Geograf Ta Política: Economía-Mundo, Estado.-Nación Y Localidad
Geograf Ta Política: Economía-Mundo, Estado.-Nación Y Localidad
GEOGRAF,tA POLÍTiCA
ECONOMÍA-MUNDO, ESTADO.-NACIÓN Y LOCALIDAD
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PETER J . TAYLOR
COLIN FLINT
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CAPÍTULO 1
l-.
EL ANALISIS DE LOS SISTEMAS-MUNDO EN GEOGRAFÍA
) POLÍTICA
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Considere el lector estos dos números: 358 y 2.500.000.000. El primer número po-
dría corresponder al de los habitantes de una pequeña población de la zona desér-
tica de Kansas, o al tamaño de la audiencia de un concierto en Berlín, o al número
de vows que obtendría el candidato de un pequeño partido en unas elecciones cele"
bradas en Gran Bretaña. Dos mil quinientos millones es algo completamente dis-
ti nw: es un número mucho, mucho mayor que la <<ingente>> población de China, se
aproxima a la población de los Estados Unidos multiplicada por diez y es casi la mi-
rad de los habirames que tiene e11 la actualidad nuestro planeta. Estas dos cifras se
relacionan en una asombrosa estadística publicada en el Informe del Desarrollo de
1996 elaborado por las Nacio11es U11idas: las 358 personas más ricas del mundo tie-
!1en la misma camidad de riqueza que los dos mil quinientos millones más pobres.=
¡Guau 1 No es frecue11te que un solo hecho pueda sintetizar el mundo, pero éste casi
lo col1Sigue. Resulta evidente la polarización creciente de la riqueza -los ricos .se
enriquecen cada vez más y la mayor parte del resto se empobrece- que se ha pro-
ducido en las dos últimas décadas en el interior de las ciudades y entre las ciudades,
y se ha notado la misma polarización en el interior de los países y entre ellos mis-
mos; pero al1o ra ~odas las implicaciones de estas tendencias quedan a la vista·en su
totalidad global. Esta es una realidad, quizás la realidad, de la globalización.
Globalización es la palabra que está de moda en las ciencias sociales en los años
novenra, y ha tenido tanto éxiw que ha penetrado en la imaginación popular. La
gente de rodo el mundo espera ver el Campeonaro Mundial en la televisión desde el
lugar donde se celebre; verdaderamenre se trata de un «acontecimiento mundial>>.· Y
lo que quizá sea más imponante es que la globalización se ha introducido en los de-
bates políticos: por ejemplo, los Estados suelen alegar la competición económica
global como motivo para reducir los recursos que dedican a prestaciones sociales.
Tras casi un siglo de políticas de redistribución que han adoptado muchas formas
(new dea!s *, guerras contra la pobreza, campañas de ayuda internacional, Estados
del bienestar socialdemócratas y paternalismo democristiano), este tipo de políticas
está patas arri ba. En la globalización se está invirtiendo el sentido de las reducciones
-moderadas pero, sin embargo, históricas- de las diferencias de riqueza y renta
que se han producido en casi todo el siglo XX. En realidad, se está cuestionando
todo el futuro del propio Estado. Puesto que el Estado ha constituido el principal
tema de interés de la geografía política, este debate ocupará un lugar destacado en
este libro. Sin embargo, no es can simple ni mucho menos como da a entender el
proceso de globalización; evidentemente el Estado está cambiando, pero hay una
(') Alude al New Ded, conjunw de políticas internas del presidente de los EE UU F. D. Roose-
vel r que renÍJn por obj ew combatir la depres ión de los años treinta mediante la intervención del Go-
bierno en la economía. [N. de los T].
P'
3
2 Geografta Política [! and/i;is & los sistmws-mundo en geografía polítim
eJerCido una gran mfluen c1a en el carácte r y la forma de la globalización. Sin embarg o, hav algo ..,
af m, que han_ s de las escalas ge-
se interpre ta como la bios fund:u11enrales que andan por ah( que conllevan ciertas reforma
~?r SI acaso h1~ran estas olvidadas, en este texto la globaliz ación
mos una de las que vivimos en tanto que trabajad ores, consum idores, inverso-
prolong ados proceso s geohist óricos de los que deduci ocrráftcas a tr:\\·és
uJllma exp res1on de más de nuestra s activida des sociales
r:S, votan tes, telespec tadores, turistas , y muchas
)
que resulra fascina nte.
geografía política del poder, la imriga y la infl uencia de los sistema s-mund o no hace hincap ié en la singularidad
La creocrrafí:t política
global de la situación present e. Pa~~.}_~s,.!?;~g-~~os_P.<:,l~.ico~
!~.J?;~2S~.as~é.D-.,.P,.~.sJ2
d. La tradiCw n C!e diversas geopolm cas y el contmu o
-{) crlobal no es ninaun a noveda
~stualocfeTma¡Jf''poTti:iéo-iñüñdial hacen que el geógrafo político t?U:~ con cautela
J. GLOB ALIZA CION( ES) Y GEOG RAFÍA POLÍT ICA global por parte de la sensibil idad popula r
el «descubrimiento>> reciente de la escala
novent a años uno de los padres fundadores de ...
(<Qu~ es exactam ente la_globalización De, ~a misma palabra podema, y en la breve
1 os deduci r que y de la ciencia social modern a. Hace
.J
se rener~ a una dererm mada escala geograh ca de acm¡¡da d human la geografía polú:i c3. · m~:es taba una preocu pación parecida:
to que los lectores
ex posicion que h emos realizado anreno rmente hemos supues de nuevo1
s mundia les. Pero tene- De al10ra en adelanre, en la era poscolombina, ten dremos que estudiar
h an hecho esa conexión con las pautas sociales y proceso
T"
las explosio-
la globaliz ación es uno de esos un sistema rolíri co cerrado, au nque sea de ámb ito mu ndial. Todas
m os q ue ser mu~ho más preciso s . No obstan te, s o en un espa-
mulrira céricos ,que_ es muy difíci l de deflni r de fo rma precisa: siempr e nes d.:: Lis íucrz.<ts sociales, en va de disiparse en las zonas cercana '
_;
conc-:pros del mundo.._¡
context o en que se uti- cio desconocido, tendrán un eco considerable en el otro extremo
9ue nos encontrJ.mos el rermm o tenemos que considerar el
eJ emplo, es probab le que la globali zación de un econom ista sea (rviackin der, 1904 : 22) .
ltzJ. porque , por L
haga un geógraf o. Ten iendo esto en
muy distinta de la utilizaci ón del términ o que temas !nternacionales
_
~ ip,~~~ c;sda.g! Q.Q~iza_ sión: Lo que hacía 0.·lackinder era manife star un interés por los
)
cuer, ta, podemos se íi.alar ,;:0.2?_din2:.11s ic:_n. ~!_E_~!_l:. actualm ente los dlf~Cto res_ ~e las
muy en boga a princip ios de siglo . Puede que
áneo de es estén haciend o planes globale s, pero lo mismo hiCieron )
merrum pida
todo el planeta de fo rma ini
La g!oba!i zación tecnojógict~ alude a la combin ación de tecnolo gías de co- había tres ideolocr ías po líticas rivales, cada una de las cuales tema s u_pro~IO mo-
encia interestatal
)'
munic:tcwn es y de mtorm árica y las corresp ondien tes conexio nes por saté- delo de mundo . Los imperialistas eran partida rios de la compet J
C:ü~l!os a costa de los débiles ; este modo de
l!te que han creado la «compr esión espacio -tempo rab, la transm isión ins- -;rau;s;:Tí" fuen es se enrique cerían
pensar acabó provoca~do dos guerras I;ll!nclia
s de mu,er-
tantáne a de info rmació n por todo el mundo .
n a
les
este
y veintic
npo de m
uatro I?illone
ilitansm o y propom an
J
3. La globalización económim describ e los nuevos sistemas de produc ción in- ros en comba te. Los li berales se opon1a
libre comerc io entre los paí- )
tegrada que permit en a las «empresas globales>> urilizar capital
y ma no de un m odelo de mundo alternativo en el que hubiera para
se enrique cería según su «ventaj a compa rativa>>
obra por rodo el globo. ses, cada uno de los cuales
produc ir artícu los para la e x ~ortaci ón; crearon clubes interr:a
cionale ~ de países J
..; , La gfobalización cultural se refiere al consum o de «produ ctos globales>> en
es Yr:1das), para
el m undo, q ue a men udo conlleva un efecro homog eneizador
como en el (prime ro la Socieda d de NaCJon es y posten orment e las Nacwn J
y contrib uir al manten imiento ~e la paz. Los soci~ls t~s _tenían
caso de la «Coca-co!izaciún» y el «J'v!dvfundo>> . lograr b unidad
, al pnncipiO, ha- J
5. Lz g!obalización política, que ames des tacamos brevem
ente, es la difusió n una postur3. rodavía más explícitameme internaciO n~ porque
de un3. agenda «neolib erah que fom enta la red ucción de los crastos estata- )
1
c1 .1•1 ma::o r hincapiC: en ia clase social que en d p ~1Ís; c rearon la esrrucrura inrerna- riempo que ocurría, en la televi sión de su cuarto de es tar. Así pues, no es de extra-
) ci o n.1l d e t· >ITI:1 de decisio nes más compleja, la Inrerna_cional Soc ialista, a la que se ñar que la utilización generalizada del término globalización para referirse a pro-
afi l;_ar0 n todos los parrid os políticos socialistas. Así pues, hs cuestiones globales cesos mundial es sea muy reciente. En ramo que invención de nuestra época, esta
ten i.m u~ 1 :1 tmponancid fundamental en la mencalidad de muchas personas de di- ·paL1bra rerl eja nu_estr<; reci_enrepolírica mundial. En dos palabras, es el término
ver<,¡s :üdiJ.C IOll cS polin cas :1 pnncipios de stcrlo, época en q ue surcrió la aeoarafía que sucede a la d1v1s1on mparma de «prtme r mundo >>, «segundo mundo>> y «ter-
) d'
como o b')Cto el e esru 10. Por tanro, no es sorp rendente que la geog rafía
1 • tJ tJ o tJ cer nlll ndo» . Es muy senci llo, los dos últimos «m undos>> h an desaparecido como
po; !nc.l
) polirica renga una rradi ció n global, uadición que inrencamos seguir manten iendo car.::gorías significativas : el «segundo mundo>>, en cuanto alternativa socialista, se
en c:m: libro. esfu~nó con la desaparición de la URSS y con el fin de la Guerra Fría; un <<_ter_s;er
Tam bi e n podri:.Hnos remo marnos en el tiempo para encontrar ejemplos ante- mundo >>de países más pobres desapareció cuando surgieron las economías del Pa-
ri ores de "globalizacion e<" en las prácticas e ideas po líticas . El colonialismo y los dfico asi<írico. La consecuencia ha sido «un mundo>> centrado en tres regiones
asen c1m1e!Hos europeos, y las numerosas guerras mantenidas entre potencias principales: América del None, Europa Occidental y Asia Oriental. Obsérvese
) eu ro ~' c:J S tuera de Europa antes del siglo XX, demuestran la existencia de estrate- que no es «global>>en el sentido de que incluya la totalidad, por lo que en ocasio-
~i a; y co nfliccos global es . En el siglo ~IX va rias po tencias europeas es tuvieron nes h1 recibido la denominación de «globalización desigual>> (Holm y Sorenson,
) Implicadas en la ramosa «dispuu por Africa>>. En el siglo XVIJJ Gran Bretaña y 1995) . Es evidente que la comunicación instantánea no ha tenido como resultado
Fr <~nc ia lucharon en campos de baralla rarr d istantes como Carradá y la India. En el «fin de la geografía>>, como han sostenido algunos .
el ' iglo xvii los Países Bajos desafiaron :1 España en los dos extremos del globo, La última cuestión es importante porq ue, a pesar de su «patrimonio global>>, la
. ) en las Ind1as onemales y occtdentales . En el stglo XV! Portugal y España se rigie- _geografí:1 política como subdisciplina ha procurado fundamentalmente entendej
ron por un s1srema global tdeado por el p::tpa Alejandro VI y confirmado en gran ' el Estado moderno y las rel aciones que establece con el territorio y la nacion. No
) parre en el Tratado de Tordesillas (1494), en virrud d'el c-ual se repartían el obstante, es importante ser consciente de que aunque la globalización actual no
' ) m unJo no europeo utilizando una línea divisori::t en el Océano Atlántico (las tie- suponga una considerable «al teración de la escala>> de las actividades no agota ni
rras no europeas al oeste pertenecerían ::t -España, y las tierras al este a Portucral). mucho menos todo el rema. Interesarse por lo global no debería tener como con- ..
0
Evidentemente la historia de las «globalizaciones·> es larga. secuencia olvidar orras escalas geográfi cas, como la local y la nacional. Ésia es el
. La cuesrión de a qué época se remonta la preocupación por lo global no es tri- rema central de la geografía política, y las relaciones entre las distintas escalas geo-
vial. P::tra dectdlr en qué época hay que empezar a buscar el n acimien to del gráficas son las que ocupan el papel cenrral en la geografía política que expondre-
mundo actual hemos de bas::trnos en utu teoría, implícita o explícita, de nuestro mos seguidameme. Sin embargo, las escalas geográficas no se pueden estudiar in-
mundo moderno . Por ej e mplo, uno de los límites temporales que se utilizan más dependientemente de una teoría social que configure las interpretaciones y
bbm1almente es l<l Revolución industrial (1760-1840 aproximadamente), que organice los argurnemos. Aq uí es don de entra en acción el análisis de Joi siste-
efc-c numenre defin e la soc1edad moderna co mo una sociedad industrial . Sin em- mas-m undo.
ba rgo, una de las características de la globalización contemporánea es que la pro- El enfoque de los sistemas-m undo de Wallersrein (1979) en las cienci~S'socia
ducc ió n indusrrial es tá relativamente dispersa como res ultado de la «desindustria- les ha originado gran canridad de literatura científica en los últimos años, lo que
! i z:~c ión ·> de muchos de los p:1íses m<Ís ricos del mundo, que se ha producido en lu supuesto desarrollos reóricos sustanciales de las ideas originales, así como críti-
la~ dos últimas decadas. Te ner una planta siderúrgica ha dejado de ser un signo de cas desde diversas perspectivas alte rnativas. En este libro no pretendemos entrar
m od ernid.:td como ncurría en el pasado (Taylor, 1998) . Al deshacer el vínculo en- en este debate, sino que nos hemos limir::tdo a elegir el marco conceptual de Wa-
tre lo «indusrrd ., \' lo «moderno,, el análisis de los sistemas-mundo uriliza una llersrein por el hecho de que nos ha parecido sumamente útil para ordenar y
pe rs pecti v::t rempot:al muc ho m;Ís larga. Según esre análisis los orígenes de la mo- comprender el obj eto de estudio de la geografía política (Taylor, 1982). No se
dc rntclad es r:ín relacion:~dos con la expans ión geográfle::t del poder europeo. Esto sabe si :ligo es bueno has ra que se pone a prueba, por así decirlo: los restantes ca-
co nileva un marco teó rico que gira en torno a la economía-mundo capitalisra_que pítulos de este libro pretenden demostrar la competencia de la geografía política
surgió e n Eitropa en la ¿poca posterior a 1450 y que se fue extendiendo hasta que de los sistemas-mundo, y lo que res ta de este capítulo define el enfoque analítico
en 19 00 abarcó todo el mundo. Aunque actúen en co ntextos muy diferentes, de los sis temas-mundo y la adaptación que hemos hecho del mismo a la geografía
ramo el papa .Alejandro VI en Tordesillas en 1494 como los hi nchas brasileños, política.
nigerianos, japoneses o ital ianos que animan a su equ ipo en los partidos del Cam-
peo n:Ho del rvlundo de furbo! que ven en la televisión de un bar de Sao Paulo,
) Lagos, Tok.i o o ¡\(iLín en 1998 forman p::trre de la misma trama moderna.
Cad::t una de l.1s ·<globaltz::tc lones» que antes hemos defin1do de fo rma breve es IL EL At'IÁLISIS DE LOS SISTEivf.AS-MUNDO
disr inra, po r L! razón obvi:1 de que muchas cosas han camb iado a lo larcro de los
s iglos . L::t gl obaJi zación actual constituye el ejemplo más vivo de cómo s: ha visro El análisis de los sisrem::ts-mundo plantea la cuestión de cómo conceptualizamos
afec r:1d~1 globalmente la vida de la gente debido en parte a que las comunicaCio- el cambio sociaL Se suele descri bir esre tipo de cimbios hablando de sociedades
nes insrandn eas en rod o el mundo han renido un impacto ese ncialmente dis- que so n equiparadas a p::tíses; de .1hí que hablemos de «sociedad británica>>, «socie-
~i nto . L:t Guerra del Go lro de 1992, por ejemplo, fue el primer enfrentamiento dad estadounidense>>, <<socied::td brasile ña•> , «sociedad china>> , etc. Puesto que en el
"-'l.mpo n,m re que h::t hab1 do en el mundo que la genre pudo contemplar, al m1smo m un do de hor hay más de 200 Estados, los estudiosos del cambio social tendrían
)
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6 }
Geograjla Política E! análisis de los swem.1;-mw:do m geograjla política 7
l
C] ' 1c habé rselas co n 1~á.s de 200 sociedades .• cl ife renres . La cienc ia social orwdoxa neom:J.rxis¡as sobre el des:.trrollo de Frank, añadi endo algu nas características nue-
x_cpta es ta..co ncepcw n_ ~ ue podemos lbmár el supuesw d e la sociedad múltiple; vas , con el fin de hace r una ciencia social histórica_ comprehensiva. ~r;t palabra~ de
J
pc1 o el a ru JI.sis de los ~ Is temas-mundo no acep ta que es re sup uesto sea un punto Go ldfrank ( 1979), Wallerstein «devuelve la h1srona>> de rr:odo explicito a la Cl~? )
c.le parncl:1. valido pa ra co mprender el m undo m odern o.
