Unidad 2: Caterda: Monsenor LUGONES
Unidad 2: Caterda: Monsenor LUGONES
' ' .
UNIDAD 2
r¡
1
1.!.
Colección
vy• I r:. -. • .• - '/1
p,·j " ! /.f.\_;.) - 1 I; C,//".\? )f '\ \
'i
l
:¡
Desclée De Brouwer l.
11
1¡
j¡
r, 4 La ótica interna del dcrcclio
ÉTICk
GG La ética interna del derecho Principios de justicia cm su dimensión s ubjetiva: los derechos humanos 67
•
prc.:stigio inatacable, sin que lo cmpai1c.; en lo 111as míni1110 su reco- sentido de que la idea de los derechos humanos está situada c.:n el
nocida procedencia del iusnaturalismo racionalista ele los siglos XVII c ruce.;, en la intersección, t:ntre el Dt:rc.:cho, la lllOral y la política.
y XVJll. Conscientes de lo ante rior, intentarc.;rnos conslruir un concepto
Los derechos humanos han sido concc.:bidos de forlllas clivc.;rs:1s sa tisfactorio de derechos humanos, más allá de la pura clefiniciún
y las d ivergencias ,<,e reflejan incluso t'n 1:-i tem11nología LOl1 que Sl' tautológica que los presenta corno aquellos derechos pertenecien-
los designa. (Pérc.:z 1.uño 1986, pp. 2.9 y ss.) l lay quien em plea aún tes a todos los seres humanos por exigencias de su propia naturn
la vieja denominaci(>n de.: "derechos naturaks del hombre'', mos- lei'.a humana. Corno punto de partida puede servir la definición pro
trando así implícitamente que los concibe en terminos iusnaturalis puesta por Pérc.:z Luño en su libro Derechos humanos, F,stado de
tas, como exigc.:ncias emanadas ch.: la naturaleza humana . Otros, ncrecho y Co11stit11ci<Jn, que los presema como "un conjunto de
desde posturas doctrinales m ás pr6ximas al positi vismo jurídico, facultades e instituciones que, en cada momt:nto histórico, concre-
hablan de "derechos públicos subjetivos", entendii':ndolos así como tan las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad humanas,
concesiones que el legislador de cada comunidad política hace a los las cuales deben ser reconc;cidas positivamente ror los ordena-
ciudadanos, es decir, como un tipo más de den.:d1us s ubjetivos que mientos jurídicos a nivd n:icional c.: internacional" ( p . 'Í8).
e l Estado o torga •1 sus miembros. TambiC:n la expresión "derc.:cl1os Deducimos de la dcfiniciún anterior que los derechos humanos
fundamentales", c uando se utiliza como sinúnima o sustitu tiva d e son derechos subjetivos, ruesco que se prt:sentan corno facultades,
"dert:chos humanos", tiene un cieno regusto positivista, en cuanto podert:s, prerrogativas, li bert;;cles o pos ibilidades 'ele acuwción de
parece reducir los derechos esenciales de b persona a los recono- un s u jeto. El objero o d contenido de esas facultades es la satisfac-
cidos y tutelados por la Constitucic'm de cada país; aunque no nic ci(>n de las nt:cesidade.s lllás radicales del ser humano, la liberLac.I,
g ue que su justificación o razón de .'>c.:r pueda hallarse en la ll10l,d. la igualdad, la solidaridad y, sobre todo, la dignidad, valor que sin-
En cuanto a las cxprc.:siones "derechos y libnt:tcks ind1v1duak.'>" tetiza todos los dcm{ls y les s irve de fundamen to último. Se trata de
o "libertades pública:-,", p<ir<Ten escondn 1111.1 1111t·rn 1<>11alidad p<>li valores permanentes, inmutables, comunes a tod os los pueblos y a
Lica re:-.trictiva c.k derec. ho'>, purc¡tll' 1t dm v11 vi t lllh, ·ptc • dt [Link] .todas las épocas. Pueden variar, sin embargo, los derechos o f:icul-
modo que súlo incluy;1 dt·n·< li<>" d,· l1l>c·11.1,I. ' 1111 .il1.11<p1<· JHll t:[Link] t:n q11c tales v:tlores se concretan, así con10 las instituciones u
cje1nplo, derechos sou.d,·s, ,.l <111111111« ,... ' , lll1111.il1 ·-.. 111 -.. ¡111.1<1"" ,·11 01 ganizacionc.;s son a les discnadas para realizarlos. Esto es lo que
el valor de la igualdad 111.1-. q11t· t·11 '1 de · l.1 lil•c 11.1d ""11 1·\p1t·-..1" explica hi evoluciC>n y el incesante rroceso de crecimiento que han
nes norn1almente [Link]·rnl1,·111, ... '" 11111 1dc. ,¡, •.:1.1 I" d11i. .1 lil1, 1.d cxpc.:rin1t·ntado lo.s derechos humanos a lo largo de su historia.
indi vidual isla q lll' 1ll > dq.1 t '"I >. 1o 11 • 1• 11 1 . · ·: 1· 1 ¡ " 1• "11 .., • • •111111111 11 1.1 ·. La tlcfinicic'>n tcn 11 ina dL'stacando la exigencia de que.: los derc-
de los derc.:cl1os '111111.111<1-. «•111. l 1 'I ' '' • 1 '" .11 .¡d1 1' 1 I" ·1 11• 111 t llus l [Link] sc:lll objeto de 1ecu11ocimiL'nto v protecci<'>n electiva
plo, c.;n los llan1.1do..., dl'l l '< l 111-. ,¡, 11 " < 1 , · < 1 , 1. 111 1>11 "1 • poi palle de todo.s los sistc.;ma.s ¡urídicos nacionales y tambiC:n del
el valor de la sol1dand.1d l .1,li,11.•1 1, 111 1 : 1.11 ·I· .·1 1 !"•111 11. 1k rccl10 internacional. Aquí .'>t' man ifiesta .su pretensión o vocación
relieve no sc'>lo 1.1 plt11.tl1d.1d .!1 1 • •11· • ¡ 1 ·11• • ,1 .1. 1111 "•l•1c (, .... dt· v:tl1ckz j11rícl1Ca [Link] derechos humanos no valen s(>lo en el ámhi-
derc.;cl1os CjllC' nos e>< up.111 t "" l.1 '1111»1 ·, 11< ·111< 111dl'i< 1111111.11 11111 " 1< >[Link] la lllC>ral, no son puros 1d<"alcs (•tico.s (a unque tambic.:11 lo son),
im precisión de su COlK<'f)tO, -..111c 1 1.11111>1,·11 -.u <.11.1, t<·1 t 111< [Link], ··11 d s11H> exigencias moralc.:~ 4uc Lodo o rden jurídico clehe necesaria-
l'lllCA
f'l·íncipio · "" 11i~.t idn rn '•" cli1nr- 11 ~io11 " "hictiv a : lo ~ d e rec ho<o humcu1 0 ~ 6 9
m c.:n te satbface::r. Precisando un poco má'>, podemos aceptar que 1>cr('c h<> positivo sino que p rl'l<'ndc.:n fundamentar el D erecho posi-
son derech os m o ral es, es d ecir, d e rech os d t:1ivaclos de p rincipios llvo. '>i '>L' .1dmite que el l'uncla m cnto, jus1if1C<Kió11 o razon de ser ele:
m oral es. ~on , si se.: pre fiere esta term i n o logía, ex igencias de justicia una norma forma parte: ele eo.;a misma norma, pues le.: aporta su ver
(y, p o r tanto, m orales) p resentadas subjetivam e nte.: en form a de cl:idcro sentido, se aceptará igua lmc.:n tc que los der echos humanos,
clc.:i c.:ch os, p orqu e se estima qut: ést:i e:-, hi m L'jor 11 1ane ra de p rote- <"01110 L'lcmentos funcla m e 11ta d ore.'> cid o rden jurídiC'o, al mt:nos en
ger c iert os bic.:11CS [Link] impo rtan c ia f'u n da nw nta l p ara Sl l!'> titu la res, los Jo.., modernos t·:st;;clos con st it uc ion a le.::-,, forman p a rl C' ele! orden jurí-
seres hunrn n os. cl ic« > [Link]; <> :-,i '>l' prcfÍl'n.' L'St<I formu lacic)n ; forman rartc ele la
Pero justam e nte p o r eso, sl' trata [Link] d erech os q 11c n o con stitu- lllor: il ('on la q11c el o [Link]'n j1 1ríc.l ico est;'1 rel acio n ado.
yen sim~les aspirac io n es o ick:ales m o rales mús o m enos ut~'>pi~~>s Ahora h ien, puede ocun ir que la m ora l p olítica en que se apoye
sobre lo q u e deberí:t ser D crecl1 0 ( n o cs lo 111ism o una asp1rac 1on l 11) ()rdcn jurídico ele !C'rm i na ti o 110 sc.:;1 la m o ra 1 ele los derechos
qu e una d em and a justificada ), sino q ue, allí clo n clc se aceptan , for- h11111;11100., , en cu yo c 1so ol>vi:1 m entc ta les clerecltos no formarán
man p arte de los elementos fundanl cs o justifi cadores cid Est'.tclo Y parte ele c.:sc orden jurídico. Es f';'1c:il encont rar ejemplos de sistemas
su D e rech o. Po r esa razún , los de rech os funcl a1rn.:ntales, es d ecir, los ju r íd icos que no rc.:cc m ocen o i nclu so vulnc.:ra n los derechos hum a-
derech os ltuman os reconocidos y tutc:laclos p or el o rde n jurídico, se 1100., Serán sistemas jurídiC'os injustos, d c.:c;elc el pu 11to ele vista ele la
consiclcran " triunfos" frente a cu alq uier decisi(rn p o lítica o n o r ma m oral q u e con sideramos vá lida , pero no por ello dejarán de ser
jurídico-p ositi va q u e los contrad iga. auté ntiC'os sistem as ju rídicos, por m u y clef'ic ic ntcs q u e nos parezcan.
Odgaclo Pinto expresa esta espec ial posic i6 n dc.:ntro del D ere- l.:i conccp cic)n ele l o.s dcr<'chns h u 111:1 nos que.: liemos [Link]
c h o esta c.:six:cial fu erza jurídica d e los clerc d1os human os, incl u yen- aquí, como demand as jusi ifi caclas que .se sitúan en la i ntersección
d o ~n su con cepto la n eccsi cbcl d e que se p lasm en en la Cons- en t re el Derecho y 111 w .stras con v iccion es él ico-p olíticas m:í.s pro
titu c ió n . D erechos humanos, afirma, son "aqu ellas e x igencias [Link] jus- !'u m l:ts, intenta ocu pa r una posición int ermedia entre un a concep-
ticia formulablc.:s com o d erech os dP individuos y grupos que e11 c ic'm estrictam ente [Link] aturnlisl <i q u e los entendería como derechos
c [Link] m om ent o hist(>ri co se con sidc.: ra que dei><'n qu edar reconoci- natu ra les v[tlidos en tocio o rden juríd i co auténtico , y una concep-
dos en la C:on stituc i(m ele una comunidad jurídica su sl rayénclosc.: al c i<)n estrictam ente positi v ista q u t: los entendc.:rí;i com o simples exi-
arh itrio del p o d er o rdinario ele gobierno" ( 0 . Pinto 1989, p. 137). gc.:n c ias q ue s6lo .se con v iertc.:11 c·n [Link].:ros clcrcc:lios subjc.:t ivos
Com o pu c.:cle o h sc.:rvarse, a dife ren c ia ele la cle fi nic:ió n ele P(:rc.:z cu an do e l Oc rcch o positi vo los reconoce.:.
[Link], la d e: D elga do Pinto n o c sp c.:cifica los v al o res en que se con El gr;1ve i n con ven iente ele la concep c ic'>n iusnatu ralista es que
clen san los d erech os humanos. Su pon e que.: cletenninar l os d erech os o bliga a nega r ca r:íctc r ele verdad ero OC'rech o a todos los sistemas
humanos c.:s algo q u e corresp o ndc h acer a los miembros ele c:1da jurídicos q u e no reconozcan los derech os h u m an os. El incon vc
C'Om u n idad política cuando <1cu erdan , a tra vés [Link] u n proceso de nientc: ele la concepci(m iusposit [Link], por su parte, es que reduce
clelil>craci<'>n rac io n al , las condicion e:-, 1>[1sicas ele su v ida en com Cin los derechos hu manos a la ca tegon a dv si mples d erechos subjetivos
Esto es, c uando se d o tan de una Con stitu ci(m. concC"diclos g raciosamente.: , c.:01110 c u alesquiera otros derechos sub
En .o.;u m a, l os d e rech o:-, h um:111os, aunque est(·n recon oC'iclos jC'livoo.,, por el legislador posit ivo del Eslaclo. Es ev idente, sin embar-
· 1
p osll · va 111c.:r1 te , ne> s"
~ f11 1
1cb, mentan en su :1C'C.: f)t<tl iún por parte cid go, c¡11c el legislador positivo no c rea los dc.:rC"cl 1os h umano.s o fun
70 l~ ética interna del derecho Principios de justicia en su dimensión subjetiva: las derechos humanos 71
damentales, sino que simplemente los reconoce; cosa. que se admi- 2.1. Universal id ad
te expresamenle en muchos de los textos jurídico-positivos <jlll' los
proclaman. AnLes se dijo que los derechos humanos son derechos subjeti-
frente a las concepciones anteriores sostendremos que allí donde vos. La noci<)n d e l derecho subjetivo, del derecho como facultad de
la atmósfera moral que envuelve al Derecho incluya la idea de los un sujeto, una noción que es anterior lógica e históricamente a Ja
derechos humanos, tales derechos gozarán de algún grado de vali de d e rec hos humanos , se concibió inicialmente como Ja libertad
dez o fuerza gravitacional en el orden jurídico positivo; una validez la inmunidad o la. prerrogativa de algún individuo o clase social pri~
que se manifestará de manera indiscutible cuando los derechos vilegiados. Súlo cuando el derecho subjetivo se hizo extensible a
humanos se proclamen expresamente en forma de derec hos Ítmda- todos los ciudadanos por igual, pudo s11rgir la idea de los derechos
mentales en la Constitución. humanos. Luego, es precisamente la universalidad el germen de
Ja idea.
A
l:l'!i'Mi::A .
Principio~ de justicia en su dimensión subjetiv a: los derechos humanos 73
72 La ética interna del derecho
algunos filósofos rostmode rnos, lo m::ís valioso del ser_ huma~~) ex1rc111os qt1c los psiquiatras sólo e n contrarían entre sus paranoicos
radica en su esfuerzo por ser él mismo, desarrollando su p1op1a pe1 - 111;ís im<iginativos, debe [Link] que la universalidad de los dere-
sonalidad, cultivando todo aquello que le distingue de la masa Y_ le cl1os lrn111;111os se refiere sobre todo a los grandes valores que cons-
convierte en un ser único. l.a universalidad y la igualdad , dice tituyen .-..u contenido esencial Clihcrlad, igualdad , solidaridad y dig-
J~crnarcl-1 Ienry I.évy , pueden ser pautas adecua<las para organizar la nid;id l1u111;u 1;1 ), . y 110 tanto a la forma espccíf"ica [Link] garamizar el
vida <le un hormiguero 0 de una col111ena, pero aplicadas a las per- respeto a esos \•;dores mediante <::! reconocimien to de derechos con-
scmas son formas dc barbarie con apariencia de humanidad. l'ut:cl~ cretos, que podr;í ser diferente en cada p11eblo, en cada época, en
rcrlica rse q u e e l respeto a la diferencia es perfectamente compati- cada Con:-:titucic"i n. Ni siq11i<'rn en los países ele Ja Unión Europea es
ble con el respeto a Ja igual dignidad de todos los seres humanos. idC::ntica la lonnulac i(1n ele. los derechos fundamentales que sus
La prueba está en que es precisamente en los países '.nás respctt.•<'.- Co11st it ucioncs reconocen a los ciudadanos. Aunque en lo esencial
sos con los derechos humanos donde más libertad tiene el ind1v1 no hay grandC's divergencias, cn los detalles abundan las peculiari-
duo para ser tan diferente como quiera. _ . dades clifcrcnciales.
Más poderosa y extendida es la crítica del mulucu ltura lisrno. C.01110 defendía J Rawls en uno de sus ú ltimos trabajos, dedi-
Parle del argumento de que cada pueblo desarrolla a ~o largo de_ su cado al Derecho ele gentes, 'ias sociedades lib res' y pluralistas, pre-
historia una cultura y unas instituciones jurídico-politicas propias, cisamente por su amor a la libertad y a l pluralismo, deben renun-
adaptadas a sus características, circunstancias y nec:e~idade~~ Esas ciar a i111poncr su sistema juríd ico-político a otros puchlos. Si un
peculiares instituciones, con su correspondiente art1cula~1on dt· pueblo cucnta con instituciones razonables y decences, deben ser
deberes y derechos, merecen respeto y no dehen_ cons~de rarse rcspdadas y aceptadas, aunque estén alejadas del modelo occi-
m.e nos valiosas quc las occidentales, aunque.: no coincidan ni se ase- dental.
mejen en lo más mínimo. Según este punto de vista crítico, cuan_do El problema es que no tocias las instituciones dc todos los pue-
se proclama la un iversalidad de los derechos humanos, y se exige blos cumplen el requisito e lemental de la decencia mínima. La ins-
en consecuenciá su reconocimicnto y respeto en el mundo enteto , lituci(m de la esclavitud, ror cjcmplo, que todavía subsiste de forma
lo que se pretende e n realidad, consciente o inconscicntemente, es más o menos solapada en a lgunas parles del mu ndo, no merece
imponer e l modelo juríd ico-político occidental a todos lo~ pueblos ningC111 n.:spelo; ni tampoco otras cost.u mhrcs igualmente arraigadas
de la Tierra, con la finalidad de anular s11 propia personalidad p;~ra y tradicionales, como la mutilación genital femenina que se practi
dominarlos y explo tarlos más fácilmente. Se ha llegado a denunciar ca c:n mud1os países africanos, o la segregación social por castas,
que tras la idea de la universalidad de los derechos h~tmanos se vigente desclc tiempo inmemorial en India. El 11111lt iculturalisrno o
ocu lta e l interés de las empresas multinacionales por uniformar la~ pluralismo cultural dcficnde va lores dignos de respeto, pero tiene
costumbres, para crear hábitos universales [Link] consumo y poder a~1 límites y no puede servir como coartada para el 111antenimiento de
colocar sus productos en mercados que actualmente no los necesi- pr<'1ctic1s aberrantes que atentan claramente contra la dignidad hu-
tan ni los aprecian. rnana . Esa:-; práctica:-; ddx:n condenarse y perseguirse, por muy tra-
Aun reconociendo la parte de razón que puedan tener estas dicionaks que sean, en no111hre dc la universalidad de los derechos
. ·
o b ¡cc1ones, tiue a veces elevan la sos1)echa [Link] la m3lda<l ajena a l 1u111a11os.
74 La é tica interna del derecho Principios d e justicia en su dimensión s ubjetiva: los derechos humanos 75
En definitiva, c·on10 di ce Pfaez Luño (2006, p . 223~. los ck: n:chos lo. La solt1c ic)n que aquí se o frece no resulta del todo satisfacto ria .
humanos o son universales o no son derec hos humanos. Si se !.a distinc ión entre e l derecho y su objeto es un tan lo a n ific iosa.
renuncia al rasgo c.k: la un iversalidad se clcsLrnye la idea de los clcr<'- Apoyándose <..:n ella un tira n o podría quitarnos la vida arbitraria-
chos humanos, la luminosa idea de uno.'> derec hos que se alrihuyen menl<..: y argume ntar que n o vulnera los derechos humanos pues n o
a todos los scrcs humanos m{is allá de: n 1alq11icr exclusión y 111:is pretende negarnos vi derecho a la v ida , que r<..:co noce y resp e ta,
a llá de cualquier discriminación. sino sólo privarnos de s u objeto. Se trata , poi tanto, dc una distin-
ción que llevada hasta sus últimas con secuencias conduce a la des-
trucción ele la idc:a d<' los derec hos humanos.
2 .2. lnolienobilidod
¿Qué sentido razonable se: puede atribuir entonces a la afirma-
La inalie nabilidad , lfamino procedcnte del laLino alienus, que ción d e c.¡ue los de rec h os hum a nos son in al ienables? Cuan d o las
sig nifica ajeno o propio de o tro, es la i111posihiliclacl de enajenar primvras declaraciones de derechos d e l hombre y las primeras
a lgo, y e najenar es tanto como trans111i1ir a o tro el domtnio de una obras doctrinales sobre los· mismos los proclamaban inalie nables,
cosa o de un derecho. Los derechos humanos se conside ran inalie- trataban d e impedir q11e alguien pudiera aceptar la violación o ine-
nabk:s porque su titular n o ruede realizar sobre ellos actos d e dis- x istencia de s11s d e rechos naturales. Para logra r este o bjetivo razo-
p osic ió n . Como es difícil imaginar que alguien prewnda vender o nable, los derechos humanos se a tribuyen al individuo al marg<..:n de
donar sus d erechos humanos, la inalienabilidad a lude en la prácti- su consentimiento o incluso c·ontra su voluntad. Et;ta peculiaridad es
ca a la imposibilidad de re nunciar a e llos. ¿Es cien o que los den:- la que se [Link] como inali<'nahiliclad o irrcnun cia bilidacl.
c h os humanos son irrenunciables? fre nte a quienes así lo afirman Lo c.¡ue quiere decirse cuando se afirma que los derechos huma-
hay quicn al ega c.¡ue de hecho se: puede n..'. I1utKiar legítimamente :i nos son inalienablc:s o irrenunc iables no es qu e no se pueda re nun-
e llos, y en ocasiones la renu nc ia es moralmente 11wriloria ciar a dios sino que n o se clehe, que ex islC' un deber moral <le n o
Pe nsemos, por ejemplo, en una madre que aventura <> sacrifica su hacerlo. Pero se trata c.k: un d c l>c r que puede [Link] en a lg ún caso,
vicia para salva r la de su hijo en peligro. Fslaría ren unciando a l dere- como por ejemplo cua11do e ntra en colbiun con o tros del>crcs
c ho a la vida sin vulnerar ningún p rincipio moral , s ino m{1s hil'11 morales más impe riosos. La irre nunciahilidacl del d e recho a la vicia,
obrando h eroica 1ncnt<..:. re tomando d eje rn p lo anterior, o bliga a red1aza r el suicidio, p ero el
La réplica de algunos a uto1es a esca objeciú n es q ue 110 .'>(' dch<..: d e recho a la vida y el deber d e no re nunc iar a él podría ceder a nte
confundir el d erech o con su objeto o contenido. l lna cosa es el e l deber más hondo de sa lva r la vida de un hijo. Por o tra parte,
derccho a la vida y o lr:i dislinl:i la vida 111 isma; una cosa es e l clcrc le nie nclo e n c ue nta que los d e rechos a veces chocan entre sí o
c h o a la propiedad y o cra los bie n es de los q ue se es propicurio. apuntan e n cJirecciO!ll'S opuestas, tiene que admitirsc la f)OSil>ilicJacJ
Es posible re nunciar a la propiedad d e un bien, y liasla dv tocio un <le renunciar a unos para c:jcrccr otros más importantes. Pero aun
patrimo nio, s in rC'n11nciar al dc1cchu a se1 p1opicla110 1'01 la 1111'>111.1 acepl :rndo esta matiwción, la idea dc la inalienabiliclacl ele los d ere-
raz(>n, sería posib le renunciar ,1 la vid a s111 re111111c iar al dcrL·Lli<> <l l.t d1os <;igue s iendo ,·;[Link], porque lodos tenemos el d eber de rcspc-
vida . Se confirmaría así q ue los derechos h u manos son ina lil.:nahlc.., rar, no s(>lo los d e rech os humanos de los dcr11;'1s, sino también los
o ll'r<..: n11nc iables, s in perjuic io ck que pue da r('nunnarsv a su oh¡c- propios.
