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Lorvy Mabel Mosquera Meneses Febrero 21 de 2022

El documento analiza los retos de la implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) en Colombia. Los PDET buscan cerrar brechas de desigualdad en 170 municipios a través de estrategias de desarrollo territorial que involucren al Estado, comunidades y gobiernos locales. Sin embargo, existen desafíos como la desconfianza comunitaria en el Estado y posibles conflictos de intereses entre actores. Los PDET requieren mecanismos de gobernanza que faciliten la colaboración entre todos los involucrados
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Lorvy Mabel Mosquera Meneses Febrero 21 de 2022

El documento analiza los retos de la implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) en Colombia. Los PDET buscan cerrar brechas de desigualdad en 170 municipios a través de estrategias de desarrollo territorial que involucren al Estado, comunidades y gobiernos locales. Sin embargo, existen desafíos como la desconfianza comunitaria en el Estado y posibles conflictos de intereses entre actores. Los PDET requieren mecanismos de gobernanza que faciliten la colaboración entre todos los involucrados
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RETOS DE LOS PROCESOS DE GOBERNANZA EN LOS PROGRAMAS DE

DESARROLLO CON ENFOQUE TERRITORIAL

ESCUELA SUPERIOR DE ADMINISTRACION PUBLICA ESAP


POSGRADO EN DERECHOS HUMANOS, GESTIÓN Y TRANSICIÓN DEL
POSCONFLICTO
CONCEPCIONES Y TRANSFORMACIONES DEL ESTADO

Tutora: Dra. Nelly Montoya Castillo

Lorvy Mabel Mosquera Meneses


Febrero 21 de 2022
RETOS DE LOS PROCESOS DE GOBERNANZA EN LOS PROGRAMAS DE
DESARROLLO CON ENFOQUE TERRITORIAL

Mediante el presente escrito se pretende exponer un análisis sobre los retos que tiene la

implementación de las políticas del pos-acuerdo, bajo los limites o fronteras planteadas por

el modelo normativo y administrativo vigente del gobierno y entidades competentes.

Es importante mencionar, que el proceso de implementación de estas políticas se ha

planteado desde un enfoque de “Paz Territorial”, que busca establecer criterios de

priorización en materia de solución de necesidades administrativas y de gobierno, a nivel de

esfera territorial. Además, de reconocer la autodeterminación a cada sociedad desde la

correlación con el territorio.

Los PDET, como estrategia enmarcada bajo una construcción teórica establecida como Paz

Territorial, parte del supuesto que la mejor forma de cerrar las brechas de desigualdad,

generada durante el marco del conflicto armado interno, es a través del establecimiento de

estrategias orientadas al desarrollo territorial, donde el Estado, debe establecer canales

institucionales que le permitan mantener una relación con las comunidades y gobiernos

territoriales, con el fin de darle reconocimiento a dichas poblaciones, como también,

incentivar los procesos de gobierno, gobernabilidad y reconocimiento en las esferas locales

(Oficina del Alto Comisionado para la Paz, 2016)

Por otro lado, estos procesos de reconocimiento, realizados por el PDET, a las comunidades

más vulnerables, se dan desde un enfoque de diferenciación, donde se escogen con base a

criterios de pobreza, afección en el marco del conflicto, ineficiencia administrativa y

presencia de cultivos ilícitos a dichas comunidades; de este proceso, se selecciona o


priorizaron 170 municipios, los cuales van mantienen una relación directa con el gobierno

nacional, adicional a la existente por medio del Sistema General de Participaciones –SGP-.

Si bien es cierto que los PDET, buscan reducir barreras de desigualdad presentes a lo largo

del territorio; también están orientados a aumentar los índices de gobernabilidad y

legitimidad que tiene el Estado, con respecto a las poblaciones. En definitiva, los PDET se

pueden describir como un mecanismo de gobernabilidad y presencia estatal durante la fase

de pos acuerdo. Consecuentemente, a partir de la configuración de espacios amplios de

participación, donde converjan todos los actores involucrados o interesados en los procesos

de desarrollo que re configuren el territorio.

