Vivienda Social: Programa, Familias
Vivienda Social: Programa, Familias
Diego Fiscarelli
Universidad Nacional de La Plata, Argentina ORCID: 0000-0002-7087-0816 [email protected]
Resumen Este trabajo problematiza nociones e instrumentos de la praxis proyectual de las opera-
torias recientes de construcción de vivienda social en Argentina. Se hipotetiza que existe
Diego Fiscarelli Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto
una relación directa entre el alcance del programa arquitectónico y la capacidad funcio-
nal de los modelos habitacionales para asimilar las transformaciones sociales recientes en
materia de dinámicas del habitar. ¿Cómo han entrado en crisis los patrones tradicionales
para caracterizar a los destinatarios, y qué dimensiones debería interpelar desde las signi-
ficaciones imaginarias, la construcción programática de la vivienda social en la actualidad?
Desde los recientes avances en relación con un campo epistemológico específico para la
producción de conocimiento disciplinar —el Programa Complejo para la Investigación
Proyectual— y articulando voces especializadas en familias, cambios sistémicos y nuevos
modos de habitar, se propone una discusión bibliográfica orientada a identificar los pa-
rámetros aún vigentes que determinan límites en la relación programa-proyecto.
Cómo citar este artículo: Fiscarelli, D. (2022). Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto.
Cuadernos de Vivienda y Urbanismo, 15. https://doi.org/10.11144/Javeriana.cvu15.vspf
Social Housing: Program, Families
and New Ways of Living. Contributions from the Complexity of the Project
Abstract This work problematizes notions and instruments of the project praxis of the recent op-
erations of construction of social housing in Argentina. It is hypothesized that there is
a direct relationship between the scope of the architectural program and the functional
capacity of housing models to assimilate recent social transformations in the dynamics
of living. How have traditional patterns entered into crisis to characterize the recipients,
and what dimensions should the programmatic construction of social housing today
question from imaginary meanings?
From the recent advances in relation to a specific epistemological field for the production
of disciplinary knowledge —the Complex Program for Project Research— and articulat-
ing specialized voices in families, systemic changes and new ways of living, a bibliographic
discussion is proposed aimed at identifying the parameters still in force that determine
limits in the program-project relationship.
CUADERNOS DE VIVIENDA Y URBANISMO. ISSN 2145-0226. Vol.15, enero-diciembre 2022: -. doi: https://doi.org/10.11144/Javeriana.cvu15.vspf
Resumo Este trabalho problematiza noções e instrumentos da práxis projetual das recentes ope-
ratórias de construção de habitação social na Argentina. Hipotetiza-se que há uma rela-
ção direta entre a abrangência do programa arquitetônico e a capacidade funcional dos
modelos habitacionais de assimilar as transformações sociais recentes em matéria de di-
nâmicas do habitar. Como os padrões tradicionais entraram em crise para caracterizar os
destinatários, e quais dimensões questionar desde as significações imaginárias, a constru-
ção programática da habitação social na atualidade?
2
Introducción
Como arquitectos gozamos con la idea de nuevos modos de parámetros asociados —control, crecimiento, es-
residencia, pero cuando los realizamos pensamos en estos
tabilidad— han cedido ante la indeterminación
hipotéticos modos como constituyendo algún tipo de rup-
tura radical con todas las formas preexistentes de habitar
y mutabilidad de las ciudades contemporáneas,
permeables en mayor medida a incorporar me-
Frampton, K canismos abiertos con capacidad de evolución,
transformación y adaptación.