/U
76 l.<• éticCJ intc!rno dd dcrcch<.• f-r inci p1 0· d1 "'"' ic in f>n •.u clime11sió11 s uh1ctiva: lo~. derP.,ho!. '1umo110:; 77
2.3. Incondicionalidad dvl o rd en p u hl ico y del hit·rn ·st:1r gern:ral en una sociedad d c mo-
t 1.it1< ,1" P;ut·n· una m:gacton ,1hic 1la de b prioridad moral o incon-
La te1 ccra característica de los Jercchos hu111anos, la incondi- dtt i<>r1:1licl:1d ck 1<>.., clcr1.·ch<J.., ltu111:111os, que n o se rían derechos
c ionalidad , inv iolabilidad o carú cter absol11to, ks atribuye una i111 al>solul<Js .s11 H> rl'la tl \ º"
porta11c ia o fuerza s1 1pcrior a la de c ualquier otro tipo ele derccl 10.'>. 1>l'hc tt'IH T) L' en c11t·111:1 que los límites antes m e ncio nados
Los derechos humanos son c.:x igl"nci:1s morales incondicio nales o p<>d11a11 111l l'tp1v1:1r..,\' 1.1111hic11 co11H' gcn éri ca 111cnte alusivos a o tros
perC'11torias, porque protegen bienes búsicos para la v ida hurnan:1 t.1111os dt•tt't lio.s lium.111<>" o a t ivtt.10., condic1oncs sin las cual es no
sin los cuales no podría prosperar ni tendría valor alguno; hiene.'> Sl' t í:1 posible b proll'ccion eI(' ta ll'.'> clcrcc:l1os. Luego, en el fondo
com o la integridad física y m o ral , la scguricb<l , la libenad, etc. De t·..,ta11.111100., .1qu1 dt· 11 11C'\ o <llltt· ('I problema del conílicto entre dcre-
allí que en caso [Link] conílicto e ntre c..lcr<"chos hu11ianm, o fu11c..la111en - l l 1()0., lt111d:111w111;ilvs 1'0 1 l'lto. y pt">e :1 las limitaciones apuntadas,
talcs y cualquier otra n orma, exige n c ia o c..IC'rC'ch o, clt:l>c:n prevakccr o.,1g111.· o.,wnd<J vl·1d.1d qui.' l<J..., derC'chos bu111a11os o fundamentales
los rrimeros. Si una perso11a ti ene un clcrc:c h o rundamental r<'con o- pn-\ .tln l'll -,()htL' t 11.dq11iC'r otr.i di.-,positión o d crcd 10 que.: n o lo sea
c ido por la Const it 11c i6n, l'.l Cohie1 n o 110 se lo puC'cle nega1, a 111 H I LI\.' ) ( 0110.,t1 t 11yv11 .. tri unl <Js" rwnllº al ( ;ol>icrno y frente a l as mayorías
sea u11 Gobierno pt•tfcctament<' de111ot rútico Ni siquiC'r:1 d poder p.11 J,11tll'lll.l l ias t .ltllb i;111tl.'o.,. r·:11 cs lc sentido, pue<:,le seguir :1fi rr11ün-
IC'gislativo p uC'clc> hacerlo, aunquL· 11cgarscl o fuc1-.1 muy co1wcnicn- dos{' s11 ca 1;·1ctl'r inconc..licion:d o in v iolahle .
te o provechoso para la mayoría
Esta liltima cara cterística es t;111 problcm:ítica como l:is antcrio
res. La pri111c.:ra dilicultaJ que plantea la sup11csta incondicionalidad 3. Fundamento o razón de ser de los derechos humanos
de los derechos l111manos o lúndamcnta les prov iene de la p osible:
colisi ú n entre ellos. Si d os derechos fundamentales entran en con l..1 prl.'g unl:I por el 1unda11 1cnto es la pregunta por aquello que
nieto , como ocu rre poi e jemplo c uando e l derecho al honor o a justifica o hace accptahle la existencia c..le lo fundamc.:ntado.
l a intimidad de unos colisiona con el d erec h o a la informacic'>11 de 1:1111darnenta1 l os derech os l1 umanos c.:s tanto como dar razones a
o tros, será inevitabk que prevalezca uno d e los c..los, e l que parez- rav01 de s11 reconoc imiento y respeto. ¿Es n ecesario fund am entar los
ca más imprntante tras una cuidaJosa ponderación de las circ unstan derechos humanos! Sc:gún elijo N. Bohbio (199 1, p. 61), incc'm1odo
c ias d e cada caso, o que ambos se limiten recíprocamente. Luego, n o co11 es te tema com o buen positi v ista, el problema de los derec h os
es verJacl que Jos derechos humanos sean absolutos, pues no sic m humanos 110 es cón 10 fundamentarlos sino cc'>1110 pro tegerl os, cc)mo
pre pued en preva lecer c uando colisionan entre sí. garantizar su ckcti viclad al lí donde son vulnerados. Puede aceptar-
Otros límites que ponen en c uest i(>n su car;'1cter incondicional se que el principa l problc1rn1 pr:.íctico que plantean los derec hos
o absoluto pueden cncontra rsc en mu ch as Constit u ciones e inc:luso humanos n o es d ele su lunda1rn.:ntación sino el de su protecciún,
en algunas cledaracioncs internacionales d e derechos humanos p C'r<> el pt incip;d p w blt::llla tc:6rico es d su rund amentacic>n.
Valga como ejernplo el artículo 29. 2 J e la J)ec/aració11 lhd1•en.;a/ d e Sin duda es un problema dificil, pero esa no es razón suficien -
dere<../}()s del homfJre el e 1948, que supcdn:1 o condiciona la v igen- te par;i rehuirlo. En 1ealidacl se trata J e 1111 proble111a incluJih l c por-
c ia de l os J c:rec hos humanos a las "ju stas ex igen cias de la moral, que c·s absurdo cldender va lores, ideales, o cu alquier otra cosa. Y
1/
78 La ética interna del derecho Principios de justicio en su dimensión su bjetiva: los derechos humanos
79
no [Link] explicar por qué. Por otra parte, conocer el fundamcnto derechos humanos sitúa su origen y fuente de..: va lidez mfü·> allá de
o la razón de ser de los derechos humanos ayuda ·a delimitar sus la legislac i(>n positiva y de la voluntad del titular del poder político
verdaderas exigencia¡; distinguié ndolas de otras aspiraciones o estatal. No se tra ta de derechos que las personas p osean por con-
reclamaciones políticas, que pueden ser muy res petables pero no ccsi<m graciosa de las autoridades de cada Estado, s ino indepen-
son derechos humanos . dientemente de sus decisiones, por el mero hecho de ser personas.
Sobre la razón de ser de los derec hos humanos se han elabo- Sobre l<t fundamentación iusnaturalista de los derechos huma-
rado muchas teorías, algunas muy comrlejas. Clasificando las prin- nos han recaído ,críticas s imilares a las que afectan al iusnaturalismo
cipales en un esquema muy simple, pueden reducirse a tres gran- en general. Se ha dicho que el Derec ho natural no existe; no es más
des fundamentaciones. La primera es la fundamentación iusnatura- que una ilusiún, una invenci(m metafísica sin hase alguna en la rea-
lista, que apoya los derechos humanos en el Dert::c ho natural. La lidad. De la naturaleza, como concatenación de hechos que es, n o
segunda es la fundamenta c ión positivista , c¡11c con frecuencia se puede deducirse deher ni derecho alguno. Del ser no puede surgir
reviste de historicismo y contcrnpla los derec hos humanos corno el deber ser. Del hec ho de que algo sea de una determinada mane-
conquistas históricas que se han ido recogiendo en e l De recho p osi- ra no se infiere lógica mente que deba ser así, salvo que se intro-
tivo de cada época y de cada país. Su fundamento sería, pues, en duzcan en e l razonamiento, de forma más o menos inadvertida, ju i-
primer término, el Derecho positivo que los reconoce, y en tdtimo cios de valor. Si ele los hechos naturales la razón no puede exlraer
término, la historia, la evolución d e los acomecirnicntos que moti- deberes s in violentar la lógicéi, tampoco puede exiraer d e rechos. No
varon su aparición. La tercera es la fundamentación é tica , que con existen n i pltcden ex istir de rechos naturales del ser humano.
cibe los derechos humanos como exigencias morales c11yo funda- Entre otras muchas objeciones de me nor calado, cabe destacar
mento dehe buscarse en la moral misma ; una moral que se consi- la apuntada por Bo bbio, que contrapone la inmutabilidad del De-
dera estrecha y necesariamente relac ionada con el De rec h o. recho natural a la variabilidad de los derechos humanos, c uyo con-
tenido se ha ido modificando a través de los tiempos a medida que
La júndanzentación iltsnaturalisla es la m::.ís cl;isica. No en cambiaban las circunstancias, las neces idades, las clases en el poder,
vano la idea de los Jcrechos humanos proced e originariamente d el los recursos económicos y tfa:nicos, etc. No se posible, concluye
iusnaturalismo; doctrina que defiende la existencia de un orden jurí- Bohbio, que unos derechos h istóricamente rela tivos y cambia n tes
dico ideal o racional , y en tanto que raciona l, universalmente váli- tengan un funclarncnto absoluto e inamovible como el Derecho
do, es decir, común a tocios los pueblos y ;¡ tocias las cpocas, q11c natural.
contiene las exigencias naturales d e la justicia. Este orden jurídico ilohhio parece olvidar que tam b ién el iusnatura lismo tiene
racional o ideal establece los deberes y los correlati vos derech os capacidad para explicar la variabilidad de las exigencias práct icas
que e l ser humano tiene por naturaleza . Asr pues, el fundamento mediante doctrinas como la del Derecho natu ral de contenido varia-
ú ltimo de los llanraJos derechos naturales del homl>rc, u e n te rmi- b le. Basta con reconocer que los principios inmutahles de la ley
n o logía más actual , derech os humanos, sena la ley natural , que natural pueden concretarse de formas distintas según las circuns-
unos iJcntiíican con la ra zón y otros ha cen derivar de la vol untad tancias de cada momento. Y eso m ismo ou1rre con los derechos
divina . En cualcp1ier caso la fundame ntación iusnaturalista de lo .'> humanos. Los cambios que han experimentado a través de Ja histo-
1l
•
Ro La ética intcrnn del derecho Principios df~ justicia en su dimensión subjetiva: los derechos humanos 81
ria no afectan a los valores que int<'gran s11 m·1clt·o esencial (liber- 111.1 1undico. ~u fundamento sc hallaría, por tanto, en ese mismo
tad, igualdad, dignidad humana) sino sólo a la:; formas de concre 1k1n lio p<>'>1t1vo que los acoge, un 1)crccho concreto y real, adap-
ciún de esos valores. La dignidad humana es siempre id('.ntica, así 1.1dc > :1 la" t iH t111sta11( 1.1'> de su l!empo y, por consiguiente, distinto
como el deber de respetarla, pero c uando cambian las circunstan ( ·11 c:1tb pueblo y ('11 cada (·poc<t
cías y las necesidades soci~iles, p11<'den rnmhiar tamhit>n los dcrc T.1nil llt'·n cst;1 tl'SI" l'S c1 itical>lc. Si fuera cierto que los derechos
chus quc se atribuyen para protegerla. IH1111.1110." se fundamt:11ta11 en cada sistema jurídico positivo que los
•<'Conoce, 1cs1iltaría que lo.'> ciudadanos ele aquellos países cuyo
La segunda prorrncsta, fu .f111zdu mentación positivistu-historicis- l kr('c lio positivo IH> los nT011ociera carecerían de derechos hu1rn1 -
lu, se corresponde con esa misma visi(>n ele los dcrccl1os liuinanos nos. No tendrían derecho a la vida, ni a la integridad física y moral,
que los con templa como elementos variables y relativos a cada con- ni a la lihe1tad; y l<11npoco ppdrían ex ig irlos porque carecerían ele
texto hist(>rico-político. Partiendo de tal concepción, es comprensi- f11mla111cnto en que apoyarst'. Esta conclusi(m parece [Link] .
hk: que se sitlle el fundamento de los derechos en la propia histo- Apoyar los derechos humanos c.::n el Derecho positivo es incompa-
ria que los ha engendrado. Se trata de una doctrina de apariencia tible con la esencia misma de estos derechos, que se caracterizan
muy rcalisra pero insostenible, porque incum.: en el mismo vicio por su universalidad. Dilkilq1ente pueden ser universales unos
l<'>gico c.¡ue suele achacarse al iusnaturalismo, la llamada falacia natu- den:cl1os que se fundamentan en sistemas jurídi('oS particulares.
ralista. El sofisma o error lúgico que consiste en extraer elem en tos Otra variante de la fundamcntacic'm positivisla es la propuesta
normativos, como los derechos, que p ertcnen.:n al mundo dd ddx:r pcn Bohhio 0991, p. ú'i) al sostt'n er que el problema del funda
ser, a partir de meros h echos, en este caso hechos hist<'>ricos, ele- mento de los derechos humanos está resuelto desde e l momento en
mentos que pertenecen al mundo del ser. qt1c ex iste un consenso prácticamente universal acerca de su v<ili-
Es cieno que los derechos humanos se idean , proclaman y con- dcz; un ('onsenso representado por la Declaración universa! de los
quistan en un determinado momento hisl(>rico, cuyos inicios pue- 'derec/Jos del hombre, aprobada por la Asamblea <7enera/ de las
d en sill1arsc gené·ricamente en la Edad moderna; pero no se debe Naciones Unidas el 1O de diciembre de 19'18 y ratificada por casi
con fundir la génesis o el origen d e algo co11 st 1 ÍtmdamcnLo; no se to dos los Estados de la Tierra. Lo <¡11<' propone aq uí el filósofo ita-
debe confundir lo que explica la aparición de una norma o derecho liano es fundamentar los derechos humanos en un documento jurí-
con lo que la justifi ca. La historia se: limita a transcu rrir, p ero no di('o positivo, pero no ele :ímbiLO estatal sino internacional.
puedt: fundamentar nada, porque es una sucesic'>n ele liccltos, y Je La solu ción sigue planteand o problemas, porque si se adrnit<'
los h echos no se pueden deducir derechos. Fundamentar una exi- que los derechos hu111:111os se fundamcnt ;1n en la declaraci<'>n [Link] la
gencia jurídica o moral sign ifica justificarla, es decir, demostrar que [Link]. ,¿Habrá clt: Sllf><Jrl(TS<' que antes de 19'18 todo el mundo care-
se apoya en razones súlidas, y esas razones pueden ser n ormas, cía de derechos humanos? /Y qu é ocurriría con los países que no
principios o va lores, pero nunca hechos. hubieran firmado la declaracit'm? ¿Cmecerían sus ci11daclanos de de-
Cosa distinta es afirmar que los [Link].:cltos l1111rn1nos 1ien cn vali n·( !Jos humanos? La idea del consenso co 1110 fundamento clt: cual
dc:z porque en sucesivos momentos historicos han siclo reconocidos quier ('Xigcncia pr;'tctica es bastanlt' convincente, pero en este caso,
por 11n;i determinada co1111 1niclad política y p10tegidos por su siste- e l consenso al que alude Bol>hi o no es ideal o racional sino pura
/J
82 la ética interna del derecho Principio5 dt! iusticio en su dimensión subjetiva: los derechos humanos 83
mente fáctico, y los consensos fácticos no pueden servi1 como fun dad humana, rues éste es el princ1p10 que da sentido a la idea
damento definitivo, porque pueden estar viciados por errores, pre- misma de consenso. Si e l consenso tiene capacidad fundamentado-
juicios, intereses inC'onfesables, etc. ra de exigencias morales es porque se presupone que, por su par-
ticipación en Ja dignidad humana , todos tienen derecho a intervenir
El esquema clasificalorio que antes avanzamo:-, se cornplela con en el diálogo que dará paso a l consenso. Es inevitable inc urrir aquí
la .fw1damentació11 ética o mural ele los derechos humanos. No se en una especie de circubridac.l: el valor de la dignidad humana se
a leja mucho de la iusnaturalista. La diferern ia más notoria radica en apoya en el cons<; nso y e l va lor del consenso se aroya e n la digni-
que prescinde d e Ja idea del Derecho natural , inc(imoda rara un dad humana. Pero no es <~stc un círculo vicioso sino virtuoso. Es la
pensamiento como e l actual , aborrecedor de cualquier [Link] o evide ncia ele que existe una especie [Link] conjuncic'm, implicac:iún <>
explicación metafísica. Puede admitirse que la doctrina del Derecho apoyo rnu tuo de los clc111c111os que fundame ntan e n ú ltimo térmi-
natural tiene un trasfondo metafísico, pero también se puede con - no los derechos humanos.
templar como una forma metafórica de expresar una idea nada [Link] Para que sea posible el é.Iesarrollo de una vida humana digna,
cabellada: que el Derecho está s ujeto a la crítica n1ornl ; que por un derecho que a nadie se puede negar, et-. preciso que se satisfa-
encima del Derecho positivo existen ciertos valores morales que gan las necesidades más radicales del ser humano: li bertad, ig ual-
permiten juzgar su corrección u incorrección. Son los valores implí dad, seguridad, integridad física y moral, paz, un mínimo bienestar
citos en la moral o e n las convicciones c tico políticas que to dos material, etc. Son rrecisarnente las necesidades a las que [Link]
comparten, () comrartirían si rudieran discutirlas y acordarlas en los derechos humanos, que denominamos fundamentales cuando,
condicio nes idóneas. En esos valo res capaces de concita1 un con- incorporados al Derecho rositivo, se convierten en los r>ilarcs de la
senso universal elche buscarse el fundamento último de los den.:- Constituciém y, por tanto, de todo el s istema jurídico y rolít1co.
chos humanos. En síntesis, tres son los ingredientes n ecesarios para anicular
Desarrollando un poco más la idea, resulta evidente que los una fundan1cntacic'm salisfactori:J de los derechcs humanos: las
d erechos esenciales de la persona han de tener un runda111cnlo . necesidades básicas del ser humano , e l valor [Link] la dignidad huma-
previo a las c..kcisiones del legis lador de cada país, que no pu<.:de na, que jusLifica la exigenc ia de s~ttisfacción ele esas necesidades, y
pre tender haberlos creado, sino sc'ilo haberlos n..:conocido y ga ran- el consenso moral universal o racional e n el que se funda el valor
ti zado a través de las norma& del Derecho positivo. Las normas jun- [Link] la dignidad humana, y que a l mismo tiempo lo presupone. Dicho
dico positivas garantes de los dercd1os humanos presuponen o se de otro m odo, en forma de preguntas y respuestas: ¿por qué razón
hacen ceo [Link] unos valores previos, básicamente e l d<.: la dignidad tienen que reconocerse y tutelar.'><..: los d erechos humanos? Porque
humana, que se imroncn por su propia necesidad o fu erza moral satisfacen o responden a las necesidades más básicas dl' las perso-
El últi mo fundamento de t·sos valo res lia y que buscarlo v11 ('I con nas ¿Y por qul' han de s:it isfacerse las necesidades básicas de todas
senso uni v<.:rsal, un consenso racional, fruto del diálogo .iliie1Lo :1 la:. personas? Porque.: así lo exige el valor de la dignidad humana ¿Y
todos. por qué la dignidad humana es un valor que debe respetarse y rre-
Como ya qued(> apuntado, e l orden de valores morales univ<.:1 - valccer sobre c ualquier otro' Porque [Link] un consenso moral uni-
salmentc consensuados tiene que estar pr('s1d1clo f>01 el de l:i cl1gn1 versal , racional más que lactico, que así lo requiere.
84 lo ()tictt interno del dererho l'r 111c1piu,_ dt: 1u5t1ciu et. 511 di111eruion !.ubrctivo: lo!- derecho[; humanos 85
4. Breve historia de su formación y reconocimiento positivo vidu.1l1'>l :1. parte de l;t contvlllplac i<ín del ser li11rnano en estado
dl' 11;1tu1:1lc·1:1, e· -, det 1r, c nn1<1 indi\ icluo aislado, al margen de la
Siendo lo.<. derechos humano.<. una espe( ll' d(' d('r('cho.'> sul>jl't1- '-' H 1n l.1d l'.11 \''>l" \ ''>t.1d Cl. qtl\' t'I <<>mtlH' corno sumarncnrc misera
vos, es obvio que su concepto no pudo lo111ia1 Sl' antc<; ti<: qut· '>t' 1,1,., .. 11 111111'111· , .... 1111 1111111 p11 .1 1·l li11111li1 t · y \'ivc en estado perrna -
asentara b nocic)n dc dered10 sul>jeti\!>, qlll' l''> rt'l:1t1\':111H'llll' 11Hi 11• 11" · 1· , ..,, · 1 • • : ••1 11 1 1... 1. .. Ir 11 .111cl1i-,¡· ch· un:1 situaci1i11 el<' anar-
de1na. l.a introdujo <.~uillcrrno dl' <kc1111 t'll vi '>1gl< i XIV, l'l1 t·I e 1in ., " 'i ,. ' 11 • ,. ' ,,
1
1· 11 " " " '' li11 .1 tnclo, pero en realidad
1,. 1,
leXtO de la f)Olé111ic:1 sobre l;1 poi>rl'/.;1 d(' 1:1 l git''>i:I <¡lll' 1.·nl Wlltc 1 :ti 11 t
' 1
' •111• • ... i111 <lv 1111 (''>t:1clo tan deplora-
' .. " '
Papa con los franci.'>e<tnos. l.o lii/<> l'<¡t1ipa 1:llldo <111111111111111 y 111' 1,1. ., 1
'. ' 1· ' 1 1... 1• •. 1,,., <i<'l°l'<lios a un sol)('r;1no
(dorni11io y dC'rccho). El do111inio es ('I pocl('r o l:1ntlt:1d que llt'IH' rl · ' .1, ,, . 11 .
t 1 '1, .. ,. ,. ,, 11 • 1 • >1 , 1, 11 \ l:i '>t'gt11 idad de todos. /\1
cada uno sobre sí mismo y sobre sus bienes, y esa !acuitad l''> 111 1,. 11 ,1 'I' " " "' " " • ~ .. •'" 111 1111: 1• [Link]'" 11.1'> los atentado.<. brutales
que va :1 conn:l>i rsc corno dt'rl'd 10 c·11 scnt ido 'illhjct 1vo l.o e¡ ll(' ,1, 1 ' ' 11• >11 ... 111 " 111 11 111" 11 .. 1.1 ..., <"' [Link].1 nli'>c '> i on:1do por la segu-
explica la aparición de e.'>ta idea a lim:s dt: la Edad Media es ('I i1 H i 11d ,,¡ \ .il•11 .1li.1 1.1111 11 l. 1 ... ,·•:11111l.1cl qut· por ella estaba dispuesto a
piente individualismo, que en su :1v:1nu: i111parahlc promo va .1 pro- '>, l\ IJll<.11 1 ll . d 1 1))lt ' I l lll l > d < 'l\ 'I 1111
voca r el tr{tnsito a una nueva (·poc:t h ist<'>rica , 1:1 ép oca dél antropo- 1>1-,11111.1 V" l.1 .11 t1t11d d\· !'.()( kv .. tuto1 i11s11:ituralista algo poste
cvntrismo renacentista, del humanismo, la Edad Modt'rna . 11<11 .1 l lnlill\''>, q11t· \,1 <<>11t>tl' l o.'> peligros del absolutismo y no está
/\dem:ís del individ11alisrno, hay otro dc.·111<..·nto característico de d1'>jHll ''>l<> a 1t·111111t i.1r a todo d1.·11.·d10 a can1i>io de seguridad. Quicrl'
la E<la<l Moderna, no menos n:lcvante para cxplica1 la aparici(>n de que '>l' garantice t:tmhit:n la lil>vrtad y la rropiedacl de los ciudada-
l os derechos humanos: e l Estado moderno. Fn.:nte a la fragmc.:nta- nos 1"1ente al poder. Con este objetivo en mente, desarrolla en su
ciún del poder político típica de la Edad Media, en la Edad Moderna SQ~1111do tratado sohre el µ,uhierno ciuil, pui>licado el' 1690, la prime
todo el poder tiende a concentrarse en manos del soberano , de tal .ra teoría filosófica explícita e inequívoca de los derechos humanos.
modo q ue pronto se hace evidente la n ecesidad de protegerse de Naturalmente no es una teoría que em erja de la na<la. Tiene nu-
{: l. De ahí que: l os primeros dcrc('hos n·da111ados fu c.;ran libertades, 111L:rosos precedemcs. La escolástica tardía de, por ejemplo, la Es
garantías frente a las posibles intromisiones del Estado en la v i<la Je.: cuela d(' S;.tlarnanca había preparado el terreno imrrimiendo un gim
los ciudadanos. Se trata de derccl1os que exigen del Estado absten- subjetivo a la idea del Derecho natural; esto es, desviando l a aten-
ciones m;ís q u e actu acion es. Le exigen que SL' abstenga de inmis- ci()f) d v los deberes jurídi cos nat urnles y centrún<lola en los dere-
c uirse en la conciencia , el pensamiento o las cnx·ncias religiosas de chos natura les. /\vani'.ando en esa línea, el fundador de la Escuela,
los c iudadanos; que se abstenga de arrestarlos arbitrariarnc.:nte; que.: Francisco de Vitoria , delendiú en 1559 en su 1dccción De Indis, que
no l es impida reuni rse, asociarse, rnanitestarse libreme nte, etc. los indígenas americanos tenían derecho, como cualquier otro ser
l.a pugna entre el absol11tis1110 estatal y e l incipiente libera- hum,1110, a la libertad y a la pmpic<la<l .
lismo que le hace frente con el arma de los dcrl'clios humanos se Vol viendo a Lockc, que rarte también de lél hipótesis del imli-
refleja en el enfren tami ento doctt inal t•ntrt• dos fil(>sofos inglcses: viduo :1isl:ido en estado de naturalc:ta , hay que :idvcrtir que no tiene
l lohhcs, uno de los grandes precursore.'> del positivismo jurídico y u11.1 visicín tan ncgra corno 1lol>lws de tal c.:stado. l.o concibe como
Locke. l l obbcs, que aunque partida1io del absolutismo es ya indi u11 ;1 si1u:1c i<'>n en la que c1da 11no es libre y goza de los frutos de su
86 Lo é tica interno del derecho Principios d e justicio e n s u dimensión subjetiva: los derechos humanos 87
trabajo. Además, codos son iguales, pue.'>lo q11e nadi<; tiene J>l>r na- giosa dc Europa como consecuencia de la lkfonna Protestante. Las
turaleza más derc.:cho que los dc:má.'> a c.:jc.:rcer el poder. El estado de guerras de r<'ligi(m, Pxtraorclinariamente cruentas, que provoc<'> aque-
naturaleza no es caótico porque está regido por la lc.:y natural, equi- lla revolución de la fe, ll<.'varon finalmente.: a la convicción de la ne-
parable.: a la razón; y la ley natural cnsc.:ña a todo ser humano que no cesidad de tolerancia religiosa para q ue fuera posible la convivencia
dc.:be dat'lar a ningún otro en su vida, salud, lilicrtad o posesiones pacífica de ciudadanos de distinla con fesión en un mismo Estado.
