se pretende es evitar un retraso en el despacho automático
y en el cobro final de la deuda, lo más acertado es el dictar un auto declarando la cantidad
debida y el interés de mora procesal del artículo 576 de la LEC desde la fecha del citado auto.
616
Es preciso presentar demanda ejecutiva para que se dicte el auto despachando ejecución del art. 816
LEC?”, Revista economist & Jurist n° 108 del mes de marzo de 2007, cit p 98 a la 103, en la sección A
Debate.
617
MAGRO SERVERT VICENTE Coordinador. Guía práctica de la Ley de Enjuiciamiento Civil, Editorial
La Ley, Madrid, 2002, p. 478.
618
ALIAGA CASANOVA, A., “El Proceso Monitorio ante las recientes e inminentes reformas legales y el
desafío de los avances tecnológicos”, Revista del Poder Judicial número 71, tercer trimestre 2003, Madrid op.
cit., pp. 125 a 172.
619
CORREA DELCASSO, J. P., “Sugerencias para una futura reforma de los artículos 812 a 818 LEC,
reguladores del Proceso Monitorio” op. cit. p. 3.
.
330
ejecución queden embargados, surtiendo los efectos del embargo desde la fecha de la
resolución según establece el artículo 587 de la LEC, y por tanto se habrá ejecutado de una
forma más rápida que si se despacha ejecución automática careciendo de dichos datos.
Asimismo, el despacho de ejecución no es automático, porque si en la petición no
intervinieron Letrado y Procurador no se podrá despachar cuando sea preceptiva su
intervención (art. 539).Asimismo la realidad cotidiana de mi profesión, me ha demostrado que
el no despachar ejecución automáticamente ha evitado oposiciones a la ejecución por
pluspetición, al haber pagado el deudor extrajudicialmente sin que fuera comunicado por el
acreedor al juzgado, así como una más fácil y cómoda ejecución al presentar el acreedor la
demanda de ejecución con todos los requisitos necesarios para la misma, como pueden ser
bienes objeto de embargo o averiguaciones de bienes y derechos.
.
331
CAPITULO VI
PROCESO MONITORIO EN LA UNION EUROPEA
Sumario: 6.1. Introducción; 6.2. Proceso Monitorio en la Unión Europea, 6.2.1. Celeridad y eficacia de
lajusticia civil en la UE: Posición común modificada de EPO, 6.2.2. Ámbito de aplicación: Litigios
Transfronterizos, 6.2.3. Presupuestos, 6.2.4. Objeto: pretensiones de naturaleza civil y mercantil, dinerarias y
sin límite cuantitativo, 6.2.5. Procedimiento, 6.2.6. Requerimiento de pago europeo, 6.2.7. Ejecución.
6.1. Introducción
El Proceso Monitorio ha tenido un gran desarrollo a través del tiempo y pareciera que su
absoluta brevedad en su tramitación ha propiciado que encuentre, de un tiempo para acá,
esa vigencia que siempre ha tenido.
El diseño procedimental que presenta es sustancialmente efectivo que ha sido tomado como un
modelo a seguir por los países europeos y latinoamericanos, y porque no decir que en el
mundo entero, es tan sencillo que podemos resumirlo así: se inicia por medio de un escrito
muy simple al que se ha de acompañar un documento del que resulte la existencia de una
deuda, pero que carece de fuerza ejecutiva. A la vista del escrito y del documento, el Juez
requiere al deudor para que efectúe el pago en el plazo de veinte días. Si el deudor no paga,
o no se opone, el Juez, sin más trámites, dictará un auto despachando ejecución. Si el deudor se
opone, el monitorio se transformará en el juicio, verbal u ordinario, que corresponda según la
cuantía.
Como vemos, se trata de un proceso sencillo pero cuya importancia no debemos menospreciar,
ya que se está convirtiendo en uno de los instrumentos más eficaces para la tutela judicial
del crédito, al grado tal que nos ha llevado a un proceso de aplicación transnacional como
el utilizado por la Unión Europea. Esto ha sido producto de que en la mayoría de los
créditos que genera el tráfico jurídico queda plasmada en documentos (como facturas,
.
332
albaranes y otros) que, aun carentes de los requisitos de fehaciencia de los títulos
ejecutivos, aportan sin embargo un principio de prueba sobre la existencia de la deuda.
Asimismo, y unos años antes ya los países Iberoamericanos, se ponían de acuerdo para
poder crear un Código Procesal Modelo tipo para la región, en donde también se
contempla el proceso de estructura monitoria, una influencia que como veremos en
el próximo capítulo, ha sido acogida ya por algunos países del entorno latinoamericano,
por lo que aun cuando no constituye en sí una solución transfronteriza, es también una
iniciativa producto del ingenio jurista iberoamericano en aras de resolver también
problemas de carácter similar al de la Unión Europea, es decir La morosidad.
.
333
Para lograr una mayor rapidez y eficacia en la cooperación judicial civil en la UE, se
han identificado dos asuntos prioritarios, cuales son, de un lado, la supresión gradual del
exequatur, mediante la progresiva simplificación del procedimiento de reconocimiento y
ejecución de sentencias en materia civil y mercantil, y, de otro, la armonización del
Derecho Procesal Civil, que justifica la elaboración, a nivel comunitario, de una “orden de
pago europea” (“European payment order”, en lo sucesivo, EPO”). Ambas vías de
actuación actúan complementariamente y se derivan del principio de reconocimiento
mutuo.
