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Malasia: Cultura, Economía y Tolerancia

Malasia es un país del sudeste asiático con una superficie de 329.750 km2 y una población de más de 22 millones de habitantes. La capital y ciudad más grande es Kuala Lumpur. Malasia tiene una economía diversificada basada en la agricultura, la minería y la industria manufacturera. El país se enorgullece de su herencia multicultural y de ser un ejemplo de tolerancia, con poblaciones significativas de malayos, chinos e indios que viven en armonía.

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Malasia: Cultura, Economía y Tolerancia

Malasia es un país del sudeste asiático con una superficie de 329.750 km2 y una población de más de 22 millones de habitantes. La capital y ciudad más grande es Kuala Lumpur. Malasia tiene una economía diversificada basada en la agricultura, la minería y la industria manufacturera. El país se enorgullece de su herencia multicultural y de ser un ejemplo de tolerancia, con poblaciones significativas de malayos, chinos e indios que viven en armonía.

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MALASIA

1
País (nombre oficial) Malasia
Capital Kuala Lumpur
Superficie 127.317 millas2
329.750 km2 (un poco más grande que Nuevo México)
Población 22.229.040 (est. julio 2001)
Población estimada en el año 2050 43.122.397

Lenguas Malasia peninsular: Malayo (lengua oficial), Inglés, dialectos Chinos, Tamil
Sabah: Inglés, Malayo, dialectos autóctonas, Chino (Mandarina y Hakka predominan)
Sarawak: Inglés, Malayo, Mandarina, dialectos autóctonas
Alfabetismo 83,5% total; 89,1% hombres; 78,1% mujeres (est. 1995)

Religiones Malasia peninsular: Musulmanes (Malayos), Budistas (Chinos), Hindúes (Indios)


Sabah: Musulmanes, Cristianos
Sarawak: Creencias autóctonas, Budistas y Confucionistas, Musulmanes, Cristianos

Expectativa de vida Hombres: 68,48 años; mujeres: 73,92 años (est. 2001)
Gobierno Monarquía constitucional
Moneda 1 Ringgit (M$) = 100 sen

Producto nacional bruto (per cápita) $10.300 (est. 2000)


Industria Malasia peninsular: caucho, refinación de aceite palma, manufacturas livianas,
manufacturas electrónicas, minería y fundición de estaño, madera para combustible, madera
para construcción
Sabah: madera, producción de petróleo crudo
Sarawak: industria de alimentos, producción de petróleo, refinación de petróleo, madera
Agricultura Malasia peninsular: caucho, aceite de palma, cacao, arroz
Sabah: horticultura, caucho, madera, cocos, arroz
Sarawak: caucho, pimienta, madera
Tierras de Labrantío 3%
Minerales y Recursos Estaño, petróleo, recursos forestales, cobre, mineral de hierro, gas
natural, bauxita

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En el reino de la tolerancia

En los bosques más antiguos de la Tierra ha germinado una nación boyante. Desde la selva de Borneo hasta
los rascacielos de Kuala Lumpur, Malasia penetra por los cinco sentidos con el aroma de las viejas colonias,
el sabor de las especias, el tacto oriental, los sonidos de la jungla y los colores de dos mares.

Quienes conocen este país, afirman sin reparos que "sólo Malasia lo tiene todo". Y nadie es capaz de
desmentir tal verdad. Malasia posee pintorescas aldeas de pescadores, montañas que guardan tradiciones
milenarias, abundantes e impenetrables bosques tropicales y kilómetros de playas vírgenes de finas y
blancas arenas. Todo ello, acunado en el centro de una cultura milenaria, nacida del encuentro de
diferentes razas. Probablemente el tesoro de Malasia sean sus habitantes, hombres proveniente de rincones
tan lejanos como la China o la India, sin olvidar la presencia colonizadora de ingleses, holandeses y
portugueses. Aquel pasado, cargado de inmigraciones, se hace presente permanente en la riqueza de sus
tradiciones, en su arte, en sus coloridos y diversos festivales, en su gastronomía, en sus relaciones humanas,
en fin, un sólido reino donde la tolerancia posibilitan un calidoscopio de costumbres difícil de encontrar en
otras regiones.

