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Este documento presenta los resultados de una investigación sobre la población afro y afromestiza en la ciudad de San Miguel de Tucumán durante el período colonial entre 1565 y 1770. A través de un análisis documental detallado de fuentes como protocolos de escribanía, censos y documentos judiciales, la autora caracteriza aspectos demográficos, ocupaciones, dinámicas sociales y espacios habitados por esta población. El objetivo es visibilizar la presencia africana en la región, aportando nuevos conocimientos

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Este documento presenta los resultados de una investigación sobre la población afro y afromestiza en la ciudad de San Miguel de Tucumán durante el período colonial entre 1565 y 1770. A través de un análisis documental detallado de fuentes como protocolos de escribanía, censos y documentos judiciales, la autora caracteriza aspectos demográficos, ocupaciones, dinámicas sociales y espacios habitados por esta población. El objetivo es visibilizar la presencia africana en la región, aportando nuevos conocimientos

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La Población afro y afromestiza en la ciudad de San Miguel de Tucumán

durante el Periodo Colonial(1565-1770)


Un aporte desde la Arqueología Histórica

Tesina de Grado
CarreraArqueología
Luciana Chavez

Directora: Estela Noli


Codirectora: Jorgelina García Azcárate
Facultad de Ciencias Naturales e IML
Universidad Nacional de Tucumán
A mis papás
Índice
Introducción……………………………………………………………………………..4
Capítulo I Introducción al Tema y Antecedentes de Investigación…………...8
Ingreso de la Población Africana a América…………………………………………….....9

Antecedentes de Investigación………………………………………………………….….13

a- La presencia africana en el país. Aporte desde la Historiografía…………………13

b- Antecedentes de Arqueología Afroamericana en el país……………………….....15

c- El desarrollo de la Arqueología Histórica en Tucumán…………………………….16

Capítulo II Marco Teórico Metodológico..........................................................20


Marco Teórico................................................................................................................21

Metodología...................................................................................................................26

Capítulo III Análisis Crítico de Fuentes Documentales………………….........31


a- Protocolos de Escribanía…………………………………………………………..…….32

Escritura de Compra venta……………………………………………………..…........32

Cartas de Libertad ……………………………………………………………...............37

Testamentos……………………………………………………………………….……..39

Cartas de Dote ………………………………………………………………….…........44

Escritura de débito y donaciones ……………………………………………………...47

b- Fuentes Judiciales……………………………………………………………………......50

Capítulo IV Presentación de Resultados…………………………………….......53


Contexto Histórico de la ciudad de San Miguel de Tucumán…………………………….54

La Población Afro y Afrodescendiente en la ciudad de San Miguel de Tucumán…..…63

a- Aproximaciones demográficas………………………………………………………....60

Ibatín 1565-1685…………………………………………………………………..….....60

La Toma 1685- 1770 …………………………………………………………………..67

b- Esclavos africanos y castas libres- La Vida y el Trabajo……………………………77

c- Dinámica Social – Mestizaje y relaciones interétnicas……………………………....83

Capítulo V Visibilizando a la Población Negra- Lugares y Objetos……......90


¿Dónde Estaban? Aproximaciones a su espacialidad……………………………......91
La Materialidad Afro………………………………………………………………………..108

En busca de su materialidad- Planteo de futuras Intervenciones Arqueológicas……117

Conclusiones...............................................................................................................120
Bibliografía..........................................................................................................125
Documentos consultados ………………………………………………………………......126

Bibliografía citada …………………………………………………………………………...137

Anexo Tablas...............................................................................................................142
Agradecimientos.........................................................................................................174
Introducción

El ingreso de la población africana en el actual territorio argentino se produjo desde


momentos tempranos a partir del comercio de esclavo. Si bien la economía y
producción de la región no requirió de mano de obra esclava a gran escala (como el
caso de Brasil o El Caribe) la presencia de habitantes de origen africano, tanto de
esclavos como libertos, fue común dentro de la sociedad colonial ya que de acuerdo
a los censos realizados para la época, los africanos y sus descendientes constituyeron
casi la mitad de la población a finales de la colonia.

En el caso puntual de Tucumán para fines del siglo XVI es innegable la presencia de
esclavos en la ciudad de Ibatín (primera fundación de la ciudad), lo cual ha quedado
plasmado en los registros de la época, principalmente en cartas de compra y venta y
en testamentos. Ya para fines del siglo XVIII se observa un importante aumento en
a la población afro mestiza, posiblemente vinculado a los crecientes procesos de
mestizajes acaecidos entre este sector de la sociedad y los demás grupos étnicos
(indígenas y europeos).

Si bien los documentos nos hablan acerca de su existencia el aporte africano en


nuestro país ha sido parcialmente olvidado y silenciado. Un mestizaje temprano, las
apropiaciones del pasado y las imposiciones de sentido a nuestra propia historia
nacional han hecho que hoy cuando se nos pregunte por los negros y las negras,
tendamos a responder que aquí no los hubo (Ruffer 2005). Durante mucho tiempo la
Argentina fue concebida como un país construido a partir de la inmigración europea,
en donde todo aquello que no representase parte del discurso era silenciado. Pese a
este vacío en nuestro imaginario colectivo los aportes desde la historia, antropología y
recientemente de la arqueología han permito gradualmente revertir esta concepción
dando cuenta de la existencia e importancia del pasado afro de nuestro país.

El objetivo de este trabajo es brindar un mayor conocimiento acerca de la


configuración de la población afro y afrodescendiente, presente en la ciudad de San
Miguel de Tucumán durante gran parte del periodo colonial.
Para ello , la investigación se llevó a cabo, siguiendo los delineamientos teóricos
metodológicos de la arqueología histórica, mediante un exhaustivo análisis
documental en donde, a partir de la lectura e interpretación de la información
recaudada en los diversos documentos disponibles para la época, se buscó dar
cuenta acerca de aspectos generales de la población , tales como las actividades

4
desarrolladas por estos sujetos, sus prácticas sociales , entre otros aspectos
relevantes a su dinámica e interacción dentro de la ciudad.
Nuestro trabajo estuvo enfocado también al análisis de los espacios relacionadas a
los habitantes afro, ya que consideramos que la identificación de los mismos así como
las actividades desarrolladas en ellos es una manera de recuperar y materializar el
rastro de la presencia africana en la ciudad.
Por consiguiente, y partiendo de nuestro objetivo general, la investigación se delineó
de acuerdo a los siguientes objetivos particulares
• Integrar la información disponible tanto en bibliografía editada como en la en
documentación inédita presente en archivos provinciales acerca de la
población de origen africano, tanto esclava como liberta, en la ciudad de
Tucumán durante el periodo temporal bajo estudio.
• Definir las características de la población afro y afro mestiza presente en San
Miguel de Tucumán, en cuanto a su número, origen, castas, edad,
actividades socio-profesionales, etc.
• Analizar las condiciones y mecanismos de trata, reproducción y mestizaje y
como estas fueron variando o no a lo largo del periodo colonial contribuyendo
así al estudio más integrado de las relaciones interétnicas.
• Definir los espacios habitados por estos actores sociales (viviendas de sus
propietarios, conventos de órdenes religiosas, lugares de habitación propia, de
trabajo, etc.) a fin de visibilizar, dentro de la dinámica de la ciudad, aquellos
espacios relacionados al quehacer cotidiano de este sector de la sociedad a la
vez que esto, a futuro, nos permitirá plantear posibles lugares de
intervención arqueológica.

El marco espacial en el cual se desarrolló la investigación se basa puntualmente en el


ámbito urbano de la ciudad. Consideramos conveniente centrarnos en este sector a
fin de optimizar la búsqueda de información dada la dispersión de la misma,
delimitando así un objeto de estudio factible de abordar. Así mismo los centros
urbanos, al representar los escenarios vitales del intercambio social y económico en
donde los grupos sociales se relacionan e interactúan entre sí, se constituyen como
un marco adecuado para caracterizar a la población bajo estudio.
En cuanto al lapso temporal, el mismo abarca desde el año 1565(año de la primera
fundación de la ciudad en el paraje de Ibatín) hasta 1770, es decir desde principios
hasta mediados de la colonia. El periodo de estudio responde a los objetivos
planteados para la investigación centrándonos por consiguiente en aquellos momentos
5
en donde el conocimiento al respecto es verdaderamente escaso haciendo necesario
su estudio.

Estructura del trabajo


De acuerdo a lo planteado el trabajo presenta la siguiente estructura:
El primer capítulo se inicia estableciendo un marco de referencia acerca del tema en
cuestión describiendo, en líneas generales, las condiciones sociales y políticas en las
cuales se produjo el ingreso de población de origen africano al territorio. Luego se
expone el estado de conocimiento acerca de nuestra temática detallando los
antecedentes de investigación, tanto desde el punto de vista historiográfico como así
también arqueológico.
Seguidamente se presenta el marco teórico, en el cual se desarrollan los conceptos y
líneas de investigación que guiaron nuestro estudio, así como también la metodología
utilizada.
El capítulo 3 presenta un análisis crítico de fuentes documentales en donde se
describe en detalle la estructura de los documentos trabajados así como la relevancia
de cada uno en cuanto a la información obtenida en ellos.
Los capítulos 4 y 5 engloban los resultados obtenidos en la investigación.
Primeramente se brinda una breve descripción acerca del contexto socio histórico de
la ciudad contemplando especialmente los aspectos sociales y económicos que
enmarcaron el ingreso y posterior desarrollo de la población africana. Luego se
presenta una caracterización de la población bajo estudio estableciendo
aproximaciones acerca de aspectos demográficos, la vida y el trabajo y las diversas
relaciones interétnicas de las cuales formaron parte a lo largo del periodo de
investigación. Por su parte en el capítulo 5 se expone un análisis espacial en, donde a
partir de la información recaudada desde el trabajo documental, se identificaron
algunos de los lugares relacionados a la experiencia africana en la ciudad.
Finalmente, y centrándonos desde una perspectiva netamente arqueológica, se
plantea la existencia y relevancia de la cultura material africana así como las
posibilidades de su estudio, culminando nuestra trabajo con la integración de los
resultados y su conclusión.
Creemos necesario acentuar que con este trabajo, lo que pretendemos es establecer
el inicio de futuras investigaciones en donde se buscará integrar los resultados
historiográficos aquí presentados conjuntamente con los tendientes aportes de la
materialidad arqueológica generando así una visión más amplia e integrada acerca
del pasado africano en la ciudad.
6
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN AL TEMA Y
ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

7
Ingreso de la Población Africana a América

Los primeros negros que ingresaron a América estuvieron de paso como integrantes
de las huestes de los primeros expedicionarios y colonos de las diferentes regiones
del continente tales como Juan Díaz de Solís, Sebastián Gaboto y Diego de García
para el Río de la Plata entre los años 1516 y 1528. Luego el ingreso de la población
africana se habría dado de manera gradual a partir del comercio esclavista, siendo la
primera referencia documentada respecto al ingreso de esclavos africanos en el año
1534.

Desde el inicio de la conquista rigió la prohibición de introducir esclavos en América


sin previo consentimiento del Rey, estableciéndose una serie de instrumentos
políticos y financieros a fin de controlar el ingreso de esclavos a las colonias. La
primera normativa consistió en las llamadas Licencias, contratos individuales por los
cuales el gobierno español autorizaba a una determinada persona la introducción de
un número establecido de esclavos en determinado lugar de las Indias, a cambio de
una prestación, casi siempre pecuniaria, por parte del interesado.

A pesar de los esfuerzos por parte de la Corona para controlar el comercio esclavista,
la política del otorgamiento de las licencias no resultaron como se esperaba ya que
las mismas encarecían el precio de los esclavos a la vez que hacían lento el arribo de
los mismos y los pedidos de mano de obra esclava por parte de los colonos eran cada
vez mayores. Por lo tanto, durante el siglo XVIII la Corona decidió implementar otro
régimen para la trata: los asientos. Estos consistían en un derecho público por el cual
un particular o una compañía se comprometían directamente con el gobierno español
a reemplazarle en el comercio de esclavos, por un tiempo determinado y de manera
monopólica. El primer asiento fue firmado entre la Corona y el portugués Pedro
Gómez Reynel en el año 1595. En el mismo se disponía el paso de 4.250 esclavos
negros anuales hasta completar la cantidad de 38.250; estos podían ser extraídos de
cualquier lugar de África, pero solo podían entrar a América por Cartagena de Indias;
desde allí los representantes del asentista podían viajar a todas las provincias de las
Indias, con la excepción de tierra firme y con ciertas restricciones para Buenos Aires
autorizando el ingreso solo de 600 piezas de esclavos a esa ciudad.1

1
George Reid Andrews. Los Afroargentinos de Buenos Aires 1800- [Link]. De la flor. Buenos
Aires1989, p31.

8
Luego de varios asientos a particulares el comercio se volcó en manos de grandes
compañías negreras, entre ellas portuguesas holandesas, francesas e inglesas
siguiendo los vaivenes de la política europea a lo largo del siglo XVII y XVIII. Entre
las potencias mercantilistas más importantes que se disputaron la hegemonía del
comercio negrero, la primera de ellas fue la Compañía Portuguesa conocida bajo el
nombre de “Compañía del Cacheo o Compañía Real de Guinea” quienes, luego de la
intervención holandesa en el comercio negrero, recuperó el monopolio entre 1696 y
1701. A partir del siglo XVIII, el floreciente negocio, impulsó a los Reyes de España y
Francia, Felipe V y Luis XIV respectivamente, a convertirse en comerciantes de
esclavos, participando cada uno, con una cuarta parte de las acciones de la Compañía
de Guinea, la más poderosa empresa tratante de esclavos. El fin de la guerra de
sucesión española y la firma del Tratado de Utrech, en 1713, significaron el fin de la
preponderancia francesa en el comercio y la hegemonía pasó a ser de Inglaterra, bajo
la “Britsh South Sea Company” (Compañía del Sur), convirtiéndose en la nación
negrera por excelencia hasta 1789, año en que se decretó la libertad para el tráfico
negrero2 .

Ingreso de esclavos en el Río de la Plata

En lo que respecta al puerto de Buenos Aires el primer permiso real o licencia para
introducir esclavos en el Río de la Plata fue otorgado en el año 1534 a Don Diego
Martínez de Irala, en el cual se autoriza al mismo la introducción de 100 negros. Años
más tarde, se concede a Pedro de Mendoza la licencia para ingresar 200 esclavos
africanos.

Dado el gran desarrollo e importancia que recaía en el comercio entre la Corona


española y sus colonias, se estableció un estricto control mercantil en el cual se
permitía solamente la comercialización con cuatro puertos americanos. A pesar de la
ventajosa ubicación de Buenos Aires, no fue elegida para ser una de esas ciudades
“afortunadas”. Sin embargo, los comerciantes y administradores de la ciudad lograron
imponerse a la Corona para que ésta otorgara un número de permisos especiales, de
modo que el puerto recibiera una cantidad limitada de navíos durante los siglos XVII y
XVIII. Estos aludían a la necesidad imperiosa de mano de obra esclava para los
trabajos en la ciudad.

2
Rolando Mellafé La esclavitud en Hispanoamérica. Ed. Eudeba. Buenos Aires. 1964,p.44.

9
Como la mayoría de los puertos hispanoamericanos, Buenos Aires lograba participar
en el comercio con Europa, África y el resto de las Américas con medios tanto legales
como ilegales, siendo más importante en términos de volumen y valor el tráfico de
contrabando de toda clase de mercaderías. Esto era incentivado aún más por la
participación de los funcionarios oficiales en el contrabando, especialmente de
esclavos. Ejemplo de esto es el primer caso de comercio ilegal denunciado, el cual
implicaba al Obispo de Tucumán, quien en 1585 fue sorprendido importando esclavos
africanos ilegalmente desde las vecinas colonias lusitanas en Brasil.

Al contar con una cantidad determinada de permisos para el ingreso de navíos al


puerto, una práctica común era que los barcos entraran en el puerto de Buenos
Aires, afirmando que su nave se encontraba deteriorada por el largo viaje en el mar
por lo cual necesitaban realizar las refacciones necesarias para poder continuar viaje.
Mientras se reparaban las averías o daños se desembarcaban la carga de esclavos,
generalmente al amparo de la noche. Se los sacaba de la ciudad y luego se los volvía
a ingresar como “negros descaminados “esclavos que se habían perdido en su
camino. De esta manera los esclavos podían venderse, de manera semiilegal, aun sin
tener los papeles de importación ni documentos de entrada.3

La existencia y el alcance que llegó a tener el comercio ilegal en el puerto del Río de
La Plata hacen imposible la tarea de estimar siquiera el número de esclavos que
habrían ingresado por Buenos Aires durante el periodo colonial. Unas pocas
estadísticas son suficientes para ejemplificar lo engorroso del asunto; entre 1606 y
1625 se registraron como ingresados a la ciudad 12.778 esclavos de los cuales 11.262
eran de contrabando. Apenas más del 10 por ciento había llegado legalmente, a esto
debemos sumarle otros 8.932 confiscados y 1.228 descargados sin permiso por el
puerto con lo que los legales bajan a menos del 5 %4.

Ahora bien, la ciudad de Buenos Aires, por si misma no tenía la necesidad de la gran
cantidad de esclavos que ingresaron en ella, tanto de manera legal como de
contrabando. En efecto la ciudad, habría cumplido con la función de ser receptora y
lugar de tránsito de los esclavos para una enorme región interior, que incluía las
gobernaciones del Río de La Plata, del Tucumán y Paraguay, Chile y el alto Perú.

En cuanto a las rutas comerciales terrestres al interior del virreinato, el camino partía
de Buenos Aires hasta Córdoba en donde se bifurcaba, para Chile o el Alto Perú,

3
George Reid Andrews, op. Cit., p.32.
4
Ibídem. p.32.
10
debido a la atracción económica de Potosí sobre todo el “Espacio peruano”5 , esta
ruta habría sido la más importante y ventajosa ya que hasta mediados del siglo XVIII,
el comercio desde y hacia el Alto Perú constituyó el eje del tráfico general. En este
trayecto se transitaba de manera sucesiva por las ciudades del interior de la
Gobernación del Tucumán, como Tucumán, Salta y Jujuy .En estos centros urbanos,
además de esclavos, se vendían y comercializaban diversos productos de
6
contrabando como hierro, azúcar y textiles. En uno de sus informes al rey,
Hernandarias detalló que entre 1612 y 1615, tan solo en tres años, salieron de la
incipiente ciudad de Buenos Aires 4.514 esclavos africanos para ser comercializados.
Tal como señala Studer 7(1958) habría sido un espectáculo común en las rutas
coloniales la presencia de cuadrillas de veinte, cincuenta y cien negros bozales que
eran conducidos desde el puerto de arribo hacia las demás ciudad del interior del
virreinato.

¿De dónde Venían?

En cuanto al origen de los africanos llegados al territorio, su gran mayoría habrían


sido importados directamente desde África, principalmente de la costa occidental
seguidos por la región oriental. En la primera los tratantes de esclavos se habrían
abastecido de los pueblos bantúes, como los vénguelas, congos y luduanos a los
cuales se los denominaban “casta de Angola”.8

Asimismo otra gran parte de esclavos africanos habrían ingresado de manera


indirecta desde distintos puertos de Brasil, razón por la cual los datos acerca del
origen de los mismos son engorrosos para determinar, más aun debido al intenso
contrabando que existía en la región.

Las diferentes castas a las cuales pertenecían los esclavos eran reconocidas y
diferenciadas durante la época, principalmente por los comerciantes ya que se
establecieron ciertas concepciones en relación a la región de procedencia y los
atributos de los esclavos: unos eran mejores para el servicio doméstico, otros para los
trabajos de campo, etc. Generalmente se preferían a los esclavos de Angola y del
5
Carlos Sempat Assadourian. El Tráfico de esclavos en Córdoba. De Angola a Potosí. 1588-1610
Cuadernos de Historia 22. Instituto de Estudios Americanistas. Universidad Nacional de Córdoba.
Córdoba 1965.
6
Rolando Mellafé. Op. cit., p.64.
7
Elena F. Studer. La Trata de negros en el Río de la Plata durante el siglo XVIII. Buenos Aires,
Universidad Nacional de Buenos Aires, 1958, p.329.
8
Ibídem.p.323.

11
Congo por ser más robustos, buenos trabajadores y afables al trato o como apelaban
en la época “de mucha blandura y docilidad”. 9

Aunque no existen cifras certeras o precisas acerca del número total de africanos que
ingresaron como esclavos, se tiene registro de su ingreso desde momentos tempranos
y cómo estos fueron distribuidos a lo largo de toda la región, principalmente en lo que
respecta a la Gobernación de Tucumán. Esta población, lejos de ser un grupo
homogéneo, representó a diversas naciones de África, cada una con variedad y
riqueza de tradiciones, culturas e idiomas, los cuales con el correr de los años se
fueron mimetizando y sincretizando entre ellas y las impuestas en el nuevo territorio.

Antecedentes de Investigación

La presente investigación, al enmarcarse dentro de la disciplina de la Arqueología


Histórica, reúne los aportes provenientes tanto de las investigaciones históricas como
arqueológicas brindando un aporte particular de acuerdo a las fuentes y abordajes
utilizados por cada disciplina; de esta manera, se logra un análisis integral del
conocimiento sobre la temática en cuestión. Por tal motivo y con fines prácticos es
que consideramos necesario el presentar por separado los antecedentes de
investigaciones y trabajos llevados a cabo por parte de ambas disciplina.

La presencia africana en el país. Aportes desde la Historiografía

EL conocimiento académico acerca del pasado africano en nuestro país puede


considerase relativamente reciente , la presencia y más aún la importancia del “negro”
fue durante muchos años un aspecto olvidado o más bien rezagado dentro de la
historiografía argentina y por ende influyó en la memoria colectiva, aunque no logró
erradicar los interrogantes que se reavivaban por épocas.
Los primeros trabajos realizados tendieron a incluir a esta población dentro de
estudios generales y más abarcativos, principalmente los demográficos. Es recién a
principios de la década de 1960 cuando comienza a suscitarse una nueva corriente de
conocimiento, guiada principalmente por el uso de diferentes fuentes documentales y
trabajos de archivos en dónde, “el negro “cambiaba su papel secundario para situarse
como eje de las investigaciones históricas. En esa etapa salen a la luz los primeros
trabajos realizados por Marta Goldberg, Silvia Mallo, Lyman Johnson, Carlos Mayo

9
Ibídem.p.323

12
entre otros, cada uno abarcando características particulares de la población africana
(manumisión, trabajo, género, familia etc.). Años después hace aparición uno de los
trabajos considerados hasta hoy en día de los más emblemáticos de la temática “Los
Afroargentinos de Buenos Aires” de Reid Andrewz (1989) .A partir de estos trabajos
innovadores el estudio de los afroamericanos en la Argentina se vio renovado por una
cantidad de artículos y textos de suma relevancia para la Historia Social . No obstante
estos trabajos revitalizaron los estudios africanos, presentaban a la vez un
tratamiento dispar en cuanto a las regiones abarcadas, siendo en su mayoría referidos
para las áreas de Buenos Aires y Córdoba. Por su parte los trabajos realizados en el
área del NOA, si bien son escasos y recientes (comparados con las demás regiones),
han aportado importantes elementos para la visibilización de los afromestizos en la
región.
De los trabajos realizados para esta región destacamos aquellos que han servido de
referencia para la presente investigación, entre ellos han sido de mucha utilidad los
llevados a cabo por Florencia Guzmán, para las actuales provincias de Catamarca y
La Rioja, ya que además de la proximidad espacial a nuestra área de estudio -lo cual
es fundamental como marco de referencia y comparación- trata sobre diversos
aspectos de la población afroamericana , tales como mestizaje, el rol de la mujeres
esclavas, familia, trabajo, entre otros. (1995; 1997, 1998,1999) Asimismo resultaron de
cabal importancia los trabajos de Isabel Sacca dedicados a la jurisdicción de Salta
(1997,1998), y los estudios de la negritud en Santiago del Estero realizados por
Grosso(2007) como los de Ulloa para la ciudad de Jujuy.
En el caso puntual de San Miguel de Tucumán en lo que respecta al periodo colonial,
la mayoría de las investigaciones realizadas hasta el momento, desde perspectivas
histórica y etnohistóricas10, han incluido a este grupo social dentro de marcos de
análisis más amplios como ser la descripción de la sociedad o de la economía sin
abordarlos específicamente.

10
Tenemos información de San Miguel de Tucumán en Ibatín a través de estudios que desde la
perspectiva histórica y etnohistórica han analizado las actividades y relaciones de los otros colectivos
sociales que conformaron la sociedad. La conquista y fundación ha sido estudiada por autores que se han
centrado en la “gesta Hispánica” que puede remontarse a la historiografía jesuítica producida en el siglo
XVIII (Lozano, Historia de la conquista) a estudios que vieron la luz en las primeras décadas del siglo
pasado por ente los que destacan los de Roberto Levillier y Manuel Lizondo Borda. En las últimas
décadas del siglo pasado se han realizado aportes desde la perspectiva histórica social y etnohistórica
que permite dimensionar principalmente las estrategias del grupo dirigentes en el acceso a las tierras,
urbanas y rurales, (López 1991) la articulación de los vecinos de Ibatin con las actividades económicas de
los circuitos mercantiles y el acceso a encomiendas y las relaciones complejas entre “la ciudad” y las
áreas bajo dominio rurales (Noli, 2001,2012)

13
Como excepción contamos con los trabajo realizados por la historiadora Gabriela Tio
Vallejo, quien a través del relevamiento de listas de bautismos y de su comparación
con censos y padrones, ha aportado a la dimensión demográfica de la población
africana en relación a los demás grupos sociales de la ciudad de Tucumán durante
mediados de la colonia (Tio Vallejo 1990). Además esta autora ha analizado los
documentos de las temporalidades, más específicamente aquellos relativos a la
venta de los bienes (incluidos los esclavos) pertenecientes a la Compañía de Jesús
luego de su expulsión, con el fin de observar el rol económico de los esclavos en las
Haciendas Jesuíticas. (Tío Vallejo 1990).
Para fines del periodo colonial y principios del independiente citamos principalmente
el trabajo de Jovita Novillo (2005) quien ha estudiado específicamente a la población
negra y afromestiza (tanto esclava como liberta) en la Jurisdicción de Tucumán
durante el periodo comprendido entre los años 1800 y 1820. En su trabajo Novillo
analiza a la población desde lo demográfico pero fundamentalmente rescata el rol
activo de este segmento de la sociedad. Si bien el periodo temporal que abarca es
posterior al del presente trabajo, el mismo sirvió como base y marco de referencia
para nuestra investigación ya que brinda un conocimiento general de la temática
abordando diferentes aspectos de la población tales como matrimonio, mestizaje,
trabajo, libertad entre otros.
Asimismo los aportes de Ana María Bascary (1999), aunque no trata concretamente
sobre la población negra, resultan de interés ya que a partir del análisis de la familia y
vida cotidiana en el Tucumán colonial, deja entrever el rol de los esclavos dentro de la
sociedad tucumana para fines de la colonia.

En búsqueda de la materialidad. Antecedentes de Arqueología Afroamericana


en el País.

La Arqueología Histórica argentina se ha caracterizado por una interpretación bi-


dimencional del registro arqueológico de forma tal que presuponía que el material
hallado en contextos históricos debía pertenecer a europeos o indígena, y en el
mejor de los casos a una entidad intermedia denominada como mestizo, hispano-
americano o criollo. Polarizada, segmentada en dos mitades, se negó el tercer

14
componente de la heterogeneidad de las colonias americanas: la población afro o
afroamericana11 .

Es a fines de la década de 1990 cuando comienza a advertirse la posibilidad de una


cultura material diferente, con características propias que la hacían atribuible a
pobladores de origen africano. Reconociendo la existencia de esta cultura material se
accedía por lo tanto, a una nueva manera de estudiar esta población, ahora presente
no solo en las descripciones de documentos escritos ,sino en lo concreto de sus
objetos .

Siguiendo las bases de estudios arqueológicos llevados a cabo en distintas partes


del continente (principalmente Estados Unidos, Brasil y Cuba) los trabajos realizados
hasta el momento en nuestro país se han centrado principalmente en la asociación
de símbolos presentes en los objetos cerámicos estrechamente relacionados con
diversos cultos africanos así como también en técnicas de manufactura atribuibles a
poblaciones de origen africano.

Uno de los trabajos más relevantes acerca del tema, tanto por la cantidad de material
recuperado, como por las discusiones suscitadas en su momento por el hallazgo,
corresponde a la colección de Arroyos Leyes, en la provincia de Santa Fe. En el año
1928 el arqueólogo M. Bousquet, realiza el hallazgo de un peculiar conjunto cerámico
conformado por decenas de piezas enterradas y semi-enterradas las cuales se
caracterizaban por la rareza en sus formas: motivos globulares, grandes cabezas
solas, figuras humanas incluidas en recipientes de boca ancha , entre otras.
Catalogadas en un primer momento como obra de chaqueños aculturados o de
mestizos, luego fueron sentenciadas como falsificaciones ya que debido
principalmente a la peculiaridad de sus formas no podían ser atribuibles a ninguno
de los estilos cerámico conocidos hasta el momento. Años después y gracias a
nuevas interpretaciones del material (Cerutti; Schávelzon; Gonzáles) resulto ser que
no se trataban de falsificaciones sino objetos elaborados por pobladores afro
descendientes asentados en ese lugar ya que, según las nuevas investigaciones,
estos extraños diseños se relacionaban directamente con rasgos provenientes de la
cultura africana.

11
Daniel Schavelzon. La cerámica de la población africana de Buenos Aires y San Fe (S. XVIII y XIX).
Actas del XI Congreso Nacional de Arqueología. VOl. I La Plata. p. 501.

15
Otro de los antecedentes arqueológicos de referencia en cuanto a la temática
corresponden a los trabajos llevados a cabo en el sitio de Cayastá o Santa Fe la Vieja
en donde a partir de la revisión de un conjunto de fragmentos de pipas, pertenecientes
a la colección de Zapata Gollan, se reconocieron varios de estos elementos como
pertenecientes a la cultura afro a partir de la técnica de su manufactura y por la
presencia de diseños atribuidos a símbolos religiosos africanos.

En los últimos años Schávelzon ha llevado a cabo varios trabajos relacionados a la


materialidad africana hallada principalmente en contextos urbanos de la ciudad de
Buenos Aires, reuniendo gran parte de sus estudios y antecedentes al respecto en el
Libro denominado “Buenos Aires Negra” siendo hoy en día uno de los principales
trabajos referentes de la cultura material africana en el país.

El desarrollo de la Arqueología Histórica en Tucumán

De las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en contextos históricos en la


provincia las que motivan nuestro mayor interés corresponden a las realizadas en el
sitio arqueológico de Ibatín, lugar en donde originalmente se emplazó la primera
fundación de la ciudad en el año 1567 hasta su posterior traslado 120 años después.
El sitio de Ibatín fue intervenido en varias ocasiones, a principios de la década de
1960 se realizan los primeros trabajos arqueológicos dirigidos por Amalia Gramajo de
Martínez Moreno en donde, con base a los estudios históricos de Lizondo Borda, logra
ubicar los principales edificios políticos y religiosos de la ciudad: el templo y la
compañía de Jesús, la iglesia matriz, el cabildo y el templo y convento de Nuestra
Señora de la Merced. En todos estos casos se detectan parcialmente los cimientos de
dichos edificios y a partir de ello es que propone, junto al Arq. Moukarzal, las
correspondientes plantas de las construcciones. (Rivet 2008).
Luego, a inicios de la década de 1980 se interviene nuevamente el sitio de Ibatín. Por
una parte Emilio Eugenio, a fin de elaborar un plan para la puesta en valor del sitio,
realiza una serie de sondeos y relevamientos de los cimientos que corresponderían al
Cabildo, la Iglesia Matriz, Iglesia y Colegio de los Jesuitas como así también de la
Orden Franciscana (Eugenio 2002)
Asimismo, en ese año, se realiza un nuevo proyecto de reconstrucción del sitio
arqueológico bajo la dirección de Norberto Pelissero. En esta ocasión se llevan a cabo
tareas de limpieza y desmonte, exponiendo los cimientos de aquellos edificios
anteriormente registrados por Gramajo. Se realizan así mismo nuevos trabajos

16
arqueológicos aparentemente en lugares administrativos y religiosos en la Compañía
de Jesús y en su camposanto.
Entre los trabajos más recientes realizados en Ibatín se encuentran el proyecto de
puesta en valor del sitio, dirigido por la Lic. Jorgelina García Azcarate, en donde en el
año 2006 se llevaron a cabo una serie de sondeos en el área del actual ingreso al sitio
en relación a la ubicación de la futura construcción de un centro de interpretación.
(Gramajo Büler 2007)
Por su parte Monti (2007) realizando un análisis documental e historiográfico, analiza
el mundo simbólico de la muerte y cómo este se materializa en las relaciones
asimétricas de poder dentro de la sociedad tucumana a partir de los lugares de
entierros. Trabajando principalmente con testamentos de la época identifica posibles
lugares de inhumaciones dentro de las Iglesias de San Francisco, Iglesia Matriz,
Nuestra Señora de la Merced e Iglesia y Colegio de la compañía de Jesús. Este
trabajo, si bien no implicó una intervención arqueológica directa, ofrece una amplia
información acerca el manejo de fuentes documental con fines arqueológicos, a la vez
que brinda una reseña de la sociedad tucumana durante los primeros años de la
ciudad.
En el año 2008 se realizaron nuevamente tareas arqueológicas, en el marco de las
investigaciones para optar grado la Arqueóloga Carolina Rivet, guiada por el objetivo
de caracterizar e interpretar un espacio domestico de privilegio, interviene un solar
situado al frente de la plaza. De acuerdo a la información histórica y documental, si
bien no se sabe con certeza los propietarios de la vivienda se asume que, dada su
ubicación, debió pertenecer a una de las familias más importantes de la ciudad.
Aunque Rivet aborda un tema más general, como son las relaciones sociales dentro
de un espacio doméstico, tiene presente la existencia de esclavos dentro de los
grupos sociales que conformaban la sociedad durante la época y su posible ubicación
o lugar habitacional dentro de un ámbito doméstico.
Para la actual ciudad de San Miguel de Tucumán las intervenciones arqueológicas en
contextos urbanos siguen siendo aún más escasas. A comienzos de la década de
1980, se realizan las primeras intervenciones en contextos urbanos a partir de los
trabajos realizados por Roque Gómez y Sara Peña (1982) En el claustro de la Iglesia
de San Francisco, lugar que perteneció originalmente a la compañía de Jesús desde el
traslado de la ciudad (1685) hasta su expulsión en 1767. Gracias a estas
intervenciones arqueológicas se logró identificar parte de la primera red cloacal
relacionada a los baños comunes del antiguo convento

17
Luego en el año 1995 se llevan a cabo excavaciones arqueológicas en la Casa
Histórica de la Independencia (Martínez, Caria, Oliszwski) las cuales se integraron a
los trabajos de investigación histórica, que buscaron reconstruir el proceso y dinámica
de formación del actual edificio histórico.
De las posteriores intervenciones urbanas podemos nombrar entre las más relevantes,
las realizadas en la Casa de Nicolás Avellaneda y en la Casa del Obispo Colombres.
En el actual Museo Histórico Presidente Nicolás Avellaneda, las actividades
arqueológicas se llevaron a cabo en el marco del Proyecto de Restauración y Puesta
en Valor del edificio. Las excavaciones se plantearon de acuerdo a una serie de
cuadriculas ubicadas en el patio posterior, en el primer patio, en áreas próximas al
aljibe y en el interior de una de las habitaciones del sector norte de la casa. Entre el
material arqueológico recuperado (de mayor interés arqueológico debido a la
superposición de material a causa de la reocupación del edificio) se mencionan: parte
de un ladrillo de adobe, restos óseos de animales de consumo y un instrumento de
xilópalo (García Azcarate et al. 2006).
En lo que respecta a la casa que perteneció al sacerdote José Eusebio Colombres, las
intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en el año 2007 (Ataliva, Pantorrilla,
Argañaraz, Giusta) también se desarrollaron en el marco de un proyecto de
restauración y puesta en valor de un monumento histórico. Durante la investigación se
registraron las primeras evidencias de una fábrica de azúcar en El Bajo y un
importante repertorio artefactual, de los cuales gran parte se encuentran actualmente
exhibidos en el museo de la casa. (Ataliva 2010).

De las intervenciones arqueológicas citadas anteriormente ninguna de ellas


estuvieron dirigidas a la problemática aquí planteada siendo, en el mejor de los casos,
citada de manera muy fragmentaria dentro de temáticas más abarcativas.

18
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO METODOLÓGICO

19
Marco Teórico

La presente investigación se centra en el estudio de la población afro y afro mestiza


durante gran parte del periodo colonial en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Investigar, en este caso particular, sobre períodos coloniales nos permite el manejo
de diversas fuentes de información, principalmente la documentación escrita de la
época, por lo cual se presentan abordajes y conceptos particulares que guían la
investigación enmarcados dentro de la disciplina de Arqueología Histórica.

La Arqueología Histórica ha sido definida tanto por el rango temporal que abarca como
por las particularidades metodológicas que presenta al contar con evidencia escrita,
además del registro material, para el conocimiento del pasado.

12
Ramos define la disciplina como el estudio del pasado del hombre “ubicado en
tiempos históricos” lo que le permite como mínimo el acceso de información o
evidencia proveniente del registro arqueológico y de documentos escritos. En este
sentido, señala que “los datos provenientes, principalmente aunque no de manera
excluyente, de la composición del registro arqueológico y de las fuentes históricas,
directas o indirectas, pueden resultar convergentes y orientarse a responder una
misma pregunta”13.

Por lo tanto la disponibilidad e integración de diversas fuentes de información, tanto


histórica como arqueológica, va a permitir al arqueólogo situarse frente a datos de
distinta naturaleza los cuales podrá complementar o llegar a cuestionar generando
nuevos interrogantes y/o replanteos acerca del pasado ya que al confrontar el registro
material con el documental se obtiene un relato que ninguna de las fuentes de
información de manera independiente podrían dar.

Lo interesante de la disciplina es que ninguna de la fuentes, documental ni material,


ocupan un rol preponderante sobre la otra para el estudio del pasado De esta manera,
la documentación histórica se presenta como una fuente más de conocimiento capaz
de ser integrada a los estudios arqueológicos, cruzando los limites disciplinarios y
generando una visón más compleja y alternativa de la problemática en cuestión.

12
Mariano Ramos. El proceso de investigación en la denominada arqueología histórica. En: Actas del
primer Congreso Nacional de Arqueología. Ed. Corregidor. Buenos Aires. 2002, p.645.
13
Ibídem. p 650.

20
La Arqueología Histórica se va a caracterizar además por una variedad de métodos y
prácticas distintivas ya que, si bien comparte con la Historia el uso de evidencia escrita
como fuente de conocimiento, la interpretación que se realice de ella por parte de la
Arqueología va a estar dada por la perspectiva material propia de la disciplina ya que
los “textos no solo se presentan como fuente de información sino también como
artefactos que han sido producidos en un contexto histórico particular y por razones
específicas”14

Dentro de este enfoque general, nuestro trabajo se centra principalmente en el estudio


de un sector de la población subalterna, la población afro y afrodescendiente, lo cual
requiere de perspectivas y de conceptos específicos que orienten y brinden un marco
a nuestra investigación.

En este sentido han surgido en los últimos años nuevas propuestas teóricas, de corte
post procesual, las cuales centran su estudio en la diversidad de experiencias y
prácticas de los sujetos sociales poniendo énfasis en las minorías o grupos
marginados, los cuales por su carácter de subalternidad no tuvieron la posibilidad de
registrar su propia historia.

Dentro de estas perspectivas surgen el concepto de Arqueología Afroamericana o


estudios sobre la Diáspora Africana, (Funari, Singleton, Sousa, Orser, entre otros) los
cuales buscan rescatar la experiencia de los afroamericanos a través del registro
material producido y/o manipulado por ellos junto con nuevas lecturas e
interpretaciones críticas de la documentación historiográfica de la época.

El concepto de diáspora africana surge del vocablo diáspora el cual remite a la


dispersión de un pueblo disipado, generalmente en contra su voluntad, los cuales
conservan su identidad, memoria e imaginario15 . El estudio entonces de la Diáspora
Africana contempla las diversas experiencias de estos pueblos en el continente
americano centrándose en las variadas historias de resistencia como también en las
acciones sociales e identidades culturales que los afroamericanos forjaron en el nuevo
continente, y cómo estos aspectos quedaron plasmados en la cultura material que
recrearon.

14
L. Wilkie Documentary Archaelogy. En: D. Hicks y M. Beaudry(Eds.). The Cambridge Companion to
Historical Archaelogy. Cambridge Univesity Press. 2006.
15
Funari, P. The Archaeological study of the African Diaspora in Brazil. En: Ogundiran, A., Falola, T.(Ed.)
Archaoloogy of Atlantic Africa and the African Diaspora. Blloomington. Indiana University press. 2007,p
.355.

