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El Poder Aéreo Integral Del Estado Nación en El Siglo Xxi: Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés

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- 111 años de Defensa y Seguridad Nacionales -

EL PODER AÉREO
INTEGRAL DEL
ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI
Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés
Editor
El Poder
Aéreo Integral
del Estado nación
en el siglo XXI

Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés


Editor
Catalogación en la publicación Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”
El Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI / Editor Fabio Baquero Valdés – Bogotá:
Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”, 2020.
Editorial: Editorial Planeta Colombiana S.A.
1 volumen: 212 Páginas, ilustraciones; 15x23cm.
ISBN 10: 958-42-8901-2 ISBN 13: 978-958-42-8901-8
1. Conceptos del Poder Aéreo Integral y su relación con el Estado nación 2. La Voluntad Política y el
Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI 3. La Economía y el Poder Aéreo Integral del
Estado nación en el siglo XXI 4. La Organización y el Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo
XXI 5. La Doctrina y el Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI 6. Los Medios Aéreos y
el Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI 7. La Tecnología y el Poder Aéreo Integral del
Estado nación en el siglo XXI 8. La Estrategia de la Disuasión: una Variable Independiente y Potenciali-
zadora frente al Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI
THEMA: JWCM
DEWEY: 358.4

Título: El Poder Aéreo Integral del ISBN 10: 958-42-8901-2


Estado nación en el siglo XXI ISBN 13: 978-958-42-8901-8

Primera edición, 2020 © 2020 Editorial Planeta Colombiana S. A.


Calle 73 N.º 7-60, Bogotá D. C., Colombia
Editor
© CR FAC (RA) Fabio Baquero Valdés LIBRO RESULTADO DE INVESTIGACIÓN

Autores © 2020 Escuela Superior de Guerra


© CR FAC (RA) Fabio Baquero Valdés “General Rafael Reyes Prieto”
© CR FAC (RA) David Barrero Barrero Departamento Fuerza Aérea Colombiana
© TC FAC (RA) Javier Hernando Conde Mesa ESDEG-SIIA
© Andrés Gaitán Rodríguez Carrera 11 N.º 102-50, Bogotá D.C., Colombia

Correctora de estilo Proceso de arbitraje:


Vanessa Motta Primer concepto
Diseño y diagramación Evaluación: 24 de abril de 2019
Haidy García Rojas Segundo concepto
Diseño de cubierta Evaluación: 10 de junio de 2019
Aldemar Zambrano Torres
Impreso en Colombia

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en su todo ni en sus partes, ni
registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio
sea mecánico, foto-químico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso
previo por escrito de la editorial.
El contenido de este libro corresponde exclusivamente al pensamiento de los autores y es de su absoluta responsa-
bilidad. Las posturas y aseveraciones aquí presentadas son resultado de un ejercicio académico e investigativo que
no representa la posición oficial, ni institucional de la Escuela Superior de Guerra, de las Fuerzas Militares o del
Estado Colombiano.
CONTENIDO

PRESENTACIÓN 9
PREFACIO 11
PRÓLOGO 13
INTRODUCCIÓN 17

Capítulo I
CONCEPTOS DEL PODER AÉREO INTEGRAL Y SU RELACIÓN CON EL ESTADO NACIÓN 25

Capítulo II
LA VOLUNTAD POLÍTICA Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 35

Capítulo III
LA ECONOMÍA Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN EN EL SIGLO XXI 51

Capítulo IV
LA ORGANIZACIÓN Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 83

7
Capítulo V
LA DOCTRINA Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 103

Capítulo VI
LOS MEDIOS AÉREOS Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 131
Los Medios Aéreos y la transversalidad observada en diferentes
Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales 134
Importancia de los elementos constitutivos de los Medios Aéreos dentro
del concepto de Poder Aéreo Integral para el Estado nación
del siglo XXI 136
Los Medios Aéreos dentro del Poder Aéreo Colombiano y el posconflicto
que atañen e impactan al Estado 143

Capítulo VII
LA TECNOLOGÍA Y EL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 147
El Desarrollo Tecnológico y su transversalidad en las diferentes
Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales 150
Impacto del Desarrollo Tecnológico y la innovación en el concepto
de Poder Aéreo Integral para un Estado nación del siglo XXI 152
El Desarrollo e Innovación Tecnológica, y su importancia para
el Poder Aéreo Colombiano en la próxima etapa de posconflicto 160

Capítulo VIII
LA ESTRATEGIA DE LA DISUASIÓN: UNA VARIABLE INDEPENDIENTE Y
POTENCIALIZADORA FRENTE AL PODER AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI 167

CONCLUSIONES 185
AUTORES 191
REFERENCIAS 193

8
PRESENTACIÓN

En el presente libro resultado de investigación denominado “El Po-


der Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI”, el lector podrá
encontrar la tesis que el grupo empleó, que se fundamenta, en primer
término, en la defensa de lo que se debe concebir como el Poder Aé-
reo Integral, y en el entendido que este no es un constructo exclusivo
del rol de la Fuerza Aérea o de los medios militares aéreos en general.
En segundo lugar, el Poder Aéreo, al ser concebido de forma integral,
adopta una condición de carácter estratégico para la nación, que, a su
vez, se constituye a partir de la sinergia entre diversos actores guber-
namentales, militares y privados. En consecuencia, y para demostrar la
tesis planteada, el grupo de investigación a cargo tomó como punto de
referencia la ecuación del Poder Aéreo Integral, planteamiento con-
cebido por el Brigadier General de la Fuerza Aérea Colombiana Eliot
Gerardo Benavides González, quien aglutinó diferentes variables para
facilitar el entendimiento de estos elementos, los cuales cobran valor
nacional y se requieren para su existencia; así mismo, para validar la
idea de integralidad de este poder y la de todos los poderes militares
de un Estado requeridos para una mayor eficiencia en la defensa y la
seguridad de una nación; de igual manera, para garantizar un poten-

9
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

cial disuasivo frente a las amenazas que pretendan poner en riesgo el


interés nacional.

Este libro es producto del proyecto de investigación “El Poder Aé-


reo del siglo XXI”, que hace parte de la línea de investigación: “Estra-
tegia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”, del grupo de investigación
“Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por COLCIENCIAS,
registrado con el código COL0123247, adscrito y financiado por la Es-
cuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”.

10
PREFACIO

El inmenso privilegio de haber servido a mi país por cuatro décadas


de carrera profesional y alcanzar con honor el máximo nivel de lideraz-
go institucional al frente del Comando de la Fuerza Aérea Colombiana,
me permite interpretar el contenido de este valioso aporte académico
resultado del esfuerzo de un grupo de investigadores adscritos al De-
partamento de la Fuerza Aérea Colombiana en la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” única institución de educación
superior que tiene como misión: “formar líderes estratégicos militares y
civiles nacionales e internacionales para afrontar los desafíos a la Seguri-
dad y Defensa Nacionales, a través de programas interdisciplinarios de
educación” (ESDEG, 2017).
El tema desarrollado en el presente libro recoge inicialmente el espí-
ritu del Poder Aéreo, reconocido a través de la doctrina aérea como un
instrumento flexible y adecuado que determina su empleo estratégico
y operacional en diversos escenarios de crisis, acciones humanitarias y
conflictos abiertos de alta y baja intensidad. Así mismo, por los gran-
des beneficios que genera el Poder Aéreo en el dominio de la tercera
dimensión “el Espacio Aéreo” actualmente con evolución a una nueva
dimensión con mayor alcance como lo es el Espacio Ultraterreste o Es-
pacio Exterior.

11
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Por consiguiente, el principal aporte del libro radica en el plantea-


miento de la nueva visión del Poder Aéreo; a partir de una concepción
integral, mediante la construcción teórica de una ecuación constituida
por variables que dinamizan y potencializan este poder. Es así como la
conjugación de estos elementos genera el resultado de un “Poder Aéreo
Integral” al servicio del interés nacional. Este nuevo concepto teórico
establece que la integralidad de Poder Aéreo, se da a partir de la corre-
lación de sus componentes: la Voluntad Política, la Economía, la Orga-
nización, la Doctrina, los Medios Aéreos, la Tecnología y la Disuasión.

PA = [(VP + E) * ((O + D) + (M * T))] d

Sin lugar a dudas, esta nueva forma de entender el Poder Aéreo al


servicio del interés nacional, se constituye en una gran apuesta para con-
tribuir al logro de los fines del Estado. Toda vez que, la sinergia de Poder
Aéreo Nacional se construye a través de una visión integral, la que va
más allá del Poder Aéreo Militar. Así mismo, permite la participación
de diversos actores estatales y privados, mayor eficiencia en uso de los
medios disponibles y la acción unificada de esfuerzos que facilite su apli-
cación de forma eficaz en ambientes de interés nacional.
De este modo, considero importante el estudio, la difusión y la apli-
cación de este nuevo concepto, puesto que los actuales retos y desafíos
que afronta el país, a nivel local, regional y global, obligan a aunar es-
fuerzos y a emplear las herramientas disponibles para enfrentarlos con
mayor responsabilidad y efectividad. Es así que, la adopción del Poder
Aéreo Integral del Estado nación en el presente siglo, se constituye en
una estrategia nacional a partir de la seguridad y la defensa, de alto im-
pacto, gran alcance de participación y retorno de resultados positivos en
todos los ámbitos públicos y privados, mediante el empleo efectivo de
esta nueva visión del Poder Aéreo Nacional.

General Carlos Eduardo Bueno Vargas


Ex Comandante Fuerza Aérea Colombiana

12
PRÓLOGO

EL Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI, es


un documento elaborado al interior del Departamento Fuerza Aérea
Colombiana de la Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes
Prieto” de Colombia, en el seno del Grupo de Investigación: Masa Crí-
tica, del cual hacen parte integral los señores Coroneles de FAC en uso
de buen retiro Fabio Baquero Valdés, David Barrero Barrero, el señor
Teniente Coronel (retirado) Javier H. Conde Mesa y el señor Andrés
Gaitán Rodríguez Magíster en Seguridad y Defensa Nacional.
En este sentido se desarrolla como núcleo de este libro una pregunta
fundamental: ¿Cuál es la utilidad del Poder Aéreo para un Estado na-
ción y cómo se explica en el caso de Colombia? Por más de un siglo ha
sido una reflexión constante la utilidad del Poder Aéreo y a pesar de que
existen casos y situaciones suficientemente documentadas, es un debate
que aún no se ha agotado como lo han considerado los propios autores
de este documento.
Es así como en estos ocho capítulos se desarrollan cada uno de
los elementos del Poder Aéreo (la Voluntad Política, la Economía,
la Organización, la Doctrina, los Medios Aéreos, la Tecnología y la
Disuasión) los que a juicio y observación de los autores de este libro

13
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

proponen un marco teórico más flexible e ilustrativo, para los tomado-


res de decisiones y para la comunidad académica. Por lo tanto y al lado
de la ciencia, es el arte en el quehacer militar, lo que hace la teoría más
cercana de la realidad. Con esto, profundizar la conciencia y el pensa-
miento en torno del Poder Aéreo Integral, necesario para la seguridad
y la defensa nacional.
De esta forma, en medio de los contextos de un mundo de post-mo-
dernidad y un ambiente altamente convulsionado, de cambios sociales
y el avance tecnológico en casi todas las áreas y hasta la crisis que atra-
viesan las democracias en el contexto regional; los autores ofrecen la
posibilidad de contrastar las teorías clásicas del Poder Aéreo que han
gobernado la toma de decisiones y la doctrina en el mundo en los úl-
timos 50 o 70 años, con las realidades que se han registrado en el caso
colombiano, en el cual el Poder Aéreo ha sido decisivo no solamente
en el campo militar, sino también en la posibilidad de extender y hacer
presente la gobernanza.
Es decir, existe un concepto ampliado del Poder Aéreo o “Integral”
dadas sus dimensiones y multiplicidad de actores, así como las tareas o
misiones enmarcadas en la misión constitucional, entre otros aspectos
que coadyuva al logro de los fines del Estado y con esto la tan primordial
legitimidad, que ocupa un lugar central en este contexto convulsionado
de confrontación de paradigmas y hegemonías.
En particular, el hecho de emplear la capacidad de la Fuerza Aé-
rea Colombiana (FAC), a través de su capital humano, sus sistemas, la
infraestructura aeronáutica del país y sus aeronaves han sido propias
y adecuadas para vincular las poblaciones y territorios más alejados
en las misiones de transporte aeromédico, en el rescate de personas
vulneradas por los embates y riesgos generados por acciones de la
naturaleza. También en la necesidad de extinguir incendios, así como
el papel fundamental en la lucha contra el narcotráfico y la dinámica
de la minería ilegal en cielos abiertos. Esto sin olvidar el carácter
disuasivo del Poder Aéreo, en tanto se vincula la economía de un Es-
tado para lograr cierto grado de independencia estratégica y alcance.
Todo en su conjunto, refuerza la favorabilidad y legitimidad de que

14
Prólogo

goza en forma sostenida la FAC. Esta es la gran virtud e intención de


este documento, la de contrastar la teoría clásica en relación con el
Poder Aéreo, con la realidad a la luz del caso colombiano para volar,
entrenar y combatir.

Brigadier General Eliot Gerardo Benavides González


Jefe de Educación Aeronáutica FAC

15
INTRODUCCIÓN

La Escuela Superior de Guerra ‘General Rafael Reyes Prieto’, como


institución de educación superior para la formación profesional de los ofi-
ciales de las Fuerzas Militares de Colombia, asumió el reto de liderar una
cultura investigativa que permita generar la participación activa de cada
uno de los integrantes de la comunidad académica, y, así mismo, mante-
nerse como referente nacional e internacional en la generación de nuevo
conocimiento en la disciplina de la seguridad y la defensa nacional.
Lo anterior ha sido la guía acogida por los diferentes componentes
académicos que hacen parte de la Escuela, y quienes, además de enten-
der el valor y la necesidad de fortalecer el proceso de investigación, han
promovido la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo, no solo entre
las diferentes dependencias que representan a las Fuerzas Militares, sino
entre los distintos programas que componen la oferta académica de la
Escuela, así como entre los investigadores, el personal profesional y, por
supuesto, los estudiantes.
Es así como el Departamento de la Fuerza Aérea Colombiana, fiel
a esta política, a partir de 2015, a través del personal directivo y admi-
nistrativo, cuerpo docente e investigadores profesionales adscritos al

17
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

grupo Masa Crítica, dentro de la línea Estrategia, Geopolítica y Segu-


ridad Hemisférica, ha desarrollado proyectos de interés institucional
en torno al tema relacionado con el Poder Aéreo.
Cabe resaltar que, si bien se los propone como proyectos de inves-
tigación académica, estos propósitos son financiados por la Fuerza Aé-
rea Colombiana (FAC), por lo cual se espera que tanto sus contenidos
como sus resultados sean coherentes con la situación y con los contex-
tos más relevantes frente a la coyuntura nacional e internacional, toda
vez que, en la actualidad, un tema de interés para la institucionalidad
del país, así como para gran parte de sus actores privados, es la preo-
cupación de conducir al Estado colombiano a un verdadero contexto
de posconflicto, a fin de generar una integralidad de capacidades de la
nación.
Este es el caso del proyecto de investigación Poder Aéreo Integral
del Estado nación en el siglo XXI, el cual representa parte de los esfuer-
zos investigativos del Departamento durante 2017. De igual forma, se
convierte en un producto exponente del resultado de este proceso de
investigación.
El lector de este libro podrá encontrar la tesis que el grupo empleó
acerca del Poder Aéreo Integral del Estado nación en el siglo XXI , teoría
que se fundamenta, en primer término, en la defensa de lo que se debe
concebir como el Poder Aéreo Integral, y entendiendo que este no es un
constructo exclusivo del rol de la Fuerza Aérea o de los medios militares
aéreos en general. En segundo lugar, el Poder Aéreo, al ser concebido
de forma integral, adopta una condición de carácter estratégico para la
nación, que, a su vez, se constituye a partir de la sinergia entre diversos
actores gubernamentales, militares y privados.
En consecuencia, y para demostrar la tesis planteada, el grupo de
investigación a cargo tomó como punto de referencia la ecuación del
Poder Aéreo Integral, planteamiento concebido por el señor Brigadier
General de la Fuerza Aérea Colombiana, Eliot Gerardo Benavides Gon-
zález, quien aglutinó diferentes variables para facilitar el entendimien-
to de estos elementos, los cuales cobran valor nacional y se requieren
para su existencia; así mismo, para validar la idea de integralidad de este

18
Introducción

poder y la de todos los poderes militares de un Estado requeridos para


una mayor eficiencia en la defensa y la seguridad de una nación; de igual
manera, para garantizar un potencial disuasivo frente a las amenazas que
pretendan poner en riesgo el interés nacional.
Este documento está organizado en ocho capítulos, los cuales se han
adecuado a la composición de la ecuación del Poder Aéreo con el ánimo
de representar las instancias y los elementos mediante los que se puede
llegar a construir una versión acertada del Poder Aéreo Integral. Como
se detallará más adelante, la ecuación del Poder Aéreo Integral es una
estructura temática y teórica que propone como sus elementos: la Vo-
luntad Política, la Economía, la Organización, la Doctrina, los Medios
Aéreos, la Tecnología, y la Disuasión como un elemento recientemente
incluido a la ecuación:

PA = [(VP + E) * ((O + D) + (M * T))] d

En ese orden de ideas, el primer capítulo plantea un contexto y una


perspectiva histórico-estratégica del Poder Aéreo, por lo cual es impor-
tante entender que, si bien la invención de las aeronaves se relaciona
rápidamente con el ejercicio de la guerra, el nacimiento de esta capa-
cidad también se asoció a la noción de desarrollo del Estado nación en
diferentes ámbitos. Este espacio inicial del documento ofrece el teatro
apreciativo que permite ver como coherente la existencia de una ecua-
ción del Poder Aéreo dentro de la lógica de la defensa y la seguridad
nacional, así como del desarrollo y el progreso de una nación.
El segundo capítulo, por su parte, y con base en la ecuación plantea-
da, toma como punto de partida la relación entre el Poder Aéreo y la Vo-
luntad Política. El análisis de este poder se lleva a cabo desde la esfera de
lo militar, pero al hacerlo suele pasarse de largo una verdad irrefutable:
todo lo que se materializa dentro del Poder Aéreo depende del ejercicio
político llevado a cabo en el interior de un Estado nación, así como en
sus procesos legislativos y ejecutivos. Como se verá en el capítulo tres,
cuando se analice la incidencia del factor económico, será mucho más
claro para el lector que hay variables de las cuales depende el Poder

19
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Aéreo, y la Voluntad Política es una de ellas. Si los líderes políticos no


ven como prioritario tomar las decisiones políticas que lleven a que la
estructura estatal determine la creación, el crecimiento y la evolución del
Poder Aéreo, esta sería una realidad difícil de alcanzar.
El tercer capítulo aborda la importancia de la Economía y su relación
con el Poder Aéreo de la nación; así mismo, la contribución de dicho
poder al desarrollo del país, mediante la adopción de objetivos políti-
cos en la economía nacional, orientados hacia esfuerzos para fortalecer
una economía de defensa sólida, que permita consolidar al Poder Aéreo
como una capacidad estratégica y, a la vez, disuasiva, en función de la
defensa nacional, toda vez que la Economía es parte fundamental de
la construcción de un Poder Aéreo Integral capaz de enfrentar retos,
amenazas y riesgos propios del Estado nación en el siglo XXI. De igual
forma, este es un capítulo que expone cómo una fuente de riqueza na-
cional también se logra mediante el desarrollo de una infraestructura y
una industria aeronáutica sobre la base de necesidades y prioridades na-
cionales asociadas a procesos de investigación e innovación tecnológica
que permitan la vinculación de otras áreas de la productividad nacional.
En el cuarto capítulo se estudia la variable de la Organización y su
relación con el Poder Aéreo Integral, por cuanto esta vincula diferentes
actores y recursos del Estado nación, con el fin de consolidarlo como
una capacidad estratégica; todo ello, mediante una sinergia de condicio-
nes aeronáuticas de las Fuerzas Armadas y del sector público-privado.
Es así como la organización consolida la visión integral de Poder Aéreo
en función de la seguridad y la defensa de la nación, así como contribuye
con el desarrollo, el progreso y el bienestar social. Así mismo, la orga-
nización permite al Estado proyectar una capacidad disuasiva frente a
todo tipo de amenaza y hacer frente a los desafíos en el siglo XXI.
El quinto capítulo estudia la Doctrina, es considerada el cerebro y la
inteligencia generadora del pensamiento para el uso del Poder Aéreo.
La Doctrina permite reunir la cultura y la filosofía de cada país para
desarrollar, junto con los demás componentes de la ecuación del Poder
Aéreo y en torno a la geopolítica que habita cada nación, el modelo por
seguir a fin de emplear los medios para su defensa y su seguridad.

20
Introducción

En este acápite se describen también elementos como el análisis, para


determinar la mejor forma de aplicar o usar la Doctrina, y así obtener
mayor provecho de este poder para que sea eficaz y eficiente en la de-
fensa de las naciones. Es así como quienes han hecho buen uso de la
Doctrina han sabido reinventarse con nuevos conceptos y teorías, y de
esa forma han permitido que las nuevas generaciones, en las diferentes
guerras y conflictos, hagan un mejor empleo del Poder Aéreo. Si bien es
cierto que las guerras y los conflictos han dado suficiente teoría, y que
cada nación ha adoptado enseñanzas propias acordes a sus posibilida-
des y sus capacidades, siempre, en el mundo del Poder Aéreo, las cosas
evolucionan a la misma velocidad a la cual las aeronaves se desplazan en
los cielos, y, quizá, más rápido, si se involucran en el escenario los com-
ponentes de la ciberguerra y el ciberespacio.
El sexto capítulo se refiere a los Medios Aéreos y los vincula, en gran
medida, como soporte del Poder Aéreo Integral, como los que permiten
garantizar la satisfacción de los intereses y el logro de los objetivos na-
cionales, así como el apoyo necesario para proyectar eficientemente los
distintos campos del poder del Estado a fin de mantener la soberanía,
estimular los factores productivos de la nación y consolidar sus políticas
públicas; todas estas, condiciones supeditadas en gran medida al uso
acertado y oportuno de los medios aéreos y a las capacidades que estos
generan en los ámbitos aeronáutico y aeroespacial.
Cabe resaltar, de esta manera, que el sexto capítulo plantea cómo los
Medios Aéreos se constituyen en el elemento físico y tangible a través
del cual el recurso humano entrenado y altamente competitivo, haciendo
uso del empleo de la estrategia aérea y de la doctrina aérea, proyecta las
capacidades distintivas del Poder Aéreo.
El séptimo capítulo presenta a la Tecnología como un gran comple-
mento del uso de los Medios Aéreos y como un gran soporte al desarro-
llo del Estado, de tal forma que contar con los medios tecnológicos y
los procesos de desarrollo e innovación necesarios y suficientes soporte
y garantice la aplicación de las múltiples capacidades del Poder Aéreo
Integral en cualquier escenario; una condición que, como su fin últi-
mo, persigue la soberanía, elemento esencial, a su vez, para consolidar el

21
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

concepto de Estado nación y su posterior evolución en los ámbitos tanto


aeronáutico como aeroespacial.
En razón de que los Medios Aéreos y la Tecnología están relacio-
nados de manera directa y se proyectan de forma paralela en pro de
mejorar continuamente las capacidades distintivas del Poder Aéreo, la
investigación acerca de los medios aéreos ha sido la base para consolidar
el Poder Aéreo e imprimirle un enfoque aeroespacial.
Finalmente, el documento tiene un capítulo que aborda la temática
de la Disuasión, por lo cual es necesario que el lector tenga en cuenta
cómo, en su estrecha relación con el Poder Aéreo Integral, la Disua-
sión se refiere a la prevención de una acción no deseada; puede llevar a
un castigo que tenga consecuencias variables, mediante una demostra-
ción de poder, punitiva o de coerción. La evolución de este concepto se
puede encontrar hoy en las leyes, los códigos de comportamiento, los
mandamientos, las cárceles y muchos documentos, lugares, evidencias
y ejemplos. La Disuasión, como teoría y estrategia del Poder Aéreo en
el siglo XXI, deberá ser una constante para estrategas y líderes políticos
inclusive; mucho de su aplicación permitirá los niveles de defensa y su-
pervivencia deseados para las naciones.
Como ya se mencionó, la Disuasión siempre ha sido estudiada y
aplicada por teóricos, políticos y militares, y ha llegado a tomársela en
cuenta de forma permanente por la simple razón de la existencia o la
necesidad de poseer un poder militar por parte de los países. En el pre-
sente capítulo se demostrará cómo puede la Disuasión convertirse en
una variable de la ecuación del Poder Aéreo, y que, en teoría, pero tam-
bién en la práctica, servirá de referencia para elevar exponencialmente el
concepto de Poder Aéreo de forma integral, a través de las variables de
la ecuación. De esta manera se convierte en una estrategia disuasiva que
salvaguarde, con la perspectiva aérea, los intereses nacionales.
En términos generales, este libro es el producto de una metodología
de investigación fundamentada en la revisión de documentos primarios y
secundarios, además de la recolección de experiencias académicas como
el primer Seminario de Poder Aéreo Integral DEFAC 2016, que han

22
Introducción

nutrido a lo largo de los últimos años la idea de construir un Poder


Aéreo para el Estado que se fundamente en lo integral. Cada capítulo
cuenta con sus respectivas fuentes, las cuales buscan alimentar acadé-
micamente cada temática de la manera más constructiva para el lector.
De igual forma, el proceso de investigación también llevó al grupo de
investigación a consultar libros clásicos en la visión y la construcción de
pensamiento crítico en el campo del Poder Aéreo.

23
CAPÍTULO I

CONCEPTOS DEL PODER


AÉREO INTEGRAL
Y SU RELACIÓN CON EL
ESTADO NACIÓN*
Andrés Gaitán Rodríguez

Para nosotros, los aviadores, el futuro de nuestra nación


está indisolublemente ligado al desarrollo del Poder Aéreo.
General Billy Mitchell

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

25
El Poder Aéreo es el tema central por tratar, para hacerlo, hay que
llevar a cabo un estudio responsable y juicioso de su definición, carac-
terísticas y de su intrínseca relación con el Estado nación. Sin ello, será
imposible realizar un análisis más profundo de sus respectivas variables,
puesto que, de no haber claridad acerca de los conceptos básicos que
permita construir cimientos fuertes, el desarrollo temático será limitado.
Lo primero que vale la pena aclarar es que aún no hay un consenso
en el mundo académico militar acerca de la definición de Poder Aéreo.
Si bien su importancia es innegable, dadas su magnitud y su preponde-
rancia en el ambiente donde se mueve su estudio, es difícil seguir un solo
camino por la misma razón. Dicho concepto ha sido tratado desde el
mundo técnico, el geográfico, el político y el lógico (Gray, 2012). Actual-
mente, una de las conceptualizaciones que abarcan el mayor espectro
define el Poder Aéreo como:

La capacidad de hacer algo en el aire. Consiste en transportar todo tipo de


cosas por aviones de un lugar a otro, y como el aire cubre el mundo entero
no hay lugar que sea inmune a la influencia de los aviones. (Gray, 2012, p. 8)

Esta amplitud conceptual trae consigo una serie de condicionamien-


tos que hacen más fácil la comprensión del Poder Aéreo. Este no se refie-
re exclusiva y simplemente a los aviones o las herramientas físicas: tam-
bién lo hace respecto a “ingredientes menos tangibles, pero igualmente
importantes en su eficacia, como la doctrina del empleo, los conceptos
de operaciones, la capacitación, las tácticas, la competencia, el liderazgo,
la adaptabilidad y la experiencia práctica” (Lambeth, 2000, p. 117).

27
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Además de lo anterior, este poder no es funcional si es apartado de la


información y la inteligencia del espacio donde se encuentra actuando.
No se refiere, simplemente, al ataque y la destrucción de objetivos, como
podría pensarse, sino que, además, implica llegar al detalle de saber cuál
es exactamente el objetivo que se pretende atacar y tener cierta claridad
sobre su alcance, para así permitir que se logren los resultados y haya
garantía de su cumplimiento (Lambeth, 2000).
Por otro lado, es imposible hablar de Poder Aéreo exclusivamente
en la Fuerza Aérea, ya que este no solo abarca sus recursos: también hace
referencia a la aviación naval y a los medios aéreos que posea la fuerza
terrestre, así como los elementos civiles que se necesiten para funcionar
y desplazarse en el tercer dominio, que es el aire.
Para aportar algunas otras visiones sobre qué es el Poder Aéreo, deben
tenerse en cuenta las construcciones conceptuales realizadas por las insti-
tuciones encargadas de este componente nacional. La Fuerza Aérea de los
Estados Unidos lo define como: la capacidad que se tiene para proyectar
el poder militar propio mediante el uso y el control del aire y el espacio,
para satisfacer los propios intereses (estratégicos, operacionales o tácticos)
(Jordán, 2017). Por su parte, la European Air Chiefs Conference (en ade-
lante, EURAC) hace referencia al Poder Aéreo como: “la capacidad de
proyectar Fuerza militar en el aire o el espacio o desde una plataforma o
misil que opere por encima de la tierra” (Lombo, 2002, p. 233).
Por otro lado, la Royal Air Force del Reino Unido (en adelante,
RAF) lo entiende como: la capacidad para proyectar fuerza militar en el
aire o en el espacio, por o desde una plataforma o un misil que opere por
encima de la superficie terrestre. Cuando se hace referencia a plataforma,
se hace referencia a un abanico de posibilidades: un avión, un helicóp-
tero o un sistema no tripulado (Jordán, 2017). Resalta entre todos los
conceptos el término capacidad, el cual se entiende en un sentido holís-
tico: materiales, infraestructura, recurso humano, educación, doctrina y
organización.
Luego de conocer el desarrollo teórico en el ámbito internacional,
vale la pena volver a territorio colombiano e indagar en la doctrina
nacional:

28
CONcEPTOSDELPODERAÉREOINTEGRaL Y SU RELaciÓN cON EL ESTaDO-NaciÓN

De manera general, el Poder Aéreo y Espacial es un conjunto de capacida-


des aéreas y espaciales, así como la voluntad de emplearlas, con el objetivo
de brindar la Seguridad y Defensa de la nación. El Poder Aéreo y Espacial
involucra la aplicación de medios e infraestructura aérea y espacial para el
logro de los objetivos impuestos por el nivel más alto de la política nacional,
dicho Poder actúa de manera autónoma o en concierto con los demás po-
deres militares: Terrestre y Naval. (Fuerza Aérea Colombiana, 2013, p. 71)

A su vez, junto a una definición bastante completa, se mencionan los


componentes de este poder. Uno de ellos es el componente conceptual; es
decir, la estructura mental y la concepción de la doctrina, que brindan la
capacidad para la toma de decisiones. El componente moral es la volun-
tad de lucha, junto con el liderazgo para orientar a los combatientes y los
valores definidos. Por último, el componente físico es el elemento tangi-
ble: el número de personas, la infraestructura aeronáutica, las aeronaves,
los recursos espaciales, la industria aeronáutica y espacial, y los demás
recursos económicos y físicos dispuestos para el apoyo logístico y uso de
la aviación militar y civil (Fuerza Aérea Colombiana, 2013).
El Poder Aéreo, al tener la particularidad de explotar la atmósfera
sobre la superficie de La Tierra como ningún otro poder lo tiene, cuen-
ta, por supuesto, con características que lo hacen igualmente único.
Estas peculiaridades son la altura, la velocidad y el alcance, los cuales
deben ser considerados las principales fuerzas de la potencia aérea.
Además de estas, también se pueden reconocer su flexibilidad y su ca-
pacidad de búsqueda, para concentrar recursos y de respuesta (Royal
Air Force, 2011).
En este punto, el concepto de Poder Aéreo, a partir de la recolección
de información valiosa, queda claro. Lo que sigue es un breve recorrido
histórico, que permite identificar los principales hitos que han creado la
teoría conocida hasta ahora de este poder. Y el término breve se refiere
no solo a la extensión desarrollada, sino también, a la corta historia de
la teorización del Poder Aéreo, ya que, en comparación con el Poder
Marítimo o el Poder Terrestre, el aéreo apenas si tiene poco más de 100
años, a lo largo de los cuales se ha hecho un trabajo maratónico para
poder construirlo.

29
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Se puede argumentar que el Poder Aéreo se ha desarrollado en tres épocas


distintas: hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, desde 1945 hasta
la Guerra del Golfo de 1991, y desde entonces. La primera de estas dos
eras produjo teóricos del Poder Aéreo, pero en ninguna parte se puede
ver la captura de la energía del Poder Aéreo, que es una esencia completa.
(Shields, 2008, p. 1)

La primera ola o primer momento del Poder Aéreo destacado por


Shields desarrolla una teoría en torno al Poder Aéreo estratégico, a tra-
vés de teóricos como Douhet, Slessor, Mitchell, de Seversky y Trenchard.
El general italiano Giulio Douhet es el primer pensador dedicado ente-
ramente al trabajo académico del Poder Aéreo y el papel que este juega
durante la guerra. Douhet aporta conceptos como la “fórmula para la
victoria, ganar el mando del aire, neutralizar los centros vitales estratégi-
cos de un enemigo, y mantener la defensiva en el suelo mientras toma la
ofensiva en el aire” (Mellinger, 1997, p. 1).
Además de lo anterior, Douhet afirmaba que el Poder Aéreo revo-
lucionaría el comportamiento de la guerra, pues gobierna una nueva
dimensión, que no se ve obstaculizada por la geografía ni por los pro-
blemas que existen en tierra firme; el aire se convierte así en un entorno
completamente novedoso, con beneficios antes desconocidos. Además,
identificó cinco objetivos esenciales para el Estado enemigo, y que de-
berían ser golpeados con más fuerza: “Los sistemas básicos (objetivos)
como centros vitales de un país moderno: la industria, la infraestructura
de transporte, los nodos de comunicación, los edificios del gobierno y la
voluntad del pueblo” (Mellinger, 1997, p. 11).
Por último, reconoció que la potencia de un Estado se halla ínte-
gramente relacionada con la condición de su industria aerocivil, con-
siderando que el sector militar es por completo dependiente del sector
civil y sus recursos, más que el Poder Terrestre o Marítimo: “Douhet vio
una relación fuerte y simbiótica entre una Fuerza Aérea, la industria de
la aviación, el gobierno y la vitalidad comercial de un país” (Mellinger,
1997, p. 16).
La construcción teórica fue enriquecida por estudiosos ingleses y su
Royal Air Force o Real Fuerza Aérea (RAF); principalmente, por Hugh

30
CONcEPTOSDELPODERAÉREOINTEGRaL Y SU RELaciÓN cON EL ESTaDO-NaciÓN

Trenchard y John Slessor. Trenchard, el primer jefe de la RAF y su Coman-


dante entre 1919 y 1930, creía que el avión es un arma intrínsecamente es-
tratégica e inigualable en su capacidad para quebrantar la voluntad de un
país enemigo. A esto agregó la temática económica, y no dejó la guerra ni
el comportamiento aéreo exclusivamente en un sector militar. El resultado
fue una mezcla única: una teoría del Poder Aéreo que aboga por ataques
diseñados para quebrar la moral de los trabajadores de la industria enemi-
ga, y, por extensión, la de la población en su conjunto (Mellinger, 1997).
Por su parte, Slessor reconoció que una función primaria del Poder
Aéreo es el bombardeo estratégico, pero también pensaba que el Poder
Aéreo podría complementar las operaciones terrestres y marítimas; de
hecho, criticó siempre la posición que afirmaba que la próxima guerra,
en su momento, se decidiría exclusivamente en el aire (Mellinger, 1997).
Tal vez, la contribución más duradera de William Mitchell, uno de
los teóricos estadounidenses más importantes sobre el tema, al desarro-
llo del Poderío Aéreo fue la noción de autonomía de la Fuerza Aérea, una
visión progresiva de operaciones aéreas independientes, y no tan solo
como era usada hasta ese momento: como un simple apoyo a las fuerzas
terrestres o marítimas. Reconoció Mitchell que con los ataques aéreos
se pueden ganar guerras, al destruir la capacidad de respuesta de una
nación enemiga y su voluntad de lucha, y que hacerlo a través del Poder
Aéreo daría una victoria más rápida y más barata que la obtenida por
cualquier otra fuerza.

La clave para obtener la victoria a través del poderío aéreo radica en el


establecimiento de una Fuerza Aérea autónoma, libre de control por parte
de los comandantes de superficie y dirigida por aviadores con experiencia
especial. Aquellos aviadores determinarían las vulnerabilidades del Estado
enemigo para luego atacar esas debilidades. (Clodfelter, 1997, p. 79)

Por último, Alexander P. de Seversky fue una de las más conocidas


y más populares figuras de la aviación en Norteamérica durante la Se-
gunda Guerra Mundial. Su pasión era el Poder Aéreo, y su misión era
convencer al pueblo estadounidense de que el Poder Aéreo había revo-
lucionado la guerra, y, por lo tanto, se convertía en su factor primordial

31
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

y decisivo. De Seversky persiguió implacablemente esta meta durante


más de tres décadas (Mellinger, 1997). Si bien no planteó nuevas ideas al
respecto, sí transmitió una comprensión de la esencia del Poder Aéreo a
millones de estadounidenses.
La segunda época del Poder Aéreo abandonó el tema estratégico, y
se la puede describir como la era de los procesos, si se toman en cuenta
los avances tecnológicos y se aplica el pragmatismo. Los dos teóricos mo-
dernos que definen dicha era son los coroneles John Boyd y John War-
den, que contribuyeron significativamente al proceso evolutivo. Aunque
Boyd no ofrece una teoría del Poder Aéreo por sí misma, sus pensamien-
tos sobre el conflicto sí tienen implicaciones significativas para el empleo
del Poder Aéreo en todos los niveles de la guerra. En contraste, Warden
desarrolló una teoría del Poder Aéreo centrándose en la aplicación de las
armas en el aire (Fadok, 1997).
Los pensamientos de Boyd estaban orientados al proceso, y apuntan
a la parálisis psicológica. Habla de doblegar a un oponente desde su in-
terior, a través de una acción que corte los lazos del Estado enemigo con
su entorno y lo obliguen a hallar soluciones en sus opciones propias, que
la mayoría de las veces no son simplemente mínimas, sino inexistentes.
Bajo el ambiente amenazador de la guerra, la confusión y el desorden
inicial degeneran al Estado porque hacen colapsar su voluntad de resis-
tir. Su teoría del conflicto es clausewitziana, en el sentido de que perma-
nece filosófica, enfatiza las esferas morales y sostiene la importancia de
enseñar a los guerreros cómo pensar (Fadok, 1997).
Por su parte, la teoría del ataque estratégico de Warden apunta a
la parálisis física. Defiende ataques paralelos, de adentro hacia afuera,
contra los cinco anillos estratégicos de un enemigo (liderazgo, órganos
esenciales, infraestructura, población y Fuerzas Militares), y con un én-
fasis inquebrantable en el liderazgo. Cuando los centros de gravedad
son golpeados, incapacitan al sistema enemigo mediante la imposición
rápida de la parálisis total o parcial. La teoría de Warden es práctica: en-
fatiza la esfera física del conflicto y sostiene la importancia de enseñar a
los guerreros cómo actuar; es decir, enseñarles los principios de la guerra
(Fadok, 1997).

32
CONcEPTOSDELPODERAÉREOINTEGRaL Y SU RELaciÓN cON EL ESTaDO-NaciÓN

En el tercer periodo, el del Poder Aéreo ágil, se han experimentado


nuevos avances tecnológicos, los cuales han permitido que el Poder Aé-
reo comience a abordar buena parte de sus debilidades. La persistencia
es ahora menos un problema con aeronaves no tripuladas de larga dura-
ción. Del mismo modo, ni la noche ni el mal tiempo son el obstáculo que
había sido antes, con un Poder Aéreo cada vez más rápido y eficiente.
Mientras tanto, el espacio ofrece nuevas soluciones tecnológicas a los
problemas con su capacidad de proporcionar vigilancia, comunicacio-
nes y redes en el horizonte (Shields, 2000).
Es indiscutible la importancia del Poder Aéreo en la construcción
del Estado y su fortalecimiento, así como en el debilitamiento del con-
trario. Los líderes del mundo claramente “han utilizado incuestionable-
mente el poderío aéreo como medio para emplear el instrumento militar
del poder nacional” (Krause, 2015, p. 42).
El Poderío Aéreo es una temática completamente política, debido
a su esencia netamente estratégica; por lo tanto, es fácil entender que
toda la historia del poderío aéreo, en todos los países, ha estado llena
de intenciones, significados y consecuencias políticas (Gray, 2012).
Esta herramienta puede cumplir una importante serie de funciones
que ayudan a la construcción y la protección del Estado. Trabaja
como policía del aire, donde intercepta aeronaves hostiles o no iden-
tificadas que invadan el espacio aéreo propio. La defensa aérea activa
—es decir, la reacción de las fuerzas contra ataques aéreos cuando
estos se producen o pueden llegar a hacerlo— también proporciona
acciones ofensivas contra el Poder Aéreo enemigo y la supresión de
defensas aéreas enemigas; o sea, la neutralización, la destrucción o la
degradación de los sistemas de radares y de defensa antiaérea enemi-
gos (Lombo, 2002).
Sumadas a las tareas anteriores se encuentran la interdicción aérea,
el apoyo directo cercano a tropas en superficie terrestre, reconocimien-
to y vigilancia aéreos, patrulla marítima y lucha antisubmarina, guerra
electrónica —al dominar el espectro electromagnético—, transporte aé-
reo, reabastecimiento en vuelo, búsqueda y salvamento de combate y
misiones en apoyo de la política exterior o en situaciones catastróficas

33
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

(Lombo, 2002); todo esto, posibilitando que el Estado apoye muchas de


sus necesidades en el sector aeroespacial.

Los defensores del Poder Aéreo han luchado para afirmar la estrategia de-
trás de la explotación del medio aéreo para alcanzar intereses nacionales
y nuevos usos del Poder Aéreo para conseguir los fines nacionales. En la
Primera Guerra Mundial, el poderío aéreo demostró que tenía más poten-
cial para la guerra en el aire que simplemente el transporte de la artillería.
(Krause, 2015, p. 42)

Así como fortalece al Estado que lo usa, el Poder Aéreo también obli-
ga al enemigo a dimitir en su accionar de agresión. Los teóricos piensan
que el Poder Aéreo puede prevenir las guerras de desgaste convirtiendo
la voluntad del enemigo en el nuevo objetivo. Por supuesto, la tecnología
ha sido un factor clave que ha llevado a los teóricos a tomar en cuenta
este pensamiento. “La aplicación del poderío aéreo para alcanzar objeti-
vos estratégicos y comprometerse en la diplomacia coercitiva ha tenido
un enorme éxito en los últimos 40 años” (Subramaniam, 2008, p. 56).

