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Teorías de Género y Derechos Humanos

Este documento analiza los conceptos básicos de las teorías de género y el principio de igualdad y no discriminación. Explica la historia de las luchas de las mujeres en Ecuador para lograr el reconocimiento de sus derechos, incluyendo el derecho al voto, al trabajo y a vivir sin violencia. También describe la creación de instituciones como el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos para hacer efectivos estos derechos. Finalmente, enfatiza la importancia de que la Policía Nacional aplique un enfoque de gé

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Teorías de Género y Derechos Humanos

Este documento analiza los conceptos básicos de las teorías de género y el principio de igualdad y no discriminación. Explica la historia de las luchas de las mujeres en Ecuador para lograr el reconocimiento de sus derechos, incluyendo el derecho al voto, al trabajo y a vivir sin violencia. También describe la creación de instituciones como el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos para hacer efectivos estos derechos. Finalmente, enfatiza la importancia de que la Policía Nacional aplique un enfoque de gé

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1

Unidad IV

1. Género

Objetivo de la Unidad

Analizar los conceptos básicos de las teorías de género y el principio de igualdad


y no discriminación en razón de género, para que sea implementado en los distintos
procedimientos que realizan las y los servidores policiales.

Generalidades
Los derechos humanos de las mujeres, tal como lo establece la normativa
nacional e internacional, fueron reconocidos gracias a una serie de reivindicaciones de
organizaciones feministas y de mujeres. A nivel internacional se puede mencionar las
luchas de las sufragistas, de las sindicalistas y de las mujeres revolucionarias gracias a
las cuales Naciones Unidas formuló el Convenio relativo a la igualdad de remuneración
entre la mano de obra masculina y la mano de obra femenina por un trabajo de igual
valor (1951), la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1953), la
Convención sobre la nacionalidad de la mujer casada (1957), la Convención sobre el
consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonio y el registro
de los matrimonios (1962), la Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra
la mujer (1967), la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer, CEDAW (1979) y el Convenio sobre violencia y acoso en el mundo del
trabajo (2019), entre otros instrumentos internacionales ratificados por los Estados parte.
Situación similar ha sucedido en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos donde
la Convención Belém Do Pará (1994) es una de las normativas regionales a favor de los
derechos de las mujeres que se destaca.

En el caso ecuatoriano las luchas de las mujeres han sido documentadas, sobre
todo, desde el período de la conquista, la independencia y la República. El papel que
jugaron en estos espacios fue tanto dentro del trabajo de cuidados en el marco de las
revueltas independentistas, como en el campo de batalla, hasta que las revoluciones
dieron lugar a la conformación de la República y al nacimiento del Estado ecuatoriano.
No obstante, recién en 1897 se suprimió de la Constitución la categoría sexo como
requisito indispensable para ser reconocido como ciudadano ecuatoriano, lo que implicó
que las mujeres blanco-mestizas, y más tarde las mujeres indígenas, afrodescendientes,
montubias; desde distintas trincheras y estrategias ligadas al contexto histórico y social
de una época determinada, lograran ser reconocidas como ciudadanas y tener derecho
al voto, poder ser electas, tener derecho al trabajo, al divorcio, a la seguridad social, a la
maternidad gratuita, a la herencia, a la propiedad, entre otros derechos.

En el caso de las mujeres indígenas y afroecuatorianas sus demandas y


reivindicaciones a nivel histórico, si bien coinciden con gran parte de la reivindicación de
las mujeres blanco-mestizas, han nacido desde su articulación con otras organizaciones
de la sociedad civil, ligadas a las necesidades propias de su territorio, su etnia y su
condición de clase. Estas luchas del movimiento indígena, donde se destaca la
participación de lideresas mujeres, dieron lugar a que el Estado ecuatoriano se
reconozca como plurinacional e intercultural. Esta conquista a favor de sus derechos
muestra que una de sus principales luchas, junto con el movimiento indígena y con las
organizaciones afro ha sido el reconocimiento étnico y cultural de los pueblos y
nacionalidades en el Ecuador, así como el derecho al territorio. Las luchas de género, a
2

lo largo del territorio nacional, incluso han permitido que la Policía Nacional abra sus
puertas a las mujeres, quienes en el siglo XX sólo podían incorporarse en departamentos
administrativos y no entre las filas policiales que brindan un servicio directo a la
ciudadanía, menos aún, en los grupos de élite de esta institución.

En los últimos años, las principales demandas de las mujeres han estado
enmarcadas en el reconocimiento del derecho a vivir una vida libre de violencia y en el
reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos, para ello se han tomado las
calles y plazas del país. Gracias a estas estrategias combinadas con litigios jurídicos, el
Estado ecuatoriano ha aprobado distintas leyes y ha formulado distintas políticas públicas
para hacer efectivos los derechos humanos de las mujeres. Parte de este proceso se
puede observar incluso en la institucionalidad pública que trabaja a favor de sus
derechos. En el caso ecuatoriano el Departamento de la Mujer, primera instancia para
asegurar el ejercicio de los derechos de las mujeres, nació como una dependencia del
Ministerio de Previsión Social y Trabajo en 1970. Más tarde, en 1997, se creó el Consejo
Nacional de las Mujeres (CONAMU) que, en el 2008 para cumplir con lo establecido en la
Constitución de la República, se constituyó en la Comisión de Transición para la
Definición de la Institucionalidad Pública que Garantice la Igualdad entre Hombres y
Mujeres, la misma que en el 2014 se transformó en el Consejo Nacional para la Igualdad
de Género (CNIG).

En el año 2018, y gracias a las reivindicaciones de las organizaciones feministas,


se formula la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las
Mujeres (LOIPEVCM). La institución a la cual se le encargó la rectoría de esta ley fue el
Ministerio de Justicia, que después pasó a ser la Secretaría de Derechos Humanos, la
misma que, en el 2022, se convirtió en el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos. El
nacimiento de la institucionalidad y la importancia del género se corresponde
precisamente con las demandas de las organizaciones de mujeres y feministas en el
Ecuador, es por esa razón que en el año 1994, al interior de la Policía Nacional se crea
“la oficina de Denuncias de la Mujer Ultrajada (ODMU), con la misión exclusiva de
garantizar el respeto a los Derechos Humanos de las mujeres y sus familias” (Policía
Nacional, 2018), lo cual coincide con la aprobación de la Ley contra la Violencia de la
Mujer y la Familia (1995), más conocida como Ley 103, hasta que en el 2001 la ODMU
se convirtió en el Departamento de Violencia Intrafamiliar (DEVIF).

Es importante observar, además, que las luchas de las organizaciones feministas


se han articulado con las luchas ecologistas y de defensa del territorio; donde el vivir una
libre de violencia y el reconocimiento del derecho al cuidado, implica el cuidado también
de la naturaleza.

La reivindicación de una vida libre de violencia continúa siendo una de las


principales reivindicaciones de las organizaciones feministas, pues las cifras de violencia
indican que, desde el 10 de agosto de 2014 al 25 de diciembre de 2022, se han
registrado 596 femicidios en el Ecuador (INEC- Comisión Especial de Estadísticas de
Seguridad, Justicia, Crimen y Transparencia, 2022). Otra de las reivindicaciones actuales
ha sido el reconocimiento del derecho al aborto que, el 28 de abril de 2021, mediante la
sentencia 34-19-IN/21, de la Corte Constitucional, se despenalizó en el caso de violación.
Por lo tanto, las luchas por el derecho al aborto libre continúan.

Como se evidencia, las mujeres, en toda su diversidad, han sido actoras


fundamentales en la historia. Sus luchas han demostrado que no se puede hablar del
desarrollo de los pueblos sin el cumplimiento de las garantías de los derechos de las
mujeres. Es así que la Declaración de Acción de Beijing (1995), los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (2000) y posteriormente los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) y los programas de desarrollo, reconocen la importancia de transversalizar género
3

en todas las políticas, programas, proyectos, acciones e instituciones del Estado, para
lograr la igualdad y no discriminación en razón de género.

En este sentido, la Policía Nacional que brinda atención de manera directa a la


población, lo que incluye a mujeres diversas, hombres diversos y personas LGBTI+ 1, de
todas las edades, de todos los pueblos y nacionalidades, migrantes y de toda condición
socio-económica, es una institución que debe aplicar, en su accionar diario, el enfoque
de género; con el fin de evitar estereotipos que ocasionan que el principio de igualdad y
no discriminación se aplique de manera discrecional, de acuerdo a las concepciones
personales que tienen las y los servidores policiales y no de acuerdo a lo que dicta la
Constitución y la normativa nacional vigente.

En esta ocasión, si bien el enfoque de género aborda el tema de masculinidades,


feminidades y diversidades sexo-genéricas, se trabajará sobre todo desde lo que implica
“lo masculino” y “femenino”, sus relaciones de poder, estereotipos y particularidades.

Glosario
# TÉRMINO CONCEPTO
1 Discriminación en La discriminación por razón de género se define como
razón de género “toda distinción, exclusión o restricción basada en el
sexo, que tenga por objeto o por resultado el
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio
por la mujer, independientemente de su estado civil,
sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de
los derechos humanos y las libertades fundamentales en
las esferas política, económica, social, cultural y civil, o
en cualquier otra esfera”. La discriminación puede
provenir de la ley (de jure) o de la práctica (de facto). La
CEDAW reconoce y aborda ambas formas de
discriminación, ya sea que estén recogidas en las leyes,
políticas, procedimientos o en la práctica.
2 Enfoque de género Reconoce que las sociedades establecen normas
sociales a partir de las diferencias que existen entre
hombres, mujeres y personas LGBTI+. Estas normas
pueden dar lugar a formas de desigualdad social y
afectar la vida y las oportunidades de las personas; no
obstante, pueden ser transformadas, pues son
construidas en un contexto social y cultural específico.
Además, visibiliza que cada acción, protocolo, programa,
política y actuación que ejercemos en la sociedad, más
aún como servidoras y servidores públicos, impactan de
forma diferenciada a hombres, mujeres y personas
LGBTI+.
Por esta razón, es importante el análisis y el impacto que
tienen las acciones de las y los servidores policiales
sobre la comunidad, de manera diferencia entre las y los
sujetos de derechos.

1
La lucha de la población de las diversidades sexo-genéricas en el Ecuador ha tenido un proceso particular.
La despenalización de la homosexualidad en el país tuvo lugar en 1997. Desde esta fecha hasta la actualidad
las organizaciones LGBTI+ han luchado por el reconocimiento e implementación de sus derechos. No
obstante, este proceso histórico y sus especificidades se aborda en otra unidad de este mismo “manual”.
4

3 Feminidades Se refiere al conjunto de actitudes y comportamientos


aprendidos social, cultural e históricamente, que marcan
la construcción de identidades femeninas.
4 Género El género es el conjunto de valores, roles, símbolos y
actitudes que se asigna a una persona a partir de su
sexo.
Por lo tanto el género se construye desde lo masculino y
lo femenino en diferentes culturas, momentos históricos
específicos, por lo tanto, son cambiantes.
5 Interseccionalidad Es un enfoque o una metodología de análisis qué aborda
cómo distintas formas de opresión se intersectan en las
personas y dan lugar a formas de desigualdad social.
Reconoce que las personas no experimentan la
discriminación en un vacío, sino dentro de un contexto
social, económico y cultural determinado, en donde se
construyen y reproducen los privilegios y desventajas.
6 Masculinidades Son un conjunto de actitudes, comportamientos y
subjetividades que marcan lo que se considera
masculino en una sociedad.
7 Masculinidad El concepto de masculinidad hegemónica se utiliza a
hegemónica partir de 1985, y surge cuando un modelo de
comportamiento masculino logra imponerse, originando
una situación de desigualdad, en la que algunas
personas mantienen el control sobre otras. Se identifican
al menos siete mandatos para hombres: proveedor,
paternidad, heterosexualidad, racionalidad, fuerza física,
caballerosidad y asunción de riesgos.
8 Nuevas Surge de los movimientos feministas que demandan la
Masculinidades participación igualitaria de los hombres y de su reflexión
respecto a lo que significa serlo. Apuestan por la
horizontalidad, el consenso y las relaciones entre
iguales.
9 Sistema sexo- El sistema sexo-género organiza cada sociedad y de
género acuerdo a una época histórica específica, establece
modelos a seguir en cuanto a la sexualidad, al deseo y a
la identidad de género.
Por lo tanto, existen sujetos que pueden ser
cuestionados, discriminados o excluidos si no cumplen
con las normas de deseo, de identidad o de sexualidad
que establecen las normas sociales.
10 Sexo El sexo se refiere a las diferencias biológicas entre las
personas. Generalmente se dice que una persona es de
uno u otro sexo por la forma y funciones de sus órganos
sexuales
11 Violencia basada en Es un término genérico para cualquier acto perjudicial
género incurrido en contra de la voluntad de una persona, el
cual está basado en diferencias socialmente adjudicadas
5

(género) entre mujeres y hombres. La naturaleza y el


alcance de los distintos tipos de violencia de género
varían entre las culturas, países y regiones
Fuente y elaboración: Consejo Nacional para la Igualdad de Género, (2023).

Marco normativo nacional e internacional

Marco normativo nacional

NORMATIVA NACIONAL QUE GARANTIZA LOS DERECHOS DE LAS MUJERES Y


PERSONAS LGBTI+
Establece el principio de igualdad y no discriminación por razones
de sexo, identidad de género, orientación sexual. Reconoce los
derechos sexuales y reproductivos; además el derecho a tomar
decisiones libres e informadas sobre la sexualidad, vida y
orientación sexual. Establece que “el Estado formulará y ejecutará
Constitución de
políticas para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres, a
la República
través del mecanismo especializado de acuerdo con la ley, e
incorporará el enfoque de género en planes y programas, y
brindará asistencia técnica para su obligatoria aplicación en el
sector público". Estipula el derecho la igualdad formal, material y
no discriminación.
Garantiza los principios de igualdad y no discriminación para los
Código concursos de méritos y oposición, y ascensos. Garantiza, además,
Orgánico de la la no revictimización. Dispone que, en casos de violencia
Función Judicial intrafamiliar, no se aplicará la mediación y arbitraje. Establece
los/as jueces especiales de violencia contra la mujer y la familia
Tipifica tres tipos de violencia contra la mujer o miembros del
núcleo familiar: violencia física, violencia psicológica y violencia
Código
sexual, calificándolos como contravenciones o delitos. Tipifica el
Orgánico
femicidio, los delitos de odio por razones de orientación sexual e
Integral Penal
identidad de género, la violencia intrafamiliar, delitos contra la
integridad sexual y reproductiva.
Establece como principio la igualdad, entendida como la
Código equivalencia de trato y de oportunidades sin discriminación por
Orgánico de las razones de etnia, religión, orientación sexual, género y otras
Entidades de previstas en la Constitución. Reconoce la igualdad de derechos,
Seguridad condiciones y oportunidades de todas las personas. Determina
Ciudadana y como falta grave discriminar a cualquier persona por motivos de
Orden Público etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, o
cualquier otra distinción personal o colectiva.
Conceptualiza al matrimonio como un contrato solemne por el cual
dos personas se unen con el fin de vivir juntos y auxiliarse
mutuamente. Incluye como causal de divorcio a los tratos crueles o
Código Civil
violencia contra la mujer o hacia otros miembros del hogar. Define
a las uniones de hecho como la convivencia estable y monogámica
entre dos personas libres de vínculo matrimonial.
Código del Establece la igualdad de remuneración sin que pueda existir
Trabajo discriminación por sexo, género, nacionalidad. Garantiza a las
trabajadoras víctimas de violencia de género, el tiempo necesario
para tramitar y acceder a las medidas administrativas o judiciales,
sin afectación en su remuneración, ni sus vacaciones. Reconoce y
prohíbe el acoso en el ámbito laboral. Desarrolla los derechos de la
mujer embarazada y del lactante en el ámbito laboral, garantizando
6

su estabilidad laboral y remuneración.


Garantiza como uno de sus principios generales la equidad de
género. Establece que los contenidos de la capacitación, formación
y especialización promoverán, entre otros derechos, la equidad de
Código
género y de los grupos de atención prioritaria. Regula que quienes
Orgánico de
deseen formar parte de las instituciones que brindan seguridad
entidades de
ciudadana en el país no deberán adeudar dos o más pensiones
Seguridad
alimenticias ni tener una sentencia condenatoria por violencia
Ciudadana y
intrafamiliar o de género. Determina que la gestión preventiva debe
Orden Público
realizar campañas para prevenir la violencia de género. Considera
como una falta grave, entre otras cosas, acciones de
discriminación en razón de género, orientación sexual, entre otras
Ley Orgánica Busca prevenir y erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres
para Prevenir y en su diversidad tanto en el ámbito público como en lo privado.
Erradicar la Reconoce la violencia física, psicológica, sexual, económica y
Violencia contra patrimonial, simbólica, política, gineco-obstétrica; y la violencia
las Mujeres sexual digital.
Determina que, la contratación de personal ocasional para la
ejecución de actividades no permanentes, no puede sobrepasar el
20% de la totalidad del personal de la entidad contratante, se
exceptúan del porcentaje a las mujeres embarazadas, cuya
vigencia de contrato será hasta que concluya su período de
lactancia. Establece que, para la supresión de puestos, no se
consideren los ocupados por mujeres embarazadas, con licencia
Ley Orgánica
de maternidad o con permiso para cuidados del recién nacido.
del Servicio
Considera como causal de destitución el realizar actos de acoso o
Público
abuso sexual, trata, discriminación, violencia de género o violencia
de cualquier índole en contra de servidoras o servidores públicos o
de cualquier otra persona en el ejercicio de sus funciones. Dispone
que se concederá a las servidoras públicas, víctimas de violencia
contra la mujer, un permiso sin cargo a vacación por el tiempo
necesario para tramitar, acceder y dar cumplimiento a las medidas
administrativas o judiciales dictadas por autoridad competente.
Ley Orgánica Prohíbe y considera ineficaz el despido intempestivo de mujeres
para la Justicia trabajadoras embarazadas. Reconoce el derecho a la seguridad
Laboral y social de las personas que realizan de manera exclusiva tareas de
Reconocimiento cuidado del hogar sin recibir remuneración o compensación
del Trabajo en el económica, quienes estarán protegidas contra las contingencias de
Hogar vejez, muerte e invalidez.
Crea los 5 Consejos Nacionales para la Igualdad, entre los cuales
Ley Orgánica de consta el Consejo Nacional para la Igualdad de Género. Establece
los Consejos los fines, principios y atribuciones de los Consejos Nacionales para
Nacionales para la Igualdad, en base a lo que establece la Constitución de la
la Igualdad República (2008).
Establece que la Dirección General de Registro Civil, Identificación
Ley Orgánica de
y Cedulación solemnizará, autorizará, inscribirá y registrará los
Gestión de la
cambios de género y nombre, así como celebrará e inscribirá el
Identidad y
matrimonio como la unión entre dos personas, independientemente
Datos Civiles
del sexo de las mismas.
Ley Orgánica de Refiere a la prevención integral del fenómeno socioeconómico de
Prevención las drogas dando relevancia a la necesidad de que los programas
Integral del y proyecto que se implementen, deberán tener en cuenta las
Fenómeno diferencias específicas de género. Además, garantiza que las
Socio mujeres embarazadas, niñas, niños, adolescentes, jóvenes y
7

Económico de
las Drogas y de
Regulación y
Control del Uso
de Sustancias aquellas personas en situación de vulnerabilidad, tienen derecho a
Catalogadas recibir información de calidad basada en evidencia científica, de
Sujetas a forma inmediata y eficaz, para prevenir y desincentivar el uso y
Fiscalización consumo de drogas.
Garantiza a niñas, adolescentes, mujeres y personas de la
diversidad sexo-genérica gestantes, poder acceder a la
interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación, con
servicios gratuitos en el sector público con enfoque de género. Se
Ley Orgánica de fomenta la igualdad de género en programas de estudio, en
la Salud comunicación social. Garantiza el acceso de hombres y mujeres,
incluidos adolescentes, a acciones y servicios de salud que
aseguren la equidad de género, así como a políticas y programas
de salud sexual y salud reproductiva. Reconoce a la violencia de
género como problema de salud pública.
Ley Orgánica Establece la paridad de género y la alternancia de género.
Electoral y de Determina que el Tribunal Contencioso Electoral es el órgano de la
Organizaciones Función Electoral que resuelve las denuncias sobre afectaciones a
Políticas de la la paridad y violencia política de género.
República del
Ecuador, Código
de la
Democracia
Ley Orgánica
que Regula el
Uso Legítimo de Establece que, entre los contenidos mínimos en la formación y
la Fuerza capacitación, es indispensable considerar el enfoque de género.
Recomienda vigilar la adecuada aplicación de estándares
internacionales de investigación de muertes violentas de mujeres
Agenda
por parte del cuerpo policial y operadores de justicia. Capacitar a
Nacional para la
los operadores de justicia, personal policial y sanitario, operadores
Igualdad de
de la línea de emergencia ECU 911, en las diferentes formas de
género 2021-
violencia de género que viven las personas LGBTI+, incluso
20252
prácticas violentas en el entorno de pareja, para actuar conforme a
la realidad, las demandas y necesidades de las víctimas.
Fuente y elaboración: Consejo Nacional para la Igualdad de Género, (2023).

