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Clasificaciones de Los Bienes: Apunte de Aplicación Académica

Este documento presenta una discusión sobre las clasificaciones legales de los bienes según el Código Civil de Chile. Comienza explicando la clasificación entre cosas corporales e incorporales. Luego critica esta clasificación, argumentando que agrupar los derechos como "cosas incorporales" confunde dos categorías diferentes y no constituye realmente una clasificación. Finalmente, propone considerar una categoría separada de "cosas inmateriales" que incluya bienes como obras intelectuales, pero excluya a los derechos de la noción de "cosas".
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Clasificaciones de Los Bienes: Apunte de Aplicación Académica

Este documento presenta una discusión sobre las clasificaciones legales de los bienes según el Código Civil de Chile. Comienza explicando la clasificación entre cosas corporales e incorporales. Luego critica esta clasificación, argumentando que agrupar los derechos como "cosas incorporales" confunde dos categorías diferentes y no constituye realmente una clasificación. Finalmente, propone considerar una categoría separada de "cosas inmateriales" que incluya bienes como obras intelectuales, pero excluya a los derechos de la noción de "cosas".
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CLASIFICACIONES

DE LOS BIENES

_________________________________________________________________________

Apunte de Aplicación Académica


Corriente Civilista
_________________________________________________________________________

Nelson Gallardo Benavides


La Serena – Chile

Año 2022
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

CAPÍTULO SEGUNDO: “CLASIFICACIONES


DE LOS BIENES”

I.- Generalidades:

A.- Prevención inicial:

Desde los tiempos del Derecho Romano, el Derecho de los bienes ha sido objeto de una
intensa sistematización, que tiene como uno de sus puntos de partida su agrupación en
distintas clases, en base a diferentes criterios.

Con el transcurso del tiempo algunas de esas clasificaciones pierden importancia, en


tanto que aparecen otras, debido a la influencia de distintos factores. Serán revisadas las
de mayor interés, no siempre formuladas directamente por el Código, por tal evento,
existen algunas que podemos llamar clasificaciones legales, y, otras, doctrinarias. No
obstante, en uno u otro caso, algunas son más fáciles de inferir que otras. Por tal evento, lo
que para usted pueda ser una clasificación estrictamente legal, quizás, para otro estudiante o
jurista, sea normalmente doctrinaria. Todo, dependiendo de la facilidad con que el proceso
de “determinación” de dichas clasificaciones se realice.

B.- Razones prácticas:

El Derecho Civil se ocupa de las clasificaciones de las cosas por diversas razones
prácticas:

a. Para determinar qué reglas se aplican a las distintas categorías de cosas;


b. Los requisitos para adquirir y enajenar no son comunes a todas las cosas; y
c. Tampoco son iguales los actos que una persona puede ejecutar con las cosas que
están bajo su posesión.

1
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C.- Criterios clasificatorios:

c.1.- El que atiende a las calidades físicas y jurídicas, es decir, las calidades materiales de la
cosa y las calidades que el Derecho asigna a ciertos bienes. Aquí se comprenden las
clasificaciones de cosas corporales e incorporales; muebles e inmuebles; fungibles y no
fungibles; consumibles y no consumibles; específicas y genéricas; presentes y futuras;
registrables y no registrables.

c.2.- El que se refiere a la relación del bien con otros bienes. Corresponde este criterio al
distingo entre cosas singulares y universales; principales y accesorias, divisibles e
indivisibles; medios de producción y consumo; simples o complejas.

c.3.- En relación al sujeto al que pertenece. 1 Opera para distinguir entre cosas comerciables
e incomerciables, cosas apropiables e inapropiables y cosas particulares y nacionales.

II.- Clasificaciones Legales:

A.- En atención a su percepción:

a.1.- Cosas corporales:

Conforme a lo señalado por el Art.565 inciso 2°.CC, cosas corporales son “las que
tienen un ser real y pueden ser percibidos por los sentidos, como una casa, un libro.”

Por su parte, el Art.566.CC, establece que las cosas corporales se dividen en

a. Muebles; e
b. Inmuebles.
Nos referiremos a ellos más adelante.

1
Peña Quiñones, Ernesto y Peña Rodríguez, Gabriel Ernesto, El derecho de Bienes, Bogotá, Legis, 2ª edición
2006, 1ª reimpresión 2008, pág. 73.

2
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

a.2.- Cosas incorporales:

a.2.1.- Concepto:

De conformidad al Art.565 inciso 3°.CC, cosas incorporales son “las que consisten en
meros derechos, como los créditos, y las servidumbres activas.”

Por su parte, el Art.576.CC, establece que las cosas incorporales se dividen en:

a. Derechos reales; y
b. Derechos personales.

a.2.2.- Crítica a la clasificación:

Se desprende del artículo 19 N° 24 de la Constitución Política de la República y de los


artículos 565, 576 y 5832 del Código Civil, que las cosas o los bienes pueden ser corporales
o incorporales. Para el Código de Bello (Art.565.CC), cosas corporales son las que tienen
un ser real y pueden ser percibidas por los sentidos, como una casa, un libro. A su vez,
cosas incorporales son las que consisten en meros derechos, como los créditos (derechos
personales) y las servidumbres activas (derechos reales). Nótese que en este esquema, no
están comprendidas las cosas “inmateriales”.

El artículo 576 establece más adelante que las cosas incorporales son derechos reales o
personales.

Estos preceptos consagran lo que la doctrina denomina “cosificación de los derechos”,


al considerar “cosas” o “bienes” a los derechos. Se objeta tal confusión, porque se asocian
dos categorías fundamentalmente diferentes (las cosas materiales y los derechos). En
efecto, siendo toda clasificación la distinción entre dos o más partes de un solo todo, la que
se refiere a las cosas corporales e incorporales, y a estas últimas como derechos, no sería
tal, no sería una clasificación, sino una arbitraria agrupación. Además, se señala que
adjuntar los derechos a las cosas materiales, induce a la pretensión de que aquellos que son
meras abstracciones jurídicas, participen de las características y condición jurídica de las
cosas materiales.

2
Art.583.CC: “Sobre las cosas incorporales hay también una especie de propiedad. Así, el usufructuario tiene
la propiedad de su derecho de usufructo.”

3
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Fue el jurista romano Gayo, quien formuló esta clasificación de cosas corporales e
incorporales y luego se consagró en las Instituciones de Justiniano. Pero en Roma se
excluía de los bienes incorporales al derecho real más importante: el dominio. Tal exclusión
evita que se produzca la reiteración de propiedad (en el sentido que se tendría la propiedad
sobre el derecho de propiedad, lo que resulta redundante); y se explica en la circunstancia
de que, tratándose del dominio, se llega a identificar el derecho y el objeto sobre el cual
recae (así, en lugar de decir “mi derecho de propiedad sobre este inmueble”, suele decirse
simplemente “mi casa”). Esta identificación o confusión entre el dominio y la cosa sobre la
que aquél se ejerce, se justifica también por el carácter totalizador del derecho de dominio,
que se visualiza como abarcando o envolviendo toda la cosa, de tal modo que se termina
considerando al derecho de propiedad como cosa corporal, equivalente al objeto al que se
refiere. Pero tratándose de los demás derechos reales, que no abarcan toda la cosa, que no
son totalizadores, sí distinguían los romanos entre el derecho y la cosa a la cual el derecho
se refiere. Así, resulta admisible aludir a “mi derecho de usufructo sobre tal inmueble”.

En el Código Civil chileno, sin embargo, se consideran cosas a los derechos, sin excluir
expresamente al dominio (artículos 576 y 583).

Alessandri y la mayoría de la doctrina critica la formulación tradicional que arranca del


Derecho Romano. Destacan, citando a Planiol, que la distinción romana se reduce a una
antítesis entre el derecho de propiedad confundido con las cosas, por una parte, y los otros
derechos, por otra, lo que es criticable, puesto que el dominio, aunque más amplio, es
también un derecho, como los demás. Se indica que la distinción tradicional entre cosas
corporales e incorporales no tiene sentido, pues consiste en poner de un lado las cosas
y de otro lado los derechos, es decir, dos categorías que ningún carácter común tienen,
siendo de naturaleza profundamente diferente. La oposición que se hace entre los derechos
y las cosas, dice Planiol, no es una clasificación, sino una comparación incoherente: implica
oponer los derechos al objeto de los mismos. Atendido lo expuesto, la doctrina mayoritaria
concluye que parece más aceptable que la posición tradicional del Derecho Romano de
considerar los derechos como cosas incorporales, la moderna posición que admite la
categoría de las cosas incorporales, pero sólo para designar los bienes inmateriales,
como las obras del ingenio, científicas, literarias, invenciones industriales, etc., y
separando a los derechos de la noción de “cosas”.

Por su parte, la doctrina extranjera actual considera esta clasificación, pero sin gran
preocupación (y, por cierto, ha sido impugnada). Tal vez la principal objeción se refiere a
que las cosas corporales son el objeto de los derechos (en una relación vertical) y
entonces no es procedente pretender luego que éstos a su vez son cosas, junto a los
primeros (en una relación horizontal), con lo cual, además, se posibilita la situación de
derechos sobre derechos; en el mismo sentido, constituyendo dos categorías tan diferentes,
no se trata de una clasificación, sino más bien, como se indicó anteriormente, una arbitraria
agrupación.

4
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Se ha reconocido aquella dificultad lógica pero, con base en la dilatada tradición, se


destaca su utilidad en el tráfico jurídico, en el que con frecuencia se observa a los derechos
funcionando como objetos de derechos (de lo que la cesión de créditos es un notorio
ejemplo).

Así, aparte del chileno, parece difícil encontrar un ordenamiento en el que haya logrado
tan destacada importancia.

Conforme a lo anterior, las cosas incorporales son los derechos. Es claro entonces que
donde no hay derecho no hay cosa incorporal. Pero aquí (como en el concepto de “bien”)
vuelve a surgir la interrogante de la patrimonialidad; es que todos los derechos son
cosas incorporales, incluso los extrapatrimoniales (como los llamados “derechos de la
personalidad”) o sólo los patrimoniales. En el sistema del Código, una alternativa es
concluir que sólo lo son los patrimoniales; esta postura puede ser sostenida si en el
concepto de “bien” ya se exige la patrimonialidad, puesto que el texto dispone que son los
bienes los que contienen las cosas corporales e incorporales; en el mismo sentido puede
añadirse que más adelante (en el Art.576.CC) se dispone que se dividen en reales y
personales, y son los patrimoniales los que son así clasificados. Pero también se ha
sostenido que son cosas incorporales, haciendo prevalecer el concepto que el Código tiene
de las cosas incorporales; aunque no son bienes, son “derechos” y, por tanto, son cosas
incorporales (todo lo cual tiene importancia para la posterior aplicación del Art.583.CC,
conforme al cual sobre las cosas incorporales hay una “especie” de propiedad).

Por su parte, cuando el texto constitucional asegura a todas las personas el derecho de
propiedad sobre toda clase de bienes, corporales e incorporales, presenta problemas
semejantes (qué es bien y qué es bien incorporal); como la Constitución tiene sus propios
elementos de interpretación, lo antes dicho queda para ella como una alternativa de
comprensión.

a.3.- Importancia práctica de la distinción:

a.3.1.- La distinción ofrece un interés relevante en cuanto a los modos de adquirir, pues
algunos de éstos sólo se aplican a los bienes corporales: la ocupación y la accesión.

a.3.2.- Por otra parte, ciertos modos de adquirir están regulados por normas distintas, según
se trate de cosas corporales o incorporales: la tradición y la prescripción.

5
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B.- En cuanto a su facilidad de desplazamiento:

b.1.- Generalidades:

Las cosas corporales se dividen en muebles e inmuebles, según puedan o no


transportarse de un lugar a otro sin cambiar su naturaleza.

En el derecho moderno, se considera como la clasificación más importante de las cosas


la que distingue entre muebles e inmuebles. Por razones históricas, afinadas
fundamentalmente en el derecho medieval, se tendió a dar mayor protección jurídica a los
inmuebles. La tendencia se mantiene hasta nuestros días, no obstante que con la
industrialización del Siglo XIX en adelante, aumentó considerablemente la manufactura de
valiosos muebles.

b.2.- Cosas muebles:

b.2.1.- Concepto:

De conformidad al Art.567 inciso 1°.CC, las cosas corporales muebles “son las que
pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose ellas a sí mismas, como los
animales (que por eso se llaman semovientes), sea que solo se muevan por una fuerza
externa, como las cosas inanimadas.”3

b.2.2.- Clasificación:

b.2.2.1.- Muebles por naturaleza:

3
Es importante destacar, que la doctrina le agrega a este concepto, que el desplazamiento de estas cosas no
genere un detrimento o cambio en la sustancia de las mismas.

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Los muebles por naturaleza, son las cosas muebles propiamente tales, las que por su
esencia misma calzan con la definición legal.

Los podemos clasificar en:4

a. Semovientes: aquellas cosas corporales muebles que pueden trasladarse de un lugar


a otro moviéndose por sí mismas, como los animales.
b. Inanimadas: aquellas cosas que sólo se mueven por una fuerza externa (libro,
celular, etc.).
Otro distingo aplicable a los bienes muebles por naturaleza dice relación a si están o no
incorporados en un registro público. Se distingue entonces entre muebles registrados y no
registrados. La regla general es que los muebles no estén sujetos a registro público. Sin
embargo, hay importantes bienes muebles que sí lo están, como los vehículos motorizados,
las naves, las aeronaves, las armas, títulos accionarios, etc. El distingo tiene importancia,
pues para que el contrato y la ulterior tradición de muebles registrados sea oponible a
terceros, es indispensable que el contrato se inscriba en el respectivo registro. Asimismo, en
algunos casos, se exige que el contrato se celebre a través de determinada solemnidad, para
que sea válido.5

b.2.2.2.- Muebles por anticipación:

Las cosas corporales muebles por anticipación, son aquellas cosas inmuebles por
naturaleza, por adherencia o por destinación que, para el efecto de constituir un
derecho sobre ellas a otra persona que el dueño, se reputan muebles aún antes de su
separación del inmueble del que forman parte, adhieren o están permanentemente
destinados para su uso, cultivo o beneficio (Art.571.CC6).

Se consideran muebles anticipadamente, antes de que dejen de ser inmuebles; se les


mira no en su estado actual, unidos a un inmueble, sino en su estado futuro, como cosas ya
separadas y distintas. En consecuencia, deben aplicarse las normas que rigen los bienes
muebles a los actos en que se constituye un derecho en favor de persona distinta que el
dueño. Por ello, el Art.1801 inciso 3°.CC deja en claro que la venta de esta clase de bienes,

4
Desde el punto de vista civil, el distingo anterior no tiene trascendencia jurídica.
5
Volveremos sobre estas ideas al revisar clasificación de los bienes, que distingue entre los registrables y no
registrables.
6
Art.571.CC: “Los productos de los inmuebles, y las cosas accesorias a ellos, como las yerbas de un campo, la
madera y fruto de los árboles, los animales de un vivar, se reputan muebles, aun antes de su separación,
para el efecto de constituir un derecho sobre dichos productos o cosas a otra persona que el dueño. // Lo
mismo se aplica a la tierra o arena de un suelo, a los metales de una mina, y a las piedras de una cantera.”

7
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aun cuando todavía pertenezcan a un inmueble, se perfecciona por el sólo consentimiento, y


no por escritura pública.

Ejemplos de bienes muebles por anticipación: la venta de la madera de un bosque o de


la fruta de una plantación, antes de derribar los árboles o cosechar la fruta, o la constitución
de una prenda forestal o agraria sobre tales productos y frutos. En ambos casos, estamos
ante bienes inmuebles por adherencia, que se reputan sin embargo muebles por
anticipación, en la medida que sobre ellos se constituya un derecho personal (como ocurre
con una compraventa “en verde” de la fruta) o real (como acontece con la prenda forestal o
agraria) en favor de un tercero.

