Universidad de Jaén: Facultad de Ciencias Experimentales Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal Y Ecología
Universidad de Jaén: Facultad de Ciencias Experimentales Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal Y Ecología
FACULTAD DE CIENCIAS
EXPERIMENTALES
DEPARTAMENTO DE BIOLOGÍA
ANIMAL, BIOLOGÍA VEGETAL Y
ECOLOGÍA
TESIS DOCTORAL
GESTIÓN Y PARTICIPACIÓN LOCAL PARA
EL APROVECHAMIENTO SOSTENIBLE DE
DESECHOS ORGÁNICOS DEL PALO SANTO
(Bursera graveolens), EN EL BOSQUE SECO
SEMIDECIDUO DEL SUR OCCIDENTE DE LA
PROVINCIA DE LOJA, ECUADOR
PRESENTADA POR:
HUMBERTO VINICIO CARRIÓN PALADINES
DIRIGIDA POR:
DR. D. ROBERTO GARCÍA RUIZ
ISBN 978-84-16819-63-8
DIRECTOR
Esta Tesis Doctoral ha sido dirigida por D. Roberto García Ruiz, Catedrático de
Ecología y Coordinador de Ecología del Departamento de Biología Animal, Biología
Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén
FINANCIACIÓN
ii
AGRADECIMIENTOS
A Roberto García, director de esta tesis doctoral, gran amigo y compañero, gracias por haberme
ayudado en todo este largo camino.
A mi esposa Liliana del Cisne, siempre presente en mi vida y a quien he robado tiempo y
paciencia durante largos ratos para realizar esta tesis doctoral.
A mis hijos Víctor Emmanuel y Valentina, por su cariño, comprensión y compañía, son el motivo
de felicidad y lucha constante.
A mis padres Víctor† y Wilma, por haberme inculcado desde pequeño a esforzarme en mi
trabajo, ser constante y conseguir mis metas.
A mis hermanos María Augusta, Rommel, Sandra, Lorena, Vitocho† y Rory, que tanto me han
ayudado y animado a seguir adelante, sé que también se sienten orgullosos de este trabajo.
A Meike Piepenbring, Rosa Elena Caballero y Darío Cruz por sus consejos que han sido de
mucha ayuda para la realización de una parte de esta tesis doctoral.
iii
ÍNDICE
RESUMEN 1
ABSTRACT 3
1. INTRODUCCIÓN 5
1.1. Distribución, relevancia y principales amenazas del bosque seco tropical 6
1.2. El árbol de Palo Santo 13
1.2.1. Clasificación botánica y distribución geográfica 13
1.2.2. Características morfológicas 15
1.2.3. Importancia de B. graveolens como recurso 16
1.2.4. Problemas en el manejo de B. graveolens 18
1.3. Perspectivas de investigación de la agroecología y sus niveles de análisis para la 18
zona de estudio
1.3.1. La perspectiva distributiva 19
1.3.2. La perspectiva estructural 20
1.3.3. La perspectiva dialéctica 21
1.4. Los residuos agrícolas; principales residuos que se obtienen del Palo Santo y 24
vías de valorización
1.4.1. Importancia de los residuos agrícolas 24
1.4.2. Minimización de la problemática 25
1.4.3. Proceso de extracción de aceite esencial de frutos de palo santo y generación de 26
residuos
1.5. El vermicompotaje, un sistema de tratamiento y adecuación de los residuos 28
orgánicos con fines agrícolas
1.5.1. Organismos implicados en el proceso de vermicompostaje 29
1.5.2. Factores que regulan el proceso de vermicompostaje 29
1.6. Características generales de los hongos saprófitos 31
1.6.1. Hongos saprófitos de la madera 32
1.7. Características taxonómicas de hongos biodegradadores del orden Xylariales 34
1.7.1. Orden Xylariales 34
1.7.2. Familia Xylariaceae 35
1.7.3. Género Xylaria 35
1.8. Técnicas de biología molecular en taxonomía de hongos Xylaria spp. 36
1.8.1. Filogenia molecular 37
1.9. Biotransformación de materiales lignocelulósicos 39
1.9.1. Celulosa y enzima celulasa 39
1.9.2. Lignina y enzima lacasa 40
1.9.3. Hemicelulosa y enzima xilanasa 41
1.9.4. Enzimas de hongos Xylaria implicados en la degradación de la lignina, 42
hemicelulosa y celulosa
1.10. Objetivos 42
viii
RESUMEN
En el bosque seco tropical (BST) del sur occidente de Loja - Ecuador habitan comunidades
campesinas que se dedican a la recolección silvestre de frutos del árbol popularmente conocido
como Palo Santo (Bursera graveolens) con la finalidad de obtener aceites esenciales de gran
calidad con un claro mercado en la industria cosmética. Debido a la falta de información de base
sobre el impacto de esta actividad sobre el árbol y el BST dónde se asienta y como optimizar el
manejo para que el conjunto de actividades sean lo más sostenibles social, económica y
ambientalmente, en esta tesis doctoral se plantearon los siguientes objetivos generales: i) adquirir
conocimiento e información de base para la adecuada gestión sostenible y autosuficiente de la
explotación del fruto de Palo Santo (B. graveolens); y ii) evaluar la posibilidad de valorización
del principal residuo de la extracción de aceite esencial a partir del fruto de Palo Panto (B.
graveolens) mediante procesos de biocompostaje e inoculación de hongos saprófitos nativos.
Para tal fin, se desarrollaron estudios dirigidos a: i) Analizar las comunidades campesinas que
aprovechan el BST y los frutos de Palo Santo, con especial hincapié en caracterizar las causas
históricas del deterioro del ecosistema, el uso actual del suelo y la estructura y organización
social, todo ello para identificar los principales problemas ambientales. ii) Caracterizar la
composición y estructura de las especies forestales que conforman el BST y determinar los
beneficios y potencialidades que tiene el Palo Santo, especialmente en la productividad de frutos.
iii) Recoger el conocimiento local referente al uso de los productos forestales no maderables
(PFNM), lográndose determinar, conforme al conocimiento endógeno, el uso agroforestal, las
debilidades y problemas en la recogida de los subproductos del árbol. Con toda esta información,
iv) se realizaron ensayos para la obtención de vermicompost utilizando como materia prima
esencial los residuos de los frutos de B. graveolens mezclado con residuos abundantes de la zona
(restos de cocina, restos de pasto king grass y estiércoles de cerdo y cabras). Las propiedades y
características agroquímicas de los vermicomposts obtenidos fueron óptimas para su aplicación
agrícola, lo que resulta de especial interés en un área con suelos pobres en materia orgánica y
dónde existe poca posibilidad para reemplazar los nutrientes retirados con la cosecha. A fin de
fortalecer la potencialidad biotecnológica del Palo Santo, v) se estudiaron las actividades
enzimáticas (celulasa, lacasa y xilanasa) de dos hongos saprófitos del orden Xylariales
identificados (a nivel morfológico y molecular) por primera vez en el BST. Finalmente, y en base
a la información obtenida durante el desarrollo de esta tesis doctoral vi) se elaboró un plan de
1
manejo participativo, que servirá como herramienta para la toma de decisiones políticas, sociales
y económicas por parte de los actores responsables del desarrollo de proyectos comunitarios en el
Ecuador.
2
ABSTRACT
In the tropical dry forest (BST) of the southwestern of Loja (Ecuador), a peasant community
devoted to the harvest of fruits from the tree popularly known “Palo Santo” (Bursera graveolens)
is set up. Fruits in order to are sell to the Institute of Natural Plant Products of Loja, which
transforms them to obtain essential oils of high quality which are widely used in the cosmetics
industry. Due to the lack of basic information in regards to the impact of these activities on the
tree and BST ecosystem, and on how to optimize these activities to reach the highest social,
economic and environmental sustainability, this doctoral thesis raised the following general
objectives: i) To gain basic knowledge and information for the proper sustainable and self-
sufficient management of Palo Santo (B. graveolens) fruit exploitation; and (ii) To assess for the
valorization of the main byproduct of the Palo Santo (B. graveolens) fruit’s essential oil
extraction, throughout the biocompost and saprophytic fungi inoculation. To this end, some
specific studies were undertaken to: i) Analyse the social and economic structure of the rural
communities which exploit the BST and Palo Santo fruits, highlighting the historical causes of
the ecosystem’s deterioration, the current land use and social structure and organization. This will
allow for the identification of major environmental problems. ii) Assess for the characterization
of the structure and composition of the forest species of the BST, which will allow to identify the
benefits and potentiality of Palo Santo, particularly regarding fruit productivity. iii) Identify local
knowledge concerning the use of non-timber forest products (NTFPs) according to the
endogenous knowledge of the agro-forestry use. This is of importance because, allow to identify
the weaknesses and the main problems related to the exploitation of tree resources., With this
information, iv) Vermicomposts differing in the raw material composition were obtained, using
always by product of the essential oil extraction from B. graveolens (RFBG) fruit as main raw
material which was mixed with other residues abundant in the area (kitchen scraps, King grass
cuttings plus manure from pigs and goats). The agrochemical properties of the obtained
vermicomposts were analyzed, and these were optima for agriculture application, which is of
particular interests in a region with relatively low organic matter content and with problems in
replacing the harvested nutrient. To strengthen the biotechnological potentiality of activities
related to Palo Santo, v) Enzyme activities related to degradation of recalcitrant sources of
organic carbon (celulasa, lacasa and xylanase) were assayed in two-first time identify-native (at
morphological and molecular levels) saprophytic fungi belonging to the genus Xylaria. Finally,
3
and based on the information, results and data obtained during the development of the different
studies of this thesis, a strategic plan of participatory management was developed, and it is
expected to be a tool for political, social and economic decision-making of the actors responsible
for the development of community projects in the Ecuador.
4
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
5
1.1. Distribución, relevancia y principales amenazas del bosque seco tropical
Cerca del 40% de las regiones tropicales y subtropicales están cubiertos por bosques
(Marulanda et al. 2003); de éstos el 42% corresponde a bosques secos tropicales (BST)
(Murphy & Lugo, 1995; Marulanda et al. 2003). La mayor proporción de los BST está en
África y en las islas tropicales (Marulanda et al. 2003). En el Neotrópico, aparecen de forma
discontinua, en áreas de diferentes tamaños y con diferentes niveles de aislamiento,
extendiéndose desde el noroeste de México hasta el norte de Argentina y sureste de Brasil
(García-Villacorta, 2009; Dirzo et al. 2011) (Figura 1.1). Los BST del neotrópico pueden
clasificarse en tres grandes grupos: i) bosque seco con dosel continuo, ii) sabanas (Furley et al.
1988) y iii) el Chaco (Prado & Gibbs, 1993). Las sabanas normalmente se presentan en hábitats
con suelos poco profundos donde el fuego es un factor de perturbación frecuente (Pérez-García
et al. 2010; Pausas & Bradstock, 2007). Finalmente los BST ligados al Chaco aparecen a
mayores latitudes, la vegetación de estos ecosistemas se encuentra sometida a una baja
humedad del suelo e incluso a congelación en la estación seca que ocurre durante el invierno,
mientras que en la estación húmeda sufre anegamiento y temperaturas que llegan hasta 49°C
(Pennington et al. 2004, López et al. 2006).
Pennington et al. (2000) afina algo más esta clasificación inicial y plantea una subdivisión
geográfica de estos sistemas en tres tipos básicos de BST. El BST se encontraría según este
autor representado por 9 núcleos biogeográficos distintos (Figura 1.1): 1) la Catinga brasileña,
2) Misiones en Paraguay y Brasil, 3) el Piedemonte andino desde Argentina hasta el norte de
los BST Bolivianos, 4) valles interandinos del norte de Perú, Bolivia y Ecuador, 5) costa del
Pacífico de Ecuador y Perú, 6) valles interandinos de Colombia y Venezuela, 7) costa del
Caribe de Colombia y Venezuela, 8) México y América Central, 9) islas del Caribe. Por otro
lado las sabanas se encontrarían representadas por dos núcleos; 1) el Cerrado brasileño y 2) los
Llanos venezolanos. Por último para el Chaco mantiene sólo un gran núcleo.
6
Figura 1.1. Distribución de núcleos de Bosque Seco Tropical (BST) en el Neotrópico. Los
colores de los núcleos representan los tres tipos de vegetación de los BST;
gris obscuro representa el Chaco, gris los bosques secos; y, color oliva
representa las sabanas. Los polígonos muestran los grupos florísticos
biogeográficos; A) Mesoamérica y el Caribe, B) Costa del Pacífico, C) el
Chaco, D) la Catinga. Los principales núcleos de BST; 1) la Catinga, 2)
Cerrado, 3) el Chaco, 4) Misiones, 5) Pie de Monte, 6) los Llanos
venezolanos, 7) valles interandinos de Colombia y Venezuela, 8) Costa del
Caribe y Venezuela, 9) México, 10) Costa del Pacífico de Ecuador y Perú, 11)
valles interandinos del norte de Perú, Bolivia y Ecuador. Basado en Linarez-
Palomino et al. 2010. Tomado de Espinosa (2012).
En el oeste de América del Sur, se encuentran áreas representativas desde Manabí y el Golfo de
Guayaquil en Ecuador, hasta el norte del Perú (Lamprecht, 1990). En Ecuador las zonas
recubiertas de BST se incluyen en las formaciones naturales de la costa, que abarcan las
subregiones centro y sur. En la subregión centro, se encuentran en forma representativa desde el
sur de la provincia de Manabí, principalmente en el Parque Nacional Machalilla y el cerro
Montecristi hasta la provincia del Guayas en cerro Blanco y en la Reserva Ecológica Manglares-
Churute. En la subregión sur incluye las provincias de Loja y El Oro en la frontera con Perú
(Sierra, 1999). Éstos BST son una continuación de las formaciones áridas y semiáridas del norte
peruano (Figura 1.2).
7
Figura 1.2. Mapa de las zonas de BST en el Ecuador y parte del Perú; y, definición del
área de Endemismo Tumbesiano. Tomado de Best & Kessler (1995).
En la franja del Océano Atlántico los BST abundan en Colombia, Venezuela y Brasil. En el cono
sur, la zona del Chaco constituye la mayor región continua de BST (Lamprecht, 1990). Sin
embargo, diversos estudios han permitido establecer que los BST durante las etapas glaciales más
frías y secas, conformaron un bioma más extendido de lo que en la actualidad se observa en el
Neotrópico, de manera que la distribución actual de los BST solo sería un remanente de este
extenso bioma (Prado & Gibbs 1993, Pennington et al. 2000).
Los BST se presentan en áreas donde la temperatura anual promedio oscila entre 24 a 28°C, la
precipitación media a lo largo de todo el año es inferior a 1600 mm/m2 (Gentry, 1995) y la
proporción precipitación/evapotranspiración menor que 1 (Dirzo et al. 2011). La principal
característica climática que define y contrala buena parte de los procesos ecológicos en los BST
es la incidencia de un marcado período de sequía anual (Murphy & Lugo, 1995). Esto determina
una de las características más conspicuas de esta formación: la fenología distintiva de las
plantas ligada a la pérdida estacional de las hojas y del bosque en general con una época sin
hojas durante la estación seca y una fisionomía de bosque siempre verde a lo largo de la estación
lluviosa (Espinosa, 2012).
8
El BST es considerado un bioma en retroceso y uno de los más amenazados del Neotrópico
(Janzen, 1986). Por ejemplo, en el sector Santa Rosa, área de conservación en la provincia de
Guanacaste en Costa Rica, las haciendas ganaderas y la extracción maderera han sido las
principales causas de la pérdida de este tipo de bosque (Maass, 1995; Murphy & Lugo, 1995). A
pesar de la baja productividad maderera de los BST, la presencia de éstos es de vital importancia
para la subsistencia de los habitantes de las zonas adyacentes, ya que de los mismos se utilizan la
madera y leña, se extraen productos útiles no maderables, y frecuentemente se utilizan como
áreas de pastoreo extensivo (Lamprecht, 1990). La conservación y la restauración de estos
ecosistemas dependerá en última instancia de la actuación humana. El grado de perturbación de
los BST es relativamente elevado, principalmente porque en ellos el número de asentamientos
humanos es superior (Quesada & Stoner, 2004). A pesar de que el grado de perturbación es
importante, existe una clara escasez de información acerca de la regeneración de este ecosistema
(Bertoncini & Rodríguez, 2008). Según Murphy & Lugo (1995) será difícil y complejo conocer
el verdadero potencial del BST porque muchos de los ecosistemas representativos del bosque
tropical seco se encuentran perturbados.
El 31% del territorio de la provincia de Loja (Ecuador) está constituida por BST, lo que equivale
aproximadamente a 3400 km2 (Predesur, 1975). Estas formaciones vegetales se ubican al oeste y
corren paralelos al monte espinoso tropical en su extremo sur, comprenden la confluencia de los
ríos Catamayo, Macará y Puyango-Tumbes en la provincia de Loja (Cañadas, 1983) (Figura 1.3).
Por lo general, en estos remanentes de BST se diferencian tres estratos de vegetación: uno está
representado por árboles dominantes, un segundo con los arbustos o sotobosque, y un tercero
constituido por plantas pequeñas y herbáceas que se desarrollan con fuerza en época de lluvia
(Predesur, 1975). Su característica principal es la presencia de árboles aislados o en pequeños
grupos o a veces en rodales más extensos casi en la mayoría de la superficie, debido
especialmente a la intervención humana y por efecto del pastoreo. Los suelos son de tipo arenoso
y arcilloso que en temporada lluviosa forman lodazales mientras que en temporada seca se
presentan grandes grietas (Proyecto Bosque Seco, 2001).
9
Figura 1.3. Mapa de ubicación del BST en la provincia de Loja. Elaborado a base de los
shapes del proyecto bosque seco (1998).
Los BST de Loja tienen una alta importancia económica. Ofrecen productos forestales
maderables como Tabebuia chrysantha, Loxopterigium huasango y no maderables (PFNM)
como duramen de Bursera graveolens (Kunth) Triana & Planch., corteza de Myroxylon
peruiferum L. f, Piscidia carthagenensis Jacq., Cordia lutea Lam., Erythrina smithiana Krukoff;
frutos de Hylocereus polyrhizus (F.A.C. Weber) Britton & Rose, Opuntia ficus-indica (L.) Mill.,
Guazuma ulmifolia Pers.; fibras de Ceiba trichistandra, Furcraea andina Trel.; forraje Prosopis
juliflora (Sw.) DC., Acacia macracantha Humb. & Bonpl. ex Willd., Guazuma ulmifolia,
Caesalpinia glabrata Kunth, Albizia multiflora (Kunth) Barneby & J.W. Grime; tintes Maclura
tinctoria (L.) D. Don ex Steud., Acacia macracantha y bejucos que se encuentran formando los
chaparros muy importantes en la vida silvestre, especialmente para la anidación de aves
(Proyecto Bosque Seco, 2001).
10
Las comunidades campesinas que habitan en los BST han influido mucho en el estado actual del
bosque. Con acciones como la deforestación, para ampliar la frontera agrícola, la explotación
selectiva de maderas valiosas, el sobrepastoreo, que de una u otra forma perturba la sucesión
ecológica e impide el establecimiento de especies herbáceas, se provocan problemas tales como:
i) desaparición de la flora, ii) el asentamiento o compactación de los suelos todo ello intensifica la
pérdida de suelo por erosión y iii) la desaparición de la herpetofauna y pedofauna (Sánchez et al.
2006). Otra forma de intervención humana que ha coadyuvado a la destrucción de los bosques es
el mal uso del fuego como una herramienta típica de trabajo en esta región; en este proceso se
destruyen los hábitats de especies de fauna y flora a veces muy especiales y valiosas para el
equilibrio ecológico y por ende para la conservación (Proyecto Bosque Seco, 2001).
Pese a todos estos inconvenientes, el estado actual de conservación de los bosques de la provincia
de Loja, es considerado como bueno en relación a otros de lugares cercanos; florística y
estructuralmente presentan mejores características que los BST, por ejemplo del norte peruano y
de las provincias del Guayas, El Oro y Manabí (Madsen, 1988; Josse, 1995; Núñez, 1997;
Proyecto Bosque Seco, 1998). El BST ha sido considerado por mucho tiempo como productor de
1
Capra hircus (Linnaeus, 1758) es una especie introducida originaria de África según Badenhorst (2006) quien cita
a Ramzay et al. (2000). Estas cabras fueron domesticadas originalmente en el sureste de Turquía y el norte de Siria, y
luego trasladadas a los pastizales de montaña de Zagros y llanuras de tierras bajas áridas de Irak e Irán (Zeder &
Hesse, 2000). C. hircus ha sido introducido en las Islas Galápagos (Campbell et al. 2004) y se lo encuentra en los
ecosistemas de Ecuador continental.
2
Bos taurus Linnaeus es una especie originaria de Asia (Nowak, 1991). Históricamente se distribuía a lo largo de
toda Europa y fue introducida en Ecuador en tiempo de la colonia. Bos primigenius desciende directamente de los
animales que llegaron en el segundo viaje de Colón en 1493 (Rouse, 1977; Primo, 1992).
11
madera y ha sido explotado para obtener el máximo rendimiento de especies que tuvieran un
valor comercial. Actualmente este punto de vista está cambiando, el bosque ya es considerado
como un ecosistema que tiene funciones múltiples que conviene conservar y restaurar (Sánchez-
Azofeifa et al. 2003).
Los avances realizados durante estos últimos años han permitido entender algunos de los
procesos que participan en la estructura y composición de las comunidades vegetales en estos
ecosistemas. Según Ruthemberg (1980) la disponibilidad de agua sin lugar a dudas es uno de
los factores limitantes más importantes en los BST, siendo crítica para el establecimiento,
supervivencia y desarrollo de las plantas. La disponibilidad de agua condiciona tanto los
gradientes espaciales (Balvanera et al. 2011), los procesos ecológicos básicos y las
interacciones bióticas que se establecen en cada bosque (Mooney et al. 1993). Además de la
disponibilidad absoluta, la estacionalidad y la variación interanual de la precipitación marcan la
dinámica de las comunidades vegetales y la estructura florística en los BST (Blain & Kellman,
1991; Murphy & Lugo 1995; Sampaio, 1995).
Los BST reciben alrededor del 80% de la precipitación durante 5 meses. A lo largo de estos
meses la media de precipitación puede sobrepasar con creces los 100 mm por mes (Maass &
Burgos, 2011). En el otro extremo, durante los meses secos la precipitación raramente supera
los 10 mm mensuales (Maass & Burgos, 2011), creando un déficit hídrico que causa la
pérdida de hojas de la mayoría de especies (Gotsch et al. 2010, Lima & Rodal, 2010). Esta
variación de meses lluviosos versus meses secos es una constante en los BST, sin embargo,
superpuesta a esta fuerte variación estacional existe una elevada variación interanual
ocasionada entre otros por la acción de los fenómenos ENSO (El-Niño Southern Oscillation) y
la corriente de California en mesoamérica (Best & Kessler, 1995).
En Ecuador, los BST del noroccidente muestran diferencias con respecto a la zona sur (provincia
de Loja), sobre todo en cuanto se refiere a la diversidad florística (Aguirre et al. 2000). En una
hectárea en Pechiche en la provincia de Manabí se han encontrado 37 especies (Josse, 1997) y en
la Isla Puná en el Golfo de Guayaquil en una hectárea se encontraron 422 árboles pertenecientes a
29 especies (Madsen, 1987). Algunos estudios en Macará y Zapotillo, en la provincia de Loja,
determinaron resultados interesantes. Podemos citar el trabajo de Velázquez (1998) que en la
12
zona de Guápalas (Zapotillo), encontró 46 especies de árboles y arbustos, incluidas en 42 géneros
de 25 familias, siendo las familias más representativas Fabaceae y Mimosaceae. En otro estudio
en Jujal, entre Macará y Zapotillo, se encontró 24 especies con una densidad de 680 a 880 árboles
ha-1. En Tambo Negro, cantón Macará, se registraron 43 especies de árboles con diámetro a la
altura del pecho (DAP) mayor a 5 cm, con una densidad de 893 a 1 160 árboles ha-1 (Jiggins et al.
1999). En el bosque de Romeros, Aguirre et al. (2000) reportó 494 árboles ha-1, mayores o igual a
10 cm de DAP. En la misma zona en los bosques de La Ceiba se reporta 494 árboles mayores o
igual a 10 cm de DAP por hectárea; manifestándose que estos bosques se encuentran en buen
estado de conservación. En el bosque petrificado de Puyango, en la zona protegida alrededor de
los senderos, Klitgaard et al. (1999) realizó un estudio en el que se obtuvo un promedio de 670
árboles ha-1, siendo dominantes Ceiba trichistandra y Cavanillesia platanifolia, especies típicas
de los BST. Por lo general en los remanentes de BST se diferencian tres estratos de vegetación, el
uno está representado por árboles dominantes, un segundo con los arbustos o sotobosque y un
tercero constituido por plantas pequeñas y herbáceas que se desarrollan con fuerza en época de
lluvia (Predesur, 1975). Sin embargo, todos los remanentes de BST de la provincia de Loja no
han sido estudiados en su estructura y composición florística; por ejemplo, en el cantón Zapotillo
existe una carencia de información referente a la estructura y composición florística del BST del
sector conocido como Valle de Palo Santo en donde habita el árbol Bursera graveolens, del cual
campesinos agroforestales colectan los frutos con fines comerciales para la obtención de aceite
esencial.
Reino: Plantae
Filo: MAGNOLIOPHYTA
Clase: Magnoliopsida
Orden: Sapindales
Familia: Burseraceae
13
Género: Bursera
Especie: Bursera graveolens (Kunth) Triana & Planch.
El Palo Santo (Bursera graveolens Kunth Triana & Planch. Burseraceae) es un árbol deciduo de
madera aromática originario de América; crece en los BST desde el este de México hasta el
noroccidente de Perú (Rzedowski et al. 2004) (Figura 1.4). También está presente en las Islas
Galápagos cohabitando con la especie endémica Bursera malacophylla B.L.Rob., (Weeks & Tie,
2009). En Perú se ubica en los departamentos de Cajamarca, Lambayeque, Piura, Tumbes,
Húanuco y Huancavelica. En Ecuador se encuentran especímenes distribuidos en los BST de la
costa, especialmente en las provincias de Manabí, Guayas, El Oro y Loja. En la provincia de Loja
se encuentra en la región sur occidental especialmente en Zapotillo, Macará, Puyango y Paltas
(Borja & Lasso, 1990).
B. graveolens es una especie caducifolia, puede alcanzar alturas de hasta 15 m, posee corteza lisa
de color morado grisáceo, fuste cilíndrico y copa globosa (Medina-Lemos, 2008).
Morfológicamente posee hojas imparipinnadas o parcialmente bipinnadas, inflorescencia en
panículas laxas de flores blanquecinas y frutos bivalvados, subesféricos a obovoides (Rzedowski
et al. 2004; Medina-Lemos, 2008). La corteza y las ramas exudan una resina amarilla con olor
alcanforado o incienso. Posee hojas alternas con borde crenado y flores en panícula. Su
15
crecimiento es lento y se desarrolla en terrenos regulares y se encuentra preferentemente en
bosque semideciduo entre los 120 y 1100 m s.n.m. en un estrecho rango térmico que oscila entre
los 22 y 26°C (Motto, 2005). El fruto es una drupa de 1 cm de largo con una semilla aovada, el
peso promedio de cada fruto es de 0.57 gr, de los cuales la semilla presenta 19.2% y la pulpa más
la corteza 80.8% (Rzedowski et al. 2004; González et al. 2005). El árbol se encuentra
constantemente amenazado, puesto que en los BST donde se desarrolla, hay una mayor cantidad
de asentamientos humanos (Bertoncini & Rodríguez, 2008; López-Barrera et al. 2014).
B. graveolens es una especie no maderable muy utilizada por los campesinos que habitan en los
BST. Los productos forestales no maderables (PFNM) corresponden a las astillas y aserrín del
duramen, hojas, resina y frutos (Nakanishi et al. 2005; Young et al. 2011; Luján et al. 2012;
Muñoz, 2013) (Imagen 1.1). A partir del fruto se obtiene aceite esencial (Leyva et al. 2007). Del
duramen además, se elaboran extractos naturales como bioinsecticida para el control de insectos
plaga como el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) (Yukawa et al. 2003; Yukawa et al.
2004; Llanos et al. 2010).
Imagen 1.1. Árbol de B. graveolens. a. Aspecto general del árbol, b. Partes del árbol
(frutos, hojas, astillas y resina) con un uso.
16
1.2.3.1. Aprovechamiento del duramen
Tradicionalmente el duramen seco ha sido explotado por su olor dulce y balsámico (Sánchez et
al. 2006; Yukawa et al. 2006). Esta característica ha permitido que la especie sea utilizada como
incienso en las iglesias y en la medicina popular (Yukawa et al. 2006). Comunidades campesinas
utilizan las astillas del duramen con el fin de alejar insectos vectores de la malaria (Anopheles
gambiae Giles) y dengue (Aedes aegypti Linnaeus). De los leños se obtienen fitofármacos
empleados en el tratamiento de enfermedades degenerativas como el fibrosarcoma,
arteriosclerosis y artritis (Nakanishi et al. 2005; Manzano, 2009). El comercio de este producto es
ilegal y se lleva a cabo a pequeña escala en algunos mercados de las ciudades de Guayaquil,
Quito, Cuenca y Loja (Cornejo, 2004).
17
a b c
Imagen 1.2. Materia prima de B. graveolens para la obtención de aceite esencial y alcohol.
a. Frutos. b. Aceite esencial. c. Alcohol.
18
Tabla 1.1. Perspectivas de investigación en agroecología según Sevilla Guzmán (2001).
PERSPECTIVAS
DISTRIBUTIVA ESTRUCTURAL DIALÉCTICA
NIVEL DE
(PRODUCTIVA) (SOCIOECONÓMICA) (MOVIMIENTOS
ANÁLISIS
SOCIALES)
Explotación o predio Estación Historia predial Desarrollo participativo
experimenta/Diagnóstico de tecnologías en finca
clínico predial
Estilo de manejo Observación Grupo de discusión Estrategias participativas
antropológica clásica (manejo técnico- de diseminación
agronómico de un
recurso)
Comunidad local Diagnóstico Rural Rápido Observación participante Diagnóstico participativo
hacia la dinámica de IAP
Sociedad local Transecto Grupo de Discusión Estratégias participativas
(caracterizador de de articulación
discurso)
Sociedad mayor Planificación rural Diseños participativos de Socioanálisis de grupos
convencional desarrollo endógeno Asamblearios
Nivel de análisis Encuesta Entrevista Asamblea en dinámicas
Genérico de IAP
19
condiciones del suelo y demás componentes de la naturaleza que ‘son controlados’ en una
estación experimental para, desde ella, aportar a los problemas una solución que será entregada
más tarde por los extensionistas a los agricultores, que no tendrán que hacer sino aplicar tales
soluciones técnicas generadas en los laboratorios.
De esta manera, las ciencias agronómicas ignoran la existencia de “un agricultor específico en un
terreno específico, en un año específico” (Richards, 1985); es decir, se mueven en un discurso
puramente tecnológico donde las tareas de la ciencia-descripción sistemática, explicación y
predicción tienen un nivel distributivo; donde se articula un importante acervo de conocimientos
cuantitativos sobre el funcionamiento de los recursos naturales. Tal proceso de producción de
información es necesario aunque no suficiente para la agroecología. La planificación rural
convencional, obtenida de la recolección de cuanto material secundario exista (con la utilización
de “encuestas” y cuantas técnicas hemos caracterizado hasta aquí) completan la batería
tecnológica más usual de esta perspectiva, que puede resultar de gran utilidad (situándola a nivel
de sociedad mayor) cuando es recogida adecuadamente.
La perspectiva estructural consiste en el intento de explicar las relaciones existentes entre los
fenómenos analizados, en términos de la percepción de los sujetos intervinientes en los mismos, a
través de los discursos elaborados por éstos. Se genera así una información cualitativa que dota
de sentido sociocultural a los procesos generados en la realidad, sean naturales o sociales (Sevilla
Guzmán, 2001). La perspectiva estructural constituye un elemento central para la agroecología,
surgida como crítica a la agricultura convencional que ignora los sujetos sociales vinculados al
manejo de los recursos naturales. Dicha ignorancia es consecuencia del proceso de cientifización
a que se ha visto sometido dicho manejo en las últimas centurias y que ha desembocado en la
construcción de un “modo industrial de uso de los recursos naturales”.
20
agricultura industrializada. El conocimiento de los sistemas de cultivo desarrollado en el pasado;
y con ello, de las soluciones prácticas incorporadas por los “agricultores aún no industrializados”,
a través de técnicas de historia oral en cada finca, es el primer paso para alcanzar, en las mismas,
una agricultura participativa.
Los 8 niveles de análisis de estilo de manejo y de comunidad local son una posición ideal para
preparar el terreno de los diagnósticos grupales. En el primer caso, mediante la caracterización
del manejo local a través del “grupo de discusión técnico-agronómico”; y, en el segundo,
mediante la incorporación de las soluciones de los propios agentes implicados en cada
comunidad, a través de los “diagnósticos rurales participativos” (como veremos después, al
considerar la perspectiva dialéctica). Tales técnicas participativas pueden alcanzarse mediante
una “observación participante” previa para iniciar las formas de interacción propias de la
investigación acción-participativa.
Todas estas técnicas, dentro de las metodologías participativas, surgen de la necesidad de romper
el discurso agronómico convencional, cuya información es obtenida en las estaciones
experimentales y cuyas soluciones generales suelen ser aportadas en base a principios
“homegeneizadores” que pretenden poseer el rango de “ley científica”.
21
forma crítica, en el curso de su transformación. Ello supone una clara desviación del proceder
científico convencional.
(b) “Diagnósticos participativos” que permitan la comprensión real de los mecanismos que
generan las formas de dependencia de la “localidad”, tras la obtención de información básica por
el “diagnóstico rural rápido” y la integración de los técnicos en las dinámicas de la comunidad
local, mediante la “observación participante”.
22
de las distintas comunidades locales (obtenido a través del “grupo de discusión”) integrantes de la
sociedad local.
Dada la importancia de todo lo descrito y a fin de conseguir una óptima relación entre el
ecosistema dónde se desarrolla el árbol de palo santo y los campesinos que lo usan como recurso,
esta tesis doctoral incluye el análisis participativo referente a la identificación, localización
geográfica y socioeconomía de campesinos agroforestales de Loja. Además, incluye el
levantamiento participativo en la determinación de la estructura y composición florística del BST
y las potencialidades del palo santo en base al conocimiento endógena de las comunidades
campesinas.
1.4. Los residuos agrícolas; principales residuos que se obtienen del Palo Santo y vías de
valorización
El término residuo incluye a todo aquel material generado por las actividades de producción y
consumo que no alcanza, en el contexto en que es producido, ningún valor económico, siendo
necesario por tanto su recogida y tratamiento por razones de salud y de contaminación ambiental
(Seoánez, 2000). Existen tres grandes sectores productores de residuos orgánicos (Abad &
Puchades, 2002; Bernal & Gondar, 2008; Costa et al. 1991):
24
cuantitativos, el sector agrario constituye la principal fuente de residuos orgánicos por su actual
intensificación y se incluyen restos de cosechas, poda, estiércoles, purines, entre otros (EEA-
European Environmental Agency, 1995).
Sin embargo, el potencial efecto perjudicial que estos residuos causan sobre el medio ambiente
viene ocasionado fundamentalmente por la acumulación de los mismos en las zonas de cultivo y
cercanías de los invernaderos, convirtiéndose, debido a su depósito y abandono, en fuente de
lixiviados y gases, focos de plagas y vectores de enfermedades, así como fuente de malos olores
(causados por procesos fermentativos), lo que hace necesaria la gestión adecuada de éstos con el
fin de minimizar el impacto asociado a su producción (Carrión et al. 2006).
25
1.4.3. Proceso de extracción de aceite esencial de frutos de palo santo y generación de
residuos
26
Imagen 1.3. Perfumes elaborados a base de aceite esencial obtenidos de frutos de B.
gravelens.
27
Figura 1.6. Flujograma para la obtención de aceite esencial de frutos de B. graveolens.
Tomado de la Planta de productos naturales (UTPL).
28
Uno de los métodos más utilizados para la adecuación y aprovechamiento en el ámbito agrícola
de este tipo de residuos es el vermicompostaje (Benítez, 2005; Elvira et al. 1997, 1998; Garg et
al. 2006; Suthar, 2007). Se ha demostrado que éste es un proceso rápido, técnicamente viable y
económicamente rentable, que permite el manejo eficiente de los residuos orgánicos (Garg et al.
2006; Jeyabal & Kuppuswamy, 2001; Loh et al. 2005). En los últimos años se han desarrollado
gran número de investigaciones y proyectos basados en la utilización de residuos orgánicos para
la producción de vermicompost (Edwards & Arancon, 2004). En países como Cuba, India o
Australia, la tecnología del vermicompostaje se ha desarrollado ampliamente, incorporándola en
su mayor parte dentro de los procesos de los diferentes sistemas de producción agrícola (Allison
et al. 2006).
Los residuos orgánicos necesitan tener una adecuada mezcla con materiales estructurantes para
obtener un sustrato poroso y aireado, evitándose así problemas de anaerobiosis, además de
eliminarse posibles compuestos tóxicos (como el amonio), y regulándose además, parámetros
como pH, conductividad eléctrica, relación C/N y concentración de metales pesados,
adecuándolos de esta manera para su uso como alimento de las lombrices. En la condición
artificial donde se desarrolla el vermicompost se puede observar que un gran aporte de alimento y
el control de las condiciones ambientales favorecen a corto plazo, la rápida colonización del
sustrato y una posterior superpoblación de lombrices. A partir de aquí disminuye la tasa
29
reproductiva, apreciándose además una disminución del tamaño de las lombrices, a pesar de la
abundancia de alimento (Nogales et al. 2008). La exigencia de un medio húmedo para las
lombrices está directamente relacionada con el mecanismo respiratorio de las mismas, ya que el
intercambio gaseoso ocurre a través de la epidermis húmeda (Nogales et al. 2008); además, este
factor afecta notablemente la reproducción de los individuos, por lo que la humedad del sustrato
alimenticio debe controlarse mediante riegos periódicos, intentando mantener los niveles
recomendados, que oscilan entre 50% y 90%, siendo 85% el valor óptimo para dicho proceso
(Domínguez & Edwards, 1997).
La temperatura junto con la humedad, son los factores más influyentes en la actividad,
crecimiento y reproducción de las lombrices. Los procesos de vermicompostaje deben llevarse a
cabo en temperaturas comprendidas entre 10 y 35°C (Nogales et al. 2008), siendo la temperatura
óptima 25°C. Generalmente, por debajo de 10°C se reduce la capacidad para alimentarse de los
individuos y por debajo de 4°C, la producción de cápsulas y el desarrollo de las lombrices
jóvenes cesa completamente. Por otra parte, temperaturas superiores a 30°C afectan
indirectamente a las lombrices, ya que estas temperaturas templadas estimulan la actividad
química y microbiana en el sustrato (residuos o mezcla de residuos), provocando así un
incremento en el consumo de oxígeno, con efectos negativos sobre la supervivencia de las
lombrices (Domínguez, 2004). El sustrato orgánico debe reunir unas condiciones de aireación
óptimas para el desarrollo de las lombrices y el buen funcionamiento del proceso de
vermicompostaje, ya que estos individuos no poseen órganos respiratorios especializados y
realizan el intercambio oxígeno-dióxido de carbono mediante difusión, a través de la pared de su
cuerpo (Domínguez, 2004). La aireación depende de las características físicas del propio medio,
aunque las lombrices, con su propio desplazamiento, contribuyen al aumento de este parámetro.
Concentraciones de oxígeno entre 55% y 65% se consideran normales (Edwards & Bohlen, 1996;
Nogales et al. 2008), aunque éstas pueden verse reducidas por un exceso de agua o por la
compactación del material, debido a una estructura “maciza” o bien por un exceso de peso en la
litera. Cualquiera de estas circunstancias puede provocar la desaparición del volumen poroso
destinado a contener aire, desarrollándose condiciones de hipoxia o anoxia (Melgar, 2003).
30
1.6. Características generales de los hongos saprófitos
Hay autores que describen una sucesión de especies fúngicas saprófitas asociada a cambios en la
composición química de dicho sustrato durante el proceso de descomposición. También señalan
ciertas relaciones interespecíficas. Por ejemplo, algunos hongos lignícolas producen
31
carbohidratos solubles como subproductos de la descomposición de la lignina, que parecen
favorecer la colonización posterior de otros saprófitos (Moorhead & Reynolds, 1992).
Según Hunt & Garrat (1962) citado por Sampedro (2005), manifiestan que los hongos lignícolas
pueden clasificarse en tres grupos de acuerdo a la naturaleza de su desarrollo en la madera y al
tipo de deterioro que ocasionan. Los hongos lignívoros son los más importantes y son capaces de
desintegrar las paredes de la célula y, por lo tanto, cambiar las características físicas y químicas
de la madera; tal desorganización de la materia da lugar al estado llamado pudrición. En cambio,
los hongos de mancha y los mohos suelen alimentarse de los compuestos orgánicos fácilmente
digeribles almacenados en la madera y con frecuencia ejercen escasa o nula influencia sobre las
propiedades de ésta. Los primeros causan coloraciones que pueden clasificarse como defectos,
mientras que los mohos colorean pocas veces la madera, excepto en la superficie.
También se ha descrito la capacidad de estos hongos como P. Chrysosporium (Sayadi & Ellous.
1991; Martirani et al. 2000; Kisis et al. 2001), Pleurotus ostreatus (Tomati et al. 1991; Martirani
et al. 1996; Fountoulakis et al. 2002) y Lentinus edades (D´Annibale et al. 1998) de llevar a cabo
detoxificación del alpechín. Asimismo, se ha demostrado la detoxificación de mezclas de
alpeorujo con astillas de madera por Phanerochaete chrysosporium (Linares et al. 2003).
33
1.6.1.3. Hongos de la podredumbre parda
Estos hongos exhiben preferencia por celulosas y hemicelulosas, provocando una gran
depolimerización de estos polisacáridos de la pared celular y una mínima degradación de la
lignina (Buswell & Odier, 1987; Kir & Farell, 1987), con lo que se produce una acumulación de
lignina que da lugar a un color pardo al que debe su nombre. Los hongos que producen este tipo
de pudrición, pertenece a la clase Basidiomicetes, como por ejemplo los géneros Lentinus,
Polyporus (Sampedro, 2005).
A fin de conseguir una óptima relación entre el árbol de palo santo y la presencia de hongos
saprófitos que descomponen su madera, en esta tesis doctoral se incluye el análisis taxonómico a
nivel morfológico y molecular de hongos saprófitos y se estudia el potencial biotecnológico,
inoculando los hongos identificados en los residuos de los frutos, con el objeto de determinar su
capacidad ligninolítica, celulololítica y hemicelulolítica.
Xylariaceae contiene 85 géneros y más de 1.300 especies (Kirk et al. 2008). Según Rogers
(2000), es una de las familias de Ascomycota que tiene una alta diversidad en los países
tropicales. En estas zonas quedan muchas especies por estudiar y descubrir (Kirk et al. 2008;
Lodge et al. 2008; Hastrup & Læssøe, 2009). Muchas hongos de esta familia han sido
encontrados exclusivamente en climas cálidos (Kirk et al. 2008) son endófitos, descomponedores
de angiospermas y gimnospermas, patógenos de plantas y viven en asociación con las termitas
(Petrini & Petrini, 1985; Rogers et al. 2005). Para Fournier et al. (2010), la familia Xylariaceae
cumple un importante papel ecológico esencialmente en la descomposición de la materia
orgánica. Esta función probablemente ha ocurrido durante su larga coevolución con las plantas de
semilla. La aparición del estado teleomorfo sobre madera, está ligado al grado de descomposición
de la misma, algunas especies se desarrollan sobre ramas y tallos que están muriendo o que
acaban de morir, en donde la madera no se encuentra descompuesta, otros en contraste se
desarrollan sobre madera que está altamente descompuesta (Chesters, 1950 citado por Whalley,
1996; Chapela & Boddy, 1988). Varios géneros de estos hongos tienen además gran capacidad
para degradar celulosa y lignina, esta última que produce una podredumbre blanca (Nilsson et al.
1989 citado por Rogers 2000; Liers et al. 2006). Se ha informado que las especies de Xylaria son
capaces de causar la podredumbre blanca, como la desintegración y pérdida sustancial de la
lignina (Pointing et al. 2003). Morfológicamente los hongos de este género se caracterizan
principalmente por contener ascocarpos periteciales (Rogers 1979, Rogers & Samuels, 1986).
El género Xylaria es uno de los 85 géneros reportados para la familia Xylariaceae (Xylariales,
Sordariomycetes, Ascomycota). Existen más de 300 especies de Xylaria, las cuales se distribuyen
de forma cosmopolita, en su mayoría preferentemente en los trópicos (Whalley, 1996;
Trierveiler-Pereira et al. 2008; Medel et al. 2010). El género Xylaria se caracteriza por generar
ascomas ramificados, cilíndricos o aplanados, generalmente de color oscuro, usualmente pueden
35
generar conidias en la parte apical y en la parte más basal forman los peritecios (Webster &
Weber, 2007; Smith et al. 2003). Microscópicamente Xylaria presenta ascos unitunicados con
anillo apical amiloide, ascosporas generalmente pigmentadas y en número de ocho, con probables
variaciones en número menores a cuatro y superiores a treinta y dos (Webster & Weber, 2007;
Barr, 1990; Hawksworth et al. 1995; Smith et al. 2003). Según Hladki & Romero (2010) en
América del Sur se han desarrollado muy pocas investigaciones sobre el género Xylaria. Los
principales estudios han sido desarrollados por Spegazzini (1902; 1909; 1919) y Dennis (1956,
1957, 1958a, 1970) quienes han añadido las especies de Argentina, Bolivia y Venezuela. Rogers
et al. (1988) ha concluido un estudio sobre el género en Venezuela.
36
Figura 1.7. Representación esquemática de las regiones estudiadas del ADN ribosomal y los diferentes
cebadores.
NS1:GTA,GTC,ATA,TGC,TTG,TCT,C; NS2:GGC,TGC,TGG,CAC,CAG,ACT,TGC;
NS3:GCA,AGT,CTG,GTG,CCA,GCA,GCC; NS4:CTT,CCG,TCA,ATT,CCT,TTA,AG;
NS5:AAC,TTA,AAG,GGA,ATT,GAC,GGA,AG;NS6:GCA,TCA,CAG,ACC,TGT,TAT,TGC,CTC;
NS7:GAG,GCA,ATA,ACA,GGT,CTG,TGA,TGC; NS8:TCC,GCA,GGT,TCA,CCT,ACG,GA;
ITS5:GGA,AGT,AAA,AGT,CGT,AAC,AAG,G; ITS4: C,TCC,GCT,TAT,TGA,TAT,GC. (White et al. 1990).
NL1:GCA,TAT,CAA,TAA,GCG,GAG,GAA,AA; NL4: GGT, CCG, TGT, TTC, AAG, ACG, G. (O´Donnell, 1993).
37
Figura 1.8. Tipo de árbol obtenido con el método de “neighbour-joining” (NJ).
38
Figura 1.9. Ejemplo de árbol obtenido mediante el método de parsimonia.
39
pared de las células vegetales, donde se encuentra íntimamente asociada con otros polisacáridos
(tales como hemicelulosas y pectinas) y con la lignina (Lucas et al. 2001). La celulosa es un
componente abundante en los residuos agrícolas y de la manufactura de productos madereros;
representa entre un 40 y 60% del total de residuos sólidos municipales, residuos que
corrientemente se queman, entierran o abandonan y raramente se incorporan al ciclo industrial
(Mandels et al. 1974).
Las celulasas son una mezcla de enzimas que degradan la celulosa a su componente monomérico
más sencillo, la glucosa (Quintero et al. 1981). Su origen puede ser vegetal o pueden ser
producidas por microorganismos. Se ha reportado la participación de al menos tres enzimas
involucradas en la hidrólisis de celulosa: la endo-ß-1,4-glucanasa, rompe la molécula de celulosa
para producir cadenas libres; la exo-ß-1,4-glucanasa, produce unidades de celobiosa a partir de
cadenas no reductoras y la beta-1,4-glucosidasa, hidroliza la celobiosa a glucosa (Duff & Murray,
1996).
La lignina es el componente más destacado de los tejidos leñosos en los órganos de conducción y
sostén. Este polímero se encuentra en la pared celular de la mayoría de las plantas (gimnospermas
y angiospermas), helechos y algunos hongos, predominando en los tejidos vasculares. En la pared
celular, está asociada íntimamente con hemicelulosas, formando una matriz que rodea a las
fibrillas de celulosa altamente ordenadas (Lucas et al. 2001). En los tejidos conductores, la
lignina desempeña importantes funciones como la de proporcionar la dureza e impermeabilidad
necesarias para la conducción de agua y sales minerales y proteger a los polisacáridos celulosa y
hemicelulosa del ataque enzimático microbiano (Higuchi, 1990). En definitiva, su presencia en
las paredes celulares proporciona a los tejidos una vida más larga por ser un elemento
difícilmente degradable (Lucas et al. 2001).
40
(Kantelinen et al. 1989). Bajas concentraciones de varias lacasas se producen en la madera y en
cultivos de hongos sumergidos, mientras que altas concentraciones son inducidas por la adición
de compuestos aromáticos como la xilidina y el ácido ferúlico (Bourdbonais & Paice, 1992).
Gianfreda et al. (1999) reportan las lacasas (p-difenol:oxígeno oxidorreductasas) como
glicoproteínas extracelulares que contienen cobre y un peso molecular en el rango de 60.000 y
80.000. Tienen la capacidad de reducir el oxígeno molecular a dos moléculas de agua y
simultáneamente trabajan en la oxidación de un electrón de muchos sustratos aromáticos
(Thurston, 1994). El rango de sustratos oxidables es amplio, e incluye polifenoles, fenoles
sustituidos, aminas aromáticas y diaminas (Bezalel & Cemiglla, 1996). Las lacasas conservan su
actividad en un rango de pH de 3 a 10 y en un rango de temperatura de 5 a 55°C (Ramírez et al.
2003).
41
1.9.4. Enzimas de hongos Xylaria implicados en la degradación de la lignina, hemicelulosa y
celulosa
Los hongos del género Xylaria tienen la capacidad de producir enzimas hidrolíticas
extracelulares. Xylaria spp. han sido utilizados en experimentos de degradación fúngica, en
donde se ha demostrado que producen enzimas como celulasa (Bezerra et al. 2012), lacasa
(Chaparro, et al. 2009; Bezerra et al. 2012; Rodrigues et al. 2014) y xilanasa (Rodrigues et al.
2014).
1.10. Objetivos
Los objetivos generales planteados en esta tesis son dos: (I) adquirir conocimiento e información
de base para la adecuada gestión sostenible y autosuficiente de la explotación del fruto de palo
santo (B. graveolens); y (II) evaluar la posibilidad de valorización del principal residuo de la
extracción de aceite esencial a partir del fruto de palo santo, mediante procesos de biocompostaje
e inoculación de hongos saprófitos nativos.
Caracterizar la estructura y composición florística del bosque seco, con el fin de conocer
la diversidad de especies que habitan en la zona que puedan servir además para futuros
estudios.
Determinar el conocimiento local sobre el uso y manejo de los árboles B. graveolens, a fin
de identificar fortalezas y debilidades en el aprovechamiento de la especie.
42
Evaluar la posibilidad de utilización de los residuos de los frutos de B. graveolens
biodegradados con Eisenia foetida como potenciales enmiendas orgánicas del suelo.
Determinar las actividades enzimáticas de los hongos inoculados sobre los residuos de los
frutos de B. graveolens y explorar su uso biotecnológico.
Elaborar un plan de manejo para el bosque seco tropical con especial énfasis en el manejo
sostenible de B. graveolens.
43
CAPÍTULO II
44
2.1. Introducción
Sin embargo, cuando las comunidades campesinas abandonaron el CET y eligieron nuevas
tecnologías, se produjo impactos ambientales (Guadagnin & Gravato, 2013; Menegassi &
Capelotto, 2013). El mal uso de la motosierra, del fuego, la tala de bosques, el cambio de uso del
suelo, la introducción de especies exóticas, la sobre explotación de plantas nativas y del agua
dulce, están llevando al límite la sostenibilidad de los ecosistemas (Vitousek et al. 1997; Foley et
al. 2005; Espinosa et al. 2012). Por ello Ghimire et al. (2004) y Baldauf & Maes Dos Santos
(2013) manifiestan que es de suma importancia estudiar a las poblaciones rurales, ya que son los
usuarios directos de los recursos naturales, mucho más si en algunas ocasiones lo realizan bajo el
enfoque de la revolución verde. El entender cómo las actividades humanas han llevado a
convertir vastas áreas de bosques en zonas perturbadas, sólo se logra con un estudio minucioso de
las poblaciones locales (Bush & Colinvaux, 1994; Chazdon, 2003).
En los bosques americanos, Gómez-Pompa & Kaus (1990) manifiestan que los impactos
humanos no se remontan directamente a la época de la colonia Española donde hubo una gran
45
explotación de recursos, sino que este problema aparece desde hace mucho tiempo atrás, desde la
ocupación temprana de los seres humanos en las regiones tropicales. En las américas, no
solamente las actividades humanas han provocado impactos ambientales. Algunos eventos
naturales también son responsables de los cambios de los bosques; por ejemplo, en sur américa
han existido varios periodos de sequía extrema o periodos de congelamiento que han impactado
los ecosistemas y que produjeron transformaciones en los bosques y afectaciones en las
poblaciones humanas (Hinojosa & Villagrán, 1997; Bush et al. 2007; Whitney et al. 2014).
Acuna-Soto et al. (2005) en su investigación determinaron que la sequía extrema impactaron en
los ecosistemas y que las epidemias y la falta de agua, llevaron al colapso de culturas como los
Zapotecas, Mixtecas y Cholula en Mesoamérica; en Ecuador desapareció la cultura Zapallal
víctima de este suceso (Moncayo, 2012). Por ello, el entender las transformaciones en los
bosques no solamente debe considerarse en el contexto actual, sino que se debe realizar un
análisis histórico que incluya el impacto de los eventos naturales, las políticas implementadas y
las actividades humanas. Con esta información y con datos actuales que permitan identificar las
características, fortalezas y debilidades de las comunidades rurales, se logra entender la dinámica
de transformación de los bosques (Rubino & Haenlein, 1996; Castel et al. 2003) y la adecuada
gestión del mismo.
