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COMP ES RENDUS
DES COMMUNICATIONS
Dd NEUVIEME CONGRES INTERNATIONAL
D’ETUDES DES CIVILISATIONS PRECOLOMBIENNES
DES PETITES ANTILLES
SANTO DOMINGO, 2:8 AOUT 1981
PROCEEDINGS
OF THE NINTH INTERNATIONAL CONGRESS
FOR THE STUDY OF
‘THE PRE-COLUMBIAN CULTURES OF THE
LESSER ANTILLES
ACTAS
DEL NOVENO CONGRESO INTERNACIONAL
PARA EL ESTUDIO DE LAS CULTURAS PRE-COLOMBINAS,
DE LAS ANTILLAS MENORES
CENTRE DE RECHERCHES CARAIBES
UNIVERSITE. DE MONTREAL,
1983
dhF 200/
ts7
19E/
Copyright
Centre de Recherches Caratbes
Université de Montréal
Edition préparée par
towis Allaire, University of Manitoba
Francine-M. Mayer, Université de Montréal
Mise on page et coordination
Elisabeth Crosnier, Contre de Recherches Caratbes
mise en page des illustrations
Iucien Goupil, Département 4‘Anthropologie
assistés de
Suzanne Robert
Simone Chiche
Nous remercions pour leur participation, l'Université de Manitoba et le
Département ‘Anthropologie de 1'Université de Montzéal.
ce texte a été publié en partie srdce 4 une subvention du Fonds FCAC pour
l'aide et le soutien a la recherche.CASAS PRECOLOMBINAS EN COSTA RICA: UNA VISITA DIACRONICA
Michael J. Snarskis
Por muchos afios, la arquelogfa costarricense carecié total-
mente de an&lisis a nivel de lo que podemos llamar micro-patrones
de asentamiento (trigger 1966:54-55), es decir, la organizacién
de rasgos dentro de un sitio. Esto incluye desde la casa o zona
de actividad individual hasta el plano general de una aldea.
ante los Gltimos seis afios, el Museo Nacional de Costa Rica
ha lievado a cabo varios poryectos de excavacién horizontal, la
mayorfa de ellos como parte del programa de rescate o salvamento;
las zonas descubiertas, empero, eran de considerable extensién, y
result6 abundante la cosecha de nuevos datos en cuanto a los
micropatrones de asentamiento. En esta ponencia, se enfoca prin-
cipalmente la evaluacién morfol6gica de la estructura individual
(con los rasgos asociados) a través de aproximadamente 1200 afios
en la regién que incluye el Intermontano y la Vertiente Atlantica
Central. Al final, se plantean algunas hipétesis acerca de la di-
ndmica cultural que pudiera haber influido en aquella evolucién,
ESTUDIOS PREVIOS
Hartman (1901) publicé un bosquejo parcial del sitio Las
Mercedes en la Linea Vieja, llanuras del Atléntico, Aunque Hart
man también public 1a excavacién de algunas tumbas de cajén, el
sitio Las Mercedes fue saqueado en gran parte por los empleados
de Minor Keith, constructor del ferrocarril que pas6 por el
centro del sitio (Mason 1945), E1 bosquejo de Las Mercedes
muestra un monticulo circualr de 6 m de alto y 20 men aia~
metro en su parte m&s alte. De tres lados, salieron rasgos,
lineales alzados, hechos con cantos al igual que el perimetro
del mont{culo, que tenfa relleno de tierra. Unos afos después,
Lothrop (1926:462) public6 otro bosquejo (de Alanson Skinner)
de un sitio parecido llamado Costa Rica Farm, a solo 10 km de Las
Mercedes. Tiene dos montfculos circulares frente a una plaza
rectangular delimitada por rasgos lineales de cantos, y una cal-
zada, también de cantos, que conecta a ésta con otra plaza rec-
tangular a unos 300 m de distancia (observacién reciente hecha
Por el autor). Las Mercedes ha sido destruido por huaqueros y la
Agricultura, mientras Costa Rica Farm se conserva en relativamente
buen estado hoy dfa.
