Técnicas de Desdoblamiento Astral
Técnicas de Desdoblamiento Astral
“Quien quiera despertar, debe hacerlo aquí y ahora; QUIEN DESPIERTA AQUÍ Y AHORA, DESPIERTA EN
TODOS LOS RINCONES DEL UNIVERSO”
(EL QUINTO EVANGELIO: 351)
EL DESDOBLAMIENTO ASTRAL.
De todas maneras lo verdaderamente importante es querer hacerlo, y luego atreverse a hacerlo. Querer es poder.
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Síntomas del desdoblamiento.
Se puede sentir que el cuerpo se infla.
Se puede sentir que flotamos.
Se puede sentir que el cuerpo se mece suavemente.
Se puede sentir que se levantan las piernas o los brazos y flotan.
Se puede sentir un pequeño corrientazo.
Se puede sentir que giramos a gran velocidad.
Se puede sentir un ruido al lado de los oídos.
Se puede aparecer conscientemente metido dentro de un sueño.
Para lograr el Desdoblamiento Astral es necesario que practiquemos en el día; dar salticos con el deseo de flotar
para verificar en qué dimensión nos encontramos.
El estar repitiéndolo durante el día, preguntándose en qué dimensión se está, nos ayuda a tomar Conciencia, ya
que durante la noche se va a repetir lo que hagamos durante el día.
Descubriremos que nos encontramos en astral al ver que flotamos.
Cada que se cambie de actividad se da el saltico con la intención de flotar en el ambiente, y por la noche
aparecerá flotando en el astral y se dará cuenta en que dimensión esta.
Si nos acostumbramos, por la mañana, antes de levantarnos de la cama, a dar el saltito siempre que nos
incorporemos vamos a ver algo muy interesante. Después que uno se acuesta el Cuerpo Astral se levanta y se va
de la cama. Pero si se tiene esta costumbre se dará el saltito y quedará flotando. Entonces saldemos de la
habitación desdoblados conscientemente. Uno ce en cuenta: “¡Ah!, estoy en el Astral”, se voltea a mira el
Cuerpo Fisico y ahí lo va a encontrar.
Si una persona, por ejemplo, quiere esta misma noche desdoblarse lo único que tiene que hacer es concentrarse y
mantralizar y levantarse cada quince minutos y se vuelve a levantar y da el saltito hasta que quede flotando.
LA PRÁCTICA HACE AL MAESTRO. Mas adelante podrán suprimir todo. Cuando ya se tiene cierta
experiencia, la persona se concentra única y exclusivamente en observar el momento cuando se cambia de la
vigilia, del físico, al sueño. Cuando la persona se da cuentea se levanta de la cama y da el brinco, entonces se
salta todos los pasos. Pero fíjense que es necesario empezar a entrenar con una determinada disciplina.
Muchos alumnos que han querido comprobar esto en un solo día no han tenido otra alternativa que sentarse en
una silla y empezar a practicar: hacen su relajación, como la vamos a hacer ahora, mantralizan un rato y, una vez
que lo han hecho, se van parando y dan el saltito con el deseo de flotar. Si no quedan flotando repiten
nuevamente el proceso hasta que el Cuerpo Físico esté tan cansado que no se levante. Entonces el Cuerpo Astral
sale y uno queda flotando y ve al otro ahí sentado. Se acabó el problema, ya se desdoblaron, ya lo comprobaron,
a partir de ese momento todo cambia en la vida de uno.
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EL DESDOBLAMIENTO
Es necesario comprender la necesidad de aprender a salir del cuerpo físico a voluntad; entender que el cuerpo
físico es una casa en la que no tenemos por qué estar prisioneros. Es indispensable entrar en la región de los
muertos a voluntad, visitar las regiones celestes, conocer otros mundos del espacio infinito. Fuera del cuerpo
físico uno puede darse el lujo de invocar a los seres queridos que ya pasaron por las puertas de la muerte. Estos
concurrirán a nuestro llamado y podremos entonces platicar con ellos personalmente. Hay magos nigromantes
que saben invocar a los fallecidos para hacerlos visibles y tangibles en este mundo físico, pero nosotros
preferimos penetrar en la región donde ellos viven, visitarlos, conocer allá en qué estado se encuentran, etc., etc.,
etc. Fuera del cuerpo físico podemos adquirir pleno conocimiento sobre los Misterios de la Vida y de la Muerte.
Fuera del cuerpo físico podemos invocar a los ángeles para conversar con ellos cara a cara, personalmente. Es
bueno entender que en el pasado nosotros tuvimos otros cuerpos, otras existencias; y fuera del cuerpo físico
podremos recordarlos, revivirlos con entera exactitud. La clave para salir fuera de la forma densa, fuera de este
cuerpo carnal, es muy sencilla:
En esos instantes de transición que existe entre la vigilia y el sueño, uno puede escaparse del cuerpo de carne y
hueso a voluntad.
Me viene en estos momentos a la memoria un caso muy especial. Alguna vez llegué a un pueblo y busqué un
hotel; empero todos los hoteles estaban llenos, no había hospitalidad para nadie; sin embargo, conseguí un
alojamiento en un salón de huéspedes. Ahí había muchas camas donde dormían muchos hospedados. Yo pagué
por el último de estos lechos que quedaban libres y en él me acosté a dormir. Empero sucedió que, por ahí a la
media noche, un hombre golpeó en aquella casa solicitando también alojamiento. La dueña de aquel negocio lo
llevó a nuestro salón, diciéndole: “no tengo camas, vea, vea; todas están ocupadas”. El pasajero protestó
diciendo: “En ninguna parte hay hospitalidad, me resolveré a dormir en este salón, aunque sea en el suelo;
póngame usted en el piso un petate, alfombra o estera y una almohada para mi cabeza porque estoy muy
cansado”. La dueña de aquella casa de huéspedes, conmovida accedió gustosa a lo que el hombre le pidiera.