Debe quedar en claro que si los llamados muebles por anticipación son objetos de actos
jurídicos conjuntamente con la cosa principal, siguen la misma condición inmueble de ésta,
porque no se considera ninguna separación anticipada (Art.1830.CC 7).

b.2.3.- Reglas de interpretación legal en materia de bienes muebles:

Ante los diferentes sentidos que se atribuyen por las leyes o el lenguaje corriente a la
expresión “mueble”, el Código Civil contempla algunas reglas encaminadas a fijar el
alcance de esta palabra:

a. Art.574 inciso 1º.CC: “Cuando por la ley o el hombre se usa de la expresión bienes
muebles sin otra calificación, se comprenderá en ella todo lo que se entiende por
cosas muebles, según el artículo 567”. En otras palabras, cuando por la ley o por el
hombre se usa la expresión “bienes muebles” sin otra calificación, se entiende por
cosas muebles sólo las que lo son por su naturaleza. Quedan pues excluidos los
muebles por anticipación y los muebles incorporales.
b. Art.574 inciso 2º.CC: “En los muebles de una casa no se comprenderá el dinero,
los documentos y papeles, las colecciones científicas (...) ni en general otras cosas
que las que forman el ajuar de una casa”. Dicho en otros términos, dentro de “los
muebles de una casa”, sólo están los que conforman el ajuar de la misma.
Precisemos que la expresión “ajuar” utilizada en el artículo, es el conjunto de
muebles, enseres y ropas de uso común en la casa.8

7
Art.1830.CC: “En la venta de una finca se comprenden naturalmente todos los accesorios, que según los
artículos 570 y siguientes se reputan inmuebles.”
8
Lo anterior se recoge también en el artículo 141, a propósito de los bienes familiares. En este precepto, la
expresión “muebles que la guarnecen” (a la residencia principal de la familia), se ha interpretado también
como alusiva a los muebles que forman el ajuar de la casa. En cambio, en la regla décima del artículo 1337,
el Código alude al “mobiliario que lo guarnece”, expresión que se ha interpretado como más amplia, referida
a todos los muebles que se encuentran dentro del inmueble a que se refiere el artículo.

8
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c. Art.1121 inciso 1º, primera parte. CC: “Si se lega una casa con sus muebles o con
todo lo que se encuentre en ella, no se entenderán comprendidas en el legado las
cosas enumeradas en el inciso 2º del artículo 574, sino sólo las que forman el ajuar
de la casa y se encuentran en ella”. Si se trata de cosas que no forman el ajuar de
una casa ni se encuentran en ella, deben designarse expresamente en el legado.
d. Art.1121 inciso 1º, segunda parte. CC: “y si se lega de la misma manera una
hacienda de campo, no se entenderá que el legado comprende otras cosas, que las
que sirven para el cultivo y beneficio de la hacienda y se encuentran en ella”. El
legado de una hacienda, sólo comprende, además del predio, los bienes inmuebles
por destinación que se encuentren en aquél.

b.3.- Cosas inmuebles:

b.3.1.- Concepto:

De conformidad al Art.568.CC, este tipo de bienes se definen en los siguientes


términos: “Inmuebles o fincas o bienes raíces son las cosas que no pueden transportarse
de un lugar a otro; como las tierras y minas, y las que adhieren permanentemente a
ellas, como los edificios y los árboles. // Las casas y heredades se llaman predios o
fundos.”.

b.3.2.- Clasificación:

b.3.2.1.- Inmuebles por naturaleza:

b.3.2.1.1.- Concepto:

Son las cosas que responden esencialmente a la definición de inmuebles, que no


pueden trasladarse de un lugar a otro sin que se altere su sustancia (Art.568.CC)

Las tierras comprenden el suelo y el subsuelo, sin construcciones, árboles ni


plantaciones. Constituyen un elemento natural fijo. Las minas son los depósitos de
sustancias minerales formadas naturalmente y existentes en el interior de las tierras. Las

9
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sustancias minerales extraídas de las minas son muebles, pero la mina en sí misma siempre
es una cosa inmueble.

b.3.2.1.2.- Predios urbanos y predios rústicos:

Dice el Código Civil que las casas y heredades se llaman predios o fundos. La palabra
casa está tomada en un sentido amplio, como edificio en el que se puede vivir o morar,
aunque no esté destinado a la habitación hogareña, y alude fundamentalmente a un
inmueble urbano, o a la construcción destinada a la vivienda, que se levante en un predio
rústico. Heredad es una porción de terreno cultivado y perteneciente a un mismo dueño.
Con esta expresión se designa a los predios rústicos. También emplea el Código la
expresión finca, referida tanto a predios urbanos como rústicos, aunque en su acepción
natural, alude más bien a los últimos.

En nuestro ordenamiento jurídico, el criterio para definir a los predios urbanos y


rústicos no ha sido uniforme.

En los años sesenta, al promulgarse las normas relativas a la Reforma Agraria, se


definió como “predio rústico” todo inmueble susceptible de uso agrícola, ganadero o
forestal, situado en sectores urbanos o rurales (Ley N°16.640). Se aplicó por ende un
criterio funcional, y no espacial o geográfico.

En cambio, en el Decreto Ley N°3.516 de 1980, que establece normas relativas a la


subdivisión de predios rústicos, se dispone que son predios rústicos, los inmuebles de
aptitud agrícola, ganadera o forestal ubicados fuera de los límites urbanos o fuera de los
límites de los planes reguladores intercomunales de Santiago y Valparaíso y del plan
regulador metropolitano de Concepción (artículo 1° del citado Decreto Ley). En este caso,
el criterio es espacial o geográfico y no puramente funcional.

Por su parte, la Ley N° 18.101, del año 1982, que fija normas especiales sobre
arrendamiento de predios urbanos, declara que se entiende por bienes raíces urbanos los
ubicados dentro del radio urbano respectivo, aunque se advierte que la ley se aplicará
también a los arrendamientos de viviendas situadas fuera del radio urbano, aunque incluyan
terreno, siempre que su superficie no exceda de una hectárea (artículo 1).9

El Decreto Ley N° 993, que establece disposiciones especiales sobre arrendamiento de


predios rústicos, dispone que se entenderá por predio rústico el definido como tal por la Ley
N° 16.640.

9
Podría afirmarse que la Ley N° 18.101, aplica un criterio mixto, en parte espacial y en parte funcional.

10
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Como efectos prácticos de esta distinción entre predios urbanos y rústicos, cabe señalar
los siguientes puntos fundamentales:

a. En materia de compraventa, las reglas relativas a la cabida de los predios sólo se


aplican a la venta de predios rústicos (artículo 1831 y siguientes).
b. En materia de arrendamiento, los predios urbanos y rústicos tienen diferentes
normas (Ley número 18.101 y Decreto Ley N° 993, respectivamente).
c. La Ley General de Urbanismo y Construcciones exige, para la subdivisión de un
predio urbano, la aprobación por la respectiva Dirección de Obras Municipales, la
que mediante la respectiva resolución, autorizará además para enajenar los lotes por
separado, archivando el respectivo plano en el Conservador de Bienes Raíces
competente; en cambio, tratándose de los predios rústicos, el Decreto Ley número
3.516 sólo exige archivar un plano hecho a determinada escala, en el Conservador
de Bienes Raíces, previa certificación hecha por el Servicio Agrícola y Ganadero,
acerca de que la subdivisión se ajusta a la ley. A su vez, tratándose de los predios
rústicos provenientes de una asignación de la ex-Cora10, en la escritura de
compraventa debe el comprador hacerse cargo de la deuda ex-Cora subsistente, la
que debe estar al día, e insertarse un certificado que detalle el monto de tal deuda
emitido con una antelación no superior a 30 días contados desde la fecha de la
escritura.
d. En materia de sociedad conyugal, el arrendamiento de los predios urbanos y rústicos
de la sociedad o de la mujer, requiere de autorización de ésta, si se exceden los
plazos consignados en los artículos 1749, 1754 y 1756.
e. Arrendamiento de los bienes del hijo sujeto a patria potestad. Está subordinado a las
mismas normas que rigen para los guardadores (artículo 255 en relación con el
artículo 407): los predios rústicos no pueden arrendarse por más de 8 años ni los
urbanos por más de 5 años; y en ningún caso, por un plazo mayor que aquél que
falte para que el hijo llegue a la mayor edad. La infracción de esta norma no origina
la nulidad del contrato, sino la inoponibilidad ante el hijo.

b.3.2.2.- Inmuebles por adherencia:

b.3.2.2.1.- Concepto:

Los inmuebles por adherencia, son aquellos que adhieren permanentemente a un


inmueble por naturaleza (como un árbol) o a otro inmueble por adherencia (como la

10
Corporación de Reforma Agraria.

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manzana que pende de la rama de un árbol, o como los cultivos en general). Por esta
adherencia o incorporación están inmovilizados y la ley los trata como inmuebles. El
Código Civil menciona, a vía de ejemplo, los árboles y las plantas que adhieren al suelo por
sus raíces, siempre que no se encuentren en macetas que puedan transportarse de un lugar a
otro (artículos 568 y 569).

Conviene precisar que los productos de la tierra y los frutos de los árboles, pueden
encontrarse en tres posibles estados:

a. Mientras permanecen adheridos a su fuente de origen, son inmuebles, por


adherencia, pues forman con ella un solo todo;
b. Separados permanentemente, son muebles; y
c. Se reputan muebles, aún antes de su separación, para los efectos de constituir
derechos sobre ellos en favor de persona distinta que el dueño.
La jurisprudencia nacional ha declarado que deben reputarse inmuebles por adherencia
los durmientes, rieles y en general todas las obras de un ferrocarril; los puentes,
alcantarillados, terraplenes, etc., obras que se encuentran unidas al terreno formando con él
un solo todo; también las líneas telegráficas, que por su propia naturaleza, deben
considerarse permanentemente adheridas al suelo.

b.3.2.2.2.- Requisitos de los inmuebles por adherencia:

b.3.2.2.2.1.- Que la cosa adhiera a un bien inmueble por naturaleza o a otro bien inmueble
por adherencia.

b.3.2.2.2.2.- La cosa debe adherir permanentemente a un bien raíz, esto es, debe haber una
incorporación estable, íntima y fija y no una mera adherencia exterior. Si un edificio
cumple esta condición, es inmueble, no siendo necesario que esté construido a perpetuidad.
Por ello, son inmuebles las construcciones levantadas para una exposición, aunque luego de
cierto tiempo deban ser demolidas. Así por lo demás se desprende del artículo 569, que
declara inmuebles por adherencia a las plantas aunque su incorporación al suelo, es por su
naturaleza misma esencialmente temporal.11

11
Lo mismo se deduce del artículo 571, que implícitamente califica de inmuebles a las yerbas de un campo
mientras adhieren al suelo y a los frutos no separados de los árboles y sobre los cuales no se ha constituido
un derecho a favor de persona distinta que el dueño (porque en este caso, pasarían a ser muebles por
anticipación). Si se consideran inmuebles todas estas cosas que son por naturaleza de adherencia temporal a
la tierra, ya que están destinadas a desaparecer en un tiempo más o menos corto, no existe razón en exigir
que los edificios estén incorporados a perpetuidad al suelo para reputarlos inmuebles.

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b.3.2.3.- Inmuebles por destinación:

b.3.2.3.1.- Concepto:

Los inmuebles por destinación, son aquellas cosas muebles que la ley reputa
inmuebles por una ficción, como consecuencia de estar destinadas permanentemente
al uso, cultivo o beneficio de un inmueble, no obstante de que puedan separarse sin
detrimento (Art.570.CC).

Los motivos de la ficción que constituyen los inmuebles por destinación son de orden
práctico. Se persigue evitar que con la separación de esas cosas se menoscabe la utilidad o
productividad económica del inmueble principal. Por ello, en principio, se entienden
comprendidos los inmuebles por destinación en la venta de una finca (Art.1830.CC), en la
hipoteca sobre bienes raíces (Art.2420.CC), en la especie que se lega (Art.1121.CC). En
principio, porque la voluntad de las partes puede excluir los inmuebles por destinación de
los actos jurídicos mencionados.

b.3.2.3.2.- Diferencias entre los inmuebles por adherencia y los inmuebles por destinación:

Se diferencian ambas categorías de inmuebles, en que los inmuebles por adherencia


pierden su propia individualidad y se convierten en parte constitutiva del inmueble por
naturaleza o por adherencia al cual adhieren, lo que no ocurre con los inmuebles por
destinación, que simplemente se agregan o anexan a un inmueble y continúan conservando
su propia individualidad. Dicho de otra forma: en el caso de los bienes inmuebles por
adherencia, se produce una conexión física con el inmueble al cual adhieren, hecho que no
se produce en el caso de los inmuebles por destinación. En estos últimos, podríamos
afirmar que la conexión tiene índole jurídica cuyo fundamento es económico.

b.3.2.3.3.- Requisitos de los inmuebles por destinación:

b.3.2.3.3.1.- La cosa mueble debe colocarse en un inmueble, comunicando éste último su


naturaleza a la primera.

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b.3.2.3.3.2.- La cosa mueble debe colocarse en interés del inmueble, es decir, debe
destinarse al uso, cultivo o beneficio del inmueble.12

b.3.2.3.3.3.- La cosa mueble debe estar destinada en forma permanente a los fines
indicados.13

b.3.2.3.4.- Casos en que la ley exige que sea el dueño el que destine un mueble al uso,
cultivo o beneficio de un inmueble:

Por regla general, y a diferencia de lo que suele acontecer en la legislación comparada,


no es un requisito que el bien mueble sea destinado a un inmueble por el dueño del predio,
o por el titular de un derecho real sobre éste, como el usufructuario. En algunos casos, sin
embargo, el artículo 570 exige tal requisito:

a. Para los utensilios de labranza o minería y los animales destinados al cultivo o


beneficio de una finca;
b. Para los abonos existentes en ella;
c. Para las prensas, calderas, máquinas, etc., que forman parte de un establecimiento
industrial adherente al suelo.

b.3.2.3.5.- Clasificación de los inmuebles por destinación:

12
Cabe señalar que a pesar de que el inciso 1° del artículo 570 emplea la fórmula copulativa “y” (“uso,
cultivo y beneficio”), debemos entender que para dar a las cosas muebles la calidad de inmuebles por
destinación, basta que estén destinadas a una cualesquiera de las finalidades mencionadas (uso, cultivo o
beneficio de un inmueble). Así lo ha resuelto la Corte Suprema y lo ha corroborado el Código de Aguas, en lo
que podríamos calificar como una interpretación legal o auténtica del artículo 570 del Código Civil, al
disponer en su artículo 3°: “Atendida su naturaleza, las aguas son muebles, pero destinadas al uso, cultivo
o beneficio de un inmueble se reputan inmuebles”. El agua, por tanto, considerada como inmueble por
destinación según el propio legislador, basta que sirva a uno de estos tres fines y no a todos ellos. Para que
un mueble sea inmueble por destinación no es suficiente que el dueño de un predio coloque la cosa en éste
y por su voluntad le atribuya la calidad de inmueble; la ley exige la existencia de una relación efectiva entre
el mueble y el inmueble, traducida en la destinación del primero al uso, cultivo o beneficio del segundo. Del
mismo modo, para que la cosa pierda su carácter de inmueble por destinación, es preciso que
objetivamente desaparezca el vínculo citado, sea al sustraerse efectivamente el mueble a la explotación del
inmueble, sea por enajenación del mueble o del inmueble por separado.
13
Si bien se exige cierta estabilidad y fijeza, no se requiere perpetuidad (igual que dijimos respecto a los
inmuebles por adherencia). Prueba lo anterior el propio artículo 570, al mencionar los abonos existentes en
la finca, que dejan de existir por su empleo.

14
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No obstante que el legislador nacional cite sólo ejemplos de inmuebles por destinación
agrícola o industrial, ello no significa que otros destinos no tengan cabida. La regla general
del Art.570.CC es amplia. Reputa inmuebles aunque por su naturaleza no lo sean, a las
cosas destinadas al uso, cultivo o beneficio de un inmueble, sin restringir su campo a la
explotación agrícola o industrial de un inmueble. Por ello, la jurisprudencia ha declarado
que el menaje de un hotel que entra en el arrendamiento debe reputarse inmueble por
destinación, puesto que ha sido colocado por el dueño o arrendador para el uso y servicio
de éste, en forma permanente, y para el beneficio del propio inmueble. En este caso,
estamos ante un inmueble por destinación comercial.

