NUEVO RÉGIMEN FISCAL Y PENAL FISCAL: ALGUNAS REFLEXIONES EN
PASTORA MELGAR MANZANILLA
SONIA VENEGAS ÁLVAREZ
DANIEL MÁRQUEZ GÓMEZ
(Coordinadores)
tirant lo blanch
Ciudad de México, 2021
Introducción
El 8 de noviembre de 2019 y 9 de diciembre de 2019 se publicaron en el Diario
Oficial de la Federación dos reformas fiscales: la primera vía el “Decreto por el que
se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal contra
la Delincuencia Organizada, de la Ley de Seguridad Nacional, del Código Nacional
de Procedimientos Penales, del Código Fiscal de la Federación y del Código Penal
Federal” y la segunda a través del “Decreto por el que se reforman, adicionan y
derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto sobre la Renta, de la Ley
del Impuesto al Valor Agregado, de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción
y Servicios y del Código Fiscal de la Federación”, respectivamente. La primera
reforma considera a algunos delitos fiscales, bajo ciertas condiciones, como
delincuencia organizada o amenazas a la seguridad nacional. La segunda reforma
impacta en temas como: razón de negocios y re-caracterización de operaciones,
cancelación de sellos, revelación de esquemas reportables, subcontratación
laboral e impuestos a servicios digitales.
Estas reformas, aunque extensas, de conformidad con lo establecido en la
exposición de motivos del Paquete Económico para 2020 no incluyen nuevos
impuestos o incrementan las tasas actuales. Las medidas tributarias e incluso las
penales aparentan dirigirse hacia dos finalidades que no se excluyen. Como son
fortalecer los ingresos de la federación mediante medidas que garanticen el
cumplimiento de las obligaciones tributarias de los residentes en México, al
proveer nuevas herramientas para cerrar los distintos canales de la evasión fiscal;
e, implementar recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE), especialmente aquellas emitidas en el marco del
proyecto BEPS (Base Erosión and Profit Shifting) para fortalecer las capacidades
de la autoridad para detectar operaciones que erosionan la base tributaria.
Por tanto, aunque no se traten de la introducción de nuevos impuestos o cambios
en tasas, las repercusiones pueden ser de profundidad en el sistema tributario.
Una confronta entre las finalidades perseguidas y las posibles repercusiones de
las distintas disposiciones.
Introducción
jurídicas hacen surgir algunas preguntas: ¿Se trata de un nuevo paradigma
coercitivo fiscal cuyas bases se venían plantando hace algunos años? ¿Este
nuevo paradigma coercitivo fiscal es excesivo o justificable? ¿Los cambios son
apropiados para lograr las finalidades?
Lo anterior plantea problemas como la relación entre la riqueza y los impuestos,
los principios constitucionales y legales aplicables a las contribuciones, el papel
del Estado en la recaudación, el uso y destino de las contribuciones, el papel que
debe tener la última ratio social –el derecho penal—en la recaudación de los
impuestos y, sobre todos, diversos temas operativos que impactan en la gestión
de las actividades económicas de los contribuyentes, al emitirse reformas fiscales
que los obligan a replantear sus procesos administrativos.
Por lo anterior, reformas de la extensión como las de noviembre y diciembre de
2019 justifica su análisis y reflexión para detonar el debate en torno a la materia
fiscal y, sobre todo, para efectos de actualización en materia fiscal. Cuando se
alude a cambios de la magnitud de los mencionados, con posibles repercusiones,
retos y desafíos para el Estado, los contribuyentes, la doctrina y praxis tributaria, el
análisis y reflexión se tornan obligatorios. En este contexto nace la idea de
reflexionar sobre diversos aspectos de las reformas fiscal y penal fiscal. Si bien en
esta obra no se agotan todos los temas de las reformas, en ella el lector
encontrará debates críticos de académicos y litigantes que son una excelente
oportunidad para emprender el estudio del nuevo régimen fiscal mexicano.
En la obra el lector encontrará reflexiones sobre aspectos generales de las
reformas fiscales mencionadas, como los de Daniel Márquez Gómez, sobre la
riqueza y la contribución y del principio que reza que “nadie puede ser aprisionado
por deudas de carácter puramente civil”; de Eddy De la Guerra, sobre el ilícito
tributario y el paradigma coercitivo, se refiere al ilícito tributario en Ecuador; Juan
Carlos Benalcázar Guerrón diserta sobre la naturaleza y régimen de las
infracciones y sanciones en materia tributaria; Adelina Quintero Sánchez destaca
el tema de los paraísos fiscales y sus repercusiones en la capacidad impositiva del
estado. Asimismo, hay reflexiones sobre temas más específicos de las reformas
aludidas, como la de Pastora Melgar Manzanilla e Israel Santos Flores, que se
refieren al régimen impositivo de la economía digital. Aunque tratan el mismo
tema, lo hacen desde enfoques distintos, lo que permite al lector contar con dos
visiones sobre un mismo tema.
David Ulises Guzmán Palma y Sonia Venegas Álvarez abordan el tema de la
cancelación de los sellos digitales por falta de pago puntual de contribuciones,
cada uno con su visión sobre esa institución, y Gustavo Adolfo Sánchez Blancas
examina el tema de la revelación de esquemas reportables y la re-caracterización
de actos jurídicos.
Como se advierte, se abordan una amplitud de temas asociados con aspectos
generales de las contribuciones, así como temas concretos de las reformas que
pueden ser la base para futuras reflexiones sobre la materia fiscal. Por tanto, sin
agotar todos los temas de las reformas, desde posiciones relativamente
novedosas de los autores, el lector se encontrará una visión amplia de la evolución
del régimen tributario mexicano, en lo general, y de las reformas mencionadas en
lo particular.
Facultad de Estudios Superiores Acatlán, agosto de 2020
Pastora Melgar Manzanilla
Riqueza y contribución a la luz del principio “nadie puede ser aprisionado
por deudas de carácter puramente civil”
Daniel Márquez Gómez
Las grandes naciones nunca se empobrecen por el despilfarro y la mala
administración del sector privado, aunque a veces sí por el derroche y la mala
gestión del sector público.
No existe propiedad segura donde un déspota puede apoderarse de la propiedad
de sus súbditos sin el consentimiento de éstos. (…). Si en Inglaterra, donde los
impuestos no pueden ser establecidos más que por los representantes de la
nación, el ministerio dispusiera de la mayoría de los votos, ya sea por medio de la
influencia que ejerce en las elecciones, o debido a la multitud de plazas cuya
distribución se le dejó imprudentemente, entonces el impuesto no sería en realidad
votado por representantes de la nación, a los que se calificaría así no serían, de
hecho, más que representantes del ministerio (…).
SUMARIO: I. LA RIQUEZA COMO BASE DE LA CONTRIBUCIÓN; II.
NATURALEZA JURÍDICA DE LA OBLIGACIÓN FISCAL; III. REFORMAS
FISCALES Y DERECHO PENAL FISCAL; IV. EL PRINCIPIO NADIE PUEDE SER
ARRESTADO POR DEUDAS DE CARÁCTER PURAMENTE CIVIL, V. A
MANERA DE CONCLUSIÓN: INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS REFORMAS
FISCALES POR EXCESO DE PUNICIÓN: VIOLACIÓN DEL PRINCIPIO
CONSTITUCIONAL NADIE PUEDE SER ENCARCELADO POR DEUDAS DE
CARÁCTER PURAMENTE CIVIL; VI. BIBLIOGRAFÍA.
