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PROCESOS PEDOGENÉTICOS
INTEGRANTES
ANYELA SANCHEZ 1621025
DAYANARA LIZARAZO 1621053
DOCENTE
EDGAR RODRÍGUEZ
ASIGNATURA
MANEJO Y CONSERVACIÓN DE SUELOS Y AGUAS
UNIVERSIDAD FRANCISCO DE PAULA SANTANDER
FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y DEL AMBIEENTE
INGENIERÍA AGRONÓMICA
CÚCUTA, NORTE DE SANTANDER 2023
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INTRODUCCIÓN
La pedogénesis es un proceso en el que surge la formación o estructuración del suelo,
también se le conoce como edafogénesis, este proceso es el que le da la identidad al suelo. La
formación de esta estructura implica unir las partículas individuales que componen los sólidos
del suelo en unas unidades complejas y mantenerlas unidas a través del tiempo. Durante el
desarrollo del suelo se realizan una serie de procesos que le van dando las características y
propiedades que lo caracterizan. Estos procesos se llaman pedogenéticos porque definen
directamente las características y propiedades que diferenciarán los distintos suelos. El tipo de
procesos, así como la intensidad con la cual ellos actúan, es controlado por los factores de
formación que son el clima, el material parental o roca madre, el tiempo, los organismos y el
relieve. Los procesos se dividen en globales y específicos, siendo los globales las adiciones,
translocaciones, transformaciones y pérdidas, explicando así que los específicos son aquellos que
se derivan de cada uno de los globales, por ejemplo, la mineralización, humificación, gleización,
rubefacción, endurecimiento y esponjamiento procesos específicos de transformación.
En el presente trabajo se consultó sobre los procesos pedogenéticos (adiciones, transformación,
pérdidas, translocaciones y complejos) y se definieron con el fin de recordar en qué consiste cada
uno.
OBJETIVOS
Diferenciar los procesos globales y específicos de la pedogénesis.
Evocar los procesos específicos de la pedogénesis.
Definir los procesos específicos de la pedogénesis.
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DESARROLLO
PROCESOS GLOBALES
Son los procesos más generales que tienen lugar en el suelo y son clasificados según el
efecto que producen en él. Dichos procesos son las adiciones, las transformaciones, las
translocaciones y las pérdidas.
Las Adiciones comprenden todos aquellos procesos que le aportan algo al suelo, es decir,
las entradas que tiene el mismo.
Las Transformaciones comprenden los procesos que implican cambios en las formas
originales de cualquiera de los componentes del suelo.
Las Translocaciones se les considera a todos los movimientos de materiales que se
producen dentro del suelo, siempre y cuando no se desplacen fuera del mismo.
La Pérdida es la extracción o remoción definitiva de cualquier componente del suelo.
Los Complejos son algunos procesos que producen, en su conjunto, perfiles de suelos
especiales y que involucran varios procesos específicos simples anteriormente mencionados.
PROCESOS ESPECÍFICOS DE LA PEDOGÉNESIS
1. PROCESOS ESPECÍFICOS DE ADICIONES
Littering: Es la acumulación de materiales orgánicos en la superficie del suelo,
principalmente vegetales; este proceso es el responsable de la formación de las capas de
hojarasca que con frecuencia se observan en los suelos que se están desarrollando bajo la
cobertura de los bosques, las cuales se identifican como horizontes o capas O y que pueden
llegar a ser epipedones hísticos
Cumulización: Conocida también como acreción, es la adición de partículas minerales a
la superficie del suelo, sin importar el agente que las haya transportado. Son frecuentes los
aportes de materiales aluviales, producto de los desbordamientos de los ríos, así como los de
piroclastos provenientes de la actividad volcánica; la coluviación también es un proceso
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geomorfológico que aporta buenas cantidades de materiales a la acumulación en los suelos
aledaños a las áreas más pendientes y desprotegidas de los paisajes (Jaramillo, 2002).