Sitios como estos fueron, por muchos aos, los tinicos indi-
cios de arquitectura precolombina en Costa Rica. Aunque carecfan
de fechamiento por C14, fueron considerados como tipicos de los
Wltimos siglos antes de la llegada de los espaficles. La ubicacién
temporal de estos se basd en la recuperacién de unos abalorios de
vidrio europeos por Hartman en Las Nercedes (Coe1962).
Durante la década de 1960, Carlos Aguilar excavé en el sitio
de Guayabo de Turrialba. El cardcter arquitecténico de
=
Se
tom220 ag
este es semejante a los de Las Mercedes y Costa Rica Farm. Agui~
lar (1972) publicé un plano del sitio, que incluye gran cantidad
de montfculos y basamentos circulares, calzadas, una plaza rec~
tangular y hasta un sistema de acueductos. Mediante sus esfuer-
zos, Guayabo fue declarado parque nacional, y el proyecto de
investigacién en el sitio hoy dia sigue en pie, bajo la direccién
de Oscar Fonseca 2. (1979) y Luis Hurtado de Mendoza de la Uni-
versidad de Costa Rica, Estos investigadores estén profundizan-
do en el andlisis de micropatrones, dilucidando una jerarqufa in-
terna de sectores y conjuntos arquitecténicos en Guayabo que po-
siblemente tenga sentido funcional, a la vez que refleja unida-
des sociales. Les interesa también el impacto regional de un
sitio como Guayabo, y estan dando los primeros pasos hacia la
comprensién del sistema de asentamientos en cl cual este gran
sitio desempefio un papel clave.
W.d. Kennedy (1968:235) también trabajé cerca de Turrialba
durante los afios 1960, haciendo un plano parcial del sitio Najera}
ste tiene, adem&s de basamentos circulares, una plaza circular con
varias entradas.
Bl autor (Snarskis 1978:278-89) fue el primero en dirigirse
divectamente a problemas de micropatrones de asentamiento arqueol6-
gicos como son la relacién entre formas de estructuras y su funcién
y eAlculos de poblacién y las implicaciones para la organizacién so-
cial. Estas investigaciones, realizadas durante 1976-77 en el si-
tio Atlantico La Cabafia (1000-1400 d.c.) marcaron el primer uso de
la exeavacién horzontal extensiva con el fin de descubrir las diferen~
tes zonas de actividad humana dentro y alrededor de casas precolom-
binas en Costa Rica. Aparecieron poco después otros articulos de la
misma {ndole (Snarkis y Herra 1980; Blanco y Salgado 1960; Guerrero
1980).
LOS PROYECTOS DEL MUSEO NACIONAL DE COSTA RICA
Bl Departamento de Antropologfa e Historia ha Mevado a cako
proyectos de excavacién horizontal extensivos desde 1976; son las
primeras excavaciones de esta clase realizadas por el Museo Nacio-
nal. A continuacién, se presentan en su secuencia arqueolégica
cronolégica, no en orden calendarico de su realizacién.
Severo Ledesma: Fase Fl Bosque (1-500 d.C.)
Se localiza entre Las Mercedes y Costa Rica Farm, cerca
de Gudcimo en las bajuras Atlanticas. #s multicomponente, con
ocupaciones desde aproximadamente 500 a.C. hasta 1200-1500 a.c. Fue
aqui, en 1978, que encontramos las casas precolombinas mas antiguas
conocidad hasta la fecha (Snarskis 1978:164).
Después de haber excavado varias tumbas en un cementerio de la
Fase £1 Bosque (1-500 d.C.) durante temporadas anteriores en el
sitio, decidimos limpiar horzontalmente una parte del terreno ligera~
mente levantada y con algunos cantos a flor de tierra. Fue una
serpresa encontrar paredes rectas de cantos en las primeras trincheras!habiamos esperado los basamentos circulares ya conocides en muchos
otros sitios. Durante las 3 semanas siguientes, el rasgo se reveld
como una estructura rectangular de 25 x 15 m: tenfa paredes internas
de cantos que la dividfan en 3 secciones y tal vez en 5 sectores.
