Técnicas kinésicas 1 – Área neurología
Material de estudio Año 2016
Lic. Edmundo José González
1. Facilitación
El termino hace referencia a ayudar, facilitar es hacer las cosas fáciles, hacer
posibles las cosas en términos generales, especialmente en el área de
rehabilitación, es el pilar de la misma sobre la cual los demás elementos
terapéuticos se conjugan para el logro de los objetivos terapéuticos específicos a
cada caso.
Existen distintos tipos de facilitación en todos los ámbitos de la vida del ser
humano, el hecho de apoyar una mano al subir una escalera en el pasamanos, es
una acción facilitadora por excelencia, el ofrecer el brazo a un no vidente al cruzar
una calle es un hacer facilitador espontaneo en gran parte de la sociedad.
En el área de rehabilitación, el hacer facilitador tiene una serie de requisitos
fundamentales, los cuales tienen que estar en perfecta armonía con los procesos y
sistemas que funcionan para el desarrollo del movimiento voluntario. Como lo
expresan distintos autores, el mismo, no es solo un proceso que se genera
únicamente en el sistema nervioso, sobre el mismo, intervienen cualidades propias
del sistema osteomioarticular, el medio ambiente, la motivación, el interés, la
capacidad de aprendizaje etc. Como se hizo notar las variables son múltiples y a
menudo ingobernables en su totalidad. Ejemplificando, al existir una limitación del
sistema osteomioarticular tal como puede ser la presencia de anquilosis con la obvia
limitación de movilidad articular en un segmento corporal, otra parte del cuerpo debe
aumentar su movilidad y el gasto energético para suplir la falta de éste componente
de movimiento, esto obviamente supone la instalación de un nuevo aprendizaje y
para que el mismo se pueda consolidar, son necesarios cambios en la
interconectividad neural, cambios en la organización homuncular y esto presupone
cambios metabólicos a corto y largo plazo no solamente localizados en el sistema
nervioso, sino además en las articulaciones implicadas en por déficit o excesivo
uso.
En cuanto al grado de participación del paciente en éste aspecto, se acepta
que la simple predisposición a la movilización corresponde un acto activo adaptativo
a diferentes variables sobre la base de la adaptación segmentaria tónica, es
necesario recordar que el tono muscular se encuentra íntimamente relacionado con
las emociones a través de la formación reticular y sus conexiones con los centros
subcorticales de reactividad emocional. Esta conexión, añade al acto motor, una
connotación afectiva no necesariamente consciente ni intencional, convirtiéndose
entonces el gesto en el portador de un mensaje involuntario. Cuando el paciente
permite la movilización y el cambio de postura, participa activamente para permitir
ésta, se debe tener en cuenta que de éste modo aprende a dejar moverse en ésta
situación y no necesariamente esos aprendizajes pueden servir para organizar a
futuro una actividad de movimiento independiente; es necesario realizar una
programación terapéutica para transferir en modo progresivo las capacidades
presentes en el hecho de dejarse mover a la situación de moverse en forma
independiente y voluntaria.
2. Tono y patrones posturales
El tono anormal y los patrones de movimiento anormales se encuentran
relacionados. El movimiento normal requiere de tono postural normal pero no puede
obtenerse si el tono postural es anormal. Sin embargo, si el tono postural es
cercano a lo normal, entonces los patrones normales de movimiento que pueden
ser facilitados durante el tratamiento, pueden ayudar a conseguir un tono postural
más parecido al normal.
Durante el tratamiento, apuntamos a inhibir los patrones anormales de
postura y movimientos que surgen de la actividad refleja postural anormal, y a
facilitar al paciente por medio de técnicas especiales de manejo de patrones más
normales de movimiento. El objetivo es que el paciente responda activamente a la
manipulación. El tratamiento se realiza mediante el manejo y guía de las
actividades cotidianas del paciente. Las respuestas a la estimulación sensorial
deben ser tan normales, como sea posible. De ésta manera el paciente puede
experimentar y proyectar diferentes patrones de movimiento más cercanos a
movimientos normales para accionar. De ésta manera se puede pensar en la
posibilidad de aprender éstos patrones de movimiento mediante el uso repetido de
los mismos.
Se promueve la actividad terapéutica con el menor esfuerzo posible ya que
él mismo dispara rápida y descontroladamente cualquier manifestación patológica
en relación al tono muscular. Por lo tanto, hay que ser muy cuidadosos a la hora de
motivar al paciente a realizar cualquier actividad y se debe regular precisamente el
grado de estimulación que se brinda. No se incentiva a moverse en forma
patológica, no enseñamos movimientos ni corregimos posturas, hacemos posible
los movimientos más normales. Ayudamos al paciente a controlar sus propios
movimientos durante las actividades funcionales. Progresivamente apuntamos a
ceder el control en forma gradual, mediante el uso de los puntos clave de control o
zonas llaves y trabajamos para retirar gradualmente nuestras manos. Existe un
¨feedback¨ constante del paciente hacia la persona que lo maneja, éste nos guía en
cuanto a lo que necesitamos adaptar y cambiar en la manipulación. El tratamiento
es dinámico, basado en un continuo interjuego entre el paciente y el terapeuta,
debido a que cada persona responde en forma distinta e individual a la
manipulación, las reacciones de cada individuo guían a la persona que lo maneja y
esto, a su vez, nos permite cambiar sutilmente la manipulación adecuándola al
paciente.
3. Perspectiva sensorio motriz en relación al aprendizaje del movimiento
Aprendemos a movernos a través del conocimiento de cómo se siente el
movimiento, es decir aprendemos a través de la sensación de los movimientos. Por
lo tanto el paciente que solo conoce los patrones anormales de movimiento, aprende
de éstas sensaciones anormales de movimiento. Uno solo puede recordar y utilizar
lo que uno ha conocido y experimentado. Por lo tanto, en el transcurso del
tratamiento nuestro objetivo consiste en brindar al paciente la experiencia
sensoriomotora de movimiento más normal posible a través de las actividades
diarias o cotidianas.
4. Cambio del tono postural
El cambio del tono postural nos permite alterar la manera en la cual el
paciente se mueve y esto es, por lo tanto la base del tratamiento. Se puede mediante
el uso de recursos adecuados, reducir la espasticidad, aumentar el tono cuando así
se requiera y regular el tono en casos de ataxia o ante la presencia de distonias.
Esto posibilita al paciente a aprender a organizar y controlar sus movimientos.
Durante el transcurso de un día cualquiera, todos experimentamos cambios
en la magnitud del tono postural, de igual manera sucede en los pacientes con lesión
del sistema nervioso, solamente que en ellos, cualquier modificación tónica postural
puede modificar drásticamente su capacidad de moverse o incluso puede llegar a
la total abolición temporal del movimiento funcional.
Durante el tratamiento podemos influir en los cambios de tono para, así
obtener gradualmente un tono más próximo al normal. En la medida que se
produzcan cambios, podemos realizar progresos en el tratamiento. Si han ocurrido
cambios estructurales en los músculos o articulaciones, entonces debemos
considerar las medidas ortopédicas en asociación con la continuación de nuestro
plan de tratamiento para manejar del modo óptimo la situación de cambio que
presupone la modificación de componentes estructurales. Se debe tener siempre
como objetivo, el prevenir y minimizar el desarrollo de contracturas o deformidades,
contrarrestando los patrones que sabemos las provocan, al mismo tiempo que
reducimos los patrones o las localizaciones anormales de hipertonía.
