El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas: Juan Manuel Marín Osorio
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas: Juan Manuel Marín Osorio
LETICIA AMAZONAS
Universidad EAN
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales
Maestría en Gestión Cultural
Bogotá D.C, Colombia
Año 2020
EL PATRIMONIO MUSICAL DE
LETICIA AMAZONAS
Director (a):
Carlos Alberto Zambrano
Modalidad:
Monografía
Universidad EAN
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales
Maestría en Gestión Cultural
Bogotá D.C., Colombia
Año 2020
Nota de aceptación
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Resumen
Abstract
INTRODUCCIÓN 16
CAPITULO 1
1. Justificación 19
2. Pregunta de investigación 21
4. Objetivo General 22
5. Objetivos específicos 22
7. Marco teórico 23
8. Metodología 28
CAPITULO 2
2.1. Ampliar los conceptos de las ciencias sociales sobre el folclor nacional 36
3.1. Ana María Angulo Reyes, Sonidos del Río: experiencias musicales en la
cotidianidad de la amazonía, 2006. 37
3.2. Alfonso Dávila Ribeiro, Egua… la música suena boníiito mano: músicas
populares tradicionales del trapecio amazónico colombiano, 2012. 38
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~8~
3.4. Fernando Picón Acuña y Pedro Bernal Méndez, Análisis de tres temas
ganadores del festival internacional el pirarucú de oro, 2015. 38
CAPITULO 3
1. Contexto 43
4. Aspectos organológicos 54
4.2. Tambores 57
4.3. Vientos 59
CAPITULO 4
1. Contexto 64
3.1. Huayno 70
3.2 Vals. 71
CAPÍTULO 5
1. Contexto 74
2. Cuna de Artistas 76
CAPÍTULO 6
1. Contexto 81
2. Contornos musicales 83
3.1.4. Carimbó 88
3.1.5. Lambada 89
3.1.6. El Brega 90
3.2 Estructuras musicales de la interfluencia colombiana
3.2.1. Danzón 90
3.2.2. Pasillo 91
3.2.3. Porro 93
4.3.1. Cari-Cumbia 94
4.3.3. Porsam 96
CAPITULO 7
1. Patrimonio 104
Conclusiones 113
Bibliografía 117
Anexos 125
ÍNDICE DE MAPAS
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 6. Tutú
Figura 19. Versión del <<Huayno>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 20. Versión del <<Vals>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 21. Versión del <<Cumbión>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 24. Placa en honor de las fuerzas militares que participaron en el conflicto de
1932-1934
Figura 26. Versión del <<Forro>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 27. Versión del <<Xóte>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 28. Versión del <<Carimbó>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 29. Versión del ritmo <<Brega>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 30. Versión del <<Danzón>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 34. Versión del <<Marcha Amazónica>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro
Figura 35. Versión del <<Porsam>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 16 ~
Introducción
La convención de UNESCO de 1972, que fue celebrada en París con el ánimo establecer
la protección del patrimonio mundial, cultural y natural, señala que “el patrimonio cultural
se compone de aquello que a lo largo de la historia han creado los hombres de una
nación y que, en el momento presente, seguimos creando los que vivimos en la
actualidad.” (Unesco. 2007, Pág.11). Bajo esta sugestión que propone la UNESCO, se
quiere desarrollar la monografía <<El Patrimonio Musical de Leticia>>, que pretende
estudiar la música de Leticia como un bien inmaterial de la amazonia colombiana, que
nace de las “Murgas y Formatos diversos producto de procesos de colonización y
músicas indígenas de esta región cultural compartida con Brasil y Perú.” (Dávila, 2012,
Pág. 7). Este tesoro amazónico, ha sobrevivido a través del tiempo y refleja el paso de:
indígenas, colonos, mestizos y bracopes (brasileros, colombianos y peruanos) en la
frontera sur de Colombia donde se erigió la capital.
La música amazónica que encuentra año tras año nuevos representantes y
perpetuadores, se topa con un marco normativo nacional (ley 397 de 1997; decreto 2941
de 2009) que lleva a reflexionar en valores como identidad, pertenencia y salvaguarda
propias de una manifestación cultural. Una sugerencia similar, se encuentra en el artículo
27 de la declaración universal de los derechos humanos publicada el 10 de diciembre de
1948, que interpela a cada ciudadano a fijar su atención en la vida cultural de los pueblos
“Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la
comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios
que de él resulten” (Humanium.org).
De este modo, se elaboró un documento sobre las músicas y expresiones
sonoras indígenas relacionadas con Leticia, y donde se muestra parte de su historia,
personalidades regionales, estructuras ritmo armónicas, festivales y concursos que se
ocasionaron paulatinamente. Así mismo, la investigación tiende a establecer vínculos con
las políticas de salvaguarda de patrimonio inmaterial que se perfilan a través de la
dirección de patrimonio para “fortalecer la capacidad social de gestión que tienen los
grupos humanos para salvaguardar y fomentar su PCI” (Dirección de Patrimonio -
Mincultura), y de esta forma fortalecer valores sociales de identidad y pertenencia en la
ciudadanía fronteriza.
En la línea de lo expuesto, se adoptó un desarrollo textual que se nutrió
selectivamente de dos grades fuentes: 1, La tradición oral. 2, Fuentes escritas. En cuanto
a la primera, se incluyó las memorias, los relatos, las notas periodísticas, las partituras de
artistas amazonenses que generosamente expresaron su versión de las músicas de
Leticia. En cuanto a las fuentes escritas, se acudió a pesquisas relacionadas con la
historia nacional, hechos coyunturales de la región amazónica y políticas públicas
concernientes a temas de patrimonio cultural inmaterial. Ambas herramientas, condujeron
a presentar una versión actual de un arte popular amazonense con características
urbanas.
Ahora bien, se abordó el concepto de patrimonio inmaterial comprendido como “la
producción humana misma, a la forma en la que se expresan individuos, se relacionan
éstos dentro de las sociedades, o cómo los grupos humanos se diferencian de otros.”
(Mincultura. Pág. 20), porque en sí, la música popular de Leticia es una manifestación
que habla y canta la historia civil, religiosa y militar de una comunidad que logra crecer en
medio de las adversidades, y debido a la fuerza simbólica que irradia a través de sus
textos, sus formas de interpretación y la manera como se concibió la obra musical gozan
en cierta medida de popularidad y aprecio por sectores diversos de la población
fronteriza. Esta aceptación e identificación social y su vínculo con el desarrollo histórico
son los detonantes principales para considerar una génesis entre patrimonio cultural
inmaterial y música popular amazonense de vertiente leticiana.
La historiadora Cecilia Bákula Budge, representando a la Unesco 2010-2012 en la
República del Perú, hace una definición de patrimonio que cala muy bien con las ideas
presentadas en este documento. Para Bákula el patrimonio es “lo que se recibe de los
padres y que por lo tanto es de uno por derecho propio sin que ello sea discutible. En un
sentido más amplio que el particular o familiar, puede referirse a una nación e involucra
no sólo los bienes materiales sino también los espirituales e inmateriales que le son
propios y que en conjunto, tipifica, diferencia e individualiza a un grupo humano. (Budge.
2007. Pág.11). Ahora bien, al tratarse esta investigación de un tema patrimonial, el
planteamiento de Cecilia invita a considerar las memorias, las anécdotas y la historia, en
la medida que permitan conocer vestigios, huellas, o alguna pista para comprender el
proceso composicional de un hecho cultural de una región en particular.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 18 ~
1. Justificación
Leticia el centro urbano más sureño de Colombia, a quien se le encargó la noble misión
de representar los cofines y/o inicios del territorio nacional, aunque vetada de
comunicación terrestre con la totalidad del país, guarda una conexión fluvial con otros
poblados amazónicos que han permeado su historia, su política, su arquitectura, su
población… y la musicalidad que tiene su génesis en las: “Murgas y Formatos diversos
producto de procesos de colonización y músicas indígenas de esta región cultural
compartida con Brasil y Perú.” (Dávila, 2012, Pág. 7).
Esta musicalidad leticiana fruto de diversos ensambles y murgas, se nutrió
lentamente con las mejores capacidades instrumentales, literarias, interpretativas y
vocales de un puñado de juglares que indeterminadamente coincidieron en una misma
corporalidad territorial. Aunque “la amazonía alberga músicas de 40 mil años antes de la
conquista con distintos niveles de desarrollo” (Richard Carlín, 1993. Pág. 106), cabe
señalar, que el origen de la música popular de Leticia Amazonas, se configura hasta
después de la independencia de la corona española.
Dado lo anterior, se pretende exponer secuencialmente que: a.) entre la
independencia de la Nueva Granada de la corona española en 1810, y el momento en
que administrativamente Leticia alcanzó una estabilidad como territorio adscrito a la
república de Colombia 1991, se desarrolló una tipología de música nacional, que a 210
años de recorrido como nación, y a 153 años de fundación de Leticia, posee un índice
bajo de investigaciones académica. Por otra parte, b.) se procura describir que las
tipologías musicales creadas en el lapso 1810-1991, representan los valores de
Colombia en el contexto de las poblaciones que se encuentra en la ribera zigzagueante
del río amazonas, pero que así mismo, al nacer en uno de los cuatro nudos1 fronterizos
que se identifican en la selva amazónica, adquiere rasgos musicales trans –nacionales,
que la distinguen de otras músicas populares colombianas; y, Finalmente, c.) aportar al
dialogó que inició el ministerio de Cultura de Colombia, con las músicas de trapecio
Amazónico, bajo la conducción del profesor Alfonso Dávila Ribeiro (Q.E.P.D), que en la
1
Nudos: 1. Brasil, Perú, Colombia. 2. Bolivia, Brasil, Perú. 3. Venezuela, Colombia, Brasil. 4. Venezuela,
Brasil, Guyanas.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 20 ~
2. Pregunta de investigación
4. Objetivo general
5. Objetivos específicos
La ley 2941 del 6 de agosto del 2009 correspondiente al Patrimonio Cultural de la nación
de naturaleza inmaterial, abrió una oportunidad valiosa para que los territorios
nacionales, gestores culturales y la diversidad de actores sociales, fortalezcan, estudien,
preserven, protejan y divulguen aquellas manifestaciones que reconozcan como parte de
su identidad local. Esta ley 2941, en su capítulo II - artículo 08, menciona que entre las
manifestaciones culturales de carácter inmaterial, las artes populares - recreación de
tradiciones musicales, dancísticas, literarias, audiovisuales y plásticas-, conforman uno
de los doce (12) campos que albergan valores como: pertinencia, representatividad,
relevancia, identidad colectiva, vigencia, equidad y responsabilidad. Considerando esta
normatividad cultural, se puede afirmar la música popular del Amazonas que goza de una
representatividad significativa, que ha logrado una vigencia en el tiempo, que ha tenido
un impacto positivo en la vida de la región (Festival de Música Popular Amazonense
desde 1989; Escuela de músicas tradicionales), perfectamente es una manifestación
inmaterial correspondiente al patrimonio cultural de la nación.
Conviene subrayar que la pregunta ¿cuál es el patrimonio musical que se ha
configurado en Leticia Amazonas?, permite desarrollar una investigación pormenorizada
de los elementos históricos, musicales y sociales que contribuyeron al crecimiento de
esta manifestación cultural. De paso se debe aclarar, que patrimonio cultural inmaterial,
aunque es una expresión con un significado amplio, en la presente elaboración textual,
se comprende como “la producción humana misma, a la forma en la que se expresan
individuos, se relacionan éstos dentro de las sociedades, o cómo los grupos humanos se
diferencian de otros.” (Patrimonio cultural para todos. 2010. Pág.20).
Ya en el contexto amazónico, el docente Alfonso Dávila (2012) en la obra
<<músicas del trapecio amazónico>>, sugirió que cada espacio de la amazonía tiene
unos rasgos particulares, por ello invitó a entrar en contacto directo con las tradiciones
amazónicas a fin de conocer de primera mano los rasgos culturales de su musicalidad,
es decir, de su patrimonio inmaterial:
(…) para que la música se practique de acuerdo con las características culturales
de cada grupo indígena, será indispensable conocer sus tradiciones, hábitos y
lugares. Por esto se recomienda (…), que asistan a las diferentes fiestas y rituales
para que entren en contacto directo con el mundo de sus tradiciones y puedan
expresar y comunicar con el cuerpo y el espíritu sus culturas a través de la música
y la danza (Dávila. 2012, Pág. 57).
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 24 ~
Leticia capital del departamento del Amazonas, es uno de los centros urbanos de
la región amazónica colombiana, que logró cimentar una manifestación cultural o arte
popular que llama <<música popular amazonense>> (Siglas MPA). Es decir, es un
territorio urbano de Colombia por Ley 78 de 1981 y constitución política de 1991, que se
alimenta del entorno amazónico que le garantiza los elementos básicos para su
subsistencia. Allí, la MPA puede significar dos cosas: a) un fenómenos musical que
suceden en toda la Amazonía independiente del país de origen, de la raza de su creador,
y de la denominación político-administrativa; b) unas tipologías musicales amazónicas
con un contexto determinado, y bajo circunstancias específicas. Ante esta doble
significación, la investigación <<patrimonio musical de Leticia>> asume la MPA, desde la
concepción b, como una música amazónica con orígenes concretos: Leticia. En otras
palabras: música popular amazónica de vertiente leticiana.
Sin embargo, es bueno aclarar que la MPA posee una variedad de significados
dentro del gremio musical. En unos momentos, MPA (a) se consideraba inexistente; en
otras décadas se reducía a las (b) expresiones amerindias que merodeaban la quebrada
de san Antonio y en general la amazonia; otras veces se creía que eran (c) las
construcciones sonoras de colonos que residían en Leticia; y finalmente, MPA eran (d)
las fusiones o mixturas que realizaban los artistas leticianos o colonos con vida social en
Leticia motivados por amor al arte y/o concursos y festivales que se organizaron en la
ciudad.
Dado este hecho, la presente investigación recurrió a los conceptos que la
comunidad musical del Amazonas ha sistematizado por medio de un esfuerzo
interdisciplinar. Cada investigación ha traído resulta dos positivos para la comprensión
dentro y fuera de la región sobre el hecho cultural MPA.