21
La Arqueología de la diáspora africana se basa en similitudes de objetos hallados en
distintos puntos del continente los cuales evidencian una permanencia de tradiciones
culturales africanas más allá del proceso de dispersión ocasionado por la esclavitud lo
cual es interpretado como resultado de acciones sociales y procesos de resistencia
por parte de los afroamericanos ante los dispositivos de vigilancia impuestos por el
orden colonial.16

Si bien se reconocen similitudes, el análisis de los objetos no recae en hacer


correlaciones directas entre la cultura material y las etnias o pueblos sino más bien
comprender a la misma como índice y expresión de las relaciones culturales, sociales
y de poder que le dieron origen.

Aunque se sostiene la idea de permanencia de tradiciones culturales se interpreta a la


misma no como una conservación directa o duplicado exacto de la herencia cultural,
sino que por el contrario se asume que los africanos crearon una cultura sincrética,
fruto del contacto entre diversas poblaciones africanas, europeos e indígenas en
donde se mantuvieron y recrearon varios aspectos de su memoria colectiva a la vez
que se mezclaron con las demás tradiciones existentes en América “En efecto
Diáspora Africana no significa propiamente conservación de una herencia Africana
sino más bien un proceso de africanización de las Américas “17.

De esta manera el estudio arqueológico de la diáspora africana busca entender como


las identidades culturales de los afroamericanos se expresaron materialmente en
variados contextos.

Tomando como base estos conceptos nuestra investigación pretende indagar sobre
aspectos generales de este sector de la población rescatando en ellos su papel de
sujetos activos, conscientes del mundo que los rodeaba y capaces de actuar en
respuesta del sistema colonial impuesto.

Planteamos entonces nuestro análisis situándonos a partir de los conceptos de


18
Agencia desarrollado por Guiddens el cual define al individuo como sujeto
consciente e informado del sistema social y de los códigos y normas que actúan en él,
lo cual le otorga la capacidad de tomar elecciones y de poder operar un cambio en la

16
T.M. Weik. The role of etnogenesis and organization in the development of African Native American
settlements: On African Seminole [Link] Journal of Historical [Link].206-238.
17
F. Knight 2010. Working diaspora: the impact of African labor on the Anglo-American World. 1650-
[Link] York University Press. 2010. En: Menezes Ferreira 2011 p. 270.
18
[Link]. La construcción de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuració[Link]. Amorrortu.
Bs. As.2003
22
sociedad a partir de su accionar cotidiano para lograr mejoras en su condición y/o
entorno social.

En el caso de la población africana esto se ve reflejado a partir de la lectura crítica de


los documentos en donde se deja entrever las prácticas de estos sujetos; conocedores
de las leyes que los amparaban y haciendo uso de ellas para su beneficio como así
también, y aquí es donde entra directamente la arqueología, a partir de los artefactos
que producían, generalmente manteniendo sus tradiciones culturales (principalmente
religiosos) a modo de resistencia. En este sentido los artefactos asumen también un
rol activo al estar ligados a las intenciones de las personas .De acuerdo a Wobst
(2000) los artefactos no son objetos pasivos que solo permiten satisfacer necesidades
funcionales sino que son medios activos que “interfieren” en los contextos humanos,
vinculados a las intenciones de las personas, a fin de cambiar algo o como portadores
de mensajes.

Tal como señala Guzmán el darle “agencia” a los habitantes afroamericano nos aleja
por consiguiente de la imagen del “negro” como simples objetos de propiedad y
victimas pasivas del poder al mismo tiempo que nos acerca a las prácticas de estos
hombres y mujeres que respondieron creativamente ante la adversidad, que fueron
forjadores de cultura, pero sobre todo, de cultura de resistencia “19.

Los Espacios

Uno de los objetivos planteados en nuestro trabajo es el identificar aquellos lugares


relacionados con la presencia de los habitantes africanos y sus descendientes en la
ciudad.

Para esto abordamos el análisis de estos espacios primeramente como construcciones


materiales las cuales forman parte del patrimonio afro materializado en ellos, a partir
de su reconocimiento, la experiencia de estos sujetos en la ciudad.

Más allá de su connotación material planteamos a los espacios desde una dimensión
social, como construcciones socialmente determinadas por los significados atribuidos
a los mismos por parte de los habitantes de la ciudad en relación a las prácticas y
usos que hacían de ellos.

19
Florencia Guzmán. Los Claro oscuro de mestizaje. Negros, indios y castas en la Catamarca Colonial.
Colección Génesis. Encuentro grupo Editor. Córdoba 2010, p.15.
23
Partimos del concepto de práctica posicionándonos desde la definición de habitus de
20
Bourdieu (1993), el cual es definido como un sistema de disposiciones duraderas y
transferibles que funcionan como principios generadores y organizadores de prácticas
y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la
búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias
para alcanzarlos, objetivamente…sin ser el producto de la obediencia a reglas y a la
vez, de orquestado sin ser producto de la acción organizadora de un director de
orquesta.21

En este sentido interpretamos que los espacios cobraran significado a partir de las
prácticas y percepciones (habitus en el sentido de Bourdieu) que los sujetos sitúen en
ellos las cuales dependerán a su vez de las experiencias particulares de estos ya
sean individuales o grupales, en nuestro caso, la población afroamericana. En
palabras de Bourdieu “los individuos siendo producto de las mismas condiciones
objetivas, están dotados de los mismos habitus: clase de condiciones de existencia y
condicionamientos idénticos o semejantes, la clase social (en sí) es inseparablemente
una clase de individuos dotados de mismo habitus, como sistema de disposiciones
común a todos los productos de los mismos condicionamientos”22. Por lo tanto,
situándonos en nuestro objeto de estudio, un lugar como por ejemplo la plaza, en
donde no solo se llevaban a cabo actividades sociales y cotidianas sino que también
era el lugar establecido para el remate y venta de esclavos así como también para su
castigo, no tendrá el mismo significado para un habitante africano (sea esclavo o libre)
que para un vecino hispano criollo.

Nos referimos entonces a las identidades representadas en el patrimonio material, en


este caso los lugares relacionados a la presencia afro, como construcciones sociales
de los sujetos en sus marcos de acción (producción y reproducción social) como
representativas de los agentes que interactuaron en ellos.

Ampliamos la concepción del espacio en si integrando en él las diferentes relaciones


sociales que se dieron en la ciudad y se materializaron en la disposición de las
mismas. Como señala Saunders (1981) el espacio es más que un simple escenario o
conteiner pasivo en el que tienen lugar los procesos sociales, sino que influye y afecta
en cómo se desarrollan estos procesos. En este sentido la presencia de los sujetos en
tal o cual lugar o el desarrollo de ciertas actividades en lugares puntuales de la ciudad
20
P. Bourdieu El sentido práctico. Ed. Taurus Humanidades. Madrid. España.1993, p.92.
21
Ibídem.p. 92.
22
Ibídem.p. 103.
24
no responden a mera casualidad sino que por el contrario obedecen y reproducen los
patrones y las relaciones sociales establecidas en una sociedad concreta23 .

El patrimonio, comprendido de esta manera no sería visto como mera consecuencia


de acciones sino como los medios a través de los cuales estos sujetos cobran
visibilidad. Esto cambia el sentido y la forma de evaluar lo “material” en general, lo cual
asume un papel activo y se le confiere un sentido social al enlazar lo material con
acciones y sujetos concretos con un tiempo y espacios determinados. 24

23
[Link]. Seeking spatial Justice. Globalization and Community series. University of Minnesota Press
2010,pp 173 -177.
24
I. Hodder. The contextual analysis of symbolic meanings. En : I. Hodder(Ed). The archaelogy of
contextual meanings. Cambrige University Press. 1987.

25
Metodología

Nuestra investigación se centró principalmente en un análisis documental, tanto de


fuentes editadas como inéditas, en el cual se buscó dar cuenta acerca de las
características generales de la población negra y mestiza en la ciudad de San Miguel
de Tucumán durante gran parte del periodo colonial, específicamente desde 1565,
año de la primera fundación de la ciudad en Ibatín hasta el año 1770.

En cuanto al periodo temporal abarcado nos resulta necesario aclarar que el mismo
no fue una elección azarosa sino que, por el contrario, respondió a los objetivos
planteados para la investigación centrándonos por consiguiente en aquellos
momentos en donde la información disponible al respecto era verdaderamente escasa
haciendo necesario su estudio25.

La variedad y relevancia de los datos e indicios recuperados en las fuentes


documentales permitió encarar la investigación a partir de la integración de técnicas de
análisis tanto cualitativas como cuantitativas

La información obtenida acerca de la población en sí como su número, distribución


por edad y sexo, origen y casta permitieron arribar a resultados de naturaleza
cuantitativa, sobre los cuales nos fue posible inferir aspectos demográficos acerca de
la configuración de la población de color durante el periodo temporal bajo estudio.
Otra variable que se tuvo en cuenta correspondió a las relaciones familiares
establecidas por estos sujetos, es decir si se constituían grupos de parentesco, marido
y mujer, hijos, hermanos etc. Aclaramos que el análisis poblacional se presenta a
modo de aproximación debido a que las fuentes disponibles corresponden a un
corpus, aunque amplio por el rango temporal analizado, con hiatos y vacíos de
documentación importantes lo que no nos permite considerarlos como fuentes
seriadas. Por lo tanto se utilizó el mayor rigor metodológico en su lectura y
transposición en datos, pero estamos conscientes que es una limitación importante
para este tipo de abordajes sin embargo la información disponible en la
documentación no lo hacía desdeñable para su análisis.

Por su parte el trabajo cualitativo, centrado en las prácticas sociales en las cuales se
veían involucradas las personas de color como también en su accionar como sujetos

25
Para momentos tardíos de la colonia y principios de la época independentista contamos con las
investigaciones realizadas por Novillo 2005.
26
sociales nos permitió acceder a un mayor conocimiento acerca del papel social y la
incidencia que tuvieron dentro de la sociedad tucumana colonial.

El estudio del material documental se realizó dentro de las prescripciones del método
26
histórico-crítico (Topolsky 1982, Cardoso y Pérez Brignoli 1986). Su aplicación
consiste en la coordinación de dos dimensiones: en primer lugar, la histórica, es decir,
la dinámica de un objeto singular de estudio ubicado temporal y espacialmente,
abordado desde un paradigma interpretativo y, en segundo término, el tratamiento
crítico de fuentes27 (Aróstegui 2001).

Si bien resaltamos la importancia de la información que brindan este tipo de fuentes


históricas no perdemos de vista las intencionalidades y matices discursivos muchas
veces inherentes a cualquier clase de escritos, especialmente cuando el objeto de
estudio forma parte de un grupo subalternos. Tal como señala Goldberg, “cuando los
españoles aceptaron el tráfico de negros, asimilaron junto con el toda una estructura
de prejuicios y estigmas con los que caracterizaban la alteridad: salvajes, animales,
brutales, desvergonzados, obscenos”28, concepciones que con el tiempo, los hispano-
criollos naturalizaron y mantuvieron en la creación subjetiva de una identidad social: “el
negro”. Por lo tanto el análisis crítico de las fuentes nos llevó a interpretarlas más
allá de la autenticidad en cuanto a fechas y lugares refiere, pensándolas asimismo
desde su contexto de producción, analizando “lo dicho y lo no dicho”29 desde el lugar
de su enunciación.

Barrido Documental

El trabajo documental se llevó a cabo en el Archivo Histórico de la Provincia de


Tucumán, en donde se realizó una búsqueda de todos aquellos documentos que, de
manera directa o indirecta, pudieran brindar indicios acerca de nuestra temática. Para
lo cual y como primera etapa, se consultaron los índices y catálogos
correspondientes a cada sección lo que permitió una rápida identificación de
aquellos documentos que fueran relevantes a la investigación, sistematizando y, por
ende, optimizando gran parte del barrido documental.

26
J. Topolsky. Metodología de la Historia. Editorial Cátedra. Madrid, España, 1982. Cardoso, C. y H.
Pérez Brignoli. Los métodos de la Historia. Editorial Crítica. Barcelona,1986
27
Aróstegui La Investigación histórica: Teoría y Métodos. Editorial Crítica. España, 2001.
28
M. Goldberg . Los negros de Buenos Aires. En Martínez Montiel M. (coord.): Presencia Africana en
Sudamérica, Ed. Consejo Nac. Para la Cultura y las Artes.1995, pp.529-607. Citado en Ruffer: Historias
Negadas. Ed Ferreyra. Córdoba, 2005.p. 29.
29
M. Ruuffer. Historias negadas. Esclavitud, violencia y relaciones de poder en Córdoba a fines del s.
XVIII. Ed. Ferreyra. Córdoba 2005, p.29.
27
El corpus de fuentes inéditas analizadas fue el siguiente

Fuentes inéditas (Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán):

• Protocolos de Escribanía Serie A: Tomo I; II; III; IV, V y VI.

Dentro de Protocolos de escribanía se revisó la documentación relativa a:

-Cartas de compra y venta de esclavos

-Testamentos

- Dotes

-Cartas de libertad o manumisión

- Garantías e Hipotecas

-Donaciones

-Poderes especiales

• Serie Judicial Civil: A y B (siglos XVII y XVIII) en donde se analizaron


documentos referidos a:

-Testamentarias

-Inventarios y repartición de bienes

-Diversos expedientes concernientes a esclavos: juicios de manumisión,


Ventas de esclavos, diligencias para la tasación de esclavos, por el cobro de
un esclavo, entre otros.

• Serie Judicial del crimen (Siglos XVII y XVIII).

Dentro de esta serie se encontraron juicios referidos mayormente a esclavos y


mulatos acusados por robo, asesinatos y brujería o hechicerías.

De esta primera selección documental se reunió una cantidad total de 39130


expedientes. Los mismos se distribuyeron, de acuerdo a cada sección, de la siguiente
manera:

30
La cifra corresponde a la totalidad de documentos analizados en una primera instancia, incluyendo
aquello testamentos, inventarios de bienes y dotes que contenían referencia a esclavos y aquellos que no.

28
• Protocolos de escribanía 238 incluidos cartas de compra y venta, cartas de
libertad, hipotecas, donaciones, poderes especiales, testamentos y dotes.
• Sección Judicial Civil 149 expedientes de los cuales 125 corresponden a
testamentarias e inventarios de bienes y el resto, 24, a documentos referidos a
juicios que incluían a esclavos.
• Por ultimo en la Sección Judicial del Crimen solamente encontramos 4
documentos relevantes.

Asimismo, y de manera conjunta se revisaron también los documentos coloniales


transcriptos por Lizondo Borda31 en donde hallamos varios’ expedientes sobre
cartas de compra y venta de esclavos, testamentos y dotes.

Análisis Documental

32
El trabajo documental se llevó a cabo siguiendo los principios del método indiciario
procediendo por consiguiente a la lectura detenida y minuciosa de todos aquellos
documentos que, de manera directa o indirecta, pudieran hacer referencia o contener
indicios relevantes acerca de la población bajo estudio.

Cabe destacar que para la lectura e interpretación de la documentación las


transcripciones realizadas por Lizondo Borda resultaron de mucha ayuda como marco
de referencia y comparación con los demás documentos inéditos. Asimismo, el
trabajo con los índices correspondientes a la sección Protocolo de Escribanía nos
resultó igualmente útil ya que al presentar un resumen acerca de la materia de cada
uno de los expedientes, nos aportó datos relevantes (lugar, fecha, causantes,
nombres, características, precios, etc. ) lo que permitió acceder a la documentación
con una idea previa de su contenido facilitando por lo tanto la lectura y comprensión
de los mismos.

Conjuntamente a la lectura de los documentos se realizaron transcripciones de los


mismos, principalmente de aquellas secciones de interés para nuestro estudio. A

31
LIZONDO BORDA, Manuel [Link] coloniales relativos a San Miguel
y a la Gobernación del Tucumán Siglos XVI y XVII Serie I Volúmenes I, II, III, IV y V. Tucumán. Junta
Conservadora del Archivo Histórico de la Provincia de Tucumá[Link] BORDA, Manuel1944-
Documentos coloniales. Actas Capitulares relativas al traslado de la ciudad de San Miguel a su lugar
actual. Siglo XVII. Tucumán: Junta Conservadora del Archivo Histórico de Tucumán.
32
Ginzburg Señales, raíces de un paradigma indiciario. En: A. Gilly, Discusión sobre la historia, pp. 75-
128. Taurus, México 1995.

29
modo practico y para facilitar la lectura e interpretación de los mismos, las
transcripciones se llevaron a cabo siguiendo las pautas de escritura actuales.

Para optimizar la recolección de información y para su posterior análisis e


interpretación, se confeccionaron fichas en donde se volcaron todos los datos
necesarios para la investigación. Debido a la cantidad y variedad de documentos
analizados (los cuales superaron ampliamente nuestras expectativas) fue necesaria la
confección de diferentes fichas de acuerdo a la tipología de los documentos
consultados. Por lo cual las variables utilizadas en cada uno dependieron de la
información y datos brindados por los mismos33.

Paralelamente al trabajo documental se realizó un relevamiento de bibliografía


editada con el objeto de complementar e integrar a la información obtenida a partir
del análisis documental. Por lo tanto se consultaron trabajos realizados sobre la
temática y afines no solo específicos a la ciudad de Tucumán sino, en un marco
territorial y temporal más amplio, planteándonos por consiguiente una perspectiva
más abarcativa, lo que llevo asimismo a una mayor comprensión.

Nuestro análisis estuvo así mismo abocado a la identificación y ubicación de aquellos


espacios relacionados al quehacer cotidiano de la población negra en la ciudad
(lugares de vivienda, trabajo, interacción social, etc.) lo cual nos permitirá, a futuro,
proyectar nuestra investigación a partir de intervenciones arqueológicas. Por lo tanto
la información recaudada al respecto fue volcada en los planos de la ciudad, tanto del
trazado de la antigua ciudad en Ibatín como en el entramado urbano actual, ubicando
en ellos aquellos espacios relacionados con la experiencia africana en la ciudad. Para
esto se modificaron y adaptaron planos ya elaborados por otros autores (para Ibatín el
plano de Eugenio 2002, y para la Toma hasta finales del S. XVIII el plano de Bascary
1999) como así como también de creación propia.

En síntesis, el trabajo documental nos permitió acceder a un mundo de prácticas y


representaciones de la población afroamericana de otro modo inaprensibles ya que ,si
bien estos sujetos no contaban con la posibilidad de expresarse por escrito, es a partir
de los indicios registrados en cada uno de los distintos documentos analizados que
se logró visualizar aspectos acerca de sus actividades , sus prácticas sociales, los
espacios habitados ,ocupaciones , etc., como así también de su dinámica e
interacción dentro de la sociedad colonial .

33
Ver Anexo Tablas Análisis de Documentos

30
CAPÌTULO III

ANÁLISIS CRÍTICO DE FUENTES

31
Análisis crítico de tipología documental utilizada - Su estructura e
importancia para nuestra Investigación

El corpus de material documental consultado presentó una amplia variedad de escritos


dependiendo de los fondos consultados, protocolos y judiciales, cada uno con
características inherentes a la clase de documento y brindando por ende información
así mismo particulares.

1-Protocolos de Escribanía

Los protocolos de escribanía (también llamados notariales), reúnen todos aquellos


documentos originales referidos a hechos y actos jurídicos de los cuales se ha dado
fe ante un escribano público o en su ausencia ante el alcalde ordinario de la ciudad.
En estos libros encontramos una amplia variedad de expedientes tales como contratos
de compra venta, donaciones, testamentos, poderes, encomiendas, capellanías,
hipotecas, dotes, cartas de pagos, entre otros.

Las fuentes notariales conforman un legado documental que se caracteriza por la


riqueza y diversidad de información que reflejan acerca de las sociedades coloniales.
A partir de las escrituras y contratos contenidos en los protocolos encontramos
referencias, más allá de las cuestiones legales inherentes al tipo de documentación,
acerca de aspectos económicos, culturales, sociales, religiosos y demás prácticas
comunes para una sociedad determinada.

De esta manera la población afro y afroamericana, presentes en la sociedad colonial


de la época, ya sean como sujetos u objetos de propiedad, se vieron así mismo
reflejados en varias de estas escrituras legales las cuales, de acuerdo a su objetivo
particular y en distinta medida, nos brindaron valiosos aportes acerca de la
configuración y desarrollo de dicha población. Por lo tanto creímos conveniente el
presentar por separado cada una de las fuentes documentales analizadas detallando
su contenido y estructuras legales de redacción, poniendo énfasis en la importancia de
las misma de acuerdo a los datos e indicios que aportaron a nuestro tema de estudio.

1.1 Cartas de Compra venta

Las escrituras de compraventa era el instrumento más importante en el negocio de


venta de esclavos y constituye por ende nuestra fuente de información más directa y
completa acerca de la población esclava presente en la ciudad.

32
Las transacciones de compraventa de esclavos como la de los bienes raíces e
inmuebles se hacían mediante un acta rubricada por un escribano o alcalde ante la
presencia de varios testigos quedando de esta manera el traspaso del bien , en este
caso esclavo, sujeto a los requisitos legales derivados de este tipo de operación .

Estas escrituras consistían en un documento simple el cual , en la mayoría de los


casos analizados para nuestro periodo de estudio, comenzaban con la frase : “ Sepan
cuantos esta carta escritura de venta real perpetua enajenación de esclavo vieran
como yo …” continuando con la presentación de las partes involucradas en la
transacciones, es decir el comprador y vendedor , generalmente identificados a partir
de su nombre y condición social y/o lugar de residencia. Luego se hacía referencia al
bien en cuestión, mencionando el nombre del esclavo, edad aproximada, sexo, nación
de origen, castas y en algunos casos si es que presentaba algún oficio u ocupación,
junto con el precio que se pagaba por el mismo.

Por ejemplo en la escritura de compraventa realizada por Isidro de Murga, vecino


morador de la ciudad de San Miguel de Tucumán en favor de don Juan Antonio de la
Cruz también vecino morador de la ciudad en donde detalla: que vendo por venta real
un mulato esclavo mío llamado Roque criollo de edad de dieciséis años por más o
menos en precio y cuantía de quinientos pesos corrientes de a ocho reales cada
34
uno…” .

Para garantizar la transacción y asegurar los derechos tanto del comprador como del
vendedor, las escrituras contenían diversas cláusulas legales comunes en todas las
operaciones de bienes, en algunos casos se podían incluían además algunos
requisitos particulares que las partes involucradas en el negocio quisieran agregar.
Una de las cláusulas más comunes presentes en la compraventa de bienes era la
renuncia por parte del vendedor a las leyes de “non numerata pecunia” la cual se
aplicaba para impedir cualquier clase de reclamo cuando se estimaba que el precio de
venta era superior al acordado.

En esta clase de transacción resultaba necesario el describir los atributos físicos del
esclavo, particularmente cuando este no se encontraba en estado satisfactorio, ya sea
porque su salud se veía deteriorada o por que presentaba algún defecto corporal. Este
tipo de características o información se debía hacer constar en la escritura de venta,

34
Archivo Histórico de Tucumán, en adelante A.H.T., Protocolo de Escribanía, en adelante P.E. Ser. A
[Link] Fs. 121 a 121 vta. Año 1692.

33
ya que de esto dependía en gran parte el valor del esclavo y de lo contrario el
comprador se veía en el derecho de poder reclamar legalmente sin que la fórmula
legal se lo impidiese. Por tal razón es común encontrar en los documentos que el
vendedor expresara por escrito que vendía a él o los esclavos“…con todas sus
tachas, buenas y malas como huesos en costal…” o “… el cual vendo con todas sus
enfermedades, públicas o secretas…” asegurando a partir de estas cláusulas que el
esclavo era adquirido a riesgo del comprador y que por lo tanto no había lugar a
garantías de reclamo.

En la escritura de venta realizada por Don Juan Antonio Bazán, vecino encomendero
de la ciudad de San Miguel de Tucumán en donde vende un mulato esclavo al General
Luis José Díaz, vecino encomendero de la ciudad de San Fernando y Valle de
Catamarca, se detalla lo siguiente: “…lo vendemos con todas sus tachas buenas y
malas presentes o secretas…sano de toda enfermedad publica o secreta de mal de
corazón, bubas, ojos claros y sin sista ni otra que le impida servidumbre…”35

Navarrete hace referencia en que en algunos casos los vendedores expresaban los
malos hábitos del esclavo, como por ejemplo que eran ladrones, borrachos o
aficionados a la huida, aunque en realidad no lo fueran justamente para evitar
posibles reclamos posteriores a la venta.

Lo importante de esto es que con esta información los documentos de compra venta
nos dan cuenta acerca de las enfermedades que comúnmente padecían los esclavos
junto con las adscripciones sociales más recurrentes utilizadas para caracterizar a la
población de color. Esta clase de descripciones son frecuentes en las escrituras , por
ejemplo Doña Catalina Costillas de Rojas al momento de vender una esclava mulata
llamada Úrsula de solo diez años aclara que la misma la vende “ libre de enfermedad
de gota ni de corazón, no tiene ningún vicio de embriaguez, no es fugitiva, ni
ladrona…”36. Otro es el caso de la venta del esclavo Juan, en donde su dueño al
momento de la venta declara que vende “…particularmente por fugitivo que muchas
veces se ha ido y lo tiene de costumbre y con una prisión de hierro que tiene a los pies
por ello, y por borracho, ladrón y enfermo del mal de orina y de ijada, delincuente, e
con todas e cualesquier tachas, defectos y enfermedad que tiene al presente y
adelante…”37 .

35
A.H.T. P.E. Serie A. Vol. VI Fs. 68 a 69. Año 1760.
36
A.H.T. P.E. Ser .A. Vol. IV Fs. 51 -52. Año 1701.
37
A.H.T. P.E. Ser. A. Vol. I Fs. 315 v. -317. Año 1608.
34
Otra de las cláusulas legales recurrentes en las escrituras son aquellas que
garantizaban que el bien en cuestión se encontraba libre de hipoteca o censo ; para la
época era común el entregar a esclavos para la obtención de créditos o prestamos,
esto se ve reflejado no solo en las escrituras de préstamos (detalladas más adelante)
sino también en la recurrencia de estas en las operaciones de venta en donde se
especificaba que el esclavo o la pieza se encontraba “ libre de otra venta ni empeño ,
hipoteca especial ni general, cargo ni obligación alguna …”38.

Además de aspectos referidos a los esclavos en si, como ser nombre, edad, sexo,
origen y /o castas, oficios y posibles enfermedades, estos documentos nos revelan así
mismo datos relevantes acerca de la familia y de las relaciones interétnicas que se
forjaban entre la población de color y los demás segmentos de la sociedad, ya que
información tal como el estado civil del esclavo y la clasificación social del conyugue
eran datos necesarios al momento de concretar una venta.

Citamos como ejemplo la escritura realizada por José Martínez Lezama por la venta
de su esclavo Vicente, en donde además de declarar que el mismo era negro, criollo
y de edad de veinticuatro años, menciona que dicho esclavo es “casado con Manuela,
mulata libre…”39 .

De igual forma encontramos en la carta de compraventa llevada a cabo entre Felipe


García de Valdez y Don Salvador García de Valdez, ambos vecinos moradores de la
ciudad, por un mulato criollo llamado Nicolás, que el mismo estaba “…casado con una
india llamada María…”.

Así mismo son comunes los casos en donde al realizar la venta de varios esclavos en
una transacción se declara que los mismos pertenecen a un mismo grupo familiar. Es
el caso de la negra Isabel, esclava de Don Antonio Pérez Palavecino, vecino de la
ciudad, a quien vende junto con sus tres hijos, Ana de siete años; Juan Miguel de
cuatro y Santiago de tan solo un año 40 .

Otra caso que ejemplifica este tipo de situaciones es la venta realizada por don
Narciso López, en mancomún con su mujer Doña Ana Margarita de Cosio y Hernán,
quienes venden a Lorenzo García una familia de esclavos conformada por “… Antonio
negro esclavo con su mujer llamada María su cría de pechos y dos negritos más

38
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. I Fs. 315 v. 317. Año 1608.
39
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. III Fs. 275 – 276. Año 1697.
40
A.H.T. P.E. Ser A. Vol. IV Fs. 372-373. Año 1723.
35
llamados Juan José como de ocho años y el otro Miguel Gerónimo como de
nueve…”41.

Este tipo de situaciones eran comunes ya que el derecho romano y la legislación


castellana que regulaban los derechos y deberes de los esclavos y sus amos,
protegían a las familias esclavas por lo cual, generalmente, se prohibía que un
matrimonio de esclavos fueran vendidos separados. Particularmente las políticas
eclesiásticas apoyaron el matrimonio de los esclavos y protegieron la familia ya que
consideraban, entre otras cosas, que era la manera de frenar el concubinato y
amancebamiento, prácticas comunes en la sociedad.

Las cartas de compra venta al ser un instrumento legal que avalaban la operación
comercial resultaba ser, en la mayoría de los casos, un documentos muy detallado en
donde se describían todos aquellos aspectos que pudieran ser necesarios al
momento de realizar la transacción,. Por lo tanto, se registra información que
contribuye a construir datos claves acerca del comercio y de los mecanismos de
compra de los esclavos por parte de los vecinos durante la colonia.

Sirva de ejemplo, para momentos tempranos de la colonia, las ventas realizadas por
un mercader tratante, Andrés Calvo, quien declara haber comprado a los esclavos en
la ciudad de Buenos Aires “… vendo a Esperanza una negra de doce años por lo
más o menos la cual compre en el puerto de Buenos Aires…”42 . “… le vendo dos
esclavos, madre e hija ambas dos las compre del puerto de la ciudad de la Trinidad de
Buenos Aires…”43.

Otro ejemplo, ya para mediados de la colonia, es el contrato de permuta entre


Antonio Alurralde, vecino feudatario de la ciudad, y Francisco Sánchez de la Madrid,
también vecino en el cual se detalla que uno de los esclavos involucrados en el
trueque fue comprado “…en el puerto de Buenos Aires de un mercader de los asientos
que tenían los franceses para el trato y contrato de negros, el cual compre bozal infiel
que hice bautizar después de educarlo en los misterios de la fe…”44.

Las escrituras de compraventa se constituyen por ende como una fuente única para
nuestro estudio ya que se caracterizan por la riqueza y variedad de datos que dan

41
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 257 a 258. Año 1746.
42
A.H.T. P.E. Ser. A. Vol. II Fs. 258 a 259 vta. Año 1622.
43
A.H.T.P.E. Ser. A Vol. II Fs. 270 a 271 vta. Año 1630.
44
A.H.T.P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 306 vta a 307 vta. Año 1717.
36
cuenta sobre las características generales de la población de color y su desarrollo a lo
largo del periodo colonial.

1.2 Cartas de Libertad

La esclavitud fue una institución marcada por el dominio del propietario, señor de
derecho, sobre el esclavo, objeto de posesión45. Sin embargo dentro de la legislación
que regulaba la vida de los esclavos se establecía que los mismos podían ser
manumitidos, pasando así a la categoría de libres y recuperando su condición de
sujeto.

En términos generales existieron dos caminos para la obtención de la libertad de un


esclavo: La manumisión voluntaria expresada por el amo, en la mayoría de los casos
en retribución por un largo y fiel servicio, y la compra “por precio justo y probado” por
parte de terceros que quisiesen manumitirlo como también por el propio esclavo.

Como el acto de manumitir era un procedimiento legal este se debía formalizar ante
un escribano o funcionario de competencia. Jurídicamente la libertad del esclavo
quedaba establecida con la escritura de libertad, documento que respaldaba el acto de
manumisión .EL documento original quedaba preservado en el libro notarial y se le
entregaba una copia al beneficiado como prueba de su nueva condición, por lo cual se
convertía en testimonio y evidencia tangible de la libertad obtenida46.

Las cartas de libertad eran documentos formales en donde se establecían todos


aquellos formulismos exigidos por la ley por lo cual en su mayoría presentaban el
mismo formato o estructura. Primeramente se presentaba al propietario del esclavo a
partir de su nombre, condición social, estado civil y en algunos casos su profesión,
para luego presentar a él o los esclavos que iba a ser beneficiado con su libertad, los
cuales eran identificados con su nombre, edad, casta y si es que poseía alguna
profesión. Era preciso declarar también las causas o razones por las cuales el esclavo
había obtenido la manumisión, los condicionamientos de la misma, su valor monetario
y forma de pago en el caso en que se haya efectuado.

45
K.,Dimunzio;C., García, C. La libertad deseada ¿La libertad otorgada…? Las cartas de
libertad otorgadas a los esclavos en Córdoba entre mediados del Siglo XVIII y principio del siglo
XIX. Ponencia presentada en las XIº Jornadas Interescuelas /Dpto. de Historia. San Miguel de
Tucumán.2007.
46
Ibídem.
37
En el caso de la libertad otorgada a Mateo, mulato esclavo del Capitán don Juan de
Basualdo, esta fue otorgada por haber pagado el propio esclavo su valor, así lo detalla
el escribano al redactar en la escritura: “…y dijo dicho Mateo que quería ser libre y
para ello trae la cantidad de su valor y como con efecto trajo trescientos pesos en plata
sellada y que estos pesos entregara al dicho su amo en pago del valor de su persona
para salir de la servidumbre de esclavitud…” 47.

En las manumisiones otorgadas por voluntad de los amos, en algunos casos a exigía
ciertas condiciones o deberes por parte del esclavo por ejemplo Doña Gerónima
Costilla de Rojas le otorga la libertad a su esclavo mulato llamado Domingo, en
remuneración por los servicios recibidos antes y después de su viudez por parte del
esclavo, exponiendo que este debía cumplir con la condición de “acompañarla durante
el resto de sus días…”.

Luego de establecidos los formulismos y términos legales, los cuales generalmente se


leían en voz alta frente al esclavo y su amo , se procedía a la firma del acta por parte
de las autoridades, las partes involucradas y los testigos presentes. Cuando el recién
liberado no sabía escribir, que era la mayoría de las veces, lo hacía un testigo en
nombre y por petición del esclavo.

Estos documentos nos revelan entre líneas la relación que se podía establecer entre
amo esclavo, en aquellos casos en donde se le otorgaba de manera voluntaria su
libertad como también los diferentes mecanismos que ponían en juego los esclavos
para poder conseguir su libertad.

Si bien para el periodo analizado son pocos los casos de manumisiones que
encontramos, en su gran mayoría responden a terceros, familiares, que son los que
compran la libertad de el o los esclavos en cuestión.

Un caso que ilustra estos aspectos es la carta de libertad otorgada por Teresa Arias
Velázquez hacia dos de sus esclavos, Pablo y Francisco. En la escritura se detalla
que ambos esclavos son hijos de una mulata suya llamada Clara “… los que le ha
dado por dicha libertad trescientos pesos Juan López de nación Portuguesa que dice
ser el padre de los ya mencionados…”.48

Otro ejemplo es el de la libertad concedida al esclavo José Tijera por parte de su ama
Doña Ana Serrano, quien expresa haber recibido el correspondiente pago por parte

47
A.H.T. P.E. Ser. A. Vol.V Fs. 369.Año 1754.
48
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 145 a 146. Año 1737.
38
de Esteban Tijera natural de los Reinos del Perú, y que dicho esclavo es hijo legítimo
de este y su esclava Sebastiana.

Lo interesante es que, en estas situaciones, se detallaba además de la información


referente al esclavo, datos acerca de la persona que realizaba el pago, nombre,
parentesco y origen o nacionalidad dejando entrever por consiguiente las relaciones
sociales y familiares que se establecían entre la población de color y demás sectores
de la sociedad.

1.3 Testamentos

Los Testamentos son de los documentos más comunes en el corpus del periodo
colonial, ya que el hecho de testar se establecía como una costumbre dentro de la
sociedad de la época. Tanto ricos como algunos pobres, a excepción de los esclavos,
mujeres y hombres se valían por igual de este instrumento jurídico y religioso para
dejar por escrito sus últimas voluntades.

Por lo general los testamentos de la época estaban sujetos a una fórmula o lógica
legal la cual, si bien podía variar entre un documento y otro determinaba las partes,
el orden y por ende el desarrollo de los mismos.

De esta manera la mayoría de los testamentos analizados comenzaban con una


invocación y declaración de fe; seguido del nombre del testador, su lugar de
nacimiento, condición de nacimiento (sea hijo legítimo o natural), así como también el
nombre y origen de sus progenitores. Luego se pasaba a declarar el estado de salud
tanto corporal como mental de la persona, manifestando las razones que motivaron el
dictado de dicho testamento.

Finalizada la primera parte o encabezado del testamento le seguía una serie de ítems
en donde el difunto encomendaba su cuerpo y alma, expresando de manera detallada
los ritos fúnebres que se llevarían a cabo luego de su muerte, estos iban a depender
directamente de la condición o posición económica de la persona. A continuación y
luego de los aspectos religiosos el testador daba a conocer, a modo de cláusulas y
anteponiendo la formula Item Declaro...”, el nombre de su conyugue (en el caso de
haber tenido matrimonios anteriores se hacía también referencia a los mismos) y el de
sus hijos así como también las deudas y todos aquellos bienes, muebles e
inmuebles, que había adquirido en vida, entre ellos los esclavos. En algunas
ocasiones en esta sección del documento se manifestaba, en el caso que
correspondiese, la dote que había aportado la mujer al matrimonio, las arras y demás
39
capitales que el hombre había ingresado en la sociedad conyugal, que incluían a
veces esclavos.

Finalmente, se nombraba los albaceas, (personas encargadas de hacer cumplir o


ejecutar la última voluntad del testamento,) junto con los herederos universales
elegidos por el testador. Acto seguido, se presentaba una revocación final, esto es, la
renuncia a la validez de cualquier otro testamento o condicilio anterior a favor del
presente, finalizando el documento con la fecha y el lugar en donde se había
redactado el mismo.

Luego del fallecimiento de la persona se desarrollaban a una serie de procedimientos


sociales y jurídicos en donde como primera instancia se debía dar aviso al alcalde o
escribano público para que se haga presente en la residencia o lugar de fallecimiento
de la persona en cuestión y labrara la correspondiente acta de defunción. Luego y en
presencia del albacea testamentario se procedía a realizar el inventario de todos los
bienes del difunto junto con la tasación de los mismos, esto último era llevado a cabo
por personas especialmente designadas para tal echo “tasadores”, los cuales se
encargaban de evaluar los bienes y otorgarles su correspondiente valor.

Tanto los inventarios como las tasaciones de bienes, eran incluían dentro de las
testamentarias del difunto las cuales reunían, todos aquellos documentos referidos a
la sucesión de bienes o demás cuestiones legales posteriores a la muerte de la
persona.

De esta manera más allá de las cuestiones religiosas y espirituales relacionados al


momento de la muerte, el testamento se presenta entonces como una expresa
declaración por parte del individuo acerca de lo que había sido en vida (condición
cívica, matrimonios, hijos, profesión, deudas, etc.) así como también de todos
aquellos bienes patrimoniales que había adquirido a lo largo de su existencia junto
las disposiciones acerca de su distribución luego de su fallecimiento.

Nuestro interés en este tipo de documentos recae por lo tanto en el hecho de que el
esclavo al ser considerados como un objeto más de propiedad, era incluido en los
inventarios y tasaciones de bienes al igual que el resto de los objetos de propiedad
de la persona (casas, ropas, joyas, mobiliarios etc.). En estos inventarios se detallaban
además las características generales o principales de los bienes, suministrándonos
por ende información específica acerca de los esclavos que habían tenido en su
propiedad. Estos eran identificados a partir de su nombre, edad, origen o casta,

40
estado civil, su valor, si es que presentaba alguna profesión u oficio, su estado de
salud, entre otros datos relevantes. Como ejemplo presentamos el caso de Juana de
Iriarte quien en su testamento declara lo siguiente:

“…declaro además por mis bienes siete esclavos entre varones y mujeres que son los
siguientes Bernardo , negro de edad de veinte años poco más o menos ;Nicolás
mulato de edad de veinte y dos poco más o menos ; Felipe mulato de edad de diez y
nueve años poco más o menos ; Juan negro de edad de doce años poco más o menos
; Isabel mulata de edad de veinte y seis años poco más o menos y dos hijos suyos una
llamada Feliciana de edad de cuatro años y la otra de pecho llamada Petrona…”49.

Otro ejemplo es el de Doña Josefa de Grande Sotomayor, en donde en la tasación


realizada de sus bienes se detalla:

“… Primeramente tasamos una mulata llamada Isabel de edad de diez y nueve años,
costurera, sana y buena por 400 pesos… Tasamos también otra negra de angola de
edad de cuarenta y seis años costurera y telera, sana por 200 pesos…”50.

En la mayoría de los casos es en las tasaciones en donde se describen con mayor


detalle las características de los esclavos ya que de estas dependían directamente el
valor adjudicado a los mismos .En este sentido un esclavo que practicase algún tipo
de oficio no valdría lo mismo que aquel que no desempeñase ninguno al igual que un
esclavo sano tendría mayor valor que aquel que portara algún defecto o enfermedad.

