La Presidencia de La República.: Manuel González Oropeza
La Presidencia de La República.: Manuel González Oropeza
DE LA
REPÚBLICA.
1
Secretaría de Cultura (2017) Gobierno de México.
2
CAPÍTULO PRIMERO
I. Antecedentes Prehispánicos
El Presidente como titular único del Poder Ejecutivo se ha convertido en una figura
todopoderosa del constitucionalismo en múltiples países. El estereotipo,
especialmente en América Hispana ha sido el de un jefe omnipotente y despótico,
se basa en las raíces históricas de nuestra cultura y tradición .1 Esta impresión no
es fiel a la realidad ni a la historia por lo que merece analizarse.
Empecemos por nuestra raíz indígena. La idea del poder entre los antiguos pueblos
indígenas mesoamericanos, tanto del altiplano como de la zona maya, ha sido de
que sus gobernantes fueron omnipotentes y que, por lo tanto, el poder político de
los presidentes actuales en México deriva de esta tradición centralista y autoritaria,
que perturba incluso nuestro sistema federal
Desde los primeros tiempos se ha considerado que los soberanos, tanto mexicas
como mayas, dominaban el panorama social, dictando sin oposición, ni consenso,
1
Víctor Manuel Durand Ponte. “La cultura política autoritaria en México”. Revista Mexicana de Sociología. Volumen
57. Número 3. Julio-septiembre 1995. p. 67-103. UNAM
3
cuantas medidas arbitrarias se requerían para dominar un territorio cada vez más
creciente.
Los hechos más destacados de Tlacaélel fueron el haber logrado la victoria de los
aztecas sobre los tepanecas de Azcapotzalco bajo el régimen de Izcóatl, la creación
de la Triple Alianza y la consolidación del Imperio Azteca; pero a la vez, limitó el
poder del gran gobernante o Huey Tlatoni de tal manera que incluso hay autores
que lo consideran como cogobernante de Moctezuma primero.
Para Francisco León Carbajal quien escribió en 1864 sobre el gobierno de los
pueblos nahuas, el poder fragmentado de los mexicas era indudable:
Pero otra institución que limitó el poder de los tlatoanis fue el calpulli; la ciudad o
Altépetl de Tenochtitlan estaba compuesta por barrios con comportamientos
2
Enrique Vela. “Los Tlatoanis Mexicas”. Arqueología Mexicana. Edición Especial número 40. octubre 2011. p. 8-
90. Patrick Johansson. “Tlahtoani y Cihuacóatl. Una dualidad teocrática en México-Tenochtitlan”. Arqueología
Mexicana. Vol. XXIII. Número 133. Mayo-junio 2015. p. 22-29
3
Francisco León Carbajal. Discurso sobre la legislación de los antiguos mexicanos (1864). Edición Facsimilar.
Estudio preliminar de Ana Luisa Izquierdo y de la Cueva. INACIPE. 2014. p. 48
4
sociales y políticos semiautónomos. Eran grupos de linaje con una historia propia,
algunos eran tan antiguos como la misma peregrinación desde Aztlán; había cuatro
barrios interiores y tres exteriores. En cuanto al gobierno general dos capullis
centrales eran los encargados de la organización interna del pueblo (legislación,
ceremonial interno, control social, entre otros aspectos de importancia) y los
exteriores de la guerra y de la diplomacia.4 Pero esto cambió y llegó a haber 20
calpullis, siempre con una división de funciones en el gobierno.5 Los calpullis tenían
sus propios dioses, sus jefes, que fueron varios, su organización para el trabajo
comunal y hasta sus propias escuelas.
4
Rudolf Van Zantwijk. “Principios organizadores mexicas. Una introducción al estudio del sistema interno del
régimen azteca” www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/.../048.pd, p. 202-203.
5
Idem, p.220.
6
Tomado de Enrique Vela. “Los tlatoanis Mexicas”. Arqueología Mexicana. Edición Especial. Número 40.
5
También, los nobles de cada calpulli ejercían funciones jurisdiccionales, dándose
cuenta de esta importante función en Texcoco, cuando un jefe de linaje, o señor,
fue ejecutado por decidir un juicio en su propia casa, y no en el palacio de Texcoco,
como estaba prescrito. Estos abusos eran juzgados por el Consejo del Tlatoani. 7
La legislación dictada por Nezahualcóyotl fue admirada por los mexicas 9 y la exitosa
labor de su gestión la basó en la delegación de su poder a diversas unidades
políticas.
Rudolf Van Zantwijk en su estudio del gobierno interno de los mexicas dice de
Moctezuma Xocoyotzin (1502-1520):
Es posible considerar que las ideas mexicas sobre la forma de gobierno, que
sobrevivieron aún en el siglo XIX, después de la Independencia del país, mostraron
un profundo carácter religioso y monárquico. Se conoce el Plan de Chicontla (2 de
febrero de 1834) pronunciado por Epigmenio de la Piedra y Carlos Tepisteco Abad,
sacerdotes contrarios al gobierno de Valentín Gómez Farías, en el que propusieron
una monarquía indígena, al mando de un Emperador, descendiente de Moctezuma
Xocoyotzin y electo de entre “doce jóvenes célibes, nacidos y actualmente
existentes en el territorio mexicano, de los que acrediten competentemente ser más
inmediatos descendientes del Emperador Moctezuma” para que se escoja “por
suerte, el que la Divina Providencia destine para Emperador” (Artículo 5º.)
7
J. Rounds. “Lineage, class and power in the Aztec State”. American Ethnologist. Volumen 6, Número 1.
Febrero de 1979. p. 82
8
Jerome A. Offner. Law and Politics in Aztec Texcoco. Cambridge University Press. 1983. p. 283-284
9
La legislación admirable de Texcoco había penalizado la ebriedad, el robo, adulterio y traición, debido a que
atentaba contra los valores sociales de la familia, la sociedad y el Estado. Orff. Op. cit. p. 285-286
10
Rounds. Op. cit. p.220.
11
Boletín de la Secretaría de Gobernación. 1923. Josefina Zoraida Vázquez editora. Planes en la Nación
Mexicana. Libro Dos 1831-1834. Secretaría de Relaciones Exteriores-El Colegio de México. 1987. p. 208-209.
6
Por su parte, tampoco los monarcas mayas a los que se los denominó K´uhul Ahau
o Halach uinic, eran absolutos señores de sus estados. Si bien encarnaban el centro
de la organización política como los tlatoque, bajo ellos existían toda una serie de
autoridades delegadas con funciones de organización política. Ellos pertenecían a
la aristocracia unidos al señor por parentesco con diversos grados de cercanía.
Entre las ciudades más conocidas con una organización como la hemos descrito,
denominado por la antropología “estado segmentario de clan cónico” 14 está la
ciudad de Palenque, con el K´uhul Ahau más notable y famoso del lugar: Pakal (603-
683), quien gobernó por cerca de 68 años. Quizá una diferencia notable con los
mexicas es que entre los mayas se conoce que hubo gobernantes mujeres igual
que hombres, entre las gobernantes se cuentan a Yohl Ik’nal y también a Sak K’uk,
que gobernaron igualmente en Palenque, así como muchas otras más, en sitios
como El Naranjo o Piedras Negras y Tikal.
7
recibieron el nombre de Generalitat o Congres, todo lo cual implicaba un control
interno del poder político del soberano.16
Esta nota pretende mostrar que el poder político de las culturas originarias de
México dista de ser caracterizado como un Estado unificado y omnipotente. Aún
después de los Reyes Católicos, los monarcas españoles fueron considerados un
primus inter partes frente a la aristocracia y el aparato burocrático que lo rodeo para
gobernar. 19
16
Idem. p. 28-29
17
Elliot. Op. cit. p. 31
18
Elliot. Op. cit. p. 41
19
J. H. Elliot. Empires of the Atlantic World. Britain and Spain in America. 1492-1830. Yale University Press. 2006.
p. 121-127
8
Acamapichtli (1336-1387). Primer Tlatoani (1376-1395)
Dominio público.
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9
II. Surgimiento del sistema presidencial
Locke denominó división de poderes a las tres funciones de poder donde la tarea
legislativa sería preponderante sobre las otras funciones. Esta tesis fue adoptada
por el Congreso Constituyente de 1856-1857 en México. Bajo esta perspectiva, el
predominio del Legislativo pretendió regir sobre el Poder Ejecutivo y la función
judicial sería una especie derivada de la actividad administrativa del Estado.
20
Maurice Duverger. “Les Monarchies Républicaines”. Pouvoirs. Número 78. 1996. p. 107. Μοναρχία : (Monarkhia)
Estado regido por un soberano.
21
M. de Montesquieu. Del Espíritu de las Leyes. Traducido al castellano por Juan López de Peñalver. Tomo II.
Madrid. Imprenta de Villalpando. 1820. “De la constitución de Inglaterra”. Libro XI, Capítulo VI. p. 42-58
10
El sistema presidencial de los Estados Unidos forjado en el siglo dieciocho tuvo
como modelo la Constitución de Nueva York expedida el 20 de abril de 1777.22 El
artículo XVII de esa Constitución depositó en una persona el cargo de gobernador
del Estado para ejercerlo en un período fijo de tres años. El artículo XVIII le confió
al gobernador, el carácter de comandante en jefe de la militia o guardia nacional,
además de otorgarle la facultad de indulto y, el artículo XIX, lo facultó para ejecutar
las leyes expedidas por la Legislatura.
Esta manera de analizar a los presidentes, constituye toda una tipología que permite
definir el “carácter o personalidad presidencial” 23 con el objeto de suponer la
tendencia y el sentido de las decisiones de un presidente en particular y “predecir”
su probable conducta.
No obstante, por el valor histórico del sistema presidencial de los Estados Unidos,
forjado en la Constitución del 17 de septiembre de 1787, conviene relacionar sus
características estructurales. La idea de un Ejecutivo unitario fuerte triunfó en la
Convención de Filadelfia el 6 de agosto de 1787.
22
Edward S. Corwin. The President. Office and Powers, 1787-1984. New York University Press. 1984. p. 7
23
James Barber. The Presidential Character. Predicting Performance in the White House. Englewood Cliffs, N.J.
Prentice-Hall Inc. 1972.
11
La aversión y el temor de los constituyentes anglosajones hacia la “monarquización”
del presidente fue una constante en los debates. Edmund Randolph, gobernador
de Virginia y constituyente, habló del temor en que el Presidente se convirtiera en
un “feto de monarca” y Charles Pinckney advirtió de los peligros que traería un “rey
electivo”.
2. El Poder ejecutivo se deposita en una sola persona. Tal como en los Estados
confederados se depositaba en un solo gobernador. Alexander Hamilton,25 James
Wilson, James Madison y Gouverneur Morris propugnaron por el Ejecutivo
unipersonal ya que con ello se garantizaría la unidad de acción y de decisión, la
energía en los actos de su administración, la eficiencia y seguridad de la Nación,
así como la responsabilidad política del Presidente. Los cuerpos colegiados, en
cambio, someten todas sus decisiones a deliberación, provocando tardanza y
propiciando la formación de facciones; así mismo, un ejecutivo colegiado evade la
responsabilidad política ya que no podría determinarse quién sería el responsable
de los actos inconstitucionales o ilegales. Los constituyentes como Edmundo
Randolph que favorecían la figura de un Ejecutivo Colegiado basaron su oposición
en el temor a que, una sola persona con tanto poder, degeneraría en déspota y
24
The American Presidency. Harcourt, Brace and World, Inc. 2ª ed. 1960. p. 76-80.
25
En el Federalista número 70, Hamilton señala que la primera característica del Presidente debe ser su titularidad
única, ya que con ella poseerá las características de unidad de decisión, actividad, secrecía y eficiencia en el despacho
que se requieren en su desempeño (marzo 15, 1788). The essential debate on the Constitution. Editado por Robert J.
Allison y Berbard Bailyn. The Library of America. 2018. p. 229
12
tiranizaría al país. Tomás Jefferson aclararía que, aun en el extremo, era preferible
tener un déspota que un grupo de ellos, significando con ello que el despotismo
podía darse también con el ejecutivo colegiado. Pero además, la particularidad del
Poder Ejecutivo en el sistema presidencial y su consecuente diligencia con el
sistema presidencial y su consecuente diligencia con el sistema parlamentario,
estaba en la característica de que el Presidente reúne las dos categorías de jefe de
Estado y jefe de gobierno. En el parlamentarismo, existe una jefatura de Estado,
depositada en la figura del monarca, diferenciada de la jefatura de gobierno que se
personaliza en el primer ministro.
26
Michael Les Benedict. The Impeachment and Trial of Andrew Johnson. Norton and Company. 1973.
27
Richard Pious. The American Presidency. Basic Books, Inc. 1979. p. 207.
13
Precisamente porque en un sistema parlamentario el Ejecutivo no es independiente
del Legislativo, esta situación no puede darse.
Walter Bagehot
Lastonearth.com
14
III. Un sólo Presidente como titular del Poder Ejecutivo
28
La constitución de ese país fue aprobada por 38 delegados de los 41 presentes. El documento fundamental tendría
que ser ratificado por las legislaturas de los Estados por mayoría de 9 de los trece que eran en ese momento. La
ratificación fue por etapas siendo el 7 de diciembre de 1787 la primera otorgada por los Estados de Delaware,
Pennsylvania, Nueva Jersey, Georgia y Connecticut. Massachusetts al final la ratificó con gran margen de
desaprobación (187 a favor contra 168 votos) el 6 de febrero de 1788, junto con la ratificación de Maryland y Carolina
del Sur. El voto que decidió la entrada de la Constitución fue del noveno Estado, el 21 de junio de 1788, New
Hampshire, entrando en funciones con plena vigencia el 4 de marzo de 1789. Posteriormente se sumaron los demás
Estados: Virginia (junio de 1789), Nueva York (julio de 1789), Carolina del Norte (noviembre de 1789) y, con
amenazas de un boicot comercial, Rhode Island (mayo de 1790) fue el último. El principal motivo de inconformidad
para la ratificación fue la ausencia de una declaración de derechos en la Constitución, por lo que el 15 de septiembre
de 1789 se aprobaron doce enmiendas a la Constitución federal, de las cuales sólo fueron ratificadas 10 el 15 de
diciembre de 1791, con la ratificación de diez Estados.
29
Edward White. The American Judicial Tradition. Oxford University Press. 1979. p. 84 y 85.
15
los asuntos públicos (stewardship) han servido para lograr los objetivos, con el
apoyo de la Suprema Corte de ese país.
La dotación de energía al titular del Poder Ejecutivo era necesaria para la mayoría
de los constituyentes estadounidenses, ya que en 1786 había ocurrido una
sublevación en el estado de Massachusetts, dirigida por Daniel Shay, contra quien
el gobierno del estado y el Congreso de la Confederación se habían mostrado
incapaces y sin los recursos suficientes para afrontarla. El espectro de la anarquía
aparecía en la mente de los constituyentes y estaban dispuestos a crear un gobierno
federal vigoroso con un Poder Ejecutivo fortalecido que pudiera sofocar ese tipo de
emergencias.
Sin embargo, el otro tipo ideal de presidente estaba formado con base en el rechazo
hacia las características del monarca inglés. Roger Sherman y Edmund Randolph
sustentaron que la unidad en el Ejecutivo era la instauración de un rey con el nombre
de presidente, y que además la unidad era innecesaria pues sus virtudes se
encontraban igual en un órgano colegiado. Resultando más ventajosa la presidencia
colegiada porque permite la toma de decisiones más serena y fundada así como la
representación más amplia por zonas geográficas del país. El hecho de que sólo
hubiera un solo Presidente, favorecía el despotismo y el predominio de un solo
interés o región sobre la pluralidad de ideas, intereses y regiones que deben
considerarse en todos los órganos de gobierno.30
30
James Madison. Journal of the Federal Convention, kept by James Madison: Reprinted from the edition of 1840.
E. H. Scott, Foresman & Co. Chicago. 1893.
16
Unidos se hacía rígido el principio de separación de poderes, y no flexible como en
el parlamentarismo, 31 se detendría cualquier abuso que cometiera el Presidente.
Durante la primera mitad del siglo XIX, cuando se verificó el proceso emancipador
de América Latina, nuestros países denominaron al sistema político norteamericano
como régimen representativo hasta que Walter Bagehot (1826-1877) en su obra The
English Constitution (1867) utiliza y difunde el término de “gobierno presidencial” de
los Estados Unidos. 32 Por otra parte, tan reciente como la Segunda Guerra Mundial
se empieza a designar con el término de presidencialismo al sistema que
actualmente conocemos.
31
Richard Moulin. Le présidentialisme et la classification des régimes politiques. Bibliotheque Constitutionnelle et
de Science Politique. París, 1978. p. 12.
32
En la segunda edición de su obra, publicada en 1873, se refiere al “gobierno presidencial” de los Estados
Unidos en 21 ocasiones, siempre contrastándolo con el sistema parlamentario de la Gran Bretaña,
distinguiéndolo por su mayor conveniencia. Walter Bagehot. The English Constitution. Second Edition. 1873.
socialsciences.mcmaster.ca/econ/ugcm/3113/bagehot/constitution.pdf
17
CAPÍTULO SEGUNDO
Tomado de mi artículo “Historia de dos influencias”. Memoria del IV Congreso de Historia del Derecho
33
18
Poco se ha escrito sobre la influencia mexicana en nuestro país vecino, pero es
evidente que está presente, incluso en los tribunales americanos. Nuestra atención
se centrará fundamentalmente en California para el análisis de esta influencia.
Sin embargo, hay que reconocer que la actitud hacia ambas influencias no podía
ser más contradictoria. La literatura mexicana ha reconocido la lección de "libertad",
"democracia" y "derechos humanos" ofrecida por los Estados Unidos, mientras que
en este país, a mediados del siglo XIX, hubo un agresivo rechazo al "imperfecto" y
"corrupto" sistema codificado de nuestro derecho y, actualmente, poco se reconoce
la influencia mexicana, en el mundo anglosajón.
Ya en 1913, se había escrito una dura crítica por Charles Beard sobre la ideología
económica de los constituyentes americanos, cuyos intereses de comerciantes y
empresarios se reflejaron en la Constitución. 35
Tanto Hartz como Huntington parecen sugerir que las ideas que sustenta el credo
americano no han podido implantarse en países como México, precisamente porque
su identidad nacional está basada en otras ideas que parten de una realidad feudal
y no capitalista. Por ello, Estados Unidos ha sido considerado como un paradigma
desde fray Servando Teresa de Mier, quien en su discurso de la “profecía” de
diciembre de 1823, hasta la última propuesta por implantar el parlamentarismo en
México, hecha en 1917,1921 y 1923; los teóricos y políticos mexicanos han
considerado.
34
The Liberal Tradition in America: An interpretation of American Political thought since the Revolution.
Harcourt, Brace. New York. 1955
35
An Economic Interpretation of the Constitution of the United States. The MacMillan Company. 1913. p. 73-
151.
36
American Politics: the promise of disharmony. Cambridge. The Belknap Press. 1981. p. 15 y 51.
19
Aunque no estoy de acuerdo ni con Hartz ni Huntington en seguir considerando a
los Estados Unidos en el paradigma que fue, deberían tomar en cuenta estos
autores, que la influencia y admiración de nuestro país hacia el suyo se debió, en
gran medida, como un rechazo cultural y político hacia lo que representaba España.
La admiración se transformó en palabras pues las ideas asimiladas en México, se
debieron a Rousseau, Montesquieu, Heineccio, Scotto, Spinoza y otros pensadores
europeos, mas no a los autores anglosajones.
El conocimiento del sistema del Common Law y de los pensadores políticos ingleses
fue ampliamente divulgado y censurado por la Inquisición. Locke fue prohibido en
37
George Mace. Locke, Hobbes, and the Federalist Papers: An Essay on the Genesis of the American Political
Heritage. Carbondale. Southern Illinois University Press. 1979. p. 120-122.
38
José Barragán. Temas del liberalismo gaditano. UNAM. 1978.
20
México hacia 1730 y Rousseau y Montesquieu fueron condenados por la Inquisición
mexicana en 1803. 39
Por su parte, Carlos María de Bustamante había promovido el juicio por jurado en
1820 tomando el ejemplo de las constituciones de Inglaterra y Estados Unidos. Otro
personaje, que fue decisivo en los círculos políticos americanos, lo constituye sin
lugar a dudas, Vicente Rocafuerte, quien cita en sus obras a Benjamín Franklin,
James Madison y Thomas Paine. De igual manera, Rocafuerte publica en Filadelfia
y Nueva York. Rocafuerte cita a William Blackstone a través de la traducción
francesa de sus Comentarios, realizada por N. M. Chompré en 1817 y 1818.
39
Villoro, Luis, El proceso ideológico de la Revolución de Independencia, UNAM, 1977.
40
Carlos Herrejón Peredo. Los procesos de Morelos. El Colegio de Michoacán. 1985. p. 105.
41
En el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México existe un ejemplar de la traducción de la
Constitución de Estados Unidos, publicado por el Dr. Joseph Manuel Villavicencio en Filadelfia en 1810. El
traductor dedica la obra al Colegio de Abogados de Caracas. En la edición se anota que hacia 1811, se publicó
la traducción de Miguel Pombo en Bogotá y de García de Sena, publicada en Filadelfia en 1811, por lo que la
traducción circulada en México no sea probablemente la primera en español en el continente. Reeditada en 1987
por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela en Caracas. Jph. Manuel Villaseñor. Constitución de
los Estados Unidos de América. Imprenta de Smith y M’Kenzie. 1810. 28 p.
21
el Acta constitutiva, publicada en el mismo año de 1824, consideró que la traducción
era deficiente.
42
Manuel González Oropeza. “Francisco García Salinas. El federalismo en acción (1832-1835). Revista Lex.
Difusión y análisis. Número 308. Cuarta Época. Año XXXIV. Marzo 2021. p. 6-8
43
Salustio, historiador latino (83 aC-35 aC) tuvo varias frases célebres respecto a la concordia: “La concordia
hacer crecer a las pequeñas cosas, la discordia arruina las grandes”, así como: “Por la armonía los Estados
pequeños se hace grandes, mientras que la discordia destruye los más poderosos imperios”
44
José Barragán. Principios sobre el federalismo mexicano: 1824. Departamento del Distrito Federal. 1984. p.
27-54.
22
El primer discurso traducido de Washington fue el conocido como el de “Despedida”,
pronunciado en 1796 y que tiene importancia para los angloamericanos por
constituir el antecedente remoto de la enmienda XXII a la Constitución, adoptada en
1955, y que establece el límite del periodo presidencial por dos elecciones, sin
posibilidad de extenderse a un tercero. Sin embargo, ante los ojos mexicanos, la
reelección presidencial no fue problemática ni objeto de limitaciones sino hasta
1872, por lo que su interés en el discurso de Washington fue el llamado a la unión
federal y a la observancia de la constitución. Cito algunas frases de este discurso:
23
1. Tiene algunas palabras no traducidas como bill y jury. Abriendo una nota para bill
con un significado inexacto, ya que señala que se trata de una “ley que se presenta
al Senado para su aprobación”, debiendo haberse traducido sencillamente como
“proyecto”.
Por otra parte, la traducción emplea términos que no corresponden a los usuales:
24
Artículo II, sección II, sesión periodo de sesiones
párrafo 3º.
Artículo II, sección II, poder de acusación consignar
párrafo 5º.
Artículo II, sección III prorrogación receso
En las Cortes de Cádiz, al tratarse de los aspectos torales de sus debates, como la
igualdad entre las provincias en América y las provincias peninsulares, el diputado
de Perú, Manuel Lorenzo de Vidaurre, había argumentado basado en El Federalista,
número 55, la necesaria igualdad de los estados, basada en principios de Derecho
Natural, expuesta por Emerick de Vattel en su obra The Law of Nations de 1758.
25
Once años de revolución independentista y tres años de un imperio fallido,
reclamaban de México una pronta decisión para consolidar su emancipación e
iniciar su desarrollo. La Constitución Federal de 1824 asimiló la forma de gobierno
y la estructura de los poderes determinados por la Constitución estadounidense;
pero, además, su influencia se nota a través de la ausencia de una declaración de
derechos humanos que el texto original en Estados Unidos no contempló sino
posteriormente, en 1791. Los derechos humanos fueron plasmados en las
constituciones locales de México.
Sobre la igualdad ante la ley, hay que enfatizar que, más que en Estados Unidos,
esta virtud forma parte del “credo” mexicano, parangonando a Huntington, ya que
desde la Colonia, la Independencia y las Cortes de Cádiz, ha sido un tema de gran
preocupación en el pueblo mexicano. En la Colonia, el debate célebre entre Ginés
de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas sobre la igualdad de los indios representa
el enfrentamiento entre la ideología española y el naciente pensamiento igualitario
en México. 48 Durante la Independencia, los decretos de Hidalgo y Morelos
refrendan esta tradición igualitaria al abolirse la esclavitud, lacra que no se pudo
erradicar en Estados Unidos sino hasta avanzado el siglo XIX.
47
Ignacio Carrillo Prieto. La ideología jurídica en la constitución del Estado mexicano 1812-1824. UNAM.
1981.
48
Silvio Zavala. La defensa de los derechos del hombre en América Latina (siglos XVI-XVIII), UNAM-
UNESCO. 1982.
26
Aun los liberales más radicales, como Lorenzo de Zavala, consideraron a la
tolerancia religiosa como un asunto innecesario para discutir pues la población era
homogénea en materia de religión. No obstante, la supresión de la Inquisición
desde las Cortes de Cádiz constituyó un avance en la separación entre el Estado y
la Iglesia.
27
España, que se han considerado por México como las más respetables fuentes
teóricas para estructurar a nuestro país jurídica y políticamente, hayan sido las que
más socavarán la soberanía nacional con sus intervenciones armadas.
Por otra parte, al explicar el concepto de derecho codificado, John Henry Merryman
asevera que desde sus orígenes, este sistema es más antiguo, más ampliamente
distribuido y más influyente que la tradición del Common Law; pero, a pesar de eso,
ni uno ni otro sistema puede considerarse superior. 50 Semejante aseveración pone
en una competencia pueril ambos sistemas.
Este reporte fue a raíz de una petición de los miembros de la Barra de Abogados de
San Francisco en la que preguntaba a la segunda Cámara del estado sobre la
conveniencia de continuar con el sistema del Common Law en la práctica legal del
estado, ya que representa ese sistema la tradición, el lenguaje y la cultura de los
estadounidenses.
49
Ignacio Vallarta. Obras. México. 1880. vol. III. p. 399-402.
50
The Civil Law Tradition. Stanford University Press. 1969. p. 3.
51
“Report on Civil and Common Law”. California Reports. 1906. p. 592.
28
codificado para la formulación de un código civil, siguiendo a Lousiana, así como
para otras cuestiones de derecho procesal. 52
Sin embargo, en el caso de United States vs. Juan Santiestevan 1 NM 583 (1874),
la Suprema Corte de Nuevo México empezó a cambiar de decisión y consideraba
que los Estados Unidos se habían subrogado a la República Mexicana en la
obligación de considerar como nacionales a los indígenas. 54 Pero esta tendencia
no fue promovida por razones humanitarias, al estilo que proclamaba Huntington,
sino por razones estrictamente económicas, ya que al reconocerles la ciudadanía,
los estados asumían la facultad de gravarlos con impuestos, tal como se estableció
en el caso de Territory of New Mexico vs. Delinquent Tax List of Bernalillo County
12 NM 62 (1903).
52
Rodman Willoughby. History of the Bench of the Southern California. Los Ángeles. 1909. p. 25.
53
United States v. Lucero. José Juan Lucero. Supreme Court of the Territory of New Mexico enero 1869. El
precedente reconoce que en el regimen de México no hubo distinción entre las razas y todos éramos Mexicanos:
“By an Act of September 17, 1822, to give effect of the plan of Iguala, it was provided that ‘in the registration
of citizens, classification of them with regard to their origin shall be omitted’, and that there shall be no
distinction of class on the parochial books”. Párrafo 19.
54
“The Pueblo Indians of New Mexico were, prior to the Treaty of Guadalupe Hidalgo, citizens of Mexico”
55
Guadalupe Hidalgo: Treaty of Peace, 1848 and the Gadsen Treaty with Mexico, 1853, New Mexico, 1967.
29
el cual las leyes de un “territorio cedido”, permanecen en vigor hasta su sustitución;
mientras que si el juez Murray de la Suprema Corte de California, siguiendo al juez
Walworth en el caso Canal Commissioners and Canal Appraisers vs. The People
(NY 1831), propuso que la legislación aplicable con anterioridad a un territorio
conquistado se abroga por el sólo hecho de la conquista, sin necesidad de expedir
nuevas leyes.
Podemos concluir que la influencia del derecho mexicano en los Estados Unidos,
podemos mencionar los siguientes elementos:
2. De 1846 a 1850, el derecho mexicano fue el único sistema legal que pudo regular
la compleja y caótica sociedad en estados como Texas, Nuevo México y California.
Durante este periodo de aplicación de las leyes mexicanas, éstas soportaron la
llamada conquista, la elaboración de la primera Constitución de California, el
Tratado de Guadalupe-Hidalgo y el otorgamiento de la calidad de estado fue
conferido al territorio de la Alta California.
56
Orrin, McMurray, Legal and political development of the Pacific Coast States, San Francisco, 1915, p. 270.
57
Rockwell Hunt. The Genesis of California First Constitution (1846-1849), John Hopkins University, 1895,
p. 19 y 31.
30
3. La influencia del derecho codificado es apreciada a través de la tendencia a elaborar
códigos que desde la administración del primer gobernador de California, Peter
Burnett, se apreció.
58
The Civil Law of Spain and Mexico. Arranged on the Principles of the Modern Codes, with notes and
references. Preceded with a Historical Introduction to the Spanish and Mexican Law and embodying in an
appendix some of the most important Acts of the Mexican Congress. New Orleans. Printed for the author by
Thomas Rea. 1851
59
John Arnold Rockwell. A compilation of Spanish and Mexican Law. In relation to Mines and Titles of Real
Estate. 1851.
31
Reproducido en la Colección de Bicentenarios. 2013. Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación. Cámara de Diputados
LXIII Legislatura y Universidad Nacional Autónoma de México
32
V. Estructura del sistema presidencial originario en México
Por su parte, Ramos Arizpe además de ser el promotor del federalismo en México,
fue quien defendió al Poder Ejecutivo unitario dotado de energía suficiente para
afrontar las emergencias a las que el país se enfrentara y seguiría enfrentando
posteriormente. Emergencias como la que acabamos de reseñar, pero que no sirvió
para el propósito que tenía encomendado según la Constitución Federal Mexicana.
Al igual que Estados Unidos, la importancia que tuvo la discusión sobre la unidad o
pluralidad del Ejecutivo trascendió al mero aspecto numérico e incidió sobre la
naturaleza y el carácter del Presidente.
La unidad del Presidente representaba el vigor necesario para tomar decisiones con
celeridad y secreto. El temor de que un solo Presidente se convirtiera en déspota
estaría disipado para los diputados constituyentes Ramos Arizpe y Espinosa por
varios elementos constitutivos del sistema político en general, como el tener un
periodo fijo de cuatro años, el contar con un régimen federal y con una
responsabilidad política para el titular del Poder Ejecutivo.
No obstante, no fue fácil la unidad del Poder Ejecutivo, pues hubo varias ingeniosas
iniciativas para implantar uno colegiado.
De entre estas propuestas están las de Manuel Crescencio Rejón, precursor del
juicio de amparo y la de Miguel Guridi y Alcocer, antiguo diputado a las Cortes de
Cádiz, quienes propusieron depositar el Ejecutivo en dos o tres personas
respectivamente. Además, el 13 de febrero de 1824 el diputado Demetrio del
Castillo presentó la formación de un Poder Ejecutivo muy original, tratando de
armonizar lo aparentemente irreconciliable.
33
embargo, este diputado insistiría en la necesidad de discreción y celeridad en la
toma de decisiones y, para evitar el abuso del Presidente, propuso la formación de
un Consejo de Gobierno, que limitaría el poder presidencial, cuya integración se
haría a partir de la mitad de los senadores y que velarían porque los actos del
Presidente fueran dictados conforme a la Constitución y a las leyes.
Este Consejo de Gobierno que tiene como antecedente los “consejos revisores” de
algunos gobernadores en la Confederación Americana,60 tuvo importantes
implicaciones, ya que por un lado fortalecía el federalismo dentro de la estructura
del Poder Ejecutivo, al ser senadores sus integrantes, símbolo de la representación
de las entidades federativas en las decisiones ejecutivas; así mismo, el Presidente
al consultar al consejo de gobierno, compartía la responsabilidad de sus decisiones
con el órgano que precisamente se encargaría de juzgarlo políticamente: el Senado,
en caso de cometer violaciones y ser acusado ante el Congreso.
60
De gran tradición constitucional en las colonias de América. En la Carta de Virginia se dispuso un Consejo
integrado por siete personas, que fue menguando ante el poder del gobernador, reduciéndose a una persona en
1609. Las irregularidades en la colonia provocaron la intervención del Rey para modificarlo en 1718 y nombrar
un Consejo con funciones no sólo gubernativas, sino también judiciales. Massachussetts tuvo un Consejo
Ejecutivo electo por votación popular. Las demás colonias establecieron sendos Consejos como corporaciones
de asesoría y supervisión de los gobernadores coloniales, a través de sus Cartas o constituciones particulares.
Los Consejos operaban como una Cámara alta de la Asamblea colonial y operaban como la máxima instancia
judicial. Murray G. Forsyth. Theory and Practice of the Confederation. Leicester University Press. Holmand
Meier Pub. Inc. 1981
34
De alguna manera ésta es una consecuencia del concepto de unidad en el
presidencialismo que, además, está basada en el reconocimiento de la
responsabilidad política del Presidente, ya que si el titular del Ejecutivo era
responsable de sus actos, lo menos que podía hacer el constituyente era
reconocerle una completa libertad para nombrar y reconocer a sus colaboradores
así como sancionarlos en caso de infracciones a sus órdenes.
Este aspecto no propició mayor molestia en Estados Unidos puesto que desde el
“discurso de despedida” de Washington pronunciado en 1796, se sentó el
precedente de que un presidente, sólo sería reelecto por un periodo adicional al
primero. La excepción de Franklin D. Roosevelt que de 1932 a 1945 ocupó la
presidencia fue supuestamente justificada en atención a las crisis que tuvo que
afrontar su administración, consistentes en la gran depresión económica, por un
lado, lo cual provocó la política de emergencia del New Deal y, además, la Segunda
Guerra Mundial. Después de su muerte se promovió la enmienda número XXII,
aprobada en 1951, que constitucionalizó el precedente fijado por Washington de no
extender la reelección más allá de dos períodos.