., ~:1 vez de defenJer q ue el camb io soc ia_[ tiene lugar país por país, Wallerstein
\ l) J) pos ~uh la exiStencia ele u n <'Sistema-m u ndo, que en la actualidad tiene
cia social. Aclem<Ís, podríamos decir que, al d esar~ollar las 1de~s de Frank, tambien
,<devuelve la geografía>• a la ciencia social: el propw Waller~tem ~1991) se refiere a l
las «realidades espacio-tempo rales» como el obJetO de su mt~res. En pocas pala- )
u na ex rerlSlon global. SI a ceptam os esre •<s up uesw ele una sociedad única>> las nu- bras, existen más claves para entender el mundo en que vivimos que las que ~e
merosas «SOci edades na.cwnales.> se co nvienen simplemente en partes de ~n todo
m.tvcJ, , por lo que un l1ecerrmnaclo cambw soc1al sólo puede se r comprendido en
pueden encontrar estudia ndo los países «avanzados>> del mundo de finales del SI- J
glo XX , por m uy ngu roso o erudno que sea d1cho estudw.
su rotalrd~d en el comexro más a121 plio del sistem a-mun do moderno. Por ejem- )
plo, b cleLade ncw de .Gra n Bretan a desd e fin ales. del sialo ' x no es
XI 1 · _
f, • . . . o - exc usiva
m en te un ·<enomeno .bn ramco», forma parte de un proceso m ás amplio del sis- II.l. Sistemas históricos
tem~r -mu nclo al que lhu_naremos «decade nCia ele la heaemonía>>. Si se trata de
explicar este cambw so~1al específico teniendo en cuent~ solame nte a Gran Bre- L3. ciencia social mode rna rep resenta la culm inación de una tradición que pre-
tan a, se obuene una VISIÓn m uy parcial de los procesos que empezaban a desarro- tende elaborar leyes generales que se puedan aplicar a cua!quier época _Y lu&a~. ~n
IJa¡·se a fi nales del s1glo X!X .
ejemp lo conocido es el i n teJ~to de equi par~r la de~ad:noa del Imper!o bntamco
Claro es tá q_L~e el enfoq ue d e los sistemas-mundo n o es el primer intento de con b decadenCia del Im peno romano casi dos m1l anos antes. Asimismo, a me-
pvoner en cuest ron el pens:umento ortodoxo en las ciencias sociales; de h echo nudo se da po r supues to que la «natutaleza humana>>es ~niv~rsal, por lo que sería
'\(la !Jersteli1 se propo ne, man ifiestamente, conjugar dos rew s teóricos anteriores : posible aplicar a otras culmras y a otras época~ las moovacwnes de !a conducta
En pnmer luga r, coma prestadas Ideas y concep cos de la escuela de historia fran- hu mana que se pLteden encontrar hoy en los paises «avanzados>>. Un eJempl~ r~l:
cesa ~: l o~ •. J nr~a!es, q u; ~o apro~aba el exceso de detalle de la historia de princi- vame es el afán de lucro a la hora de fi¡a r un preciO en el mercado, ~o q:r~ his~or!
pws c. el s i) o X:.<! Y ha~Ia nmcap1e en los aconrecu111entos p olíticos, so bre todo en camem e só lo existe en la sociedad moderna. Suponer que esta moovacwn existla
las m~nwbr~s d~~lomancas. Esta e_scuela 1bo~aba por un enfoque más holístico en soci edades del pasado es cometer un e rror que Polanyi (1977) denorr:ina_«fala-
en el c. u~! las ac tl'ddades de l os polmcos ~onsmuyeran sólo una pequeña parte de cia econom icista'' · Lo imponame es precisar el alcance el~ las generalnacwnes, .
la hi <to ! !3. de la gente comente; los polmcos y sus diplomacias iban y venían, para lo cual \\íalie rsrein utiliza el concepro d e sistema h1s tón~o. .
pero el es n!o ele. \"lela cond.Iana seguía ten iendo las mismas bases materiales am- Los sistemas históricos so n las <<sociedades>> de Wallerstem . Son sistem ás por-
b1e~rales ec~no qucas. A.s1 pues, se hacía hincapié en !as raíces social es y econó-
y que se compone n de panes interrelacionadas que fot·man un ro do único; pero
;n'c':. de_la h btorJ:J. en, luga r de destaca r h F.·Klucla po líti ca, que es Jo q ue hacían también son h istó ricos en el sennclo d e que nace n, se desarrollan durante ~n
w_s, k;<co~ oitodoxos. ,r robab lemente lo ~ ue m eJor resum e este enfoque es la ex- cierto período ele tiempo, y después entran en decadencia. Aunque Wallerstem
PI <.:SIO n de Fernand Br:1.ucld longue duree, que representa la estab ilidad materia- sólo admite la existenc ia de un sistem a d e este opo en la actualidad, en el pasado
lista que subyace a la vob nl1clacl politi ca (\~á llerstei n, 199 1).
ha habido innumerables sistemas históricos.
En segundo lugar: \'(/aJl_e rstein -utili za b crítica neomarxista cle ·las teorías del
dt·sa~rro ll o de la Ciencia soCial_ moderna._ La evolución ele la ciencia social después
de L, Segunda Guerra Ivfu n clJal co mCicl iO co n la prol iferación de nuevos Estados Sistemas de cambio
en las a ntiguas colo n ias europeas, y su aplicació n a los problemas de estos nuevos
Estad os ~ue fu ndamental p ar:1. poner al descu bierto las serias limitaciones de di- Aunque cada sistema histó rico es úni co, \'(lallerstein afirma que se pueden clasifi-
cl~as teonas. En l ~6 . Gun der f rank publicó una crítica apocalíptica de las nocio- car en tres tipos ele en tidades p rincip ales . Estas entidades se defin en por su m~do
n'-s de la Ciencia ~ocia! sobre la «moclern:zaCJÓn>> en es tos nuevos Estados, que de p roducción , que \'(/allerstein concibe, en términos generales, com,o la or~amza
D~tso de. manif! seo que las 1de~s ongmadas en las zo nas más prósperas del lnLmdo ció n ele la base ma ten a! de la sooedad . Este concepro es m ucho mas amplio q~e
1
l? pod; dn apl_Ica ise} zo nas mas pobres sm que el análisis se desvirtuara por com- la defin ición ortodoxa marxista, porque se refiere no sól o_~ la forma en que s~ di-
~to. La ces!> prmupal_ ele Fran k era q ue los procesos económicos ac tuaban de vide n las actividades productivas sino también a las decisiones sobre la canndad
n aner.t s.:!Jsn nta _dependiend o ele la parte del mu nd o ele que se tra tara; por este de bienes que hay que p rodu cir, sobre su consumo_~ acumul ació~ y ~o ~re su p~s
notl\·o . . Europa O ccJclem aJ, Jap ó n y Estados Unidos han p odid o desarro llarse, terior d istri bució n. Uti lizando esta am plia defimcw n, ~alle rs tem_ distm_gue solq
n ientt a~ que cas i todo el resro del mundo h a experim entado el «desarrollo del eres fo rmas básicas ele organizar la base m aterial de la soc¡e_c)&d - si se quiere con-
ubdesarrollo». Esta expres1ó n resume el principal argum ento d e es ta escuela, en sultar una interpre tación más compleja de los sistemas históricos desde la pers-
l se n ndo de que para los Estados nuevos el pro blema no es «p onerse al día», sino pectiva ele los sistemas-m undo, véase la obra de Cha~e-Dunn J: Hall (_1997)-.
t:e de lo _q ue se trata es de camb1:1.r codo el proceso de desarrollo a escala alobal Estos tres modos de prod ucción están asociados a un npo de enndad o sistema de
Wal!emem, 199 J). o
cambio:_el m inisistema, el impe rio-mundo y la economía-mundo. . • ,
E l_ enfo que analítico ele los s istem as-m undo intenta com binar de una forma El mi n isistema es la encielad que se basa en un modo ele produccwn reopr_oc_o
·lectiva elem en tos críticos de la historia ma te ri:.t!is ta de Braudel co n los esrudios y de linaje. Es el m odo de producció n pri ma rio y se basa en una escasa especial!-
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1 Geografia Po!itica
~ :o:: e'<) ;¡ d.:: !.!' J:~ri,:ic! ;lLk>. L::t prouucc iL\n se efectúa '\'<;':¡[ \erscC::il . 19- -h 12{). No es en abso luto descabel lada la idea de que
j '" • • , ,• l. , . m;:di anre la caza , la 1ec_ ~aso de c·sros úl u m os inrenros de creación ele un imperio- mundo no ~ue debido a
el fra-
,-~C1tmenr.u· ta; e tmercun bto entre los producto res reco
.
"-~~
1 ,, (' t:>t_a .lgr:cutc uu
es red-
pi(•·:•-' - :: l::t edad na cl c:r r•'ta m:liL<'\r s:no a b s mamobr as de los banquero s <<mternac wnales».
· • - . . v el ::;:enero
~ consmu •ven el ¡Jrincipi o fundame ntal de · - En
C: 1
.. •-',1' · .,_os
, r:lm:s tsle!:l·:_. son , familias extensas o oarupos dp~ paret1 tesco d
organna ~ 55/ b eC L'n,)mÍa- mundo ya h::tbía aparecid o y sobrevivía a la vu lnerab~lidad de
, e -
tamano
• cL''J C!Clo CL:::o nr~gü gc•:Jgrahco es fundame ntalmen te local las primeras épocas; estaba al pn.nctplO de un largo c~mmo que la llevana
y que perduran sola- acon~.
r: :;·~;:.:: t ::1.1 '' cu::tnrasge·-::::ractOnes ames de su destrucc ión o dispersió ·enirse en el único e;emplo htstonco de una economt a-mundo en pleno
desarro-
n. H an exis-
r. d,.• m:ll tn:erabl ::s mu::_;¡;cemas de es re upo; pero ninouno ha sobreviv
ido h
~!o . .A mtdidJ qu e se ew::ndía fue eliminan do a t?clos los minisiste mas e impe-
r•e· :-"' '·r r•_,s
- e:1 1:1>-, po ,·que :l ¡ · 1 suSUEUI.d os e integrado
o ri os-mund o que queJaba n, hast3. llegar a ser autentJc amente global en
ro~ os 1an. stc.o .
s en sistemas- mundo asta torno a _
mayores .
1900
. Es prec~so aclarar que, cuando utiliza Wallerst ein, al hablar de los sistemas
so- ·
(: ~tl o:> s:. el term:n_o "mund1a les» no quiere d ecir que dichos sistemas -¡
sean «glo ba-
:eo•·. >1110 ollnplem e nte q ue :ncluyen elemento s que no se reducen a las ' Tipo s de cambio
activida-
des.cott d:anas local·es de sus miembro s. Hay dos tipos de sistemas
-mundo ~
.¡ Ahora que conocem os rodJ.s las enti~3.des que estudia el análisis de los
dcpendrc :ndo de su modo de producc ión : el imperio -mundo y la
econom ía- sistema~~
mundo . mundo, podemos señabr las formas tundame ntales que puede adop tar
el ca,mbw .
·:,~~imperi o-mundo es h entidad que se basa en un modo de producci ón redis- social, que st pueden reducir a cuauo : uansició n, incorpor ación,
ruptura ·y
·
~ri L· t. ~l\O mb utano. Los rmpenos -mundo han adop¡ad o diversas conrinuid::td . A fin de evi car confusio nes, no está de m ás repetir que estas
entidac
formas políticas,
¡::e1o ,~ dos eLos 1 compan en el ,mrsmo
modo de p roducció n, en el que hay un am- des -los mini sistemas, los imperios -mundo y la economí a-mundo:.
, .que son .
piJU grupo de produc ror<:s agncolas que dtsponen de una ¡ecnolog ía lo objero del CJ.mbio, son las «sociedadesn que esmdia esta teoría social h~stóri~a
suficient e- . . ·, ' ·
m~nte desarroll ada para generar un excedent e de producc ión Los dos pnmeros ttpos de camb10 son formas dtferente s de transfq,rm ao6n,de
por encima de sus
neLestdade ~ :nmedta tas . Es[e excedent e permite que haya producto un modo ele producci ón en otro . Se puede llamar transició n a la tra~sform
res especializa- aci6n . . ·
que ocurre como conse~uencia de un proceso interno, el cual ind~ce la
dos no agncolas, com? anesanos y admm :s¡radore s . Mientras que el in
tercambi o transf~r
emre producro~es agncob.s y artesanos es reciproco , la característica disci mación d e un ststema nas ta converr:r lo en otro dtferente . Por e;emplo,
en .en,
miva de
cs t~ ::sr~ma es la apropiac ión de pane del, excedent e por los administ cunsonc ias favorables los minisiste mas han engendra do imperios -mimdo
.tanto
radores q ue
co,stltll ;_en una clase domman re burocrat tco-m:l: tar. D icho tributo en d V iejo ¡\fundo como en el Nuevo ~·fundo. Asimism o un imperio- mundo;
se canaliza el
de i:t Europa Feudal, fue el predeces or de la economí a-mundo capital~st
hac: :t, :arr1ba ong:nan do wi'1"- d,es: ¡:;t~ al dad materiill a gran escala que
no existe en a; la tran-
los n,dlJSlS [emas . .Es¡a rccdsrr:o ucion puede man tenerse tanto en una sición de Lll10 a otra se pwdujo a panic de 1450 . ,~
estructur a
La in coworac ion es la rransform aóé>n quc ocmre co mo consecué ncÍa de un
,. ..
V ''' CI·:·,¡ .~:n·; :tml .(..:: 1 Impen o ro mano), como en una estructur a f·i:agmen
tada (la
E~L~:'.~'i~ rc:ucul). A pesar Je las notables diferenci as políticas que las proces,o ext~rno . Ll'S :m¡-•erios-mundo, :~_medida que se iban extendie
separan, Wa- ndo, cor:-
qll!smba n e wcorpor ab:m mmts: stcmas. Lsros grupos conqwst ados eran
lL_¡_, ; ··· 0.ftrma c-¡ue todas estas "c:nl!zac :ones•>, desde la Edad ele Bro nce
hasta un r~~rgam
zados para que pasa ran a formar pane de: un nuevo modo de produ~Ci
pa,cE!n r. c> r;:u:; leJ.1nO, nc:nei1 la mtsrru base m;ueria,l en sus sociedades:
rodas son on me-
diame la emrega de uihuros a los conqu:st adotes . As:mJsm o, la econom1
1ínf"•?r: ·"-m w1clo. Escos H 11perios- mundo son menos
numeros os que los minisis- a-m~nd.o
rrl ex[c:nd-::rse h:t inco rporado mi nisistenu s e imperios-mundo, cuyas poblacwr
t;:> m '" ~' ·:r(J. no obstante . 1nan ex:>ud o docenas de ellos desde la Revoluci
ón neolí- i~s
pasan a formar paree ele este nuevo sis¡ema. Todos los pueblos de rod~s
tica . ~os cont~-·
. [~a e:o;-Jom ía-mund o es b enrielad que se basa en el modo de producci nemes, excepro Europa, han sufrido esca uansform ao6n durante los ulnmos
ón capi- qu1~
t:llt:,ta. !::.1 cr:~eno por el .que se r:ge la producc ión es la obtenció n de beneficio n1c:nws aií.os.
sy ·
Las. rupturas con stituyen el tercer tipo de cambio. Las rupturas se p~oduce.': '
eli!J.cenc¡:·o rundame nu! del Sistema es la acumula ción del excedent e en
forma de
entre en¡idJ.des que, aú n siendo difereme s, tienen aprox:mada mente la
n
captul. J',; t) h:1y una es truct~Jra polírica dominan te, ya que el mercado m1sma l9.-
es, en defi-
n: u ·:~ , q u!en, conrroh coh trbs riendas la compe¡e ncia en ue calizació n y comp:m en el mismo modo de producción .. Lo que ocurre
es que J:Ol
las diversas unidades
~e pro_ducc wn, por lo que ~l::t regla b:isica consiste en acumula sistem:t se desmoro na y, en su lugar, se establece otro d:sunro . E? el caso
de lo,s
r o perecer. Así, en
~s¡e ~JS[et':a ,bs un:dades et1caces pro speran y ataban con las menos imoerios -munclo ., el ejemplo cLísico es la sucesión de Estados chmos. Los
perí?-
eficaces ven- do; enrre un imperio- mundo y otro son anárquic os, producié ndose un
uJenuo ~as oararo en el mercado . Este modo de producc ión es el que retroceso·
define a la
econom ta-mund o . parcial a los min!sisremas , y se suele hablar de ellos como de las «épocas
oscuras>:-_ .
. H.i~¡~rictmenre h s economí as-mund o han sido exuemad amenre frági La más conocida es la época emre el hundJmt enro del Impeno romano
y la apan-
les, y los
:m pe, .o~- mundo las h :m mtegrad o y SOJuzgado ames de que wvieran la ción del feudal ismo en la Europa Occiden tal .
op onuni- ..· ... .
~:>.d., de con vermse en SiStemas de expansió n . de cap~tal. La gran excepció El último tipo de cambio, la continuid :td, se produce dentro de los propws
_.
n es la
, to~as .