Esta fuente documental nos brinda importantes indicios acerca de los posibles
espacios ocupados o habitados por nuestros sujetos de estudio ya que, como
sirvientes y objetos de propiedad, estos en su mayoría vivían y trabajaban en las
casas de sus amos. Las viviendas al igual q el resto de los bienes del testador eran
declaradas también en los testamentos como bienes patrimoniales detallando en
algunos casos no solo su infraestructura sino también la ubicación de esta en la
ciudad.

Es el caso por ejemplo del testamento de Luis Toledo y Velazco quien además de
declarar entre sus bienes varios esclavos detalla con bastante precisión la ubicación
de su vivienda en la ciudad:

49
Lizondo Borda Ser.1 Vol. VI Fs. 1 vta. A 3 vta.
50
A.H.T. Sección .Judicial Civil, en adelante S.J.C., Caja 16 Exp.25. Año 1757.
41
“…declaro por bienes de la dicha mi mujer este solar el cual por intervención del Ilustre
cabildo de esta ciudad lo trocamos con el solar que heredo de sus padres que por
parte del oriente linda calle de por medio con la cuadra del convento de nuestra
Señora de la Mercedes. Y por la parte del poniente con el solar de Doña Juana
Martínez de Iriarte, y por la parte del Sur con el solar de Gregorio de Medina y por el
Norte calle de por medio con el solar del difunto Juan Bautista Bernio, que si en algún
tiempo saliere alguna perdona alegando tener derecho a este solar en que tengo las
casas de mi morada calle de por medio del convento del Señor San Francisco y que
está dicho convento por la parte del Poniente que se le devuelva a la dicha mi mujer
su solar entero heredado por sus padres …” 51.

Así mismos las disposiciones acerca de la distribución de bienes nos resultaron


igualmente importante ya que estas nos permitieron establecer la trayectoria y
movilidad que pudieron tener los esclavos luego de fallecido su amo.

Por ejemplo en el testamento de Diego de Iriarte, vecino de la ciudad de San Miguel


de Tucumán, quien deja a su hijo Felipe “… una esclava mulata de nombre Melchora
en agradecimiento por sus cuidados en vida…”52.

O en el caso de Don Diego Diez de Alderete, Clérigo Presbítero y vecino de la ciudad


quien declara en su testamento “…es mi voluntad sirva en la sacristía del Señor San
Juan de Dios mi esclavo llamado Miguel angola y que le faltan dos deditos en cada pie
y de edad de diez y ocho años a veinte más o menos … y si algún superior lo quiere
enajenar o vender de los de la religión de san juan de dios es mi voluntad que lo
defienda el Ministro Manuel Quintero y le dé su libertad …”.53

Otros casos particulares y que llamaron nuestra atención fueron aquellos en los
cuales, ya sea por disposición del propio amo o por problemas legales al momento de
la distribución de los bienes, los esclavos fueron destinados a remate almoneda
pública. Este es el caso por ejemplo de Doña Juana Bravo de Laguna, mujer legitima
que fue de Don Ramón Bautista Romano, quien luego de su muerte se procedió al
remate de sus esclavos : Una negra esclava llamada Juana de cuarenta y cuatro
años…enferma de la peste; una negra Josefa hija de la dicha Juana de quince años;
otra esclava mulata llamado Paula de edad de treinta años convaleciente de la peste

51
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 5 vta a 8. Año 1700.
52
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 141 a 144. Año 1737.
53
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 453 a 455 vta. Año 1720.
42
que tiene dos hijas la una Isabel de once años y la otra llamada Juana de seis años y
por ultimo un hijo de la dicha Paula llamado Antonio de ocho años 54.

Un remate en almoneda se realizaba de la siguiente manera : “…en la ciudad de San


Miguel de Tucumán en veintidós días del mes de Agosto de mil seiscientos noventa y
cinco el alcalde ordinario de dicha ciudad capitán Simón de Avellaneda….mandó
saquen las piezas de esclavos y esclavas por fin y muerte de doña Juana en la Plaza
Pública y en concurso de mucha gente y en presencia de los postulantes… y por voz
de Domingo negro esclavo del capitán José Martínez Lesama que hizo oficio de
pregonero en altas e inteligibles voces se fueron pregonando los dichos esclavos ,
cada uno de por si y continuado los pregones el dicho esclavo y repitiéndolos se
remató José mulato de veinte años en el Capitán Juan Bautista de Tobalina Ayala en
500 pesos de a ocho reales el peso de contado…repitiendo el pregonero ¡Ea ,
caballeros, ¿hay quien puje , hay quien de más? Que se ha de rematar al mejor
ponedor!” y lo repitió muchas veces el pregonero…”55.

En este fragmento del remate que tuvo lugar por los bienes de dicha Doña Juana
Bravo de Laguna, se pone de manifiesto, además del destino de los esclavos, una
actividad común de la época, el remate de bienes en la Plaza Principal. Tal como
detalla el documento, esto se realizaba por intermedio del alcalde, previo avisos y
pregones, a fin de reunir la mayor cantidad posible de “ponedores”, en donde dichos
pregones eran llevados a cabo por esclavos.

Asimismo algunos testamentos nos permiten ver la relación que se forjaba en


ocasiones entre los amos y sus esclavos ya que encontramos casos por ejemplo en
los que el amo expresa como última voluntad otorgarle la libertad o algún bien a su
esclavo en recompensa por los buenos cuidados y trabajos recibidos por parte del
mismo . Por ejemplo; Doña Gregoria de Cabrera, vecina de la ciudad, quien antes de
morir declara lo siguiente: “…declaro tener otros dos esclavos que son Miguel y
Cristina su mujer a la cual declaro por libre por el amor que [trunco] y por lo mucho y
bien que me ha servido para que quede libre los días de su vida con que la susodicha
tenga la obligación [trunco] poner ofrenda en mi sepultura…”… “y a la dicha Cristina
para que haga sus sementeras se le dé un pedazo de tierra en lo de Guaycombo
donde se haga su chacra porque esta es mi voluntad…”.56

54
A.H.T. S.J. C. Caja 4 Exp. 5. Año 1695.
55
A.H.T. S.J. C. Caja 4 Exp. 5. Año 1695.
56
A.H.T S.J. C. Caja1 Exp. 20. Año
43
Otro ejemplo acerca de la preocupación por parte de los amos por el devenir de sus
esclavos luego de su muerte lo encontramos claramente reflejado en el testamento de
Doña Ana Serrano quien al tener como posesión varios esclavos, deja como última
voluntad: “Ruego y encargo a Diego Estévez y a mi hija Doña Isabel por el bien
tratamiento de todos los dichos esclavos pues les consta que los he criado como a mis
hijos…”.

De esta manera el Testamento, como fuente de información, se constituye como una


pieza única para nuestro análisis ya que a través de él nos fue posible acceder a un
corpus de información variada y detalla acerca de nuestros sujetos de estudio.

1.4 Carta de Dote:

En la época colonial era costumbre que los padres entregaran algunos bienes a sus
hijas al momento de contraer matrimonio a modo de ayuda o sostenimiento de las
cargas matrimoniales.

Como constancia y a modo de garantía tanto para la familia de la novia como para el
propio marido se llevaba a cabo, mediante acto notarial y frente a escribano o alcalde
de turno, una escritura o carta de dote en donde se detallaban todos los bienes
entregados junto con la correspondiente aceptación n del esposo.

Al igual que los demás documentos notariales, las Carta de dote mantenían una cierta
lógica jurídica al momento de su redacción, por lo cual la mayoría de las cartas
analizadas para nuestro período de investigación, respondieron a una misma
estructura de redacción.

El protocolo inicial del documento comenzaba por lo general con la formula “Sepan
cuantos esta carta, vieran como yo…”en donde se realizaba la presentación de los
otorgantes de dicha escritura, los cuales eran generalmente los padres de la novia.

Luego y haciendo referencia a la causa que motivaba la presente carta, es decir la


unión matrimonial , se presentaba al esposo identificándolo por su nombre , el cargo
(en el caso que lo tuviese ) , lugar de residencia así como también los nombres de
sus padres. Estas presentaciones, tanto por parte de los padres como del yerno, se
realizaban a fin de demostrar que los mismos eran personas respetables y
socialmente confiables.

Acto seguido los padres declaraban el valor que tenía el dote otorgado y su
equivalente en pesos corrientes, ya que el mismo estaba conformado no solo por
44
dinero sino también por diversos bienes materiales los cuales podían variar desde
casa , tierras hasta ganados , ropas y utensilios domésticos, dependiendo el caudal
de la posición económica q tuviese la familia . De esta manera las novias que
provenían de familias bien posicionadas social y económicamente contaban con una
dote generosa y variada a diferencia de que aquellas menos afortunadas en donde
su dote estaba conformada por algunos pocos bienes.

Se procedía por lo tanto a detallar, a modo de inventario, todo los bienes otorgados y
el valor que cada cosa tenia, la cuales debían ser tasadas y evaluadas con
anterioridad por tasadores designados por ambas partes.

Finalmente se establecían los modos y plazos en los que los bienes deberían ser
entregados seguido de la aceptación, a partir de diversas cláusulas legales, por parte
del novio. Generalmente las cartas de dote eran acompañadas con la presentación de
las arras o bienes que el marido entregaba a su esposa en remuneración de la dote y
la virginidad o nobleza de la misma, la cual debía corresponder al diez por ciento de
sus bienes.

El documento finalizaba con la fecha y lugar en donde se había labrado la escritura


junto con la validación del mismo a partir de la firma de los interesados, (padres de la
novia, la novia, y el marido), del escribano o alcalde ordinario junto con la de los
testigos designados para tal efecto.

Ahora bien, al igual que en los testamentos, nuestra atención se centra en estos
documentos en el hecho de que los esclavos, considerado como un bien material,
eran también incluidos en los bienes dótales que los padres entregaban para sus
hijas.

Por ejemplo en la carta de dote otorgada por el Maestre de Campo Juan Martínez de
Iriarte, teniente a Gobernador e Justicia Mayor junto a su mujer doña Ana de Yansi,
con motivo del matrimonio de su hija, doña Juana Martínez de Iriarte, con el Capitán
don Felipe García de Valdez, vecino morador de la ciudad de San Miguel de Tucumán
en donde se detallan los siguientes bienes designados como dote matrimonial:

“…Primeramente dos mil pesos en reales


En plata labrada y de torno, la llana a ocho pesos el marco y la de torno a diez pesos
el marco que monta toda ella setecientos y sesenta y siete pesos y un real
En joyas de oro y perlas en que entran un terno de esmeraldas y otras preseas que
tasamos en un mil y cuarenta pesos
45
Item dos esclavos el uno llamado Bartolo, criollo, negro, casado con india de
edad de veinte y cinco años , y Dominga, negra soltera y criolla de catorce años;
tasados estas dos piezas en un mil y cuatrocientos pesos..”
En vestidos negros y de color de seda y guarnecidos que tasamos en novecientos y
setenta y cinco pesos
En cordelería, bayetas y paños de quito de Lima que tasamos a nueve reales y
cuartillo vara, y la de paño a cinco pesos….”57.

Generalmente se describían a los esclavos con mucho cuidado en los inventarios,


debido a que dependiendo de sus características seria el valor adjudicado al momento
de la tasación y por ende influiría en el monto total de la dote. Se los identificaba por
su nombre, su edad, en algunas ocasiones se hacía mención también de su origen, la
condición civil y si es que presentaba algún tipo de oficio y el estado físico y de salud
del mismo.

En el caso por ejemplo de doña Claudia de Vera y Aragón, viuda del Maestre de
Campo Juan Martínez de Iriarte, quien con motivo de la unión de su hija doña Inés
con don José Ruiz de la Vega, otorga entre otros bienes las siguientes piezas de
esclavos:

“…Item una esclava llamada Bernarda valuada en doscientos pesos


Item su hijo llamado Bernardo valuado en trescientos pesos
Item otra hija de la Bernarda así mismo esclava en doscientos pesos…58”

O en la carta de dote otorgada por Francisco Sánchez de la Madrid y su esposa


María de Villafañe y Guzmán, quienes en la carta de dote para su hija doña Francisca
Javiera Sánchez de la Madrid, le otorgan como parte de dote una pareja de esclavos
detallados de la siguiente manera:

“…Item un negro llamado Domingo y una negra, su mujer, llamada Teresa de edad de
veinte y cinco años y quince años ,uno y otro en mil pesos…”59

57
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. III Fs. 4 a 9. Año 1667.
58
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 156 a 169. Año 1738
59
A.H.T. P. E. Ser. A Vol. IV Fs. 494 a 497 vta. Año 1731
46
En estos documentos podemos visualizar además la importancia y el significado ,
tanto social como económico que tenía el esclavo como objeto de valor dentro de la
sociedad colonial no solo a partir de su comparación con los demás bienes sino que
además analizando su ausencia/presencia en la amplia variedad de cartas
provenientes de distintos grupos sociales .

1.5 Escrituras de Débito y Donaciones

Otros de los documentos coloniales en los cuales se hacen presentes nuestros sujetos
de estudio son las donaciones y en las escrituras de débito o censos.

Considerados como bienes materiales en ambos casos, los esclavos podían ser
destinados a suplir en concepto de garantía algún tipo de deuda que había contraído
su amo como así también eran entregados a modo de donativo, en agradecimiento o
retribución por parte de sus amos hacia algún tercero sea familiar, amigo, o
institución religiosa.

Las escrituras de débito y censos, eran de las formas de préstamo más comunes de
las época las cuales se llevaban a cabo entre dos partes, una de ellas entregaba cierta
cantidad de dinero y la otra se comprometía a devolverlo en un determinado plazo
junto con el pago de una renta anual fija (intereses) en el caso de los censos. A modo
de garantía para el prestamista se hipotecaban ciertos bienes de la otra persona, los
cuales podían ser de distinta índole como tierras, casas, ganados, esclavos, etc.). En
el caso de incumplimiento del pago en el plazo establecido o el de los réditos el
prestamista tenía el derecho legal de confiscar aquellos bienes que habrían servido
de garantía. Así mismo la obligación de pagar rédito recaía de manera directa sobre el
bien que debía ser hipotecado y no de la persona que había solicitado el censo, de tal
manera que este se liberaba de sus obligaciones con la venta, traspaso o donación de
dicho bien pero el nuevo dueño debía seguir respondiendo por la deuda. Esto se
refleja en las escrituras de compra y venta en los cuales se hacían constar que el
bien “no estaba sujeto a empeño, hipoteca ni obligación alguna”

Estas transacciones se validaba a través de una escritura , frente a un escribano


público o en su defecto con presencia del alcalde, en la cual se detallaba el nombre de
quien solicitaba el préstamo (quien generalmente iniciaba la escritura) y el del
prestamista especificando el monto del préstamo, los plazos temporales para el pago
junto con la declaración de el o los bienes que servirían a modo de garantía del
47
contrato. Citamos como ejemplo la escritura de débito realizada por doña Teresa
Arias de Velázquez quien establece lo siguiente:

“…Yo doña Teresa Arias Velázquez …que por la presente otorgo que debo real y
verdaderamente al Sargento Mayor don Nicolás Pone de León…la cantidad de mil
doscientos pesos en plata sellada corriente de a ocho reales el peso… los que me
obligo a pagar en esta ciudad dentro de los cuatro meses .y para seguro y pago de
dicha cantidad dejo en poder del Rº Padre Rector Carlos Gervasoni del Colegio de la
compañía de Jesús cuatro esclavos nombrados, Clara, Catalina, Felipe y Antonio…y
no haiga dado el debido cumplimiento de la expresada cantidad pueda el referido don
Nicolás Ponce sacar dichos esclavos del poder del padre rector y venderlos hasta que
se cubran dicho debito…”. 60

Lo interesante de estos documentos es que en su mayoría se identifican a esclavos


sujetos bajo hipoteca atreves de su nombre, muchas veces su edad y el valor
monetario de los mismos, como es el caso por ejemplo de la escritura de censo
llevada a cabo por el Maestre de Campo don Urbano de Medina y Arce con el
convento de San Francisco en donde se hipotecan dos esclavos : “…el dicho Juan es
avaluado en cuatrocientos pesos y dicho Bentura en cuatrocientos cincuenta pesos y
hacen la dicha cantidad de ochocientos y cincuenta pesos…”.61

Otro ejemplo que nos muestra la importancia de los datos que brindan estas fuentes
documentales es el caso de la escritura de débito realizada entre el Maestre de
Campo Martín Gómez Rosales quien al deberle a Pedro Núñez. Lugar Teniente
Justicia Mayor y capitán a Guerra de la ciudad, la suma de seiscientos veintitrés reales
le entrega:

“…en rehenes un esclavo llamado Juan de veintiocho a treinta años con su mujer
llamada María Juana de veintitrés a veinticuatro años y su hija Ana María que será de
cinco o seis años, todos ellos negros…” 62

Aquí podemos observar que no solo se informa acerca de los nombre y edad de los
esclavos sino también sobre su condición civil, resaltando que las tres piezas de
esclavos conformaban un grupo familiar además de hacer notar la categoría utilizada
para designar a los mismos : “ todos negros”

En lo que respecta a las donaciones estas también se constituían como acto jurídico
en donde se dejaba constancia por escrito que una persona realizaba la donación de
algún un bien material a un tercero( podía ser una persona o algún tipo de institución
religiosa) generalmente en un acto agradecimiento o retribución Este tipo de escrituras

60
A.H.T.P.E. Ser. A Vol. V Fs. 236 a 237. Año 1744.
61
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 328 a 329. Año 1719.
62
A.H.T.P.E. Ser. A Vol. V Fs. 22 a 23. Año 1732.
48
comenzaban en su mayoría con la presentación de la persona quien realizaba el
donativo y hacia quien iba dirigido detallando los bienes que se entregaban a modo
de donación conjuntamente con las razones que motivaban el acto de generosidad.

En estos casos era fundamental el establecer cláusulas legales para garantizar el


traspaso de los bienes en donde el donante declaraba hacer abandono de todos los
derechos de propiedad que tenía hasta el momento sobre el bien transfiriéndolos a la
otra parte convirtiéndose de esta manera en propietario legal del bien en cuestión.

Era muy común en las mujeres de la elite realizar diversos donativos a instituciones
religiosas, ya sea para lograr la indulgencia de su alma luego de su muerte como
también para garantizar los derechos parroquiales al momento de su entierro
.Asimismo, se acostumbraba también el realizar donativos a otras personas por el
amor que se le tenía o en agradecimiento por algún favor recibido.

Los esclavos al igual que cualquier otro bien eran también entregados como
donativos por sus amos, los mismos figuraban en las escrituras identificados por su
nombre, sexo, edad aproximada y en algunos casos haciendo referencia a categorías
relacionadas al color de su piel, mulato, negro, pardo etc.

Un ejemplo de donación de esclavos es el caso de doña Gerónima Costilla de Rojas


mujer viuda del Capitán Don Luis de Toledo y Velazco dona un esclavo suyo al
convento de San Francisco pidiendo a cambio su sepultura en dicho convento junto
con mil misas por su redención:

“… Y dijo la dicha Geronima que dona y dono a favor del Convento de Nuestro Señor
San Francisco de esta ciudad y los religiosos un mulato esclavo llamado José de diez
años para que dé el puedan usar como suyo a quienes les transfiero en dominio y
señorío que tengo de dicho mi esclavo haciéndoles donación por mi espontánea
voluntad…..y se obligan a que al tiempo y cuando falleciera de esta presente vida la
doña Geronima de darle para su entierro en dicho convento sepultura preeminente y
mil misas por su redención…”.63

Otro ejemplo es el de doña Teresa Arias Velázquez ,viuda del Maestre de Campo don
Pedro Bazán Ramírez de Velazco quien “…hace donación pura, mera y perfecta de
una mulatilla esclava llamada María de edad de nueve años la cual dona en
recompensa de haberla cuidado a doña Juana Avellaneda como a su hija propia…”64.

En algunos casos, en las escrituras de donación se hacía referencia al momento de


toma de posesión del bien, el cual era realizado entre las partes involucradas y ante

63
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 131 y vta. Año 1705.
64
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. II Fs. 398 a 399. Año 1756.
49
escribano público. Citamos nuevamente el caso de la escritura de donación realizada
por doña Teresa Arias de Velázquez en donde el alcalde detalla lo siguiente:

“en el dicho mes y año yo el alcalde ordinario pase a la casa y morada de doña Teresa
en donde halle a la dicha señora y a doña Juana y preguntando donde estaba María
esclava me lo puso dicha doña Teresa de manifiesto, la cogí de la mano y se la
entregue a doña Juana para que goce como cosa suya propia…”65.

De esta forma estas fuentes documentales, al describir los rituales que acompañaban
las donaciones, nos permite acceder a este tipo de práctica no solo desde las
cláusulas legales sino también desde la narración de los propios hechos.

Las escrituras de donación, al igual que los demás documentos notariales


presentados, si bien toman al esclavo como un bien patrimonial nos brindan
información sobre ellos a partir de los nombres, la edad y categorías sociales con las
cuales los identificaban sus amos al momento de realizar la transacción
permitiéndonos establecer una idea o aproximación parcial sobre la población
afrodescendiente, en este caso esclavos, que habitaban la ciudad.

2. Fuentes Judiciales

Las fuentes judiciales constituyen un acervo de información privilegiada en donde al


hondar en el conflicto particular a partir de la de la narración de los sucesos
acontecidos, en las voces de quien acusa o atestigua, se irrumpe en la cotidianeidad
esbozando particularidades y elementos de la vida de los miembros de una sociedad
de otra manera inaprensible. Cada uno de los actores involucrados en un juicio, sean
acusados, testigos, defensores o jueces dejan entrever en sus declaraciones las
conductas y valores sociales, costumbres y hábitos que hicieron a la realidad
cotidiana de la sociedad de la cual eran parte.

Ahora bien, tal como señala Ruffer (2005), al trabajar con estos documentos es
necesario hacer una reflexión sobre los diferentes portavoces que tenía la practica
judicial, es decir, los instrumentos discursivos de los cuales hacían usos sus actores,
con niveles de lenguaje diferentes y con mensajes dirigidos a distintos receptores, lo
cual nos lleva a ser cautelosos y visualizar las sucesivas construcciones; imponiendo
la necesidad de mirar la causa como una unidad pero con niveles diferentes; “lo dicho,
lo no dicho y desde el lugar”.
65
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. II Fs. 398 a 399. Año 1756.

50
Mediatizadas por las circunstancias, por la institución y por el momento en el que se
dice, la fuente judicial constituye sin embargo el único modo de acceder al mundo de
prácticas y representaciones de ese “otro” social, de aquellos sujetos que aunque no
hayan tenido la suerte de expresarse por escrito están claramente insertos en el
funcionamiento cotidiano del núcleo social (Ruffer 2005). En nuestro caso este tipo de
documentos o narraciones esbozan de manera particular y como ninguna otra fuente
la vida cotidiana de los negros y mestizos, su rol activo dentro de la sociedad y la
economía de la ciudad junto con la forma de sociabilizarse con el resto de los
sectores de la sociedad.

Un ejemplo claro de lo antes mencionado es la causa iniciada por don Antonio de


Sousa quien reclama se le devuelva su esclavo Francisco quien, habiéndose
escapado para contraer matrimonio con la negra Leonor, se encontraba habitando la
vivienda de Manuel García, amo de dicha esclava. Por su parte la defensa alega que
dicho esclavo debía ser vendido a don Manuel García ya que de acuerdo a la ley los
esclavos debían seguir al amo que ambos acordaran al momento de contraer
matrimonio, en este caso el propietario de la esclava Leonor.

A lo largo del juicio y a partir de los testimonios y declaraciones de los involucrados se


narran diversas situaciones las cuales ponen de manifiesto o nos grafican situaciones
comunes y particulares de la vida de dos sujetos de color en este caso esclavos, y el
uso de recursos sociales que limitaban la propiedad absoluta del dueño. Por ejemplo
el momento de la unión en santo matrimonio:

“por lo cual la dicha Leonor dijo que era su voluntad tomar estado de matrimonio
con Francisco negro pero que no quería ni era su voluntad seguirle a dicho su marido
con su amo Souza y habiéndole preguntado al dicho negro dijo que era su voluntad
casarse con la dicha Leonor pero que no quería seguir a su amo sino a los amos de la
negra. Pasándose luego a la iglesia en donde dicho ministro Bello los velo y caso
según el orden de nuestra Santa Iglesia...”66.

O la declaración del negro Francisco en su defensa por haber huido de su amo :


“…y dice el dicho Francisco en la pregunta que se le hizo que el motivo que tiene para
no querer seguir a su amo don Antonio de Souza es porque habiéndole dicho que se
quería casar con Leonor le respondió dicho su amo que lo había de matar
castigándolo y para prueba de su verdad añade que mando su amo echar un cuero en

66
A.H.T. S.J. C. Caja 14 Exp. 35. Año 1754.
51
remojo que de el hizo un azote de tres ramales para castigarlo en el monte y que
habiendo ido al monte y llevando consigo el azote suspendió el castigo para el día
siguiente y que esa noche se huyó temeroso de ese castigo…”

Por su parte don Souza alega que: “…él no hubiese impedido de ninguna manera el
matrimonio de dichos negros por ser del servicio de dios…de buena voluntad venderé
yo dicho mi esclavo pero siendo forastero y de próxima hacer un viaje para mi
vecindario y de antes no lo puedo hacer sin grave perjuicio por ser dicho negro el
único que cuida mi hacienda y el gobierno de la casa, sin tener de presente persona
de mi confianza para este efecto…”. Asimismo habiéndole preguntado acerca del
cuero para el castigo del negro dicho Souza dijo que no echo el cuero al agua para
efecto de castigo a dicho su negro por decirle por segunda vez que se quería casar
sino por tener para cuando lo mereciese el y otros que tiene que lo debía hacer como
amo…”.

Finalmente el juez sentencia, por las pruebas presentadas de haber pactado ambos
esclavos seguir al amo de Leonor y por los castigos y amenazas de Don Souza, que el
negro Francisco sea vendido cuanto antes a don Manuel García.

Estos párrafos, más allá de la intencionalidad de quien los narra (esclavo y amo) nos
ponen de manifiesto hechos tales como los castigos impartidos a los esclavos
,haciendo incluso descripción de objetos utilizados para tal fin, como así también de
aspectos relacionados al trabajo de los esclavos bajo la propiedad de sus amo .
Asimismo es posible identificar al esclavo pero no solo como objeto de propiedad sino
como sujeto activo conocedor de las leyes y modos de accionar que tenía a su favor,
haciendo uso de los mismos para su beneficio, en este caso particular logrando
contraer matrimonio y librarse de su amo al mismo tiempo.

Este ejemplo, como en los demás casos trabajados, nos presentan a las fuentes
judiciales como una posibilidad por medio de la cual se puede acceder a las
experiencias históricas de los sectores subalternos, a testimonios y voces de sujetos
escasamente contemplados por la historiografía tradicional.

52
CAPÍTULO IV

PRESENTACIÓN DE RESULTADOS

53
Contexto histórico

Nuestro análisis, si bien trata sobre el sector de la sociedad representado por africanos
y sus descendientes, se aborda de manera integral contextualizándonos dentro de la
realidad social y económica de la cual nuestros sujetos fueron parte, ya que de esto
dependerán sus características y particularidades, accediendo por lo tanto a una
comprensión general de la problemática en cuestión.

San Miguel de Tucumán en Ibatín


Su fundación y relevancia dentro de un contexto regional

La ciudad de San Miguel de Tucumán fue fundada el 31 de Mayo de 1565 por Diego
de Villarroel quien, designado por su tío el Gobernador Francisco de Aguirre,
estableció la nueva ciudad en el paraje llamado Ibatín (en lengua indígena).
La fundación de la ciudad obedeció a un plan estratégico expansionista y de control
territorial por parte de los conquistadores españoles en donde el objetivo primordial era
establecer una red de asentamientos que permitiese consolidar un camino desde el
Alto Perú hacia el Río de la Plata.67

Este corredor, estratégicamente establecido para conectar el alto Perú con la salida al
mar que ofrecía el Río de la Plata, se ubicaba entre dos zonas conflictivas: hacia el
oeste los alzamientos calchaquíes y hacia el este las poblaciones de la región
chaqueña, lo cual hacía necesario el establecimiento de nuevos poblados para
contribuir a la pacificación y control de la región.

Si bien la zona del Tucumán no ofrecía las riquezas minerales tan ansiadas y
requeridas por los conquistadores como los Andes centrales, prometía en cambio
otros beneficios igualmente necesarios; la posibilidad de acceder a mano de obra
servil y tierras para ser trabajadas. Esto fue en gran parte lo que guío el interés de la
corona por colonizar y establecer su dominio en la región.

De acuerdo entonces al proyecto de conquista, San Miguel de Tucumán en Ibatín,


formaría parte de este corredor asegurando así la comunicación y el desarrollo de la
gobernación del Tucumán.

67
C., Assadourian . op. cit.

54
Anteriormente a la creación de la ciudad, grupos expedicionarios habían realizado
varios intentos de ocupar la región: en un primer momento, Juan Núñez del Prado al
fundar Barco I (1550) y luego Juan Pérez de Zurita al fundar la ciudad de Cañete
(1560). La resistencia de los pueblos indígenas impidió la consolidación de las
ciudades y la permanencia de los españoles en el área pedemontana fue
verdaderamente efímera (sólo hasta 1565), después de lograr repeler el levantamiento
liderado por el cacique Tolombón Calchaquí 68.

Luego de su fundación, la ciudad de San Miguel paso a integrar junto con otras
ciudades la Gobernación del Tucumán, la cual abarcaba los actuales territorios de
Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Catamarca y La Rioja.

La gobernación dependía jurídicamente de la Real Audiencia de Charcas (actual


Sucre), integrándose de esta manera al Virreinato del Perú y posibilitando así el tráfico
comercial y las relaciones judiciales a lo largo del territorio virreinal69.

La ciudad - estructura, sociedad y economía

Al igual que las demás ciudades coloniales, San Miguel de Tucumán en Ibatín
respondió al patrón clásico de fundación de centros administrativos siguiendo el
modelo clásico de trazado urbano. A partir de la plaza como centro, la cual se erguía
como lugar simbólico del poder y régimen colonial, la ciudad se ordenó de acuerdo a
una planta rectangular de 7 cuadras de lado, cada una dividida en cuatro solares.
Estos fueron repartidos entre los vecinos de acuerdo a su importancia, de forma tal
que los solares principales, aquellos cercanos a la Plaza Mayor, correspondieron a los
miembros beneméritos de la hueste conquistadora, quienes habían participado de las
acciones de conquista y colonización previa.

Durante los primeros años de la ciudad, a pesar de la estratificación típica de la


sociedad de la época, el nivel de vida había sido prácticamente igual para todos los
habitantes70 pero con el transcurso de los años y gracias al desarrollo económico, la
sociedad fue creciendo y con ello las diferencias entre los distintos sectores. El grupo
de hispano criollos, que si bien no constituían el grueso de la población, se ubicaban

68
E., Noli Relaciones Interétnicas en san Miguel de Tucumán en el siglo XVII-El mundo del
trabajo. Tesis de Maestría. Universidad Nacional de Tucumán. 2000,p.48.
69
C.S. Assadourian. Op. cit.
70
Piossek-Prebisch La ciudad en Ibatín. La primera San Miguel de Tucumán 1565 – 1685. San
Miguel de Tucumán. 1985.

55
en la cúspide de la jerarquía social. Dentro de este grupo social se encontraban
españoles peninsulares y, en mayor cantidad, habitantes criollos que aunque
pertenecieran al llamado “mundo español” conservaban características que los
diferenciaban unos de otros. Dentro de los hispano criollos se situaba un grupo de elite
dominante conformados, principalmente, por “vecinos” que generalmente gozaban del
beneficio de mercedes de tierras y encomiendas. Además, tenían el derecho a
participar de las actividades políticas y el de ocupar funciones públicas en los cabildos.
Este pequeño grupo de familias acaudalas “concentraban el manejo de las actividades
productivas, comerciales y administrativas de la ciudad”71 (Noli 2012), contando
además no solo con indios para su servicio sino también esclavos, los cuales, más allá
de las tareas domésticas u oficios que desempeñaban, servían de símbolo de
ostentación para la época.

Se distinguía de este sector una población menos acaudalada, los moradores,


integrado por los criollos más humildes quienes no contaban con los mismos
beneficios económicos y sociales que los vecinos y cuyas actividades se orientaban al
comercio, la agricultura o cría de ganado, en menor escala.

Los miembros de las órdenes religiosas también formaban parte del mundo español,
en su mayoría criollos, estos eran mercedarios, franciscanos y jesuitas que habían
llegado a la Gobernación del Tucumán en 1556,1565 y 1582 respectivamente.72

Por debajo de este grupo dominante se encontraban los artesanos, un grupo


heterogéneo integrado, en su mayoría, por indígenas y mestizos quienes
desarrollaban diferentes clases de oficios y actividades, constituyendo la clase media y
el factor amalgamante dentro de la sociedad colonial.

Finalmente, en la base de la pirámide social se ubicaba el sector más bajo de la


estratificación pero el más numeroso, la clase servil. Conformada, en un principio, casi
exclusivamente por indios de servicio y encomienda. Luego de un tiempo, esta clase
fue ampliándose hacia otro grupo social integrada por esclavos africanos y
afrodescendientes, población que es central de esta investigación.

Con respecto a la procedencia de la mano de obra indígena ésta habría pertenecido,


73
de acuerdo a lo planteado por Noli , a diferentes grupos étnicos, principalmente a

71
E. Noli. Op. cit.p.
72
Piossek Prebisch. Op. cit.
56
aquellos que habitaban la región antes de la presencia española, estos eran lules
tonocotes, diaguitas y atacamas.

A medida que la ciudad fue creciendo así mismo lo hicieron los grupos sociales,
ampliándose cada vez las diferencias, desdibujándose las fronteras y surgiendo a la
vez nuevos sujetos bajo el nombre de mestizos, producto de la interacción y dinámica
de una ciudad socialmente heterogénea.

En cuanto a lo económico, desde comienzos hasta la tercera década del siglo XVII la
ciudad gozaba de un intenso desarrollo económico, impulsado principalmente por su
ubicación privilegiada dentro del camino Real que permitía comercializar con las
demás ciudades de la Gobernación, con el Río de la Plata y, sobretodo, con la región
del Alto Perú.

Dentro de la amplia producción generada en la ciudad, se destacaba la industria


maderera, especializada en la fabricación de carretas y la cría de ganado, actividad
que logró insertarse en los circuitos mercantiles del espacio peruano.

En lo que respecta a la producción de carretas, Tucumán se situaba como uno de los


principales fabricantes dentro del virreinato comercializando y abasteciendo como
medio de transporte a gran parte del tráfico comercial de la época. Gracias a la
abundancia en materias primas que ofrecía la región, se establecieron varios obrajes
madereros, pertenecientes a los principales vecinos y encomenderos de la ciudad,
como ser Graneros de Alarcón, Melian de Leguisamo, Costilla de Rojas, entre otros.
Estos establecimientos, llamados también carpinterías, no sólo se dedicaban a la
confección de carretas sino que, además, la producción maderera era destinada a la
construcción y edificación, principalmente en tirantearías y cerramientos para las
casas, así como también (pero en menor medida), a la elaboración de mobiliario. La
mano de obra empleada en los obrajes resultaba casi en su mayoría de indios de
encomienda provenientes de distintos pueblos, como lules, solcos, tafies, entre otros.

La ganadería fue otra de las actividades generadoras del desarrollo económico y


social de la ciudad. Como se mencionó anteriormente, los vecinos tucumanos lograron
insertar sus productos dentro de los circuitos mercantiles de exportación potosinos y
regionales. Si bien las actividades ganaderas las concentraba un pequeño grupo de

73
E., Noli Relaciones interétnicas en la Jurisdicción de San Miguel de Tucumán: el mundo del trabajo
(1600-1640). Tesis de Maestría en Ciencias Sociales, Orientación Historia. Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán. 2001.

57
vecinos acaudalados, existían también otros productores de menor envergadura pero
que participaban igualmente del circuito mercantil.74

Como consecuencia del desarrollo económico de la ciudad, se produjo un crecimiento


de la población, especialmente del grupo hispano criollo ya que, de acuerdo a las
cifras de Sotelo de Narváez, para 1583, el número de vecinos no superaría los 25
miembros, mientras que Vázquez de Espinoza anotó, para fines de 1620, la cantidad
de 250 personas . Es decir que, el número de vecinos europeos que habitaban la
ciudad, habría aumentado diez veces su número en un lapso menor a cuarenta años.

Sin embargo, esta etapa de porvenir económico fue seguida, años más tarde, por un
periodo de crisis y guerras ocasionados principalmente por la resistencia de los
pueblos calchaquíes que desembocaron en el llamado Gran Alzamiento Diaguita
(1630 -1643) y en la última rebelión indígena (entre 1656 y 1659) impulsadas por el
Falso Inca Pedro Bohorquez. Estos acontecimientos incidieron negativamente en la
economía local, afectando principalmente la producción agropecuaria ya que, tal
como señala Noli, luego de las guerras calchaquíes se produjo un empobrecimiento
del stock ganadero en las estancias, interrumpiendo la inserción mercantil de la
ciudad.

Además de los efectos ocasionados por las guerras, la ciudad de Ibatín sufría las
consecuencias de los constantes desbordes e inundaciones del río Tejar que tornaban
peligrosa la vida de los habitantes por lo que no sólo se veían destruidas las viviendas
e iglesias con las crecidas, sino que también acarreaban consigo enfermedades
ocasionadas por el agua como el paludismo.

A este panorama desalentador se sumó el nuevo trazado del Camino Real hacia el
Perú. Debido a la inestabilidad e inseguridad ocasionada por los ataques calchaquíes,
se estableció un trayecto alternativo que comunicaba a las ciudades de la
gobernación con el Alto Perú sin la necesidad de pasar por los valles calchaquíes. Aún
después de la derrota del Gran Alzamiento Indígena, que llevó a una cierta estabilidad,
de fronteras, el movimiento comercial del virreinato se había volcado casi en su
totalidad a la nueva ruta dejando al margen a la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Esta fue la principal razón que llevó a la decisión, a pesar de la negativa de varios
vecinos, de trasladar la ciudad doce leguas al nordeste, al actual territorio de La Toma.

74
E. Noli. Op. cit.2012,p.20.

58
Luego del traslado y con el pasar de los años, San Miguel de Tucumán “El Nuevo”
comenzaba a forjarse nuevamente. Para la segunda mitad del siglo XVIII (más
específicamente a partir de 1780) la ciudad se constituía como un verdadero centro
comercial de importancia en la ruta del Alto Perú gracias a su nueva ubicación
estratégica en un punto equidistante entre este polo económico y el puerto de Buenos
Aires. El comercio junto con los fletes de mercancías constituyó una de las actividades
fundamentales de la jurisdicción. Se trataba de una sociedad altamente mestiza, étnica
y culturalmente definida por una fuerte diferenciación entre una elite de hacendados,
75
mercaderes y fleteros, y sectores populares heterogéneos y dispersos , donde la
población de “color”, representada en los esclavos, negros libertos, mestizos y
zambos, se encontraba presente y formando parte del entramado social de la ciudad.

75
Bascary. Familia y Vida Cotidiana, Tucumán a fines de la colonia. Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad nacional de Tucumán.1999,p.13.

59
La Población Afro y Afrodescendiente en la ciudad de San Miguel
de Tucumán

Aproximaciones demográficas

El trabajar con aspectos demográficos durante periodos coloniales plantea de por si


varios inconvenientes, registros incompletos o inexactos e incluso la ausencia de
estos en varias ocasiones hacen que estimar la dimensión de una población o de
un segmento particular de la misma, en este caso la población de color, no sea tarea
sencilla.

En el caso puntual de San Miguel de Tucumán la ausencia, especialmente durante


momentos tempranos, de registros o documentación de tipo censal, aún en periodos
pre-estadísticos, nos llevó a indagar las características poblacionales desde otro tipo
de fuentes. En este sentido las información recaudada a partir de los registros
notariales (cartas de compra venta, inventarios de bienes, testamentarias y cartas de
dotes) resultaron de mucha utilidad ya que los datos obtenidos en cada uno de ellos
nos permitieron dar cuenta acerca de aspectos generales de la población tales como
su distribución de acuerdo al sexo, edad, castas y oficios .

Además de las características propias de la población africana nos fue necesario


analizar a la misma respecto a otros sectores de la sociedad, puntualmente el sector
hispano criollo, del cual contamos relativamente con mayor referencia o datos
demográficos para la época, lo cual nos permitió plantear una idea general sobre su
dimensión.

De esta manera y a partir del análisis documental conjuntamente con la información


bibliográfica acerca de la ciudad y su entorno social, nos fue posible esbozar
aproximaciones sobre las características, dinámica y el desarrollo que tuvo la
población afro y afrodescendiente a lo largo de gran parte del periodo colonial.