Esta constitución amplió las facultades del Congreso de la Unión para ocuparse no
sólo de las graves cuestiones encomendadas tradicionalmente, sino para resolver
cuestiones particulares de minucioso estudio: concesiones, patentes, revalidación
de estudios, habilitaciones de mayoría de edad, pensiones y otras más que fueron
35
abrumadoramente el trabajo cotidiano e interminable del Congreso. 61 Esta carga
administrativa se dio en detrimento de otras tareas de mayor envergadura como la
formulación de los códigos que, ante la imposibilidad material de formularlos, hasta
1870 fueron elaborados por comisiones del Poder Ejecutivo y expedidos en uso de
facultades extraordinarias.
A pesar de la Revolución iniciada en 1910 contra los excesos de Porfirio Díaz, podía
pensarse que México continuaría con un sistema constitucional inspirado en la
desconfianza hacia el Poder Ejecutivo y con su consecuente tendencia a limitarlo a
través del ejercicio de las facultades del Congreso. Sin embargo, para 1916 y 1917,
la idea de unidad y vigor del Ejecutivo ya había llegado hasta la convicción de la
sociedad y, en lugar de limitar sus facultades como en 1857, se le elevó a la
categoría de “guardián de la sociedad” como lo calificaría el constituyente Francisco
J. Mújica. El propio primer jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza
propició el desechamiento de la supremacía parlamentaria, previsto en la anterior
constitución; al respecto, sus palabras fueron claras:
61
Daniel Cosío Villegas. La Constitución de 1857 y sus críticos. Colección Sep-Setentas. 1974. 2ª ed. p. 158-165.
36
para la administración, el gobierno caminaría siempre a tientas, temeroso a cada
instante de ser censurado. 62
62
Mensaje de Venustiano Carranza al Congreso Constituyente en la entrega de su proyecto de Constitución. Revista
Mexicana de Derecho Penal. núm. 13. 3ª época. enero-febrero 1967. p. 27-28.
63
Derechos del pueblo mexicano. México a través de sus constituciones. Cámara de Diputados. LII Legislatura.
Articulado Constitucional. tomo IX. 1985. p. 33-89.
37
Congreso Constituyente (Querétaro) 1916-1917
gradoceroprensa.wordpress.com
38
VI. “Pureza” del Presidencialismo
64
Aunque la Ley Electoral de 1911 los reconoció por vez primera.
65
“De la Constitution d’Angleterre”. Libro XI . Capítulo VI: Des lois qui forment la liberté politique dans son
rapport avec la Constitution . « Tout sera perdu, si le meme homme, ou le meme corps des principaux, ou de
nobles, ou du people, exerceaint ces trois pouvoirs : celuis de faire de lois, celui d’exécuter les résolutions
publiques, et celui de juger les crimes, ou les différands des particuliers. »
66
El presidencialismo mexicano. Siglo XXI Editores. 1978. p. 31 y 55.
39
clausura anticipada de las sesiones del Congreso por el Presidente y designación
de sustitutos ante ausencias definitivas del Presidente.
Sin poder abordar los siguientes temas con mayor profundidad, empecemos por el
refrendo ministerial que ha despertado un reciente interés por sus repercusiones en
el presidencialismo. Establecido en el artículo 92 constitucional mexicano, posee
una larga tradición histórica desde la Constitución de Cádiz de 1812. Se podría
pensar que el refrendo es significativo de la existencia de un gabinete en el sentido
parlamentario, ya que compromete individualmente a los secretarios de Estado ante
el Congreso, por los actos del Presidente.
El primer punto a dilucidar es el relativo a qué actos requieren ser refrendados. Aquí
surge una nueva interpretación que consideramos equivocada, pues determina que
las leyes, reglamentos, decretos y órdenes debe ser refrendados. Siendo que el
precepto constitucional no alude a las leyes, se ha mal interpretado que el término
de decretos del Ejecutivo, implica a los decretos promulgatorios de leyes, entre los
demás decretos ordinarios.
Se estaría admitiendo que los secretarios de Estado forman parte del proceso
legislativo a través de su participación en la promulgación de leyes; lo cual estaría
67
Lo cual no deja de ser anticuado y obsoleto, pues en la actual época los actos presidenciales no pueden ser puestos
en duda, formal ni materialmente, por lo que no requiere de un Secretario que de autenticidad a sus actos.
40
en contraposición con el precepto constitucional de la titularidad única y que, por lo
tanto, le otorga al presidente de la República facultades exclusivas para intervenir
en dicho proceso.
Por ello, la conclusión que se sugiere es que el refrendo no puede proceder contra
las leyes. Pero si procedería con los reglamentos, decretos y órdenes del Ejecutivo,
tal como lo prescribe la propia Constitución literalmente, aunque resultaría inútil
pues los secretarios de Estado y los demás funcionarios federales pueden ser
removidos libremente por el presidente, en caso de negarse a refrendar los actos.
Son colaboradores de él por lo que los actos de ejecución en la expedición de
reglamentos, decretos y órdenes les compete. La responsabilidad política existe
también para el Presidente por causas especialmente graves, aunque para el caso
de los secretarios de Estado procede por violaciones a la Constitución y a las leyes
Federales.
En cuanto a las órdenes presidenciales, éstas pueden incluso ser firmadas por los
subsecretarios u oficiales mayores de las dependencias en cuestión, según el
decreto del 25 de junio de 1900, por lo que llegaríamos al absurdo que la acción
68
Manuel González Oropeza. “Características Generales de los Reglamentos”. Revista Jurídica Jalisciense. El
Presidencialismo. Año 1. Número 1. Septiembre-Diciembre 1991. Instituto de Investigaciones Jurídicas.
Universidad de Guadalajara. p. 170
41
presidencial, cuyos atributos son la energía y unidad, estaría impedida y,
posiblemente, obstruida por funcionarios de nivel menor que los secretarios de
Estado. Esto atenta contra el principio de unidad del Poder Ejecutivo.
Por otra parte, en cuanto a la asistencia a las sesiones del Congreso y presentación
de informes de los secretarios de Estado ante el Congreso, esta obligación no ha
constituido una fuente inmediata de responsabilidad y control del Legislativo sobre
el Ejecutivo. La única consecuencia conocida fue un denominado “voto de censura”,
que en un término de retórica política fuera empleado para acusar a un gobernador
y no a un Secretario; dicha moción fue emitida por el Senador Chavis Castro el 4 de
noviembre de 1941 sin resultado alguno.
La experiencia del presidente Juárez al respecto fue negativa y por ello, en la ley de
convocatoria de elecciones de agosto de 1867 planteó como reforma constitucional
la de que las relaciones entre los secretarios de Estado y el Congreso fueran por
escrito exclusivamente, para evitar el intercambio de debates.
69
La Constitución y la dictadura. Ed. Porrúa. 6a. Ed. 1982, p. 153.
42
De cualquier manera, nos descubre la importancia de los períodos en las funciones
de los órganos de autoridad en el diseño constitucional.
43
44
VII. Predominio del Presidencialismo
Sea que se adopte esta tesis o que simplemente se indique que el presidencialismo
es un sistema con ciertos aspectos comunes al modelo norteamericano, pero que
ha tenido su desarrollo propio en cada país, lo importante es comprender sus
elementos, que se pretendieron esbozar en el cuerpo del presente trabajo.
Unidad del titular del Poder Ejecutivo, lo cual hace de sus secretarios de Estado,
colaboradores que son nombrados y removidos libremente por el presidente.
45
El presidente y sus secretarios y colaboradores son responsables por y ante el
Congreso, a través de las causales y procedimientos establecidos en la Constitución
y en la ley federal de responsabilidades de los servidores públicos.
Promotor del marco normativo del país, a través de su gran poder de iniciativa.
Thomas O. Sargentich. “The limits of Parliamentary Critique of the Separation of Powers”. William and Mary
Law Review. Vol. 34. No. 679. 1993. p. 690
46
VIII. Intentos para implantar el parlamentarismo en México
A pesar de que la Revolución social mexicana de 1910 tuvo entre sus objetivos el
acabar con una dictadura presidencial, al momento de cambiar la Constitución,
desde el proyecto presentado por Venustiano Carranza, el poder presidencial quedó
no sólo intacto, sino que se transformó el sistema favorablemente hacia un
presidencialismo enérgico y consolidado. Desde este punto de vista, Carranza es
heredero de la tendencia de Juárez y Díaz hacia la Presidencia.
Sin embargo, este proyecto, que es el que finalmente fue aprobado, ha ido
creciendo en los cien años de vigencia de la Constitución entonces adoptada, no
pasó inadvertido y sin debate, pues en el mismo año en que se aprobaba la
Constitución, se presentaba un proyecto por diputados constituyentes para
transformar el presidencialismo en un parlamentarismo.
Quizá es poco conocido que durante la discusión de nuestra Constitución en 1917
hubo proyectos de parlamentarismo en México que fueron escasamente discutidos,
pero que después de haberse promulgado la Constitución, hubo un movimiento que
persistió en implantar el sistema parlamentario ante el temor de volver a convertir al
presidente en un dictador. Esto confirma nuestra conclusión de que todas nuestras
instituciones constitucionales han sido configuradas no por azar o imitación, sino
que han sido producto del más depurado proceso histórico de razonamiento.
Desde un principio, las propuestas parlamentarias del siglo XX demuestran un claro
objetivo de limitar el exceso de poder presidencial y ofrecen una vía para
democratizar a la sociedad mexicana. Quizá el primer intento para implantar el
sistema parlamentario en México se da en el contexto de la célebre XXVI Legislatura
del Congreso de la Unión, denominada maderista.
47
secretarías de Estado en el periodo de Victoriano Huerta, estaban José María
Lozano, Francisco M. de Olaguíbel y Nemesio García Naranjo, quienes tenían
políticas desde el Partido Reeleccionista que apoyó en 1910 la formula Porfirio Díaz-
Ramón Corral. A este “triángulo” se les sumó Querido Moheno para formar una
fracción denominada "cuadrilátero" que cuestionaba todas las medidas procedentes
del presidente Francisco I. Madero.
Entre las tendencias observadas, esta fracción admiraba al sistema parlamentario,
cuyas propuestas para su implantación causaron gran conmoción en la Cámara y
en la opinión pública.72
La sublevación de Félix Díaz en Veracruz el 16 de octubre de 1912 condujo a que
la Cámara de Diputados inquiriera al secretario de Gobernación que era Jesús
Flores Magón, sobre la pertinencia de adoptar un régimen parlamentarista en
México. Los diputados demandaron la comparecencia personal del secretario,
mientras que el presidente Madero se oponía con el argumento de que las
comunicaciones entre el ejecutivo y sus secretarios y el Congreso de la Unión,
deberían ser por comisiones del Congreso que se acercasen a dialogar, o por
escrito, según había sido promovido por Benito Juárez desde 1867, en su ley de
convocatoria.
Las relaciones entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo se agravarían posteriormente
con la disolución que Victoriano Huerta, habiendo usurpando el Ejecutivo, mandó
hacer del Congreso en 1913. Huerta y sus secretarios, entre los que ya figuraban
los integrantes del "cuadrilátero", pretendieron justificar las medidas de disolución
del Congreso, a pesar de estar de acuerdo con la implantación del sistema
parlamentario.
Sin embargo, Huerta no era un rey, ni los secretarios formaban un gobierno de
gabinete ni, en suma, México era Inglaterra. Estos disparates fueron evidenciados
con la obra de Manuel E. Cruz que en 1918 escribió un documentado libro que
ilustra el sistema parlamentario en Inglaterra contrastando con las tradiciones
políticas e idiosincráticas de México.73
A partir del golpe de Estado de Huerta y el descrédito de los abogados y políticos
que lo rodearon, el proyecto de parlamentarismo se ligó a la fracción política
contraria a la Revolución y no a los ideales que pretendía cumplir: la limitación del
poder presidencial. Venustiano Carranza al presentar su proyecto de Constitución
no dudó en sostener al sistema presidencial fortalecido y desechar el
parlamentarismo. La división del movimiento revolucionario era muy grande como
para fragmentar dicho poder adoptando el parlamentarismo, para tal efecto,
Carranza explicó:
72
Josefina MacGregor. La XXVI legislatura, un episodio en la historia de México. México. Cámara de Diputados.
1983. p. 67-69. Adrián Aguirre Benavides. Errores de Madero. México. Jus. 1980. p. 91.
73
El gobierno de gabinete y la evolución del parlamentarismo en Inglaterra. México Imprenta Franco-Mexicana.
1918. p. 472.
48
Pero ¿Qué es lo que se pretende con la tesis de gobierno parlamentario? Se quiere
nada menos que quitar al Presidente sus facultades gubernamentales para que las
ejerza el Congreso, mediante una comisión de su seno, denominada "gabinete". En
otros términos, se trata de que el presidente personal desaparezca, quedando como
una figura decorativa.
¿En dónde estaría entonces la fuerza del gobierno? en el Parlamento, y como éste,
en su calidad de deliberante, es de ordinario inepto para la administración, el
gobierno caminaría siempre a tientas, temeroso a cada instante de ser censurado.
El Parlamento se comprende en Inglaterra y en España, en donde ha significado
una conquista sobre el antiguo poder absoluto de los reyes. Se explica en Francia,
porque esta nación a pesar de su forma republicana de gobierno, está siempre
influida por sus antecedentes monárquicos. Pero entre nosotros no tendría ningunos
antecedentes y seria cuando menos imprudente lanzarnos a la experiencia de un
gobierno débil, cuando tan fácil era robustecer y consolidar el sistema de gobierno
de presidente personal, que nos dejaron los Constituyentes de 1857.
Por otra parte, el régimen parlamentario supone forzosa y necesariamente dos o
más partidos políticos, perfectamente organizados, y una cantidad considerable de
hombres en cada uno de esos partidos entre los cuales puedan distribuirse
frecuentemente las funciones gubernamentales.
Ahora bien, como nosotros carecemos todavía de las condiciones a que acabo de
referirme, el gobierno se vería constantemente en la dificultad de integrar el gabinete
para responder a las frecuentes crisis ministeriales.
Tengo entendido que el régimen parlamentario no ha dado buen resultado en los
pocos países latinoamericanos en que ha sido adoptado, pero para mí la prueba
más palmaria de que es un sistema de gobierno, del que no se puedan esperar
grandes ventajas, está los Estado Unidos del Norte, que tienen establecido en sus
funciones democráticas el mismo sistema de presidente personal, han llegado a
pensar en dicho régimen parlamentario.74
74
Excélsior, año I. tomo I, número 264, 6 de diciembre de 1917; Revista Mexicana de Derecho Penal, núm. 13, enero-
febrero 1967, tercera época, pp. 28 y 29; puede ser que Carranza se haya referido al único caso de parlamentarismo
en Chile que en esa época estaba vigente. Ante el abuso del poder presidencial de José Manuel Balmaceda, quien
pretendió acumular el poder presupuestario en sus manos, despojándolo del control del Congreso, se produjo la
revolución de 1891 que instauró la denominada “República Parlamentaria” (1891-1925), que sin cambiar la
Constitución chilena de 1833 transformó el presidencialismo en parlamentarismo. La ley trasladó las facultades del
presidente a los partidos políticos representados en el Congreso, lo que motivó una lucha partidista de gran magnitud.
El presidente en turno sólo ejercía funciones formales y la inestabilidad de su gabinete fue notoria ante las críticas de
los diputados en el Congreso. Este período se caracterizó por una oligarquía que dominaba el Congreso desde los
partidos y, hacia 1925, en otro cambio legal y constitucional puesto que se expidió una nueva Constitución en ese
año, Chile volvió al sistema presidencial. memoriachilena.gob.cl./602/w3/article-3537-html. El caso reciente de
Brasil, respecto a la derrota en el plebiscito del 7 de septiembre de 1993, que consultó al electorado integrado por 90
millones de votantes, sobre si el país siguiera como República presidencial o cambiara a Monarquía parlamentaria,
confirma la opción republicana por el 73% (43 millones de electores), con el sistema presidencial por 55% (36
millones de votantes). Rodolfo de Camargo. “Cambio de régimen político y la experiencia brasileña. Consideraciones
49
El contundente rechazo de Carranza hacia el parlamentarismo persuadió
completamente a los diputados constituyentes en 1917. Se tiene noticia de una
iniciativa presentada en el curso de los debates del Constituyente para plantear el
sistema parlamentario, elaborado por veinticinco diputados el 17 de enero de 1917,
presentada por Froilán C. Manjarrez, periodista y diputado constituyente75 . No
obstante, el proyecto no prosperó y ni siquiera se tomó en consideración, lo cual
demuestra que Carranza no estaba en disposición de consensar, con las mismas
fuerzas de la Revolución, que lo habían llevado a la Primera Jefatura. 76
Carranza no conoció que el propio Woodrow Wilson, presidente de los Estados
Unidos (1912-16,1916-20), como Rector y profesor de la Universidad de Princeton
promovió el Parlamentarismo como forma ideal de gobierno desde 1885, con su
tesis doctoral sobre Congressional Government: A Study in American Politics,
presentada en la Universidad Johns Hopkins. Wilson antes de llegar a la presidencia
de los Estados Unidos, abogó por el parlamentarismo influenciado por Walter
Bagehot y propuso que los miembros del Congreso pudieran ser nombrados
Secretarios de Estado y que su período coincidiera con el del Ejecutivo.77
El Congreso Constituyente convocado por Venustiano Carranza dio oportunidad a
figuras noveles en la tribuna parlamentaria para desplegar sus cualidades
intelectuales y revolucionarias; tal fue el caso de Manjarrez quien, sin tener
antecedentes parlamentarios, fue electo para el Congreso Constituyente como
diputado propietario por el 6o. distrito de Puebla, siendo su suplente, Manuel A.
Acuña.
Su elección no causó problemas en la Asamblea, a pesar de que el Congreso fue
muy escrupuloso en la calificación de las credenciales de los presuntos diputados
constituyentes. La auto calificación de sus miembros tomó mucho del valioso tiempo
del Congreso. Este ha sido el Congreso más breve. Comienzan sus sesiones el 1o.
de noviembre de 1916 y durante este mes y el siguiente, se discuten
fundamentalmente las credenciales de los demás diputados.
50
Manjarrez desespera el 25 de noviembre de 1916 y reclama que se dejara pasar el
tiempo con lo que calificó de deliberaciones "tontas y baladíes". El proyecto de
Constitución presentado por Carranza, bajo la inspiración de uno de sus más
fervientes adeptos, el entonces rector de la Universidad Nacional, José Natividad
Macías, no se conoció sino hasta el 1º de diciembre de 1916 y, nuevamente,
Manjarrez reclamó que se imprimiera y distribuyera el proyecto a la brevedad
posible; sin embargo, todavía el 2 de diciembre del mismo año, se siguieron
discutiendo credenciales. De esta forma, el Congreso sólo tuvo escasos dos meses
para discutir el proyecto de reformas constitucionales, lapso insólito en la historia de
los congresos mexicanos.
Otro obstáculo que enfrentó el Constituyente de Querétaro, además del tiempo, fue
la profunda división que hubo entre dos bloques parlamentarios. El núcleo de uno,
al que se denominó "renovador" y que representaba el pensamiento tradicional
liberal del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, lo constituyó el grupo formado
por José Natividad Macías, Gerzayn Ugarte, secretario particular de Carranza; Félix
F. Palavicini, encargado del Despacho de Instrucción Pública, y Luis Manuel Rojas,
director de la Biblioteca Nacional y que fungió como un activo presidente del
Congreso Constituyente, entre otros.
Por otra parte, el grupo conocido como "jacobino", cuyos personajes más
conspicuos fueron Francisco J. Múgica, Juan de Dios Bojórquez, Luis G. Monzón y
Froilán C. Manjarrez, entre otros, integraron un bloque de 94 diputados que fueron
los que imprimieron la tónica progresista e innovadora al Congreso. Este grupo
lanzó el 31 de diciembre de 1916 un "Manifiesto a la Nación", en el cual quedó
establecido su ideal político. Según Pastor Rouaix, diputado y secretario de
Fomento, dentro de este grupo, había partidarios del general Álvaro Obregón,
entonces secretario de Guerra. 78
Manjarrez, aunque jacobino, tuvo algunos puntos de contacto con el pensamiento
de Carranza. Uno de ellos era precisamente su rechazo al militarismo; sin embargo,
este punto no constituyó un alejamiento con el grupo Sonora.
Una vez recibido el proyecto de reformas a la Constitución, el Congreso debatió su
reglamento interior y procedió a integrar sus comisiones. Al respecto, aunque
Manjarrez no formó parte oficialmente de ninguna de las comisiones que se
integraron, sus propuestas fueron especialmente luminadoras para el debate.
Manjarrez tuvo la visión histórica suficiente al momento de discutir la nueva
Constitución, que ésta tendría que ser el documento normativo más importante de
la Revolución mexicana, de ahí que su preocupación constante por plasmar los
78
Pastor Rouaix. Génesis de los artículos 27 y 123. México. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la
Revolución Mexicana. 1959. La desconfianza de Carranza hacia su secretario Obregón fue manifiesta desde la
realización del Congreso Constituyente. El episodio en que Carranza sale de la ciudad de México cabalgando hacia
Ecatepec, para de ahí acudir a Querétaro por tren, primero acompañado por Obregón y después solo, fue manifiesto
de su deseo de no involucrar a Obregón ni a los militares en la fragua del proyecto de Nación que Carranza quería en
sus reformas constitucionales. Los periódicos de la época reseñaron pormenorizadamente esta salida apoteótica de
Carranza.
51
ideales obreros y campesinos, lo llevó a insistir en la expresa consagración de los
principios que formarían el artículo 123 constitucional.
Efectivamente, en la célebre sesión del 26 de diciembre de 1916, Manjarrez propone
la sugerencia más luminosa: un nuevo constitucionalismo social mexicano:
Se ha visto que esta Revolución no es una Revolución Política, sino una
Revolución Social (...) pasará así solamente pidiendo las 8 horas de trabajo,
no; creo que debe ser más explícita nuestra Carta Magna sobre este punto y
precisamente porque debe serlo, debemos dedicarle toda atención, y si se
quiere, no un artículo, no una adición, sino todo un capítulo de la Carta Magna
(...) yo no opino que cuando fijen las leyes reglamentarias sea cuando se
establezca tal o cual cosa en beneficio de los obreros, no señores. ¿Quién
nos garantiza que el nuevo Congreso habrá de estar integrado por
revolucionarios?... ¿Quién nos garantiza, digo, que ese Congreso General ha
de expedir y ha de obrar de acuerdo con nuestras ideas? No señores, a mí
no me importa que esta institución esté no dentro de los moldes que
previenen jurisconsultos, a mí no me importa nada de eso, a mí lo que me
importa es que se den las garantías suficientes a los trabajadores, a mí lo
que me importa es que atendamos debidamente el clamor de esos hombres
que se levantaron en la lucha armada y que son los que más merecen que
nosotros busquemos su bienestar y no nos espantemos a que debido a
errores de forma, aparezca la Constitución un poco mala en la forma; no nos
asustemos de esas trivialidades, vamos al fondo de la cuestión.79
Esta propuesta que refleja el pensamiento social, más progresista,
característicamente mexicano, y que proviene de liberales como Ignacio Ramírez
en el Constituyente de 1856-1857 y de sus obras posteriores en 1875, Manjarrez
convence al Constituyente que la formalidad ortodoxa es muy estrecha y ciega para
elevar al ámbito constitucional los rasgos más apremiantes de la revolución social
del país. El periodista poblano vislumbró una nueva teoría constitucional, y ve a una
supra legalidad constitucional que permite alejar del alcance de congresos
ordinarios, los valores más importantes de una nueva comunidad,80 nueva en tanto
se convulsiona por una revolución que replantea y cuestiona principios políticos y
sociales, sobre las cuales habrá estado fundamentada.
Con esta participación, Manjarrez pasó a la historia y todos los cronistas e
historiadores ponderan las consecuencias de su preocupación por el carácter
revolucionario del Congreso Constituyente.81 En la sesión del 28 de diciembre de
1916, Manjarrez propuso que se concediera un capítulo exclusivo para tratar los
79
Ídem. p. 688 y 689.
80
RolandoTamayo y Salmorán. Introducción al estudio de la Constitución. 3a. ed. México. UNAM. 1989. p. 283-
284.
81
Excepto la historia de Palavicini sobre el Congreso Constituyente, las demás, especialmente las escritas por
jacobinos, reconocen la sugerencia de Manjarrez: Djed Bórquez. Crónica del Constituyente. México. Botas. 1983.
Rouaix. Op. cit. supra. Rudolf Melgarejo y J. Fernández Rojas. El Congreso Constituyente de 1916-1917. México.
Secretaría de Fomento. 1917. p. 534 y 535. Manuel González Ramírez. La Revolución Social de México. 2a. ed.
México. t. II. Fondo de Cultura Económica. p. 327-328.
52
asuntos del trabajo, cuyo capítulo podría llevar como título 'Del Trabajo', según
sugirió.82
La concepción sui generis del grupo de renovadores sobre el sistema federal
presidencial se perfiló claramente con motivo de la propuesta para cambiar el
nombre oficial de "Estados Unidos Mexicanos" por el de "República Mexicana",
presentada en la sesión del 12 de diciembre de 1916. Los carrancistas pusieron
tanto empeño en combatir este cambio que se antoja más semántico que de fondo,
que correspondió al propio presidente del Congreso, Luis Manuel Rojas, hacer la
defensa del sistema, dejando a Cándido Aguilar, vicepresidente del Congreso, en
funciones de presidente. Rojas siguió el pulso de la propuesta y consideró que se
encaminaba no sólo a cambiar el nombre oficial de México sino el sistema
presidencial por uno parlamentario y el federal por uno centralista. Rojas, después
de recordar el proyecto de parlamentarismo que la XXVI Legislativa presentó por
los elementos más “reaccionarios”, llegó a considerar que: “La palabra República
en efecto, no puede significar de ninguna manera, la idea de federación, la palabra
'República' por su tradición está asociada a los antecedentes del sistema central".
En esta ocasión el grupo renovador ganó por 108 votos contra la propuesta y hubo
sólo 57 por la afirmativa, entre los que estaba el voto de Manjarrez.83
Ante esta postura, Manjarrez tuvo ocasión de presentar el 17 de enero de 1917 una
iniciativa suscrita por 25 diputados que se reducía a la siguiente propuesta:
Que el Presidente de la República tenga facultades para nombrar a los Secretarios
de Estado y del Despacho, pero previa aprobación de la Cámara de Diputados.
Esta sesión se había prolongado hasta las 23:15 horas, por lo que ante el cúmulo
de propuestas y debates, Palavicini sugirió que las iniciativas y dictámenes no se
leyeran ante la Asamblea y, en consecuencia, no aparecieran inmediatamente en el
Diario de Debates, sino que fueran directamente a la imprenta del Congreso y se
distribuyera a los diputados.
La iniciativa de Manjarrez fue asimilada por sus opositores al proyecto que para
implantar el sistema parlamentario se había interpuesto por el famoso "cuadrilátero"
de diputados, proclives a Victoriano Huerta, contra Madero en 1912.84
De esta manera, se la pretendió cubrir con un halo antirrevolucionario y
conservador. No obstante, los dos proyectos eran distintos, ya que la propuesta de
82
Diario de los debates del Congreso Constituyente. México. 1920. t. I. sesión del 28 de diciembre de 1916. p. 739
y 740. La propuesta venía respaldada por Rafael Ochoa, Rafael L. de los Ríos, diputado y secretario particular de
Rouaix y José María Rodríguez. Pastor Rouaix al enterarse de la propuesta, formó una comisión a través de De los
Ríos, quien propuso una moción suspensiva en la discusión del artículo 5o., para discutir la conveniencia de un título
para la cuestión obrera; las sesiones informales se llevaron a cabo durante los primeros 10 días de enero de 1917 y el
13 de enero es presentado el dictamen firmado por 70 delegados, mismo que mereciera la aprobación de la Asamblea
el 23 de enero. Diario de los debates. op. cit. sesión del 12 de diciembre de 1916. Charles Cumberland. La Revolución
mexicana. Los años constitucionales. México. 1975.
83
Diario de los debates. Op. cit. sesión del 12 de diciembre de 1916.
84
Manuel González Oropeza y Arturo F. Zaldívar Lelo de Larrea, "Proyectos de Parlamentarismo en México". El
constitucionalismo en las postrimerías del siglo XX. La Constitución mexicana 70 años después. México. UNAM.
1988. t. VI. p. 408.
53
Manjarrez era compatible con el sistema presidencial y federal de los Estados
Unidos.
Además, la iniciativa de Manjarrez contaba con la tradición de los Congresos
Constituyentes, ya que, tanto el de 1824 en su sesión del 22 de julio, había
ponderado el sistema parlamentario por el diputado Ignacio de Mora; como en el de
1856-1857, donde Ponciano Arriaga había pugnado por la participación del
Congreso en la designación de los funcionarios importantes del Poder Ejecutivo.
Recientemente, esta propuesta fue todavía presentada por Roberto Jaramillo Flores
del Partido Socialista Revolucionario el 23 de junio de 1977.
La propuesta de Manjarrez se presentó en el momento de discutirse la fracción II
del artículo 89 constitucional, mediante la cual se asignó al presidente libertad
absoluta en el nombramiento y remoción de los secretarios de Estado y el entonces
jefe de Departamento del Distrito Federal. En la sesión del 18 de enero de 1917, el
constituyente hizo profesión de fe del parlamentarismo:
Si estuviéramos todavía en tiempo oportuno, yo vendría a abogar francamente en
pro del sistema parlamentario que es el único, y debe entenderse así, que garantiza
el funcionamiento de la democracia.
En su participación, Manjarrez lanzó una aseveración lapidariamente cierta: "La
Revolución, señores diputados, debe entenderse bien, que se hizo y cuando se
refiere a la parte política, en contra del Poder Ejecutivo, no se hizo en contra del
Poder Legislativo."
El diputado poblano apreciaba valientemente en la misma sesión del Constituyente,
que todo el proyecto de reformas constitucionales presentado por el primer jefe le
retira al Congreso sus facultades necesarias para el equilibrio de poderes: "con ese
voto presidencial le va a ser casi imposible legislar" decía. "Tenemos esta
Constitución llena de facultades para el Ejecutivo, y esto ¿Qué quiere decir? Que
vamos a hacer legalmente al Presidente de la República un dictador."
David Pastrana Jaimes, compañero de diputación apoyó estas aseveraciones y la
propuesta de intención en el nombramiento de secretarios de Estado.85
Repararon en contra del sistema parlamentario —entendido por Manjarrez como la
ratificación de los nombramientos de los secretarios del Estado por la Cámara de
Diputados— los diputados Manuel Herrera y Rafael Martínez de Escobar. El
sustento contra el parlamentarismo venía desde el proyecto presentado por
Carranza al cual acompañó un mensaje en los términos antes descritos.
Herrera pugnó por la necesaria libertad de acción del presidente para ejercer sus
atribuciones, por las cuales era responsable y Martínez de Escobar repitió esas
mismas objeciones.86
A partir del rechazo por la propuesta, no mereció dictamen ni discusión por la
Asamblea, Manjarrez se separó del grupo carrancista en el poder. Sin embargo,
después de firmar la Constitución siguió la carrera parlamentaria que le había
85
Ferrer Mendiolea. Crónica del Constituyente. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.
1957. p. 109. Manuel González Ramírez. Op. cit. p. 313.
86
El Senado Mexicano, México. Senado de la República. 1987. t. II. p. 300.
54
descubierto su experiencia en el Congreso Constituyente y fue electo diputado
durante el periodo carrancista de 1917 a 1920, es decir, durante la XXVII y XXVIII
Legislatura del Congreso de la Unión.
Su actuación como diputado al XXVII Congreso manifestó su mismo espíritu
tendencia, así como su preocupación por establecer el sistema parlamentario.
Sin embargo, conjuntamente a la propuesta parlamentaria que esbozó en los
trabajos del Congreso Constituyente, Manjarrez, en compañía de 53 diputados,87
presentó un proyecto bien estructurado para implantar ese sistema en lugar del
presidencial, a través de reformas constitucionales. Los firmantes se identificaban
con el recién fundado Partido Cooperativista Nacional y con Álvaro Obregón, por lo
que los carrancistas persistieron en su punto de vista. Entre ellos, había personajes
de gran calado como Jacinto B. Treviño y Aarón Sáenz.
Este proyecto de reformas, aunque presentado formalmente el domingo 30 de
diciembre de 1917, ya había sido divulgado ante la opinión pública y en
consecuencia, analizado desde el 30 de noviembre, fundamentalmente a través del
periódico Excélsior. Mediante entrevistas que el periódico publicó a partir del 5 de
diciembre a los personajes más connotados del carrancismo, el sistema
parlamentario ya era condenado aún antes de su iniciativa de implantación formal.
Luis Manuel Rojas manifestó que el proyecto iba en contra de las tradiciones e
instituciones políticas mexicanas, pues el parlamentarismo se ha dado sólo en
monarquías o repúblicas centralistas, pero no en repúblicas federales como México.
La exposición de motivos es una interesante argumentación a favor del sistema que
contesta los ataques contra el parlamentarismo. La iniciativa pretendía reformar 35
artículos constitucionales que sólo afectaban la estructura del Poder Legislativo y
sus relaciones con el Ejecutivo y no incidían en el sistema federal.88
55
Parlamento podría prorrogar sus sesiones o concluirlas anticipadamente sin
consultar a otras autoridades;
4. Se prevé la existencia de un Consejo de ministros cuyo presidente sería
integrante del Parlamento con facultad para iniciar leyes;
5. La Comisión permanente del Parlamento estaría integrado por 45 miembros:
30 diputados y 15 senadores;
6. El ejercicio del Poder Ejecutivo sería a través de un presidente por conducto
del Consejo de ministros;
7. El presidente de la República nombraría al presidente del Consejo de entre
los integrantes del Parlamento;
8. El presidente del Consejo designará a los ministros integrantes del Gabinete
a los tres días siguientes a su designación;
9. El Gabinete tendría que ser aprobado por la Cámara de Diputados;
10. El presidente del Consejo sería el encargado de promulgar y ejecutar las
leyes.
Esta interesante propuesta fue turnada a las Comisiones Unidas de Puntos
Constitucionales, las cuales no rindieron dictamen sino hasta el 3 de octubre de
1919 en el sentido de desecharlo. El único argumento rendido en el dictamen fue
en el sentido de que dicho sistema requería de partidos políticos consolidados, que
México no contaba en ese momento. Se decía, además, que países consolidados
como los Estados Unidos que contaban con partidos políticos seguían con un
sistema presidencialista y no parlamentario. El dictamen fue aprobado ante el
desencanto de Manjarrez y los demás diputados.
56
Froilán C. Manjarrez Romano. Diputado Constituyente.
Archivo General de la Nación.
57
El intento de 1917 fue seguido por otro que tuvo todavía mayor respaldo. Anunciado
en la prensa el 30 de noviembre de 1921 como un nuevo proyecto para implantar el
sistema parlamentario iniciado por el diputado Ignacio Borrego y apoyado por varios
diputados más, entre los que se encontraba Rafael Martínez de Escobar, Vito
Alessio Robles, Eduardo Vasconcelos, Anselmo Campillo Seyde, José Siurob y
Mauro Ángulo. La disidencia estuvo a cargo de Isidro Fabela para quien este
sistema requería de la preparación del pueblo y consideraba que no estaba
preparado. José I. Lugo destacó que el parlamentarismo centralizaría, aún más, al
país.