Marco normativo internacional

NORMATIVA INTERNACIONAL QUE GARANTIZA LOS DERECHOS DE


LAS MUJERES Y PERSONAS LGBTI+
Consagra el derecho a la igualdad y no discriminación y
Declaración Universal de es el tratado internacional en base al cual los Estados
Derechos Humanos estructuran su constitución y normativa nacional
interna.

2
La Agenda Nacional para la Igualdad de Género es la política pública de género del Estado ecuatoriano,
que el Consejo Nacional para la Igualdad de Género formula cada 4 años, después de realizar distintos
diálogos con organizaciones de mujeres y organizaciones LGBTI+.
8

Determina que los Estados Parte están obligados a


coadyuvar a la modificación de los patrones
socioculturales de conducta de hombres y mujeres que
perpetúan formas de discriminación y violencia contra
Convención sobre la
las mujeres. Proporciona un marco global para hacer
Eliminación de Todas las
frente a las diversas fuerzas que han creado y
Formas de Discriminación
mantenido la discriminación basada en el sexo. Dentro
contra la Mujer -CEDAW
de esta Convención se establecen recomendaciones,
un Protocolo Facultativo de la Convención sobre la
Eliminación de todas las formas de discriminación
contra la Mujer.
Contiene disposiciones respecto a los derechos
humanos fundamentales de las personas, que obligan
estrictamente a los Estados, incluso sobre el nivel de
su sistema jurídico interno a respetarlas. Su
incumplimiento por parte de los Estados, en caso de
ser denunciados por las ciudadanas y ciudadanos de
Convención Americana de
los países miembros, es estudiado para su admisión
Derechos Humanos
por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
y, de proceder, luego de las indagaciones
correspondientes, son juzgados por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Garantiza el
derecho a la igualdad y no discriminación en razón de
género.
Convención Interamericana Propone por primera vez el desarrollo de mecanismos
para Prevenir, Sancionar y de protección y defensa de los derechos de las mujeres
Erradicar la Violencia como fundamentales para luchar contra el fenómeno
contra la Mujer de la violencia contra su integridad física, sexual y
“Convención de Belém do psicológica, tanto en el ámbito público como en el
Pará” privado, y su reivindicación dentro de la sociedad.
Incluye el reconocimiento de los derechos de las
mujeres víctimas de los atroces crímenes de guerra
que quedaban impunes. Indica que una justicia debe
Estatuto de Roma ser impartida por una corte donde exista un equilibrio
de hombres y mujeres en sus distintos órganos, La
perspectiva de género se convierte en un mandato
para el funcionamiento y aplicación de las normas.
Abarca doce esferas de especial preocupación para el
cumplimiento de los derechos de las mujeres y las
niñas como son: pobreza; educación y capacitación;
salud; violencia contra la mujer; conflictos armados;
Declaración y Plataforma economía; ejercicio del poder y adopción de
de Acción de Beijing decisiones; mecanismos institucionales para el
adelanto de la mujer; derechos humanos; medios de
difusión; medio ambiente; y la niña. La Declaración y la
Plataforma de Acción de Beijing fueron aprobadas en
1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
Compromete a los líderes y lideresas mundiales a
luchar contra la pobreza, el hambre, las enfermedades,
Declaración del Milenio
el analfabetismo, la degradación medioambiental y la
discriminación de la mujer.
9

Son un conjunto de 17 objetivos globales que buscan


erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la
prosperidad de todas y todos. Si bien de los 17 ODS el
Objetivos de Desarrollo
que aborda de manera directa la igualdad de género es
Sostenible
el ODS 5, eso no significa que el resto de ODS no
tenga un impacto directo en los derechos de las
mujeres y personas LGBTI+.
Convenio 156 de la OIT, Establece la igualdad de responsabilidades a los
Convenio sobre los trabajadores de ambos sexos y que las
trabajadores con responsabilidades familiares no pueden ser un pretexto
responsabilidades para poner fin a una relación laboral.
familiares
Reconoce que la violencia y el acoso en el mundo del
Convenio 190 de la OIT, trabajo afecta sobre todo a mujeres y niñas y que el
Convenio sobre la Estado debe adoptar todas las medidas para prevenir y
eliminación de la violencia sancionar este tipo de prácticas, tanto si ocurren en el
y el acoso en el mundo del lugar de trabajo como en espacios de descanso de la
trabajo persona trabajadora: baños, cafetería, viajes por
motivos de trabajo, etc.
Son 29 principios y recomendaciones dirigidas a los
Estados para que apliquen los derechos humanos, sin
discriminación alguna, en el caso de las personas de
Los Principios de
las diversidades sexo-genéricas. Abordan desde el
Yogyakarta
derecho a la vida, hasta el derecho al trabajo, a la
salud, a la seguridad y privacidad, entre otros
derechos.
Fuente y elaboración: Consejo Nacional para la Igualdad de Género, (2023).

Igualdad y No Discriminación en razón de género

Igualdad de género

Se refiere a la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las


mujeres, hombres, niñas y niños, personas de las diversidades sexo-genéricas. La
igualdad no significa que las mujeres y los hombres sean iguales, sino que los derechos,
responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres no dependerán de si
nacieron con un determinado sexo o de su identidad de género. La igualdad de género
implica que los intereses, necesidades y prioridades de mujeres diversas y hombres
diversos se toman en cuenta, reconociendo las diferencias que existen entre ellos. La
igualdad de género no es un asunto de mujeres, sino que concierne e involucra a los
hombres y a toda la sociedad. Es una cuestión de derechos humanos y un requisito
como indicador del desarrollo centrado en las personas (CNIG, 2017).

Las mujeres y las niñas son la mitad de la población mundial; sin embargo, deben
enfrentar varias brechas de género muchas de las cuales se producen por la
reproducción de patrones socio-culturales ligados a estereotipos sobre cómo deben
actuar las personas de acuerdo a su sexo de nacimiento o su género. Esta desigualdad
se traduce en diferencias marcadas en el ámbito laboral, educativo, acceso a salud, uso
del tiempo, participación política, protección social, violencia, entre otras; que no sólo
10

ocasionan desigualdades entre hombres, mujeres y personas LGBTI+ sino que


obstaculizan los procesos del desarrollo del país.

La igualdad de género es un derecho fundamental que pretende transformar las


relaciones de poder entre lo masculino y lo femenino, donde lo masculino desde su carga
histórica se ha convertido en el “sujeto universal”, en la “unidad” a través de la cual se
formulan y organizan las políticas públicas y las leyes que rigen en los Estados, dejando
de lado otras particularidades concretas que viven las mujeres y las personas de las
diversidades sexo-genéricas. El” balance” en las relaciones de poder, justamente,
permite plantear un proceso de autonomía de las mujeres diversas y evitar que se
desvaloricen profesiones, espacios, prácticas por ser consideradas “femeninas”.

Justamente, por esta razón, la igualdad de género es uno de los grandes


objetivos de desarrollo sostenible que plantea la Agenda 2030. Si bien en los últimos se
han dado pasos agigantados para tratar de alcanzar la igualdad de género, algunas
desigualdades se han visto profundizadas por la pandemia del Covid-19 y algunos
fundamentalismos religiosos que han surgido en los últimos años.

Las sociedades que han logrado alcanzar mayores niveles de igualdad de género
han roto con barreras estructurales, que obstaculizaban sus procesos de desarrollo:

“La igualdad de género como un bien de la humanidad surge


de la creciente base de evidencia que las sociedades con
mayores niveles de igualdad entre mujeres y hombres tienen
sistemas democráticos más incluyentes, efectivos,
transparentes y con mayor rendición de cuentas, tienen
economías más fuertes y mayor resistencia a las crisis
económicas y financieras, y tienen mayores niveles de
redistribución y de justicia social” (CIM, 2017).
En este sentido, al incorporar la igualdad de género en las acciones que realiza la
Policía Nacional le permite ser una institución comprometida con un mundo más pacífico
y de justicia social.

La complejidad del principio de igualdad se debe al carácter multifacético,


dinámico del mismo porque su construcción es el fruto de múltiples elementos teóricos,
doctrinarios e históricos. La equivalencia humana o el igual valor humano, la igualdad de
derechos, la no discriminación, la admisión de la diversidad y la autonomía o libertad, son
sentidos que están incluidos en el principio de igualdad y tiene un efecto sinérgico
(García, 2008).

Con la incorporación del enfoque de género al principio de igualdad y con el


aporte de varias disciplinas, el pensamiento feminista avanzó con propuestas que
plantearon numerosos problemas e interrogantes a las ciencias jurídicas y
administrativas, así como a las prácticas mismas relacionadas con ellas. En este debate
ganó un terreno muy importante la inserción del punto de vista de la teoría y doctrina de
los derechos humanos, sobre todo a partir de la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos celebrada en Viena en 1993, donde se establecieron como ideas centrales las
siguientes3:

 Los derechos humanos de las mujeres y las niñas son parte inalienable e
indivisible de los derechos universales.

3
Conferencia Mundial de los DD HH. Viena, 1993. (a/conf.157/23).
11

 La igualdad de la mujer y sus derechos humanos son criterios que deben


integrarse a todas las actividades del Sistema de las Naciones Unidas, así como
en el caso de los sistemas regionales.
 Todos los órganos creados en virtud de Tratados deben incluirlos. Los Estados
deben dar información sobre situaciones de jure y de facto y deben considerarse
las violaciones por razones de género.

A partir de este momento el principio de igualdad ha estado vinculado a los


derechos en las políticas públicas de igualdad.

En el contexto internacional se cuenta con una legislación que reconoce los


derechos humanos específicos de los distintos grupos de población, en la cual se reitera
el derecho a la no discriminación, exclusión, homogenización o injusticia basada en el
género. A la vez que plantea la obligación de los Estados de trabajar para erradicar estas
inequidades y formular acciones positivas que permitan construir relaciones de igualdad
entre los géneros, y el goce efectivo de sus derechos.

Ecuador ha tenido avances importantes al incorporar en la Constitución, el


principio de igualdad y no discriminación en razón de género. Este principio debe
incorporarse en todo el quehacer del Estado, sus instituciones y en las relaciones
sociales, en tanto es el parámetro de exigibilidad de derechos de las personas y de
diversos colectivos. Convierte a la igualdad y no discriminación en el criterio a partir del
cual se evalúa el nivel de eficacia y compromiso del Estado en el cumplimiento de estos
mandatos que constituyen un eje fundamental del orden jurídico y del sistema político
democrático nacional (CNIG, 2014: 7).

La igualdad también conlleva a considerar intereses, necesidades, aspiraciones,


tanto de las mujeres como de los hombres y personas LGBTI+, en relación con sus
derechos. Desde esta perspectiva, comprende dos dimensiones básicas: la igualdad
formal que se encuentra estipulada en el marco normativo nacional e internacional y la
igualdad sustantiva, que es el resultado de la aplicación directa de políticas, planes y
programas que contribuyan al alcance real de iguales oportunidades para todas las
personas (CNIG, 2014: 31).

La CEDAW enmarca la igualdad en el ejercicio de derechos, pero es enfática al


señalar que, para hacerlos efectivos, es necesario eliminar cualquier distinción, exclusión
o discriminación que los pueda anular, que se expresan en un trato diferencial o de
inferioridad que se le da a una persona por razones de pertenencia étnica-cultural,
convicción religiosa o filiación política, género, u otras.

Discriminación

El concepto discriminación hace referencia al trato de inferioridad dado a una persona


o grupo de personas por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de identidad de
género, de orientación sexual, de expresión de género, de filiación ideológica, entre
otros. Las modernas constituciones prohíben la discriminación, a partir de la
proclamación de la igualdad de las y los ciudadanos ante la ley. Como establece
Demarchi, la discriminación de género, llamada también “sexismo”, expresa la
desigualdad de las mujeres en las diversas dimensiones de la vida social, debido a la
supremacía de los varones y las asimetrías de poder entre los géneros; mientras la
discriminación por orientación sexual refiere a las opciones sexuales y a las diversas
identidades de género. La discriminación de género es una de las más extendidas en el
mundo y, por su pervivencia histórica y “naturalización”, una de las más difíciles de
desmontar (Arboleda, 2012).
12

El movimiento internacional de mujeres, a partir de la década de los años sesenta, del


siglo XX, logra promover a través de sus luchas por la igualdad, la no discriminación, la
vida libre de violencias, la adopción de marcos nacionales e internacionales de
protección especial a su integridad, libertades fundamentales, dignidad y modos diversos
de experimentar la vida.

Cuando estas luchas buscan, adicionalmente, responder a las condiciones de


subordinación u opresión de las relaciones económicas o de producción como las
relacionadas con el derecho al trabajo, la propiedad, el capital, el trato justo y digno, entre
otros, forman parte de la historia de los derechos humanos desde una perspectiva crítica.

Además, el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas tiene como


antecedente los procesos insurreccionales que datan de fines del siglo XIX en
Suramérica y Centroamérica. A través de estos procesos se logró reformas agrarias,
lucha contra las discriminaciones, protección a los derechos colectivos incluido el
derecho al territorio y a instituciones propias, entre otros. En Ecuador, también hay una
historia de los derechos humanos como las protagonizadas por el movimiento obrero
(sobre todo en Guayaquil) para obtener aumento de sus salarios, respeto de la jornada
laboral de ocho horas, compensaciones mínimas por accidentes, en resumen, por
condiciones dignas de trabajo, donde también participaron las mujeres.

En este contexto, la otredad históricamente se constituye en los sujetos de


discriminación, que desde una óptica patriarcal son nombrados por los grupos
dominadores, civilizadores, asumiéndolos como inferiores, como alejados de la norma,
de lo establecido como el no ideal.

Las mujeres y las personas LGBTI+ en su diversidad cultural, etaria, étnica, de


discapacidad, de género y movilidad, son quienes al ser considerados social y
políticamente inferiores por los roles y estereotipos de género que sostienen a las
sociedades excluyentes, son discriminados y excluidos de las políticas estatales.

En la vida cotidiana, la discriminación y exclusión se expresa en el acto consciente o


inconsciente de diferenciación, distinción, segregación, restricción, visibilización y
separación a personas, grupos o culturas, con base en criterios y juicios de valor
negativos que se construyen socialmente (…). La discriminación estimula la desigualdad,
exclusión, inequidad y pobreza (Senplades, 2013a).

En este sentido, la igualdad y no discriminación en razón de género es el principal


sustento de las políticas de igualdad, las mismas que se convierten en instrumentos para
alterar o corregir la realidad que afecta sobre todo a las mujeres y personas LGBTI+. Se
orientan a modificar el orden de género, las relaciones de poder asimétricas, a erradicar
la estructura patriarcal, heteronormativa, tanto en el ámbito público como en el privado.
Pretende trastocar los patrones culturales sexistas perennizados en prácticas, ideas,
creencias, mitos, sistemas. Exige eliminar la violencia basada en el género infligida
mediante actos machistas, sexistas, lesbo-homo-trans-fóbicos que, en su forma más
extrema, lleva al femicidio y a los crímenes de odio.

Las políticas de igualdad género, entendidas como el conjunto de principios, normas


y objetivos formulados explícitamente (a través de fórmulas legales y técnico
administrativas) y garantizadas por el Estado, están dirigidas a la consecución de la
igualdad de hecho y de derecho de las mujeres, hombres y personas de las diversidades
sexo-génericas, siendo el eje de derechos fundamental en su diseño y ejecución. Su
denominador común es garantizar la igualdad de acceso, de trato, y de resultados, es
13

decir, asegurar que todos y todas puedan disfrutar de sus derechos, y cuenten con los
medios y recursos para ejercerlos (García, 2008: p. 61).

La igualdad de género describe el concepto según el cual todos los seres humanos,
hombres, mujeres y personas de las diversidades sexo-genéricas son libres de tomar
decisiones informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, su vida,
orientación sexual y libertad estética (Art. 66, numeral 9 y 221 de la CRE), sin ningún tipo
de limitación impuesta por los estereotipos, los roles fijados en función del género o los
prejuicios.

La igualdad entre mujeres, hombres y personas de las diversidades sexo-genéricas


es un prerrequisito indispensable para lograr un verdadero desarrollo humano que mejore
efectivamente la vida y las oportunidades de las personas. Esto supone el pleno y
universal derecho al disfrute de la ciudadanía, no solamente política sino también civil y
social, lo que implica un tratamiento de las personas de acuerdo a sus necesidades
específicas (América Latina Genera, s/f).

La interseccionalidad y su relación con la igualdad y no discriminación.

Las luchas por la igualdad se han caracterizado fundamentalmente por estar


centradas en una dimensión de las distintas formas de desigualdad; o bien el género, o el
origen, o la etnia, o la clase. Este foco en una dimensión ha sido clave para centrar los
esfuerzos en combatir tanto las causas como los efectos que los procesos de producción
de la desigualdad tienen sobre cada uno de los grupos sociales que aglutinan estas
luchas. El marco normativo internacional sobre el principio de no discriminación se basa
primordialmente en la protección frente a cualquier distinción que se haga con base en
una de las categorías protegidas tales como: raza, género, sexo, origen étnico,
nacionalidad, religión, lengua, orientación sexual, discapacidad, edad; entre otras
(Arroyo, s/f).