Yo me encontraba despierto viendo y oyendo todo aquello. El citado pasajero, acostándose en el suelo, se
propuso conciliar el sueño. Observé detalles: mientras el hombre estaba en vigilia, se movía a uno y otro lado,
como queriendo acomodarse al duro piso. De pronto dejó de moverse y entonces veo, con asombro, una nube
grisácea ovoide que fue saliendo de entre sus poros por todo el cuerpo. Tal nubecilla flotó por unos instantes
sobre aquel cansando cuerpo y por último, colocándose en posición vertical, asumió la forma del peregrino. Me
miró fijamente y luego salió de aquel salón caminando normalmente. He aquí, amigos míos, lo que sucede
siempre en ese estado de transición existente entre vigilia y sueño. Tal peregrino se alejó de su forma densa;
ustedes todos hacen lo mismo, pero en forma inconsciente. No quiero decirles con esto que aquel caballero de
marras hubiera realizado una salida consciente; sin embargo, eso mismo se puede hacer a voluntad positivamente
consciente.
Realmente, este es un proceso natural: Darse uno cuenta de sus propios procesos naturales jamás puede ser
perjudicial; Realizar uno todas sus funciones conscientemente, en vez de hacerlo en forma inconsciente e
involuntaria, de ninguna manera es peligroso y, por ello, pongo cierto énfasis en la necesidad de aprovechar el
instante de transición entre la vigilia y el sueño para abandonar el cuerpo de carne y entrar en la región de los
misterios. Hay gentes incrédulas que dicen: “¿Qué puede usted saber del Más Allá? ¿Qué puede saber sobre lo
que hay de tejas para arriba? ¿Acaso usted ha ido al otro mundo y ha vuelto?”, etc., etc., etc. Estimables amigos,
con este procedimiento les aseguro que ustedes pueden ir al otro mundo y volver; Puedo jurarles a ustedes por lo
que más quiero yo en la vida que yo voy al otro mundo cada vez que quiero, y que ustedes también pueden ir; lo
importante es que no tengan miedo. Cuando yo quiero salir del cuerpo físico a voluntad, aprovecho el instante
de estar dormitando, el momento aquel en que uno no está ni dormido del todo, ni despierto del todo. En ese
preciso momento hago lo que hizo aquel peregrino de mi historia: me levanto suavemente, como sintiéndome
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vaporoso, fluídico, gaseoso; después salgo del cuarto lo mismo que aquel consabido pasajero de la casa de
huéspedes y me dirijo a la calle. El espacio es infinito, y volando puedo viajar a todos los lugares de la Tierra o
del Infinito. Ustedes pueden hacer lo mismo, mis caros amigos; todo es que se lo propongan. Ante todo no debe
uno identificarse con el cuerpo material. En el preciso momento de hacer el experimento, deben pensar que
ustedes no son el cuerpo, deben comprender que ustedes son almas; deben sentirse como almas, fluídicas,
sutiles; después, sintiéndose así, en tal estado, levantarse simplemente de la cama. Lo que estoy diciéndoles
tradúzcase en hechos, mis caros amigos. Óiganme bien, no se trata de pensar que se están levantando, porque ahí
se quedarían pensando y entonces no realizarían el experimento. Repito: tradúzcase en hechos lo que estoy
enfatizando. Hagan lo que hizo aquel peregrino de nuestra historia; él no se puso a pensar que iba a salir del
cuerpo; sencillamente actuó, se levantó del duro piso donde estaba acostado.
Repito con entera claridad: se levantó sutil, vaporoso, y salió de aquel lugar. ¿Hasta cuándo será que me van a
entender ustedes? ¿En qué época de la historia de sus vidas van a aprender a salirse del cuerpo a voluntad?
¿Quieren saber algo del Más Allá? ¿Quieren platicar con los seres divinos cara a cara? Invóquenlos, llámenlos a
gritos cuando estén fuera del cuerpo; es claro que ellos concurrirán por amor hacia ustedes, con el propósito de
instruirlos. Todo lo que se necesita es dejar la pereza y poner atención en el proceso del sueño; las frazadas con
que uno se cubre, las cobijas o sarapes resultan muy agradables; le cuesta a uno trabajo dejar la flojera, la
inercia. Recuerden que la voluntad es indispensable y si ustedes de verdad se proponen a salir del cuerpo a
voluntad, lo conseguirán si siguen con exactitud mis indicaciones. Todos los hombres sabios del pasado
abandonan la densa forma para viajar consciente y positivamente en el espacio infinito; entonces platicaban con
los dioses santos y recibían maravillosas instrucciones. Fuera de este mundo físico, podemos experimentar en
forma directa todos los Misterios de la Vida y de la Muerte. Ahora comprenderán ustedes por qué pongo tanto
énfasis en la necesidad de aprender a salir del cuerpo físico a voluntad.
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SALIDAS EN CUERPO ASTRAL
PROYECCIÓN DEL TEÚRGO
El Teúrgo tiene que adquirir práctica, capacidad infalible para proyectarse conscientemente en Cuerpo Astral.
Debe establecerse esta capacidad como un hábito que maneje voluntariamente, en cualquier momento, en
cualquier circunstancia, no importa que esté solo o ante testigos. De otra manera no es Teúrgo.
Ahora, conocerán los discípulos numerosas Claves para que adquieran esta admirable y preciosa capacidad.
PRIMERA CLAVE:
Adormézcase el discípulo al mismo tiempo que vocaliza el Mantram FARAÓN distribuido en tres sílabas, de
esta manera:
FFFFFAAAAAAAA. . . RRRRRR AAAAAA. . . OOOOOOOONNNNN. . .
La vocalización de la Letra R, ya fue explicada.
El discípulo deberá acostarse, horizontalmente boca arriba. Colocará las palmas de las manos extendidas sin
rigidez, sobre la superficie del colchón; las rodillas flexionadas hacia arriba, con las plantillas de los pies
descansando sobre la cama.
Todo el cuerpo debe estar relajado, miembro por miembro.
Todo dispuesto así, adormézcase el discípulo y haciendo inspiraciones profundas, vocalice el Mantram
FARAÓN.
Inevitablemente dormido el discípulo, saldrá del Cuerpo Físico sin saber en qué momento, ni cómo.
