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El Teatro del Absurdo y Beckett

Este documento resume la obra Final de partida de Samuel Beckett. Presenta a cuatro personajes desvalidos atrapados en un refugio gris. Hamm, ciego y paralítico, depende de Clov a pesar de su deseo de irse. Los padres de Hamm, Nagg y Nell, viven en pipotes y emergen ocasionalmente. La obra muestra la desintegración del lenguaje y la condición humana como absurda y carente de sentido, atrapada en un bucle de existencia del que no puede escapar a pesar del dese

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El Teatro del Absurdo y Beckett

Este documento resume la obra Final de partida de Samuel Beckett. Presenta a cuatro personajes desvalidos atrapados en un refugio gris. Hamm, ciego y paralítico, depende de Clov a pesar de su deseo de irse. Los padres de Hamm, Nagg y Nell, viven en pipotes y emergen ocasionalmente. La obra muestra la desintegración del lenguaje y la condición humana como absurda y carente de sentido, atrapada en un bucle de existencia del que no puede escapar a pesar del dese

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REPÚBLICA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA


FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN
ESCUELA DE ARTES
ARTES ESCÉNICAS II
SECCIÓN: A

EL TEATRO DE LO ABSURDO

PROF. José Francisco Silva AUTOR: Anna S. Farrera C.


C.I: 30.457.108
Sophieanna3003@[Link]

Caracas, 16 de noviembre de 2022


Hemos visto con anterioridad que a partir del siglo XIX el arte escénico va a
experimentar un enorme avance en diversos aspectos y esto no va a cambiar en
el siglo XX, sino que, por el contrario, más bien se acentúan esos avances, se
matizan y se presentan otras innovaciones y perfeccionamientos. El siglo XX será
el momento de la consolidación de todas las técnicas y temas desarrollados en el
siglo XIX, la principal característica de este siglo será la gran variedad en los
estilos, las tendencias, las ideologías y sobre todo, las corrientes teatrales,
además, al mismo tiempo nacerán las vanguardias en su primera mitad así como
grandes figuras que renovaran temática y dramaturgia tanto en aspectos técnicos
como escénicos

En esta ocasión nos remontamos al siglo XX, este siglo vivió dos eventos
trágicos, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Los inicios del
teatro del absurdo se dan en las décadas posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, específicamente durante los años 50 y 60 alrededor del continente
europeo. Es importante recordar que aún para este momento, la sociedad
afrontaba las terribles secuelas que dejaron ambos conflictos bélicos.

En este sentido, el mundo de la dramaturgia supone al teatro del absurdo


como dicho movimiento artístico que surgió en un tiempo marcado por el declive,
dando como resultado personajes y temas vinculados a situaciones semejantes
como el producto final del colapso moral, religioso, político y social que había
vivido el mundo luego de dos grandes guerras,

El Teatro del absurdo es una forma de expresión nacida a mediados del


siglo XX, donde una serie de autores quisieron dar una nueva visión del mundo y
del lenguaje dentro del fenómeno escénico, sin embargo, antes de su creación, el
filósofo y teólogo danés, Soren Kierkegaard, considerado como el pionero de la
filosofía del absurdo, quiso demostrar a través de su teoría que la vida no tiene
sentido ni razón. Más tarde, otros absurdos señalaron que "Dios no existe" e
insistieron en que la existencia es únicamente un asunto humano.

Es así como fueron agrupadas una amplia cantidad de trabajos


dramatúrgicos que proyectaban la condición humana como un aspecto carente de
sentido. Parte de este concepto del absurdo se apoya en el trabajo filosófico de
Albert Camus “El mito de Sísifo” de 1942, que es un ensayo en el cual se plantea
que la vida humana es insignificante y su valor solo reside en lo que surge a partir
de la creación.

Por otro lado, Martin Julius Esslin, productor y guionista británico de origen
húngaro y ascendencia judía, utiliza la palabra “absurdo” valiéndose de su
significado puro, el cual expresa que absurdo es todo aquello contrario y opuesto a
la razón, lo que no posee sentido. Puede ser así visto como algo chocante,
contradictorio, arbitrario, irregular, disparatado e incluso extravagante. Dentro de
estas características se suele desenvolver un tipo de teatro definido como
absurdo.

Generalmente, ese tipo de dramaturgia recurre al cuestionamiento de la


existencia humana, establece un desfase, desnivel o una imposibilidad de
comunicación concreta y efectiva. También propone personajes cuya existencia,
contexto o situación, dentro de la pieza, se observa como carente de propósito o
significado.

Entre otras influencias del teatro del absurdo, también se menciona la


patafísica, la cual es básicamente una disciplina que se encarga de estudiar las
soluciones imaginarias, una figura similar al dadaísmo, que es un movimiento que
se plantea la oposición ante los códigos y sistemas del arte a principios del siglo
XX. Este se opone a la eternidad de los principios, las leyes, la belleza y la lógica y
en cambio, se mueve a favor de lo espontáneo, aleatorio, contradictorio e
imperfecto.

Samuel Beckett nació el 13 de abril de 1906, en Foxrock, cerca de Dublín,


en el seno de una familia irlandesa de clase media. Tras asistir a una escuela
protestante en el norte de Irlanda, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde
empezó a escribir poemas, doctorándose en licenciatura en lenguas romances. En
1926 viajó a París con la intención de conocer a los célebres escritores como
Joyce, Hemingway, Fitzgerald… asentados en la ciudad francesa por aquel
entonces.

En el año 1937 se estableció definitivamente en París, donde trabajaría


temporalmente como secretario de James Joyce, autor que ejerció una gran
influencia sobre su obra. En 1942, tras adherirse a la Resistencia, tuvo que
quedarse por un corto periodo de tiempo en la zona liberada del sur de Francia.