Ibatín

Durante los primeros momentos la ciudad, en Ibatín, consistía en un pequeño


poblado conformado por una modesta cantidad de habitantes. De acuerdo a las
aproximaciones de Sotelo de Narváez para el año 1580 la población de la ciudad
estaría constituida por 25 vecinos mientras que medio siglo después Vázquez de
Espinosa refirió que los habitantes españoles rondaban ya la cantidad de 250, cifra
que permitiría proponer un total de población superior al millar y medio de personas.
60
Sin embargo, este periodo de crecimiento y desarrollo de la ciudad fue seguido por un
periodo de guerras y crisis (1630 1670), marcado principalmente por las
consecuencias del gran Alzamiento Diaguita, lo que provoco una retracción
demográfica en los pobladores los cuales se calculaban en no más de cien vecinos
hacia 1650.76

En lo que respecta a la población negra (africanos y sus descendientes) de acuerdo a


los registros de la época el ingreso de esclavos a la ciudad habría ocurrido desde
momentos tempranos de la colonia.

La primera compraventa de esclavos, registrada de manera legal y cuya


documentación se conserva, data del año 1606, 40 años después de la fundación de
Ibatín, y en la misma se detalla el ingreso de 4 esclavas africanas de origen Angola
las cuales fueron compradas por el vecino Francisco de Acosta Caballero a Don
Orlando de Faya, residente de la ciudad77.

Durante este periodo el mayor índice de operaciones realizadas, de las que se


conserva evidencia escrita, corresponde a la década comprendida entre 1606 y 1615
en donde quedaron asentadas 8 escrituras de compraventa. Para el resto de los años
el índice de operaciones es mucho más bajo con un promedio menor a una
transacción por año. Estas cifras denotan por consiguiente que el comercio de
esclavos no era una actividad relevante dentro de la economía colonial de la ciudad
por lo cual la demanda de mano de obra esclava era baja.

La presencia de escrituras legales acerca del comercio de esclavos se extiende hasta


1661, año de la última transacción asentada en los libros notariales, registrándose un
total de 20 escrituras para el periodo de ocupación de la ciudad. Posiblemente esta
posterior ausencia de transacciones esté relacionada con el periodo de decadencia
que sufrió la ciudad, principalmente por los efectos de las guerras y alzamientos
indígenas.

Los participantes de las compra ventas eran en su gran mayoría vecinos y residentes
de la ciudad, a excepción de mercaderes tratantes y uno que otro vecino de la ciudad
de Santiago del estero y Córdoba, lo que indicaría un comercio interno en la ciudad

76
Noli 2012. Op. cit.
77
A.H.T. P.E. Serie A. Vol.I Fs. 94 vta. 95. Año 1606.

61
entre los propios habitantes con situaciones aisladas de ingreso de esclavos nuevos
de la mano de los mercaderes y vecinos de otras ciudades.

Entre todas las operaciones realizadas se compraron y vendieron un total de 26


esclavos siendo la mayoría de estos de origen africano lo que correspondería con las
etapas iniciales del comercio e ingreso de habitantes africanos a la región.

En el caso particular de los Testamentos e inventarios de bienes relevamos un total


de 40 escrituras testamentarias, entre los cuales solo 6 del total de testadores
declaraban esclavos entre sus bienes y posesiones.

Basándonos en estos datos se podría inferir que los esclavos no eran un bien común
entre los vecinos de Ibatín .Esto correspondería con la suposición que los esclavos
eran en su mayoría propiedad de personas acaudaladas ya que el precio de los
mismos era verdaderamente alto comparado con otros bienes78 .Por lo tanto solo
aquellos vecinos con alto poder adquisitivo podrían tener esclavos para su servicio, de
ahí el bajo número de los mismos entre los testamentos de la época. De acuerdo a lo
detallado por cada testador el número de esclavos por propietario variaba entre 1, 3,
4 y 9 piezas.

Atención aparte amerita el caso del encomendero Diego Graneros de Alarcón79 quien
declara en su testamento tener entre sus bienes la cantidad de 120 esclavos. Esta
importante suma de esclavos llama la atención ya que excede por mucho la cantidad
habitual de esclavos por propietarios. Esta suma declarada por graneros de Alarcón
equipararía a la cantidad de 123 esclavos que la Compañía de Jesús, los mayores
propietarios de esclavos en toda la gobernación de Tucumán, tenían al momento de
su expulsión en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Si bien en su testamento no hace mayor referencia ni mención de sus esclavos,

78
Si cotejamos el precio de los esclavos con el de una porción de tierra observamos que el primero
resultaba más valioso que el segundo. Por ejemplo en el testamento de José Antonio Manceras declara
una estancia evaluada en 200 pesos, la cual contenía una sala con sus trastos, un galpón de 16 varas de
largo, ¾ de tierra, 295 vacas, entre otros objetos ,mientras que a dos piezas de esclavos de su poderío
son valuados en 600 pesos.
79
Diego Graneros Alarcón fue feudatario de los pueblos de Silipica, Lacqueme y Paquilinhasta. Además
de reunir en su patrimonio estancias rurales de gran extensión al sur del primera San Miguel de Tucumán
y en el Valle de Catamarca. El acceso a la tierra y a la mano de obra indígena le permitió desarrollar
producciones agrarias (algodón y viñas en el Valle de Catamarca) y la citada carpintería en el piedemonte
oriental de la Sierra del Aconquija. Se desempeñaba asimismo como factor del comercio limeño. (Noli
2001) (Tesis de maestría)

62
“…y asi mismo declaro por mis bienes ciento y veinte esclavos chicos y
grandes,negros y negras, y hasta seiscientos marcos de plata labrada y en reales lo
que pareciera…”80

Es a partir de la información que contamos acerca de este personaje81lo que nos


permite estimar o suponer el porqué de tan llamativa cantidad de esclavos.

De acuerdo a los estudios llevados a cabo por Noli82 Diego Graneros de Alarcón fue
un gran encomendero quien tuvo bajo su poder las encomiendas de Silipica, Laquene
y Paquingasta, estuvo vinculado además a diversas actividades comerciales,
caracterizándose por una importante diversificación de las mismas, dedicándose a la
producción de carretas, la producción vitivinícola, criado y exportación de ganado,
financiamiento a mercaderes, siendo también un factor importante del comercio
limeño , lo cual le había posibilitado reunir una fortuna única .

Ahora bien con respecto a la posesión de esclavos no existe mayor evidencia o


registro documentado, más que lo detallado en su testamento, sin embargo podemos
suponer las siguientes hipótesis:

- Los esclavos podrían haber estado repartido entre las distintas estancias que
este personaje tenía en toda la jurisdicción de Tucumán (Silipica, Laquene y
Paqulingasta) realizando diversas tareas de campo.

- Aunque de acuerdo a los estudios realizados al respecto, no existe evidencia


de otra mano de obra utilizada en las carpinterías que no haya sido de
encomienda (lo cual no significa que no se haya hecho uso de otra fuerza de
trabajo), podemos suponer también que algunos de los 120 esclavos
declarados hayan estado avocados a la construcción de carretas en la
carpintería del encomendero situada en Rio Seco.

- De acuerdo a la estudiado por Noli, Graneros de Alarcón mantenía una relación


directa con el mercado potosino, en 1607 registra una salida al Perú con sus
”contrataciones y llevar mercancías que quisiere para su aprovechamiento y su

80
A.H.T. S.J.C Serie A caja 289 Exp. 21. Año 1630.
81
Hacemos referencia a los trabajos de investigación realizados al respecto por la historiadora Estela
Noli es su Tesis de Maestria.2000.
82
E. Noli . 2000. Op. cit p.103.
63
granjería”83Por lo cual es factible suponer que parte de sus esclavos hayan
estado destinados a la comercialización en potosí.

- Teniendo en cuenta la relevancia de este personaje dentro de las actividades


comerciales de la ciudad, podemos estimar que se haya dedicado también a la
compra venta de esclavos. Cabe destacar que en los escrituras notariales de
compra venta solamente encontramos una compra realizada por parte de
Graneros de Alarcón a el presbítero Hernando de Zerpa, por una negra esclava
llamada María84.

A parte de su testamento no contamos con ninguna otra evidencia documental que


refiera a los esclavos que tenía bajo su poder o al destino de los mismos luego de su
fallecimiento, solamente declara en su testamento como único heredero a su hijo
Pedro Granero de Velasco.

Volviendo al análisis de la población esclava registrada en la documentación, en todos


los casos analizados, en donde el número de esclavo por propietario es mayor a uno,
corresponden a grupos familiares, especialmente madre e hijos. (Aunque no hay
referencia si fueron adquiridos como grupo familiar o si los múltiplos se dieron luego de
su compra, situación muy común en estos casos).

Esto podría deberse a que los esclavos resultaban en un bien redituable


especialmente si se trataba de una esclava mujer ya que por las características de la
esclavitud en sí, al ser la condición de esclavo transmitida por vientre es decir por línea
materna, todos aquellos hijos que pudiera llegar a tener la o las esclavas bajo su
propiedad ,sin importar la condición del padre o progenitor, adquirían la condición de
su madre convirtiéndose directamente en objeto de su dominio multiplicando de esta
manera sus bienes o patrimonio. Esto se ve reflejado en la mayoría de los casos
analizados en donde los esclavos forman parte de un mismo grupo familiar, madre,
padre hijos y hermano.

En lo que respecta a las cartas de dote hallamos una cantidad de once escrituras de
las cuales solo una presenta esclavos entre los bienes que la familia de la novia otorga
al futuro marido. Es el caso de Don Juan Martínez de Iriarte y su esposa Doña Ana
María Yanasi, quienes con motivo del matrimonio de su hija, Jimena Martínez, con
Felipe García Valdez, otorgan una dote mayor a siete mil pesos la cual entre una

83
Lizondo Borda Documentos [Link] al Doc. XXXVIII [Link].p.91. Citado en Noli 200o.
84
A.H.T. P.E. Ser. A, Vol. II, Fs.27 a 28.
64
importante cantidad y variedad de bienes incluía esclavos: “…dos esclavos, una negra
llamada Dominga de catorce años y un negro de nombre Bartolo de veinticuatro años,
ambos criollos…”.85

Al igual que los testamentos, la dote generalmente lo otorgaban las familias


económicamente bien posicionadas y que tuviesen bienes que entregar, esto lo
observamos en la mayoría de las escrituras analizadas en donde los montos de las
mismas, entre bienes y dinero, alcanzaban sumas verdaderamente acaudaladas. Por
lo tanto es de suponer que solo aquellas familias con un alto poder adquisitivo que
tuviesen esclavos entre sus bienes o el dinero suficiente para su compra los
entregasen como parte de la dote matrimonial, de aquí que el porcentaje de esclavos
en las cartas de dote sea tan bajo para este periodo.

Ahora bien del conjunto total de documentos analizados (testamentos, escrituras de


compraventa y dotes86) encontramos referencia de 168 personas de origen africano
que habitaron la ciudad de Ibatín durante distintos momentos entre 1565 y 1685 lo
cuales responden en su totalidad a la calidad de esclavos87. Para estimar su
desarrollo, y a fines prácticos, decidimos subdividir el periodo en cohortes de 20 años.

Periodo Nº escrituras Nº esclavos

Compraventa Testamentos Dotes


1565-1585 - - - -

1586-1606 1 - - 4
1607-1627 10 1 - 12

1628-1648 4 2 - 130

1649-1669 5 3 1 22

1670-1685 - - - -

Total 20 6 1 168

85
A.H.T. P.E. Seria A Vol. III Fs. 4 a 9. Año 1667.
86
Si bien esa documentación fue el corpus de análisis delimitado, se encuentra referencia a población
negra en documentos administrativos, que no se contabiliza con los anteriores, como la referencia a
pregoneros negros y mulatos.
87
Aunque nuestro objeto de estudio refiere a toda la población afro y afrodescendiente el sector esclavos
presenta mayor visibilidad en las fuentes al estar consignados en testamentos, dotes y escrituras de
ventas como objetos de propiedad.

65
Tabla proporción de escrituras y cantidad de esclavos por periodo

Durante los primeros 40 años de la ciudad no contamos con ningún tipo de


documentación que refiera a nuestro objeto de estudio siendo por lo tanto nula la
presencia de habitantes africanos a través de las fuentes. El grueso de la población
identificada responde a los esclavos declarados por Graneros de Alarcón (120 piezas
de esclavos) en el año 1630 mientras que en lo que resta del periodo se observa una
presencia relativamente baja de esclavos con variaciones entre los periodos. Sin
embargo durante las últimas dos décadas de la ciudad en el paraje de Ibatín no
tenemos referencia alguna acerca de esclavos, ni en transacciones de compraventa,
ni cartas de dote ni en testamentos, posiblemente esta ausencia esté vinculada a la
decadencia de la ciudad lo cual desemboco en el traslado de la misma.

Las limitaciones de las fuentes trabajadas, principalmente al no ser de carácter censal,


no nos permitieron esbozar mayores estimaciones acerca de la población y su
distribución y variación en cuanto a su número refiere. En este aspecto resulta
imperioso aclarar que las cifras presentadas no reflejan el número total o real de la
población sino que son interpretadas a modo de muestras poblacionales de
referencia o representativas para nuestro análisis.

En cuanto a sus características generales , esta población presenta una distribución


pareja entre hombres y mujeres mientras que las edades de los esclavos exhiben
una mayor variación siendo en su mayoría niños menores a 10 años y recién nacidos
seguidos por adolescentes y personas de mediana edad , cifras que corresponderían
para una ciudad con un comercio menor de esclavos y en su etapa inicial en donde
además los procesos de reproducción se hacen evidentes en la presencia de niños
recién nacidos .

De la muestra total de esclavos( 168) solamente tenemos referencia directa acerca


del origen de 20 de ellos , 17 figuran como : “traídos de su tierra” ;“traídos de
Angola” o directamente como “bozales”,( término utilizado para referir a los esclavos
de origen africano) y 3 como criollos . Al resto se lo menciona únicamente a partir del
término esclavo lo cual no nos permite inferir con certeza su origen.

Además del origen, los “negros” eran también clasificados a partir de castas, es
decir de acuerdo a las posibles combinaciones étnicas que se podían llegar a dar
entre los grupos .En la América colonial los términos utilizados para designar la
diversidad de mezclas y contactos entre los diferentes grupos étnicos englobaban una

66
amplia variedad de denominaciones dependiendo del grado de mezcla o contacto
entre ellos. Este sistema de clasificación se designó bajo en nombre de castas.

De acuerdo a lo observado por Novillo88 para la región del Tucumán las categorías
étnicas utilizadas no tuvieron esa enorme y minuciosa gamas de clasificaciones siendo
las más comunes las de:
Negro: las personas de piel negra, las cuales además se suponía eran nacidas de
ambos padres africanos.
Mulato: cuya denominación deriva de la palabra mula, eran los hijos de negros y
blancos
Zambo: el resultado de la combinación de negro con el indio.
Este tipo de clasificaciones respondían además a `parámetros fenotípicos, por lo cual
eran también comunes las designaciones tales como moreno, aquellas personas que
no eran del todo negro, o pardos ,nacidos de negros y blancos pero cuya piel era más
clara que la de los anteriores.
En el caso de la ciudad de Ibatín observamos que los términos utilizados para
denominar a los habitantes africanos y afroamericanos fueron en su mayoría negro/a
seguido por una minoría de mulatos y demás variantes de este término como ser
mulatilla o mulequillo derivado de la edad.

De esta manera observamos una población de color representada por esclavos la


cual si bien representaba una minoría en comparación a los grupos hispanos criollos e
indígenas, se encontraba presente desde momentos tempranos en la ciudad de Ibatín.

Dicha población, de acuerdo a lo estimado en nuestro análisis, estaba conformada


por un marcado componente africano ,situación esperable de una ciudad en formación
y con un comercio incipiente de esclavos, los cuales se fueron integrando
gradualmente en la dinámica social de la ciudad colonial y de sus diversos
integrantes , dando origen a nuevos sujetos : los mestizos ,bajo la denominación de
mulatos . En cuanto a lo que las castas refieren si bien observamos un claro dominio
del sector negro no tenemos que perder de vista las falencias de los registros de la
época, especialmente en lo que respecta a las clasificaciones étnicas, tal como señala
Guzmán89no podemos afirmar con qué grado de exactitud se clasificaba o

88
J. Novillo La Población Negra en Tucumán (1800 – 1820). Con especial referencia a los cuarteles
urbanos y los curatos de los Juárez y Río Chico. Tesis de Maestría en Ciencias Sociales, Orientación
Historia. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán. 2005, p.45.

89
F. Guzmá[Link]. cit.p.122.
67
diferenciaban las castas ya que dado los diversos procesos de mestizajes étnicos las
líneas divisorias entre las categorías se volvían difusas. En este sentido las
clasificaciones tendían a responder, generalmente, en función de atributos
fenotípicos, especialmente el color, más que en los contactos o mezclas interétnicas.
Más allá de estas limitaciones, rescatamos aquí la importancia de la presencia en la
documentación de dichas categorías, las cuales ponen en evidencia la existencia de
una población africana heterogénea producto de diferentes niveles de interacción con
los demás grupos étnicos, lo cual quedan plasmadas en el uso de diferentes términos
o categorías para circunscribirlos.

La Toma

Durante los primeros años de la nueva ciudad de San Miguel tampoco contamos
con información del tipo demográfica respecto a la población, al igual que en Ibatín
solamente disponemos de aproximaciones generales realizadas sobre el número de
habitantes hispanocriollos en la ciudad al momento de su traslado.

En este sentido de acuerdo a los cálculos realizados por Lizondo Borda90 durante los
primeros años luego de su fundación la ciudad contaba con 40 personas entre
vecinos feudatarios y encomenderos mientras que el resto de los pobladores ,
mercaderes y eclesiásticos sumaban un aproximado de 60 habitantes más, además
de las mujeres y niños los cuales calculo en 150 personas , llegando a una cifra total
de 250 a 270 habitantes blancos.

Los registros de carácter demográficos más tempranos para la ciudad corresponden


a los Libros de Bautismo de la Iglesia Matriz los cuales se inician en el año 1727 y
contienen información acerca de los nacimientos de todos los sectores de la sociedad.
Estos datos fueron trabajados por Gabriela Tio Vallejo91 y serán incorporados a
nuestro análisis.

Otra documentación de relevancia para nuestro análisis fue el expediente acerca del
inventario y tasación de las temporalidades o bienes secuestrados de la Compañía de

90
Lizondo Borda,Documentos Coloniales . Vol.
91
[Link] Vallejo. Aporte al Estudio de la dimensión demográfica y económica de la Esclavitud en el
Tucumán Colonial. Tesis de Licenciatura en Historia. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional
de Tucumán. 1990

68
Jesús de la ciudad de San Miguel de Tucumán luego de su expulsión92. Dentro del
amplio inventario de bienes se describen en detalle todos los esclavos que estos
tuvieron a lo largo de su estadía en la ciudad, enumerando cada uno (incluso aquellos
ya fallecidos) y distinguiéndolos a partir de su edad, casta, origen y estado de salud.
Estos documentos son lo más cercano a registros censales para la época
brindándonos información directa a cerca de la población bajo estudio.

Luego de su traslado y durante los primeros años de la ciudad, el número de vecinos


y pobladores hispanocriollos se habría visto disminuido, ya que de acuerdo a las
aproximaciones realizadas por Lizondo Borda la cantidad de habitantes blancos no
superaría la cifra de 270. De esta manera las imágenes que las fuentes nos ofrecen
sobre San Miguel de Tucumán durante gran parte del periodo colonial es la de una
pequeña población que aun para mediados del siglo XVIII sufría las consecuencias de
su traslado y de su condición de ciudad fronteriza con el Chaco93 .Sin embargo con el
correr de los años y gracias a su nueva ubicación estratégica dentro del comercio
regional la ciudad se fue forjando como un centro urbano estable con una población y
economía en expansión.

Este progresivo crecimiento trajo aparejado consigo un consecuente incremento en la


producción documental de la ciudad ya que a partir de nuestro análisis no solo
observamos un aumento en la cantidad sino también en el incremento de la
importancia de la actividad letrada reflejada en una variada tipología documental.
Además de los testamentos, cartas de dote y escrituras de compra venta hallamos
diversos documentos como hipotecas de esclavos donaciones, causas judiciales y
criminales hasta incluso cartas de libertad o manumisión, analizando un total de 316
escrituras.

Desde el momento del traslado de la ciudad hasta el año 1770 analizamos, entre
testamentos, inventarios y carta de dotes, una cantidad de 243 documentos entre los
cuales 64 de ellos presentan esclavos como parte de sus bienes (55 en testamentos y
9 cartas de dote). Es decir que a lo largo de este periodo menos del 30 % de los
habitantes, en condición de testar y/o de realizar dote y registrados en las escrituras
notariales, tuvieron para su servicio a personas de color.

Estos datos nos estarían indicando un progresivo aumento en la población tanto del
sector hispanocriollo como el de color, acompañado asimismo el aumento de la

92
A.H.T. S.J.C. Serie A Caja 23 Exp. 1
93
A.M., Bascary. [Link].p.25.
69
actividad notarial, ya que durante el periodo de ocupación en Ibatín el porcentaje de
propietarios, en correlación con el total de documentos conservados, se circunscribía
solo en un 17 % del total.

Si bien se observa un crecimiento en cuanto al número de propietarios de esclavos


el porcentaje sigue siendo relativamente bajo con respecto al número total de
testadores registrados, por lo cual el esclavo como bien material continuaba siendo,
en la mayoría de los casos, solo para aquellos con un poder adquisitivo alto y no un
bien común para toda la población.

En cuanto al promedio de esclavos por propietario, más de la mitad de la muestra


presentan entre 1 a 3 esclavos mientras que el resto varían de 4 hasta 14 esclavos.

Cantidad de esclavos Nº de
x propietarios propietarios

1a3 34
4a7 13
8 a 14 7

Tabla Cantidad de esclavos por propietario.

En más de la mitad de los casos de dos a más esclavos por propietario se tratarían de
grupos familiares principalmente de madre con sus hijos. Esto reforzaría nuestra
suposición de que si bien el esclavo como bien material era monetariamente costoso,
este resultaba sumamente redituable a su propietario ya que más allá de las tareas o
labores que pudiesen desempeñar, los réditos que le generaría se verían reflejados
en los múltiplos de hijos de sus esclavas los cuales pasaban a ser también de su
propiedad.

El crecimiento poblacional al igual que el desarrollo de la economía de la ciudad se ve


asimismo reflejado en el número de operaciones de compraventa de esclavos
llevadas a cabo durante el periodo ya que de acuerdo a lo registrado en los libros
notariales, se habrían producido un total de 65 transacciones. En su gran mayoría los
participantes de las compra venta son vecinos de la ciudad siendo pocos los
pertenecientes a otras provincias, como ser de Salta, Jujuy, Córdoba o Buenos Aires,
lo cual nos indicaría que el comercio seguía siendo aún para esta época de carácter
interno entre los propios vecinos, con pocos casos de ingresos y /o salida de piezas
de esclavos por parte de mercaderes y vecinos de otras provincias (sin tener en
cuenta aquellos situaciones ilegales de comercio). Del total de transacciones
70
registradas 11 corresponden a nuevos esclavos ingresados a la ciudad siendo el
mismo porcentaje para aquellas operaciones en donde los compradores eran vecinos
de otras provincias.

El periodo de mayores operaciones registradas corresponde a los años 1700 a 1710


en donde se compraron y vendieron un total de 12 esclavos. Si bien en comparación a
los primeros años de la ciudad el comercio durante este periodo se vio incrementado,
con un promedio general de 1 a 2 transacciones por año, este continuaba siendo de
menor importancia para la ciudad. Así mismo el bajo porcentaje de transacciones
respondería a las características internas del mercado en la ciudad ya que al ser los
compradores y vendedores escasos y en varias ocasiones los mismos, el comercio de
esclavos generalmente se daba por lapsos, periodos de mayores transacciones
seguidos por momentos de escasez en el comercio.

Ahora bien, del conjunto de documentos relevados( testamentos, inventarios, compra


venta, dotes, donaciones, hipotecas, manumisiones ) se registró un número total de
324 personas de color94, bajo la condición esclavos, habitando la ciudad durante el
periodo de 75 años comprendido entre 1685 y 1770 .

Periodo Nº de esclavos por documentos Nº esclavos en


escrituras por
CV Testamentos Dotes Donaciones Cartas de Hipoteca
periodo
libertad
1685-1705 13 52 2 1 - - 75
1706-1726 23 50 - 2 2 2 74
1727-1747 21 35 4 - 1 2 80
1748-1770 26 50 2 4 4 3 95
Total 83 53 8 7 7 7 324

Tabla Relación cantidad de esclavos por escritura y periodo

En cuanto a las características generales la población presentaba una distribución


pareja respecto a la presencia de hombres y mujeres, con porcentajes del 48 % para
los hombres y de 52 % para las mujeres, lo cual nos permite sostener la hipótesis de
que no existía en la ciudad una predilección o necesidad de mano de obra específica
para los labores definida por el sexo y que por ende el crecimiento de la población
respondía a los niveles de reproducción biológica del colectivo.

94
Se chequeó que los negros contabilizados no estuvieran repetidos en la documentación.

71
De acuerdo a los datos consignados en la documentación se observa una mayoría de
niños y adolescentes menores de 20 años con una baja presencia de sujetos
mayores de edad. El alto número de niños daría cuenta de una continua reproducción
de este sector de la sociedad ya sea internamente o con los demás grupos étnicos, ya
que además los niños aparecen en su mayoría asociados a grupos familiares, más
específicamente con sus madres. Asi mismo la baja presencia de personas mayores
en contrapartida con niños y adolescentes remarcaría los procesos de reproducción de
este grupo.

Edad Cantidad Porcentaje


0 a 10 45 14 %

11 a 20 54 17%

21 a 30 34 10.5%

31 a 40 14 4%

41 a 50 6 1.5%

Sin datos 171 53 %


Total 324 100 %

Tabla Rangos etarios periodo La Toma

Así mismo el bajo porcentaje de personas mayores podría deberse a que la


información relevada corresponde mayormente a las cartas de compraventa en donde
generalmente la edad corriente de los esclavos comercializados no alcanzaban la
edad adulta. Esta cualidad estaría entre las más requeridas, es decir una edad apta
para las actividades laborales o para la reproducción en el caso de las mujeres, sin
dejar de lado otras condiciones valoradas, como los oficios.

En lo referente a la condición étnica de la población, la muestra analizada presenta un


marcado crecimiento, respecto al periodo de la ciudad en Ibatín, de la categoría
mulato conjuntamente con la aparición de nuevas categorías: pardo y moreno.

72
Categoría Cantidad Porcentaje
Negro 90 27,7%
Mulato 94 29%
Pardo 6 2%
Moreno 1 0,3%
Sin Datos 133 41%
Total 324 100%

Tabla Categoría étnicas periodo La Toma

Estos datos corresponderían con los crecientes procesos de mestizajes producidos


en las sociedades coloniales , en donde las mezclas entre los distintos grupos étnicos
se ven reflejadas en el aumento de categorías ,como ser la de mulato, y en el
surgimiento de nuevas como el caso de la de pardo y moreno.

Para este periodo los datos consignados acerca del origen de los habitantes de color
son muy escasos, registrando solamente información para 29 individuos de los 324
relevados

Origen Cantidad
Angola 16
Criollo 13
Sin 295
Datos

Tabla Origen de esclavos Periodo La Toma

Si bien la información es muy restringida podemos igualmente suponer, a partir del alto
porcentaje de personas de baja edad, especialmente niños recién nacidos y al
creciente mestizaje observado en las condiciones étnicas, que el número de
habitantes criollos habría sido superior al de africanos .

Este análisis, se complementa con los datos obtenidos por Gabriela Tio Vallejo95 en
documentos parroquiales perteneciente a la Iglesia Matriz de la ciudad. Dichos
registros contienen información respecto a la condición étnica de la población
bautizada en la ciudad a partir del año 1726 en adelante. Dado nuestro rango temporal
95
G. Tio Vallejo. Op. Cit.

73
de estudio tomamos solamente en consideración el primer periodo analizado por Tio
Vallejo, el cual abarca desde 1727 hasta 1761 en el que presenta las siguientes
cifras:

Categoría de los Bautizados Cantidad Porcentajes


Españoles 475 45%
Indios 275 26%
Mulatos 84 8%
Mestizos 81 8%
Pardos 10 1%
Esclavos 70 7%
Sin Datos 48 5%

Datos obtenidos de Tio Vallejo 1990

Estos datos, al igual que el resto de las fuentes trabajadas, presentan el


inconveniente del sistema de categorías utilizados durante la época ya que los mismos
variaban de acuerdo a los criterios empleados ya sea por notarios, censistas o quien
fuese el encargado de registrar a una persona, lo cual para su análisis dificulta la
comparación de la información entre diferentes fuentes. En este caso por ejemplo no
se registra la categoría étnica de negro pero si se menciona la de esclavos lo cual
nos haría suponer que los negros estaban incluidos o sobreentendidos dentro de la
categoría de esclavos y que tanto mulatos y pardos estarían conformando casta
libres.

Este tipo de situaciones nos pone de manifiesto la problemática en cuanto al tipo de


registro planteándonos además varios interrogantes respecto al uso y connotaciones
subyacentes a cada categoría y como estas varían de acuerdo al contexto. Aunque el
uso de las categorías no es el objetivo de la presente investigación plantean
interrogantes necesarios para ser analizados en la posteridad

De acuerdo al análisis de Tío Vallejo el componente africano de la población, reflejado


en las actas de bautismo, rondaría entre un límite mínimo del 16%, con posibilidades
de ser un poco más alto pues podría haber afrodescendientes diluidos en la categoría
de “mestizo”. Dentro del grupo afro la categoría mulato es mayor que la de negro,
indicando también un creciente proceso de mestizaje.

74
Para este periodo los registros son particularmente ricos ya que cada acta de
bautismo correspondiente a los párvulos contiene, además de la casta s de las
personas bautizadas, la de sus padres permitiéndonos visualizar los diferentes tipos
de mestizajes. Sobre 32 casos de bautismos de niños se registran las siguientes
uniones:

Combinaciones Etnicas Porcentajes


Madre esclava-padre desconocido 37,5%
Madres esclava – padre indio 25%
Ambos esclavos 25%
Madre esclava – padre mulato libre 9%
Madres esclava – padre mestizo 3%

Datos obtenidos Tio Vallejo 1990

Estos datos evidencian asimismo una diversificación en cuanto a la elección de las


parejas, representada por una tendencia a la unión con sujetos de otras castas y
libres. Según Tio Vallejos el mayor porcentaje de uniones con padre desconocido
podría indicar un mestizaje con español posiblemente con sus propietarios.

Para finales del periodo en estudio contamos además con la referencia del
inventario y tasación de esclavos pertenecientes a la Compañía de Jesús en el
momento de su expulsión96 Dicha documentación, sumamente rica en cuanto a la
información que brinda, detalla la cantidad de 123 esclavos (incluyendo aquellos ya
fallecidos), distinguiendo cada uno a partir de su nombre, edad, casta y/o origen,
relación de parentesco si es que existiere, y hasta en algunos casos el estado de salud
así como también el oficio o habilidad que tuviera el esclavo97.

A excepción de unos pocos la mayoría de estos esclavos se encontraban


emparentados conformando grupos familiares, en gran parte matrimonios junto a sus
hijos, registrándose un total de 33 familias de esclavos. Se trataba de una población

96

97
Cabe destacar que en el expediente de referencia no se hace mención de la ubicación de dichos
esclavos , es de suponer que los mismos habrían estado distribuidos tanto en el convento de la orden así
como también en las diversas rancherías y haciendas que la ordenes poseían en la jurisdicción de San
Miguel de Tucumán, sin embargo tomamos como muestra la totalidad de esclavos mencionados en el
mismo

75
mayormente joven con un alto porcentaje de niños menores de 10 años, en su gran
mayoría hijos de los matrimonios entre los propios esclavos.

En cuanto a la configuración étnica se hace mención a la categoría de negro (tanto


criollo como de Angola o Guinea) y solamente en 4 casos se identifica a los esclavos
como mulatos. , al resto únicamente se los registra por su nombre.

De los 123 esclavos 18 son de origen Africano (17 de Angola más uno de Guinea) y
solamente 13 se los menciona como criollos. Sin embargo, si tenemos en
consideración el alto porcentaje de niños menores hijos de esos matrimonios, la
población criolla habría sido mucho mayor aunque joven o niña.

Las fuentes trabajadas al no ser de carácter seriado ni censales, con vacíos de


información, además del problema inherente al sistema de clasificaciones utilizados
durante la época, presentan grandes limitaciones para un análisis de tipo
demográfico. No obstante dada la ausencia de información acerca de la población
afrodescendiente en la ciudad durante principios y mediados de la colonia,
consideramos que los datos recaudados en la documentación, más allá de su carácter
fragmental, no era para desmerecer ya que nos permitía establecer aproximaciones
acerca de aspectos generales de su configuración y dinámica a lo largo del periodo.

De esta manera observamos una población de color en crecimiento, presente desde


momentos tempranos en la ciudad, la cual se caracteriza por ser mestiza y
heterogénea producto de los diversos contactos entre los sectores de la sociedad
extendiendo y multiplicando las combinaciones étnicas dando lugar por consiguiente
a categorías tales como mulato, zambo, pardo, moreno cada una de ellas destinadas a
clasificar o designar a ese otro social. Es así que para finales de nuestro periodo de
estudio se advierte una preponderancia de una población de color criolla, producto de
las diversas interacciones sociales, que se ubica por encima de la africana lo cual nos
indicaría un crecimiento de la población africana por reproducción que por el ingreso
de nuevos africanos.

Este crecimiento población habría sido continuo durante los periodos posteriores98 ya
que de acuerdo a las cifras demográficas aportadas por el informe de Malaspina en

98
Tomamos como referencia los datos provenientes del informe de Malaspina y no los del Censo General
del 1778 ya que el mismo presenta fuertes deficiencias en el registro y en las categorías empleadas al no
consignarse por ejemplo la de mestizos, la cual posiblemente haya sido englobada entre los
descendientes de africanos lo que explicaría el alto porcentaje de negros mulatos y zambos libres y el
deficiente recuento de indígenas. Mulatos/Negros esclavos: 6%; Mulatos/Negros libres: 60%, Españoles
16%, Indios 18 %.
76
178999, la composición de la población de la jurisdicción de Tucumán habría estado
conformado por 31 % (7.201) de mestizos, 29%(6.508) de indios, 25 % (5.800) de
españoles, 12 % de mulatos (2.700) y un 3%(600) de negros .Si bien la población afro
y afromestiza constituyen una minoridad con respecto a los demás sectores las cifras
son más que representativas dentro del conjunto total de la sociedad.

99
Informe Malaspina 1789 en Basacry 1999
77
Esclavos Africanos y castas libres –La vida y el trabajo -

Aspectos generales

La esclavitud en la ciudad de Tucumán, como en las demás ciudades coloniales de


la Gobernación del Tucumán, habría sido preponderantemente de carácter domestico
ya que la economía local no requería de la fuerza de trabajo de la mano de obra
esclava. Por lo tanto la presencia de esclavos africanos y de castas
afrodescendientes habría sido común en el ámbito urbano de la ciudad más
precisamente en las casas de los particulares y dentro de las órdenes religiosas, en
donde la función de los mismos estaba relacionada con las distintas actividades
domésticas y productivas.

En el caso de las mujeres las tareas más comunes consistían en cocinar, lavar,
realizar trabajos de costura, hacer los mandados que les encargaran sus amas,
recoger o cortar leña y el cuidado de los niños mientras que los hombres se
dedicaban a aquellas tareas que requerían mayor fuerza tales como trabajos en las
huertas, el cuidado de animales y en algunos casos como capataces.

Es el caso por ejemplo de una de las esclavas de Doña Francisca Bazán, quien “…
por mandado de su ama, salió a la calle a comprar ají con una bandeja de plata…”100

Otra de las actividades comunes entre los esclavos, y muy arraigada en el imaginario
popular, fue la de vendedores ambulantes, ya sea porque la familia de sus amos no
disponía de suficientes ingresos o por medio de jornales, los esclavos se dedicaban a
la venta ambulante de variadas mercaderías, principalmente de comidas.

En los documentos de compra venta de esclavos y en los inventarios de bienes


generalmente se mencionaba las capacidades de estos para la “servidumbre”, término
que se empleaba para designar a aquellos personas que trabajaban en el servicio de
las casa de familia así como las tareas encomendados a los mismos, siendo común la
frase “…lo vende por esclavo sujeto a servidumbre, habido de buena guerra, de buen
servicio…”

Si bien el ámbito rural escapa de nuestro universo de estudio es importante señalar


que el uso de mano esclava en la campaña habría sido significativamente menor que

100
A.H.T. Sección Judicial del Crimen, en adelante S. J. Crimen, Caja 12, Exp. 6, Año 1768.

78
101
en la ciudad. De acuerdo a Novillo esto se debía al alto costo de los esclavos en el
mercado sumado a la existencia de una importante población indígena en la
jurisdicción de Tucumán, la cual aportaba la fuerza de trabajo necesaria a un costo
mucho menor.

Fueron pocos los casos en los que se utilizó la fuerza de trabajo esclavo, el ejemplo
más representativo fue el ya mencionado Diego Graneros de Alarcón, propietario de
una de las fábricas de carretas más importantes de la ciudad a principios de la colonia
(mediados del siglo XVII). Este importante encomendero tenía bajo su posesión la
cantidad de 120 esclavos, cantidad que excede a la labor necesaria para las tareas
domésticas, por lo cual suponemos que gran parte deben haber estado recluidos
para el trabajo en las carpinterías o para diversos trabajos de campo repartidos entre
las estancias que dicho encomendero tenía en la Jurisdicción. Tampoco hay que dejar
la hipótesis, como mencionamos anteriormente102, que entre muchas de las
actividades económicas de este gran mercader y feudatario, estuviera la compra-venta
de esclavos.

Otro ejemplo, también excepcional, ya para fines del periodo colonial, es del
hacendado tucumano Diego de Villafañe Guzmán, dueño de dos grandes estancias ,
entre ellas Santa Bárbara, en la cual se situaba la infraestructura necesaria para la
realización de actividades tales como carpintería, fábrica de adobes y tenerías de
suela.103 Este personaje declara también dentro de su acaudalado testamento la
cantidad de 27 esclavos entre los cuales figuran varios de ellos con oficios de
albañiles, capataces, zapateros y carpinteros. Así mismo en las diligencias por sus
bienes llevadas a cabo luego de su fallecimiento, su albacea testamentaria declara
que “tres negros y una negra, todos esclavos pertenecientes a los bienes de dicho
difunto los cuales han estado en la estancia de Santa Bárbara asistiendo y trabajando
en las faenas de ella…”104.

Además de los grandes hacendados o propietarios los Jesuitas también habrían


hecho uso, de manera organizada, de numerosa mano de obra esclava para las
actividades de sus estancias. Estos instruían a sus esclavos en diversos oficios, tales
como carpinteros, zapateros, sastres, herreros, lomilleros, entre otros. Tras la

101
J. Novillo. Op. Cit. p.98.

102
Ver página 64.
103
A.M. Bascary. Op. cit. p.64.
104
A.H.T. S.J.C. Caja 19 Exp. 13 Año 1762.
79
expulsión de los jesuitas, los esclavos fueron rematados en bloque por la Junta de
Temporalidades, con la consigna de venderlos al Perú, y las tierras de sus estancias y
potreros parcelados y vendidos a particulares.

Generalmente, fuera de las órdenes religiosas, aquellos que poseían varios esclavos
para su servicio pertenecían al grupo de vecinos privilegiados o pudientes para
quienes la posesión de negros constituía, más allá de una ayuda en los quehaceres y
actividades del hogar y/o económicas, en un criterio de valorización u ostentación
dentro del grupo social, ya que como se mencionó en líneas anteriores, para poder
adquirir un esclavo se debía invertir un alto costo.

Para principios de la colonia el valor de un esclavo en “buenas condiciones”, sanos, de


edad adecuada para el trabajo, etc., rondaba entre los 400 o 500 pesos, precio que
equiparaba a la compra de un solar o una porción de tierra por ejemplo. Los precios
más altos de los esclavos dependían de la edad, entre 18 a 30 años, edad apta para
los labores, y si es que poseían algún tipo de oficio o habilidad. Generalmente las
esclavas mujeres valían un poco más que los hombres y eran preferidas en las
compraventas puesto que su fecundidad, dada la matrinilinealidad de la esclavitud,
habría asegurado nuevos esclavos.105

En lo que respecta a la ciudad de Tucumán, las familias más importantes y bien


posicionadas de la sociedad colonial contaban con el servicio de varios esclavos; tal
es el caso de la familia del Capitán Diego Graneros de Alarcón ( cabe destacar que
este personaje no es el mismo encomendero Graneros de Alarcón mencionado
anteriormente ya que la fecha de la dote otorgada corresponde al año 1728, cien años
después del testamento ), quien con motivo del casamiento de su hija, doña Antonia,
le otorgó en dote la cantidad de seis esclavos. Estos ascendían a los cuatro mil pesos
en valor106 .Otro ejemplo es el de la familia del Capitán Juan Martínez de Iriarte, quien
le donó en dote a su hija dos piezas de esclavos de los tantos otros que tenía bajo su
poder107.