Ya en los Mundos Internos en la Cuarta Dimensión en donde irresistiblemente se proyectará su Astral,
despertará conciencia total, es decir, se dará cuenta de sus inauditas experiencias en esos Mundos y así podrá
dedicarse al ejercicio de la Teurgia Pero antes de acostarse, haga el signo de la Estrella Microcósmica. Al efecto,
se levantan los brazos hacia arriba, hasta que las palmas de las manos se toquen entre sí sobre la cabeza; y
después, se extienden lateralmente de modo que queden en posición horizontal, formando con el resto del cuerpo
una Cruz, por último, se cruzan los antebrazos sobre el pecho tocando esta región con las palmas, en tanto las
puntas de los dedos lleguen al frente de los hombros.
Nuestro adorable Salvador del Mundo, el Cristo Jesús, utilizaba esta misteriosa Clave, hasta hoy revelada por
nosotros, cuando estudiaba en las Pirámides de Kefren. Ahora bien, el Maestro Huiracocha aconsejaba, con esta
práctica, quemar algún sahumerio, algún incienso o sencillamente impregnar la habitación con un buen perfume.
SEGUNDA CLAVE:
O de otra manera, el discípulo se adormecerá vocalizando este Mantram: TAI RE... RE... RE...
Debe cantarse este Mantram acentuando fuertemente la vocal A: TAAAiiiiiiiii. Las tres silabas restantes, se
vocalizan dando a la E un sonido acampanado melodioso prolongado: la R, no se hace vibrar sino solo se
pronuncia de una manera simple REEEEEE REEEEEE REEEEEE
La sílaba TAI, se canta en tono profundo La repetición de RE en tono más alto que TAI. Cuando el discípulo se
esté ya adormeciendo, cuando se encuentre en ese estado preciso de transición entre la vigilia y el sueño, deberá
levantarse del lecho sin vacilaciones, sin pereza, sin dudas sin razonamientos, con naturalidad, en forma refleja o
instintiva, automática y absolutamente infantil... Observad a las aves: ellas cuando van a volar, no razonan para
ello, no abrigan dudas, ni preconceptos, sino que vuelan instintivamente, diríamos: automáticamente. De esa
manera debe proceder el discípulo: imitar a las aves...
Debe levantarse, pues, del lecho y salir de la recámara. Y diríjase a cualquier rincón del infinito, a donde quiera.
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Cuando decimos que el estudiante debe LEVANTARSE del lecho, tradúzcase esto en hechos efectivos e
inmediatos, sin dar lugar a pensar.
Referimos el hecho de un caballero que, estando dormido hubo de levantarse para abrir la puerta de su casa,
porque en esos instantes escuchó que alguien tocaba en ella. Cuando regresó a su recámara, tuvo la tremenda
sorpresa de encontrar sobre su lecho a un hombre. Al observarlo bien, se dio perfecta cuenta de que ese hombre
era su propio cuerpo, el cual había quedado entre el lecho.
Por la referencia anterior, podrán darse cuenta los estudiantes de que cuando un hombre se levanta de su lecho en
el instante preciso de estar dormitando, el resultado es, inevitablemente, el "DESDOBLAMIENTO". El
caballero del caso precedente, se "desdobló" porque él se levantó con la más entera naturalidad: no hubo análisis
mental, ni temores, ni prejuicios. ¡Salió a abrir la puerta, eso fue todo!
TERCERA CLAVE:
Dentro del cerebro humano, en el interior de sus celdillas, resuena, incesantemente, la “SUTIL VOZ”. Es un
sonido sibilante, agudo. Es el “CANTO DEL GRILLO”, el silbo de la “SERPIENTE”, el “SONIDO ANAHAT”:
la Voz de Brahama. Tiene diez tonalidades que el Teúrgo debe aprender a escuchar. La mente del estudiante
debe absorberse en ese SONIDO, como abeja en el néctar de las flores. Aquel que desee escuchar el SONIDO
ANAHAT, debe vaciar la mente, tener la mente quieta, no aquietada; repetimos: QUIETA. El que intente y se
proponga escuchar ese místico SONIDO, que mantenga la mente en silencio, no silenciada; repetimos EN
SILENCIO. Distíngase entre una mente que está quieta, porque ha comprendido que es inútil pensar; y una
mente aquietada artificialmente. Diferénciese entre una mente que está en silencio natural, espontáneamente, y
una que está silenciada a la fuerza, violentamente. Cuando la mente está quieta, en profundo silencio, el
estudiante sí puede escuchar, inevitablemente, el SONIDO DEL GRILLO: un sonido sutil, agudo, penetrante.
Aun más: si el Alma se absorbe en este místico sonido, se abren para el estudiante las Puertas del Misterio. Pues
en esos instantes, levántese del lecho, instintivamente, y salga de la recámara para dirigirse a los Templos de la
Logia Blanca, o a cualquier lugar del Universo.
¡El discípulo debe aprender a tocar la Lira de Orfeo! ¡Esa Lira es el Verbo, el Sonido, la Gran Palabra!
CUARTA CLAVE:
QUINTA CLAVE:
La fuerza Sexual se bi-polariza en positiva y negativa. Por el cordón ganglionar de la derecha que se enrosca en
la médula espinal, asciende los átomos solares desde nuestro sistema, seminal. Por el cordón ganglionar de la
izquierda, que se enrosca en la misma, ascienden los átomos lunares desde el mismo sistema seminal. Pues bien,
los átomos solares resuenan con el Mantram: RA. Y los átomos lunares, vibran intensamente con el Mantram:
LA. Para hacer resonar la Sutil Voz, el Sonido Anahat, dentro del cerebro, utilícese el poder Sexual de los dos
Testigos conocidos en Oriente con los nombres del Ida y Pingalá. El Sonido Anahat, es producido por las fuerzas
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sexuales en movimiento. Y ya se sabe que todo movimiento produce sonido. Si se procura hacer vibrar con
intensidad a los “átomos solares y lunares” del sistema seminal, entonces el Sonido Anahat se producirá más
fuerte, más intenso, y capacitará para salir conscientemente en Cuerpo Astral.
Adormézcase, desde luego, vocalizando mentalmente así: LAAAAAA... RAAAAAA... LAAAAAA...