89
Excélsior. 1º de diciembre de 1921. Hemeroteca Nacional.
58
las formas de gobierno, a saber, el imperio, la república central, la federal, la
dictadura y por último, el parlamentarismo".
El exdiputado constituyente José I. Lugo se mostró partidario del parlamentarismo,
pero adelantó una objeción en el sentido de que dicho sistema tendería a centralizar
el poder y a eliminar la soberanía y las legislaturas de los estados. Este es un
argumento que el proyecto no responde claramente, pues en las reformas
constitucionales que sugiere para implantar el parlamentarismo, sólo modifica
artículos relativos a organización de poderes federales, pero es omiso respecto de
los poderes locales. Sin embargo, Lugo veía que el parlamentarismo provocaría la
formación de partidos políticos, por lo que no consideraba como impedimento previo
la no existencia de partidos organizados.
Se llegó incluso a argumentar por el senador Manuel Cepeda Medrano, que el
sistema traería aparejado un incremento notable en el presupuesto para satisfacer
las necesidades del nuevo Parlamento, lo cual no podría ser sufragado por el erario.
Sin embargo, Excélsior comenzó una campaña contraria al sistema y en favor del
presidencialismo, repitiendo que el parlamentarismo era "impracticable dada la falta
de cultura cívica de nuestro pueblo, ni siquiera preparado para tal sistema".90 El
periodista Benito Javier Pérez Verdía escribió durante el mes de diciembre de 1921
diversas críticas a la propuesta, apoyando a las autoridades federales en su
rechazo.
No obstante, la propuesta del diputado por Durango, Ignacio Borrego, planteó
novedosas cuestiones. Ampliaba la integración del Senado a cinco senadores por
estado y el Distrito Federal y dos por territorio federal; asimismo ampliaba el periodo
presidencial a seis años.
El proyecto aludió a dos reconocidos autores para apoyar la idea del
parlamentarismo: Karl Kautsky y Gustavo Le Bon; sin embargo, la fundamentación
era más aparente que real ya que estos autores no aludían al sistema parlamentario
como tal, sino que hablaban de bondades de la representación popular en un
Congreso o Parlamento.
Por ejemplo, Kautsky defendía la institución representativa del Parlamento o
Congreso ante el ataque que había desde 1869 y repetido en 1892. Estas críticas
consideraban que los parlamentos eran instrumentos de la burguesía de
dominación, por lo que proponía la legislación directa por el pueblo; es decir
promovía la democracia directa en lugar de las instituciones representativas
Kautsky, en contraste, escribe en 1893 la obra El parlamentarismo, legislación
directa por el pueblo y la social democracia que tuvo una segunda edición en 1911
con el título Parlamentarismo y democracia. En esta obra, Kautsky apoya a las
instituciones representativas para "afirmar que el sistema de representación es algo
90
Excélsior. 2 de diciembre de 1921. 2ª sección. p. 6. Hemeroteca Nacional.
59
irreparable del dominio de la burguesía es una leyenda que no resiste el más mínimo
análisis histórico".91
En cuanto al proyecto de Borrego, resulta importante destacar que posee el
elemento más característico del parlamentarismo: el presidente es designado por el
Congreso de la Unión por votación de las dos terceras partes de sus miembros.
Además, el presidente tendría la facultad, previa autorización de las dos terceras
partes del Senado, para la disolución de la Cámara de Diputados, Con estas
características, el proyecto resulta muy próximo a los modelos parlamentaristas
europeos.
Los intentos de implantar el parlamentarismo en México fueron congruentes con el
deseo de reducir el poder presidencial y de devolver al Poder Legislativo la función
política que desde la teoría clásica división de poderes se le ha asignado. Aunque
Daniel Cosío Villegas califica como un disparate político el proyecto de 1921, por
tratar de limitar el poder del entonces triunfante Álvaro Obregón,92 los intentos
obedecieron a un lógico desarrollo histórico: después de una dictadura, como la de
Díaz o Huerta, debían limitarse los poderes de la presidencia.
Por lo que respecta a los partidos políticos, estos han pasado desde 1929 por un
desarrollo singular consolidado a través de reformas políticas. La competencia
electoral en las elecciones presidenciales recientes demuestra la concurrencia de
por lo menos seis partidos políticos nacionales, más otras regionales.
91
Karl Kautsky. Parlamentarismo y democracia. México. Editora Nacional. 1982. p. 167-168.
92
Daniel Cosío Villegas. El sistema político mexicano. 7ª ed. México. Cuadernos de Joaquín Mortiz. 1982. p. 42-43.
93
O Globo. Río de Janeiro. Domingo 22 de febrero de 1987. p. 5.
60
encontramos en el escenario político apoyando la formación de partidos políticos
nacionales como el Partido Nacional Revolucionario, y formulando el Plan Sexenal,
un verdadero plan de gobierno y no solamente económico. Ambas instituciones,
tanto el partido político como el plan de gobierno aprobado por un partido son
instituciones parlamentarias con las cuales había simpatizado.
Durante la célebre Convención de Aguascalientes del PNR, celebrado en el "Teatro
Olímpico" a fines de 1932, él se pronunció a favor del principio de no-reelección:
Yo no creo compañeros delegados, como se ha asegurado por allí, que el principio
de la no-reelección sea un principio que no interesa ya a las masas proletarias.94
El principio de la no-reelección fue propiciado después del magnicidio de Álvaro
Obregón, quien, al haber quebrantado el principio de Francisco I. Madero, apoyó
que se reformara la Constitución, a iniciativa de Calles, mediante un anteproyecto
propuesto por primera ocasión en la historia mexicana, a través de un partido
político. Lo anterior resultaba más compatible con el sistema parlamentario que con
la tradición presidencial mexicana. Para confirmar el pensamiento de Manjarrez que
en la revolución social se había luchado contra la institución presidencial, y que el
sistema parlamentario sería el más democrático para reemplazarlo, al final de su
vida renovaba su ideal promoviendo como secretario de prensa y propaganda del
PNR una reforma que limitaría el poder presidencial, como era la no-reelección
absoluta del presidente de la República.
Sin embargo, la exaltación de los delegados a la Convención que, seguramente
actuaban con la anuencia del jefe máximo, llevaron el principio hasta el extremo de
aplicarlo a otros poderes que no lo necesitaban, como las Legislaturas, e hizo que
el principio no permitiera la elección de un diputado local para la diputación federal
en su siguiente periodo y viceversa. Contra esta insensatez se opusieron tanto
Manjarrez como José Manuel Puig Casauranc.
Al año siguiente, participa en la Convención del PNR en Querétaro en un
significativo encuentro del exdiputado constituyente en el teatro de la República. El
motivo de esta Convención fue aprobar un plan de gobierno para ser aplicado por
el primer presidente que duraría seis años,95 Lázaro Cárdenas, por ello se le
denominó Plan Sexenal. El 4 de diciembre de 1933 formó parte de la Comisión
Dictaminadora del Plan, al lado de Luis León y Alberto Bremauntz.
Aunque Cárdenas fue el primer presidente que gobernó con un Plan Sexenal, la
idea había sido de Calles, quien en su célebre mensaje presidencial del 1º de
septiembre de 1928 aludió a que:
Ya es hora de formar un programa minucioso de acción que cubra los seis años del
próximo periodo presidencial; programa que debe estar basado en el cálculo, en la
estadística, en las lecciones de la experiencia... Debemos estudiar lo que podemos
94
Historia documental del Partido de la Revolución. t. I. PNR. 1929-1932. México. PRI-ICAP. 1981. p. 317.
95
Aunque la reforma constitucional de 1928 prolongaba el período presidencial, ante el asesinato de Obregón,
entonces presidente electo, se sucedieron tres presidentes (Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo
L. Rodríguez) ante la ausencia del presidente constitucional, durando cada uno dos años.
61
alcanzar, dadas las posibilidades de nuestros presupuestos y las realidades
nuestras.96
Manjarrez fue simpatizante de Lázaro Cárdenas. En 1933 se le nombró director del
periódico El Nacional culminando así su trayectoria profesional de periodista. Desde
la "columna del director" Manjarrez continuó apoyando el movimiento obrero,
uniéndose a la precandidatura de Lázaro Cárdenas y elaborando incluso su
biografía. Al llegar éste a la presidencia, enfatiza la labor de Cárdenas como
agrarista, reportando la trascendencia de la reforma en la Laguna.97
El 2 de octubre de 1937 Manjarrez fallece prematuramente en Cuernavaca, y deja
como legado su fructífera participación en la creación de instituciones que ahora
enriquecen el acervo político del país. Su vida azarosa nos permite vislumbrar, tal
como lo dijo el 6 de diciembre de 1933:
La Constitución de México ni siquiera la elaboraron los intelectuales, la elaboraron
hombres que veníamos de las filas revolucionarias. del Reino Un
96
Ídem. t. II. p. 76.
97
González Ramírez. Op. cit. t. III. p. 348.
62
CAPITULO TERCERO
E UNUM PLURIBUS
Para conseguir esa libertad, Morelos y con él, los insurgentes de 1815, escogieron
el camino del neo-constitucionalismo “a la Mexicana” y su mérito no está tanto en la
opción, sino en la oportunidad y persistencia de su decisión. Constituciones y
proyectos ya habían aparecido en América con anterioridad a Apatzingán, pero
Morelos fue el alma del Congreso de Chilpancingo y de la Constitución del 22 de
octubre de 1814.
98
"Proclama del Congreso". febrero de 1815. Puruarán. Decreto Constitucional para la libertad de la América
Mexicana. ed. Facsimilar. Gobierno del Estado de Michoacán. 1964. p. 101.
99
“Manifiesto de Morelos en Oaxaca el 21 de diciembre de 1812. publicado en Decreto Constitucional…, Op. cit. p.
65-66.
100
Idem.
63
La idea de un Congreso Nacional ya aparece en España desde 1808, también
durante los primeros años de la Insurgencia (el 18 de abril de 1811) y se reitera el
31 de mayo de 1813; por su parte, Morelos convoca al Congreso (28 de junio de
1813) convence a sus integrantes (Ignacio López Rayón, José María Liceaga y
Carlos María Bustamante, entre otros), formula su reglamento de trabajo (11 de
septiembre de 1813) y lo declara instalado (14 de septiembre de 1813) en
Chilpancingo, por ser "el centro de las distancias", a pesar de que Carlos María de
Bustamante le sugiriera Oaxaca como sede.
101
Ernesto de la Torre Villar. La Constitución de Apatzingán y los creadores del Estado Mexicano. México. UNAM.
Instituto de Investigaciones Históricas. 1964. p. 78 y ss. Virginia Guedea. José María Morelos y Pavón. Cronología.
México. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. 1981. passim.
102
Así lo ha explicado la teoría constitucional. K.C. Wheare. Las constituciones modernas. España. Ed. Labor. 1971.
p. 12. Miguel González Avelar. "La Constitución Constituyente de Apatzingán". La Constitución de Apatzingán y
otros estudios. México. SEP. núm. 20. 1982. p. 41.
64
Aunque en México todas las constituciones y proyectos han sufrido críticas acervas
y excomuniones por parte de la Iglesia Católica; si revisamos nuestros textos
constitucionales desde 1814 hasta 1917, encontramos prácticamente los mismos
argumentos de vituperio enderezados por sectores doctrinarios: ausencia de
legitimidad o de representatividad en el Congreso Constituyente respectivo, falta de
positividad o vigencia de la Constitución, jacobinismo en el propio Congreso
Constituyente, copia inadecuada de otros modelos constitucionales, entre otros. Es
una triste realidad de que el constitucionalismo mexicano tuvo como principal
enemigo a la Iglesia Católica en sus orígenes.
103
Lorenzo de Zavala. "Ensayo histórico de las Revoluciones de México desde 1808 hasta 1830". Obras. prólogo de
Manuel González Ramírez. México. Porrúa. 1969. capítulo V del tomo I.
104
Manuel Herrera y Lasso. Estudios constitucionales. Ed. Polis. 1940. p. 12.
105
Mario de la Cueva. "La Constitución Política de México". 50 años de Revolución. FCE. 1961. p. 55.
106
Ernesto de la Torre Villar, Ernesto de la. "El constitucionalismo mexicano y su origen". en Estudios sobre el
Decreto Constitucional de Apatzingán. UNAM. 1964.
107
Luis Villoro, El proceso ideológico de la Revolución de Independencia, 1ª. reimp., México, UNAM, 1977, p. 111.
108
Luis de la Hidalga. El equilibrio del poder en México. 2ª. ed. México. UNAM. 1978. p. 40.
109
Aunque Felipe Remolina ya ha demostrado la vigencia del Decreto Constitucional en territorio Insurgente. Felipe
Remolina Roqueñi. Vigencia y Constitucionalidad de la Constitución de Apatzingán. México. Federación Editorial
Mexicana. 1972. González Avelar. Op. cit. p. 43-44.
65
importancia que el Ejecutivo tenía con relación al Congreso; pero la primera
organización del Ejecutivo descansó en una figura plural, para lograr consenso y
unificar los diferentes grupos insurgentes.
Asimismo, para 1824, la experiencia mexicana había demostrado que en todos los
Ejecutivos colegiados que habían funcionado en nuestro país, siempre surgía una
personalidad lo suficientemente poderosa o, si se quiere, ambiciosa, como para
someter de hecho al órgano ejecutivo colegiado y reducirlo en torno a una sola
persona.
De esta manera, tal como Napoleón había dominado al Consulado francés de 1800,
en México desde la promulgación del Decreto de Apatzingán, Morelos y José María
Cos, disputaron el predominio del Ejecutivo, acompañándoles José María
Liceaga,111 prevaleciendo Morelos. Iturbide había controlado igualmente a la
Regencia colegiada y José Mariano Michelena pretendió controlar el triunvirato
integrado además por Guadalupe Victoria y Miguel Domínguez.112
Morelos aparece como el gran mediador entre Ignacio López Rayón y el Congreso
de Chilpancingo, su temor por las facciones lo acercó a James Madison en el
Federalista número 10. La proclama del 23 de octubre de 1814 determinaba:
Podemos francamente practicar todo lo que no se oponga a las leyes, por más que
contradiga a las pasiones y caprichos de los que gobiernen... ¡Horror eterno a las
facciones intestinas!113
110
Jaime E. Rodríguez. El nacimiento de Hispanoamérica, Vicente Rocafuerte y el hispanoamericanismo. 1808-1832.
México. Fondo de Cultura Económica. 1980. p. 122 a 124. Michael Casteloe. La primera República Federal de
México (1824-1835). México. Fondo de Cultura Económica. 1975. p. 29-30.
111
Wilbert H. Timmons. Morelos, sacerdote, soldado, estadista. México. Fondo de Cultura Económica. 1984. p. 139-
140.
112
Rodríguez. Op. cit.
113
Decreto Constitucional… Op. cit. p. 59.
66
La figura de Morelos no disminuye por no haber sesionado regularmente en el
Congreso o por no haber formulado personalmente la Constitución; pues en contra
de lo que piensa Anna Macías,114 el constitucionalismo de Apatzingán estaba
supeditado a la independencia nacional y la prioridad de Morelos era esta última.
Por lo tanto, George Washington y Morelos tenían las mismas metas y la formación
de la Constitución estaba en las buenas manos de Andrés Quintana Roo y José
Manuel de Herrera aquí, como de James Madison, James Wilson y Gouverneur
Morris en Estados Unidos.
El Decreto Constitucional refleja con gran agudeza las relaciones que el Poder
Ejecutivo debía guardar con el Legislativo. Siguiendo los temores fundados de
Rousseau sobre la inclinación natural de los gobiernos para excederse en el
ejercicio del poder,116 convierte al Legislativo en el poder predominante,
subordinando al Poder Ejecutivo, y, en Apatzingán, se concibe al Congreso como el
"único depositario de los derechos y confianza de los pueblos", "ya que la soberanía
ejercida por una sola persona conduce a la tiranía”.117
114
Anna Macías. Génesis del Gobierno Constitucional en México: 1808-1820. traducción de María Elena Hope y
Antonieta Sánchez Mejorada de Hope, México. SEP. 1973. (Sepsetentas número 94) p. 115-117.
115
"Orden circular convocando a un Congreso, dictada en Acapulco el 8 de agosto de 1813". Decreto
Constitucional… Op. cit. p. 70.
116
Jean Jacques Rousseau. Du contrat social. capítulo X. libro tercero precedido por un "Ensayo sobre la política de
Rousseau” por Bertrand de Jouvenel. Le livre de poche. 1978.
117
Estas ideas fueron claramente expuestas por Alberto Lista a través del periódico El Espectador Sevillano que
circuló en la Nueva España a fines de 1809. Macías. Op. cit. p. 121-128.
67
¿De dónde salió este poder Ejecutivo Colegiado que sería igualmente considerado
diez años después en los debates de la Constitución de 1824? Varios autores 118
consideran que la influencia decisiva de esta organización fue la Constitución
francesa del 22 de agosto de 1795 en cuyo artículo 132 estableció un Directorio
Ejecutivo constituido por cinco miembros.
118
Jose Miranda. Las ideas y las instituciones políticas mexicanas. 2ª. ed. México. UNAM. 1978. p. 363.
119
Gabriel Lepointe. Historie des Institutions et des faits sociaux de France (1787 à 1875). France. Editions
Montchrestein. 1956. p. 662. A. Esmein. Précis elémentaire de l’historie du Droit Français de 1789 a 1814. Librairie
du Recueil Sirey. 1911. p. 53.
120
Eduardo Esteva Gallicchio. Documentos para el estudio de la historia constitucional del Uruguay. Fundación de
Cultura Universitaria. s/f. t. I. p. 151.
121
“El colegiado permitiría eliminar el peligro de una dictadura; del abuso de poder que es natural en una
función que tantos poderes tiene; de la ambición desatada de los hombres políticos por llegar a la Presidencia;
de la corta duración del mandato que impide una obra de gobierno eficaz”. Benjamín Nahum. “La época
bitllilista. 1905-1929”. Historia Uruguaya. 8. 50 años. Ediciones de la Banda Oriental. Asociación de
Profesores de Historia del Uruguay. 1975. p. 69
68
El presidente bajo esta modalidad se encargaría de llevar las relaciones exteriores
del Uruguay, así como todas las tareas de seguridad nacional y defensa. Tendría
plena facultad para nombrar y remover a los miembros de la administración pública.
Por su parte, el Consejo Nacional de Administración estaría integrado por nueve
miembros nombrados: seis de parte del partido mayoritario y tres de los partidos
minoritarios, encargándose de atender las políticas sociales (trabajo, salud y
educación) así como las obras públicas. 122
Por otra parte, el único país del mundo que observa con total vigencia un Poder
Ejecutivo Colegiado es Suiza que lo estableció en su Constitución de 1848 de clara
influencia Napoleónica. La actual Constitución de 1999 ha establecido el Consejo
Federal como titular colegiado a cargo del Poder Ejecutivo con siete concejeros,
cada uno encargado de una función administrativa específica:
Finanzas
Gobernación
Relaciones exteriores
Justicia y policía
122
Nahum. Op. cit. p. 80
69
deben estar expresamente conferidas en la Constitución y, por lo tanto, los cantones
pueden legislar en todo aquello que no está delegado a la Confederación.
La Asamblea Federal, integrada por 246 miembros, elige cada cuatro años al
Consejo Federal Suizo. Los 26 cantones federales tienen una réplica colegiada en
cada cantón regional, según mencionamos, el cual se organiza a través de una
constitución cantonal que decide la integración de 5 o 7 miembros y ejerce una
competencia sobre toda materia que no está delegada a la Confederación. Cada
cantón define el idioma oficial y cuenta con la capacidad de ejercer relaciones
exteriores, según los artículos 48 y 56 de la Constitución Federal.
Una de las materias exclusivas de cada cantón es definir el idioma oficial que se
habla en su circunscripción y que, según el artículo 48 de la Constitución suiza,
permite que los cantones mantengan relaciones exteriores.
70
Consejo Federal Suizo
71
CAPÍTULO CUARTO
X. Debates fundacionales
123
James Madison. Journal of the Federal Convention. Editado por E. H. Scott, Albert Scott & Co. Chicago. 1893.
p. 85, 98, 99, 123, 165, 170, 173 y 185. Richard Pious. The American Presidency. New York. Basic Books Inc. p. 27.
124
En sus obras previas a la Constitución Federal de 1787, Adams propagó las ventajas de un Poder Ejecutivo único
y vigoroso, independiente y diferenciado del Poder Legislativo. George A. Peek Jr. editor. The Political writings of
John Adams. 11a. ed. Indianapolis. The American Heritage Press. 1978. p. XIX. 88 y 115.
72
El Federalista que de los debates habidos en esa Convención.125 El espectro de la
instauración de un monarca electivo según había aludido el constituyente George
Mason, se disiparía, pues lo que transforma al titular del Poder Ejecutivo en un rey
o en un déspota, no es ciertamente el número –ya que históricamente ha habido
tanto uno como tres déspotas- sino los mecanismos de contrapeso en la forma de
gobierno: habiendo establecido una forma republicana de gobierno, un sólo
Presidente poco podría excederse en sus atribuciones, pues todo el sistema de
gobierno, ideado con frenos y contrapesos, no existentes en las monarquías,
impediría su transformación en déspota. Esta misma idea aparecería
posteriormente en el Congreso Constituyente Mexicano en su sesión del 21 de
enero de 1824, según lo explicaría el diputado Juan de Dios Cañedo.
En el período que cubren los primeros años del sistema presidencial, el observador
nota la gran diferencia que separa la democracia entre México y los Estados Unidos.
Desde 1917, en nuestro país, a pesar de sus graves problemas, los procesos
electorales descansan en el sufragio popular directo otorgando el derecho a votar
de manera universal, mientras que en los Estados Unidos el sufragio está sometido
a obstáculos discriminatorios y a los colegios electorales que, en ocasiones,
distorsionan la legitimidad del Presidente, por contarse privilegiadamente el “voto
electoral” sobre el voto popular, como en 1876 se dio con el caso de Samuel J.
125
Diferenciando Hamilton al Presidente de Estados Unidos con el Rey de Inglaterra, con el cual los detractores
de la Constitución asimilaban, explicaba en El Federalista número 69 que el Presidente era conocido por los
votantes, mientras que el Rey era ungido por las reglas de su herencia en la monarquía. Así mismo, el Presidente
podía vetar los proyectos de ley, con la única expectativa de evitar su aprobación, si concurría las dos terceras
partes de los integrantes de ambas cámaras del Congreso, mientras que el Rey podía sancionar negativamente
una ley del Parlamento y, así oponerse a su entrada en vigor. Otra diferencia radica en que el Presidente sólo
manda las fuerzas federales, pero tiene restricciones respecto de la guardia nacional o milicia cívica bajo el
control de los Estados; en tanto que el Rey de Inglaterra comanda todas las fuerzas armadas de su país. Además
de que el Presidente ejerce su cargo por un tiempo definido y el Rey lo hace hasta su muerte. Las diferencias
radican también en el ámbito internacional, el Presidente cuenta con funciones limitadas por el Senado, mientras
que en Inglaterra, el Rey tenía un poder irrestricto para nombrar, acordar y hacer la guerra y la paz.
126
The Federalist Papers. Introducción de Clinton Rossiter. New American Library. 1961. p. 416 - 423.
73
Tilden y Rutheford Hayes, en el cual, a pesar de que el primero, había ganado el
voto popular (4’301,000 votos) perdió la presidencia, mientras que el segundo
recibió 4’036,000 votos, pero ganó la contienda con 185 votos electorales (Tilden
tuvo 184). 127
127
A cambio de ceder la Presidencia, Tilden y sus partidarios en el Congreso condicionaron a Hayes que éste
retirase las tropas federales de tres Estados del sur. La democracia al estilo de los Estados Unidos quedó en
entredicho con acuerdos políticos como éste, sin importar el sufragio popular. Presidential Elections since 1789.
4a. Edición. Congressional Quarterly Inc. Washington. 1987.
74
XI. El colegio electoral y su origen medieval 128
128
Tomado de Manuel González Oropeza. “El Cisma de Occidente y la creación del Colegio Electoral”. Lex.
4ª. Época. Julio 2021.
129
Se llamaban “antipapas” a los personajes que habían sido impuestos por nobles europeos, en este caso, el
conde de Tusculum, y que no había seguido el procedimiento regular de designación, con la autorización de la
mayoría de los cardenales.
75
personas que no eran clérigos en puestos eclesiásticos, todo lo cual estaba en
contra de la reforma propuesta.
La cuestión de la investidura resultó compleja, ya que muchos Papas, eran
familiares de nobles de Francia o Italia, por lo que había un conflicto de interés entre
la nobleza y los cardenales. El celibato para los sacerdotes, parte de las reformas
de la Iglesia, no fue ordenado sino hasta el Primer Concilio de Letrán en 1123 bajo
los auspicios del Papa Calixto II
Después de desplazar a su contrincante por la fuerza que fue a refugiarse en el
castillo de la Galería, Nicolás II se asentó en la Basílica de San Juan de Letrán en
Roma; sin embargo, debido a una alianza política entre los reformistas y los
Normandos, invalidaron el nombramiento de la Corte Alemana hacia Nicolás,
declarándolo incompetente para gobernar.
No obstante, su degradación, Nicolás aparentemente dictó reglas para la elección
de los futuros Papas, que deberían ser electos en sínodos secretos o cónclaves,
donde sólo ciertos cardenales asistirían, apoyados por el Emperador del Sacro
Imperio Romano. Habría preferencia para elegir candidatos romanos. Las reglas de
elección serían escritas hasta 1278. 130
Sin embargo, las reglas de Nicolás II no ayudaron a evitar otra crisis en la disputa
del poder papal. A la muerte de éste, los reformistas de Roma eligieron a Alejandro
II en 1061 y la Reina Regente Inés, en nombre del Emperador del Sacro Imperio
Romano Germánico, Enrique IV, quien estaba en minoría de edad, designó a
Honorio II en 1062, el cual con un ejército mercenario defenestró a Alejandro II.
Como contraataque, el duque Godofredo llegó con un ejército más poderoso a
Roma. La controversia entre Alejandro y Honorio, respaldada por sendos ejércitos,
reflejaban los conflictos entre la realeza de distintos soberanos; en esta época, el
poder temporal privaba sobre el poder papal, quitando y poniendo a los pontífices,
así como la provisión de obispados.
Al final, el apoyo se contempló para Alejandro II quien hizo de la reforma de la Iglesia
su estandarte. El Papa Gregorio VII (1073-1085) incluyó la doctrina de la infalibilidad
del Papa dándole al pontífice romano la primacía de su autoridad apostólica en
cuestiones de fe y valores morales, esta doctrina se plasmaría hasta el primer
Concilio Vaticano de 1869. De la misma manera, la provisión de cargos eclesiásticos
debería ser hecha por el Papa entre clérigos y no entre personas externas
seleccionados por reyes. Esta cuestión fue denominada como la controversia de la
Investidura.
La reclusión de los cardenales para elegir al Papa se hizo evidente en 1241, cuando
Mateo Orsini obligó al cuerpo cardenalicio a permanecer en el Palacio del
Septizodio, hasta que no eligieran al nuevo Papa que sería Celestino IV, lo cual duró
130
Ruppert Matthews. The Popes: Every question answered. Thunder Bay Press. 2014. Singapur. p. 135-136
76
60 días con todas las penurias y presiones imaginables de parte del Emperador, la
elección era apremiante frente a las Cruzadas y guerras por la sucesión del Papado.
La caótica situación de la Iglesia, que sufría cada vez que había la ausencia de un
Papa, en algunas ocasiones después de transcurrir unos días o meses, dadas las
epidemias o violencia de la época, así como las intervenciones del Imperio Romano
Germánico o las luchas entre los príncipes y familias, llevó a fines del siglo XIV a
una lucha por la ubicación de la sede pontificia entre Roma o Aviñón. Esta última
circunstancia se sublimó ante el deceso del Papa Gregorio XI en 1378, provocando
el gran Cisma de Occidente, entre el Papa Urbano VI y Clemente VII. Con una
rebelión afuera de la Basílica de San Pedro y un colegio de 16 cardenales de los 22
posibles; la turba exigía que la sede no saliera de Roma y con gran temor, los
cardenales votaron por un ausente, el arzobispo de Bari, que no era cardenal y, por
lo tanto, no estaba presente en el colegio.
Las medidas de austeridad extrema de Urbano, provocaron que un sector de
cardenales declarara nulo su nombramiento y, en su lugar, el cardenal Roberto de
Ginebra fue ungido como Clemente VII. El enfrentamiento entre ambos fue
acompañado de excomuniones y respaldos de distintos países, cinco para
Clemente, más de cuatro para Urbano. Urbano venció a Clemente con la ayuda de
mercenarios, pero el antipapa con el apoyo de la reina de Nápoles se refugió en esa
ciudad y después en Aviñón.
Urbano nombró a su sobrino nuevo Rey de Nápoles para deponer a la Reina Juana,
que había apoyado a Clemente. Carlos de Durazzo, que era su nombre, no sólo
depuso a la reina de Nápoles, sino que la asesinó en 1381.
Con las muertes de Urbano y Clemente, el Rey de Francia pretendió llegar a un
arreglo entre las partes en conflicto, particularmente con Bonifacio IX, sucesor de
Urbano. No obstante, el cardenal español Pedro Luna, fue presentado como
Benedicto XIII, nuevo antipapa. Ante la resistencia de Benedicto para acceder al
reconocimiento de Bonifacio, se encontró igual resistencia de éste último para
reconocer al primero. Las guerras entre ellos agotaron el erario y el prestigio del
Vaticano, dándose muestras de corrupción graves.
Un nuevo intento por reunificar la silla pontificia, condujo a la celebración de un
Concilio en Pisa en 1409. El Concilio de cardenales logró situarse por encima de los
Papas Benedicto XIII y Gregorio XII (1406-1415) y deponerlos a ambos, nombrando
un tercer Papa: Alejandro V, quien falleció al poco tiempo en 1410, siendo electo
posteriormente por Juan XIII (antipapa). Ante esta gran confusión, el Rey
Segismundo de Alemania sobrepuso su autoridad.
La solución comenzó a perfilarse el 6 de abril de 1415, cuando en el Concilio de
Constanza (Alemania) se reunieron 29 cardenales y más de 100 doctores en
Derecho y Divinidad, con más de 134 abades y 183 obispos se pronunciaron,
“derivando su poder directamente de Cristo”, en el Concilio de Constanza (1414-
77
1418), por la erradicación del Cisma que habían padecido y que había provocado
guerras entre Papas, 131 venta de indulgencias y corrupción; así como de críticas de
que los Papas se habían convertido en delincuentes y pecadores, como lo manifestó
Jan Hus, aunque la crítica fue válida, la ejecución en la hoguera no se hizo esperar.
El Concilio eligió a Martin V el 11 de noviembre de 1417 quien concluyó el gran
Cisma de Occidente, sentando el principio de la autoridad de los Concilios sobre los
Papas en sus individualidades, reuniendo la legitimidad de los cardenales como los
únicos electores para decidir la investidura papal, sobre la influencia y las presiones
de Reyes, familias, nobles y sus ejércitos que, coyunturalmente tuvieran el poder de
imponer un personaje u otro, para la silla pontificia. Por la colegialidad de un
Concilio, se evitaba la simonía que era una práctica de compraventa de cargos
espirituales. Martin V fijó en 24 el número de cardenales electores. Los concilios a
partir de entonces tendrían la facultad para juzgar y, en su caso, deponer a los
Papas. El Emperador Segismundo de Luxemburgo se adhirió a los acuerdos de
Constanza.
Como se aprecia del anterior recuento, la abigarrada historia del poder político de
la Iglesia y los Papas, no difiere mucho de las historias de poder de la autoridad
civil, incluyendo conspiraciones, asesinatos, desconocimientos de las autoridades,
ilegitimidades para ocupar los cargos eclesiásticos, ambiciones e intervenciones de
personajes poderosos por ambición. La grave situación que provocó descrédito en
la Iglesia, tuvo que ser zanjada por el “conciliarismo”, o la investidura de la máxima
autoridad en un colegio electoral de cardenales. El Concilio de Constanza fue, a
semejanza de nuestra tradición, un Congreso Constituyente que se ocupó
primordialmente de la elección de un Papa legítimo, siendo las encíclicas y bulas,
los demás documentos fundamentales de organización de la Iglesia, imbricados con
valores morales, éticos y fijando los principios de justicia.
Siglos después, la Iglesia condujo reconocimientos de gobierno, como antaño
reconocían a Papas y antipapas, permitiendo la abierta intervención de otros
Estados. Como se ha mencionado con anterioridad, la Iglesia católica fue el primer
muro que impidió el libre desarrollo del constitucionalismo mexicano. Desde la
Constitución de 1824, las primeras crisis constitucionales del gobierno mexicano
fueron precisamente motivadas porque los sacerdotes y misioneros se negaron, en
principio, a jurar y obedecer la Constitución Federal de 1824, 132 e incluso algunos
131
Provocando una cadena de antipapas antes y después del Concilio: Alejandro V (1409), Juan XXIII (1410),
Clemente VIII (1423) y Félix V (1434) entre otros
132
Vicente Francisco Sarría y Narciso Durán, presidentes de las misiones en las Californias, fueron expulsados
del Territorio por negarse a jurar la primer Constitución Mexicana, lo cual no sólo era un desacato a la máxima
ley de nuestro país, sino su actitud representaba un desconocimiento a la Independencia de México hacia
España, Fondo Archivo General de la Nación (AGN). Gobernación. Instituto de Investigaciones Históricas de
la Universidad Autónoma de Baja California (IIH). 1.14, 1.18, 1.29 y 3.32. Desde el 15 de junio de 1825, el
Territorio había presenciado el reconocimiento de nuestra Independencia por parte de Inglaterra, cuando se
ordenó la solemnidad de ese momento con misas, iluminaciones y salvas. Archivo Histórico de Baja California
Sur "Pablo L. Martínez" 17-656. En esa época, el impopular Papa León XII (1823-1829) dictó medidas
78
de ellos participaron en asonadas, como la de la Misión de Santa Rosa de Todos
los Santos en las Californias hacia 1830, 133 lo que motivó que el jefe político José
María de Echeandía propusiera la conversión en pueblos, con autoridades civiles,
de las Misiones para que estuviesen bajo su control.134
España y sus “majestades católicas” no reconocieron el Tratado de Córdoba y sus
consecuencias sino hasta el 28 de diciembre de 1836 con el denominado Tratado
Definitivo de Paz y Amistad donde Isabel II, hija de Fernando VII, como reina y
gobernadora reconoce a México como nación libre. El Vaticano no quiso reconocer
tampoco, ni siquiera de facto, a nuestro país, como lo había hecho con Haití en
1821, sino hasta que España lo aceptara mediante un Tratado, a pesar de que la
nación sostuvo la religión católica como religión de Estado en esa época.