En este contexto, el propósito de este capítulo fue identificar las comunidades campesinas que
aprovechan los recursos de B. graveolens y determinar su ubicación geográfica en base al uso de
tecnologías como los sistemas de información geográfica (SIG). La transformación del BST en el
tiempo se determinó realizando un análisis fundamentado en el juicio endógeno campesino y a
través de la revisión de documentos históricos de la zona. El estatus socio-productivo fue
determinado por medio de un censo poblacional, aplicación de encuestas y entrevistas
semiestructuradas a personas claves de las comunidades que aprovechan los recursos de B.
graveolens. Los resultados obtenidos de este estudio permitieron entender la dinámica de
transformación de los recursos de la zona y determinar la situación actual del ecosistema; estos
datos servirán como información de base para la gestión adecuada de los recursos del BST del sur
occidente de Ecuador.
46
2.2. Materiales y métodos
Los primeros acercamientos con las comunidades campesinas que aprovechan los recursos de B.
graveolens se lo hizo mediante los métodos propuestos por Kenny et al. (1999) y Geilfus (2002).
Se realizó un análisis del entorno externo e interno de las comunidades y se aplicó entrevistas
semi-estructuradas siguiendo el método de Midgley (2007) (Figura 2.1). Esto permitió identificar
las personas claves y líderes comunitarios.
Iglesias
Viviendas: casas alrededores
Personas claves
(Líderes comunitarios)
La zonificación se realizó a través del mapeo participativo adaptado de los métodos de Mccall &
Minang (2005) y Gilmore & Young (2012). Los pasos metodológicos de este método se detalla a
continuación:
47
Recopilación de información cartográfica_ Shapes
Análisis de datos
Figura 3.2. Diagrama sobre las tareas concatenadas que se llevó a cabo para el
levantamiento de mapeo participativo.
48
2.2.2.2. Recorridos participativos con campesinos
Con los líderes campesinos identificados en el grupo de tareas anterior, se realizaron recorridos
participativos alrededor de la zona dónde se desarrolla B. graveolens. Identificada la zona fueron
tomadas las coordenadas UTM que posteriormente sirvieron para delimitar el perímetro, la
superficie y elaborar el mapa base.
Con la información obtenida (shapes), las coordenadas UTM y análisis de la imagen satelital
Landsat TM-2006, con el programa ArcGis 9.3 (ESRI, Redlands, CA) se elaboró el mapa base a
escala 1:70000. Esta actividad tuvo el objetivo de determinar el perímetro, el área del valle de
recolección de frutos de B. graveolens y comprobar la toponimia con los nombres propios del
lugar referente a quebradas, ríos y senderos (Gelling, 1991).
49
Imagen 2.1. Mapa base del área de recolección silvestre de B. graveolens.
La información georreferenciada sobre los tipos de bosque seco del cantón Zapotillo a escala
1:70000 fue revisada del estudio desarrollado por el proyecto Manejo comunitario de bosques
secos y microcuencas de la parte suroccidental de la provincia de Loja (2001). Se elaboró el mapa
de cobertura vegetal de la zona de recolección silvestre de frutos de B. graveolens utilizando la
extensión GeoProcessing Wizard (Vatalis & Monaliadis, 2002) (Figura 2.3).
50
Figura 2.3. Mapa de cobertura vegetal proyecto Bosque Seco. Área de
recolección silvestre de B. graveolens.
Elaborados el mapa base y el mapa de cobertura vegetal se ejecutaron talleres en las comunidades
para determinar el conocimiento endógeno (Brown & Fraehlich, 2012; Freeman et al. 2014).
Fueron empleadas herramientas de diagnóstico rápido conforme los métodos de Geilfus (2002) y
Takasaki & Barham (2000). Los objetivos de los talleres fueron:
51
Conocer el uso actual de los recursos forestales.
Comprender el proceso histórico de uso o desuso del bosque.
Analizar los principales problemas relacionados con la conservación de este ecosistema.
a c
b
b
Imagen 3.2. Taller participativo para el levantamiento de información en el BST del sur de
Ecuador; a. y b. Comunidad de Malvas. c. Matriz presentando el uso histórico
de los recursos naturales.
52
2.2.2.6. Recorridos de verificación
a b c
El trabajo de gabinete consistió en rectificar el mapa base y el mapa de cobertura vegetal con la
información dada por los campesinos. Esta actividad se realizó utilizando el programa ArcGis 9.3
(ESRI, Redlands, CA). Posteriormente se ejecutó el traslape de información (Neukermans et al.
2010) como se indica en la Figura 2.4. Esto permitió identificar las áreas de conflicto de uso,
zonas con requerimientos de conservación, recuperación o protección; así mismo permitió el
análisis y elaboración final de la zonificación del territorio.
53
Figura 2.4. Proceso de traslape de mapas temáticos. ArcGis 9.3.
Los resultados obtenidos fueron nuevamente analizados con los campesinos y se recibieron
resoluciones sobre la información cartografiada en el mapa de usos y recursos naturales. Esta
actividad se la realizó a través de reuniones participativas conforme lo plantean Brown &
Fraehlich (2012) y Freeman et al. (2014).
54
2.2.4. Caracterización socioeconómica
En vista que en el censo nacional (INEC, 2010) los datos de la población objeto de estudio
corresponden a los totales a nivel de parroquia, se vio la necesidad de determinar la poblacional
de las comunidades que aprovechan los frutos de B. graveolens a través de un censo comunitario
(Phélan, 2009; Marcano et al. 2010). Se analizó la Image DigitalGlobe de Google earth, en la
cual se hizo una exploración preliminar del número de casas que se encuentran por cada
comunidad campesina (Imagen 3.4). Con los líderes comunitarios se recorrieron las casas y se
aplicó el censo que se presenta en el Anexo 2.1. Para evitar errores se empleó el método
propuesto por Phelán (2009), que consiste en ir por varias ocasiones al domicilio de la persona
seleccionada para el levantamiento de información (cuando ésta no fue encontrada en una
primera visita), realizándose otros intentos en días u horas distintos.
Imagen 3.4. Exploración preliminar del número de casas por cada comunidad
campesina; a. Comunidad de Malvas; b. Comunidad de Chaquiro.
55
2.2.4.2. Socioeconomía campesina
Con la población determinada del censo comunitario consideramos el total de la población adulta
comprendida entre edades mayores a 26 años; estas personas adultas y ancianos fueron
consideradas como los mejores informantes (Monroy-Ortiz et al. 2009). La encuesta y la guía
para las entrevistas se realizaron conforme las metodologías de Kenny et al., (1999) y Monroy-
Ortiz et al., (2009). En la encuesta se agruparon preguntas y respuestas por temáticas como
demografía (sexo y edad), nivel de escolaridad (básico, bachillerato y profesional), población en
edad económica, distribución de la población según el tipo de vivienda, principales actividades en
las comunidades (PEA), problemas comunitarios y tenencia de la tierra.
El procesamiento de los datos se realizó con el programa SPSS Statical Software Versión 15.0
(SPSS Inc, Chicago) que incluyó un análisis de estadística descriptiva. También se determinó por
cada aspecto socio-productivo la frecuencia y el porcentaje. En la determinación de los
principales problemas ambientales, con los criterios de los campesinos y campesinas se desarrolló
el árbol de problemas causa y efecto (Silva, 2003).
2.3. Resultados
56
Sus interacciones con el bosque seco corresponden a actividades como recolección de leña,
madera y productos forestales no maderables, siembra de cultivos y pastoreo intensivo de ganado
caprino (Capra hircus L.). A partir del año 2000, y gracias a la intervención de la ONG
Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), los campesinos han ido dando importancia a la
conservación del bosque; actualmente están organizados en la asociación comunitaria
denominada Bolívar Tello. En ella se encuentran los principales cosechadores de frutos de B.
graveolens quienes son actores directos del plan de aprovechamiento de recolección. Este plan
viene ejecutándose anualmente, bajo el apoyo de NCI y la Universidad Técnica Particular de Loja
(UTPL). El plan es un requisito legal para que el Ministerio de Ambiente del Ecuador (MAE)
otorgue el respectivo permiso de explotación de este recurso.
INVESTIGACIÓN
UTPL
COMERCIALIZACIÓN
ASOCIACIÓN COMUNITARIA:
NATURA Bolívar Tello
ADE
ADIMAQ
ONG NCI
GOBIERNO NACIONAL
MAE, GPL, GDAZ
57
apoya la gestión y participación local para el aprovechamiento sostenible de los desechos
orgánicos de B. graveolens. Cabe señalar que la UTPL en el año 2006 gracias a una investigación
de pregrado reveló los porcentajes de aceites esenciales contenidos en los frutos de B. graveolens
(Salas & Saragozín, 2006), determinándose que éstos son mayores a los contenidos en la madera
(Noge & Becerra, 2009). Paralelamente, se desarrolló una técnica de extracción (patentado por la
UTPL) que permitió avanzar significativamente en la posibilidad de hacer un uso sostenible de
esta especie, pues hasta esa fecha, las experiencias conocidas solamente habían considerado la
extracción de aceite a partir de la madera, lo que implica cortar y destruir el árbol.
Otros actores primordiales son las empresas importadoras de aceite esencial de B. graveolens. La
empresa NATURA de Brasil, al ser informada por el MAE sobre el innovador proceso de
extracción visitó la UTPL para constatar esta realidad, así como la calidad química y
organoléptica del aceite esencial. De esta manera se inicia un proceso de investigación y
extensión entre la UTPL y las familias campesinas donde se colecta el fruto bajo la coordinación
de Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) y la empresa brasileña NATURA. En este contexto
los campesinos han sido capacitados para realizar la colecta y manejo post-cosecha de los frutos,
con el fin de que se garantice la calidad del aceite y cause los menores daños al ecosistema.
Los diferentes niveles de gobierno también fueron reconocidos como actores trascendentales: el
Gobierno Provincial de Loja (GPL), el Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón Zapotillo
(GADZ) y el Ministerio del Ambiente de Ecuador (MAE), no sólo por su responsabilidad de
hacer cumplir las políticas nacionales sino también por su influencia en las ideas para el
desarrollo en las comunidades.
En la Figura 2.6 se logró diseñar una línea de tiempo ambiental de la zona de aprovechamiento de
los frutos de B. graveolens, donde se describe los periodos y los hitos más importantes en la
transformación del BST.
58
2.3.2.1. Primeros habitantes
En el período 900 a 1470 (Figura 2.6), los primeros pobladores de lo que hoy se conoce como
cantón Zapotillo pertenecieron a las extintas etnias Zapallal y Chimú que habitaron el sur de
Ecuador y norte de Perú (Covey, 2008; Lima et al. 2011; Moncayo, 2012). La cultura Zapallal se
radicó en el valle del Río Chico conocido actualmente como río Alamor, desapareció debido a la
gran sequía que se produjo en el año 1120 hasta el año 1150 y en donde también se vio afectado
el ecosistema (Moncayo, 2012). Las familias abandonaron el lugar y se establecieron en las
quebradas y vertientes como las de Malvas, Totumos, Bejucal y Pilares (Moncayo, 2012); estos
sitios en la actualidad forman parte de la zona objeto de estudio. Las características del segundo
grupo humano que habitó la zona de estudio se refiere a los indígenas Chimús. Esta etnia se
distinguió por sus desarrolladas técnicas de riego y por ser hábiles alfareros (Lima et al. 2011;
Cueva & Bustamante, 2012; Moncayo, 2012). Según Covey (2008) se dedicaron a la agricultura
con cierto grado de intensidad y algunos grupos fueron excelentes pescadores de los recursos
marinos.
Restos arqueológicos de los Chimús se han encontrado en el cantón Zapotillo de una manera
informal. En la zona se han realizado numerosas excavaciones clandestinas y saqueos
indiscriminados por parte de los denominados huaqueros3; estas personas aprovechan esqueletos
y utensilios de los cementerios Chimú y los venden en un comercio ilícito a precios baratos
dentro y fuera del país. En Zapotillo no existe ningún museo debido a la falta de normativas y el
escaso control del gobierno nacional. Tal es el caso que existen mini museos acondicionados en
las casas de los habitantes de la ciudad de Zapotillo donde poseen objetos arqueológicos. Un
ejemplo es el mini museo del Sr. Estuardo Álvarez conocido con el seudónimo de Talo (Cueva &
Bustamante, 2012).
3
Personas inescrupulosas dedicadas a saquear el contenido de los restos arqueológicos. Se dedican al comercio ilícito de bienes culturales.
59
ONG´s y universidad ingresan a la zona para
2000 - 2015
actividades de conservación Esfuerzos para proteger
las zonas de BST
restantes
1979 - 2014 Declaratoria de zona de veda
Importante
La tala del BST continúa. Agricultores transformación del BST.
aprovechan PFNM y siembran maíz, cebolla, Reducción de BST en un
1973 - 1978 camote 30 %
FUERTE IMPACTO de las
Pastoreo de cabras en el BST actividades humanas
Figura 2.6. Línea de tiempo ambiental del BST. El período corresponde desde el año 900
hasta la actualidad.
60
a b
c d
Imagen 2.5. Restos arqueológicos encontrados de la cultura Chimú en el BST (Cueva &
Bustamante, 2012); a y b. Figuras de barro; c. Vasijas de barro; d. Armas de
piedra y metal.
Desde la llegada del conquistador castellano Sebastián de Benalcázar quien en 1534 funda
Zapotillo, se establecen las bases para la explotación de los recursos naturales. Los
conquistadores establecen los sistemas políticos de control y explotación de los indígenas como
la encomienda (Flores, 2012), las mitas (Ayala, 2008) y la hacienda (Dávalos, 2002). Sin
embargo, según la memoria de los ancianos entrevistados, quienes manifiestan que hasta el año
1940 la zona de estudio mantuvo intacta la estructura y composición florística, suponemos que
los indígenas Chimús fueron trasladados a otras regiones de Ecuador o Perú para suplir los
intereses de los conquistadores.
Desde el período 1940 hasta 1973 inicia la transformación antrópica de lo que hoy se conoce
como comunidades Malvas, Totumos y Chaquiro. Estas comunidades pertenecieron a la hacienda
Limones, la cual, según los campesinos, fue la causante de la primera transformación del
ecosistema. Limones perteneció a la familia Requena y como terratenientes, permitieron el
61
ingreso al BST de los abuelos de los habitantes actuales de Malvas y Chaquiro, con el fin de
trabajar en forma de arrimados y cultivar maíz (Zea mayz), camote (Ipomoea batatas) y cebolla
(Allium cepa) en las riberas de los ríos, y se introduce las cabras (C. hircus) con el objeto de
realizar actividades de pastoreo intensivo.
Otra causa de trasformación del BST fue la implementación de la Ley de Reforma Agraria
aprobada en el año 1973. Esta ley permitió la explotación eficiente de más del 80% del predio,
propugnó un proceso de movilidad social que brindó iguales oportunidades a todos los
ecuatorianos en dirección de construir una sociedad más democrática (Jordán, 2003). Los efectos
inmediatos de esta ley agilizaron e incrementaron notablemente los procesos de distribución de
tierra y aunque esta norma no establecía límites máximos para los predios, introdujo el concepto
de acaparamiento de tierras de toda persona de nacionalidad ecuatoriana (Maldonado-Lince,
1979). Con la implementación de esta ley se incrementó la tala indiscriminada del bosque,
explotándose especies maderables como Tabebuia chrysantha y Loxopterigium huasango para la
venta al Perú y como materia prima para la extinta parquetera instalada en Zapotillo. La
parquetera desapareció en 1979 gracias a la declaratoria de zona de veda del BST (Aguirre et al.
2006). A pesar de existir esta declaratoria, actualmente en la zona y por falta de un eficiente
control forestal continúa la extracción de especies forestales en forma clandestina con fines
comerciales.
62
Figura 2.7. Ubicación geográfica del área de aprovechamiento de frutos de B. graveolens.
Provincia de Loja, Ecuador.
La tabla 2.1 describe el mapa de usos y recursos naturales. El área total utilizada para el
aprovechamiento de frutos de B. graveolens corresponde a 3 011,6 Has. La dedicación de los
terrenos en su mayoría es para actividades silvopastoriles y de aprovechamiento de productos
maderables y no maderables.
63
Figura 2.8. Mapa de usos y recursos naturales del BST.
Pocas áreas son utilizadas para la producción de alimentos. En este contexto, el 88% de terrenos
corresponden a un bosque seco muy ralo o bosque para pastoreo caprino (C. hircus) según la
definición de los campesinos. Así mismo, el 7,2% de los terrenos corresponden a bosque seco
ralo y el 1,1% a matorrales que son dedicados también para el aprovechamiento de los productos
forestales no maderable (PFNM) y pastoreo de cabras. Por otro lado, solamente en el 2,2% están
establecidos cultivos en sistemas agroforestales, en los cuales los campesinos asocian árboles con
cultivos anuales y monocultivos en las riberas del río Malvas. Por último están las zonas de
protección forestal con un 0,7% de la superficie.
64
Tabla 2.1. Usos del suelo en el área de recolección silvestre de frutos de B. graveolens.
NOMBRES
USOS DEL SUELO
USADOS POR
Y COBERTURA CÓDICO USO TRADICIONAL ÁREA (Ha) ÁREA %
LAS
VEGETAL
COMUNIDADES
Bosque para Pastoreo caprino y
Bosque seco ralo Bs- r 216,3 7,2
pastoreo caprino aprovechamiento de PFNM
Bosque seco muy Bosque para Pastoreo caprino y
Bs-mr 2 675,6 88,8
ralo pastoreo caprino aprovechamiento de PFNM
Árboles en Zona para sembrar cultivos:
asociación con A-c Chacra maíz, poroto, plantas 66,4 2,2
cultivos anuales medicinales entre otros
Aprovechamiento de madera,
Matorral seco
Ms-ar Matorrales leña, resinas, frutas, pastoreo 32,2 1,1
arbolado ralo
caprino
Zonas de Zona de regeneración natural de
Zp-f Encierros 21,1 0,7
protección forestal especies nativas
TOTAL 3011,6 100
Existe una constante en los criterios de los campesinos en el uso del suelo. La mayoría confía en
el pastoreo, producción y comercialización caprina pues esta actividad les da mayores ingresos
económicos. Obtienen además carne, quesos y natilla; por ello actualmente en el bosque seco
muy ralo (88,8% del territorio) los campesinos están realizando esta actividad. En sus casas
tienen corrales para que los animales en la noche descansen y en las mañanas y durante todo el
día son enviados para que realicen libremente el ramoneo, viéndose afectada la regeneración
natural de las especies (Imagen 2.6).
a b
b
Imagen 2.6. Pastoreo caprino en el BST. a. Cabras del Sr. Marlon Panamito; b. pastoreo
libre en el bosque seco muy ralo.
En estas zonas los campesinos aprovechan también productos forestales no maderables como
Simira ecuadorensis, Piscidia carthagenensis, usados en el establecimiento de cercos, obtienen
tintes de Eriotheca ruizii, y de B. graveolens usan las hojas, tallos y resina empleadas en la
medicina tradicional (Sánchez et al. 2006; Tene et al. 2007). Otro uso importante del suelo es el
establecimiento de cultivos o chacras en sistemas agroforestales y/o monocultivos (Tabla 2.1).
65
Estas chacras están establecidas en las zonas inundables de las riberas y en el lecho del río
Malvas (Imagen 2.7).
Ésta actividad la realizan con el fin de aprovechar el caudal del río que en época de sequía
disminuye considerablemente. Las chacras corresponden tan sólo al 2,2% del territorio, pero
cumplen la función de autoconsumo y los excedentes son utilizados para la venta. En algunas
zonas, los campesinos siembran monocultivos como el maíz (Zea mays) y arroz (Oryza sativa)
(Imagen 2.8); y en otras han establecido sistemas agroforestales usando especies como camote
(Ipomoea batatas), yuca (Manihot esculenta), cebolla (Allium cepa), ajo (Allium sativum),
porotos (Phaseolus vulgaris), plátano (Musa paradisiaca), mango (Mangifera indica), coco
(Cocos nucifera) y frutales como naranja (Citrus sp.) y limón (Citrus sp) (Imagen 2.8).
66
a b b
c c
d d
Por otro lado en relación a la conservación de las especies forestales, los campesinos realizan
encierros con alambres de púas con el fin de evitar el ingreso de animales especialmente el
ganado caprino. Estas zonas de protección forestal constituyen una pequeña porción de territorio
correspondiendo un área de tan solo 21,1 ha (0,7%).
En la Tabla 2.2 se presentan los resultados del censo comunitario. Se pudo constatar que en las
comunidades estudiadas existe un total de 45 familias, representadas en un 51,7% por hombres y
el 48,3% son mujeres. La mayor cantidad de habitantes se centra en la comunidad Malvas.
67
Tabla 2.2. Población por sexo que habitan en Malvas, Chaquiro y Totumos.
# DE # DE PERSONAS
PARROQUIA COMUNIDAD
FAMILIAS TOTAL
Hombres Mujeres
Limones Malvas 18 48 48 96
Limones Chaquiro 16 23 19 42
Garza Real Totumos 11 21 19 40
TOTAL 3 45 92 86 178
La Tabla 2.3 muestra las características en valores promedios de la encuesta aplicada a las
familias campesinas de Malvas, Chaquiro y Totumos. El tamaño de la familia mostró una amplia
variación que oscila entre 1 y 10 personas. El tamaño medio de la familia corresponde a 3,95
personas con una desviación relativamente elevada de 2,53. Alrededor del 37,6% de los hogares
tienen un tamaño familiar menor a la media aritmética mientras que el 62,4% de los hogares es
superior. El tiempo promedio de los jefes de hogar en los que se han dedicado a estudiar, es de 10
años con un máximo de 24 años de capacitación. La edad promedia del jefe de hogar es de 43,9
años con un mínimo de 29 años y un máximo de 71 años.
La Figura 2.9 presenta la pirámide de población humana considerando como rango cada 5 años
de edad y clasificadas por mayores (61 años o más), adultos (16 a 60 años) y jóvenes (0 a 15
años). Los habitantes son adultos en edad para trabajar (74,2%), seguido por los jóvenes (18,5%)
que es la población dependiente y mayores (7,3%) que corresponden a los jubilados.
68
Figura 2.9. Pirámide de población humana en las comunidades Malvas, Chaquiro y
Totumos 2011.
La Figura 2.9 tiene una forma regresiva o envejecida, debido al descenso en la natalidad (uso de
métodos anticonceptivos) y al envejecimiento contínuo de su población; por tanto, su perspectiva
de futuro es de descenso. En las edades 16-20, 21-25, 26-30 y 46-50 es notable que falta
población y hay más varones que mujeres. Esta pérdida de población se debe a la emigración. La
emigración por falta de trabajo también fue reportada por las comunidades estudiadas como muy
alta (Tabla 2.8).
Se evidencia que la mayor cantidad de pobladores han cursado o están cursando el nivel básico o
escolar (52,2%) y el nivel de bachillerato (42,1%). En la zona de estudio existen pocos
profesionales (5,6%) (Tabla 2.4). Los profesionales han tenido que ir a estudiar a la ciudad de
Loja, con el fin de obtener principalmente el título de licenciado en pedagogía y de esta manera
trabajar como profesores en las escuelas rurales, satisfaciendo de esta manera sus aspiraciones
personales y familiares. Un dato importante es que en la zona no existe analfabetismo.
69
Tabla 2.4. Nivel de educación segregado por comunidad en la zona de estudio
NIVEL DE PORCENTAJE
MALVAS CHAQUIRO TOTUMOS FRECUENCIA
EDUCACIÓN (%)
Básico 36 28 29 93 52,2
Bachillerato 52 12 11 75 42,1
Profesional 8 2 0 10 5,6
TOTAL 178 100,0
En la Tabla 2.6 se observa los tipos de casas construidas en el valle donde se establece el bosque
de B. graveolens. Las casas han sido construidas de diversos materiales que son típicos de los
bosques secos del sur de Ecuador. Los materiales son esencialmente barro, desechos de madera y
teja. En este sentido existen casas de abobe, madera y bareque y muy pocas familias las han
70
construido con ladrillo. El porcentaje de tipo de casa por los materiales utilizados en las
comunidades difiere de una a otra. El 44,4% de casas en la comunidad de Malvas están
construidas a base de adobe, el 18,2% en Totumos y solamente el 6,3% en Chaquiro en donde
predomina en cambio la construcción de casas de madera (43,8%). La mayoría cuentan con pocos
servicios básicos como la luz y agua.
Según Sánchez et al. (2006) la mayoría de las personas de estas comunidades todavía conocen y
usan árboles nativos para la construcción de casas y cercos. Las casas están protegidas con cercos
de madera hechos con Loxopterygium huasango y Simira ecuadorensis y el uso de postes de
Tabebuia chrysantha para la colocación de alambre de púas (Imagen 3.9). Algunos usos
destinados para construcción han desaparecido. Concordando con Sánchez et al. (2006),
antiguamente en la zona de estudio se usaba las cortezas partidas de Cochlospermum vitifolium
para techos de las casas, pero ahora sólo se observa esa aplicación para chozas de caprinos y
porcinos, aunque en el sector se ha podido constatar que en algunas chozas de estos animales,
están constituidos con techos de teja y zinc.
71
a
Cerco de
madera de
guápala
Postes de
guayacán
Imagen 2.9. Tipos de vivienda en el BST del sur de Ecuador; a. Casa de adobe con cerco de
protección a base de madera; b. Casa de adobe con cerco de protección con
alambre de púas.
Como se observa en la Tabla 2.7 existen todavía fincas sin el título de propiedad. En Malvas el
27,8% de los habitantes cuentan con título de propiedad (TP) y el 33,3% no cuentan con este
documento legal. En Chaquiro y en Totumos el 31,3% y el 27, 2% de la población cuentan con
TP, respectivamente, mientras que el 25% y 36,4 % no poseen del mismo. Es también interesante
resaltar que para el conjunto de las tres comunidades entre el 36,4 – 38,9 % no saben si sus tierras
están escrituradas.
72
Tabla 2.7. Tenencia de la tierra en las comunidades encuestadas
TENENCIA DE LA
COMUNIDAD FRECUENCIA PORCENTAJE
TIERRA/FAMILIA
Tienen escrituras 5 27,8
Malvas No tienen escrituras 6 33,3
No saben 7 38,9
Tienen escrituras 5 31,3
Chaquiro No tienen escrituras 4 25,0
No saben 7 43,7
Tienen escrituras 3 27,2
Totumos No tienen escrituras 4 36,4
No saben 4 36,4
En la Tabla 2.8 se revela un alto porcentaje de migración de la zona; así, en Malvas el 83,3%, en
Chaquiro el 87,5% y Totumos el 72,7% por lo menos un integrante de familia ha migrado a otras
regiones del ecuador y, en especial, a países como Estados Unidos, España e Italia.
La razón fundamental para esta decisión es que en la zona no existen las suficientes fuentes de
trabajo. En Malvas el 88,9% informan que no existe trabajo, en Chaquiro incluso ese porcentaje
es superior (93,6%) y Totumos es del 81,8% (Tabla 2.9).
73
2.3.3.7. Seguridad alimentaria
Con el fin de conocer si existe alguna alternativa para la seguridad alimentaria referente al
establecimiento y manejo de huertas familiares en las casas de los campesinos, se evidencia que
este aspecto falta ser consolidado en la zona. En Malvas hay pocas huertas familiares establecidas
(33,3%); sin embargo en Chaquiro (62,5%) y Totumos (45,5%) existe mayor evidencia de
establecimiento de esta alternativa productiva (Tabla 2.10).
Tabla 2.10. Huertos familiares instalados y manejados por las comunidades campesinas.
PRESENCIA DE HUERTOS
COMUNIDAD FRECUENCIA PORCENTAJE (%)
FAMILIARES
Si hay huertos 6 33,3
Malvas No hay huertos 8 44,5
No saben 4 22,2
Si hay huertos 10 62,5
Chaquiro No hay huertos 4 25,0
No saben 2 12,5
Si hay huertos 5 45,5
Totumos No hay huertos 4 36,4
No saben 2 18,1
74
2.3.3.9. Principal actividad económica en las comunidades
Al analizar la variable que corresponde a la actividad principal que realizan los miembros de las
familias encuestadas, se observa que en la comunidad Malvas el 54,2% de habitantes realizan
como actividad principal la agricultura y ganadería, considerándose un porcentaje similar a la
comunidad Chaquiro (54,8%) y mayor que en Totumos (47,5%). En las comunidades campesinas
la actividad agropecuaria que comprende el pastoreo extensivo de cabras en el bosque seco y la
siembra de cultivos de ciclo corto asociados con árboles en las playas de las quebradas, son las
actividades de mayor importancia (Tabla 2.12).
Tabla 2.12. Principal actividad económica que realizan los habitantes en la zona de estudio.
COMUNIDAD ACTIVIDAD PRINCIPAL FRECUENCIA PORCENTAJE (%)
Agricultura y ganadería 52 54,2
Ama de casa 25 26,0
Estudiante 9 9,4
Albañil 3 3,1
Malvas
Mecánico 1 1,0
Empleado 4 4,2
Ninguna 2 2,1
Total 96 100,0
Agricultura y ganadería 23 54,8
Ama de casa 9 21,4
Estudiante 6 14,3
Albañil 1 2,4
Chaquiro
Mecánico 1 2,4
Empleado 2 4,8
Ninguna 0 0,0
Total 42 100,0
Agricultura y ganadería 19 47,5
Ama de casa 14 35,0
Estudiante 4 10,0
Albañil 1 2,5
Totumos
Mecánico 0 0,0
Empleado 2 5,0
Ninguna 0 0,0
Total 40 100,0
Sin embargo los encuestados han manifestado que dedican también tiempo a trabajos específicos
como: albañilería, estudios, mecánica entre otros, pero la actividad agropecuaria es, sin duda la
preponderante.
Para los campesinos la producción caprina constituye la actividad económica que reporta mejores
beneficios económicos. Tanto es así que en la comunidad Malvas el 88,9%, en Chaquiro el 81,2%
75
y en Totumos el 72,7% indican que esta actividad es la que les brinda mayores réditos
económicos, por lo que no están dispuestos en cambiar esta actividad.
Tabla 2.13. Producto agropecuario que reporta mejores beneficios económicos en las
comunidades campesinas.
PRODUCCIÓN AGROPECUARIA
QUE CONSTITUYE MAYOR
COMUNIDAD FRECUENCIA PORCENTAJE (%)
BENEFICIO ECONÓMICO EN
LAS COMUNIDADES
Producción caprina 16 88,9
Malvas Agricultura 2 11,1
Otro 0 0,0
Producción caprina 13 81,2
Chaquiro Agricultura 3 18,8
Otro 0 0,0
Producción caprina 8 72,7
Totumos Agricultura 3 27,3
Otro 0 0,0
La Tabla 2.14 presenta la cantidad de cabras que se encuentran en la zona de estudio. Los
resultados son presentados en base al censo comunitario y a la información dada por los
campesinos de cada comunidad.
Existen 1771 cabras que pastorean libremente en el BST, con una media de 39 cabras por familia.
El coeficiente de variación en Malvas es de 25,1%, Chaquiro 26,9% y Totumos 24,3%. Según la
calculadora del balance de ración y requisitos de nutrientes de la Langston University
(http://www2.luresext.edu/goats/research/nutritionmodule1.htm) una cabra madura necesitaría
1,15 kg día-1 de forraje para alimentarse adecuadamente. Como existen 1771 cabras, se
necesitaría 2036,6 Kg día-1 de forraje. Esta cantidad podría estar disponible en los meses de lluvia
y en donde existe mayor cantidad de biomasa que está conformada especialmente por hierbas y
regeneración natural de las especies arbóreas; sin embargo, para los meses secos las cabras no
contarían con la suficiente cantidad de alimento, lo que potenciaría el problema de la desnutrición
en la producción de éste ganado. Esto concuerda con el criterio de los campesinos, quienes han
76
manifestado que es imperioso el desarrollo de un programa de mejora en el manejo de este tipo
de ganado, ya que ésta actividad les genera mayores beneficios económicos (Tabla 2.14).
El árbol de problemas presenta la situación actual del BST (Figura 2.10). El principal problema
identificado por los encuestados es la reducción de la cobertura boscosa y escasez de agua. La
reducción boscosa por un lado se debe a que en ciertas zonas en las riberas del río Malvas se
están ampliando áreas para cultivos, tanto en sistemas agroforestales como monocultivos. La
zona de monocultivos está caracterizada por la tala y quema que los campesinos han realizado
para eliminar los rastrojos; ésta costumbre de cultivar en las playas de los ríos y quebradas y de
abandonarlos tan pronto como el sistema deja de ser productivo por pérdida en la fertilidad del
suelo, está llevando al crecimiento de la frontera agrícola y a afectaciones para el normal reciclaje
de nutrientes y degradación de suelos. Otra causa que se ha logrado identificar es la continua
fragmentación del BS, y eso a pesar que el área de recolección silvestre de frutos de B.
graveolens fue declarada zona de veda (Aguirre et al. 2006).
Todavía subsiste un ineficiente control forestal por lo que continúa la tala de especies forestales
como Tabebuia chrysantha, Loxopterigium huasango, Triplaris cumingiana, Caesalpinia
glabrata y de aprovechamiento no maderable como Cordia lutea (Leal-Pinedo & Linares-
Palomino, 2005; Sánchez et al. 2006; Aguirre-Mendoza, et al. 2013). Se aprovechan estos
recursos forestales sin ningún plan de manejo como consecuencia de falta de capacitación,
seguimiento y evaluación por parte del Ministerio del Ambiente del Ecuador. Los campesinos a
pesar de expresar que la producción caprina es la fuente de mayor ingreso económico, son
conscientes de que esta actividad está afectando al óptimo desarrollo de la sucesión natural de
especies valiosas. Así mismo, la escasez y mala distribución del agua son factores que de alguna
manera alteran el equilibrio de los recursos naturales boscosos y por ende contribuyen al
paulatino deterioro de las condiciones de vida de la población asentada en esta región.
77
Baja
Suelos producción
erosionados
Baja Baja
EFECTOS
fertilidad calidad de
Sequías
de suelos vida
prolongadas
Pobreza,
migración
REDUCCIÓN DE LA COBERTURA
BOSCOSA Y ESCASEZ DE AGUA
Aumento
Falta de
Tala de frontera
capacitación bosque agrícola
Falta control
Consumo de forestal Mal manejo
leña de
agroquímicos
Figura 2.10. Identificación del problema central que afecta al BST según los
campesinos.
78
2.4. Discusión
Nuestra investigación ha permitido reconocer y entender las interacciones existentes entre las
comunidades campesinas y los recursos naturales a través de una línea de tiempo. Según ésta,
entre los años 1120 a 1150 se registró la desaparición de la cultura Zapallal como consecuencia
de la gran sequía que imperó en la zona (Moncayo, 2012). En este contexto, es conocido que en
sur América han existido varios períodos con cambios climáticos extremos caracterizados por la
presencia de grandes sequías o a su vez períodos de congelamiento. Estos eventos han ocurrido
en la época del Eoceno (Hinojosa & Villagrán, 1997) y en los períodos glaciar, interglaciar y
holoceno, produciéndose transformaciones en los bosques y afectaciones en las poblaciones
humanas (Bush et al. 2007; Whitney et al. 2014).
Estos cambios climáticos no son los únicos en afectar a las poblaciones humanas y a los
ecosistemas; además, debe considerarse la relación existente entre la sociedad-naturaleza que los
antropólogos durante décadas han venido advirtiendo a la comunidad científica (Baldauf & Maes
Dos Santos, 2013). La necesidad de incluir la dimensión humana en el análisis de los ecosistemas
ha sido reconocido como un elemento esencial para comprender la complejidad de los problemas
ambientales (Castillo et al. 2005). Las actividades humanas causan perturbaciones generalizadas
y son de suma importancia para entender cómo, a qué ritmo y en qué medida tales perturbaciones
afectan la integridad del ecosistema y su capacidad de proporcionar servicios esenciales para la
sociedad (Chazdon, 2003, Ghimire et al. 2004).
Las culturas Zapallal y Chimú, quienes fueron los primeros pobladores en la zona no impactaron
notablemente a este ecosistema, a pesar de ser eminentemente agrarios. Cobos, (2012) y
Moncayo, (2012) manifestaron que los Chimús desarrollaron principalmente la agricultura, a
través del trabajo y técnicas hidráulicas, aprovechando a lo máximo el agua subterránea. Las
técnicas que utilizaban estas culturas, como por ejemplo los huachaques, consistía en sacar agua
del subsuelo mediante el filtrado (Mazadiego, 2009), puquios en una zanja abierta y/o una galería
subterránea que se nutre de la capa freática (Clarkson & Dorn, 1995) y los embalses para la
contención de agua de los ríos, fueron utilizados para abastecerse de agua y así cultivar los
79
principales productos para la seguridad alimentaria y calidad de vida (Cobos, 2012). Los Chimús,
tenían como base principal de su alimentación al maíz (Zea mays), yuca (Manihot esculenta) y el
plátano (Musa paradisiaca). Estos cultivos permitieron a estos pueblos evitar hambrunas y crisis
alimentaria, pues ya en ese entonces manejaban diferentes pisos ecológicos y dos tipos de
agricultura; la de secano o temporal o rosas de monte y la de las vegas de los ríos que poseen
tierras con riego con un buen manejo del agua, así como un cálculo preciso del tiempo para
sembrar con la debida oportunidad cuando se aproximan las lluvias. Estos principios ancestrales
hasta hoy lo mantienen y siguen aplicando algunos de nuestros agricultores y ganaderos (Cobos,
2012).
Otro hito importante constituye la llegada de los conquistadores a Zapotillo en el año 1534.
Existieron cambios que afectaron a las poblaciones rurales y a la estabilidad del ecosistema. Junto
a las enfermedades infecciosas que afectaron a las poblaciones locales, algunos investigadores
están convencidos de que los principales impactos en las poblaciones humanas y en los recursos
naturales se debió a una serie de factores, tales como la servidumbre, la confiscación de la mano
de obra, el trabajo excesivo, las guerras y los conflictos (Livi-Bacci, 2006). El aprovechamiento
de los recursos naturales en especial las maderas valiosas y carbón vegetal iniciaron el deterioro
del ecosistema. Según Torrejón et al. (2004), en la época de la colonia se quemaba más leña en
casa de un español que la utilizada mensualmente en la casa de un indio. Desde el inicio de la
conquista los castellanos mostraron interés por los bosques para dos propósitos: obtener
combustible y madera para la construcción y apuntalamiento de minas (Kenny et al. 1999).
4
La hacienda es un sistema de propiedad de origen Español, cuyo modelo fue exportado a América durante la
época colonial y que subsistió hasta la Ley de Reforma Agraria, aprobada en Ecuador en 1973. En el sistema
hacienda se produjo una concentración de las tierras en pocas manos (hacendados), siendo la mayoría herederos de
los encomenderos y miembros de la iglesia (Jesuitas).
80
investigador manifestó que los animales introducidos hacían uso incesante de frutos de árboles
nativos para su alimentación y afectaron a la regeneración natural con lo cual la sucesión natural
de las especies se vio fuertemente afectada. Pero esta devastación no termina ahí, sino que se
incrementa tras la implementación de la Ley de Reforma Agraria y Colonización aprobada en
Ecuador en 1973 (Jordán, 2003), con la cual se explotaron inmisericordemente y sin control
especies forestales como Tabebuia chrysantha, Loxopterigium huasango, Triplaris cumingian y
Caesalpinia glabrata y se realizó nuevamente el acaparamiento de tierras. Según esta ley se
consideraban deficientemente explotadas aquellas tierras en las que no se cumplía con cualquiera
de estos tres requisitos: i) tener al 1 de enero de 1976 una explotación económica eficiente de
acuerdo con las condiciones geográficas, ecológicas y de infraestructura de la zona, no menos del
80% de la superficie agropecuaria aprovechable del predio; ii) haber obtenido niveles de
productividad por lo menos iguales a los niveles medios fijados por el Ministerio de Agricultura y
Ganadería para el área; y, iii) haber construido una infraestructura física que posibilite la
explotación económica del predio (Kenny et al. 1999). Con esta ley se entendía que el 80% del
terreno tenía que estar trabajado, con ello se potenció la tumba de árboles para la implantación de
sistemas productivos agrícolas. Con la implementación de esta ley se produjo la división del
territorio en la zona de estudio; actualmente existe una mayor presión del bosque encontrándose
remanentes de bosque impactados por las actividades humanas, denominadas aquí por los
campesinos como bosque seco ralo y bosque seco muy ralo (Tabla 2.1). Lo acontecido en el BST
estudiado, coincide con otras zonas de BST como la región de Chamela-Cuixmala en México,
cuyas políticas agrarias impactaron en estos ecosistemas (Castillo et al. 2005).
En la zona de estudio existen dos tipos de visiones de desarrollo; la visión científica y la visión
comunitaria. Según la visión científica a pesar de existir bosques impactados, la zona de estudio
es considerada valiosa por la alta diversidad biológica que aún se encuentra, los niveles de
especies endémicas y la fragilidad del ecosistema (Best & Kessler, 2005; Aguirre et al. 2006;
Espinosa et al. 2012). Desde el punto de vista de los campesinos, las tierras (y su propia en
particular) son importantes por la producción caprina, producción agrícola y aprovechamiento de
productos forestales no maderables que son las principales actividades que les generan beneficios
económicos (Tabla 3.14). Esta realidad acontece en otros ecosistemas que son valorados por las
poblaciones rurales, desde un punto de vista productivo (Devendra, 2012; Mancilla-Leytón et al.
2012). Para los campesinos, la forma en que la investigación científica se ha llevado a cabo en el
81
lugar (en su mayoría estudios biológicos y ecológicos) también ha sido cuestionada, lo que
refuerza la necesidad de un análisis más vinculado e integrado entre los sistemas sociales y
ecológicos (Castillo et al. 2005). Los campesinos identifican los servicios que le ofrece el BST
como por ejemplo el aprovechamiento de los PFNM, el mantenimiento de la fertilidad del suelo y
el alimento que ofrece este bosque a la fauna nativa y exótica, entre otros.
Los pobladores locales han sido campesinos durante generaciones y aunque en la actualidad
existe una tendencia a dedicar el tiempo a otras actividades (Tabla 2.15) (trabajo como empleado
en granjas privadas y como albañiles) la mayor parte de sus ingresos provienen de la agricultura;
su identidad campesina está profundamente arraigada, tal es el caso que la gente prefiere tener un
poco de ganado caprino en sus parcelas en lugar de cambiar esta actividad o de abandonarlas por
completo.
El mapa elaborado con los campesinos (Figura 2.8) permitió entender los cambios continuos de la
estructura de la vegetación y composición del BST en el tiempo. Según el proyecto Bosque Seco
(1998) la cobertura boscosa del área estuvo conformada por cinco tipologías: bosque seco muy
ralo de colina, bosque seco ralo de colina, bosque seco semidenso de colina y matorral seco
arbolado ralo. En la actualidad esta situación ha cambiado. Conforme los criterios de los
campesinos que ayudaron a elaborar el mapa de usos y recursos, existe en la zona el bosque seco
ralo, bosque seco muy ralo, matorral seco arbolado ralo, áreas de cultivos (chacras) en asociación
con cultivos anuales y pequeños remanentes de áreas de conservación.
Relacionado con este tema de cambio del uso del suelo, algunos estudios han demostrado que en
las últimas décadas la causa del cambio en la cobertura a nivel global es la deforestación
(Gasparri & Grau, 2009). La deforestación va generando la pérdida de especies forestales,
principalmente por la degradación del suelo, la invasión de especies exóticas y el aumento de la
vulnerabilidad de las poblaciones humanas locales (Daye & Healey, 2015). Fulé et al. (2011),
manifestaron que las actividades humanas en el BST ocasionan cambios en la composición y
estructura; aún más si se utiliza el fuego como técnica para establecer cultivos. Las principales
consecuencias de la fragmentación son la pérdida de hábitat y los cambios en la configuración del
82
hábitat que aumentan la extinción de las especies y, por tanto, la pérdida de biodiversidad (Etter
et al. 2008; Espinosa et al. 2012).
Por otro lado, la población se concentra según la edad entre el rango 0 a 25 años con 48,4% del
total. Esto demuestra que la población que vive en este BST es joven (Tabla 2.4). Este dato se
acerca al promedio registrado a nivel nacional que es de 51,7% para habitantes de Ecuador que se
encuentran en edades comprendidas entre 0 y 25 años (INEC, 2010). El 32,6% corresponde a
habitantes que se encuentran entre los 26 y 60 años, datos muy parecidos al registrado a nivel del
Ecuador que es de 39,7% (INEC, 2010). El 19,1% de habitantes se encuentran en edades
83
comprendidas entre los 61 años a más, diferenciándose a otras regiones rurales donde la
población de ancianos es mayor alrededor del 22,2% (Borges-Yánez & Gómez-Dantéz, 1998).
84
Otro problema identificado es la expansión de la frontera agrícola al sembrar cultivos en sistemas
como monocultivos y muy pocos agroforestales. Esta actividad está aunando efectos negativos.
Según la FAO (2006) la expansión agrícola es la causa principal de la deforestación en los
bosques tropicales. Sumado a esto, la mayoría de campesinos en los cultivos están aplicando
pesticidas y aplican formulaciones químicas para la fertilidad (Tabla 2.13). Estos productos han
sido muy estudiados por los impactos negativos que producen (Berny, 2007; Devine & Furlong,
2007) en especial en la salud y economía familiar (Pimentel, 2005). Por otro lado el uso del fuego
o quemas, también constituyen un problema en la zona. Arianoutsou & Vilá (2012) comprobaron
que los incendios frecuentes traen consecuencias graves en los ecosistemas; sustituyen la
vegetación secundaria por especies de plantas invasoras, lo que provoca que haya una constante
transformación en la composición y estructura del bosque. El fuego juega un papel
potencialmente importante en el cambio de la vegetación y disminuye por otro lado la
disponibilidad y calidad de PFNM (Fedele et al. 2011).
La producción caprina (C. hircus) es considerada por los campesinos como la actividad más
importante en la zona; los campesinos son conscientes de que esta actividad produce impactos en
el ecosistema esencialmente en la regeneración natural de las especies. Existen 1771 cabras que
pastorean libremente en la zona de estudio, es una población elevada y su impacto es notable ya
que una cabra madura necesita 1,15 kg día-1 para alimentarse bien (según la calculadora del
balance de ración y requisitos de nutrientes de la Langston University
http://www2.luresext.edu/goats/research/nutritionmodule1.htm), lo que corresponde a una
cantidad de 2036,6 Kg día-1 de forraje. Esta cantidad que es alta podría estar disponible en los
meses de lluvia y en donde existe mayor cantidad de biomasa y nacimiento de plántulas de
regeneración natural de las especies arbóreas; que se ven directamente afectadas y afectan a la
regeneración natural del BST. En este contexto, lo que manifiestan los campesinos es la
necesidad de que se incrementen programas de manejo sostenible y de capacitación en este tema.
Las cabras introducidas y su pastoreo han demostrado tener un impacto en la estructura y
composición de especies, especialmente de las endémicas (Hester et al. 2006; Chynoweth et al.
2013), tal es el caso del cactus (Opuntia ficus-indica) (Carrión et al. 2007; Gibbs et al. 2010) y la
extinción de especies endémicas como Blutaparon rigidum (Tye, 2003). Por ello el manejo de
este tipo de producción debe ser considerada en la zona ya que en algunos casos las cabras
85
eliminaron el 100 % de plántulas de árboles de gran tamaño en el Archipiélago de Galápagos,
afectando con ello la regeneración natural de las especies (Clark & Clark, 1981).
2.5. Conclusiones
86
la migración que han tenido que sufrir algunos miembros de familia con lo cual se ha visto
afectada la estabilidad y unión familiar.
Según los campesinos la principal causa para la pérdida de la cobertura es la tala de especies
como Tabebuia chrysantha, Loxopterigium huasango, Triplaris cumingian y Caesalpinia
glabrata. Esta actividad afecta la estructura, dinámica, productividad y la biodiversidad de este
ecosistema. La expansión de la frontera agrícola en monocultivos con uso de pesticidas y con
muy pocos agroforestales sumado al uso del fuego traen como consecuencia la sustitución de la
vegetación primaria por secundaria llevando consigo la transformación en la composición y
estructura del bosque. La información generada en este Capítulo sirve como insumo para la
elaboración de un plan de manejo sostenido de la zona de estudio, la cual se presenta en el
Capítulo IX de esta tesis doctoral.
87
Anexo 2.1. Matriz para el censo comunitario en Malvas, Chaquiro y Totumos.
PERSONAS Y VIVIENDA
Nombres Apellidos
EDUCACIÓN
88
DE LA RESIDENCIA O VIVIENDA
Ubicación
donde
vive Ud. Adelante Atrás 1er nivel 2do nivel Otro
en la casa
DE LA CANTIDAD DE CABRAS
89
CAPÍTULO III
90
3.1. Introducción
Los BST son los ecosistemas más utilizados, perturbados, fragmentados y peor conservados del
planeta (Murphy & Lugo, 1986; Quesada & Stoner, 2004; Quesada et al. 2009). Los BST se
caracterizan por estar sometidos a un período de sequía que condiciona la mayoría de sus
procesos ecológicos (Murphy & Lugo, 1995; Maass & Burgos, 2011). La precipitación anual es
menor a 1.600 mm, presentan una temporada seca que dura de cinco a seis meses y en la que
existe una precipitación inferior a 100 mm (Pennington et al. 2000). Los procesos ecológicos
tienen un marcado carácter estacional; por ejemplo, la productividad primaria neta es menor que
en los bosques tropicales húmedos (BTH), porque sólo se da de forma significativa durante el
período de lluvias (Aguirre et al. 2006). Estos bosques se caracterizan porque las especies
arbóreas y arbustivas poseen menor altura y área basal que aquellos de los BTH (Linares-
Palomino 2004; Aguirre et al. 2006).
En comparación con otros biomas, los BST han experimentado la mayor pérdida de hábitat y
transformación de la tierra, como consecuencia del asentamiento y aumento de la población
humana, acrecentamiento de la pobreza, sobreexplotación forestal y la expansión agrícola y
ganadera (Novick et al. 2003; Miles et al. 2006; Portillo-Quintero & Sánchez-Azofeifa, 2010;
Atkinson et al. 2015). La regeneración natural está afectada debido a la introducción y
sobrepastoreo de especies exóticas como cabras (Capra hircus), vacas (Bos taurus Linnaeus) y al
ramoneo de animales silvestres como Melopsittacus undulatus Shaw; Odocoileus virginianus
Zimmermann y Sylvilagus floridanus J. A. Allen, que se alimentan de plántulas jóvenes y
brinzales (Coblenza, 1978; Schofield, 1989; Campbell & Donlan, 2005; Peacok y Sherman,
2010; García et al. 2012). Kharkwal et al. (2005) consideran que este proceso acelera la pérdida
de especies y por ende esta situación podría llevar al colapso de este ecosistema a medio-largo
plazo.
Los BST son importantes para la protección del ambiente y para la economía rural. Así es, los
pobladores del BST los ha integrado en su vida cotidiana y lo usan para el aprovechamiento de
sus múltiples recursos. Especies forestales maderables económicamente importantes como
Tabebuia chrysantha y Loxopterigium huasango, así como la extracción de leña benefician a las
comunidades rurales. Plantas útiles como Myroxylum peruiferum, Piscidia carthagenensis,
91
Cordia lutea, Erythrina smithiana, Bursera graveolens [Kunth] Triana & Planchon de los cuales
se extraen cortezas, látex, resinas son ejemplo de beneficios a las comunidades campesinas (Leal-
Pinedo & Linares-Palomino, 2005; Aguirre et al. 2006; Sánchez et al. 2006; Espinosa et al. 2012;
Aguirre-Mendoza, et al. 2013); pero, en estos bosques hay indicios de que el ritmo de
explotación sobrepasa las posibilidades de recuperación natural (Aguirre et al. 2006). En
contraste con otros ecosistemas y a pesar de la alta presión antropogénica, en los BST se han
declarado pocas áreas protegidas y de conservación (Miles et al, 2006; Portillo-Quintero &
Sánchez-Azofeifa, 2010).
Los principales procesos ecológicos, aspectos relacionados con la diversidad florística, estudios
económicos y la determinación de los impactos de la deforestación (Murphy et al. 1986; Mendes
et al. 2012; López-Barrera et al. 2014) de los BST de Sudamérica, han sido relativamente bien
estudiados. En algunos BST de Ecuador se han caracterizado la estructura, composición,
diversidad, endemismo, funcionamiento y los usos de las especies forestales que lo conforman
(Cerón, 1996; Madsen et al. 2001, Aguirre et al. 2006; Espinosa et al. 2012). Otros estudios en
los BST del sur occidente de Ecuador incluyen aquellos etnobotánicos relacionados al
aprovechamiento de plantas de varias especies medicinales y comestibles (Béjar et al. 2001; Van
den Eynden et al. 1999, 2003; Sánchez et al. 2006). Sin embargo, el BST donde se explota el
fruto de B. graveolens5 en el cual existe una alta probabilidad de que se incremente esta
explotación, no se han realizado estudios que permitan conocer la diversidad de especies que lo
conforman; por otro lado, no se conoce la cantidad de biomasa y carbono contenido en el bosque.
5
Zona correspondiente a la presente investigación.
92
Ésta información puede servir para identificar las potencialidades en dirección al desarrollo de las
comunidades campesinas y también como línea base para futuros estudios.
3.2.1. Muestreo
Cada PPM fue numerada, se registró la altitud, coordenadas UTM y se procedió a cuantificar,
identificar y describir el número de individuos de todas las especies con DAP ≥ 5 cm (Imaña &
Encino, 2008). Para aquellas especies que no pudieron ser identificadas en el campo, se
recolectaron muestras botánicas y se depositaron y analizaron en el herbario de la universidad.
93
Imagen 3.1. Establecimiento de parcelas permanentes de muestreo (PPM).
Los puntos rojos representan cada una de las PPM.