Si bien en la mayoría de los casos eran las familias acaudaladas quienes tenían
esclavos para su servicio también se dieron situaciones en donde habitantes
humildes eran propietarios de esclavos, obtenidos generalmente a través de

105
D. Celton. La población de la provincia de Córdoba a fines del siglo XVIII. Academia Nacional de la
Historia. Bs. As. [Link] en Rufer: Historias negadas, 2005. p 85.
106
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 427 a 427 vta. Año 1728.
107
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. III fs. 4 a 9. Año 1667.
80
donaciones de algún familiar o dote matrimonial. De acuerdo Guzmán108 poseer
esclavos, de la forma que fuere (ya sea por herencia a adquisición) significaba una
fuente de ingreso y un amparo para las capas medias e la población ya que con este
“capital” se afrontaban deudas y diversas necesidades de las familias menos
pudientes.

De acuerdo a los detalles de su testamento, Francisco de Sousa (un habitante humilde


de la ciudad) declara haber tenido que vender a su esclavo Miguel, el cual había
recibido como dote de su mujer, para poder mantener y alimentar a sus hijos109.

Situación similar fue la de Doña María Borre quien se vio obligada a vender al esclavo
José Miguel, “…heredado de los bienes de su difunta madre, para poder afrontar los
gastos del funeral y entierro de la dicha su madre…”110.

Además de las tareas domésticas como sirvientes este sector de la sociedad, tanto
esclavos como las castas libres, se dedicaba también a diversas oficios artesanales
siendo en el caso de Tucumán mayoritariamente los de carpinteros , zapateros
,sastres y albañiles .

Por ejemplo en el inventario de bienes del ya mencionado Diego de Villafañe, quien


declara tener cerca de treinta esclavos, se hace mención de las habilidades y oficios
de los mismos:

Itt. un negro esclavo llamado José, ya viejo, albañil, otro llamada Pedro José, ya viejo,
en lo mismo(albañil);otro llamado Juanico, Sastre de buena edad, otro pardo oficial de
carpintería, llamado Bernardo…”111
112
Estos oficios, tal como señala Novillo estaban relacionados con la producción o
economía de la ciudad, en el caso de los carpinteros, hay que recordar que este tipo
de trabajos se desarrollaron tempranamente en la jurisdicción, aprovechando la
excelente calidad de las maderas del pedemonte tucumano, especializando
particularmente en la fabricación de carretas. En cuanto a los zapateros, la dedicación
a este oficio o tarea tenía que ver con el fácil acceso a la materia prima, los cueros, de
gran producción en la zona y a la existencia de un mercado estable para sus
productos. La sastrería, por su parte, contaba con un importante mercado que incluía

108
F. Guzmán. Op. cit. p.112.
109
A.H.T. Ser. A P.E. Vol. IV Fs. 154 a 156 vta. Año 1705.
110
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. VI Fs. 132 a 133.Año 1763.
111
A.H.T.S.J.C., Caja 19, Exp. 13, Año 1762.
112
J. Novillo. Op. cit.p.102.
81
el conjunto de la población de la ciudad .Con respecto a los trabajos artesanales más
sofisticados, estos estaban velados a los esclavos y libertos, ya que a pesar de su
talento y demostrada capacidad, los negros libres enfrentaban restricciones a su
movilidad ocupacional y social, puesto que el éxito y la movilidad social dependían de
su calidad de blanco.

Los distintos oficios y habilidades incidían directamente en el valor de los esclavos,


razón por la cual eran siempre destacados en el momento de una venta o tasación
Esto se ve claramente ejemplificado en el proceso de venta de la esclava Juana María,
en donde su propietario, don José Cainzo, se niega a vender a la misma por el precio
de cuatrocientos pesos ya que “…concurrían en ella las habilidades de saber coser,
amasar, tejer, cocinar, lavar y hacer encajes y muy ágil para todo y que hará veintidós
a veintitrés días vendía al General don Luis Díaz una negra sin habilidad alguna por
trescientos y cincuenta pesos…”.113 Otro de los oficios relacionados con las labores
aptas para los esclavos o castas libres fue el de “pregonero”. En la documentación
colonial existen varios ejemplos que ilustran lo común de estas prácticas llevadas a
cabo por negros o mulatos.

Es el caso del remate público de los bienes de la difunta Doña Juana Bravo de
Laguna, en el cual oficia de pregonero el negro esclavo Domingo: “…de los pregones
en la almoneda por mi mandado hacer de los bienes de Doña Juana hice sacar y
saque los esclavos y esclavas… y habiéndose pregonado en altas e inteligibles voces
por voz de Domingo esclavo del Capitán José Martínez de Lezcano quien hizo de
oficio de pregonero y se pregonaron de la siguiente manera…”114.

O en el remate de dos mulatos esclavos pertenecientes a Doña Ignacia Bayon de la


Torre “…y estando en ella como a las diez horas del día y en concurso de mucha
gente comenzaron los pregones por voz de Antonio mulato libre diciendo un mil y
cien pesos dan por María y Luisa mulatas esclavas caballeros hay quien pague hay
quien de mas, que sean rematadas en el mayor ponedor…”115.

Así para los esclavos, el hecho de contar con alguna clase de habilidad u oficio le
daba la posibilidad, a través de los jornales, de ahorrar dinero el cual generalmente
era destinado para la compra de su libertad o la de algún familiar. El jornal consistía en
una especie de tributo individual del esclavo hacia su amo el cual obligaba a este a

113
A.H.T. S.J.C. Caja 17 Exp. 20. Año 1759.
114
A.H.T. S.J.C. Caja 4 Exp. 5 Año 1695.
115
A.H.T. S.J.C. Caja 4 . Exp.27. Año 1698.
82
alquilar su fuerza de trabajo fuera del dominio del amo, o bien, producir mercancías
para la venta en el mercado colonial116. La legislación real y municipal limitaba las
sumas que los esclavos debían entregar a sus propietarios, de manera tal que todo lo
que obtenían por encima de esta suma, era de ellos y podían guardarlo o gastarlo
como quisieran. La ley también estipulaba que los esclavos tenían derecho a retener
todo dinero que ganaran en su tiempo libre, que incluía los domingos, las fiestas
religiosas y las horas que tenían para si luego de haber satisfecho las demandas
laborales de sus amos117.

Si bien los documentos notariales son demasiado austeros en este tipo de


información, las fuentes judiciales por su parte, al indagar e irrumpir en la
cotidianeidad, nos permite esbozar un pantallazo acerca de estas prácticas sociales
que tuvieron lugar en la ciudad. Este es el caso del pardo Lorenzo, esclavo de del
Maestre de Campo Diego de Alderete, quien logra comprar su libertad saldando las
deudas de su amo a partir de los jornales realizados. “…dicho mi amo quien me dejo
libre con la pensión de que pagase las deudas que tenía las que pague a costa de mi
trabajo, trabajos que buscaba en los días festivos sin hacerle falta en los días de
trabajo a mi dicho amo…”118 .

Además de la utilización del esclavo como fuerza de trabajo, como bien de propiedad
“cosificado” estos eran también utilizados como resguardo o garantía económica para
su amo. El entregar piezas de esclavos a modo de hipoteca era una práctica muy
común para la época ya que son varias las escrituras de este tipo presentes en la
documentación notarial de la época estudiada. En estas transacciones el propietario
entregaba a un esclavo o varios de ellos, con la condición de recuperarlos al momento
de saldar su deuda dentro del plazo de tiempo determinado o estipulado entre los
causantes.

Vicente Bairrojo hipoteca a su esclavo Antonio, además de una estancia y 50 cabezas


de ganado, por la suma de mil ochocientos cincuenta pesos, otorgado por el Sargento
mayor Juan Tomas de Abreu, siendo dicha deuda cancelada luego de tres años119.
Otro ejemplo es el del Maestre de Campo, Martín Gómez Rosales, quien por deberle a
don Pedro Núñez, Lugar Teniente Justicia Mayor de la ciudad, la suma de seiscientos
veintitrés pesos, “…entrega en rehenes a tres esclavos, Juan, María, su mujer, y Ana

116
[Link]á[Link].p.114
117
[Link]. [Link].p.42.
118
S.J.C. Caja 11, Exp 4. Año 1738.
119
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. VI Fs. 25 y vta). Año 1756.
83
María, hija de los mencionados estableciendo saldar la deuda en el plazo de un año
desde la fecha”120.

Los esclavos y castas libres habrían desarrollado toda clase de funciones, labores y
oficios formando parte de esta manera del escenario cotidiano de la ciudad. El
ambiente urbano, por su parte, habría sido sumamente propicio o beneficioso para
estos ya que en él se establecían diversas oportunidades, tanto laborales como
sociales, las cuales a largo plazo les permito acceder a ciertos atributos y beneficios
del mundo blanco, principalmente su libertad.

120
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V, Fs. 22 a 23. Año 1732.
84
Dinámica Social

Uniones interétnicas: Mestizajes y Sistemas de Castas.

Las ciudades coloniales se desarrollaron como un espacio socialmente dinámico en


donde los diferente grupos sociales que las conformaban (indígenas, europeos y
africanos) interactuaron y se interrelacionaron entre sí generando variados procesos
de mestizajes en términos biológicos, culturales y sociales.

Poloni Simard121 define al mestizaje, más allá de sus connotaciones biológicas, como
el proceso por el cual el desarrollo de la sociedad colonial, especialmente en las
ciudades, multiplica las interrelaciones entre los actores pertenecientes a diferentes
categorías étnicas, dando como resultado el nacimiento a nuevos grupos sociales, los
mestizos.

Precisamente el aumento y proliferación de los grupos mestizos en las sociedades


coloniales reordenaron el conjunto social general y esta, lejos de transformarse en un
orden jerárquico cerrado e impermeable, se constituyó en un mosaico de tonalidades
fenotípicas y de desigualdades a partir de la intrincada y dinámica intersección entre el
nacimiento, la clase socioeconómica, el rango social y la sangre.122

El crecimiento de los grupos mestizos conllevó a una sociedad sumamente compleja y


diversa en donde fue necesario aplicar nuevas categorías a fin de recrear un orden
social. Así y de manera paulatina se fue desarrollando las llamadas “sociedades de
castas” en un intento de dar cuenta del variado mosaico étnico.

Los individuos fueron clasificados de acuerdo al color de su piel y cada grupo, que
podía definirse desde el punto de vista racial, constituía un estrato social propio,
creándose un importante vínculo entre el status social e incluso legal y el color de piel.

De esta manera, de acuerdo a las clasificaciones dadas en distintas épocas de la


colonia, surgieron los siguientes grupos étnicos:

Blancos: integrados por españoles y los hijos de estos nacidos en América, además
de algunos otros europeos blancos como ser portugueses.
Indígenas: originarios del continente americano

121
Poloni Simard. Redes y Mestizaje. Propuestas para el análisis de la sociedad colonial. En: Lógicas
mestizas en América. Editores: Boccara, G. y Galindo S.. Instituto de estudios Indígenas. Chile,1999, pp.
113- 138
122
F. Guzmán .Op. cit. p.122.
85
Mestizos: eran el resultado de la unión de indios con blancos
Negros: sujetos provenientes de África traídos a América como esclavos y los hijos de
estos nacidos en el continente
Mulatos: constituían a aquellas personas nacidas de la mezcla entre negros y blancos
Zambo: resultado de la unión entre indígenas y negros.

Así mismo y dado el grado de mestizaje entre estos grupos, el método clasificatorio se
extendía aún más, detallando con exhaustiva minuciosidad las diferentes
combinaciones posibles entre estos.

Para la región del Tucumán las categorías étnicas utilizadas no tuvieron esa enorme y
minuciosa gama de clasificaciones resumiéndose en su gran mayoría a la de negros,
mulatos, zambos y en algunos casos se utilizaron también categorías fenotípicas como
la de pardos y moreno. La existencia de este modelo de castas y de clasificación ha
quedado evidenciada en la documentación de la época en donde es común encontrar
el uso de estos términos para la designación de los sujetos.

“…declaro por mis bienes siete esclavos…Bernardo, negro de edad de veinte años,
Nicolás mulato de edad de veintidós años, Felipe mulato de edad de diecinueve, Juan
negro de edad de doce años…”123 .

“…declaro por bienes del difunto Juan Torino los siguientes bienes: Antonio, pardo
esclavo de cincuenta año, Pascual, negro esclavo de veinticinco años, Bernardo,
negro esclavo de dieciséis años…”124 .

“…Doña Francisca de Mercado declara haber realizado trueque de piezas de esclavos


con don Luis Díaz, cambiando dos negros de Angola por un mulato llamado Tiburcio y
su mujer Simona…”125.

Guzmán126 señala al respecto que estas categorías no eran cerradas ni intangibles,


sino fluidas y cambiantes ya que era habitual también, en el trascurso de su vida o en
función de quien redactara el documento, que un mismo individuo podía cambiar de
categoría una o varias veces. Es el caso por ejemplo de la esclava Josefa quien en el
testamento de su amo, Don Pedro Jiménez, es nombrada como esclava parda
mientras que luego, seis años después, en el inventariado y tasación de los bienes
del difunto amo se identifica a la misma esclava como mulatiila esclava llamada
Josefa:

123
A.H.T. S.J.C. Caja 4 Exp.5 . Año 1695.
124
A.H.T. S.J.C. Caja 5 Exp. 6. Año 1700.
125
A.H.T.S.J.C. Caja 17. Exp. 1, Año 1758.
126
F. Guzmán Contingencia y ambigüedad en los itinerarios “mestizos”. Análisis histórico sobre las
clasificaciones social-étnica-raciales en la Catamarca tardo colonial. Revista Arena. Doctorado en
Ciencias Humanas. Facultad de Humanidades. Universidad Nacional de Catamarca. 2012
86
“primeramente declaro como bienes una esclava parda llamada Josefa de catorce
años…”

Tasación de los bienes de Don Pedro Jiménez: “…una mulatilla esclava de edad de
veinte años llamada Josefa, tasamos en cuatrocientos ochenta pesos…”127.

Uniones Étnicas – El Matrimonio-

Con respecto al matrimonio en las colonias americanas la Corona estableció una


serie de legislaciones al respecto en donde lo que se buscaba era mantener el
equilibrio social .En cuanto a las uniones entre negros ,las normativas aceptaban el
matrimonio entre ellos advirtiendo a la vez que este no era el camino para conseguir
la libertad, ya que aún casados los esclavos y sus hijos continuarían siendo esclavos(
Real Cedula de 1517 en Guzmán 2010 p 146) .

Así mismo en otra Real Cedula se instituía la prohibición y castigo ante el


128
concubinato afro indio. De acuerdo a los estudios de Morner el principal fundamento
de esta política de separación obedeció a una necesidad de contrarrestar una
motivación social, tanto de las indias que trataban de que sus hijos no heredaran las
pesadas cargas tributarias, como de los negros que, a pesar de los tributos, se
aseguraban así una posibilidad para la libertad de sus hijos. Desde el punto de vista
social estas uniones tampoco habrían sido propicias ya que se consideraba que la
unión con los negros daba como resultado “mala gente” al mezclarse la sangre limpia
de los indios con las estigmatizadas de los negros.

A pesar de las legislaciones impuestas por la corona para mantener el orden social, la
Iglesia por su parte no prohibió las uniones interétnicas ya que consideraba que era la
manera de frenar el concubinato y amancebamiento, prácticas comunes en la
sociedad. Por esta razón no se implementaron los estrictos castigos establecidos por
la Corona ante estas uniones interétnicas, especialmente la afro india. Los
documentos de la época nos brindan claros ejemplos de estas prácticas.

Juicio de Domingo López, natural, reclamando la carta de libertad de su hijo Juan


Miguel, esclavo que fue de Doña Lorenza Rodríguez. “…en nombre de Domingo
López natural, y digo que fue casado según orden de nuestra Santa Madres Iglesia

127
A.H.T. S.J. Caja 10. Exp 15. Año 1734
128
[Link]. La corona Española y los foráneos en los pueblos de indios de América. Instituto de
Estudios Iberoamericanos. Estocolmo 1970. Citado en Rufer. Historias negadas…2005, p.38.
87
con Isabel parda esclava de Doña Lorenza Rodríguez de cuyo matrimonio procrearon
algunos hijos…”129.

Testamentarias:

Don Nuño Rodríguez Beltrán: “…declaro como bienes primeramente un negro esclavo
mío llamado Pedro casado con una india…”130.

Doña Lorenza Rodríguez: “…con lo que sigo dicho inventario en la forma y manera
siguiente: Josefa mulata casada con Francisco indio Paraguai, y la dicha mulata será
de veinte dos años según su aspecto…”131.

Escritura de Venta:

“… Sepan cuanto esta carta de escritura de venta real…vieran como yo Don Felipe
García de Valdez vecino feudatario de la ciudad de San Miguel de Tucumán, otorgo y
conozco que vendo al Sgto. Mayor Salvador García Valdez…un negro digo mulato
esclavo mío llamado Nicolás criollo casado con una india llamada María…”132 .

“…Don Sancho Fernández de Campero vende a Don pedro Núñez…una esclava


parda llamada Agustina de treinta y cuatro años casada con un indio libre…”133.

Las diversas uniones entre los grupos étnicos no solo dieron origen a nuevos sujetos
sociales sino que además fueron reduciendo las distancias relativas entre los
mismos posibilitando así ciertos grados de movilidad y de ascenso social de las
134
castas inferiores. Tal como señala Poloni Simard los diversos procesos de
mestizajes multiplicaron las interrelaciones entre los actores pertenecientes a
diferentes categorías étnicas así como también la posibilidad de movilidad social
gracias a lo cual el juego de vínculos atravesó los estamentos y la sociedad colonial,
lejos de ser rígida, tuvo la capacidad de evolucionar ,dejando espacios de movilidad .

En el caso de los negros, la mezcla con indígenas o españoles dio lugar a un proceso
paulatino de “blanqueamiento” lo cual favoreció al ascenso social de mulatos, pardos y
zambos, ubicándolos por debajo de los españoles pero por encima de los negros.
Estas uniones además les permitían, en algunos casos, acceder a su libertad o la de
su descendencia. Los hombres esclavos en general procuraban casarse con mujeres
libres como una estrategia para evitar la esclavitud de sus hijos mientras que las
mujeres esclavas habrían optado por elegir cónyuges libres y de otros sectores

129
A.H.T.S.J.C. Caja 11 Exp. 11. Año 1738.
130
A.H.T. S.J.C. Caja 1 Exp. 5. Año 1610.
131
A. H.T. S.J.C. Caja 11 Exp. 11. Año 1740.
132
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. IV Fs. 151. Año 1708.
133
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 10 r a 11 vta. Año 1732.
134
Poloni [Link].p.133.

88
sociales procurando una descendencia más “clara” y la posibilidad de acceder a su
libertad en el caso de que el padre quisiera comprarlos.

A través del análisis de las fuentes podemos aproximarnos a estas prácticas dentro de
la sociedad afro mestiza de Tucumán.

Juicio para obtener su libertad. Magdalena Guerra, hija del Alférez Melchor de Guerra,
vecino del Puerto de Buenos aires y de Josefa parda quarterona esclava de doña Ana
Serrano. “… Magdalena declara que a la edad de dos años su padre y doña Ana
Serrano celebraron contrato para la libertad de ella en precio y cuantia de ciento
cincuenta pesos entregando en dicho momento la cantidad de cincuenta pesos,
debiendo luego su padre enviar desde la ciudad de Buenos Aires los cien pesos
restantes sin poner plazo de tiempo…”135. Al haber muerto su padre, una hermana del
mismo, doña María Guerra, once años más tarde, remite desde la ciudad de buenos
aires el dinero restante para comprar la libertad de su sobrina.

Cartas de Libertad

“…Teresa Arias Velázquez…con licencia de su marido daba y dio libertad a Pablo y


Francisco Javier, hijos de una mulata suya llamada Clara, los que le han dado por
dicha libertad trescientos pesos don Juan López de nación portuguesa que dice ser el
padre de los ya nombrados…” 136.

“…Doña Gabriela de Araoz mujer legitima de Don Manuel García, hace donación del
valor de su esclava Teresa, al Maestre de campo Diego Ledesma, vecino de la ciudad
de Santa Fe de la Veracruz y residente en esta dicha ciudad, a quien reconoce como
hija suya , por haberle servido, dicha esclava, con mucha lealtad y amor…”137 .

“Por la presente carta de libertad vieren como yo Doña Ana Serrano vecina moradora
de la ciudad de San Miguel de Tucumán otorgo y conozco que doy por libre y dueño
de su voluntad a Josep, hijo legítimo de Esteban de la Tijera, natural de los reinos del
Perú y de Sebastiana , esclava mía la cual libertad se la doy y concedo a dicho
Joseph por haberme dado y pagado su padre doscientos cincuenta pesos…”138.

Si bien las leyes civiles y eclesiásticas favorecían y animaban al matrimonio, ya sea


entre mismos esclavos o interétnicos, en la práctica sucedía todo lo contrario, siendo
común las uniones consensuadas o el amancebamiento. Así lo evidencian por ejemplo
los informes realizados en el año 1766 por el gobernador de la ciudad de Tucumán
Don Juan Manuel Campero quien al dirigirse al Márquez de San Juan expresa lo
135
A.H.T. S.J.C. Caja 10 Exp. 7. Año 1733.
136
A.H.T. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 145 a 146. Año 1737.
137
A.H.T. P.E Ser. A Vol. V Fs. 281 a 282. Año 1753.
138
A.H.T. P.E. Se. A Vol. IV fs. 310 y vta. Año 1718.

89
siguiente: “no puedo dejar de insinuarle particularmente la ruina a la que veo expuesta
las ciudades si no se enmendasen y corrigiesen los pecados públicos de
amancebamientos y otra libertades que en ellas he notado “.

De acuerdo a las investigaciones realizadas al respecto, tanto para la ciudad durante


periodos tardo coloniales (Novillo 2005) como en otras áreas del NOA, como
Catamarca, la Rioja (Guzmán 1993; 1995; 1997; 2001; 2003; 2010), los esclavos
presentan el índice nupcial más bajo y la tasa más alta de uniones y nacimientos
ilegítimos. Según Guzmán.139, esto podría deberse a que la Iglesia no habría instruido
a los esclavos en el sacramento del matrimonio, como si en el del bautismo, ya que
este exigía a la vez hacer hincapié sobre la condición imprescindible para contraerlo:
la libertad, condición de la que se hallaban precisamente privados. Por lo tanto la
iglesia habría optado por preocuparse acerca de los amancebamientos y atropellos de
los amos para con sus esclavos a partir de disposiciones y denuncias al respecto, las
que, en la práctica, habrían resultado insuficientes.

Cabe mencionar también que las uniones matrimoniales de los esclavos (ya sea entre
propios esclavos o con sujetos pertenecientes a otros grupos étnicos) no habría
resultado cosa fácil para ellos ya que, en el caso de ser ambos esclavos, requerían el
permiso de sus amos hecho que en muchos casos no sucedida ya que no era
beneficiosos para ellos. Según establecía el Código negrero si los esclavos
pertenecían a diferentes dueños se debían establecer un régimen de visitas pero si
“…en cuyo caso las haciendas estuviesen distantes… seguirá la mujer al marido,
comprándola el dueño de este a justa tasación…y si el dueño del marido no se
conviene a la compra, tendrá la misma acción el que lo fuere de la mujer…”.

Otra dificultad con la cual se enfrentaban eran el hecho de que, al ser considerados
como objetos de propiedad estos podían llegar a ser separados de su familia en el
caso de que su amos decidiera su venta, donación o hipoteca.

Es de suponer también que los amos de esclavas habrían además aceptado e


incentivado las uniones ilegitimas de las mismas ya que los hijos que resultasen de
dichas uniones, al heredar la condición jurídica de sus madres, se convertían en
esclavos bajo su dominio asegurando un incremento para su economía.

139
F. Guzmán. [Link]. p.142.

90
De acuerdo a los datos recopilados de las fuentes analizadas, si bien no presentan
carácter censal o de empadronamiento, sirven para ejemplificar lo que sucedía en la
ciudad durante momentos de la colonia.

Entre las escrituras de compraventa, donaciones pero principalmente en los


testamentos, contabilizamos un total de 36 grupos familiares de los cuales solo 12
responden a uniones matrimoniales declaradas, siendo el resto madres o mujeres
solas con sus hijos. Lo cual estaría acorde a lo anteriormente mencionado, indicando o
evidenciando la tendencia hacia las uniones libres o consensuadas por parte de los
esclavos antes que las matrimoniales.

Por su parte, los esclavos pertenecientes a la Compañía de Jesús no presentaban


estas tendencias sociales. Ello se debe a que los mismos obedecían a la política
demográfica impuesta por la Compañía en donde se esmeraban por mantener un
notable equilibro entre los sexos, para lo cual agruparon a los esclavos en familias. Tal
como señala Guzmán140, la política jesuita se habría caracterizado por presentar una
marcada endogamia racial (no hay mestizaje con indígenas, mestizos, ni pardos) de
condición, (son todos esclavos), y de color (en su mayoría son todos negros y muy
pocos mulatos).

Efectivamente, en el registro de tasación para la ciudad de San Miguel de Tucumán


del total de 123 esclavos que declaran al momento de su expulsión, a excepción de
unos pocos, la mayoría de estos se encontraban emparentados, conformando grupos
familiares compuestos, generalmente, por matrimonios junto a sus hijos, registrándose
un total de 33 familias esclavas. A su vez, del total de esclavos ninguno de ellos se
encuentra emparentado con indígenas, y sólo 4 son mencionados como mulatos.

La información documental con la cual contamos, a pesar de ser escasa y


fragmentaria, nos permitió establecer una idea general acerca de cómo los diferentes
procesos de mestizaje fueron teniendo lugar en la ciudad y de qué manera la
población africana se vio involucrada en los mismos. Esta, lejos de mantenerse
aislada, se fue integrando paulatinamente con los demás sectores de la sociedad,
europeos y/o indígenas, generando diversas formas de relacionarse las cuales, en
muchas ocasiones, habrían respondido a estrategias que les permitieron ascender en
la escala social a partir del blanqueamiento y la posibilidad de adquirir su libertad (en
el caso de los esclavos). La extensión de estas prácticas dio lugar al surgimiento de

140
Guzmán .Op. cit.

91
nuevos grupos sociales, representados por mulatos, pardos y zambos complejizando
el perfil étnico de la población.

92
CAPITULO V
VISIBILIZANDO A LA POBLACIÓN NEGRA
LUGARES Y OBJETOS

93
Visibilizando a la Población negra a partir de los Lugares y sus
Objetos

¿Dónde estaban? Aproximación de su espacialidad a partir del trabajo con


fuentes documentales.

Al igual que el resto de los habitantes, la población de esclavos africanos presente


en la ciudad colonial de San Miguel de Tucumán, tuvieron sus lugares de vivienda,
trabajo, sociabilización e inclusive espacios destinados para su venta y castigo. Si
bien no han quedado vestigios materiales o huellas tangibles de su presencia, la
documentación de la época nos narra acerca de estos lugares y las diversas prácticas
que se desarrollaron en ellos.

De esta manera el trabajo con fuentes documentales nos permitió identificar y ubicar
dentro del entramado urbano de la ciudad aquellos lugares relacionados a la
presencia e interacción de los “negros” ampliando así mismo el conocimiento acerca
del quehacer cotidiano de estos sujetos en la ciudad.

Consideramos que las expresiones culturales e identitarias del pasado afro , las cuales
aparecen desdibujadas, ignoradas e incluso inexistentes dentro de los discursos
históricos cobran visibilidad y relevancia histórica a partir del reconocimiento de
aquellos lugares que formaron parte de su experiencia. Nos referimos a las
identidades representadas en este patrimonio material como construcciones sociales
de los sujetos en sus marcos de acción como representativas de los agentes que
interactuaron en ellos141 .

Planteamos entonces el análisis de estos espacios no solo desde una perspectiva


material sino también pensándolos desde una dimensión social, como
construcciones socialmente determinadas por los significados atribuidos a los mismos
por parte de los habitantes de la ciudad en relación a las prácticas y usos que hicieron
de ellos. En este sentido las percepciones y el significado de los lugares dependerán
de la experiencia particular de las personas142 ,en nuestro caso particular los esclavos
africanos.

Ampliamos la concepción del espacio en si integrando en el las diferentes relaciones


sociales que se dieron en la ciudad y se materializaron en la disposición de las

141
I. Hodder . Op. cit.
142
P. Bourdieu. Op. cit.
94
143
mismas. Como señala Saunders el espacio es más que un simple escenario o
conteiner pasivo en el que tienen lugar los procesos sociales, sino que influye y afecta
en cómo se desarrollan estos procesos. En este sentido la presencia de los sujetos en
tal o cual lugar o el desarrollo de ciertas actividades en lugares puntuales de la ciudad
no responden a mera casualidad sino que por el contrario obedecen y reproducen los
patrones y las relaciones sociales establecidas en una sociedad concreta144

Disposición urbana de la ciudad

Antes de centrarnos en la ubicación y descripción puntual de los espacios creemos


necesario el analizar a los mismos dentro del contexto general que los enmarcaba, el
espacio urbano colonial.

La fundación de ciudades fue una de las principales políticas españolas de conquista y


colonización en América. Éstas, por más pequeñas o efímeras que fueran,
representaban las concepciones de orden y “civilización” europea instauradas en el
nuevo mundo. Las mismas se constituían como espacio de poder y articulación de las
relaciones de dominación y dependencia como así también el lugar de contacto e
intercambio social en donde cada lugar, cada edificio y cada calle expresaban y
representaban las determinadas relaciones sociales que se llevaron a cabo.

Al igual que las demás ciudades coloniales, San Miguel de Tucumán en Ibatín
respondió al patrón clásico de fundación y trazado urbano de los centros
administrativos. A partir de la plaza como centro, la cual se erguía como lugar
simbólico del poder y régimen colonial, la ciudad se ordenó de acuerdo a una planta
cuadrangular de 7 cuadras de lado, cada una dividida en cuatro solares. Sobre la
plaza se reservaron los lugares correspondientes para el cabildo y la iglesia Matriz
mientras que el resto fueron repartidos entre los vecino de acuerdo a su importancia,
de forma tal que los solares principales, aquellos cercanos a la Plaza Mayor,
correspondieron a los miembros beneméritos de la hueste conquistadora y aquellos
que habían participado de las acciones de conquista y colonización previa. El diseño
urbano llegaba hasta las llamadas “calles de la ronda”. A partir de ahí, comenzaban
las chacras de los vecinos, conocidas como “de pan llevar”, que abastecían parte del
consumo de trigo y maíz de las unidades domésticas urbanas.

143 143
Saunders (1981
144
Soja. [Link].
95
Dentro de la planta de la ciudad se ubicaron además las diferentes órdenes religiosas
presentes para ese momento, en la esquina noroeste se levantaba la Iglesia de la
Compañía de Jesús, hacia el este la de la Virgen de la Merced y hacia sur de la ciudad
El convento e iglesia de San Francisco.

Traslado de la ciudad

Luego de su traslado al actual territorio de la Toma en el año 1685 se dio, por medio
del Acta de Fundación, la misma ubicación dentro de la trama central de la ciudad a
los solares y edificios públicos y religiosos, menos al Cabildo el cual paso a ocupar la
145
vereda oeste “por donde hería menos el sol” , se aumentaron además las
manzanas de siete por siete a nueve por nueve. De acuerdo a las crónicas de la
época, para el año 1770 la ciudad consistía en una pequeña población, reducida a
cinco cuadras pobladas, que aun a mediados del siglo XVIII sufría las consecuencias
de su traslado.

Los “negros” en la ciudad- Ubicación y descripción de los espacios

Dentro del entramado urbano de la ciudad, tanto en Ibatín como luego de su traslado
en el emplazamiento de La Toma, se pudieron identificaron algunos de los espacios
relacionados al quehacer cotidiano de los pobladores africanos en la ciudad.

1-Lugares de vivienda

1.1- Casas Particulares

Como mencionamos en capítulos anteriores la presencia de esclavos africanos en la


ciudad estuvo relacionada principalmente con las actividades domésticas siendo la
mayoría de estos destinados a diversas tareas del hogar tales como cocinar,
planchar, lavar, el cuidado de niños etc. Si bien los esclavos se encontraban
habitando la misma casa que sus amos era común el designarles espacios
específicos para ellos, ubicados en los fondos de los solares, en los llamados tercer
patio, generalmente cercanos a la cocina, lugar relacionado con la servidumbre, y
alejados de las habitaciones principales,

145
Actas Capitulares (1944) Tomo I. Acta XXV “Acuerdo del Cabildo en que se resuelve sobre el trazado
de la nueva ciudad de S.M.T. y la distribución de solares para el Cabildo, Iglesias y vecinos. 1685.

96
Entre los propietarios de esclavos en la ciudad se identificaron; gracias a los datos
recaudados en testamentos e inventarios de bienes, las viviendas de los siguientes:

Para la ciudad de Ibatín contamos con el Testamento de Nuño Rodríguez de Beltrán,


vecino encomendero de la ciudad quien declara entre sus bienes “… a un negro
esclavo mío de nombre Pedro el cual dicho esclavo se encuentra casado con una
india…”146.

Luego en una escritura de venta de unos solares que realizan los Señores Luis de
Medina y Juan Bautista Muñoz al Cabildo de la ciudad brindan datos puntuales acerca
de la ubicación de dichas casas y de las de sus vecinos, entre ellos el mencionado
Nuño Rodríguez de Beltrán: “…vendemos en venta real por juro de heredad de ahora
y para siempre jamás al Cabildo ….unas casas que están y caen en la plaza principal
que tiene de sitio un solar que alinda con las casas del Capitán Diego Costillas de
Rojas y la casa de Nuño Rodríguez de Beltrán , vecino de dicha ciudad …”147 .

Al conocer la ubicación del cabildo, el cual consta en actas capitulares fue trasladado a
dichas casas, fue posible identificar la vivienda de Nuño Rodríguez de Beltrán y, por
consiguiente, la de su esclavo Pedro.

En el caso de la ciudad en su nuevo emplazamiento de La Toma, luego de su traslado,


encontramos referencias acerca de tres viviendas pertenecientes a vecinos
propietarios de esclavos:

Luis Toledo y Velazco: En su testamento detalla, además de varios bienes, la cantidad


de diez esclavos, cuatro de ellos recibidos en parte de la dote de su mujer Doña
Gerónima Costillas de Rojas “… declaro que al tiempo y cuando me case trajo de dote
la dicha mi mujer cuatro esclavos llamados Domingo, Gaspar, Tomasina y Agustina,
de los cuales murieron Gaspar y Tomasina. Item declaro que de los dichos esclavos
Tomasina y Agustina ha habido múltiplo, que la primera dejo por hijos a Ambrosio,
Pedro Nolasco y a María Rosa y esta tiene por hijos a José y a Pascuala y la segunda
tiene por hija a Bernabela…148”. Además del inventario de esclavos, Luis Toledo y
Velazco hace referencia en su testamento acerca de la casa de su vivienda, brindando
detalles puntuales acerca de su ubicación: “…por la parte del oriente linda calle de por
medio con la cuadra del convento de nuestra Señora de la Merced y por la parte del
poniente con el solar de Doña Juana Martínez de Iriarte y por la parte del sur con el
146
A.H.T.S. Judicial Civil Caja 5 Exp. 1. Año 1622.
147
A. H. T. Protocolos de Escribanía Vol. I fs 184 v a 186 v. Año 1625.
148
A.H.T. S. Judicial Civil Caja 5 Exp. 2 Año 1700.
97
solar de Gregorio de Medina y por el norte calle de por medio con el solar del difunto
Juan Bautista ….”.

Juana Martínez de Iriarte: declara en su testamento tener bajo su poder “… siete


esclavos, entre varones y mujeres, que son los siguientes: Bernardo, negro de edad
de veinte años, Nicolás mulato de edad de veintidós años, Felipe mulato de diecinueve
años, Juan negro de edad de doce años, Isabel mulata de edad de veintiséis años y
dos hijos suyos uno llamado Feliciana de cuatro años y la otra de pechos llamada
Petrona…”149.

En cuanto a la ubicación de su morada, fue posible identificarla a partir de los datos


brindados en el testamento de Luis Toledo y Velazco (arriba detallado) en donde al
detallar la ubicación de su casa menciona como vecina a dicha mujer.

Diego de Villafañe: de acuerdo a las investigaciones de la historiadora Ana María


Bascary150, la vivienda de este vecino feudatario se ubicaba en la esquina Este frente
a la plaza mayor de la ciudad. Este personaje detalla en su testamento contar bajo su
poder, con la cantidad de treinta esclavos., refiriéndose a los mismos de la siguiente
manera “… en las oficinas se guarnecían bajo las medias aguas una treintena de
esclavos, oficiales de zapatero, albañiles, carpinteros y un aprendiz de barbería…”151.

En cuanto a la ubicación de los esclavos en las viviendas, como mencionamos al


principio del capítulo, estos generalmente se encontraban en el patio de atrás o el
tercer patio de los solares. De acuerdo a Schávelzon152, el patio de atrás generalmente
consistía en un terreno donde se encontraban la cocina, la leñera, la terina, despensa
y algunas construcciones de mampostería con techo a media agua, los cuales eran
utilizados por la servidumbre.

En el caso de los inventarios de bienes más detallados, se hace descripción de las


viviendas y así como también de las áreas destinadas a la servidumbre.

Es el caso de Diego de Villafañe, propietario de 30 esclavos, quien al describir la


vivienda de su morada menciona “… en las oficinas se guarnecían bajo las medias
aguas una treintena de esclavos, oficiales de zapatero, albañiles, carpinteros y un
aprendiz de barbería…”

149
A. H. T. S. J.C. Caja 5 Exp. 4 Año 1700
150
[Link]. cit. p. 28.
151
A. H. T. P. E, Vol. IV Fs. 237 Año 1762
152
D. Shávelzon 2003. [Link]. p.123.
98
En este caso particular contamos además con el plano de su vivienda el cual fue
realizado por la arquitecta Liliana Meyer153 a partir de los datos recopilados también en
su testamento. Gracias a este plano y las referencias de los lugares establecidos en
la escritura podemos ejemplificar los espacios destinados para la servidumbre. (Ver
Plano nº 1).

Otro ejemplo es el de Miguel de Iriarte, quien en su testamento brinda una detallada


descripción de su vivienda haciendo especial referencia los cuartos dedicados para la
servidumbre “…primeramente la casa de mi morada con una sala de diez y media
varas de largo y el mismo ancho….dos cuartos que sirven de vivienda para los
criados, el uno con cinco y tres cuartos de largo y el mismo ancho y el otro de seis y
tres cuartas y de largo cinco y tres cuartas de ancho, sin puertas, con una venta…el
techo de caña cubierta de teja…”.

Además de la casa de su morada, Miguel de Iriarte declara entre sus bienes 5


esclavos”…una mulata esclava llamada María, otro llamado Ignacio, otro llamado
Félix, otro llamado Francisco, carpintero, y el otro llamado Vicente…”154

153
L. Meyer. San Miguel de Tucumán en la época [Link] Histórico de
Tucuman.2010.
154
A.H.T.S.J.C. Caja 23, Exp 19. Año 1768.

99
Vivienda de Diego de Villafañe Año 1762

Modificado de Meyer 2010

Plano Nº 1

100
1.2- Órdenes Religiosas.

Las diferentes órdenes religiosas que se establecieron en la ciudad de San Miguel de


Tucumán contaron para su servicio con el trabajo de esclavos. Ya sea en las estancias
o rancherías ubicadas a las afueras de la ciudad como en los propios conventos, los
esclavos se destinaban a la realización de variadas tareas, desde trabajos rurales
hasta tareas de índole domésticas.

En lo que respecta a la información documental, encontramos varias referencias que


evidencian la presencia de esclavos en los conventos de las principales órdenes
religiosas de la ciudad. En su mayoría tienen que ver con compras de esclavos
realizados por religiosos en representación de las órdenes así como también varias
donaciones por parte de vecinas de la alta sociedad y aristocracia tucumana.

En cuanto a la ubicación espacial de las Ordenes la mayoría mantuvieron a lo largo


de los años la misma ubicación dentro del entramado urbano de la ciudad y aquellas
que cambiaron de lugar, como el convento de San Francisco, fueron muy bien
registradas en la documentación, permitiéndonos por ende, identificarlos de manera
directa en las mapas y planos de la ciudad.

Compañía de Jesús: Desde la primera fundación de la ciudad la iglesia y convento de


la Compañía de Jesús se ubicaba es la esquina noroeste frente a la plaza principal
lugar que mantuvo, aun luego del traslado, hasta el año de su expulsión (1767) por
orden de los reyes de España (reformas borbónicas).

Los padres de la Compañía de Jesús, fueron unos de los principales propietarios de


esclavos en toda la Gobernación el Tucumán Colonial, sustentando gran parte de su
economía, a partir de la mano de obra esclava.

En el caso puntual de la ciudad de San Miguel de Tucumán al momento de su


expulsión los jesuitas habrían tenido bajo su dominio la cantidad de 123 esclavos, los
mismos fueron inventariados con minucioso detalle en el Inventario y tasación de sus
Bienes luego de su expulsión “…se numeraran los esclavos y con distinción de edades
y sexo se tasaran…se pondrán todos los esclavos muertos y su valor…”155.

