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Observación: Redefiniendo el Saber

Este documento resume un texto escrito por Rafael Ávila en 2004 sobre el concepto de observación. Ávila argumenta que la observación debe ser "desbaratada y resignificada" para separarse de las visiones tradicionales. Examina la palabra "observar" desde una perspectiva epistemológica y discute la importancia de comprender la subjetividad del observador, especialmente en ciencias socioculturales. El autor también explora el origen y desarrollo del concepto de observación, la distinción entre ver y mirar, y los peligros de una

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Observación: Redefiniendo el Saber

Este documento resume un texto escrito por Rafael Ávila en 2004 sobre el concepto de observación. Ávila argumenta que la observación debe ser "desbaratada y resignificada" para separarse de las visiones tradicionales. Examina la palabra "observar" desde una perspectiva epistemológica y discute la importancia de comprender la subjetividad del observador, especialmente en ciencias socioculturales. El autor también explora el origen y desarrollo del concepto de observación, la distinción entre ver y mirar, y los peligros de una

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Ficha: Rafael Ávila

Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá (Colombia) 2004

Título: La Observación una palabra para desbaratar y resignificar.

El autor hace un análisis exhaustivo de la palabra observar, interioizándose en el término y se


propone hacer un análisis epistemológico de la palabra. Nos habla de una necesidad de someter a
examen este concepto en particular, con la idea de acercarse más a las acepciones actuales del
término observar y separarse de las visiones tradicionales, para esto diferencia claramente el
paradigma empirista y las epistemologías constructivistas.

Hay un interés por parte del autor de trasladar algo tan común como la observación, algo que
según el propio Ávila pertenece a la vida cotidiana, hacia las ciencias más complejas como ser en
un principio las ciencias naturales y luego las socioculturales donde la carga subjetiva tiende a
formar una parte importante y advierte de los peligros que sugiere la objetividad en estas últimas.

Por último y a modo de resumen de este informe, la mirada debe ser reeducada con el fin de la
observar las situaciones educativas. Esto en mi opinión es muy importante ya que de la
observación en la práctica docente adquirimos gran parte de los conocimientos para
transformarnos en docentes nosotros mismos, el observar a mis docentes, a mis docentes de
didáctica y sus consejos y a su vez a mis estudiantes en el aula. De la observación surge gran
parte del conocimiento del rol docente.

En un comienzo el autor nos hace una breve descripción de hecho de relevante importancia a
nivel mundial que permiten dar a conocer la situación desde la que relata el mismo. Este texto de
Rafael Ávila fue escrito en el año 2004, y pone como ejemplos paradigmáticos por un lado la
caída del muro de Berlín y por otro la caída de las Torres Gemelas en el año 2001, y con esto
observa los " vuelcos" que han tenido las bases epistemológicas de la investigación. Nos habla de
permanentes reconstrucciones, reelaboraciones y reevaluaciones de los paradigmas existentes.

El propósito:

El propósito de este trabajo según Ávila pasa por "observar la observación" ampliar el campo de
observación, para observar más y mejor para poder renovar la observación. Para Ávila es
importante el acto de observar, pero también el de investigar, para él no solamente se trata de
observar y que de esta manera se puede acercar privilegiadamente a los hechos, esta pasividad
otorgaría al investigador una mera posición de recolector de datos.

Es necesario remarcar según el autor, la posición nueva en la que se desempeña el observador en


las nuevas dimensiones epistémicas, desde donde observa, cual es su papel dentro de la
investigación y como se posiciona, hoy se entiende el papel activo del observador dentro de la
investigación. Por lo tanto ya podríamos decir que no es inocente la posición del observador en
su papel activo. Esta subjetividad del observador es llevada al campo de la educación tenemos
que comprender que la posición del educador tampoco es inocente, desde mi humilde posición
reconozco la importancia de fundamentar nuestras prácticas docentes con el fin de que se pueda
comprender nuestra posición respecto de los saberes.

¿Por qué las prácticas de observación?

Para el autor, y en eso recurre a la historia, va a decir que desde tiempos inmemoriales ya había
una cierta fascinación por la observación, incluso hasta desde el punto de vista del poder y del
placer, desde siempre se han construído Torres palcos, balcones, etc. y muchas veces también
ligados al conocimiento científico, mediante instrumentos para ampliar la visión del ojo humano.

A modo de comprender mejor este punto el propio Ávila dice que no hay ciencia sin
observación, es el primer paso del saber científico, toda investigación nace de la observación.
Pero a su vez la observación para cada campo del saber es diferente, la observación es acorde al
campo del saber en cuestión, cada campo tiene su modalidad.

Para Ávila es necesario dejar de lado las viejas cargas que hacían al saber científico (obstáculo
epistemológico), las condiciones de objetividad que otrora eran planteadas y comenzar a
observarse y de esa manera encontrarse a sí mismo y poder expresar desde que posición
investiga.

La observación en el universo lingüístico:

En un comienzo el autor nos hace un desglose etimológico de la palabra observación, nos enseña
que proviene de la palabra "servus", que quiere decir siervo, pero con el "ob" por delante, y que a
su vez ese "ob" quiere decir "delante de". Por lo tanto podemos decir que el significado
etimológico de la palabra es "siervo que se pone delante de su amo para acatar y obedecer sus
órdenes".

