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Guía de Articulaciones y Movilidad

1. El documento describe los diferentes tipos de articulaciones del cuerpo humano, los factores que influyen en la movilidad y flexibilidad articular, y la importancia de la estabilidad articular. 2. Las articulaciones se pueden clasificar funcionalmente según los movimientos que realizan o según su estructura. Las principales clasificaciones estructurales son las articulaciones sinoviales como la troclear, trocoidea y condilar. 3. Tanto los factores estructurales como fisiológicos afectan la movilidad

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Guía de Articulaciones y Movilidad

1. El documento describe los diferentes tipos de articulaciones del cuerpo humano, los factores que influyen en la movilidad y flexibilidad articular, y la importancia de la estabilidad articular. 2. Las articulaciones se pueden clasificar funcionalmente según los movimientos que realizan o según su estructura. Las principales clasificaciones estructurales son las articulaciones sinoviales como la troclear, trocoidea y condilar. 3. Tanto los factores estructurales como fisiológicos afectan la movilidad

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EL SISTEMA ARTICULAR
Las articulaciones representan conexiones que existen entre los diversos puntos y áreas
de superficies de los huesos que componen el esqueleto humano. Aunque el
movimiento de los huesos depende de la actividad del músculo esquelético insertado, el
tipo de movimiento o grado de libertad (amplitud de movimiento) de éste, está
determinado por la articulación o naturaleza de la unión o conexión entre los huesos y
la forma de las superficies articulares. Esta característica de la articulación se denomina
movilidad articular y es imprescindible para que una persona tenga la cualidad física
denominada flexibilidad.

Hay varios factores que influencian la movilidad articular y los más importantes están
descritos a continuación:

Factores estructurales o estáticos: Puede ser que la interposición de los topes óseos
(hueso a hueso) obstaculice la amplitud de movimiento. Esto se refiere a la forma o
configuración de las partes óseas articuladas y/o el grado de contacto entre esas
superficies articulares.

La interposición de estructuras blandas también influye en la amplitud de las


articulaciones porque el engrosamiento/compresión y/o el grado de rigidez o
flexibilidad de estos tejidos, que circundan o cruzan las articulaciones, pueden disminuir
o aumentar el grado de recorrido de un movimiento. Dichas estructuras blandas
incluyen los músculos y sus aponeurosis, las estructuras de la articulación y cápsula
articular (ligamientos y tendones), la piel y el tejido adiposo.

Factores fisiológicos o dinámicos: Factores como el “Reflejo del estiramiento” (regulado


por un mecanismo de control neuromuscular) pueden influenciar directamente la
movilidad de una articulación. La movilidad también depende de la fase de la
contracción que está en los músculos que circundan la articulación.

La inactividad física y la inmovilización de una articulación, así como el envejecimiento,


afectan negativamente la movilidad. Por otro lado, los ejercicios de estiramiento ayudan
a retrasar la pérdida gradual de movilidad articular y elasticidad muscular que son la
base de la flexibilidad musculoesquelética.

El género o las diferencias entre sexos influyen en el grado de flexibilidad del individuo.
Hacia una misma edad, las niñas y las mujeres son más flexibles que los hombres. La
compresión de los nervios periféricos puede también inducir un problema de
flexibilidad. El sistema articular cuenta con diversas clases de articulaciones. Cada una
se caracteriza por un nivel de movilidad particular. Por consiguiente, el tipo de
articulación también afecta la flexibilidad de las diferentes partes del cuerpo humano.

La flexibilidad precaria tiene consecuencias negativas para el rendimiento, en un


programa de musculación porque limita la corrección voluntaria de los defectos
posturales y deteriora la técnica de ejecución de los ejercicios, afectando en la
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eficiencia de los mismos. La falta de flexibilidad crónica puede resultar (o agravar)


determinadas condiciones

musculoesqueléticas. Con el paso de los años, la falta de flexibilidad tiende a convertirse


en permanente o irreversible, especialmente a la medida en que el desarrollo de la
artrosis provoca la calcificación de los tejidos cercanos de las articulaciones.

De manera contraria, la apropiada flexibilidad permite a la articulación moverse de


forma segura en diferentes posiciones y una apropiada técnica de ejecución y postura
durante los ejercicios. Esto previene lesiones (musculares y ligamentosas) cuando la
articulación se lleva forzadamente hasta el extremo de su amplitud de movimiento.
Además, un buen nivel de flexibilidad ayuda a la eficacia en la ejecución de las
actividades y los movimientos. Para poder alcanzar esta condición, se debe poseer
también una buena estabilidad muscular y ligamentosa de las articulaciones
involucradas.