Dicho principio, en virtud del cual se concretan ambos aspectos esenciales, fue aprobado
por el Consejo Europeo en Tampere620 como la piedra angular de la cooperación
judicial en materia civil con repercusión transfronteriza621 y, en última instancia, persigue
el mantenimiento y desarrollo de un espacio de libertad, seguridad y justicia622. Con el fin de ir
haciendo efectivo este principio, el Proyecto de medidas para la aplicación del principio de
reconocimiento mutuo de las resoluciones judiciales en materia civil y mercantil623, se
620
Conclusión nº 33 elaborada por el Consejo Europeo en Tampere el 15 y 16 de octubre de 1999 (CONSEJO
EUROPEO, Tampere, 15 y 16 de octubre de 1999, en línea, disponible en
www.consilium.europa.eu/ueDocs/cms_Data/docs/pressData/es/ec/00200-r1.es9.htm. Con anterioridad en el
Plan de Acción del Consejo y de la Comisión sobre la mejor manera de aplicar las disposiciones del Tratado de
Ámsterdam relativas a la creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia (DO C19 de 23/01/1999, pp
1- 15), ya se hacía referencia (punto 16) al principio relativo a la igualdad de acceso a la justicia, como objetivo
fundamental, para lograr la existencia de procesos rápidos y equitativos, dentro de la cooperación judicial en
materia civil
621
Arts. 61 c) y 65 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea. En virtud de dicha cooperación se
pretende el buen funcionamiento del mercado interior.
622
Con el fin de crear un espacio de libertad, seguridad y justicia que facilite la vida de los ciudadanos, lo que
constituye uno de los objetivos del Tratado de Ámsterdam, en dicho Tratado se prevé la transferencia de la
cooperación judicial en materia civil del tercer pilar hacia el primero.
623
El resultado fue que el 30 noviembre 2000 el Consejo aprobó programa DO C 12, 15.1.2001.
.
334
plantean dos vías de acción: un primer nivel, como medidas que afectan directamente al
reconocimiento mutuo, consistente en la supresión, cada vez mayor, de aquellos
procedimientos intermedios que aun son necesarios para el reconocimiento y ejecución de
sentencias (exequatur) y, un segundo nivel, relativo a la adopción, como medidas
complementarias del reconocimiento mutuo, de un conjunto de normas mínimas sobre
aspectos concretos del Derecho Procesal civil.
624
Reglamento 805/2004, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, por el que se crea
un título ejecutivo europeo para créditos no impugnados (DO L 143 de 30.4.2004)
625
Reglamento nº 1348/2000, del Consejo de 29 de mayo de 2000 (DO L 160 de 30.6.2000).
626
Decisión 2001/4707CE del Consejo, de 28 de mayo de 2001 (DO L174 de 27.6.2001).
627
Reglamento 1206/2001 del Consejo, de 28 de mayo de 2001, relativo a la cooperación entre los órganos
judiciales de los Estados miembros en el ámbito de la obtención de pruebas en materia civil y mercantil (DO
L174 de 27.6.2001).
628
Directiva 2003/8/CE del Consejo, de 27 de enero de 2003, destinada a mejorar el acceso a la justicia en
los litigios transfronterizos mediante el establecimiento de reglas mínimas comunes relativas a la justicia
gratuita para dichos litigios. En virtud de dicha Directiva, se aprueba la Ley 16/2005, de 18 de julio, por la
que se modifica la Ley 1/1996, de 10 de enero de asistencia jurídica gratuita, para regular las
especialidades de los litigios transfronterizos civiles y mercantiles en la UE.
.
335
629
Así lo indica el Libro Verde sobre el Proceso Monitorio europeo y las medidas para simplificar y acelerar
los litigios de escasa cuantía, presentado por la Comisión (COM (2002) 746 final), el 20.12.2002, p. 17.
630
Art.1.1,párrafo1°RPME
.
336
exequatur631 para, con ello, favorecer las buenas relaciones comerciales en el mercado
interior de la UE.
En este sentido, es cierto que el retraso y los costes injustificados que provoca la resolución
lenta y costosa de un proceso civil en cada uno de los Estados miembros de la UE se ha
aliviado con la articulación de procedimientos monitorios nacionales que tienen en común, de
un lado, la presunción de que el demandado no se opondrá a la demanda, lo que conlleva la
inversión del contradictorio y, de otro, para lograr un cierto equilibrio con la posición del
deudor, una eficaz protección de su derecho de defensa. Sin embargo, también lo es que tales
dilaciones y gastos se incrementan extraordinariamente si se trata de un litigio transfronterizo,
pues, en tales casos, tienen que contratar los servicios de un abogado en otro Estado
miembro, se originan gastos de traducción, hay que esperar un largo tiempo para notificar
los documentos judiciales, etc. Debido a estas circunstancias, se otorga a los deudores de
mala fe un cierto grado de impunidad, pues se les invita al impago intencionado, lo que
constituye una de las principales causas de la insolvencia que amenaza la supervivencia de
empresas, fundamentalmente pequeñas y medianas, y provoca importantes pérdidas de
empleo. Para resolver este problema, tal y como se indica en el Libro Verde sobre el
procedimiento monitorio632, no cabe acudir a los procedimientos monitorios nacionales,
pues resultan generalmente inadmisibles en situaciones transfronterizas y, aun cuando
resultaran de aplicación, el diferente nivel de eficacia que concurre entre ellos, así
como su desconocimiento, constituirían obstáculos importantes para la solución de estos
conflictos.