"couom ,a-m,md o europe~ que surg10 a pamr de 1'+50 y sobre,·iv ió sistemas. A pesar de la imagen popular de culturas tradiciOnales «eternas»
ll eoando a
dom :;1dl: ¡~cJ o el ,mu ndo . L'~a iech::t clave para su super~·ivencia es eÍ las emid::tde s son dinámica s y están cambian do continua m en te. Esto~
añ~ 1557, son fund:tm~ncal mente de d os üpos: li neales y cíclicos. Todos los
cam?ws .
cu .mao lo::. I-Iabsou r~ o espano!es :: :wsm:tcos, y su gran rival la dimstía
francesa Jmpeno~-.--..:..
d ~· lo> \:t·'10i'- :·~~ at·rt·:rl'
' <.~·u, r. ::t 1 :nrcilL'.r d omtnar
· ·la In
· c:ptenre mundo h::tn mosrr:~clo una pauu cícl ica de «auge y decadenc ia": se iban
· · economt' a-mundo exten-
)
)
... ,,,
lO c~ografla Política 11 )
dicndo e incorp,orando minisistemas, hasta que el conjunto to tal de los gastos mi- paisc:s en disrin ras Fases de este proceso. Los países «avanzados>>, es decir, los rl- )
]¡¡arc:s r burocraucos era de tal cal1bre que las ganancias resultantes eran cada vez cos, esón c i1 ci escaló :1 supe rior, m ienuas que los Estados del «Tercer Mun~o» )
menores y, entonces, se p roducía una contracción. En la .economía-mundo las es tán en los escalones inferiores . Esta for ma de conceptuar el mundo h~ srdo
tendencias lineales y los ciclos de crecimiento y estancamiento forman pane i~te muy po p ul:u ~m;e los geógrafos, qu e aplican los ~wdelos por etapas a una am" )
gral ele nuestro análisis. A continuación vamos a hablar de ellos con más detalle. pli 3 gama de reno menos, como el cam bw demografico y las redes de transporte. )
Todos parte n de la base que los Estados pobres pueden reco rrer la senda del de-
sarrollo , que bás ic,uneme es la m isma que han culmmado los Estados «avanza- )
El error del d esarro llísmo t dos», pero. pasan com pletamence por alto el c~ntex to general en que ~e prod~c~ '\
. '' \
el desarrol'Jo . Olvidan que cuando Gran Bretana se hallaba en el escalan mfenor · --: .. , ~
Hemos aclarado la forma en que el análisis de los sistemas-mundo abo rda el cam- de la escalerJ. de Ros ww no existía ningún tipo de «consumo de masás» en el · ""
':ll .
·
)
bio social; a .partir de ahora, nos centraremos en un sistema determinado la eco- orro extremo. ·.
nomía-mundo capiralista, cuya expansión ha eliminado al resto de los sistemas .i1 Esws m odelos desa tro!listas del cambio social ponen de manifiesto las deft- "
razón p.or la que partimos del supuesto de la existencia de «una sociedad única» ~ ciencias del sup uesw de la sociedad múltiple. Si se puede llegar a comprender el .,
1
~ ·.1
la_ hora ?e estudiar el cambio social contemporáneo. No se puede hacer excesivo j cambio social basándose en un análisis país por país, entonces no importa en qt.ié ~
h1ncap1e en la tmportanCJa que nene este supuesto para nuestro análisis, y buena 1 etapa se encuentren otros países, puesto que todas _las sociedades son ?bjet~s de "'
prueba de ello es el error del desarrollJsmo al que es proclive la ciencia social orto- ¡ cambio autónomos qu e recorren la misma trayecwna aunque sea a d1stmto ntm.o ~
doxa(Taylor, 1989; 1992a).
. )
1 Y empezando en m ori1enws diferentes . El análisis de los sistemas-mundo rebate ,,.
la ciencia social moderna ha elaborado muchos «modelos de desarrollo por 1 este modelo del mu ndo contemporáneo. El _hecho de que alguno~ países sean ri~
etapas>>, y todos ellos dan por sentada la existencia de una secuencia lineal de .-;
·1
a·
cos y ocios pobres n o se debe simplemente que reco rren con difer~ntes rit~os
.. _.
etapas por la que han de pasar las sociedades (= países). El método fundamental ·{ un supuesw camino unive rsal que conduce a la opulencia; al contrario, ric<?,s.Y
constste en llegar, a pam,r de una interpretación históri ca de cómo se enrique- ·1 pobres form an parte de un único sistema y experimentan distintos proces?ser_el . ....
:¡
CJeron los países poderosos, a una especulación futurista so bre cómo, a su vez, .. i seno de ese sistema: el desarrollo y el desarrollo del subdesarrollo de Frank. El._he~.
pueden lograrlo los países pobres (Fig. 1.1 ) . El ejemplo más conocido es el de .·i1 cho más importante en lo que respecta a los países que actual mente estái! en 'los ·
las etapas de crecimiento económico de Rosrow, que generaliza la historia eco- escalones inferiores J e la escala de Rostow es que hay países que disfrutan de .las'
nómica británica en cinco ~tapas, a modo d e escalones, que van desde «la socie- ve ntajas de estar por enciina de ellos en el escalón superior. - · f,;- · ,·. · ~.-·, ..,
dad rradroonah>, como pnmera etapa, h asta <da era del consum o de m asas>> · Q uizá la característica p ri ncipal del análisis de los sistemas-mundo es que , . ,·~ : ....
com o última etapa. Rostow (1960) utiliza este modelo para si tuar a los distinto; cuestiona el d esarroll is mo, sustituyendo la imagen simplista del mundo como .
u na seri t de fliCÍSCS s itu ~ d os C l1 diferem es peldaños por Un 1'oncepto cóffiplejo ,
. -<
co mo el de la cconomí:l-mund o capitali sra. :
·'
~ ·~
1
.
1
1 ( . : ..
1
(Superior) 5 ll .2. Los ela ncnto>)imd.1menra!es de fa economía-m undo
PAIS 7!~ Modemo
11
Una vez que he mos simado el es tudi o de nuestro mundo en el marco general· de .-..:; ........
.-
o(fJ • 1 •
los sistemas-mundo, podernos resumi r los elementos fundamer:r~es de n~estro
4 1 siscema histórico , los cuales constituyen la base de w dos los anállSls que realJZare,;
~ lnterpretació/
Ol históri ca : Especulación mos po steriormente. \(Fa llerstein (1979) distingue tres ele'mentos fundamentales;
2
c. : futurista de los que nos ocupamos a co nrinuJ.ción . ' ,!, :· ',:·· ;.
Qj •
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• • { •<
3
D
.1 /!
. •r , ¡·, ¡
(fJ
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Q
<1l Un mercado mundial único
.'i:í 2 ~ .
PAIS POBRE La eco nomía-mundo consiste en un mercado mundial único que es capitalista, ~o
:Inferior) 1
1
• ...___ Tradicional__.. • :
1
que supo ~ e que la producció n es tá des tinada al imer~ambio m~s que <!L!:¡s~; } es
decir, los prodLtccores no cons ume n lo que producen swo que lo mterc;ap;b~án, e~
el mercJ.do al mejor precio posible. Esos productos se llaman mercancía~ y ~ u;. va-
,
··¡.
· ~-
lor Yie ne determinado por el mercado . Por este motivo, el mercado cap i taltst~::s .
1
1 ..
Pasado PRESENTE Futuro una instirución.- que ~s cJblece los precios, a dtferenc1a de los mercados precaptta-:· ·" ... ·
Tiempo lisras qu e se bJ.san en prec i ~s fij ados tradicionalmenre (~o l anyi ,, 1977). ·Púesto · .•;--(r
'igura 1.1 El desarrollismo. que el prec to de -las mercancias no es hJO, hay competencia economrc,: entre los,:~ <. '"'
; . ..
ij ' )
'- (;eograjla f'o!ítica
r.¡. .., .. .
1]:.l·.' !
'e lo) ÚSfeJJZti:J-iJilrndo en gcogrriflrl política 13
1 prod 11. t<1re:-, en b cual los más efi caces pueden vender m:ís bararo que los demás
1 . dS> • entre las poblaciones negra y blanca de la
co n d íln de aumentar su participac ión en el me rcado y eliminar a sus competí- '· . . .
de los mdws y 1los
O fici .tl
¡
"co.ome . , de proreaer a la clase dominante
l
soste~
d ures . . \sí el mercado mund ial clererm ina a la larga la cantidad , el tipo y la ub ica- ¡ -.
1
Sud.ítnca le apan l e ' ¡ só lu era Lin Intento o .
. . . , d · . Desde el punto de vista d e a geogra-
ció n d.:: Lt produc:.::ión . El resultado tangibl e de este proceso ha sido un desa rrollo 11 .1 ndo un «p:uac llO q ues r·1c1aL Intc ime 10 · . ·e ·
eco nóm ico desigu::d en el mund o. La globa liz:~ción actual es la últ ima expresión l · · , · re es e l concep ro de W:allersrein
' de «semiperuena>>,
del mercado mundial. y en algunos aspecros la mis desarrollada. fía, el eiemp o mas Int~resan e .bienestar material en la economía-J?undo mo-
que separa los dos elx nemosdd . a el centro y la periferia. D efinuemos estos
derna, «" los que. \'(/al
.
ers rem en d om m
, 1·110 s en el SI"Lllente
renn o aparra o.
Un siste m a de múltiples Es tados
csqucm.ítica las fases de crecimiento (.-\) y de es tancamienro (B), y fi g uran los sec-
wres económicos m~ís imporranre' de cada una d e las fases A. Por ejemplo, la pri-
, mer:l hse .-\ coincide con la primera «Revol ución industrial», con las m áquinas de
;·:1pc'r y b industri:l del .dgodó n. Las posteriores «nuevas revoluciones industria-
les•· r,¡mbién t:ncaj an en b misma pama: co n el ferrocarril y el acero (II A), las in-
Jusrri:;s quírnic.ls (petróleo) y las eléctricas (ITI A), y h industria aeroespacial y la
C'·
elcnr0nic.t (l\' .-\) . Nu bav nin gun a dLtda de q ue la tecno logía por sí misma no
puede cxpl icu nada, pero ¿c u:í[ es el motivo de que estas innovacion es técnicas se
adopten en «oleadas.> y no de una for ma más regu lar? La resp uesta, d esde la pers-
pecrivJ de los sistem:ls-m un do, es que esta pauta cícl ica es in rrínseca a nuestro sis-
en tema lli>tórico a consecU<:ncia de la forma de funcio nam iento del modo capita-
lista de producción . Las conuadicciones en la organ ización de la base material
hacen que sea imposible un crecimien to acumu lat ivo lineal simple y que sean ne-
cesari:Js fases interm itente' de estancam ientO . Vamos a examinar breveme nte este
argumento.
<( ~ Lru de las caracte rísticas fundamentales de l modo capitalista de prod~_cción es
qu e no exis te un control centralizado general, ni político ni de ningún _()yo tÍfJO.
El me rcado confía en que la competencia regule el sistema, y para que haya com-
petencia los empresarios ti enen que to m a r m ucl~as decisiones _que no e_stén some-
tid:ls a un control central v las toman con el fm de obtenex ben eficws a corto
en plazo. En las épocas bLtenas' (las fases A) a todos los empresario,s les in~g~jgver
tir en producción -nueva; tec nologías- pues ro que las perspectivas g~)¿!,ener
a; beneficios son fa vo rables; pero, al no haber una p lan ificación .central ..de.J tiu.ver-
sión, esas romas de dec isió n a corro plazo acaban irremed iable men te por provocar
<(
un :1 so breprod ucción qu e origina el fi n de la fase A. En la fase B, por el contrario,
las perspectivas de obtener beneficios so n escasas por lo qu e hay una sul:liiwersión
lL <D
lL
;55 en prod ucció n. Es te m odo de acruar tiene sentido para los inrereses individuales
w
~--
m
<O de los empres:nios, pero es irrac ional pa ra el conjunto de l sis tema. Esta contradic-
0:
o
ció n, a la qu e se suele den omin:u :lllarquía de la prod ucción, origina ciclos de in-
z en ve rsió n. Tras ext1·:1er la mayor cantidad de benefi cios posible de un conjuntq __ge
o
::.:: procesus produc tivos basados c: n una o lead::t de tec nolo gías en la fase A, es necesa-
w
o 2¡"' rio que ten ga luga r la fase B para reorganizar la producción y crear condi~i_smes
r--
nu e,·as ra ra la expans ión basad,ts en otra o leada de innovaciones tec nológi~as. Por \
(j)=
g ~
ü tanto, bs fases de est:1ncamienro tienen su lado positivo por cuanto son p eríodos .
o <( de rees tr uc turación en los que el sistema se prepara para el próxim o «salto ade-
N lante> . Esta es la o usa de los altibajos de la econom ía-mundo descritos por las..
~ ond.1s de Kondratieff.
"'
~
~
·.¡::
la sus titución de antiguos paquetes de tecnología por otros conlleva decisioc
¡; nes y competición po lítica. Lts fases B son los p eríodos en q ue las industrias que
en -<¡
¡::
habían estado a la vanguardia en otra época son reubi-cadas en zo nas donde los sa-
"'~ ~ larios son m::ís bajos (como en el caso de la desindustralización q ue experimenta-
N
~ ro n Estados Unidos y Emopa en los años ochenta). Para sustitu ir a estas indus-
~
~ '" trias per ife ri al izadas se int roducen otras innovac iones e ind us trias que hará.
-~ fun ciona r la producc ión en la sigu iente fase A (corno las fl o recientes empresas in-
<(
"<: for m:írius y de serv ic ios del cenero de la globalización) . Si n embargo, no basta
o '-1
~ co n reducir los g:lstos de las industrias existentes y crear prod uctos nuevos; para
o
<O
r-- ~ pasar a otra fase A es prec iso qu e aumente la de manda de los cons umidores _en la
...... economía-m un do . ·
«
...
:S los enfremam ienros polí ricos que tienen lugar dentro de los países y entre
/:;1)
¡¡: ellos sig nifi can una pelea por atraer los procesos del centro al interior de las fron-
"""'~
)
lH
l
t."! al!J!úiJ dt> /m iiS!t" Jr!ti;; - n.•:oulo :-n gr:ogmft:z política 19
)
ter:l' de cad a Estado , como lo demuestran los cambios políticos -o la prisa por nos, en tre: los que se encuemra Buudel, se precian ele haber encontrado ondas de
pas:u a fornur parre de «Europa,> - que ; e produjeron en los amiguos países saté- Kondratidt ames de 1;-so. pero este tipo ele hipótesis sobre aquel período no reci- J
li t.: soviéticos ele la Europa Cermal y Oriental a firules de los años ochenta y en ben el mismo :~poyo gcnc:ralizado que la sec uencia de la que hemos hablado ante-
los años noventa. Pero si en cada fase B aumentase el número de personas cuyo rior mente. Sin embargo , cuenta con más apoyo la idea de que existen ondas más
l
empleo r tipo de consumo se parecieran a los del centro, la jerarquía centro-peri- largas, ele bJsu tresciemos afí.os, que se conocen como «logísticas>> . Al igual que las ')
leria acabaría por des<~p:J.r e cer. Para compensar est aumento del número de ge nte ondas de h o nclt·atieft~ esros ciclos m:ís largos ti enen fases A y fases B. Las dos ondas
que consume :1 los niveles del centro, en las últim<1S fases B hemos as istido a una logísticas que ti enen un especial interés para el anál isis de los sistemas-mundo son: l
expansión d e las fromeras de la eco nomía-mundo en la que se pe ri fe rializaron
nu c\·os territorios y nuev:Js poblaciones. Ah ora que la economía-mundo capita- ciml 10 50 - - - - A circa 1250 - - --B - - - circa 1450
J
lista abarca rodo el globo, los trabajadores que viven en la periferia sopoitan el
peso de una e xploración agudizada con el fin de eqLlilibrar el sistema.
circa l45 0 A circa 1600 - -- - B - - - circa 1750 J
Los ciclos de Kondratieff son importantes para la geografía política porque con-
tribuyen a originar Ciclos de comportamiento político. Esta relación se desa rroll a
Las fechas son m ucho m:ís inci ertas que en el caso de las ondas de K,ondratieff, l
pero parece que luy pmebas suficientes, por lo que se refiere a los datos demográ-
de una forma directa en la geografía electoral (capíwlo 6) y en las geografías políti- ficos y a la utilización de b tierra, que apoyan la idea de que hubo dos ondas muy
cas locales (c;:;.pírulo 7), pero las pautas cíclicas están presentes en los análisis que re- largas en este período ele tiempo.
-alizamos. En el cap íw lo 2 d rit mo de las ondas de Kondratieff es tá relacionado con Los lectores se h:1bdn percatado de que estas ondas logístÍcas nos remontan a
el nacimit nEO y el declive ele los Estados hegemó ni cos y de las cambiantes políticas fec has amerioi·es al inicio de la eco nomía-mundo. No obstante, la primera onda
económi.::as que adoptan. En el cap ítulo 3 vemos có mo el ritmo histórico del im- logístict tiene in terés porque abarca material mente el auge y la decadencia de la
perialismo rormal e informal s.: ciñe a los ciclos económicos. Las afirmaciones res- Europa fc:udal, que fue el sistema que precedió a la economía-mundo . Existe
pecro a la existencia de ciclos políticos, en que la historia se repite de manera regu- abundante literatura cienrífica sob re la trans ición del fe udalismo al modo de pro-
lar, se han general izado entre los comemaristas políticos . Por ejemplo, el antiguo ducción capit:tlista, pero excede al ámbiro de este libro; sin embargo, la explica... -
seCl-etari o ele Trab:Jjo del presideme estadounidense C linton, Robert Reich (1998) , ció n de \V:Jlerste in ( l974a) es relevante porque es tá relacionada con la primera
compam el clima de complacencia política y apatía electoral que actualmente existe onda logís ti ca y con la aparición de la eco nomía-mundo. La fase B de la primera
en Estados Unidos con algunas situaciones parecidas hace ci ncuenta años, en la o11da logística refleja, según se ded uce de la reducción de las actividades agrícolas
presidencia de Eisenhower, y hace cien :1ños, en la presidenci3. de McKinley. En un en Europa. un autén ti co declive en la prod ucción, que es la llamada crisis del feu~
tono inquietante, Reich señala que esas dos épocas de calma política terminaron dal ismo . Las fases B acaban cuando se encuentra una solución a la crisis. En este
bruscamente con reformas y cambios políticos drást icos, como el movimiento de caso la solució n no fue oto que el cles:Jrrollo de un nuevo m odo de p~oducción
los derechos civiles de los arí.os sesenta. Lo que ponemos de man ifies to en este libro q ue fue surgiendo, poco a poco, a raíz de la exp loració n y de los saqueos de Amé-
es que la estructura y la dinámica de la economía-m undo capitalista proporciona riel por parte de los emo peos; de la creación de nuevas pautas comerciales -espe-
un marco geográfico-po lítico que explic3. ese tipo de accion es políticas. cialmente el comercio del Bálticn- , y ele los adelantos tecnológicos en la produc-
Se podrían decir muclus m:ís cosas sob re.: cómo se originan csros ciclos; po r ción agricob . Stgttrt \V:dlerstc: in, cl!-..:sul tado fue una nu eva en tidad o sistema, la
. ej emplo, en la Fig. 1.2 se describe la geografía elemental de la expansión y de la
reestructuración . Este «desarrollo des igual» esrá relacionado con procesos políti-
c:conomía.-munJo europea basada en el cap ital ismo agrícola. Este sistema crea una
~-
onda logíst ica ele expansión cuando surge, en el <<largo siglo XVI>>, seguida de un
cos que constituyen ranto estímulos (input), para los mecanismos del sistema, estancamiento, con IJ '<Crisis» que se produjo en el siglo XVI!. No obstante, Wa-
t¡
como respuestas (owput), concretadas en la d iferencia de poder de Jos Estados. Lo llerstein hace hincapié en que esta segunda fase B del capitalismo agrícola es dife-
~ más importante es hacer h inca pié en el hecho de que los mecanismos económicos
no actúan aisladamente, po r lo que tendremos en cue nta el contexto económico_-
reme ele la Fase B que se produjo a fi nales del feudalismo; a diferencia del autén-
tico decl ive que tuvo lugar en b Europa fe udal , la fase B de la economía-mundo
'!' polírico en el capíllllo 2. Por el momento es suficien te co n que aceptemos _q ue la es más propiamente una fase de es tancamiemo , que imp lica la reordenación· de la
n:uuraleza de la economía-mu nd o produce un crecimi ento cíclico q ue pl~ede ser base material, con lo que algunos grupos y zonas ganaro n y otros perdieron . No se
adecuadamente descriw por las ondas ele Kondratieff, que suponen la mayor produjo una decadencia gene ralizada, como en la crisis del feudalismo, sino la
parte de las medidas de b. dim ensió n tempo ral de nuestra matriz. conso lidación del sistema en un modelo nuevo. En es te sentido la segunda fase B
logística se parece más a la fase B de las ondas ele Kondratieff.