I. LA RIQUEZA COMO BASE DE LA CONTRIBUCIÓN
En Los Seis Libros de la República, Jean Bodín afirma que uno de los atributos de
la soberanía en su dimensión de poder hacer las leyes es el derecho de gravar a
los súbditos con contribuciones e impuestos, o de eximir de ellos a algunos.
Además, sostiene: Es posible que la república subsista sin contribuciones, (…).
Pero la necesidad de establecerlas o suprimirlas sólo puede determinarla quien
tiene el poder soberano.
Así, es el soberano el que debe establecer las contribuciones.
En las democracias modernas el soberano es el pueblo, como se destaca en
nuestro artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
así como el poder dimana del pueblo, también se destaca, en el artículo 31,
fracción IV, de la norma fundamental, que el ciudadano tiene la obligación de
“contribuir de manera proporcional y equitativa” al gasto de la federación, Estado o
municipio en donde resida. El soberano también tiene el derecho de comprobar,
por sí mismo o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución
pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata,
su base, su recaudación y su duración.
Por lo anterior los artículos 5, 25, 27 y 28 de la Carta Magna, establecen una serie
de condiciones asociadas a la generación de riqueza:
a) el trabajo, la industria, profesión o comercio como derechos humanos; b) la
rectoría económica del Estado; c) la propiedad privada y economía mixta donde
concurren los sectores público, social y privado, d) la consecución del ejercicio de
la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales; e) la función
social de la iniciativa privada, f) que el Estado debe generar condiciones
favorables para el desenvolvimiento de la empresa privada, sujetando su
desarrollo al interés público; y g) que las actividades económicas deben sujetarse
al principio de legalidad.
Como se advierte, la riqueza proviene del trabajo. Según Adam Smith en su
famosa obra: La riqueza de las naciones, con la que algunos consideran que nace
la economía en 1776 de cada nación es el fondo del que se deriva todo el
suministro de cosas necesarias y convenientes para la vida que la nación
consume anualmente, y que consisten siempre en el producto inmediato de ese
trabajo, o en lo que se compra con dicho producto a otras naciones.
: El trabajo anual.
Así, el trabajo es la base de la riqueza y, como consecuencia, de la contribución.
Para poder pagar contribuciones se requiere que el ciudadano tenga con qué
contribuir, o sea, riqueza. La riqueza es el conjunto de bienes capaces de
satisfacer necesidades. En términos más exactos el concepto de riqueza debe
incluir también los derechos sobre servicios de que dispone una persona o
institución.
Para Adam Smith “El incremento del ingreso y el capital es el incremento de la
riqueza nacional”.
Así, los impuestos requieren de la riqueza para pagarse. El capital y el trabajo son
la base de la riqueza. Como lo destaca el autor citado: La riqueza de todo país, y
su poder en la medida en que el poder depende de la riqueza, estará siempre en
proporción al valor de su producto anual, el fondo del cual se pagan todos los
impuestos.
En estos términos, una de las justificaciones para el pago de impuestos es que los
ciudadanos obtienen su riqueza de los elementos que les pone a disposición el
Estado y que el Estado requiere de recursos para realizar sus atribuciones,
cometidos o fines. En ese sentido, la mayor parte de este gasto debe ser
financiado mediante impuestos de alguna clase: el pueblo aporta una fracción de
su ingreso privado para constituir el ingreso público del soberano o el estado.
Lo anterior no es ajeno al pensamiento moderno, así, se afirma que el ingreso
público se refiere a la fuente de donde se obtienen recursos para cubrir el gasto
público; que los ingresos, son: a) ingresos tributarios; b) ingresos de organismos y
empresas, y c) ingresos por financiamiento. Entre los elementos del impuesto se
menciona a la “fuente”, a la que se define como: Es el monto de bienes o la
riqueza de donde se saca la cantidad necesaria para pagar el impuesto. Son dos
estas fuentes: el capital y la renta. Por capital debe entenderse al conjunto de
bienes de una persona, susceptibles de producir una renta.
Así, los impuestos son la carga obligatoria que los individuos y empresas entregan
al Estado para contribuir a sus ingresos.
Por lo anterior, dado el nexo entre contribuciones y gasto público, es evidente que:
El esfuerzo uniforme, constante e ininterrumpido de cada persona en mejorar su
condición, el principio del que originalmente se derivan tanto la riqueza pública
como la privada, es con frecuencia tan poderoso como para mantener el rumbo
natural de las cosas hacia el progreso, a pesar tanto del despilfarro del gobierno
como de los mayores errores de administración.
Lo que explica porque en economía se pone tanto énfasis en el tema de la acción
personal, del “desarrollo” y control del gobierno.
Como ejemplo, podemos mencionar que en México el impuesto sobre la renta
tiene como base a la Ley del Centenario de 20 de julio de 1921, donde se instituyó
un “impuesto extraordinario” vía “cédulas” con su propia tarifa. El impuesto era
transitorio y se usó para adquirir barcos para la marina mercante y realizar obras
para mejorar los puertos. Esta ley gravó: 1) los ingresos mercantiles e industriales,
2) el ejercicio de una profesión liberal; 3) el trabajo a sueldo o asalariado, y 4) la
colocación de capitales a rédito, la participación y los dividendos. La liquidación
era a través de estampillas con la palabra: “Centenario”.
En ese contexto, en la tesis jurisprudencial I.4o.A. J/103 (9a.) el Cuarto Tribunal
Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, estableció que: (…). Por
tanto, el Estado, al establecer las contribuciones, grava la riqueza de los
particulares, la que conforme a la técnica fiscal puede manifestarse a través de la
obtención de ingresos, la propiedad de un patrimonio o capital, o la realización de
gastos o erogaciones destinados a adquirir bienes o servicios.
Lo que refrenda el nexo entre riqueza e impuestos.
Así, en la tesis jurisprudencial 72/2011, de 8 de septiembre de 2011, el Pleno del
Poder Judicial de la Federación determinó: “una contribución recae sobre una
manifestación de riqueza” porque “el elemento económico que justifica la
imposición se encuentra presente en la configuración del hecho imponible y al
momento en que éste se actualiza”.
Para continuar con mis argumentos, como advertencia previa, debo mencionar
que antes de que se critique mi planteamiento, al considerarlo “liberal” o
“neoliberal”, por acudir a autores como los citados, que en el artículo 56 de la
Constitution of the People’s Republic of China se destaca la obligación de los
ciudadanos chinos de pagar impuestos.
También la Constitución de la República de Cuba contiene la obligación de los
cubanos y extranjeros de pagar impuestos.
Lo anterior contrasta con la República Por La República Socialista de Vietnam
también establece en su constitución la obligación de pagar impuestos.
La Constitución de la República Democrática del Pueblo Lao, también prescribe la
obligación de pagar impuestos.
…La popular Democrática de Corea en el artículo 25, párrafo segundo, de su
Constitución, sostiene que ya abolió el “sistema de impuestos”. Como se advierte,
con la excepción de Corea del Norte, los cuatro países socialistas mencionados
contienen en sus constituciones la obligación de pagar impuestos.