5. Mecanismo postural normal
5.1. Tono postural normal
Se habla de tono postural normal más que de tono muscular, por tener en
cuenta, que la activación de los músculos en grupos (como está representado en la
corteza cerebral) genera acciones dinámicas y globales que se involucran en el
mecanismo postural. La calidad del tono postural normal es tal, que podemos tener,
tanto movilidad como estabilidad. Es decir, suficientemente alto como para soportar
la acción de la fuerza de gravedad pero al mismo tiempo, permitiendo el movimiento
suave y coordinado.
El concepto de tono es controvertido y es considerado, por los clínicos y
fisiólogos, de distintas maneras.
Al menos dos mecanismos contribuyen a la resistencia que puede percibir el
examinador o terapeuta ante la movilización de orden pasiva:
1- Las propiedades visco-elásticas del musculo mismo.
2- La tensión establecida por la contracción refleja producida por la
elongación del musculo (Katz y Rymer, 1989)
Berstein (1967) manifestó que ¨El tono es una adaptación y organización
física progresiva de la periferia, una condición de LISTO PARA¨
Debemos establecer la diferencia existente entre tono pasivo y tono activo o
de acción, en donde, el primero se refiere a la resistencia que ofrece la actividad
muscular tónica ante la movilización, en cambio, el tono de acción o activo, se
evidencia como la posibilidad de ejecutar una respuesta motriz frente a cualquier
estimulo que no sea el estiramiento solo explorado por el tono pasivo. Expresado
de otra manera, todo lo que ponga en juego la actividad postural y motora debe
englobarse en la descripción del tono activo a partir de éste concepto tan global es
que es imposible considerarlo como una entidad y hacer una descripción total.
Podemos diferenciar al menos dos situaciones sostenidas por el tono activo:
Actitud postural: abarcando desde el control cefálico, hasta el control de
la sedestación y la bipedestación.
Locomoción: en donde, se deben englobar los modos de desplazamiento
anteriores a la deambulación y después de la adquisición de ella.
5.2. Posibilidades del universo tónico patológico.
Tono postural anormal:
o Hipertono = paciente con espasticidad
o Hipotono = paciente ¨flojo¨ o con bajo tono de base, se suele
encontrar en casos de Ataxia o Atetosis.
o Fluctuante = Típico en la Atetosis en la cual priman movimientos
involuntarios y cambios impredecibles en el grado del tono.
Ante la presencia de espasticidad, se siente marcada resistencia cuando se
cambia de posición. El sujeto no adapta en forma adecuada su cuerpo a la superficie
de apoyo y le falta variabilidad de movimientos.
En caso de hipotonía existe poca o ninguna resistencia al movimiento. El sujeto
se distribuye masivamente sobre la superficie de apoyo, tanto como sea posible y
presenta hipermovilidad articular.
Ante la presencia del tono fluctuante, la resistencia se siente en forma
intermitente o el tono puede aumentarse si se intenta mantener el sujeto quieto y se
le restringe todo movimiento.
6. Inervación reciproca
La Cocontracción de agonistas, antagonistas y sinergistas permiten patrones
de postura y movimiento bien coordinados, esto proporciona los requisitos previos
para la actividad automática y voluntaria que se detalla a continuación:
Fijación sinérgica proximal para permitir la movilidad distal
Adaptación/ajuste automático de los músculos para los cambios posturales.
Control gradual del agonista y antagonista, es decir, contracción normal en
tiempo, graduación y dirección de los movimientos.
La adecuación de éste aspecto de control puede determinarse por medio de la
¨colocación¨ del miembro (es decir el posicionamiento en cualquier situación de la
extremidad evaluada) si el miembro es colocado en una posición por el terapista, el
mismo se sentirá liviano a medida que el sujeto asuma, en forma inmediata, el
control activo del miembro. Si el sujeto se adaptara en forma automática a cualquier
movimiento del miembro, sería posible entonces el control activo dentro del rango
en cuestión.
6.1. Inervación reciproca anormal
Demasiada estabilidad y movimiento insuficiente es una condición típica de
un paciente con espasticidad.
Demasiada movilidad y estabilidad insuficiente es típico de pacientes con
Ataxia y Atetosis (disquinético)
Todas las variedades de patrones de movimiento forman la base de las
capacidades funcionales:
Patrones de movimiento alterados:
Falta de variedad en casos de hipertonía.
Falta de organización en casos de disquinesia, generalmente usan patrones
de actividad totales (de todo el cuerpo)
Falta de selectividad y temblor de intención en el paciente con ataxia
7. REACCIONES DE ENDEREZAMIENTO Y DE EQUILIBRIO (Patrones del
mecanismo postural reflejo normal)
La actividad postural refleja normal, forma el antecedente necesario para el
movimiento normal y las capacidades funcionales. El mecanismo postural reflejo
normal MPRN posee muchas reacciones posturales dinámicas que trabajan juntas
para el mantenimiento del equilibrio y ajuste de la postura, antes, durante y después
del movimiento.
Horak (1987) postuló que: ¨Los ajustes posturales aparecen no solo como un
resultado de ¨feedback¨ sensorial en la respuesta a una perturbación no esperada
sino también como un resultado de ¨feedforward¨ en anticipación de perturbaciones
auto generadas a las cuales se las espera debido al obvio conocimiento previo.
Las reacciones posturales consisten en movimientos activos o cambios en el
tono que se encuentran controlados subcorticalmente (a muchos niveles de
integración) y automáticos. El desarrollo de la coordinación en la temprana infancia,
se logra paso a paso con el desarrollo de las reacciones posturales a medida que
el niño aprende a volverse activo contra la gravedad en forma eficaz. En el adulto
diversos factores modifican la expresividad particular de las reacciones posturales
tales como: la constitución antropométrica, sexo, peso, tipo de actividad que realiza
frecuentemente, organización sensoperceptual, etc. Sin embargo se puede evocar
el patrón primitivo de respuesta de las reacciones posturales en situación de
estudio.
Tres grupos de reacciones han sido identificadas y se consideran unidas para
formar el MPRN.
1. Reacciones de enderezamiento
2. Reacciones de equilibrio
3. Reacciones de protección.
1. Reacciones de enderezamiento:
a. Reacción de enderezamiento laberíntica
b. Reacción de enderezamiento del cuello
c. Reacción de enderezamiento de cuerpo sobre cuerpo
d. Reacción de enderezamiento cuerpo sobre cabeza
e. Reacción de enderezamiento óptico.
Este grupo de reacciones proporciona:
1. Bases de control de tronco y cabeza
2. Alineamiento
3. Rotación alrededor del eje corporal (desrotación)
4. Orientación y ajuste postural mediante el uso de la visión.
2. Reacciones de equilibrio:
Son las reacciones que mantienen y establecen nuestro equilibrio durante todas
las actividades. Estas se superponen a las reacciones de enderezamiento
comprometiendo los patrones de las reacciones de enderezamiento (ej; control
cefálico, rotación alrededor del eje corporal) y trabajan con ellas.
A veces, estos ajustes posturales pueden dar, solo como resultado, cambios en
el tono, pero un mayor desplazamiento se los observa como movimientos contrarios
de rangos variados para restablecer el centro de gravedad y alineación corporal.
Pueden comprobarse mediante el movimiento del cuerpo sobre un sostén fijo o
bien sobre una superficie movible, pero, se los comprueba de mejor manera en la
función para la cual fueron necesarios, por ejemplo al intentar alcanzar un objeto
elevado y alejado del cuerpo.
3. Las reacciones de protección
Estas conforman la última línea de defensa y constituyen el vinculo entre las
reacciones de enderezamiento y de equilibrio, se encuentran de manera pura en el
niño en desarrollo y en el adulto se modifica por razones de distinta etiología.