Por ello, en caso de asuntos transfronterizos, para resolver rápidamente y con reducidos
costes una deuda no impugnada y que dicha resolución pueda ejecutarse sin procedimiento
intermedio alguno, resulto necesario establecer un procedimiento monitorio en la UE que sea,
631
Art. 1.1, párrafo 2° RPME
632
Libro Verde, p. 11.
.
337
fuera, uniforme, como ya señalaba el Libro Verde633. De esta manera, se logra que al
acreedor le resulte igual de sencillo activar la jurisdicción de otro Estado miembro que la del
suyo, y no se vea disuadido en tal empeño, ante la existencia de algún impedimento u
obstáculo. Para lograr dicha uniformidad se ha optado por la vía del Reglamento634, lo que
convierte a la EPO en un medio complementario y opcional para el acreedor pues, silo
considera más oportuno, podrá acudir a su procedimiento nacional635. En dicho
Reglamento se incluyen aquellos aspectos que permitan la armonización y sean necesarios,
siempre que ello no suponga una limitación desproporcionada o una vulneración del derecho de
defensa del deudor. Y ello, sin perjuicio de que para todas aquellas cuestiones que no se regulen
en el Reglamento, tenga que acudirse a las normas nacionales complementarias, tal y como
dispone el art. 2626.
El Proceso Monitorio previsto en la Posición Común modificada “se aplicará en los litigios
transfronterizos en materia civil y mercantil, con independencia de la naturaleza del órgano
633
Se afirma que “un requerimiento de pago armonizado podría avanzar considerablemente hacia la mejora
de un acceso más fácil a unajusticia eficaz”, pp. 10. Del referido Libro Verde.
634
Al no estar regulado en una directiva, ni desplaza, ni reemplaza necesariamente la normativa interna.
635
El RPME no obsta para que un demandante haga valer una deuda, según la definición del artículo 4, por
medio de otro procedimiento establecido en la legislación de un Estado miembro o con arreglo a la legislación
comunitaria.
.
338
jurisdiccional” (art. 2.1)27, excepto para Dinamarca (art. 2.3). Dicho ámbito de
aplicación se define en el art. 3.1, pues señala que se da cuando “al menos una de las partes
esté domiciliada o sea residente habitual en un Estado miembro636 distinto del Estado
miembro al que pertenezca el órgano jurisdiccional apelado”. En particular, el requisito
relativo al domicilio puede determinarse, según dispone el art. 3.2, en virtud de los arts. 59 y
60 del Reglamento 44/2001. A pesar de la claridad con que finalmente se ha delimitado el
ámbito de aplicación, lo cierto es que la posibilidad de extenderlo a los asuntos puramente
internos ha estado presente durante la tramitación del Reglamento.
636
La introducción de la expresión “Estado miembro”, frente a la de “Estado”, es la única divergencia entre
la Propuesta modificada y la Posición Común.
637
Pp. 7. Del referido Libro Verde.
638
COM (2004) 173 parte final.
639
DO C221, de 8.9.2005, p. 77.
.
339
que dieron lugar al texto contenido en la Propuesta modificada se decidió aplicarlo tan sólo
a los litigios transfronterizos.
6.2.3. Presupuestos
Jurisdicción o foro: El art. 3.1 del Reglamento 44/2001, al que remite el art. 6.1 de la Posición
Común modificada, establece, como regla general, el foro del domicilio del demandado,
sin perjuicio de que, en determinadas materias (sección 2° a 7° del capítulo II), se atribuya
la competencia a tribunales distintos del lugar del domicilio del demandado. Asimismo, el
art. 6.2 establece una cláusula especial, en el caso de que el demandado sea un consumidor,
en virtud de la cual atribuye directa y exclusivamente la competencia al domicilio del
demandado. Al respecto en el Libro Verde 640 se plantean dos cuestiones relativas, la primera, a
silas normas sobre la competencia no debieran incluirse específicamente en el Reglamento
regulador de la EPO, otorgando con carácter exclusivo la competencia a los tribunales del
Estado miembro del domicilio del demandado y, la segunda, en el caso de que el deudor se
opusiera a la solicitud del requerimiento de pago, a si el proceso ordinario posterior tendría
probablemente que desarrollarse ante otro órgano jurisdiccional competente, al que habrían de
remitirse todas las actuaciones.
640
Pp. 23-24. Del referido Libro Verde.
.
340
En cuanto a la segunda, los costes y el retraso que puede suponer, ante la oposición del
deudor, el traslado del proceso a otro Estado miembro, se soluciona en el art. 17.1 de la
Posición Común modificada cuando dispone que, en caso de oposición, el proceso continuará
ante los órganos jurisdiccionales competentes del Estado miembro de origen con arreglo a las
normas del proceso civil ordinario. Dicha solución asegura, asimismo, una mayor rapidez y
eficacia, así como el respeto al derecho de defensa del deudor.