El arreglista y compositor Alfonso Dávila Riveiro realizó el año de 1.988, la
primera conceptualización de las músicas de Leticia. Publicó un artículo que denomino
La cuenca amazónica. Músicas populares urbanas que fue publicada en la Revista a
Contratiempo No. 3, 1988: 2437. Los resultados de este último trabajo, fueron empleados
para introducir cambios en el festival de ritmos autónomos organizado por extensión
cultural del Amazonas en 1987-1988, dando paso al festival Pirarucú de Oro celebrado
desde 1989. Ya en el 2012 la publicación “cartilla de iniciación a la música popular
amazonense” como un ejercicio que culminó en la categorización los principales géneros
del trapecio amazónico y una propuesta pedagógica para implementar en el
departamento del Amazonas. La publicación tuvo fines pedagógicos, sin embargo retomó
ideas sobre su concepto de la música amazonense.
Años después (2014), el contrabajista leticiano Cristiam Camilo Córdoba
desarrolló la investigación “Fortalecimiento del idioma Ticuna a través de repertorios
infantiles tradicionales”, donde incluyó en los anexos, una selección de canciones
indígenas y populares con el propósito de animar a la comunidad indígena de Nazareth
(niños y jóvenes) a re-valorar su lengüa vernácula mediante la práctica de estos
repertorios. Este trabajo permitió llevar cinco temas del folclor amazonense, a las aulas
escolares de la población ticuna, que representa el 95,43% de la población amazonense
(Dane 2005).
Por su parte, el trompetista Fernando Picón Acuña y el cantautor Amazonense
Pedro Bernal Méndez realizaron un seguimiento morfológico a tres composiciones de
musicales de Leticia que llamaron: “sistematización y análisis del tema ganador,
modalidad autor/compositor e intérprete, en el marco del festival internacional de música
popular amazonense “el pirarucú de oro”. Estos dos grandes protagonistas nacidos en el
municipio de Leticia se propusieron “sistematizar y analizar la pertinencia del tema
ganador de la modalidad internacional autor/compositor e intérprete del Festival “El
Pirarucú de Oro”, versiones 2008, 2009 y 2010, con la categoría Música Popular
Amazonense”, teniendo como referente el principio de sistematicidad de las músicas
populares del maestro Néstor Lambuley. Esta investigación ha contribuido a introducir
cambios sustanciales en la reglamentación del festival celebrado anualmente. Uno de los
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 26 ~
aportes por ejemplo, es la concepción de la mixtura amazonense, que debe ser aplicada
en las composiciones leticianas.
La Universidad Nacional (sede amazonas) acogiendo las metodologías del
ministerio de cultura (Manuales para inventario de Bienes Culturales Inmuebles), lideró
un inventario llamado: Patrimonio Cultural Amazonas Colombia – Construyendo memoria
colectiva. Esta publicación tuvo como objetivo iniciar “un proceso de construcción de
memoria e identidad cultural” (Universidad Nacional, 2011, Pág. 5), en las siguientes
categorías: “Lengua y tradición oral, Cultura culinaria, Conocimiento del medio natural y
el medio ambiente, Artes populares, Producción, Organización social” (Pantevis, 2011,
Pág. 8). El inventario que realizó la Universidad Nacional, siguió a cabalidad las
metodologías, y normatividades estipuladas a nivel nacional sobre el Patrimonio
Colombiano (Ley General de Cultura 397 de 1977 y Ley de Patrimonio Cultural de la
Nación 1185 de 2008). Contó con el apoyo de la gobernación y abarco las poblaciones
indígenas instaladas en los alrededores de Leticia.
No obstante, las investigaciones señaladas de Alfonso Dávila, Cristiam Córdoba,
Fernando Picón y Pedro Bernal Méndez, si bien tienen elementos que nos acercan al
desarrollo cultural de Leticia, se centran fundamentalmente en los siguientes campos: (a)
pedagógico (Cartilla de Iniciación a la músicas del trapecio Amazónico 2012 y,
Fortalecimiento del Idioma Ticuna a través de músicas populares, 2014); y (b)
morfológico musical (sistematización y análisis del tema ganador, modalidad
autor/compositor e intérprete, en el marco del festival internacional de música popular
amazonense el pirarucú de oro. 2015).
En cuanto a la investigación que abrió la universidad nacional de Leticia en el año
2011; si bien incluyeron aspectos de las artes populares invocando instrumentos
musicales de las comunidades indígenas cercanas a Leticia, pasaron por alto las
músicas que realmente tienen origen en la capital del Amazonas. Además, faltó exponer
las diferencias musicales que sucede en Leticia, ocasionadas por las interfluencias con la
red de poblados fronterizos de procedencia brasilera y peruana, y más aún, porque existe
una música que no guarda una línea tradicional con los cantos indígenas del Amazonas.
Considerando lo anterior, y dejando claro que las investigaciones mencionadas
guardan una relevancia social importante, y para los propósitos de la monografía crean
un precedente de primer orden para la construcción de la monografía en desarrollo; se
continuará profundizando en la música popular de Leticia desde la óptica socio-cultural.
Para ello, el capítulo 2 propone cuatro etapas, que se ampliaran en el resto del
documento, a saber: (1) raíces amerindias; (2) irrupción occidental, (3) acuerdos
internacionales, (4) creaciones musicales. En un capítulo final (7), se dará un marco
jurídico a todo el recorrido que se planteó en el documento, para decir que Leticia no solo
fue una infraestructura aduanera y militar con orígenes loretanos, o un punto inerte donde
los gobiernos centrales de Brasil-Colombia-Perú fijarían unos límites fronterizos
imperiales, nacionales y/o republicanos. Se procura señalar, que Leticia es un espacio,
cuya sociedad ha mostrado crecimiento en distintos aspectos de la vida social; entre
ellos, los relacionados con actividades de carácter cultural: literatura, danza,
comunicación social y la música como lo más representativos.
Con lo anterior, se quiere subraya que a finales del siglo XIX, y durante el
trascurso del siglo XX, coexistirá una colectividad artística que edificará los cimientos de
un fenómeno cultural llamado música popular amazonense (MPA), que a su vez se
convertirá en uno de sus patrimonios más valiosos. La vertiente MPA leticiana, como se
expondrá en los capítulos de esta investigación, se nutre década tras década de
procesos sociales ligados a la aparición y desarrollo social de la actual ciudad que a
2020, cumple 153 años de fundación. Esta idea es importante reiterarla, porque
desarticular esta manifestación cultural de su perspectiva socio-histórica, como selva
tropical colombiana 1810, campamento y caserío loretano de 1867, aduanilla cauchera
1887, gran rozo rodeado de pajas 1905, tierra de salvajes y miserables chozas 1914,
comisaria de 1921, poblado sin infraestructura 1925, limite trasnacional de 1930, guerra
colombo-peruana 1932-1934, corregimiento colombiano de 1953, municipio de 1964, y
finalmente como capital del departamento del amazonas de 1991… es hacer caso omiso
de las realidades existenciales de la región, necesarias para una adecuada comprensión
del patrimonio musical que se ha construido por medio de un esfuerzo mancomunado.
Este esfuerzo social, permite entrever un patrimonio amazónico-colombiano rico
en historia social, lleno de estructuras musicales excepcionales, con una fortuna textual
que sintoniza con los aspectos vegetales, hidrográficos y poblacionales de la
panamazonía, desbordado en su aspecto multi-lingüístico, y con el sueño de encontrar
una vía corporativa que le permita prevalecer ante los retos que se le presenten. Ante
esto, la ley 397 de cultura, la Ley 1185 de 2008, el 6 de agosto de 2009 otorgan criterios
de valoración para el conocimiento de esta manifestación amazonense.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 28 ~
7. Metodología
Informativo regional
del Amazonas. N° 11.
Noviembre-Diciembre
2007 Leticia-
Amazonas. NIT
52023356-5. Versión
impresa.
• Periódico
Evaluación y Gestión,
Informativo regional
del Amazonas. N° 11.
Noviembre-Diciembre
2007 Leticia-
Amazonas. NIT
52023356-5. Versión
impresa.
• Periódico
Anaconda, Libre
expresión del
Amazonas. Año 8. N°
33. Diciembre de
1996. Licencia 5913.
Resolución N° 2965 de
1989. Versión impresa.
• Periódico
Anaconda, Libre
expresión del
Amazonas. Año 2. N°
12. Licencia 5913
Agosto de 1990.
Resolución N° 1888.
Versión impresa.
Entrevistas A 2020, existen testigos directos e indirectos Hugo Joel Erazo
personales que guardan memoria, de cómo participaron Ferreira. Guitarrista.
en la construcción de un hecho cultural y los Pedro Bernal
debates que genera las formas como se Méndez. Cantautor
establecieron las músicas populares de Leticia. Leticiano.
Es muy importante incluir el testimonio oral de Fernando Picón.
los músicos que aún se encuentran en Fundador y director de
actividad, ya que permite ampliar la la banda
información que no ha sido consignada en departamental de
alguna investigación, además puede otorgar Leticia Amazonas.
datos inéditos a la presente investigación. Lauro y Octavio
Se incluirá un total de seis testimonios, de Angulo. (Hijos y
músicos que dejaron su impronta en los años Hermanos de los
70, 80 y 90 del siglo XX. fallecidos guitarristas
leticianos).
Demetrio del Cairo.
Saxofonista leticiano.
Ray Salas. Cantautor
de mixturas
amazonenses.
Documentos En esta investigación son imperantes las leyes LEY 397 DE 1997 (Ley
Académicos nacionales de cultura, que permitan dar un General de Cultura). El
y Civiles marco normativo a esta construcción Título II de la Ley
monográfica. General de Cultura,
Además, se requiere tener las publicaciones modificado por la Ley
académicas que incluyan temas folclóricos, 1185 de 2008,
estableció los
lineamientos generales
para la gestión y la
protección del
patrimonio cultural de
la nación. El artículo 4
da una primera
definición de este
patrimonio, todas las
expresiones,
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 32 ~
productos y objetos
representativos de la
nacionalidad
colombiana y dentro
del cual algunos
conjuntos o bienes
individuales, debido a
sus especiales valores
simbólicos, artísticos,
estéticos o históricos,
requieren un especial
tratamiento.
DECRETO 2941 DE
2009. Luego de incluir
el tema del patrimonio
cultural inmaterial en el
artículo 8 de la Ley
1185 de 2008, el 6 de
agosto de 2009 se
expidió el Decreto
2941 “Por el cual se
reglamenta
parcialmente la Ley
397 de 1997
modificada por la Ley
1185 de 2008, en lo
correspondiente al
patrimonio cultural de
la nación de
naturaleza inmaterial”
CAPITULO 2
Sin embargo el camino no llegó a su fin. La vía que se inició en nombre del folclor
para conocer las músicas colombianas, no dio abasto en todos los territorios del país. Por
ello, se platea una corriente que involucre músicos conocedores que estuvieran
dispuestos a estudiaran los sistemas de organización sonora en las regiones, ya que
mucho de las investigaciones realizadas, carecían de un trabajo de campo decisivo.
(Minaña, 2000, p. 78).
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 36 ~
La musicología que se define como “el estudio científico o académicos de todos los
fenómenos relacionados con la música, como sus bases físicas, su historia” (Gorina.
1970. Pág.110), comienza a tomar partido en la música colombiana. El músico y doctor
en antropología social Carlos Blasco, quien realizó investigaciones en esta área (El arpa
llanera y su tradición en el torneo internacional de Joropo, 2016), dice que en Colombia la
investigación musicológica apela a una doble motivación: (1), para mejorar los estudios
que iniciaron las ciencias sociales sobre el folclor nacional, y (2), para potenciar las
culturas regionales a través del estudio de sus formas culturales, “los músicos
académicos de esta época desean nutrirse de las fuentes populares para sus
composiciones. Motivados por los trabajos de folkloristas –e incluso trabajando en equipo
con ellos, como Guillermo Abadía en el CEDIFIM- y por el éxito de los movimientos
musicales “nacionalistas” en el continente, viajan por todo el país recogiendo y
transcribiendo melodías indígenas, campesinas y afrocolombianas.” (Miñana. 2000. Pág.
5).
2.1 Mejorar los estudios de iniciaron las ciencias sociales sobre el folclor nacional
Era necesario dar un giro a las publicaciones musicales de las ciencias sociales, porque
en ocasiones son insuficientes, para describir musicalmente a una región, “[las
investigaciones de música popular colombiana] se caracterizan por ser grandes trabajos
de recopilación, fruto de toda una vida, por utilizar fuentes – acríticamente- de segunda y
tercera mano, por un trabajo de campo muy débil o poco sistemático, por
acumulación/yuxtaposición de mucha información, por un inadecuado uso de las fuentes
y casi inexistente aparato crítico, y por su enfoque folklorista.” (Miñana. 2000. Pág. 7).
3.1 Ana María Angulo Reyes, Sonidos del Río: experiencias musicales en la
cotidianidad de la amazonía, 2006
3.2 Alfonso Dávila Ribeiro, Egua… la música suena boníiito mano: músicas
populares tradicionales del trapecio amazónico colombiano, 2012
3.3 Cristiam Camilo Córdoba Meléndez, Fortalecimiento del idioma tikuna a través
de repertorios infantiles tradicionales, 2014
3.4 Fernando Picón Acuña y Pedro Bernal Méndez, Análisis de tres temas
ganadores del festival internacional el pirarucú de oro, 2015
A Leticia solo se llega por agua o por aire: se ubica a orillas del rio Amazonas, en
la punta sur del trapecio Colombiano, triple frontera con Brasil y Perú; es capital
del departamento Amazonas, de Colombia. El departamento así llamado es uno
de seis departamentos de la Amazonía Colombiana que cubre el 41% del territorio
nacional (…) En Leticia se asienta una significativa población indígena migrante
(cíclica y permanente) de varias etnias: tikuna, huitoto, cocama, bora, matapí,
yucuna, tanimuka, miraña y andoque, pero la mayor parte de su población es
mestiza-criolla (Winter, 2017. Pág. 35).
