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Don Quijote: Locura y Nobleza

1) Miguel de Cervantes nació en 1547 en España. Sirvió como soldado donde fue herido y capturado como esclavo por 5 años. Escribió varias obras pero su obra maestra fue El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. 2) Don Quijote es la historia de un hidalgo pobre llamado Alonso Quijano que se vuelve loco después de leer muchos libros de caballería. Decide convertirse en caballero andante para emular a los héroes de los libros. 3) Para comenzar su a
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Don Quijote: Locura y Nobleza

1) Miguel de Cervantes nació en 1547 en España. Sirvió como soldado donde fue herido y capturado como esclavo por 5 años. Escribió varias obras pero su obra maestra fue El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. 2) Don Quijote es la historia de un hidalgo pobre llamado Alonso Quijano que se vuelve loco después de leer muchos libros de caballería. Decide convertirse en caballero andante para emular a los héroes de los libros. 3) Para comenzar su a
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Aprende lo básico · Unidad 5.

Literatura

Indicador 1 Educación literaria: Conocer y comprender la figura de Miguel de Cervantes y su obra.

1. Educación literaria
1. Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares (Madrid) en 1547.


Estudió en Madrid y, a los veintidós años, pasó a Italia como camarero de
un cardenal. Se alistó en el ejército e intervino en la batalla de Lepanto
(1571), quedando inútil de la mano izquierda a causa de una herida.
Cuando regresaba a España fue capturado por piratas berberiscos y estuvo
prisionero en Argel durante cinco años (1575-1580). Liberado, regresó a
España, donde trabajó durante diez años como recaudador de impuestos,
oficio que le obligó a viajar con frecuencia por Andalucía y los campos de
La Mancha.
Estuvo encarcelado durante tres meses a causa de la quiebra del banco donde había depositado los fondos
recaudados. El éxito literario le llegó en 1605, cuando publicó la primera parte de El Quijote, que le daría
fama, pero no dinero. Murió en Madrid en 1616.
Cervantes escribió poesía, teatro (Entremeses, piezas dramáticas cómicas de un solo acto), novelas
(protagonizadas por pastores, como La Galatea; con enseñanza moral, como sus doce Novelas ejemplares
o de aventuras como Los trabajos de Persiles y Sigismunda). Sin embargo, su obra maestra es El ingenioso
hidalgo don Quijote de la Mancha.

1. 
El Quijote nos cuenta la historia de Alonso Quijano, un hidalgo manchego que se vuelve loco por leer
libros de caballerías y decide hacerse caballero andante. Lee con atención el comienzo de la novela.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un
hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más
vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún
palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían
sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entre
semana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta,
y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como
tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión
recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el
sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso
escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llamaba Quejana. Pero esto importa
poco a nuestro cuento; basta que en la narración de él no se salga un punto de la verdad.

aE
 l Quijote comienza como una parodia de los d Se le describe como un hidalgo. Esto nos da
libros de caballerías. ¿Qué es una parodia? una idea de su posición social. ¿Cuál era?
Es una obra sarcástica que interpreta a otra Era una persona que creía que era de alta clase pero en Editorial Casals, SA • Material fotocopiable
en realidad era medio pobre

b Los libros de caballerías hacen hincapié en el e ¿Qué edad y que aspecto tiene? ¿Son los
nacimiento del protagonista, llamado a gran- propios de un caballero?
Tenía unos 50 años, era de complexión recia, seco de carnes,
des hazañas prácticamente desde la cuna. Dice enjuto de rosto
Cervantes que no precisó el lugar de nacimiento No
del hidalgo para que las villas de La Mancha se
disputasen el honor de haber sido la cuna de
don Quijote. ¿Forma esto parte de la parodia?
Yo creo que sí, porque lo está presentando

f También se comentan sus hábitos y costum-


c También se refiere ambiguamente al nombre bres en el comer y en el vestir. Anótalos. ¿Es
del protagonista. ¿Cuáles se barajan? ¿Deberían rico o pobre?
existir dudas acerca del nombre de un héroe? Era gran madrugador, amigo de la casa y era pobre
Se barajaba el nombre de Quijada, Quesada o Quejana. pero se imaginaba que era un héroe
No se debería dudar ya que es un nombre icónico e
importante

