0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas24 páginas

Untitled

Este documento presenta una descripción de las principales corrientes y filósofos de la ética moderna y contemporánea. Se destacan pensadores como Descartes, Kant, Hegel y Nietzsche y sus contribuciones a la ética moderna. Luego, en la ética contemporánea se resalta la influencia del utilitarismo y el prescriptivismo de autores como Bentham, Mill y Hare. Finalmente, se describe brevemente a Kierkegaard y su crítica a la filosofía sistemática de Hegel.

Cargado por

Carlos Jimenez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas24 páginas

Untitled

Este documento presenta una descripción de las principales corrientes y filósofos de la ética moderna y contemporánea. Se destacan pensadores como Descartes, Kant, Hegel y Nietzsche y sus contribuciones a la ética moderna. Luego, en la ética contemporánea se resalta la influencia del utilitarismo y el prescriptivismo de autores como Bentham, Mill y Hare. Finalmente, se describe brevemente a Kierkegaard y su crítica a la filosofía sistemática de Hegel.

Cargado por

Carlos Jimenez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ÉTICA MÉDICA

ALBA MARIA QUESADA ESTRADA

DOCENTE
ÉTICA MODERNA
EN EL CUADRO SIGUIENTE SE MUESTRAN LAS PRINCIPALES CORRIENTES Y REPRESENTANTES DE LA
FILOSOFÍA MODERNA:
Francis Bacón (1561-1626).

Inglés nacido bajo Jaime VI de Escocia fue Lord canciller en 1621; se le acusó de soborno y
cumplió condena en la torre. Se retiró a escribir su critica de la lógica aristotélica pues,
según él, el silogismo conduce a “especulación y discusión sin fin, sin servir a la
investigación seria”. Propone partir de lo particular, repetido y comprobado, acabando en
leyes generales, para así dominar a la naturaleza y lograr la felicidad.
La edad moderna de la filosofía la inicia el francés Renato Descartes (1596-1650),
hombre que usó las armas y la pluma con inteligencia en la búsqueda del método
para conducir la construcción de una ciencia del saber que ofrezca seguridad a la
razón.
Blaise Pascal (1623-1662).

Sabio francés, libre pensador ateo, se convierte y defiende a los jansenistas en su obra
inconclusa Apología de la religión cristiana.

Esperaba mostrar la miseria humana sin contar con Dios, que hubiera derivado en
teología en lugar de filosofía; no cree que la razón se oponga a la religión, pudiendo
darse los excesos.
Santo Tomás Moro (1478-1535).

Nació en Londres, se graduó como abogado en Oxford, fue Canciller de Enrique VIII, quien
lo mandó decapitar por negarse a reconocer poderes superiores al Papa.

En su obra Utopía (topos: sin lugar), propuso una sociedad ideal. Fue canonizado en
1935.
Joan Lluis Vives (1492-1940).

Valenciano de origen catalán, estudió en la universidad de París y Lovaina. Invitado por


Tomás Moro, asesoró a Enrique VII de Inglaterra, renunciando al conocer el divorcio que el
Rey hizo de Catalina de Aragón; llamó a Erasmo señor, maestro y padre.

Distingue en los problemas metafísicos del alma, su origen, naturaleza e inmortalidad,


reconoce la problemática de la objetividad científica de la psicología: piensa que la
asociación de ideas y la memoria son las dos funciones básicas del espíritu.
Benito Espinoza (1632-1677).

Judío de origen español (Segovia) refugiado en Holanda, escribió Ética expuesta al mundo
geométrico, donde buscó aplicar las matemáticas al método cartesiano.
Godofredo Guillermo Leibniz (1646-1716).

Alemán, fue una figura brillante de su época: científico, diplomático, matemático, inventor,
físico y filósofo. Para él todas las cosas también son, se conducen en una armonía
preestablecida unas con otras.

El pasado, presente y futuro son visiones nuestras.


Jorge Leclerc, Conde de Buffon (1707-1788).

Francés, naturalista y filósofo, escribió en 36 volúmenes su historia natural con


colaboradores; contribuyó a crear el espíritu científico, separado de lo religioso. El
empirismo inglés, en la segunda mitad del siglo XVII se plantea la pregunta “¿Cuál es
la razón y cuál el funcionamiento del hombre en la Tierra?”

Suponiendo la existencia de Dios en lo externo, sin salirse del racionalismo base de la


filosofía moderna.
John Locke (1632-1704).

Símbolo inglés, en su pasión por las cosas concretas prácticas, eficaces, heredadas a los
norteamericanos. Ideas buenas para desarrollar exploradores, políticos, economistas y
soldados. Nos recuerda una frase de Platón: “Nada hay en el entendimiento que no haya
estado antes en ese sentido”.

Se le considera el padre del liberalismo democrático, ahora de moda en México y en el


mundo occidental.
Ética contemporánea

Aunque la filosofía contemporánea se caracteriza –como puede verse– por su poca


homogeneidad y por estar compuesta de direcciones aparentemente divergentes, la
voluntad de evitar el sistema y de explicar todo son dos rasgos comunes característicos de
los principales filósofos pos hegelianos.

