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Shakespeare es uno de los grandes poetas que tras-
pasa todas las barreras del tiempo: sigue vigente
su naturaleza crítica e inquieta, y por eso nues-
tros lectores adolescentes lo viven como a un par.
Shakespeare es el gran provocador de emociones y
el agudo observador del alma humana.
Hamlet se ha convertido en una fuente inagotable Hamlet
de los temas más universales: la relación con los
padres, la ambición y la corrupción, las decisiones
que definen nuestros pasos, la muerte y el amor. Si
hay un personaje que todo actor anhela interpretar,
es Hamlet, porque cada versión reedita el misterio
de su propio origen como texto y porque la voz
William Shakespeare
Hamlet William Shakespeare
del Príncipe de Dinamarca nos sigue convocando
desde hace siglos.
Para la presente edición hemos preparado una
traducción óptima: por un lado porque respeta
fielmente el original de la edición crítica y a la vez,
porque ha sido volcada a un español cercano al
lector de hoy.
Hamlet
William Shakespeare
Coordinadora de Literatura: Karina Echevarría
Traductora: Silvia Santana
Autora de secciones especiales: Silvia Santana
Corrector: Mariano Sanz
Coordinadora de arte: Natalia Otranto
Diseñadora: Azul De Fazio
Imagen de tapa: 123rf
Título original: Hamlet
Shakespeare, William
Hamlet / William Shakespeare. - 2a ed . - Boulogne : Cántaro, 2019.
192 p. ; 19 x 14 cm. - (Cántaro. Del Mirador ; 270)
Traducción de: Silvia Santana.
ISBN 978-950-753-585-7
1. Literatura. I. Santana, Silvia, trad. II. Título.
CDD 822.33
© Editorial Puerto de Palos S. A., 2019
Editorial Puerto de Palos S. A. forma parte del Grupo Macmillan
Avda. Blanco Encalada 104, San Isidro, provincia de Buenos Aires, Argentina
Internet: www.puertodepalos.com.ar
Queda hecho el depósito que dispone la ley 11.723.
Impreso en la Argentina / Printed in Argentina
ISBN 978-950-753-585-7
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión
o la transformación de este libro, en cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante
fotocopias, digitalización y otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su
infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
Puertas
de acceso
A Alfredo Alcón,
mi primer Hamlet en castellano.
(S.S.)
Hamlet
El príncipe Hamlet es, probablemente, el personaje teatral
más famoso de todos los tiempos. Aun aquellos que nunca le
yeron la obra ni la vieron representada pueden describir con
precisión su mirada melancólica posada sobre una calavera y sus
ropajes oscuros, signo exterior de su duelo y de su desilusión del
mundo. Muchos saben de su encuentro con un fantasma —¡nada
menos que el del padre!—, de su indecisión, de su intenso amor
por la madre y por cierta jovencita llamada Ofelia quien, por
alguna razón, hace pensar en flores, agua y locura. Se tiene una
imagen previa que deriva de la tradición y, aliada a ella, una serie
de asociaciones. En este sentido, el crítico y director polaco Jan
Kott compara a Hamlet con la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci,
de la que nos dice:
Sabemos que está sonriendo, incluso, antes
de haber visto el cuadro.
Y así como la sonrisa de la Mona Lisa se ha separado del
cuadro y lo precede, la enlutada y conflictiva figura del príncipe
6 Puertas de acceso
Hamlet se ha separado del texto y ha adquirido una existencia
independiente.
Ha llegado, ahora, el momento de reunirse con las pala
bras que dieron vida a este personaje, el momento de confirmar
ciertas expectativas, de corregir ciertos errores; el momento de
descubrir la imagen que cada uno tendrá de Hamlet. O mejor
dicho, la primera imagen, ya que Hamlet, como todas las obras
literarias, no busca lectores, sino relectores. Y, en cada relectu
ra, acompañando nuestro crecimiento, aparecen nuevas facetas,
ciertas frases adquieren una resonancia diferente, encontramos la
respuesta a una pregunta nunca antes formulada.
Para ayudar en la tarea de esta primera lectura, las puertas
de acceso se abren a una serie de datos acerca del autor, de las
convenciones teatrales de su tiempo, de los Hamlets que prece
dieron a este. Todo contribuirá a enmarcar el texto.