Desde la fundación de Leticia en 1867, hasta la firma del tratado salomón-Lozano 1922,
es un primer periodo de irrupción occidental. Durante ese lapso, aparecerá una la
primera representación población, que migra desde antiguas misiones católicas y
guarniciones militares, con asignaciones laborales muy específicas. En todo caso, se
acordonó un sitio que verá nacer la primera generación de pobladores de origen leticiano.
De la firma del tratado salomón-lozano 1922, hasta la ceremonia de entrega del poblado
de Leticia al gobierno de Colombia 1930. Surge un poblado producto del mestizaje racial,
entre el personal que desempeñaba laborales muy puntuales en Leticia.
Del recibimiento del poblado de Leticia a las autoridades de Perú 1930, hasta la
constitución de Leticia como capital del departamento del Amazonas 1991, se percibirá
cambios sociales importantes. En esta época, se pasa de una escucha pasiva, a una
época de propuestas musicales con la ambición de representar los valores culturales de
la amazonia colombiana.
No hay que perder de vista, que el desarrollo que se propone esta tesis, acoge ideas de
los folcloristas Guillermo Abadías y Javier Ocampo. Abadías (1995), en sus trabajos de
folclor consideró que no basta fijar la atención en una partitura o score, sino también en
aspectos que acompañan la creación musical, por ejemplo: tipos de instrumentos,
fonación lingüística, documentos físicos y la tradición oral.
Los documentos más valiosos para descubrir el carácter de una música fósil o
desaparecida, no son en modo alguno las partituras, pues éstas no dan jamás la
clave de “cómo sonaba” esa música antigua ni del “aire que tenía la ejecución” ni
de “cuáles eran los timbres de la materia sonora”. Claves más valederas son, en
cambio, “los instrumentos que producían esa música” y la fonación lingüística con
que se hacía esos cantos. Y estos dos datos los suministran el arsenal
organológico, es decir, los instrumentos físicos que se conservan y la tradición
oral de los cantos, verificable en las tribus actuales o grupos humanos sucesores
de los que produjeron esa música desaparecida (Guillermo. 1995. Pág.146).
Javier Ocampo López (1976), al igual que Guillermo Morales, también propuso la
idea de profundizar en aspectos culturales, históricos y memorias de la tradición oral, que
permitan una aproximación intensa y completaría a los aportes de las bellas artes
musicales:
La música folclórica colombiana se estudia a través del proceso de tradición oral,
tanto en la música indígena, como en la transculturada procedente de Europa,
delimitando las supervivencias que se han transmitido del pasado.” (Ocampo.
1976. Pág. 26).
CAPITULO 3
1. Contexto
Se llama Amazonas al territorio “que tiene una extensión de 6.5 millones de kilómetros
cuadrados y atesora el mayor patrimonio hídrico y genético del planeta.” (Boff, 2008. Pág.
80). Aunque es una gran selva que se extiende desde la región andina hasta el mar
atlántico, no se trata de una “tierra virgen e intocable” (Boff, 2008. Pág. 80), sino que ha
sido intervenida en varias oportunidades; al respecto, Evaristo Eduardo de Miranda
(2007, Pág. 83, 102 y 103) afirma: “queda muy poca naturaleza intocada y no alterada
por los humanos en la Amazonía…”. También se desarrolla una idea semejante en el
estudio del antropólogo Viveiro de Castro (1992, Pág. 26) “la Amazonía que hoy vemos
es el resultado de siglos de intervención social, del mismo modo que las sociedades que
allí viven son resultado de siglos de convivencia con la propia amazonia”. Con mucho
acierto William M. Denevan escribe: “la selva no debe remitirnos erróneamente a una
imagen prístina de un supuesto Edén americano.” (Denevan, 1992. Pág.70)
2
Hijos del agua
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 44 ~
El rey Carlos III de España, creó la figura del “Regente” en la nueva granada. Esta figura
tenía facultades que lo independizaban de virreyes y audiencias. Francisco Gutiérrez,
fue un regente que ocasionó polémicas medidas, “generando el levantamiento de los
comuneros”. (Seogecol. Pág. 10) Como consecuencia de ello, el 20 de julio se realiza el
acta de independencia o acta de revolución de los neogradinos quienes querían liberarse
del yugo español. Una vez declarada la independencia neogranadina, se puede apreciar
que el Amazonas se encontraba bajo la custodia de la gobernación de Popayán, y que el
vyrreinato de la nueva granada contaba con 15 “provincias3 (sogeocol.edu.co).
El territorio sufrió transformaciones politico administrativas en siguientes años:
Provincias Unidas de la Nueva Granada 1.811-1816; República de Colombia o La Gran
Colombia, 1.819; República de Colombia, 1824; Republica de la Nueva Granada 1831-
1858; Confederación Neo-Granadina 1.858-1.863; Estados Unidos de Colombia 1.863-
1.886; pero siempre el limite estaba condicionado por el rio Amazonas. (Dufourcq, 1963.
Pág 50).
¿Quiénes ocupaban estos territorios? Sin duda alguna, que hablar del Amazonas,
implica expandir nuestros conocimientos acerca del territorio y no quedarnos con ideas
parciales o incompletas. Leonardo Boff (2008. Pág. 81), expresa que incluso al referirnos
al indígena como un ser humano aislado del universo, es una creencia bastante superflua
“La idea de que el indio es genuinamente natural representa una ecologización errónea
del mismo, fruto del imaginario urbano, harto de la artificialización de la vida.”
En un sentido general, hablando de los pobladores amazónicos los músicos
Fernando Picón y Pedro Bernal (2015) nos recuerdan que “Las sociedades tradicionales
amazónicas, en calidad de actores naturales, hicieron presencia en la Amazonia desde
hace diez mil años antes de Cristo (Domínguez. 1999. Pág. 58) y con el paso de los
siglos lograron construir “grandes redes de malocas” (Acosta. 1997. Pág 269) que
mostraban una organización bajo un sistema de planificación regional (Heckenberger.
2008), a través del desarrollo de un modelo original de organizar el espacio en
consonancia con los delicados ecosistemas amazónicos…”
Ahora bien, para el periodo posterior a independencia de Colombia, encontramos
que los pobladores de la actual Leticia, era la sociedad denominada “ticuna”. En la
3
Los españoles denominaron provincias en América a las grandes divisiones territoriales-administrativas.
También a todo el territorio que queda fuera de la capital.
ilustración sociedades indígenas (Zárate. Mapa 1- Cap. 2) inscritas en el área del
trapecio amazónico, hacia el siglo XVII 1600-1699 de Carlos Zárate, se recrea la zona del
trapecio amazónico y las poblaciones indígenas que se encontraban identificadas en él:
ticunas, curinas, guaericus, yumanas, yurimaguas, pebas, yaguas, mayorunas,
caumares, cavachis.
Aunque la sociedad ticuna es mayoritaria en el área que ocupa la actual Leticia,
también coexisten otros grupos étnicos cercanos a él: Uitotos, Yaguas y Kokamas. Al
respecto el instituto de investigaciones de recursos biológicos Alexander Von Humbolt
explica:
En el trapecio amazónico existen grupos Uitoto en el norte y Tikuna, hacia el sur.
Cerca de Leticia hay algunos Yagua y Kokama (que tienen su grupo de referencia
en el Perú). Los Tikuna se encuentran ubicados al sur de la Amazonia en el río
Cothué, Caño Ventura, Santa Lucía, Buenos Aires y en la zona de influencia de
Leticia. Se asientan en los resguardos de San Antonio de los Lagos, San
Sebastián, El Vergel, Macedonia, Mocagua y Cothué-Putumayo en el
departamento de Amazonas (Arango y Sánchez 2004).
4
Maynas. Provincia del oriente peruano amazónico.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 48 ~
A pesar de este modelo misional con tintes políticos, en la región amazónica los
religiosos jesuitas y españoles, se vieron en la necesidad de re-pensar su quehacer
evangélico en un nuevo contexto “el fracaso de este modelo [misional] aproximó a los
misioneros de Maynas a la visión de los jesuitas portugueses de Pará, entre ellos el
padre João Daniel, que vieron en el río Amazonas como una gran fuente de riqueza,
base para una ocupación sustentada en el poblamiento y la agricultura.” (Torres-
Londoño. 2008). Otra razón para repensar el modelo misional fue que el Congreso
Constituyente de Cúcuta celebrado en 1821, consideraba a los indígenas como
ciudadanos colombianos “los indios son ciudadanos iguales al resto de colombianos (…)
los nuevos ciudadanos [son] capaces de desempeñar cualquier oficio público…”
(Gutiérrez, 2003. Pág.97).
De los indígenas ticunas se sabe que “se ubica[n] al sur de la Amazonia [que] se
extienden desde la desembocadura del río Atacuari entre Colombia y Perú hasta el río
Jutaí en el Brasil.” (direcciondepoblaciones.org). Esta comunidad que Ferrán Cabrero
describe como los “enemigos históricos de los [indígenas] omaguas” (Cabreo, 2014. Pág.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 50 ~
166), constituye en Colombia uno de los pueblos más numerosos del trapecio
amazónico.
Esta población que “Se asientan en el río Cotuhé, caño Ventura, Santa Lucía,
Buenos Aires y en la zona de influencia de Leticia. Sus resguardos son los de San
Antonio de los Lagos, San Sebastián, El Vergel, Macedonia, Mocagua y Cothué-
Putumayo, en el Departamento del Amazonas.” (direcciondepoblaciones.org), guarda
cercanía con otros grupos étnicos, dependiendo del espacio donde se encuentren
asentados.
Carlos Zárate, Sociólogo de la Universidad Nacional, nos dice, que “de acuerdo
con los informes de algunos misioneros, de viajeros y de funcionarios del gobierno,
existía una red de asentamientos o pequeños poblados netamente indígenas que
existían alrededor de los poblados fronterizos fundado por militares o misioneros sin
llegar a mezclarse con ellos.” (Zarate. 2008. Pág. 97). Así que independiente de los
procesos sociales, la comunidad ticuna aunque dispersa en el trapecio amazónico,
siempre fue un grupo representativo, cercano a la actual Leticia.
Por tanto, es muy probable que mantuvieran viva sus expresiones culturales sin
mayor consternación. La música de estos pobladores también permanecieron activas,
porque en cierto modo, los pobladores ticunas estaban dispersos en distintos lugares del
trapecio amazónico y por otra parte, cuando presentían alguna amenaza, como buenos
pobladores de tierra firme, se escabullían entre la selva.
Solo hasta 1987, son traídos algunos Ticunas al sitio donde se construirá el fuerte
peruano <<Ramón Castilla>>, que era un segmento de la selva deshabitado. Dice Zárate
“el distrito de Loreto de obligar por la fuerza a indígenas ticuna a prestar servicios
relacionados con la construcción del fuerte ramón castilla.” (Zarate. 2008. Pág. 125).
La música amerindia son aquellas manifestaciones sonoras que existen hace cuarenta
(40) mil años antes de la conquista española, que hacían parte del diario vivir americano,
y que lograron permanecer en muchos lugares a pesar de las difíciles condiciones que
trajo la conquista europea “A la llegada de Colón en 1942, Centro y Suramérica estaban
habitadas por centenares de pueblos de unos 40 mil años, con muy diferentes formas de
vida y niveles de desarrollo.” (Carlín, 1993. Pág. 106).
Para el caso Amazonas colombiano, el musicólogo Egberto Bermúdez (2001,
Pág. 85) en el artículo “músicas indígena de Colombia”, desarrolla ideas interesantes
en torno a la música amerindia. Cito dos: (1). El primer trabajo de música amerindia
amazónica, es gracias al compromiso del misionero capuchino Francisco de Iguala
(1938) quien realizó un “…esfuerzo por sistematizar la información [musical] lograda de
primera mano en la Amazonia colombiana.” (2). Para comprender la música amerindia
amazónica, es importante no caer en la generalización de este fenómeno sonoro, por
mucho que exista semejanza con otras expresiones culturales: “[Amazonía] es otro caso
en que resulta imposible generalizar acerca de las manifestaciones culturales de todos
los grupos indígenas de esta región. En términos generales podemos tomar tres zonas
más o menos homo-géneas desde el punto de vista cultural: la primera es el Noreste
Amazónico o zona del Vaupés, la segunda es la región ubicada entre los ríos Caquetá y
Apaporis, que puede considerarse una zona de transición entre el Vaupés y la tercera,
que sería la zona comprendida entre el Caquetá y los ríos Amazonas y Putumayo en la
frontera con el Perú.” La sonoridad indígena que se indagará en este primera etapa de
música de leticiana, está relacionada con tercera zona cultural que sugiere Bermúdez
poblaciones amazónicas del Perú y Brasil.
El profesor Carlos Minaña Blanco, en el libro de Richard Carlín Música de la
Tierra. El origen de la música y sus manifestaciones en los pueblos aborígenes del
mundo actual aunque coincide con las ideas de Egberto Bermúdez en cuanto a no
generalizar un hecho sonoro, reconoce lo difícil de identificar todas las particularidades
de la música amerindia: “Sería extenso e inútil mencionar cada uno de los cientos de
grupos indígenas que pueblan hoy el subcontinente, e imposible describir su música. Por
eso se agrupan en grandes subregiones: el cono sur, el macizo Orinoco-amazónico, la
región de los Andes, la zona del Caribe y, finalmente, Mesoamérica (México y
Centroamérica). En cada región se toma uno o dos casos que ejemplifican las
características de su música.” (Carlín, 1993. Pág. 105)
En la misma línea de los aportes de Carlos Minaña, Alfonso Dávila Ribeiro (2012,
Pág. 57), en la publicación cartilla de iniciación a las músicas populares del trapecio
amazónico, sugirió sabiamente que los artistas formadores interesados en conocer la
música selvática, deben participar de la vida indígena para conocer los detalles de cada
forma musical
Por lo tanto, para que la música se practique de acuerdo con las características
culturales de cada grupo indígena, será indispensable conocer sus tradiciones,
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 52 ~
hábitos y lugares. Por esto se recomienda que los niños, niñas y jóvenes de las
comunidades indígenas, como también de los centros urbanos como Leticia,
Tabatinga, Umariaçú, Puerto Nariño y Caballococha, asistan a las diferentes
fiestas y rituales para que entren en contacto directo con el mundo de sus
tradiciones y puedan expresar y comunicar con el cuerpo y el espíritu sus culturas
a través de la música y la danza (Dávila, 2012. Pág. 57).
