854
SENTENCIA DEL 24 DE OCTUBRE DE 2012, NÚM. 84
Sentencia impugnada: Primera Sala de la Cámara Civil y Comercial
de la Corte de Apelación del Distrito
Nacional, del 12 de diciembre de 2006.
Materia: Civil.
Recurrente: Plaza Lama, S. A.
Abogados: Licdos. Hipólito Herrera Vasallo y Juan
Moreno Gautreau.
Recurrido: Carlos Rodolfo De la Cruz Rodríguez.
Abogado: Dr. Ruber M. Santana Pérez.
SALA CIVIL Y COMERCIAL
Rechaza
Audiencia pública del 24 de octubre de 2012.
Preside: Julio César Castaños Guzmán.
Dios, Patria y Libertad
En Nombre de la República, la Sala Civil y Comercial de la Su-
prema Corte de Justicia, actuando como Corte de Casación, dicta en
audiencia pública la sentencia siguiente:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Plaza Lama, S. A.,
sociedad comercial debidamente organizada de conformidad con las
leyes de la República Dominicana, con su domicilio social ubicado
en la Avenida Duarte num. 78, de esta ciudad, debidamente repre-
sentada por su presidente, el señor Mario Lama Handal, dominicano,
mayor de edad, casado, portador de la cédula de identidad y electoral
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia 855
núm. 001-0089006-1, contra la sentencia civil núm. 801, dictada el
12 de diciembre de 2006, por la Primera Sala de la Cámara Civil
y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, cuyo
dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen de la Magistrada Procuradora General Adjunta
de la República, el cual termina: “Único: Que en el caso de la es-
pecie, tal y como señala el segundo párrafo del artículo 11 de la Ley
No. 3726, de fecha 29 del mes de diciembre del año 1953, sobre
Procedimiento de Casación, por tratarse de un asunto que no ha
sido objeto de comunicación al Ministerio Público por ante los jue-
Primera Sala
ces del fondo, Dejamos al criterio de la Suprema Corte de Justicia, la
solución del presente recurso de casación”;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría Gene-
ral de la Suprema Corte de Justicia, el 4 de enero de 2007, suscrito
por los Licdos. Hipólito Herrera Vasallo y Juan Moreno Gautreau,
abogados de la parte recurrente, Plaza Lama, S. A., en el cual se
invocan los medios de casación que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría General
de la Suprema Corte de Justicia, el 1º de febrero de 2007, suscrito
por el Dr. Ruber M. Santana Pérez, abogado de la parte recurrida,
Carlos Rodolfo De la Cruz Rodríguez;
Vistos, la Constitución de la República, los Tratados Internacio-
nales de Derechos Humanos de los cuales la República Dominicana
es signataria, las decisiones dictadas en materia constitucional, las
sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; la Ley
núm. 25 del 15 de octubre de 1991, modificada por la Ley núm. 156
de fecha 10 de julio de 1997, y los artículos 1 y 65 de la Ley núm.
3726, sobre Procedimiento de Casación, de fecha 29 de diciembre
de 1953, modificada por la Ley núm. 491/08, de fecha 19 de diciem-
bre de 2008;
Visto el auto dictado el 17 de octubre de 2012, por el magis-
trado Julio César Castaños Guzmán, Presidente de la Sala Civil y
856 Boletín Judicial 1223
Comercial de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, en su indicada calidad y a los magistrados Víctor
José Castellanos Estrella, José Alberto Cruceta Almánzar y Francis-
co Antonio Jerez Mena, jueces de esta Sala, para integrar la misma
en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de
conformidad con la Ley núm. 926 del 21 de julio de 1935, reformada
por el artículo 2 de la Ley núm. 294 de fecha 20 de mayo de 1940;
