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Universidad Autónoma de Sinaloa: Unidad Académica Facultad de Biología

Este documento presenta un resumen de la tesis de Marco Cesar Avila Paez titulada "Ecología, tamaño y estructura poblacional de cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) los municipios de Culiacán y Navolato, Sinaloa, México". El documento introduce el estudio, revisa los antecedentes sobre C. acutus en México incluyendo su historia de explotación y conservación, y plantea el problema de investigación que es estimar el tamaño y estructura de las poblaciones de C. ac

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Este documento presenta un resumen de la tesis de Marco Cesar Avila Paez titulada "Ecología, tamaño y estructura poblacional de cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) los municipios de Culiacán y Navolato, Sinaloa, México". El documento introduce el estudio, revisa los antecedentes sobre C. acutus en México incluyendo su historia de explotación y conservación, y plantea el problema de investigación que es estimar el tamaño y estructura de las poblaciones de C. ac

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SINALOA

UNIDAD ACADÉMICA
FACULTAD DE BIOLOGÍA

Ecología, tamaño y estructura poblacional de


cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) los municipios
de Culiacán y Navolato, Sinaloa, México.
.
Tesis que se presenta para
obtener el título de

LICENCIADO EN BIOLOGÍA
CON ACENTUACIÓN EN ECOLOGIA Y AMBIENTE

Presenta: AVILA PAEZ MARCO CESAR

2022
Introducción

El adecuado manejo y aprovechamiento de las especies requiere del conocimiento sobre su biología
y el estado de conservación de sus poblaciones. Sin embargo, el interés por conocer estas especies
inicia en la década de 1970 (G. Casas-Andreu, 2003). Sin embargo, es en los últimos 20 años que
las publicaciones científicas han incrementado en un 300% aproximadamente (Web of Science). El
conocimiento sobre las especies de cocodrilos mexicanas presenta un incremento (publicaciones) en
las últimas dos décadas. (Web of Science).

Conocer la ecología de la población de un animal requiere el conocimiento del tamaño de la


población, la estructura de edad, las tasas de supervivencia en diferentes edades/etapas, las tasas
de reproducción y las tasas de emigración e inmigración (Grigg & Kirshner, 2015), el seguimiento de
estos parámetros a lo largo del tiempo permitirá conocer el estatus de conservación de las especies.
Para llevar a cabo el seguimiento de las poblaciones de cocodrilianos se han considerado suficiente
seguir los cambios mediante la estimación de índices de abundancia relativa derivados de conteos
visuales nocturnos(Chabreck, 1966; García-Grajales & Zárate-Morales, 2020), para comparar el
tamaño poblacional en diferentes puntos en el espacio y el tiempo (Bayliss, 1987 ; Nichols, 1992).

Para estimar el tamaño y densidad de la población se considera al número total de ejemplares


avistados, así como la distancia total muestreada; para la determinación de la preferencia de hábitat
se toma en cuenta el número de cocodrilos observados, densidad y estructura poblacional en cada
sitio de muestreo (Messel, Vorlicek, Wells, & Green., 1981; O'Brien, 1990 ). Aun así, estos resultados
cuentan con un alto nivel de sesgo significativo en cada muestreo, es decir, solo una fracción de la
población es detectada en la superficie en un momento dado y es la que es contada, mientras la otra
fracción puede estar sumergida en los cuerpos de agua o resguardada en cuevas o nidos. Estudios
previos han mostrado que las variables ambientales, que van desde la fase lunar, el nivel del agua,
nubosidad, velocidad del viento, altura del agua, temperatura media del agua y temperatura máxima
en el día. Pueden tener una influencia significativa en la detección de cocodrilos (Michel N. Ahizi et
al., 2021).