Dávila, insistió en que sus aportes son el inicio de una investigación que puede
tomar varios años, e invitó a sus lectores para que no escatimaran esfuerzos en
profundizar en la música indígena de otras regiones amazónicas, y así nutrir el acervo
musical:
Se puede entrever dos grandes corrientes sonoras de este este legendario pueblo
amazónico: 1. La tradicional étnica (heredada de sus dioses) y 2. Las expresiones
musicales modernas, influenciada por los procesos de coloniaje. En este capítulo nos
interesan las sonoridades étnicas tradicionales, previas a 1867, que son las que
adornaron el paso del rio en su curso hacia el oriente, en su forma más pura.
Para el pueblo ticuna, la música es el medio que tiene el individuo para comunicar
la forma de comprender el entorno al cual pertenecen. La conceptualización más antigüa
–y corta- de la música ticuna, la podemos apreciar en el museo etnográfico de Leticia,
donado por la Orden de Hermanos Capuchinos, fruto de los esfuerzo de Fray Juan
Antonio Jover (q.e.p.d). Dice:
Es en esencia una actividad que tiene un origen extra-terrestre porque la música magüta5
fue aprendida de los dioses “Yoi e Ipi” (Dávila, 2012.Pág 62). La llamada música ticuna,
comunica a individuo amazónico con los hombres, la naturaleza y el mundo de los
espíritus. Yoi e Ipi son espíritus que siguen en contacto con los seres humanos.
La música ritual ticuna busca “congraciar a las fuerzas animales y vegetales para que
permitan la continuidad del hombre, asegurando la reproducción biológica. Son tonadas
de exaltación de la importancia del momento, por parte de los que participan del ritual.”
La pelazón es un rito que celebra la llegada de la mujer a la vida adulta ticuna.
Esta ceremonia es un acto público que “…durante una semana se le prepara [a la joven]
para el festejo, [y] se le retira, se le pinta el cuerpo con huito, y se le corta el cabello.”
(direcciondepoblaciones.org) En dicho acto, se puede apreciar cantos representativos de
la comunidad y que muchas veces son acompañados por un set instrumental de
percusión.
La música, los gestos, y los lugares, no solamente existen para el disfrute social, sino
que puede conducir al individuo a estados que solo se alcanzan por medio de conjuros,
así que la música pretende “llevar un buen tránsito a los involucrados en la ceremonia: de
lo cotidiano a lo sagrado, a una nueva vida común. Estas invocaciones son de dominio
5
Según la tradición oral, el nombre original del pueblo ticuna significa hijos del agüa.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 54 ~
exclusivo del médico tradicional, que posee el saber, el poder y el reconocimiento social
para circular en las esferas de lo sagrado.” (Álvarez et al. 2011. Pág. 41).
También es cierto, que la música alegra la vida y la celebra. “La Fiesta de Yüüechiga (al
creador), integración ticuna Brasil, Colombia y Perú… Desde cierta perspectiva, se puede
entender las expresiones musicales ticuna, como una música folclórica ya que “viene de
atrás en el tiempo, [y] supone antigüedad y permanencia en una cultura” (Londoño, 2008.
Pág. 3).
4. Aspectos organológicos
Juan Antonio Jover (+), fraile de la orden de hermanos menores capuchinos (España),
dedicó parte de su vida al servicio de las comunidades indígenas amazónicas. Cuando
se radicó en Leticia, coleccionó diversos elementos de la las comunidades ticunas,
yaguas y huitotos; gracias a este misionero de origen catalán -del cual todavía se guarda
memoria-, se conoce el set instrumental más antigüo de la comunidad indígena ticuna,
que vivió en las cercanías de Leticia. El museo etnográfico del banco de la república,
sede Leticia, exhibe esta obra compilatoria, que tal vez sea la evidencia más
contundente, de un pasado musical que divagaba previo a la fundación de Leticia.
La compilación instrumental de Jover, adquiere un valor patrimonial importante
porque aún sin una explicación musical, los instrumentos musicales son en sí mismo,
evidencia de unas formas musicales que en el lapso 1810-1867 existieron en el trapecio
amazónico y co-existieron con las formas que se introducirán posteriormente en Leticia.
¿Cuáles son estos instrumentos compilados por el padre Jover en la fraternidad nuestra
señora de Monserrat Leticia, que evidencia una tipología musical indígena en las
demarcaciones de Leticia?. A continuación los expondremos.
4.1 Semillas y pepas amazónicas
Básicamente son instrumentos que en el interior contienen “pepas secas del bejuco y
enredadera arú”. (Gonzales. 1995. pág. 133). Como los demás instrumentos ticunas, son
empleados en actos ceremoniales como la pelazón y la danza de los enmascarados.
Estos instrumentos que son “hechos de semillas de frutos que después de secas se
raspan y se pulen con un cuchillo” (Dávila. 2012. Pág 63), se amarran con firmeza al
llamado <<bastón de mando>>, o simplemente se atan a los pies del músico indígena,
para acompañar las tonadas que retumban en los campos acústicos la maloca6,
fugándose por los espacios circunferenciales construidos por maderas, chocando con el
piso de greda amazónico y las extendidas y elevadas hojas de Karaná.
Sin duda alguna los instrumentos de semilla y pepas, son lo más representativos
de la comunidad ticuna. Presentamos las supervivencias organológicas de Leticia
amerindia.
Figura 2. Sonajeros ticunas a base de semillas.
6
Construcción arquitectónica indígena, que se usa para realizan bailes y rituales de indígenas del
Amazonas. En ocasione son utilizadas como vivienda comunal.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 56 ~
Figura 6. Tutú.
4.4 Vientos
Hay tres clases de flauta, la primera es Kowri. Con el soplo de este instrumento se
pretende imitar a las guanganas cuando beben agua, en la fiesta lo representan
con gestos y movimientos. La segunda flauta se llama Tokw, la cual se toca en
conjunto con el iburi .El Tokw debe guardarse dentro del agua después de que es
fabricada para conservarla para el día de la fiesta y el Ibúri se hace de cualquier
corteza de árbol. (Davila. 2012. Pág. 63)
Como se ha venido exponiendo, las expresiones sonoras Ticunas, que utiliza las cálidas
tímbricas que emergen de las vibraciones de su sistema instrumental, tienen una función
específica dentro de las festividades grupales. Así mismo cobra valor, los trajes que se
emplean a la hora de interpretar el set instrumental dentro de la maloca, donde se
escenifica las creencias de tradición oral sobre la vida amazónica. Un dato no menos
importante, es la forma como algunos celebrantes ticunas, adquirían los materiales para
su construcción “Previa a la de cada uno de estos materiales, el grupo hace un ¡viva!
¡Yun!, para luego proceder a cortarlos, de igual forma se hace de nuevo ¡Yun!, al
momento de cargarlo para transportarlos y al instante de guardarlos en el lugar
convenido”. (Camacho G. 2015. Pág. 144).
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 62 ~
CAPITULO 4
1. Contexto
Se ha dicho, que la visión de un edén perfecto e intacto del tejido amazónico, contrasta
con los eventos sociales que padeció un porcentaje significativo de la nación ticuna, “La
visión creada en las regiones andinas sobre el mundo amazónico como espacio cuasi
vacío y ajeno a la presencia humana contrasta con la realidad de un mosaico de
ecosistemas plenos de acción humana, con una larga historia de transformaciones de
origen antrópico” (Fajardo, 2013. Pág. 368). Aún con todo, se debe reconocer que
existen áreas amazónicas que permanecen en reserva total, “la amazonía es una región
que no es homogénea. Es una región fragmentada, algunos espacios están urbanizados,
otros están inmersos en la selva.” (Cortes, 2015. Pág. 7).
Leticia, es solo uno de esos espacios amazónicos, que pasó de ser un lugar
homogéneo –de selva virgen-, para convertirse en la cuna de una sociedad de
interacción multi-nacional. Este hecho, ocurrió luego de largas disputas políticas “la
configuración de la frontera, lejos de ser solo el resultado de un proceso endógeno, es la
consecuencia de la interacción, el forcejeo y la negociación de los territorios y las
territorialidades, con otras sociedades nacionales y con otros Estados.” (Zárate, 2008.
Pág. 21). A partir de la llegada de migrantes peruanos en 1867 –con distintos vínculos
raciales-, relacionados con el oficio de la extracción cauchera, y bajo las órdenes del
capitán Benigno Bustamante, se intensifica en la comarca ticuna procesos de mestizaje y
transculturización en el territorio de Leticia. De esta forma la compleja aldea magüta
(ticuna) organizada entorno a prestantes caciques (Pineda, 2013. Pág. 42), se verá
condicionada por la cultura del oriente peruano y la frontera brasilera de Tabatinga:
Hacia la segunda mitad del siglo XIX (1850) emerge la bonanza extractivistas de
las gomas elásticas en la amazonia, en el marco de la segunda revolución
industrial como fue la del automotor, coincidiendo este hecho con la repartición de
la amazonia entre Brasil y Perú, como consecuencia del tratado de 1851. Ambos
hechos se van a constituir en las causas que van a llevar a la fundación, por parte
del Perú, del antiguo caserío de San Antonio, que después tomará el nombre de
Leticia… (Picón y Bernal, 2010. Pág. 35).
San Antonio, cuyo nombre identificaba al territorio tripartito, se gesta en una frontera:
(…) fue el campamento de lo que hubiera sido el fuerte de Ramón Castilla, que
nunca llegó a terminarse y funcionó en los últimos años del siglo XIX y el primer
lustro del siglo XX como una pequeña aduana que intentó regular el comercio de
caucho del río Amazonas existente entre Iquitos y Manaos (Aponte, 2011. Pág.
19).
Aunque se proyectó como un sector preferencial para los negocios del caucho, no tuvo el
impacto esperado:
La funcionalidad de Leticia como aduana, no fue muy efectiva, ya que una buena
parte del caucho colectado en el Javarí no pasaba por este punto de control, sino
que atravesaba por trochas desde la población de Caballococha hacia Manaos, a
través de Remate de Males…” (Aponte, 2011. Pág. 19).
acción demarcadora de límites de 1866, sitio que empezó a ser clave para sus
intereses aduaneros y militares, pero cuyo trasfondo ocultaba cualquier intento de
expansión del imperio luso-brasileño (Picón. J. 2012. Pág.30).
Fuente: Sogeocol.com/wetyew7
Jairo Ramos, en su libro Indios, Negros y Mestizos de la independencia, dice que: “En el
Nuevo Reino de Granada el proceso de mestizaje fue tan intenso durante el periodo
colonial que para fines del siglo XVIII la población indígena censada no alcanzaba el
10%, (…) a lo largo del territorio neogranadino.” (Gutiérrez, 2004. Pág. 97). Por su parte,
Leticia comienza a vivir su mutación racial de forma más intensa, a finales del siglo XIX,
con una tasa poblacional difícil de establecer.
1.3 República de Colombia 1886-1903
En 1903 Julio Arana visualizó el potencial del caucho y la mano de obra indígena, funda
la sociedad cauchera “Casa Arana Hermanos”. Entre tanto, sucedió que la república de
1810 se despedía amargamente del departamento de Panamá, “Colombia perdió a
panamá. [Y] Comienza una fase de desmembración del País que modifica la silueta
heredada del régimen colonial.” (Sogeocol. Pág. 17). Como el panorama nacional no era
el mejor, había rumores de un posible “separatismo” de “Cauca, Antioquia y la Costa” del
resto de territorio nacional (Sogeocol. Pág. 17).
Amazonía territorio a cargo del Cauca lucía desamparado y si una sólida política
nacional que los cobijara. Esta situación, fue aprovechada por caucheros peruanos,
colombianos y europeos quienes avanzaron en la explotación de recursos amazónicos; a
tal extremo, que una nueva sociedad no indígena, se encontraba en el corazón de la
selva y en uno de los afluentes del rio putumayo con total libertad. Libertad que significó
prosperidad económica para la casa arana hermanos que hacia el año de 1907 se
convierte en la “peruvian Amazon company” con el ánimo radicalizar los trabajos que ya
se desarrollaban entorno a la siringa; pero que contradictoriamente significó injusticia,
opresión, sangre y olvido estatal para los indígenas colombianos, pues entre 1900 y 1910
murieron 40.000 aborígenes aproximadamente de la forma más atroz. (Sinchi, 2013, Pág.
169).
En 1910 el gobierno inglés envió al cónsul Sir Roger Casement (1911) radicado
en Rio de Janeiro Brasil, para que realizara un informe sobre la casa Arana de la
chorrera Amazonas, y escribió:
7
Confrontar: Libro Azul Británico. Informes de Roger Casement y otras cartas sobre las atrocidades en el
putumayo. Editorial IWGIA-CAAAP. Diciembre 2011, versión en castellano.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 68 ~
8
Primer conflicto Colombo-Peruano en la Pedrera, a orillas del Río Caquetá
diversidad cultural en el sur de la amazonía afirma: “se observa al menos tres complejos
socioculturales diferentes con universos simbólicos particulares y maneras propias de
conocer y manejar el mundo: Áreas de la selva húmeda del piedemonte y andes
amazónicos; Áreas de selva húmeda de la llanura amazónica; Área del trapecio
amazónico” (García y Ruiz, 1999. Pág. 267).
Leticia y Puerto Nariño, son lugares del trapecio amazónico en donde existe una
organización urbanística. Este territorio fue testigos de la llegada de la raza europea, de
las misiones católicas, de la invasión peruana y de, la gradual llegada de los grupos
étnicos andoque, bora, cocama, inga, macuna, miraña, ocaina, huitoto, yagua, yucuna y
negro (Rojas, 2008. Pág. 45), temiendo el sometimiento que generaba la extracción del
caucho. Pactado los límites en el tratado salomón-lozano, el territorio leticiano presenta
las siguientes características:
Con la asonada peruana al territorio colombiano de 1867, y la posterior firma del tratado
salomón-lozano 1922, Leticia comienza un periodo de poblamiento que involucra rasgos
culturales del oriente peruano. Aunque la mayoría de sus pobladores provienen de tierras
peruanas, con la firma del tratado se cimentan las bases jurídicas para comenzar a
construir una ciudad amazónica colombiana.