Malasia es una suave sonrisa, una delicada enseñanza, el lugar ideal para aprender algo sobre la
convivencia. Quienes la visitan, han de retornar a su lugar de origen cargados de una filosofía de vida,
fundamentada en el respeto por la diferencia, hecho que posibilita el crecimiento y el florecimiento de
riqueza en cualquier nación

aracterísticas básicas

Moneda: Ringgit o Dólar de Malasia

nformación útil

Aduana y documentación

Para acceder a Malasia sólo requiere pasaporte si su estancia no supera los 30 días, así como el billete
cerrado. En el país podrá ampliar la estancia hasta 60 días sin visado

Diferencia horaria: + 7 horas

Idiomas hablados
El malayo bahasa es el idioma oficial. También se hablan el inglés, el chino, el iban y el tamil.

Electricidad
240 voltios a 50 Hz.

Moneda y cambio de divisas


Ringgit o Dólar de Malasia

3
Horario comercial

En Selangor, Malacca, Penang, Perak, Pahang y Negri Sembilan se cierra los sábados por la tarde y los
domingos. Por el contrario, en Johor, Kedah, Perlis, Trengganu y Kelantan, no abren las tardes de los jueves
y los viernes, manteniendo sábados y domingos como días laborales. Las tiendas generalmente están abierta
de 9:30 a 19:00 h. y las oficinas públicas de lunes a viernes, de 8:00 a 12:45 h. y de 14:00 a 16:15 h. Los
sábados sólo trabajan de 8:00 a 12:45 h.

iestas, tradiciones y acontecimientos

Malasia es una nación que está muy por delante del resto de los países que la circundan, quizás debido a la
sólida tolerancia de sus habitantes. En Kuala Lumpur, como en el resto de la nación, conviven
apaciblemente las tres etnias principales: bumiputras o malayos de pura cepa (50%), chinos (30%) e indios
(10%)..

Para entender la idiosincrasia de los habitantes de este país hemos de acercarnos y reflexionar sobre dos
presupuestos o prejuicios casi inamovibles. El primero es aquel que afirma que el malayo gobierna, el chino
se enriquece con el comercio y el indio hace el trabajo sucio. El segundo dice que la mujer malaya es
sumisa, la china fría y la india apasionada. Estos prejuicios, a pesar de los cambios que ha experimentado el
país, prevalecen en el fondo de las costumbres y actitudes de los malayos.

Otro aspecto que diferencia a los habitantes es la religión que profesan ya que conviven en armonía todos
cuantos practican el islamismo, el hinduismo, el taoísmo, el budismo u otros credos. Esta tolerancia se
percibe en la arquitectura de la capital, aunque predomine el estilo propiamente islámico.

El mejor lugar para apreciar y disfrutar de este grandioso cóctel étnico y cultural de Malasia es la calle. Por
ejemplo, en Chinatown, a última hora de la tarde es una verdadera fiesta de tolerancia, donde los
kualalumpureños se manifiestan sin reparos. Mientras un malayo se afana instalando su tenderete de
mercancías al frente de un indio que olfatea con fingida profesionalidad su curiosa mercancía, otro, de
rasgos imprecisos, anuncia con grandes voces a los cuatro vientos, en plan charlatán, las virtudes afrodisíacas
de la sangre que acaba de extraer de una serpiente. A un costado, un chino mantiene una larga
conversación a través de su teléfono portátil mientras compra en un puesto ambulante, de otro chino, un
pollo asado. Esta mezcla de rezas, de costumbres y de rasgos, proporciona a Malasia uno de sus grandes
atractivos.

La mayoría de los habitantes viven en pueblos o aldeas rurales a los que se les denomina Kampong.
Generalmente las aldeas se encuentran cerca del mar, en las fronteras con las zonas selváticas o en las orillas
de los ríos. Las casas suelen ser de madera, de tejados muy inclinados y en algunas regiones se construyen
por encima del suelo, para protegerse de los animales peligrosos.

Por otro lado, la isla de Sarawak se enorgullece de sus amables y hospitalarios habitantes. De hecho, es
conocida como la tierra de los hornbills, un estado multiracial con aproximadamente 1,6 millones de
habitantes y con 23 etnias diferentes, cuya relación armoniosa no deja de sorprender. Los Iban es el grupo
más numerosos (29,6% de la población) que se caracterizan por sus grandes casas capaces de albergar a
más de 200 personas. A este grupo le siguen los chinos (29,1%), el malayo (20,7%) y la tribu conocida con
el nombre de bidayuh, que habita el territorio llamado la "Tierra de los Dayaks" (8,4%). El resto de la
población, cerca del 11 %, está representado por los melanau y por los grupos indígenas de Sarawak

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pertenecientes a la etnia orang ulu. Todo ellos, sin excepción, practican con maestría el gran arte de la
tolerancia que hace de Malasia un lugar verdaderamente especial.