A lo largo dei perfmetro, habfa varios huecos dejados por troncos
grandes (30-40 cm), que estaban calzados con cantos planos. El sec~
tor central tenfa mucha piedra, y se notaban algunos huecos de hua-
gueros.
Se encontraron muchos fragnentos de machacadores, manos y me~
tates dentro de 1a estructura, pero aunque habia carbén esparcido,
no se descubrieron fogones bien definidos; estos tal vez estaban
afuera. Adends, se recolectaron casi 100 fragmentos carbonizados
de nueces de palma, identificados posteriormente cono Elaeis olei-
fera HBK (antes Corozo oleifera), una palma americana parecida a
la palna africana, hoy aia de importancia comercial (Robert Mc K.
Bird, cominicaci6n personal). En una temporada anterior, se habia
recobrado una "Azorca de mafz carbonizada, de la raza Pollo, aso-
ciada con cerémica £1 Bosque (Snarskis 1976: 343).
Al terminar el plano de esta estructura (M. 1), se vio que pro-
blablemente era para dos casas en vez de una: el sector empedrado
del centro pudo haber funcionado como patio, tal vez sin techo,
entre dos casas rectangulares de aproximadamente 7 x 15 m, vincu- ]
jadas por la pared del perimetro.
varias filas de piedras puestas de canto, debajo del nivel del
piso de las estructuras, nos indicaron la presencia se otros rasgos
mis profundos. Al bajar entre 70 y 150 cm, tanto del interior como
de la parte inmediata exterior de M. 1, encontramos numerosas tun-
bas y depésitos. Por la lluvia intensa (hasta 4 m al afio) y la aci- wits
dez del suelo, no se preservaron los huesos, ni atin los dientes. sin
embargo, filas de cantos definfan algunas tumbas, y el acomodo de
ofrendas funerarias indicaban la posici6n probable de los cuerpos.
Un entierro tenia 27 objetos, entre ellos muchas vasijes de cerémi-
ca modelada, marcacas y ocarinas tanbiefi de barro, el plato de un
netate estilo "panel colgante", y un collar de cuentas discoidales
de jade, con un colgante aviforme mas grande al centro; 1a posicién
de este dltimo podrfa indicar que el entierro era primario y exten-
Gido. Bn otros entierros 1a cerémica predominaba, a veces aconpafia-
da por metates de uso cotidiano, manos, y pistilos. Se vi6, pues,
que los habitantes del sitio en los primercs siglos después de Cris-
to enterraron debajo de algunas casas tanto como en cementerios apar-
tes.
PA
m la tenporada siguiente, buscancs més rasgos donésticos, otra
vez con éxito. Se descubricron dos estructuras mis pequefias, pero
tambien rectangulares, de 3.5 - 5 x 11 ~ 12m, distantes entre si
unos 100 m, y a una distancia también de 100 m de la estructura do~
ble. En el lado interior de una pared en cada estructura, habfa un
part de cantos, y cada uno tenfa concavidades - al estilo de morte~
ros, 0 tal vez afiladores de hachas. Fue de interés ver que estas
casas n&s pequejias no tenfan entierros debajo del piso; los que en~
contranos estaban afuera, excavados ligeramente on cl subsuelo, y
carecfan de rasgos funerarios hechos de cantos.222
‘También excavamos un sector de cementerio a 70 m aproximada-
mente de una de las casas pequefias. All{ las tumbas fueron hechas
todas de cantos y recordaron, por sus proporciones rectangulares
(1-1.5 mx 3.5-5 m), las casas antes mencionadas. Aunque no habfa
huesos, los entierros parecian ser primarios en posicién extendida;
algunos presentaban un colgante de jade, cara arriba, en el centro
del piso, indicando la posibilidad de que los difuntos los llevaban
puestos. En el bloque excavado, habfan 17 tumbas; compartian pare-
des laterales y filas de cantos cerraban sus extremos. Entre este
bloque de tumbas y otro cercano, habfa un espacio de 4 m sin pie~
Observamos, pues, que las casas corrientes de la Fase El
Bosque eran rectangulares, de una sola familia segtin su probable
area techada. Sin embargo, la estructura doble de mayor tamafio y
con entierros de alto rango debajo de su piso, tanto como la zona
especial de tumbas formadas por cantos, revelan una jerarquia socio-
polftica/religiosa bien desarrollada. ‘Todavia se ignoran las dimen-
siones de la aldea completa. Para rasgos de la Fase El Bosque en
Severo Ledesma, hay 3 fechas de C14: 50 a.C.£90 (UCLA 2175-0), 350
4.C.460 (UCLA 2175-c), y 345 a.c. 165(I-7514).
