AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Magistrado ponente
STC3134-2023
Radicación n.° 47001-22-13-000-2023-00018-01
(Aprobado en sesión de veintinueve de marzo de dos mil veintitrés)
Bogotá, D.C., veintinueve (29) de marzo de dos mil
veintitrés (2023).
Decide la Corte la impugnación formulada frente al fallo
proferido el 7 de febrero de 2023 por la Sala Civil Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, en la
acción de tutela instaurada por Edgar Alfonso López
Cristancho contra el Juzgado Segundo de Familia de esa
ciudad, a cuyo trámite fueron vinculadas las partes e
intervinientes en el proceso objeto de la queja constitucional.
ANTECEDENTES
1. El accionante reclama, por intermedio de apoderado
judicial, la protección de sus derechos fundamentales al
debido proceso y a la «tutela jurisdiccional efectiva»,
presuntamente conculcados por la autoridad acusada.
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Solicita, en consecuencia, ordenar al «Juzgado Segundo
de Familia de Santa Marta dejar sin valor ni efecto el auto que
tiene por no contestada la demanda, dada la supuesta falta
de poder especial de representación legal», y «tener por
contestada la demanda en virtud de los poderes especiales de
representación legal que se encuentran dentro del proceso».
2. Son hechos relevantes para la definición del presente
asunto, los siguientes:
2.1. Dentro del proceso ejecutivo de alimentos
adelantado contra el aquí accionante por sus hijas mayores
de edad, él envió correo electrónico al Juzgado accionado con
poder especial en formato «PDF» y memorial solicitando su
notificación por conducta concluyente; posteriormente el
abogado indicado en el mandato interpuso recurso de
reposición y en subsidio de apelación contra el mandamiento
de pago librado en contra del gestor, pero, dice el accionante,
el 1º de diciembre de 2021 el juzgado cognoscente le exigió
presentar poder especial por medios electrónicos con
requisitos adicionales o, en subsidio, «en forma física», por lo
cual el profesional del derecho se presentó en la sede del
juzgado y realizó presentación personal ante el secretario.
2.2. Expuso el gestor que, por la demora en el trámite
del proceso, el 24 de enero de 2022 radicó escrito de
excepciones de mérito, pero el 10 de octubre siguiente el
juzgado tuvo por no contestada la demanda y ordenó seguir
adelante con la ejecución.
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2.3. Narró el accionante que atacó la precitada decisión
mediante los recursos de reposición y en subsidio de
apelación, además pidió declarar la nulidad procesal de que
trata el artículo 121 del Código General del Proceso, pero lo
definido fue mantenido, fue negada la alzada y la nulidad,
con lo cual considera hubo exceso ritual manifiesto, de cara
al artículo 5º del Decreto 806 de 2020.
LAS RESPUESTA DE LOS CONVOCADOS
1. María Paula López Jauregui y Catalina María López
Jauregui pidieron negar la protección, tras resaltar que el
gestor desatendió el requerimiento que le hizo el juzgado
accionado para que allegara poder, con el fin de reconocer
personería a su abogado.
2. La Procuradora 25 Judicial II de la Infancia,
Adolescencia, Familia y Mujeres pidió verificar el trámite
procesal a efectos de establecer si se configuró la vulneración
superior alegada.
3. El Juzgado Segundo de Familia de Santa Marta
relacionó las principales actuaciones procesales surtidas
dentro del proceso cuestionado y resaltó que el gestor no
cumplió con el requerimiento hecho en proveído de 1º de
diciembre de 2021, para que allegara el poder otorgado
mediante mensaje de datos, ya que el mandato aportado «no
evidencia la cadena de envíos que corrobore que desde el
email del señor López Cristancho
(
[email protected]) se haya enviado el
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aludido poder al correo del Dr. Daniel Daniel Ricardo
Sarmiento Cristancho (
[email protected]),
situación que impide tener certeza de la autenticidad del
citado documento».