2. PROCESOS ESPECÍFICOS DE TRANSFORMACIONES
Humificación: Se refiere a la transformación de los materiales orgánicos frescos en
humus; este proceso es el responsable, en buena medida, de la acumulación de materia orgánica
en el suelo y del color oscuro de la parte superficial de éste. Promueve la formación de
horizontes A en el suelo, que pueden llegar a formar, desde el punto de vista taxonómico, los
epipedones más comunes como el mólico (característico de los Mollisoles), el úmbrico, el
antrópico, el melánico o el ócrico
Mineralización: Se refiere a la transformación de ciertos elementos de compuestos
orgánicos a compuestos inorgánicos; este proceso depende, en gran parte, de los
microorganismos del suelo y, contrario al anterior, genera pérdidas netas de materia orgánica en
él.
Gleización o gleyzación: Hace referencia a la formación de compuestos ferrosos, debido
a la presencia de condiciones reductoras en el medio. Este proceso genera colores grises y/o
moteos en el suelo y pone de manifiesto la presencia de condiciones de mal drenaje o de niveles
freáticos fluctuantes en el suelo. Es característico de los suelos que se encuentran en condiciones
de régimen ácuico.
Rubefacción o rubificación: Se refiere a la deshidratación progresiva de sesquióxidos de
hierro; es el responsable del enrojecimiento del suelo; cuando los óxidos de hierro que se forman
se unen con materia orgánica, el color del suelo es pardo y el proceso se llama marronización o
braunificación; en los últimos estados de oxidación del hierro, el color del suelo es rojo y el
proceso se define como ferruginación. El proceso de rubefacción es frecuente en los horizontes B
cámbicos (característicos de los Inceptisoles) y, cuando se presenta como ferruginación, puede
estar definiendo un horizonte B óxico (diagnóstico de los Oxisoles).
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Endurecimiento: Es la disminución de la cantidad de poros del suelo, por efecto de la
compactación, del colapso de la estructura, de la cementación o del rellenado de algunos poros
con partículas finas u otros materiales sólidos.
Esponjamiento (Loosening, en inglés): También puede traducirse como ¿aflojamiento?;
se refiere al incremento en el espacio vacío del suelo, por efecto de la actividad de las plantas, los
animales y/o del hombre, así como por efecto de la alternancia de congelamiento y
descongelamiento o de otros procesos físicos; también puede presentarse por la remoción de
materiales por lixiviación (Jaramillo, 2002).
3. PROCESOS ESPECÍFICOS DE TRANSLOCACIONES
Eluviación: Es el movimiento de salida de algún material de una porción del suelo; esta
porción del suelo se presenta empobrecida en el material que está aportando, con respecto a la
porción del suelo que lo está recibiendo y que se encuentra ubicada por debajo de aquella dentro
del suelo. Este proceso genera un horizonte E que, cuando está muy avanzada la salida de
materiales coloidales de él, se decolora, dando lugar a un horizonte diagnóstico álbico (todos los
álbicos son E, pero no todos los E son álbicos). Los horizontes álbicos son frecuentes en los
Espodosoles.
Iluviación: Se refiere a la entrada de algún material a una porción del suelo; esta porción
del suelo presenta un enriquecimiento en el material que recibe, con respecto al contenido que
presenta el resto del suelo en él. Este proceso genera horizontes B; si la acumulación es de
arcilla, se generan horizontes argílico, nátrico o kándico, frecuentes en Alfisoles, en Aridisoles y
en Ultisoles; si lo que se está acumulando es materia orgánica, con o sin Fe, se pueden formar
horizontes espódico (característico de los Espodosoles), plácico, sómbrico o ágrico.
Desalinización, Salinización: Son procesos de salida y acumulación, respectivamente,
de sales solubles en una porción del suelo. En la parte del suelo donde se están acumulando las
sales, se puede generar un horizonte sálico. Son procesos frecuentes en Aridisoles, así como en
Mollisoles y Alfisoles de climas secos.
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Decalcificación, Calcificación: Se refieren a la salida y acumulación, respectivamente,
de carbonato de calcio en una porción del suelo. En la porción donde se acumula el carbonato, se
puede llegar a formar un horizonte cálcico y, si además, dicho horizonte se cementa, se convierte
en un horizonte petrocálcico. El proceso de calcificación se detecta, en campo, adicionando HCl
al material del suelo: si se presenta efervescencia, ese suelo tiene carbonato de calcio libre
acumulado. Son procesos importantes en los Mollisoles y Alfisoles de clima seco, así como en
los Aridisoles.