La encíclica Etsi iam diu promulgada en diciembre de 1824, el Papa León XII, a
petición de Fernando VII, manifestó acremente que las posesiones de América:
Hemos recibido las funestas nuevas de la deplorable situación en que tanto el
Estado como a la Iglesia ha venido a reducir en esas regiones, la cizaña de la
rebelión.
Sin ningún conocimiento de la situación real de América, León XII, repitiendo los
intereses políticos que movían al Papado en la antigüedad y pidió a los Obispos
americanos que convencieran a su grey de las “augustas y distinguidas virtudes que
adornan a la persona de Fernando VII”. 135
79
dependiente de España y de su forma de gobierno. El Congreso General de México
decretó en julio de 1825 que los límites de la Iglesia no deberían sobrepasar las
funciones del Estado y convocaría a un concurso para que la opinión discurriera
sobre los límites de la autoridad eclesiástica.
En 1846, Pio IX fue ungido como Papa, que duraría más tiempo en la silla apostólica:
31 años y 7 meses. Su conservadurismo fue notorio aunque sus logros también.
Convocó el I Concilio Vaticano (1869-1870) donde logró que se proclamara la
infalibilidad del Papa y determinó la primacía de los obispos romanos sobre los
demás, centralizando el poder en el clero de Roma. Aunque tuvo serios problemas
con el Rey de Italia, por la rivalidad en el predominio del poder de los Estados
Pontificios e Italia, llegando a excomulgar al Rey Víctor Manuel II, avanzó
paulatinamente con la “cuestión social” que ya se planteaba en Europa, y que la
Constitución de México de 1857 delineó en nuestro país, con anticipación a los
escritos del Obispo de Maguncia G. V. Ketteler en 1864, cuando escribió “La
cuestión obrera y el cristianismo”, 136 que fue el fundamento para la encíclica de Pío
IX Quanta Cura promulgada en el mismo año.
Sin embargo, la encíclica de Pio IX fue un manifiesto abiertamente hostil a la libertad
de culto que impidió la garantía de esa libertad fundamental a mediados del siglo
XIX en México, cuya preocupación se manifestó en el artículo 5º. del Proyecto de la
Constitución de 1857 que la pretendió establecer, pero que no fue aprobada por
esta reticencia papal. La paradoja provino de Maximiliano, cuando propició mayor
libertad de culto en México, a pesar de la simpatía del Papa hacia Francia.
Estas nuevas confrontaciones entre el omnipotente Papa, infalible y predominante,
sin antipapa al cual se enfrentase, se desplazó hacia los Estados que pretendieran
marcar límites a la autoridad eclesiástica mediante sus Constituciones o leyes
fundamentales, como sucedió con México, como nuevo símbolo de su soberanía y
de sus decisiones reformistas frente a las libertades que afirmaban hacia sus
ciudadanos.
Tratándose de la jura de la Constitución Federal de 1857 137, tomamos en cuenta
las circulares episcopales del 12, 18 y 20 de marzo de dicho año, poco después de
la promulgación de la Carta Magna, emitidas por el Obispo y Vicario Capitular
prohibieron a los fieles católicos, que eran los únicos permitidos, puesto que la
libertad de culto no se autorizó sino hasta las Leyes de Reforma, la obediencia y
juramentación de dicha Constitución, así como la obligación por parte de todas las
autoridades de retractarse públicamente, ante el Tribunal de la Penitencia, de sus
136
Donde proponía que la verdadera solución a la cuestión social debería radicar en una nueva concepción del
Estado donde se equilibrara el liberalismo individual y el totalitarismo estatal. Las ideas de Ketteler inspiraron
a León XIII en su encíclica Rerum Novarum (1891)
137
Aunque el Papa Pío IX tuvo fama de liberal, en su largo pontificado (1846-1878) condenó los avances del
“modernismo” como la libertad de prensa y la democracia, a través de sus encíclicas Quanta cura y Syllabus
errorum, llegando a proclamar, en consecuencia, la infalibilidad pontificia (1870). Los Papas. Veinte siglos de
historia. Op. cit. p. 143.
80
actos de obediencia a la Norma Fundamental. En esa ocasión correspondió al
Ayuntamiento de La Paz contestar de manera ejemplar el reto que la Iglesia Católica
había dado:
El Ilustre Ayuntamiento que tengo el honor de presidir, ha visto con
sentimiento que la autoridad eclesiástica se valga de su urgente Ministerio
para influir en asuntos temporales, intimándole a los fieles cristianos a un
precepto que no podrían cumplir sin cometer un crimen, porque crimen es
atentar contra las instituciones de la Nación, puesto que ésta tiene derecho
para dictar sus leyes y hacerlas guardar, según convenga a su seguridad y
felicidad.
Esto es provocar a la rebelión, lo que envolvería al país en una guerra
fratricida que nos cubriría de disolución y luto, y que esos deseos no pueden
serlo los de un representante de Jesucristo cuyo ministerio es la paz. 138
138
Carta del Presidente Municipal Manuel Ímaz al Obispo de Anastaciópolis del 2 de mayo de 1857. Fondo
Gobernación HH 16.50 (1857.17).
81
mismo 5 de febrero a los países neutrales, en la Gran Guerra, para que se invitara
a los Estados beligerantes a poner fin a las hostilidades. Esta invitación fue todo un
éxito diplomático, pues con su nueva Constitución, la estatura moral del país
superaba las acusaciones, enderezadas sobre todo por Estados Unidos, y
pasábamos de ser un país anárquico, a ser un país que con su Constitución instaba
a la paz de sus detractores. En el caso de los beligerantes de la sangrienta guerra
mundial, México proponía a los países neutrales rehusar el suministro de materias
primas y la suspensión del tráfico mercantil con las naciones en guerra.
Inmediatamente después de promulgada la Constitución reformada, el 5 de febrero
de 1917, fecha de celebración que coincide con la promulgación de la Constitución
que se reformaba de 1857, se hicieron escuchar los críticos que, sin razón,
publicaron y difundieron sus ataques.139
Todas las Constituciones mexicanas han estado sujetas a severos escrutinios. La
crítica más inmediata y difundida, provino de los colaboradores de la dictadura.
como Jorge Vera Estañol, quien publicó en Los Ángeles (CA) un libro con el título
Al margen de la Constitución (1917), y se basó en el procedimiento empleado por
Carranza para proponer las reformas constitucionales, a través de un Congreso
Constituyente; este mismo argumento ya había sido anticipado por el Primer Jefe,
cuando explicó que no sometería las reformas al “Constituyente permanente”.
Por otra parte, habría que desmentir el comentario de Robert J. Kerr, quien informó
a la Barra de Abogados de Estados Unidos, que la Constitución mexicana era “el
primer documento (adoptado por delegados electos por cada Estado) que se haya
producido en México por un cuerpo de ciudadanos representantes, compuestos casi
exclusivamente de militares. 140 La gran desinformación de este análisis muestra al
país como un país militarizado hasta en sus instituciones fundamentales, lo cual es
una falsedad. Desde el Congreso Constituyente de 1856-1857, la pléyade de
liberales civiles dominó su integración: abogados, periodistas y profesionales de
diversas áreas integraron dicho Congreso Constituyente. Kerr confundió quizá el
carácter de oficiales de la guardia nacional, o milicia cívica, que a mediados del siglo
XIX todo ciudadano adulto ocupaba para la defensa del país y poseían grados que
no pertenecían a las fuerzas armadas permanentes.
La Barra de Abogados de ese país no sólo estuvo confundida, sino que emitió
comentarios muy negativos hacia nuestra Constitución, Joseph Whelles se atrevió
a decir que resultaba “el código más radical y revolucionario que haya sido
139
Contario a los Papas antecedentes en las atapas constitucionales de México, la Constitución de 1917 tocó
bajo el pontificado de Benedicto XV quien abolió el Non expedit, puesto en vigor por Pío IX, que implicaba un
desconocimiento de los católicos a ciertos Estados, como Italia. No obstante, en 1926 el Papa sucesor, Pío XI
condenó la Constitución de 1917 en la Encíclica Iniquis afflictisque condenando el laicismo de su articulado y
enderezando otros severos documentos contra el Estado Mexicano en 1932 y 1937. Mariano Fazio. De
Benedicto XV a Benedicto XVI. Ediciones Rialp. Madrid. 2009. p. 55
140
“The new Constitution of Mexico”. The American Bar Association Journal. Vol. 3. abril de 1917. P. 105-
125. De los 218 diputados en el Congreso de Querétaro, sólo hubo 28 militares contra 56 abogados, 24 obreros,
21 médicos, 18 ingenieros, 16 profesionistas en otras áreas, 13 profesores y 8 periodistas.
82
aprobado”.141 Este autor se atreve a condenar el nacionalismo “México para los
mexicanos en contraste con el mundo y la total sujeción de la Iglesia al Estado, y el
más radical e ilimitado programa de legislación agraria y laboral”. Esta consideración
se ha considerado más un mérito, pues pareciera que este concepto es más una
derivación de la doctrina Monroe (1826) o de las campañas populistas de un
Presidente como Donald Trump (America First).
Después del régimen igualitario que México había garantizado a los extranjeros
desde sus orígenes en 1824, en la concesión de tierras, derechos e, incluso,
nacionalidad que se ejemplifica en la política hacia Texas, Whelles se quejaba sin
sentido, sobre:
Las disposiciones de la nueva Constitución que imponen serias restricciones y
limitaciones hacia los extranjeros en el establecimiento de sus negocios, tal como
se determina en el artículo 27 que prohíbe a los extranjeros, tanto personas físicas
como morales, el adquirir la propiedad de tierras, aguas y sus accesorios, así como
la obtención de concesiones para la explotación de las minas, aguas o combustibles
minerales en la República. 142
141
“Mexican Constitution”. The American Bar Association Journal. Vol. 3. abril de 1917. p. 205-219
142
Whelles. Op. cit. p. 243-244
143
“Note: Some features of the New Constitution of Mexico”. Columbia Law Review. Vol. XVII. Mayo de
1917. p. 417
144
Joanne B. Frieman. “The election of 1800: A Study in the logic of political change” 108 Yale L. J. 1959
(1999)
83
observan este desarrollo que, gracias al constitucionalismo en México, al cual tanto
se opuso la Iglesia católica en su momento, hemos obtenido.
En este aspecto, nuestro país presenta un sistema más democrático que la rancia
tradición de Estados Unidos.
84
XII. ¿Cómo elegir al Presidente?
La nación creía, bajo la influencia de los pensadores británicos tales como Henry
St. John, primer Vizconde de Bolingbroke (1678-1751), que los partidos promotores
de sus intereses eran maliciosos, a los que denominó partidos de la Corte,
defendidos por su contemporáneo, Robert Walpole (1676-1745), para quien sólo
importaban los intereses del Rey en turno (Jorge I y Jorge II, 1721-1742).
En contraste, Bolingbroke reconocía a los partidos del país (Country parties) que
abrazasen el interés público del pueblo, entendiendo la función de un Rey patriota
como aquél que se conduce como padre común del pueblo. De esta manera, si el
Rey o el ejecutivo apoya a un partido y sus autoridades (primer Ministro), se
convierte en Rey de una facción.
Nótese que este argumento se puede aplicar a los Presidentes que cuando
ascienden al poder político, sólo prohíjan las políticas de sus partidos y candidatos,
sin cuidar de los intereses del pueblo en general. José María Luis Mora fue el primer
teórico mexicano que vio claramente este problema desde los orígenes mexicanos,
y declaró en sus Obras que:
145
Mora. Obras Completas. 2ª. edición. Instituto Mora-CNCA. Volumen I. Obra política. Compilador Andrés
Lira. 1994. p. 419
146
Joaquín Varela Suanzes. “Debate constitucional británico en la primera mitad del siglo XVIII”.
https://recyt.fecyt.es-article-download. p. 9-32. La obra que describe estas ideas con profusión es Idea de un
Rey Patriota (1738) (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Madrid. 2014).
85
un gobierno, siendo los partidos políticos “facciones”.147
Una segunda idea fue la relativa a que las legislaturas de los Estados eligieran al
presidente. Sin embargo, esta idea fue rechazada también, por miedo a que el
Presidente, obligado por las legislaturas de los Estados, pudiera permitirles
erosionar la autoridad federal y así socavar toda la idea de la Federación.
La tercera idea fue la relativa a que el presidente fuera electo por el voto popular
directo; esta opción fue rechazada porque temían que el pueblo no tendría suficiente
información acerca de los candidatos fuera de sus Estados, por lo que la gente
votaría por el “hijo favorito” de su propio Estado o región; 149 con lo que en el peor
de los casos, ningún presidente emergería con la suficiente mayoría popular para
gobernar todo el país y, en el mejor de los casos, la elección del presidente sería
siempre decidida por los Estados más grandes, más poblados, con poca
consideración para los pequeños.
147
“(…) that the public good is disregarded in the conflicts of rival parties; and that measures are too often
decided, nor accordingly to the rules of justice, and the rights of the minor party, but by the superior force of an
interested and overbearing majority”. “By a faction, I understand a number of citizens, whether amounting to a
majority or minority of the whole, who are united and actuated by some common impulse of passion, or of
interest, adverse to the rights of other citizens, or to the permanent and aggregate interests of the community”.
Hamilton, Madison y Jay. The Federalist. With an Introduction and Notes by Robert A. Ferguson. George Stade
(Consulting Editorial Director). Barnes and Noble Classics. New York. 2006. p. 52
148
William C. Kimberling. “El Colegio Electoral de los Estado Unidos de América”. Justicia
electoral. Revista del Tribunal Federal Electoral. Traducción de Fernando Franco González
Salas. Volúmen II No. 2. 1993.
149
La Constitución Mexicana de 1824 solucionó este problema al determinar dos candidatos por cada legislatura
estatal: uno que sería un candidato del mismo Estado (hijo favorito) y otro que fuera popular, pero fuera de
dicho Estado.
86
Finalmente, en la Convención Constituyente de Filadelfia, el llamado “comité de los
once”, que era propiamente llamada comité de detalle, propuso una elección
indirecta del presidente por medio de un “Colegio de Electores”, que eran electores
especiales seleccionados por las Legislaturas de los Estados, que pretendían
preservar la autonomía de las entidades federativas y, al mismo tiempo, aumentar
la independencia del Ejecutivo, evitando los efectos de la elección popular.
Los males que hemos padecido desde que somos independientes, no han
provenido de la naturaleza de los gobiernos, sino de la facilidad con que se
han derrocado unas veces con fundamento y otras
150
Desde 1964 hay 538 electores distribuidos en los Estados Unidos. De ellos, 435 son diputados y 100 resultan
senadores, más 3 provienen del Distrito de Columbia. Cada Estado debe nombrar a los electores, de acuerdo al
número de diputados y senadores en el Congreso Federal.
151
Proyecto de Ley para el establecimiento de Colegios Electorales en la República Mexicana. Imprenta del
Aguiladirigida por José Ximeno. AGL 463 LAF.
87
Según esta reforma constitucional, a cada Estado le corresponde un número de
electores igual al número de sus senadores (siempre dos), más el número de sus
representantes ante el Congreso (los cuales pueden cambiar cada década de
acuerdo con el tamaño de la población de cada Estado).
A los representantes de cada Estado habría que agregar dos senadores para
integrar el total de integrantes en el Congreso federal y, así, calcular los votos
electorales que cada Estado tiene.
Alabama 7 Nebraska 3
Alaska 1 Nevada 4
Arizona 9 New Hampshire 2
Arkansas 4 New Jersey 12
California 53 New Mexico 3
Colorado 7 New York 27
Connecticut 5 North Carolina 13
Delaware 1 North Dakota 1
Florida 27 Ohio 16
Georgia 14 Oklahoma 5
Hawaii 2 Oregon 5
Idaho 2 Pennsylvania 18
Illinois 18 Rhode Island 2
Indiana 9 South Carolina 7
Iowa 4 South Dakota 1
Kansas 4 Tennessee 9
Kentucky 6 Texas 36
Louisiana 6 Utah 4
Maine 2 Vermont 1
Maryland 8 Virginia 11
Massachussetts 9 Washington 10
Michigan 14 West Virginia 3
Minnessota 8 Wisconsin 8
Mississippi 4 Wyoming 1
Missouri 8
Montana 1
152
britannica.com/topic/United/States/House/of/Representatives/Seats/by/State
88
Votación de los Presidentes de Estados Unidos por el sistema indirecto de Colegio
Electoral 153
153
Presidential elections since 1789. Congressional Quarterly. 4a. Edición. 1987. Roger Matuz. The Presidents
Factbook. Editado por Bill Harris y Revisado por Laura Ross. Black Dog & Leventhal Publishers. Nueva York.
2012. 800 p.
154
En las elecciones presidenciales sólo contaron votos electorales hasta 1824 y, a partir de la elección de John
Quincy Adams, se tuvo además el cómputo de votos populares. Washington recabó todos los votos electorales:
69, por unanimidad en su primer período. Hizo lo mismo en el segundo período de 1792, pero con 132 votos,
en los quince Estados que ya había. Se retira en la elección de 1796, sentando así el precedente de servir sólo
durante dos períodos presidenciales.
155
El empate entre Jefferson y Burr se resolvió por la votación de la Cámara de Representantes del Congreso,
votando singularmente cada Estado. Jefferson obtuvo 10 votos de los Representantes contra 4 recibidos por
Burr, después de 36 intentos.
156
Burr ha sido el Vicepresidente más conflictivo de este país, pues fue acusado de organizar una “expedición”
contra México, tratando de invadirnos y, a la vez, por cometer alta traición contra los Estados Unidos. (1º. de
abril de 1807) El asesinato en duelo contra Alexander Hamilton no fue incluido entre sus felonías. Después de
un largo juicio en el Tribunal Colegiado de Virginia, y presidido por el Ministro Presidente John Marshall, es
exonerado de sus cargos y, por lo tanto, no se le sancionó como debía. J.J. Coombs. The Trial of Aaron Burr
for High Treason. W.H. & O.H. Morrison editores. (1864). Reimpreso por Alan M. Dershowitz. The Notable
Trials Library. 1992.
157
En la elección de 1804 se operó la Enmienda 12, donde los electores votaron por separado por los candidatos
a la Presidencia y Vicepresidencia. Esta enmienda eliminó la posibilidad de un empate como el que se había
89
Charles Pinckney 14
dado en la elección de 1800. Esta Enmienda modificó el párrafo tercero, sección 1, del artículo II de la
Constitución de Estados Unidos donde se previó que los electores votarían en una sola boleta por dos candidatos
a la Presidencia simultáneamente. Si bien esta enmienda solucionó el problema del empate, creó la disparidad
entre la votación popular y la votación electoral, provocando en por lo menos cuatro ocasiones, la paradójica
situación de presidentes que acceden a la presidencia por el voto electoral, a pesar de haber perdido el voto
popular: John Quincey Adams (1824), Rutheford Hays (1876), Benjamin Harrison (1888) y Donald Trump
(2017). Congressional Research Service. Library of Congress. The Constitution of the United States of America.
Analysis and Interpretation. US Government Printing Office. Washington. 2004. p. 1654
158
John Quincy Adams fue el primer Presidente sin mayoría del voto popular, que se inauguró en estas
elecciones. Sin embargo, la Cámara de Representantes lo nombró ganador de la elección, siendo el Senado
quien definió al vicepresidente. Esta condición la han tenido otros Presidentes: Rutheford B. Hayes (1876),
George.W. Bush (2000) y el nefasto Donald Trump (2018). Roger Matuz. The President´s Fact Book. Op. Cit.
p. 109
90
1836 – Martin Van Buren 159 170 (de 294) 764 176(50.83%)
William H. Harrison 73 550 816 (36.63%)
Hugh L. White 26 146 107 (9.72%)
Daniel Webster 14 41 201 (2.74%)
Willie Person Magnum 11 No conocido
1844 – James K. Polk 161 170 (de 275) 1 339 494 (49.54%)
Henry Clay 105 1 300 004 (48.08%)
James G. Birney Sin datos 62 103 (2.30%)
159
Despojó a la nación indígena de los Cherokees de sus tierras y los reubicó en territorio federal, creando así
las denominadas reservaciones. Cherokee Nation v. Georgia 30 US 1 (1831).
160
Considerado como esclavista e inepto para desempeñar la Presidencia, mereció el vituperio de sus
contemporáneos, sobre todo al final de su vida que mostró una clara tendencia secesionista.
161
Presidente mediocre que vio en el expansionismo territorial su legado político, por lo que promovió la
invasión de Estados Unidos a México. La guerra contra México legitimó a otros políticos de mediana estatura
para competir en elecciones presidenciales futuras: Zachary Taylor (1849-1850) y Franklin Pierce (1853-1857),
entre otros.
91
1860 – Abraham Lincoln 180 1 865 908 (39.82%)
John C. Breckendridge 72 84 8019 (18.09%)
John Bell 39 590 901 (12.61%)
Stephen A. Douglas 12 1 338 202 29.46%)162
162
Como se aprecia en estos resultados, los votos electorales tienen más peso que el voto popular. Douglas
sostuvo interesantes debates durante la campaña presidencial con Lincoln que si bien fueron muy publicitados,
no lograron convencer a los electores, cuyo voto fue muy escaso.
163
Primer Presidente asesinado en el Teatro Ford, en Washington, el 15 de abril de 1865 por el actor John W.
Booth que le disparó a la cabeza, desde su espalda, en el palco donde estaba.
164
Los Estados Confederados con sus 80 votos electorales no votaron en esta elección y ayudaron a Lincoln a
ganar la elección
165
Único Presidente sometido a un juicio político por haber despedido al Secretario de Guerra, Edwin Stanton,
encargado de implementar las medidas de Reconstrucción, o intervención del gobierno federal en los Estados
del Sur, por haber perdido la Guerra Civil. Walter Stahr. Stanton. Lincoln´s War Secretary. Simon & Schuster.
New York. 2017. p. 513 y ss. El senador Edmund G. Ross fue el que salvó la votación de no culpabilidad para
el Presidente Johnson. Ningún Presidente ha sido removido del cargo por responsabilidad política, a pesar de
que sus acusaciones han sido graves: Richard Nixon, Bill Clinton y Donald Trump (acusado dos veces) han
salido exonerados de las sanciones políticas.
166
No recibió votos electorales porque murió poco después de la elección y sus votos fueron redistribuidos
entre los otros candidatos
167
Otro caso en el que el Presidente resultó ser Hayes, por una minúscula mayoría del voto electoral, pues 20
votos fueron asignados de parte de los Estados de Florida, Luisiana, Oregon y Carolina del Sur. El denominado
Compromiso de 1877, aseguró el triunfo para Hays con tres condiciones: las tropas federales dejarían de ocupar
los Estados sureños, que un político afiliado a Tilden serviría en el gabinete de Hayes y que se expediría un
subsidio para el ferrocarril que pasaría por Texas y llegaría al Pacífico.
92
1880 – James A. Garfield 168 214 4 446 158 (48.27%)
Winfield S. Hanckock 155 4 444 260 (48.25%)
James B. Weaver ----- 305 947 (3.32%)
93
Eugene V. Debs171 --- 86 935 (0.62%)
171
Debs fue un candidato socialista que se presentó en cinco ocasiones para competir por la Presidencia. En la
última ocasión, durante las elecciones de 1920, lo hizo desde la cárcel, pues había sido acusado de sedición,
siendo la primera ocasión en que un candidato presidencial se presenta en reclusión. Obtuvo 915,000 votos en
las urnas, constituyendo un 6% de la votación.
94
1928 – Herbert Hoover 444 21 411 991 (58.20%)
Alfred E. Smith 87 15 000 185 (40.77%)
Norman M. Thomas ---- 266 453 (0.72%)
William Z. Foster --- 48 170 (0.13%)
95
1956 – Dwight Eisenhower 457 35 585 245 (57.37%)
Adlai Stevenson 73 26 030 172 (41.97%)
T. Coleman Andrews --- 108 055 (0.17%)
Eric Hass --- 44 300 (0.07%)
172
Renunció a la Presidencia forzado por las acusaciones derivadas del espionaje político que promovió
(Watergate), antes de que iniciaran su acusación de juicio político. Su vicepresidente, Gerald Ford, le otorgó un
indulto o perdón anticipado, para evitar que se iniciara el juicio de responsabilidad. A consecuencia de estos
escándalos, Ford perdió las elecciones que convocó en 1976.
96
Jimmy Carter 49 35 483 883 (41%)
John B Anderson 0 5 720 060 (6.6%)
Ed Clark --- 921 299 (1.1%)
173
Acusado de acoso sexual en la Casa Blanca, fue cuestionado por la falsedad en declaraciones oficiales en
que incurrió ante una Comisión del Congreso. Donald Trump fue posteriormente denunciado en 26 ocasiones
de haber cometido este delito, pero acalló las acusaciones comprando el silencio de las víctimas, además
conjuntó dos juicios políticos que fueron sofocados por los republicanos en el Congreso y enfrentó más de mil
demandas civiles por diversos conceptos.
174
El cómputo de la votación popular fue complicado debido a que la boleta diseñada en Florida inducía a
confusión, por lo que el proceso de recuento de votación fue dilatado y, finalmente, no se verificó. El resultado
tuvo que ser objeto de una decisión de la Suprema Corte, por vez primera, en Bush v. Gore 531 US 98 (2000),
en la cual se determinó que no se contarían los votos de determinados condados, ante la imposibilidad de
cumplir con la fecha límite prevista en la ley del Estado. No obstante, la votación popular a favor de Al Gore le
favorecía y los votos electorales no reflejaron una votación completa en el Estado.
97
98
2008 – Barack Obama 365 66 882 230
John S. McCain 173 58 343 671
175
Primera candidata mujer a la Presidencia de Estados Unidos. Fue derrotada aunque obtuvo casi tres millones
más de votación popular.
176
Biden derrotó los deseos de reelección de Donald Trump, quien fue el quinto Presidente que falló en su
reelección durante los últimos 100 años. La votación popular recibida por Biden sobrepasó los 81 millones de
votos, que fueron un récord de la votación popular.
177
Trump hizo todo lo posible por invalidar el triunfo de Biden. En el ámbito jurídico, intentó varias demandas
para hacerlo y todas fueron desestimadas; como ejemplo tenemos Bognet v. Bootckvar del Juzgado de Distrito
de Pennsylvania (2020), impugnando las boletas recibidas por correo, Barnett v. Lawrence con la misma Litis
que el anterior caso, Trump v. Philadelphia County Board of Election 983/2020, quejándose por falta de acceso
a observadores del Partido Republicano en el proceso electoral, Pirkle v. Wolf (2020) recuento de votos ilegales,
según testigos de oídas. Además, Trump presentó quejas por la recepción de boletas recibidas por correo, que
está permitido, sin la debida observación de miembros de su partido, porque no los había o porque estaban a
una distancia de seis metros y, finalmente, se impugnaron todas las boletas por correo que llegaron tres días
después de la fecha límite para recibirlas, que era el 3 de noviembre, las demandas con esta causal fueron
desestimadas porque, si bien habían llegado tardíamente las boletas, tenían el sello postal de “3 de noviembre
de 2021”. A las anteriores demandas temerarias y sin fundamento, Trump impugnó quince mil votos de votantes
que supuestamente no vivían en el Estado de Nevada, pero no aportó ninguna prueba, por lo que fueron
desechadas. Sin ningún elemento de convicción, Trump también alegó que se había permitido el voto de
personas ya fallecidas. En el condado de Chatham en el Estado de Georgia alegó que una persona había
introducido 50 boletas ilegalmente, pero no aclaró el tiempo, modo o lugar de su dicho, por lo que se desechó
99
representantes populares, equilibrando los electores en un colegio donde los
números no son absolutos.
La contienda electoral es predecible en cuanto a sus resultados y, en la elección
verificada en 2021, no fue necesario esperar las fechas previstas para formalizar al
ganador en las elecciones presidenciales, pues los medios y los cálculos de
votaciones se anticiparon incluso a la reunión del Colegio Electoral el 14 de
diciembre de 2020 y su declaración del candidato electo hasta el 23 de diciembre
del mismo año, lo que provocó la suspicacia del candidato perdedor y de algunos
jefes de Estado, como el de México, que en contraste con el resto del mundo, se
anticipó para congratular a Joe Biden como nuevo Presidente de los Estados
Unidos.
En este sentido, Trump no dejó de impugnar los resultados obvios de la elección y,
además de descalificar mediáticamente los resultados, diseñando una estrategia
litigiosa para impugnar los resultados a favor de Biden. Al estilo conocido en México,
se adelantó antes de los resultados definitivos de la elección en 2021, a denunciar
fraudes sin demostrarlos y a prejuzgarlos manifestado el no reconocimiento de su
resultado.
Los cuestionamientos sobre el Colegio Electoral han provocado múltiples
propuestas de cambio, desechando este sistema. Por ejemplo, en el XCI Congreso
(1969-1971), la Cámara de Diputados aprobó la Resolución 681, donde se
consultaba la elección directa del Presidente y Vicepresidente, requiriendo una
elección extraordinaria en caso de que un candidato no recibiera al menos el 40%
de la votación popular. La iniciativa fue aprobada por dicha Cámara, pero el Senado
la bloqueó.
A pesar del apoyo por el status quo, conservando el Colegio Electoral y la aparente
dificultad de imprimir y distribuir más de 130 millones de boletas, la opinión muestra
una mayoría por la elección popular, en un 65% según el Atlantic Survey (PRIIP),
ratificada por un 55% el Pew Survey en Marzo de 2018. 178 Igualmente, la American
Bar Association, el órgano profesional de la abogacía en los Estados Unidos, desde
1980, ha propuesto la elección directa presidencial con un 67% de opinión favorable.
No obstante, los constituyentes estadounidenses temieron que al implantar la
elección directa, pudiera llegar a la Presidencia un populista impulsado por lo que
calificaron un “democratic mob” o “mafia democrática”, que sin capacidad y sin ética,
gobernara al país. No obstante, se equivocaron en su diseño constitucional, porque
en el 2017 llegó Donald Trump a gobernar ese país, con la elección indirecta del
presidente de los Estados Unidos.
178
Robert J. Allison & Bernard Bailyn. The essential debate in the Constitution: Federalist and Antifederalist
Speeches and Writings. Library of America. 2018.
100
2. Los Estados del Sur, con tendencias a proteger la esclavitud, no tendrían
influencia en un Colegio Electoral, por el número disminuido de sus electores
3. Los Estados menos poblados tendrían menos electores y los del norte del
país, podrían contar con mayor número de influencia electoral
4. La elección directa podría crear Presidentes populistas, con gran poder y sin
contrapeso
101
XIII. El sistema semi-presidencial
Las ventajas del sistema semi-presidencial eran que el Presidente era electo por
votación directa popular, lo cual destaca con la elección indirecta de la Presidencia
de los Estados Unidos. El Presidente está dotado con suficientes poderes y,
además, está respaldado o supervisado por un primer ministro con facultades
ejecutivas, que cuentan con la confianza de la Asambleas legislativa.
179
Le Monde. 8 de enero de 1959. También Maurice Duverger lo denominó así, algunos años después en su obra
Échec au Roi 1978. Albin Michel. Duverger amplió su explicación del régimen francés en su artículo “A new political
system model: Semi-presidential government”. European Journal of Political Research. Núm. 8. 1980. p. 165-187
102
53
52
Proyecto fallido de Enmienda para instaurar el voto directo en las elecciones
de senadores.
103
CAPÍTULO QUINTO
LA PRESIDENCIA EN MÉXICO
180
El artículo 4º. del plan de Iguala consignaba la invitación a Fernando VII a reinar en nuestro país, pero seguía
la lista de candidatos con el infante Carlos, hermano del Rey, Francisco de Paula y, por último, el infante
archiduque Carlos Luis.
181
La Regencia estaba integrada por José Isidro Yáñez, Miguel Valentín, el Conde de la Casa de Heras, Nicolás
Bravo y José Manuel de Herrera.
182
José María Soberanes Díaz. “El principio de igualdad en los Sentimientos de la Nación”. Los sentimientos
de la Nación de Morelos en Tlaxcala. UNAM-UAT. 2014. p. 46
104
Los Tratados de Córdoba fueron notificados al Rey de España por disposición del
último jefe político superior Juan de O’Donojú.183 Las Cortes españolas se
encargaron de declararlos nulas el 13 y 14 de febrero de 1822; no obstante ello, la
vida política de México continuaría su desarrollo y el primer órgano de gobierno del
país independiente, junto con el Acta de Independencia, aprobada el
22 de septiembre de 1821, se formó la Junta Provisional Gubernativa con una
treintena de las personas más relevantes de la época y presidida por Agustín de
Iturbide, seguido por Antonio, Obispo de Puebla, y Juan de O’Donojú en tercer lugar,
siguiendo el esquema del Estatuto de Bayona hacia 1808.
El artículo 14 de los Tratados de Córdoba depositó el Poder Ejecutivo en la
Regencia y el legislativo en las “Cortes” o Congreso. Acto seguido, la Regencia
nombró a Iturbide Emperador de México el 21 de mayo de 1822.
Las Cortes presididas por Francisco
García Canterines y desempeñándose como secretarios los diputados Francisco
María Lombardo y José Ignacio Gutiérrez certificaron el nombramiento.
Los problemas causados por Iturbide en el Congreso Constituyente, que clausuró
el 31 de octubre de 1821 con quien disputaba la autoridad política, provocó la
abdicación del Emperador el 20 de marzo de 1823. El escrito de abdicación
presentado por José Cecilio del Valle, el primer Secretario de Relaciones de origen
hondureño, hizo una defensa de los méritos de Iturbide ante el Congreso
Constituyente. 184
Sin embargo, el Congreso consideró el 8 de abril de 1823 que el título de Emperador
había sido obtenido mediante el uso de la violencia, por lo que lo declaró nulo, y no
procedía discutir la abdicación.
Posteriormente se nombra a un Ejecutivo colegiado de tres miembros,
denominándolo: Supremo Poder Ejecutivo, el 31 de marzo de 1823. En dicha
183
Juan José Rafael Teodomiro de O’Donojú y O’Ryan (1762-1821), nacido en Sevilla, pero de indudable
ascendencia irlandesa, fungió como jefe político por nombramiento de Fernando VII, del 21 de julio al 28 de
setiembre de 1821, fecha de su deceso. Cumplió con su gran destino de aceptar la independencia de nuestro
país y, por lo tanto, merece el reconocimiento nacional. Al llegar a Veracruz dictó una proclama invitando a
conferenciar a Iturbide en la villa de Córdoba el 23 de agosto de 1821. La iniciativa independentista de
O’Donojú (O’Donohue) enfrentó la oposición del último virrey, hasta entonces, Juan Ruiz de Apodaca, 1er.