Luego nos menciona las diversas acepciones del término, de regulación, de la vigilancia y
seguridad, de recriminación, al contexto del análisis, de la sicología y de la medicina.

El origen de la observación:

Es indudable para el autor que el origen de la observación comienza en la vida cotidiana, más
allá de toda forción profesional, en la vida cotidiana es donde hacemos nuestras primeras
primeras observaciones con el fin mismo de conocer. A su vez las primeras en en llevar la
observación al campo científico son las ciencias experimentales, aquellas que toman esta
observación para ponerla como punto de partida para elaborar el conocimiento científico, y a su
vez como una fuente confiable para elaborar sus leyes.

Luego la observación va a ser trasladada al campo de las ciencias socioculturales. Para esto es
necesario según Ávila, ejercer dos acciones, primero descontextualizar la observación para luego
recontextualizarla en el plano de este tipo de ciencias en las cuales los objetivos de estudio son
muy diferentes, es por eso la necesidad de pasar a las observaciones por una serie de "aduanas
epistemológicas", debido a la importancia que adquirió en el nacimiento de la ciencia moderna el
paradigma positivista.

El privilegio del sentido de la vista:

Para Ávila el sentido de la vista por un tema cultural ha sido privilegiado, y para ello nos pone
ejemplos de indicadores visuales en el tablero de un avión o de un automóvil y la observación
del cuerpo humano a través de ojos mecánicos en la medicina. Para el mundo el órgano de la
observación es el ojo. Es por ese motivo que ver, mirar y observar se tocan constantemente en
sus definiciones.

El funcionamiento biológico del ojo es traspolado muchas veces a la forma de conocimiento por
parte de los seres humanos, es decir la forma en que la luz impacta en los objetos se transforma
en una especie de espejo la cual el hombre reproduce a través de sus ojos el objeto que está
siendo reflejado por la luz. A este proceso le llama concepción especular del conocimiento.

Esta forma de conocimiento está relacionada con algunas acepciones culturales, por ejemplo el
hecho de decir que conocemos a través de la luz que se refleja en los objetos, es una forma de
afirmar que conocemos por intermedio de la luz. Esta es una concepción iluminista del
conocimiento que se contrapone a la idea de un pasado de tinieblas.

La distinción entre ver y mirar:

Para explicar este punto el autor nos hace una recorrida por diferentes tipos de observaciones,
nos dice que en una misma sala dos personas no ven las mismas cosas, aún encontrándose en
situaciones similares, incluso hasta viendo lo mejor mismo lo interpretan de manera distinta
incluso hace distinciones con respecto a la formación cultural de las personas.

Para Ávila el que ve no es el ojo es el sujeto, por lo tanto es necesario situar al observador
culturalmente, su socialización, experiencia y conocimientos. El sujeto no solo aprende los
contenidos científicos sino también educa su ojo, su forma de ver el mundo.

El ver está relacionado con el ángulo de visión de nuestros ojos, en cambio el mirar está
relacionado con el entorno, como se relaciona el observador con el medio, su grado de
socialización, el sujeto no es pasivo en la observación trae un bagaje cultural detrás de su tarea
de observación.

El que observa es un sujeto:

Aunque parezca extraño, la relación de conocimiento a través de la imagen especular, por la cual
se generaron las ciencias empíricas llevó a una construcción del conocimiento sin el sujeto, o
epistemología sin sujeto. La ciencia por lo tanto durante mucho tiempo se acostumbró a trabajar
sin sujeto.
En cambio con respecto a las ciencias socioculturales, la concepción epistemológica es muy
diferente, el sujeto forma parte del conocimiento de la ciencia, aquí se da un choque muy
importante con respecto al quehacer de las ciencias experimentales. El sujeto al formar parte del
conocimiento tiene detrás una historia que le precede y que afecta a la hora de elaborar el
conocimiento. Ávila habla de que en el caso de las ciencias socioculturales, no hay
generalidades, por el contrario, cada punto de vista es particular, propio de su autor, a esto le
llama perspectiva.

Es por eso que en determinados temas es muy común tener más de un punto de vista, más de una
perspectivaacerca del mismo, por lo tanto resulta necesario el hecho de contraponer esas
perspectivas, hacerlas dialogar entre sí con el fin de acercarnos mejor a la realidad.

La mirada objetivante:

Durante mucho tiempo la disciplina científica entrenó a los científicos con el fin de observar,
mirar objetivo, y está forma de proceder se extendió, de tal forma que se generó una especie de
hábito. Esta forma de observación está muy ligada al paradigma positivista. Para explicar este
punto el propio Ávila nos cita a Foucault, con la idea del panóptico, donde colocado el
observador en una torre puede observar sin ser visto. El ejemplo no es inocente aquí se muestra
una clara relación de poder, el hecho de estar en el centro genera justificaciones, como el etno
centrismo, a su vez la relación del positivismo con otros hechos decimonónicos como el
colonialismo.

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