155
S.J. Civil S. A. Caja 23 Exp. 1 Año 1768

101
Plano Nº 2

102
Además de este documentos encontramos referencia de la tenencia de esclavos por
parte de la compañía a partir de varias cartas de compra venta .Como ejemplo
citamos la compra realizada por el Padre Ramón de Yegras, en representación de la
Compañía de Jesús, en donde hace adquisición por la suma de cuatrocientos pesos,
de un esclavo mulato llamado Francisco. 156

Otro documento que evidencia la presencia de esclavos en la Compañía de Jesús, así


como también de las prácticas que eran realizadas por estos en la ciudad,
corresponde al juicio llevado a cabo en contra del negro esclavo José Javier de la
Compañía de Jesús por cometer disturbios157. Uno de los testigos, Felipe negro
esclavo de don Javier Villafañe, declara lo siguiente:

“… durante la procesión que se había sacado del colegio de la compañía de Jesús que
hacen los naturales, los esclavos y criados de dicho colegio…dijo Felipe, quien había
andado en dicha procesión, que estando parado en la puerta de la iglesia Matriz vio
que José Javier, mulato esclavo de la compañía de Jesús andaba con un cuchillo en la
mano y haciendo desparpajo destripo dos caballos que andaba montando al uno un
mulato esclavo de don José Ibiri llamado Vicente y el otro andaba libre…”.

Convento e Iglesia de San Francisco

En un principio el Convento e Iglesia de San Francisco se encontraba en dirección


Sur de la ciudad a dos cuadras de distancia de la plaza principal. Años después de la
expulsión de los Jesuitas, los franciscanos pasaron a ocupar el espacio dejado por la
Compañía de Jesús (en el año 1784), ubicado en la esquina oeste de la Plaza
principal, lugar en donde actualmente se encuentra.

En cuanto a la evidencia de la presencia de esclavos en dicho convento encontramos


las siguientes referencias documentales:

Donación realizada por parte de Doña Gerónima Costillas de Rojas al convento de


San Francisco “... hago donación de José un esclavo mío de ocho años de edad por
lo más o menos, hijo de una esclava mía llamada María Rosa, hago donación gratuita
al síndico en nombre de dicho convento y religiosas para dicha sacristía…y el dicho
convento se obliga en pos de la donación a darme entierro…”158 .

156
A. H. T. P. E. Vol. IV. Fs 237 Año 1713.
157
A.H.T. [Link], Caja 5, Exp. 44. Año 1760.
158
A.H.T. P.E. Vl IV Fs 131 y vta Año 1705.
103
Donación de Doña Ana María Bayon “…dono a dicho convento una esclava mía
llamada Isabel con cargo de no enajenarla….”159 .

Escritura de compraventa realizada por el Convento de San Francisco de la ciudad de


San Miguel de Tucumán, en su nombre el Síndico Juan López Ríos , “…por una negra
criolla llamada Mercedes de edad de diecisiete a dieciocho años por precio y cuantía
de trecientos pesos …”160 .

Además de estas evidencias documentales recuperadas en los libro notariales del


Archivo Histórico de la provincia, contamos con información proveniente de los
archivos internos de la orden franciscana, más precisamente de los libros de
disposiciones correspondientes a los año 1775 al 1807. Si bien estos registros
exceden nuestro rango temporal creemos conveniente el incluirlos a nuestra
investigación ya que evidencian la presencia de esclavos de origen africano dentro
de la orden, lo cual suponemos debe haber sido común también en años anteriores.
En estos documentos se detallan, entre otras cosas referentes a la orden, las
vestimentas otorgadas por parte de los religiosos a todos los sirvientes del lugar.

Vestuario de los sirvientes

Al negro Lorenzo seis varas de lienzo. A Pedro Pablo seis varas de lienzo y forro para
calzones. Al mulato Ramón dos pares de calzones, una chaqueta, chaleco, camisa
calzoncillos y una frazada.161

Al esclavo Lorenzo dos chaquetas y dos pares de calzones el uno de bayetón y otro ¨-
ilegible-. A las esclavas María y Manuela dos camisas a cada una. Al esclavo José
Manuel chaqueta y calzón de bayetón una camisa y calzoncillos. Al esclavo Ramón
dos pares de calzones, unos de gamuza y otros de bayetón, camisa y calzoncillo. Al
indio Martín agregado, camisa y calzoncillo.162

Al Mulato Mariano, organista y barbero un poncho de balandrán, un par de calzones


de tripe? Azul y una camisa de pontevi?. Al mulatillo Ramón sacristán, tres pares de
calzones dos de bayetón y uno de paño, un chaleco de bayetón, tres camisas de
lienzo y dos ponchos ordinarios.163

159
A. H. T. P.E. Vol IV Fs. 135 a 136. Año 1702.
160
A. H. T. P.E. Vol. VI Fs 86 a 88 Año 1725.
161
Año 1778 Libros de Disposiciones Orden Franciscana San Miguel de Tucumán
162
Año 1800.L.D. Orden Franciscana. SMT
163
Año ¿? L.D. Orden Franciscana. SMT.
104
Iglesia de negros

Al igual que en las casas de vecinos y moradores dueños de eslavos, en los conventos
es posible también estimar aquellos espacios destinados o relacionados al quehacer
cotidiano de los esclavos como ser la cocina, huertas, lugares destinados a trabajos
como carpintería o talleres, entre otros. En el caso particular del convento de la
compañía de Jesús y con posterioridad al Franciscano, hallamos particulares
referencias acerca de una capilla mencionada en los planos como “iglesia de negros”.

Vemos por ejemplo en el inventario de bienes realizado en el año 1768 luego de la


expulsión de los jesuitas un dato interesante al respecto: la existencia de una capilla
al costado de la Iglesia “donde se hallaba un monumento de cuatro arcos de madera y
seis ángeles de madera pintados”. Años más tarde, 1771, en un nuevo inventario se
describe: “una capilla chica que esta al costado de la Iglesia de los negros que tiene
un monumento”164 y cuando se entrega el establecimiento a los franciscanos en 1784
se consigna: “…que eran de la capilla de los negros”.165 Luego en un plano realizado
por la Orden de San Francisco en 1787, tres años después que se les entregara el
edifico jesuítico, ubica en el mismo, al costado de la Iglesia la misma capilla pero esta
vez nombrándola como “la capilla de naturales”166.
Si bien no contamos con mayor referencia acerca de esta capilla y su función
encontramos otros casos similares, como el Convento de Santa Catalina en Buenos
Aires o la Catedral de Córdoba (ambas edificaciones llevadas a cabo por el arquitecto
jesuita Biachi), en donde según la documentación histórica existía también “una capilla
de negros” ubicada a un lado de la nave principal de la iglesia. En el caso del
Convento de Santa Catalina existe además la referencia de que dicha capilla servía
para enterrar a los esclavos del convento “una sala o capilla pa. entterar los esclavos
de 15 varas de largo y 5 de ancho a un lado de la iglesia…”167 .Estos datos plantean la
idea o posibilidad de que este lugar haya servido, durante algún momento, como
sector de entierro de los esclavos de la orden además de ser el lugar destinado para
la práctica religiosa.

164
A.H.T. Sección Judicial A. Caja 24 – Expediente 28. fs. 18v. Año 1771.
165
Archivo General de la Nacion, en adelante A.G.N.. Sección Colonia. Sala IX. 22.2.3. fs. 13
166
A.G.N. Sección Colonia, Sala IX, 36. 8. 6. Leg. 104. Exte. 17. Cfr. Peña de Bascary, "A 400 años…
".Op. cit. En ese artículo se dio a conocer el croquis.
167
[Link], 2003. Op. cit. p 125.

105
Capilla de los Negros- Planos de 1778 - Convento de San Francisco

106
Plano Nº 3
Convento e Iglesia Nuestra Señora de la Merced

Los mercedarios se ubicaron en dirección oeste de la ciudad; estos al igual que las
demás órdenes religiosas contaron con los servicios de esclavos africanos:

Ana de Abreu y Figueroa donó al convento de Nuestra Señora de la Merced, patrona


de dicha esta ciudad “la cantidad de tres esclavos, María, Pascuala y Petrona, los
cuales los dona con la condición de no venderlos y obligándole a los padres de dicho
convento a darle santa sepultura…” 168

Donación realizada por Doña Lorenza García quien “…cede al convento de Nuestra
Señora de las Mercedes una esclava suya llamada Tomasa de quince años en
concepto de pago de trecientas misas por su alma, doscientas cincuenta rezadas y
cincuenta cantadas…”169.

2- Espacios de Interacción Social

2.1- Barrio de Artesanos

Generalmente los sectores populares se agruparon en barrios o sectores


determinados de acuerdo a sus características étnicas o a sus profesiones u oficios
.En el caso de San Miguel de Tucumán en Ibatín alrededor del convento de San
Francisco se habría formado un barrio de artesanos el cual estaba conformado por
sastres, zapateros, herreros [Link] mediados del siglo XVIII, luego del traslado de
la ciudad, si bien no existen datos certeros acerca de su ubicación exacta, en las
fuentes se menciona la existencia de un barrio conocido como la Ranchería de San
Francisco, el cual probablemente se encontrara en las cercanías de la antigua iglesia
de San Francisco, hacia el sur de la ciudad.171 . Es de suponer por lo tanto que en
estos barrios, tanto en Ibatín como en la Toma, se encontraran también presentes
habitantes de origen africano los cuales podrían haberse dedicado a variadas tareas
artesanales y aprendices de oficios..

168
A. H. T. P.E. Vol IV Fs 413 a 414 Año 1725
169
A. H. T. P:E. Vol V fs 416 a 417 Año 1757
170
[Link]. cit. p.42.
171
[Link]. p. 29.

107
2.2-Plaza Principal

La Plaza principal constituía el centro de la dinámica de las ciudades coloniales, era


el escenario donde se concentraban las actividades esenciales de la comunidad, como
ser los mercados y las diversas actividades de orden cívico religioso, estableciéndose
como el lugar de encuentro de los sectores sociales de la ciudad.172 Más allá del
ambiente de sociabilización cotidiana, la plaza representaba el escaparate más claro
de todas las esferas de poder local, representado principalmente por la Picota o palo
de la justicia y a través de la distribución de los edificios alrededor de la misma; El
Cabildo, La iglesia Matriz, los templos de las diferentes órdenes religiosas
conjuntamente con las casas de los vecinos más importantes e influyentes de la
ciudad.

Desde nuestra perspectiva de estudio analizamos este lugar como centro simbólico el
cual estaba cargado de sentido a partir de las diferentes prácticas que se
desarrollaban en ella. En este sentido consideramos a la plaza no solo como el
espacio de interacción social sino también como el lugar en donde se materializaba,
de manera más clara, la institución de la esclavitud en la ciudad ya que era el espacio
designado tanto para los castigos a los esclavos como para su venta y remate. Si
bien en los estudios coloniales acerca de la ciudad no se menciona este papel de la
plaza, la documentación de la época nos narra lo cotidiano y común de estas
prácticas.

En lo que respecta a los castigos presentamos algunas de las reseñas documentales:

Proceso Criminal contra Manuel y Francisca su mujer, negros esclavos por haber
andado alzados y cometido una muerte

“… atento los autos y méritos de este proceso , que por culpa que resulta contra los
dichos Manuel y Francisca, marido y mujer, esclavos de don Gabriel de Toro y atento
a sus confesiones , que los debo condenar y condeno en pena de muerte y la justicia
que les mando hacer es que salgan de la cárcel donde están presos , caballeros en
bestia de albarda con una soga cada uno al pescuezo y con voz de pregonero que
manifieste su delito y sean así llevados por las calles acostumbradas a la picota de

172
Gutiérrez. Arquitectura y urbanismo en Iberoamerica. Ed Catedra. Madrid 1997.
108
esta ciudad y de allí sean colgados por el pescuezo y ahorcados hasta que
naturalmente mueran …”173 .

Juicio contra una negra esclava llamada Inés acusada por hechicería

“... la cual mando que se ejecute en la forma siguiente: que sea pasea por las calles
públicas de esta ciudad y acostumbradas en una bestia la más abominable y en
cada esquina de ellas se publique su delito por voz de pregonero repitiendo en todas
“quien tal hace tal pague”, para terror y escarmiento y acabado el dicho paseo la lleven
al lugar del suplicio en lugar apartado para que no cause escándalo en la ciudad y allí
sea encendida una hoguera y primero se le dé garrote y fenecida la vida sea puesto su
cuerpo y arrojado al incendio donde sea consumido por las llamas para terror y
escarmiento…”174 .

Si bien las ejecuciones o penas de muerte habrían sido cometidos en lugares alejados,
tal como señala el documento anteriormente citado “para que no cause escándalo en
la ciudad” la plaza y sus calles principales habrían sido el escenario para dar a
conocer los delitos cometidos y los castigos impartidos por parte de la justicia colonial
estableciendo así el orden y jerarquía social dentro de la ciudad.

En cuanto a la plaza como lugar de venta y remate, fueron varios los casos presentes
en la documentos referidos a Testamentarias o juicios sucesores de los bienes
iniciados luego de la muerte del testador. En la mayoría de los casos se resolvía el
remate de los bienes y/o esclavos para repartir la ganancia entre los herederos o en
caso de que el testador no habría dejado expresa intención para la distribución de sus
bienes.

Testamentarias de Juana Bravo de Laguna: en dicho testamento se establecieron


diversas actuaciones por la sucesión de sus bienes, nos centramos principalmente en
los inventarios en donde se detallan la cantidad de 6 esclavos los cuales se destinan
a remate “almoneda pública”

Almoneda : “…En la ciudad de San Miguel de Tucumán en veintidós días del mes de
Agosto de mil seiscientos noventa y cinco el Capitán Simón de Avellaneda Alcalde
Ordinario de dicha ciudad mande se saquen las piezas de esclavos y esclavas por
fin y muerte de doña Juana Bravo de Laguna en la Plaza Pública y en concurso de

173
A. H. T. S. [Link]. Caja 1 Exp. 11 Año 1660
174
A.H.T. S.J.C. caja 2 Exp.11 Año 1703

109
mucha gente y en presencia de los postulantes…y por voz de Domingo negro esclavo
del Capitán José Martínez de Lesama que hizo oficio de pregonero en altas e
inteligibles voces se fueron pregonando los dichos esclavos, cada uno de por si y
continuando los pregones el dicho esclavo y repitiéndolos se remató José mulato de
veinte años en el Capitán Juan Bautista de Tabalina en quinientos pesos de a ocho
reales el peso…”175.

Testamentaria de Ignacia Bayón de la Torre: esta vecina de la ciudad manda


después de su muerte se vendan dos esclavas suyas, la una llamada María y la otra
llamada Luisa…”

Pregones: “…y estando en la plaza pública de esta ciudad como a las diez
horas del día y en concurso de mucha gente vecinos de esta ciudad y
forasteros comenzaron los pregones por voz de Antonio mulato libre diciendo un
mil y cien pesos dan por María y Luisa mulatas esclavas caballeros hay quien
pague más hay quien de más que sean rematadas al mejor ponedor y habiéndolo
repetido varias veces hizo postura y mejoro el Alférez Francisco González…”176.

Resulta llamativa la ausencia de referencias sobre estas prácticas ya que de acuerdo


a las narrativas de la época los remates públicos de esclavos no deben haber pasado
desapercibidos resultando ser todo una acontecimiento para la ciudad. Es fácil
imaginar la escena: cientos de vecinos reunidos en la plaza, incluso muchos de ellos
provenientes de otras ciudades, para presenciar y participar de la venta de esclavos, la
cual era anunciada por la voz del negro pregonero brindando detalles y
características de la piezas de esclavos los cuales, es de suponer, se encontraban
exhibidos a la vista de todos los presentes.

La identificación de los espacios, articulando en ellos la presencia de la población


africana (representada en su mayoría por los esclavos), nos permitió generar una
visión más amplia acerca de la dinámica de estos sujetos materializando en los
lugares las actividades y prácticas que les fueron comunes. El darles un espacio
determinado contribuye así mismo a visibilizarlos, a rectificar su presencia. Los
“negros” no fueron un suceso ajeno o excepcional, sino que por el contrario formaron
parte del escenario cotidiano de la ciudad, fueron los sirvientes y símbolo de
ostentación de los vecinos más importantes, los ayudantes de los párrocos en las

175
A.H.T. S.J.C. Caja 4 Expt. 5 Año 1695
176
. A.H.T. S.J.C. Caja 4 Expt. 27 Año 1698
110
iglesias y lejos de pasar desapercibidos fueron también sometidos a castigos y
remates en la plaza principal de la ciudad.

Cada uno de estos lugares, cargados de simbolismos y connotaciones sociales


expresan las diferentes esferas de la realidad africana en la ciudad.

Así mismo en los últimos años ha cobrado impulso un proyecto de reconocimiento


del pasado africano en Argentina, denominado “Sitios de Memoria”, cuyo objetivo es el
de identificar aquellos lugares relacionados con la esclavitud. Enmarcado a su vez
por el proyecto internacional de la Unesco, La Ruta del esclavo177, se han identificado
varios sitios que dan cuenta del pasado africano en el territorio, en el caso de Buenos
Aires por ejemplo los emplazamientos de la real compañía de Guinea y de la South
Sea Company, en Retiro y Plaza San Martín y las antiguas barracas y asientos de
esclavos ubicados donde actualmente se encuentra el Parque Lezama , o para
Córdoba el emblemático caso de las estancias Jesuitas , principalmente la de Alta
Gracia, en donde habitaron cientos de esclavos africanos.

Por lo tanto y aunque los sitios identificados en la ciudad de Tucumán hasta el


momento no presentan la envergadura arquitectónica de los anteriormente detallados
consideramos que la importancia histórica que resguardan los hacen más que
relevantes, pudiendo ser así mismo considerados como sitios de Memoria africana,
integrando o siendo parte también del circuito regional de los Sitios de Memoria en la
Argentina.

De acuerdo a los objetivos planteados por estos proyectos, la importancia de la


identificación de estos sitios, además de ser una estrategia de puesta en valor del
patrimonio histórico de las ciudades, constituyen una herramienta de conocimiento y
comunicación para toda la sociedad reivindicando de esta manera el pasado africano
ignorado durante tanto tiempo.

177
La Ruta del esclavo fue lanzado en 1994 por iniciativa de Haití y otros países Africano para luego
proyectarse en distintas regiones alcanzadas por el comercio esclavista. Entre sus objetivos el proyecto
busca romper el silencio y contribuir a una mejor comprensión de la trata de esclavos y la esclavitud en
las diferentes regiones del mundo, poner de manifiesto las transformaciones globales y las interacciones
culturales derivadas de la trata de esclavos entre otros. En este contexto Sitios de Memoria busca
recuperar la memoria de un pasado común en los países de Argentina, Uruguay y Paraguay.

111
Plano Nº 4

112
-La materialidad Afro

En capítulos anteriores hemos analizado a la población afro y afrodescendiente a partir


de su configuración, origen, castas, sus modos de vida, el trabajo, los espacios
habitados así como también el papel de esclavos y sujetos socialmente activos,
todo a través de la información e interpretación de los documentos históricos de la
época.

En este capítulo lo que pretendemos es plantear la posibilidad de encontrar a dicha


población pero reflejada a partir de su propia materialidad es decir en los restos
materiales del registro arqueológico .Al plantearnos esto surgieron varios
interrogantes necesarios a tener en cuenta al momento de pensar en la cultura
afroamericana :¿ los pobladores africanos , ya sea como esclavos o libertos, tenían
libre acceso para la obtención de objetos cotidianos? De ser así ¿Qué tipo o clase
materiales eran? ; ¿fueron confeccionados por ellos mismos? ¿Es posible
diferenciarlos o identificarlos como propios de la población afro?

En los últimos años el estudio acerca de la cultura material producto de la presencia e


interacción de poblaciones africanas en el continente americano ha cobrado una
importante relevancia (especialmente en aquellos lugares en donde el proceso
esclavista fue significativa mente mayor, como en el caso de Estados Unidos, Centro
América y Brasil) englobándose dichos estudios bajo el nombre de Arqueología de la
Diáspora Africana. Si bien en nuestro país los trabajos son relativamente escasos y
muy recientes (Shávelzon, Cerutti, entre otros) estos, siguiendo los delineamientos
teóricos de esta corriente de investigación, han puesto de manifiesto la existencia de
cultura material africana en contexto coloniales así como la posibilidad de su estudio.

El concepto de diáspora africana surge del vocablo diáspora el cual remite a la


dispersión de un pueblo disipado, generalmente en contra su voluntad, los cuales
conservan su identidad, memoria e imaginario. En el caso puntual del pueblo africano,
el concepto de diáspora es aplicada como referente de aquellas prácticas cotidianas
y procesos de resistencia llevadas a cabo por poblaciones africanas en el continente
americano debido al comercio esclavista. La diáspora africana por ende comprende
las diversas experiencias de estos pueblos en América178.

178
Singleton; Sousa. Archaelogies of African diaspora: Brazil; Cuba and United State. En Majewski, T.;
Gainster. D. (Eds.)International [Link] Archaelogy. New York. Spinga. Citado en Menezes
Ferreira: Arqueologia da Diaspora Africana 2009.p.268.
113
Los estudios arqueológicos acerca de la experiencia africana en América surgieron
alrededor de los año 70 principalmente en Estados unidos y luego fueron cobrando
relevancia en Brasil, El Caribe y recientemente en otros países de América del Sur (
Colombia, Uruguay y Argentina) . Estos estudios ponen de manifiesto la existencia de
una cultura material hallada en contextos históricos muy diferente a la europea e
indígena, caracterizada por mantener su propia identidad, la cual atribuyen a
tradiciones africanas. Dichos estudios basan sus hipótesis en las similitudes de
objetos hallados en diferentes sitios trabajados a lo largo del continente y su
semejanza así mismo con tradiciones africanas pertenecientes a las diferentes
regiones de procedencia de los pueblos esclavizados. Esto evidenciaría una
permanencia o persistencia de prácticas culturales de los pueblos africanos a pesar
del proceso de dispersión ocasionado por la esclavitud. En la mayoría de los casos se
trata de similitudes en las técnicas de manufactura de la cerámica, principalmente de
vasijas y pipas, así como presencia de símbolos relacionados a cultos religiosos
africanos dibujados en diferentes objetos.

Si bien se sostiene la idea de permanencia de tradiciones culturales se interpreta a la


misma no como una conservación directa o duplicado exacto de la herencia cultural,
sino que por el contrario se asume que los africanos crearon una cultura sincrética,
fruto del contacto entre diversas poblaciones africanas, europeos e indígenas en
donde se mantuvieron y recrearon varios aspectos de su memoria colectiva a la vez
que se mezclaron con las demás tradiciones existentes en América . “En efecto la
diáspora africana no significa propiamente la conservación de una herencia africana
sino más bien un proceso de africanización de las Américas”179.

Materialidad Afro

En lo que respecta a nuestro país, aunque los estudios realizados son pocos y
recientes estos han puesto de manifiesto la existencia y relevancia de objetos afro
dentro del registro arqueológico procedente de contextos históricos. Muchas veces
considerados como falsificaciones o incluidos como materiales hispano indígenas,
actualmente se ha diferenciado una cultura material producto de la presencia de
pobladores de origen africano, con características y particularidades propias.

179
Ibídem, p.

114
180
Schávelzon ha diferenciado tres grandes grupos de objetos atribuidos a la
población afro ( de acuerdo a los hallazgos en diferentes sitios del país) : los que
podrían llegar a ser africanos propiamente dicho, es decir aquellos objetos traídos
desde África ; los que fueron hechos en continente americano pero manteniendo
tradiciones de manufactura; uso; forma o decoración y aquellos que fueron adaptados
, con a sin alteraciones, provenientes tanto de los indígenas como de europeos, es
decir lo apropiado.

Lo africano: no se tiene certeza absoluta acerca de la existencia de objetos realmente


traídos desde África en nuestro país ya que algunos de los objetos hallados son
difícilmente diferenciables entre lo que podría ser original a aquellos confeccionados
en territorio americano. Sin embargo en otros países de la diáspora africana (Estados
Unidos, Cuba, Brasil, etc.)se han recuperado dentro de contextos fúnebres una serie
de objetos identificados como provenientes de diferentes regiones de África
principalmente por el material en que fueron confeccionados.

Lo Afro americano

Bajo este concepto se identifican a las expresiones de la cultura material africana


producidos en territorio americano, con materias primas locales pero manteniendo
técnicas de manufactura, formas, función y/u ornamentación africanas. El término
incluye desde lo hecho por africanos puros como por sus descendientes nacidos en
América o por sus mestizajes con otros grupos étnicos por lo cual también incluiría
objetos con influencias de cultura indígena o europea. 181

Pipas

Dentro de este grupo de objetos lo más significativos fueron los hallazgos de pipas,
tanto por su representatividad como por la cantidad y la diversidad de sitios a lo largo
del continente en donde fueron halladas. Estas constituyen el primer marcador o el
primer objeto que permitió plantear, con sustento, la existencia de materiales afro en el
continente.

Las características de formas, técnicas de manufactura, diseños pero sobre todo la


presencia de símbolos relacionados a cultos religiosos africanos, las diferencian
claramente de aquellas elaboradas por indígenas y europeos. Estas pipas son de

180
[Link]ávelzon Buenos Aires Negra. Arqueología Histórica de una ciudad silenciada. Ed. EMECE.
Buenos Aires.2003.p.142
181
Ibídem, p.144.
115
cerámica oscura, siempre confeccionadas sin tubo y con un agujero para insertar una
caña hueca para aspirar, de bordes redondeados y de tamaño reducido y
estandarizado alrededor de los 5 cm. Presentan varios motivos decorativos los cuales
mantienen pautas ornamentales africanas hechas generalmente por consecuencias de
puntos, rayas, cruces y triángulos así como también símbolos rituales.

Uno de los trabajos pioneros al respecto fue el realizado por Orser quien analizó una
serie de pipas de barro halladas en un cementerio de esclavos en Newton Plantation,
en el Sur de Barbados las cuales mostraban semejanzas formales y decorativas con
otras pipas provenientes de un supuesto asentamiento cimarrón en el extremo oriental
de la isla de Santo Domingo . Las pipas presentaban motivos geométricos en forma
de triángulos a base de finas incisiones. Este tipo de motivos eran a la vez similares a
los de otras pipas encontradas en una cueva en Cuba considerada también como un
refugio de esclavos cimarrones.

El caso más relevante de hallazgo de pipas en nuestro país corresponde al sitio de


Cayastá , o Santa Fe la Vieja , en donde entre los más de 700 fragmentos de pipas
recuperadas en el lugar ( pertenecientes a la colección de Zapata Gollan) , se
diferenció un grupo de ellas muy diferentes al resto(europeas e indígenas) marcado
principalmente por una serie de diseños decorativos muy específicos, distintos a los
demás encontrados pero sobre todo asociados entre si los cuales corresponderían a
una clara tradición africana . En la gran mayoría se trataban de triángulos socavados
formados por tres rayas así como también diferentes símbolos los cuales
corresponden a cosmogramas pertenecientes a la religión africana de bacongo182.

182
T. Carrara. Indígenas y africanos en Santa Fe la Vieja. En America [Link] fr estudios
Hispanoamericanos, Santa Fe 1998, pp.121-128.

116
Pipas Afro – Colección Cayasta

Cerámica:

En las ciudades coloniales el uso de objetos producidos en cerámica fue habitual en


todos los grupos culturales. El sector hispano o europeo generalmente utilizaba las
cerámicas importadas de Europa, desde las más sofisticadas como las mayólicas de
Talavera hasta las más comunes como las losas inglesas. Las poblaciones indígenas
tenían a su vez sus propias tradiciones de acuerdo a su lugar de pertenencia. Muchas
veces imitaban formas europeas pero su pasta, técnicas de manufactura eran
claramente distinguibles a las europeas. 183

Dentro de estos extremos hubo una gran variedad de elementos “ mestizos”,


habitualmente llamados hispano indígenas dentro de los cuales recientemente se
diferenció cerámicas correspondientes al tercer grupo social: el Afro.

La característica distintiva de estas cerámicas es su técnica de manufactura. Diferente


al enrrollado o torno, se construían a partir del modelado. Este rasgo es común en la
mayor parte de la cerámica de la costa oeste de África y a la de los sitios de la
diáspora africana en el área del Caribe, Brasil y Estados Unidos.

Los objetos son en su mayoría en forma de pequeñas ollas de dimensiones


reducidas, alrededor de 10 cmts de diámetro, globulares o cilíndricas, con bordes
ligeramente evertidos, pasta oscura, y de color negro o gris oscuro en el exterior.

En cuanto a las cerámicas halladas en nuestro país ,atribuibles a la cultura afro, en su


mayoría tienen que ver con vasijas pequeñas siempre modeladas a mano, sin usar
torno o enrollado, de formas grotescas, siempre mal cocidas en atmosfera abierta ,
con paredes de color gris muy oscuro y en varias casas presentan gruesas capas de
hollín. Lo bordes tienden a ser ligeramente evertido y muy raramente presentan
decoraciones en superficie. La mayoría de los hallazgos fueron en contextos a partir
del siglo XVIII, lo cual coincidiría con la época de mayor presencia de africanos en la
región.

Figuras cerámicas

183
Ibídem.p.152.

117
Otros de los elementos relacionados a la cultura afro tienen que ver con figurillas
realizadas en cerámica, generalmente de formas burdas o grotescas, representando
figuras humanas y/o de animales, una tradición común en varios pueblos de África.

En nuestro país varios hallazgos de estas características, considerados en un primer


momento como falsificaciones u obra de grupos indígenas aculturados , han sido
recientemente reinterpretados (Ceruti; Shávelzon; otros) como elaboración de
comunidades afro. Se trata de piezas cerámicas provenientes de los sitios
arqueológicos de Santa Fe la Vieja (Cayastá) y de Arroyes Leyes, ambos ubicados en
la provincia de Santa Fe.

En el sitio de Santa Fe la Vieja se han encontrado al menos dos cabezas pequeñas


hechas de cerámicas cuyos rasgos étnicos se asemejan a características africanas
mientras que la colección de arroyos leyes está compuesta por una serie de piezas
cerámicas en donde resalta la presencia de una figurilla antropomorfa con claros
rasgos africanos y varias otras con diversas formas zoomórficas.

Este tipo de prácticas ( representación y modelado de figuras tanto humanas como de


animales) estarían relacionados con cultos religiosos africanos, principalmente con
tradiciones del vudú , culto desarrollado por los pueblos Fon o Fonde de Dahomey
(actual Republica de Benin) los cuales fueron luego sincretizados en América con los
ritos cristianos y demás cultos africanos 184 . Este tipo de figurillas aparecen con gran
frecuencia en varias plantaciones de los Estados Unidos y Brasil.

184
C. Ceruti Armando el rompecabezas: Piezas del Arroyo Leyes (Santa Fe) vinculadas al agua.2004
118
Rostros con rasgos afro modelados en cerámica- Cayastá-

Marcas de Pertenencia

Muchos de estos objetos presentan además como rasgo distintivo, motivos


decorativos, generalmente ubicados en lugares poco visibles, en formas de triángulos
, puntos y líneas incisas rectas paralelas o cruzadas, los cuales fueron atribuidos en
su mayoría a simbologías pertenecientes a diversos cultos africanos, principalmente
bantúes , originarios del río Congo (Bakongos ) y de Angola, lugares de donde
provinieron gran parte de los esclavos que llegaron al continente, especialmente al
puerto de Buenos Aires.

Estos símbolos trazados habitualmente en la base de las ollas o escudillas, recibían el


nombre de nkisi y le otorgaba un cierto poder mágico al objeto en el cual se dibujaba.
El dibujo en cruz, de acuerdo a la tradición bakongo, marcaba los cuatro puntos
días/noche, vida/muerte, hombre/mujer en su transición.185

El caso más relevante de correlación de estos dibujos con simbologías africanas


corresponde a un fragmento de pipa de barro cocido perteneciente a la colección de
Zapata Gollán en Santa fe la Vieja en el cual se observa un símbolo en forma de cruz
con sus extremos redondeados. El mismo símbolo fue identificado en una fotografía
tomada en el antiguo reino de Nagó en la cual se muestra a un sacerdote africano

185
D. Schávelzon. [Link]. p.161.

119
Shango, divinidad africana, ostentando en su túnica ceremonial el mismo dibujo que
decora el fragmento de la pipa hallada en el sitio de Santa Fe la Vieja.

Cosmograma inciso en fragmento de pipa Cosmograma presente en túnica de Sacerdote


Shango

El trazado de estos símbolos son interpretados como una actitud de resistencia a partir
de la permanencia, silenciosa y oculta, de antiguas tradiciones ante las ajenas e
impuesta en América, en donde prevalecen aspectos de identidad y memoria africana.

Lo Apropiado y lo Mestizo

La población afro no solo produjo sus objetos sino que, en su gran mayoría, debieron
utilizar utensilios descartados por sus amos o los que ellos, desde su calidad de
esclavos o población subalterna, pudieran adquirir.

Se platea a este grupo de materiales como una apropiación y/o transformación tanto
de objetos como técnicas de manufactura de otras culturas (europeos o indígenas )
para suplir necesidades las cuales no era posible resolver de otra manera.186

En cuanto a la cerámica se incluye en este grupo a una cerámica de tradición hibrida,


hispano indígena con rasgos o características asimismo atribuibles a la cultura
africana. Generalmente son piezas en forma de ollas de marcados bordes evertidos,
con presencia de una base plana reducida, de boca ancha, entre 15 y 20 cm y una
altura no mayor a 20 cm cuya técnica de manufactura puede ser por enrrollado o
modelado. Este tipo de cerámica ha sido habitualmente hallada en contextos urbanos
principalmente domésticos( áreas de servicio, patios y sectores de cocina) y su

186
D. Schávelzon [Link].p.502.
120
cronología se estima ( Gracias a los hallazgos realizados en Santa Fe LA Vieja y
Buenos Aires )a partir del siglo XVII culminando a principios del siglo XIX187

Schávelzon188 plantea la hipótesis de una cerámica que aúne tradiciones indígenas,


europeas y africanas, en donde en un principio los pobladores africanos habrían hecho
uso de esta cerámica hibrida o mestiza, por ser lo más similar a su propia tradición(
vasijas grotescas, de dimensiones reducidas y principalmente la presencia de bordes
evertidos) reproduciéndola luego en los lugares de trabajo pero que a la vez, cuando
tenían a la posibilidad, elaboraban objetos siguiendo sus propias tradiciones .

Si bien no es posible determinar con certeza el origen de estas piezas (indígena,


europeo o afro), la hipótesis que se mantiene al respecto rescata la naturaleza
mestiza de las mismas en donde las tradiciones se vieron fusionadas. Ya sea que
hayan sido producidos por afroamericanos haciendo uso de técnicas y elementos
locales o viceversa, estos elementos evidenciarían la presencia de tradiciones
africanas en la materialidad existente.

Si bien los análisis acerca de la materialidad afro se basan en comparaciones esto no


significa, como se mencionó en líneas anteriores, en caer en analogías sino entender
de qué manera se desarrolló la cultura la diáspora africana en cada lugar. Como
señala Schávelzon189 existe una enorme diferencia, por ejemplo, entre las cerámicas
que en la misma época usaron estos habitantes en Buenos Aires y los del sur del
Brasil; en cambio en ambas regiones las pipas son semejantes.

Aunque la existencia de estos rasgos culturales atribuibles a la diáspora africana ha


sido confirmada en varios sitios y contextos históricos del país y de América; la
explicación de sus causas y el papel que jugaba cada objeto en la sociedad esclava o
liberta se presenta como un tema todavía abierto a estudio.

187
Ibídem.p 503.
188
Ibídem.p 503
189
D. Schávelzon .La cultura material Africana en Buenos Aires: Objetos y Contextos. Ponencia
presentada en las primeras jornadas de Arqueología Histórica de provincia y ciudad de Bs. As..
Universidad Nacional de Quilmes. 1996.

121
-En busca de su materialidad – Planteo de futuras intervenciones arqueológicas-

En la sección anterior nos centramos en el estudio de objetos y contextos atribuibles


a la presencia de africanos, afros y afro-descendientes intentando presentar, diversas
maneras de acercarse a ellos centrándonos en la posibilidad de reconocerlos -aislados
o en contexto- como integrantes de una población étnica que era invisible para la
arqueología tradicional. Las posibilidades que este tema abre son varias y requieren
de nuevas miradas y perspectivas, en donde excavaciones especialmente delineadas
con ese propósito -el estudio de lo Afro en la región- ayudaran a ampliar el
conocimiento que se tiene acerca de ello.

En este sentido los antecedentes de hallazgos e investigaciones arqueológicos


anteriormente detallados , sumada a la gran cantidad de información y registros
históricos que evidencian y describen la existencia de pobladores africanos en la
ciudad a lo largo de todo el periodo colonial ,ponen de manifiesto no solo la
posibilidad sino también la importancia de la búsqueda y estudio de su cultura
material . Esto nos permitirá a futuro profundizar el conocimiento que se tiene acerca
de esta población, accediendo a formas de hacer y pensar de otra manera
inaprensible. El estudio de los restos materiales nos posibilitará vislumbrar al
afroamericano desde otro lugar, desde su rol como sujetos creadores de su propia
materialidad, y no subjetivizados a través de la mirada o intención de quien escribe un
documento.

De esta manera y retomando nuestro análisis acerca de la espacialidad, en donde se


identificaron espacios relacionados al quehacer cotidiano de la población
afroamericana en la ciudad de Tucumán , plateamos posibles lugares de
intervenciones arqueológicas en los cuales sería factible el esperar el hallazgo de
materiales vinculados a la presencia e interacción de esta población, tales como
ámbitos domésticos, de trabajo y de vivienda o residencia .

En lo que respecta a Ibatín los lugares identificados corresponden primeramente a la


ubicación aproximada de la vivienda de, Don Núño Rodríguez Beltrán quien fue
propietario de esclavos así como también los espacios en donde se encontraron
emplazadas las órdenes religiosas franciscana, jesuitas y mercedarias los cuales
consideramos, de acuerdo a la información documental, como lugares tanto de
vivienda como de trabajo de los esclavos que pertenecieron a las mismas. Otro sector
factible de ser intervenido arqueológicamente corresponde al denominado Barrio de

122
artesanos ubicado en las proximidades del convento de San Francisco lugar de
trabajo y vivienda de los sectores populares de la ciudad (ver imagen plano nº 2).

Ahora bien con respecto al actual trazado de la ciudad aunque se han identificado
espacios relacionados con la presencia de esclavos africanos debido a la dinámica
edilicia de la propia ciudad muchos de ellos no se presentan como áreas posibles de
intervención arqueológica ya que sobre ellos se encuentran edificados edificaciones o
casas particulares.(ver imagen Plano Nº 5)

Si bien estos son los lugares que hemos podido identificar a partir de datos concisos
acerca de su ubicación, el análisis de la documentación nos muestra que los
habitantes de origen africano fueron comunes dentro de la sociedad colonial tucumana
por lo cual en cualquier intervención o trabajo de arqueología urbana dentro de la
ciudad es posible encontrar restos materiales producto de su presencia e interacción.
En este sentido pretendemos con nuestro trabajo aportar a la visibilización de esta
población abriendo a la vez un conjunto de nuevas preguntas y perspectivas que nos
permitirán seguir ahondando en el tema.

123
124
Conclusiones

La presencia africana en el país, y más aún en las ciudades del noroeste, ha sido un
tema durante mucho tiempo relegado dentro de los estudios acerca de nuestro
pasado. Tal como señala Ruffer190 los procesos tempranos de mestizaje, las
apropiaciones del pasado y las imposiciones de sentido a nuestra propia historia
nacional han hecho que hoy cuando se nos pregunte acerca de los africanos en
nuestro país tendamos a responder que aquí no los hubo. Si bien en los últimos años
han crecido los estudios acerca de la población africana, el reconocimiento acerca de
su aporte dentro de nuestra historia aun no es lo suficientementemente conocido ni
valorado. En este sentido nuestra investigación se presenta como un aporte al
conocimiento de la realidad africana en la ciudad colonial de Tucumán ampliando las
concepciones acerca de las ocupaciones, actividades cotidianas, prácticas y la
dinámica y desarrollo que los africanos y sus descendientes tuvieron a lo largo del
periodo.

Aun con las limitaciones y problemáticas de las fuentes documentales trabajadas nos
fue posible realizar estimaciones y presentar una aproximación acerca de la
configuración de la población africana durante el periodo de ocupación de la ciudad
en el paraje de Ibatin y luego de su traslado durante gran parte del periodo colonial.

Durante los primeros momentos de la ciudad las fuentes nos muestran una población
de color, constituida en su mayoría por esclavos, formando parte del entramado
social desde momentos tempranos. Esta población se caracterizaba por un marcado
componente Africano producto del incipiente comercio esclavista, representado por
esclavos de origen africano principalmente de Angola. Con el correr de los años se
observa un crecimiento de la población definida por una preponderancia del sector de
color criollo por encima del africano, el cual se hace evidente a partir del reiterado uso
de diversas categorías étnicas derivadas del contacto africano con los demás grupos
sociales (europeo e indígena).

