Brigham Young University
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2012
Panorama sociolingüístico del Caribe hispánico insular
Orlando Alba
Brigham Young University - Provo, [Link]@[Link]
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Original Publication Citation
Español Actual revista de español vivo 98/2012
BYU ScholarsArchive Citation
Alba, Orlando, "Panorama sociolingüístico del Caribe hispánico insular" (2012). Faculty Publications.
1610.
[Link]
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SPAN 0
ACTUA 98 / 2012
r ev1st a d e esp anol v 1 v 0
Variaci6n y cambio lingiiistico en el espa-
iiol mexicano
Pedro Jvim1in Biltra.gue1i.o
A
La sociolingiiistica en Espaiia
Jose Antonio Samper Padilla
A
Las investigaciones sociolingiifsticas en
Colombia
Yolanda Rodr£[Link] Cadena
A
Panorama sociolingiifstico del Caribe his-
panico insular ·
Orlando Alba
El espaiiol en las Estados Unidos: una
. perspectiva general de la demografia, la
historia y las caracteristicas lingufsticas
mas relevantes
Afonuel Diaz-Campos y Gregory N ewall
A
Sociolingiifstica rioplatense: principales
fen6menos de variaci6n
Paulo Correa y Leticia Rebollo
ARC O/LI BROS , S. L.
ESPANOL ACTUAL
PUBLICACION SEMESTRAL DE ESPAt"JOL VIVO
DIRECCION: Lidia Nieto Jimenez / Leonardo Gomez Torrego
SECRETARiA: Carmen Cazorla Vivas (Un iv. Complutense de Madrid)
COMITE EDITORIAL:
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Pedro Martin Butrague11o (Col. de Mexico)
M' Antonia Martin Zorraquino (Univ. de Zaragoza)
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ISSN: 11 35-867X
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IMPRES ION: CIMAPRESS ([Link]). D.L.: M-14.9 16- 1964
IND ICE
Panorama de la [Link] hispan ica
FRANCISCO MORENO FERNA 'DEZ (ed.)
Prigs.
FRANCISCO MORENO FERNANDEZ: Presentaci6n. Panorama de {.a sociolingidstica.
hisjJanica .................................................................................. ..................... 5
ARTiCULOS
PEDRO MARTIN BUTRAGUENO: Variaci6n y [Link] [Link] en el espaiiol [Link] . 11
Jost ANTON IO SAMPER PADILLA: La [Link]. en Espaiia .............. .. ......... ... 39
YOLANDA RODRIGUEZ CADENA: Las investigaciones sociolingiiisticas en Colombia..... 71
ORLANDO ALBA: Panorama [Link] del Caribe hispanico [Link]............ ... 97
MAN u EL D [AZ-CAM ros y GREGO RY NEWALL, El espaiiol en las Est ados Unidos: ·u. na
perspectiva general de la demograjia, la historia y las caracteristicas [Link]
mas relevantes ............. ... ....... ....................... .......... ....... ..... ... ........ .......... .... .. 127
PAULO CORREA y LETI CIA REBOLLO: [Link] rioplatense: principales f en6-
menos de vaiiaci6n .. ........ .. ... ...... .... .... ... ... ... .... ........ ... ... .... .... ... ....... .. .... ... .... .. 161
PAPELETAS
ANTON IO BRI Z: La constelaci6n coinunicativa coloquial. H acia un inodo ma.s di:-
namico de entender lo coloquial... .. ... . . . . . . . . . .... . .. . .. . ... . . .... ... .... .... .. . . . . .. . . . . . ... 217
ANA !\IP. CESTERO tv1ANCERA: El Proyeclo para el estudio sociolingiiistico del es/Ja-
1iol de Esj;mia y A me1iw (PRESEEA.) . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
RESENAS
Rebeca Barrig a Villanu eva y Pedro Martin Butraguei'i.o (di rs. ), Historia so-
[Link] de Mexico, vol. I: Mexico jmhispanico y colonial, El Colegio de
Mexico, Mexico, 20 10 (LEONO R OROZCO ) ....... ....... ... ............ ........... .. .... ... . 237
Rebeca Barriga Villanueva y Pedro Martin Butragueii.o (dirs.) , Historia so-
[Link] de Mexico, vol. II: Mexico contemporaneo, El Colegio de Mexi-
co, Mexico , 2010 (DI NO RAH PESQUEIRA)............... ... .............. .. ....... ..... ...... . 244
Manuel Diaz-Campos (ed.), The Handbook of His/Janie Sociolinguistics (J IM
M ICl-I NOWICZ) .... ....... ..... .. .......... ....... ........ ....... ..... ....... .... .............................. 253
PANORAMA SOCIOLIN GUISTICO
DEL CARIBE HISPANICO INSULAR
O RLANDO ALBA
Brigham Young Unive1:~il)'
RESUME l
El presente articulo ofrece una visio n p an oramica de! espai1 ol en el Caribe
hisp anico insular. Despues de repasar brevemente los temas de investigaci6n
mas relevantes, se d escriben los puntos de contac to entre las tres Antillas y se
realiza un a serie de precision es sociolin guisticas. Es tas puntualizacion es permi-
ten d estacar las peculiaridades, poniendo en eviden cia que, a pesar de las con o-
cidas se m ej an zas existe ntes en su m od o de h abl ar, Cuba, la Rep ubli ca
Dominican a y Puerto Rico m antien en su propia iden tidad dialec tal. La perso-
nalidad lingulstica d e cada una de las islas se revela tanto por medio de un an a-
lisis de las dife ren cias obj etivas , como d e la evaluaci6n subj e tiva que hacen los
h ablan tes de su lengua en gene ral y de ciertos fe n 6menos en par ticular. Por esa
raz6n , n o se justifica pl antear la existen cia d e u.n espa11ol de! Caribe, sino de
varias m odalidades carib e11as.
P ALABRAS CLAVE: sociolinguistica, dialec to , prestigio, estigma, n orma culta, dis-
tincion es cuantitativas, d istin cion es cuali tativas.
SOCIOLINGUISTIC SURVEY OF THE HISPANIC ISLANDS
OF T HE CARIBBEAN
ABSTRACT
This article provides a conspectus of the Sp anish spoken in th e islands of th e
Caribbean. Followin g a brief review of th e relevant li te rature, it describes th ose
fea tures sh ared by the three An tilles while also offering a number of sociolin-
guistic q ualifications th at un de rscor e th eir differen ces. In other words, this stu dy
makes clear th at, despite th e well-known sim ilarities in the sp eech of th e three
islan ds, Cuba, the Dom inican Republic an d Pu erto Rico each m aintain s its own
linguistic ide nti ty. T his discre te iden tity is revealed n ot just in an analysis of th e
obj ective differe n ces am ong th e islands, but also in th e subj ective attitudes of
th eir sp eakers to the lan guage gen erally, as well as to specifi c lin guistic fea tures.
For this reason it makes mor e sense to acknowledge the existen ce of differen t
varieties of Caribbean Sp ani sh th an to p osit one single type.
& ·1 wo1ws: sociolin guistics, dialect, prestige, stigma, ed ucated nor m, q uanti-
1
ta tive d iffe ren ces, qualita tive differences .
r:...fm'i 1Jf [Link] ,,l, 98/2012
98 EA 98/ 20 12
lNTRODUCCION
El objetivo central del presente artfculo consiste en mostrar un pano-
rama sociolingiifstico de la zona del Caribe hispanico insular. Desde esta
perspectiva se podra advertir que, a pesar de las conocidas semejanzas
existentes en su modo de hablar, Cuba, la Rep{1blica Dominicana y
Puerto Rico mantienen su propia identidad dialectal, que se revela tanto
por medio de un analisis de las diferencias objetivas, como de la evalua-
ci6n subjetiva que hacen los hablantes de su lengua en general y de cier-
tos fen6menos en particular. Por esa raz6n, no se justifica plantear la
existencia de un [Link] del Caribe, sino de varias modalidades caribe-
1
[Link] • La noci6n de un solo dialecto caribe11.o ha sido fomen tad a por el
estudio global de una amplia serie de fen6menos, cuya diversidad se des-
cubre mejor precisamente por medio del analisis sociolinglilstico.
A lo largo de la historia de los estudios [Link] [Link] se
pone de manifiesto la existencia de una constante y de una variante
con respecto al nivel de analisis preferido por los investigadores. La
constante para las tres grandes Antillas ha sido en todas las epocas la
escasez de trabajos sobre la sintaxis, una situaci6n que se puede enten-
der por ser este el nivel [Link] con menor indice de variaci6n y el
que probablemente requiere mayor preparaci6n profesional para su
analisis serio y riguroso. La variante, en cambio, se presenta a traves de
la alternancia de los otros componentes [Link]. El grado de aten-
ci6n otorgado por los investigadores a esos campos se ha invertido:
mientras en el pasado lejano fue notable la preferencia por la confec-
ci6n de inventarios y de recuentos lexicograficos (cubanismos, provin-
cialismos, indigenismos, dominicanismos)' en las ultimas decadas pre-
dominan los estudios sobre aspectos fonetico-fonol6gicos. En este sen-
tido, se h a producido un significativo aumento cuantitativo de los tra-
bajos foneticos y fonol6gicos, y tambien un visible avance en la solidez
te6rica y metodol6gica de las investigaciones . La descripci6n impresio-
nista y atomista de otros tiempos ha dado paso a estudios que analizan
amplios conjuntos de datos de manera rigurosa por medio de la com-
putaci6n electr6nica y que al mismo tiempo consicleran los hechos
como etapas que experimentan los procesos evolutivos en cuya realiza-
ci6n influyen factores [Link] y sociales.
' Tradicionalmente, cuando se hab la d el espa11ol en el Caribe, no solo se alude a las
Anti llas, sin o tambie n al modo de ha blar d e la mayor parte de Venernela, de Panama y de la
costa atl<'t ntica de Colombia, e ntre otros. En bene fi cio d e la senci llez, la coherencia y la ade-
cuaci6n de l ana lisis, en este trabajo me limitare a l examen del espa11ol en las islas caribe11as,
qu e seg(m la mayo rfa d e los es tudios, exh iben una gra n homoge neid ad y co nstituye n, ade-
mas, e l centro neuralgico d e la zona. Agradezco al co lega Lynn Willia ms la lectura crfti ca de l
borrador d e este artfculo.