Sin lugar a dudas, visitar Malasia para disfrutar de sus lugares turísticos, de sus playas o islas, son razones
muy válidas para justificar un viaje. Sin embargo, es su gente, a la que nunca olvidará, la verdadera razón de
cualquier viaje a este país. Le invitamos a que la descubra y que aproveche su tiempo al máximo
entablando buenas relaciones humanas e incursionando en la vida cotidiana de sus habitantes.

Para esto, sólo hay que seguir algunas delicadas normas. Los malayos dan una gran importancia a la
apariencia, quizás porque los asiáticos valoran mucho la estética de las personas. Le aconsejamos evitar el
uso de ropas inadecuadas, mostrar cierto pudor, lucir siempre pulcro y no utilizar pantalones cortos o
bañadores fuera de las playas. Le aseguramos que de esta forma se le abrirán muchas puertas. En cuanto a
la actitud que debe mantenerse al tratar con algún funcionario público, es necesario mantener la calma y
apelar a las grandes dosis de paciencia. Los arrebatos temperamentales son contraproducentes ya que harán
que el funcionario se muestre quisquilloso para dar a entender quién manda. Lo más aconsejable es ser
cortés, haciéndoles creer que son ellos los que mandan, pero sin claudicar (serenamente) en defender sus
derechos o intereses. La cortesía, por exagerada que le parezca, le llevará muy lejos en Malasia.

Por otro lado, le recordamos que en Malasia, al igual que en muchos otros lugares de Asia, la tenencia y el
consumo de drogas, está penado con cárcel, azotes o la pena de muerte.

Religión

La religión oficial de Malasia es la musulmana, aunque existe un buen número de cristianos. La mayoría de
la población india es hinduista, particularmente shaivita.

En Malasia se celebran numerosas festividades, puesto que cada una de sus diferentes comunidades raciales
cuenta con sus propias costumbres, tradiciones y fiestas. El mayor evento del año es el Hari Raya Puasa, que
pone fin al mes del ayuno, el Ramadán. El día comienza con una visita al cementerio, seguida de otra a la
mezquita para dar gracias mediante ruegos y súplicas. Los niños visten sus mejores trajes y los musulmanes
malayos mantienen la casa abierta para que entren los amigos y familias creyentes a los que se les sirve,
durante todo el día, con una gran variedad de platos. Los turistas son bienvenidos al Sari Perdana,
residencia del primer ministro, que se encuentra abierta durante la celebración de esta fiesta.

Otra fiesta importante es el Año Nuevo Chino, en el que se produce un intercambio de regalos, se visitan
templos y también se mantiene la casa abierta a parientes y amigos. Los niños esperan con gran ilusión la
llegada de este día para recibir el "ang-pow", un regalo consistente en dinero o en pequeños brillantes rojos.
La fiesta se ameniza con fuegos artificiales y bailes de leones, acompañados por enormes dragones, sin
olvidar el retumbar de los gongs.

La comunidad india celebra el Deepavali o Festival de las Luces, decorando sus casas con velas y lámparas
de aceite, de acuerdo a las creencia de que el dios de la salud solamente protege las casas bien iluminadas.
Al igual que en el resto de las festividades, los hindúes mantienen sus casas abiertas a parientes y amigos.

La Navidad en Malasia se celebra de forma muy especial. Aparte del usual día de acción de gracias y de
cantar villancicos, los malayos la festejan manteniendo su casa abierta todos los conocidos. Una semana

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antes, los habitantes recorren las calles en busca de piezas y artículos para la decoración de la vivienda.
Mantener la casa abiertas, a la familia y a los amigos, es común a todas las fiestas, un buen testimonio que
nos dice de la buena convivencia de las diferentes razas que comparten la alegría de las ocasiones
especiales.

No hay que dejar de nombrar el Festival Chino de Pasteles de la Luna, que se celebra a mediados de otoño,
el día de luna llena en el octavo mes. Según la tradición, la luna está habitada por una liebre o un conejo
que prepara el dios de la inmortalidad, y por eso es costumbre preparar una merienda en la que se ofrecen
pasteles a la luna, a Yue Bing.

El Día Anual de la Ciudad, que suele celebrarse en los primeros días de febrero, está marcado por la
conmemoración del reconocimiento de Kuala Lumpur como la ciudad más importante del país. Las
festividades se centran, en su mayoría, en el Taman Tasik Perdana y en Taman Titiwangsa, que son escena
de competiciones de pesca y de numerosos deportes acuáticos. De igual forma tienen lugar actividades al
aire libre, procesiones, regatas de barcos e innumerables carreras y marchas que se organizan para festejar
este evento.

