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PROFETAS

El documento resume los principales profetas del Antiguo Testamento, distinguiendo entre los cuatro mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) y los doce menores. Describe brevemente el contexto histórico y las enseñanzas de cada uno, incluyendo sus denuncias de los pecados sociales e idolatría, y sus esperanzas en la restauración de Israel y la llegada de un mesías.

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PROFETAS

El documento resume los principales profetas del Antiguo Testamento, distinguiendo entre los cuatro mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel) y los doce menores. Describe brevemente el contexto histórico y las enseñanzas de cada uno, incluyendo sus denuncias de los pecados sociales e idolatría, y sus esperanzas en la restauración de Israel y la llegada de un mesías.

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La tradición cristiana distingue cuatro Profetas mayores: Isaías, Jeremías (a quien se

añade Lamentaciones y Baruc), Ezequiel y Daniel; y doce menores: Oseas, Joel, Amós,
Abdías, Jonás Miqueas, Nahum Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Esta
distinción sólo se debe al volumen de sus oráculos. En la Biblia hebrea, exceptuando el
libro de Daniel que se encuentra entre los Escritos, a todos estos libros se les denomina
Profetas posteriores.
ISAÍAS
Contemporáneo de Amós y Oseas, pero en el Reino del Sur (Judá), fue Isaías, uno de los
grandes profetas, cuyos oráculos dirigidos a su Reino eran similares y tenían la misma
finalidad que los que aquellos dirigieron al reino del Norte. Isaías (Is 1-39) es el anunciador
del tiempo mesiánico, unos tiempos ideales futuros que eran como un retorno a la época
del paraíso. Los cristianos, más tarde, verán cumplidos dichos oráculos en la persona de
Jesús.
En el mismo libro de Isaías se encuentran oráculos de otros dos profetas cuyos nombres
desconocemos: uno en los capítulos 40-55 a cuyo autor se le ha dado el nombre de
Segundo Isaías. Se supone que vivió en el exilio de Babilonia en la segunda mitad del s. VI
aC y su misión fue dar ánimos a los desterrados y alentar su esperanza de un pronto
retorno a Judá. Por eso se le conoce como el "profeta de la consolación". Entre sus
oráculos se encuentra el celebre poema del "Siervo de Yahveh", que los cristianos hemos
identificado con Cristo
El otro profeta, al que se le ha dado el nombre de Tercer Isaías y se supone que vivió en
Jerusalén después del retorno de los exiliados, por tanto al final del s. VI aC., tiene sus
oráculos en los capítulos 56-66 del mismo libro de Isaías. Su misión fue despertar las
esperanzas del pueblo ante las dificultades existentes y la frustración que se apoderó de
muchos, al no ver plasmados los tiempos ideales que les habían anunciado.
JEREMÍAS
También del reino del Sur, posteriores a Isaías, son Jeremías y Ezequiel. Jeremías, natural
de una población próxima a Jerusalén, a finales de la monarquía y del siglo VII aC., tuvo la
difícil misión de condenar los pecados de los dirigentes políticos y religiosos y de favorecer
un entendimiento con los babilonios, la potencia política y militar de aquel tiempo. Combate
la idolatría instaurada por el rey Manasés. Con su enseñanza contribuyó a propiciar el
clima del que nació la reforma religiosa del rey Josías. Cuando los Babilonios conquistaron
Jerusalén (586 aC.) pudo permanecer en la ciudad con los que allí se quedaron, pero
desde Judá ayudó a mantener el ánimo de los exiliados. Por sus oráculos fue considerado
traidor, perseguido e incluso condenado a muerte y posteriormente salvado. Aunque llegó a
sentir la desesperación pudo más la fuerza de la Palabra de Dios.
LAMENTACIONES
Según la tradición, Jeremías sería el autor de este libro que se compone de cuatro elegías,
mezcladas con plegarias a Yahveh y confesión de los pecados, y una oración comunitaria
por Jerusalén tras su destrucción por los babilonios.