Considerando lo expuesto, podemos clasificar los inmuebles por destinación de la


siguiente forma:

a. Inmuebles por destinación agrícola;


b. Inmuebles por destinación industrial;
c. Inmuebles por destinación comercial;
d. Inmuebles por destinación doméstica;
e. Inmuebles por destinación suntuaria u ornamental.

b.3.2.3.6.- Ejemplos legales de inmuebles por destinación: (Art.570.CC)

b.3.2.3.6.1.- Las losas de un pavimento: en realidad, son inmuebles por adherencia, lo


mismo que las tablas o el parquet del piso de las habitaciones de una casa, pues adhieren a
la casa o al suelo.

b.3.2.3.6.2.- Los tubos de las cañerías: también son inmuebles por adherencia, si forman
parte integrante del inmueble y se identifican con él formando un solo todo.14

b.3.2.3.6.3.- Los utensilios de labranza o minería y los animales actualmente destinados al


cultivo o beneficio de una finca con tal que hayan sido puestas en ella por el dueño de la
finca. Al respecto, cabe hacer las siguientes observaciones: 1) Las cosas mencionadas
deben ser puestas en la finca por el dueño de la misma, personalmente o a través de sus
representantes. Además, al exigir la ley que las cosas hayan sido puestas por el propietario
del fundo, implícitamente supone que tanto los muebles como el fundo le pertenecen. 2)
Las cosas que pertenecen a un usufructuario, un anticresista, un arrendatario, etc., jamás
pueden considerarse inmuebles por destinación, aun cuando de hecho se encuentren
empleadas en el mismo uso que las que son consideradas como inmuebles. 3) Los animales
a que se refiere la disposición son los destinados al cultivo o beneficio de una finca,
cualquiera que sea este cultivo o beneficio, pues la ley no se restringe a la explotación
14
Orrego Acuña, Juan Andrés. Los Bienes, apuntes, 2019, Santiago, Chile, pág. 25.

15
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agrícola. Pero la destinación al cultivo o beneficio ha de ser actual, es decir real y


verdadera, y asimismo permanente. De tal forma, por ejemplo los caballos que por razones
del servicio de un fundo usan los trabajadores son inmuebles por destinación; pero no
acontece lo mismo con aquellos que el propietario destina a la equitación.

b.3.2.3.6.4.- Los abonos existentes en la finca y destinados por el dueño a mejorarla. Dos
condiciones específicas deben cumplirse en este caso: 1) Que los abonos o sustancias
fertilizantes se hallen en la finca. 2) Que el dueño de la finca los haya destinado a
mejorarla. Así, por ejemplo, si el dueño de un fundo tiene almacenadas 10 toneladas de
salitre con el fin de venderlas a otros agricultores, no estamos ante inmuebles por
destinación.

b.3.2.3.6.5.- Las prensas, calderas, cubas, alambiques, toneles y máquinas que forman parte
de un establecimiento industrial adherente al suelo, y pertenecen al dueño de éste. Tres
condiciones deben cumplirse: 1) La existencia de un establecimiento de esta naturaleza
adherente al suelo; ello, porque las calderas, máquinas, etc., pueden o no adherir al suelo. 2)
Las cosas deben estar destinadas a la realización de la industria a que está destinado el
establecimiento. 3) Los objetos muebles y el establecimiento industrial deben pertenecer al
mismo dueño.

b.3.2.3.6.6.- Los animales que se guardan en conejeras, pajareras, estanques, colmenas y


cualesquiera otros vivares, con tal que éstos adhieran al suelo, o sean parte del suelo mismo
o de un edificio. Dos condiciones deben concurrir: 1) La ley –como señala Claro Solar-,
tiene en vista los animales que siendo naturalmente bravíos o salvajes, porque viven
ordinariamente en libertad natural, se hallan en cierto sentido, en domesticidad, por la
costumbre que tienen de volver a su vivar en que estuvieren encerrados. Se excluyen los
animales domésticos, que son cosas muebles por naturaleza. 2) Los vivares deben ser
inmuebles por adherencia o ser parte del suelo mismo de un edificio.15

b.3.2.3.7.- Las cosas de comodidad u ornato:

Se refiere a ellas el Art.572.CC. Tres situaciones distinguimos en esta norma:

a. Si las cosas pueden removerse fácilmente sin detrimento de las paredes, como
estufas, cuadros, espejos, tapicerías, “se reputan muebles”, expresión que ha sido
criticada por algunos, porque se trata de cosas que por su naturaleza tienen carácter

15
Como se desprende del artículo 570, su enumeración es puramente ejemplar. En consecuencia, cualquier
otra cosa mueble que se encuentre en la situación de la regla general del inciso 1° del precepto, debe
reputarse inmueble por destinación.

16
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mueble. Otros autores señalan que los términos usados por el legislador son
correctos, pues en algunas circunstancias, a dichas cosas correspondería la
calificación de bienes inmuebles por destinación suntuaria.
b. Si no pueden removerse fácilmente sin detrimento de las paredes, serán inmuebles
por destinación o por adherencia si reúnen los requisitos generales de esta categoría
de cosas.
c. Si las cosas están embutidas en las paredes formando un mismo cuerpo con ellas,
serán inmuebles por destinación o adherencia aunque puedan separarse sin
detrimento.

b.3.2.3.8.- Cesación de la calidad de inmueble por destinación:

Conforme al Art.573.CC, los inmuebles por destinación no dejan de serlo por su


separación momentánea del inmueble al que acceden. Pero desde que se separan con el
objeto de darles diferente destino, dejan de ser inmuebles. En armonía con lo anterior, el
Art.2420.CC establece que la hipoteca afecta a los muebles que por accesión pertenecen al
inmueble de acuerdo al artículo 570, pero el gravamen deja de afectarles desde que los
inmuebles por destinación pertenecen a terceros, reconociendo el derecho del deudor para
enajenar aquellos bienes.

b.4.- Derechos muebles e inmuebles:

Tanto los derechos reales como los personales pueden ser muebles o inmuebles. Lo
anterior se desprende del Art.580.CC.16 En efecto, al disponer que los derechos se reputan
bienes muebles o inmuebles, según lo sea la cosa en que han de ejercerse, se refiere
evidentemente a los derechos reales, porque son estos derechos los que se ejercen “en” las
cosas. Y al expresar el mismo precepto que los derechos se reputan muebles o inmuebles
según sea la cosa “que se debe”, alude indudablemente a los derechos personales, porque en
virtud de estos derechos se deben las cosas.

Cabe señalar que hay derechos reales que siempre son inmuebles, como las
servidumbres activas, la hipoteca, el derecho de habitación, el censo y el derecho de
conservación, mientras que el derecho real de prenda siempre será mueble. El derecho real
16
Art.580.CC: “Los derechos y acciones se reputan muebles e inmuebles, según lo sea la cosa en que han de
ejercerse, o que se debe. Así el derecho de usufructo sobre un inmueble, es inmueble. Así la acción del
comprador para que se le entregue la finca comprada, es inmueble; y la acción del que ha prestado dinero,
para que se le pague, es mueble.”

17
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de dominio, el derecho real de usufructo y el derecho real de uso, en cambio, podrán ser
muebles o inmuebles, según la naturaleza de la cosa corporal sobre la que recaen.

Tratándose de los derechos personales, si el objeto corporal que el acreedor puede


exigir al deudor, en virtud de la obligación, fuere mueble, el derecho personal también lo
será; si el objeto que el primero puede exigir al segundo es inmueble, el derecho personal
será inmueble. Lo anterior, en el ámbito de la obligación de dar. En cuanto a las
obligaciones de hacer y de no hacer, se reputan muebles, de conformidad a lo dispuesto en
el Art.581.CC.17

Hay sin embargo derechos y acciones que por su naturaleza no tienen cabida en la
clasificación de muebles e inmuebles, fundamentalmente por no tener carácter patrimonial:
tal ocurre, por ejemplo, con las acciones de reclamación o impugnación de filiación, de
divorcio o de nulidad de matrimonio.

Por otra parte, se plantea en qué situación queda el derecho real de herencia frente a la
clasificación de muebles e inmuebles. En realidad, la mayoría concluye que siendo la
herencia una universalidad jurídica, no asimilable a las cosas muebles o inmuebles que la
compongan, escapa a la aludida clasificación.

b.5.- Acciones reales o personales, muebles e inmuebles:

Las acciones, al igual que los derechos, pueden ser reales o personales, muebles o
inmuebles. Desde el punto de vista del Derecho Civil, la acción es el derecho deducido en
juicio. Desde el punto de vista del Derecho Procesal, acción es el derecho que tienen los
particulares para recurrir a los Tribunales de Justicia, en defensa de un derecho que tienen o
creen tener.

La acción real es la que protege los derechos reales, y al igual que éstos, es absoluta,
pues se ejerce sin respecto a determinada persona. La acción personal es la que protege a
los derechos personales o créditos, siendo relativa, pudiendo ejercerse sólo en contra de la
persona que contrajo la obligación correlativa.

A las acciones también se les aplica el artículo 580. Sobre el particular, algunas
sentencias han declarado: a) que la acción dirigida a obtener la cancelación de una hipoteca,
es inmueble; b) que la acción relacionada con el mandato es inmueble si se exige al
mandatario la entrega de los bienes raíces adquiridos en ejercicio de su encargo; c) que los
17
Art.581.CC: “Los hechos que se deben se reputan muebles. La acción para que un artífice ejecute la obra
convenida, o resarza los perjuicios causados por la inejecución del convenio, entra por consiguiente en la
clase de los bienes muebles.”

18
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derechos litigiosos deben estimarse como bienes muebles o inmuebles según sea la cosa
que se persigue por medio de la acción ejercida en el juicio respectivo.

La determinación de si se trata de una acción mueble o inmueble, tiene importancia


práctica, pues ello condicionará la competencia de los tribunales.

b.6.- Importancia de la distinción entre bienes muebles e inmuebles:

b.6.1.- La compraventa de bienes inmuebles es un contrato solemne, que debe efectuarse


por escritura pública, mientras que la compraventa de bienes muebles es un contrato
consensual (Arts.1443 y 1801.CC).

b.6.2.- La tradición de los inmuebles se efectúa por la inscripción del título en el Registro
respectivo del Conservador de Bienes Raíces competente (Art.686.CC). La tradición de los
bienes muebles se realiza por la entrega material o simbólica de las cosas mediante uno de
los medios señalados en la ley (Art.684.CC), significando una de las partes a la otra que le
transfiere el dominio.

b.6.3.- En materia de prescripción adquisitiva ordinaria, para los muebles se requiere un


plazo de 2 años, mientras que para los inmuebles el plazo es de 5 años (Art.2508.CC).

b.6.4.- En materia de sucesión por causa de muerte, los herederos no pueden disponer de
los inmuebles, mientras no se les haya otorgado la posesión efectiva de los bienes dejados
por el causante y se hayan practicado las inscripciones que contempla el Art.688.CC: la
inscripción del decreto judicial (si la herencia fuere testada o intestada abierta en el
extranjero) o resolución administrativa del Registro Civil (si la herencia fuere intestada
abierta en Chile) que confiere la posesión efectiva, la inscripción especial de herencia y
eventualmente de adjudicación en la partición. Tratándose de los bienes muebles, la ley no
exige estas diligencias.

b.6.5.- La enajenación de inmuebles del pupilo debe efectuarse con ciertas formalidades,
como la pública subasta, previo decreto judicial (Arts.393 y 394.CC). Excepcionalmente, se
sujetarán a las mismas exigencias, la enajenación de los muebles “preciosos” o de aquellos
“que tengan valor de afección”.

b.6.6.- La acción rescisoria por lesión enorme sólo procede en la venta o permuta de bienes
raíces (Art.1891.CC).

b.6.7.- En materia de sociedad conyugal, los bienes muebles aportados al matrimonio por
los cónyuges, ingresan al haber relativo de la sociedad conyugal, mientras que los bienes
inmuebles permanecen en el haber propio de los aportantes. A su vez, los bienes muebles
19
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adquiridos a título gratuito durante la vigencia de la sociedad conyugal, ingresan al haber


relativo de la sociedad conyugal, mientras que los bienes inmuebles adquiridos a título
gratuito durante la vigencia de la sociedad conyugal ingresan al haber propio del cónyuge
(no hay diferencias entre los muebles e inmuebles adquiridos durante la vigencia de la
sociedad conyugal a título oneroso, pues ambos ingresan al haber absoluto de la sociedad
conyugal).

b.6.8.- En lo que respecta a las cauciones reales, se establecen dos instituciones diferentes,
la prenda y la hipoteca, según la garantía sea un bien mueble o inmueble (Arts.2384 y
2407.CC).

b.6.9.- En materia de modos de adquirir el dominio, la ocupación sólo procede respecto de


bienes muebles, atendido lo dispuesto en el Art.590.CC.

b.6.10.- En el marco de la muerte presunta, para que los poseedores provisorios puedan
vender los bienes muebles del desaparecido en pública subasta, basta que el juez lo estime
conveniente, oído el defensor de ausentes. Tratándose de los bienes inmuebles, para que
éstos puedan venderse (igual que los muebles, sólo en pública subasta), debe haber una
causa necesaria o utilidad evidente, declarada por el juez con conocimiento de causa (o sea,
en base a los antecedentes que se acompañen a los autos), y con audiencia del defensor
(Art.88.CC).

b.6.11.- En materia posesoria, la ley sólo protege a los inmuebles mediante las acciones
posesorias (Art.916.CC). La posesión de los muebles sólo podría recuperarse mediante la
acción publiciana, que la ley franquea exclusivamente al poseedor regular (Art.894.CC).

b.6.12.- Para los efectos de la accesión de cosa mueble a cosa inmueble, la ley considera
como cosa principal al inmueble, aunque la cosa mueble valga más (Arts.668 y 669.CC).

b.6.13.- Para los efectos de la fianza, cuando el deudor está obligado a prestar dicha
caución (Arts.2348 y 2349.CC), debe dar un fiador que tenga bienes suficientes para
hacerla efectiva. Ahora bien, para calificar la suficiencia de los bienes del fiador, sólo se
tomarán en cuenta los inmuebles (Art.2350.CC).

b.6.14.- En lo concerniente a los efectos de la condición resolutoria cumplida, el Código


Civil distingue entre los bienes muebles (Art.1490.CC) y los inmuebles (Art.1491.CC)
enajenados a los terceros.

b.6.15.-El arrendamiento de los bienes muebles se rige por el Código Civil (artículos 1916
y siguientes). El arrendamiento de los predios urbanos está regulado por la Ley N° 18.101,
mientras que el arrendamiento de predios rústicos se rige por el Decreto Ley N° 993, siendo
las normas del Código Civil supletorias.

20
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

b.6.16.- Existiendo sociedad conyugal, el marido puede vender o gravar sin restricciones
los bienes muebles sociales, para caucionar obligaciones propias, mientras que para vender
o gravar los bienes inmuebles de la sociedad, requiere de la autorización de la mujer o del
juez en subsidio (artículo 1749).18

b.6.17.- Existiendo sociedad conyugal, el marido puede arrendar sin restricciones los bienes
muebles de la sociedad. En cambio, si se trata de bienes inmuebles urbanos o rústicos y el
arrendamiento excede de 5 u 8 años, respectivamente, requiere de la autorización de la
mujer o del juez en subsidio (Art.1749.CC).

b.6.18.- En el régimen de participación en los gananciales, el cónyuge acreedor perseguirá


el pago de su crédito primeramente en el dinero del deudor, después en sus muebles y
finalmente en los inmuebles (Art.1792-24.CC). Tratándose del régimen de sociedad
conyugal, la mujer se pagará de las recompensas a que tenga lugar, primero sobre el dinero
y muebles de la sociedad, y subsidiariamente sobre los inmuebles de la misma
(Art.1773.CC).

b.6.19.- No se podrán enajenar ni gravar en caso alguno los bienes raíces del hijo sujeto a
patria potestad, aun pertenecientes a su peculio profesional o industrial, sin autorización del
juez con conocimiento de causa (Art.254.CC).

b.6.20.- Jamás se podrán donar los bienes raíces del pupilo, ni siquiera con autorización
judicial. En cambio, el guardador podrá hacer donaciones en dinero u otros bienes muebles
del pupilo, cumpliendo con lo preceptuado en la ley (Art.402.CC).

b.6.21.- Habiendo sociedad conyugal, las donaciones remuneratorias de bienes raíces


hechas a uno de los cónyuges o a ambos, por servicios que no daban acción contra la
persona servida, no aumentan el haber social; si la donación remuneratoria es de cosas
muebles aumentará el haber de la sociedad, la que deberá recompensa al cónyuge donatario
si los servicios no daban acción contra la persona servida o si los servicios se prestaron
antes de la sociedad (Art.1738.CC).

b.6.22.- Hay derechos reales que siempre son inmuebles, como las servidumbres activas, la
hipoteca, el derecho de habitación y el censo, mientras que el derecho real de prenda
siempre será mueble.

b.6.23.- La distinción entre cosas consumibles y no consumibles, sólo resulta aplicable a los
bienes muebles (el Código Civil señala en su Art.575.CC que las cosas muebles “se dividen
en fungibles y no fungibles”, pero el precepto confunde esa categoría de cosas, con la de
consumibles y no consumibles, según veremos; por lo demás, nada impide visualizar bienes
inmuebles fungibles, como serían 200 lotes de iguales características y superficie,
originados en la subdivisión de un fundo).
18
Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit, pág. 14.