34
CAPÍTULO II

LA VOLUNTAD POLÍTICA
Y EL PODER AÉREO INTEGRAL
DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI*
Andrés Gaitán Rodríguez

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

35
Como se describió en el acápite anterior, la Voluntad Política es una
variable que hace parte del constructo que da vida al Poder Aéreo Inte-
gral. De tal forma, y antes de establecer el porqué de la estrecha relación
entre los elementos en cuestión y el resultado que de dicha sinergia se
produce, es importante comprender el ambiente en el cual se gesta.
El contexto al que se hará referencia para iniciar una disertación
entre el Poder Aéreo y la Voluntad Política se denomina Estado nación.
Solo bastaría con revisar la teoría política clásica, en la que las ideas de
Thomas Hobbes (1981) y Jean-Jacques Rousseau (1999) establecieron la
principal razón de ser del Estado: garantizar la supervivencia y la pro-
longación hacia el futuro de los individuos que lo componen o le dieron
vida. Ahora bien, cuando se habla de esos individuos como un colectivo
y se tiene en cuenta la historia que como conjunto ha vivido, y en la cual
ha construido un marco de valores, creencias y cultura, se hace referen-
cia al profundo concepto de nación.
Por lo anterior, y comprendiendo ahora que el Estado le pertenece
a la nación, se hace necesario el empleo del término interés; en otras
palabras, cuáles son los intereses de los ciudadanos, como ente colectivo
o social, y qué esperan que su Estado logre por ellos. Por ello, cuando
se mencionó líneas arriba que el Estado fue creado para garantizar la su-
pervivencia de sus individuos, no se habla de otra cosa sino de la volun-
tad colectiva otorgando esta función a su ente político, administrativo y
protector.
Por supuesto, si bien la seguridad y la defensa han sido valores fun-
dacionales, también es claro que el debate ha aumentado con el tiempo,
y, por ende, igualmente lo ha hecho la cantidad de intereses de la nación:

37
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

intereses en lo político, en las relaciones internacionales con otros Esta-


dos, en la obtención de recursos que permitan desarrollo, intereses cul-
turales y medioambientales, entre otros más. La variedad y la evolución
de los intereses nacionales dependen, en gran medida, de los cambios
que se dan en las necesidades relativas de los pueblos.
Ahora bien, no hay que olvidar que el Estado nación es un actor que,
al nacer a partir de la Paz de Westfalia (Franca, 2006), asumió una prác-
tica que lo precedía: la guerra. Si bien es cierto que la guerra no volvió
a ser la misma desde cuando se realizó y se proyectó a partir del Estado,
tal realidad pone de manifiesto que este fenómeno ya se había adaptado
a las dimensiones terrestres y marítimas a partir de los intereses políticos
de reinos, de principados, de califatos; es decir, diversidad de formas
políticas monárquicas que hicieron de la guerra un mecanismo político
para dirimir conflictos con entes políticos semejantes, pero antagónicos.
Aclarando esta idea, es posible observar cómo, aunque con pre-
cedentes, la guerra en la modernidad o bajo la tutela del Estado tra-
jo consigo cambios sustantivos, tanto cualitativos como cuantitativos.
Aunque la Edad Antigua y el Medioevo contaron con cañones, mos-
quetes, trirremes, cañones y fragatas, el Estado nación, con la Revo-
lución Industrial del siglo XVIII, entregó a la guerra tanques como
los Mark V y el A7V, dotó a la guerra marítima de submarinos como
el USS Holland y trajo consigo el emblemático acorazado alemán Bis-
marck. Lo anterior, frente a lo cualitativo, mejoró las armas y la maqui-
naria; se involucra también el hecho de que el siglo XX, debido a las
capacidades industriales del contexto, se caracterizó por la producción
en línea o cadena. Por consiguiente, se vieron armas no solo más letales
y destructivas, sino también, en una mayor cantidad, para poder ali-
mentar las grandes batallas donde se las requería:

A grandes trazos, se podría definir el militarismo como un proceso históri-


co-social y cultural complejo que ha hecho de la violencia extrema un vector
de organización y producción social. Sus orígenes inmediatos habría que
situarlos en la consolidación de la nación Estado como forma muy exten-
dida de identificación colectiva (nación) y de organización político-social
(Estado). (Medina y Rodríguez, 2004, p. 279)

38
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

Por otra parte, en el caso de la proyección de la guerra a la dimensión


aérea, se trató de un fenómeno propio de la modernidad y de un Estado
nación industrializado y mercantilista del siglo XX, capaz de sustentar
la infraestructura política y económica requerida para el desarrollo tec-
nológico del dominio del espacio aéreo. Este punto de discusión se hace
más claro al aceptar el hecho de que hablar de Poder Aéreo implica in-
cluir dentro del concepto el desarrollo, y no solo el de aeronaves para la
guerra, sino el de la capacidad para encontrar nuevos materiales ligeros
y más resistentes; para que los Estados puedan desarrollar y contar con
instrumentos de lectura de este espacio, como lo permiten los radares;
para contar con una industria de dispositivos informáticos para llevar
más allá el concepto de avión, como medio de transporte; para lograr
objetivos más ambiciosos para la nación.

En el año 1980 […] las Fuerzas Aéreas tenían aviones más capaces. Los
misiles eran más complejos y eficaces. Los aviones de bombardeo de lar-
go alcance habían sido complementados por los Misiles Intercontinentales
Balísticos (ICBM’s). Se empezaron a utilizar armas inteligentes que podían
combatir por sí solas. (Gutiérrez, 1995, p. 91)

Esta distinción no pretende posicionar el Poder Aéreo en un nivel


jerárquico sobre los demás poderes (terrestre y marítimo). Se trata de
establecer cuál es la relación entre el Poder Aéreo y la Voluntad Política,
para lo cual es determinante resaltar que el surgimiento de esta fuerza
de la nación solo pudo ser producto de la visión, la proyección y el lide-
razgo de pensadores y pioneros de los ámbitos gubernamental y militar.
Se debe tener en cuenta, de igual forma, que el nacimiento de algo
concebido como el Poder Aéreo no tuvo un precedente, como sí ocurrió
con los poderes de tierra y mar, por lo cual debe asumirse que este poder
(el del aire) nace por la intervención directa de actores políticos que
vieron como una necesidad que su Estado fuese fuerte y estuviera pre-
parado para conflagraciones en el aire; por ende, vieron en la inversión
de recursos económicos para el desarrollo científico y tecnológico una
oportunidad para demostrar su poderío. En otras palabras, la existencia
del Poder Aéreo es producto de una decisión política dentro del seno

39
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

del Estado nación, mientras que el Poder Terrestre y el Marítimo fueron


procesos asumidos por el mismo actor político como una forma de tras-
cender, con mejor y más tecnología, unas prácticas y unos contextos de
enfrentamiento preexistentes.
La Primera Guerra Mundial fue un primer escenario para consta-
tar cómo se podría llevar a cabo la guerra implementado maquinaria y
elementos aéreos: “El desarrollo de la Primera Guerra Mundial (PGM)
operó como un extraordinario agente dinamizador del desarrollo aero-
náutico que posibilitó generar un método de empleo militar de este re-
curso” (Martín, 2014, p. 1).

Durante la Primera Guerra Mundial, el poderío aéreo demostró que tenía


gran potencial para la guerra en el aire que tan solo divisar artillería […] el
poderío aéreo podría evitar guerras de desgaste […] la guerra aérea podría
reducir las bajas y liberar a las naciones de las guerras de aniquilación. La
voluntad del enemigo se convirtió en el nuevo blanco; con ese fin, atacar direc-
tamente a los civiles parecía ser el mecanismo preferido. (Krause, 2015, p. 34)

Así, como consecuencia de la doctrina de Poder Aéreo que devino


de la Primera Guerra Mundial aparece una idea complementaria frente
a esta perspectiva del tema. Y es que la guerra en los dominios terrestres
y marítimos, la guerra en el aire, y esta como principio de la construc-
ción del Poder Aéreo, sólo fueron posibles bajo la tutela y la fuerza del
Estado nación.
Al respecto, Charles Tilly tiene algunas cosas que decir. Para Tilly,
la guerra hace al Estado: “La guerra, la extracción y la acumulación de
capital interactuaron para configurar la construcción del Estado. Los ti-
tulares del poder no emprendieron estas tres actividades trascendentales
con la intención de crear Estados nacionales centralizados, diferencia-
dos, autónomos, organizados políticamente” (2007, p. 5).
Por lo anterior, diversos teóricos han enfatizado la importancia del
elemento político en los asuntos de la seguridad y defensa nacionales.
Lo político, en su capacidad de definir la vida y el desarrollo del Estado,
de una forma u otra, se interpreta a sí mismo como la vitalidad de los
asuntos de una sociedad.

40
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

Asumir una perspectiva del Poder Aéreo como algo integral con-
lleva, así mismo, plantear arquetipos y elementos sistémicos. Y si bien
desde la teoría y la realidad de los sistemas todos sus elementos presen-
tan la misma importancia para el proceso, es irrefutable que siempre hay
un nodo o un actor que permite la vitalidad y la evolución de los demás.
De esa manera, cuando tomamos el Poder Aéreo como un sistema in-
tegral, estaríamos en lo correcto al darle una gran preponderancia al
elemento de la Voluntad Política.
Bajo el desarrollo del Estado a partir de la modernidad, y sin restric-
ciones geopolíticas, se han presenciado una lógica y una tendencia en el
manejo de los asuntos y los intereses nacionales. Después de derrocar los
gobiernos monárquicos absolutistas y de que se inició la era de los go-
biernos civiles, se ha constatado la designación de los procesos legislati-
vos en figuras políticas como los presidentes, los primeros ministros, los
parlamentos, los congresos y los senados; en otras palabras, la capacidad
para dirigir el destino de un Estado. Y con el consentimiento del pue-
blo (la mayoría de las veces) se ha constituido, a su vez, en la capacidad
de los actores políticos de ser estratégicos para ver las amenazas y las
oportunidades, y, a su vez, generar las políticas pertinentes a responder
eficientemente a dichos escenarios.
Por otra parte, no hay que olvidar que son también los actores po-
líticos, en su capacidad tanto legislativa como técnica, los que toman
las decisiones en torno al destino del erario de la nación. A partir de
diversas actividades económicas (aunque esto será discusión del siguien-
te capítulo) como el recaudo de impuestos, la inversión extranjera, la
venta de bonos de gobierno, las inversiones en otros países, los tratados
comerciales y la deuda pública (entre otras más), el actor político logra
recolectar los recursos para hacer realidad el funcionamiento mismo del
Estado, la consecución de las políticas públicas, satisfacer los intereses
nacionales en el exterior, hacer posible el desarrollo de la nación y garan-
tizar la seguridad y la defensa nacional.
Decantando el significado de dicha jerarquía en los procesos políticos
y económicos estratégicos del Estado, se puede empezar a comprender

41
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

la importancia que tiene el elemento de la Voluntad Política en la ecua-


ción del Poder Aéreo.
Frente a esta realidad, desde un punto de vista inicial es imperativo
asumir el hecho de que todas las instituciones estatales que aportan ac-
ciones, recursos o capital para el Poder Aéreo dependen de la Voluntad
Política para existir y continuar en el tiempo como organismos deter-
minantes para el propósito. Y como forma de dar coherencia a dicha
aprobación, se deriva aceptar la inyección de recursos económicos para
sostener la misión y la estructura de tales instituciones políticas.
Por otra parte (lo que también tendrá su propio análisis más adelante),
en la sinergia de estos elementos decisivos en torno a la Voluntad Política
también se presenta la capacidad de poder contar con procesos naciona-
les en desarrollo científico y tecnológico que permitan una independencia
estratégica, abaratar los costos para el presupuesto de las instituciones del
Poder Aéreo y permitir el desarrollo de la industria nacional.
La Voluntad Política como cabeza principal de la estructura Poder
Aéreo en materia de decisiones políticas, tesoro nacional y procesos le-
gislativos, debe comprender la necesidad de promover esquemas de in-
tegralidad y cooperación, así como de asignación de recursos.
Aunque una propuesta de Poder Aéreo Integral demanda una es-
tructura horizontal de actores, respetando un sentido cooperativo y re-
cíproco, no se puede desconocer que, en términos prácticos, existe una
jerarquía estatal. El gobierno, encarnando la voluntad política del Poder
Aéreo, tiene la capacidad para controlar y, así mismo, inyectar recursos a
las demás variables del Poder Aéreo.
En el caso particular colombiano, la Voluntad Política en relación
con el Poder Aéreo se evidencia, de alguna forma, mediante la capa-
cidad del Estado en el empleo y la regulación de los recursos aéreos
de la nación; específicamente, los asignados a las Fuerzas Armadas
(FF. AA.) De igual forma, en la administración y la regulación de la
Aviación Nacional través de la Unidad Administrativa Especial de la Ae-
ronáutica Civil (Aerocivil). Lo anterior, a través de la decisión política
de empleo del Poder Aéreo, y, en principio, para cumplir su principal
función: la seguridad y la defensa de los intereses nacionales tal y como

42
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

lo establece la Constitución Política respecto a la defensa de la inde-


pendencia nacional, el mantenimiento de la integridad territorial para
asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo (CPN,
art. 2º, 1991). Así mismo, mediante el control y la regulación del es-
pacio aéreo para garantizar el desarrollo ordenado de la aviación civil
y de la industria aérea nacional en función de los fines del Estado. De
esta manera, el Estado colombiano demuestra su Voluntad Política con
el respaldo de las facultades constitucionales, políticas y administrati-
vas en el empleo del Poder Aéreo para la defensa de la soberanía, la
independencia, la integridad del territorio nacional y del orden cons-
titucional (CPN, art. 217, 1991), como también, en la dirección y la
gestión de la aviación y de la industria aeronáutica en contribución al
desarrollo y la prosperidad de la nación.
En este mismo sentido, existen políticas de gobierno en materia de-
fensa y seguridad nacional, y que interpretan el orden constitucional y
plantean principios orientadores. Estos fundamentos se materializan en
objetivos políticos para lograr por parte del sector de la defensa nacio-
nal a fin de proteger la soberanía y la integridad territorial nacionales
frente a cualquier tipo de agresión, como un componente fundamental
de la misión constitucional de las Fuerzas Militares, de tal forma que el
Estado compromete su Voluntad Política para responder a los retos que
impone el Poder Aéreo y, a su vez, contribuir al desarrollo del país, me-
diante la modernización, la renovación y el adecuado uso de la infraes-
tructura y los recursos aeronáuticos, para el logro y el mantenimiento de
la paz dentro de una postura estratégica defensiva y con una capacidad
disuasiva creíble. Con el ánimo de esclarecer aún más el argumento ya
construidos, este puede ser definido de la siguiente forma:

La Disuasión es creíble cuando los actores amenazantes perciben que los ries-
gos de involucrarse en una mala conducta superan las recompensas y cuando
se desaconsejan las actitudes y las conductas incumplidas. La Disuasión se
produce cuando se disuade a quien esté planeando cometer una conducta
dañina, porque, muy posiblemente, será detectada, investigada rigurosamen-
te, enjuiciada con vigor y condenada con sanciones sólidas y proporcionales.
(International Organization Of Securities Commissions, 2015, p. 6)

43
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

El fenómeno de la Disuasión toma gran valor en momentos de cri-


sis y amenaza, los que generan riesgos inminentes sobre los intereses
nacionales; sin embargo, esta situación puede minimizarse dadas las ca-
racterísticas de la dimensión en el que se desenvuelve el Poder Aéreo.
Por tal motivo, es necesario pensar en un concepto del Poder Aéreo que
vaya más allá del empleo de los recursos aéreos de la Fuerza Pública.
Se requiere, entonces, un compromiso de Estado que implique todos
los elementos que constituyen el Poder Nacional bajo una sola política
estratégica y de organización capaz de conducir, enfrentar y responder
ante toda situación de amenaza o crisis, así como aportar al esfuerzo en
el desarrollo y el progreso nacional.
Claramente, la Voluntad Política se expresa en elementos de orden
legal y estructural, articulando de forma sistémica los componentes de la
ecuación del Poder Aéreo, de tal manera que estas variables operan de
forma sinérgica y colaborativa; verbigracia, la variable económica debe
favorecer indistintamente el desarrollo de la infraestructura aeronáuti-
ca para propósitos militares y civiles. En consecuencia, el Poder Aéreo
no se constituye únicamente por las Fuerzas Aéreas que pertenecen al
sector defensa de un Estado: incluye también las capacidades aeroespa-
ciales asignadas por los gobernantes y los dirigentes a las Fuerzas Mili-
tares terrestres o navales, y, por supuesto, la aviación civil y la industria
aeronáutica:

La participación del Poder Aéreo es indispensable en casi cualquier acción


militar, desde las humanitarias a los más severos escenarios de guerra, por lo
que deberá actuar coordinadamente con otros organismos civiles o militares
[…] Su conocimiento resulta indispensable a los responsables políticos o
militares que, por estar implicados en decisiones relacionadas con el mismo,
deben saber cómo emplear el Poder Aéreo y convertirlo en un instrumento
flexible y eficaz. (Lombo, 2010, p. 252)

En el primer panel de Poder Aéreo 2016 como parte del proyecto


de investigación, se análizaron las oportunidades y limitaciones de la pro-
puesta del concepto del Poder Aéreo de manera integral en el Estado co-
lombiano. Este evento contó la participación de representantes de dife-

44
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

rentes sectores afines al tema, entre ellos el Departamento Administrativo


de la Aeronáutica Civil (Aerocivil), la Agencia Nacional de Infraestructura
(ANI), el Departamento Administrativo de Ciencia y Tecnología e Inno-
vación (Colciencias) y la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), quienes expu-
sieron argumentos relacionados con la conveniencia de contar con una
legislación que permita destinar mayores recursos para la ciencia, la tecno-
logía e innovación, en función de un desarrollo sostenido del Poder Aéreo,
mediante un esfuerzo investigativo e industrial jalonado desde la Fuerza
Aérea, en conjunto con las escuelas y las universidades, con programas
orientados a carreras afines con el medio aeronáutico, para cederlos pos-
teriormente a la industria civil, de tal forma que perdure el compromiso
de satisfacer las necesidades del Poder Aéreo Nacional.
Estos desarrollos, tanto en la infraestructura como en investigación
e innovación, deben generar encuentros desde lo político en la toma de
decisiones. Ejemplo de ello es el Decreto 2937 de 2010, mediante el cual
se designa a la Fuerza Aérea como Autoridad Aeronáutica de la Aviación
de Estado, esfuerzo que logra articular el Poder Aéreo Militar con un
ente civil al cual le compete, como autoridad en materia aeronáutica en
todo el territorio nacional, regular, administrar, vigilar y controlar el uso
del espacio aéreo colombiano.
Igualmente, estas políticas que facilitan los cambios deben generar
mejoras organizacionales en el interior de los diversos entes estatales que
administran los componentes físicos del Poder Aéreo, de tal manera que,
actuando sinérgicamente con la aviación de Estado en cabeza de la FAC,
genere cambios doctrinales que permitan proyectar el Poder Aéreo en
Colombia como un recurso efectivo para la generación de riqueza, de
medios para la defensa, de desarrollo industrial aeronáutico, de investi-
gación y desarrollo y de la formación del capital humano necesario para
la operación y el progreso del Poder Aéreo.
Todo el proceso de construcción del Poder Aéreo puede verse refle-
jado en algunos casos concretos alrededor del mundo. En Israel, la es-
tructura del Estado se soporta en tres pilares fundamentales: la política,
el poder militar y la religión; por ello, el destino de las Fuerzas de De-
fensa Israelí (en adelante, IDF), y específicamente el de su Fuerza Aérea

45
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

(en adelante, FAI), tiene un gran componente de Voluntad Política que


refuerza la hipótesis de la importancia del Poder Aéreo en la superviven-
cia de las naciones. Como lo recuerda Asher Lee, el “Poder Aéreo es el
instrumento de poder por excelencia para asegurar la supervivencia del
Estado de Israel” (1958, p. 107).
Por otra parte, los objetivos estratégicos de las operaciones coinciden
con los objetivos políticos del Estado: “La operación Thunderboll es un
ejemplo de lo que es posible hacer cuando el Poder Aéreo es empleado
con un elevado profesionalismo, permitiendo el logro de los objetivos
diplomáticos, humanitarios y de orden político tanto interno como ex-
terno” (Lee, 1958, p. 105). Y es que el gobierno de Israel no encubre su
concepto político estratégico ni su respuesta militar de Disuasión basada
en el Poder Aéreo militar en sus acciones:

La Disuasión: concepto central de la estrategia de seguridad Israelí […] le


ha obligado a defender su integridad de dos formas: por medios pacíficos,
disuadiendo a sus oponentes de iniciar un conflicto; o por medios militares,
mediante acciones preventivas con objeto de demostrar su poder y avanzar-
se a cualquier acción enemiga. (Collom, 2011)

Además, hablando de la importante relación entre la política y el


sector defensa en Israel, “este pragmatismo político-militar, fundamen-
tado en una doctrina de seguridad responde a fines políticos, pero sin
explicitar los medios militares y dotando a sus fuerzas armadas de una
enorme autonomía estratégica” (Heller, 2000, p. 9).
Otro buen ejemplo que engloba una mayor cantidad de actores es
la OTAN, donde el Poder Aéreo se alinea a su propósito esencial y per-
durable, de salvaguardar la libertad y la seguridad de todos los países
miembros, por medios políticos y militares, al igual que su aporte a la
defensa colectiva de la alianza, dentro de un espíritu de solidaridad y
cohesión entre sus miembros. Esto obliga a entender la evolución de
la situación internacional que determinó la continua adaptación de la
Alianza Atlántica desde su creación, en 1949, con el fin de hacer un
cambio en el resultado del entorno estratégico. Es así como desde el fin
de la Guerra Fría, en 1989, se supuso que, ante el desvanecimiento de

46
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

una amenaza de invasión militar, reinaría una “nueva era” de institución


de nuevas formas de cooperación política y militar a fin de tratar los con-
flictos regionales y preservar la paz y la estabilidad, por lo cual, el dilema
de seguridad presentaría un detrimento frente a su amenaza (Ministerio
de Relaciones Exteriores y Cooperación, 2015).
La Voluntad Política de la alianza, presente en la formulación del
concepto estratégico, se ha sustentado en el diálogo, la cooperación y
el mantenimiento de una capacidad de defensa colectiva; no obstante,
en escenarios como Kosovo (1999), la Libia de Gadafi y, precisamente,
la conformación de la Policía Aérea, la cual destaca patrullas en los Bal-
canes o en el Mediterráneo frente a Rusia, situaciones en medio de las
cuales ha sido puesta a prueba la capacidad militar; específicamente, el
empleo de las herramientas aéreas de forma prioritaria, esencial y deci-
soria para contrarrestar las amenazas, y así hacer reconocibles la ventaja
y la iniciativa de las fuerzas de la alianza.
De modo similar, para el Estado chino es indispensable propender
por satisfacer sus amplios y ambiciosos intereses geoestratégicos en los
ámbitos regional y global, inmersos en sus intereses nacionales y férrea-
mente sustentados por el sector político nacional.
Es más, el rápido avance de la capacidad de proyección de poderío
regional del Ejército Popular de Liberación (EPL) aumenta la capacidad
de Beijing para usar la fuerza contra Taiwán, Japón y reclamantes rivales
en el Mar del Sur de China. Y, lo que es más grave, como la doctrina
militar china enfatiza los ataques preventivos, ello aumenta el riesgo en
cualquier crisis. Muchos escenarios potenciales de seguridad podrían
exigir que Estados Unidos defienda a sus aliados y sus socios regionales
y mantenga el acceso abierto y seguro a las vías aéreas y marítimas comu-
nes en el Pacífico Occidental (Wortzel, 2014).
Por último, uno de los principales ejemplos de conjunción entre Vo-
luntad Política y Poder Aéreo son los Estados Unidos. Para el país nor-
teamericano, el Poder Aéreo es un recurso invaluable y prioritario para
el sector político, condición que se refleja en las decisiones gubernamen-
tales que reconocen la misión primordial de este poder, a pesar de que en
ocasiones se le asignan misiones u obligaciones que no le corresponden,

47
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

lo que afecta la eficiencia de su funcionamiento. No obstante, la Fuerza


Aérea Norteamericana cuenta con todas las prebendas para operar de la
mejor manera posible, y los recursos que le destina el gobierno se usan
para lo que se debe: investigación y operatividad, y no para pagar im-
puestos o deberes que no hacen parte de su estructura.
El gobierno norteamericano tiene poder sobre todo el sector aero-
náutico; por lo tanto, puede ejercer soberanía tanto sobre el sector mili-
tar como sobre el sector civil, cuando sea necesario. El Departamento de
Defensa y la Administración Federal de Aviación trabajan en conjunto
para establecer la normatividad que deben seguir todos los elementos
que componen el Poder Aéreo, del carácter que sea, en el plano interno
y en el externo de Estados Unidos.
Para los estadounidenses, pioneros en temas aéreos, surgen constan-
temente nuevas herramientas, y el gobierno debe estar a la vanguardia
frente a dichas primicias. Por tal razón, al existir una claridad impoluta
acerca del reglamento para los medios aéreos tradicionales, los nortea-
mericanos han llevado un proceso a fin de normativizar nuevos elemen-
tos, como las aeronaves no tripuladas y de control remoto y los ataques
cibernéticos.
La meta del uso de aeronaves no tripuladas es que la Fuerza Aérea,
la Guardia Nacional, las aduanas y Protección Fronteriza, además de
otras agencias gubernamentales, sigan trabajando con la Administración
Federal de Aviación (en inglés, FAA, por las iniciales de Federal Aviation
Administration) para garantizar el acceso de los sistemas no tripulados
al Sistema Nacional del Espacio Aéreo para satisfacer las necesidades
de formación y requisitos operativos de las Autoridades de Apoyo de
Defensa Civil (en inglés, DSCA, por las iniciales de Defense Security
Cooperation Agency), cuyo objetivo es asegurar las necesidades de in-
formación de la nación (United States Air Force, 2014).
Los nuevos medios permitirían a todas las entidades gubernamenta-
les encargadas de la seguridad, como lo son la Fuerza Aérea, la Guardia
Nacional, las aduanas y Protección Fronteriza, entre otras, trabajando
con la FAA, satisfacer cualquier necesidad de formación humana y de
desarrollo tecnológico, junto a las Autoridades de Apoyo de Defensa

48
LA VOlUNTADPOlÍTICA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACIÓNEN El SIGlO XXI

Civil, en sectores como la defensa, la información y la atención a la so-


ciedad civil.
Dos lecciones importantes respecto a Voluntad Política surgen de los
Estados Unidos. En primer lugar, que los líderes nacionales son cons-
cientes de la importancia del Poder Aéreo como elemento constituyente
de la soberanía estatal, y, por lo tanto, legislan y gobiernan en pro de
su desarrollo. Por otra parte, la modernización de los recursos se hace
inevitable, y los norteamericanos son conscientes de que no pueden de-
jarse sorprender por las novedades: deben estar atentos y siempre listos
ante cualquier avance y hacer frente con normas que definan el compor-
tamiento y lo guíen a favor de los intereses nacionales.
La Voluntad Política abre el camino para el desarrollo del Poder
Aéreo. Si no existen líderes comprometidos con el desarrollo y que ten-
gan plena conciencia de la imperiosa necesidad de avanzar en térmi-
nos aéreos y espaciales, es imposible que se apliquen los reglamentos,
se invierta el dinero en los aspectos correctos y se innove en términos
tecnológicos.

49
CAPÍTULO III

LA ECONOMÍA Y EL PODER
AÉREO INTEGRAL DEL ESTADO-
NACIÓN EN EL SIGLO XXI*
Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés

El primer deber del soberano, es el de proteger a la sociedad de


la violencia e invasión de otras sociedades independientes, sólo puede
ser cumplido mediante una fuerza militar. Pero el gasto que comporta
la preparación de esta fuerza militar en tiempo de paz y el empleo de la
misma en tiempo de guerra es muy diferente en los diversos estadios de la
sociedad, en las distintas etapas de su desarrollo.

Adam Smith (1776)

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

51
En concordancia con el acápite anterior de la Voluntad Política, el
presente capítulo desarrolla la variable de la Economía como un ele-
mento más del concepto de Poder Aéreo Integral, a fin de comprender
la relación que existe entre este factor y el Poder Aéreo de la nación, y,
a su vez, entre este y el desarrollo del país. A continuación, se plantean
elementos conceptuales sobre la naturaleza de esta ciencia y su extensión
a La Economía de la Defensa, en relación con los recursos y los gastos, a
fin de lograr que el Poder Aéreo alcance las condiciones necesarias como
una capacidad estratégica en la defensa nacional, con efecto disuasivo
para enfrentar las amenazas y los riesgos propios para el Estado nación
en el siglo XXI. Ello, pese a que, en el entendido general de los especia-
listas, la economía de defensa se asocia a los gastos para cubrir necesida-
des de funcionamiento de las Fuerzas Armadas, mediante la adquisición
de medios costosos para el cumplimiento de la misión constitucional
relacionada con la seguridad y la defensa nacional.
De tal forma, y puesto que la Economía es parte fundamental en
la construcción de un Poder Aéreo Integral, para hacer frente a los re-
tos, las amenazas y los riesgos propios del Estado, es necesario plantear
algunos principios sobre el origen del pensamiento económico y la na-
turaleza de la economía de defensa, los que, enlazados con argumentos
de expertos, dan claridad a ese complejo tema y reafirman el estrecho
vínculo que hay entre la Economía y el Poder Aéreo Nacional.
Igualmente, se busca relatar, en este mismo contexto, algunos he-
chos de carácter histórico de los albores de la aviación iberoamericana
y nacional, los que, junto a reconocidas teorías del Poder Aéreo a escala
mundial, dan cuenta de la incidencia de la Economía en el surgimiento

53
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

del concepto de Poder Aéreo Nacional. Finalmente, se relacionan algu-


nas políticas económicas en el ámbito nacional de Estados referentes,
como Israel, Estados Unidos, China y Colombia, así como lineamientos
de la Organización del Tratado Atlántico Norte (en adelante, OTAN).
En primer término, Paul Kennedy (1987) expone en su obra Auge y
Caída de las Grandes Potencias cómo La Economía secunda la política,
y en el caso de una guerra, al instrumento militar, para llevar a cabo
la empresa de la guerra y, en términos de Napoleón, la movilización
nacional. Igualmente, Kennedy argumenta cómo La Economía es la
utilización eficiente de los recursos productivos de un Estado en tiem-
pos de paz a fin de prepararse para la guerra o evitarla; así la guerra
se convierte en la empresa que realiza el aparato militar, dependiendo
de la capacidad de sus recursos económicos para adquirir o fabricar el
material, el equipo, los sistemas, la infraestructura y los demás elemen-
tos necesarios para vencer al enemigo; no obstante, Kennedy plantea
una reflexión que permite comprender la relación entre La Economía
y el Poder Militar:

Por lo general se necesita de la riqueza para sostener el Poder Militar y


del Poder Militar para adquirir y proteger la riqueza. Sin embargo, si una
proporción excesiva de los recursos del Estado se desvía de la creación de
riqueza para colocarla en objetivos militares, esto puede conducir a un de-
bilitamiento del Poder Nacional a largo plazo. De igual forma, si un Estado
se excede estratégicamente; digamos por la conquista de territorios extensos
o el mantenimiento de guerras costosas, corre el riesgo de que los beneficios
potenciales de la expansión externa sean superados por el enorme gasto del
proceso, problema que se agudiza si la nación involucrada ha entrado en un
período de declive económico relativo. (Kennedy, 1987, p. 10)

Por tanto, los objetivos políticos de la estrategia contemporánea, con


la perspectiva del Poder Aéreo Integral, deben contemplar la capacidad
económica y los esfuerzos que se vayan a realizar para disponer de los
medios, los sistemas, los recursos, el material y la infraestructura, y, en
lo posible, para que la fuente de producción de esos bienes sea de ori-
gen nacional, y solo en menor medida, de proveedores extranjeros; “esto
con el propósito de ganar autonomía e independencia estratégica para la

54
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

producción de bienes necesarios a fin de prepararse y sostener las accio-


nes bélicas” (Benavides, Baquero y Rivera, 2014, p. 70).
De esta manera, la relación que hay entre La Economía y el Poder
Aéreo no solo es por los altos costos de los medios, los sistemas, los
elementos y la infraestructura que lo componen, sino por el hecho de
requerir de la capacidad productiva de la nación para adquirir o fabricar,
así como para mantener, actualizar y reemplazar cuando sea necesario,
dentro del marco de inversiones de mediano y largo plazo, y siempre,
sobre la base de necesidades y prioridades nacionales en el gasto militar
e inversión y gasto social, así como en la investigación, el desarrollo y la
tecnología en otras áreas (Benavides, Baquero & Rivera, 2014).
Ahora bien, en cuanto al origen del pensamiento económico, es per-
tinente mencionar a Adam Smith (1723-1790), reconocido economista y
filósofo escocés considerado el mayor exponente de la Economía clásica,
y quien en su obra La riqueza de las Naciones plantea cómo la riqueza
procede del trabajo de la nación; por tal motivo:

La conducta económica está fundada en el propio interés que se desencade-


na a través de la mano invisible del mercado, siempre que haya un Estado
que garantice la paz y la justicia, un resultado que no entraba en los planes
de cada individuo: el desarrollo económico y la prosperidad general. (Ro-
dríguez, 2015, p. 8)

Es en este sentido, según lo dice Rodríguez (2015), como surge la


expresión mano invisible:

No obstante, Smith no emplea en absoluto esta expresión que se generali-


zaría mucho después; cuando él habla de economía se refiere a la economía
política, y otorga mucho peso al aspecto político, afirmando que es una rama
de la ciencia del hombre de estado o legislador. (p. 8)

Del mismo modo, Smith afirma que la riqueza de una nación se


deriva de su trabajo, “el producto anual del trabajo y la tierra del país”
(Rodríguez, 2015, p. 8). Smith reiteró que es algo muy parecido al pro-
ducto interno bruto (PIB) y deja en claro que no es el excedente de la
balanza comercial, como habían pensado muchos autores antes que él.

55
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Tampoco se refiere al excedente agrícola, como creían sus contempo-


ráneos, los fisiócratas franceses. Además, es claro para Smith cómo la
riqueza que de verdad cuenta es la que está repartida entre los habi-
tantes de un país, lo que hoy se denomina la renta o el PIB per cápita
(Rodríguez, 2015).
De esta manera, se entiende el pensamiento de Adam Smith, el cual
se halla centrado en la Economía capitalista, o de libre mercado: reco-
nociendo ese tipo de sistema económico, cuando “los individuos son ca-
paces por sí mismos de dar respuesta de forma acertada al que, al cómo
y para quién producir” (Rincón y Torres, 2013, p. 6). Es en tal tipo de
sistema donde el Estado realiza sólo las funciones que son naturales para
él, y que no se pueden dejar en manos de la iniciativa privada, como lo
son la defensa nacional o la administración de justicia, sin que se desvíe
la toma de decisiones de la que libremente elijan los agentes económicos
(Rincón y Torres, 2013).
Por lo anterior, el funcionamiento de La Economía capitalista nace
del planteamiento teórico de Smith, quien fue el primero en sistemati-
zarlo analíticamente en su discurso “La problemática económica”, para
explicar el funcionamiento de una Economía capitalista, o no interveni-
da, que utiliza el llamado esquema de “flujo circular de la renta, el cual
representa muy sencilla pero extremadamente útil el funcionamiento de
un mercado” (Rincón y Torres, 2013, p. 7). A través del flujo circular de
la renta, los productores y los consumidores son capaces de ponerse de
acuerdo en precios y cantidades, basándose cada uno en la búsqueda
de su propio interés; ese mutuo acuerdo que establece el equilibrio del
mercado se alcanza mediante “la mano invisible”, que define Smith. Por
tal razón, consideraba que, si se obstaculiza la libre competencia, deja-
ba de funcionar la mano invisible y la sociedad estaría en desequilibrio
(Rincón y Torres, 2013).
De esta manera, de la mano de Adam Smith nace el liberalismo eco-
nómico, influido intelectualmente, entre otros, por Quesnay y David
Hume, y escrito en uno de sus principales libros: Acerca de la Naturaleza
y Causa de la Riqueza de las Naciones, considerado “la Biblia” de la Eco-
nomía política.

56
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

En cuanto al Estado, Smith afirma que cualquier intervención, por


bienintencionada que sea, solo logra trabar el funcionamiento del mer-
cado, y así disminuir el óptimo social, razonaba Smith criticando directa-
mente a los mercantilistas (Rincón & Torres, 2013). De este modo, Smith
afirma que el gobierno solo debe tener cuatro deberes:

• La defensa contra la agresión extranjera.


• La administración de justicia.
• El sostenimiento de obras e instituciones públicas que no son
rentables para los particulares.
• La defensa de la propiedad privada.

Ahora bien, en relación con los gastos de defensa, Smith, en su inves-


tigación de La Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones. Tomo
IV. De las rentas del soberano, o de la república. Capítulo I, de las expensas
del soberano o república, manifiesta:

El primer deber del soberano, es el de proteger a la sociedad de la violen-


cia e invasión de otras sociedades independientes, sólo puede ser cumplido
mediante una Fuerza Militar. Pero el gasto que comporta la preparación de
esta Fuerza Militar en tiempo de paz y el empleo de la misma en tiempo de
guerra es muy diferente en los diversos estadios de la sociedad, en las distin-
tas etapas de su desarrollo. (Smith, 1776, p. 290)

En una fase adelantada de la sociedad hay dos causas que coadyuvan a vol-
ver totalmente imposible que quienes marchen a la guerra puedan mante-
nerse a sí mismos. Esas causas son: el progreso de la industria y el perfeccio-
namiento del arte de la guerra. (Smith, 1776, p. 291)

Entonces, defender a la sociedad de la violencia y la injusticia de otras socie-


dades independientes, se vuelve más y más oneroso a medida que progresa
la civilización de la sociedad. La Fuerza Militar de la sociedad, que original-
mente podía no costar nada al soberano ni en la paz ni en la guerra debe ser
en el curso del desarrollo mantenida por él en tiempos de guerra primero, y
más tarde incluso en tiempos de paz. (Smith, 1776, p. 291)

Finalmente, Smith reserva en su teoría un papel muy limitado a las


autoridades públicas. En su obra La riqueza de las naciones, indica que el

57
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Estado no debe intervenir en la vida social y económica, toda vez que el


papel de las autoridades se limita a los terrenos de defensa y de adminis-
tración de justicia, y a proporcionar servicios sociales y económicos con
carácter subsidiario (Rincón y Torres, 2013).
Por otra parte, en lo que respecta a la Economía de la Defensa, y
tomando como referencia a Fonfría (2012), quien en su artículo “Sobre
la naturaleza y alcance de la Economía de la Defensa” plantea cómo la
Economía de la Defensa no ha sido considerada uno de los ámbitos de
estudio principales de la ciencia económica, motivo por el cual es tan
reducido el interés en esta subdisciplina en el ámbito económico. Es así
como Fonfría, argumenta su planteamiento sobre la base de que la falta
de interés por dicho ámbito de estudio se ve determinada por un conjun-
to de factores, entre los que destacan:

En primer lugar, los economistas ven a la Economía de la Defensa como un


área de estudio que se encuentra fuera del mundo económico propiamente
dicho. Tal vez, por la relevancia que poseen en la explicación de multitud
de fenómenos asociados a la Economía de la Defensa, aspectos relativos a
otras disciplinas y fronterizos con ésta. Puede ser el caso de las relaciones
internacionales, la política nacional e internacional, la ingeniería – especial-
mente en el caso de estudios sobre la industria de la defensa, o la sociología.
(Fonfría, 2012, p. 2)

Del mismo modo, Fonfría resalta la escasez de estudios sobre estos


temas, lo cual limita, en su propio origen, el posible interés que podría
despertar dicha disciplina en los que quieren seguir estudios relativos a
ella; así mismo, las posibilidades de investigación y los lugares de publi-
cación de trabajos relativos a La Economía de la Defensa son escasos.
No obstante, y considerando que el propósito en el presente capítulo
es plantear elementos teóricos suficientes para relacionar apropiadamen-
te la variable de La Economía con El Poder Aéreo desde una óptica
integral, a continuación se refieren algunas definiciones sobre Economía
de la Defensa.
En tal sentido, Fonfría (2012) hace mención del clásico libro de
Hartley y Sandler (2001), el cual acopia debates acerca de la definición

58
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

de Economía de la Defensa que sostuvieron Intriligator (1990) y Reppy


(1991), por una parte, y Jones-Lee (1990 a y b) y McClelland (1990), por
otra. Lo anterior deriva en una serie de conclusiones, las cuales mues-
tran tanto la complejidad de los aspectos que son o pueden ser objeto
de análisis en esta subdisciplina como la relevancia que se otorga a su
estudio. Sobresale el carácter fundamental que juega el empleo de una
perspectiva más amplia que la que generalmente utiliza la economía, de
manera que las incursiones en temas fronterizos, como ya se ha mencio-
nado, son necesarias.
Entre los diferentes enfoques, quizás el planteado por Reppy puede
ser el de mayor utilidad para los investigadores en esta área, toda vez que
va más allá de exponer los diferentes y amplios ámbitos de interés de la
economía de la defensa, lo que es útil para poner fronteras, pero com-
plejo para centrar un cuore de estudio. Por consiguiente, la definición se
plantea en los siguientes términos:

Conceptualizar el campo de La Economía de la Defensa como la intersec-


ción entre un conjunto de herramientas analíticas, aportadas por la discipli-
na de la Economía, con un conjunto de asuntos provenientes de las relacio-
nes internacionales, incluyendo sus ramificaciones internas. Una manera de
definir la estructura de este campo podría ser por referencia a las divisiones
de La Economía – v.g. macroeconomía, organización industrial, comercio
internacional, pero parece más sensato organizar nuestras categorías de
acuerdo con las cuestiones que se vayan a estudiar. Desde esta perspectiva,
La Economía de la Defensa es principalmente un campo aplicado, que atrae
la atención debido a la importancia de su objeto de estudio y las implicacio-
nes para la política pública. Pero los avances teóricos son también necesa-
rios para adaptar el análisis económico estándar a las especiales característi-
cas del mundo de la defensa y abordar los retos de la complejidad analítica
de las cuestiones a estudiar. (Reppy, 1991, p. 269)

En ese mismo orden de ideas, Reppy define la Economía de la De-


fensa a través de su tarea principal:

El desarrollo de un marco analítico que tome en consideración las institu-


ciones especializadas del sector de la defensa, para abordar los problemas
económicos generales de elección, eficiencia y crecimiento de una forma

59
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

realista y relevante desde la perspectiva de la política económica, mientras


se mantiene firmemente enraizada en las tradiciones intelectuales de la eco-
nomía para explotar los avances realizados en este amplio campo. (Reppy,
1991, p. 270)

En contraste, se sitúa la definición de Intriligator (1990), quien resal-


ta los diversos aspectos por analizar, como el gasto en defensa, el empleo
o el cambio técnico; sin embargo, plantea que los argumentos econó-
micos aplicados al análisis de la defensa son muy útiles en dos grandes
áreas, como la de la asignación de los recursos y la de las estrategias de
Disuasión.
Entre tanto, Jones-Lee (1990) centra más su atención en el concepto
de seguridad que en el de defensa; vincula la seguridad de las personas
con su disposición a pagar por ella y por lo que implica en términos de
gasto, lo cual une las preferencias sociales con el ámbito presupuestario.
Mientras que Hartley y Sandler plantean una definición ortodoxa,
en la cual la Economía de la Defensa “es el estudio de la asignación
de recursos, distribución de la renta, crecimiento económico y estabi-
lización aplicados a temas relativos a la defensa” (1995, p. 6). Explican
posteriormente que “[…] engloba aspectos y temas de ciencias de la paz
y estudios de conflictos” (p. 7); sin embargo, retornan al aspecto mencio-
nado por Reppy sobre la fuerte orientación hacia la política económica
que posee la Economía de la Defensa.
Por su parte, Ángel Viñas en su escrito Economía de la Defensa y De-
fensa Económica; una Propuesta Reconceptualizadora, la considera “una
rama especializada del conocimiento económico, aplicado éste a una ac-
tividad estatal concreta y que utiliza planteamientos interdisciplinarios”
(1984, p. 25). Es así como en el ámbito de sus preocupaciones puede
resumirse en los siguientes términos:

• El estudio de los efectos económicos de los gastos de defensa.