Existe muy poca documentación de las poblaciones de Crocodylus acutus en el estado de Sinaloa,
esto nos indica lo poco que han sido estudiadas. Sin embargo, se han realizado trabajos que evalúan
el estado de las poblaciones y su tendencia. En Laguna de Chiricahueto, se ha mostrado que a
pesar de tener un impacto directo con la actividad humana, la población se han ido recuperando, tras
observar un mayor porcentaje de individuos reclutas en las poblaciones (López-Osuna, 2005). En el
sistema lagunar Ensenada Pabellones, Sinaloa se ha mostrado mantener uno de los tamaños
poblacionales y densidad relativa de Crocodylus acutus más altas (escribir el dato) en México (Tello-
Sahagún, 2021). Respecto al componente genético de las poblaciones de C. acutus en Sinaloa se
observó que los niveles de diversidad genética de éstas, son más altos a los esperados para
poblaciones periféricas (Salomón-Soto, 2013). con base en lo anterior, en este estudio se espera
observar que las poblaciones silvestres presenten una tendencia hacia la recuperación. El objetivo
de estes estudio es estimar el tamaño de las poblaciones y conocer la estructura de edades de
cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) en los municipios de Culiacán y Navolato, representando un
referente para el seguimiento futuro de los cambios en el tamaño de la población y en la estructura
poblacional de C. acutus.
Antecedentes

Aun cuando la captura y comercio de cocodrilos se inició en 1855, para el año de 1870 ya existía un
gran mercado para las pieles de estos animales en estados unidos y es posible que durante estos
tiempos ya existiera una explotación de pieles en México dadas las relaciones comerciales de ese
tiempo. Hasta que en 1923 por la Ley de Aguas se vedan por primera vez las especies de cocodrilos
de México entre el primero de octubre y el último de febrero de cada año. En 1927 se establece una
talla mínima de captura (1.80 m) y se deroga la época de veda. En 1930 y muy posiblemente debido
a la intensa explotación de los cocodrilos, se establece una veda total para las especies del Golfo de
México y se determina una nueva talla mínima (1 m), con una veda total por cinco años para los
Estados de Oaxaca y Chiapas en la costa del Pacífico. En 1933 se vedan por cinco años los
cocodrilos del Nayarit y Sinaloa y entre este año. A partir de 1937 se eleva el registro de la
explotación de pieles de lagarto en las diferentes Oficinas de Pesca del País y los datos que se
conocen fueron interpretados como índices del estado de las poblaciones naturales. Entre 1937 y
1946 se siguen registrando las capturas y explotación de estos animales en 37 localidades del País.
Posteriormente, en 1954 se decretó la veda total en Tamaulipas y en 1955 en Oaxaca. En los años
de 1957 a 1966 solamente se registraron las capturas y explotaciones de estos animales para 13
localidades; por lo que en 1961 se impuso la veda del recurso en Veracruz y Yucatán, registrándose
finalmente 8 localidades en 1967(G. Casas-Andreu & Guzmán, 1970). De estos datos se puede
determinar que la explotación fue intensa y sostenida hasta los años de 1970.

A raíz de esto, debido a la alta demanda de piel y carne en el comercio nacional e internacional, las
especies de cocodrilos mexicanos casi se extinguieron debido a la caza intensiva, desatando al
mismo tiempo la transformación de los ecosistemas, fragmentación del hábitat y contaminación,
limitando seriamente a las poblaciones (G. Casas-Andreu, 1995; Ross, 1998; SEMARNAP, 2000).
Esto provoco el interés por conocer más sobre estos reptiles en México; por ello se escribieron las
primeras obras literarias que hasta la actualidad son base del conocimiento de los cocodrilos en el
país. Los primeros trabajos realizados, abarcaron diversos aspectos generales de la biología y
ecología de la especie, así como investigación sobre su estado de conservación y los límites de su
distribución (Álvarez del Toro, 1974; G. Casas-Andreu & Guzmán, 1970)

Actualmente varios estudios se han realizado con el fin de ampliar el conocimiento de los diversos
aspectos ecológicos y biológicos del cocodrilo americano. Algunos de estos brindan información
sobre hábitat(Mazzotti, Smith, Squires, Cherkiss, Farris, Hackett, & Brandt, 2019), dieta (Ambario -
Chávez, Gasca-Maldonado, & Andrade-Esquivel, 2012) conservación (John Thorbjarnarson et al.,
2006) desarrollo (García -Grajales, Buenrostro-Silva, & Pierre., 2012) hibridación(Serrano-Gómez et
al., 2016) y el estado de sus poblaciones (Tello-Sahagún, 2021).