Dado los antecedentes socio-políticos, podemos estar al tanto porque las músicas del
San Antonio (Leticia) tomaron una línea de desarrollo que por un lado guardan distancia
con los cantos tradicionales indígenas y por el otro, se fusiona con ellos.
Cada uno de los protagonistas –militares, españoles, portugueses, brasileros,
peruanos e indígenas- inmersos en un lugar donde convivirán largo tiempo, aportaran al
nacimiento de una nueva sociedad y una nueva cultura. En ese marco, no se puede
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 70 ~
desconocer que con la presencia de una ciudadanía peruana, llega una primera
influencia directa al territorio en el nacerá una sociedad colombiana.
Entre la fundación de Leticia 1867 y los primeros 30 años del siglo XX, se puede
plantear dos asuntos de cara al desarrollo de la música popular de Leticia. 1) se edifica
un asentamiento que permite las condiciones necesarias para subsistir y cumplir con las
diversas expectativas que se tiene con el lugar. Sobre todo, aparecerá una primera niñez
y juventud que en su adultez se desenvolverán como productores de la música popular
de Leticia. 2) La propensión de Brasil y Perú, de apropiarse de toda la selva amazónica,
por encima de los derechos jurídicos que correspondían a Colombia y Ecuador,
convertirá al naciente poblado, en un hospedaje obligatorio de militares tri-nacionales;
civiles peruanos, colombianos y brasileros; colonos europeos españoles y portugueses;
grupos jesuitas y franciscanos; en los transeúntes cotidianos de Leticia. Con la variedad
de pobladores residentes en Leticia, llega una parte de su estilo de vida. Muchos de
ellos, músicos, o simplemente nómadas que disfrutaban de la música.
3.1 Huayno
3.2 Vals
Este grandioso estilo musical practicado en diversas partes del mundo, sacude el
panorama musical de Leticia durante mucho tiempo. Sonó en Leticia con la llegada de
agentes estatales, siringueros y silvícolas, las formas populares proveniente de los ande
peruanos. El vals fue una estructura que permitió contar aspectos de la vida de la
frontera:
(…) por su tendencia romántica fue el género preferido por los “siringueiros” o
recolectores de la goma elástica durante “la bonanza cauchera”. (…) Uno de los
grandes compositores amazonenses de este género es sin duda alguna el
maestro loretano Adolfo Sandoval Ruiz, conocido como “El Gardelito
Loretano”,quien debido a su permanencia como comerciante por algún tiempo en
la ciudad de Leticia, creara en la década de los años cincuenta el reconocido vals
“Las tres fronteras” (Dávila. 2012. Pág. 17).
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 72 ~
Figura 17. Versión del <<Vals>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro.
Años más tarde, surge en la región amazónica del Perú la chicha amazónica, el cumbión
y la tecnocumbia. Militares provenientes de la costa caribe de Colombia, con maestría
interpretan musicales que impactaran y se fusionará con la música de los andes
peruanos, creando un sonido psicodélico, selvático y bailable.
Estos ritmos lograron influir la escena musical leticiana, al punto de conseguir que
los compositores colombianos utilicen sus células ritmo-armónicas. También las
agrupaciones locales deleitaron y festejaron la vida fronteriza con estas músicas.
Sobre todo, la chicha amazónica, colocó a bandas como los wemblers de Iquitos,
Juaneco y su combo… en escenarios internacionales. El tema <<Cumbión de San
Francisco>> de la autoría de Alfonso Dávila, llevada a fonografía leticiana gracias a las
prodigiosas manos de Hugo Erazo, es un reflejo de estas interinfluencias con el Perú.
Figura 18. Versión del <<Cumbión>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro.
CAPÍTULO 5
A 1922, existía en Leticia familias provenientes del Perú que cohabitaban con una
minoría étnica ticuna (ver Capitulo 3). A pesar de esta realidad, el gobierno colombiano,
se rehúsa a la posesión regular de regiones amazónicas colombianas por parte de los
invasores peruanos y piden pronto una solución diplomática. Por lo anterior, el 22 de
marzo de 1922, se firma el tratado Salomón-Lozano, donde se fija los límites nacionales
entre Perú y Colombia, y de paso se exige la devolución de los predios donde se
constate presencia peruana.
Hecho el tratado, Leticia y sus habitantes peruanos, entran a formar parte de las
posesiones de Colombia, y además, se ratifica como un poblado que por Ley 96 de 1928
hace parte de la comisaria especial de putumayo. Leticia - que en el marco de la
revolución Cervantina peruana, fue elevada a categoría de Comisaría Fluvial en 1921-,
vio nacer una niñez que durante su vida adulta, dejan su impronta en la música popular
de Leticia, y que a través de ella rinden tributo no solo a la selva, el rio, las creencias
populares, sino que narran aspectos sociales del lugar que los vio crecer.
1. Contexto
2. Cuna de artistas
Aunque existe un marco jurídico que establece la nacionalidad de una niñez leticiana,
había un pasado peruano y amerindio claramente afincado, que entre otras cosas se
evidenciaba en la musicalidad del entorno social.
En la naciente Leticia de 1922-1930, aunque no había una disputa o prohibición
de las formas musicales de la biósfera fronteriza (Indígena-Portuguesa), tuvo gran
aceptación géneros musicales como: el huayno, vals, pasacalle (Cap. 4), quienes se
convertirán en las estructuras musicales más importantes de Leticia “Es de mucha
importancia tener en cuenta el fuerte arraigo que para la época tenían las músicas
peruanas.” (Dávila. 2012. Pág. 11).
Ahora bien, independiente de las actividades que realizaban los primeros
pobladores de Leticia Colombia, siempre existió un espacio para el deleite musical
dentro del ámbito familiar “Las familias leticianas comparten su cotidianidad con distintas
expresiones colectivas, una de ellas es la música, que escuchan todas las mañanas,
antes de salir para sus trabajos o de empezar la jornada habitual.” (Angulo. 2005. Pág
11).
En el trapecio amazónico, el campo familiar jugó un papel determinante para apreciar las
músicas populares que circulaban en aquel entonces; sobre todo aquellas que provenían
de los sistemas radiales (Radio Nacional del Perú 1925) o de colecciones fonográficas
personales (existen dispositivos fonográficos desde 1877).
Entre 1922-1930 nacerá una generación social que tiene como referente musical,
una variedad de músicas populares urbanas. Parece un aspecto menor, pero se debe
considerar que Leticia se encuentra rodeada de expresiones culturales indígenas, que
solo alimentarán la dimensión textual de las músicas populares, por encima del set
instrumental. Otras ideas que se relaciona con la aparición de esta expresión cultural son
las siguientes:
Leticia era un poblado, que no contaba con una infraestructura sólida. Tampoco,
hubo centros de enseñanza musical que marcara unas pautas académicas para los
primeros intérpretes.
Los hechos sociales, siempre se verán reflejado en las letras de las músicas
leticianas.
Las estructuras musicales sobre las cuales se crearan las músicas populares, son
tomadas de los entornos sociales, y toman distancia de los cantos tradicionales
ticunas que divagaban tanto en Tabatinga, como en Leticia.
Los colonos que habitaron el poblado de Leticia, también participaron de la creación
de la música popular amazonense.
La fundación de Leticia, se debe a una acción política del gobierno peruano con fines
políticos y comerciales, y sin embargo creo un espacio para que germinara una
nueva expresión musical, que si bien no guarda una relación directa con los cantos
indígenas, es un bien amazónico genuino.
Se debe agregar a lo anterior, que Leticia de los años veinte, es la cuna de los
hermanos Lauro y Octavio Angulo, quienes con su talento instrumental y vocal,
irrumpieron con sus tonadas musicales, la cotidianidad de Amazónica. Portaban sangre
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 78 ~
Octavio Angulo González fue el hermano menor de Lauro Angulo, nació en 1930 en el
municipio de Leticia, también “manejó con destreza la guitarra y el tiple. De ahí que con
el primero interpretó con mucha maestría temas representativos del vals criollo
peruano…” (Cueva, 2015. Pág. 23). Don Octavio, conformó diversas agrupaciones y
tríos, algunos de ellos son: <<Los Tigrillos del Amazonas>>, trio <<Los hermanos
Gonzales>>, y el Trío <<Amazonas>>. Octavio, y compartió los acordes de su guitarra
con músicos de la escena local de la períodos subsiguientes: <<Chepe Erazo>>, <<Oliva
de Parra>>, <<Ricardo Marín>>, <<Moisés Triana>>, <<Luis Mario Hoyos>>, <<José
Antonio Álzate>>.
Se ocupa del arreglo musical de un representativa composición regional llamada
<<Paisaje Tropical>> de Ricardo Marín, y de la popular composición <<Indio
Amazonense>> de Roger Gómez.
Es recordado con especial por la interpretación del vals <<Las tres fronteras>> de Adolfo
Sandoval, y por la autoría e interpretación de la marcha amazónica <<Orgullo
Leticiano>>. La prensa local, permite conocer algo de su vida y trabajo musical.
Nace el 16 de Marzo de 1924 Sixto Arbeláez Nascimento, Militar que dedico toda su
creatividad a la música Amazonense desde Leticia. Una de las obras más
representativas de este gran compositor es <<Tierra de Paz>>, cuya estructura musical
fue denominada, décadas posteriores como <<calipso amazónico>>.
CAPITULO 6
El lapso 1930 – 1991, es una delimitación que se realiza esta investigación para
enfatizar en un periodo donde la música de Leticia se fortaleció significativamente. Si
bien, previo al acuerdo salomón-lozano 1922, la invasión de 1867, y la independencia de
Colombia 1810, ya existía una tipología musical en el territorio de Leticia (étnica-peruana-
portuguesa); los mismas circunstancias fomentaron el surtimiento de una nueva cultura
con expresiones musicales variadas, que se aleja de los cantos tradicionales indígenas y
se intensifica con la llegada de colonias colombianas a Leticia.
Paulatinamente los artistas de la región de una y otra época inspirados en: las
músicas populares que confluían en un punto de la selva amazónica, en el ecosistema
compartido con Brasil y Perú, en las decisiones político-administrativas de las capitales
de cada nación, en los enfrentamientos militares, en la grandeza natural del Amazonas,
en el multilenguaje fronterizo, las forma de acentuar palabras, las jergas, la mitología
indígena, en la puesta en escena de instrumentos musicales occidentales etc., fueron
creando una línea cultural que el tiempo permitió nutrir, y que desde una mirada
retrospectiva, hace parte del acervo patrimonial del Amazonas.
1. Contexto
documento salomón-lozano no representa los intereses del Perú, pero además, había
utilidades económicas -basada en la extracción de recursos naturales- que estaban en
juego y que no podían ser desdeñados fácilmente. Por esta razón en “[1931] el gobierno
peruano negó el acuerdo y trato de apoderarse por la fuerza del trapecio amazónico y de
Leticia.” (Angulo, 2008. Pág.10).
El ministerio de defensa nacional trato de resolver esta situación
diplomáticamente con la mediación del gobierno de Brasil, pero al mismo tiempo se
preparó para cualquier circunstancia adversa en la que se tuviera que usar las fuerzas
militares:
Figura 21. Placa en honor de las fuerzas militares que participaron en el conflicto de 1932-
1934, ubicada en la plaza principal de Leticia.
2. Contornos musicales
Leticia capital del Amazonas, aunque no guarda la infraestructura de una gran urbe, se
convierte en un recinto estratégico de Colombia para atender las necesidades del sur del
país; por esta razón llegan a la frontera instituciones públicas, religiosas y militares que
respaldan el mismo objetivo.
Fortalecido el municipio de Leticia, queda habilitado para seguir interactuando de
la mejor manera con otras poblaciones que así lo requieran. Esta integración es la que
permite constituir -entre otros temas- unos contornos o circuitos musicales que
enriquecerán por varias décadas la nueva sociedad transfronteriza. De conformidad con
anterior, queremos hacer énfasis en dos cuestiones:
Jurídicamente, Leticia es la capital del departamento del Amazonas, y como tal, junto
a otros departamentos colombianos conforman la región amazónica.
Geográficamente, Leticia es un poblado que tiene cercanía con municipios que
existen desde antes de su fundación. Tabatinga (Brasil), Ticunas (Amazonas),
Caballococha y Loreto Ticuna (Perú), son los poblados más cercanos a ella. Mientras
no hubo presencia colombiana, fueron estos pueblos quienes suministraron los
elementos básicos para la subsistencia de sus trabajadores. Luego, cuando se
intensifica la presencia de Colombia en estos territorios, Leticia comienza a tomar una
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 84 ~
nueva dirección social, sin perder las relaciones naturales e históricas que la
geografía le otorgó.
Ambas cuestiones son determinantes en la antropología social de Leticia, y sobre
todo permitirá comprender los orígenes de la música popular que los artistas de la región
construyeron al paso del tiempo. Básicamente, como una música que nace de los
puentes (contornos) jurídicos y geográficos que se extiende entre Leticia y otras
regiones.
Tres contorno vamos a resaltar en la presente investigación: (1) Contorno
occidental (Perú): Iquitos-Caballo Cocha- Santa Rosa- Leticia; (2) Contorno oriental
(Brasil): Tabatinga-Benjamín Costant-Tefe-Manaos- Belem de Para; (3) Contorno Norte
(Colombia): 1. los migrantes provenientes del interior de Colombia.
Es un género musical que tiene elementos del género marcha. Tuvo acogida en los
Estados Unidos, en Brasil desde el siglo XIX y, Su práctica sigue vigente la amazonia
brasileña durante las fiestas juninas y en las ejecuciones musicales de los músicos de la
ribera colombiana. (Dávila, 2012. Pág. 16). Uno de los instrumentos que caracteriza este
género es la rabeca. Según la tradición oral, Octaviano Angulo (Padre de Lauro, Octavio
y Abel Angulo), logró interpretar este instrumento, fruto de las amistades que tenía en
san Javier de Tabatinga-Brasil. En Puerto Nariño Amazonas, encontró su representante
más versátil: Emiliano Pinedo.