Los lamentos fueron escritos por un testigo ocular que expresa su sentimiento personal así
como la reflexión que le lleva a dar a los hechos un sentido teológico: La destrucción de
Judá es consecuencia de la ira de Yahaveh a causa de los pecados del pueblo, siendo los
principales responsables los sacerdotes y los profetas cultuales. Indica, como medios para
superar la crisis de fe, la oración y el arrepentimiento.
BARUC
Baruc fue secretario y compañero de Jeremías, aunque el libro que lleva su nombre no le
pertenece. Su composición se debe a varios autores y no es anterior al año 300 aC. El
autor se sirve de la historia del Exilio para señalar a la diáspora helenista el camino de la
salvación y darle confianza en ella.
EZEQUIEL
Procedía de una familia sacerdotal y fue deportado en el año 597 aC. (primera
deportación). En Babilonia recibió su vocación profética. Igual que Jeremías en Jerusalén,
Ezequiel ejerció un gran influjo entre los deportados. La acción de estos dos grandes
profetas fue determinante en la renovación espiritual del pueblo.
A Ezequiel se le ha llamado padre del judaísmo. Cambió la concepción de Yahveh como
Dios de un territorio anunciando la presencia divina allí donde están los creyentes.
Asimismo enseña que la responsabilidad personal, el valor de la conducta humana y la
conversión del corazón por la fuerza del espíritu de Dios es lo que hace irrevocable la
Alianza.
DANIEL
Entre los libros proféticos se encuentra en muchas Biblias, después del libro de Ezequiel, el
de Daniel como uno de los profetas mayores; pero ni en la Biblia hebrea, ni en las
modernas versiones (cfr. Cantera-Iglesias) se halla en el apartado de los profetas sino
entre los Escritos (3ª parte de la Biblia). Es un libro difícil, en gran parte apocalíptico, que
surge, como otros muchos -Tobías, Judit, Ester- en el tiempo de la persecución de Antioco
IV Epífanes (reino helenista de Siria) que quiso imponer a los judíos no sólo la cultura
helenista sino la religión. Describen una situación semejante de dominio extranjero y
persecución para animar a permanecer fieles a Yahveh y a su religión, como los
protagonistas de dichos libros.
El libro de Daniel tiene dos partes. La primera es la historia de Daniel y sus compañeros, la
segunda, las visiones de Nabucodonosor y su interpretación. El mensaje de ambas es que
Dios triunfa y los poderes del mal serán derrotados, por eso quienes permanecen fieles
también alcanzarán el triunfo.
OSEAS
Contiene una serie de Oráculos pronunciados en ocasiones diferentes que fueron
agrupados por los discípulos del profeta. Amonesta a un pueblo que había adquirido
prosperidad económica y a causa de ella cayó en la relajación religiosa y moral. Denuncia
las injusticias sociales y las guerras fraticidas que vive el pueblo. Anuncia la restauración
basada en la fuerza liberadora de Dios.
JOEL
Parece que Joel fue un profeta cultual asociado al templo y su mensaje es escatológico.
Habla del “Día de Yahveh” como día de salvación para Israel. Es un libro postexílico tardío.
AMÓS
Procedente de la parte oriental del desierto de Judea, deja su ganado y hacienda para
cumplir su misión profética en el Reino del Norte, donde denuncia los males sociales que
existen en el reinado de Jeroboam II, tiempo de prosperidad de la que sólo disfrutan unos
pocos. Combate la idea de que la “elección” garantizaba para Israel la protección de
Yahveh así como la actitud de sustituir las exigencias de la Alianza por el culto. Anunció la
ruina de Israel si no hacía penitencia, lo que sucedió poco después cuando el Reino fue
arrasado por los Asirios.
ABDÍAS
Es el libro más corto del Antiguo Testamento. Va dirigido contra Edom que quedó como
prototipo de pueblo opresor de Israel. Se compone de cinco dichos que contienen una
promesa para Israel. Es probable que Abdías fuera uno de los profetas cultuales que
quedaron en Palestina después de la deportación a Babilonia. Habla, como Joel, del “Día
