0% encontró este documento útil (0 votos)
119 vistas8 páginas

La Identidad Profesional Docente

1) El documento analiza la identidad profesional docente, la cual no es independiente de factores como el estatus social, roles, misiones y contexto escolar. 2) Se define la identidad docente como una construcción teórica basada en dimensiones psicosociales más que una realidad objetiva. 3) Dentro de la sociología, la identidad docente puede abordarse desde enfoques interaccionistas o como producto de las culturas organizacionales.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
119 vistas8 páginas

La Identidad Profesional Docente

1) El documento analiza la identidad profesional docente, la cual no es independiente de factores como el estatus social, roles, misiones y contexto escolar. 2) Se define la identidad docente como una construcción teórica basada en dimensiones psicosociales más que una realidad objetiva. 3) Dentro de la sociología, la identidad docente puede abordarse desde enfoques interaccionistas o como producto de las culturas organizacionales.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“LA IDENTIDAD PROFESIONAL DOCENTE”

El problema de las identidades docentes


Abordar el problema de la identidad profesional (o de las identidades
profesionales) de los profesores según una perspectiva internacional y
comparativa es una empresa compleja y, por decirlo todo, arriesgada. la identidad
docente no es independiente de otros aspectos que definen hoy en día el ejercicio
del trabajo: el estatus social de los profesores, sus roles y tareas, las misiones que
les son conferidas, su lugar en la organización de la escuela con sus numerosas
subdivisiones por grados, cursos, niveles, públicos, regionales, etc., sin nombrar
las numerosas divisiones sociales que caracterizan todavía a los sistemas de
enseñanza contemporáneos como el género, las escuelas privadas o públicas, los
contextos privilegiados y desfavorecidos donde se sitúan los centros educativos,
etc.

Se puede ver claramente, la identidad docente no se refiere a una realidad


empírica objetiva, a una suerte de esencia identitaria de límites y contenidos bien
definidos a la cual tendríamos acceso a través de nuestras percepciones o de
nuestros conceptos. Se trata más bien de una construcción teórica elaborada a
partir de diferentes dimensiones psicosociales privilegiadas por los investigadores.
Finalmente, incluso dentro de estas disciplinas, los enfoques de la identidad varían
de manera importante. Por ejemplo, en sociología, la identidad docente puede ser
abordada según una perspectiva interaccionista vinculada con un orden negociado
cotidianamente por los actores escolares, como el producto de las culturas
organizacionales propias de la escuela o bien como una construcción dinámica
evolutiva en el curso de la carrera docente .
Si se les da la palabra a los profesores, sus visiones sobre su identidad serán aún
más numerosas. Por ejemplo, muchos profesores en los diferentes países se ven
ante todo como “artesanos” de la pedagogía y consideran su trabajo como un
“arte”.

José Tejada Fernández, se adentra en tres identidades: Identidad profesional,


como
el reconocimiento realizado por el individuo al ser integrante de un grupo
profesional con el cual comparte saberes, destrezas y valores. Constituye el
referente principal. Identidad laboral, que se correspondería con la mirada de los
trabajadores en el

desempeño de su actividad laboral y por las vivencias-experiencias de los


profesores en cuanto que trabajadores. Finalmente, la Identidad docente, en la
que se integran las otras dos, pero se asume la particularidad del propio trabajo
docente y a partir del mismo, cada

individuo adquiere los conocimientos, elabora las creencias de la docencia, de su


actividad y adquiere los rasgos de la profesión. Las identidades docentes aquí
pueden ser entendidas como un conjunto heterogéneo de representaciones
profesionales y como un modo de respuesta a la diferenciación o identificación con
otros grupos profesionales.

¿QUIÉN SOY YO COMO MAESTRO?


CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD PROFESIONAL EN
DOCENTES PRINCIPIANTES.

¿Qué somos? ¿Cómo nos vemos ahora? ¿Cómo nos parece que nos ven otras
personas? ¿Cómo nos gustaría que nos vieran? ¿Cómo nos gustaría vernos en el
futuro? Las anteriores preguntas nos las hemos ido haciendo a lo largo de
nuestras vidas de forma consciente o inconsciente en múltiples ocasiones. Nos
importa mucho ser congruentes con nosotros mismos y con las personas que
forman parte de nuestro entorno próximo, de nuestra red social cercana. Somos
personas que vivimos, nos relacionamos, formamos parte de grupos, tenemos
nuestros gustos y aficiones, tenemos ideología y creencias.

