¿HAY UNA RELIGIÓN
VERDADERA?
] Español – Spanish – [ إسباين
Dr. A.A.B. Philips
Traducción: M. Isa García
Revisión: Said Abdunur Pedraza
2011 - 1432
﴿ هل هناك دين حقييق ؟ ﴾
« باللغة اإلسبانية »
بالل فليبس
ترمجة :حممد عيىس اغرسيا
مراجعة :سيد عبد انلور بردازا
2011 - 1432
¿HAY UN DIOS?
Antes de pasar a la pregunta principal que este breve
folleto que intenta responder, “¿hay una religión verdadera?,”
es necesario considerar la fuente de tal religión, si llegara a
existir. Por lo tanto, la primera pregunta lógica a responder es:
“¿Hay un Dios?” La variedad y complejidad de los sistemas
intrincados que constituyen el tejido de los seres humanos y
el mundo en el que existen, indican que debe haber un Ser
Supremo que los ha creado. La existencia de un diseño indica
la existencia de un diseñador. Cuando los seres humanos ob-
servan huellas en una playa, de inmediato concluyen que pies
humanos dejaron esas huellas en la arena en algún momento
previo, a pesar que no los vieron hacerlo. La gente normal-
mente no se imagina de inmediato que las olas del mar pudie-
ran haberse empozado en la arena y por puro azar haber
dejado esas impresiones idénticas a huellas de pies humanos.
Por lo tanto, es ilógico e irracional afirmar que Dios no existe.
Sin embargo, a lo largo de los siglos ha existido una
minoría entre los seres humanos que ha negado la existencia
de Dios. La materia, en su opinión, es eterna y la humanidad
es sólo un producto de la posible combinación accidental de
sus elementos. En consecuencia, para ellos, la pregunta “¿hay
una religión verdadera?” es completamente irrelevante, sim-
plemente porque no hay un Dios que la creara. Según ellos, no
hay ningún propósito en absoluto para la existencia, ya que
todo es un producto de un gran accidente cósmico. Sin em-
bargo, la vasta mayoría de la humanidad a lo largo de los si-
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glos ha creído y continúa creyendo en la existencia de un Ser
Supremo que creó este mundo con un propósito. Para ellos,
fue y sigue siendo importante conocer acerca del Creador, el
propósito con el cual creó a los seres humanos, y la religión en
la que esto se enseña correctamente.
A pesar de la expansión relativamente reciente de las
creencias ateas en los países capitalistas y comunistas, las es-
tadísticas continúan mostrando que mucha gente cree en
Dios. “Reader’s Digest” reportó recientemente una encuesta
que llevó a cabo en más de 14 países en Europa respecto a la
creencia en Dios. Los resultados muestran que siete de cada
diez europeos cree en la existencia de Dios. Encontraron que
97% de la gente de Polonia, un antiguo país comunista, afirma
Su existencia. Sorprendentemente, la gente de Rusia, el país
de origen del Comunismo, reportó que el 87% de su población
cree que Dios existe. Además, contrario a la creencia popular,
según estudios de sondeo entre científicos especializados en
astronomía, geología y otras ciencias naturales, se halló que la
mayoría de los científicos reconocen la existencia del Creador.
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¿DIOS SE COMUNICA CON LOS SERES
HUMANOS? ¿TODAS LAS RELIGIONES SON
CORRECTAS?
A pesar que la creencia en Dios prevalece en todo el
mundo, la creencia en una religión organizada generalmente
es débil, en especial en occidente. Algunas personas sienten
que hay demasiadas religiones hoy día, ¿cómo puede alguien
saber cuál de ellas seguir? Además, otros señalan que cada
religión reclama ser la única verdadera, de modo que la con-
clusión más fácil es que todas deben ser falsas puesto que no
pueden ser todas verdaderas. La consecuencia de esta posi-
ción en los países seculares de occidente es que se etiquete a
todas las religiones como creencias personales a las que la
gente tiene derecho, y a la declaración de aceptación de todas
las religiones por igual. Esto lleva también a la desaprobación
oficial de cualquier creencia que reclame superioridad sobre
las demás. Los diálogos interreligiosos, que se han hecho po-
pulares, afirman que no importa qué religión se sigue siempre
y cuando el seguidor sea sincero al respecto. La idea de insistir
en que la religión de uno es la única correcta ha sido declara-
da obsoleta, incivilizada, políticamente incorrecta, y extrema.
A pesar del hecho de que muchos de los participan-
tes en los diálogos interreligiosos parecen aceptar la idea de
que no hay una religión verdadera, la gente, sin embargo,
aún mantiene la creencia de que su religión es la mejor. El
mero hecho de que hayan elegido seguir una religión en
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particular les basta para probar este punto. Una religión
debe ser verdadera y todas las demás no, o todas ellas son
verdaderas. Si todas ellas son verdaderas, deben compartir
las mismas creencias. Es imposible, sin embargo, que todas
ellas sean verdaderas, ya que cada religión tiene un conjun-
to único de ideologías. Por lo tanto, la realidad es que sólo
una puede ser la religión verdadera de Dios.