RAAAAAA... Con estos Mantrams los átomos solares y lunares aludidos girarán intensamente en remolino
eléctrico Tal movimiento produce el Sonido Anahat con el cual puede el estudiante escaparse conscientemente
del Cuerpo Físico Lo importante es que se levante del lecho en Instantes de estar dormitado, aprovechando el
místico SONIDO.
Los dos Testigos del Apocalipsis de San Juan otorgan el poder de profetizar porque producen el despertar de la
conciencia Por el cordón ganglionar de la derecha sube el Fuego Solar, por el de la izquierda, se eleva el Agua
Lunar Fuego más Agua, igual Conciencia. El Fuego del Flegetonte y el Agua del Aqueronte se entrecruzan en
la Novena Esfera (el sexo), formando el signo del Infinito. Este Signo es el Santo Ocho. Si se observa
cuidadosamente el Caduceo de Mercurio, se pueden percibir dos Serpientes enroscadas que forman el Santo
Ocho.
SEXTA CLAVE:
Existe en México un cactus prodigioso, mencionado por el Maestro Huiracocha en su novela “Rosa Cruz”. Es el
PEYOTL o JICULI. Este cactus tiene el poder de despertar la Clarividencia instantáneamente, a aquél que lo
mastica. El Peyolt permite salir conscientemente en Cuerpo Astral. Es una planta Sagrada de la Gran Logia
Blanca.
Desgraciadamente, en la capital de la República Mexicana es absolutamente imposible encontrar el Peyolt
auténtico. Solo se encuentra en San Potosí o en Chihuahua entre los indios Tarahuamaras de la Sierra.
Los Maestros del Templo de Chapultepec utilizan este cactus, para sus astralizaciones instantáneas y urgentes.
Basta masticarlo, ¡eso es todo!
SÉPTIMA CLAVE:
ÁNGELES GUARDIANES; Todo discípulo está asistido por un Gurú, por el Ángel Guardián. Antes de ensayar
la práctica de salida en Astral, invóquese el auxilio del Maestro o Ángel Guardián. Ruéguese, ante todo, al Dios
Interno para que Él en Lengua Sagrada llame al Gurú.
Indudablemente, ese Maestro encuentra factible sacar al discípulo, conscientemente, en Cuerpo Astral. No pocos
estudiantes han echado a perder totalmente sus facultades con los malos hábitos y costumbres que tuvieron en
sus Reencarnaciones pasadas. Y ahora sufren lo indecible porque, a pesar de conocer todas las Claves gnósticas,
no logran salir conscientemente en Cuerpo Astral.
En las selvas del Amazonas y el Putumayo, existe una planta portentosa llamada “Yagué”. Los Piachis de las
tribus toman esa planta en infusión mezclada con “Guarumo”, y salen en Astral. Si un estudiante gnóstico que no
posea la facultad de salir conscientemente en Astral bebiese esa infusión, instantáneamente lograría el
“desdoblamiento” consciente. Y si la utilizara diariamente, durante: algún tiempo adquiriría la facultad de
“Astralizarse”. Después, aunque ya no lo tomara, no la necesitaría, pues se instalaría esa facultad en el
permanentemente.
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CLAVE ESPECIAL: "DISCERNIMIENTO"
Durante las horas del sueño, todo ser humano se mueve en Astral, flota fuera del Cuerpo Físico.
Desgraciadamente los seres humanos deambulan, durante el sueño, en los Mundos Internos con la conciencia
absolutamente dormida también. Por lo común, se dedican a realizar las mismas tareas ejecutadas en la vida
diaria. Si alguien despertara a conciencia cuando está dedicado a las tareas nocturnas, tendría oportunidad de
contemplar con sus ojos astrales todas las maravillas de los Mundos Superiores, y podría dedicarse al estudio de
loa Grandes Misterios de la Vida y de la Muerte.
Revelaremos una Clave precisamente para despertar conciencia astral, durante el tiempo del sueño normal, en
los Mundos Superiores:
EJERCICIO: Durante el estado de vigilia, a cada instante, dentro del tráfago de la vida diaria, hay que
acostumbrarse al “discernimiento”. Cuando el estudiante vea, por ejemplo, una hermosa puesta del sol, con todos
sus colores de púrpura, lo más lógico que debe hacer es preguntarse a sí mismo: ¿Estaré yo en Cuerpo Astral?...
¿Andaré fuera del Cuerpo Físico?...
Entonces, procurar dar un pequeño salto, un brinco hacia arriba, con la intención de flotar. Y si logra flotar es
porque está en Cuerpo Astral, es porque dejó durmiendo su Cuerpo Físico en el lecho, inactivo, aunque sí con
todas sus facultades vitales. Deben admitir y recordar los discípulos gnósticos que, durante el sueño, las almas
ven astralmente las cosas exactamente iguales a las existentes en el mundo Físico; y por ello cree firmemente
cualquiera que se encuentre en Cuerpo Físico. ¡Es que en los Mundos Internos reina la ley de la Levitación en
tanto que en el Mundo Físico, la Ley de la Gravedad!
Así, pues, el saltito resuelve el problema y, si se flota en Astral, se despertará conciencia. Y todo detalle, toda
cosa digna de curiosidad, todo hermoso paisaje de la Naturaleza, debe ser motivo para que el estudiante se
formule aquella pregunta y para que ejecute el salto.
Aquellos aspirantes que sinceramente anhelen la experiencia mística directa, incuestionablemente deben
comenzar con la disciplina del Yoga del sueño.
Es ostensible que el gnóstico debe ser exigente consigo mismo y aprender a crear condiciones favorables para el
recuerdo y comprensión de todas esas experiencias íntimas que siempre ocurren durante el sueño.
Antes de acostarnos para el descanso de los afanes y fatigas del diario vivir, conviene poner la debida atención al
estado en que nos encontramos.
Los devotos, que debido a las circunstancias llevan vida sedentaria, nada pierden y mucho ganan si antes de
acostarse realizan un paseo corto a paso vivo y al aire fresco; tal paseo aflojará sus músculos.
Sin embargo, conviene aclarar que jamás debemos abusar de los ejercicios físicos; necesitamos vivir
armoniosamente.
La cena, merienda o comida final del día, debe ser ligera, libre de manjares pesados o estimulantes, evitando
cuidadosamente el ingerir elementos que puedan desvelarnos, quitarnos el sueño.
