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Los filósofos griegos Leucipo y Demócrito propusieron por primera vez la idea de que la materia está compuesta de partículas indivisibles llamadas átomos. En el siglo V a.C. sostenían que si se dividía la materia en partes cada vez más pequeñas se llegaría a una porción que no podría seguir dividiéndose. En el siglo XIX, John Dalton retomó esta idea antigua y propuso la teoría atómica moderna, estableciendo que los elementos químicos están formados por átomos discretos

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Los filósofos griegos Leucipo y Demócrito propusieron por primera vez la idea de que la materia está compuesta de partículas indivisibles llamadas átomos. En el siglo V a.C. sostenían que si se dividía la materia en partes cada vez más pequeñas se llegaría a una porción que no podría seguir dividiéndose. En el siglo XIX, John Dalton retomó esta idea antigua y propuso la teoría atómica moderna, estableciendo que los elementos químicos están formados por átomos discretos

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EL ÁTOMO

El conocimiento del átomo, como todo conocimiento científico, nace de la curiosidad del hombre
por comprender lo que le rodea en su naturaleza y en su funcionamiento. Por explicarse los
fenómenos naturales. Los filósofos griegos discutieron mucho sobre la naturaleza de la materia y
concluyeron que el mundo debía ser más sencillo de lo que parecía.

En el siglo V a.C. Leucipo sostenía que todas las formas de materia debían estar constituidas por un
mismo tipo de elemento que adoptaba formas diferentes. Sostenía, además, que si dividíamos la
materia en partes cada vez más pequeñas, acabaríamos encontrando una porción que no se podría
seguir dividiendo. Un discípulo suyo, aunque hay quien piensa que podrían ser el mismo, Demócrito,
bautizó a estas partes indivisibles e infinitas de materia con el nombre de átomos, término que en
griego significa “que no se puede dividir”, y que siempre estarían en movimiento y rodeadas de
vacío. Unos años más tarde Empédocles (siglo IV a.C.) estableció que la materia estaba formada por
4 elementos: tierra, agua, aire y fuego. Aristóteles (siglo III a.C.)agregó el “éter” como quintaesencia,
negó la existencia de los átomos de Demócrito y reconoció la teoría de los 4 elementos, la cual,
gracias a su prestigio y al posterior de Platón , se mantuvo vigente en el pensamiento de la
humanidad, perdurando a través de la Edad Media y el Renacimiento. Hoy sabemos que aquellos 4
elementos iniciales no forman parte de los 106 elementos químicos actuales.

En 1808, John Dalton publicó su teoría atómica, que retomaba las antiguas ideas de Leucipo y
Demócrito. Según la teoría de Dalton:

1. Los elementos están formados por partículas discretas, diminutas e indivisibles, llamadas
átomos, que no se alteran en los cambios químicos.
2. Los átomos de un mismo elemento son todos iguales entre sí en masa, tamaño y en el resto
de las propiedades físicas o químicas. Por el contrario, los átomos de elementos diferentes
tienen distinta masa y propiedades.
3. Los compuestos se forman por la unión de átomos de los correspondientes elementos según
una relación numérica sencilla y constante. Por ejemplo, el agua está formada por 2 átomos
del elemento hidrógeno y 1 átomo del elemento oxígeno.
Mosco de Sidón.

Habrían de transcurrir siglos hasta llegar a los padres reconocidos del atomismo, teoría filosófica que
se fundamentaba en razonamientos lógicos y la observación del mundo pero no en la
experimentación. Y, a pesar de ello, sorprende lo mucho que se acercaron.

Casi 100 años después llegaría el turno de Epicuro. Para él, y para otros muchos filósofos, el universo
no podía ser determinista, el ser humano tenía que hacer uso de su libre albedrío. Por ello planteó
que el azar era un fenómeno inherente al movimiento de los átomos.ç

Pero la filosofía occidental no fue la única que exploró estos pensamientos. Así conocemos a Kanada,
sobrenombre que significa «comedor de partículas» pues dicen, que fue desmenuzando su comida
en partes cada vez más pequeñas, cuando se le ocurrió que debía haber un límite.