La Fabrica: Fase Curridabat (400-900 d.C.)
Durante la nivelacién de terrenos para la construcdéién de la
nueva Fabrica Nacional de Licores, cerca de Grecia en el Intermontano
Central, se report un sitio con rasgos formados por cantos. El
Museo Nacional de Costa Rica intervino, y después de tres temporadas,
un total de 19 meses, se habian excavado 13 basamentos circulares de
10.2 15 mde diametro, parte de una clazada, y varios otros rasgos
domésticos y funerarios. Esto puede representar 50 a 75% de la to-
talidad del sitio,
En la Fabrica, habfa gran cantidad de bajareque-adobe quemado
con impresiones de Cafias -ascciada con los basamentos circulares
de cantos. Probablemente las casas perecederas encima de los basa~
mentos tenian cimientos de adcbe de poca altura (c.50 cm ?), tal
vez quemado a propésito para que resistiera mejor la lluvia. El
basamento m4s grande de la parte excavada tiene 15 m de diémetro
y 2 vampas rectangulares opuestas que aparentemente son las
entradas . La calzada empedrada, de 4.5 de ancho, viene de 1a
parte norte del sitio hacia esta estructura. Adentro y cerca de
los basamentos habia muchos fragmentos de machacadores, manos y
metates, ademés de herramientas lasqueadas de basalto. No habia fo-
gones u hornos reconccibles dentro de las estructuras circulares,
aunque sf se recuperaron restos de nueces de palmas, frijoles y
maiz carbonizades.
‘También se encontraron entierros debajo de los pisos de los 748”
gos circulares, en los espacios entre ellos, y en zonas funerarias
apartes. La regular preservacién de los huesos permitié definir a
todes los entierros como primarios extendidos, tipicamente acompa‘ia~eee gg
dos por ofrendas de cerfmica, y a veces por artefactos de piedra
pulida o, en la parte antigua del cementeric, tubos y colgantes de
jade. Dentro del basamento circular mds grande se hallaron cuernos
Ge vonado y un cascabel de cobre. En st mayorfa, las tumbas de La
Fabrica no tenfan rasgos marcadores como filas o cajones de piedra.
Unos rasgos extrafios consistian en grandes acumulacicnes de piedras
con zonas quemadas abajo, junto con gran cantidad de restos 1fticos.
Habfa también, de 20 a 100 cm debajo de la superficie, pisos de ado-
be quemado. Como semejantes pisos se encontraron en la zona del
cementerio, se considera que estaban asociados 2 alguna actividad
mortuoria, y que no son elementos de una ocupacién anterior; queda
Por verse, empero, su identificacién final (Guerrero 1980).
Aunque todavfa no hay fechas confiables de Ci4, 1a comparacién
estilistica de la cerdmica permite ubicar 1a ocupacién “arquitecté-
nica" de La Fabrica en el lapso de 500-800 4.c. si es asf, represen-
ta el ejemplo més antiguo del "complejo" de micropatrones de asenta-
miento consistente en basamentos circulares y calzadas hechas de can-
tos; falta otro elemento, las tumbas de cajén.