Desde la década de los 80, activistas y teóricas feministas, sobre todo


afrodescendientes, entre las que se destacan Ángela Davis y Kímberlé Crenshaw, han
enfatizando en la necesidad de tomar en consideración el fenómeno de la
interseccionalidad. Es decir, tener en cuenta la interrelación entre las desigualdades a la
hora de definir estrategias de acción política, ya que las iniciativas dirigidas a la solución
de una desigualdad no son neutrales hacia otras desigualdades.
Por lo tanto, la interseccionalidad no es un concepto nuevo desde los
movimientos sociales y distintas disciplinas del conocimiento, pues precisamente sus
demandas han prestado atención a la desigualdad que viven algunas personas que a
menudo son calificadas como “colectivos”, “minorías”, “sectores” o con otros términos
similares. Este interés se puede localizar en los debates feministas norteamericanos en
los años setenta con las críticas antirracistas, o con las teorías de lesbianas feministas e
incluso antes, con el marxismo feminista que habla de los “sistemas duales” de clase y
género. Estas autoras se fijan en los efectos simultáneos de raza, género y clase social,
que van ampliándose para incluir la sexualidad, migraciones, edad, (dis)capacidad, etc.
(Platero, Raquel; 2012:137)

Se trata de una propuesta teórica que propone el análisis de la discriminación


como un fenómeno complejo, que permita revelar la existencia de varias identidades, que
combinadas generan diferentes tipos de discriminación, por la estructura de exclusión y
desigualdad de las sociedades. Es un enfoque o una metodología de análisis qué aborda
cómo distintas formas de opresión se intersectan en las personas y dan lugar a formas
de desigualdad social e introduce el concepto de raza y etnia dentro de la perspectiva de
género.
14

Como herramienta analítica permite entender cómo se cruzan e interactúan varias


formas o sistemas de subordinación y opresión a partir de los elementos constitutivos de
identidad, al reconceptualizarla como múltiple y contradictoria. Ayuda a establecer el
impacto de dicha convergencia, en situaciones de no acceso a oportunidades y no
ejercicio de derechos. Además, toma en consideración los contextos históricos, sociales
y políticos, así como reconoce experiencias individuales únicas, que resultan de la
conjunción de diferentes tipos de identidad desde una noción de conciencia múltiple.

La interseccionalidad reconoce que las personas no experimentan la


discriminación en un vacío, sino dentro de un contexto social, económico y cultural
determinado, en donde se construyen y reproducen los privilegios y desventajas. Es
decir, las personas, son discriminadas no por quiénes son, sino por lo que se piensa que
son o representan; en virtud de la asignación de estereotipos sociales o culturales
negativos (Arroyo, s/f).

“Es una perspectiva donde ya no se habla de la mujer, sino de las mujeres porque
somos conscientes de las diferencias de clase, etnicidad, raza, generación, sexualidad,
entre otras” (Viveros, 2017: 118), porque no todas padecen el mismo tipo de
discriminación y marginación. Esta situación se traslada también a la masculinidad, pues
no son iguales las oportunidades laborales que tiene un hombre blanco-mestizo que un
hombre afrodescendiente, por ejemplo. Situación similar vive la población LGBTI+, donde
la discriminación social que deben enfrentar por su orientación sexual e identidad de
género puede verse exacerbada por su condición de clase o su autoidentificación étnica,
así como por su lugar de nacimiento; entre otras particularidades que deben vivir las
personas en una coyuntura social determinada.

La interseccionalidad, además, permite mirar cómo el género puede dar lugar a la


diferenciación de clase. Un ejemplo de ello es cuando las mujeres reciben un salario
menor que los hombres, por el mismo trabajo. Esta realidad ocasiona que su condición
de género afecte su condición económica. En otras ocasiones, tal como lo menciona
Mara Viveros (2016), la raza, al articularse con el género, ocasiona jerarquías entre
feminidades y masculinidades, donde obviamente las feminidades blancas estarán sobre
las masculinidades afrodescendientes.

El reconocimiento de la interseccionalidad le permite al personal policial intervenir


reconociendo que las personas de acuerdo a su género, raza, condición económica,
situación migratoria, salud, entre otras categorías son discriminadas socialmente. Por lo
tanto, con base al principio de igualdad y no discriminación deben ser tratadas con
igualdad4. Además, desde la interseccionalidad pueden aplicar los protocolos específicos,
por ejemplo, para casos de actuación policial relacionados con violencia contra la mujer o
miembros del núcleo familiar o el protocolo policial para detención o aprehensión de
personas de grupos de atención prioritaria.

Enfoque de género

Reconoce que las sociedades establecen normas sociales a partir de las


diferencias que existen entre hombres, mujeres y personas LGBTI+. Estas normas
pueden dar lugar a formas de desigualdad social y afectar la vida y las oportunidades de
4
La igualdad de trato en términos más concretos y cercanos a la intervención de las políticas públicas es un
trato equivalente considerando las diferencias y desigualdades. Es decir, es la igual valoración que se otorga
a las características de las personas en forma diferenciada, en la asignación, dotación, distribución y
otorgamiento de medios o beneficios dirigidos o destinados a favorecer o facilitar el ejercicio de los
derechos de las mujeres y los hombres, aun cuando sus aspiraciones, necesidades e intereses sean
diferentes. (CNIG-ONU Mujeres, Elaboración Isabel Muñoz, 2013).
15

las personas; no obstante, pueden ser transformadas, pues son construidas en un


contexto social y cultural específico. Además, visibiliza que cada acción, protocolo,
programa, política y actuación que ejercemos en la sociedad, más aún como servidoras y
servidores públicos, impacta de forma diferenciada a hombres, mujeres y personas
LGBTI+.
Por esta razón, es importante el análisis y la implementación de las acciones de
las y los servidores policiales sobre la comunidad, de manera diferencia entre las y los
sujetos de derechos.
El enfoque de género ha permitido que los gobiernos implementen políticas
públicas y leyes ligadas al género debido a acuerdos internacionales tales como los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y, hoy en día, los Objetivos de Desarrollo
Sustentable (ODS) y varias conferencias regionales sobre los derechos humanos de las
mujeres que se realizaron por las demandas y articulación del movimiento feminista a
nivel internacional, que han dado lugar a varios consensos y declaraciones como la
Conferencia de Beijing, la Novena Conferencia Regional sobre la Mujer de América
Latina y el Caribe (Consenso de México), la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer
de América Latina y el Caribe (Consenso de Quito), entre otras.

El que todavía se demande que los Estados transversalicen el enfoque de género al


interior de sus instituciones y en sus planes, programas y políticas se debe a que las
estructuras de poder no se han modificado de manera sustancial y subsisten distinciones
de género profundamente arraigadas en las sociedades que se reflejan también en las
diferencias de clase, de etnia y generacionales, entre otras. El logro de establecer el
reconocimiento de los derechos de las mujeres como componente fundamental de los
derechos humanos, que debe ser expresado simbólica, normativa e institucionalmente ha
sido un esfuerzo de las luchas y recomendaciones de las organizaciones feministas a
nivel internacional. La inclusión de las demandas de igualdad de género en las políticas
es una condición esencial para avanzar en la construcción de sociedades más
democráticas que permitan a sus ciudadanos y ciudadanas ejercer sus derechos en
forma plena (CEPAL, 2010: 42).

Sistema Sexo Género

Es un modelo socio cultural dominante en occidente que considera que el género


y el sexo abarcan solo dos categorías rígidas: hombre/mujer; masculino/femenino. Por lo
tanto, excluye a las personas que no cumplen con esta división binaria del género
Opinión consultiva 24/17 Corte Interamericana de Derechos Humanos

En otras palabras, es un conjunto de prácticas, representaciones, símbolos,


valores sociales y culturales, normas, instituciones y demás, que las sociedades crean a
partir de las diferencias sexo-genéricas estatuidas como hegemónicas, definiendo
relaciones sociales desiguales, que impiden el pleno ejercicio de los derechos a los seres
humanos desde su diversidad.

Para Rubín (1996) el sistema sexo-género es la forma en cómo la sociedad


organiza las relaciones entre los géneros y aprueba una serie de estratificaciones, de
acuerdo a la importancia que tiene la procreación en una sociedad específica. Por esta
razón, indica que en la cima del sistema sexo género se encuentran las parejas
heterosexuales, casadas, con hijos e hijas y en la base de la pirámide se encuentran
todas las personas que transgreden con la noción binaria del género, quienes son
16

discriminadas o excluidas si no cumplen con las normas de deseo, de identidad o de


sexualidad que establece la sociedad (Rubín, 1989).

Por tanto, el sistema sexo-género organiza cada sociedad de acuerdo a una época
histórica específica, establece modelos a seguir en cuanto a al deseo, a la identidad de
género y construye normas legales que se basan en el binario opuesto
–masculino/femenino – hombre/mujer-. Pero además, este sistema sexo-género se
fundamenta en el patriarcado lo que ha determinado relaciones de poder entre los
géneros, donde lo femenino ha sido catalogado como “inferior” a lo masculino, dando
lugar a que el sujeto universal de la historia sea el hombre heterosexual, “ganador” de
guerras y procesos de conquista a lo largo de la historia de la humanidad y es a partir de
sus necesidades o logros que se establecen leyes, políticas y programas, dejando de
lado las particularidades de las mujeres e incluso de otros hombres.

Sexo
El sexo se refiere a las diferencias biológicas entre las personas. Generalmente
se dice que una persona es de uno u otro sexo por la forma y funciones de sus órganos
sexuales. Es decir, es un hecho biológico, producto de la diferenciación sexual de la
especie humana y que es denominado por la biología y la medicina como sexo
cromosómico, gonadal, hormonal, anatómico y fisiológico (Gamba, 2008). Eso implica
que el sexo no hace referencia a únicamente a la genitalidad de las personas. Por
ejemplo, existe:

 Sexo genético: combinación XX y XY.


 Sexo gonadal: órganos internos (ovario y testículos, por ejemplo).
 Sexo genital: órganos sexuales externos (vagina y vulva / pene).

Si bien desde el positivismo se considera al sexo como un dato duro y está


relacionado con el cuerpo biológico de las personas, varias feministas han rechazado
este determinismo habn resaltado el carácter relacional más bien de la feminidad y
masculinidad, dando lugar al surgimiento del género como un concepto ligado y anclado
a lo social, en su relación con lo biológico (Scott, 2008). Asimismo, el sexo comprendido
desde el binario hombre y mujer, configura la heterosexualidad obligatoria 5 que termina
ocultando, discriminando, excluyendo y violentando a cualquier persona no se identifique
con su sexo biológico de nacimiento.

5
Hace referencia a la capacidad de una persona, de sentir una atracción emocional, afectiva y sexual por
personas de un género diferente al suyo y, a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con
estas personas (CNIG, 2017).
17

Por otro lado, en los debates sobre sexo y género, Butler (1990) considera que la
categoría de sexo, en sí misma, es una categoría cultural, ya que el hecho mismo de ser
considerado natural “es una formación discursiva que opera como una base naturalizada
para la diferenciación entre naturaleza/cultura y las estrategias de dominación que esa
distinción sostiene” (Butler, 1990: 104), pues el cuerpo, a lo largo de la historia ha sido un
signo cultural (Íbid).

En este sentido, es importante conocer cómo el sexo se relaciona con el género y da


lugar a la configuración del deseo, la identidad y la construcción de normas, símbolos y
cultura.

Género
La categoría de género es una definición de carácter histórico y social que abarca
el conjunto de valores, roles, símbolos y actitudes que se asigna a una persona a partir
de su sexo, “pero que no está directamente determinado por éste” (Scott, 2008:53). El
género se construye desde lo masculino y lo femenino, y da lugar a una serie de
comportamientos atribuidos a varones y mujeres (o a lo masculino y lo femenino),
internalizados mediante los procesos de socialización6.

 Es una construcción social e histórica por lo que puede variar de una sociedad
a otra y de una época a otra;
 Es una relación social porque descubre las normas que determinan las relaciones
entre mujeres y hombres;
 Es una relación de poder porque nos remite al carácter cualitativo de esas
relaciones de subordinación y hegemonía;
 Es una relación asimétrica (que) admite distintas posibilidades (dominación
masculina, dominación femenina, relaciones igualitarias), (pero) en general éstas
se configuran como relaciones de dominación masculina y subordinación
femenina;
 Es abarcativa porque no se refiere solamente a las relaciones entre los sexos,
sino que alude también a otros procesos que se producen en una sociedad:
instituciones, símbolos, identidades, sistemas económicos y políticos, etc.;
 Es transversal porque no están aisladas, sino que atraviesan todo el entramado
social, articulándose con otros factores como la edad, estado civil, educación,
etnia, clase social, etc.;
 Es una propuesta de inclusión porque las problemáticas que se derivan de las
relaciones de género, sólo podrán encontrar resolución en tanto incluyan cambios
en las mujeres y en los hombres;
 Es una búsqueda de equidad que sólo será posible si las mujeres conquistan el
ejercicio del poder en su sentido amplio (como poder crear, poder saber, poder
dirigir, poder disfrutar, poder elegir, ser elegida, etcétera).

De otra parte, existe cierto consenso en que es necesario establecer distinciones


entre sexo y género para mirarlos desde sus articulaciones y sus tensiones.

Para Judith Butler (1990) el género conforma la identidad de las personas, a través
de repetir los comportamientos sociales del género que la persona se supone es. Es
decir, a partir de que los sujetos repiten las conductas que deben cumplir de acuerdo al
cuerpo biológico de nacimiento, es esta repetición lo que se convierte en una norma que
regula la articulación entre sexo y género. “Los actos y los gestos, los deseos
organizados y realizados, crean la ilusión de un núcleo de género interior y organizador,

6
Los puntos que se señalan a continuación han sido obtenidos del texto de Susana Gamba (2008),
denominado ¿Qué es la perspectiva de género?
18

ilusión preservada mediante el discurso con el propósito de regular la sexualidad dentro


del marco obligatorio de la heterosexualidad reproductiva” (Butler, 1990: 267). Cuando
esta aparente coherencia entre el género y cuerpo biológico se rompe, aparecen
identidades que son leídas por la cultura dominante a través de la discriminación.

El género por lo tanto permite reconocer cuatro aspectos: simbólicos (la idea de Eva,
la virgen María, las princesas), normativos (interpretación de los símbolos y define qué es
y lo que deben hacer las personas), institucionales (organización social y roles en el
trabajo, la familia, la escuela, la sociedad), y subjetivos (configuración de identidades),
(Ávila, 2009; XV).

El conocer qué implica el género permite analizar:

 Las relaciones de poder que se dan entre los géneros, son en general favorables
a los varones como grupo social (aun cuando en su interior hay diferencias entre
lo masculino hegemónico y subordinado) y discriminatorias para las mujeres
(aunque la discriminación sea diferente entre las mujeres diversas) y personas
LGBTI+ (Gamba, 2008);
 Las relaciones entre los géneros dependen de una cultura y un lugar
determinado, incluso están relacionadas con la geografía donde habitan las
personas;
 Que el género atraviesa todo el entramado social y se articula con otras
relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad, preferencia sexual y religión
(Gamba, 2008).
 Ha logrado establecer una dicotomía entre “lo público” y “lo privado”;
 Ha configurado unas normas “aceptadas” de comportamiento que deben seguir
hombres y mujeres, de lo contrario son “acusados o acusadas” socialmente como
culpables de cualquier acto de violencia y violencia extrema que ocurra en su
contra por no cumplir con las normas de género;
 Permite ampliar la idea del binario hombre/mujer y comprender que existen
distintas identidades que tienen los mismos derechos en razón al principio de
igualdad y no discriminación.

Roles de género

Los roles de género son refieren a las normas sociales y de conducta que, dentro
de una cultura específica, son ampliamente aceptadas como socialmente apropiadas
para las personas de un sexo específico. Suelen determinar las responsabilidades y
tareas tradicionalmente asignadas a hombres, mujeres, niños y niñas (véase división
sexual del trabajo). A menudo los roles de género están condicionados por la estructura
del hogar, el acceso a los recursos, impactos específicos de la economía mundial, una
situación de conflicto o desastre, y otros factores relevantes localmente, tales como las
condiciones ecológicas. Al igual que el género, los roles de género pueden transformarse
con el transcurso del tiempo, especialmente con el empoderamiento de las mujeres y la
transformación de las masculinidades (CNIG, 2017).

Se puede afirmar que los roles de género nacen del proceso de socialización, es
decir, la forma en que se aprende los modelos culturales y las normas de la sociedad en
la nacen y crecen las personas que muchas veces apelan a que se valore unas
identidades sobre otras.

La socialización del género promovido en base al trabajo de Simone de Beauvoir,


se refiere al proceso por el cual las mujeres adquieren características femeninas y
19

comportamientos femeninos, construyendo, de esta forma, un mundo femenino. A través


del juego se reconoce los elementos y personas que componen el entorno y se aprende
a ser y sentirse parte de dicho entorno, pues es un medio por el cual se practican rutinas,
secuencias de comportamientos y apropiación de normas sociales.

Así, desde la niñez los juegos y juguetes preparan a las personas para ir
adquiriendo las características adecuadas para cumplir con los roles que la sociedad
espera que, según se considere mujer u hombre, se debe cumplir.

Los roles de género son asignados socialmente, en base a ideas y prejuicios que
son reproducidos e internalizados en la conciencia individual y colectiva; se fundamenta
que existen actividades específicas que deben ser realizadas por las mujeres y
actividades que deben desplegar los hombres. Usualmente esta división conlleva que las
mujeres tengan en su haber los roles reproductivos y los hombres, los roles productivos.
De hecho, esto conlleva a las mujeres a desempeñarse como secretarias, parvularias,
enfermeras; no obstante, los hombres cursan carreras como arquitectos, ingenieros,
políticos; ocupaciones que tienen más poder en el ámbito laboral, como también mejores
remuneraciones.

Por ende, las mujeres, actualmente se ven obligadas a desarrollar a más del
trabajo reproductivo en el hogar, actividades productivas que generen ingresos para su
sustento y el de su familia.

Según la encuesta de Uso del Tiempo (EUT 2012) las mujeres trabajan 17:42 horas
más a la semana que los hombres a nivel nacional. En lo que corresponde al trabajo no
remunerado la EUT 2012 muestra que las mujeres dedican 31:49 horas a este tipo de
trabajo y los hombres 9.09 horas a la semana. Ellas realizan trabajo no remunerado casi
cuatro veces más que los hombres.

Estereotipos de género

Son ideas simplificadas, preconcebidas, generalizadas y, por tanto, distorsionadas


de la realidad que aluden a un desconocimiento de otra persona o grupo social y que
“naturalizan” los papeles, roles y comportamientos que deben cumplir hombres, mujeres
y personas LGBTI+ en la sociedad. Los estereotipos de género pueden limitar la
capacidad de mujeres y hombres de lograr la autonomía física, económica y en la toma
de decisiones.

Los estereotipos de género devienen en “prejuicios” individuales y colectivos.


Muchas veces son alimentados con imágenes que transmiten los medios de
comunicación y la publicidad en general sobre las supuestas “clases de mujeres” u
“hombres” que existen.

Se vuelven problemáticos cuando se convierten en prejuicios y comienzan a


limitar la forma en que interactúan las personas, pues influyen en los sentimientos,
pensamientos y actitudes hacia otras personas o grupos sociales. Los estereotipos y
prejuicios dan lugar a formas de discriminación, exclusión y violencia, se fundamentan en
las relaciones de poder7 y generan brechas entre los géneros.