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¿ES NECESARIA UNA RELIGIÓN?
Algunas personas afirman que la tierra y sus habitan-
tes son tan insignificantes, en relación a la vastedad del uni-
verso, para que Dios se preocupe personalmente de ellos. En
su opinión, Dios creó el mundo y lo dejó que funcionara por
cuenta propia. Ellos sugieren que Dios creó a los seres huma-
nos pero no les brindó una forma de vida con la cual pudieran
vivir sus vidas. Esta afirmación es totalmente irracional puesto
que Dios es Omnisciente y como tal, sería absolutamente ab-
surdo que creara a la gente y no la guiara por el camino co-
rrecto para que fuera exitosa en este mundo y en el más allá.
Si Dios creó a los seres humanos y no estableció regulaciones
para que ellos pudieran seguirlas, es decir, una religión, en-
tonces la humanidad estaría perdida, se produciría el caos y la
“ley de la jungla” gobernaría.
En un plano humano, si fuera abierta una fábrica y
fueran contratados empleados para ella sin que se les infor-
maran sus deberes y responsabilidades, con toda probabilidad
ellos no llegarían a tiempo ni sabrían qué se espera de ellos
(cómo y cuándo reportarse). Lo mismo sería cierto en un hos-
pital, una escuela o cualquier institución. Del mismo modo
que cada establecimiento explica sus expectativas, Dios Todo-
poderoso, Creador del universo y lo que hay en él, ha creado
al ser humano y le ha prescrito una forma de vida que debe
seguir a fin de lograr el éxito en este mundo, y más importan-
te aún, en el más allá. Si Dios creó a los seres humanos y no
les dijo qué es lo que se supone que deben hacer, dándoles
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una religión, ¿cómo van a encontrar su camino? Afirmar que
Dios no reveló una religión es, en última instancia, afirmar que
Dios no existe. La creencia correcta en Dios requiere creer en
la religión verdadera revelada por Dios a la humanidad.
Por lo tanto, cuando Dios creó a los primeros seres
humanos, Adán y Eva, les dio instrucciones concernientes a
cómo vivir en este mundo. Esa religión, dada por Dios para un
grupo de seres humanos, fue la única religión verdadera. Dios
no reveló una variedad de religiones, lo que habría causado
confusión. De modo que la pregunta es cuál religión entre la
multitud de religiones en el mundo es el camino correcto, la
única que Dios quiere para Su creación. A fin de hallar la res-
puesta, la gente tiene que tener la mente abierta y no seguir
una religión simplemente debido a que sus padres la eligieron.
Los seres humanos están dotados de inteligencia para que in-
vestiguen y escojan la religión correcta, que ha probado lógi-
camente ser la Religión de Dios.
Al crear una empresa, los seres humanos suelen to-
marse primero un tiempo para investigar a fondo prácticas de
negocios exitosas. Ellos no se limitan sólo a esta información,
sino que tratan de determinar qué pasos innovadores pueden
tomar para hacer que su negocio prospere. ¿Por qué tanta
gente se toma tan en serio los negocios, pero cuando se trata
de religión son tan laxos? En consecuencia, mucha gente tien-
de a apegarse fervientemente a una religión sólo cuando lle-
gan a una edad avanzada.
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Otros critican a la religión echándole la culpa de mu-
chas guerras, sufrimiento humano y actos de terrorismo. Sin
embargo, si comparamos las Primera y Segunda Guerras
Mundiales, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam y las ac-
tuales guerras de Irak y Afganistán, con las guerras que han
sido luchadas por razones religiosas, está claro que el número
de personas que ha muerto en los conflictos religiosos está
muy lejos del número de personas que ha muerto en otros
conflictos armados. Esto no puede considerarse una razón vá-
lida para evitar la búsqueda y elección de una religión.
Para quien realmente cree en Dios, está muy claro
que Él debe haber prescrito un camino para Sus criaturas.
Además, no tiene sentido que ese camino prescrito pueda ser
diferente para pueblos distintos, puesto que la gente básica-
mente es la misma. El código de leyes de Hammurabi del año
1.750 a.C., contiene los mismos problemas que las sociedades
modernas enfrentan hoy día. Los jeroglíficos más antiguos de
los egipcios, miles de años antes de Hammurabi, abordan los
mismos temas. La famosa Piedra Rosetta, que abarcó civiliza-
ciones y descifró los jeroglíficos, discute asuntos de negocios
similares a los que enfrentan las naciones en el comercio ac-
tual.
Los seres humanos no han cambiado en cientos o mi-
les, quizás millones de años, ¿por qué entonces Dios prescribi-
ría una forma de vida para un grupo de gente y otro para otro
grupo de gente? Lo lógico es que Dios prescribiera sólo un
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camino apropiado para los seres humanos desde la época en
que el primer ser humano fue creado hasta el fin de la Tierra.
Si de hecho Dios prescribió tal forma de vida para Su
creación, entonces éste debe tener ciertas características que
lo hagan apropiado para todo ser humano a través de todas
las eras y en cualquier lugar del mundo.