Este género musical toma fuerza en Leticia, y puerto Nariño. Sobre todo en
temporadas de concursos y festividades de la ciudad, se logra apreciar la forma como se
ejecuta. En el marco del festival Pirarucú de Oro, encuentra su mejor versión en la
categoría llamada: murgas amazonenses.
Utiliza un set instrumental pequeño, que es integrado por: Rabeca, Dulzaina, güiro
de madera, sonajero de semillas amazónicas. Las obras en forma de cuadrilla, narran
experiencias cotidianas del vivir amazónico.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 86 ~
Este género nace en el Estado de Ceará, región nordeste del Brasil, y encuentra sus
cuotas más amplias de creatividad en la familia Gonzaga intérpretes de la safóna.
(Dávila, 2012. Pág. 16). Llega a Leticia en la década de los años cincuenta y encuentra
un lugar en las composiciones mixturadas de Pedro Bernal <<Todo El Mundo>> y
Armando Londoño <<añoranzas>>.
Las versiones leticianas de Forro, se apoyan en el teclado eléctrico que imita la
voz de la Safóna brasilera. Además involucra, un set instrumental de percusión antillana:
maracas, claves, congas, güiro. En bajo eléctrico acompaña con ostinatos rítmicos. La
guitarra eléctrica varía según creatividad del intérprete.
Figura 23. Versión del <<Forro>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro.
El género Chóti originario del nordeste brasilero, hizo su aparición en Leticia y Puerto
Nariño en la década de los años cincuenta y fue muy bien acogido en los bailes
populares. Safóna, Zabumba, Zurdo y Triangulo, son el factor más importante de su
organología. Con toda seguridad, fue es un género que no faltó en el repertorio de los
músicos de la triple frontera, reacomodando el set instrumental.
El xote se aprecia en las festividades musicales de Leticia. El set instrumental
varía respecto de las formas pernambucanas. Maracas, Güiro de madera, claves,
tambores indígenas, dulzainas…. son un ejemplo de los cambios que se introdujeron en
la amazonía.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 88 ~
Figura 24. Versión del <<Xóte>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro
3.1.4 Carimbó
3.1.5 Lambada
Migra desde Pará con la guitarra de Joaquín de Lima (Mestre Vieira), Oseas y sua
maravilhosa guitarra, agnaldo do sax, rosivaldo y manoel Cordeiro… Logró mantener una
línea instrumental y otras veces incluyó una representación vocal. Animó muchas
verbenas de la ribera amazónica, incluyendo Tabatinga-Brasil y Leticia Colombia.
El guitarrista leticiano Hugo Erazo, para sorpresa de varios pobladores del país
vecino, realizó composiciones al estilo de las poderosas guitarradas brasileras mostrando
sus grandes dotes para la interpretación y ejecución instrumental.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 90 ~
3.1.6 El Brega
Fue conocido como el bolero o calipso amazónico, “se difundió en todos los rincones de
la amazonia. Su probable origen está en el bolero antillano y en las baladas que tuvieron
mucha difusión y uso en los años sesenta por parte de los músicos de la amazonia
brasileña. Posee rasgos muy similares al Calipso de Trinidad y Tobago. (Dávila, 2012.
Pág. 17). En Leticia y gran parte del Brasil fue conocido el trabajo de Pedro Bernal, quien
fue una figura prominente de este género romántico. Alguna obras del maestro Bernal
con la base de brega son: <<Mulata>>, y <<Lluvia de Amor>>.
Figura 26. Versión del ritmo <<Brega>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro.
La Danza o Danzón “es un ritmo que está muy ligado a la habanera y al danzón cubano.
En el interior del país se desarrolla principalmente en el ámbito instrumental.” (Villamil,
2013. Pág. 28). En Leticia hace su aparición en los años 40 con la obra <<Pirarucú>> del
maestro Luis Alberto Osorio Scarpetta proveniente del Huila.
La versión del danzón que gozó de popularidad en Leticia, fue la forma mixturada
que se desarrolló a finales del siglo XX. Esta versión involucró dos guitarras acústicas, un
set de percusión antillana, bajo eléctrico y un teclado eléctrico.
Figura 27. Versión del <<Danzón>>, propuesto por Alfonso Dávila Ribeiro.
3.2.2 Pasillo
Octavio Angulo, compuso obras musicales bajo los patrones provenientes de la región
andina de Colombia. Un ejemplo es el pasillo romántico leticiano, es <<Amanecer y
Ocaso>>.
Para el guitarrista Andrés Villamil (2013. Pág. 61), el porro “es un ritmo proveniente de la
cumbia. […] Se caracteriza por el protagonismo del redoblante y es también llamado
gaita.” Comienza a escucharse en Leticia por la influencia del Apostadero Fluvial
Colombiano y sus músicos/soldados provenientes de la costa caribe colombiana (Puerto
Colombia), por la circulación de músicas a través de radio (victrolas) y Long Play y, las
composiciones de artistas radicados en Leticia. Algunos ejemplo son: <<Paraíso de
Colombia>>, <<Timaná>> de Oliva Parra; <<Ríos Matiz>> de Manuel Fúquer.
No existe un estudio que exponga, cómo debería sonar el porro de Leticia. Sin
embargo los intérpretes y compositores de Leticia, componían e interpretaban este
género caribeño con la guitarra acústica. Rio Matiz, es una de las supervivencias
musicales del porro leticiano.
3.3.1 Cari-Cumbia
Es un género musical que tomó fuerza en los años setentas. Su estructura combina
aspectos del carimbó y la cumbia caribe colombiana. El artista brasilero Pinduca
estructuró obras bajo esta combinación muchas de sus obras, así como muchos otros
artistas del caribe amazónico.
El tema <<La Conga>> del maestro Manuel Fúquer Lima, es un ejemplo de esta
apropiación que se dio en Leticia. Fúquer trabajó algún tiempo para discos fuentes de
Colombia, quien se encargó de internacionalizar la composición con arreglos de la
sonora dinamita. A continuación un fragmento de la construcción de la pieza musical, en
ritmo de caricumbia.
Figura 30. Fragmento sobre el origen de la <<Cari-Cumbia>> dado por Manuel Fúquer.
Es un género que nos remite fácilmente a los himnos patrios que decoraron los actos
cívicos de la tri-frontera y a la presencia militar colombiana. Durante la época 1930-1991
fue utilizado para expresar el fervor patrio e inspiró letras que representativas del folclor
local. Nos dice Dávila (2012):
Entre las marchas patrióticas peruanas más destacadas podemos citar: “Leticia” y
“Rescate de Leticia”. Del Brasil es muy conocido en nuestro contexto el samba-
marcha “Cachaça”. Por el lado colombiano podemos destacar la marcha patriótica
del maestro Jorge Áñez “Los Sucesos de Leticia”, dedicada a los soldados
colombianos que por esos años combatían en las selvas del sur y la marcha
amazónica “Orgullo Leticiano” del compositor leticiano Roberto Arbeláez, tema
que fue y sigue siendo para muchos el himno de Leticia
Figura 31. Versión del <<Marcha Amazónica>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro.
3.3.3 Porsam
Figura 32. Versión del <<Porsam>>, propuesta por Alfonso Dávila Ribeiro.
Muchos de los patrones musicales que presentamos en el numeral anterior (3), tienen su
origen en los concursos y festivales que se fundaron en Leticia. Pero ¿Qué motivo la
aparición de estos eventos?, a manera de hipótesis planteamos tres caminos que bien
podrían complementarse unos con otros: (1) la historia social de Leticia; (2) las
invitaciones de otras regiones del país, para incentivar la participación de los artistas
amazónicos en eventos culturales de Colombia; (3) el deseo de una música amazónica
que expresara los valores de la región.
Los concursos y festivales de Leticia contribuyeron a dinamizar la búsqueda de
una identidad musical amazonense; pero en sí mismas, estas actividades, se convierten
en fiestas identificadoras de la región y por tanto, hacen parte de la riqueza patrimonial
de Leticia. Haremos un recuento de ellos.
Este concurso gozó de una sola versión. Como se planteó en el párrafo anterior, tuvo su
origen en las invitaciones recibidas de instituciones culturales del país. Así que en 1.958,
la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, responsables de la <<escuela de varones
de Leticia>> y de las administración de los sacramentos de la iglesia católica, organizan
el concurso de música amazonense.
Varias veces la Comisaría del Amazonas ha sido invitada oficialmente por centros
de cultura folclórica del país, para participar en concursos de música regional.
Desgraciadamente nunca hemos podido contribuir por ser tan escasos, por no
decir nulo, nuestro repertorio musical. Tenemos que formar nuestra música
regional. ¿Podremos?….La naturaleza es tan pródiga con nosotros que todos
deberíamos hablar cantando: ríos, selva, cielo, noches, atardeceres,
tempestades… todo es aquí soberbio, inspirador. Así pues, desde este momento,
desde hoy mismo abrimos un “Concurso de Música Original”, en el que pueden
tomar parte músicos y aficionados tanto de la región como de fuera de ella,
mientras se trate de temas propios del Amazonas Colombiano. Es para todos
conocidísimo las composiciones: Ruiseñor, Pirarucú y Tambaquí de Luis Alberto
Osorio; Piraña y otros pasillos de Arturo Rojas. ¿Por qué lo que estos pudieron no
lo podremos realizar nosotros? Poder es querer, reza el adagio. Manos a la obra,
leticianos (Prefectura Apostólica de Leticia. Semanario Hoja Parroquial No. 217
del 19 de abril de 1958).
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 98 ~
El 15 de octubre de 1965 se funda “Acción cultural del Amazonas”, una institución que
tiene por objeto, fortalecer los procesos culturales de Leticia. Esta iniciativa, estuvo
liderada por Humberto Campos, Octavio Angulo y Oliva de Parra.
Con el auspicio de acción Cultural, se organiza el 28 de febrero de 1966 el
concurso de Creaciones Musicales. Sin embargo, hasta el 12 de Marzo de 1966 se
publica las bases del concurso en la prensa <<Amanecer Amazónico>> de la actual
fraternidad Nuestra Señora de Monserrat:
La señorita Luz Rueda, coordinadora del núcleo educativo, dirigió unas palabras
al público asistente sobre la música colombiana y sus distintos géneros. Se dio
luego comienzo al concurso del cual participaron el trio amazonas y el conjunto
del Apostadero.
El trío “Amazonas” presentó las siguientes composiciones: Es mi Tierra, Himno a
Leticia, Mi noviecito. El conjunto del Apostadero interpretó: Es mi Orgullo, Mi
ofrenda, Boca sin Tranca. Ambos conjuntos fueron calurosamente aplaudidos.
Sus directores señores: Octavio Angulo y Rodolfino Tinoco mostraron una vez
más su entusiasmo y sus dotes artísticos que permitieron que este acto resultara
tan lucido. (12 de Marzo de 1966. Periódico: Amanecer Amazónico).
El panorama musical nos ofrece una variedad que viene desde la música
primitiva, pasando por la gregoriana, religiosa, clásica, romántica, brillante y
folclórica, para enumerar solo las más importantes.
En esta pequeña charla hablaremos un poco de la música folclórica en contraste
con el estilo que comúnmente llamamos clásico.
(…) El certamen que se inicia esta noche es de trascendental importancia. Con la
música del Amazonas cerramos el cuadro musical de Colombia. Nuestra música
cantada en la cordillera, en los valles, en las playas, en el llano. Es ahora en las
distantes riberas del Amazonas, que se levante el cantar de un pueblo para unirse
al concierto Nacional. (12 de Marzo de 1966. Periódico: Amanecer Amazónico).
En esta significativa alocución, podemos detallar hacia donde se pretendía impulsar las
músicas desde este primer evento realizado en Leticia, a saber: Que se levantara el
cantar de un pueblo desde las distantes riberas, para unirse al concierto nacional y que
hablara de la idiosincrasia, espiritualidad, belleza natural, las características culturales y
la vida de esta región.
El <<Festival de la Canción Amazonense>>, contó con cuatro (4) versiones. (a) Primera
versión, acta Nro. 002 de enero 25 de 1985; (b) Segunda versión, acta Nro. 005 del 8 de
Julio de 1986; (c) Tercera versión, 28, 29 y 30 de septiembre de 1988; (c) Cuarta versión,
del año 1991.
El objetivo de los festivales de la canción, según el testimonio del gestor cultural
Alejandro Cueva era “descubrir nuevos valores en el campo de la composición e
interpretación, en rescatar y preservar los temas musicales y de impulsar y divulgar la
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 100 ~
música amazonense”, tal como figura en los objetivos de las bases del festival. (Alejandro
Cueva Ramírez. Algo para la historia de un verdadero festival. En: Periódico regional
Anaconda, edición de marzo de 1991, p. 8).
El legado musical que dejó las cuatro versiones del festival es invaluable. En él,
se robustece el papel de intérpretes y del compositores amazonense, entre ellos: Pedro
Bernal M. Ganador de la “Lira de Oro” de la Sociedad de Autores y Compositores del
Colombia (SAYCO); Carlo A. Pinto; Manuel Fúquer L; Raimundo Salas con el tema
“Portón de Suramérica”; Tomas Pereira con “Leticia 85”; Amparo Márquez S. con “Leticia
florece y aclama”; Remberto Suarez con “Su majestad la selva”; Manuel Fúquer con “La
Conga”; Eduardo Saurith con “Leticia es testigo”; Esmeralda Fúquer con “El Ticuna” de
M. Fúquer; Amparo Márquez con “Cumbia Leticiana” de A. Dávila; Rosalía Ahué;
Ledemiro Saurith con “Aunque pasen los años”; Luis García con “Mi Tierra” de D.
Morales; Manuel Fúquer, autor de “León Dormido”…entre otros.