PANORAMA SOC:IOLINGU ISTIC:O DEL CAR IBE HISPANICO INSULAR 99
En efecto, el area de investigaci6n que, sin lugar a dudas, ha pro-
ducido frutos m as abundantes es el analisis cuantitativo de la variaci6n
fonol6gica. Los dialectos caribei1os no solamente fueron las prim eras
variedades hispanicas e n ser objeto d e investigaciones sociolin gl.11sticas
e n este terreno , sino que ademas han servido de base para el plantea-
mi ento de diversas posturas te6ricas dentro de] marco de las concep-
2
ciones gen erativistas y [Link] • Entre los temas obj e to de
analisis cabe mencionar, por ejemplo, la importancia d el acento e n los
procesos de reducci6 n de] fonema /s/; el planteamiento , posterior-
mente rebatido p or varios autores, de la ausen cia de este segmento a
nivel subyacente en el habla popular de los dominicanos; y la perti-
n encia de factores gramaticales en la variaci6n fonetica, coma es el
caso de la ve rifi caci6n realizada por diversos investigadores de la hip6-
tesis funcional, segun la cual un segmen to fono l6gico que transmite
i.nformaci6n grarnatical (por ejemplo, la Is/ en ni?'i~ y en canta~, o la
I n / en hablarr) se elide con men or frecuencia que otro que no tiene
ese valor (co mo la Is/ e n lun~ o la I n / en corr).
Asimismo hay que consignar, en justicia, que en [Link] mas recientes,
los estudios lexicos ban experimentado un importante adelanto con la
realizaci6n de rigurosos analisis estad!sticos que trabajan con abun-
dan tes materiales recogidos con las tecnicas adecuadas. Aparte de la
elaboraci6n de los lexicos basicos d e Puerto Rico y de la Rept:1blica
Dominicana, realizados sabre la base de copiosos textos escritos, tam-
bien se ban realizado varias investigaciones de campo sabre el lexico
disponible~ .
Entre esos trabaj os, se encue ntran : en Humberto Lopez Morales (eel .), Conienles
[Link] en la. Dialectolog[a. dcl [Link] H [Link], Editorial Uni ve rsitari a, U ni ve rsidad de Pue rto
Ri co, Rio Pi e dras, 1978, el estudi o d e Tracy Terre ll , "Aportac io n de los estudi os dial ec tal es
antill anos a la teo rfa fonologica"; y e l d e Marfa Vaquero, "H ac ia una espec trograffa dia lecta l:
e l fonema /c/ e n Pue rto Ri co"; e n Rafae l Nt'11i ez Ced eiio y otros (co mps.) , £studios sabre La
Jonologia dcl esjJmioL del [Link], La Casa de Be llo , Caracas, 1986; e l d e Ro bert H amm o nd, "En
torno a un a regla g lo bal e n la fo no logfa del es pa1i o l de Cuba"; e l de Shana Poplack,
"Aco ndicionamie nto gramatical de la variacion fonologic a e n un di a lecto puertorrique 1i o";
y e l d e Tracy Terre ll , "La d esapari cio n d e /s/ posnu clear a ni ve l lexico e n e l habl a dom ini-
ca na"; y e n Robe rt H amm o nd y Me lvin Resnick (eds.), [Link].n .Sj1anish Dialectology,
Geo rgetow n U ni ve rsity Press, Washingto n , 1988, e l de Ne lson Rojas, "Fono logfa de las lfqui-
das e n e l espa1i o l cibae 1i o"; y e l de Rafae l Nt'1ii ez Ced e1io , "Alargami e nto voca lico com pe n-
sa to ri o e n e l espa1i o l cubano: un analisis autoseg me nta l". So n tambi e n ex pon e ntes nota bl es
d e es ta lin ea d e in ves ti gacio n, e l libro de Humberto Lopez Mora les, Estratificaci6n social def
es/Jmiol de San J uan de Puerto Rico, UNAM, Mexi co, 1983; y el d e Orlan do Alba, \!aria.ci611 Jone-
tica y diversida.d social en el esf1miol [Link] de Santiago, Po ntifi cia Uni ve rsiclacl Cato li ca
Mad re y Maestra, Santiago, 1990.
" Pue rto Ri co cuenta co n la o bra d e Amparo Mo rales, Lexico basico del esj1a.1iol de Puerto
Rico, Acad e mi a Pue rtorriqu e1i a d e la Le ng ua, San Ju an, 1986; y co n la dt' Hum be rto Lope z
Moral es, Uxico disf!oniblc de [Link] Rico, Arco/ Lib ros , Madr id, l t1t1 l]. En Re p t'.1bli ca
100 EA 98/2 012
Como es logico, ha atra!do igualmente la atencion de los investiga-
dores la influencia del ingles en el espaiiol de la region . La mayor!a de
los trabajos se concentran en la innegable presencia de los prestamos
lexicos que , como es bien sabido, se manifiestan en todas partes, p ero
con especial intensidad en Puerto Rico. Aunque con menor frecuen-
cia, tambien se ha discutido la posibilidad del mismo influjo en la sin-
taxis. En este campo son fundam entales los trabajos de Amparo
Morales sobre la aparicion redundante o no n ecesaria del sujeto pro-
nominal y otras estructuras sintacticas. La investigadora entiende que
"en cuanto a la sin taxis, la posible influencia del ingles es mas dificil de
probar'', y que lo que parece estar fuera de duda es que "el ingles
puede haber servido de refu erzo a muchas de las tendencias internas
4
del sistema" •
Otro tema de interes para muchos investigadores ha sido, sin duda,
el de la polemica sobre la base del [Link] caribeiio. Con relacion a
este asunto, esta claro que la hipotesis andalucista es la que cuenta con
el apoyo mayoritario de la comunidad academica. A los cuantiosos
fenomenos lingl.l!sticos que la zona del Caribe comparte con la region
sur de la Peninsula, se suma tambien el dato demografico proporcio-
nado por Boyd Bowman segun el cual entre 1493 y 1508, el 60% de los
colonizadores eran andaluces; y entre 1509 y 1519, las sevillanas repre-
5
sentaban el 67 % de las mLtjeres llegadas a las Antillas : Esta circunstan-
cia historica es la raz6n, como seiiala Vaquero, d e que 'la primera nive-
lacion lingl.l!stica sea de signo meridional' y se pueda llegar a la con-
clusion de que el modo de h ablar andaluz es la base y el punto de par-
6
tida d el posterior desarrollo del espaiiol antillano . A este respecto ,
tambien conviene considerar la importancia, ya apuntada por Alvar,
d el papel jugado por las Islas Canarias. En ocasiones, el andaluz llega
7
a America adaptado ya en las Islas •
Dominicana se ha publicado el libro de Antoni o Gonzalez, S. Cabanes y F. Garcia, L exico blisico
de la le ngua escrita en la Repitblica Dominicana, Universidad Nacio nal Pedro H enriquez U re na,
Santo Domingo, 1982 . Ade mas, las inves ti gaciones d e Orlando Alba, El lexico disponible de la
Repiiblica Dorninicana, Pontificia U niversidad Cat61ica Madre y Maes tra, Santiago, 1995, y
Observaci6n del carn/Jio lingiiistico en tiempo real: el nuevo lixico disponible de las daminicanos, Banco
d e Reservas y Pontificia Unive rsidad Cat6 1ica Madre y Maestra, Santo Domin go, 20 12.
'Vease su trabajo "El espanol de Puerto Rico: panorama actual", en Ana M" Cestero
Mancera y otros (eds.), Estudios [Link] del espaiiol de Espaiia y America, Arco/Libros,
Madrid, 2006, pag. 174. Es muy importan te su libro Gramat-icas en contacto: analisis sintacticos
sabre el espanol de Puerto Rico, Editorial Playor, Madrid, 1986.
' Pe ter Boyd Bowman, i ndice geobiografico de cuarenta mil pobladores espaiioles de America en
el siglo xvi, vo l. I, Instituto Caro y Cu ervo, Bogota, 1964, pags. 1493-15 19.
' Maria Vaquero, "Antillas", en Manue l Alvar (dir.), iVIanual de dialectologia hispanica. El
espanol de America, Ari e l, Barce lona, 1996, pags. 51-67 .
7
Manuel Alvar, "Sign ifi caci6n d e las Islas Canar ias ", en Norma lingiiistica sevillana y espa-
nol de America, Ediciones de Cul tu ra Hispan ica, Maclricl, 1990, [Link]. 63-84.
PANORAMA SOCIOLINGUiSTICO DEL CARJBE HISPANICO INSULAR 101
Pero sobre esta cuest1on se h a planteado tambien una interpreta-
ci6n diferente segun la cual el [Link] antillano surge de un sistema
simplificado que se desarroll6 desde el siglo >..'VI por el contacto con
lenguas africanasH. Se trata de la hip6tesis criolla, que supone la exis-
tencia en las Antillas hispanicas de una situaci6n [Link] simi-
lar a la que se cre6 en el Caribe ingles o frances , que propici6 el desa-
rrollo de lenguas criollas. No son pocas las criticas hechas a esta hip6-
tesis, que atribuye origen criollo a fen6menos presentes en todas las
hablas innovadoras de Espa11.a y de America (perdida de la Is/, neu-
tralizaci6n de / r/ y /1/ , velarizaci6n de la / n / final, etc.), a pesar de
que en varias de esas regiones no bubo presencia africana!'.
Conviene advertir, por otra parte, que el desarrollo de los estudios
lingl.'tisticos no ha corrido paralelo en las tres islas. Si bien es cierto que
correspondi6 a Cuba [Link] el papel de pionera o decana de la
labor dialectol6gica en el Caribe , que se inicia alli a principios del siglo
XIX, entrado el siglo xx, Puerto Rico pasa a ocupar una indiscutible
posici6n de vanguardia. En efecto, basta un ligero acercamiento a la
bibliografia existente para comprobar que el espa11. ol puertorrique11.o
h a sido asediado de una manera mas continua, sistematica, profesional
y cientifica que el de la Rep1:iblica Dominicana y el de Guba. Morales
(op . cit., 2006) puntualiza que esta situaci6n privilegiada de Puerto
Rico tiene sus raices en las contribuciones de Navarro Tomas, autor de
El espaiiol de Puerto Rico, el primer atlas linguistico de Hispanoamerica;
de Augusto Malaret, pionero en la redacci6n de recuentos de america-
nismos; y de Manuel Alvarez Nazario, con sus trabajos sobre la historia
del dialecto puertorrique11.o. Pero es incuestionable que a partir de esa
base inicial, posteriormente el estudio del [Link] de los puertorri-
" Se citan aq ul solo algun os d e los defensores de esta postura: German de Granda,
Esfm1iol de America, EsjJmiol de Africa)' [Link] e1iollas [Link], Credos, Madrid, 1994; y d e!
mismo au tor, El es/1aiiol en tres [Link]. Retenciones )' contactos [Link] en America)' Africa,
Secretariado d e Publi cacion es de la U ni versidad de Vall adolid , Va lladolid, 1991. Entre los
trabajos de John Lipski, vease "Co ntactos hispano-africanos e n el Africa ecuatorial y su
impo rtan cia para la fonetica de! Caribe hispani co", en Robert Hamm o nd y Me lvin Resnick
(eds.), Caribbean Sjmnish Dialectology, Georgetown University Press, Wash in gto n, 1988 , pags.
