RELACIONES HUMANAS
NOMBRE: GABRIELA A. MUÑOZ MATAILO
Que es la personalidad?
La personalidad es el factor que describe las conductas de las personas, la misma, sigue
los rasgos y las características de cada individuo, así como la forma de pensar. La
personalidad es un patrón que abarca las actitudes, pensamientos o sentimientos de una
persona día a día. Además, permite que una persona pueda desenvolverse en entornos
sociales, sin ningún inconveniente.
Cómo se expresa la personalidad?
Se expresa mediante rasgos tanto positivos como negativos, por ejemplo la empatía, la
solidaridad, la ira, el optimismo, el pesimismo, la alegría, el malhumor, la sinceridad, la
honestidad, el rencor, etc.
También podemos hablar de “rasgos” de personalidad; los conjuntos de rasgos comunes
constituyen los diferentes tipos de personalidad. Así, podemos hablar de personas con
tendencias depresivas, personas dependientes, y hasta un sinfín más.
Cuáles son los conflictos más comunes que se dan entre las personas que se
encuentran en un mismo lugar?
Los tipos de conflictos más comunes son los orquestados por los malentendidos. Un
modo de resolver estas situaciones es mediante la asertividad e Inteligencia Emocional.
A su vez también por una falta de acuerdo que no se trata, por intereses contrapuestos,
valores o creencia diferentes, por dificultades intrapersonales, etc.
Cuáles son las razones por que se dan estos conflictos?
Todos los tipos de conflictos surgen por algún motivo. A veces, las razones pueden estar
justificadas o también pueden deberse a temas superficiales. Sin embargo, para saber
cómo dar solución a este tipo de situaciones, es importante entender por qué se originan.
Las causas de los conflictos pueden ser muy variadas. Como problemas de
comunicación, intereses opuestos, desigualdad, etc. Esto no se debe a que la gente sea
mala o tenga intención de crear problemas. Sencillamente, se produce porque dos
personas nunca piensan exactamente igual.
Qué se puede hacer para evitar esos conflictos que se dan entre las personas?
De lo que se trata no es de evitar las contradicciones, sino de saberlas resolver. Allí está el
verdadero secreto de la buena convivencia. Y no es tan difícil, si te lo propones. Es suficiente
con que tener voluntad, paciencia, capacidad de comprensión y estar dispuesto a no estancarte
en las diferencias.