A pesar de la disponibilidad de un significativo
cúmulo de experiencias proyectuales, que consti- El nuevo contexto producido por los avances en el
ámbito de las comunicaciones, los desarrollos tecno-
tuyen un corpus de conocimientos útiles para la lógicos y los cambios sociales, ha repercutido significa-
formulación de programas funcionales con aper- tivamente en los modos de habitar, incidiendo en los
tura hacia diversas modalidades de organizacio- modos y criterios de conformación de la vivienda. Por
nes convivientes, se verifica que la concepción una parte, puertas adentro, en cuanto a la necesidad
tipológica de la vivienda social en Argentina re- de nuevos espacios y en las nuevas formas de defini-
Diego Fiscarelli Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto
mite a soluciones habitacionales de superficie mí- ción y materialización de los mismos; por otra parte,
nima, destinadas exclusivamente al alojamiento puertas afuera, en cuanto al rol y a su articulación con
el resto de los componentes del tejido urbano. (Fisch
y con escasa o nula capacidad para asimilar acti- et al., 2014, p. 151)
vidades vitales no prefiguradas. Lo que este tra-
bajo pretende exponer remite a que la persistente
conceptualización, diseño y construcción de la Por su parte, las investigaciones recientes de voces
vivienda de producción estatal como un objeto calificadas del área de las ciencias del territorio
arquitectónico rígido, definitivo y tipificado, cu- como Cravino (2008) y Del Río (2015) coinci-
yos ámbitos se organizan a partir de actividades den en señalar que, en el marco de las recientes
únicas y específicas, constituye cada vez más un políticas habitacionales de vivienda1, las opera-
evidente equívoco frente a la diversidad y varia- torias de construcción masiva acarrean un saldo
bilidad de requerimientos que surgen durante el deudor respecto del abordaje cualitativo que in-
lapso de la vida útil de la vivienda como conse- volucra al proyecto arquitectónico como especi-
cuencia de la dinámica natural de los grupos de ficidad de la disciplina. El proceder generalizado
convivencia y sus modos de habitar, en un marco expone un accionar que
de transformaciones globales continuas y ace-
leradas. En términos conceptuales, la aparente […] parece no haber podido internalizar otra modali-
dad de concepción de vivienda2 que la de un número
contradicción entre vivienda estática —condi- determinado de dormitorios agrupados en torno a un
cionada en su capacidad de modificación física núcleo sanitario y cocina. No se ha podido internali-
y/o de uso— y requerimientos humanos varia- zar otra modalidad alternativa para concebir la varia- 3
bles señala la necesidad de producir, desde el pro- ble tiempo en el proceso de consolidación del habitar,
yecto, un margen de compatibilidad entre ambos a pesar de las adaptaciones que realizan los usuarios.
polos de esta tensión. Aún desde el proyecto ur- (Del Río, 2012, p. 145)
banístico, la rigidez y permanencia propias de
la concepción tradicional de la ciudad y de sus
Como en otros países del Cono Sur americano, —también llamados determinados y subjetivos
los promotores estatales replican una serie de pro- o sensibles, e incorpora en su estructura los as-
totipos que aún no han reconocido, como pa- pectos formales, espaciales, las inquietudes tec-
rámetros de la habitabilidad, los aspectos que tónicas, además de los programas de actividades.
desde abordajes próximos a la complejidad (Mo- Este concepto (figura 1) recupera los tres polos
rín, 1998), la disciplina arquitectónica y urbanís- vitruvianos —utilitas, firmitas y venustas—, in-
tica articula desde la noción de proyecto como terpelados dese los conceptos de real, imaginario
programa complejo (Sarquis, 2007). Entre otros y simbólico de Jacques Lacan.
factores que quedan excluidos como condición
de partida encontramos las transformaciones es- En los tres aspectos del Programa Complejo se
tructurales y de tamaño que se suceden durante trabaja tanto en sus dimensiones manifiestas o
el ciclo vital familiar (Torrado, 2003), las cua- explícitas acerca de la historia del trío vitruviano,
les, tensionando la configuración físico-espacial sus datos objetivos, su vigencia actual, etc., así
de las unidades, exponen adecuaciones funcio- como su dimensión imaginaria y las significacio-
nales, constructivas y dimensionales de carácter nes que con ella se aporta:
espontáneo3.