Conde del Venadito y de su testaferro Francisco Novella, quien se ostentó como virrey en funciones, todos ellos
vencidos por Vicente Guerrero, consumando así la independencia. O’Donojú era Capitán General de Andalucía
y las Cortes de España lo nombraron gobernador y capitán general de la Nueva España. Ruiz de Apodaca había
sido declarado inepto para controlar la situación de la Nueva España y fue depuesto el 5 de julio de 1821, por
lo que Novella vio la oportunidad de usurpar el poder, en consideración de O’Donojú, quien al llegar a Veracruz
el 31 de julio de 1821 y basándose en el Derecho de las Naciones y en su experiencia derivada de la lucha contra
los franceses en 1808, consideró que la independencia de la Nueva España era indefectible, manifestando que
“nosotros mismos (los españoles) hemos experimentado lo que sabe hacer un pueblo que quiere ser libre”.
Convencido de lo anterior, O’Donojú dicta en Tacubaya una proclama reconociendo la Independencia el 16 de
septiembre de 1821 y dando por concluidas las hostilidades. Un mes después moriría O’Donojú de pleuresía en
la ciudad de México. Jaime Delgado. “La misión en México de Juan de O’Donojú”. Revista de Indias. Volumen
no. 9. Números 35-36 (1949). Madrid.
184
En el punto segundo de su escrito manifestó: “Que admitió (Iturbide) la Corona, hacienda el más costoso de
los sacrificios… exponiendo vida, honor, familia y fortuna”
105
categoría se determinó que el Poder Ejecutivo estaría integrado colegiadamente por
tres miembros, quienes se alternarían en la presidencia cada mes.
En esa fecha se designó a Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino
Negrete como integrantes del Supremo Poder Ejecutivo. Ante la ausencia de Bravo
y Victoria, tomaron posesión como suplentes José Mariano Michelena y José Miguel
Domínguez. Para el despacho de los negocios administrativos, se instauró en esa
fecha un solo Secretario, que lo fue José Ignacio García Ilueca.
Para el 11 de mayo de 1823, se reorganizó la administración pública con Lucas
Alamán como Secretario de Relaciones Exteriores, Francisco Arrillaga, Secretario
de Hacienda, Pedro de la Llave en la cartera de Justicia y García Ilueca, como
Secretario de Guerra.
El insurgente Vicente Guerrero Saldaña se designó miembro suplente del poder
ejecutivo, el 16 de mayo de 1823. Para el 7 de noviembre del mismo año, el
Supremo Poder Ejecutivo se integró con José Miguel Domínguez, Vicente Guerrero
y José Mariano Michelena.
El artículo 4º. del Plan estableció la integración del Supremo Poder Ejecutivo,
dejando posteriormente la decisión de otras cuestiones fundamentales, como la
adopción de la forma Republicana de Gobierno, el 12 de junio de 1823. El proyecto
del Acta Constitutiva comenzó con la discusión del artículo 16 que establecía el
Ejecutivo depositado en una sola persona en la sesión del 2 de enero de 1824.
Los diputados Bustamante, Juan José Romero y José Ignacio Espinosa apoyaron
el proyecto de Ejecutivo unitario, mientras que Manuel Crescencio Rejón, José
Mariano Marín, Juan Rodríguez y Juan Bautista Morales se opusieron. Bajo las
palabras de Juan Rodríguez: “La libertad peligra bajo el gobierno de un solo
hombre”. La votación mostró el rechazo hacia un solo individuo, por 42 votos en
contra de 25.
Sin embargo, el proyecto se presentó nuevamente el 19 de enero de 1824 por
Miguel Ramos Arizpe, en esta ocasión con un solo titular, pero con un Consejo de
Gobierno. No obstante, el voto en contra persistió de parte de Manuel Crescencio
Rejón, Miguel Guridi y Alcocer, así como Demetrio del Castillo.
Del Castillo había hecho pública su propuesta de un presidente, acompañado por
un Vicepresidente y un tercer integrante, llamado “presidente designado”. Esta
colegialidad permitiría, en su opinión, el libre desempeño del titular único, con la
ventaja de ser supervisado por los otros dos miembros del Poder Ejecutivo,
ejerciendo sus funciones con el consenso de los otros. Al final, el designado
sucedería al presidente sin provocar elecciones disputadas en el momento, pues ya
había sido electo cuatro años atrás.
En el desarrollo de esta discusión, Juan de Dios Cañedo, de Jalisco, propuso la
titularidad única del Ejecutivo, ante la insistencia de colegialidad por parte de Rejón
y Morales. El debate inició el 20 de enero de 1824 sin una determinación final, por
lo que Fray Servando Teresa de Mier propuso que esta cuestión se definiera en la
106
Constitución que se aprobaría el mismo año, pero con posterioridad; medida que
facilitó la moderación y mayor reflexión sobre tan importante decisión. 185
De esta manera, las posturas sobre la integración del Ejecutivo ya estaban
expuestas, aunque la experiencia de un Ejecutivo Colegiado llevaba la delantera,
tanto en la posición dividida del Congreso Constituyente que, a través del Acta
Constitutiva, ya había sostenido sus ventajas, como la experiencia del gobierno del
país del 1º. de mayo de 1823 hasta el 10 de octubre de 1824, época fundamental
en la creación de las instituciones de nuestro país.
De esta manera, la presidencia colegiada de México tuvo los siguientes titulares en
el período referido:
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Período Presidencial Integrantes
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1º. de abril al 1º. de mayo de 1823 Pedro Celestino Negrete (Presidente)
Mariano Michelena, Miguel Domínguez
185
José Barragán. “Debate sobre la creación de un Poder Ejecutivo Colegiado en la Constitución de 1824”.
Temas actuales del Derecho. El Derecho en la Globalización. 40 años de vida académica.
http:ru.jurídicas.unam.mx:80/xmlui/handle/123456789/35485 (Biblioteca Virtual). 2015. p. 3-15
107
Agosto de 1824 Victoria (se ausentó),
Domínguez (suplió), Guerrero, Bravo
Del anterior cuadro, la sucesión del triunvirato obedecía a un orden racional que
evitaba confrontaciones, pues los tres individuos co-gobernaban y la presidencia
tenía una sucesión escalonada, generalmente, quien ocupaba el segundo puesto,
presidía en el siguiente período. De esta manera, todos los miembros del triunvirato
llegarían a presidir el Poder Ejecutivo.
Los períodos presidenciales eran cortos, de un mes a siete, por las necesidades del
país en una gran inestabilidad; sin embargo, es de suponerse que los asuntos
públicos se tomaban con la confianza de un consenso que sólo la colegialidad sería
capaz de lograr y que la presidencia implementaba las políticas asumidas por el
poder ejecutivo o tomaría las decisiones más urgentes.
108
109
XV. El gobierno presidencial en la Primera República Federal
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Presidente Período Elección
186
Victoria tomó posesión del cargo el 10 de octubre de 1824, en el momento de la promulgación de la
Constitución del mismo año, comenzando su función como primer Presidente de México el 1º. de abril de 1825.
Votaron a favor 17 Estados el 1º. de octubre de 1824 y, al día siguiente, el 2 de octubre, fue declarado Presidente
de México. Después de su desempeño como Presidente, fue electo senador en 1833, donde mantuvo una gran
participación, llegando a ser presidente de la Cámara.
187
Debido a la rebelión de Nicolás Bravo formalizada en el Plan de Montaño contra el Presidente Victoria
provocado por las luchas entre las logias escocesas y yorkinas sobre la expulsión de los españoles, Bravo fue
responsabilizado de sus acciones como vicepresidente y enviado en exilio a Guayaquil. Pero primero, Bravo
110
Vicente Guerrero 1º. abril 1829 8 votos electorales
18 diciembre 1829 (primera ronda)
15 votos electorales 188
(segunda ronda)
Anastasio Bustamante Vicepresidente
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Presidencia colegiada
Junta
Pedro Vélez, Lucas Alamán diciembre de 1829
y Luis Quintanar
debió de haber sido declarado incapaz de ejercer la función de vicepresidente, por su rebelión contra el
Presidente Victoria.
188
Mario Ramírez Roncaño. “Estadísticas electorales presidenciales”. Revista Mexicana de Sociología.
Volumen 39. Número 1. Enero-marzo 1977. p. 274. Guerrero fue el primer Presidente en solicitar al Congreso
el uso de facultades extraordinarias el 16 de diciembre de 1829, a pesar de haber declarado lo nocivo del uso
de estas facultades. Ricardo Covarrubias. Los 67 Gobernantes del México Independiente. Publicaciones del
Partido Revolucionario Institucional. México. 1968. Juana Vázquez Gómez. Prontuario de Gobernantes de
México 1325-1976. Edición de la Autora. 1976.
111
Manuel Gómez Pedraza 24 diciembre 1832
1º. abril 1833
112
Poco después de la brillante presidencia de Guadalupe Victoria (1824-1828), los
procesos electorales para elegir a los presidentes de México presentaron muchos
problemas motivados por la lucha de facciones. Sin embargo, habrá que reconocer
los indudables méritos del primer Presidente de México. Logró el reconocimiento de
México por la Gran Bretaña, Centroamérica, la Gran Colombia (Colombia,
Venezuela y Ecuador) y los Estados Unidos. Implementó el Tratado Adams-Onís
(1819) que definió la frontera con ese país, con base en las negociaciones previas
del plenipotenciario de España. Finalmente, hizo la primera declaración formal de
libertad de esclavos por parte del gobierno de México el 16 de septiembre de 1825,
prosiguiendo con la cadena de declaraciones de los líderes insurgentes.
Para la elección del presidente, autorizaba a las Legislaturas de los Estados que
seleccionaran dos candidatos viables, con la condición de que uno de ellos fuera
originario del mismo Estado y el otro se seleccionara de entre los mejores hombres
del resto del país.
113
las Legislaturas estatales. Los sectores desprotegidos de la sociedad mexicana no
habían alcanzado la votación necesaria para hacer triunfar al candidato insurgente.
189
La sesión del Congreso se encuentra registrada en la obra de Juan A. Mateos: Historia Parlamentaria de los
Congresos Mexicanos. Tomo VI. Imprenta Villada. 1882. Lo anterior debido a que la publicación del Diario de
Debates no comenzó sino hasta 1867, con el restablecimiento de la República.
190
Mario Ramírez Roncaño. “Estadísticas electorales presidenciales”. Revista Mexicana de Sociología.
Volumen 39. Número 1. Enero – marzo 1977. P. 274
191
La Legislatura de Querétaro propuso aplicar la pena de muerte por la grave ofensa de Sana Anna de interferir
en las elecciones presidenciales el 16 de septiembre de 1828. La legislatura de Michoacán también reprobó la
acción de Santa Anna el 10 de octubre de 1828.
192
“Si ninguno (de los candidatos presidenciales) hubiere reunido la mayoría absoluta de los votos de las
legislaturas, la cámara de diputados elegirá al presidente y vicepresidente, escogiendo en cada elección uno de
los dos que tuvieren mayor número de sufragios”. Colección de Constituciones de los Estados Unidos
Mexicanos. Tomo I. Imprenta de Galván a cargo de Mariano Arévalo. México. 1828. Tomo I. p. 63
114
Estado de Occidente, Tabasco, Tamaulipas y Yucatán; mientras que otorgó una
votación menor para otros candidatos como Melchor Múzquiz (Chihuahua y Puebla),
Ignacio López Rayón (Veracruz y Oaxaca) y Juan Ignacio Godoy (Zacatecas y
Querétaro). Otros candidatos sólo recibieron un voto: Anastasio Bustamante (Nuevo
León), Cortázar (Guanajuato) y Valentín Gómez Farías (Jalisco). El decreto del 12
de enero de 1829 había excluido a Manuel Gómez Pedraza, debido a que él mismo
había presentado su renuncia como candidato a la presidencia desde el 27 de
diciembre de 1828.193
193
Sin embargo, la Constitución de 1824 no contemplaba el supuesto de la renuncia presidencial. Peter
Guarchino. “Barbarism or Republican Law?. Guerrero´s Peasants & National Politics, 1820-1846”. The
Hispanic American Historical Review. Volume 75. No. 2. Mayo de 1995. p. 185-213. Posteriormente, Manuel
Gómez Pedraza, el candidato opositor de Vicente Guerrero, presentó también su renuncia, declarada inválida,
el 7 de enero de 1829, a raíz de su desconocimiento por Santa Anna.
115
aprobó la moción con el voto de 23 diputados el 4 de febrero de 1830 y el Senado
la ratificó el 9 de febrero de 1830. 194
194
El dictamen para declarar a Guerrero imposibilitado para gobernar la República se sometió a discusión en la
sesión del 1º. febrero de 1830, eliminándose el apelativo de “imposibilidad moral”. Sin embargo, un nuevo
empate afectó la aprobación de este humillante dictamen. 22 votos a favor y otros tantos en contra. Juan A.
Mateos da cuenta en Historia Parlamentaria de los Congresos Mexicanos. Tomo VI. Imprenta, Librería y
litografía de J. V. Villada. 1883. p. 45. Votaron a favor del dictamen: Ugalde, Miranda, Bustamante, Álvarez,
Piedra, Campacos, Ortiz de León, Ortiz (D.N.), Schiafino, Miranda, González, Manero, Avilés, Berduzco,
Domínguez, Landa, Requena, Rada, Espinosa, Gil y el diputado presidente Joaquín Cázares y Armas.
Votaron en contra, defendiendo a Guerrero: Primo, Bermúdez, Oyarzú, Anaya, Valle (D.F.), España, Moreno,
Gondra, Aguilera, Quintana Roo, Arcos, García Tato, Herrera (D.F.), Reyes, Oyarzu (repetido), Anaya
(repetido), Guadalajara, Castañeda, Campos, Díaz, Carbajal y Zerecero. El dictamen, menciona, a pesar de las
repeticiones del registro que la votación se empató “por haber estado 22 señores en cada sentido”.
Finalmente, el decreto se publicó por Anastasio Bustamante, Vicepresidente, con la siguiente redacción: “El
Vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos a los habitantes de la República, sabed: Que el Congreso
General ha decretado lo siguiente:
El ciudadano general Vicente Guerrero tiene imposibilidad para gobernar la República.
Pedro de Ocampo, Presidente de la Cámara de Senadores. Joaquín Cásares y Armas. Presidente de la Cámara
de Diputados. Rafael Delgado. Senador Secretario. Anastasio Zerecero, Diputado Secretario.
195
En el corto período de su administración, Guerrero había logrado encaminar el reconocimiento diplomático
de México y logrado el reconocimiento de la Gran Bretaña, la Gran Colombia y los Estados Unidos, ratificando
el Tratado Adams-Onís que fijaría la frontera con este último país. Igualmente, Guerrero logró la abolición de
la esclavitud el 16 de septiembre de 1829 y, ante todo, Guerrero había logrado la conciliación con Iturbide,
después de que el entonces oficial realista había tratado de someterlo, en varias ocasiones entre 1820 y 1821;
logrando en Acatempan el triunfo insurgente el 10 de febrero de 1821. Esta gran muestra de logros no fue
considerada por el Congreso faccioso. ¿Alguno de estos méritos se podrían atribuir a Anastasio Bustamante,
Antonio Pacheco Leal, Lucas Alamán o Manuel Gómez Pedraza?
116
Guerrero, fue la solución final y trágica, aprobada el 18 de enero de 1830 por 22
votos contra tres de los integrantes de la Comisión que decidirían la suerte del
general Guerrero.196
Ante esta traición fatal, la salud de Guerrero se había quebrantado a raíz de las
heridas sufridas en el combate de la expedición invasora de Barradas, por lo que
sus detractores tomaron ventaja de esta situación para argumentar su mal estado
de salud y así fortalecer la opinión de incapacidad para gobernar. De tal suerte, el
Congreso declaró el 14 de enero de 1830 que Guerrero contaba con un “estado
decadente de salud” y merecía el “goce de su reposo”, para despojarlo de la
investidura presidencial (¡), el siguiente paso fue asesinarlo.
El drama continuó el 1º. de marzo de 1830, cuando Guerrero fue procesado por un
“Consejo de Guerra”, acusado del delito de “lesa Nación” (?), debido a la intriga de
Anastasio Bustamante. El resultado, como sabemos, fue la triste ejecución del
Insurgente en Cuilapan el 14 de febrero de 1831. Contaba con 49 años de edad.
(1782-1831)
Picaluga organizó una reunión, donde se fingió una trifulca que motivó el encierro
de Guerrero en una cabina de la embarcación y zarpó rumbo a Huatulco donde
llegaron el 20 de enero de 1831. El interés de Guerrero para abordar la
196
El Congreso seguía como precedente de este nefasto golpe de Estado, la declaración de “incompetencia” a
Nicolás Bravo declarada el 23 de diciembre de 1827, por la sublevación del insurgente en su carácter de
Vicepresidente, contra Guadalupe Victoria, quien concluiría su período el 1º. de abril de 1829. Seguiría
haciéndolo el Congreso en 1835 para despojar del cargo de Presidente interino, después de las reformas liberales
aprobadas en ausencia de Santa Anna. Lo anterior muestra ampliamente la violencia política que ejerció el
Poder Legislativo contra los Ejecutivos durante la primera República Federal. La explicación del mal trato de
Guerrero y su posterior ejecución, puede ser la venganza que despertó entre los conservadores la ejecución del
19 de julio de 1824 de Agustín de Iturbide. Quizá se quería pagar con la misma moneda la ejecución de
Guerrero.
117
embarcación, había sido para contratar transporte que permitiera a Manuel Zavala
y Manuel Primo Tapia trasladarse a Zihuatanejo y Petacalco, donde conseguirían
alimentos y pertrechos para mantener las tropas del sur.
118
Anastasio Bustamante (1º. enero 1830 a 14 de agosto 1832) y el propio Manuel
Gómez Pedraza (24 de diciembre de 1832 al 1º. de abril de 1833)
198
Brian R. Hamnett. “Anastasio Bustamante y la Guerra de Independencia 1810-1821”.
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119
XVI – Aparición del Leviatán presidencial
120
la Constitución federalista de 1824 y los enfrentaron presidentes accidentales como
Miguel Barragán (28 de enero de 1835 a 27 de febrero de 1836) y José Justo Corro
(27 de febrero de 1836 a 19 de abril de 1837).
Durante este período tan problemático para nuestro país, surgió la primera
propuesta para implantar los colegios electorales, seguramente para afinar la
selección de los candidatos a la Presidencia. El sistema bajo la Constitución
expedida diez años atrás, aunque impecable, desde el punto de vista teórico
federalista, no había funcionado por la lucha caudillista militar que desde entonces
habíamos tenido y se imponía a la división de poderes y al federalismo.
Por ello, la Constitución de 1824 no había podido operar para las elecciones
presidenciales y la propuesta de un Plan para implantar los Colegios Electorales, en
vista de que no había funcionado la selección por Legislaturas. Desde este punto
de vista, los colegios electorales se acercaban más a la votación popular de
electores y se pretendía abandonar la elección corporativa de Legislaturas. 202
Tomás Vargas presentó este singular proyecto ante el Senado en 1834 adviertiendo
que el sistema indirecto por colegios electorales aliviaría la lucha de facciones que
se presentan en el sistema original de 1824 y, por lo tanto, neutralizaría el espíritu
de partidos, el aspirantismo, la ignorancia y la impunidad:
Los males que hemos padecido desde que somos independientes, no han
provenido de la naturaleza de los gobiernos, sino de la facilidad con que se
han derrocado, unas veces con fundamento y otras sin él; pero siempre
tomándose por motivo su ilegitimidad o nulidad de su origen.
Este proyecto consistió en las siguientes propuestas:
1. Habría Colegios Electorales en todas las ciudades con dos mil habitantes o
más.
2. Los electores serían mexicanos por nacimiento o naturalizados con más de
diez años de residencia.
3. Deberían tener una renta anual de doscientos pesos o más.
4. Los Colegios tendrían facultad para expresar en circunstancias
extraordinarias el voto o voluntad de la Nación sobre la continuación, reforma
o variación de la forma de gobierno. Esta facultad sería instrumental en el
momento de la reforma de 1835 de la Constitución de 1824.
5. Los Colegios estarían facultados para calificar la legitimidad de las
autoridades supremas o la inconstitucionalidad de las leyes o decretos,
instaurando así un control de la constitucionalidad, con una base popular o
electoral.
Este interesante proyecto preconizaba no sólo la reforma integral de la Constitución
federal para cambiarla a un sistema centralizado, sino también la autoridad del
poder neutro instaurado en las Leyes Constitucionales de 1835 que instauraron el
202
Tomás Vargas. Proyecto de ley para el establecimiento de Colegios Electorales en la República Mexicana.
Imprenta del Águila dirigida por José Ximeno. AGL 463 LAF
121
Supremo Poder Conservador. No se tiene noticia de la suerte que corrió este
proyecto, pero no cabe duda que fue un documento de gran influencia.
El golpe a la Constitución de 1824 y a la Vicepresidencia de Gómez Farías se
fraguaron de la siguiente manera:
El 4 de enero de 1835 el Congreso General había abierto sus sesiones para definir
una nueva forma de gobierno, la centralista, ante el presunto fracaso del
federalismo; a pesar de que el artículo 171 de la Constitución de 1824 había
prohibido radicalmente su reforma.203 Casi de inmediato, el 26 de enero, se
desconoció al vicepresidente Valentín Gómez Farías, en funciones de presidente204;
nombrándose al general veracruzano Miguel Barragán el 28 del mismo mes y año,
presidente sustituto. La fugaz presidencia de Barragán duró hasta el 1º. de marzo
de 1836, el día bisiesto de ese año le dio un día más a su presidencia.
Inmediatamente tomó protesta José Justo Corro.
Una de las causas que motivaron la explosión social que antecedió al cambio de la
forma de gobierno en 1835, fue la expulsión de los españoles, que había sido
efectuada desde el 20 de diciembre de 1827. José María Gallardo se había
manifestado contra el gobierno por tal motivo y así, la cadena de tumultos y
pronunciamientos comenzó en nuestra naciente República, afectando la estabilidad
de las instituciones constitucionales.
203
Art. 171. Jamás se podrán reformar los artículos de esta constitución y del acta constitutiva que establecen
la libertad e independencia de la nación mexicana, su religión, forma de gobierno, libertad de imprenta y
división de los Poderes Supremos de la federación y de los estados.
204
Quien se refugiaría en Saltillo, bajo la protección del gobernador de Coahuila y Texas, Agustín Viesca, para
dirigirse a Nueva Orleans. Cabe suponer que los texanos aprovecharon este caos y bloquearon la huida posterior
de Viesca hacia San Antonio de Béjar, lo que facilitó su detención por los centralistas. Ante el temor de la
fragmentación del territorio nacional, con el separatismo de los texanos y el desafío de Zacatecas y Coahuila en
el bienio de 1835-1836, se consideró que un cambio de gobierno por el centralismo detendría las tendencias de
desintegración.
205
Durango en la Exposición que el gobernador y la Junta Departamental de Durango han dirigido al
Excelentísimo Sr. Presidente D. Anastasio Bustamante (1837) le recordaría que los Poderes dados por el
122
Al respecto, José Miguel Gordoa, que había sido diputado novohispano a las Cortes
de Cádiz, declararía ante el Congreso que dicho artículo había sido un exceso,
“porque sin duda no tenía facultades para imponer una ley tan dura a las
generaciones venideras, ni a la presente, como la que consignó”. Lo que más
molestó a Gordoa fue la lapidaria frase inicial del precepto constitucional de 1824:
Jamás se podrán reformar los artículos de esta Constitución y del acta
constitutiva.
Este precepto fue calificado de una “atrevida expresión”. 206 Al respecto habría que
recordar la frase de Thomas Jefferson quien había dirigido una carta al hugonote
Samuel Kercheval el 12 de julio de 1816, expresando que la sacralización de las
constituciones no convenían para el desarrollo de las instituciones, por lo que
convendría que cada generación pudiera repensar las reformas convenientes y
oportunas, pues “a un adulto no puede imponerse el chaleco de un infante”.207
electorado a los diputados eran de reformar la Constitución, mas no incluía la potestad de cambiar la forma de
gobierno.
206
Isidro Montiel y Duarte. Derecho Público Mexicano. Imprenta del Gobierno. 1882. Tomo III. p. 3
207
La carta está reproducida en “Proposals to revise the Virginia Constitution: I. Thomas Jefferson to Henry
Thompkinson (Samuel Kercheval), 12 July 1816”. Founders online, National Archives.
https://founders.archives.gov./documents/jefferson/03-10-02-0128-0002.
208
Francisco de Paula Arrangoiz. México desde 1808 hasta 1867. Porrúa. p. 370
123
poderes que los diputados habían recibido de parte de la Nación, para reformar la
Constitución de 1824.209 Las dudas no se habían disipado todavía.
Otro detonante, según Josefina Zoraida Vázquez, 210 fue la supresión de la guardia
nacional que operaba bajo la disciplina de los estados desde 1824.211 El Congreso
tomó la medida de modificar la milicia cívica o guardia nacional el 31 de marzo de
1835 y Zacatecas, así como muchos estados más, 212 consideraron la medida
violatoria de la soberanía estatal213.
209
Mariano Cuevas. Historia de la Nación Mexicana. Talleres Tipográficos Modelo. 1940. p. 573
210
Josefina Zoraida Vázquez. “Introducción”. Planes de la Nación Mexicana (1831-1854). Libro Segundo.
Senado de la República. 1987. p. 24
211
La constitución federal de 1824 se ocupó de organizar a los Poderes federales y tangencialmente de
establecer principios y prohibiciones a los Estados, por lo que no estableció como facultad expresa de los
Estados el establecimiento de milicias cívicas (guardias nacionales), ya que correspondía a su régimen interior
el establecerlas; sin embargo, la fracción XI del artículo 110 de dicha constitución otorgó al titular del Ejecutivo
federal la facultad de “disponer de la milicia local”, “para usar de ella fuera de sus respectivos estados o
territorios” con el objeto de proteger la seguridad interior y la defensa exterior de la federación.
212
Juan Álvarez se levantó en Texca y Gordiano Guzmán también lo hizo en tierra caliente, Michoacán. Por su
parte, las legislaturas de Zacatecas y Coahuila y Texas manifestaron que no acatarían las decisiones del
Congreso.
213
Formándose una coalición de Estados para la defensa del federalismo con Zacatecas, San Luis Potosí,
Querétaro, Jalisco y Guanajuato. El 18 de marzo de 1835 Zacatecas y Coahuila y Texas consideraron toral la
defensa de la milicia cívica para el federalismo, ante la propuesta de reducirla en número sustancialmente a un
miliciano por cada 500 habitantes en los Estados. Detrás de esta reforma se especuló que era una estrategia para
debilitar a los Estados en sus fuerzas públicas, ante el avance del centralismo, persiguiendo al final la
desaparición de la milicia cívica (guardia nacional) de los Estados, como se avizoró en la circular del Ejército
124
En el archivo del Congreso, cuenta Mariano Cuevas, se compilaron más de 400
exposiciones de ayuntamientos, legislaturas y juntas de vecinos pidiendo el cambio
de gobierno y todas ellas fueron dictaminadas por una comisión del Congreso el 21
de julio de 1835. El resultado arrojó las siguientes conclusiones:
(federal) de 1849. Mercedes de Vega. “A manera de epílogo: Incapacidad para la negociación”. Los dilemas de
la organización autónoma. Zacatecas. 1808-1832. El Colegio de México. 2005. p. 331-339
214
José María Luis Mora reconocería en 1837, que la auto declaración de constituyente por el Congreso se hizo
sin mayor sobresalto de parte de las Legislaturas y los gobernadores de los Estados de la época. Mora. Revista
Política de las diversas administraciones que la República Mexicana ha tenido hasta 1837. Paris. Librería de
la Rosa. Obras sueltas. Edición facsimilar. UNAM. 1986. p. 281. Contraria a la apreciación de José Ramón
Malo, Mora refiere que la “Ley Septiforme”; es decir, las siete leyes constitucionales, no contaba con mucho
apoyo, por lo que aquella constitución “está destinada a perecer pues choca con todos los intereses”
125
a la Presidencia en marzo de 1847, para dirigir la “defensa” del país, con el breve
interregno de Pedro María Anaya, del 2 de abril al 20 de mayo de 1847.
El primer presidente de la Suprema Corte, Manuel de la Peña y Peña, llega a ocupar
la Presidencia de la República a partir del 26 de septiembre de 1847 hasta el 13 de
noviembre de 1847 y continúa en su cargo del 8 de enero al 3 de junio de 1848.
En conclusión, podemos aseverar que durante los primeros 29 años de
Independencia, tuvimos más de 45 presidentes en una sucesión de golpes de
Estado, alternancias forzadas, declaraciones de incapacidades para gobernar y
otros planes revolucionarios violentos. Un panorama de lucha por el poder aberrante
y salvaje, arbitrario y dictatorial, que apartó el sistema constitucional de democracia
representativa avanzada en los textos constitucionales.
126
XVII. El Poder Ejecutivo como obstáculo al progreso constitucional del país.
215
INCREÍBLE!
127
Con la desaparición del escenario político del dictador Sana Anna, pareciera que
todas sus estratagemas para permanecer en el poder presidencial estaban
agotadas, por lo que la Revolución de Ayutla en 1855 anunciaba una reconstrucción
del país y la Constitución de 1857 simplificaba la forma de elección del titular del
Poder Ejecutivo sujetándolo a un procedimiento de responsabilidad política.
No obstante, tampoco ningún Presidente rindió cuentas de sus actos en el nuevo
período, sirviendo la urgencia y los tiempos extraordinarios de México, con nuevas
invasiones y rebeliones, como pretexto para el despliegue de sus facultades y la
prórroga de sus mandatos.
Revisemos el contacto electoral de esta época, que refleja un juego de suma cero
en el ejercicio democrático, donde el ganador toma todos los votos, con muy raras
excepciones:
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
216
Primer Presidente Interino desde 1857, según la disposición del artículo 82 de la Constitución de 1857, que
disponía que ante la ausencia absoluta del Presidente, el Presidente de la Suprema Corte ocuparía interinamente
la Presidencia de la República. El Presidente constitucional Ignacio Comonfort, por el autogolpe de Estado a
través del Plan de Tacubaya no estaba disponible para continuar en el ejercicio del cargo. Asciende a la
Presidencia por sustitución en enero de 1858. En la elección de 1861, Juárez se presenta a elecciones
constitucionales, obteniendo el éxito.
128
1871 Benito Juárez 5, 837 (47.22%) Total: 12, 361
Porfirio Díaz 3, 555 (28.76%)
Sebastián Lerdo de Tejada 2, 874 (23.25%)
1872 (extraordinaria)
Sebastián Lerdo de Tejada 217 9, 520 (92.32%) Total: 10,312
Porfirio Díaz 604 (5.86%)
217
Nótese el ascenso inusitado de Lerdo, siendo el tercero en las preferencias electorales en 1871 hasta acaparar
casi la totalidad de los votos a su favor el año posterior. No hay explicación razonable para esta súbita
preferencia más que las maquinaciones electorales.
218
Presidente en virtud del Plan de Tuxtepec (1876) que desconoció a Sebastián Lerdo de Tejada
219
Para una descripción de las elecciones de 1880, con detalle de los fraudes cometidos, habría que consultar
la obra de María Eugenia Patricia Ponce Alcocer La elección presidencial de Manuel González, 1876 -1880.
(Preludio de un Presidencialismo). Universidad Iberoamericana. p. 27-46
129
1896 Porfirio Díaz 17, 416 220 (99.87%) Total: 17,298
Nicolás Zúñiga y Miranda 0 (0.12%)
220
Esta vez se postuló a través del Círculo Nacional Porfirista. Estos grupos políticos se formaban antes de la
celebración de las elecciones y no constituían partidos políticos propiamente, sino que eran círculos o
plataformas que proponían a los candidatos
221
Primer candidato independiente a la Presidencia de la República. Reiteró su esfuerzo
222
Para estas elecciones se amplió el período constitucional del Presidente de 4 a 6 años, a iniciativa del diputado
Alonso Rodríguez Miramón, quien fue preparada por el secretario particular de Díaz, Rafael Chousal.
223
Para la ocasión, se formó el Gran Partido Nacionalista de México.
224
Tanto Reséndis como Vicente Sánchez G. fueron candidatos independientes en esta elección y terciaron con
el popular Nicolás Zúñiga y Miranda. No se tiene mayor información sobre ellos.
130
abrumadora su victoria, pareciendo que la voluntad del elector cambia a voluntad
del candidato.
El candidato independiente
Don Nicolás Zúñiga y Miranda
1910-SINAFO
Secretaría de Cultura
INHERM
131
XVIII. El nacimiento de los vicios electorales en la Presidencia
Pero bien pronto se impuso la realidad, y los hombres meritorios, héroes y caudillos
se acabaron tanto en Estados Unidos como en México, los George Washington y
los Guadalupe Victoria dieron paso a los Martin van Buren y los Ignacio Comonfort.
A partir de la pérdida del caudillismo, los candidatos necesitaron cada vez más del
concurso de facciones o partidos políticos para contender en las elecciones y
convencer al electorado de una verdad particular que tenía que ser probada y no
tan sólo reconocida: su capacidad y méritos para obtener la presidencia.
Por ello, no tenía sentido que se hicieran de manera indirecta, sino que requería
que fuera directamente ante el pueblo, para que éste legitimara y lavara lo que era
pura pasión.
132
No obstante, el primer éxito del legado de Santa Anna lo es la primera elección que
organizó Porfirio Díaz en 1880. La sucesión presidencial de 1876 confrontó la
legalidad con la fuerza de una revolución. Aunque Porfirio Díaz simuló entrar en
negociaciones con José María Iglesias, imponiéndole todo tipo de condiciones, el
orden público de la legalidad no permitió llegar a ningún arreglo, según lo entendió
Iglesias, aunque Díaz no pudiera o quisiera hacerlo, de allí su célebre frase: "Sobre
la Constitución nada, sobre la Constitución nadie”.
Las elecciones de 1877 le dieron a Porfirio Díaz 11,475 votos de los 12,361
electores secundarios, con lo que logró legitimar su acceso a la presidencia,
logrando con ello superar las votaciones obtenidas por cualquier presidente desde
la elección de 1861.
Porfirio Díaz entró al Palacio Nacional, símbolo del poder político de México, junto
con Ignacio L. Vallarta, a quien le unían intereses políticos desde 1871, por lo
menos. Vallarta fue designado secretario de Relaciones Exteriores, por influencia
de su tío, el general Pedro Ogazón, quien a su vez había sido nombrado secretario
de Guerra por el mismo Porfirio Díaz, a partir del 28 de noviembre de 1876.
225
"En las faltas temporales del presidente de la República y en la absoluta, mientras se presenta el nuevamente
electo, entrará a ejercer el poder el presidente de la Suprema Corte de Justicia".
133
Federal, tal como sucedió el 3 de octubre de 1882, 226 con ello saldaba una deuda
que como porfirista tenía con Iglesias, pues en el año de 1876, él había sustentado
su derecho al cargo presidencial por la disposición de sustitución que convertía el
puesto del juez más importante en el del primer político del país.
