1947 CAYO CONFITES – LA INVASIÓN ABORTADA
Fue un movimiento militar contra Rafael Leonidas Trujillo, originado en Cuba en 1947,
que promovió la invasión armada para derrocar el régimen. Su nombre proviene del
cayo perteneciente al archipiélago de Camagüey en el océano Atlántico llamado Cayo
Confites.
El 22 de julio de 1947, Trujillo se enteró de los planes de invasión contra él desde
territorio cubano, e inició una serie de protestas por la vía diplomática contra el
gobierno de Cuba. Semanas después, ante la inminente salida de los expedicionarios,
Trujillo declaró: Desde que el primer invasor pise tierra dominicana, comenzaremos a
bombardear la Ciudad de La Habana.
Mientras los expedicionarios esperaban que los aviones fueran equipados con
armamento de combate para poder iniciar la invasión a Santo Domingo contando con
respaldo aéreo, el general Genovevo Pérez Damera, jefe del ejército cubano, viajó a
Washington DC, donde se entrevistó con altos militares del ejército norteamericano y
con diplomáticos al servicio de Trujillo.
Varios días después, el general Pérez Damera procedió a confiscar un cargamento de
armas de la finca del ministro José Manuel Alemán y a intervenir el local que los
expedicionarios de Cayo Confites tenían en el hotel Sevilla. Paralelo a la acción de
Pérez Damera, el embajador norteamericano en Cuba, Henry Norweb, exhorta a los
aviadores Rupert E. Waddel, Thomas Sawyer y Hollis Smith, los tres norteamericanos,
comprometidos en Cayo Confites, a que regresen a Estados Unidos y abandonen la
expedición, los pilotos se acogen al llamado y regresan a su país.
El 21 de septiembre de 1947, los expedicionarios de Cayo Confites deciden salir del
Cayo al enterarse por la radio del allanamiento del hotel Sevilla y ante los rumores de
que el jefe del ejército se rebelaría contra el gobierno.
Luego de deserciones de tropas, confusiones entre las naves expedicionarias y
escaramuzas con la marina cubana, los expedicionarios fueron obligados a
desembarcar en el puerto de Antillas, donde fueron apresados, desarmados y
conducidos al recinto militar de Columbia en la Habana
GESTA DEL 19 DE JUNIO DE 1949
Se inicia la invasión contra el régimen de Trujillo conocida como "La Gesta de
Luperón": Un grupo de expedicionarios y combatientes formado por dominicanos y
extranjeros, procedentes de Guatemala, inician la primera invasión contra el régimen
militar de Trujillo que llega a la isla (dos años antes se había organizado la llamada
"Invasión de Cayo Confites", la cual fracasó antes de salir de Cuba).
La sorpresiva invasión se inicia con el aterrizaje del hidroavión Catalina, proveniente
del Lago Isabel en Guatemala, en la bahía de La Gracia, puerto de Luperón. Los
expedicionarios fueron interceptados inmediatamente por un buque patrullero que les
disparó, provocando que el avión se incendiara. Asimismo, los integrantes del avión,
doce en total, fueron enfrentados por moradores del lugar, que fueron dirigidos por el
soldado Leopoldo Puente Rodríguez que coincidencialmente se encontraba en el lugar.
Entre los invasores se encontraban Julio Ornes Coiscou, Tulio Arvelo, Hugo Kunhard,
Manuel Feliú Arzeno y Gugú Henríquez, entre otros. Otros dos grupos, encabezados
por Juan Rodríguez García, jefe de la expedición, y Miguel Ángel Ramírez Alcántara,
estaban supuestos a ingresar por el Cibao y San Juan de la Maguana, respectivamente,
pero fueron detenidos desde México.
La incursión armada de los enemigos externos al régimen trujillista procedente de
Guatemala, contó con la complicidad de Costa Rica y Cuba, así como de facilidades
provistas por autoridades de México. Por su ascendencia en la política de
Centroamérica, Rodríguez se granjeó el respaldo pleno del gobierno de Juan José
Arévalo en Guatemala, y el más discreto de José Figueres en Costa Rica. Completó su
esquema designando como delegado en Cuba a Juan Bosch -influyente en el entorno
del presidente Carlos Prío- y lo propio hizo para México con el Dr. José Antonio Bonilla
Atiles, quien diligenció la colaboración de estamentos del gobierno mexicano en
algunos detalles operativos. La conexión de esta empresa con Costa Rica tuvo su
origen en la revolución producida en ese país en 1948, que llevó a Figueres al poder.