• El análisis de las relaciones entre el sector de la defensa y el sec-
tor civil del sistema económico.
• La administración de los recursos destinados a cubrir la necesi-
dad colectiva que la defensa plantea.

60
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

• La distribución de recursos entre los componentes de las Fuer-


zas Armadas.
• La gestión económica en tiempos de emergencia, o, incluso, de
guerra, en lo que comprende también la preparación ante dichas
eventualidades.

Las anteriores categorías dejan claro que la Economía de la Defensa


es un campo del conocimiento económico complejo en el que se integran
numerosos planteamientos, a la vez que se extiende a un abanico de pro-
blemas muy amplio; sin embargo, para aplicar el denominado principio
económico a la actividad de defensa, se debe partir de la tensión que se
establece entre dos premisas fundamentales: limitación de bienes e ili-
mitación de necesidades. De ahí se deriva que parezca económicamente
racional todo comportamiento que tienda a alcanzar un fin mediante el
empleo del volumen más reducido posible de recursos. Tal y como ex-
ponen los textos de economía, ello encierra dos problemas alternativos:
uno de maximización y otro de minimización (Viñas, 1984).
El primero de los mencionados problemas alternativos indica que
es necesario, para proceder económicamente, tratar de conseguir el más
amplio grado de cobertura de una necesidad partiendo de un volumen
determinado de recursos disponibles. El segundo induce a cubrir dicha
necesidad con el menor empleo posible de medios (Mundell, 1968).
Se puede inferir de lo anterior, que todo economista destacaría
cómo, tras la actividad de defensa, incluido este nivel más elemental
de preparación de actuaciones operativas, concurre una pluralidad de
necesidades que entran en conflicto, lo que plantea el problema eco-
nómico por excelencia; es decir, el de la asignación de recursos escasos
susceptibles de ser empleados para dar satisfacción a exigencias alter-
nativas (Viñas, 1984).
Ahora bien, en el plano de las necesidades colectivas, La Economía
de la Defensa implica reconocer que los recursos destinados a la defensa
encierran costes de oportunidad más o menos importantes, en el sentido
de que su aplicación a otras actividades podría permitir atender requeri-
mientos alternativos (educación, urbanismo, sanidad, etc.), que, dada la

61
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

limitación de medios, quedan sin cubrir o no se cubren en el grado que,


de lo contrario, habría resultado posible (Viñas, 1984).
Por lo anterior, y como lo menciona Galbraith (1981), el primer pro-
blema que se plantea La Economía de la Defensa es determinar los efec-
tos económicos que conlleva la asignación de recursos a la actividad, que
encierran, ineludiblemente, costes de oportunidad y se traducen en de-
tracción de los bienes asignables para atender otros consumos públicos
o para aumentar el stock de bienes de capital. De esta forma, la actividad
económica aborda tres cuestiones esenciales: la de la producción, la de
la asignación y la de la distribución.
La primera de las mencionadas cuestiones alude a determinar el aba-
nico de bienes que deban ser producidos; la segunda, a utilizar los re-
cursos escasos entre líneas de producción alternativas, y la tercera, a los
receptores y los beneficiarios de dicha producción (Viñas, 1984).
En definitiva, y retomando los principios del pensamiento económico
de Adam Smith, la riqueza de una nación se deriva de su trabajo, centra-
da en la Economía capitalista, o de libre mercado; y de acuerdo con este
tipo de sistema económico, “los individuos son capaces por sí mismos de
dar respuesta de forma acertada al que, al cómo y para quién producir”
(Smith, 1776). En dicho sistema, el Estado realiza solo funciones natura-
les, y no puede dejar en manos de la iniciativa privada la defensa nacional o
la administración de justicia sin que desvíe la toma de decisiones de la que
libremente elijan los agentes económicos. Así mismo, y en relación con
los gastos de defensa, Smith (1776) manifiesta cómo “El primer deber del
soberano, el de proteger a la sociedad de la violencia e invasión de otras
sociedades independientes, y este sólo puede ser cumplido mediante una
Fuerza Militar” (Rodríguez, 2015, p. 383); sin embargo:

El gasto que comporta la preparación de esta Fuerza Militar en tiempo de


paz y el empleo de la misma en tiempo de guerra es muy diferente en los
diversos estadios de la sociedad, y en las distintas etapas de su desarrollo.
(Rodríguez, 2015, p. 383)

En cuanto a la concepción de la Economía de la Defensa, es evi-


dente la enorme complejidad de aspectos que son o pueden ser objeto

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

de análisis por parte de esta subdisciplina, como la relevancia que se


otorga al estudio esta, toda vez, y como lo dice Fonfría (2012), La Eco-
nomía de la Defensa no ha sido considerada uno de los ámbitos de
estudio principales de la ciencia económica. Mientras que Intriligator
(1990) da valor a aspectos por analizar en la defensa, como “el gasto
en defensa, el empleo o el cambio técnico”. Al igual que el análisis de
aéreas importantes como la “asignación de los recursos y las estrategias
de Disuasión”. A su vez, Jones-Lee (1990) da prioridad al concepto de
seguridad, que al de la defensa, vinculándolo a la seguridad humana
bajo la total disposición de pagar por ella en términos de gasto. Por su
parte, Hartley y Sandler afirman que La Economía de la Defensa de
prioridad al “estudio de la asignación de recursos, distribución de la
renta, crecimiento económico y la estabilización aplicados temas rela-
tivos a la defensa” (Fonfría, 2012, p. 5).
Finalmente, Ángel Viñas (1984) considera la Economía de Defensa
una vertiente del conocimiento económico estrechamente relacionada
con el rol del Estado que, sin embargo, no se halla limitada para su in-
teractuar con otras disciplinas, y, de tal forma, se la considera un campo
del conocimiento económico complejo en el que se integran numerosos
planteamientos y se extiende a un abanico de problemas muy amplio.
Por lo anterior, es factible deducir cómo La Economía incide de ma-
nera importante en el desarrollo y el empleo del Poder Aéreo de una
nación, toda vez que, por medio de la generación y el uso eficiente de los
recursos productivos en tiempos de paz, el Estado se prepara para mo-
mentos de crisis o de amenaza sobre sus intereses nacionales. Por tal mo-
tivo, esta consideración obliga a entender la complejidad del sistema que
orienta la actual política económica del Estado colombiano, en razón de
que el mayor porcentaje de recursos que se aportan al fortalecimiento
del Poder Aéreo Nacional surge desde el sector público como parte de la
capacidad económica y de los esfuerzos del Estado para lograr disponer
de los medios, los sistemas y la infraestructura necesarios.
En ese sentido, la política económica colombiana, al igual que la
de otras naciones latinoamericanas, se caracteriza por adoptar directri-
ces en el corto y el largo plazo para alcanzar los objetivos propuestos.

63
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Es así como en los últimos años la política macroeconómica para seguir


por parte del Estado colombiano plasma sus objetivos en los planes de
desarrollo. Ahora bien, en la Constitución Política de 1991 se establecie-
ron las entidades responsables de la política económica como los instru-
mentos para su manejo. En primera instancia, el Ministerio de Hacienda
y Crédito Público, en representación del Gobierno central, elabora la
política fiscal y el presupuesto nacional tomando en cuenta los objetivos
macroeconómicos del crecimiento del producto interno bruto (PIB) y el
empleo. Por otra parte, la junta directiva del Banco de la República, en
representación del Emisor, es la facultada para dirigir la política mone-
taria y cambiaria.
Según lo anterior, las autoridades y las instancias nacionales de pla-
neación, como el Presidente de la República, quien es el máximo orien-
tador de la planeación nacional; el Consejo Nacional de Política Econó-
mica y Social (en adelante: Conpes) y el Conpes Social; el Departamento
Nacional de Planeación, que ejerce la secretaría del Conpes, desarrolla
las orientaciones de planeación impartidas por el Presidente de la Repú-
blica y coordina el trabajo de formulación del plan con los ministerios,
los departamentos administrativos, las entidades territoriales y las regio-
nes administrativas y de planificación; el Ministerio de Hacienda y Cré-
dito Público, que vela por la consistencia de los aspectos presupuestales
del plan con las leyes anuales de presupuesto, y los demás ministerios y
departamentos administrativos, en su ámbito funcional, conforme a las
orientaciones de las autoridades precedentes.
Pese a que existen lineamientos de orden constitucional, legal y proce-
dimental para orientar la política económica colombiana, en armonía con
los proyectos de todos los sectores del Estado, el manejo de los recursos
y de los gastos en defensa y seguridad presentan características objeto de
análisis en el interior del Ministerio de Defensa Nacional, las que, entre-
lazadas con planteamientos expuestos durante el primer panel de Poder
Aéreo realizado por el Departamento Fuerza Aérea de la Escuela Superior
de Guerra 2016, permiten esbozar el siguiente panorama nacional:

La evolución del Gasto en Defensa y Seguridad (GDS) en los últimos años


ha sido uno de los temas más discutidos en foros económicos, políticos,

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

sociales y académicos, tanto civiles como militares. Con particular interés en


tres eventos: la importancia relativa que ha adquirido el gasto en defensa y
seguridad sobre el gasto público total, su relación con el Producto Interno
Bruto (PIB) y la necesidad de seguir mejorando las condiciones de seguri-
dad del país. (MDN y DNP, 2008, p. 6)

Así mismo, la ausencia de definiciones metodológicas comparables para el


cálculo del GDS en Colombia, se ha considerado la principal dificultad.
Toda vez, que existe una diversidad de metodologías a nivel nacional e in-
ternacional, de amplio conocimiento para los expertos en el tema. Sin em-
bargo, cada analista es libre de escoger una u otra, pero muchas veces se
presentan confusiones entre estudios por aparentes diferencias en las cifras
puntuales, cuando en realidad las diferencias son puramente metodológicas.
(MDN y DNP, 2008, p. 6)

Por otra parte, Armando Borrero, experto en el manejo de recursos


para la defensa y seguridad hemisféricas, expone al respecto:

El Estado colombiano en materia de defensa y seguridad nacional, siempre


ha operado de una manera espasmódica, cuando se presenta un problema
grave entonces todo el mundo corre a ver cómo se hace, pero nunca hay una
previsión de largo plazo de lo que significa para un estado tener capacidades
de defensa, tener capacidades disuasivas, no tener capacidades para pensar
en términos estratégico. (Borrero, 2016)

Así mismo, Borrero afirma que en “Colombia nunca se ha entendido


muy bien a lo largo de la historia de la república, lo que significa la de-
fensa para la política exterior del estado, esa relación en la que la defensa
es uno de los apoyos principales para que el estado pueda desenvolverse
bien en la competencia con otras naciones”. Del mismo modo, plantea
una preocupación en relación con el hecho de que “hay que actuar muy
fuerte sobre la arquitectura institucional del estado para la planeación de
la defensa y la seguridad nacional”. Toda vez que “el Consejo Superior
de Seguridad y Defensa Nacional, es un consejo que no asume la función
que debería tener, de cabeza de la planeación de la defensa y la seguri-
dad” (Borrero, 2016).
El mismo autor, por otra parte, manifiesta que:

65
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

En Colombia, la adquisición de equipos pesados, los equipos que le confie-


ren a las fuerzas capacidades estratégicas, siempre ha operado de una ma-
nera episódica, hay un problema, hay una obsolescencia total y entonces se
adquieren equipos que tienen un costo muy grande que se constituye en
verdaderos bienes nacionales, se hace el esfuerzo, pero luego se abandona.

Por eso las adquisiciones tienen que planear, porque implican mucho tiem-
po para finalmente tener los equipos, entonces la urgencia genera la nece-
sidad, pero la necesidad no se puede cubrir sino cuando el incidente ya ha
dejado de tener efecto y la situación se ha estabilizado de una manera o de
otra, pero el estado ha tenido que pasar por afujías muy graves en sus rela-
ciones con el entorno. (Borrero, 2016, p. 64)

Para cerrar este aspecto, Borrero expuso cómo se ha venido insis-


tiendo, en algunos memorandos, que el Estado colombiano debe:

Adoptar el sistema al que están llegando las grandes potencias, de tres docu-
mentos básicos para la defensa y seguridad, una política de seguridad nacio-
nal que incluya aspectos militares y no militares en el nivel de Presidencia de
la República, y como marco general de la planeación, un Consejo Superior
de Seguridad y Defensa que debe ser rediseñado para que trabaje de manera
continua, de una secretaría técnica capaz de abordar ese tipo de problemas,
y una relación clara con planeación nacional y los ministerios implicados,
una política de defensa estaría a cargo del Ministerio de Defensa Nacional
que también comprenda aspectos militares y no militares de la defensa na-
cional, y un documento de política militar del estado Colombiano. (Borrero,
2016, p. 63)

En el mismo ambiente del panel de Poder Aéreo, pero desde la óp-


tica de la inversión económica de recursos para la infraestructura aero-
náutica colombiana, el ingeniero Andrés Figueredo Serpa, representante
de la Agencia Nacional de Infraestructura (en adelante, ANI), y el coro-
nel Carlos Córdoba, subdirector de la Aeronáutica Civil, señalan:

En el momento actual se están desarrollando inversiones cercanas a los dos


billones de pesos, orientadas principalmente a lo que tiene que ver con el
proceso de modernización del lado tierra y del lado aire, de los aeródromos,
entendiéndose como, las pistas, mejoramiento de calles de rodaje, calles de

66
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

salida rápida, concretamente en el caso de El Dorado, ampliación de las


terminales de pasajeros, de carga; y también pues dentro de lo que está ha-
ciendo allí es mejorar un poco todo lo que tiene que ver con el componente
tecnológico y de seguridad, tanto del lado tierra como del lado aire. (Figue-
redo, 2016, p. 32)

Así mismo, el ingeniero Andrés Figueredo expresó lo que se está


haciendo en cuanto a las inversiones aeronáuticas; de esta forma:

Entregamos en concesión estos principales aeropuertos, los privados tienen


que pagar una contraprestación al Estado, digamos por el derecho de la ex-
plotación. Voy a dar una cifra también muy puntual en el caso de El Dorado,
los ingresos hoy en día en el aeropuerto El Dorado que OPAIN percibe, es
uno de los dos concesionarios, el otro es CODAC que gestiona las pistas,
llegan al orden de los 700 mil millones de pesos, el 46.16% de eso se va para
el Estado, esa es la contraprestación que tiene que pagar el privado para
digamos operar y tener el derecho de explotar este tipo de infraestructura
durante 20 años. Ese 46% de recursos llega a la Aeronáutica Civil, y es la
AEROCIVIL la responsable de entrar a hacer una distribución de estos re-
cursos en los otros aeropuertos que siguen estando en cabeza de ellos y no
están siendo concesionados. (Figueredo, 2016, p. 34)

Por otra parte, el coronel Córdoba consideró que la visión del Go-
bierno ha sido positiva en ese sentido, y que, de alguna manera, el Poder
Aéreo no solamente se ve reflejado en temas de defensa y seguridad, sino
que también se lo puede ver en el ámbito del desarrollo económico, toda
vez que:

Si vemos todas las diferentes áreas del poder de un país, podemos decir que
la parte económica está siendo jalonada, y pues obviamente esto lo vemos
como resultado de lo que hoy experimentamos. Por ejemplo, del año 2009
a este año 2015 que pasó, se tuvo un crecimiento sostenido de dos dígitos
(10.3, 10.5) Casi (11) en algunos años en el crecimiento de pasajeros, y esto
duplicó prácticamente el crecimiento de los pasajeros a nivel mundial. Esto
obviamente genera que haya una tranquilidad en las inversiones de parte
de las diferentes empresas y en ese sentido tenemos cifras que se salen de
las curvas previstas de crecimiento en la parte de aviación; vemos empresas
por ejemplo Korean Airlines que quiere acercarse y ya ha iniciado algunos

67
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

vuelos en la parte de transporte de carga, de igual manera empresas como


Air Europa, creo que es la segunda empresa más importante en Europa de
bajo costo, la cual llegó hace cerca de tres meses aquí al país, con unas fre-
cuencias diarias, de igual manera tenemos la empresa Turkish Airlines. Si
vemos todo el espacio a nivel mundial lo que buscan en alguna manera es la
conexión desde el medio oriente a través de Colombia para unirse al merca-
do latinoamericano y centroamericano. (Córdoba, 2016, p. 37)

Ahora bien, en cuanto a los recursos económicos necesarios para


generar desarrollo tecnológico la ingeniera Natalia Muñoz argumentó en
su disertación lo siguiente:

Si no se está dentro de una política de Estado, en donde el Poder Aéreo, el


sector aeronáutico sea considerado prioritario para el País, nunca va a ver
inversión suficiente para apoyar al sector. Y la otra es la articulación de acto-
res, porque podría hacerse desarrollos conjuntos, para buscar recursos, para
captar recursos, pero las negociaciones en la parte proteica e intelectual de
los sistemas de seguridad y defensa son complicadas. (Muñoz, 2016, p. 31)

En particular para el sector defensa, Borrero expresa la necesidad de


generar una cultura en la defensa, que haga entender a las élites políti-
cas que el gasto en defensa es una inversión, y que es una inversión sui
géneris:

Cuando uno utiliza los medios de defensa y seguridad es porque está en pro-
blemas, porque no hay una situación de tranquilidad; cuando no los utiliza
en buena parte se debe, a que la sociedad está integrada por un estableci-
miento estatal fuerte, entonces el rendimiento de la inversión, porque para
mí es una inversión, es ese, una situación de seguridad en todos los planos.
(Borrero, 2016, p. 38)

Finalmente, y dado el planteamiento surgido en los asistentes al pa-


nel de Poder Aéreo, en relación con la situación actual, en medio de
la que se han producido fuertes recortes al presupuesto de la nación,
¿cómo puede armonizarse el concepto de obsolescencia y estandariza-
ción de las flotas sin afectar e impactar fuertemente la dura situación
económica del país? Borrero argumenta, entre otras razones:

68
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

Una previsión de adquisiciones puede resultar mucho más económica que


esas compras espasmódicas de tener que comprar todo cuando todo se nos
ha acabado y no tenemos nada, el costo de oportunidad es mucho menor si
está previsto, si tal equipo termina su vida útil en tal momento o hay en este
momento cambios tecnológicos que hacen que la obsolescencia llegue antes,
en el mundo de hoy estamos muy familiarizados ya con la obsolescencia de
los equipos en plazos muy cortos.

Si hay una planeación de ese tipo, las adquisiciones se pueden hacer por
partes, va a salir la tercera parte del equipo o se prevé la adquisición de la
tercera parte, tiene la ventaja de que si hay un cambio importante de ahí en
adelante las otras dos terceras partes se pueden, son adquisiciones que se
pueden hacer ya en un nivel distinto; Yo creo que los costos de oportunidad
son altísimos cuando no se tiene esa planeación que puede ser más econó-
mico, ahora encargan el detalle de lo que pasa en un momento de crisis
económica o de problemas fiscales serios, eso ya es un análisis muy puntual.
(Borrero, 2016, p. 55)

En consecuencia, es procedente considerar al Poder Aéreo de forma


integral y parte del sistema o el modelo económico de la nación, concebi-
do bajo una política de Estado, en función de la preservación del interés
nacional, y, a la vez, como una prioridad en la seguridad y la defensa
nacional, que permita el alistamiento y la preparación de las Fuerzas Ar-
madas en tiempos de paz y tranquilidad nacional para momentos de con-
flicto. Para ello, se requieren la generación, la previsión y la asignación
de recursos, acorde ello con las estrategias de actuación y de Disuasión,
a su vez, bajo un principio económico de la defensa consecuente con la
sostenibilidad económica nacional, que se genere entre la limitación de
bienes e ilimitación de necesidades como balance entre la economía y la
defensa de la nación.
En relación con los hechos históricos acontecidos con el surgimien-
to de la aviación en los ámbitos iberoamericano y nacional, estos per-
miten dar cuenta de cómo la economía nacional de la época influyó
en el desarrollo del naciente concepto de Poder Aéreo Nacional. Este
factor fue decisivo en el desarrollo de ambiciosos proyectos aeronáuti-
cos relacionados con la construcción de aeronaves, el empleo del avión

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

en empresas de transporte aéreo y la creación de la aviación militar con


fines de entrenamiento y en misiones para la defensa nacional.
Es así como Jorge Alejandro Newbery, considerado padre de la avia-
ción en Argentina, y quien ante la falta de fondos públicos y con el firme
deseo de cumplir con el objetivo de implantar la aviación en ese país,
organizó una colecta popular para comprar aviones, gracias a la cual se
adquirió la primera flotilla, que desfiló por primera vez el 25 de mayo de
1913, con 4 monoplanos piloteados por 2 civiles y 2 militares (Roldán,
2014). Así mismo, Marcos A. Gelabert, pionero de la aviación pana-
meña, en 1937, y quien sufrió la pérdida de uno de sus aviones nuevos,
recibió de su gobierno nacional un subsidio en reconocimiento a sus
aportes a la creciente aviación. Ese mismo año, Gelabert representó a
Panamá como delegado ante la Conferencia Técnica Interamericana de
Aviación, en Perú, donde defendió la soberanía de los cielos de los paí-
ses latinoamericanos, que estaban en desventaja respecto a las empresas
transnacionales (Arroyo, 1996).
Por su parte, Frank A. Feliz Miranda, pionero de la aviación domi-
nicana, en 1928, influyó en la creación de un organismo militar aéreo, el
cual, mediante la Ley No. 904, autorizó un crédito de USD 125.000 para
la constitución de una escuela de aviación; sin embargo, por razones no
muy claras, dicho proyecto se paralizó cuando la citada ley fue derogada
un año después (Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire).
En cuanto a José Luis Sánchez Besa, de origen chileno y conside-
rado uno de los pioneros de la aviación mundial, este decide comenzar
una nueva etapa en su vida invirtiendo parte de su fortuna en la adqui-
sición de un terreno en cercanías a Reims (Francia), lugar apropiado
para instalar una escuela de vuelo. Sánchez Besa hizo construir han-
gares y talleres en Betheny, un pequeño poblado, de donde saldrían
los primeros biplanos denominados “Sánchez Besa”, y, al comienzo,
muy similares a los de los hermanos Voisin (Barriga, 1999). Dadas estas
circunstancias, Sánchez Besa fue citado por el Ministerio de Guerra
de Francia y recibió una propuesta para nacionalizarse francés, como
única forma de acceder a los créditos industriales y a las órdenes de
compra por acciones con las que el gobierno quería potenciar la avia-

70
LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

ción militar francesa, propuesta que, por su arraigado nacionalismo


chileno, Sánchez no aceptó (Barriga, 1999).
En lo que hace referencia al contexto colombiano, se destacan he-
chos de pioneros y precursores de la aviación nacional relacionados
con el factor económico, como los realizados por Camilo Daza Álva-
rez, pionero de la aviación colombiana, y quien desde sus inicios como
piloto contribuyó a la Economía regional mediante vuelos turísticos y
de exhibición, hasta que, por razones económicas derivadas del man-
tenimiento del avión, y producto de varios accidentes, decide suspen-
der operaciones; por tal motivo, acepta la invitación del director de la
Escuela de Aviación Militar, el mayor Pillichody, para vincularse en las
labores de mantenimiento y así apoyar económicamente la operación
aérea regional (Villalobos, 1995).
Otro precursor de la aviación colombiana es Herbert Boy, desta-
cado piloto de origen alemán, y quien después de la Primera Guerra
Mundial decide viajar a América del Sur para vincularse a la incipiente
empresa de aviación que se había fundado en Puerto Colombia. Boy
asume inicialmente el manejo administrativo del servicio de correo aé-
reo, y posteriormente, como jefe de pilotos. Lo anterior, en circuns-
tancias donde el Estado colombiano apenas si abría los ojos al mundo,
toda vez que, por sus grandes extensiones de territorio, el país perma-
necía desconectado del exterior, a causa de la gran dificultad que las
tres cordilleras presentaban a ingenieros que proyectaban carreteras y
ferrovías. De esa forma, la riqueza del país representada en los recursos
naturales no podía distribuirse de manera eficaz tan solo a través el río
Magdalena (Caballero, 2009).
Sin embargo, el objetivo que se trazó Boy consistía en transformar
aviones de guerra empleados en Europa en aviones con fines comercia-
les, idea que se materializó con la organización de una empresa de trans-
porte aéreo nacional, aprovechando el cauce del río Magdalena como
una inmensa pista mediante el empleo de hidroaviones. De esta forma,
el 5 de diciembre de 1919 se constituyó la Sociedad Colombo-Alemana
de Transporte Aéreo (SCADTA), antecesora de la hoy reconocida com-
pañía de aviación Avianca (Caballero, 2009).

71
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

A lo largo de las décadas posteriores, y en el mismo ambiente local,


se registran hechos que permiten evidenciar cómo afecta el desarrollo del
Poder Aéreo desde la variable económica: por ejemplo, durante la gestión
del general Alberto Pauwels Rodríguez, pionero de la Fuerza Aérea bajo la
administración del general Rojas Pinilla, y considerando los antecedentes
de tipo político y social que marcaron de manera decisiva la historia del
país, como la Revolución en Marcha (1934-1938), situación que generó
contraste entre el gobierno de Alfonso López Pumarejo y el de la Con-
centración Nacional, de Enrique Olaya Herrera; el periodo de La Vio-
lencia (1946-1958), caracterizado por el enfrentamiento armado entre los
militantes de los partidos Conservador y Liberal; la dictadura militar del
general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) y el periodo del Frente Nacio-
nal (1958-1974). Todas las situaciones mencionadas incidieron de manera
considerable en la disminución de recursos para el estamento militar, y,
por ende, para el soporte a las operaciones aéreas, lo que afectó de manera
directa el desarrollo y la evolución del Poder Aéreo militar, pese a los gran-
des esfuerzos adelantados por el mismo general Pauwels, quien tenía una
clara la visión de la Fuerza Aérea. Sin embargo, todas las propuestas repre-
sentadas en numerosos planes de capacitación y renovación de aeronaves
fueron rechazadas, y así se estancó la institución, al no ser autorizados los
recursos solicitados (Paredes, 1999).
En referencia a las teorías planteadas por reconocidos pensadores
del Poder Aéreo a escala mundial, en algunas de ellas se rescatan plan-
teamientos relacionados con La Economía como fuente de desarrollo
y sostenimiento del Poder Aéreo Nacional, mediante la asignación de
recursos para la defensa del interés nacional.
Es así como Giulio Douhet (1987) manifiesta que cuando un Estado
tiene la capacidad de aprovechar sus fuentes de producción, mantiene
una Economía sana y en desarrollo y se destaca en diversas áreas es-
tratégicas; específicamente, en la organización, el funcionamiento y los
medios de sus Fuerzas Militares, para llevar a cabo, en caso de ser nece-
sario, el desarrollo de un conflicto bélico.
Igualmente, Douhet (1987) afirma que la Fuerza Aérea no escapa
de esta sombrilla de posibilidades, pues una economía fuerte se traduce

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

en infraestructura, aviones, armamento, radares, adiestramiento y otros


elementos necesarios para integrar un Poder Aéreo que garantice la so-
beranía y el desarrollo del país.
Por lo anterior, el presupuesto asignado a la Fuerza Aérea debe ser
congruente con las hipótesis de conflicto, planes militares para hacer fren-
te a las amenazas en contra de un Estado, considerando que, si existen los
recursos económicos necesarios, los medios aéreos mantendrán en tiempo
de paz y la soberanía del espacio aéreo nacional, y en caso de guerra, la am-
plia posibilidad de ganar la guerra aérea. En el mismo sentido, el general
Douhet manifestó que la aviación será más o menos fuerte, según los me-
dios que le sean asignados, y por su carácter independiente y por poseer
mayor libertad de acción; sean pocos o muchos los medios asignados, es-
tos deben proceder de un presupuesto independiente. Dicho presupuesto
irá aumentando a medida que la conciencia pública vaya dándose cuenta
de la importancia del dominio del aire (Douhet, 1987).
Por su parte, sir John Slessor (1917), quien con posterioridad a Hugh
Trenchard se desempeñaría como comandante de la Royal Air Force
(RAF), afirmó, aprendiendo de su antecesor, que al lograr Superioridad
Aérea se contribuye a la rendición del enemigo buscando la supremacía
aérea sobre el teatro de la guerra, cambiando dramáticamente el equili-
brio del convulsionado continente europeo y mostrando el determinante
rol de la aviación militar en la conducción de la guerra.
Esta afirmación de Slessor se evidenció a lo largo de las diferentes
campañas aéreas, especialmente de la Primera Guerra Mundial, afectó
de manera directa La Economía de los Estados comprometidos y opti-
mizó, en gran medida, los recursos de la aviación militar británica.
Por otra parte, la participación del general Mitchell en la I Guerra
Mundial le permitió observar las importantes capacidades de la aviación
militar en apoyo de las fuerzas de superficie; sin embargo, con su gran
visión de adelantarse a su tiempo, fue capaz de avizorar la potenciali-
dad que dicha aviación podía desarrollar al organizarse como una fuerza
independiente del Ejército, pues tal condición le daría acceso a un pre-
supuesto propio para fabricar o adquirir las máquinas necesarias para
afrontar los futuros conflictos bélicos.

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

En 1925, el general Mitchell escribió el libro Defensa Alada (en in-


glés, Winged Defense), en el que propone las posibilidades económicas
y militares de un moderno poderío aéreo. El libro de Mitchell refleja su
profunda creencia en los sistemas de transportes como la esencia de la
civilización, y en que cuanto más rápido y confiable sea el sistema, tan-
to mejor se tornaría la civilización. Por supuesto, Mitchell entendía los
enormes costos que las modificaciones a las vías acuáticas y a las carre-
teras ocasionarían a una sociedad a fin de construir una infraestructura
de transporte; sin embargo, pudo visualizar que con la aviación el costo
sería menor. Los aeroplanos no confrontaban ninguna condición de esta
clase, pues el aire es medio común en todo el mundo, según declaró.
Fue, por lo tanto, posible desarrollar una infraestructura para el trans-
porte aéreo en cualquier parte (Bradford, 1997).
La gran visión del general Mitchell para detonar la Economía de un
país a través del Poder Aéreo, como los Estados Unidos de América,
que ha sido capaz de liderar a escala mundial la ciencia y tecnología del
espacio aéreo privilegiando la investigación y el desarrollo como pilares
fundamentales de la industria aeronáutica y garantizando la vigilancia y
el control del espacio aéreo nacional e internacional de su interés, y, ade-
más, la infraestructura aeronáutica, como sector estratégico, coadyuva
de manera importante al desarrollo económico del país, al incidir en la
consecución de sus objetivos nacionales.
Por otra parte, Alexander Seversky afirmó que “es utópico ser fuer-
tes en todas las dimensiones (tierra, mar y aire)” (1951, p. 26), y a ren-
glón seguido explica las causas de una repartición equitativa, mas no
equilibrada, de los recursos, con la perspectiva de las necesidades de
defensa de la nación: “La línea de menor resistencia, no se le da a ningu-
na de las fuerzas armadas lo que necesita pero al menos cada una de ellas
consigue una porción considerable de lo que estima necesario y todos
felices” (p. 26). Así pues, para hablar de una buena inversión de recursos
económicos en las fuerzas, es necesario:

Analizar la concepción errónea de un despilfarrador esquema tierra, mar y


aire y las posibilidades de una estrategia totalmente aérea, con unas fuerzas
de superficie cuya misión primordial sea el apoyo a dicha estrategia […]

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

Si se reducen las inversiones para la tierra y mar al mínimo imprescindible y


se concentran todos los recursos disponibles, se puede conseguir el desarro-
llo de unas Fuerzas Aéreas en estado operativo con superioridad indiscuti-
ble en el resto del Mundo. (Seversky, 1951, p. 26)

En relación con Rubén Óscar Moro, este argumenta que el Poder


Aéreo puede lograr resultados definitivos en muy corto tiempo, y que se
traducen en menor costo. El Comodoro Moro también hace referencia a
Trenchard, quien, razonando como político y evaluando la importancia
en el entorno militar y su impacto en La Economía, aseguró que “La
RAF podía realizar variedad de misiones un costo menor que los otros
servicios” (1999, p. 37). Aun cuando los recursos del Poder Aéreo son
costosos, si no hay voluntad para su financiamiento se cae en la obso-
lescencia de dichos recursos: “Lo que cuenta en términos fácticos es la
capacidad para reemplazarlos, talón de Aquiles de la industria aeronáu-
tica” (Moro, 1999, p. 22).
Por su parte, el coronel John Boyd tenía grandes ideas, pero al mis-
mo tiempo era una imagen peligrosa para la estabilidad del status quo de
la élite militar, y por tal motivo no recibió apoyo. Boyd vivió tal situación
al formular su Teoría de la Maniobrabilidad y la Energía. Para estudiarla,
Boyd desvió varios cientos de miles de dólares en tecnologías y tiempo,
para estudiar los sobrevuelos comparando diferentes velocidades, altitu-
des y fuerzas de gravedad de las máquinas norteamericanas frente a las
soviéticas. El coronel Boyd descubrió así que todos los aeroplanos sovié-
ticos tenían una mayor maniobrabilidad, en comparación con su contra-
parte estadounidense. Estuvo a muy poco de ser juzgado por robo, pero
la validez de su trabajo fue reconocida, y en vez de castigo, recibió dos
premios de la Fuerza Aérea por su trabajo (Hammond, 2012).
Al criticar la estrategia que usaba el gobierno de su país frente a las
Fuerzas Militares, Boyd lo hacía de manera categórica; afirmaba que el
juego real del Pentágono era aumentar el presupuesto, en vez de ser-
vir a los intereses nacionales. Boyd solía decir: “No es verdad que el
Pentágono no tiene una estrategia. Tiene una estrategia, y una vez que
se entienda la estrategia, todo lo que el Pentágono hace tiene sentido.
La estrategia es no interrumpir el flujo de dinero” (Lind, 2013, p. 7).

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Finalmente, John A. Warden III, asistente especial del vicepresiden-


te de los Estados Unidos, trabajó en la mejora de la competitividad de
su país, en la aceleración de la comercialización de la tecnología y en la
promoción de los conceptos de calidad en el interior y fuera de la admi-
nistración. Ayudó también a mantener las instalaciones de fabricación
importantes en Estados Unidos e hizo parte del proceso gracias al cual
el presidente eliminó varios obstáculos a las compañías estadounidenses
sobre participación del sector defensa en el mercado comercial.
Acerca del impacto de La Economía en los recursos y los medios
necesarios para garantizar el éxito en una confrontación y generar una
Disuasión creíble, capaz de contener las intenciones de sus potenciales
enemigos, un referente importante es la Fuerza Aérea del Estado Israelí
(FAI), tal y como lo dice Sánchez:

La FAI tiene más aviones de combate que las dos Fuerzas Aéreas más poten-
tes de Europa, la Británica y la Francesa por separado, y posee habilidades
que incluyen las misiones de largo alcance como Irak en 1981 y Túnez de
1985 ” este gran esfuerzo económico le ha permitido a Israel permanecer
como estado libre hasta el día de hoy, pero su fortaleza no es reciente “La
Cheil Ha´avir se reequipó decisivamente con un ambicioso plan en diciem-
bre de 1956, y los informes del agregado aéreo de la Embajada Británica en
Tel Aviv un año más tarde confirman el poder de ésta Fuerza Aérea, poder
que sigue dotando aún hoy a Israel de una enorme superioridad militar.
(2001, p. 26)

Por tal motivo, han sido clave las alianzas estratégicas a la hora de
hacerse a una Fuerza Aérea poderosa:

La ayuda estadounidense a Israel ha sido, y es, decisiva. En junio de 1992


EEUU concedió un gigantesco crédito a Israel por valor de 10.000 millones
de dólares. La Fuerza Aérea Israelí es por ello una de las más poderosas del
mundo, y para hacerse una idea, superaría en potencial y número al Ejército
del Aire Español en una proporción de 3 a 1. (Sánchez, 2001, p. 32)

El apoyo de los Estados Unidos a Israel se da porque la FAI es la


punta de lanza de la contención y la estabilidad que ejerce Occidente en
el Medio Oriente, porque “Israel continúa siendo una importantísima

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

plataforma para la proyección del poder y la hegemonía estadounidenses


en Oriente Medio” (Sánchez, 2001, p. 31), toda vez que esta zona es rica
en hidrocarburos. “Desde que Truman patrocinó el establecimiento del
estado de Israel en 1948, EEUU ha gastado cerca de 100.000 millones
de dólares en ayudas de todo tipo a Israel” (Sánchez, 2001, p. 32), y el
esfuerzo económico de Israel, tan solo en la parte aérea, supera el gasto
militar total de Colombia en su guerra contra los grupos narcoterroris-
tas, que en 2014 fue del 3,1 %. Es así como:

Al terminar la Guerra de los Seis días, las FAS israelíes continuaron con su
política de reforzar la Fuerza Aérea y el Arma Acorazada. Se gastó más del
5 % del presupuesto de defensa en convertir el equipo francés de la Fuerza
Aérea en equipo americano Los aviones Phantom y Skyhawk (A-4M) lle-
garon a ser la columna vertebral de la Fuerza Aérea Israelí (FAI). (Ferrero,
1989, p. 36)

Por consiguiente, el Estado nación requiere un esfuerzo económico


significativo para que su Poder Aéreo cuente con los medios y el talen-
to humano capacitado para garantizar el éxito en una confrontación y
generar una Disuasión creíble, capaz de contener las intenciones de sus
potenciales enemigos, en comparación y tomando como ejemplo la FAI,
como lo dice Sánchez (2001).
Por otra parte, es importante mencionar cómo el Estado chino, con
el paso del tiempo, ha dedicado de manera considerable su apoyo de
tipo económico para el desarrollo del poderío militar, y, en gran medida,
el del Poder Aéreo:

Para apoyar su modernización militar, China ha aumentado sus gastos de


defensa en 2013. En marzo, China anunció que su presupuesto oficial de
defensa para 2012 se incrementó en 10,7 por ciento en términos nominales a
117,39 miles de millones de dólares, indicando el apoyo del nuevo liderazgo
a los actuales esfuerzos de modernización del EPL. Esta cifra representa un
5,3 por ciento del total del gasto de gobierno y aproximadamente 1,3 por
ciento del producto interno bruto (PIB) estimado. (Wortzel, 2014, p. 7)

El presupuesto asignado para defensa, sin lugar a dudas, es bastante


oneroso y ha beneficiado en gran parte al Poder Aéreo, dados los altos

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

costos que representan los procesos de innovación, desarrollo e investi-


gación tecnológica, así como los procesos de modernización de la flota
aérea y de los componentes aeronavales y la logística necesaria para so-
portar la consolidación del expansionismo chino en contraposición a los
intereses capitalistas de los estadounidenses. Es así como:

El presupuesto anual oficial de defensa de China se ha incrementado por


22 años consecutivos y se ha más que duplicado desde 2006. La mayoría de
analistas occidentales concuerdan en que posiblemente Beijing retendrá la
capacidad — incluso con menores tasas de crecimiento de su PIB y de los
ingresos del gobierno— para financiar la modernización en marcha de sus
Fuerzas Militares. (Wortzel, 2014, p. 8)

Se estima, entonces, que el gasto destinado a la defensa de China es


muy superior a lo proyectado y a lo reportado ante la comunidad inter-
nacional. Un alto porcentaje de esta inversión se queda en Rusia, uno de
sus aliados estratégicos en el proceso de fortalecimiento y moderniza-
ción de su aparato militar.

El Instituto de Estudios Estratégicos Internacionales estima que el gasto de


defensa real de China es entre 40 y 50 por ciento mayor que la cifra oficial.
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos estimó que el gasto de
defensa real de China en 2012 se situaba entre 135 y 215 mil millones de
dólares, o aproximadamente 20 a 90 por ciento mayor que el presupuesto
de defensa anunciado. (Wortzel, 2014, p. 8)

El sector aeronáutico es muy importante en Estados Unidos, toda


vez que ofrece más de tres millones de empleos, en el sector público y en
el privado, de forma directa o indirecta, en entidades como las Fuerzas
Armadas, la NASA, la Administración Federal de Aviación (en adelante,
FAA), la Agencia de Defensa para Proyectos de Investigación Avanzada
(DARPA) y el Departamento de Defensa. Además, sus ganancias han
aumentado de forma considerable a lo largo de los últimos años y repre-
sentan ingresos importantes para la nación, en términos de impuestos,
exportaciones e importaciones.