Planteamiento y definición del problema de investigación

Crocodylus acutus y su distribución de en México

Los cocodrilianos son reconocidos como reptiles de gran tamaño, depredadores semiacuáticos y
cazadores piscívoros que se distribuyen globalmente a través de los trópicos y subtrópicos (Grigg &
Kirshner, 2015). Actualmente se reconocen 25 especies de cocodrilos existentes (Rio & Mannion,
2021); siendo el cocodrilo de África occidental Crocodylus suchus la incorporación más reciente, de
acuerdo con los análisis moleculares realizados a este linaje (Cunningham, Shirley, & Hekkala, 2016;
Hekkala et al., 2011). Sin embargo, se estima que el número de especies de Crocodylia sea mayor
(Brochu & Sumrall, 2020). Con base en algunos estudios moleculares y morfológicos se ha
encontrado evidencia de linajes crípticos en Paleosuchus trigonatus (Bittencourt etal., 2019),
Mecistops cataphractus (Shirley, Carr, Nestler, Vliet, & Brochu, 2018) y Caiman crocodilus con 7 a 10
linajes (Roberto et al., 2020), los cuales, podrían dar lugar a nuevas especies.

C. acutus s el cocodrilo de mayor distribución en el Nuevo Mundo, que parte desde el extremo sur de
Florida y las islas caribeñas de Cuba, Jamaica e Hispaniola hasta Venezuela por las costas del
Atlántico y por el Pacífico desde Noroeste de México, América Central y el norte de América del Sur
(J. B. Thorbjarnarson, 2010). En México se localiza por la vertiente del Océano Pacifico, en los
estados de Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, y en la
península de Yucatán (Álvarez del Toro, 1974).También se han reportado algunos registros para el
estado de Sonora(Navarro, 2003 y Cupul et al., 2017 ) en el delta del Rio Yaqui que fue reportada a
mediados del siglo XIII (Nentiug, 1977) aproximadamente a 40 km de la desembocadura del Rio
Mayo, lugar que fue considerado por (G. Casas-Andreu & R., 1994) como el límite norte de la
especie. Algunos individuos pudieron dispersarse más al norte, como lo indica la captura de un
ejemplar cercano a 2m en Las Guásimas a 30 km al este de Guaymas (Ramirez C., 2001), Sin
embargo, debido a la cacería desmedida de la especie, C. acutus perdió presencia en el estado de
Sonora(Cabrera F., 1992). Algunas publicaciones han señalado que la distribución de los
cocodrilianos podría estar influenciada por factores abióticos como la temperatura, humedad,
salinidad, uso del suelo y topografía, los cuales son factores que repercuten en su supervivencia y
reproducción de estos animales (Aguilar-Olguín, Rivera-Rodríguez, Hernández-Hurtado, & Ramirez-
Martinez, 2020).
Históricamente en México,(Álvarez del Toro, 1974; G. Casas-Andreu & Guzmán, 1970) mencionan la
situación de C. acutus en todo el país. En estudios posteriores, (G. Casas-Andreu & F, 1992)
informan sobre la situación de la especie, estiman la distribución y el tamaño de población, y
describen las zonas de anidación en Jalisco.(F.G. Cupul-Magaña, Rubio-Delgado, Reyes-Juárez, &
Hernández-Hurtado, 2002) realizan un sondeo sobre el tamaño y densidad poblacional en el estero
Boca Negra, Jalisco; (Martínez-Ibarra, 1997) estima la densidad, uso de hábitat y zonas de anidación
en la Reserva de la Biosfera de La Encrucijada en Chiapas; (L. Sigler, 1997.) revisa la distribución,
abundancia, anidación y uso de hábitat en 7 regiones fisiográficas de Chiapas(Garcia-Grajales,
Aguirre-León, & Contreras-Hernandez, 2007; García-Grajales & Buenrostro-Silva, 2017; García-
Grajales & Buenrostro Silva, 2014) examina el tamaño de población, densidad, supervivencia,
anidación, preferencia de hábitat , abundancia y estructura poblacional en el Estero la ventanilla y las
laguna de Palma Sola y Chacahua en Oaxaca, y Charruau et al. (2005) determinan tamaño de
población, densidad y uso de hábitat en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro en Quintana
Roo.