Cuando estaba en preparación este trabajo se generaron varias noticias
importantes en materia de impuestos: 1) el pago de la empresa WalMart de 8 mil
millones de pesos en impuestos; 2) que la empresa Fomento Económico
Mexicano acordó el pago de 8,790 millones de pesos por “diferencias de
interpretación”; y 3) el presidente informó que iba a dar a conocer un fraude por
48,000 millones de pesos imputable a “factureros” en el sexenio pasado en donde
están coludidas autoridades de Hacienda y políticos.
Lo anterior se relaciona con las reformas publicadas en el Diario Oficial de la
Federación el 8 de noviembre de 2019 y 9 de diciembre de 2019, vía los decretos:
“Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la
Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, de la Ley de Seguridad Nacional,
del Código Nacional de Procedimientos Penales, del Código Fiscal de la
Federación y del Código Penal Federal” y “Decreto por el que se reforman,
adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto sobre la Renta,
de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, de la Ley del Impuesto Especial sobre
Producción y Servicios y del Código Fiscal de la Federación”, reformas que han
sido tildadas de “terrorismo fiscal”, al grado que el gobierno ha tenido que
desmentir ese argumento.
Así, nuestra pretensión no es justificar ilícitos, tampoco arropar la idea de que no
se pague impuestos, nuestro propósito es estudiar ambas reformas a la luz del
principio “nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil” que
regula el artículo 17, párrafo final, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Adelantando una conclusión, el análisis, aunque acotado a los decretos
mencionados, se podrían aplicar a todo el Derecho Penal Fiscal; para lo anterior
analizaremos la naturaleza jurídica de la obligación fiscal, las reformas
mencionadas y el Derecho Penal Fiscal, el principio nadie puede ser arrestado por
deudas de carácter puramente civil contenido en el precepto destacado y
enunciaremos las conclusiones correspondientes.
II. NATURALEZA JURÍDICA DE LA OBLIGACIÓN FISCAL
Para Jean Baptiste La Say, los gobiernos más malos, los que separan sus
intereses de los de la nación, saben ahora que los ingresos de los particulares son
la fuente de la que sacan los tributos al fisco; y que, aun en los países gobernados
despótica o militarmente, y donde los impuestos no son un pillaje organizado, los
particulares no pueden pagar más que con lo que ganan.
Para reforzar este y los demás argumentos, en el pensamiento económico de
Adam Smith, se afirma que el ingreso privado de las personas, proviene en última
instancia de tres fuentes: renta, beneficio y salario. Todo impuesto debe ser
finalmente pagado a partir de alguna o algunas de estas tres clases de ingresos.
Para Adolfo Arrioja Vizcaíno, el ingreso tributario son aquellos recursos
económicos, en dinero o especie, que el fisco obtiene de los particulares o
gobernados, cuando aportan una parte proporcional de sus ingresos, utilidades o
rendimientos para contribuir al gasto público.
Lo que acredita un nexo entre ingreso del particular (signo de riqueza) e
impuestos. Dado que los impuestos significan tomar parte de los bienes de los
particulares: ¿Cuáles son las reglas que deben respetar los Estados para aprobar
los impuestos? Adam Smith proporciona los cuatro cánones de la tributación en
general:
I. Los súbditos de cualquier estado deben contribuir al sostenimiento del gobierno
en la medida de lo posible en proporción a sus respectivas capacidades; es decir,
en proporción al ingreso del que respectivamente disfrutan bajo la protección del
estado.
II. El impuesto que cada individuo debe pagar debe ser cierto y no arbitrario. El
momento del pago, la forma del mismo, la cantidad a pagar, todos deben resultar
meridianamente claros para el contribuyente y para cualquier otra persona.
III. Todos los impuestos deben ser recaudados en el momento y la forma que
probablemente resulten más convenientes para el contribuyente.
IV. Todos los impuestos deben estar diseñados para extraer de los bolsillos de los
contribuyentes o para impedir que entre en ellos la menor suma posible más allá
de lo que ingresan en el tesoro público del estado.
En este sentido, proporcionalidad, justicia y claridad, conveniencia y cuantía
mínima son las reglas que se imponen al Estado en materia impositiva.
Según Sergio Francisco de la Garza, los tributos o contribuciones son las
prestaciones en dinero o en especie que el Estado exige en ejercicio de su poder
de imperio con el objeto de obtener recursos para el cumplimiento de sus fines.
Así, destaca los caracteres de los tributos: 1) carácter público, son parte del
Derecho Público; 2) es una prestación que el contribuyente da al Estado en dinero
o especie; 3) es una obligación ex-lege, enunciado con las palabras: nullum
tributum sine lege, lo que significa que la fuente de esta obligación siempre es la
ley; 4) es una relación personal, de derecho, obligatoria; 5) su objeto o finalidad es
proporcionar recursos al Estado para que éste realice sus funciones; 6) deben ser
justos, como expresión de la equidad y proporcionalidad; 7) los recursos que
producen los tributos no deben afectarse a gastos determinados, es lo que se
conoce como “unidad de caja”; y 8) aspectos negativos: i) servicios personales
obligatorios (censales y electorales), ii) prestaciones de hacer en las leyes
tributarias (presentar declaraciones, suministrar informes, hacer retenciones o
cobranzas de impuestos), iii) no deben constituir la sanción de un hecho ilícito, y
iv) tampoco deben constituir prestaciones pecuniarias realizadas en carácter de
contraprestación por el consumo o uso de bienes y servicios de naturaleza
económica o de cualquier otro carácter, prestado por el Estado.
En la Contradicción de tesis 7/96, entre las sustentadas por el Tercer Tribunal
Colegiado del Cuarto Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materias Penal y
Administrativa del Segundo Circuito, resuelta por el Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, el 6 de mayo de 1997, se determinó:
1) Que el Constituyente de 1917 estableció en el artículo 31, fracción IV, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la obligación de todos los
mexicanos de contribuir a los gastos públicos.
2) Que también consignó el derecho de todos los mexicanos a que dicha
contribución se realizara de la manera proporcional y equitativa que dispusieran
las leyes.
A estas dos determinaciones se les considera las bases generales de la facultad
impositiva del Estado para el logro de las funciones que le están encomendadas.
3) También dejó al legislador ordinario la facultad de determinar en cada época de
la historia la forma y medida en que los individuos y los grupos que integran la
sociedad deben contribuir.
4) Por lo que el legislador ordinario, respetando las bases fundamentales de
nuestra Constitución Política, debe definir cuáles son las contribuciones que en
cada época existirán de acuerdo con las circunstancias sociales y económicas, la
evolución de la administración pública y las responsabilidades que el Estado vaya
asumiendo.
5) Estableció como características propias de una relación jurídica tributaria: i) el
sujeto activo de la relación es un ente público; ii) es una obligación impuesta
unilateralmente por el Estado, en virtud de su poder de imperio, para todo aquel
que se coloque en la hipótesis normativa; iii) es una obligación que tiene su origen
en un acto formal y materialmente legislativo;
iv) el ente está dotado por la ley de facultades de investigación para verificar el
debido cumplimiento de las obligaciones que deriven de aquélla, y para
determinar, fijar en cantidad líquida y cobrar las contribuciones relativas, mediante
el procedimiento administrativo de ejecución; 5) los ingresos que por virtud de
tales aportaciones se recaudan, son para sufragar el gasto público.
Lo determinado por el Poder Judicial de la Federación es cuestionable a la luz del
paradigma de los derechos humanos, sobre todo porque no es compatible con el
proceso de generación de la riqueza.