Aparecen cuando:
a. El centro de gravedad se encuentra desplazado demasiado lejos
como para que accionen las reacciones de equilibrio y/o
enderezamiento.
b. La velocidad del desplazamiento es demasiado grande como para
que accionen las reacciones de equilibrio
En los pacientes con lesión del sistema nervioso, estas reacciones son, por
lo general, insuficientes o no confiables, por ejemplo en los pacientes disquinéticos
a quienes les falta graduación de cantidad y calidad de movimiento, éste es
excesivo, donde pueden presentarse predominantemente reacciones de
enderezamiento mientras las reacciones de equilibrio se observan escasamente
desarrolladas ya que nunca permanecen quietos.
Los pacientes con espasticidad pueden tener algunas reacciones de
enderezamiento y algo de equilibrio en la línea media. El mismo sujeto puede tener
dificultades al utilizar los brazos para las respuestas de protección debido al
hipertono y puede tener movilidad insuficiente para recuperar la posición de su
centro de gravedad, por lo tanto no posee equilibrio dinámico.
8. Patrones de enderezamiento y equilibrio (descripción general)
Las reacciones antes enunciadas, poseen una expresión generalizada en
forma de patrones de movimiento o posturales los cuales se conocen mediante la
observación.
8.1. Enderezamiento lateral, éste patrón se inicia a temprana edad en las
primeras semanas de vida, fue descripto en primer lugar por Tisson y Grenier
(neuropediatras franceses), luego el Dr. Castillo Morales en Argentina
completa la descripción de la misma como parte de una reacción
denominada Reacción Lateral de Enderezamiento la que se comienza a usar
en la vida intrauterina y se mantiene como un patrón base durante toda la
vida.
El niño, en posición supina, por acción de la gravedad tiende a girar la cabeza
hacia un lado y al intentar volver a línea media o bien cambiar de lado, comienza a
entrenar los primeros intentos de elevación de cabeza en dirección de lo que
llamamos incurvación lateral cervical, es el vestíbulo quien establece descargas con
las cuales comienza a controlar sus funciones en relación al control tónico de la
musculatura cervical la cual, con el transcurso del tiempo será integrado con
mecanismos de enderezamiento de orden medular como el enderezamiento cuerpo
sobre cuerpo o bien cuerpo sobre cabeza.
Si observamos tal actividad, es necesario conocer los elementos propios del
patrón que se necesita, para elevarse desde el decúbito lateral, sobre las zonas de
apoyo en el hemicuerpo inferior las cuales se posibilitan gracias al trabajo excéntrico
de la musculatura del hemitronco inferior, el brazo se posiciona diagonalmente al
cuerpo con incorporación de abducción de escapula, rotación interna de brazo,
extensión y pronación, se observa un ligero giro del tronco hacia el lado contrario
del apoyo fruto de la capacidad de disociación entre cinturas, mecanismo regulado
en un primer momento por la reacción cuerpo sobre cuerpo y luego integrado en un
patrón global de enderezamiento que se usará en diversos momentos de la vida. El
miembro inferior homolateral de acuerdo al grado de flexión que presenta puede
acompañarse de rotación externa y si lo hace con extensión, la misma se acompaña
de rotación interna.
En el otro hemicuerpo, sucede todo lo contrario, el tronco se acerca en una
marcada flexión lateral, la actividad concéntrica en él es muy fuerte, la escapula
superior se dirige a la aducción, se observa rotación externa de hombro, el brazo si
bien tiende a extenderse, se mantiene flexible en una postura semiflexionada. El
miembro inferior superior, si bien se orienta hacia una ligera flexión, prima en él la
abducción con tendencia a la extensión, en el pie se observa marcada eversión.
Este patrón básico de movimiento es la base fundamental para el desarrollo
del equilibrio estático y dinámico necesario para lograr y alcanzar la postura bípeda
y la marcha, a cada momento es posible observar partes de éstas sinergias en cada
actividad que realiza el ser humano.
Observe, reconozca e identifique los componentes del patrón de enderezamiento
lateral teniendo en cuenta que siempre existen variaciones, las cuales son la base
para el desarrollo del movimiento normal del ser humano y lo que permite la gran
diversidad de expresión corporal existentes en cada individuo.
Todas las imágenes fueron tomadas
del Concepto Castillo Morales
9. Patrones propios de las reacciones de Equilibrio y defensa
Los mismas aparecen ante la pérdida de relación entre el centro de gravedad
y la base de apoyo, es decir cuando la proyección del primero tiende a salir de los
límites de la base o bien pierden toda relación con la misma. Se componen de
respuestas rápidas que involucran a todo el cuerpo organizado en base a un
aumento de tono muy bien dirigido acompañados de movimientos de índole
compensatoria.
Se las puede observar en cualquier postura y constituyen en si una fuerte
herramienta terapéutica utilizada para distribuir la actividad tónica en manera
específica.
Observe la siguiente imagen, en la cual se instituye un desequilibrio sostenido
en dirección antero - posterior o bien se lo puede llamar ventro dorsal, es decir que
la fuerza se aplica por delante del cuerpo y el desequilibrio se ejecuta hacia atrás.
Note la actividad de los dorsiflexores del pie, extensores de dedos,
cuádriceps, flexión de cadera, notese la actitud del tronco, la tendencia a protracción
de hombros, abducción de escapulas y tendencia a la rotación interna
Imagen tomada de [Link]
Observe en la siguiente secuencia las respuestas e identifique en las mismas los
componentes del enderezamiento lateral. Tomadas de:
[Link]
os/[Link]
10. Desarrollo de trabajos prácticos
Maniobras de facilitación consideraciones generales:
Todas las maniobras son como su nombre lo dice, de facilitación, en la misma
el compañero que hace las veces de paciente debe colaborar moviéndose de
acuerdo a como lo guía quien oficia de terapeuta. Estas maniobras tal como se
practican en el aula raramente se usan de igual modo con un paciente, aunque no
quiere decir que nunca se podrán usar de éste modo. El objetivo principal de
enseñar este tipo de maniobras, es el comprender como se realiza y organiza
secuencialmente el movimiento humano y como cada parte del cuerpo participa de
un modo activo en el patrón de movimiento global. Basta con observar a alguien
intentando colocar un objeto en un estante alto para notar la actividad de apoyo en
los pies, como se aumenta la altura poniéndose de puntillas, como la espalda se
coloca erecta, la respiración se sostiene en una apnea marcada por el esfuerzo, los
brazos se mueven estirándose en un esfuerzo por alcanzar la meta buscada. En
relación al análisis de los componentes del movimiento, propongo la lectura de el
siguiente resumen de un articulo de estudio para actores, del cual, podemos
aprender muchas cosas, sepan disculpar el lenguaje no es netamente ¨kinésico¨
pero sin lugar a dudas totalmente acertado y sirve como base para comprender el
trabajo cognitivo que supone ejecutar facilitaciones donde el terapeuta debe ser
capaz de comprender las necesidades de su paciente
TOMA DE CONCIENCIA DEL CUERPO
Martha Schinca.
Bases físicas
La toma de conciencia corporal, en su práctica es progresiva y lenta. Las
experiencias personales son intransferibles y se basan en la vivencia de
sensaciones propioceptivas del cuerpo en reposo o en movimiento: contracción
muscular, relajación, distensión controlada: vivencia de las sensaciones articulares,
percepción del sistema óseo en las posturas y en el movimiento y su relación con el
tono muscular; percepción de éste en lo estático (sensaciones de peso, contacto y
apoyos) y lo dinámico (modulaciones de la tensión muscular y del diseño corporal).
Independización muscular
Una primera etapa del proceso de aprendizaje corresponde a una exploración
de cada músculo, su función o funciones y su manejo en la contracción y distensión.
