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SECCION
Brogue I» Secoon |
E] relato realista
Sane
EI juguete rabioso
eLuEive F
Roberto Arlt
Roberto Ari es considerado por
igunos erticos como el primer
‘escritor moderno de la Argentina.
Sus obras muestran un lenguaje di-
recto yaparentemente desc pices
Gor aunque cercano ala expresion legamos ;
de los personajes marginales que meritoria y bella pero sisé que de mutuo acu
suele retatar sas crass, jeeohios organiza’ un cub de ladrones, del que por el
te dan sus historias una ul
See a eecfata le valie. momento nosotros solos érarnos afllados.
Mads adelante verlamos.. para iniciarnos dignamente
ron muchas veces la critica de sus
contampordnens. decidimos comenzar nuestra carrera desvalijando las casas
En el primer capitulo de su nove-
J, Los LADRONES
o recuerdo por medio de qué sutilezas y sinrazw
nvencernos de que robar era accio
Ia El juguete rabiso, el narrador y___ deshabitadas
protagonista es an adolescente, &
Yelena sobre ss anda con cis yoa qu certo is
eres dal pasado. : —Tenemos que formar una verdadera sociedad de
* iPor qué los lectores de las Priv rrschachos inteligentes,
meras décadas del siglo xx pu- s s a.
dieron sentirse molestos por el —La dificultad esta en que pocos se nos parecen —argiifa
empleo de ese lenguaje que carac- Enrique.
terizaban como “popular”? —Si,tenés razén; pero no han de faltar.
* {Cémo deberia expresarse un Pocas semanas después de hablado esto, por diligencia de
personaje adolescente dela actua- Enrique, se asocié a nosotros cierto Lucio, (..) una cara tan de
Tidad para que su discurso resulta-
ete sinvergienza que movia a risa cuando se le miraba.(..)
‘ a Poco nos servird este energtimeno —dije a Enrique
Como es de rigor no podiamos carecer de local donde
reunimos y le denominamos, a propuesta de Lucio, que fue aceptada
unénimemente, el Club de los Caballeros de la Media Noche,
Dicho club estaba en los fondos de la casa de Enrique, frente a una
letrineja de muros negruzcos y revoques desconchados, y consistla
en una estrecha pieza de madera polvorienta, de cuyo techo de
tablas pendian largas telas de araita, Arrojados por los rincor
habla montones de titeres invalidos y despintados, herenci
un ttrterofracasado amigo de los Irubeta cajas diversas co
soldados de plomo atrozmente mutilados, a Seti
i
I
i
3
de ropa sucia y cajones atiborrado
periddicos.
Q
—Vamos a leer el “Diario de ses
Para que nada faltara en el s
“Diario de sesiones" en e! que se «:
los asociados, y también un sella. un selio recta
zi
fabricd con un corcho y en el que se pod'a ap: e
especticulo de un corazén perforado por tres pura’
()
—Che Sivio,
{Qué hay? —djo Enrique.
—Pensaba una cosa. Habria que organizar clubes en to
pueblos de la epublica.
—No, lo principal —interrump/ yo— esta en ponernos practicos para
actuar mafiana, No importa ahora ocuparnos de macanitas,
e) al
Asf viviamos dias de sin par emacién, gozando el dinero de os latrocinios, aquel
dinero que tenia para nosotros un valor especial y hasta parecia hablarnos con
expresivo lenguaje.
i)
Préximamente a las doce de la noche me reunj en un café con Enrique y Lucio a
ultimar los detalles de un robo que pensdbamos efectuar Escogiendo el rincén mas.
solitario, ocupamos una mesa junto a una vidriera.
‘Menuda lluvia picoteaba el cristal en tanto la orquesta desgarraba la postrera brama
de un tango carcelario.
—jEstds seguro, Lucio, de que los porteros no estan?
—Segurisimo. Ahora hay vacaciones y cada uno tira por su lado.
Tratébamos nada menos que de despojar la biblioteca de una escuela.
Enrique, pensativo, apoy6 la mejila en una mano. La visera de la gorra le sombreaba
los ojos.
Yo estaba inquieto.
Lucio miraba en torno con la satisfaccién de un hombre para quien la vida
es amable, Para convencerme de que no existia ningtin peligro, fruncié los
supercilares y confdencialmente me comunicé por décima vez:
—Yo sé el camino. {Qué te preocupés? No hay mas que saltar la verja que da
ala calle y al patio. Los porteros duermen en una sala separada de! tercer piso.
La biblioteca estd en el segundo y al lado opuesto.
—E} asunto es facil, eso es de cajén —dijo Enrique—, el negocio seria bonito
si uno pudiera llevarse el Diccionario enciclopédico.