La estabilidad articular

La estabilidad de las articulaciones depende del fuerte arreglo de los huesos en la


articulación, por medio del cual un hueso se ajusta dentro o alrededor del otro. Otra
fuente de estabilidad articular, proviene de una disposición ligamentosa fuerte, por el
cual los ligamentos rodeando la articulación son suficientes en número y calidad para
poder ser capaces de resistir fuerzas dislocantes. De igual importancia, los músculos que
rodean la articulación representan un determinante muy importante para la estabilidad
de dicha articulación. Esto es especialmente evidente en aquellas articulaciones donde
se presentan uniones óseas débiles, como en el hombro, por ejemplo.

La estabilidad articular puede ser mejorada a través del ejercicio. A nivel óseo no se
puede hacer mucho, porque a pesar de que los ejercicios mejoran muchos aspectos del
hueso, como la densidad, por ejemplo; la mayoría de estos factores no influencian en la
estabilidad de las articulaciones. Sin embargo, a nivel ligamentoso, sí se puede mejorar
la estabilidad al aumentar la fuerza de los ligamentos mediante ejercicios, para ayudar a
resistir cualquier fuerza dislocante. El desarrollo y mantenimiento de una adecuada
estabilidad se consigue, principalmente, mediante el acondicionamiento
(principalmente fuerza y elasticidad) de los músculos que rodean la articulación. Todo
ello puede alcanzarse a través de un programa de ejercicios con pesas. El objetivo es
desarrollar la fortaleza muscular, de manera que los músculos puedan mantener más
efectivamente la integridad de una articulación.
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CLASIFICACIÓN DE LAS ARTICULACIONES

Las articulaciones se pueden clasificar a través de sus funciones o a través de sus


estructuras.

Categorización Funcional (según los movimientos que realizan o ejes que poseen)

• Uniaxiales: Son articulaciones donde el movimiento se realiza en un solo eje. Un


ejemplo es la articulación del codo (humeroulnar), la cual solo permite flexión y
extensión alrededor de un eje frontal en el plano sagital.
• Biaxiales: Permiten movimientos en dos ejes diferentes. Por ejemplo, la
articulación de la muñeca permite movimientos de flexión y extensión alrededor
de un eje frontal en el plano sagital, y abducción y aducción alrededor de un eje
sagital en el plano frontal.
• Triaxiales: En estos tipos de articulaciones, los movimientos se producen en tres
ejes. La articulación de la cadera, por ejemplo, permite flexión y extensión
alrededor de un eje frontal en el plano sagital, abducción y aducción alrededor
de un eje sagital en el plano frontal y rotación alrededor de un eje longitudinal
en el plano transversal.

Categorización Estructural (según la estructura que poseen):

Diartrosis (articulaciones sinoviales).

Características generales morfológicas:

• Articulaciones con amplia libertad de movimiento: Las articulaciones sinoviales o


diartrósicas permiten una o más de las siguientes clases de movimiento: Flexión
y Extensión; Abducción y Aducción, Rotación lateral / medial y Circunducción;
• Poseen una cavidad articular, que es un espacio entre las superficies articulares
de los dos huesos de la articulación, lo cual permite la gran movilidad de estas
articulaciones;
• Se encuentran rodeadas de una cápsula articular de cartílago fibroso
(ligamentos que refuerzan la cápsula y a los cartílagos que cubren los extremos
articulares de los huesos);
• La cápsula articular se encuentra revestida con la membrana sinovial, la cual
produce el líquido sinovial que lubrica las superficies articulares internas y
contribuye a la nutrición del cartílago;
• Las superficies articulares están recubiertas con un cartílago articular,
normalmente hialino, pero ocasionalmente fibrocartílago.