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Aprende lo básico · Unidad 5. Literatura

2. Don Quijote se prepara para convertirse en caballero andante.

Y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que habían sido de sus bisabuelos; que, llenas de óxido y
de moho, largos siglos hacía que estaban amontonadas y olvidadas en un rincón. Las limpió y arregló lo
mejor que pudo.
Fue luego a ver su rocín. Después de muchos nombres que formó, borró y quitó, al fin le vino a llamar
Rocinante, nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes
de lo que ahora era.
Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y al cabo se vino a llamar don
Quijote. Pero acordándose que el valeroso Amadís no solo se había contentado con llamarse Amadís a
secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula,
así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la Mancha.
En un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo
enamorado (aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni le dio cata dello). Llamábase Aldonza
Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y buscándole nombre
que no desdijese mucho del suyo, vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso.

a Lo primero que hace don Quijote es procurarse c Quijote dedica mucho esfuerzo a poner nom-
armas. ¿De dónde las saca? ¿En qué condicio- bre a su caballo, pero también a sí mismo
nes se encuentran? y a la dama de sus pensamientos. ¿Cuáles
Las armas eran de sus bisabuelos escoge? El hidalgo está convencido de que
Estaban llenas de óxido y de moho
el nombre ennoblece a aquello que designa,
b El segundo paso es conseguir una montura. pero ¿puede un nombre cambiar la realidad?
Para el caballo: rocín
Solo dispone de uno y es un rocín. ¿Qué tipo La mujer: Dulcinea de Toboso
de caballo es este? ¿Es el adecuado para un Para sí mismo: Don Quijote

caballero? ¿Qué decide hacer para dar nobleza


al animal?
Era un caballo que se parece más a un burro

3. Dispuesto de esta manera, acompañado por un labrador de su pueblo, Sancho Panza, al que con-
vierte en su escudero, sale por el mundo a correr aventuras.

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y
así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: «La aventura va guiando nuestras cosas
mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se
descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla».
–¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
–Aquellos que allí ves –respondió su amo.
–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son
gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas.
–Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras:
ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio
Editorial Casals, SA • Material fotocopiable

que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.


Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal
trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de
Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la
volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que
fue rodando muy maltrecho por el campo.

a En la época de Cervantes, los molinos de vien- b Comenta el contraste entre los altos ideales
to eran muy modernos: acababan de traerse y el valor heroico el caballo y el realismo de
de Holanda y comenzaban a construirse en La Sancho Panza. ¿Quién representa la fanta-
Mancha. Teniendo esto en cuenta, ¿por qué sía? ¿Quién defiende el sentido común?
Don Quijote: la fantasía y Sancho Panza: el sentido común
crees que don Quijote los confunde con gigan-
tes? c ¿En manos de quién pone su suerte don Qui-
Porque no los había visto nunca y por la ignorancia jote antes de entrar en combate?
En Dulcinea, ya que era su amada

d ¿Cómo acaba el pobre caballero?


Sudado y perdiendo

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Aprende lo básico · Unidad 5. Literatura

4. Don Quijote cree en la nobleza del ser humano y la defiende en sus aventuras. Lee con atención la
siguiente y contesta a las preguntas.