En la teoría ética contemporánea pueden distinguirse, siguiendo a Victoria Campos, dos


grandes periodos.
El primero es un periodo de decadencia y crisis de la ética, consecuencia de la crítica
generalizada a la filosofía y al método de los modernos, que culminó con la filosofía
trascendental kantiana.

Incluso Hegel, ya en el ámbito concreto de la ética, intentó una vía de reflexión más ceñida a
los hechos que la ética del imperativo kantiano.

Después vinieron los grandes maestros de la sospecha, cuyo portavoz característico es


Nietzsche, atacando la filosofía moral y la moral cristiana.
En el segundo período, que empieza en la segunda mitad del siglo XX, se recupera la
reflexión ética como actividad de los filósofos y tiene lugar el resurgimiento de la
ética kantiana. En primer lugar veamos decadencia y crisis de la ética moderna.

La crítica kantiana había señalado los límites entre lo que podía saberse, lo que debía
hacerse y lo que cabía esperarse. La crítica de la razón práctica constituyó un marco tan
perfecto de la acción moral que se quedó en la mera formalidad, ajena a toda contingencia
material.
Ya Hegel, en la Fenomenología del espíritu, había mostrado las insuficiencias de una
“moralidad” universal y abstracta, un absoluto inútil para la acción, ya que si obrar
moralmente consiste en asumir el puro deber, se hace preciso renunciar a obrar.

Al mostrar Hegel la contradicción entre deber puro e indeterminación de la conciencia


ignorante y sensible, así como el juicio moral universal con la conciencia particular, debe
situar la “eticidad” más en la lucha por el reconocimiento y en el conflicto, que en una auto
identidad inabordable.
La conciencia moral concreta debe oponerse a la conciencia moral pura kantiana, aun a
sabiendas de su imperfección.

La buena conciencia, para Hegel, es la conciencia que sabe el error está en su mano,
pero a la que esta falibilidad no impide actuar, porque sabe también que la acción es
necesaria y podrá ser perdonada por las faltas cometidas.
El segundo momento de la ética contemporánea, desarrollado a partir de la segunda mitad
del Siglo XX, es el intento de recuperar el valor objetivo de esta disciplina.

A partir de la comprensión de la filosofía como reflexión sobre la cultura, el comportamiento


ético y político, se ha establecido como una de las manifestaciones culturales necesitadas
de mayor reflexión filosófica.
Tras perder la mayor parte de sus temas de estudio por habérselos arrebatado las ciencias
especializadas, la filosofía encuentra en la valoración del comportamiento un terreno de
reflexión que no quieren para sí las ciencias sociales. Es decir, sociología, economía,
historia ni derecho. Esta reflexión se ha desarrollado especialmente en el ámbito de la
filosofía anglosajona.

El utilitarismo de Bentham y Mill, así como la filosofía analítica con sus elaboraciones
de una teoría empírica y de análisis de la función específica del lenguaje ético, han
hecho aportaciones decisivas a los teóricos de la ética de la segunda mitad de siglo.
Especialmente ha sido decisiva la influencia del prescriptivismo moral de R. M. Hare, cuya
filosofía significa al mismo tiempo una vuelta a Kant y una concesión al empirismo utilitarista
como criterio para sancionar éticamente las decisiones colectivas. La tensión entre esta
doble polaridad es el marco del campo de discusión de todas las teorías éticas
contemporáneas.

El problema se plantea al tratar de dotar de base empírica las decisiones éticas, permitiendo
al mismo tiempo que su justificación descanse en criterios filosóficamente fundamentados.
Kierkegaard

Filósofo religioso danés, cuyo interés por la existencia, la elección y el compromiso


individuales tuvo gran influencia en la teología moderna y la filosofía occidental,
sobre todo en el ámbito del existencialismo.

El trabajo de Kierkegaard es poco sistemático de modo intencionado y reúne ensayos,


aforismos, parábolas, cartas ficticias, diarios y otras modalidades literarias. Muchos de sus
ensayos fueron, al principio, publicados bajo seudónimos.
Aplicó el término existencial a su filosofía porque consideraba a ésta la expresión de la vida
individual examinada con intensidad, no como la construcción de un sistema monolítico a la
manera del filósofo alemán del siglo Georg Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo trabajo criticó en
Notas concluyentes no científicas (1846).

Hegel afirmó haber conseguido un absoluto entendimiento racional de la vida humana


y de la historia, Kierkegaard, por el contrario, resaltó ambigüedad y paradójica
naturaleza de la situación de los hombres.
Afirmaba que los problemas fundamentales de la existencia desafían una explicación
racional y objetiva; la mayor verdad es subjetiva.

Kierkegaard mantenía que la filosofía sistemática no sólo impone una falsa perspectiva de la
existencia humana, sino que al explicar la vida en términos de necesidad lógica, se convierte
en una manera de evitar la elección y la responsabilidad.

Creía que los individuos crean su propia naturaleza a través de su elección, que ha de
hacerse sin el peso de normas universales y objetivas.

También podría gustarte