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

Por otra parte, esta variable también tiene un comportamiento im-


portante en los gastos en defensa de los 28 países miembros de la OTAN,
cuyos aportes superaron los USD 227.000 millones, cálculo aproxima-
do para 2015, de los que Estados Unidos se compromete con el 70 %
(OTAN, 2015). De tal manera, los líderes de los 28 países miembros
de la OTAN se comprometieron a alcanzar un gasto militar del 2 % del
producto interno bruto (PIB), demanda que muchos países están lejos
de cumplir, como en el caso de España, que tan solo destina el 0,8 de
su PIB, lo cual la sitúa como el tercer país miembro que menos invierte
en defensa, según el informe anual de la organización correspondiente
a 2013; no obstante, Letonia, Lituania, Países Bajos, Noruega, Polonia
y Rumania se comprometieron a aumentar sus propios gastos militares,
pero otros 7 países aliados planean reducir los fondos dedicados a la de-
fensa: Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Hungría, Italia y Reino Uni-
do. En contraste, los gastos militares de Rusia, según la embajada rusa
ante la OTAN, son 17 veces menores inferiores respecto a los aportes de
los países miembros de la OTAN.
Ahora bien, algunos expertos aseguran que los aportes del 2  %
del PIB a la OTAN es una condición difícil de cumplir por los países
miembros en el corto plazo; sin embargo, para Barry Pavel, director del
Centro sobre Seguridad Internacional Brent Scowcroft, se trata de una
medida “útil en la elaboración e incentivos para que algunas naciones
comiencen a contribuir más” (Hasik, 2014, p. 6). Según manifiesta Pa-
vel, lo importante es que otros países miembros incrementen sus con-
tribuciones en razón de que las amenazas se están multiplicando en un
contexto donde los cambios del mundo se suceden y los desafíos a la
seguridad resultan impredecibles; especialmente, en las áreas de Asia y
Oriente Medio (Hasik, 2014).
Por otra parte, Anders Fogh Rasmussen, exsecretario general de la
OTAN, expone que la seguridad alrededor de Europa, en referencia es-
pecial a la intervención rusa en torno al este de Ucrania, ha servido como
un “Llamado de atención” a la OTAN; ahora está que claro que no se
puede dar por sentado la seguridad para la alianza, y se hace necesario

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

invertir más en seguridad y defensa. Afirma Rasmussen que en la actuali-


dad Rusia ha incrementado en el 50 % su inversión en asuntos de defen-
sa a lo largo de los últimos 5 años, mientras que los países de la alianza
los han reducido en el 20 % en el mismo periodo (Rasmussen, 2015).
Actualmente, solo tres países superan el 2% del PIB acordado por
la OTAN, frente a cinco que lo aportan para 2007. Según datos de la
alianza, Estados Unidos aporta el 4,4 %; Reino Unido, el 2,4 %, y Gre-
cia, el 2,3 %. Otros dos países miembros, Estonia y Polonia, aportan
exactamente el 2 % (OTAN, 2015).
Por su parte, la OTAN generó una previsión de gastos para 2015
en la cual, a pesar de que solo 19 de los 28 integrantes aumentaron sus
aportes, la cifra real se reduce en 893.000 millones de dólares; es decir, el
5,3 % menos que en 2014. La cifra más baja desde 2010, año a partir del
cual no ha parado de bajar (OTAN, 2015).
De manera específica, y como ejemplo de las inversiones en recursos
del Poder Aéreo, empresas de aviación (como Airbus Military, Astrium
y Cassidian) desde 2014 han destinado recursos e integraron una nueva
división: Airbus Defense & Space, con el fin de crear sinergias y centrar-
se en esfuerzos de investigación y desarrollo. Esta nueva división es la
primera en importancia en la industria de defensa de Europa, con bene-
ficios de 14.000 millones de euros y una planta de unos 40.000 emplea-
dos. La división centra su actividad en los aviones militares, los sistemas
espaciales, los sistemas CIS (por las iniciales en inglés de Communica-
tions and Information Systems) y la electrónica; todos ellos, proyectos
esenciales para contrarrestar las nuevas amenazas con el Poder Aéreo de
la alianza (Fernández, 2014).
Finalmente, un modelo económico exitoso en función de la defensa
de los intereses nacionales exige el uso eficiente de los recursos produc-
tivos del Estado en tiempos de paz y de alta productividad, a fin de estar
siempre preparados para atender todo tipo de contingencia nacional en
particular cuando se contempla la posibilidad de atender las necesidades
de un Estado de guerra.
De este modo, la Economía es un factor determinante en la construc-
ción política de un Poder Aéreo Integral, toda vez que, desde el punto

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LA ECONOMÍAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADO-NACiÓN EN El SiGlO XXI

de vista de la defensa nacional, no es simplemente la provisión de recur-


sos para el funcionamiento de este sector, por el contrario debe ser una
política de Estado orientada a la seguridad y la defensa de los intereses
nacionales, mediante un equilibrio permanente entre el desarrollo y la
productividad nacional y el fortalecimiento de las capacidades estratégi-
cas de la nación bajo responsabilidad de las Fuerzas Militares.
Por lo anterior, los objetivos políticos, con la perspectiva del Po-
der Aéreo Integral, deben contemplar la capacidad económica necesaria
para disponer de los medios, los sistemas, los recursos, el material y la
infraestructura aeronáutica y espacial requeridos en función de la pro-
tección del espacio aéreo nacional. De esta manera, la relación que existe
entre la Economía y el Poder Aéreo no solo radica en el gasto y los altos
costos de los medios, los sistemas y la infraestructura que lo componen.
Dicha relación está soportada en la inclusión del Poder Aéreo en la ca-
pacidad productiva de la nación, a través de una sólida industria aero-
náutica, en lo posible, autónoma y capaz de desarrollar y producir los
medios y la infraestructura requeridos por el Poder Aéreo Integral con
fines estratégicos en materia de seguridad y defensa nacional.
De esta manera, es factible deducir cómo la economía incide, y de
manera importante, en el desarrollo y el empleo del Poder Aéreo de
una nación: a través de la generación y el uso eficiente de los recursos
productivos en tiempos de paz, pero preparándose para escenarios de
crisis o amenaza sobre sus intereses nacionales, tales como los con-
flictos entre Estados, la violencia transnacional a través de actores de
delincuencia organizada transnacional, el narcotráfico y el terrorismo,
con capacidad de circulación transfronteriza y contra todo tipo de con-
flictos asimétricos; todo ello, propiciado por factores críticos como el
aumento de la pobreza, la desigualdad, la corrupción y las deficiencias
gubernamentales en el manejo de la seguridad y la defensa de la na-
ción, entre otros.
En este orden de ideas, es fundamental relacionar el interés político
con el factor económico, soportado en una eficaz planeación, apropiada
asignación de recursos y uso eficiente de los mismos, y de esta manera
lograr las capacidades que un Poder Aéreo Integral requiere no solo

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con fines militares; además, con un alcance de empleo y contribución
en el desarrollo nacional, a la vez que garantice la seguridad y la defensa
nacional en los ambientes de su dominio: El Aire, el Espacio y el Cibe-
respacio.
CAPÍTULO IV

LA ORGANIZACIÓN
Y EL PODER AÉREO INTEGRAL
DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI*
Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés

Por razones estratégicas y administrativas, el Poder Aéreo debería


desarrollarse y emplearse como una entidad indivisible integrada.

Óscar Moro (1999)

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

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La variable de la Organización guarda relación con los capítulos an-
teriores como un elemento más de la ecuación del Poder Aéreo Integral.
Toda vez que, a través de esta variable se acopian diferentes actores y
recursos del Estado nación, con el fin de constituir una capacidad estra-
tégica nacional. De igual forma, permite concebir al Poder Aéreo como
una sinergia de capacidades en los ambientes aéreos, espaciales y cibe-
respaciales, y no solo como una capacidad de responsabilidad exclusiva
de la Fuerza Aérea, en razón a que La Organización involucra diversos
actores que conforman al Poder Aéreo, consolida la visión integral de
Poder Aéreo, no solo en función de la seguridad y la defensa de la na-
ción, sino también, en contribución al desarrollo, el progreso y el bien-
estar social. De igual manera, permite al Estado proyectar una capacidad
disuasiva frente a todo tipo de amenaza. Por lo cual, acto seguido se
presentan argumentos que facilitan concebir un concepto de La Orga-
nización que el Poder Aéreo del Estado nación para hacer frente a los
desafíos del siglo XXI. Como las nuevas amenazas internas relacionadas
con el terrorismo y el crimen organizado trasnacional (OEA, 2003) y los
compromisos de desarrollo pactados por Naciones Unidas en los Obje-
tivos de Desarrollo Sostenible para el 2030 (PNUD, 2019).
Con base en lo anterior, no es apropiado hablar de Poder Aéreo In-
tegral exclusivamente desde la óptica de la Fuerza Aérea, toda vez que
este concepto no solo abarca sus propios recursos: también hace refe-
rencia a los Medios Aéreos e infraestructura aeronáutica que poseen
las demás Fuerzas Armadas, así como a los medios y la infraestructura
aeronáutica, espacial y ciberespacial del Estado, incluidas la aviación

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

comercial y privada, y los medios que se requieren para funcionar y


desplazarse en ambientes aéreos, espaciales y ciberespaciales.
En ese orden de ideas, y a fin de plantear de manera holística este
concepto, es apropiado mencionar raíces conceptuales y doctrinarias del
Poder Aéreo para identificar su relación con otros elementos fundamen-
tales del Estado nación. Para ello, y solo con ánimo de poner un ejemplo,
se relacionan algunas definiciones expuestas en capítulos anteriores so-
bre el significado del Poder Aéreo.
La doctrina de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos define el Poder
Aéreo como: “La capacidad que tiene para proyectar su Poder Militar
mediante el uso y control del aire y el espacio para alcanzar sus intereses
estratégicos, operacionales o tácticos” (Jordán, 2017).
Otra definición, aún más afín al concepto integral, es la expuesta en
la doctrina básica de la FAC:

De manera general, el Poder Aéreo y Espacial es un conjunto de capacida-


des aéreas y espaciales, así como la voluntad de emplearlas con el objetivo
de brindar la Seguridad y Defensa de la nación. El Poder Aéreo y Espacial
involucra la aplicación de medios e infraestructura aérea y espacial para el
logro de los objetivos impuestos por el nivel más alto de la política nacional,
dicho Poder actúa de manera autónoma o en concierto con los demás pode-
res militares: Terrestre y Naval. (2013, p. 71)

Así mismo, esta última definición menciona los componentes de este


poder: 1) el componente conceptual; es decir, la estructura mental y con-
cepción de la doctrina que brindan la capacidad para la toma de deci-
siones; 2) el componente moral, representado en la voluntad de lucha,
el liderazgo para orientar el Poder Aéreo y los valores definidos y 4) el
componente físico, que es el elemento tangible: el número de personas,
la infraestructura aeronáutica, las aeronaves, los recursos espaciales, la
industria aeronáutica y espacial, y los demás recursos económicos y físi-
cos dispuestos para el apoyo logístico y uso de la aviación militar y civil
(Fuerza Aérea Colombiana, 2013).
En tal sentido lo concibió Douhet —quien, entre otros aspectos, re-
conoció que la potencia de un Estado se halla íntegramente relacionada

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LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

con la condición de su industria aerocivil; también consideraba que el


sector militar depende absolutamente del sector civil y sus recursos, más
que el poder terrestre o marítimo—: “vio una relación fuerte y simbió-
tica entre una Fuerza Aérea, la industria de la aviación, el gobierno y la
vitalidad comercial de un país” (Mellinger, 1997, p. 16).
Desde los albores de la construcción del pensamiento aéreo, una de
las consideraciones más importantes en lo Organizacional fue la inde-
pendencia del Poder Aéreo en el ámbito militar, como:

Una armada aérea, que logre conquistar el dominio del aire y resulte idónea
para ejercer, de manera que consiga la destrucción de la resistencia moral y
material del enemigo, y que, podrá asegurar la victoria, independientemente
de lo que puede suceder en la superficie. (Douhet, 1987, p. 128)

Según lo anterior, “la Armada Aérea debe estar organizada y ser em-
pleada con esta finalidad destructiva” (Douhet, 1987, p. 47); sin embar-
go, la idea de separar la aviación de las otras Fuerzas Armadas, aunque
muy importante, no fue exclusiva del general Billy Mitchell, toda vez que
otros brillantes tratadistas del Poder Aéreo, como Douhet y Trenchard,
apoyaban el mismo planteamiento. Esta corriente doctrinaria produjo la
creación independiente de diferentes Fuerzas Aéreas en el mundo, como
la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (en adelante, USAF) y la Real
Fuerza Aérea (en adelante, RAF, por las iniciales en inglés de Royal Air
Force), y demostró que bajo este tipo de Organización:

La acción aérea puede debilitar y neutralizar los ejércitos de superficie hasta


reducirlos a la impotencia; que por medio de la conquista del espacio aéreo
de una nación enemiga se pueden sobrepasar y desarmar sus fuerzas de su-
perficie sin la tradicional confrontación en los campos de batalla. (Seversky,
1951, p. 35)

Simultáneamente, creció la convicción de que debía existir una es-


trecha relación entre el ámbito militar y el civil; por ello, el general
Mitchell no solo sentó las bases para organizar la aviación militar, sino
que, además, aportó ideas para organizar el servicio aéreo de Estados
Unidos, que incluía a la aviación civil como factor determinante para

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

el desarrollo del país. De igual forma, recomendó construir una in-


fraestructura aeronáutica consistente en aerovías, pistas, ayudas para
la navegación, etc., lo que más tarde fue especialmente aprovechado
por ese país para posicionar su Poder Aéreo a escala mundial en el
ámbito militar, dada su facilidad para operar desde diferentes puestos
de lanzamiento y hacer uso de su capacidad industrial, en clara alusión
al carácter integral del Poder Aéreo.
De la manera descrita, el empleo del Poder Aéreo requiere el fac-
tor humano; especialmente, en lo relativo a su formación, lo cual hace
necesario un concepto organizacional integral que aglutine no solo la
infraestructura con lo operativo civil y militar, sino también, las escuelas
de formación. Por eso, el coronel USAF John Warden III:

Tomó muy en serio la idea de que los profesionales en su administración


son necesarios para dominar un conjunto muy amplio y diferente de conoci-
miento, y para formar juicios sólidos derivados de él, por lo que éstos son la
base de sus habilidades. (Hayward & Libel, 2011)

Para para el coronel Warden, el Poder Aéreo es el único capaz de


atacar a cualquiera de los sistemas del enemigo. Lógicamente, dicha
capacidad le confiere un carácter estratégico del que carecen el Poder
Naval y el Poder Terrestre, reducidos a actuar sobre los sistemas menos
importantes (Frías Sánchez, 2011); por lo tanto, un gran poder exige una
gran responsabilidad, y el coronel, reconociendo esto, vio a su Fuerza
Aérea como un cuerpo profesional, y, por ende, a sus funcionarios, como
profesionales.
Como se advierte, en los inicios de la aviación hubo un firme conven-
cimiento de que el Poder Aéreo debe estructurarse en torno al concepto de
integralidad, tal como lo afirmó el comodoro Moro: “por razones estra-
tégicas y administrativas, el Poder Aéreo debía desarrollarse y emplearse
como una entidad indivisible integrada” (1999, p. 26). En ese mismo
sentido, en Sudamérica, Herbert Boy describe en su libro Una historia
con alas cómo, organizacionalmente hablando, “Colombia fue el primer
país americano que a raíz de la terminación de la primera guerra, creó y
mantuvo con sus propios recursos una empresa de aviación comercial”

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LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

(Caballero, 2009, p. 16), y, dada su topografía, se dio como un hecho que


“el único porvenir de los transportes en Colombia era el aeroplano” (Vi-
llalobos, 1995, p. 41) para cumplir su deseo de organizar y establecer un
verdadero transporte entre ciudades, en pro del desarrollo del país. Así
lo visionó, lo demostró y lo aplicó en su momento el general Pauwels,
en su condición de director de la Aeronáutica Civil Colombiana (como
oficial retirado de la FAC), cargo en el que:

Dio impulso a lo que él había creado como Comandante de la Fuerza Aérea


en 1956, dispuso no solamente la organización profesional de los pilotos
civiles, por medio de la ACDAC, sino también el mejoramiento técnico y el
desarrollo de una Caja de Auxilios y Prestaciones, denominada CASDAC,
para amparar al piloto y a sus familias, previo escalafonamiento de ellos
como reservistas de segunda clase de la Fuerza Aérea Colombiana. (Paredes,
1999)

Ahora bien, esta proyección se da no solo con la perspectiva opera-


tiva, sino también, desde la óptica industrial, al darse el impulso inicial
a la creación de la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana
(CIAC) como entidad autónoma de economía mixta, vinculada al Minis-
terio de Guerra, y cuyo objeto institucional permite organizar, construir,
operar y explotar centros de reparación y mantenimiento a aeronaves
civiles y militares o su fabricación, y así le permite al país contar con un
Poder Aéreo sólido y estructurado con una amplia visión, en busca de
un Estado autárquico. Visión que hoy día corrobora las dotes futuristas
del general Pauwels, con la fabricación, por parte de la CIAC, del avión
de entrenamiento T-90 Calima.
En cuanto a la estructura del Estado colombiano, para el direccio-
namiento del transporte y el desarrollo de su infraestructura en general,
y con base en la Constitución Política Nacional, la Ley 489 de 1998, la
Ley 790 de 2002 y las demás normas legales vigentes, el Ministerio de
Transporte, tal y como lo establece el Decreto 087 de 2011, es el orga-
nismo del Gobierno Nacional encargado de garantizar el desarrollo y el
mejoramiento del transporte, el tránsito y su infraestructura, de manera
integral, competitiva y segura, buscando incrementar la competitividad

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del país con tecnología y recurso humano comprometido y motivado.


Así mismo, tiene como objetivos primordiales la formulación y la adop-
ción de las políticas, planes, programas y proyectos, así como la regula-
ción económica, en materia de transporte, tránsito e infraestructura de
los modos de transporte carretero, marítimo, fluvial, férreo y aéreo del
país (Mintransporte, 2017).
De la forma descrita, el Ministerio de Transporte es la cabeza del sec-
tor transporte, constituido por el Instituto Nacional de Vías (INVIAS),
la Agencia Nacional de Infraestructuras (ANI), la Unidad Administra-
tiva Especial de Aeronáutica Civil (Aerocivil), la Superintendencia de
Puertos y Transporte (Supertransporte) y la Agencia Nacional de Segu-
ridad Vial (ANSV) (Mintransporte, 2017).
Por lo anterior, el Estado colombiano cuenta con una entidad ads-
crita al Ministerio de Transporte: la Aerocivil, que, a su vez, tiene como
misión el “desarrollo ordenado de la aviación civil, de la industria aérea
y la utilización segura del espacio aéreo colombiano, facilitando el trans-
porte intermodal y contribuyendo al mejoramiento de la competitividad
del país” (Aerocivil, 2016).
Es en este sentido como Colombia considera público el transporte
aéreo: bajo una regulación de Estado, con el deber de ejercer el control
y la vigilancia necesarios para su adecuada prestación en condiciones de
calidad, oportunidad y seguridad; por tanto, la Aerocivil tiene el com-
promiso y la responsabilidad de garantizar el transporte aéreo en el te-
rritorio nacional, con una normatividad institucional que la constituye
como una entidad con funciones, procesos y procedimientos claros. ​​
Tan importante como lo anterior lo es el hecho de que, a la Aerocivil
como autoridad en materia de aeronáutica en todo el territorio nacional,
le compete regular, administrar, vigilar y controlar el uso del espacio aé-
reo colombiano por parte de la aviación civil y coordinar las relaciones
de esta con la aviación de Estado formulando y desarrollando los planes,
las estrategias, las normas y los procedimientos en la materia.
Le corresponde también a la Aerocivil la prestación de servicios ae-
ronáuticos con carácter exclusivo, para desarrollar y operar la infraes-
tructura requerida a fin de que la navegación en el espacio aéreo colom-

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l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

biano se efectúe con seguridad. Así mismo, le corresponde reglamentar


y supervisar la infraestructura aeroportuaria del país, así como adminis-
trar, directa o indirectamente, los aeropuertos de su propiedad o los de
propiedad de la nación; igualmente, autorizar y vigilar la construcción
de aeródromos, actividad que desarrolla junto con las entidades territo-
riales y las asociaciones de estas entre sí o con el sector privado.
Con base en lo anterior, la Aeronáutica Civil busca garantizar el desa-
rrollo ordenado de la aviación civil y la administración segura y adecua-
da del espacio aéreo, para contribuir al mantenimiento de la seguridad y
la soberanía nacionales, cuya Organización hoy día muestra resultados y
proyectos importantes (Córdoba, 2016).
Otro sector del Estado relacionado con el Poder Aéreo, es el que
lidera el Ministerio de Defensa Nacional, el que, con base en la Consti-
tución Política Nacional, la Ley 489 de 1998 y el Decreto Número 1512
de 2000, es el órgano estatal con responsabilidades en la aplicación ade-
cuada y focalizada de la fuerza y el desarrollo de capacidades mínimas
disuasivas; así mismo, con objetivos primordiales establecidos en la for-
mulación y la adopción de las políticas, los planes generales, los progra-
mas y los proyectos del sector administrativo defensa nacional, para la
defensa de la soberanía, la independencia y la integridad territorial, así
como para el mantenimiento del orden constitucional y la garantía de la
convivencia democrática (Mindefensa, 2017).
El Ministerio de Defensa, en su estructura organizacional, cuenta con
un órgano central y otro descentralizado, los cuales dirigen, administran y
conducen la política de defensa y seguridad, a fin de garantizar la sobera-
nía y la integridad del territorio nacional protegiendo los intereses nacio-
nales, a la vez que contribuye al desarrollo nacional, comercial, industrial
y agrícola con las capacidades del sector defensa, mediante el logro de
objetivos estratégicos y a través de áreas misionales como las siguientes:

Defensa Nacional

Acciones encaminadas a proteger la soberanía y la integridad territorial en


los dominios terrestre, marítima, fluvial, aérea, espacial y ciberespacial fren-
te a cualquier tipo de agresión sea interna o externa, convencional o no
convencional. (Min defensa, 2017)

91
EL PODeR AÉR eO I NTeGR aL DeL EST aDO NaCi ÓN eN eL S i GLO X i

Contribución al Desarrollo del País

Acciones en campos como el transporte, la construcción, las telecomuni-


caciones y la tecnología e innovación, que permitan promover el papel de
la Fuerza Pública en el desarrollo económico y social de la nación. (Min
defensa, 2017)

Gestión, apoyo y desarrollo proyectivo

Proveer funciones comunes de dirección, administración y gestión en el Sec-


tor de Defensa y Seguridad para el desarrollo de la infraestructura logística,
desarrollo tecnológico, gestión del talento humano y potenciación del co-
nocimiento, así como garantizar la legitimidad de las acciones de la Fuerza
Pública. (Min defensa, 2017)

En lo que respecta al sector central, y con base en los artículos 216


y 217 de la Constitución Política de Colombia y el artículo 27 del De-
creto 1512 de 2000, se encuentran las Fuerzas Militares (en adelante:
FF. MM.) como organizaciones permanentes instruidas y disciplinadas,
conforme a la técnica militar, y que tienen como finalidad primordial la
defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio
nacional y el orden constitucional. Las FF. MM. están constituidas por:
el Comando General de las Fuerzas Militares, el Ejército, la Armada y la
Fuerza Aérea (CGFM, 2017).
Por otra parte, y según el concepto de Fuerzas Armadas (en adelan-
te, FF. AA.), también se encuentra la Policía Nacional como un cuerpo
armado permanente de naturaleza civil. Su misión es contribuir a las
necesidades de seguridad y tranquilidad públicas, mediante un efectivo
servicio, fundamentado en la prevención, la investigación y el control
de delitos y contravenciones, para así ayudar a generar una cultura de
solidaridad que permita mantener las condiciones necesarias para que
los habitantes de Colombia puedan ejercer sus derechos y sus libertades
públicas (Mindefensa, 2006).
En el interior de estas organizaciones, la única Fuerza Militar con la
responsabilidad irrestricta del control sobre el espacio aéreo es la FAC,
con la misión primordial de:

92
LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Ejercer y mantener el dominio del espacio aéreo, conducir operaciones aé-


reas, para la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del
territorio nacional, el orden constitucional y el logro de los fines del Estado.
(FAC, 2017)

Dicha misión se estableció tomando en cuenta que, dentro de los


roles de las FF. MM., la Fuerza Aérea es la responsable por el dominio
del espacio aéreo, en cumplimiento del mandato constitucional emana-
do del art. 217 de la Carta Magna. Así mismo, con base en los siguientes
criterios:

Dentro del contenido teórico de la misión, se distingue claramente que la


Fuerza Aérea es la única Organización con capacidad para dominar el es-
pacio aéreo, campo de acción involucrado dentro de la responsabilidad de
las Fuerzas Militares, teniendo en cuenta que su concepto operacional y sus
principios de empleo son característicos y propios de esta Fuerza (FAC,
2017). El espacio aéreo es la esencia de la Fuerza Aérea; es su razón de ser,
no sólo como Fuerza de defensa activa y pasiva al servicio de la nación, sino
como Fuerza decisiva para el futuro de paz y cordialidad que construye el
pueblo colombiano. (FAC, 2017)

Socialmente, la Fuerza Aérea garantiza, durante las 24 horas del día, la pro-
tección única y permanente del espacio aéreo nacional; y pese a que su ac-
cionar y empleo de aeronaves, la podrían ubicar como ente contaminador,
extiende su garantía a través de proyectos de protección ambiental que pro-
curan una mayor producción de oxígeno, no sólo para la nación de la que
hace parte de su defensa, sino para beneficio global. (FAC, 2017)

Complementario a la misión institucional de la Fuerza Aérea, es vá-


lido incluir un segmento de la órbita geoestacionaria, la cual se define
como una órbita geosincrónica (órbita geocéntrica que tiene el mismo
periodo orbital que el periodo de rotación sideral de La Tierra) directa-
mente encima del ecuador terrestre, con una excentricidad nula y que
hace parte de un espacio cuya explotación se realiza de acuerdo con lo
autorizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la
Organización de las Naciones Unidas (FAC, 2017).

93
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

De este modo, la Fuerza Aérea es responsable de la preparación de


sus fuerzas para la efectiva conducción de la guerra y de operaciones
militares en tiempos que no sean de guerra.
Para el cumplimiento de su misión constitucional y sus responsabi-
lidades, la Fuerza Aérea cumple cuatro funciones o actividades básicas:

Control del espacio aéreo: El control del espacio aéreo asegura su utiliza-
ción por parte de las fuerzas amigas mientras se lo niega a los enemigos.

Aplicación de la fuerza: La aplicación de la fuerza permite que la Fuerza


Aérea sea usada directamente contra blancos en tierra.

Multiplicación de la fuerza: El multiplicar la fuerza consiste en aumentar la


capacidad de la Fuerza Aérea y de superficie para el cumplimiento de sus
misiones. El transporte aéreo proyecta el poder, transporta personal y mate-
rial rápidamente. El reabastecimiento en vuelo incrementa la capacidad de
las aeronaves al extender su alcance y autonomía, etc.

Apoyo de la fuerza: El apoyo de la fuerza debe sostener las operaciones si se


quiere el éxito de la Fuerza Aérea. Incluye todas las actividades que deben
ser cumplidas para permitir que las otras funciones puedan ser cumplidas
eficientemente. (Fuerza Aérea Colombiana, 2013)

Adicionalmente, y de conformidad con lo dispuesto en el Decreto


No. 2937 del 5 de agosto de 2010, el Gobierno nacional, a través del Mi-
nisterio de Transporte, designó a la FAC como Autoridad Aeronáutica
de Aviación de Estado y ente coordinador ante la Autoridad Aeronáuti-
ca Civil Colombiana, con el fin de mantener una estrecha coordinación
entre las actividades de la aviación civil y las de Estado, así como entre
las entidades que las regulan, con el objeto de preservar la seguridad aé-
rea. Queda establecido, así mismo, que los entes de aviación de Estado
están conformados por la FAC, el Ejército Nacional, la Armada Nacio-
nal y la Policía Nacional, y, por ende, sus operaciones se constituyen
como operaciones de los entes de aviación de Estado.
Por lo anterior, existen componentes orgánicos, infraestructura y
medios aéreos asignados al Ejército Nacional, la Armada Nacional y la
Policía Nacional con responsabilidades y capacidades específicas. Es así
como el Ejército Nacional, con base en el Decreto 1422 de agosto 25 de

94
LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

1995, reactiva la quinta arma, denominada Aviación, la que inicialmente


cuenta con una organización a nivel de Comando Ejército, identificada
como la Jefatura de Aviación del Ejército, y, posteriormente, con la im-
plementación de unidades operativas a nivel de brigada y de batallón,
para, finalmente, por medio del Decreto 1512 de 11 de agosto de 2000
y la Disposición 037 del 03 de septiembre de 2009 del Comando del
Ejército Nacional, se crea una unidad operativa mayor, denominada Di-
visión de Aviación de Asalto Aéreo del Ejército, con el fin de mantener y
sostener en el tiempo la capacidad de movilidad aérea con una misión
estratégica para el país.
Esta unidad operativa mayor tiene la capacidad de ejecutar operacio-
nes de combate, en coordinación con las unidades conjuntas y divisio-
narias, con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales y con las
Fuerzas de Tarea Conjunta, a fin de “atacar con rapidez, oportunidad
y seguridad, sobre grandes distancias, en el terreno restrictivo para las
tropas a pie, a un enemigo localizado” (Aviación Ejército, 2015, p. 82).
La División de Aviación de Asalto Aéreo actualmente consta de las
unidades operativas menores, como la Brigada de Aviación No. 25, la
Brigada de Aviación No. 32 y la Brigada de Aviación No. 33, de las que
dependen los diferentes batallones de aviación operacionales de servi-
cios logísticos, de mantenimiento y de entrenamiento, respectivamente,
junto a la Escuela de Aviación de Ejército. Todas estas unidades coadyu-
van al cumplimiento de la misión asignada a la Aviación del Ejército en
el territorio nacional.
De igual manera, existe la Aviación Naval, orgánica de la Armada
de la República de Colombia (en adelante, ARC) como una capacidad
adquirida inicialmente en la década de los años cuarenta del siglo XX,
resultado de la adquisición de los buques caza submarinos, lo que, a
su vez, condujo a la institución a crear la Aviación Naval, dependiente
de la Armada Nacional, a través del Decreto No. 1950 del 14 de agosto
de 1944.
De este modo, la Aviación Naval Colombiana iniciaría su operación
desde las bases Almirante Padilla, en el Pacífico, y Barranquilla, en el
Caribe. Después de tres décadas, se retoman los esfuerzos para reactivar

95
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

su accionar junto a la operación de mantenimiento, para dar continuidad


al componente aeronaval.
Con la adquisición de las corbetas misileras de origen alemán, la
Armada Nacional incorporaría una nueva capacidad para el empleo
efectivo de sus nuevos sistemas de armas, a través de helicópteros tipo
Messerschmitt-Bölkow-Blohm MBB Bo-105, con la función de relevo
transhorizontal, y misiones adicionales de patrullaje marítimo, búsque-
da-rescate y apoyo operacional. Esta nueva capacidad de la Aviación
Naval permitió desarrollar nueva doctrina e incrementar los niveles de
entrenamiento para tal tipo de misiones aéreas embarcadas (Aviacol.
net, 2014).
De esa forma, nació el Comando de Aviación Naval, constituido
por el Escuadrón de Ala Fija, y que operaba desde el entonces llamado
aeropuerto Crespo, en Cartagena (hoy en día, Rafael Núñez); también,
el Escuadrón de Helicópteros, operando desde la base naval Bolívar.
Dichos escuadrones estuvieron operativos hasta el 1 de enero de 1987,
cuando fueron fusionados en el Grupo Aeronaval del Atlántico (Aviacol.
net, 2014).
La ampliación de la infraestructura, tanto en el Pacífico como en el
Caribe, y el aumento de las operaciones condujeron a la necesidad de
incrementar la flota de aeronaves; especialmente, la de helicópteros. Así
mismo, se hizo necesario crear nuevas bases y estaciones, para brindar
apoyo en operaciones navales y fluviales, y así se estableció la organiza-
ción del Comando de Aviación Naval, así como del Grupo Aeronaval del
Caribe, el Grupo Aeronaval del Pacífico, el Grupo Aeronaval de Trans-
porte y Apoyo Fluvial de Bogotá, la Dirección de Seguridad Aeronaval
y el Centro de Mantenimiento de Aviación Naval (Aviacol.net, 2014).
Otra institución de las FF. AA. que tiene Medios Aéreos e infraes-
tructura aeronáutica es la Policía Nacional, que inicialmente organizó
dicha capacidad como un servicio aéreo, y posteriormente, como un
grupo de transporte. La problemática de narcotráfico del país durante
la década de 1970 desencadenó una serie de sucesos que repercutieron
en el crecimiento y el fortalecimiento del área de la Aviación Policial en
Colombia (Aviacol.net, 2013).

96
LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Posteriormente, en la década de los ochenta, la Policía creó la Es-


cuela de Aviación y dio inicio a los primeros cursos de aviación poli-
cial. Acto seguido, dio inicio a la fumigación de cultivos ilícitos con
aviones especiales. En 1981, se adquirieron las primeras plataformas
de instrucción en ala rotatoria y equipos de apoyo en labores policiales
(Aviacol.net, 2013).
Como consecuencia de varios hechos de trascendencia nacional,
como la toma del Palacio de Justicia, por parte del grupo subversivo
M-19 y la catástrofe natural en el Municipio de Armero (Tolima), la Po-
licía Nacional adquirió más aeronaves e incrementó su personal, y así
se llegó a la creación de la Escuela de Aviación de la Policía, que ini-
cialmente llevó a cabo sus labores de instrucción en los aeropuertos de
Bogotá, de Guaymaral y de Ibagué, antes de contar con instalaciones
propias, que se darían al servicio en 1996, y que actualmente se ubican
en el aeropuerto de Mariquita (Aviacol.net, 2013).
Con el Plan Colombia, la Dirección Antinarcóticos de la Policía y
el Área de Aviación Policial recibieron un importante impulso econó-
mico y de infraestructura, lo que les permitió aumentar las operaciones
a través del nuevo material aéreo, así como bases más grandes y con un
mayor número de personal mejor entrenado.
En términos de Organización e infraestructura, la Aviación Policial
Colombiana cuenta con distintas bases aéreas en todo el territorio na-
cional; además, realiza operaciones desde bases policiales de superficie y
puestos avanzados en otros sectores (Aviacol.net, 2013).
Es así como existe la base de Guaymaral, que adelanta labores de
abastecimiento de partes, mantenimiento, reparación y despliegue ope-
racional. La base aérea de Santa Marta, por su parte, presta servicios de
apoyo a las operaciones aéreas de interdicción llevadas a cabo en el norte
del país (Aviacol.net, 2013).
En la región suroccidental de Colombia, la aviación policial cuen-
ta con las instalaciones de la Escuela de Policía Simón Bolívar, con
aeronaves destinadas exclusivamente a las operaciones en esta región
(Aviacol.net, 2013).

97
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Por otra parte, al sur del país la Dirección Antinarcóticos es vital en


la operación a través de la base antinarcóticos ubicada en el aeropuerto
Jorge E. González, de la ciudad de San José del Guaviare. Esta base es
de invaluable importancia para las labores de aviación policial en opera-
ciones de aspersión, interdicción y apoyo aéreo a la comunidad civil que
habita la vasta región sur del país (Aviacol, 2013).
En cuanto a la base aérea de Bogotá, esta se ha consolidado como
centro operacional de transporte para todo el país y el exterior; actual-
mente es la sede nacional de la Dirección Antinarcóticos, la cual cobija
varias dependencias administrativas del orden nacional relacionadas con
la dirección y la aviación policial (Aviacol.net, 2013).
Es así como la aviación policial tiene la capacidad para desplegar
operaciones aéreas a sectores y regiones donde no se cuenta con la in-
fluencia directa de alguna de las bases aéreas, a través del apoyo de las
bases policiales de tierra y de otras bases de avanzada, que se encuentran
a lo largo y ancho del país. Así mismo, cuenta con bases aéreas en apoyo
a las operaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos y del
Plan Colombia, en instalaciones en Larandia, Neiva y Tumaco (Aviacol.
net, 2013).
Ahora bien, retomando la organización del Ministerio de Defensa,
como ya se mencionó, el MDN cuenta en su estructura con un órgano
descentralizado, que contribuye con el desarrollo nacional, comercial,
industrial y agrícola, a partir de las propias capacidades del sector de-
fensa. Este órgano es liderado por el Viceministerio del Grupo Social
Empresarial del Sector Defensa (en adelante, GSED), que, entre otras
responsabilidades, lidera la política de Ciencia, Tecnología e Innovación
para el sector, con el fin de atender las necesidades operacionales del
Fuerza Pública, a través, de soluciones ofrecidas, entre otros, por las
entidades representadas en el GSED, y, a su vez, articular el Sistema
de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sector Defensa con el Sistema
Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, y el sector productivo
nacional, a través de proyectos de cooperación industrial y social-offset,
dentro de los lineamientos sobre la materia para el sector defensa.

98
LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

De este modo, se entiende el GSED como el conjunto de entidades


conformadas por Industria Militar (Indumil), la Agencia Logística de las
Fuerzas Militares, la Corporación de la Industria Aeronáutica (CIAC),
el Servicio Aéreo a los territorios Nacionales (Satena) y la Universidad
Militar Nueva Granada, entre otras.
En lo que respecta a la CIAC S. A., esta fue creada mediante el De-
creto Legislativo 1064 de mayo 9 de 1956, con el objeto primordial de
explotar centros de reparación, mantenimiento y servicios de aviones, y
posteriormente, de construcción de estos. Luego se convirtió en una en-
tidad autónoma, vinculada al Ministerio de Defensa Nacional en 1966, y
después, catalogada como una sociedad de economía mixta bajo el Ré-
gimen de Empresa Industrial y Comercial del Estado, en 1971. Durante
sus primeros años, la CIAC S. A. participó en la reparación de motores
y aviones convencionales, y a partir de 1965 incrementó su capacidad
de producción al constituir el sistema INBOND, mediante el cual se
facilitaba la importación de partes y repuestos aeronáuticos, y que es-
tuvo en funcionamiento hasta 1995. En la actualidad, la Corporación
de la Industria Aeronáutica Colombiana tiene como misión “Impulsar
con excelencia el desarrollo de la Industria Aeroespacial Colombiana”
(CIAC, 2017).
En lo que hace referencia a la compañía Satena, esta aerolínea co-
mercial del Estado, fundada el 12 de abril de 1962, desarrolla su opera-
ción aérea con rutas nacionales y regionales desde el Aeropuerto Inter-
nacional El Dorado, en la ciudad de Bogotá; el Aeropuerto Internacional
Olaya Herrera, en la ciudad de Medellín, y el Aeropuerto Internacional
Alfonso Bonilla Aragón, de la ciudad de Cali. Esta aerolínea es gerencia-
da por la FAC, y cuenta con una flota de aviones que le permite cubrir la
mayor cantidad de destinos a regiones apartadas del país.
Para el cumplimiento de su oferta de servicios, Satena desarrolla ac-
tividades de naturaleza comercial, de gestión económica y social en las
regiones atendidas integrándolas con los principales centros económicos
del país. Es así como entre sus principales objetivos definidos, y que
guardan relación con el concepto del Poder Aéreo Integral, se destacan
los siguientes:

99
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Fortalecer la presencia estatal, el servicio social y el desarrollo económico a


la comunidad a través del transporte aéreo a las regiones estratégicas.

Robustecer y unificar los sistemas de información y de gestión, a través de


herramientas tecnológicas de última generación, que constituyan resultados
visibles en términos de Servicio al Usuario, Comercialización, Administra-
ción y Control. (Satena, 2017)

Los acápites anteriores dan cuenta de cómo algunos sectores del Es-
tado colombiano están relacionados con la estructura y la infraestructura
aeronáutica del país, los que, junto a las capacidades de las FF.AA. —en
especial, de la Fuerza Aérea—, hacen evidente la existencia de impor-
tantes recursos que pueden ser concentrados en una sola capacidad es-
tratégica de Poder Aéreo de forma integral, no solo en función de la
seguridad y la defensa de la nación, sino también, para contribuir con
el desarrollo, el progreso y el bienestar social, a la vez que permiten al
Estado proyectar una capacidad disuasiva frente a todo tipo de amenaza.
Por otra parte, la posición geoestratégica de Colombia la hace pri-
vilegiada para desarrollar proyectos de inversión, en función del creci-
miento de la infraestructura aeronáutica del país. Lo anterior, bajo la
modalidad de concesiones, que, integradas al plan maestro nacional de
transporte intermodal, la unen con el transporte carreteable, marítimo
y fluvial. De este modo, el Poder Aéreo se integra con el desarrollo
económico nacional, tal y como lo hacen las diferentes áreas del po-
der económico de un país. Un ejemplo de cómo la economía nacional
puede ser jalonada también desde el Poder Aéreo es lo ocurrido entre
2009 y 2015, periodo a lo largo del cual el crecimiento de pasajeros
en el transporte aéreo fue sostenido en dos dígitos: 10.3, 10.5 casi 11,
lo que prácticamente duplica el crecimiento de los pasajeros a escala
mundial (Córdoba, 2016).
Pese a lo anterior, es importante resaltar cómo el liderazgo del Po-
der Aéreo militar debe estar en cabeza de la Fuerza Aérea en el interior
de la Organización y en las tareas asignadas a la fuerza pública, y de
manera exclusiva, con los roles del Poder Aéreo Integral en la defensa
de la nación. La anterior afirmación está soportada, en parte, en lo

100
LA ORGANIZACIÓN
Y El PODERAÉREOINTEGRA
l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

expresado por el general Asher Lee, quien aseguraba que “el concepto
obsesivo de que los ejércitos enemigos tienen que ser enfrentados y
derrotados en el campo de batalla, en la superficie terrestre, sigue blo-
queando las mentes de los hombres que ocupan los altos puestos del
mando” (Lee, 1958, p. 3).
Igualmente, en sus escritos, el comodoro Moro hace referencia al
Poder Aéreo desde la mirada de la FAI y cómo esta, desde 1985, ha de-
mostrado capacidades estratégicas flexibles y conformado un eficiente
instrumento de poder nacional, capacitada para operar de forma autó-
noma y conjunta, en perfecta armonía con la industria aeronáutica, toda
vez que los más importantes clientes son las FF. AA.; en especial, la FAI,
donde la movilidad se da desde la Organización Militar hacia cargos
directivos de las grandes empresas tecnológicas del sector aeronáutico,
ejemplo que puede incorporarse al modelo de Organización de un Po-
der Aéreo Integral en Colombia.
Para el caso de Estados Unidos, dicho país tiene un gran número
de entidades encargadas de organizar y hacer funcionar todo el es-
pectro aeronáutico. Existen, por su parte, instituciones civiles, como
la Administración Federal de Aviación, unida al gobierno, pero en-
cargada de todos los procesos civiles. Por otro lado, el sector aéreo
militar depende del Departamento de Defensa y de la Fuerza Aérea, y
se encarga de planificar y proyectar el cumplimiento de los objetivos
de forma responsable.
Los distintos departamentos en el interior de la Fuerza Aérea en-
cargados de la aeronáutica ofrecen servicios de combate, apoyo, man-
tenimiento, seguridad, comunicaciones, consecución de información de
inteligencia y capacidades de persecución. Estados Unidos suele ser un
país muy metódico en su Organización; por lo tanto, tiene lineamientos
claros, y cada persona asume una responsabilidad distinta trabajando en
conjunto. Si bien no cualquier país puede replicar tal método, pues no
siempre se tienen los mismos recursos humanos ni financieros, sí debe
haber la suficiente claridad al respecto en las instituciones que se hagan
cargo del Poder Aéreo, de su desarrollo y de aportar para que este se
fortalezca en cada oportunidad.