El Día Merdeka, el 31 de agosto, es la celebración anual de la independencia. En Kuala Lumpur se festeja


en el Detaran Merdeka, situado frente el Club Royal Selangor, un lugar histórico por ser el sitio en el que
declaró la independencia el primer ministro de la Federación Malaya. La gente salta a las calles para no
perderse los coloridos desfiles y vivos espectáculos que se llevan a cabo en toda la ciudad.

La Fiesta de Malasia tiene lugar a lo largo de todo septiembre, transformando a Kuala Lumpur en una feria
de luces. Durante dos semanas, los grandes hoteles y los centros comerciales se unen para potenciar la
cultura, la gastronomía y las artes manuales de los diversos estados malayos. En la capital podrá disfrutar de
todo ello.

Otras fiestas de gran interés son el Festival Hindú Dethaipusa y las relacionadas con las cosechas en Sabah y
Sarawak.

astronomía

Restaurantes

Malasia es un inmenso paraíso gastronómico, incluso para los gourmets más exigentes. Existen, no sólo
numerosos platos para probar, sino también numerosos sitios donde ir a comer. Se puede elegir entre
lujosos restaurantes o, si se prefiere, entre puestos callejeros que ofrecen toda seguridad. Lo más
recomendables es acercarse a estos locales, ya que es aquí donde realmente se puede degustar las
especialidades cocinadas en diferentes estilos. No olvide que los dedos de la mano derecha se utilizan
normalmente para recoger los trozos de arroz o las salsas antes de meterlas en la boca y no hacerlo con la
izquierda. Aún así, no se preocupe, porque la mayoría de los restaurantes tienen tenedores y cucharas. Sin

embargo, los expertos opinan que para obtener un mayor sabor, lo ideal es utilizar las manos.
Probablemente, en la mayoría de los restaurantes encontrará tanto comida malaya como china o bien, una
mezcla de ambas. Es muy importante reiterar que para los musulmanes el cerdo es una comida impura,
mientras que los chinos lo sirven en casi todos sus platos, por lo que es aconsejable que, cuando se utilice
un tenedor, no se mezcle la comida china con la musulmana, ya que estos últimos pueden sentirse
ofendidos.

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La comida malaya es generalmente rica en especies y en picante. A pesar de que cada estado tiene su
propio estilo de preparación, el sabor, los ingredientes y la forma de cocinarlos es prácticamente la misma.
El arroz al vapor conocido como nasi, es el plato principal e ingrediente esencial en casi todas las comidas
malayas. Este tipo de arroz se acompaña con pescado, pollo o carne, y viene adornado con trozos de coco
y una salsa hecha con salsa de carne y jugo de coco, llamado santan y que da a los platos un exquisito sabor
y una gran textura.

Comience con uno de los platos más conocidos en Malasia, el satay, trozos de pollo o ternera adobados y
sasonados con diferentes especies y que se ensartan en nervios de hojas de cocoteros, para asarlos
lentamente. Se acompañan con salsa de cacahuetes, cebolla, pepino y ketupat, pastel de arroz al vapor
envuelto en una hoja de cocotero. Continúe con un sabroso nasi padang, la mejor opción para quienes
quieren probar el arroz salpicado de una extensa variedad de salsas. Se sirve en una bandeja con diferentes
recipientes que contienen pescado, ternera, salsas de vegetales y los ingredientes propios de cada estado.

Pruebe el tahu goreng, cubitos de soja fritos con alubias crudas y salsa picante de cacahuetes, son toda una
delicia o el gado gado, ensalada con vegetales crudos. Para los más atrevidos, les aconsejamos un plato de
laksa, una especie de sopa picante preparada con fideos finos y pequeños trozos de pescado o bien, soto
ayam, sopa picante de pollo con arroz y verduras o quizás, sup ekor, sopa picante de rabo de buey. Y para
los menos aventurados, el mee rebus, que no es otra cosa que fideos hervidos o mee siam, preparados al
estilo thai. Continuando con los fideos o los tallarines, el mee jawa es un caldo espeso servido con buñuelos
de gambas, patata y queso de soja (taufoo). Uno de los platos más populares es el nasi lemak, arroz cocido
en leche de coco y servido con "sambal ikan bilis", anchoas cocinadas con chile, cebolla y pasta de gambas.
Se acompaña con huevo duro en rodajas, cacahuetes y pepino. Generalmente se acompaña con un plato
de carne adobada, preparada con varias especies y que se conoce como "rendang".