Si bien nos resultó difícil el medir estos procesos y cambios de la población en


términos cuantitativos (debido principalmente a las falencias de las fuentes trabajadas
ya que las mismas no reflejan cifras reales) los datos recuperados permitieron
esbozar una idea acerca de la dinámica y complejidad de la sociedad africana.

190
Ruffer

125
La presencia o el uso de diversas categorías tales como mulato, pardo, zambo dan
cuenta de los variados procesos de mestizajes acaecidos en el seno de la sociedad
colonial en los cuales se ven integrados los distintos matices étnicos.

Estas uniones interétnicas no solo dieron origen a nuevos sujetos sociales sino que
además fueron reduciendo las distancias relativas entre los mismos posibilitando así
ciertos grados de movilidad y de ascenso social de las castas inferiores. De acuerdo
a las fuentes las uniones por parte de las castas afro mestizas, ya sean uniones
legales o por amancebamiento, habrían respondido mayormente a estrategias para
parte de estos para lograr la libertad y/o el ascenso social de sus descendientes a
partir del blanqueamiento social. En este sentido se advierte una tendencia por parte
de los hombres a uniones con mujeres indias ya que de esta manera sus hijos nacían
libres mientras que las mujeres habrían optado eventualmente por parejas o uniones
con españoles o mestizos , con quienes tenían mayores posibilidades de
mejoramiento social tanto para ellas como para sus hijos.

Si bien nuestro objetivo se orientó en caracterizar a toda la población afro y


afrodescendiente, dadas las características de las fuentes documentales disponibles,
el sector de esclavos fue el más representativo en nuestro análisis. Los esclavos como
objetos de propiedad aparecen consignados en diversas escrituras tales como
testamentos, inventarios de bienes, dotes, compraventas, etc., mientras que el sector
libre, aunque gozaban de la categoría de libres, no dejaban de pertenecer al grupo
subalterno por lo cual su visibilidad en las fuentes es casi nula.

Como en las demás ciudades coloniales de la región, San Miguel de Tucumán no


requirió de la mano de obra esclava para el desarrollo de la economía por lo cual el
comercio de esclavos habría sido de menor importancia para la ciudad. De acuerdo a
lo consignado en las fuentes, los participantes de las compra ventas eran en su gran
mayoría vecinos y residentes de la ciudad, a excepción de unos pocos mercaderes
tratantes y vecinos de otras ciudades, lo que indicaría un comercio interno entre los
propios habitantes con situaciones aisladas de ingreso y/o salida de nuevos esclavos.
Si bien a lo largo del periodo el comercio se vio incrementado, con un promedio
general de 1 a 2 transacciones por año, este continuo siendo de menor relevancia
para la economía ciudad.

Durante los primeros 75 años de ocupación de la ciudad luego de su traslado


observamos que un 30% de los pobladores (en capacidad de testar y con respecto a
las escrituras conservadas) tenían esclavos para su servicio con un promedio general
126
de 1 a 3 esclavos por vivienda. En la mayoría de los casos se trataba de familias
acaudaladas con un importante poder adquisitivo, lo que apoyaría la hipótesis que los
esclavos representaban un bien o símbolo de estatus para aquellas personas que los
tuviesen. Aunque hallamos también casos en donde los propietarios respondían a
vecinos humildes o de clase media, estos generalmente los habían recibido por medio
de donación, herencia o dote. El poseerlos, de la manera que fuera, representaba
asimismo una fuente de ingreso, ya que como reflejan los documentos, los esclavos
eran muchas veces utilizados para pagar deudas, entierros o como medio de
hipotecas o préstamos.

Además de los vecinos de la ciudad, las órdenes religiosas fueron también propietarios
de esclavos, ya sea por adquisición o por medio de donaciones, Jesuitas,
Franciscanos y Mercedarios contaron con el servicio esclavos. El caso más
representativo lo constituye la Compañía de Jesús, quienes fueron uno de los
principales poseedores de esclavos en toda la Gobernación del Tucumán. En el caso
de San Miguel de Tucumán al momento de su expulsión los jesuitas tenían bajo su
dominio la cantidad de 123 esclavos africanos los cuales habrían estado repartidos
entre el colegio, las rancherías y estancias situadas en toda la jurisdicción.

En lo que respecta a las demás órdenes religiosas, si bien no presentaban un número


tan importante, estas tuvieron varios esclavos a su servicio lo cual ha quedado
reflejado en las escrituras de compraventa, donaciones así como también en los
documentos pertenecientes a los Franciscanos en donde se detallan los gastos
generados por las vestimentas destinadas a los sirvientes esclavos.

Aunque en comparación con los demás sectores de la sociedad la población africana


representaba una minoría, su presencia gravitante dentro de la documentación de la
época refleja asimismo su representatividad dentro del tejido social. Representado en
su mayoría por esclavos estos formaron parte de la dinámica de la ciudad siendo la
servidumbre y símbolo de ostentación de los vecinos más acaudalados y criados y
ayudantes de los religiosos de las órdenes.

Estos además habrían desarrollado toda clase de funciones, labores y oficios


artesanales tales como carpinteros, albañiles, zapateros, costureras, pregoneros, entre
otros, formando parte del escenario cotidiano de la época. El ambiente urbano, por su
parte, habría sido sumamente propicio para estos ya que en él se establecían
diversas oportunidades, tanto laborales como sociales, las cuales a largo plazo les

127
permitió acceder a ciertos atributos y beneficios del mundo blanco, principalmente su
libertad.

****************************

Más allá de la representatividad de la población de origen africana en los distintos


documentos de la época, actualmente no ha quedado huella material o tangible acerca
de su realidad en la ciudad. Como señala Goldberg, “…en la construcción de la
Argentina civilizada, las raíces africanas fueron negadas y extirpadas junto con todo
elemento material e inmaterial que las recordase…”191, esta negación se extendió a
las personas y a aquellos restos materiales que pudieran dar testimonio de su
presencia naturalizándose este olvido en la propia memoria colectiva de la sociedad.

En este sentido consideramos que el reconocimiento de los lugares que formaron


parte de la experiencia africana contribuye a la recuperación de este pasado que
durante tanto tiempo fue silenciado, haciendo visible y concreta las huellas y la
presencia de los afroamericanos dentro de nuestra historia.

De esta manera el trabajo con fuentes documentales nos permitió identificar y ubicar,
dentro del entramado social de la ciudad, varios espacios relacionados con el
quehacer cotidiano de la población afro.

Como objetos de propiedad identificamos las casas de vivienda de algunos de los


propietarios de esclavos como así también los emplazamientos de las órdenes
religiosas en las cuales habitaron esclavos y criados de origen africano. Resaltamos
aquí el caso de San Francisco, ya que no solo contamos con las escrituras de compra
venta y donaciones de esclavos, sino que ademas presenta el testimonio más
concreto de la relevancia que tuvo la población africana en la ciudad al figurar en uno
de los planos de la orden la existencia de una capilla denominada “Capilla de los
Negros”. Si bien no podemos determinar con certeza el uso que se le habria dado a
este espacio, suponemos que el mismo fue destinado para la práctica religiosa de
estos sujetos.

191
M. Goldberg .Plaza San Martin y Parque Lezama. En: Huellas e Identidades. Sitios de Memoria y
culturas vivas de los afrodescendientes en Argentina, Paraguay y Uruguay. Tomo I. La ruta del esclavo.
UNESCO, 2012, p.33.

128
La negación de estos espacios y su relación con la población africana queda
claramente ejemplificada en el caso de la Plaza Principal. Como centro simbólico de
poder , en donde confluían todas las actividades sociales, cívicas y religiosas de la
ciudad, poco se dice acerca de su función como escenario de remates de esclavos o
como el lugar destinado para hacer públicos las faltas y castigos impartidos a aquellos
esclavos que cometían delitos.

Consideramos que en estos lugares, más allá de su connotación material, recae un


valor simbólico ya que al hablarnos de la vida de los “negros”, de sus relaciones
sociales y de la identidad de la ciudad forman parte del patrimonio intangible de la
cultura afro en nuestro país. Cada uno de estos lugares, la Plaza. Las iglesias, las
casas; cargados de simbolismos y connotaciones sociales expresan las diferentes
esferas de la realidad africana.

Planteamos esta perspectiva no solo en lo que respecta a los espacios sino también
incluyendo dentro del patrimonio afroamericano a la propia cultura material, aquella
producida y utilizada por ellos mismos. Siguiendo el concepto de diáspora africana, los
objetos materiales producidos por los afrodescendientes, así como sus prácticas
culturales, formaron parte de estrategias de resistencia de estos pueblos ante el nuevo
orden social impuesto por la esclavitud. Por lo tanto a partir de sus objetos y de su
materialidad no solo estaremos haciendo evidente su presencia sino que además nos
permitirá acercarnos a sus formas de hacer y pensar, es decir al mundo creado por
ellos.

De esta manera nuestro trabajo apunto principalmente a visibilizar y reconocer la


relevancia que la población africana tuvo a la largo del periodo colonial haciendo
evidente la necesidad de profundizar en su estudio a partir de nuevas lecturas criticas
de las fuentes documentales integradas fundamentalmente con el aporte material de
la perspectiva arqueológica.

El aporte africano de nuestro pasado ha sido desdibujado por los discursos de


construcción de la historia oficial en donde se debía escribir lo que interesaba, una
sociedad homogénea y digna del imaginario europeo , tanto así que a unos hubo que
exterminarlos – los indígenas- y a otros - los africanos -los que eran más débiles solo
hubo que silenciarlos. Ahora sabemos, gracias a los estudios llevados a cabo, que
estos sujetos no se fueron, no se desvanecieron ni mucho menos desaparecieron en
silencio, solo hace falta saber buscarlos.

129
BILIOGRAFÍA

130
DOCUMENTOS CONSULTADOS

Cartas de Compra Venta

Protocolo de Escribanía Serie A Vol. I

• Venta de 4 esclavas engolas realizada por orlando de Faya. Fs. 94 vta. - 95.
Año 1606.
• Venta de 1 esclavo realizada por Alonso Rodrigues Bello. Fs.315 vta. - 317 vta.
Año 1608.
• Venta de 1 esclavo realizada por Gerónimo Ruiz de Gongora. Fs.410 vta.-411.
Año 1609.
• Venta de un esclavo realizado por Francisco de Urueña. Fs. 509 vta. -510 vta.
Año1610.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. II

• Venta de un negro esclavo de Angola realizada por Gonzalo de Luna y


Sanabria. Fs. 4 vta. - 6. Año 1611.
• Venta de una esclava realizada por Hernando de Zerpa. Fs. 27-28. Año 1612.
• Venta de un negro esclavo realizada por Francisco de caballero. Fs. 85 vta. -
86. Año 1612.
• Venta de un negro de Angola realizada por Antonio Marquino y su esposa
María de López. Fs.99 a 100. Año 1615.
• Venta de un esclavo de Angola realizada por Francisco Alcaraz de la Serda.
Fs. 106 a 107. Año 1620.
• Venta de un negro esclavo Angola realizada por Duarte Pintos de Vega. Fs.
1741 vta.-173. Año 1621.
• Venta de una esclava realizada por Andrés Calvo, mercader tratante. Fs. 258 -
259 vta. Año 1622.
• Venta de un esclavo realizada por Alonso de Leiva y Arevalo. Fs.263 vta. -264
vta. Año 1631.
• Venta de dos negros Angola realizada por Andrés Calvo, mercader tratante.
Fs. 270-271 vta. Año 1630.
• Venta de un negro esclavo Angola realizada por Alonso de Leiva y Arevalo.
Fs. 291 vta. -293 vta. Año 1638.

131
• Venta de un esclavo realizada por Pedro de los Ríos, mercader tratante. Fs.
296 – 297. Año 1639.
• Venta de un negro esclavo Angola por Antonio Aragón. Fs. 325 a 326 vta. Año
1650.
• Venta de tres esclavos Angola realizada por Luis Gonzáles de Alarcón. Fs.
344 a 345. Año 1650.
• Venta de un negro realizada por Alonso Graneros y esposa. Fs. 375 – 377.
Año 1655.
• Venta de una esclava realizada por Pedro Ramírez de Alarcón. Fs. 380 vta. –
381 vta. Año 1661.
• Venta de un negro esclavo Angola realizada por Pedro Ramírez de Alarcón.
Fs. 393 a 393 vta. Año 1661.

Protocolo de Escribanía Seria A. Vol. III

• Venta de un esclavo realizada por Isidro de Murga. Fs, 121 vta. Año 1692.
• Venta de un esclavo llevada a cabo por Francisco de Robles. Fs. 201 -209.
Año 1695.
• Venta de dos esclavas realizada por José Martines Lezama. Fs. 209 – 212.
Año 1696.
• Venta de una esclava llevada a cabo por Ana Bayon de la Torre. Fs. 246 – 247
vta. Año 1696.
• Venta de una esclava realizada por José Martines Lezama. Fs. 275 – 276 vta.
Año 1697.

Protocolo de Escribanía Seria A. Vol. IV

• Venta de un esclavo llevada a cabo por María Toscano.. Fs. 43 y vta. Año
1701.
• Venta de dos esclavas realizada por Gerónima Costilla de Rojas. Fs. 48 – 49
vta. Año 1701.
• Venta de una esclava llevada a cabo por Geronima Costilla de Rojas. Fs. 51 –
52. Año 1701.
• Venta de una negra esclava realizada por Francisco de Leorraga. Fs. 59 – 60.
Año 1701.

132
• Venta de un esclavo realizada por Manuel de Orrego. Fs. 103 – 104 vta. Año
[Link] de un negro esclavo realizado por Martín de Argañaraz y Murguia.
Fs. 132 – 133. Año 1705.
• Venta de un negro esclavo realizado por Antonio Pérez Palavecino. Fs. 137 y
vta. Año 1706.
• Venta de una esclava llevada a cabo por Francisca de Salas y Valdez. Fs. 145
– 146 vta. Año 1708.
• Venta de un esclavo mulato realizado por Felipe Gracia de Valdez. Fs. 151 y
Vta. Año 1708.
• Venta de un esclavo mulato realizado por Francisco Gonzáles y esposa. Fs.
157 – 158 vta. Año 1709.
• Venta de una esclava mulata realizada por María Román. Fs. 159 – 160. Año
1709.
• Venta de un esclavo mulato realizada por Martin de Ledesma Balderrama.
Fs.172. Año 1710.
• Venta de un esclavo mulato realizado por Fernando Miguel Valdez. Fs. 237.
Año 1713.
• Venta de una mulata esclava realizada por Juan Juarez Baviano. Fs. 247 – 248
vta. Año 1713.
• Venta de un esclavo realizada por Juan Alvarez Tovar. Fs. 251 – 252. Año
1714.
• Venta de una mulata realizada por Claudia del Campo y sus hijos. Fs. 261 –
262. Año 1714.
• Venta de un mulato esclavo realizada por Gines del Toro Alvarado y esposa.
Fs. 263 – 264. Año 1715.
• Venta de dos mulatos esclavos realizada por Claudia del Campo. Fs 264 – 265
vta. Año 1715.
• Venta de dos esclavos realizada por Antonio de Alurralde. Fs. 306 vta. – 307
vta. Año 1717.
• Venta de una mulata realizada por Jose Fernandez. Fs. 316 – 317. Año 1718.
• Venta de dos esclavos, mulata más su hijo, realizado por Fernando Carrasco.
Fs. 366 – 368. Año 1723.
• Venta de cuatro esclavas realizada por Antonio Perex Palavecino. Fs. 372 –
373. Año 1723.

133
• Venta de un mulato realizado por Bernardo Gonzales. Fs. 402 – 407. Año
1725.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. V

• Venta de dos esclavas realizada por Sancho Fernández Campero. Fs. 10 – 11


vta. Año 1732.
• Venta de un negro angola realizada por Miguel de Escurrechea. Fs. 15 – 16.
Año 1732.
• Venta de dos esclavos, una negra y un negro, ambos de angola realizado por
Miguel de Escurrechea. Fs.17 – 18 vta. Año 1732.
• Venta de un esclavo bozal realizado por Pedro Nuñez. Fs. 22 – 23. Año 1732.
• Venta de un esclavo mulato realizado por José Mora. Fs. 36 a 37vta. Año 1733.
• Venta de dos esclavos realizado por Antonio de Alurralde. Fs. 40. Año 1733.
• Venta de un esclavo angola realizado por Juan de Santamaria. Fs, 43 – 44 vta.
Año 1733.
• Venta de un esclavo angola realizado por Juan Francisco Deheza Helguera.
Fs. 52 – 52 vta. Año 1734.
• Venta de un esclavo pardo realizado por José de Salinas. Fs. 67 – 68. Año
1734.
• Venta de un mulato esclavo realizado por Bernardo Gonzales. Fs. 83 – 84. Año
1735.
• Venta de una mulata esclava realizada por Miguel de Dorrego. Fs. 117 – 118.
Año 1736.
• Venta de un negro esclavo realizada por Ignacio de Olmos. Fs. 232 – 233. Año
1744.
• Venta de cinco esclavos por Narciso López y esposa. Fs. 257 – 258. Año 1746.
• Venta de un esclavo realizado por Juan Deheza y Helguera. Fs. 263 – 264.
Año 1746.
• Venta de una negra esclava realizada por José Figueroa. fs. 279 – 280. Año
1753.
• Venta de un esclavo mulato realizada por pedro Carrazco. Fs. 285 – 287. Año
1753.

134
• Venta de una esclava realizada por Agustín Menencio. Fs 323 – 323. Año
1754.
• Venta de una esclava negra realizada Josefa Grande. fs. 335 – 336. Año 1754.
• Venta de una mulata realizada por Geronima Suarez de Cabrera. Fs. 361 –
362. Año 1754.
• Venta de un negro esclavo realizado por Antonio Souza. Fs. 363. Año 1754.
• Venta de un negro realizado por Francisca Artazar. Fs. 409. Año 1757.
• Venta de una esclava realizada por Teresa Frías Velásquez. Fs. 421. Año
1757.
• Venta de un negra realizada por Pedro Antonio de Araoz y Francisco Núñez
Herrera. Fs. 484 – 485. Año 1757.

Protocolo de Escribanía Serie A Vol. VI

• Venta de un esclavo negro realizado por Manuel Herazu. Fs. 10. Año 1758.
• Venta de una esclava angola realizada por José Cainzo. Fs. 22. Año 1759.
• Venta de una mulata realizada por Pascual leal. Fs. 59. Año 1759.
• Venta de un esclavo mulato realizado por Juan Antonio Bazan. Fs. 68 – 69.
Año 1760.
• Venta de un esclavo mulato realizado por Juan Cuevas del real. Fs. 82 – 83.
Año 1761.
• Venta de dos esclavos angola realizado por Melchor de Otero. Fs. 85. Año
1762.
• Venta de una esclava morena realizada Teresa Arias Velásquez. Fs. 88 – 89.
Año 1762.
• Venta de un esclavo realizado por Narciso Ojeda. Fs. 100 – 101. Año 1762.
• Venta de un esclavo realizado por María Borre. Fs. 132 – 133. Año 1763.
• Venta de dos esclavas, madre e hija, realizada por Francisco Xavier de
Cabrera. Fs. 138 – 139. Año 1763.
• Venta de una esclava mulata realizada por Theresa Arias Velasquez. Fs. 166 .
Año 1764.
• Venta de dos esclavos realizada por Pedro de Arias Velasquez. Fs. 173 – 174.
Año 1764.
• Venta de un esclavo realizado por José Xavier Ortiz del Valle. Fs. 200. Año
1765.

135
• Venta de un negro esclavo realizado por Rosa Corvera. Fs. 246 – 247. Año
1767.

Testamentos

• Testamento de Graneros de Alarcon. Año 1630. S.J.C. Caja Nº 281. Exp. 1.


• Testamento de Nuño Rodríguez Beltran.Año . S.J.C. Ser. A. Caja Nº 1. Exp. 5.
• Testamento de Francisco de Artaza. Año 1606. P.E. Ser. A Vol. I Fs. 1 – 61.
• Testamento de Orlando de Faya. Año 1606. P.E. Ser. A. Vol. I Fs. 44 – 44 vta.
• Testamento de Felipe García de Valdez. Año 1689. S.J.C. Caja Nº3. Exp. 12.
• Testamento de Juan Francisco Aragon. Año 1690. S.J.C. Caja Nº3. Exp. 14.
• Testamento de Francisco Antonio Rivero. Año 1691. S.J.C. Caja Nº 3. Exp. 17.
• Testamento de Pérez Toscano Petronila. Año 1691. P.E. Ser. A. Vol. III Fs. 92-
94.
• Testamento de Juana Bravo de Laguna. Año 1695. P.E. Ser. A Vol. III Fs. 187-
189.
• Testamento de Juana Bravo de Laguna. Año 1695. S.J.C. Caja Nº4. Exp. 5.
• Testamento de Bartolome de Torres Brizueño. Año 1696. P.E. Ser. A. Vol. III
Fs.202 vta-205vta.
• Testamento de Francisco López de Villacones. Año 1696. P.E. Ser. A Vol. III
Fs. 239-244.
• Testamento de Ignacia Bayon de la Torres. Año 1698. S.J.C. Caja Nº4. Exp.
27.
• Testamento de José Méndez de los Reyes. Año 1698. P.E. Ser. A Vol. III. Fs.
292-294.
• Testamento de Ignacia Bayon de la Torre. Año 1698. P.E. Ser. A. Vol. III. Fs.
300-301 vta.
• Tesatmento de Juan Torino. Año 1700. S.J.C. Caja Nº 5. Exp. 6.
• Testamento de Juana de Iriarte. Año 1700. P.E. Ser. A Vol. IV. Fs. 1 vta. – 3
vta.
• Testamento de Luis de Toledo y Velazco. Año 1700. P.E. Ser. A. Vol. IV. Fs. 5
vta. – 8.
• Testamento de Ana María de Bayon. Año 1702. P.E. Ser. A Vol. IV. Fs. 135-
136.

136
• Testamento de María Martínez Toscano. Año 1704. P.E. Ser. A Vol. IV. Fs. 147
– 150.
• Testamento de Francisco de Sosa. Año 1705.P.E. ser. A Vol. IV. Fs. 154 – 156
vta.
• Testamento de Juan de Villagra. Año 1705. P.E. Ser. A Vol. IV. Fs. 161-163
vta.
• Testamento de Juan de Villagra. Año 1706. S.J.C. Caja Nº 6 Exp. 22.
• Testamento de Francisca Jiménez Navarro. Año 1707. S.J.C. Caja Nº 5 Exp.
31.
• Testamento de Juan de Torres. Año 1708. S.J.C. Caja Nº 6 Exp 25.
• Testamento de Juan Denis Gonzales Año 1708. P.E. ser. A. Vol. IV. Fs. 359-
360.
• Testamento de Juan Nicolás de Araoz. Año 1710. P.E. Ser A. Vol. IV Fs. 376-
379.
• Testamento de Catalina de Quiroga y Guzmán. Año 1714. P.E. Ser. A Vol. IV.
Fs. 27 – 29.
• Testamento de Lorenzo Bazan. Año 1714. S.J.C. Caja Nº 7 Exp. 30.
• Testamento de Francisco de Villafañe y Guzmán. Año 1714. S.J.C. Caja Nº 7
Exp.31.
• Testamento de Francisco Romano. Año 1714. P.E. Ser. A. Vol. IV. Fs. 76 -77
vta.
• Testamento de Claudia de Murga. Año 1715. P.E. Ser. A. Vol. IV. Fs. 115 – 116
vta.
• Testamento de María de Flores. Año 1717. P.E. Ser. A. Vol. IV. Fs. 125-126
vta.
• Testamento de Diego Diez de Alderete. Año 1720. P.E. Ser A. Vol. IV. Fs. 453-
455vta.
• Testamento de Alonso de Frías Robles. Año 1720. S.J.C. Caja Nº 9 Exp.34.
• Testamento de Manuel Dorrego. Año1724. P.E. Ser. A. Vol. V. Fs. 56-58.
• Testamento de Diego Esteves. Año 1728. S.J.C. Caja Nº 9 Exp 26.
• Testamento de Diego campero. Año 1728. S.J.C. Caja Nº 9 Exp 32.
• Testamento de Diego Fernández Campero. Año 1729. P.E. Ser. A Vol. V. Fs.
121-122.
• Testamento de Bernardo Jerez. Año 1733. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 126-128.
• Testamento de Bernardo Jerez. Año 1733. S.J.C. Caja Nº 10 Exp.8.

137
• Testamento de Pedro Jimenes. Año 1734. S.J.C. Caja Nº 10. Exp.15.
• Testamento de Francisca Flores. Año 1735. P.E. Ser. A. Vol. V Fs. 129-131.
• Testamento de Francisco Pérez. Año 1737. P.E. Ser. A Vol. V. Fs. 135-137.
• Testamento de Diego de Iriarte. Año 1737. P.E. Ser. A. Vol. V. Fs. 141-144.
• Testamento de Pedro Argañaraz. Año 1737. P.E. Ser. A Vol. V Fs. 182.186.
• Testamento de Domingo de la Concha. Año 1737. P.E. Ser. A. Vol. V. Fs. 141-
144.
• Testamento de Úrsula de Villagra. Año 1737. P.E. Ser. A Vol. V. Fs. 149-151.
• Testamento de Diego Martínez de Iriarte. Año 1737.S.J.C. Caja Nº 1º Exp. 1.
• Testamento de Gregorio de la Fuente. Año 1738. P.E. Ser. A. Vol. V Fs. 182-
186.
• Testamento de Josefa Grande de Soto Mayor. Año 1750. S.J.C. Caja Nº 13
Exp.1.
• Testamento de Andrés de Artazar. Año 1750. S.J.C. Caja Nº 13 Exp. 5.
• Testamento de Luisa Grande. Año 1751. S.J.C. Caja Nº 13 Exp. 19.
• Testamento de Rosa Bazan. Año 1752. S.J.C. Caja Nº 14 Exp 14.
• Testamento de Juan Alderete. Año 1755. S.J.C. Caja Nº 15 Exp.2.
• Testamento de Clemente Méndez. Año 1755. S.J.C. Caja Nº 15 Exp. 9.
• Testamento de Juan Francisco Deheza y Huelguera. Año 1751. S.J.C. Caja Nº
16 Exp. 11.
• Testamento de José Suarez Cabrera. Año 1757. S.J.C. Caja Nº 16 Exp. 18.
• Testamento de Josefa Grande de Sotomayor. Año 1757. S.J.C. Caja Nº 16
Exp. 25.
• Testamento de Miguel de Iriarte. Año 1768. S.J.C. Caja Nº 17. Exp. 14.
• Testamento de Pedro Núñez de Herrera. Año 1759. S.J.C. Caja Nº 17 Exp.34.

Donaciones de esclavos.

Protocolo de Escribanía Ser. A Vol. IV.

• Donación de un esclavo realizada por Geronima Costilla de Rojas. Fs.131vta.


Año 1705.
• Donación de una mulata esclava por Claudia del Campo. Fs. 265vta.-266vta.
Año 1715.
• Donación de tres esclavos por Ana Abreu y Figueroa. Fs. 413-414. Año 1725.

138
Protocolo de Escribanía Ser. A Vol. V.

• Donación de una mulatilla por José Suarez de Cabrera y Velzaco. Fs. 317-318.
Año 1754.
• Donación de una esclava mulatilla por Teresa Arias Velázquez. Fs.398-399.
Año 1756.
• Donación de una esclava negra por Lorenzo García. Fs. 416-417. Año 1757.
• Donación de un esclavo por Josefa Grande de Sotomayor. Fs. 429. Año 1757.

Carta de libertad

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. IV

• Carta de libertad otorgada por Geronima Costilla de Rojas a un esclavo


llamado Domingo. Fs. 268 vta.- 270. Año 1715.
• Carta de libertad otorgada por Ana Serrano a dos esclavos, José Tijera y
Sebastiana. Fs. 310 y vta. Año 1718.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. V.

• Carta de libertad otorgada por Teresa Arias Velázquez a dos esclavos, Pablo y
Francisco. Fs. 145 – 146. Año 1737.
• Carta de libertad otorgada por Gabriela de Araoz y su marido Manuel García a
una esclava mulata llamada teresa. Fs. 281 – 282. Año 1753.
• Carta de libertad otorgada por Juan de Basualdo a un mulato llamado Mateo.
Fs. 369. Año 1754.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. VI

• Carta de libertad otorgada por Juan Antonio Bazan y su mujer Petronela


Estévez a un esclavo llamado Mariano. Fs. 170 – 171.Año 1764.
• Carta de libertad otorgada por María Ana Prieto a un esclavo llamado José
Gaspar. Fs. 248 – 249. Año 1768.

139
Cartas de Dote

Protocolo de Escribanía Serie A Vol. III

• Dote otorgada por Juan Martínez de Iriarte y su esposa Ana María Yanasi. Fs.
4 – 9.Año 1667.
Protocolo de Escribanía Serie A Vol. V
• Dote otorgada por Claudia Vera Aragón. Fs. 156 r. – 169.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. VI

• Dote otorgada por María de Avila y Salas, viuda de Miguel Salas y Valdez. Fs.
86. Año 1700.
• Dote otorgada por Juan Nicolás de Araoz y su mujer Claudia del Campo Nuñez
de Ávila. Fs. 127 – 130. Año 1705.
• Dote otorgada por Diego Graneros de Alarcón. Fs. 427 – 427 vta. Año 1728.
• Dote otorgada por Francisco Sánchez de la Madrid y su esposa María de
Villafañe y Guzmán. Fs. 494 – 497 vta. Año 1731.

Protocolo de Escribanía Seria A Vol. V

• Dote otorgada por José de Grande y su mujer Josefa Grande de Sotomayor.


Fs. 112 – 116. Año 1736.
• Dote otorgada por Claudia de Vera y Aragón, viuda de Juan Martínez de Iriarte.
Fs. 156 – 169. Año 1738.
• Dote otorgada por Diego de Villafañe y su mujer María Araoz. Fs. 364 – 368.
Año 1754.
• Dote otorgada por Diego de Villafañe y su mujer María Araoz. Fs. 473 – 475.
Año 1758.
Sección Judicial Civil – Expedientes Varios

• Materia: Solicita se le entregue un esclavo. Caja Nº 2, Exp. 14, Fojas 8 .Año


1658.

• Materia: Sobre un negro Diego Talavera. Caja Nº 3, Exp. 22, Fojas 31. Año
1692.
140
• Materia: Sobre un esclavo y sus hijos. Caja Nº3, Exp. 23, Fojas 296. Año 1692
(Ausente en el archivo)
• Materia: Sobre la venta de un esclavo. Caja Nº 4, Exp. 22, Fojas 2 Año .1697.
• Materia: Vuelva a su hogar María del Pardo. Caja Nº 8, Exp. 23, Fojas 3. Año
1718.
• Materia: Diligencia para tasación y venta de un esclavo. Caja Nº 8, Exp.27;
Fojas 27. Año 1719.
• Materia: Diligencias sobre la valuación de un esclavo. Caja Nº 8, Exp. 28, Fojas
2. Año 1719.
• Materia: Sobre derecho a esclavitud. Caja Nº 9, Exp. 15, Fojas 2. Año 1725.
• Materia: Sobre un esclavo. Caja Nº 9, Exp. 33, Fijas 8. Año 1729.
• Materia: Testimonio sobre libertad de Magdalena de LA Guerra. Caja Nº 10,
Exp. 7 Fojas 19. Año 1733.
• Materia: Diligencias practicadas para obtener su libertad. Caja Nº 11, Exp.4.
Fojas 15. Año 1738.
• Materia: Sobre la libertad de su esposa Juana Romero. Caja Nº 11, Exp. 38,
Fojas 9. Año 1744.
• Materia: Sobre una esclava llamada Tomasina. Caja Nº 12, Exp. 27, Fojas 3.
Año 1749.
• Materia: Cobro de un mulato esclavo. Caja Nº 13 Exp. 22, Fojas 3. Año 1752.
• Materia: Sobre un negro esclavo. Caja Nº 14, Exp. 35, Fojas 7. Año 1754.
• Materia: Sobre la venta de un mulato esclavo. Caja Nº 15, Exp. 1, Fojas 6. Año
1755.
• Materia: Solicito para que se le entregue una hija. Caja Nº 16, Exp. 16, Fojas 1.
Año 1757.
• Materia: Sobre Cambio de dos esclavos. Caja Nº 17, Exp. 1, Fojas 5. Año
1758.
• Materia: Cobro de una negra esclava y unos bueyes, Caja Nº 17, Exp. 11,
Fojas 20. Año 1758.
• Materia: Sobre un negro esclavo. Caja Nº 17, Exp. 14, Fojas 14. Año 1758.
• Materia: Sobre la libertad la libertad de Pereyra Bonifacio. Caja Nº 17, Exp. 15,
Fojas 6. Año 1758.
• Materia: Sobre libertad para contraer matrimonio. Caja Nº 17, Exp.20, Fojas 13.
Año 1759

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147
Tablas complementarias

148
ESCRITURAS DE COMPRA VENTA DE ESCLAVOS
Año Fecha Vendedor Condición Comprador Condición Nº esclavos Nombre/s Edad Clasificaci Origen Familia Precio Folios
Esclavo ón
(en
reales)

1606 11 de Orlando de residente de Francisco de vecino de 4 Lucia 20 negras Angola 1100 P.E. Vol I Fs.94
Octubre Faya SMT Acosta SMT esclavas Vta. - 95
Caballero Lucia 17 bozales
Magdalena 3

María 17

1608 18 de Alonso residente de Gabriel Residente 1 Juan 36 esclavo de 500 P.E. Vol I Fs.
Noviembre Rodríguez Bello SMT Hidalgo de SMT color mulato 315 vta. - 317
Quintanilla) vta

1609 2 de Geronimo Ruiz vecino de Juan Díaz Residente 1 Vicente 15 esclavo Angola 400 P.E. Vol I Fs.
Octubre de Gongora SMT de SMT 410 vta 411

1610 14 de Francisco De vecino de Diego cura y 1 Pedro 8 negro Angola 500 P.E. Vol I Fs.
Setiembre Urueña SMT Fernández vicario de 509 vta. 510
Pedrero SMT vta

1611 28 de Gonzalo de vecino de Juan de Presbítero 1 Manuel 20 negro Angola 424 P.E. Vol II Fs. 4
Febrero Luna y Sanabria Santiago del Perarla,Presbi residente vta a 6
Estero, tero SMT
residente en
la Ciudad de
SMT
1612 Junio Presbítero Diego vecino de 1 María negra 350 P.E. Vol II Fs.
Hernando de Graneros de SMT 27 a 28
Zerpa Alarcón

1612 11 de Francisco de vecino de María Ruiz vecina de 1 Antonio 25 negro 440 P.E. Vol II Fs.
Noviembre Acosta SMT SMT 85 vta a 86
Caballero

1615 7 de Antonio vecino de la Juan de 1 Miguel 53 negro Angola 450 P.E. Vol II Fs. 99
Marzo Marquina y su ciudad de Espinoza a 100
esposa María Talavera en
de López Madrid

1620 2 de Julio Presbítero Fco. vecino de Gregorio Díaz 1 Domingo 8 negro Angola 280 P.E. Vol II Fs.
Alcaraz de la SMT 106 a 107
Serda

1621 3 de Duarte Pintos residente SMT Presbítero bachiller, 1 Isabel 16 negra Angola 430 P.E. Vol II Fs.
Agosto de Vega Diego cura y 171 vta. a 173
Hernández vicario de
Pedrero la ciudad
SMT

1622 12 de Andres Calvo Mercader, Pedro morador 1 Esperanza 12 negra 360 P.E. Vol II Fs.
Noviembre residente en Gonzáles en SMT 258 a 259 vta
esta ciudad
SMT

1631 7 de Enero Alonso de Leiva vecino de Juan Gerez vecino de 1 Francisca 12 negra 250 P.E. Vol II Fs.
y Arevalo SMT Calderón Santiago 263 vta a 264
del vta
Estero??
1631 9 de Andrés Calvo Mercader, Adauto Luis 2 Gracia 19(madre) negra Angola madre e 650 P.E. Vol II Fs.
Diciembre Residente en de Cabrera Esperanza y año y esclava y hija 270 a 271 vta.
esta ciudad medio una
SMT (hija mulequilla
/mulequill
a)

1638 20 de Alonso de morador Bernardo de 1 Gonzalo 24 negro Angola 400 P.E. Vol II Fs.
Junio Leiva y Arevalo ciudad de Iriarte 291 vta a 293
Córdoba vta.

1639 25 de Pedro de los Mercader, Pedro Gómez 1 Luis negro 330 P.E. Vol II Fs.
Agosto Ríos Residente en 296 a 297
esta ciudad
SMT

1650 27 de abril Antonio de vecino de Melchor 1 Manuel 30 negro Angola 400 P.E. Vol. II Fs.
Aragón (hijo SMT Maldonado 325 a 326 vta.
,apoderado de Saavedra
de Gaspar
Gonzáles
Romero

1650 13 de Luis Gonzales residente SMT Antonio de morador 3 Catalina(m Hija, esclava Angola madre e 525 P.E. Vol. II Fs.
Noviembre de Alarcón Rivera en SMT adre) María de negra hijos 344 a 345
María 8 años y el mulatillo
(hija) mulatilla 8
mulatillo meses de
sin vida
nombre
1655 17 de Alonso vecinos Juan Gómez 1 Francisca negra 520 P.E. Vol. II Fs.
Octubre Graneros y su 375 a 377
esposa
Agustina de
Abalos

1661 7 de Pedro Ramírez vecino y Alonso de su 1 no detalla 9 a 10 mulatilla criolla,"de 300 P.E. Vol. II Fs.
Noviembre de Alarcón encomendero Graneros hermano nombre criolla esta 380 vta. a 381
de SMT ciudad…" vta.

1661 4 de Pedro Ramírez vecino y Andrés Calvo mercader 1 Antonio 28 esclavo Angola 450 P.E. Vol. II Fs.
setiembre de Alarcón alcalde 393 a 393 vta.
ordinario de
SMT

1692 11-Jun Isidro de Murga vecino Juan Antonio vecino 1 Roque 16 mulato criollo 500 P.E. Vol. III Fs.
morador de la de la Cruz morador 121-121vta
ciudad SMT

1695 05-Dic capitán vecino Joseph Díaz Presbítero 1 Domingo 20 mulato 450 P.E. Vol III
Francisco de morador SMT de Loria morador Fs.201-209
Robles de la
ciudad de
Salta

1696 20-Oct Capitán José Gobernador Sargento vecino 2 Juana y 22 y 8 mulata y criolla 820 P.E. Vol III
Martínez de de las Armas mayor Juan morador Francisca( meses mulatilla Fs.209-212
Lezana( de S. M.T y Bautista de de la madre e
sus fronteras Tovalina Ayala ciudad de hija)
Jujuy
1696 30-Oct Ana Bayon de la vecina de Ignacia Bayon 1 María 20 mulata 500 P.E. Vol. III
Torre SMT de la Torre Fs.246-247vta
(hermana)

1697 19-Nov José Martínez Gobernador Capitán Simon alcalde 1 Vicente 24 negro criollo casado 650 P.E. Vol. III Fs.
de Lezama de las Armas y de Avellaneda ordinario con 275-276 vta.
vecino de ciudad Manuela
Stgo del SMT mulata
estero libre

1701 5 de marzo María Toscano vecina de la Capitán 1 Pedro 24 mulato 500 43 y vta. en
ciudad de Francisco lizondo Borda.
SMT Peralta Serie 1 Vol. 6

1701 9 de Mayo Geronima vecina de SMT Andrés comercian 2 Agustina y mulatas madre e 850 P.E. Vol. Iv Fs.
Costilla de Rodríguez ( te- vecino bernacha hija 48 a 49 vta.
Rojas comerciante) de la
ciudad de
Santa Fe
de la
Veracruz

1701 27 de Catalina moradora de capitan Juan 1 Ursula 10 mulata 525 P.E. Vol. IV Fs.
Mayo Costillas de la ciudad de Antonio de La 51 a 52
Rojas SMT Cruz

1701 31 de Francisco de vecino de la Simon de Vecino de 1 Ana 18 negra 550 P.E. Vol IV Fs.
Agosto Leorraga ciudad Peñuecos y SMT 59 a 60
Avellaneda
1704 8 de Abril Manuel de Vecino capitán vecino 1 Lorenzo 28 negro 500 P.E. Vol. IV
Orrego morador SMT Francisco morador Fs.103 a 104
González SMT vta.