Centro Nacional de Abastecimiento (CENADA) en Barria) de Heredi
Fase Curridabat B.Fase Cartago A (900-1050 d.c.)
Otzo cago de resgate, Barrial de Heredia se descubrié cuando i
se estaban iniciando los trabajos de construccién del Centro Ne
@ional de Abastecimiento (CENADA). Fl sitio estaba ocupado desde >
la Fase Barba B (500-200a.c.) en adelante, pero el conpenente de
mas interés era el correspondiente a la Fase Curridabat, tal vez a
entrando en la Fase Cartago (800-1050 d.c.), otra vez se trata wae
de una aldea agricola, con basamentos de casas hechos de cantos ag
y lajas. Durante dos temporadas, excavamos 8 estructuras, tal vez
la mitad del total. Sea por razones cronolégicas © geogréficas, las
estructuras de Barrial de Heredia no corresponden al patrén
circular esperado para ese perfodo. Se encontraron dos formas:
cuadrangular (cuadradas o rectangulares), de 12x12 a 20x10, y
elipsoides; éstas a veces tenfan los lados rectos y los extrenos
curvos.
Aparentemente, las diferencias en formas se correlacionan
con distintas funciones, De las 8 estructuras, 4 eran cuadrangula-
res, con entierros debajo de sus pisos conteniendo cerémica poli-
croma importada de Guanacaste-Nicoya, al noroeste de Costa Rica
(Snarskis y Blanco 1978), Las estructuras cuadrangulares se consi-
Geran domicilics. Las estructuras elipsoides, de las cuales solo
una se excavé por completo, presentaban zonas de basurero manos,
machacadores y metates, fogones y hornos en forma de pozos, y ca-
recian de entierros con cerdmica policroma. Ademds, encontramos,
carbonizados, dos variedades de mafz y una de frijoles (Phaseolus
vulgaris). Parece que las estructuras elipsoides eran focos de acti-
vidad donéstica. Colindaban en una esquina el basamento cuadrangular
y el elipsoide de mayor tamafio (Blanco y Salgado 1980).224
En Barrial de Heredia habfa dos patrones de enterramionto. Las
tumbas a veces se marcaban con una fila de cantos, debajo de las {
casas cuadrangulares. Esto recuerda las "tumbas de corredor™ de
la Fase El Bosque. También excavamos 6 tumbas de cajén en una
pequefia zona de cementerio a 100 m de los basamentos. Hay tres
fechas de C14 para rasgos de fogones en dos casas de Barrial de
Heredia? 950 d.c.£60 (UCLA 2175-H9}, 870 d.c. * 80 (UCLA 2175-F),
y 890 d.c.2 40 (Beta~2802) .
La Cabaiia: Fase La Cabafia (1000-1550 d.c.)
Al igual que Severo Ledesma, este sitio se ubica cerca del
pueblo moderno de Gudcimo en la Linea Vieja. Al sondear un leve
mont{culo con cantes a flor de tierra, encontramos los rasgos
arquitecténicos. Después de dos temporadas de excavaciones hori
zontal, descubrimos el sector principal de un sitio tardfo, for
mado por dos hasanentos circulares alzados de 20 m de didmetro,
una plaza cuadrada de tamafio parecido, rodeada por un encierro de
cantos, un basamento circular mAs pequefio (12m), y una calzada em-
pedrada. La calzada desemboca en un lado de la plaza mientras las
graderfas de los dos mont{culos mayores dan al otro lado, cosa que
sugiere que la plaza era un lugar de encuentros "civicos" o cere
moniales, o tal vez para la redistribucién ritual de bienes.