La CORTE, en audiencia pública del 29 de julio de 2009, estando
presentes los jueces Rafael Luciano Pichardo, Presidente; Eglys Mar-
garita Esmurdoc, Ana Rosa Bergés Dreyfous y José E. Hernández
Machado, asistidos de la Secretaria, y después de haber deliberado
los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documen-
tos a que ella se refiere, consta: a) que con motivo de una demanda
en reparación de alegados daños y perjuicios, incoada por el señor
Carlos Rodolfo V. De la Cruz Rodríguez, contra la razón social
Plaza Lama, S. A., la Primera Sala de la Cámara Civil y Comercial
del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, dictó el 5
de diciembre de 2005, la sentencia civil núm. 831, cuyo dispositivo,
copiado textualmente, es el siguiente: “PRIMERO: DECLARA
regular y válida, en cuanto a la forma, la demanda en Reparación de
Alegados Daños y Perjuicios, incoada por el señor CARLOS RO-
DOLFO V. DE LA CRUZ RODRÍGUEZ, en contra de PLAZA
LAMA y, en consecuencia, condena a ésta última a pagar la suma de
Doscientos Cincuenta Mil Pesos Dominicanos, (RD$250,000.00) a
favor del primero, a título de indemnización por los daños causados
a éste, por la falta cometida por aquella; SEGUNDO: CONDENA
a PLAZA LAMA, a pagar a favor del señor CARLOS RODOLFO
DE LA CRUZ RODRÍGUEZ, el uno por ciento (1%) de interés
mensual sobre la suma antes indicada, a partir de la fecha de la
demanda y hasta la total ejecución de la presente sentencia, a tí-
tulo de indemnización complementaria; TERCERO: CONDENA
a la parte demandada, PLAZA LAMA, al pago de las costas del
procedimiento, ordenando su distracción en provecho de los DES.
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia 857
RUBER M. SANTANA y el LIC. EDUARDO ABREU MARTÍ-
NEZ, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad”; b) que
no conforme con dicha decisión, la razón social Plaza Lama, S. A.,
interpuso formal recurso de apelación contra la misma, mediante
acto núm. 66, de fecha 7 de febrero de 2006, instrumentado por
el ministerial Luis Bernardito Dubernai Martí, Alguacil Ordinario
de la Sexta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Ins-
tancia del Distrito Nacional, en ocasión del cual la Primera Sala de
la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito
Nacional, rindió el 12 de diciembre de 2006, la sentencia civil núm.
801, cuya parte dispositiva, copiada textualmente, establece lo si-
guiente: “PRIMERO: DECLARA bueno y válido, en cuanto a la
Primera Sala
forma, el recurso de apelación interpuesto por la sociedad PLAZA
LAMA, S. A., contra la sentencia No. 831 relativa al expediente No.
034-2004-1850 de fecha cinco (05) de diciembre del dos mil cinco
(2005), dictada por la Primera Sala de la Cámara Civil y Comercial
del Juzgado de Primera Instancia el Distrito Nacional, por haber
sido hecho de acuerdo a la ley; SEGUNDO: En cuanto al fondo,
REVOCA el ordinal segundo (2do.) del dispositivo de la sentencia
recurrida; TERCERO: CONFIRMA en sus demás aspectos dicha
sentencia, por los motivos antes expuestos; CUARTO: CONDE-
NA a la entidad Plaza Lama, S. A., al pago de las costas y ordena su
distracción en provecho del DR. RUBER M. SANTANA PÉREZ,
abogado de la parte gananciosa”;
Considerando, que la recurrente propone, contra la sentencia
impugnada los siguientes medios de casación: “Primer Medio:
Desnaturalización de los hechos. Errónea aplicación del artículos
1384 del Código Civil y violación al artículo 1382 del mismo Códi-
go; Segundo Medio: Violación al artículo 1315 del Código Civil.