Competencia: Juez o Secretario Judicial. Si la jurisdicción recae sobre los tribunales del
domicilio del deudor, tanto silo establece el Reglamento 44/200, como el Reglamento sobre la
EPO, la competencia viene determinada por la ley del Estado miembro cuyo Tribunal es
641
Libro Verde sobre el Proceso Monitorio, p 24. Ello no obstante, el Libro Verde señala que debiera
analizarse si las potenciales ventajas de esta solución realmente justifican una desviación del equilibrado
sistema de competencia judicial internacional establecido en Reglamento 44/2001.
.
341
En el caso de que fuese competente la jurisdicción española, en la LEC, el art 813 atribuye
en principio dicha competencia al Juez de Primera Instancia del domicilio o residencia
del deudor642. El hecho de que no establezca el domicilio del demandante, como regla de la
competencia, como sí lo indica el parágrafo. 689 (2) del ZPO alemán, evita que el tribunal
español tuviera que declinar su jurisdicción en favor del domicilio del demandante.
642
Continua indicando el art. 813 LEC “o, si no fueran conocidos, en cuyo caso, sería el del lugar en que el
deudor pudiera ser hallado a efectos del requerimiento de pago por el tribunal, salo que se trate de la
reclamación de deuda a que se refiere el número 2° del apartado 2 del artículo 812, en cuyo caso será también
competente el tribunal del lugar en donde se halle la finca, a elección del solicitante. En todo caso, no serán de
aplicación las normas de sumisión expresa o tácita contenidas en la sección 2° del capítulo II del Título II del
Libro I.”
643
En este sentido, se ha manifestado GONZÁLEZ-CUÉLLAR SERRANO, “Aceleración de la Justicia Civil
en l a U n i ó n E u r o p e a ” , R e v i s t a G e n e r a l d e D e r e c h o P r o c e s a l , I u s t e l . c o m , P o r t a l D e r e c h o
(www.iustel.com/revistas).
.
342
complejas que pueden surgir, incluso, siendo un modelo sin prueba, tales como la
comprobación de la correcta notificación de la solicitud del requerimiento de pago o del
carácter fraudulento de la conducta que justifica la solicitud presentada por el demandante,
etc.644.
Las partes: la inversión del contradictorio y el derecho de defensa: cuando el acreedor tiene
razones para creer que su solicitud de requerimiento de pago no suscitará oposición por parte
del deudor, podrá acudir al procedimiento monitorio europeo, con el objeto de que la autoridad
competente estime o desestime su solicitud, si bien, esta decisión será tomada sin la
intervención del deudor (inaudita parte). Este requerimiento se le notifica al deudor, dándole la
oportunidad de efectuar el pago de la deuda o de oponerse y, será en este segundo supuesto,
cuando el asunto se convierta en un proceso ordinario. Así, pues, el procedimiento
monitorio no resuelve un verdadero conflicto, porque no concurren dos partes o posturas
contrapuestas. Si se toma en cuenta este punto de partida, cobran sentido las dos características
esenciales del procedimiento monitorio, y comunes a todos los procedimientos vigentes en
los países de la UE y, asimismo, a la EPO, como son, la inversión del contradictorio, de
un lado, y, la protección de los derechos de la defensa, de otro.
644
Libro Verde, pp. 25 y 26.
.
343
contentieux”. En segundo lugar, dado que al deudor se le puede ejecutar su deuda sin darle
audiencia, solamente si se opone (o paga), hay que salvaguardar especialmente su derecho
de defensa, dándole la oportunidad de evitar que el título ejecutivo se materialice. Ahora
bien, en la búsqueda del deseado equilibrio entre la celeridad y eficacia en el cobro de la
deuda por el acreedor, siempre que ello no suponga una restricción desproporcionada de los
derechos de defensa del deudor, se ha optado en la EPO por un modelo “sin prueba” y se le
ha concedido al deudor una única oportunidad para evitar la ejecución del título.
645
La LEC y, además, Bélgica, Francia, Grecia, Luxemburgo e Italia.
646
Austria, Finlandia, Alemania, Suecia, Portugal y la EPO.
647
Como en Finlandia, Alemania y Suecia.
648
Austria y Portugal.
.
344
fundamentalmente, los intereses de los acreedores. Por este motivo, la concreta regulación
relativa a la salvaguarda del derecho de defensa del deudor tiene que ser igualmente eficaz
para lograr un adecuado equilibrio.
En este sentido, en la Posición Común modificada se han tratado de reforzar algunas garantías
procesales para proteger el derecho de defensa del deudor, como son, las relativas a la
información, al deudor, de sus derechos y obligaciones que conlleva el requerimiento de
pago (art. 12), a la correcta notificación, dentro de plazo, de los correspondiente
documentos (art. 13, 14 y 15), si bien, conviene efectuar alguna valoración en relación con
la representación legal obligatoria por un abogado. Este requisito se ha uniformado en el art. 24
de la Posición Común modificada, al regular su carácter innecesario, tanto para el
demandante, en relación con la solicitud del requerimiento, cuanto para el demandado,
respecto a su escrito de oposición a tal solicitud649.