Por desgracia, los hombres no siempre obedecen los dictados Así se abrió paso el <len.:d10 a la lihe1tad de rcligi(m, a la lihe11ad de
<le la razón y en ocasiones vulneran la ley natural. f k ahí que en c.:I concic.:11c:ia y de pensamiento, que forman el núcleo de los derechos
estado de naturaleza los dcrt·chos naturales estén continuamente de libertad y c.:I p11nto de a rranque de todos los demás derechos.
amenazados, y esa es la razón por la que.: conviene al>anclonarlo,
entrando en la sociedad civil. Pero, a dife rencia de lo que pensaba 4.1. Positivoción sucesivo
IIoi>l>c.:s, Locke no cree que al entrar en sociedad el imlividuo tenga
que renunciar a todos sus <lerc.:chos naturales en lic.:ndicio dd sobe- Siguiendo con c.:I origen histórico de los derechos humanos,
rano, pues de lo contrario no k: cunvc.:ndría entrar. Si lo'> indivicl11os conviene hacer una brevísima rde1encia a su proceso de plasma-
fo rman una sociedad civil srn nctil:ndose a un gobierno es prccis:1 ción en nor111as juríd icas positivas. También en este punto pueden
mente para asegurarse el disfrute de sus derechos naturales. encontrarse numerosos p recedentes histó rico:-.. Algunos se remon-
Este planteamiento doctrinal se refleja casi exactamente en la '
tan hasta las supuesta:-. tinieblas de la Edad Media, como la célebre
Declaración de Jndepende1icia de los Estados Unidos ( 1776), una Carla Magna (1215) otorgada por el rey ingl ésj1um sin Tierra, que
de.: las primeras declaraciones de dc.:rt:chos humanos. Se dice allí que reconoce una serie de de rechos, 111ás bien privilegios, a determi-
para mantener los derechos naturales se inst ituyen gobiernos e ntre na d os individuos o estamentos. lgualmente e n España y en muchos
los hombres. Lo mismo proclama e l artículo 2 de la francesa /Je- otros países e uropeos se arrancaron al d(:hil poder de entonces
claración de Los derec/Jos del hombre y del ciudadww ( 1789): "La ciertas libertades mediante pactos entre el rey y c.:I reino. En una
conservación de los <lcrc.:chos naturales e imrrcscriptibles del lirn11- lecha tan tcrnrra na como 1188, las Cortes de León consiguieron
hre es e l fin d e.: tuda asociacic'>n política ". que el Hey Alfonso IX, c.:I m ismo que algunos años más tarde fun-
Jlay otros factores, además del creciente individualismo y la reac- daría la Unive rsida d de Salamanca, garantizara derechos tan signifi-
ción defensiva frente a l ahsolullsm o, que explican la aparicic"m dl' cativos como la inviolabilidad de la vida, del honor, del domicilio
los derechos humanos en la Edad Moderna. Destaca entre ellos el y de la propiedad.
incipiente desarro llo de la burguesía y de la ec011omia capitalista, Documentos nüs prúxi mos en e l tiempo y e n el espíritu a las
que reclama y refue rza una mentalidad individualista y liberal. No declaraciones de d erechos actuales son los tres siguientes, proce-
es casualidad que las primeras decla raci< >11vs de den: el H >'> si 1rgic.:1 ,1 n de ntes de la Inglaterra del siglo XVJT: Pctilion ofNights (1628), la ley
en los mismos países en que.: mas avanz.1d.1 L'[Link].1 la IL"\uluuon 111 rc.:laLiva a l Jlobeas Cu171us ( 1679), encaminada a impedir las deten-
dustrial y más desarrollado el capitalismo: lnglatc.:n<t, [Link]'> llmdos c iones arbitrarias de ciudadanos, y sobre todo el llill C?f Nights (1689),
y Franc ia (Peces Ba rba , 1982). Un detonante decisivo [Link];1 la c·mcr- fruto de la Gloriosa ]{evolución del año anterior. Son documentos,
gencia ele los dc.:rc.:chos humanos fue.: la ruptura dL' 1:1 11111dad 1el1- especialmente el último, que reconocen una amplia gama ele ck:rc-
/~
88 La ética interna del derecho Pr incir>ios de justiciC1 en su dimensión subjetiva: lo~ derechos humanos 8 9
c h os y lthe rtadcs, pc..:ro no los pn·st·ntan crnno derec hos naturalc-., < lin.., '>OC [Link]'>, cosa ésta <¡lit' ya liahüt hecho a ntes la de Mé·xico ( 1917),
el<..:! hombre sino como los antiguos derechos y lihe rtades dl' los t< >d.t\ ra lroy vigcn1c·, :1t1nquc mu y mod ificada. F.I reconocimie nto de.:
ingleses. lo'> clvrl'l lrn'> '>Ot ialc'>, ce 011c·m 1icos y cu lturales se generaliza e n las
Los prirne ros documentos jurídi<.os qw.: acogen clarame nte la C:on '>t il l I( iones p o'>L<.:1 ior<.:'> a la ~eg unda Cu erra Mundial. Las más
idea dl' los derechos humanos fueron dictados en los Estados Unidos (k·<.tac .1hlc-., son la ita liana de 19 í7 y la a le mana Ley Fundamental
<le América . Uno ele ellos, l<t Decluraci(i11 de J11dcpendenciu ( 1776), d e if< ll lll C 19·19), c¡t1( ' consagran e l mode lo del Estado social de
proc lama "como verdades e videntes, <¡lit: todos los hombres han 1)('r('c ho, pc rfcccionaelo p o.'>tt:riormcnte en las Constitucionc..:s p or-
sido creados iguales y han s iclo dotados por s u Creador de ciertos tuguesa y csp:111ola de 1976 y 1978 n:spect ivame nte.
derechos inalienables, ent re los CJlll' S(' c·11cucntran la vida , la liber- <>tro hito fundamen ta l es e l que marca la Declaración Universal
tad y la búsqueda d e la felicidad ". Sin embargo, la Constituci(m d e der<'C/1m del ho111hre, aprobada por la As<tmhlca General de las
d e ese país carecía inic ia lmt:nte ck elcdaracic'>n ele derechos; falta N:1cirnws Unidas el 1O de elic icml>re ele ] 948. Con esta declarac ió n
'
que se s ubsanó después m e diante la imroducci6n de sucesivas en- posteriom1cn1c comple tada por medio dc sendos pactos de dere-
mie ndas. En 1789 la llama de las ideas norteamericanas, proce den - chos civiles y j)()/í/icos, p or un lado, y de derechos sociales, econó-
tes a su vez de Locke, prendi(> de nuevo e n Europa , a l aprobar la micos y c11/111rales, por o tro, amhos ele 1966, e l rc.:conocimiento jurí-
Asamblea Nacional francesa, con ardiente fervor revo lu cionario, dico d e los derechos humanos traspasa las fronte~a.s nac iona les y
la mús cono cida e infl u yente ele tocias l;1s dcclaracionc..:s de elcrc alcanza por fin la dimensión inte rnaciona l concordante con la teó-
ellos: la declaración de derechos del hombre y del ci11dadanu, que rica universa lidad de esos derechos.
fue incorporada en fo rma ele pr('{11nhulo a la Constitu ci(m francesa A la /Jec/aración Ulliuersal sigu ieron muchas otras declaraciones
fETICA
1·1-
90 la é tico interna del derecho Principios de justicia en su dimensión subjetiva: los derechos humanos 9;
privilegios de que di.<.fruta a lgún individuo o se< to1 de la pol>laci(rn das con la conquista del s ufragio universal. Se trata de los derechos
se convierten en derechos s u b je ti vos recon ucidos a tocios los miem- políticos, entre los que dcstacan el derecho al sufragio a ctivo y pasi-
bros de una comunidad política. La segunda sería la fase ele wzi1 •er- vo, es decir, el dcn:d10 a votar y a ser votado, y el derecho a acce-
salización. Se produce cuando al menos algu nos de esos <.k:rccl1os der a los cargos púhlicos en condiciones de igualdad. También tie -
que ya estaban reconocidos a todos los ciudada no.•,, se d eclaran inna nen una evidente dimens i(m política muchos de los tradicional-
tos a todos los seres humanos. La te r-cera sería la fase de la i11ter11{1 mente considerado:-; derechos civiles, com o la li bertad de expresión,
cionalización, qu<.: se produce cuando [Link] las naciones o g rupos d e prensa, ele reu n ión , asociación y manifestación, ere. Lo que: tic -
de ellas suscrihen declaraciones, pactos o compromisos cncarninados nen en común todos o casi todo.s los d erechos de la primera gene-
a garantizar e fectivamcnte la teórica uni versalidad de estos derecho::.. raci(m es que están al se1v icio del valor de la libe rtad.
Los derechos humanos [Link] la .segunda generación realizan un
4 .2. Tres generaciones de derechos humanos valo r distinto, el de la igualdac). Son derechos que logran rc:conoci-
mie n to como [Link] de la lucha obrera p or una vida d igna,
Cada derecho o racimo de derechos, aunque derivado en últi- y se corresponden con la época clcl Estado social de Derecho, el
mo término del valor r e renne de la dignidad humana, es fruto de siglo XX. El Estado social no se contenta con desempeñar s6lo fun -
una época his tórica concreta, responde a unas necesidades más o c i<rnes de contro l del orden p~1hlico , com o e l vic:jo Estado liberal,
menos idc ntiíicahlcs y e ncaja en lmas coordenada~ socioecon ómi- .sino que asume amplias responsa b ilidades de asistencia social. No
cas determinadas. Eso p e rmite clas ificar los derec hos por épocas, o es extraño que b ajo su égida surjan los derechos sociales. económi
según la termino logía rná.s extendida, por generaciones. cos y culturales, tales como el derecho a l traba jo, a la sanidad, a la
La mayor parte de los autorcs dist ingu<.: hasta tres g<"Ill.'I ac i<>lll''> educació n , ;1 la vivienda, etc
de derechos humanos. La primera es la ge11eraci(m dv los dcrvd ros Lo característ ico de c:>tos derechos es que, a diferencia ele lo
individua les, que puC'clcn ser ci11i/e.\ o j}()/1ticrn . ~ 1 1 rL·corl< H.1 rni<.:nto q11e ocurría con lé1 gencracic'm anterior, con ellos no se asp ira a fre
coinc ide con la implantac ion clvl l:\t<ulu lilwn1/ "" I )('/°('< /lu '11\'.I nar la.s [Link]'S del Estado en la vida de los ciudadanos .sino
época dorada puede· sHtwrsL· L'II vi '> I)!I() \ I \ l 11 v'>l.t p1111 w1.1 gv 1w tod o lo cont rario . Sl' aspirn :i implicarl o en la lucha por el hie n esta r
ració n se inclt1 yen dcrecl1ns t.111 di\ .. 1-.11-. , 1111111 .. 1,1.. 11 «1 111 .1 l.1 \Jd.1. ck sus miembros. A la lu z de los derechos de prim e ra generaci(m,
a la integridad físic,1y 11 [Link] .. 1 l.1 -.l· 1:1 111d.1d ¡H1"111.d q111 111111 el Estado aparece como una amenaza ele la que precaverse; mientras
pre nde tambié n la s gar.11111.1-. l1t·1111 .1 l 1 .i, " 11• 1• •11 .111>111.111.1 ' 1·11 qul' a la lu l'. de los derechos de segu nda gcne raci(m, aparece como
general las garant1;1., ¡K· [Link]-. \ 111• "" ,¡, • 1 , ¡, 1•, 1,.' ,1 l.1 111'. 1• ·Id 11 un.1 t''>pc1,1111:,1 en 1:1 que a111par:1 r.,e. Son derechos, en síntesis, qu<.->
lidad del clom1nlio) 1.k- l.1 . 1 •111111111<" , 11 1, r I, 111 111l.:1• • .1 ,¡, st · t1 aducc11 e·n L'X 1g<.:11ci:1s ele prestac iones con<. retas, que normal-
conciencia, dC' ¡w11'>.tlllll'Ilt <• .. 11 e . 111 . .i ,, . 11
0 11' l1\ 1t) 1' 1I !l IL'l1te implic:111 desembolso::. económicos por pane del Estado.
son , se encan1ina11 .1 p1v-.v1\ .11 l.1 1.1, 1.11. t 11i'' 1 1. 11 l 1 11 .!· •11••1111.1 FinalnwntC', In'> <ll'rechos de tercera generación, que todavb se
()tro gnq10 ch.: dv1l'l l11 ,.., qt11 ti ,· 111• • ,111I• •1 l' 11 h 1 1 111 l ll h. [Link].111 <.:11 v1.1., cll' e e111..,ol1clat 1011 o co11 fig11ración d e finitiva , son lo.s
g ra ntes J e una segund,1 g1.:1 1v1.t< lli11 ¡>«111 q1w l. 1 111.1\1111.11111111'" 1·11 que persiguen , no Y •' el valor de la libertad, ni el de la igualdad, s ino
la primera, es el que cmerg<.: dl' 1,,.., 1\'1 0111 1.1'> dl'IIHJ< 1.1t11.1.., 1111111111.1 t: l dv la :-.olidaricl.1c.I o fr:Iler111dad 1111iversa l. Con cstos derechos .se
..
¡rf
92 LC1 i?ticu [Link] del dered10 f'rin cipiu,. d1 · 1ustic it1 <:11 •.u climcnsiór: [Link]: lo,. d erechos humano ~ 93
qt IÍCr(' li:tC"cr dcC"tivo por completo d ambicio:-.o lcllla d(' la Hcvo 1.:is prin< ipalc:-. crrtic;rs cl;isicas, por as1 decirlo, se pueden clasi-
luckm Fra11cesa: li/Jertarl, lf.!.llrlldr1d, ji<-1.ler11idad Los dcrcC"ltos de lC'r lic .rr \'ll t uatro gru p o.'>. En c l prirnero ul>ica rC'mos las crít icas c¡ul·
cera gencracic'm son derechos de solidaridad porque defienden intl'~ <.11>v dL·110111inar ll <t di< ionalisla'> o rumánticas, y aquí se incluyen
reses col ectivos y su ejercicio requiere del esfuerzo conjunto de cada ta111i>1cn 1;¡., actualC's crrtic:a'> crn m111i1 ;1ristas y n1ult1culturalisl as. En el
comunidad. Tamhi<"n por s11 voc:1ci(m internacionalista. Son dcr('( lios '><'[Link], la < ríti c t marxi .... 1:1, manifestacic'm concreta de la crítica a la
que responden a problemas y necesidades que desbordan las fronte- '>llJ>lll'stamcntv f;í lsa univcrs,tlidad de los derec hos humanos. En el
ras nacionales y afectan a l odo-; los habitantes del planeta. Co1110 tercero s1tua rc 111os las críticas positiv istas y en el c u arto las utilita-
ejemplos de derechos de tercera gcncracic·m podemos destacar el rist:1s. Es posihl<: ca ractl'rizar políticamcnle e1->tas críticas calificando
derecho a Ja p az, al medio a111bien l <', al desarrollo ele los pueblos, etc. a las priml'ras co 1110 conserva doras, a las segu ndas, socia listas (al
La sucesión incesante ele ge neraciones obliga a plantearse c:I 1rn.:nos las de Marx), a las terceras, liberales, y a las cuartas, dc:mo
problema de la proliferación excesiva de lo:-. clvred1os esenciales de [Link]< ,1s radi cales Aunqu<: es i nevitable reconocer la parte de razón
las personas. Segu ra mente (:si (' es uno de los e feuos colaterales del qu<' contren~n estos ,1 taque'i, la'> objeciones que plantean Sl' p11cden
('normc prcsligio adquirido en el mundo actual por la idea ele Jos rcli;rti r o superar, aprovecliando sus aclvcrl('ncias para matizar y
derech os humanos, que se Ita con vertido para muchos en la cloctri 1di11ar la doctrina qtH' nos ocupa.
na moral de una es¡x~cie ele religión laica. Con c.:I fin de bencíiciar
se de la reverencia incondic iomd que esta doctrina tiende a su scitar, 5 . 1 . Crítica tra d icionalista
se han tratado de presentar como cl('reclios humanos las más divcr-
sas aspiracioncs políticas y sociales que pueda imaginarse. Un críti- l{eproclia que la doctrina de los derec hos humanos cs una pura
co anglosajón ha retratado la si tuación con estas irónicas palabras: al>s1racci(m, un sueno d e la razón, una construcción tec>rica artifi-
"a l igual que la carrera ele arm a111entos, la retórica d e los derechos liosa que ignora o desprecia o límpicam en te la rcalldad histórica de
humanos estú fucra de: control ". El p eligro cvidcnle de esta tenden- · C"ad;1 nac ión. Scgt.111 advie11e n quienes formu lan esta primera crítica,
c ia a Ja desmesura es que termine n perdiendo fuerza y rcspe to inclu- las cl t'dara ciones ele derechos humanos invocan a la humanidad e n
so los derechos más básicos d<:I ser humano, que tanto esfu erzo ha ahst rncl o y n o tienen en cue nta l a rea lidad concret~1 de c ada pue
costado ver reconocidos y garantizados. Convien e, pues, moverse blo: su s diferentes costumbres, creencias, nivel de desarrollo y ele.:
con prudenc ia y r igor a la h ora ele postular nuevos d erechos. riq Ul'Za, régimen políl ico, e tc.
Una ol>jeción similar es b que se apunla en un texto muy cita-
do ele .Joseph ele Ma ist re, p en sador francés tradiciona lista y antirrc-
S. Ataques y d e fensas a la doctrina de los d e rechos humanos voluciornirio del siglo X I X ep w se pregunta ante la dcclarnci<'> n fran-
C('s;r ele !().'> clcrl'cl 1os d e l hombre:: "¿PPm qu é· es c·I h ombre:? No c•xis-
So11 nnrdias y poder osas las c ríti cas de: que ha sido objeto la tc el h on1i>rc en el mundo. TIC' visto en mi vicl<1 francescs, i wlianos,
idea de los d erechos hum:tnos. Algunas todavía se siguen discutien- rnsos, e tc., y s(' inclu so. gracias a Montesquicu, que se puede ser
do, como la procnk:ntc del multicultu ralisrno que ya se apunte) mas p<'r'ó:l, pero c·n cuanto al hombre, declaro n o haberlo encontrado
arriba. jall1:'1s" J.o qul' aquí st• denuncia es la manipulacic'>n ele una idl'a
/~
94 La ética interna del derecho Principios de justici<J en su dimensión subjetiva: los derechos humanos 9~
purame nt e abstracta, la de ser h u mano, que no tie ne existencia real te peligroso' Más que 11n bien sena una grave amenaza. De aquí se
Sólo existen personas concretas, integradas en comunidades p olíti- deduce que son las circunstancias las que determinan si un valor,
cas reales y envueltas en una:-. circunstan('ias sociales, jurídicas y derecho o proyecto político es beneficioso o nocivo para cada
econ<imicas mu y determinadas que no se pueden suprimir de un comunidad humana. La conclusión [Link] Burke en relación con los
plumazo. d erechos naturales del hombre es que pueden ser verdaderos desde
El autor más brillante y origi nal de este primer tipo de crític1s el punto de v ista m etafísico, pero políticamente son falsos, pura
fue el político y escritor de origen irlandés Edmund Burke. En J 790 retórica, porque so,n ahistc'>ricos.
publicó un panfleto incendiario que llegó a ser muy célebre: l«fle La valo ració n de la crítica de Burke ha de partir del reconoci-
xiones sobre /({ Neuohtci<)n Fn11tcesct, en el que d espliega un apa- rni<.:n to de que n o carece.: ele fundamento. Puede aceptarse que
sionado alegato contra esta revolu ción y contra uno ele sus produ c sobre todo las rrimeras declaraciones de de rechos del hombre fue-
tos emblemáticos, la Declaración d <> los derecbos del homhre y del ron constru cciones e n gran medida a bstractas, sueños de la razón,
ciudadano. com o di ría d irlandés. Pero tai11bién es cien o que soñar no es cen-
Burkc, al igual que hanín después otros pe nsadores romá nticos, s urable. Las utopías, que son suenos políticos aparentemente inal-
rescata valores que la Ilustración había despreciado por irracionales. canzables, pueden servir y han se1vido en el pasado para orientar
Valores como la tradición, la costumbre o la he rencia d e los ante- el rumbo e n la dirección deseable, aunque e l sueño nunca llegue
pasados. Llega incluso a defende r los prc1uicios, que concibe corno a cumplirse del todo. Igualmente cierto es, como ulegó en su <lía
sabe res bastante fiables derivados de una sabiduría intuitiva basada Giorgio del Vecchio, que la doctrina de los derechos humanos, si
en Ja experiencia. Coherentemente con este punto de partida, so:-.- bien puede [Link] abstracta, no es en absol uto a histórica. Esa
tiene que las instituciones jurídico-rolít icas forjadas por la historia construcción abstracta se produjo cuando se produjo porque las cir-
son ; sólo por ello, valiosas aunque no parezcan racionak:s a la luz cunstancias históricas, absolutismo, individualis mo, guerras ele reli-
de una razón puramente abstracta. Son valiosas porque se ajusran a g ión, capitalismo incipiente, etc., la hic ie ron pos ible y hasta nece-
las circ unstancias concretas de cada pueblo, porque son el resu lta- saria .
do de la voluntad coin cidente de sus miembros y porque expresa n Por lo demás, si Burke hubiera pod ido tc.:ner la perspectiva c..¡ue
1111 prudente compromiso e ntre lo d esca l>lc y lo posible, entre lo tenc.:m os hoy, más d e dos siglos después ele la declaración france-
ideal y lo factible . sa, habría d e reconoce r que los clcrc.:d 1os d el hombre, esos sueños
Por e l contrario, las declaraciones de derechos cld ho mhn'. le de la ra zón que muchos temieron ver convertidos en rnonstrnos,
parecen productos de la arrogancia de 1.1 ra zon abstracta. Por lo con10 sugiere un famoso g rabado ele Goya, han llegado a formar
mismo, son afirmaciones imprude nte.'> que [Link]>lecen principio.-. pa rle de la m ás "sagrada here ncia" que nos lega el pasado. Es sig
jurídico-políticos fundamentales s in bajar ele las nubes de la me taf1- nific.:ativo a este respecto el camb io radical de actitud de la Iglesia
s ica, completamente a l margen de la cxpc ncnn.1 y dl' la rl'.tl1cbd clL' católica hac ia los derechos humanos, que fue radicalmente hostil en
cad a pueblo. La libertad, por e¡emplo, •trgumvnt.1 ll u1kc, um-.idc1,1- un rrimer momento, prolongado hasta casi la mitad del pasado
da en abstracto es un bie n s umamcntt· [Link] 10.'>o) un clcrcd10 f11nd.1 siglo, y q ue en la actualidad es cada vez más favorable. Una de las
mental. ¿Pero sería un bien la libl'rtad dl' un <lSL'SlllO o de un de111u1 razone.-. que pern1itcn explicar ese ca mbio de actitud es que.: fuc
!!TIC~~
96 Lo ética intern<1 del derecho Principiof, d e justicia en su dime nsión subjetivo: los derechos hu111ono5 97
e ntonces, Lras la Segunda Guerra Mundial , cuando se generali:t.o la sociedad [Link] lis1a y atomizada, des Lruyendo todos los víncu-
proclamación constitucional de los derechos de segunda genera - los .soc i:1k·.s o <orn u11ita1 ios dC'I ser humano. Ahora bien , el h o mbre
ción, socialt:s, econ (m1icos y c ulturales, perdiendo así la idea ele los en su ve rdadera es<: 11c·ia es un ser social , como lo demuestran las
dC'rcchos humanos su rabioso individualismo y libe ralismo anterior, k1.... c·s reak:.... el<' s1 1 vida y s us multiplt.:s necesidades, imposibles d e
que habría motivado el rec hazo d e la Iglesia . Sea corno fue re, es sati..,fac<T '>111 la ~olahorac i<)n el(' los demás. Consecuenleme nte, los
indiscutible que e l pensamit.:nto consc1vador o tradicional tie nde ya mal ll.1111.1clo.., de1l·c.l1os n:Hu1ale . . del h o mbr<' , en c uanto que le
a aceptar la ide(J de que los derechos humanos forman parle ele esa ap: 1rta11 c.k .... 11 V<'rdac.k:ra n:1turaleza conrnnitaria, me recen un juicio
tradic ió n valiosa que d e b e conservarse. Esperemos que eslo no sea negali vo.
m otivo sufic ie nte para que los progresistas comiencen a aborrecer 1 lay una explica cic'm m;ís g<'ner:tl para e nlcnder la Lc.:naz inqui-
los, como hace lc mer la fascinación que sobre algunos ejerce e l na de Ma rx liac i:1 la cloclriña de los derec hos humanos. Corno es
mu lLicultt1ral ismo. bien .... 1l>ido, había pronosticado c ientíficam<'ntc y promovido polí-
t icanwnte el l'Slallido de una nueva revolució n , no ya d e la bur-
5.2. C rítico ma rxista g uesía, como la fra ncesa, s ino del pro letariado, que pusiera fin a la
<'XpJotac ic)11 de l hombre por ·el ho 111lirc y a la esrisión ele Ja socie-
Marx denuncia la parc ialidad de los de rechos humanos Son cJacJ en c:lases antagúnicas. La doctrina d e los derechos humanos
derechos pre te ndidame nte universales q11c e n realidad sólo buscan era, a s1 1.s ojos, un a ideología h11rg uesa, e ideología significaba casi
el beneficio de unos p ocos. Se trala de insLrume ntos ideado.s para sie mpre p a ra Ma rx una re presentación falseada d e la realidad , que
pro mover los inte reses sociales y econ(nnicos d e una determinada apartaba o distraía a l prole tariado ele s u verdadera mis ic)n : la luc h a
clase social, la clase que sale Lriunfante d e la Re volución Francesa, revoluciona ria. Y esa es la razc)n d e fondo r or la <i ue .sie mpre com-
la clase d e los propietarios de los medios [Link] proclucci(m: la bur- batió dic ha doctrina, cap az d e dc.:sactivar o e ntorpecer su rroyecto
guesía. Los d e rec hos humanos no son , por tanlo, lo que d eclaran revoluc ionario mitiga ndo con paños ca lieni cs los males ele quic.:nes
ser. No son los d erechos qu e le corres p o nde n por naturale:;.a a todo debían su frir una exp lotación insoportable rara que su indignación
.ser humano, sino sc'ilo los de rechos del burgués; los d e rechos que estallara de forma incontc.:nihle . .En el fondo Marx r a rece habe r
la burguesía necesitaba ver reconocidos para asegu rar su predomi- intuido e n la idea ele los d e rechos humanos un proyecto emanci-
nio político y su rrospcridacl económica. En otras palabras, los ll a- pador (a unque falsatio, e n .su opinión) que rivalizaba con el suyo y
maclos de rech os humanos refle jan , en o rinic)n d e Marx, las concli que r oe.lía hacerlo descarrilar, com o de hec ho ocurrió, p e ro esa es
ciones de desa rrollo del tipo específico <le o rganización econ(Jmica otra historia.
propio de la .socied ad [Link]. Son mecanismos políticos de na tu- En c uarno a la valo ración q ue merecen las objeciones d e Marx,
ra leza ideológica a l servic io de la clase dominante . ha d e rC'conocerse 1:.1mhién s u parte de razc'm . La crítica es certera,
También critica Marx e l rauical individualism o i111plícilo en la aunqu e his tc'irica me nte limi tada, a l me nos e n la medida e n CJlH' se
doctrina de los derech os del homh rc, oricnLado igualme nte a favo- red ujo a los derechos lihe rale.s recon ocidos por las declara cio nes
recer e l dcsarrollo d e la economía capitalista. Con ese fin , los dere- q ue é l pudo conuccr e n su tiempo, b:lsicamenle las declaraciones
c hos diseñados por la burguesía promueven la construcciú n d e una none ame ricanas y francesas d e finah:s d el s ig lo A.'VllI. Es cierto que
98 La ética interna de l derecho Principios d e justicio en su dime nsión subjetiva: los derechos humanos 99
también pudo conocer otros documento~ . como por ejemplo la interés dc todos. Abundan q111enes en nada se benefician ele [Link].s
Constitución francesa dc 18'18, donde.: ya .se e:,bo:taban derecl10.s supucstos derechos, que aclcmús anulan o menoscaban los verda-
sociocconómicos, pero eran sólo indicios que no [Link]ú con la doc- deros derechos humanos, que ('11 su opini(m son sólo los derecho s
trina de los derechos humanos. No fue capaz de advertir o no qubo de libertad. Los anulan o lirnuan porque quien ha de contribuir for
reconocer la enorme potencialidad emancipadora que encerraba tal zosamente a través ele su.s tril>uto~ a la satisfacción de los derecho.'>
doctrina considerad a en abstracto, y que su cvoluci<'>n l1istórica pos- .sociales ele otrns personas se ve obligado a trabajar corno un escla-
terior ha venido a poner d e manific~lo. vo, y en este senlielo queda privado de su li bertad, al menos par-
Pe nsemos en el bloque de los derechos humanos sociales, eco- cialmen te. Arrebatándole gran parL<.> del fruto ele su trabajo a tr~1vés
n(mlicos y culturales, como el derecho a l trabajo, a la educaci(m o ele los impuestos, el Estado se arroga 1111 a especie de elerechu de
a Ja vivie nda. Obviamcntc, esta segunda gcneración ele derechos no propiedad sobre él, como si fuera un obje to o un animal de carga .
responde a los inte reses de la burguesía, sino a los de o tros secto- La provocativa concepción de Nozick, dcscarnadamentc cgoís
res sociales más desfavorecidos. La prueba es que los derechos ta, parece ignorar algo ta11 elemental <'orno que la vida en sociedad
socioeconórnicos llegaro n a fl ort~C'cr, en parte como consecuencia es 1111 bien que exige la cooperación de lodos. No sería coherente
de la lucha o brera, y en parte como consecuencia de la conquista querer bene ficiarse del hecho .social y no querer contribuir a su
del sufragio universal, que permitió a la legión ele los desfavorcci mantenim iento. A .su mantenimicnlo como algo que realmente sea
dos ejercer influencia política a tra vb, dd voto. beneficioso para lodos y rrn.:rczca la colaboración ele todos.