En lo que se refiere a la naturaleza jurídica de los impuestos, destacó en la
Contradicción de tesis 379/2012, entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Primero y Segundo, ambos en Materias Penal y Administrativa del
Décimo Séptimo Circuito resuelta por la Segunda Sala, el 15 de mayo de 2013,
que: la naturaleza jurídica de los impuestos es que se establecen en forma
unilateral y coactiva, su hecho imponible o el hecho generador se actualiza por la
sola circunstancia de que se grava una manifestación específica de riqueza y el
destino previsto para los recursos recaudados constituye un gasto público
indivisible e indeterminado individualmente, dirigidas a beneficiar a toda la
colectividad.
Al hecho imponible de la relación tributaria, se le denomina: El presupuesto de
hecho de la obligación tributaria, presupuesto, hecho generador, hecho, hecho
imponible, hecho generador, hecho tributario, hipótesis de incidencia tributaria. En
México se usa hecho generador o hecho imponible.
afirma que:
En este sentido, Sergio Francisco de la Garza el presupuesto de hecho o hipótesis
de incidencia, puede recibir el nombre genérico de hecho tributario, a fin de que
comprenda las tres especies de tributos, ya estudiados, por el nombre “hecho
imponible” se refiere más bien al presupuesto del impuesto, dejando fuera a los
presupuestos del derecho (tasa) y de la contribución especial.
Por el contrario, el hecho fenoménico producido en la realidad, que por
acomodarse a la hipótesis o presupuesto establecido en la norma tributaria,
genera el tributo, preferimos llamarlo “hecho generado”.
El hecho generador y el hecho tributario se asocian con la riqueza. Nuestro
constitucionalismo, en la interpretación de los tribunales federales, ha definido al
hecho imponible en la Acción de inconstitucionalidad 23/2005, promovida por el
Procurador General de la República y resuelta por el Pleno de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación el 27 de octubre de 2005, en los términos siguientes:
El hecho imponible de las contribuciones, consiste en el presupuesto de
naturaleza jurídica o económica fijado por la ley para configurar cada
tributo y de cuya realización depende el nacimiento de la obligación tributaria,
dicho elemento reviste un carácter especial entre los componentes que integran la
contribución, toda vez que no sólo constituye el presupuesto para el nacimiento de
la obligación tributaria, sino que además, sirve como elemento de identificación de
la naturaleza del tributo.
Por último, es necesario destacar los elementos esenciales de los impuestos, en la
Tesis: 2a./J. 133/2002, se destacó: las disposiciones fiscales que prevén
elementos esenciales, como son sujeto, objeto, base, tasa o tarifa de una
contribución y las excepciones a ésta, son de aplicación estricta.
Así, en materia impositiva aplica la tipicidad estricta.
Lo anterior sirve de contexto para analizar el contenido de las reformas fiscales y
su nexo con el Derecho Penal Fiscal.
III. REFORMAS FISCALES Y DERECHO PENAL FISCAL
Como destacamos arriba, el 8 de noviembre de 2019 y 9 de diciembre de 2019 se
publicaron en el Diario Oficial de la Federación dos decretos, el primero el
“Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la
Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, de la Ley de Seguridad Nacional,
del Código Nacional de Procedimientos Penales, del Código Fiscal de la
Federación y del Código Penal Federal” y el segundo “Decreto por el que se
reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto
sobre la Renta, de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, de la Ley del Impuesto
Especial sobre Producción y Servicios y del Código Fiscal de la Federación”,
respectivamente.
La primera reforma considera al delito de defraudación fiscal como delincuencia
organizada (2°, fr. VIII Bis Ley Federal contra la Delincuencia Organizada),
también se le considera tema de seguridad nacional (artículo 5°, fracción XIII, de la
Ley de Seguridad Nacional), en la defraudación fiscal se establece prisión
preventiva oficiosa (art. 167, párrafo último, fracción II, del Código Nacional de
Procedimientos Penales), además, se sanciona penalmente al que: “expida,
enajene, compre o adquiera comprobantes fiscales que amparen operaciones
inexistentes, falsas o actos jurídicos simulados” (artículo 113, Bis del Código Fiscal
de la Federación).
La segunda reforma impacta en temas como: estímulos fiscales y su acreditación,
eliminación de la compensación universal, obligación de pago de impuestos a
plataformas digitales, permitir tributar en el régimen del sector primario a aquellos
que industrialicen y comercialicen productos agrícolas, grava ventas por catálogo,
establece el régimen de incorporación fiscal (RIF) para las personas físicas que
presten servicios o enajenen bienes por internet, a través de las plataformas
tecnológicas, pago de impuesto por rentas vencidas, y fiscalización al outsourcing,
entre otras cuestiones. Otro de los aspectos interesantes de esta reforma, es que
en el artículo 5° A del Código Fiscal de la Federación se alude a “Los actos
jurídicos que carezcan de una razón de negocios y que generen un beneficio fiscal
directo o indirecto, tendrán los efectos fiscales que correspondan a los que se
habrían realizado para la obtención del beneficio económico razonablemente
esperado por el contribuyente”, se incluyen también en el nuevo Título Sexto del
Código Fiscal los llamados “esquemas reportables”. Algo que destaca en ambas
reformas es los nexos entre el Derecho Fiscal y el Derecho Penal.
Para Sergio Francisco de la Garza, dentro del conjunto de normas jurídicas de
naturaleza financiera y tributaria, existen algunas que contienen las sanciones
penales que surgen con motivo del incumplimiento de los mandatos de esas
normas jurídicas.
El autor llama Derecho Penal Tributario a las normas que conjuntan lo fiscal con lo
penal, y distingue dos segmentos: El Derecho Penal Tributario Administrativo,
constituido por el conjunto de normas jurídicas penales que tipifican y sancionan
hechos que tienen el carácter de contravenciones o simples infracciones y cuya
aplicación ha sido encomendada por el Legislador, de su actividad juzgadora y
ejecutora, a la Autoridad Administrativa; y el Derecho Penal Tributario Judicial,
constituido por el conjunto de normas jurídicas penales que tipifican y sancionan
hechos que tienen el carácter de delitos y cuya aplicación ha sido encomendada,
en su actividad juzgadora, a la Autoridad Judicial.
Más adelante da otra definición de Derecho Penal Tributario, al que llama el
conjunto de normas jurídicas que tipifican las hipótesis que tienen el carácter de
delitos o faltas y que establecen las sanciones que deben imponerse a aquellas
personas que no cumplan con los mandatos de las normas jurídicas tributarias.
Ese segmento está sujeto a los siguientes principios: 1) Principio de legalidad,
“nullum crimen, nulla poena sine lege”, su origen en el Poder Legislativo y sea una
norma que cree situaciones jurídicas generales, abstractas e impersonales; 2)
Principio de “non bis in ídem”;
3) Principio de irretroactividad; 4) Interpretación estricta, prohibición de analogía y
aplicación de la ley más favorable; 5) Principio de audiencia; 6) Principio de
personalidad; 7) Principio de fundamentación y motivación; y 8) Principio de
culpabilidad.
Como se advierte, son principios que también se aplican a la materia penal.