134
Vallarta fue de los candidatos que el presidente Díaz dejó y quizá hasta animó para
presentarse en la contienda electoral. El jurista lo hizo con la dignidad y respeto que
caracterizó a toda su carrera política. Su ánimo seguramente le confiaba el
presentimiento de que no llegaría a tener éxito ante sus contendientes, que tenían
más apoyo que él, como Manuel González o Justo Benítez, pero su convicción
democrática le requería que ofreciera una buena lid en las elecciones de 1880, y
así lo hizo.
Este episodio es el mismo que se da en los relevos presidenciales, por lo que aterra
el hecho de que Díaz al principio lo rechazara, pero después fue sucumbiendo ante
el insistente golpeteo de iniciativas para implantar la reelección. Daniel Cosío
Villegas explica que el rechazo de Díaz se basó en las críticas de las legislaturas de
Jalisco, Puebla, Zacatecas, Aguascalientes, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas,
Michoacán y Durango, que hicieron a la iniciativa de Morelos. 227 En estos estados
se encontraba el dominio de candidatos potenciales como el mismo Vallarta,
Trinidad García de la Cadena, Méndez, Jerónimo Treviño y Manuel González.
Díaz hizo un último esfuerzo convocando a una reunión de gobernadores para ganar
un foro nacional, con objeto de que sin tener que pronunciarse él mismo lo hicieran
los gobernadores por él y le rogaran la reconsideración de su reelección. Tampoco
227
Historia moderna de México. Porfiriato - Vida política interior. Primera parte. México. Hermes. 1970. p.
531.
135
esto funcionó, pues la táctica fue demasiado sutil para los tiempos y no logró los
resultados apetecidos.
Ante esta triste perspectiva, Díaz tenía que retirarse y preparar con mayor
detenimiento su posterior regreso, del cual no saldría sino por las armas de la
Revolución. Álvaro Obregón aprendió este esquema e hizo lo mismo, provocando
con ello el último magnicidio de nuestra historia.
Pero Díaz tenía que contar con la ayuda del sucesor para que éste lo apoyara en
su regreso. De hecho, para 1880 todos esperaban la designación de un candidato
oficial 228 que contara con la anuencia, por lo menos, del héroe saliente.
Lo anterior se debe a que Vallarta mismo no hizo campaña por él, ni abierta ni
subrepticia, pues sabía que si se entregaba a la política militante, sería una gran
incongruencia con sus tesis judiciales que tendían a la separación entre el derecho
y la política, por un lado, además de mal interpretarse su posición de alejar la figura
del presidente de la Suprema Corte de la Vicepresidencia para buscar él
personalmente la presidencia de la República.
Por tal motivo, dedicó sus esfuerzos durante 1879 y 1880 a otras empresas, sin
hacer exclusiva la búsqueda del Poder Ejecutivo en su agenda.
228
Ídem, p. 534.
229
Integrado por Manuel Alas, presidente, Miguel Blanco y Múzquiz, Enrique Pazos, Leonardo López Portillo
y Prisciliano María Díaz González, secretario.
136
La atención de Vallarta se dispersó en consecuencia en labores que, a la postre, le
traerían más prestigio. El 30 de febrero de 1879 escribió su célebre voto en el caso
de Dolores Quesada Vda. de Almonte, por el cual declararía la constitucionalidad
de las facultades extraordinarias para legislar; el 4 de junio del mismo año pronuncia
su voto en el caso Larrache y Compañía, Sucesores, que es clásico en la
interpretación del artículo 14 constitucional, y es durante este año cuando aparece
el primer tomo de sus Votos o cuestiones constitucionales, pagado de su propio
peculio.
Por otra parte, Díaz estaba resuelto a excluir el civilismo de la sucesión, como los
presidentes civiles anteriores, Benito Juárez y Lerdo de Tejada, lo habían excluido
a él y a los militares. Pero paradójicamente, los líderes civiles, entiéndase abogados,
tampoco se unían en torno a su figura. El distanciamiento con Iglesias y la división
del gremio provocó que las grandes figuras civiles no apoyaran a Vallarta. Ireneo
Paz apoyó a García de la Cadena; Isidro Montiel y Duarte apoyó a Manuel M. de
Zamacona, lo mismo que Francisco Gómez del Palacio. Otros personajes
estuvieron a favor de Justo Benítez.
Por otra parte, los candidatos militares, como Jerónimo Treviño, Ignacio Mejía y
Miguel Negrete, abandonaron su candidatura o eran muy ancianos para contender
contra Manuel González, por lo que el único con ímpetu para hacerlo era García de
la Cadena, pero su influencia era muy pequeña, reducida sobre todo a Zacatecas.
230
Salvador Quevedo y Zubieta, Manuel González y su gobierno en México, Madrid, Espasa Calpe, 1928, p.
61-62.
137
opositor con el episodio presidencial de 1880, y a los dos años renunció a todo
puesto público y comenzó a trabajar por la unificación del Partido Liberal desde el
26 de mayo de 1880, vislumbrando con ello que la consolidación de los partidos
políticos sería la solución para excluir el caudillismo, tal como lo propagaría la
Revolución mexicana con la dirigencia de Francisco I. Madero.
138
CAPÍTULO SEXTO
LA INSTITUCIONALIDAD PRESIDENCIAL
1924 - Plutarco Elías Calles234 1 340 634 (84.50) Total: 1 593 237
Ángel Flores 252 579 (15.85%)
Nicolás Zúñiga y Miranda 24 (0%)
231
Con la Constitución de este año, el período presidencial volvió al original término de 4 años.
232
En estas elecciones, el Presidente Carranza es asesinado en Tlaxcalaltongo, Puebla, el 21 de mayo de 1920
por Rodolfo Herrera. Se reporta que el asesinato fue a traición. La Revolución de Agua Prieta culminó con este
asesinato, el primera en la historia presidencial de México.
233
Postulado por el Partido Nacional Republicano, primer partido en utilizar las siglas PNR.
234
Propuesto por el Partido Laborista Mexicano
139
1928 Álvaro Obregón 1 673 453235 (100%) Total: 1 673 453
Francisco Serrano 236 0
Arnulfo R. Gómez 0
235
Obregón fue electo Presidente, pero no logró tomar posesión por el magnicidio ocurrido el 17 de julio de
1928 en el Parque de la Bombilla, San Ángel. Este año presenciamos la elección más sangrienta de nuestra
historia, donde todos los candidatos fueron asesinados.
236
Tanto Serrano como Gómez fueron asesinados en plena campaña presidencial
237
Primera elección por seis años, a raíz de la reforma promovida por Obregón el año anterior
238
Se estrenó el Partido Nacional Revolucionario (PRI) con este candidato fallido y de poco prestigio. Sobresale
su competencia electoral contra Vasconcelos, figura nacional de gran popularidad sobre todo entre la juventud.
239
Postulado por el Partido Nacional Antirreleccionista. No obtuvo ningún voto sospechosamente, aunque fue
apoyado por Manuel Gómez Morín
140
Lázaro Cárdenas. Expropiación petrolera.
Palabrasclaras.mx
141
XX. La Presidencia Institucional
El período presidencial de seis años, visualizado desde 1835 por Guadalupe Victoria
y formalizado por la reforma de Álvaro Obregón en 1928, con el objetivo de
prolongar su propio mandato presidencial, fue un elemento que permitió el
florecimiento de las políticas nacionales estables y el crecimiento y consolidación
de la Presidencia.
Los mandatos cortos e inestables de los Presidentes durante el siglo XIX,
encubados en un clima de violencia, poco podían abonar en su legitimidad y la
voracidad de las facciones no permitían su desarrollo. Al final, la solución fue
establecer las dictaduras que se sobrepusieran a las circunstancias variables.
La consolidación de partidos políticos fue un instrumento para lograr la
compensación de ideologías e intereses. Su carencia que se denunciaba al inicio
de la vigencia de la Constitución de 1917, para evitar la adopción de un sistema
parlamentario, comenzaba a convertirse en realidad, al abrigo de la Ley de
Elecciones de 1911 y la eclosión de nuevos partidos.
Al amparo del período fijo de seis años y la consolidación de partidos políticos, las
elecciones presidenciales tuvieron el siguiente comportamiento, a partir de 1934:
1940- Manuel Ávila Camacho 2 476 641 (93.90%) Total: 2 637 582
142
1952 - Adolfo Ruiz Cortines 2 713 745 (74.32%) Total: 3 651 483
Miguel Henríquez Guzmán 579 745 (15.88%)
Efraín González Luna 285 355 (7.82%)
Vicente Lombardo Toledano 72 482 (1.99%)
1958 - Adolfo López Mateos 6 767 754 (89.81%) Total: 7 485 403
Luis H. Álvarez 705 303 (9.42%)
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1964 - Gustavo Díaz Ordaz 8 368 446 (88.81%) Total: 9 422 195
José González Torres 1 034 337 (10.98%)
1970 - Luis Echeverría Álvarez 11 904 893 (86%) Total: 14 117 701
Efraín González Morfín 1 945 070 (14%)
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1976 - José López Portillo 16 424 021 (93.5%) Total: 17 606 872
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1982 - Miguel de la Madrid 16 748 008 (70.96%) Total: 23 563 236
Pedro Emilio Madero 3 700 045 (15.69%)
Arnoldo Martínez Verdugo 821 995 (3.49%)
Ignacio González Gollaz 443 886 (1.84%)
Rosario Ibarra de Piedra 416 448 (1.77%)
Cándido Díaz Cerecedo 342 005 (1.45%)
Manuel Moreno Sánchez 48 413 (0.21%)
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1988 - Carlos Salinas de Gortari 9 687 926 (50.36%) Total: 19 801 218
Cuauhtémoc Cárdenas 5 929 585 (31.12%)
Manuel Clouthier 3 208 584 (17.07%)
Gumersindo Magaña 190 891 (1%)
Rosario Ibarra de Piedra 74 857 (0.39%)
1994 - 240 Ernesto Zedillo 17 181 651 (48.69%) Total: 34 276 901
240
El original candidato del PRI había sido Luis Donaldo Colosio al cual, en un acto de campaña en la zona de
Lomas Taurinas, Tijuana, fue asesinado el 23 de marzo de 1994. El asesino Mario Aburto disparó hacia la
cabeza y el abdomen y penetró con facilidad hacia el candidato.
143
Diego Fernández de Cevallos 9 146 841 (25.92%)
Cuauhtémoc Cárdenas 5 852 134 (16.59%)
Cecilia Soto 970 121 (2.75%)
Jorge González Torres 327 313 (0.93%)
Rafael Aguilar Talamantes 297 901 (0.84%)
Álvaro Pérez Treviño 192 795 (0.55%)
Marcela Lombardo Otero 166 594 (0.47%)
Pablo Emilio Madero 97 935 (0.28%)
2000 - Vicente Fox Quezada 15 989 636 (42.52%) Total: 37 601 618
Francisco Labastida Ochoa 13 579 718 (36.11%)
Cuauhtémoc Cárdenas 6 256 780 (16.64%)
2012 - Enrique Peña Nieto 19 226 784 (39.17%) Total: 50 143 616
Andrés Manuel López Obrador 15 896 999 (32.41%)
Josefina Vázquez Mota 12 786 647 (26.03%)
Gabriel Quadri de la Torre 1 150 662 (2.34%)
2018 - Andrés M. López Obrador 30 113 483 (54.71%) Total: 56 611 027
Ricardo Anaya Cortés 12 610 120 (22.91%)
José Antonio Meade Kuribreña 9 289 853 (16.88%)
Jaime Rodríguez Calderón 2 961 732 (5.38%)
Margarita Zavala 32 743 (0.06%)
144
Del cuadro anterior, podemos deducir que la votación popular hacia los presidentes
ha declinado desde 1982 y contrasta con los heroicos resultados de los anteriores
presidentes a partir de 1934 que obtuvieron más del 90 % de resultados a su favor.
Las contiendas electorales se han complicado con mayor número de partidos
políticos, que han tenido que coaligarse, y los candidatos se han replegado en
número en torno a las coaliciones. También es de notarse la presencia de
candidatos sin partido o independientes, cuya legitimidad se ha consolidado a pesar
de regulaciones electorales no aptas para contemplar su condición. Los agravios de
los candidatos independientes se han solventado parcialmente con las instancias
internacionales que siempre han sido de gran beneficio para la democracia electoral
en México.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos intervino en el caso de Jorge
Castañeda Gutman del 2004, obligando a México adecuar la legislación electoral al
sistema interamericano para permitir la participación de los ciudadanos en las
elecciones, sin necesidad de ser registrados por los partidos políticos, según la
sentencia del 1º. de julio de 2009. Esta acción benefició la democracia en México,
permitiendo devolver a los ciudadanos su participación en la vida pública del país,
sin tener que recurrir a la validación de los partidos políticos.
145
CAPÍTULO SEPTIMO
241
Tomado del libro Manuel González Oropeza. La Protesta Presidencial. ¿Anacronismo o requisito de
validez?. Universidad Olmeca. Oxford University Press. 2009. 132 p.
242
La toma de protesta presidencial de 2006 estuvo rodeada de grandes encabezados periodísticos de contenido
alarmista, aun antes con motivo del último informe presidencial de Vicente Fox, como ejemplos damos los
siguientes: “Aprobaría el Congreso la suspensión de garantías si lo pide Fox: Constitucionalista” (La Jornada,
9 de septiembre de 2006), “Sería un dictador. Según especialista en Derecho Constitucional, si Felipe Calderón
no rinde protesta ante el pleno del Congreso de la Unión” (La Jornada, 15 de noviembre de 2006)
146
Anticipo mi opinión en el sentido de que la protesta de cumplir con la Constitución y
leyes es una mandamiento de orden público, por lo que no se requeriría de ninguna
protesta formal y explícita, de no ser porque la Constitución lo determina así, como
una práctica obsoleta, y lo reitera para todo funcionario público en el artículo 128,
en el cual se prescribe “sin excepción alguna” para todos los servidores públicos,
243
la protesta de guardar la Constitución y las leyes, sin exigir la protesta de lealtad
para desempeñarse leal y patrióticamente que se exige sólo para el Presidente de
la República. Lo anterior obedece al hecho de que desde el Derecho Romano hay
normas que mandan de manera necesaria e invariable sin dejar lugar a la voluntad
individual, como lo explicó Frederich Carl von Savigny en su clásica obra sobre El
sistema del Derecho Romano Actual, a las cuales denominó normas “absolutas e
imperativas”. 244
243
Lo radical de esta disposición se entiende por los problemas que hubo en nuestro país para lograr la
obediencia a las Constituciones y leyes de la República, por parte de clérigos y sectores que, basados en las
directivas eclesiásticas, se negaban rotundamente a obedecer las disposiciones normativas
244
Rolando Tamayo y Salmorán. “Orden Público”. Diccionario Jurídico Mexicano. Editorial Porrúa-UNAM.
Tomo I – O. México. 2005. p. 2702. Lo mismo se ha referido en la sentencia del Tribunal Constitucional de
España en la sentencias 119/1990 y 74/1991: “El requisito del juramento o promesa es una supervivencia de
otros momentos culturales y de otros sistemas jurídicos a los que era inherente el empleo de ritos o fórmulas
verbales ritualizadas como fuentes de creación de deberes jurídicos y de compromisos sobrenaturales... no
resulta congruente una interpretación de la obligación de prestar acatamiento a la Constitución que antepone un
formalismo rígido a toda otra consideración, porque de ese modo se violenta la misma Constitución de cuyo
acatamiento se trata (...)”. Los Derechos del Pueblo Mexicano. México a través de sus Constituciones.
Comentario Artículo 55 (Marco Antonio Zavala Arredondo) . Sección Segunda. Tomo XVIII. p. 46-47
245
Artículo 6º. La voluntad de los particulares no puede eximir de la observancia de la ley, ni alterarla o
modificarla. Sólo pueden renunciarse los derechos privados que no afecten directamente el interés público,
cuando la renuncia no perjudique derechos de tercero.
Artículo 8º. Los actos ejecutados contra el tenor de las leyes prohibitivas o de interés público serán nulos,
excepto en los casos en que la ley ordene lo contrario.
Artículo 10. Contra la observancia de la ley no puede alegarse desuso, costumbre o práctica en contrario.
246
Constitución Política del Estado de las Chiapas (19 de noviembre de 1825). Art. 8. Los deberes de los
chiapanecos son:-1.° Observar la constitución y las leyes. Constitución del Estado de Chihuahua (7 de diciembre
de 1825). Art. 18. Son obligaciones de los chihuahuenses:-3.° Respetar á las autoridades, prestarles auxilios, y
147
ser fieles observantes de la ley. Constitución del Estado de Coahuila y Tejas (11 de marzo de 1827). Art. 14.
En correspondencia todo hombre que habite en el estado debe obedecer sus leyes, respetar sus autoridades
constituidas, y contribuir al sostenimiento del mismo modo que éste lo pida. Art. 218. La observancia de la
constitución en todas sus partes es una de las primeras y más sagradas obligaciones de los habitantes del estado
de Coahuila y Tejas; de ella no puede dispensarles ni el congreso ni otra autoridad alguna, y todo coahuiltejano
puede reclamar dicha observancia, representando con este objeto al congreso o al gobierno. Art. 219. Cualquier
infracción de la constitución hace responsable personalmente al que la cometió. A fin de que se haga efectiva
esta responsabilidad, el congreso dictará las leyes y decretos que crea conducentes, y además todos los años en
sus primeras sesiones tomará en consideración las infracciones que le hagan presentes la diputación permanente
y consejo de gobierno, y dispondrá lo conveniente. Constitución del Estado de Durango (1° de septiembre de
1826). Art. 16. Será obligación de todo duranguense ser fiel a la constitución general de la nación, y á la
particular del estado, someterse a las leyes vigentes, respetar y obedecer á las autoridades legítimamente
constituidas; contribuir en proporción de sus haberes para los gastos públicos, y estar pronto á defender la patria
con las armas, cuando sea llamado por la ley al cumplimiento de tan sagrado deber. Art. 135. Es estrecha
obligación de todos los habitantes del estado observar fiel y exactamente esta Constitución, sin que ni el
congreso, ni ninguna otra autoridad pueda dispensarla. Constitución del Estado de Guanajuato (14 de abril de
1826). Art. 14. Todo guanajuatense está obligado: -1. A ser fiel á la nación mexicana y al estado, á obedecer
la acta constitutiva y constitución general de la república, no menos que la particular del estado, y á cumplir las
leyes y respetar las autoridades legítimamente constituidas. Art. 221. La observancia de la constitución es un
deber de todo habitante del estado, de que no podrá dispensarlo ni el congreso mismo. Constitución del Estado
de México (14 de febrero de 1827). Art. 230. Todos los habitantes del estado están obligados bajo
responsabilidad, a observar la constitución en todas sus partes. Constitución del Estado de Michoacán (19 de
julio de 1825). Artículo 13. El Estado de Michoacán los respetará como sagrados é inviolables en los hombres
de cualquier país del mundo que pisen su terreno, aunque sea solo de tránsito. Ellos por su parte cumplirán con
el deber de respetar sus autoridades y de sujetarse a sus leyes. Constitución del Estado de Oaxaca (14 de enero
de 1825). Artículo 20. Las obligaciones de los oaxaqueños son: -2°. Vivir sumisos a las leyes y a las autoridades
constituidas. Constitución del Estado de Puebla (7 de diciembre de 1825). Artículo 6. Todo habitante del Estado
tiene obligación de obedecer las leyes, y respetar las autoridades. Constitución del Estado de Nuevo León (5
de marzo de 1825). Artículo 9. El estado garantizará a todo individuo, habitante, estante y aun transeúnte la
seguridad de su persona, propiedad y demás bienes y derecho que le pertenecen. Artículo 10. En
correspondencia cumplirá fielmente las obligaciones que le imponga la ley y respetará las autoridades
constituidas. Constitución de Estado de Querétaro (12 de agosto de 1825). Artículo 12. Todos los habitantes en
territorio del estado, aun en clase de transeúntes, están obligados a obedecer las leyes que rijan en él, y a respetar
las autoridades establecidas. Constitución Política del Estado de San Luis Potosí (17 de octubre de 1826).
Artículo 11. Todo hombre que vive en el estado, o transite por él, sea cual fuere su origen, su título ó empleo
debe obedecer las leyes y autoridades en él constituidas. Constitución Política del Estado Libre de Occidente
(31 de octubre de 1825) Artículo 24. Las obligaciones de los sonorenses son: 2ª Obedecer las autoridades
constituidas y ser dóciles a las leyes. Constitución Política del Estado de Tabasco (5 de febrero de 1825) Sección
3ª. Obligaciones de los tabasqueños. Artículo 12. Todo tabasqueño sin distinción alguna está obligado: 2ª A
obedecer las leyes generales de la nación y particulares del estado. Constitución Política del Estado de
Tamaulipas (6 de mayo de 1825) Artículo 14. En correspondencia todo hombre que habite en el estado está
obligado a cumplir las leyes, a respetar y obedecer a las autoridades, y a contribuir como el estado lo pida a
sostenerlo. Constitución Política de Estado Libre de Jalisco (18 de noviembre de 1824). Artículo 10. En
correspondencia todo hombre que habite en el estado, debe respetar y obedecer a las autoridades constituidas y
contribuir al sostén del mismo estado del modo que éste lo pida. Constitución Política de Estado Libre de
Yucatán (6 de abril de 1825) Capítulo V. Obligaciones de los yucatecos. Artículo 10. Todo yucateco sin
distinción alguna está obligado: 3º A obedecer las leyes. Constitución Política del Estado Libre de Zacatecas
148
La obligación impuesta al Presidente por el artículo 87 constitucional se explica
como una formalidad histórica, sucedánea del juramento religioso que había sido
adoptado por las Constituciones y leyes históricas de nuestro país. Esta obligación
fue desarrollada por la tradición antigua de jurar ante Dios el respeto hacia las leyes
y la promesa de cumplir lealmente un cargo público. 247 Originalmente, el carácter
religioso del juramento proviene de la disposición en la Constitución de los Estados
Unidos en su artículo II, fracción 1, párrafo 8 248, que pervive en la actualidad al ser
protocolo aceptado el jurar sobre una Biblia.
(17 de enero de 1825) Artículo 8. Sus obligaciones son: 1.A ser fieles a la constitución obedecer las leyes y
respetar a las autoridades legítimamente constituidas.
247
Un resabio de esta práctica, se observa aún en la actualidad, en la protesta (“swear in”) del Presidente de los
Estados Unidos, que se realiza sobre una Biblia.
248
En un orden diverso, la Constitución de Estados Unidos prescribe la obligación para el Presidente de jurar,
antes de tomar el cargo, el fiel desempeño de sus obligaciones, así como el cumplimiento de la Constitución y
las leyes. En el caso Lier Siegler Inc. v. Lehman 842 F.2d. 1102 (9th. Cir. 1988) se reconoció judicialmente la
facultad del Presidente para no ejecutar en el ámbito de su competencia una ley federal considerada como
inconstitucional. El veto presidencial es un instrumento que los Ejecutivos utilizan para hacer ver al Congreso
su desacuerdo con las leyes y, de la misma manera, hacer valer argumentos de constitucionalidad. El juramento
no lo faculta, en principio, a desobedecer las leyes a menos que su opinión esté confirmada por una resolución
coincidente de la Suprema Corte o esté sosteniendo una opinión en defensa de la prerrogativa presidencia.
Christine E. Burgess. “When May a President refuse to Enforce the Law?” 72 Tex. L. Rev. 471 Febrero 1994.
Vid. Steven G. Calabresi y Salkrishna B. Prakash. “The President´s Power to Execute Laws”. 104 Yale L. J.
541 Diciembre 1994.
249
Paul S. Gillies. “Ruminations: Mighty Oaths”. 31 Ver. B. J. & L. Dig. 17. Primavera 2005.
250
Desde los debates del Congreso Constituyente de los Estados Unidos, varios representantes, como James
Wilson mostraron su escepticismo por los juramentos. Vic Snyder. “You´ve taken an oath to support the
Constitution, Now What? The Constitutional requirement for a Congressional Oath of Office”. 23 U. Ark. Little
Rock L. Rev. 906. Verano 2001.
149
cuestionamiento acerca de cómo se rinde251 o ante quién se rinde el juramento, 252
en dónde ser rinde, 253 ni a qué hora;254 es decir, el protocolo ha sido flexible 255 a
pesar de que se trata de la obligación constitucional que se tiene que cumplir y que
inspiró seguramente a nuestro sistema, que ha devenido en uno más formalista,
como si la protesta presidencial requiriera de un riguroso protocolo, como el de la
coronación de un monarca, que sigue los cánones de juramentos religiosos. Lo
anterior se encuentra excesivo, ya que el sistema presidencial es, por esencia,
contrario a este formalismo que en la actualidad se pretende exigir.
251
Aunque existe una fórmula prescrita por la Constitución, los Presidentes de Estados Unidos han sido libres
en pronunciar las palabras que consideran oportunas en la solemnidad, sin ceñirse a la fórmula constitucional,
desde la toma de posesión de 1801 con Thomas Jefferson. Posteriormente, en 1953, Dwight Eisenhower incluyó
la protesta en su propio discurso de posesión. Blomquist. Op. Cit. p. 9 y ss.
252
Quizás el único prurito al respecto es que el juramento no puede rendirse ante sí mismo, pues habría conflicto
de intereses, ya que el Presidente no es un Emperador como Napoleón, para coronarse a sí mismo, y
precisamente porque si se acepta la necesidad de un juramente debe hacerse ante otra persona de jerarquía. El
no hacer la protesta en nuestro medio, no implicaría una protesta ante sí mismo, sino no hacer acto explícito
alguno que implique la aceptación voluntaria de someterse a la Constitución y las leyes, ya que en nuestra
opinión es innecesaria, sino de asumir el cargo en la fecha prescrita y pronunciar un mensaje ante la Nación,
por la vía idónea, para reiterar su compromiso de desempeñar lealmente su encargo. Calvin Coolidge tomó la
protesta ante su propio padre, quien fungió en su carácter de notario público, en 1923, cuando sucedió al
Presidente Warren G. Harding quien falleció durante su encargo. En el caso de Chester Arthur, quien prestó
juramento el 20 de septiembre de 1881, se acotó de manera sutil que el juramento debería prestarse ante un
funcionario federal y no ante uno estatal, como había sucedido con él en Nueva York donde se encontraba ante
la muerte del Presidente James Garfield. Sin embargo, a partir de una ley de 2002 que regula este aspecto (5
USC 2903, c) ya cualquier funcionario estatal que tenga competencia para tomar juramentos, puede hacerlo a
funcionarios federales. Blomquist. Op. Cit. p. 24, 25 y 43
253
Se ha rendido en las distintas escalinatas del Capitolio, en la Rotonda al interior del Capitolio; y en casos de
emergencia, en aviones, casas particulares y donde se de la ocasión para hacerlo.
254
Se ha hecho en la mañana, tarde o noche del día 20 de enero.
255
Ha habido ocasiones en que el juramento se ha hecho dos veces en nuestro país, como sucedió con la protesta
presidencial en México del 2006. El último caso se dio aparentemente con John F. Kennedy, quien protestó el
cargo el domingo 20 de enero de 1960 en la Casa Blanca y esperó el lunes siguiente para hacerlo en el Pórtico
Este de Capitolio. Ya Woodrow Wilson lo había hecho antes en una ceremonia privada el domingo 4 de marzo
de 1917 y el lunes, en una ceremonia pública, 5 de marzo de 1917, cuando fue reelecto. De la misma manera,
James Monroe esperó un día después para prestar juramento como Presidente, el día 5 de marzo de 1821,
esperando que la remodelación de la entrada de la Cámara de Representantes fuera terminada. Monroe debió
haber tomado protesta el domingo 4 de marzo, pero difirió por la razón aludida un día más la ceremonia. Lo
mismo sucedió con el juramento de Zachary Taylor en 1849. Blomquist. Op. Cit. p. 11, 15 y 23
256
Patrick O. Gudridge. “Marbury at 200: A Bicentennial Celebration of Marbury v. Madison at 200: Judicial
Supremacy Today: The Office of the Oath”. 20 Constitutional Commentary 387. Verano 2003.
150
Por su parte, el juramento que solemnemente hace el Presidente de los Estados
Unidos ha servido en la actualidad para sostener que el titular del Poder Ejecutivo
puede y está facultado para no aplicar leyes que considere contrarias a la
Constitución, de la misma manera que los jueces ejercen dicha potestad a través
de la revisión judicial, en una especie de “revisión presidencial”, según la expresión
acuñada por el juez federal Frank Easterbrook 257. Este problema ya se ha
planteado en México cuando el gobernador José Santos Godínez de Nayarit,
argumentó en 1919, que tenía facultades para no el promulgar ciertas reformas a la
Constitución del Estado, por considerarlas inconsistentes con el texto fundamental
del Estado.
257
J. Randy Beck. “Book Review: Presidential Defiance of ´Unconstitutional´ Laws: Reviving the Royal
Prerogative by Christopher N. May. Westport CT. Greenwood Press. 1998. p. XIV. 215” 16 Constitutional
Commentary 419. Verano 1999.
258
Manuel González Oropeza y Mario Vargas Aguiar. Digesto Constitucional Mexicano. La Constitución de
Baja California Sur. Editoria Laguna. 1996. p. 23
259
Esta ley fue promulgada el 4 de diciembre de 1860 por Benito Juárez, como Presidente interino, y se
reproduce íntegra en la reedición facsimilar del libro Colección de Leyes, Decretos, Circulares y Providencias
1856-1861. Tomo 2. (1ª. Edición de 1861). Reproducción facsimilar por la Suprema Corte de Justicia 2006. p.
329-342
151
que se declara o de cumplir bien y fielmente las obligaciones que se
contraen… 260
260
Blas José Gutiérrez Flores Alatorre. Leyes de Reforma. Colección de disposiciones que se conocen con este
nombre, publicadas desde el año de 1855 al de 1870. Tomo II. Parte III. Miguel Zornoza Impresor. México.
1870. p. 578
261
El artículo 123 constitucional (1857) determinaba que: “Corresponde exclusivamente a los poderes federales
ejercer en materias de culto religioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes”. De la misma
manera, el artículo 121, que es el antecedente del actual artículo 128 de la Constitución, prescribía: “Todo
funcionario público, sin excepción alguna, antes de tomar posesión de su encargo, prestará juramento de guardar
y hacer guardar esta Constitución y las leyes que de ella emanen”.
262
Dicho artículo prescribía: “Las leyes protegen e ejercicio del culto católico y de los demás que se establezcan
en el país, como la expresión y efecto de la libertad religiosa, que siendo un derecho natural del hombre, no
tiene ni puede tener más límites que el derecho de tercero y las exigencias del orden público. En todo lo demás,
la independencia entre el Estado, por una parte, y las creencias y prácticas religiosas por otra, es y será perfecta
e inviolable. Para la aplicación de estos principios se observará lo que por las leyes de la Reforma y por la
presente se declara y determina”.
263
Felipe Buenrostro. Historia del Segundo Congreso Constitucional de 1861, 62 y 63. 1er. Tomo. Suprema
Corte de Justicia (Edición facsimilar) 2005. p. 71
264
Ibidem
265
La supresión de este artículo también importaba otra discusión de igual importancia. Si los poderes federales
no tendrían la facultad de regular el culto, entonces serían los Estados. Gamboa, con poco conocimiento de la
distribución de competencias, manifestó que los Estados no podrían regular el culto pues la ley federal de
diciembre de 1860 prohibía que intervinieran en esta materia. No cabe duda que una competencia de esta
152
solo voto en contra del diputado Suárez Navarro, por la supresión de todo lo relativo
al juramento.
narturaleza no podía hacerse a través de una ley federal, sino que tendría que estar expresamente en la
Constitución, como lo sugería Montes. Cfr. Buenrostro. Op. Cit. p. 73
266
Robert F. Blomquist. “The Presidencial Oath, the American National Interest and a Call for Presirpudence”.
73 University of Missouri-Kansas City School of Law 37. Verano 2004.
267
Frances Erskine Inglis Calderón de la Barca. La vida en México durante una residencia de dos años en ese
país. Traducción y prólogo de Felipe Teixidor, 14ª ed., México, Porrúa, 2006, LXVII-498 págs. (Sepan
Cuantos, 74), Carta XLV. p. 377.
153
Guadalupe Victoria, en 1824. Más adelante se habla del Te Deum realizado en
honor de Valentín Gómez Farías en 1833 (“…el Te Deum se cantó con la boca en
Catedral, pues nomás que se cantó, porque tienen boca los cantores, pero su
corazón distó mucho del objeto de aquella reunión sagrada…”)268. En donde más
información tenemos es en el Te Deum de Anastasio Bustamante, el 19 de abril de
1837:
268
Carlos María de Bustamante, Diario histórico de México, 1822-1848, Josefina Zoraida Vázquez y Héctor
Cuauhtémoc Hernández Silva editores, presentación de Andrés Henestrosa, 2 CD, México, CIESAS-
COLMEX, 2001, CD 2, lunes 1° de abril de 1833.
269
Ibidem, CD 2, miércoles 19 de abril de 1837. Las cursivas Te ergo que su mas pueden compararse con las
estrofas del Te Deum que marcamos con negritas. Palio: dosel portátil que se usa en ciertas procesiones, como
ésta que conduce al presidente del Palacio Nacional a la Catedral. Solio: trono, asiento con dosel para un
soberano.
270
Para evaluar el carácter religioso de los juramentos explicamos brevemente el significado del Te
Deum: “A ti, oh Dios”, y son las primeras palabras de este cántico de alabanza; se cree que su autor fue
San Ambrosio, otros consideran que fue San Agustín o también San Hilario. Ahora se cree que su autor
es Nicetas, un obispo de Remesiana (en Rumania), en el siglo IV D.C. Los versos finales de petición
fueron añadidos más tarde. El Te Deum al que se hace referencia en varios textos del siglo XIX en México,
está relacionado con las grandes festividades, y los habitantes de la nación recurrían a él cuando querían
dar gracias a Dios, de manera pública y colectiva, por algún acontecimiento religioso o político, como la
elección de un Papa, la consagración de un Obispo, la canonización de un Santo, la profesión de un
religioso, la publicación de un Tratado de Paz, una Coronación Real o, como en este caso, el juramento
de algún cargo político. El Te Deum puede cantarse después de la Misa o como una ceremonia religiosa
separada. Cuando es cantado inmediatamente antes o después de la Misa, el celebrante que entona el
himno puede llevar las vestiduras en el color del día, a menos que éstas deban ser negras. El coro y la
congregación cantan el himno estando de pie, incluso cuando el Sacramento es expuesto, pero se arrodilla
154
A partir de la reforma constitucional publicada el 22 de agosto de 1996, la
calificación de la elección presidencial fue confiada a la Sala Superior del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación y así se ha hecho a partir de la elección
presidencial del año 2000. El Congreso de la Unión conserva la facultad de tomar
la protesta presidencial, de acuerdo al espíritu de la ley de 1860, y de expedir el
bando solemne correspondiente, como lo ha hecho los días 1º. de diciembre de
cada año de renovación del titular del Poder Ejecutivo Federal para el primer caso,
y los bandos publicados el 8 de septiembre de 2000 y 2006 para el segundo caso.