50-65; y El esjmiiol de Amfnica, Catedra, Madrid, 1994, (Cap. IV, La conexion [Link]).
Fin a lme nte, Ri cardo Othegy, "Th e Span ish Caribbean: A creo le perspec ti ve", e n Cha rl es-
J ames Bailey y Roger Shuy (eels.), New ways of analyzing varialion in English, Geo rgetown
U ni ve rsity Press , Washington, 1973, pags. 323-339.
' Algunas de las refutac io nes mas importantes so n: Maria Beatriz Fontanella de
We in berg, "El es pa11ol d e! Caribe: ~rasgos pe nin su lares, contacto lin gu istico o innovaci6 n? ",
[Link] Espmiola A [Link], II /2 , (Madrid, 1980), pags. 189-199; Humbe rto Lopez Mora les,
"Sob1·e la pretendida ex iste ncia y pervive ncia de ! crio llo cubano", Amwrio de Lclras, 5,
(Mex ico , l 980), pags. 85-11 6; )' Maria Vaquero , "Rese ii a a Caribbean Sjxmish [Link]",
Robe rt H amm ond y Me lvin Resni ck (eds.), L [Link], I, (Caracas, J 989), p <1gs. 205-226.
102 EA 98/ 2012
queiios se ha desarrollado y ha prosperado profusamente con los tra-
bajos de, en tre otros, la propia Amparo Morales, Marfa Vaquero y, espe-
cialmen te, Humberto Lopez Morales.
RAScos COMPARTIDOS
Es indiscutible que las islas del Caribe hispanico comparten muchos
rasgos [Link] . En el terreno fonetico vale citar diversos fenome-
nos de reducci6n consonantica, como la realizacion variable de la I s/
implosiva como sibilante, aspirada o elidida; la velarizacion de la /n/
final de palabra; la pronunciacion aspirada de la jota; la neutralizaci6n
de /1/ y I r/ en el habla popular.
Con respecto a los fenomenos sintacticos, la coincidencia se revela en
la presencia constante del sttjeto pronominal frente al verbo ( Cuando tit
me llames, ) 10 te digo); la no inversion del orden sujeto-verbo en la oracion
interrogativa (~Que tu piensas? ~D6nde usted va?); la preferencia por el
posesivo pospuesto (en el cuarto de nosotros); la difusi6n paulatina del leis-
mo, especialmente en estilos formales, como son las despedidas de car-
tas, presentaciones (Le saluda atentamente... Tengo el gusto de invitarle... ).
En el campo lexico, suele destacarse el uso de arcaismos peninsula-
res, co mo bravo (enojado), bregar ( trabajar), dilatarse (demorarse), frisa
(manta). Tampoco falta la mencion de los marinerismos, como amarrar
(atar), botar (echar, tirar), guindar (colgar), zafar (soltar). Como es natu-
ral, se insiste en la presencia de indigenismos: aji, batey, bohio, cacique,
caoba, cazabe, conuco, guanabana, g;Uira, higiiero, jaiba, maiz, mani. Entre los
afronegrismos, se incluyen bernbe o bemba (labio grueso), cachimbo (pi pa),
champola (refresco de guanabana), fucil (mala suerte, fatalidad), guarapo
Uugo de la ca11a de aztlCar), gilineo (banana), mofongo (platano frito moli-
do con chicharrones), name (tuberculo comestible). Y, por supuesto,
abundan los anglicismos en el cam po de la ropa: sueter, zipper, jachet, short;
de la casa: closet, pantry, freezer, de la alimen tacion: corn jlahes, catchup, pan-
cahe, fruit punch; del deporte: softbol, rally, beisbol, pitcher, strike.
En este sentido, no resulta extraiio que practicamente todos los
investigadores que estudian estos temas consideren que las tres Antillas
hispanicas exhiben un alto grado de homogeneidad y de unidad lin-
guistica que hace posible y apropiado h ablar del espa11ol antillano
como una entidad dialec tal {mica.
En la obra de conjunto mas completa sobre el tema, Lopez Morales,
1
si bien de forma un tanto cautelosa, afirma lo siguiente: "
I
10
Humberto Lopez Morales, El espaiiol del Caribe, Ed itorial tv!APFRE, Madrid, 1992, pag.
295.
PANORAMA SOC IOLINGUISTICO DEL CARJBE HISPAN ICO INSUU\.R 103
Aunque como en todas las comunidades de habla los rasgos linguisticos no
son completamente h omogeneos, el Caribe hispanico presenta una situaci6n
de relativa iden tidad, sobre todo si se lo compara con sus vecinos insulares,
en los que lenguas europeas y criollas comparten el escenario en estructura
digl6sica.
11
En el mismo sentido se expresan Moreno Fernandez y Otero Roth ,
cu ando declaran:
En termin os generates, el espa11ol caribeii.o configura una de las grancles
areas del mundo hispani co, caracterizada por su te nden cia a favo recer los
usos m as innovadores en el pian o fo netico (debilitamiento de [Link]
en posici6 n final de silaba), jun to a ciertos rasgos particulares de! area (por
ej emplo, orden del pronombre en las in terrogativas: (que tU quieres?) .
Mas adelante, sin embargo , los autores rnatizan esa afirmaci6n al
indicar que a pesar de que el espafiol caribefio comparte muchos ras-
gos, "cada isla y territorio continental tien e una personalidad linguisti-
ca suficienternente rnarcada" (pag. 38).
En realidad, ha sido en trabajos escritos en fechas menos recientes
donde se ha insistido de forrna mas categ6rica en el caracter unitario
d el h abla antillana. Por ej emplo , todas las propuestas de zonificaci6n
dialectal del espafiol en America que h an sido fo rmuladas en el pasa-
do coinciden en situar a las tres islas antillanas dentro del mismo grupo
o zo n a dialectal. Uno de los primeros autores que esboz6 un a clasifi-
caci6n fo e precisamente el fil6logo dominicano Pedro Henriquez
12
Ureiia • Curiosamente, sin embargo, el estudioso solo m enciona los
p aise s incluidos en cada zona, pero parece dar por supuestos los rasgos
lingu1sticos que las caracterizan y no los sefi ala ni los describe.
Inconforme con el analisis de H enriquez Ure11a, el uruguayo J ose P.
Rona, despu es de cri ticar severamente la propuesta del dominicano,
plantea su propia division , sin duda mucho mas obj etiva y rigurosa,
p ero basada unicamente e n cuatro fe n6menos que, obviamente, resul-
11
Francisco Moreno Fe rn andez yJaime Otero Roth , Atlas de la lengua esf1anola en el [Link],
Arie l, Barcelo na, 2007, pag. 37.
" Ped ro H e nriquez Ure 1i a, "Obser vaciones sa bre el espa1i ol d e Ame ri ca", Revista de
Filologia Espaiiola, VIII, (Madrid , 192 1), pags. 357-390. El auto r basaba su divisio n e n tres cri-
teri os fund amen tales: la prol):imidad geografi ca, las lazos po liticos y cultura les, e l substrata
indige na. A partir d e esa base , plante6 la existe ncia d e cin co zo nas d ia [Link]: la d e l Rio d e
la P la ta (Argentina , Uruguay y Paraguay), co n subs Lra lo guarani; la chil ena (norte, ce ntro y
sur de Ch ile), co n substrata araucano ; la andina (la mayor parte de Co lo mbi a y parte de
Ve n ez uela, Bo li via, Peru y Ecuado r) , co n substrata qu echu a; la mex icana (Mexico, Am erica
Ce n [Link] y e l sudoeste d e las [Link] Un idos), co n substrata nahu a; y fin alm enle, la de l Mar
Caribe (las tres Anti ll as es pa1i olas -Cuba, Santo Do mingo, Puerto Rico-, gran par te d e
Ve n ezuela y la cos ta atl anti ca de Co lo mbi a), co n substrata arahuaco-carib e.
104 E.A 98/20 12
tan insuficientes para poder establecer un a tipificacion valida de la
13
compleja realidad de los dialectos hispanoamerican os • Mas tarde, J.
Zamora y ]. Guitart consideran inadecuada esta clasificacion y propo-
nen otra, por cierto muy similar a la de Rona, apoyandose ah ora solo
14
en tres fenomenos: dos foneticos y uno sintactico • Una revision crfti-
ca de estas y otras propuestas de division dialectal del espanol en
15
America puede consultarse en un trabaj o anterior de Orlando A1ba •
DISTINCIONES SOCIOLINGUISTICAS
La vision unitaria que suele presentarse del [Link] en la region es
producto de un os analisis di alectales globales que tienden a generali-
zaciones no cuantitativas. Es necesario puntualizar que a menudo nose
separan unos hechos de otros . No son pocas las ocasiones en las que se
mezclan, dentro d e una misma lista, fenomenos h eterogeneos, muy
d esiguales segun su uso y su valor [Link] . Sin que se h aga nin-
g1m tipo de aclaracion, se presentan h echos generales que tienen pres-
tigio d entro de la comunidad h ablante, jun to a otros que son regiona-
16
les o populares y estan estigmatizados . Por ej emplo , en el campo fone-
tico, por un lado se menciona la pronunciacicm aspirada d e lajota y la
velarizacion de la / n / final de palabra, y por el otro, siempre se cita
la neutralizacion de las lfquidas / r/ y / 1/ final es de sflaba y de palabra.
" Jose Pedro Ron a, "El proble ma de la division de! espaiio l americano e n zo nas dialec-
ta les", e n Presente y futuro de la lengu,a espaiiola, Torno I, Ediciones Cultura I-Iispani ca, Madrid,
1964, pags. 215-226. La division de Rona se basa en la prese ncia o la ausencia de cuatro fe no-
menos: un o fono logico (el yels mo), uno fonetico (el zefsmo), uno sintactico (e l voseo) y
otro morfo logico (la forma verba l que acompa1ia al vos). De acuerdo con eso, e l au tor pro-
pane la existencia de 16 zonas e n I-Iispanoamerica. Una de e llas incluye nada menos que a
Mexico (excepto Chiapas, Tabasco, Yucatan y Quin tana Roo), las Anti llas, la costa atlan ti ca
de Venezuela y Colombia, y la mitad oriental de Panama, ya que todas esas regiones coinci-
den en prac ti car e l ye fsm o y no tener zefsmo ni voseo.