Comida China e India

La comida china es muy popular en Malasia. Si después de degustar los platos tradicionales del país, aun
tiene apetito, le invitamos a que realice un viaje por la gastronomía china. Comience con un buen plato de
arroz con pollo hainanese, arroz hervido con pollo asado o al vapor y después pregunte por el hakka yong
tau foo, un estofado de carne con alubias. Si prefiere algo más ligero, le recomendamos el hokkien fried
mee, fideos fritos con trozos de carne, pescado y cangrejo o el chinese laksa, que difiere muy poco de la
versión malaya. No olvide saborear el wantan mee, fideos o tallarines servidos en sopa con budines rellenos
de gambas y pollo asado.

Y si después de este viaje gastronómico se queda con apetito, le queda la posibilidad de degustar la comida
india que se caracteriza por su complejo y generoso uso de especias y de picante. La mayoría coinciden en
que el plato principal es el nasi briyani, una mezcla de azafrán, agua de rosa, arroz al vapor en leche con
trocitos de carne y recubierto de un colorante amarillo que hace que se le conozca también como arroz
amarillo. Como acompañamiento a todos los platos puede pedir el chapati, un bizcocho sin levadura.
También podrá degustar el rojak, ensalada de pastel de harina, brotes de judías, pepino, nabo
desmenuzado, huevo duro, buñuelos de gambas, cubierto con salsa de cacahuete agridulce. Le

aconsejamos probar el murtabak, una especie de rollito relleno de carne, huevo y cebolla, acompañado de
curry o bien, el cendol, escarcha rebanada con leche de coco, fideos crudos enharinados y azúcar de
palma, toda una delicia.

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Postres

En cuanto a postres, son una delicia, especialmente el gula melaka, hecho de caña de azúcar y leche de
coco o el kacang, una mezcla de jarabe, hielo picado, trozos de gelatina y de frutas. Sin embargo, en
Malasia hay que pedir de postre alguna de la rica variedad de frutas como el durian, la fruta reina. Tiene un
color verde y el tamaño de una pelota de fútbol y si consigue sobrevivir a su potente olor, el sabor le
parecerá algo sublime. La mejor época para degustarla es de junio a agosto y de noviembre a febrero. Otras
de las deliciosas frutas de esta zona son la guayaba, la buah susu, "fruta de leche", de piel amarilla y semillas
dulces y jugosas, la buah duku, una fruta fresca y dulce, pero hay que tener cuidado porque su verde centro
puede ser amargo, el rambután, una fruta roja cubierta de pequeñísimas espinas que parecen vellos,
mangos, bananas, naranjas, pomelos y un largo etcétera.

e compras

En Malasia hallará una gran variedad de lugares para comprar, como centros comerciales, mercados
nocturnos, bazares, puestos callejeros, mercados e industrias especializadas donde podrá adquirir cualquier
producto. Es un verdadero paraíso.

Las compras en las islas de Labuan y de Langkawi están libres de impuestos, aunque también encontrará
tiendas libres de impuestos en los aeropuertos de Kuala Lumpur y Penang y en el centro de la ciudad.
Máquinas de fotos, estilográficas, relojes, cosméticos, objetos electrónicos o perfumes están libres de
impuestos en todo el país.

La imitación de marcas como Lacoste, Hugo Boss, Cartier, Rolex, Pepe o Camel Trophy están a la orden del
día y se comercializan a precios muy asequibles. No es una mala política que haga todas las compras en un
sólo día y, a ser posible, en una mismo establecimiento, puesto que el regateo le resultará muchísimo más
sencillo "al por mayor".

Uno de los artículos más solicitados y más buscados en Malasia es el batik. se trata de un tejido que se
elabora a través de un procedimiento de teñido indostánico practicado en Asia desde hace siglos. Las
mujeres de Java, en Indonesia, adornan con él sus vestidos, elevándolo a la categoría de arte. La palabra
batik que deriva de la palabra javanés patik opantik (que entre los naturales de Borneo y Filipinas significaba
tatuarse), significa "punto fino", aunque se le conoce con el nombre de "pintura sobre cera", tomando un
concepto definido de carácter puramente técnico y que venía a significar pintar o dibujar sobre algodón,
terciopelo o sobre seda ligera. También se hace, aunque no con tanta frecuencia, sobre madera y metal.