Es decir, aislar el trabajo de un solo músculo que actúa sobre un solo miembro o
zona corporal determinada.
Percibir ese músculo, cada segmento, cada zona, independientemente. Esto no
quiere decir desatender la perspectiva total del cuerpo, que en el caso anterior debe
permanecer sin tensiones, sin falsas contracciones. En los movimientos naturales,
realizados fisiológicamente, cada contracción muscular no se realiza aisladamente,
sino se gravita sobre otro u otros músculos, encadenándose dichas contracciones
con el paso de la energía del movimiento. Así, cada una de las partes se ejercita
con miras a la síntesis, es decir, en su relajación con el todo.
Fluir del movimiento orgánico (Interrelación muscular-articulación)
En relación con el movimiento, en esta primera etapa es básico el
descubrimiento individual de los mecanismos fisiológicos normales que lo
posibilitan. Deducir, controlar y sentir cómo es el desarrollo natural (orgánico) del
movimiento, cómo fluye la energía, cuál es su recorrido. El descubrimiento del
movimiento orgánico va realizándose gradualmente; un cuerpo normal debería
responder siempre fisiológicamente, pero la experiencia demuestra, en el trabajo
con los jóvenes y adultos, que esto no es siempre así. Existe tensiones, bloqueos,
inhibiciones, falsos hábitos posturales y de movimiento que imposibilitan muchas
veces la respuesta normal del cuerpo. Muchos de estos problemas son de orden
psíquico, pero el cuerpo refleja totalmente las defensas y tensiones en su
comportamiento rígido, bloqueado o descontrolado.
El cuerpo poco a poco va venciendo sus resistencias, va deshaciendo sus
contracturas inconscientes y va dejando paso a la reacción orgánica ante el “pasaje”
del movimiento
En Expresión Corporal. Técnica y expresión del movimiento, 3ª. Ed., Barcelona,
Praxis (Educación al día-Didáctica y pedagogía. Monografías escuela española),
2002, pp.19-81
La conciencia de la acción muscular sobre las diferentes partes óseas se
empieza a practicar en zonas específicas que serían puntos de emisión de la
energía del movimiento, desde de lo que se propaga a otras partes del cuerpo.
Es decir: partiendo de la independización de una zona muscular, encontrar en
primer lugar la respuesta de las partes óseas que aquéllas accionan, y luego permitir
que ese movimiento se transmita a otras zonas que van reaccionando en forma
encadenada. Así encontramos el principio básico del recorrido de movimiento
dentro del cuerpo. Por ejemplo, para sentir el recorrido por la columna vertebral es
vital la sensibilización muscular y ósea de la región sacrolumbar (cruz) así como la
de la pelvis, puesto que todo movimiento iniciado en la cruz es un movimiento
pélvico y viceversa. Una vez sensibilizado esas zonas serán centros de emisores
de la energía del movimiento que se propaga por la columna hasta la cabeza.
Para sentir el recorrido del movimiento dentro del brazo es importante
sensibilizar la articulación omóplato-humeral con sus variadas posibilidades según
la acción de cada músculo, para luego poder dejar que el impulso nacido en esa
articulación se propague hasta los dedos de la mano a través del codo y la muñeca.
Según cómo se dirija el impulso en su nacimiento, el recorrido será directo o con
torsión interna o externa o externa, y su trayectoria en el espacio podrá también
variar.
Todo dominio del movimiento conlleva previamente el dominio de la función
básica muscular: contracción-relajación o contracción-distensión.
Los diferentes grados de tensión y de relax constituyen el “abc” sobre el que se
fundamenta todo idioma corporal, que puede llegar a orquestarse de forma muy rica
y expresiva.
Reposo y la inmovilidad.
La distensión juega un papel importante en los movimientos orgánicos. La inercia
en el movimiento muchas veces es una distensión; el juego entre esfuerzo e inercia
crea candencias o ritmos que permiten una utilización mínima de la energía y evita
desgastes inútiles. La energía del movimiento puede así ser administrada
conscientemente, con una clara sincronización de las fases activas y pasivas,
organizadas según la función expresiva de ese movimiento o secuencia.
En una sucesión de movimientos encadenados y realizados por diferentes
partes del cuerpo, mientras unos músculos se contraen al paso de la energía, otros
se distienden, y muchas veces la distensión es la transmisión orgánica entre un
movimiento y otro.
El aprender, y sobre todo el asimilar corporalmente todos estos matices tónicos
del movimiento, es arduo y lento. Pero esto se logra a partir del empleo de la
sensibilidad y la imaginación; para ello se debe crear imágenes adecuadas por
ejemplo: imaginar los trazos fuertes y débiles de una escritura japonesa a pincel, los
matices de trazos débiles que se hacen fuertes o viceversa, la continuidad de las
líneas etc. Al transportar esta imagen al movimiento corporal en el espacio, el
cuerpo se desplaza mientras los brazos, con el impulso de movimientos se
propagan en recorridos amplios dentro del cuerpo, pintan esos trazos. La tensión
corresponden al trazo fuerte; la distensión con sus diferentes matices, al trazo que
se debilita; el ritmo de los brazos y su diseño va determinado por la propia rítmica
corporal de los impulsos y de programación de los impulsos y la propagación de la
energía.
Los matices de la tensión muscular durante los movimientos, y el empleo de la
distensión entre los diferentes grados del esfuerzo muscular, se muestran muy
claramente en las acciones de trabajo como martillar, atornillar, aserrar, cavar,
cepillar, cortar, cocer, etc. Desmenuzando las sucesivas fases del movimiento en
estas actividades veremos que existe una distensión antes de cada impulso o acción
principal, que prepara para la repetición del gesto. El ritmo que se crea en la acción-
distensión cuando se efectúa orgánicamente es un importante factor para la eficacia
del trabajo, ya que dosifica la energía y evita que sobrevenga rápidamente el
cansancio muscular.
Imagen corporal.
“La imagen del cuerpo es la figura de nuestro propio cuerpo que formamos en
nuestra mente, es decir, la forma en la cual nuestro cuerpo se nos representa a
nosotros mismos” (Schilder, 1950). Esto es que, el esquema corporal sobrepasa la
noción de imagen y se asienta en la conciencia de sí mismo. No es un concepto de
unidad como integración de partes corporales, es el eje de la organización de la
propia personalidad, lo que mantiene la conciencia, la relación entre los diferentes
aspectos de uno mismo (Berruezo - Del Barrio - García Núñez, 1993).
Como afirman De Lièvre y Staes (1992), "el esquema corporal es el conocimiento
y conciencia que uno tiene de sí mismo en tanto que ser corporal, es decir:
• Nuestros límites en el espacio (morfología);
• Nuestras posibilidades motrices (rapidez, agilidad...);
• Nuestras posibilidades de expresión a través del cuerpo (actitudes, mímica);
• Las percepciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo;
• El conocimiento verbal de los diferentes elementos corporales;
• Las posibilidades de representación que tenemos de nuestro cuerpo (desde el
punto de vista mental o desde el punto de vista gráfico) "
El esquema corporal puede considerarse, pues, como una estructura que
evoluciona siguiendo el principio de jerarquización que rige el desarrollo de la
actividad mental, según el cual las funciones más recientes se asientan sobre las
más antiguas, y así sucesivamente.
Podemos distinguir cuatro etapas en su desarrollo: la de movimientos
espontáneos, la sensoriomotora, la perceptiva motora y la de proyección simbólica
y representación.
Simetría-asimetría
Para la afirmación o mejora del esquema corporal es importante el trabajo
consciente sobre simetría a partir de sensaciones bilaterales similares de
segmentación, articulación, tensión muscular y posición del eje corporal, base de la
unidad y la lateralidad.