11
Juan Zamora y J orge Gui tart, Dialectologia Hispanoamericana. Teor£a-Desffipci6n-Historia,
Ed iciones Almar, Salamanca, 1982. Los fenomenos e legidos por los autores so n la presencia
(o ausencia) sistematica de la / -s/ implosiva, la pronunciaci6 n ve lar (o la simple asp iracion)
d e la /x/, y la presencia ( o ause ncia) de! voseo. La aplicacion de esos criterios coloca e n una
misma zo na a las Anti llas,junto a la costa orie ntal de Mexico, la mitad orie ntal de Pana ma,
la costa norte de Colombia, ya Venezue la, menos la cordillera. Esa amp li a region geografi-
ca coincide en e l re lajam iento de la / -s/ impl osiva, la asp iracion de la / x/, y el tuteo .
" O rl ando Alba, "Zonificaci6n d ialectal de l espanol en America", e n Cesar H ern andez
(ed.), Historia y Presente del Esjmiiol de America, Jun ta de Castilla y Leon, Pabecal, Vallado li d ,
1992, pags. 63-84.
" Son ejemplos de publi caciones d o nd e no se hace la debida distin ci6 n, la de Alonso
Zamora Vicente, Dialectologia Espanola, Credos, Madrid, 1970, pags. 413-417; y la de Jose
Moreno de Alba, El espaiiol en America, Fonda de Cultura Econ6mica, Mexico (segunda edi-
ci6n corregida y aume n tada), 1993, pags. 166-167.
PANORAMA SOCIOLINCU iSTICO DEL CARIBE HISPAN ICO INSULAR 105
Sin embargo, resulta evidente, incluso para un observador inexperto,
que en tan to los dos primeros fenomenos son generales y forman parte
de la norma lingufstica culta y prestigiosa de las tres islas, el u ltimo es
un hecho estigmatizado, rechazado por la conciencia del hablante edu-
cado.
Sirven para ilustrar la pronunciacion aspirada de la jota y la velari-
zacion de la n final de palabra los siguientes textos, tomados de con-
versaciones espontaneas de dos hablantes cultos del Caribe: dominica-
n o el primero (Cardenal y Arzobispo de Santo Domingo) y cubano el
segundo (Ministro de Relacion es Exteriores), que reiteradamente ~ro
nuncian el fonema /x/ como [h] y / n/ final de palabra como [IJ] ':
Con tan ta deficiencia y con tan ta gente [hCi;te] , pasando calamidad , no, no,
no . Yo creo que el medico tiene que med ir mucho mas sus decisiones, y su
Jenguaje [lel]gwahe ] de, de 1jaro, porque .:a quien [kje1J] esta afectando? A la
poblaci6n [po~Jasj61J] .
Por eso estuvieron [ehtu~jero!J] h acie ndo lo indecibl e para no juzgarlo
[huhyarlo]. Ahora, fijate [fi/zate] cual eh el problema: si Jo ponen [p6ne!J] en
[e!J] libertad, e¢ta bien [bieIJ L lo pon en [p6ne!J] en [eiJ] libertad porque la
jueza [hwesa] orden6 que Jo soltaran [soltaraIJL p orque a un [U!J] mentiroso
no se le puede mantener preso tan to tiempo n ada mah quc por eso.
Ambas realizaciones relajadas de /x/ y de / n / se escuchan en los
estilos mas formales, como es el caso de la lectura de noticias de radio
y de television .
Por su parte, los dos siguientes trozos corresp onden, respectiva-
mente, a un obrero cubano que participa en un reportaje noticioso de
la television de su pals y a un empleado puertorriqu6io que opina
sobre los candidatos en las proximas elecciones en la :isla. En ambos
textos se observan repetidos ejemplos de lateralizacion de la / r/
implosiva, aparte de los frecuentes casos de reduccion de la /s/.
Realizaciones similares se encuentran tambien en el habla popular de
varias regiones de la Republica Dominicana. En la actualidad se cono-
ce muy bie n el caracter estigrnatizado del fenomeno de la lateraliza-
cion e n el Caribe, corno indican diversas investigaciones sociolinguis-
• 18
t1cas .
17
Estos ejemplos y todos los qu e se incluyen e n e l artfcu lo proceden de grabaciones
hec has u obten idas por e l a u tor a lo largo de varios aiios.
18
En Cuba, e l fenomeno caracteriza sobre todo el habl a popu lar e n la zona oriental d e
la isla. Ver Lu is Roberto Choy Lopez, "Coordenad as de l cspaiio l de Cuba", Encuenlro de la cu.l-
lura [Link].a, 41/ 42 (La Habana, 2006), pags. 274-281; y Pu ica Dohotaru, "E l segmento fono-
logico - / R/ en e l hab la popu lar de la ciuclad de La H abana", en Marlen A. Dominguez
Hernar1clez (ed.), La lengua en Cuba. [Link], Un iversidad de Santiago de Co mp ostela,
Santiago, 2007, pags. 101-146. Para Pue rto Rico, ver Humberto Lopez Mora les, oj1. cil., 1983,
106 EA 98/ 20 12
Ten emo mah ambientc, aunque ai'.111 noh queda mucho por hace l y Lenemo
que luchal pol seguil adelante. Hay que bu ¢c:al todo Joh m edia de que se sien-
ta!J y se sie ntan bieIJ y que en ve¢ de que Joh habitante¢ de aqui salgan a tra-
bajal a otro luga l, que aqui mihmo sea donde se e htabilice la fu elza de! inge-
nio .
Esa eh mi duda, si el va a ll egar a matzo de! doh mil ocho con esa fuelza y
segundo, Pedro Rosello no sacara voto¢ fuera de! Penepe, pero tiene Lll1 gran
sectol de! Pen epe con el. De eso no hay duda, y yo creo que el domingo
Foltm1o va a sentir ese caliente y, eh como deciamoh ayel, que no le d e el
H elnan Padilla syndrom, que parece sel el escenario al qu e va a enfrentalse .
Una situaci6n similar de falta d e discriminaci6n entre los hechos
del habla culta y de la popular se presenta en el campo de la morfo-
sintaxis. Regularmente se menciona como propio de la morfologfa
caribeiia, la alternancia en la formaci6n del diminutivo de los alomor-
fos -ito, -ico. Se puntualiza, con raz6n, que -ico solo aparece, por disi-
milaci6n, cuando la ultima consonante de la rafz es una t-. Ast, frente
a perri_Jo, helaago y arbo[Uo, por ejemplo, se encuentran con frecuencia
gatico, zapatico y ratico. Este uso variable de las marcas diminutivas, que
por cierto no forma parte de la norma puertorriquei1.a, es general en
el habla espontanea de todos los grupos sociales de Cuba y de la
Republica Dominicana. El siguiente texto corresponde a la conversa-
ci6n de una mltjer dominicana de clase media alta:
Los Santos Reyes en ese entonces nos ponian un cariii ito. Y nosotros hasta
cleciamos, ay pero los Reyes siempre son muy pobres. Ya que a ellos tambien
Jes dej abamos carti!as. Entonces Jes poniamos ahi en las carti_tas: 'yo quiero
San tos Reyes que ustedes me dejen ta! cosa, ta! cosa'. Apenas les clejabamos
una cosita. Y ademas, !es dej abamos con su carti_ta, bien sea el que tenia arbo-
lito, arbolito, pero el que no se lo ponia debajo de su cam ita de uno . Y Jes
dejabamos ye rbas, una que le clecian dizqu e ye rba de guinea, que mi abueli-
la salia con nosotros a buscarla por donde fu era. Entonces Jes dejabamos esa
ye rba, ese poqu ito de agua para los cam ellos. Entonces, si, hay muchos que
Jes ponian galle ti._cas, yo no ponia galletkas, galleti._cas.
El tex to anterior demuestra con claridad que el alomorfo regular
que utiliza esta h ablante es -it, presente en todos los contextos: despues
de ii (cariiiito), des ( cosita) , d e l (arbol·ito, abuelita), de m ( camita), d e k
(poquito). El tmico contexto don de aparece -ico es despues de t, en alter-
nancia con -it ( cartiJa, galleti!;a). En ocasiones, es ta variaci6n podrla atri-
pags. 77-103. Para Rep(tblica Domini cana, Orlando Alba, Como hablamos los dominicanos,
Colecci6n Cen tenario-Grupo Leon Jimenes, Santo Domingo, 2004, pags. 88-89 ; y Carlisle
Gonzalez, "Neutralizaci6n de los fonemas r y l implosivos en el dialecto hablado en Santo
Domingo ", en Actas del VII Congreso de la Asociaci6n de Lingiiistica y Filologia de America L atina,
Publi caci6n de ALFAL, tomo II , Santo Domingo, 1987, pags. 19-34.
PANORAMA SOCIOLINCUiSTICO DEL CARIBE HISPANI CO INSULAR 107
buirse a razones estilfsticas. Se descubre al principio del parrafo ante-
rior que -it aparece despues de ten la palabra cartjJas; sin embargo, al
fin al, cuando la perso n a habla con mayor rapidez y parece haber alcan-
zado mas confianza, entonces utiliza la forma -ic (galletifas), que se con-
sidera mas informal y espontanea que -it en este contexto. En todo
caso, lo importante aquf es saber que el empleo de la variante diminu-
tiva -ic no actua como marca estigmatizada, que identifique de forma
exclusiva el habla del grupo social bajo, sino que aparece en la actua-
cion lingufstica de todos los grupos sociales. En otras palabras, el uso
de formas como gatico o zapatico no permite reconocer la condicion
social del h ablante que las emplea.
Lo mismo ocurre con la consabida no inversion del orden sujeto-
verbo en la interrogaci6n, que es una estructura normal en el [Link]
de los diversos grupos socioculturales. Este rasgo sintactico se descubre
incluso en los estilos formales de los hablantes cultos del Caribe. El
siguiente ejemplo forma parte de un spot publicitario que la Secretarfa
de Educacion en Santo Domingo patrocina en su campa1i.a de promo-
cion de la carrera magisterial.
Mi hijo , por fin, (que [Link] a estudiar? -Marni, yo quiero ser maestro.
Este uso se encuentra tan arraigado en la norma culta de la zo na
caribe1i.a que no solo aparece en los registros mas formales del plano
oral, sino que tambien se manifiesta en la lengua academica escrita. En
un diario dominicano se resena una investigacion llevada a cabo en
un a universidad del pafs sabre el problema de la violencia intrafami-
liar. Una de las preguntas del cuestionario que se us6 para recoger la
informacion fu e la siguiente:
2Que ti po d e viole ncia usted ha sufriclo?