Violación al principio de que nadie puede fabricar su propia prueba;
Tercer Medio: Desconocimiento del efecto devolutivo del recurso
apelación”;
Considerando, que en el desarrollo de su primer medio de casa-
ción, la recurrente alega en síntesis, que la corte a-qua desnaturalizó
858 Boletín Judicial 1223
los hechos de la causa y aplicó erróneamente el artículo 1384 del
Código Civil, al considerar que la guarda del vehículo robado había
sido asumida por la recurrente al entregar el ticket de parqueo al
recurrido, obligándose a su cuidado y vigilancia, puesto que la simple
entrega de un ticket no genera un desplazamiento de la guarda a
favor del centro comercial Plaza Lama, ni genera las obligaciones
propias del guardián de la cosa, consagradas en el texto legal citado;
que, en la especie, cualquier reclamo del propietario del vehículo ale-
gadamente robado debió hacerse en base al artículo 1382 del Código
Civil, previa demostración de la falta a su cargo; que, en este caso, la
recurrente no asumió ninguna obligación de custodia del vehículo
de la parte recurrida, en razón de que se trata de servicio ofrecido
oficiosamente, a título gratuito y en calidad de cortesía a sus clientes;
Considerando, que un estudio de la sentencia examinada pone
de manifiesto que, originalmente se trató de una demanda en repa-
ración de daños y perjuicios, fundamentada en el hecho de que en
fecha 25 de mayo del 2004, en horas de la noche, mientras el señor
Carlos Rodolfo V. de la Cruz, actual recurrido, realizaba compras
en la tienda Plaza Lama, ubicada en la ave 27 de Febrero, esquina
Winston Churchill, le fue sustraído su vehículo marca Toyota Ca-
mry, el cual había dejado estacionado en uno de los parqueos del
referido centro comercial, situación que generó una denuncia por
ante la Policía Nacional; que el tribunal de primer grado acogió la
referida demanda, condenando a la actual recurrente al pago de una
indemnización de doscientos cincuenta mil pesos (RD$250,000.00),
mediante decisión que, posteriormente, fue confirmada por la corte
a-qua, a través del fallo ahora impugnado en casación;
Considerando, que la Corte de Apelación al emitir su decisión
razonó de la manera siguiente: “que es un hecho no controvertido
el que al señor de la Cruz Rodríguez le fue robado el auto antes des-
crito del parqueo de Plaza Lama en momentos en que se encontraba
de compras en dicho establecimiento comercial; que este tribunal al
igual que el de primera instancia, entiende que desde el momento en
que Plaza Lama recibe del cliente su vehículo mediante la entrega del
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia 859
correspondiente ticket de parqueo, no obstante en éste se exprese
que: “ No somos responsables a robo o daños ocurridos a su vehí-
culo en este parqueo” (sic.), adquiere la guarda del mismo; (…) que
el hecho de que la recurrente ofrezca a sus clientes la facilidad de
poder dejar sus vehículos en su área de parqueo mientras estos están
utilizando los servicios que se prestan en el referido comercio por
expresa disposición de la ley, (sic) y de que coloque letreros en todo
el establecimiento que digan que no es responsable de automóviles
ni de objetos dejados dentro de estos, no la libera de responsabilidad
frente a los propietarios de los vehículos bajo su guarda, en caso de
que los mismos sufran algún daño o sean sustraídos; que tendría que
demostrar, lo cual no ha hecho en este caso, las causas eximentes de
Primera Sala
su responsabilidad como serían, la culpa de la víctima, caso fortuito
o de fuerza mayor, o una causa ajena que no le es imputable”;
Considerando, que, contrario a lo alegado, la corte a-qua no
fundamentó su decisión en la responsabilidad civil del guardián de la
cosa inanimada prevista en el artículo 1384 del Código Civil, puesto
que, en ninguna parte de la sentencia se afirma que se trata de un
daño ocasionado por el vehículo objeto del litigio, sino que retuvo
como elemento decisorio que el daño reclamado fue ocasionado
por un incumplimiento de la recurrente; que, a pesar de que en la
sentencia impugnada se hace referencia a que el vehículo robado se
encontraba bajo la guarda de la recurrente, tampoco se implicó que
la responsabilidad retenida esté fundamentada en un desplazamien-
to de la guarda del vehículo a su favor, ya que el estudio íntegro de
la sentencia y de los hechos de la causa comprobados en ella, ponen
de manifiesto que la responsabilidad retenida por la corte a-qua no
fue calificada como delictual o cuasidelictual, y que su reflexión a lo
que se refiere es a la obligación de vigilancia y seguridad que asumen
los establecimientos comerciales, respecto a los vehículos que le son