Las coordinaciones básicas, como puede ser el movimiento simultáneo o
independiente de los diferentes miembros o segmentos corporales, los con-
movimientos, los contramovimientos, el trabajo cruzado de miembros o simétrico
sobre el eje horizontal, vertical o anteroposterior, potencian la obtención de la
representación mental del cuerpo. En los ejemplos antedichos se juega con la
simetría y asimetría, cuya base es la conciencia del eje corporal imaginario. Este
tema nos acerca al del centro de gravedad, punto clave para las experiencias con
el equilibrio.
Buena postura
Centro de gravedad
La "toma del eje" corporal es fundamental para percibir una buena postura en la
estación vertical de pie.
La posición pélvica, su irradiación a través de las piernas hasta la base de
sustentación determinada por la posición de los pies, el apoyo de éstos, la posición
erguida de la columna vertebral, el ángulo recto entre cuello y barbilla, constituyen
una forma de coordinación muscular estática sustentada en el centro de gravedad
y equilibrada a lo largo del eje vertical.
Esta postura se mantiene con base en un constante juego de cambios de tensión
muscular pequeñísimos que controlan el equilibrio.
El centro de gravedad del cuerpo está situado en la pelvis. Es un punto que
podemos imaginar en el centro de una línea oblicua que iría desde el ombligo hasta
el coxis, exactamente en el centro pélvico. Cualquier desplazamiento anormal del
centro de gravedad, produce deformaciones posturales que si son constantes
terminan siendo óseas.
La posición pélvica define el estiramiento de la columna vertebral, con sus
suaves curvaturas hasta llegar a la cabeza, y también la posición de piernas y pies.
Cualquier cambio en la posición pélvica (y, por lo tanto, del centro de gravedad),
influye en el resto del cuerpo que se adecua a ese cambio compensando las
curvaturas de la columna. Por ejemplo, cuando la pelvis está colocada en una
anteroversión exagerada, la zona lumbar se arquea más de lo normal, los músculos
abdominales se distienden y la columna tiende a compensar esta curvatura
aumentando la curvatura dorsal. Las piernas se superestiran (rodillas) y se recarga
la función de sostén de los músculos sacroespinales en la zona lumbar (lumbares).
La buena postura supone un equilibrio de tono entre los músculos extensores,
posteriores del tronco, y los flexores anteriores, equilibrio fundamentado también en
los músculos de sostén profundos. A partir de ese equilibrio, los omóplatos tienden
a acercarse a la columna sin rigidez, para que la cintura escapular no pierda
flexibilidad y liviandad.
La cabeza, centro cerebral deberá mantener su enorme movilidad mediante las
vértebras cervicales, libres y distendidas la nuca. La liberación de las tensiones que
se acumulan en la parte superior depende de la fluidez del recorrido energético
proveniente desde el centro pélvico hasta la cabeza.
Desde el centro de gravedad debe haber dos corrientes: enraizamiento hacia
abajo, a través del contacto de los pies con la tierra, a la vez que se establece una
energía hacia arriba a través de la columna hasta la cabeza. Ambas fuerzas
contrarias, en buen equilibrio, aseguran el dominio del cuerpo en acción.
El movimiento, fisiológicamente, se desarrolla siguiendo ambas corrientes,
desde el centro hacia la periferia: es, por naturaleza, centrífugo. Así es que, desde
la pelvis, exactamente desde el punto situado entre la quinta vértebra lumbar y la
primera sacra (el sacro), fluye hacia la cabeza, y si así lo decidimos, puede llegar a
las manos siguiendo las articulaciones de los brazos: desde las manos, incluso,
puede prolongarse al espacio. Simultáneamente puede pasar también desde la
pelvis a los pies, a través de las articulaciones de las piernas, o inhibir este pasaje
independizando las zonas que queremos. Es decir, en los movimientos globales la
energía del movimiento fluye en varias direcciones corporales a la vez, siempre
desde el centro hacia afuera; en los movimientos parciales nace en las
articulaciones más cercanas al centro de gravedad. Por ejemplo: el movimiento de
un brazo nace en la articulación del hombro (omóplato), el movimiento de la mano
nace en la muñeca, el movimiento de un dedo nace en el metacarpo.
Las energías de movimiento pueden ser detenidas en cualquier momento
cuando ese fluir es conducido, quiere decir que podemos hacer un stop en cualquier
parte del recorrido. No es así cuando el fluir es libre, como en el caso del péndulo o
del látigo. El hecho de que en condiciones naturales, el movimiento se dirige hacia
la periferia, no significa que no se puedan realizar movimientos centrípetos, desde
la periferia al centro. Lo que pasa es que éstos pueden realizarse de dos diferentes
formas: empezando también en el centro, como un replegarse, o iniciándolo
conscientemente en una articulación periférica, y realizando el movimiento a la
inversa de su recorrido fisiológico.
Equilibrio
El equilibrio, entonces, tanto en lo estático como durante los desplazamientos
corporales, depende del control del centro de gravedad y de que se mantengan las
fuerzas opuestas que permiten el movimiento del tronco a la vez que el buen apoyo
de los pies en la tierra.
Como hemos dicho, el centro de gravedad, que está en la pelvis, debe
controlarse perpendicular a una buena base de sustentación. También es sabido
que cuanto más bajo esté con respecto al suelo, en los diferentes caminares o tipos
de pasos, confiere más seguridad. De ahí que los desplazamientos en nivel bajo
dan más aplomo.
Todo desequilibrio es producido por la salida de la base de sustentación, ya sea
de la pelvis, del tronco, pierna o cualquier parte del cuerpo que llegue a los límites.
Ese desequilibrio es automáticamente (o conscientemente) compensado por otra
zona corporal en una especie de balanza, de lo contrario se produciría la caída.
Practicar el equilibrio estática o dinámicamente, explorando sus límites hasta
jugar con la gravedad, para volver a restablecerlo, origina un juego de
compensaciones de inercias e impulsos interesantes para el control de la energía y
el ritmo corporal. Este juego con la gravedad puede transformarse en jugar la caída,
ya sea de segmentos o de todo el cuerpo, buscando múltiples formas en las que
siempre se utiliza la distensión controlada y la relajación muscular.
El andar
El andar es bipedestación, característico del ser humano, es un continuo juego
fisiológico con el equilibrio y la gravedad, en base al tono muscular y la coordinación
de múltiples micromovimientos.
El andar perfecto, como modelo neutro, es una aspiración pero no una realidad.
Todos tenemos nuestro modo de andar singular, significativo muchas veces de
características personales plasmadas en nuestro cuerpo.
La posición de la pelvis-tronco al andar, la amplitud de los pasos, la posición de
los piespiernas, los balanceos frontales o laterales de tórax-cabeza, los de los
brazos a partir de la movilidad o no de los omóplatos, definen ese modo peculiar.
El análisis de estas peculiaridades físicas conecta con otras más ligadas al ser
íntimo del individuo como su tonicidad muscular, su pesantez o liviandad, la
estrechez o amplitud del movimiento en general, y puede aportar muchos datos para
la investigación sobre tipologías psico-físicas, fundamentales en la creación de
personajes, para el actor.
A partir del andar, todos los tipos de locomoción, giros, saltos, volteretas, son
movimientos globales donde se potencian el equilibrio dinámico y el control de la
energía sobre la base de un buen dominio del cuerpo en su representación mental:
el esquema corporal.