©
De aquella ultima noche azarosa conservo licida memoria,
©)A pesar de la carga [de libros], prudencia y temor aceleraban la soltura de nuestras
piernas.
—Lindo golpe.
()
—iQué hora tenés, Lucio?
—Deben ser las tres.
No, no era tarde, mas la fatiga, ja angustia, las tinieblas y el silencio, los drboles goteando
en nuestras espaldas enfriadas, todo ello hacfa que la noche nos pareciera eterna, y dijo
Enrique con melancolia:
—Si,es demasiado tarde.
Estremecidos de frio y cansancio, entramos a la casa de Lucio.
—Despacio, che, no se despierten las viejas
—tY dénde guardamos esto?
—Espérensen.
Lentamente gird la puerta en sus goznes. Lucio penetré a la habitacidn e hizo girar la
llave del conmutador:
—Pasen, che, les presento mi bulin,
El ropero en un Angulo, una mesita de madera blanca, y una cama. Sobre la
cabecera del lecho extendia sus retorcidos brazos piadosos un Cristo Negro, y en
Un marco, en actitud dolorosisima, miraba al cielo raso un cromo de Lida Borelli
Extenuados nos dejamos caer en la cama.
En los semblantes relajados de suefio, la fatiga acrecentaba la oscuridad de
las ojeras. Nuestras pupilas inméviles permanecian fijas en los muros blancos, ora
préximos, ora distantes, como en la 6ptica fantéstica de una fiebre.
Lucio oculté los paquetes en el ropero y pensativo sentése en el borde de la mesa,
cogiéndose una rodilla entre las dos manos. (..)
El silencio torné a pesar sobre los espiritus mojados, sobre nuestros semblantes
lividos, sobre las entreabiertas manos amoratadas.
Me levanté sombrio, sin apartar la mirada del muro blanco.
—Dame el revélver; me voy.
—Te acompafio —dijo Irzubeta incorporéndose en el lecho, y en la oscuridad nos
Perdimos por las calles sin pronunciar palabras, con adusto rostro y encorvadas espaldas,
© Editorial Etrada SA. Prob
Terminaba de desnudarme, cuando tres golpes frenéticos re
de la calle, tres golpes urgentisimos que me erizaron el cabello,
Vertiginosamente pensé:"'La policia me ha seguido.. la policia.. la Policia... jadeaba
mi alma”.
El golpe aullador se repitié otras tres veces, con mis ansiedad, con més furor;con més
| ete ’
Percutieron en la puerta(© Editorial Estrada S.A. -Prohibida su fotocopia. Ley 11723
enronquecida reubeta, ENESCO, Siig —
Lo arrastré bajo e! ta
—iQUE pasa, Sivio,
habitacién,
—Nada, callate... un Vigilante que lo conta
En el silencio de la noch:
ho de la galeria,
aes
QUE pasa? —pritg rp Madre asustada desde su
a Enrique por una pelea
cia cSmplice ¢
justicia
Polizonte, y un cabs
allo al galope
ido, multipi
vez el terrible soni ICado, se repitié en distinto:
de herraduras de caballos,
de galopes frenéticos, las bru:
resbaladizo adoquinado, el
retroceso de los polizontes
Y yo tenia al Perseguido entre mis brazos, su Cuerpo tembloroso de espanto
contra mi, y una misericordia infinita me inclinaba hacia el adolescente quebrantado,
y 4
Lo arrastré hasta mi tugurio. Le castafieteaban los dientes Tiritando de miedo, se
dejé caer en una silla y Sus azoradas pupilas engrandecidas de espanto se faron
en la sonrosada pantalla de la lmpara.
Otra vez cruz6 un caballo la calle, Pero con tanta lentitud que crefa se
detendria frente a mi casa. Después, el vigilante espoled su cabalgadura y las
llamadas de los silbatos que se hacfan menos frecuentes, cesaron por completo.
—Agua, dame agua.
Le alcancé una garrafa, y bebid avidamente. En su garganta el agua cantaba. Un,
suspiro amplio le contrajo el pecho. : {
Después, sin apartar la inmévil pupila de la pantalla sonrosada, sonrié con la sonrisa
extrafia e incierta de quien despierta de un miedo alucinante.
Dijo:
_—— Silvio —y atin sonreia, ilimitadamente anchurosa el alma en el
inesperado prodigio de su salvacién.
iscas detenciones en elPero decime, jcémo fue? .
—Miird ba por la calle. No habia nadie. Al doblar en.
América, me doy cuenta que bajo un foco me estaba mi
Instintivamente me pare, y él me grits:
Qué lleva ah?
-Ni decirlo, salf como un diablo. El corria tras mi
puesto no podia aleanzarme...lo dejaba atrés...cuando 2 lo lejos siento otro, venir
a caballo..y el pito, el que me corria tocé pito. Entonces hice fuerza y legué hasta
acd,
la esquina de Sud
rrando un viglante
pero como tenia el capote
—Has visto...Por no dejar los libros en casa de Luciol.. jmird si te cache
—Nos arrean a todos a la leonera.