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LA RELIGIÓN A ELEGIR
El punto de partida para descubrir la religión verda-
dera de Dios es la habilidad de uno, dada por Dios, de elegir
cuál es la religión verdadera. Ninguna religión puede ser la
verdadera sólo porque fue heredada, porque los padres si-
guieron esa religión y sus padres la siguieron también, de
modo que uno se siente obligado a seguir esa religión como
la correcta. Dios ha dado a los seres humanos el intelecto
para que sean capaces de hacer las elecciones correctas en
todos los aspectos de sus vidas. Sin embargo, la gente suele
utilizar su inteligencia en su vida mundanal y la apaga en su
vida espiritual. A menudo aceptan de buen grado las prácti-
cas religiosas más ridículas simplemente porque son cos-
tumbres que han heredado. Sin embargo, Dios ha
decretado que la gente nazca dentro de diferentes tradicio-
nes religiosas. Por lo tanto, Él no va a recompensar ni a cas-
tigar a la gente por la religión con la que fueron criados y
enseñados a seguir. Cada ser humano tiene la obligación de
reflexionar sobre su situación y elegir lo que es, de hecho, lo
correcto. Para hacer esto, uno debe tener criterios para de-
terminar objetivamente cuál es la religión correcta. Uno
debe comenzar observando las afirmaciones de cada reli-
gión así como por qué se considera a sí misma la religión
verdadera de Dios.
En las siguientes páginas se examinarán algunas de
las evidencias principales por las cuales se afirma que el Is-
lam es la religión verdadera de Dios.
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CARACTERÍSTICAS DE LA RELIGIÓN
VERDADERA
Características Externas: El Nombre de la Religión
En primer lugar, identificar la única religión verdadera
significa que es para toda la humanidad, en todo el mundo, en
todas las épocas, y esto hace necesario que su nombre no es-
té afiliado con ninguna persona, grupo o lugar en particular,
puesto que esos no son principios universales. Así, el Cristia-
nismo toma su nombre de Cristo, el Budismo de Buda, el Ju-
daísmo de la tribu de Judá que era el hijo de Jacob, el
Hinduismo está relacionado con el valle del Indo… todas se
relacionan con una persona, grupo o ubicación específica y
por tanto no pueden ser religiones universales. Es imposible
que el Cristianismo sea la religión que fue prescrita por Dios
desde el tiempo de Adán, puesto que depende de la existen-
cia de Cristo y del final de la línea de profetas judíos. Del mis-
mo modo, el Budismo, una rama del Hinduismo, sólo comenzó
a existir con la persona de Buda, que existió en India algún
tiempo antes de Cristo.
El Islam, por el contrario, significa “sumisión,” que es
un principio que se refiere a la esencia de la adoración: la
completa sumisión a la voluntad de Dios. Es aplicable a las ba-
ses de la religión de la época de Adán hasta el fin de este
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mundo. La Sumisión a Dios es la esencia del mensaje de los
profetas de Dios y fue el nombre de su religión. No importa si
la persona utiliza el hebreo u otro idioma para expresar el
concepto de sumisión. El nombre “Islam” es un término árabe
utilizado por el último profeta, Muhammad (que la paz y las
bendiciones sean con él), puesto que él entregó el último
mensaje de Dios al pueblo de Arabia. De modo que la afirma-
ción del Islam, en primer lugar, es que su nombre es adecuado
como nombre de la religión verdadera de Dios. No es perso-
nal, por lo que los musulmanes rechazan el título de “maho-
metanos.” Tampoco es tribal, ni se relaciona con un grupo o
una ubicación específicos. Más aún, la enseñanza central del
Islam se refleja en su propio nombre. Su principio central es la
esencia de la adoración, que ha sido consistente entre todos
los profetas de Dios: Sumisión y adoración completas al Uno y
Único Dios Verdadero. Es por eso que sólo el Islam puede re-
clamar lógicamente haber sido la religión de Adán y Eva, y de
todos los profetas de Dios.
Las Bases de Su Nombre en las Escrituras
En el caso de la verdadera religión de Dios, el nombre
de dicha religión debe hallarse en las escrituras de la religión
misma. Si uno mira las escrituras cristianas, por ejemplo, uno
no encontrará a Jesús diciéndole a sus seguidores: “Ustedes
son cristianos.” La única referencia similar se encuentra en los
escritos de Pablo a los “Seguidores de Cristo” en Antioquía.
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Fue tiempo después de la partida de Jesús que los cristianos
adoptaron ese nombre. De forma similar, uno no encuentra
en las escrituras judías, ni en la Tora ni en los Salmos, ninguna
mención a Dios diciendo: “Su religión es el Judaísmo.” Ni hay
prueba alguna de que Buda le haya dicho a sus seguidores que
su religión era el Budismo. Tampoco está en la propia escritu-
ra, lo que implica que fueron seres humanos los que lo inven-
taron. Ya que se supone que las escrituras provienen de Dios,
es lógico asumir que el nombre de la religión deba estar pre-
sente en ellas.