En la acción de inconstitucionalidad 157/2007, promovida por el Procurador
General de la República, el 20 de octubre de 2008, de la que derivó la tesis de
jurisprudencia con el número 33/2009, destacó las particularidades del principio de
legalidad en materia penal, en los términos siguientes:
a) Reserva de ley, por virtud del cual los delitos sólo pueden establecerse en una
ley formal y material;
b) La prohibición de aplicación retroactiva de la ley en perjuicio de alguna persona
(verbigracia, leyes que crean delitos o aumenten penas); y
c) El principio de tipicidad o taxatividad, según el cual las conductas punibles
deben estar previstas en ley de forma clara, limitada e inequívoca, sin reenvío a
parámetros extralegales, y que implica la imposibilidad de imponer penas por
analogía o por mayoría de razón, y la prohibición de tipos penales ambiguos.
Además, se afirmó que la determinación que haga el legislador al emitir la norma
constituye la esencia del respeto al principio de legalidad en materia de imposición
de penas, pues acorde con los aspectos que abarca dicho principio aquél está
obligado a estructurar de manera clara los elementos del tipo penal, delimitando
su alcance de acuerdo a los bienes tutelados, imponiendo la determinación del
sujeto responsable y de sus condiciones particulares y especiales, así como a
establecer con toda claridad las penas que deben aplicarse en cada caso.
También, se estableció en las interpretaciones jurisprudenciales que los elementos
del tipo penal que deben examinarse en la sentencia son: i) los elementos
objetivos de la descripción típica del delito de que se trate; ii) si la descripción
típica los contempla, los elementos normativos (jurídicos o culturales) y subjetivos
específicos (ánimos, intenciones, finalidades y otros); iii) la forma de autoría (autor
intelectual, material o directo, coautor o mediato) o participación (inductor o
cómplice) realizada por el sujeto activo; y, iv) el elemento subjetivo genérico del
tipo penal, esto es, si la conducta fue dolosa (dolo directo o eventual) o culposa
(con o sin representación).
En este sentido, el ilícito fiscal, o la infracción o violación tributaria, es decir, el
hecho u omisión que lo constituyen, es cualquier conculcación de las normas
jurídicas que contienen las obligaciones sustantivas o formales de contenido
tributario. No obstante, no existe una diferencia de sustancia entre delito y
contravención, y que las diferencias que existen son de accidente. Por tanto,
doctrinalmente se afirma la unidad intrínseca del ilícito fiscal-administrativo y del
penal.
Entonces tenemos un problema, porque con la reforma penal de 2008 se
cambiaron las reglas del juego y ahora “basta con que el juez encuadre la
conducta a la norma penal, que permita identificar, independientemente de la
metodología que adopte, el tipo penal aplicable”, como se destaca en la
jurisprudencia derivada de la Contradicción de tesis 87/2016, suscitada entre el
Primer Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Décimo Séptimo
Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Circuito, resuelta el
1° de febrero de 2017, en los términos siguientes:
Del artículo 19, párrafo primero, de la Constitución Federal, reformado mediante
Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 18 de junio de 2008, se
desprende que para dictar un auto de vinculación a proceso es necesario colmar
determinados requisitos de forma y fondo.
En cuanto a estos últimos es necesario que: 1) existan datos que establezcan que
se ha cometido un hecho, 2) la ley señale como delito a ese hecho y 3) exista la
probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión. Ahora, el
texto constitucional contiene los lineamientos que marcan la transición de un
sistema de justicia penal mixto hacia otro de corte acusatorio, adversarial y oral,
como lo revela la sustitución, en los requisitos aludidos, de las expresiones
“comprobar” por “establecer” y “cuerpo del delito” por “hecho que la ley señala
como delito”, las cuales denotan un cambio de paradigma en la forma de
administrar justicia en materia penal, pues acorde con las razones que el propio
Poder Constituyente registró en el proceso legislativo, con la segunda expresión
ya no se requiere de “pruebas” ni se exige “comprobar” que ocurrió un hecho
ilícito, (…).
En este contexto, en los ilícitos fiscales basta la simple imputación de los órganos
facultados, para que el juez ordene la sujeción a proceso penal y, eventualmente,
aplique la medida cautelar de prisión preventiva. Además de que se obligue al
imputado a seguir un proceso penal. Lo anterior es incompatible con la naturaleza
“civil” del ilícito.
El fisco se comporta como el dueño de una parte alícuota del trabajo de la
población del Estado y por lo tanto ejerce “derechos” sobre ella. En este sentido,
además, de vulnerar la presunción de inocencia, indebidamente se está otorgando
al fisco una personalidad jurídica distinta de la del Estado.
IV. EL PRINCIPIO NADIE PUEDE SER APRISIONADO POR DEUDAS DE
CARÁCTER PURAMENTE CIVIL
De lo destacado hasta este momento podemos extraer algunas conclusiones: 1)
los sujetos pasivos de la relación fiscal, los contribuyentes, obtienen riqueza de
una actividad productiva relacionada con una fuente de ingresos regulada en
normas fiscales, por lo que hay una doble relación jurídica: por una parte, la
asociada a la obtención de la riqueza (trabajo, industria, profesión, comercio), que
es civil en sentido lato, por la otra, la relación asociada con la obligación del
ciudadano de contribuir al gasto regulada en normas fiscales, que es derecho
público; 2) derivado de lo anterior tienen la obligación de “contribuir de manera
proporcional y equitativa” al gasto público, esto es, pagar impuestos, o sea, una
obligación que aunque “pública”, para el particular es de tipo civil, en dos sentidos:
se relaciona con su carácter de ciudadano y se encuentra en la esfera de sus
actividades productivas; 3) la relación fiscal se agota con el pago, aunque en
casos excepcionales, cuando se incurre en contravenciones (infracciones) o delito
pueden generarse otro tipo de obligaciones.
Como se advierte, podríamos estar en presencia de un uso ilícito de las normas de
derecho penal en la materia fiscal, porque si un ciudadano debe entregar parte de
su riqueza al Estado, no al fisco, esa conducta es de orden civil, por derivar de una
relación civil, entonces, aplicando el principio “lo accesorio sigue la suerte de lo
principal”, los temas conexos, como los impuestos y su penalidad en caso de
contravenciones, deberían ser de naturaleza civil, sin embargo, su análisis
exhaustivo excede los límites de este trabajo, por lo que como hipótesis plausible
aceptaremos que la relación fiscal es de orden civil.
En un breve apunte histórico, destacaremos que, en la discusión de la
Constitución de Cádiz de 1812, la Junta de Legislación dio curso a un proyecto de
constitución sobre el que trabajaron los constituyentes. En las discusiones de las
Cortes aparecen múltiples referencias al caos o descontrol en el encarcelamiento
de ciudadanos. En el proyecto se prohíbe la histórica prisión por deudas, en el
artículo 25: “Nadie podrá ser preso por deuda, aunque sea á favor del fisco, ni por
las contribuciones; y éstas y aquellas se exigirán de los bienes, pero sin prisión.”
Así, desde este punto de vista las deudas al fisco o por contribuciones se
consideraban de orden civil, por lo que se prohibía el encarcelamiento por este
tipo de deudas. Desafortunadamente el contenido de ese precepto no trascendió
en la versión que se aprobó de la Constitución de Cádiz.