El procedimiento consiste en ir cubriendo con cera las partes que se quieren reservar de un tejido, para
obtener determinadas zonas blancas sobre fondos de color, formando dibujos que no llegan a mezclarse
entre sí al quitar la cera por ebullición o disolución. El aparato para cubrir de cera las partes que hay que
reservar es un mango de madera empalmado a un recipiente hueco de forma esférica, con un pico que
tiene un agujero muy fino en su extremo inferior para que por él salga la cera.

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La técnica utilizada sigue diversas fases. Primero se realiza el calcado del diseño sobre la tela, se llena el
recipiente de cera y se coloca sobre la llama de una lamparilla de alcohol. Una vez líquida, se repasan los
perfiles del dibujo con el pico, que irá dejando sobre él una línea de cera para llenar después las grandes
masas con un pincel. A continuación, se mete el tejido en agua fría con el fin de endurecer la cera y
después se le da un baño de color de anilina con un porcentaje de ácido acético, según sea la intensidad
del matiz, para obtener la coloración deseada. Una vez seca la tela, se elimina la cera tratando al tejido con
bencina disolvente.

Esta complicada técnica siempre ha sido muy popular en toda Malasia, pero sobre todo en el Estado de
Kelantan. El batik forma parte de la industria y se ha ido introduciendo desde los puestos callejeros hasta las
boutiques de Kuala Lumpur. Su precio variará dependiendo del tipo de material utilizado, de la
exclusividad del diseño y del número de colores empleados.

Otro de los artículos típicos de Malasia es el sonket, una clase de textil realizado a mano con materiales
preciosos tales como el oro y la plata. Se utiliza normalmente para chales o vestidos de fiesta. Existen varios
precios que dependen del tipo de diseño, del trabajo manual empleado y del material utilizado.

Malasia también es conocida por sus trabajos en plata y que constituye otra de las grandes industrias del
país. Se modela con gran destreza y delicadeza para la fabricación de broches, cinturones, joyeros, platos,
copas, cubiertos, anillos y una infinidad de artículos más. En algunos lugares se puede observar como los
artesanos realizan el minucioso trabajo en plata. Kampong Sirehes es uno de estos sitios, un suburbio de
Kota Baruh, donde es posible adquirir piezas a precio de fábrica, o bien, realizar encargos. Existe un gran
centro en Kuala Lumpur, próximo a la Oficina de Información Turística, en Jalam Tun Perak, donde se
exhiben una gran variedad de piezas y de joyería.

Otro de los productos de Malasia, de fama internacional es el Peltre, que contiene un 97 % de estaño. Es
posible comprar casi cualquier objeto, desde vasos, jarras de cerveza o de agua hasta juegos de café y té. En
la Factoría de Jalan Tunku Abdul Rahman 231, en Kuala Lumpur, fue el lugar donde Selangor Pewter realizó
la primera exhibición de este material, dándolo a conocer mundialmente.

Las cometas constituyen otro artículo típico de Malasia. Desde hace mucho tiempo los habitantes de
Malasia realizan auténticas competiciones de cometas, no sólo de destreza en su manejo, sino también de
colorido y belleza, pues es uno de los pasatiempos más populares en todo el país. Esta tradición ha
incentivado la creación de sorprendentes y fascinantes cometas. Se trata de piezas muy decorativa y que
podrá encontrarlos en cualquier tienda o centro comercial, desde la costa este hasta la costa oeste,
incluyendo la capital. Una gran cometa puede ser el sustituto ideal de los convencionales cuadros, con el
inconveniente que presenta su traslado puesto que son artefactos frágiles y de gran volumen. Los
vendedores se los envolverán con sumo cuidado, pero no deje de llevarlas en su equipaje de mano.

En Sarawak. las tribus nativas realizan trabajos a mano en madera, bambú y mimbre, confeccionando
artículos que llaman la atención por su rico colorido. Cada grupo étnico está especializado en un artículo y
emplea su propia técnica. Los ibans fabrican el pua kumbu, cestas, mantas, vestidos indios y los famosos
utensilios de arcilla.

Kuching es el lugar ideal para adquirir objetos y artículos de las tribus, así como joyería, dada la abundante
variedad que ofrecen tanto sus tiendas como el bazar. Los precios suelen ser altos y es necesario regatear.