En contraste, Dios anuncia el Islam en el propio Corán:
“…Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he
completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto
que el Islam sea vuestra religión.” (Corán 5:3)
Además, Dios reitera este punto al proclamar su sin-
gularidad:
“Quien siga una religión diferente al Islam [el some-
timiento a Dios] no se le aceptará, y en la otra vida
se contará entre los perdedores.” (Corán 3:85)
Este versículo expresa claramente la creencia de que
el Islam es la religión verdadera. Por supuesto, como se dijo
anteriormente, Islam es un término árabe, por lo que en escri-
turas previas debió expresarse su significado, la sumisión a la
voluntad de Dios, y no la palabra misma en árabe (Islam). En
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los idiomas hablados en tiempos de Adán, de Abraham y de
los primeros profetas, los términos equivalentes para sumi-
sión habrían sido utilizados como nombre de la religión. El
concepto de sumisión puede incluso ser hallado en el Nuevo y
en el Antiguo Testamentos, donde los profetas y Jesús habla-
ron acerca de la “voluntad de Dios,” por ejemplo en Mateo
7:21, Jesús es citado diciendo:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará
en el reino de los cielos, sino el que hace la vo-
luntad de mi Padre que está en los cielos.”
Sin embargo, la palabra que lleva el significado de Is-
lam en hebreo y los otros idiomas de la revelación, fue en úl-
timas reemplazada por nombres tribales como “Judaísmo” o
con nombres de culto personal como “Cristianismo.”
Características Internas: El Mensaje Central
Ya que sólo hay Un Único Dios Verdadero, toda la
creación debe su existencia sólo a Él y todas sus necesidades
son satisfechas en última instancia sólo por Él. Por lo tanto,
buscar la ayuda de otros además de Él es inútil, ya que Él lo
controla todo. La verdadera religión de Dios debe tener como
mensaje central que sólo Dios debe ser adorado. La religión
que afirme ser la única religión verdadera debe instruir a los
seres humanos para que adoren sólo a Dios y no adoren a
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ningún ser creado, puesto que todo aparte de Dios es parte de
Su creación. Ningún ser humano, animal o planta merece ser
adorado, ya que son incapaces de ayudar a otros de forma
independiente. De hecho, nada puede beneficiar a la creación
sin el permiso de Dios, su creador. De modo que la esencia de
la relación entre los seres humanos y Dios debe estar basada
en la adoración a Dios únicamente. Sin embargo, sólo el Islam
ordena a la gente que adore sólo a Dios tanto en la teoría co-
mo en la práctica. Sólo en el Islam se preserva la Unidad y
Unicidad únicas de Dios tanto en las escrituras como en los
rituales religiosos.
Por otra parte, el Cristianismo llama a la adoración
única a Dios sólo en teoría. Por ejemplo, en el Evangelio según
Lucas 4:8, está registrado que el Demonio le pidió a Jesús que
lo adorara, prometiéndole autoridad y gloria sobre todos los
reinos de este mundo. “Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de
mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y
a Él solo servirás’.” Por lo tanto, la esencia del mensaje de Je-
sús es que sólo Dios merece ser adorado y que toda adoración
de algo o alguien además de Dios o en compañía de Dios es
falsa. Sin embargo, este mensaje divino simple y claro se per-
dió al transformarse las enseñanzas unitarias de Jesús en la
filosofía trinitaria de Grecia y Roma. Jesús fue elevado al esta-
tus de “Dios, el Hijo” que comparte la divinidad con “Dios, el
Padre” y “Dios, el Espíritu Santo.” De hecho, Jesús fue decla-
rado “Dios Encarnado.” Se hicieron ídolos para simbolizar su
supuesta crucifixión y se convirtieron en los objetos de adora-
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ción más populares entre las masas de cristianos a lo largo de
los siglos.
Asimismo en el Hinduismo, según los Upanishads, los
Puranas, los Vedas y el Bhagavad Gita, sólo existe un único
Dios sin forma, Brahman, que “no tiene segundo.” Sin embar-
go, Brahman se manifiesta a sí mismo como “Brahma” (gene-
rador), “Vishnu” (organizador) y “Shiva” (destructor), y a partir
de Vishnu vienen los “Avatares” (encarnaciones de Brahman
en cada época), a todos los cuales los hindús adoran como a
Dios en todas las formas a través de incontables ídolos.
La Integralidad de la Adoración
En el Islam, el concepto de adoración implica hacer
todo lo que Dios ha ordenado y no solamente glorificarlo y
pedirle por las necesidades humanas. La prioridad número
uno consiste en cosas obligatorias, la segunda prioridad com-
prende actos voluntarios hechos para agradar a Dios, y final-
mente, abstenerse de las cosas que Dios ha prohibido. Así, por
ejemplo, dar caridad, ayunar, hacer la peregrinación a La Me-
ca, ayudar a los menos afortunados y visitar a los enfermos,
son todos considerados actos de adoración. Como se señaló
anteriormente, el mensaje central del Islam es el de adorar
sólo a Dios. De modo que todos estos actos de adoración es-
tán dirigidos hacia Dios, Señor de todos los mundos.