No había andado mucho, cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí
estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba. Vio atada una yegua a una encina,
y atado en otra a un muchacho, desnudo de medio cuerpo arriba, hasta de edad de quince años, que era
el que las voces daba, y no sin causa, porque le estaba dando con una pretina muchos azotes un labrador
de buen talle. Don Quijote se dirigió a él con voz airada:
–Descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede; subid sobre vuestro caballo
y tomad vuestra lanza, que yo os haré conocer ser de cobardes lo que estáis haciendo.
El labrador, que vio sobre sí aquella figura llena de armas blandiendo la lanza sobre su rostro, túvose por
muerto, y con buenas palabras respondió:
–Señor caballero, este muchacho que estoy castigando es un mi criado, que me sirve de guardar una
manada de ovejas que tengo en estos contornos, el cual es tan descuidado, que cada día me falta una; y
porque castigo su descuido, o bellaquería, dice que lo hago de miserable, por no pagalle la soldada que
le debo, y en Dios y en mí ánima que miente.
–¿Miente delante de mí, ruin villano? –dijo don Quijote–. Por el sol que nos alumbra que estoy por
pasaros de parte a parte con esta lanza. Pagadle luego sin más réplica; si no, por el Dios que nos rige
que os concluya y aniquile en este punto. Desatadlo luego.
–El daño está, señor caballero, en que no tengo aquí dineros: véngase Andrés conmigo a mi casa, que
yo se los pagaré un real sobre otro.
–¿Irme yo con él –dijo el muchacho– más? ¡Mal año! No, señor, ni por pienso; ¿porque en viéndose solo
me desuelle como a un San Bartolomé?
–No hará tal –replicó don Quijote–: basta que yo se lo mande para que me tenga respeto; y con que él
me lo jure por la ley de caballería que ha recibido, le dejaré ir libre y aseguraré la paga.
–Mire vuestra merced, señor, lo que dice –dijo el muchacho–; que este mi amo no es caballero ni ha
recibido orden de caballería alguna; que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar.
–Importa poco eso –respondió don Quijote–; que Haldudos puede haber caballeros; cuanto más que
cada uno es hijo de sus obras.
–Así es verdad –dijo Andrés–; pero mi amo, ¿de qué obras es hijo, pues me niega mi soldada y trabajo?
–No niego, hermano Andrés –respondió el labrador– y hacedme placer de veniros conmigo; que yo juro
por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre
otro.
–Mirad que lo cumpláis como lo habéis jurado –dijo don Quijote–; si no, por el mismo juramento os juro
de volver a buscaros y a castigaros.
Y en diciendo esto, picó a su Rocinante, y en breve espacio se apartó dellos. Siguiole el labrador con los
ojos, y cuando vio que había traspuesto del bosque y que ya no parecía, volviose a su criado Andrés y
díjole:
–Venid acá, hijo mío; que os quiero pagar lo que os debo, como aquel deshacedor de agravios me dejó
mandado.
–Eso juro yo –dijo Andrés–; y ¡cómo que andará vuestra merced acertado en cumplir el mandamiento de
aquel buen caballero, que mil años viva; que, según es de valeroso y de buen juez, vive Roque, que si no
me paga, que vuelva y ejecute lo que dijo!
–También lo juro yo –dijo el labrador–; pero, por lo mucho que os quiero, quiero acrecentar la deuda, por
acrecentar la paga.
Y asiéndole del brazo le tomó a atar a la encina, donde le dio tantos azotes, que le dejó por muerto. Editorial Casals, SA • Material fotocopiable
–Llamad, señor Andrés, ahora –decía el labrador– al desfacedor de agravios; veréis cómo no desface
aqueste. Aunque creo que no está acabado de hacer, porque me viene gana de desollaros vivo, como
vos temíades.

a ¿A quién trata de ayudar don Quijote? d El muchacho desconfía, pero don Quijote le
Trata de ayudar al criado proporciona un argumento definitivo. ¿Cuál
es? ¿Estás de acuerdo con esta frase?
Uno se gana el respeto con sus propias acciones
sI estoy de acuerdo
b ¿Qué alega Juan Haldudo? e Fiado en la palabra de Haldudo, don Quijote
Que pierde una oveja se marcha satisfecho ofreciendo el triunfo
a su señora Dulcinea. ¿Qué pasa entonces?
Que lo mata

c Don Quijote le obliga a soltar a Andresillo y le f El fracaso de don Quijote ¿es un fracaso del
exige un juramento de caballero. ¿Cuál? idealismo? Piensa que el héroe querría cam-
Que le pagará el sueldo que merece biar el mundo por su sueño, ¿parece posible?
Si, es un fracaso de idealismo
Yo creo que no parece posible
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Aprende lo básico · Unidad 5. Literatura

5. Don Quijote ama la libertad y no tolera que priven a nadie de ella. Por eso, cuando se encuentra con
una cadena de galeotes, presos condenados a remar en galeras por los delitos que ha cometido,
decide liberarlos.