1.a crítica marxista de la parcialidad podna reformula rse de una
manera más aharca nle, negando que los de rechos humanos re.s- 5.3. Crítica positivista
pondan realmente a las necesidades de todo .ser humano y afir
mando que responden s(>lo a las de algun sector social dett:rmina- Jercmy Belllham, filósofo u tilitarista contemporáneo ele la J{evo-
do. ¿Q11t'. sector sería el favorecido' Las respuestas pueden ser muy lución Francesa y fundador del positi vismo jurídico en Inglaterra ,
variadas. Para los marxista s, colllo ya liemos visto, la burguesía o fue uno de los c ríticos más radicak:s d e la 1Jeclarución de los dere-
clase dominante. Para algunas fe lllinislas radi ca les, los va rones. chos del hombre y del ciudadano. Algunas d e las críticas que lanza
Otros de nuncia n que los derechos humanos cstün al servicio de los proceden d e su teoría moral utilitarista más que de su teoría positi-
inte reses d el mundo occidental o indus tria [Link], y que representan vista del Derecho, y o tras atacan sólo la retórica desmedida de
una especie de cruzada ncocolonial o i111pcria lis1a dirigida C()nt ra aq ue llas primeras proclamaciones dieciochescas de derechos. Pl'.ro
o tras culturas. Ha y quien sostiene, desde posiciones ideológicas cc1 - sus críticas más incisivas son inequívocamente positivistas.
canas al neoliheralismo, que el verdadero benef 1cia 110 de los dcrc La principal crítica ele Bcntlwrn es ele carácter conceptual. Sos-
c lios humanos es el sector :,ocia) ele los mas rn.:cc'>itados tiene que los tan cacareados derechos del hombre no son auténti-
Esta última es la opinión dd fil(>sofo norteamericano Rolwrt cos derechos sino, tocio lo más, aspiraciones, buenos deseos o exi-
Nozick, que dirige s u ataque contra los de red 1os de segund.1 gcne- gcncia.s de derechos. Afirmar que se trata de genuinos derecho.s es
raciún. Los derechos sociales, economicos y cultut a les no son, a .su tanto como confundir lo.s deseo~ con su cumplimiento, las necesi-
juicio, ve rdaderos derechos humanos, puesto que no persiguen el dades con su satisfaccic)n , d hambre con d pan. Verdade ros clere
1
1
22_
1oo LC1 61in• i111crrrn del den~chr,
dios son, para lkntham , unica1rn.:nte aquéllos que conceden las l l.1 y 11 n:1 teru_-ra e rít i c.1, [Link] carácter filosúfico-pol ít ico en este
leyes positivas, pues los derechos subjeti vos son simples rcíle jos de c 1..,o, que [Link]'n u1 1c1:i l:t ten d c11c i:1 ana rq u izante de la doctrina de los
los deberes jurídicos, y los d l'i>l'rl'S jurídicos los i111p<>1K'11 las ll'yl's d<.'IL'< hos h11rn.1110..,, \ que t.1111li1C:·n puc.:dc consiclc:rarse, en alguna
u (>rdcnes rcspalclaclas por sanciones coaCl ivas que cli ct;1 l'I sobera- rnnl1d:1. 1111:1 <>hjl'cic'i11 pn., itivisla. No sc'>lo p orque haya sido formu
n o f lablar d e unos derechos, <'omo los supuc..,ta mcntc naturales del l.1<l.1 w1tt·1.1d.1111t;n1t· pi >1 d 1vcr..,o.., au1ores positivistas (y por otros
hollll>re, que no emanan de las no1 rnas jurídicas positivas, es ta11 q1tl' 11!> lci ..,clll) . ..,i111> t.1111h rv11 (H>n¡1tc· est{1 inspirada en la defensa
absurdo, en o pini(m de Bc nt ham, corno hahl<11 ele unos hijos qu(' dl'I '.tlor p< >lilin 1 iclC'olog1n > pos1tl\ ist.i p or excelencia, la seguridad
nunca tt1vicro n padres. Mús que dvr('cl1os son gritos c11 e l vacío, j111ítlit.1, con tod() lu c¡lll: i1nplic:1 en tl:m1inos de orden, estabiliza
pues n o siend o c re ac iones del 1)(;rech o positivo no ha y criterio < 1< >11 clv t'''I >t'l [Link]\ •I".
t'tt:.
alguno para i<lcntificarlos y serú fi11aln tt·nt(' el capricho intcrl'sado FI ¡)('l1gr<> ck an.1rq111:1 cjue ..... upu estamcntc comportan esos dc-
de cienos sujeto:-. lo que los determine. J ('( I H>.., ..,111 p.1d11· <1 ll'g1..,l.1clrn conocido fue destacado por Hentham
Otra críti ca recurrente en much os autores positivistas, crític:1 en e c111 rH 11:1hlC' cl1.1111:1ti..,mn. Fn .... u CJ¡>in ic)n, unos dere<'hos que se
este caso d<:> nmi ctc r epistcmol(igico, es l:i quv acus.1 a l.1 cloc l ri11.1 tln l.11.1111111¡Ht'"'11p111Jk.., l' i1 rC"11 unciahlcs y cuyo 1vconocimicn10 s<:>
<.k: los derechos humanos ele ser una m era ía1lla sía , un;1 uinst1 uc- l".;1gl· 111c1lllclic ion,tl111L·111c h;ij<> a111c 11a za de i n sun ecci(m contra el
c i(m acientífica, rnl'lal'ísica o a1 hit rari.1 qut· no se coi respondl' con goh1L'll JC> ('11 l ;1..,0 [Link]: que no los respete, abren la puerla a la anar
ninguna realidad social. Est~1 crítica proced e de un aspecto del posi- q 11 í:1 S<Jn Ltlaci:1:-- anarc p1i c:1s, una especie de terrorismo jurídico-
t iv isrno, el agnosticismo ax iok>gico o i rr:1cion:tl ismo {·t ic:o, que <·11 1:1 idcologico
actualidad pocos con sideran l'sencial para el positivismo ju1 klico. i.<Jul' v:tloraci(>n m erecen estas críticas! La de la anarquía es una
Sea com o tu e re , es [Link] que aqu ellos p ensadores positivist:1s < ríl ic:1 que ya l:i h istoria ha refutado por sí misma, pues desde hace
que, crnno Kclsc11, co11cihcn l<1s (' Xigencias [Link] la j11stici;1 y los jui mud10 tie111po, los d erech os humanos h an conseguido un al to
cios m o ral es y políticos en gener,tl como ex presio11 dt> intereses grado de n·conoci111iC'11 to y prot<.Tci<'>n, al menos en el 111unclo occi
suhjcl ivos, ideologías, t•111ocion('S o ere ·e ·ncias rcl ig iosas, difícil lllcn clent:tl, sin que la tan temida an:1rquía haya h echo acto de presen-
te put.:d en aceptar la d octrina de los derechos humanos. cia p oi ninguna parle. Fn general , se puede acusar a los positivis
Lo que en la ohm de Kclsen es una c rítica más o m enos irnrlí t:1s de haber temido siem pre exageraclamenlc la insegu ridad que
c it a o apC'nas insinuada hac ia los clcrcch os m1turnles [Link] lio111hrC', apan'Cc cu;111do se toma 111ús en seri o 1<1 justic:i<t que l a legalidad
aparece rotundamente arirmaclo en los escritos de otros positi v istas positiva. Pero sin ducl;1 e" p1cferihle la inseguridad de la justicia a la
posteriores inspirados en él. Entre nosotros, por ejemplo, G. l{obk:-. ..,c·guridad el<' 1:1 injusticia.
afirmó que " para quic11 picns;1 d entro [Link] los esquemas generados l.:1 acusaci(>n ele que la doctrina de los clcrC'chos humanos es
por el positivismo, la teoría de los ckrcch os humanos no C's sino un;1 t onst rucciú11 llH'tafísi< a, acientífica o irr<iciona l es una maniícs
una de 1an1as cxprcsiom:s idco l(igicas y, co m o tal , est<Í al se rv icio ta c icin concreta clcl agn osticismo é tico, q u e niega racionalidad a los
d<:> la lucha política''. Se trata, puc.:s, de una doctrina irracional o i lu - jui< ios de v. tlor, ,t los principios ck justic ia, y c:n gen eral :1 todos los
soria , "u rn1 vc rsic'm ele esa <·once¡ )('i(m 111c ta física del Derecho q u e productos de 1:1 llamada rni'.ún prúctic:1 No podclllos detenernos en
constit 11 ye el iusnat11n1lis1no" ((~. Hoble..,, 198'), pp 282, 5 12-3> L'I clC'h:ttL' cll' csla tcon:1 ética, q u e clcsdc hacL' va rios lustros ha que.:-
Principios de justicia en su dimensión subjetiva: los derechas humanos 103
102 lc1 ética interna d el derecho
~Tll!:A · ·
Z·r
Los derncho~ humanos: liberales sociales y globales 1 07
106 La ética [Link] del derecho
:'\!'&CA
108 Lo é tirc1 inh<rnu d el d<!l"echc• Lo•. cw1 .,r.110• l1111nu110!>: lihero lHs socialC!!i y glohowr. 109
tad de cxpre-;ic)n, que, por ser derechos colectivos esenciales para el ll'gll i111os i11HTe:-.es L·< 01 1omicos, es la tutela de la reserva, d re:-.pclo
buen funcionam iento de l a democracia, tienden a prevalecer sobre el a la V< 1lunt.1c.1 Lk mantl.'nL·rs<.' a cubierto de la mirada del público.
primero. Un límite más discutible e:-. d que representa la exce/1/io l ·.n rn .1s101ws 110 piwd(' lt.1n·rsc valer ('I dcn.:d10 a la imagen.
ueritatis, es decir, la verdad de la noticia o declaracic'm difamatoria. Pe 11 t·¡v111plo n1.1 11clo r;1;;rn1<·s dl' 1clevantc interés social exijan su
Es obvio q11c en algunos ataques contra d hono1 , como la calum dil11.,1c111 l'rnliían -.,t..·1 1.11one-. cultura l<-'s o científicas, como las que
nía, que es la falsa imputacic'm ele un cielito, la verdad ele lo i111pu- li.H <.·11 posihk 1:1 dilusi c.>11 de retratos artísti camen te valiosos o de
tado excluye la ex istencia de calumnia, pero no ocurre Jo mismo en l o1og1.1fi.1.-., d(' paciente ..., l.'nf"t>rmos en los tratados de medicina, o
otros, com o la injuria. J\u nc¡u c: sea verdad que algu icn encaja con ra/.< 111vs poli('ia les , como las qu<.' a<'[Link] la clifusi{m del rctrn to de
cxani t ucl en la denotación de un insulto, la exp resión injuriosa 1111 dvl i11n 1ente pclig1 oso. Tampoco pueden negarse a la difusión de
segu i ría siendo un ataque inadmisil >le contrn su clcrc:cl10 al honor. su imagen, aunque s(ilo en le) relacionado con el ejercicio de s11.s
l l ay otros derechos muy relacionados con el <111tcrior. El artícu- luncion<.:s, las personas que, por desc111reñar cargos públicos o por
lo 18. l de la Omstitución es¡wrioll1 v igvnt v garantiza conju ntamen- su especi:d notoriedad en l'l e<1m po de la política o el espectáculo,
te "d derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la pro- aceptan túcitamente Ja captaci(m del interés del público.
pia imagen". El derecho a la intimidad o a la privacidad es el dere- <)uizá el más controvcrtidq d<.' todos los derechos civiles sea el
c h o a disponer de un ámbito vital propio en el que nadie pueda dv propiedad, dc:-.pojado hoy de gran parte del vigor que tuvo en
inn1iscuirse sin el consentimiento de su titular. Así como la sociabi- su día. En la obra de Lockc y en las primeras declaraciones de dere-
lidad es un rasgo esencial del ser humano, lo es igualmente l:t indi- cl10.s naturales del hon1hrc, la propiedad se presenta como uno de
vidualidad. Del mismo modo que necesitamos la cooperación y el los derecl1os más básicos, un d erecho " inviolable y sagrado", según
encuentro con los demás, necesitamos también la posibilidad de r('za el arl. 17 ele la dcclarn<'i(m francesa de 1789. No puede olvi-
quedarnos a solas p ara encontrarnos con nosotros mism os. La pro- darse que Ja clase social emergente en aquella época era la bur-
tección de l a v ida inte rior, que s<'>lo puc:dc desarrollarse.· en la pri- guesía, una clase con fuerte vocaci(m hacia la actividad económica,
vacidad y que ca da uno puede co111partir, si así lo d esea, con la industrial y mercantil , que consecuentemente veía en la propiedad
fan1il i;i o los amigos m ás íntimos es la razón de ser del derech o a Ja e l derecho por excelencia del ser lt uman o. Por derecho de propie-
intimidad. dad st· entendía en tonces, y así lo define la declaración francesa de
Ta111i>i{~11 se considera un derecho de cualquier persona , una exi- 1 79~ (:1rt 16), el dcrcclio del ciudadano a "gozar y disroner a su
gencia de la afirrnacifü1 [Link] s11 p<'rson alid:1d, l;i posi bilidad ele co11- gusto ele sus bienes, de sus re ntas y del fruto ele su trabajo y de
trolar lihrerncnte la d ifusiún, y más aú n la <.·omercia lizaciún, de su su industria''. Se concibe, pues, como u11 dcrc<'lio prácticamente ab-
propi;1 imagen. Cualquier persona tiene derecho a decidir cuándo soluto e ilimitado.
puede mostrarse su imagen a los dem:'i.s y a imp('dir que se trafique A medida que :-.e va atenuando a lo largo del siglo XX el radi-
con c l l<1 sin su consentimiento. El derl.'cho a l.i propia imagen está c;tl individualismo de la {·poca anterior, y 1<1 burguesía se debilita
má:-. empa1entado con el ck:r('d10 :1 la intirnid:1cl que con el derecho ante l'i empuje de la clase obrera, se va imponiendo una concep
al honor, porque el principal intC'rt'.s qiw subyace: al control de 1:1 ('ion de b p1 [Link] mas limitada y con<;cicntc ele su función socia l.
rqH·oc.l uccit'm grMica de b propia apariencia, aparte de posibles y P('S(' : 1 tocio, la 1Jec/arc1c1<ú1 1111i11e1:w1/ de los derechos del bo111bre de
;. ...., '
. " :• .....,
110 La ética interna del derecho Lor. [Link]~ humanos: liboroles sociales y globales 111
la O.N.U., en su att. 17, sigue clasificando el derecho a l:t propi<.:- 1 .2. Derechos de libertad en sentido más estricto : libertad de
dad entre los derechos básicos del ser humano, cosa que niegan pensamiento, de religión , de conciencia y de expresión
o ponen en duda algunos tratadistas actuales que gustosa m en te
Una de las razones de Ja dignidad del ser humano radica en su
lo desclasificarían. Así las cosas, elche replantea rse si la propiedad
libertad intrínseca, en su autonomía n1oral, es decir, en su capaci-
sigue siendo un <len..:cho sagrado o si es un derecho prescindible y
dad para auto<lctcrminarse, para decidir sus propios fines y formar
vergonzante. Probablemente la respuesta rn;Js correcta y con segu-
sus propias convi,ccione.s. De altí que sea uno de los mús esencia-
ridad la más te111rlada es la intermedia .
les de rechos de la persona el reconocimiento y protección [Link] su
En mi opinión, siguen siendo válidas las razones que justifican
libertad frente a l orden jurídico-político. Es:.t es también la razón por
el dcrt:cho a la propiedad como un atributo irrenunciable de la per-
la que b esclavitud se considera una institucic'>n ve rgonzosamente
sonalidad. La propiedad s igue y seguirá siendo la necesaria proye('-
inmoral. Con todo, la esclavitud no niega tanto la lihertad intrínse-
ci6n material de la libertad del individuo. Quien carece de medios
ca de Ja persona c uanto su líbettad externa, pues incluso un escla-
materiales para llevar a cabo sus proyectos no puede realizar su vo o un prisionero pueden ser libres en su interior. Peur aún que la
voluntad . Sus posibilidades de aC'I 11ación se reducen tanto que pr~1c
escla vitu<l es el intento de anular la libertad ínLima del ser humano;
ticamentc queda anulado como sujeto. Eso es lo que sign ifican las la que le permite decidir lo que ha pensar, creer y opinar. La mayor
siguientes afirmaciones de Hegel: "Por medio de la propiedad doy ofensa que puede hacerse a· las personas es la pegaciún de esa
existencia a mi libe rtad (. .. ) La propiedad es la esfera exterior de J;i libertad que las define como tales, la libertad interna , cuyas mani-
libertad" . [Link] hemos sentido a lguna vez, especialment<.: en la festaciones más evidentes son la libertad de pensamiento, de con-
juventud, que sin dinero en el bolsillo se frustraban nues1ros planes . c iencia, de religión, y de expresión.
Poco se podía hacer, aparte de pascar. Otro indicio más serio nos Dado que el ser humano es intrínsecamente libre y que el pen-
lo ofrece la emancipacic'>n de la mujer, que sc'Jlo se produjo cuando samiento tiene lugar en su in1 crior, nadie podría fo1 ·[Link] o impedir el
pu<lo acceder al trabajo y con é l a la independencia económica. .libre pensamiento de una persona decidida a resistirse. El derecho
Igualmente seria es la evidencia histórica de que en los p~u~cs qtl(' a la libertad de pensamiento implica algo más que la mera consta-
abolieron el d erecho a la propiedad, quedó también abolida o dr:ís- tación de esa evidencia . Impl ica que los poderes p(lhlicos no deben
ticament<.: reducida la libenad individual sanciona r, perseguir ni molestar a nadie por causa de su pensa-
En .síntesis, e l reconocimiento y tutela dvl derecho de pror1c- miento; por disentir de las verdades oficiales, por ejemplo . En el
dad es una de las condiciones de la libertad real, pero eso no sig- ámbito del pensamiento el individuo ha de gozar de libertad plena,
nifica que deba configurarse de lorma ilimitada. Desde e l 1nomcn- porque tiene derecho a buscar la verdad por sí mismo .
to en que se han reconocido también como derechos escncia l e~ del La libc..:rta<l <le conciencia es un aspecto concreto ele la libe1tad
ser humano los sociales, económicos y cu lturales, as1 corno los de <le pensamiento. Es la libertad de pensamiento en la esfera moral,
sol idaridad global, el derecho de propiedad sc'>lo put·dc se1 comp.1- es decir, la autonomía moral misma, la libvrtad para juzgar confor-
til>lc con ellos si se concibe colllo un derecho li1111t.1du } sm 1.d me a la propia concic:ncia lo bueno y lo malo moralmente. Como
lllcntc condicionado. la moral con frecuencia aparece vinculada a unas dcterminadas
112 Lo ética interna del derecho los d e rechos huma11os: liberales sociales y globales 1 13
creen cias n.: ligiosas, la lihe11 ad de conc iencia incluye tambi é n 1:1 11- l'uede .1rg 11mc n t.1r-;(· que (' ti oca'i1ones es necesario recurrir a la ccn -
hertad de 1e ligió n ' la libe ttad d e r ro fesar Clta lqu iet c redo rc l ig io - p :tra protc:gc1 ot ros derechos que c o [Link] con los anterio res,
" lll. l
so. Aunqu e esta libe rtad es un aspec to concret o de la libe rtad d t' l '<>111< > el <le T<Th< > a 1 hon< >1 . Pero, dado que la censura, adem ás de
con c ienc ia , i mpl ica algo m {1s: la libe rtad el e manifestac i(>n d e 1.1 l 111 n11 ll:t ntL' pa1.1 q 111c·n l.1 sufre y env ileced o ra p ara quien la ejerce,
c reen cia reli g iosa y la libe rtad de c ulto . p11vdl' :--.L·r u 11 an11:1 pol1t1c;1 pdig rosa d e la quc fúcilmcntc cabe ahu-
Finalmente, l a libertad de ex prcsic>n o de o pini(in d esig n a el " ª1 , t'" p rl'kn hlc rc: nu nci.11 ;1 e lla. Si la libertad de expresió n en c ual-
d erecho a m anifestar librem ente hacia el exteri m los r ensamie nt os qu 1cra d e ... us man ifestacio n es d e riva en Ja vulneración de otros
y las creencias . Se trata d e una extensió n o consecuenci<t l<'>gica d e d l'f'<'chos corno l'I cl e l ho no r , quienes se sientan p erjudic ado s siem -
los derechos a Ja libertad ele p ensantiento y d e conciencia . Por su p r<: podr;in l1acerl o..., va ler antc los tribunales y solic itar l as con es-
soci abilidad natural d ser humano necesita comunicarse con los prn1< liC'ntes ind emni zac io n c~.
demás y expresar sus ideas. La libertad d e p ensamiento sin libe rtad
[Link] c x rresi(m sería un derecho g ra vemente mutilado. Para pensar l .3 . Libertad frente a la intervención arbitraria del poder: garantías
lihrernc nre p ero en secreto nadie necesita que le reconozca n nin- penales y procesales
gún derecho.
Aunque la lihercad dc cxrresit m supo ne la pleni tud o la p et - El ind iv iduo siempre lia d esconfiado, y con ra zón , de los p [Link] -
fcccit m de la libertad de pensan1il'nto, no es un d erecho tan ai>so- hlcs abuso s del p o d e r político y ha tratado de salvaguardar sus
luto com o <:ste último, sino que pued e verse limitado justilkad<t- lilw rt <tdc.., m ediante el De rech o , q ue es lo contrario dt· 1,1 arbitrarie-
rncntc cuando colisio na , p o r ejemrlo, con el de recho al ho nor, a Ja dad . Para que el D erech o pueda brindar adecuadam ente esa p ro-
intimidad o a la propia imagen. La libertad d e c xprcsi6n comrrc n tl'cci(m es imprescindible la existen cia de jueces o tribunales d e jus-
de 11() sól o el dt:red10 a emitir las propias orinio nes sino también t icia indcr endic ntes e imparciales a Jos que to d os tengan lihre a('(:e-
el dereclio a recihir las ajenas. Es decir, remite al d erecho a la recí- so. 1mparciales porque d eben m edir a to dos con el mismo rasero
proca co municaci(m entre los seres humanos, el ius co mm1111icatio- si11 estar inclinados [Link] antemano en fa vor d e alguna de las partes
nis que ya alegó Francisco de V itoria como justificació n ele la pre- litigantes. lmlerenclientes porque en el desempeñ o ele sus fun ci o-
sencia ele los esrano l es <'ll América y que aho rn r odrían alega r nes no han de cstm .sometid os a ninguna otra aul o [Link] estatal; sólo
ig ualmente los i11mig rantes que han hecho el clescubri111iento cl<:l a 1;, ley ( lkcaséns, pp. 570 y ss.).
viejo mundo . Esta s exigen cias, junto a las d e otras ga rantías pe nales y proce-
lln aspecto concreto d el d erecl1 0 a la comunicación es el dcrc sales fre nt <' a la p osible accic) n arb itraria del Gobierno, se expresan
cho a la info rmació n , el d erecho a recibir noticias veraces sobre sintéticamente en el art. 10 d e 1<1 Declamción 1111iuersa/ de los d ere-
licchos y opiniones, q ue ab arca tam b ién el d erecho a emitir libre- c /J os del h o 111 h r e : "Tocia persona ti ene derech o , en co ndicion es ele
m ente csas noticias a tra v(·s ele Jos 111cclios de cornunicació n , es ig11alclad , a que su causa .sea oída púhlicamente y con justicia po r
d ecir, el d erech o a la libertad de prensa. Atenta contra estos d ere- u n trihun:il [Link] nte e imp arcial, pa ra la determinaci(m d e sus
chos la p r:.íc tica odiosa de l a censu ra previa d e b prensa p eri ód ica , d vr('clios y obligac iones, o para el c>x;1111cn d e cu alq u ier :icusac i(m
d e lo..., libros, o de algunos espectácul os, <"<>1110 el teatro o el cine . contra ella en materia ¡1<'n:1I ".