21
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b.6.24.- Sólo cosas muebles integran las universalidades de hecho, mientras que las
universalidades jurídicas pueden estar compuestas por muebles o inmuebles.

b.6.25.- Si se constituye el usufructo por acto entre vivos, la formalidad depende de la


naturaleza de la cosa fructuaria: si recae sobre muebles, es consensual; si recae sobre
inmuebles, es necesario instrumento público inscrito (Art.767.CC). Se ha discutido el rol de
la inscripción en este caso. Se sostiene por algunos que desempeña el doble papel de
solemnidad del acto constitutivo y de tradición del derecho real de usufructo; para otros,
sólo desempeña esta última función, quedando perfecto el acto constitutivo, con el sólo
perfeccionamiento del instrumento público y sin que haya un plazo para proceder a la
inscripción. La inscripción, en todo caso, debe efectuarse en el Registro de Hipotecas y
Gravámenes del Conservador de Bienes Raíces donde esté ubicado el inmueble (artículos
686 del Código Civil y 52 N° 2 del Reglamento del Registro Conservatorio).

b.6.26.- En la sociedad conyugal, el Código Civil sólo reglamentó la subrogación de


inmueble a inmueble o de inmueble a valores, y nada dijo respecto a subrogar muebles por
otros muebles (Art.1733.CC). Arturo Alessandri Rodríguez, dado el silencio del legislador,
niega tal posibilidad, mientras que Pablo Rodríguez Grez la admite, atendido lo dispuesto
en el Art.1727 N° 2.CC

b.6.27.- En relación con la determinación del precio de la compraventa, se ha planteado si


es posible vender dos o más cosas en un mismo precio, sin desglosarlo para cada una de las
cosas objeto del contrato. Considerando que el Art.1808.CC exige que el precio sea
determinado por los contratantes o por un tercero, debiéramos concluir que pactar un precio
por dos o más cosas infringiría el precepto. Aún más, si se trata de la venta de dos o más
inmuebles en un solo precio, no sería posible aplicar los Arts.1888 a 1896.CC, relativos a la
rescisión por lesión enorme. Lo anterior pareciera tornarse indiscutible, cuando los
inmuebles se venden como especie o cuerpo cierto, y en especial, cuando son urbanos. En
cambio, si los predios se venden en relación a la cabida y particularmente si son rústicos y
contigüos, podría “deducirse” el precio de cada uno conforme a la respectiva superficie.
Con todo, igual podría resultar dudoso el solo expediente de aplicar la superficie como
factor de cálculo del precio, pues los terrenos de uno y otro predio pueden ser de disímil
calidad. Incluso, si se venden derechos de aprovechamiento de agua, conjuntamente con un
predio, resulta aconsejable desglosar el precio, asignando una suma para el terreno y otra
para las aguas. Sin embargo, también es cierto que el Art.1864.CC admite la posibilidad de
vender dos o más cosas ajustando un precio por el conjunto. Dado que los ejemplos que
proporciona el precepto sólo aluden a cosas muebles, podría estimarse que sólo dichas
cosas podrían venderse en un mismo precio. Con todo, no debemos olvidar que los
ejemplos que proporciona la ley no suponen limitar el alcance del precepto respectivo, a
dichos ejemplos. Un criterio práctico aconseja desglosar el precio en las hipótesis
planteadas.

22
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

b.6.28.- Tratándose de los bienes familiares, sólo puede afectarse en esa calidad un
inmueble, aquél que sirva de residencia principal de la familia (Art.142.CC). En cambio,
pueden afectarse como bienes familiares una pluralidad de bienes muebles, específicamente
todos aquellos que guarnecen la residencia principal de la familia.

b.6.29.- El derecho de adjudicación preferente que la ley otorga al cónyuge sobreviviente


en la partición de los bienes dejados por el causante, sólo puede invocarse sobre un
inmueble, aquella en que resida el viudo o viuda y que sea o haya sido la vivienda principal
de la familia y haya formado parte del patrimonio del difunto (Art.1337 regla 10ª.CC). En
cambio, respecto de los bienes muebles, el cónyuge sobreviviente puede invocar su derecho
de adjudicación preferente sobre todos los bienes muebles que conformen el “mobiliario”
que guarnece la aludida vivienda, siempre que tales bienes hayan formado parte del
patrimonio del difunto.

b.6.31.- En la hipótesis anterior, y en el evento que el valor de las vivienda y del mobiliario
que la guarnece exceda la cuota hereditaria del cónyuge, éste podrá solicitar que se
constituya en su favor un derecho de habitación sólo sobre un inmueble, el referido; y podrá
pedir que se le constituya un derecho de uso sobre diversos muebles, los que conforman el
“mobiliario” que guarnece a la vivienda en cuestión. Estos derechos tendrán el carácter de
gratuitos y de vitalicios.

b.6.31.- En relación a las obligaciones que el usufructuario debe cumplir antes de entrar en
el goce de las cosas fructuarias, consistentes en hacer un inventario y rendir caución, sólo
podrán entregarse al usufructuario con antelación al cumplimiento de estas obligaciones,
los bienes muebles comprendidos en el usufructo, que fueren necesarios para el uso
personal del usufructuario y de su familia. Dichos bienes le serán entregados al
usufructuario bajo juramento de restituir las especies o sus respectivos valores (Art.777
inciso 5º.CC): se trata de la llamada “caución juratoria”, figura excepcional que permite al
usufructuario recibir los bienes aludidos, no obstante no haber cumplido con las
obligaciones de inventario y caución.

b.6.32.- El guardador puede comprar o tomar en arriendo para sí, para su cónyuge y
parientes más cercanos, los bienes muebles del pupilo, siempre y cuando lo autoricen los
demás guardadores conjuntos que no estén implicados de la misma manera o el juez en
subsidio. Pero en ningún caso podrá el guardador comprar bienes raíces del pupilo o
tomarlos en arriendo, prohibición que se extiende a su cónyuge y a sus ascendientes o
descendientes (Art.412.CC).

b.6.33.- Por mandato del Art.1294.CC, que se remite al Art.412.CC, se prohíbe a los
albaceas adquirir bienes inmuebles de la sucesión en la que intervienen. En cambio, pueden
adquirir bienes muebles, con autorización de los herederos.

23
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b.6.34.- Fuera del ámbito del Código Civil, la distinción también tiene importancia: a) En
materia penal, los delitos de robo y hurto sólo se refieren a cosas muebles, mientras que la
apropiación de inmuebles ajenos configura el delito de usurpación. b) Dentro del sistema
del Código de Comercio, los actos de comercio sólo recaen sobre bienes muebles (artículo
3 del Código de Comercio). c) En materia de competencia de los Tribunales, conoce de una
acción inmueble el juez del lugar en que el inmueble está ubicado; en lo que concierne a las
acciones muebles, el Juez competente es aquél del lugar en que deba cumplirse la
obligación, por regla general.

C.- En cuanto a su reutilización:

c.1.- Generalidades:

Las cosas muebles se dividen en consumibles y no consumibles.

Por su naturaleza, esta clasificación es aplicable sólo a los bienes muebles. Se


encuentra contenida en forma confusa en el Art.575.CC, que alude erróneamente a las
cosas fungibles y no fungibles, la que constituye otra categoría de bienes. Además,
según ya lo indicamos, nada impide visualizar bienes inmuebles fungibles, como serían 200
lotes de iguales características y superficie, originados en la subdivisión de un fundo.19

Para afrontar la presente categoría de bienes, es menester analizarlo desde un punto de


vista objetivo y subjetivo.

c.2.- Consumibilidad y no consumibilidad objetiva:20

19
Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit. pág. 29.
20
La distinción anterior se basa, objetivamente, en el destino natural de los bienes, y ofrece interés en los
actos y derechos que sólo facultan el uso o goce de una cosa y no su disposición. No pueden recaer ellos
sobre cosas consumibles que se utilizan como tales. Así, por ejemplo, el usufructo sólo puede recaer sobre
cosas no consumibles; cuando se establece sobre cosas consumibles, no estamos en realidad ante un
usufructo verdadero, sino ante un cuasiusufructo (Arts.764 y 789.CC). También presenta interés la distinción
en el comodato o préstamo de uso, ya que no pueden darse en comodato cosas consumibles, pues el
comodatario está obligado a restituir la misma especie después de terminado el uso (Art.2174.CC), y tal
obligación no podría cumplirse en las cosas cuyo primer uso implica su destrucción. Lo mismo ocurre en el
contrato de arrendamiento, que necesariamente ha de recaer en cosas objetivamente no consumibles
(Art.1916.CC). El mutuo, en cambio, sólo puede recaer sobre cosas consumibles (Art.2196.CC).

24
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c.2.1.- Consumibilidad objetiva:

Son objetivamente consumibles las cosas que, en razón de sus caracteres específicos,
se destruyen natural o civilmente por el primer uso. La destrucción natural importa el
desaparecimiento físico o la alteración sustancial de la cosa. La destrucción civil (o
jurídica) se traduce en la enajenación del objeto. Así, el primer uso de un alimento o bebida
o de un combustible, trae consigo su destrucción natural; a su vez, el primer uso de las
monedas o billetes, implica, para su propietario, su destrucción civil, su enajenación.

c.2.2.- No consumibilidad objetiva:

Son objetivamente no consumibles las cosas que, en razón de sus caracteres


específicos, no se destruyen natural o civilmente por el primer uso, como el vestuario,
un mueble, un automóvil, etc.

c.3.- Consumibilidad y no consumibilidad subjetiva:

c.3.1.- Consumibilidad subjetiva:

Son subjetivamente consumibles, los bienes que siendo objetivamente no


consumibles, atendido el destino que tiene para su actual titular, su primer uso
importa enajenarlos o destruirlos. Así, por ejemplo, el empleo de un automóvil para
rodar una escena en una película, en la cual dicho automóvil será arrojado a un precipicio.

c.3.2.- No consumibilidad subjetiva:

Son cosas subjetivamente no consumibles, las que a pesar de serlo objetivamente,


están destinadas a cualquier uso que no sea el de su consumo o destrucción material o
civil. Por ejemplo, una botella de vino de una cosecha muy requerida, que se destina a
exhibición en la vitrina de un museo enológico o de un restaurante, o las monedas que

25
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constituyen piezas de una colección numismática, o las estampillas que sin cargo de correo,
se incorporan en una colección filatélica.

c.4.- Bienes deteriorables y corruptibles:

El carácter de no consumible de un bien no se opone al paulatino deterioro ocasionado


por el uso. Algunos autores llegan a configurar una categoría especial, la de los bienes
deteriorables, intermedia entre los consumibles y no consumibles, llamados también
“gradualmente consumibles”. Con todo, se trata siempre de cosas no consumibles, pues
no se destruyen objetivamente por el primer uso, sino en forma gradual, por el mismo
uso, más o menos repetido. Por otra parte, dentro de los bienes consumibles hay una
categoría especial, la de los llamados bienes corruptibles, que deben consumirse en breve
tiempo, pues rápidamente pierden su aptitud para el consumo (Art.488.CC 21).

c.5.- Análisis de ambos tipos de consumibilidad:

Combinando ambas clases de consumibilidad, puede haber bienes que pertenecen a una
de las consumibilidades y no a la otra. Por ejemplo, los libros de una librería son
consumibles subjetivamente para el librero, pero son no consumibles objetivamente; una
botella de licor o un elaborado producto alimenticio son objetivamente consumibles, pero,
destinados a exposiciones o muestras, son subjetivamente no consumibles. En otros casos,
el bien es consumible desde ambos puntos de vista, como los alimentos de un almacén, que
son consumibles subjetivamente para el almacenero, y también objetivamente consumibles.

Por cierto, el carácter no consumible de un bien no se opone al paulatino deterioro


ocasionado por el uso, deterioro que en determinadas situaciones es considerado por la ley
para ciertos efectos. Algunos autores llegan a configurar una categoría especial, como lo
vimos anteriormente, la de los bienes deteriorables, intermedia entre los consumibles y los
no consumibles.

Esta clasificación, en sus nociones objetiva y subjetiva, aunque principalmente en la


primera, tiene importancia en la celebración y ejecución de ciertos actos que otorgan
derechos sólo de uso y goce de una cosa, que posteriormente debe restituirse. Así, por

21
Art.488.CC: “Se les prohíbe especialmente alterar la forma de los bienes, contraer empréstitos, y enajenar
aun los bienes muebles que no sean corruptibles, a no ser que esta enajenación pertenezca al giro ordinario
de los negocios del ausente, o que el pago de las deudas la requiera.”

26
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ejemplo, el usufructo no puede recaer sobre una cosa consumible, que pretende utilizarse en
su natural destino.

Como se adelantó, dentro de los bienes consumibles hay una categoría especial, la de
los bienes llamados corruptibles, que deben consumirse en breve tiempo, pues pronto
pierden su aptitud para el consumo; como algunas frutas, ciertos medicamentos, etc.
Considerando tales características, en ocasiones la ley los somete a un tratamiento especial
(así, por ejemplo, Art.488.CC y Art.483.CPC22).

D.- En cuanto a la titularidad del Derecho de Dominio:

d.1.- Cosas particulares:

Las cosas particulares son aquellas que pertenecen a personas naturales 23 o a


personas jurídicas24 de derecho privado o a personas jurídicas de derecho público
distintos de la nación o el Fisco.

d.2.- Cosas nacionales o públicas:

d.2.1.- Concepto:

De conformidad al Art.589 inciso 1°.CC, los bienes públicos o nacionales son “aquellos
cuyo dominio pertenece a la nación toda.”

Como lo manifiesta el jurista Daniel Peñailillo, el estudio de la regulación de esta clase


de bienes “corresponde a las disciplinas del Derecho público.”25 Por lo tanto, se destacarán

22
Art.483.CPC: “Venderá el depositario en la forma más conveniente, sin previa tasación, pero con
autorización judicial, los bienes muebles sujetos a corrupción, o susceptibles de próximo deterioro, o cuya
conservación sea difícil o muy dispendiosa.”
23
Persona Natural: (Art.55.CC) “Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea
su edad, sexo, estirpe o condición. Divídense en chilenos y extranjeros.”
24
Persona Jurídica: (Art.545 inciso 1°.CC) “Se llama persona jurídica una persona ficticia, capaz de ejercer
derechos y contraer obligaciones civiles, y de ser representada judicial y extrajudicialmente.”
25
Peñailillo Arévalo, Daniel. Ob. Cit, pág. 35.

27
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sólo algunos conceptos, principalmente a partir de las pocas disposiciones contenidas en el


Código.

d.2.2.- Clasificación:

d.2.2.1.- Bienes nacionales de uso público:

d.2.2.1.1.- Concepto:

De conformidad al Art.589 inciso 2°.CC, los bienes nacionales de uso público, son
aquellos cuyo dominio pertenece a la nación toda y su uso a todos los habitantes de la
misma (calles, plazas, puentes, caminos, mar adyacente y sus playas, etc.)

La tuición de estos bienes está encargada a distintas autoridades, según su naturaleza:


Ministerio de Obras Públicas, Fuerzas Armadas, Ministerio de Bienes Nacionales,
municipalidades, etc. Leyes especiales reglamentan cada caso.

d.2.2.1.2.- Características:

d.2.2.1.2.1.- Su uso pertenece a todos los habitantes del país.

d.2.2.1.2.2.- Están fuera del comercio humano: si bien ninguna disposición del Código
Civil establece directamente la incomerciabilidad de los bienes nacionales de uso público,
ella resulta de la propia destinación de éstos. Por ello, nuestra Corte Suprema
reiteradamente ha declarado que sobre los bienes nacionales de uso público, no cabe alegar
posesión exclusiva, dominio privado o servidumbre.

d.2.2.1.2.3.- Son imprescriptibles: Consecuencia de su carácter incomerciable. En efecto, de


acuerdo a lo previsto en el artículo 2498, por la prescripción adquisitiva sólo puede ganarse
el dominio de los bienes raíces o muebles que están en el comercio humano.

d.2.2.1.2.4.- Son inalienables: también por su carácter incomerciable. No pueden


enajenarse, venderse, hipotecarse o embargarse.