Don Quijote alzó los ojos y vio que por el camino que llevaba venían hasta doce hombres a pie, ensartados
como cuentas en una gran cadena de hierro por los cuellos, y todos con esposas en las manos. Venían
asimismo con ellos dos hombres de a caballo y dos de a pie; los de a caballo, con escopetas de rueda, y
los de a pie, con dardos y espadas; y que así como Sancho Panza los vio, dijo:
–Esta es cadena de galeotes, gente forzada del rey, que va a las galeras.
–¿Cómo gente forzada? –preguntó don Quijote–. ¿Es posible que el rey haga fuerza a ninguna gente?
–No digo eso –respondió Sancho–, sino que es gente que por sus delitos va condenada a servir al rey en
las galeras, de por fuerza.
–En resolución –replicó don Quijote–, como quiera que ello sea, esta gente, aunque los llevan, van de por
fuerza, y no de su voluntad.
–Así es –dijo Sancho.
Llegó, en esto, la cadena de los galeotes, y don Quijote, con muy corteses razones, pidió a los que iban
en su guarda fuesen servidos de informarle y decirle la causa o causas por que llevan aquella gente de
aquella manera. Uno de las guardas de a caballo respondió que eran galeotes, gente de su Majestad, que
iba a galeras por los delitos que habían cometido, y que no había más que decir, ni él tenía más que saber.
–De todo cuanto me habéis dicho, he sacado en limpio que, aunque los han castigado por sus culpas, las
penas que van a padecer no les dan mucho gusto, y que van a ellas muy de mala gana y muy contra de
su voluntad. Por eso, quiero rogaros, señores guardianes y comisario, que seáis servidos de desatarles
y dejarles ir en paz; porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres.
Cuanto más, señores guardas –añadió don Quijote–, que estos pobres no han cometido nada contra
vosotros. Allá se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al
malo, ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres,
no yéndoles nada en ello.
–¡Donosa majadería! –respondió el comisario–. Váyase vuestra merced, señor, en hora buena su camino
adelante, y no ande buscando tres pies al gato.
–¡Vos sois el gato, y el rato, y el bellaco! –respondió don Quijote.
Y, diciendo y haciendo, arremetió con él tan presto, que, sin que tuviese lugar de ponerse en defensa, dio
con él en el suelo, malherido de una lanzada. Los galeotes, viendo la ocasión que se les ofrecía de alcanzar
libertad, rompieron la cadena donde venían ensartados. Fue la revuelta de manera, que no quedó guarda
en todo el campo, porque se fueron huyendo de las muchas pedradas que los ya sueltos galeotes les
tiraban.
Y llamando a todos los galeotes, don Quijote les dijo:
–De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben. Es mi voluntad, que, cargados de esa
cadena que quité de vuestros cuellos, os pongáis en camino y os presentéis ante la señora Dulcinea del
Toboso, y le digáis lo que su caballero ha hecho.
–Lo que vuestra merced nos manda, señor y libertador nuestro, –dijo uno de los galeotes– es imposible,
porque no podemos ir juntos por los caminos, sino solos y divididos, y cada uno por su parte, procurando
meterse en las entrañas de la tierra, por no ser hallado de la justicia, que, sin duda alguna, ha de salir en
nuestra busca.
–Pues ¡voto a tal! –dijo don Quijote, ya puesto en cólera–, que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con
toda la cadena a cuestas.
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El galeote, estando ya enterado que don Quijote no era muy cuerdo, hizo del ojo a los compañeros, y
apartándose, comenzaron a llover tantas piedras sobre don Quijote, que no se daba manos a cubrirse con
el escudo; y el pobre de Rocinante no hacía más caso de la espuela que si fuera hecho de bronce. Sancho
se puso tras su asno, y con él se defendía de la nube y pedrisco que sobre entrambos llovía. No se pudo
escudar tan bien don Quijote, que no le acertasen no sé cuántos guijarros en el cuerpo, con tanta fuerza,
que dieron con él en el suelo.