En el estado de Nayarit existen trabajos sobre ecología y conservación de cocodrilos como el de


Romero-Villaruel (2002) en la presa de Aguamilpa, donde se describe como la especie se adaptó a
un área modificada en un río. Para el caso de San Blas, desde la creación del Centro de
Investigación de la Vida Silvestre, Cocodrilario La Palma, en 1985, se han desarrollado trabajos
sobre reproducción, etología, colecta de nidos, reintroducción y liberación de cocodrilos juveniles en
los diferentes humedales en la zona, así como atención en casos de “cocodrilos problema” en
ataques a humanos o sus intereses (SEMARNAT, 2001). también se caracterizó a la población a
partir de su distribución y abundancia en San Blas, Nayarit (Hernández-Hurtado, Romero-Villaruel, &
Hernández-Hurtado, 2011).

En la actualidad las poblaciones más norteñas conocidas en la costa del Pacifico se encuentran en el
estado de Sinaloa. El registro más antiguo en la zona norte de la república está constituido por un
cráneo colectado en el Estero Algodones, a 7 km al norte de la desembocadura del Rio Fuerte,
Sinaloa, el 7 de abril de 1968, cerca de la localidad de la Bajonea, Sinaloa mencionada por Casas-
Andreu y Trujillo como la localidad más norteña registrada para la especie(G. Casas-Andreu & R.,
1994). Documentando la existencia de poblaciones tanto de buen tamaño como promedio de C.
acutus a lo largo de esta zona, contabilizando a 260 ejemplares, incluyendo a 50 adultos (G. Casas-
Andreu & F, 1992). Otro ejemplo es la Laguna de Chiricahueto al sudoeste de Culiacán(Bagazuma
M., 1998), Sinaloa, donde las poblaciones solían ser abundantes al igual que en el complejo lagunar
Huizache-Caimanero, los esteros de Teacapan y Urías y el Rio presidio, sin embargo, debido al a
caza descontrolada y modificación del hábitat en estos sitios las poblaciones se encuentran muy
reducidas y desplazadas(Hendrickx & D., 1983; Ross, 1998).

Estos estudios enfocados en la ecología de la especie han dado paso a estudios en nuevas áreas de
la investigación biológica actualmente como la identificación genética y molecular de las poblaciones
para seguir desarrollando nuevas estrategias de conservación y el hábitat. Como, por ejemplo:

En los estados de Guerrero, Tabasco, Campeche, Oaxaca y Quintana Roo (Villegas, Rojas-Santoyo,
& Ulloa-Arvizu, 2022) evaluaron la diversidad genética y algunas relaciones filogenéticas en
poblaciones silvestres y cautivas de C. acutus y C. moreletii utilizando el Barcode of Life Data
System (COX1, gen de la subunidad 1 de la citocromo C oxidasa).(Cedeño-Vázquez et al., 2008)
Registro la presencia de individuos híbridos entre C. Acutus y C. moreletii en la península de
Yucatán, México, (Avila-Cervantes et al., 2021) realizo un estudio sobre la variación y divergencia
genética de C. acutus para inferir la historia demográfica de la especie y medir los efectos que el
canal de Panamá provoco en la distribución de las poblaciones del Pacifico y el Caribe. (Salomón-
Soto, 2013) estudio la distribución, abundancia y estructura de la población, además de la diversidad
y estructura genética en poblaciones de C. acutus ubicadas en la periferia norte de la costa del
Pacífico. Esto nos muestra entonces, que el estudio científico de las poblaciones animales se
circunscribe a la rama de la ecología de poblaciones que investiga los procesos que regulan la
distribución y abundancia de las especies (Krebs, 1985); esta información nos permite diseñar
estrategias para su conservación y aprovechamiento.