Fue muy interesante observar que el monticulo més alto (2m),
el M.1, tenfa un fogén central como los demas, pero no presentaba
metates 0 zonas obvias de actividad. En cambio, el M.2 tenfa una
serie de metates grandes burdos, hechos de cantos planos, con cenizas
y manos en asociacién, Parece que los habitantes del M.2 se preo-
cupaban por la mantencién doméstica de los del M.i esto recuerda
lo descrito por Fary Agustin de Cevallos en 1610, referente a las
costumbres de los indfgenas de la Vertiente Atlantica de Costa Rica:
. viven en palenques ... Los principales tienen las mgeres que
quieren, todas en su misma casa; y la gente comin lo ordinario es
tener un ..." (Ferndéndez 1886:156-577 se agreg6 subrayado) .
Al hacer trincheras en el M.1, se descubrié debajo de este
una seceién de otro basamento circular de cantos, de memor tamafio.
una capa de carbén y caflas quemadas en ese nivel sugirid que se ha~
bla destrozado otra estructura no alzada antes de construir el M.1
encima.
Habfa un cementerio de tal vez 400-300 tumbas de cajén unos
250 mal sur de M.1. La mayorfa habfa sido saqueada, pero logra-
mos ubicar y excavar tres tumbas sin perturbar; tenian pequefias
ofrendas ceramicas solamente. A lo largo del encierro que rodeaba
la plaza vacfa tambien se hallaron tumbitas pequefias de cajén con
ofrendas cerdmicas prestigiosas. Como no se preservaron los hue-
s0s, no sabemos si eran entierros secundarios, 0 sélo depésitos.
Hay dos fechas de Cl4 para la Cabafia: 1250260 d.c. (UCLA 2113-H)
y 136060 d.c, (UCLA 2113-G). Todas las fechas citadas se calcu
laren con la media vida de Libby. )CONCLUSIONES E HIPOPESIS
Bn base a este breve resumen de algunas de las exca-
vaciones horizontales realizadas por el Museo Nacional de Costa
Rica, podemos hacer las siguientes generalizaciones;
1) Habfa aldeas sedentarias egricolas en las zonas
centrales y orientales de Costa Rica desde por lo menos tiempos.
de Cristo.
2) La variabilidad entre las estructuras individuales de
estas aldeas, en términos de extensién, altura y las asociacio-
nes con otros rasgos y artefactos, parece reflejar una organi-
zacién socio-polftica jerarquica (aizerenciacién Ge ciertos ran-
gos 0 status) desde por lo menos la Fase El Bosque (1-500 d.c.).
3) Si confiamos en esta muestra tan pequefia, parece haber
una evolucién en la forma de las casas desde restangular a
circular, con un perfodo de transici6n entre aproximadamente
500-900 d.c.
4) Parece haber también una tendencia de aumento en los
tamafios de las casas, tal vez inlicativo de diferentes unidades
demogréficas, o sea, las casas m4s antiguas albergaban princi-
palmente familias nucleares, mientras las mds tardfas las ocu-
paban gentes de diferentes linajes, grupos clénicos, etc.
Si bien estas observaciones reflejan patrones de cambio
verdaderos , todavia tenemos que dilucidar 1a dinémica cultural
que los produjo. Ofrezco las siguientes hipStesis inductivas,
sujetas a futura comprobacién:
A,- Las pequefias casas rectangulares de Costa Rica semejan
mucho al patrén tipico ya conocido para el Formativo Meso-americano,
tal como lo describe Flannery (1976a:13-24). Hay, adems, eviden-
cia para el "conjunto doméstico" (household cluster), tal como
se conoce desde el Valle de México hasta Guatemala durante el
Formativo (Winter 1976:25; Flannery 1976b:31), en la forma de
“pozos tronco-cénicos de almacenaje" (bell-shaped storage pits)
encontrados en el componente Pavas (100a.C. -400 d.c.) en Barrial
Ge Heredia. Estos dos pozos tenfan gran cantidad de maiz carbo-
nizados, ademas de dos variedades de Phaseolus vulgaris, pe-
Guefias frutas secas y semillas‘del genero Ipomoea. Que las
casas pequefias rectangulares de Costa Rica indican participacién
en la tradicién Formativa de Mesoamerica también se sustenta cuan-
do recordamos que los artefactos suntuarios ms importantes aso-
ciados con la gente de alto rango entre 1-500 d.c. en Costa Rica
eran de jade finamente tallado, una tradicién artesanal con
raices en el Formativo Medio de México, Hay otra evidencia(jades
olmecas y cerémica Usulutaf, por ejemplo) que indica participa-
cin de pueblos del centro y del este de Costa Rica en las rutas.