7
Las relaciones de poder hacen referencia a las disparidades en la garantía de los mismos derechos y
oportunidades que tienen los hombres, las mujeres y las personas LGBTI+. “El género es un sistema social
que divide el poder. Por tanto, es un sistema político… a lo largo del tiempo las mujeres han sido
económicamente explotadas, relegadas a la esclavitud doméstica, forzadas a la maternidad, sexualmente
20

Las brechas de género se refieren a las diferencias que exhiben hombres y


mujeres en cuanto a oportunidades, acceso, control y uso de los recursos que permiten
garantizar bienestar y desarrollo humano. Asimismo, se relaciona a los diferentes
puestos de hombres y mujeres, y el desigual acceso a poder y a recursos y servicios
como acceso a trabajo remunerado, educación, salud, tenencia de tierras, crédito,
asistencia técnica, vivienda, información, conocimientos. Es decir, es la expresión
concreta de la inequidad, exclusión o discriminación que vive un grupo o individuo en la
sociedad.

El tema de la desigualdad y la existencia de brechas sociales, se vincula


fuertemente con la doctrina de los derechos humanos, que introdujo una nueva forma de
entender el desarrollo. Esta perspectiva integra las dimensiones económicas, sociales y
culturales como un marco para la definición de políticas públicas, basadas
fundamentalmente en la promoción, protección, resguardo y garantía de condiciones
mínimas asociadas al bienestar y el desarrollo de las personas. Este enfoque considera
que cuando dicha perspectiva se instala en el ordenamiento institucional y jurídico de las
sociedades, “contribuye a arraigar orientaciones éticas a los propósitos colectivos, y por
lo tanto, a las decisiones económicas y políticas que permitan superar las carencias y
disminuir desigualdades” (CEPAL, 2000).

Un ejemplo de las brechas de género son las desigualdades y violencias que


viven las personas. Según el Sistema de Registro de Víctimas de Trata de Personas y
Tráfico Ilícito de Migrantes (REGISTRATT) se conoce que entre 2017 y agosto de 2020,
el total de casos de trata registrados fue de 579, de los cuales 2 están registrados como
género no determinado, 80 son hombres y 469 las víctimas son mujeres, que equivale al
85,8% del total de víctimas y el 89,4% del total de casos de trata es con fines de
explotación sexual.

Según datos del Registro de Violencia en las Instituciones Educativas (REDEVI)


del MinEduc, en el año 2018 se registraron 273 casos de violencia sexual donde las
víctimas fueron niñas y adolescentes con discapacidad, de las cuales el 64% tenían
discapacidad intelectual. De estos casos, 164 fueron cometidas por personas “cercanas a
la víctima” y 79 por personal del sistema educativo (CNIG, 2019).

66 de cada 100 mujeres de estado conyugal divorciadas, separadas y viudas, han


experimentado algún tipo de violencia por parte de su pareja a lo largo de su vida (INEC,
2019).

En diciembre de 2022, la tasa de empleo adecuado/pleno se ubicó en 41,1% para


los hombres y 28,8% para las mujeres (ENEMDU, diciembre 2022).

El 40% de la población LGBTI+ ha sido discriminada en el ámbito laboral (INEC,


2013).

Masculinidades y feminidades

Se refieren al conjunto de actitudes, comportamientos y subjetividades que


marcan lo que se considera masculino y femenino en una sociedad específica. Las
identidades femeninas y masculinas cambian según el momento histórico y la sociedad
específica. Por ejemplo, no es igual la representación de lo femenino y masculino en el
2022 que en 1920 y tampoco es igual la representación de lo femenino en las mujeres

objetivadas, físicamente ultrajadas, utilizadas en espectáculos denigrantes, privadas de voz y de cultura


auténtica y del derecho al voto, excluidas de la vida pública” (MacKinnon, 1989).
21

indígenas samis de Noruega que en las mujeres blanco-mestizas ecuatorianas. Por lo


tanto, es importante tomar en cuenta que las identidades se construyen de acuerdo a la
forma de vivir las relaciones de género, de etnia, generacionales, de clase, etc.

Las características que se les asigna una sociedad determinada a las feminidades
y masculinidades, son percibidas como “naturales” y “estáticas”, lo cual estructura las
normas, el “deber ser” y los roles de género que deben seguir las personas a través de
sus actitudes, sentimientos y tareas específicas impuestas socialmente.

Feminidades

Este concepto hace referencia al sujeto “mujer” que ha luchado para alcanzar sus
derechos a lo largo de la historia, pero también a distintas identidades femeninas que
involucran a “las mujeres”, es decir, se estructura en base a la interseccionalidad y la
identidad de género de las personas.

Es precisamente el desarrollo del concepto de género lo que da lugar a la


comprensión de lo que implica “lo femenino” en una sociedad determinada. Durante el
siglo XX los debates feministas académicos pasaron por una serie de discusiones y
desarrollos teóricos sobre las formas en que se concebían las relaciones entre mujeres y
hombres. A mediados de la década de los setenta del siglo XX, varias intelectuales y
académicas de los Estados Unidos procedentes de las ciencias sociales como la
antropología y la sociología propusieron el concepto “género” para explicar el carácter
cultural de la construcción social de los sexos y refutar el determinismo biológico que
había entendido las relaciones de los sexos entre hombres y mujeres como una cuestión
natural.

Entrada la década de los ochenta, los estudios de Joan Scott desentrañarán


algunos elementos para ampliar la comprensión del término género. Para Scott “el
género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias
que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de
poder” (Scott, 1996: 287). De acuerdo a esta definición, el género equivale a un concepto
amplio que implica no sólo las relaciones opuestas entre los sexos de hombres y mujeres
y la dualidad social masculino/femenino, sino un conjunto de relaciones de poder que
pueden manifestarse entre personas del mismo sexo o del sexo contrario.

Masculinidades
Los estudios de masculinidades surgen en la academia anglosajona durante la
década de los setenta. Los estudios de género constituyen la base para desarrollar
investigaciones acerca de las masculinidades y los hombres dentro de las ciencias
sociales. La difusión de los estudios sobre masculinidades se dio a partir de los ochenta,
particularmente en América Latina se empezaron a insertar desde mediados de los
noventa.

De manera alterna a los estudios de género, surge en la academia


norteamericana lo que se conoció como los Men’s studies, cuya “particularidad consiste
en dejar de lado al hombre como representante general de la humanidad y adoptar el
estudio de la masculinidad y las experiencias de los hombres como específicas de cada
formación socio-histórica-cultural” (Minello Martini, 2002: 13).

Los estudios sobre las masculinidades hay que entenderlos desde una
perspectiva amplia que genere una comprensión de su construcción y configuración
desligada de las ideas esencialistas que consideran a “lo masculino” como un aspecto
intrínseco de los varones y dado naturalmente. Las ideas con respecto a la masculinidad
22

varían constantemente de un contexto social a otro, cada cultura asigna determinados


saberes y significados a la masculinidad, por ello, no es un concepto monolítico y sin
historia.

El proceso de construcción de las masculinidades se da “a partir de la interacción


cotidiana con los otros” (List Reyes, 2004: 105). Cada individuo construye en un contexto
socio cultural determinado una forma particular de masculinidad, no se puede considerar
a ésta como una esencia natural incorporada al individuo ni como algo “inmutable, sino
que es un producto social que cambia a lo largo de la historia” (Guasch, 2006: 22).

Históricamente ha sido posible identificar el privilegio que se le otorga a


determinadas formas de masculinidad en detrimento de lo femenino y de otras
masculinidades no dominantes. No obstante, es prioritario reflexionar sobre las
masculinidades más allá de una idea básica de oposición binaria masculino/femenino,
sino más bien desde una perspectiva fluida donde lo masculino atraviesa los cuerpos de
hombres y mujeres, y se configura en función de otras categorías como la clase, la raza y
la sexualidad.

En cuanto a la teorización sobre las masculinidades encontramos a varios autores


anglosajones y europeos que han estudiado a las mismas desde diversos enfoques tanto
sociológicos como antropológicos. Robert W. Connell fue uno de los pioneros en insertar
el tema de la construcción social de la masculinidad desde una base teórica social de los
estudios de género. Este autor nos muestra que la masculinidad no es un hecho fijo en
todas las sociedades. Él cuestiona la consideración de la masculinidad como un asunto
de contraposición con la feminidad y exclusivamente de los hombres, ya que al definirla
de esta manera se descartan situaciones en las que las mujeres pueden ser masculinas
y algunos hombres femeninos (Connell, 1997: 109-11).

Otro autor considerado clásico dentro de estos estudios es, Mathew Gutmann
(2000) quién realizó un estudio en la ciudad de México que da cuenta cómo la
masculinidad no es un concepto monolítico ni ahistórico y demuestra cómo puede variar
en determinadas culturas y contextos históricos. El autor muestra las formas en que las
relaciones de género entre hombres y mujeres se construyen de forma diferente en
variadas agrupaciones sociales.

Por su parte, Michael Kimmel realiza un acercamiento al estudio de la


masculinidad desde una perspectiva sociológica y psicoanalítica para ir develando
algunos aspectos implícitos en la forma cómo los hombres van desplegando pruebas a lo
largo de su vida para sostener su masculinidad. Es interesante notar que este autor
coincide con Gutmann al entender a la masculinidad “como un conjunto de significados
siempre cambiantes, que construimos a través de nuestras relaciones con nosotros
mismos, con los otros y con nuestro mundo” (Kimmel, 1997: 49). También es coincidente
el hecho de que el autor mira a las masculinidades como un asunto de relaciones de
poder en el que se ven implicados distintos sujetos independientemente de su sexo.

En cuanto a la perspectiva antropológica el trabajo de David Gilmore (1994)


explora desde el punto de vista cultural la construcción de la masculinidad. Mediante un
recorrido por las distintas formas de concebir lo masculino en diversas culturas, el autor
cuestiona algunos equívocos en cuanto al entendimiento de lo masculino y femenino que
se han difundido como universales.

De acuerdo a estos aportes, podemos entender que no existe una sola


masculinidad sino varias, por esta razón hablamos de masculinidades. En este sentido,
hay masculinidades hegemónicas que se construyen a partir de ciertos valores que se
han asignado a los hombres culturalmente como “la destreza física, una postura
23

específica, apariencia, moderación, ejercicio del control, servicio y dedicación a una


causa superior, valor moral y agresión” (Ramírez y García, 2002: 7).

La masculinidad hegemónica prioriza determinados valores que históricamente


han sido aceptados como el honor, la valentía, el heroísmo y la disciplina. Bajo estos
parámetros se podría afirmar que lo que se ha construido socialmente es un “modelo
normativo de masculinidad” (Guasch, 2003: 114) para medir a todos aquellos varones
que no alcanzan ese ideal simbólico y representativo.

Quienes no se ajustan a estos requerimientos son excluidos. Además de estos


valores predominantes, la masculinidad hegemónica tiene su fundamento en lo que
Butler (2002, 2006) denomina la matriz heterosexual. Dentro de dicha matriz se imprimen
prácticas normalizadoras basadas en el modelo binario de sexo y género. También se
configuran otros aspectos totalizadores basados en categorías de clase, raza y
sexualidad; a saber, hombre blanco, occidental, heterosexual, cristiano y reproductor.

Otro tipo de masculinidades son las subordinadas, es decir, aquellas


desplegadas por hombres que no encajan dentro del ideal dispuesto para la masculinidad
hegemónica. En esta categoría de masculinidad estarían los hombres afectivos y no
agresivos, los hombres débiles y con algún tipo de discapacidad y los hombres gays que
tienen prácticas sexuales con otros varones. En este grupo la masculinidad que recibe
mayor subordinación y desprecio es la manifestada por varones gais por cuanto sus
prácticas eróticas subvierten el orden sexual y de género dominante.

Las diversas formas en que se construyen y manifiestan las masculinidades


ayudan a entender la necesidad de fomentar cambios en estas relaciones de desigualdad
que disminuyen la calidad de vida de los seres humanos. En América Latina se han
generado diversas investigaciones desde la academia acerca de las masculinidades,
entre las que podemos citar las realizadas por Mara Viveros Vigoya de Colombia, Norma
Fuller de Perú, José Ramírez de México, Xavier Andrade de Ecuador y José Olavarría de
Chile, entre otros. Cada una de estas autoras y autores explican coinciden al igual que
los autores anglosajones, en el carácter diferenciado de la masculinidad en el contexto
latinoamericano.

La teorización de los estudios de masculinidades desde la academia, han debido


trascender al ámbito de las políticas públicas. A este respecto es importante señalar que
la aplicación de políticas de género dirigidas a los hombres, son experiencias recientes
en países como México, Brasil, Chile y Argentina. Los programas en materia de salud
como la paternidad responsable, salud sexual y reproductiva dirigida a hombres,
reducción de la violencia en hombres son un referente de transformación de los modelos
dominantes de masculinidad. Para los Estados constituye un desafío la construcción de
políticas públicas de masculinidades dirigidas a la reducción de las brechas de género,
así como hacia la transformación de patrones socioculturales que involucren a los
hombres de manera plena en la disminución de la violencia hacia las mujeres y sus
pares. El trabajo con los hombres en estos aspectos es fundamental para lograr la
transformación de la desigualdad, por cuanto las políticas públicas con enfoque de
género aún tienen pendiente esta tarea. (Sancho, Fernando, 2010).

Violencia de género

Si bien el término género se encuentra incorporado en el ámbito académico como


también en los discursos cotidianos de políticos, funcionarios, técnicos, periodistas y por
la sociedad en general, las acepciones y los usos que se han hecho de este concepto
son múltiples y diversas, lo que ha dado origen a una serie de confusiones. Por ejemplo,
24

se ha entendido al género como sinónimo de diferencia sexual, dejando de lado el


planteamiento central que alude a cómo la desigualdad social de las mujeres se basa en
esas diferencias y en el establecimiento de relaciones de poder que las coloca en un rol
subordinado con respecto a los hombres, y en una situación de desventaja en la
sociedad.

De ahí la importancia de retomar su potencial analítico para explicar las


relaciones sociales y de poder que se establecen en los distintos ámbitos del quehacer
social y humano, en tanto los contenidos de género están presentes en los mitos y
símbolos culturales, en las normas y doctrinas, en las instituciones y organizaciones
sociales y en los referentes de identidad individual y colectiva.

Asumiendo que “el poder es una construcción social e histórica, es una categoría
relacional y dialéctica que las personas no la poseen, sino que la ejercen al interactuar
con otras y con su entorno” (Camacho, 2003: 35-36), desde las construcciones sociales
de género se ha distribuido el poder de forma desigual, otorgando mayor autoridad y
jerarquía a los hombres, y colocando a las mujeres en una situación subordinada. Es
necesario precisar que el poder puede ser utilizado con muchos fines y que no siempre
es sinónimo de dominación; sin embargo, cuando se recurre a él para imponer o someter
a otro –a las mujeres o personas que se definen o asumen como femeninas, en el caso
de la violencia de género– se trata de un uso abusivo del poder.

Desde ese punto de vista, siguiendo a Foucault (1978), el poder no es algo que
se posee, sino que se ejerce, lo que supone un carácter relacional y un desequilibrio. De
ahí que el poder sea el resultado de un incesante juego de relaciones sociales
asimétricas, que puede darse en cualquier ámbito. Esta comprensión es clave para
explicar las causas de las distintas violencias que se ejercen contra las mujeres a lo largo
de su vida, tanto en el ámbito familiar y de las relaciones personales como en el ámbito
público.

Como sostiene la antropóloga mexicana, Marcela Lagarde, ese poder desigual es


el que sustenta la violencia hacia las mujeres. Las prohibiciones ideológicas y jurídicas
no impiden que la violencia sea característica de las relaciones entre hombres y mujeres,
y de las instituciones en que éstas ocurren: la conyugalidad, la paternidad y la familia,
pero también de las relaciones regidas por el contrato, de las organizaciones sociales y
políticas. Más todavía, la violencia a las mujeres ocurre sin que medie ninguna relación
social previa, salvo la pertenencia genérica.

De esta manera, la violencia a las mujeres es un supuesto de la relación genérica


patriarcal previa a las relaciones que establecen los particulares; las formas que adquiere
son relativas al ámbito en que la violencia acontece (Lagarde, 2005: 258)8.

El carácter genérico de esta práctica también se reconoce en la “Introducción” de


la Declaración de Naciones Unidas sobre Violencia contra la Mujer, aprobada en
diciembre de 1993, en la cual se señala que:

“[…] la violencia contra la mujer constituye una


manifestación de relaciones de poder históricamente
desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a
la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra
por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la

8
Citado en CNIG, INEC, Ministerio del Interior, AECID (2014:20). LA VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA LAS
MUJERES EN EL ECUADOR: Análisis de los resultados de la Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y
Violencia de Género contra las Mujeres.
25

mujer, y que la violencia contra la mujer es uno de los


mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a
la mujer a una situación de subordinación respecto del
hombre” (ONU, 1993).

En síntesis, la asimétrica distribución del poder que persiste en la sociedad, el rol


subordinado, la discriminación y la exclusión de las mujeres constituyen la causa y el
fundamento de la violencia de género hacia ellas, como también explican su
reproducción y persistencia.

Por ello, es necesario cuestionar la utilización generalizada de los términos de


violencia doméstica o violencia intrafamiliar, en lugar de nombrarla como violencia contra
las mujeres; pues dichas denominaciones aluden al ámbito en que se suscitan los
diferentes tipos de violencia que pueden ocurrir entre los miembros de una unidad
familiar, ocultando la violencia específica que viven las mujeres en ese entorno, en el
marco de formas estructurales y de relaciones de poder inequitativas.

Para tener precisión de criterio y claridad política, lo que corresponde es hablar de


violencia contra las mujeres en el ámbito familiar, en el laboral, en el político, en el
comunitario, en el educativo, en el eclesiástico, y en todos aquellos en que se manifieste
(Carcedo, 2010: 12). La expresión refuerza aún más la noción de la violencia como
problema social más que individual, que exige respuestas integrales, más allá de
aquellas relativas a sucesos concretos, autores y víctimas y supervivientes.

De acuerdo con los enunciados básicos de la Convención de Belém do Pará,


incorporados en su preámbulo, la violencia aparte de ser una ofensa contra la dignidad
humana es una de las formas más graves de discriminación que sufren las mujeres, pues
aparte del daño directo que genera a los derechos, a la integridad personal y a la salud,
pone en riesgo el goce de los otros derechos y libertades conexos, que definen el
concepto de vida digna. En su artículo 1, manifiesta que

“debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta,


basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a
la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

La Recomendación General nº 35 de la CEDAW establece, en el numeral 9, el


concepto de violencia contra la mujer, tal como se define en la Recomendación General
nº 19 y en otros instrumentos y documentos internacionales, hace hincapié en el hecho
de que dicha violencia está basada en el género. En consecuencia, en la presente
recomendación, la expresión “violencia por razón de género contra la mujer” se utiliza
como un término más preciso que pone de manifiesto las causas y los efectos
relacionados con el género de la violencia.

En el Ecuador, la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia


contra las Mujeres (LOIPEVCM), define a la violencia de género contra las mujeres,
como:

“Cualquier acción o conducta basada en su género, que cause o no muerte, daño


y/o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial, gineco-obstétrico a
las mujeres, tanto en el ámbito público como privado”.

La violencia de género ejercida contra las mujeres constituye un grave obstáculo


para el logro de la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres y para el disfrute por
parte de la mujer de sus derechos humanos y libertades fundamentales, y es una forma
muy eficaz de perpetuar las desiguales relaciones de poder entre mujeres y hombres.
26

Tipos de violencia

La violencia se expresa en diferentes formas y se da lugar en los distintos


entornos en los que interactúan las personas.