101
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Con base en lo anterior, es evidente como la variable de La Organi-


zación del Poder Aéreo integrar diferentes actores tanto del ámbito civil
como militar; tal y como lo menciona Rubén Montenegro en la revista
virtual Defensa y Seguridad, “a través una política integral que permita
vertebrar los elementos del Poder Aéreo para que puedan interrelacio-
narse y operar, de la mejor manera posible, como los engranajes de un
mismo sistema”.
De este modo, es claro entender cómo el Poder Aéreo involucra los
medios e infraestructura aérea, espacial y ciberespacial para el logro de
los objetivos impuestos por la política nacional. Así mismo, actuar de
manera autónoma o en conjunción con las demás capacidades aeronáu-
ticas de la fuerza pública. Para lo cual, se hace es necesario concebir al
Poder Aéreo como una sinergia de capacidades aeronáuticas, espaciales
y ciberespaciales de Estado, junto con capacidades de otros actores afi-
nes. A través de una política de Estado, que logré estructurar una Orga-
nización sólida que consolidé una visión integral estratégica del Poder
Aéreo en función de la seguridad y la defensa de la nación.
De esta forma, al ser considerado de forma integral, el Poder Aéreo
se convierte en fuente de desarrollo, progreso y bienestar social, como
también en una gran capacidad disuasiva del Estado frente a todo tipo
de amenaza, representada por Estados agresores, organizaciones crimi-
nales violentas que trascienden las fronteras estatales y Organizaciones
narcoterroristas que generan conflictos asimétricos.
Lo anterior bajo el concepto de una estrecha relación interinstitu-
cional como factor determinante para el desarrollo del país. A través, de
un sistema que permita operar desde diferentes áreas y hacer uso de las
capacidades en clara alusión al carácter integral. Como un sistema orga-
nizado que integra diferentes actores del ámbito civil y militar, soporta-
do bajo una política que permita entrelazar los diferentes elementos del
Poder Aéreo e interrelacionarlos de la mejor manera posible.

102
CAPÍTULO V

LA DOCTRINA Y EL PODER
AÉREO INTEGRAL
DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI*
Coronel FAC (RA) David Barrero Barrero

Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos
sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.
Leonardo da Vinci

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

103
Una vez analizado el concepto de organización en el capítulo ante-
rior, la doctrina guarda una estrecha relación no solo con los componen-
tes de la ecuación, sino, específicamente este de la organización, toda vez
que esta le imprime una influencia propia y característica de cada país
a la forma como se ve y se organiza, frente a lo que sabe y lo que aplica;
más aún, cuando las amenazas globales que afectan a un país como Co-
lombia demandan una permanente revisión de las variables de la ecua-
ción, y donde la doctrina de empleo es la gestora del cómo explotar el
Poder Aéreo frente a las nuevas amenazas y las amenazas tradicionales
de la seguridad multidimensional para el siglo XXI.
Si bien es cierto que la organización implica recursos, medios aé-
reos, infraestructura aeronáutica y aviación estatal, comercial y privada,
la doctrina reúne el arte y la ciencia de todo lo anterior para construir
el conocimiento propio y ajustarlo a las necesidades y las capacidades,
como un compromiso permanente frente a las mutaciones de las amena-
zas y las posibilidades de derrotarlas.
También es innegable que la aviación y su intervención en guerras y
conflictos, su evolución tecnológica, el poder de los Estados para adqui-
rir medios aéreos y, en general, el desarrollo de la aviación comercial y la
industria, pusieron de manifiesto, entre otras, las diferencias sobre cómo
estarían organizadas las Fuerzas Aéreas en el mundo; específicamente,
en cada Nación y su propia capacidad industrial o ubicación dentro del
centro-periferia (Di Filippo, 1998). Y aunque lo anterior puede ser ma-
yormente significativo para la tecnología y los medios dentro de la ecua-
ción, la doctrina y la organización planifican y adaptan sus capacidades a
los otros dos elementos citados: específicamente medios (M) y tecnología

105
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

(T), que en la ecuación, su resultado, producto de la multiplicación de


ambos, se suma al resultado de la adición entre organización (O) y doc-
trina (D).
Revisando en contexto la doctrina, esta va en agregación a la orga-
nización, como ya se mencionó, y expresada así: PA = (VP + E) * ((O
+ D) + (M * T)), (Benavides E. et al., 2014), en la que ambas impulsan
a las demás variables del Poder Aéreo. Todo en conjunto será analiza-
do exponencialmente en capítulos posteriores, con la estrategia de la
Disuasión; un componente, doctrinario también, que imprime nuevas
perspectivas al Poder Aéreo para los retos del siglo XXI, como enfrentar
las amenazas tradicionales, las nuevas amenazas internas relacionadas
con el terrorismo y el crimen organizado trasnacional de la seguridad
multidimensional (OEA, 2003) y los compromisos de desarrollo pacta-
dos por Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para
el 2030 (PNUD, 2019).
Por otra parte, la razón de ser de la doctrina se debe a la apropiación
del conocimiento, las experiencias y el pensamiento acerca de lo que es
y debe ser el Poder Aéreo. La doctrina debe ser comprendida de forma
objetiva, entendiendo, sin embargo, los grandes cambios que a través
del tiempo se van generando; por ejemplo, los debidos a los avances de
la tecnología, los medios adquiridos, la voluntad política y la economía
de defensa, puesta al servicio del crecimiento del poder militar de los
Estados.
Indudablemente, las teorías de los grandes pensadores tienen un
fuerte componente generador de doctrina y conocimiento que se adapta
a las circunstancias y las capacidades de cada nación. La riqueza en las
teorías acerca de doctrina se puede observar en pensadores, inventores,
políticos, aviadores y diseñadores que desde Leonardo da Vinci, y qui-
zá mucho antes, propusieron diferentes estilos, matices y usos para la
aviación. Lo inevitable para todo es el tiempo, que abre las brechas del
Poder Aéreo, y afecta, entre otras, a la generación de doctrina; por con-
siguiente, el futuro debe ir a la par con el acompañamiento permanente
de la doctrina.

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

El valor del conocimiento y las enseñanzas a través de la historia tie-


ne un peso importante para cada pensador, quien, a través de sus teorías,
permite la evolución de una de las herramientas más importantes y de
rápida evolución en la historia de la humanidad, como lo es la aviación.
Cada aporte ha generado cambios y mejorado la cultura aeronáutica, y
hasta ha sido fundamental para la formulación de estrategias que han
rendido frutos a la hora de la victoria en las guerras, a partir, por ejemplo,
de las teorías del Dominio del Aire, de Douhet, el Bombardeo eEstratégico
de “Billy” Mitchell o los Cinco Anillos de Warden, entre muchos otros
aportes de personajes que han contribuido a teorizar el Poder Aéreo.
Lo cierto es que la aviación debe agradecer a los pensadores y a quie-
nes tomaron el riesgo de formular teorías y doctrina, y entregaron la vida
inclusive, para dar forma a la investigación, al conocimiento y a páginas
de experiencia doctrinarias, de cara a la generación de escuelas de avia-
ción, de industria y de un crecimiento exponencial del Poder Aéreo que
el mundo atestigua cada día.
Entendiendo lo anterior y buscando una mejor comprensión del
concepto de doctrina, este debe considerarse el elemento creador de
las nociones de cultura y de filosofía, política, entre muchos. Para ana-
lizar esto, es necesario partir de dicho término como ciencia sustentada
en todas sus definiciones y conceptos. La doctrina, sea cual sea, genera
permanentemente paradigmas que evolucionan en sus teorías, sus reglas,
sus normas y sus opiniones.
Ahora bien, refiriéndose específicamente al tema de doctrina enfo-
cada en lo aéreo, el Manual de Doctrina Básica Aérea y Espacial de la
Fuerza Aérea, la define como:

Un conjunto de directivas (principios, normas, reglas o criterios) y la enun-


ciación autorizada de los valores y creencias adoptados oficialmente, con el
objeto de ajustar las conductas o comportamientos individuales o colectivos
hacia un fin determinado; permitiendo dirigir y orientar el empleo de los
recursos humanos y físicos del Poder Aéreo y espacial. (Fuerza Aérea Co-
lombiana, 2016, p. 68)

107
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

La citada es una definición que puede permanecer en el tiempo, pues


permite “ajustar las conductas” en cualquier momento, al igual que “di-
rigir y orientar” esfuerzos sobre cómo hacer un mejor uso de los poten-
ciales físicos y humanos; es decir, adelantar con la generación de turno la
tarea que la definición demanda.
No obstante, y aclarando el paso a través del tiempo, la doctrina
aérea debe evolucionar acorde a las exigencias de las circunstancias de la
globalización, entendiendo tanto las obligaciones constitucionales de un
Estado frente a las amenazas multidimensionales (OEA, 2003) como las
de contribución al desarrollo del mismo Estado. Así mismo, este progre-
so se aplica a la transferencia tecnológica; especialmente, de lo militar al
campo civil, que se beneficia de los avances de la tecnología y aplica en
ciertos casos doctrina militar aérea. Por ello, es importante que la doc-
trina y la organización atraigan la tecnología al país, para enfrentar los
potenciales nuevos retos a escala mundial, y no vivir sujetos eternamente
a recibir de quienes han pensado mejor al respecto.
Una gran cualidad de la doctrina aérea es su capacidad de innovación
teórica, que a través del tiempo la alimenta, sin perder por ello su esencia
de fortalecer el concepto del Poder Aéreo, por lo cual permite recibir y
acoplar todas las experiencias de guerra, de desarrollo tecnológico, de
medios con los que se cuenta y la visión de pensadores, entre otras tan-
tas, para establecerse como una ciencia al servicio de los Estados.
El alma y el cerebro para que exista y funcione una aviación es su
doctrina (sin menospreciar la importancia de las demás variables de la
ecuación), que la regula, la pone en funcionamiento y la lleva al éxito
como Poder Aéreo. La evolución de esta a través del tiempo pasa de
generación en generación siendo recibida, mantenida y acondicionada
a las nuevas circunstancias de su mundo actual, y, obviamente, a las
necesidades y las capacidades de cada Estado. Mientras en algunos
países aún se entrenan combates aéreos dog fight1, en otros, los radares
y los misiles de largo alcance y la llamada quinta generación marcan la

1 Literalmente, traduce “pelea de perros”, por la forma como un perro persigue a otro durante una pelea;
sin embargo, en combate aéreo tradicionalmente es utilizado para enfatizar los combates de corta dis-
tancia, donde se emplean cañones, ametralladoras o misiles de tercera generación.

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

pauta de la victoria. Lo importante para Colombia es buscar su propia


potencialización y mantenerse dentro del espectro de las exigencias del
presente siglo XXI.
La doctrina aérea da forma y valor final al denominado Poder Aéreo;
son el ingenio, el intelecto y el elemento innovador los que moldean la
estructura de este poder y permiten su fortalecimiento acorde al tiempo
moderno y, lógicamente, coadyuvado por las demás variables de la ecua-
ción del Poder Aéreo. Por consiguiente, una doctrina bien establecida,
conformada y robusta permitirá buenas prácticas y el aprovechamiento de
las capacidades aéreas que se posean. Un buen ejemplo de lo anterior es la
existencia de la Universidad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, dedi-
cada al fomento de la doctrina y a la investigación en temas aeronáuticos, y
que día a día fortalece el pensamiento americano respecto al Poder Aéreo.
A propósito de lo anterior, la Misión de la Universidad del Aire de
Estados Unidos es la siguiente: “We produce the future. We launch lea-
ders of character, educated to think critically, strategically, and jointly
to master and deliver superior Airpower in support of national security
objectives” (Air University, 2017, p. 9).
En la primera parte de la misión, describe “producir el futuro”,
un concepto introductorio muy interesante, por el cual se puede re-
conocer la importancia de la construcción de la doctrina y el cono-
cimiento que conlleva a esa producción de futuro al que se refiere el
fragmento. Diseñar futuro, conlleva paralelamente la formación de
líderes, fortalecimiento de procesos, mejor toma de decisiones que
beneficiarán el devenir de una institución y asegurar la institucionali-
dad entre muchas más.
Las demás palabras que conforman la misión de la Universidad
del Aire de Estados Unidos hablan del liderazgo y de lo estratégico
que ello representa. Enlazan, de alguna manera, con la segunda de las
Diez Propuestas en Relación con el Poder Aéreo del Coronel Phillip S.
Meilinger, de la USAF, quien afirma: “El Poder Aéreo es una fuerza in-
herentemente estratégica” (1996), lo que demuestra la importancia de
la doctrina del pasado; que sentó las bases del presente y hará lo propio
en la generación de la doctrina para el futuro.

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Reforzando lo anterior y justificando la razón de doctrina, en su ar-


tículo “Cincuenta Preguntas Más que todo Aviador puede contestar”,
para la revista Air & Space Power Journal, en la pregunta #49 “¿Por qué
un Aviador Necesita una Doctrina?”, el Mayor Frederick L. Fritz Baier,
de la USAF, lo justifica así:

Cada soldado de aviación, desde el aerotécnico básico más nuevo hasta el


general de más antigüedad, necesita la doctrina para entender básicamente
cómo él o ella contribuyen a lograr que nuestra Fuerza Aérea sea la mejor
del mundo. Nos indica cómo aplicar el Poder Aéreo y espacial de manera
eficaz y eficiente para ayudar a defender la nación y lograr sus metas. En-
tienda que su doctrina es el legado del soldado de aviación, que nos han
legado aviadores anteriores. La doctrina es la experiencia y el pensamiento
bélico condensado de los héroes, líderes, teóricos y eruditos del Servicio.
Pero más importante aún, capta y cristaliza las lecciones bélicas aprendidas
de los hombres de aviación corrientes a lo largo de la historia de nuestro Ser-
vicio. Por último, debemos recordar que es nuestra responsabilidad mejorar
continuamente la doctrina de la Fuerza Aérea mediante la experiencia y el
debate, de manera que los aviadores del mañana puedan heredar nuestras
mejores prácticas y lecciones. Pasen la antorcha todos los días. (Baier, 2005)

Pero a fin de entender la importancia de la doctrina para el aviador,


el Mayor Steven B. Michael, de la USAF, la define como:

Una declaración de creencias sancionadas oficialmente y de los principios


de combate que expresan claramente los mejores métodos para llevar a cabo
operaciones aeroespaciales. Codifica el conocimiento acumulado que se ha
obtenido de los estudios y análisis de experiencias en combate, contingen-
cias, ejercicios y juegos de guerra. Los comandantes deben basar sus decisio-
nes en los principios doctrinarios, pero la doctrina no los restringe o limita
sus opciones de combate. (Michael, 2000)

En esta definición, una de sus partes interesantes podría ser la que


menciona el conocimiento acumulado. Este se identifica en lo ya descrito
sobre la importancia de la doctrina en el pasado, presente y, especial-
mente, el futuro. También cabe resaltar que el estudio, la experiencia, las
contingencias, los ejercicios y los juegos de guerra codifican los concep-

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

tos de la doctrina aérea y aeroespacial. Sin dudas, ello es muy parecido a


lo que ha concebido la Fuerza Aérea como las fuentes de la Doctrina: la
historia y sus experiencias, la institución militar y la situación nacional
(Fuerza Aérea Colombiana, 2016, pp. 65-66).
Si bien es cierto que en el Manual de Doctrina Básica de la Fuer-
za Aérea Colombiana (en adelante, MABDA) cita, en lo referente a
historia y experiencias, “los acontecimientos más importantes” (2016,
p. 65), también deben tomarse en cuenta las experiencias en combate
y las contingencias (Michael, 2000), entre otros que, así mismo men-
ciona el Mayor Michael en su definición, pues el conflicto externo co-
lombo-peruano, las amenazas externas que a lo largo de la historia han
mantenido ciertos niveles de alerta y el conflicto externo le permiten a
la FAC revisar lo ejecutado, analizarlo, mejorarlo y hacerlo cada vez más
efectivo, conforme a su propia historia y su experiencia operacional a lo
largo de su existencia, la cual está debidamente documentada por mu-
chos estudiosos de la aviación.
Por otra parte, Michael refuerza su definición al mencionar que:

La doctrina establece el marco de referencia para la preparación, equipa-


miento, y ejecución de las operaciones aeroespaciales y define los méto-
dos para la instrucción, equipamiento y de las fuerzas de apoyo. Describe
las habilidades de combate del poder aeroespacial, identificando en tér-
minos fundamentales el carácter central de la Fuerza Aérea como arma.
(Michael, 2000)

¿Cómo interpretar el concepto de doctrina y lo que representa para


la cultura militar? La explicación es sencilla: cuando un escuadrón vuela
hacia la guerra, va sobre la base de un entrenamiento estándar, unificado,
igual para cada tripulante, con el mismo pensamiento y el mismo crite-
rio, con igual ejecución de las tareas, las emergencias y las contingencias,
y hasta la misma fraseología en el combate. Todo, dado por la Doctrina.
De lo anterior surge la Institución Militar, segunda fuente de la
doctrina en la FAC, basada en “la organización y con la estructura
mental de los individuos que la conforman” (2016, p. 66), y quienes ha-
cen posible materializar el Poder Aéreo sobre la fuente de la doctrina.

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Mientras permanezca la institución, hay garantía de preservación de la


doctrina y del Poder Aéreo.
Por otra parte, la justificación de la doctrina militar, y específicamen-
te la doctrina aérea, parte desde la Constitución Política de Colombia,
que en su artículo 217 justifica la tenencia de las FF. MM. para “la de-
fensa de la soberanía, la integridad, la independencia, el orden constitu-
cional” (Senado, 2017). Por consiguiente, la FAC, al ser parte de las FF.
MM., se constituye en pieza fundamental para cumplir con el mandato
constitucional. De ahí se desprende una serie de documentos y planes
que conducen, finalmente, a constituir la doctrina a partir de la tercera
fuente que cita el MABDA: la situación nacional (2013, p. 66), enten-
diendo esta al rol que le asigna a la FAC y cómo se interpreta este en el
tema de seguridad y defensa (2013, p. 66).
Entendido el concepto de doctrina aérea como inmerso en el de Po-
der Aéreo Integral del Estado nación y su importancia hacia el futuro,
el paso siguiente es recordar, a partir de lo que ya está definido, lo que
más identifica al Poder Aéreo para quienes proponen una definición del
concepto. Tres ejemplos clarifican la intención de este apartado. Prime-
ro, Jordan, comienza a definirlo como “la capacidad de proyectar poder
militar” (2016), Luego Colyn Gray coincide en que es una “capacidad
de hacer algo […] desde el aire” (2016) y tercero, la Fuerza Aérea Co-
lombiana lo amplia como “conjunto de capacidades aéreas y espaciales
[…]” (2016, p. 78).
El resumen de estas tres definiciones de Poder Aéreo ya señaladas en
capítulos anteriores, demuestran que este (Poder Aéreo) se debe reco-
nocer e identificar como un conjunto o lista distintiva de cualidades de-
sarrolladas en la tercera dimensión, condiciones o circunstancias propias
para hacer algo y aptitudes o habilidades únicas que son de su propia
existencia. Estas tres razones coinciden en definirlo en una capacidad
para, lo que lo convierte en algo útil en el desarrollo de. El alcance literal
de este término de capacidad radica en que a esta se la define como la
“Aptitud para ejercer personalmente un derecho y el cumplimiento de
una obligación” (RAE, Real Academia Española, 2017). Tomando esta
última parte de obligación, las naciones, a través de sus Fuerzas Aéreas

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

(aplicable ello a las FF. MM.), desempeñan su propio ejercicio obligato-


rio (como todo país) de ejercer soberanía.
Si se toma en cuenta el modelo de Estados Unidos, las diferencias
entre muchos países del mundo y dicha nación pueden formar una lis-
ta casi interminable, pero entre ellas se encuentran la experiencia y la
participación en la mayoría de los conflictos del mundo, de los cuales di-
cho país ha salido victorioso algunas veces, y derrotado, otras; pero, sin
duda, es uno de los países que mejor han aprendido de tales experiencias.
De lo anterior cabe concluir la indiscutible y permanente preparación de
Estados Unidos para asumir cada guerra. Las recientes demostraciones
de poder, ahora en el espacio aéreo, evidencian el juicioso estudio de las
lecciones aprendidas (pasado), los ajustes a la Doctrina (presente) y el
entrenamiento (futuro) para los retos venideros.
Ahora bien, de las cuatro definiciones anteriores, las palabras proyec-
tar, aire, espacio, ciberespacio, Fuerza/Poder Militar, plataforma, voluntad
y objetivos llevan a la interpretación de lo que no son simples coinciden-
cias, algo a lo cual no debe ponerse mucha atención, sino a la interpreta-
ción de una realidad “implícita” (Jordán, 2016) de lo que el Poder Aéreo
asocia en su naturaleza a un Estado nación. Históricamente, su rápida
evolución lo llevó, definitivamente, a ser un receptor permanente de ca-
pacidades que han trascendido y evolucionado de su tercera dimensión,
por encima del mar y la tierra al espacio y el ciberespacio, y ampliado así
el espectro de bondades de uso de nuevos atributos y amenazas.
Por otra parte, su constitución como Poder o Fuerza, respetando el
significado propio de cada país, le da igualdad respecto a lo terrestre y
lo naval, pero con características superiores a las de estos últimos, que
no superan su connotación bidimensional; sin embargo, su complemen-
tación permite la sinergia del Poder Militar hacia una estrategia frente
a las amenazas circundantes, globalizadas y trasnacionales a las que se
enfrenta no solo cada país, sino el mundo entero.
Ahora bien, el Poder Aéreo requiere unos medios para desarrollar esa
capacidad “de hacer algo desde el aire” (Gray, 2016), lo que marca una
diferencia muy grande en todas las Fuerzas Aéreas del mundo, debido
a que tiene relación con el poder tener en su inventario el equipamiento

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

aéreo (aeronaves, misiles, infraestructura y radares, entre otros) de últi-


ma generación como Estados Unidos, Rusia, Francia, Israel, Alemania y
China, por citar los que más tienen, y países como Colombia, que día a
día se alejan de los anteriores, cuyos presupuestos de defensa, capacidad
tecnológica y visión la marginan de alcanzar estas capacidades.
Por otra parte, y habiendo deducido los conceptos de Doctrina Aé-
rea y Poder Aéreo, es necesario hacer un corto recorrido por la historia
y los pensadores del Poder Aéreo, sobre la base del libro Pensadores,
Pioneros y Precursores del Poder Aéreo, elaborado por el Departamen-
to Fuerza Aérea de la Escuela Superior de Guerra (Gaitán Rodríguez,
2016), hecho para su uso en el futuro que se requiera.
Para comenzar el resumen de pensadores, cabe mencionar al Ge-
neral italiano Giulio Douhet (1869-1930), autor, entre otras obras, de
El Dominio del Aire, en el cual plantea desde muy temprano para la na-
ciente aviación —en especial, la militar— los aspectos imperativos para
la conquista y el Dominio del Aire, lo que implica, parafraseando a Dou-
het, una acción de carácter positivo, de connotaciones necesariamente
ofensivas y que identificarían lo que en esa época fue llamado el arma
aérea (Rodríguez, 2016, p. 25).
Algo muy similar a lo anterior, en relación con la “ofensiva”, es lo
trata el Coronel Phillip S. Meilinger, de la USAF, años más tarde, en
su publicación Diez Propuestas en Relación con el Poder Aéreo (1996);
específicamente, en la tercera propuesta: el Poder Aéreo es, primordial-
mente, un arma ofensiva (recuérdese a Douhet). Entre líneas, el Coronel
es muy asertivo al escribir “detener un ataque aéreo por completo es casi
imposible” (Meilinger, 1996). Ello dimensiona lo que hasta hoy en día
es una realidad que viene desde los tiempos de Douhet; de hecho, Mei-
linger orienta parte de su tercera proposición sobre el pensamiento del
General italiano, pero, más allá de eso, Meilinger coincide en este punto
en la relación existente entre el Poder Terrestre y el Poder Aéreo, entre
el ataque y la defensa, en la supremacía, Dominio del Aire y, al final,
“considerar el aeroplano como el arma ofensiva por excelencia” (Mei-
linger, 1996); “por su independencia respecto a la superficie y por su
velocidad de traslación superior a la de cualquier otro medio” (Douhet,

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

1987, p. 26). Todo ello es, indudablemente, una ventaja ofensiva para la
época, y que, de alguna manera, es explotada, junto con otras más, en la
actualidad.
Lo anterior significa buscar la victoria a través del dominio del aire:
de lo contrario, devendría la derrota (Gaitán Rodríguez, 2016, p. 26).
Así mismo, Douhet, al incorporar en su teoría los conceptos de supre-
macía y preponderancia (Gaitán Rodríguez, 2016, p. 25), ha permitido
a la teoría actual mantener impresas sus ideas de estos pensamientos,
de un valor trascendental para el Poder Aéreo, ya que la Supremacía
Aérea, definida como el “grado de superioridad donde fuerzas opuestas
del Poder Aéreo son incapaces de realizar una interferencia efectiva en
cualquier lugar de un teatro de operaciones” (JEA, 2016, p. 103), es el
principal y primer objetivo por alcanzar en una Campaña Aérea.
Igualmente, respecto al dominio del aire, Douhet acierta, sin duda,
al decir que “este solo puede ser conquistado por una Fuerza Aérea ade-
cuada” (1987, p. 40). En este sentido, no solo confluye la doctrina como
fuente del Poder Aéreo: se conjugan con ella la tecnología y los medios
adquiridos, entre otros; pero, por otro lado, Douhet hace referencia, prin-
cipalmente, al poder destructivo que, por encima de las capacidades te-
rrestres y navales, solo el Poder Aéreo tiene. Rescatando lo anterior, es
necesario reflexionar sobre estas ideas, que seguirán vigentes en el futuro.
Un claro ejemplo de lo anterior, y sobre la misma teoría de Douhet,
es lo que se conoce respecto a los ataques aéreos, y que para aquella
época era el bombardeo aéreo. Otro de los postulados de Douhet, pre-
cisamente, es que el bombardeo aéreo “debe destruir por completo el
objetivo perseguido, de modo que, contra el mismo objetivo, solo sea
necesario actuar una sola vez” (1987, p. 30); sin duda, una enseñanza
que comenzó a gestarse durante la Primera Guerra Mundial, tomó indu-
dable fuerza en la Segunda y a la fecha es requisito en las Campañas Aé-
reas para la conquista de la Superioridad Aérea. De hecho, Liddell Hart
(1895-1970) refuerza las creencias ofensivas del Poder Aéreo al igual
que Douhet, Mitchel y Trenchard, al afirmar que este “podría paralizar
cualquier intento de las fuerzas que actúan a la defensiva para pasar a la
ofensiva” (Rothenberg, 1992, p. 334).

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

La conquista y el dominio del aire siempre fueron premisas para la


doctrina propuesta por Douhet, al ser factores positivos y a la vez ofen-
sivos, y, por consiguiente, características que iban imprimiéndose en los
conceptos de Poder Aéreo. A raíz del concepto dominio del aire, apare-
cieron otros, como la preponderancia y la supremacía, y a consecuencia
de lo anterior, se obtendrían mejores condiciones hacia la conquista del
espacio aéreo.
Otro pensador digno de mención es el General norteamericano de
origen francés William Lendrum Billy Mitchell (1879-1936). La historia
le debe mucho por sus teorías como el bombardeo estratégico; vigente
en las guerras recientes, Mitchell conceptuó: “la coordinación centrali-
zada de todas las acciones aéreas a través de un mando autónomo de la
Fuerza Aérea y, por tanto, independiente del Ejército de tierra” (Maci-
saac, 1992, p. 647).
De hecho, Mitchell fue acertado al afirmar en su época, que la avia-
ción llegaría a ser el arma estratégica para las guerras de naciones, pero
con la necesidad de involucrar la industria de los países en conflicto para
mantener el esfuerzo de lucha y el desarrollo aeronáutico. El hecho es
que, los países que han participado en las grandes guerras o conflictos en
los que se ha visto amenazada su supervivencia, han tenido que recurrir,
entre muchas soluciones, a depender de un desarrollo tecnológico que
les garantice la sostenibilidad del conflicto, les permita mantener una
Disuasión creíble y genere desarrollo y crecimiento económico nacional.
Partiendo del bombardeo estratégico, Mitchell enfatizó en la capaci-
dad del Poder Aéreo para alcanzar los centros vitales del enemigo, lo cual
fue revolucionario para la época; de hecho, este General vio en el avión
el medio de primer orden para la defensa de Estados Unidos, y el cual
reemplazaría las armas de guerra vigentes para la los tiempos de la Pri-
mera Guerra Mundial, debido a que solo la capacidad del avión podría
provocar los daños sobre los centros vitales del enemigo, aun si estos se
encontraran a “grandes distancias” (Gaitán Rodríguez, 2016, p. 36).
Si bien es claro que Mitchell debió sortear en esa época la resistencia
a su teoría del aeroplano por encima del buque, pudo demostrar su pun-
to cuando en 1921 hundió el capturado acorazado alemán Ostfriesland,

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LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

y de esta manera pasó a ser visto como “una figura pública de elevada
reputación”, y quien “utilizó su fama para presionar aún más en favor de
reformas innovadoras para la aviación” (Bradford, 1997).
Con base en lo anterior, y como lo narra David Macisaac en Voces
desde el azul del cielo: Los teóricos del Poder Aéreo, ya en 1920 el Tactical
School del U.S. Army’s Air Corps venía trabajando en las ideas de Douhet
y Michell, sobre “una doctrina de empleo para las operaciones contra la
capacidad industrial del enemigo” (1992, p. 649), buscando avances en
“tácticas y la estrategia aérea” (Macisaac, 1992, p. 649). Todo esto rindió
sus frutos a partir de 1926 y se hizo fundamental en 1932, cuando los
aviones bombarderos consolidaron su importancia, su nivel de Disua-
sión y su independencia del ejército de tierra.
También, gracias al pensamiento de Mitchell surgieron la visión del
desarrollo económico y militar bajo el beneficio de la aviación y la mo-
dernización del Poder Aéreo; incluso, llegando a compararse los costos
de la infraestructura naviera y terrestre con los beneficios de la aérea,
que resultaron ser de gran provecho para la economía de las naciones, a
partir de las capacidades y las ventajas de la aviación (Bradford, 1997).
Su visión por demostrar las bondades y las capacidades que en el futuro
los aviones podrían alcanzar son realidades hoy materializadas, que, con
dificultades a través del tiempo, se han abierto paso a la lógica del desa-
rrollo de las naciones; todo ello, visible también en el futuro.
Resumiendo a Mitchell, cabe anotar que las dificultades a las cuales
se enfrentó este pensador aéreo fueron muchas, pues sus teorías, que
siempre buscaron posicionar al Poder Aéreo más allá de un simple me-
dio para el acompañamiento y el uso acorde a las necesidades de la ma-
rina y la caballería, lo llevaron a enfrentar enemigos, acusaciones y hasta
la corte marcial; sin embargo, muchos reconocimientos a su teoría y a
su dignidad se han dado incluso después de su muerte. En memoria de
este honorable General, permanecen vigentes hoy en día muchas de sus
ideas verdaderamente útiles, no solo a la doctrina de la aviación civil y
militar, sino al desarrollo de los países que han adoptado las teorías de
Billy Mitchell.

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Pasando a otros pensadores del Poder Aéreo, es importante citar al


Mariscal del Aire Sir Hugh Trenchard (1873-1956). Este ilustre militar
llegó a ser Jefe del Estado Mayor del Aire entre 1919 y 1929, conside-
ró, al igual que Douhet, “la importancia a los ataques dirigidos a minar
la moral del enemigo” (Macisaac, 1992, p. 649), y, muy especialmente,
“todo aquello que constituía una manifestación de la fortaleza del ene-
migo” (Macisaac, 1992, p. 648), considerando que los ataques aéreos
serían determinantes en la guerra y producirían, igualmente, la solución
rápida de esta.
Trenchard fue partícipe de la teoría del control aéreo, y, al igual que
Mitchell, consideró importante el concepto del Poder Aéreo por enci-
ma de las fuerzas terrestres y marítimas; de hecho, llegó a considerar el
reemplazo de estos dos últimos por el propio Poder Aéreo, entre otras
cosas, por su menor costo de operación y su sostenibilidad, especial-
mente ajustable a las condiciones económicas de las naciones durante
los periodos entreguerras. De lo anterior, y sin restar importancia a los
demás componentes del poder militar, se infiere que las capacidades del
Poder Aéreo son mayores, pues su escenario está por encima de los otros
componentes bidimensionales, lo que lo hace mayormente importante.
Ahora bien, resumiendo el pensamiento de los autores anteriores,
la Primera Guerra Mundial sentó las primeras bases doctrinarias en el
mundo de la aviación, y fueron Estados Unidos (en adelante, EE. UU.),
Francia, Inglaterra, Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Sovié-
ticas (en adelante, URSS) los países que elevaron la categoría del apoyo a
la amenaza más contundente de la guerra y, a partir de las demás guerras
y conflictos, tuvieron la necesidad de acudir a la aviación para equilibrar
o tomar la ventaja bélica necesaria para buscar algún grado de supervi-
vencia de cada nación.
Al término de la guerra, las velocidades de los aviones pasaron de
80 a más de 130 nudos; de servir para la observación adelantada en
el campo de combate, a realizar los primeros bombardeos conocidos
en la historia, incluso pocos años después, se produjo el primer rea-
bastecimiento de combustible en vuelo, llevado a cabo en un DH 4,
al mando del teniente Virgil Hine, quien se mantuvo a 10 metros del

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avión piloteado por el capitán Lowell H. Smith en 1923 (Harrington,


N/D, p. 61). Todo esto y muchas cosas nuevas descubiertas durante y
después de la guerra no solo llevaron al desarrollo de una carrera por
adquirir este novedoso conocimiento militar, sino, en el interior de las
naciones, al aporte intelectual de pensadores, estrategas y, lógicamen-
te, aviadores.
Precisamente, Douhet resaltó la importancia del Poder Aéreo por
encima de los ejércitos y las marinas de la época, lo que, en primera
instancia, sentó las bases para el surgimiento de la aviación como fuer-
za independiente, con medios, hombres y doctrina propios (Rodríguez,
2016, p. 22).
Paralelamente a lo anterior, surgieron pensadores, instituciones de
estudio aeronáutico militar y civil, empresas comerciales y, en especial, la
doctrina que ordenaba, y ordena hoy en día, el método, el pensamiento
y la cultura de la aviación.
Retomando al General Mitchell y el bombardeo estratégico de aque-
lla época, también se planteó que la aviación era capaz de alcanzar los
centros vitales del enemigo, y así causar su destrucción, y, por ende, la
caída de su sistema bélico. Dichas ideas fueron grandes aportes al aná-
lisis de objetivos estratégicos para la aviación militar, lo que significó
la utilización del Poder Aéreo para no solo batir blancos tácticos, sino
también, asignar a la aviación la posibilidad de definir un conflicto bé-
lico a base de atacar objetivos que se encontraban a grandes distancias;
incluso, en las zonas más alejadas y protegidas del adversario (Grupo
Simbólico de Transporte Aéreo 346).
Actualmente, nadie puede desconocer la capacidad estratégica de la
aviación militar, ni, mucho menos, su importancia en un conflicto bélico,
además, esta claridad de ideas y conceptos son un legado de hombres del
aire que impulsaron de manera decisiva el desarrollo del Poder Aéreo
según doctrinas avanzadas para su tiempo, creíbles en el presente y aún
muy útiles para el futuro.
Ahora bien, volando más allá de los teóricos ya mencionados, más
adelante aparece un pensador significativo de la época moderna: el Co-
ronel (Ret.) John Warden III, de la USAF (1943), quien, tras su retiro de

119
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

la Fuerza Aérea, ha profundizado con sus teorías y con sus aportes de


Poder Aéreo, también ha contribuido enormemente a la doctrina aérea
mundial, con una exploración y exposición de modernos y novedosos
conceptos teóricos aplicativos para la aviación.
Para Warden, el empleo y la aplicación más eficaz del Poder Aéreo se
encuentra en el ámbito o nivel estratégico, lo que enlaza sus enunciados
acerca del nuevo término de Parálisis Estratégica del enemigo, lo cual
viene a ser el:

Énfasis en la necesidad de paralizar al adversario atacando físicamente al


liderazgo, a la infraestructura, a los enlaces de comunicación y a las fuerzas
desplegadas como parte de la ahora famosa Teoría de los Cinco Anillos, ba-
sada en los centros de gravedad de Clausewitz, que formaba la base de la
campaña aérea en Tormenta del Desierto. (Subramaniam, 2009)

Otro tema propuesto por Warden es el de la Campaña Aérea, título


coincidente con uno de sus libros. El resumen principal de la menciona-
da teoría es que el Poder Aéreo posee una capacidad única para alcanzar
los fines estratégicos de la guerra con la máxima eficacia y el mínimo
costo, lo cual subraya la importancia de identificar correctamente los
Centros de Gravedad, y, como ya se mencionó, proponiendo las tres
maneras principales de hacer que el enemigo haga lo que se quiere que
haga: las estrategias militares de costo impuesto (coerción), parálisis (in-
capacitación) y destrucción (aniquilación) (Fadok, 1995).
Colectivamente, dichas estrategias representan una continua apli-
cación de la fuerza, la continuación y la evolución de anteriores, pero
vigentes, teorías. Una estrategia de costo impuesto busca hacer que la
resistencia continua sea demasiado costosa para el enemigo. Intenta ha-
cerlo mediante la estimación del umbral de dolor del oponente; es decir,
su sistema de valores, y luego buscando la forma de superar este umbral.
En teoría, este tipo de ataques coaccionan el liderazgo enemigo a
aceptar los términos del atacante. Una estrategia de parálisis busca hacer
que la resistencia sea imposible para el mando enemigo. Se hace ata-
cando a fondo y de manera simultánea, incapacitando todo el sistema
enemigo de adentro hacia afuera. Esta parálisis total del sistema da la

120
LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

libertad de movimiento para cambiar la política del liderazgo enemigo


sin interferencias.
Por último, para Warden, la estrategia de destrucción pretende ani-
quilar todo el sistema, por lo que el cambio de política del liderazgo
enemigo es irrelevante. Este concepto de destrucción será vigente en las
guerras futuras, por ejemplo, contra el terrorismo, lamentable modelo
moderno de guerras en el mundo.
Por otra parte, dentro de la doctrina creada por Warden aparece
la explicación del enemigo como un organismo vivo, compuesto de los
elementos principales, lo cual simplificó en la llamada Teoría de los Cin-
co Anillos: 1) liderazgo, o dirección centralizada; 2) elementos orgáni-
cos esenciales; 3) infraestructura; 4) población y 5) fuerzas de campaña
(Warden III J., 1995).
Finalmente, otro de los tantos temas tratados en la doctrina del Po-
der Aéreo de Warden es la Superioridad Aérea crucial to success (War-
den III J. A., 1988, p. 40), la cual participa y aporta a los postulados del
logro de la Superioridad como parte de la Campaña Aérea. Entre sus
aportes a la Superioridad Aérea, describe los tres factores que la afectan
durante la campaña: Material, Personal y Posición:
• Material encompasses aircraft, surface-to-air weapons, manufacturing fa-
cilities for both, and supplies necessary to sustain them. It also includes the
infrastructure necessary for their direct support.

• Personnel primarily means the very highly skilled people who man combat
systems, who have special talents to begin with, and who re-quire extensive
training before becoming useful in battle. Pilots and other aircrew mem-
bers are the most obvious component of this category.