a) Los usos y actividades a que estará destinado
En el marco de estas observaciones, este trabajo el edificio y los imaginarios tanto sociales
retoma las hipótesis del proyecto de investigación como disciplinarios que existen al respecto,
LATEC FAU-UNLP Estrategias para un abordaje los sentidos habituales y conocidos o repro-
del hábitat urbano desde la complejidad del pro- ductivos, así como los radicales o que traen
yecto: territorio/región, ciudad/vivienda, tecnología/ propuestas de cambio tanto de la sociedad
resolución constructiva4, en tanto las soluciones como de la disciplina.
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2007), además de parámetros utilitarios, fun-
El imaginario social interactúa con las individualida- cionales y organizativos, formarán un material
des. Se constituye a partir de las coincidencias valora-
tivas de las personas. Pero también de las resistencias.
innovador en torno a la definición de herra-
Se manifiesta en dos dimensiones: lo simbólico —len- mientas destinadas a la producción de cono-
guaje y valores—, y en el accionar concreto entre las cimiento disciplinar a través del proyecto.
personas —|prácticas sociales. Cuando el imaginario › El programa como instrumento de la praxis
se libera de las individualidades, cobra forma propia. Y proyectual encuentra la posibilidad de inser-
por una especie de astucia del dispositivo se convierte tarse en un campo acorde con la actual dis-
en un proceso sin sujeto. Tiene una dinámica propia. cusión sobre los temas de la arquitectura, y
Se instala en las distintas instituciones que componen
la sociedad. (Díaz, 1985, p. 24)
específicamente respecto del proyecto de la vi-
vienda social: ¿cómo pensar el programa de la
vivienda social en la actualidad?
En relación con ello, Savransky (2005) aporta: › El programa complejo resulta un constructo
intelectual formulado ad hoc, en relación con
[…] la problemática de imaginario remite a dos tipos el desafío arquitectónico que se plantee, y por
de investigación diferenciados. El que se refiere al sitio
y coincide con el modo de ser efectivo, con lo que el
lo tanto se promoverán múltiples formas de
usuario ya es (sea de su satisfacción o no), y el que se abordaje de la vivienda social en términos de
refiere a lo que el usuario quiere, desea o puede llegar proyecto.
a ser, es decir, al terreno de lo posible, cuya satisfac-
ción está en manos del proyectista. Ambos constitu- Si asumimos que la vivienda social como pro-
yen un marco significativo para el proyecto. (p. 105) yecto debe dar respuesta a un usuario que se 5
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económicas, en la actualidad —primeros años del
siglo XXI—, los modos alternativos de conviven-
cia parecen surgir además de una creciente liber- La Dra. Jelin señala que el proceso de autonomía
tad para decidir voluntariamente cómo se quiere personal que inicialmente fuera patrimonio de
vivir, en un contexto de relaciones de indepen- los hijos —adultos, jóvenes, adolescentes— por
dencia entre mujeres y varones, nuevas tecnolo- liberarse del poder del padre, se ha extendido a
gías reproductivas, aceptación de la sexualidad la relación de géneros, dando lugar a la acentua-
por fuera del matrimonio, de la menor adhe- ción de los procesos de individuación, los cuales
sión a redes de apoyo basadas en el parentesco y caracterizan las transformaciones sociales y eco-
en la comunidad en beneficio de las basadas en nómicas de la cultura occidental en los últimos
la elección personal. tiempos, y en última instancia ponen en crisis
un cierto carácter generalizador y reduccionista
La vivienda no es una unidad funcional y estanca den- respecto de modalidades habitacionales masivas.
