Breve reseña del caso Watergate
17 de junio de 1972 fue la fecha en que estalló el
escándalo Watergate, uno de los casos más
resonantes de los Estados Unidos.
El edificio Watergate era la sede donde funcionaba el
Partido Demócrata. En la madrugada de ese día, cinco
hombres fueron detenidos mientras trataban de
instalar equipos electrónicos de espionaje.
Las grabaciones de las conversaciones que tuvieron
lugar en la oficina del presidente desde principios de
1971, de cuya existencia informó el testigo Alexander
P. Butterfield, se convirtieron en una de las claves
principales del escándalo.
Eran tiempos de campaña electoral y entre los
detenidos se encontraba el jefe del servicio de
seguridad del comité de reelección del entonces
presidente Richard Nixon.
Cuando el caso parecía entrar en el olvido, Bob
Woodward y Carl Bernstein, dos periodistas del diario The
Washington Post, uno de los más influyentes de ese país,
revelaron detalles del asunto y acusaron al presidente de
tratar de congelar las investigaciones.
Los periodistas fueron "guiados" por un misterioso personaje al que
bautizaron como "garganta profunda" que llevó a los reporteros a
descubrir el caso de espionaje en el que estaban implicadas las más altas
instancias del Estado y fue un hito en la investigación periodística (33 años
después de los hechos el ex directivo del FBI Mark Felt, confesó que él fue
"garganta profunda").
Ante la evidencia de espionaje, se formó una comisión investigadora y casi
todos los colaboradores de Nixon renunciaron a sus cargos, envueltos en
una red de sospechas. A partir de entonces, y durante dos años, fueron
surgiendo cada vez más elementos que comprometían la actuación de
Nixon. Aunque al principio se defendió negando tener conocimiento del
hecho, finalmente admitió las acusaciones
Nixon y su vicepresidente Spiro Agnew fueron
reelegidos, pero el escándalo no cesó. El 24 de julio
de 1974 la Corte Suprema acusó al presidente de
"obstruir las investigaciones judiciales", "abuso de
poder" y "ultraje al Congreso", y de haber utilizado a
la CIA y el FBI con fines políticos. Nixon renunció el 8
de agosto a su cargo de presidente.
Revelación de un misterio
El día 31 de mayo pasado la revista estadounidense
Vanity Fair adelantó que, para su edición de julio,
publicaría un extenso reportaje sobre Mark Felt, ex
agente de la Oficina Federal de Investigaciones
(FBI, por sus siglas en inglés). La cuestión no
tendría la menor trascendencia de no ser porque
Felt es, nada más y nada menos, que Garganta
Profunda, el misterioso informante que desató uno
de los escándalos políticos más sonados de la
historia contemporánea: el Watergate.
Bob Woodward y Carl Bernstein, autores de la
serie de reportajes aparecidos en el periódico
Washington Post que hicieron público el caso,
habían acordado con Garganta Profunda que sólo
revelarían su identidad el día de la muerte del
misterioso personaje. Los periodistas fueron fieles
a su promesa y nadie pudo descubrir quién era el
informante. Pero Felt, a sus 91 años, decidió
romper el silencio, al parecer por cuestiones
económicas.
En 1974 Woodward y Bernstein escribieron un
libro sobre el escándalo: Todos los hombres del
presidente, que se convirtió en un éxito editorial y
posteriormente fue llevado a la pantalla grande por
el director Alan Pakula. Esto los hizo famosos y
millonarios. Felt, por su parte, no ganó un quinto
por su decisiva colaboración en el asunto.
Ahora se sabe que Felt recibió 10 mil dólares por sus declaraciones a
Vanity Fair, según ha revelado su hija Joan. La cantidad no es importante,
pero es sólo un adelanto de mayores ingresos para la familia Felt. Por
ejemplo, varias compañías productoras de Hollywood han ofrecido a Joan
hasta 10 millones de dólares para hacer una película sobre la vida de
Garganta Profunda. Y esto es sólo el principio, pues los expertos
consideran que la familia Felt podría obtener hasta 30 millones de dólares
por sus revelaciones.
Pero, ¿qué es lo que pasó exactamente en 1972?
Un hombre llamado Richard Nixon
Richard Milhous Nixon fue el presidente número treinta y siete de los Estados Unidos, nacido en Yorba
Linda, California, en 1913 y fallecido en la ciudad de Nueva York en 1994. Luego de la Segunda Guerra
Mundial, en la que sirvió como marino, comenzó a escalar posiciones dentro del Partido Republicano,
destacándose por su marcado anticomunismo en plena Guerra Fría.