Pero el concepto de identidad como constructo es complejo de definir. En el


campo de la educación, de la enseñanza, la identidad docente se nos aparece
como un componente poco abordado por la investigación y menos aún por la
formación inicial. Parecería que la identidad es “algo que nos pasa” sin que
hagamos nada por comprenderla o modificarla.

Beijaard, Meijer y Verloop (2004) entienden que la identidad no es un atributo con


carácter fijo en una persona, sino que se trata de un proceso constante que
involucra tanto al contexto como a la persona en sí misma. La identidad de las
personas no se nos presenta de forma estática y uniforme. Existen algunas
características comunes en la identidad de los docentes que podemos resumir: se
desarrolla en un espacio interpersonal, implica la persona y el contexto en el que
esta se desenvuelve; en el desarrollo de la identidad influyen aspectos afectivos;
y, por último, la coexistencia e integración de múltiples identidades en una misma
persona (Beijaard, Meijer, & Verloop, 2004; Pillen, Den Brok, & Beijaard, 2013).

El profesor principiante: el equilibrio entre múltiples entidades.

¿Cómo se inicia y desarrolla la construcción de la identidad en los docentes que


se inician en la enseñanza? Múltiples investigaciones han venido a mostrar que a
aprender a enseñar se aprende muy pronto en la vida del docente (Lortie, 1975).
La identidad docente se va construyendo desde la escuela como alumno, desde la
familia como hijo/a. Esta identidad evoluciona a lo largo de la formación inicial en
la que se consolidan las expectativas de convertirse en docente y se profundiza en
el conocimiento profesional que permite ejercer la docencia. A lo largo de la
formación inicial docente y especialmente durante el periodo de prácticas de
enseñanza, la identidad va evolucionando. El componente estrella de la formación
inicial docente son las prácticas en centros escolares. Son los momentos en los
que los profesores que se están formando visitan escuelas e interactúan con niños
y docentes.

Los formadores deben preocuparse por este componente formativo por varias
razones:

 En primer lugar, los docentes reconocen que las prácticas de enseñanza


han sido el componente más importante de su formación, por lo que resulta
de especial importancia analizar este componente formativo.
 En segundo lugar, aunque abunden las investigaciones, no podemos
afirmar que existe un conocimiento sólido acerca de las prácticas de
enseñanza, de cómo se desarrollan y qué resultados consiguen.
 En tercer lugar, porque las prácticas de enseñanza se constituyen en el
componente del programa de formación docente más destacado para
establecer relaciones entre las escuelas y la institución de formación.
 Una cuarta razón viene determinada por la necesidad de conocer las
características del profesor tutor eficaz, así como de las relaciones con los
alumnos en situación de práctica (Vaillant & Marcelo, 2015).

¿Cómo construyen profesores principiantes su identidad profesional a


través de metáforas? Lo resultados de la investigación.

En definitiva, cada tipo de metáfora implica una concepción de escuela y de su


propia función. La metáfora es el antecedente para comprender lo que se entiende
por escuela y eso se traduce en lo que posteriormente se hace, porque el
concepto influye en la acción. Por lo tanto, si la acción o función docente no la
consideramos como la más adecuada, la alternativa o solución residirá en realizar
una propuesta adecuada que conlleve el cambio de concepto que se muestra
sobre el lugar de trabajo del profesorado, y con ello sobre su identidad como
docente principiante, la cual está en construcción en los primeros años de
inserción como profesional de la educación.

SABER E IDENTIDAD EN LA PROFESIÓN DOCENTE. DE LA


IDENTIDAD DE ESTUDIANTE A LA DOCENTE PRINCIPIANTE.

Los aspectos social e individual del conocimiento docente son importantes para la
comprensión de su identidad profesional. En primer lugar, la socialización común a
la profesión comienza con la formación inicial universitaria, donde los docentes se
enfrentan por primera vez a un “saber formal” en la profesión. Pero este saber
formal se transforma, permitiendo a los profesionales “sobrevivir” y adaptarse al
contexto laboral, sobre todo a través el desarrollo de un saber de experiencia y a
una práctica reflexiva. En este capítulo discutimos esta etapa importante del
desarrollo de la identidad profesional docente: la transición de una identidad de
“estudiante” a la de un “docente principiante” a través la transformación del saber
profesional.

En las últimas décadas, la “identidad”, concepto principal de las humanidades y de


las ciencias sociales, ha estado en el centro de muchas investigaciones (Autret,
2008) incluyendo el campo de la educación. Varios postulados intentan proponer
una definición de las bases del concepto de identidad, como lo demuestra las
varias definiciones presentadas en los diferentes capítulos de este libro.