La forma más elevada de pensar es no pensar. Cuando la mente está quieta y en silencio, libre de los afanes del
día y de las ansiedades mundanas, se encuentra entonces en un estado ciento por ciento favorable para la práctica
del Yoga del sueño.
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Cuando realmente trabaja el centro emocional superior concluye, aunque sea por breve tiempo, el proceso del
pensar..
Es evidente que el mencionado centro entra en actividad con la embriaguez dionisíaca.
Tal arrobamiento se hace posible al escuchar con infinita devoción las sinfonías deliciosas de un Wagner, de un
Mozart, de un Chopin, etc. La música de Beethoven, muy especialmente resulta extraordinaria para hacer vibrar
intensivamente al centro emocional superior. En ella encuentra el gnóstico sincero un inmenso campo de
exploración mística, porque no es música de forma sino de ideas arquetípicas inefables; cada nota tiene su
significado; cada silencio una emoción superior.
Beethoven, al sentir tan cruelmente los rigores y pruebas de la "Noche espiritual", en vez de fracasar como
muchos aspirantes, fue abriendo los ojos de su intuición al súper naturalismo misterioso, a la parte espiritual de
la naturaleza, a esa región donde viven los Reyes angélicos de ésta Gran Creación Universal: Tláloc,
Huehueteotl, etc., etc.
Ved al "músico-filósofo" a lo largo de su existencia ejemplar. Sobre su mesa de trabajo tiene constantemente a la
vista a su Divina Madre Kundalini, la inefable NEITH, la TONANTZÍN de ANAHUAC, la suprema Isis egipcia.
Se nos ha dicho que el citado gran Maestro había puesto al pie de aquella figura adorable una inscripción, de
puño y letra del mismo, que misteriosa reza: "Yo soy la que ha sido, es y será, y ningún mortal ha levantado mi
velo".
El progreso íntimo revolucionario se hace imposible sin el auxilio inmediato de nuestra Divina Madre Tonantzín.
Todo hijo agradecido debe amar a su madre; Beethoven amaba entrañablemente a la suya.
Fuera del cuerpo físico, en las horas del sueño, el alma puede platicar con su Divina Madre; empero, es evidente
que debemos empezar con la disciplina del sueño.
Necesitamos prestar atención a la recámara en la que hemos de dormir. La decoración debe ser agradable. Los
colores más deseables para los fines que se persiguen -a despecho de lo que otros autores aconsejan- son,
precisamente, las tres tonalidades primarias: azul, amarilla y roja.
Indubitablemente, los tres colores básicos se corresponden siempre con las tres fuerzas primarias de la naturaleza
(el santo TRIAMANZIKAMNO). Santo afirmar, santo negar y santo conciliar.
No está de más recordar que las tres fuerzas originales de ésta Gran Creación cristalizan siempre en forma
positiva, negativa y neutra.
La "causa causorum" del santo TRIAMANZIKAMNO se encuentra oculta en el elemento activo OKIDANOK;
éste último, en sí mismo, es tan sólo la emanación del sagrado absoluto solar.
Obviamente, el rechazo a los tres colores fundamentales, después de todas éstas razones expuestas, equivale, por
simple deducción lógica, a caer en un despropósito, en un desatino.
El Yoga del Sueño resulta extraordinario, maravilloso, formidable; sin embargo, suele ser muy exigente.
La recámara debe estar siempre muy bien perfumada y ventilada, mas no inundada con el sereno frío de la
noche.
Después de una detallada revisión de sí mismo y de la recámara en la que hemos de dormir, el gnóstico debe
examinar su cama.
Si observamos cualquier brújula, podemos verificar por nosotros mismos que la aguja se orienta hacia el norte.
Incuestionablemente, es posible aprovechar conscientemente esa corriente magnética del mundo que fluye
siempre de Sur a Norte.
Orientemos el lecho en forma tal que la cabecera quede siempre hacia el Norte; así podremos usar
inteligentemente la corriente magnética indicada por la aguja.
El colchón no tiene que ser exageradamente duro ni tampoco demasiado blando, es decir, tiene que tener una
elasticidad tal que en modo alguno afecte a los procesos psíquicos del durmiente.
Los resortes chillones o una cabecera que cruja y gima al menor movimiento del durmiente, constituyen un serio
obstáculo para éstas prácticas.
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Se colocan debajo de la almohada un cuaderno o libreta y un lápiz, de modo tal que se les pueda encontrar
fácilmente en la oscuridad.
Las ropas de cama deben ser frescas y muy limpias; debe perfumarse la funda de la almohada con nuestra
fragancia preferida.
Después de cumplir con todos estos requisitos, el asceta gnóstico procederá a dar el segundo paso de esta
disciplina esotérica.
Se meterá en su lecho y, habiendo apagado las luces, se acostará en decúbito dorsal, es decir, sobre sus espaldas,
con los ojos cerrados y las manos sobre el plexo solar.
Se quedará completamente quieto durante algunos instantes y, después de haberse aflojado o relajado totalmente,
tanto en lo físico como en lo mental, se concentrará en Morfeo, el Dios del sueño.
Incuestionablemente, cada una de las partes aisladas de nuestro Real Ser ejerce determinadas funciones, y es
precisamente Morfeo (no se confunda con Orfeo) el encargado de educarnos en los misterios del sueño.
Sería algo más que imposible trazar un esquema del Ser; empero, todas las partes espiritualizadas, aisladas, de
nuestra presencia común, quieren la perfección absoluta de sus funciones.
Cuando nos concentramos en Morfeo, éste se alegra por la brillante oportunidad que le brindamos.
Es urgente tener fe y saber suplicar. Nosotros debemos pedirle a Morfeo que nos ilustre y despierte en los
mundos suprasensibles.
A esta altura comienza a apoderarse del gnóstico Esoterista una somnolencia muy especial, y entonces adopta la
postura del león:
"Echado sobre su costado derecho, con la cabeza apuntando hacia el Norte, recoge las piernas hacia arriba
lentamente hasta que las rodillas queden dobladas. En esta posición la pierna izquierda se apoya sobre la
derecha; luego coloca la mejilla derecha sobre la palma de la mano derecha y deja que el brazo izquierdo
descanse sobre la pierna del mismo lado".