tro de un sistema colectivo, sino un espacio para la
experiencia de nuestra singularidad. Es preciso idear
espacios habitables que incorporen nuevos ámbitos En diálogo con estas afirmaciones, el Dr. Alejan-
de intimidad para el individuo, así como maneras de dro Scherzer concuerda con la descripción de as-
agrupación más permeables o ambiguas. (Fisch et al., pectos que atomizan los deseos particulares de los
2014, p. 25) miembros de las unidades domésticas, definién-
dolos como “fuerzas hasta ayer consagradas a la
En este sentido, la arquitectura, y fundamen- procreación que se liberan en pos de una inapla-
talmente el urbanismo, no se han mantenido al zable autorrealización personal” (Scherzer, 1994, 7
margen de esta serie de transformaciones. Los p. 51). El mismo autor aporta su visión de la ins-
sociólogos de la Escuela de Chicago10 ya afirma- titución de la familia en el marco de algunos de-
ban que los patrones tradicionales de vida ha- bates actuales, y precisa:
bían quedado destruidos por el impacto de la
ciudad moderna11.
No es posible entender la familia actual sino como un 2.750.000 hogares particulares. La mayoría absoluta
grupo humano de tamaño reducido, estructura frágil de estos arreglos residenciales —casi 90 %— eran “fa-
y vínculos transitorios. Se trata de una institución que milias”, es decir sus miembros estaban vinculados por
poco se parece ya a aquellas otras que se regían por la lazos de parentesco. El resto eran unidades domésticas
lógica de la razón doméstica; una institución de la que “no familiares”, formadas por personas viviendo solas
nuestros contemporáneos comienzan a prescindir du- —unipersonales— o por personas no emparentadas que
rante periodos cada vez más largos de sus vidas. No es compartían la misma vivienda —amigos, compañeros
extraño que el ciclo vital incluya ahora etapas enteras de trabajo, u otros. Los hogares unipersonales repre-
a lo largo de las cuales se evita incurrir en el compro- sentaban el 10,3 % del total de hogares mientras que
miso de las relaciones familiares. (p. 52) los segundos, denominados “multipersonales”, no al-
canzaban ni el 1 %. Hacia el año 2001, con una mayor
población, los hogares particulares, familiares y no fa-
Por su parte, y respecto de estos procesos, la Dra. miliares, habían crecido hasta cerca de 3.600.000 y, de-
Viviana Verbauwede señala que existe una nueva bido al aumento de los hogares unipersonales (15,9 %),
complejidad en la familia, y que se ha ido des- el total de hogares familiares perdió algo de su peso re-
lativo (83,3 %). (Wainerman, 2003, p. 90)
plegando un abanico de variantes y sutiles dife-
renciaciones de formas de convivencia que no
tienen cabida en las categorías usuales de aso- Para Jelin (2006), estas perspectivas en el curso de
ciación —uniones de hecho, solteros con pareja vida individual responden a dos cambios básicos
estable, parejas homosexuales, familias mono- que se han manifestado en la sociedad argentina
parentales, parejas sin convivencia, nuevas for- en los últimos años, en relación a las tendencias
mas de paternidad y maternidad ofrecidas por la de fecundidad y mortalidad: un aumento con-
tecnología, entre otras. Verbauwede, a partir de siderable de la expectativa de vida y la disminu-
Elizabeth Beck-Gersheim (2003), describe cómo ción del lapso etario dedicado a la reproducción.
afecta el impulso de la individualización de los Al respecto, la autora expresa que:
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los, delegan tareas del trabajo doméstico —lle- la búsqueda de su verdadero sentido.