9
istoria

Prehistoria

La historia de Malasia tiene orígenes muy remotos. Los primeros restos arqueológicos hallados en la Cueva
de Niah, en el Estado de Sarawak, datan de hace aproximadamente 35.000 a.C. e indican la existencia del
Homo Sapiens en este país. En Malasia se conoce como "el Hombre de Niah" al conjunto de fragmentos
óseos del cráneo, dientes y un hueso de un pie, de un individuo joven delicadamente reconstruido.

Sin embargo, lo que realmente confirmó la existencia de pobladores en el sureste asiático, y


fundamentalmente en la península malaya, fue el conjunto de utensilios de piedra hallados en las montañas
del Estado de Perak, que datan aproximadamente de hace tan sólo 10.000 años atrás. De todas maneras, y
sin lugar a dudas, la privilegiada situación geográfica de Malasia, junto a sus abundantes recursos naturales,
hacen de éste país un lugar estratégico e ideal para el asentamiento humano.

En la actualidad todavía es posible encontrar algunas tribus nómadas que perduran desde antaño, viviendo
como lo hacían sus antepasados, preservando sus mismas costumbres, tradiciones y alimentándose de los
frutos que da la tierra. Un ejemplo de ello, es la tribu de Orang Asli en la península u otras dos tribus, muy
similares a la primera que habitan en Sarawak y Sabah. Estas tribus peninsulares constituyen, aún hoy en
día, uno de las mayores atractivos del país, pese a la influencia de los innumerables avances técnicos y a la
continua afluencia de turistas a sus poblados.

Indios, Musulmanes e Ingleses

La historia de Malasia casi siempre ha estado supeditada a la historia de otros países. Algunos siglos antes de
la llegada de los europeos, los pueblos malayos establecieron varios enclaves comerciales a lo largo de las
costas, que dieron origen a diversos reinos. El reino más antiguo que se conoce fue el Reino de Kedah, que
aparece en la literatura china y sánscrita de los años 600 a.C. La influencia india fue muy importante, sin
embargo, en el siglo XIII, los musulmanes procedentes de la India llevaron a la península el islamismo y el
árabe. La llegada de los mercaderes musulmanes transformó a Melaka (Malacca) en el centro de un imperio
islámico pero, en 1511, la conquista portuguesa volvió a arrebatar el poder a los malayos. En 1641, los
holandeses se adueñaron de Malacca, que en 1795 cambió nuevamente de manos, cuando los británicos
tomaron el control de la mano de Francis Light en Penang.

Durante años, los ingleses se interesaron en Malasia exclusivamente por sus puertos marítimos -con el
propósito de proteger sus rutas comerciales- pero, el descubrimiento de estaño les impulsó a avanzar tierra
adentro para apoderarse de toda la península. Los británicos, según su costumbre, introdujeron chinos e
indios, un acto que modificaría radicalmente la mezcla racial del país. Entretanto, Charles Brooke, conocido
como el rajá blanco y la Compañía del Norte de Borneo, avanzaban sobre Sarawak y Sabah,
respectivamente.

10
Después de la Independencia

Tras independizarse de Gran Bretaña, en el año de 1957, Malasia tuvo serios problemas con las guerrillas
comunistas chinas y durante tres años, el país se vio implicado en una confrontación con Indonesia, cuyo
presidente Sukarno amenazaba con destruir la Federación Malaya. La muerte de Sukarno puso fin a la
confrontación, mientras que la actividad guerrillera desaparecía (quienes abandonaron sus escondrijos para
obstaculizar la construcción de la carretera este-oeste que enlaza Penang con Kota Bahru, aunque
terminaron por retirarse definitivamente de la lucha armada).

En 1963, los estados de Sarawak y Sabah, al norte de Borneo, junto con Singapur, se unieron a la
Confederación Malaya para crear Malasia. Las relaciones con Singapur se agriaron casi de inmediato y a los
dos años, se retiraría de la confederación. Durante mucho tiempo Sabah fue un Estado problemático para la
Confederación por la mentalidad independentista de su Gobierno. En la actualidad se halla bajo el firme
control central de Kuala Lumpur.

Las elecciones realizadas en 1969 terminaron en violentos disturbios y con la suspensión del Gobierno
parlamentario. La tensión entre malayos (que controlan el ritmo político) y chinos (que dominan el pulso
económico del país), aún constituye un problema. Las viejas rivalidades entre malayos y chinos se han
agudizado en los últimos años. Los chinos entienden que la tendencia promalaya ha ido demasiado lejos y
han reducido su participación profesional y financiera en la economía. Por un tiempo, la llegada de los
refugiados vietnamitas a la costa este de Malasia (de alta densidad de población malaya), exacerbó los
conflictos raciales que parecen haberse apaciguado. Sin embargo, podemos afirmar que en términos
generales no existen enfrentamientos raciales en el país.