Al final de la guerra regresó a París, donde produjo cuatro grandes obras:


su trilogía Molloy de 1951, Malone muere de 1951 y El innombrable de 1953, y su
célebre obra de teatro Esperando a Godot de 1952, textos de una gran austeridad
formal en los que el dramaturgo irlandés remarcaba el carácter angustioso y
absurdo de la condición humana. Gran parte de su producción posterior a 1945
fue escrita en francés. Otras obras importantes, publicadas en inglés, son Final de
partida de 1958, La última cinta de 1959, Días felices de 1961, That Time de 1976,
y dos colecciones de Poemas de 1930 y 1935. Para el año 1969 fue galardonado
con el Premio Nobel de Literatura.

Las obras de Samuel Beckett son piezas teatrales escritas para ser
representadas sobre las tarimas de un teatro y no solamente leídas: tanto los
diálogos de los personajes como las acotaciones conforman un todo discursivo
indisoluble.

En esta ocasión hablaremos de final de partida, Beckett en esta obra nos


presenta a cuatro personajes desvalidos, encerrados en una especie de refugio,
que es aparentemente un espacio completamente gris. Hamm, ciego y paralítico,
se está muriendo en un mundo que parece estar llegando a su final, aunque
parece sentir una cínica satisfacción ante el ineluctable designio de la extinción
general de la vida y la humanidad. Al mismo tiempo Hamm se va resignando a
dejar la comida, los calmantes, y finalmente a su sirviente Clov, de quien depende
completamente, y quien a través de toda la obra enfatiza su deseo de irse, de
partir, aunque esto parezca imposible.
Sus padres Nagg y Nell, quienes perdieron sus piernas, hace mucho
tiempo, en un accidente de bicicleta, viven en unos pipotes de basura, de los
cuales emergen eventualmente para ser insultados por Hamm, por el simple
hecho de haberlo engendrado. Sin embargo, Nagg y Nell encuentran tiempo para
contarse historias del pasado, que aún incitan ciertos deseos. Su madre Nagg
aparentemente fallece y Hamm, sabiendo que Clov lo va abandonar, se prepara
para su última batalla, sobrevivir a su padre y entonces encarar lo inevitable, sin la
ayuda de los objetos que le han servido de consuelo en los últimos tiempos.

Para Esslin, Fin de partida, así como otras obras del teatro del absurdo,
muestra la desintegración del lenguaje como vehículo significante y medio de
comunicación que, en un juego incesante de repetición y vaciamiento, exhibe sus
propias limitaciones e incapacidad para dar cuenta de una experiencia, alzándose
como un "intento por comunicar lo imposible". Por esta insuficiencia paradójica del
lenguaje, Beckett recurriría al uso del escenario como una suerte de ‘suplemento’
que permite "añadir nuevas posibilidades al lenguaje como instrumento del
pensamiento y la exploración del ser"

Para Beckett la costumbre no es más que un ajuste automático del


organismo humano a las condiciones de existencia y que es, de hecho, el
argumento principal de la obra, somos marionetas que poseen consciencia propia
y que son capaces de sentirse libres, sin embargo, seguimos estando atados a la
voluntad de vivir o de repetir un bucle inacabable hasta el momento de la muerta,
como dijo Beckett, una serie de ajustes automáticos.

El destino se vuelve innegable, es una situación de la que no se puede


escapar aun cuando existe el deseo de escapar, es el código inquebrantable que
nos define y que de alguna manera no somos capaces de reescribir; los
personajes nos muestran esta necesidad de rebelarse contra este destino y contra
el tiempo, especialmente Clov, sin embargo, siguen sin poder lograrlo, no quieren
y/o no pueden separarse, abandonarse, aunque no se soporten. Deben moverse,
es su turno de hacerlo y aunque ellos se resistan a moverse, serán movidos cual
simples piezas.
Así mismo, la relación entre Clov y Hamm podría definirse como una
relación mutualista, donde ambos se necesitan para coexistir a partir de sus
discapacidades, por un lado, Hamm con su parálisis y ceguera, por el otro Hamm
con la imposibilidad de sentarse. Si bien la dependencia es mutua y ambos
ejercen un poder sobre el otro, Hamm es quien toma la batuta en múltiples
ocasiones, es el quien determina el curso de la acción a través del diálogo y como
dramaturgo esta situación. Es el amo quien dirige el destino de la acción,
movilizando, retomando y forzando el diálogo

En otro orden de ideas, tomando en cuenta el contexto en el que se


desenvuelve el teatro de lo absurdo, podríamos también analizar de alguna
manera esta obra como una representación, algo ambigua, de aquel momento que
se estaba viviendo, un ambiente donde hasta donde sabemos no hay esperanza
de vida, donde de hecho, la vida afuera acabó, esa resignación de estar al merced
del tiempo y de su inevitable pasar, el aferrarse a esos momentos de antes que
eran mejor y por supuesto el ser absorbido por una cotidianeidad agotadora,
quizás no son más que un reflejo de la realidad.


BIBLIOGRAFIA

Antelo, M. (15 febrero, 2022). Espectáculos BCN. Teatro del siglo XX: características y
obras
[Link]

Beckett, S. (1958). Final de Partida. Recuperado de: [Link]

Fernández, T. Tamaro, E. «Biografía de Samuel Beckett». En Biografías y Vidas. La


enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en
[Link] [fecha de acceso: 27 de enero
de 2023]
Respirar es un hábito. La vida es un hábito o, mejor dicho, una sucesión de
hábitos, ya que un individuo es una sucesión de individuos.”

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