28
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d.2.2.1.2.5.- Las características anteriores no se oponen a que la autoridad otorgue a


determinados particulares “permisos” o “concesiones” sobre algunos bienes nacionales de
uso público o más usualmente sobre un sector o parte de un bien nacional de uso público,
para destinarlo a fines específicos de los que se beneficie, en último término, también la
colectividad.26

d.2.2.1.3.- Naturaleza jurídica del derecho del concesionario:

Como indica el profesor Juan Andrés Orrego, “En la doctrina, especialmente


administrativa, se ha discutido la naturaleza jurídica del derecho del concesionario.
Maurice Hauriou, afirma que la concesión de un bien nacional de uso público implica la
existencia de un derecho real administrativo que se caracteriza por ser precario, pues no
es definitivo sino revocable.”27

Entre los autores nacionales, Leopoldo Urrutia estima que el derecho del concesionario
es un verdadero derecho real de uso, pero distinto al reglamentado en el artículo 811.
Fundamenta su afirmación en dos argumentos:

a. La enumeración que de los derechos reales contemplan los artículos 577 y 579 no es
taxativa, desde el momento que no aluden al derecho legal de retención (que el
Código Civil consagra en diversas instituciones, como el usufructo, el
arrendamiento, el comodato, el depósito, etc.), que para algunos, sería también

26
Los artículos 599 y 602 se refieren a estas autorizaciones. Los derechos de los beneficiarios de estos
permisos, el uso y goce que se les concede, no puede sin embargo impedir el uso y goce de los demás
habitantes de la República. No sería posible, por ejemplo, conceder a un individuo el derecho de servirse
exclusivamente de una playa o de una calle, pero sí podría autorizársele para instalar un quiosco, porque es
una concesión que no llega a extinguir por completo el uso y goce del bien en cuestión, por los demás
particulares. Sobre el particular, el artículo 36 de la Ley N° 18.695, Orgánica Constitucional de
Municipalidades, dispone: “Los bienes municipales o nacionales de uso público, incluido su subsuelo, que
administre la municipalidad, podrán ser objeto de concesiones y permisos. // Los permisos serán
esencialmente precarios y podrán ser modificados o dejados sin efecto, sin derecho a indemnización. // Las
concesiones darán derecho al uso preferente del bien concedido en las condiciones que fije la municipalidad.
Sin embargo, ésta podrá darles término en cualquier momento, cuando sobrevenga un menoscabo o
detrimento grave al uso común o cuando concurran otras razones de interés público. // El concesionario
tendrá derecho a indemnización en caso de término anticipado de la concesión, salvo que éste se haya
producido por incumplimiento de las obligaciones de aquél”. De esta manera, si se trata de bienes
municipales, podrán ser objeto de una “concesión”. En cambio, los bienes nacionales de uso público, sólo
pueden ser objeto de un “permiso”.
27
Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit, pág. 41.

29
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derecho real.28 Puede por tanto admitirse otros derechos reales, entre los cuales
estaría el derecho del concesionario;
b. En el derecho del concesionario, existe la característica fundamental del derecho
real: ejercerlo sin respecto a determinada persona.
La jurisprudencia ha acogido en algunos fallos este criterio. Así, ha declarado un fallo:
“El derecho concedido por la autoridad a un particular sobre un bien público (aunque se
califique de uso especial y no se estime que sea igual al derecho de uso definido por el
artículo 811) participa de los caracteres esenciales del derecho real, porque recae sobre
una cosa y se ejerce sin respecto a determinada persona. Nada significa que este derecho
no figura en la enumeración que de los derechos reales hace el artículo 577 del Código
Civil, pues esta disposición sólo cita algunos”. Se agrega que una consecuencia práctica de
esta concepción es la procedencia de las acciones posesorias, que permiten conservar o
recuperar la posesión de derechos reales constituidos en bienes raíces (Art.916.CC).

Luis Claro Solar refuta la doctrina de Urrutia, sosteniendo que la teoría de los derechos
reales administrativos no tiene en realidad base jurídica, y desnaturaliza el concepto de
derecho real de uso, ya que éste es una limitación al dominio, que atribuye a una persona un
derecho en cosa ajena. Señala además que la existencia sobre los bienes públicos de
derechos exclusivos en provecho de determinados individuos, es contraria a la naturaleza
de estos bienes. Concluye Claro Solar que las concesiones implican sólo un permiso de
ocupación para un objeto determinado y a título precario.

Los que niegan el carácter de derecho real que tiene el concesionario sobre los bienes
nacionales de uso público que privativamente ocupa, invocan el Art.602.CC, en virtud del
cual, el concesionario no tiene sino el uso y goce de las obras construidas y no la propiedad
del suelo; al decir “la propiedad del suelo”, se afirma que el legislador habría tomado la
palabra “propiedad” en un sentido amplio, como expresiva tanto del dominio como de los
demás derechos reales. Por tanto, los mismos términos de la ley excluirían la constitución
de cualquiera de éstos derechos sobre el suelo. Se añade también por la doctrina que puesto
que estamos ante bienes inalienables es inadmisible la constitución de cualquier clase de
derechos sobre ellos; el concesionario no tiene ninguno de estos derechos sobre el suelo
público que ocupa con sus obras, posee un uso que emana de la simple tolerancia del
Estado. Y este uso es precario: la administración, por motivos de interés colectivo, puede
ponerle término en cualquier momento.

28
Para Arturo Alessandri Rodríguez, el derecho legal de retención “es un derecho sui géneris, que no es
absolutamente real ni personal, pero que tiene algo de una y otra clase de derechos”. Es personal, porque
sólo puede invocarse respecto de cierta persona, aquella a quien pertenece la cosa. Es real, porque se ejerce
sobre una cosa determinada, pero no confiere un atributo esencial de todo derecho real, como es el
derecho de perseguir la cosa de manos de quien se encuentre. Véase Orrego Acuña, Juan Andrés, Contrato
de Arrendamiento, Santiago de Chile, Editorial Metropolitana, 2ª edición, año 2011.

30
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Las concepciones anteriores, expuestas durante el Siglo XIX y comienzos del Siglo XX,
y las normas del Código Civil, no se condicen con la situación actual, en la que se tiende a
entregar a importantes consorcios económicos la administración y explotación de bienes
nacionales, a cambio de ingentes inversiones. En efecto, conforme a lo dispuesto en el
Decreto con Fuerza de Ley N° 164, de 1991, del Ministerio de Obras Públicas, sobre
régimen legal de concesiones de obras públicas, el concesionario tiene el derecho de
transferir la concesión. Además, según veremos, el Código de Aguas señala expresamente
que sobre las aguas hay un derecho real, cuando la autoridad otorga el aprovechamiento de
las mismas, con carácter enajenable.

d.2.2.1.4.- Desafectación de los bienes nacionales de uso público:

El Estado puede desprenderse del dominio de los bienes nacionales de uso público, pero
sólo en virtud de una ley que declare su “desafectación”, es decir, su sustracción al
dominio público, de su condición de bien nacional de uso público, quitándole tal calidad y
destino.

d.2.2.1.5.- Clasificación de los bienes nacionales de uso público:

d.2.2.1.5.1.- Dominio público marítimo:

Debemos atender, en primer lugar, al artículo 593, que define el mar territorial, como
aquél mar adyacente, hasta la distancia de 12 millas marinas 29 medidas desde las
respectivas líneas de base. El mar territorial es de dominio nacional. Define también lo que
se entiende por zona contigua, espacio marítimo que se extiende hasta la distancia de 24
millas marinas, medidas desde las respectivas líneas de base. En la zona contigua, el Estado
ejerce jurisdicción para objetos concernientes a la prevención y sanción de las infracciones
de sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales, de inmigración o sanitarios. Finalmente, las
aguas interiores del Estado son las aguas situadas en el interior de las líneas de base del mar
territorial.

El artículo 596 define la zona económica exclusiva, como el mar adyacente que se
extiende hasta las 200 millas contadas desde las líneas de base del mar territorial

29
Una milla marina, equivale a 1.852 metros.

31
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(establecidas por el Decreto Supremo número 416 de RR.EE., publicado en el Diario


Oficial de 15 de julio de 1977).

Otras disposiciones atinentes a la materia son los artículos 585, 594 (que define que se
entiende por playa de mar), 604, 612, 613 y 614, todos del Código Civil.

Fuera del ámbito del Código Civil, cabe señalar el Decreto Ley N° 2.222, sobre Ley de
Navegación; el Decreto con Fuerza de Ley N° 292, referido a la Ley Orgánica de la
Dirección General de Territorio Marítimo y de Marina Mercante; la Ley general de Pesca y
Acuicultura, etc.

d.2.2.1.5.2.- Dominio público terrestre:

Comprende todos los bienes nacionales de uso público situados en la superficie del
territorio del Estado (artículos 589 y 592). Entre otras leyes atinentes, cabe citar la Ley
Orgánica Constitucional de Municipalidades (conforme a la cual, la administración de los
bienes nacionales de uso público situados en la Comuna respectiva, corresponden al
municipio), la Ley General de Urbanismo y Construcciones, la Ley Orgánica del Ministerio
de Obras Públicas, etc.

d.2.2.1.5.3.- Dominio público fluvial y lacustre:

Comprende todas las aguas del territorio nacional. De conformidad al Art.595.CC,


todas las aguas son bienes nacionales de uso público. El artículo 5 del Código de Aguas
reitera la norma agregando que se otorga a los particulares el derecho de aprovechamiento
de las aguas. El artículo 6 del mismo Código dispone que tal derecho de aprovechamiento
es un derecho real que recae sobre las aguas y consiste en el uso y goce de ellas, pudiendo
su titular disponer del mismo. Estas disposiciones no hacen sino aplicar el principio general
contemplado en el último inciso del artículo 19 N° 24 de la Constitución Política de la
República, que reza: “Los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidas o
constituidas en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos”.

Cuando los derechos de aprovechamiento de aguas no se encuentran inscritos en el


Registro de Propiedad de Aguas del Conservador de Bienes Raíces respectivo, debe
solicitarse la merced de aguas a la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras
Públicas. Las inscripciones de aguas deben practicarse en el Conservador de Bienes Raíces
que tenga competencia en la comuna en que se encuentre ubicada la bocatoma del canal

32
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matriz en el cauce natural (lo que explica que hay predios inscritos en un Conservador (La
Serena, por ejemplo), y sus aguas en otro (Vicuña, por ejemplo).

d.2.2.1.5.4.- Dominio público aéreo:

Se dice que el propietario de un predio es dueño del espacio existente sobre su


inmueble, lo que quiere expresar que tiene derecho a ocuparlo con construcciones,
plantaciones, etc., con las limitaciones que la ley imponga (por ejemplo, en la Ley General
de Urbanismo y Construcciones o en las normas municipales que regulan el tipo de
construcción en determinadas zonas de la comuna). En relación a esta materia, dispone el
artículo 81 del Código Aeronáutico, que ninguna persona podrá oponerse al sobrevuelo de
una aeronave en razón de sus derechos sobre el suelo. Con todo, el piloto, durante el vuelo
no podrá efectuar maniobras innecesarias para la operación aérea que originen un riesgo
para las personas en la superficie o que afecten los derechos de terceros. Si con motivo de
un vuelo se ocasionare algún perjuicio, el afectado tendrá derecho a indemnización. Por
otra parte, cuando se afirma que el Estado tiene soberanía en el espacio ubicado sobre su
territorio, quiere indicarse que está facultado para regular la utilización de dicho espacio,
cuestión de la que se ocupa el Código Aeronáutico (Ley N° 18.916). En su artículo 1,
establece que “El estado de Chile tiene la soberanía exclusiva del espacio aéreo sobre su
territorio”. Por su parte, el artículo 2 previene que “Las aeronaves, sean nacionales o
extranjeras, que se encuentren en el territorio o en el espacio aéreo chileno, y las
personas o cosas a bordo de ellas, están sometidas a las leyes y a la jurisdicción de los
tribunales y de las autoridades chilenas”. Lo anterior, sin perjuicio de que “Las aeronaves
militares extranjeras autorizadas para volar en el espacio aéreo chileno gozarán,
mientras se encuentren en Chile, de los privilegios reconocidos por el derecho
internacional”, lo que constituye, como se recordará, una excepción al principio de la
territorialidad de la ley chilena, consagrado en el artículo 14 del Código Civil. Por lo
demás, el inciso 2º del artículo 2 del Código Aeronáutico consagra el mismo principio de
inmunidad para las aeronaves militares chilenas, las que están sometidas a las leyes y a la
jurisdicción de los tribunales y autoridades chilenas, cualquiera que sea el lugar en que se
encuentren (lo que implica, también, que estamos ante un caso de extraterritorialidad de la
ley chilena).

33
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d.2.2.2.- Bienes fiscales:

d.2.2.2.1.- Concepto:

El Estado, ente de Derecho Público, puede ser sujeto de derechos privados. Son los
llamados bienes fiscales, los que constituyen el patrimonio privado del Estado, pertenecen a
él, en cuanto sujeto de relaciones patrimoniales privadas, para cuyos efectos se denomina
“Fisco”. De acuerdo al Art.589.CC, los bienes fiscales son los bienes nacionales cuyo uso
no pertenece a la nación toda. Teóricamente, el régimen jurídico de estos bienes es el
Derecho Privado. Sin embargo, siempre se han dictado leyes especiales que reglamentan la
adquisición, administración y disposición de estos bienes (actualmente, el Decreto Ley N°
1.939, del año 1977). De tal forma, las normas de Derecho Privado común adquieren sólo
un valor supletorio.

Cabe señalar que a diferencia de los bienes nacionales de uso público, los bienes
fiscales están dentro del comercio humano y pueden adquirirse por prescripción.

El Ministerio de Bienes Nacionales, a través de la División de Bienes Nacionales, es el


órgano que principalmente administra los bienes fiscales. Sin embargo, todos los
Ministerios y reparticiones públicas en general, poseen bienes fiscales, los que en tal caso,
están bajo la tuición del Ministerio o Servicio correspondiente.

d.2.2.2.2.- Clases de bienes fiscales:

d.2.2.2.2.1.- Los bienes muebles e inmuebles afectos al funcionamiento de los servicios


públicos.

d.2.2.2.2.2.- Los bienes que componen las herencias en las que sucede el Fisco, como
heredero intestado: herencias yacentes que se transforman en herencias vacantes (Arts. 995
y 1240. CC).

d.2.2.2.2.3.- Las nuevas islas que se forman en el mar territorial o en ríos y lagos
navegables por buques de más de 100 toneladas (Art.597.CC). Si el río o lago no admite la
navegación por embarcaciones del tonelaje indicado, la nueva isla podrá ser adquirida por
particulares, conforme a las reglas de la accesión.

d.2.2.2.2.4.- Los impuestos y contribuciones.

34
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

d.2.2.2.2.5.- La denominada captura bélica, puede también proporcionar bienes al Fisco,


aunque hoy en día los tratados internacionales la limitan.

d.2.2.2.2.6.- Las tierras que, ubicadas dentro del territorio nacional, carecen de otro dueño
(Art.590.CC).

III.- Clasificaciones Doctrinarias:

A.- En atención a su destino:

a.1.- Bienes medios de producción:

a.1.1.- Concepto:

En términos generales, medios de producción son bienes destinados a producir otros


bienes.

a.1.2.- Comentarios:

Por la finalidad productiva que los caracteriza, los medios de producción son,
generalmente, de estructura compleja y de apreciable valor. Esa estructura y ese valor
varían enormemente; el incremento del proceso productivo tanto en cantidad como en
diversidad de bienes producidos explica fácilmente la complejidad y variedad que
presentan estos bienes. Es bastante común que cuenten entre sus componentes con uno o
más bienes raíces que les sirven de asiento; la fábrica, medio de producción por excelencia,
exhibe como uno de sus elementos substanciales un predio en donde se instalan los demás
elementos que la componen. Desde el punto de vista del Derecho Civil patrimonial puede
apreciarse que, constituyendo estos medios de producción una agrupación organizada y
armónica de bienes –usualmente siguiendo principios científicos y técnicos– cada uno de
estos componentes es, a su vez, susceptible de clasificarse en las categorías tradicionales de
bienes, especialmente entre muebles e inmuebles. Pero además, con el concepto amplio de
inmuebles ya examinado, que comprende tanto los inmuebles por naturaleza como los por
35
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adherencia y destino, un medio de producción (como un solo todo) puede ser calificado
como un inmueble, partiendo del asiento territorial a que hemos hecho referencia. Pueden
también constituir una universalidad, según se dirá más adelante.