Estatus de conservación

Actualmente las poblaciones de cocodrilo de rio enfrentan el problema de la pérdida de hábitat y


como consecuencia se encuentran amenazadas o en peligro de desaparecer (Ross, 1998;
Santiapillai & De Silva, 2001). No obstante, hoy en día se considera al cambio climático como un
factor que puede afectar de manera indirecta la viabilidad de las poblaciones de cocodrilos, porque
se predice una reducción de la precipitación, un incremento de la temperatura, disminución del flujo
de agua y una alteración en el tiempo y variabilidad del régimen de flujo de agua en ríos y humedales
(Kingsford, 2011),

Debido a la excesiva caza que sufrieron los cocodrilos antes de los 1970’s, se implementó una veda
en 1970, que prohibió la cacería y aprovechamiento de los cocodrilos mexicanos, la cual aún se
encuentra en vigor (G. Casas-Andreu & Guzmán, 1970). La especie se encuentra incluida en la
categoría de vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
(IUCN) (T. R. Rainwater, Platt, S.G., Charruau, P., Balaguera-Reina, S.A., Sigler, L., Cedeño-
Vázquez, J.R. & Thorbjarnarson, J.B. , 2021), trasferido del apéndice I al apéndice II (menos
restrictivo) de la Convención para el Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna
Silvestres (CITES, 2021) y por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, está sujeta
por protección especial como aquella que “podrían llegar a encontrarse amenazadas por factores
que inciden negativamente en su viabilidad” (NOM-059-SEMARNAT., 2010).

Ecología de la especie

Los cocodrilos son especies que se mueven activamente a través del paisaje entre los distintos
hábitats de los ecosistemas y que pueden actuar como enlaces móviles al transferir energía o
nutrientes y mantener el flujo de material genético en los ecosistemas que ellos habitan (Salomón-
Soto, 2013). Las especies con gran movimiento entre los ecosistemas afectan la estructura, la
función y la resiliencia de éste (Lundberg & Moberg, 2003) y en el caso de los cocodrilos, estos
pueden ejercer una influencia sobre los ecosistemas que ocupan(Helfield & Naiman, 2006) , debido a
que son especies que se ubican en el nivel trófico más alto en sus ecosistemas, y que juegan un
papel en la dinámica hidrológica de los humedales y en la cadena alimenticia, composición y
estructura de las comunidades de plantas y en el incremento de la diversidad biológica (Doren R.F.,
Trexler J.C., Gottlieb A.D., & M., 2009; Mazzotti F.J., 2009)

La identificación y cuantificación de estos animales en sus entornos naturales son muy importantes,
el cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) presenta un alto grado de adaptabilidad y resistencia al
cambio ambiental desde su pasado, presente y probable futuro (Somaweera, Brien, Sonneman,
Didham, & Webber, 2019). La respuesta que estos tienen está estrechamente vinculadas a los
patrones de suministro de agua dulce a los esteros que influyen en la profundidad del agua, los
regímenes de salinidad y, en última instancia, la disponibilidad de recursos (Mazzotti F.J., 2009;
Mazzotti, Smith, Squires, Cherkiss, Farris, Hackett, Hart, et al., 2019).

Las zonas costeras son un conjunto de ecosistemas complejos altamente productivos, biodiversos y
vulnerables, conformadas por un mosaico de microecosistemas en continua interacción que forman
un gran sistema a lo largo del tiempo y el espacio (Azuz-Adeath 2008). En el caso del cocodrilo,
estos Forman parte de un nicho crítico y funcional en los ecosistemas acuáticos, son los principales
depredadores, que influyen en la mayoría de las redes alimentarias acuáticas tropicales y
subtropicales, cuya presencia desencadena una cascada de efectos ecológicos significativos en sus
ecosistemas (Somaweera, Brien, Platt, Manolis, & Webber, 2018; Somaweera et al., 2020), Al ser
especies esenciales para mantener la estructura y la función de las actividades de los ecosistemas
están implicados en los efectos positivos sobre sus ambientes, realizando el reciclado de nutrientes y
el mantenimiento de refugios húmedos durante los periodos de sequía (Ross, 1998). Por estas
acciones los cocodrilos son usados como indicador del estado de conservación de estos
ecosistemas acuáticos (Briggs-Gonzalez, Basille, Cherkiss, & Mazzotti, 2021; Fujisaki et al., 2012).