Por ello, la pregunta que suscita el siguiente trabajo es: ¿ El proceso de formulación y aplicación

del PDET se circunscribe como un ejercicio de gobernabilidad ? Dicha pregunta fue motivada

por una hipótesis general que apunta a entender los Programas de desarrollo con enfoque territorial

(PDET) como un mecanismo de gobernanza.

Ahora bien, es necesario establecer qué se entiende por gobernanza y porqué es claro este concepto

para el análisis de los procesos relacionales que incentivan los PDET. El concepto de gobernanza,

surge desde los estudios de administración pública, la cual busca generar espacios que puedan llegar

a superar los estrictos regímenes normativos y regulatorios impuestos por el diseño burocrático del

Estado, los cuales han obstaculizado en buena parte la capacidad de innovación que tiene el sector

público en materia de gobierno y diseño de políticas públicas, para ello se crearon dos visiones o

estrategias, las dos basadas en la premisa de que a través del diseño de condiciones institucionales

que estimulen la interacción entre actores sociales, públicos y privados, se logrará renovar el sector

público. Por un lado, la estrategia de la Nueva Gestión Pública –NGP-, requiere implantar un

modelo institucional, el cual incentive una relación basada en la competencia entre los actores, para
el desarrollo, diseño e implementación de políticas y servicios. En contraste, la gobernanza, como

segunda estrategia, se basa en el precepto que la innovación en el sector público, se logra mejor a

través del desarrollo de un marco institucional, el cual suscriba una colaboración entre las partes

interesadas (Sorensen, 2012, Pp. 215).

Ahora bien, existen diferentes factores problemáticos, que pueden afectar la buena implementación

de los PDET. En primer momento, el derrotero próximo a superar en materia de gobierno, que es

precisamente el del desgobierno y la poca presencia que ha tenido el Estado en los municipios en

los cuales busca intervenir con los PDET, lo cual ha generado no sólo una crisis de gobernabilidad

en los territorios, sino, además, llegó a facilitar en parte la prolongación del conflicto en dichas

zonas del país. Por otro lado, como resultado de la posible desconfianza que puede haber en las

comunidades territoriales con respecto al Estado, al momento que se oriente los espacios

deliberativos de toma de decisiones en la priorización de políticas de desarrollo, se puede encontrar

el sector público ante un espacio de no colaboración entre los actores, lo cual no puede tener

origen únicamente en la desconfianza de la población hacia el Estado, sino también entre los

mismos sectores participantes (comunitarios, sociales, privados, entre otros).

Por último, pero no menos importante, teniendo en cuenta la perspectiva colaborativa de los

procesos de gobernanza, las políticas de gobierno se enfrentan a problemas que van más allá de los

dilemas de cooperación, y el apuro fundamental por el cual pasan los procesos de gobernanza,

concierne a los conflictos de intereses presentados entre los actores interesados, lo cual para el

diseño ambicioso de los PDET, es un problema amplio, esto, teniendo en cuenta los diferentes

espacios de participación y correlación que ha creado el gobierno en las diversas esferas de

gobierno para su implementación, desde el rediseño institucional que este ha tenido comenzando

por el acuerdo de paz, hasta la formalización de los puntos acordados.


En relación con lo anterior, es claro que la implementación de la estrategia PDET, tiene como

centro de ubicación los niveles territoriales y municipales de gobierno, y las relaciones de interés,

conflictos y mecanismos administrativos de gobierno que se den en dichas realidades. Además,

teniendo en cuenta que los PDET se desarrollan a través de dos visiones de gobernanza que se

integran durante la puesta en marcha de los diferentes escenarios de participación en la toma de

decisiones, que, sin embargo, existen ciertas incertidumbres para la ejecución, derivadas de factores

situacionales externos, o de componentes internos dependientes de las acciones del gobierno y del

diseño interinstitucional.

Desde los factores institucionales, el primer punto que se debe de cumplir en el diseño del proceso

de gobernanza en los PDET es la presencia del sector público, el cual, como agente de gobierno,

cumple la principal función de movilizar recursos, tareas y responsabilidades, ya que desde el

gobierno central se designó todo un bloque organizacional encargado de llevar a buen término la

ejecución de los planes, encabezados por la ART y la Alta Consejería para el postconflicto.