En el muestreo se involucraron personas del lugar quienes previamente fueron capacitados para la
toma de datos como diámetro, altura de fuste y altura total de las especies presentes en el bosque
(Imagen 3.2).
94
a b
Imagen 3.2. Levantamiento de datos con campesinos que aprovechan el BST del sur de
Ecuador; a. Joven Vladimir Panamito realizando el marcado de un árbol de B.
graveolens; b. Don Víctor Vera midiendo el CAP en un árbol de T. chrysantha.
Se determinó la circunferencia a la altura del pecho (CAP), la altura del fuste hasta la primera
rama y la altura total de los árboles. Con estos datos se realizaron las respectivas mediciones
dasométricas (Imagen 3.3).
95
Altura
Ht
total
Altura
Altura a
la primera rama
CAP (1,3 m)
Hf
del fuste
Imagen 3.3. Árbol de B. graveolens. Medidas consideradas para las
mediciones dasométricas.
3.2.2.1. Diámetros
Con el flexómetro se midió la circunferencia a la altura del pecho (altura aproximada de 1,3 m;
CAP) en centímetros de cada árbol (Imagen 3.4). Posteriormente se aplicó la fórmula de Prodan
et al. (1997) para transformar los datos del CAP a diámetro a la altura del pecho (DAP):
Dónde:
96
Imagen 3.4. Medición del diámetros a la altura del pecho (DAP) de B. graveolens.
Se ordenó de forma creciente los árboles encontrados con DAP ≥ 5 cm en cada PPM.
Posteriormente se organizó los DAP en clases diamétricas con intervalos: < 0.1 m; 0.1 – 0.2 m;
0.21 – 0.3 m; 0.31 – 0.4 m; 0.41 – 0.5 m y > 0.5 m considerando todas las especies del área de
muestreo (8 000 m2). Por cada clase diamétrica se constató el diámetro promedio. Con este valor
obtenido y en base a la metodología propuesta por Pardé & Bouchon (1994) y Prodan et al.
(1997), se calculó el área basal con la siguiente fórmula:
Dónde:
97
3.2.2.2. Alturas de los árboles
La medida de la altura de los árboles y arbustos se realizó mediante el altímetro de Haga por ser
un instrumento práctico en el momento de realizar este tipo de levantamiento de información.
3.2.2.3. Volumen
El volumen total y del fuste de cada clase diamética se calculó con la ecuación propuesta por
Pardé & Bouchon (1994) y Orozco & Brumér (2002):
Dónde:
Posteriormente se calculó tanto el área basal como el volumen total y del fuste por clases
diamétricas en cada hectárea, empleando las siguientes ecuaciones:
98
3.2.3. Estimación de biomasa y carbono forestal
3.2.3.1. Biomasa
Con la información obtenida de volumen total promedio y volumen total ha-1 de las especies
arbóreas y arbustivas identificadas en el BST, se calculó la cantidad de biomasa y carbono
forestal por clases diamétricas. Para tal fin se utilizó las ecuaciones propuestas por Brown (1997)
y Dávalos et al. (2008):
B = VT * pi * FEB
Dónde:
B = Biomasa (kg)
VT = Volumen (m3) /ha
pi = Peso específico de la madera (g/cm3)
FEB = Factor de expansión de biomasa
El valor de FEB empleado corresponde a 1,6 conforme lo indicado por Dixon (1995) y Andrade
& Ibrahim (2003). El cálculo del pi se realizó en base a los valores de densidad de la madera
(g/cm3) de las especies forestales identificadas en el BST. Se utilizó una media ponderada por
ecoregión tal y como lo recomiendan Brown & Lugo (1992) y Brown (1997). En nuestro caso se
utilizó las densidades de la madera conforme los estudios de Zanne et al. (2009) para la ecoregión
South America (tropical) cuyo valor es de 0,641 g/cm3.
Con los datos obtenidos de biomasa según el apartado anterior se procedió a estimar el contenido
de carbono con la siguiente fórmula (Brown, 1997; Dávalos et al. 2008).
99
Dónde:
Se realizó un análisis de corelación exponencial con los datos de volumen promedio por clase
diamétrica y la biomasa calculada. Se utilizó el programa SPSS Statical Software Versión 15.0
(SPSS Inc, Chicago) considerando como variable independiente las clases de diámetro y como
dependiente los kg de biomasa por árbol. El cálculo de la biomasa ha-1 y el contenido en carbono
por hectára en cada clase diamétrica fue obtenido a partir del número de individuos por hectárea;
se consideró únicamente la cantidad de carbono almacenado en la parte aérea de la biomasa de
los árboles. La biomasa total se convirtió a valores de almacén de carbono C (kg ha-1) conforme
los estudios realizados por Dávalos et al. (2008).
Las ecuaciones utilizadas para estimar los valores de los índices ecológicos se indican en la Tabla
3.1.
Dominancia relativa
Cerón, 1993
Índice de valor de
importancia Cerón, 1993
100
3.2.5. Perfiles estructurales
Figura 3.1. Esquema representativo del transecto (en gris) en una de las PPM que se
utilizó para la determinación del perfil estructural.
Se midieron las especies que se encontraron en el transecto, usando una cinta métrica con el fin
de medir la distancia que hay del árbol hasta límite del transecto y la distancia que recorre ésta
hasta ubicar otro árbol. Con un papel milimetrado a escala se colocó los árboles que tienen
diámetros ≥ 5 cm de DAP. Una vez ubicados los árboles se elaboraron los perfiles vertical y
horizontal, tomando en cuenta los parámetros como altura total y de fuste y se estimó el diámetro
de la copa de los árboles.
101
3.3. Resultados
En el BST de esta parte del sur de Ecuador se encontraron 12 especies de porte arbóreo y
arbustivo que correspondieron a 11 familias (Tabla 3.2).
Tabla 3.2. Especies forestales que conforman el BST del sur occidente de Ecuador.
Familia Nombre Científico
ANACARDIACEAE Loxopterygium huasango
BIGNOCIACEAE Tabebuia chrysantha
BIXACEAE Cochlospermum vitifolium
BOMBACACEAE Eriotheca ruizii
BURCERACEAE Bursera graveolens
CACTACEAE Cereus diffusus
CAESALPINACEAE Caesalpinia glabrata
FABACEAE Geoffroea spinosa
FABACEAE Piscidia carthagenensis
POLYGONACEAE Coccoloba ruiziana
RHAMNACEAE Ziziphus thyrsiflora
RUBIACEAE Simira ecuadorensis
En la Tabla 3.3 se muestran la densidad, área basal, volumen de fuste y volumen total de cada
clase diamétrica y por hectárea de las especies que se desarrollan en el BST. En promedio se
identificaron 299 individuos ha-1, y el mayor número de ellos se encuadraron en las clases
diamétricas de 0,1 - 0,2 y 0,21 – 0,3 m, con 161 y 64 individuos ha-1 respectivamente (Figura
3.2).
102
Figura 3.2. Número de individuos por hectárea.
Las densidades más altas correspondiron a Tabebuia chrysantha y Caesalpinia glabrata con 116
individuos ha-1 y 69 individuos ha-1 respectivamente (Figura 3.3) seguidos de Bursera graveolens
con 58 individuos ha-1.
103
3.3.1.2. Área basal y volumen
En la Figura 3.4 se presentan los valores de área basal para las distintas clases diamétricas. Los
valores más elevados corresponden para aquellas clases diamétricas de 0,21 – 0,3 y 0,31 – 0,4 m.
Los individuos que sobrepasan los 0,50 m de diámetro correspondieron generalmente a
individuos de B. graveolens (0,54 m en promedio), C. glabrata (0,59 m) y E. ruizii (0.59 m) que
alcanzan un área basal de 1,028 m2 ha-1.
Figura 3.4. Número de individuos por hectárea y área basal en clases de DAP.
Los volúmenes más elevados se observaron también en las clases de 0,21- 0,3 y 0,31 - 0,4 m. con
16 y 23,6 m3 ha-1, respectivamente (Figura 3.5).
104
Figura 3.5. Número de individuos por hectárea y volumen según clases de DAP.
105
Figura 3.6. Distribución de individuos por clases de altura
La relación exponencial (r2 = 0,93; P >0,05) existente entre la biomasa y el diámetro nominal se
presenta en la Figura 3.7.
106
Claramente a medida que aumenta el diámetro (y por tanto la edad de la especie), mayor es la
cantidad de biomasa que acumula, especialmente en las clases diamétricas más grandes.
Los valores obtenidos de biomasa y carbono por clases diamétricas y por hectárea se presentan en
la Tabla 3.4 y Figura 3.8. En el BST, existe una cantidad aproximada de 68,06 Mg ha-1 de
biomasa acumulada y una cantidad aproximada de 33,04 Mg ha-1 de carbono. La clase diamétrica
0,31 – 0,4 m es la que presenta mayor cantidad de biomasa (24,2 Mg ha-1) y de carbono (12,1 Mg
ha-1) seguida por la clase diamétrica 0,21 – 0,3 m (16,4 Mg ha-1, 8,0 Mg ha-1, respectivamente) en
las especies que forman parte de este BST.
Tabla 3.4. Volumen total (m3 ha-1) biomasa (kg ha-1) y carbono (kg C ha-1).
107
Figura 3.8. Biomasa ha-1 y carbono ha-1 contenido en BS según clases diamétricas.
108
Tabla 3.5. Indicadores de diversidad y del papel ecológico de la vegetación arbustiva del
BST. Los números sombreados de la tabla representan los valores más altos del
IVI.
Nº
Abund. Dom.
Familia Nombre Científico individuos IVI
Relativa % Relativa %
ha-1
ANACARDIACEAE Loxopterygium huasango 4 1,3 2,9 4,2
BIGNOCIACEAE Tabebuia chrysantha 116 38,9 9,9 48,8
Cochlospermum
BIXACEAE 4 1,3 2,9 4,2
vitifolium
BOMBACACEAE Eriotheca ruizii 8 2,5 10,1 13,0
BURCERACEAE Bursera graveolens 58 19,2 41,7 60,9
CACTACEAE Cereus diffusus 1 0,4 0,1 0,5
CAESALPINACEAE Caesalpinia glabrata 69 23,0 21,7 44,7
FABACEAE Geoffroea spinosa 1 0,4 0,7 1,1
FABACEAE Piscidia carthagenensis 31 10,5 9,7 20,2
POLYGONACEAE Coccoloba ruiziana 5 1,7 0,4 2,1
RHAMNACEAE Ziziphus thyrsiflora 1 0,4 0,3 0,7
RUBIACEAE Simira ecuadorensis 1 0,4 0,1 0,5
El bosque estudiado presenta tres estratos; arbustivo hasta los 5 m, arbóreo inferior de 6 a 10 m y
arbóreo superior mayor a los 11 m (Figura 3.9). Según Bourgeron (1983) el BST se encuentra en
109
la fase de claro. En este estudio no se recogió información sobre vegetación herbácea ya que ésta
está sólo presente en la época lluviosa.
Figura 3.9. Perfil estructural del BST del sur occidente de Loja.
3.4. Discusión
Según Murphy & Lugo (1986) e Ibanez et al. (2013) entre los BST y los bosques húmedos
tropicales (BHT) existe una diferencia en lo que respecta a la estructura y composición florística.
En términos de estructura dasométrica, los BST presentan menor área basal y altura de los
árboles en comparación con los BHT (Murphy & Lugo, 1986). Esto se debe a la caída de
producción primaria neta que está asociada al mayor estrés hídrico al que están sometidos los
BST (Espinosa et al. 2012). Según Aguirre et al. (2006) la mayor productividad neta en los BST
sólo se da en el período de lluvias que dura entre cinco a seis meses cada año. Esta diferencia se
acentúa aún más puesto que la zona de estudio se ubica en una región donde existe mayor presión
antropogénica (Portillo-Quintero & Sánchez-Azofeifa, 2010; Aguirre et al. 2013). Esta presión
110
antrópica también subyace en las diferencias en la estructura e indicadores de diversidad entre el
BST de este estudio comparándolo con otros BST; especialmente con aquellos BST que están
legalmente protegidos o incluso con aquellos BST que no están protegidos y son considerados
como secundarios6. Según Leal-Pinedo & Linares-Palomino (2005) aseveran que a más de las
condiciones anteriormente indicadas, las diferencias marcadas entre el número de especies e individuos presentes por
parcela en los BST, se hallan condicionadas también por las características ecológicas de los ambientes en que se
desarrollan y por consiguiente por la demanda de los recursos edáfico, hidrológico y de humedad que se presenta en
cada zona ecológica.
En este contexto, las actividades humanas tales como la tala selectiva y el uso del fuego como
técnica para establecer cultivos ocasionan cambios en la composición y estructura de los bosques
(Anderson, 1999; Fulé et al. 2011). En Ecuador, y en especial la provincia de Loja, estas
actividades se realizan en las riberas de los ríos y al interior de los bosques (Flanagan et al.
2005). Las consecuencias son la pérdida y cambios en la configuración del hábitat, aumento de la
6
Vegetación leñosa de carácter sucesional que se desarrolla sobre tierras cuya vegetación original fue destruida por
actividades humanas. El grado de recuperación dependerá mayormente de la duración e intensidad del uso anterior
por cultivos agrícolas o pastos, así como de la proximidad de fuentes de semillas para recolonizar el área disturbada
(Smith et al. 1997).
111
extinción de especies, pérdida de biodiversidad y aumento de la vulnerabilidad de las poblaciones
humanas locales (Jules & Shahani, 2003; Galicia et al. 2008; Calderón-Aguilera et al. 2012).
Sumado a esto, el sobre pastoreo y el pisoteo del ganado caprino (C. hircus) en el sotobosque y la
cosecha de PFNM, limitan los procesos de regeneración natural llevando con ello a la
disminución de la diversidad de especies (Stern et al. 2002; Ticktin. 2004; Carrión et al. 2007;
Chynoweth et al. 2013).
Éstas actividades antrópicas tienen una relación directa con la regeneración natural de las
especies del BST estudiado, ya que la clase diamétrica < 0,1 m es una de las menores (Figura 3.2)
lo que significa que hay poca regeneración y/o las plántulas se ven afectadas en su desarrollo
normal. Esto es debido al pastoreo de 1771 cabras que ramonean libremente en la zona de estudio
(véase Capítulo 2, sección 2.3.3.11); es una población elevada y su impacto es notable ya que una
cabra madura necesita 1,15 kg día-1 para alimentarse bien (según la calculadora del balance de
ración y requisitos de nutrientes de la Langston University
(http://www2.luresext.edu/goats/research/nutritionmodule1.htm), lo que corresponde a una
cantidad de 2036,6 Kg día-1 de forraje. Esta cantidad de forraje que es alta y necesaria para
alimentación de las cabras, está disponible solamente en los meses de lluvia y en donde existe
mayor cantidad de biomasa y nacimiento de plántulas de regeneración natural de las especies
arbóreas. Al haber la disposición de los campesinos de enviarlos libremente al BST las plántulas
de regeneración natural se ven directamente afectadas. Por ello, sería conveniente implementar
proyectos de desarrollo rural participativo en la zona, que permitan a los pobladores tomar
decisiones correctas para el manejo sostenible de este bosque y en especial la gestión del ganado
caprino (C. hircus), que a pesar de dar beneficios económicos a las comunidades campesinas,
limitan la sucesión natural de este ecosistema.
El BST estudiado tiene mayor área basal (11,4 m2 ha-1) y volumen (66,4 m3 ha-1) que los BST no
protegidos de Ghana donde se encontraron valores de 1 m2 ha-1 y 13 m3 ha-1 (Appiah, 2013). Sin
embargo son menores con respecto a áreas protegidas. Krishnamurthy et al. (2010) estimaron un
área basal de 18,09 m2 ha-1 para el área protegida Bhadra Wildlife Sanctuary de la India. Así
mismo en el continente americano, Gillespie et al. (2000) calcularon un área basal de 22,03 m2
ha-1, White & Hood (2004) de 20,7 m2 ha-1 y Castro et al. (2005) de 15,62 m2 ha-1. En la reserva
La Ceiba (Loja) los valores de área basal fueron casi del doble (26,7 m2 ha-1) y el volumen de casi
112
el triple (169,41 m3 ha-1) (Aguirre et al. 2014) a los encontrados en este estudio. Según Aguirre et
al. (2013) la escasez de área basal se debe a que la estructura diamétrica de los BST de la
provincia de Loja, están caracterizados por la concentración de individuos en las primeras clases,
lo que determina una distribución diamétrica con la tendencia de “J” invertida (Figura 3.4). Esto
evidencia que existen individuos delgados como consecuencia de prácticas de tala selectiva de
especies con mayor DAP sin una debida planificación. Por ello nuestros resultados sugieren que
el BST estudiado está perturbado, aseveración que coincide con los resultados obtenidos por el
Proyecto Bosque Seco (2001), que lo catalogó como BST muy ralo. Con el fin de aumentar el
área basal en la zona, urge implementar un plan de manejo en el cual se establezcan normas
comunitarias para el aprovechamiento sostenible de recursos maderables y no maderables y en
donde se implanten o dispongan zonas de conservación dinámicas.
El BST secundario estudiado tiene una escasa cantidad de biomasa acumulada (68,06 Mg ha -1) y
carbono almacenado (33,04 Mg ha-1). Estas cantidades se encuentran dentro del rango normal
descubierto por Becknell et al. (2012). Según esto, la cantidad de biomasa en los bosques
tropicales estacionalmente secos varía entre 39 y 334 Mg ha-1 (19,5 y 167 Mg ha-1 de carbono).
No obstante, los valores encontrados en este estudio son bajos en relación a otros BST de
América. En la reserva forestal El Edén en México y en bosques maduros se ha estimado una
biomasa acumulada de 143,9 Mg ha-1 (71,95 Mg ha-1 de carbono) (Vargas et al. 2008). Según
Becknell et al. (2012), estas diferencias en producción de biomasa y almacenamiento de carbono
se deben a que en las zonas de alta pluviosidad existe una correlación alta entre la producción de
biomasa y la precipitación media anual como a la capacidad para almacenar biomasa y carbono.
Estas variaciones responden a la edad, diámetro, altura de los componentes arbóreos, la densidad
de individuos de cada estrato y, principalmente, al grado de alteración provocada por las
comunidades campesinas (Martel & Cairampoma, 2012).
En términos de abundancia, las especies más importantes son Tabebuia chrysantha (119 ind. ha-1
en promedio), con un área basal promedio de 1,6 m2 ha-1 y Caesalpinia glabrata (70 ind. ha-1)
con área basal de 2,4 m2 ha-1. Sin embargo, en términos ecológicos, es B. graveolens la más
importante pese a tener menor densidad de población (58 ind. ha-1 en promedio) ya que es la
responsable de un mayor área basal (4,4 m2 ha-1). Al comparar con los BST del norte de Perú y
con los BST de la provincia de Loja, algunos investigadores identificaron a Ceiba tichistandra,
113
Simira ecuadorensis, Tabebuia chrysantha, Eriotheca ruizii y Terminalia valverdeae como las
más importantes (Klitgaard et al. 1999; Linares-Palomino & Ponce, 2005; Linares et al. 2010;
Aguirre et al. 2013). También, para bosques protegidos las especies con mayor IVI corresponden
a Simira ecuadorensis (17,49%), Tabebuia chrysantha (14,21%), Ceiba trichistandra (11,54%) y
Cordia macrantha (10,52%); solamente Tabebuia chrysantha concuerda con nuestros resultados.
Esto quizá se deba a las condiciones ambientales, fisiografía y sobre todo al grado de alteración
antrópica a la que está sometido el BST, lo que influye en que ciertas especies sean abundantes y
dominantes para un lugar a otro (Aguirre et al. 2014).
3.5. Conclusiones
La mayoría de los árboles examinados en este estudio se agrupan en las tres primeras clases
diamétricas. Estas clases diametrales están determinadas por una tendencia "J" invertida, lo que
114
indica que el bosque está perturbado. La cantidad acumulada de biomasa aérea y carbono
promediaron 68.06 Mg ha-1 y 33.04 Mg ha-1, respectivamente. Estas cantidades se encuentran
dentro de los rangos normales para los bosques tropicales estacionalmente secos. Sin embargo, el
BST estudiado tiene una baja capacidad de regeneración; esto se debe a la condición ecológica
referente a la caída de producción primaria neta que está asociada al mayor estrés hídrico al que
están sometidos los BST (Espinosa et al. 2012) y en especial a la presión antrópica, explotación
ilegal de maderas valiosas, imcremento de zonas de cultivo y al pastoreo extensivo de cabras que
están llevando a estos bosques, a sobrepasar las posibilidades de recuperación natural (Aguirre et
al. 2006). Los resultados obtenidos indican que es necesario implementar un plan de manejo que
considere el establecimiento de zonas de protección comunitaria, producción de plántulas en
vivero y mejorar el manejo del ganado caprino (C. hircus) con el fin de precautelar la
regeneración de éste ecosistema.
115
CAPÍTULO IV
116
4.1. Introducción
Bursera graveolens ([Kunth] Triana & Planchon) Burseraceae, es una especie nativa, decidua,
dioica y de uso no maderable que se distribuye en los BST desde el oeste de México, hasta Perú
(Borja & Lasso, 1990; Rzedowski et al. 2004). En las islas Galápagos cohabita con la especie
endémica Bursera malacophylla B.L.Rob. (Weeks & Tie, 2009). Morfológicamente posee hojas
imparipinnadas o parcialmente bipinnadas, inflorescencia en panículas laxas, flores blanquecinas
y frutos bivalvados, subesféricos a obovoides (Rzedowski et al. 2004; Medina-Lemos, 2008). El
árbol se encuentra constantemente amenazado, puesto que en los BST, es donde se desarrollan
con cierta intensidad asentamientos humanos (Portillo-Quintero & Sánchez-Azofeifa, 2010;
López-Barrera et al. 2014).
En las últimas décadas el valor que tiene B. graveolens ha dado lugar a su sobre explotación,
esencialmente por el aprovechamiento de la madera muerta y de los frutos (Sánchez et al. 2006;
De la Torre et al. 2011). En América Latina, de la madera muerta se han realizado estudios
bioquímicos (Nakanishi et al. 2005) y se han determinado sus usos tradicionales; esta
información ha sido bien documentada en medicina humana y veterinaria (Sánchez et al. 2006;
Tene et al. 2007; Alonso-Castro et al. 2011) y de los frutos se ha estudiado su potencial en la
producción de aceites esenciales (Salas & Zaragocín, 2006). Sin embargo, no existen estudios
ecológicos que permitan determinar por ejemplo, la capacidad productiva de la especie y la
tolerancia para resistir la escasez de agua en el período seco (Morgan, 2009). Además hay escasas
experiencias sobre la germinación de las semillas (Morgan & Shibu. 2013), sobre la dinámica
fenológica (Martos et al. 2008) y hay pocos estudios filogeográficos (Weeks & Tye, 2009). En
este contexto, actualmente en el BST estudiado en los Capítulos 3 y 4 de esta tesis doctoral, se
ha determinado que B. graveolens y otros árboles de uso no maderable y maderable7 están
siendo afectados por el aprovechamiento de los PFNM, la tala indiscriminada y por la
introducción de fauna exótica como el pastoreo extensivo de cabras (Aguirre et al. 2006;
Espinosa et al. 2012; López-Barrera et al. 2014). Sumado a esto y a pesar que el
aprovechamiento de los frutos de B. graveolens representa el principal sustento y trabajo de
los campesinos, esta actividad podría provocar impactos ambientales en la especie y en
7
Como Tabebuia chrysantha, Loxopterigium huasango, Piscidia carthagenensis, Cordia lutea y Erythrina
smithiana.
117
otras que conforman el BST, como lo han determinado algunos investigadores para otras
especies y ecosistemas (Fedele et al. 2011; Guadagnin & Gravato, 2013; Menegassi &
Capelotto, 2013). Así mismo, hasta la fecha no se ha desarrollado ningún estudio en el que se
haya determinado la densidad de la especie, área basal, volumen, productividad de biomasa,
necromasa y reserva de carbono contenido en B. graveolens, en el hábitat del sur de Ecuador. En
este contexto, y dada la amenaza que representa para la especie las prácticas no sostenibles de
explotación de los frutos y la pérdida de su hábitat, hay una clara necesidad de evaluar a la
especie que permita obtener datos y así determinar su potencialidad actual.
118
necromasa8 de B. graveolens en cada una de las 20 parcelas permanentes de muestreo (PPM). Se
hizo el levantamiento de la cantidad de necromasa de madera caída y en pie de B. graveolens
considerando árboles netamente muertos. La madera que quedó fuera del área de cada PPM no
fue tenida en cuenta tal y como se indica en la Figura 4.1.
Figura 4.1. Mediciones sobre la madera muerta de B. graveolens en una PPM (400 m2). Las
porciones de madera etiquetadas con el número 1 no fueron medidas ya que
quedaron fuera del área de muestreo. Las porciones etiquetadas con el número 2
fueron medidas y se cuantificó su nivel de descomposición.
Los árboles de B. graveolens que se encontraron en estado senescente, es decir con síntomas
claro de envejecimiento y/o en fase decadente no fueron considerados en la categoría de
“muertos” ya que todavía cumplen funciones vitales, como la elaboración de catabolitos de
clorofila (Scherl et al. 2012). La identificación de la madera en proceso de descomposición de la
especie se realizó visualmente y olfativamente, ya que desprende un olor característico a incienso
(Sánchez et al. 2006; Tene et al. 2007). Otro factor importante que se tuvo en cuenta fue el
conocimiento de los campesinos que participaron en esta etapa del estudio, ya que son capaces de
reconocer la madera muerta de la especie por su uso tradicional (Imagen 4.1).
8
Necromasa: madera muerta (troncos y ramas sobre el suelo) de B. graveolens. En este estudio no se consideró a las hojas y flores muertas como
necromasa.
119
a a b b
En cada PPM se excluyó la hojarasca, flores y madera enterrada conforme los estudios de
Aguilar-Arias et al. (2011). Las etapas de descomposición se determinaron introduciendo una
varilla metálica de 25 cm de largo en los troncos y se utilizaron los criterios de clasificación
descritos por Kruys et al. (1999) y Siitonen et al. (2005).
ETAPA I: la varilla penetra el tronco unos pocos milímetros y la madera permanece intacta.
ETAPA II: la varilla penetra 1 cm el tronco y menos del 50 % del tronco se presenta
descompuesto.
ETAPA III: la varilla penetra de 1 a 4 cm el tronco y más del 50 % del tronco está
descompuesto.
ETAPA IV: la varilla penetra de 5 a 10 cm. Madera con alto grado de descomposición y
algunas partes del tronco se quiebran con facilidad.
ETAPA V: la varilla penetra más de 10 cm el tronco y la madera está totalmente
descompuesta y en ocasiones se desintegra.
Las fórmulas que se utilizaron para determinar el volumen de cada troza de madera en proceso de
descomposición, fueron aquellas propuestas por Smalian (Avery & Burkhart, 1994).
120
Dónde:
Dónde:
V = Volumen en m3.
Dx = Diámetro promedio de la troza en metros.
L = Largo de la troza en metros.
Varios estudios indican que las diferencias en la densidad de la madera muerta de una misma
especie entre las distintas clases de descomposición son pequeñas (Chao et al. 2008) o no
significativas (Palece et al. 2008). Por ello, se consideró que la densidad de la madera muerta de
B. graveolens fue de 0,320 gr cm3 (Zanne et al. 2009), con independencia del grado de
descomposición. La necromasa se estimó con la siguiente fórmula:
Dónde:
121
la ayuda de un flexómetro. El reconocimiento de las plántulas en el campo se llevó a cabo con la
asistencia de los campesinos.
a b c
En las PPM se cuantificaron los árboles que fructificaron (árboles femeninos) de B. graveolens
(Anexo 2). Aquellos árboles que no llegaron a este evento fisiológico también fueron
cuantificados. Los árboles fructificados se marcaron con pintura spray color blanco y los que no
fructificaron con coloración azul. La marcación se realizó a una altura aproximada de 0,8 m
(Imagen 4.3).
122
a bb
Con esta información se determinó la densidad por sexo de la especie y realizó el seguimiento
fenológico de los árboles femeninos durante los años 2009, 2010 y 2011. Esta información se
armonizó con los datos meteorológicos registrados en la zona y obtenidos de los anuarios del
Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), estación Zapotillo (INAMHI, 2008;
2009; 2010; 2011). La determinación del estado fenológico se realizó con observaciones
mensuales utilizando binoculares Armored Seawolf (10 x 50), conforme los estudios de Martos et
al. (2009). En el levantamiento de información se consideró que en todo el proceso haya un único
y siempre el mismo observador. Las fenofases registradas fueron: floración, fructificación y
presencia de hojas; se hicieron las mediciones de cada fenofase tomando en cuenta la escala
propuesta por Róland & Larrea (2003). Con el fin de presentar los datos fenológicos mensuales
se calculó el promedio de los valores de los árboles femeninos en cada PPM.
Se seleccionaron al azar cinco árboles femeninos y cinco árboles masculinos. De cada uno de
estos árboles se recogió al azar dos inflorescencias (veinte en total). Las inflorescencias fueron
depositadas en fundas de papel con su respectiva codificación y transportadas al laboratorio el
mismo día para ser mantenidas en refrigeración a 12°C hasta su posterior análisis. Tras
aproximadamente 24 horas se cortó el pedúnculo con la ayuda de un bisturí y se tomaron 10
flores al azar de cada uno de los árboles seleccionados. Las flores fueron colocadas sobre papel
milimetrado, se observaron con un estereoscopio Zeiss Stemi DV4, y se procedió a la toma de
123
fotografías con la cámara Canon PowerShot G10. Con estas imágenes y con el fin de determinar
el tamaño en milímetros de cada flor, se procedió a analizarlas a través del programa Image Tool
2.0 (UTHSCSA, 2000) previamente calibrado. Las mediciones se realizaron considerando la
longitud (mm) desde el receptáculo hasta el final del gineceo de la flor (Imagen 4.4). Se midieron
10 flores femeninas por árbol (cincuenta en total) y 10 flores masculinas de cada árbol (cincuenta
en total). Con este valor se determinó el tamaño promedio.
a a b b
c c d d
124
Con los datos obtenidos se realizó un análisis de estadística descriptiva utilizando el programa
SPSS statical software Versión 15.0 (SPSS Inc, Chicago). Además realizamos las pruebas de
anova de un factor y las pruebas post hoc de subconjuntos homogéneos (HDS de Tukey) para
comparar las medias.
A partir de los árboles femeninos y teniendo en cuenta que existe un aprovechamiento anual de
los frutos por parte de las comunidades campesinas, se determinó la producción de frutos por
clases diamétricas (DAP). Por otra parte se intentó establecer relaciones entre el principal factor
limitante imperante en la zona; la precipitación anual y la producción de frutos. Los datos
meteorológicos se obtuvieron de los anuarios del INAMHI, estación Zapotillo cercano a la zona
de estudio (INAMHI, 2009; 2010; 2011). El potencial productivo de frutos se determinó durante
tres años consecutivos (2009, 2010, 2011) considerando para ello las clases de diámetro 0,1 – 0,2
m; 0,21 – 0,3 m; 0,31 – 0,4 m y 0,41 – 0.5 m. El presente trabajo se fundamentó en los estudios
de Doll et al. (2005) quienes reportaron la producción de frutos en otras especies. La
determinación del potencial productivo se realizó considerando la densidad de individuos
femeninos por hectárea, las clases diamétricas y la producción de frutos por clase diamétrica. Se
marcaron 2 árboles por cada clase diamétrica que presentaban las mejores características
fenotípicas. Se realizó el seguimiento a estos árboles durante los tres años de observación (2009 –
2011). En este estudio no se consideró el incremento en diámetro de cada árbol medido ya que
éste parece ser insignificante en la escala temporal considerada en este estudio y en virtud que la
especie es considerada de crecimiento lento (Motto, 2005; González, 2005). De cada árbol
marcado y codificado en el campo se procedió a recolectar el 100% de los frutos en cada año de
observación. El 100% de frutos cosechados fueron pesados con una balanza camry kitchen scale
KSP en el mismo instante de ser colectados en el campo (Imagen 4.5). La ubicación específica de
los árboles estudiados, los diámetros (m) y altura de fustes (m) se indica en la tabla 4.1.
125
a a b b
Los datos obtenidos durante los tres años consecutivos de producción de frutos (100% de frutos
cosechados por cada árbol estudiado) fueron analizados con estadística descriptiva utilizando el
programa SPSS statical software Versión 15.0 (SPSS Inc, Chicago). Además se usaron las
pruebas de anova de un factor y las pruebas post hoc de subconjuntos homogéneos (HDS de
Tukey) para comparar las medias. Así mismo, con el fin de determinar el potencial productivo de
frutos por clases diamétricas y por año, se realizó una regresión lineal utilizando el paquete
estadístico GraphPad 6.0 Software, Prism 6 para Windows.
Tabla 4.1. Datos de campo de los árboles de B. graveolens para determinar el potencial
productivo de frutos.
Altura de Altitud
Árbol Dap (m) Latitud Longitud
fuste (m) (msnm)
P- 1 1,9 0,27 270 4° 19´01´´ 80° 17´34´´
P- 2 2,0 0,31 284 4° 18´37´´ 80° 17´19´´
P- 3 1,7 0,18 289 4° 18´57´´ 80° 17´19´´
P- 4 2,1 0,21 281 4° 18´18´´ 80° 17´28´´
P- 5 2,5 0,43 304 4° 17´58´´ 80° 17´13´´
P- 6 1,8 0,19 236 4° 20´39´´ 80° 18´55´´
P- 7 1,95 0,41 240 4° 20´38´´ 80° 18´49´´
P- 8 2,10 0,35 229 4° 21´09´´ 80° 19´19´´
Con el fin de determinar las características morfométricas de frutos y semillas se separó de los 8
árboles femeninos de B. graveolens (Tabla 4.1) una cantidad aproximada de 1 kg de frutos. Se
126
llevaron al laboratorio donde se guardaron en refrigeración a 12°C. De estos frutos se
seleccionaron al azar aproximadamente 300 con el fin de medir el peso y el tamaño.
Del total de frutos escogidos por cada árbol y 31 horas tras la recogida, 30 frutos fueron pesados
en una balanza de precisión ohaus analytical plus (Imagen 4.6).
Los 30 frutos pesados (gr) fueron cortados longitudinalmente y escaneados con un equipo hp
scanjet 5590 y medidos a través del programa Imajen Tool 3.0. De cada fruto se evaluó la
longitud (cm), diámetro (cm), ángulo (°) y relación longitud/diámetro conforme los estudios
realizados por Martínez et al. (2006) y García-Gaona et al. (2008) (Imagen 4.7).
127
a a b b
Imagen 4.7. Medición del tamaño de los frutos de B. graveolens con el programa
Imajen Tool 3.0, a. 30 frutos cortados longitudinalmente, b. medición del
ancho de un fruto.
También se determinó el color en base a los criterios de “The Royal Horticultura Society”
(Imagen 4.8).
Por otro lado, se seleccionaron al azar 30 frutos adicionales con el fin de separar las semillas que
fueron debidamente codificadas. Para separar las semillas los frutos fueron colocados y secados
durante 72 horas en una estufa a 70°C; transcurrido este tiempo se separaron manualmente las
semillas. Una vez separadas, las semillas fueron escaneadas y se midió la longitud (cm), diámetro
(cm), ángulo (°) y relación longitud/diámetro, utilizando el programa Imajen Tool 3.0 (Imagen
4.9). También se obtuvo el peso de las semillas en la balanza de precisión ohaus analytical plus.
128
Imagen 4.9. Medición del tamaño de semillas de B. graveolens, de 8
especímenes con el programa Imajen Tool 3.0.
Con los datos obtenidos tanto de frutos y semillas se hizo un análisis de estadística descriptiva de
la población evaluada, utilizando el programa SPSS Statical Software Versión 15.0 (SPSS Inc,
Chicago). Posteriormente se realizó un análisis multivariado de agrupación y ordenación.
Utilizamos el Sistema Taxonómica Numérica (NTSYS pc 2.0) con el método de agrupamiento
Secuencial, Aglomerativo, Jerárquico y Anidado (SHAN), con el que se construyó el respectivo
dendograma de agrupamiento, obtenido con el método de ligamento promedio (UPGMA) y el
coeficiente de correlación cofenética. En el análisis de ordenación se utilizó el de componentes
principales con la matriz de correlación entre caracteres estandarizados. Con este análisis se
identificaron los caracteres que más contribuyen para diferenciar frutos y semillas de B.
graveolens.
De los frutos restantes de cada árbol se separaron las semillas, las cuales fueron debidamente
codificadas. La metodología de separación de las semillas de los frutos, que se realizó a las 72
horas de haber sido cosechados los frutos, es la que se explica a continuación. Los frutos fueron
colocados y secados en una estufa a 70°C conforme a lo indicado por Doll et al. (2005). Tras el
secado, se separaron las semillas manualmente y se almacenaron a temperatura ambiente (entre
18 y 20°C) en frascos de vidrio en el laboratorio (Imagen 4.10).
129
a b c
a b
Para el pesaje se tomaron cinco sub - muestras de 100 semillas de cada árbol. Cada sub muestra
fue pesada individualmente y se halló el promedio de peso para 100 semillas, y a partir de ese
valor se determinó el número de semillas por kilogramo (Imagen 4.11):
a a b b c c
1 2 3 4
De cada uno de los 8 árboles mencionados en el apartado 4.2.2.3 se recogieron al azar cinco hojas
compuestas (40 hojas compuestas en total) considerando la parte alta, media y baja de la copa de
los árboles de B. graveolens (Imagen 4.12). En el laboratorio se retiró al azar de cada hoja
compuesta una hoja-pie, sobre la cual se evaluó el largo y ancho. La toma de información fue
sobre las hojas-pie ya que son estas hojas las que preferentemente son consumidas por las cabras
(C. hircus). Las hojas-pie fueron escaneadas y se utilizó el programa Image Tool 3.0
(UTHSCSA, 2000), con lo cual se logró determinar la longitud y el ancho de las muestras
colectadas. La imagen 4.12 c, muestra los caracteres medidos en las hojas. Con los datos
130
obtenidos se realizó un análisis de estadística descriptiva utilizando el programa SPSS statical
software Versión 15.0 (SPSS Inc, Chicago).
a b c c
a b
Imagen 4.12. Análisis del tamaño de hojas de B. graveolens; a. hoja compuesta. b. hoja-
pie. c. medición de la longitud (cm) y el ancho (cm) de la hoja-pie.
4.3. Resultados
La densidad más alta por clase diamétrica de la madera muerta de B. graveolens corresponde a la
clase 0,1 – 0,2 m donde se encontraron 16 individuos ha-1; y, en las clases <0,1 m y 0,21 – 0,3 m
donde se encontraron 6 individuos ha-1 respectivamente (Figura 4.4). Solamente se hallaron dos
árboles muertos con un diámetro de la troza de 0,32 m de los cuales uno se hallaba en pie, el resto
de la madera de todas las clases diamétricas se encontraron caídos y dispersos en el suelo.
132
Figura 4.4. Densidad de madera muerta de B. graveolens por clases diamétricas.
En la Tabla 4.2 se presentan los resultados correspondientes al área basal, volumen total y del
fuste por cada clase diamétrica y por hectárea.
Tabla 4.2. Área basal, volumen del fuste y total por clases diamétricas y por hectárea. Hf y HT
hacen referencia a la altura del fuste y altura total, respectivamente.
Clases Diámetro Área Volumen
Volumen total
diamétricas NA/Ha promedio basal fuste
(m) (m) m3 ha-1
(m) (m) m2-ha-1 m3 ha-1
0,1 - 0,2 9 0,18 2,11 6,93 0,225 0,162 0,549
0,21 - 0,3 19 0,26 3,26 9,39 1,007 1,140 3,306
0,31 - 0,4 23 0,35 3,97 10,91 2,208 3,059 8,441
0,41 - 0,5 6 0,42 3,22 11,40 0,828 0,936 3,306
0,51 - 0,6 1 0,54 3,5 7,5 0,229 0,280 0,601
Total 58 4,497 5,577 16,203
Como se puede observar en la Tabla 4.2, B. graveolens puede alcanzar un diámetro de 0,54 m,
pero la mayor densidad de población correspondió a aquella con diámetros a la altura del pecho
de 0,31 – 0,40 m.
133
b) Área basal
En la Figura 4.4 se presenta el área basal por hectárea y por clases diamétricas. En el bosque seco
de la zona de estudio el área basal promedio por hectárea de B. graveolens fue 4,49 m2 ha-1
(Tabla 4.2), concentrándose la mayor cantidad en las clases diamétricas 0,21 – 0,3 m y 0,31 – 0,4
m (1,01 y 2,21 m2 ha-1, respectivamente).
Figura 4.4. Área basal por hectárea y por clases diamétricas de B. graveolens.
En la Tabla 4.2 se evidencia que B. graveolens puede alcanzar una altura total de 11,4 metros y
una altura del fuste de 3,97 m. En la Figura 4.5 se muestra el promedio de altura total (HT) y del
fuste (HF) de los árboles de B. graveolens que fueron de 9,2 m y 3,2 m, respectivamente.
134
Figura 4.5. Altura total y del fuste promedio de B. graveolens.
Los volúmenes totales y del fuste de madera de B. graveolens se muestran en la Tabla 4.2. En el
área de recolección silvestre existe un volumen total promedio de 16,2 m3 ha-1. En la Figura 4.6
se destaca que es en las clases diamétricas 0,31 – 0,4 m donde existe mayor cantidad de madera
que promedió 8,4 m3 ha-1, mientras que en las clases diamétricas de 0,21 – 0,3 m y 0,41 – 0,5 m
fue en promedio de 3,3 m3 ha-1
Figura 4.6. Volumen total por hectárea y por clases diamétricas de B. graveolens.
135
En relación al volumen del fuste de B. graveolens, éste fue de 5,6 m3 ha-1 distribuidos en las
clases diamétricas 0,31 – 0,4 m (3,1 m3 ha-1) y en las clases diamétricas 0,21 – 0,3 y 0,41 – 0,5 m,
con valores promedio de 1,1 m3 ha-1 y 0,9 m3 ha-1, respectivamente (Figura 4.7).
Figura 4.7. Volumen de fuste por hectárea y por clases diamétricas de B. graveolens.
136
Figura 4.8. Dispersión de los valores observados de B. graveolens y la línea de regresión
generada con los datos de contenido de biomasa. Las líneas verticales
muestran la desviación típica.
Los valores obtenidos de biomasa y carbono total por clases diamétricas se presentan en la Tabla
4.3 y Figura 4.9. En el BST existe una cantidad aproximada de biomasa de árboles vivos de B.
graveolens de 8,29 Mg ha-1 de los cuales la mitad es carbono (4,147 Mg ha-1). La clase
diamétrica 0,31 – 0,4 m es la que presenta mayor cantidad de biomasa (4,3 Mg ha-1) y carbono
(2,1 Mg C ha-1) seguida por las clases diamétricas 0,21 – 0,3 m y 0,41 – 0,5 (1,69 Mg ha-1 y 0,84
Mg ha-1, respectivamente).
Tabla 4.3. Volumen total, biomasa y carbono contenidos en B. graveolens del BS estudiado.
137
Figura 4.9. Biomasa ha-1 y carbono ha-1 contenido en B. graveolens, por clases
diamétricas.
f) Necromasa de B. graveolens
138
Tabla 4.4. Volumen por hectárea de madera muerta de B. graveolens.
3
Volumen área muestreada m = 1,47
Volumen m3 ha-1 = 1,84
L = Largo de la troza en metros.
db = Diámetro mayor de la troza.
da = Diámetro menor de la troza.
Dx = Diámetro promedio de la troza en metros.
139
En la Tabla 4.5 se muestran los valores obtenidos de volumen ha-1 y de necromasa encontrada en
cada estado de descomposición. La mayor cantidad de madera en proceso de descomposición se
encontró en estado I (0,7 m3 ha-1 o 224 Kg ha-1), obteniéndose en total 590,4 Kg ha-1 (0,590 Mg
ha-1) de necromasa acumulada en la madera muerta en la zona de estudio.
140
a a b
Imagen 4.13. Astillas del duramen de B. graveolens utilizadas por las comunidades
campesinas; a. Campesino demostrando el uso de las astillas para encender
fuego. b. Astillas de duramen utilizadas para la venta como sahumerios en el
santuario de la Virgen del Cisne, Loja -Ecuador.
g) Plántulas de B. graveolens
En la zona de estudio existe una cantidad aproximada de 197 individuos ha-1 de plántulas de B.
graveolens, encontrándose en las subparcelas de 160 m2 un promedio de 3,15 plántulas. En la
Tabla 4.6 se presenta la altura de plántulas de B. graveolens. Éstas miden un mínimo de 4 cm y
un máximo de 12 cm de altura con un promedio de 6,4 cm. El coeficiente de variación fue de
26,9%, lo que indica gran homogeneidad en el tamaño de las plántulas.
Se encontraron 17 árboles femeninos y 29 masculinos en las 20 PPM (8000 m2), estimándose una
densidad de 21 individuos femeninos y 36 individuos (casi el doble) de masculinos por hectárea
(Figura 4.10).
141
Figura 4.10. Densidad de árboles femeninos y masculinos de B. graveolens.
Por otro lado, al revisar por sexo y por clases diamétricas árboles de B. graveolens femeninos, se
encontraron que la mayoría corresponden a la clase diamétrica 0,21 – 0,3 m y 0,31 – 0,4 m con
9 y 8 individuos por hectárea correspondientemente. Del mismo modo los árboles masculinos de
B. graveolens se encontraron en su mayoría en las clases diamétricas 0,21 – 0,3 y 0,41 – 0,5 con
9 y 16 individuos por hectárea respectivamente (Figura 4.11).
142
Al realizar el análisis de varianza existe diferencia estadística significativa entre la cantidad de
individuos ha-1 por cada clase diamétrica y por género, presentando un p-valor de 0,34 (Tabla
4.7).
Tabla 4.7. Análisis de la varianza de un factor entre grupos correspondientes entre individuos
ha-1 por clase diamétrica y género femenino y masculino de B. graveolens.
Suma de Media
Individuos ha-1 * género gl F Significancia
cuadrados cuadrática
Inter-grupos (Combinadas) 25,600 1 26,600 0,992 0,348
Intra-grupos 206,400 8 25,800
Total 232,000 9
En las Figuras 4.12 y 4.13 se muestran los valores de precipitación (mm) y temperatura
promedio (°C) ocurridos durante los años 2008, 2009, 2010 y 2011. Existe una gran
variabilidad inter anual de la precipitación. En el año 2008 y durante el mes de marzo que
corresponde al mes más lluvioso, hubo una alta precipitación (683,4 mm), pero fue de la
mitad a este valor (321, 6 mm) en marzo del siguiente año. En el año 2010, se registró una
precipitación de 537,4 mm mientras que en el año 2011 la precipitación fue mucho más
baja registrándose tan solo 211,5 mm. Entre el año más lluvioso (2008) y el menos lluvioso
(2011) hubo una variación de 471.9 mm. Además en la Figura 4.12 se muestra el promedio
mensual de precipitación ocurrida durante los últimos 12 años, evidenciándose que las
precipitaciones del período de estudio (cuatro años) en especial los años 2008, 2010 y 2011
se desviaron mucho del promedio mensual de los últimos doce años; es así que, la
precipitación del año 2008 (683,4 mm) que corresponde al mes más lluvioso (marzo)
supera más de la mitad del promedio de 12 años (285,7 mm) y el año 2010 (537,4 mm)
supera también dicho promedio de 12 años (285,7 mm). Esto reafirma que en la zona de
estudio existe una variabilidad interanual de la presencia de lluvias en el BST estudiado. En
relación a la temperatura media mensual la variabilidad fue más baja (unos 5,6°C) (Figura
4.13). La temperatura promedio más baja se registró en el mes de junio del año 2008
(22,2°C) y la mayor durante el mes de marzo del 2011 (27,8°C). Al comparar la temperatura
registrada en la zona de estudio con respecto a los últimos doce años, esta no es tan
variable como en el caso de la precipitación.
143
Figura 4.12. Precipitaciones (mm) registradas durante los cuatro años de estudio en el BST. La línea roja
entrecortada muestra el promedio mensual de precipitación de los últimos doce años registrados en
la zona de estudio.
144
Figura 5.13. Temperatura (°C) registrada durante los cuatro años de estudio en el BST. La línea roja entrecortada
muestra el promedio mensual de los últimos doce años registrados en la zona de estudio.
145
En la Figura 4.14 se presenta la información fenológica en base a observaciones y estimaciones
visuales de la presencia de hojas, floración y fructificación de B. graveolens durante los tres años
de observación. En la zona de estudio la fenología de B. graveolens tiene una duración de seis
meses, inicia desde enero y finaliza en junio notándose que para la floración, fructificación y
presencia de hojas la cantidad (%) difiere en cada año y en cada mes. En el caso de la floración
éste evento tiene una duración corta de dos semanas. En el año 2009 hubo mayor presencia de
flores en el mes de febrero (38%), esto no fue igual para el año 2010 en donde se observó
presencia de flores en los meses de febrero (45%) y en marzo (50%). Este comportamiento
también se observó para el año 2011 donde en febrero se observó el 20%, en marzo el 20% y en
abril el 38%. La floración de B. graveolens no es homogénea en todos los árboles marcados y
analizados; es decir, que unos árboles florecieron en un tiempo y otros en otro tiempo; por las
observaciones realizadas, se ha notado que los árboles que se encuentran junto a quebradas con
presencia de agua, son los primeros en florecer y fructificar. En el caso de la fructificación en los
años 2009 y 2010 se observó la mayor cantidad y presencia de frutos durante los meses de marzo
y abril, pero no fue así en el año 2011 coincidiendo con valores bajos de precipitación durante ese
mes; se observó que para el 2011 hubo mayor presencia de frutos en el mes de abril. Durante el
mes de abril del 2011 las precipitaciones fueron relativamente elevadas (211,5 mm) y la
producción de fruto se observó durante este mes y no en los meses anteriores. A fin de determinar
si hay diferencias significativas entre los eventos fenológicos, en la Tabla 4.8 se presenta el
análisis de varianza para los distintos años de observación; se evidencia que para la floración (P =
0,787), fructificación (P = 0,614) y presencia de hojas (P = 0,726) no hay diferencias estadísticas
significativas. Sin embargo es necesario indicar que esto se deba quizá a la subjetividad que
existe en los valores de porcentaje, ya que los mismos son el resultado de la percepción visual del
observador al momento de registrar cada evento fenológico y no responde a una medición
cuantitativa como por ejemplo número y peso (kg) de flores, frutos y hojas.
146
Tabla 4.8. Análisis de la varianza entre grupos correspondientes a la precipitación (mm),
fructificación (%), floración (%) y presencia de follaje (%) en árboles de B.
graveolens.
Evento fenológico Suma de
gl Media cuadrática F Sig.
cuadrados
Fructificación (%) Inter-grupos 1116,218 2 558,109 0,496 0,614
Intra-grupos 36042,182 32 1126,318
Total 37158,400 34
Floración (%) Inter-grupos 102,224 2 51,112 0,241 0,787
Intra-grupos 6776,462 32 211,764
Total 6878,686 34
Hojas (%) Inter-grupos 1108,626 2 554,313 0,324 0,726
Intra-grupos 54742,917 32 1710,716
Total 55851,543 34
Tabla 4.9. Análisis de correlación de Pearson entre la precipitación (mm), fructificación (%),
floración (%) y presencia de follaje (%) en árboles de B. graveolens.
Precipitación y evento
Precipitación (mm) Fructificación (%) Floración (%) Hojas (%)
fenológico
Precipitación (mm) 1 0,804(**) 0,819(**) 0,779(**)
Fructificación (%) 0,804(**) 1 0,604(**) 0,923(**)
Floración (%) 0,819(**) 0,604(**) 1 0,668(**)
Hojas (%) 0,779(**) 0,923(**) 0,668(**) 1
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
147
Figura 4.14. Observaciones fenológicas de B. graveolens en el BS durante: a. 2009. b. 2010 y c. 2011.
148
4.3.2.3. Tamaño de flores femeninas y masculinas
a) Flores femeninas
En la Tabla 4.10 se muestran los resultados del análisis estadístico básico del tamaño de las flores
femeninas. Éstas mostraron un tamaño promedio bastante homogéneo de 3,2 mm (coeficiente de
variación entre 13,5 y 17,7 %). El promedio de los valores mínimos y máximos fueron de 2,58
mm y 4,17 mm.
No hubo diferencias significativas entre el tamaño de las flores entre árboles distintos (anova de
una vía P = 0,973).
b) Flores masculinas
La flor masculina tiene un tamaño promedio de 3,02 mm y un coeficiente de variación que osciló
entre 6,95 y 8,41 %. Los promedios de los valores mínimos y máximos fueron de 2,63 mm 3,45
mm.
Las flores masculinas tampoco presentaron diferencias significativas entre los árboles (análisis de
la varianza, P = 0,764).
149
En la Figura 4.15 se presenta la distribución normal del tamaño de las flores masculinas y
femeninas presentando un R2 = 0,97 para las masculinas y un R2 = 0,87 para las femeninas.
Figura 4.15. Distribución normal del tamaño de las flores masculinas y femeninas de B.
graveolens.
La cantidad de frutos por clase diamétrica se muestra en la Tabla 4.12. La producción de frutos
para el conjunto de los árboles analizados promedió 4,05 kg por árbol, con promedios mínimo y
máximo de 2,9 kg y 5,31 kg, respectivamente. La clase diamétrica con menor cantidad de frutos
fue la de 0,1 – 0,2 m, con 3,28 kg por árbol, mientras que la clase con mayor cantidad de frutos
fue 0,41 – 0,5 con 4,85 kg en promedio.
150
Tabla 4.12. Cantidad de frutos (kg) de B. graveolens en distintas clases diamétricas.
Clases de Desviación
N Media Mínimo Máximo
DAP(m) típica
0,1 – 0,2 2 3,2833 0,33116 2,90 3,70
0,21 – 0,3 2 3,7317 0,20942 3,47 4,00
0,31 – 0,4 2 4,3300 0,41454 3,89 4,83
0,41 – 0,5 2 4,8467 0,45684 4,23 5,31
Total 8 4,0479 0,69418 2,90 5,31
151
Hay que tomar en consideración conforme a este análisis que para la recolección de frutos se
debería considerar como prioritarias las clases diamétricas 0,31 – 0,4 m y 0,41 – 0,5 m que son
las que tienen mejor rendimiento; sin descartar, la clase diamétrica 0,21 – 0,3 m que es una de las
clases diamétricas que tiene mayor cantidad de individuos ha-1 (Figura 4.16).