Ahora bien, dado que la EPO constituye un procedimiento claramente favorable al acreedor,
pues se trata de un modelo “sin prueba” y de “una sola fase”, para que no se produzca un
desequilibrio desfavorable al derecho de defensa del deudor, en lo relativo a la asistencia
de abogado, resulta insuficiente regular el carácter no preceptivo de la representación legal,
pues debe establecerse un límite cuantitativo, a partir del cual, su intervención fuera
obligatoria. Y ello, no sólo porque al completar el formulario, el deudor puede estar
perjudicando inadvertidamente la defensa que seguiría el abogado en caso de intervenir,
sino también porque puede ser que las partes en conflicto cuenten con estructuras muy
desiguales650.
649
Mientras que en Italia, Bélgica y Grecia la obligación de representación por abogado es total y se aplica
tanto a la solicitud de requerimiento como a la oposición, en Finlandia, Francia, Alemania. Luxemburgo,
Portugal y Suecia, la representación no es obligatoria ni para el demandante ni para el demandado. En España,
tampoco es obligatoria la asistencia de abogado para presentar una petición inicial (art. 814.2 LEC).
650
En este sentido se manifestó el CESE en su Dictamen sobre la Propuesta de Reglamento (DO C221, de 8-
9- 2005, p. 84. En particular, el CESE establecía el límite en 2500 euros
.
345
Tomando como punto de partida los asuntos transfronterizos en materia civil y mercantil,
la Posición Común modificada, en su art. 4, dispone que “se establece el Proceso
Monitorio europeo para el cobro de deudas dinerarias, de cantidad determinada, vencidas y
exigibles en la fecha en que se presenta la solicitud de requerimiento de pago”. El objeto
del procedimiento europeo es más amplio que el previsto en la LEC, entre otros motivos,
porque el art. 812 contempla, junto con “el pago de deuda dineraria, vencida y exigible, de
cantidad determinada”, un límite cuantitativo, como es que la deuda no exceda de 30.000
euros.
Excluidas de las materias relativas al Derecho Civil y Mercantil, aquellas que se relacionan
en el art. 2.1 y 2.252, el art. 4 circunscribe la utilización del procedimiento monitorio al
cobro de deudas dinerarias, al igual que en España, Bélgica, Grecia, Luxemburgo, Austria,
Alemania y Portugal (hasta determinada cuantía) y, a diferencia de Francia, Italia,
Finlandia y Suecia, donde su procedimiento monitorio satisface obligaciones dinerarias y
no dinerarias.
.
346
6.2.5. Procedimiento
651
En este sentido vid CORREA DELCASSO, J.P., “Comentarios a la Propuesta de Reglamento por el que
se establece un Proceso Monitorio europeo”, La Ley, nº 6133, de 23 de noviembre de 2004, p. 12.
.
347
otro medio de comunicación, incluido el soporte electrónico (art. 7.5) y llevará la firma
del acreedor o, en su caso, de su representante (art. 7.6).
Contenido del escrito: dado que se trata de un modelo “sin prueba”, en el que la
responsabilidad sobre la continuación del procedimiento recae sobre el demandado,
oponiéndose o no, y en el que el órgano competente, al examinar la solicitud, no va a
entrar en el fondo del asunto, la petición ha de contener únicamente la información
indispensable para que el deudor pueda decidir si quiere oponerse o no. De
conformidad con este modelo, los requisitos que ha de contener la petición de un
requerimiento de pago, así como las condiciones que debe cumplir la descripción de
las circunstancias alegadas como fundamento de la demanda, se indican en el art.
7.2.Este precepto enumera los datos que deben indicarse en la petición, como son,
los nombres y direcciones de las partes y el órgano jurisdiccional al que se dirija la
petición, el importe de la deuda, si se reclaman intereses sobre el crédito, el tipo de
interés y el período respecto del cual se exijan dichos intereses, a menos que se
añada de oficio un interés legal a la deuda principal con arreglo a la legislación del
Estado miembro en el que se presente la petición, la causa de la acción, incluyendo una
breve descripción de las circunstancias en que se fundamente y, en su caso, de los
intereses reclamados, una breve descripción de, al menos, un medio de prueba que
podría aducirse en un proceso civil ordinario en apoyo de la demanda, los criterios de
competencia jurisdiccional y la índole transfronteriza del asunto, a tenor de lo dispuesto
en el art. 3.
652
Sobre la distinción entre el modelo “sin prueba” que adopta la EPO y el modelo “con prueba” contenido
en la LEC, Vid. LORCA NAVARRETE, A.M., “La ubicación del Proceso Monitorio español en la Propuesta
de Reglamento del Parlamento y del Consejo por el que se establece un Proceso Monitorio europeo”, La
Ley, nº 6106, de 14 de octubre de 2004, p. 2.
.
348
en principio, se puede requerir de pago por demandas infundadas. Ahora bien, ello no ha
de significar que la información suministrada al demandado en la solicitud sea
deliberadamente falsa. Por este motivo, el demandante tiene la obligación de declarar en la
solicitud, bajo sanción, que la información suministrada es verdadera (art. 7.3). Junto con la
solicitud, y en un anexo, el deudor podrá informar al órgano jurisdiccional que, en caso de
oposición del deudor, se opone a un traslado al procedimiento ordinario (art. 7.4). En
definitiva, el hecho de que no haya que presentar pruebas escritas justificativas de la
solicitud, facilita sin duda el uso de procesamiento electrónico de los datos con lo que se
contribuye a la celeridad y eficacia que la EPO persigue.