Además, el gobierno ha instaurado un conjunto normativo que regula y faculta los procesos

relacionales de los PDET, entre los cuales se encuentran, el acuerdo de paz y el 893 de 2017 como

los más representativos. El tercer factor, está condicionado por la participación del sector privado,

los cuales no solo pueden participar en los procesos de priorización adelantados en el nivel

subregional, sino, también, tienen la posibilidad de participar en la ejecución y/o construcción de

algunos de los proyectos priorizados por los territorios. En el cuarto factor, dentro de los procesos

de gobernanza, se plantea como eje central la participación de los actores civiles, la cual el gobierno

nacional es ubicada como el eje central de su estrategia de Paz Territorial. En último término, el

quinto factor, estipula la presencia de los actores internacionales, los cuales, para el caso

colombiano no solo han servido de garantes durante la fase de negociaciones e implementación

como la ONU, sino, además, muchas entidades de carácter social, han tenido una larga presencia en

los territorios, lo cual las faculta para integrar las mesas temáticas de priorización en el nivel
subregional, por otro lado, desde los actores internacionales de naturaleza económica, es necesario

incentivar en ellos al igual que los actores privados, la creación de proyectos enmarcados en la

responsabilidad social, al igual que la interrelación entre estos y la población con respecto a la

construcción de la visión de desarrollo.

Teniendo en cuenta lo anterior, es primordial realizar una serie de diferencias entre el papel de

gobierno y el de la gobernanza, si bien ambas se construyen a partir de la cimentación de un sistema

consistente de reglas, con el fin de preservar las metas u objetivos de un gobierno; el primero, por

un lado, hace referencia a todo sistema de reglas y estructuras formales creadas por instituciones

oficiales (locales, regionales, nacionales e internacionales); mientras que la gobernanza, no limita su

accionar a los actores oficiales, sino, hace referencia a cualquier colectividad, pública o privada, que

emplea una serie de demandas u objetivos de su relación con una política (Rosenau, 2004, Pp. 31).

Ahora bien, la gobernanza colaborativa multinivel (GCM), converge desde el establecimiento de

relaciones horizontales, como verticales, las cuales representan la naturaleza relacional de los dos

modelos de gobernanza que la componen, lo cual permite en buena medida, un análisis detallado, de

cómo desde el acoplamiento interinstitucional de los marcos normativos de gobierno, se pueden ver

condicionados los intereses de agentes públicos territoriales, dentro de su rol e intervención en los

espacios de participación.

Teniendo en cuenta lo anterior, la construcción de este modelo de gobernanza, facilita el proceso

descriptivo sobre las repercusiones que tiene en los participantes de los procesos deliberativos

(especialmente la población y los agentes públicos de gobierno territorial), la creación de nuevas

instituciones. De hecho, uno de los grandes problemas en los cuales se ha incurrido durante la

ejecución de los PDET, como el Plan 50/51, tiene que ver con la poca preparación que tiene el

gobierno municipal, para el cumplimiento de las nuevas funciones que le son adjudicadas desde el

rediseño institucional del Estado.


Así que, este modelo si bien facilita el análisis orientado a establecer la capacidad de acople

(isomorfismo) que tienen los gobiernos ante un incentivo o proceso institucional externo (enfoque

multi-nivel), también permite ver la relación existente entre la participación y las instituciones, es

más, todo proceso deliberativo o participativo, necesita de un ejercicio institucional previo que lo

valide, esto, entendiendo que la efectividad de los procesos colaborativos no depende de los

participantes, ni de sus intereses o disputas, sino de la capacidad que tenga el entramado normativo

para condicionar la actuación de los participantes.

