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Refugio Esteves Reyes

Refugio Esteves Reyes fue la primera enfermera militar en México. Comenzó su carrera como enfermera en 1881 atendiendo a los heridos de la Revolución Mexicana. Formó un equipo de enfermeras llamado "Los Ángeles" y atendió a soldados en hospitales y campos de batalla a pesar de recibir un disparo en 1915. Más tarde se convirtió en teniente coronel y recibió reconocimientos por su dedicación y servicio como enfermera.

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Refugio Esteves Reyes

Refugio Esteves Reyes fue la primera enfermera militar en México. Comenzó su carrera como enfermera en 1881 atendiendo a los heridos de la Revolución Mexicana. Formó un equipo de enfermeras llamado "Los Ángeles" y atendió a soldados en hospitales y campos de batalla a pesar de recibir un disparo en 1915. Más tarde se convirtió en teniente coronel y recibió reconocimientos por su dedicación y servicio como enfermera.

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Refugio Esteves Reyes

Primera enfermera militar

De Refugio Esteves Reyes, mejor conocida como “Madre


Cuca” nombrada así por la forma maternal llena de
atenciones y cuidados con que trató a enfermos y
heridos, pocos datos tenemos de antes de que
empezara su labor como enfermera.

Solo sabemos que su nacimiento se registra en 1881,


quedó viuda y con hijos a los 25 años, se vio en la
necesidad de salir adelante y se trasladó a la ciudad de
Guadalajara, encontrando trabajo como costurera en un
hospital. Al poco tiempo es trasladada como auxiliar  al
departamento de cirugía y por el interés que muestra
hacia los enfermos, el General Urriza, le da el grado de
Sargento Primero y la designa enfermera en el hospital
que atendía a los primeros heridos de la revolución,
comenzando así su carrera de enfermera. El no tener los
conocimientos que requería no la detuvo, pues a veces
el ver con atención puede darnos una experiencia
empírica que se perfecciona poco a poco con la
práctica, y vaya que practicaría pues la situación
urgente lo requería.

Refugio Esteves, se consagró al cuidado de los heridos


en las diversas contiendas, trabajando arduamente, no
importando si era de noche o de día. Refugio, En 1902
formó un equipo de enfermeras llamado los “Ángeles”,
mujeres valientes, heroínas anónimas, que formaron
cuadrillas de primeros auxilios para atender a los
heridos en el campo de batalla. El equipo de “Ángeles”
se extendió a varias ciudades del país. Estas mujeres
fueron llamadas para dirigir escuelas de enfermería que
empezaron a instalarse como la de Cardiología y el
Instituto Marillac; en 1911 fue fundada la del Hospital
Inglés y en 1914 la escuela de Monterrey.

Su humanitaria labor la llevó a prestar sus servicios


como enfermera en los hospitales de los estados de
Querétaro y Guanajuato, así como en el hospital de
Guadalajara. En 1910 un descarrilamiento causado por
los revolucionarios llena el hospital de Guadalajara con
cientos de heridos, a los cuales atiende sin descanso.

En 1914, las fuerzas carrancistas la “sacaron” del


hospital donde trabajaba, la llevaron al campo de
batalla para que atendiera a los heridos. A riesgo de su
vida por causa de las balas, recogía con gran valor a los
hombres que caían en la línea de fuego.

Por el año de 1915 en Chihuahua tenía a su cargo un


carro-hospital de cirugía y a Refugio se le bautizó con el
nombre de “Madre Cuca” cuando en ese carro se
encontraba un oficial con una gran herida en la boca,
que le imposibilitaba la masticación y deglución, se le
había prescrito alimentación líquida, pero por la
carencia de recursos no fue posible administrársela; por
la urgente necesidad la Madre Cuca desarrolló una
forma de alimentarle basada en papillas casi líquidas
impidiendo así que el soldado muriera de inanición.

Fue en esa situación que el 4 de junio de 1915, estando


en el campo la Madre Cuca, recibió un balazo en el lado
izquierdo del cuello, que le provocó ligera conmoción
cerebral. Atendida de urgencia, se vio que no ameritaba
atención inmediata. Tiempo después, presentó
trastornos de compresión vasculo-nerviosa que
ameritaban dos operaciones para extraer la bala. No fue
posible conseguir el propósito, por lo cual ese proyectil
la acompañó durante toda su vida, la bala incrustada en
la región carotidea, a la altura de la cuarta vértebra
cervical, le impedía un poco mirar por encima de su
hombro, pero esto no la hizo menguar en su labor
humanitaria.