1 14 la ética interna del derecho los derechas humanos: liberales sociales y globales 115
Se reconoce aquí implícitamente el derecho a la 1><.:gu1 idacl jurí- del juez o puesto en libertad en un breve plazo [Link] tiempo. No más
dica, que supone la posibilidad de conocer los derechos y obliga- de 7 2 horas, según la vigcnw Crmstitucfo1t <.!!)1JWiula (art. 17.2).
ciones de cada uno para saber a qué atenerse. Se reconoce también ! lay muchos otros principios, derecl 1os o garantías procesales y
el derecho ele aueliencia, el derecho a presentar anll' el j11ci'. cual penales. 8astará con destacar a lgunos, como el derecho a la presun-
quier caso o litigio y a manifestar cuanto se estim<: pertinente para ci<>n de inocencia. Todo aquél que haya siclo acusado de un cielito
s u correcta resolución. Naturalmente, este derecho mcluye la posi- ticnl' cll'rcd10 a ser considerado y tratado como si fuera inocente
bilidad de que la o tra parte replique libn.:memc; ¡ms1hilidad garan- mientras no se dernuestn.: jurídicamente su n ilpahiliclad. No es lo
tizada por el llamado principio de contradicción . Se faltaría al re...,- mismo estar acusado que ser culpable, y no sería justo que los sim-
peto debido a la dignidad de las personas s i en los asuntos que les ples acusados sufrieran s(>lo por e llo alguna vejación o castigo, pues
conciernen se tornaran decisiones sin escuchar su opinión. las sanciones deben recaer exclusivamente en los culpables. Una
El artículo añade que el proceso debe desarrollarse pública- implicaci<>n del principio de presunción de inocencia es que la
mente y con jul)ticia. La puhlicidad, que expone las actuaciones carga de la prueba recae l'n e l acusador. Quien ha de demostrar
judiciales a la vista de todos, es una garantía frente a las arbitraric la culpabilidad del acusado es quien le ac usa. El acusado ~o nece-
dades de los jueces, pues también ellos pueden cometerlas. La jus- sita dc.:ruostrar que es inocente, pues su inocencia se presupone.
ticia a la que se han.: aquí referencia queda satisfl·cha cuanelo se Otra importante garantía procesal es la implícita en la exigencia
cumplen todas las condiciones necesarias para que cualquier incul- de lega lidad ele las pruebas. Ne) sirve cualquie r prol\edimienLo para
pado pueda defenderse. Esto es, cuando puede disponer [Link] un aho- demostrar jurídicamente la c ulpabilidad [Link] una persona. No sería
gado, recibir información sobre LOdos los aspl'clos relevantes clcl ad1nisil>lc, por ejemplo, la apreciación ele una prueba que hubiera
procedimiento, conocer la lengua en que éste se expn.:se, l'tl . sido conseguida cometiendo un acto ilícito. Stilo son válid as las
Lo que m<Ís inmediatamc:ntc vulnera b lil){'rt,1d 111cl1v1du.d lºS la pnid >as admitidas por la ley.
detención y la p 1is1on . La pns1011 vs un.1 s.1nL1t >n ¡>l'll.d k¡.:111111.1 quL' Un p1 mcipio b;bico de justicia que e:-. taml>il:n un derecho o
liist<>ricamcnlc vino .1 sust1tu11 .1 tJ11.1-.. ¡11: 11.1-.. 111.1 0., l llll·il·-... l 1111111 l.1 d1 · ga1,.u1t1a, en este caso prcfen:ntcmcnte penal, aunque también afec-
inue1te o mutilaci(.lll. La dvi('IH 11111 d1 · 1111.1 1"·1-.. "11.1 ¡H11 p.111l lil· 11,.., 1;1 a otras rama:-. del Dcrl'cl10, pues la sa 11c i(rn es una figura omni-
agentes de la autoridad lan1h1t·11l·.., 1111.1 1111 .. 11,l.1 .1,11111 -..il.t, 1 11 l.1 li11 l1.1 presente en el [Link] ju1 í[Link], es el principio de legalidad: 1tul11tm
contra la delincuc:nc1a, h1vn p.11.1 l.1, 1111 .11 l 1 111\ < 11,.:. 1, 11•11 d, il.1:1111 c-r111w11 11111/a pocna sine le¡.:e Nadie debe ser sancionado por actos
hecho cJcliclivo, l>ll'n p;1r.11 ·\11.11 l.11111 11 11 .1. I '" .11111.... 1l..t1111 11< 111 ,· qul' 110 ('..,ll"n calif1cHlos como delitos por la ley. Ni con penas no
etc. Pese a ello, 1.1 dL'te11u1111 ' l.1 1•11 1· 11 . , 11il ' 111 .·r 1' , . "' . · ·· ' p1 cVl'>l.1'> poi b ley cuando .'>e cometiú el delito. Aquí está implícllo
es necesario prevenir 1)( 1-..rl >h .., .rl •11 •' 11 1 ., d pn11c 1p10 de 1tTl' lr<>.1ct1v1dad de las leyes, que prohibe, salvo en
será [Link].:nido ni ent.11lcl.1d11 .. 11 11 , 11 .. :1 • : 1 i 11 I• 1 i , l<>s [Link] f.1vorahlcs pa1.1 el reo, la aplicacic'm dl' las consecuencias
ley. Una l<'y que llalJ1.1 dL' -..v1 1111 1\ 1• 111· 1 1 , , 1 .. 1 ,¡, 11 ''" 11 , 11l·g.1t1v;10., p1L·v1st;1s prn una IL'y a los actos realizados antes de qu<'
los agentes de la autond.1d p .11 .1 '" ¡, 11< 1 \ , 11 •. 11 • ' 1.11 .1 I· • • 11 1< 1.1 . l.1 l.1 ky c11tr;1r.1 e n vigor
nos, aunque sean prl's111ll<>.., dvl111111«11ll ·-.. 1 "'' 111q1!i, .1. 1·1111, 1111.1 ·. 1·:11 l'Sll' ptmlo crnw1e11v 111atizar que nada impediría la condena
muchas cos.1s, qut• cualqt11l ·1 ( lvt< ·111C 11 1 dd ic -..t·1 p 11co., l11 .1 <11 -.. ¡ H >'-1< H 111 de qu 1l·ncs cornctl·n al n >cidadcs vulnerando los más elementales
1 16 l.c1 etÍC<l íntc1·no del dc:n:chn Lo·. nc>r echo '< l11m 1ono~: lib crc1l e~ socia le~ y globolC!> 11 7
princ1p1os tic ju ... 1icia recon ocidos por la con 1unidad internaciona 1, l '\i..,1t·11t<' <·111rc clcmoc rae ia y d e re(hos humanos. Los derechos rolí-
aunque la ley v igente en el país donde la<, perpetraron no las prolii t JC os , l :1rnh1l-n llamado.., dem ocráticos, pue.<, dcs:1 rro llan el principio
hiera ni sancionara . Puesto que se 1ral a de principios racionales, y de sohe1.111ía pop1 tlar, intcnt:1n evitar que la vida de los ciudadanos
por tanto universalmente vál idos, deben considera rse vigentes en venga determinada poi decision<'s ajenas a su propia voluntad, cosa
todos los pueblos y en todo momento. Con este fundamento pu e- q11c· 111inarí:i su lih<;rtad y dignidad. Los seres humanos no pueden
d en san cionarse, por ejemplo, los crímenes d<: g u <: rra , a u rHJl 1<· por '-L'I ..,imples objetos pasivos de las decisiones políticas y la única
(ksgra c ia e l criminal su ele se r sólo ('I q11t· pierde la guerra. Sería lorma de evi tar que lo sean t•s reconocerles el derech o a participar
deseabl e una mayor au l ocrítica por parte d e los ve n cedores, pues C'll <'I gobie rno.
la victoria n o convierte los crímenes en actos h eroicos. 1:1 primem de todos los dcrccl1os p olíticos es el derecho al su -
Otros dos principios elelllentalcs el(' juslicia p enal son el de cul- fragio act ivo y p asivo, el dcrcé'ho a participar como elector y como
p abilidad y el de proporcionalidad (k: la pena. El primero reserva la candida10 l'lq~il>le en las eleccion es pericíclicas que por sufragio uni-
sa n ci<'>n penal para quien haya com e tido un acto delictivo volunla - vc·rs:tl e igual y mediante voto sccrc.·to u 0 1ro proced i miento equiva -
riamcnte, pues si lo hubiera realizado ck rorllla involunlaria o acci- lentl' qll<' garan1i ce su libertad, deben celebrarse en las democracias
de ntal su accic'm no sería reprochabk: y sería injusto sancio narle p or para que pueda manifcs1arsc la ·voluntad popu lar ele, cada momento.
ella, :-;alvo si hubiera incurrido en n egligencia culpable. El segundo 1Jn asrecto más concreto del d<.:rcd10 al sufragio pasivo es el
prohíbe que la p ena impuesta sea m ás grave que el delito cornc1 i- dcrecho ele acceso en condic iones de igualdad a las runciones plÍ
do. Con cu erda este principio con el mtkulo 8 de la d edarac ic) n hl icas del Estado. Es c ie rto que no todos los cargos p1íblicos pue-
fran cesa de derechos de 1789, donde se advicrt<' que la ley no debe d en cubrirse por e lccci (m popular, pues muchos requieren comp<'
establ<.x:er m(ls penas que las estrict;1 y eviclcn tl' mente necesarias. tcncias tt'.c11i cas que no todos poseen. En tales casos lo justo es que
.~<' desig ne para c ubrirlos a quien de muestre mayor aptitud tras
som v terse a unas pruebas objetivas, limpias y ahicrlas a todos en
1.4 . Derechos d e participaci ón pol ítico : derecho al sufrag i o activo
condiciones '\. le ig 11aldad.
y p asivo , d erech o d e re unión , a so ciaci ó n y m anifestación
/\lgllnas libertades públicas, como la:-; de rcuni ú n , asociaci<'>n y
Los derechos políticos son los que corresponden al ser humano rnanil estación, tambi~n se.: con sideran , en parte, derechos políticos
com o c iuclacla no, es d eci r, com o micmhro de' un Estado o corn1 tni - por su g ran trascendencia para el buen funci onam iento ele la d c m o -
uad política . Tratan de gar:i ntiz:irl e b p osibilidad de pa11icipar libre- nacia y para la viabilidad d e la participación ciudadana en la vida
mente en la v ida p o lítica, incluso en su s manifestaciones m ás impor- política Ga rantizan respcctiva111t'ntc d derecho de cualquier ciuda-
tantes, com o b formación y el ejercicio del gobierno . A -;í lo recono dano a wunirse con otros, el derech o a con stituir asociaciones más
ce el artícul o 21.1 de la JJeclaración universal de los derecbos del o menos permanentes y el derecho a manifestar públicamente cu al
homhr<:>, atribu yendo a l od os el "derecho a p anicip:1r en e l gobierno q111er orinicín de fo rma colectiva, que sería el equival ente grupal del
ele su pals, clirccl am enle o por 11wclio clc rC'prcsC'nlan1cs librernenl <' dc.·rc.·d 10 individual a la libertad de cxprcsic'm .
<' lcgidos". Es evidente que sólo una democra c ia puede garantizar La justificación de estos derechos h a de buscarse una vez m {ts
este derecho, y aquí se demucst ra de nuevo la estrecha v inculaci(m en la naturaleza social del lirnnhrc, que le impulsa a procurarse l a
! "' ( ~ .'
);
1 111 l a ética interna del d erecho [Link] derechos humanos: liberales socicdcs y globales 1 19
•
cooperaci(m de otros individuos o gnipos, y a reunir.'>c o a sociarse tipos de p restaciones q11c corresponde a l Estado garantizar. Son de-
con ellos para perseguir fin es que no puede alcanzar individua l rechos surgidos a l fragor de la lucha de la clase obrera por mejorar
menLe. No son sin embargo derechos absolutos. Para que '>ean sus precarias condiciones de vida. La libe rtad del individuo frente al
admisibles, las reuniones, asociaciones y manifestaciones debe n ser Estado, consagrada por la prilllera generaci(m de d erechos humanos
pacíficas, perseguir fines lícilos con medios que tambié n lo .'>cdn, y y po r la que tanto había pugna<lo a nteriormente la burguesía, resul-
respetar los derechos de los demás. taba insignificantc para el proletariado, cuyas aspiraciones se reducí-
Los tratadistas destacan muchos otros derechos políticos que an a libe rarse del l1a111i>re, la miseria y la ignorancia. Además, la clase
bastará con mencionar, como d derecho a exigir responsabilidades obrera no concebía al Estado como un peligro para la libe11ad sino
a los cargos públicos; e l derecho a clisponer de tie mpo libre p:1ra e l como un aliado ca paz de e rradicar esas plagas. Por ello, en vez de
ejercicio d e otros derechos políticos fundamentales, corno e l ele su exigirle abstenciones le exige tocio lo conLrario: que intervenga a<·t i-
fragio; el de recho a pa1ticirar e n la defe nsa dd país, que es al m b mo vamentc en la vida social pa1;¡.i paliar las desigualdades provocadas
tiempo un deber de solidaridad hacia la comunidad a la que se per- por el libre funcionamiento de la economía. Cuando lo logra, el
tenece¡ el d e recho a e ntrar y a salir libremente del tenitorio del pa ís; Estado liberal deja paso al Estado socia l o Estado de l bienestar.
el derecho ele pe tici(m , que es el clen:cho a solicitar y o l >te ner d e:. : las No es q ue los trabajadores despreciara n la libertad ind ividual.
autoridades pC1hlicas información sobre cualquier asunto que se esti- Es que la libertad sin medios. económicos para ejercerla no tiene
me relevante para e l bien co111ún; o un d e recho que, dadas las ca ra c- muc ho valo r. Sería la libe rtad de morirse de hambr~ o la li bertad de
terís ticas del mundo actual, es de cisivo para que la pa11icipació n polí dormir bajo las estre llas (algo muy bello cuando no hace frío) . Por
cica de todos pueda ser dccliva: el d e recho a la igualdad d e oportu - el lo no es de extrañar que la princ ipal exigen cia que vcl1ic.:ulan los
nidades en d acceso a los medios de comunicación de masas. Es derechos sociales sea la exigencia de un nivel d e vida· digno, en
evidente que quie n no tie ne presencia mediática prácticamente no c uanto a la :-dimentación, el ve,;sticlo, la vivienda, la sanidad, el tra-
existe a efectos políticos. La capacidad de influencia d e estos medios bajo, la educación, etc. Sólo quien tiene cubiertas esas necesidades
en la opini<)n pública es e n orme y en consecue ncia debe preve ni rse i11atc riales básicas puede pensar e n el disfrute ele la li bertad.
e l peligro de que caigan bajo el control de algún indi viduo, grupo ele Los rasgos más caracteríslicos de los derec hos socia les pueden
presión , pa1tido po lítico, o del Gobie rno, que podría as í 111an ipular reducirse a tres. En primer lugar, son en su mayo ría derechos de
la voluntad popular, ocultando inforn1acion o impidiendo la d iíus i()n c rédito; c uya efectiva realizació n exige la prestación de algún bien
de cualquier punto de vista contra rio a sus inl c reses. o servicio q11e normalmente se traduce en un desembolso econó-
lllico por parte del Estado. Mientras que los derechos dl' lil>crtad se
conciben como derechos independientes de Lo da o rganización polí
2 . Derechos sociales. Prestaciones para la igualdad tica, los derechos socio-econ ó micos no son concebibles siquiera sin
Estado. Más aún, dado que exigen la existencia de una compleja
La segunda generación de cle1cchos hu111anos, los dl'l('C ho:-. o rganización de servicio.s y d e preslacioncs públicas, estos derechos
sociales, econc'n nicos y c ultura les, persiguen l,1 '>;l t [Link] e ion dv l.1.., requieren la presencia ele un tipo especial de Estado, el contempo-
necesidades materia les b~1sicas de las pe1so11;1.., 111vd1:111 tc d1VL'I'>()!-> ráneo Estado social de Derecho, un tipo de Estado intervencionista
1 20 La ética interna del d erecho los derechos humanos: liberales so ciales y g lobales 121
qu<: asunw la responsabilida<l <le garantizar al menos un nivel míni garantizar a tocios ciena dis po11iliilidad de recursos materiales bási-
mo de bienestar material para tocios los ciuda<lanos. cos, potencian la lihe1tacl haciéndola efectiva.
En segundo lugar, son derechos con un fuerLe sesgo comunita- Por <>lrn rarte, como apunta J>é rez !.uño ( 1995, p . 215), la libcr-
rio, social o de clase; derechos que no suelen atribuirse tanto al indi- t,1d sin igualdad condun· a la oligarquía. Sería verdadera libe rtad
viduo en abstracto o aislado cuanto a la persona integrad;i en un s(>lo p.1r:1 :ilguno.,, para lo'> pudientcs, pero no rara tocios. Tampoco
contexto colectivo. Su titular no es el grupo sino el individuo, pero e.<, dL-...,l'.1hk: la rgualdad s in libc 1tad, pues conduce al despotismo, al
lo es en la medida en que forma parte de un gn1po social específi- igua l so111c1 i111iento de todos o de la mayoría a la opresión. Debe
co, como el ele los t raliaj;1dores, pensionistas, disca1x1citados, n ii1os, aspirarse :1 una lihcrt:td igualitaria. A un equ ilibrio armónico entre
cte. En otras palabras, más que derechos innatos son derechos crea- l:1s exigencias de la lii>enad individual y las exigencias de una igual
dos por la sociedad para proteger de su desvalimiento o debilidad ;1 dad ele rec ursos l>;isicos p;tra todos que garantice el bienestar mate-
las personas o grnpos desfavorecidos. Funcionan como mecanismos ria l impresci ndible par;1 el ple no desarrollo humano.
de cohesión y solidaridad .social.
En tercer lugar, .son derec hos que están al servicio del valor de 2. 1. Exigencias de solidaridad : derechos re lat ivo s al aseguramiento
la igualdad . No de la mera igualdad formal de todos ante la ley sino d e un nivel de vida digno, derecho al trabajo , a la san idad y
de la igualdad material o de [Link]"'iOS. No defienden directamente o lo vivi e nda '
libe rtad alguna, a diferencia de los dcred1os de primera generac iú11,
pero tratan de asegurar las condiciones materiales que permitan a Las rrestac iones sociales tendcntcs a garantizar a tocios un ni vel
tocios ror igual el disfrute efectivo de la libcrlacl. La idea aquí sugc ele vida digno se jusi ifican por el derecho que tiene cada ciudada-
ricia es que no existe ruptura ni contradicción entre derechos el<" no a partic ipar en lo.... beneficios de la vida asociada, en los bene fi-
lilicrtacl y derechos socio-ccon{i111 icos, pues éstos últimos se orien- cios de la cooperación social, pucstu que cada etudadano contriliu-
tan a complementar los derechos ele 1ihcrtad haciéndolos igua 1 yc a qi w dicha cooperación se produzca y heneficie a todos. La
mente acn:sililes rara todos. sociedad no p ued<' exigir al individuo que contrihuya a l hienestar
Libertad e igua ldad no son dos valores necesariamente con tra- colectivo, a l ma ntenimiento del orden de cooperación socia l en
dictorios. Es verdad q ue en principio apuntan en direcciones opues- beneficio de todos, si no está dispuesta a hacerle partícipe en algu-
tas. No se puede imponer ni siqu iera una 111ínima igualdad material na medida de ese m ismo bienestar.
o económica sin restringir en a lguna medida la libertad, porq ue no es En otras épocas históricas la misiún de mitigar los efectos ele la
posible entregar recursos a unos sin obligar a otros, mediante impues- enfermedad, de la desoc upación o de la pobreza , .se concibió como
tos, a apo1tar esos rec ursos. Pero no es menos cierto que ambos valo- una obra d e caridad o misericordia. lloy se considcra una exigen-
res pueden armonizarse e incluso potenciarse mutuamente. Dcda cia de justicia, una verdadera obligación del Estado hacia sus miem-
Slalin, con s u contrastada lm11aliclacl, que "si no tienes pan, la liber- bros más desvalidos, que tie nen derecho a Ja protección social
tad ele ¡1<'ns<1micnto no te· llevará muy lejos". Si es verdad que la liblT- ( lkc 1séns, p . ú05). No quiere csto decir que los derechos sociales
tad no si1ve ele nada c uando se caree<" de los recursos económicos sean sólo derec hos de los m{1s desfavorecidos, aunque ellos sean
necesa rios para ejercerla, entonces los dere< hos socio-<·con{nnicos, ;ti sus má.s directos beneficiarios, s ino derechos de todos.
122 La ética interna del derecho los derechos humanos : liberales sociales y globalc::s 123
•
El mayor prubkma que plantean lu:-. [Link] a la protección El problema que aquí se plantea es si el cumplimiento dc todas
social es práctico y no tcúrico; pues ex ige n dd l ~stado un esl"ut:t/.o estas obligaciones estatales es su ficiente para dar por garantizados
econúrn ico que no siempre put:[Link] permitirse, especialmt:nt 1..: si es un los derechos socio económicos o s i éstos van más allá y consti tuyen
Estado pobre e n recursos. Para sufragar los [Link] rcchos prcMa< ion:ilcs, auténticos derechos subjetivos que sus titulares pueden ejercer di-
que son "derechos caros", a dife re ncia de lo:-. de lihenad, qu t: son rectamente ante los tribunales de justicia. Debido a la limitación de
"baratos", se requie re s in duda riqueza o suficiencia de 1n<'dios eco- medios económicos que condic iona la accié>n del Estado, hoy por
nó micos, pero también voluntad política, cuya falta a vee<.:s se ocul- hoy no es posil?le acudir ante un juez para exigir, por ejemplo, una
ta tras la excusa de la [Link] econénnica En todo caso, la fal ta viv ienda o un tral>ajo dignos, aunque quizá pueda serlo en el fu-
de recursos dt: un Estado para hacer efectivos los [Link] sociales turo, como ya prometen ;1lgunos políticos e n la euforia de las carn-
no significa que sus ciudadanos carezcan <le tales derechos, o que pa11as e lectorales. Mie ntras persistan las limitacio nes actuales, gran
no sean verdaderos derechos humanos. Los derechos socia les son parte de los dcn.:cl1os socio-econó micos deben entenderse, no tanto
exigencias derivadas en último té rmino del valor de la dignidad como au té nticos derechos subjetivos, cuanto como principios de
humana , como todos los restantes d e rechos del ho mbre; y cs:1s exi- justicia tendentes a orientar las actuaciones de las autoridades públi-
gencias son tan válidas en los p a íses ricos como e n los pobres. Gts en la dirección que haga posible o fa c ilite la satisfacción de las
Los principa les d e rechos socio-econ<'>rnicos se a punta n e n t:I necesidades maleriales b{tsicas <le los c iu<lada nos.
art. 25 ele la Deduracio 11 uni0(!1:w1/ de los [Link] del hum/Jre: Una referencia especial' merece el derecho al trabajo, que tiene
"To d a p e rsona tie ne derecho a un nivel de vida adecuado p a ra ase- tres implicacio nes: el derecho de cua lquier persona a que no se le
gurar su salud, su bie nestar y los dt: su familia, especialmente en lo impida trabaja r, el derecho a elegir libremente la actividad laboral,
rclalivo a la alimenlación, el vestido, la vivienda, la asistencia m(~di y e l derecho a disponn de un pucsto de trabajo <Recaséns, pp. 608
ca y los servicios sociales necesarios; toda persona tien<' derecho a y ss.). Siendo el trabajo necesario para c:I desarrollo o realización de
la seguridad e n caso de paro, e nfermedad, invalidez, viudez, vejez, la persona, y para obtener los recursos que hac.~n posibk la sub-
o en otros casos de pérdida d e sus medios de subsistenc ia corno sistencia, parece evidente que a nadie se le debe negar el derecho
consecuencia de circunstancias independientes de s u voluntad". a trabajar. Sin embargo, es frecuente que se niegue o restrinja a los
El reconoc imie nto d e estos derechos impone a l Estado toda una extranjeros. Aquí .se tropieza con una paradoja que afecta a la mayor
serie d e obligaciones más o m e nos elenwnta les Para garanlizar, por parte de los derechos soc iales. Por un lado se presentan como dere-
ejemplo, e l d e recho a la salud habrá d e asegurar la potabilidad del chos ele todo ser humano, pero por otro lado sólo pueden hacerse
agua , el control san itario de los ali1rn.:nl0s, la eli1ninacion de p osi- vale r ante el Estado, que no es en absoluto una instancia universal.
bles focos infecciosos, la recogida de basuras, la van111o1c1on de b Lo ideal sería la cx istencia de un único Estado social mundial.
población, especialmente infantil , e le. Para gara nliza1 la asistencia Parece un idea l utópico y desde luego no se logrará en un futuro
rné <lica, un aspecto más concre to del de recho a la salud, d Fst.1do prúximo ¡wro 110 es inalcanzable y clebc ser uno <le los objetivos de
tendrá que crear una infraestru ctura sanitaria adecuada, construyen la humanidad para el futuro .