Guerra Fría : término acuñado por el financiero y asesor político estadounidense Bernard Mannes Baruch
en 1947 para describir las recién creadas tensiones entre la Unión Soviética y los países de Europa del
Este, por un lado, y los Estados Unidos y sus aliados de la Europa occidental, por otro. Las tensiones
comenzaron a manifestarse con la división en cuatro zonas de la Alemania ocupada y el comienzo de la
Administración soviética en Europa oriental. Aunque nunca hubo un enfrentamiento bélico directo entre
los dos bloques, de ahí el apelativo “Guerra Fría”, las tensiones alcanzaron varios puntos del planeta a
través de sangrientas guerras que costaron miles de vidas. En 1991, a raíz de la desaparición de la Unión
Soviética, el entonces presidente estadounidense George Bush —padre del actual mandatario— declaró
oficialmente el final de la Guerra Fría.
Nixon, elegido para la Cámara de Representantes
en 1947 y luego para el Senado en 1951. Político
de gran talento, fungió como vicepresidente
durante los dos mandatos de Dwight Eisenhower.
En las elecciones de 1960 fue derrotado por el
candidato demócrata John F. Kennedy, de gran
carisma y popularidad. Dos años después, Nixon
perdió también las elecciones por la gobernatura de
California.
En 1968 contendió una vez más por la presidencia
del país, y esta vez resultó ganador durante dos
periodos sucesivos. Su gobierno (1969-1974) fue
de carácter conservador, acorde con la ideología y
los principios que Nixon defendió durante toda su
vida: recortó la Seguridad Social y reprimió con
mano dura los movimientos estudiantiles y de reivindicación racial.
En política exterior tuvo algunos resultados, pues logró —a través de su operador político Henry
Kissinger— reducir las tensiones con la Unión Soviética y aumentar la presencia estadounidense en el
Medio Oriente. Sin embargo, su marcado anticomunismo lo llevó a estar detrás de los sangrientos golpes
de Estado ocurridos en Latinoamérica en la década de los setenta.
Nixon no pudo resolver la crisis económica que los Estados Unidos venían arrastrando desde mediados
de los años sesenta. Pero además se vio obligado a retirar al ejército estadounidense de Vietnam,
derrotado y humillado, después de una terrible guerra que dejó heridas, física y mentalmente, a cientos
de miles de personas.
Sin embargo, no fue el estruendoso fracaso en Vietnam o la crisis económica lo que desembocaría en la
renuncia de Nixon; ni siquiera su personalidad desconfiada, rencorosa y resentida, sino el trabajo de dos
periodistas de Washington y su informante, Garganta Profunda.
CRONOLOGÍA DEL 'CASO WATERGATE'
El escándalo que acabó con la carrera
política de Richard Nixon
El 'caso Watergate', iniciado en la campaña de 1972, provocó la
dimisión del presidente
Richard Nixon lee el discurso sobre el estado de la Unión en 1974. Se sienta tras él el
vicepresidente, Gerald Ford. (Foto: AP)
Actualizado miércoles 27/12/2006 10:38 (CET)
ELMUNDO.ES
MADRID.- El escándalo que acabó obligando al republicano Richard Nixon a dimitir el 8
de agosto de 1974 salió a la luz en plena campaña presidencial, en la noche del 17
de junio de 1972, con la detención de cinco hombres en las oficinas del Comité
Nacional del Partido Demócrata, situado en el complejo Watergate de Washington D.C.
Los intrusos (James W. McCord, Bernard L. Barker, Frank A. Sturgis, Eugenio R.
Martínez y Virgilio R. González), provistos de guantes de goma, equipo fotográfico,
micrófonos y otros mecanismos para escuchas, habían entrado ya el 27 de mayo en
estos bloques de apartamentos y oficinas, situados junto al río Potomac.
Su penetración en el complejo Watergate tenía como fin obtener archivos de los
demócratas sobre las relaciones comerciales de Donald Nixon, hermano del
presidente, con el millonario Howard Hughes.
Poco después, los cinco fueron acusados de haber entrado en la oficina para robar
documentos, pinchar teléfonos e instalar escuchas electrónicas. En apariencia
se trataba de 'fontaneros', como se les llamó entonces, excepto en el caso de McCord,
ex agente de la CIA y funcionario de seguridad del Comité para la Reelección de Nixon.
Además, fueron citados E. Howard Hunt Jr., también ex agente de la CIA y consejero
de seguridad de la Casa Blanca, y G. Gordon Liddy, consejero general en la sección
de finanzas del Comité para la Reelección.
El 23 de marzo de 1973, todos fueron acusados de conspiración para interceptar
conversaciones orales y telefónicas y Liddy, que se negó a colaborar, recibió una
sentencia firme de un mínimo de seis años y ocho meses y un máximo de 20.
Unos meses después, el 9 de noviembre, Barker, Sturgis, Martínez y González fueron
sentenciados a entre uno y cuatro años de cárcel; McCord, a entre uno y cinco, y Hunt,
a entre dos y medio y ocho.
El escándalo 'mancha' al entorno de Nixon
Sin embargo, estos implicados no eran más que el principio de una larga historia que
acabó salpicando a las más altas esferas de la Administración.