De la misma fo rma que se discute si las ondas ele Kondrati eff pueden exten-
Las ondas «logísticas>> derse a épocas anteriores a 178 0, hay Lll1 desaCLterdo parecido sobre si las ondas
logísticas pueden extenderse hasta el presente . Si alguna de las dos series se ex-
·Qué ocurría ames de 1780) H emos señalado que la econo mía-mundo surgió a tiende, nos encontramos con el es pinoso problema de cómo se relacionan entre
~artir de 1450 pero de m ome mo no disponemos ele medidas para este período. Es sí. ParJ los objetivos ele nuestra matriz eludiremos es te pro blema, utilizando sólo
evidente que, :1 medida qLte retrocedemos en el uempo, las fuentes de datos son las ondas que hemos descrito, que son las que gozan de amplia aceptación. Por
cad:1 vez m <Ís escasas y menos fiables, por lo que los investigadores están mucho me- tamo, nuestra dimensión temp o ral se compone de diez unidades : las fases A y B
nos de acuerdo sobre la din<irnica de los com ienzos de la economía-mundo . Algu- ele la onda logística posterior a 1450 y b s cuatro fases A y B de las ondas de Kon-
)
1
) 20 Geogrnfia Política 21
) dr~lti efT. St: pueJc consider:1r que estos dos modos distintos de tratar el tiem po es- cual sólo podía ser un proceso a corto plazo, complementado necesariamente con
tabl ecen una relac ión enrre el capitalismo agríco la y el capitalismo industrial actividades más productivas que dieran lugar a nuevos asentamientos; este pro-
) ce:;rl de asimilación fue el que ocurrió en América l ati na. En el resto del mundo
como formas de producc ión consecutivas de la economía-mundo.
) ¡0 ; sistemas aborígenes tamb ién fueron destruidos y se crearon economías total-
mwte nuevas, como en el caso de América del No rte y Australia. Si esto no ocu-
) IJ1. 2. La estructura espacial de la economía-mundo rría, las sociedades existentes no sufrían alteraciones pero eran «periferializadas>>.,
es deci r, se reoriemaba su economía para que satisficieran n ecesidades más am-
)
H emos tratado en primer lugar el tema de las caracrerísticas dinámicas de la eco- plias en el ámbito de ,la economía-mundo; este proceso se P?día llevar a ca.bo me-
) nomía-mundo porque el término de «estructura espacial» suele evocar la imagen dian re el control polmco cl!recro, como en la Ind1a, o senCillamente mediante la
estárica de u m pauta invariable; sin embargo, la esrructura espacial de la que ha- «apenura>> de una zona a las fuerzas del mercado, como en C hina. Al final, como
') blamos forma parte de los mismos procesos que crean los ciclos que hemos des- consecuencia de estas diversas maneras de asimilación, la región exterior desapare-
) criro anteriormente . La estructura espacial y los ciclos temporales son dos aspec- ció wtalmente.
tos de los mismos mecanismos que conforman una estructura espacio-temporal
J única, aunque separemos el espacio y el tiempo por razones pedagógicas; así que,
de ahora en adelante, siempre se ha de tener en cuenta que las estructuras espacia- Los conceptos de centro y periferia
) les que descri bimos so n fundamentalmente dinámicas.
) El concepto de «periferialización>> o «proceso que conduce a la situación de peri-
feria>> implica que estas zonas nuevas no se incorporaron a la econ01$.ía-mundo
J La extensión geográfica del sistema en calidad de «socios de pleno derecho>>, sino que se incorporaron en," condicio-
nes desfavorables respecro a los ant iguos miembros; en realidad se inéorporaron
) lo primero que tenemos que hacer es examinar la expansión geográfica ele la eco- a una parte determinada de la economía-m undo que denominamos periferia (pe:-·
J nomía-mundo . Ya hemos dicho que su rgió como economía-mundo euro pea a
partir ele 1450 y que abarcaba todo el globo alrededor de 1900, pero n o hemos
riphery). Hoy es corrienre definir el mundo m oderno utilizando los términos de
«centro>> (core), pa ra refe rirse a los países ricos de América del Nor"te, Europa
especificado cómo se fue defini endo esta variación de tamaño. Todas las entidades Qccidenral, y Japón, y «periferia>>, para referirse a los países pobres del Tercer
se defi nen de una forma concreta según la extensió n geográfica de su división del Mundo. Aunque el «ascenso>> de Japón al estatus de centro en el siglo XX haya
trab~ljo, qu e e·-; L1 división de las activiaades productivas y de otro tipo que son sido muy especcac ula r, se suele considerar que la pauta de división entre centro y
) necesarias para el func ion;unienro del sistema. Una parte de la distrib ución y del periferia es bastante estática, casi un fenómeno natural. Sin embargo;, el uso de
(Omercio es un eleme nto ind ispensable del sistema, mientras que otra parte del los tér mino<> «cen trO>> y «periferia>> en el análisis de los sisremas-mun& es total-
come rcio es efímera y tiene poca importancia al margen ele sus protagonistas. Por mente clistimo, porque los dos se refieren a procesos complejos y no a zonas, re-
ejemplo , el comercio -de luj o en tre el Imperio romano y el Imperio chino fue pa- giones o Estados. Se convierten en «centrales>> porqu e predominan los procesos
J sajero y no se nos ocurriría decir que los dos imperios se unieron para formar un de centro en esa zona, región o Estado determinados; del mismo modo, son de-
.) ,isrema « curoasi~üico,> único a raíz de este comercio. Según Wallerstein, China finidas como periféricas aq uellas zonas, regiones o Estados en donde predomi-
formaba parte ele la «región exterior>> (externa! arena) de Roma y viceversa. nan los procesos de peri fe ria. No se trata de un argumento semántico sin impor-
J Util izando esros criterios Wallerstein delimi ta el sistema-mundo europeo ini- tancia, sino que se relaciona directamente con la forma en que se modela la
ciJl, que estaría integrado por Europa Occidental, Europa Oriental y las zonas de estructura espacial. El espacio por sí mismo no puede tener un carácter de cen-
J .América Central y del Sur dominadas por portugueses y españoles. El resto del tro o de periferia, so n los procesos de centro y de perifer ia los que e.s tructuran el
J mundo era la regió n exte rior, que incluía la red de puertos portugueses del Océ- espacio , de modo que en cualquier momento dado p redomin a uno de los dos
ano Pacífico y del Indico, relacio nados con el comercio de artículos de lujo. Esta procesos. Puesto que esws procesos no actúan al azar, sino que producen un de-
J actividad comercial porruguesa tuvo muy pocas repercusiones en Asia -los por- sarrollo económico desigual, hay grandes zonas de «centro>> y de «periferia>> . Es-
tas zonas dan muestras de cierra estab ilidad -algunas panes de Europa siempre
J tugueses se 1imitaron a sust ituir a los comerciantes árabes y de otros países- y en
Europa. En cam bio , las actividades de los españoles en América, sobre todo las han estado en el centro-, pero también se pueden apreciar grandes cambios a
J exporraciones de lingotes de oro y plata, tuvieron una importancia fundamental lo largo de la historia de la economía-mundo, principalmente en el ascenso de
para la creación ele la economía-mundo. Por tanto, Wallerstein opina que España zonas no europeas, como Estados Un idos y posteriormente Japón.
J :ue mucho mis imponanre que Portugal en las primeras fases de la economía- ~Cómo define \Vallerstein estos d os procesos fundamentales? Como en to-
) mundo, a p esar de que las posesiones de Portugal estaban más extendidas por dos los modelos cenero-periferia se insinúa que «el centro explota y la periferia
todo el globo. es explotada». Pero las zonas no se exp lotan unas a otras; la explotación se pro-
J A partir de este período, Ll economía-mundo europea se extendió, asimilando duce debido a que en las distintas zonas operan procesos d iferentes. Los proce-
<¡j res to dd mundo a proximadamente _por este orden: el Caribe, América del 1 sos de centro y pe riferia son dos tipos opuesws de relacio nes complejas de pro-
J Norte, India, Asia Oriental. Australia, ¡-\frica y, por últi mo, las islas del Pacífico. dLicción . En términos si m pies, los procesos de centro consis ten en relaciones
) Esta asimilació n se produjo de diversas maneras . la más simple era el saqueo, el ' que combinan salar ios rehcivamente altos, tecno logía mode rna y un tipo de
- l
J
23
Geografla Política .")
2
~
u" IV PODER Y POLÍT!CA EN LA ECONOM ÍA-MUN DO
Una de las críticas que se suelen hacer al enfoque teórico de Wallerstein es que no
prest.l arención a la d im ensión política. Por ejemplo, Zolberg (198 1) afirma que
la polírica es el eslabón perdido en el :málisis de los sistemas-mu ndo. A estas altu-
ras el lector debería se r consciente de que este ripo de críticas se deben a que no se
ha enrcndido e!m:trco teó rico que hemos adoptado . En pocas palabras, el hecho
26
Gtograjla l'olftica El .u:.iiisis r/e fo¡ ;i¡;cmm -mundu ('l geogr.y?a poliúc:t 27
)
ci< -' ilé''> l. :· id,h . Pero rc>do es te inrernacio nali smo o no ha servido de nada o tiene las fronre ras J e los E s r::~ d os y en la naturaleza de los conflictos de clase. Este es el
u n.t . fic,J.:: ,: mu,· J:el:ni •."t. De h:cho , la globalizació n se p uede inrerp retar como "vó rtice inst iwci onal " so bre el que se basa todo el funcionam iento de nuestro
u n.t 111 ve r.ll! ll1 hJSton ca de la pa lmea de escala: hoy en día es el capital organizado sistem:l-m undo acud .
:! tscda glo bal el que !lc:•,a la voz canrante (M arshall y Schuman n, 1997:
6-7). No Las institucion es po r un lado p rop ician y por otro restringen las acciones de
ohsranre. h nnyo r par te de la política se desa rrolla en un ám bito que n o es alobal los in d ividuos por m ed io d e leyes, reglas, costum bres y n ormas. Lo que se
en abso lu to . Y ello es deb ido a que se h a creado una serie numerosa de ins ti~ucio puede o no se puede hacer d epende del p od er de las institucion es concretas. El
n es mrermnlias enue d ind ivid uo y el ám bito úlr imo de la política a escala glo- reparto de pod er no es igu al en el sen o d e cada una de las institucion es ni lo es
bal. En_es te ltb ro se trata p n nCJpalmen re de emen der de qué forma se limita la en su relación con otras; po t- ejem plo, podemos preguntarn os quién controla
exte:1 s1o n ele los. c~ n fl J c:o s . _¿C uáles so n las instit uciones clave en este proceso? - un Estado determi nado y tam bi én cml es el pod er que tiene ese Estado en el
Enrre las m ulr1 p les JilS tJ rucJones que existen, \'V'all ersrein (l 984a) señ ala cua- sistema inrerest:ltal. D e es te modo pod emos determinar cuál es la jerarquía de
tro qL~e so n d. viral im portancia para que funcione la economía-m undo. En pri- pode r en cada una de las cu atro insti tucio n.es y entre ellas. Para aclarar este
mer ~ugar esran los. Est~_zdos, don de res tde el pode r formal en la economía-m undo. tema, a conti n. uació n. exam inaremos los asp ecros del re,parto del poder infor-.
Los Es tados' son respo nsa bles de la ~alvagu a rdia de las leyes que definen las nor- mal, y en el siguiente apartado abo rda rem os el problema del poder formal y el
mas p o r las que se rigen las demás ins ti tuciones . H emos h ablado anreriormente Estado.
el~ b impo rrancia de esta !nstirución y ded icaremos una gran parte del resto del
Jlt) ro a analtzar temas relacw nados co n el poder del Estado.
En segu ndo lug:t r están los p ueblos, que son grupos de in dividuos que tienen El poder en los h ogares
afim.dades culturales. ~o hay un ún ico nom b_re aceptable para este tipo de insti-
tucw n; puede ser d efi n ido como n.aetón, allí do nde un grupo homoaéneo cultu- Hace r un fondo co mún de ingresos puede consistir en elaborar présupuesto s dia-
ral meme co n rrola el Es tado, o como «m inorÍa>> o crrupo étnico , allí d~n.de consti- rios, semanales o mensuales; pero implica una continuida d de naturaleza genera-
m ye un g rupo m inoritario dentro del Estado. Evidentem ente cabe la posibilidad cional. Los hogares cam bian a m enudo, al morir algunos d e sus integrantes y na-_ .
de: q ue est:ls minorí:ts as p iren a constituirse en una n;¡ció n con su propio Estado; cer o tros, pero da n mues tr as d e una esta bilidad que aseg ura el ciclo de
.sn Lan ka o d e los vascos en Esp aña, y, para, rep roducción, porque es en ellos donde se crían las nuevas generaciones, lo que
com o en d ,cam ?e los ta m tles en
~l·m pl t<:ar au n mas las cosas, tam bten hay nac10 nes mLJtJ es tatales, como la nación supone una pauta de relaciones de género. Las relaciones de género adoptadas en
Jr.lbc . En cualq uier caso , a pesar de la compleji dad de es te tipo de insti tución, no la economía-m un.do c:lp ital ista reciben el n.ombre de patriarcales, y en ellas el
se puede dudar de la im portanc ia de los «pueb los>> en el mundo actual . hom bre domi na a Lt m uj er.
E l tercer tipo de ins titu ció n. probablem ente sea menos complejo que los «pu e- El co nce pto de unión de in gresos no asegura de ningún modg' que .h aya una
hl<>S>•, pe ro n o es m eno~ con tro,-cmdo . la población mun dial se puede dividir, igual dad el e acceso a los recu rsos ele la un idad doméstica. La orgaf].jzación del tra-
segun cnren os econ.ómicos, en es u aros q ue denom inaremos clases. 'W:1J ierstein. si- bajo en much os hoga res de muy dive rsos tipos de todo el mundo hace que el
gue la tr.td ición ma rxista y el cr ite rio qu e utiliza para defini r las clases es el lugar hombre te nga acceso al di nero y, por tanto, a los mercados, y que la muj er se en-
que ocu p an en el modo de p1·od ucción; pero , dado que el modo ele producción cargue de las «tare::ts domésti cas>> . En los países del centro esta situación ha provo-
a( rua lme m e es global, bs clases en el aná lisis de los sistemas- mun do se definen cado que, generalmem e, se desvalorice n muchas de las contribucio nes de las mu-
como estJ·aros gl obales . . jcres por cons id erarlas si mple me nte «quehaceres domésticos ». En los países
. En. el otro extrem n d e la escala están los houarcs o unidades do mésticas (house- • periféri cos en m uchos casos se h a desvalo rizado la producción d e alimentos por
ho!d~), cuarta institución clave ele Wallerstein . No son. el pa rentesco n i la cohabi- considerarl a «un trabajo de m ujeres>>, en comparació n con la producción de cose-·
tac to n. los que de fin en esr:.1 in.s titu ción, sino q ue el criterio uti lizado es la un ión de clus_ comerciales que co n.trobn l os b ombres.
b s rentas. Po r tanro , son pequeñ os grupos de individ uos que se unen p ara enfren- Esre es un buen ej emplo del modo en qu e el ámbito de una p olítica ha favore-
t:lrse a un mundo que a men. ud o es hostil . La co n.ducta fund am ental d e este cido una jerarquía de po,d er de ter m inada. En el caso de los hogares, entramos en
grupo cons!sre en manej ar un presup uesto sumando los recursos disponibles y cle- el mundo privado de b h m ilia; lo que ocurre entre «marido y mujer>> no es del
ct.d lcnclo co mo g:.1starlos. \V::tllersrem cree q ue es tas unidades domésticas son los domin io público. Esta estrechez de miras puede dar lugar a que se perdone, o al
'~~ro m os,. de su sistema, Lt piedra angular de las d em:ís institucion es. Todos los se- menos se ignore, la fo rma de poder m ás simple: la violen cia física, en la que los
res h u manos fo rma n parre ante rodo de un hoga r, que est:i sujeto a las leyes d e «ex traños» (po licías y vecinos) son reacios a entrometer se, incluso en los casos
ct erro Esudo , n ene afi n id ades cu lmrales con un «p ueb lo.> determinad o y está más extremos. Así, las muj eres, al estar confinadas al mundo privado de la fami-
Ltb tcaJ o, desde u n punro de vista económi co, en una clase concreta. lia, esdn condenadas a la impo tencia política; no hay sindicatos de amas de casa
\\'~tl le rsre i n ( 19 43.) co nside ra que estas cu:J. tro instituci ones, tal y como las ni ·de prod uctO ras de cosech as de ·s ubsistencia.
d efi ne, son exc lusivas de la econ om ía-mundo cap ital ista. Imeractúan unas con El sistem:1 ele r laci ones patriarcales impregna todos los niveles de la econo-
otras ele m u Y d ive rsas ma ne r:;s, creando y recrean.do ·comin uame nte las pamas es- mía- mu nd o, de modo que las mujeres que desempeña n trabajos remunerad os
pauales y te ~1p o ral es de bs que hablábamo s en el aparrado :1nrerior. Por ejemplo, gan.an menos que los hom bres y su número es cada vez menor a medida que as-
lo<; hog:1res tlen n u n papel t m~'O rtame en el nunten imiemo de las definici ones ce nd emos en cual qu ier escala ocupacion al. Este sexismo endémico se pone de
culrural es de los «pu eb lo-;.,, y los pueblos tien en. un,t infl uencia fundam ental en man ifi esro m uy claram ente en la política, ya que los hombres que se dedican a
)
)
30 Geografia Política Ef rtmí/:,i; de los sistemtis-numrlo en geogmfía política 31 )
Tabla 1.2 Porcentaje de mujeres en las cámaras legislativas de cincuenta y siete países,
El poder entre los «p ueblos» ')
alrededor de 1997 1
')
S u~cia 40 México Los ,,pueblos>> ref1ejan la diversidad que siempre ha ~abido en la humanid~d. En !