Respuestas corporales e independización zonal
Todas las sensaciones propioceptivas a las que hemos venido haciendo alusión
colaboran para una buena percepción del movimiento. Lo más importante respecto
a la percepción kinestésica es encontrar, cada uno en sí mismo, el principio del
movimiento corporal.
Por ejemplo: podemos independizar los omóplatos del resto del cuerpo y trabajar
con ellos acercándolos (cerrándolos) o alejándolos (abriéndolos) de la columna.
Una vez que hemos podido moverlos aisladamente del resto del cuerpo, y que
hemos sentido claramente los músculos que los accionan, descubrir cómo influyen
los omóplatos sobre la columna, cuál es la respuesta fisiológica de ésta al abrirlos
o cerrados, y luego cuál es la respuesta de los brazos, cómo se propaga por el brazo
el impulso nacido en el omóplato sobre la columna, cuál es ese recorrido (brazo,
antebrazo, mano).
Un vez descubierta la respuesta natural del movimiento hay que practicada de
muchas formas, a través de muchos estímulos, para que el cuerpo “aprenda" y
aplique eso que ha aprendido de forma espontánea. La vivencia del fluir de energía
en el movimiento se aplicará constantemente, sin racionalizar, en la expresión libre
y en la creación del lenguaje corporal propio, como base semántica de ese lenguaje.
Por eso es muy importante tener múltiples experiencias desarrollando los mismos
recorridos corporales en distintas direcciones espaciales y en cambiantes posturas
o tipos de desplazamiento.
La representación esquemática de nuestro cuerpo nos da la imagen del todo
corporal y de sus partes sin perder la referencia a la totalidad. Por eso, aunque
aislemos una parte de nuestro cuerpo concentrando en ella toda la atención, sólo
transitoriamente podemos perder la perspectiva de esa totalidad, volviendo a ella
cuanto antes.
Dentro del tema de la independización de zonas, debemos destacar el trabajo
sobre el rostro, las manos, los pies y todas y cada una de las articulaciones del
cuerpo puntualizando su riqueza en la expresión.
Cuerpo global-Cuerpo parcial
Podríamos definir la noción de “cuerpo global" como la conciencia del cuerpo en
su totalidad, durante el movimiento y en la inmovilidad.
Esta conciencia se manifiesta por la percepción constante y transformable de las
posiciones relativas de cada uno de los segmentos corporales entre sí, su conexión,
su relación con el espacio que ocupan y, como consecuencia, su forma completa
en una impresión unitaria.
La conciencia del cuerpo global no podría estructurarse como tal sin haber
pasado por la conciencia de cada una de sus partes y sus interconexiones en el
movimiento orgánico. Sabemos que la sensibilidad kinestésica se determina por la
asociación de varios tipos de percepciones internas y externas, gracias a las cuales
se obtiene la sensación del movimiento:
los "receptores" externos se localizan en la vista, el oído, el tacto; los
"receptores" internos se localizan en las articulaciones, los tendones, los músculos
(grados de tonicidad, grados de esfuerzo en relación con la gravedad) y el oído
interno. Dichos receptores otorgan la información necesaria para crear la conciencia
del esquema corporal, las posiciones relativas de los miembros, la orientación
espacial, el peso, el equilibrio, velocidades de las partes móviles, etcétera.
La conciencia del cuerpo global implica obtener una imagen corporal en la que
se valoren y sientan todas y cada una de las partes que componen el todo. Este
sentimiento totalizador implica una síntesis mental de la imagen interna corporal,
que no está en absoluto separada de la dimensión psíquica y espiritual de todo el
ser y que se sintetiza en su potencia para sentir y comunicar.
La adquisición de este nivel de conciencia del movimiento se efectúa
gradualmente a medida que se comprenden las interrelaciones de las distintas
partes del cuerpo; por ejemplo, como un movimiento que nace en la pelvis se
trasmite a lo largo de la columna hasta la cabeza, o cómo responden las piernas si
no se inhibe o frena su respuesta natural.
A partir del hombro se pone en juego el brazo, el antebrazo, la mano, los dedos,
siempre que se permita responder a articulaciones y segmentos, al paso de la
energía.
El impulso desde el centro corporal puede movilizar todo el cuerpo en ondas de
diferentes direcciones, dominadas y dirigidas por el ejecutante.
Esta “sucesión", este “encadenamiento" del fluir del movimiento a través de las
articulaciones, es el mecanismo básico de trasmisión de aquél dentro del cuerpo.
Herramientas técnicas para facilitaciones
Posicionamiento del terapeuta: el lugar en el espacio donde se ubica el terapeuta,
es de fundamental importancia, desde allí se debe poder asistir y guiar al paciente
por tal motivo la posición nunca es fija, debe ser una situación que se puede cambiar
rápidamente de lugar, de altura, de situación de fuerza etc, si el paciente necesita
de el contacto visual con el terapeuta, la posición de éste, será obligatoriamente
frente al paciente, a medida que no se requiera de nuestra ¨presencia visual¨ el
terapeuta debe tomar otra situación espacial de modo que se comience a brindar la
posibilidad de independizarse al paciente.
Contacto corporal: el mismo, constituye en sí, la base de las herramientas
kinésicas, el mismo ofrece al paciente: seguridad, temperatura, guía,
resistencia/ayuda; estabilidad/desequilibrio, el mismo se establece no solo con
nuestras manos, sino que se hace con cada centímetro de nuestro cuerpo, pero,
cuando nos referimos específicamente al contacto manual, éste debe hacerse de
tal manera que las manos del terapeuta se adapten al cuerpo del paciente, no se
debe presionar o traccionar de la piel a no ser que sea un objetivo de la terapia, el
colocar la mano en forma amplia sobre la superficie del cuerpo del paciente, implica
que se podrá aplicar mas fuerza que si solo tomáramos un punto como contacto de
tal manera que la fuerza se pueda distribuir de manera dirigida y sin sensación de
dolor para el paciente.
Movilización de segmentos: el movilizar cada segmento corporal implica conocer
previamente que componente tónico debemos incorporar al esquema del paciente,
por ejemplo en un paciente que sostiene su actividad postural en base al tono
extensor, se debe poder ofrecer el ingreso de flexión a su esquema de movimiento,
éste simple hecho en caso de hipertonía, se denomina inhibición segmentaria y
es un recurso desarrollado por Berta Bobath para el manejo de niños con Parálisis
Cerebral. El término de inhibición global se usa para describir el recurso de llevar
a la postura antagónica que presenta el paciente con severa hipertonía como un
modo de influir sobre la manifestación tónica y establecer un punto de partida con
postura más cercana al movimiento normal.
Una vez que se inicia la movilización, se debe tener como objetivo que el paciente
colabore integrándose cada segmento corporal a la movilización la cual en base a
la capacidad de integración del cuerpo al esquema de movimiento, puede permitir
el desarrollo de un cambio postural exitoso en el cual el control del pasaje de postura
debe ser capaz de sostenerse en cualquier parte del recorrido del movimiento.
Disociación: el término hace referencia a la capacidad de separar elementos, del
mismo modo para el desarrollo del movimiento normal, se debe ser capaz de mover
el cuerpo de manera diferente en cada segmento, éste es un objetivo que se busca
al mismo tiempo que se intenta integrar cada segmento corporal al esquema de
movimiento.
ANEXO MATERIAL DE GUIA DE LOS PRACTICOS
Maniobras de facilitación
1. Trabajo sentado, movilización de tronco en pos del enderezamiento
tridimensional
Postura de partida: Sentado en silla, con buen apoyo de pies, alineación de pies
y rodillas con el ancho de caderas, las manos pueden descansar sobre los muslos
o bien estar al lado del cuerpo.
Objetivo: Incorporar todos los segmentos corporales al esquema del
enderezamiento en primer lugar anteroposterior.