• Position summarizes the relative location and vulnerability of air bases,


missile fields, ground battle lines, and infrastructure. (Warden III J. A.,
1988, p. 42)

Por otra parte, y habiendo tratado algo del marco teórico en referen-
cia a doctrina y a Poder Aéreo, se puede ver la aplicabilidad en toda la
extensión de su palabra en algunos países que pueden ayudar a entender
desde una óptica diferente estos conceptos. El primer referente que se

121
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

puede analizar es Israel, un país que lo apuesta todo a la “plena deter-


minación por defender la integridad del Estado con todos los medios
posibles” (Colom, 2011, p. 60).
De lo anterior, Guillem Colom hace un análisis muy concreto de la
relación que existe en Israel, entre su geografía, su tamaño, su grado de
vulnerabilidad, la guerra y su doctrina:

La particular geografía israelí ha condicionado su doctrina estratégica, ya


que su superficie originaria no sólo carece de obstáculos naturales, sino que
sus reducidas dimensiones le hacen extremamente vulnerable a cualquier
ataque terrestre, naval o aéreo. Históricamente, esta situación ha condi-
cionado el comportamiento de los estrategas israelíes, que afirman que la
inexistente profundidad estratégica impedía al país sostener una guerra
total en su territorio ni tampoco resistir un conflicto continuado de baja
intensidad. De esta manera surgió la creencia, posteriormente codificada en
doctrina, que cualquier guerra en la que Israel se viese implicado debería
transferirse al territorio enemigo. (2011, p. 62)

Tal como se puede entender lo anterior, Israel tiene una doctrina en-
focada en una estrategia de defensa y supervivencia frente a las amenazas
regionales que ha debido enfrentar a lo largo de sus años de existencia,
desde su creación como Estado, en 1948. Este concepto de:

Transferencia del conflicto ha tenido enormes implicaciones en la doctrina


operacional de las Fuerzas de Defensa Israelíes (en adelante: FDI), que des-
de su constitución optaron por tácticas ofensivas que compensan la menor
potencia de fuego de sus ejércitos con una mayor movilidad y coordinación
táctica. (Colom, 2011, p. 62)

La FAI, y, conjuntamente, su doctrina, tienen su origen en la Guerra


de Independencia de 1948, y por su situación geopolítica y geoestraté-
gica, la cual ha tenido que desarrollarse y crecer entre guerras y la per-
manente amenaza. La experiencia israelí sin duda alguna es de admirar.
Su participación directa en la Operación del Sinaí, en 1956; la Guerra
de los Seis Días, en 1967; la Guerra de Desgaste, entre 1969 y 1970; la
Guerra de Yom Kipur, en 1973; la Operación Entebbe, en 1976; la Ope-
ración Ópera, en 1981; la Operación Paz de Galilea, en 1982; la Segunda

122
LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Guerra del Líbano, en 2006, y la Operación Plomo Fundido, en 2008, lo


ponen como un referente a escala global.
Este concepto referencial fue, precisamente, adoptado por fuerzas
aéreas como la colombiana y la ecuatoriana, las cuales recibieron equipa-
miento, doctrina de combate y entrenamiento sobre la base de los avio-
nes Kfir, que se han constituido en los equipos de Superioridad Aérea
para ambas naciones.
Las guerras y los conflictos que ha vivido Israel a lo largo de su his-
toria confirman algunas teorías de Douhet. Tal es el caso del bombardeo
como arma decisiva del conflicto, la Superioridad Aérea y la Supremacía
Aérea, entre muchas más. De hecho, el potencial militar de Israel lo lleva
a tener capacidades nucleares, donde la estrategia de la Disuasión plan-
teada por este país en su región le permite aumentar la supervivencia de
su territorio y su gente.
En definitiva, el Poder Aéreo ha jugado y seguirá jugando un papel
determinante en la doctrina estratégica israelí; más aún, cuando recibió
en 2017 sus primeros aviones de quinta generación F-35 (Lockheed
Martin, 2017) de su socio Estados Unidos; de hecho, la FAI ya había
declarado que dichas aeronaves estarían operativas a partir de diciem-
bre de 2017 (Lappin, 2017), lo que constituye un nuevo panorama re-
gional para Israel, y en el ámbito interno, un crecimiento tecnológico
y doctrinario.
Esta capacidad adquirida recientemente, aumenta su poder disuaso-
rio y por consiguiente, su doctrina se fortalece con las nuevas capacida-
des recibidas. Lo anterior, le permitirá evitar guerras ante la agresión re-
gional en su contra, minimizar la posibilidad de ser atacados y conservar
un alto grado de Superioridad Aérea, “Las Fuerzas Armadas de Israel
se autodenominan Fuerzas de Defensa Israelíes, aunque por una u otra
causa casi siempre han atacado ellas primero, salvo en 1948-49 y en la
Guerra del Kippur de 1973” (Sánchez C. H., 2001, p. 18).
Israel, pues, basa gran parte de su doctrina estratégica en la Disua-
sión, como ya se describió, lo que, según Colom, se puede entender más
allá de un simple término, a una aproximación muy entendible de su
significado:

123
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

La Disuasión —bien sea convencional o no-convencional— es uno de los


medios que tradicionalmente ha empleado el Estado de Israel para prevenir
cualquier ataque; por lo que siempre ha intentado proyectar una imagen
de fuerza (y la determinación por emplearla) mucho mayor que la de sus
oponentes. (2011, p. 65)

Parte de esta Disuasión de la que se sirve Israel para prevenir, de


alguna manera, una agresión de alguno de sus enemigos; incluye entre
su estrategia el potencial humano, la experiencia adquirida en guerras y
conflictos, equipamiento militar de punta, capacidad nuclear y desarro-
llo tecnológico. Este concepto de Disuasión lo adopta el presente docu-
mento más adelante, como un plus al Poder Aéreo Integral, en un aporte
doctrinario evolutivo para Colombia.
El potencial humano es, quizá, el valor agregado más importante de
Israel. Hombres y mujeres mayores de 18 años y considerados sanos y
aparte de las excepciones, como los seminarios religiosos, deben dar cita
a la conscripción durante tres y dos años, respectivamente (Lorch, 2003).
De igual forma, las reservas tienen mucha importancia en la actividad
militar. Cada año y hasta cumplir los 55, hombres y mujeres concurren a
mantenerse activos militarmente, y en casos como el de la Fuerza Aérea,
el llamado de movilidad puede llegar a tener un plazo de 12 horas para
su activación (Lorch, 2003).
Lo anterior enlaza con lo ya tratado acerca de lo que requiere un
aviador, según escribió el Mayor Baier, cuando menciona que “desde el
aerotécnico básico más nuevo hasta el General de más antigüedad, ne-
cesita la doctrina […] de manera que los aviadores del mañana puedan
heredar nuestras mejores prácticas y lecciones” (Baier, 2005).
Ahora bien, de la experiencia adquirida en guerras y conflictos, Is-
rael tiene mucho que ofrecer, pues el arraigo a su territorio a partir de
1948 se ha fortalecido cada vez más y con mayor coraje: no ha sido un
solo conflicto en los que ha tenido que salir de su espacio reducido para
atacar y defenderse, sino muchos, por cuanto su propio tamaño lo con-
vierte en un país supremamente vulnerable, razón de sobra para tener
pilotos de manera permanente a bordo de los aviones y en alerta (Lorch,
2003), como bien se ha visto en casos como el de la Guerra de los Seis

124
LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Días: partir a toda velocidad para acabar con una amenaza fuera de su
propio territorio (Lorch, 2003).
Por otra parte, y retomando el tema de equipamiento de punta, a
finales de 2014, Israel ocupó el primer puesto en el ranking de los ejér-
citos más poderosos del Oriente Medio, por delante de los de Yemen,
Irak, Bahréin, Jordania, Egipto, Irán, los Emiratos Árabes Unidos, Ara-
bia Saudita y Turquía, con un presupuesto en defensa del orden de los
15 billones de dólares y con 3870 tanques y 680 aeronaves (Rosen, 2014);
entre ellas, los F-16 y F-15, principales aviones de sus escuadrones de
combate, así como aeronaves no tripuladas (de las cuales la FAC se ha
provisto en los últimos años, para acceder a este elemento tecnológico de
dimensiones estratégicas).
En cuanto a capacidades nucleares, por su ubicación y por la ame-
naza que posee alrededor, Israel tiene la responsabilidad de la defensa
tierra-aire, que incluye un poderoso arsenal de misiles balísticos y de
crucero de corto y mediano alcance; de igual forma, trabaja en el mejo-
ramiento de un sistema completo en defensa de misiles, después de su
experiencia en la Guerra del Golfo, cuando fue blanco de misiles ira-
quíes, de manera que la riqueza en doctrina que se puede observar en el
poder militar israelí, en especial de su Poder Aéreo, demuestra, con otra
perspectiva, que la doctrina contribuye a moldear todos los elementos
en torno al país y a simplificarlos en modo de empleo, estrategia, táctica
y maniobra, al igual que a obtener resultados como Superioridad Aérea
y Supremacía Aérea.
Este análisis de la doctrina que emplean las Fuerzas de Defensa Is-
raelí demuestra un comportamiento en apariencia agresivo, pero, muy
probablemente, necesario para mantener el nivel de Disuasión reque-
rido y creíble en los ámbitos regional y mundial, con un permanente
desafío a la innovación y las capacidades de sus inminentes adversarios,
y con la Superioridad Aérea necesaria para mantener su integridad terri-
torial. Lo anterior se puede entender de otra forma en Israel’s National
Security Doctrine: an introductory overview, de David Rodman: “Histo-
rically, Israeli deterrence has focused most heavily on the prevention of
full-scale conventional war. Israel’s general deterrent posture has been

125
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

built around the concept of projecting an image of overpowering stren-


gth” (2001, p. 77).
Este concepto de agresividad, especialmente en la búsqueda por
obtener la Superioridad Aérea, es uno de los postulados de John War-
den en su libro The Air Campaign: Planning for Combat, como el fin
estratégico para las fuerzas terrestres y navales que deben servir como
un complemento de las fuerzas aéreas en la batalla por esta Superiori-
dad Aérea y un fin en sí mismo (1988, p. 143). La Fuerza Aérea debe
ser clave cuando las fuerzas de tierra o de mar son incapaces o tienen
limitaciones para hacer el trabajo, debido a que los medios son insu-
ficientes o incapaces de llegar a tiempo al centro de gravedad militar
enemigo.
Pasando ahora a Estados Unidos, recién terminada la Primera Guerra
Mundial, los conocimientos, las experiencias y los pensadores bien pronto
desarrollaron ese conjunto de vivencias con nuevas perspectivas para la cre-
ciente aviación americana, que solo hasta 1947 llegó a independizarse del
Ejército. En principio, la prioridad funcional del Poder Aéreo se basó en el
bombardeo estratégico, coincidiendo con las teorías de Douhet, Mitchel y
Trenchard, aunque el primero afirmaba que los ataques debían ir dirigidos
a la población, y los dos siguientes mencionan los centros vitales como la
prioridad; sin embargo, la coincidencia en la doctrina y el pensamiento de
los autores apuntaba a neutralizar la resistencia del adversario buscando una
parálisis en su funcionalidad y, finalmente, afectar a la población y las fábricas
(Jordán, 2016).

Con el tiempo, sus marchas inspirarían a los profetas del Poder Aéreo del
siglo XX, y también a Liddell Hart, ya que con el Poder Aéreo se hizo po-
sible pasar por encima de los ejércitos hostiles para llegar al pueblo y a la
economía enemiga. (Weigley, 1992, p. 449)

El rápido crecimiento de la doctrina, y por consiguiente del Poder


Aéreo, en el mundo ha llevado a los países ricos y poderosos, como
Estados Unidos, a enfrentar las nuevas amenazas del terrorismo que
afecta no solo a este país, sino al mundo entero, especialmente des-
pués del 9-11.

126
LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

En aviación y hegemonía, nada está dicho. Si bien es cierto que la


tecnología tiene un peso predominante en la actualidad, así como los
gastos en defensa y las cantidades y las variedades de aviones que se po-
sean, es necesario revisar permanentemente la doctrina de empleo con-
tra las amenazas tradicionales entre los Estados y las nuevas amenazas,
como el citado el terrorismo y el crimen organizado transnacional.
Por otra parte, y revisando la cultura doctrinaria en una organiza-
ción, se debe citar a la OTAN, cuya doctrina se refiere a la evolución del
concepto estratégico y su efecto en la estructura de mando operacional,
en la que el Poder Aéreo tiene protagonismo como elemento fundamen-
tal en la capacidad de seguridad y defensa colectiva.
Con la creación de la OTAN, en 1949, se estructuró el ya citado con-
cepto de defensa colectiva, que se convertiría no solamente un vocablo
parte de la misión y los objetivos de la organización, sino que se consti-
tuiría hasta la fecha en doctrina común para los países que conforman la
alianza. Esta “respuesta militar colectiva” (Herreros, 2008, p. 25) puso
en servicio la capacidad de cada uno de sus miembros en la participación
en la defensa mutua para todos.
Lo anterior deja atrás, muy posiblemente y de cara al siglo XXI,
limitaciones de fronteras y operaciones militares en un territorio; per-
mite, además, que las capacidades militares de todos estén disponibles
en el momento y el lugar que se requieran. Su origen data de la misma
generación de la Guerra Fría, a consecuencia del poco entendimiento
entre Oriente y Occidente, así como de los intereses particulares de
ambos bloques, terminada la Segunda Guerra Mundial. Frente a lo
que se consideraba una amenaza materializada en la URSS, los aliados
de Occidente conformaron la OTAN, que, finalmente, daría crédito a
la Guerra Fría.
En este ordenamiento geopolítico, aparece un concepto político
y militar de “prevención” (Herreros, 2008, p. 25), el cual bien puede
aplicarse en los contextos disuasivos entre las naciones. En ese con-
texto de prevención y a lo largo del tiempo, y sin pretender demostrar
su existencia o desaprobarla, mantener un stato quo en las relaciones
Oriente-Occidente ha sido un motivo justificado para el crecimiento

127
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

militar de ambas doctrinas. También se puede evidenciar el crecimien-


to de miembros de la organización y la estructura militar frente a Rusia
en los últimos años, manteniendo las relaciones con un ingrediente
psicológico en la Disuasión.
Hay muchos elementos de doctrina que se conjugan en torno a la
OTAN. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y en el periodo de la
constitución de la organización, la doctrina aérea de Estados Unidos, In-
glaterra y Francia se había enfocado en los bombardeos de largo alcance,
cuyo aporte en la guerra fue significativo para la victoria.
Por su parte, Alemania, a pesar de haberse preparado desde tiempo
atrás para la invasión, con un bien planeado proceso de la Luftwaffe,
posiblemente se quedó corta a la hora de desarrollar con intensidad los
bombardeos de largo alcance, y al final de la guerra los alemanes preten-
dieron dar mayor justificación a las misiones de apoyo a las tropas que
a los ataques estratégicos, durante la producción del Messerschmitt Me
262 (Schwalbe) con motor a reacción, en 1942; muy tarde, quizá, para
haber alcanzado los objetivos alemanes de la época.
Por su parte, la URRS basó su aviación en los principios retrasados
del apoyo a las tropas en el combate. A pesar de ello, junto con los Alia-
dos, logró imponerse a los alemanes, no solo por esta circunstancia, sino
por los sistemáticos desaciertos del ejército alemán.
En los años subsiguientes a la victoria aliada, tanto el Puente Aéreo
de Berlín como las diferencias entre Oriente y Occidente fueron, entre
otras, razones justificadas entre unos y otros para marcar las diferencias
entre soviéticos y aliados occidentales, lo que condujo a fortalecer la
Guerra Fría, la cual, aparte del Muro de Berlín, evidenció un distancia-
miento mayor en el pensamiento de los líderes futuros.
Como ya se mencionó, con la caída del Muro de Berlín se supuso el
fin de esa gran amenaza, pero también, el comienzo de una nueva época
en la cual, inicialmente, no faltaron expertos que pronosticarían la desa-
parición de la OTAN, como consecuencia lógica de la desaparición de la
amenaza que había sido la causa de su creación (Herreros, 2008).
No obstante, la alianza fue tomando fuerza a través del tiempo, y se
afiliaron a la seguridad colectiva cada vez más países, que, pese a no con-

128
LA DOCTRINAY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

tar con un ejército poderoso, o, por lo menos, con una aviación disuasiva,
aún seguían bajo el beneficio de mencionada protección establecida en
el tratado. Por otro lado, la URSS permaneció fuerte; incluso, se adelan-
tó en la carrera espacial en 1961, con Yuri Gararin, quien alcanzó por
primera vez la órbita de La Tierra. Además, la misma URSS pudo haber
desencadenado de manera temprana la tercera guerra mundial durante la
crisis de los misiles en 1962 con EE. UU. con Cuba en medio de la escena.
Estos hechos y los desencadenados en Corea llevaron a la conso-
lidación militar de la OTAN, y, por tanto, a la permanente presencia
militar en Europa con los ojos mirando hacia la URSS¸ hoy en día Ru-
sia; y, precisamente, el principal componente de esta organización es el
Poder Aéreo desplegado por los países con capacidad, sobre unidades
aéreas y aeropuertos facilitados en otros Estados para las operaciones
de la OTAN, lo que seguirá siendo una constante en el siglo XXI, muy
posiblemente, si no hay cambios geoestratégicos en el mundo, como el
crecimiento económico y militar chino, por ejemplo.
A pesar de esta situación, la OTAN, desde algunas esquinas, puede
verse como un garante de paz y seguridad para sus países miembros, y,
por consiguiente, del mundo. De alguna manera, la presión occidental
y conflictos como el de la antigua Yugoslavia, junto con la finalización
del Pacto de Varsovia, coadyuvaron a la “desintegración de la Unión
Soviética” (Herreros, 2008, p. 25) y evidenciaron nuevos riesgos para los
miembros de la OTAN.
En la década de 1990, los nuevos:

Conceptos Estratégicos fueron sin duda fruto de esos cambios trascenden-


tales. Se reconocía que un posible ataque masivo desde varios frentes había
dejado de ser el foco de la estrategia aliada, mientras que se constataba la
existencia de riesgos multidireccionales y de naturaleza multifacética, que
podrían poner en peligro la estabilidad y la seguridad de los países miem-
bros. (Herreros, 2008, p. 28)

Lo anterior generó el nuevo ordenamiento estratégico de la OTAN,


aprobado en Roma en 1991. Además de la amenaza existente, se amplió
el espectro de la defensa colectiva frente a las nuevas amenazas como el

129
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

peligro del manejo y control de las armas de destrucción masiva; un nue-


vo reto, no solo para el Poder Aéreo, sino, para el escenario diplomático
que buscaría el control de esta posible proliferación hacia la intención
de avanzar significativamente en su reducción (Herreros, 2008, p. 29).
Un principio que todo lo abarca, que implica un mayor papel de se-
guridad cooperativa. Tal idea está en el corazón del “enfoque integral”.
La inestabilidad geopolítica exige soluciones complejas que combinan
el poder militar, la diplomacia y la estabilización posconflicto. Solo la
coalición más amplia posible de los actores internacionales puede pro-
porcionar elementos de los tres.
La OTAN ha basado su organización no solo en hacer frente a una
amenaza rusa: por el contrario, el concepto de la defensa colectiva ha
evolucionado a otras amenazas, como la del terrorismo, y para la cual
han establecido organización, medios e infraestructura. Para escenarios
como el ya descrito, se tiene establecida una Fuerza de Tarea Conjunta
de Despliegue (en inglés, DJTF, por las iniciales de Deployable Joint Task
Force), la cual incluye un componente aéreo (Herreros, 2008, p. 34).
Así mismo, la estructura general de la OTAN incluye dos mandos aé-
reos, establecidos en la zona europea. Si bien es cierto que la organización
mantiene bases en Europa, los despliegues aéreos se mantienen perma-
nentemente también desde el Báltico hasta el Mar Negro y el Mediterrá-
neo, con la participación de aviones Rafale, Eurofighter y F-18, que son
desplegados de acuerdo con planificación y la disponibilidad, y como res-
puesta de los países miembros al requerimiento del Consejo Militar.
Finalmente, el concepto de doctrina en el Poder Aéreo reúne todos
los criterios, las normas y los principios que a través del tiempo le dan a
una Fuerza Aérea la experiencia sobre cómo adelantar sus operaciones
encaminadas a la prestación de la defensa y la seguridad del Estado
Nación.
Algo que requiere ser integrado con medios y recursos para su fortale-
cimiento integral, de acuerdo con la ecuación del Poder Aéreo, analizada
en el presente trabajo, la doctrina ha sido analizada, escrita y puesta en eje-
cución gracias al esfuerzo de muchos pensadores que a través de la historia
han moldeado los principios rectores de la doctrina que cada país adopta,
de acuerdo con sus necesidades, sus capacidades y sus recursos.

130
CAPÍTULO VI

LOS MEDIOS AÉREOS


Y EL PODER AÉREO INTEGRAL
DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI*
Teniente Coronel FAC (RA) Javier Hernando Conde Mesa

Para bien o para mal, el dominio del aire


es hoy la máxima expresión del poderío militar. Las flotas y los ejércitos,
aunque necesarios, deben aceptar un lugar subordinado.
Winston Churchill (Pronunciado días después
de haber culminado la Batalla de Inglaterra, 1943)

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

131
Es de gran trascendencia para un Estado garantizar la existencia de
un Poder Aéreo Integral que permita apoyar, en gran medida, la con-
secución de sus intereses y sus objetivos nacionales, así como el pleno
desarrollo en los diferentes campos del poder, y, por ende, los factores
productivos de su economía, el soporte de su existencia y, de manera
prospectiva, su supervivencia; tal condición será alcanzada con el uso
acertado de los Medios Aéreos existentes y de las capacidades por estos
generadas.

Los medios y la tecnología están relacionados en la medida que los primeros


se constituyen en el elemento físico para que el recurso humano mediante
el empleo de la tecnología que amplifique o mejore continuamente las ca-
pacidades distintivas del Poder Aéreo […] Hacen parte de los medios las
pistas militares y civiles, así como la infraestructura dispuesta alrededor para
su funcionamiento, las bases aéreas, las tecnologías de la información y de
las comunicaciones dispuestas para la operación de las bases aéreas y pistas,
las aeronaves militares y civiles, los sensores de detección, los generadores y
la interconexión eléctrica que sirve a las pistas y bases aéreas, las estaciones
terrenas y en general todo lo que soporte la operación de los medios del
Poder Aéreo. (ESDEGUE, 2012, p. 75)

A lo largo del presente capítulo se adelanta una interesante revisión


documental que permite establecer los aspectos, capacidades y elemen-
tos que constituyen los medios aéreos y su importancia dentro del con-
cepto de Poder Aéreo Integral para el Estado nación del siglo XXI, in-
cluyendo el alcance e impacto del Poder Aéreo colombiano.
Inicialmente se realizará un recorrido histórico y conceptual con los
elementos más representativos que conforman los medios aéreos y la

133
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

transversalidad observada, así como su empleo en diferentes Fuerzas


Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales que han sido consideradas elementos
de análisis en el presente documento.
De manera seguida, se dará claridad en cuanto a la importancia y el
interés que representan estos elementos constitutivos de los medios aé-
reos dentro del concepto de Poder Aéreo Integral para el Estado nación
del siglo XXI.
Por último, se establecerá la condición actual de los elementos más
representativos de los medios aéreos dentro del Poder Aéreo colombia-
no, dada la trascendencia que este reviste en el próximo y trascendental
periodo de posconflicto que atañe e impacta al Estado colombiano.

Los medios aéreos y la transversalidad observada en


diferentes Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales

El empleo eficiente de los medios aéreos, reflejados en la infraestruc-


tura aeronáutica, los aeródromos militares, las capacidades aplicables a
las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), el equipo
volante y los sistemas de armas asignados a la aviación militar, entre mu-
chos otros, soportan en gran medida la consecución y la preservación de
los intereses nacionales a través del lanzamiento, el desarrollo y el soste-
nimiento de las operaciones militares aéreas en los diferentes teatros de
operaciones (TO) y en el teatro de la guerra (TG). Así mismo, garantiza-
rán el desarrollo eficiente de las operaciones aéreas de tipo civil y comer-
cial que dinamizarán, en gran medida, el desarrollo del ciclo económico
del país, dada la importancia que representa este tipo de transporte y
actividad comercial para el desarrollo de la nación, así como su relación
con los elementos constitutivos del Estado.
Como complemento al amplio espectro de capacidades y fortalezas
propias del Poder Aéreo que han sido adquiridas a lo largo de la últi-
ma década, por parte de las grandes potencias mundiales y grupos de
países, como Estados Unidos (en adelante: EE.UU.), Rusia, la Unión
Europea y China, que cuentan con robustas y sólidas Fuerzas Aéreas

134
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

y Fuerzas Aeroespaciales, respectivamente, se ha podido observar la


creciente y necesaria fusión entre la industria militar y el tejido in-
dustrial nacional, que, con el apoyo de las universidades y los centros
de investigación y desarrollo tecnológico, han permitido visualizar el
interés del Estado en alcanzar su autonomía ampliando sus capacida-
des en el ámbito militar con una visión autárquica emuladora del am-
plio desarrollo alcanzado en gran medida por los EE.UU., y que es un
referente para seguir por parte de muchos países, incluido el Estado
colombiano.
En concordancia con la variable objeto de estudio, la OTAN cuenta
dentro de su organización militar con el Comando Aéreo Aliado, el cual
integra los medios aéreos para la conducción de todas las misiones de
apoyo, los cuales, a su vez, son conceptos estratégicos de la OTAN en lo
referente a defensa colectiva, gestión de crisis y seguridad cooperativa.
De manera paralela, Israel ha sido generoso en la dotación de su
Fuerza Aérea (FAI), por las tareas estratégicas asignadas especialmente,
de ahí su efectividad en el cumplimiento de los objetivos estratégicos
asignados al Poder Aéreo. La asimetría militar observada entre Israel
y sus adversarios generó una clara Disuasión sobre las tropas árabes en
su intención de atacar al poder militar israelí. Ejemplo de ello fue el
uso eficiente de los medios aéreos por parte de la FAI en la Guerra de
los Seis Días, también conocida como la Guerra de junio de 1967: rea-
lizando hasta 6 salidas diarias, los 200 aviones de la FAI destruyeron
gran parte de los 650 aviones jordanos, sirios e iraquíes, y en los 5 días
restantes procedieron a aniquilar las columnas del ejército egipcio en
el paso de Mitla, en el Sinaí, en apoyo de sus propias tropas terrestres.
En unas 1.000 salidas, perdieron solo 20 pilotos. Al concluir la guerra,
Israel anexó el Sinaí, la franja de Gaza, la banda occidental del río Jor-
dán y las alturas del Golán y unificó Jerusalén.
Estos medios que gozaban de buena tecnología, de la mano de su doc-
trina de empleo y la voluntad política, no solo le han permitido a las Fuer-
zas de Defensa de Israel (en inglés, IDF, por las iniciales de Israel Defen-
se Force) ser fuertes en lo regular, sino también, serlo en las operaciones
especiales, como la Operación de Entebbe, realizada en Uganda el 4 de

135
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

julio de 1976: Israel montó la operación (también llamada Thunderboll),


que fue concebida, planificada y ejecutada en solo 4 días, con total éxito,
se realizó con 4 aviones C-130 y un B-707 de comando y control, los que
volaron 2.000 millas en silencio de radio y a baja altura, aterrizaron en el
aeropuerto sin iluminación y rescataron a todos los rehenes.
Y es que los medios son los que permiten las operaciones, y de la
calidad de estos y del factor humano que los opera dependen, en gran
parte, el éxito operacional y la versatilidad para el empleo de los medios
en los tres niveles de la guerra: el estratégico, el operacional y el táctico.
Un vivo ejemplo al respecto fue que mientras la atención mundial se ha-
llaba absorbida por el conflicto del Atlántico Sur entre argentinos y bri-
tánicos, el 6 de junio de 1982 las fuerzas israelíes lanzaron la Operación
Paz para Galilea, con el objetivo de destruir bases de la Organización
para la Liberación de Palestina (OLP), en el valle de Beka, al sur del
Líbano, y donde la presencia de baterías de misiles SAM sirios limitaban
la operación de las Fuerzas Armadas de Israel (FAI).
Las FAI, en una maravillosa demostración del empleo de su diplo-
macia, han sabido explotar su posicionamiento geográfico y convertirse
en un aliado estratégico de un grupo de países que dependen vitalmente
de la producción de petróleo. Colombia se considera un aliado estraté-
gico de Estados Unidos, y debería aplicar tal estrategia diplomática para
mejorar su propia capacidad aérea, como lo ha hecho la Fuerza Aérea
de Israel, que se destaca por estar equipada con lo mejor de la aeronáu-
tica mundial, con algunas de las mejores aeronaves del inventario actual,
tales como el F-15 y el F-16, los helicópteros AH-64 Apache y AH-1
Cobra, y aviones de alerta temprana como el E-2.

Importancia de los elementos constitutivos de los


medios aéreos dentro del concepto de Poder Aéreo
Integral para el Estado nación del siglo XXI

La estrategia diplomática y de política gubernamental utilizada para


la consecución de los medios data de su inicio como Estado, con dife-

136
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

rentes aliados estratégicos, pero todos con intereses en la región: “Pero


fue Francia quien armó a Israel, vendiéndole una primera partida de
24 cazabombarderos Mystere, 50 blindados y cañones. Los franceses
siguieron suministrando a Israel aviones en secreto, convirtiendo a su
ejército (IDF) en el mejor equipado de la región” (Sánchez, 2001, p. 19).
De ahí viene su estrecha relación entre medios y victorias en el cam-
po militar: la historia de las guerras de Israel es un compendio de éxitos
en los que la incidencia del Poder Aéreo, con su gran cantidad de me-
dios, ha sido de incuestionable importancia.
Es interesante analizar cómo la utilización de los medios aéreos exis-
tentes y la capacidad militar de Israel en su conjunto permitieron alcanzar
los objetivos de tipo político y estratégico, tal como lo manifiesta Collom:

Actualmente, el pensamiento estratégico israelí pone un limitado énfasis en


el control del territorio como pilar fundamental de su seguridad dada la
gran capacidad que poseen sus fuerzas armadas para proyectar su poder
y la proliferación de armamento no-convencional y de vectores capaces de
transportarlo. Esta situación hace suponer que, en caso de desatarse una
conflagración convencional, el principal objetivo de las FDI sería la destruc-
ción del poder militar árabe y su infraestructura político-económica, renun-
ciando a la conquista territorial como objetivo militar. Por otro lado, la vasta
desigualdad demográfica existente entre Israel y sus vecinos árabes definió
una postura militar que ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Sin
embargo, la inmigración judía, el crecimiento natural de la población y el in-
cremento del diferencial militar entre Israel y sus adversarios han convertido
en irrelevante tal desequilibrio, por lo que la demografía ha dejado de ser un
condicionante de la seguridad hebrea. (2011, p. 63)

Se reafirma, una vez más, cómo los medios y la tecnología apro-


piadamente potencializados logran consolidar los objetivos propues-
tos desde el campo del poder político materializado en la voluntad
política del más fuerte: la superioridad militar de Israel condiciona,
en definitiva, el Conflicto Árabe-Israelí: tal como afirma Sánchez “Su
demostrable capacidad militar ha permitido disuadir a los otros países
de la región proyectándose, así como una potencia regional para poder
preservar su seguridad” (2001, p. 31).

137
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

En la actualidad, Israel y su Poder Aéreo se enfrentan a nuevas


amenazas, como los desarrollos tecnológicos y militares alcanzados por
su amigo de antaño, Irán (al menos, durante los tiempos del sha Reza
Pahlevi). Este nuevo Irán, de la mano de un Ahmadineyad claramente
posterior a la revolución islámica, se declaró enemigo mortal de Occi-
dente y de su aliado Israel; en defensa del pueblo palestino, logró desa-
rrollos tecnológicos inquietantes para la estabilidad mundial, en cuanto
a aeronaves no tripuladas, el alcance de sus misiles y la probabilidad de
disponer de cargas nucleares en estos ejes. Israel también parecía estar
adoptando una estrategia de seguridad más defensiva, mediante la cons-
trucción de un complejo y costoso escudo antimisiles que permitía aislar
el país de cualquier amenaza procedente de Irán, y capaz de proteger a
la población hebrea de los cohetes lanzados desde el Líbano, Cisjordania
o Gaza (Collom, 2011, p. 69).
En lo que respecta a la capacidad adquirida por Estados Unidos du-
rante la primera década del siglo XXI, específicamente en lo que respec-
ta a la instalación del Sistema Antimisiles por parte de dicha potencia en
el continente europeo, Lara plantea:

El propósito de Bush de desplegar su sistema defensivo estratégico en


suelo europeo ha puesto sobre la mesa un número importante de cuestio-
nes: Cómo está afectando y afectará a las relaciones Estados Unidos-Ru-
sia-Unión Europea; el despliegue de los interceptores en Polonia para
hacer frente a un ataque de Irán; la posibilidad de una nueva carrera de
armamentos; la destrucción de todo el entramado de tratados de control
de armamentos; y las consecuencias sobre el uso pacífico del espacio exte-
rior. (Lara, 2007, p. 313)

Es importante considerar la armonía existente, de carácter insepa-


rable, entre las capacidades generadas por los medios disponibles y el
desarrollo-evolución tecnológica alcanzada, como soportes esenciales
del Poder Aéreo Integral:

Cuando George W. Bush ganó las elecciones del año 2000, el programa
NMD (National Missile Defense) se convirtió en su objetivo prioritario,
como así lo había anunciado durante la campaña electoral. El NMD era un

138
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

sistema defensivo sucesor del macro proyecto de defensa estratégica espa-


cial lanzado por Reagan en los años 80, conocido con el nombre de “Gue-
rra de las Galaxias”, aunque bastante menos ambicioso que Clinton, había
mantenido en un lugar secundario, en favor de los sistemas antimisiles del
teatro. Para Bush, las defensas antimisiles habrían de sustituir a la estrategia
de Disuasión, que consideraba inoperante ante las nuevas amenazas. Tras
los atentados del 11 de septiembre, la lucha contra el terrorismo pasó a ocu-
par ese lugar prioritario y se pensó que lo que el presidente estadounidense
había presentado como su proyecto más emblemático: “desplegar un escu-
do antimisiles tan pronto como fuera posible”, pasaría a ser algo secundario,
dado que, aunque el sistema defensivo antimisiles hubiera estado operativo,
no habría servido en absoluto frente al ataque terrorista. La idea de que la
tecnología podía hacer inexpugnable el territorio de Estados Unidos había
caído junto con las Torres Gemelas. (Lara, 2007, p. 314)

El estudio de los recientes ciberataques a Corea del Sur destaca cua-


tro verdades sobre los ciberconflictos, una vez analizados. Las implica-
ciones de tres de ellas son obvias, pero la cuarta todavía no es así: 1) los
ciberconflictos son perjudiciales, 2) pero están lejos de la guerra; 3) los
ciber conflictos son cada vez más fáciles de predecir, y la nación respon-
sable, a menudo, es perfectamente obvia; 4) sin embargo, para detener
este tipo de ataques asimétricos a veces hay que utilizar un enfoque tra-
dicional.
Un aspecto de suma trascendencia, transversal a las Fuerzas Aéreas
y Aeroespaciales, y que puede afectar directamente el uso oportuno y
eficiente de las capacidades y los medios aéreos disponibles para el cum-
plimiento de su importante misión asignada como pilar del poder aéreo
integral para los Estados nación, corresponde al uso y el empleo del
ciberespacio. De este, se desprenden conceptos tales como ciberguerra,
ciberataque y ciberconflicto, que revisten gran importancia y demandan
la atención necesaria, oportuna y colaborativa de los diferentes campos
del poder de los Estados, con miras a identificar, analizar y combatir las
amenazas y mitigar los riesgos aplicables; así es como lo presenta Caro:

Con la pérdida fatal de 26 marineros, allí no se pudo establecer que Corea


del Norte era la responsable, pero la autoría de la explosión fue lo suficiente-

139
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

mente clara y categórica para determinar el responsable. El ataque, como el


bombardeo posterior de una isla surcoreana en el que murieron dos infantes
de marina y un grupo de personal no uniformado, ayuda a alimentar la nue-
va determinación de China para tomar acción con su aliado, hipotéticamen-
te con el uso de los medios militares y en gran medida con la aplicación del
Poder Aéreo. (2013, p. 4, 5)

De manera complementaria, se hace necesario analizar el alcance de


las redes de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR, por las inicia-
les en inglés de intelligence, surveillance and recognition), como resul-
tado del proceso de búsqueda y análisis de la información mediante el
empleo del conjunto de capacidades y medios aéreos disponibles para el
desarrollo de las operaciones militares aéreas en un TO o en un TG. En
atención al concepto emitido por Haffa (2014):

Se trata de definir los atributos de una familia de sistemas de ISR aéreos


requeridos para operar en entornos militares no permitidos. Supone que,
a pesar del avance firme en la integración del ISR en el espacio aéreo sin
disputar, estos sistemas, en su mayoría, no demostrarán ser adecuados en
futuras contingencias en las que el adversario dispute el espacio aéreo en
una región vital. Para poder ampliar el alcance de opciones de los sistemas
de ISR a fin de operar de forma efectiva en estas condiciones, e identifica
factores operacionales en Irak y Afganistán que condujeron a un sistema de
sistemas ISR conjunto integrado. Al hacer eso, se hace aparente que es poco
probable que la mezcla de fuerzas de plataformas y sensores desplegados
para apoyar estos conflictos sea el sistema adecuado para un entorno de
seguridad emergente caracterizado por el acceso problemático y la negación
de bases, puertos y líneas de comunicación clave que habilitan la proyección
de la fuerza. (Haffa, 2014, p. 37)

Los haberes aéreos de ISR desplegados en Irak y Afganistán tuvieron


la suerte de operar en un espacio aéreo esencialmente sin disputar, en
apoyo de las operaciones de contrainsurgencia y contraterrorismo. Gran
parte de esa red aérea de ISR consistía en vehículos aéreos no tripulados
(en inglés, UAV, por las iniciales de Unmanned Aerial Vehicle), debido
a su largo tiempo de permanencia en una misma posición, sus sensores
y su conectividad mejorados y su capacidad de atacar con precisión; no

140
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

obstante, al usar más de un método centrado en plataformas, durante


esos conflictos Estados Unidos creó satisfactoriamente una familia de
sistemas que integraban sensores y sistemas de mando y control (C2)
para combatir un enemigo móvil y clandestino (Haffa, 2014, p. 37, 38).
Como complemento de las operaciones de inteligencia y vigilancia, a
escala global se ha venido incursionando en el desarrollo de operaciones
militares aéreas con el uso de aeronaves remotamente tripuladas, lo cual
ha representado ventajas altamente competitivas en cuanto al ahorro de
recursos (incluido el talento humano), tal y como Farrow lo presenta:

Desde el año 2008, Estados Unidos ha incrementado el número de opera-


ciones con drones en ultramar. Por ejemplo, en Paquistán, se aumentaron
los ataques con drones de 38 en 2008 a 375 en 2014. Con la mira puesta
en los militantes de al Qaeda y el Talibán, la campaña de drones ha sido
responsable de más de 2.400 muertes a nivel mundial. Además, actualmente
el Congreso está financiando la ampliación de la flota de drones para au-
mentar en un tercio su cantidad actual dentro de la próxima década, una
expansión de 40 mil millones de dólares. Claramente interesado en el lugar
de la aeronave en la guerra del futuro, el Congreso encargó a la Oficina de
Responsabilidad del Gobierno para que analice, evalúe y mejore el progra-
ma de drones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a fin de asegurar su
viabilidad en el futuro. Del mismo modo, otras Fuerzas Aéreas (incluyendo
Francia, Italia y Alemania) también están probando el uso de los drones en
el Oriente Medio y en África. (Farrow, 2016, p. 5)

Durante lo corrido del siglo XXI se han presentado múltiples situa-


ciones y escenarios de confrontación ideológica, económica y cultural
entre Estados nación y grupos de ellos, y donde han sido necesarias la
aplicación y la demostración del poder militar, y, en gran medida, del
Poder Aéreo, como soporte del mismo. En su obra El choque de las civi-
lizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Samuel Huntington nos
ilustra sobre la génesis de los conflictos ya mencionados. Por ejemplo,
afirma:

Entre los problemas concretos pendientes entre Occidente y el islam se


encuentran la proliferación armamentística, los derechos humanos, el te-
rrorismo, la inmigración y el acceso al petróleo. Entre los pendientes con

141
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

China cabe señalar la proliferación armamentística, los derechos humanos,


el comercio, los derechos de propiedad y la política económica. Sin embar-
go, subyacente a todo ello, se encuentra la cuestión fundamental del pa-
pel que desempeñarán estas civilizaciones con relación a Occidente en la
configuración del futuro del mundo. Las instituciones de ámbito global, la
distribución del poder y la política y economía de las naciones a mediados
del siglo XXI, la teoría realista de las relaciones internacionales predice
que los Estados centrales de civilizaciones no occidentales deberían de
coaligarse para equilibrar el poder dominante de Occidente. (Huntington,
2001, p.177)

Como complemento de lo antes expuesto, y dadas la necesidad y la


ambición hegemónica de los países considerados potencias occidentales,
se deben considerar aspectos de suma trascendencia:

Los temas que cada vez tienen más peso en la agenda internacional son los
que separan a Occidente de estas otras sociedades. Tres de dichos temas
exigen los esfuerzos de Occidente: 1) mantener su superioridad militar me-
diante normativas de no proliferación y de contra proliferación con respec-
to a armas nucleares, biológicas y químicas y los vectores para lanzarlas;
2) promover los valores e instituciones políticos occidentales presionando
a otras sociedades para que respeten los derechos humanos tal y como se
conciben en Occidente y para que adopten la democracia según los criterios
occidentales; y 3) proteger la integridad cultural, social y étnica de las socie-
dades occidentales restringiendo el número de no occidentales admitidos
como inmigrantes o refugiados. En los tres ámbitos, Occidente ha tenido
dificultades, y es probable que las continúe teniendo, a la hora de defender
sus intereses frente a los de las sociedades no occidentales. (Huntington,
2001, p. 177, 178)

De manera recurrente, el empleo de los medios aéreos y las capaci-


dades militares de los Estados han demostrado, en diversos escenarios
de confrontación bélica, su importancia y su impacto, al buscarse ex-
poner cada vez menos a las tripulaciones y los recursos existentes, con
base, principalmente, en la innovación y en el desarrollo tecnológico.
Un ejemplo claro ha sido la eliminación del liderazgo terrorista por
medios aéreos:

142
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Los drones usados para el antiterrorismo están equipados para eliminar


objetivos. Por ejemplo, el Predator lleva misiles aire-aire AIM-92 Stinger y
aire-tierra AGM-114 Hellfire. El misil AGM-114 Hellfire es un arma precisa
con guía de láser diseñada para eliminar a un militante individual o a un gru-
po de militantes. Los pilotos de drones aprenden no solo a desplegar estos
sistemas de armas, también aprenden a utilizar cada arma de forma efectiva.
El ángulo de ataque, la velocidad del aire y la naturaleza de la amenaza
son factores que guían la decisión de cómo desplegar de forma efectiva las
capacidades del dron. La cámara en el dron Predator tiene un sistema láser
complementario que se puede desplegar a distancia utilizando un operador
de sensor. Esta cámara puede “pintar” el objetivo con el láser y el piloto pue-
de elegir entre disparar misiles Hellfire con guía de precisión o cooperar con
otra aeronave que lanzará un ataque similar. El avión F-16C que bombardeó
el complejo de Zarqawi “combinó” su bomba con guía de láser con el láser
que se apuntaba desde el dron Predator que sobrevolaba. El dron emplea y
habilita ataques. (Farrow, 2016, p. 9)

Los medios aéreos dentro del Poder Aéreo


colombiano y el posconflicto que atañen e impactan
al Estado

En virtud de la amplia gama de aspectos, condiciones y atributos


requeridos para el desarrollo de las operaciones aéreas, tanto tangibles
como intangibles, cabe traer a la memoria un sencillo, pero a la vez
certero, concepto emitido por el general Alberto Pauwels Rodríguez,
un distinguido oficial del aire colombiano y excomandante de la FAC:
“El Poder Aéreo es la capacidad que tiene una nación para volar”. Una
máxima que se consolida, una vez más, gracias a lo ya expuesto sobre
el amplio espectro de capacidades y material volante con tecnología de
punta del que disponen poderosas Fuerzas Aéreas y algunas Fuerzas Ae-
roespaciales cuya misión, en gran medida, es garantizar la soberanía de
sus Estados, en defensa de sus intereses nacionales y en cumplimiento de
su proyección geopolítica nacional, regional y global.
Dadas la magnitud y la complejidad en asuntos militares aplicables
a la condición propia del Estado colombiano, especialmente en lo que

143
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

a defensa se refiere, se hace necesario garantizar la existencia de medios


aéreos de avanzada que nos permitan traer a colación cierta máxima de
Sun Tzu: “El colmo de la habilidad es vencer sin combatir”, lo que, sin
duda, será la preocupación de las diferentes naciones en respuesta a las
amenazas y las nuevas amenazas existentes en la actualidad a lo largo y
ancho del globo.
A manera de consideraciones finales y en razón de lo ya expuesto,
se hace necesario brindar el soporte requerido con miras a consolidar el
Poder Aéreo Integral priorizando la adquisición de aeronaves de última
generación, aviación de tipo estratégico y aviones de caza, dada la im-
portancia que estos representan en el plano geoestratégico para el cum-
plimiento de los objetivos nacionales, esfuerzo que ha sido demostrado a
lo largo de la última década con resultados satisfactorios por parte de la
FAC, institución que se ha convertido en un referente a escala regional,
como una de las Fuerzas Aéreas mejor proyectadas del continente ame-
ricano, y que requiere cumplir a cabalidad y de manera eficiente con sus
funciones misionales tipo: control del aire, del espacio y del ciberespa-
cio; aplicar la fuerza; multiplicar la fuerza y el apoyo a los fines esenciales
del Estado colombiano.
El Estado nación debe propugnar por la existencia y la conservación
del poder aéreo integral, dada su condición de elemento preponderante
del poder militar y con el ánimo de garantizar la consecución de sus
intereses y sus objetivos nacionales, lo cual permitirá consolidar la su-
pervivencia y la soberanía, elementos esenciales del Estado nación del
siglo XXI.
A lo largo del presente capítulo se realizó un proceso de revisión do-
cumental que permitió establecer la importancia que revisten los medios
aéreos y las capacidades por estos generadas, desde la experiencia de su
aplicación por diferentes Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales que
han sido consideradas entre las más representativas a lo largo de la histo-
ria moderna; específicamente, la Fuerza Aérea Israelí y algunas otras que
conforman el Componente Aéreo de la OTAN, en lo referente a defensa
colectiva, gestión de crisis y seguridad cooperativa.