La producción de frutos de la especie no solamente varió entre clases diamétricas, sino que hubo
una variabilidad entre años. En la Figura 4.17 se observa que para los tres años estudiados aquel
con mayor productividad correspondió al año 2010, cuando la clase 0,41 – 0,5 m produjo un
promedio de frutos de 5,25 kg árbol-1, mientras que la clase 0,1 – 0,2 m produjo un 30,5% menos
(3,65 kg árbol-1). Hubo variabilidad inter - anual en la producción, siendo el año 2011 cuando la
producción de frutos fue menor.
152
Figura 4.17. Kilogramos de frutos de B. graveolens en el BS producidos durante tres
años y en diferentes clases diamétricas. Letras diferentes denotan
diferencias significativas (anova de una vía, P < 0,05).
Tabla 4.14. Análisis de la varianza entre grupos correspondientes al año y cantidad de frutos
producidos (kg) por clases diamétricas de árboles de B. graveolens.
Clases diamétricas en tres años Suma de Media
gl F Sig.
de producción cuadrados cuadrática
0,1 - 0,2 (m) Inter-grupos 0,493 2 0,247 13,455 0,032
Intra-grupos 0,055 3 0,018
Total 0,548 5
0,21 - 0,3 (m) Inter-grupos 0,203 2 0,102 30,500 0,010
Intra-grupos 0,010 3 0,003
Total 0,213 5
0,31 - 0,4 (m) Inter-grupos 0,743 2 0,372 22,300 0,016
Intra-grupos 0,050 3 0,017
Total 0,793 5
0,41 - 0,5 (m) Inter-grupos 1,083 2 0,542 54,167 0,004
Intra-grupos 0,030 3 0,010
Total 1,113 5
153
Al realizar la prueba de subconjuntos homogéneos de Tukey se ha comprobado estadísticamente
que para una misma clase diamétrica durante los tres años de observación, la producción de
frutos es diferente. Por otro lado, a fin de determinar si la producción de frutos se debe a la
cantidad de precipitación, en la Figura 4.18 se presenta la pendiente de regresión considerando
cada clase diamétrica durante los tres años de estudio. En la Figura 4.18a la clase diamétrica 0,1 –
0,2 m presentó una alta correlación (r2 = 0,98). Así mismo, para las clases diamétricas 0,21 – 0,3
(r2 = 0,93), 0,31 – 0,4 (r2 = 0,99) y 0,41 – 0,5 (r2 = 0,87) la precipitación influencia altamente la
producción de frutos. Brevemente, la pendiente positiva explica que a mayor precipitación (mm)
hay mayor producción de frutos (kg) de B. graveolens.
154
Figura 4.18. Kilogramos de frutos de B. graveolens en tres años de producción por clases diamétricas. a. Clase diamétrica 0,1
- 0, 2 m. b. Clase diamétrica 0,21 – 0,3 m. c. Clase diamétrica 0,31 – 0,4 m. d. Clase diamétrica 0,41 – 0,5 m.
155
4.3.2.5. Caracterización de frutos y semillas
En la Tabla 4.16 se exponen las dimensiones medidas en las muestras de frutos y semillas de B.
graveolens. El tamaño promedio de los frutos fue de 0,9 cm de longitud y de ancho, contuvo una
semilla por fruto que en promedio midió 0,5 cm de longitud y de ancho.
Ambos mostraron una baja variabilidad (< 9,6% de coeficiente de variación). Mientras que el
peso del fruto fue bastante homogéneo (coeficiente de variación del 17,5 %) promediando 0,4 gr,
el de la semilla (0,04 gr) fue algo variables (CV del 54,8%). La relación longitud/diámetro del
fruto, que proporciona información sobre la forma de los frutos y semillas que es considerada
como una característica importante para su comercialización, promedió 1 y fue muy homogénea
(7,9 %).
a) Análisis de agrupamientos
El dendograma obtenido por el método UPGMA a partir de los caracteres morfológicos de frutos
(largo, ancho, ángulo, peso) y semillas (largo, ancho, ángulo, peso) de los árboles analizados, se
presenta en la Figura 4.19. El análisis indica con un índice de distancia euclídea de 2,91 la
formación de dos grupos. El dendograma mostró un valor de correlación cofenética de 0.9, lo que
indica que ha tenido una baja distorsión. Se pueden observar dos grupos principales de árboles,
aquí denominados A y B. El primer conjunto principal A está compuesto por un solo árbol (P- 2)
y corresponde al árbol cuyas semillas son las que presentaron mayor peso (gr). La segunda rama
156
principal (B) está conformada por los 7 árboles restantes, subdivididos a su vez en dos ramas aquí
llamadas B1 y B2 que forman subgrupos en los que los árboles se agruparon esencialmente por
los caracteres del fruto y de la semilla (peso y longitud, entre otros).
El subgrupo B1 es el que reunió el mayor número de árboles (4), evidenciándose que los árboles
P- 1 y P- 6 son las más similares entre sí. Éstos presentan iguales caracteres especialmente a lo
que se refiere a la longitud/ancho de los frutos, longitud de las semillas (cm), ancho de las
semillas (cm), relación longitud/ancho de las semillas, ángulo y peso de las semillas (gr)
(caracteres C5, C8, C9, C10, C11 y C12 respectivamente). El subgrupo B2 reunió tres árboles.
Estos árboles presentan iguales caracteres, especialmente con respecto a la longitud del fruto
(cm), relación longitud/ancho de los frutos, largo de las semillas (cm), ancho de las semillas (cm)
y peso de las semillas (gr) (caracteres C3, C5, C8, C9 y C12 respectivamente).
Figura 4.19. Dendograma de los 8 árboles de B. graveolens, construido por el método UGMA (ligamiento
promedio) a partir de los 12 caracteres morfológicos medidos. Correlación cofenética r = 0,9. Ver
información sobre los árboles y su lugar de procedencia en el apartado 4.1.
157
b) Análisis de componentes principales (ACP)
158
Figura 4.20. Ordenación de los 12 caracteres morfológicos estudiados (ordenados por grupos de caracters; +
caracteres dasométricos, * caracteres del fruto, y x caracteres de las semillas) de los 8 árboles de B.
graveolens en el espacio definido por CP1 y CP2.
En lo que se refiere a la ordenación de los 8 árboles en el espacio definido por los dos ejes
principales, se agruparon en dos grupos, especialmente debido al primer componente (Figura
4.21). El primer grupo (A) correspondió al árbol P- 2 y mostró un valor positivo (0,52) en el
primer eje principal. Los árboles del grupo B mostraron valores similares y negativos en el
segundo componente principal con un rango de 0,23 a 0,24 (Figura 4.21), correspondiendo a los
árboles P1, P3, P4, P5, P6, P7 y P8 los que se distribuyeron a lo largo del segundo componente.
Éste grupo se subdividió en dos subconjuntos denominados B1 y B2. El subconjunto B1
compuesto por cuatro árboles; P- 1, P- 3, P- 6 y P- 7, mostró los valores más bajos de la
componente dos, indicando una producción de frutos de tamaño pequeño. En cambio, el
subconjunto B2 mostró los mayores valores sobre la CP 2 y fue caracterizado por árboles que
produjeron frutos con los mayores valores en tamaño y peso.
Figura 4.21. Ordenación de 8 árboles de B. graveolens en el espacio definido por los componentes
principales 1 y 2.
159
c) Cantidad de semillas de B. graveolens en un kilogramo
En la Tabla 4.17 se muestran el peso medio de 100 semillas en los distintos árboles examinados
de B. graveolens y la correspondencia de número de semillas en kg-1. B. graveolens en un
kilogramo posee alrededor de 22809 semillas en promedio.
Tabla 4.17. Peso de semillas recolectadas en ocho árboles de B. graveolens en el año 2011.
Altura de fuste Promedio del peso de Número de semillas
Accesión DAP (m)
(m) 100 semillas (gr) (kg-1)
P- 1 1,9 0,27 4,5 22222
P- 2 2,0 0,31 4,4 22727
P- 3 1,7 0,18 3,6 27777
P- 4 2,1 0,21 4,5 22222
P- 5 2,5 0,43 5,3 18868
P- 6 1,8 0,19 3,9 25641
P- 7 1,95 0,41 4,6 21739
P- 8 2,10 0,35 4,5 21277
SUMA 182473
PROMEDIO 22809,1
Por clases diamétricas el peso de 100 semillas presentó diferencias estadísticas significativas
(análisis de la varianza, P = 0,000). Sin embargo, el análisis de Tukey sobre subconjuntos
homogéneos determinó que las clases diamétricas 0,21 – 0,3 y 0,31 – 0,4 no difieren
significativamente entre ellas (P = 0,968), pero las clases 0,1 – 0,2 y 0,41 – 0,5 son
estadísticamente diferentes a todas las demás (Figura 4.22).
160
Figura 4.22. Peso (gr) de 100 semillas de B. graveolens en diferentes clases diamétricas.
Letras diferentes denotan diferencias significativas (anova de una vía, P <
0,05).
En las hojas pie se midieron tres caracteres morfológicos. En la Tabla 4.19 se recogen los valores
medios de estos caracteres. La longitud expresó valores comprendidos entre 13,04 cm (en P-1) y
18,23 cm (en P-2), con un valor medio general de 15,14 cm y longitudes superiores a 13,81 cm
161
en 6 de las 8 accesiones. Con una longitud media de la hoja de 15,14 cm la accesión P- 2 resultó
con el valor más alto de todas las accesiones (18,23 cm), siendo la menor longitud la expresada
por P- 1 (13,04 cm). En lo que concierne al ancho de la hoja el valor medio general se ubicó en
9,88 cm, siendo P- 8 (10,85 cm) y P- 3 (10,79 cm) las accesiones con mayores valores (medios).
El resto de accesiones se ubicaron en medidas por debajo de los 10,60 cm y de éstas las
accesiones P- 4 y P- 7 han sido las de menor ancho (9,49 y 9,40 cm, respectivamente).
Tabla 4.19. Comparación múltiple de diferencias entre medias de los 8 árboles para caracteres
de hojas - pie provenientes de hojas compuestas de B. graveolens
Relación
Árbol Longitud (cm) Ancho (mm)
longitud/ancho
P- 1 13,04 9,56 1,38
P- 2 18,23 10,60 1,70
P- 3 13,81 10,79 1,30
P- 4 15,73 9,49 1,68
P- 5 14, 12 8,54 1,66
P- 6 16,15 9,79 1,64
P- 7 16,04 9,40 1,70
P- 8 13,96 10,85 1,30
Media general 15,14 9,88 1,5
Error standar 0,259 0,123 0,027
Con referencia a los árboles de B. graveolens los tres caracteres de las hojas pie estudiadas,
presentaron valores medios muy distintos tanto para la longitud (cm), ancho (cm) y relación
largo/ancho (Tabla 4.19), presentando diferencias significativas (P < 0,05) según el análisis de la
varianza (Tabla 4.20).
Tabla 4.20. Análisis de varianza simple entre árboles, para caracteres morfológicos de hojas
pie provenientes de hojas compuestas de B. graveolens.
Suma de Media
Caracteres gl F P-valor.
cuadrados cuadrática
Longitud (cm) Inter-grupos 101,791 7 14,542 146,183 0,000
Intra-grupos 3,183 32 0,099
Total 104,974 39
Ancho (cm) Inter-grupos 22,939 7 3,277 107,581 0,000
Intra-grupos ,975 32 0,030
Total 23,913 39
LA Inter-grupos 1,179 7 0,168 134,743 0,000
Intra-grupos ,040 32 0,001
Total 1,219 39
162
4.3.2.7. Características morfológicas de árboles de B. graveolens
La especie que se desarrolla en el BST es dioica, alcanza una altura total hasta los 11,4 m y una
altura del fuste de 3,9 m; muy resinoso, con aroma fuerte y agradable a trementina al estrujarse;
tronco hasta de 54 cm de DAP, corteza lisa, no exfoliante, gris a gris-rojiza (Imagen 4.14). Las
hojas de 13 a 18 cm de largo por 8 y 11 cm de ancho; con presencia de 7 a 9 foliolos tienen
diferencias estadísticas en estos parámetros. Los frutos son drupas de 0,9 cm de longitud por 0,9
cm de ancho con peso promedio de 0,4 gramos y un color en fresco según The Royal Horticultura
Society que corresponde a yellow-green group 144. Las semillas tienen dimensiones de 0,5 cm de
longitud por 0,5 cm de ancho con peso promedio de 0,04 gr. En un kilogramo se encuentran
aproximadamente 22 809 semillas (Tabla 4.17). Las flores femeninas tienen una longitud de 3,24
mm y las flores masculinas de 3,02 mm considerándose el tamaño desde el receptáculo hasta el
final del gineceo. En la provincia de Loja en el BS del sur occidente la fenología varía conforme
la cantidad de lluvia precipitada; tanto la floración, producción de hojas y frutos tienen una
variación interanual, observándose que estos procesos se producen entre los meses de enero a
junio. La especie genera mayor producción de frutos conforme la edad de la especie notándose
que hay una relación directa entre DAP y producción de frutos.
163
Imagen 4.14. Características de árboles de B. graveolens que se desarrollan en el BS.
a. hoja compuesta con frutos; b. flor de individuo masculino; c. flor de
individuo femenino; d. frutos.
4.4. Discusión
4.4.1.1. Densidad
164
(1999) y Fulé et al. (2011) determinaron que estas diferencias son el resultado de las actividades
humanas que, por lo general, ocasionan cambios en la composición y estructura de los bosques,
condiciones muy parecidas a lo que acontece en el BST estudiado; además, se confirma con lo
que han demostrado Shahabuddin & Kumar, (2006) y Quesada et al. (2009), quienes manifiestan
que esta diferencia se debe a que los BST que no están protegidos y están con un alto nivel de
presión antropogénica, presentan una variabilidad con respecto a la densidad de las especies. En
esta misma línea, la principal actividad implementada en la zona es el aprovechamiento de
productos forestales no maderables (PFNM) de B. graveolens; esta especie es muy utilizada por
los campesinos como recurso para el tratamiento en la medicina tradicional y veterinaria
(Sánchez et al. 2006; Tene et al. 2007; Alonso-Castro et al. 2011). Sin embargo, esta actividad
según algunos investigadores provoca un efecto negativo, llevando inclusive a reducir las tasas de
supervivencia, crecimiento, reproducción y distribución natural de la especie de la cual se explota
los PFNM (Fedele et al. 2011; Ticktin, 2004; Racero-Casarrubia et al. 2008). Por ello es
necesario implementar en la zona un plan de aprovechamiento sostenible de los PFNM de la
especie, considerando la experiencia, el conocimiento, normas y criterios de los campesinos. El
plan de manejo para minimizar esta problemática se presenta en el Capítulo X de esta tesis
doctoral.
4.4.1.2. Diámetro del fuste, área basal, altura promedio y total de B. graveolens
B. graveolens crece de forma diversa dependiendo de las condiciones de clima y suelo donde se
desarrolla. Por ejemplo, en el BST estudiado alcanza un DAP de hasta 0,54 m como valor más
alto, que aquellos B. graveolens que crecen en México donde pueden alcanzar un DAP de 0,40 m
y en Perú 0,29 m (Rzedowski et al. 2004; Sánchez et al. 2011). Así mismo, hubo diferencias en el
área basal. Alcalde et al. (2008) y Carbonó-Delahoz & García (2010) describieron áreas basales
promedios de 6,49 m2 ha-1 en Colombia y 2,47 m2 ha-1 en Perú, mientras que el valor promedio de
B. graveolens en el BST estudiado fue de 4,49 m2 ha-1 (Tabla 5.2). También hubo diferencias en
la altura. Lawesson et al. (1987) y McMullen (1999) observaron que los árboles alcanzan alturas
máximas de hasta 12 m en las islas Galápagos, en Colombia Carbonó-Delahoz & García (2010)
indican que la especie tiene una altura total promedio de 8,4 m y Sánchez et al. (2011) en Perú,
una altura total promedio de 8,3 m, muy diferente a la especie que crece en nuestro bosque,
donde alcanza una altura total de 11,4 m y un promedio de altura de 7, 2 m. Estas diferencias
165
según algunas investigaciones responden a las fluctuaciones de los factores ambientales como
luz, temperatura, disponibilidad de agua y nutrientes en el suelo (Huber & Trecaman, 2002). Por
ello es de esperarse que el grado de desarrollo de B. graveolens dependa de las condiciones
ambientales imperantes en el lugar donde crece y, en especial, debido al manejo humano a la que
se encuentra sometida (Mauchamo et al. 1998).
Según literatura consultada para América y Ecuador no se han realizado estudios en los que se
hayan determinado cantidades de biomasa producidas por B. graveolens y por tanto no se conoce
la reserva de carbono. La especie estudiada contiene una cantidad de biomasa acumulada
aproximada de 8,3 Mg ha-1 que corresponde a 4,1 Mg ha-1 de carbono. Sin embargo, en lo que
respecta a la necromasa cuantificamos tan solo 0,590 Mg ha-1 que es una cantidad relativamente
escasa; en este sentido en otras investigaciones se encontraron valores de necromasa en la madera
muerta de 7,80 Mg ha-1 pero en bosques primarios, 3,26 Mg ha-1 en bosques mayores de 30 años,
5,84 Mg ha-1 en bosques de 15-30 años y de 3,42 Mg ha-1 en bosques de 5-15 años (Aguilar-Arias
et al. 2011). Al comparar el resultado solamente de B. graveolens con el bosque primario es
evidente que la necromasa de la especie es muy baja. Posiblemente, este valor bajo de necromasa
en B. graveolens se deba al uso y manejo que las poblaciones locales hacen de la madera muerta
de esta especie (Aguirre et al. 2006). Delgado & Pedraza (2002) manifiestan que el aumento de la
población rural conlleva al aumento en la demanda de este tipo de recursos. En la zona de estudio
el uso de las astillas del duramen es muy frecuente en los hogares campesinos (Sánchez et al.
2006), por ello es posible que exista poca cantidad de este recurso a pesar que son recolectadas de
árboles adultos y que cumplen sus funciones vitales sin la corta o tumba de la especie. En otros
BST de Ecuador se aprovecha la madera muerta y se vende ilegalmente en los principales
mercados del país (Aguirre & Kvist, 2005) (Imagen 4.13). Por ello, este resultado indica que hay
una escasez evidente de madera muerta, lo que podría afectar al reciclo de nutrientes, la retención
de agua y al desarrollo de microhábitats que contienen una gran variedad de especies de insectos
y hongos (Harmon et al. 2000). Últimamente se ha dado mayor atención sobre el papel que
cumplen los restos leñosos en los presupuestos de carbono (Brown, 2002) ya que la madera
muerta en sí mismo no solamente es un importante reservorio de carbono, sino que también
influye significativamente en la reserva de carbono en el suelo (Larjavaara & Muller-Landau,
166
2010) constituyéndose en un importante componente de la estructura del bosque (Debeljak,
2006). Por tanto, en la zona de estudio debería profundizarse en la evaluación de la necromasa de
B. graveolens y de otras especies para determinar no solamente los costos por mano de obra de la
colecta de leñas, sino también si existe madera enterrada, en virtud de que varios estudios
actualmente le están dando valor agregado a este recurso (Hagemann et al. 2010; Moroni et al.
2010). Por otro lado, se debería ahondar en el estudio de las raíces de B. graveolens y de otros
árboles ya que éstas representan según Sanford & Cuevas (1996) el 18 y 46% de la biomasa total
en los BST.
En la zona de estudio se cuantificó una cantidad aproximada de 197 ind ha-1 de plántulas de B.
graveolens. Esta cantidad es considerada baja y es similar a lo reportado por otros investigadores
que manifiestan que para los BST, la sobrevivencia de las plántulas de las especies es baja porque
están fuertemente influenciadas por perturbaciones que reducen considerablemente sus
poblaciones (Uslar et al, 2003). Tal es el caso de B. graveolens. Según Aguirre-Mendoza et al.
(2012) en los BST de Ecuador esta especie tiene una escasa regeneración natural, no solamente
por el pastoreo caprino (C. hircus) sino también porque se está comenzando a aprovechar los
frutos para la obtención de aceites esenciales. Así mismo, Espinosa et al. (2012) reiteran que son
pocas las plantas que llegan a estado adulto, debido a la limitación de humedad e intervención
antrópica y además la supervivencia de las plántulas está influenciada por el estrés hídrico
(Aguirre-Mendoza et al. 2013). La introducción, pastoreo y alimentación de cabras (C. hircus)
provocan la disminución de la densidad de plántulas de B. graveolens y de otras especies.
Coblentz (1978) manifesta que estos animales tienen la facultad de alimentarse de las plántulas y
de esta forma causan una alta pérdida directa e indirecta de la biodiversidad de plantas e
invertebrados. Por ello la sucesión natural de B. graveolens se ha visto afectada (Campbell &
Donlan, 2005; Meléndez-Ackerman et al. 2008). Inclusive se ha determinado que especies como
Scalesia baurii (Asteraceae) y Opuntia galapageia var. galapageia (Cactaceae) casi se extinguen
después de 18 años de pastoreo en las islas Galápagos (Hamann, 2001). Con esta realidad en la
zona de estudio es necesaria la implementación de programas de manejo sostenible de la
regeneración natural de esta especie y de otras, creando zonas donde se evite el pastoreo del
167
ganado caprino (C. hircus), a fin de minimizar los impactos y con ello mejorar el manejo y
conservación de los recursos naturales del BST y de B. graveolens.
Existe una diferencia entre la densidad de árboles masculinos (36 individuo ha-1) y la densidad de
árboles femeninos de B. graveolens (21 individuos ha-1), esta diferencia es de casi el doble.
Lamentablemente no existen estudios referentes a diferenciar la densidad de árboles masculinos y
femeninos en B. graveolens. La fenología de B. graveolens (Figura 4.14) tiene cambios
interanuales muy marcados que son fuertemente dependientes del momento de las primeras
lluvias y la cantidad de agua de precipitación. Esto también acontece con la productividad de
frutos que no solamente es diferente por clases diamétricas (Figura 4.16), sino que también varió
en función de la precipitación anual (Figura 4.17). Según Morgan (2009), B. graveolens está
sujeto a un elevado estrés hídrico debido al período largo de sequía que dura de seis a ocho meses
(desde junio – noviembre), por lo que algunos investigadores afirman que es necesario conocer
las respuestas de este árbol al estrés hídrico, con el fin de entender su supervivencia y su
crecimiento (Rocha et al. 2006). Si el agua del suelo es limitante, los árboles conservan el agua
mediante la apertura o cierre de los estomas, o cerrando completamente los estomas (Slayter,
1967). Por ello Shulze (1986) manifiesta que es el potencial hídrico del suelo el responsable de la
apertura o cierre de los estomas; esta información permite entender que B. graveolens cuenta con
esta capacidad de tolerancia (Morgan, 2009). Por ejemplo, algunas especies del mismo género
como Bursera microphylla y Bursera hindsiana y que habitan en los desiertos de Baja California,
son conocidas como plantas cisterna porque almacenan agua en sus tallos (Scholander et al,
1965). Quizás también B. graveolens almacena agua en su tronco pero esta hipótesis no está
todavía confirmada. Sin embargo, es conocido que la contribución de la disponibilidad de agua
en el suelo en la productividad primaria de los árboles es aproximadamente de un 40% (Beer et
al. 2010) y tiene efectos simultáneos sobre la respiración (Reichstein et al. 2002). Según Weber
& Flannigan (1997) y Krinner et al. (2005), manifiestan que la sequía tiene un impacto grande en
el estado y función de los ecosistemas; y este efecto puede ser directo, interfiriendo en la
168
fenología, tasas de crecimiento, formación de yemas, floración y, por lo tanto, cambios en las
condiciones meterológicas, pueden provocar cambios en la intensidad, en el momento y en los
períodos de las distintas fases fenológicas. En los BST algunos investigadores afirman que la
mayoría de los cambios fenológicos son causados por cuatro factores: i) la variación estacional de
las precipitaciones (Eamus & Prior, 2001; Valdez-Hernández et al. 2010), ii) variación estacional
en el estado hídrico del tronco, que a su vez está determinada por factores ambientales tales como
la disponibilidad de agua del suelo y la temperatura, iii) por factores endógenos, como la edad de
la hoja, tamaño de la raíz y la distribución y densidad de troncos de madera (Borchert, 1994); y
iv) fotoperíodo (Borchert et al. 2004; Elliot et al. 2006).
Por otro lado, el calentamiento global tiene el potencial de cambiar los patrones climáticos
regionales y por ende en la dinámica fenológica. Por ejemplo, según las predicciones en los BST
se espera que la precipitación anual disminuya entre el 10 - 20 % y la temperatura aumente de 1 a
3°C (IPCC, 2007). Estos cambios afectarían al desarrollo (por ejemplo en la dinámica fenológica)
de B. graveolens y otras especies que entrarían en un proceso de adaptación; al parecer la
disponibilidad de agua en el suelo podría alterar la fenología y la productividad de frutos de B.
graveolens. Valdez-Hernández et al. (2010) estudiando la fenología de Bursera simaruba
demostraron que los factores ambientales influyeron en los procesos fenológicos de la especie y
por ende en la producción de flores y frutos. En este contexto, es crucial continuar con este tipo
de estudios, para determinar la variabilidad en la producción de frutos en eventos como el
fenómeno El Niño que produce impactos en la vegetación. Dillon & Rundel (1990) encontraron
que la humedad provocada por este evento estimuló una germinación masiva de las semillas,
provocando una mayor floración, seguida por un incremento de los bancos de semillas de las
plantas anuales y perennes. Estas reacciones son comunes en los ambientes desérticos cuando
reciben precipitaciones elevadas, por consiguiente existe un efecto favorable para el crecimiento
vegetal (Erdmann et al. 2008).
La producción de frutos de B. graveolens no solamente varió entre clases diamétricas, sino que
hubo una variabilidad entre años. Esto también acontece con especies como Pinus oaxacana
Mirov donde se ha notado esta variabilidad en la producción de semillas (Alba et al. 2001). En
169
nuestro estudio se comprobó que el potencial productivo de árboles femeninos de B. graveolens
en toda el área de recolección es de 256136,6 kg; sin embargo, anualmente los campesinos
recogen 12400 kg de frutos (corresponde al 4,8% del área de recolección) que es la cantidad
necesaria para la venta y posterior obtención de aceite esencial. Esto significa que el BST se vería
afectado con un 4,8% por la recogida de los frutos, lo que implica que no existe un impacto
significativo a este ecosistema. Con este porcentaje de explotación (4,8%) existe la posibilidad
incluso de explotar hasta un 10% (25613,6 kg) y mejorar con ello la economía campesina.
4.5. Conclusiones
B. graveolens se caracteriza por tener una alta variabilidad de tamaño, diámetro y densidad
debido al tipo de suelos, cantidad de precipitación y en especial por el impacto ocasionado por las
actividades humanas provocadas por campesinos agroforestales que se benefician de sus recursos
no maderables. El área basal de la especie fue de 4,49 m2 ha-1, mientras que el volumen fue de
16,2 m3 ha-1. La mayor cantidad de individuos se agrupan en la clase de DAP 0,31 – 0,4 m
notándose que existe menor cantidad en las clases inmediatamente inferiores (clases 0,1 – 0,2 m y
0,21 – 0,3 m) por lo que la capacidad de regeneración es limitada. La cantidad acumulada de
biomasa aérea corresponde a 8,3 Mg ha-1 y 4,147 Mg ha-1 de carbono almacenado. La cantidad
acumulada de necromasa fue de 0,590 Mg ha-1 considerada como muy escasa debido a que es
muy utilizada por la población local. La regeneración natural de la especie (197 ind ha-1 con una
altura promedio de 6,4 cm) se ve afectada por el pastoreo de cabras (C. hircus).
La fenología depende de las lluvias tempranas y la cantidad de agua que se encuentra en el suelo,
lo que hace que este proceso sea diferente durante varios años. B. graveolens tiene una diferencia
significativa en la producción de frutos por clases diamétricas, correspondiendo la mayor
cantidad de producción a la clase 0,41 – 0,5 con 4,8 kg/árbol. Sin embargo, se ha verificado que
hay una pequeña diferencia en la producción de frutos cada año, posiblemente debido a la
cantidad de agua del suelo ya que existen años secos y años lluviosos, evidenciándose que la
escases de lluvia es un factor limitante para los procesos fenológicos de la especie. Los frutos en
promedio miden de 0,9 cm de largo y 0,9 cm de ancho, con un peso promedio de 0,4 gr. Los
frutos cuentan con una sola semilla, cuyo tamaño promedio corresponde a 0,5 cm de largo y 0,5
cm de ancho, con un peso promedio de 0,04 gr.; en un kg existen aproximadamente 22809
170
semillas. En el estudio se comprobó que el potencial productivo de árboles femeninos de B.
graveolens en toda el área de recolección es de 256136,6 kg; anualmente los campesinos recogen
12400 kg de frutos (corresponde al 4,8% del área de recolección), esto significa que el BST no se
vería impactado ya que se cosecharía en promedio el 4,8 % de los frutos, lo que implica que no
existe un impacto significativo a este ecosistema. Con este porcentaje de explotación (4,8%)
existe la posibilidad incluso de explotar hasta un 10% (25613,6 kg) y mejorar con ello la
economía campesina.
Estos resultados pueden ser la base para implementar un plan de manejo que considere el
aprovechamiento de los frutos tomando en cuenta las plantas de mayor DAP e iniciar con un
programa de protección de la regeneración natural y de producción de plántulas en vivero a fin de
precautelar la regeneración de este árbol que es valioso para las comunidades estudiadas.
171
CAPÍTULO V
172
5.1. Introducción
Los antropólogos recientemente han estudiado las relaciones entre la naturaleza y las culturas en
busca de conocimientos que permitan un desarrollo sostenible (Nabhan, 1997). Varias
investigaciones han demostrado que las prácticas ancestrales eran tales que podían convivir con
el desarrollo normal de los ecosistemas y su biodiversidad (Amjad et al. 2015; Malla et al. 2015)
e incluso en algunos casos éstas reforzaban la sostenibilidad de los ecosistemas. Por ello es
necesario profundizar aún más en este campo de estudio (Gadgil et al, 1993). Berkes et al. (2000)
manifiestan que las prácticas ancestrales describen la sabiduría de una determinada cultura a
través de la transmisión oral de generación en generación, lo que ha permitido el desarrollo de lo
que hoy conocemos como conocimiento tradicional (CT). El CT surge como un proceso
dinámico entre las demandas de las comunidades y la disponibilidad de recursos, y entender estos
procesos es, actualmente, de gran utilidad en la toma de decisiones y puede servir como base para
la gestión adecuada de instituciones locales (Warren & Rajasekaran, 1993). Del CT emerge el
conocimiento ecológico tradicional (CET); este tipo de conocimiento se centra aún más en la
conceptualización y las interacciones de la cultura con el medio biótico y abiótico (Gadgil et al,
1993; Nabhan, 1997).
173
provocan impactos ambientales negativos (Guadagnin & Gravato, 2013; Menegassi & Capelotto,
2013) tales como la sobreexplotación de productos forestales no maderables (PFNM).
B. graveolens es una especie de uso no maderable (Moreno et al. 2010; Muños-Acevedo et al.
2013), ofrece beneficios económicos por las sustancias químicas y aceites esenciales que se
obtienen de sus hojas, frutos, tallos, corteza y madera (Nakanishi et al. 2005; Sánchez et al. 2006;
Yukawa et al, 2006; Alonso-Castro et al. 2011; Luján et al. 2012). Por ello el estudio de esta
especie es de gran interés en el campo de la sociología, ecología y biotecnología ya que muchas
investigaciones confirman que la explotación de PFNM como es el caso de B. graveolens, aunque
mejoran los medios de subsistencia campesina, pueden provocar impactos ambientales. Según
Ticktin (2004) y Racero-Casarrubia et al. (2008) los efectos se evidencian en la reducción de las
tasas de crecimiento, reproducción y distribución natural de las especies de las cuales se
aprovechan los PFNM.
En el BST del sur occidente de la provincia de Loja existe un vacío sobre el uso tradicional que
pequeñas comunidades campesinas hacen sobre los recursos de B. graveolens. De manera
general, Sánchez et al. (2006) describieron los usos de la especie y de otras en los BS del sur
occidente de Loja. Sin embargo, con el fin de identificar el uso tradicional y determinar los
beneficios y potencialidades de la especie, en este capítulo se analiza la importancia de la
adecuada explotación de recursos de B. graveolens para el desarrollo rural. Se utilizaron métodos
que han permitido conocer las percepciones comunitarias acerca de la importancia que tiene B.
graveolens en la vida campesina, los usos tradicionales y el papel de esta especie en la mejora de
los medios de subsistencia. Los resultados aquí obtenidos han permitido dilucidar los beneficios y
potencialidades de la especie como recurso. Esta información es de suma importancia para el
correcto planeamiento y gestión de esta valiosa especie.
174
5.2. Materiales y métodos
En referencia a las entrevistas, se comenzó con el análisis cualitativo; éstas fueron guardadas en
una grabadora marca sony y posteriormente transcritas conforme lo indica Kvale (2011). La
información fue clasificada y resumida, preservando los temas centrales proporcionados por los
informantes. A fin de evitar la pérdida de contexto, los nombres autóctonos de uso de la especie
175
se ha mantenido como marco de referencia original, tal y como recomendaron Monroy et al.
(2009). En las entrevistas se recopiló información referente al uso de los PFNM.
a b
c d
La información se analizó mediante estadística descriptiva (SPSS Statical Software Versión 15.0;
SPSS Inc, Chicago). Se trabajó principalmente con medias, mínimos, máximos y desviación
típica. Con la información restante se elaboraron tablas, diagramas de conteos y porcentaje.
176
5.3. Resultados
Los campesinos reconocen que B. graveolens juega un papel importante para el desarrollo de su
vida económica que en general es de subsistencia, y son conscientes de la necesidad de preservar
el adecuado desarrollo de esta especie (preguntas 1 y 4) (Tabla 5.1). A pesar de haberles
formulado preguntas con connotación negativa, el criterio de los campesinos es el de estar en
desacuerdo con los aspectos 2, 3, 5 y 6 correspondientes a preguntas sobre la presencia,
beneficios y potencialidades de la especie. En la mayoría de los casos ponen de manifiesto la
importancia de la especie para el desarrollo comunitario. Así mismo y según los resultados que
proyectan las encuestas, la percepción de la comunidad es que la densidad poblacional de B.
graveolens no ha disminuido durante los últimos 30 años, sino que se ha mantenido más o menos
constante (pregunta 7). Sin embargo, se percibe que el BST ha cambiado en su composición
florística en los últimos 30 años, tanto en cantidad de individuos por hectárea como en extensión
del bosque (preguntas 8 y 9). A pesar de ello, existe el consenso que debe conservarse B.
graveolens y las otras especies del BST, por los beneficios que generan para las comunidades
campesinas ya que son conscientes de que B. graveolens y el bosque constituyen el principal
medio de subsistencia de la familia y de la comunidad.
Tabla 5.1. Percepciones de los campesinos y campesinas encuestados que usan algunos de los recursos de B.
graveolens y del BST sobre su importancia y valor. N = 92 informantes (48 hombres + 44
mujeres). Las preguntas marcadas con * tienen una connotación negativa en relación con la
conservación. El resto tiene una connotación positiva.
Parcialmente de
Percepción De acuerdo En desacuerdo No sabe
acuerdo
1. B. graveolens es un árbol que nos ofrece muchos
87 5 - -
beneficios y es un recurso natural valioso.
2.* B. graveolens no es útil para la gente, incluso su
- 1 88 3
presencia perjudica al bosque seco.
3.* B. graveolens es un árbol malo. Este árbol no da
- 5 84 3
ningún beneficio para la familia.
4. Proteger y conservar los árboles de B. graveolens,
implica que mis hijos van a disfrutar de los beneficios 84 7 - 1
que ofrece la planta.
5.* Prefiero que se tale el árbol de B. graveolens y
- 4 86 2
reemplazarlo con otros tipos de árboles.
6.* Colectar los frutos y madera de B. graveolens es una
5 2 85 -
amenaza a mi integridad física.
7.* B. graveolens ha variado en cantidad en los últimos
- 2 90 -
30 años.
8.* ¿El BST ha cambiado en los últimos 30 años? 92 -
9.* ¿El BST se ha perdido en la actualidad? 85 2 3 2
10. ¿Es necesario conservar el BSSO? 92 -
177
5.3.1.1. Importancia ecológica
(Figura 5.1). El 100 % de los campesinos encuestados afirman que tanto las acémilas como las
cabras se alimentan de la corteza y hojas de B. graveolens. Los frutos son el alimento de animales
silvestres como pericos (Aratinga erithrogenis) (100 % de los encuestados), palomas (Leptotila
sp.) (10 %), urracas (Cyanocorax mystacalis) (50 %), murciélagos (Desmodus sp.) (10 %), mirlos
(Turdus sp.) (10 %) y ardillas (Callosciurus sp.) (40 %). Todos los encuestados afirmaron que B.
En la Tabla 5.2 se presentan los PFNM de B. graveolens utilizadas popularmente por las familias
campesinas del BST, donde se indica en base al conocimiento local el uso popular, la forma de
178
preparación y la forma de administración. En la Figura 5.2 se presentan los PFNM de B.
graveolens que son utilizados por los campesinos y campesinas; el 100% de encuestados
manifiestan que el duramen es utilizado en sus hogares. El 10% utilizan la resina y el 30% las
hojas. Cabe notar que el uso de los frutos no ha sido tradicional en la zona, actualmente gracias a
la intervención de la UTPL, institución que compra los frutos con el fin de obtener el aceite
esencial, los campesinos están dando un valor a este recurso. Cabe señalar que, los frutos no son
utilizados o no existe el interés para reproducirlos en viveros forestales.
Figura 5.2. PFNM de B. graveolens que son utilizados en las comunidades campesinas.
179
hircus) para la prevención de enfermedades como la ptiriosis, acariosis, argasidosis y ahuyentan
mosquitos vectores de enfermedades como dengue y malaria.
Figura 5.3. Beneficios del uso del duramen de B. graveolens en las comunidades
campesinas.
9
Los campesinos utilizan las hojas, resina y astillas del duramen de B. graveolens y no los preparan utilizando el
agua. Además los campesinos han observado que la corteza es mordida por las cabras y acémilas en la época seca
cuando hay escases de forraje; y, los frutos no lo utilizan en sus hogares en ninguna forma. Los frutos gracias a la
intervención de la UTPL la recolectan con fines comerciales.
180
Tabla 5.2. PFNM de B. graveolens utilizadas popularmente por las familias campesinas del BST.
PFNM Uso popular Preparación Forma de administración
Ninguna. Las cabras comen las hojas frescas cuando se
realiza el pastoreo en el período de lluvias. B.
Forraje para alimentar cabras
Hojas graveolens al ser una especie que defolia para iniciar el Ninguna
(Capra hircus)
período de sequía, las hojas secas también son
consumidas por las cabras.
Ninguna. Las acémilas comen la corteza del árbol.
Según los comuneros no provocan ningún daño al
Corteza Alimento para acémilas Ninguna
animal ni al árbol. Se aprovecha en el período de
sequía, cuando escasean forrajes en el BST.
La resina es diluida y mezclada con Kérex. Obtienen un
Medicina tradicional para el Externo, aplicado y frotado en la piel; en las
Resina emplasto para frotarse en el cuerpo, con el fin de aliviar
alivio de dolores reumáticos articulaciones.
dolores reumáticos.
Frutos Comercialización Ninguna Ninguna
Medicina tradicional para el Astillas del duramen son picadas en pedazos y Externo, aplicado y frotado en la piel; en las
alivio de dolores reumáticos fermentadas con Kérex. Obtienen un emplaste que articulaciones
sirve para frotarse y aliviar el dolor reumático de las
piernas.
Las astillas se encienden fácilmente con el fuego. Se
procede a sahumar las cabras y gallinas. Se exponen los
Uso veterinario Externo
animales al humo periódicamente en los corrales y
lugares donde duermen.
Ahuyentar mosquitos
Se encienden las astillas en la sala y dormitorios
Astillas de portadores de malaria y Encender con fuego
de la casa.
duramen dengue
Se usa para alejar las abejas (Apis mellifera) de
Humo para cosecha de miel
Encender con fuego los colmenares que crecen silvestremente y en
de abejas
cajas de producción.
Se encienden las astillas en la sala y dormitorios
Buen olor Encender con fuego
de la casa.
181
5.3.2. Trabajo del hombre y la mujer en la recogida de PFNM de B. graveolens
El 80% de las personas que van al BST y aprovechan los subproductos de B. graveolens
son hombres y el 20% tanto hombres como mujeres de la unidad familiar (Tabla 5.3). Las
mujeres se dedican mayoritariamente a los quehaceres domésticos (80%). Un pequeño
porcentaje (10%) de los menores de edad participan en las tareas de recolección de frutos
de B. graveolens pero la principal actividad de éstos se centra en ir a la escuela (80%) y
ayudar en el trabajo del hogar (10%). Según los campesinos, no existe ningún caso de niñas
y niños que trabajen como empleados remunerados en otras familias, fincas o ciudades.
Tabla 5.3. Aprovechamiento de los recursos de B. graveolens. Se presentan los porcentajes de las respuestas
de la población encuestada.
CATEGORÍA PREGUNTA RESPUESTA COMUNITARIA PORCENTAJE (%)
Hombre 80
¿Quién aprovecha los recursos de B. Mujer 0
graveolens? No sabe 0
Ambos 20
Quehaceres domésticos 80
Trabajo en el bosque 0
Labor de la familia ¿A qué se dedica la mujer?
Recolección de recursos de B. graveolens 10
Siembra de cultivos y cría de ganado 10
Ir a la escuela 80
Recolección de recursos de B. graveolens 10
Los niños y niñas ¿A qué se dedican?
Trabajo en el hogar 10
Empleados 0
182
Figura 5.4. Aprovechamiento del duramen de B. graveolens. Según los campesinos,
recogen el duramen de árboles muertos.
Figura 5.5. Uso del duramen de B. graveolens según campesinos del BST del sur
occidente de Loja, Ecuador.
183
En relación a las principales técnicas que utilizan los campesinos para el aprovechamiento
del duramen, éstos tienen como norma no sacrificar árboles vivos. Sólo aprovechan la
necromasa de árboles muertos. Este criterio tiene un consenso del 100 % por parte de los
campesinos encuestados. La razón, según los campesinos estriba en que el duramen de
árboles muertos, presenta mejores características de olor balsámico y sabor picante (Imagen
5.2).
184
Figura 5.6. Uso del duramen de B. graveolens según campesinos del BST del sur
occidente de Loja, Ecuador.
Tabla 5.4. Época climática, tiempo de recolección y destino de los frutos de B. graveolens.
Producto Actividad Porcentaje (%)
ÉPOCA RECOLECCIÓN DURAMEN
Temporada de lluvias 0
Temporada de sequía 100
TIEMPO ADECUADO PARA RECOLECTAR EL DURAMEN EN UN
DÍA
Noche 0
En la madrugada 0
Duramen de B. graveolens
Mañana 100
Tarde 0
Cualquier momento 0
PERSONAS EXTRAÑAS QUE EXTRAEN EL DURAMEN
Si conoce 70
No conoce 10
No sabe 20
185
Otro aspecto importante es que en la zona los campesinos han evidenciado la presencia de
personas ajenas a las comunidades, que penetran en el BST con el objetivo de recoger la
necromasa, esencialmente el duramen de B. graveolens (70 %). Según los campesinos los
intrusos recogen el duramen con el fin de comercializarlo en funditas plásticas en los
centros naturistas o directamente en el Santuario del Cisne, lugar donde existe gran
afluencia de personas de creencias católicas en la provincia de Loja (Imagen 5.3).
A pesar que no ha sido tradicional la recogida de los frutos en la zona de estudio (Figura
5.1), durante el período de febrero a abril, cuando inicia la campaña de recolección, el 100
% de los campesinos encuestados afirmaron que esta actividad la realizan trepándose a los
árboles y cogen manualmente los frutos. En esta labor no utilizan guantes o protectores de
manos (Imagen 5.4). Este método tiene sus riesgos, puesto que pueden existir accidentes y
dañar las ramas al doblarlas durante la cosecha. La ruptura de una rama puede constituir
una fuente de desarrollo de infecciones de microorganismos patógenos que pueden hacer
enfermar al árbol, además de provocar lesiones graves en el recolector. Durante la
186
realización de esta tarea los campesinos no utilizan ningún equipo de cosechadora; y
generalmente, la realizan campesinos con cierto grado de entrenamiento.
a b
187
Figura 5.7. Principales herramientas usadas en el aprovechamiento de frutos
de B. graveolens. Se muestra el porcentaje de campesinos que
los utilizan.
Es importante recalcar que utilizan la escalera, en árboles altos pero el trepado a los árboles
y la recogida manual de los frutos es lo más habitual en la zona de estudio (Imagen 5.5).
a a
b b
188
Para el acarreo de los frutos los campesinos utilizan en un 100% sacos de yute (Imagen
5.6).
Imagen 5.6. Campesinos pesando frutos de B. graveolens, nótese que utilizan sacos
de yute. Tomado de la Planta de Productos Naturales (UTPL).
Según los campesinos, los frutos son cosechados en el período lluvioso durante los meses
de febrero a abril, que es cuando el fruto está en pleno desarrollo (Tabla 5.5). Según el
100% de los encuestados la colecta de frutos se realiza con los primeros rayos del sol (a
partir de las seis de la mañana), cuando todavía la temperatura no está elevada.
189
Figura 5.8. Cantidad de personas que se necesitan para el aprovechamiento
diario de frutos de B. graveolens. Se muestra el porcentaje de
encuestados.
La Tabla 5.6 muestra las características en valores promedios referente a las labores
culturales realizadas por los campesinos en el aprovechamiento de los principales PFNM
como son los frutos y el duramen de B. graveolens. La cantidad promedio de frutos
cosechados por los campesinos es de 5,0 kg día-1. Esta cantidad atañe a aquella que refleja
la norma comunitaria de aprovechamiento diario por persona. La recolección no implica
ningún gasto efectivo, sino únicamente las tareas de vigilancia que se realizan, donde los
campesinos aprovechan las otras horas del día para realizar los recorridos, cuidar de sus
animales y recolectar otros PFNM. Por persona aproximadamente se necesita en promedio
3,2 horas día-1 para realizar esta actividad. Al consultarles a los campesinos si existen
sobrantes en el momento del pesaje, resultó que unos 0,4 kg de cada 5,0 kg, fueron, en
promedio, sobrantes que son guardados y utilizados para la entrega del día siguiente
procurando hacerlo de esta forma a fin de evitar el desecamiento o pudrición de los frutos al
ir guardándolos de día en día; cabe recalcar que los sobrantes no se refiere al tallito de los
frutos o restos de hojas que pueden ser incorporados en el momento de la recogida.
190
En relación al aprovechamiento del duramen, se mostró una amplia variación que osciló
entre 3 y 16 kg año-1, indicándose aproximadamente que una familia en promedio cosecha
8,2 kg año-1 de duramen. Esta cantidad de duramen según lo informado por los campesinos
es utilizado para sahumar, elaborar emplastos y para la cosecha de miel de abeja. En el caso
del duramen no existe ningún plan de aprovechamiento, se necesita aproximadamente de
1,9 cosechadores que dedican un tiempo promedio de 3,3 horas para realizar esta actividad
(Tabla 5.6).
Así es, por un lado la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) compra los frutos y
obtienen aceite esencial que es vendido a la empresa brasileña Natura. Natura elaboran
perfumes y jabones bajo la etiqueta denominada Amor América. A través del proyecto de
recolección silvestre, 62 personas son las encargadas de recolectar a diario los frutos. Cabe
indicar que para la cosecha los campesinos no consideran las clases diamétricas (DAP),
sino la proximidad de los árboles. La campaña de cosecha dura aproximadamente 40 días,
10
La pre asociación comunitaria Bolívar Tello está conformada por moradores de la comunidades de Malvas,
Chaquiro y Totumos. Los campesinos están organizándose con el fin de tener en un futuro cercano esta
asociación legalizada, y con ello poder gestionar diversidad de proyectos comunitarios.
191
durante los cuales cada persona cosecha 5 kg día-1 conforme a la normativa comunitaria,
por lo que se recogen a diario 310 kg y durante los 40 días de campaña una cantidad total
de 12400 kg.11 Con esta cantidad se obtiene el suficiente aceite esencial para abastecer a los
compradores.
MAE
C. Malvas C. Chaquiro C. Totumos
UTPL
Empresa Natura
Los ingresos son de 15 dólares por jornada laboral (3 dólares por cada kilo de fruto) que a
razón de 40 jornales por persona representa ingresos de aproximadamente $ 600 durante la
campaña. Teniendo en cuenta que en promedio hay 4 miembros por familia participando de
la recolección (véase Capítulo 2, Tabla 2.3), los ingresos ascienden a $ 2400,00
constituyendo un rubro importante para la economía local. A este ingreso se suma una
subvención a la conservación que la empresa Natura entrega a la comunidad, y que
corresponde al 35% de los beneficios por la venta del producto. Estos ingresos son para
beneficio general de las comunidades y asciende a aproximadamente $ 15000 anuales. Una
11
En el estudio se comprobó que el potencial productivo de árboles femeninos de B. graveolens en toda el
área de recolección es de 256136,6 kg (véase Capítulo 2); sin embargo, anualmente los campesinos recogen
12400 kg que corresponde al 4,8% del área de recolección (145,7 has aproximadamente).
192
parte del dinero se utiliza para la conservación de una reserva natural y para mejorar la caja
de ahorro comunal, y otra parte se destina al manejo de semillas que son utilizadas para la
reproducción de la especie. Este árbol está muy valorado entre la población local, y de
hecho su nombre común (palo santo o árbol sagrado) hace referencia a tal valor.
5.4. Discusión
En la zona de estudio todas las familias utilizan los PFNM aunque son los hombres (80%)
quienes más hacen labores de recolecta de los recursos y se ha evidenciado la escasa
participación de las mujeres (20%). Esta baja participación se debe a que la mujer realiza
una variedad de funciones, principalmente se dedican a labores domésticas (80%). Esto
acontece también en África donde la participación de la mujer en la recogida de PFNM es
mínima (Shackleton et al. 2011). Sin embargo, Agarwal (2010) manifiesta que es necesario
fortalecer las cuestiones de género con el fin de aumentar la participación de las mujeres en
las reuniones comunitarias para que puedan aportar con sus opiniones, y esto a pesar de que
193
en las comunidades estudiadas las mujeres tienen cierto grado de implicación en las
reuniones comunitarias. Así mismo, aunque en la zona estudiada el 10% de los niños
participan en la recolección de los frutos, se ha evidenciado que en otras regiones los niños
son los principales recolectores de gomas y resinas (Shackleton et al. 2011). En nuestro
estudio no se ha logrado verificar la participación de los niños en la recolecta de la resina
de B. graveolens, aspecto que no fue considerado en el formulario de la encuesta.
Los PFNM de B. graveolens identificados en este estudio son similares con aquellos de
algunos trabajos realizados en otras latitudes de Ecuador y del continente Americano
(Robles et al. 2005; Nakanishi et al. 2005; Sánchez et al. 2006; Yukawa et al. 2006; Tene
et al. 2007; Llanos et al. 2010; Moreno et al. 2010; Alonso-Castro et al. 2011; Luján et al.
2012). Por ejemplo, según Sánchez et al. (2006) el duramen de B. graveolens es utilizado
en los BST del sur de Ecuador. Éstos autores manifestaron que las comunidades utilizan el
humo del duramen quemado para alejar mosquitos vectores de enfermedades. Igualmente,
las astillas son usadas para el alivio de dolores reumáticos, coincidiendo con los resultados
obtenidos en nuestro estudio. Sin embargo, los campesinos de Malvas, Chaquiro y Totumos
utilizan el duramen en otras actividades cotidianas además de los usos descritos. Queman
las astillas del duramen y aplican el humo para cosechar la miel de abeja (Apis mellifera) de
cajones de producción y de enjambres naturales; también usan las astillas para encender el
fuego y alumbrar durante las noches. En la cosecha del duramen los campesinos lo
recolectan de árboles netamente muertos, por lo que la premisa es no realizar el corte y
tumba de árboles vivos; en este contexto y según la idiosincrasia de los campesinos, la
recogida del duramen solamente se realiza con machetes y no usan otros equipos como
motosierras para esta actividad. Esta información concuerda con lo descrito por Sánchez et
al. (2006). Sin embargo, Bonaccorso et al. (2007) en el sector Achiotes del área no
protegida Cerro Negro-Cazaderos (provincia de Loja) manifiestaron que B. graveolens ha
sido prácticamente eliminado por la tala indiscriminada, en la cual se ha utilizado
posiblemente motosierras y en las cuales no se han descrito asentamientos humanos de
importancia. Esta información concuerda con lo expresado por los campesinos de nuestra
zona de estudio, quienes informan que no utilizan la motosierra para esta especie ni para
otras (Figura 5.7).