El fantasma del padre de Hamlet
Hoy nadie duda de que el padre literario de Hamlet fue
William Shakespeare. Sin embargo, la paternidad de las obras
de Shakespeare fue muchas veces discutida. Así, por ejemplo,
encontramos una nota que Sigmund Freud, el creador del psi
coanálisis, agrega a pie de página a su autobiografía en 1935:
Ya no creo más que William Shakespeare, actor de Stratford,
sea el autor de las obras tanto tiempo a él atribuidas. Desde la
publicación del libro Shakespeare identified, de J. T. Looney,
estoy casi convencido de que en verdad, detrás de ese seudónimo
se ocultaba Eduardo de Vere, conde de Oxford.
Freud había estudiado cuidadosamente el personaje de Ham
let para ilustrar algunas de sus tesis innovadoras a principios de
Puertas de acceso 7
este siglo. Volveremos a él más tarde. Pero, por ahora, nos inte
resa su duda respecto de la identidad del autor, duda que ilustra
la de muchas personas cultas de su época.
Fueron numerosas las teorías que atribuían las 37 obras del
canon shakesperiano a figuras contemporáneas, como Francis
Bacon, William Stanley (Lord Derby), Christopher Marlowe, o
incluso a una especie de sindicato de “señores-poetas, todos pa
rientes, todos en estrecha relación con la reina”.
Las hipótesis rondaban en torno de dos ideas: el autor era
otro o eran muchos. En nuestros días, ya nadie discute este tema.
La fuerte unidad dramática, la homogeneidad estructural y el
lenguaje poético fácilmente identificable descartan la posibilidad
de una creación colectiva. Los estudios de los eruditos que com
pararon los textos de Shakespeare con los de otros “candidatos”
se vieron reforzados por la ayuda de la cibernética: la computa
dora del Claremont Mc Kenna College de Los Ángeles confirmó
la autoría de Shakespeare, después de “leer” y someter las 29.066
palabras del vocabulario a ocho tests distintos.
Resulta interesante, sin embargo, reflexionar acerca de esta
vacilación. ¿Por qué se dudaba de que un solo hombre hubiera
escrito estas obras? En primer lugar, por su diversidad, pues
parece imposible que un hombre haya sido capaz de imaginar
un universo de seres tan reales, tan diferentes entre sí, hom
bres, mujeres, niños y adolescentes envueltos en situaciones
tan complejas y tan humanas que superan el desgaste del tiem
po y las costumbres. En segundo lugar, por la independen
cia que estas figuras tienen respecto de su autor. Cobran vida
propia, es decir, Shakespeare ha logrado desaparecer detrás de
ellas. Esta genial “desaparición” inquietó al mismo Borges. En
un relato llamado Everything and Nothing, Shakespeare, ante
Dios, expresa:
8 Puertas de acceso
Yo, que tantos hombres he sido en vano,
quiero ser uno y yo.
Borges ensaya una respuesta que pone en labios de Dios al fi
nal del texto (si sienten curiosidad, está incluido en El Hacedor)
y que es la respuesta de un poeta. Aquí intentaremos una mucho
más humilde.
William Shakespeare, hombre de teatro
Además de dramaturgo era actor, es decir, una persona siem
pre dispuesta a meterse en la piel de muchas otras. Y como era
empresario teatral, estaba en contacto con todo tipo de personas:
pasaba muchas horas de su vida dentro del teatro que, en esa
época, albergaba al público más heterogéneo.
Su condición de profesional también le abría las puertas de
la Corte: las compañías representaban ante los nobles y ante la
reina Isabel I, que adoraba estos espectáculos.
Shakespeare observaba todo, todo lo registraba con la agude
za de su sensibilidad. La intensidad con que logró transformarse
en otros hasta desaparecer, no puede ser explicada. Existen apro
ximaciones como la de Borges, otro hombre extraordinario, pero
el misterio inquietante de un genio no puede ser resuelto.
La hipótesis de que otro hubiera sido el autor se relaciona con
la biografía de Shakespeare. En todos los casos, se buscaba un
contemporáneo del que se supiera más, sobre todo, en lo referen
te a su educación. El mito del genio autodidacta que crearon los
románticos no servía para explicar la sabiduría y los vastos cono
cimientos acerca de temas tan distintos, como la política, la astro
nomía, la historia. En realidad, seguimos sin saber demasiado de
la vida de William Shakespeare, que presenta zonas oscuras. En
estas zonas oscuras, se oculta seguramente la explicación.