La misma fue planificada contando con el apoyo de una contraparte local de los
hombres del Frente Interno, compuestos por los enemigos al régimen que aún residían
en la isla.
Hugo Kundhart y el nicaragüense Alberto Ramírez, heridos entre sí en un confuso incidente, el
costarricense Alfonso Leiton, alcanzado por un soldado dominicano, y Salvador Reyes Valdez,
quien fungía como paramédico. Los tres norteamericanos y el nicaragüense Alejandro
Selva fueron los primeros en abandonar el hidroavión y separarse del grupo principal.
Tres días después fueron capturados y fusilados en el acto.
Sobrevivieron y fueron enjuiciados Horacio Julio Ornes Coiscou, Tulio Hostilio Arvelo
Delgado, José Rolando Martínez Bonilla, Miguelucho Feliú Arzeno, y el nicaragüense
José Félix Córdova Boniche. Una década después, Feliú Arzeno participaría en la
expedición del 14 de junio de 1959, ofrendando su vida por la libertaria dominicana´.
14 JUNIO 1959 – CONSTANZA, MAIMÓN Y ESTERO HONDO
Con el aterrizaje en Constanza del avión C-46 Curtiss con 53 expedicionarios y pilotado
por Juan de Dios Ventura Simó, el 14 de Junio de 1959, y con los desembarcos en
Maimón de 96 hombres que llegaron en la lancha Elsa el día 20, así como otros 48 que
llegaron por Estero Hondo a bordo de la Tínima, se produjo la más honda herida a la
dictadura de 30 años de Rafael Leónidas Trujillo y el inicio de su final.
La expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, 14 de junio de 1959, al mando
de Enrique Jiménez Moya, estaba programada para llegar por aire y mar a suelo
dominicano, pero las dos embarcaciones facilitadas por los cubanos llegaron a la costa
norte el día 20 debido al mal tiempo y de acuerdo con varias versiones víctimas de
sabotaje.
El desembarco aéreo fue exitoso y sin bajas, logrando los expedicionarios desplazarse
hacia las montañas en dos grupos, uno dirigido por Jimenes Moya con 33 hombres,
que avanzó hacia Tireo, mientras que los otros 20 expedicionarios se dirigieron hacia
las montañas de El Botao, bajo la dirección del comandante cubano Delio Gómez
Ochoa.
El régimen desplegó unos 3,000 soldados, desplazando camiones y aviones, a los que
se sumaron los grupos de campesinos y civiles. El 15 de junio temprano los cielos de
Constanza se vieron ennegrecidos por los bombardeos de la Aviación Militar
Dominicana.
El 20 de junio, la lancha Carmen Elsa desembarcó por Maimón, con 96 expedicionarios,
comandada por José Horacio Rodríguez y finalmente capitaneada por José Messón. A
su vez, la Tínima desembarcó en Estero Hondo con unos 48 expedicionarios,
comandada por José Antonio Campos Navarro.
Los desembarcos fueron combatidos por el Ejército y la aviación, con el despliegue de
otros 3,000 soldados, apoyados por guardacostas de la Marina, una corbeta y un barco
destructor.
Una parte de los expedicionarios de ambos frentes cayeron en combate. La mayoría
fueron hechos prisioneros por militares y civiles, algunos asesinados de inmediato o
enviados a la Base Aérea de San Isidro, donde finalmente eran interrogados,
torturados y fusilados.
La expedición contó con 50 internacionalistas
Ya entrenados militarmente, jóvenes del MLD en el Rancho Mil Cumbres, cordillera de
los Órganos, Pinar del Río, fueron divididos de la siguiente manera: eran 261 en total,
divididos en cinco pelotones de 50 hombres cada uno; los pelotones en cinco
escuadras de 10 hombres cada una, es decir, en 25 escuadras. Otro grupo de hombre
no estaba listo para la expedición, pero estaban entrenando en Madruga, provincia de
La Habana, éstos últimos no pudieron participar en la gesta. Entre los expedicionarios
había 211 dominicanos, así como internacionalistas compuestos por 20 cubanos, 13
venezolanos, nueve puertorriqueños, tres norteamericanos, tres españoles, un
guatemalteco y un nicaragüense.