Al despertar del sueño normal no debemos movernos, porque es claro que con tal movimiento se agitan nuestros
valores y se pierden los recuerdos.
Indubitablemente, el ejercicio retrospectivo se hace indispensable en tales instantes, cuando deseamos recordar
con entera precisión todos y cada uno de nuestros sueños.
El gnóstico debe anotar muy cuidadosamente los detalles del sueño o sueños en la libreta o cuaderno que colocó
debajo de la almohada para este propósito.
Así podrá llevar un record minucioso sobre su progreso íntimo en la yoga del sueño.
Aunque sólo quedaren en la memoria vagos fragmentos del sueño o sueños, éstos deben ser cuidadosamente
registrados.
Cuando no ha quedado nada en la memoria, debe iniciarse el ejercicio retrospectivo con base en el primer
pensamiento que hayamos tenido en el instante preciso del despertar; obviamente, aquél se encuentra asociado
íntimamente al último sueño.
Necesitamos aclarar solemnemente que el ejercicio retrospectivo se inicia antes de haber retornado totalmente al
estado de vigilia, cuando aún nos encontramos en estado de somnolencia tratando de seguir conscientemente la
secuencia del sueño.
La práctica del mencionado ejercicio se comienza siempre con la última imagen que hubiéramos tenido instantes
antes de regresar al estado de vigilia.
Terminaremos este capítulo afirmando solemnemente que no es posible pasar más allá de esta parte relacionada
con la disciplina del yoga del sueño a menos que hayamos logrado la memoria perfecta de nuestras experiencias
oníricas.
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EL SUEÑO TÁNTRICO
Indubitablemente, resulta urgente repasar mensualmente nuestro cuaderno o libreta de notas con el propósito de
verificar por nosotros mismos el progresivo adelanto de la memoria onírica.
Cualquier posibilidad de olvido debe ser eliminada. No debemos continuar con las prácticas subsiguientes en
tanto no hayamos logrado la memoria perfecta.
Resultan particularmente interesantes aquellos dramas que parecen salir de otros siglos o que se desarrollan en
medios o ambientes que nada tienen que ver con la existencia de vigilia del soñador.
Hay que estar en estado de alerta percepción, alerta novedad, y poner muy especial atención al estudio de los
detalles que incluyen cuestiones específicas, pláticas, reuniones, templos, actividades inusitadas con otras
personas, etc., etc., etc.
Logrado el desarrollo íntegro de la memoria onírica, eliminada ya cualquier posibilidad de olvido, el proceso de
simbolización abrirá el camino de la revelación.
A la ciencia básica de la interpretación de los sueños debemos buscarla en la ley de las analogías filosóficas, en
la ley de las analogías de los contrarios y en la ley de las correspondencias y de la numerología.
Las imágenes astrales, reflejadas en el espejo mágico de la imaginación, jamás se deben traducir literalmente
pues son sólo representaciones simbólicas de las ideas arquetípicas y deben ser utilizadas de la misma manera
que un matemático utiliza los símbolos algebraicos.
No está de más afirmar que tal género de ideas desciende del mundo del Espíritu puro.
Obviamente, las ideas arquetípicas que descienden del Ser devienen maravillosas informándonos, ya sobre el
estado psicológico de tal o cual centro de la máquina, ya sobre asuntos esotéricos muy íntimos, ya sobre posibles
éxitos o peligros, etc., envueltas siempre entre el ropaje del simbolismo.
Abrir tal o cual símbolo astral, tal o cual escena o figura, con el propósito de extraer la idea esencial, sólo es
posible a través de la "meditación del Ser lógica y confrontativa".
Al llegar a este estado de la disciplina del yoga del sueño, se hace indispensable entrar en el aspecto Tántrico de
la cuestión.
La sabiduría antigua enseña que Tonantzín (Devi Kundalini), nuestra Divina Madre Cósmica particular (pues
cada persona tiene la suya propia), puede adoptar cualquier forma pues es el origen de todas las formas. Por lo
tanto, conviene que el gnóstico medite sobre ella antes de quedarse dormido.
El aspirante deberá entrar diariamente en el proceso del sueño repitiendo con mucha fe la siguiente oración:
"TONANTZÍN, TETEOINAN, ¡oh!, Mi madre, ven a mí, ven a mí”.
Según la ciencia Tántrica, si el gnóstico insiste en esta práctica, más tarde o más temprano habrá de surgir como
por encanto, de entre las cambiantes y amorfas expresiones de sus sueños, un elemento iniciador.
Hasta tanto no haya identificado íntegramente a ese iniciador, es indispensable continuar registrando sus sueños
en la libreta o cuaderno.
El estudio y análisis profundo de cada sueño anotado resulta impostergable en la disciplina esotérica del sueño
Tántrico.
Incuestionablemente, el gnóstico sincero que llega a este estadio de la disciplina Tántrica se encuentra, por tal
motivo, listo para dar el paso siguiente, el cual será el tema de nuestro próximo capítulo.
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PRÁCTICA DEL RETORNO
Cuando el aspirante ha realizado con pleno éxito todos los ejercicios gnósticos relacionados con el esoterismo de
sueño, es ostensible que entonces se encuentra íntimamente preparado para la práctica del retorno.
En el capítulo anterior algo dijimos sobre el elemento iniciador que surge como por encanto de entre las
cambiantes y amorfas expresiones de sus sueños.
Ciertas personas muy psíquicas, refinadas e impresionables, han poseído siempre en sí mismas al elemento
iniciador.
Tales personas se caracterizan por la repetición continua de un mismo sueño; esos psíquicos reviven
periódicamente tal o cual escena o ven en sus experiencias oníricas, en forma constante, a ésta o aquella criatura
o símbolo.
Cada vez que el elemento iniciador -sea este último símbolo, sonido, color o persona, etc.- es recordado al
despertar del sueño normal, el aspirante, con los ojos aún cerrados, continúa visualizando la imagen clave
familiar y luego, intencionalmente, tratará de dormirse nuevamente prosiguiendo con el mismo sueño.