Con frecuencia la calificación de un bien determinado es dependiente de su situación


respecto de otros; en ciertas condiciones un bien puede ser de consumo, en tanto que en
otras puede ser (parte de un) medio de producción (por ejemple, cuando se encuentra
formando parte de una unidad económica mayor).

La importancia de la clasificación es evidente; ella permite constatar claramente cómo


la función económica de los distintos bienes influye decisivamente en su tratamiento
jurídico. Usándola, las doctrinas que propician una socialización o colectivización en las
estructuras económicas proponen la inapropiabilidad por los particulares de los medios de
producción, los cuales –postulan– deben permanecer en dominio de la sociedad,
representada por el Estado.

En todo caso, las legislaciones de los países que no se incorporan al planteamiento


mencionado contienen normas que excepcionalmente establecen la inapropiabilidad de
algunos medios de producción de la economía del país respectivo, como las industrias o
actividades denominadas “estratégicas”, particularmente fundamentales para el desarrollo
económico nacional. Matizando los principios referidos, en algunas legislaciones se
introducen las organizaciones de cooperativas y de autogestión, en las que la propiedad de
ciertos medios de producción queda entregada no a la colectividad sino a quienes laboran
en ellos.30

a.2.- Bienes medios de consumo:

a.2.1.- Concepto:

Bienes de consumo son aquellos destinados directamente a la satisfacción de


necesidades personales.

30
Entre nosotros, la Constitución Política de la República establece normas que a este respecto parecen
trascendentales: Artículo 19 N° 21 a 25.

36
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

a.2.2.- Clasificación:

a.2.2.1.- Esenciales: Son aquellos imprescindibles para el desarrollo y desenvolvimiento de


las personas. Por ejemplo, alimentos básicos; artículos de “primera necesidad”.

a.2.2.2.- No esenciales: Son aquellos que no son imprescindibles para el desarrollo y


desenvolvimiento de las personas. Por ejemplo, un televisor. 31

B.- Atendiendo a su determinación:32

b.1.- Conceptos:

b.1.1- Cosa específica:

Cosa específica, individualmente determinada o cuerpo cierto, es la cosa determinada,


dentro de un género también determinado. Se distingue por sus caracteres propios que la
diferencian de todas las demás de su mismo género o especie. Por ejemplo, pintura
“Angelmó”, del año 1936, de Arturo Pacheco Altamirano.

b.1.2.- Cosa genérica:

Bien genérico, es la cosa indeterminada, pero de un género determinado. Está


determinada sólo por los caracteres comunes a todos los individuos de su género o especie.
Las cosas genéricas admiten una menor o mayor determinación, hasta que llega al momento
que traspasamos la línea que las separa de las cosas específicas. Así, por ejemplo, son cosas
genéricas, una pintura; una pintura al óleo; una pintura al óleo con motivo marina; una
pintura al óleo con motivo marina de Arturo Pacheco Altamirano.

31
No obstante, existe una delgada línea divisoria entre unos y otros bienes, toda vez, que la subjetividad de
las necesidades humanas logran confundir aquellos conceptos. Pero, la fijación de precios máximos, de
almacenamiento y distribución, han ido configurando positivamente la subdistinción.
32
El Código Civil no formula esta clasificación de manera expresa, aunque sí lo hace desde el punto de vista
de las obligaciones, pero alude a las cosas específicas o genéricas en diversas disposiciones: artículos 951,
inciso 3º; 1508, 1509, 1590.

37
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

b.2.- Importancia de la clasificación:

b.2.1.- Prueba de la identidad de la cosa, determinante tratándose de las cosas específicas.

b.2.2.- La conservación de la cosa: el deudor de un cuerpo cierto está obligado a conservar


la cosa hasta entregarla al acreedor, y esto exige que se emplee en su custodia el debido
cuidado (Arts.1548 y 1549.CC); el deudor de cosas genéricas, en cambio, puede enajenarlas
o destruirlas, sin que el acreedor tenga derecho a oponerse, mientras subsistan otras del
mismo género, para el cumplimiento de la obligación (Art.1510.CC); por lo tanto, el deudor
de cosa genérica no tiene la obligación de conservar y cuidar la cosa.

b.2.3.- La pérdida de la cosa: la pérdida fortuita del cuerpo cierto extingue la obligación
(Art.1670.CC), lo que no acontece adeudándose una cosa genérica, pues el género no
perece (Art.1510.CC), a menos que ocurra el caso muy excepcional de que perezcan todos
los individuos de un género determinado.

b.2.4.- Cumplimiento de la obligación: en las obligaciones de cuerpo cierto, el deudor sólo


cumplirá su prestación entregando la cosa específica que se debe (Arts.1568 y 1828.CC);
En las obligaciones de género, el deudor queda libre de ellas entregando cualquier
individuo del género, con tal que sea de una calidad a lo menos mediana (Art.1509.CC).

b.2.5.- Los derechos reales y la posesión sólo pueden ejercerse sobre cosas específicas. Los
derechos personales, en cambio, pueden tener por objeto cosas específicas o genéricas. 33

b.2.6.- Conforme al Art.1453.CC, sólo puede haber error esencial en la identidad de la cosa,
cuando ésta fuere una especie o cuerpo cierto: “identidad de la cosa específica de que se
trata”.

b.2.7.- No puede haber compensación legal, cuando se debe una especie o cuerpo cierto; en
cambio, si lo que se deben recíprocamente las partes son cosas indeterminadas de igual
género y calidad, puede haberla (Art.1656.CC).

33
Rozas Vial, Fernando. Los Bienes, Santiago de Chile, LexisNexis, 4ª edición, 2007, pág. 55.

38
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

C.- En cuanto a su poder liberatorio:

c.1.- Conceptos:

c.1.1.- Cosas fungibles:

Cosas fungibles, son aquellas que pueden sustituirse por otras, que tienen idéntico
poder liberatorio, es decir, un carácter y valor similar. La expresión fungir, denota la
aptitud de una cosa para sustituir a otra, desempeñar sus mismas funciones en razón de la
equivalencia de ambas.

Diversas disposiciones del Código Civil aluden a las cosas fungibles: artículos 764,
1656, 2196, 2198 y 2228.34

Según lo expresamos, el Código Civil, en su artículo 575, confunde las cosas


consumibles con las cosas fungibles.

Como veremos más adelante, y al igual que en materia de consumibilidad, la


fungibilidad puede ser objetiva o subjetiva.

34
No obstante los diversos criterios existentes para abordar esta clasificación, en general puede decirse que
son fungibles las cosas que por presentar entre sí una igualdad de hecho, se les considera como de igual
poder liberatorio. En orientación exclusivamente física, son bienes fungibles los que pertenecen a un mismo
género y se encuentran en el mismo estado. La noción es, en todo caso, objetiva, en oposición a otra
subjetiva a que luego se hará referencia. Esta clasificación y sus aplicaciones se han ido extendiendo debido
al incremento de la producción industrial masificada que crea, en grandes cantidades, bienes de iguales
características y funciones. Sin embargo, la noción de fungibilidad sólo puede plantearse en términos
generales, que necesitan de adaptación a las variadas circunstancias en que se aplica, esto es, cuando en
una relación determinada se pretende reemplazar un objeto por otro. Además, la similitud es un calificativo
graduable y, entonces, casi siempre la fungibilidad va a depender del grado con que esa semejanza se exija.
Desde otro punto de vista, como bien lo indica el profesor Peñailillo, “el concepto amplio inicialmente
expuesto permite aplicarlo no sólo a las cosas, sino también a los hechos. Así, habrá hechos que se
considerarán fungibles (como aquellos cuya ejecución no requiere de condiciones o destrezas especiales), y
otros no (como la pintura de un cuadro, en que tiene importancia la persona que lo ejecuta).” (Peñailillo
Arévalo, Daniel. Ob. Cit. pág. 28). En cuanto a la naturaleza mueble o inmueble de los bienes, aunque
habitualmente la fungibilidad objetiva es aplicada a los muebles, en ciertas situaciones es también aplicable
a los inmuebles (como en los lotes de terrenos, sitios). En nuestra legislación parece aplicarse sólo a los
muebles (Art.575 inc. 1º.CC).

39
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c.1.2.- Cosas no fungibles:

Cosas no fungibles, son aquellas que no pueden ser reemplazadas por otras. Tienen
un valor especial (afecto), o bien, se trata de especies o cuerpos ciertos.

c.2.- Fungibilidad objetiva:

Corresponde al concepto de fungibilidad antes señalado. En el derecho, se han


enunciado dos criterios principales para explicar su naturaleza:

a. El Código Civil alemán, dispone que son fungibles las cosas que usualmente se
determinan por el número, el peso o la medida. Pero hay cosas que se acostumbra
determinar por uno de esos medios y no son, sin embargo, fungibles entre sí, como
por ejemplo, cien litros de vino que provienen de cosechas diferentes. Dada la
disímil calidad de los mostos, no es posible concluir que entre ellos sean fungibles o
“intercambiables”, sin que se resienta el valor económico.
b. Más aceptable parece ser el criterio que funda la fungibilidad en la igualdad de las
propiedades de las cosas y en la consiguiente identidad de su poder liberatorio.
Puede decirse entonces que son fungibles las cosas que por presentar entre sí una
igualdad de hecho, desempeñan en el comercio las mismas funciones liberatorias
(cosas genéricas, por ejemplo). Esta noción de fungibilidad permite extenderla no
sólo a las cosas, sino también a los hechos. Así, serán fungibles los hechos en que
no se considera la persona del deudor, como por ejemplo aquellos trabajos que no
requieren especialización o aptitudes especiales; y no fungibles serán los hechos en
los cuales sea determinante la persona del deudor, quien por sus aptitudes, no puede
sustituirse por otro (un artista, por ejemplo, contratado para dar un recital).

c.3.- Fungibilidad subjetiva:

Las partes pueden hacer fungibles cosas que objetivamente no lo son, como acontece
cuando el acreedor acepta recibir, por la suma que se le debe, algunos bienes en dación en
pago; igual puede acontecer con las obligaciones alternativas, y en la compensación
convencional. A la inversa, hay cosas que siendo objetivamente fungibles, subjetivamente
pueden no serlo. Así, por ejemplo, un reloj corriente puede no ser fungible para su actual
propietario, por tratarse de un antiguo recuerdo de familia.

40
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c.4.- Relación entre cosas genéricas y cosas fungibles:

Relacionando las cosas genéricas y las fungibles, cabe precisar que el criterio de ambas
clasificaciones es distinto. En el primer caso, se atiende a la determinación de las cosas; en
el segundo caso, se atiende a la similitud o disimilitud de dos o más cosas, a las que se les
confiere o no idéntico poder liberatorio. Por ello, no puede sostenerse que las cosas
fungibles sean necesariamente genéricas y las no fungibles específicas o cuerpos ciertos.
Una cosa puede ser fungible y al mismo tiempo un cuerpo cierto, como por ejemplo
tratándose de un rifle “Máuser” de tal calibre (cosa genérica) o el mismo rifle, pero
identificándoselo con su número de serie (cuerpo cierto).

c.5.- Relación entre consumibilidad y fungibilidad:

Por regla general, las cosas consumibles son al mismo tiempo fungibles (lo que
explicaría la confusión del artículo 575), pero esto no quiere decir que ambas características
deban concurrir forzosamente en una cosa. Hay cosas consumibles y no fungibles (la última
botella de vino hecha con la uva de una determinada cosecha); a la inversa, existen cosas
fungibles y objetivamente no consumibles (los libros de reciente y masiva edición, los
muebles nuevos y de una misma serie y tipo).

D.- En cuanto a su subsistencia por sí mismas:

d.1.- Conceptos:35

d.1.1.- Cosas principales:

35
Según que las cosas tengan una vida jurídica independiente o subordinada a otras, se clasifican en
principales y accesorias. Nuestro Código Civil no formula esta clasificación expresamente, pero la reconoce
en diversas disposiciones: artículos 658 a 660, 587, 1122, 1127, y 1830. No sólo las cosas corporales,
muebles e inmuebles, sino también las incorporales, pueden clasificarse en principales y accesorias. Así, una
servidumbre es accesoria del derecho de dominio sobre el predio en cuyo beneficio se encuentra
establecida; el derecho de prenda o hipoteca son accesorios del crédito que garantizan; la cláusula penal es
accesoria de la obligación que cauciona.

41
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Cosas principales son aquellas que tienen existencia independiente, sin necesidad de
otras.

d.1.2.- Cosas accesorias:

d.1.2.1.- Concepto:

Cosas accesorias son aquellas que están subordinadas a otras, sin las cuales no
pueden subsistir.

d.1.2.2.- Clasificación:36

d.1.2.2.1.- Partes integrantes: Sin ostentar una definición uniformemente aceptada, son los
componentes de una cosa que, estando incorporados a ella, pierden o carecen de
individualidad (como las partes de un reloj, la lana de un animal)

d.1.2.2.2.- Pertenencias: Son cosas muebles que tienen una propia individualidad, pero que
están destinadas al uso, cultivo o beneficio de otro mueble o inmueble (la vaina de una
espada, los implementos de labranza –llamados entre nosotros inmuebles por destinación–,
etc.

d.1.2.2.3.- Accesorias en sentido estricto: Algunos autores llaman así a cosas que sin ser
integrantes ni pertenencias de otra, por voluntad de las partes se incluyen en otra que se
reputa principal, sin tener con ésta una unidad de destino económico.

d.2.- Criterios para determinar la cosa principal y la cosa accesoria:37

d.2.1.- La posibilidad que tiene la cosa de existir por sí misma. Se considera cosa principal
la cosa que puede subsistir por sí misma, y accesoria la que necesita de otra para subsistir.
Por eso, el suelo es siempre cosa principal respecto de una casa, aunque valga menos que

36
Peñailillo Arévalo, Daniel. Ob. Cit. pág. 29.
37
Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit. pág. 32.

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ésta, pues el primero existe por sí mismo, mientras que no se concibe un edificio sin suelo
donde adherirse o asentarse (Art.668.CC). Del mismo modo, un crédito existe por sí
mismo, pero no la hipoteca que lo cauciona, pues ésta no puede subsistir sin el primero (sin
perjuicio de las hipotecas con cláusula de garantía general, que pueden caucionar
obligaciones futuras).

d.2.2.- La finalidad de los objetos determina su carácter. Es accesoria la cosa destinada al


uso, cultivo, beneficio, adorno o complemento de otra: inmuebles por destinación, la vaina
de un sable, los estuches de anteojos, etc.

d.2.3.- El valor de las cosas imprime a éstas su carácter principal o accesorio. En la


adjunción, si de las dos cosas unidas, la una es de mucho más valor que la otra, la primera
es la principal (Art.659.CC).

d.2.4.- El volumen también puede servir de criterio. También se toma este punto de vista en
la adjunción: cuando no se pueden aplicar los criterios de la mayor estimación y de la
finalidad, se mira como principal la de mayor volumen (Art.661.CC).

d.3.- Importancia de la clasificación:

Se resumen en el principio de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal.


Aplicando tal principio, las cosas principales determinan la existencia y naturaleza de las
accesorias; el derecho sobre la cosa principal se extiende sobre la cosa accesoria; el dueño
de una cosa lo es también de lo que ella produce; la extinción del derecho principal acarrea
la extinción del derecho accesorio; extinguido el crédito se extingue también la caución; las
cosas principales comunican su naturaleza jurídica a las accesorias (como acontece con los
muebles que se reputan inmuebles por destinación).