1705 3 de Martín de vecino de la Miguel Diez Teniente 1 Bartolo 21 negro 500 P.E. Vol. IV
Noviembre Argañaraz y ciudad de Sto. de Andino M de C de Fs.132 a 133
Murguia del Estero SMT
Residente en
SMT

1706 13 de Maestre de Alférez real Capitán vecino de 1 Ignacio esclavo 500 P.E. Vol. IV Fs.
Marzo Campo Antonio sustituto de Miguel de SMT 137 y vta.
Pérez los lugares de Aranciaga
Palavecino la ciudad de
SMT

1708 3 de Francisca de vecinos SMT Juan Nicolás vecino de 1 Phelipa 23-24 mulata P.E. Vol. IV
Agosto Salas y Valdez y de SMT Fs145 a 146
su esposo Juan Araoz(represe vta.
Denis González ntado por su
hijo Juan
Gregorio de
Araoz

1708 16 e Felipe García de vecino Salvador vecino 1 Nicolás 35 mulato criollo casado 400 P.E. Vol IV
Agosto Valdez feudatario de García de morador con una Fs.151 y vta
la ciudad de Valdez, SMT india
SMT Sargento llamada
mayor María.
1709 14 de Frnciso moradores de Juan Sánchez 1 Martín 10 a 11 mulatillo 275 P.E. Vol. IV
febrero Gonzáles la ciudad de Zambrano , Fs.157 y 158
(Capitan) y su SMT maestro vta.
esposa Maria
de Abreu y
Figueroa

1709 4 de Junio María Román Francisco vecino de 1 Ana 26 mulata 400 P.E. Vol. IV Fs.
Basurco?? la ciudad 159 a 160
de la
Trinidad
puerto de
Buenos
Ayres

1710 23 e Mayo Martín de Vecino Alonso de 1 Domingo 14 Pardo/mulat 400 P.E. Vol. IV Fs.
Ledesma Feudatario de Frias y Robles o Esclavo 172
Balderrama la ciudad de , Capitán
Santiago del
Estero

1713 5 de Fernando vecino de Bs Compañía de 1 Francisco - mulato 400 P.E. Vol. IV


Agosto Miguel Inclan As- Capitán Jesús del Fs.237
Valdez Colegio de de
San Miguel
Tucuman

1713 20 de Juan Juárez residente al Presbítero cura 1 Ana - mulata 650 P.E. Vol. IV
Noviembre Baviano presente en la Pedro vicario de Fs.247 a 248
ciudad de González la Santa vta.
SMT Baptista Jurisdicció
n de Santa
Fe de la
Veracruz

1714 18 de abril Juan Alvarez de vecino de Jacinto vecino 1 Blas 30 esclavo 400 P.E. Vol. IV Fs.
Tovar SMT Andrade feudatario, 251 A 252
de SMT

1714 24 de Claudia del vecina de SMT Diego de vecino 1 Efigenia 26 mulata 650 P.E. Vol. IV
octubre Campo y sus Alderetes feudatario Fs.261 a 262
hijos de SMT

1715 14 de Gines de Toro vecinos de Antonio de vecino 1 Antonio 16 a 17 mulato 387 P.E. Vol. IV Fs.
Enero Alvarado y su SMT Alurralde feudatario 263 a 264
esposa
Magdalena de
Murga

1715 15 de Claudia del Vecino de Ignacio vecino de 2 Domingo y mulatos P.E. Vol. IV Fs.
Enero Campo SMT Inocencio SMT Felipe 264 a 265 vta.
Lizarralde
(hijo legitimo)

1717 17 de Antonio de vecino Francisco vecino de 2 Antonio(Al Antonio: Francisco: P.E. Vol. IV
Noviembre Alurralde feudatario Sánchez de la SMT urralde) y mulato- Bozal Fs.306 vta. a
Madrid ( Francisco( Francisco : 307 vta.
Capitán) Sánchez de negro
la Madrid)

1718 19 de José Fernández vecino de Pedro 1 Micaela - mulata - 500 P.E. Vol. IV Fs.
diciembre SMT Jiménez ( 316 a 317
Capitán)

1723 21 de Abril Fernando vecino Francisco de 2 Bernabela Bautista : esclava y 500 P.E. Vol. IV Fs.
Carrasco feudatario de Soberon ( y Bautista 6 a 7 mulatillo 366 a 368
SMT Capitán)

1723 14 de Antonio Pérez capitán y Marcos vecino 4 Isabel mas Isabel: esclava Madre 950 P.E. Vol. IV Fs.
Junio Palavecino vecino de Aramburo* feudatario sus hijos 33;Ana mas sus 372 a 373
SMT de la Ana, 7;Juan tres hijos
ciudad de Miguel y Miguel 4 a
Salta santiago 5y
Santiago 1

1725 3 de Bernardo vecino de Manuel 1 Juan 23 mulato 300 P.E. Vol. IV Fs.
octubre González SMT Sánchez 402 a 407

1732 2 de Mayo Sancho Pedro Nuñez, Vecino 2 Agustina y Agustina esclava madre e 499 y 150 P.E. Vol. V Fs.
Fernández General SMT su hijo 34 y parda hijos 10 r a 11vta
Campero Lorenzo Lorenzo 3

1732 4 de Miguel de MERCADER, al Ursula de vecina de 1 12 negro Angola 420 P.E. Vol. V Fs.
Septiembr Escurrechea presente Villagra SMT 15 r a 16 r
e residente en
la ciudad SMT

1732 6 de Miguel de MERCADER, al Magdalena vecina de 2 negra de una negra y Angola 450 y 330 P.E. Vol. V Fs.
Septiembr Escurrechea presente Baquedano SMT 21 y negro un negro (ambos) 17 r a 18 vta
e residente en de 11
la ciudad SMT
1732 29 de Pedro Nuñez, residente de Blass del Pozo residente 1 Juan 24 negro bozal Bozal 350 P.E. Vol. V Fs.
octubre capitán SMT Valverde, de SMT 22 r a 23 r
General

1733 7 de Joseph Mora, residente de Juan Francisco vecino de 1 Miguel 20 Mulato 400 P.E. Vol. V Fs.
octubre Maestre de SMT Carrizo , SMT 36 a 37 v
Campo Ayudante

1733 29 de Antonio de vecino de Juan Ignacio 2 Francisco esclavo criollo Angola P.E. Vol. V Fs.
octubre Alurralde SMT de Miguel negro 40
Abasto(apode
rado del M d
C Martín
Gómez
Rosales

1733 4 de Juan de MERCADER Juan Francisco vecino de 1 Manuel de 18 negro Angola 300 p de P.E. Vol. V Fs.
Diciembre Santamaria TRATANTE al Deesa SMT Santamari esclavo a8R 43 r a 44 vta.
presente Helguera, M a
residente en de C
la ciudad de
SMT

1734 19 de Juan Francisco vecino de Joseph vecino de 1 Manuel de 18 negro Angola 338 P.E. Vol. V Fs.
Junio Deesa Helguero SMT Reinoso la ciudad Santamari esclavo 52 r a 42 vta
de la Rioja, a
al presente
residente
en la
ciudad de
SMT
1734 2 de José de Salinas vecino de la Blass del Pozo vecino de 1 Antonio 30 esclavo 300 p de P.E. Vol. V Fs.
diciembre ciudad de Valverde SMT Pardo a8R 67 r a 68
Buenos Aires,
al presente
residente en
la ciudad de
SMT

1735 8 de Bernardo vecino Ignacio 1 Juan Mulato 360 P.E. Vol. V Fs.
Agosto González feudatario y Aguilar, M de esclavo 83 a 84
alcalde C
ordinario de
SMT

1736 veinti(pap Miguel de Francisco de vecino de 1 Andrea mulata 320 P.E. Vol. V
el Orrego, su hijo Abreu y SMT Fs.117 a 118
roto)Febre Juan José el M Figueroa
ro d C Bernardo
Gonzáles (por
su hijo Manuel
ausente)

1744 26 de Ignacio de religioso de la Andrés de vecino de 1 Pedro 16 negro 300 P.E. Vol. V Fs.
Mayo Olmos Compañía de Artazar, la ciudad 232 a 233
Jesús capitan de SMT

1746 20 de Abril Narciso López y Lorenzo vecino de 5 Antonio s/d negro, Toda una 1050 P.E. Vol. V
su esposa Ana Garcia y SMT Mariana s/d negritos familia Fs.257 a 258
Margarita de Valdez Juan bebe (hijos)
Cosio y Hernán José 8
Miguel 9
Jerónimo
1746 19 de Juan Silvestre vecino de Juan Correa vecino de 1 Juan 9 esclavo 200 P.E. Vol. V Fs.
Mayo Deheza y SMT SMT Antonio 263 a 254
Helguera

1753 10 de Jose Figueroa, vecino de José Cainzo vecino de 1 María negra 300 P.E. Vol. V Fs.
febrero M de C SMT SMT Josefa 279 a 280

1753 30 de Pedro Carrasco, vecino de José de 1 Luis 20 mulato 300 P.E. Vol. V Fs.
Junio sargento Mayor SMT Acosta, Cptn 285 a 287

1754 27 de Agustín vecinos dede Pedro vecino de 1 Dionisia 11 a 12 negra 300 P.E. Vol. V Fs.
febrero Menencio y su SMT Rodríguez, SMT 323 a 324
mujer María capitán
Josefa Figueroa

1754 6 de Mayo Josefa Grande* vecina de la Juan de Reto, 1 María 46 negra 230 P.E. Vol. V Fs.
ciudad de capitán 335 a 336
SMT

1754 3 de Geronima Felipe vecino, 1 Francisca 28 mulata 350 P.E. Vol. V Fs.
Diciembre Suárez de Antonio de Gobernad 361 a 362
Cabrera Alurralde, or de
capitán Armas de
la ciudad
de SMT

1754 4 de Antonio Souza Juan Manuel Vecino de 1 Francisco 20 negro 400 P.E. Vol. V Fs.
Diciembre García, M de la ciudad 363
C de SMT
1757 3 de Enero Francisca vecina de la Lorenzo Pérez MERCADE 1 Julio 9 negro 200 P.E. Vol. V Fs.
Artazar y ciudad de de Arboles R 409
Aguilera SMT TRTANTE,
al presente
residente
en la
ciudad

1757 11 de Julio Teresa Frías Manuel Ministro, 1 Melchora esclava 325 P.E. Vol. V Fs.
Velazquez Fernández, Clérigo, 421
ministro presbítero

1757 10 de Pedro Antonio vecinos de Francisco Luis 1 Feliciana 22 negra 375 P.E. Vol. V Fs.
octubre de Araos y SMT de 484 a 485
Francisco Villegos(cura
Antonio Nuñez rector de
de Herrera Salta)

1758 1 de Manuel de residente en Joseph de vecino de 1 Joseph 38 a 40 negro NETO 280 P.E. Vol. VI Fs.
Febrero Herazu la ciudad de Figueroa, M SMT 10
SMT de C

1759 23 de Joseph Cainzo Miguel Araos, 1 Juana negra Angola 350 P.E. Vol. VI Fs.
Marzo Mde C María 22

1759 Junio??? Pascual Leal vecino de la Martín Bazan, 1 María 12 mulata 260 P.E. Vol. VI Fs.
jurisdicción de Capitán Josepha 59
SMT
1760 20 de Julio Sgto mayor vecino Luis Joseph vecino 1 18 a 20 mulato criollo 250 P.E. Vol. VI Fs.
Juan Antonio encomendero Capitán encomend 68 a 69
Bazan y de la ciudad ero de San
Petrona Estévez de SMT Fernando
del Valle
de
Catamarca

1761 2 de Abril Juan Cuevas del residente de Roque de vecino de 1 Vicente 30 mulato de 280 P.E. Vol. VI Fs.
real SMT Abila,Sto SMT color zambo 82 a 83
Mayor

1762 27 de Abril Melchor de vecino de la Bernardo 2 Gonzalo y negros Angola 300 $ P.E. Vol. VI Fs.
Otero ciudad de Díaz, Antonio cada uno 85
Córdoba apoderado
de su
hermano, Gral
Luis Joseph
Díaz

1762 15 de Theresa Arias vecina de Eugenio Arias, 1 Francisco 20 a 28 moreno 350 P.E. Vol. VI Fs.
Septiembr Velazquez SMT Ministro(su 88 y 89
e sobrino)

1762 20 de Narciso Ojeda vecino de Pedro 1 Tomas esclavo 200 P.E. Vol. VI Fs.
Diciembre SMT Rodríguez del 100 a 101
Castillo y su
mujer María
de Hervite y
Savalga
1763 22 de María Borre Bernardo Días 1 Joseph 20 esclavo 300 P.E. Vol. VI Fs.
Septiembr de Peña Miguel 132 a 133
e

1763 14 de Francisco Joseph Robles 2 Madre: 50 y esclavos madre e P.E. Vol. VI Fs.
Diciembre Xavier de ,Capitán Feliciana, "como de hija 138 a 139
Cabrera hija: María 10"
Antonia

1764 24 de Theresa Arias Diego Martín 1 Cathalina 20(poco mulata 220 en P.E. Vol. VI Fs.
Junio Velazquez de Herrero mas o plata 166
menos)

1764 14 de Julio Pedro de Arias vecino de Slta Martín León 2 Francisco y 25 años esclavos marido y P.E. Vol. VI Fs.
Velazquez García, Sgto. María c/u /mulato mujer. 173 a 174
Mayor Chico

1765 20 de Joseph Xavier Miguel 1 Eusebio 25 negro 325$ P.E. Vol. VI Fs.
Agosto Ortiz del Valle Alurralde 200

1767 9 de Rosa Corvera vecina de SMT Antonio 1 Joseph 22 negro P.E. Vol. VI Fs.
septiembr Cornejo, M de 246 a 247
e C
Donaciones de Esclavos
Año Fecha Donante Condición Beneficiario Nº Nombre Clasificación edad Observaciones Folio
esclavos
1705 8 de Agosto Geronima de vecina de la Convento de 1 Joseph mulato 10 El convento se obliga en P.E. Vol. IV Fs.
Rojas Costilla ciudad de SMT San Francisco esclavo pos de la donación darle 131 y vta.
de la ciudad entierro(al momento del
de SMT fallecimiento de
Geronima R. en el
convento

1715 15 de Enero Claudia del vecina de la Teresa 1 Francisca mulata P.E. Vol. IV Fs.
Campo ciudad de SMT Rodríguez esclava 265 vta. a 266
Viera vta.
1725 24 de Diciembre Ana de Abreu vecina de la Convento de 3 María esclavos Donación con la P.E. Vol IV Fs.
y Figueroa ciudad de SMT Ntra. Señora Pascuala condición de NO 413 a 414
de las Lorenzo; venderlos y obligándose a
Mercedes de Petrona darle sepultura y mil
la ciudad de misas por su redención
S.M.T.

1754 28 de Enero Ministro José Cura Rector y Ana Pérez 1 María mulatilla 12 El ministro recibió la P.E. Vol. V Fs.
Suarez de comisionado mulata de los bienes de 317 a 318
Cabrera y de la Santa Luisa Grande, difunta por
Velazco Cruzada los derechos parroquiales
de su entierro

1756 9 de Septiembre Teresa Arias vecina de la Juana 1 María mulatilla 9 a 10 Donación en recompensa P.E. Vol. V Fs.
Velázquez* ciudad de SMT Avellaneda por haberla criado, doña 398 a 399
Juana toma posición de la
misma ante el alcalde
Pedro Rodríguez
1757 15 de Abril Lorenzo vecino de la Convento de 1 Tomasa negra 15 a en concepto de pago de P.E. Vol V Fs.
García Sgto. ciudad de SMT Ntra. Señora 16 300 misas por su 416 a 417
Mayor de las alma,25o rezadas y 50
Mercedes de cantadas.
la ciudad de
S.M.T.

1757 3 de Septiembre Josefa de vecina de la Juan Bautista 1 Bruno mulato 16 en agradecimiento por P.E. Vol V Fs.
Grande y ciudad de SMT Grande ( su los beneficios que 429
Sotomayor sobrino) recibiera de el
Cartas de Libertad
Año Fecha Otorgante Condición Nombre del Edad Clasificación Causa Comprador Valor de la Observaciones Folios
esclavo/s Manumisión Manumisión
1715 25 de Junio Geronima vecino Domingo - Esclavo en P.E. Vol. IV
Costilla de feudatario mulato remuneración Fs. 268 vta.
Rojas SMT servicios a 270
recibidos antes
y después de
su viudez por
parte de su
esclavo
1718 2 de Marzo Ana Serrano vecino José Tijera Esclavo Compra de Esteban de la $ 250 hijo legítimo de P.E. Vol. IV
morador de y libertad Tijera (su padre) Esteban de la Fs. 310 y
SMT Sebastiana Tijera, natural de vta.
los reino del Perú y
de su esclava
Sebastiana
1737 8 de Junio Teresa Arias vecino de Pablo y esclavos Compra de Juan López $ 300 Hijos de Clara, P.E. Vol. V
Velázquez SMT Francisco libertad Portugués mulata esclava de Fs. 145 a
en conjunta (quien declara su propiedad, 146
persona con ser su padre)
su marido
Cptn .Pedro
Bazán
Ramírez
Velazco
1753 25 de Abril Gabriela de vecinos de Teresa mulata Compra de Maestre de $ 350 La esclava fue P.E. Vol. V
Araoz y su SMT libertad Campo Diego de tasada según carta Fs. 281 a
marido Ledesma de dote en 500 282
Manuel (declara ser su pesos ya que Doña
García padre) vecino Gabriela le hace
de Santa Fe de donación de la
la Veracruz diferencia "…por
haber servido con
mucha lealtad y
amor…"
1754 23 de Capitán Vecino de Mateo mulato Compra de Propio esclavo $300en plata Basualdo aclara P.E. Vol. V
Diciembre Juan de Santa Fe de libertad de a 8 R que en caso de Fs. 369
Basualdo la Veracruz, que alguna
al presente persona le haya
residentes prestado el dinero
en SMT a Mateo para
sacarlo de su
esclavitud y lo
vuelva a ella, no
cedía el derecho a
la esclavitud.
1764 5 de Julio Juan Mariano 12 a esclavo Compra de Su padre 200$ Hijo de Francisco, P.E. Vol. VI
Antonio 14 libertad Francisco liberto. El mismo Fs. 170 a
Bazán y le fue adjudicado a 171
Petronila Petronila
Estévez(su
mujer)

1768 28 de María Ana Joseph 8 esclavo Compra de Gaspar Layzero, 50$ hijo de María P.E. Vol. VI
Enero Prieto Gaspar días libertad vecino de Dolores, esclava Fs. 248 a
Córdoba que le pertenece 249
por herencia de su
esposo
Hipotecas de esclavos
Año Fecha Causante Beneficiario Causa de Hipoteca $ Hipotecado Nº Nombre/s edad Clasificación Ubicación A.H.T.
esclavos
1719 31 de Urbano de Convento En concepto de dos esclavos 2 P.E. Vol. IV Fs.
octubre Medina y de San llamados Juan( tasado en 328 a 329
Arce. vecino Francisco 400p.) y Ventura(450). Con la
feudatario obligación y cargo de censo.
Teniente a El dicho Urbano se obliga a
gobernador pagar a dicho convento en
de la ciudad especies y frutos...
de SMT

1715 10 de Gerónimo Tratan sobre pleito 1 negro P.E. [Link] fs.


octubre Román seguido por la esclavo 279 a 280
Pastene y el ejecución de un
reverendo censo, a cuenta del
Padre dinero entregan en
Predicador hipoteca un negro
Fray esclavo y una estancia
Fernando
de Saavedra
Vecino de
SMT y Fray
Fernando
de Saavedra
guardián
Convento
1732 3 de M de C Pedro Por deberle la 623 3 Juan Juan : esclavos P.E. Vol. V Fs. 22
Abril Martin Nuñez cantidad de 623 María 28 a 30; " todos ellos a 23
Gómez vecino de la pesos, entrega en Juana(su Juana negros"
Rosales ciudad de rehenes los esclavos mujer), María :
SMT Ana María 24 a 26 ;
(hija) Ana
María: 5
a6
1735 14 de Felipe Juez de Confiesa haber $500 en plata corriente de a 2 esclavos ??1735
Junio Antonio de menores recibido la suma de 8R esclavos
Alurralde dinero declarada del
Capitán Juan Parcela
y Souza perteneciente
a Lorenzo Rodríguez
Fatua que estaban en
poder de Claudio
Vera y Aragón
1744 30 de Teresa de Nicolás Por deuda de 1,203 $ 1.203 4 Clara, esclavos P.E. Vol. V Fs.
Junio Arias Ponce de pesos esclavos Catalina 236 a 237
Velásquez León vecino ;Felipe y
vecina de la de la ciudad Antonio
ciudad de de Córdoba
SMT

1757 26 de Fernando Antonio Obligación de 1 20 a 25 Negra Bozal P.E. Vol. V Fs.


Septiem Origuela Duarte entregar en el plazo 436 a 437
bre ,Capitán vecino de la de un año una negra
vecino de ciudad de bozal de 20 a 25 años
Córdoba y SMT sin costo alguno,
residente en
esta

1756 10 de Vicente Juan Tomas préstamo de dinero 1850 1 Antonio negro P.E. Vol. VI Fs.
Julio Bairroxo Abreu, Sgto esclavo 25 y vta.
Mayor
Testamentos
Año Fecha Testador Condición Nº Nombre Edad Valor Origen Clasificación Familias Ubicación
esclavos AHT
1622 13-ene Nuño Rodríguez vecino de la 1 Pedro 400 negro esclavo casado con una SJC Exp.5
Beltrán ciudad SMT india Caja 1
encomendé-
ro
1630 Diego Graneros de vecino de la 120 negros SJC Exp.21
Alarcón ciudad esclavos Caja 289

1645 12 de Gregoria de vecina de la 4 Tomas Tomas y miguel: negro Tomas y Gregorio SJC Exp.
octubre Cabrera ciudad Gregorio Gregorio demás como hermanos e hijos 20, Caja 1
Miguel en 750 esclavos de Cristina.
Cristina Miguel y Cristina
esposos

1652 24 de Diego Bravo vecino de 9 Jusepe* 34 600 4 negros y 6 Jusepe y Esperanza SJC Exp. 6 ,
diciembre Laguna Santiago del Esperanza 30 500 negras marido y mujer Caja 2
Estero al Juanito 11 300 Isabelita medre de
momento Isabelita 45 450 María y Bernacha
residente en Francisquito 8 220
SMT Bernacha 10 250
María 7u8 200
Bernacha 4 150
Ramón 16 400

1655 9 de Benito Acosta no especifica, 3 S/N 35 negra madre e hijos SJC Exp. 9,
Septiem- al parecer Juana 5 s/ Caja 2
bre vecino de La Miguel 2 mulato
Rioja y
residente en
SMT

1659 22 de José de Sueldo vecino 3 Juana S/ negra madre e hijos SJC Exp.
enero morador de Juancho 10 s/ 15, Caja 2
la ciudad Francisco 2 mulato
1696 21 de Sep- Francisco López 2 Diego* 35 mulato Hermanos P.E. Vol. III
tiembre de Villacones Bernabela * 10 a 12 negrita Folio :
239-244
1698 7 de Ignacia Bayón de vecina de 3 Manuel s/ María y mulato SJC Exp.
Febrero la Torre SMT María 26 Luisa : mulata 27, Caja 4
Luisa 17 1.100 mulata
1698 01-abr José Méndez de vecino de 3 Feliciana negra P.E. Vol. III
los reyes SMT Pedro mulato Folios:
Alférez Real Ana mulato 292-294
1698 18 de Ignacia Bayón de vecina 2 María 26 ambas P.E. Vol. III
Junio la Torre moradora de Luisa 17 mulatas Folios: 300
SMT a 301 vta.
1700 10 de Juana de Iriarte vecina 7 Bernardo 20 negro 1 vta. a 3
Febrero moradora de Nicolás 22 mulato vta. en
SMT Felipe 19 mulato Lizondo
Juan 12 negro Serie 1 vol.
Isabel(m) 26 mulata 6
Feliciana 4 S/
Petrona de pecho S/

1700 18 de Luis de Toledo y vecino de 10 *Domingo+ esclavos Tomasina madre P.E. Vol. IV
Marzo Velazco SMT *Gaspar de: Ambosio, Folio: 5
*Tomasina+ [Link] y M. vta. a 8
* Agustina Rosa quien a la vez
Ambrosio(h) es madre de José y
Pedro Pascuala. Agustina
Nolasco(h) madre de
María Bernabela.*Todos
Rosa(h) los hijos los
Jose(h) hubieron durante
Pascuala (h) el matrimonio
Bernabela(h)
1702 10 de Ana María de vecina de 3 María ,Isabel esclavos P.E. Vol. IV
Noviembr Bayón SMT y Ventura Folios: 135
e a 136
1704 19 de María Martínez Vecina de 6 Inés s/d esclava Inés madre de P.E. Vol. IV
Diciembre Toscano SMT Juliana s/d esclava Juliana Folios: 147
José 500 mulatos a 150
1705 25 de Francisco de Sosa vecino de 1 Miguel esclavo P.E. Vol. IV
junio SMT Folios: 154
a 156 vta.
1705 21 de Juan de Villagra 3 Ignacia … mulata Ignacia madre de P.E. Vol. Iv
Noviembr Ana 4a5 …. los otros dos Fs :161 a
e Martin 6 …. 163 vta.
1706 Enero Juan de Villagra vecino 3 Ana(m) s/d esclava Madre e hijos SJC Exp.
feudatario de Anita(h) 450 mulatilla 22, Caja 6
SMT Martin(h) 270 mulatilla
1707 Agosto Francisca Jimenes vecina 8 Felipa (m) negra Felipa madre de SJC Exp.
Navarro moradora de Antonio(h) S/ Antonio, Petrona y 31, Caja 5
SMT Petrona(h) S/ Frco.
Francisco(h) S/
Rosa negrito
Ignacio Negro
Pascual Negro
Ana Mulata

1708 24 de Juan de Torres vecino 1 viejo mulato SJC Exp.


Febrero moradora de esclavo 25, Caja 6
SMT
1708 6 de Juan Déniz Vecino 2 Blas; Felipa 900 esclavos P.E. Vol. IV
Diciembre González encomender Folios: 359
o de SMT, a 360
natural de la
ciusas de
Asunción del
Paraguay
1710 26 de Abril Capitán Juan 14 Manuela esclavos Manuela madre de P.E. Vol. IV
Nicolás de Araoz Domingo(h) pardo Dmgo, Carmen, Folios: 376
Carmen (h) esclavo: Felipa y María la a 379
Felipa(h) Montoya cual es madre de
María(h)y Catalina y el s/n
madre de
Catalina (h)
S/n(h)
Cipriano
Montoya
Efisemia

1714 27 de Catalina de vecina de 2 José 22 a 23 ambos P.E. Vol. IV


agosto Quiroga y Guzmán SMT Juana 18 a 20 mulatos Folios: 27
a 29
1714 23 de Lorenzo Bazán vecino de 1 Pascuala 12 esclava SJC Exp.
Septiembr SMT 30, Caja 7
e
1714 26 de Francisco de vecino de 1 Bernabela negra SJC Exp.
octubre Villafañe y SMT 31 Caja 7
Guzmán
1714 14 de Francisco Romano vecino de 3 Diego Diego : negro P.E. Vol. IV
septiembr SMT Ignacio Angola criollo Fs.: 76 s 77
e Juana Ignacio : parda vta.
Criollo
1715 10 de Claudia de Murga vecina de 1 Ana esclava P.E. Vol. IV
Octubre SMT morena Fs.: 115 a
116 vta.
1717 17 de María de Flores 5 Manuel esclavos P.E. Vol. Iv
junio Juan Fs.: 125 a
Lorenzo 126 vta.
Catalina
Fugado
1720 19 de Diego Diez de vecino de 1 Miguel 18 a 20 Angola esclavo P.E. Vol. IV
marzo Alderete, Clérigo SMT Fs.: 453 a
Presbítero del 455 vta.
Obispado

1720 2 de Alonso de Frías vecino de 7 Ramón 40 esclavos SJC Exp.


Diciembre Robles, Sgto. SMT Ana Rosa 26 34, Caja 9
Mayor María 11
Andrea 9 a10
Roque 8
Santos 5
Simón 2

1724 5 de Mayo Manuel de Orrego vecino de 3 Ana María 25(no mulatilla madre más dos P.E. Vol. V
SMT especifi- mulata hijo(no nombra Fs.: 56v a
ca cual) mulatillo cual) 58 r
1728 3 de Abril Diego Estévez vecino de 2 Francisco SJC Exp.
SMT Marcos 26, Caja 9

1728 Diego Campero, vecino de 8 todos nombra 2 grupos familiares: SJC Exp 32,
Maestre de SMT Catalina (m) 40 500 por esclavos a Catalina madre de Caja 9
Campo Magdalena(h 6 200 excepción de Magdalena, María,
) 16 500 Catalina : Pascual y Agustina
María(h) 10 300 Parda y madre Antonia,
Pascual(h) 25 500 Pascual Pedro J. , Bentura y
Agustina(m) 13 500 mulatillo Lorenzo
Antonia? (h) 8 200
Pedro José(h) 6 180
Bentura(h) 1 mes 100
Lorenzo(h)
1729 8 de Junio Diego Fernández vecino 12 Domingo* 22 a 24 …. Catalina madre de P.E. Vol. V
Campero morador de Andrés* 20 Negro María Fs.: 121 a
SMT Ana* 20 a 24 Negra Antonia madre de 122
Catalina* 18 ….. Rita
María (h) --- ……..
Magdalena --- ….
Agustina --- ………
Antonia --- ……
Rita(h) ---- ……..
Pedro José --- .....
Ventura --- ....
Anita La ---- .......
Negra
1733 28 de Bernardo Jerez vecino de 3 Catalina más 2a3 negra Madre e hijas P.E. Vol. V
Junio SMT dos hijas sin (una de Fs.: 126r a
nombre las hijas) 128
1733 18 de Julio Bernardo Jerez vecino de 2 Catalina 37 mulatas madre e hija, SJC EXPT
SMT María 3 catalina esta en 8, Caja 10
cinta
1735 ¿? Francisca Flores 1 Juan 30 esclavo P.E. Vol. V
Fs.:129 a
131 r
1737 30 de Francisco Pérez, 1 Juan 9 a 10 Mulatillo P.E. Vol. V
Febrero Capitán Fs.: 135 a
137
1737 29 de Diego de Iriarte vecino de 1 Melchora Mulata P.E. Vol. V
Marzo SMT Fs. : 141 a
144
1737 4 de Mato Pedro Argañaraz vecino de 3 Julia 24 esclavos P.E. Vol. V
SMT Petrona 10 a 12 Fs. : 1182
José Antonio 3 a 186
1737 6 de Junio Domingo de la vecino de 1 Antonio Angola esclavo P.E. Vol. V
Concha, Gral. SMT, Natural Fs.: 141 a
de los Reinos 144
de España
1737 12 de Úrsula de Villagra vecino de 1 Ana María esclava P.E. Vol. V
Junio SMT Fs. : 149 a
151
1737 8 de Diego Martínez de vecino de 4 Félix 18 todos mulatos SJC Exp. 1,
Octubre Iriarte SMT Ángela 22 Caja 10
María 5
Rosa 20
1738 26 de Gregorio de la residente de 1 Josepha 500 Angola P.E. Vol. V
Junio Fuente SMT , vecino Fs.: 1182 a
de la ciudad 186
de Córdoba

1750 1 de Abril Josefa Soto Mayor vecina de 4 María S/ 750 por negras una de las esclavas, SJC Exp. 1 ,
de Grande SMT María Rosa S/ ambas no aclara cual se Caja 13
Isabel 7 200 encuentra en cinta
María 30 325

1750 Andrés de Artaza vecino 4 Francisco 50 50 Francisco negro María es madre de SJC Exp. 5 ,
morador de Pedro 25 S/ : Angola negro M. Juana Caja 13
SMT María 35 200 mulata
María Juana 8 200 mulata
1751 11 de Luisa Grande vecina de 4 María 20 350 negros SJC Exp.
Noviembr SMT María 25 300 esclavos 19,Caja 13
e Isabel 8 180
Pablo 8o9 70
meses
1752 11 de Rosa Bazán vecina de 5 Pascuala S/ esclavos a SJC Exp.
Diciembre SMT Juana S/ excepción de 14,Caja 14
Jusepa S/ pablo
Martin S/ "mulatillo"
María de pecho
1755 Juan Alderete vecino de SJC Exp. 2,
SMT Caja 15
1755 2 de Clemente Méndez vecino 2 Margarita 40 250 negra Madre e hijo SJC Exp.
Noviem- morador de Miguel 5 180 negro 9,Caja 15
bre SMT
1751 Juan Francisco vecino 9 Ignacio 30 325 todos negros Teresa es madres SJC Exp.
Dehesa y Helguera morador de Domingo 40 250 de 6 de los 9 11, Caja 16
Alcalde Mayor SMT, , Bernardo 19 250 esclavos(todos
Provincial natural de los Domingo 10 200 menos Ignacio y
reinos de Gregorio 1 100 Domingo)
España Teresa 33 300
María 15 350
Teresa 8 S/
Narciso 5 200

1757 Jose Suarez vecino 1 Pedro 150 esclavo SJC Exp.


Cabrera Cura propietario 18, Caja 16
rector de SMT
1757 13 de Josefa de Grande vecina de 2 Isabel 16 400 Antonia: mulata SJC
Septiembr Sotomayor SMT Antonia 40 200 Angola negra Exp.25,
e Caja 16
1768 23 de Miguel de Iriarte vecino de la 5 María 290 mulata SJC Exp.
diciembre ciudad* Ignacio 280 mulato 14, Caja 17
Félix 180 mulato
Francisco 300 mulato
Vicente 260 mulato
1759 18 de Julio Pedro Nuñez de vecino 9 Pedro 400 negro Miguel Antonio: 2 SJC Exp.
Herrera propietario Antonio 350 negro Feliciano: 10 34, Caja 17
Alférez Real de la ciudad Francisco 350 negro Agustina: 5
de SMT- Domingo 350 negro
Natural de Miguel 100 mulato
los Reinos de Antonio 400 mulata
España- Maria Josefa 400 mulata
Maria 350 negro
Catalina 200 negra
Feliciano
Agustina
Cartas de Dote
Año Fecha Otorgante Hija Beneficiario Nº esclavos Nombre Edad Clasificación Tasación Observaciones Ubicación
A.H.T
1667 20 de Juan ;Martínez de Jimena Felipe García 2 Bartolo 25 negro ambos criollos P.E. Vol. III
Septiembre Iriarte y su esposa Martínez de Valdez Dominga 14 negra Bartolo casado Fs. 4 a 9
Dña. Ana María con una india
Yanasi

1700 Dña María de Ávila Francisca Dn. Juan Ruiz 2 Felipa 18(Felipa) esclavo 600(Felipa) , P.E. Vol. IV
y Salas viuda Dn. de Salas y Gonzales Blas 200 Fs. 86
Miguel de Salas y Valdez
Valdez
1705 3 de Julio Cptn. Juan Nicolás Dña. Alférez Real 4 Domingo 25 Domingo 500 P.E. Vol. IV
de Araoz y su Francisca Dn. Diego Andrés 18 Mulato 500 Fs. 127 a
mujer Dña. Claudia de Araoz Fernández Catalina 16 Andrés 500 130
del Campo Núñez Campero Ana 17 Negro 500
de Ávila, vecinos Catalina
moradores de la Mulata
ciudad Ana Negra

1728 25 de Junio Cptn. Diego Antonia Cptn. Juan de 6 María 40 mulata 400 María es madre P.E. Vol. IV
Graneros de Graneros Herrera Mulata 14 ----- 500 de Francisca Fs. 427 a
Alarcón de Alarcón Francisca(h) 9 ------ 340 427 vta.
Margarita 3 ------ 200
María 22 mulato 500
Francisco 11 mulato 380
Tomas

1731 20 de Francisco Sánchez Francisca Dn. Francisco 2 Domingo 25 negra 1000 marido y mujer P.E. Vol. IV
Septiembre de la Madrid y su Javiera de Teresa 15 negra Fs. 494 a
esposa María de Sánchez Mena(natural 497 vta.
Villafañe y de la de los Reinos
Guzmán, ambos Madrid de España)
vecinos de SMT
1736 30 de Junio M de Campo Dn. Josefa Juan Ignacio 2 Joseph negro 350 P.E. Vol. V
José de Grande y Grande Indo Antonio y negra 500 Fs. 112 r a
su mujer Josefa de Antonia 116
Soto Mayor

1738 12 de Claudia de Vera y Inés José Ruiz de 3 Bernarda, su esclava 200 Madre más sus P.E. Vol. V
Marzo Aragón, viuda del la Vega hijo llamado 300 dos hijos Fs. 156 r a
M de C Juan Bernardo 200 169
Martínez de Iriarte más otra
hija

1754 18 de M de C Diego Dña. María José Molina 2 Blas , Josefa 18 y 15 negro 400 P.E. Vol. V
Octubre Villafañe vecino Josefa negra 500 Fs.364 a
feudatario junto a Villafañe 368
su mujer Dña.
María Araoz

1758 7 de M de C Diego Dña. Dn. Francisco 2 Micaela ; negra 400 P.E. Vol. V
Agosto Villafañe vecino Petrona Antonio de Bartolo negro 400 Fs.473 a
feudatario junto a Villafañe Lorazan 475
su mujer Dña.
María Araoz
Mis agradecimientos

Quiero agradecer antes que nada a las personas que guiaron este trabajo, Estela Noli
y Jorgelina García Azcarate. A Estela por abrirme un espacio y permitirme formar parte
dentro de proyectos y la cátedra de Metodología Histórica, lo cual forjaron mi espíritu y
amor por los documentos y la investigación histórica. Por las charlas, los consejos y
los tirones de oreja cuando hicieron falta.
A Jorgelina por haber me escuchado y aconsejado tantas veces, aun dentro del aljibe
en San francisco con mates y escombros de por medio.
A ambas agradecida por la paciencia y el apoyo continuo en la búsqueda de mis
“negritos”.
Quiero agradecer también a todas las personas que a lo largo de mi investigación me
brindaron su apoyo, me facilitaron información, brindaron sus consejos, me socorrieron
con los planos y ayudaron a que este trabajo vaya de a poco tomando forma.
A todo el personal del Archivo Histórico, fueron varios meses de trabajo, lectura y
charlas compartidas. A Marcela y Celina por ayudarme y enseñarme a la lectura de los
documentos y por facilitarme durante tantas jornadas los expedientes que consulte
una y otra vez.
A Florencia Guzmán, por haberme brindado su tiempo, atención y generosidad
facilitándome sus trabajos y permitiéndome conocer las actividades y el aporte que
realizan desde el GEALA.
A Gabriela Tio Vallejo por proporcionarme con total amabilidad sus trabajos y a Jovita
Novillo por haber aceptado estar en el tribunal examinador.
Imposible no pensar en estos momentos en todos y todas los profesores/as e
investigadores/as que a lo largo de la carrera y gracias a las distintas clases, cátedras
y miradas de la arqueología me fueron guiando y formando académicamente.
A la predisposición del personal de la biblioteca del Instituto de Arqueología, Pérez,
Sofía (aunque ya no forme parte me acompaño durante todo el cursado de la
carrera),Mario, como también al de la Facultad de Ciencias Naturales.
Desde lo personal gracias a la carrera tuve la suerte de conocer a excelentes
personas y amigos con las cuales compartí este particular amor por el pasado pero
especialmente el saber acompañarnos y darnos apoyo al estar fuera de casa.
Flor, gracias amiga por todo!! Por compartir eternas charlas, consejos, paseos, pero
sobre todo por alentarme siempre. Guriso y Tatu, mis queridos amigos, por la visión

180
tan particular que compartimos de la vida!!! Por los encuentros siempre entre
infaltables risas.
A las chikis!!! Mis amigas de Turismo quienes me acompañaron y ayudaron desde
un primer momento. Por las risas, charlas, complicidades y la amistad tan linda que
hemos construido día a día. A mi jefecita Cata, gracias por los permisos y por saber
comprender siempre!.
A los amigos inesperados de la vida y de la lokura, por los momentos y energías
compartidas que me dieron aliento e impulso. Gracias…
A mis amigos y hermanos del alma, José, Elías, Agus, Pepa, Mati, Tito, tantos años y
cada vez los quiero más!! Son el regalo más lindo que me dio la vida.
Andrés, mi changui, gracias por hacerme sentir tan especial siempre, cada día, por
darme los empujones anímicos, por ayudarme, por los abrazos interminables pero
sobre todo por comprenderme.
Dejo para lo último a quien mi agradecimiento va más allá de todo y para los cuales las
palabras no alcanzan…a mi familia. Sin su incondicional apoyo no hubiera podido
estar donde estoy, no solo desde lo académico sino desde lo personal.
A mis hermanas, Ile y Dani, mi sostén en la vida, por cuidarme siempre como su
hermanita menor, por las charlas, los consejos mutuos y por esa hermosa y única
complicidad entre nosotras tres, Las adoro!!! A mi prima Ro, más que prima una
hermana que me regalo la vida, con quien compartimos absolutamente todo, gracias
por la incondicionalidad de siempre.
A mi mamá y papá, Lito y Norita, por su eterna generosidad y paciencia!!!! Por confiar
y creer en mí, dándome la libertad de tomar mis decisiones, por no cuestionarme e

incentivarme siempre, esto es por y para ustedes… Gracias!!!

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Gracias Virgencita de Urkupiña
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