En otro orden de ideas, como ya lo había destacado al analizar los argumentos de
Sergio Francisco de la Garza, en la dogmática fiscal no existe una diferencia de
sustancia entre delito y contravención en la materia fiscal, las diferencias, si las
hay son de accidente; por lo que existe “unidad intrínseca” entre el ilícito fiscal-
administrativo y el penal. En este sentido, es relevante el contenido de nuestra
conclusión 1.
También, por lo destacado en el numeral 2, adquiere relevancia el contenido del
artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, donde se
destaca que: “Nadie será encarcelado por el solo hecho de no poder cumplir una
obligación contractual”. Por su parte, el artículo 7. “Derecho a la Libertad Personal”
numeral 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San
José) destaca:
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de
autoridad judicial competente dictados por incumplimientos de deberes
alimentarios.
Lo anterior se incorporó en el artículo 17 de la Constitución de 1857, y sobrevivió
en actual el artículo 17 párrafo final de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos de 1917, donde se prescribe: “Nadie puede ser aprisionado por
deudas de carácter puramente civil”.
Sobre este principio se ha destacado, en el caso de la imposición del arresto en la
etapa de ejecución de un juicio civil, para hacer cumplir el fallo en el que se
condenó al demandado a pagar una cantidad de dinero, que: si la actitud renuente
del condenado no se debe a que sea insolvente económicamente, el cumplimiento
de la sentencia puede forzarse a través de otros medios idóneos, verbigracia, el
embargo y secuestro de bienes.
En tanto que si la rebeldía del condenado se debe a que carece de medios
económicos, el arresto, como medida de apremio no sería capaz de satisfacer el
reclamo del actor y, por lo tanto, su aplicación implicaría un castigo y no un medio
con el cual pueda forzarse al cumplimiento del fallo definitivo, que atentaría contra
el principio establecido en el artículo 17 constitucional de que nadie puede ser
aprisionado por deudas de carácter puramente civil.
En el caso del delito de fraude, se estableció: que entre la dañada intención del
acusado de defraudar y el beneficio ilícito debe haber una relación inmediata de
causa a efecto; por tanto, si no se demuestra plenamente que el engaño o el error
del que fue víctima el sujeto pasivo tenía como fin defraudar y obtener un beneficio
ilícito no puede configurarse dicho delito, por lo que el enriquecimiento sin causa
que así obtiene el inculpado debe considerarse como una cuestión de carácter
civil, tomando en cuenta, además, la prohibición contenida en el artículo 17 de la
Constitución Federal, de que nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter
puramente civil.
Por último, en un caso relacionado con el tipo penal de abandono de persona, se
prescribió que: la propia Constitución Federal, al expresar en su artículo 17 que
nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil, está
determinando, con el vocablo “puramente”, una situación particular y concreta
cuya interpretación obliga a ser literal, de donde resulta que dicha prohibición tiene
sólo el alcance de relaciones de deudor acreedor que se generan en el campo del
derecho privado, que en este caso se refiere al civil, quedando desde luego fuera
las relaciones entre deudor y acreedor cuando aquéllas se generen por la
aplicación de una ley, con fundamento en la cual en sentencia definitiva se impone
una condena de carácter público, teniendo en este caso la deuda que resulte,
inevitablemente, el mismo carácter, en el sentido de opuesta a la de naturaleza
civil o privada.
Así, el “principio nadie puede ser encarcelado por deudas de carácter
estrictamente civil”, obliga a la autoridad fiscal, en los llamados ilícitos o delitos
fiscales a probar “más allá de toda duda razonable”, como cuestión previa, que la
conducta que da motivo al proceso penal no es “civil” en sentido estricto, sino que
la conducta puede encuadrar en las conductas penales. Lo anterior más allá de la
construcción de “tipos” en normas penales o fiscales por parte del legislador.
V. A MANERA DE CONCLUSIÓN: INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS
REFORMAS FISCALES POR EXCESO DE PUNICIÓN: VIOLACIÓN DEL
PRINCIPIO CONSTITUCIONAL NADIE PUEDE SER ENCARCELADO POR
DEUDAS DE CARÁCTER PURAMENTE CIVIL
Como se mencionó líneas arriba, de la tesis aislada I.9o.P.7 P queda un problema
que vetaría la aplicación del principio “nadie puede ser encarcelado por deudas de
carácter puramente civil” a la materia fiscal, porque de su contenido se advierte
que, indebidamente, se excluyen de este principio “las relaciones entre deudor y
acreedor” que “se generen por la aplicación de una ley”, porque siempre se podría
argumentar que los tipos penales se derivan de una ley en sentido formal y
material, como son las leyes fiscales.
Sin embargo, ese razonamiento nos lleva a un absurdo. Cuando se demanda el
incumplimiento de un acto jurídico en la vía civil, el demandante se apoya en una
norma general, sea el Código Civil o el Código de Comercio, o alguna norma civil
similar, en ese sentido, la aplicación de la ley constituye la base de la sentencia.
Por lo que, inclusive en los actos de corte civil “hay una aplicación de la ley que
termina con una condena de carácter público”, esto es, constituyen actos de
aplicación de la ley; no obstante, el principio: “nadie puede ser encarcelado por
deudas de carácter puramente civil” sigue operando. En los hechos la tesis aislada
mencionada restringe la aplicación del principio constitucional en análisis.
Afortunadamente sólo es una tesis aislada, por lo que no es obligatoria.
Para reforzar la incongruencia mencionada, debemos destacar que en una tesis
aislada de la jurisprudencia histórica de la Quinta Época, se afirma que las
llamadas “garantías individuales”: Están condicionadas a la vigencia de la
Constitución en que se consignan.
Lo anterior también se puede afirmar de los derechos humanos a partir del 10 de
junio de 2011, como se determinó en la tesis de jurisprudencia:
P./J. 20/2014 (10a.), donde se afirmó: los derechos humanos, en su conjunto,
constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, conforme al cual
debe analizarse la validez de las normas y actos que forman parte del orden
jurídico mexicano.
Así, en la tesis aislada I.9o.P.7 P se estaría violando la constitución al restringir
indebidamente un derecho humano.
En torno a la probable aplicación del artículo 17, párrafo final, de la Constitución
federal a cuestiones fiscales, es necesario mencionar que al interpretar el
contenido del artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en una tesis aislada de la Quinta Época, el Poder Judicial de la
Federación, afirmó: las garantías que consigna al artículo 14 constitucional, debe
interpretarse en el sentido de que a cualquier acto de la autoridad que implique
afectación a los derechos individuales, debe anteceder un procedimiento.
Además, desde hace tiempo se superó la idea restrictiva de los derechos
humanos, como se advierte de otra tesis aislada de la Quinta Época se afirmó: Las
garantías individuales del artículo 14 constitucional, se otorgan para evitar que se
vulneren los derechos de los ciudadanos sujetos a cualquier procedimiento, bien
sea administrativo, civil o penal, por lo que es errónea la apreciación de que sólo
son otorgadas para los sujetos al último.
Lo que válidamente se puede aplicar al contenido del artículo 17, párrafo final, de
la constitución federal.
Como ya hemos hecho una breve relación del contenido de las reformas que nos
sirven de motivo para este trabajo. Sólo nos resta argumentar en torno a su
inconstitucionalidad. La inconstitucionalidad de las reformas fiscales mencionadas,
debe partir de su contradicción con una norma constitucional. En efecto, el Poder
Judicial de la Federación ha destacado que: La inconstitucionalidad de la ley que
establece un gravamen no puede fundarse en el hecho de que éste contraríe el
espíritu de leyes de carácter secundario o pactos económicos, sino en la
demostración de que resulta violatorio de algún precepto de la Constitución
Federal.