Agregó que a pesar de que el accionante asevera que
posteriormente firmó poder especial y le hizo presentación
personal ante el secretario del juzgado, «lo cierto es que el
mismo no fue aportado al presente trámite», por lo cual se tuvo
por no contestada la demanda.
LA SENTENCIA IMPUGNADA
La Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Santa Marta negó el resguardo por incumplir el
requisito de procedibilidad de la subsidiariedad, ya que,
luego de que el aquí accionante radicó el poder que confirió
a su abogado, el 1 de diciembre de 2021, el juzgado
convocado lo requirió para que lo allegara con el lleno de
requisitos legales y aun cuando el profesional remitió
mensaje donde dijo enviar el poder autenticado y con
presentación personal en la secretaría del estrado judicial no
acompañó el anunciado documento, posteriormente éste
formuló excepciones y pidió el levantamiento de medidas
cautelares, no obstante el 10 de octubre de 2022 fue
rechazada la contestación de la demanda, lo que evidencia
que la subsiguiente orden de seguir adelante con la ejecución
obedeció a que no fueron saneadas las inconsistencias que
el juzgado accionado advirtió en el mandato, sin que obre
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prueba del poder al que se le hizo presentación personal en
la secretaría.
LA IMPUGNACIÓN
La presentó el promotor reprochando que no se hubiera
revisado el poder especial que inicialmente confirió para el
proceso criticado y sostuvo que si agotó los medios de
defensa con que contaba, porque interpuso los recursos de
reposición y en subsidio de apelación contra el proveído que
le resultó adverso.
CONSIDERACIONES
1. Conforme al artículo 86 de la Constitución Política,
la acción de tutela es un mecanismo jurídico concebido para
proteger los derechos fundamentales, cuando son
vulnerados o amenazados por los actos u omisiones de las
autoridades públicas y, en determinadas hipótesis, de los
particulares, cuya naturaleza subsidiaria y residual no
permite sustituir o desplazar a los jueces funcionalmente
competentes, ni los medios comunes de defensa judicial.
Por lineamiento jurisprudencial, en tratándose de
actuaciones y providencias judiciales, el resguardo se abre
paso de manera excepcional y limitado a la presencia de una
irrefutable vía de hecho, cuando «el proceder ilegítimo no es
dable removerlo a través de los medios ordinarios previstos en
la ley» (CSJ STC, 11 may. 2001, rad. 2001-00183-01); y por
supuesto, se cumpla el requisito de la inmediatez.
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
2. Del examen del expediente contentivo del proceso
cuestionado se establecen las siguientes actuaciones con
relevancia para la presente decisión:
2.1. Luego de que el accionante allegó al proceso el
poder con que solicitó ser tenido por notificado por conducta
concluyente y el abogado allí señalado interpuso recurso de
reposición contra el mandamiento de pago, el juzgado
accionado, en auto del 1º de diciembre de 2021, lo requirió
para que en el término de cinco (5) días, allegara el mandato
en debida forma «indicándose de manera expresa la dirección
electrónica del apoderado, misma que deberá coincidir con la
inscrita en el Registro Nacional de Abogados (…); adosando
además, captura de pantalla en la que se verifique que el
poderdante efectuó la remisión del poder debidamente
otorgado al profesional del derecho a través de correo
electrónico, determinando e identificando claramente las
partes y el asunto. En su defecto, deberá allegarse el poder
concedido en debida forma, contentivo de presentación
personal, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 74 del Código
General del Proceso».
2.2. El 24 de enero de 2022 el abogado indicado en el
mandato conferido por el aquí accionante allegó escrito de
excepciones de mérito y el 10 de octubre del mismo año el
juzgado accionado resolvió rechazar el recurso de reposición
contra el mandamiento de pago porque el requerimiento del
poder «no fue satisfecho, sino hasta el 16 de diciembre de
2021, después de fenecido el término para ello. De otro lado
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se tiene que, el escrito allegado contentivo de excepciones de
mérito, fue interpuesto de forma extemporánea», en
consecuencia, ordenó seguir adelante con la ejecución.