Uso de formularios: el modelo “sin prueba”, en el que el órgano competente no tiene que
realizar ninguna valoración jurídica sumaria, posibilita que la solicitud deba presentarse a
través de un modelo normalizado (art. 7.1), lo que, a su vez, puede contribuir a la gestión
automatizada de los datos, no sólo en la presentación de la solicitud, sino también en la
comunicación entre el órgano jurisdiccional y las partes y en la tramitación del Proceso
Monitorio por el órgano jurisdiccional.
En consonancia con la posibilidad que ofrece la EPO del uso de formularios y de la gestión
automatizada de los datos, la solicitud podrá presentarse en papel, con la firma del
demandante o, si procede, de su representante, o mediante cualquier otro medio de
comunicación, incluido el soporte electrónico, en cuyo caso, habrá de hacerse uso de la firma
electrónica654, salvo que exista un sistema de comunicación alternativo en el órgano
jurisdiccional del Estado miembro de origen al que tengan acceso un grupo de usuarios pre
registrados y autenticados (arts 7.5 y 7.6) Asimismo, a través de un modelo
653
El art. 812.1 LEC contiene una detallada lista de pruebas documentales, en particular, de documentos que
lleven la firma del deudor e, incluso, que hayan sido elaborados unilateralmente por el acreedor.
654
Art. 2.2 de la Directiva 1999/93/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de diciembre de 1999.
DO L 13 de 19.1.2000, p, 12.
.
349
655
En este sentido, cabe mencionar varios preceptos tales como el art. 30: “Los formularios normalizados que
figuran en los Anexos se actualizarán o modificarán técnicamente, garantizando su plena conformidad con las
disposiciones del presente Reglamento, con arreglo al procedimiento contemplado en el artículo 31; art. 31.1: “La
Comisión estará asistida por el Comité previsto en el artículo 75 del Reglamento (CE) nº 44/2001; art. 31.2: “En
los casos en que se haga referencia al presente apartado, será de aplicación el artículo 5 bis de la Decisión
1999/468/CE, modificada por la Decisión 2006/512/CE, observando lo dispuesto en su artículo 8.” El tenor
literal de este último precepto ha sido redactado conforme a la Posición Común modificada, tal y como se dispone
en la Resolución legislativa del Parlamento Europeo relativa a la Posición Común del Consejo con vistas a la
adopción del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece un Proceso Monitorio
europeo (P6_TA-PROV (2006) 0440).
656
Art. 9 RPME.
657
Art. 10 RPME.
658
Art. 11 RPME.
659
Art. 12 RPME.
660
Art. 16 RPME.
661
Art. 13,14 y 15 RPME.
662
Existen formularios oficiales en Austria, Alemania, Luxemburgo, Portugal, Suecia y España y es
obligatorio solamente en Austria, Alemania y Portugal.
663
Art. 29.1(c) “Los Estados miembros comunicarán a la Comisión (c) los medios de Comunicación
aceptados a los fines del requerimiento europeo de pago y disponibles en los órganos jurisdiccionales”.
.
350
664
Tales argumentos fueron formulados por la Comisión en su Libro Verde, pp. 28 y 29.
665
Por el contrario, en el modelo previsto en la LEC, el Juez de Primera Instancia competente, sí entra en el
fondo del asunto valorando silos documentos aportados con la petición constituyen un principio de prueba del
derecho del peticionario (art. 815.1).
.
351
Otro motivo que se pone de relieve es que, si bien según el modelo “sin prueba”, cabe
requerirle de pago incluso frente a demandas insustanciales, la Posición Común
modificada667 ha concedido una mínima protección al demandado al considerar como
motivo de desestimación del requerimiento de pago una reclamación manifiestamente
infundada o inadmisible. En segundo término, el órgano jurisdiccional desestimará la
solicitud si el demandante, ni completa, ni rectifica su petición, ante el incumplimiento de lo
dispuesto en el art. 7 (art. 9), dentro del plazo establecido por el órgano jurisdiccional668.En
tercer término, si el demandante, o bien no ha contestado sobre la aceptación o rechazo, o bien
ha rechazado un eventual requerimiento de pago parcial (art. 10), podrá ser desestimada su
petición669. Dicho requerimiento de pago parcial es diferente al caso en que se expida un
requerimiento de pago y el demandado sólo se oponga a una parte de la deuda, como ocurre
666
Art. 11.1 (d)RPME
667
La Posición Común modificada se sitúa en la línea anunciada en el LV, pp. 32, al igual que acontece en
Suecia, Alemania y Austria.
668
Art. 11.1 (a)RPME.
669
Art. 11.1 (b)RPME
.
352
670
Así, pues, a diferencia de la LEC, que no ha previsto la posibilidad de requerir de pago por una parte de la
deuda.
.
353
resultar más ventaj oso que el nacional671, se contribuye a que el demandante no sub sane los
defectos de la petición, promoviendo así decisiones desestimatorias y dándole la oportunidad
de acudir de nuevo a la EPO. Si esto es así, se estaría satisfaciendo el objetivo mismo del
proceso Monitorio europeo, pues, con su utilización, se contribuye a simplificar el cobro de
deudas que presumiblemente no van a suscitar oposición en asuntos transfronterizos.