Con otras palabras diremos que el aspirante intenta volverse consciente de su propio sueño y por ello prosigue
intencionalmente con el mismo, pero llevándolo al estado de vigilia, con plena lucidez y autocontrol.
Se convierte así en espectador y actor de un sueño, con la ventaja, por cierto nada despreciable, de poder
abandonar la escena a voluntad para moverse libremente en el mundo astral.
Entonces, el aspirante, libre de todas las trabas de la carne, fuera de su cuerpo físico, se habrá desprendido de su
viejo y familiar ambiente penetrando en un universo regido por leyes distintas.
La disciplina del estado de sueño de los tántricos budhistas conduce didácticamente al despertar de la conciencia.
El gnóstico sólo puede despertar, al estado verdadero de iluminación, comprendiendo y desintegrando sueños.
Las sagradas escrituras del Indostán afirman solemnemente que el mundo entero es el sueño de Brahama.
Partiendo de este postulado hindú, afirmaremos en forma enfática lo siguiente: "Cuando Brahama despierta, el
sueño concluye".
En tanto el aspirante no haya logrado todavía la disolución radical, no sólo de los sueños en sí mismos, sino
también de los resortes psicológicos que los originan, el despertar absoluto será algo más que imposible.
El despertar definitivo de la conciencia sólo es posible mediante una transformación radical.
Los cuatro Evangelios Crísticos insisten en la necesidad de despertar; Desgraciadamente, las gentes continúan
dormidas...
QUETZALCOATL, EL CRISTO MEXICANO, ciertamente fue un hombre ciento por ciento despierto.
La multiplicidad de sus funciones también nos indica con entera precisión lo antiquísimo de su culto y la
profunda veneración con que se le veía en todo centro América. Los Dioses santos de Anahuac son hombres
perfectos en el sentido más completo de la palabra; criaturas absolutamente despiertas; seres que erradicaron de
su psiquis a toda posibilidad de soñar.
TLÁLOC, "el que hace brotar", Dios de las lluvias y del rayo, siendo Dios es también un hombre despierto,
alguien que tuvo que eliminar de su psiquis no sólo a sus sueños sino, además a toda posibilidad de soñar. Es el
individuo sagrado principal de la antiquísima cultura olmeca, y aparece siempre con la máscara del tigre-
serpiente en las hachas colosales y en diversas figuras de jade.
TEZCATLIPOCA Y HUITZILOPOCHTLI, criaturas del fuego, vivas representaciones de la noche y del día,
son también hombres despiertos, seres que lograron pasar más allá de los sueños.
Fuera del cuerpo físico, el hombre despierto puede invocar a los Dioses santos de los aztecas, mayas, toltecas,
etc. Los Dioses de los códices Borgia, Borbónico, etc., etc., etc., vienen al llamado del hombre despierto.
Mediante el auxilio de los Dioses santos, el hombre despierto puede estudiar, en la luz astral, la Doctrina secreta
de ANAHUAC.
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LAS CUATRO BIENAVENTURANZAS
En el capítulo anterior mucho dijimos sobre el elemento iniciador del sueño, y es obvio que sólo nos resta ahora
aprender a usarlo.
Cuando el gnóstico ha llevado un record sobre sus sueños, incuestionablemente descubre al sueño que siempre
se repite; éste, entre otros, es ciertamente un motivo más que suficiente para anotar en el cuaderno o libreta a
todos los sueños.
Indubitablemente, la experiencia onírica siempre repetida es el elemento iniciador que, inteligentemente
utilizado, nos conduce al despertar de la conciencia.
Cada vez que el místico acostado en su cama se adormece intencionalmente, meditando en el elemento iniciador,
el resultado jamás se hace esperar demasiado.
Por lo común, el anacoreta revive tal sueño conscientemente, pudiéndose separar de la escena a voluntad para
viajar por los mundos suprasensibles.
Cualquier otro sueño puede también ser usado con tal propósito cuando realmente conocemos la técnica.
Quien despierta de un sueño puede proseguir con el mismo intencionalmente si éste es su deseo.
En este caso, debe dormirse nuevamente reviviendo su experiencia onírica con la imaginación.
No se trata de imaginar que nos estamos imaginando, lo fundamental consiste en revivir el sueño con todo su
crudo realismo anterior.
Repetir intencionalmente el sueño es el primer paso hacia el despertar de la conciencia; separarse a voluntad del
sueño y en pleno drama, es el segundo paso.
Algunos aspirantes logran dar el primer paso, más les falta fuerza para dar el segundo paso.
Tales personas pueden y deben ayudarse a sí mismas mediante la técnica de la meditación.
Tomando muy serias decisiones, esos devotos practicarán la meditación antes de entregarse al sueño.
Como tema de concentración y auto-reflexión evidente, en meditación interior profunda, será, en este caso, su
problema íntimo.
Durante ésta práctica, el místico angustiado, lleno de emoción sincera, invoca a su Divina Madre Tonantzín
(Devi Kundalini).
Derramando lágrimas de dolor, el asceta gnóstico se lamenta del estado de inconsciencia en el que se encuentra e
implora el auxilio rogándole a su Madre le dé fuerzas íntimas para desprenderse de cualquier a voluntad.
La finalidad que persigue toda esta disciplina del sueño Tántrico es preparar al discípulo para que reconozca
claramente a las cuatro Bienaventuranzas que se presentan en la experiencia onírica.
Esta disciplina esotérica ciertamente sólo es para personas muy serias, pues exige infinita paciencia y enormes
súper-esfuerzos íntimos.
Mucho se ha dicho en el mundo oriental sobre las "cuatro luces" del sueño y nosotros debemos estudiar esta
cuestión.
La primera de ellas es llamada la "luz de la revelación", y escrito está con letras de oro en el libro de la vida que
se percibe justo antes o durante las primeras horas del sueño.
Huelga decir, en gran manera y sin mucha prosopopeya, que, al hacer más profundo el sueño, la indeseable
mezcla de impresiones residuales y la corriente habitual de pensamientos discriminatorios afortunadamente se va
disolviendo lentamente.
En este estadio del sueño se insinúa progresivamente la segunda iluminación, aquélla que se conoce en el Asia
con el nombre maravilloso de "luz de aumento".