d o hospitales, contratando pC'rsonal 111(·clico, a dq11im:ndo los 111cd1- El dcrccho ;1 elegir libremente la actividad la boral tampoco
came nto.s m:ccsa rios, <:te. d ebe negarse a nadit·, ~icrnpre que se trate de 1111a actividad lícita y
ÉTICA
1 24 Í.Cl ética inrcrnci drl d c r n clro lu•. d (~rnc ho ~ humano ~: liberait><' sodate-. V nlohcrh:!. 115
se reúnan los rec¡u 1sllos de competencia técnica m arcados por la l'dt1cat i()n. J\denl<Ís, l'I Sl'l l 1urna110 rH> t it·r1c sc"ilo n ecesidades mate
ll'y. M ú.'> prohl('m:ítico es e l derecho a dispon('r de un puesto ele tra- riales. trn111> las de al1111<.:nto, vestid o y habitac ió n . T am!Ji( n tiene
bajo. Corno aspitaciún de justicia '><>eral, la el(' qul' todos ll'ngan tr:1 11t·c t·o.,icl:tcll'.., t'SJHI [Link]'" o 1111 elcc1ualcs qtrt· lia ele c ubrir mediante
hajo es 111uy lo:1l>lc, pero difíciltrn.:nte p11ccl(' configura rse com o un b L·dut .rt ron y l.1 t ultu1.1 '-itn lormaci()n intdectual ni cultura e l
verdadero clcrc d 10 su bjetivo, porque d Estado, en su actual con( 1 lirnnhrL n<> pucdt· SL'r :iutcnt rcamentc libre ni cu ltivar el civismo q u e
guraci{m jurídico-política, no dispon<: de 111C'dios para ga ranti zar su I<' lkvc .1 p;1rt1< rp.Ír rcspons.1hll'nwntc en la v ida social y política de
llll. t .tll lt'11l ic1 dL·111C>t 1.1t 1:t l..1 cd u cacio 11 y una cierta cult11ra p o líti
<'jcrcicio. En un sistema ele cco110 111ía planificada las cosas podrían
ser distintas, p<:ro no ocurre: lo rnisrno en sistemas ele libre 111erc;1 - c:1 lv p 1t'p ar;1n par;1 la C()!J vivl'n c ia civilizada, el diálogo y el rcspc-
do como Jos que han tennin;iclo imponiéndose por su rrn1yor efi- tC> a la ..., <>pinioneo., dl' lo.o., tk- 111;ís, aunque no coinc idan con las pro-
cien c ia . En cualquic r caso, el reconocim iento d el clc rcclio al traba- pi.10., J>()r ot r:1 p.11tt', l.1 C'cluc .K io11 t'" i11 11irt·sci11dihl<: parn transmitir
jo obliga <l los poderes publico.o., a pro111ovc·r un o td(;'n social c.:11 c:I h 1.., , <111< H 1111wnl< ,.., .tt u1nul.1d< ,.., genL·1,1t ion tr .10., generació n c:n los
que aum(;'nten las oportunidaclC"s ele trabajo para todos. quv "l' ll.1..,,1 l'I p111g1t'..,<l y el lner1estar de la l111111anidad. Todo lo
AspC"ctos parciak-s dd dc:rech o al trab ajo son los dl.'1ecl1os dl' .1111t·11< 11 ¡uo.,tili< .1 "' tlvlwr cll'I l·st:rdo d e proteger la c:du cación y pro-
los trabajado res. Se res11111en e n e l cletecho a umrs condic ionc:s equi- 11H>\ t' I l. 1 ct1 ltt1ra, as1 co1110 e·~ derec ho de los ci udadanos de acce-
. \
tativa s y satisfactori as de trabajo. Aquí se incluiría , por l'jC"rnplC>, el tlt· t :lvll:to., ( lkt"<lSl'tl.'>, pp . (>OÚ-7).
d erech o a una.o., condic io nes aclccu:1das de sa lul>riclacl y scgurid:td , L1 111:1yor partt· ele las Co11slil11 cic>11c'.'> p ostC'ri o rcs a b Segunda
d derecho a protc:cci{m frente al pato, a una remuneració n justa, a C ul'rr .1 Mundial, al 1gu:il que la nec/({rncio11 1111i1Je1:<;a/ de los dere-
la sindica< i(m y a la huelga, a una jornada de trabajo razonable' chos del homhre. establ ecen en mate ria educati va unos principios
mentt: limitada , a un perio d o anual d(;' vacaciones remuneradas. ett. lia'il.1111t· '> Í111ibrt·s. <Jllt' st· pucclc11 rccl uur a tres El primero exige
Para terminar con la relac ió n dt: los derecho'> socio-eco 11ú 1111 <Jlllº b e n sen:1117;1 elemental sc:;r o hligatoria y gratuita para todos El
cos, pueden mencionarse, entre o tros, el derecho ele la íamilia a una segundo exhorta a que la en sei1an za m c:dia y la íornraci(m proÍC'-
especia l proteccic>n social, jurídica y económica, los d c:rcd 1os de la sional SL' promuevan y fac iliten todo lo posible. El tercero dispom·
infanc ia y de: la maternidad a una especial ayuda y asistencia , los que la l'n scria nz;1 .'> t l perior cst(' ahic:rta a todos en atención al m éri-
dercd1os ele l os ancianos a una pc..:11si(m digna y a la promoci(m ele' to o capaciclacl intelectual. Otro principio o derecho importante
su bien estar, etc. ! lasta el derecho al ocio h a encoruraclo aqu í su reconocido por la JJec/({roci611 uniuersa/ en su artículo 26.3 es el
[Link]. qu e ti enen los padres a escoger el tipo de educación que habrá de
dar .'>e a su s hijos. La vigc.:11tt· C<msl itttció11 espwlo/u d e 1978 lo con
c r(' ta un poco 111ás c· n su mt. 27.3 garnnLizando el derech o de los
2 .2 . El p r inc1p10 de i gualdad efe ctiva de o portu nidades: d e recho
paclrl's ;1 q11<' su s hijos rt'ciha11 la íor111aci(in relig iosa y moral que
a la educación y a la cul t ura
t·st0 ele acuerdo con sus propias con vicciones.
Una de las más obvias exigencias de jusl1c1a es la igualdad de l '.c¡uiclistantes ele los derechos a la ed u caciún, pm un laci o, y a
o p o rtunidades en la vida '>O< ial, que sólo podd ser e fc ·ctrva y no 1:1 lilx-rt:rd ele rwns:11n icnto ) ele expresi<>n, por otro, se encuentran
puramente (onnal e il u soria si se garanti za el derecho de todos a la loo., tkrcchos a la l ihe1t.1d de enser'lanza } ,1 la libertad de.: c:ilt:dra.
126 la ética interna del derecho los derechos humanos: liberales sociales y globales r 27
La libe1tad de ensenanza pennill' la libre creacic'rn de centros doccn Pueden considera rse derechos ecológicos porque brotan cuan-
tes cor1 la orie ntac i(m pedagc)gica 4Ul' los educadores considen:11 do se constata la grave crisis ecológica mundial que amenaza inclu
más fru ctífc.:ra. La libe rtad de cátedra, una variante o a.'>p<.:cto con- so la su p e rvivencia de la humanidad , al menos en su forma pre-
creto de la anterior, que tiene c.:.special importancia en la e nscria nza scnte , y que por eso mis mo es una c ris is de c ivilización, que obli-
universitaria, es el ckrecho de cada rrofesor a ex poner su:-, ideas, el ga a poner en cuestión las estructuras políticas, sociales y económi-
resultado de su trabajo investigador en la disciplina que illlpartc , sin c:1s actuales. Una de las causas de la crisis radica en la deriva des-
tener que someterse a ninguna orientación doctrinal que pretendan tructiva del rápido, y descontrolado avance d e la ciencia y de la tec-
impone rle. C:omo b ie n dice Hecaséns, "cu a lquie r intenlo de impo- nología. El mal e mr lc:o de los avance:-, científicos, que puede ejem-
ner una determinada orientaci(m doctnnal a la educació n superior rlificarse en e l d esa rrollo de la tecnología bélica () en el uso indis-
es totalitarismo". criminado de pestic idas y demás sustancias químicas peligrosas y
En cuanto al ck:recho a la cultura , es el que todos tienen a par contaminantes, amenaza no sólo la rreservació n de la raz o del
ticipar libremente en el disfrute d e l patrimonio 111telect11al y artb- medio ambiente sino también la a utenticidad de la democracia,
tico de la humanidad. Abarca tambié n e l derecho a practicar las a rectada p o r la manipulac ión informativa, y la cree:! ividad de algu-
artes, las le1ras, la filosofía , los deporlc ~s, que también son c ultura , nos derechos humanos ya reconocidos, como e l de la intimidad, ror
y a benefic iarse Ul' los frutos del progreso científico. Uno de lo'> ejemplo, amenazado por los avances de.: la info rmá1ica.
límites del de rec ho a la cultura proced e del derecho a la propiedad Siguiendo el trabajo de E. 'Hodrígucz Palop, de~tacan:n1os como
intelectual , que garantiza la protecci(m d e los intereses morales y principales derechos d e solidaridad g lobal el derecho a la paz, al
económicos de los c readores respecto a s us obra:-, artbt icas y c ien- medio ambiente, al desarrollo de los pueblos, a su autodetermina-
tíficas. ción, y a l ratrimonio común de la huma nidad .
Todos e llos corncnzaron a reclamarse en la misma época, la
segunda mitad del .siglo pasado. A finales de los déc,..da de los scsen
3. Nuevas exigencias sociales. Los derechos de solidadridad ta, que cu lmina, a los efectos que nos inlcrcsan, con las revueltas cs-
global tudiantil cs d e mayo del 68 en Francia , y durante toda la década de
los setenta, ciertos movimientos sociales surgidos por entonces,
La tercera generac1on de derechos humanos respond<.: a pro como los ecologistas y los pacifistas, comenzaro n a denunc iar q ue el
blemas de dimens ión p lanetaria, como la actual crisis ecolc)gica, la modelo social , p o lítico y económico d e l Estado del bienestar adole-
miseri<.1 re inante en gran parte d e l rnunclo, la d o minac io n de u nos cía de profltndas d e ficie n cias que debían subsanarse.
pue blos sobre otros, la tendenc ia invasora de la .'>ociedad tl'c nolú D e nunciaron que el Estado social d e D erecho, tan optimista
gica o la prolife rac ió n de armas nucleares y de cl1:-,1ruc( ic'> n masi\ ,1 mente llamado E-;tado del bienestar, especialmente tras lo recortes
No es de extrañar que haya quien los dt:no11111K· dc1c< !to.'> l'('Ol<>gi ncolihcrnles que sucedieron a s u c risis, e ra poco representativo y
cos, derechos d e la socied;1d tcc nologica y tar 11l>ién der ccl 1us de 111enos participativo. Insuficiente mente representativo porque las
solidaridad o fraternidad universal, puesto que su pone n una L'!>JK'- actuaciones de sus dirigentes no responden tanto a la voluntad de
cie de compromiso con el bien co111ún de toda l.i huma111d,1d. la n1ayoría cuanlo a los inter<.:ses de unos pocos. Escasamcn1c par
i~VIC.t'. .
1 28 Lo é tica intern a d e l d erecho Lo~ clc1·[Link] ~ huma1105: liberales socíolcr y 9loliule ~ t 29
ticipat 1vo porque los ciudadanos apenas pueden intervcnit en 1.1 g11;1<, qul' la l1umanidad 111ism;1, en su con figuración corno derecho
vi<la polícica participando en la adopción d(' las decisiones que les de tlTccra gcneracion es sobre lodo una respuesta a la posibilidad de
afectan. El diagnóstico al que apun1an esos síntomas es el de una e<,<: lipo de guerra que prnll' en peligro la supervivencia de la cs-
democracia e nferma. pccit· humana. Como bien dijo Einstein, la mejor arma parn contra-
Junto a l sistema político se criticó el s i:-.tl'rna económico, basa- 1re ...tar el poder d¡· la bomba a1(>1nica es la p:17.. [Link] a csr~1
do en la persecución incesa nte de u na productividad cada V('Z conv1ccic'i11, desde la ck·c1da ele los :-.csenta, en que las superpoten-
mayor, que no tiene reparos en lograrse a costa de esquilmar los Lia" < 01n1enzan a cornprornetcrse a li111itar la proliferación del ar-
recursos naturales y deteriorar e l medio ambiente. También comcn- 1ttallK'nto 1111clear, hast;1 nuestros dh1s, diversas declaraciones de la
z(i a suponerse y denunciar que la prosperi<lad econ ómica de los O.N lJ. han venido rcconocie11clo e l den:d10 de las personas, de los
países occidentales se basaba ('n gran medida en la explotación de puclilos y ti<: la humanidad én general a vivir e n paz.
los recursos naturales <le los países poco desarrollados, y de ahí la El derecho de codo pueblo a no sufrir agresiones héticas im pli-
necesidad ck mantener de forma nús o menos solapada relaciones ca, entre otras cosas, que ninguna guerra se puede considerar lícita
de colo nialismo o imperialismo e ntre Estados. Po r lo demás, la o justa, salvo la estrictame nte defensiva. Pero incluso en las guerras
necesidad de rentahilizar a l máximo la industria de armamentos se clcll'nsivas es alisolutamentc ilícico el uso de amias de destrucción
traduce en una amenaza evidente para la paz en e l mundo, puesto masiva, sean nuclea res, químicas o hiológic::ts. El derecho a la paz
C(lll' alimenta y agrava los conílic los bé licos, aunque no lo haga en
impone adcm~1s a los Estados cierto:-. deberes, como el de apoyar su
el mismo lugar en que las armas se p roducen. ;1cc i<'m p olítica en medios civilizados y no en la fuerza, o el de enta-
Los p roblemas planteados son en gran nH.:did a problemas inter- blar relaciones j11st~1s con los otros Estados, dado que sin justicia no
nacionales, problemas que afectan a Ja huma nidad en su conjunto, puede haber paz duradera. No es necesario esforz.t rse en justificar
y no pueden resol ve rse aisladamente e n el interior de [Link] Estado. . este derecho, pues la paz es un bien básico y un presupuesto nece-
Siendo así, es com prensib le que haya s ido e n documentos de sa rio para que sea posible el disfrute efectivo de los restantes dere-
Derecho internacional do nde inicialmente han logrnclo su recono- chos humanos.
cimiento los derechos huma nos [Link] tercera generación. Muc hos de El derecho al medio ambiente, impu lsado por el movimiento
estos documentos no son jurídicamente vinc ulantes y súlo tienen ecologista, con1enz6 a ex ig irse cuando se constat(i la progresiva des-
au toridad moral, que no es p oco. 1rucciún dl'l medio ambiente natural, que es la cara oculta, la conse-
El derec ho a la paz, promovido como es l(igico por el mo- cuencia perversa, del progreso c ientífico y tecnológico puesto al ser-
vimiento pacifista, comienza a reclama rse como reacción al enfren- vicio de un crecim ie nto econ<imico desenfrenado. Este derecho, que
tamiento inic iado tras la Segunda Guerra Mundial entre los dos recla111a la presl:rvaci(m para e l ser humano ele un medio ambiente
[Link] bloques d e naciones en que se polarizó el mundo: las co- n;1tural sal11cbhle y no contaminado fue reconocido por vez primera
munistas y las democrático- liberales. Ese enfrentamiento, ind ir<'cto en la neclr1n.1ci611 de Jistoco/1110 sobre el medio humww de 197 2.
pero muy activo, conocido como "guerra fría", p rovocó una clesvn- [Link] clcrC'chos ele los pueblos al desarrollo y a la autodetcrmina-
frenada carrera de armamentos que cu lm inó con la amenaza de una c ic"in surgil'nm como rcsp11cst:1 al problema del colonialismo. Tras
guerra nucleat. Aunque el anhdo de paz til:nc raíces no menos anti- la Segunda C1wrra Mundial, se inic i(> lln rápido proceso de deseo-
ñVICA
3r·
1 30 La ética interna del derecho Los derechos humanos: liberales sociales y globales 131
Ionización que supuso la aparici(in de numerosos Estados <le nueva los pueblos al desmrollo son los pueblos, pero también cabe argu-
crc.:ación. Sus <lilkultades y carencias <le todo tipo ·propiciaron la rei- mentar que en último término esos derechos persiguen d bienestar
v indicación ele una generosa política ele cooperaci(in internacional <le todos y cada uno de los individuos q ue integran cada pueblo, y
con los nuevos Esrndos basada en el reconocimiento de su derecho que ellos son sus vcr<laderos titulares. El problema es que si se
al desarrollo social y económico, que permitiera a sus ciudadanos acepta que el titular <le los <lcrecl1os ele tercera generación no es la
el disfrute de un nivel <le vida digno. rn fracaso en la efectiva reali- persona sino una entidad transpc:[Link], como el pudilo, con sus
zación <le este derecho es una <le las principales razones del éxodo propios fines y, destino, difícilmente po<lrftn considerarse derechos
actual <le inmigrantes quc acuden a los países desarrollados en busca humanos, derechos que tiene cualquier persona por el mero hecho
de una vida mejor <le serlo. Para evitar esta conclusi(m, sostendremos con Rodríguez
En cuanto al derecho de autodeterminación, estrechamente liga- Palop que los derechos de .solidaridad g lobal son derechos de todos
do con el anterior, encuentra su verdadero alcance en el contexto y cada uno de los seres humanos, aunque también pueden consi-
en d que nace, el contexto de las luchas por la independencia de derarse derechos colectiv<)s, pero sc'>lo en el sentido de que prote-
los pueblos coloniales respecto a sus metrópolis. Este derecho s()lo gen intereses crnrnines a tocios y de que su ejercicio dep<..:nde del
tiene sentido en el contexto de una rdaci(m de dominio político de esfucrzo colectivo.
un pueblo sobre otro. Únicamente pueden alegarlo, por tanto, y así El problema del valor se rel"icrc a la operatividad jurí<lica de
se afirma en los textos internacionales que lo reconocen, los pueblos estos derechos. Son exigencias morales o de justicia que mcn:ccn
que se hallen bajo e l dominio <le un Estado extranjero que haya ocu- satisíacci(m pero que todavía no han logrado la protccci(m expresa
pado su territorio por la fucr:t.a o vulnere los derechos humanos de del Derecho positivo, sa lvo alguna rara excepción como la rcprc-
sus intt:grantcs. No e.s un dcrccho <¡ll(' p11cda servir de has(' para JUS scntada por el derecho al medio ambiente, reconocido por el art.
tificar cualquier intento de desintegrar un Estado unit<11 io. 45.1 de la Consticución espar1ola , aunque no como un verdadero
rinalmente, el derecho al patrimonio común de l,1 hu1nanidad derecho subjetivo sino como un principio orienndor de la polítin1
reclama una explotación racional, justa } lTokigica cll' los ren11 sos social. Realmente, por su natura leza en gran medida colectiva , cs
naturales que estan fucr;1 del territorio y dl· b 1un-,d1n 1< >ll tk· 1< '·" difícil configurar los derechos <le solidaridad global corno derechos
Estados, como ocurre con los fondos mari110:-. o con ('l l'sp.1< 1< 1 l'Xl1.1 - subjetivos. Parece más factible y prometedor darles entrada en el
a tmosférico. Este derecho reconoce ,1 todos los puchl<Js b p<>...,1hil1- Derecho positivo en forma <le valores o principios jurídicos funda-
dad de participar <:'n la cxplotacic'm de [Link] l"L't Urso:-., frL'n,1ndo [Link] lo.s mentaks, capaces de orientar la accic'm de los poderes públicos y la
previsibles abusos de: los Estados 111:is poderosos l' 1111pul...,:111do la interpretación de todas las normas j11rídicas.
solidaridad y la cooperan(>n intc:1 nacional Aparte de los dos problemas apuntados, los derechos de soli-
Dos grandes problemas plantl':lll los dl'rcclios de solid,mdad daridad global plantean otro de mayor calado porque, tomados en
global. Afectan a su titularidad y a su va lo1 En cuanto a lo pr inw- serio, deslegitiman o ponen en c uestión pi lares básicos del orden
ro, hay quien afirma que: son derechos cokct1vos, dcrvcho:-. tuyo actua l, como el económico, por ejemplo. El sistema económico impe-
titular no cs el individuo sino la cornunidacl A pnrncra v1st,1 p.1rcce rante hoy en el mundo persigue el aumento cuantitativo de la pro-
indudable, por poner un ('Jl'lllplo, que: lo:-. tnu l.11 e.s dl.'I dc1 et! l<J de ducuún a toda costa; lo cual resulta difícilmente compatible con el
l~ilCA
•
1 J2 L<t é tica in te n11:1 del d c .-c ch<• Lo~ d c r echoi. l1u111anos: lille rolc:. s ocial.,,; }' glo bales 111
J c red10 al m edio arnbic nlc, p orqm: c.:sle ti ro el e crecimien to eco- 1111 rv loal >lt', pc1 o no '>e ent ien de m uy l>icn cómo pueden ser clere-
n ó mico n o pued e ser inlm ito y ('011d u ce a la dcslnicc i(>n de la na- < IH>s l1t1111,111os lo.'> deret lios de los animales . (Vid . en g<'n eral sobre
turalc.:/.a. El de rt'cho d e los pueblos al desarrollo, por pont:r <>l ro t'I lt'r11.1 l{<>dng11c'7 l'alo p , 2002; l'é-re7 Luño, 2006).
ejemplo, también pon e e n cu esti<'>n la p o i ít ica actua l de los Estado.'>
rrní s d esa rrollad os y ele ciertas instituci o nes i nterna cio n ales hacia los
p aíses pobres, c u yas d eudas se niegan a condo nar, c u yas exp o rt a-
cion es d ific ultan ('O n traba'> corm Tciak'>, y con e uyo des,1rrollo, e11
d dinitiva, aren as colabo ran.
Con su fut:rtc c arga c ríti ca, los d erech os de sol ida rielad , que
promueven este v alo r ent re todos Jos seres human os, incluso ele
gen eracio n es íuturn s, !re nte al v:tl or ele 1:1 c f"i cien cia ccon (>mica
inmediata y mio p e, no pre ten den d esmontar el Estad o socia l de
D e rech o, con su s lib ertad es ind iv iduales y su alto nive l ele bie nes-
tar material , sino s(>lo corregir su s d efectos, esp ecialmente pro111rn
c iad os tras las restriccio n es neoliberalcs q u e ha n su cedido a su CI i-
sis. Pero esa correcci6 n parece recia m ar ca m b ios cl r<'.ist icos en el
orden jundico, p o líti co y econ ó mico mund ial.
Ad em ás d e los derech os d e te rcera ge n e ra c i(m d estacados
antes, se h an p ost ul ado 11111d1os o t ros: las garantías frente a la mani-
pulaci ón gen é tica, el d erech o a la libe rtad info rmática, e l cle recl10 a
la autocleterminaci(m info rmativa, q11c p erm ite con l rolar, y en su
'
caso ir11pc dir, la dif u sió n d e Jos datos p e rson al es ele cada uno, e tc.
Son clc rC'clt os o ri en tad os a proteger a l a p ersona de los peligros q u e
conllevan alg unos avances c ientíficos y tecno lc'>gicos. T ambic"·n s<·
pro p o nen com o derech os liurnanos d e tercera gcneraC'i( m , :1unq u e
p o r su c;1racte r social y ele clase p o dría n cl asificarse ig u almente
entre los ele segund a, l os d e rech os de la m u jer, los clerC'dt os d e los
con sumido res, los d erech os d e las m inor ías a mantener su s rasgo s
d iíc rc n ciales, el derech o a la ca lidad d e v ida, etc. Entr<' los nuevos
d erechos que actu almente se reivi n dican , alg unos son d isc:ulihlcs,
cor110 c.:I d erech o a m o r ir con d ignidad , si se entiende com o u n;i
especie de d erech o a la c u ta 11asi:1, el clercc lio al cambio de sexo, o
Jos d erech os ele los animales, q u e representan una rc iv inclicaci<'>n
,...... :.1.
•
9
' .
•
mentan en un concepto trascendente de la persona y ele la sociedad. Ja persona humana, la búsqueda del bien común , la solidaridad, la
Se trata, en definitiva, de "principios de reflexión, ~ormas de juicios subsidiaridad en la vicia social, el cleslino universal de los bienes, la
y directrices de acción" (Octogesima Adveniens, 4) que buscan ilu- opción preferencial por los pobres.
minar y transformar la realidad según el proyecto del Reino de Dios. La Doctrina Social es teología y propone una reflexión sobre el de-
La Iglesia busca inspiración para eso en la Biblia, muy especialmente signio de Dios acerca de las cosas humanas; no propone soluciones
en el ·Evangelio de Jesús y en los padres de la Iglesia (san Ambrosio, técnicas para l!t economía o proyectos políticos concretos, sino que
san Juan Crisóstomo, san Basilio, san Agustín, etc.), que tuvieron una denuncia (a la manera de los profetas) las situaciones injustas y de
permanente preocupación por Ja justicia y los pobres. pecado, anuncia principios de reflexión y criterios de juicio a la luz
Los principales documentos sociales de Jos Papas s~n las encícli- del Evangelio, y convoca al compromiso para un cambio profundo y
cas: Rerum Novarum, de León XIII (1891); Quadragestmo Anno, de estructural ele la sociedacl,-en la línea del proyecto ele Dios, con di·
Pío XI (1931); Mater ei Magistra, de Juan XXIII (1961); Pacem in Te- rectrices de acción. La implementación ele propuestas concretas y téc-
rrls, de Juan XXIII (1963) ; PopulorumProgressio, ele Pablo VI (1967); nicas corresponde a los laicos que, a partir de dichas orientaciones,
Octogesima Adveniens, de Pablo VI (1971); Laborcmi Exercens, de deben capacitarse y profesi9nalizarse en vista de la acción directa.
Juan Pablo Il (1981 ); Sollicitudo Rei Socialis, de juan Pablo II (1987); Por tal motivo, se prefirió hablar después del' Concilio de ense-
Centesimus Annus, de Juan Pablo 11 (1991); Caritas in Veritate, de ñanza o pensamiento social de Ja Iglesia, lo que suponía una mayor
Benedicto XVI (2009). participación de parte de las comunidades cristianas, un análisis más
En 2004 el Pontificio Consejo de Justicia y Paz publicó un Com- inductivo de Ja realidad y .una apertura permanente a los signos de
pendio de la Doctrina Social de la Iglesia. los tiempos. Además, antes del Concilio, la Doctrina Social reflejaba
una teología y un modelo distinto de Iglesia con un método de aná·
. lCómo surgió
lisis deductivo y un objetivo que era volver a reconstruir la sociedad
10 VL 11
•
Hubiera podido contribuir a una mayor felicidad y [Link] de los traba· se conformaba con predicar a los ricos la limosna y a los pobres la
jadores. Sin embargo, los dueños de las máquinas y de las fábricas se paciencia, fue surgiendo en tocia Europa el Movimiento Social Cristia·
fueron organizando como una pequeña clase dominante (la burguesía) no. Este denunciaba los abusos del capitalismo, defendía la función
con una mentalidad de ganancia egoísta y una ambición desmedida, que social de la propiedad privada, la subordinación de la economía a
los llevó a adueñarse hasta del poder político. los principios morales, la intervención del Estado en vista del bien
Los patrones consideraban el trabajo una mercancía que trataban de com· co111ú11 , una lc:gislación laboral, salario justo, sindicatos libres.
prar lo más barato posible, y a los trabajadores, como si fueran máquinas
El 15 de mayo de 1881, se publicó la famosa carta encíclica de
El trabajo llegó a ser brutal e inhumano, con salarios de hambre, jornadas
León XIII, Rerum Novarum, que provocó un profundo impacto en
de catorce a dieciséis horas y explotación de niños y mujeres. Por el pro·
el mundo católico. En ella se denunciaba cómo "un número muy
greso del maquinismo, sobrevino la desocupación y con ella.· el hambre y
la miseria.
pequeño de opulentos y excesivamente ricos había impuesto sobre la
El resultado fue el surgimiento de unos pocos enriquecidos de golpe y una
multitud de los proletarios un yugo casi de esclavos". El Papa recoge
mayoría explotada y más empobrecida. Los gobiernos liberales, aliados con aquí y hace suyos el pensamiento y la experiencia de casi cincuenta
la burguesía industrial, sometieron a los trabajadores a la prohibición de aso· años de los católicos sociales, distanciándose, al mismo tiempo, tan·
\
ciarse legalmente, y estos quedaron indefensos. Sin embargo, organizaron su to del capitalismo como del marxismo. A esta encíclica fundamen·
lucha de forma clandestina hasta organizarse en sindicatos ( Trade Unions en tal siguió, cuarenta años después, la Quadragesimo Anno, de Pío XI
Inglaterra). Su precursor fue un obrero católico irlandés, John Doherty. Los (1931), de similar impacto¡ la Iglesia, que en un primer momento
sindicatos y el movimiento obrero surgieron así de los mismos trabajadores. consideraba perdida la clase obrera, volvió a ser factor ele avanzada y
de esperanza para el mundo del trabajo.