Desalcalinización, Alcalinización: Se refieren a la salida y acumulación,
respectivamente, de iones Na⁺ de los sitios de intercambio en alguna porción del suelo. Si la
acumulación de sodio se está produciendo en un horizonte argílico, se puede alcanzar a formar
un horizonte nátrico. Frecuentes en Alfisoles, Vertisoles y Mollisoles de climas secos, además de
los Aridisoles
Lessivage: Definido como argiluviación por Bockheim y Gennadiyev (2000), es la
migración mecánica de pequeñas partículas de arcilla, dentro del solum. Este proceso puede
participar en la formación de horizontes como argílico o nátrico (en Alfisoles, Ultisoles,
Mollisoles y Aridisoles) y tiene mucha importancia en suelos con arcillas expansivas (Vertisoles)
ya que, el agrietamiento que se produce en ellos, genera vías expeditas para el movimiento de
sólidos en seco.
Edafoturbación o Pedoturbación: Es la mezcla que se hace de los materiales de alguna
parte del solum; dependiendo del agente causal de la mezcla se establecen varios nombres para el
proceso. Los más frecuentes son: La Argiloturbación es la mezcla producida por la acción de las
arcillas; se presenta cuando hay arcillas expansivas y produce las propiedades vérticas
(Vertisoles); es equivalente al proceso de vertización definido por Bockheim y Gennadiyev
(2000); la Bioturbación es producida por la fauna del suelo y es importante en Mollisoles; la
Crioturbación, por el congelamiento y descongelamiento del agua presente, especialmente, en los
Gelisoles; la Antroturbación: se propone en este documento como equivalente al proceso que
Bockheim y Gennadiyev (2000) identifican como antrosolización para referirse a la mezcla de
materiales que realiza el hombre; por ejemplo, mezclas de horizontes por mecanización, mezclas
de suelo con abonos orgánicos, fertilizantes o enmiendas químicas, etc. Este proceso puede
formar horizontes plágenos o antrópicos, importantes en los Inceptisoles y Entisoles.
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Melanización: Es la acumulación de materiales orgánicos de color oscuro, en alguna
porción del suelo, generalmente recubriendo sus partículas o sus agregados minerales y
oscureciendo el horizonte en que se produce; en algunas ocasiones es un proceso de iluviación de
humus. Es un proceso de estabilización de materia orgánica, en complejos órgano-minerales, que
puede llevar a la formación de epipedones melánicos en Andisoles, de mólicos en Mollisoles o
de úmbricos en Inceptisoles y otros órdenes.
Leucinización: Es la remoción de materiales orgánicos de color oscuro, de alguna
porción del suelo, imponiéndole un color claro a la misma; en algunas ocasiones puede ser un
proceso de translocación de materiales orgánicos oscuros dentro del suelo o una pérdida
definitiva de ellos del solum. También puede presentarse por la transformación de materiales
orgánicos oscuros a otros de colores claros.
Desilicación: Es la remoción de sílice de alguna porción del suelo; es un proceso común
en suelos de ambientes húmedos y con altas temperaturas. Favorece la acumulación de
sesquióxidos de Fe (ferritización) o de Al (alitización) o de ambos (ferralización). Estos procesos
son muy importantes en los Oxisoles y Ultisoles, así como en Inceptisoles distróficos.
Resilicación o silicificación: Es la adición de Si a las estructuras de las arcillas, en
alguna porción del suelo, transformándolas en nuevas especies. En el caso de que el Si cemente
el horizonte en el que se está acumulando se produce un duripán (Jaramillo, 2002).
4. PROCESOS ESPECÍFICOS DE PÉRDIDAS
Erosión: Es el retiro de materiales sólidos del suelo por cualquier agente y mecanismo.
En Colombia, el principal agente de erosión es el agua, sobre todo la de lluvia (erosión pluvial),
la cual actúa mediante dos mecanismos fundamentales: Disgregación de partículas de suelo por
el golpe de las gotas y arrastre de esas partículas por las aguas de escorrentía (aguas que corren
sobre la superficie del terreno). Este proceso es especialmente eficiente en zonas que presentan
climas secos, debido a que el desarrollo de la vegetación es restringido y, por tanto, la cobertura
del suelo es deficiente; cuando se presentan las lluvias, hay una gran área de suelo descubierto
expuesto a la acción directa de la lluvia.