671
Así, por ejemplo, si se tuviera que aplicar la LEC y la deuda fuera superior a 30.000 euros (art. 812.1, no
resultaría aplicable el proceso Monitorio español.
672
p. 35. Del referido Libro Verde.
.
354
Así, pues, siendo la EPO un modelo “sin prueba” y concediendo al deudor una única
oportunidad para oponerse, ha de resultar realmente efectivo el ejercicio del derecho de
673
Art. 12.4 (a) RPME.
674
Art. 12.4 (b) RPME.
675
Art. 12.4 (c) RPME.
.
355
defensa del deudor, por lo que los órganos jurisdiccionales han de ser especialmente
cuidadosos en el cumplimiento de los deberes de información señalados.
676
Con carácter general, en aquellos ordenamientos jurídicos que han adoptado un modelo sin prueba, como
en Finlandia, Austria, Alemania, Suecia y Portugal, se suele conceder al demandado dos oportunidades para
oponerse, tal y como ocurre en Finlandia, Alemania y Suecia. Ello no obstante, en los ordenamientos
jurídicos de Austria y Portugal se ha adoptado un procedimiento muy favorable a los intereses de los
acreedores, pues se otorga únicamente al deudor una posibilidad para oponerse, al igual que en la EPO.
677
En la LEC se dispone que el deudor en su escrito de oposición debe alegar sucintamente las razones por
las que no debe, en todo o en parte, la cantidad reclamada (art. 815.1).
678
Arts. 16.4 y 16.5 RPME.
679
En la LEC se prevé un plazo de 20 días (art. 815.1).
.
356
En cuanto a los efectos de la presentación del escrito de oposición, el art. 17 dispone que el
proceso continúe ante los órganos jurisdiccionales competentes del Estado miembro de
origen y según las normas del proceso civil ordinario, salvo que el demandante haya
solicitado que, en tal caso, se ponga fin al procedimiento. En virtud de tal precepto cabe efectuar
dos consideraciones. En primer lugar, en cuanto a la remisión del asunto a un
procedimiento ordinario, se ha adoptado una posición que contribuye a la rapidez, porque el
traslado en principio se produce automáticamente, salvo que, a instancia de una de las
partes, el demandado, se solicite el fin del procedimiento en caso de oposición. En segundo
término, respecto a si el escrito de oposición invalida el requerimiento de pago o si el
requerimiento de pago se convierte en el objeto del subsiguiente procedimiento ordinario, la
Posición Común modificada remite a las normas del proceso civil ordinario del Estado
miembro de origen.
De acuerdo con las dos interpretaciones indicadas, si tras presentar el escrito de oposición,
sin manifestación alguna por parte del demandado, fuese competente la jurisdicción española,
el asunto continuara ante el Juez de Primera Instancia competente y, en tal caso, habrían de
tomarse en cuenta, no tanto las normas del proceso civil ordinario, como señala la Posición
Común modificada, cuanto las específicas normas reguladoras del proceso Monitorio español
(art. 818.2), que resuelven esta cuestión en función del doble procedimiento aplicable según la
cuantía. De un lado, si la cantidad reclamada no excede de la propia de un verbal, el tribunal
procederá de inmediato a convocar la vista. De otro, y por el contrario, el acreedor tendrá que
interponer una demanda en el plazo de un mes a contar desde el traslado del escrito de
oposición, en el caso de que el asunto se tramitara a través de un procedimiento ordinario.
6.2.7. Ejecución
Trascurrido el plazo de presentación del escrito de oposición sin que el deudor lo formule,
el órgano jurisdiccional hará ejecutivo sin demora el requerimiento europeo de pago,
.
357
En este sentido, la posibilidad de que el demandado tenga derecho a solicitar la revisión del
requerimiento de pago ante el órgano jurisdiccional competente del estado de origen684, como
recurso extraordinario, (art. 20) parece en principio justificarse en virtud del derecho de
defensa del deudor, para compensar que se trata de un modelo “sin prueba” y “de una sola
fase”. Ahora bien, y, en consonancia con lo que ya anticipaba la Comisión el Libro Verde
sobre el procedimiento monitorio685, dado que ni se trata de un recurso ordinario, ni cabe
reexaminar el asunto en otro procedimiento judicial posterior, dicho título ejecutivo ostenta
680
Art. 18 RPME.
681
Art. 19 RPME.
682
Arts. 21,22 y23 RPME.
683
Cabe la revisión tan sólo en casos excepcionales, tales como que se haya ocasionado indefensión o en caso
de fuerza mayor o circunstancias excepcionales o si se a concedido injustamente.
684
Art. 29.1 (b)”Los Estados miembros comunicarán a la Comisión (b) el procedimiento de revisión y los
órganosjurisdiccionales competentes a efectos de la aplicación del artículo 20.” RPME.
685
Pp. 44 y 45 del referido Libro Verde.
.