Secuencia ideal de movimiento: El enderezamiento de tronco en dirección
ateroposterior, debe iniciarse en pelvis con un movimiento de la misma en dirección
de la anteversión, es decir que las EIAS deben ¨moverse¨ hacia ventral y caudal,
éste movimiento presupone un aumento de la lordosis con una marcada corrección
de la cifosis dorsal y la corrección de la postura cefálica con el descenso del mentón.
La imagen de la izquierda representa la postura ideal es decir la postura objetivo,
en la misma la altura de la articulación de la cadera, se encuentra más arriba que
la rodilla es decir que no se encuentra sentado en una silla normal sino, más alta,
ésta postura relativa ayuda al enderezamiento.
Contacto manual guía del movimiento: En éste tipo de movilizaciones, se pueden
usar distintas ¨manos de toma¨ a fines prácticos se enseñaron dos tipos en clase,
la primera colocando las manos del terapeuta lateralmente sobre la pelvis con los
cuatro últimos dedos en las proximidades de las espinas iliacas anteriores y el
pulgar por detrás. A partir de éste punto se imprime a la pelvis el movimiento de
anteversion hasta el punto máximo de enderezamiento para luego movilizar en
dirección contraria, es decir en dirección de la retroversión también hasta el límite
del movimiento para luego llevar nuevamente hasta el punto de máximo
enderezamiento. ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Muy bien, mientras el terapeuta
moviliza de ésta manera, debe observar que todos los segmentos de la columna
vertebral se muevan en forma armónica y en la secuencia correcta. En caso que se
observe que algún segmento no se mueve o se mueve como si fuera un solo bloque,
se puede colocar las manos de toma de la siguiente manera: una mano en forma
plana sobre la zona de bloqueo y la otra sobre el esternón, teniendo las manos
colocadas de ésa manera, se puede imprimir el movimiento de enderezamiento con
las siguientes direcciones; Mano sobre columna: debe realizar presión en dirección
ventral y caudal, la mano esternal debe guiar con un ligero deslizamiento en
dirección craneal.
Con una correcta estimulación integrando todos los segmentos corporales
prolongando la guía y aumentando el desplazamiento del centro de gravedad en
dirección a los pies, es posible, facilitar la bipedestación.
Enderezamiento lateral: luego de activar el enderezamiento anteroposterior,
colocando las manos ya sea en la pelvis o en los flancos, como así también en
brazos, o bien en los isquiones, se puede, mediante el desplazamiento del centro
de gravedad en dirección lateral, promover el movimiento propio del
enderezamiento lateral el cual se debe repetir de ambos lados en busca del simetría
de respuesta en ambos hemicuerpos.
En la imagen de la izquierda, se
observa una respuesta de carácter
defensiva y en la imagen de la
derecha, aunque exagerada, el
patrón del enderezamiento lateral.
El cual en caso que no se presente
en forma completa debe ser
¨enseñado¨ corrigiendo la posición
de los elementos corporales que no
se integran al patrón de respuesta
deseado.
2. Facilitación de rolido desde cabeza y cintura escapular hasta alcanzar
el decúbito lateral.
Postura de partida: supino con alineación de miembros inferiores
aproximadamente al ancho de caderas, los brazos a ambos lados del cuerpo.
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales al esquema del rolido para lograr
el cambio de postura de supino a lateral y prono estableciendo el control en cada
interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: El rolido se inicia en el mayor número de los
casos con el giro de cabeza, ya que en ésta se encuentran los telereceptores mas
importantes, los de la audición y visión. Si bien solamente con el giro de cabeza se
puede desencadenar el rolido, el esquema de movimiento se desarrollaría con
predominancia del tono extensor y con éste tipo de actividad tónica se pierde la
capacidad de disociar los movimientos sobre todo en pelvis y cintura escapular. Por
ésta razón, se debe incorporar el componente de flexión que rompa con el esquema
de predominancia extensora a partir de la flexión de cabeza
Luego del giro de cabeza, lógicamente sigue la elevación de la escapula del lado
Nucal y el traslado del brazo Nucal a través del cuerpo, el brazo facial se debe
preparar para la transferencia de peso y prolongar la superficie corporal gracias a la
abducción escapular. En éste punto, se debe aclarar que si el pie del lado Nucal, se
encuentra apoyado, el traslado del peso hacia el lado facial se facilita notablemente
el proceso, razón por la cual se debe evaluar si es necesario posicionar el pie de
ese modo antes de iniciar la maniobra. Como se dijo antes, el movimiento se inicia
en cabeza y cintura escapular para luego mover la pelvis y el miembro inferior Nucal
el cual debe finalmente al llegar hasta el punto de decúbito lateral en posición de
triple flexión mientras el miembro contralateral debe permanecer con mayor
tendencia a la extensión.
Contacto manual guía del movimiento: El mismo se establece con una mano que
sostiene la posición cefálica en todo momento, la otra mano debe colocarse sobre
el hombro. Se posiciona la cabeza en flexión y luego desde el muñon del hombro
se debe hacer presión en dirección medial y caudal trasladando el peso del cuerpo
a la hemipelvis contralateral. En éste momento se debe observar la activación del
tronco dentro del patrón de enderezamiento lateral con el ¨acortamiento¨ del lado
Nucal y la ¨elongación¨ del lado facial. A partir de éste punto, se prolonga la presión
mientras se guía al giro de cabeza hasta alcanzar el decúbito lateral la pelvis debe
acompañar el movimiento y el miembro inferior Nucal debe colocarse en triple
flexion para luego adelantarse al contralateral.
Desde la posición de decúbito lateral se debe poder guiar el movimiento en forma
controlada hasta el decúbito supino sin cambiar la posición de las manos.
3. Facilitación de rolido desde miembros superiores hasta alcanzar el
decúbito prono.
Postura de partida:
supino con alineación de
miembros inferiores
aproximadamente al ancho
de caderas, los brazos
elevados a ambos lados
del cuerpo.
Objetivo: Integrar todos
los elementos corporales al
esquema del rolido para
lograr el cambio de postura
de supino a lateral y prono
estableciendo el control en cada interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: el rolido guiado de éste modo, se establece con
mayor predominancia tónica extensora razón por la cual ante la observación se
aprecian diferencias en los aspectos de ejecución y ayuda. El giro de cabeza se
establece sobre una base de activación de tronco el cual se encuentra previamente
con actividad excéntrica del lado hacia el lado hacia el cual se vá a girar, ésta
activación previa del tronco genera el patrón de respuesta más rápido que en el
ejemplo anterior solamente se debe tener en cuenta que éste tipo de facilitación se
usa por lo general en niños pequeños ya que presentan mayor movilidad articular,
se debe tener cuidado de usar en adultos por la posibilidad de lesión de hombro.
Contacto manual guía del movimiento: Se debe tomar un brazo y traccionar el
mismo a fines de provocar la distensión activa del hemitronco del mismo lado, en
este punto se debe aclarar que se puede a la misma tracción, sumarle rotación
interna o externa, la intrarotación incorpora mayor actividad flexora pero bloquea la
movilidad de cintura escapular y se puede usar con más eficacia en la facilitación
de los procesos de sedestación. La extrarotacion invariablemente se cimenta en la
aducción escapular por ésta misma razón en esta maniobra no se debe usar en su
máxima magnitud ya que para la elevación de brazo, la misma debe estar en
abducción
Luego de producir la activación del tronco elongando el lado hacia el cual se
producirá el giro, se debe tomar el brazo contralateral e imprimirle un empuje en
dirección medial caudal es decir hacia la hemipelvis hacia donde se traslada el peso
a fines de activar la diagonal correspondiente. Se debe guiar desde el mismo brazo
a través del tronco del paciente hasta llegar a decúbito prono, evite perder el control
del brazo del lado hacia el cual se hará el giro para que no decaiga la actividad de
tronco. Una vez se llega al decúbito prono, se debe corregir los apoyos de codos
uno a uno y estabilizar el apoyo haciendo presión desde hombros.