Los tipos de violencia que establece la LOIPEVCM son:

Física. Todo acto u omisión que produzca o pudiese producir daño o sufrimiento
físico, dolor o muerte, así como cualquier otra forma de maltrato o agresión, castigos
corporales, que afecten la integridad física, provocando o no lesiones, ya sean internas,
externa o ambas, esto como resultado del uso de la fuerza o de cualquier objeto que se
utilice con la intencionalidad de causar daño y de sus consecuencias, sin consideración
del tiempo que se requiera para su recuperación.

Psicológica. Cualquier acción, omisión o patrón de conducta, dirigido a causar


daño emocional, disminuir la autoestima, afectar la honra, provocar descrédito,
menospreciar la dignidad personal, perturbar, degradar la identidad cultural, expresiones
de identidad juvenil o controlar la conducta, el comportamiento, las creencias o las
decisiones de una mujer, mediante la humillación, intimidación, encierros, aislamiento,
tratamientos forzados o cualquier otro acto que afecte su estabilidad psicológica y
emocional.

La violencia psicológica incluye la manipulación emocional, el control mediante


mecanismos de vigilancia, el acoso u hostigamiento, toda conducta abusiva y
especialmente los comportamientos, palabras, actos, gestos, escritos o mensajes
electrónicos dirigidos a perseguir, intimidar, chantajear y vigilar a la mujer,
independientemente de su edad o condición y que pueda afectar su estabilidad
emocional, dignidad, prestigio, integridad física o psíquica; o, que puedan tener
repercusiones negativas respecto de su empleo, en la continuación de estudios escolares
o universitarios, en promoción, reconocimiento en el lugar de trabajo o fuera de él.
Incluye también las amenazas, el anuncio verbal o con actos, que deriven en un daño
físico, psicológico, sexual, laboral o patrimonial, con el fin de intimidar al sujeto de
protección de esta Ley.

Sexual. Toda acción que implique la vulneración o restricción del derecho a la


integridad sexual y a decidir voluntariamente sobre su vida sexual y reproductiva, a
través de amenazas, coerción, uso de la fuerza e intimidación, incluyendo la violación
dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares y de parentesco, exista o no
convivencia, la transmisión intencional de infecciones de transmisión sexual (ITS), así
como la prostitución forzada, la trata con fines de explotación sexual, el abuso o acoso
sexual, la esterilización forzada y otras prácticas análogas.

También es violencia sexual la implicación de niñas y adolescentes en actividades


sexuales con un adulto o con cualquier otra persona que se encuentre en situación de
ventaja frente a ellas, sea por su edad, por razones de su mayor desarrollo físico o
mental, por la relación de parentesco, afectiva o de confianza que lo une a la niña o
adolescente, por su ubicación de autoridad o poder; el embarazo temprano en niñas y
adolescentes, el matrimonio en edad temprana, la mutilación genital femenina y la
utilización de la imagen de las niñas y adolescentes en pornografía.

Económica y patrimonial. Es toda acción u omisión que se dirija a ocasionar un


menoscabo en los recursos económicos y patrimoniales de las mujeres, incluidos
aquellos de la sociedad conyugal y de la sociedad de bienes de las uniones de hecho, a
través de:
27

1. La perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes muebles o


inmuebles;
2. La pérdida, sustracción, destrucción, retención o apropiación indebida de objetos,
instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos
patrimoniales;
3. La limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus
necesidades o la privación de los medios indispensables para vivir una vida digna;
así como la evasión del cumplimiento de sus obligaciones alimentarias;
4. La limitación o control de sus ingresos; y,
5. Percibir un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.

Simbólica. Es toda conducta que, a través de la producción o reproducción de


mensajes, valores, símbolos, iconos, signos e imposiciones de género, sociales,
económicas, políticas, culturales y de creencias religiosas, transmiten, reproducen y
consolidan relaciones de dominación, exclusión, desigualdad y discriminación,
naturalizando la subordinación de las mujeres.

Política. Es aquella violencia cometida por una persona o grupo de personas, directa
o indirectamente, en contra de las mujeres que sean candidatas, militantes, electas,
designadas o que ejerzan cargos públicos, defensoras de derechos humanos, feministas,
lideresas políticas o sociales, o en contra de su familia. Esta violencia se orienta a
acortar, suspender, impedir o restringir su accionar o el ejercicio de su cargo, o para
inducirla u obligarla a que efectúe en contra de su voluntad una acción o incurra en una
omisión, en el cumplimiento de sus funciones, incluida la falta de acceso a bienes
públicos u otros recursos para el adecuado cumplimiento de sus funciones.

Gineco-obstétrica. Se considera a toda acción u omisión que limite el derecho de las


mujeres embarazadas o no, a recibir servicios de salud gineco-obstétricos. Se expresa a
través del maltrato, de la imposición de prácticas culturales y científicas no consentidas o
la violación del secreto profesional, el abuso de medicalización, y la no establecida en
protocolos, guías o normas; las acciones que consideren los procesos naturales de
embarazo, parto y posparto como patologías, la esterilización forzada, la pérdida de
autonomía y capacidad para decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad,
impactando negativamente en la calidad de vida y salud sexual y reproductiva de mujeres
en toda su diversidad y a lo largo de su vida, cuando esta se realiza con prácticas
invasivas o maltrato físico o psicológico.

Sexual Digital. Es toda acción que implique principalmente la vulneración o


restricción del derecho a la intimidad, realizada contra las mujeres en el entorno digital, a
través de cualquiera de las tecnologías de la información y comunicación, mediante la
utilización de contenido de carácter personal o íntimo, que contenga la representación
visual de desnudos, semidesnudos, o actitudes sexuales que la mujer le haya confiado
de su intimidad o que ha sido obtenido por cualquier otro medio.

Se entenderá por Tecnologías de la Información y la Comunicación, al conjunto de


recursos tecnológicos, utilizados de manera integrada, para el procesamiento,
administración y difusión de la información a través de soportes diseñados para ello.

Cabe mencionar que los diferentes tipos de violencia contra las mujeres previstos en
la Ley, pueden concurrir en contra de una misma persona, de manera simultánea, en un
mismo contexto y en uno o varios ámbitos.

Ámbitos de la violencia
28

Los ámbitos donde se desarrolla la violencia contra las mujeres son los diferentes
espacios y contextos en los que se desarrollan los tipos de violencia de género contra las
mujeres: niñas, adolescentes, jóvenes y adulta mayores. Están comprendidos entre otros
los siguientes:

Intrafamiliar o doméstico. Comprende el contexto en el que la violencia es


ejercida en el núcleo familiar. La violencia es ejecutada por parte del cónyuge, la pareja
en unión de hecho, el conviviente, los ascendientes, los descendientes, las hermanas, los
hermanos, los parientes por consanguinidad y afinidad y las personas con las que la
víctima mantenga o haya mantenido vínculos familiares, íntimos, afectivos, conyugales,
de convivencia, noviazgo o de cohabitación.

Educativo. Comprende el contexto de enseñanza y aprendizaje en el cual la


violencia es ejecutada por docentes, personal administrativo, compañeros u otro miembro
de la comunidad educativa de todos los niveles.

Laboral. Comprende el contexto laboral en donde se ejerce el derecho al trabajo


y donde se desarrollan las actividades productivas, en el que la violencia es ejecutada
por personas que tienen un vínculo o convivencia de trabajo con la víctima,
independientemente de la relación jerárquica. Incluye condicionar la contratación o
permanencia en el trabajo a través de favores de naturaleza sexual; la negativa a
contratar a la víctima o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; el
descrédito público por el trabajo realizado y no acceso a igual remuneración por igual
tarea o función, así como el impedimento a las mujeres de que se les acredite el período
de gestación y lactancia.

Deportivo. Comprende el contexto público o privado en el cual la violencia es


ejercida en la práctica deportiva formativa, de alto rendimiento, profesional,
adaptada/paralímpica, amateur, escolar o social.

Estatal e institucional. Comprende el contexto en el que la violencia es ejecutada


en el ejercicio de la potestad estatal, de manera expresa o tácita y que se traduce en
acciones u omisiones, provenientes del Estado. Comprende toda acción u omisión de
instituciones, personas jurídicas, servidoras y servidores públicos o de personal de
instituciones privadas; y, de todo tipo de colectivo u organización, que, incumpliendo sus
responsabilidades en el ejercicio de sus funciones, retarden, obstaculicen o impidan que
las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y a sus servicios derivados; y, a que
ejerzan los derechos previstos en esta Ley.

Centros de Privación de Libertad. Comprende el contexto donde la violencia se


ejerce en centros de privación de libertad, por el personal que labora en los centros.

Mediático y cibernético. Comprende el contexto en el que la violencia es


ejercida a través de los medios de comunicación públicos, privados o comunitarios, sea
por vía tradicional o por cualquier tecnología de la información, incluyendo las redes
sociales, plataformas virtuales o cualquier otro.

En el espacio público o comunitario. Comprende el contexto en el cual la


violencia se ejerce de manera individual o colectiva en lugares o espacios públicos,
privados de acceso público; espacios de convivencia barrial o comunitaria; transporte
público y otros de uso común tanto rural como urbano, mediante toda acción física,
verbal o de connotación sexual no consentida, que afecte la seguridad e integridad de las
mujeres, niñas y adolescentes.
29

Centros e instituciones de salud. Comprende el contexto donde la violencia se


ejerce en los centros de salud pública y privada, en contra de las usuarias del Sistema
Nacional de Salud, ejecutada por el personal administrativo, auxiliares y profesionales de
la salud.

Emergencias y situaciones humanitarias. Comprende el contexto donde la


violencia se ejerce en situaciones de emergencia y desastres que promuevan las
desigualdades entre hombres y mujeres, que pongan en riesgo la integridad física,
psicológica y sexual de mujeres: niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y adultas
mayores.

Ciclo de la violencia

En el ciclo de la violencia de género formulado inicialmente por Leonor Walker


(1984, 1989, 1991) emerge la asimilación de que el ejercicio de la violencia de género,
podría sustentarse en una esquematización de los roles de género culturalmente
asimilados. Fuerza, poder y dominio aparecen como roles propios de la identidad
masculina y como contrapartida la identidad femenina ha sido elaborada con los atributos
de debilidad, sumisión y necesidad de protección. Estos roles fundamentan estructuras
de desigualdad y un medio para alcanzarlos y defenderlos es la agresión.

El ciclo de la violencia es un modelo desarrollado para explicar la complejidad y la


co-existencia del abuso con comportamientos amorosos, en relaciones de pareja. La
violencia doméstica es una de sus formas, cuyo objetivo es el de ejercer control y
dominio sobre la mujer para conservar o aumentar el poder del hombre en la relación.
Las mujeres víctimas de este tipo de violencia están sometidas a un ciclo compuesto por
una serie de comportamientos repetitivos en el tiempo, cada vez más frecuentes y
graves, sin distinción de edad, raza, religión, estado civil o clase social.

El ciclo de la violencia es un patrón de comportamientos bien estudiado, que


presenta las siguientes fases:

Fase 1: Negación de la violencia. La mujer no se reconoce como tal o minimiza


la situación. Asume el sufrimiento al considerar natural la “irritabilidad” de su compañero
que puede atribuir a factores externos como la falta de trabajo, problemas. Puede
culpabilizarse a sí misma, por no ser capaz de calmar a su pareja, justificando los
comportamientos violentos como expresión natural de la virilidad. Esta fase refleja la
asimilación de los constructos “masculinidad” y “feminidad” que reproducen el papel de
dominador-dominado.

Fase 2: Inercia y aumento de tensión. Al principio, la tensión es la característica


del hombre maltratador, se muestra irritable y no reconoce su enfado, por lo que su
compañera no logra comunicarse con él. Esto provoca en ella un sentimiento de
frustración. Aparecen menosprecios al principio sutiles, ira, indiferencia, sarcasmos y
largos silencios. A la mujer se le repite el mensaje de que su percepción de la realidad es
incorrecta, por lo que ella empieza a interiorizar que es quién hace algo mal y comienza a
culpabilizarse. Esta tensión va creciendo con explosiones de rabia cada vez más
agresivas.

Fase 3: Etapa de la violencia explícita. Estalla la violencia con diversas formas


de agresión: física (golpes, heridas), psicológica (amenazas, desprecios, humillaciones) y
sexual.
30

Fase 4: Etapa de la reconciliación. El agresor muestra arrepentimiento y


promete no volver a ser violento, pudiendo mostrarse cariñoso. La víctima refuerza la
negación de la violencia y cree que él puede cambiar. Esta etapa se ha denominado de
“luna de miel” cuando las muestras de cariño alcanzan niveles de exceso, intentando
“contrarrestar” los episodios de violencia. En algunos casos es una etapa de tranquilidad
simplemente. En la medida en que se repite el círculo de violencia, esta etapa se va
haciendo más corta, hasta desaparecer y quedar solo una mezcla de la etapa de tensión
y de violencia explícita.

El presente gráfico resume el círculo de la violencia:

Gráfico Circulo Violencia

Fuente y elaboración: Consejo Nacional para la Igualdad de Género, (2021).

La violencia de género en el Ecuador


La segunda Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de
Género contra las Mujeres, realizada en el país en el año 2019, tuvo como objetivo
generar datos y producir información estadística sobre la prevalencia, frecuencia y
magnitud de los distintos tipos de violencia de género (física, psicológica, sexual,
patrimonial) que sufren o han sufrido las mujeres , tanto en el ámbito público ( escolar,
laboral y social ) como en el privado (hogar, familia, relación de pareja); sobre el
conocimiento y búsqueda de servicios o instancias de justicia para enfrentar la violencia;
y sus percepciones sobre la respuesta institucional.

Gráfico Prevalencia total de violencia contra las mujeres por tipo de violencia

Fuente: Presentación Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres -
ENVIGMU, INEC, 2019 (https://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/Estadisticas_Sociales/
Violencia_de_genero_2019/Principales%20resultados%20ENVIGMU%202019.pdf).

En Ecuador, la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de


Género contra las Mujeres (2019) reveló que en el país 65 de cada 100 mujeres han
sufrido algún tipo de violencia en algún momento de su vida, ya sea ésta de carácter
31

psicológica, física, sexual y/o patrimonial. Es decir, a nivel nacional, 5`785.295 millones
de mujeres fueron víctimas de violencia, siendo las mujeres afro-ecuatorianas y las
indígenas las más afectadas (INEC, 2019a).

Gráfico Prevalencia total de violencia contra las mujeres a lo largo de la vida, por tipo de
violencia por auto-identificación étnica, nivel de instrucción, grupos de edad, estado
conyugal.

Fuente: Presentación Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres -
ENVIGMU, INEC, 2019 (https://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/Estadisticas_Sociales/
Violencia_de_genero_2019/Principales%20resultados%20ENVIGMU%202019.pdf).

Como se puede apreciar en el gráfico, se evidencia que 72 de cada 100 mujeres


afro-ecuatorianas han experimentado por lo menos un hecho de violencia a lo largo de la
vida y se demuestra que 77 de cada 100 mujeres separadas han experimentado por lo
menos un hecho de violencia a lo largo de la vida.

La Encuesta además permite conocer la realidad que viven las mujeres respecto
a la violencia de género en cada una de las provincias del país, situación altamente
preocupante que debe ser tratada y trabajada conjuntamente entre las organizaciones de
mujeres de cada provincia, con las autoridades de los Gobiernos Autónomos
Descentralizados (GAD) y con la Policía Nacional a fin de dar una respuesta oportuna a
las mujeres en cada uno de sus territorios.

Marco legal para la erradicación de la violencia de género

En forma concomitante a la creciente visibilidad y reconocimiento social que ha


alcanzado la violencia contra las mujeres en el Ecuador, la legislación nacional se ha ido
modificando de forma progresiva de manera que, en la actualidad, se cuenta con un
marco normativo que garantiza el ejercicio a una vida libre de violencia.

La Constitución de la República del Ecuador (2008) reconoce a todas las


personas iguales derechos, deberes y oportunidades y establece que nadie podrá ser
discriminado por razones de identidad de género, sexo, orientación sexual, entre otras; a
la vez que dispone que toda forma de discriminación sea sancionada por la Ley. (Art. 11,
Núm. 2).

En el Título II “Derechos”, en el capítulo sexto sobre los Derechos a la Libertad,


se reconoce y asegura el derecho a vivir sin violencia, en tanto establece que se
reconoce y garantiza a las personas el derecho a la integridad personal, que incluye:

a) La integridad física, psíquica y moral y sexual.


32

b) Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado. El


Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y
sancionar toda forma de violencia, en especial la ejercida contra
las mujeres, niñas, niños y adolescentes, personas adultas
mayores, personas con discapacidad y contra toda persona en
situación de desventaja o vulnerabilidad; idénticas medidas se
tomarán contra la violencia, la esclavitud y la explotación sexual.
c) La prohibición de la tortura, la desaparición forzada y los tratos y
penas crueles inhumanos o degradantes. (…) (Art. 66, Núm. 3).

Además, en el capítulo referido a los Derechos de Protección, dispone que “la ley
establecerá procedimientos especiales y expeditos para el juzgamiento y sanción de los
delitos de violencia intrafamiliar, sexual, crímenes de odio y los que se cometan contra
niñas, niños, adolescente, jóvenes…” (Art. 81).

La Constitución no sólo garantiza los derechos expuestos, sino que prohíbe la


publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el sexismo (Art. 19); determina la
atención prioritaria a las víctimas de violencia doméstica y sexual (Art. 35); asegura la
atención para la mujer adulta mayor víctima de violencia (Art. 36); protección contra todo
tipo de violencia, maltrato, explotación sexual o de cualquier otra índole, o negligencia
que provoque tales situaciones (Art. 46, num.4). La Carta Magna también prohíbe toda
forma de discriminación, acoso o acto de violencia de cualquier índole, directa o indirecta
que afecte a las mujeres en el trabajo; en el sistema educativo (Art. 331).

La LOIPEVCM promulgada en febrero de 2018, determina 4 grandes ejes para su


implementación:

 Eje de Prevención,
 Eje de Atención,
 Eje de Protección; y.
 Eje de Reparación.

Cada uno de estos ejes contiene disposiciones y obligaciones para toda la


institucionalidad pública, según sus atribuciones y funciones.

Además, la LOIPEVM dispone la creación del Sistema Nacional Integral para Prevenir
y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SINAPEVIM) el mismo que tiene por objeto
prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres mediante el diseño, formulación,
ejecución, supervisión, monitoreo y evaluación de normas, políticas, programas,
mecanismos y acciones en todas las instancias y en todos los niveles de gobierno.

El SINAPEVIM está conformado por 18 entidades nacionales y locales, que se


encuentran coordinadas por el ente rector que, en este caso es el Ministerio de la Mujer y
Derechos Humanos. Cada una de estas instituciones, cuenta con obligaciones y
atribuciones específicas a las que tienen que dar cumplimiento.

Política Nacional para la erradicación de la violencia de género

Hasta 2006, la respuesta estatal a la problemática de la violencia por razones de


género se concentró en el área de justicia, es decir en la persecución de la infracción
penal. El panorama empieza a cambiar a partir del 2007, cuando se establece como
política prioritaria la erradicación de la violencia de género contra mujeres, niñas, niños y
adolescentes en el país, mediante Decreto Ejecutivo No. 620 del 2007 se crea el Plan
33

Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género hacia la Niñez, Adolescencia y


Mujeres (PNEVG).

El PNEVG contó con 5 ejes estratégicos:

1. Transformación de patrones socioculturales;


2. Construcción y fortalecimiento del sistema de protección integral;
3. Acceso a la justicia;
4. Implementación del sistema único de registro; y,
5. Reforzamiento de la institucionalidad.