Antes de este festival, ya existía una movida musical importante representada en
agrupaciones como: Banda musical de Osorio, Banda de la guarnición, Banda Parroquial
de Julio Cesar Viana (1954), Banda del batallón de 1956, Ritmos del Amazonas de
Chepe Erazo (1957), Grupos Musicales con base a guitarras (años 50 y 60), Los Tigrillos
del Amazonas de Octavio Angulo y Fray Fermín, Los Ticunas del 66, Trío Amazonas,
Agrupación Tukandeira, Amazonas: Ritmo y Onda del 1975, Voces del Sur, Academia
musical José Morales de Pacho Vela, Grupo Folclórico del Amazonas y Trio Bola-Bola,
Los Nativos
Luego de hacer una aproximación a los aspectos básicos de la historia social de Leticia
Amazonas, a las expresiones sonoras de la comunidad Ticuna, a las estructuras
musicales fruto de las interfluencias culturales y a los festivales y concursos desde
mediados del siglo XX, queremos plantear lo siguiente.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 102 ~
Son las manifestaciones sonoras de los pueblos amerindios. Cada sociedad (clan)
indígena tiene una visión de ella y le da sentido particular. Fueron los Ticunas (Magüta),
el pueblo dueño de los predios donde fue cimentada la ciudad de Leticia, y
probablemente no fundaron un género musical, porque todas sus manifestaciones
musicales obedecen a otras lógicas culturales.
La música popular en el contexto amazónico, hace referencia a las formas sonoras que
desarrollaron culturas no indígenas, con un sistema musical de tradición occidental. En
Leticia se puede entrever distintas formas de música popular, que van desde la forma
<<cantada>> y la <<forma instrumental>>, todas ellas relacionadas con los eventos
históricos que vivió la ciudad.
Son tres (3) formas de música popularizadas por los artistas que coexisten en
Leticia: Mestiza, Enraizada y Mixturada.
Es un hecho musical que ha tomado fuerza en la actualidad, pero que tiene su origen
previo a la constitución de Leticia como capital del Amazonas.
La mixtura tiene como rasgo, la combinación, la restructuración y ejecución de las
células rítmicas, armónicas y melódicas, el tempo, las dinámicas, etc., que hace el
músico y las agrupaciones de Leticia con instrumentos de diversos géneros musicales y
de varias épocas, en una misma composición musical.
Existe en la ciudad una sana discusión de su significado y de cuál es la forma que
mejor representaría la interculturalidad y la permanente hibridación que se vive en esta
joven ciudad. Lo cierto es que es un hecho que pervive en la frontera, y que identifica a
gran parte de las composiciones de Leticia.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 104 ~
CAPITULO 7
1. Patrimonio
La Unesco define patrimonio como “el legado que recibimos del pasado, que vivimos en
el presente y que transmitiremos a las generaciones futuras” (unesco.org); afirma
además, que cada país puede llegar a sus propias definiciones, “la terminología relativa
al patrimonio no ha sido simplificada ni normalizada a nivel de país. (…) En última
instancia sigue siendo prerrogativa de cada país formular su propia terminología e
interpretación del patrimonio.” (Unesco. 2002. Pág. 134). En este orden de ideas, es
necesario conocer las ilustraciones que Colombia hace del término, y que decididamente
a través de la constitución política de 1991, y de la ley 397 de 1997, asocia con la palabra
cultura.
9
Del artículo: La profesión de la gestión cultural: definición y retos, concedido por el autor Jorge Bernardez
Lopez al Portal Iberoamericano de Gestión Cultural para su difusión a través del Boletín GC. Se basa en la
ponencia del mismo título presentada el 24 de Abril de 2003 durante el I Foro Atlántico de Gestión Cultural
“gestionARTES 03”, organizado por la Asociación Canaria de Gestores Culturales en La Laguna (Tenerife).
2. Patrimonio Cultural
Más adelante, la misma ley 397 en el título II, art. 4, define qué quiere decir
binomio <<patrimonio cultural>> y explica que un conjunto de bienes y valores, que
revela una identidad territorial:
El patrimonio cultural de la Nación está constituido por todos los bienes y valores
culturales que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la
tradición, las costumbres y los hábitos, así como el conjunto de bienes
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 106 ~
Una primera aproximación, parte de Gloria Millán (2012, pág. 26) quien nos dice que el
patrimonio musical es el “conjunto de bienes materiales e inmateriales, instituciones,
creaciones, expresiones y prácticas musicales que constituyen por su valor y arraigo,
referente social y cultural, y contribuyen a la conformación de la memoria colectiva”. Es
decir, cualquier práctica que se materialice en un producto, canto, set instrumental,
material fonográfico, puesta en escena… que identifique a un colectivo social y
enriquezca la memoria colectiva, puede representar un verdadero patrimonio musical.
El decreto 2941 (2009, cap. II) que reglamenta el patrimonio cultural de Colombia
de naturaleza inmaterial (PCI), incluye a las bellas artes musicales [Artes Populares],
junto a las lenguas y tradición oral, conocimiento tradicional sobre la naturaleza y el
universo, medicina tradicional, producción tradicional, técnicas y tradiciones asociadas a
la fabricación de objetos artesanales, actos festivos y lúdicos, eventos religiosos
tradicionales de carácter colectivo, conocimientos y técnicas tradicionales asociadas al
hábitat; como uno de los campos que se debe gestionar y proteger, porque son
“testimonio de la identidad cultural nacional en el presente y en el futuro.”(Cap. 1, Art 4.
Decreto 2941 de 2009).
En el mismo capítulo II, articulo 8, define las artes populares, como aquellas que
están relacionadas con la “recreación de tradiciones musicales, dancísticas, literarias,
audiovisuales y plásticas que son perpetuadas por las mismas comunidades.”10 Desde
esta perspectiva, se puede indicar, que la música como un arte popular, es una
demostración de la cultura nacional colombiana, que hace parte del patrimonio inmaterial
que cuenta con un sustento jurídico que exige una acción contundente de parte del
estado, de sus diversas instituciones, y de la ciudadanía portadora del bien.
El folclor musical (folk: pueblo y lore: saber popular) (Ocampo, 1976. Pág. 11), es ese
segmento del patrimonio musical, que se especializa en el conocimiento de los
fenómenos sonoros de cada una de las regiones de un lugar determinado. Es decir, el
folclor musical, es el estudio de las erudiciones sonoras de un pueblo “…que posee
supervivencias de muchos siglos de duración, ya sean auténticas, sin mezcla alguna; o
aculturadas, con diversidad de elementos en su conformación.”. (Ocampo, 1976. Pág.
13).
En esta línea de ideas, lo más importante es dar cuenta de un hecho que tiene un
antigüedad - continuidad en la historia de una sociedad, y no tanto su originalidad, y nivel
de desarrollo; el historiador Javier Ocampo recuerda, “para que sea “pueblo” protagonista
del folclor, no importa el grado de civilización, clase social o estamento; lo que interesa
es la expresión de supervivencias de hechos antigüos, de muchos siglos de duración.
Una fiesta de San Juan, un tiple, una copla, un torbellino, una comida típica, una
superstición, un cuento folclórico, un juego de turmequé o tejo, una cumbia, una ruana,
etc.”(Ocampo, 1976. Pág. 13).
En el contexto de la música popular colombiana, el folclor musical es “…lo que en
los siglos del coloniaje fue patrimonio de los grupos sociales superiores. Algunas danzas,
romances, instrumentos y otras costumbres de la sociedad española, se trasculturaron
en el Nuevo Reino de Granada; dejaron el ruedo de la corte y las ciudades españolas; se
trasladaron a los salones aristócratas peninsulares y criollos, y con el tiempo se
hundieron en sociedades campesinas, convirtiéndose por un proceso de folclorización en
10
Capítulo 2, Artículo 8. Decreto 2941 de 2009
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 108 ~
En 1970 Manuel Valls Gorina escribió “Desde tiempo inmemorial, junto a las
manifestaciones artísticas llamadas sabias y eruditas, se ha desarrollado un tipo de
expresión cultural ingenua, espontanea, directa y vivaz, nacida generalmente en los
estamentos inferiores de la sociedad o en medios rurales y que hasta épocas recientes
no ha merecido la atención de estudiosos…” (Valls, 1970. Pág. 132). La música popular
colombiana, definitivamente es una manifestación cultural que expresa los procesos
sociales que rodearon a las distintas regiones del país. No existe una sola música
nacional, existen músicas –en plural-, que representa la identidad de una diversidad
territorial.
Al expresar hechos sociales de épocas diversas, es válido realizar una
aproximación a la tradición oral que se genera a partir de ella, parafraseando las ideas de
Javier Ocampo (1976) la música folclórica colombiana se estudia a través del proceso de
tradición oral, tanto en la música indígena, como en la transculturada procedente de
Europa, delimitando las supervivencias que se han transmitido del pasado.
Por otra parte, Guillermo Morales (1995.Pág. 146) en ABC del folclor musical
precisas, además de entrarnos en las partituras y la tradición oral, es necesario conocer
el set instrumental que nace junto a las diferentes manifestaciones sonoras del país; “(…)
Claves más valederas son, en cambio, “los instrumentos que producían esa música” y la
fonación lingüística con que se hacía esos cantos. Y estos dos datos los suministran el
arsenal organológico, es decir, los instrumentos físicos que se conservan y la tradición
oral de los cantos, verificable en las tribus actuales o grupos humanos sucesores de los
que produjeron esa música desaparecida.”
Por ende, el ministerio de cultura de Colombia, reconoce que existen músicas
populares variadas, que “Colombia posee una gran diversidad de expresiones musicales
como producto de un continuo proceso de mestizaje de sus grupos sociales, de la rica
variedad geográfica y cultural de sus regiones y de un diálogo cada vez más activo con
las manifestaciones del mundo” (www.mincultura.gov.co).
Por lo anterior, para una adecuada aproximación a las músicas populares, es
prudente hacerlo desde la perspectiva regional y no tanto territorial, “Es más lógico
establecer la división del territorio nacional, no por departamentos que son divisiones
políticas o administrativas variables con frecuencia, ya que de los nueve estados
colombianos existentes desde 1863 hasta 1886, hoy son treinta y dos departamentos. La
división ecológica es más estable y por ello desde 1938 se fijó en México (Guillermo
Abadía y Antonio García) la división por zonas o regiones así: región andina o de la
cordillera, región caribe o del litoral atlántico, región pacifica o del litoral pacífico y región
llanera o de los llanos orientales.” (Abadía, 1995. Pág. 45).
Siguiendo las ideas de Guillermo Abadías Morales (1995) y, Javier Ocampo (1976) sobre
las músicas regionales, quiero traer a colación dos ideas muy concisas, sobre la
importancia de abordar un hecho desde la perspectiva territorial. 1. Estudiar un hecho
cultural por regiones naturales, es más estable que hacerlo por principios político
administrativos, “[el estudio de la música] se organizó por regiones ecológicas, no
exactamente por departamentales, y con inclusión de los temas básicos que esta materia
necesita.”(Abadía, 1995. Pág. 13); 2. Las identidades regionales, enriquecen el acervo
cultural de la nación, “en un país que tiende a la diversidad regional, a la micro-región, al
micro-clima y la micro-cultura. Precisamente este destino micro-culturado es el que ha
estimulado el regionalismo y sus manifestaciones en el folclor regional colombiano.”
(Ocampo. 1976. Pág. 79).
Más tarde, y como eco de las investigaciones anteriores, el ministerio de cultura
de Colombia (2012), optó por usar el término “ejes musicales”, para de hablar de las
múltiples sonoridad del país. Por sí mismo “el concepto “ejes” permite identificar las
músicas de la tradición con relación al territorio que prioritariamente las ha producido y en
donde generan un fuerte arraigo social y por ende, una especial identidad. Este concepto
además hace referencia a los formatos musicales y a los géneros más representativos.
Aquí una lista representativa, de los grandes ejes de música popular colombiana,
que nombra el ministerio de Cultura11:
11
Lista tomada de: Dávila. Egua. Pág. 5, 6
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 110 ~
Los maestros Pedro Bernal y Fernando Picón (2015, Pág. 52), naturales de Leticia
Amazonas; en la monografía “análisis de tres temas ganadores del festival del pirarucú
de oro”, perspicaces en la reflexión de la música amazonense, hablan de categorías o
subcategorías de la MPA. Para ellos, protagonistas indiscutibles del folclor leticiano,
comprenden las subcategorías como “aires musicales” que integran la diversidad
folclórica y musical amazonense. Según la versión de Bernal y Picón, la música popular
amazonense de Leticia es:
Por su parte, Dávila Ribeiro (2012, Pág. 15) entiende la MPA como la palabra que
encierra tres tipologías de músicas que suceden en la Amazonía:
12
Ocampo, Javier. Música y Folclor de Colombia. Pág. 25, 26
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 112 ~
La música popular de Leticia es una manifestación artística que a través de los años ha
dejado un legado importante, que se puede divisar en:
Todos ellos se constituyen como unos recursos que puede ser administrado y
gestionado para beneficio de sus actores y de la población en general. Algunas ideas con
base a estos productos:
2. Generaciones musicales
3. La música popular de Leticia como un fenómeno cultural que debe ser evaluado
por las autoridades culturales locales y nacionales
La historia de la música popular de Leticia, es tan larga como el olvido al que el destino le
ha impuesto. Si es cierto que por la doctrina de utti poseditis de 1810 Amazonas le
perteneció a Colombia desde la época de la nueva granada (capitulo 3), a 2020 ha tenido
un camino largo de construcción social que sigue vigente en la memoria local.
Hemos dicho que el patrimonio musical es el conjunto de bienes materiales e
inmateriales, instituciones, creaciones, expresiones y prácticas musicales que
constituyen por su valor y arraigo, referente social y cultural, y contribuyen a la
conformación de la memoria colectiva. Por esto uno de los pasos que sigue a la
investigación sobre el fenómeno musical del Amazonas, tendrá que sintonizar con una
evaluación publica que se realice de este bien social, para que las autoridades
departamentales, tomen basadas en el diagnostico social que de ella se hace.
Ahora bien, esta investigación, es un precedente que puede aportar a la
declaración y reconocimiento de las músicas populares del Amazonas como un
patrimonio de orden local, teniendo en cuenta que no existe en la actualidad instituciones
o investigadores que se ocupen de este fenómeno cultural. Si un estudio concienzudo
sobre el camino que ha recorrido este bien amazónico, otras operaciones no tendrían un
soporte suficientemente sólido que den luces para crear emprendimientos que
fortalezcan la riqueza social del Amazonas.