Para volver de prono a supino, se debe sostener la postura cefálica con una ligera
flexión a fines de incorporar el componente flexor y se guía para volver a supino
desde cabeza y cintura escapular.
4. Facilitación de rolido desde miembros inferiores
Postura de partida: igual a lo anterior
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales al esquema del rolido para lograr
el cambio de postura de supino a lateral y prono estableciendo el control en cada
interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: se inicia en éste caso con flexión de un miembro
inferior incorporando de ese modo el componente flexor, al elevarse la pierna, el
centro de gravedad se desplaza en dirección craneal y lateral, el miembro que se
flexiona en triple flexión, comienza a guiar la pelvis en dirección del giro de la misma
hacia el lado contrario hasta alcanzar el decúbito lateral si se continua el movimiento
pélvico se puede alcanzar el decúbito prono para el cual la cintura escapular del
lado de la pierna que se flexiona, debe acompañar el movimiento y no puede quedar
retrasado ya que de ése modo bloquearía el desarrollo de la actividad.
Contacto manual guía del movimiento: Se pueden hacer distintas tomas, lo
importante es poder establecer el contacto firme y que se pueda movilizar el
miembro inferior con seguridad y sin provocar dolor.
Para regresar al decubito supino, se debe flexionar el miembro inferior en el maximo
angulo de movilidad posible y mediante presion en la rodilla con direccion a la
articulacion de la cadera guiar en forma controlada hasta alcanzar el decubito
supino.
5. Facilitación de sedestación partiendo desde supino con control desde
miembros inferiores
Postura de partida: Decúbito supino con ambos miembros inferiores en triple
flexion y apoyo plantar
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales al esquema del rolido para lograr
el cambio de postura de supino a sedestación pasando por el decúbito lateral
estableciendo el control en cada interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: En éste caso, se inicia con la lateralización de
ambos miembros inferiores en triple flexión, éste simple movimiento posiciona de tal
manera los miembros que el que queda por abajo y sobre el que se traslada el peso,
tiende a tener mayor componente flexor y el contralateral una relativa extensión. A
partir de ésta postura, se debe llegar hasta el decúbito lateral y prolongar el
movimiento en dirección al decúbito prono hasta que se produzca el apoyo de la
mano del hemicuerpo superior. Con el apoyo de manos se puede organizar el
enderezamiento sobre el apoyo de las mismas mientras se aumenta la actividad
flexora de tronco y se disocia el movimiento pélvico, el cual inicia el traslado de peso
desde el lateral en dirección medial y caudal para completar la sedestación.
Contacto manual guía del movimiento: Se pueden hacer distintas tomas, una de
ellas es tomando pierna y colocando una mano en pelvis, desde la pierna se flexiona
la misma y se guía el movimiento pélvico el cual desarrolla el traslado de peso en
dirección craneal, ventral y lateral hasta lograr el decúbito lateral, a partir de éste
punto, la guía de la pelvis debe dirigirse exclusivamente en dirección ventral hasta
el apoyo de mano y prolongar la dirección ventral mientras se comienza a trasladar
el peso en dirección caudal medial. En caso que la cintura escapular no se integre
al movimiento o bien el paciente sea demasiado grande o la integración tónica no
se pueda llevar a cabo, se puede asistir desde la escapula inferior mientras con la
otra mano se continua guiando el movimiento desde la pelvis.
6. Facilitación de pasaje de sentada lateral a cuatro patas
Postura de partida: Sentada lateral
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales al esquema del rolido para lograr
el cambio de postura de sentada lateral a cuatro patas estableciendo el control en
cada interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: existen muchos modos de pasar de sentada
lateral a cuatro patas, en éste caso se indica el pasaje a expensas de organizar el
apoyo sobre una mano, sobre éste punto se organiza la cadena cinética para elevar
la pelvis y alcanzar el cuatro patas. En el ejemplo, se usan los componentes del
enderezamiento lateral al asegurarse el apoyo de la mano, el peso se debe transferir
sobre la misma colocando la cintura escapular directamente sobre el apoyo, al
tiempo que se produce la aducción escapular la cual es fundamental para sostener
la función de apoyo.
Contacto manual guía del movimiento: Se considera fundamental el integrar a
todos los segmentos corporales por esta razón se debe realizar una actividad
preparatoria colocándose el terapeuta por atrás, sosteniendo con sus rodillas el
enderezamiento anteroposterior de columna vertebral, las manos del terapeuta se
colocan sobre los hombros y desde los mismos se incentiva al paciente a pasar al
apoyo de uno y otro lado cambiando en cada caso la postura de sentada a sentada
lateral
7. Facilitación de pasaje de cuatro patas a arrodillado
Postura de partida: Cuatro patas
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales al esquema del rolido para lograr
el cambio de postura de cuatro patas a arrodillado estableciendo el control en cada
interfase que comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: para éste pasaje es necesario que el centro de
gravedad se desplace en dirección medial y caudal, y el mismo se puede lograr
gracias al empuje de miembros superiores o bien por el aumento de la flexion activa
de miembros inferiores
Contacto manual guía del movimiento: Se guía al movimiento con una mano o
bien sobre Esternón o bien sobre el abdomen trasladando el peso hacia medial y
caudal
8. Facilitación de pasaje de arrodillado a maratón y verticalización
Postura de partida: Arrodillado
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales en el pasaje de arrodillado a
maratón y posterior bipedestación estableciendo el control en cada interfase que
comprende éste cambio de postura.
Secuencia ideal de movimiento: Para éste pasaje se debe activar los mecanismos
del enderezamiento lateral en la transferencia de peso hacia un apoyo con la
consiguiente liberación de la otra pierna la cual debe proyectarse hacia adelante
hasta lograr el apoyo plantar
Contacto manual guía del movimiento: Como en toda facilitación existen
multiples maneras de guiar el pasaje, en éste caso se hará desde hombros los
cuales serán la zona desde la cual se deben guiar los movimientos de tronco
necesarios para la liberación del miembro. Se debe tener cuidado de evitar que el
desplazamiento lateral del peso no rompa el patrón de enderezamiento lateral. Las
manos del terapeuta, trasladan el peso sobre uno de los miembros inferiores al
mismo tiempo que rotal el hombro homolateral al apoyo hacia adelante en dirección
de la antepulsion.
9. Facilitación de marcha
Postura de partida: Parado
Objetivo: Integrar todos los elementos corporales durante la marcha
Secuencia ideal de movimiento: para el inicio de la marcha, se debe trasladar el
peso hacia uno de los pies y se debe activar el mecanismo de enderezamiento
lateral, luego el peso del cuerpo se proyecta hacia adelante mientras se libera la
pierna contralateral la cual avanza en una relativa rotación externa para asegurar el
paso hacia adelante.
Contacto manual guía del movimiento: Las manos del terapeuta se colocan
lateralmente en la pelvis del paciente, se guía al traslado de peso hacia un pie, se
debe asegurar que se active el mecanismo de enderezamiento lateral. Trasladar
luego el peso hacia adelante y rotar la pelvis en dirección contraria al apoyo,
mientras con la otra mano se asiste desde la hemipelvis contralateral para el avance
del paso y se refuerza la rotación en dirección de la rotación externa
correspondiente.