—7Y los libros? {No perdiste las libros por la calle?
—No, se cayeron ahi en el corredor
Al irra buscarlos, tuve que explicarle a mama
—No es nada malo, Resulta que Enrique estaba jugando al billar con otro muchacho
y sin querer rompié el pafio de la mesa. El duefio quiso cobrarle y como no tenia
plata se armé una trifuca
Estamos en casa de Enrique.
Un rayo rojo penetra por el ventanuco de la covacha de los titeres.
Enrique reflexiona en su rincdn, y una arruga dilatada le hiende la frente desde
la ralz de los cabellos al cefo. Lucio fuma recostado en un montén de ropa sucia y el
humo del cigarilo enwuelve en una nebiina su pdlido rostro, Por encima de la letrineja,
desde una casa vecina llega la melodia de un vals desgranado lentamente en el piano.
Yo estoy sentado en el suelo.
Un soldadito sin piernas, rojo y verde, me mira desde su casa de cartén
descalabrada, Las hermanas de Enrique rifen afuera con voz desagradable.
—éntonces
Enrique levanta la noble cabeza y mira a Lucio.
—iEntonces?
Yo miro a Enrique.
AY qué te parece a vos, Sivio? —continda Lucio.
—No hay que hacerle; dejarse de macanear,si no, vamos a caer
—Anteanoche estuvimos dos veces a punto.
—Si.la cosa no puede ser més clara —y Lucio por décima ver relee complacido
el recorte de un dario:
"Hoy a las tres de a madrugada el agente Manuel Carlés, de parada en la calle
Avellaneda y Sud América, sorprencié a un sujeto en actitud sospechosa y que
llevaba un paquete bajo el brazo.Alintimarle alto, el desconocido echd a
correr desapareciendo en uno de los terrenas baldios que hay en
tas calles ineciatas al lugar La corisaria de la seccidn 38 ha
tomado intervencién”. °— AS! que e! club se disuelve? —dice Enrique.
—No. Paraliza sus actividades por tiempo indeterminado —replica
Lucio—. No es programa trabajar ahora que la policia husmea algo,
Cierto: seria una estupidez.
2¥ los libros?
—{Cuéntos tomos son?
—Veintisiete.
—Nueve para cada uno... pero no hay que olvidarse de borrar
con cuidado los sellos del Consejo Escolar.
()
Irzubeta calla.
~—jEstds triste, che Enrique?
Una sonrisa extrafia le tuerce la boca; encdgese de hombros y
con vehemencia, irguiendo el busto dice:
—Ustedes desisten, claro, no para todos es la bota de potro, pero:
yO. aunque me dejen solo, voy a seguir
En el muro de la covacha de los titeres,
el rayo rojo ilumina el demacrado perfil de!
adolescente.ske
Axtt, Roberto, El uguete rabi0s0,
Buenos Aires, Losada, 1995. (Fragmento)
Texto en clave
1 Como se relaciona el nombre del Club de los Ca-
balleros de la Media Noche con las actividades que
en él se realizan? Qué significa su insignia?
2. {Qué estado de inimo tienen los personajes
cuando ingresan a la habitacién de Lucio luego de!
robo? {Por qué se sienten asi?
3. {Por qué el Club de los Caballeros de la Media
Noche “paraliza sus actividad
4 (Qué significa el refrin popular “no para todos es
a bota de potro”? ;Con qué sentido lo emplea el
personaje de Enrique?
5. {Consideran que los robos realizados por los
tres jOvenes tienen como tnica finalidad obtener
beneficios econémicos o existe otra motivacion?
Justifiquen su respuesta.
Roberto Arlt (1900-1942) fue:
PMtcaam issue sty st
Coeeeetes ets ts |
Penis kien) |
Cotidiana de la Buenos Aires de su &poca!
Palabras en clave
1 De acuerdo con el contexto, qué significa energii-
meno, término con el que Silvio caracteriza a Lucio?
2 Reemplacen el verbo destacado por uno equiva-
lente: “... pocos se nos parecen —argiiia Enrique”.
3. (Qué caracteristicas comparten los términos tugu-
ria, bun, covacha y letrineja que aparecen en el texto?
{Qué datos brindan sobre la vida de los protagonistas?
4. En un momento el narrador dice: “Le alcancé una
garrafa, y bebié avidamente”. {Qué podria significar
garrafa en este contexta! {Con qué sentido solemos
utilizar el término en fa actualidad?
5. Reformulen las siguientes frases para que expre-
sen el mismo sentido, pero con otras palabras.
par emacién
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