confiados dentro de sus estacionamientos;
Considerando, que, efectivamente, de los hechos comprobados
por la corte a-qua y de las motivaciones contenidas en el fallo criti-
cado, se desprende que el fundamento de la responsabilidad civil de
860 Boletín Judicial 1223
la recurrente tiene su origen en el incumplimiento de una obligación
contractual asumida de manera espontánea, consensual y sin forma-
lidad alguna, que consiste en el compromiso asumido por el estable-
cimiento cuando ofrece un espacio en sus instalaciones destinado
al parqueo de los vehículos de sus clientes, habida cuenta de que
dicho ofrecimiento, está motivado por la expectativa del consumo
que realizarán los clientes y, lógicamente, carecería de eficacia, si no
implicara la obligación de garantizar el disfrute pacífico del parqueo,
manteniendo las condiciones de seguridad y vigilancia que impidan
su perturbación;
Considerando que, en este caso, el deber contraído por la recu-
rrente constituye una obligación de resultado cuyo incumplimiento
se presume cuando los vehículos dejados bajo su cuidado son objeto
de robo, tal como sucedió en la especie; que, en consecuencia, como
fue debidamente establecido por la corte a-qua, conforme al artículo
1148 del Código Civil, que rige para la materia contractual, el esta-
blecimiento comercial, solo podrá liberarse de su responsabilidad de
seguridad y vigilancia, cuando demuestre la existencia de una causa
ajena a su voluntad que le haya imposibilitado cumplir dicha obli-
gación, como, por ejemplo, la fuerza mayor o el caso fortuito; que,
además, la existencia de la referida obligación no está condicionada
a que se produzca el desplazamiento de la guarda del vehículo, como
sucede cuando se entregan sus llaves al personal del establecimiento,
puesto que no se trata de un elemento indispensable para asegurar su
vigilancia y seguridad; que, tampoco se trata de un servicio ofrecido
gratuitamente y por pura cortesía, sino de un accesorio de la activi-
dad comercial de los establecimientos comerciales, que disponen un
espacio en sus instalaciones destinado al parqueo de los vehículos de
sus clientes, ya que aún cuando éstos no paguen una tarifa especial
por su uso se presume que el costo del mismo, es debitado de los
consumos que realizan los clientes en el establecimiento, ya sea por
la compra de productos o por el uso de los servicios que se ofrecen;
que además, es oportuno puntualizar, que todo aquel que se bene-
ficie de una actividad debe cargar con los riesgos que tal actividad
puede producir o acarrear;
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia 861
Considerando, que por los motivos indicados, resulta que la corte
a-qua realizó una correcta aplicación del derecho y no incurrió en
ninguna de las violaciones denunciadas en el medio que se examina,
razón por la cual procede desestimarlo;
Considerando, que en sus medios segundo y tercero los cuales se
reúnen por estar relacionados, alega la recurrente que la corte a-qua,
en desconocimiento al efecto devolutivo del recurso de apelación, no
hizo un nuevo examen del caso y por tanto no comprobó la veraci-
dad de los hechos alegados por el demandante original, limitándose
a dar por válidos los alegatos del indicado demandante; que la simple
presentación de un ticket de parqueo y un recibo de compra no es
prueba de que el vehículo del ahora recurrido haya estado parqueado
Primera Sala
en el establecimiento comercial Plaza Lama, ni que fue sustraído
de sus instalaciones, ya que las declaraciones recogidas por un acta
policial no pueden ser usadas como prueba, debido a que emanan
del propio demandante, lo que constituye una violación al principio
que impone que nadie puede fabricarse su propia prueba;
Considerando, que contrario a la tesis defendida por la recurren-
te, del análisis de la sentencia examinada se aprecia, específicamente,
en las páginas 11 y 12, que la corte a-qua, comprobó los hechos
alegados, y formó su convicción en base a los documentos que le
fueron aportados, expresando que le fue depositado un ticket de
parqueo de Plaza Lama, en el que aparecen las siguientes leyendas:
“No deje este ticket dentro del vehículo”; “No somos responsables a
robo o daños ocurridos a su vehículo en este parqueo”; “En caso de
pérdida de este ticket debe presentar documentos de propiedad de
su vehículo”; que además, expresó dicha alzada que: “en fecha 25 de
mayo del 2004 a las 9 y siete minutos de la noche la empleada de Pla-
za Lama, Higinia Girón atendió un cliente de dicho establecimiento
que hizo una compra de treinta y dos artículos por la suma de RD$
881.32;” que así mismo la Corte de Apelación hizo constar en su
decisión que esos hechos, así como la denuncia de la sustracción