Al comprender estos aspectos de su biología y ecología espacial, podremos entonces desarrollar


planes para reducir los conflictos potenciales con los humanos y proteger a esta especie (Balaguera-
Reina et al., 2016). Por lo que, los programas de monitoreo son cruciales para realizar un manejo
informado de la biodiversidad, especialmente para las especies con un grado de preocupación en su
conservación. La obtención de información es fundamental para para el diseño, aplicación y
evaluación de los programas de manejo (Ahizi M. N. et al., 2021).

Hábitat

C. acutus habita principalmente en aguas dulces, como lo son grandes ríos y sus desembocaduras,
presas, lagunas costeras, esteros y manglares. (Álvarez del Toro, 1974; Ross, 1998) Aunque
también puede tolerar altas salinidades y utilizar rutas de agua salada para desplazarse hacia áreas
de reproducción, alimentación, nidificación y refugio en regiones cercanas al mar (F. G. Cupul-
Magaña, 2012; F. Mazzotti, 2007; Lang, 1987; J. Thorbjarnarson et al., 2006). En la costa del pacifico
de México, esta especie se encuentra tanto en regiones sub-humedas con temporadas de anuales
de lluvias, como en ambientes desérticos y sub-deserticos(G. Casas-Andreu & R., 1994). Sin
embargo, la reducción en los tamaños poblacionales, la fragmentación y disminución del hábitat
como resultado de la contaminación generalizada y costera, el cambio en el uso de suelo, los
conflictos humano-cocodrilo son las principales amenazas para su conservación (S. G. Platt,
Rainwater, & Nichols, 2004; Steven G. Platt & Thorbjarnarson, 2000; T. R. Rainwater, 2008; J.
Thorbjarnarson et al., 2006).

Reproducción

En la mayoría de sus áreas de distribución, esta especie construye sus nidos en agujeros en la arena
o tierra creando montículos (Campbell, 1972.; Greer, 1970), generalmente en la cercanía de arbustos
u otros tipos de vegetación cercana (Álvarez del Toro, 1974; L. Sigler, 1999). C. acutus normalmente
anida en sitios abiertos y elevados, cerca de la orilla del agua o en las barras arenosas que dividen al
mar de las lagunas costeras (Valtierra A., 1999). Sin embargo, esta especie es uno de los cocodrilos
más adaptables en términos de reproducción, llegando a formar nidos compuestos por vegetación
descompuesta en lugares limitados y con poco acceso a sitios adecuados(Álvarez del Toro, 1974;
Cedillo-Leal C., Garcia-Grajales J., Martinez-Gonzalez J. C., Briones-Encinia F., & E., 2013; Ross,
1998). Esta especie ocasionalmente puede anidar de manera colonial(L. Sigler, 1999). Y la distancia
entre el nido y la orilla de agua varía según las condiciones de cada sitio, siendo entre 2 a 10 m (F.G.
Cupul-Magaña et al., 2002; L. Sigler, 1999) o más. Los nidos son poco visibles y generalmente se
detectan debido al rastro de vegetación aplastada y huellas de la hembra durante sus visitas al
mismo nido. El nido tiene una orientación ligeramente diagonal con una profundidad de 70 cm de
diámetro por 50 cm de profundidad en promedio (Álvarez del Toro, 1974).