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Pureza en las Enseñanzas
Además, el Islam ha mantenido su mensaje original desde
los inicios del tiempo. El Islam enseña que la religión de todos
los más de 124.000 profetas verdaderos, comenzando con
Adán y terminando con Muhammad (que la paz de Dios sea
con todos ellos), fue una y la misma, el Islam: adorar sólo a
Dios, rechazar cualquier socio relacionado con Él, y someterse
incondicionalmente a Su voluntad. Dios dice en el Corán:
“Por cierto que enviamos a cada nación un Mensa-
jero [para que les exhortase a] adorar a Allah y a
evitar al Demonio.” (Corán 16:36)
El Islam enseña además que los seres humanos que invi-
tan a otros a adorarlos, que proclaman que son Dioses, o que
dicen tener a Dios dentro de sí mismos, han engañado a sus
seguidores, los han desviado y los han alejado de la religión
verdadera de Dios. La esencia de la adoración en el Islam pue-
de hallarse en el primer capítulo del Corán, conocido como
Faatihah, que significa “la apertura,” en el versículo número 5:
“Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayu-
da.” (Corán 1:5)
Las completas sumisión y obediencia a Dios le fueron or-
denadas a los primeros seres, Adán y Eva. Ellos fueron puestos
en un jardín y se les instruyó comer de cualquier árbol que
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desearan, excepto un árbol solitario. En todas las épocas de la
existencia humana, se le ha ordenado a la gente, por parte de
los Profetas, que hagan ciertos actos de bien y se abstengan
de caer en unos pocos perjudiciales. En todos los casos, para
cada acto prohibido, hay muchos otros actos permitidos simi-
lares. Por ejemplo, está prohibido consumir cerdo así como
cobrar o pagar intereses, pero hay otros innumerables anima-
les en la tierra, el mar y el aire que pueden ser consumidos, y
otras numerosas transacciones comerciales que pueden ser
realizadas. Sin embargo, mucha gente tiende a obsesionarse
con las pocas cosas prohibidas como beber alcohol y cometer
fornicación, declarando falsamente que abandonar estas prác-
ticas haría muy difícil la vida. En realidad, estas prohibiciones
han sido legisladas con el fin de proteger a los seres humanos.
Hay bien en todo lo que Dios ha creado, sin embargo en algu-
nos elementos de la creación, el daño que causan sobrepasa
el bien y por esa razón fueron prohibidos por Dios. Así, el
mensaje eterno e invariable del Islam está resumido en la de-
claración de fe pronunciada por todos aquellos que entran en
la fe divinamente revelada: “No hay divinidad merecedora de
adoración excepto el Único Dios Verdadero,” conocido como
Allah en idioma árabe.
La Consistencia en las Enseñanzas
La religión verdadera de Dios debe ser consistente en
sus enseñanzas. No debe cambiar sus principios fundamenta-
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les con el paso de las décadas o los siglos. Por ejemplo, los
primeros seguidores de Jesús no se distinguían de otros judíos
de su época en la forma en que rezaban, se casaban, se ves-
tían, comían y hablaban. Rezaban postrándose en el suelo,
vestían velo, no comían cerdo, se saludaban diciéndose “la
paz sea contigo” y la homosexualidad era considerada una
perversión sexual. Hoy día, los cristianos rezan de rodillas, no
visten velo (a excepción de las monjas o en matrimonios y fu-
nerales), aman comer cerdo, se saludan diciendo “hola.”
Además, desde la década de 1970, la mayoría de los Cristianos
Protestantes han aceptado la homosexualidad al punto de que
ahora son comunes los pastores homosexuales. Asimismo, los
hindús del pasado comían carne, quemaban a las mujeres en
la pira funeraria de sus esposos muertos (sati o suttee: suici-
dio de la viuda), y disfrutaban de prostitutas en el templo (de-
vadasis). Ahora muchos hindús devotos son vegetarianos, el
suttee fue declarado ilegal por los reformadores hindús de la
Autoridad Británica en el siglo XIX, y en el siglo XX las devada-
sis fueron abolidas. Las enseñanzas y prácticas del Islam se
han mantenido intactas desde el tiempo de su revelación final
hasta hoy día. Los musulmanes siguen postrándose en la ora-
ción, sus mujeres visten velos, el cerdo sigue prohibido, se sa-
ludan unos a otros con “la paz sea contigo,” y la
homosexualidad sigue siendo considerada una perversión se-
xual. Más importante, continúan adorando sólo al Único Dios
Verdadero, mientras los cristianos que en la época de Cristo
hacían lo mismo fueron señalados de herejes desde el siglo IV
cuando un dios trinitario reemplazó al Dios Unitario de Jesús y
de todos los profetas antes que él. Del mismo modo, aunque
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las primeras escrituras del hinduismo prohibieron la idolatría,
los hindús de hoy día tienen millones de dioses a quienes ado-
ran en forma de ídolos.