a ¿Con cuántos galeotes se encuentra don Quijo- d ¿Cómo se liberan finalmente los galeotes?
Don Quijote le dejó malherido con el que estaba hablando y los galeotes rompieron la
te? ¿Cuántos guardias los custodian? cadena
Con 12 galoetes y cada uno con su esposa de la mano
De guardias iban 2 hombres a caballo y 2 a pie
e ¿Qué les pide entonces el caballero? ¿Cuál
b ¿De qué le informa Sancho? ¿A qué conclusión es su reacción? Que los galeotes le digan a Dulcinea lo que había hecho
llega don Quijote? El galeote le dice que no pueden ir todos juntos y el caballero entra en cólera
Eso era una cadena de galeotes del rey
que esa gente van por fuerza y no por su voluntad f ¿Cuál es el balance de esta aventura de don
c ¿Qué razones aporta don Quijote para pedir la Quijote: positivo o negativo? ¿Crees que se le
libertad de los presos? puede considerar un héroe que lucha a favor
que seáis servidos de desatarlos y dejarlos en paz de la libertad?
No, no es un héroe puesto que a los que libera han cometido pecados
porque le parece mal hacerles esclaos

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Aprende lo básico · Unidad 5. Literatura

6. 
A lo largo de la novela, Sancho representa el realismo y el sentido común; sin embargo, poco a poco
va contagiándose de la fantasía de su señor. Observa la quijotización de Sancho en este fragmento
en el que conversa con el cura y el barbero de su pueblo, que han salido a buscar a don Quijote y
pretenden devolverlo a su casa.

–¡Ah, señor cura, señor cura! ¿Pensaba vuestra merced que no le conozco, y pensará que yo no calo y
adivino adónde se encaminan? Pues sepa que le conozco, por más que se encubra el rostro, y sepa que
le entiendo, por más que disimule sus embustes. En fin, donde reina la envidia no puede vivir la virtud,
ni adonde hay escasez la liberalidad. ¡Mal haya el diablo; que si por su reverencia no fuera, esta fuera ya
la hora que mi señor estuviera casado con la infanta Micomicona, y yo fuera conde, por lo menos, pues
no se podía esperar otra cosa, así de la bondad de mi señor el de la Triste Figura como de la grandeza
de mis servicios! Pero ya veo que es verdad lo que se dice por ahí: que la rueda de la Fortuna anda
más lista que una rueda de molino, y que los que ayer estaban en pinganitos hoy están por el suelo. De
mis hijos y de mi mujer me pesa, pues cuando podían y debían esperar ver entrar a su padre por sus
puertas hecho gobernador o virrey de alguna ínsula o reino, le verán entrar hecho mozo de caballos.
Todo esto que he dicho, señor cura, no es más de por encarecer a su paternidad haga conciencia del
mal tratamiento que a mi señor se le hace, y mire bien no le pida Dios en la otra vida cuentas, y se le
haga cargo de todos aquellos socorros y bienes que mi señor don Quijote deja de hacer en este tiempo.
–¡Adóbame esos candiles! –dijo a este punto el barbero–. ¿También vos, Sancho, sois de la cofradía de
vuestro amo? En mal punto os empreñastes de sus promesas, y en mal hora se os entró en los cascos
la ínsula que tanto deseáis.
–Yo –respondió Sancho–, aunque pobre, soy cristiano viejo, y no debo nada a nadie; y si ínsulas deseo,
otros desean otras cosas peores; y cada uno es hijo de sus obras; y debajo de ser hombre puedo venir
a ser papa, cuanto más gobernador de una ínsula, y más pudiendo ganar tantas mi señor, que le falte
a quien darlas.

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aD
 on Quijote ha hecho de sí un caballero. d En la respuesta de Sancho al barbero hay una
¿Crees que Sancho ha empezado a creer en frase que ha debido de llamarte la atención.
él? Justifica tu respuesta. ¿Cuál es? ¿Dónde la has leído antes? ¿Qué te
Si, puesto que le da la razón a él delante del cura indica sobre la mentalidad de Sancho?
cada uno es hijo de sus obras. Pienso que Sancho tiene razón
ya que eso significa que las obras tienen consecuencias y muchas
b Sancho imita a su señor. ¿En qué quiere con- son mal

vertirse el escudero? e ¿ Estás más de acuerdo con Don Quijote y San-


En un líder, es decir no quiere deberle nada a nadie cho o con el cura y el barbero?
Con Don quijote y Sancho

c ¿Qué le reprocha Sancho al cura?


Que el no debe nada a nadie y que la gente desea cosas peores
que una ínsula
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