2. La Iglesia
y la cuestión social
1El marxismo y la lucha de clases
Mientras los obreros luchaban por los con tratos colectivos de trabajo, por
frente al capitalismo explotador y a la violencia desatada por el la jornada de ocho horas, por un salario mínimo obligatorio, etcétera, tam·
marxismo, los pastores de la Iglesia se encontraron perplejos y di- bién surgia una vigorosa corriente de pensamiento y acción en favor de
vididos; hubo iniciativas valientes, pero dispersas. A fines de 1848, una sociedad más justa. Se cuestionaba a la sociedad liberal capitalista y
año del Manifiesto Comunista, desde el púlpito de la catedral ele Ma- se proponía en su reemplazo una sociedad socialista, conjugando la lucha
guncia (Alemania), el futuro obispo católico Ketteler exclamaba: "La sindical y política. Surgieron diversas corrientes socialistas: unas, retor·
falsa teoría del derecho absoluto ele propiedad es un crimen, porque mistas, que perseguían cambios democráticos; y otras, revolucionarias,
llama justicia al robo organizado. Del falso derecho ele propiedad ha que perseguían el cambio a través de un partido internacional y por medio
de una revolución violenta. En definitiva, quienes capitalizaron todos estos
nacido la falsa teoría del comunismo". Lentamente, frente a una ma·
intentos de socialismo fueron el filósofo y economista alemán Carlos Marx
yoría católica conservadora que, dcfendiend1 el "orden establecido",
(1820-1883) y su movimiento, partiendo de su libro básico: El Capital.
12 Í' 3 13
'
1
,¡
A comienzos de 1848, surgió el Manifiesto Comunista, de Carlos Marx y la teología, que es un discurso sobre Dios y sobre el proyecto de Dios
Federico Engels, que proclamaba: "Proletarios de todo el mundo, únanse; para la humanidad. Por lo tanto no incluye tan solo el magisterio de
no tienen otra cosa que perder sino sus propias cadenas". En el Mani- los pastores, sino también el aporte de Jos teólogos y de las comuni-
fiesto, se subrayan tres puntos claves: la lucha de clases como motor dades cristianas.
de la historia, el partido revolucionario único como Movimiento de los
No existe ningún modelo concreto de sociedad o programa políti-
Trabajadores, y el internacionalismo obrero. Fueron justamente los parti-
co que, como cristianos, debamos aceptar todos en nombre de nues-
darios de la revolución violenta los que llevaron a cabo las ideas de Marx y
tra fe (por mái; que se amocalifique cristiano). Más allá de las diversas
concretaron un nuevo modelo político de sociedad. Vladimir Lenin creó en
creencias que, a lo largo de los siglos, han sostenido la existencia de
Rusia, en 1917, la primera República Socialista. La instauración violenta
del comunismo fue el inicio de un Gobierno único, que pron¡o se volvió
un reino espiritual separado y distinto de los asuntos ht1manos, aun-
dictatorial (José Stalin) y antirreligioso, fundando el odio de clases y la que relacionado con ellos, nosotros creemos que el Reino ele Dios se
hegemonía absoluta del Estado. realiza ya en la historia¡ que es uno solo y no puede quedar limitado
a los pequeños espacios (el individuo y la familia), sino que debe
3. La Doctrina Social
y la Teología Moral
llegar a transformar la sociedad entera. Los obispos latinoamericanos
. .
afirman claramente en Puebla: "La Iglesia critica a quienes tienden a
reducir el espacio de la fe a la vida personal o familiar, excluyendo el
orden profesional, económico, social y político" (515).
El papa Juan Pablo II dijo claramente, en Ja carta So!licitudo Reí So-
cia/is (La preocupación social, 1987), que la enseñanza y difusión ele
esta Doctrina forma parte de la misión evangelizadora de b Iglesia (14)
y, en Centesimus Annus (A los cien :u1o!:i, 1991), acl.1ró ck manera de-
4. La Doctrina Social de la Iglesia:
lvale para todos los cristianos?
finitiva que ella no es una m:urna optativa. ~ino que: furn1.1 parte ck l.1
teología moral (55). Se trata ele mor.d (n r111 .1) -.ne 1.d 1.1 11111r.d l l'l'>l1.11u La Doctrina Social está dirigida a todos los cristianos porque es
es la que nos dice cómo se dehc aL1u.1r "l').~llll l.1-, uru111-,1.111u.1:-i c11 que un elemento integrante de la misión profética de toda la Iglesia. La
se vive. A diferencia de: la [Link] pu-..1 111.d l.1 1111 [Link] -.uu.d '>l' prupune misma ha ele impregnar toda la pastoral y llevar a la acción, es decir,
la reflexión crítica sobre l.1:, c:il1 ud111.1-. ""l 1.1k' t'\l't1·1ll1, ~ 1.1 .1u 11111 a la transformación de la sociedad. El proyecto ele Dios es una sacie·
colectiva encaminada a b rd1 11111.l 1, .ti 1.11111 >1•, dl t "·''e,,, .,l 1111 ·'' -.11 111- ciad justa, solidaria y fraterna . La teología de la liberación ha sido de
pre teniendo en cuenta que l.1mllr.tl111,11.11u hu-.,.1 .11111-. q111· [Link].1 d gran ayuda para que la Doctrina Social descubriera sus fundamentos
cambio del corazón y ele la mrn1.tl1d.11I bíblicos y, a la vez, apuntara a un enfoque liberador, es decir, a los
La Doctrina Social no es una tercera vía entre el capitabmo y el cambios estructurales de la sociedad, denunciando lo que el papa
comunismo, y, en el plano político, no pertenece al centro entre de- Juan Pablo Il llamaba mecanismos perversos o estructuras de peca·
f
recha e izquierda. Tampoco es una ideología; crlenece al ámbito ele clo. La Doctrina Social no está reservada a los círculos restringidos
14 15
o
de Jos que trabajan en pastoral social pastoral obrera, en el tercer guntan: [Link] la Iglesia no ayudó siempre a los pobres? Es verdad,
mundo o en el voluntariado. Dice la Introducción al Sínodo Mundial siempre la Iglesia ha desarrollado una importante acción asistencial
de Obispos de 1971, en su apartado "La justicia en el mundo": "La no sólo en forma individual, sino organizada. En este campo, se ade-
acción en favor de la justicia y la participación en la transformación lantó al Estado y, durante siglos, el analfabetismo, la enfermedad, Ja
del mundo se nos presentan claramente como una dimensión cons- pobreza y la marginación contaron con la exclusiva presencia de la
titutiva de la predicación del Evangelio, conforme a la misión de la Iglesia. Pero cs'ca ayudó, en general, a los pobres gracias a las dona-
Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda ciones de los ricos; a los ricos se les pedía la limosna y a Jos pobres,
situación opresiva". la resignación. La Iglesia -como institución- estuvo por mucho tiempo
Ya el papa Juan XXIII, en su encíclica Mater et Mag{stra (Madre y ligada a los poderosos y n~ les criticaba sus privilegios y abusos; no
•
Maestra, 1961), y mucho después Juan Pablo II en sus cartas, exhorta- cuestionaba las causas de Ja pobreza ni el orden socioeconómico en
ban a enseñar Doctrina Social de la Iglesia como disciplina obligatoria cuanto tal , aunque de su seno surgieran las denuncias y el testimonio
en los colegios y seminarios, en la catequesis de las parroquias y aso- profético de muchos santos. Esto se comenzó a hacer oficialmente
ciaciones apostólicas de seglares, medios de comunicación, etcétera con la Doctrina Social.
(cf. 223). Justamente desde la Mater et Magistra y el concilio Vaticano Fue la pobreza inmerecida (León XIII) y progresiva del proletaria-
11, la Doctrina Social comenzó a popularizarse más, a partir de la reali- do industrial la que movió a la Iglesia a una reflexión profunda y a Ja
dad y de la lectura de los signos de los tiempos (método inductivo del decisión de ir al Pueblo (León XIII) superando el asisteneialismo y las
ver, juzgar y actuar) con la participación creciente de las comunidades obras de caridad.
cristianas y los laicos comprometidos en lo temporal. Así pedía Pablo Antes había pobres; con el capitalismo, comenzó a haber una fá-
VI en la carta Octogesima Adveni<ms (A los 80 años de la Rerum Nova- brica de pobres. Estos aumentaron drásticamente hasta conformar la
rum, 1971). Ala vez que se afirmaba más profundamente en la Palabra clase obrera. Ellos no pedían beneficencia, pedían justicia (un salario
de Dios, la Doctrina Social también se iba comprometiendo cada vez justo, condiciones de trabajo dignas, etc.).
más, en buena parte por el influjo de la teología de la liberación, como La Doctrina Social, sin renegar de los servicios asistenciales que se
doctrina para la acción. les deben a los pobres en caso de urgenci~, comenzó desde entonces
a exigir y a predicar, en primer término, la justicia.
16 17
resultado de estructuras injustas (normas, leyes, organizaciones, sis·
temas ... ) que pueden ser cambiadas. Ilay sistem~s de gobierno, de
7. Justicia
y caridad
propiedad, de producción, de comercio, intrínsecamente perversos
porque sus mecanismos generan esclavitud, desigualdad, miseria. La palabra caridad (del latín caritas = amor) está hoy dcsgasrada y
Se comienza a admitir que no basta tratar de solucionar los efectos, desprestigiada. Se la confunde con la limosna y la beneficencia. Ya en
sino que hay que llegar a descubrir y erradicar las causas de la mise· el siglo x1x, en la Iglesia se comenzó a hablar de catolicismo social y de
ria. Y esto en distintos niveles. La asistencia es importante (el ham· lucha por la just!cia. "Los obreros quieren justicia, no caridad, y tienen
bre no puede esperar), pero es imprescindible promover a las per· razón" (P. León Dehon) . La misma organización no gubernamental ele
sanas para que el asistido colabore y pase a ser sujeto de su propio la Iglesia, Cáritas, si bien está dedicada a la asistencia de las necesi-
desarrollo (no sólo hay que dar pescado; hay que ens~úar a pescar). dades primarias, no debería estar disociada de la promoción humana
Esta concientización de las personas debe ir acompaúada, además, Y de las reivindicaciones políticas. La Iglesia lucha por una igualdad
por el cambio de las estructuras. Los niveles asistencial, promocio· de oportunidades en lo que hace a los derechos fundamentales de
nal y político deben estar interrelacionados. Y, a cal fin, hay que las personas. La justicia precede a la caridad y hay que cumplir, antes
superar las actitudes puramente asistencialiscas o pacernaliscas que que nada, con las obligaciones de justicia, para no dar como ayuda de
crean dependencia y no ayudan a crecer. En CI campo asiscencial, caridad lo que ya se debe [Link]ón de justicia. La caridad es un amor
hay que superar el concepto de beneficencia o limosna, que depen· desinteresado, teologal y fraterno hacia el hermano, que va mucho
ele exclusivamente de la voluntad de uno y ele la pasividad del otro. más allá de la simple ayuda asistencial y aun de la misma justicia; a esta
Lo asistencial no obedece al concepto de dádiva, sino ele deberes y la complementa, sin sustituirla. La justicia, sin caridad, es incompleta y
derechos. Hay una obligación grave del Estado y de la sociedad de mantiene las distancias; sólo la caridad propicia el diGogo, la amistad ,
atender a los marginados, pero buscando su autopromoción para el perdón y la reconciliación. Pero la caridad sin justicia es hipocre·
no caer en el asistencialismo. Hay paternalismo cuando se les da sía y falsedad; la primera manera de amar al prójimo es reconocer y
todo en bandeja a las personas, protegiéndolas en exceso y no sa· respetar los derechos de cada persona. La caridad es la plenitud de la
biendo exigirles lo que ellas mismas han de exigirse. En la base ele! justicia. No hay que sacrificar la calidad del amor hacia la persona con-
paternalismo, hay una falta de confianza en las personas o un deseo creta, por la eficiencia o la burocracia. Aun dentro de la sociedad me·
inconsciente de dominio sobre ellas. La promoción se da cuando, jor organizada, existe un cuarto mundo (ancianos, niños de la calle,
ofreciendo un mínimo de posibilidades, se hace a los demás capaces minusválidos, drogadictos, mendigos, etc.) que siempre necesirará del
de va~erse por sí mismos; es capacitación laboral, educación, organi· testimonio cristiano del amor fraterno. La caridad, por lo tanto, no se
zación. Lo asistencial debe extenderse tan solo el tiempo necesario opone a la justicia. Así como hay una caridad individual, también hay
para después apuntar a lo otro. una caridad política o indirecta cuando, por ejemplo, se lucha por un
sistema de pensiones públicas, por leyes que favorezcan a los emigran-
tes o a las empleadas de hogar, presionando a los gobernantes por
18
19
lil'
.1
1:
11j
1
bernantes por leyes más justas, por la creación de·emplcos, etcétera. bre porque era voluntad de Dios. Fue con las revoluciones modernas
Se ha dicho que la cultura católica presta más atención a la asistencia que se vio la posibilidad de cambiar las estructuras de la sociedad, y la
que a la defensa de los derechos humanos, de la justicia, del bien Iglesia entendió que la conversión del corazón debía llevar también al
común. El católico ha de convencerse de que es más importante el cambio ele estrueruras y leyes injustas. Cuando la Iglesia se mantuvo
trabajo profesional bien hecho y la honestidad en los cargos públicos, ligada al poder, pudo construir grandes iglesias, escuelas, hospitales
que el voluntariado. Es más importante el respeto de la legalidad (por etcétera; hoy vÚclvc a caminar por los caminos de la pobreza evan-
ejemplo, pagar los impuestos) y el compromiso político para el büm gélica y, mu chas veces, de la persecución. Se hizo famosa la frase de
común, que hacer donaciones a instituciones de beneficencia. Aveces, Dom IIclcler Cámara, Obispo de Rccifc (I3rasil): "Cuando ayudo a un
también el diagnóstico de los pastores se reduce a un cuestionamien- pobre me llaman santo, cuaqclo pregunto sobre las causas de la pobre-
'
to moral de las personas, sin denunciar gravísimos pecados sociales, za me llaman comunista". Esta denuncia profética de las injusticias y el
como la fuga de capitales, la evasión impositiva, la concentración abu- anuncio evangélico de un mensaje de liberación han causado muchos
siva de la riqueza, la destrucción del medio ambiente, etcétera. mártires en nuestra América [Link]. Aveces, el casamiento de la Iglesia
con los poderes ele turno ha acallado estos planteQs proféticos en la
20 21
,, "I:
· 1· ·
"I' ''
1: •
•1
ayuda ocasional. "Es la determinación firme y perseverante de vivir la
personas o un grupo se sienten corresponsables y ligados (del latín in
corresponsabilidad como miembros de la misma familia humana en
solidum) a otras personas y grupos por intereses e ideales comunes.
la búsqueda del bien común, para que tocios sean responsables de
Cada miembro de un grupo es coparticipe de la responsabilidad de
todos" (Sollícttudo Rei Socia/is 1 38).
todo el grupo y, viceversa, el grupo es, de alguna manera, responsable
de cada miembro. Uno para todos y todos para uno. Si bien el término En la escuela, se premia el esfuerzo y la competencia; en realidad,
no tiene origen cristiano y aparece por primera vez en el siglo >ax al habría que premiar al que tiene más dones y los pone al servicio del
margen de la Iglesia, su concepto ha sido formulado por primera vez que tiene men'os. Una premiación entre iguales es justicia, pero entre
por san Pablo con la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo (1 Cor 12, desiguales suma injusticia. Solidaridad significa, para los que cuen-
12-31). Según san Pablo, somos miembros, gracias a;Cristo que es la tan con más posibilidades, "sentirse responsables de los más débiles"
cabeza, ele un mismo cuerpo; todo somos interdependientes y nos ne- (39). Practicar la solidaridad en la Iglesia significa poner en el centro
cesitamos unos a otros. La primera comunidad cristiana comp:utía los a los últimos, transparenci~ en el manejo del dinero, recíproca ayuda
bienes y los más favorecidos económicamente se sentían responsables entre Iglesias ricas e Iglesias pobres; y, a nivel social, promover coo-
de los más débiles e indefensos, que, a su vez, aportaban sus capaci- perativas sociales, microcréditos y microemprenclimientos, bancas e
dades y servicios. L1 creciente intcrdepenclencia entre países ricos y inversiones éticas (no favoreciendo las empresas que producen y co-
pobres hace hoy indispensable la solidaridad. El papa Juan Pablo II es mercializan armas, drogas, tabaco, alcohol o que practican el trabajo
el que más ha desarrollado este tema. Para el Papa, la solidaridad "es la de menores o contaminan el ambiente), una economía de comunión.
virtud que nos hace sentir a todos responsables de todos" (Sollicitudo
Rei Socia/is, 42) y es "el nuevo nombre de la paz" (39) . \
La solidaridad no está relacionada con el verbo dar, sino con el »Apuntes para reflexionar a solas oen grupo
verbo compartir. Compartir los bienes, no sólo los superfluos, sino
los necesarios. Es el caso de la ofrenda de la viuda del Evangelio (cf. 1. Preguntas
Me 12, 44) . El dar fácilmente oculta actitudes asistencialistas o pa- · iCuándo y cómo nace la Doctrina Social de la Iglesia?
ternalistas. El compartir reconoce implícitamente los derechos de · iCuáles son los objetivos de la Doctrina Social según la Octogesima Adve-
niens (ver n.0 4)?
quienes reciben estos bienes y crea fraternidad. La solidaridad reviste
El Magisterio Social ele la Iglesia iobliga en conciencia a todos los cristianos?
a la justicia de un espíritu de hermandad que hace de ella el crite-
Leer Orientaciones para el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia, de
rio último de la vida social, económica y política. Muchas veces es
la Congregación para la Educación Católica.
reducida por la publicidad a la simple limosna, al dar lo que sobra,
a la ayuda humanitaria. Hay un uso y abuso de esta palabra cuando 2. Aplicaciones prácticas
se hacen ciertos shows televisivos, iniciativas de marcas comerciales iQué misión les confía Dios a los profetas en el Antiguo Testamento?
donaciones de gente famosa. No se trata 1e un sentimiento o un~ iCómo tienen que actuar los profetas de hoy?
22 23
1 ij
:1¡ •
·1
1:
Leer Mateo 13, 24-33.14-47 y reflexionar: lQué es el Reino?
. Analizar la encíclica Mater et Magistra, 59-Gl.
. -. ...,., ...ji·.:M·_?
i.\~ .· .\_
:li ... . .., '"·
3. Bibliografía básica
Van Man-ewijk, Leonardo, Moral Social, Santiago, Ediciones UCSJ, 2004 .
r• .
~ :'.:'
Farrell, Gcrarclo, Docll'ina Social de la Iglesia, Buenos Aires, Guadalupe,
1993.
Souto Coelho, Juan, Iniciación a la DucMna Social de la Iglesia, Madrid,
San Pablo, 1995. ~.•·G
4. Documentos para consultar 11. Los derechos humanos
Sollicitudo Rei Socia/is, 41-42.
Centesimus Annus, 2, 53-59.
Catecismo de la Iglesia Católica, 2419-2425.
24 25
..
¡·
huérfanos, las viudas y los extranjeros. tos pecados más graves son
los que en la Biblia claman al cielo, como la sangre inocente de Abel 2. Los derechos humanos
en la historia
(cf. Gn 4, 10), el grito del pueblo oprimido en Egipto (cf. Éx 3, 7), la En la era cristiana, fue precisamente el Cristianismo el que abrió el
injusticia para con el obrero asalariado (cf. Sane 5, 11) . . . Pero es, sin campo en Ja lucha contra todo tipo de esclavilud y discriminación de
duda, la predicación y la práctica de Jesús el principal fundamento personas, razas y clases sociales. En el siglo XVI , hubo grandes teólogos
bíblico para la promoción y defensa de los derechos humanos. (Suárez, Vitoria . .. ) que sentaron las bases de los derechos humanos
Es tarea ele la Iglesia ocuparse de los derechos de los margina- como los ente12dcmos hoy. Sin embargo, la dignidad sagrada de la
dos y, como Jesús, actuar permanentemente en favor de los que, persona y de todas las personas, que siempre defendió el Cristianismo
como los publicanos y pecadores en el tiempo [Link]ñor, viven al en su doctrina, se lradujo históricamente en el reconocimiento jurídi-
• co ele los derechos fundamentales de Ja persona humana a fines del
margen de la sociedad.
siglo XVIII . Su formulación más concreta no se debe a la Iglesia, sino a
Jesús reconoció la dignidad y los derechos de la mujer, del
la revolución francesa y a las graneles revoluciones modernas. Con la
niño, de los enfermos y de los pobres. Puso siempre a la persona
revolución francesa , quedaron consagradas las tres grandes palabras
humana por encima ele las leyes, de las costumbres y del mis-
-Libertad, Igualdad, Fraternidad- como síntesis de esos derechos.
mo culto religioso. Eso constituyó una provocación muy fuerte
En el análisis, no podemos perder ele vista una 'circunstancia fun-
para la sociedad judía de aquel tiempo, muy legalista. El sábado damental: este reconocimiento de los derechos humanos por parle
ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado, de la sociedad moderna sólo fue posible porque la cultura cristiana
dijo jesús (Me 2, 27). Por eso, la Iglesia latinoamericana, en el le sirvió de marco. Lo demuestra de manera contundenle el hecho de
Documento de Santo Domingo, afirma: "La Iglesia, al proclamar que en ninguna otra cultura (el Islam, Oriente o las culturas africanas
el Evangelio, raiz profunda de los derechos humanos, no ~e arro- y precolombinas) se hayan producido un acontecimiento similar.
ga una tarea ajena a su misión sino por el contrario obedece al Si bien la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciuda-
mandato de jesucristo al hacer ele la defensa del m;ccs1tadu una dano de 1789 -cuyos contenidos bíblicos son evidentes- fue prece-
exigencia esencial de su misión evangelizadora" (165) . Cuando dida por una procesión con el santísimo Sacramento en la que mil
Jesús habla del Reino de Dios, se refiere: a un nuevo orden que ya diputados (una cuarta parte de los cuales eran párrocos y obispos)
comienza en la historia y que tiene como privilegiados a los que marcharon con un cirio en la mano, la reacción oficial de la Iglesia fue
están enfermos en el alma y en el cuerpo, a los pobres y oprimi- lotalmenle negativa a esa declaración, sobre tocio por la evolución
dos; a ellos les trae una buena noticia, ya desde el comienzo de su violenta de los hechos posteriores. El papa Pío VI condenó aquellos
apostolado (Le 4, 16-21). derechos argumentando que eran contrarios a los derechos de Dios.
Es que, al poco tiempo, los proclamados derechos del hombre en
Francia habían llegado a ser lan sólo los derechos de los varones blan-
27
26
1
l.1 1
1 I· ¡
l '"
"I
•
' ¡,
..
,¡
cos y ricos, y la libertad ele conciencia se usaba ~orno arma para una muió, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los
guerra sin cuartel contra la Iglesia. Derecbos Humanos en treinta proposiciones fundamentales acepta·
das hoy universalmente, aunque no siempre aplicadas. El borrador de
1La Revolución francesa la Decfaración fue elaborado principalmente por el filósofo Jacques
Maritain y el jurista René Cassin, quienes sustituyeron la fórmula de-
Este proceso social y político acaecido en Francia entre 1789 y 1799 se
gestó en la incapacidad de las clases gobernantes (nobleza, clero y bur-
rechos del hombre y del ciudadano de la Asamblea Nacional Francesa
guesía) para hacer frente a los problemas del Estado, la indecisión de la por derechos humanos, ampliando así el número ele personas a quie·
monarquía, los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado y ncs se aplicaba la Declaración, es decir, "a todos los seres humanos",
el empobrecimiento de los trabajadores. Fue alentada por las nuevas ideas que nacen "libres e iguales en dignidad y derechos" (Art. 1).
de la Ilustración (basadas en el nuevo conocimiento cié1iitífico del siglo El documento guarda un notable equilibrio entre los derechos in-
XVII, que engendró una nueva fe en la razón y en el progreso, el rechazo a dividuales y los derechos sociales. Juan Pablo JI lo calificó como "pie·
la autoridad y la afirmación de los derechos del hombres) y señala el fin de dra fundamental en el largo y difícil camino del género humano".
la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea.
Las Naciones Unidas tomaron, además, la iniciativa de completar
\
Esta turbulenta revolución en la que participaron los nobles, y luego la burgue-
la Declaración con la promoción ele pactos y acuerdos que tuvieran
sía y el pueblo, eliminó el absolutismo monárquico dl)rrocando al rey barbón
carácter jurídico vinculante para todos los Estados que quisieran fir.
Luis XVI el 14 de julio de 1789 con la torna de la Bastilla, cárcel y símbolo de
marias. Existen también convenciones a nivel regional: la Organiza-
su poder absoluto, y puso fin a lo que se llamó el Antiguo Régimen.
En consecuencia, el clero y la nobleza renunciaron a sus privilegios; se
ción de Estados Americanos (OEA), por ejemplo, elaboró en 1969
abolió el régimen feudal y señorial. y se suprimió el diezmo; se prohibió la
la Convención Americana ele los Derechos del Hombre (el llamado
venta de cargos públicos y se obligó a pagar impuestos también a las clases Pacto de San José de Costa Rica) , ampliamente en vigor en nuestro
privilegiadas. Pero la principal tarea de la Asamblea Nacional Constituyente continente.
que quedó formalmente organizada después de la toma de la Bastilla fue En la Declaración ele 1948, no figuran los derechos de la tercera
la redacción de una Constitución cuyo Preámbulo sería nada menos que generación. El papa Pío Xll observó silencio frente a esta Declaración
la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en la que se por la ausencia de cualquier referencia a Dios y por Ja larga descon-
sintetizan los ideales de la Revolución: libertad, Igualdad y Fraternidad. fianza ele la Iglesia para con ciertos principios de la modernidad.