14 ¡ econom ía-mundo esta vanedad humana se ha unhzado para crear conJuntos
N omega
Finbnclia
39 Polonia 13 a Krews de «pueblos" con el fin de justificar las desigualdades materiales y polí-
l
34 Portugal
Dinamarca 33 Jamaica
13 c_o~s. Se han cre::~do tres tipos de «pueblos": las razas, las naciones y los grupos ét- ')
Holanda 31 EEUU
12
12 ~fcos, cadJ. uno de los cuales está relacionado con una de las características funda- 1)
N ueva Zelanda 29 Cabo Verde 11
roen des de l::t economía-mundo. .
Seychelles 27 Iralia 11
La raza es producto de la expansión del sistema-m undo moderno. Al incorpo- 'J
Austria 26 Angola rse zonas no europeas a _la eco nomía-mundo, los pueblos no europeos que so-
Alemania 26 Rusia, Fecl.
10
10 ~revivieron fuero n integrados en la periferia. De es ta forma, en la división del tra- 'l
Argentina 25 Reino Unido 10 bajo, la raza llegó a plasmarse de un modo ineqLtÍvoco. en un centro,bl.anco y ~~a
Islandia 25 Croacia periferÍJ no blancJ.. Hasta hace poco uempo el Gobie.rno de S~dafnca admltla
8
Suráfr ica 25 Malasia esta jerarquía de poder cuando en su sistema de aparthetd denommaba a los hom-
8
España 25 Benin bres de neaocios japoneses que visitaban el país «blancos de honor>>. Hablando en
7
Eritrea 21 Brasil 7 términos ~ás generales, la ideología del racismo ha legitimado en el transcurso de
Suiza 21 Rumania la eco nomía-mundo las desigualdades que existen.
Granada
7
20 Francia 6 El concepto de «nación" surgió para expresar la competencia entre los Estados.
Corea, Rep. Dem. 20 Grecia Legitima el sistema interestatal que constituye la superestructura política g!?bal
6
Luxemburgo 20 Japón de la economía-mundo, porque todos los Estados aspuan a ser «Estados-nacion» .
Viemam
5
19 Haití 4 Al jusdicar la fragmentación política del mundo, las nacio~es cont~ibuyen, de un
Canadá 18 Ucrania
¡ ...
4 modo fundamental a perpetuar las desigualdades entre pa1ses. La 1deologia .aso-
Lituania 18 Rep. ele Corea 3 ciada, el nacionalismo, ha sido la motivación política predominante en el siglo XX;
Namibia 18 Paraguay 3 millones de jóvenes han sacrificado sus vidas voluntariamente por su patria y sus
Turkmenistán 18 Singapur 3 compatriotas. ..
Chacl 17 Bhutan 2 Los "Tupas étnicos siempre constituyen una minoría dentro de un país. En to-
1\ustralia 16 Yemen 1 dos los Esudos mu!tiétnicos hay una jerarquía de grupos en la que ciertas ocupa-
Eslovaq uia 15
Rep. Checa
Kuwair o ciones se ;:¡sacian a cienos grupos. C uando los grupos étnicos son inmigrantes, la
15 Tonga o «etn ización » de las ocupacio nes leg iti ma las desigualdades real e$ :dentro del Es-
Z:imbabwe 15
rlanda
Santa Lucía o tado; en cambio las desigualdades qLte padecen los grupos étnicos autóctonos pue-
14 den oriainar un nacional ismo alternativo de minorías que se enfrente al Estado.
;UENT E: Naciones Unidas (1 997). El c~ncepro de «pueblo» abarca una mezcla compleja de fenómenos culturales.
Nos hemos limitado a arañar la superficie de u! complejidad. No obstante, se ha
demostrado que los pueblos están implicados en jerarquías de poder, desde la es-
a política acap~ran los pu~stos de los cuerpos legisladores en todos los Estados cala global hastJ. el vecindario, y siguen siendo instituciones clave para legitimar
Tabla 1.2). Exrste una representación menor de mujeres en todos los cuerpos las desigualdades y para la resistencia política. En las actuales condiciones ~e ~lo
eg~s,ladores d~l mundo; no obstante, en algunos países hay una mayor represen- balización se han destacado más a medida que los grupos recalcan sus peculranda-
acwn de muJeres, como por ejemplo en las democracias liberales escandinavas des en respuesta a las tendencias a una homogeneización cultural. Abordaremos
· también e.n una mezcla heterogénea de países entre los que figuran Alemania, estas cuestiones con mayor profundidad en el capítulo 5.
slandta, Entrea, Sudáfrica y Granada. En las principales democracias liberales
E,E UU, Gran Bretaña, .Francia, Japón) y en la Federación Rusa su representa-
~on es menor. Esta. d.estgu~ldad hombre-mujer es todavía mayor en el sector Poder y clase
¡ecunv? de las adm.Imstraciones de diversos regímenes políticos, ya sean demo-
raC!a~ liberales, antiguos Estados comunistas, dictaduras militares, monarquías Todos los análisis sobre poder y clase co mienzan hablando de Marx. En el meollo
·adicwna.les, etc. Lo irónico es que la mayoría de las mujeres que son presiden- de su análisis sobre el cap italismo, hay un conf1icto fundamental entre el trabajo y
:s de gobierno deben su posición política a su familia, suelen haber estado empa- el capiral·. En términos de clase, la burguesía posee los medios de producción y
:nta~as. con polí~icos masculi.nos asesi~ados: son sus viudas, Corazón Aquino compra la fuerza de trabajo del proletariado, de modo que la burguesía controla
l. Fdi pmas por eJemplo, o hips, Benazu Bhutto en Pakistán por ejemplo. Por
todo el proceso de producción a expensas del proletariado. Esta jerarquía de po-
> general, las señoras Thatcher de es te mundo llaman la atención fundamen- der y el co nt1i cro de clases que or igina son fundamentales en todos los análisis po-
dmeme por lo poco que ab undan. líricos nu rxistas.
32 Ccograji'rt Polüica 33
\V~l ltrs le in adm ire c¡ue b lu cha d e cb ses tiene un papel esencial en la resrr ing id o a un a extensi ó n qu e no correspo nde a la de su ámbito geográfico
economi,1- m un do c.1p irali su c¡ uc anali u . Sin embargo, las clases de las que habla completo. Pero no rochs las ciases han sido «nacionales" en igual medida. A pe-
\~ -~l l ersr,in no son l.1s m ismas clases del marxismo ortodoxo, puesto que su defi- sa r de qu e el prolc t:1r i,1do haya desarroll ado un a retó ri ca internacionalista, los ca-
nició n del m odo de produ cción es menos esu·icta. Po r ejemplo, \Vallerstein deno- pitalistas y los que conrrol:m la producció n so n los que han desempeñado lln pa-
m in:l prod L....rores di rectos a las clases trabajadoras, incluyendo en esta categoría a· pel m .is efic az en la esce n a i nrernacio nal, puesto que las acciones de clase
w do·. los cp:c ti enen una co nex ió n directa con la producción de bienes, tanto los subj eri vJ. q ue han llevado a cabo han estado siempre mucho más relacionadas
rr. tb:ljadorc · asalariados co mo los q ue producen sin recibir un salario. Así pues, al con sus in te reses de cb se obje tiva. Prueba de ello es, en la actualidad, la flexibili-
pro lcr:ui ad o as alari :1clo se arí.ad en los :1gricultores, los apa rceros y muc has otras dad de las empresas mu ltin:1cionales a la hora de traslad ar sus fábricas para redu-
form as de cx p louci ó n labo ral, inclu ye ndo d trabajo de las muj eres y de los niños cir los costes bboral es . Los productores directos no disponen de una estrategia
que co n frec uencia se ond ca en el seno de los hog::tres. 9 rgani zad a para en frentarse a la cap acidad qu e tienen los que controlan la pro-
Len te a los prod uccores directos, en h luch::t de clases, se enc uentran los que ducci ón de crear nu evas div isiones geográficas globales del trabajo. El Estado
controlan la p roducción, qu e puede que sean «capitalistas» -es decir, los dueños . ~sd clar;J. menrc im rii cado en estas restricciones del ámbito de los conflictos en
del op ital- en el sentido o riginal de 1:1. teoría marxista, pero tamb ién puede q~te un mundo globalizante, y co nstituye el eje principal de la geografía política tal y
no lo sean. Por ejemplo , las empresas multinacionales so n la forma tÍpica que como la abordamos en esre libro.
adoptad ca pital a finales del siglo XX , y los ejecutivos de elite que controlan es-
ras emp resa s no tienen por qu¿ ser accionistas mayoritarios y está claro que el po-
der qu e ti ene n no depende de la cuantÍa ele sus acc iones . Aunque formalmente Política y Estado
sean emplead os de la empresa, sería falso no admitir el auténtico poder que posee
este grupo de personas. Constiwyen _junto con ouo gru po, los alros cargos de la, El Estado es el escem.rio de la política forma l. La mayoría deJ a gente suele aso-
Aclminisrración del Estado que también con trolan grandes canndades de capital, ciar el funcionami ento del poder y ele la polírica con activiaades relacionadas
la <• burguesía moderna» del siglo XX . con el Estado y su Gobierno . Se da p o r sentado que el Estaq o es el «ruedo» de
1Yfa rx adm itÍa que existía una clase media entre el proletariado y la burguesía, la política, y, en consecuencia, lo más h abitual es que muchos estudios políticos
pero predijo que esta clase intermedia disminuiría en número e importancia a se hayan li mir:,do a analizar los Estados y los gobiernos, lo cual implica equipa-
medida que se desarrollara el conflicto entre el trabajo y el capital. Esto n? ~a su- rar el poder y la política en nuestra sociedad exclusivamente con el funciona-
cedido en los países del centro de la economb-mundo, smo que hemos asrsndo al mienw fo rmal de la polltica es tata l. Sin embargo, al hablar dé las demás institu-
<<atwe de la;; cbses medias» debido a· que los empleos de •<cuello blanco» han au- cion es he mos visto qu e este enfoque es insuficiente, porque no hay ningún
m e ~tado y s u~'erado en número a los empleos de «cuello azub>. Esta gran clase in- morivo a priori por el que no debamos interesarnos igualmente por. el tema del
termedia dese mpeña una gnn variedad de empleos que aparentemente tienen poder en otras insriruciones como loa hogares. Y los marxistas, evidentemente,
poco c¡ue ver entre sí. La interpretación de \Vallersrein es qtte las personas que tie- señalarían la importancia fun damen ta.! qtte tienen las clases .,en cualquier estu-
nen es tos em pleos son los cuadros de b economí::t-m undo, y dado que la organi- dio sob re el poder. q._
zaci ón y pro ducción capiralist3s so n cacb vez más complejas,, cada vez se requie- Para superar esta postura la so lución no consiste en debatir la importancia re-
ren m:ís man dos c¡ue coordinen el sistema y se aseguren que funcrone lo meJor lativa de las distint:~s instituciones, porque no es posible hacer un análisis serio de
posible. Al principio los que des empeñ:1ban es ta bbor se limitaban, en nombre de cada un a de ellas por sepa rado. Como ya hemos dicho, están relacionadas entre sí
los que co nr ro hban el capital, a su pervisar a los productores directos; actua!- de t:~nras maner:~s compl ejas que \Vallerstei n (1984a) las denomina «el vórtice
menre, para q ue el sistema fun cione bien, es preciso que haya profes1_ones muy di- instiruciona.k Esrudiarl as por separado como hemos hecho hasta ahora sólo se
versas , desde las más antiguas, como bs de abogado y contable, a rnnumerables puede justificar por motivos pedagógicos . En realidad, el poder en el sistem<Jo~
pues ros ele n ueva creación, como los mandos intermedios de las empresas y los mun do moderno opera a través de numerosas combinaciones de instituciones;
bu rócratas es tarales . El resultado es una enorme clase medra de cuadros situada desde esta perspectiva, un esrudio recie nte en umera al menos catorce tipos dife-
entre los que controlan y los productores directos, lo que co nstituye un ejemplo rentes de p olítica (Taylor, 1991 a), lo que implica que como mínimo habría que
clásico de la esr ructura tripartita de Wallerstein que facilita la esrabilidad de la estudiar catorce geografías políricas. En este libro no podemos pretender hacer
econo mb- m undo, que, com o señalibamos ames, la actual globalización está so- justicia ;J. ral diversidad de políticas, por lo que es preciso justificar la orientación
cav:lll do. que vamos:~ adoptar de ahora en adelante.
C omo he mos señalado :mteriormenre, ];:¡.s clases tienen un carácter global en la geografía política en su mayor parte, al igual que otros estudios políticos,
b econ omía -mundo, puesto que su definición está determ inada por el modo de ha tenido una orientJCión esradocénrrica; es decir, que ha considerado que la uni-
producción , que es el mismo en todas las panes del globo. l as denominamos dad elemental de anál isis es el Estado. Desde el punto de vista de los sistemas-
) clases «obj et ivas ·> porque se deri va n lógicamente del anál isis; sin embargo, en el mundo, el Estado sigue siendo una institución clave, pero ya no es el escenario
terreno de la prácrica política real, las clases gene ralmente se han defimdo a sí del cambio sociaL Queremos evitar las limiraciones de un enfoque estadocéntrico,
J mismas aco m odándose a la extensión de cada Estado. Estas «clases naCionales>>
subj eti vas so n só lo p;J.rte de las «clases gl obales» objerivas de las que h emos ha-
pero con ello no qu eremos decir que el Estado sea un elemento de escasa relevan-
cia en nuest ro estudio. En definiti va, el Estado se debe siwar en un contexto gue_
blado, lo que significa qu e el alcance de la mayo ría de las acciones de clase se ha revele su imponan cia pero que no deje a un lado a las demás instituciones, Este
J
34 Geogrrzfia Política 35 l
Jos Esuclos existen si no es en Yirtud de b posesió n de su «terricorio soberano>>. )
ha sido nuesrro obj etivo en la Fig. 1.3, qu e ilustra una de las muchas relaciones
Dicho de otro modo, la localización espacial del Es tado y ele la nación es parte
existentes entre las cuatro ins ci tucio nes.
esencial de su naturaleza . A.si pues, b geografía política de bería centrarse en el es- l
Los h ogares son las unidades reprodu ctoras sociales fundam entales del sis-
tema, porque en ell os se socializa a los individuos en un es trato social. En la Fig. tudi o del sesgo que se muestra en la Fig. 1.3, que cons ci cuye el núcleo ele nuestra j
1.3 hacemos hincapié en la transmisión de la identidad cultural que hace que los perspectiva panicular sobre el siscerna-mun~o modern o. Continuarem~s con este
«pueblos>> , las nacio nes del mun do, se repro duzcan. Estas nacio nes, a su vez, se re- aroumen to en el :tpanado final de este capl(ulo; mrentras tanto , contmuarem os
lacionan co n las otras dos institu ciones de formas muy distintas. Como ya hemos es~uLlianclo la naturaleza de las relaciones de poder an alizando actividades de los
señalado, la o rga nización subj etiva en clases nacionales pone en cues ti ón el es ta- Estad os que nos resu ltan familiarc .
tus glo bal objetivo de las clases, por lo que normalmen te se encuentran divididas.
En el caso de los Estados, nación y Es tado se han ap oyado mutuam ente en los
IV l . La mtileza del poda: ¿qué es un Esmdo fuerte?