358
De acuerdo con la regulación de la EPO si bien, con algunas deficiencias sobre el derecho
de defensa, tales como la falta de obligatoriedad de asistencia técnica a partir de una
determinada cuantía, la ausencia de una auténtica obligación de informar al deudor del
contenido del requerimiento de pago y, a la espera de que las normas sobre la notificación
del requerimiento de pago resulten realmente efectivas, se contribuye a la creación de un
procedimiento rápido y eficaz, con la adopción de un modelo “sin prueba” y de “una única
fase”, la utilización de formularios normalizados, el establecimiento de plazos
relativamente cortos para que el órgano jurisdiccional requiera de pago o el deudor pague
o se oponga, sin el establecimiento de límite cuantitativo alguno de la cuantía que se
reclama y, fundamentalmente, con la creación de un auténtico título ejecutivo para cuya
realización en cualquier Estado miembro de la UE no precisa de exequatur. Por ello,
parecería oportuno que se aplicase en principio a asuntos internos, en cuyo caso,
constituiría una opción para los españoles que puedan acudir a él en el caso de que lo
considerase más ventaj oso que el procedimiento monitorio regulado en laLEC.
.
359
CONCLUSIONES
.
360
Cuando por imperio de las circunstancias fácticas invocadas por el demandante, y pruebas
aportadas por él, se requiera una tutela en forma inmediata y definitiva, en razón de que el
asunto revista tal urgencia que sus derechos se desbaraten con la más mínima demora en el
trámite, se dictará inaudita et altera pars (sin oír al destinatario de la medida, sin previa
audiencia). Sin embargo, existen algunos supuestos fácticos en los cuales el Juez,
excepcionalmente, apreciando las particularidades de la pretensión, y en pleno uso de sus
facultades jurisdiccionales, puede disponer que se realice un trámite previo y expedito que no
excederá del otorgamiento a quien correspondiere de la posibilidad de ser oído,
disponiendo, por ejemplo, un traslado, una vista o una audiencia antes de resolver.
Es este principio no exhibe excepciones, aunque por razones de índole práctica se impone
la necesidad de desplazar, postergar o diferir transitoriamente y temporalmente la
oportunidad del ejercicio del contradictorio (y, así, se habla del carácter eventual de la
contradicción), pero el principio en si no se desplaza ni neutraliza.
.
362
QUINTA CONCLUSION: Todo ordenamiento jurídico procesal y toda actuación del órgano
jurisdiccional quedan sometidas al requisito de respetar el derecho de todos a no padecer
indefensión; derecho que puede ser sintetizado como el consistente en no sufrir dentro de
un proceso una privación o limitación de las posibilidades esenciales de defensa u
oposición, siempre que tal privación o limitación de la defensa acarree un perjuicio efectivo
y definitivo a los derechos e intereses sustantivos del justiciable y que dicho resultado no le
sea imputable a quien lo alega.
Así como justificamos que por exigencias de la “tutela judicial efectiva” era posible
“anticipar” la respuesta jurisdiccional sin escuchar o permitir alegar y probar a la
“contraparte”, ahora importa ver cómo puede dársele a éste la posibilidad constitucionalmente
consagrada para cuestionar o resistir la decisión dictada que ha cambiado la situación inicial o
statu quo del conflicto intersubjetivo de intereses antes de ser presentado a consideración del
juzgado.
.
363
Claro está que, incluso en la tutela diferenciada o sumaria las garantías constitucionales
deben ser respetadas, por lo que debe adecuarse a situaciones tales como: el contradictorio podrá
ser diferido, el derecho a la prueba ajustado a la realidad de los hechos, los recursos y las vías de
impugnación limitados.
Este es el camino evolutivo que algunos ordenamientos ya consagran y que debe conducir a
otros a las reformas necesarias para asegurar la efectividad de la tutela jurisdiccional,
desmitificando, cuando sea necesario, los dogmas de la universalidad del procedimiento
ordinario de conocimiento, de la sentencia y de la cosajuzgada.
El Proceso Monitorio es un instituto procesal idóneo para la obtención del valor eficacia que
toma como base el trámite del juicio ejecutivo y lo reelabora para darle verdadera
expeditividad.
La existencia de los elementos esenciales que lo configuran, nos permiten predicar que
estamos ante un procedimiento monitorio. Al invocar el recurso que nos ofrece el derecho
comparado comunitario no permite sino hablar de una pluralidad de formas que puede
asumir el instituto, esto debido a que el Proceso Monitorio responde a realidades concretas
de cada uno de los países miembros, por lo que en base a lo que llamaremos elementos
accidentales podemos identificar una diversidad de formas y matices que asume el Proceso
Monitorio y poder calificarlo de más o menos eficiente.
.
365
Para acceder al Proceso Monitorio, el actor deberá exhibir un documento auténtico que es
taxativamente nominado en la ley. Comienza con una solicitud de apertura del
procedimiento, la que el juez debe examinar cuidadosamente si el título cumple con los
requisitos legales, si es así, su primera decisión será el dictado de la sentencia monitoria,
mandando a llevar adelante la ejecución por el monto adeudado y en forma simultánea
intimará al ejecutado para que cumpla en un plazo determinado, pues el mandamiento
contiene un requerimiento de pago, caso contrario se procederá al embargo de bienes del
deudor.
como precedente el Codigo Procesal Civil Modelo para Iberoamerica el que lo recoge ylo
vuelve dinamico, de tal forma que ha sido retomado con algunas variantes en diversas
latitudes y además ha sido retomado no solo en el ámbito de reclamo de pago de obligaciones
dinerarias sino también en otros tipos de obligaciones.
.
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