Tras año y medio en el campo de batalla en los que


recorrió más de 10 mil kilómetros en tren atendiendo a
los combatientes, se le encargó trasladarse a la Ciudad
de México con el fin de organizar los servicios de
enfermería del Hospital Militar, Madre Cuca junto con el
equipo de enfermeras mexicanas, iniciaron su retorno a
la capital, se detuvieron en Querétaro, y se dirigieron al
Hospital Militar, para instalar debidamente a los
enfermos; en su corta instancia, organizaron los
ambulantes, adiestrándolos en enfermería, en compañía
de un grupo de soldaderas que actuaban como
enfermeras encargadas de la proveeduría. Después,
llegaron a la Ciudad de México, incorporándose al viejo
Hospital Militar, situado en las calles de Dr. Vértiz y Dr.
Lavista, para proseguir sus labores de manera
sobresaliente.

Refugio Esteves que no contaba con conocimientos


académicos de enfermería, y con sólo observación,
práctica, y sentido común, tras el triunfo de la
Revolución Mexicana, a los 57 años de edad, ingresó al
curso de enfermeras que impartía el médico cirujano
Donato Moreno Muro, logró las calificaciones más
sobresalientes y obtuvo el grado  de enfermera a la
edad de 59 años, inscribió su título en el registro
público de la Dirección General de Profesiones en 1940.
Posteriormente, fue nombrada teniente coronel y
reconocida como veterana de la Revolución Mexicana.

El H. Congreso de la Unión reconociendo su dedicación,


le otorgó la Medalla de Honor, así como una pensión
vitalicia la cual le sostuvo hasta su muerte ocurrida el
17 de abril de 1956, algunas biografías dicen 1955.

Refugio Esteves Reyes, la valiente mujer militar, que se


distinguió por los valores entre los que resaltan el
altruismo, resistencia y patriotismo entre muchas otras
virtudes, dedicada con gran espíritu de servicio a los
enfermos, esto desde antes de que iniciara la
Revolución Mexicana, ha pasado orgullosa y
merecidamente a la historia de México como la primera
enfermera militar.

A manera de reconocimiento el  20 de julio de 2016 en


el Diario Oficial de la Federación se publicó el decreto
por el que se establecen los criterios para el
otorgamiento de condecoración y premios en materia de
salud pública, adicionando la fracción XI al artículo 2, el
cual instaura que el premio «Enfermera Refugio Esteves
Reyes», se otorgue a la enfermera o enfermero que haya
prestado servicios profesionales destacados de
enfermería en zonas o circunstancias de conflicto o de
desastre. De esa manera, Refugio Esteves Reyes
seguirá viva en la memoria de los profesionales de
enfermería como la primera enfermera militar en
México.
Primera enfermera militar

De Refugio Esteves Reyes, mejor conocida como “Madre


Cuca” nombrada así por la forma maternal llena de
atenciones y cuidados con que trató a enfermos y
heridos, pocos datos tenemos de antes de que
empezara su labor como enfermera.

Solo sabemos que su nacimiento se registra en 1881,


quedó viuda y con hijos a los 25 años, se vio en la
necesidad de salir adelante y se trasladó a la ciudad de
Guadalajara, encontrando trabajo como costurera en un
hospital. Al poco tiempo es trasladada como auxiliar  al
departamento de cirugía y por el interés que muestra
hacia los enfermos, el General Urriza, le da el grado de
Sargento Primero y la designa enfermera en el hospital
que atendía a los primeros heridos de la revolución,
comenzando así su carrera de enfermera. El no tener los
conocimientos que requería no la detuvo, pues a veces
el ver con atención puede darnos una experiencia
empírica que se perfecciona poco a poco con la
práctica, y vaya que practicaría pues la situación
urgente lo requería.

Refugio Esteves, se consagró al cuidado de los heridos


en las diversas contiendas, trabajando arduamente, no
importando si era de noche o de día. Refugio, En 1902
formó un equipo de enfermeras llamado los “Ángeles”,
mujeres valientes, heroínas anónimas, que formaron
cuadrillas de primeros auxilios para atender a los
heridos en el campo de batalla. El equipo de “Ángeles”
se extendió a varias ciudades del país. Estas mujeres
fueron llamadas para dirigir escuelas de enfermería que
empezaron a instalarse como la de Cardiología y el
Instituto Marillac; en 1911 fue fundada la del Hospital
Inglés y en 1914 la escuela de Monterrey.