Definición Clara del Propósito de Vida
La razón de la creación de los seres humanos debe es-
tar claramente definida en la religión verdadera de Dios. Esto
debe estar declarado en términos muy claros en las mismas
escrituras de la religión. Sin embargo, si se le pregunta a los
hindús sobre el propósito de la existencia humana tal y como
es enseñado en su religión, la mayoría admitirán ignorancia o
declararán una variedad de explicaciones filosóficas dadas por
los gurús modernos sin referencias escriturales claras (es de-
cir, sin que sus argumentos tengan base en sus propias escri-
turas). Lo mismo puede decirse de los cristianos, que no
tienen afirmaciones inequívocas en las escrituras del Antiguo
o el Nuevo Testamentos que identifiquen el propósito de la
vida. Por otra parte, en la escritura inalterada del Islam, el
propósito de la creación es declarado por Dios en términos
inequívocos:
“Por cierto que he creado a los genios y a los hom-
bres para que Me adoren.” (Corán, 51:56)
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El propósito de la vida es adorar a Dios, lo que lógica-
mente debe ser el principio central de la religión verdadera,
que sólo es el caso en el Islam.
El Acceso a la Salvación
Otra característica fundamental de la religión verda-
dera es que debe contener en sus enseñanzas igualdad de ac-
ceso a la salvación. La salvación del pecado no debe requerir
intermediarios, puesto que la religión verdadera está basada
en adorar a Dios únicamente y sólo Dios puede perdonar
realmente todos los pecados. Ya que Dios sabe desde antes de
crear a Adán y a Eva que ellos Le desobedecerían y pecarían,
comiendo del árbol prohibido, Él les enseñó cómo arrepentir-
se de los pecados. En consecuencia, cuando ellos pecaron se
arrepintieron y Él les perdonó. No haberles enseñado a Adán y
Eva cómo arrepentirse de los pecados habría sido injusto, y
hacer que su pecado fuera heredado por todas las generacio-
nes siguientes hasta la época de Jesús habría sido aún más
injusto, así que lo lógico es asumir que Dios, Quien es justo,
les enseñara cómo arrepentirse. Así es como este evento his-
tórico es descrito en el Corán. Además, cada ser humano sólo
es responsable por sus propios pecados y no por los de sus
padres o hijos. Nadie puede cargar con los pecados de los de-
más ni los demás pueden cargar con los suyos propios. Esas
son las enseñanzas encontradas en el Corán:
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“Nadie cargará con los pecados ajenos.” (Corán 53:38)
Por el contrario, uno debe dirigirse directamente a
Dios arrepentido, y Él a su vez, ha prometido perdonar todos
los pecados de quien se arrepienta sinceramente. Dios dice en
el Corán:
“Por cierto que Allah puede perdonar todos los
pecados, porque Él es Absolvedor, Misericordio-
so.” (Corán 39:53)
Ya que el propósito de la creación es adorar a Dios y
este es el pilar central de la religión verdadera, el peor pecado
que un ser humano puede cometer no es el asesinato o el ro-
bo, que son ambos crímenes graves contra la humanidad: el
peor pecado posible que una persona puede cometer es una
ofensa contra el Creador de todos los mundos, la asociación
de copartícipes con Él. Si una persona vive su vida asociando
copartícipes a Dios, ya sea directa o indirectamente, y muere
en ese estado, todas sus buenas obras habrán sido en vano.
Dios atestigua esto en el Corán:
“Dios no perdona que se Le asocie nada; pero fuera
de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a
Dios comete un pecado gravísimo.” (Corán 4:48)
Al pronunciar el testimonio de fe y entrar en las filas
del Islam, Dios perdona todos los pecados pasados, incluyen-
do el pecado de dirigir actos de adoración a otros distintos a
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Él. Si se dice sinceramente, con pleno conocimiento de sus
significados e implicaciones, y con el compromiso de vivir de
acuerdo con ellos, a todos se les es dada la llave para entrar el
Paraíso.
Acceso Religioso Universal a la Salvación
Para que cualquier religión sea considerada la religión
verdadera, debe tener en sus enseñanzas acceso por igual a la
salvación para todos los seres humanos en cualquier lugar y
en cualquier época, sin importar que hayan escuchado el
mensaje de sus enseñanzas o no. Los seres humanos no tie-
nen culpa respecto a las circunstancias en las que han nacido y
por tanto no son responsables por no haber tenido acceso a la
religión verdadera.
Por lo tanto, aquellos que jamás escucharon el mensaje
de Moisés y Jesús, o el de Buda o Confucio, no tuvieron acceso
a sus enseñanzas. En consecuencia, la salvación está restringi-
da a los seguidores inmediatos únicamente. Por otro lado, el
Islam enseña que desde el inicio de la humanidad hasta el fi-
nal de los tiempos, aquellos que se hayan sometido a sí mis-
mos sinceramente y de todo corazón a Dios sin asociarle
copartícipes, serán recompensados en el más allá. Dios dice
en el Corán:
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“Por cierto que quienes creyeron [en los Mensajes
que trajeron los Profetas anteriores], los judíos, los
cristianos y los sabeos que hayan tenido fe en Dios y
en el Día del Juicio, y hayan obrado correctamente,
tendrán su recompensa junto a su Señor, y no teme-
rán ni se entristecerán.” (Corán 2:62)
En el Islam, aquellos que siguieron sinceramente a Moi-
sés, quienes siguieron sinceramente a Jesús, así como aque-
llos que siguieron a cualquiera de los profetas enviados a las
diferentes naciones a lo largo del tiempo, son todos conside-
rados musulmanes puesto que se sometieron completamente
a la adoración del Uno y Único Dios Verdadero.