de comercio con Mesoamerica antes de 500 4.c.
B.- £1 cambio de casas rectangulares a circulares corres-
ponde a una "influencia" surefia que empezé a sentirse en los
Siglos después de 500 d.C. otra vez, la intromisién inicial226
probablemente era en forma de comercio de articulos suntuarios
para élites, en este caso, productos de la metalurgia, especial-
mente colgantes y adorns de oro, La hegemonfa comercial surefia
rapidamente se convirtié en una hegenon{a religiosa/politica,
conllevando otros elementos de cultura material como casas cir—
culares, tumbas de caj6n y la pintura negativa en cerdmica.
El rompimiento, en el sexto siglo d.c., de 1a ruta comercial con
Mesoamérica corresponde bien con la primera apariencia de la
metalurgia en Costa Rica. Dentro de pocos siglos, el oro ha~
bfa reemplazado al jade como artfculo suntuario preferido. Esta
influencia surefia era la que predominaba en el Intermontano Cer
tral y la Vertiente Atlantica de Costa Rica durante los dltimos
6-8 siglos antes de la llegada de los espaiioles, y que se refle-
ja en sitios como La Cabafia y Guayabo de Turrialba. A la llega-
@a espafiola en el siglo XVI,la mayoria de los pueblos indfgenas
del centro y del este de Costa Rica hablaba idiomas de la fami-
lia Macro-Chibcha, de origen colombiano.
RECONOCINIEWTOS
Esta ponencia es producto de 1a ccoperacién, tanto en el
campo como en el laboratoric, de todos los miembros del
Departamento de Antropologia e Historia del Museo Nacicnal de
costa Rica, especialmente Héctor Gamboa Paniagua (Director
Administrativo), Carlos Enrique Herra, Aida Blanco, Maritza
Gutiérrez, Juan Vicente Guerrero, Ricaréo Vazquez, Silvia
Salgado y Carlos Valldeperas (Arquedlogos Asistentes). Otros
jefes de campo eran John Hoopes, Ann Peters, Robert Markens y
Marcella Crump. Me ayudaron mucho conversaciones con los cole—
gas Carlos Aguilar P,, Oscar Fonseca 2., Robert Drolet, Erika
Wagner, Luis Ferrero y Marfa E, Bozzolli de Wille. Bizo los dibu~
jos Carlos —. ferra, y las fotografias fueron sacadas por Aida
Blanco, Juan Vicente Guerrero y el autor
has gracias se dan también a los duefios de los terrenos y a
los oficiales que permitieron nuestros trabajos, entre ellos Al-
fonso Madriz, Severo Ledesma, Oldemar Ledesma y Wilfrido Ledesma
de Gadcimc, los responsables del proyecto CENADA en Barrial de He
redia y Jorge Artavia de la compafifa ZAYQUT, y las personas encar-
gadas del proyecto La Fabrica en Grecia, sefiores del Consejo Nacio-
nal de Produccién, sefor Roger Rodriguez de la Fabrica Nacional de
Licores y la Compafifa Constructora CICISA.
Dedico este azticulo a la memoria de Carlos Enrique Herra,
colega en el Museo Nacional de Costa Rica, arquedlogo por antono-
masia, y amigo para siempre.REFERENCIAS
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vada en la Meseta Central. Vinculos, Vol. 4, No. 2,
pp. 106-113.