El PNEVG reorientó la política pública hacia una respuesta integral (prevención a


través del cambio de patrones socioculturales, protección, acceso a la justicia,
reparación) ante el problema de la violencia contra las mujeres; pues hasta 2006 ésta se
había centrado en el ámbito de la justicia. Es decir, en la persecución de la infracción
penal, mediante la aplicación de la Ley 103 y del funcionamiento de las comisarías de la
mujer y la familia, en funcionamiento desde 1994.

El PNEVG permitió concretar la política pública y que el Estado, en tanto garante de


derechos, asuma sus responsabilidades para erradicar la violencia de género y diseñar
una política intersectorial, asignando recursos para ello; pues anteriormente muchas de
las acciones habían sido financiadas por distintas agencias de cooperación internacional
y ejecutadas por organizaciones de la sociedad.

A partir de la promulgación de LOIPEVCM (2018), se le dispone al ente rector


“Formular el Plan Nacional para la prevención y erradicación de la violencia en contra de
las mujeres, en coordinación con los miembros del Sistema”. En el Reglamento General
de la LOIPEVCM se establece la conceptualización y contenidos mínimos que deberá
contener el PNEVG.

En el artículo 22 del Reglamento se define al PNEVG como:

“el instrumento de planificación que articula las competencias, políticas,


acciones y servicios para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres con
especial énfasis en la niñez y adolescencia. El Plan será actualizado cada cuatro
años y será evaluado anualmente de manera participativa. El Plan se sustentará
en la información proveniente del Registro Único de Violencia contra las
Mujeres”.

En este sentido el actual plan constituye una política pública de carácter


intersectorial, estratégica de mediano y largo plazo, diferenciada de la planificación
operativa institucional.

Femicidio

El término femicidio nace a partir del trabajo de Diana Russell y Jill Radford,
quienes utilizaron el concepto Femicide en su texto: Femicide: The politics of woman
killing, como el equivalente a crimen de odio contra las mujeres.

Al traducir al castellano el término femicide, es considerada como una voz


homóloga a homicidio y solo significa asesinato de mujeres, cuando las autoras definen
al femicidio como crimen de odio contra las mujeres, como el conjunto de formas de
violencia que en ocasiones concluyen en asesinatos e incluso en suicidios de mujeres.
34

En este marco, la antropóloga feminista Marcela Lagarde, utiliza el término


feminicidio para su diferenciación con femicidio, y propone las siguientes
conceptualizaciones:

Feminicidio: Crimen de odio contra las mujeres por ser mujeres, es el punto
culminante de una espiral de violencia originada en la relación desigual entre mujeres y
hombres en la sociedad patriarcal. “Conjunto de delitos de lesa humanidad que contienen
los crímenes, los secuestros, y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de
colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de Derecho que favorece la
impunidad”.

Este es un elemento fundamental a resaltar del feminicidio, ya que implica la


responsabilidad (complicidad) del Estado, confiriendo a este concepto un significado
político con el propósito de denunciar la falta de respuesta del Estado en estos casos y el
cumplimiento de sus obligaciones internacionales de garantía, incluso el deber de
investigar y de sancionar.

El feminicidio es una ínfima parte visible de la violencia contra niñas y mujeres;


sucede como culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y
sistemática de los derechos humanos de las mujeres. Su común denominador es el
género: niñas y mujeres son violentadas con crueldad por el solo hecho de ser mujeres y
solo en algunos casos son asesinadas como culminación de dicha violencia pública o
privada.

De acuerdo con Diana Russell y Jill Radford estos crímenes se producen en todo
el mundo y son el resultado de la violencia misógina llevada al extremo, y por ende, son
la muestra más visible de múltiples formas plenas de hostigamiento, maltrato, daño,
repudio, acoso y abandono. Sociedades del pasado y del presente han convertido el
feminicidio en una costumbre y una práctica social para desechar a las niñas a través del
infanticidio o en la actualidad, se extiende a la práctica del feticidio selectivo 9 en busca de
gestar niños, ante la imposibilidad de las parejas de procrear más de una criatura.

La explicación del feminicidio se encuentra en el dominio de género:


caracterizado tanto por la supremacía masculina como por la opresión, discriminación,
explotación y sobre todo exclusión social de niñas y mujeres. En algunos países de
América Latina se adoptó el término femicidio conservando la misma conceptualización
del feminicidio.

En la definición de femicidio se plantean diversos niveles de comprensión,


profundidad y extensión. El nivel más general, concerniente al teórico, comporta el
concepto más amplio del femicidio:

“…implica toda muerte de mujeres por razones de violencia específica, y como a


nivel teórico entendemos la violencia como una manifestación de la discriminación,
cuando la discriminación y todas las formas de control sobre las mujeres matan, también
se trata de femicidio” (Carcedo,et al 2007)10.

Ahora bien, es necesario recordar aquí que no todo homicidio de mujer constituye
un femicidio. No en todos los homicidios de mujeres está involucrada la violencia
específica que se ejerce contra ellas en su calidad de mujeres. Existen otras expresiones
de violencia, en particular la llamada violencia social, que producen muertes femeninas

9
Aborto selectivo de acuerdo al sexo del bebé.
10
Citado por Ana Carcedo (2011) Femicidio en el Ecuador, una publicación realizada por la Comisión de
Transición Hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género.
35

con las mismas lógicas y dinámicas que las masculinas, sin que intervengan condiciones
de subordinación de género. Así, los asaltos motivados por el robo, las disputas entre
grupos, los ajustes de cuentas entre mafias, causan numerosas muertes en las que, en
ocasiones, el hecho de que la víctima sea hombre o mujer es básicamente casual.

En el sentido más amplio, femicidio son los asesinatos de mujeres como acto
particular y culmen de relaciones violentas. También son los suicidios que se producen
en ese contexto y otras formas de muertes violentas en donde el factor de riesgo es ser
mujer en una sociedad que discrimina y subordina a las mujeres y cuerpos feminizados al
poder masculino y patriarcal.

Esta definición abre un extenso panorama de posibilidades en las que la muerte


de las mujeres aparece como consecuencia de la posición de subordinación de éstas en
las sociedades patriarcales. A pesar de la pertinencia de esta visión teórica, a la hora de
investigar este problema se vuelve necesario delimitar el concepto en un nivel operativo,
más restringido, capaz de establecer claramente qué se considera femicidio, lo cual se
desarrolla en la normativa y en los protocolos para la investigación de los casos de
femicidio en el país.

El Femicidio en el Ecuador

El femicidio, en tanto forma extrema de la violencia contra las mujeres, es un


problema que se comienza a visibilizar cada vez más en el continente latinoamericano.
Sin embargo, sigue siendo una realidad poco reconocida.

En este contexto, varias investigaciones realizadas han confirmado el riesgo


mortal que las mujeres viven por el hecho de ser mujeres. Las primeras indagaciones
lograron develar la violencia en el ámbito de las relaciones de pareja como un escenario
de alto riesgo para la vida de las mujeres, siendo en muchos países el que más
femicidios ocasiona.

Trabajos más recientes muestran que el femicidio ocurre además en otros


contextos y relaciones que comparten este riesgo mortal, aunque cada uno de ellos
incluye dinámicas de control de los agresores sobre las mujeres diferentes. Esto apunta a
que las estrategias necesarias para prevenir el femicidio en cada uno de estos contextos
también deben ser distintas.

En el plano nacional, Enma Ortega y Lola Valladares (2007) desarrollan la


primera investigación sobre femicidio, la cual fue focalizada en la ciudad de Quito. Los
resultados de esta labor mostraron un preocupante panorama. Se evidencia que el 41%
de los 204 homicidios de mujeres reportados en esta ciudad entre el 2000 y el 2006
fueron en realidad femicidios, siendo la mitad cometidos por hombres cercanos a las
víctimas (femicidios íntimos), y la otra mitad por otros hombres (femicidios no íntimos).
En el 35% del total, la violencia sexual medió en las muertes de las mujeres.

Estos datos permiten reflexionar que el femicidio no es sólo una realidad


latinoamericana, sino que es un problema vigente en el Ecuador y requiere un abordaje
integral que vaya más allá de sancionar la violencia doméstica o intrafamiliar como
tradicionalmente lo ha hecho. Entre sus conclusiones, las investigadoras manifiestan la
necesidad de contar con una conceptualización más amplia de la violencia contra las
mujeres, así como de tipificar el delito de femicidio, para promover un acertado registro,
investigación y sanción del mismo, y de esta forma lograr identificar las acciones claves
de su prevención y erradicación.
36

En el año 2011, la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la


Igualdad de Género (actual CNIG) desarrolló la investigación denominada Femicidio en el
Ecuador, considerada relevante pues es la primera vez que en América Latina la
preocupación por el femicidio como fenómeno social con “rostro de mujer”, ha sido
tomado como responsabilidad de la institucionalidad pública, por lo que se aspira que
este signo de compromiso de gobierno se torne en responsabilidad de Estado.

En el Ecuador, en el marco de la aprobación del Código Orgánico Integral Penal


(COIP), se tipifica el femicidio y en su artículo 141, define se lo define como:

Femicidio. La persona que, como resultado de relaciones de poder manifestadas


en cualquier tipo de violencia, dé muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su
condición de género, será sancionada con pena privativa de libertad de veintidós a
veintiséis años.

En este contexto y con la finalidad de contar con datos estadísticos específicos de


los femicidios ocurridos en el país, se conformó el Grupo de fortalecimiento estadístico de
indicadores de seguridad y justicia de la Comisión Especial de Estadística de Seguridad,
Justicia, Crimen y Transparencia, que valida, consolida y actualiza la información del
indicador de femicidio, disponible desde agosto de 2014, fecha en que entra en vigencia
el COIP.

Las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil, conformaron la alianza para


el monitoreo y mapeo de los femicidios en Ecuador, quienes presentaron su desacuerdo
con las cifras de femicidio presentadas por la Comisión Especial. En este contexto y con
el objetivo de ampliar el análisis del femicidio y su contexto, a partir de julio de 2020 se
incluye el indicador de homicidio intencional en el reporte semanal de la mesa técnica.

El estudio del homicidio intencional no solo es pertinente por la gravedad del


delito, sino también porque se trata de uno de los indicadores más fáciles de medir y
comparar para hacer el seguimiento de las muertes violentas, que suele considerarse
como variable sustitutiva de los delitos violentos y como indicador de los niveles de
seguridad en los países (ICCS, 2015). Se define como: “la muerte ilícita ocasionada a
una persona con la intención de causarle la muerte o lesiones graves y que pueden ser
identificadas como personas fallecidas”.

La información cuantitativa de los femicidios en el Ecuador se actualiza cada


semana por el Grupo de fortalecimiento estadístico de indicadores de seguridad y justicia
de la Comisión Especial de Estadística de Seguridad, Justicia, Crimen y Transparencia.
Información que es pertinente para orientar la toma de decisiones para mejorar los
servicios de protección y prevención de este tipo de delito.

Recuerda

La Policía Nacional debe trabajar desde la igualdad de género11 pues:

 La seguridad, experiencia y expectativa de las personas, están asociadas al


género y la policía es quien controla la seguridad.
 Las y los servidores policiales son el primer escalón frente al acceso de justicia
(parte policial).
 La policía no vigila a la comunidad, brinda un servicio a la comunidad.
11
Estas recomendaciones han sido tomadas de: Centro de Ginebra para la Gobernanza del Sector de
Seguridad y ONU Mujeres (2019). Género y labores policiales. Ginebra-Suiza. En:
https://www.dcaf.ch/sites/default/files/publications/documents/GSToolkit_ES_Tool-2.pdf
37

La Policía Nacional brinda un servicio que promueve la igualdad de género en la


comunidad, cuando:

 Acude de manera inmediata a los llamados de violencia basada en género.


 Facilita de manera respetuosa las manifestaciones pacíficas sobre todo de
mujeres y personas LGBTI+ y garantizan la seguridad de todas las personas que
participan en ellas.
 Realiza reuniones en los barrios para conocer las principales problemáticas que
les afectan a las mujeres y personas LGBTI+.
 Evita estigmatizar a las víctimas de violencia de género, no las culpa ni trata de
mediar con la persona agresora.
 Evita juicios de valor y estereotipos de género en todas sus labores.
 Consideran la interseccionalidad a lo largo de sus servicios policiales.

Un servicio policial que promueve la igualdad de género dentro de su Institución debe:

 Poseer políticas y códigos de conducta de la organización sobre discriminación y


acoso, intimidación.
 Tener una infraestructura que garantice la confidencialidad y el respeto.
 Trabajar en colaboración con fiscales para poder sostener los casos.
 Contar con capacitaciones sobre género en todos los niveles jerárquicos
policiales.
 Contar con unidades de género.
 Trabajar desde el enfoque de género, en todos los niveles, sobre todo desde los
niveles jerárquicos superiores.

Conclusiones y recomendaciones

La policía está en la primera línea en atención a la ciudadanía, por lo tanto, es la


entidad que debe garantizar la igualdad de trato.

La policía, al igual que otros servidores públicos, no puede discriminar o excluir a


ciudadanos o ciudadanas por acción o por omisión.

Las categorías de sexo y género pueden dar lugar a formas de discriminación,


para lo cual la policía debe reconocer en qué situaciones sus actuaciones perjudican, en
mayor medida, a mujeres, niñas y personas LGBTI+.
38

Unidad V

2. Diversidad Sexual

Objetivo de la Unidad

Comprender conceptos claves sobre diversidad sexual y de género, con el fin de


generar competencias psicosociales y responder adecuadamente ante situaciones de
violencia e incluso prevenirlas, comprendiendo sus causas estructurales y efectos para
las personas LGBTI+.

Generalidades

Para hablar de Diversidad Sexual, es necesario conocer algunos hitos históricos a


nivel internacional en materia de visibilidad y derechos humanos, que han permito que
las personas LGBTI+ puedan en los actuales momentos reconocerse como sujetos de
derechos.

● 1969. USA. Disturbios en Stonewall Inn (Nueva York, 28 de junio). Inicio del
movimiento LGTBI+ contemporáneo. Tras una redada policial en un local de
encuentro gay, Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, mujeres trans, protagonizan
la primera manifestación reivindicativa por sus derechos. En esta fecha se
conmemora el mes del orgullo LGBTI+.

● 1973. USA. Asociación Estadounidense de Psiquiatría elimina la


homosexualidad de su manual de trastornos mentales (DSM-III).

● 1990. Organización Mundial de la Salud (OMS) deja de considerar a la


homosexualidad una enfermedad y la retira de la Clasificación Internacional de
Enfermedades (CIE).

● 2011. ONU. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos incorpora el


derecho a la igualdad de trato ante la ley y la protección contra la discriminación.
Informa sobre leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia cometidos
contra personas por su orientación sexual e identidad de género.

● 2018. La Organización Mundial de la Salud elimina la transexualidad de los


trastornos mentales y la retira de la Clasificación Internacional de Enfermedades,
11ª Revisión.

En este mismo contexto, existen algunos hitos legislativos y de política pública a favor
del bienestar de personas LGBTI+ en Ecuador.

● 1997. junio 14 – Redada en el Bar Abanicos (Cuenca). Se realizan 63


detenciones arbitrarias, tortura, tratos crueles y degradantes.

Noviembre 27 – Se elimina el artículo 516 inciso primero del Código Penal –


despenalizando “el homosexualismo entre varones adultos”.
39

● 1998. Se incluye el principio de igualdad y no discriminación por orientación


sexual en la Constitución de 1998. Convirtiéndose en la tercera en el mundo en
contar con este principio.

● 2008. Entre los avances de la nueva Constitución se suman la incorporación del


principio de igualdad y no discriminación por razones de orientación sexual e
identidad de género. Se reconoce el derecho a la libertad estética, a elegir
libremente el nombre, reconocimiento de la unión de hecho entre personas (y no
únicamente entre mujer y hombre), el reconocimiento de las familias en su
diversidad, entre otros.

● 2009. La Asamblea Nacional concreta la tipificación de los delitos de odio por


orientación sexual e identidad de género. Un proceso que había sido
demandado desde 2004.

● 2012. El Instituto Nacional de Estadística y Censos y el Consejo Nacional para la


Igualdad de Género realizan el primer estudio de caso: Encuesta sobre
Condiciones de Vida de la población LGBTI+, generando una relación importante
entre el Estado y la ciudadanía para iniciar una evaluación del cumplimiento de
las obligaciones del Estado. Respondieron 2.805 personas, entre los resultados
más importantes se menciona:

✔ El 71% reportó haber vivido una experiencia de discriminación en su entorno


familiar.
✔ El 58% no estaba afiliado al seguro social, ni tenía acceso a otro tipo de
seguro de salud.
✔ El 27,3% señaló haber experimentado atentados contra la integridad
personal por agentes de seguridad, de las cuales el 94,1% manifestó haber
sufrido gritos, insultos, amenazas y burlas; y un 45,8% haber sido detenido
de forma arbitraria.}

● 2012. Se expide el Acuerdo Ministerial 767 para la prohibición del


funcionamiento de “centros de tortura que ofrezcan y realicen esfuerzos de
corrección de la orientación sexual, identidad o expresión de género
(ECOSIEG). Este hecho se da durante la gestión de Carina Vance quien había
asumido el Ministerio de Salud siendo una mujer abiertamente lesbiana.

● 2013. El pastor Nelson Zavala es denunciado por basar su campaña


presidencial mediante discursos homofóbicos. El Tribunal Contencioso Electoral
del Ecuador lo encuentra responsable y es sancionado por incurrir en discurso
atentatorio a los derechos humanos de las personas LGBTI+.

● 2015. La Asamblea Nacional incluye un delito que establece retribuciones


económicas a personas que sean despedidas por motivos de orientación sexual
dentro de la Ley Orgánica para la Justicia Laboral y Reconocimiento del Trabajo
en el Hogar.

● 2016. Se declaró el 27 de noviembre como el “Día Nacional de la Diversidad


Sexo-Genérica” por parte de Asamblea Nacional.

● 2019. Se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo por la Corte
Constitucional.

● 2021. Se crea la Subsecretaría de Diversidades dentro de la Secretaría de


40

Derechos Humanos para atender las necesidades de la población LGBTI+ en el


Ecuador.

● 2022. Se expide el “Plan de Acción de Diversidades LGBTI+, 2022-2025”,


primera herramienta para la formulación de políticas públicas intersectoriales.

● 2022. A través de la coordinación interinstitucional la Subsecretaría de


Diversidades y el Instituto Nacional de Estadística y Censos ejecutan las
siguientes operaciones estadísticas sobre población LGBTI+:

✔ Incorporación de las variables sobre género y orientación sexual en la boleta


del VIII Censo de Población, VII de Vivienda y I de Comunidades.
✔ Levantamiento de información de la población LGBTI+ recluida en los
centros de privación de libertad del país.
✔ Encuesta Piloto de Condiciones de Vida de la Población LGBTI+. Operación
previa al levantamiento de la primera encuesta nacional que se realizará en
el país en 2023.

● 2022. La Corte Constitucional emitió la sentencia 52-18-IS-22 sobre el cambio


de sexo en los documentos de identidad de las personas trans.

Conceptos Básicos

Término Concepto

Corresponde a personas lesbianas, gays, bisexuales,


Personas
transgéneros, transexuales, travestis, intersexuales y otras
LGBTI+
personas de diversa condición sexo-genérica

En un sentido estricto, el término se refiere a las diferencias


biológicas en el binario: hombre y mujer; hace referencia a las
Sexo características genéticas, hormonales, anatómicas y fisiológicas
sobre cuya base una persona es clasificada como macho o
hembra al nacer12.