144
LOS MEDIOSAÉREOSY El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

De igual manera, se ha evidenciado la importancia que reviste la efi-


ciente utilización de los medios aéreos, que, sin lugar a dudas, ha sido
decisiva como aspecto medular del Poder Aéreo militar colombiano,
con excelentes resultados operacionales en lo que respecta a la atención
al conflicto interno durante el primer decenio del siglo XXI, en el de-
sarrollo de operaciones militares aéreas de tipo conjuntas, coordinadas
e interagenciales, entre las que se destacan: Operación FÉNIX (2008),
operación SODOMA (2010) y operación ODISEO (2011); todas ellas,
de gran trascendencia e impacto con miras al próximo periodo de pos-
conflicto, que atañe de manera categórica al futuro del Estado colombia-
no y en contraposición a las amenazas, las nuevas amenazas, los retos y
los desafíos multidimensionales que acechan la estabilidad actual de los
Estados nación del siglo XXI.

145
CAPÍTULO VII

LA TECNOLOGÍA
Y EL PODER AÉREO INTEGRAL
DEL ESTADO NACIÓN
EN EL SIGLO XXI*
Teniente Coronel FAC (RA) Javier Hernando Conde Mesa

Para derrotar a una nación adversaria, no es necesario


para una Fuerza Aérea derrotar primero a sus Fuerzas Armadas.
El Poder Aéreo puede evitarse ese paso, puede pasar sobre los
Ejércitos y Armadas, penetrar defensas y atacar directamente
los centros de producción, el transporte
y las comunicaciones adversarias que sostienen su esfuerzo de guerra.
Hugh Trenchard (1919, pronunciado tiempo después
de haber culminado la Primera Guerra Mundial)

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

147
Es de vital importancia para el desarrollo del Estado nación consi-
derar, dentro del concepto de Poder Aéreo, la necesidad de fortalecer
a los medios y las capacidades existentes con un oportuno y eficiente
desarrollo tecnológico que permitan hilar los conceptos de soberanía,
autonomía y autarquía, como elementos esenciales para su desarrollo y
su evolución en los ámbitos aeronáutico y aeroespacial.

Los medios y la tecnología están relacionados en la medida en que los pri-


meros se constituyen en el elemento físico para que el recurso humano
mediante el empleo de la tecnología amplifica o mejora continuamente las
capacidades distintivas del Poder Aéreo… Entre tanto, la investigación, el
desarrollo y la producción industrial han sido la base para el nacimiento del
Poder Aéreo, los avances tecnológicos siguen siendo su devoción dentro de
su cultura organizacional, al considerar que la investigación y el desarrollo
son los motores de la transformación de la forma en que es empleado este
Poder Aéreo. Es por medio del uso y aplicación de la tecnología, que se ha
evocado la posibilidad de obtener la victoria de forma rápida y decisiva.
En consecuencia, se puede afirmar que mediante el uso de la tecnología
se reducen los costos en términos de vidas humanas, inversión de recursos
materiales de la nación y los tiempos de guerra, ante la posibilidad que el
enemigo pudiera ser vencido rápidamente. (ESDEGUE, 2012, p. 75)

En el presente capítulo se hace un análisis de los elementos consti-


tutivos y aplicables al desarrollo tecnológico, soportado en un proceso
de revisión documental donde se podrá describir la importancia que re-
presentan y el impacto que generan dentro del concepto de Poder Aéreo
Integral para el Estado nación del siglo XXI, en concordancia con su
alcance y su aplicación para el Poder Aéreo colombiano.

149
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Como primera medida, se contextualiza sobre los aspectos y los ele-


mentos relevantes que componen el desarrollo tecnológico y la trans-
versalidad observada en las diferentes Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroes-
paciales que han sido consideradas elementos de análisis en el presente
documento.
Seguidamente, se analiza el impacto generado por los elementos
constitutivos del desarrollo tecnológico y la innovación, dentro del con-
cepto de Poder Aéreo Integral para el Estado nación del siglo XXI.
Finalmente, se considera la situación y el estado actual del desarrollo
tecnológico y la innovación en el contexto del Poder Aéreo colombiano,
dada la importancia que ello representa en la próxima etapa de poscon-
flicto que incidirá directamente en el devenir del Estado colombiano.

El desarrollo tecnológico y su transversalidad en las


diferentes Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales

El mariscal Trenchard fue, quizás, el mayor impulsor del bombardeo


estratégico, condición que lo motivó a utilizar de manera eficiente los
medios aéreos, las capacidades existentes en la Royal Air Force (RAF) y
la tecnología existente para esa época en la industria aeronáutica inglesa,
lo cual se evidenció durante la Primera Guerra Mundial con las diferen-
tes ofensivas aéreas, tanto en el frente de batalla como a los principales
centros y complejos industriales alemanes, y que permitieron la desar-
ticulación de las fuentes de subsistencia, así como la caída del Ejército
Alemán y, por consiguiente, de su gobierno. Estas importantes campa-
ñas se realizaron de manera coordinada y en armonía con la industria
aeronáutica británica, tal como se evidenció en el diseño del bombardeo
nocturno, con el apoyo de Handly Page (la compañía manufacturera
más importante del sector aeronáutico inglés, fundada en 1909 por sir
Frederick Handley Page), de amplia recordación por los amantes de la
historia de la aviación mundial.

150
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

El Poder Aéreo hoy en día, es más dependiente de la tecnología;


diríase que es una relación asociativa, pues los requerimientos tecnoló-
gicos impulsan la investigación, y estos, a su vez, aportan nuevos dispo-
sitivos y armas al Poder Aéreo, y es gracias a dicho espiral tecnológico
como la FAI gana batallas. Por ejemplo, la guerra electrónica privó a
los sirios de sus sistemas C3I, y los dejó sin enlaces, radares y sistemas
de guiado de misiles, con lo cual sus aviones fueron presa fácil de los
F-15 y los F-16 israelíes, en una brillante operación conjunta entre sus
fuerzas terrestres y la FAI, lo que marcó el nivel de capacidad demos-
trado en la Guerra de los Seis Días y una diferencia tecnológica abis-
mal respecto a sus oponentes.
Israel comprendió que la única forma de suplir su desventaja en ta-
maño es a través de la tecnología: “Las fuerzas convencionales aumenta-
ron de tamaño y modificaron su organización con el objetivo de lograr
una superioridad tecnológica que actuará de multiplicador en el campo
de batalla y permitiera mantener la estructura miliciana vigente hasta
entonces” (Collom, 2011, p. 64).
Por otra parte, Israel ha sabido aprovechar las transferencias tecno-
lógicas de sus más grandes proveedores; eso y la gran capacidad para el
emprendimiento del pueblo judío lo han hecho una nación exportadora
de tecnología como su primer y más importante renglón de negocios en
el exterior:

Las FAI se han nutrido de tecnología y armamento francés (hasta el embar-


go ordenado por De Gaulle) pero sobre todo estadounidense, el cual le ha
proporcionado, junto a la financiación directa del Gobierno de EEUU, la
incontestable superioridad militar que Israel ostenta desde hace décadas en
Oriente Medio. (Sánchez, 2001, p. 18)

Este desarrollo tecnológico ha sido causa, y efecto a la vez, como ya


se dijo; la necesidad ha jalonado la investigación. Los mencionados de-
sarrollos, por su parte, han incentivado las guerras para poner a prueba
y demostrar esta superioridad tecnológica en el entorno:

151
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

En la Tercera Guerra Árabe - Israelí o la Guerra de los Seis Días, hubo


varias causas: el desafío tecnológico- armamentístico de Israel, su desarrollo
económico, la disputa del agua, la escalada armamentística en la región, el
deseo árabe de destruir para siempre a Israel, la presión egipcia para que
se retiraran los cascos azules, y el bloqueo egipcio al Golfo de Aqaba.
(Sánchez, 2001, p. 20)

Impacto del desarrollo tecnológico y la innovación


en el concepto de Poder Aéreo Integral para un
Estado nación del siglo XXI

La organización de ciencia y tecnología de la OTAN fue estable-


cida formalmente el 1 de julio de 2012. Como resultado del proceso
de reforma de las agencias de la alianza, dicha oficina ha asumido las
funciones y actividades en ciencia y tecnología que hasta esa fecha eran
responsabilidad de la RTO (por las iniciales en inglés de Research and
Technology Organization), entidad que ha estado operativa desde 1998
hasta la fecha.
La Science and Technology Organization (STO), adscrita a la OTAN,
constituye la mayor organización internacional dedicada a la coopera-
ción en I+T de defensa. Cuenta con más de 5.000 expertos pertenecien-
tes a los países OTAN y a las naciones aliadas, y en su seno se lleva a
cabo una media de 175 actividades al año. A lo largo de su existencia, la
STO y las organizaciones que la precedieron han proporcionado un foro
eficaz desde el cual promover y dirigir la cooperación en I+T de defensa
y el intercambio de información científica y técnica entre las naciones
OTAN y sus aliados (OTAN, 2016).
Así mismo, la STO integra en su estructura al antiguo NURC (por las
iniciales en inglés de NATO Undersea Research Centre), que ha pasado
a denominarse CMRE (por las iniciales en inglés de Centre for Maritime
Research and Experimentation). Como resultado de la nueva organiza-
ción, el conjunto de ciencia y tecnología se suministra a través de dos
modelos de gestión complementarios: un modelo colaborativo, gracias

152
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

al cual la OTAN proporciona un foro donde las naciones de la OTAN y


sus aliados pueden utilizar sus propios recursos nacionales para definir,
promover y realizar investigación tecnológica dentro del marco de la
cooperación.
El máximo exponente de este modelo es la STO, cuyas actividades
son apoyadas por la nueva organización CSO (por las iniciales en inglés
de Collaboration Support Office), que ha sustituido a la RTA (por las
iniciales en inglés de Research & Technology Agency), radicada en París.
Un modelo de suministro propio de ciencia y tecnología orientado al
ámbito marítimo, donde este tipo de actividades se realizan en el CMRE,
el cual, como parte que es de la organización, cuenta con las infraestruc-
turas, los medios y el personal necesarios (OTAN, 2016).
El conjunto de actividades de I+T en colaboración, que se realizan
en la STO, se promueven y se gestionan desde los Paneles Técnicos.
Cada uno de estos paneles se ocupa de un área tecnológica concreta, y
juntos cubren el espectro completo de tecnologías de aplicación a defen-
sa. En la actualidad, la STO cuenta con los siguientes paneles:

• AVT (Applied Vehicle Technology): Panel de Tecnología Apli-


cada a Vehículos.
• HFM (Human Factors and Medicine): Panel de Medicina y Fac-
tores Humanos.
• IST (Information Systems Technology): Panel de Tecnologías de
los Sistemas de Información.
• SAS (System Analysis and Studies): Panel de Estudios y Análisis
de Sistemas.
• SCI (Systems Concepts and Integration): Panel de Conceptos e
Integración de Sistemas.
• SET (Sensors & Electronics Technology): Panel de Tecnología
de Sensores y Electrónica.
• NMSG (NATO Modelling and Simulation Group): Grupo
OTAN de Modelado y Simulación.

153
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Los paneles constituyen la fuerza motora del modelo colaborativo


de la STO, y en ellos participan tanto representantes nacionales como
científicos, ingenieros y expertos tecnológicos del entorno OTAN;
algunos de ellos son profesionales de reconocido prestigio (OTAN,
2016).
El trabajo científico y tecnológico de la STO es llevado a cabo por
los denominados Grupos de Trabajo Técnicos (en inglés, Technical
Working Teams). Son grupos temporales que se establecen dentro de
las diferentes áreas tecnológicas de la mencionada organización, para
realizar actividades específicas, que pueden abarcar desde estudios so-
bre temas científicos, tecnológicos u operativos hasta la organización
de eventos de tipo académico y formativo, como simposios, conferen-
cias y talleres, pasando por la realización de demostraciones y experi-
mentos tecnológicos que, sin lugar a dudas, fortalecen las capacidades
y las potencialidades del Poder Aéreo.
Por su parte, China ha basado su poderío militar en unas FF. AA.
muy numerosas, en concordancia con la población de su país, y que
son las más numerosas del mundo, con un total de efectivos que supera
los 2,5 millones de soldados, y que en su mayoría forman parte del ser-
vicio militar obligatorio. De igual forma, su Fuerza Aérea se encuentra
posicionada dentro de las cinco más poderosas del mundo.
Desde la puesta en servicio de su primer portaaviones, el Liaoning,
en septiembre de 2012, China sigue desarrollando una capacidad de
aviación de ala fija, necesaria para que el portaaviones lleve a cabo
misiones de defensa aérea y ataque ofensivo. El Liaoning es un an-
tiguo portaaviones ruso comprado de Ucrania. Fue reacondicionado
y modernizado en China. La Marina China hizo su primer despegue
y aterrizaje exitosos en un portaaviones con el Jian 15 (J-15), en no-
viembre de 2012; además, certificó a su primer grupo de pilotos de
portaaviones y oficiales de señales de aterrizaje en el primer despliegue
operativo del portaaviones, entre junio y julio de 2013, y verificó el
proceso de operaciones de la cubierta de vuelo en septiembre de 2013
(Wortzel, 2014, p. 5).

154
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

Es interesante analizar cómo China les ha dado gran importancia,


dadas sus condiciones geoestratégicas, a las teorías geopolíticas para el
uso acertado del mar y la combinación de los medios aéreos existentes
a través de los portaaviones, de manera concordante con los postula-
dos de Baqués:

En términos doctrinales se ha pasado de la noción de Near Cost Capabilities


(vigente hasta principios de los años 80) a la opción conocida como Near
Seas Active - Defense Capabilities (vigente desde entonces) que amplía el
área a defender hasta las cercanías de Filipinas, Brunei y Okinawa (sin inte-
grarlas) «engullendo», eso sí, las dos Coreas y Taiwán. En cambio, la transi-
ción hacia una estrategia del tipo Far Seas resulta, al menos, dudosa. Y ello
pese a la notoria influencia de las tesis de Mahan en la élite militar china y
pese a algunas afirmaciones vertidas en esa dirección por Jiang Zemin y Hu
Jintao, de una década a esta parte. (2014, p. 85)

Se ha podido evidenciar, pese a la reserva de la información de las


Fuerzas Armadas de China, que la adquisición de material volante (me-
dios aéreos) ha crecido de manera exponencial, incluyendo a las aero-
naves de transporte de carga, así como los diferentes sistemas de armas
utilizados para la aplicación del Poder Aéreo.

En el ámbito aéreo, China está potenciando su red SAM de largo alcance,


gracias al tipo Hong Qi-9 (réplica del modelo ruso S-300 PMU). También
están desarrollando cazabombarderos de última generación con tecnología
“Stealth”. Es el caso del J-21, que sería (salvando las distancias) el álter ego
del F-22 norteamericano. Así que en este campo China ya estaría entrando
en la segunda oleada de las RAM2 vinculadas a las RSM3 posmodernas.
(Baqués, 2014, pp. 86, 87)

En mayo de 2013, China lanzó un cohete a una órbita terrestre casi


geosincrónica, hecho que marcó el lanzamiento suborbital más elevado,
desde el Gravity Probe, de Estados Unidos, en 1976, y el lanzamiento su-
borbital más elevado de China que se conoce hasta la fecha. Si bien Beijing
afirma que el lanzamiento fue parte de un experimento científico a gran

2 RAM (Revolución en Asuntos Militares). Baqués (2014).


3 RSM (Revoluciones Socio Militares). Baqués (2014).

155
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

altitud, los datos disponibles sugieren que se estaba probando un vehículo


de lanzamiento con una nueva capacidad antisatélite (ASAT, por las ini-
ciales en inglés de anti satellite weapons) de gran altitud. Si es cierto, tal
prueba indicaría su intención de desarrollar una capacidad ASAT para
atacar satélites en un rango de altitud, lo que incluye el sistema de posicio-
namiento global (GPS) estadounidense y muchos de sus satélites militares
y de inteligencia. En un potencial conflicto, dicha capacidad podría permi-
tir que China amenace la capacidad militar estadounidense para detectar
misiles extranjeros y proporcionar comunicaciones, navegación y guía de
misiles de precisión seguras (Wortzel, 2014, p. 7).
El desarrollo y el contrarresto espacial generados por China, y cuyo
objetivo es afectar la capacidad estadounidense en tal sentido, y mitigar
de manera directa la amenaza que esta representa para la consolidación
de los intereses expansionistas chinos, son y serán de obligatorio estudio
por parte de las potencias militares de Occidente, dada la magnitud que
representan.

China está realizando grandes avances en el ámbito espacial. Se dice que es-
tamos ante un pionero de la ‘Supremacía espacial’. No sólo por el despliegue
de satélites meteorológicos o de comunicaciones sino, sobre todo, debido a
su tecnología ASAT (Anti Satellite Systems). Esta apuesta se enmarca en un
diagnóstico previo: la convicción de que el Talón de Aquiles de los EEUU
reside en su sistema de vigilancia y comunicaciones, cada vez más basado en
satélites. De modo que la mejor arma para negar el acceso de sus Fuerzas
Armadas a zonas que China considera propias es la distorsión de su capa-
cidad de despliegue de armas y/o de la precisión de las mismas. Los chinos
demostraron sus capacidades en 2007, al destruir un viejo satélite meteoro-
lógico propio a 535 millas sobre el nivel del mar. Pese a lo espectacular del
dato, se trata todavía de lo que se conoce como Low Earth Orbit, mientras
que muchos satélites operan en la Medium Earth Orbit (v. gr. los vinculados
al GPS estadounidense o al GLONASS ruso). Pero el órdago está servido y
sus perspectivas son optimistas. (Baqués, 2014, p. 87)

Dadas la magnitud y la complejidad en asuntos militares generadas


por China, y que se evidencia en asuntos espaciales, cabe traer a colación
la máxima de Sun Tzu: “El colmo de la habilidad es vencer sin combatir”,

156
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

que, sin duda, será la preocupación de las diferentes naciones, tanto de


Pacífico de Asia como de Occidente, incluyendo a Estados Unidos.

El 27 de diciembre de 2012, China anunció que su sistema regional de navega-


ción por satélite BEIDOU estaba plenamente operativo y disponible para uso
comercial. Con 16 satélites y una red de estaciones terrestres, BEIDOU ofrece
a los suscriptores en Asia servicios de navegación de precisión y coordinación
de tiempo de 24 horas. China planea ampliar el sistema BEIDOU a un sistema
global de navegación por satélite hacia 2020. BEIDOU es una parte crítica de
la meta declarada de China de prepararse para luchar guerras en condiciones
basadas en información, que incluye un fuerte énfasis en el desarrollo de las
capacidades de C4ISR y guerra electrónica del EPL. (Wortzel, 2014, p. 7)

En septiembre de 2013, China lanzó al espacio un satélite desde el Centro


de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el oeste del país. Nuestro infor-
me anual cita comentarios de Gregory Kulacki, de la Unión de Científicos
Interesados, y quien cree que este lanzamiento podría representar una capa-
cidad de lanzar nuevos satélites en caso de que China tuviera pérdidas en el
espacio en combate espacial. (Wortzel, 2014, p. 7)

El desarrollo espacial alcanzado por China se ha proyectado de ma-


nera ambiciosa y visionaria a lo largo de las dos últimas décadas. Tuvo
su origen en la constitución, en 1993, de la Agencia Espacial de China,
denominada Administración Espacial Nacional China (CNSA), ubicada
en Chen Qiufa, y cuyo presupuesto oficial anual asignado es de 1.300
USD millones, según información de Euroconsult.
En el campo de la ciberguerra, los chinos se han destacado, de una
manera sobresaliente y en múltiples ocasiones, en operaciones de espio-
naje electrónico que han sido difundidas por importantes medios de co-
municación de amplia resonancia mundial. Estados Unidos se ha visto
afectado de manera directa; dicho país reconoce su propia vulnerabili-
dad ante la amenaza china, y, a gran escala, ha implementado medidas
restrictivas en su territorio, con miras a reducir la adquisición y el uso de
tecnología electrónica originaria de ese país asiático.
Se teme que China alcance la capacidad para lanzar ciberataques en
toda la regla, para desarticular la logística, las comunicaciones y, llegado
el caso, la eficacia de los sistemas de armas de Estados Unidos. Ahora

157
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

bien, no es menos cierto que un ciberataque lanzado en el momento


oportuno puede generar el caos en las fuerzas de la última Revolución
en los Asuntos Militares (RAM).

Ni siquiera es descartable que los ataques sean dirigidos contra las in-
fraestructuras norteamericanas para sabotear servicios esenciales, como
el suministro eléctrico o el de gas, en suelo metropolitano. Eso causaría
estragos y pérdidas económicas equiparables a las generadas por un bom-
bardeo convencional. (Baqués, 2014, p. 88)

Como complemento del amplio espectro de capacidades y fortalezas


adquiridas por parte del Poder Aéreo Chino a lo largo de la última dé-
cada, se ha podido observar la creciente fusión entre la industria militar
y la academia chinas (es el caso del UAV BZK-005, desarrollado por la
Universidad de Beijing y la firma Harbin Aircraft), lo cual permite visua-
lizar el interés del Estado asiático en alcanzar su autonomía en el ámbito
militar con una visión autárquica, emulando el desarrollo tecnológico
alcanzado por Estados Unidos.

En ámbitos no tan relacionados con la doctrina A2/AD los avances son me-
nores y llegan con retraso. Pensemos en la aplicación de la robótica en las
FFAA. Sin ir más lejos, pensemos en los drones. Los programas para la ad-
quisición de UAV y UCAV a duras penas están dando sus primeros réditos.
Modelos como el Wing-Loong (de Chengdu) o como el mayor CH-4 (de
China Aerospace) vienen a ser las réplicas del MQ-1 Predator y del MQ-9
Reaper, respectivamente, disponiendo de cuatro puntos sabalares con capa-
cidad para lanzar misiles ASM y bombas GBU. (Baqués, 2014, p. 88)

El General (R) USAF Deptula, en lo que respecta a las nuevas tecno-


logías y de cara a la nueva era para el comando y control de las operacio-
nes aeroespaciales, plantea:

Las tecnologías innovadoras, que hacen posibles nuevas capacidades, re-


querirán formas novedosas de C2 como un medio para optimizar la produc-
ción de efectos deseados. Tenemos que pensar más allá de las restricciones
que la cultura tradicional impone a la nueva tecnología. Por ejemplo, los
aviones de quinta generación son llamados “cazas”, pero, tecnológicamente

158
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

hablando, los F-22 y los F-35 no solo son cazas: son F-, A-, B-, E-, EA-, RC,
AWACS-22, y -35. Son “atacantes de sensores” voladores que nos permiti-
rán llevar a cabo la guerra de la era de información dentro de un espacio de
batalla disputado siempre que queramos hacerlo, y si aprovechamos plena-
mente sus capacidades “no tradicionales” de manera que se conviertan en el
nuevo “tradicional”. (Deptula, 2015, p. 55)

Es importante comprender el alcance del uso de la tecnología para


garantizar un comando y un control eficientes de operaciones aeroespa-
ciales, lo cual demandará que el Poder Aéreo goce de excelentes capa-
cidades de conexión en red de última generación que permitan trans-
mitir información en tiempo real y con la seguridad requerida, dadas
las nuevas amenazas existentes que impactan la seguridad y la defensa
nacionales.
Deptula (2015) concluye: “Los retos de las amenazas emergentes,
nuevas tecnologías y la velocidad de información demandan más que
una simple evolución de los paradigmas de C4ISR actuales. Necesita-
mos un enfoque radicalmente nuevo que aproveche las oportunidades
inherentes en esos mismos retos”, condiciones que, seguramente, esta-
rán soportadas en desarrollo tecnológico, innovación y sinergia de los
componentes organizacionales del Poder Aéreo y el Aeroespacial.
En América Latina se ha podido evidenciar un importante número
de estudios de tipo académico y científico, cuyo propósito final ha sido
la aplicación de la tecnología en procesos aeronáuticos y aeroespaciales.
Se destaca el Estado del Arte y Prospectiva de la Ingeniería en México y el
Mundo, realizado por la Academia de Ingeniería de México con el patro-
cinio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en 2013.
En el mencionado documento se realza la importancia que reviste
para los Estados nación potencializar el desarrollo tecnológico y el apo-
yo irrestricto a los procesos de ingeniería en la Industria Aeroespacial
(en adelante, IA): es un tipo de industria que se mantiene en una con-
tinua innovación y en el desarrollo de nuevas tecnologías y materiales.
Requiere contar con una ingeniería avanzada en áreas tanto del dominio
sistémico como especializadas. En la industria colaboran, desde luego,
ingenieros aeroespaciales y aeronáuticos, pero también trabaja en ella

159
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

una importante cantidad de ingenieros mecánicos, mecatrónicos, de te-


lecomunicaciones, electrónicos, de materiales, químicos, civiles, en com-
putación e informática, así como industriales.
Es interesante, y se hace necesario, analizar el alcance y la importan-
cia que ha adquirido México como uno de los países más desarrollados
en el ámbito aeronáutico en América Latina, lo cual se evidencia con el
clúster integral en el Estado de Querétaro, y, específicamente, el Queré-
taro Aerospace Valley, que, entre otras capacidades, adelanta procesos
integrados entre centros de investigación y desarrollo MRO (por las ini-
ciales en inglés de Maintenance, Repair and Operations), universidades y
escuelas técnicas, diseño e ingeniería e industria aeroespacial.

El desarrollo e innovación tecnológica, y su


importancia para el Poder Aéreo colombiano en la
próxima etapa de posconflicto

En virtud de la amplia gama de aspectos, condiciones y atributos


requeridos para el desarrollo de las operaciones aéreas, tanto tangibles
como intangibles, en este análisis resulta interesante considerar el con-
cepto de clúster donde se combinan los aspectos ya mencionados. Se-
gún Ybarra (2011), el concepto de clúster se inició con Alfred Marshall,
economista británico que empezó a introducir dicho concepto mediante
la observación de la creación de distritos industriales. Marshall desta-
có la aparente importancia de la localización industrial fijándose en las
regiones industriales inglesas del siglo XIX y las dimensiones de su lo-
calización, como lo demuestra en su famoso escrito sobre los secretos
de la industria. Aunque Marshall se refirió al dinamismo tecnológico
de los distritos industriales ingleses, no distinguía con claridad entre la
localización, como un medio para reducir los costos de producción bajo
condiciones de incertidumbre del mercado, y la localización, como un
pilar de la trayectoria tecnológica de una industria.
Uno de los pilares fundamentales para el desarrollo esencial del
Poder Aéreo de una nación es el desarrollo aeronáutico y aeroespacial,

160
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

soportado en las capacidades y la proyección de su industria. La indus-


tria aeronáutica y la aeroespacial son altamente estratégicas para la evo-
lución del Estado y para lograr la condición de autarquía; se convierten,
además, en un activo fundamental para el cumplimiento de las políticas
de seguridad y defensa nacional. Son por eso, condiciones esenciales
para su desarrollo el acompañamiento del gobierno nacional a través de
políticas de Estado y políticas públicas donde se vislumbre la cohesión
entre los actores propulsores del desarrollo, como lo son el Estado, la
industria y la academia, lo cual arrojará, como resultado de los proce-
sos industriales de tipo aeronáutico y aeroespacial, la sostenibilidad y la
competitividad en el sector, como se puede apreciar en la figura 1, que
hace referencia al círculo virtuoso de la gestión, tomando como referen-
cia a la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC).

Figura 1. Círculo virtuoso de la gestión en la Corporación de la Industria


Aeronáutica Colombiana (CIAC)
Comercialización y posventa
41 Clientes actuales

Productos (bienes y Mercado nacional e


servicios) internacional

Aeronaves, partes y Fabricantes de equipo


componentes original

Mantenimiento Fuerza Pública y


CIAC S.A. aeronáutico organismos estatales

Modernización de
Control civil
aeronaves y sistemas
Capacidades

Servicios asociados Satisfacción del cliente,


ventas, productividad,
Personal calificado utilidades, beneficios y
retornos
Desarrollo e innovación
Socios
estratégicos Infraestructura
50
(incluyendo Calidad, confiabilidad,
fuerzas) seguridad, competitividad
Equipos y herramientas y reconocimiento
37 Proveedores
locales

Información técnica Reinversión de utilidades


Tier 1
Proveedor Proveedor Proveedor
1 1 1

Cadena de suministros
Tier 2
Proveedor Proveedor
2.1 2.2 Autoridades reguladoras,
fabricantes y entes
Empleo, ingresos, beneficios y certificadores (estándares
retornos indirectos de clase mundial)

Fuente: CIAC (2017).

161
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

De acuerdo con lo planteado por Ulloa (2017), en conferencia ma-


gistral ofrecida a los oficiales Estudiantes del Curso de Estado Mayor,
orgánicos de la Fuerza Aérea Colombiana (CEM- FAC 2017), de la
Escuela Superior de Guerra “Rafael Reyes Prieto”, se hace necesario
hilar aspectos de gran trascendencia para el Poder Aéreo, tales como:
la logística aeronáutica y su impacto en el desarrollo de la industria
aeronáutica y aeroespacial colombiana desde el enfoque del poder na-
cional; la alineación estratégica, y el relacionamiento de las FF. AA.
de Colombia con el sector aeronáutico y aeroespacial, la gestión cor-
porativa, la competitividad y la proyección de nuestra industria en el
contexto global con los Original Equipment Manufacturers (por las ini-
ciales en inglés de OEM), denominados Fabricantes de Equipo Origi-
nal, y los proveedores de Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3 (TIER 1, TIER 2 y
TIER 3), que son los responsables de fabricar componentes mayores,
así como de manufacturar y desarrollar partes y hacer los ensambles de
sistemas y subsistemas, respectivamente. Los actores mencionados le
dan el dinamismo requerido a la cadena de suministro y hacen posible
la realización de los procesos logísticos y su respectiva medición en el
sector aeronáutico y aeroespacial.
De esta manera, y en gran medida, se evidencia la importancia de la
variable desarrollo tecnológico dentro del marco del concepto del Poder
Aéreo Integral, contrastando el desarrollo realizado y su relación con las
múltiples capacidades operativas adquiridas; especialmente, en lo que
hace referencia a la modernización de la capacidad militar, con miras
al cumplimiento de las exigencias generadas por el Estado colombiano.
Se destaca la necesidad de garantizar y consolidar la defensa de la So-
beranía Nacional: sin lugar a dudas, una prioridad para la nación, y que
será alcanzada con el uso y la aplicación del poder aéreo militar dentro
del marco del concepto de la seguridad multidimensional.
La FAC, a través del Decreto Ley No. 2937 del 5 de agosto de 2010,
“Por el cual se designa a la Fuerza Aérea Colombiana como autoridad
aeronáutica de la Aviación de Estado y ente coordinador ante la autori-
dad Aeronáutica Civil Colombiana y se constituye el comité interinsti-
tucional de la Aviación de Estado”, es líder natural y garante del cum-

162
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

plimiento de los objetivos propios del sector aeronáutico del país, y de


contribuir a su desarrollo permanente; una condición que va de la mano
con los procesos de investigación, desarrollo tecnológico e innovación,
fundamentados en la fusión entre Estado, academia y el sector industrial
y productivo del país.
El poder aéreo militar colombiano se sustenta y se fundamenta, en
gran medida, en su talento humano, y se evidencia en los siguientes as-
pectos, tal como lo indica el Segundo Reporte de Sostenibilidad y Res-
ponsabilidad Social Institucional de la Fuerza Aérea Colombiana, de
2015:

• Desarrollo continuo de convenios de cooperación en el ámbito


internacional y participación activa en ejercicios de interopera-
bilidad.
• Participación en ferias aeronáuticas nacionales e internacionales.
• Capacidad y confiabilidad del soporte logístico para la realiza-
ción de todas las operaciones aéreas.
• Desarrollo tecnológico e investigación, con innovación para la
Fuerza y el país.
• Gestión de certificaciones de talleres y productos aeronáuticos.

Estos aspectos, soportados con operaciones logísticas aeronáuticas y


el acompañamiento permanente de la investigación, el desarrollo tecno-
lógico y la innovación, indudablemente, facilitan el cumplimiento de la
misión constitucionalmente asignada a la institución militar aérea, líder
del Poder Aéreo Nacional, así como generar impacto al interior de las
diferentes entidades del Estado colombiano y, sin duda, de las organi-
zaciones tanto públicas como privadas que conforman el Poder Aéreo
Integral Colombiano.
Se hace imprescindible que el Estado colombiano considere (apa-
lancado en las variables de Voluntad Política y Economía) el desarrollo,
el crecimiento y la proyección del Poder Aéreo, a través de políticas de
Estado, decisiones y actuaciones de trascendencia que garanticen la ac-
tualización y el mejoramiento de sus capacidades tecnológicas dándoles

163
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

continuidad en el tiempo; especialmente, en dos aspectos fundamenta-


les: el mejoramiento, la modernización y la ampliación de la infraestruc-
tura aeronáutica del país, y la renovación del equipo de vuelo requerido
para el empleo eficiente del poder aéreo militar nacional.
Por lo anterior, es importante brindar el soporte requerido con miras
a consolidar el Poder Aéreo Integral, priorizado con la adquisición de
aeronaves de última generación, aviación de tipo estratégico y aviones
caza, dada la importancia que estos representan en el ámbito geoestra-
tégico para el cumplimiento de los objetivos nacionales, esfuerzo que ha
sido demostrado a lo largo de la última década con resultados satisfacto-
rios por parte de la FAC, institución que se ha convertido en un referen-
te a escala regional como una de las Fuerzas Aéreas mejor proyectadas
del continente americano.
A manera de consideraciones finales, se puede establecer que el
Poder Aéreo Integral y el Estado nación, dada su estrecha relación, se
fortalecen de manera exponencial participando activamente en el de-
sarrollo tecnológico, en todos y cada uno de los procesos propios de la
organización aérea, ya sean de tipo militar, de aviación civil con enfoque
comercial o procesos de tipo industrial, aeronáutico y aeroespacial.
A lo largo del presente capítulo se hizo un análisis de los elementos
constitutivos aplicables al desarrollo tecnológico, soportado en un pro-
ceso de revisión documental donde se abordó la importancia que dichos
elementos revisten y el impacto que generan dentro del concepto de Po-
der Aéreo Integral para el Estado nación del siglo XXI, en concordancia
con las actividades propias de la innovación y el desarrollo tecnológico
observadas en las diferentes Fuerzas Aéreas y Fuerzas Aeroespaciales
que han sido consideradas elementos de análisis en el mundo entero.
El Poder Aéreo, con el paso del tiempo, es cada vez más depen-
diente de la tecnología, pues los requerimientos tecnológicos impulsan
la investigación y soportan, en gran medida, la consecución y la pre-
servación de los intereses nacionales a través del desarrollo y el soste-
nimiento de las operaciones militares aéreas en los diferentes TO y en
el TG, si es del caso.

164
LA TECNOlOGÍA Y El PODERAÉREOINTEGRAl DEl ESTADONACiÓN EN El SiGlO XXi

De manera adicional, se hace necesario considerar la injerencia de


los actores esenciales propios de la innovación y el desarrollo tecnológi-
cos dentro del marco del Poder Aéreo colombiano, dada la importancia
que este representará en el próximo periodo de posconflicto, sumado
a que incidirá directamente en el devenir del Estado colombiano y en
donde deberán garantizarse intereses nacionales como la seguridad y la
defensa nacional, en contraposición a las amenazas multidimensionales
que acechan la estabilidad actual de los Estados nación.

165
CAPÍTULO VIII

LA ESTRATEGIA DE LA DISUASIÓN:
UNA VARIABLE INDEPENDIENTE
Y POTENCIALIZADORA FRENTE
AL PODER AÉREO INTEGRAL DEL
ESTADO NACIÓN EN EL SIGLO XXI*

Coronel FAC (RA) David Barrero Barrero

El Poder Aéreo se ha vuelto predominante,


tanto como disuasivo de guerra y en la eventualidad de una guerra,
como una fuerza devastadora para destruir
el poder potencial del enemigo y socavar su espíritu guerrero.
General Omar Bradley

* Capítulo de libro resultado del proyecto de investigación “El Poder Aéreo del siglo
XXI”, de la línea de investigación “Estrategia, Geopolítica y Seguridad Hemisférica”,
adscrito al grupo de investigación “Masa Crítica”, reconocido y categorizado en (B) por
COLCIENCIAS registrado con el código COL0123247 vinculado al Departamento
Fuerza Aérea Colombiana -DEFAC-, adscrito y financiado por la Escuela Superior de
Guerra “General Rafael Reyes Prieto” de Colombia.