var ropa sucia a la casa materna para su lavado,
comer allí, llevarse comida preparada. Aquí “las El niño nace sin [el sentido de privacidad], pero a tem-
prana edad lo adquiere en forma espontánea, normali-
responsabilidades de los vínculos de parentesco zándose luego con respecto a los patrones sociales. El
aún no han desaparecido. Estas siguen acompa- adulto se integra y depende en gran parte del orden so-
ñando y co-determinando las oportunidades y el cial, y es capaz de controlar su conducta. El anciano se
campo de elección personal, aun cuando posible- desprende de la responsabilidad social, ya que su con-
mente sean más laxas y difusas, y haya más opcio- dición física y sus necesidades de privacidad decrecen,
nes para cumplir con ellas” (Jelin, 2006, p. 71). aumentando el deseo de interactuar para compartir sus
experiencias. (p. 45)
Sin embargo, en términos de relaciones inter-
generacionales entre padres e hijos adolescentes Podemos ver entonces como el sentido de la pri-
y jóvenes, la dinámica contemporánea presenta vacidad de cada uno de los miembros de la uni-
particularidades en los sectores de menores re- dad doméstica toma diferentes expresiones, según
cursos económicos: la evolución etaria de los integrantes. En el con-
texto de cada grupo conviviente, las interaccio-
[…] en las clases populares, la existencia de oportu- nes adoptan diferentes facetas en el tiempo, dadas
nidades para el trabajo asalariado —ligado inclusive a
la migración rural-urbana— es una fuente de autono-
por los ciclos diarios, semanales y anuales, y en
mía importante, aunque a menudo, especialmente con función de ello cambia la organización y uso de
las migrantes mujeres, los lazos de responsabilidad ha- los ámbitos de la vivienda. En el caso de los pro-
cia la familia de origen son fuertes y la subordinación totipos de producción estatal, todavía persiste la 9
en el empleo doméstico urbano tiende a ser muy alta. intención de controlar la privacidad por reglas, a
(Jelin, 2006, p. 28) partir de una interpretación de las costumbres y
de la programación del tiempo. Esto conlleva que
un ficcional ciclo diario de uso de las habitaciones
minada manera. [Y basada en Alberti et al. (2001)
construya cánones ciertamente restrictivos: por plantea] … en esto se funda su imperio, en la pers-
ejemplo, el dormitorio de los padres puede te- pectiva de concebirse a sí mismo como la razón y de
ner un uso comunitario durante el día, pero al considerar a lo extraño como lo sin razón.
caer la noche se transforma en el lugar privado
de la pareja. Incluso el baño, en momentos de De acuerdo a lo expuesto, es importante señalar
gran demanda, podría interpelar los gradientes de que el cambio social no se produce en dirección
privacidad. Lo que podemos reconocer, desde la a abandonar los lazos familiares como criterio de
óptica del proyecto, es la importancia de que la convivencia, sino a partir de una frecuencia ma-
vivienda social aún asigna a las interacciones entre yor de mudanzas y cambios en la composición y
miembros de las unidades familiares en torno de estructura del grupo familiar: “Lo que está ocu-
las comidas, lo que redunda en que el comedor rriendo es un cambio importante en la estabili-
lleve el carácter de máxima comunidad. En sín- dad temporal de la composición del hogar” (Jelin,
tesis: “No solo el individuo progresa a través del 2006, p. 9). En el marco del contexto reciente,
ciclo vital, sino la sociedad a través del tiempo, en el que la realidad actual incluye mucho más
y los patrones de privacidad pueden entrar en variabilidad, imprevisibilidad y por sobre todo
conflicto con nuevas formas de vida, modos y temporalidades más cortas, aún la noción de ci-
tecnologías” (Harrison, 1979, p. 34). clo vital familiar (Torrado, 2003), que se expone
a partir de transiciones previsibles y duraciones
Al igual que la privacidad, como variable in- largas de cada etapa —infancia y adolescencia en
trínseca de los modos de habitar, el concepto familia nuclear completa con papá, mamá y her-
en jaque de familia normal ofrece sus últimos manos, matrimonio y hogar de pareja sola hasta
estertores. La actualidad nos invita a reconocer el nacimiento de los hijos, familia nuclear com-
que aquello que antes era visto como “desviación pleta hasta que los hijos se casan, luego pareja sola
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de una norma”, se está aceptando y compren- (“nido vacío”), viudez y muerte—, se presenta de
diendo como algo “normal”. Como consecuen- algún modo como un modelo idealizado. La Dra.