2.3. Contra la precitada decisión el aquí interesado
interpuso los recursos de reposición y en subsidio de
apelación, además pidió decretar la nulidad del proceso, pero
la determinación fue mantenida el 6 de diciembre de 2022,
oportunidad en que la nulidad fue denegada, aquello porque,
«el litigante no cumplió la carga impuesta y necesaria para
probar su calidad procesal para defender al demandado».
3. De entrada se establece que, contrario a lo que
consideró el juzgador a quo constitucional, está cumplido el
requisito de subsidiariedad de la tutela, porque el actor
recurrió la decisión que materializó la vulneración superior
alegada, consistente en el proveído de 10 de octubre de 2022
con que fue rechazado el recurso de reposición que presentó
contra el mandamiento de pago así como las excepciones de
mérito propuestas, para, en su lugar, tenerlo por notificado
personalmente y ordenar seguir adelante con la ejecución en
su contra.
Al resolver dicho mecanismo, el estrado accionado
consideró en auto de 6 de diciembre que,
…al togado se le requirió mediante providencia del primero (1°) de
diciembre pasado con la finalidad de que, en el término de cinco
(5) días arrimara al plenario el duplicado del poder otorgado,
desobedeciendo el término perentorio otorgado y sin que a la fecha
allegara la misiva, es más, al momento de proferir la providencia
objeto de alzada aún no había aportado el acto de reconocimiento
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de personería jurídica. Es que, es ilógico argumentar que la prueba
fue presentada el diecisiete (17) de septiembre del año anterior
cuando el requerimiento se le hace tres meses después.
En atención a la perentoriedad de los términos dispuesto en el
artículo 117 del C.G. del P. que señala: “Los términos señalados
en este código para la realización de los actos procesales de las
partes y los auxiliares de la justicia, son perentorios e
improrrogables, salvo disposición en contrario.”
Por lo tanto, en vista que, el litigante no cumplió con la carga
impuesta y necesaria para probar su calidad procesal para
defender al demandado, se mantiene lo dispuesto en la
providencia de alzada y se declara no avante el recurso de
reposición en contra de la providencia del diez (10) de octubre de
dos mil veintidós (2022).
Respecto al recurso de apelación interpuesto subsidiariamente al
de reposición es de recordar la taxatividad de las providencias
enlistadas en el artículo 321 del C.G. del P.
Los razonamientos del juzgado accionado pasan por
alto que el poder inicialmente conferido cumple los requisitos
del artículo 5º del Decreto 806 de 2020 y que sus exigencias
constituyen formalidades innecesarias, proscritas a la luz de
la parte final del artículo 11 del Código General del Proceso,
además de no estar previstas en la primera disposición.
En efecto, carecía de fundamento legal requerir «la
cadena de envíos que corrobore que desde el email del señor
López Cristancho (
[email protected]) se
haya enviado el aludido poder al correo del Dr. Daniel Ricardo
Sarmiento Cristancho (
[email protected]),
situación que impide tener certeza de la autenticidad del
citado documento», como equivocadamente exigió el juzgado
accionado, con lo cual incurrió en un exceso ritual
manifiesto, como pasa a explicarse.
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4. Los administradores de justicia tienen el deber de
procurar el uso de las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) en la actividad judicial (regla 95 de la Ley
Estatutaria de la Administración de Justicia -n.° 270- y
primer párrafo del canon 103 del Código General del
Proceso), como ha reconocido de manera consolidada esta
Sala de Casación Civil (CSJ SC2420-2019, rad. 2017-01497,
4 jul. 2019, reiterada en SC4253-2019, rad. 2019-01228, 8
oct. 2019). Precisamente, en cumplimiento de ese mandato
se permite que el poder judicial sea conferido por mensaje de
datos sin requisitos innecesarios adicionales.
Si bien el Código General del Proceso fue concebido para
que los trámites se desarrollaran principalmente de forma
presencial, respaldó de manera decidida el uso de las TIC en
la administración de justicia porque, además de consagrar el
referido imperativo, permitió realizar actuaciones judiciales
«a través de mensajes de datos» y remitió a las disposiciones
compatibles de la ley 527 de 1999 (art. 103).