3. Declaración Universal
de los Derechos Humanos
1¿Qué es la ONU?
La Organización de las Naciones Unidas es un centro integrado por 188
naciones que fue creadó el 24 de octubre de 1945 para preservar la paz
En otro contexto totalmente distinto, en San Francisco (Estados mediante la cooperación internacional y la seguridad colectiva, fomentar
"" Unidos), apenas finalizada la Segunda C{uerra Mundial, la ONU for- entre las naciones relaciones de amistad, dar solución a los problemas de
·4
28 51 29
\:¡ 1
1 •
! '
••
ll
verdad no se impone de otra manera que con la fuerza de la misma ver-
111 • ¡
I• ' la humanidad, promover el respeto de los derechos humanos, proteger el dad. En el documento Dignitatis Humanae, se afirma: "Todo hombre
'
1
medio ambiente, luchar contra las enfermedades, fomentar el desarrollo y
es libre para abrazar y profesar la religión que juzgue verdadera, guiado
disminuir la pobreza.
por la luz de su razón".
El nombre "Naciones Unidas" fue concebido por el presidente de los Esta-
dos Unidos, Franklin D. Roosevelt, y se empleó por primera vez en la Decla-
ración de las Naciones Unidas, el 1 de enero de 1942, durante la Segunda 1¿Qué es la OEA?
Guerra Mundial, cuando los representantes de 26 naciones establecieron el El 30 de abril de 1948, veintiuna naciones se reunieron en Bogotá, Co·
compromiso de proseguir juntos la lucha contra las potencias del eje. lombia, para ;doptar la Carta de la Organización de Estados Americanos
(OEA) y dejar consolidado un compromiso de cooperación y asociación
. La Pacem in Terris,
de Estados de América, al tiempo que los países participantes firmaban la
Declaración Americana de lo~ Derecl10s y Deberes del Hombre.
4 de Juan XXIII
Adiferencia de Pío XII, que luchó sin descanso en fa'(or de los dere-
Entre sus iniciativas más destacas, figura la creación de la Comisión
lnteramericana de Derechos Humanos (1959), que se convirtió en una
institución importante en la lucha contra los regímenes represivos, la
chos humanos, Juan XXIII, en la Pacem in Tenis (La paz sobre la tierra) defensa de la libertad de expresión, el esfuerzo por disminuir la produc-
de 1963, hizo un elogio explícito de la Declar~ción de San Francisco, ' libre comercio
ción y el consumo de drogas y el impulso de un área de
si bien con algunas objeciones, sobre todo en cuanto a la fundamenta- para las Américas.
ción. Mientras la ONU exige el consentimiento de los países, y sólo hay En ladécada de los noventa, la región abandonó las divisiones de la guerra
derechos cuando son garantizados por la ley, el papa Juan afirma que Iría y avanzó hacia un mayor entendimiento, reformando en este contexto
se trata de derechos naturales; estos derechos simplemente se recono- la Carta de la OEA a fin de afianzar su compromiso con la democracia
cen, no se conceden, porque son inherentes a toda persona humana. representativa.
El Papa elaboró una formulación más integral de esos derechos con
sus correspondientes deberes y los fundamentó en la igual digniclaci
. ¿cuáles son
de tocios los hombres como hijos de Dios. Juan Pablo II, un decidido
abanderado de los derechos humanos, calificó a la Declaración de San
Francisco de "piedra miliar puesta en el largo y difícil camino del gé-
5 los derechos humanos?
Se dividen en derechos de primera, segunda y tercera generación.
nero humano" y afirmó que "la promoción de los derechos humanos Los primeros derechos reivindicados frente a las monarquías absolu-
es requerida por el Evangelio y es central en el ministerio de la Iglesia" tistas fueron los derechos civiles y políticos o las llamadas libertades
(Mensaje a los padres sinodales, 1974). Por otra parte, el Concilio pro- (de conciencia, de expresión, de prensa, de asociación ...) que reco-
clamó oficialmente el derecho a la libertad religiosa, con una votación gían, sobre todo, el pensamiento y los intereses de la burguesía. En
histórica dejando atrás siglos de intolerancia y guerras religiosas. Ni la un segundo momento, gracias especialmente a las corrientes socia-
verdad ni el error son objeto ele derechos; jólo la persona humana. La listas, se empezaron a reivindicar los derechos sociales, económicos,
i 30 31
i'
1:,,
'I
¡,·'
11
culturales (alimentación, educación, salud, trabajo, vivienda ... ). Fren- cristianos que "tienen el derecho y... la obligación de manifestar su
te a estos derechos, llamados de segunda generación, la postura de parecer sobre aquellas cosas relacionadas con el bien de la Iglesia"
la Iglesia fue positiva. En la historia, la caridad de la Iglesia había sido (Lumen Gentiu111 , 37).
precursora, mucho antes ele que intervinieran los Estados, en la aten-
ción a pobres y enfermos (con hospitales y leproserías), en la cnst'-
[Link] (con escuelas y universidades) y en muchas otras prestacionts.
Con la revolución industrial, aun con evidente atraso , los católico"
sociales apostaron a la justicia social, a las reformas, y es en esta línea
6. l·I tkrn ho a la ,·ida
11 prnncr dt rn h11 l11111 t·r•...il111entc reconocido es el derecho a
que la Rerum Novarum reivindica el derecho al tra~ajo para tocios, b 'rd.l, .,, ihrr d t u.d "t' h.l...111 tocios los demás. Lo mismo vale la
al salario justo, al debido descanso, a la protección <1c los nit1os y de ricl.l cid nnhri1.111 qt1l' la del .1clulto, la del enfermo que la del sano,
la mujer en el trabajo, a la libre asociación de los trabajadores. Los la cid rrimin:d qur b del inocrntc, la del anciano que la del joven.
derechos de la tercera generación son los derechos de los pueblos a fodo lo que se rcli crc a 1:1 bi~ética (aborto, eutanasia, esterilización,
la autodeterminación, a la propia identidad cultural, al desarrollo, a clonación, reproducción asistida, fecundación in vitro, inseminación
un medio ambiente sano, a la paz. Fue, sobre todo, con la Pacem in artificial , experimentación con embriones, etc.), según el papa Be-
Terris y la Populorum Progressio que la Iglesia defendió estos dere· nedicto "es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre
chos. Entre estos derechos de la tercera generación, están, aunque el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral" (Caritas in
no haya todavía normativas claras, los derechos de las minorías étni- Veritate, 74). No todo lo que es técnicamente posib!e, es éticamente
cas y religiosas, de los aborígenes, el derecho a la plena soberanía de :: aceptable; se da hoy, muchas veces, una manipulación irresponsable
los países sobre sus riquezas y recursos naturales. ele la vicia. Y, sin embargo, mientras se universaliza cada vez más el
:.
Obviamente, estos derechos, para no quedar en el papel, impli· rechazo a la pena de muerte, la humanidad está perdiendo sensibili-
can los correspondientes deberes. Además, son inseparables entre dad frente a dos atentados mucho más graves y frecuentes contra la
sí, aunque con frecuencia se constata que, según la ideología que vida: el aborto y la eutanasia activa. El primer derecho del hombre .es
uno tenga, se aceptan unos y se rechazan otros. Los derechos hu- el derecho a nacer cuando ha siclo concebido y de morir cuando Dios
manos han de promoverse también dentro de la Iglesia. Hasta co· :.
quiera. "Si negáramos estos derechos, caeríamos en la contradicción
mienzos del siglo xx, la Iglesia se opuso a la libertad de expresión ele defender la vida de los culpables en el caso de la pena ele muerte,
dentro y fuera de la Iglesia. Pero ya en 1950, el papa Pío XII maní· y dejar desprotegida en este caso la vida de los inocentes" (González-
[estaba que, en el campo ele lo opinable, "también la Iglesia es un Carvajal). La oposición a la guerra, al terrorismo, a la pena de muerte
cuerpo vivo y si no hubiera opinión pública en su interior, le faltaría goza de aceptación en el ámbito progresista, pero no así la oposición
algo; se trataría de un defecto del que serían responsables tanto los al aborto y a la eutanasia; simplemente porque esta lucha no encaja
Pastores como los fieles". El mismo C~:mcilio recordó a todos los en Ja cultura hedonista actual.
'l
32 33
q
!: 1
1t.
!·11
• 1 •
El derecho a la vida significa también terminar con el escándalo la pérdida del consenso podría anularlos. Los derechos humanos son
del hambre en el mundo. Dice el papa Benedic~o: "Es necesario que connaturales porque brotan de la misma naturaleza del hombre.
madure una conciencia solidarla que considere la alimentación y el Han tenido fundamental importancia para la elaboración de los
acceso al agua potable como derechos universales ele todos los se res derechos humanos la lucha por la libertad religiosa, la reflexión acer-
humanos sin distinciones ni discriminaciones" (Caritas in Verítute, ca de los límites del poder absoluto, el esfuerzo de humanización de
'
27). El armamentismo ylos gastos espeluznantes en armamentos aten· la justicia procesal y penal (cf. Cesare Beccaria, De los delitos y las
tan directamente contra este compromiso. Bastaría el 7% del balance penas, 1764), las luchas poda emancipación de la clase trabajadora y
del Pentágono para terminar con d hambre en el mundo. La Iglesia el movimiento feminista. En 1789, Olimpia de Gouges proponía una
impulsa hoy la prohibición absoluta de las guerras q~e producen mi· Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana y, desde
llones de víctimas y ha emprendido una campaña nrnndial contra la entonces, las reivindicacioqes femeninas no se han detenido.
pena de muerte. El abolicionismo impulsado por Cesare Beccaria en ::
No son las leyes las que establecen estos derechos. Ellos son ante-
1764 (De los delitos y las penas) no encontró acogida en la Iglesia en riores y superiores al Estado mismo, el cual debe defenderlos y promo·
un primer tiempo, hasta llegar a la segunda mitad del siglo xx. Hoy verlos. Juan XXIII decía al respecto: "No puede aceptarse la doctrina de
la Iglesia se inclina por su total abolición, ya que la ley del talión fue quienes afirman que la voluntad de cada individuo e de ciertos grupos
abolida por Jesús (cf. Mt 5, 38-42) y entiende que la pena de muerte, es la fuente primaria y única de donde brotan los derechos y deberes
también (cf Jn 8, 1·11). La pena ele muerte añade un crimen más a del ciudadano" (Pacem in Terris, 78).
los crímenes, sin posibilidad de recuperación. Otra forma de aten- Aun en situaciones de guerra o subversión, jamás se pueden jus-
tar gravemente a la vicia es el tráfico y consumo de drogas. Según la tificar, por ejemplo, los secuestros, las desaparicion~s, las torturas, el
ONU J más de 18 millones de latinoamericanos (5% ele la población) asesinato ... Los derechos humanos son indivisibles, inviolables y uni-
son adictos a las drogas¡ en el mundo, superan los 100 millones (4, versales, pero no ilimitados, porque el ejercicio del derecho ele uno
7% ele la población). El tráfico ele drogas en el mundo genera hasta termina donde empieza el derecho de los demás. Son inalienables: no
500.000 millones ele dólares; el volumen de ventas ilegales de droga sólo los demás no pueden privar a un individuo de sus derechos funda·
representa el 12% del comercio mundial.
mentales, sino que él mismo no puede renunciar a ellos.
.
:..
7
Características de los
derechos humanos
8. Fundamentación
de los derechos humanos
Se llama derechos humanos a aquellos derechos que se atribuyen
La Iglesia presenta una fundamentación sólida y profunda para los
a todo ser humano por el hecho ele serlo. Su obligatoriedad no se de-
derechos humanos: la paternidad de Dios y la dignidad del hombre he-
riva de un mero acuerdo entre los ciuda~nos o las naciones, ya que
cho a su imagen (Gn 1, 27), la igualdad esencial y la fraternidad -que
34 35
..
r 1 •
1
1
36 37
ll' 1 :
·~ 1·1
''
t1 "
!!
. Derec~10s ~mcrgentt'!'I :
una mercancía o una mera fuerza laboral" (62). Las migraciones, se-
gún el Papa, son "un fenómeno social que marca época" (62), que
1O las m1grac1orn.:~
3. Bibliografía básica
Calvez, Jean-Yves, !.a enseñanza social de la Iglesia, Barcelona, Herder, ...
1991.
González-Carvajal, Luis, El clamor de los excluidos, Santander, Sal Tcrrae,
2008. ,.
García Roca, Joaquín, Solidat'idad y voluntariado, Santander, Sal Terrae,
:
1994.
..
e
40
11
apretada síntesis, padem~s decir
E
N
derecho que el Derecho "positivoH, h.u ma·
• • no y temporal, de la "sociedad po·
pos1t1vo y litica.", en su acepción más genérica, ba-
jo su doble faz: objetiua. y 5ubjetiL a; y 1
352 estudios
Dñ[Link] POSJTJJ'O Y DERECHO N,ATURA.l e
estudio:r 353
•
e .t1 RTllRO ltA JWIA. LOPEl
354 ertudfos
•
DERECHO POSITIVO l ' [Link] NATUR •.f.f. •
estudios J55
•
·• .ARTURO [Link].4 LOPEZ
J56 ~studio1
[Link] PO.'i!Tlf'O Y Dr:REOHO NATUJUI. e·
357
..
• [Link] BARCIA l.ÓPf·:Z
donal,,, "Social y político", según las CO· .za . . . los pueblos avanzan o retroceden
nocidas expresiones de Arist6teles y San- según se acercan o se apartan de ciertos
to Tomás, y aún "religioso", como lo ob- principios comunes a la Etica desde que
servó ya Cicerón ·y nos _lo demuCñ!a la hay humanidad ... es la persistencia casi
ciencia moderna, confinnando su célebl-e intangible de la idea moral, a través de
aforismo: uconsensio omnium gtntium los tiempos . .. No hay nada más impre ·
lex naturae, putanda est". sionante que ver a la misma ciencia rec-
De ahí que José Manuel Estrada, en tificándose. . . Pero las "Ta·blas de la
.sus "Lecciones de DeJecho . Constitucio- Ley" no necesitan cambio. La. verdad de
.nal" de la "C"niversidad de Buenos Aire;, Cristo es la única verdad inmutable. Cau:-
dijera ya: "L3.3 institu,ciones y las cos- bia la ciencia, según va variando la prác-
tumb~ varían de naci6n a nación, de tica., se modifican 1os gustos según la épo-
tribu a tribu . . . los sentimientos morales ca, el clima y la raza ; y sólo en 1.a Etica,
cambian de tal suerte que entre · e:l !i<>m- que ~- vak>r del espíritu; y. en la idea qu~
hre [Link] y .el de la ínfima clase de bar- es ejercicio del alma, encontramos la su-
barie, parece que median diferencias ra- prema calidad de lo eterno" (Hispano-
-Oicales; pero si se observan otr<>s hecho·, América; págs. 93, 94 y 95; La Plata,
consecuentes, para explicar lo que hay d~ 1934).
verdad en el fondo de la naturaleza hu- De ahí también que, el sabio maestrn
[Link], sus diferencias desaparecen y nJ y Decano honorario de Toulouse, Mau-
puede menes de reconocerse que poten- rice :f!auriou, haya caiificado a estos "pri-
-cialmente la humanidad es idéntica. Si, meros principios": leyes naturales de la
pues, la naturaleza humana es una, e3 cla- especie humana o leyes morales del "ho-
ro que los principios que deben regirl."'I. rno sapiens", haciéndo:as derivar de su~
son tan generales como las propensiones propios [Link] a11i ro pológicos a lo;
del hombre y sus aptitudes esenciales". que se refirió con ta;lta ?rofunéidad
Y en concordancia con ello, .el eminen- Mons. Blanco, ¿e la C n:ve:-s1ead Pon~
te Prof. mejicano José [Link], en ficia de Buenos Ai:-es. al :naugurar el
sus " Conferencias" de 1933, auspiciada;) Año Acacé.mico de l %3 rn :a l! niversi-
por su gran admirador el Dr. Alfredo dad. Católica de ~fa r del Pla :..1. Apoyán-
Palacios, en la Universidad de La Plata, dose en e:los, y con .L";[Link]~o.; tomados
afirmaba también, a pesar de su. raciona- de las ciencias na~u rales, ha ensayad{)
lismo: ''las armas con que contamos para Hauriou una imeresantt> dt>tnostración de
la acción del progreso son variables, se- ese " Derecho natural'', h·.[Link] no y uni-
_gún la práctica, adaptables en economía versal, sector de ~a ·' mor.i.: ri:osóiica., qu~
política, discutibles en el orden social, y supone relaciones 3o[Link]n o intersllbjet~··
.cada pueblo hará mejor inventando su vas, regidas por lcx prrn ~ ;p10 1 [Link]
propio sistemá. Pero hay algo que no s~ de la justicta, como ?articu la~ '"modali-
.m\·enta, ni se cambia, porque ya está dad" del Bien moral ·La !ey jurídica,
constituido y no muda. Ese algo es la dice, de!"iva así, de la ley moral y su ori ·
ley moral, que rige hombres y pueblos, gen o fundamento :lo debe buscarse, ni
con inflexible disciplina, a través de b en la conciencia individ ua'., ni en la so-
bistoria. Desde que la historia comien- ciedad . .. sino :uera y ?ºr encima de
.358 .ilvdios
mm,.:c:Ho POSTTH'O y [Link] NATURAL •
ellas, en una realidad e;'Ctema, a la cual ley moral y las costumbres. La historia
la especie humana debe adaptarse ... De- de la humanidad t~s el comentario per-
recho Natural moral, que objetivamentt> petuo del "melióra video, proboque, de-
es siempre el mismo, en sus líneas esen- teriora sequor".
[Link] . . . y cuya fijeza y universalida,d Es~ ideal moral, al cual la especie hu-
son_, en el fondo, las de la propia especi~ mana ha tratado de adaptarse, es para
humana". Hauriou, siempre el mismo, objetivamen-
te y en sus líneas esenciales; pero la.~
"VERDAD DE ESTE LADO DE LOS adaptaciones realizadas de hecho, pcr lo.s
PIRINEOS, ERROR DEL OTRO" individuos, los grupos y las 1"[Link], han si-
do de una enorme variedad, las unas muy
En efecto, agrega el profesor Hauriou · cercanas: las otras muy alejadas de él.
hay una "especie humana" que se en- De ahí la exclamación de Pascal sob~
cuentra "fijada" y que la Antropología la diversidad y la contradicción· de ·l~
llama del "Homo Sapiens", usando el sistemas humanos positivos: "Verdad de
vocablo propueS'to por Linneo para de- este lado de los Pirineos, error del otro" ;
signar su carácter esencial: la "Sapien- juicio que sólo afecta a las prácticas, a
tia", que involucra la razón y la libertad.. las ccstumbres, a la ética positiva; no ~
y par consiguiente la "moralidad". Es la. la. ley moral, [Link]. y .racional, . .a la:
especie del "hombre moral,,, por su adap- llamada "ley natural".
tación a una ley ética que forma parte
del medio y a la cual el hombre debe HISTORIA DE LAS COSTUMBRES :
adecuarse forzosamente, porque la falt:i MARTIROLOGIO DE Ll MOR~I.
de equilibrio interno entre su inteligencia
racional y sus instintos, le exige una re- Uno de l0s sofiunas más perníci<>so.~
gla de conducta que ejerza su influenci-t del positivismo ha sido precisamente el
desde fuera, como afirma Dastre, en iu querer "'inducir" la ley moral de una
obra. "La uie et la mort" (pág. 341). "encuesta'' .;obre las costumbres. La hk-
"De hecho y en realidad, el hombre a toria de las costum!Jres según Hauriou.
travé!l de la historia, se ha esforzadc, en no es sino el largo "martirologioº' de la
término.s generales, por adecuarse a esa ley moral, la historia de las traicione..;.
ley moral, pero no lo ha corueguido ni de la& rebeldías, de las debilidades de b.
siempre, ni integralmente. Su inteligcnci:l vduntad humana, en virtud de su '"im-
~e adaptó mejor y más fácilmente a la:. perfecta" adaptaci6n al "nrd1:n ético na·
[Link] inteligibles de\ medio, que su tural".
voluntad a las rea.:lidades morales, man - Los grupos ch.-ilizados son por lo ge-
teniéndose así, en un estado de morali- neral, los que han permanecido mái fie-
dad inestable; y es característica de l:i les a ese orden, >' los salvajes lo:; que me-
especie humana: esa condición de [Link]. nos ; pero esto parece haber ocurrido dr.,-
tación imperfecta a la ley moral .. .". de el principio. En todas las épocas, tan
Por elle, la contradicción y el desacuerdo atrás como podamos remontarnw: en Ja
inevitable entre la teoría y la práctica, historia, en la proto-his:oria y en la pre.
entre el ideal y su realización, entre h bi!ltoria, la btunanidad nos ofrece el mis-
•
e ARTURO BARCIA. LOPl-2
IV
Lo decía ya Cicerón en De Legibi;.t
Ei1e "orden moral natural", no es, ca. (Libro II ) : " La ler verdadera r princi-
mo vímos, sino i.J.n simple "sector", o aJ- pal, capaz de mandar y prohibir, e; lii
pecto parcial, de~ "orden divino del mun- recta razón de Dios Suprem o". r-¡o.~ lo
do" . Todas las criaturas responden a una reitera San Agustín en su " Libre contra
"concepción" de su Amor y las relacio- Faustus" : Lex vera eterna est ratio di-
ne:; de unas con otras tienen su "regla su- t1ina vel vol untas Dei"; y más tarde San-
prema" en el "pemamientn'~ del Crea- to Tomás: "La voluntad de Dios manda
dor. No hay ser illl lev ·sea de mundn conservar y prohibe perturbar el orden
,'
físico, sea del mundo moral. Dios gobier- natural" {Voluntas Dei ordinen natura .
na con su infinita sabiduría ·]a actividad lem conserr;are jubens, perturbari uetans ) .
de todas las criaturas. La "Razón eterna'' Y el mismo Cicerón, en De [Link], ;;..
creadora y rectora del Comi0s e:; la fe!- canu:teriza así : "E:-ciste una ley confor-
360 ~tudwJ
DERECHO POSITIYO Y DE R ECHO NATURAL •
me con la natural~za, común a todos los más sorprendentes del orden que im~ra
hombres, racional, eterna, que nos orde- en el mundo: la bóveda celeste nos abis-
na la virtud y nos prohibe la irijustic~. ma por !>U inmensidad, la ley moral no:;.
Esta ley no es de aquellas que es penni ~ subyuga por su maje.~tad. La primera..
tido infringir o eludir, o suceptib1e de dice La'hr, "supone un ordenador de un
modificación: ni el pueblo, ni los magis- poder y sabiduría infinita. la segunda un
trados, tienen poder para eximir de las legislador de una santidad y autoridad in-
obligaciones que impone. No es distint-a discutible ... El cielo estreJlado por la in·
la de Atenas de la de Roma, ni diferent:! finidad del número, la enormidad de las
hoy de la que regirá mañana : universal, masas, 1a regularidad de los movimiento:;
inflexible, .siempre la misma, abraza to- es el tcstim~ruo más espléndido del orden
das las naciones, todos los siglos . . . · ~a físico . . . mientras la ley moral, por e~
die puede desconocerla sin huir de ~í carácter abso:uto .e inmutable de !;US de-
mismo y renega~ de su propia naturale- crete>, nos revela una Autoridad sobera-
7_a:'. Ella constituye, pues, un imperativ J na, infinitamente digna de obediencia y
absoluto, iricondicional, categ6rico. de respeto" . Porque "la naturaleza. com.)-
observa a su vez VareiUes-Sommiéres, ne>
¿AUNQUE DIOS NO EXISTIERA? puede, par sí .sola, dar reglas obligatoria..·.
imperativos categóricos. Suprimid.a la ver
El hombre, como los demás seres, debe luntad de un Ser Superior a la crcaciór.,
acomodar~ al orden uruversa] de la Crea- eS imposible concebir la necesidad moral,
ción entera. Y esto no por cierto: "aun- para el nombre. de segiúr las indicaciones.
que Dios no existiera", como decía Gro- de la razón. :\fi interés bien entendido
cio; pues si no existiera. Dios, tampoco puede inducirme a hacerlo. pero no me
existiría ese orden que es precisamente obliga, puedo ser to5t~ e hábil o fuer-
una manifestación y una prueba de su te para no perder nada infr ingiéndolo
existencia. Si no hu hiera Dios, el mun- (PrincipeJ fond. du dr oir , pág. 23 ).
do no sería "obra de una Causa Inteli- "El ser razonah ie .l'ire:ra :\1om
gente'', no tendría una raz6n de ser, no
' - -
D'Hulst, debe tender a su ::n . norque el
correspondería a una Idea~ a una Inten- orden exige q ue tocio ser ::enda a s.! fin ...
ción, a un Plan. Ese orden es el con jt into ce l.h r!'!acione:;
Por ello, el propio Kant, fundador del que vinculan a :o-; sere, en:.."t'. < y a rada
racionalismo moderno, refiriéndose a las uno de ellos con lo :\ b<.clu :o. Pero si no
expresiones más notorias del orden físico hubiera Dios ese orcen '.':o e:n.,tuia: sólo
y del orden moral; que demuestran cada habría encuentro' y co::1 l::.i:-:1r10:-:e~ fortui-
cual a su modo~ la existencia de un bios tas ... Desde ent ona~ . :a a~3rtencia de
Legislador, exclama en cC:lebre frase: " El orden que de t~•t o rc~ul:.J:-a n •<a:-:a dt> s~r
cielo estrellado, por encima de nue5tras un Derecho, pa:-a red1..c1:-.t· " [Link] simpk
cabezas, la ley moral, en lo íntimo de hecho. necesa:-io ~¡ st· '-l :u~re. ?Cro qU".!
nuestro.> corazones, he ahí los dos. objeto:; bao;taría seguir r:úen ua, jo fuera ; qu~
que~ llenan el alma de una admiración y se podría des prec iar ,¡ para ello se tu-
de un respeto que se acrecienta sin cesar... viera suficiente poder. Sólo Dios exist~
Son prc:i~.:unente las do3 manifestaciones de derecho; y porque El es la causa pri·
e-studios 36 J