Como para nosotros, no está en duda el carácter civil de los impuestos, por las
razones que hemos expresado líneas arriba, tampoco controvertimos su nexo con
la actividad económica y su dimensión ciudadana, en este sentido, es evidente
que las reformas destacadas al incrementar los tipos penales en asuntos de orden
civil, como los fiscales, violan el contenido del artículo 17, párrafo final, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en donde se plasma el
principio destacado. Así, al encontrar una contradicción entre una norma
constitucional y las reformas mencionadas, es fácil concluir que son
“inconstitucionales”.
Un tema adicional es el uso “político” de las normas fiscales, en un artículo para
“El Financiero”, Gabriel Reyes Orona advierte de lo que llama “absolutismo
judicial”, critica “la figura de extinción de dominio, la cual, aunque prohibida como
confiscación, esquizofrénicamente se adicionó al texto constitucional, adoptando la
visión de las agencias estadounidenses, que ven el combate al crimen organizado
como un rentable negocio”. También alude a: “La muy extrema medida de
congelar cuentas” porque: “nadie aguanta un fusilamiento financiero”. Afirmando
que: “los gobiernos son rápidos para vender lo ajeno, pero no así para resarcir los
daños”. Por lo que concluye: “el absolutismo judicial ha sido el cadalso de las
libertades ciudadanas”.
Lo anterior constituye una afrenta a la justicia y se adecua a nuestra crítica al uso
excesivo del derecho penal en materia fiscal.
Por lo anterior, podríamos encontrar otras fuentes de inconstitucionalidad, con
apoyo en las ideas de Adam Smith en torno al carácter “exactorio”, o sea, cobro
injusto o violento, de los impuestos:
Un impuesto puede extraer o impedir que entre a los bolsillos de la gente mucho
más de lo que ingresa en el tesoro público de las cuatro formas siguientes.
Primero, su recaudación puede requerir un gran número de funcionarios, cuyos
salarios pueden absorber una gran parte del producto del impuesto y cuyas sisas
pueden imponer a la población un tributo adicional.
Segundo, puede obstruir el trabajo del pueblo y desanimado a ingresar en ciertas
ramas de actividad que podrían dar sustento y empleo a grandes multitudes. (…).
Tercero, por las confiscaciones y otras penas en las que pueden incurrir los
desgraciados que intentan evadir el impuesto sin éxito, puede a menudo
arruinarlos y liquidar así el beneficio que la sociedad podría haber recibido gracias
a la inversión de sus capitales. Un impuesto excesivo genera una gran tentación
de evadirlo. Pero las penas por la evasión aumentan en proporción a la tentación.
La ley, en oposición a todos los principios normales de la justicia, crea primero la
tentación y castiga después a los que ceden ante ella; y normalmente además
amplía el castigo en proporción a la misma circunstancia que debería contribuir a
aligerarlo: la tentación de cometer el delito.
Cuarto, al someter al pueblo a la frecuente visita y la odiosa inspección de los
recaudadores, lo expone innecesariamente a muchos inconvenientes, vejaciones y
opresiones; (…). A través de alguna u otra de estas cuatro vías, los impuestos
resultan frecuentemente más gravosos para los ciudadanos que beneficiosos para
el soberano.
Como se advierte, el Derecho Penal no es la mejor herramienta para el cobro de
impuestos. En ese contexto, las reformas fiscales destacadas violan el artículo 17,
párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en la
medida en que el Estado hace “violencia” a través del Derecho Penal, para
reclamar el pago de impuestos. Existen vías de derecho administrativo o civil con
un contexto coactivo que podrían ser más eficaces para el cobro de impuestos.
Se viola igualdad procesal, porque no es lo mismo litigar en contra de un particular
que en contra del Estado, cuando se controvierten los impuestos en tribunales se
litiga en contra del Estado, lo que impacta en la independencia de los tribunales en
términos del artículo 17, párrafo séptimo, de la constitución federal.
Se violan el principio de especialización en materia de investigación de ilícitos,
porque ahora es una autoridad administrativa –las fiscales— las que determinan
que existe un delito, lo que vulnera el contenido del artículo 21 de la Constitución
federal; también se viola el artículo 22 al imponer por acciones y omisiones civiles,
penas relacionadas con el Derecho Penal; por, último, son injustas en la medida
en violan la proporcionalidad y equidad tributarias del artículo 31, fracción IV, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Además, incurren en lo que la doctrina llama “exceso de punición” o exceso de
severidad.
Esto es, existe: “una falta de coherencia o proporción entre aquellos componentes
preliminares que hasta podrían considerarse válidos y en el contenido, en relación
con la finalidad del acto”. En el caso concreto se advierte una falta de coherencia o
proporción entre la obligación civil “pagar impuestos” y la sanción penal
relacionada con “delincuencia organizada” en caso de violación de esa obligación,
lo bien se puede considerar “terrorismo fiscal” vía el uso de la “última ratio del
estado” al pago de impuestos, lo que vulnera la idea de justicia que contiene el
artículo 17 de la constitución federal. En palabras de Cesare Beccaria:
Hubo un tiempo en que casi todas las penas eran pecuniarias. Los delitos de los
hombres eran el patrimonio del príncipe. Los atentados contra la seguridad pública
eran un objeto de lucro. Quien estaba destinado a defenderla tenía interés en verla
ofendida. El objeto de las penas era, pues, un pleito entre el fisco (exactor de
estas penas) y el reo; un negocio civil, contencioso, privado más que público; que
daba al fisco otros derechos fuera de los suministrados por la defensa pública y al
reo otras vejaciones fuera de aquellas en que había incurrido, por la necesidad del
ejemplo. El juez era, pues, un abogado del fisco más que un indiferente
investigador de la verdad, un agente del erario y no el protector y el ministro de las
leyes.
Las reformas fiscales publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 8 de
noviembre de 2019 y 9 de diciembre de 2019 se encuentran en esta vía, fueron
impulsadas por agentes del Estado y hoy en la Suprema Corte están presente
ministros que antes defendieron o tuvieron participación con el interés del fisco.
Lo que pone en evidencia la necesidad de potenciar en las controversias de
carácter fiscal ante órganos jurisdiccionales el principio: “Nadie puede ser
aprisionado por deudas de carácter puramente civil”.
Las reformas fiscales con énfasis en el Derecho Penal muestran al gobierno
considerando al ciudadano como enemigo o “delincuente organizado” y no como
agente económico; además, acreditan la urgencia de revisar todas las normas de
Derecho Penal Fiscal a la luz de los derechos humanos contenidos en la Ley
fundamental.
Aceptamos la necesidad de un ius punendi del Estado en el caso de delitos, pero
estamos en contra de que se otorgue libertad a los agentes estatales para decir
qué es delito y qué no lo es, en particular en la materia fiscal, porque: “todo acto
de autoridad de hombre a hombre que no se derive de la absoluta necesidad, es
tiránico”.
Nos preguntamos: ¿Qué necesidad había de tildar algunas contravenciones
fiscales como “delincuencia organizada”? ¿Cuál fue la intención de utilizar al
Derecho Penal para recaudar?