155
En virtud de lo anterior, la formalidad de la protesta presidencial debiera ser objeto
de seria consideración sobre su naturaleza jurídica, formalidades y efectos que
inciden en las protestas presidenciales de manera notable. La derogación del
artículo 87 constitucional se impone en la actualidad, pues el mandato del artículo
83 basta para que por su ministerio, el nuevo Presidente entre en funciones el día
del inicio de su mandato, sin requerir formalismos de origen religioso o solemne. En
última instancia, la protesta si quiere subsistir podría llevarse a cabo ante la
autoridad jurisdiccional que realizó el cómputo final, declaró la validez de la elección
y otorgó la constancia de validez respectiva; es decir, ante la Sala Superior del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación Lo anterior parece
congruente, más que seguir con el rito de tomar la protesta con las solemnidades
señaladas.
156
XXII. Incidencias en la Toma de posesión. 271
157
1833 Valentín 1°/abril/1833 SI. Tomo 2, p. 503
Gómez Farías
1833 Antonio López 16/mayo/1833 SI. En un día muy -----
de Santa Anna caluroso
1833 Valentín 03/junio/1833 NO -----
Gómez Farías
1833 Antonio López 18/junio/1833 NO -----
de Santa Anna
1833 Valentín 05/julio/1833 NO -----
Gómez Farías
1833 Antonio López 27/octubre/1833 NO -----
de Santa Anna
1833 Valentín 16/diciembre/1833 NO -----
Gómez Farías
República Centralista
1834 Antonio López 24/abril/1834 NO -----
de Santa Anna
1835 Miguel 28/enero/1835 Mediodía: SI. Ante ambas Tomo 3, p. 15,
Barragán 12:00 hrs. Cámaras 16
1836 José Justo 27/febrero/1836 SI. Elección mediante Tomo 3, p. 132
Corro cédulas: 51 votos a
favor de Corro y 18 a
favor de Nicolás
Bravo, 12 a favor de
Parres, y 1 de Rafael
Mangino
1837 Anastasio 19/abril/1837 Mediodía: SI. Con la mano Tomo 3, p. 363
Bustamante 12:00 hrs. derecha extendida
sobre los Evangelios
1839 Antonio López 20/marzo/1839 Por Escrito. Por la -----
de Santa Anna pérdida de su pierna.
Designado por el
Supremo Poder
Conservador
1839 Nicolás Bravo 10/julio/1839 Noche: SI. Mientras llegaba Tomo 3, p. 642
20:00 Anastasio
hrs. Bustamante
1839 Anastasio 19/julio/1839 NO -----
Bustamante
1841 Francisco 22/septiembre/1841 NO. Miembro más Tomo 4, p. 32
Javier antiguo del Consejo
Echeverría de Gobierno.
158
Intermedio Federalista
1841 Antonio López 10/octubre/1841 Mediodía: SI. Designado por la Tomo 4, p. 35
de Santa Anna 12:00 hrs. Junta de
Representantes de
los Departamentos.
Inmediatamente pidió
licencia por
enfermedad
1842 Nicolás Bravo 26/octubre/1842 NO. Finaliza el -----
Interinato.
Intervalo Centralista
1843 Antonio López 04/marzo/1843 NO. Regresa a la Tomo 4, p. 396
de Santa Anna Presidencia después
de sanar.
1843 Valentín 04/octubre/1843 NO. Nombrado por Tomo 4, p.
Canalizo Santa Anna y 609-610
ratificado por el
Congreso. Es
Presidente Sustituto.
1844 Valentín 1°/febrero/1844 Mediodía: SI. Es Presidente Tomo 4, p.
Canalizo 12:00 hrs. Interino, según la Ley 737-738
del 30 de marzo de
1829
1844 Antonio López 04/junio/1844 SI. Inmediatamente Tomo 4, p. 758
de Santa Anna pide licencia para
combatir la
sublevación de
Mariano Paredes y
Arrillaga
1844 José Joaquín 12/septiembre/1844 SI. En ausencia de -----
de Herrera Valentín Canalizo
1844 Valentín 21/septiembre/1844 SI. Lo solicita Santa Tomo 4, p. 765
Canalizo Anna
1844 José Joaquín 07/diciembre/1844 NO. Lo nombra el Tomo 4, p.
de Herrera Senado en el 769-770
Convento de San
Francisco. Canalizo
cede el poder, a
cambio de garantías
para salir del país.
159
1845 José Joaquín 16/septiembre/1845 SI. Presidente Tomo 5, p. 35-
de Herrera Constitucional elegido 36
por Juntas
Departamentales.
1846 Mariano 04/enero/1846 Mañana: SI. Nombrado por Tomo 5, p. 100
Paredes y 11:30 hrs. una Junta y ratificado , 133
Arrillaga por el Congreso.
Presidente Interino.
Juró ante la Virgen de
Guadalupe. Apeló a
que la Virgen lo
protegiera.
1846 Nicolás Bravo 28/julio/1846 NO. Ante la ausencia -----
del Presidente, el
Congreso nombró a
Bravo. Carlos María
de Bustamante,
cronista de muchas
de las incidencias
hasta aquí narradas,
refiere este día que
no asistió a la sesión
del Congreso, porque
se estaba cavando la
ruina del país.
República Federal
1846 José Mariano 06/agosto/1846 SI Tomo 5, p.
Salas 143-152; 238
160
1847 Antonio López 20/mayo/1847 SI. Juramenta el -----
de Santa Anna Acta Constitutiva
de 1847. En la
jura se lee
completa el Acta.
1847 Manuel de la 16/septiembre/1847 NO. Designado Tomo 5, p. 297
Peña y Peña Presidente por la (Solo hay
Junta de referencia a su
Gobierno en cargo)
Toluca
1847 Pedro María 13/noviembre/1847 SI Tomo 5, p. 305,
Anaya 306
1848 Manuel de la 08/enero/1848 NO. Designado Tomo 5, p. 336
Peña y Peña por el Congreso,
por ser Decano
de la Suprema
Corte
1848 José Joaquín 03/junio/1848 NO. Elegido por Tomo 5, p. 380-
de Herrera las Legislaturas 381
estatales
conforme Bases
Orgánicas de
1843
1851 Mariano Arista 15/enero/1851 SI. Congreso lo Tomo 6, p. 6
eligió.
Legislaturas no
votaron por
ningún
candidato.
República Centralista
161
1853 Juan Bautista 06/enero/1853 Madrugada: SI. Presidente de Tomo 6, p. 292
Ceballos 01:30 hrs. la Suprema
Corte. El
Congreso
decretó a
Ceballos como
Presidente
Interino. Arista
renuncia a la
Presidencia a la
1:30 hrs del 6 de
enero y deja a
Ceballos como
Presidente. El
Congreso en la
madrugada
procede a votar:
16 Estados a
favor de
Ceballos, 2 de
Riva Palacio, 2
de Almonte y 1
para Juan
Álvarez (Historia
Parlamentaria de
los Congresos
de Mexicanos)
1853 Manuel María 08/febrero/1853 Noche: NO. Nombrado Tomo 6, p. 314
Lombardini 19:00 hrs. por jefes
golpistas. Cuatro
oficiales mayores
de las
Secretarías de
Estado eligen a
Lombardini (José
López Uraga,
Manuel Robles
Pezuela, Tedosio
Lares y el propio
Lombardini) lo
votan
162
1853 Antonio López 20/abril/1853 Mañana: SI. Jefes Tomo 6, p. 363-
de Santa Anna 09:30 hrs. golpistas 364
juramentan a
Santa Anna.
Éste juró ante
Dios “defender la
Independencia,
integridad y
prosperidad del
territorio
mexicano” (sic:
Cesión del
territorio de
medio país en
1848 y la compra
Gadsden en la
Mesilla, 1853)
República Federal
1855 Martín Carrera 15/agosto/1855 NO. Junta de Tomo 7, p. 553-
“Representantes” 554
de los
Departamentos
lo nombra
Presidente
Interino
1855 Rómulo Díaz 12/septiembre/1855 NO. Presidente -----
de la Vega Interino.
163
1855 Juan Álvarez 04/octubre/1855 NO. Junta de Tomo 7, p. 565
Representantes
lo nombra
Presidente
Interino, de
acuerdo al art.
2º. del Plan
Ayutla,
modificado el 11
de marzo de
1855 en
Acapulco
(Declarando a
Santa Anna
como autoridad
cesante porque
“ha desmerecido
la confianza de
los pueblos”. El
artículo 2º. Del
Plan que se
convocan
Representantes
de cada
Departamento y
Territorio, a
efecto de elegir
Presidente
Interino
1855 Ignacio 11/diciembre/1855 SI. Designado Tomo 7, p. 629-
Comonfort por Juan Álvarez 630
1857 Ignacio 1°/diciembre/1857 NO. Tomo 8, p. 650-
Comonfort 651
Nota al margen
, p. 653
Gobierno Conservador y Segundo Imperio 1858-1867
164
1858 Félix María 23/enero/1858 NO. Es -----
Zuloaga nombrado por
una Junta de
Notables.
Presidente
Interino, con
base en el Plan
de Tacubaya del
17 de diciembre
de 1857,
reformado el 11
de enero de
1858
1858 Manuel Robles 24/diciembre/1858 NO. Junta de -----
Pezuela Notables da
golpe de Estado
contra Zuloaga
1859 José Mariano 21/enero/1859 NO -----
Salas
1859 Miguel Miramón 02/enero/1859 NO. Junta de -----
Notables lo
nombra.
1859 Félix María 24/enero/1859 NO. Miramón lo -----
Zuloaga nombra
1859 Miguel Miramón 02/febrero/1859 NO. Es -----
reconocido por
decreto de
Zuloaga
1860 José Ignacio 13/agosto/1860 NO. Lo nombra -----
Pavón una Junta de
Representantes.
1860 Miguel Miramón 15/agosto/1860 Tarde: 14:00 SI. Prestó -----
hrs. Juramento ante
la Junta Electoral
a las 19:30 hrs.
Y entró en
posesión del
cargo.
1860 Félix María 28/diciembre/1860 NO -----
Zuloaga
165
1862 Juan 25/junio/1863 NO. Designados -----
Nepomuceno por la Junta
Almonte Superior de
Ob. Juan Gobierno
Bautista
Ormachea y
Hernáiz
José Mariano
Salas
1863 Juan 18/octubre/1863 NO -----
Nepomuceno
Almonte
Arzobispo
Pelagio Antonio
de Labastida y
Dávalos
José Mariano
Salas
1864 Juan 21/mayo/1863 NO. Nombrado -----
Nepomuceno por Maximiliano,
Almonte lugarteniente del
Emperador
1864 Maximiliano de 28/mayo/1864 SI. Juró ante el -----
Habsburgo Ayuntamiento de
la Ciudad de
México,
nombrado por
Junta de
Notables y Actas
Populares
Gobierno de la República Federal 1858-1867
1858 Benito Juárez 19/enero/1858 NO. Funge como -----
Presidente de la
Suprema Corte.
Es nombrado por
las Legislaturas
de los Estados
en Guanajuato
1858 Benito Juárez 14/febrero/1858 NO -----
1858 Benito Juárez 22/marzo/1858 NO -----
1858 Benito Juárez 04/mayo/1858 NO -----
166
1861 Benito Juárez 10/enero/1861 NO Tomo 9, p. 8
Se convoca a
elecciones, bajo
el decreto del
presidente
interino Benito
Juárez
1861 Benito Juárez 1°/diciembre/1861 NO. Presidente Tomo 9, p. 334
electo. Hace Suspensión de
desparecer el algunas
Juramento, en garantías
virtud del artículo constitucionales
9o. del Bando y se faculta
(MGO. El ampliamente al
Derecho por Ejecutivo
entregas. p. 458)
167
1867 Benito Juárez 15/julio/1867 NO. (Ciudad de -----
México)
1867 Benito Juárez 1°/diciembre/1867 NO. Presidente -----
electo
1871 Benito Juárez NO. Reelección Tomo 11, p.
581
Decreto del
Congreso que
declara
presidente a
Benito Juárez
el 12 de
octubre de
1871.
1872 Sebastián Lerdo 19/julio/1872 NO. Cubre Tomo 12, p.
de Tejada ausencia como 234
Presidente de la
Suprema Corte
1872 Sebastián Lerdo 1°/diciembre/1872 NO Tomo 12, p.
de Tejada 401
1876 Sebastián Lerdo 1°/diciembre/1876 NO Tomo 13, p. 88
de Tejada
1876 José María 28/octubre/1876 NO. Presidente -----
Iglesias Interino.
Autonombrado
como Presidente
de la Suprema
Corte
1876 Juan N. Méndez 20/noviembre/1876 NO. Jefe del Tomo 13, p. 97
Ejército
Tuxtepecano.
Nombrado por
Porfirio Díaz
1876 Porfirio Díaz 23/noviembre 1876 NO. Plan de Tomo 13, p.
Tuxtepec. 100
Presidente
Provisional.
Artículo 6º. Plan
de Palo Alto.
1877 Porfirio Díaz 05/febrero/1877 SI. Elegido por las Tomo 13, p.
Juntas de Distrito. 159
1880 Manuel González 1°/diciembre/1880 NO. Elegidos por Tomo 14, p.
las Juntas de 520
Distrito
168
1884 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1884 NO. Presidente Tomo 17, p. 17
Constitucional
1888 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1888 NO. Juntas de Tomo 19, p.
Distrito 292
1892 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1892 NO. Juntas de Tomo 22, p.
Distrito 297-298
1896 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1896 NO. Juntas de Tomo 26, p.
Distrito 450-451
1900 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1900 NO. Juntas de
Distrito
1904 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1904 NO. Juntas de
Distrito
1910 Porfirio Díaz 1°/diciembre/1910 No. Juntas de
Distrito
1911 Francisco León 25/mayo/1911 NO. Pacto Díaz-
de la Barra Madero
1911 Francisco I. 06/noviembre/1911 NO. Juntas de
Madero Distrito
1913 Pedro Lascuráin 19/febrero/1913 Tarde: SI
17:15 a
18:00 hrs.
1913 Victoriano Huerta 19/febrero/1913 Tarde: SI. Vestido de
18:00 hrs. “frack”
1914 Francisco S. 16/julio/1914 NO. Sustituye en
Carvajal y Gual su función de
Secretario de
Relaciones
Exteriores
Revolución Constitucionalista 1913-1920
1913 Venustiano 26/marzo/1913 NO. Por
Carranza disposición del
artículo 5º. del
Plan de
Guadalupe, al
ocupar la ciudad
de México.
Presidente
Interino
1917 Venustiano 1°/mayo/1917 SI
Carranza
Soberana Convención Revolucionaria
169
1914 Eulalio Gutiérrez 06/noviembre/1914 SI. Designado por
la Convención
Nacional
Revolucionaria.
Protesta vestido
de “frack”
1915 Roque González 16/enero/1915 NO. Nombrado
Garza por la Convención
Nacional
Revolucionaria,
en su carácter de
Presidente de la
Convención.
Tomo posesión
ante la salida de
Gutiérrez
1915 Francisco Lagos 09/junio/1915 NO. Designado
Cházaro por la Convención
Presidentes Revolucionarios y Contemporáneos
1920 Adolfo de la 1°/junio/1920 Tarde: SI. Presidente
Huerta 17:00 hrs. Sustituto, protesta
ante la Cámara
de Diputados
1920 Álvaro Obregón 1°/diciembre/1920 Noche: SI.
23:40 hrs.
170
1940 Manuel Ávila 1°/diciembre/1940 Mañana: 11:05 SI. Protestó
Camacho hrs. en el
Congreso
1946 Miguel Alemán 1°/diciembre/1946 Mañana: 11:15 SI. Protestó
Valdés hrs. en Bellas
Artes
1952 Adolfo Ruiz 1°/diciembre/1952 Mañana: 11:02 SI. Bellas
Cortines hrs. Artes
1958 Adolfo López 1°/diciembre/1958 Mañana: 10:45 SI. Bellas
Mateos hrs. Artes
1964 Gustavo Díaz 1°/diciembre/1964 Mañana: 10:50 SI. Bellas
Ordaz hrs. Artes
1970 Luis Echeverría 1°/diciembre/1970 Mañana: 11:45 SI. Frente al
Álvarez hrs. Congreso
1976 José López 1°/diciembre/1976 Mañana; 11:03 SI. Auditorio
Portillo hrs. Nacional. La
transmisión
duró 30
segundos
1982 Miguel de la 1°/diciembre/1982 Mañana: 11:04 SI. Protesta
Madrid Hurtado hrs. consistente en
6 palabras
1988 Carlos Salinas 1°/diciembre/1988 Mañana: 10:57 SI. Cambió la
de Gortari hrs. palabra
“Unión” por
Nación
1994 Ernesto Zedillo 1°/diciembre/1994 Mañana: 10:50 SI.
Ponce de León hrs.
2000 Vicente Fox 1°/diciembre/2000 Mañana: 11:13 SI. Agregó a DO 8 de
Quesada hrs. las palabras septiembre
protocolarias de 2000
“por los Bando
pobres y solemne para
Marginados dar a conocer
de este país” en toda la
República la
declaración
de Presidente
Electo.
171
2006 Felipe de Jesús 1°/diciembre/2006 Madrugada: SI. La protesta DO 8 de
Calderón asumió el duró 6 septiembre
Hinojosa poder a las minutos, en de 2006
00:00 hrs. En medio de una Bando
los Pinos. Al algarabía. solemne para
día siguiente dar a conocer
se presentó en toda la
por la República la
Mañana: 09:46 declaración
hrs. presentó de Presidente
protesta en San Electo.
Lázaro.
172
XXIII. Declaratorias de protesta Presidencial (Siglo XIX)
173
Presidente Fecha del Decreto Observaciones
174
Presidente Fecha del Decreto Observaciones
175
Presidente Fecha del Decreto Observaciones
debido al fallecimiento de
Benito Juárez.
Sebastián Lerdo de 16/noviembre/1872 Presidente Constitucional.
Tejada.
Sebastián Lerdo de 26/octubre/1876 Periodo que termina
Tejada. 30/noviembre/1880.
Porfirio Díaz. 19/noviembre/1876
Porfirio Díaz. 28/noviembre/1876
*Porfirio Díaz. 15/febrero/1877
Manuel González. 27/septiembre/1880
Porfirio Díaz. 16/septiembre/1884 Cuatrienio 1884-1888.
Porfirio Díaz. 19/octubre/1888
Porfirio Díaz. 26/septiembre/1892 Cuatrienio 1892-1896.
Porfirio Díaz. 08/octubre/1896 Periodo del 01/diciembre al
30/noviembre/1900.
176
CAPÍTULO OCTAVO
272
Código de buenas prácticas en el ámbito de los partidos políticos. Adoptado por la Comisión de Venecia en
su 77ª. Sesión Plenaria, del 12-13 de diciembre de 2008, acompañado de su Informe Aclaratorio del 13-14 de
marzo de 2009. Basado en las observaciones de Jean-Claude Colliard y Carlos Closa Montero. Estudio número
414/2006. CDL-AD (2009)021. (Traducción al español por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación)
177
personas luchaba contra otros intereses y simulaciones. No era, pues, una serena
calificación de virtudes, sino una complicada y apasionada lucha de grupos políticos,
intereses y ambiciones.
Por ello, no tenía sentido que se hicieran de manera indirecta, sino que requería
que fuera directamente ante el pueblo, para que éste legitimara y lavara lo que era
pura pasión.
No obstante, el primer éxito del legado de Santa Anna lo es la primera elección que
organizó Porfirio Díaz en 1880. La sucesión presidencial de 1876 confrontó la
legalidad con la fuerza de una revolución. Aunque Porfirio Díaz simuló entrar en
negociaciones con José María Iglesias, imponiéndole todo tipo de condiciones, el
orden público de la legalidad no permitió llegar a ningún arreglo, según lo entendió
Iglesias, aunque Díaz no pudiera o quisiera hacerlo, de allí su célebre frase: "Sobre
la Constitución nada, sobre la Constitución nadie”.
Las elecciones de 1877 le dieron a Porfirio Díaz 11,475 votos de los 12,361
electores secundarios, con lo que logró legitimar su acceso a la presidencia,
logrando con ello superar las votaciones obtenidas por cualquier presidente desde
la elección de 1861.
Porfirio Díaz entró al Palacio Nacional, símbolo del poder político de México, junto
con Ignacio L. Vallarta, a quien le unían intereses políticos desde 1871, por lo
menos. Vallarta fue designado secretario de Relaciones Exteriores, por influencia
de su tío, el general Pedro Ogazón, quien a su vez había sido nombrado secretario
de Guerra por el mismo Porfirio Díaz, a partir del 28 de noviembre de 1876.
178
Cuando las negociaciones diplomáticas estaban en el punto más álgido, la Suprema
Corte de Justicia decidió suspender, el 30 de abril de 1878, la licencia al cargo de
presidente de la misma, que Vallarta ostentaba desde el 6 de mayo de 1877, y que
fuera concedida el 22 de junio de 1877.
273
"En las faltas temporales del presidente de la República y en la absoluta, mientras se presenta el nuevamente
electo, entrará a ejercer el poder el presidente de la Suprema Corte de Justicia".
274
Para quedar así: "En las faltas temporales del presidente de la República y en la absoluta, mientras se presenta
el nuevamente electo, entrará a ejercer el Poder Ejecutivo de la Unión, el ciudadano que haya desempeñado el
cargo de Presidente o vicepresidente del Senado, o de la Comisión Permanente, en los periodos de receso,
durante el mes anterior a aquél en que ocurran dichas faltas". Este precepto, con el numeral 79, fue
repetidamente reformado el 24 de abril de 1896 y el 6 de mayo de 1904.
179
que pagó por cambiar el sistema de sustitución presidencial fue su renuncia al
cargo, presentada el 16 de octubre de 1882, con gran decepción del foro, aunque
con cierto grado de felicidad para Porfirio Díaz. En cuanto a la tesis de
incompetencia de origen, como ministro proyectó los votos que sustentó en los
amparos de León Guzmán de 1879 y de Salvador Dondé, de 1882, dando las bases
para la futura jurisprudencia que sobrevive en la actualidad, para desechar por una
cuestión política los argumentos de incompetencia de origen.
Vallarta fue de los candidatos que el presidente Díaz dejó y quizá hasta animó para
presentarse en la contienda electoral. Lo hizo con la dignidad y respeto que
caracterizó a toda su carrera política. Su ánimo seguramente le confiaba el
presentimiento de que no llegaría a tener éxito ante sus contendientes, que tenían
más apoyo que él, como Manuel González o Justo Benítez, pero su convicción
democrática le requería que ofreciera una buena lid en las elecciones de 1880, y
así lo hizo.
180
XXV. Tácticas en el “destape”
Díaz hizo un último esfuerzo convocando a una reunión de gobernadores para ganar
un foro nacional, con objeto de que sin tener que pronunciarse él mismo lo hicieran
los gobernadores por él y le rogaran la reconsideración de su reelección. Tampoco
275
Historia moderna de México. Porfiriato - Vida política interior, primera parte, México, Hermes, 1970, p.
531.
181
esto funcionó, pues la táctica fue demasiado sutil para los tiempos y no logró los
resultados apetecidos.
Ante esta triste perspectiva, Díaz tenía que retirarse y preparar con mayor
detenimiento su posterior regreso, del cual no saldría sino por las armas de la
Revolución. Álvaro Obregón aprendió este esquema e hizo lo mismo, provocando
con ello el último magnicidio de nuestra historia.
Pero Díaz tenía que contar con la ayuda del sucesor para que éste lo apoyara en
su regreso. De hecho, para 1880 todos esperaban la designación de un candidato
oficial 276 que contara con la anuencia, por lo menos, del héroe saliente.
Lo anterior se debe a que Vallarta mismo no hizo campaña por él, ni abierta ni
subrepticia, pues sabía que si se entregaba a la política militante, sería una gran
incongruencia con sus tesis judiciales que tendían a la separación entre el derecho
y la política, por un lado, además de mal interpretarse su posición de alejar la figura
del presidente de la Suprema Corte de la Vicepresidencia para buscar él
personalmente la presidencia de la República.
Por tal motivo, dedicó sus esfuerzos durante 1879 y 1880 a otras empresas, sin
hacer exclusiva la búsqueda del Poder Ejecutivo en su agenda.
276
Ídem, p. 534.
277
Integrado por Manuel Alas, presidente, Miguel Blanco y Múzquiz, Enrique Pazos, Leonardo López Portillo
y Prisciliano María Díaz González, secretario.
182
La atención de Vallarta se dispersó en consecuencia en labores que, a la postre, le
traerían más prestigio. El 30 de febrero de 1879 escribió su célebre voto en el caso
de Dolores Quesada vda. de Almonte, por el cual declararía la constitucionalidad de
las facultades extraordinarias para legislar; el 4 de junio del mismo año pronuncia
su voto en el caso Larrache y Compañía, Sucesores, que es clásico en la
interpretación del artículo 14 constitucional, y es durante este año cuando aparece
el primer tomo de sus Votos o cuestiones constitucionales.
Por otra parte, Díaz estaba resuelto a excluir el civilismo de la sucesión, como los
presidentes civiles anteriores, Benito Juárez y Lerdo de Tejada, lo habían excluido
a él y a los militares. Pero paradójicamente, los líderes civiles, entiéndase abogados,
tampoco se unían en torno a su figura. El distanciamiento con Iglesias y la división
del gremio provocó que las grandes figuras civiles no apoyaran a Vallarta. Ireneo
Paz apoyó a García de la Cadena; Isidro Montiel y Duarte apoyó a Manuel M. de
Zamacona, lo mismo que Francisco Gómez del Palacio. Otros personajes
estuvieron a favor de Justo Benítez.
Por otra parte, los candidatos militares, como Jerónimo Treviño, Ignacio Mejía y
Miguel Negrete, abandonaron su candidatura o eran muy ancianos para contender
contra Manuel González, por lo que el único con ímpetu para hacerlo era García de
la Cadena, pero su influencia era muy pequeña, reducida sobre todo a Zacatecas.
278
Salvador Quevedo y Zubieta, Manuel González y su gobierno en México, Madrid, Espasa Calpe, 1928, p.
61-62.
183
encargó de satirizar poéticamente a todos los opositores a González. Vallarta
no se escapó a su pluma:
Al sentirse solo, Benítez atacó fuertemente a los demás candidatos, entre ellos a
Vallarta. No hay seguridad de quién fustigó los ataques contra el presidente de la
Suprema Corte, pero la prensa recordó el incendio del edificio de la Mascota en
1861, las crueldades de la lucha civil en Jalisco cuando vivía Manuel Lozada en el
7° cantón del estado, ahora Nayarit, y otros sucesos presentados de manera
embarazosa contra Vallarta.
279
El Tratado Wyke-Zamacona, que en 1861 negoció la deuda externa con Inglaterra, permitiendo que los
ingleses interviniesen en las aduanas mexicanas, para pagar la deuda contraída.
184
presidente, por lo que se provocaría así que ninguno de los candidatos pudiera
acercarse a la mayoría de votos de los electores secundarios para que pudieran ser
declarados ganadores en la contienda.
Sin embargo, como no habría tal ganador, se provocaría un vacío que no lograría
remediar el Congreso y, entonces, Vallarta como presidente de la Suprema Corte
sustituiría de inmediato al presidente no declarado, logrando así su objetivo. 280
Una táctica adicional ha sido la formación de alianzas. El ideal tuxtepecano fue uno
militar. El candidato debería tener el apoyo de los generales más importantes del
ejército, como Jerónimo Treviño, Servando Canales, Francisco Tolentino y otros.
Sólo el presidente Díaz podía aglutinarlos alrededor de un candidato como Manuel
González, quien a partir de mayo de 1880 pasó a ocupar la jefatura del Cuerpo del
Ejército de Occidente.
Además, los gobernadores fueron los cardenales de la clase política de esa época,
pues su apoyo era fundamental.
Benítez logró un gran apoyo de los viejos porfiristas que consideraban al mentor
político de su líder, como la opción más lógica para sucederlo.
Vallarta, en cambio, sólo logró aglutinar un poco de apoyo de los abogados más
ilustres y probos que, como él, deseaban cambiar las políticas del país.
280
Cosío Villegas, op. cit., p. 560.
281
Que estaba ubicado a espaldas de lo que ahora es el edificio antiguo de la Lotería Nacional.
185
Cuando Manuel González, en cambio, es retirado del gabinete y de la gubernatura
de Michoacán, la opinión pública se extravió interpretando que esto era significativo
de que él no recibiría el apoyo de Díaz. Sólo José María Vigil leyó bien el mensaje,
cuando el presidente Díaz designó a González como comandante del Cuerpo del
Ejército de Occidente, interpretando que se le confiaba la fuerza más importante del
Ejército al próximo presidente con tendencia militar. Díaz llega incluso a relevarlo
de este cargo el 8 de mayo de 1880, para evitar suspicacias.
Mientras tanto, Vallaría era invitado con frecuencia a comer y cenar con el
presidente, pero otorgando amparos contra el nefasto sistema de leva que fustigó
terriblemente a la clase militar.
Le siguieron Justo Benítez, con 1,368 votos; García de la Cadena, con 1,075 votos;
Mejía, con 529 votos; Vallarta, con sólo 165 votos, y Zamacona con 76 votos.
186
XXVI. La elección del nuevo siglo
Con la elección del siglo XXI, la oposición llegó a ocupar la silla presidencial y, de
la misma manera, la alternancia en el poder presidencial se ha dado por los tres
partidos políticos predominantes modernos de México, arrastrando sus respectivas
coaliciones. El candidato del PAN Vicente Fox ganó en las elecciones efectuadas el
2 de julio del año 2000, derrotando así más de setenta años de oficialismo.
El nivel de participación ciudadana apenas asomó poco más del sesenta por ciento
(63.97%) 282. Zedillo pretendió deslindarse de la mala práctica de la designación del
candidato de su partido, el PRI, y con ello, la libre competencia entre los aspirantes
del mismo partido, se encargaron de ofrecer una ruda contienda para seleccionar al
candidato, 283 desgastando así al partido político. El Presidente en turno se encargó
de unificar las luchas internas y conciliar las elecciones internas.
El candidato Vicente Fox del PAN pudo presentarse a los comicios, gracias a la
reforma constitucional al artículo 82 que abrió la candidatura a los nacionales
mexicanos, hijos de padre o madre extranjeros 284. Una vieja polémica desde
principios del siglo XX, que había sido utilizada para descartar a figuras políticas de
padres extranjeros, había cerrado la participación de mexicanos hijos de padres
extranjeros y prohijó un estrecho nacionalismo.
282
De los electores inscritos en este año (59 727 295), sólo votaron 37 601 618 ciudadanos. El candidato de
Alianza para el Cambio que triunfó, conjuntó al PAN y al PVEM obtuvo 15 989 636 votos (74.8%).
283
Proceso. La Redacción. 27 de noviembre de 1999.
284
Sus padres fueron José Luis Fox Pont y Mercedes Quesada Etxaide.
187
Desde 1997, Vicente Fox hizo público su interés por competir por la Presidencia en
su Estado natal Guanajuato, por lo que para el año 2000, ya era una figura pública
de notoriedad. Su membresía en el PAN fue debatida en el 2013 debido a conflictos
internos con su partido, por lo que a pesar de haber sido el primer Presidente en
haber logrado la titularidad del Poder Ejecutivo con la membresía de ese partido,
fue dado de baja en el mismo al no refrendar su membresía en el tiempo y la forma
prevista en los Estatutos, 285 lo que le permitió apoyar la candidatura del PRI a la
Presidencia en el 2012.
285
Carlos García. La Jornada. 16 de diciembre de 2012
188
CAPÍTULO NOVENO
189
XXVIII. El Estado de Derecho y la Presidencia
La elección celebrada el 1º. de julio de 2012, que comenzó el 7 de octubre del año
anterior, se llevó a cabo a través de 143 106 casillas 286 que recibiría potencialmente
el voto de 79.4 millones electores registrados. Después del complicado proceso de
selección de los funcionarios de casilla de entre el cuerpo de electores, hubo 572
604 ciudadanos a cargo de las casillas, que fueron capacitados por 34 325
ciudadanos seleccionados para tal efecto. Adicionalmente, se acreditaron 696
visitantes extranjeros que observaron la elección.
286
Este número de casillas representa el 99.98% de las casillas previstas, pues el universo era de 143 132.
190
Resultados Electorales
Compromiso por Enrique Peña 19 158 592 39.19%
México (PRI- Nieto
PVEM)
Movimiento Andrés Manuel 15 848 827 32.42%
Progresista (PRD, López Obrador
PT y Movimiento
Ciudadano)
Partido Acción Josefina Vázquez 12 732 630 26.05%
Nacional Mota
Nueva Alianza Gabriel Quadri de 1 146 085 2.34%
la Torre
Votos Nulos 287 1 236 857
Candidatos no 20 625
Registrados
Fuente: Cómputo final, calificación jurisdiccional de la elección y declaración de validez y de Presidente
Electo de los Estados Unidos Mexicanos. 31 de agosto de 2012
191
sede distrital, por lo que hubiera sido contrario al texto del artículo 295, párrafo 9 del
Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales hacerlo de nuevo, 290 o
porque los errores eran debido a la equivocación en el llenado de actas por los
ciudadanos a cargo de la casilla respectiva y fueron subsanados por las propias
autoridades.
En estos once meses, todos los partidos políticos que impugnaron actos de
precampaña, campaña, jornada y calificación electoral tuvieron no sólo los
procedimientos de investigación que la autoridad administrativa a su disposición,
sino que pudieron controvertir las decisiones recaídas ante la variedad de juicios
que ofrece la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación Electoral que se
describieron en el cuadro anterior. En total 23 669 juicios.
El escrutinio judicial fue exhaustivo, a causa de los juicios instaurados por las partes
legitimadas. Si se compara el número de asuntos relacionados con el proceso del
2012 y la anterior elección presidencial del 2006, sustanciados del 1º. de octubre de
2005 al 31 de diciembre de 2006, se aprecia inmediatamente un número menor de
procedimientos judiciales.
290
“En ningún caso podrá solicitarse al Tribunal Electoral que realice recuento de votos respecto de las casillas
que hayan sido objeto de dicho procedimiento en los Consejos Distritales”
291
Incidente sobre solicitud de “Excitativa de Justicia” al expediente SUP-JIN 359/2012, promovido por la
Coalición “Movimiento Progresista”, contando con la coalición “Compromiso por México” como tercero
interesado, resuelto el primero de agosto de 2012.
292
Segundo párrafo: “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por los tribunales que estarán
expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes…”
192
Los partidos políticos han transitado en México de la carencia de reconocimiento
legal, por tener el carácter de facción o logia, hasta el de entidades de interés
público. Por ello su carácter parcial es connatural a sus actuaciones, sobre todo
cuando acuden a los tribunales para defender sus intereses.