La ley 1564 de 2012 también avaló la posibilidad de
empoderar a profesionales del derecho para fines específicos
mediante escrito «presentado personalmente por el
poderdante ante juez, oficina judicial de apoyo o notario» o «por
mensaje de datos con firma digital», radicar demandas «en
mensaje de datos» y comunicarse tanto las autoridades
judiciales entre sí como con las partes «a través de mensajes
de datos» (arts. 74, 82 y 111).
La noción de «mensaje de datos» (que no puede
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equipararse a mensaje de correo electrónico, como entendió
el juzgado accionado) hace parte de la estructura del Código
General del Proceso para que jueces y usuarios del servicio
de justicia pudieran actuar por medio de las TIC. De ahí que
ese concepto fuera retomado por el decreto 806 de 2020, por
supuesto, con un enfoque adicional: hacer a un lado algunas
formalidades (como la firma digital o presentaciones
personales, por ejemplo) con miras a cumplir su finalidad de
«implementar el uso de las tecnologías de la información y
las comunicaciones en las actuaciones judiciales y agilizar el
trámite de los procesos judiciales ante la jurisdicción
ordinaria…», «flexibilizar la atención a los usuarios del
servicio de justicia y contribuir a la pronta reactivación de las
actividades económicas que dependen de este», todo para
hacer frente a las circunstancias ocasionadas por la
pandemia del virus Covid-19 (art. 1º).
Por esa razón, el artículo 5º del citado decreto estableció
que «[l]os poderes especiales para cualquier actuación judicial
se podrán conferir mediante mensaje de datos, sin firma
manuscrita o digital, con la sola antefirma, se presumirán
auténticos y no requerirán de ninguna presentación personal
o reconocimiento» (se destaca).
Esto traduce que debe considerarse que, a diferencia del
criterio plasmado por el juzgado accionado, el poder tiene un
autor conocido (pues a eso apunta la presunción de
autenticidad prevista en la citada norma) y será eficaz,
siempre que, además de otorgarse a un profesional del
derecho, se confiera por mensaje de datos y tenga la
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
antefirma del otorgante, sin necesidad de presentación
personal, reconocimiento notarial, firma manuscrita o
digital, o envío desde el correo electrónico del poderdante al
del apoderado.
5. Asimilar sin fundamento normativo las nociones de
«mensaje de datos» y «mensaje de correo electrónico» (o, lo que
puede ser peor, desatender las normas que imponen
diferenciarlas), como terminó ocurriendo en el caso concreto
cuando el juzgado convocado exigió «la cadena de envíos que
corrobore que desde el email del señor López Cristancho… se
haya enviado el aludido poder al correo del Dr. Daniel Ricardo
Sarmiento Cristancho…,», lo cual, sostuvo, le impidió «tener
certeza de la autenticidad del citado documento», desconoce
el verdadero de «mensaje de datos» referido por el precepto 5º
del decreto 806 de 2020.
El mandato 28 del Código Civil impone entender las
«palabras de la ley… en su sentido natural y obvio, según el
uso general de las mismas», a menos que «el legislador las
haya definido expresamente para ciertas materias», caso en
que «se les dará en estas su significado legal».
El sentido natural y obvio de «mensaje», según la
definición de la Real Academia Española1, correspondería al
recado que una persona envía a otra o a la información
remitida a un destinatario; es decir, el sentido coloquial de
1
https://dle.rae.es/mensaje.
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
esa expresión tiene tres elementos: información, remitente y
destinatario.
No obstante, «mensaje de datos» está lejos de ser una
locución natural, obvia o coloquial que permita adoptar su
definición común pues, además de que ha sido empleada en
varias oportunidades por el legislador nacional (arts. 82, 74,
103 y 111 del CGP, 5º 6º, 8º y 11 del decreto 806 de 2020)
posee una definición legal que debe primar:
«[l]a información generada, enviada, recibida,
almacenada o comunicada por medios electrónicos,
ópticos o similares, como pudieran ser, entre otros, el
Intercambio Electrónico de Datos (EDI), Internet, el correo
electrónico, el telegrama, el télex o el telefax» (literal a del
canon 2º de la ley 527 de 1999, se destaca).