de Yahveh” como día de juicio contra las naciones que oprimen a Israel.
JONÁS
El libro de Jonás no es un libro profético, aunque tanto la tradición judía como la cristiana le
colocan entre los profetas. Fue escrito por un autor piadoso con miras más universalistas
que sus contemporáneos para hacer ver que Yahveh es también Dios de los demás
pueblos, incluso de los Asirios, pueblo prototipo de los perseguidores de Israel. Describe a
un profeta rebelde que quiere escapar de la misión que se le propone y se enoja porque,
en vez de cumplir su amenaza, Dios se apiada de aquel pueblo que hizo penitencia.
Parece que fue escrito hacia el siglo IV aC.
MIQUEAS
Procede de una aldea campesina próxima a Jerusalén y parece que su actividad comenzó
antes de la destrucción del Reino del Norte. En este libro, que sigue un esquema
escatológico, junto con partes del mismo profeta hay otras que se añadieron
posteriormente. Denuncia la opresión de los pobres en beneficio de los ricos y desprecia a
los profetas cultuales que hablan para complacer a los poderosos. Presenta al Mesías
como Rey pacífico que saldrá de la pequeña Belén.
NAHUM
Este libro se abre con un salmo alfabético que sirve de introducción a los oráculos del
profeta. responde al tipo de profecía optimista de fuerte nacionalismo dominada por el
elemento cultual.
HABACUC
Es un profeta profesional, posiblemente asociado al Templo de Jerusalén, que dirige su
oráculo contra las naciones. Es también un profeta nacionalista. Reconoce que Israel ha
pecado pero se pregunta por qué Yahveh lo castiga por medio de un pueblo aún más
pecador. Mantiene su fe en un Dios que viene en ayuda de los injustamente tratados y
posee poder para gobernar la historia sirviéndose de las naciones como instrumento de su
voluntad.
SOFONÍAS
Desarrolla su misión en tiempo del rey Josías. Parece que los dichos de Sofonías
circularon primero sueltos y se añadieron después otros. El “Día de Yahveh” es concepto
clave de este libro, pero aquí es también día de juicio y castigo para Judá, no sólo para las
naciones. Pero si el pueblo se vuelve a Yahveh, un “resto”, los pobres y humildes que sólo
confían en Dios, escapará de la catástrofe y vivirá en paz sobre el monte Sión.
A partir de él se configura una nueva literatura de los pobres de Yahveh.
AGEO
Profeta postexílico, posiblemente cultual de Jerusalén, que habría vuelto con los
desterrados que retornaron. Hace una llamada para reconstruir el Templo frente a la apatía
general. En este libro se encuentra por primera vez la esperanza mesiánica aplicada a una
persona concreta (Zorobabel, gobernador de Judea), que luego se trasladaría a un
descendiente de la dinastía de David.
ZACARÍAS
Parece que Zacarías era de ascendencia sacerdotal y que regresó del exilio junto con
Zorobabel. Se preocupa de la reconstrucción del Templo, símbolo de la presencia de Dios,
pero sobre todo se orienta hacia la época escatológica y contribuye a la purificación de la
religión de Israel.
En la primera parte del libro abundan las visiones cuyo mensaje se basa en tradiciones
proféticas anteriores, con especial acento en el aspecto ético y la pureza de la religión.
Anuncia la época escatológica y la renovación previa de la nación. La segunda y tercera
parte del libro son bastante diferentes y pudieran ser de otros autores y de épocas
posteriores.
MALAQUÍAS
Probablemente fue en principio una parte añadida a Zacarías que luego se independizó
para completar el número de 12 profetas. Malaquías no es un nombre propio, significa “mi
heraldo”. Se dirige a una comunidad que no ha visto cumplidas las expectativas mesiánicas
de los profetas anteriores como Ageo y Zacarías, y esa decepción le lleva a la indiferencia
y a descuidar el culto. Habla de la llegada del “Día de Yahveh” como ineludible aunque
indeterminada, y como día de juicio para Israel. Acentúa el universalismo de la religión de
Israel.

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