del vehículo de que se trata, fueron revelados ese mismo día, ante
862 Boletín Judicial 1223
la Policía Nacional, procediendo el primer teniente Feliciano García
Merán, a levantar acta de los hechos denunciados;
Considerando, que con la posesión por parte del demandante
original del “ticket de parqueo” que le fue otorgado al accesar en
su vehículo al estacionamiento del centro Comercial Plaza Lama,
quedó probado ante la Corte a-qua el hecho del ingreso del vehículo
a las instalaciones de la recurrente, salvo que se confirmara, que no
es el caso de la especie, de que el recurrido, se haya apropiado del
mencionado comprobante en forma ilícita; que de haber abandona-
do la tienda igual que como entró, en su vehículo, no tendría en su
poder el referido ticket, el cual es exigido su devolución al dejar el
establecimiento cualquier automóvil;
Considerando, que en adición a lo antes indicado también fue
comprobado por la corte a-qua, que el señor Carlos Rodolfo de
la Cruz, no solo estuvo en el establecimiento comercial, sino que
realizó un consumo por la suma de ochocientos ochenta y uno con
treinta y dos centavos (RD$881.32); que entre las obligaciones ele-
mentales que impone la dinámica del contrato al comercio en cuyo
estacionamiento es aparcado un vehículo, mientras el propietario del
mismo realiza sus compras, está la de garantizar la seguridad del
vehículo confiado para su cuidado;
Considerando, que en lo referente a la crítica enarbolada al acta
policial, donde se recogen las incidencias ocurridas, es lógico que en
la misma, solo aparezcan las declaraciones del recurrido, pues éste
era quien tenía interés en denunciar los hechos revelados; que con-
trario a lo alegado por la recurrente, no se trata de pruebas aisladas,
a las que éste pretende restarle valor, sino de una serie de aconteci-
mientos conexos ocurridos el mismo día, que constituyeron pruebas
suficientes, para que el tribunal de alzada formara su criterio de que
los hechos ocurrieron como fueron denunciados por el recurrido, y
en base al alcance de esos elementos probatorios retuvo la respon-
sabilidad civil contra la actual recurrente; que tales comprobaciones
versaron sobre cuestiones de hecho, que en su naturaleza son del
dominio exclusivo de los jueces del fondo, cuya censura escapa al
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia 863
control de la casación siempre y cuando, no se haya incurrido en
desnaturalización de los hechos contenidos en dicha documenta-
ción, lo cual en la especie no ha sido demostrado por el recurrente,
Considerando que, la sentencia impugnada revela que la misma
contiene una completa relación de los hechos de la causa, a los cua-
les la corte a-qua ha dado su verdadero sentido y alcance, así como
una motivación suficiente y pertinente que justifica su dispositivo,
lo que ha permitido a esta Suprema Corte de Justicia, como Corte
de Casación, verificar que en la especie, se ha hecho una correcta
aplicación de la ley, valoración de los hechos y documentos de la
causa, conteniendo el fallo criticado motivos suficientes y pertinen-
tes que justifican su dispositivo, por lo tanto, la sentencia impugnada
Primera Sala
no adolece de los vicios denunciados por el recurrente, por lo que
procede desestimar los medios de casación examinados, por carecer
de fundamento y en consecuencia, rechazar el presente recurso de
casación de que se trata.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación in-
terpuesto por la entidad Plaza Lama, S. A., contra la sentencia núm.
801, dictada el 12 de diciembre de 2006, por la Primera Sala de la
Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Na-
cional, cuyo dispositivo figura copiado en parte anterior del presente
fallo; Segundo: Condena a entidad Plaza Lama, S. A., al pago de las
costas a favor del Dr. Ruber M. Santana Pérez, abogado de la parte
recurrida, quien afirma haberlas avanzado en su mayor parte.
Así ha sido hecho y juzgado por la Sala Civil y Comercial de la
Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la misma
en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, en su audiencia pública
del 24 de octubre de 2012, años 169º de la Independencia y 150º de
la Restauración.
Firmado: Julio César Castaños Guzmán, Víctor José Castellanos
Estrella, José Alberto Cruceta Almánzar y Francisco Antonio Jerez
Mena. Grimilda Acosta, Secretaria General.
864 Boletín Judicial 1223
La presente sentencia ha sido dada, firmada y pronunciada por
los señores Jueces que figuran al pie, en la audiencia pública del día,
mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí,
Secretaria General, que certifico.
www.suprema.gov.do
www.suprema.gov.do