En el caso de los docentes, estos dos componentes (individual y social) son


importantes para la comprensión de su identidad. En primer lugar, la socialización
sucesiva común a la profesión comienza con su formación inicial universitaria,
donde los docentes se enfrentan por primera vez a un “saber compartido” en la
profesión. Este saber, que proviene de la investigación en el campo de la
educación y de otras disciplinas que la alimentan, y que es a su vez transmitido
por las instituciones de formación, puede ser llamado “saber formal”. Sin embargo,
desde hace décadas, las investigaciones sobre el conocimiento de los docentes
indican que el saber de los mismos también se caracteriza por su individualidad,
es decir, que la experiencia personal y profesional de cada docente conlleva al
desarrollo de un conjunto de saberes diferente, y que, de acuerdo con el contexto
del trabajo, los saberes que provienen de su formación deben ser adaptados y
mejorados de varias maneras, incluso opuestas. Por lo tanto, el saber de los
docentes puede caracterizarse como multidimensional, incorporando elementos
que se relacionen con la identidad personal y profesional, así como con su estatus
socio-profesional y su trabajo en la escuela y en el aula (Tardif yLessard, 2000).

Saberes y formación inicial: el saber formal.

Los saberes provenientes de la investigación llevada a cabo por los profesionales


en un campo específico juegan un papel clave en el establecimiento de la cultura
profesional, y también aseguran el control del saber, así como la apropiación de
este último dentro de la profesión. Las personas encargadas de la formación
juegan un rol de “guardianes” del saber y de las competencias, proclamadas como
constituyentes de todo el sistema de acreditación de la dicha profesión. Los
profesores-investigadores en una profesión son, en primer lugar, responsables de
la transmisión del saber, y además, creadores de nuevos conocimientos mediante
la investigación y la vida académica (Freidson, 1986).

En resumen, este breve análisis del “saber formal”, o sea aquel que proviene de la
formación docente universitaria, nos permite establecer una primera influencia
importante en la representación que el futuro docente hace de sí mismo, puesto
que el saber tiene una influencia sobre las creencias, actitudes y valores que el
docente comienza a desarrollar a lo largo de su carrera. Dicho esto, este saber
“formal”, no se quedará estático, sino que se va a desarrollar durante la práctica
profesional, influenciado por otros factores contextuales (clase, escuela, colegas,
alumnos), como consecuencia del ejercicio de la profesión y de la experiencia.
Todos estos aspectos van a transformar al docente en formación: se va a convertir
en un docente profesional y en un “practicante” y se separará inclusive del saber
formal transmitido por los profesores-investigadores y llegará a ser incluso crítico
del mismo.

La transformación del saber.

El saber formal es transformado por los profesionales desde múltiples


perspectivas y éste varía de acuerdo con las exigencias particulares de su trabajo
o de sus clientes. Freidson divide tres posiciones que él llama “intra-profesionales”
según tres tipos de actores: los profesores-investigadores, los administradores y
los profesionales practicantes.

Profesores- investigadores.

Producen y legitiman el nuevo saber, Controlan parcialmente las condiciones de


trabajo y la transmisión del saber a través de las posiciones de sus miembros.
Controlan el reclutamiento, la formación y la certificación de los futuros
profesionales, y, más importante, controlan el saber formal en sí. En el caso de
profesiones bien establecidas como la medicina, los profesores-investigadores
también pueden ser profesionales practicantes. Es decir, que paralelamente a sus
prácticas, algunos médicos producen conocimiento mediante la investigación;
muchos participan también en la formación de futuros profesionales en su campo.

Administradores.

Los administradores, en el campo de la educación, no son necesariamente


docentes de profesión. Los administradores se encuentran también en las
instituciones académicas, como profesores-investigadores que ocupan puestos
administrativos en las facultades o departamentos como decanos, vicedecanos,
directores de las diferentes unidades, así como secretarios de las facultades.

Profesionales practicantes.

Estas experiencias influyen significativamente en la construcción de su identidad


profesional.

Inserción profesional. De la identidad de estudiante a la identidad de docente


principiante.

La adquisición de una identidad profesional, como se ha mencionado, incluye


diversos elementos de “yo” y de “los demás por ellos mismos”. Sin embargo, un
paso obligado se crea entre la postura del estudiante o individuo “antes de” entrar
en la profesión, y la identidad profesional, la postura de docente. Como se
mencionó anteriormente, la adopción de una “postura reflexiva” implica una forma
de identidad propia al profesional, un habitus. En otras palabras, el docente no
adquiere automáticamente la postura profesional que se requiere para todo buen
profesional reflexivo.

También podría gustarte