194
Otro PFNM de gran interés para los campesinos son los frutos de B. graveolens. Para los
campesinos esta especie arbórea cumple una función ecológica muy importante, la cual es
la la alimentación de especies de fauna silvestre. Han observado que de los frutos se
alimentan aves como pericos (Aratinga wagleri), palomas (Leptotila sp.), urracas
(Cyanolyca sp.), mirlos (Cyanolyca sp.) y constituyen alimento para los murciélagos
(Desmodus sp.) y mamíferos como ardillas (Callosciurus sp.). Aunque no se ha
determinado la presencia en la zona de la valiosa pava aliblanca (Penelope albipennis
Taczanowski) que fue considerada extinta, Díaz (1998) indicó que ha habido observaciones
de esta ave endémica en el BST al norte del Perú. Esta ave usa como fuente de alimento los
frutos de B. graveolens (Alcalde et al. 2008; Martos et al. 2008). Por otro lado, Stevenson
et al. (2005), refiriéndose a especies aparentadas con B. graveolens, como B. inversa,
encontraron monos (Simiiformes) que se alimentan de los frutos. Éstos son eficientes
dispersores de las semillas. Los monos que se alimentan de los frutos son los primates
atelinos (Atelidae) que habitan en el bosque tropical de tierras bajas en Colombia. Además,
los frutos constituyen materia prima para la obtención de aceites esenciales (Salas &
Saragozín, 2006; Noge & Becerra, 2009). Las hojas también tienen un uso importante; los
campesinos las utilizan como forraje para la alimentación de las cabras (C. hircus), lo que
resulta inédito ya que no ha sido descrito por Sánchez et al. (2006) y otros autores. Esto
constituye una gran oportunidad para dar valor a la biomasa que se genera año tras año de
este producto. De las hojas se obtienen aceites esenciales que poseen efecto antimicrobiano,
principalmente sobre bacterias gram positivas y levaduras (Luján et al. 2012). En otras
zonas de Ecuador, las hojas y corteza son utilizados para el tratamiento de la dermatitis, tras
su ingesta líquida en infusiones; también son utilizadas para la elaboración de insecticidas
orgánicos (Tene et al. 2007), pero según los campesinos, en la zona de estudio esta
aplicación no se realiza. Además las hojas de la especie B. copallifera son utilizadas como
medicina tradicional para aliviar los síntomas de bronquitis, tos, cólicos intestinales,
enfermedades orales y de la piel (López- Aroche et al. 2008).
195
(2007) detallaron que los aceites esenciales provenientes de los tallos, están constituidos
por limoneno y α-terpineol. Este tipo de aceite esencial cumple una función
antiinflamatoria (Manzano et al. 2009) y a partir del extracto de metanol de tallos de B.
graveolens, Nakanishi et al. (2005) demostraron que presenta una actividad inhibidora
notable contra el desarrollo de células de fibrosarcoma en humanos. De los tallos y hojas de
otras especies emparentadas con B. graveolens, tales como B. copallifera y B. grandifolia
se elaboran macerados que son eficaces para el control orgánico de Spodoptera frugiperda,
insecto que provoca daños en los cultivos de maíz (Zea mays) y algodón (Gossypium spp.)
(Llanos et al. 2010). Los campesinos que se dedican a actividades agroforestales no
cosechan y no realizan ningún uso de los tallos. Teniendo en cuenta la escasez de
información a este respecto, sería recomendable profundizar con el fin de proporcionar un
valor adicional a estos recursos.
196
20% de frutos de cada árbol y cosechan otros árboles hasta obtener 5 kg día-1 a fin de evitar
la sobreexplotación de la fruta. Sin embargo, Verchot et al. (2007) y Bishaw et al. (2013)
manifestaron que las normas campesinas pueden ser mejoradas desde un punto de vista
técnico; por ejemplo, los campesinos no consideran las clases de DAP, ni la producción por
árbol de DAP, para la cosecha de este recurso. Ésta debilidad puede minimizarse marcando
los árboles de mayor DAP y realizar una cosecha selectiva y, así, mejorar el
aprovechamiento sostenible del árbol. Meijer et al. (2015) manifestaron que las prácticas
agroforestales tienen el potencial de solucionar algunos de los problemas de pobreza, la
inseguridad alimentaria y la degradación ambiental, cuando la explotación de estos recursos
se adecúan a las condiciones biofísicas y socioeconómicas. Por ejemplo, Zubair y Garforth
(2006) estudiaron las percepciones y actitudes de los agricultores en Pakistán y encontraron
que su voluntad de cultivar árboles en sus fincas era en función de sus actitudes hacia los
beneficios y potencialidades de los árboles que crecen. Por ello, de los resultados de este
estudio se deriva que se tomen en consideración las percepciones, costumbres y normas
determinadas por los campesinos, información que serviría para la elaboración de un plan
de manejo sostenible de los recursos de B. graveolens, a fin de conservar y restablecer la
especie.
5.5. Conclusiones
197
recolecta una cantidad diaria de 5 kg hasta obtener una cantidad de 12400 kg durante una
campaña aproximada de 40 días, cantidad que abastece a los compradores.
Considerando que el salario mínimo vital para Ecuador es de $ 366.04 al mes, los
campesinos ganan $ 4392.48 al año, sin embargo, con la recogida de frutos para la
comercialización, la familia tiene un ingreso de $ 2400 por trabajar durante 40 días
realizando la labor de recogida de frutos. Esto constituye un ingreso económico para el
bienestar familiar. La técnica de cosecha corresponde al trepado en los árboles y a la
recolecta manual de los frutos (100 %), evidenciándose que no utilizan ningún equipo
mecánico; sólo herramientas como escaleras (50%), podadora manual (10%) y ganchos
(40%). Los frutos son cosechados en los periodos lluviosos entre febrero y abril de cada
año, preferentemente en las primeras horas de la mañana.
Sin embargo por los beneficios que otorga, hay un peligro evidente referente a su
sobreexplotación. Por ello, es importante implementar medidas de aprovechamiento de
impacto reducido, que permitan mejorar la conservación a través de la gestión y utilización
correcta de la especie. La introducción de estas prácticas abrirían las posibilidades de uso
sostenible e industrial de los frutos, para la elaboración de jabones, cremas, repelentes y
abonos orgánicos. Así mismo el aprovechamiento de las cortezas y hojas son potenciales
para la elaboración de suplementos alimenticios veterinarios.
De este estudio se deriva que es crucial un manejo sostenible y cuidadoso para controlar la
cosecha de los recursos de B. graveolens. Se considera que el desarrollo de estrategias y
métodos para la conservación y aprovechamiento sostenible es una herramienta vital para
asegurar la presencia de la especie en el futuro. Esto fortalecería los aspectos positivos de
B. graveolens, en virtud que estamos tratando con un recurso natural que por sus beneficios
y potencialidades está arraigado en la cultura campesina.
198
Anexo 5.1. Modelo de encuesta aplicada en las comunidades de Malvas, Chaquiro y
Totumos
si si
no no
3. Partes del árbol que usted utiliza 4. ¿Sabe usted de qué partes del árbol
se alimentan los animales?
Hojas Hojas
Madera Madera
Raíces Raíces
Corteza Corteza
Frutos Frutos
Resina Resina
5. Animales que se alimentan del palo 6. ¿Qué usos le da usted al palo santo?
santo
Ahuyentar mosquitos
Cabras Buen olor
Pericos Humo cosecha miel
Palomas Encender
Urracas Candela/leña
Ardillas Otros
Murciélagos _________________________________
Mirlos
Otros _________________________________
_____________________________
_________________________________
______________________________
_________________________________
199
7. ¿Cómo obtiene usted la madera del
palo santo?
Tumba
Cortes 8. ¿Cuáles son las herramientas que
Árboles utiliza para obtener la madera del
caídos árbol?
Otras
________________________________ Machete
Navaja
________________________________ Motosierra
Otros
________________________________ _________________________________
________________________________ _________________________________
_________________________________
_________________________________
1 hora 1 hora
2 horas 2 horas
3 horas 3 horas
> 3 horas > 3 horas
< 10 Kg Doméstico
10 – 50 Kg Comercial
> 50 Kg Ninguno
Otro
________________________________
________________________________
13. Venta de la madera de palo santo 14. ¿Hay personas externas al sector que
aprovechan la madera?
Centro naturista
Negocio Si
Cualquier persona No
200
Otro ______________________________ No conoce
______________________________
15. ¿Aprovechan los frutos del palo 16. Momento preciso para la recolección
santo? de los frutos
si Noche
no Madrugada
Época seca
Época lluviosa
Cualquier
17. Envases de recolección de los frutos 18. Forma de recolección de los frutos
Plástico Manual
Vidrio Podadora
Saquillos de yute Escalera
Otros Poleas
_________________________________ Otra
__________________________________
_________________________________
__________________________________
19. Tiempo de recolección de los 20. Número de personas que extraen los
frutos/día frutos
1
1 hora 2
2 horas 3
3 horas >3
> 3 horas
21. Cantidad de fruto que recolecta 22. ¿Qué uso le da a los frutos?
< 1 Kg Doméstico
1 – 5 Kg Comercial
> 5 Kg
201
23. ¿A quién vende los frutos? 24. ¿Hay personas externas al sector que
aprovechan los frutos?
UTPL
UNL Si
Centro naturista No
Otro No conoce
_________________________________
25. ¿Usted usa los frutos para? 26. ¿Conoce Ud. dónde crece el árbol?
27. ¿Piensa que es importante conservar 28. Animales que se relacionan con la
el palo santo? especie
si ____________________________
no
¿Por qué? ____________________________
____________________________
____________________________
____________________________
____________________________
Con título
Sin título
No responde
202
Responda por favor conforme a su criterio, si está de acuerdo, parcialmente de
acuerdo, en desacuerdo o no sabe.
Parcialmente de
Percepción De acuerdo En desacuerdo No sabe
acuerdo
B. graveolens es un árbol que nos ofrece muchos
beneficios y es un recurso natural valioso.
203
Anexo 5.2. Modelo de entrevista aplicada en las comunidades de Malvas, Chaquiro y
Totumos
Daysi: Si
Daysi: de Valle Hermoso.
Entrevistador
¿Valle hermoso a que cantón pertenece?
Daysi: Zapotillo.
Entrevistador
¿Es lejos de Malvas?
Daysi: a una hora más o menos.
204
Entrevistador: ¿tenían tal vez algún líder?
Daysi: silencio…………….ummm.
Entrevistador: ¿por qué piensa que vinieron acá, porque es muy bonita la zona?
Daysi: risas
Oséa pues decían porque.. organizaban las playas, había donde trabajar, entonces fueron
organizándose, fueron haciendo sus cacitas, los hijos se casaron, llegaron vuelta sus hijos,
hicieron su escuelita, hasta que buscaron pues posibilidades a donde que sus hijos se
eduquen.. Entonces así sucesivamente se fue creando.. y ahí pusieron a un padre de familia
de presidente y así….
Entrevistador:
9. Y usted en su niñez… ¿cómo era antes el bosque en Malvas? ¿Es así como ahora o
si se ha cambiado?
Daysi: así como el que está al frente a lo lejos, que está natural.
10. Entonces ¿porqué piensa que se ha cambiado ese bosque de lejísimos con este de
acá?
Daysi: oséa porque ya por aquí nosotros tenemos que limpiar ya más descubierto. En
cambio ya yéndose usted por allá ya no es igualito, pero por acá como es cascajo y para allá
es otra tierra permanece más húmedo, en cambio para el de acá es cascajo, las plantas se
secan así mismo
Entrevistador:
11. ¿Ustedes creen que se está perdiendo el bosque aquí en Malvas? ¿Piensan que está
en peligro este bosque y porqué?
Daysi, no.. no lo creo porque ya nosotros ahorita lo cuidamos, no es como más antes que
cualquiera iba y cortaba su palo, en cambio nosotros vemos que esta, así sea de aquí de la
comunidad ya nosotros lo cuidamos.
Daysi: claro antes más que sea para sacar una colmena tumbaban un árbol.
Daysi: agarraban y broooon el palo al piso y no nos importaba de nada, en cambio ahora ya
no pues…
205
Entrevistador:
13. ¿Qué especies de árboles existen en Malvas a parte del palo santo?
Daysi: el barbasco, el charán, el hualtaco, el angolo, el almendro, el ceibo, este al añal, el
overal, la guápala, el diente, el guarapo, aquí hay algunas este…. especies de madera.
Entrevistador:
14. ¿Hablemos de hace más o menos unos veinte años, habían más plantas de palo
santo que ahora?
Daysi: claro porque habían más porque oséa vino los ventarrones, unos vientos que los
tumbó, se secó la madera, los fue tumbando y por eso nosotros estamos haciendo esos
encierros para que se cubra lo perdido, se ha podrido pues ya se ha cavado, y hay partes que
están descubiertas y eso nosotros queremos que se renazca.
Entrevistador:
16. Y de las otras plantas que usted dijo, del listado de plantas más bien ¿esas escasean?
Daysi: claro si, pero el guayacán ya no hay, solo por partecitas. Bien poquito.
Entrevistador:
18. ¿No le dan algún uso medicinal tal vez a esta planta?
Daysi: oséa por aquí el corazoncito lo pican así en pedacitos lo ponen a fermentar con el
querosene para flotarse para el dolor de piernas.
Entrevistador:
206
20. ¿Cómo cosechan los frutos del palo santo?
Daysi: bueno hay este.. una ves si usamos escaleras algunos aprovechamos así con ganchos
para poder recolectar y los hombres también se trepan.
Entrevistador:
22. ¿Conoce si alguna ave se alimenta de los frutos del palo santo?
Daysi: si hay los pericos, se comen la semilla, la paloma y la urraca.
Entrevistador:
207
30. ¿Cuántas familias viven actualmente en Malvas?
Daysi: 21 familias
Entrevistador:
31. Aquí cómo tienen el terreno, le llaman ¿finca a su terreno? ¿O cómo le llaman?
Daysi: aquí este…. Sí finca
Entrevistador:
33. ¿Hay personas que han migrado a otros lugares? ¿A qué lugares?
Daysi: si tenemos familias. Bueno ahí están unas sobrinas mías y una prima son como tres
primos y cuatro hay por ahí por España.
Entrevistador:
209
CAPÍTULO VI
210
6.1. Introducción
211
como E. andrei han demostrado tener la capacidad de consumir una amplia gama de
residuos orgánicos como lodos de depuradoras, estiércoles, residuos de cultivos y residuos
agroindustriales (Domínguez & Edwards, 1997; Atiyeh et al. 2000). Harris et al. (1990) y
Logsdson, (1994) describieron que el vermicompostaje es una técnica viable, rentable y
rápida para la gestión eficiente de los residuos sólidos orgánicos.
212
último, se evaluó la mineralización del nitrógeno después de la aplicación de vermicompost
en condiciones de laboratorio.
214
el programa Imagen Tool 3.0 se computó la longitud radicular (cm) después de iniciada la
prueba (Imagen 6.1).
El valor del índice de germinación (IG) se calculó conforme el rango establecido por Celis,
et al. (2006) que corresponde de 0 a 100% y > a 100%. Para la interpretación de los valores
de IG se consideró la escala planteada por Emino & Warman (2004) quienes manifiestan
que valores inferiores al 50%, indican una alta fitotoxicidad del material; IG entre 50 % y
80 % indican fitotoxicidad moderada y valores superiores a 80 % el material no presenta
fitotoxicidad. Se midió el porcentaje de germinación relativo (PGR), el crecimiento de
radícula relativo (CRR) e índice de germinación (IG) según las fórmulas descritas por
Tiquia (2000).
x 100
215
6.2.3. Carbono y mineralización del nitrógeno
216
6.2.4. Análisis estadístico
Las diferencias en las variables medidas entre las muestras de vermicompost fueron
probados mediante el ANOVA de una vía y la prueba post hoc de Fisher. Los supuestos del
análisis de la varianza (normalidad y homocedasticidad ) fueron probados mediante el uso
de conjuntos de datos transformados [log (valor de la variable dependiente) + 1] cuando fue
necesario. La correlación entre las variables medidas se probó con el coeficiente de
correlación de Pearson y la significancia fue aceptada con el P <0,05 en todos los casos.
6.3. Resultados
217
Tabla 6.1. Principales compuestos químicos de los RFBG y de los vermicompost. Letras diferentes significan una diferencia
significativa (p <0,05; n = 3).
Subproducto de
Bursera y residuos
BPK graveolens y residuos 58.1b±2.7 34.8b±0.4 2.93b±0.12 11.9b±0.4 63.9b±22.0 2.6b±0.2 0.8b±0.3 0.88b±0.1 0.27b±0.11 2.74b±1.14 26.8b±3.4
de cocina; 50:50.
Subproducto de
Bursera graveolens y
BPP estiércol de cerdo; 63.1b±5.2 35.0b±1.9 2.63b±0.17 13.3c±0.1 97.5a±18.8 3.8c±0.3 1.6c±0.2 1.44c±0.1 0.60c±0.12 2.23b±0.86 33.8c±3.2
50:50.
Subproducto de
Bursera graveolens,
BPS residuos de king grass 61.7b±4.3 34.4b±1.4 2.76b±0.12 12.4b±0.9 44.9c±14.7 3.0d±0.1 1.4c±0.3 1.11d±0.1 0.51c±0.11 1.56c±0.49 21.7b±2.2
y estiércol de cabra;
50:25:25)
a
Lignina ácido detergente
b
Total de polifenoles extraíbes
c
Capacidad para la mineralización del N. Un valor negativo indica que el NH4 +-N fue consumido en lugar de estar en libertad y por lo tanto no había una inmovilización neta de N (biológico y / o
químico-físico)
d
Carbono orgánico disponible (agua caliente extraíble)
218
Los residuos de la extracción de aceite esencial de B. graveolens tiene una relativamente
alta concentración de materia orgánica (medida como pérdida por calcinación) en un
promedio de 69%. No se encontró diferencias significativas entre los vermicompost
producidos. Como era de esperar, la materia orgánica del subproducto (40,8%) y
vermicompost (34,7% en promedio) estuvieron estrechamente relacionados con el
contenido de carbono orgánico (r = 0,91; p <0,05).
El N total de los vermicompost osciló entre 2.63 a 2.93% y fue más del doble que la de los
RFBG (1,16% en promedio) y la más alta concentración se logró con los residuos de
cocina. La relación C/N del subproducto osciló alrededor de 35. Sin embargo, los
vermicompost obtenidos utilizando este subproducto tiene una relación C/N entre 11,9 -
13,3, lo que los hacen más adecuado para fines agrícolas. De hecho, el potencial de
mineralización de N (PMN), que se ha utilizado como indicador de la disponibilidad del
material de N para el subproducto en el corto plazo fue negativo (por ejemplo, el potencial
para la inmovilización de N a corto plazo cuando se aplica a suelos) mientras que fue
positivo en los vermicompost con valores que van de 1.56 a 2.74 mg N g-1.
En general, el índice de germinación fue superior al 80% para el subproducto (se evidencia
una falta de fitotoxicidad) y, por tanto, los vermicompost hechos de estiércol de cabra y
residuos del pasto king grass son muy recomendables para fines comerciales. Sin embargo,
para los vermicompost hechos de estiércol de cerdo y la de los residuos de cocina el índice
de germinación fue de 43,5% y 62,3%, respectivamente, y por lo tanto existe cierto grado
de fitotoxicidad. No hemos encontrado ningúna correlación significativa entre los valores
del índice de germinación y las propiedades agroquímicas del subproducto y vermicompost
ensayados. En este contexto, se deben realizar otros estudios con el fin de identificar los
motivos por los cuales estos vermicompost mostraron un índice de germinación
relativamente bajo.
219
6.3.2. Descomposición del carbono contenido en los vermicompost producidos a
partir de los subproductos provenientes de la extracción de aceite esencial de
Bursera graveolens
Como era de esperar las emisiones de CO2 del suelo no enmendado fueron mayores en el
suelo franco (334,9 g C-CO2 g-1, 45 días) que en el suelo arenoso (207,0 g C-CO2 g-1, 45
días) (Figura 6.1), con una tasa de emisión promedio diario de C-CO2 de 2,2 veces mayor
para el primero.
Estas diferencias son probablemente debidas a los niveles de materia orgánica y de carbono
totales y la disponibilidad de carbono orgánico (Tabla 6.2), que fueron significativamente
mayores en el suelo franco. La adición del RFBG y vermicompost con residuos de cocina,
estiércol de cerdo y una mezcla de estiércol de cabra y king grass, resultaron en una mayor
producción de CO2 que de los suelos control no enmendadas, y esto fue independiente de la
textura del suelo (Figura 6.1).
Tabla 6.2. Emisión acumulada de CO2 y nitrificación neta durante 45 días en suelos
franco y arenoso con el subproducto de Palo Santo y vermicomposts. Letras
diferentes denotan diferencias significativas (ANOVA, p <0,05).
220
Figura 6.1. Emisión de C-CO2 (µg C-CO2 g-1) después de la adición del subproducto
de la extracción de aceite esencial del fruto de Palo de Santo (BP) y
vermicompost hechos a base de este subproducto y residuos de cocina
(BPK), estiércol de cerdo (BPP) y una mezcla de estiércol de cabra y king
grass (BPS) en un suelo franco (a) y suelo arenoso (b). Las barras
verticales representan la desviación estándar (n = 3).
221
La descomposición acumulada del carbono orgánico durante los 45 días fue
significativamente mayor en los vermicompost hechos de estiércol de cerdo, seguido por
los vermicompost hechos de residuos de cocina, de estiércol de cabra y pasto king grass; y
esto fue así independientemente del tipo de suelo. Las emisiones acumuladas de C-CO2 del
subproducto solamente fueron significativamente mayores que los suelos control sin
aplicación de RFBG pero siempre fue menor que la de los vermicompost. Durante los 45
días de incubación 12, 9, 34, 4, 38,2 y 24,0% del carbono orgánico añadido (4 mg C g-1)
se emitió en forma de CO2 en los suelos franco que recibieron el subproducto y
vermicompost hecha de residuos de cocina, estiércol de cerdo y una mezcla de estiércol de
cabra y pasto king grass, respectivamente (Figura 6.2).
222
Figura 6. 2. Porcentaje de CO2 emitido, 45 días después de la adición del
subproducto de la extracción de aceite esencial del fruto de Palo de
Santo (RFBG) y vermicompost hecho de esta por los residuos de cocina
(BPK), estiércol de cerdo (BPP) y una mezcla de estiércol de cabra y
pasto king grass (BPS) en un suelo franco (a) y suelo arenoso (b). Las
barras verticales representan la desviación estándar (n = 3).
223
Tabla 6.3. Coeficiente de correlación Pearson entre la emisión de CO2 acumulado y la nitrificación neta del RFBG y
vermicompost con alguna propiedade agroquímica. Las correlaciones fueron significativas (P <0,05), excepto para el
índice de germinación ("n" no significa correlación significativa).
Contenido Contenido Relación Índice de LAD TPE CODf Relación Relación CMNe
de C total de C/N germinación (%) (%) (mg TOC g-1) LAD/N de TPE/N (mg N g-1)
(%) nitrógeno (%)
total (%)
LCCEa -0.73 0.85 -0.87 n -0.85 -0.77 0.91 -0.88 -0.86 0.78
SCCEb -0.67 0.81 -0.83 n -0.79 -0.73 0.89 -0.82 -0.82 0.78
LNNc -0.83 0.95 -0.97 n -0.96 -0.87 0.79 -0.98 -0.96 0.78
SNNd -0.82 0.84 -0.88 n -0.89 -0.76 0.78 -0.90 -0.86 0.77
a
LCCE; emisión acumulada de C-CO2 (µg C-CO2 g-1 45-d) en suelo franco
b
SCCE; emisión acumulada de C-CO2 (µg C-CO2 g-1 45-d) en suelo arenoso
c
LNNRC; nitrificación neta de N (µg N g-1 d-1) en suelo franco
d
LNNRC; nitrificación neta de N (µg N g-1 d-1) in suelo arenoso
e
Capacidad para la mineralización del nitrógeno. Valor negativo indica que NH4 + -N se consume y por lo tanto no hay una inmovilización neta del N (biológico y / o químico-físico).
f
Carbono orgánico disponible (agua caliente extraíble)
224
Estas correlaciones no son inesperados. De hecho, cuanto mayor es el contenido de lignina,
polifenoles y la relación de C/N es alta, por ende menor es la descomposición. Por el contrario,
cuanto mayor es el contenido de carbono orgánico disponible y mayores los contenidos de N la
descomposición del C es más alto.
Las concentraciones de nitrato adicionadas con los vermicompost en el suelo franco fueron
significativamente mayores que la del suelo no enmendado, 20 días después de la adición del
vermicompost (Figura 6.3).
225
Figura 6.3. Concentración de nitrato en el suelo (µg N-NO3- g-1) después de la adición del
subproducto de la extracción de aceite esencial de la fruta de Palo de Santo
(BP) y vermicompost hecha de este subproducto y de residuos cocina (BPK),
estiércol cerdo (BPP) y una mezcla de estiércol de cabra y King grass (BPS) en
un suelo (a) franco y (b) suelo arenoso. Las barras verticales representan la
desviación estándar (n = 3).
226
Después de 45 días de incubación en los tratamientos de vermicompost las concentraciones de
nitratos en el suelo fueron entre 1,35 a 1,61 veces mayor respecto al suelo control. Así, durante la
descomposición del humus de lombriz, el nitrato se produjo y fue mayor para el vermicompost
hecho a base de residuos de cocina y estiércol de cerdo (no hubo diferencias significativas entre
ellos), seguido del tratamiento correspondiente a la mezcla de estiércol de cabra y pasto king
grass (Figura 6.3). Curiosamente, el nitrato en el suelo disminuyó cuando al suelo se le añadió
sólo RFBG, y al final de 45 días de incubación la concentración fue de 9 g N-NO3- g-1 y 6 veces
menor que la del suelo de control (Figura 6.3).
En general, los patrones eran similares en el suelo arenoso, pero la concentración de nitratos fue
mucho menor que en el suelo franco. (Figura 6.3). Así, el vermicompost hecho mezclando el
subproducto de la extracción de aceite del fruto de Bursera graveolens y estiércoles localmente
disponibles o abono verde (king grass) fueron las fuentes de nitrógeno disponible una vez
aplicados al suelo, y la aplicación directa de estos vermicomposts a los suelos es una estrategia
adecuada para proporcionar fuentes de nitrógeno relativamente disponible.
227
Figura 6.4. Concentración de amonio del suelo (µg g N-NH4+ g-1) después de la adición del
subproducto de la extracción de aceite esencial del fruto de Palo de Santo (BP)
y vermicompost hecho de este subproducto y residuos de cocina (BPK),
estiércol de cerdo (BPP) y una mezcla de estiércol de cabra y king grass (BPS)
en un suelo (a) franco y (b) arenoso. Las barras verticales representan la
desviación estándar (n = 3).
228
La tasa de nitrificación neta promedio fue de 1,23; 1,09 y 0,94 3 µg N g-1 d-1 en los suelos que
contenían vermicompost hechos de residuos de cocina, estiércol de cerdo y una mezcla de
estiércol de cabra y king grass, respectivamente, y fueron significativamente más altos que el
suelo testigo. Cuando se añadió el subproducto, la tasa de nitrificación neta fue negativa
(inmovilización de N). Los patrones fueron similares en los suelos arenosos, pero con una tasa de
nitrificación neta significativa menor que los encontrados en los suelos francos (Tabla 6.3).
6.4. Discusión
Los RFBG tienen una relativamente alta concentración de materia orgánica (69% en promedio).
Estos valores son ligeramente superiores a otros subproductos obtenidos a partir de la extracción
de aceites, tal es el caso del aceite de orujo (Gómez et al. 2011). Sin embargo en otros residuos
vermicompostados como la paja de arroz (Oryza sativa), El-Haddad et al. (2014) encontraron un
contenido de materia orgánica superior de 99,0%. Por otro lado, los vermicompost (BPK, BPP y
BPS) utilizando como materia prima RFBG, mostraron valores significativamente menores de
materia orgánica (60,9%); sin embargo, éstos contienen más materia orgánica que los
encontrados en estiércoles de vacas, ovejas y aves de corral (Moral et al. 2005). Esto se debe
quizá a la mezcla y contenido de materia orgánica de los RFBG y de las materias primas
(residuos de cocina, pasto king grass, estiércoles de cerdo y cabras) utilizadas en este estudio.
Los resultados obtenidos en este estudio en relación al contenido en materia orgánica los hacen
adecuados como mejoradores de los suelos. Por ejemplo, los suelos de los BST de Ecuador y
Perú se caracterizan por contener bajos contenidos de materia orgánica (por lo general inferiores
229
al 1%) (Rasal et al. 2011) y, por lo tanto, la aplicación de RFBG y vermicomposts (BPK, BPP y
BPS) son adecuados para aumentar la materia orgánica y el contenido de carbono de estos suelos.
El N total presente en los vermicompost (BPK, BPP y BPS) es considerado alto (2.63% a 2.93%)
y están dentro de la gama de contenidos de N en abonos orgánicos (Moral et al. 2005); son más
altos que los compost elaborados a partir de residuos vegetales sin aditivos (Goyal et al. 2005) y
presentan mayores concentraciones que los descritos por Haddad et al. (2014) en paja de arroz
(0,5%) y Singh et al. (2013) en vermicompost a partir de residuos de destilación (1.9%). Según
Paul & Clark (1996) valores superiores al 2 % de nitrógeno son óptimos para la agricultura, por
lo que podemos aseverar que los vermicompost estudiados serían excelentes como
suministradores de N al suelo. Sin embargo, para Schweizer et al. (2003) estos contenidos de N
total estarían sobrepasando este límite permisible para la etiqueta ecológica europea, puesto que
según esta etiqueta un abono orgánico no debe exceder del 2 % de nitrógeno. El exceso de
nitrógeno es tóxico para plantas y animales, causa problemas de calidad en los sistemas naturales
espcialmente en el agua (Elizondo, 2006); por ello, el uso de los vermicompost (BPK, BPP y
BPS) deben ser estudiados en experimentos en campos de cultivo como por ejemplo el cultivo de
maiz y arroz que se producen en la zona de estudio de Malvas y Chaquiro y/o a nivel de
producción de plántulas en vivero.
La relación C/N de los RFBG oscila alrededor de 35 y por lo tanto su aplicación en el suelo
puede causar algo de inmovilización de nutrientes durante su descomposición (Palm & Sánchez,
1991). Algunos investigadores afirman que una relación C/N adecuada está alrededor de 25
(Ndegwa & Thompson, 2000), por lo que el uso de los RFBG podrían afectar los procesos
biológicos de microorganísmos y cultivos, produciendo una inmobilización de nutrientes con lo
que los procesos biológicos se verían afectados (Link & Lay, 2004; Tognetti et al. 2006). Sin
embargo, los vermicomposts producidos a partir del RFBG (BPP, BPK y BPS) tuvieron una
relación C/N de entre 11,9 - 13,3 lo que los hacen adecuados para fines agrícolas. Los
vermicompost podrían ser utilizados por los campesinos agroforestales de las comunidades de
Malvas, Chaquiro y Totumos quienes utilizan agroquímicos (véase el Capítulo 3 de esta tesis
doctoral) y lograr con el uso de estos abonos minimizar los impactos debidos al empleo de
químicos sintéticos.
230
En general el índice de germinación de semillas fue superior al 80% para el RFBG evidenciando
una baja fitotoxicidad (Emino & Warman, 2004) y los vermicompost hechos de estiércol de cabra
y pasto king grass, son muy recomendables para fines agrícolas y comerciales (IG 96%). Sin
embargo, para los vermicompost hechos con estiércol de cerdo y residuos de cocina el índice de
germinación fue de 43,5% y 62,3% respectivamente, por lo tanto existe cierto grado de
fitotoxicidad. Según Madrid et al (2000) el valor reducido de IG en el caso de los vermicompost
en cuya composición hay excretas de cerdo, indica presencia de fitotoxinas asociadas a la
inestabilidad de la materia orgánica en descomposición. Por otro lado, Marambe & Ando (1992)
encontraron una correlación alta y negativa entre el contenido total de ácidos fenólicos en
bioabonos de excreta animal y la absorción de agua (r = - 0,88), la tasa de germinación (r = -
0,81) y la actividad de la α – amilasa (r = - 0,82), lo cual significa que los ácidos fenólicos
pueden ser uno de los principales inhibidores de la germinación de la semilla. Estos autores
afirman que los residuos animales contienen sustancias promotoras e inhibidoras de la
germinación cuyo balance determina su efecto sobre la semilla. Los resultados obtenidos por
Marambe & Ando (1992) coinciden con nuestros resultados.
Las emisiones de CO2 en el suelo no enmendado con RFBG y con los vermicompost fue mayor
en el suelo franco (334,9 g C-CO2 g-1, 45 días) que en el suelo arenoso (207,0 g C-CO2 g-1, 45
días), con una tasa de emisión promedio diario de C-CO2 de 2,2 veces mayor para los primeros.
Estas diferencias se deben quizá a los niveles de materia orgánica, de carbono y la disponibilidad
de carbono orgánico, que fueron significativamente mayores en el suelo franco. La aplicación del
RFBG y los distintos vermicomposts hechos con residuos de cocina, estiércol de cerdo y una
mezcla de estiércol de cabra y pasto king grass, resultaron en una mayor producción de CO2 que
de los suelos control no enmendados, y esto fue independiente de la textura del suelo. Esta
respuesta está bien documentada y se debe a la utilización del carbono lábil para la síntesis de
nueva biomasa microbiana y la consiguiente pérdida de parte de ella (aproximadamente 40%) a
través de la respiración (Millar & Baggs, 2004). Como la fuente de C lábil se agota, la tasa de
producción de CO2 disminuye. Además, estos valores están dentro del rango encontrado por
Ajwa & Tabatabai (1994).
231
La descomposición relativamente baja de C en los RFBG es debido probablemente a su carácter
relativamente refractario (ya que contiene mayor contenido de lignina y polifenoles y por lo tanto
hay más baja disponibilidad de carbono orgánico). Teniendo en cuenta la relativamente baja
degradabilidad del RFBG y la ausencia de fitotoxidad, la aplicación directa de este subproducto a
los suelos es una estrategia apropiada para mejorar los niveles de materia orgánica del suelo y el
carbono en los suelos sometidos a condiciones semiáridas. Sin embargo, la potencialidad de
secuestro de carbono orgánico en el suelo a largo plazo tras la aplicación de este residuo debe ser
profundizado e investigado aún más. Por lo general, el porcentaje de emisión acumulada de C-
CO2 fue entre el 36 al 61%, siendo mucho menor en el suelo arenoso que en el suelo franco
durante los 45 días (Figura 6.2). Ésto quizá se deba a que las adiciones de RFBG y vermicompost
en ambos suelos (francos y arenosos) correlacionaron positivamente con el carbono orgánico
disponible (r> 0,89; p <0,05) y con el contenido de N (r> 0,81; p <0,05); sin embargo,
correlacionaron negativamente con la relación carbono/nitrógeno (r> - 0,83; P <0,05), carbono
lignina (r> - 0,79; p <0,05) y el carbono en polifenoles (r> - 0,73; p <0,05) y el contenido de
carbono orgánico ( r> - 0,63; P <0,05) (Tabla 6.3).
Los resultados obtenidos en este estudio en relación a la mineralización del N concuerdan con los
encontrados por Baggs et al. (2000), quienes observaron que la composición bioquímica, o la
calidad de la fuente de materia orgánica añadida, determina la disponibilidad de N. El contenido
de lignina y polifenoles de los vermicompost (BPK, BPP y BPS) han sido buenos índices para la
predicción de la mineralización de N tras su incorporación a los suelos con umbrales típicos de
mineralización neta inmediata, siendo >1,7% de N, <15% de lignina y <30 - contenido de
polifenoles totales extraíbles 40%. Estos umbrales descritos a partir de los cuales el N se libera
durante la descomposición ajustan bien a los vermicompost, pero no fue el caso para los RFBG
que contienen bajo contenido de N y relativamente alto contenido de lignina y de polifenoles. Las
correlaciones negativas indicaron que durante la descomposición, el descriptor calidad del
material, ejerció una fuerte influencia en la reducción de liberación del N. Según Mole &
Waterman, (1986), encontraron que los contenidos de lignina y polifenoles, son los causantes en
retardar la liberación de N en los residuos orgánicos, y esto lo hacen mediente la formación de
compuestos recalcitrantes de N.
232
Para el RFBG no habría suficiente disponibilidad de N para que coincida con la disposición de C,
y el resultado fue la inmovilización neta de N en el suelo. Los resultados de este estudio apoyan
la hipótesis de que los taninos reducen la disponibilidad de N, secuestrando el N en forma de N
orgánico lo que provoca la inmovilización neta del N. En este contexto, la aplicación de los
RFBG a los suelos podría promover la inmovilización temporal del N disponible y ofrece el
potencial de reducir las pérdidas de N, por ejemplo, la desnitrificación y la lixiviación cuando en
el suelo el N no es demandado por las plantas.
6.5. Conclusiones
Los vermicompost elaborados con los RFBG fueron productos valiosos para la utilización
agrícola. El contenido de nitrógeno total fue relativamente alto (> 2,63%) y contenidos
relativamente bajos de la relación C/N (<13.3), lignina (<3,8%) y polifenoles (<1,8%). La
disponibilidad de N se incrementó en los suelos franco y arenoso tras la adición de los
vermicompost. Sin embargo, la aplicación del RFBG en los suelos, inmovilizó el N durante su
descomposición. Éste comportamiento es valioso cuando se requiere que el N disponible sea
retenido, principalmente debido al contenido de N relativamente bajo y cuando hay una alta
relación C-N como en el caso del RFBG. Además, la relativamente baja descomposición de C del
RFBG hizo que su aplicación al suelo sea altamente recomendable como estrategia para aumentar
los niveles de materia orgánica y C, y recuperar de esta forma los suelos de los BST de Ecuador
que se caracterizan por contener bajos niveles de materia orgánica.
233
CAPÍTULO VII
234
7.1. Introducción
El orden Xylariales Nannf. (Sordariomycetes) contiene más de 92 géneros y 795 especies (Smith
et al. 2003). Los Xylariales se caracterizan por tener ascomas de color oscuro, globosos o en
forma de pera y ostiolados, con peritecios que contienen paredes gruesas (Alexopoulos & Mims,
1952; Smith et al. 2003). Los ascos unitunicados presentan ocho ascosporas con aparato apical
amiloide que se mezclan con los paráfisis, formando una capa de himenio persistente (Ainsworth
et al. 1973; Smith et al. 2003). Las ascosporas usualmente pigmentadas, poseen poros germinales
o hendiduras germinales y pueden o no ser transversalmente septadas variando
considerablemente en forma y tamaño (Barr, 1990; Hawksworth et al. 1995; Smith et al. 2003).
Generalmente hay ocho ascosporas por asco, pero algunas especies pueden producir solo cuatro o
menos, y otras hasta treinta y dos o más (Alexopoulos & Mims, 1952). Este orden está
constituido por hongos saprobios, esencialmente aquellos pertenecientes a la familia Xylariaceae
Tul. & C. Tul (Pin Ruan et al. 2007; Márquez Sánchez et al. 2007, 2008; Kodsueb et al. 2008;
Oses et al. 2008). Algunos géneros de esta familia que habitan en la región tropical como
Biscognauxia spp. y Xylaria spp. disminuyen los contenidos de lignina en maderas de
angiospermas y gimnospermas (Abe, 1989; Nilsson et al. 1989; Pointing et al. 2003).
El género Xylaria Hill ex Schrank es uno de los 85 géneros identificados para la familia
Xylariaceae (Xylariales, Sordariomycetes, Ascomycota) (Kirk et al. (2008). Existen más de 300
especies en este género y se hallan distribuidas ampliamente pero preferentemente en los trópicos
(Medel, 2007; Trierveiler-Pereira et al. 2008). Las especies de Xylaria se caracterizan por generar
ascomas cilíndricos o aplanados, a veces ramificados y de color oscuro; usualmente pueden
generar conidias de color blanco en el extremo superior del ascoma y a menudo en el mismo
lugar forman los peritecios (Webster & Weber, 2007). Microscópicamente las especies de
Xylaria presentan ascos unitunicados con anillo apical amiloide, ascosporas generalmente
pigmentadas y en número de ocho en cada asco, con probables variaciones en número menores a
cuatro y superiores a treinta y dos (Barr, 1990; Hawksworth et al. 1995; Smith et al. 2003;
Webster & Weber, 2007). En la identificación molecular de Xylaria spp. generalmente se aplica
235
la región ITS12 considerada como barcoding universal para hongos (Schoch et al. 2012) o la
región LSU de ADNrn (Stadler et al. 2008; Mugambi & Huhndorf, 2009; Hsieh et al. 2010;
Fournier et al. 2011; Suetrong et al. 2011; Ho et al. 2012; Ramesh et al. 2012).
Estos hongos se describen como descomponedores o saprobios de materia orgánica (Rogers et al.
2005; Fukasawa et al. 2009; Osono et al. 2011). Degradan hojarasca y maderas ricas en lignina y
celulosa (Lyons et al. 2003; Oses et al. 2008) contribuyendo de esta forma en los ciclos del
nitrógeno (Osono et al. 2011) y del carbono (Kendrick, 2000; Liers et al. 2006; Nghi et al. 2012).
Adicionalmente especies de Xylaria pueden ser endófitos en hojas, tallos y raíces de plantas
vasculares (Bayman et al. 1998; Guo et al. 2000; Davis et al. 2003; Park et al. 2007; Okane et al.
2012), patógenos en animales, plantas y en otros hongos (Ko & Kunimoto, 1991; Schoch et al.
2009) e inclusive simbiontes con termitas para la formación de sus nidos (Rogers et al. 2005;
Okane & Nakagiri, 2007; Visser et al. 2009). Varias especies de Xylaria son altamente
específicas para degradar ciertos sustratos como por ejemplo maderas de las familias Lauraceae,
Meliaceae, Moraceae, Sapindaceae o Anacardiaceae (Chaparro et al. 2009), como también
madera de Abies spp., Dipterocarpus spp., Eucalyptus urograndis, Fagus spp., Pinus spp.,
Quercus spp. y Tectona spp. (González et al. 2009; Osono et al. 2011; Fukasawa et al. 2012;
Rodrigues et al. 2014). Sin embargo de acuerdo a la revisión bibliográfica efectuada para
Ecuador y América Latina, no se han identificado ninguna especie de Xylaria que crezca y
descomponga la madera de B. graveolens.
Los hongos saprófitos Xylaria se nutren de sustancias que se producen como resultado de la
descomposición de la materia orgánica muerta, y son un eslabón muy importante en el equilibrio
de los ecosistemas (Muller, 1976). En este contexto, en el Capítulo 4 de esta tesis doctoral, se
determinó la biomasa acumulada de B. graveolens y la productividad de frutos. Igualmente, de
los residuos de frutos de B. graveolens (RFBG) en el Capítulo 6 se determinó que es posible
obtener vermicompost útiles para el sector agrícola; y, a fin de profundizar en el tema de
biodegradación, en el presente capítulo se estudian los hongos que crecen en la madera muerta de
B. graveolens y con ello determinar la diversidad genética. Sin embargo, en Ecuador existe una
12
Espaciador transcrito interno (ITS) se refiere al ADN espaciador situado entre la pequeña subunidad de ARN
ribosomal (rRNA) y subunidad grande de genes de ARNr en el cromosoma o el correspondiente transcrito región en
el policistrónico precursor rRNA transcripción.
236
alarmante escasez de investigaciones sobre taxonomía morfológica y molecular en la
identificación de ascomicetes como especies de Xylaria (Reid et al. 1981). Por otra parte, hay una
serie de trabajos que han puesto de manifiesto la alta diversidad molecular de especies de
ascomicetes en bosques tropicales, pero a nivel del orden Xylariales (Herrera et al. 2010). Bajo
estos antecedentes este capítulo pretende identificar morfológica y molecularmente ascomas y
aislamientos en cultivos puros de especies de ascomicetes, que se desarrollan como potenciales
descomponedores de la madera de B. graveolens muestreadas en el bosque seco tropical de Loja,
al sur del Ecuador. Los resultados de este trabajo sirben de base para determinar la capacidad de
producción de enzimas extracelulares, como se detalla en el Capítulo 8 de esta tesis doctoral.
7.2.1. Muestreo
Los especímenes (n = 35) se recolectaron en épocas lluviosas entre los meses de febrero 2009-
mayo 2010. Los ascomas se tomaron de distintas partes de madera muerta y en descomposición
de B. graveolens, tales como ramas, albura y duramen. La madera en descomposición fue
reconocida por el olor característico a incienso (Bernal & Correa, 1990; Sánchez et al. 2006;
Yukawa et al. 2006; Tene et al. 2007; Alonso-Castro et al. 2011).
237
Microscopio Electrónico (SEM), utilizando la técnica de baño de oro y las muestras se analizaron
con el equipo JEOL mod. JSM-5800.
Las mediciones de las diferentes microestructuras como peritecios, paráfisis y ascos fueron en
número de 20 para el largo y ancho (μm). En el caso de las ascosporas se efectuaron 30
mediciones para el largo y ancho (μm). Los rangos de tamaños más probables para cada
microestructura de los diferentes especímenes se obtuvieron tomando la media y la desviación
estándar de todas las mediciones. Los valores extremos se detallan para cada muestra en
paréntesis. Los registros fotográficos se hicieron mediante la cámara Canon Power Shot G10.
Los especímenes fueron ilustrados a mano en cuadrícula milimetrada con una escala de 1 cm2 = 5
μm2. Para la identificación morfológica se siguió claves taxonómicas a uso para Xylaria
neotropicales (Rogers et al. 2005; Hanlin, 2001; Medel, 2002; Medel et al. 2008; Hladki &
Romero. 2010). Los especímenes estudiados se encuentran depositados en la sección Fungario
(F) del Herbario de la Universidad Técnica Particular de Loja (HUTPL).
238
cultivos puros, sin ningún tratamiento previo. El protocolo de extracción seguido fue aquel
especificado por DNeasy Plant Mini Kit (Qiagen). La amplificación de ADN se realizó utilizando
la combinación de primers universales ITS1/LR5 o ITS1/NL4: ITS1 5´ TCC GTA GGT GAA
CCT GCG G 3´ (White et al. 1990), LR5 5´ TCC TGA GGG AAA CTT CG 3´ [95], NL4 5´
GGT CCG TGT TTC AAG ACG G 3´ (White et al. 1990) para amplificar la región ITS y LSU
parcial D1/D2. Las condiciones de PCR fueron las siguientes: desnaturalización inicial a 98°C
por 30s, 30 ciclos, cada ciclo consta de un paso de desnaturalización a 98°C de 10s, anillamiento
de los primers a 60°C durante 20s, extensión a 72°C durante 30s y una extensión final a 72°C
durante 10min. El volumen de reacción de PCR fue de 20µL que incluyó 10 µL de 2x Phusion™
Flash High-Fidelity PCR Master Mix, Finnzymes, 6.4µL de agua dd esteril, 0.4 µL por primer
(25 pmol/µL), 0.8 µL de Bovine Serum Albumin (BSA-SIGMA) al 10% con concentración final
0.8 μg μl-1 [34] y 2 µL correspondientes a cada muestra. El éxito de las PCR fue visualizado en
1% de agarosa conteniendo una solución de GelRed 3X nucleic acid stain como lo recomienda el
productor (Biotium, Hayward, CA, USA). Los productos de PCR fueron secuenciados en la
empresa Macrogen Seoul-Korea. Todas las secuencias obtenidas de este estudio poseen los
números de accesión en el GenBank como se indica en la Tabla 7.2.
Los cromatogramas de las secuencias fueron verificados con el software Sequencher 4.6 (Gene
Codes, Ann Arbor, MI). Supuestas quimeras en las secuencias fueron analizadas en fragmentos
de 100 bp (pares de bases) usando BLAST del GenBank (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/). Se
elaboró un árbol a partir de secuencias consenso para la región ITS-5.8S y LSU parcial D1/D2
únicamente con las secuencias obtenidas en este estudio. Luego se efectuaron dos análisis
separados para las regiones ITS-5.8S y LSU parcial más las secuencias similares descargadas de
la base de datos GenBank (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/) (Tabla 2). Los análisis fueron de
Maximum Likelihood (ML) (Stamatakis, 2006; Tamura, 2011) con 1000 réplicas de bootstrap
(BS) (Felsenstein, 1985) generado en el programa MEGA5 (Tamura et al. 2011). Todos los
alineamientos fueron efectuados con la estrategia GINSI en el programa MAFFT.
239
7.3. Resultados
Xylaria feejeensis (Berk.) Fr. Nova Acta Regiae Soc. Scient. upsal., Ser. 3 1(1): 128 (1851).
(Figura 7.1. a-e).
Tipo: Brasil. Estado de Sta. Catharina, Blumenau, auf abgestorbenem Baumstamen, E. Ule,
Herbarium Brasiliense 793 (non vid).
Ascomas clavados, solitarios o en pequeños grupos, con una superficie exterior rugosa con
escamas de color café, endostroma de color blanquecino a café claro, de 40 – 50 × 2 – 3 mm en
su parte fértil y de 8 – 9 mm en su estípite. Peritecios subglobosos de 200 – 250 × 180 – 200 μm,
con ostíolos papilados, ligeramente sobresaliendo de la superficie. Ascos cilíndricos,
octosporados, de (57–) 59 – 65 (–67) × (6–) 7 – 8 (–9) μm, la parte que contiene las esporas 50–
60 μm de longitud, con anillo apical amiloide, cuadrado en vista lateral, de color azul oscuro, de
1.5 × 2 μm. Ascosporas uniseriadas, de color café oscuro, fusiformes, de (9–) 10 – 11 (–12) × (3–
) 4 – 5 (–6) μm, con línea germinal larga y centrada. Paráfisis no vistas.
240
Tabla 7.1. Especímenes descritos morfológicamente correspondientes a Xylaria feejeensis,
Xylaria cf. microceras, hongos Xylariales y Tubeufiales. Los códigos de cultivos
puros corresponden a los aislamientos obtenidos de sus correspondientes ascomas.
Código de espécimen
Determinación morfológica Código de cultivo puro
(ascomata)
HCF2* Xylariales --
HCF3 Xylariales HCF3c
HCF7 Xylariales --
HCF8 Xylariales --
HCF9 Xylariales HCF9c
HCF10 Xylariales --
HCF11 Xylariales HCF11c
HCF12 Xylariales --
HCF13 Xylariales --
HCF14 Tubeufiales --
xml VC8* Xylaria cf. microceras 1m VC1
VCF1* Xylaria cf. microceras --
VCF2 Xylaria cf. microceras --
VCF6 Xylaria cf. microceras --
VCF7 Xylaria cf. microceras VCf7c
VCF8 Xylaria cf. microceras --
VCF15 Xylaria cf. microceras --
VCF17 Xylaria cf. microceras --
VCF18 Xylaria cf. microceras --
VCF19 Xylaria cf. microceras --
VCf3 Xylaria feejeensis VCF3c
VCf4 Xylaria feejeensis VCF4c
VCf5 Xylaria feejeensis --
VCF9 Xylaria feejeensis VCf9c
VCF10 Xylaria feejeensis VCF10c
VCF11 Xylaria feejeensis Cn VC3
VCF12 Xylaria feejeensis CB VC4
VCF13 Xylaria feejeensis --
VCF14 Xylaria feejeensis --
VCF16 Xylaria feejeensis --
242
Figura 7.1. Características macro y microscópicas de X. feejeensis; a. Ascoma; b. Corte
transversal de un ascoma, la flecha indica un peritecio; c. Asca con ocho
esporas. d-e. Ascosporas vistas con microscopía de luz o microscopía de
barrido, la flecha indica la línea germinal. Escalas a 2.5 cm; b 2mm; c 10 μm;
d 5 μm.
Xylaria cf. microceras (Mont.) Berk., Nova Acta Regiae Soc. Scient. upsal., Ser. 3 1(1): 128
(1851). (Figura 7.2a-e)
Tipo: Puerto Rico. Luquillo Mts., El Verde, on wood, D. J. Lodge 418, 3.VII.1988 (JDR); (non
vid).
243
superficie de color negro, rugosa, con escamas pequeñas de color café, interior de color café
blanquecino. Estípite de 3 – 4 mm de largo. Peritecios ovoides, esféricos de (190–) 200 –210 (–
215) μm de diámetro. Ostiolos discoides, sobresaliendo ligeramente de la superficie. Ascos
unitunicados, cilíndricos, octosporados, (80–) 88 – 92 (–95) μm de longitud (5–) 7– 8 (–9) μm de
ancho, la parte que contiene las esporas de 65 – 70 μm de longitud, con estípite de 30 – 40 μm de
longitud, con anillo apical amiloide, cúbico de 1.5 × 1.5 μm. Ascosporas elipsoides,
inequilaterales, de (7–) 10 – 11 (–12) × (3–) 4 – 5 (–6) μm, de color café claro. No se observa
línea germinal.
244
que nuestra especie sea la misma especie correspondiente al material tipo de X. microceras ya
que no fue revisado.
Rango de distribución geográfica: Esta especie ha sido reportada creciendo sobre madera de
Quercus sp., en bosque mesófilo de montaña (Medel et al. 2008; Medel et al. 2010), en Sylvis
montosis Kao et Sinamariensibus (Loranthaceae) (Dennis, 1956; Hladki & Romero. 2010).
Adicionalmente se la ha reportado en Argentina (Hladki & Romero. 2010), Estados Unidos
(Callan & Rogers, 1990), México (Medel et al. 2008) y Venezuela (Rogers et al. 1988).
245
Orden Xylariales
246
Figura 7.3. Características macros y microscópicas de un perteneciente a los Xylariales; a.
Ascoma; b. Acoma en corte longitudinal; c. Ascoma visto lateralmente; d.
Ascas con ocho ascosporas. Las flechas indican la presencia de anillos apicales
amiloides y vistas horizontal y ventral de ascosporas. Escalas a, b y c 3 mm;
d y e 6 μm.
Orden Tubeufiales
247
hialino transparente, con septo recto central que divide a la ascospora en dos partes iguales.
Paráfisis de color hialino transparente, de 170 – 180 μm de largo × 3 μm de ancho, con septos.
Espécimen examinado: ECUADOR. AMÉRICA DEL SUR: ECUADOR. Loja, cantón Zapotillo,
comunidad Malvas, 19 de abril de 2009, Humberto Carrión, HCF14.
En la Tabla 7.2 se presentan los números de accesiones y el lugar de procedencia de las especies
que se utilizaron en los análisis filogenéticos, usando el BLAST del GenBank
(http://www.ncbi.nlm.nih.gov/). Constan además las referencias de nuestras secuencias subidas al
GenBank.
248
Tabla 7.2. Números de accesiones del GenBank de las especies usadas para los análisis
filogenéticos.
