Materia:
“SANIDAD INTERIOR”
Manual del alumno
2023
“Entrenando hijos de Dios para manifestar el Reino eterno en las naciones”
MATERIA
“SANIDAD INTERIOR”
CAPÍTULO 1
SANIDAD INTEGRAL
A. ¿QUÉ ES LA SANIDAD INTEGRAL?
1. Definición: La sanidad integral es la facultad del Espíritu Santo de sanar las heridas pasadas
y presentes de nuestro espíritu, alma y cuerpo. A través de distintas herramientas espirituales,
la Palabra nos enseña que podemos ser libres de ataduras, pecados, iniquidades y heridas que
fueron ocasionadas por traumas, pecados o experiencias.
2. Es muy importante la sanidad integral para que las nuevas experiencias y vivencias de la
vida no se vean afectadas por dolores o tristezas sin cerrar. Cuando hay situaciones sin resolver
en nuestro interior, vemos todas las circunstancias desde el lente equivocado. Las heridas sin sanar
distorsionan la forma en que nos vemos a nosotros mismos, a los demás y a Dios.
3. Cada proceso de sanidad se lleva a cabo por medio de las herramientas espirituales. La
oración, el ayuno, las Escrituras, estar conectado al orden de la iglesia local, y estar bajo autoridad
espiritual son algunas de las herramientas más eficaces en el proceso de restauración.
B. EL DISEÑO ORIGINAL Y LOS EFECTOS DE LA CAÍDA
1. Dios nos creó con la intención de vivir junto con Él, permaneciendo donde todo es paz, gozo,
entendimiento y comprensión. Su plan no era que estemos llenos de conflictos, disputas políticas,
religiosas, educativas, catástrofes, separaciones y angustias. Sin embargo, elegimos permanecer allí
al caer en pecado. Nos alejamos del plan de Dios, quedando fuera de nuestro ambiente natural.
2. Antes que Adán cayera, su espíritu, alma y cuerpo estaban en perfecta armonía e integrados entre
sí. El alma era el eslabón y el asiento de su personalidad. Él no luchaba con lo que nosotros hoy sí
luchamos a diario. Tenemos una guerra entre nuestro espíritu, alma y cuerpo; cada área pelea por ser
quien lidere y gobierne nuestra vida. El sistema nos lleva a enfriarnos, no buscando ni escuchando
al Espíritu Santo en nosotros.
3. El pecado corrompió el plan de Dios en nosotros, pero Cristo nos prometió que volverá y
restaurará todas las circunstancias de nuestra forma de vivir conforme a su plan original y
al medio para el cual fuimos creados (Jer. 15:19; Mi. 4:6-7; Hch. 3:21). Mientras esto ocurre,
estaremos viviendo entre el tiempo de la Cruz y el tiempo de su regreso.
Su sacrificio en la cruz fue para sanar a los quebrantados de corazón y liberar a los cautivos,
incluyendo esa cautividad que les generan sus propios complejos. Vino a vendar las heridas y darle,
a cada persona que crea en Él, una vida libre de miedos y penas; cambiando sus tristezas en alegrías,
paz y gozo. En su cruz se llevó nuestras enfermedades, pecados, transgresiones y dolores.
“18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos
y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; 19 a predicar el año agradable del Señor…
21 Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Lucas 4:18-19, 21
En la transición en la que esperamos la plenitud de nuestra salvación (Ef. 1:13-14) Él no nos ha
dejado solos, pues prometió estar con nosotros, queriendo llevar nuestras cargas, nuestro dolor y
nuestro afán. Es el más interesado en transformar nuestras vidas y redimirlas.
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“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmo 147:3
C. LA COMPOSICIÓN DEL HOMBRE
1. Como en el diseño de Adán, el ser humano está formado por tres partes: espíritu, alma y
cuerpo. Es un ser tripartito. Muchas personas creen que el hombre solo consta de dos partes
(cuerpo y alma). Esto es porque la mayoría de ellos no dan lugar a las cosas del espíritu, solo están
centrados en los sucesos del cuerpo y del alma, sin tener la intención de tener una relación con su
Creador. Descartando el espíritu como parte integral de sí mismos.
