El cantar de Roldán
Situamos el poema en la Edad Media , época en la que se cultivan la mayoría de los
cantares de gesta, origen del género épico, que narra historias de héroes que aglutinan en sí
mismos los valores de un pueblo. Francia es el país que mayor número de cantares de gesta
tiene. El Medievo recibe esta denominación porque queda entre dos etapas más gloriosas :
La antigüedad grecolatina con su riqueza y el Renacimiento, que retoma tópicos y obras
clásicas. La lengua predominante en ésta época fue el latín, que se hablaba en los distintos
territorios que posteriormente desarrollarían las lenguas romances. Las manifestaciones
literarias eran destinadas al pueblo, en su mayoría analfabeto. Empezaron siendo orales,
quedando pocos testimonios. Se desarrollan obras con una fuerte impregnación religiosa.
Éste cantar ensalza al guerrero Roldán y describe la persecución que sufrió el ejército de
Carlomagno a finales del siglo VIII. La épica medieval se compone, además, del ciclo
artúrico o la materia de Bretaña, poemas caballerescos posteriores a las novelas de
caballerías.
El Cantar de Roldán o La Canción de Rolando (La Chanson de Roland, en francés) es un
poema épico, compuesto en el siglo XI, es decir, tres centurias después de que acontecieran
los hechos narrados, y es el cantar de gesta más antigua de los escritos en lengua romance.
Este Cantar de gesta narra los hechos de la batalla de Roncesvalles, que históricamente no
pasó de ser una escaramuza, y que pudo enfrentar a tribus de vascones contra la retaguardia
de las fuerzas carolingias al mando del conde Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña. Lo
más probable es que se tratara de una emboscada sufrida por la columna carolingia el 15 de
agosto de 778 en el desfiladero de Valcarlos, según datos extraídos de anales y crónicas del
siglo IX.
El Cantar de Roldán se escribe unos tres siglos después de los hechos. Tiempo suficiente
para que los hechos se transformen y el personaje de Roldán, que sólo era el margrave de la
Marca de Bretaña, se convierta en el sobrino del viejo emperador Carlomagno, que ahora
tiene una “barba florida”. Los hechos se adornan y se los dota de una dimensión épica y
heroica. El protagonista Roldán se acompaña de un amigo de ficción, Oliveros. La
emboscada de los vascones pasa a ser un ataque de 400.000 sarracenos, que solo pueden
derrotar a Roldán y a los Doce Pares de Francia (nobles francos amigos del arzobispo),
además, debido a la traición del pérfido Ganelón.