Según el criterio hermenéutico del precepto 28 del
Código Civil, por mensaje de datos no puede entenderse
solamente la información remitida a un destinatario
(equivalente a un mensaje de correo electrónico), sino que
debe acogerse el sentido legal que le otorga el literal a) del
artículo 2º de la ley 527 de 1999: información generada,
enviada, recibida, almacenada o comunicada con un soporte
electrónico, digital, óptico o similar. Así las cosas, mensaje
de datos no es solamente el que se envía a un destinatario o
circula por medio de las TIC sino cualquier dato, declaración
o información que repose en un continente tecnológico.
6. La razón del legislador patrio para definir de esa
forma el «mensaje de datos» no fue caprichosa, sino que
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
estuvo justificada en la armonización del derecho. La ley 527
de 1999 fue resultado de que el Congreso de la República
aprobara con ligeros ajustes la Ley Modelo de la Comisión de
las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional
(CNUDMI o UNCITRAL) sobre Comercio Electrónico de 19962,
como también han hecho más de 70 Estados que la han
incorporado a su derecho interno3.
Ello explica que el artículo 3º de la ley 527 de 1999
ordene su interpretación atendiendo «su origen internacional,
la necesidad de promover la uniformidad de su aplicación y la
observancia de la buena fe», así como dirimir los asuntos no
regulados con los principios que la inspiran, tales como la
equivalencia funcional y la neutralidad tecnológica.
El principio de la equivalencia funcional consiste en que
si bien los documentos físicos, las firmas manuscritas y el
original tangible no son idénticos a sus equivalentes
electrónicos, sí cumplen las mismas funciones y, por tanto,
ameritan igual eficacia jurídica. La neutralidad tecnológica,
por su parte, admite las diversas tecnologías disponibles
para enviar, generar, recibir, almacenar o comunicar
documentos, firmas, originales electrónicos o mensajes de
datos y, generalmente, proscribe acoger una sola de ellas en
particular, porque los avances tecnológicos pueden hacerla
caduca con el paso del tiempo o que no esté disponible para
todos los usuarios de la administración de justicia.
2
Su contenido, junto con la guía de incorporación al derecho interno, pueden consultarse en
https://uncitral.un.org/sites/uncitral.un.org/files/media-documents/uncitral/es/05-
89453_s_ebook.pdf.
3
Cfr. https://uncitral.un.org/es/texts/ecommerce/modellaw/electronic_commerce/status
13
Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
Precisamente la Guía de Incorporación al Derecho
Interno de la Ley Modelo de la CNUDMI sobre Comercio
Electrónico explica:
El concepto de “mensaje de datos” no se limita a la
comunicación sino que pretende también englobar cualquier
información consignada sobre un soporte informático que no
esté destinada a ser comunicada. Así pues, el concepto de
“mensaje” incluye el de información meramente consignada.
Vistas las cosas de esta manera, «mensaje de datos» es
concepto legal (las leyes 527 de 1999, 1564 de 2012 y decreto
806 de 2020, entre otras disposiciones) tomado de la Ley
Modelo de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico que, se
repite, cobija la información enviada, generada, recibida,
almacenada o comunicada en formatos electrónicos, ópticos
o similares, como es el caso del poder arrimado en formato
«pdf» dentro del proceso cuestionado por el aquí accionante,
de ahí que si el decreto 806 de 2020 -art. 5º- permite conferir
poder por mensaje de datos que, además, se presumirá
auténtico, resulte excesivo exigir requisitos adicionales para
demostrar la autoría del documento.
Esta interpretación resulta acorde con el artículo 3º de
la ley 527 de 1999 que impone su aplicación de acuerdo con
su origen internacional (al ser producto del trabajo de una
comisión de las Naciones Unidas), procurando su aplicación
uniforme (es decir, atendiendo las recomendaciones
compatibles de su guía para la incorporación al derecho
interno) y el postulado de la buena fe (que por mandato del
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
artículo 83 constitucional se presume a favor de los
particulares que actúan ante las autoridades públicas).