Subclasificación:

• Artrodial: (irregulares / planas, deslizables): Las caras articulares de los huesos


participantes son, por lo general, planas o ligeramente curvas. Permite los
movimientos de deslizamiento o la torsión. No posee planos ni ejes. Por
ejemplo, se incluyen las articulaciones intercarpianas e intertarsianas, las
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articulaciones esternoclavicular, acromioclavicular y las articulaciones de los


arcos vertebrales.
• Gínglimo (o troclear): En este tipo de articulación, uno de los huesos posee una
superficie articular convexa y el otro tiene una superficie articular cóncava. La
superficie convexa se acomoda en la cavidad cóncava. El resultado es un
movimiento angular realizado por la superficie cóncava al deslizarse alrededor
de la superficie convexa. Solo permite flexión y extensión en el plano sagital y
alrededor del eje frontal.
Entre los ejemplos en el cuerpo humano se encuentran la articulación del codo y
la articulación de la rodilla (o tibiofemoral).
• Trocoide: Está constituida por una superficie cónica, puntiaguda o cilíndrica de
un hueso que se articula con un anillo formado por hueso y ligamento. Una
escotadura cóncava de un hueso se ajusta alrededor del borde de la superficie
redondeada del otro hueso. Un ejemplo es la articulación entre la cabeza del
radio y la escotadura radial de la ulna).
Solo permite rotación en el plano transversal y alrededor de un eje longitudinal.
• Condilar o condiloidea: En este tipo de articulación, el cóndilo ovalado y convexo
de un hueso se acomoda en la cavidad elíptica y cóncava de otro. Este tipo de
articulación permite mayor variedad de movimientos articulares como flexión,
extensión, abducción, aducción y circunducción. Posee dos planos y dos ejes de
movimiento y, por eso, es biaxial. Los ejemplos en el cuerpo son la articulación
radiocarpiana (o de la muñeca).
• En silla: Las superficies articulares de ambos huesos presentan facetas
articulares cóncavas en una dirección y convexas en la otra (ambos huesos
articulares tienen una superficie en silla de montar), de manera que ambos se
adaptan recíprocamente. Permite los movimientos de flexión, extensión,
abducción, aducción y circunducción. Posee dos planos y dos ejes de
movimiento y, por eso, es biaxial. El único ejemplo en el cuerpo es la articulación
carpometacarpiana del pulgar.
• Enartrosis (bola y guante o esférica): La cabeza de una superficie articular
esférica de un hueso encaja dentro de la cavidad cóncava del otro hueso.
Representa el tipo de articulación que permite la mayor variedad posible de
movimientos articulares como flexión y extensión, abducción y aducción,
rotación lateral y medial, circunducción y abducción y aducción horizontal. Se
mueven en tres planos y alrededor de tres ejes, por eso son Triaxiales. Los dos
principales ejemplos son la articulación del hombro (glenohumeral) y de la
cadera (coxofemoral).

Sinartrosis.

Características generales morfológicas:

• No permiten movimiento (inmóviles).


• Los huesos se encuentran unidos por una sustancia interpuesta, tal como
cartílago o tejido fibroso, el cual se extiende a lo largo de las superficies
articulares.
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• No existe ninguna cavidad articular o cápsula, membrana sinovial, ni líquido


sinovial.
• Están subclasificadas en Suturas (que se encuentran unidas por tejido fibroso) y
Sincondrosis (que están unidas por cartílago hialino).

Anfiartrosis.

Características morfológicas generales:

• Permiten movimientos limitados (ligeramente móviles).


• No poseen cavidad articular.
• Están subclasificadas en Sindesmosis (que se encuentran unidas por ligamentos)
y Sínfisis (que se encuentran conectadas por fibrocartílago).

ARTICULACIONES SINOVIALES

Las Articulaciones sinoviales, que permiten el libre movimiento, deben tener sus
superficies lubricadas. El lubricante se llama líquido sinovial.

Aunque el líquido sinovial sea 95% agua, este permite que las superficies de la
articulación cartilaginosa se muevan con menor fricción que, por ejemplo, un hielo
deslizando sobre otro hielo. El líquido sinovial posee la capacidad infrecuente de
tornarse fino o espeso con la modificación de la presión, una propiedad llamada
tixotropía.

EL CARTÍLAGO ARTICULAR

El cartílago articular es un tipo de cartílago llamado hialina (como cristal) porque las
secciones finas de él son translúcidas o transparentes a la luz. En contraste con el
hueso, el cartílago se corta fácilmente y se deforma bajo presión, pero es elástico de
modo que recupera rápidamente su forma.
Estas características son importantes para su función bajo condiciones de carga y
soporte de presiones. Una membrana sinovial cubre el interior de tales articulaciones.
Esta membrana sinovial oculta un líquido viscoso grueso que lubrifica la articulación.
Las articulaciones están reforzadas por los ligamentos, fuertes bandas fibrosas que
insertan los huesos que forman la articulación.
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Ilustración de una articulación sinovial típica.

