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Este documento presenta las reflexiones de una joven llamada Estrella sobre su vida a punto de cumplir 20 años. Está cansada de solo sobrevivir y desea vivir cada momento como si fuera el último. Teme que al convertirse en adulta pierda su alma libre y se vea obligada a una vida normal y rutinaria. Desea ponerlo todo en riesgo por una noche más sin preocupaciones antes de asumir las responsabilidades de la universidad.

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STAR

Pronto habrá pasado veinte años y me sigo preguntando cuales han sido los momentos más
locos de mi vida. No moriré, pero ya estoy cansada de seguir sobreviviendo, solo quiero vivir.
Vivir cada segundo de mi vida como si fuera el ultimo.

Escucho las palabras de mi madre repetirse en mi cabeza “Estas cerca de los veinte ¿Qué
esperas? Ese día ya será tarde”, cada palabra me pone tan ansiosa. No soy una cobarde, solo
que aún no estoy lista para afrontar todo lo que viene; aunque el miedo a que un día despierte
y ya no tenga esta edad tan joven llena de fuerza y sin límites, persiste. Es un dilema del que no
quiero tomar una decisión.

Si decido vivir, esta vida llena de oportunidades que tanto me obsequia mi madre, la terminare
perdiendo por completo; y tal vez sea lo que más deseo. Pero no, es hora de ponerme de pie,
debo seguir sobreviviendo.

Mi nombre es Estrella, por ahora tengo diecinueve años, pero en dos semanas seré
oficialmente una adulta responsable, entrare a la universidad y tendré un título el cual será lo
único que le de valor a mi persona, mi futuro será igual de normal como de cualquiera; solo
que, a diferencia del mundo, yo anhelo poner todo en riesgo por una noche más sin
preocupaciones.

En tan solo dos semanas mi alma libre será capturada en una cajita llena de recuerdos y
esperanzas, transformándose en una mente agotada, un cuerpo tembloroso y una taza de café
para la ansiedad. Es el precio de madurar y el castigo de una mujer dependiente de emociones.

El amor es difícil, no tienes la menor idea sobre lo que en realidad siente por ti esa persona,
deseas tanto que cada palabra dicha por él sea sincera. Toda mujer espera que el amor sea tan
grande a tal punto de que él se abra contigo y sanes cada uno de sus demonios, quieres
hacerlo tan feliz hasta que olvide la mierda del mundo, enseñarle que hay momentos y lugares
hermosos que también pueden brillar de rosa. Yo sé que te has preguntas de vez en cuando si
su corazón late de la misma forma que el tuyo, seguido dudas si todo esto vale la pena; pero,
aun así, continúas luchando por algo inseguro, algo que en cualquier momento pueda
derrumbarse y llevarte a ti con todo. Pero la esperanza de que todo mejore, nunca se va.

¿Desde cuando empezaste a creer que el calor es la manera más sana para tus heridas? Tal vez
nadie lo nota, tal vez por fin descubriste la mejor forma de taparlo ante los ojos juzgadores del
mundo. ¿Pero y tú? Se que lo ves, lo sientes y te duele mucho más que antes. ¿Cuándo todo lo
malo que tiene el mundo recayó en ti? Dañando no solo tu corazón, sino también el del resto.
¿Cuándo parara esta mala racha? Mi salud mental está en un precipicio, un paso más y caeré a
un abismo del que nunca saldré. Deseo para mí, cada noche antes de dormir: paz, amor y
compasión. Y lo más importante, curar todas mis tormentas hasta convertirlas en un gran
arcoíris; quizás con un mal pasado, pero con un futuro hermoso.

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