«Estad os-nac ión>> . Esta legitimación moderna ha llegado a tener tal fu erza que
«Es tado >> y «nación>> suelen ser utilizadas indistintam ente en el lenguaj e cotidiano,
aun que a es tas al tllras el lector debería tener claro que no son las naciones las que Hasta ::thora, al hablar de l pode r, hemos asum ido sin más que los resultados de la
·c ompiten en los Juegos Olímp icos, sino q ue son los Estados. El concepto de Es- acción refl ejan una jerarquía de poder que, a su vez, es un indicio de la diferencia
tado-n ación impide distinguir fácilmen te entre es tas dos instituciones. En este li- de recursos de los comend ientes. Cambiando el ámbi to de un conflicto cambia-
bro n ues tro o bj ecivo no es tanto limitarnos a corregir esta concepción errónea mos la jerarqu ía de poder, pero ¿y si la jerarquía de poder no es un indicador se-
como entender de qué modo llegó a producirse; por es ta· razón hay, en este estu- o-uro de l triu nfo o del fracaso? Algu nos confli ctos q ue se han producido entre Es-
di o polírico, un sesgo hacia el Estado y la n ación, pero sin soslayar las otras insti- ~ados rec ientememe ind ican q ue as í puede ser. Lo que pasa es que la naturaleza
del poder es mucho más sutil ele lo qu e hemos sup uesto has ta ahora. '
tucion es, lo qu e sí sucedería si adoptásemos un enfoque es taclocéntrico.
N u es tro sesgo se puede justificar por motivos geográficos. Según veremos en La medición del poder re lativo de los Es tados ha sido un problema constante
los siguientes capítulos, tanto el Estado como la nación tienen una relación ele ca- para la geografía política, porque el poder no se puede m edir de un modo directo.
rácter ún ico con el espacio; no sólo ocupan un espacio, como roda insritución so- La mayo ría de las veces es te p roblem a se ha res uelto seleccionand o algunas de las
cial que se precie, sino que proclaman que tienen una relación especial con luga- características más de:-tacadas de los Estados, y com binándol as después para asig-
res determinad os. N o ciene sentido tener una nación sin una «patria histórica>>, ni nar un índ ice de poder a cada Estado. Un ejemplo sencillo consiste en definir el
poder como el cubo del producco nacional bruto de un país multiplicado por la
raíz cuad rada de l número de sus hab itantes (Mui r, 1981: 149). El resultado es
una medida de poder intuitivame nte razonab le, pero poco satisfactoria. ¿Por qué ·
se m ilizan exclus iva meme variables de producción y de población? ¿Por qué se
comb inan de esa manera' No se puede contestar a es tas preguntas sin recurrir de
un modo explícito a la reorb que esti det rás de esa medida. Tenemos que volver a
hacernos b sigui ente pregunra: ¿qué es lo que hace que una característica deter-
minacb sc-.1 lo su fi.cicntemen te im po rtante para qu e sea tenid a en cuenta a la hora
de pr:tcticu b medición?
Ll ma\'Or par-re de los es wd ios sobre el poder del Es tado han sido inductivos,
por lo q11c han prestad o muy poca atención a b teoría q ue utilizan, que implícita-
mcnre suele tene r que ver con la noción de potencial de guerra. Pero la derrota de
la <•S uperpotencia·· Estados unidos a manos de la «po tencia media>> Vietnam h a
hecho necesario un replanteami ento mral ele la cuestión . Todavía más sorpren-
dentes han sido las recientes expe riencias británi cas: sufrió una derrota en los
anos serema en una gue rra -la llamada «Gtterra del Bacalao>>- en el Atlántico
Norte a manos de una ·<pequeña potencia<>, Island ia; pero salió victoriosa en los
anos ochenta en una guerra en el Adámico Sur co ntra una «potencia media», Ar.:
gemina. ¿Cómo podemos inre rpre rar esus muestras recientes del poder del Es-
tado en la escena internacional? Una sol ución es resign arse y admitir que «parece
imp roba bl e que alguna vez se obten ga una medida sin defectos>> (Muir, 198 1:
1-±9); en ese caso, volverí:1mos a las «es timaciones ap roximadas>> , que dependen de
la •<situación» en la que se em plee el poder. M uir (19 8 1: 150) utiliza cinco varia-
bles para hacer estimaciones ap roximadas del poder: área, po blación, producción
de 'acero, ra mano del ejércico y nü m ero de submarinos nucleares. Los resultados
Figura 1.3 Los vínculos institucionales fundamentale s. vuelven a ser co rrectos de un modo imuirivo, pero ¿de q ué sirven si predicen la
) --
Geogmfia l'ol/tica 37
\ :,w rw no rrca m ericana en Vietnam y el rriunfo britán ico sobre Islandia? No m.is cosas so bre los cicl os históricos del auge y la decadencia de los hegemones.-
b,•>ta co n decir que el po de r del Estado depende de la situac ión en que se emp lee; Por el mom e nto nos dedi caremos a analizar el carácter manifiesto y encubierto
) neces it,lm os un enfoq ue wtalmente nuevo para es tudiar el poder del Estado, al del poder hege m ó nico. El pode r ecor1óm ico del Estado y sus posibilidades milita-
que ¡'odemos accede r e!11pleando el anil isis de los sistemas-mundo gracias a los res lo convienen en el Estado más poderoso . La eficacia en la producción econó-
co ih.:c> ptn, de relaciones de poder man ifi es tas y encubiertas. Aunq ue· las primeras mic:l conlleva el dom in io del co m ercio global , que, a su vez, suministra ingresos
correspo nclen a lo que normalm ente conside ramos manifestaciones del pod er en qu,' .1seguran el d?minio financ iero de la ~~onom ía-mundo . De forma man~fie~ta,
](ls cr; nf1icros, nuestro argum e ntO es q ue el poder encubierto, que es la capacidad el Estado hegem o n1co ,tcumula pod er mdnar basado en su fortaleza economJCa.
par,\ prom O\'Cr intereses p.uriculares sin recurrir a la intimi dación o a las amen a- De fo rma encubierta, el Estado hegemónico expresa su poder proponiendo y or-
zas, tiene una difusión y una importJncia mucho mayo res . Hemos encontrado aanizando la Jgenda para el resto de los Estados de la economía-mundo (Arrighi,
cu atro tipos de relaciones de poder, dos m:m ifi es tas y dos encubie rtas . l990;. Es el líder mundial imitado y emulado por orros países (Taylor, 1996).
Por ejemplo , Esr:~dos Unidos ha expresado su poder económica y militarmente
pero to.mbién fomentando con relativo éxito el libre comercio y la democracia li-
) La posición estructural bero.! . Se p uede consider:.1r que la globalización es la culminación de estas proyec-
ciones del poder americano.
La fo rma de relación d e poder más im portante es de origen estructural y es una
co nsecuenc ia el irecta de que la economía-mundo func ion e como un sistema. Para
1
) comp renderlo, n mos a analizar los Estados de Brasil y Suiza. En casi todos los ín- Eludir la adopción de decisiones
dices de poder Bras il parece tene r más poder que Su iza; por ejemplo , según los
criterios de Muir, tiene m;1s territorio, más població n, produce más acero y tiene Con la extraña expresión «eludir la adopción de decisiones>> (non-de'fision-making)
m<ÍS soldados . Pero ésta es so lamente una m ed ida del po te ncial militar; Brasil y se alude a la forma más conocida de poder encubierto. Esta expresión proviene de
Suiza nun ca han estado en guerra y es muy imp robable q ue algu na vez lo es tén, un estudio de Schamchneider (1960) sobre la democracia norteamericana, en .el ..
pot·que el Go bi erno suizo no es tan tonto : ele hecho Suiza no ha estado en guerra que afirm a que «todas las organizaciones ti enen algún sesgo». Lo que quiere decir
co n ni r1gü n país desde la época de Na poleó n. Er1 la jerarquía de la estructura es- es que er1._c ualquier tipo ele pol ítica sólo fi g uran en el orden del día algunos con-
pacid de la economía-mund o, Suiza es centro y Brasil no es nada más que semi- .f1inos de interés; el resto «se resolverán al marg~n ,de,la política» para qlte,J)._Q_pl,j;-
peri feria; por tanto, por definición se puede decir que Suiza «explota» a Brasil, . gan en la esfeLl de las relaciones d e p ode r manifiesto. Los ejemplos que da
porque la economía-mundo está estructurada de tal manera qu e favorece a Suiza Sch:J.ttschn eider están relacionados con los p anidos políticos, y más concreta-
a c:xpensas de Brasil. Suiza no tiene que bce1· ninguna demostración ele poder meme con la escasez de opcio nes que tienen los electores norteamericanQs, tema
mar1i rl esro ap:trre de- las relaciones come rci::d es «no rmales>> par:t imponer su domi- CJllC tr:ltarr> mos en el capítulo 6 . Actualmente su trabajo es más conocido porque
n io: los b:tnqueros suizos forman parte de la com unidad banca ria internacional es el punto ele part ida del concepto «eludir la adopción de decision es>>, que Bach-
qu e pune condic iones a B r::~s il para re negociar los plazos ele devol ución de su rac h y Baracz ( l 962) acuñaron en eswdi os sobre políticas urbanas. Su tesis es que,
deud.t externa; b s mul ti n::~ci onales su izas, como JVest!é por ejem plo, se dedican a si soiamentc: se estudia h toma de decisiones formal y manifiesta eñ los ayunta-
hace r negocios lucrativos de los que acaban ben eficiándose los accio nistas suizos. mientos, se pasa por alto el proceso de elaboración del orden del día, que es
En p<)G\S palabras, el funcionamien ro del mercado mundi:Jl, y las relaciones de cuando se decide qué remas ser:ín tomados en consideración y cuáles no. Esta es
Su iZJ. y de BrJsil con di cho mercado, aseguran la supremacía suiza con el consi- una forma de manipulación que permite que las decision es tomen ciertos rumbos
guiente Hujo de excedente p ara Suiza. Esta situación es muy distinta a la del sa- q ue suelen favorecer el mantenim iento d el stattt quo. El poder es encubie.rto, por-
qu eo de ,-\méricn llevado a c::~bo por los español es, que se basó en un uso muy que no se ti enen que tom<lr «decisiones>, - de ahí la expresión «eludir la adopción
maniflesro de la fuerza, pero no por ello es me nos real; en realidad, es una explo- de decisiones»- respecto a los asuntos que no están en el orden del día. Desde
tación mucho m ~ís barata v eficaz. esta óptica podemos comprender mucho mejor la solidez del presente orden de
Esra fOI"ma de relación' de poder es diferente de las relaciones de poder encu- cosas en la economía-mundo.
bietTJ.S que vefamos en el epígrafe anterior. Los suizos no están implicados en nin- En las Naciones Un idas, cuando el Tercer Mundo alcanzó la mayoría en la
gun,t man ipulacion del sistema, sino rodo lo cont rario. Ju e9an respetando las le- Asamblea Ge ner:Jl tras la desco lonización posterior a la Segunda Guerra Mundial,
yes del juego. Lo ún ico qu e pasa es que esas leyes -el tuncionamienro d e la se tr.uó durante bastame tiempo de introducir en los debates temas nuevos de po-
economía-mund o- obran a su favo r por ser un Es tado cuya economía se basa en f
líticJ. mundial. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desa-
rebcion es de producción de centro : al producir más eficazmente pueden contro- rrollo dio o rige n a do·· ,,décadas de desarrollo» y los trabajos de la Comisión
lar países co mo Brasil , q ue no pueden competir económicamente con ellos. Brandt culminaro n en la conferencia de Cancún, donde se celebraron «negocia-
Lt suprem a forma ele pod e r que res ulta de la p os ición es tructural es la h ege- ciones globales» . Pero, a pes:u del apoyo «de boquilla» prestado al desarrollo de
mo n ía mundül. En la reo ría ele los sisremas-m undo un Estado es h egemónico los países mis pobres, en Cancún el orden del día de la política mundial no cam-
cu.1ndo se hace con la m ayoría cid potencial eco nómico de la eco nomía-mundo. bió . No fueron las cuestiones Norte-Su r las que predo minaron en las relaciones
Eso posición ha sido conseguida por Estados Unidos, motivo por el que el siglo interesratales de los :~ños ochenta, sino que el confl icto Este-Oeste continuó
XX a veces se ha apodado el as iglo americano». En el capírulo 2 ave riguaremos siendo el principal tema de arención . La presión ejercida por las Naciones Unida_;;
"'\
)
Blechman y Kaplm (1978) regtsrran 21) mCidenres enrre 194) y 1976 en los que potencia, la antigua Unión Soviética, y ha señalado 190 «incidentes>> en los que
se urdtzaron las fl.terzas armadas norteamencanas para favorecer los intereses nortea- las fuerzas armadas soviéticas fueron utilizadas como instrumento político. A fin
me ricanos sin q ue se llegara a apreciar violencia, lo que ellos llaman «fuerza sin vio- de poder comparar la utilización de la fuerza potencial por parte de la URSS con
lencia.·. Un ejemplo rípico sería la visita que hizo a Turquía en 1946 el navío de la de EE UU, 155 de estos incidentes ocurridos entre 1946 y 1975 se han aña-
gue rra mis potente de la Armada de los EE UU, el USS lvfissouri, en un momento dido a la Tabla 1.3. En este caso los daros constituyen un indicio d e que la URSS
en que b URRS reclamaba territorio turco. En palabras de Blechman y Kaplan: se estaba convi niendo en una potencia global. En los dos primeros períodos to~
dos los incidentes ocurrieron en zonas adyacentes a la URSS, pero en los dos últi-
Todo el mu ndo se percató de lo que significaba este hecho; \'V'ashington había re- mos la influencia política de las fu erzas armadas soviéticas se extiende a todos los
cordado de un modo no muy sutil a la Unión Soviética y a otros países que era escenarios geopo líticos, a excepción de Sudamérica. Pero nos estamos adelan-
una potencia militar im ponanre y que podía proyec tar su poder fuera de su terri- tando , puesto que analizaremos la geopolítica en el capítulo 2, y el objetivo de la
toFi o, incluso a costas muy lejanas (1978: 2). Tab la 1.3 es sólo poner ejemplos de la existencia de una fuerza potencial y poner
de m anifiesto su importancia cuantitativa.
Blechman y Ka pbn señalan cuatro períodos en la utilizació n de fuerza potencial
por r~me de Estados Unidos, que figuran en la Tabla 1. 3 junto con la localización
geogr,i!-lca de los i ~c idenres en ocho escenario~ geopolíticos. Se puede ver que Es- Poder y apariencia
tados Lln tdos emp1eza a m reres::trse por Europa en el primer período, para impli-
c':u se en Asta Onemal en el segundo período; en el tercero el Caribe/América M e- Ahora podemos retomar el tem a del poder de los Estados. En el enfoque teó rico
cli:J. y el Sudes te Asiático dom inan la esce na, en tanto que en el último período de los sistemas-m undo , el poder depende directamen te de la capacidad que tenga
,
)
)
41
) ; 1
Geogmfta !'olítica
) el E1r,1cLJ Jc: ,Jcruar :n el ,isr-:~ma para obrencr \'emajas mater iales . Esta capacidad r · lu < tn t-t i\"()S del txiro ewnómic o de Japón v Alema
1o pone el e manmesr .e: o, s1n
ni a son mucho más
. l ugar a d u das, 1a sutl'1 eza
men "L ·¡· , ne ro este: cJemr
e~ rc;ul :a,l~) de la ehc:.lcia, d e los procesos product i:os en los Estados, aspecto q ue
.
) como l e 0 _, r
n,edlinos c"n l.b C1éc~onas de centro. sem1penf ena y penfena . S1 el poder se ex- d l ~oder en el sistema-m undo :~cwal.
1 pr~sa d~un mod0 m.m ifiesro es de esperar que, en un conflicto determina do, la e Empezam o> e~re Jpa~uJo h.1blando de ~~omalías de poder en el resultado ~e
p ro babi !iLbd ele que d resultado sea favorable para una parte depende rá de que dos conflicros ¡·ectenre~. las guerras de EE UU contra Vte tnam; y ele Gran Bretana
) es ¡rJ Isbnd ia. Creo que estaremos d e acuerdo en que, por sunl
que sea nuestro es-
PL':Ten e;:c¡ ::l centro. se miperifc:ria o periferia, por esre orden; pero el problema r
) q. l b m <l:·u:Ia de la.; c ~:pres iOn es del pode r so n encu biertas y est ructurales . Aun- ,odi~-del poder del Estado , segu imos sin poder expl ic:tr del todo por qué en ambos
tLl ·s a~mó ].1 p~1rt<: más , Jéb il ·, pero lo important e es aprend
er de los fallos. ¿Por
que csu Ltehni ci ún eL poder sea fundamen ralmenre económic a, esrá esrrecha- (
ah - d' al . b
ué nuestro an:iJISIS no nos 1:1 permitido 1asta ' . ora ana u go mteresant e .s~ re
ClSO ] . . ' ]
) ne nre r~lacio n:1d:1 con la idea de «Estado fuerte >>, de la cual es complem entaria.
t> . .