Siguiendo con el análisis, es necesario establecer que uno de los grandes aciertos del PDET es la

divisionalizacion territorial y administrativa para la implementación de la estrategia, ya que faculta

los procesos multi-nivel desde las relaciones interinstitucionales; dicho de otra forma, los PDET,

permiten primero, la construcción de lazos participativos en las unidades de gobierno territorial más

pequeñas y a su vez la consolidación de la gobernabilidad en los territorios, para luego, desde los

procesos secuenciales con el que está constituido generar una respuesta en cadena, donde los

procesos de legitimidad con respecto al nivel central de gobierno, escalas hasta las unidades macro

(regiones)

Por otro lado, en cuanto a falencias ocurridas en la ejecución de los PDET, desde la perspectiva del

texto, se presenta la necesidad de abrir los canales de participación, a aquellos actores interesados

en participar en los procesos de adjudicación para la construcción de las obras priorizadas o

implementación de los programas o proyectos sociales acordados. Lo anterior se establece, desde

una perspectiva orientada a la incidencia que pueden tener las organizaciones civiles en la toma de

decisiones; por ejemplo, como la cláusula de no participación no solo afecta a los actores privados,

sino además a cualquier agente comunitario u ONG que quiera presentarse para proveer los

servicios o bienes priorizados por los PDET; se podría afirmar que los PDET, en sus espacios

deliberativos, están perdiendo una enorme riqueza en términos de representación y de dinamización

de los procesos participativos, en cuanto estos actores sociales conocen a profundidad los problemas
que se presentan en las comunidades, además de poseer los lineamientos técnicos que ayudan a

enriquecer las discusiones. En consecuencia, los procesos institucionales, deben tener la facultad

para expandir la participación de los actores interesados en los procesos deliberativos, y no plantear

un enfoque basado en la igualdad entre los participantes, ya que desde esa perspectiva, es imposible

no pensar que de entrada, desde el diseño institucional, el gobierno nacional, plantea la idea, en la

cual es incapaz de establecer un marco normativo lo suficientemente fuerte como para romper con

los desequilibrios de poder, intereses y recursos.

A pesar de lo anterior, es necesario dejar los procesos relacionales de manera secuencial, es decir,

que se desagreguen a partir de la división o rediseño territorial del país, eso sí, manteniendo un

carácter netamente descentralizado, sobre las particularidades de cada territorio, para así evitar los

problemas de isomorfismos presentados durante la implementación de los PDET; y es que una

buena forma de identificar esos criterios únicos que configuran el territorio es, a través del

conocimiento de los actores interesados en los procesos de desarrollo que se vayan a pactar; de

hecho, mediante el modelo de GCM, se evidencia; en primer lugar, la división territorial, en cuanto

a la variación de los entramados normativos; y en segundo, la configuración intersectorial, en

cuanto a que no todos los contextos cuentan con la misma diversidad de actores interesados en sus

procesos de desarrollo, lo cual analíticamente llega a ser muy interesante, ya que permite identificar

cuáles son los elementos configurativos de poder en el territorio.

En resumen, el hecho de no poder establecer un análisis sobre resultados de procesos de

participación, es en parte desalentador; sin embargo, este el resultado más diciente que se pueda

expresar, y es que a pesar de haber configurado el gobierno nacional, un buen marco normativo, las

instituciones por muy completas que sean, si no se acoplan al factor cultural del contexto a la cual

van dirigidas, corren el riesgo de fallar y generar como consecuencia un resultado negativo.
A modo de conclusión, se considera necesario hacer algunos ajustes (a la marcha) al diseño

institucional, ello en cuanto no ha podido generar un sentido de pertenencia e inclusión por parte de

la población, ni de los agentes territoriales de gobierno; por otro lado, se evidencia con carácter de

urgencia la apertura a los espacios de participación a diferentes actores, lo cual puede llegar a

incidir en el aumento de los bajos índices de legitimidad, como resultado visto en los casos de

estudio de la poca participación comunitaria en los ejercicios de reconocimiento de las necesidades;

y por último, es necesario que el Estado, construya los procesos de gobernanza desde él, desde sus

capacidades como agente regulador de los procesos, como respuesta a la integración de más

sectores en los procesos deliberativos.

Además, desde la construcción teórica, vale la pena establecer que la Gobernanza Colaborativa

Multi-nivel, no busca construirse como un referente teórico que abarque todo, sino como un

instrumento de gobierno, donde más allá de establecer procesos o no, facilita a la identificación de

estos, es por ello, que aparte de construir construir un modelo ambicioso de gobierno, el presente

texto, presenta una herramienta que busca generar un puente entre los procesos normativos de

gobierno (acciones/gobernanza) y las realidades prácticas de los contextos a gobernar

(capacidad/gobernabilidad).
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