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2004. Recuperado de: www.vicariatodeleticia.com/743686/msdj
Dice Atahualpa Yupanqui “Los pobres forman los versos con sus viejos dolores. Después
vienen los señores con un cuaderno en la mano, copian el canto paisano y presumen de
escritores.”13 En estos anexos, se presentan las notas que fueron publicadas por
periódicos regionales, con relación a compositores e intérpretes de música popular
amazonense. Durante décadas a falta de estudios musi-culturales en la región, estas
divulgaciones, junto a fonogramas dispersos en la sociedad y la oralidad leticiana se
convierten en la única evidencia del desarrollo artístico en la capital de Amazonas.
La monografía incluye partes cortas de estas publicaciones, pero es importante
reunirlas completas en un solo lugar, a fin de apreciar con facilidad su redacción original,
ya que la mayoría de los periódicos donde fueron impresas estas biografías no se
encuentran en circulación. Sin lugar a dudas, estas trascripciones contribuyen a una
mejor comprensión de la música popular amazonense.
Nació el 18 de Agosto de 1924 en Leticia Amazonas, cuando esta era apenas un caserío
muy pequeño. Aquí pasó su niñez su juventud. Su inclinación por el arte empezó por el
teatro y la música y luego se dedicó a la poesía, a la declamación y el canto, proviene de
una familia de músicos; interpreta el tiple, la bandola, la guitarra y la marimba. Se
destacó en los eventos cívicos de la época, como también en el deporte, especialmente
en el futbol y el atletismo en el año 1964. Viajó a la capital del departamento del Cauca
donde permaneció por espacio de 20 años, vinculado siempre a la actividad cultural
mediante la conformación de varios conjuntos musicales. En dicha ciudad hizo estudios
elementales de gramática musical, regresó a su tierra natal a finales de 1981
vinculándose al fondo educativo regional como carpintero por varios años para luego ser
trasladado a la sección de extensión cultural donde está prestando sus servicios como
profesor de música, entre sus composiciones musicales están: “Isabelita, mi tierra
leticiana, Rinconcito colombiano, Mi terruño de amor, celaje Amazonense”. En el campo
de la poesía: “leyenda amazonense, a Leticia, trágico atardecer, y Mañanitas.”
El Amor que siente por la música, la habilidad que posee para los instrumentos y
su sencillez. Uno de los grandes valores de la música Amazonense, destacándose
también como ejemplo para la juventud presente y futura.
13
Esta cita se encuentra en: David puerta Zuluaga. Los caminos del tiple. Ediciones AMP. Citando Atahualpa
Yupanqui. Pág. 9
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 126 ~
Orgullo Leticiano
¿Pero qué conocemos acerca de su autor y compositor? Aquí una pequeña semblanza
del maestro Luis A. Osorio
Nació el 23 de Julio de 1921 en Timaná (Huila). Fueron sus padres Evaristo y Diódora.
El 26 de enero de 1946 después de cinco años de noviazgo contrajo matrimonio católico
con dos Custodio Parra Rojas, también oriundo en Timaná.
El viaje de Luna de miel que los debiera conducir a Leticia los llevó por el
siguiente recorrido: Timaná-Florencia: a bordo del bus de don Pascual López. Venecia-
Tres Esquinas: a bordo de un remolcador que se emplayó luego de seis horas de viaje, lo
que obligó a don custodio a contratar los servicios de un boga para llegar oportunamente
a Tres Esquinas y tomar trimotor de la F.A.C, que cubría el itinerario los días 11 de cada
mes.
Después de hacer el recorrido Tres Esquinas-Leguízamo-Araracuara-La Pedrera-
Tarapacá llegaron finalmente a Leticia el día 11 de febrero de 1946.
Doña Oliva recuerda las músicas que por esa época “sonaba” en Leticia, del Perú
se escuchaban los valses “La Flor de la Canela” y “Alma, Corazón y Vida” y algunos
huaynos. Las músicas caribeñas se hacían presentes con el bolero “Borra” de Alberto
Granados y la rumba antillana “Cachita”. Del Brasil hacían su aparición las sambas y
algunos baiones de Luis Gonzaga.
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 130 ~
Nació el 07 de Julio de 1958 en Leticia (Amazonas). Sus progenitores son: José Emilio
Erazo, de Cumbitara (Nariño) e Irma Ferreira, de procedencia brasileña. Aprendió a
seguir la música con lápices sobre distintos elementos de sastrería; observó atentamente
las cualidades multi-instrumentales de su padre Chepe y, de su hermano mayor Nory.
Aparte de los primeros acordes para guitarra que fueron explicados por Don
Daniel Vallejo (Abuelo), no hubo profesor que guiara la formación instrumental que inició
con tan solo once años; un Long Play con información musical, la <<vena musical>> que
heredó de sus familiares y, un oído competentemente desarrollado, le bastaron para
convertirse en el guitarrista más importante de la triple frontera Amazónica.
En calidad de instrumentista conformó y/o dirigió agrupaciones musicales, dúos y
tríos; entre ellos: <<Los Amazónicos>>; <<Nueva Generación>>; <<Madera>>; <<Los
Yacurunas>>; <<Dúo Nory Erazo & Hugo Erazo>>; <<Dúo Armado Londoño & Hugo
Erazo>>; <<Dúo Pedro Bernal & Hugo Erazo>>; <<Dúo Héctor Góez & Hugo Erazo>>;
<<Trío Pedro Bernal, Nory Erazo y Hugo Erazo>>; guardó cercanía con otros músicos de
la escena local como <<Lauro, Octavio y Custodio Angulo, Sixto y Roberto Arbeláez,
José Ramírez, Manuel Gonzalvis, Alfonso Dávila…>>. Manejó géneros amazónicos
como la chicha peruana, el carimbó, la guitarrada, el forro y el huayno; como hijo del
maestro José <<chepe>> Erazo proveniente de la región andina de Colombia, interpretó
con maestría: bambucos, pasillos, guabinas, valses etc. Dadas las interfluencias afro-
cubanas que hicieron furor en la escala panamazónica, dominó géneros populares como
el bolero, el danzón, el porro y la cumbia.
Fue profesor en el programa de extensión cultural de la gobernación del
Amazonas y, en la escuela municipal de música tradicional y popular en el municipio de
Leticia. Pionero de la <<mixtura fronteriza>> que emplea células rítmicas, armónicas y
melódicas que convergen en Leticia y municipios vecinos. Su trabajo artístico refleja:
belleza, disciplina, creatividad, identidad y originalidad.
Ha participado en distintas grabaciones fonográficas para artistas locales. El
pasillo de su autoría <<Laura María>> hace parte de la compilación ¡Esto se compone,
maestro!, realizada por el ministerio de cultura de Colombia. Grabó en la ciudad de
Manaos-Brasil, un acústico junto a Nory Erazo y Pedro Bernal, en los estudios del
guitarrista paraense Rosilvado Cordeiro.
Hugo Erazo el cuarto de cinco (5) hijos <<Nory, Nelson, Emilio (Q.E.P.D) y Julia
Erazo>>; es el guitarrista número uno (1) de la triple frontera, con dedos y corazón de
oro, querido y respetado por la ciudadanía que conoce su obra; digno representante de la
cultura amazonense.
Periódico Anaconda. Año 3. N. 15. Marzo de 1991. Licencia 5913. Resolución N.
2965 de 1989. Versión impresa:
Inspirado en las nostalgias notas musicales del desaparecido maestro “Pacho Vela”, se
inicia este gran baluarte de nuestra cultura amazónica, en los albores de los años 70.
Pablo Parménidez Martínez, es dicharachero, polifacético, creativo y enteramente
regionalista. Son múltiples sus facetas que van desde el largo trajinar por los coros
estudiantiles y religiosos, hasta cantante líder de distinguidas orquestas locales y director
de teatro.
En definitiva la agrupación “Son Cuatro” que funda y dirige ve y siente la realidad del
destino que lo marca definitivamente para la música.
La verdad es que Pablo Martínez, conocido popularmente como “el pastuso” en los
últimos años ha demostrado que posee madera fina y talento artístico para rato.
El pueblo ha sido testigo de los logros obtenidos en los recientes festivales culturales de
Leticia y Tabatinga.
En varias ocasiones se ha alzado con las preseas doradas de estos encuentros anuales
y en la radio con su marcado regionalismo y profesionalismo se constituyó en una de las
voces más afamadas del departamento.
Con el apoyo y colaboración financiera del fondo mixto para la promoción del arte y la
cultura del Amazonas, crea el primer grupo folklórico de la región, la cual quiso
denominar “el grito del Yacuruna”, que en lengua nativa significa <<Madre del Agua>>.
Pastuso, recorre los mismos trechos experimentales de notables grupos brasileños,
como raíces Caboclas y Uirapurú Angar.
Fray Fermín de Lizarraga y Los Tigrillos del Amazonas. ¡Se van los tigrillos!
Con motivo de la próxima gira que efectuaran por las principales ciudades de Colombia,
los TIGRILLOS DEL AMAZONAS, quiero presentar al distinguido público leticiano, un
pequeño comentario al respecto.
Los “TIGRILLOS” son un conjunto nativo de niños, alegres y dinámicos, todos
ellos alumnos de la Escuela-Internado de Puerto Nariño, que bajo la sabia dirección
técnica y artística del R.P. Fermín de Lizarraga y del profesor Abel Vega, tendrán el gran
honor de representar al Amazonas ante el exigente público capitalino.
Sin lugar a duda, este es un acontecimiento sensacional, de primera magnitud, único en
la historia del Amazonas, el cual se ha podido llevar a cabo gracias al celo patriótico
mostrado por la Prefectura, la Comisaría y el comercio de Leticia en general, que por su
interés y valiosa cooperación han hecho realidad este sueño tan acariciado por estos
jóvenes muchachos.
Ni que decir tiene que “LOS TIGRILLOS” nos deben llenar de orgullo, ya que son
como un espejo en el cual se pueden ver los altos valores morales, intelectuales,
culturales y artísticos, rico fruto cosechado después de ardua labor realizada por las
órdenes religiosas, secundadas por los educadores que operan en esta región.
El próximo día 22 de este mes actuaran en el TEATRO LETICIA como despedida, antes
de la citada Gira. Desde estas páginas invito al público de Leticia a brindarles un cariñoso
homenaje en la seguridad de que no hemos de quedar defraudados y alcanzarán la meta
que se proponen. ¡HONOR, GLORIA Y ORGULLO PARA COLOMBIA Y EL AMAZONAS!
El Patrimonio Musical de Leticia Amazonas ~ 138 ~
Agrupación Tukandeira
Pedro Cerón Hurtado. “La Voz del Lobo Silvestre del Amazonas”
Pedro Cerón Hurtado, popularmente conocido como “La voz del lobo silvestre del
Amazonas”, nacido en Puerto Asís, Putumayo. Estudio en el internado de San Rafael y
tuvo como profesor al maestro Alfonso Dávila, conocido popularmente como “Bailarín”,
un gran profesor de música, destacado a nivel nacional.
RPC: “Como sabemos el lobo vive en la selva y tiene una voz resonante, yo soy
un lobo porque vivo en el campo.
RPC: “Mis tíos son músicos de muchos años y viven en Florencia, Caquetá, y
tocaban guitarra, tiple y bandola.”
PEG: La vida musical no es fácil y para algunos artistas las puertas se abren a muy
temprana edad y para otro se les presenta la oportunidad cuando ya se encuentran en la
etapa madura, ¿para usted está comenzando esta fase?
PEG: Maestro ¿Cuántos temas inéditos tiene guardados en el baúl de los éxitos?
RPC: “He escrito varias canciones, las cuales son inéditas, entre ellas
encontramos “Mi querida Leticia”, “De la ciudad de Leticia”, “Leticia, Leticia” y
“Ajicito picante”.
PEG: ¿Qué opina de los festivales musicales donde las nuevas generaciones pueden
mostrar sus talentos?
RPC: “Me siento contento y me gusta componer y por su puesto participar para
que la comunidad escuche mis canciones. El comercio, los periodistas y medios de
comunicación me felicitan y respetan mi trabajo por la calidad de las composiciones y
realmente me aprecian.”
PEG: ¿Ya tiene listo los temas musicales para la grabación de su primer trabajo musical?
RPC: “En la actualidad tengo nueve temas listos y para el mes de diciembre
espero lanzarlos. De igual manera invito a los mandatarios para que apoyen la
cultura y las expresiones artísticas lo cual es importante para abiar la mentalidad
de las personas.”
Digno de admirar el gran trabajo musical amazonense puesto a consideración del público
colombiano en este fin de año por parte del joven, cantautor Ray Salas.
Los temas incluidos son ritmos modernos y de fusión de estos países: carimbó,
pagoyi, aires sierra peruana, caribeños, cumbias, baladas y alegóricos a Leticia, hacen el
honor a la destacada música popular amazonense.
Desde ahora, preparan lo que será su segundo trabajo con el respaldo comercial
de la Casa discográfica, <<Discos Fuentes>> de la ciudad de Medellín, con aires
rumberos y gozones recogiendo un poco las experiencias de los afamados grupos
cariocas.
Las obras musicales amazonense han tenido eco, no solo con este cantautor,
sino en talentos como Pedro Bernal, Armando Londoño, Pablo Martínez, Jhon Charles
Álvarez, José Ramírez, Esmeralda Fuker, Sixto Arbeláez, Amparo Márquez y el gran
semillero de músicos, como los que integran el grupo Selva Virgen que respaldan a la
gran voz de Ray Salas: Juan Carlos Polanía, Jairo Vega, Estanislao Mariño, Francisco
Dosrey, Carlos Ameri Pinto, Rómel Barbosa y Félix el Gato Salas.
Periódico ANACONDA, Libre expresión del Amazonas. Año 2. N° 12. Licencia 5913
Agosto de 1990. Resolución N° 1888. Versión impresa:
Por segunda vez, el Amazonas tendrá representación en uno de los eventos Artísticos
más importantes que se realizan en el país.