Incuestionablemente, el asceta gnóstico, mediante la extraordinaria disciplina del sueño Tántrico, logra pasar
mucho más allá de esta etapa hasta capturar totalmente a las dos luces restantes.
Vivenciar claramente el crudo realismo de la vida práctica en los mundos superiores de Conciencia cósmica,
significa haber alcanzado la tercera luz, la de la "realización inmediata".
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La cuarta luz es la de la "iluminación interior profunda", y adviene a nosotros como por encanto en plena
experiencia mística.
"Aquí en el cuarto grado de vacío, mora el Hijo de la Madre clara luz", declara un tratado tibetano.
Hablando francamente y sin ambages, declaro lo siguiente: La disciplina del sueño Tántrico es, en realidad, una
preparación esotérica para ese sueño final que es la muerte.
Habiendo muerto muchas veces por la noche, el gnóstico anacoreta que haya capturado conscientemente a las
cuatro Bienaventuranzas que se presentan en la experiencia onírica, en el instante de la desencarnación pasa al
estado "post mortem" con la misma facilidad con que se introduce voluntariamente en el mundo del sueño.
Fuera del cuerpo físico, el gnóstico consciente puede verificar, por sí mismo, el destino que le está reservado a
las almas después de la muerte.
Si cada noche, mediante la disciplina Tántrica del sueño, puede el Esoterista morir conscientemente y penetrar
en el mundo de los muertos, es claro que también puede, por tal motivo, estudiar el ritual de la Vida y de la
Muerte mientras llega el oficiante.
Hermes, después de haber visitado los mundos infiernos, donde viera con horror el destino de las almas perdidas,
conoció cosas insólitas.
"Mira a ese lado -le dice Osiris a Hermes-. ¿Ves aquel enjambre de almas que tratan de remontarse a la región
lunar?. Las unas son rechazadas hacia la tierra como torbellinos de pájaros bajo los golpes de la tempestad.
Las otras, alcanzan a grandes la esfera superior que les arrastra en su rotación. Una vez llegadas allí, recobran
la visión de las cosas divinas".
Los aztecas colocaban una rama seca al enterrar al que había sido elegido por Tláloc, el Dios de la lluvia.
Se decía que al llegar el Bienaventurado al "Campo de delicias", que es el Tlalocan, la rama seca reverdecía,
indicando con esto el regreso a una nueva existencia, el retorno.
Quienes no han sido elegidos por el Sol, o por Tláloc, van fatalmente al Mictlan, que queda al norte, región
donde las almas padecen una serie de pruebas mágicas al pasar por los mundos infiernos.
Son nueve los lugares en donde las almas sufren espantosamente antes de alcanzar el descanso definitivo.
Esto viene a recordarnos en forma enfática a los "nueve círculos infernales" de la Divina Comedia del Dante
Alighieri.
Muchos son los Dioses y Diosas que pueblan los nueve círculos dantescos del infierno azteca.
No está de más, en este Mensaje de Navidad 1974-1975, recordar al espantoso MICTLANTECUHTLI y a la
tenebrosa MICTECACIHUATL, "el señor y la señora de infierno", habitantes del noveno o del más profundo de
los lugares subterráneos.
Las almas que pasan por las pruebas del "infierno azteca", posteriormente, después de la "muerte segunda",
ingresan dichosas en los paraísos elementales de la naturaleza.
Incuestionablemente, las almas, que después de la muerte no descienden a los mundos infiernos, ni tampoco
ascienden al Reino de la Luz dorada, ni al Paraíso de Tláloc, ni al Reino de la eterna concentración, etc., etc.,
etc., se regresan o retornan en forma mediata o inmediata a un nuevo cuerpo físico. Las almas elegidas por el Sol
o por Tláloc gozan mucho en los mundos superiores antes de retornar al valle del SAMSARA. Los anacoretas
gnósticos, después de haber capturado a las cuatro luces del sueño, pueden visitar conscientemente, cada noche,
el TLALOCAN o descender al MICTLAN o ponerse en contacto con esas almas que antes de retornar viven en
la región lunar.
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CLAVE: IMAGINACION INTENCIONAL
Hay que distinguir entre la IMAGINACIÓN INTENCIONAL y la IMAGINACIÓN MECÁNICA. Es obvio que
la Imaginación Mecánica resulta siendo la misma Fantasía. La clave de poder se halla en unir la Voluntad y la
Imaginación en VIBRANTE ARMONÍA.
Hay una clave para salir en Astral y ésta es rápida:
"Al despertarse del sueño normal, cerrar uno sus ojos sin moverse. Con los ojos cerrados imaginarse vivamente
cualquier sitio (pero no imaginar que se está imaginando). Hay que traducirlo en hechos, siéntanse plenamente
seguros de estar en el lugar imaginado, unir la Voluntad a la Imaginación y es lógico que si se logra la unión el
resultado es el triunfo. Poner la Imaginación en juego, echar a caminar en el lugar que se esté imaginando con
Fe".
Si se hace la práctica y se logra el juego de la Voluntad e Imaginación (ésta es femenina) sin moverse en la
cama, conservando el sueño e imaginando el lugar, al poner en juego la Voluntad y echarse a caminar con
firmeza, ya se puede ir a donde se quiera.
En cierta ocasión me encontraba en una selva y pasando por un camino me hablaron de una montaña, por ser
peligroso el lugar fui a investigar en Astral. Me imaginé la montaña, vi niebla, unas escalinatas y un grupo de
adeptos, al entrar a ese sitio me dieron una cuchara con miel de abejas, el alimento de la Logia Blanca y el Pan
de la Sabiduría, luego me dijeron que me purgara con aceite de ricino para limpiar el estómago. Al otro día salí
del cuerpo al que ya le había limpiado el estómago. Vi las estrellas e hice la Runa MAN, los adeptos me
ordenaron descender a los Mundos Infiernos, entré en una región de profundas tinieblas donde me atacaron unas
bestias terribles. Eran mis Yoes, me tocó meterme por puertas donde apenas si cabía, por estrechos caminos y de
ahí salir por un panteón. Todo lo del "Ego" es muerte y desgracia, es Mefistófeles, HAY QUE TRABAJAR
MUY DURO.
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