Su humanitaria labor la llevó a prestar sus servicios


como enfermera en los hospitales de los estados de
Querétaro y Guanajuato, así como en el hospital de
Guadalajara. En 1910 un descarrilamiento causado por
los revolucionarios llena el hospital de Guadalajara con
cientos de heridos, a los cuales atiende sin descanso.

En 1914, las fuerzas carrancistas la “sacaron” del


hospital donde trabajaba, la llevaron al campo de
batalla para que atendiera a los heridos. A riesgo de su
vida por causa de las balas, recogía con gran valor a los
hombres que caían en la línea de fuego.

Por el año de 1915 en Chihuahua tenía a su cargo un


carro-hospital de cirugía y a Refugio se le bautizó con el
nombre de “Madre Cuca” cuando en ese carro se
encontraba un oficial con una gran herida en la boca,
que le imposibilitaba la masticación y deglución, se le
había prescrito alimentación líquida, pero por la
carencia de recursos no fue posible administrársela; por
la urgente necesidad la Madre Cuca desarrolló una
forma de alimentarle basada en papillas casi líquidas
impidiendo así que el soldado muriera de inanición.
Fue en esa situación que el 4 de junio de 1915, estando
en el campo la Madre Cuca, recibió un balazo en el lado
izquierdo del cuello, que le provocó ligera conmoción
cerebral. Atendida de urgencia, se vio que no ameritaba
atención inmediata. Tiempo después, presentó
trastornos de compresión vasculo-nerviosa que
ameritaban dos operaciones para extraer la bala. No fue
posible conseguir el propósito, por lo cual ese proyectil
la acompañó durante toda su vida, la bala incrustada en
la región carotidea, a la altura de la cuarta vértebra
cervical, le impedía un poco mirar por encima de su
hombro, pero esto no la hizo menguar en su labor
humanitaria.

Tras año y medio en el campo de batalla en los que


recorrió más de 10 mil kilómetros en tren atendiendo a
los combatientes, se le encargó trasladarse a la Ciudad
de México con el fin de organizar los servicios de
enfermería del Hospital Militar, Madre Cuca junto con el
equipo de enfermeras mexicanas, iniciaron su retorno a
la capital, se detuvieron en Querétaro, y se dirigieron al
Hospital Militar, para instalar debidamente a los
enfermos; en su corta instancia, organizaron los
ambulantes, adiestrándolos en enfermería, en compañía
de un grupo de soldaderas que actuaban como
enfermeras encargadas de la proveeduría. Después,
llegaron a la Ciudad de México, incorporándose al viejo
Hospital Militar, situado en las calles de Dr. Vértiz y Dr.
Lavista, para proseguir sus labores de manera
sobresaliente.

Refugio Esteves que no contaba con conocimientos


académicos de enfermería, y con sólo observación,
práctica, y sentido común, tras el triunfo de la
Revolución Mexicana, a los 57 años de edad, ingresó al
curso de enfermeras que impartía el médico cirujano
Donato Moreno Muro, logró las calificaciones más
sobresalientes y obtuvo el grado  de enfermera a la
edad de 59 años, inscribió su título en el registro
público de la Dirección General de Profesiones en 1940.
Posteriormente, fue nombrada teniente coronel y
reconocida como veterana de la Revolución Mexicana.

El H. Congreso de la Unión reconociendo su dedicación,


le otorgó la Medalla de Honor, así como una pensión
vitalicia la cual le sostuvo hasta su muerte ocurrida el
17 de abril de 1956, algunas biografías dicen 1955.

Refugio Esteves Reyes, la valiente mujer militar, que se


distinguió por los valores entre los que resaltan el
altruismo, resistencia y patriotismo entre muchas otras
virtudes, dedicada con gran espíritu de servicio a los
enfermos, esto desde antes de que iniciara la
Revolución Mexicana, ha pasado orgullosa y
merecidamente a la historia de México como la primera
enfermera militar.

A manera de reconocimiento el  20 de julio de 2016 en


el Diario Oficial de la Federación se publicó el decreto
por el que se establecen los criterios para el
otorgamiento de condecoración y premios en materia de
salud pública, adicionando la fracción XI al artículo 2, el
cual instaura que el premio «Enfermera Refugio Esteves
Reyes», se otorgue a la enfermera o enfermero que haya
prestado servicios profesionales destacados de
enfermería en zonas o circunstancias de conflicto o de
desastre. De esa manera, Refugio Esteves Reyes
seguirá viva en la memoria de los profesionales de
enfermería como la primera enfermera militar en
México.

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