DESARROLLO

El hueso y la articulación se desarrollan a partir de la capa media del tejido en el


embrión. Tan pronto la cavidad articular aparece durante el desarrollo, esta contiene un
líquido diluido. El tejido que envuelve el núcleo celular mesodérmico forma cajas
fibrosas para desarrollar los huesos, que continúan entre sus extremidades como
cápsulas de las articulaciones. Los ligamentos se desarrollan en estas cápsulas como
derivaciones de los tendones que rodean la articulación.

Después de que la cavidad articular está establecida durante el tercer mes de la


gestación, los músculos que mueven la articulación empiezan a contraerse. Este
movimiento intensifica la nutrición del cartílago articular y previene la fusión de las
superficies articulares. La restricción inicial de movimiento de la articulación puede dar
lugar a la pérdida permanente de la cavidad de la articulación, al paso que la restricción
retrasada puede llevar a anormalidades de los tejidos blandos asociados con la
articulación.

En varias de las articulaciones móviles, una porción de tejido mesodérmico que existió
originalmente entre las extremidades de los huesos persiste y forma un disco articular.
Un ejemplo de esto son los meniscos (cartílagos) de la articulación de la rodilla.
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TIPOS DE ARTICULACIONES

Existen varios tipos de articulaciones. El de tipo craneal es fijo, el de tipo vertebral es


ligeramente móvil y el de tipo miembro (sinovial) es libremente móvil.

Las articulaciones del cráneo son temporales hasta que se sueldan, las articulaciones de
las vértebras son fijas y las articulaciones de los miembros (o sinoviales), a pesar de
libremente móviles, son inseguras.

Las articulaciones fijas se llaman sinartrosis, las articulaciones ligeramente móviles


reciben la etiqueta de anfiartrosis, y las articulaciones libremente móviles se llaman
diartrosis.

El número más grande de articulaciones en el cuerpo es del tipo diartrosis.

Las variedades de estas articulaciones son determinadas por el tipo de movimiento que
cada una permite.

Las articulaciones permiten:

• Movimiento deslizante;
• Flexión, donde el ángulo entre los huesos adyacentes se disminuye, como
cuando el antebrazo se mueve para adelante;
• Extensión, donde el ángulo entre los huesos adyacentes se aumenta, como
cuando el antebrazo se mueve para atrás;
• Abducción, cuando una extremidad se mueve alejándose del cuerpo, o
aducción, cuando un brazo o una pierna se mueven en dirección hacia cuerpo;
• Circunducción, (movimiento circular), observado en las articulaciones
esferoidales;
• Rotación, donde un hueso se mueve volteando sobre un eje central sin el
sufrimiento de una dislocación.

Algunos ejemplos de articulaciones del tipo gínglimo son el codo y la rodilla;


Articulaciones esferoidales, el hombro y la cadera; Articulaciones deslizantes, los huesos
pequeños del pie.

MECÁNICA

Los huesos, en una articulación libremente móvil, se articulan en pares, cada par está
distinguido por su apropiado par de superficies co-articulares.

Estas superficies constituyen “pares casados”. Cada par casado consiste en una
superficie “masculina” y una superficie “femenina”. Siguiendo una convención nominal
de ingeniería, una superficie articular se llama masculina cuando es convexa y femenina
cuando es cóncava.
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En todas las posiciones de una diartrosis – excepto una – las superficies co-articulares se
encajonan con imperfección. Tal incongruencia no es negativa y está reducida por una
alteración mutua de las partes en oposición de las superficies. Esta es una consecuencia
de la plasticidad del cartílago hialina. Funcionalmente, ésta modifica la articulación de
una posición libremente móvil para una “trabada”, en la cual la articulación es más
estable.

AMORTIGUADORES GRASIENTOS

Algunas de las articulaciones más grandes, contienen amortiguadores grasientos. La


función de estas estructuras depende del hecho de que la grasa es líquida en el cuerpo
vivo y, por lo tanto, fácilmente deformable.

Estos amortiguadores grasientos contribuyen para la “cubierta del flujo interno” de la


cavidad de la articulación, previniendo con efectividad el torbellino del líquido sinovial.
Además, los amortiguadores grasientos mantienen el líquido sinovial suficientemente
fino entre las partes vecinas de las superficies masculinas y femeninas, con la elasticidad
apropiada, así como la viscosidad necesaria para lubricar con eficacia la articulación.

Un amortiguador grasiento se puede acortar como resultado de un accidente.

Este es un acontecimiento muy doloroso debido al gran número de fibras nerviosas de


dolor encontradas en estos amortiguadores.

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