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Lixiviación: Es llamado también Lavado y se refiere a la eliminación de materiales del
suelo en solución. Este proceso es el responsable de la evacuación de las bases de los suelos que
se desarrollan en zonas con climas muy húmedos, donde la precipitación es mayor que la
evapotranspiración, con lo cual queda un excedente de agua que se mueve a través del suelo,
lavándolo. En Colombia es un proceso muy activo en los suelos de la amazonia y la Orinoquia,
donde ha contribuido a generar los Oxisoles y Ultisoles, así como los Inceptisoles desaturados
que hay en aquellas regiones; también se manifiesta en los Inceptisoles y Andisoles de las
cordilleras y en los suelos de la costa pacífica (Jaramillo, 2002).
5. PROCESOS ESPECÍFICOS COMPLEJOS
Se agrupan en esta categoría algunos procesos que producen, en su conjunto, perfiles de
suelos especiales y que involucran varios procesos específicos simples de los descritos en los
numerales anteriores.
Andolización: Es el responsable de la formación de los Andisoles; se presenta una
alteración no muy intensa de los materiales parentales cuyos productos forman nuevos materiales
(síntesis) inorgánicos no cristalinos; por otro lado, se presenta una humificación importante de
los residuos orgánicos que se adicionan al suelo; generalmente, hay lixiviación de bases. Los
compuestos húmicos, que se forman en el suelo, se complejan con aluminio y/o con hierro y se
pueden estabilizar con parte de los compuestos inorgánicos no cristalinos. A medida que
aumenta la evolución, se puede presentar una melanización intensa (Shoji et al, 1993).
Podzolización: Es la formación de Espodosoles; se inicia con la alteración del material
parental que libera aluminio y/o hierro y con la humificación de los materiales orgánicos
presentes; hay una lixiviación intensa de bases y una alta acidificación del medio que favorece la
quelatación del aluminio y del hierro por los compuestos orgánicos y los procesos de eluviación
– iluviación de aquellos quelatos. En el horizonte espódico se presentan procesos de rubefacción,
de marronización o, incluso de melanización, dependiendo de la composición de los materiales
que se estén acumulando en él. En el horizonte eluvial se presenta acumulación de sílice y
leucinización.
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Ferralitización: También llamado laterización, es un proceso de lixiviación intensa de
bases y de sílice que genera acumulación de Fe como óxido férrico; la formación de estos
compuestos conlleva procesos secuenciales de rubefacción, marronización y ferruginación, con
algo de humificación en el horizonte superficial del suelo. Los procesos descritos son
característicos de climas tropicales (cálido húmedo) y llevan a la formación de Oxisoles
(Jaramillo, 2002).
BIBLIOGRAFIA
Daniel F. Jaramillo J. (2002). Introducción a la ciencia del suelo. Universidad Nacional
de Colombia, Medellin.
BIRKELAND, P. W. 1980. Pedology, Weathering and Geomorphological Research.
Oxford University Press Inc. New York. 285 p.
BOCKHEIM, J. G. and A. N. GENNADIYEV. 2000. The role of soil-forming proceses
in the definition of taxa in Soil Taxonomy and World Soil Reference Base. Geoderma 95:
53-72. BUOL, S. W.; F. D. HOLE; R. J. McCRAKEN. and R. J. SOUTHARD. 1997.
Soil Genesis and Classification. 4ª. Ed. Iowa State University Press. Iowa U. S. A. 527 p.
MALAGÓN, D.; C. PULIDO; R. LLINÁS y C. CHAMORRO. 1995. Suelos de
Colombia: Origen, evolución, clasificación, distribución y uso. Instituto Geográfico
Agustín Codazzi (IGAC). Bogotá. 632 p.
PORTA, J.; M. LÓPEZ – ACEVEDO y C. ROQUERO. 1994. Edafología para la
agricultura y el medio ambiente. Ediciones Mundi Prensa. Madrid. 807 p. SHOJI, S.; R.
DAHLGREN and M. NANZYO. 1993. Genesis of volcanic ash soils. In: Volcanic ash
soils: Genesis, properties and utilization. Developments in Soil Science 21. Elsevier.
Amsterdam. pp: 37-71.