cia, las normas y las expectativas sociales están Jelin interpela la definición de Torrado y plantea:
cambiando, así como los criterios para la defi-
nición social de lo normal y lo desviado, o de lo […] más que seguir hablando de ciclo de vida —que
implica previsibilidad, etapas claras, repetición caso a
aceptable o inaceptable socialmente. caso— el curso —más que el ciclo— de vida implica
numerosas transiciones de una a otra situación, casi
Abandonos y divorcios que casi siempre implican ho-
siempre en familia. Si la estabilidad de los matrimo-
gares sin padre, convivencia con otras generaciones, o
nios, la autonomía de los hijos y la mayor movilidad
vuelta al hogar paterno, niños cuidados por otros pa-
geográfica de la población conllevan más a menudo el
rientes y no por sus padres, segundas y terceras uniones
cambio de hogar y de grupo conviviente, esto no ocu-
que constituyen familias ensambladas, muertes, migra-
rre a costa de vínculos familiares, que siguen ligados
ciones, todos estos —y muchos otros— difícilmente
a la cercanía y contención afectiva, al cuidado de los
puedan seguir siendo considerados como accidentes
que necesitan protección, a la sexualidad y a la pro-
en un curso normal. (Jelin, 2006, p. 69)
creación. (Jelin, 2006, p. 96)
Diego Fiscarelli Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto
milia opera más que como principio de estabi- mediando las significaciones sociales imaginarias.
lidad relacional, como un “sistema precario de Por lo expuesto en la discusión bibliográfica, y a
11
instrumento, podemos afirmar que la construc- tipificadas a partir de programas de uso conside-
ción de las significaciones sociales imaginarias ran solo el alojamiento como función principal y
respecto de los destinatarios queda oculta por no habilitan las tareas laborales en el hogar, ade-
una universalización autorreferencial (Wainer- más de las educativas, de asistencia y cuidado, y
man, 2003). Desde una óptica disciplinar, la Dra. sus consecuentes ámbitos.
Arq. Anahí Ballent lo plantea en estos términos:
Construcción de lo colectivo
La emergencia de nuevas formas de organización fa-
miliar, juntos con cambios importantes en la tecnolo-
gía hogareña, parecen estar modificando las demandas
Entran en crisis los planteos que insistan en posi-
y representaciones sobre las formas de habitar en un cionar el anclaje en una familia modélica —usual-
proceso cuyas tendencias aún no están definidas, aun- mente de cuatro integrantes—, y que no acepten
que pueda afirmarse que se distancia velozmente del otras organizaciones de miembros en convivencia
universo construido en relación con la idea de la casa eventual que demanden alojamiento. Las organi-
para todos. (Ballent, 2005, p. 45) zaciones distributivas aún remiten a cuadros esta-
bles asociados con sectores “sociales” y “privados”.
En este sentido, la praxis proyectual de mode- El área de comedor —o estar, en los casos más fa-
12 lación de configuraciones habitacionales típicas vorables— encarna estos valores representaciona-
encontraría límites al verse interpelada por cada les —y, por ende, la escasa utilidad concreta— de
una de las variables y sus indicadores. las organizaciones que comparten inevitablemente
los horarios de comida y reunión.
Del mismo modo, los programas demandan ám- Se espera que los resultados de este estudio sean
bitos para actividades lúdicas, de gimnasia, pasa- útiles para ajustar los parámetros que definen el
tiempos, etc. Los mismos convocan a una posible aspecto cualitativo de la producción habitacio-
personalización, en términos de construcción de nal, y que puedan constituirse como un insumo
las características formadoras de identidad. para la elaboración de proyectos que articulen
criterios de diseño y resolución constructiva, en
Reconocimiento del ciclo vital familiar pos de alcanzar estándares mínimos de adapta-
bilidad (Bertuzzi, 2007). Es decir, se busca que
Referido a formulaciones que no reconozcan las se multipliquen las posibilidades de adecuación
particularidades de cada grupo etario, tensiona- física y de uso de las unidades de vivienda a lo
das por las transformaciones que determina el largo de las diversas fases que expone el ciclo vi-
tiempo. Las áreas asignadas a las individualida- tal familiar.