El tiempo de ovoposición en esta especie generalmente es entre los meses de marzo y


mayo(Álvarez del Toro, 1974; Valtierra A., 1999), aunque pueden ocurrir desde fines del mes de
febrero(Álvarez del Toro, 1974; L. Sigler, 1999). El tamaño de la puesta depende de la longitud de la
hembra, siendo lo común entre 30 y 60 huevos por promedio (Álvarez del Toro, 1974); sin embargo,
algunas poblaciones presentan puestas de huevo en el rango de 20 huevos (Ross, 1998; A. J. B.
Thorbjarnarson, 1998). Los huevos miden por lo general de 80 mm de largo y 54 mm de
ancho(Álvarez del Toro, 1974), presentan un color blanco y cascara lisa. Donde el periodo de
incubación dura aproximadamente 80 días con ligeras variaciones de entre 10 días mas o menos de
diferencia(Álvarez del Toro, 1974; L. Sigler, 1999; Valtierra A., 1999) dependiendo de las condiciones
atmosféricas de los sitios. La eclosión generalmente ocurre durante las primeras lluvias de la
temporada y antes de que el nivel del mar aumente en los ríos, lagunas o esteros (Álvarez del Toro,
1974), desde los principios de mayo hasta mediados de agosto.(L. Sigler, 1999; Valtierra A., 1999)
La hembra va al nido y escarba para desenterrar a las crías con una longitud al nacer de 240 mm a
270 mm (Álvarez del Toro, 1974)

Justificación

Existe muy poca documentación para las poblaciones de Crocodylus acutus en el estado de Sinaloa,
lo que nos indica que han sido poco estudiadas. Sin embargo, se han realizado trabajos que evalúan
el estado de las poblaciones y su tendencia. En Laguna de Chiricahueto, se ha mostrado que a
pesar de tener un impacto directo con la actividad humana, la población se han ido recuperando, tras
observar un mayor porcentaje de individuos reclutas en las poblaciones (López-Osuna, 2005). En el
sistema lagunar Ensenada Pabellones, Sinaloa se ha mostrado mantener uno de los tamaños
poblacionales y densidad relativa de Crocodylus acutus más altas contabilizando 1140 cocodrilos
durante el estudio (Tello-Sahagún, 2021). Respecto al componente genético de las poblaciones de
C. acutus en Sinaloa se observó que los niveles de diversidad genética de éstas, son más altos a los
esperados para poblaciones periféricas (Salomón-Soto, 2013). con base en lo anterior, en este
estudio se espera observar que las poblaciones silvestres presenten una tendencia hacia la
recuperación.

Objetivos
Objetivo General: El objetivo de estes estudio es estimar el tamaño de las poblaciones, conocer la
ecología y estructura de edades que presenta el cocodrilo de rio (Crocodylus acutus) en los
municipios de Culiacán y Navolato, mediante monitoreos en los hábitats y sitios de anidación
localizados en este estudio, con el fin representar un referente para el seguimiento futuro de los
cambios en el tamaño de la población, ecología la estructura poblacional de C. acutus.

Objetivos Específicos:

- Monitorear las poblaciones de cocodrilo de río (C. acutus) en los diferentes sitios de anidación
propuestos para este estudio.

- Cuantificar la cantidad de individuos observados durante los monitoreos, realizando conteos


visuales nocturnos como lo indica Chabreck, 1966.

- Realizar el correcto manejo de la especie, mediante el método de captura y liberación de los


individuos.

- Obtener muestras de sangre, datos de medición en el cráneo, dorsales y longitudinales, peso


y sexo de cada individuo capturado.

- Capturar en hojas de cálculo los parámetros obtenidos durante los monitoreos, para estimar
las diferencias entre las poblaciones.

- Desarrollar un área de estudio que de paso a futuras investigaciones sobre ecología, genética
y conservación de la vida silvestre.
Referencias

Aguilar-Olguín, S., Rivera-Rodríguez, M. C., Hernández-Hurtado, H., & Ramirez-Martinez, M. M.


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costera de Colima, México. Caldasia, 43(1), 117-125. doi:10.15446/caldasia.v43n1.80787

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Detectability and impact of repetitive surveys on threatened West African crocodylians. Ecol
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