249
7.3.2.1. Análisis a nivel de orden
Se observó una homología del 100% entre las secuencias HCF11 (cuerpo fructífero) y HCF11c
(aislado) (con una cobertura del 98%) con la secuencia del Genbank AB625414 Xylaria
grammica (Figura 7.5). Por otro lado, la secuencia HCF3c (aislamiento) tiene una homología del
85% con la secuencia del GenBank HQ823761 correspondiente a Xylaria sp. Las secuencias
HCF9 y HCF9c pertinentes al espécimen cuyo cuerpo fructífero es distinto a las Xylaria spp.
pues presenta cuerpos fructíferos globosos a subglobosos (Figura 7.3), presentan una homología
del 100% con la secuencia GenBank JN695022 Xylaria sp. Todas las secuencias pertenecen al
orden de los Xylariales de la clase Sordariomycetes (Figura 7.5). Con respecto a la secuencia
HCF14 correspondiente a un hongo no identificado en el estudio morfológico (Figura 7.5), y que
presenta más de 30 ascosporas tiene una homología del 72% con los secuencias GenBank
AY843055 Fungal sp. y AY843120 Fungal sp. evidenciándose que esta especie pertenece al
orden Tubeufiales de la clase Dothideomycetes.
250
Figura 7.5. Árbol filogenético de la región ITS-5.8S con secuencias nuevas y aquellas más
relacionadas del Genbank para diferentes grupos dentro de Ascomycota. Los
valores de bootstrap >50 son mostrados sobre los nodos. En rojo se indican
las secuencias obtenidas desde cultivo y desde ascoma. El árbol corresponde a
un Neighbor-Joining enraizado con Hymenogaster parksii como grupo externo.
251
7.3.2.1.2. Marcadores LSU
El árbol filogenético del gen LSU relaciona filogenéticamente entre las especies estudiadas con
secuencias de otras partes del mundo se muestra en la Figura 2. En ella se puede apreciar que los
especímenes en estudio HCF3c, HCF9, HCF9c, HCF11 Y HCF11c están estrechamente
relacionadas con el clado de los Xylariales. Por otro lado se observó que las secuencias HCF11 y
HCF11c corresponden a un agrupamiento que exhiben una ramificación relativa con EU552098
Anthostomella brabeji y con U47841 Xylaria hypoxylon. En contraste la cepa HCF3c aislada de
la cepa HCF3 exhibe una relación filogenética con GQ906964 Fungal sp. Es importante notar que
la cepa HCF14 pertenece al orden de los Tubeufiales evidenciándose que esta cepa exhibe una
ramificación relativa con AY856907 Tubeufia cerea, las que se encuentran más relacionadas
entre sí que con otros géneros. Este análisis filogenético es de interés para la tipificación de
aquellos organismos cuya identidad es cuestionable o pueden determinarse por métodos
fenotípicos, además nos permite tener un registro confiable de secuencias de nuevos aislados o
especies raras que se podrán reconocer solo por sus secuencias de ácidos nucleicos existentes en
el GenBank.
252
Figura 7.6. Árbol filogenético de la región LSU. 28 S con secuencias nuevas y las más
relacionadas del Genbank para diferentes grupos dentro de Ascomycota. Los
valores de bootstrap >50 son mostrados sobre los nodos. En rojo se indican
las secuencias obtenidas desde cultivo y desde ascoma. El árbol corresponde a
un Neighbor-Joining enraizado con cultivo de Hymenogaster como grupo
externo.
253
7.3.2.2. Análisis a nivel de género y especie
Se obtuvo un árbol filogenético con secuencias concatenadas ITS-5.8S y LSU parcial D1/D2
(Figura 7.7) donde se identifica claramente un clado para X. feejeensis y uno para X. cf.
microceras, con valores de bootstrap mayores a 99%.
Figura 7.7. Hipótesis filogenética generada con las regiones concatenadas ITS-LSU parcial
D1/D2 de secuencias obtenidas en este estudio para X. feejeensis y X. cf.
microceras. Valores de mayores al 99% son mostrados sobre los nudos. La
secuencia del grupo externo Hypoxylon sp. fue obtenida desde una muestra
ambiental por nosotros.
Estos clados son congruentemente soportados con valores mayores al 70% al analizar las
regiones ITS-5.8S (Figura 7.8) y LSU parcial D1/D2 (Figura 7.9) por separado. El clado formado
para X. feejeensis con 99% de bootstrap para la región ITS-5.8S contiene secuencias desde
cultivos obtenidas en este estudio y secuencias desde la base de datos GenBank. En la región
LSU parcial con un 76% de bootstrap el clado para X. feejeensis se confirma solo con secuencias
obtenidas en este estudio. Después de varios intentos no se pudo obtener secuencias desde
ascomas para X. feejeensis en este estudio.
254
Figura 7.8. Hipótesis filogenética para la región ITS con secuencias obtenidas en este
estudio para X. feejeensis y X. cf. microceras (en negrilla) más las secuencias
cercanas obtenidas por búsqueda de BLAST del GenBank. Valores de mayores
al 70 % son mostrados sobre los nudos. Grupo externo Camarops ustulinoides
AY908991.
Los clados para X. cf. microceras para la región ITS-5.8S con 100% de botstrap y la región LSU
parcial con 80% de botstrap (Figuras 7.8 y 7.9) se conforman con secuencias desde cultivos y
ascomas. El clado X. cf. microceras en ITS-5.8S se encuentra distante de la única secuencia
nombrada como X. microceras (código de accesión GU300086) encontrada en la base de datos de
GenBank. Otras secuencias nombradas como X. bambusicola y X. venosula (ITS-5.8S) y X.
mellissii (LSU parcial) se encuentran formando clados cercanos a nuestra especie X. cf.
microceras.
255
Figura 7.9. Hipótesis filogenética para la región LSU parcial D1/D2 con secuencias
obtenidas en este estudio para X. feejeensis y X. cf. microceras (en negrilla)
más las secuencias cercanas obtenidas por búsqueda de BLAST del Genbank.
Valores mayores al 40% son mostrados sobre los nodos. Grupo externo
Camarops ustulinoides DQ470941.
7.4. Discusión
Se han realizado muy pocos estudios morfológicos para especies de Xylaria u otros ascomicetes
en Ecuador. Por ejemplo, se ha identificado X. feejeensis creciendo en los bosques de las islas
Galápagos (Osono et al. 2011). Sin embargo según la literatura revisada (Baraban et al. 2013;
Bitzer et al, 2008; Thomas et al. 2008; Herrera et al. 2010), en este estudio se ha identificado y
reportamos por primera vez y de forma inédita a los hongos X. feejeensis y X. cf. microceras y a
un hongo identificado a nivel de género y especie que pertenece al orden Xylariales para bosques
secos en el Ecuador continental presentes en B. graveolens que ecológicamente es importante en
la zona de estudio (IVI 60,9). Los especímenes de X. feejeensis se desarrollan en madera muerta
de B. graveolens. Morfológicamente estos especímenes ecuatorianos son similares (ver
descripción) en la forma y dimensiones de los ascos, ascosporas, línea germinal y anillo apical
amiloide de X. feejeensis (Berk.) Fr., descritas e ilustradas desde Brasil y México (Dennis, 1956;
Medel et al. 2008). Sin embargo, existen variaciones en los tamaños de estas estructuras según
otros estudios para X. feejeensis aislados en México, Costa Rica y Puerto Rico (Dennis, 1956;
256
Martin, 1970; San Martin, 1989; Callan & Rogers, 1990; Medel et al. 2008). Estos datos sugieren
que el tamaño de ascosporas es altamente variable, por lo que análisis moleculares confirmatorios
fueron necesarios para la correcta identificación de esta especie.
Los especímenes analizados de X. cf. microceras se asemejan con X. microceras (Mont.) Berk
identificados desde la Guayana Francesa (Dennis, 1956; Rogers & Callan, 1988). La parte fértil
de los ascomas de X. cf. microceras tienen una estructura nodulosa a causa de los peritecios que
se encuentran semi inmersos coincidiendo con el hecho de que algunas especies de Xylaria
muestran esta característica (Fournier et al. 2011). Al igual que X. feejeensis, varios autores
describen a X. microceras con diferentes rangos de medidas para sus ascosporas o el anillo apical
amiloide (Dennis, 1956; Rogers & Callan, 1988; Callan & Rogers, 1990; Medel et al. 2010). La
longitud de las ascosporas se presenta como la más variable (Rehm, 1889; Dennis, 1956; Hladki
& Romero, 2010). No obstante estas características no son concluyentes para determinar que la
especie identificada en este estudio corresponda a X. microceras. Además, el material tipo de X.
microceras no se revisó en este estudio. La variabilidad de tamaños de las estructuras se debe
probablemente a las adaptaciones ambientales a los diferentes ecosistemas de los Trópicos
(Læssøe et al. 2007; Nagy et al. 2011). Sin embargo, se requieren mayor número de análisis
(ecológicos y filogenéticos) para demostrar si estos cambios fenotípicos representan variabilidad
genética producto de la evolución (Gazis et al. 2011; Cruz et al. 2014).
257
Rodríguez et al. 2008). Sin embargo, la obtención de cultivos puros en medios de cultivo sólido
permitieron obtener ADN y confirmar esta especie molecularmente como ya se ha logrado en
otras investigaciones (Arnold et al. 2007; Huang et al. 2009; Okane et al. 2012).
El clado formado para X. cf. microceras está soportado de 100 y 80% para las regiones ITS-5.8S
y LSU parcial respectivamente. En la región ITS-5.8S se muestra el clado de X. cf. microceras
(Figura 7.8) distante de la única secuencia nombrada como X. microceras (código de accesión
GU300086) disponible en GenBank obtenida desde un cultivo puro sin referencia de su
teleomorfo (Hsieh et al. 2010). Otras secuencias para especies como X. venosula y X.
bambusicola (Figura 7.8) se agrupan en clados cercanos lo que sugiere una relación filogenética
que no se confirmó a partir de datos morfológicos (Rogers & Ju, 2012). Sin embargo, hubo una
relación filogenética entre X. venosula y X. bambusicola a partir de los análisis de genes
codificantes para ß-tubulina y α-actina (Læssøe et al. 2013). En la región LSU, nuestro clado de
X. cf. microceras está cercano al clado de X. mellissii (Figura 7.9), especie diferente
morfológicamente a la aquí identificada (Trierveiler-Pereira et al. 2008; Medel et al. 2010; Hande
& Hiwarale, 2013). Por la carencia de datos moleculares como secuencias desde material tipo y la
falta de revisión de especímenes de herbario para X. microceras, sugerimos los especímenes
ecuatorianos como X. cf. microceras según las evidencias morfológicas.
Las especies X. feejeensis y X. cf. microceras aquí descritas se proponen como potenciales
degradadoras de madera de B. graveolens y fundamentales para el recambio de materia orgánica
en bosques deciduos como ya se ha reportado otras especies de Xylaria como hongos saprobios
con alta capacidad en la biodegradación (Okane et al. 2008; Osono et al. 2011).
258
Como parte de este estudio se obtuvieron varios cultivos puros de X. feejeensis y X. cf.
microceras, los cuales podrían servir potencialmente para realizar ensayos de biodegradación
similares o los reportados en investigaciones previas (Pointing et al. 2003; Liers et al. 2006;
Osono et al. 2011). Especies de Xylaria y por medio de sus enzimas lacasa, celulasa y xylanasa
son los principales degradadores de lignina, celulosa, hemicelulosa de forma artificial o natural
(Pointing et al. 2003; Liers et al. 2006; Chaparro et al. 2009), con los cuales contribuyen
principalmente en los ciclos del nitrógeno y carbono (Liers et al. 2006; Osono et al. 2011). Otras
investigaciones reportan que X. feejeensis produce metabolitos secundarios y se ha demostrado
que la especie puede ser utilizada como controlador biológico o inhibidor de crecimiento de
Pythium ultimum (Baraban et al. 2013), así como actividad inhibitoria contra el parásito de la
malaria Plasmodium falciparum (Srisapoomi et al. 2015) y X. mellissii ha sido descrito como
antifúngico (Vicente et al. 2009).
No obstante, a partir de este estudio se sugieren realizar nuevos muestreos en este tipo de bosques
deciduos, y profundizar más en la investigación especialmente en los hongos identificados a
nivel de orden Xylariales y Tubeufiales, con el fin de confirmar las especies encontradas y
realizar la determinación molecular a nivel de género y de especie. Igualmente ampliar el estudio
de otros hongos que se desarrollan en los árboles que conforman el BST estudiado.
7.5. Conclusiones
259
regiones ITS-5.8S y LSU parcial respectivamente. En la región ITS-5.8S se muestra el clado de
X. cf. microceras (Figura 7.8) distante de la única secuencia nombrada como X. microceras
(código de accesión GU300086) disponible en GenBank obtenida desde un cultivo puro sin
referencia de su teleomorfo (Hsieh et al. 2010). Análisis moleculares de estos hongos
(ascomicetes) en el Ecuador solo se han efectuado hasta nivel de orden, i.e Xylariales (Herrera et
al. 2010) y familia Xylariaceae (Shoeman, 1996; Bitzer et al. 2008; Stadler et al. 2010; Stadler et
al. 2014). Por la carencia de datos moleculares como secuencias desde material tipo y la falta de
revisión de especímenes de herbario, sugerimos al espécimen ecuatoriano que crecen en B.
graveolens como X. cf. microceras. Así mismo, por la falta de datos moleculares, la presencia de
un hongo no identificado que pertenece a los Xylariales y que es muy distinto a los hongos
Xylaria aquí descritos. El hongo perteneciente a la orden de los Tubeufiales solamente se ha
podido clasificar a nivel de orden con los datos morfológicos y los escasos datos moleculares
existentes. Finalmente, se sugiere realizar muestreos e investigaciones adicionales en este tipo de
bosque deciduo, para confirmar las especies encontradas y realizar la determinación molecular a
nivel de género y de especie. Además se recomienda realizar el estudio de capacidad enzimática
de los hongos X. feejeensis y X. cf. microceras a fin de determinar su posible uso biotecnológico.
260
CAPÍTULO VIII
261
8.1. Introducción
Las paredes celulares de los residuos de los frutos de B. graveolens (RFBG), como muchos otros
materiales lignocelulósicos, están compuestas de celulosa, lignina y hemicelulosa. El
conocimiento de los contenidos de estos biopolímeros es fundamental para la adecuada gestión de
los RFBG; según Lucas et al. (2001), la celulosa y lignina son los más abundantes en la biomasa
vegetal del planeta. Estos biopolímeros son utilizados en actividades agroindustriales. Cuando la
celulosa y la lignina se generan y se presentan en exceso, y no están debidamente degradadas,
pueden provocar graves problemas ambientales en las ciudades y a nivel de cuencas
hidrográficas; por ejemplo, su presencia en aguas residuales provocan impactos ambientales
directos y negativos (Wang et al. 2012). La biodegradación de los RFBG con el uso de hongos
262
saprobios es una alternativa para el manejo de estos recursos. En este contexto, se conoce que el
género Xylaria es altamente específico para degradar ciertos sustratos como por ejemplo maderas
de las familias Lauraceae, Meliaceae, Moraceae, Sapindaceae o Anacardiaceae (Chaparro et al.
2009), o madera de Abies spp., Dipterocarpus spp., Eucalyptus urograndis, Fagus spp., Pinus
spp., Quercus spp. y Tectona spp. que son ricos en lignina y celulosa (Pointing et al. 2003; Osono
et al. 2011; Rodrigues et al. 2014). Sin embargo, de acuerdo a la revisión bibliográfica efectuada
para Ecuador y el mundo, no se ha reportado ninguna especie de Xylaria como descomponedor
de madera en B. graveolens (Kunth) Triana & Planchon (Burseraceae) y en las que se hayan
realizado estudios de biodegradación y enzimáticos. El potencial del género Xylaria es que tiene
la capacidad de producir enzimas hidrolíticas extracelulares como celulasa (Bezerra et al. 2012),
lacasa (Chaparro, et al. 2009; Bezerra et al. 2012; Rodrigues et al. 2014) y xilanasa (Rodrigues et
al. 2014) que ya han sido utilizadas en experimentos de degradación fúngica.
Además de estudiar los hongos Xylaria, en esta investigación se ha usado como testigo el
basidiomycete Trametes versicolor que es un hongo de podredumbre blanca perteneciente a los
Polyporaceae sensu lato (Aydmoglu & Sargin, 2013). Esta especie ha sido utilizada en
experimentos de degradación de la lignina en residuos del maíz (Zea mays) (Bailey et al. 2004),
olivo (Olea europaea) (Justino et al. 2010; Cerrone et al. 2011; Aydmoglu & Sargin. 2013),
palma (Elaeis sp.) (Sari et al. 2015) y en la biodegradación de materia orgánica proveniente de
lixiviados de vertedero (Saetang & Babel. 2012). T. versicolor tiene un modo de degradación de
la lignina no selectivo; es decir, esta especie degrada la celulosa, hemicelulosa y lignina
simultáneamente (Lucas et al. 2001).
Los enzimas de los hongos, en especial las lacasas, es de especial interés debido a su posible
participación en la transformación de una amplia variedad de compuestos fenólicos, incluyendo
la lignina polimérica y sustancias húmicas (Baldrian, 2006). Las celulasas son usadas en la
hidrólisis de celulosa lo que podría ser ampliamente utilizado para producir de forma sostenible
biocombustibles y productos químicos (Zhang & Lynd, 2006). Las xilanasas se las emplea en el
blanqueo de pulpa para reducir el uso de productos químicos que contienen cloro-tóxicos, en la
mejora de la calidad de alimentos animales, o en la asistencia de una mejor textura y sabor en las
industrias de alimentos y bebidas (Prade, 1996; Sriprang et al. 2007).
263
En Ecuador se han realizado escasos trabajos sobre degradación fúngica. Los principales se han
ejecutado con los hongos Aspergillus niger y Cladosporium herbarum (Guzmán et al. 2014) y a
nivel de los géneros Neonothopanus, Pestalotiopsis y Gymnopilus (Rodríguez-Guerra et al.
2012). Existe una clara escasez de estudios con hongos Xylariaceae. Ullah et al. (2002)
identificaron al hongo Xylaria guyanensis con una actividad nula o casi nula de valores de
expresión enzimática cuando se lo cultivó en residuos de leña y hojarasca. Sin embargo, otros
trabajos reportan estudios enzimáticos en especies de Xylaria pero en otros bosques tropicales de
Latinoamérica (Chaparro, et al. 2009; Rodrigues et al. 2014) con alta capacidad lignocelulósica.
Bajo estos antecedentes este trabajo pretende comprobar si existe actividad de los enzimas lacasa,
xilanasa y celulasa producidos por especies de hongos nativos de Ecuador del género Xylaria y
del hongo testigo T. versicolor, inoculados en RFBG. Esto permitirá determinar la capacidad
celulolítica, ligninolítica y hemicelulolítica de estos hongos y determinar el uso potencial de los
RFBG como mejorador del suelo u otros usos sostenibles. Este estudio se efectuó una vez
identificados morfológica y molecularmente y aislados en medio de cultivo, resultados que se
detallan en el Capítulo VII de esta tesis. El trabajo consistió en determinar las actividades lacasa,
xilanasa y celulasa de los hongos nativos Xylaria y T. Versicolor que se inocularon en el
subproducto obtenido tras la extracción de aceite esencial del fruto de B. graveolens. También, se
hizo un análisis de bioquímicos de este subproducto. Con ello se espera determinar las
potencialidades o debilidades en los constituyentes bioquímicos de los RFBG. Los resultados
presentados en este capítulo representan el primer estudio realizado hasta la fecha, sobre la
biodegradación fúngica de los RFBG y para especies de hongos nativos del género Xylaria en
Ecuador.
264
experimentales (matraces de 250 ml). Las unidades experimentales se dispusieron al azar con un
arreglo factorial 3x5x4 es decir: 3 (tres especies de hongos) X 5 (tiempos de incubación [0, 7, 15,
30, 60 días]) y X 4 (repeticiones).
Los ascomicetes X. feejensis y X. cf. microceras fueron colectados desde madera podrida de B.
graveolens. Los especímenes fueron aislados en cajas petri con agar extracto de malta (MEA,
Merck, Alemania) (Chaparro et al. 2009; Tijani et al. 2013) durante siete días a 25°C. Los
ascomas fueron depositados en la colección de hongos del herbario UTPL (Universidad Técnica
Particular de Loja). El hongo testigo corresponde al basidiomycete T. versicolor, donado por el
CSIC de España, estación experimental del Zaidín que fué reconstituido en MEA y conservado
durante siete días a 25°C para su posterior uso en los ensayos.
265
300VF a 120°C y 1 atmósfera de presión. Terminada la esterilización, los matraces se dejaron a
temperatura ambiente durante 24 horas.
Los matraces que contenían los RFBG se inocularon con 1 cm2 de micelio precultivadas durante
15 días en malta agar extracto (Bioxon) (Velázquez et al. 2002). Los matraces fueron incubados a
una temperatura de 25°C conforme lo descrito para Xylaria sp. por Osono et al. (2011), hasta que
los RFGB fueron invadidos por el micelio. Se incubaron en oscuridad durante un período de 60
días.
Transcurrido el tiempo de incubación (0, 7, 15, 30 y 60 días) se retiraron por bloque y por día de
incubación los residuos con presencia de micelio. Se realizó un muestreo por cuarteo de los
RFBG en base a los trabajo de Pozzi et al. (2010), Bautista-Cruz et al. (2011) y se depositaron en
frascos esterilizados de vidrio. Fueron congelados a – 4°C y se liofilizaron a menos 0,1 mm de
Hg y – 40°C en el equipo LABCONCO, conforme lo realizado por Minussi et al. (2007). Las
muestras fueron debidamente codificadas y envasadas al vacío en una empacadora selladora de
doble campana y conservadas a temperatura ambiente y en un lugar oscuro.
266
Congelación y
Toma de muestras
liofilización
267
Ensayos Testigo Blanco
0,5 ml extracto 0,5 ml extracto 0,5 ml H20
1.5 ml CMC 1.5 ml tampón 1.5 ml tampón
Incubación
90 min, 30°C
3 ml DNS
Baño de agua
hirviendo 10 min
1 ml Tartrato K – Na
40%
Lectura D. O
550 nm
Figura 8.2. Protocolo para determinar la actividad enzimática de celulasa (Mata & Savoie, 1998)
268
2 ml de tampón fosfato-citrato pH 6.5
50 µl de Siringaldazina
1 ml de extracto enzimático
Para obtener un sólo índice de actividad construido a partir de los valores de las tres actividades
enzimáticas (celulasa, lacasa y xilanasa), se calculó la media geométrica, considerando el
conjunto de datos de cada hongo por día de incubación.
Se analizaron los contenidos de fibra ácido detergente (FAD), lignina ácido detergente (LAD) y
celulosa en los RFBG siguiendo el método de Van Soest (1963). Los RFBG se digirieron con
bromuro de hexadeciltrimetilamonio (CTAB) durante una hora a 150ºC; posteriormente se
lavaron y filtraron (filtro Whatman GF/C) usando una bomba de vacío. Los RFBG en el filtro
fueron secados en estufa y se pesaron. Se realizó una nueva digestión con H2SO4 durante 3 horas
a 25ºC. El residuo obtenido se lavó varias veces a fin de eliminar el exceso de ácido y se secó en
horno a 105ºC durante 1 día para luego ser pesados. Por último, los residuos de la LAD fueron
incinerados en un horno durante 5 horas a 500ºC para estimar el contenido de cenizas. El
porcentaje de celulosa se estimó por diferencia entre FAD y LAD (Goering & Van Soest, 1970).
269
8.2.9. Determinación de los contenidos de carbono y nitrógeno total
Los contenidos de carbono total (CT) y nitrógeno total (NT) se determinaron utilizando un auto-
analizador CNHS (Elemental Thermo Finnigan Flash EA1112 CHNS-O) (Eliche-Quesada et al.
2011).
El contenido total de fósforo y potasio en los RFBG se determinó después de una digestión ácida
siguiendo la metodología de Sommer & Nelson (1972). Brevemente, 200 mg de muestras
molidas se mezclaron con una solución de 5 ml de ácido perclórico (60%) y ácido nítrico (60%)
en una proporción 3:5 (v/v) digerido en un bloque digestor BD-40 en dos fases: 90 minutos a
130ºC y 75 minutos a 204ºC. Las extracciones ácidas de fósforo total y potasio fueron analizados
en el equipo ICP-MS Agilent Serie 750.
8.3. Resultados
En la Tabla 8.1 se presentan los contenido de CT y NT de los RFBG. Los residuos tienen un
contenido promedio de 47,3 % y 1,55 % de CT y NT, respectivamente, con una relación C/N
promedio de 30,5. Los RFBG presentaron un pH cercano a la neutralidad (7,3).
270
Tabla 8.1. Contenido de CT y NT del RFBG. La fiabilidad de los datos es del 0.3% en
términos absolutos.
Nombre del
Mínimo Máximo Media Desv. Típ.
componente
Nitrógeno (%) 1.5 1.7 1.55 0.0828
Carbono (%) 47.1 47.7 47.34 0.2000
Hidrógeno (%) 6.9 7.2 7.01 0.0826
Sulfuro (%) 0.0 0.0 0.0 0.000
a b
Imagen 8.1. Desarrollo visual de hongos en los RFBG; a. X. cf. microceras 60 días de
incubación; b. Trametes versicolor 60 días de incubación.
271
8.3.2.1. Actividad celulolítica
La Tabla 8.2 muestra el análisis de varianza de medidas repetidas para la actividad celulolítica.
Hubo diferencias estadísticas significativas en la actividad debido a las cepas para el conjunto del
período de incubación y, como era de esperar, también fue significativa la interacción entre
muestreo y cepa a nivel de significancia. X. feejeensis y X. microceras mostraron de forma
significativa más actividad celulasa que T. versicolor, pero no hubo diferencias significativas
entre las dos especies de Xylaria.
Tabla 8.2. Análisis de varianza de medidas repetidas y suma de cuadrados tipo III para la
actividad enzimática celulasa de las cepas estudiadas.
Cepas Suma de cuadrados gl Media cuadrática F p-valor
Cepas 29034,1 2 14517,2 11,7 0,000
Interacción (Día – Cepa) 93936,3 1 93936,3 75,7 0,000
La Tabla 8.3 muestra el análisis de varianza de medidas repetidas para la actividad enzimática
lacasa. Se observa que no hay diferencias estadísticas significativas entre las cepas (p-valor 0.59);
sin embargo, y como era de esperar, la interacción entre muestreos y cepas si fue significativa.
272
Figura 8.4. Actividad celulasa en el medio RFBG inoculados con hongos nativos y T.
versicolor durante 60 días, a 25ºC. Las barras muestran el error stándar. Los
valores medios con la misma letra indican que no hay diferencias estadísticas
significativas entre cepas (P ≤ 0.05%, HSD de Tukey).
Tabla 8.3. Análisis de varianza de medidas repetidas y suma de cuadrados tipo III para la
actividad enzimática xilanasa de las cepas estudiadas.
Cepas Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Cepas 413,000 2 206,500 0,533 0,592
Interacción (Día – Cepa) 148393,4 1 148393,4 383,3 0,000
Error 12775,1 33 387,1
Las variaciones de la actividad ligninolítica expresada por las distintas cepas se presenta en la
Figura 8.5.
273
Figura 8.5. Actividad lacasa en el medio RFBG inoculados con hongos nativos y T.
versicolor durante 60 días, a 25ºC. Las barras muestran el error stándar. Los
valores medios con la misma letra indican que no hay diferencias estadísticas
significativas entre tratamientos (P ≤ 0.05%, HSD de Tukey).
Desde el día 0 hasta el día 60 las cepas presentaron capacidad ligninolítica que se fue
incrementando casi linealmente durante el período de incubación, correspondiendo la mayor
actividad al día 60. En el día 60 no hubo diferencias significativas en la actividad lacasa entre los
distintos hongos descomponedores ensayados (Figura 8.5).
274
encontró diferencias significativas en la actividad hemicelulítica entre X. microcera y T.
versicolor.
Tabla 8.4. Análisis de varianza de medidas repetidas y suma de cuadrados tipo III para la
actividad enzimática xilanasa de las cepas estudiadas.
Cepas Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Cepas 209694,978 2 104847,489 9,985 0,000
Interacción (Día – Cepa) 3357628,089 1 3357628,089 319,757 0,000
Error 346518,533 33 10500,562
Los cambios en la actividad hemicelulítica expresada por los distintos hongos se presenta en la
Figura 8.6.
Figura 8.6. Actividad xilanasa en el medio RFBG inoculados con hongos nativos del género
Xylaria y T. versicolor durante 60 días, a 25ºC. Las barras muestran el error
standar. Los valores medios con la misma indican que no hay diferencias
estadísticas significativas entre tratamientos (P ≤ 0.05%, HSD de Tukey).
Desde el día 0 hasta el día 60 la cepa X. feejeensis presentó mayor actividad hemicelulítica. La
actividad mostrada por X. cf. microceras y T. versicolor fue menor y apenas varió a partir del día
10 de incubación.
275
8.3.2.4. Actividad enzimática en conjunto
El resumen de las actividades enzimáticas estudiadas se presenta en la Tabla 8.5 donde se indica
el promedio y la desviación típica.
Hubo diferencias significativas entre los distintos hongos en la media geométrica calculada a
partir de los valores de actividad de enzimas que expresan el grado de descomposicion de los
principales componentes estructurales del residuo de Palo de Santo (Tabla 8.6; Anova de medidas
repetidas; P< 0.05).
Tabla 8.6. Análisis de varianza de medidas repetidas y suma de cuadrados tipo III para la
actividad enzimática en conjunto de las cepas estudiadas.
Los cambios en los valores de media geométrica durante el período de incubación se exponen en
la Figura 8.7. Para los tres hongos ensayados los valores se incrementaron (es decir, el conjunto
de las tres actividades fueron mayores) casi linealmente durante el período de incubación aunque
hubo una tendencia a la estabilización de los mismos a partir del día 30 de incubación. Como ya
se ha indicado, la media geométrica al cabo de los 60 días para X. feejeensis no fue
significativamente distinta de aquella mostrada por X. cf. microceras, pero ambos hongos
mostraron mayor actividad que T. versicolor para el conjunto de las tres enzimas ensayadas.
276
Figura 8.7. Media geométrica calculada a partir de las tres actividades enzimáticas
ensayadas de los hongos nativos X. feejeensis, X. cf. microceras y T.
versicolor inoculados en el medio RFBG durante 60 días, a 25ºC. Las barras
muestran el error stándar. Los valores medios con la misma letra indican que
no hay diferencias estadísticas significativas entre tratamientos (P ≤ 0.05%,
HSD de Tukey).
En la Tabla 8.7 se muestra los contenidos de celulosa (%) y lignina (%) iniciales; antes de ser
sometidos a descomposición por parte de los tres hongos ensayados. El porcentaje promedio de
celulosa y lignina presente en los RFBG fueron de 19,5% y 9,1% respectivamente.
277
Tabla 8. 7. Constituyentes de los RFBG en forma natural, antes de la inoculación con la cepa control T.
versicolor y las cepas nativas X. cf. microceras y X. feejeensis.
Biopolímero Contenido (% sobre peso seco)
Celulosa 19,5
Lignina 9,1
La Tabla 8.8 muestra el análisis de varianza para la degradación de la celulosa (%) en función de
las cepas al finalizar el ciclo de degradación (día 60). Hubo diferencias significativas en el
contenido de celulosa al final del período de incubación debido al hongo.
Tabla 8.8. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para la degradación de la
celulosa (%) en función de las cepas.
Celulosa Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Inter-grupos 73,090 3 24,363 17,559 0,000
Intra-grupos 16,650 12 1,388
Total 89,740 15
En todos los casos ensayados, excepto aquellas unidades experimentales control, el contenido en
(Figura 8.8). X. microceras fue el hongo que descompuso mayor cantidad de celulosa del RFBG
(35.8% del contenido inicial en celulosa), seguido de X. feejeensis (30,7% de la celulosa inicial),
aunque entre ambos no hubo diferencias significativas (Tabla 8.9). T. versicolor fue la especie
que degradó en menor cantidad la celulosa de los RFBG, aunque el contenido final en celulosa
278
Figura 8.8. Contenidos de celulosa en RFBG inoculados con T. versicolor y hongos nativos X. feejeensis y X.
cf. microceras. Las barras muestran el error standar. Los valores medios con la misma letra indican
que no hay diferencias estadísticas significativas entre tatamientos (Anova de una vía; P ≤ 0.05% y
test a posteriori de Tukey).
La Tabla 8.9 presenta el porcentaje de degradación del contenido de celulosa (%) por día de
279
Tabla 8.9. Contenido de celulosa en el RFBG sujeto a descomposición por los tres hongos
ensayados y en los distintos muestreos. También se muestra el porcentage de
pérdida de celulosa.
Días de
Cepa Contenido de celulosa (%) Degradación (%)
incubación
0 19,4 0,0
7 18,5 4,4
X. feejeensis 15 16,8 13,3
30 15,1 22,1
60 13,7 29,4
0 19,4 0,0
7 18,3 5,6
X. cf. microceras 15 16,2 16,3
30 14,0 27,8
60 12,5 35,3
0 19,7 0
7 18,4 6,7
T. versicolor 15 16,8 14,7
30 15,4 21,8
60 15,2 23,1
Los diferentes hongos ensayados presentaron capacidad para degradar la lignina, ya que el
contenido en lignina del residuo tras el período de incubación en aquellas unidades
experimentales que recibieron alguno de los hongos fue significativametne superior a los
controles sin hongos. La Tabla 8.10 muestra el análisis de varianza para evaluar si los efectos de
la presencia de hongos, el tiempo de incubación y la combinación de ambas fuentes de variación
sobre los cambios en el contenido en lignina fueron o no significativos. La presencia de hongos
incluyó de forma significativa en el contenido final de lignina.
Tabla 8.10. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para la degradación de la lignina
(%) en función de las cepas estudiadas.
Suma de
Lignina
cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Inter-grupos 14,565 3 4,855 21,302 0,000
Intra-grupos 2,735 12 0,228
Total 17,300 15
280
En la Figura 8.9 se presentan los cambios en el contenido en lignina durante el periodo de
incubación. A los 60 días de incubación el hongo T. versicolor fue la especie que ha degradado la
mayor cantidad de lignina, presentando un contenido final en dichos RFBG de 6,7%, aunque este
valor no fue significativamente distinto al presentando cuándo el RFBG fue incubado con X. cf.
microceras (7,4%). X. feejeensis fue el hongo que menos degradó la lignina (7,9% contenido
final de lignina en el RFBG).
Figura 8.9. Contenido de lignina en RFBG inoculados con T. versicolor y hongos nativos X.
feejeensis y Xylaria cf. microceras durante los 60 días de incubación. Los datos
son el promedio de 4 réplicas mientras que las barras muestran el error
stándar. Los valores medios con la misma letra indican que no hay diferencias
estadísticas significativas entre tatamientos (Anova de una vía; P ≤ 0.05% y
test a posteriori de Tukey).
La Tabla 8.11 muestra el porcentaje de degradación de la lignina (%) durante los distintos
muestreos realizados a lo largo de la incubación. Como ya se ha apuntado, T. versicolor fue la
especie que degradó mayor contenido de lignina (hasta un 23,6%) seguido de X. cf. microceras
(17,8%) y X. feejeensis (8,1%).
281
Tabla 8.11. Degradación del contenido de lignina por día de incubación.
Contenido de lignina
Cepa Días de incubación Degradación (%)
(%)
0 9 0,0
7 8,6 4,4
X. feejeensis 15 8,4 6,7
30 8,3 7,8
60 7,9 8,1
0 9,7 0,0
7 9,0 7,2
X. cf. microceras 15 8,6 11,3
30 8,3 14,4
60 7,4 17,8
0 9 0,0
7 8,9 1,1
T. versicolor 15 8,8 2,2
30 7,8 13,3
60 6,8 23,6
8.3.4. Efectos de los hongos ensayados en la mineralización del carbono, nitrógeno, fósforo y
potasio del RFBG
En la Tabla 8.12 se muestran los contenidos iniciales de carbono orgánico (CT, %), nitrógeno
total (NT, %), fósforo (%) y potasio (PT, %) del RFBG antes de ser sometidos a los distintos
tratamientos. Los porcentajes promedios de CT, NT, FT y PT fueron de 30,8%, 1,2%, 0,2 y 1,1%,
respectivamente. El coeficiente de variación fue inferior a 3,2%, 5,3%, 9,4% y 20,9% para los
elementos analizados
Tabla 8.12. Contenido en carbono, nitrógeno, fósforo y potasio de los RFBG antes de la inoculación con la
cepa control T. versicolor y las cepas nativas X. cf. microceras y X. feejeensis.
282
8.3.4.1. Mineralización del carbono orgánico
Hubo diferencias significativas en el valor final de contenido en carbono orgánico del RFBG
debido al tipo de hongo iniculado (Tabla 8.13). Así es, los contenidos finales de carbono orgánico
en el RFBG cuando éste se inoculó con T. versicolor y X. feejeensis fueron los menores y no
hubo diferencias significativas entre estos dos hongos (16.0 – 16.9%). Sin embargo, el contenido
fue significativamente mayor cuando se inoculó X. microceras.
Tabla 8.13. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para el contenido final de
carbono orgánico (%) al final del período de incubación en función de las cepas
utilizadas.
Las variaciones durante el período de incubación referente a los valores del contenido de CT en
los distintos tratamientos se muestran en la Figura 8.10. El patrón temporal fue semejante para
aquellas unidades experimentales que recibieron hongos; descenso algo acusado durante los
primeros 15 días que disminuye ligeramente a partir de ese muestreo y hasta los 60 días de
incubación. El blanco sin inóculo se mantuvo en valores alrededores al inicial.
La Tabla 8.14 presenta el porcentaje de degradación del contenido de carbono (%) para los
distintos muestreos realizados durante el período de incubación. Como ya se ha apuntado, T.
versicolor fue el hongo que descompuso en mayor medida el carbono orgánico (hasta un 47,2%
del inicial) junto a X. feejeensos (46,1%), y X. cf. microseras fue el que mostró menor tasa de
descomposición del carbono orgánico contenido en el RFBG (37, 3%).
283
Figura 8.10. Contenidos de carbono en RFBG inoculados con T. versicolor (control) y
hongos nativos X. feejeensis y Xylaria cf. Microceras durante el período de
incubación Las barras muestran el error standar. Los valores medios con la
misma letra indican que no hay diferencias estadísticas significativas entre
tatamientos Anova de una vía; P ≤ 0.05% y test a posteriori de Tukey).
Tabla 8.14. Porcentaje de pérdida de carbono orgánico del RFBG con respecto al inicial para
los distintos muestreos debido a la presencia de los tres hongos ensayados.
284
8.3.4.2. Mineralización del nitrógeno
Tabla 8.15. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para el contenido de nitrógeno
orgánico, en función de las cepas estudiadas.
Nitrógeno Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Inter-grupos 0,496 3 0,165 52,724 0,000
Intra-grupos 0,041 13 0,003
Total 0,537 16
Como se muestra en la Figura 8.11, los contenidos de nitrógeno total en los RBFG en el día 0 de
la incubación presentaron variaciones. El rango de los porcentajes de NT determinados para el
día 0 de la incubación varió entre 1,14% y 1,25%. A los 30 días de incubación se observa el
mayor contenido de NT. X. feejeensis fué el que aumentó el contenido de NT en 1,46 %, seguido
por X. cf. microceras que representó el 1,44%. T. versicolor fue el hongo menos eficiente puesto
que la cantidad de NT en los RFBG fue de 1,42%. Para el día 60 tanto para X. feejeensis, X. cf.
microceras y T. versicolor se produjo una reducción del contenido de NT con valores de 1,43%,
1,43% y 1,38% respectivamente, con respecto al día 60 ratificándose que T. versicolor es el
hongo menos eficiente. El blanco sin inóculo se mantiene con los contenidos de nitrógeno en
todo el periodo del experimento con un promedio de 1,12%. La prueba de subcojuntos
homogéneos de Tukey agrupó a T. versicolor, X. cf. microceas y X. feejeensis en una sola
columna ya que no existe diferencia significativa entre ellos (p-valor 0.54). El blanco se
diferencia estadísticamente con respecto a la acción de los hongos estudiados manteniendo un
promedio de 1,12% de contenido de nitrógeno durante todo el tiempo de experimentación (Figura
8.11).
285
Figura 8.11. Contenidos de nitrógeno en RFBG inoculados con T. versicolor (control)
y hongos nativos X. feejeensis y Xylaria cf. microceras. Las líneas
muestran el error standar. Los valores medios con la misma letra en
cada figura indican que no hay diferencias estadísticas significativas
entre tatamientos (P ≤ 0.05%, HSD de Tukey).
Tabla 8.16. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para el contenido de fósforo en
función de las cepas estudiadas.
Suma de
Fósforo
cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Inter-grupos 0,009 3 0,003 14,330 0,000
Intra-grupos 0,003 12 0,000
Total 0,012 15
286
En la Figura 8.12, se muestran las variaciones en el tiempo de los valores porcentuales del
contenido de FT en los distintos tratamientos inoculados con los hongos nativos y el control. A
los 7 días de incubación se evidencia que los RFBG sometidos a X. cf. microceras presentaron
mayor contenido de fósforo (0,24%) seguido por X. feejeensis (0,23%) y T. versicolor (0,23%),
esta tendencia de similitud en el contenido durante todo el tiempo de experimentación, demuestra
que no hubo un aumento significativo de este nutriente, por los hongos. Cabe indicar que a los 60
días X. feejeensis y T. versicolor fueron los hongos que aumentaron el porcentaje de FT en un
0,25 y 0,26% respectivamente. El blanco sin inóculo se mantuvo con los contenidos de FT en
todo el período del experimento con un promedio de 0,21%. La prueba de subcojuntos
homogéneos de Tukey agrupó a T. versicolor, X. cf. microceas y X. feejeensis en una sola
columna ya que no existe diferencia significativa entre ellos (p-valor 0.31). El blanco se
diferencia estadísticamente con respecto a la acción de los hongos estudiados manteniendo un
promedio de 0,19 % de contenido de fósforo durante todo el tiempo de experimentación (Figura
8.12).
Como lo ocurrido con los otros nutrientes, existe diferencias significativas entre la acción de las
cepas (p-valor 0.0000). Esta diferencia estadística se debe a la presencia del blanco sin inóculo
(Tabla 8.17).
Tabla 8.17. Análisis de varianza y suma de cuadrados tipo III para el contenido de potasio (%)
en función de las cepas estudiadas.
Potasio Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig.
Inter-grupos ,328 3 0,109 31,849 0,000
Intra-grupos ,041 12 0,003
Total ,369 15
La Figura 8.13 presenta las variaciones en el tiempo de los valores porcentuales del contenido de
PT, en los distintos tratamientos inoculados con los hongos nativos y el control. Desde el día 0
hasta el 7, todas las cepas de hongos en estudio incluido el blanco disminuyeron drásticamente el
contenido de PT presentando un promedio de 0,75% para X. cf. microceras; 0,75% para X.
feejeensis; 0,73% para T. versicolor y 0,74% para el blanco. Esta tendencia se incrementó hasta el
día 15 de incubación. Sin embargo, para los 30 días de incubación, se evidencia una predisposición
a aumentar los contenidos de PT en los RFBG a excepción del blanco. A los 60 días de incubación
T. versicolor fue el hongo que aumentó en mayor cantidad el contenido de PT (0,8%), seguido por
X. cf. microceras (0,79%) y X. feejeensis (0,78%) que aumentaron en los RFBG los contenidos de
PT. La prueba de subcojuntos homogéneos de Tukey agrupó a T. versicolor, X. cf. microceas y X.
feejeensis en una sola columna ya que no existe diferencia significativa entre ellos (p-valor 0.96).
El blanco se diferencia estadísticamente con respecto a la acción de los hongos estudiados
manteniendo un promedio de 0,46% de contenido de nitrógeno durante todo el tiempo de
experimentación (Figura 8.13).
288
Figura 8.13. Contenidos de potasio en RFBG inoculados con T. versicolor (control) y
hongos nativos X. feejeensis y Xylaria cf. microceras. Las líneas
muestran el error stándar. Los valores medios con la misma letra en
cada figura indican que no hay diferencias estadísticas significativas
entre tatamientos (P ≤ 0.05%, HSD de Tukey).
8.4. Discusión
289
8.4.2. Contenido de celulosa y lignina en los RFBG antes del tratamiento con hongos
Según la literatura consultada para Ecuador y el mundo, no existen datos referentes a los
contenidos bioquímicos en RFBG que sirvan para comparar con nuestros resultados. Los
resultados aquí presentados son pioneros para residuos de frutos de B. graveolens. Los RFBG
antes de ser degradados por los hongos, contienen promedios de celulosa y lignina 19,5% y 9,1%,
respectivamente (Tabla 8.7). Estos porcentajes con respecto a otras fuentes de materia orgánica
como frutos o subproductos de procesos agroindustriales son considerados como bajos; por
ejemplo, el contenido de celulosa en banano (Musa acuminata) fue de 34,5% (Cordeiro et al.
2004), en paja de arroz (Oryza sativa) del 35% (Martin, 1998) y en tallos de uva (Vitis sp.) fue
del 29,9% (Rodríguez, 1999) y en salvado de cebada (Hordeum vulgare) de un 23% (Cruz et al.
2000). Esto quizá se deba, a que los RFBG han sido sometidos a un proceso de extracción de
aceite y por ello los contenidos de celulosa en los RFBG son bajos ya que la celulosa, es una
materia prima utilizada como compuesto para la fabricación de papel y como fibra de refuerzo en
varios materiales (Faria et al. 2002). En este sentido recomendamos ensayos con otros recursos
como cortezas y maderas en los cuales se puede inocular este tipo de hongos.
El contenido de lignina, también resultó bajo en comparación con otros recursos lignocelulósicos.
Watkins et al. (2015) indicaron que para tallos de alfalfa (Medicago sativa) existe en promedio
34%, en paja de pino (Pinus spp.) 22,65%, y en paja de trigo (Triticum spp.) 20,4%. Así mismo,
en caña de azúcar (Saccharum officinarum) el contenido de lignina fue de 25,7% (Zadrazil &
Puniya, 1995), y en paja de cebada (H. vulgare) del 25,5% (Gaitán-Hernandez et al. 2011). Por
tanto el residuo procedente de la extracción de aceite esencial a partir del fruto del Palo Santo, no
sería adecuado para ser utilizado en ensayos de bioabsorción para la recuperación de metales
pesados, como el plomo y el zinc (Bailey et al. 1999). Por otra parte, los RFBG no serían los más
idóneos en la exploración para la producción de biocombustibles y en el desarrollo de cultivos
bioenergéticos (Weng et al. 2008) tampoco serían los más idóneos. Sin embargo, el contenido de
lignina en RFBG fueron ligeramente superiores a los encontrados en la fibra de lino (Linum spp.)
14,8% y en poda de viñedo 15,8% (Watkins et al. 2015; Gaitán-Hernandez et al. 2011).
290
8.4.3. Descomposicón de la celulosa y lignina en los RFBG
Los hongos aquí estudiados resultaron ser selectivos para la degradación de la celulosa y lignina
de los RFBG dentro del período de tiempo del ensayo (Figuras 8.8 y 8.9). Este resultado sobre el
uso de residuos de frutos de B. graveolens como sustrato para la producción de enzimas fúngicas
extracelulares, es inédito en el Ecuador. Lucas et al. (2001) mostraron que la biodegradación de
materiales que contienen celulosa, lignina y hemicelulosa se lleva a cabo eficientemente por
sistemas enzimáticos presentes en los hongos, destacando entre ellos las enzimas celulasas,
lacasas y las xilanasas, esta apreciación concuerda con los resultados de nuestro estudio. Los
hongos X. feejeensis y X. cf. microceras presentaron actividad enzimática celulasa, lacasa y
xilanasa como las indicadas por Lucas et al. (2001). Según Fernandes et al. (2005), éstas enzimas
son importantes por su rol ecológico en el funcionamiento de los ecosistemas. Por ejemplo, el
complejo enzimático especializado de lacasas y celulasas (como la celobiosa deshidrogenasa,
CDH) participan de forma importante en el ciclo del carbono y del nitrógeno (Kendrick, 2000;
Liers et al. 2006; Osono et al. 2011; Nghi et al. 2012). La enzima lacasa obtenida de los hongos
ensayados, atraen una atención especial debido a su posible participación en la transformación de
una amplia variedad de compuestos fenólicos (Baldrian, 2006). Igualmente las celulasas se
utilizan en la hidrólisis de celulosa lo que podría ser ampliamente aplicado para producir de
forma sostenible biocombustibles y productos químicos (Zhang & Lynd, 2006); y, las xilanasas
se emplean en el blanquéo de pulpa de papel con el fin de reducir el uso de productos químicos a
base de cloro-tóxicos y en la generación de una mejor textura y sabor en las industrias de
alimentos y bebidas (Prade, 1996; Sriprang et al. 2007).
Estudios para comprobar la degradación de la celulosa y lignina, se han realizado con hongos
ascomycetes como Trichoderma viride, Penicillium pinophilum, Fusarium solani, Talaromyces
emersonii y basidiomycetes como Pycnoporus cinnabarinus, Sporotrichum pulverulentum y T.
versicolor (Moreira et al. 1997; Babot et al. 2011). Investigaciones con el uso de hongos del
género Xylaria con respecto a la degradación de la celulosa han sido realizadas por Osono &
Takeda (2001; 2002) quienes demostraron que Xylaria spp. muestran actividad celulolítica
cuando se aíslan como endófitos de la hojarasca de Fagus crenata. En varias especies se han
estudiado a estos hongos con el fin de degradar la celulosa; por ejemplo, en Opuntia ficus-indica
291
(Bezerra et al. 2012), en madera de haya (Fagus sylvatica) (Liers et al. 2006) y en Eucalyptus
grandis X urophylla (Rodríguez et al. 2014) donde se ha demostrado la capacidad y eficacia
celulolítica de estos hongos. En residuos orgánicos derivados de la actividad agropecuaria se han
realizado estudios con especies Xylaria. Sutherland & Crawford, (1981) demostraron que estos
hongos tienen el poder de degradar la celulosa. Nghi et al. (2012) indicaron que las propiedades
catalíticas de Xylaria polymorpha, combina glicosil hidrolasa con actividades esterasa lo que le
permite a este hongo degradar materiales lignocelulósicos como la paja de trigo (Triticum spp.) y
madera de haya (Fagus sylvatica). Esto es semejante con los resultados para la degradación de la
celulosa y lignina de los RFBG, pues estos hongos nativos X. cf microceras, X. feejeensis y el
hongo testigo T. versicolor tienen capacidad degradadora de la celulosa y de la lignina. En RFBG
existe diferencia significativa en la degradación de la celulosa realizada por los hongos
estudiados (Figura 8.8). Durante los primeros 15 días de incubación, el 35% (X. cf. microceras),
29% (X. feejeensis) y 23% (T. versicolor) de la celulosa inicial fue degradada (Tabla 8.9). Estos
resultados son semejantes a lo encontrado por Liers et al. (2006) quienes demostraron que hongos
como Xylaria hypoxylon y Xylaria polymorpha tienen un alto potencial degradativo de la
celulosa. Así mismo Bezerra et al. (2012) demostraron que Xylaria sp. es el hongo más
importante con actividad celulasa positiva, cuando se realizaron ensayos comparativos con otros
hongos como Acremonium terrícola, Aspergillus japonicus, Monodictys castaneae, Penicillium
glandicola y Phoma tropica. Al parecer T. versicolor es una especie específica para degradar la
lignina pues produce la podredumbre blanca como lo indican García & Torres (2003), por ello es
menos eficaz en la degradación de la celulosa frente a hongos Xylaria en los RFBG. Sin
embargo, se ha demostrado que T. versicolor tiene un modo de degradación de la lignina no
selectivo; es decir, esta especie degrada la celulosa, hemicelulosa y lignina simultáneamente
(Lucas et al. 2001).
292
que se consideraban como hongos de la pudrición blanda. Durante las últimas décadas se está
cambiando esta visión y muchos investigadores consideran también a los hongos Xylaria como
especies potenciales de podredumbre blanca. Conforme la cinética de degradación obervada en
nuestro estudio, el hongo testigo T. versicolor fue el más eficiente en la degradación de la lignina
presentando un porcentaje de degradación de 25,2% por encima de X. cf. microceras con 23,7% y
X. feejeensis solamente 6,5% (Tabla 8.11). Los hongos X. cf. microceras y X. feejeensis fueron
menos eficacez y presentaron una diferencia significativa conforme el análisis de varianza (p-
valor 0,000). Esto es semejante a lo encontrado por Asgher et al. (2012), Cerrone et al. (2011) y
Aydmoglu & Sargin (2013) quienes demostraron que este hongo es un descomponedor efectivo
de la lignina presente en los residuos de maíz (Zea mays) y residuos de árboles de olivo. Además
T. versicolor es utilizado en el tratamiento de aguas residuales provenientes de la obtención de
bioetanol a partir de la palma (Elaeis spp.) que es rica en lignina (Sari et al. 2015).
8.4.4. Composición bioquímica del RFBG antes del tratamiento con hongos
Los RFBG contienen en promedio 30,8% y 1,2% de CT y NT, respectivamente, con una relación
C/N de 25,6 (Tabla 8.12). Estos valores parecen ser algo más bajos que los encontrados para
otros residuos orgánicos. Por ejemplo, en residuos de olivo (O. europaea) se han encontrado
contenidos mayores de carbono orgánico total (58,5%) y de nitrógeno (1,87%) (relación 31,2)
(Sampedro et al. 2007), mientras que en paja de arroz (O. sativa) los contenidos de carbono
fueron de 57,7%, pero menores de nitrógeno (0,5%) (relación 115) (El-Haddad et al. 2014).
Algunos investigadores afirman que una relación C/N óptima está alrededor del valor 25:1
(Ndegwa & Thompson, 2000) muy parecidos a los encontrados en nuestro estudio donde los
RFBG presentan una relación C/N de 25:6. Al comparar los resultados de este estudio con los
residuos de olivo y paja de arroz se evidencia que éstos tienen una relación C/N mayor de 31:1 y
115:1 respectivamente. Este es un valor importante de considerar, puesto que una relación C/N
alto (mayor a 25:1) produciría una inmobilización de nutrientes con lo que los procesos
biológicos se verían afectados (Tognetti et al. 2006). En el caso de los RFBG no presentarían
estas afectaciones.