E.- En cuanto a su divisibilidad:

e.1.- Conceptos:

e.1.1.- Cosas divisibles:

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Desde un punto de vista físico, todas las cosas corporales son divisibles, pues en último
término, todas pueden fraccionarse, aunque ello suponga su destrucción. Desde un punto de
vista jurídico, existen dos conceptos de divisibilidad: uno material y otro intelectual. Son
materialmente divisibles, las cosas que, sin destrucción, pueden fraccionarse en partes
homogéneas entre sí y con respecto al todo primitivo, no sufriendo menoscabo considerable
el valor del conjunto de aquéllas en relación al valor de éste. Un líquido, como el agua, es
materialmente divisible, mientras que un animal es materialmente indivisible, porque al
fraccionarlo, se destruye en su estado natural. Son cosas intelectualmente divisibles
aquellas que pueden dividirse en parte ideales o imaginarias (cuotas), aunque no lo puedan
ser materialmente. Desde este punto de vista, todos los bienes corporales e incorporales,
son intelectualmente divisibles. Los derechos, en razón de su misma naturaleza, sólo son
susceptibles de división intelectual y no material.

e.1.2.- Cosas indivisibles:

Existen algunos derechos que no admiten ni siquiera una división intelectual, como
acontece con la servidumbre, pues se tiene íntegramente este derecho o no se tiene en
absoluto (Arts.826 y 827.CC). Los derechos de prenda y de hipoteca también son
indivisibles (Arts.2405 y 2408.CC) pero nada impide que las partes pacten divisibilidad.
Los derechos personales son divisibles o indivisibles según lo sea la obligación que es su
contrapartida, o en otras palabras, según pueda o no dividirse física o intelectualmente el
objeto al que se refieren. Así, la obligación de conceder una servidumbre de tránsito o la de
construir una casa, son indivisibles, mientras que será divisible la de pagar una suma de
dinero (Art.1524.CC).

e.2.- Divisibilidad del Derecho de Dominio:

El derecho real divisible por excelencia es el dominio, ya que puede dividirse al


infinito. Tal divisibilidad puede considerarse desde dos puntos de vista:

a. El dominio puede considerarse un derecho divisible en cuanto es el típico derecho


real que admite desmembraciones como tal, al ser posible desprenderse de una o
más facultades y transferirlas a otro; así, es el derecho el que se divide, aunque el
objeto sobre el que recae no sea tocado. La más usual de las divisiones del derecho
de dominio, desde este punto de vista, es aquella en que el propietario mantiene la
nuda propiedad y se confiere a un tercero las facultades de uso y goce, vale decir, el

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usufructo. Aquí, los sujetos son titulares de derechos reales de diversa naturaleza,
que se ejercen sobre una misma cosa.
b. También debe tenerse en cuenta que sobre un mismo objeto, varias personas pueden
ejercer el derecho de dominio, es decir, hay una comunidad sobre el objeto. En este
caso, en realidad no hay división del dominio, porque cada comunero ejerce todo el
derecho de dominio (con sus tres facultades), limitado eso sí en su ejercicio por el
derecho de los restantes comuneros. Aquí, los sujetos son titulares de derechos de
igual naturaleza: todos son propietarios.

e.3.- Importancia de la clasificación:

Se aprecia tanto en el campo de los derechos reales como personales. El Código Civil
hace aplicación de ella al tratar:

a. De la partición de bienes (Art.1337 regla 1ª.CC);


b. De las obligaciones divisibles e indivisibles (Arts.1524 a 1534.CC);
c. De la prenda y de la hipoteca (Arts.1526 N° 1, 2405 y 2408.CC);
d. Del dominio.

F.- En atención a la existencia real de la cosa en el tiempo

f.1.- Cosas presentes:

Cosas presentes, son aquellas que tienen existencia real en el momento de


constituirse la relación jurídica que las considera.

f.2.- Cosas futuras:

Cosas futuras, son aquellas que no tienen existencia real en el momento de


constituirse la relación jurídica que las toma en cuenta, pero se espera racionalmente
que la tengan con más o menos probabilidad en tiempo posterior.

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El Código Civil no formula esta clasificación en forma explícita, pero alude en diversas
disposiciones a las cosas presentes o futuras. Así, por ejemplo, en el artículo 1409
(donaciones a título universal), en el artículo 1811 (compraventa de todos los bienes que
posea o espera poseer una persona), y en los artículos 1461 y 1813 (ambos, a propósito de
la compraventa de cosa futura).

G.- En cuanto a su utilidad como conjunto:

g.1.- Cosas singulares:

Se definen como cosas singulares, aquellas que constituyen una unidad natural o
artificial, simple o compleja, pero con existencia real en la naturaleza.

g.2.- Cosas universales:

g.2.1.- Concepto:

Cosas universales, son agrupaciones de cosas singulares, sin conjunción o conexión


física entre sí, que por tener o considerarse que tienen un lazo vinculatorio, forman un
todo y reciben una denominación común, forman un todo funcional y están
relacionadas por un vínculo determinado.

g.2.2.- Clasificación:

g.2.2.1.- Generalidades:

Las cosas universales se subdividen en universalidades de hecho (universitas facti) y


universalidades de derecho (universitas iuris). Aunque nuestra legislación no formula
definiciones de cosas singulares y universales, en diversas disposiciones distingue entre una

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y otras: artículos 788, 951, 1317, 1864, 2304, y 2306, todos del Código Civil. La Ley
número 20.190, sobre prenda sin desplazamiento, también alude a las universalidades de
hecho.

g.2.2.2.- Universidades de Hecho:

g.2.2.2.1.- Concepto:

Pueden definirse como el conjunto de bienes muebles, de naturaleza idéntica o


diferente, que no obstante permanecer separados entre ellos y conservar su propia
individualidad, forman un solo todo, una sola cosa, en razón de estar vinculados por el
lazo de su común destinación económica. Según se desprende de la definición, los bienes
agrupados pueden ser de naturaleza idéntica o diferente. Son ejemplo del primer caso, un
rebaño o ganado; un juego de muebles; una biblioteca, una pinacoteca, etc.; y del segundo
caso, un establecimiento de comercio, que es el conjunto de cosas corporales e incorporales
(entre ellas “el derecho de llaves”), mediante el cual el comerciante ejerce su actividad
lucrativa.

g.2.2.2.2.- Características:

g.2.2.2.2.1.- Comprenden una pluralidad de cosas autónomas y distintas entre ellas. Cada
elemento del conjunto es por si mismo un bien, cada uno aisladamente tiene un valor
económico. Este rasgo las diferencia de las llamadas “cosas compuestas” (como un edificio
o una nave), las cuales suponen un conjunto o cosas que forman una sola mediante
conjunción o conexión física.

g.2.2.2.2.2.- Lo que hace aparecer las cosas reunidas como un solo todo, es una comunidad
de destinación, especialmente económica. En este sentido, un libro o una estampilla tienen
su propia individualidad, pero si pertenecen a una colección, el conjunto adquiere una
significación económica distinta a sus elementos individualmente considerados. Pero no
obstante presentar las universalidades de hecho una unidad económica, no se les reconoce
usualmente unidad jurídica. Por ello, generalmente las legislaciones aplican a las
universalidades de hecho el régimen jurídico que corresponde a los bienes singulares que la

47
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componen. Sólo en casos excepcionales, se atiende por la ley a su unidad económica y las
trata como un solo todo.38

g.2.2.2.2.3.- La universalidad de hecho comprende sólo elementos puramente activos,


bienes, y no pasivos o deudas, como acontece tratándose de las universalidades de derecho.

g.2.2.3.- Universalidades de Derecho:

g.2.2.3.1.- Concepto:

Siguiendo a la doctrina italiana, podría definirse como el conjunto de relaciones


jurídicas constituidas sobre una masa de bienes, reguladas de modo especial por la ley
y que forman, desde el punto de vista jurídico, una unidad, un todo. Para la doctrina
francesa, es un conjunto de bienes y relaciones jurídicas activas y pasivas consideradas
jurídicamente como formando un todo indivisible.

g.2.2.3.2.- Características:

g.2.2.3.2.1.- Contienen tanto elementos activos como pasivos.

38
Así, por ejemplo, tratándose del usufructo de animales (artículos 787 y 788), se establece que el
usufructuario de uno o más animales singularmente determinados, no está obligado a reemplazar los que
perecen o se pierden por causas naturales, pero el usufructuario del ganado considerado como
universalidad, tiene obligación, en idéntico caso, de reponer los animales con el incremento natural del
mismo ganado. A su vez, en la compraventa, el artículo 1864 permite vender dos o más cosas en un mismo
precio, cuando ellas se han comprado precisamente como “conjunto”, como acontece con un tiro, yunta o
pareja de animales o con un juego de muebles, claros ejemplos de universalidades de hecho. En el contrato
de arrendamiento, encontramos otro caso en el artículo 1984. Dispone el precepto que a falta de
estipulación de los contratantes, pertenecerán al arrendatario: 1° Todas las utilidades de reporten los
ganados dados en arrendamiento (pues el arrendatario tiene el goce de las cosas arrendadas, de manera
que entre tales utilidades, están los frutos que puedan obtenerse del ganado); 2° Los ganados mismos, con
la obligación de dejar en el predio al fin del arriendo igual número de cabezas de las mismas edades y
calidades. Si al finalizar el contrato faltaren animales, el arrendatario pagará la diferencia en dinero. El
arrendador, sin embargo, no será obligado a recibir animales que no estén aquerenciados al predio. Es
interesante consignar que en este caso, el contrato de arrendamiento está operando como un título
traslaticio de dominio, respecto de los ganados, atendido que usualmente se trata de cosas fungibles. No
acontece lo mismo en el usufructo, aunque en este caso, la ley es más benigna con el usufructuario, pues no
está obligado a restituir “igual número de cabezas de las mismas edades y calidades”.

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g.2.2.3.2.2.- Existe una correlación funcional entre los elementos activos y pasivos, de
modo que puede decirse que el activo se da precisamente para responder del pasivo
existente o eventual. Esta relación entre el activo y el pasivo se ve claramente en la masa
hereditaria, en la herencia, universalidad de derecho por excelencia al decir de la doctrina
europea (aunque veremos que no en la nuestra, en estricto rigor). También se aprecia entre
los elementos del activo y del pasivo del patrimonio de la sociedad conyugal (Arts.1725 y
1740.CC).

g.2.2.3.2.3.- Dentro del conjunto de bienes que componen la universalidad jurídica, opera,
como norma general, el principio de la subrogación real, por el cual los bienes que ingresan
a la universalidad, pasan a ocupar la misma situación jurídica de aquellos que salieron de
ella.

g.2.2.3.3.- Casos de universalidad de derecho:

No hay unanimidad en la doctrina. A juicio de algunos autores, como Coviello, la única


universalidad de derecho en ciertas legislaciones sería la herencia. En opinión de otros,
como Ruggiero, habría que incluir todos los patrimonios especiales o separados que la ley
considera como masa distinta de sus elementos: el patrimonio del deudor sujeto a un
procedimiento concursal de liquidación; el de la sociedad conyugal; el del ausente; el que
constituye los bienes reservados de la mujer casada; el del menor adulto que desempeña un
trabajo; etc.

g.2.2.4.- Diferencias entre las universalidades de hecho y de derecho:

g.2.2.4.1.- Las universalidades de hecho sólo comprenden activo; las de derecho, activo y
pasivo.

g.2.2.4.2.- Las universalidades de hecho, por regla general, no tienen una regulación
jurídica especial; las universalidades de derecho sí tienen una regulación jurídica especial.

g.2.2.4.3.- Las universalidades de hecho están conformadas sólo por bienes muebles; las
universalidades de derecho están formadas tanto por muebles como por inmuebles.

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H.- En cuanto a su estructura:

h.1.- Bienes simples:

Bien simple es el que tiene una estructura uniforme y no admite divisiones en


partes que adquieran propia individualidad. Se ha dicho también que tales son sólo los
bienes creados por la naturaleza (un animal, una planta, un trozo de madera). A mayor
abundamiento, podríamos indicar que cosas simples, son aquellas que desde un punto de
vista jurídico, tienen una individualidad orgánica unitaria, aun cuando físicamente pueden
ser heterogéneas. Por ejemplo, un terreno, piedras de arena, etc.39

h.2.- Bienes complejos:

h.2.1.- Concepto:

Bien compuesto o complejo es el formado por dos o más cosas simples unidas,
fusionadas o mezcladas, que pierden su individualidad en la composición. Se tiene
entendido que estos bienes son producto sólo de la acción del hombre (como un automóvil,
un edificio).

Tratándose de las cosas compuestas o complejas, la relación jurídica recae sobre el todo
sin necesidad de especificar cada una de las partes. Asimismo, si temporalmente uno de los
componentes está separado, sigue perteneciendo al bien todo (como cuando se ha separado
la rueda de un carro); en tal caso, la relación jurídica sobre el todo sigue afectando a dicha
parte, temporalmente separada. En otro sentido, es posible que en ciertos casos un
componente recupere su individualidad, en cuyo evento puede también ser objeto de una
relación jurídica distinta (como si se separa definitivamente una rueda del carro, que se
enajena como tal, luego de ser reemplazada).

39
Gallardo Benavides, Nelson. Ob. Cit. pág. 74.

50
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h.2.2.- Clasificación:

h.2.2.1.- Cosas compuestas: Son aquellas formadas por una unión física de componentes.

h.2.2.2.- Cosas colectivas: Son aquellas formadas por una unión puramente económica o de
destino (como un rebaño o una explotación industrial o comercial)40

I.- Atendiendo a si pueden o no ser objeto de relaciones jurídicas:

i.1.- Conceptos:

i.1.1.- Cosas comerciables:

Cosas comerciables son las que pueden ser objeto de relaciones jurídicas privadas,
de manera que sobre ellos puede recaer un derecho real o puede constituirse a su
respecto un derecho personal (artículos 1461 y 2498). Pueden incorporarse por ende, al
patrimonio de una persona.41

i.1.2.- Cosas incomerciables:

i.1.2.1.- Concepto:

Cosas incomerciables o no comerciables son las que no pueden ser objeto de


relaciones jurídicas por los particulares. No puede existir a su respecto un derecho real
ni personal. Por ende, no pueden incorporarse a patrimonio alguno.

40
Y a través de estas clasificaciones se ha llegado también a la noción de universalidad de hecho (como
puede verse, la clasificación está vinculada con la accesoriedad, ya examinada).
41
Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit. pág. 37.