Los desórdenes y miserias que resultan gradualmente, inclinan las mentes a buscar
seguridad y reposo en el poder absoluto de un individuo, y tarde o temprano el jefe
de algún partido predominante, sea más competente o afortunado que sus
competidores, transforma esta disposición hacia el propósito de su propio ascenso,
a costa de la ruina de la libertad pública.293
Pero aún antes de este discurso que pronunció Washington al declinar su reelección
para un tercer período presidencial, los Papeles de El Federalista habían asentado
como principio constitucional de los Estados Unidos en 1788 lo siguiente:
Hay también dos métodos de solucionar las causas del espíritu de facción: la
primera, destruyendo la libertad que es esencial a su existencia; la segunda,
dándole a cada ciudadano las mismas opiniones, pasiones e intereses.
293
Washington´s Farewell Address 1796. The Avalon Project. Yale Law School. Lillian Goldman Law Library.
El discurso fue publicado el 19 de septiembre de 1796 con el título: The Address of General Washington to the
People of the United States on his declining of the Presidency of the United States
193
No podría ser más correcto el decir que la primera solución es peor que la
enfermedad misma. La libertad es para la facción (partido) lo que el aire es
al fuego, un elemento sin el cual se extinguiría instantáneamente. Pero
tampoco podría ser menos que una locura el abolir a la libertad, que también
es esencial a la vida política, aunque alimente a la facción, sería desear la
eliminación del aire, que es necesario para la vida animal y que da al fuego
su agente destructivo.
(…)
Como se demuestra, las causas latentes de la división en facciones tienen
su origen en la naturaleza del hombre; y las vemos por todas partes que
alcanzan distintos grados de actividad según las circunstancias de la
sociedad civil. (…) el apego a distintos caudillos en lucha ambiciosa por la
supremacía y el poder, o a personas de otra clase cuyo destino ha interesado
a las pasiones humanas, han dividido a los hombres en bandos, los han
inflamado de mutua animosidad y han hecho que estén mucho más
dispuestos a molestarse y oprimirse unos a otros que a cooperar para el bien
común. 294
En sentido opuesto, los tribunales deben contar con la debida imparcialidad para
resolver los asuntos sometidos a su conocimiento. El procedimiento de designación
de los magistrados electorales garantiza en principio su imparcialidad, dado el grado
de dificultad que se tiene con la concurrencia de los ministros de la Suprema Corte
y la ratificación por mayoría absoluta de los integrantes del Senado. Su carácter de
árbitros requiere que se les garantice autonomía en su funcionamiento para que
puedan, en principio, ser reconocidos por las partes como órganos decisorios de
sus controversias.
294
The Federalist Number 10. 22 de noviembre de 1787. Escrito por James Madison. The Founder´s
Constitution. http://press-pubs.uchicago.edu/founders/documents/v1ch4s19.htmal
295
Para aplicar el Estado de Derecho, los jueces necesitan ser independientes de los partidos y los propios
electores, con el objeto de ser independientes e imparciales. En materia política o electoral, los jueces no pueden
crear reglas que no están previstas en la Constitución o en la ley, sino tan sólo aplicarlas. Charles Gardner Geyh.
“Judicial Independence: Judicial selection reconsidered: A plea for radical moderation”. 35 Harvard Journal of
Law & Public Policy. 625 Spring 2012
194
las formalidades de procedencia, los plazos y las diligencias son parte fundamental
del debido proceso legal, consagrado en el artículo 14 constitucional.
195
La Coalición Movimiento Progresista no paró en mientes para impugnar,
controvirtiendo hasta los distritos en que había ganado, lo cual, al final de los
procedimientos judiciales sólo ayudó para confirmar al ganador, aunque hubiera
habido ajustes en la votación final, que no consiguió cambiar los resultados que se
habían obtenido desde el principio.
La Coalición actora, como parte interesada, tuvo interés legítimo para hacer
prevalecer su pretensión de invalidar la elección, pero la imparcialidad del Tribunal
196
no puede acceder a su interés partidista, si no lo encuentra respaldado en la
Constitución y en la ley electoral. La posición política de la Coalición Movimiento
Progresista, aún siendo entendible, es imperativo que deba someterse al Derecho,
porque el proceso electoral ya concluyó el 31 de agosto de 2012 y con él las
campañas, los debates y las posibles controversias que se hubiesen suscitado en
ese contexto.
Ante estas circunstancias, el Poder Judicial, por otra parte, debe defender su
independencia e imparcialidad, aún en contra de descalificaciones o represalias de
los actores políticos involucrados; sólo así se puede contar con una administración
de justicia imparcial y confiable.
Así como los parlamentarios no pueden ser reconvenidos por sus opiniones en el
desempeño de sus funciones como lo prescribe el artículo 61 constitucional, los
jueces tampoco pueden serlo por sus resoluciones, de lo contrario se atenta contra
un poder constituido, pues el pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes
de la Unión, entre ellos, el Poder Judicial, como lo establece el artículo 41
constitucional.
Ahora bien, la Constitución y la ley ordenan que los resultados electorales, en caso
de controversia, se sometan al Tribunal Electoral, por lo que el procedimiento
jurisdiccional es, y debe ser, ajeno al político, y por lo tanto, no debe politizarse ni
confundirse este juicio con la continuación de una contienda electoral, pues ésta ya
concluyó el primero de julio.
Los plazos y términos del acceso a la justicia en esta fase jurisdiccional deben
apegarse, como lo mandata el artículo 17 constitucional, a la ley, tanto el Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales como la Ley General del
Sistema de Medios de Impugnación y la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación.
197
por el Constituyente en el mes de noviembre de 2007, justamente para introducir en
la Constitución la hipótesis, que por primera vez se daba en la legislación, de
declarar la invalidez de la elección presidencial por este Tribunal.
Por ello, nuestra Constitución determinó establecer plazos fijos para este Tribunal
con el objeto de culminar el proceso electoral, sin posibilidad de extenderlos a
discreción de una de las partes.
Los plazos en materia electoral son inexorables, pues todos los días y horas son
hábiles, y la interposición de un juicio no interrumpe el calendario electoral. Las
demandas se sujetan a plazos de interposición y, en ocasiones, de resolución, para
dar certeza, que es un valor constitucional.
Los plazos no solamente dan certeza jurídica para todas las partes (y) para
los individuos; fijan (también) obligaciones para las autoridades. Estos plazos
ninguna autoridad puede evadirlos, eliminarlos o atenuarlos, sino que tiene
la obligación de cumplirlos. 297
297
JIN 359/2012
198
se hiciera a los ciudadanos de sus votos, a través de bienes, tarjetas, encuestas y
toda clase de recompensas; se consideró por el Tribunal Electoral que las pruebas
aportadas no fueron suficientes para demostrar la manipulación del ciudadano, el
cual es concebido por la coalición actora, como un autómata que al recibir la dádiva
o al escuchar la opinión de los medios iría a votar automáticamente por el candidato
o el partido o coalición que lo sedujo.
Si bien los supuestos de la ley para anular la elección presidencial han sido
revisados y ninguno tuvo operatividad en esta elección del 2012, la Coalición
Movimiento Progresista pretendió que judicialmente se declare la invalidez de la
elección presidencial basada en la aparente infracción de principios
constitucionales; sin embargo, esta invalidez constituiría una declaración judicial de
la nulidad de la elección presidencial, ya que la nulidad basada en transgresiones a
causales claramente previstas en la ley electoral (Artículo 77 bis de la LGSMI) no
sería suficiente para colmar sus pretensiones.
199
La resolución de cómputo final, denominada dictamen, resolvió en forma definitiva
las cuestiones suscitadas en torno a la validez de la elección de Presidente de los
Estados Unidos Mexicanos y, por lo tanto, resulta inatacable por disposición expresa
del artículo 99 de la Ley Suprema de la Unión; ninguna otra impugnación debería
resultar procedente, máxime que se trata de un acto de soberanía como es la
calificación electoral del Presidente de la República.
Dos son de las características de la democracia: por una parte, que dichas
acusaciones puedan formularse libremente dentro del marco de la libertad de
expresión respetando los límites de ésta y, por otra parte, que las diferencias entre
los contendientes puedan ser dirimidas ante una instancia judicial, que garantiza la
impartición de justicia pronta e imparcial.
Es oportuno recordar el texto del jurista Emilio Velasco quien escribió en 1874 lo
siguiente, con motivo de un conflicto electoral en Morelos:
298
Manuel González Oropeza y Eleal Acevedo. El Amparo Morelos. XLVIII Legislatura del Estado de Morelos.
Editorial Laguna. 2002.
200
Sin embargo, la suma cero de una elección obliga a que sólo haya un ganador para
la titularidad del poder ejecutivo, mientras que la concurrencia de fuerzas políticas
en los congresos y ayuntamientos permite una representatividad de los partidos
políticos involucrados. Así lo demuestra la integración del Congreso de la Unión,
desde hace varias décadas.
La elección del 1º de julio de 2012 fue auténtica, porque fue competitiva, ya que los
tres primeros lugares recibieron votaciones que parcelan a la sociedad en porciones
sustanciales (Compromiso por México: 38.21%, Movimiento Progresista: 31.59% y
PAN: 25.41%); y porque las diferencias entre el primero, el segundo y el tercer lugar
son, también, significativas y proporcionales. Este espectro poblacional de apoyo
político diferenciado es el que permite que ningún poder pueda abusar de su
autoridad.
Al término de estos casi once meses en los que la Sala Superior resolvió múltiples
juicios sobre temas tan diversos como el acceso a los medios de comunicación, el
ejercicio de la libertad de expresión en una campaña electoral, la información al
ciudadano sobre cómo utilizar la boleta electoral, la utilización de la cadena nacional
para la transmisión de los debates, entre otros, estableciendo en cada uno de ellos
201
nuevos criterios cada vez más garantistas para los ciudadanos y, en ocasiones,
liberales, todo ello con la finalidad de fortalecer nuestra democracia, podemos decir
que la elección de 2012 fue válida.
202
XXIX La política sobre el Derecho. Las elecciones de 2018.
d) Gran dimensión del padrón electoral con 87 159 495 electores registrados,
que equivale a todos los electores de dos países desarrollados de Europa
(Alemania y Francia juntos). En México, desde 1917, el sufragio es popular y
directo, sin colegios electorales como en Estados Unidos, tal como se ha
explicado con anterioridad.
203
g) Posibilidad de formar un gobierno de coalición con ratificación de los
secretarios de Estado por parte del Legislativo.
204
Forbes México
205
CAPÍTULO DÉCIMO
299
Los casos de Andrew Johnson en 1867 y de Richard Nixon en 1974 no llegaron a concretarse en una
sentencia condenatoria de responsabilidad o, siquiera, en un procedimiento formal de responsabilidad en el
segundo supuesto.
206
Las causas políticas fueron incómodas para Benito Juárez y ciertos sectores del
Congreso amenazaron con argumentarlas en su contra desde 1861. Por su parte
Venustiano Carranza consideró que estas causas podían ser un ariete utilizado por
el Congreso contra la investidura presidencial y el inicio de un parlamentarismo al
que juzgaba inadecuado, por lo que en su Proyecto de Constitución que consolidó
el presidencialismo las eliminó, borrando así cualquier posibilidad de enjuiciar la
responsabilidad política del presidente.
De la lectura del Artículo 123 del Código Penal Federal, se desprende que en el tipo
de traición a la Patria se incluyen los actos "contra la independencia, soberanía o
integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o
gobierno extranjero". Los arreglos financieros internacionales difícilmente se
adecuan a lo preceptuado por este artículo, por lo que el Código Penal nos parece
hipotético y estrecho en el caso de aplicarlo a un presidente o a un ex presidente.
En lo que respecta a las otras causales de traición a la Patria que establece el
Código Penal, ninguna es realmente aplicable al presidente ya que su normativa se
refiere más a ciudadanos comunes y a miembros de la milicia que reciben órdenes
de autoridades superiores, lo cual no es el caso del presidente ya que es el
comandante en jefe de las fuerzas armadas y la autoridad administrativa y política
de mayor relevancia del sistema mexicano.
207
c) Por malversar los fondos públicos, ordenando o autorizando erogaciones no
comprendidas en las leyes de presupuesto o en disposiciones legales
específicas;
208
El juez de un presidente tendría que ser el propio Congreso, siendo la Cámara de
Diputados quien investigue los hechos y lo consigne, y la de Senadores la que
determine su responsabilidad y le fije la pena o sanción. Para un ex presidente
serían los jueces comunes, sin ningún fuero o requisito de procedencia quienes
determinen su probable responsabilidad penal, mientras que su único magistrado
de responsabilidad política seguiría siendo el Congreso de la Unión.
Hay que considerar, por otra parte, la necesidad de expedir una ley de
responsabilidad presidencial para precisar conceptos que se viertan en las reformas
constitucionales pertinentes y, además, para que se consignen derechos que como
autoridad en funciones y como ex funcionario debería tener. Por ejemplo, sería
objeto de la ley una posibilidad de establecer que un presidente o ex presidente
pudiera cuidar su imagen política y su vida privada de ataques que considere
intolerables y canalizar su defensa a través de conductos legales e institucionales,
sin necesidad de acudir a vías escandalosas como huelgas de hambre.
Por su parte, Valentín Canalizo, quien ocupó la presidencia de 1843 a 1844, fue
secretario de Hacienda en 1846, Manuel de la Peña, que fuera el presidente que
afrontara la invasión americana de 1847, después fue secretario de Relaciones
Interiores y Exteriores en la presidencia de Pedro María Anaya a finales de 1847 y
principios de 1848. Igualmente, Anaya pasó a ser secretario de Guerra y Marina, en
el segundo periodo de Manuel de la Peña en 1848 así como durante el mes de la
administración del presidente Juan Bautista Ceballos en 1853.
209
Por ello, la inhabilitación de un ex presidente, aunque ha perdido actualidad, puesto
que ya no ocupa una cartera en el gabinete de las siguientes administraciones, es
hipotéticamente factible. La remoción del pequeño cargo, embajada o dirección de
un organismo público descentralizado sería igualmente factible cuando la
responsabilidad política se declarara.
Por otra parte, tratándose de la traición a la Patria, la ley aplicable sería el Código
Penal Federal, o se podría aplicar incluso el Código de Justicia Militar, puesto que
el presidente puede cometer el mencionado delito mientras detenta el mando del
ejército del cual es comandante en jefe.
210
XXXI. La revocación del mandato presidencial
Esta misma reforma se ocupó en la fracción I del artículo 116 de los gobernadores,
limitando el período de su encargo no más de seis años “y su mandato podrá ser
revocado”. Este objetivo fue encomendado a las Constituciones de los Estados para
que se establecieran las normas relativas a los procesos de revocación.
En esta misma situación, se encuentran Venezuela, Ecuador y Bolivia, que son los
únicos países que contienen, hasta la fecha, disposiciones sobre el llamado
referendo derogatorio de la investidura presidencial en América Latina. 300
300
Mario Daniel Serrafero y María Laura Eberhardt. Presidencialismo y Revocatoria del mandato presidencial
en América Latina. Ediciones Complutenses. 2016.
211
Cuando igual o mayor número de electores o electoras que eligieron al
funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocación, siempre
que hayan concurrido al referendo un número de electores o electoras igual
o superior al veinticinco por ciento de los electores o electoras inscritos o
inscritas, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato
a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y en la
ley.
Para abarcar así a todos los servidores públicos que deben su cargo a una elección
popular; este ejemplo es importante porque la reforma mexicana de 2019 siguió el
caso de Venezuela y Bolivia al contemplar que el referendo revocatorio o revocación
del mandato procede cuando haya transcurrido la mitad del período para el cual el
funcionario fuera electo, lo cual fue seguido por la convocatoria de Revocación
convocada en México para abril de 2022, a la mitad del período presidencial de
Andrés Manuel López Obrador, según el apartado 2, de la fracción VIII, del artículo
35 constitucional.
Esta consulta fue avalada por la Suprema Corte el 15 de septiembre de 2020 y se realizará
en abril de 2022, donde el Presidente de México “consultará la revocación de su mandato”.
Para este efecto, se procederá conforme al artículo 35, fracción IX, de la Constitución, una
vez que el INE constate la petición de, al menos el tres por ciento del listado nominal de
electores, distribuidos en no menos de 17 entidades federativas, contabilizando en cada
una de ellas el mismo 3% del listado nominal. El 3% del total representa el elevado número
de aproximadamente 2 805 854 firmas, que se tendrán que recabar durante los meses de
noviembre y 15 de diciembre de 2021. El tiempo para celebrar la elección negativa es de
aproximadamente cuatro meses.
La naturaleza electoral de esta “consulta”, es sin lugar a dudas, indisputable, por lo que el
término adecuado para denominarla es el de elección revocatoria o referendo revocatorio,
como lo denominan en América del Sur, puesto que se convoca a una elección negativa
para decidir sobre la revocación del encargo otorgado a un Presidente, que está en
funciones, no pudiendo ser una elección extraordinaria puesto que no pretende elegir una
nueva autoridad ante la ausencia absoluta de la anterior.
No se trata de una “consulta” puesto que la elección a la cual se convoca a cerca de tres
millones de ciudadanos, no tiene un carácter consultivo, sino vinculante en su resultado.
Interviene, así, en la organización de esta elección negativa, toda la maquinaria electoral,
desde el Instituto Nacional Electoral hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación.
212
de referendo revocatorio no tiene plazo, pues puede someterse al inicio o en
cualquier momento del período presidencial. 301
213
considerar que el régimen interior de los Estados permite contener medios de
remoción en el cargo, cuando el desempeño de las autoridades de origen electivo
no sea satisfactorio, lo cual no requiere de una responsabilidad.
La revocación del mandato, como medio de participación popular, se basó en el
aforismo que Hiram Johnson popularizó en 1911 en California: “Si el pueblo tiene la
habilidad para elegir, también la tiene para remover”. De tal suerte, la revocación
del mandato nacido en California desde esa época ha sido una práctica, cuyo último
ejercicio se dio en 2021, con la convocatoria de un referendo revocatorio para el
gobernador Gavin Newson, que no prosperó, refrendando así su desempeño
satisfactorio. El motivo de su elección revocatoria había sido el descontento de la
población por el incremento de impuestos, el aumento en la falta de vivienda y el bajo nivel
de vida que habían experimentado los ciudadanos de California. Otros agravios contra
Newson estuvieron relacionados con los problemas derivados del seguro universal de
salud, así como el tratamiento de los indocumentados. No hubo ninguna acusación de
violación a la Constitución y las leyes que mereciera responsabilidad, sino únicamente
diferendos en las políticas públicas e insatisfacción de parte de los votantes republicanos
en el Estado. Esta es la gran diferencia entre la responsabilidad política y la revocación del
mandato; por ello, el argumento de la Suprema Corte de Justicia de México al confundir la
revocación con los procedimientos de responsabilidad de funcionarios del artículo 109
constitucional, está fuera de contexto.
Los electores de California ya contaban con una experiencia en materia revocatoria en el
2003, cuando el gobernador en funciones Gray Davis fue removido a través de este
procedimiento, y reemplazado por Arnold Schwarzweneger, quien previamente había
aparecido en la boleta de la elección revocatoria como primera preferencia para sustituir al
gobernador Davis. Las razones para revocarlo de su encargo, no fueron materia de
responsabilidad política, ni penal, ni civil o administrativa, sino la impopularidad entre los
electores de sus medidas que, según ellos, habían provocado la crisis de suministro
eléctrico en el Estado, así como la crisis presupuestaria provocada por problemas
financieros, y la imposición de un nuevo impuesto sobre la tenencia de los carros en el
Estado.
Adicionalmente, habría que considerar que el régimen interior de los Estados permite
contemplar medios de remoción distintos al de la Federación. El capítulo IV constitucional
se refiere a las faltas federales que pueden cometer los funcionarios, tanto federales como
locales, en el caso de Gobernador, por infringir su obligación prevista en el artículo 120 de
la Constitución federal que los obliga a publicar, cumplir y hacer cumplir las leyes federales.
Se trata, en consecuencia, de una obligación federal hacia los funcionarios locales derivada
de su subordinación a la Ley suprema de la Unión (artículo 133 constitucional). Pero no es
objetivo de la Constitución federal regular las responsabilidades aplicables al régimen
interior de un Estado.
Los gobernadores tienen también la obligación fundamental de cumplir con la Constitución
y leyes locales, de la cual se derivan no sólo causales de responsabilidad local, sino el
cumplimiento satisfactorio de las políticas y actos de la entidad, por el cual podría pedirse
la revocación de su mandato. Estas obligaciones están dentro de la libertad de
autoconfiguración de la soberanía estatal; en consecuencia, las Constituciones y leyes
estatales pueden establecer medios de remoción a sus funcionarios, como lo demuestra el
federalismo de otros países (v. gr.: California).
214
El 1º. de septiembre de 2021 se incluyó también la revocación para presidentes
municipales y diputados locales en la reforma del 1º. de septiembre de 2021,
previéndose igualmente la revocación del gobernador que estaría vigente a partir
de octubre de 2024. 304
Por otra parte, Chihuahua en su Constitución del 3 de septiembre de 1997 que fue
adicionada el 15 de noviembre de 2008 para incluir la disposición que contempla la
revocación del mandato para funcionarios electos mediante el voto popular, tuvo
una suerte similar. Según esa reforma, la solicitud de revocación debía estar
suscrita por el 10% de los ciudadanos del Estado, municipio o distrito; disposición
que no requería que estuvieran registrados, ni que hubiesen votado en la elección
respectiva.
La solicitud de revocación podría presentarse una vez transcurrida una tercera parte
del período para el cual, el funcionario que se pedía su revocación, hubiera
desempeñado su encargo; se entiende que podrían haber sido el gobernador,
diputados locales, presidentes municipales, regidores y síndicos.
Al principio, esta reforma en Chihuahua corrió la misma suerte que Yucatán y fue
declarada inconstitucional, debido a la resolución 63/2009 de la Suprema Corte, por
lo que el Estado decidió el 27 de junio de 2012, derogar todas las disposiciones
relacionadas con la revocación.305 La acción de inconstitucionalidad fue interpuesta
por el Partido del Trabajo en el caso de Chihuahua, así como una parte de la
Legislatura del Estado, mientras que en la de Yucatán, la promovió la propia
Procuraduría General de la República.
304
Walter Yared Limón Magaña. “Implementación de la revocación del mandato en México y legitimidad
democrática”. Justicia Electoral. Número 20. Vol. 1. Julio-diciembre 2017. p. 95-127.
305
Mariana Rivera Serrano. Estados de la República que cuentan con la figura de Revocación de Mandato en
su Constitución. Instituto de Investigaciones y Estudios Legislativos. LXXIII Legislatura de Michoacán.
Respecto de la Revocación del Mandato: “De acuerdo con lo razonado en los párrafos que anteceden, se tiene
que la Constitución General de la República sólo prevé la responsabilidad civil, penal, administrativa y la
política, pero no contempla la figura de revocación del mandato” (foja 253 de la Sentencia en la Acción de
Inconstitucionalidad 63/2009 y sus acumuladas 64/2009 y 65/2009, promovidas por los diputados integrantes
de la Sexagésima Segunda Legislatura del Congreso del Estado de Chihuahua, el Partido del Trabajo y el
Procurador General de la República) p. 3-4. En el citado estudio se citan 16 Estados que contemplan la figura
de revocación del mandato como facultad del Congreso, pero aplicable sólo a los Ayuntamientos. La figura se
tergiversa completamente en el artículo 12 de la Constitución de Baja California, llegando a denominar al juicio
político como manifestación de la revocación del mandato (fracción I), a la declaración de procedencia
(desafuero) como revocación del mandato y otras asimilaciones que no encuadran con la figura.
215
Hacia esa época, la Constitución federal no contemplaba la revocación del mandato
y si se aceptaba en el régimen estatal, consideró que sería el reconocimiento de un
nuevo sistema de responsabilidad para los mismos funcionarios de origen popular,
sin sustento constitucional en la Federación.
306
REVOCACIÓN DEL MANDATO POPULAR. LOS ARRÍCULOS 386 AL 390 DE LA LEY ELECTORAL
DEL ESTADO DE CHIHUAHUA, EN CUANTO PREVÉN ESA FIGURA PARA LA REMOCIÓN DE
CUALQUIER FUNCIONARIO PÚBLICO ELECTO MEDIANTE EL VOTO POPULAR, VIOLAN LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL (LEGISLACIÓN VIGENTE HASTA EL 2 DE DICIEMBRE DE 2009. (…)
Este último Ordenamiento Fundamental (la Constitución) dispone otros medios para fincar responsabilidades
de los servidores que llevan a la misma consecuencia de remoción del cargo para el que fueron electos.
307
Limón Magaña. Op. Ult. Cit.
308
Manuel González Oropeza. “Desaparición de Ayuntamientos”. Estudios Jurídicos en memoria de Roberto
L. Mantilla Molina. 1984. Porrúa. 407-423
216
países latinoamericanos que contemplan la revocación presidencial y de los cuales,
seguramente México estuvo en sintonía.
En la sentencia se dice:
309
Cuya pregunta fue simple: “Está Usted de acuerdo en dejar sin efecto el mandato popular, otorgado mediante
elecciones democráticas, legitimando al C. Hugo Rafael Chávez Frías como Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela para el actual período presidencial”
310
Allan Brewer-Carias. “Nuevo secuestro del derecho del pueblo a la realización del referendo revocatorio
presidencial, perpetrado por la Sala Electoral, algunos tribunales penales y el Poder Electoral”. Revista de
Derecho Público. Números 147-148. Julio diciembre de 2016. Editorial Jurídica Venezolana. Caracas 2016. p.
384-396. Chávez había sido electo con 3 757 774 votos en la elección del año 2000 y, el referendo revocatorio,
habría prosperado con 3 989 008; sin embargo, en la misma votación, Chávez había obtenido 5 800 629 votos
a favor de la continuación de su mandato, por lo que la Sala Constitucional decidió confirmar su mandato,
ratificándolo, (transformando, en consecuencia, la revocación en un referendo “ratificatorio”) en virtud de la
interpretación judicial del artículo 60 de las Normas para regular los procesos de Referendos Revocatorios
expedidas el 25 de septiembre de 2003, que habían agregado a la disposición del artículo 72 de la Constitución
Venezolana la hipótesis de que procedería la revocación del mandato “si el número de votos a favor de la
revocatoria es igual o superior al número de electores que eligieron al funcionario”, tal como lo determina la
Constitución (artículo 72): “Cuando igual o mayor número de electores que eligieron al funcionario hubieren
votado a favor de la revocación (…) se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir
la falta absoluta conforme a lo dispuesto en la Constitución y la ley”. Pero en las Normas (secundarias) se
agregó la condición de que no procedería la revocatoria, cuando el número de electores en contra fuese superior
al de la procedencia.
217
Esta Sala no puede compartir ese criterio, pues hacerlo implicaría
desconocer el derecho a la participación ciudadana.
Quizá el argumento toral en este caso hubiera sido mejor direccionado, si el actor,
basado en el artículo 72 de la Constitución, hubiera impugnado la
inconstitucionalidad del artículo 60 de las Normas para regular los procesos de
referendo revocatorio, expedidas por Chávez posteriormente, que ampliaban un
supuesto adicional de ratificación en el mandato, cuando el objetivo de la
Constitución era la revocación del mismo.
311
Podría entenderse que bastaba un número igual o superior al de la votación, sin tomar el sorpresivo
incremento de casi el doble de votos que recibió Chávez en la votación del 2004. Elia Domingo Barberá. La
Revocación del mandato presidencial: la experiencia en la República Bolivariana de Venezuela y en el Estado
Plurinacional de Bolivia. Tesis Doctoral. Universidad de Valencia. 2016. Excelente trabajo doctoral.
218
Les propongo a los prefectos conservadores y los no conservadores, a los
nueve prefectos, someternos juntos a referéndum revocatorio, que el pueblo
diga si está con el cambio, si está con el modelo neoliberal, con las
privatizaciones, las subastas de nuestros recursos naturales y de
empresas.312
Pero la etapa descrita, comienza a tener visos más preocupantes, pues puede
convertirse en la negativa de organizar el referendo, como se dio en 2016, con la
intransigencia de Nicolás Maduro para llevarla a cabo, a pesar de que el Consejo
Nacional Electoral había aprobado el formato o boletas para la realización. En este
caso, el temor fundado de Maduro de resultar removido, a pesar de que legal y
políticamente se le conmina a organizar el referendo, como sucedió con su
antecesor, Hugo Chávez, es desechado sin ninguna vinculación. Esto demuestra la
inutilidad con que se ha tratado el referendo en América Latina. Se trata de una falsa
ilusión de democracia directa.
312
Elia Domingo. Op. cit. p. 281
313
Elia Domingo. Op. cit. p. 308
219
directa y participativa. Su manipulación al margen de la legalidad, por encima de la
supremacía constitucional, para hacer prevalecer los intereses políticos del jefe de
Estado respectivo, demuestran una promesa más por cumplir: No sirve para exigir
responsabilidad, aunque se le declara como una medida inconstitucional por
duplicar los objetivos de juicios políticos. Tampoco opera para retirar la confianza
ante el caso de ineficacia en las políticas sostenidas por el gobernante, por su alto
grado de manipulación por parte de él.
De esta manera, el referendo cumple con la función de revocar o retirar el voto que
lo impulsó a ocupar el cargo popular, sin prejuicio de haber violado la Constitución
o las leyes, como se determina en un juicio de responsabilidad política, donde se
determina la culpabilidad de sus actos por tales infracciones.
314
Manuel García Pelayo. Derecho Constitucional Comparado. Alianza Editorial. Madrid. 1984. p. 182
315
Me refiero al concepto de minorías discretas e insulares que no cuentan con una voz significativa en la
representación política. US v. Carolene Products Company 304 US 144 (1938)
220
La revocación del mandato recientemente planteada en México, posee
características peculiares, pues es convocada por el propio presidente, sin motivo
aparente de presión por parte de la oposición, ni problema de legitimidad, como se
observó en Venezuela y en Bolivia, pues lo cubre el período fijo que la Constitución
prevé para su cargo, en el artículo 83 constitucional, y que ha sido una constante
de la institución presidencial desde su creación en 1824, no es sujeto de
responsabilidad política porque lo respalda una confortable mayoría de su partido
en el Congreso; de tal manera que si no se le revoca el mandato, no requeriría de
una ratificación a la mitad de su período, sin ninguna elección intermedia que
refrende la conclusión de su período.
En 1991, el antiguo jefe del Departamento del Distrito Federal fue declarado
Gobernador electo del Estado de Guanajuato, pero sus contendientes fueron
Vicente Fox por el PAN y Porfirio Muñoz Ledo por el PRD, ni más ni menos, por lo
que su disputado triunfo electoral, aunque validado, tuvo tal cuestionamiento que, a
pesar de haber sido electo, decidió no presentarse a tomar posesión del cargo. A
partir de este episodio, el Código de buenas prácticas electorales aprobado por la
Comisión de Venecia en 2002 (CDL-AD(2002)023rev2), sirve de fundamento para
que todo funcionario respete el voto popular, no sólo en su vertiente de exclusión
del fraude, sino de respeto a la voluntad popular, cumpliendo con los plazos y
condiciones que impone un cargo electivo.
221
La justicia electoral ha conocido la renuncia de diputados propietarios del mismo
género, que la legislación promueve con una mayor participación hacia las mujeres,
para lograr la equidad de género, a efecto de que los suplentes, todos varones,
entren en el cargo. Este fenómeno se verificó en septiembre del 2009 en el
Congreso de la Unión, cuando ocho diputadas electas, procedentes de varios
partidos políticos, no se presentaron a ocupar sus curules, siendo suplidas
automáticamente por sus compañeros varones de fórmula. Esta estrategia provocó
el juicio SUP-JDC 12624/2011, resuelto el 30 de noviembre de 2011, donde se
resolvió decir “Adiós a las Juanitas” y terminar con la práctica fraudulenta de los
partidos en la sustitución de candidatos a última hora, engañando a los electores en
la protesta de puestos de elección popular.
Esta mala práctica electoral considera al voto como un bien fungible, a disposición
de los partidos políticos sin respetar la voluntad popular. El voto sería así un bien
consumible y disponible por los partidos políticos y sus dirigentes, sin importar la
persona que se ostenta como candidato, porque puede ser reemplazado por otra
persona, sin el consentimiento de los votantes. Esta práctica deja al pueblo
soberano y a las leyes que organizan las elecciones, en manos de la voluntad de
los dirigentes de los partidos que manejan los candidatos a su placer, sin el
consentimiento del pueblo elector. El voto debe ser recuperado como un vínculo
intuitu personae entre el votante y el candidato. En principio, el elector vota por el
candidato de su preferencia y, de manera subsidiaria, por el partido que lo postula;
invertir ese orden es transgredir el principio democrático de un hombre, un voto, un
candidato.
Alterar ese principio es hacer prevalecer la partidocracia, sin importar la opinión del
elector o del candidato, quienes se toman como bienes fungibles desechables por
las organizaciones partidistas, en grave detrimento de los derechos fundamentales
316
“En 2009, Clara Brugada quiso ser la candidata del PRD a la Delegación de Iztapalapa, pero tras conflictos
al interior del Sol Azteca no pudo; en un acto público, el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador
comprometió a Juanito ser el abanderado del PT y de ganar, renunciaría para que Brugada Molina fuera la
delegada” Azucena Uresti, Mayo 18, 2021.
iecm.mx/www/ut/ucs/INFORMA/mayo21m/INFOM200521/A10.pdf
222
de votar (elector) y de ser votado (elegido), que la Constitución confiere a los
ciudadanos mexicanos (artículo 35, fracción I y II) y no a los partidos políticos, los
cuales son meramente instrumentales para la participación del pueblo en la vida
democrática del país.
Por todo lo anterior, la revocación del mandato, tan contradictorio en sus términos,
es una institución honorable dentro de la democracia directa que debe ser
congruente con la voluntad popular para remover e instaurar a las autoridades que
han fallado en la confianza que el pueblo les depositó.
Por lo tanto, la decisión final la recae en manos del Poder Legislativo y, con ello, se
aparta de la congruencia de la democracia directa, donde el pueblo elige al sustituto
a través de una elección popular. Es paradójico que, de resultar exitosa la
revocación, la renovación del gobernante quede en manos del Congreso y no de
223
CAPITULO DÉCIMO PRIMERO
1. Tienden a exceder sus facultades por ejercerse en una sola persona con total
abuso
2. No contiene límites a sus poderes, ni observa frenos propios de la división de
poderes
3. No es objeto de un régimen de responsabilidades y su período es fijo
4. Nombra con total liberalidad a sus colaboradores, sin la menor consulta
popular
5. Designa a su sucesor sin observar el contacto electoral que toda democracia
debe observar
6. Gobierna con entera libertad, sin consultar a representantes populares
Por estos vicios y muchos otros, se podría concluir que el Presidencialismo requiere
de una transformación profunda en México: un sistema parlamentario o semi-
presidencial, son las opciones a sopesar.
224
Deloitte. México
225