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;
y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra,
y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Génesis 1:26
2. Cuando Dios creó al hombre en el principio, lo formó del polvo de la tierra y luego sopló "el aliento
de vida" en su nariz. En cuanto el aliento de vida, que se convirtió en el espíritu del hombre, entró
en contacto con el cuerpo humano, tuvo origen el alma. De ahí que el alma es la combinación del
cuerpo y el espíritu del hombre. Génesis [Link] “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la
tierra (cuerpo), y sopló en su nariz aliento de vida (espíritu), y fue el hombre un ser (alma) viviente”.
La fusión del cuerpo y espíritu da como resultado el alma.
3. Es a través del alma que tenemos libre albedrío, la potestad de elegir según consideremos y
decidamos que sea la mejor opción. Dios no obliga a nadie, su deseo es que lo elijamos porque
sabemos que Él es nuestra mejor decisión. Recordemos que el deseo de Dios es caminar junto al
hombre, guiando y dirigiendo su vida espiritual bajo la verdad de su Palabra.
4. El “aliento de vida” es el espíritu del hombre, y sustenta su vida. El mismo, viene del Creador. El
Espíritu Santo y el espíritu humano son dos entidades distintas. Romanos 8:16 nos muestra que el
espíritu del hombre es diferente al Espíritu Santo. “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con
nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. Si mezclamos lo que Dios separó en su Palabra,
inevitablemente sufriremos consecuencias.
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón”. Hebreos 4:12
D. RAÍZ DE LA CAÍDA DEL HOMBRE
1. Dios le prohibió a Adán comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, no solo con
el fin de probar al hombre (Ro. 5:3-4; 1 Co. 10:13; Stg. 1:12; Sal. 139:23-24), sino porque sabía que
dentro de él estaba la vida espiritual y la vida anímica, y que, si el hombre comía de ese fruto, la vida
anímica se desarrollaría y su vida espiritual moriría.
El fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal es el que eleva
el alma del hombre y ahoga el espíritu.
“Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara,
y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento
del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás»”. Génesis 2:15-17
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2. El hombre utilizó la voluntad de su alma para tomar el fruto del árbol del conocimiento del bien y
del mal. La desobediencia finalmente puso al hombre interior en tinieblas y su cuerpo dejó de ser
eterno.
“A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, estos tienen
oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios”. Efesios 4:18, NVI
“La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír. Son las iniquidades de ustedes
las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar”.
Isaías 59:1-2, NVI
3. Pronto todo lo que pertenecía al cuerpo entró en destrucción y corrupción. Sabemos que el alma
del hombre no escogió el árbol de la vida, sino el árbol del conocimiento del bien y del mal.
“Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado,
así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron”. Romanos 5:12, LBLA
E. LA ESTRATEGIA DE SATANÁS
1. La tentación de Satanás empezó con una pregunta. Él sabía que una vez que sugiriera un
interrogante, Eva tendría que ejercitar su mente para pensar. Si Eva hubiera estado dispuesta a
sujetarse al control del espíritu, habría rechazado esa pregunta (Stg. 4:7). Pero al decidir responder,
tanto su mente como su alma tuvieron que actuar independientemente de su espíritu.
2. La pregunta de Satanás estaba llena de errores. Satanás formuló la pregunta de manera capciosa,
buscando que Eva activara su mente intentando corregir los errores que había en ella y como
consecuencia dudara de las palabras que Dios había dicho.
3. El enemigo la tentó diciéndole que, si comía, sus ojos se abrirían y ella sería como Dios, conociendo
el bien y el mal. Eva cedió al responder la pregunta primero con su mente, luego aceptó en su
corazón que el fruto era bueno y codiciable, por lo que finalmente pecó en su cuerpo al comerlo.
4. Su desobediencia alcanza a Adán, cuando él aceptó su ofrecimiento, aun sabiendo que no estaba
bien.
5. La obra del enemigo comienza con una necesidad física. Satanás siempre te hace creer que te
falta algo. Toda tentación tiene como objetivo hacerte creer que vas a obtener algo que Dios no te
dio pero que necesitas para ser pleno o feliz.
F. UNA PROMESA DE RESTAURACIÓN
1. A pesar de la caída del hombre, el anhelo de Dios de habitar en perfecta armonía con nosotros sigue
vigente. Dios tiene un plan de redención (Gn. 3:15), y fue a través del sacrificio, resurrección y
ascensión de Jesús que hoy gozamos del poder del Espíritu Santo (Jn. 16:7), quien santifica todo
nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo para aquel día.
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. 1 Tesalonicenses 5:23
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