Volviendo a Grecia antes de Kanada, Empédocles también estableció que la materia estaba formada
por 4 elementos: tierra, agua, aire y fuego. Aristóteles apoyó este pensamiento, negó el átomo y así
nos pasamos 2000 años. Por suerte, la humanidad abrazó el pensamiento científico.

Entramos en una era de ciencia experimental, donde las hipótesis se ponen a prueba con datos
extraídos de la realidad. Dalton, que conocía el comportamiento de los gases, vio que las ideas de
Demócrito encajaban con sus estudios y presentó el primer modelo científico del átomo.

El modelo de Dalton, aún con sus problemas, significó un antes y un después. Luego, a finales del
siglo XIX, Thomson descubría el electrón abriendo la veda a nuevas propuestas atómicas. El modelo
cúbico representó un paso importante hacia el entendimiento del enlace químico.

Fue una época emocionante, llena de descubrimientos, entre ellos, el fenómeno de radiactividad o
los espectros de emisión de luz de los elementos. Todo esto debía encajar y el físico japonés Hantaro
Nagaoka lo intentó con una propuesta que se parecía al sistema de Saturno.

Y también lo hizo J.J. Thomson, que a raíz de sus experimentos con rayos catódicos, da forma a su
peculiar modelo años después. Por aquel entonces aun se refería a los electrones como corpúsculos
de carga de negativa.

El átomo a lo largo de la historia (10):

Con cada experimento se desentrañaba más y más la realidad del átomo. Perrin demostró que las
cargas negativas de los rayos catódicos se transferían al «exterior» del átomo y de ahí nace su
modelo planetario con carga positiva central.

Poco después Rutherford haría chocar partículas alfa contra una fina lámina de oro. Comprobó que
algunas de estas partículas se desviaban, incluso en sentido opuesto, lo que significaba que debían
estar chocando contra un núcleo de carga positiva y que el resto del átomo estaba casi vacío.

Esta visión del átomo se ha instalado en la cultura popular como una abstracción lo bastante buena
para ayudar a entender sus partes fundamentales, pero, como veremos mas adelante, insuficiente
para explicar las interacciones químicas o fenómenos de naturaleza cuántica.

Partiendo del modelo de Rutherford, Bohr dispuso los electrones en órbitas circulares ordenadas por
niveles de energía. Las limitaciones del modelo dieron pie al desarrollo de la Mecánica Cuántica,
pero por su sencillez aún se utiliza para comprender la teoría atómica.
El átomo a lo largo de la historia (12):

Continuando con el modelo de Bohr, que no alcanzaba a explicar la existencia de electrones de un


mismo nivel energético pero con distinta energía —realidad observada en los espectros de algunos
átomos—, Sommerfeld concluyó que debía haber subniveles dentro de un mismo nivel energético.
Además aplicó un enfoque relativista en sus estudios puesto que los electrones pueden alcanzar
velocidades cercanas a la de la luz.

Y entonces llegó Schrödinger —sí, sí, el del gato—, y describió el comportamiento ondulatorio del
electrón, sin posición definida dentro del átomo en una zona de probabilidad, los orbitales atómicos.
Su ecuación para la función de onda es una de las más famosas de la física.

Y no podemos olvidar a Chadwick que con sus experimentos observó energías muy superiores de las
que cabría esperar en ciertas colisiones radioactivas, encontrando el neutrón, partícula predicha por
Rutherford en 1920. El retrato del átomo se completaba.

Al final, tantas mentes aportando piezas de este enorme rompecabezas para llegar al modelo actual,
nacido en 1928 con la ecuación de Dirac, una versión relativista de la de Schrödinger; y con la
aportación de Jordan, introduciendo el espín (con lo que se predeciría más adelante la antimateria).

Desde entonces este modelo, que se ha ido afinando, soporta bastante bien los embates de las
realidad. Ahora sabemos que neutrones y protones están conformados a su vez de quarks y que
estos pueden interactuar con las partículas virtuales del vacío.

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