Todos los profetas que vinieron y transmitieron el mensa-
je verdadero de Dios fueron aceptados y seguidos. Cualquiera
que rechazó sus mensajes, incluyendo a aquellos que rechaza-
ron a Moisés y a Jesús, y aquellos que rechazaron a cualquiera
de los profetas verdaderos que fueron enviados por todo el
mundo antes que ellos, en África, India, Las Américas o Filipi-
nas, no tendrán salvación en la vida por venir. El Profeta
Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) mencionó
que hubo más de 124.000 profetas enviados por todo el mun-
do. Todos y cada uno de ellos vino con el mismo mensaje:
“Nada ni nadie merece ser adorado excepto el Único Dios
Verdadero.”
Según las enseñanzas del Islam, todos los seres humanos
han recibido este mensaje antes de su existencia física en este
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mundo. Cuando Dios creó a la humanidad, reunió a todas las
almas de los descendientes de Adán y les informó de su obli-
gación de adorarle a Él, y todas las almas fueron testigos de
esa obligación. Este testimonio está impreso en cada alma de
cada ser humano, lo que forma el fundamento de la inclina-
ción natural compartida por todos hacia el conocimiento y la
adoración de Dios. Incluso los ateos, que profesan abierta-
mente su incredulidad en Dios, cuando se enfrentan con una
calamidad, suelen invocar a Dios por ayuda. Dios dice en el
Corán:
“Y tu Señor creó a partir de Adán su descendencia e
hizo que todos ellos atestiguaran [diciéndoles]: ¿Aca-
so no soy Yo vuestro Señor? Respondieron: Sí, lo ates-
tiguamos. Esto es para que el Día de la Resurrección
no digáis: No sabíamos [que Allah era nuestro Se-
ñor].” (Corán 7:172)
Este incidente ocurrió en el mundo espiritual antes de la
existencia física de los seres humanos en el mundo. Cuando
una persona se hace adulta, es plenamente responsable de
escuchar el mensaje de la religión verdadera cuando le llegue,
y de responder a él sometiéndose solamente a Dios. Sin em-
bargo, puede haber personas que jamás han escuchado y
nunca escucharán el mensaje del Islam en su vida. Quizás por-
que están ubicados en áreas remotas fuera del rango del
mensaje o quizás porque son incapaces de entender apropia-
damente el mensaje debido a su condición mental (por ejem-
plo retraso mental, senilidad, etc.), o quizás murieron siendo
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niños, o puede que la información que recibieron estaba tan
distorsionada que la verdad no era reconocible. Según las de-
claraciones del Profeta Muhammad (que la paz y las bendicio-
nes sean con él), estas personas serán puestas a prueba el Día
de la Resurrección y del Juicio Final. Ellos resucitarán adultos y
con todas sus facultades en funcionamiento pleno. Entonces,
desde una pared de fuego frente a ellos, un mensajero apare-
cerá y les explicará el mensaje de la Unidad y Unicidad de Dios
y que sólo Él debe ser adorado. El mensajero entonces les da-
rá instrucciones para que atraviesen la pared de fuego de la
que él vino. Aquellos que le obedezcan y entren por la pared
de fuego, hallarán al otro lado jardines paradisíacos, y su des-
tino será el Paraíso. Por otro lado, aquellos que se nieguen a
entrar en el fuego serán llevados al Infierno porque se habrán
condenado por haber rechazado el mensaje que les había lle-
gado en esa vida. Por lo tanto, nadie pasará por este mundo y
se presentará ante Dios en el juicio sin que el mensaje le haya
llegado. Como dice Dios en el Corán:
“No hemos castigado a ningún pueblo sin antes ha-
berles enviado un Mensajero.” (Corán 17:15)
A todos los seres humanos se les dio el mensaje del Islam
antes de su concepción, de modo que tienen una inclinación
natural hacia la adoración de Dios. La gran mayoría tiene en
esta vida la posibilidad de elegir y se les expone y muestra la
verdad, dándoseles la oportunidad de aceptarla. Nadie puede
realmente culpar a sus padres o abuelos por su extravío, por-
que el libre albedrío es universal. Dios además, da a la huma-
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nidad señales en sus vidas, que hacen que la gente busque la
religión verdadera si son honestos. Estas señales están tanto a
su alrededor como en su interior, en cada uno de ellos, como
declara Dios en el Corán:
“Les haremos ver Nuestros signos en los horizontes, y
en ellos mismos, hasta que se les evidencie [a través
de ellos] la Verdad.” (Corán 41:53)
La Preservación de la Escritura
Para que una religión sea candidata exitosa a ser la re-
ligión verdadera hoy día, debe tener en sus fundamentos una
escritura totalmente conservada e inalterada que contenga las
palabras verdaderas de Dios. Esta escritura debe mantenerse
pura y auténtica desde su revelación inicial hasta el presente.