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i.1.2.2.- Clasificación:

i.2.2.1.- Cosas incomerciables en razón de su naturaleza: Como la alta mar, el aire. En


realidad, estas cosas, llamadas “cosas comunes a todos los hombres”, son las únicas que no
pueden ser objeto de relaciones jurídicas en general y por ende están fuera del comercio
humano en términos absolutos y definitivos. Por ello, desde un punto de vista jurídico, no
podemos considerar a estas cosas como “bienes”.

i.2.2.2.- Cosas incomerciables en razón de su destino: Se trata de los bienes nacionales de


uso público, como por ejemplo las calles, plazas y caminos. En este caso, se trata de bienes
que siendo comerciables por naturaleza, han sido sustraídos del comercio jurídico para
dedicarlas a un fin público. Con todo, los bienes nacionales de uso público pueden ser
objeto de relaciones jurídicas de carácter público, como en el caso de las concesiones que
otorga la autoridad. Por lo tanto, sólo desde el punto de vista del Derecho Privado, pueden
considerarse como cosas incomerciables. Además, tampoco lo son en términos absolutos,
porque cabe la posibilidad que sean desafectados, y se conviertan en bienes comerciables.

i.2.- Limitación a la facultad de disposición:

Hay bienes que se encuentran en situaciones especiales por mandato de la ley, que
implica una limitación a la facultad para disponer de ellos, pero que siguen siendo
comerciables. Tales situaciones son las siguientes:

a. Bienes respecto de los cuales existe una prohibición legal de celebrar determinados
actos o contratos, generalmente prohibición de enajenar o gravar. Estas
prohibiciones son establecidas a veces con caracteres absolutos y otras sólo en
ciertas circunstancias. A veces son permanentes y otras veces temporales; por
razones de interés público o privado. Tales bienes son comerciables y tienen
solamente limitada su disposición. Así, por ejemplo, ciertas construcciones
declaradas patrimonio nacional, cuyos propietarios no pueden alterar ni menos
demoler; ciertos productos químicos explosivos o tóxicos, respecto de los cuales
hay importantes restricciones para su adquisición; los bienes embargados o cuya
propiedad se litiga; conforme al artículo 39° del Decreto Supremo N° 1 de 6 de
junio de 2011, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el propietario que hubiere
sido beneficiario de subsidio habitacional, no podrá, durante el plazo de cinco años
contados desde la entrega material del inmueble, celebrar acto o contrato alguno que
importe cesión de uso y goce de la vivienda adquirida, sea a título gratuito u

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Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

oneroso, sin previa autorización escrita del Serviu (Servicio de Vivienda y


Urbanización), etc.
b. Hay ciertos derechos que no sólo no pueden enajenarse, sino que en general no
pueden traspasarse por acto entre vivos ni por causa por muerte, como ocurre con
los llamados derechos personalísimos, entre ellos el derecho de alimentos
futuros42, el de uso, el de habitación, el derecho legal de goce del padre o madre
sobre los bienes del hijo no emancipado (art. 252) y ciertos derechos del cónyuge
sobreviviente o conviviente civil, que pueden ejercer en el marco de una partición
(art. 1317, regla 10ª). La característica de las cosas incomerciables es la de no poder
ser objeto de ningún derecho privado. Si la cosa está sujeta simplemente a una
prohibición de ser enajenada, es comerciable, porque no obstante la aludida
limitación, constituye el objeto de una relación jurídica de derecho privado. Así, los
derechos personalísimos son intransferibles e intransmisibles, pero están en el
patrimonio privado de sus titulares; son en consecuencia comerciables, aunque
inalienables. En este orden de ideas, no debemos confundir la inalienabilidad con la
incomerciabilidad: una cosa es inalienable cuando no puede ser enajenada, y es
incomerciable cuando no puede formar parte del patrimonio privado, cuando no
puede ser objeto de ningún derecho de este carácter. En síntesis: todas las cosas
fuera del comercio son inalienables, pero no todas las cosas inalienables están fuera
del comercio. Tal distinción se recoge con toda claridad, en el artículo 1464,
números 1 y 2.

i.3.- Cosas consagradas al culto divino:

En cuanto a las llamadas cosas consagradas al culto divino, el Código Civil se remite,
en su artículo 586, al Derecho Canónico, específicamente en lo tocante a las “cosas
consagradas”, entendiéndose por tales los bienes muebles e inmuebles que mediante la
consagración o bendición han sido dedicadas al culto divino. El Art.587.CC, por su parte,
deja en claro que estos bienes, ubicados en posesiones particulares, son bienes
comerciables. Finalmente, el Art.1105.CC se refiere al legado de cosas pertenecientes al
culto divino. También hay remisión al Derecho canónico. Este admite que los particulares
puedan tener en dominio las cosas consagradas al culto divino, siempre que sean tratadas
con reverencia y sin que se las pueda aplicar a usos profanos o impropios.

42
Decimos “alimentos futuros”, ya que el derecho a percibir los alimentos devengados, puede transferirse.
En efecto, dispone el Art.336.CC: “No obstante lo dispuesto en los dos artículos precedentes, las pensiones
alimenticias atrasadas podrán renunciarse o compensarse; y el derecho de demandarlas transmitirse por
causa de muerte, venderse y cederse; sin perjuicio de la prescripción que competa al deudor”.

53
Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

J.- En cuanto a su apropiabilidad:

j.1.- Prevención inicial:

Relacionada con la clasificación anterior, pero en base exclusivamente al dominio, las


cosas se clasifican en apropiables e inapropiables, según sean o no susceptibles de
propiedad.

j.2.- Cosas apropiables:

j.2.1.- Concepto:

Cosas apropiables son las que pueden ser objeto de apropiación, y se subdividen en
apropiadas e inapropiadas.

j.2.2.- Clasificación:

j.2.2.1.- Cosas apropiadas e inapropiadas:

j.2.2.1.1.- Apropiadas: Apropiadas son las que actualmente pertenecen a un sujeto de


derecho.

j.2.2.1.2.- Inapropiadas: Son las que actualmente no pertenecen a nadie, pero que pueden
llegar a tener un dueño si el hombre ejecuta un hecho de apropiación privada. Algunas
cosas son inapropiadas porque nunca han tenido un dueño, como los animales que viven en
estado salvaje; y otras lo son porque si bien pertenecieron a un sujeto de derecho, éste las
abandonó con la intención de desprenderse de su dominio. Las primeras se denominan res
nullius y las segundas res derelictae.

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Prof. Nelson Gallardo Teoría de los Bienes y de los Derechos Reales

j.2.2.2.- Cosas susceptibles de apropiación por los particulares y aquellos no susceptibles de


apropiación por ellos:

La organización de la sociedad ha impuesto siempre la necesidad de que ciertos bienes,


por su naturaleza susceptibles de apropiación, no queden entregados al dominio de los
particulares, sino que han de pertenecer a toda la comunidad, para la satisfacción de
necesidades generales. Determinados bienes, especialmente inmuebles, como calles,
caminos, etc., siempre se han considerado indispensables para la vida social y, por tanto, se
declaran inapropiables por los particulares. Sin embargo, la inapropiabilidad por
particulares de otras categorías de bienes, como los llamados “medios de producción”,
origina una de las diferencias más profundas entre diversas concepciones político-
económicas de organización de la comunidad, y las consecuencias de las distintas
alternativas son fundamentales. De ahí que las legislaciones consagren en textos la decisión
del poder gobernante. Así, en los países en que rige un principio de libre apropiabilidad, el
grado de intervencionismo del poder público se va reflejando en la cantidad e importancia
de los bienes reservados a la propiedad colectiva.

Por otra parte, respecto de ciertos bienes que se estiman de importancia fundamental en
la economía o en otras actividades de interés nacional (como la seguridad o la salubridad
públicas), se configura una propiedad compartida: mediante la formación de sociedades,
pertenecen al Estado y a particulares, distribuyéndose el dominio a través de las
correspondientes “acciones”.

Más aún, respecto de esos bienes de importancia trascendental, en ocasiones el Estado


decide reservarse exclusivamente el dominio. También suelen quedar en su dominio por
imposibilidad o extrema dificultad de los particulares de apropiárselos debido a la magnitud
o riesgo de la inversión que significan.

Desde otro punto de vista, no siempre queda claro qué bienes pertenecen a la
comunidad por reserva de manera que no sea posible a los particulares apropiárselos, y
cuáles otros pertenecen actualmente al Estado por diversas razones, pero que son
susceptibles de apropiación por los particulares, los cuales podrían eventualmente
adquirirlos del Estado o elaborarlos ellos mismos. En el hecho, lo que generalmente se fija,
y tampoco siempre de manera completa, son las actividades a las que los particulares no
pueden tener acceso. En una norma que resulta fundamental para los ordenamientos
jurídico y económico del país el Art.19 Nº 23.CPR establece, como regla general, la libre
apropiabilidad; en su conjunto, los N°s 21 a 25 de la misma Carta Fundamental, las bases y
la orientación sobre la materia.

De acuerdo a lo estudiando precedentemente, en el Derecho chileno se acostumbra


denominar a los bienes de dominio de los particulares “bienes privados” (o “bienes

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particulares”), y a los de la nación toda, “bienes públicos” o “nacionales”,


subdistinguiéndose en éstos los “bienes nacionales de uso público” (o “bienes públicos”) y
los “bienes del Estado” (o “bienes fiscales”) (el Art.589.CC, establece también esta
clasificación).

j.3.- Cosas inapropiables:

Cosas inapropiables son las que no pueden ser objeto de apropiación, como las cosas
comunes a todos los hombres (res comunis omnium), pues están sustraídas a la propiedad
privada y su uso es común a todos (Art.585.CC).

K.- En atención a si están o no sujetos a registro público:

k.1.- Cosas registrables:

k.1.1.- Concepto:

Las cosas registrables son aquellos bienes muebles o inmuebles corporales o


incorporales que están sujetos a registro público, por disposición de la ley.

k.1.2.- Clases de bienes registrables:43

k.1.2.1.- Los bienes inmuebles:

Así lo disponen los artículos 686 y siguientes del Código Civil y las normas del
Reglamento del Registro Conservatorio de Bienes Raíces, que estudiaremos más adelante.

43
La ley exige el registro de diversas clases de bienes corporales o incorporales. Pero la enumeración que se
presenta no es taxativa.

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k.1.2.2.- Las naves:

Conforme a los Arts. 10 y siguientes de la Ley de Navegación (Decreto Ley N° 2.222


del Ministerio de Defensa Nacional), las naves deben inscribirse en el Registro de
Matrícula correspondiente, según se trate de una “nave mayor” (aquellas de más de
cincuenta toneladas de registro grueso) o de una “nave menor” (las de cincuenta o menos
toneladas de registro grueso). Dichos registros están a cargo de la Dirección General de
Territorio Marítimo y de Marina Mercante, cuando se trata de naves mayores, y de la
respectiva Capitanía de Puerto, en caso de naves menores (artículo 15). Las transferencias o
transmisiones del dominio de las naves, deberán anotarse al margen de su inscripción en el
Registro de Matrícula, bajo sanción de ser inoponibles a terceros (artículo 10).

k.1.2.3.- Las aeronaves:

Conforme a las normas del Código Aeronáutico (artículos 32 y siguientes), las


aeronaves deben inscribirse en el Registro Nacional de Aeronaves, a cargo del Conservador
del Registro Nacional de Aeronaves, adscrito a la Dirección General de Aeronáutica Civil.
Dicho Conservador se encuentra en la capital de la República (artículo 44).

k.1.2.4.- Los vehículos motorizados:

Regula su inscripción la Ley N° 18.290, Ley de Tránsito, artículos 33 y siguientes.


Conforme al artículo 34 inciso 1°, el Servicio de Registro Civil e Identificación llevará un
Registro de Vehículos Motorizados, en el que se inscribirán los vehículos y la
individualización de sus propietarios y se anotarán las patentes únicas que otorgue.

k.1.2.5.- Los derechos en sociedades colectivas mercantiles, de responsabilidad limitada,


anónimas o por acciones:

De acuerdo a las normas del Código de Comercio, la constitución de una sociedad


colectiva mercantil se forma y prueba por escritura pública, debidamente inscrita en el
Registro de Comercio del Conservador de Bienes Raíces correspondiente al domicilio de la

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sociedad (Arts.350 y 354.Ccom). Lo mismo debe hacerse en caso de modificación de la


sociedad.

k.1.2.6.- Los títulos representativos de acciones en sociedades anónimas:

En cualquiera de estos casos, la inscripción deberá hacerse antes de expirar los sesenta
días siguientes a la fecha de la escritura de constitución o de modificación. La omisión de la
inscripción oportuna produce nulidad absoluta (Art.355 A. Ccom).

El artículo 3 de la Ley N° 3.918, sobre sociedades de responsabilidad limitada, dispone


que un extracto de la escritura social o de su modificación, será registrado en la forma y
plazo que determina el Código de Comercio para las sociedades colectivas mercantiles.

El artículo 5 de la Ley N° 18.046, sobre sociedades anónimas, establece que un extracto


de la escritura social, autorizado por el notario respectivo, deberá inscribirse en el Registro
de Comercio correspondiente al domicilio de la sociedad y publicarse por una sola vez en el
Diario Oficial. La inscripción y publicación deberán efectuarse dentro del plazo de 60 días
contado desde la fecha de la escritura social.

El artículo 426 del Código de Comercio, en las normas de las Sociedades por Acciones,
señala que dentro del plazo de un mes, contado desde la fecha del acto de constitución
social, un extracto del mismo, autorizado por el notario respectivo, deberá inscribirse en el
Registro de Comercio correspondiente al domicilio de la sociedad. Lo mismo deberá
hacerse con las modificaciones que experimente la sociedad (artículo 427).

k.1.2.7.- Las armas:

Dispone el art. 5 de la Ley N° 17.798, “Sobre Control de Armas”, que toda arma de
fuego cuya adquisición permita la misma ley, deberá ser inscrita a nombre de su poseedor o
tenedor ante la Dirección General de Movilización Nacional, entidad que llevará un
Registro Nacional de las inscripciones de armas.

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k.1.2.8.- Los derechos emanados de la propiedad industrial:

Dispone el artículo 2 de la Ley N° 19.039, sobre Propiedad Industrial, que los derechos
de propiedad industrial que en conformidad a la ley sean objeto de inscripción, adquirirán
plena vigencia a partir de su registro. Tales derechos deben inscribirse en el Instituto
Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), del Ministerio de Economía, Fomento y
Reconstrucción. Entre otros, se inscriben las patentes de invención, modelos de utilidad,
dibujos y diseños industriales, marcas, etc.

k.1.2.9.- Los derechos emanados de la propiedad intelectual:

Conforme al artículo 72 de la Ley N° 17.336, sobre Propiedad Intelectual, en el


Registro de Propiedad Intelectual deberán inscribirse los derechos de autor y derechos
conexos que esta ley establece. La transferencia total o parcial de los derechos de autor o de
derechos conexos, a cualquier título, deberá inscribirse en el Registro dentro del plazo de
sesenta días, contados desde la fecha de celebración del respectivo acto o contrato (artículo
73). Son derechos conexos al derecho de autor los que esta ley otorga a los artistas,
intérpretes y ejecutantes para permitir o prohibir la difusión de sus producciones y percibir
una remuneración por el uso público de las mismas, sin perjuicio de las que corresponden al
autor de la obra (artículo 65).

El organismo que tiene a su cargo el Registro de los derechos de autor y derechos


conexos, es el Departamento de Derechos Intelectuales, dependiente de la Dirección de
Bibliotecas, Archivos y Museos.

La citada ley protege, entre otros, los libros, folletos, artículos, conferencias, obras
dramáticas, composiciones musicales, obras teatrales, fotografías, pinturas, esculturas, etc.

k.1.2.10.- Las mascotas y animales de compañía:

Regula esta materia la Ley N° 21.020, Sobre Tenencia Responsable de Mascotas y


Animales de Compañía, publicada en el Diario Oficial de fecha 2 de agosto de 2017.

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Esta ley creó seis registros nacionales relativos a las mascotas y los animales de
compañía, cuya mantención y administración está a cargo del Ministerio del Interior y
Seguridad Pública (artículo 15).

Los dueños de mascotas o animales de compañía o de animales potencialmente


peligrosos de la especie canina deberán inscribirlos en el respectivo registro, en la forma y
plazo que establece el reglamento de la ley.

k.1.3.- Motivos de la exigibilidad de registro para ciertos bienes:

Que ciertas cosas, muebles e inmuebles, estén sujetas a registro, es decir, que deban
incorporarse en registros públicos, se explica por variadas razones. Las principales son:

a. Para realizar la tradición de los derechos reales que puedan constituirse sobre estas
cosas, como acontece con los bienes inmuebles (Art.686.CC). En este caso el
registro es el del Conservador de Bienes Raíces.
b. Para darle publicidad a la transferencia o transmisión del dominio de las cosas o a la
constitución de otros derechos reales sobre ellas.
c. Para conocer la historia de la secuencia de propietarios o poseedores de las cosas.
d. Para entrar en posesión de los bienes inmuebles (Arts.724 y 728.CC).
e. Para que los herederos puedan disponer de los inmuebles hereditarios (Art.688.CC)
o de los bienes muebles registrables.
f. Para la existencia y para la validez del acto jurídico que sobre ellos recae. Nos
remitimos al ejemplo ya citado del Art.1552.CC. del Código Civil. 44

k.2.- Cosas no registrables:

Las cosas no registrables son aquellos bienes muebles o inmuebles corporales o


incorporales respecto de los cuales la ley no exige su incorporación en ningún registro
público.

44
En nuestro Derecho, puede citarse el contrato de hipoteca, para quienes consideran que sólo nace una vez
inscrita la respectiva escritura pública.

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Texto que trata contenidos sobre las Clasificaciones de los Bienes, especialmente
redactado para la utilidad de los estudiantes que se encuentran en etapa de pregrado,
y, en beneficio de aquellos que tienen la calidad de egresados, los cuales se encuentran
preparando su examen de licenciatura; todo, con el objetivo de que los destinatarios
del presente, obtengan tan anhelada calificación académica, es decir, convertirse al
amparo de las leyes de la República, en un Licenciado en Ciencias Jurídicas y
Sociales, y por lógica consecuencia, de forma inminente como merecida, en Abogado.

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Nelson Gallardo Benavides


Abogado
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales
Magíster en Docencia para la Educación Superior
Diplomado Profesional en Docencia para la Educación Superior
Diplomado Profesional en Liderazgo Social
Docente de Derecho Civil y Derecho Económico
Tutor e interrogador en curso de preparación para el examen de Licenciatura

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Edición Actualizada
07 de julio de 2022

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