Ambos ejemplos constituyen, sin duda, un indicio bastante seguro
d el estatus prestigioso de este orden sintactico que forma parte d e la
lengua estandar en esta region del mundo hispanico.
Por su parte, frente a los fen6menos rnorfosintacticos anteriores, a
menudo se incluyen otros n etam ente estigrnatizados, corno el uso de
haiga (por haya), ibano ( fbarnos), yo no ha venido (yo no he venido) y me
se olvid6 (se m e olvido), que solamente aparecen en el h abla popular y,
en con secuencia, no tienen cabida en la norma culta de ningl'.m lugar
de las Antillas. Los siguientes ejernplos pertenecen a co nversacion es
efectuadas por un obrero puertorrique1i.o y otro dorninicano, resp ecti-
[Link]:
108 EA 98/ 2012
Noh qucdamo eh, en el, en el lugar ma seguro, que era e l n egocio donde ehla-
bano. Cuando salimo de ahi, la carretera e taba intransitable, entonce, pueh,
noh dimoh a la tarea de, de por lo meno sacar Joh, Joh ganchoh, los arbole
ck la, d e la carretera.
Noso tro cobrabano quince, ahora etamo cobrando trece peso.
De acuerdo con las consideraciones anteriores, resulta legf timo y
oportuno subrayar el hecho de que a la hora de realizar descripciones
y clasificaciones dialectales es necesario mantener un orden metodo-
16gico. Hay que colocar cada cosa en el lugar que le corresponde. Y
para el logro de esta meta es de trascendental importancia la adopci6n
de una perspectiva [Link].
LA DIVERSIDAD LINGUiSTICA CARIBENA
A pesar de las semejanzas que se [Link] en el modo de hablar de
las islas antillanas, es posible argumentar en contra de la existencia de
un [Link] del Caribe desde dos puntos de vista: el subjetivo y el obje-
tivo.
Perspectiva subjetiva
Desde el pun to de vista subjetivo, esta claro que los antillanos tienen
conciencia de su identidad lingufstica nacional. La impresi6n de uni-
dad y hasta de uniformidacl del [Link] caribefro que tienen los inves-
tigadores y muchas personas que no residen en esta zona contrasta
patentemente con las creencias y las apreciaciones subj etivas de los
propios ciudadanos puertorriquefros, dominicanos y cubanos . Para los
h ablantes de la region, sus respectivos dialectos resultan inconfundi-
blemente distintos. Y por eso, muchos dominicanos son capaces de
reconocer por su manera de hablar a un puertorriquefro o a un cuba-
no. Y cuando no logran identificarlos de forma positiva, al menos des-
cubren negativamente que no son dominicanos. Lo mismo ocurre,
naturalmente, en sentido inverso.
Un ejemplo de la percepci6n de la diferencia se encuentra en la
siguiente anecdota contada por un conocido humorista dominicano:
Lo dominicano somo una raza que no damo a co nocer donclequiera que
vamo. El dominicano no tiene qu e ver para darse a conocer. Mira. Lo domi-
nicano vamo a Puerto Rico, y hablamo como pue rtorriqueii.o. Cruzamo pa
Miami y hablamo una mehcla de puertorriqueii.o con cubano. Y ponemo
vaina de aqul. Y te dicen, pueh nene, ejJerate un momenlo, que tengo que fr a che-
PANORAMA SOCIOLINGU i STICO DEL CARI BE HISPAN ICO INSULAR 109
quear esa vain.a, chico. Que eso e, eta del [Link]. Porque se te meclan toda la cosa.
El caso e no qu edar ma!.
Resulta evidente que cuando dice y hablamo coma puerlorriqudio, y
m as adelan te, una mehcla de puertorriqudio con cubano, sin ambigu edad
alguna, el humorista man ifi esta la p ercepci6n , compartida por muchos
d e sus compatriotas, de que la forma de h ablar de los dominicanos es
distinta a la de sus dos vecinos antillanos . En su cari caturizaci6n, enfa-
tiza especialme nte el fac tor de la entonaci6n y un elemento lexico
emblematico d e cada isla: nene para Pu erto Ri co y chico para Cuba.
Otra mu estra de la percep ci6n de la propia iden tidad lingufstica se
descubre en las expresion es d e una se11 ora dorninicana de nivel socio-
cultu ral bajo que, por media de un video, le e nvfa un m en saje a una
amiga n orteam erican a que se h a mudado a Puerto Rico:
Mira, rubia, ti'.1si e re mala, ni siquiera llama, ni te acuercla de n osotro. Te que-
remo, loca \~eja. Mira, rubia, ~cu a ndo viene, nena? Soy boricua ahora. Llama
a uno .
Luego d e recriminarla por n o h ab erse comunicado por telefo no , la
se11ora alude d e form a fes tiva al h ech o de que su amiga se ha ido a vivir
a Puerto Ri co, llamandola n ena, un vocativo queen las Antillas se con-
sidera tf picamente puertorrique11o, y describiendose ir6nicamente a sf
mism a como boricua, es d ecir, puertorriqueil.a. Al h ace rlo , intenta
h ablar con vocabulari o y en ton aci6n propios d e Puerto Rico, revelan-
d o asf su creen cia de que ambos modos de h ablar son distintos.
En una encuesta realizada r ecientem en te en Santo Domingo y en
Santiago, se solicit6 a 235 es tudiantes universitarios que manifestaran
su opinion ace rca de la siguiente afirm aci6n: La manera de hablar de los
domini canos es diferenle a la cle los cubanos y los jJuertorriqueiios. Segun se
puede observar en la grafi ca n{1mero 1, un a ap lastante mayorfa de!
97% de la mues tra evah:ia positivame nte el enunciado . Y tres de cada
cu atro j6venes no solam ente aprueban la idea expresada en la oraci6n ,
sino que confiesan estar muy de acuerdo con ella. Estas cifras confi r m an
la hi p6tesis de que, al menos d esde la perspectiva subj etiva de las cre-
e n cias que sostien en los h ablantes, existe un modo de h ablar tipico de
los d ominican os .
110 EA 98/ 2012
muy de acuerdo de acuerdo- ·en desacue rdo
Grafica 1. La [Link] de hablar de las daminicanas es diferente a la de las cubanas
y las puerlaniqueiias.
Otro aspecto que permite establecer una diferencia sociolingufstica
entre las tres Antillas desde la perspectiva subjetiva, es la presencia de
un sentimiento de inseguridad [Link] en la mente de muchos
dominicanos y su ausencia, o la presencia atenuada de dicha actitud ,
entre los hablantes de los otros dos dialectos. A este prop6sito resulta
pertinente hacer referencia al fen6meno de la hipercorrecci6n en la
pronunciaci6n de la / s/ que se descubre en la actuaci6n de los locu-
19
tores y reporteros de las noticias en la television dominicana • Los
datos del trabajo de Alba sobre este tema revelan que los presentado-
res y reporteros de Cuba, de Puerto Rico y de otros pafses no tienen
reparo en pronunciar variablemente la Is/, utilizando unas veces la
variante [s] y otras, la variante relajada [h]. En cambio, sus hom61ogos
dominicanos, en un obvio despliegue de inseguridad [Link], pro-
nuncian de forma exclusiva la variante sibilante . Es como si se aver-
gonzaran del uso de la variante aspirada, a pesar de ser esta la forma
preferida por los hablantes cultos del pafs. No serfa absurdo pensar
que el sentimiento de inseguridad [Link], presente en la concien-
cia de muchos dominicanos y que conduce a una especie de m enos-
precio del modo de hablar propio, sea el causante de una reacci6n
extrema, exagerada, de hipercorrecci6n, de parte de los locutores, de
los reporteros, de los presentadores y, por que no, incluso de los pro-
ductores de las noticias y los [Link] de los medias orales de comuni-
caci6n. Si los comunicadores dominicanos piensan que el habla culta
'° El tema ha sido es tudi aclo por Orla nd o Alba, "Hipe rco rrecci6 n e n los programas de
noticias en la te l e1~si 6 n de la Rep(1blica Dominicana", e n Rai'.11 Avila (ed.), Variaci6n del espa-
1iol en las medias, El Co legio d e Mexico, Mexico, 2011, pags. 165-192.
PANO RAMA SOCIO LI NGU i STI CO DEL CARIBE HISPAN ICO INSULAR 111
de su s compatriotas n o es correc ta ni apropiada para u sos fo rmales,
resulta 16gico que, consciente o inconscientem ente, intenten distan-
ciar la manera d e h ablar empleada en la transmisi6 n de las no ticias, del
m od o co mo se expresan ellos mismos y los demis miembros de la
comunidad e n situacion es n aturales. Ylo h ace n utilizando como recur-
so la reten ci6n sistem i tica del segm ento /s/, cuya eliminaci6n muy fre-
cu ente se h a conve rtido en emblema del habla p opular (' in correcta')
domini cana.
,___ _l_,
[0]
,:o.fi3
____T_,
%1
[h]
·- _....-. . .
;l ..99,053 ;
.,.. _ _ .... ,
[s]
0% I 0% 20 % 30 % 40 % ~0 % fi0 % 70 % 80 % 90 % I 00 %
Grafi ca 2. Variantes de Isl en el habla de jJresentadores y reporteros de noticias
en TV doininicana.
En la grafi ca 2 se ofrecen los datos corr esp ondien tes a las vari an-
tes d e la /s/ fi n al d e sfl aba y d e palabra que apar ecen en las in te r-
ve n cion es de 10 rep o rteros y presentador es d e la television d omini-
can a. La cantidad to tal de casos de /s/ registrad os fu e de 523 . Segt:m
se o b ser va, las cifras de la grafi ca son ve rd ad eram en te impresio n an-
tes: reve lan un a pronun ciaci6 n pricticam en te invariable y unifo rm e
de la /s/.
Para ilustrar la reali dad exp resada por los porcentaj es de la gri fi ca,
se muestran aquf los siguien tes tex tos, correspondientes a send os
re porteros de n o ticias:
Va m o:l: a in iciar e;l:ta e ntrega con la a u Lo ri dad m etro p o liLa n a d e tranwone ,
qu e h a dete nido ce rca d e clo;l: mil ve hlcu lo;l: e n do;l: d ia;l:, p or circu lar sin ren o-
var la:l: p laca;l:. Lo;l: ap urado;l: du e11o;l: reco n oce n SU;l: fa lta;l: y realizan ge:l:lio n e:l:
tale:l: corn o p aga r la m ulta qu e e n carece ai'.111 ma;l: e l im p ue;l:to p a ra re n ovar el
ma rb e te . Lo;l: ve hicul o;l: so n q uita d o;l: a SU;l: du e11o:l: cu a n do co m e Le n algun a
infracci6 11 .. .