Se refiere a las funciones y atributos construidos socialmente


de la mujer y el hombre y al significado social y cultural que se
atribuye a esas diferencias biológicas. En función del género,
las personas somos masculinas, femeninas, no binarias o con
diversos grados de masculinidad y feminidad. La mayoría de
Género personas masculinas se identifican como hombres y la mayoría
de personas femeninas se identifican como mujeres. Sin
embargo, existen personas que no se asumen como hombres
ni como mujeres. Cabe señalar que la masculinidad y la
feminidad pueden estar presentes en cualquier persona
independientemente de su sexo asignado al nacer13.

Identidad de La vivencia interna e individual del género tal como cada

12
Organización de los Estados Americanos OEA (2012). Orientación sexual, identidad de género y expresión
de género: algunos términos y estándares relevantes. Disponible en:
https://scm.oas.org/pdfs/2012/CP28504S.pdf
13
Suprema Corte de Justicia de la Nación de México (2014). Protocolo de actuación para quienes imparten
justicia en casos que involucren la orientación sexual o la identidad de género. Pág.: 13.
41

persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o


no con el sexo asignado al momento del nacimiento. Incluye la
vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la
género modificación de la apariencia o la función corporal a través de
medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la
misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género,
incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales14.

Describe a una persona cuyo género y sexo asignado al nacer


Cisgénero están en consonancia. Por ejemplo: Un hombre que nace con
sexo macho y se identifica con género masculino y una mujer
que nace con sexo hembra y se identifica con el género
femenino. Se entiende como lo opuesto de transgénero15.

Se entiende como la manifestación externa del género de una


persona, a través de su aspecto físico, la cual puede incluir el
modo de vestir, el peinado o la utilización de artículos
Expresión de cosméticos, o a través de manerismos, de la forma de hablar,
género de patrones de comportamiento personal, de comportamiento o
interacción social, de nombres o referencias personales, entre
otros. La expresión de género de una persona puede o no
corresponder con su identidad de género auto-percibida16.

Se refiere a la atracción emocional, afectiva y sexual por


personas de un género diferente al suyo, o de su mismo
Orientación género, o de más de un género, así como a las relaciones
sexual íntimas y/o sexuales con estas personas. La orientación sexual
es un concepto amplio que crea espacio para la auto‐
identificación17.
Fuente y elaboración: Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos, (2023).

Marco Normativo

En torno al marco normativo para este documento se ha considerado la


normativa universal, regional y nacional de obligatorio cumplimiento en torno a tópicos a
favor de los derechos fundamentales de las personas LGBTI+:

Normativa universal

● Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por la Asamblea


14
Principios de Yogyakarta. (2007). Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos
humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. Pág.: 6.
15
Organización de Derechos Humanos. (2019). Midiendo todas las brechas. Guía para la Operacionalización
de los Indicadores del Protocolo de San Salvador desde una Mirada Transversal LGBTI. Pág.: 19.
16
Corte Interamericana de Derechos Humanos (2017). Opinión Consultiva 0C-24/17 de 24 de noviembre de
2017 solicitada por la República de Costa Rica - Obligaciones estatales en relación con el cambio de nombre,
la identidad de género, y los derechos derivados de un vínculo entre parejas del mismo sexo. Pág.: 18. Literal
g).
17
Corte Interamericana de Derechos Humanos (2017). Opinión Consultiva 0C-24/17 de 24 de noviembre de
2017 solicitada por la República de Costa Rica - Obligaciones estatales en relación con el cambio de nombre,
la identidad de género, y los derechos derivados de un vínculo entre parejas del mismo sexo. Pág.: 18. Literal
l).
42

General de las Naciones Unidas en París el 10 de diciembre de 1948, (ART.2)


Derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna.

● Principios del Yogyakarta, recogen una serie de mandatos en materia de


Derechos Humanos enfocados en la orientación sexual e identidad de género.

Normativa regional

● Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, Art. 2


(Ratificado por Ecuador el 08 diciembre de 1977), igualdad de las personas
ante la Ley y deberes consagrados en esta declaración sin distinción.

● Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto San José, Art. 1 y 2


(Ratificado por Ecuador el 24 julio 1984), compromiso Estatal de respetar los
derechos y libertades reconocidos en la convención sin distinción alguna y a
adoptar disposiciones de no distinción y no discriminación.

● Carta Andina de Derechos Humanos Art. 10, 11 y 12 (Adoptada por Ecuador


el 26 de julio del 2002), reafirman su decisión de combatir toda forma de
discriminación, fortalecimiento de los planes educativos y programas de
educación en derechos humanos, y desarrollo de las acciones necesarias para
asegurar la protección de los derechos humanos.

● Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e


Intolerancia (texto completo, Artículos del 1 al 26) (Ratificado por Ecuador el
13 julio 2021), versa sobre la discriminación, definiciones y protección de la
misma.

● Sesión 43 de la OEA, se aprueba la Convención Interamericana contra toda


forma de discriminación e intolerancia que menciona expresamente la identidad
de género y la orientación sexual como factores para la discriminación de las
personas LGBTI+.

● Recomendación No. 43 Marco Normativo para la Protección de los Derechos


Humanos de las personas LGBTIQA+ en la región Andina, buscan establecer
diferentes acciones que promuevan el ejercicio de derechos sin ningún tipo de
discriminación.

Normativa nacional de obligatorio cumplimiento

Constitución de la República del Ecuador


● Artículo 11: Nadie podrá ser discriminado por razones de sexo e identidad de
género. El Estado sancionará mediante la ley, toda forma de discriminación y
adoptará medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real. Los
derechos y garantías constitucionales son de directa e inmediata aplicación. Los
derechos son progresivos y es deber del estado hacer cumplir los derechos
garantizados en la Constitución.

● Artículo 83 numeral 14: establece «respetar y reconocer las diferencias de


género, y la orientación e identidad sexual».

● Artículo 66 numeral 3: Derecho a la integridad personal que incluye una vida


43

libre de violencia en el ámbito público y privado.

● Artículo 67: reconoce y protege los diversos tipos de familia que incluiría a las
homoparentales.

Código Orgánico Integral Penal


● Art. 176.- Discriminación. - será sancionado con pena privativa de libertad de
uno a tres años. Si la infracción puntualizada en este artículo es ordenada o
ejecutada por las o los servidores públicos, será sancionada con pena privativa de
libertad de tres a cinco años.

● Art. 177.- Actos de odio. - será sancionado con pena privativa de libertad de uno
a tres años. Si los actos de violencia provocan heridas a la persona, se
sancionará con las penas privativas de libertad previstas para el delito de lesiones
agravadas en un tercio. Si los actos de violencia producen la muerte de una
persona, será sancionada con pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis
años.

Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles


● Artículo 94, al cumplir la mayoría de edad y por una sola vez, la persona por
autodeterminación podrá sustituir el campo sexo por el de género que puede ser:
masculino o femenino.

Sentencias de la Corte Constitucional


● Corte Constitucional del Ecuador (2017). Sentencia No.133-17-SEP-CC (Cambio
de la identidad en los documentos oficiales).

● Corte Constitucional del Ecuador (2017). Sentencia 001-17-SIO-CC


(Procedimiento para el juzgamiento y sanción de delitos de violencia intrafamiliar,
sexual, crímenes de odio). Esta sentencia aún no se ha ejecutoriado.

● Corte Constitucional de Ecuador (2018). Sentencia No. 184-18-SEP-CC


(Reconocimiento de hijos de familias homoparentales). Quito, Ecuador.

● Corte Constitucional de Ecuador (2019). Sentencia No. 11-18-CN/19 (Matrimonio


igualitario). Quito, Ecuador.

● Corte Constitucional de Ecuador, (2022). Sentencia No. 52-18-IS/22 (Cambio de


la identidad en los documentos oficiales en beneficio de las personas intersex y
trans).

Desarrollo (marco teórico, enfoque)

La Sexualidad y nuestro entorno

Para dimensionar las diversidades sexuales, es necesario entender la


sexualidad y nuestro entorno, ya que está influenciada por diferentes factores, ya sean
estos: biológicos, psicológicos y socioculturales; esto quiere decir que es innata, que
nace y muere con cada ser humano; que está influida por el período prenatal, por los
imaginarios sociales y particulares, el sexo, el medio y la cultura; los entornos: social,
familiar, educativo, laboral y los medios de comunicación masiva.
44

La sexualidad no es solo tener relaciones sexuales, sino que también es el


sistema de comunicación mediante el cual los seres humanos expresamos nuestra
función sexual (biológico), dentro de un estilo propio de cada grupo humano, y particular
de cada individuo; la expresión de sentimientos, valores espirituales y humanos, los
roles y las relaciones de pareja.

Una existencia saludable requiere de una sexualidad saludable. En el análisis de


la sexualidad al hacer referencia a comportamientos humanos, algunos de estos fueron
considerados aberraciones, desviaciones, perversiones (conceptos ya desactualizados)
sin embargo, aún se considera el ejercicio de la sexualidad como algo sucio,
pecaminoso, incorrecto, apropiado o inapropiado, normal o anormal, ético o no, natural
o antinatural, tan sólo dependiendo del punto desde donde lo contemplemos y donde
nos encontremos. En este sentido, el análisis de la sexualidad debe ser objetivo,
descriptivo y libre de prejuicios. De ahí que al pensar en dar un nombre a las
múltiples posibilidades que el ser humano tiene para construir su sexualidad, se haya
pensado en el concepto de Diversidad Sexual. Esta es muy amplia, ya que se puede
ser diverso por el sexo, la orientación sexual, el género, y en las expresiones
comportamentales.

La diversidad sexual no nos hace ni buenos ni malos y debe ser contemplada


desde la tolerancia, entendiendo a ésta, como un proceso activo que implica reconocer,
respetar, aceptar y valorar al otro o a la otra en su diversidad. En este sentido, cuando
las personas califican una conducta como normal o adecuada, lo hacen tomando en
cuenta uno de estos puntos de vista:

✔ Estadístico. - Se trata de establecer el comportamiento de la mayoría de las


personas, sin percatarse de que saber lo que hace la mayoría no es fácil, por
esta razón es que muchos sexólogos prefieren referirse a esto con términos
como minorías sexuales.

✔ Sociológico. - Se basan en el comportamiento que se acostumbra en la


mayoría de una sociedad. Esto puede variar de una sociedad a otra y este
comportamiento puede ser diferente según el país, la religión y las costumbres.

✔ Psicológico. - Tiene que ver con la salud sexual de la persona, una conducta
es considerada como un problema cuando hace que la persona se sienta
angustiada y con sentimientos de culpa o le cause dificultades para desarrollar
sus roles de vida (social, laboral y personal).

Definir las variantes sexuales es muy difícil. En general la gente piensa que lo que
se acostumbra a ver en el ambiente social que se vive es lo “normal”, “lo aceptable”, “lo
decente” y “lo moral”. Esto ocurre muchas veces por el desconocimiento de otras
culturas.

Los Roles de Género: actitudes y creencias


Cuando hablamos de roles de género nos estamos refiriendo a las normas
establecidas socialmente para hombres y para mujer; estas normas o reglas no son
creadas por las personas individualmente, son reglas sociales dictadas tradicionalmente
para la sociedad en general; son los hombres y mujeres los que incorporarán estas
reglas sociales a su estilo de vida y adoptan para sí lo que consideran que es normal o
anormal para cada uno de ellos o ellas.

Es en esta fase social del ser humano, en donde se está desarrollando, es


donde se evidencian las más variadas manifestaciones del machismo, palabras como:
45

“eso es cosas de mujeres”, “yo soy hombre y puedo hacer lo que quiera”, “tú no tienes
derechos porque no eres hombre, etc.”, son palabras y/o expresiones que denotan las
características de sociedades machistas que han perpetuado la invisibilidad de las
mujeres como actoras sociales y más aún de las personas que son diferentes a la
norma socializada (heterosexualidad).

Dentro de la sociedad “lo normal” es que existan hombres y mujeres con roles
sociales Heterosexuales, pero cuando un hombre o una mujer adopta roles
comportamentales típico del otro sexo son vistos como “a normal” ya que su orientación
sexual o identidad de género no encaja en una sociedad que predominantemente es
machista y que carece de un desconocimiento de la diversidad sexual.

Cuando un hombre asume comportamientos, ademanes y accesorios del sexo


opuesto, por deducción social esto significa que es “homosexual”; esto no quiere decir
que necesariamente lo sea ya que los accesorios y ademanes no determinan la
orientación sexual e identidad de género de una persona. En el caso de las mujeres
homosexuales, son desterradas del mundo de la reproducción ya que solo el hecho de
asumir roles del sexo opuesto, estas no pueden ser madres, limitándolas en sus
derechos y rechazándolas por querer adquirir el poder socializada del hombre.

Los conceptos de la moral juegan un papel fundamental en el fortalecimiento de


los roles de género, esto genera una negativa para el desarrollo de las personas
LGBTI+ ya que estas manifestaciones afectan de manera psicológica y cultural en su
desarrollo social.

Las Orientaciones Sexuales


La Orientación Sexual es la atracción emocional, afectiva y sexual por personas de
un género o sexo diferente al suyo, o de su mismo sexo o género, o de más de un sexo
o género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas
personas. Todas las personas tienen una orientación sexual, la cual es inherente a la
identidad de la persona. Acorde a esta definición las orientaciones sexuales pueden ser:

● Heterosexualidad
Atracción física, emocional y sexual hacia personas de diferente sexo. Por ejemplo:
un hombre que se siente atraído por una mujer y viceversa18.

● Bisexualidad
Hombres o mujeres que sienten atracción física, emocional y sexual por personas
de ambos sexos. Hombre bisexual o mujer bisexual19.

● Homosexualidad
Hace referencia a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción
emocional, afectiva y sexual por personas de un mismo género y a la capacidad
mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas. «Existe la tendencia en
los colectivos LGBTI+ a reivindicas el término lesbiana (para hacer referencia a la
homosexualidad femenina) y gay o gai (para hacer referencia a la homosexualidad
masculina o femenina20)»

18
Organización de los Estados Americanos OEA (2012). Orientación sexual, identidad de género y expresión
de género: algunos términos y estándares relevantes. Pág.: 3.
19
Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género. Glosario de Diversidades
Sexuales, disponible en http://www.comisiondetransicion.gob.ec/glosario-de-diversidades-sexuales.html.
20
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2012). Orientación sexual, identidad de género y
expresión de género: algunos términos y estándares relevantes. Pág.:4.
46

● Pansexualidad
Se refiere a quienes sienten atracción física, emocional y sexual hacia otra persona
independientemente de su sexo, género, identidad de género y orientación sexual21.

● Asexualidad
Persona que puede o no sentir atracción física, afectiva o emocional por otras, pero
que por lo general no experimenta atracción sexual22.

Las Identidades Sexuales: ¿Quiénes son las personas LGBTI+?

Corresponde a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, transexuales,


travestis, intersexuales y otras personas de diversa condición sexo-genérica:

● Lesbiana
Término político para identificar a mujeres que sienten atracción física, emocional y
sexual por otras mujeres23.

● Gay
Hombres que expresan atracción física, emocional y sexual por otros hombres24.

● Bisexual
Hombres o mujeres que sienten atracción física, emocional y sexual por personas
de ambos sexos. Hombre bisexual o mujer bisexual25.

● Trans
Término paraguas utilizado para describir diferentes variantes de la identidad y/o
expresiones de género (incluyendo personas transexuales, transgénero, travestis,
entre otras), cuyo denominador común es que el sexo asignado al nacer no
corresponde con la identidad y/o expresiones de género de la persona26.

● Transgénero
Las personas transgénero se sienten y se conciben a sí mismas como
pertenecientes al género opuesto al que social y culturalmente se asigna a su
sexo de nacimiento, y quienes, por lo general, sólo optan por una reasignación
hormonal —sin llegar a la intervención quirúrgica de los órganos pélvicos sexuales
internos y externos— para adecuar su apariencia física y corporalidad a su
realidad psíquica, espiritual y social27.

21
Adaptado de: Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, CONAPRED (2016). Glosario de la
diversidad sexual, de género y características sexuales. Ciudad de México. Pág.: 28
22
Red para la Educació n y la Visibilidad de la asexualidad, “Sobre asexualidad” (Consulta en línea).
http://www.asexuality.org/sp/.
23
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (2015). CIDHLGBTIViolencia - Conceptos Básicos.
Disponible en: https://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2015/violencia-lgbti/terminologia-lgbti.html
24
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (2015). CIDHLGBTIViolencia - Conceptos Básicos.
Disponible en: https://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2015/violencia-lgbti/terminologia-lgbti.html
25
Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género. Glosario de Diversidades
Sexuales, disponible en http://www.comisiondetransicion.gob.ec/glosario-de-diversidades-sexuales.html.
26
Organización de los Estados Americanos OEA (2012). Orientación sexual, identidad de género y expresión
de género: algunos términos y estándares relevantes. Disponible en:
https://scm.oas.org/pdfs/2012/CP28504S.pdf
27
Stryker, Susan (2008), “Transgender History, Homonormativity, and Disciplinarity” [en línea]. Radical
History Review 100. Pág.: 145-157. Disponible en: http://rhr.dukejournals.org/content/2008/100/145.citation
47

● Trans femenina o mujer trans


Comprende a las personas que, al momento de nacer, fueron asignadas al género
masculino, pero su identidad de género se inscribe en el ámbito de lo social y
culturalmente construido, concebido y leído como femenino. Entre ellas se
inscriben quienes se identifican como mujeres trans, mujeres transgénero,
mujeres transexuales y las travestis, entre otras28. Las mujeres trans expresan
mediante su comportamiento, habla y estética lo que usualmente se asigna a las
mujeres en determinada sociedad o cultura.

● Trans masculino u hombre trans


Comprende a las personas que fueron asignadas al género femenino al momento
del nacimiento, pero su identidad de género se inscribe en el ámbito de lo social y
culturalmente construido, concebido y leído como masculino. Los términos
«hombre trans», «trans masculino», o bien «varón trans», suelen ser los más
utilizados por este grupo de personas. En este universo también se encuentran
quienes se identifican como hombres transexuales y los hombres transgénero 29.
Los hombres trans modifican su comportamiento, habla y estética para
corresponderse con lo que ha sido socialmente asignado a los hombres, aunque
no necesariamente realizan intervenciones corporales.

● Transexual
Las personas transexuales se sienten y se conciben a sí mismas como
pertenecientes al género opuesto que social y culturalmente se asigna a su sexo
biológico y que optan por una intervención médica -hormonal, quirúrgica o ambas-
para adecuar su apariencia física-biológica a su realidad psíquica, espiritual y
social30.

● Travestis
En términos generales, se podría decir que las personas travestis son aquellas
que manifiestan una expresión de género –ya sea de manera permanente o
transitoria– mediante la utilización de prendas de vestir y actitudes del género
opuesto que social y culturalmente son asociadas al sexo asignado al nacer. Ello
puede incluir la modificación o no de su cuerpo31.

● Intersexuales
Personas que nacen con características biológicas de ambos sexos. En algunos
casos las personas intersexuales presentan combinaciones cromosómicas,
hormonales, gonadales y genitales. Pueden, o no, ubicarse en el binario:
hombre/mujer32.