En otoño de 1972, la prensa empezó a hablar de que personal de la Casa Blanca
estaba implicado en el 'asalto' al cuartel general de la campaña presidencial del Partido
Demócrata.
En marzo del año siguiente, Nixon invocó la doctrina del "privilegio del Ejecutivo", a
la que recurrió por primera vez el presidente George Washington, para tratar de evitar
los ataques y justificar las negativas de sus colaboradores a declarar ante el Comité de
Investigación del Senado o el Jurado Acusador, creados ambos en febrero de 1973.
El presidente de dicho Comité, el senador demócrata Sam Ervin, insinuó en abril que
si Nixon impedía a sus colaboradores testificar, los ciudadanos podrían intuir que el
presidente tenía algo que ocultar. Dos semanas después, Nixon anunció que los
miembros de la Casa Blanca comparecerían.
Ese mismo mes comenzaron las dimisiones en cadena de los colaboradores más
directos del presidente, integrantes de lo que algunos conocían como 'Muro de
Berlín': Jeb Magruder, Harry Robbins 'Bob' Haldeman, John Ehrlichman, Charles
Colson, John Dean, Richard Kleindienst...
Comparecencias ante las cámaras
La toma de testimonios se inició el 17 de mayo, en público y ante las cámaras de
televisión, y durante las 11 semanas siguientes desfilaron por el Comité del Senado
casi todos los hombres cercanos a Nixon —incluidos el ex fiscal general John N.
Mitchell, el abogado personal del presidente, Herbert W. Kalmbach, y los directores de
la CIA Richard M. Helms y M.L. Patrick Gray—, además de los directamente implicados
en la entrada en el edificio Watergate.
Dean, consejero de Nixon, fue el primero en revelar que el presidente estaba
personalmente implicado en el caso. Lo hizo el 25 de junio, y días después otro
testigo, Alexander P. Butterfield, sacó a la luz la existencia de cintas magnetofónicas
que contenían la mayoría de las conversaciones que tuvieron lugar en la oficina
presidencial desde principios de 1971.
Las grabaciones jugaron un papel clave en el proceso. Ante el rechazo de Nixon a
comparecer y a permitir el acceso del Senado a sus archivos, expresada por carta el 7
de julio, el Comité y el fiscal especial, Archibald Cox, le enviaron un requerimiento
para que entregara las cintas grabadas entre el 20 de junio de 1972 y el 15 de abril de
1973. El presidente se negó.
La batalla legal posterior concluyó el 13 de septiembre con una solución de
compromiso ante el Tribunal de Apelaciones de EEUU, consistente en la entrega
voluntaria de partes de las cintas por el presidente a Cox y a Charles Wright,
representante de la Casa Blanca, para que las examinaran y decidieran qué
fragmentos serían entregados al Jurado Acusador.
El 19 de octubre, Nixon ofreció entregar un resumen y, al día siguiente, destituyó a
Cox y eliminó la Oficina del fiscal especial, ante lo cual el fiscal general, Elliot
Richardson, presentó su dimisión.
Presión del Congreso
La amenaza de 'impeachment', el proceso de incapacitación para ejercer la Presidencia
por el que años después tuvo que pasar Bill Clinton, llevaron a que Nixon entregara al
juez las cintas, aunque con cuentagotas, a partir del 23 de octubre.
En el juicio final, celebrado entre el 1 de octubre de 1974 y el 1 de enero de 1975,
siete ex colaboradores de Nixon resultaron condenados por conspiración para
obstruir el curso de la Justicia, obstrucción a la Justicia y perjurio.
Con el pretexto de su tratamiento por flebitis en la pierna izquierda, Nixon no presentó
prueba alguna ni testificó, pese a había sido encausado por el Jurado Acusador por
encubrimiento de los hechos.
En julio de 1974, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes votó tres artículos
del proceso de 'impeachment' en los que, entre otras cosas, se acusaba a Nixon de
haberse "embarcado personalmente o a través de sus subordinados o agentes en un
rumbo de conducta o plan dirigido a retrasar, impedir y obstruir la investigación"
sobre el 'caso Watergate'.
Adiós a la Casa Blanca
El 4 de agosto, Nixon reconoció haber participado en los esfuerzos por encubrir los
hechos relacionados con la entrada en la oficina demócrata. Además, el ocupante del
Despacho Oval había participado, utilizando a la CIA, en los intentos de desviar la
atención del FBI, que apuntaba por entonces hacia la Casa Blanca.
Esta revelación minó los escasos apoyos con los que aún contaba el presidente en el
Partido Republicano y, unida a todo lo que había dado a conocer anteriormente, acabó
provocando su dimisión en la tarde del 8 de agosto.
Nixon fue sustituido al día siguiente por el vicepresidente, Gerald R. Ford, evitó así la
incapacitación y, el 8 de septiembre, obtuvo de su sucesor el perdón total.
"Nos vamos con grandes esperanzas... y también con gran humildad", afirmó en su
despedida.