. , En rermmos gener J. les los Estados del ce ntro suel e n tener un a id iosincrasi
a ~stos conflicros) L a respuesta es _que hemos con~t?erado que los Es[ados parnopa-
1 !l:)c·r_¡l dado que su p o der se basa. anre todo, en su supremac ía económic a. E l b~!n en los confiteros sm tener en cuenta su po lmca Interna. Est?. es lo q~e
suelen
) l- ·r:!cl? holandés del ;.~glo XVII fue el p1·imer Estado qu~ alcanzó esa afortu nada hacer los estudios de RebCiones I nternacw nales al separar la po1mca <<nacwn_al;> de
la r de ellas consmuye una esfera de actJVJdad
¡-,>SICio_n . .r\1 ser una k deración d e condados políticam ente débil nunca dio la inrwucio nal asumir q_uc cac!a una
) ;;_:1p res10n_ de ser el Es.rado más poderoso del mundo, pero durante un corto pe- independi eme. En Geografía Polmca no tenemos motivos para aceptar es~a forma
) r,u do de tiempo eso es precisame nte lo que fue. Posterio rmente Gran Bretaña
y de hacer las cosas; es m<1s . nues tro argumem o es que esta postura no permite llegar
r::st,!C.O.':
1 L' n1c · · ·eron, por este orden, en los Estados «<i berales» m ás
· 1os se co nvirti a comprend er del roclo L1 po lírica esrat:J . Por ejempl o, en el caso de la lla~ada G~e
.) rr:~ del Bacalao, la imporr:mc ia del conflicto era muy dJStmta para la pohtrca
nacto-
Importan tes . En el ca p ítulo 3 a rodos esros Estados los denomina remos heae-
mónicos . En cambio, los Estados dé la semiperiferia suelen ser Estados autori~a nal de cada uno de los países implicado s: para Islandia ei conflicto e a de la mayor
J n~s1 que dan una ~m age n de fo rralez:~ l??lít!~a . Tenemos bastantes ejemplos , prioridad e_n política exterior, mientras que, para G,ran Bre[aña había ~ m,uc~as otras
) desc,e las monarqll las abso lutas del pnnc1p to de la economía -mundo hasta los cuestiones 1mporram es que so pesar. Pero el caso mas mreresant e contmua srendo el
t:egímenes autoritari os de la semiperif eria del siglo XX, tales como los regímene
s hecho de que Estados V nidos no consiguiera vencer a· Vi etnam, Y.~ que no hay
J tasctst~<s europeos de los años treinta, los regímenes mi litares la tinoamer icanos duda de aue, al ser en aquella época el país m<Ís important e del centro, disponía de
en los añ?s setenta, y los regímenes comunistas hasta 1989 y 1990. Es ta pos- muchos n;:1s recursos que Vietnam . Só lo si examinam os la simación interna de cada
J ; ura polJtlca ~e puede at rib uli- en parte a que intentan compensa r su relativa d
e- país se puede comprer:d er por qué no tri unfó la potencia mayor. ,
a
) no m !~1-mundo esta zona no ha tenido el control político ele su propio terrirorio , rra era como una ~cerna consign:t, al estilo de la del general C uster, de aguantar
rie tlrme h-1sra el tln:ti. Los n;rrcam'e r icanos se encont raron en la postura, literal-
·) s1:10 que ha tentdo un es tatus colonial. Sin luga r a dudas esta posición es la más
d eb d que se puede te ne r en la ecor.omía -mundo; inclu-so, aunque accedan a
la mente comr~1d ic rori:L de poder «sal van> a Vietnam solamenre destruyén dolo, lo
) Indcpend ené ia política, la dependen cia econó mica concinüa, lo que ha dado cm! est:i rebcionad o con !a segunda pane de nuestra explicació n. La destrucció n
o ng,en a concepro s com o •<Impena lismo mformal, y «neocolo nialismo», que que lb·ó a cabo EsrJ.Jos Unid os en \' iernam impidió que ruvie_ra éxi ~o su c~-
J al u u~n a que el destino de estos países sigue estando cas i po r comple to fuera d e paña par:t ganarse «los cornones y bs concienCias» de los campesm os vletnamtta~,
su -.:onrrol. El pnnc1pal problema de estos Es[ados es su seauridad interna,
lo ,¡ b .-ez que fomentó los esfuerzos vie m amitas por ·co nq~istar <<el corazón y ~a
) conciencia,, ele la opinión pliblica norteame ricana. La divisiÓn de los norteame n-
qu e o ng111a represión y regímenes a menudo efímeros . Aborci"aremos el tem-a del
) impe rialismo info.rmal v de los Estados periférico s en capítulos suces ivos, pero canos sign ificó el rln de la guer ra y cond ujo a la victoria mili tar del semiper_iférico
lo que queremos úesrac;a r ah o ra es que , a pesar de los tanques y los fusi les, es tos Vietnam . H oy en día a un.1 persona q ue fuera a Y ternam y a Estados Un1dos le
_) Esudos son esenc ialmente déhiles ;. el poder político manifiest o que em p lean
es costaría recot;oce r al aan,td o r. Acwalme nre los vietnamit as ya no saborean las
) u n tnrenro de compens a r su carenCta de poder «reah en la economía -mundo. mides de la v·icroria, ~1~rc1ue h cohesión nacional que condujo a l_a victoria ~il!tar
:-\ la vis ta d el resul[ado de las guerras del siglo XX, podemos justificar por no se ha encauzad o J e torma adecuada para logra r la prospend ad economrc a.
J que h:.1cemos ramo hmcap1é en Ios aspectos económic os del poder a expensas Esre es un objetivo mucho m~ís difícil de consegui r, que requiere la utilizació n de
d e los aspec r,os esmcum ente mtlnares y po líticos . Parece que el éxiro econó- una esrraregi:t com plecamenr e disrinra. Ser un Eswdo semi periférico ya constituye
) de po r sí una carga suficieme menre pesada y, si a ello se añade la d estruccióll: que
mJco de _lapon y Aleman ia tras la Segunda Guerra Mund ial desmient e la im-
) portan cia ele las victorias militares en comp <1ración co.n los procesos económi- produce u n.t g•terra, el tururo inmediato parece m uy poco prometed or. La sttua-
co s fundame n tales s o bre l os que se basa la econom ía -m undo. wf u chos ci c,n de Vietnam no le perm ite co mpetir en la economía -mundo como lo haría
J ohsa.'·ad ores llegan a afl rmar q u~ estos dos países, al final, salieron ga nan do un Lr,¡J o sc miperiférico en alza; al igual que muchos otros Es (ados del Tercer
econo rmcamen te :t l perder la Se~unda GuerrJ "-'1undial, ya que d esp ués no
se -i\t[undo, ha desc ubierto qt; e obtener la independ encia política es un triunfo vano
) tipo mi litar a g ran escala. Evidente- miemr,¡s co nrint'le la pobrez.1 económic a. El poder estr uc tural es así.
les ;'er m it ió que htcteran m ve íSlones de
'2 Geografia Política El ¡~n.ílisis ele lo>" .}·istenuu-mundo en geograjla poliúcn 43
1\'.3. La economía-mundo desde fa pmpectivt< de la gcogmfla política un problema polírico póctico contemporáneo de importancia viral; y segundo,
que se rraca Je una conuibución reó rica al análisis de los s istemas-~ un do .
L :, insciwc iones de los lugares conCíeros sir ve n de mediadoras del poder. Nuestra
expos ición sobre el p ode r empezaba en un encorno geográfico específico, el patio
de u n colegio, y en el es tudio del poder es preciso que volva mos a la geografía. El ámbito político en tanto que escala geográfica: cuand o la d emocr acia
J--b;: dos form as en que la geografía es tá implicada en las relaciones de poder. En no soluciona nada
l'rlmer lug:1r, el pro pio espac io es una área de d ispma. El espacio nunca consti- (
ruy~ Ltn mero escenario donde se desarrollan los aconrecimien ros: ninguna dispo- Hemos di cho que el resultado de un co nflicto depende en último extremo del
SICJOn espacial t1ene tuda de neutral . En ocas10nes se admJte este hecho y el espa- ámbito en el que se desarrolle el conflicto, y tam bién hemos comentado que las
CIO forma pane de la age nda ele la disputa (m~ís adelante ponemos un sencillo panes más débiles lo saben muy bien. En muchos casos el ámbito puede equipa-
ej emp lo éle la defl nicion espacial de un electo rado para decidir los límites>> nacio- rarse con la escala geográfica a ni vel de la cual se resuelve, o se m edia para resol-
n rrle<;>') . S in embargo, las disposiciones es paciales pu eden formar parte de del ve r, el confl icto. Viemam trató en los años sesenta de poner a la <<opinión in terna- 1~
mundo que damos por senrado, d e forma qu e el poder potencial se hace realidad cional-> d e s u la do , cosa que lo g ró puesto q u e hubo ma n ifes t ac io nes
l
por la «puerca rrase ra». po r así decirlo. Foucaulr (1980) nos enseñó la importancia antiamericanas en todo el m undo. Asimismo, el movimiento antiapartheid ob-
de t-sa «geografía invisible». En nuestra opi nión, el ejemp lo más impo rranre es el cuvo un gran triunfo al conve nir la política interior sudafricana en una cuestión (
pensZ!mienco escadocénrrico , que co nsidera que el Estado-nación no es una cons- internacional en los años ochenta. Si hoy Kuwait no es u na provin cia de Irak se
rr ucción social sino una división «naturaL de la humanidad . debe a que fue capaz de convertir una disputa <<local>> sobre su soberanía en una
En segundo lugar, Don':en 1\!lassey (1993) nos recuerda que el poder supon e guerra promovida por. las Nacio nes Unidas . Aunque citemos estos conocidos
much o m ás que el ruedo donde ocurre. H ay una «geometría del poden>, una red ejemplos, no deberíamos olvidar que alterar el campo de acción de este modo
de corrientes y conex iones qu e es característica de todo individuo en todo fi}gar constituye u n hecho excepcional; podríamos decir que la norma es que los que (
conc reto. Por tanto, afirma, la globalización en cuamo proceso incorpora algu- pierden una disputa no logran extender el conflicto. Uno de los motivos impor-
¡~
n as personas y algunos lugares mucho más que otros . Como señalamos ames, la tantes puede ser la división polirica de nuestro m undo. Una de las fun cion es clave
global ización ha sido m uy desigual en su aeografía. Por ejemplo, la famosa coiñ-=- de las fronteras de los Estados consiste en imped ir que los c~ nflictos políticos se (
p resió n .'·.espacio-tempo raL, que suponen las com unicaciones actuales puede ha::- desbord(:n al amojo de los perdedores y se conviertan en conflictos a escala glo-
bal. Pero también es posible que las mi smas fronteras sean cuestionadas política- (
ber c2.mb1ado la v1da de los banqueros, pero no ha ten ido ninguna influencia di-
recu en las tnLl)eres que recogen leña en la sabana africana. lvfassey combinando mente, y el caso más cbro lo constituyen las revueltas que se p roducen actual-
la idea de b glob aliz:1.ción des igual con ideas relacionadas con el trabajo de mente en la Europa Oriemal después del de rrumbe del comunismo.
Al haberse desintegrado bs antiguas fede raciones de Yugos lavia y de la URSS, (
Scl1-J mch ne1d er (1960) so bre el alca nce de los conflictos infl ere lo que deno-
mina '< Sc miclo ele lugar que se transforma». ::iegün esz¡ argumentación los luaares las antiguas fromeras de los Estados federados se han convertido en las fronteras
ma;, '
peq uenos- .
no se cncie
' ' ' b.
rcln en SI' mismos para pro teger su '<terntono >>, suJO de Es tados soberanos. Este proceso no tendría por qué ser un pro blema si los di-
qu "' todos los lugares tienen miles de conexiones con otros lugares. En la geome- versos grupos nacionales formaran unidades espaciales contiguas, claras y com-
trú del poder los lugares tienen importantes vín culos económicos, produciendo pactas, donde se pudieran rrazar Hci!me nre fromeras; pero la geografía p olítica y
culmral n o es algo tan sencillo, ya que los dive rsos grupos étnicos nacionales sue- (
m erc.wcías, po r ejemplo, para el me rcado mundial, pero umbién tienen impor-
tantes coAexwnes culturales que en Iil uchos .casos esrán relacionadas con los orí- len estar mezclados en el espacio . Es el caso de los rusos y los serbios, m uch os de
genes geogr:ífl cos de alg unos imegrames de la comunidad. La clave es que no los cual es se encuentran fuera de Rusia y de Serbia. La Fig. 1.4 es una ilustración
p ode mos llegar a entende r b1en un lugar s1 nos ltmnamos a exammar lo que esquemática de esta situ ac ión en la que hay una mezcla de dos grupos en una
conncne; las relaciOn es q ue mantenga con el exterior son imporrames y se pro- parte del país . ¿Debería haber un país o dos? Sin duda, deberíamos dejar que la
cluccen en ,las di stintas escalas geográflc:Js . Este es el pumo de partida de la geo- genre decidiera qué estructuras políticas debe rían mancenerse; pero p rocedamos·a
gra,ta polltlca ele los sts[emas-mundo. investigar este ejercicio democrático.
. El anális is de b economía-mundo desde el p unto de vista de la geografía po lí- Suponiendo que hs elites políticas respectivas hayan movilizado a los dos gru-
t!Cl solamenre n ene semido si n os aporra elementos de juicio que no se puedan pos nacionales , podemos dar por hecho que en una vo cació n a escala del Estado
ob tene r d esde otras perspect ivas . Anteriormente hemos insinuado qu e cre- o riginal ganarían los unionistas. La mayoría de la gente, o lo que es lo m ismo, el
emos y ue éste es el caso, v ahora intentaremos justificarlo de un modo explícito. grupo nacional mayoritario, no quiere que su país se d ivida. ¡Es una trampa!, dirá
Lo esencral de nuestro arg um ento es que la utilización de la escala geográflca b minoría, porque en el noroeste hay una mayoría local que quiere separarse. Si (
como es trucwra organizari va nos permite entender mejor ciertos problemas. prevalece el voro original, los que han perdido podrían perfectamente levantarse
en armas para luchar por . su «independencia nacional». ¿Sería antidemocrática (
En COllCrero , la esrructura geográfico-política de los sisrem as-m un do que utiliza- -
mos nos apo rta una ser ie de ideas so b 1·e aspectos del fun cionamiento de la una acc ión semejanre? Otra posibilidad es q ue se organ izaran para conseguir
apoyo in te rmcional para que las Naciones Unidas patrocinaran unas elecciones
r
econom ía-mundo que no han quedado su fi cienre menre claros en otros estudios
(F lim y Shelley, 1996). Se mejame afirmación requiere algún ripo de justificación , exclus ivamente en el noroeste. En este caso podemos dar por hech o que los anti-
por ;1 uestra parte, que eldbo raremos ren1endo Siempre presente: pnmero, que es guos s par,ltistas ganarían y proclamarían ia independencia como res ultado de
44 G~ografla Política 45
Soluc1ón unionista Solución separatista
q ue·'nerre1 l u~~hn
.. '
· oor e;.emnlo los serbios que habían constituido la mayoría en la
' • r- . , · 1 · . 1
O ~,la)'oria \-¡ooslavia. ahor:1 son b Jnii10IU en Bosnia, y o mismo ocurre con os
} O Minoría } ano ou,l 1 ::o • ' 1 ' · el
En el antiguo Estado En el nuevo Estado ' ::o l·' URSS. ames, v en Ucrani:1, ahora . Puesto que os que mas p1er en
X M1noria X Mayoría rusos en " · ., ,. · .' d
con est e Calnbio de escala de la .accwn ¡)olmca . .
son es tas nuevas mmonas,
.1. po e-
mos esperar ue en su seno sur; a un . nac1onal!smo sumamente r:-11 tta.n te, coi?.o
O X X 0 X X .. · :lo con los serb10s en Bosnia v CroaCia, pero este naCionalismo mtlt-
X X O O X X O t l1a ocutl lL . ..
0
, .
. ·gue teniendo la posibrl1dad de d esmtegrar los annguos . E d d 1
t:Síi\00 10 sta os e a
X OX X O O ~"'.l o x__ _>5/ o o tan te s1
URSS. En este argumemo no _hay nada nuevo, po rque ¿qUien e ~n~ ·, d b '
votar en
o o o 00 o "'o --- -
X /r 0
o O
o O 0 un referéndum para deCi dH si Irla nda del _No rte se ~m~ a la Repubhca ~e. ~r
X O O O
o o ---- o o o o landa! La cscab elegida (Irl anda entera o so lo la provmCia del Norte) deCidma,
Oo o oo o oo o o o oo o o o · el da aloun·¡ el resultado inde pendienteme nte de que sea en Irlanda del
SI Il U ' t> ' ' •d d
]\;orce donde la ca us~1 n~tcio1;alista t!ene , un apoyo más mrlt,tante. · ·
La co~u111 a
O O· O O O o o o o o
o o o o · ,.-a naL_I·onalista ""S la ti piCa m1nona que se convertma en mayona. Otras
C<ltOIIL< • - .. , 1 d f .
o o o o o o o o minorías nacion alist:ls n11 l1tantes que se estan gestando son os su a ncanos
blancos, que conrinú.1n a la búsqueda de.un Estado propto tras perder el control
Figura 1.4 Escala geográfica y rímbito político. el e S1ld áfrica ' v' los colonos ;"ttdíos de C ts;ordanla y Gaza, somendos en el futuro
al mandara ele alguna entidad pol_ítica autónoma pa1estma. · N u:~~no
. d e estos, ca-
sos se pttede solucionar ci.emoc rán~amenre deb1do a que la dec;s10n.!sobre cuál ~s
una decisión democrática del pueblo; pero al hacerlo han creado una nueva mi- el ámbito de su n:so luc10n es polmca, ya que la escala geografica ~que se ~SCO)d.
noría, los que formaban parte de la mayoría en la federación anterior que ahora por sí sola deciclir~i quién tri~nfa . ~s te ejemplo, ade más de ~~ner ,de mamfiesto
viven en un Estado conuolado por sus antiguos enemigos. Si se desecha la solu- la importancia de la geografla polmca para ente t;der la polwc.a ~el. mundo. de
ció n o riginal d e m antene r la unidad, ellos a su vez exigirán para sus tierras la in- hoy, jus tiFica que hayamos elegido la escala geograftca como pnnqp10 orgamza-
dependencia del nuevo Estado del Noroeste. Lo más seguro también es que el Es- dor de la geog rafía polir ica de los sistemas-mun do.
tado nuevo no consie nta que haya otras elecciones que dividan el territorio
soberano que acaba de obtener. Así pues, al negárseles la vía democrática, la única
solución q ue le queda a la nueva minoría es recurrir a las armas para conseguir la La ideología que separa la experiencia de la realidad
independencia nacional. Además, los nuevos separatistas podrán recabar el apoyo -
de sus compatriotas del orro lado ele la fwntera del nuevo Estado.