En el caso de los mensajes anteriores, no era necesario pre-
servar los Libros Sagrados puesto que Dios enviaba a otros
profetas con nuevas escrituras para corregir las que eran ter-
giversadas. Sin embargo, cuando Dios eligió enviar a Su men-
sajero final, el último de los profetas, el mensaje escritural
que traía tenía que ser perfectamente preservado, ya que
ningún otro profeta vendría después de él. De las antiguas re-
ligiones del mundo, el Islam es la única religión cuya escritura,
el Corán, puede ser declarada “inalterada”, sin temor a equi-
vocarnos. Las escrituras de otras religiones no han sido pre-
servadas en su forma original. Los líderes religiosos eruditos
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de las diversas religiones rápidamente reconocen el hecho de
que sus escrituras han sido distorsionadas con el paso del
tiempo. Ellos también admiten que sus escrituras fueron
puestas sobre papel mucho tiempo después de la muerte de
sus fundadores, y que las palabras exactas de sus fundadores
no se conocen. En su mayoría, si no en todos los casos, los es-
cribas o autores de las escrituras existentes, son desconoci-
dos.
De modo que sólo en el mensaje final del Islam, con-
tenido en el Corán, los seres humanos tienen una escritura
enviada divinamente y preservada como ningún otro texto
antes que ella. Es un texto que sin duda alguna se mantendrá
inalterado hasta el final de este mundo. El Corán no sólo está
preservado en un único texto escrito, sino que también ha
sido memorizado y almacenado en las mentes y corazones de
incontables miles de musulmanes a lo largo de todas las épo-
cas. Más de diez millones de musulmanes que viven por todo
el mundo hoy día memorizan todo el Corán, letra por letra
desde el comienzo hasta el final. Desde la época del Profeta
Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y
con todos los profetas verdaderos de Dios, cientos de millo-
nes, a lo largo de los siglos, han memorizado el Corán por
completo.
La Prueba Final: El Milagro Coránico
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Para terminar, la última característica de la religión
verdadera es que el Profeta que la trajo tuvo que dejar tras de
sí un milagro que pueda ser accesible a toda la humanidad
hasta el final de este mundo. Sólo en el Islam existe evidencia
de este milagro eterno. La escritura en sí misma contiene co-
nocimientos científicos de una era futura. Los científicos mo-
dernos han identificado en algunos de los versículos del Corán
un número de hechos científicos recientemente descubiertos
que no era posible que hubieran sido conocidos por Muham-
mad (que la paz y las bendiciones sean con él) hace 1.400
años. Por ejemplo, se sorprendieron al encontrar en el Corán
una descripción precisa del desarrollo del embrión en el útero
en una etapa en que el embrión es prácticamente invisible
para el ojo desnudo. Un microscopio, inventado por primera
vez mil años después de la revelación del Corán, es necesario
para ver el embrión en este estado descrito.
Dice Dios en el Corán:
“He aquí que creamos al ser humano de barro. Luego
hicimos que se reprodujese por medio de la fecunda-
ción, y preservamos el óvulo fecundado dentro de
una cavidad segura [el útero]. Transformamos el óvu-
lo fecundado en un embrión, luego en una masa de
tejidos, luego de esa masa de tejidos creamos sus
huesos a los que revestimos de carne, finalmente so-
plamos en el feto su espíritu. ¡Bendito sea Allah, el
mejor de los creadores!” (Corán, 23:12-14)
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El Dr. Keith Moore, uno de los líderes mundiales en el cam-
po de la anatomía y la embriología, escribió el libro de texto de em-
briología más utilizado en las universidades de todo el mundo. En él
declaró que nadie sabía mucho sobre el desarrollo del embrión hu-
mano hasta la aparición del microscopio, entre los siglos XV y XVI. Se
le pidió al Dr. Moore que asistiera a una conferencia y revisara los
versículos coránicos concernientes a la embriología. Después de
leerlos, afirmó: “Ha sido para mí un gran placer ayudar a aclarar
afirmaciones en el Corán sobre el desarrollo humano. Está claro para
mí que estas afirmaciones debieron ser dadas a Muhammad por
Dios, puesto que casi todo ese conocimiento no fue descubierto has-
ta muchos siglos después. Esto para mí prueba que Muhammad tu-
vo que haber sido un mensajero de Dios.” Cuando se le preguntó si
creía que el Corán era la palabra de Dios, respondió: “No tengo pro-
blema en aceptarlo.”
El Corán contiene muchos otros milagros científicos con-
cernientes a los elementos naturales como las montañas, los océa-
nos y las nubes, que no es posible que hayan sido conocidos hace
siglos, excepto por Dios Todopoderoso. Para una lectura detallada
de esta evidencia y más sobre la experiencia del Dr. Moore, visite
www.islam-guide.com/es/.
A pesar que contiene abundante conocimiento científico, el
Corán no es esencialmente un libro de ciencia, su propósito funda-
mental es transmitir la comunicación de Dios a la humanidad. Señala
cada necesidad humana y contiene la cura para todos los males es-
pirituales y psicológicos de los corazones y de las mentes. Por lo tan-
to, cada ser humano se debe a sí mismo el leer este libro
divinamente revelado de guía verdadera.
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