Snarskis, Michael J. y Carlos Enrique Herra
1980 La Cabaiia: Arquitectura Mescamericana en el Bosque
Tropical. Memoria etc., pp. 139-147 etc.
‘Trigger, Bruce G.
1968 The Determinants of Settlement Patterns. In Settle-
ment Archaeology (ed. K.C. Chang), pp. 53-78. Natio
nal Press Books, Palo Alto.
winter, M.c.
1976 The Archaeological Household Cluster in the Valley
of Qaxa. In The Barly Mesoamerican Village (ed. K.
v. Flannery), pp. 25-30, Academy Press, New York.229
—
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Fig. 2
Fig. 3
Leyenda de las figuras 1 a 3
Mapa de Costa Rica que muestra la ubicacién de los sitios
mencionados.
(Dibujo: Juan Vicente Guerrero).
Basamento de casa doble rectangular (15 x 25 m), Fase Fl Bos~
que (1-500 4.C.), sitio Severo Ledesma, Gucino Entrada a la
izquierda abajo; vara de 2 m (centro derecho) alineada N-S.
(Foto: M.J. Snarskis).
Basamento de casa sencilla rectangular Estructura 2, (3.5 x
12 m), Fase El Bosque (1-500 4.c.), sitio Severo Ledesma,
Guacino.Fig.
Fig.
Leyenda de las figuras 1 a 3
Mapa de Costa Rica que muestra la ubicacién de los sitios
mencionados.
(Dibujo: Juan Vicente Guerrero).
Basamento de casa doble rectangular (15 x 25 m), Fase El Bos-
que (1-500 d.C.), sitio Severo Ledesma, Gudcimo Entrada a la
izquierda abajo; vara de 2 m (centro derecho) alineada N-S.
(Foto: M.J. Snarskis).
Basamento de casa sencilla rectangular Estructura 2, (3.5 x
12 m), Fase El Bosque (1-500 4.c.), sitio Severo Ledesma,
Gudcimo.+p eanbta
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SITIO 26 - CN - BARRIAL DE HEREDIA
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238
Leyenda de las figuras 4 a 10
Plano de Estructura 2 y rasgos asociados, Fase El Bosque
(1-500 4.C.), sitio Severo Ledesma, Gudcimo.
Wibujo: Henrique Herra).
Bloque de tumbas rectangulares formadas de cantos, Faso El
Bosque (1-500 4.C.), sitio Severo Ledesma, Gudcimo.
(Foto: M.d. Snarskis).
Basamento circular de piedras, Fase Curridabat (400-900
d.C.), Proyecto rescate Arqueolégico en La Fabrica de Grecia,
(Foto: Juan Vicente Guerrero).
Basamento circular de piedras (10.2 m de didmetro), Fase
Curridabat (400-900 d.c.), proyecto rescate arqueolégico en
La Fabrica de Grecia.
(Foto: Juan Vicente Guerrero).
Vista area de 4 de los 8 basamentos excavados en el proyecto
rescate de Barrial de Heredia, Pases Curridabat B, Cartago
(800-1050 4.C.). Los dos basamentos a la izquierda aparecen
en el plano de la Fig. 9, 1a manta blanca al centro mide
3.5 m. Las estructuras en estas foto se destruyeron luego
por la maquinaria.
(Foto: M.J. Snarskis) .
Plano de las estructuras mis grandes en Barrial de Heredia,
Fases Curridabat 8, Cartago (800-1050 4.c.). Parece que 1a
2, abajo, tenia que ver con la manutentién doméstica de los
habitantes de la 5, un domicilio cuadrangular con tunbas in-
portantes debajo del piso.
(Dibujo: Aida Blanco).
Plano parcial del sitio La Cabahia, Fase La Cabaiia (1000-
1550 d.c.). Una calzada conduce a una plaza cuadrangular
que colinda con los dos monticulos mayores.
(Dibujo: Marcella Crump y C. Enrique Herra).
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