Después de la Década de los Setenta

Las elecciones de 1974 concluyeron con la aplastante mayoría del Barisan o Frente Nacional, que logró
absorber a la mitad de sus rivales y aplastar a los demás.

El incremento de los precios del caucho y el estaño mantuvo el crecimiento de la economía malaya durante
la década de los '70, aunque estos productos decayeron en la década siguiente. Malasia ha seguido -aunque
por suerte a gran distancia- la tendencia islamizadora, y el Frente Nacional sufre ahora una doble presión
política. Por una parte, los liberales malayos, los chinos y los indios y por otra, los fundamentalistas malayos.

Malasia es uno de los seis países que configuran la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, más
conocida como la ASEAN. Esta asociación está integrada por Malasia, Tailandia, Indonesia, Singapur,
Borneo y Filipinas y fue formada con el propósito de crear y desarrollar una política económica, social y
cultural de entendimiento entre sus miembros.

11
Kuala Lumpur

Kuala Lumpur, la capital federal de Malasia, es una ciudad que se ha desarrollado considerablemente.
Tiempo atrás constituía un pequeño asentamiento y hoy es una ciudad cosmopolita con más de un millón
de habitantes. Pese a la expansión urbanística que ha sufrido, los modernos rascacielos se alzan por entre
viejas estructuras de estilos tan diversos y dispares como la mogol, la islámica, la Tudor y la Minangkabau.

Museos y galerias

Museo Nacional
Cuenta con colecciones que muestran el pasado del país.

Centro Karyaneka
Interesante lugar para conocer algo más de la cultura del país.

Catedrales, iglesias y monasterios

Mezquita Nacional o Masjid Negara


Este edificio se distingue por sus estructuras geométricas y su gran minarete de 73 metros de altura, que se
yergue desde el centro de una piscina. Para acceder a ella es preciso descalzarse, sin olvidar que las mujeres
deben ir vestidas con propiedad.

Mezquita de Masjid Jame


Se alza exactamente en el lugar del nacimiento de la ciudad, entre los ríos Klang y Gombak. Está rodeada
de cocoteros, de entre los que sobresalen sus dos minaretes. Por las noches luce espectacular, sobretodo
desde el Mercado de la calle Benteng.

Edificios y plazas historicas

Sultán Abdul Samad


Es un de los principales edificios de la ciudad. Fue construido entre 1894 y 1897, que con su reloj en la
torre de 41 metros es una de las construcciones más fotografiadas de la ciudad.

Parlamento
Para visitar el Parlamento, las autoridades locales exigen que los visitantes vayan bien vestidos, en señal de
respeto. En su interior está la Casa de los Representantes, el Senado, la Sala del Banquete, varias oficinas
para comités y una biblioteca.

Estación de Ferrocarril
Diseñada y construida en el siglo XX, la moderna Estación de Ferrocarril, que vino a sustituir a la antigua en
1885, posee un elegante estilo islámico, con sus arcadas y minaretes, es fácilmente reconocible.

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Barrio chino o Chinatown
Está formado por Jalan Petaling, Jalan Sultan y Jalan Bandar le descubrirá todo un espectáculo de luces y
color. En sus calles es posible adquirir todo tipo de mercancías, desde medicinas chinas, frutas variadas,
flores hasta pasteles. A media noche, la calle de Jalam Petaling se corta al tráfico para convertirla en una vía
peatonal que se transforma en un fabuloso bazar o Pasar Malam.

La Pequeña India
Aquí se concentra la comunidad india. En cuanto uno accede a sus calles es como si, de forma fantástica, se
viajara a aquel país.

Dirección: Jalan Masjid India


Mercado Central
El Mercado Central o Dataran Merdeka constituye el corazón de la ciudad.

Parques y jardines

Jardines del Lago


Dan vida a una de las zonas más populares y apreciadas por los habitantes de la ciudad. Es el lugar de
descanso y refugio, cuando el calor aprieta. Desde aquí se obtienen excelentes panorámicas de Kuala
Lumpur.

Monumentos

Monumento Nacional
Se trata de una gran escultura de bronce diseñada y construida en 1966 en honor a los héroes nacionales,
por el mismo artista que realizó el Memorial en Washington.

Dirección: Jardín del Lago.

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