des deben considerar márgenes para transicionar
sin traumatismos: por ejemplo, considerando que Si bien se comprende que, desde el Estado, el
los adolescentes desarrollan actividades múltiples proyecto de una vivienda no solo debe contem-
en sus dormitorios, e incluso comparten espacio plar los aspectos más próximos a la temática, sino
con sus relaciones de vínculo afectivo. también un amplio número de factores entre los
que se articulan aspectos económicos y urbanís-
Por otro lado, la accesibilidad sin barreras debe- ticos relacionados con políticas de tierra y dispo-
Diego Fiscarelli Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto
ría ser una constante programática, en los tér- nibilidad de suelo urbano, entre otros, también
minos que reclaman las viviendas que resulten es cierto que la evolución del hábitat propio es
sensibles con los cambios del ciclo vital familiar. una característica intrínseca a la especie humana:
como primera instancia de relación con el am-
Delimitada la incumbencia de la temática en el biente, la vivienda es el medio donde el hombre
campo disciplinar, atravesando las dimensiones expone la construcción de un modo particular
que la investigación proyectual establece para la de habitar, constituyendo un proceso dinámico
formulación de un programa complejo, y anali- que se agudiza en el tiempo con los avances tec-
zados sus rasgos diferentes en relación con la vi- nológicos y las transformaciones globales que las
vienda social, este trabajo propuso una discusión sociedades manifiestan en sus comportamien-
con el objeto de producir aportes de conocimien- tos urbanos.
tos generalizables. Los indicadores señalados se
constituyen en elementos alternativos para inter- En este sentido el programa, como instrumento
pelar el alcance de los programas de necesidades: de proyecto y como condición de partida, es el en-
cargado de formular el horizonte cualitativo de la
Desde la vivienda colectiva de la modernidad, la figura propuesta habitacional, en términos del recono-
del usuario emerge del programa que lo representa y
cuya redacción es absolutamente elemental por parte
cimiento de las trayectorias del grupo habitante
de los arquitectos. […] El programa se presenta a sí para el que se construye la vivienda: “El programa
mismo como producto de una construcción que rea- es una pregunta, una teoría, o al menos un con-
lizan los arquitectos, la mayoría de las veces sin la con- junto de hipótesis. El proyecto es la respuesta —
sulta a los especialistas en el tema, especialmente de tan fragmentaria y provisoria como el programa 13
las ciencias humanas y sociales. (Sarquis, 2007, p. 85) mismo—, y como tal, excede y a la vez ignora as-
pectos de la pregunta, pero siempre abre nuevos
interrogantes al programa” (Sarquis, 2007, p. 184).
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Diego Fiscarelli Vivienda social: programa, familias y nuevos modos de habitar. Aportes desde la complejidad del proyecto
1 El trabajo refiere a los Programas Federales de Construcción de Viviendas (2003-2015) y al Plan Nacional de Viviendas (2015-2019).
2 Siguiendo a Yujnovksy (1984), entendemos por vivienda a la configuración de servicios —servicios habitacionales— que deben dar satisfacción a necesidades humanas
primordiales: albergue, refugio, protección ambiental, espacio, vida de relación, seguridad, privacidad, identidad, accesibilidad física, entre otras. Adherimos de este modo
a una concepción amplia de la noción de vivienda como hábitat o medio-ambiente.
3 Respecto de las transformaciones funcionales que las familias de escasos recursos operan sobre las unidades de vivienda social, considerar Fiscarelli (2016).