Precisamente, al considerar insuficiente el poder
conferido por «mensaje de datos» y exigir cadena de envíos
desde la cuenta de correo electrónico del poderdante a la del
apoderado, con miras a establecer la autenticidad (que, vale
la pena reiterarlo, presume la ley), la decisión del juzgado
accionado:
A) Desatendió el origen internacional de la definición de
mensaje de datos tomada por Colombia y otros 76 Estados
de la Ley Modelo de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico.
B) Se abstuvo injustificadamente de aplicar el
entendimiento uniforme de esa noción porque, según la Guía
de Incorporación al Derecho Interno de la Ley Modelo de la
CNUDMI sobre Comercio Electrónico, «mensaje de datos»
engloba toda la información consignada sobre un soporte
informático así no esté destinada comunicarse.
C) Hizo a un lado el postulado de la buena fe del
poderdante que remitió el poder y del togado que actuó en el
trámite judicial con fundamento en un poder en «pdf».
D) Desconoció la presunción de autenticidad prevista
expresamente en el artículo 5º del decreto 806 de 2020 y que
cobijaba el poder aportado en mensaje de datos, sin que
fueran necesarios requisitos adicionales.
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
E) Desconoció el deber previsto en la parte final del
artículo 11 del Código General del Proceso, que impone a los
jueces abstenerse de exigir o cumplir formalidades
innecesarias (como la de requerir allegar cadenas de correos
electrónicos que permitan establecer una autoría que se
presume por mandato legal).
En conclusión, el imperio de las fuentes jurídicas
aplicables a la controversia -al que por mandato del artículo
230 constitucional están sometidas la Sala y la entidad
judicial accionada- imponía tramitar sin más exigencias el
recurso de reposición contra el mandamiento de pago y
eventualmente las excepciones de mérito presentadas por el
aquí accionante, en razón a que el poder fue allegado en
mensaje de datos que se presume auténtico a la luz del
artículo 5º del decreto 806 de 2020.
7. Por lo expuesto, al no haber dado curso legal al tantas
veces mencionado mandato, vulneró las prerrogativas
superiores invocadas por el actor, lo que impone dejar sin
valor ni efecto el auto de 6 de diciembre de 2022 con que se
resolvió el recurso de reposición interpuesto contra el
proveído de 10 de octubre anterior, para que en su lugar
vuelva a ser analizado teniendo en cuenta las precedentes
consideraciones.
8. En consonancia con lo expuesto, la Corte revocará la
decisión constitucional de primer grado para, en su lugar,
acceder a la protección reclamada.
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, revoca el fallo
impugnado y, en su lugar, concede la protección invocada.
En consecuencia, dispone:
Primero: Ordenar al Juzgado Segundo de Familia de
Santa Marta que, dentro de las cuarenta y ocho (48) horas
siguientes a la notificación de la presente decisión, deje sin
valor y efecto el proveído que emitió el 6 de diciembre de
2022, dentro del proceso ejecutivo de alimentos que Catalina
María y María Paula López Jaúregui adelantan contra Edgar
Alfonso López y, en su lugar, en un término no superior a
diez (10) días, resuelva nuevamente el recurso reposición
presentado contra el auto que profirió el 10 de octubre
anterior, teniendo en cuenta lo plasmado en las precedentes
consideraciones.
Segundo: Con envío de copia de esta decisión
comuníquese a las partes del proceso, a los demás
intervinientes, al juzgador a-quo constitucional y remítase el
expediente a la Corte Constitucional para la eventual
revisión.
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
Presidenta de Sala
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Radicación n° 47001-22-13-000-2023-00018-01
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Comisión de servicios
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Martha Patricia Guzmán Álvarez
Hilda González Neira
Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo
Luis Alonso Rico Puerta
Francisco Ternera Barrios
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto
en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
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