En referencia al contenido de fósforo, existe una gran variabilidad en los contenidos de este
elemento en diversos residuos orgánicos. Los RFBG promediaron un contenido de 0,22% muy
293
similar a lo indicado por Sampedro et al. (2007) en residuos del árbol de olivo. Sin embargo, en
paja de arroz El-Haddad et al. (2014) encontraron valores más altos con contenidos de alrededor
del 0,36%. Según Castillo et al. (2000) valores de 0,032% son considerados altos; al compararlos
con los de este estudio se observa que hay una gran diferencia, por lo que se debe tomar en
cuenta esto, en virtud que el exceso de fósforo puede provocar daños en la fisiología de las
plantas. Un balance adecuado de este elemento es esencial para el crecimiento y rendimiento de
los cultivos (Fei et al. 2011).
8.4.5. Cambios en los contenidos en CT, NT, fósforo y potasio durante la descomposición de
RFBG
La dinámica de degradación del carbono orgánico total fue similar a aquella observada durante la
degradación de la celulosa. Nuestros resultados concuerdan con Ljundal & Eriksson (1985)
citados por Fogarty & Kelly (1990), quienes indicaron que una reducción de la celulosa en los
residuos, va acompañada de una disminución del contenido de carbono. Esta disminución se debe
a la conversión del carbono orgánico en dióxido de carbono y metano (Hayawin et al. 2010).
Según Sun et al. (1999) en general el contenido de carbono disminuye con el tiempo y debido a la
conversión en dióxido de carbono de fuentes relativamente lábilies de carbono. Sampedro et al.
(2007) manifestaron que las pérdidas de carbono orgánico se asocian generalmente con una
disminución de la materia orgánica, esto a causa de la mineralización (que está directamente
relacionado con la respiración), por ello He et al. (2012) afirmaron que durante éste proceso, los
microorganismos transforman la materia orgánica en dióxido de carbono y en un producto final
294
con composición similar a la del humus. Además, esto se podría deber a las cantidades de
celulosa en los RFBG que son del 20%, lo que permitió que los hongos degraden este
biopolímero y por lo tanto haya una disminución del carbono total. Lindh (2004) encontró que
durante la biodegradación de los residuos de paja de trigo (Triticum spp.) hubo una clara
disminución de ambos carbono y celulosa. Las mayores reducciones de carbono al final del
período de incubación en los RFBG se presentó cuando fueron tratados con la cepa T. versicolor
la cual; aproximadamente mineralizó el 47,2% del carbono al final del período de incubación,
siendo este hongo más eficiente que los hongos nativos X. cf. microceras (37,3%) y X. feejeensis
(46,1) (Tabla 8.14). Mikiashvili et al. (2005) estudiando a T. versicolor informaron que la
secreción de enzimas ligninolíticas por este hongo se debe en gran medida a la fuente de carbono
y nitrógeno en el medio, resultado muy parecido a los mostrados en este experimento en que este
hongo fue el mejor en degradar los contenidos de carbono (Fig. 8.10). Así mismo, Lindh (2004)
encontró que T. versicolor fue el más eficaz en degradar el carbono en paja de trigo. La
disminución de contenido de carbono también ha sido observada en procesos de compostaje. La
concentración de carbono orgánico disuelto o carbono orgánico extraíbles en agua (formas
lábilies de carbono orgánico), ha sido reportado por algunos investigadores como una variable
que disminuye constantemente durante el proceso de compostaje y, por lo tanto, relacionado con
el proceso de estabilización del material compostado (Zmora-Nahum et al. 2005).
Con respecto a los contenidos de nitrógeno total en los RFBG se observa que hay un ligero
incremento. X. feejeensis fue la especie más eficaz al aumentar el contenido de nitrógeno con un
promedio de 1,4%, seguido por X. cf. microceras con un 1,3% y T. versicolor con un 1,3%. Estos
resultados son parecidos a los reportados por Gómez-Brandón et al. (2010) y Nattudurai et al.
(2014) quienes en procesos de vermicompostaje encontraron que los contenidos de nitrógeno
total aumentan a través del tiempo. El-Haddad et al. (2014), reportaron que en compost y
vermicompost el producto final tuvo un incremento significativo de nitrógeno, con un valor de
1,88%. Estos resultados se asemejan a los nuestros pues los RFBG poseen hasta 1,4%. Según
Paul & Clark (1996) valores superiores al 2% de nitrógeno son óptimos; sin embargo, para
Schweizer et al. (2003), manifiestan que en conformidad con la etiqueta ecológica europea, un
abono orgánico no debe exceder del 2 % de nitrógeno, por lo cual los RFBG estarían dentro de
estos requerimientos. Por otro lado en el día 0 de incubación en los RFBG se presentaron
variaciones, las que sin embargo no difieren en forma significativa. El rango de los porcentajes de
295
nitrógeno total determinados para el día 0 de la incubación varió 0,22%, estos resultados
concuerdan con los señalados por Szegi (1988), quien determinó valores con un rango de 0,24%
de nitrógeno total en paja de centeno (Secale cereale [L.] M.Bieb.). En nuestro experimento el
mayor contenido se evidencia en el día 30 de incubación para los RFBG tratados con X.
feejeensis (Figura 8.11). Al final del ensayo (60 días) se determinó que las cepas X. cf.
microceras y X. feejeensis fueron los hongos más eficientes. Estos resultados concuerdan con los
obtenidos por Away et al. (1997) quienes determinaron en residuos de hojas de té (Camellia
sinensis) inoculadas con T. pseudokoningii un incremento en el porcentaje de nitrógeno total y
una disminución de la relación C:N. Por otro lado, Alexander (1980) señala que durante la
mineralización de materiales vegetales que contienen poco nitrógeno la relación C:N tiende a
disminuir, debido a una pérdida gaseosa del carbono y a su vez el porcentaje de nitrógeno del
residuo tiende a incrementarse conforme progresa la descomposición. Zafar et al. (1989), quienes
al realizar pruebas de biodegradación en madera con seis cepas de hongos distintas, entre las
cuales utilizaron T. versicolor, encontraron un aumento en los contenidos de nitrógeno en la
madera parcialmente degradada por los hongos, resultados semejantes a los mencionados en
forma anterior fueron los obtenidos por Howart et al. (1995) quienes determinaron una
acumulación en el contenido de nitrógeno en cañas de pasto conforme existía degradación por
parte de los microorganismos.
Los cantenidos de fósforo total en los RFBG tuvieron también un ligero incremento. T. versicolor
fue la especie más eficaz pues aumentó el contenido de fósforo con un promedio de 0,25%,
seguido por X. cf. microceras con 0,24%. X. feejeensis resultó ser la especie menos eficaz pues
incrementó el contenido de fósforo en un 0,23% de promedio. Estos resultados concuerdan con
los reportados por Nishanth & Biswas (2008), quienes informan que el contenido total de fósforo
aumenta más cuando se ha inoculado hongos como Aspergillus awamori. Sin embargo, nuestros
resultados son inferiores a los reportados para vermicompost. Según Hait & Tare (2011) el
contenido fósforo en vermicompost varió desde 1,78 hasta 2,64%. Al parecer en referencia a este
nutriente, E. foetida en comparación con hongos, aumentan el porcentaje de fósforo. Algunos
autores concluyen que en ensayos con lombrices, éstas ingieren la materia orgánica y el producto
final excretado contiene un alto contenido de fóstoro (Castillo et al. 2000). La tendencia al
aumento en el contenido de fósforo en nuestro experimento es consistente con los hallazgos de
otros investigadores, pero en procesos de compostaje y vermicompostaje (Suthar & Singh, 2008;
296
Khwairakpam & Bhargava, 2009). Hachicha et al. (2006), reportaron que en compost de estiércol
de aves de corral y residuos de las fábricas de oliva se ha incrementado el fósforo en un 0,03%,
muy inferiores a los obtenidos para nuestros residuos. Según Paul & Clark (1996) valores
óptimos de este elemento están dentro del rango de 0,15% a 1,5%; los RFBG estarían dentro de
este rango pues presentan como promedio 0,24%, por lo que estos recursos serían adecuados
como mejoradores de suelos en lo que corresponde a este elemento.
En referencia al potasio Bertran et al. (2004) manifiestan que es esencial para el crecimiento de
plantas y desarrollo de cultivos. Distintos autores atribuyen al potasio un papel relevante en el
rendimiento (Pinto et al. 1995; Pacheco et al. 1996). En los RFBG en los primeros días de
incubación se observó que hay una drástica disminución de este elemento (Figura 8.13), esto
concuerda con lo reportado por Martínez-Cordeiro et al. (2013) quienes manifestaron que
también este elemento disminuyó significativamente durante los primeros días y durante todo el
proceso de vermicompostaje en un 81%. Sin embargo a partir del día 15 se evidencia que el
potasio en los RFBG aumentan. Considerando la media total de cada hongo, se constató que X.
feejensis fue más eficaz al incrementar el contenido ya que al final del experimento los RBFG
contienen 0,82%, seguido por T. versicolor cuyo contenido resultó ser de 0,81%. X. cf.
microceras fue menos eficaz con 0,79%. Estos valores son diferentes a los encontrados en tres
compost de residuos sólidos municipales donde se reportan valores promedios de 0,39% (Ayuso
et al.1996). Sin embargo, nuestros resultados son bajos al compararlos con los obtenidos por El-
Haddad et al. (2014) quienes en compost maduros de paja de arroz complementados con inóculos
de hongos y con enmiendas inorgánicas de potasio, encontraron 1,79%. En este contexto, cabe
indicar que el exceso de potasio puede producir un desarrollo vegetativo de poco vigor, frutos de
menor calibre y maduración prematura (Rincón & Giménez, 1989), provocando también una
disminución en la asimilación de fósforo (Valenzuela et al. 1994).
8.5. Conclusiones
En este estudio se ha puesto claramente de manifiesto que los RFBG sirven como sustrato para la
producción y evaluación de enzimas extracelulares. Los constituyentes de carbono y nitrógeno
son óptimos para realizar ensayos de biodegradación según lo reportado por Alkoaik & Ghaly
(2005) y Zhang et al. (2005). En los hongos inoculados en los RFBG se detectó producción de
297
celulasa, lacasa y xilanasa. Los hongos Xylaria produjeron la mayor actividad de celulasa, entre
27,2 U/L y 35,7 U/L, bajo las condiciones del presente estudio, presentando mayor actividad
celulolítica en comparación con T. versicolor que produjo sólo 5,6 U/L. La actividad lacasa fue
mayor para el hongo X. feejeensis (30,0 U/L), y es considerada baja comparada con otros estudios
donde, por ejemplo, X. polymorpha produjo cantidades moderadas de lacasa (1100 U/L), pero en
sustrato a base de zumo de tomate. Sin embargo, en sustrato sólido X. polymorpha que se
desarrolla en una reserva natural de un bosque sub-Andino de Colombia, Chaparro et al. (2009)
determinaron una actividad que oscila entre los 30 U/L, actividad muy similar al de nuestro
estudio. El potencial de la enzima xilanasa es evidente en X. feejeensis y X. cf. microceras; éstos
hongos presentaron mayor actividad de xilanasa con valores de 182,5 U/L y 129,0 U/L
respectivamente que otros hongos Xylaria (120 U/L) reportados por Liers et al. (2006) en
experimentos en estado sólido. Al parecer la producción en cantidad de enzima celulasa, lacasa y
xilanasa depende de dos factores; primero del tipo de especie de Xylaria utilizada y segundo del
tipo de sustrato utilizado conforme lo confirman otras investigaciones (Elisashvili et al. 2011;
Bezerra et al. 2012). Con los resultados obtenidos en este estudio, se abre la posibilidad de
valorar las cepas nativas con el fin de producir enzimas, biotransformar los RFBG y
biotransformar otros desechos orgánicos como lo recomienda Polizeli et al. (2005). Para el mejor
conocimiento de la producción enzimática se recomienda inocular estas cepas en diversos tipos
de residuos sólidos de origen agroindustrial y agroforestal, que presenten características y
composiciones diferentes.
En nuestro estudio realizamos los primeros reportes sobre los contenidos de químicos orgánicos e
inorgánicos en RFBG. Los RFBG contienen promedios de lignina y celulosa de 9,1% y 19,5%
respectivamente, son considerados bajos con respecto a otros recursos. Sin embargo, los hongos
resultaron ser selectivos para la degradación de estos biopolímeros. En nuestro estudio se ha
comprobado que existe diferencia significativa en la degradación de la celulosa y la xilanasa pero
no en lacasa. X. cf. microceras fue la especie más activa en la degradación de la celulosa
presentando un porcentaje de degradación de 35,3%; X. feejeensis presentó un 29,4% y T.
versicolor fue el hongo menos eficaz ya que degradó este biopolímero en menor cantidad,
presentando un porcentaje de degradación de la celulosa de 21,8% en los RFBG. El hongo testigo
T. versicolor fue el más eficiente en la degradación de la lignina presentando una degradación del
298
25,2% en los RFBG (Tabla 8.11). Los hongos X. cf. microceras y X. feejeensis fueron menos
eficasez en la degradación de la lignina.
Tras la degradación fúngica, el contenido en NT de los RFBG fue en promedio del 1,3% . Según
Paul & Clark (1996) valores superiores al 2% de nitrógeno son óptimos para los cultivos. Sin
embargo, según la etiqueta ecológica europea, un abono orgánico no debe exceder del 2% de
nitrógeno, por lo cual los RFBG estarían dentro de estos requerimientos como los encontrados
por Schweizer et al. (2003). Así mismo, en fósforo valores óptimos están dentro del rango de
0,15% a 1,5% (Paul & Clark, 1996); los RFBG estarían dentro de este rango pues presentan como
promedio 0,24%, por lo que este tipo de recurso sería adecuado como mejoradores con respecto a
este elemento. Finalmente, se recomienda el estudio de estas cepas y de nuevas cepas de los
bosques de Ecuador en ensayos de degradación, inoculándolos en otros recursos agroforestales,
agrícolas y de origen industrial.
299
CAPÍTULO IX
300
9.1. Introducción
301
escenario para su desarrollo futuro, de acuerdo a sus necesidades e intereses, y a la vez, establecer
los objetivos y metas estratégicas comunes, las cuales servirán de base para definir el conjunto de
principios, criterios, indicadores y verificadores que constituyan la base fundamental para la
evaluación del progreso hacia un desarrollo sustentable (Kenny et al. 1999).
La elaboración del plan de manejo se realizó considerando los resultados obtenidos del
diagnóstico participativo descrito en los capítulos 2 a 5 de esta tesis doctoral, donde los
campesinos/as participaron aportando sus conocimientos e intereses en el aprovechamiento y
manejo del BST, y de los beneficios y potencialidades que ofrece B. graveolens tanto en la
producción de vermicompost como la biodegradación realizada por los hongos Xylaria
inoculados en los residuos de los frutos. El establecimiento de objetivos de manejo se realizó en
base a la recomendación de Kenny et al. (1999) quienes demostraron que es valioso e importante
302
considerar la sabiduría campesina ya que son ellos los responsables directos de la gestión de los
recursos naturales. La priorización de problemas se basó en el resultado del árbol causa y efecto,
construido participativamente con miembros de las comunidades y en donde se recabó
información sobre los principales problemas ambientales (Capítulo 2, Figura 2.10).
9.3. Resultados
El plan de manejo participativo del BST con énfasis en el aprovechamiento sostenible de frutos
de B. graveolens persigue los siguientes objetivos.
303
9.3.1. Objetivo general
9.3.3. Limitaciones
• Ausencia de financiamiento por parte de OG´s y ONG´s para apoyo y ejecución del plan
de manejo.
• Desconocimiento local para desarrollar las actividades propuestas para cada proyecto
formulado.
304
área de pastoreo extensivo, principalmente de ganado caprino. A fin de mejorar el estado
ambiental y económico se plantean cinco zonas para el manejo participativo del área de estudio,
que se detallan en el siguiente apartado.
Como se puede observar en la Figura 9.1 las cinco zonas planificadas abarcan todo el territorio del
área de recolección silvestre de frutos de B. graveolens. En la Tabla 9,1 se describen cada una de
estas zonas.
Tabla 9.1. Zonas de manejo del área de recolección silvestre de frutos de B. graveolens.
Zonas del área de Área
% Ubicación y características
recolección silvestre (ha)
Está ubicada en las riberas del río Malvas, en donde
existe la asociación de árboles con cultivos anuales.
Zona de producción Esta zona es conocida por los campesinos como
289,2 9,6
agroecológica chacras; se siembran especialmente maíz (Zea mays),
poroto, (Phaseolus vulgaris), plátano (Musa
paradisiaca) entre otros, y plantas medicinales.
Se encuentra ubicada en la zona media del área de
recolección silvestre de frutos de B. graveolens. La
atraviesa la principal carretera que comunica con otras
Zona de conservación, 524,0 17,4
comunidades campesinas del cantón Zapotillo. Esta
investigación y ecoturismo
zona es valiosa por la presencia de árboles y arbustos
que conforman el BST.
Se ubica adyacente a la zona de conservación,
investigación y ecoturismo. En esta zona se encuentran
Zona de recuperación natural 608,3 20,2 árboles y arbustos que conforman el BST cuyo fin es
propiciar la recuperación de la regeneración natural de
las especies.
Se ubica cerca de la comunidad Chaquiro al sur del área
Zona de reforestación y de recolección silvestre de frutos de B. graveolens. Esta
445,7 14,8
protección zona es la más impactada por las actividades antrópicas
y por el pastoreo del ganado caprino.
Se ubica a lo largo del área de recolección silvestre.
Zona de pastoreo caprino 1144,4 38,1 Esta zona es tradicional para el pastoreo extensivo del
ganado caprino.
305
Figura 9.1. Mapa de zonificación ecológica del área de recolección silvestre de frutos de B. graveolens.
306
9.3.5.1. Zona de producción agroecológica
Esta zona está destinada a la producción y aprovechamiento sustentable de cultivos de ciclo corto
como maíz (Zea mays), arroz (Oryza sativa), bajo el enfoque de producción agroecológica. Se
realizará el mejoramiento de los sistemas agroforestales existentes e implementación de nuevos
sistemas combinados con especies leñosas nativas como B. graveolens, Tabebuia chrysantha y
Caesalpinia glabrata. Los cultivos asociados corresponden a camote (Ipomoea batatas), yuca
(Manihot esculenta), cebolla (Allium cepa), ajo (Allium sativum), porotos (Phaseolus vulgaris),
plátano (Musa paradisiaca), mango (Mangifera indica), coco (Cocos nucifera) y frutales como
naranja (Citrus sp.) y limón (Citrus sp). En esta zona se iniciará con la cría de ganado caprino en
sistema estabulado. La producción agroecológica tiene la finalidad de aportar en primera
instancia para la seguridad alimentaria y los excedentes para contribuir a solucionar con las
demandas locales y provinciales. Esta zona está destinada además a la siembra de árboles
forrajeros nativos del cantón Zapotillo como Prosopis juliflora, Albizina multiflora y Caesalpina
glabrata que puedan servir como raciones alimenticias para el ganado caprino.
Esta zona se caracteriza por presentar árboles que por su belleza y uso comunitario, requieren ser
conservados. Especialmente el árbol de guayacán (Tabebuia chrysantha) constituye la especie
para ser visitada por las personas que les gusta observar, cómo se transforma el BST en una zona
de coloración amarilla (Imagen 9.1). En esta zona habitan también especies como Caesalpinia
glabrata y Piscidia carthagenensis especies que podrían ser investigados con el fin de conocer
los beneficios y potencialidades. Igualmente en esta zona habita el Palo Santo (B. graveolens),
del cual los campesinos podrían enseñar cómo se realiza la recolección sostenible de los frutos a
turistas extranjeros como nacionales. Así mismo la fauna que se puede apreciar de manera
inmediata es variada: pericos (Aratinga erithrogenis), palomas (Leptotila sp.), urracas
(Cyanocorax mystacalis), murciélagos (Desmodus sp.), mirlos (Turdus sp.) y ardillas
(Callosciurus sp.). En esta zona, las ardillas (A. erithrogenis) son fácilmente observables por la
presencia de los árboles cuyos frutos son apetecidos. Igualmente, se pueden observar reptiles,
mariposas y en casos excepcionales al puma nativo (Puma concolor) del BST. Esta zona se
307
encuentra ubicada en la parte media del área de recolección silvestre, por donde la atraviesa la vía
principal de acceso que une con otras comunidades del cantón Zapotillo.
Está conformada por bosques muy ralos en los que predominan árboles como B. graveolens,
Tabebuia chrysantha y Caesalpinia glabrata y que tradicionalmente ha sido utilizado para el
pastoreo extensivo del ganado caprino. En esta zona las personas desarrollan actividades de
explotación de PFNM.
En vista que el pastoreo extensivo de cabras es una tarea tradicional que realizan los campesinos, la
zona de pastoreo caprino está destinada como espacio donde se realice rotativamente y en forma
racional el pastoreo a fin de minimizar los impactos en la regeneración natural de las especies.
308
a b c
Imagen 9.1. El árbol del guayacán (Tabebuia chrysantha). a, b y c. Fotografías representativas de la zona de conservación,
investigación y ecoturismo.
309
9.3.6. Proyectos para el plan de manejo
Los seis proyectos creados de acuerdo a la zonificación y problemática del área de recolección
silvestre de frutos de B. graveolens, son:
Objetivo general
Objetivos específicos
310
Descripción del proyecto
El presente proyecto está encaminado al desarrollo social del área de estudio. El proyecto pretende
fortalecer las capacidades organizativas de la población inmersa en la pre-asociación comunitaria
denominada Bolívar Tello, de forma que tengan la capacidad de administrar y gestionar los recursos
acorde a las necesidades de la población. La ejecución del proyecto se fundamenta en tres objetivos;
i) fortalecimiento de la capacidad de gestión de los dirigentes de forma que estos actores puedan
identificar, priorizar y gestionar propuestas sostenibles mediante la elaboración y desarrollo de cursos
de capacitación, reestructuración y fortalecimiento de la pre-asociación dándole un marco legal y
jurídico. Se espera contar al menos con tres líderes capacitados por comunidad con equidad de
género, ii) búsqueda de las mejores estrategias para resolver conflictos dentro de la población, sin
generar una situación que favorezca la perpetuación de los conflictos sociales, para tener una
población que trabaje en conjunto por un solo fin, el bienestar de ellos mismos, por medio de la
realización de talleres y dinámicas sobre la importancia de cooperar como sociedad, la identificación
y solución de los conflictos e incrementar la participación comunitaria, y finalmente, iii) mejorar del
nivel educativo de la población. Para ello se pretende impulsar el involucramiento de niños y jóvenes
a la educación, mediante su participación en campañas de motivación a continuar con sus estudios
secundarios y superiores tal como corresponda. Además se llegará a convenios interinstitucionales
para poder buscar mejorar la infraestructura educativa, incrementar los docentes y demás actividades
que se requieran.
311
Tabla 9.2. Resumen del proyecto de fortalecimiento de la capacidad organizativa de la asociación comunitaria Bolívar Tello.
OBJETIVOS INDICADORES FUENTES DE VERIFICACIÓN SUPUESTOS
Objetivo General: Contribuir al Al final del proyecto, la población
Registros, actas de constitución Existe el apoyo activo de
fortalecimiento de la capacidad campesina cuenta con la asociación instituciones públicas y privadas
organizativa de la pre-asociación Bolívar Tello fortalecida con en el desarrollo de actividades
Mapa organizacional de las
comunitaria Bolívar Tello, suficiente capacidad para gestionar y enfocadas a la organización
comunidades campesinas
permitiendo la correcta administrar sus recursos. campesina
administración y gestión de sus
recursos, con el fin de mejorar el buen Informes técnicos bimestrales de la
vivir de las comunidades gestión realizada por porte de la
involucradas. asociación Bolívar Tello
Objetivos específicos:
Fortalecer la capacidad de gestión Al finalizar el proyecto se dispone Planes de trabajo de los Existe el apoyo OG´s como el
y dirigencia en la organización a de almenos 6 líderes capacitados representantes de las Gobierno Provincial de Loja,
través de la ejecución de un plan que permiten la gestión óptima de organizaciones. Gobierno descentralizado del
de fortalecimiento comunitario que los recursos del BS. Registro de participantes en cantón Zapotillo, Universidad
permita mejorar el buen vivir de reuniones de planificación y Técnica Particular de Loja para la
las comunidades. trabajo. ejecución de talleres de
Establecer estrategias para resolver Registros de matrícula y asistencia capacitación y formación de
conflictos internos de la pre- a las instituciones educativas. líderes comunitarios.
asociación con el fin de mantener
una correcta administración y Los centros educativos ofrecen
gestión de sus recursos. todo su apoyo.
Impulsar a la niñez y juventud que
acceda a la educación primaria,
secundaria y superior para que
exista mejor hacia la conservación
de los recursos naturales
existentes.
Resultados esperados:
Dirigentes de la organización han A los seis meses de ejecución del Libro de registro de participantes Gobierno nacional apoya con
mejorado su capacidad para proyecto, las comunidades cuentan con su respectiva firma, en mesas y infraestructura educativa y becas.
identificar, priorizar y gestionar con almenos dos líderes reuniones de trabajo.
propuestas sostenibles acordes a capacitados para gestionar los Lista de asistencia a cursos y
los interéses comunitarios. recursos que necesite la población. talleres de capacitación con los
Los problemas son tratados y Al cabo de ocho meses, alrededor respectivos certificados de
resueltos sin generar una situación del 80 % de niños y jóvenes que aprobación.
de permanente conflicto social. no estudian, acceden a centros Registros de matrícula y asistencia
La mayoría de niños y jóvenes educativos. a las instituciones educativas.
312
ingresan a los centros educativos Al año de ejecución del proyecto,
vigentes. el 80 % de la población participa
organizadamente para resolver sus
conflictos.
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Elaboración y desarrollo de cursos Subtotal (1) (10 cursos) $ 12000 Encuestas Instituciones privadas y
de capacitación para los líderes. Facturas estatales contribuyen con
2. Reconocimiento legal y jurídico Subtotal (2) $ 2000 Lista de participantes a reuniones información técnica y
de la asociación comunitaria de trabajo financiamiento
agroforestal Bolívar Tello Cano. Subtotal (3) (5 talleres) $ 2500 Memorias de visitas de campo por El Gobierno provincial de Loja
3. Implementación de talleres sobre Subtotal (4) $ 4000 medio de evaluadores. y el Gobierno autónomo
la importancia de trabajar en Fotografías descentralizado de Zapotillo
conjunto. Subtotal (5) (5 campañas) $ 5500 Firmas de convenios apoyan el desarrollo del
4. Incrementar la participación Subtotal (6) (4) $ 2000 interinstitucionales proyecto
ciudadana para llegar a consensos
Registros y firmas de asistencia de Instituciones locales y
por medio de conferencias. SUBTOTAL $ 28000 regionales están interesadas
escuelas y colegios
5. Realización de campañas de para brindar su apoyo.
Imprevistos (10%) $ 2800 Comprobantes de pago de sueldos
alfabetización. La Universidad Técnica
6. Planificación y ejecución de actos IVA* 12 % $ 3360 Particular de Loja ayuda a
sociales que permitan la capacitar a las miembros de la
TOTAL $ 34160
integración de la gente. asociación comunitaria Bolívar
Tello.
El Gobierno nacional mejora el
sistema educativo nacional, y
brinda incentivos para que más
personas puedan acceder a los
diferentes centros educativos.
* Impuesto al valor agregado
313
9.3.6.2. Proyecto de aprovechamiento sostenible de frutos y aceite esencial de B.
graveolens
Objetivo general
Obtener aceite esencial proveniente del aprovechamiento sostenible de los frutos de B. graveolens.
Objetivos específicos
314
Como en promedio se obtendría 256136,6 kg de fruta en el área de recolección (100 %) lo que se
necesita recolectar es 12400 kg correspondería al 4,8 % de colecta en cada campaña de
aprovechamiento de la fruta. Las 62 personas que trabajan diariamente se distribuirán en las 3
comunidades campesinas esencialmente en la zona de pastoreo caprino (Figura 9.2), previamente
delimitada a lo largo del área de recolección. La tarea en campo se la realizará en parejas para
apoyarse durante la labor de cosecha y para precautelar el bienestar físico de todos los
participantes. Cada persona cosechará un total de 5 kg, 10 kg por pareja, y utilizarán sacos
acondicionados para recolectar 1 kg y sacos de 5 kg para la recolección de cada persona por día.
Existirán además 6 supervisores (2 por zona de recolección) que estarán a cargo de vigilar que se
cumplan las recomendaciones técnicas indicadas en el plan de manejo. Además se prevé que haya
un técnico comunitario quien será el encargado de recibir, pesar y registrar el producto en el
centro de acopio de Malvas y embalar el fruto en sacos de 30 kg. El técnico comunitario trabajará
los 40 días que dura la campaña. La cosecha se iniciará a finales del mes de marzo y culminará a
mediados del mes de mayo, dependiendo del estado de madurez de los frutos para establecer si es
antes o después de los tiempos planteados. El fruto será transportado en sacos de yute durante
todo el proceso. En el centro de acopio que se ubicará en la comunidad Malvas, cada uno de los
sacos de 30 kg se embalará en recipientes plásticos para evitar el maltrato durante el transporte.
En cada recipiente se colocará la respectiva etiqueta en donde constan datos generales del
producto y que puedan servir para un posible proceso de certificación orgánica.
Las siguientes normas se han discutido con los pobladores de las comunidades en los talleres
realizados para el levantamiento de información del capítulo 4. Estas normas serán socializadas y
puestas en consideración durante las charlas de capacitación que se hará antes de cada cosecha.
315
Cada recolector o recolectora contará con bolsos en donde se recogerá la fruta en buen
estado y completamente limpios.
La recolección de la fruta se realizará en la zona asignada en el mapa de zonificació
ecológica (zona de pastoreo caprino, Figura 10.1). Esto permitirá que la recolección no se
concentre en un área única y no afecte el desarrollo normal de las especies del sector.
Cada recolector o recolectora debe contar con un gancho (garabato) que permita acercar
las ramas que se encuentran altas y así evitar el trepado a los árboles y posibles
accidentes.
Recolectar únicamente los frutos que se encuentren en estado de cosecha, o como los
campesinos los reconocen en el campo en estado pintón. Se conoce este estado cuando el
fruto empieza a tomar una tonalidad marrón.
La cosecha de cada fruto se debe realizar con presencia de un pedúnculo (guato),
considerando que nunca sea mayor a 2 cm.
Cada fruto se colectará independientemente y no se cosechará la infrutescencia.
Para realizar la cosecha, se evitará doblar las ramas fuertemente a fin de evitar la ruptura
de las ramas y provocar el daño al árbol y facilitar de esta forma la infestación de posibles
hongos y bacterias.
Se evitará trepar al árbol a fin de evitar accidentes.
Jamás se cosechará más del 30% de fructificación de cada árbol, prefiriéndose que sea 0,5
kg recolectado por cada árbol femenino.
Evitar cosechar a un mismo árbol durante la misma campaña, para esto se utilizará cintas
de duración temporal y biodegradables que permitan su identificación.
Al momento de movilizarse y de realizar la cosecha, evitar el pisoteo de la regeneración
natural de B. graveolens y otras especies, a excepción de hierbas.
316
Llegar antes de las 16H00 al centro de acopio comunitario establecido en la comunidad de
Malvas.
Llenar los registros previamente establecidos y que estarán a cargo del Técnico
comunitario.
Las personas que realizan la recolección en los sectores de Totumos y Chaquiro, entregar el
producto al supervisor encargado de realizar el transporte hasta el centro de acopio de Malvas. El
supervisor que reciba este producto está en la obligación de hacer firmar el registro y llevar el
producto al centro de acopio comunitario en el mismo estado que entregó el recolector. Por otro
lado se plantea instalar dos destiladores de arrastre de vapor, a fin de obtener el aceite esencial de los
frutos de B. graveolens (Imagen 9.2). Para ello se espera la capacitación de dos campesinos quienes
se dedicarían a la obtención de aceites esenciales de la especie durante el periodo fenológico que va
desde enero a junio de todos los años.
Imagen 0.2. Destilador con capacidad de 60 kg. Tomado de la Planta de Productos naturales de la
UTPL.
317
1
4 Figura 9.2. Productividad de frutos (kg ha-1) y aceite esencial (kg ha-1) de B. graveolens. a. Cantidad de frutos y de aceite por hectárea. b.
5 Cantidad de frutos y aceite esencial en el área de recolección. c. Cantidad necesaria de frutos y aceite esencial para la
6 comercialización.
7
8
9
Tabla 9.3. Resumen del proyecto de aprovechamiento sostenible de frutos y aceite esencial de B. graveolens.
OBJETIVO INDICADORES FUENTES DE VERIFICACIÓN SUPUESTOS
Objetivo general: Obtener aceite Al final del proyecto, la población Facturas sobre compra de Existe el apoyo activo de
esencial proveniente del campesina se beneficia del destiladores. instituciones públicas y privadas
aprovechamiento sostenible de los aprovechamiento sostenible de los Flujograma de producción de en el desarrollo de del proyecto.
frutos de B. graveolens. frutos y de la venta de aceite esencial aceite esencial.
de B. graveolens. Informes técnicos bimestrales
sobre la productividad de aceite
esencial.
Informes de inspección de la
agencia certificadora orgánica.
Objetivos específicos:
Recolectar sosteniblemente frutos Al finalizar el proyecto se dispone Registros de colecta de frutos de El Ministerio del Ambiente de
de árboles de B. graveolens en las de almenos 2 destiladores B. graveolens. Ecuador (MAE) otorga anualmente
comunidades campesinas de funcionando. Informes técnicos referentes al el permiso de explotación de los
Malvas, Chaquiro y Totumos del Al finalizar el proyecto las aprovechamiento de los frutos de frutos B. graveolens.
cantón Zapotillo. comunidades campesinas cuentan B. graveolens. Existe el apoyo OG´s como el
Producir aceite esencial con 2 líderes capacitados en la Árboles plus señalados en el BS. Gobierno Provincial de Loja,
proveniente de la destilación de producción de aceite esencial. Registros de productividad de Gobierno descentralizado del
frutos de B. graveolens. Al finalizar el proyecto las aceite esencial por campaña de cantón Zapotillo, Universidad
comunidades campesinas están aprovechamiento . Técnica Particular de Loja en la
capacitadas para la autogestión y ejecución del proyecto.
sostenibilidad del proyecto.
Resultados esperados:
Técnicos campesinos de la pre- A los seis meses de ejecución del Certificados de aprobación sobre
asociación comunitaria Bolívar proyecto, almenos dos técnicos técnicas de extracción de aceites
Tello están capacitados para la campesinos miembros de las esenciales pertenecientes a los
producción de aceite esencial comunidades de Malvas, Chaquiro técnicos campesinos.
proveniente de los frutos de B. y Totumos están capacitados para la Actas de constitución de la caja de
graveolens. producción de aceite esencial. ahorro y crédito comunitaria.
Los ingresos económicos se han Al cabo de ocho meses, la pre- Registros de asistencia a
mejorado a nivel familiar en las asociación comunitaria Bolívar reuniones comunitarias.
comunidades involucradas en el Tello cuenta con ingresos
proyecto. económicos que le permitirá iniciar
con la formación de una caja de
ahorro comunitaria.
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Contratación de dos técnicos Subtotal (1) (2 meses) $ 1200 Documentos de contratos El Gobierno provincial de Loja y
319
comunitarios durante un mes Facturas de compra equipos, el Gobierno autónomo
para la extracción de aceite suministros, materiales, etc. descentralizado de Zapotillo
esencial, que serán elegidos en Certificados de aprobación cursos apoyan el desarrollo del proyecto
la asamblea comunitaria. de capacitación Instituciones locales y regionales
2. Construcción del centro de Subtotal (2) $ 20000 Memorias de visitas de campo por están interesadas para brindar su
acopio en la comunidad Malvas medio de evaluadores. apoyo al proyecto.
con materiales del lugar. Fotografías. La Universidad Técnica
3. Adquisición de dos destiladores Subtotal (3) $ 12000 Documento de certificación Particular de Loja ayuda a
de arrastre a vapor con orgánica. capacitar a las miembros de la
capacidad de 60 kg. Firmas de convenios asociación comunitaria Bolívar
4. Compra de materiales para la Subtotal (4) (global) $ 5000 interinstitucionales Tello en la extracción del aceite
destilación como licuadoras, esencial.
Registros y firmas de asistencia de
balones, manqueras, espátulas,
escuelas y colegios El Gobierno nacional ayuda a
embudos etc. y reactivos. través del MIDUVI (Ministerio
Comprobantes de pago de
5. Participación de los técnicos Subtotal (5) (global) $ 600 de Desarrollo Urbano y
sueldos.
comunitarios en dos cursos de Vivienda) en la implementación
capacitación referente a la del centro de acopio.
extracción de aceite esencial.
6. Pago a recolectores por Subtotal (6) $ 37200
campaña de aprovechamiento de
frutos de B. graveolens (62
personas en 40 días).
7. Adquisición de bolsos y ganchos Subtotal (7) $ 1000
para la colecta de frutos.
8. Suministros de oficina. Subtotal (8) (5 campañas) $ 3000
9. Computadora. Subtotal (9) $ 2000
10. Reconocimiento legal y jurídico Subtotal (10) $ 2000
de la caja de ahorro comunitaria.
11. Gestión de la certificación Subtotal (11) $ 2000
orgánica del aceite esencial.
12. Elaboración de 2046 kg de Subtotal (12) (5 campañas)$ 72000
aceite esencial (409,2 kg de
aceite esencial x 5 años).
13. Realización de campañas de Subtotal (13) (5 campañas) $ 3000
comercialización del producto
obtenido. SUBTOTAL $ 161000
Imprevistos (10%) $ 16100
IVA* 12 % $ 19320
TOTAL $ 196420
320
En la Tabla 9.4 se presenta los costos de producción del aceite esencial de frutos de B.
graveolens.
Costo Costo
Rubros Unidad Cantidad unitario total
(USD) (USD)
RECOLECCIÓN DE FRUTOS 38000
Técnico campesino mes 2 400 800
Mano de obra comunitaria jornales 2480 15 37200
MATERIALES DE RECOLECCIÓN 1000
Sacos unidad 130 5 650
Balanzas unidad 5 50 250
Material para embalaje global 1 100 100
TRANSPORTE 1760
Movilización zona recolección (interna) transporte 40 40 1600
Movilización residuos destilación transporte 40 4 160
EXTRACCIÓN 9000
Mano de obra
Técnico campesino mes 2 600 1200
Equipos
Uso de destiladores y licuadoras día 40 75 3000
Servicios básicos
Agua día 40 60 2400
Gas (GLP industrial) día 40 60 2400
PERMISOS AMBIENTALES 2300
Licencias ambientales global 1 300 300
Certificación orgánica global 1 2000 2000
OTROS RUBROS 5000
Estudio de mercado unidad 1 5000 5000
COSTO DE PRODUCCIÓN TOTAL 57060
kg ACEITE ESENCIAL DE B. graveolens 409,2
COSTO UNITARIO 139,4
321
9.3.6.3. Proyecto de instalación de un vivero forestal en la comunidad Chaquiro
Objetivo general
Objetivos específicos
Establecer un vivero forestal en la parte baja de la zona de estudio, por medio de la participación
activa de los moradores con el fin de producir plántulas en cantidad y calidad de especies
adecuadas a los requerimientos de los diferentes proyectos a ejecutarse para mejorar los
componentes ecológicos de la misma.
Producir plántulas forestales para la implementación de sistemas agroforestales y reforestación que
permita la recuperación de 445,7 has de la zona estudiada.
Los árboles cumplen un papel fundamental en la recuperación de áreas degradadas, protección del
recurso hídrico, hábitat de fauna silvestre, entre otros beneficios ambientales. Es por eso que el
proyecto tiene como finalidad producir plantas para abastecer las necesidades de los distintos
proyectos que requieren del producto para cumplir con las metas propuestas. El vivero será instalado
en la comunidad Chaquiro cercano al río Malvas a fin de aprovechar del caudal del río. Constará con
la producción de 200 000 plántulas incluido el 50 % de plántulas de B. graveolens. Se distribuirá 100
000 plántulas para la zona de reforestación y protección, y 100 000 plántulas para la implementación
de sistemas agroforestales entre especies forestales y frutales sembradas en la zona de producción
agroecológica (Figura 9.1). Las especies destinadas a la producción son: B. graveolens, Tabebuia
chrysantha, Loxopterygium huasango, Eriotheca ruizii, Simira ecuadorensis, Geoffroea spinosa y de
árboles forrajeros nativos del cantón Zapotillo como Prosopis juliflora, Albizina multiflora y
Caesalpina glabrata.
Objetivos específicos:
Establecer un vivero forestal en Entrega del 100 % de plántulas para los Fotografías de las plántulas. Participación de ONG´s con
la parte baja de la zona de diferentes proyectos durante 2 años Testimonios de trabajadores y apoyo técnico para el manejo del
estudio, por medio de la dentro de 8 trimestres, tiempos administrativos del vivero. vivero.
participación activa de los establecidos para los mismos. Facturas de compras de Se controla efectivamente todos
moradores con el fin de insumos fitosanitarios. los brotes de plagas y
producir plántulas en cantidad y enfermedades dentro del vivero.
calidad de especies adecuadas a
los requerimientos de los
diferentes proyectos a ejecutarse
para mejorar los componentes
ecológicos de la misma.
Producir plántulas forestales Después de 15 meses de iniciado el Actas de entrega. Condiciones climáticas
para la implementación de proyecto se ha entregado el 90 % de Informes técnicos. favorables para la producción de
sistemas agroforestales y plantas para la reforestación e Fotografías de producción. plántulas en vivero.
reforestación que permita la implementación de sistemas
recuperación de 445,7 has de la agroforestales.
zona estudiada.
Resultados esperados:
Vivero forestal implementado. A los 6 meses de iniciado las labores de Fotografías actuales del
construcción del vivero estará totalmente vivero. Moradores del sector muestran
Producción de plántulas en implementado y en funcionamiento. Registros de producción. interés por participar en el
cantidad requerida y en Finalizado el proceso silvicultural se desarrollo del proyecto.
cantidad. cuenta con la producción del 100 % de Facturas de compras de Existencia de demanda para la
plántulas requeridas. insumos y materiales. producción de plántulas.
Oferta de plántulas para cubrir Facturas de venta de plántulas. Estabilidad del mercado local
323
la demanda local. Cumplimiento de demanda existente de Testimonios de pobladores para la venta de plántulas.
plántulas para cada uno de los proyectos. locales y clientes.
Construcción de un reservorio A los seis meses de iniciado el proyecto, Fotografías de construcción
artificial para almacenamiento se construye un reservorio artificial para del reservorio
de agua del rio Malvas. el almacenamiento de agua del río
Malvas con capacidad para 30 m3.
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Selección y arriendo del área Subtotal (1) Contrato de arriendo. Semillas de buena calidad.
para el vivero forestal. Personal administrativo $ 28000 Apoyo de autoridades para el
Arriendo del local $ 3600 desarrollo del local.
2. Adquisición de materiales para Subtotal (2) Facturas de gastos para la El MAE apoya en la
la construcción y producción de Materiales e insumos $ 21000 implementación del vivero. implementación del proyecto.
plántulas.
SUBTOTAL $ 89600
Imprevistos (10%) $ 8960
IVA* 12 % $ 10752
TOTAL $ 109312
324
9.3.6.4. Proyecto de recuperación del área degradada a través de la reforestación de
plántulas de B. graveolens
Objetivo general
Contribuir a recuperar las áreas degradadas a través de la reforestación, a fin de reducir los impactos
negativos sobre el ecosistema BST.
Objetivo específico
Los bosques secos ecuatorianos han sido sometidos a fuertes presiones por sobreexplotación e
incendios lo cual ha reducido los bosques a pequeños relictos (Aguirre et al. 2011), existiendo
aislamiento de especies. En otros casos se ha explotado a tala rasa y los suelos se han dedicado a
la agricultura durante 5-6 años luego de lo cual son abandonados. Los suelos son cubiertos por
vegetación de sucesión secundaria y especies pioneras. En el primer caso se forman los
denominados bosques secundarios o degradados y en los demás casos los llamados chaparros o
matorrales. En la zona de estudio existen áreas que han sido sobre explotadas y actualmente se
encuentran cubiertas por vegetación secundaria, forman los denominados matorrales bajos. La
importancia de recuperar las áreas degradadas radica en mejorar las características físicas y
químicas del suelo, mejorando la capacidad de retención y regulación hídrica, además de rescatar
la cobertura vegetal nativa. En estas áreas existe la posibilidad de mejorar la estructura,
recuperación y la composición florísticas, mediante la plantación de especies forestales nativas
provenientes del vivero y o del fomento de la regeneración natural existente en dicha zona.
325
Tabla 9.6. Resumen del proyecto de recuperación del área degradada a través de la reforestación de plántulas de B. graveolens.
Implementación de estrategias
de protección y control a través A los nueve meses los campesinos y Fotografías de actividades de
del cerramiento con postes de campesinas valoran la importancia de reforestación
madera y alambre de púas. sembrar B. graveolens. Testimonios de pobladores
A los 6 meses se habrá cercado la zona locales y clientes.
de reforestación y recuperación con
326
postes de madera y alambre de púas a
fin de evitar que el ganado caprino
ingrese a la zona.
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Establecimiento de cercos de Subtotal (1) Adquisición de postes $ Facturas de adquisición de Semillas de buena calidad.
protección con postes de 30000 materiales. Apoyo de autoridades para el
madera y alambre de púas. Adquisición de alambre $ 10000 desarrollo del local.
Grapas $ 600 El MAE apoya en la
Martillos $ 200 implementación del
Barretas $ 1000 proyecto.
Mano de obra $ 20000
TOTAL $ 137616
327
9.3.6.5. Proyecto de producción agroecológica
Objetivo general
Objetivo específico
Implementar sistemas agroforestales con especies forrajeras nativas del lugar y que crecen en el
cantón Zapotillo.
Potenciar y establecer huertas familiares a fin de aumentar la agrodiversidad y seguridad
alimentaria de las comunidades campesinas.
Establecer 5 módulos familiares de cabras (establos) demostrativos para la producción caprina con el
objeto de minimizar el sobre pastoreo del BS.
329
Tabla 9.7. Resumen del proyecto de producción agroecológica.
FUENTES DE
OBJETIVO INDICADORES SUPUESTOS
VERIFICACIÓN
Objetivo general:
Fomentar la producción Al final del proyecto, se han establecido 100 Fotografías de mingas. Gestión conjunta ante organismos
agroecológica a través de la has con sistemas agroforestales sembradas con Fotografías de plántulas financieros por parte del
implementación de sistemas especies nativas forrajeras. sembradas. Gobierno Autónomo
agroforestales, huertas familiares, Lista sistemas Descentralizado del cantón
uso de insumos de origen orgánico, Al final del proyecto el 90 % de familias de la agroforestales Zapotillo y ONG´s para ejecución
producción caprina estabulada a fin zona tienen en sus casas implementadas implementados. del proyecto.
de reducir los impactos negativos huertas familiares. Lista de huertas familiares
sobre la salud humana y el establecidos.
ecosistema BS. Al final del proyecto 5 establos están Lista de especies
instalados para la producción caprina. producidas en las huertas
familiares.
Al final del proyecto el 90 % de familias Fotos de los establos.
utilizan productos de origen orgánico para la
producción de cultivos y huertas familiares.
Objetivos específicos:
Implementar sistemas Al primer año del proyecto se ha sembrado Fotografías de las plántulas. Se cuenta con el apoyo
agroforestales con especies 100000 plántulas entre Tabebuia Testimonios de trabajadores. económico del Gobierno
forrajeras nativas del lugar y chrysantha, Loxopterygium huasango, Especies de plántulas Autónomo Descentralizado del
que crecen en el cantón Eriotheca ruizii, Simira ecuadorensis, sembradas en sistemas cantón Zapotillo y ONG´s.
Zapotillo. Geoffroea spinosa y de árboles forrajeros agroforestales. Existe la participación del 80 %
nativos del cantón Zapotillo como Prosopis Lista de beneficiarios del de miembros de la pre –
juliflora, Albizina multiflora y Caesalpina proyecto. asociación Bolívar Tello.
glabrata en sistemas afroforestales. Fotografías de los establos. La accesibilidad es favorable para
Facturas de compras de realizar la actividad de
Potenciar y establecer huertas Al primer año del proyecto se han materiales e insumos para la reforestación.
familiares a fin de aumentar la establecido 75 huertas familiares. producción caprina
agrodiversidad y seguridad estabulada.
alimentaria de las comunidades
campesinas.
330
pastoreo del BST.
Resultados esperados:
Implementación de sistemas El 100 % del área planificada será Registros de producción de Gestión del Gobierno Autónomo
agroforestales con especies reforestada con Tabebuia chrysantha, plántulas forestales listas Descentralizado del cantón
forrajeras nativas en un área de Loxopterygium huasango, Eriotheca ruizii, para ser plantadas. Zapotillo y ONG´s en la
289,2 has. Simira ecuadorensis, Geoffroea spinosa y Listado de plántulas adquisición de herramientas e
de árboles forrajeros nativos del cantón sembradas en la zona. insumos para la implementación
Zapotillo como Prosopis juliflora, Fotografías de actividades de del proyecto.
Albizina multiflora y Caesalpina glabrata reforestación.
(100000 plántulas). Fotografías de los establos
establecidos.
Al cumplir el primer año del proyecto el Testimonios de pobladores
prendimiento total de plántulas será del 80 locales y clientes.
%.
331
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Curso de capacitación de dos Subtotal (1) Facturas de adquisición de Semillas de buena calidad.
técnicos comunitarios. Curso sistemas agroforestales $ 600 materiales. Apoyo de autoridades para el
Curso producción de insumos orgánicos desarrollo del proyecto.
$ 600 El Ministerio de Agricultura
Curso producción estabulada de caprinos apoya en la implementación
$ 800 Contratos mano de obra. del proyecto.
Facturas pagos jornaleros.
2. Reforestación en la zona para la Subtotal (2)
implementación de sistemas Preparación del sitio (hoyado) $ 2000
agroforestales con especies Transporte de plántulas $ 2000
forrajeras nativas. Mano de obra $ 10000 Fotografías de avances del
proyecto.
3. Mantenimiento silvicultural de Subtotal (3)
las plántulas sembradas. Mano de obra $ 15000
Informes técnicos.
4. Implementación de huertas Subtotal (3)
familiares. Compra semillas $ 1000
Mano de obra $ 5000
TOTAL $ 118340
332
9.3.6.6. Proyecto turismo comunitario sostenible
Objetivo general
Objetivos específicos
En los últimos años el turismo es considerado como una de las industrias con mayor crecimiento y
generadora de divisas en los distintos países del mundo. El Ecuador no se queda aislado de esta
estadística ya que a nivel productivo, este sector se ubica en el tercer lugar superado por la
exportación petrolera y remesas de los emigrantes. El turismo constituye un sector estratégico que
genera bienestar social puesto que combate la pobreza, mediante la prestación de servicios y
productos turísticos. La alternativa de generar fuentes de trabajo en los sectores rurales y
comunidades campesinas es un reto, para ello es necesario efectuar trabajos técnicos planificados en
el ámbito turístico que logre la dinamización turística de forma eficiente y eficaz dentro y fuera de las
comunidades, logrando así un desarrollo sostenible. El presente proyecto tiene como propósito
diseñar un sistema que permita el crecimiento turístico dentro de las comunidades de Malvas,
Chaquiro y Totumos de forma armónica, solidaria e integral, considerando para ello como potenciales
333
los recursos forestales que cuenta la zona. Se pretende valorar las fases fenológica de especies, como
Tabebuia chrysantha que presenta una floración que llama la atención por su belleza, asi como de
otras especies como B. graveolens que en la fructificación se extrae por arrastre a vapor aceite
esencial de sus frutos. El proyecto diseña un sistema de recorridos a campo abierto, con la
implementación de señalética y cabañas para que los turísticas puedan descanzar y se establecerá
zonas de camping. Los recorridos comprenden visitas a los proyectos que se relacionan con esta
iniciativa, como son el proyecto sostenible de frutos y aceites esenciales y el proyecto de producción
agroecológica .
Las zonas previstas para ejecutar el proyecto de turismo comunitario sostenible son la zona de
recuperación natural y la zona de conservación, investigación y ecoturismo, comprendiendo un área
aproximada de 1132,3 has. Las zonas estarán libres de la presencia del ganado caprino, puesto que los
perímetros estarán protegidos por cercos, elaborados con postes y alambres de púas, que tendrán la
finalidad de evitar el pastoreo de este ganado.
334
Tabla 9.8. Resumen del proyecto de turismo comunitario sostenible.
FUENTES DE
OBJETIVO INDICADORES SUPUESTOS
VERIFICACIÓN
Objetivo general: Fomentar el Al final del proyecto, la asociación comunitaria Lista de asistencia a cursos y Gestión conjunta ante
ecoturismo comunitario a través de Bolívar Tello cuenta con 5 personas capacitadas talleres de capacitación con organismos financieros por
la implementación de cabañas, para realizar actividades de guía e interpretación los respectivos certificados parte del Gobierno Autónomo
zonas de camping y recorridos ambiental. de aprobación. Descentralizado del cantón
guiados a los proyectos sostenibles Registros de matrícula y Zapotillo y ONG´s para
propuestos en el plan de manejo Al final del proyecto se han establecido 7 cabañas asistencia a los cursos de ejecución del proyecto.
con materiales del lugar ubicadas en las zonas de capacitación en temas de
conservación, investigación y ecoturismo. guía turísticos.
Fotografías de construcción
de cabañas.
Objetivo específico:
Desarrollar la capacitación y Durante los primeros 2 años se establecerá Testimonios de trabajadores. Se cuenta con el apoyo
profesionalización del talento seguimiento y capacitación continua del talento económico del Gobierno
humano comunitario, mediante humano con el fin de lograr la calidad en Fotografías Autónomo Descentralizado
el apoyo de las entidades presentación de servicios turísticos a los del cantón Zapotillo y
públicas y privadas, a fin de clientes que adquieran el producto. ONG´s.
mejorar la calidad en
presentación de servicios y
productos turísticos.
Promover el mejoramiento de la Facturas de compras de Existe el interés del 80 % de
planta turística comunitaria, En 2 años las comunidades campesinas materiales e insumos. miembros de la pre –
vialidad y conectividad ejecutarán el proyecto de planta turística asociación Bolívar Tello.
mediante la autogestión de los comunitaria, vialidad, conectividad y servicios
líderes locales para alcanzar el básicos en todos los ámbitos de actuación
mejoramiento de la calidad de contribuido al progreso, mejoramiento de
vida de la población. calidad de vida y bienestar socioeconómico.