4 Proyecto de Investigación LATEC FAU UNLP Código U/164 Estrategias para un abordaje integral del hábitat urbano desde la complejidad del proyecto: territorio/región, ciu-
dad/vivienda, tecnología/resolución constructiva. Acreditado por la Universidad Nacional de La Plata. Director: Arq. Carlos Gustavo Cremaschi. Laboratorio de Tecnología y
Gestión Habitacional (LATEC), Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de La Plata.
5 Referimos a la construcción intelectual que subyace en la fase preliminar de ideación proyectual, y que en el marco de la producción habitacional estatal traduce en los
futuros espacios de la vivienda actividades tipificadas como comer, dormir, asearse, asignando superficies particulares y condiciones distributivas constantes.
6 La investigación proyectual es una concepción epistemológica que se caracteriza por la revisión crítica de teorías, estrategias y prácticas establecidas en relación con el
proyecto arquitectónico, y que reconoce como su especificidad la producción de conocimiento útil a los fines disciplinares. Formulada en el año 1991 por el Dr. Jorge Sar-
quis (Centro POIESIS FADU UBA), plantea que el acto investigativo en arquitectura posee, al menos, dos actividades básicas: una de reflexión, búsqueda y aplicación de cri-
terios de evaluación coherente y sistemática para la formulación de teorías; y otra productora de conocimientos por experimentación u otros medios, y en consecuencia,
creadora de innovación en alguna de sus variables. Desde este posicionamiento, el proyecto arquitectónico como instrumento cognitivo adquiere tres dimensiones: teoría,
metodología y técnica.
7 Son productos intelectuales, constructos y efectos de desarrollo conceptual y filosófico que orientan el devenir y la praxis con propósitos explicativos. Es decir, se trata del con-
junto de ideas, principios y propósitos capaces de orientar la actividad en un contexto determinado, ya sea social, cultural, político o científico. La plataforma teórica se corres-
ponde con el corpus de reflexión y de posicionamiento conceptual que ubica al investigador respecto del mapa estelar de la filosofía y del conocimiento. La determinación del
constructo teórico propio de las plataformas, y la respectiva validación del mismo, requiere de varias claves, entre las cuales destacan la ontológica y la epistemológica.
8 Sarquis retoma de la antropóloga Alicia Londoño el concepto de imaginario.
9 Nos referimos al modelo habitacional (prototipo) que se toma como base de la financiación de las operatorias de vivienda en Argentina, y que tiene como características
principales un área de 55 m2, dos dormitorios, baño único, cocina, un ámbito único comedor y un lavadero exterior.
10 La Escuela Sociológica de Chicago, también conocida como la Escuela Ecológica, remite al primer corpus principal de trabajos que emergieron en los años 1920 y 1930
especializados en sociología urbana y en la investigación del entorno urbano, articulando teoría y estudios etnográficos de campo en Chicago. Aunque recogía el trabajo de
académicos de varias universidades de Chicago, el término se usa frecuentemente para referirse al Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago, uno de los
más antiguos y prestigiosos. A partir de la Segunda Guerra Mundial apareció una segunda Escuela de Chicago, cuyos miembros, formados por las figuras de la primera,
emplearon nuevas técnicas de análisis y métodos de investigación de campo, lo que produjo un nuevo cuerpo de conocimientos.
11 La división de mano de obra y su especialización alcanzó su más alto desarrollo con el urbanismo racionalista, desgastando las figuras clásicas de autoridad (el padre) y 15
sustituyendo los lazos de solidaridad por mecanismos institucionales de control. La cooperación cedió el paso a la competencia y al individualismo; el control basado en
las costumbres dio paso al control basado en la ley.
12 Resulta pertinente tener en cuenta la noción de habitus formulada por Bourdieu.
13 Ciclo vital familiar: Comportamientos relacionados con el calendario de vida de la familia nuclear; etapas por las que pasa la unidad familiar, desde su constitución hasta
su disolución (Torrado, 2003).