Este <Fgumento ele pesadill a pone de manifiesto que, cuando se trata d e resol-
A pesar de que !.1 global ización, como ha ~eñalado ha~e
poco Srorp~r ,O
9_97: 27),
sea un «p roces!) fundamental mente geografico ~ enom mado con ,u!l termmo geo-
v r clispuws políti cas, la democracia depende, tamo como cual quier otra fo rmula gráfico», la m.1)·oría de los esrucLos no han considerado prob leman~o este aspect_o
de solución, del ámb ito en el que se desarro lle el conflicto . La voluntad democrá- geográfi.co; se: h~1 dado por sentada, en p:uucular, la cual~dad que uen~ l~,globalt
lica del pueb lo puede legitimar cualquiera de ias tres soluciones del conflicto: la zación de escala b:is1ca. Este hecho esta en consonanCia con la tra~IcJOn en la
de mam c:ner la un id ad, la primera división y la segunda división. Evidentemen te ciencia soci:ll de contemplar el espacio sólo co mo UI~ telón de fondo merte en re-
la cuestión es có mo definimos el pueblo; en los casos de dispura sobre la sobera- lación con los procesos de ca mbio. sí pues, se consrdera que lo gl?bal es una es-
nía terriro rial és ta ha de se r una cuestión de escala geográfica. Lo que determina cala geográfica dada por su puesta que han lle~ado a alcanzar la sooedad Y 1~ eco-
la ,,sol ución democrática» no es la votación, sino la decisión de carácter geográfico nomía modernas. No es de exrrañar que cleb!do a este enfoque pu~dan olvidarse
que se roma an tes de las elecciones sobre el ámbito de las elecciones, porque, una fácilmente las demás escalas de ac tividad y que lo global parezca ~asr <<natural». ¡,a
vez fijados los límites, conocemos el resultado de las elecciones. Esto no es sim- geografía humana actual, en cambio, est i~a que .codos los espacios y lugares son
plemente "falsific:.u- los lími tes» para favorecer a alguna de las partes, porque no construccione s ,,sociales·>, fruro de los enfrentamien tos y acuerdos que c:ean un
hay ninguna respuesta wtalm ente acertada a la pregunta de quién de bería votar. paisaje geográfico . La escala geográfica, concretament e, se crea por medw de la
Al final, la respuesta só lo puede ser una decisión política en la que influye el po- política (Delaney y Le imer, 1997) y los argumen,tos relaCionados con la demo~ra
der relativo de .sus participantes , pero el motivo de aportar soluciones democráti- cia y las líneas divisorias que presentamos en la uluma pan~ exponen los mouvos
cas al conflicto era imped ir que -la po lítica de poder de las elites decidiera el resul- p<.!ra ell o. Por consiguiente, la globalización act~al no consmuye una escala de .a,c-
tado. Tenemos que llegar a la tri ste conclusión de que no hay una so lución tividad que está esperando a que la alcancen, smo que forma parte de la crea9.on
democr<1rica en un a situación en la que escalas geográficas distintas dan como re-
U(;: una geografía humana de múltiples escalas. . , ,. 1
sultado perdedores nacionales distintos . · Puede que no renga nada de extraño que hayan s1do los geografo.s polltlcos, en
Aunque lo hayamos exp uesro de forma esquemática, muchos lecrores se ha- p<Hticular, los primeros en captar - en los años sete nta- el pot~noal de la escala
brán perCltado de que la d errota de los que querían m antener la unidad en Yu- geográtlca como marco organizador principal de sus estudi?s. Sm em?argo, estas
goslavia y la UR S ha provocado situaciones parecidas a las anteriores. Algunas primeras obrJs, aunque Luvieran la perspicacia ele se ñalar_ la tmportancta que tenía
poblaciones naciona les, aho ra min or irar:Js, han sido separadas de la mayoría a la b escala, :dJordMc)n e! wna como si fuera algo 1ncuesnonabl e. En vez de hacer
Geografia Política El andlisis de los sistemas- mundo m gtog ~<1jtti ;:o!itica 47
com o Jos esrudi os de la glo balizació n actuales qu e adoptan una perspectiva única, as escalas forman una esrructura geográfi ca vertical tripartita cuyo centro es el
es ras geografías po lí t icas em p learon tres escalas de análisis: la imernacional o glo- ¡ ~srado-nación. El papel de las esr n tctLtras tripartitas consiste e1: fomentar la exis-
ba1 . la nacional o es taca!, y una imran acional que suele ser una escala de ámbito '! . ·. tencia de una categoría intermedia q ue separe Intereses en confitero. Por tanto, en
...'
ur b~1 n o. Aunque esta es tr uctura supon e un consenso , resulra especialmente decep-
cio n. mte el h echo d e q ue se haya llegado a este tipo de acuerdo sin haber enun- .
!
uestro modelo, el Estado-nación es la instancia intermedia entre la escala global
~la local. D~do que un aspecro geográfico-políric.a fundament~ de esta interme-
ci~ido un:;. teoría q ue jus tifique una trilogía de escJas geográficas (Taylor, 1982). ,,. diación consiste en actuar co m o un s1mple amortiguador o tapon, debemos con-
Entonces surgen d os p r:eguntas: ,< ¿por qué só lo tres escalas?» y «¿por qué esas tres siderar que esta d ispos ici ón const itu ye un ejemplo clási~o de ideología que sep~ra
e n C\' ncrero ?,.. Estas preguntas nunca han sido contes tadas, porque nunca han la experiencia de la realidad . Las rres esca las, por tanto, mduyel! un.a escala naciO-
sid o formulaclas . Sencill a m ente, estas escalas se dan por semadas ; alaún autor ha nal asociada a la ideología, una escala local asoc1ada a la expenenoa y una escala
llegado a decir que «p arece que estas tres grandes áreas de interés ~o necesitan global asociada a la realidad. La Fig. l . 5 il ust:a esta idea de un ~odo e§quemático
prese ntación ·> (Short, 193 2: 1) . Pues bien, es evidente que no es así; estas tres es- y la compara con la estructura geografica honzonral ele Wal~erstem.
caLls no surgen sólo . por casualidad, para que los geógrafos políticos tengan <<per- 1)
chas» cómodas en las q ue colgar la información. De hecho, en muchos estudios
de ciencias sociales que no son de geografía política se reconoce implícitamente ,..'
-.,
que existen tres escalas (Taylor, 1981 b) , lo que representa una cierta visión del
mu ndo que es una forma sutil de desarrollismo. Las escalas giran en torno al Es- 1~
tado , que es la unidad elememal, razón por la que se milizan los términos de Ín- '¡ :
t~~nacional, nacional e inrranacional. E;ta postura puede dar lugar a una separa-
cwn en el esmdw de las escalas geograf1cas que acabe con el carácter holístico
fundamenta l del sistema-mundo mod erno. En este sen tido, Short (1982: 1) habla
de «distinras escalas espaciales de análisis» y Johnswn (1973 : 14) lleaa 0
a referirse a
la ex istenc ia de «sistemas relativamente cerrados o aurosuficientes» en estas dife-
remes escalas . Es evideme que una geografía política crítica no puede dar por sen- '
rada sin más esta o rgani zación de triple escala; el marco teórico ti ene que explicar
por qué existen esas escalas y cómo se relacionan entre sí. •'
} !~
;Por qué tres escalas) No resulta obvio a primera vista. Es relativamente fácil
discinguir en nuestra v ida modern3. muchas más escalas que estas tres escalas aeo-
gráft c1s. Sm ith (199."3 ), po t .e jemplo , defiende de forma co nvincente una jerarquía
de s1ete escalas fundam enrales: el cuerpo, la casa, la comunidad, lo urbano, la re-
g ió n, la nación y lo global . No cabe duda de que es te número es fácil d e aumen-
ta r; por ejemplo, los erudi tos en relaciones inrernacionales distinguen otra escala
i
«regio nal » entre el Estad o -nación y lo global (Europa Occidental, Sudes te Asiá-
f
tico, ere. ) . En el o ero extremo , los estudios de la globalización, incluso si no se li-
mir:m a su única escala, pa t:ece que sólo ven dos e~calas (la local en contraposición
a ia gl obal) por lo que han recibido críticas (S11y ngedouw, 1997 : 159) Los ecolo-
gi st~s han sido especialme nte proclives a adoprar esta perspectiva tan limitada con
sL:_ fa moso slogan '<piensa globa lmente, actúa localmente» . Swyngedo uw (1997:
1)9) 1merprera qu e la glo balización es un << reescalamiento» ele la economía polí-
tlC3. que se alep en do s di recciones de la concemración instimcional del poder en
el Estado : hacia arriba, a escenarios globales, y hacia abajo, a escenarios locales. ,....
C o mo d Estado se sitúa en el centro, consriruye la creación de una oraaniiación
de tl~ pl e . : sc::lla, como la q ue promovieron los geógrafos políticos per~ con una
¡us[lhcacwn reon ca. En es re texto abordamos las tres escalas d e una m anera más
ge ner:d , que va más allá de la globalización actual analizándolas como elementos
ind ispensables p<.H:t el funcionamiento a largo p lazo del sistema-mundo moderno.
Desde la perspectiva d e los sistemas-mundo, la organ ización d e triple escala de
los geóg rafo s políticos nos recuerda mucho a la estruc tura tripartita definida por
Wallers tein que permitía controlar los confl ictos (Taylor, 1982). Anteriormente ··'
hem o v isw su ej emp lo geográfl co d e cenrro-semiperiferia-periferia, al que pode- Figura 1.5 Estructuras tripartitas de s!!paración y controL: (a) División horizontal por dretir.
m os refe n rnos con el término de estrucrura geográfica horizonral tripartita. Nues- (b) División I'I!JÚc1! por escalas. .
,_,
Va:nos J ,n,1i izar csra incerprerK ió n d la cucs¡i..Jn de b s escalas más detall _ 1 1 5 astill eros de \V:t!lsen cl a largo plazo. Esos problemas son consecuen-
d:1m c: m::: . La <:scab de la exper ienci.1 es la escala en la que vivim os a diario, e i~ blerd~ ~~ci~n~s q ue se prod uce 1; en la escala ele la ~·calidad, ya que la oferta y la
cluvc r<)tbs nu es rras necesidades rundame nrales, como tra bajo, techo y consum CI,l d, buque.> tiene n un ambno global. El ongen de los problemas de esta
j
dt: arrículos básicos . Par,¡ la mayoría de los que vi ve n en pa íses del cenrro se trat~ Jema n~ a.-~ el cle~censo de la de manda ele construcción de buques al empezar a
Lk un :<S I :> tem:~" urbano que aba rca el :Írea de desplazamienws cotidianos; para la rr du,
1
. rrw
11
1 ecio del petró leo en 1<lS anos - 197~:; y 19-;,/Lf, y e l aumento el e 1a oterta
e d e- ·'
mayo na de l o~ . que nven en orra p:ure se trata de una comunidad rural. Pero las sub~r ~ ~~ raparición de :1sri lleros . nu evos e~ otros países co~~ Corea ~el Sur..Es
a..:rr vrdades cc1 nd ranas de ro do> no dependen de la localidad; pues, como vivimos ~~~dente que una polínca de nac ronaiizaciOn en el E~rado bntamco esta muy le;os
u1 u n s1st ma -mu ndo, el escenario que in fl uye en nuesuas vidas es mucho más ~v l··P el¡Jroblema de la mdustna ele construccion naval de Wallsend; se trata.
amplw que n ues[J'a com unidad local, sea ésta urbana o rural. En la economía- de:~srcso v.. r
bien ele un:t solu cion · ·ea que se deu·en e en 1a esca1a d e1 Estad o, por lo
· ' po 1m
m und ,' actual los acontecimie nws. más importantes se producen a escala global, m.. one en cues ti ón los procesos de acumulaciÓn que operan a escala global.
qu e e> b escala final de acumu!acw n en la que el mercado mundial define los va- f~:a~~~ f.;ción ha sido bien resumida por Neluncl (1978 : 278):
1
) ¡( , res que acabad n imponiéndose en las com unidades locales. Pero esta influencia
nc) es d irecra; en el m ercado mu ndial hay un filtro co nstituido por determinados La imagé n de url mu ndo de naciones no nos proporciona un lenguaje que poda-
agrupa,mie ntos d e c~ m un 1dades locales que forman los Estados-nación. La polí- 1110s U rÜiza.r en la
vida coti diana para enfrentarnos con nuestras preocupacwnes.
n ca cl c: r Estado-n aci on p uede reducir o au mentar las mfluenoas que e;ercen estos Es una ca rg~t mema! o, peor aun, • ·
· ' eqwvo~a
nos con duce en 1a d'Jteccwn ·
ela al SJ-
proces ~-; gl ob :l!es en las comu ni dad s que lo integran. Este tipo ele manipulación ru~u nuestras vc rdader,Js preocupaciones fuera de nuestro alcance, hac1enclo que
p uede nacerse a cos ta ele CJertas comunidades del propio Estad o o a costa ele co- nos im pliq uemos en es fue rzos ele carácter institucional por abordar las cuestiones
) munidad es ele otros Estados ; pero !a última razón de ser de la política en es ta es- que nosocros mismos hemos despl:nado . __
truc t u ra es servir d e filtro entre la economía-mundo v las comunidades locales
) y
Sin embargo, ¿por qué h abbm os de <•ideo logía·• «realidad>> en este conre~~o? E ca «imaaen ele un mundo de naciones» niega el carácter holísrico del sistema-
El co ncepto ele escala el e experi encia da b impresión de ser bastante corriente, n~undo m~derno, apartando a la mayoría ele las polí_ricas de la escala de la econo-
pero ¿cómo se rebcionan las o tras esCJ.!as con la ideología y la realidad? En este mía-mundo. ' -
modelo a rri bu_imos a esros términos signifi cados muy precisos . Al hablar ele «rea- ·La alo balizació n actual ha cambiado la situación? Las nuevas elites estatales
lidad.,, nos rder imos a la realidad holística de la economía-mundo que intecrra al ~srL1 urilizando lo alob,Jl como una forma de amenaza para rediseñar la política
rc~to ele las escalas y, e n este semido , consti tuye _la cotaliclad del sistema, pbor lo ~acional y local, y el éxiro que obtienen con esta nueva' política demuestra que la
que las exp lJcacJOnes refere ntes al SIStema, en úlnmo extremo, tienen que remi- resisrenci~ polílica a los cambios globales sigue siendo may_ limit_ada. Puede que
ti rse a es te «tod o>>. Es la escalJ. que '· ';erdaderamente imporu», ya que, sicruiendo varíe la forma en qu e se legitima la política,_pero el Es raclü>,SI~u~ s1~nclo u.n ~mor
nu estro rno nam icnro materi alista , es~ este nivel don de, po r medi o del ~ e rcado ri"uadol· entre b clase ele los produ ctores cl1recros, q ue esta clrvic!Icla en nacwnes,
b
m u ndi al, se p rodu ce la ac um uh ció n, qu e es lo que mueve todo el sistema. En y el cap ir.d g! ob~d. . · ~ . . __
cambio, h _i clcol0¡d:t es una ú s:ón p:>.rcia l del sistema que da una imagen defor.- Por ülcimo, d~bem os hace r hincapié en que este modelo no propone tres pro-
macla y li mitada de la re:didad . En núesuo modelo la realidad del sistema-mundo cesos qLte funci on an en rres escabs sino un único proces_o que se manifie~:a en ·
<..'S fil ~ rada :1 tr.JVes de ideologías anaciocéntricas.>, es decir cene radas en la nación, tres .:scalas . En gcn er:1l. el ¡Jroceso es el s1gurenre: la n ecesJclacl ele ac~tm~lacwn ~e
q 1ue crean u na serie ele visio nes de l m undo opuesras y a menudo co ntradictorias: experi menta loca lm ente (por ejemp lo, el cierre ele ~n ho~pital) y se ;usnfica a m-
" u c:srra tes rs es que este pensamie ntO · •<naciocéncricO> · ha impregnado la política vel nacio nal (por ejem plo, para fomentar la e~cacia nacwnal) para qu~, al final,
m od ~ rna, co n el resultad o de que las protestas políticas pierden de vista los proce- los bendicios se oraan iccn a nivel crlobal (po r e;emplo, pagando menos Impuestos
sos c!,lVe que se prod ucen en b escala de la rea lidad y no van más alLí. de la escala b s em presas mulri~ acio nales) . Es ~m proceso único en el que la icleologí~ separa
ele la id eología, es decir, se paran en seco en el Esrado-nación . En este sentido, te- b experiencia de la realidad. Sólo hay un sistema: la economía-mundo capttalJsta.
nem..-,s un mod elo geográfico de ideología que separa la experien cia de la realidad.
t.n este pun to p uede resul ra ¡· e-sclarecedor un simple ejemplo, que hemos sa-
cado de la p rop ia exp eriencia po líti ca de uno de nosotros a finales ele los años se- Economía-mundo, Estado-nación y localidad
te n e\. \'Vallse nd es una ciudad del nord es te de Ingl aterra que se dedicaba a la
con strucción nav.~l. C uando empezó la recesión, sus habitantes estaban muy pre- Eire modelo es nuestro m odo ele organizar la geografía política y se resume en el
ocupalio> por d tuturo del as tillero, ya que el cierre de esta empresa, que era la subtítul o ele es te li bro: eco no mía-m undo, Es tado-nación y localidad. Nos atene-
que empleaba a ~ás gente en la ciuJad, tendría importantes repercusiones negati- mos a la cosw m bre de utilizar rres escalas de análisis, pero las abordamos de ·un
vas en la coi; lU ni dad local. Esta es la escala .ele la experiencia. Sin embargo, las modo más analítico de lo que se ha hecho en otros estudios. Aunque cada uno de
m ec!J clas palmeas su rgen en la escala de la Ideología. Ante las presiones, entre los capírulos si"uienres trata fundam entalmente de actividades asociadas con una
otr~s . de b sección local del Paaido Laborista, el Go bierno británico, que era la- de las rres cscaGs, no const ituyen estudios de cada escala por separado. Por ejem-
) bo nsra en a qu el entonces, n,Kional izó !os astill eros, enrre ellos el de \'(;'allsend. plo, el im perialismo es un conce p to que se asocia con la escala global, pero nues-
Pero es u med ida es ide-ológica porque supone sólo unJ visión p arcial del pro- tra tesis es que no puede se r ente ndido a m enos q ue se tengan en cuenta los gru-
blema, _'! a que puede que p rott'J.l el empleo a co rro pbzo, pero no a taja el pro- pos ele roela índ o le q ue ac tü:tn en el seno ele los Estados. Por otra parte, los
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