La n zar on e;l:combro;l: a la via y ob;l:Lru yeron e l transito ve h ic u la r. Den unciaron
q u e la;l: a u toridade;l: vegana;l: ha n prorneLid o va ri a;l: vece:l: la rep a rac i6 n de esa
impo n a nLe via en e l P in i Loy nu n ca h an cu mplido su promesa.
112 EA 98/ 20 12
Frente a los textos anteriores, resulta oportuno incluir el comenta-
rio que en un panel de television hizo un conocido abogado, ex rector
de la Universidad Autonoma de Santo Domingo:
Ninguna politi ca de manera ai,i:lada resuelve el problema, eh, ni siquiera el,
la reforma de! sihtema penitencia1io y convertirlo en el m ejor modelo p eni-
tenciario, eso solo no resuelve el problema. Ahora, eh, tiene que haber una,
una cantidad de m edida,i: y entre ellah el tema de la pen a e,i: correcto. Yo ehtoy
totalmente de acuerdo con que e,i: saludable, como una de !ah tantah m edi-
clah que hay tomar para m ej orar el sihtema de juhticia en la Repi'.1blica
Dominicana, poner la pe, la cadena perpetua, simplemente, par el hecho de
que aqui nadi e cumple la pen a que le pon en . Vay a repetirlo: nadie cumple
la, la pena que le ponen. Al que, al que lo condenan a treinta, o lo indultan
o se va a Joh quince, y asi por el e htilo. Pero en caclena perpetua, enton ce0
ahi no tiene ninguna posibilidad. Entonce 0 hay crimeneh muy grave h que yo
creo sf que ameritan cadena perpetua.
Facilmente se comprueba el visible contraste que revela el texto
anterior, en el que la aspirada [h] es la variante mayoritaria del fone-
ma Is/ , con relacion a los dos primeros, en los que dicho segmento es
realizado de manera constante y sistematica como sibilante [s].
Con su comportamiento, los periodistas que presentan las noticias
en la television dominicana marcan una neta diferencia con la norma
[Link] culta de su propio pais que, incluso en los estilos mas for-
males, incluye elevados porcentaj es de la variante aspirada.
La grafica 3, que se presenta a continuacion, recoge las variantes de
/s/ producidas por 10 hablantes cultos dominicanos (abogados, m edi-
cos, economistas, etc.) cuando participaban en entrevistas en distintos
programas de televisio n. Seg{m se puede observar, la variante aspirada
[h] aparece con una frecu encia casi tres veces mayor que la sibilante
[s], e n un contexto co municativo que, si bien es cierto que se puede
catalogar de natural, implica, sin embargo , un alto nivel de formaliclad,
como es la situacion de un programa de d ebate o una entrevista por
television.
PANORAMA SOCIOLINCUiSTICO DEL CARIBE HISPAN ICO INSU L".R 11 3
70 o/o
60%
50%
'10%
::10%
'.W%
10%
0%
[s] [h] [0]
Grafica 3. Variantes de /s/ en hablantes cultos
en entrevistas de nf
Ese marcado distanciarniento de la pronunciaci6n de los locutores
dorninicanos con respecto a la de los h ablantes cultos de su pals, nose
percibe en la actuaci6n de sus hom6logos de Cuba y de Puerto Rico ,
que parecen aceptar la variante aspirada de la / s/ como valida para el
uso en las transmisiones de noticias de la television. El primero de los
siguientes ejernplos corresponde a una reportera cubana y el segundo,
al presentador ya un reportero de un programa de noticias de Puerto
Rico. En ambos casos la / s/ aparece alternativamente bajo las varian-
tes [s] y [h] , lo que resulta congru ente con la pronunciaci6n formal de
los h ablantes cultos de sus respectivos paises.
En la velada hizo entrega de! original d e 'Cancion de cuna para de [Link]
a un n egrito', una poesia e hcrita por Nico lah Gui ll en, en mil novecientos
cin cuenta y tres, y que se encontraba en los archivos del p eriodi co Grarnma.
La jornada d e la prensa en [Link], preve en su programacion el inter-
cambio co n [Link] de p eriodihmo y organismos d e la Provincia, la
colocacion d e una ofre nda floral a J ose Marti, entre otras accio nes. De [Link]
Cam agi.i ey, Judith Marqueh Diah, [Link] In formativo d e la Televisio n
Cuban a.
Chelsea Clinto n reite ro en la ih.l a nena el compromiso d e su rnadre de d evol-
\·er y limpiar lah tierrah que fueron ocupad ah por la Marin a. Rafae l Elin
Lopez noh tiene la noticia de prim era plan a. -En un ac to estri ctarn en te pro-
se [Link], en el que otra vez, en e l caso de la campa1'i a Clinton, la prensa no
pu ede preguntar, Che lsea Clinton carnino por !ah. call e h de Vieques y visito
varios centroh. comunitarios con loh. lidereh loca leh. de la campa1'ia d e su
madre , la senadora por Nueva Yo rk.
En res urnen, la ac tuaci6n de los prese nlaclores y re porteros de las
nolicias televisivas co nstitu ye al rn enos un sfntoma de queen la rn ente
de un a parte de la poblaci6n dominicana persiste un sen timiemo de
114 EA 98/2012
inseguridad ling1iistica o de falta de apego a su propio modo de hablar
que esta ausente o, si existe, es muy discreto en el caso de los cub anos
20
y de los [Link] •
Perspectiva objetiva
Desde el punto de vista objetivo, existen importantes diferencias
dialectales entre las tres Antillas. Los estudios de conjunto destacan la
unidad ling1iistica antillana porque se apoyan en la consideraci6n glo-
bal de ciertos h echos: debilitamiento consonantico, elementos lexicos
de origen marinero, indigena, africano. Suponen que esos procesos
foneticos estan presentes en las tres islas con la misma proporci6n y
que el vocabulario arcaico, indigena, etc., esta integrado por las mis-
mas unidades. Sin embargo, el analisis cuantitativo de varios fen6me-
nos evidencia distinciones linguisticas notables entre las tres Antillas.
En realidad, todo depende de la amplitud o del alcance de la inves-
tigaci6n. L6gicamente, el resultado de la comparaci6n cambia seg{m
los rasgos lingufsticos que se elij an para h acer el estudio. Es indudable
que el [Link] hablado en las tres islas coincide si se toman en cuenta,
por ejemplo, el seseo, el yeismo, la velarizaci6n de la /n/ final, la deno-
minaci6n guagua para el autobUs, la no inversion del orden suj eto-verbo
en la interrogaci6n. Pero no sucede igual si en la comparaci6n se tra-
baja con fen6menos como la variedad de realizaciones de las liquidas
/ r / y / 1/ en posici6n implosiva, la pronunciaci6n de la erre, el uso de
ciertos pronombres, la entonaci6n, y una larga serie de unidades lexi-
cas, como los terminos referentes a la cometa (o volantin), al autoestojJ, o
a la papaya, entre otros.
Diferencias cuantitativas
En muchas ocasiones, un dialecto o modo de hablar Ase diferencia
de un dialecto B, no por la presencia frente a la ausencia de ciertos ras-
gos, sino mas bien porque estos rasgos se encuentran con mayor o con
menor frecu encia en uno u otro modo de hablar. Un examen cuida-
doso permite descubrir distinciones foneticas cuantitativas entre los
dialectos de Puerto Ri co y de la Reptiblica Dominicana. De acuerdo
" Para mas deta lles acerca del se ntimiento de inseguridad lingt'1istica de los domini ca-
nos, puede consultarse la obra de Orlando Alba, op. cit., 2004, pags. 314-325 (disponible en
In tern et: <http: //[Link] .com .do/home .ph p/bi bli oteca_virtual/ como_hab lamos_los_
domini canos>). Ademas, Orlando Alba, "Nuestro espa iio l es pear, pero es nuestro espaiio l",
Esj1anol Actual, 80 (Madrid , 2003), pags. 85-92.
PANORAMA SOCIOLINGUISTICO DEL CAJUBE HISPAN ICO I NSULAJ~ 115
21 22
con los resultados de los analisis de Lopez Morales y de Alba , el pro-
ceso de d esgaste de la /s/ se en cuentra en una etapa mucho mas avan-
zada en la Republica Dominicana que en Puerto Rico. Los datos del
cuadro 1 ponen de manifiesto que en el espa11 ol dominicano de
Santiago de los Caballeros, la elision de la sibilante sobrepasa el 60%
de los datos globales y la variante aspirada apenas aparece alrededor
del 20% de las ocasiones. Sin embargo, en Sanjuan de Puerto Rico, los
indices de elision se mantienen por debajo del 20% en posicion inter-
na de palabra, y los de aspiraci6n se elevan hasta alcanzar el 80%, con
lo que se revela el mayor conservadurismo de la modalidad puertorri-
quena.
CUADRO 1
Porcentaje de las variantes de Isl implosiva, interna de palabra (~to)
y final de palabra (dov, en San Juan, PR, y en Santiago, RD
San juan, PR Santiago, RD
interna .final interna .final
[s]: 7% 10% 10% 11 %
[h]: 81 % 44% 29 % 20%
[0]: ]1% 46% 61 % 69%
Los textos siguientes, tomados de conversaciones libres de dos jove-
nes universitarias, perrniten ilustrar la situacion que denuncian las
cifras anteriores. En cada caso, las realizaciones aspiradas aparecen
indicadas con el sfmb olo h, y las elisiones con ¢.
Estudian te universitaria puertorrique11a:
El curso, la maehtra ha dicho ya va1iah veceh en el salon, que como eh un
curso pan oramico, hay que leer de todo . Y muchah de lah._cosah qu e vamoh
a leer, pueh n o son precisamente, buena li teratura, pero que hay que leerlah.
Y habiamoh lei do dos obrah de teatro y lah dihcutimoh en el salon y eran
pueh mah o menoh pasableh, ninguna gran cosa, pero mah o menoh pasa-
bleh .
Estudiante universitaria dominicana:
Ya no so tro.~ loQ ingenieroQ, como e lla dijo, se noQ cataloga aqui , principal-
men te, en e~te p a i~, de que privamoQ que sabemoQ rnucho Calcu lo, mucha
Fisica, y que toclo lo sabernoQ. No e~ asi. Bueno, ella eflpecifico In gen ieria
Civil, pe ro quiero defend er loQ ingen ieroQ. Sirnplern ente que a noso troQ noQ
"Ver Humberto Lopez Morales, 0/1. cit., 1983, pag. 42.
"' Orlando Alba, 0/1. cit., 1990, pags. 58 y 77 .