Lograr la generación y fomento La accesibilidad es favorable
de fuentes de trabajo mediante para diseñar los recorridos de
la implementación de Dentro de 3 años los habitantes del sector interpretación turística
actividades comunitarias, con la crearán actividades productivas que permitirán ambiental.
participación activa de los la generación y fomento de fuentes de trabajo
miembros de la asociación mediante la implementación de empresas
comunitaria Bolívar Tello y de turísticas comunitarias.
335
esta forma lograr la disminución
de la emigración de los
habitantes y satisfacer los gustos
y preferencias de los turistas
Resultados esperados:
Dirigentes o delegados A los seis meses de ejecución del proyecto, las Certificados de capacitación. Gestión del Gobierno
comunitarios de la organización comunidades cuentan con almenos cinco Informes de la participación Autónomo Descentralizado del
han mejorado su capacidad para líderes capacitados o delegados en temas de a cada evento de cantón Zapotillo y ONG´s en
realizar actividades de guía e interpretación y guía turística. capacitación. la adquisición de herramientas
interpretación ambiental e insumos para la
ecoturística. implementación del proyecto.
Implementación de siete
cabañas implementadas con A los 10 meses están construidas las siete
materiales del lugar para el cabañas de estancia para visitantes.
descanso de los turistas ubicadas Fotografías de la
en el área de conservación, construcción de las cabañas
investigación y ecoturismo para estancia de los visitantes
distribuidas en los 524,0 has.
336
Actividades: COSTO DEL PROYECTO (USD)
1. Curso de capacitación a cinco Subtotal (1) Facturas de adquisición de Apoyo de autoridades locales
técnicos comunitarios. Curso interpretación ambiental $ 1500 materiales. y provinciales para el
Guía turística $ 1500 desarrollo del proyecto.
Gastronomía local $ 1500 El Ministerio de Turismo de
Ecuador apoya en la
2. Construcción de una cabaña Subtotal (2) Contratos mano de obra. implementación del proyecto.
centro para visitantes. Global $ 15000
SUBTOTAL $ 83000
Imprevistos (10%) $ 8300
IVA* 12 % $ 9960
TOTAL $ 101260
337
9.3.6.7. Cronograma de ejecución del plan de manejo
En la Tabla 9.10 se presenta el cronograma de acción de los proyectos del plan de manejo
participativo del bosque seco con énfasis en el aprovechamiento sostenible de frutos de palo
338
Tabla 9.10. Plan operativo de los proyectos del plan de manejo participativo del bosque seco con énfasis en el aprovechamiento sostenible
de frutos de palo santo (B. graveolens).
339
Compra de materiales para la destilación
4. como licuadoras, balones, manqueras,
espátulas, embudos etc. y reactivos.
8. Suministros de oficina.
9. Computadora.
Realización de campañas de
13.
comercialización del producto obtenido.
340
Preparación de sustratos y llenados de
fundas. Obtención escarificación y siembra
4.
de semillas. Control de plagas y
enfermedades. Manejo silvicultural.
Construcción de reservorio de 30 m3 de
5.
capacidad.
341
Curso de capacitación a cinco técnicos
1.
comunitarios.
342
9.4. Discusión
13
El primer enfoque consiste en planificar primero e implementar después; y el otro, que es el sustento de este
trabajo, consiste en planificar de manera continua en base a procesos participativos entre el facilitador y las
comunidades campesinas, donde se respeta y valora el conocimiento endógeno comunitario y se levanta información
conjunta del estado actual de los recursos naturales de la zona.
343
9.4.2. La importancia de considerar o quitar los intereses campesinos en la gestión de los
recursos naturales
Algunos investigadores han comprobado que durante las fases de recolección de información
participativa y en donde se involucra a campesinos y se valora el conocimeinto local, existe una
sensación de desconfianza entre los actores sociales. Tal desconfianza, es habitual en los proyectos
(De Camino, 2001). La desconfianza es utilizada con frecuencia por algunos actores dentro del
proceso, que quieren reforzar su oposición al cambio que se propone alcanzar. Conseguir la manera
de implicar paulatinamente aquellos grupos que son claves para los procesos, y vencer
simultáneamente la resistencia social planteada por los actores que sienten que pierden con la
ejecución del proyecto, ha supuesto el segundo gran esfuerzo para desarrollar esta parte de la Tesis
Doctoral. En este caso, y con la mayor preocupación se ha tenido que desechar algunas propuestas
campesinas que fueron carentes de coherencia y visión del colectivo, y que por estas razones no
forman parte de ninguno de los proyectos planteados en el plan de manejo. Sin embargo, con la
información construida participativamente, se comprobó que es posible conseguir un resultado útil y
que llena las espectativas de los compesinos en referencia al manejo del BS y aprovechamiento
sostenible de B. graveolens. Para ello, contar con el conocimiento de cómo interactúan los actores en
función de sus intereses ha resultado ser una importante ventaja a la hora de gestionar los procesos.
Esta parte de la investigación ha demostrado que el conocimiento local no es el único conocimiento
requerido para la toma de decisiones y diseño de proyectos, sino que es necesario realizar una crítica
cuando las propuestas manifestadas por los campesinos resultan ser inadecuados para el bienestar de
la población y para el manejo de los recursos del BS. En este contexto, Merino (2000) manifiesta que
el conocimiento que disponen los campesinos, muchas de las veces resulta ser insuficiente. Incluso si
se recurre solamente al conocimiento de “expertos”, sigue existiendo un importante vacío. Por ello, lo
que se presenta en el plan de manejo refleja lo que realmente se necesita hacer para el adecuado
mantenimiento de los recursos del BS y en el aprovechamiento de los recursos de B. graveolens
tomando en cuenta del conocimiento local lo positivo y transformando lo aspectos negativos para
encontrar un adecuado desarrollo de las comunidades.
La zonificación ecológica planificada (Figura 9.1) puede mejorar las condiciones ambientales de
la zona de estudio. En otras regiones donde campesinos han decidido realizar actividades para
344
mejorar la condición ambiental de sus territorios, han demostrado que se puede generar
iniciativas de conservación de la biodiversidad; tal es el caso de los pueblos de Chamela y
Lacandona (México) donde implementaron corredores biológicos y lograron interconectar
remanentes de bosques que representaban una pequeña fracción del paisaje total (Muench, 2006;
Sánchez-Azofeifa et al. 2009; Domínguez Torres, 2011; Ávila-Cabadilla et al. 2012; Roldán
Velasco, 2012). Sin embargo, y a pesar de este esfuerzo comunitario es importante que las
comunidades de Malvas, Chaquiro y Totumos tengan alicientes que permitan aplicar este tipo de
iniciativas. Por ejemplo, el pago por servicios ecosistémicos y la conservación de biodiversidad,
tales como REDD+ (programa de las Naciones Unidas para la Reducción de Emisiones derivadas
de la Deforestación y la Degradación forestal; además de la conservación, el manejo sostenible y
el mejoramiento de los almacenes de carbono de los bosques en los países en desarrollo) ajustado
al gobierno de instituciones locales (Phelps et al. 2010), puede ser un aliciente para establecer
corredores biológicos y zonas de conservación siempre y cuando compensen las ganancias que se
obtienen de las otras actividades económicas. En esta misma línea cuando se ha decido conservar
los bosques impactados, Maza-Villalobos et al. (2011, 2012) demostraron que las tasas de
reclutamiento de plántulas de especies leñosas aumenta, esto es notorio gracias a la sucesión
natural que se reactiva en las parcelas de conservación; esto podría acontecer también en el BST
estudiado, ya que se tiene previsto proteger comunitariamente varias hectáreas a través de la
implementación de las las zonas de recuperación natural (608,3 has), conservación, investigación
y ecoturismo (524,0 has) y la zona reforestación y protección (445,7 has) (Figura 9.1) planteadas
en el presente plan de manejo. Al establecer estas áreas de conservación, se puede lograr una
rápida recuperación del BS, puesto que algunos estudios demostraron que la regeneración natural
es más rápida en los BS que en los bosques húmedos (Murphy & Lugo, 1986). De no actuar con
prontitud, la capacidad de regeneración en la zona de estudio puede disminuir debido a varios
ciclos de uso del suelo (Coomes et al. 2000, da Conceição et al. 2009, Karthik et al. 2009).
Dalle & Blois (2006) y Holl (2007) recomiendan cuando hay diferentes regímenes de uso del
suelo en los BS, evaluar la resiliencia así como el efecto de estos regímenes sobre la cantidad y
calidad de servicios ecosistémicos ya que se ha visto que la condición de precipitación (cantidad
de lluvia) de un año a otro es diferente. Ya que la disponibilidad de agua de lluvia juega un papel
crítico en la dinámica de la sucesión secundaria de los BS (Maza-Villalobos et al. 2011), es
importante contemplar el uso de especies vegetales que sean tolerantes a la sequía en acciones de
345
restauración. En este contexto, en los diferentes proyectos se ha previsto utilizar especies nativas
como B. graveolens, Tabebuia chrysantha, Loxopterygium huasango, Eriotheca ruizii, Simira
ecuadorensis, Geoffroea spinosa y de árboles forrajeros nativos del cantón Zapotillo como
Prosopis juliflora, Albizina multiflora y Caesalpina glabrata, con esto se asegura el éxito del
plan de manejo en la restauración ecosistémica del BST.
Por otro lado, al implementar los proyectos como el vivero forestal, establecimiento de sistemas
agroforestales, la disminución del uso de agroquímicos y potenciación de la zona de reforestación
y conservación, la fauna nativa se vería beneficiada. La fauna aporta funciones críticas como
polinizadores, dispersores de semillas y reguladores de plagas, lo que constituye una acción
básica como instrumento de restauración. Introducir semillas y protegerlas de depredadores
ayudaría a la restauración de sitios donde la lluvia y el banco de semillas es reducido o cuando la
depredación de semillas fuese elevada (García-Orth & Martínez-Ramos, 2008). El uso de árboles
aislados como núcleos de atracción de animales dispersores de semillas y que se tiene previsto en
la ejecución de este plan de manejo, son prácticas que pueden promover tanto el desarrollo de
especies nativas trasplantadas (Rodríguez Velázquez 2005, Peñaloza 2008, García Orth 2008)
como catalizar la regeneración natural de las zonas degradadas (Parrotta et al. 1997, Guevara et
al. 2004). El proyecto de producción agroecológica tambien beneficiará al proveer de alimento
libre de químicos a traves de la implementación de las huertas familiares que aumentarán el
bienestar de las familias campesinas; de los sistemas agroforestales con la siembra de especies
forrajeras y del maís se cuenta con reserva alimenticia para la producción caprina. Cuenca
(2011) demostró que la ración compuesta por Charán (Caesalpina glabrata ) y Angolo (Albizina
multiflora) de acuerdo a los análisis bromatológicos contiene 8,43% de PB y 13,04% de FC, ésta
ración resultó ser más palatable para la alimentación del ganado caprino. Según lo enunciado
por Castillo Alberca (2002), el charán es preferido por las cabras en un 26,3 % en los meses
invernales, en tanto que en las épocas secas el consumo es de 1,3 kg/día. Al iniciar con el
proyecto piloto de establecimiento de módulos (establos) familiares para la producción caprina,
con este tipo de raciones lo que se espera es minimizar el pastoreo extensivo y disminuir la
presión en la regeneración natural del BST. Por otro lado, la producción de vermicompost a base
de los residuos de los frutos de B. graveolens como mejorador del suelo, acrecienta los beneficios
346
de este proyecto, puesto que en los resultados de esta tesis doctoral, los subproductos contienen
alto contenido de nitrógeno y carbono. El proyecto de turismo comunitario se connota con el
proyecto de aprovechamiento sostenible de frutos y producción de aceite esencial, esta iniciativa
mejorará el incremento de rédicos económicos para las familias campesinas, y la regeneración del
bosque no se ve afectado puesto que se estima que se extraerá el 5 % del potencial de
fructificación en toda la zona de estudio.
9.5. Conclusiones
348
CAPÍTULO X
CONCLUSIONES
349
10. Conclusiones
3. B. graveolens se caracteriza por tener una alta variabilidad de tamaño, diámetro y densidad
debido al tipo de suelos, cantidad de precipitación y en especial por el impacto ocasionado
por las actividades humanas provocadas por campesinos agroforestales que se benefician de
sus recursos no maderables. El área basal de la especie fue de 4,49 m2 ha-1, mientras que el
volumen fue de 16,2 m3 ha-1. La mayor cantidad de individuos se agrupan en la clase de
DAP 0,31 – 0,4 m notándose que existe menor cantidad en las clases inmediatamente
inferiores (clases 0,1 – 0,2 m y 0,21 – 0,3 m) por lo que la capacidad de regeneración es
limitada. La cantidad acumulada de biomasa aérea corresponde a 8,3 Mg ha-1 y 4,147 Mg
ha-1 de carbono almacenado. La cantidad acumulada de necromasa fue de 0,590 Mg ha-1
considerada como muy escasa debido a que es muy utilizada por la población local. La
regeneración natural de la especie (197 ind ha-1 con una altura promedio de 6,4 cm) se ve
afectada por el pastoreo de cabras (C. hircus). La fenología depende de las lluvias
tempranas y la cantidad de agua que se encuentra en el suelo, lo que hace que este proceso
sea diferente durante varios años.
6. Los vermicompost elaborados con los residuos de frutos de B. graveolens (RFBG) fueron
productos valiosos para la utilización agrícola. El contenido de nitrógeno total fue
relativamente alto (> 2,63%) y contenidos relativamente bajos de la relación C/N (<13.3),
lignina (<3,8%) y polifenoles (<1,8%). La disponibilidad de N se incrementó en los suelos
franco y arenoso tras la adición de los vermicompost. Sin embargo, la aplicación del RFBG
en los suelos, inmovilizó el N durante su descomposición. Éste comportamiento es valioso
cuando se requiere que el N disponible sea retenido, principalmente debido al contenido de
N relativamente bajo y cuando hay una alta relación C-N como en el caso del RFBG.
Además, la relativamente baja descomposición de C del RFBG hizo que su aplicación al
suelo sea altamente recomendable como estrategia para aumentar los niveles de materia
orgánica y C, y recuperar de esta forma los suelos de los BST de Ecuador que se
caracterizan por contener bajos niveles de materia orgánica.
8. En este estudio se ha puesto claramente de manifiesto que los RFBG sirven como sustrato
para la producción y evaluación de enzimas extracelulares. Los constituyentes de carbono y
nitrógeno son óptimos para realizar ensayos de biodegradación. En los hongos inoculados
en los RFBG se detectó producción de celulasa, lacasa y xilanasa. Los hongos Xylaria
produjeron la mayor actividad de celulasa, entre 27,2 U/L y 35,7 U/L, bajo las condiciones
del presente estudio, presentando mayor actividad celulolítica en comparación con T.
versicolor que produjo sólo 5,6 U/L. La actividad lacasa fue mayor para el hongo X.
feejeensis (30,0 U/L), y es considerada baja comparada con otros estudios donde, por
354
ejemplo, X. polymorpha produjo cantidades moderadas de lacasa (1100 U/L), pero en
sustrato a base de zumo de tomate. Sin embargo, en sustrato sólido X. polymorpha que se
desarrolla en una reserva natural de un bosque sub-Andino de Colombia, se ha determinado
una actividad que oscila entre los 30 U/L, actividad muy similar al de nuestro estudio. El
potencial de la enzima xilanasa es evidente en X. feejeensis y X. cf. microceras; éstos
hongos presentaron mayor actividad xilanasa con valores de 182,5 U/L y 129,0 U/L
respectivamente que otros hongos Xylaria (120 U/L) reportados por Liers et al. (2006) en
experimentos en estado sólido. Al parecer la producción en cantidad de enzima celulasa,
lacasa y xilanasa depende de dos factores; primero del tipo de especie de Xylaria utilizada y
segundo del tipo de sustrato utilizado conforme lo confirman otras investigaciones. Con los
resultados obtenidos en este estudio, se abre la posibilidad de valorar las cepas nativas con
el fin de producir enzimas, biotransformar los RFBG y biotransformar otros desechos
orgánicos. Para el mejor conocimiento de la producción enzimática se recomienda inocular
estas cepas en diversos tipos de residuos sólidos de origen agroindustrial y agroforestal, que
presenten características y composiciones diferentes. En nuestro estudio realizamos los
primeros reportes sobre los contenidos de químicos orgánicos e inorgánicos en RFBG. Los
RFBG contienen promedios de lignina y celulosa de 9,1% y 19,5% respectivamente, son
considerados bajos con respecto a otros recursos. Sin embargo, los hongos resultaron ser
selectivos para la degradación de estos biopolímeros. En nuestro estudio se ha comprobado
que existe diferencia significativa en la degradación de la celulosa y hemicelulosa pero no
en lignina. X. cf. microceras fue la especie más activa en la degradación de la celulosa
presentando un porcentaje de degradación de 35,3%; X. feejeensis presentó un 29,4% y T.
versicolor fue el hongo menos eficaz ya que degradó este biopolímero en menor cantidad
(21,8% en los RFBG). El hongo testigo T. versicolor fue el más eficiente en la degradación
de la lignina presentando una degradación del 25,2% en los RFBG (Tabla 8.11). Los
hongos X. cf. microceras y X. feejeensis fueron menos eficaces en la degradación de la
lignina.
9. Tras la degradación fúngica, el contenido en NT de los RFBG fue en promedio del 1,3%.
Valores superiores al 2 % de nitrógeno son óptimos para los cultivos. Sin embargo, según
la etiqueta ecológica europea, un abono orgánico no debe exceder del 2% de nitrógeno, por
lo cual los RFBG estarían dentro de estos requerimientos. Así mismo, en fósforo valores
355
óptimos están dentro del rango de 0,15% a 1,5%, los RFBG estarían dentro de este rango
pues presentan como promedio 0,24%, por lo que este tipo de recurso sería adecuado como
mejoradores con respecto a este elemento. Finalmente, se recomienda el estudio de estas
cepas y de nuevas cepas de los bosques de Ecuador en ensayos de degradación,
inoculándolos en otros recursos agroforestales, agrícolas y de origen industrial.
356
diversidad biológica tanto vegetal como de fauna nativa. El proyecto de producción
agroecológica también beneficiará al proveer de alimento libre de químicos, aumentar la
seguridad alimentaria con hortalizas, carne y leche del ganado caprino y la producción de
vermicompost a base de los residuos de B. graveolens que propendería a disminuir el uso
de agroquímicos. Finalmente la economía campesina se vería mejorada con la elaboración
y venta de aceite esencial de B. graveolens y la implementación del proyecto de turismo
comunitario. Estos proyectos necesitan ser socializados a nivel provincial y nacional para
procurar el apoyo del gobierno ecuatoriano.
357
CAPÍTULO XI
BIBLIOGRAFÍA
358
11.1. Bibliografía
Anderson, J., and Ingram, J. 1993. Tropical Soil Biology and Fertility. A Handbook of Methods.
CAB International, Oxon, 221 pp.
Andrade, M., Armijos, Ch., Merchan, Ch., Malagón, O., Bracco, F., Vita Finzi, P., and Vidari, G.
2010. Valorización química de la materia prima y residuos (torta) del proceso de extracción
de aceite esencial de frutos de Palo Santo (Bursera graveolens) empleado en la industria
cosmética - Loja – Ecuador. SILAE - Abstract Book of XIX Congress “Fernando Cabieses
Molina” - ISBN: 88-8160-2180.
Aguirre, Z., Cueva, E., Merino, B., Quizhpe, W. & Valverde, A. 2000. Formaciones Vegetales
de los bosques secos de la Ceiba y Romeros, Provincia de Loja. Loja, Ecuador. 34 p.
Aguirre, Z., and L. P. Kvist. 2005. Floristic composition and conservation status of the dry forests
in Ecuador. Lyonia 8:41 - 67.
Aguirre, Z., Kvist, L., and Sánchez, O. 2006. Bosques secos en Ecuador y su diversidad. En:
Morales. M. R., Øllgaard, B., Kvist, L.P., Borchsenius, F., Balslev, H. (eds.). Botánica
Económica de los Andes Centrales. pp.:162-187, Universidad Mayor de San Andrés, La
Paz, Bolivia.
Ajwa, H., and Tabatabai, M. 1994. Decomposition of different Experiment I organic materials in
soils. Biol. Fertil. Soils 18:175–182.
Alonso-Castro A, Villareal M, Salazar-Olivo L, Gomez-Sanchez M, Dominguez F, Garcia-
Carranca A. Mexican medicinal plants used for cancer treatment: pharmacological,
phytochemical and ethnobotanical studies. J Ethnopharmacol. 2011; 133: 945 – 972.
Arnold A, Henk D, Eells R, Lutzoni F, Vilgalyz R. Diversity and phylogenetic affinities of foliar
fungal endophytes in loblolly pine inferred by culturing and environmental PCR.
Mycologia. 2007; 99 (2): 185–206.
Baggs, E., Rees, R., and Smith, k., and Vinten, J. 2000. Nitrous Our results suggest that the
assumption that legume oxide emission from soils after incorporating crop residues. Soil
cropping produces N Use Manage. 16:82–87.
Baraban E, Morin J, Phillips G, Phillips A, Strobel S, Handelsman J. Xyolide, a bioactive
nonenolide from an Amazonian endophytic fungus, Xylaria feejeensis. Tetrahedron Letters.
2013; en prensa.
359
Barr M. Prodomus to non lichenized; pyrenomycetous members of the class
Hymenoascomycetes. Mycotaxon. 1990; 39: 43-184.
Bayman P, Angulo-Sandoval P, Báez-Ortiz Z, Lodge J. Distribution and dispersal of Xylaria
endophytes in two tree species in Puerto Rico. Mycol. Res. 1998; 102 (8): 944–948.
Balvanera, P., S. Quijas, A. Pe, D. Me, C. Universitaria, and D. Federal. 2011. Distribution
Patterns of Tropical Dry Forest Trees Along a Mesoscale Water Availability Gradient.
Biotropica 43:414–422. doi: 10.1111/j.1744-7429.2010.00712.x.
Banderhorst, S. 2006. Goats (Capra hircus), the Khoekhoen and Patoralism: Current evidence
from southern Africa. Afr Archaeol Rev. 23:45–53
Bernal H, Correa J (Ed). Especies vegetales promisorias de los países del convenio Andrés Bello.
Tomo III. Burseraceae. Secretaria Ejecutiva del Convenio Andrés Bello (SECAB)., 1990.
Bertoncini, A., & Rodrigues, R. 2008. Forest restoration in an indigenous land considering a
forest remnant influence (Avaí, Sao Paulo State, Brasil. Forest Ecologly and Management
255: 513-521.
Best, B., & Kessler, K. 1995. Biodiversity and conservation in tumbesian Ecuador and Peru. Page
218BirdLife I. BirdLife International, Wellbrook Court, Girton Road, Cambridge CB3
0NA, U.K.
Blain, D., and M. Kellman. 1991. The Effect of Water-Supply on Tree Seed-Germination and
Seedling Survival in a Tropical Seasonal Forest in Veracruz, Mexico. Tropical Ecology
7:69-83.
Bitzer J, Læssøe Th, Fournier J, Kummer V, Decock C, Tichy H, Piepenbring M, Peršoh, D,
Stadler M. Affinities of Phylacia and the daldinoid Xylariaceae, inferred from chemotypes
of cultures and ribosomal DNA sequences. Mycological Research. 2008; II2: 251–270.
Borja, C. & Lasso, S. 1990. Plantas nativas para reforestación en el Ecuador. Fundación Natura.
AID, EDUNAT III. Quito.
Callan B, Rogers J. Teleomorph-anamorph connections and correlations in some Xylaria species.
Mycotaxon. 1990; 36: 343–369.
Clark DA, Clark DB. Effects of dispersal by animals on the regeneration of Bursera graveolens
(Burseraceae) on Santa Fe Island, Galápagos. Oecologia. 1981; 49: 73–75.
Cañadas, L. 1983. Mapa Bioclimático y Ecológico del Ecuadors. M.A.G., Quito, Ecuador.
360
Cruz D, Suárez J, Kottke I, Piepenbring M. Cryptic species revealed by molecular phylogenetic
analysis of sequences obtained from basidiomata of Tulasnella. Mycologia. 2014, 106 (4):
1-15:
Chaparro D, Rosas D, Varela A. Aislamiento y evaluación de la actividad enzimática de hongos
descomponedores de madera (Quindío, Colombia). Rev Iberoam Micol. 2009; 26 (4): 238-
243.
Davis E, Franklin J, Shaw A, Vilgalys R. Endophytic Xylaria (Xylariaceae) among liverworts
and angiosperms: Phylogenetics, distribution, and symbiosis. American Journal of Botany.
2003; 90 (11): 1661–1667.
Dennis R. Some Xylarias of tropical America. Kew Bulletin. 1956; 11: 401-444.
Dirzo, R., Young, H., Mooney, A., & Ceballos, G. 2011. Seasonally Dry Tropical Forests
ecology and conservation. Island Press, Washington, DC 20009, USA.
Eckhart L, Bach J, Ban J, Tschachler E. Melanin binds reversibly to thermostable DNA
polymerase and inhibits its activity. Biochemical and Biophysical Research
Communications. 2000; 271: 726–730.
Espinosa, C., De la Cruz, M., & Escudero, A. 2012. Estructura y funcionamiento de ecosistemas
secos del Sur de Ecuador. Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Madrid.
Felsenstein J. Confidence limits on phylogenies: An approach using the bootstrap. Evolution.
1985; 39 (4): 783-791.
Fukasawa Y, Osono T, Takeda H. Effects of attack of saprobic fungi on twig litter decomposition
by endophytic fungi. Ecol Res. 2009; 24: 1067–1073.
Fukasawa Y, Tateno O, Hagiwara Y, Hirose D, Osono T. Fungal succession and decomposition
of beech cupule litter. Ecol Res. 2012; 27: 735-743
Furley, P., & Ratter., J. 1988. Soil resources and plant communities of the central Brazilian
cerrado and their development.
Gazis R, Rehner S, Chaverri P. Species delimitation in fungal endophyte diversity studies and its
implications in ecological and biogeographic inferences. Molecular Ecology. 2011; 20:
3001–3013.
Gómez-Muñoz, B., Bol, R., & García-Ruiz, R. 2011. Carbon mineralization and distribution of
nutrients within different particle-size fractions of commercially produced olive mill
pomace. Bioresource Technology 102: 9997–10005
361
Goyal, S., Dhull, S., and Kapoor, K. 2005. Chemical and biological changes during composting
of different organic wastes and assessment of compost maturity. Bioresour. Technol. 96
(14): 1584–1591.
González M, Anaya A, Glenn A, Macías-Rubalcava M, Hernández-Bautista B, Hanlin R.
Muscodor yucatanensis, a new endophytic ascomycete from Mexican chakah, Bursera
simaruba. Mycotaxon. 2009; 110: 363-372.
González, E., García, J. & Correa, J. 2005. Especies forestales del bosque seco “Cerro Negro –
Cazaderos”: Zapotillo – Puyando – Loja, Ecuador. Fundación Ecológica Arcoiris.
Gotsch, S. G., J. S. Powers, and M. T. Lerdau. 2010. Leaf traits and water relations of 12
evergreen species in Costa Rican wet and dry forests: patterns of intra-specific variation
across forests and seasons. Plant Ecology 211:133-146.
Hanlin R. Combined keys to illustrated genera of ascomycetes (3rd ed.). APS press. The
American Phytopathological Society. St. Paul, Minnesota, 2001.
Herrera P, Suárez J, Kottke I. Orchids keep the ascomycetes outside: a highly diverse group of
ascomycetes colonizing the velamen of epiphytic orchids from a tropical mountain
rainforest in Southern Ecuador. Mycology. 2010; 4: 262-268.
Hladki A, Romero A. A preliminary account of Xylaria in the Tucuman Province, Argentina,
with a key to the known species from the northern provinces. Fungal Diversity. 2010; 42:
79–96.
Ho M, Chung W, Huang H, Chung W, Chung W. Identification of endophytic fungi of medicinal
herbs of Lauraceae and Rutaceae with antimicrobial property. Taiwania. 2012; 57 (3): 229-
241.
Holdridge L. Life zone ecology. Tropical Science Center, San José, Costa Rica. 1967.
Hsieh H, Lin Ch, Fang M, Rogers J, Fornier J, Lechat Ch, Ju Y. Phylogenetic status of Xylaria
subgenus Pseudoxylaria among taxa of the subfamily Xylarioideae (Xylariaceae) and
phylogeny of the taxa involved in the subfamily. Molecular Phylogenetics and Evolution.
2010; 54: 957–969.
Huang W, Cai Y, Surveswaran S, Hyde K, Corke H, Sun M. Molecular phylogenetic
identification of endophytic fungi isolated from three Artemisia species. Fungal Diversity.
2009; 36: 69-88.
Iotti M, Zambonelli A. A quick and precise technique for identifying ectomycorrhizas by PCR.
Mycological Research. 2006; 110 (1): 60-65.
362
Islas-Flores I, Peraza-Echeverría L, Canto-Canché B, Rodríguez-García C. Extraction of high-
quality, melanin-free RNA from Mycosphaerella fijiensis for cDNA preparation. Molecular
Biotechnology. 2006; 34: 45-50.
Ju Y, Hsieh H. Xylaria species associated with nests of Odontotermes formosanus in Taiwan.
Mycologia: 2007; 99 (6): 936–957.
Janzen, D. H. 1988. Tropical Dry Forest the most endangered major tropical Ecosystem.
Jiggins, C., Andrade, P., Cueva, E., Dixon, S., Insherwood, I. & Willis, J. 1999. The
conservation of three forests in South - West Ecuador. Biosphere Publications Research
Report Nº 2, Otley, U.K.
Josse, C. 1997. Dinámica de un bosque seco semideciduo y secundario en el oeste del Ecuador.
Pp. 241-254. En: Valencia R y H. Balslev (Eds.). Estudios sobre diversidad y ecología de
plantas. Memorias del 11 Congreso Ecuatoriano de Botánica. Pontificia Universidad
Católica del Ecuador. Quito.
Klitgaard, B., P. Lozano, Z. Aguirre, B. Merino, N. Aguirre, T. Delgado & F. Elizalde. 1999.
Composición florística y estructural del bosque petrificado de Puyango. Estudios Botánicos
en el sur del Ecuador. Universidad de Loja, Herbario Loja (3): 25-49.
Kendrick B. The fifth kingdom (3rd ed.). Focus Publishing, Newbury, MA, 2000.
Kirk P, Cannon P, Minter D, Stalpers J. Ainsworth & Bisby's Dictionary of the Fungi (10 ed.).
CAB International, Wallingford, 2008.
Ko W, Kunimoto R. Quick decline of Macadamia trees: association with Xylaria arbuscula. Plant
Pathology. 1991; 40 (4): 643-644.
Læssøe T, Hansen K. Truffle trouble: what happened to the Tuberales?. Mycological Research.
2007; 111 (9): 1075-1099.
Læssøe T, Srikitikulchai P, Luangsa-ard J, Stadler M. Theissenia reconsidered, including
molecular phylogeny of the type species T. pyrenocrata and a new genus Durotheca
(Xylariaceae, Ascomycota). Ima Fungus. 2013; 4 (1): 57-69.
Lamprecht, H. 1990. Silvicultura en los Trópicos. Los ecosistemas forestales en los bosques
tropicales y sus especies arbóreas – posibilidades y métodos para un aprovechamiento
sostenido. Cooperación Técnica República Federal de Alemania, Traducción Antonio
Carrillo.
Leal-Pinedo J, Linares-Palomino R. Los bosques secos de la reserva de biósfera del noroeste
(Perú): Diversidad arbórea y estado de conservación. Caldasia. 2005; 27 (2): 195-211.
363
Leyva M, Martínez J, Stashenko E. Composición química del aceite esencial de hojas y tallos de
Bursera graveolens (Burseraceae) de Colombia. Scientia et Technica. 2007; 33: 201-202.
Liers C, Ullrich R, Steffen KT, Hatakka A, Hofrichllter M. Mineralization of 14C-labelled
synthetic lignin and extracellular enzyme activities of the wood-colonizing ascomycetes
Xylaria hypoxylon and Xylaria polymorpha. Appl. Microbiol. Biotechnol. 2006; 69: 573–
579.
Linares-Palomino R, Kvist LP, Aguirre-Mendoza Zh, Gonzales-Inca C. Diversity and endemism
of woody plant species in the equatorial pacific seasonally dry forests. Biodiversity and
Conservation. 2010; 19: 169-185.
Lima, a. L. a., and M. J. N. Rodal. 2010. Phenology and wood density of plants growing in the
semi-arid region of northeastern Brazil. Journal of Arid Environments 74:1363-1373.
Linares-Palomino, R., Kvist, L.P., Aguirre-Mendoza, Z., Gonzales-Inca, C. 2010. Diversity and
endemism of woody plant species in the Equatorial Pacific seasonally dry forests.
Biodiversity and Conservation 19:169-185.
López, R., Alcázar, D., & Macía, M. 2006. The arid and dry plant formations of South America
and their floristic connections: new data, new interpretation? Darwiniana 44:18-31.
López-Barrera, F., Manson, R., & Landgrave, R. 2014. Identifying deforestation attractors and
patterns of fragmentation forseasonally dry tropical forest in central Veracruz, Mexico.
Land Use Policy 41 (2014) 274–283.
Luján-Hidalgo M, Gutiérrez-Miceli F, Ventura-Canseco L, Mendoza-López M, Cruz-Sánchez S,
García-Barradas O, Abud-Archila M. Composición química y actividad antimicrobiana de
los aceites esenciales de hojas de Bursera graveolens y Taxodium mucronatum de Chiapas,
México. Gayana Bot. 2012; 69: 7-14.
Lyons J, Newell S, Buchan A, Moran M. Diversity of ascomycete laccase gene secuences in a
southeastern US salt marsh. Microbial Ecology. 2003; 45: 270-281.
Madsen, J. 1987. Las plantas y el hombre en la Isla Puná. En: Ríos, M. & Borgtoft, H. (1991).
Las plantas y el hombre. Memorias del Primer Simposio Ecuatoriano de Etnobotánica y
Botánica Económica. Ediciones Abya – Yala, Quito, Ecuador.
Manzano P, Miranda M, Gutiérrez Y, García G. Efecto antiinflamatorio y composición química
del aceite de ramas de Bursera graveolens Triana & Planch (palo santo) de Ecuador.
Revista Cubana de plantas medicinales. 2009; 14 (3): 45-53.
364
Marulanda, L., Uribe, A., Velásquez, P., Montoya, M., Idárraga, A., López, M., & López, Jh.
2003. Estructura y composición de la vegetación de un fragmento de bosque seco en San
Sebastián, Maganalena (Colombia). I. Composición de plantas vasculares. Actual Bio. 25
(78): 17-30.
Maass, M., Burgos, A. 2011. Water Dynamics at the Ecosystem Level in Seasonally Dry Tropical
Forests. En: Dirzo, R., Mooney, H., Ceballos, G., Young, H. (eds.). Seasonally Dry
Tropical Forests: Ecology and Corservation, pp. 141-156. Island Press. Washington, DC
20009, USA.
Medina-Lemos, R. 2008. Flora del Valle de Tehuacán-Cuicatlán. Departamento de Botánica,
Instituto de Biología, UNAM.
Millar, N., and Baggs, E. (2004). Chemical composition, or quality, of agroforestry residues
influences N 2 O emissions after their addition to soil. Soil Biology and
Biochemistry, 36(6), 935-943.
Mole, S., and Waterman, P. 1986. Tannic acid and proteolytic enzymes: enzyme inhibition or
substrate deprivation?. Phytochemistry, 26(1), 99-102.
Moral, R., Paredes, C., Bustamante, M., Marhuenda-Egea, F., and Bernal, M. 2009. Utilization of
manure composts by high value crops: safety and environmental challenges‖, Bioresource
Technollogy, No. 100, pp. 5454-5460.
Mooney, H. A., E. R. Fuentes, and B. I. Kronberg. 1993. Earth System Response to Global
Change. Page (H. A. Mooney, E. R. Fuentes, and B. I. Kronberg, Eds.). Academic Press.
Motto, P. 2006. Plantas medicinales del bosque seco: cantón Zapotillo y Macará. UE – COSV,
UNL.
Martin P. Studies in the Xylariaceae: VIII. Xylaria and ITS Allies. The Journal of South African
Botany. 1970; 36 (2): 73-138.
Medel R. Nuevos registros de Pyrenomycetes (Ascomycotina) en México. Boletín de la sociedad
botánica de México. 2002; 70: 79-85.
Medel R. Especies de Ascomicetes citados de México IV: 1996-2006. Revista Mexicana de
Micología. 2007; 25: 69-76.
Medel R, Castillo R, Guzmán G. Species of Xylaria (Ascomycota, Xylariaceae) known from
Veracruz, México and discussion of new records. Revista Mexicana de Micología. 2008;
28: 101-118.
365
Medel R, Castillo R, Guzmán G. Adiciones al conocimiento de Xylaria (Ascomycota, Xylariales)
en México. Revista Mexicana de Micología. 2010; 31: 9-18.
Möhlenhoff P, Müller L, Gorbushina A. Petersen K. Molecular approach to the characterisation
of fungal communities: methods for DNA extraction, PCR amplification and DGGE
analysis of painted art objects. FEMS Microbiology Letters. 2001; 195: 169-173.
Morgan M, Shibu J. Increasing seed germination of Bursera graveolens, a promising tree for the
restoration of tropical dry forests. Tree Planters’ Notes. 2013; 56 (1): 74-83.
Mugambi G, Huhndorf S. Molecular phylogenetics of Pleosporales: Melanommataceae and
Lophiostomataceae re-circumscribed (Pleosporomycetidae, Dothideomycetes,
Ascomycota). Studies in Mycology. 2009; 64: 103–121.
Nagy L, Walther G, Házi J, Vágvölgy C, Papp T. Understanding the evolutionary processes of
fungal fruiting bodies: Correlated evolution and divergence times in the Psathyrellaceae.
Syst. Biol. 2011; 60 (3): 303–317.
Nazareno M, Martínez M, Cabello M, Arambarri A. Screening for ligninolytic enzymes in
autochthonous fungal strains from Argentina isolated from different substrata. Rev Iberoam
Micol. 2002; 19: 181–5.
Nghi D, Bittner B, Kellmer H, Jehmlich N, Ullrich R, Pecyna M, Nousiainen P, Sipilä J, Huong
L, Hofrichter M, Liers Ch. The wood rot ascomycete Xylaria polymorpha produces a novel
GH78 glycoside hydrolase that exhibits α-L-Rhamnosidase and feruloyl esterase activities
and releases hydroxycinnamic acids from lignocelluloses. Applied and Environmental
Microbiology. 2012; 78 (14): 4893–4901.
Murphy, P., & Lugo, E. 1995. Dry forests of Central America and the Caribbean. En: Bullock,
S.H., Mooney, H.A., Medina, E. (eds.). Seasonally Dry Tropical Forests, pp 9-34,
Cambridge University Press, New York. USA.
Nakanishi, T., Inatomi, Y., Murata, H., Shigeta, K., Iida, N., Inada, A., Murata, J., Pérez Farrera,
M., Iinuma, M., Tanaka, Y., Tajima, S. & Oku, N. 2005. A New and Known Cytotoxic
Aryltetralin-Type Lignans from Stems of Bursera graveolens. Chem. Pharm. Bull. 53 (2):
229—231.
Nowak, R.M. 1991. Walker's mammals of the world. The Johns Hopins University Press.
Baltimore, Maryland, EUA.
Noge, K., & Becerra, J. 2009. Germacrene D, A common cesquiterpene in the genus Bursera
(Burseraceae). Molecules, 14: 5289-5297.
366
García-Villacorta, R. 2009. Diversidad, composición y estructura de un hábitat altamente
amenazado: los bosques estacionalmente secos de Tarapoto, Perú. Rev. peru. biol. 16(1):
081- 092.
Gentry, A. 1995. Diversity and floristic composition of neotropical dry forests. Pages 146– 194.
in S. H. Bullock, H. A. Mooney, and E. Medina, editors. Seasonally Dry Tropical Forests.
E (eds). Cambridge University Press, : Cambridge, UK.
Okane I, Nakagiri A. Taxonomy of an anamorphic xylariaceous fungus from a termite nest found
together with Xylaria angulosa. Mycoscience. 2007; 48: 240–249.
Okane I, Srikitikulchai P, Toyama K, Læssøe T, Sivichai S, Hywel-Jones N, Kakagiri A,
Potacharoen W, Suzuki K. Study of endophytic Xylariaceae in Thailand: diversity and
taxonomy inferred from rDNA sequence analyses with saprobes forming fruit bodies in the
field. Mycoscience. 2008; 49:359–372.
Okane I, Srikitikulchai P, Tabuchi Y, Sivichai S, Nakagiri A. Recognition and characterization of
four thai xylariaceous fungi inhabiting various tropical foliages as endophytes by DNA
sequences and host plant preference. Mycoscience. 2012; 53: 122–132.
Oses R, Valenzuela S, Freer J, Sanfuentes E, Rodríguez J. Fungal endophytes in xylem of healthy
Chilean trees and their possible role in early wood decay. Fungal Diversity. 2008; 33: 77-
86.
Osono T, To-Anun Ch, Hagiwara Y, Hirose D. Decomposition of wood, petiole and leaf litter by
Xylaria species from northern Thailand. Fungal Ecology. 2011; 4: 210-218.
Park S, Eom A. Effects of mycorrhizal and endophytic fungi on plant community: a microcosm
study. Mycobiology. 2007; 35(4): 186-190.
Palm, C. and Sanchez, P. 1991. Nitrogen release from leaves of some tropical legumes as
affected by their lignin .and polyphenol contems. Soil Bioi. Biochtm. 23 : 83-88.
Pennington, R., Lavin, M., Prado, D., Pendry, C., Pell, S., & Butterworth, C. 2004. Historical
climate change and speciation: neotropical seasonally dry forest plants show patterns of
both tertiary and quaternary diversification. Philosophical transactions of the Royal Society
of London 359:515-37. doi: 10.1098/rstb.2003.1435.
Pennington, R., Prado, D., & Pendry, C. 2000. Neotropical seasonally dry forests and Quaternary
vegetation changes. Journal of Biogeography 27:261-273. doi: 10.1046/j.1365-
2699.2000.00397.x.
367
Pointing SB, Parungao MM, Hyde KD. Production of wood-decay enzymes, mass loss and lignin
solubilization in wood by tropical Xylariaceae. Mycological Research. 2003; 107: 231-235.
Predesur, 1975. Inventario y aprovechamiento de los bosques del sur ecuatoriano. Diagnóstico
general y propuesta para la segunda fase. Informe de Síntesis. MAG, Dirección de
Desarrollo Forestal, Loja, Ecuador.
Primo, A. 1992. El ganado bovino ibérico en las américas: 500 años después. Arch. Zootec. 41
(extra): 421-432. 1992.
Proyecto Manejo Comunitario de Bosques Secos y Microcuencas de la parte Suroccidental de la
Provincia de Loja. 2001. Zonificación y determinación de los tipos de vegetación del
Bosque Seco en el sur occidente de la Provincia de Loja. Centro de Informática
Agropecuaria, Herbario Loja, Unisig: 1 – 147.
Prado, D., & Gibbs, P. 1993. Patterns of Species Distributions in the Dry Seasonal Forests of
South America. Annals of the Missouri Botanical Garden 80:902-927. doi:
10.2307/2399937.
Quesada, M., Stoner, K.E., 2004. Threats to the conservation of the tropical dry forest in Costa
Rica. In: Frankie, G.W., Mata y, A., Vinson, S.B. (Eds.), Biodiversity Conservation in
Costa Rica: Learning the Lessons in a Seasonal Dry Forest. University of California Press,
Berkeley, CA, pp. 266–280.
Ramesh V, Thalavaipandian A, Karunakaran C, Rajendran A. Identification and comparison of
Xylaria curta and Xylaria sp. from Western Ghats-Courtallum Hills, India. Mycosphere.
2012; 3 (5): 607–615
Rehm H. Exotische Ascomyceten. En: Hedwigia. Organ für Kryptogamenkunde nebst
repertoriuni für kryptogamische literatur. Dresden, Verlag und Druck von C. Heinrich.
1889; 20-21.
Reid DA, Pegler DN, Spooner BM. Annotated list of the fungi of the Galapagos Islands. Kew
bulletin. 1981; 847-892.
Rodrigues D, Fernandes T, De Souza J, Sansílogo C, De Almeida M, Furtado E. Biodegradation
of Eucalyptus urograndis wood by fungi. International Biodeterioration & Biodegradation.
2014; 89: 95-102.
Rogers J, Callan B, Rossman A, Samuels G. Xylaria (Sphaeriales, Xylariaceae) from cerro de
neblina, Venezuela. Mycotaxon. 1988; 31 (1): 103-153.
368
Rogers J, Ju Y, Lehmann J. Some Xylaria species on termite nests. Micología. 2005; 97 (4): 914–
923.
Rogers J, Ju Y. The Xylariaceae of the Hawaiian Islands. North American Fungi. 2012; 7 (9): 1-
35.
Rzedowsky, J., Medina, R., Calderón, G. 2004. Las especies de Bursera (Burseraceae) en la
cuenca superior del río Papaloapan (México). Acta Botánica Mexicana 66: 23-151.
Rouse, J.E. 1977. The criollo, Spanish cattle in the Americas. University of Oklahoma. Press:
Norman, pp. 303.
Ruthemberg, H. 1980. Farming systems in the tropics. Page 424. Oxford University Press., New
York.
Sánchez, O., Peter, L. & Aguirre, Z. 2006. Bosques secos en Ecuador y sus plantas útiles.
Botánica Económica de los Andes Centrales 2006: 188-204.
Sánchez-Azofeifa, A., Daily, G., Pfaff, A., & Busch, Ch. 2003. Integrity and isolation of Costa
Rica´s national prks and biological reserves: examining the dynamics af land-cover change.
Biological Conservation 109:123–135.
San Martin F, Rogers J. A preliminary account of Xylaria of Mexico. Mycotaxon. 1989; 34: 283-
373.
Sánchez-Rodríguez A, Portal O, Rojas L, Ocaña B, Mendoza M, Acosta M, Jiménez E, Höffe M.
An efficient method for the extraction of high-quality fungal total RNA to study the
Mycosphaerella fijiensis–Musa spp. Interaction. Mol Biotechnol. 2008; 40: 299–305.
Shoeman M. Physiological ecology of the Xylariaceae and other ascomycetes at Cuyabeno.
Mycologist. 1996; 10: 118-120.
Schoch C, Sung G, López-Giráldez F, Townsend J, Miadlikowska J, Hofstetter V, Robbertse B,
Matheny P, Kauff F, Wang Z, Gueidan C, Andrie R, Trippe K, Ciufetti L, Wynns A, Fraker
E, Hodkinson B, Bonito G, Groenewald J, Arzanlau M, De Hoog G, Crous P, Hewitt D,
Pfister D, Peterson K, Gryzenhout M, Wingfield M, Aptroot A, Suh S, Blackwell M, Hillis
D, Griffith G, Castlebury L, Rossman A, Thorsten H, Lücking R, Büdel B, Rauhut A,
Diererich P, Ertz D, Geiser D, Hosaka K, Inderbitzin P, Kohlmeyer J, Volkmann-
Kohlmeyer B, Mostert L, O´Donnell K, Sipman H, Rogers J, Shoemaker R, Sugiyama J,
Summerbell R, Untereiner W, Johnston P, Stenroos S, Zuccaro A, Dyer P, Crittenden P,
Cole M, Hansen K, Trappe J, Yahr R, Lutzoni F, Spatafora J. The Ascomycota tree of life:
369
A phylum-wide phylogeny clarifies the origin and evolution of fundamental reproductive
and ecological traits. Syst. Biol. 2009; 58 (2): 224–239.
Schoch C, Seifert K, Huhndorf S, Robert V, Spouge J, Levesque A, Chen W, Fungal barcoding
consortium. Nuclear ribosomal internal transcribed spacer (ITS) region as a universal DNA
barcode marker for Fungi. PNAS Early Edition. 2012; 1-6.
Smith G, Liew E, Hyde D. The Xylariales: a monophyletic order containing 7 families. Fungal
Diversity. 2003; 13: 185–218.
Srisapoomi T, Ichiyanagi T, Nakajima H, Aimi T, Boonlue S. Biological activities of integric
acid isolated from the wood-decay fungus Xylaria feejeensis 2FB-PPM08M. Chiang Mai J.
Sci. 2015; 42 (1): 71-79.
Stadler M, Wollweber H, Fournier J. A host-specific species of Hypoxylon from France, and
notes on the chemotaxonomy of the “Hypoxylon rubiginosum complex”. Mycotaxon. 2004;
90:187–211.
Stadler M, Fournier J, Læssøe T, Lechat Ch, Tichy H, Piepenbring M. Recognition of hypoxyloid
and xylarioid Entonaema species and allied Xylaria species from a comparison of
holomorphic morphology, HPLC profiles, and ribosomal DNA sequences. Mycol Progress.
2008; 7:53–73.
Stadler M, Fournier J, Læssøe Th, Chlebick A, Lechat Ch, Flessa F, Rambold G, Peršoh D.
Chemotaxonomic and phylogenetic studies of Thamnomyces (Xylariaceae). Mycoscience.
2010; 51:189–207.
Stadler M, Læssøe Th, Fournier J, Decock C, Schmieschek B, Tichy H, Peršoh D. A polyphasic
taxonomy of Daldinia (Xylariaceae). Studies in Mycology. 2014; 77: 1–143.
Stamatakis A. RAxML-VI-HPC: maximum likelihood-based phylogenetic analyses with
thousands of taxa and mixed models. Bioinformatics Applications Note. 2006; 22 (21):
2688-2690.
Suetrong S, Hyde K, Zhang Y, Bahkali A, Jones E. Trematosphaeriaceae fam. nov.
(Dothideomycetes, Ascomycota). Cryptogamie, Mycologie. 2011; 32 (4): 343-358.
Sampaio, E. 1995. Overview of the Brazilian caatinga. Pages Pages 35–63 in H. Bullock, H. A.
Mooney, and E. Medina, editors. Seasonally dry tropical forests. Island Press, Cambridge
University.
Sierra, R. 1999. Propuesta Preliminar de un Sistema de Clasificación de Vegetación para el
Ecuador Continental. Proyecto INEFAN/GEF-BIRF y EcoCiencia, Quito.
370
Tamura K, Peterson D, Peterson N, Stecher G, Nei M, Kumar S. MEGA5: Molecular
evolutionary genetics analysis using maximum likelihood, evolutionary distance, and
maximum parsimony methods. Mol. Biol. Evol. 2011; 28 (10): 2731–2739.
Tene V, Malagón O, Vita P, Vidari G, Armijos Ch, Zaragoza T. An ethnobotanical survey of
medicinal plants used in Loja and Zamora-Chinchipe, Ecuador. Journal of
Ethnopharmacology. 2007; 111 (1): 63 – 81.
Thomas S, Crozier J, Aime M, Evans H, Holmes K. Molecular characterisation of fungal
endophytic morphospecies associated with the indigenous forest tree, Theobroma gileri, in
Ecuador. Mycol. Research. 2008; II2: 852-860.
Trierveiler-Pereira L, Romero A, Baltazar J, Loguercio-Leite C. Addition to the knowledge of
Xylaria (Xylariaceae, Ascomycota) in Santa Catarina, Southern Brazil. Mycotaxon. 2008;
107 (1): 139-156.
Van Soest, P. 1963. Use of detergents in the analysis of fibrous feeds. I. Preparation of fiber
residues of low nitrogen content. J. Assoc. Off. Anal. Chem, 46(5), 825.
Velasquez, M. 1998. Identificación, fenología, usos y clasificación de los árboles y arbustos del
bosque seco de Guápalas Tesis Ingeniería Forestal. Facultad de Ciencias Agrícolas,
Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador. 122 p.
Vicente F, Basilio A, Platas G, Collado J, Bills G, González del Val A, Martín J, Tormo J, Harris
G, Zink D, Justice M, Nielsen Kahn J, Peláez F. Distribution of the antifungal agents
sordarins across filamentous fungi. Mycological Research. 2009; II3: 754-770.
Vilgalys R, Hester M. Rapid genetic identification and mapping of enzymatically amplified
ribosomal DNA from several Cryptococcus species. Journal of Bacteriology. 1990; 172:
4239-4246.
Visser A, Ros V, De Beer W, Debets A, Hartog E, Kuypers T, Læssøe T, Slippers B, Aanen D.
Levels of specificity of Xylaria species associated with fungus-growing termites: a
phylogenetic approach. Molecular Ecology. 2009; 18: 553–567.
Whalley A. The xylariaceous way of life. Mycol. Res. 1996; 100: 897–922.
Webster H, Weber R. Introduction to Fungi (3rd ed.) Cambridge University Press. 2007.
White TJ, Bruns TD, Lee SB, Taylor JW. Amplification and direct sequencing of fungal
ribosomal RNA genes for phylogenetics. In: Innis MA, Gelfand H, Sninsky JS, White TJ
371
(eds) PCR-protocols and applications: a laboratory manual. Academic, San Diego, 1990:
315–332.
Weeks, A. & Tye, A. 2009. Phylogeography of palo santo trees (Bursera graveolens and Bursera
malacophylla; Burseraceae) in the Galápagos archipelago. Botanical Journal of the Linnean
Society 161: 396–410.
Young D, Chao S, Casablanca H, Bertrand M, Minga D. Essential Oil of Bursera graveolens
(Kunth) Triana et Planch. from Ecuador. J. Essent. Oil Res. 2007; 19: 525–526.
Yukawa C, Imayoshi Y, Iwabuchi H, Komemushi S, Sawabe A. Chemical composition of three
extracts of Bursera graveolens. Flavour and Fragrance Journal. 2006; 21: 234–238.
Zeder, M., & Hesse, B. 2000. The initial domestication of goats (Capra hircus) in the Zagros
mountains 10,000 years ago. SCIENCE. Vol. 287.
Zucconi, F., Pera, A., Forte, M., and De Bertoldi, M. A. R. C. O. (1981). Evaluating toxicity of
immature compost. Biocycle, 22(2), 54-57.
372