167
El ser humano ha convivido con la Disuasión a lo largo de todo su
existir. La advertencia de Dios a Adán y Eva del fruto prohibido consti-
tuye desde otra óptica una muestra de Disuasión desde los mismos orí-
genes del hombre: “No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario
quedarán sujetos a la muerte” (Vaticano, 2017). Por recomendación,
miedo, advertencia o poder, era Disuasión. A lo largo de la historia, el
significado de este concepto ha tenido que ver con prevenir cualquier
acción no deseada, que puede conllevar un castigo o consecuencias para
quien se haya atrevido a hacerlo. Hoy, las leyes, los códigos de compor-
tamiento, los mandamientos, las cárceles y muchos ejemplos más cons-
tituyen modelos de la vida cotidiana de lo que podemos entender como
Disuasión.
Ahora bien, en términos de Poder Aéreo, tamaño, composición, im-
portancia para el Estado, doctrina y empleo, entre otros, constituyen
una de las más seguras formas de Disuasión mundial. Y al ser este uno
de los poderes en términos de seguridad, defensa y hasta supervivencia
de los Estados, hace parte de los elementos constitutivos, de la columna
vertebral y de conformación de cualquier país, y que empleándose como
estrategia genera resultados estratégicos.
Desde los bombardeos estratégicos, especialmente en las décadas de
1950 y 1960, la teoría de la Disuasión y los avances en aviación militar
redefinieron el Poder Aéreo como “una herramienta fundamental para
ganar guerras” (Jordán, 2017, p. 18) a partir, precisamente, de la Disua-
sión nuclear, por cuanto es claro que el poder en términos del peligro
que implica un bombardeo “puede afectar a la actitud del oponente (…)
reforzando la Disuasión del vencedor” (Jordán, 2017). En ese orden de

169
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

ideas, se puede describir la Disuasión como el arte y la ciencia que los


estrategas deben emplear para evitar ataques externos o, simplemente,
mantener una imagen de peligrosidad en caso de que alguien intente
agredir. De nada sirve tener un Poder Aéreo si en la región hay amenazas
con las que no se sabe cómo lidiar, sin llegar a una confrontación.
La Disuasión, evidentemente, no es un concepto nuevo: por el con-
trario, ha existido desde cuando hay diferencias entre los hombres, por
ideología, poder, costumbres, razas, etc., o por la geoestrategia de querer
lo que el otro posee. Ante la inminente amenaza de agresión mutua o
por la iniciativa de cualquiera, la Disuasión para evitar la confrontación
o amenazar con el empleo de la fuerza, delimita la incertidumbre de un
estado de conflicto del ser humano.
En el presente capítulo se analiza la Disuasión desde su simple signi-
ficado y definiciones teóricamente deducidas hasta su entendimiento en
la teoría y su aplicación como estrategia de Estado o estrategia militar,
partiendo del hecho de que la estrategia es arte y ciencia, pues requiere
método y creatividad.
De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, el término
disuadir significa “Inducir o mover a alguien a cambiar de opinión o a
desistir de un propósito” (ASALE, 2017); es decir, ser capaz de influen-
ciar sobre alguien para que desista, como lo indica la definición, de llevar
a cabo alguna acción, cualquiera que esta sea. En términos militares o
bélicos, la acción es la de llegar a la hostilidad o la agresión que puede
terminar en un conflicto entre Estados.
En el Manual de Doctrina Básica Aérea y Espacial de la Fuerza Aé-
rea Colombiana, la Disuasión busca convencer al enemigo de que sus
“pérdidas serán mayores que las ganancias obtenidas en la consecución
de su objetivo” (JEA J., 2016, p. 54), sobre la base de un poder nacional
“claro y creíble para el oponente” (JEA J., 2016, p. 54). Lo interesante
de lo anterior es que refleja la capacidad militar de lo que una Nación
puede estar dispuesta a mostrar de manera clara y creíble, a fin de influir
en un oponente, para que desista de sus objetivos sobre los intereses pro-
pios. Lo importante es dejar algo claro: es la “decisión política” (JEA J.,

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

2016, p. 54) de un gobierno la que decide mostrar esa capacidad militar


y el uso de la fuerza como parte de la Estrategia de la Disuasión, que se
seguirá analizando más adelante.
De las definiciones anteriores surgen dos elementos opuestos: Di-
suasión y acción, bien sea por su definición, su intención o su fin último.
Ambos postulados son considerados teorías y estrategias adversarias en
el contexto de la guerra; sin embargo y clarificando las diferencias, la
teoría de la acción conlleva el empleo de medios contra un enemigo o
una amenaza potencial, sean estos declarados o no (amenazas tradicio-
nales y nuevas amenazas multidimensionales), y la teoría de la Disuasión
busca evitar cualquier agresión que conlleve un conflicto, bien sea por
coerción o por estrategias cuando se es inferior en capacidad.
Vale la pena, según lo anterior, dar a conocer alguna forma de apro-
ximarse a definir la Disuasión desde otra óptica, para entender lo que
viene más adelante. En La teoría de la Disuasión: un análisis de las debi-
lidades del paradigma estatocéntrico, de Kepa Sodupe, a la Disuasión se
la define como un “Instrumento para influenciar en el comportamiento
de otros estados de manera congruente con los propios intereses” (1991,
p. 55). Al definir Disuasión como instrumento, da a entender que este,
corresponde a un elemento constitutivo de un Estado, por consiguiente,
una herramienta política.
Ahora bien, cuando Sodupe menciona los propios intereses, se refie-
re a los intereses antagónicos entre los Estados cuando la Disuasión se
refiere a “situaciones de conflicto” (Sodupe, 1991, p. 55); también rela-
ciona los intereses con el “dilema de la seguridad” (Sodupe, 1991, p. 56),
cuando las “consideraciones de poder, como generadoras de conflicto,
continúan estando presentes” (Sodupe, 1991, p. 75). En las anteriores
consideraciones de fuerza, lógicamente, está inmerso el Poder Aéreo
como parte del Estado poseedor de un poder militar; ello, entonces, va-
lida lo que requiera un Poder Aéreo para ser considerado útil en esce-
narios de paz y de guerra, estando de por medio entre ambos extremos
la palabra conflicto, que puede estar latente respecto a las diferencias
ideológicas, políticas, económicas, etc.

171
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Siguiendo lo anterior y haciendo un paralelo entre Poder Aéreo y Di-


suasión, en su escrito Diez Propuestas en Relación con el Poder Aéreo el
coronel Phillip S. Meilinger, de la USAF, menciona una frase del General
Omar Bradley, muy diciente de la íntima relación que hay entre estos dos
conceptos, y que demuestran la potencialización del Poder Aéreo: “El
Poder Aéreo se ha vuelto predominante, tanto como disuasivo de guerra
y en la eventualidad de una guerra, como una fuerza devastadora para
destruir el poder potencial del enemigo y socavar su espíritu guerrero”
(Meilinger, 2017).
Lo anterior fortalece los planteamientos ya relacionados, en su es-
fuerzo por exponer una ecuación del Poder Aéreo con las variables que,
en un estudio previo, demuestran su composición: PA = (VP + E) * ((O
+ D) + (M * T)) (Benavides et al., 2014). Si bien es claro que los intereses
de una Nación no dependen solo del Poder Aéreo y su ecuación, este es
parte integral de muchos más elementos que integran el Estado, siendo
necesario resaltar el importante y fundamental aporte que le imprime el
Poder Aéreo a otros componentes del Estado en una situación de con-
flicto, simplemente por su connotación tridimensional y de mayor alcan-
ce; además, la ecuación comprende los elementos que le dan suficiente
estructura para ser un poder decisorio o no.
Retomando el caso de acción y Disuasión, ambos representan toda
una estrategia de empleo o aplicación; sin embargo, existen excepcio-
nes, sin decir que haya similitud conceptual. Podría darse el caso en el
que llevar a cabo una acción, sea necesario para obtener la Disuasión
requerida; es decir, la acción física sin existir la acción sicológica. Lo
anterior es completamente válido, dependiendo de criterios totalmente
autónomos de quien la ejecuta. La Disuasión, en teoría, implica estos
dos tipos de acciones, que pueden interactuar juntos o por separado en
la aplicación de la estrategia de la Disuasión. De esa manera, es viable co-
menzar a desarrollar este interesante tema, que lleva a obtener un mayor
entendimiento de la importancia de la Disuasión.
Ahora bien, buscando el Poder Aéreo en un evento histórico de la
era moderna, determinante para el uso del concepto Disuasión, es muy
fácil encontrarlo entre los efectos ocasionados tras el uso de la primera

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

bomba atómica lanzada por un avión bombardero norteamericano B-29


Superfortress, conocido como Enola Gay, y que abrió el camino a la ren-
dición de Japón en 1945. Un ataque estratégico que, si bien fue total-
mente coercitivo, y cuya acción (teoría de la acción) generó la rendición
de una Nación ante otra, también llamó la atención en todo el planeta
por el significado de lo que había sucedido: un país tenía un arma total-
mente mortífera y era capaz de arrojarla en cualquier parte del mundo,
sobre el objetivo que fuese necesario, gracias tan solo al Poder Aéreo.
A partir de ese entonces, el efecto y capacidad disuasoria de los EE. UU.,
sería una situación clara y creíble.
Puede haber un Ejército demasiado grande y fuerte, o una Armada
igualmente fuerte en los mares, pero el Poder Aéreo que cubre a los dos
anteriores es decisivo en todas las circunstancias, complementando el
poder militar y dimensionado conforme a los intereses y los objetivos
nacionales.
A raíz de lo anterior, se puede decir también que “la Disuasión con-
siste en la amenaza de recurrir a la fuerza, en proporción capaz de causar
daños difícilmente asumibles, con el objeto de evitar un ataque” (Sodu-
pe, 1991, p. 55). A partir de ese bombardeo, ¿quién se atrevería desde
ahora a meterse con dicha potencia? No resolvía tan solo un problema
bélico, sino que abría paso a un concepto de Disuasión de proporciones
globales (la teoría de la Disuasión, que menciona Sodupe).
Con el mencionado evento y finalizada la guerra con la victoria para
los Aliados, empezó a escribirse otro capítulo en la historia de las rela-
ciones internacionales entre Oriente y Occidente. Sucesos como la parti-
ción y la repartición de Alemania, así como la Guerra de Corea, profun-
dizaron las diferencias entre Estados Unidos y la URSS, especialmente.
En la década de 1950, el Poder Aéreo estaba en manos prácticamente de
esos dos países, muy por encima de los demás Aliados, por cuanto estos
aún se hallaban en proceso de recuperación después de la guerra.
La Disuasión se escribió bajo la máscara de la tensión de las relacio-
nes entre ambos países, que, a espaldas el uno del otro, trabajaron por
un desarrollo armamentista de gran proporción, ayudados por el espio-
naje, que llegó a ser todo un arte para la época.

173
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Por lo anterior, la Disuasión tomó aún más fuerza, con el desarrollo


nuclear evidenciado en la crisis de los misiles de 1962 entre estos dos
actores, y en medio de ellos Cuba, lo que profundizó aún más la Guerra
Fría. En este juego de mutua vigilancia, espionaje e inteligencia fue, pre-
cisamente, el piloto de un avión U-2 del Poder Aéreo norteamericano, si-
milar al derribado sobre territorio soviético por un misil, dos años antes
del incidente en el Caribe, quien hace el descubrimiento de los misiles y
las instalaciones previstas en Cuba.
Desde ese instante, la destrucción mutua asegurada a partir de la
Disuasión nuclear se convirtió en el mayor elemento preventivo para que
ninguno de estos dos países se hiciera daño: con capacidad de acciones
físicas y sicológicas; es decir, la capacidad nuclear se convirtió en el “pa-
pel biopolítico fundamental como instrumento de Disuasión” (Álvarez,
2017). El mundo se profundizó en grandes diferencias bipolares a las
que ambos países llevaron las relaciones mutuas; y por más intentos de
Estados Unidos por llamar al orden e imponer reglas de juego al res-
pecto, la URSS se mostró cada vez más fuerte y desafiante. Así es como
la Disuasión se explica por sí sola cuando hay igualdad de condiciones
entre adversarios y se convierte en una estrategia de empleo, donde los
medios nucleares que se tienen influyen en el otro para evitar una acción,
como se explicó al comienzo del presente trabajo.
Durante este periodo de Guerra Fría, la URRS y Estados Unidos hi-
cieron despliegues y demostraciones de fuerza como en los Balcanes, en
1995, fueran o no manifestaciones de capacidad convencional o de ca-
pacidad nuclear, dondequiera que hubo el mencionado despliegue, pero
no uso de la fuerza. Por consiguiente, la Disuasión entre estos dos países
estaba dirigida más a la mente de los gobernantes, quienes tomaban las
decisiones en cada de sus naciones (Smith R., 2005).
Anterior y paralelamente a los acontecimientos ya relacionados, se
estructuró una organización que a través de la historia ha crecido en
miembros y en poder disuasivo: la OTAN. Puede ser este uno de los
mejores ejemplos de organización que, según lo escrito en su artículo 5º,
promulga el concepto de lo que se llama Defensa Colectiva:

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Las Partes acuerdan que un ataque armado contra uno o más de ellos en Eu-
ropa o América del Norte se considerará un ataque contra todos ellos y, por
consiguiente, convienen en que, si se produce un ataque armado, cada uno
de ellos, en ejercicio del derecho de los individuos o la autodefensa colectiva
reconocida por el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a
la Parte o Partes así atacadas, tomando de inmediato, individualmente y de
común acuerdo con las otras Partes, las medidas que considere necesarias,
incluido el uso de armas armadas Para restablecer y mantener la seguridad
del área del Atlántico Norte. (NATO, North Atlantic Treaty Organization,
2017)

La misión principal de los aviones de la OTAN es la Disuasión (Ma-


cisaac, 1992, p. 660), y para ello, según David Macisaac, las aeronaves
asignadas en la OTAN tienen capacidad nuclear y convencional, en un
espacio aéreo congestionado y con incertidumbre sobre los mutuos des-
pliegues de tecnología y la capacidad antiaérea (1992, p. 660).
Por otra parte, y retomando el concepto teórico, la estrategia de la
Disuasión, como toda estrategia, es ciencia y arte. Ciencia, por el sim-
ple hecho tangible de tener medios bélicos potentes para causar daño
a un adversario, en su búsqueda de influenciar su voluntad o evitar una
agresión a través de un método; y arte porque requiere el ingenio y la
creatividad del liderazgo efectivo que motiven su ejecución. Ahora bien,
es claro y lógico que la Disuasión no es propiedad exclusiva de quienes
poseen capacidad nuclear, aunque esta última tenga mayor peso en los
efectos sicológicos.
A pesar de que puede haber una reducción de conflictos entre los
Estados en el siglo XXI, la posibilidad de que sucedan es real; por ello,
existen los ejércitos: para la defensa de cada Nación. La capacidad mili-
tar que se pueda poseer, en todo caso, debe ser disuasiva y poder mante-
ner el efecto dominante sobre la amenaza.
Por otro lado, el concepto de Disuasión siempre ha sido juiciosamente
estudiado por muchos teóricos y estrategas militares. Uno de ellos fue el
Coronel francés André Beaufre, quien al expresar que “por la sola existen-
cia de fuerzas hay Disuasión” (Beaufre, 1978), confirma lo ya analizado.
Pero la Disuasión como concepto, por sí sola, no sirve para nada. Ya se
ha demostrado por qué el Poder Aéreo tiene la merecida importancia

175
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

que una Nación le debe dar en busca del desarrollo, pero en función
de la defensa y la seguridad de un Estado, la Disuasión, en medio de
la “existencia de fuerzas” de las que habla Beaufre, se convierte en una
variable independiente que potencializa la ecuación del Poder Aéreo.
Ahora, este Poder Aéreo, en la teoría es un instrumento que aporta
a las capacidades que posee una Nación para su seguridad y defensa,
que lo constituye en un fuerte actor en la resolución de conflictos que
permite a un país mantener su soberanía y su integridad, y, sobre todo,
vivir en paz.
Partiendo de lo anterior, y recordando la ecuación de Poder Aéreo
propuesta en el presente documento como: PA = (VP + E) * ((O + D)
+ (M * T)), la inclusión de la Disuasión como variable independiente, se
hace de manera exponencial a todo lo que se refiere Poder Aéreo en la
ecuación, es decir, la Disuasión d expresada como Estrategia y ajustada
en la nueva ecuación de forma exponencial (d):

PA = [(VP + E) * ((O + D) + (M * T))]d

¿Qué significa esto? La existencia de la Fuerza de un Estado, prote-


gida por la Estrategia de la Disuasión, no es numérica: es arte y ciencia
que deben “influenciar en el comportamiento de otros Estados” (Sodu-
pe, 1991, p. 55) a fin de evitar agresiones o negar cualquier intento.
Uno de sus objetivos en el uso de la fuerza (JEA J. d., 2013), es gene-
rar la Disuasión creíble y necesaria, que le permita a una Nación hacer
que un enemigo desista de agredir, atacar o declarar la guerra. Por eso
es importante situar la Disuasión como una variable independiente, que
al potencializar el Poder Aéreo determina su esencia como estrategia, a
fin de que una Nación cuente con la suficiente capacidad militar para
dar respuesta a su necesidad de mantener su integridad y preservar a la
población.
La Estrategia de la Disuasión, a partir de la nueva estructuración de
la ecuación del Poder Aéreo, puede ser aplicada como Política de Esta-
do. De hecho, si se pone en paralelo la ecuación con las potencias mili-
tares del mundo, se podría deducir que guarda estrecha relación con lo

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

que se propone en el presente apartado. Por consiguiente, la Estrategia


de la Disuasión le brinda al Estado una herramienta de poder para la de-
fensa y seguridad del país, sobre la base de una capacidad de respuesta
tridimensional y única del Poder Aéreo.
Una Nación, sin importar el tamaño ni las capacidades de su propio
Poder Aéreo, podría confiarse en que tiene fuertes capacidades bélicas,
pero, indudablemente, en contextos regionales como el colombiano
existe la necesidad de ir más allá de la tenencia de poder: es necesario
disuadir amenazas mediante la demostración de capacidades. El Poder
Aéreo, como lo demuestra la ecuación enunciada en la página anterior,
requiere: voluntad política; economía de defensa suficiente y sostenida;
organización para la seguridad y la defensa; doctrina de empleo, que se
adquiere con medios potentes y suficientes, y la tecnología que permita
acceder a lo que demanda la generación actual.
Precisamente en la ecuación del Poder Aéreo, la voluntad política
inicia la mencionada ecuación, porque es a partir de allí desde donde se
dan las pautas a la seguridad y la defensa de cada Nación. En su obra La
riqueza de las Naciones (1794), Adam Smith (1723-1790), considerado
el padre de la economía, formuló lo que confirma el compromiso que la
voluntad política tiene frente a la protección de un país:

La primera obligación del Soberano, que es la de proteger a la Sociedad de


la invasión y violencia de otras Sociedades independientes, no puede des-
empeñarse por otro medio que el de la fuerza militar […] en tiempo de paz,
como para emplearla en tiempo de guerra […]. (Smith, 1776, p. 1)

Por otra parte, Beaufre propuso la Amenaza Directa como el pri-


mero de sus cinco modelos de estrategia total, basada en la Disuasión
nuclear, donde los medios son evidentemente poderosos frente a objeti-
vos que podrían ser de baja importancia; sin embargo, por la sola ame-
naza y la advertencia (Disuasión), un enemigo potencial estará obligado
a aceptar o renunciar a cualquier pretensión geopolítica o geoestratégica
respecto al otro (Carver, 1992). Este objetivo, ya mencionado, puede
llegar a ser modesto si se trata de la coerción a países pequeños sin capa-
cidad nuclear. Una Nación con medios potentes, sin duda, puede llegar a

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

tener toda la gran libertad de acción que desee o pueda llegar a tener, en
función de su poder, en la coerción que ejerza sobre uno más pequeño
y, por consiguiente, en la Disuasión alcanzada. Dicho país ha obtenido
estos medios llamados poder (Poder Aéreo), los produce y es capaz de
emplearlos. Se reafirma, entonces, que la Disuasión debe ser contempla-
da como estrategia.
Como se mencionó anteriormente, la influencia disuasiva se realiza
con el poder coercitivo como medida preventiva ante un equilibrio de
poderes, imprimiendo un factor adicional para el éxito. La Disuasión
como método de efectos sicológicos (Beaufre, 1978) es un excelente re-
medio para evitar los males que conlleva comprometer a cualquier Na-
ción a una guerra, salvo las excepciones en que su supervivencia así lo
requiera. En todo caso, todas las guerras no dejarán de ser criticadas a
lo largo de la historia.
La Estrategia de la Disuasión tampoco pretende justificar las carre-
ras armamentistas, sea por coerción o por equilibrio de poderes, y pese a
que se puede estar de acuerdo, con el hecho de que los conflictos, en la
mayoría de los casos, han contribuido al potencial desarrollo de los paí-
ses que, de alguna forma, han tenido que invertir en medio del conflicto
en tecnología, y que una vez desarrollada esta tecnología militar, la más
beneficiada de dichos progresos ha sido la tecnología civil, que recibe y
desarrolla productos para empleo dual, como el GPS, materiales com-
puestos, blindajes y cartografía, entre muchos.
Aterrizando la Disuasión en términos convencionales y en el enfoque
del Poder Aéreo, es claro que se la debe entender como estrategia (Sodu-
pe, 1991), que potencializa la ecuación del Poder Aéreo, precisamente,
con la amenaza directa, de la que pueden llegar a emplearse medios en
contra de un adversario, bien sea en igualdad de condiciones o en condi-
ciones asimétricas de poder. La acumulación de todos los elementos que
conforman la ecuación del Poder Aéreo le imprime un valor alto, medio
o bajo, dependiendo del peso de las variables; sin embargo, como se ha
demostrado, la Disuasión potencializa en función de lo que se pueda
lograr al no permitirle al otro realizar una acción hostil, por cuanto con
efectos sicológicos (Beaufre, 1978) sobre un Estado oponente.

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Todo lo tratado se ha enfocado en conflictos entre Estados, a lo que


la seguridad multidimensional (OEA, 2003) se refiere como las amena-
zas tradicionales; sin embargo, la Disuasión existe en conflictos internos
de los Estados o en problemas de seguridad interna, llamados nuevas
amenazas de la seguridad multidimensional, y que, a pesar de ser eviden-
tes en su contexto, aparecen en la asimetría entre el Poder Aéreo de un
Estado frente a las capacidades que posean el crimen organizado y el
terrorismo de alcances transnacionales, debido a que el eficiente y efec-
tivo empleo del Poder Aéreo legítimo por parte del Estado sobre dichas
organizaciones al margen de la ley, genera Disuasión ante la comisión de
delitos, en protección de la seguridad ciudadana.
En Colombia, las acciones legítimas del Estado contra los cabecillas
y las estructuras del terrorismo permitieron una Disuasión creíble, no
solo por los efectos del Poder Aéreo o la acción conjunta de las FF. MM.,
sino que sus efectos sicológicos permitieron también una fuga y entrega
voluntaria masivas de desertores de tales estructuras, hasta el punto de
sentarlos en la mesa del diálogo.
Lo anterior, reposa sobre la base del planeamiento que hacen las
Fuerzas Militares para dar respuesta a las exigencias de seguridad para
el Estado nación y para ello es necesario contar con las estrategias que
le permitan responder de manera satisfactoria. La primera y funda-
mental de las estrategias deberá ser la de la Disuasión, debido a que
esta le permitirá antes que cualquier cosa, evitar una confrontación;
bien sea como se ha explicado, externa o internamente, por lo que el
contexto disuasivo juega un papel fundamental en el manejo de la po-
lítica de seguridad y defensa.
En las circunstancias que sean, en estas hipótesis de las relaciones re-
gionales, se evalúan los diferentes escenarios de posible conflicto. Tam-
bién se hace un balance de capacidades para afrontar las relaciones por
medios fuera de la diplomacia, sabiendo que esta maneja en primera
instancia las agresiones entre los Estados; y, lógicamente, en el naipe de
la diplomacia debe haber unas buenas cartas disuasivas.
Para calcular exponencialmente la Disuasión del Poder Aéreo, entre
muchos factores, se hace necesario hacer el balance entre los potenciales

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EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

propios y los del enemigo (amenazas tradicionales o nuevas amenazas


multidimensionales, aunque con mayor peso las primeras), sobre la base
del análisis complejo de los elementos de la ecuación del Poder Aéreo.
Así se pueden determinar las condiciones de igualdad o asimetría frente
a la amenaza. La igualdad hace referencia al equilibrio del poder, donde
las relaciones se basan en el stato quo, en el cual ambos poderes se disua-
den y la diplomacia facilita la mutua contención. En cambio, la asimetría
“se refiere a la manera y medios extremos de lucha que no corresponden
a los objetivos y medios de combate del oponente, utilizando recursos
diferentes a los del adversario” (Palermo, 2006), lo que representa un
desbalance de potenciales.
Ante igualdad o asimetría, en especial para esta última, la Disuasión
toma aún mayor importancia en la negación de las acciones regionales
de un Estado potencialmente fuerte hacia otro. El Poder Aéreo, por su
cobertura sobre mar y tierra de un país, tiene la responsabilidad de estar
vigilante y alerta a la amenaza; pero si ha logrado ser lo bastante disuasi-
vo, la vigilancia, en algunos casos, será suficiente para la protección del
Estado. En todo caso, la Estrategia de la Disuasión es medible también
en otros elementos propios de la doctrina aérea, como el Control del
Espacio Aéreo y la Superioridad Aérea que una Fuerza Aérea sea capaz
de sostener a través de los medios y la tecnología que posea (plataformas
de vigilancia, aviones de combate, radares, etc.), bien sea en su propio
territorio o en un TG.
El Control del Espacio Aéreo y la Superioridad Aérea, como ya se
dijo, están contenidos dentro de la doctrina aérea, soportada, a su vez,
en la tecnología; en el caso de radares y Centros de Comando y Control,
integrados a los medios civiles, que extiendan el alcance de las capacida-
des de cobertura aérea y protección, cuando dichos sistemas se integran
también medios aéreos y sistemas de disparo tierra-aire. Así, la Disuasión
se hace mayormente creíble, si se tiene el respaldo para desarrollarla.
Ahora bien, si la asimetría en poder va de un débil a uno más fuerte,
¿qué se debe hacer? Lo ya mencionado es aplicable en ambos casos, en
cuanto el débil posea algo de medios; sin embargo, no debe dejar de pre-
parar sus planes y sus estrategias, pero, principalmente, deberá diseñar

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LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
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una estrategia de la Disuasión tan convincente que evite daños producto


de la acción del fuerte. Y, en todo caso, hacer caer en cuenta al grande
de los altos costos que conlleva un conflicto entre ambos. Si tal cosa se
logra, definitivamente, el reto psicológico dentro de la Disuasión puesta
en marcha habrá sido todo un éxito. Esto explica que la Disuasión no es
exclusiva del equilibrio del poder ni monopolio del fuerte: por el contra-
rio, es un concepto teórico que conlleva una estrategia concebida desde
comienzos de este capítulo: arte y ciencia.
Cuando la Nación más poderosa del mundo, como lo es Estados
Unidos, plantea que la misión de la Fuerza Aérea “es volar, luchar y ga-
nar en el aire, el espacio y el ciberespacio. Nuestra rica historia y nuestra
visión guían a nuestros aviadores mientras perseguimos nuestra misión
con excelencia e integridad para convertirnos en líderes, innovadores y
guerreros” (U. S. Air Force, 2017), hay que entender hasta dónde el Po-
der Aéreo le alcanza para generar la suficiente Disuasión. Tal misión no
pretende intimidar: por el contrario, sutilmente se muestra su capacidad
más allá del aire, cuando se refiere al espacio y el ciberespacio; algo que
solo pocos países del mundo han tenido el privilegio de haber alcanza-
do con la evolución del Poder Aéreo hacia otros poderes, como los ya
mencionados.
Finalmente, la Disuasión, como teoría generadora de la estrategia,
se basa en la capacidad de tener y demostrar poder, en la habilidad de
influir en los demás para evitar una agresión o en mantener un stato quo
en las relaciones internacionales, para el respeto entre los Estados.
La Disuasión no es un elemento para ser ignorado. Es parte del arte y
la ciencia que los estrategas poseen en sus condiciones innovadoras y en
la metodología de su diseño y su implementación dentro de sus planes
de defensa. Precisamente, gracias a la Disuasión es como en la historia
de la humanidad han dejado de suceder muchas guerras que, posible-
mente, habrían sido las causantes del fin de la civilización.
Si en medio de las amenazas, de las bombas nucleares, de las asime-
trías de Poder Aéreo y de los desbalances en fabricación y producción de
aviones y misiles no existieran los métodos preventivos para no emplear-
los indiscriminadamente o cada vez que sucediera incluso el mínimo

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roce en las relaciones, como la Disuasión, los rumbos históricos del


planeta serían bien distintos.
La Estrategia de la Disuasión influye sobre alguien para la comisión
de la acción. Cada Nación es libre de actuar o no frente a los vecinos de
la región, eso es claro, pero igualmente es libre de evitarlos con el simple
y buen uso de la Disuasión.
No obstante, los intereses en seguridad y defensa de una Nación, por
sí solos, no se pueden proteger sin que la ecuación no se blinde bajo la
potencialización del concepto “Disuasión”, el cual, como se ha tratado
ampliamente, permite influenciar en el entorno regional de un país, para
evitar interferencias y hasta conflictos.
La Disuasión constituye una estrategia adicional al Poder Aéreo,
que potencializa su capacidad decisiva en el empleo. La evolución de
las capacidades regionales, las diferencias entre los Estados, los riesgos
en sus fronteras y las amenazas tradicionales de la seguridad multidi-
mensional hacen que en la doctrina aérea se reformulen planteamien-
tos que deben proyectar el poder decisivo que tiene una Nación con
Poder Aéreo, que evite, niegue y haga desistir a un enemigo de una
eventual confrontación y una guerra.
Por otra parte, la Disuasión como estrategia encierra en la ecuación
del Poder Aéreo los elementos esenciales que involucran a un Estado
que debe estar comprometido en la defensa y las seguridad de sí mismo,
a través de la voluntad política de hacer frente en común con el poder
militar, económico y social, a fin de mantener la soberanía y preservar
la integridad territorial. En la ecuación del Poder Aéreo, la Disuasión
potencializa las relaciones internas, y, por consiguiente, sus resultados,
por lo que es importante considerar, a la hora de llevar la ecuación a
números reales, que cualquier elemento constitutivo de la ecuación debe
matemáticamente no estar en cero, pues al hacerlo perjudica la defensa
y la seguridad de la Nación.
La estrategia de la Disuasión no solo es psicológica sobre el adver-
sario: también debe ser física para dar respuesta a una amenaza, pero,
más aún y en caso extremo, atacar; y al ser agredido, tener suficiente
capacidad de respuesta.

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Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

Las brechas tecnológicas, económicas y militares entre los países de-


sarrollados y los demás es cada vez más grande, lo que, en alguna medi-
da, genera riesgos interestatales. Las guerras recientes han demostrado
por sí solas que el Poder Aéreo evolucionó enormemente y redefinió el
tiempo, el esfuerzo principal y el uso de nuevas tecnologías. Ese Poder
Aéreo debe obtenerse con las capacidades disuasivas que cumplan las
expectativas de Seguridad Nacional.

183
CONCLUSIONES

Se efectuó un esfuerzo investigativo del amplio tema del Poder Aé-


reo Integral, mediante el análisis de diferentes aspectos vinculados a tra-
vés de un planteamiento ecuacional, con el fin de demostrar la relación
entre el Poder Aéreo concebido de forma integral con el Estado nación,
en función de la protección los intereses nacionales y frente a los desafíos
que presenta el siglo XXI. Así mismo, este libro muestra cómo el Po-
der Aéreo contribuye con el desarrollo nacional, siempre y cuando sea
reconocido y adoptado en una relación sinérgica de diferentes actores
de orden nacional y regional, en los sectores público y privado del gran
contexto aeroespacial.
De esta manera, el grupo de investigación enfocó su interés en aco-
ger la experiencia en diferentes áreas disciplinares y direccionar este
nuevo esfuerzo con una mirada diferente y retadora respecto al tra-
dicional concepto académico; todo ello, reflejado en el planteamiento
ecuacional del Poder Aéreo desde el concepto integral relacionado con
el Estado nación y potencializando este concepto mediante la inclusión
de la variable exponencial de la Disuasión, tal y como se presenta a
continuación:

PA = [(VP + E) * ((O + D) + (M * T))]d

185
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

El libro titulado El Poder Aéreo Integral del Estado nación en el Siglo


XXI abre un espacio para profundizar en materia de investigación sobre
el Poder Aéreo Integral de la nación, con el objeto de motivar el liderazgo
institucional sobre la necesidad de afianzar el concepto de integralidad,
por cuanto este permite interactuar con diferentes actores en función
de lograr que se consolide esta capacidad estratégica de la nación con-
gregando todos los esfuerzos y los resultados en materia aeronáutica,
espacial y ciberespacial, y que estos le permitan, en primer término, ga-
rantizar una sólida protección del interés nacional en esa dimensión (el
aire), y, a su vez, ser reconocida en los ámbitos nacional e internacional
como modelo de defensa y desarrollo nacional.
Así mismo, el libro se convierte en un documento referente de es-
tudio para los sectores aeronáutico, tecnológico, económico, político,
académico e investigativo, debido a que despierta el interés sobre la
oportunidad de construir un concepto más amplio de Poder Aéreo que
el tradicional, a través de esfuerzos realizados por grupos y líneas de in-
vestigación en el orden nacional y en el internacional, convocando temas
y escenarios no contemplados, pero afines a este concepto, y los que
guardan una relación significativa en la configuración del Poder Aéreo
Integral, y así dan pie a nuevos esfuerzos investigativos desarrollados
bajo diversas líneas de investigación, que pueden generar nuevos aportes
a la comunidad académica e investigativa.
Ahora bien, hablar de Poder Aéreo Integral, además de ser una pro-
puesta novedosa, es una obvia cuestión de seguridad y defensa nacio-
nales del Estado nación, toda vez que el Poder Aéreo tiene condiciones
estratégicas para la Defensa Nacional y coadyuva al logro de los fines del
Estado, a pesar de que en el entendido general se lo asuma como una
responsabilidad exclusiva de la Fuerza Aérea.
Es así como el Poder Aéreo guarda estrecha relación con la Volun-
tad Política de la nación, y no solo desde el empleo militar, toda vez
que, dependiendo del ejercicio político, dicho poder es parte funda-
mental en el logro de fines por parte del Estado, siempre y cuando su
empleo se halle ligado a procesos legislativos y ejecutivos de incidencia
geoestratégica con fines de desarrollo socioeconómico nacional. Para

186
LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

ello, las decisiones políticas que se adopten deben conducir al logro de


una estructura estatal que permita la consolidación, el crecimiento y la
evolución del Poder Aéreo de forma integral.
Por otra parte, la relación que existe entre la Economía y el Poder
Aéreo de la nación es fundamental para la economía nacional, siempre
y cuando sus esfuerzos estén orientados a fortalecer una Economía de
Defensa, que, a su vez, permita consolidar al Poder Aéreo como una ca-
pacidad estratégica disuasiva en función de la defensa nacional. De igual
forma, el Poder Aéreo debe ser considerado fuente de riqueza nacional
mediante el desarrollo de una infraestructura y una industria aeronáuti-
cas que satisfagan las necesidades y las prioridades nacionales asociadas
a procesos de investigación e innovación tecnológica, que permitan la
vinculación de todas las áreas de la productividad nacional.
En cuanto a la Organización y su relación con el Poder Aéreo, esta
condición se da siempre y cuando su concepción sea la integralidad, a
través de un rol de liderazgo competente y mediante la vinculación de
diferentes actores y recursos del Estado nación. Lo anterior, con el fin
de consolidar al Poder Aéreo como una capacidad estratégica, a través
de una sinergia de esfuerzos aeronáuticos de los sectores aeronáutico,
espacial y ciberespacial público, con inclusión del sector privado, de tal
forma que la organización consolida una visión integral de Poder Aéreo
en función de la seguridad y la defensa de la nación, así como del desa-
rrollo, el progreso y el bienestar social. Así mismo, permite que el Estado
proyecte una capacidad disuasiva frente a todo tipo de amenaza para
hacer frente a los desafíos que depara el siglo XXI.
Por otra parte, y relacionado estrechamente con la Organización, se
revisó la Doctrina, que en la ecuación adquiere un gran valor en su fusión
a partir de la Organización de una Fuerza Aérea por cuanto el concepto
doctrinal depende, en gran medida, de la conformación institucional y
de cómo ha adquirido y acumulado las experiencias, de la trayectoria
histórica en la recolección de conocimiento, del enfoque en la misión,
del empleo o el uso a través del tiempo y de los conocimientos adquiri-
dos a partir de guerras o de la influencia de fuerzas aéreas de países más
poderosos.

187
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

El empleo del Poder Aéreo frente a las nuevas amenazas y las amena-
zas tradicionales de la seguridad multidimensional para el presente siglo
XXI, a partir de la doctrina, está delimitado por los principios rectores
de aplicación en el combate, donde se reflejan los métodos para el de-
sarrollo de operaciones aéreas encaminadas a la victoria, entendida esta
última como supervivencia del Estado nación, crecimiento operacional
y Disuasión.
Lo anterior refleja la importancia en la toma de decisiones de polí-
ticos y comandantes, las cuales deben ser soportadas en los conceptos
doctrinarios de empleo del Poder Aéreo que evidencien congruencia
con las demás variables de la ecuación.
Para el desarrollo de un Estado nación, se hace necesario, de manera
ineludible, contar con un sólido poder militar soportado, en gran me-
dida, en el Poder Aéreo Integral, que, a su vez, de manera permanente,
debe gozar de capacidades que le permitan desarrollar sus funciones,
sus operaciones y sus misiones tipo, tanto en un Teatro de Operaciones
(TO) como, eventualmente en el Teatro de la Guerra (TG). De ahí surge
la necesidad de contar con medios aéreos suficientes, de características
apropiadas para el desarrollo de las operaciones aéreas y, sin lugar a du-
das, a la vanguardia de los avances y el desarrollo tecnológicos, que le
permitan hilar los conceptos de soberanía, autonomía y autarquía, que,
a su vez, permitirán mantener la seguridad y la defensa nacionales como
elementos esenciales para su desarrollo y su evolución en los ámbitos
aeronáutico y aeroespacial.
El Poder Aéreo Integral reviste gran interés para la consolidación y
el desarrollo del Estado nación. En tal sentido, y dada la dependencia
entre los dos conceptos, es común para ellos la importancia de incenti-
var y fomentar tanto la innovación como el desarrollo tecnológico en el
interior de los procesos propios de la organización aérea, de la aviación
militar, de la aviación civil con enfoque comercial y de los procesos de
tipo industrial, aeronáutico y aeroespacial desarrollados dentro de estos,
así como en las instituciones y los organismos del Estado; especialmente,
los vinculados con el sector defensa. Es responsabilidad del Estado na-
ción del siglo XXI promover las figuras de clúster aeronáutico y clúster

188
LA ESTRATEGIADE lA DISUASIÓN
: UNA VARIABlE INDEPENDIENTE
Y POTENCIAlIZADORA
FRENTEAl PODERAÉREOINTEGRA l DEl ESTADONACIÓNEN El SIGlO XXI

aeroespacial, dados la trascendencia, el alcance y el impacto que repre-


sentan para el desarrollo y la madurez de los conceptos de seguridad y
defensa nacional.
Como se mencionó al inicio de este libro, la nueva variable incor-
porada a la ecuación del Poder Aéreo Integral para el siglo XXI fue
la Disuasión, la cual brinda un salto estratégico a la ecuación de Poder
Aéreo, y, a su vez, debe ser la constante de empleo para estrategas y
líderes políticos que permita la prevención de conflictos. La Disuasión,
de forma exponencial, imprime a la ecuación del Poder Aéreo la conno-
tación deseada, a través de la investigación y la formulación, tal y como
fue demostrado, y brindando cobertura a las capacidades nacionales en
beneficio de la protección de intereses nacionales, todo lo cual, sin duda
alguna, convierte al Poder Aéreo en un elemento esencial para el desa-
rrollo del Estado nación.
Al potencializar al Poder Aéreo, la Disuasión genera cinética en las
Fuerzas Militares y de Policía en un todo, para enfrentar las tradicionales
y las nuevas amenazas multidimensionales en pro de un eficiente desem-
peño en la defensa y seguridad a una nación.
Finalmente, el Poder Aéreo Integral, producto de la presente inves-
tigación, reúne los principales conceptos políticos, sociales, económicos,
tecnológicos y doctrinarios que se afilian en una ecuación que permite
descubrir todos los sectores de un Estado, en torno a un objetivo, no
solo militar en términos de seguridad y defensa, sino también, como un
objetivo de desarrollo nacional.
La integralidad se convierte en la sumatoria de una serie de variables
dependientes, a la cual se adhirió la Disuasión como una variable que
potencializa la ecuación y la ubica más allá del control y el manejo mili-
tares, y la deja en manos del tomador de decisiones, como una política
de Estado y de gobierno.
Al involucrar la política con el Poder Aéreo y demostrar cómo la Vo-
luntad Política y la Economía se fusionan matemáticamente, se deja ver
la importancia en el primer orden de situar el Poder Aéreo como punta
de lanza del Poder Militar en torno a los intereses de seguridad del país.
aritméticamente, a todas las variables se les puede asignar un número uno

189
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

para ver el resultado de la ecuación, pero, especialmente, La Voluntad


Política y La Economía deberán ser superiores a uno, por cuanto impul-
san el resultado, y ello demuestra la importancia demostrada a lo largo
del libro, por cuanto constituyen la base de la estrategia del Estado fren-
te a las demandas nacionales de seguridad y defensa.
El Poder Aéreo es a la nación como seguridad y defensa lo son al in-
terés nacional. Los países del primer orden mundial han venido demos-
trando, en guerras y conflictos en el mundo moderno, cómo el Poder Aé-
reo permite a un Estado avanzar sobre su adversario mucho antes que las
tropas de superficie y navales, y así permite, junto con La Superioridad
Aérea, brindar la protección necesaria para las operaciones militares.
No inspirar la visión de seguridad y defensa nacional sobre las for-
talezas que brinda el Poder Aéreo es seguir manteniendo estos intereses
nacionales a la discreción de la incertidumbre del futuro de las relacio-
nes en el hemisferio y la región donde se encuentra nuestro país.

190
AUTORES

Andrés Gaitán Rodríguez


Magíster en Seguridad y Defensa Nacionales de la Escuela Superior
de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”, Colombia. Politólogo e Inter-
nacionalista de la Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. Investiga-
dor del Departamento Fuerza Aérea Colombiana de la Escuela Superior
de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”, Colombia.

Coronel FAC (RA) Fabio Baquero Valdés


Docente e Investigador del Departamento Fuerza Aérea de la Escue-
la Superior de Guerra General “Rafael Reyes Prieto”. Coronel de la Re-
serva Activa de la Fuerza Aérea Colombiana, Administrador Aeronáuti-
co, Especialista en Seguridad y Defensa Nacional, Gerencia Estratégica
de Costos y Empresarial, Control Interno, Auditor Líder de las Normas
ISO y NTSGP-1000. Especialista en Docencia Universitaria, Par Acadé-
mico del CNA y Magíster en Educación de la Universidad Santo Tomás.
Correo electrónico: [email protected]

Coronel FAC (RA) David Barrero Barrero


Coronel de la Reserva Activa de la Fuerza Aérea Colombiana, Piloto
y Administrador Aeronáutico. Magíster en Ciencias de la Seguridad y

191
EL PODeR AÉReO INTeGRaL DeL ESTaDO NaCiÓN eN eL SiGLO XXi

Defensa Interamericana del Colegio Interamericano de Defensa. Docto-


rando en Bioética en la Universidad Militar Nueva Granada. Docente e
Investigador de la Escuela Superior de Guerra en las cátedras de Fun-
damentos de Lógica estratégica al Curso de Altos Estudios Militares y
Campos de Acción del Estado y Doctrina y Operaciones Aéreas a los
Cursos de Estado Mayor de la Escuela Superior de Guerra. Igualmente,
docente en la Especialización de Administración Aeronáutica de la Uni-
versidad Militar Nueva Granada. Correo electrónico: davidbarrerob@
gmail.com

Teniente Coronel FAC (RA) Javier Hernando Conde


Mesa
Magíster en Educación. Especialista en Seguridad y Defensa Nacio-
nales de la Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”,
Colombia. Administrador Aeronáutico de la Escuela Militar de Aviación
“Marco Fidel Suárez”, Colombia. Investigador del Departamento de
Fuerza Aérea Colombiana de la Escuela Superior de Guerra “General
Rafael Reyes Prieto”, Colombia. Correo electrónico: javier.conde@esde-
gue.edu.co.

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