Acción de Gracias
Hoy quiero dar gracias a Dios por el regalo del Sacerdocio, definitivamente, este don es en extremo grande y
admirable. Como dice Santo Cura de Ars, al momento de postrarse uno es consciente de su nada y se levanta
sacerdote. Agradezco a Dios por haberme elegido, por escogerme como un ministro suyo, dispensador de
misericordia y consuelo.
Ya no faltan semanas santas (como decía el padre Edgar en este lugar), no, la consagración de un hijo de esta
parroquia ha sido ayer y hoy presido esta Eucaristía, también alegre y contento por este evento de gracia del
Señor, iniciar el año litúrgico. Inicio este ministerio sacerdotal iniciando este año de la Iglesia con el primer
domingo de adviento, un tiempo de esperanza.
Quiero agradecer a todas las personas que me han ayudado para que esto que todos estábamos esperando se
haya hecho realidad, configurarme con Cristo Sumo y Eterno sacerdote. Cada granito de arena de distintas
personas ha sido importante, sinceramente aprecio mucho todo el gesto de caridad de todos.
Siempre he tenido claro que esta parroquia gracias a Dios ha tenido excelentes sacerdotes como su fundador,
monseñor José León Rojas Chaparro, Mons Sixto Gonzalo Somaza, monseñor Martín Martines y otros
sacerdotes que han tenido repercusión en mi vida cristiana. El Padre Francisco Gargallo, quien me bautizó, el
padre Carlos Javier García quien me dio mi primera comunión, el padre Juan hermano de monseñor Marco
Tulio, el padre Jorge Elieser a quien acompañé a misionar por las calles de esta parroquia. A Monseñor
Segurola, El padre Franco, el padre Jackson, y ahora el padre Edgar Gregorio Sánchez Sánchez (mi padrino de
ordenación a quien admiro mucho), junto a los padres, Ruben, Rogelio, Abraham, El padre Yohan (mi padrino,
gran amigo, desde seminarista, me ha acompañado en muchos momentos importantes en todos estos años), el
padre Edgar, el padre Andrés Parra y hoy el reverendo padre Jhonny Montoya.
También agradezco al padre Javier Garcia y el Padre Alfredo por ser mis padrinos de ordenación diaconal.
Mi primera experiencia aquí en esta parroquia fue que a la edad de tres o cuatro años, vine a la misa con mi tía,
como habitualmente lo hacía en mi niñez, y mientras ella rezaba, yo paseaba por estos bancas, y recuerdo que
un padre mercedario, me llamó y me entrego el mantel del altar para que le ayudara, creo que fue un signo
sacerdotal. Ese recuerdo siempre está en mi memoria. A los años, Dios se valió del asombro de ver a mi
compañero de clase ser monaguillo cuando estábamos en primer grado de primaria, hablé con él y le dije que
quería ser monaguillo, al igual que él estar ahí en el altar, servir el altar con el alba, eso me llamaba mucho la
atención.
Cuando llegué a sexto grado, anhelaba ya ser sacerdote e hice todo lo posible por entrar en el seminario, incluso
cuando en la casa no me apoyaban del todo, sin embargo, fui al seminario.
La experiencia del seminario fue única, maravillosa, era realmente lo que quería para mí, llegar algún día a ser
sacerdote y allí Dios se valió de esto para confirmar el llamado al sacerdocio.
De los 32 que entramos al propedéutico llegamos el día de hoy al sacerdocio cuatro, el padre Luis se nos unió
en teología, pero estoy seguro que fue lo mejor para él. Y nuestro hermano leonardo que es diácono en el
ordinariato de Venezuela. Hasta ahora cinco.
Gracias a todos, Dios les pague por este encuentro, especialmente hoy quiero agradecer a los padres Edgar y el
padre Jhonny por su amistad, cercanía, empeño, dedicación, y esfuerzo en realizar todas estas actividades Pro-
ordenación, que Dios todopoderoso les recompense el ciento por uno todo lo que han hecho, para que todo haya
salido con un grado de excelencia. Agradezco a toda la junta y comité Pro-ordenación y sus diferentes
comisiones por tan valioso esfuerzo y dedicación, todo quedó maravillosamente bien, excelente. Gracias a
Todos los aquí presentes por acompañarme en esta eucaristía.
Bendito sea Dios.
Dios les pague.