● Símbolo “+”

28
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2020). Informe sobre personas trans y de género diverso
y sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Pág.: 40. Párrafo: 76.
29
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2020). Informe sobre personas trans y de género diverso
y sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Pág.: 42. Párrafo: 82.
30
Corte Interamericana de Derechos Humanos (2017). Opinión Consultiva 0C-24/17 de 24 de noviembre de
2017 solicitada por la República de Costa Rica - Obligaciones estatales en relación con el cambio de nombre,
la identidad de género, y los derechos derivados de un vínculo entre parejas del mismo sexo. Pág.: 18. Literal
i).
31
Corte Interamericana de Derechos Humanos (2017). Opinión Consultiva 0C-24/17 de 24 de noviembre de
2017 solicitada por la República de Costa Rica - Obligaciones estatales en relación con el cambio de nombre,
la identidad de género, y los derechos derivados de un vínculo entre parejas del mismo sexo. Pág.: 18. Literal
j).
32
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2015). Violencia contra Personas Lesbianas, Gay,
Bisexuales, Trans e Intersex en América. Pág.: 30.
48

Se refiere a las diferentes autoidentificaciones de sexo, identidad de género u


orientación sexual que emergen en los contextos más actuales. Entre ellas
podemos mencionar a las personas asexuales (que no se sienten atraídas
sexualmente ni por hombres o mujeres), pansexuales (aquellos que se sienten
atraídos por otras personas independientemente de su género), queer (no se
etiquetan con ningún sexo o género) entre otras.

Fuente y elaboración: Misterio de la Mujer y Derechos Humanos, (2023).

Entendiendo la violencia por Orientación Sexual e Identidad de Género (OSIG)

Partimos de un sistema binario del sexo y del género, que se concibe como un
modelo social y cultural dominante en la cultura occidental que “considera que el género
y el sexo abarcan dos, y sólo dos, categorías rígidas, a saber, masculino/hombre y
femenino/mujer. Tal sistema o modelo excluye a aquellos que no se enmarcan dentro
de las dos categorías (como las personas trans o intersex).

El género “es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, las cuales se


basan en las diferencias percibidas entre los sexos, y en general es una forma primaria
de las relaciones simbólicas de poder” (Scott, 2008, 65). El género y los estereotipos
asociados a él, van a atribuir normas de conducta, normas de ser y estar en la
sociedad, la sociedad nos asigna diferenciadamente papeles que debemos cumplir,
papeles que nos colocan en posiciones desiguales, a estos papeles los llamamos roles
de género.

Los estereotipos de género nos dicen que el hombre debe ser rudo, fuerte, líder,
etc, mientras las mujeres deben ser sumisas, delicadas, siempre pensar en los demás,
cuidadoras, obedientes. De igual manera se socializa la expectativa dominante e
imperante de las relaciones heterosexuales, cis-sexuales, monógamas, como únicas y
válidas, siendo todo lo que se salga de estas normas sociales es repudiado.

¿Pero cómo sostiene este sistema? Justamente, a través de los procesos de


socialización se transmiten estos valores y creencias a través de la familia y otras
instituciones y redes sociales como la escuela o la iglesia. De esta forma se normalizan
49

y reproducen estos estereotipos, roles y relaciones de poder. Los estereotipos de


género inciden en la estructuración psíquica de las personas, crean subjetividades,
participan en el proceso de formación de sus identidades, valores y expectativas que
actúan como mandatos sociales, por ello, todo lo que se sale de la norma resulta objeto
de discriminación y violencia.

Por otra parte, es importante problematizar elementos constitutivos de la


violencia por OSIG como el prejuicio, que se define como “una antipatía basada en una
generalización inflexible y errónea, que puede ser sentida o expresada, dirigida hacia un
grupo como totalidad o hacia un individuo por ser miembro de un grupo” (Allport, 1954,
9). Así como la demonización, patologización y desnaturalización de las existencias y
resistencias LGBTI+ que han perpetuado lógicas de violencia, discriminación, exclusión
a través de los años.

De lo anterior, otro elemento de gran envergadura es la religión, existe evidencia


de “una relación entre religiosidad y la homonegatividad; las personas religiosas son en
general más homonegativas que personas no religiosas” (Jäckle y Wenzelburger 2014
en Bosh 2015, 28). A su vez, también es necesario diferenciar los roles de género y las
conductas hacia la homosexualidad masculina y femenina.

Es así que “las mujeres muestran actitudes más favorables que los hombres
tanto hacia la homosexualidad masculina como hacia la homosexualidad femenina, y
por otra parte se observan mayores diferencias de género en las actitudes hacia la
homosexualidad masculina que hacia la homosexualidad femenina” (Barra 2002, 281).

El que las mujeres presenten actitudes más favorables que los hombres hacia
las personas homosexuales de ambos sexos. “Se podría explicar por la confluencia de
diversos factores. Por una parte, debido a su socialización los hombres tienden a
adherir más rígidamente que las mujeres a las normas de roles de género, por lo cual
evaluarían más negativamente a aquellos que representarían una especie de violación
de las normas de roles de género, como serían las personas homosexuales” (Barra
2002, 281).

Aspectos a considerar sobre la violencia y discriminación a personas LGBTI+

Ahora, bien, existen sistemas normativos que estructuran la violencia y


discriminación hacia las personas LGBTI+, por ello comprender su conceptualización e
incidencia es imperante, por ejemplo, tenemos:

● Heteronormatividad
Se refiere al sesgo cultural a favor de las relaciones heterosexuales, conforme al
cual dichas relaciones son consideradas “normales, naturales e ideales” y son
preferidas sobre relaciones del mismo sexo o del mismo género. La
heteronormatividad se compone de reglas jurídicas, sociales y culturales que
obligan a las personas a actuar conforme a patrones heterosexuales dominantes e
imperantes.33.

● Heterosexismo
Se trata de una forma de ideología y sistema de organización social de las
relaciones afectivas entre personas que consideran que la heterosexualidad
monógama y reproductiva es la única natural, válida éticamente, legítima
socialmente y aceptable, negando, descalificando, discriminando y violentando
33
Comisió n Interamericana de Derechos Humanos (2015). Violencia contra Personas Lesbianas, Gay,
Bisexuales, Trans e Intersex en América. Pá g.: 41. Pá rrafo 31.
50

otras orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género34.

● Cisnormatividad
Se refiere a «la noción de que las personas con genitales machos están destinadas
por la naturaleza y al mismo tiempo deben…volverse masculinos, esto es, hacerse
hombres, mientras que las personas con genitales hembras estás destinadas y
deben volverse femeninas, esto es, mujeres».

● Cissexismo
Ideología o forma de pensamiento que, buscando sustento en la ciencia, considera
que la concordancia entre el sexo asignado al nacer, así como la identidad y
expresión de género de las personas, es la única condición natural, válida
éticamente, legítima socialmente y aceptable. Esta ideología niega, descalifica,
discrimina y violenta otras identidades, expresiones y experiencias de género,
como las de las personas trans, intersexuales o no binarias. Considera que
solamente existen, o deberían existir, hombres y mujeres, sin dar cuenta de que
aquéllos y éstas, o son cisgénero, o son trans, o son intersexuales.

● Prejuicio
Percepciones generalmente negativas, o predisposición irracional a adoptar un
comportamiento negativo, hacia una persona en particular o un grupo poblacional,
basadas en la ignorancia y generalizaciones erróneas acerca de tales personas o
grupos, que se plasman en estereotipos35.

● Estereotipo
Un estereotipo presume que todos los miembros de un cierto grupo social poseen
atributos o características particulares. En consecuencia, se considera que una
persona, simplemente por su pertenencia a dicho grupo, se ajusta a la visión
generalizada o la preconcepción36.

● Estigma
El estigma puede entenderse en general como un proceso de deshumanización,
degradación, desacreditación y desvalorización de las personas de ciertos grupos
de la población. El objeto del estigma es un atributo, cualidad o identidad que se
considera "inferior" o "anormal". El estigma se basa en una concepción social de lo
que somos "nosotros", en contraposición a "ellos", que confirma la "normalidad" de
la mayoría mediante la desvalorización de "los otros"37.

Tipos de violencias

Las personas LGBTI+ viven tipos de violencias a partir de su orientación sexual e


identidad de género diferentes a la de las demás personas, es necesario diferenciarlas y
dimensionar las consecuencias de estas:

● Discriminación
(…) Toda distinción, restricción, exclusión o preferencia en razón de nacionalidad,
34
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminació n, CONAPRED (2016). Glosario de la diversidad
sexual, de género y características sexuales. Ciudad de México. Pá g.: 21.
35
Guía para la acción pública contra la homofobia [en línea]. México, CONAPRED, 2012, Pág.: 15.
http://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/GAP-HOMO-WEB_Sept12_INACCSS.pdf
36
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (2015). CIDHLGBTIViolencia - Conceptos Básicos.
Disponible en: https://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2015/violencia-lgbti/terminologia-lgbti.html
37
ONU (2012). Consejo de Derechos Humanos, Informe de la Relatora Especial sobre el derecho humano al
agua potable y el saneamiento, El estigma y el ejercicio de los derechos humanos al agua y el saneamiento,
A/HRC/21/42. Párrafo 12.
51

etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género u orientación sexual,


identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, condición
socioeconómica, condición migratoria, discapacidad o estado de salud con el
objetivo de anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio de derechos
en condiciones de igualdad (…)38.

● Exclusión
Acción de marginar y negar oportunidades a una persona LGBTI+ por causa de su
orientación sexual e identidad de género39.

● Delito de odio
(…) Violencia física o psicológica de odio, contra una o más personas en razón de
su nacionalidad, etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género u
orientación sexual, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología,
condición socioeconómica, condición migratoria, discapacidad, estado de salud o
portar VIH (…)40. .

● Homofobia
El Odio, miedo, prejuicio y/o rechazo a los hombres gays o a los que parecen serlo.
Se expresa en discriminación, ridiculización y otras formas de violencia 41. Este tipo
de comportamiento y forma de pensar puede materializarse en formas de violencia
como la privación de la vida y el delito de homicidio, que puede ser tipificado como
crimen de odio homofobia42

● Violencia por prejuicio


Concepto que apunta a una comprensión de la violencia como un fenómeno social,
en contraposición con la violencia entendida como un hecho aislado. Tal violencia
requiere de un contexto y una complicidad social, se dirige hacia grupos sociales
específicos tales como las personas LGBTI+ y tiene un impacto simbólico. Incluso
cuando este tipo de violencia es dirigido contra una persona o grupo de personas,
se envía un fuerte mensaje social contra toda la comunidad LGBTI+43.

● Violencia de género
La violencia de género se refiere a los actos dañinos dirigidos contra una persona o
un grupo de personas en razón de su género. Tiene su origen en la desigualdad de
género, el abuso de poder y la existencia de normas dañinas. El término se utiliza
principalmente para subrayar el hecho de que las diferencias estructurales de
poder basadas en el género colocan a las mujeres y niñas en situación de riesgo
frente a múltiples formas de violencia. Si bien las mujeres y niñas sufren violencia
de género de manera desproporcionada, los hombres y los niños también pueden
ser blanco de ella. En ocasiones se emplea este término para describir la violencia

38
Código Orgánico Integral Penal, COIP (2021). Parágrafo primero, delito de discriminación. República del
Ecuador, Art. 176.
39
Marco conceptual de la Investigación sobre condiciones de vida, inclusión social y cumplimiento de
derechos humanos de la población LGBTI, INEC-CDT, 2012.
40
Código Orgánico Integral Penal, COIP (2021). Parágrafo segundo, delito de odio. República del Ecuador,
Art. 177.
41
Corte Interamericana de Derechos Humanos (2017). Opinión Consultiva 0C-24/17 de 24 de noviembre de
2017 solicitada por la República de Costa Rica - Obligaciones estatales en relación con el cambio de nombre,
la identidad de género, y los derechos derivados de un vínculo entre parejas del mismo sexo. Pág.: 20. Literal
q).
42
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, CONAPRED (2016). Glosario de la diversidad sexual,
de género y características sexuales. Ciudad de México. Pág.: 21.
43
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2015). Violencia contra Personas Lesbianas, Gay,
Bisexuales, Trans e Intersex en América. Pág.: 47. Párrafo 44.
52

dirigida contra las poblaciones LGBTI+, al referirse a la violencia relacionada con


las normas de masculinidad/feminidad o a las normas de género44.

Otros tipos de violencias

La legislación que criminaliza identidades y expresiones de género no


normativas, la violencia generalizada, la invisibilidad de la violencia cotidiana, la
violencia en represalia a demostraciones públicas de afecto entre personas del mismo
sexo, las violaciones por fuerzas de seguridad del Estado: tortura y tratos crueles,
inhumanos y degradantes, ataques multitudinarios (por ejemplo tiroteos en discotecas
LGBTI+), la violencia médica contra personas intersex y los intentos de “modificar” la
orientación sexual y la identidad de género (por ejemplo las clínicas de reconversión)
(CIDH 2015).

Fuente y elaboración: Misterio de la Mujer y Derechos Humanos, (2023).

Principales actores y entornos en los que las personas LGBTI+ experimentan violencia

Es imperante caracterizar y detectar cuáles son los principales actores que propician
la violencia basada en OSIG, así como los contextos y entornos en que esta tiene mayor
prevalencia, así tenemos:

● Familia
Es uno de los principales espacios sociales en los que personas LGBTI+ pueden
experimentar violencia. El desconocimiento de los padres frente a las diferencias
de género u orientación sexual en algunas ocasiones conlleva a castigos físicos
que atentan contra la integridad en mayor o menor grado.

● Pareja
En ocasiones se invisibiliza la violencia al interior de parejas del mismo sexo. Ya
que muchas personas no cuentan con redes de apoyo frente a esta situación, se
pueden sentir aisladas y encontrarse en situaciones de mayor vulnerabilidad. En
ocasiones las manifestaciones de violencia no son tan diferentes que las de
personas heterosexuales, pero se pueden ver agravadas por no “salir del clóset” o
por el contrario, tener miedo de mostrar afecto en espacios públicos por temor a
represalias o al rechazo.
44
ONU MUJERES. Términos Clave. (Consulta en línea). Disponible en: https://www.unwomen.org/es/what-
we-do/ending-violence-against-women/faqs/types-of-violence
53

● Instituciones escolares
Otro espacio social en el que se puede llegar a experimentar situaciones de
bullying o acoso por parte de los pares. Incluso las formas de violencia verbal
pueden provenir de autoridades, profesorado o personal en general de la
institución.

● Trabajo
Al igual que los espacios escolares representa un espacio de socialización en el
que no necesariamente se cuenta con la seguridad para mostrar abiertamente la
diferencia de género u orientación sexual. Desafortunadamente existen personas
LGBTI+ que han sido despedidas por estos motivos, por lo que muchas se ven
obligadas a ocultar su orientación sexual llevando una suerte de “doble vida”.

● Espacios públicos
En ocasiones es muy probable que las personas LGBTI+ o incluso aquellas que no
lo son, pero que rompen con los estándares del género se vean expuestas a
formas de violencia por discriminación por parte de desconocidos mientras
transitan por las calles, parques, centros comerciales, cines, etc. Así mismo estas
situaciones pueden provenir de las autoridades policiales, militares u otros
funcionarios públicos en instituciones estatales.

Consecuencias de la violencia y discriminación

Las afectaciones de la violencia basada en OSIG son múltiples, no solamente a


nivel psíquico, también de conducta, a nivel de nuestras relaciones sociales, familiares y
de pareja, en este sentido es importante comprender los efectos negativos de estas
violencias en la vida cotidiana de las personas LGBTI+:

¿Doble o triple vulnerabilidad? - Perspectiva interseccional


En muchas ocasiones cuestiones como la raza, el sexo, la condición migratoria,
las discapacidades u otras condiciones humanas agravan la posibilidad de sufrir algún
tipo de violencia o discriminación sumada a los prejuicios sobre la identidad y expresión
de género o la orientación sexual de las personas LGBTI+. Por ello es importante que
las personas que tienen una responsabilidad social con la población o un compromiso
con el bienestar comunitario logren generar herramientas como la empatía y la
resiliencia frente a estas vicisitudes.

Fobia internalizada
La discriminación, los ataques constantes en redes sociales, altos índices de
violencia mantienen a las personas LGBTI+ en constante estrés y estado de alerta,
generando inestabilidad emocional, y una suerte de sensación de inseguridad
constante. Muchas personas LGBTI+ tienen internalizado el miedo y están
constantemente a la espera de recibir ataques sea donde se encuentren o cual sea la
actividad que realicen.

Ciertos rasgos propios de la personalidad pueden constituirse en factores de


riesgo y derivar en inseguridad. Por ejemplo, la introversión, la ansiedad, la
dependencia emocional, baja autoestima, y el estrés, facilitan la aparición de conductas
de riesgo que pueden derivar en daño psicológico y emocional; conducir a establecer
relaciones sociales y afectivas negativas, o auto situarse en situaciones de riesgo. Al
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respecto, es aconsejable que si una persona sabe que está atravesando o posee
alguno de estos rasgos, en la medida de lo posible, busque ayuda psicológica para
superarlos y así reducir el nivel de vulnerabilidad a nivel emocional. Buscar contención o
ayuda psicológica no debe entenderse como sinónimo de trastorno mental.

Estrés de las minorías


Una de las primeras teorías que apareció para intentar explicar este mayor
impacto en la salud mental de la población LGTBI+ fue la Teoría del Estrés de las
Minorías Sexuales de Meyer (2003). Según este autor, las personas con una orientación
sexual diferente a la heterosexual deben hacer frente a un entorno social lleno de
prejuicios, estigma y discriminación. Este ambiente hostil provoca que las personas
LGTBI+ necesiten de un mayor esfuerzo para poder adaptarse al entorno y funcionar de
manera cotidiana. Además, esta adaptación debe ser constante y continua, ya que el
origen de esta discriminación se debe a estructuras sociales y culturales relativamente
bien estables. Por último, también hay que destacar que, dado que esta situación surge
de una estructura social, el individuo estigmatizado poco puede hacer por escapar de
esta situación estresante. Todo este sobreesfuerzo, que se conoce como estrés social,
podría acarrear grandes consecuencias para la salud física y mental de las personas
pertenecientes a una minoría social estigmatizada (Meyer, 2003).

Recuerda (puntos claves para recordar de la teoría)

✔ Sexo no es igual a género


✔ La intersexualidad nace contigo, por tanto, es biológico.
✔ Existen diferentes orientaciones sexuales, todos y todas tenemos una orientación
sexual y en ese contexto la sexualidad de las personas es diversas.
✔ La identidad de género no es estática, es un proceso de construcción
permanente.
✔ No es lo mismo una persona travesti, que una persona transgénero y transexual.
✔ A las personas Trans se las debe llamar por cómo se identifica, por cómo se ven,
NO por su sexo biológico, aun cuando algunos o algunas no actualicen sus
documentos de identidad.
✔ Que los diversos tipos de violencia se dan en el círculo o red social de las
personas LGBTI+.
✔ Que existen tipos de violencia tipificados en el COIP sobre Discriminación y
crimines de Odio por orientación sexual e identidad de género.
✔ Que las personas LGBTI+ viven dobles y triples exposiciones a violencia y
discriminación a causa de su orientación sexual e identidad de género.
✔ Que la sanción por discriminar a una persona LGBTI+ es de 1 a 3 años de prisión,
pero si la discriminación viene por parte de una o un servidor público es de 3 a 5
años.
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Fuente y elaboración: Misterio de la Mujer y Derechos Humanos, (2023).

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