Puertas de acceso 9
Los datos con los que contamos provienen de documentos
legales (como su acta de bautismo en la iglesia de su pueblo natal
o su testamento) y referencias más o menos veladas de sus con
temporáneos. Estos datos, junto con algunos retratos, reflejan
una existencia muy propia del Renacimiento: la de un inglés
proveniente de la burguesía que se eleva en lo social gracias a su
talento. Sin renunciar nunca a sus raíces pueblerinas, se ve atraí
do por el brillo de la capital, la ciudad de Londres en plena gloria
isabelina. Allí triunfa y se enriquece, para regresar a su tierra en
sus años maduros.
Una biografía en tres “actos”
Toda la vida de William Shakespeare puede dividirse en tres
“actos”:
• sus primeros años en Stratford-upon-Avon, en el condado
de Warwick (entonces, centro rural de cierta importancia
y cruce de caminos obligado hacia Londres);
• sus años de actor, dramaturgo y empresario teatral en Londres;
• su retiro en la ciudad natal, donde disfruta de una posición
acomodada durante los últimos años de su vida.
Entre el primero y el segundo “acto”, tropezamos con la
primera zona oscura: los años de formación que han sido re
construidos fantasiosamente, alrededor de distintas leyendas. La
transición entre el segundo y el tercero no puede ser precisada
con exactitud y fue, seguramente, gradual.
Su bautismo está registrado el 25 de abril de 1564. Se desco
noce la fecha exacta de su nacimiento que la tradición ha fijado
dos días antes, el 23, haciéndola coincidir con la fecha de su
muerte, ocurrida 52 años más tarde.
Índice
Puertas de acceso............................................................................................... 3
Hamlet ......................................................................................................................5
El fantasma del padre de Hamlet .........................................................6
William Shakespeare, hombre de teatro ..........................................8
Una biografía en tres “actos” ....................................................................9
Comedias, tragedias, historias y dramas románticos ......... 13
Hamlet, Príncipe de Dinamarca ....................................................... 17
La obra.................................................................................................................... 19
Personajes.............................................................................................................. 20
Acto primero
Escena I.................................................................................................................. 23
Escena II................................................................................................................ 30
Escena III.............................................................................................................. 41
Escena IV.............................................................................................................. 45
Escena V................................................................................................................ 49
Acto segundo
Escena I.................................................................................................................. 57
Escena II................................................................................................................ 62
Acto tercero
Escena I.................................................................................................................. 85
Escena II................................................................................................................ 92
Escena III........................................................................................................... 109
Escena IV........................................................................................................... 112
Acto cuarto
Escena I............................................................................................................... 121
Escena II............................................................................................................. 123
Escena III........................................................................................................... 125
Escena IV........................................................................................................... 128
Escena V............................................................................................................. 131
Escena VI........................................................................................................... 140
Escena VII......................................................................................................... 142
Acto quinto
Escena I............................................................................................................... 151
Escena II............................................................................................................. 164
Bibliografía...................................................................................................... 183
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Shakespeare es uno de los grandes poetas que tras-
pasa todas las barreras del tiempo: sigue vigente
su naturaleza crítica e inquieta, y por eso nues-
tros lectores adolescentes lo viven como a un par.
Shakespeare es el gran provocador de emociones y
el agudo observador del alma humana.
Hamlet se ha convertido en una fuente inagotable Hamlet
de los temas más universales: la relación con los
padres, la ambición y la corrupción, las decisiones
que definen nuestros pasos, la muerte y el amor. Si
hay un personaje que todo actor anhela interpretar,
es Hamlet, porque cada versión reedita el misterio
de su propio origen como texto y porque la voz
William Shakespeare
Hamlet William Shakespeare
del Príncipe de Dinamarca nos sigue convocando
desde hace siglos.
Para la presente edición hemos preparado una
traducción óptima: por un lado porque respeta
fielmente el original de la edición crítica y a la vez,
porque ha sido volcada a un español cercano al
lector de hoy.