116 EA 98/ 20 12
dan tan ta Ffsica y tan to Calculo que de alguna forma tenemof! que sacarlo en
cara, ~uf!ted no cree?
Una rapida mirada a las breves muestras anteriores pone en evi-
d en cia que mientras la estudiante puertorriqueil.a utiliza casi de forma
exclusiva la variante aspirada [h], la dominicana, en cambio, conserva
la sibilante [s] en unas pocas palabras, p ero elimina completamerite el
sonido en la mayor parte de los casos.
Cuando se considera el habla de los [Link] de clase social baja, se
manifiesta con mucha mayor claridad la situaci6n de! desgaste experi-
m entado por el segmento /s/ en la modalidad dominicana. En este
caso, la elision alcanza unos Indices extremos que se aproximan al
100 % del total, como queda confirmado en los siguientes textos:
Arna d e casa dominicana de clase baja:
Nosotrof!, por ejemplo, mi papa se iba, una veh mi papa trabajaba en una
presa. Y cuando el se iba a trabajar, era como a las cinco o a laf! cuatro de la
maiiana, cuando nosotrof! nof! levantabamof! ya el se habia iclo y no lo veia-
mof! en el clia entero, h af!ta las seif! de la tarde o la siete que el llegaba. Pero
cuando €:1 llegaba, nosotrof! lo ef!perabamof!, aunque no trajera nada, lo ef!pe-
rabamos siempre, jey!, para que el contara, eh , como, que se yo, lo que hizo
en el clia. Que €:! siempre tenia algo que contar, aunque fuera una mentira.
Obrero dominicano:
Y necesitaban una persona para que trabajara como maquinif!ta fijo, porque
un senor, lamentablemente, que fue el que me llev6, el padrino mio, dif!Cuti6
con una persona y dijo que no iba a trabajar maf!, y le tir6 su [Link].
Lamentablemente sali6 el paclrino y se qued6 el ahijao. El ahijao atencli6 el
asunto. Resolvf la maquina como ocho mesef!. Me fijaron como maquinif!ta.
A todo el munclo lo fijan como aparaclor, a mi me fijaron como maquinif!ta.
Otra ef!Cala buena. Me guf!t6 esa. Luego me in terese, comence punchando
con una !lave, reparando cositaf! luego. Ef!tudie, ef!tudie, [Link] die haf!ta que en
la graduaci6n me dieron mi diploma, fui uno de lof! mej [Link] ...
Diferencias cualitativas
Pero las difere ncias foneticas existentes no solo son de caracter
cuantitativo. Las realizaciones de otros fonemas permiten establecer
diferencias foneticas cu alitativas que, como se sabe, tienen un poder de
discriminaci6n dialectal mucho mayor que las primeras. La distinci6n
no se basa e n este caso en la presencia numerica d esigu al de las mis-
mas variantes de una variable en diversos dialectos, como pasa con las
realizaciones [s] , [h] y [ 0] del fonema Is/, sino en la utilizaci6n de un
PANORAMA SOCIOUNCUiSTICO DEL CARIBE HISPAN ICO INSULAR 117
fen6meno tipico o exclusivo de una zona geografica o de un grupo
social determinado. Son ejemplos de esta situaci6n, la pronunciaci6n
velar de la vibrante multiple I rr I y la realizaci6n fricativa de la / c/ en
el espanol de Puerto Rico, hechos que no aparecen de forma usual y
23
generalizada en la Republica Dominicana ni en Cuba •
Con relaci6n al proceso de velarizaci6n de la vibrante multiple,
Lopez Morales (op . cit. 1983, pag. 139) indica que "Puerto Rico se des-
taca del resto del Caribe hispanico por este fen6meno que resulta prac-
ticamen te desconocido en otros dialectos de la zona". Por tal raz6n,
muchos hablantes de las islas vecinas utilizan este rasgo emblematico
de Puerto Rico para caricaturizar y hacer burla de sus habitantes. Los
analisis sociolinguisticos que se han h echo sabre el fen6meno dejan
ver que se trata de un caso con una fuerte estigmatizaci6n . Es produ-
cido por hablantes que pertenecen a todos los niveles del espectro
social, pero las diferencias de frecuencia son muy grandes . Las cifras
aumentan considerablemente a medida que se baja a los estratos infe-
nores.
A continuaci6n se ofrecen algunas ilustraciones del fen6meno ,
tomadas de conversaciones libres realizadas por hablantes de Puerto
Rico.
El tanque de oxigeno se usa para 1espirar. Y ,:quien te lo dio? ,:Tu abuelo? ,:Y
tu abuelo te dijo algo? Me dijo: No te lo lleves, no te lo lleves. Eso seria el
1mico chiste ... que se me ocu.:ue.
Se me atahc6 aqui, eh, la caneta de bueyes.
Con respecto al relajamiento de la palatal / c/, Vaquero (op. cit.,
1996: 59) sen ala que "las realizaciones del fonema africado IC/ pre-
sentan gran variaci6n: en Puerto Rico pueden organizarse en seis tipos ,
con marcada tendencia a la fricaci6n". Esta propensi6n senalada por
Vaquero al describir la pronunciaci6n puertorrique11a, no ha sido
documentada en el espa11ol dominicano ni en el cubano.
El siguiente ejemplo fue tornado de la conversaci6n de una funcio-
naria del Gobierno en Puerto Rico:
Yrealmente no se, nose realm en te si esa es la deuda que ti en e el mu ch:afilo,
o si el papa esta mintiendo. Por cuarenta c\6lares es, es poco. Una vida vale
mucho, mu cho mas que eso.
Por su parte, la vocalizaci6n de las liquidas implosivas caracteriza de
forma cualitativa el espa11ol de gran parte d e la Rep{iblica Domini cana:
z• En Cuba, solam ente e n YaLeras, u na peque i'ia poblacion de l orie n Le de la isla, parece
prod uc irse e l fen6m eno de la ve lari zac'i on .
118 EA 98/2012
corn~ (corner), paique (parque), _gdgo (algo) . Se trata de un fen6rne-
no fuerternente estigmatizado, convertido en emblema del habla
popular de la region norte dominicana, ~ue no se encuentra en el
2
espafiol cubano ni en el puertorriquei710 • El texto que se muestra
corresponde a un obrero de la zona norte domin icana:
Y yo poi lo meno donde encuentro una p ejso n a que me dice 'vamo a tai
paite', qu e yo veo poi lo meno que e una p e_isona que yo se que no m e puede
hace r un cla11o , po0que como eta la cosa a h o ra mihmo tambien.
Con respecto al espa11ol de Cub a, lo ti pico en el terreno fonetico es
la asimilaci6n de las llquidas a la consonante siguiente ( [kobbata] cor-
bata), originando un proceso de geminaci6n muy minoritario en la
Repi:iblica Dominicana y en Puerto Rico, seg{m atestigua la bibliogra-
fia correspondiente en cada pals.
Los ejemplos siguientes pertenecen a dos cubanos: un obrero y un
profesor, respectivamente :
Loque sf no pueclo per[d]cle r[l] eh la ehperanza de lograr[l]lo.
Los cuban os estamos toclos regados por el m un do preguntandonos e l
por[k]que d e esta mal[d)clici6n de estar toclos tan separados.
A las distinciones anteriores hay que aiiadir las n otables diferencias
en las curvas de entonaci6n propias de cada isla que, sin duda, consti-
tuyen la marca mas visibl e que permite a los hablantes antillanos reco-
nocer la procedencia de sus vecinos. En el caso particular del espa11ol
dominicano, un rasgo muy peculiar de la entonaci6n, que se ha gene-
ralizado sobre todo en el habla femenina, consiste en una subida con-
siderable del tono en enunciados con valor aclaratorio, tal vez enfati-
25
co, en el interior de la oraci6n • Estas secuencias alcanzan una altura
tonal propia de interrogaciones hasta llegar justo antes de la {1ltima
sfl aba acentuada, para caer bruscamente en la sfl aba final, como se
comprueba en el espectrograma 1, que reproduce la secuencia en el
Grupo medico Bolivar.
,., El hec ho de qu e este y los demas hec hos citados sean pecu li ares de un a sola zona
geografi ca o de determinado grupo social e n un a de las islas, demuestra precisamen te que
ni siquiera dentro de un mismo pafs hay comple ta hom oge neidad li ngi:iistica, reforzando asi
la idea de la d iversidacl dialec tal anti Il ana que se de fi e nd e en es te trabajo.
"Sobre este y otros esq ue mas propios de la entonaci6n clominicana, puede n verse los
trabajos cle Erik Wi llis, 'Tonal Prominence Re latio ns in Dominican Span ish Declaratives
a nd Interrogatives", j ournal of Portugiiese Linguistics, 5 /6 1 & 2, (Lisboa, 2007), pags. 179-202;
y Erik Wi llis, "Dom inican Span ish Abso lu te I nterrogatives in Broad Focus", en Timoth y
Face (eel .), Laboratory Approaches to Spanish Phonology, Mouton cle Gruyter, Berlin , 2004,
pags. 6 1-9 1.
PANORAMA SOCIOL!NGU iSTICO DEL CARIBE HISPANICO INSULAR 119
I I I l
I ·. I
....-·.- 1 l
.,-··
# - ·....:..-~
·. I I
I
I I .
I I I ·.....J
I~·--------~--~1 -~\~~--~~ -~__j
L -· I- 1 · l ·[--~--ll
---------·--~------ ----·---·---·---
Espectrograma 1: "en el Grupo medico Bolivar"
El enunciado presentado en el espectrograma 1 forma parte del
texto siguiente, producido por una sei'iora dominicana de clase media:
Me lo mand6 a hacer el encefalograma, me lo mand6 a h acer en el Grupo
Medico Bolivar, pero yo no se lo hice alla porque habia que llamar para coger
cita. Y se lo hice en el Veinte-treinta. Luego se lo lleve, me dUo que ese estu-
dio no servla, que yo tenla que volverselo a hacer al Grupo Medico Bolivar.
Para resaltar contrastivamente las diferencias, a continuaci6n se
muestran los esquemas que caracterizan la curva de entonaci6n propia
de la interrogaci6n. La misma frase es pronunciada por un hablante de
cada una de las tres Antillas. Se trata de la pregunta ~Llam6 H elena?, que
proporciona como ilustraci6n la Real Academia Espa11ola en la recien-
2
te obra que acompa11a el tomo de Fonetica de la Nueva Gramatica fi.
Como es 16gico, de la comparaci6n de estos tres ejemplos no se pue-
den extraer conclusiones definitivas. Para ello habria que realizar una
investigaci6n mucho mas amplia, apoyada en una muestra representa-
tiva que incluya h ablantes de ambos sexos y de distinta condici6n socio-
cultural. Pero las diferencias reveladas por el analisis al m enos son un
indicio de la existencia de m10s patrones p eculiares que podrian corro-
borar la percepci6n que tienen muchos antillanos de la individualidad
dialectal de cada isla.
26
Real Academ ia Espa1io la, Las voces del esj1miol. Tie111.j10 y espacio, Espasa, Madrid, 20 11.
120 EA 98/ 2012
La confrontaci6n de las tres grificas permite apreciar unas diferen-
cias importantes. En primer lugar, es notable el contraste que revela la
curva de entonaci6n desde el punto en que comienza a subir, el valle,
hasta el lugar donde empieza a bajar, el pico finaf. En el caso de Cuba,
la diferencia entre ambos puntos es de 165 Hz (200 Hz en el punto
bajo y 365.3 Hz en el mas alto). Estas cifras revelan un salto brusco que
representa mas del doble del que se observa en la grifica correspon-
diente a la hablante puertorrique11a, donde la diferencia es solo de 74
Hz (188.4-262.4 Hz). Pero la oposici6n es aun mas apreciable cuando
se coteja la curva cubana con la dominicana. En esta ocasi6n, la dis-
tancia es cuatro veces mayor, ya que el hablante dominicano produce
un aumento de apenas 39 Hz entre el punto mas bajo y el mas alto de
la secuencia interrogativa (111 frente a 150 Hz). Por su parte, otro fac-
tor digno de menci6n es la duraci6n de las sllabas t6nicas, que marca
una diferencia muy clestacada, especialmente entre Cuba y la
Republica Dominicana: 213ms frente a 14lms, respectivamente, para
la sllaba acentuada de la palabra H elena. Asimismo, merece subrayar-
se la colocaci6n del pico culminante con relaci6n a las sllabas t6nicas.
En tanto las grificas cubana y puertorrique!l.a manifiestan una corres-
pondencia entre el pico y la ultima sflaba acentuada de la frase , e n la
clominicana el pico se sit{rn justo antes de la silaba t6nica, en la He de
Helena.
I i
i '
;
Jla i-:; e
I le
I
!l(l
L fl L H
I I
0 1.0$3
Time (s)
Espectrograma 2. Cuba: "i:Llam6 Helena?"
Dejo constanc ia aquf de mi agradec imien to al c~l ega Scott Alvord, por su va liosa ayuda
27
e n la co nfecci6 n e in terpretaci6 n de las graficas, realizadas co n el programa co mputac ion al
Praa t.
PANORAMA SOCIOLINGUISTICO DEL CARJBE HISPANICO I 1SULAR 121
s"N 20
75 =1 lln mQe 1.:
~-~!~-.,-,~~-'--~-~~~·"'-~·
na
L H
0 0.8479
Tim~ (s)
Especu·ograma 3. Puerto Rico: '«'.Llam6 Helena?"
15
lla
,__~~~~~I~~~~
mo_\ e le na
1·~'--~~~...1..--~~~--'-~~~
L H
0 0.8217
Time (s)
Espectrograrna 4. Republica Dominicana: "(Llarn6 Helena?"
En el terreno sintactico tambien existen diferencias de tipo cualita-
tivo entre las tres Antillas. Por ejemplo, en el habla popular dominica-
na se dan fen6menos como la doble negaci6n (No, todavia no ha salido
no) y el uso del pronombre ello ante verbos impersonales (Ello hay. Ello
nose sabia), que no se encuentran en el espa11ol de las otras islas . Por
SU parte, en Puerto Rico es comun el orden lo mas que, en vez de lo que
mas: Eso es lo mas que me duele. Lo mas que le ilusiona ahora a Juan es poder
regresar a su jJUeblo. A su vez, en la Republica Dominicana y en Cuba es
normal el uso del alomorfo diminutivo --ico cuando la u ltima conso-
nante de la raiz cs una t- ( ratifo, gati!;_o), un fen6me n o que no ocurre ell
Puerto Rico.
Adernas, [Link] elenl!en tos lexicos marcan una oposici6n entre las
tTe s Antillas . Aparte de! terna de [Link] [Link], que por r3zon es
122 EA 98/20 12
obvias son mas abundantes en Puerto Rico que en las otras islas, exis-
ten palabras distintivas de cada pa!s. Dentro de la zona caribeiia, son
exclusivos de Cuba los terminosfruta-bamba (papaya),fula (d6lar), gua-
naja (tonto),jelengue (desorden, discusi6n), marmi6n (anacardo) , papa-
late (come ta); de Puerto Rico, changa (bromista), chiringa (come ta),
caqui (pequeiio sapo) , manga (catarro, gripe), pan (autoestop); y de la
Rep{1blica Dominicana, chichigua (come ta), chin (poquito) , can can
(arroz pegado a la olla), lechasa (papaya), yeya (desmayo ), yipeta (veh!-
culo todoterreno), yunyun (granizado). El cuadro 2 re{m e algunos de
los terminos distintivos de cada dialecto .
CUADRO 2
Algunos terrninos dist·intivos de cada isla del Ca1ibe
Cuba Puerto Rico R. Dominicana
bonialo ("batata") ja)', bendito! (interjecci6n) bola ("autoestop"; dar o pedir ... )
bole/la ("auloestop"; dar o pedir. .. ) chango ("timido") cajuil ("anacardo", "maraii6n")
cheche ("fanfarr6n ") chavo ("centavo", "dinero") cam/mno ("rural"- despectivo)
chico (forma apelativa) chi1inga ("cometa") chichigua ("cometa")
fntla bomba ("papaya") coqui ("sapo pequei1o") chinola ("maracuya", "parcha")
guajiro ("campesino") 11wnga ("catarro", "gripe") comparon ("orgulloso")
guanajo ("tonto") nene (forma apelativa) concho ("tipo de taxi")
jelengue ("desorden") pantalla ("pendiente", "arete") frio frio ("granizado ")
mara1i0n ("anacardo ") parcha ("maracuya", "chinola") lechosa ("papaya")
papalote ("come ta") piragua ("granizado") pmigzta)'O("tonto", "ridiculo")
sinsonte ("pajaro que canta") pon ("autoestop"; dar o pedir ... ) J•ipeta ("tocloterreno", "SUV")
CONCLUSION
Alguien podria [Link] que las distinciones seiialadas resultan esca-
sas e n relaci6n con los mliltiples rasgos [Link] comunes a las tres
Antillas. Y, 16gicam ente, las semejanzas no solo son, sino que tienen
que ser mas numerosas que las discrepancias. No puede olvidarse que,
a fin de cuentas, en las tres islas se habla la misma lengua, por lo que
las diferencias entre el modo de hablar en un a y otra quedan n ecesa-
riamente enmarcadas dentro d el sistema espaiiol. Ademas, cu ando se
establece una comparaci6n, generalmente se parte de la premisa d e
que los elementos que se contrastan son semejantes, homogeneos, es
clecir, pertenecientes a la mism a clase: comparten el mismo genera o
naturaleza. As!, para que dos entidades sean confrontables, se espera
que haya e ntre ambas una base comCm de comparaci6n. Por eso, pare-
ce normal que se compare un lapiz con un baligrafa o con una pluma,
p ero no con una gallina ni con la libertad, por ejemplo. En consecuen-
cia, dando por sentada la coin ciden cia ge n eral o basica d e la mayor! a
PANORAMA SOCIOLI NGUISTICO DEL CARIBE HISPAN ICO INSULAR 123
de su s propi edades, unos p ocos rasgos pu ed en resultar sufic ien tes par a
establecer la op osici6n entre d os realidad es, ya sean dos novelas, dos
p in tu ras, dos person as o d os dialectos.
Au n que es obvio que el espai1ol de las tres grandes islas antillanas
compar te rnuch os rasgos, no rnuestra la h omogeneidad lingu1stica
n ecesari a para poder ser con siderad o com o un a sola entidad dialectal.
Al con trario, cada isla p osee y manifiesta su propia idiosincrasia lin-
gii1stica.
Segun se h a m ostrado en este ar ticulo, en el pian o obj e tivo son muy
irn portantes las difere n cias fone ticas cuantitativas y tambien las cualita-
tivas entre los di alec tos de cada pafs. Asimismo, son distintas algunas
estructuras sintacticas, y una serie de unidades lexicas actuan tambien
como elem en tos distin tivos . A to do esto se [Link] la en to naci6n , posi-
blem en te el indicador de mayo r fu erza dife renciadora desde el pun to
de vista dialectol6gico y sociolingu1stico.
Por otra parte, las diferencias se revelan tambien desde la perspectiva
subjetiva. H ay eviden cias de que los h ablantes tien en ple na conciencia
de su propia identidad lingil1stica nacio nal. Por esa raz6n , rnuch os n o
solamen te son capaces de distingu ir por su man era de hablar a los ciu-
dadanos de las otras dos islas, sino que a veces incluso los cari caturizan y
se burlan de su variedad lingiifstica, porqu e son distintos en cada un a de
las Antillas los juicios evaluativos y las actitudes de los h ablan tes ante
determinados h ech os, com o la enton aci6n, variantes fo n eticas peculia-
res, algunas fo rmas sin tacticas y cier tas unidades lexicas.
28
Por tan to, segun la con cepci6n d e Lab ov , aun aceptando que las
coi n ciden cias lingufsticas obje tivas en tre las islas hispan icas de las Anti-
llas son p redo minantes, h ay qu e con cluir que las tres perten ecen a la
misma comunidad lingiifstica (obviamen te, en todas se habla [Link]) ,
pero qu e n o compon en u na m isma comunidad de habla. Y esto equi-
vale a recon ocer, en defini tiva, que n o com parten el m ismo modo de
h ablar, es decir, el mism o dialecto .
LECTURAS COMPLEMENTARIAS RECOMENDADAS
H UMBERTO LOPEZ MORALES (1002): El esjJaiiol del [Link], Editorial MAPFRE, Madrid .
H UM BERTO LOPEZ MORALES (1988) : "Caracterizaci6n fo n ol6gica de los clialec tos
del Caribe H ispanico", en Actas del I Congreso [Link] de Historia de la
Lengu.a EsjJaiiola, vol. 2, Arco/ Libros, Madrid, pags. 140 1-1416.
" Will iam Labov, Sociolinguistic Patterns, U n iversiL)' o f Pe nn sylvania Press, Phil ad e lp hi a,
1984, pag . 158. De ac ue rclo co n e l au tor, un a co mu ni clacl de hab la n ose puecle co nce bi r
co mo un grup o de ha blanles que utili za n las m ismas formas, sino como un grupo qu e com-
parte las m ismas n o r mas co n re laci6 n a la le ngu a.
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