Sorprende que un gobierno de “izquierda” y “liberal” impulse esta clase de
reformas legales. Sólo queda la protección jurisdiccional. Si la intención es
avanzar en la “justicia social” podríamos preguntarnos, irónicamente: ¿Por qué no
se explora qué hizo Corea del Norte para abolir el “sistema de impuestos”? Que se
presenten las impugnaciones necesarias para que, en caso de que no se les dé
trámite o se niegue la tutela de derechos, la omisión en la tutela de las libertades
se pueda imputar también a los jueces.
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El ilícito tributario y el paradigma coercitivo.
De los excesos innecesarios a la persecución
al contribuyente
Eddy de la Guerra1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. DEL DEBER GENERAL DE CONTRIBUIR A
LA OBLIGACIÓN CONCRETA DE TRIBUTAR. III. EL DEBER DE TRIBUTAR
PROPIAMENTE DICHO COMO ANTESALA A LA CONFIGURACIÓN DEL
ILÍCITO
TRIBUTARIO. IV. DEBER DE CUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS DEL PODER
SANCIONADOR. V. BREVE DESCRIPCIÓN HISTÓRICA DEL ILÍCITO
TRIBUTARIO EN ECUADOR. VI. EL PARADIGMA COERCITIVO FISCAL EN
ECUADOR Y
LA PERSECUCIÓN AL CONTRIBUYENTE ECUATORIANO. VII.
CONCLUSIONES.
VIII. BIBLIOGRAFÍA.
I. INTRODUCCIÓN
En este artículo se pretende analizar de manera crítica la configuración jurídica del
ilícito tributario, cuyo desborde trastoca los fines
de la regulación penal en materia fiscal. Si bien es cierto se deben perseguir y
sancionar aquellas omisiones tributarias dolosas que derivan
de prácticas ilícitas orientadas a la disminución o evasión total de las
obligaciones tributarias, también es cierto que la norma penal puede
llegar a convertirse en una herramienta de persecución de contribuyentes, quienes
sin dolo hubiesen podido incurrir en faltas, que no deberían pasar de infracciones
administrativas, como tampoco deberían
tener sanciones moderadas y proporcionales a la falta.
Este artículo parte de una investigación más grande sobre el deber
de contribución al gasto público, los deberes específicos y los derechos
del contribuyente, que de un tiempo acá se viene desarrollando con la
finalidad de identificar desbordes y abusos de poder, que puedan afectar a los
contribuyentes. La primera parte corresponde a investigación
de tipo teórica, y la segunda parte realiza un análisis por medio del
ejemplo del caso ecuatoriano.
II. DEL DEBER GENERAL DE CONTRIBUIR A LA
OBLIGACIÓN CONCRETA DE TRIBUTAR2
El deber de contribución al gasto público concierne a todas las
personas. Se debe tributar en el país en el que se vive, en el que se
tiene residencia, en el que está sentado el centro de negocios, en el
que se tiene familia, al que se pertenece por nacionalidad, e incluso al
Estado en el que se encuentra temporalmente de tránsito o visita. El
deber de contribución al gasto público es global y obliga a todos los
ciudadanos de manera solidaria a contribuir con el sostenimiento de
la carga pública.
Ese deber, configurado de manera general en casi todas las constituciones del
mundo, tiene varios ámbitos de acción. Se trata de un
deber general, de carácter estacional, derivado del ejercicio de un poder del
Estado que conmina a los ciudadanos a colaborar; aunque
también, al mismo tiempo, se trata de una categoría compuesta, ya
que se trata además de un deber solidario, al que no se puede realizar
objeción de conciencia fiscal.
Se trata de un deber que lleva implícito consigo un conjunto de
obligaciones específicas; a saber las más importantes: a) obligación
específica de tributar, es decir de hacer efectivo el pago de las obligaciones
tributarias; b) deber de colaboración con la administración
tributaria en el ejercicio de sus funciones; c) deber de cumplir con las
normas del poder sancionador.
El alcance de este artículo es únicamente al deber de cumplir con
las normas del poder sancionador. Para ello cabe remitirse a García
Añoveros, a quien ya tuve la oportunidad de referenciar en investigaciones previas
sobre este tema, quien sostiene que el ciudadano, en
ésta como en las demás materias, no tiene más que obligaciones que
surgen de la ley y del ordenamiento, y no deberes concretos nacidos
de una genérica sumisión a la administración tributaria. Si bien se
comparte el postulado principal por el que se afirma que el contribuyente tiene
obligaciones, es preciso señalar que el contribuyente está
asistido de derechos, los cuales deben ser respetados y garantizados
por todos los poderes públicos.
En ese sentido, es preciso remitirse tanto a la Constitución —principal norma del
ordenamiento jurídico—, en lo relativo a la configuración del deber de contribuir,
como a los mandatos derivados del
resto del ordenamiento jurídico fiscal, para identificar las concreciones materiales,
es decir las obligaciones específicas derivadas del deber
general de contribución al gasto público.
Con base en el estudio detallado de la configuración jurídica del
deber de contribución al gasto público en distintas constituciones del
mundo,3
se ha concluido que aquellos, como intentos de vinculación a
la conducta de los particulares, no son eficaces por si solos. Esto en la
medida en que siendo válidos por las razones ya expuestas, en cuanto
a la expectativa del cumplimiento voluntario de los ciudadanos, se
convierten en prerrogativas sin alcance jurídico, deseos fundamentales del
constituyente, si cabría una denominación realista. Por eso la
norma que contiene al deber, precisa reglas de derecho con obligaciones exigibles
mediante la ley.
De acuerdo con Rubio Llorente, el valor léxico del término “deber” permite aplicarlo
a cualquier situación de vinculación, cualquiera que sea su origen. Pero, dentro del
ámbito de las vinculaciones
jurídicas, junto a una noción amplia del deber, se utiliza generalmente
otra, más estricta, que no atiende solo a la existencia de la vinculación
jurídica de la conducta, sino también a la estructura de relaciones en
la que tal vinculación se produce.
Sobre la validez de los deberes jurídicos, su naturaleza se encuentra asociada al
valor jurídico de sus premisas. Algunas posiciones
doctrinales han entendido que dicha virtualidad jurídica necesita de
la intervención del legislador ordinario para el nacimiento de obligaciones
exigibles,5
de lo cual se deduce que existen deberes genéricos y
obligaciones específicas.
Como mandato jurídico el deber de contribuir se concreta a través
de la ley mediante la que se configura el modo, condiciones y cuantía
de la contribución con arreglo a la Constitución y los límites que ha
impuesto. Según Rodríguez Bereijo, esto no se constituye como una
mera facultad otorgada a la Administración, sino un poder-deber para
hacer efectivo el deber constitucional que conmina a todos a contribuir.
[...] para los poderes públicos (legislador y órganos de la Administración tributaria)
este deber constitucional comporta también vinculaciones específicas: atribución
de concretas potestades administrativas para la
aplicación concreta de tributos, cuya ordenación y ejercicio por la Administración
está sujeta a los límites formales y materiales que se derivan de
la debida protección y garantías a que los derechos fundamentales presta
la Constitución.6
Por lo tanto, se puede afirmar que la Constitución impone a los
ciudadanos deberes en el sentido estricto que, con la mediación de
la ley, se concretan en obligaciones específicas y que la norma fundamental
impone deberes genéricos.7
El deber de contribución es uno de
ellos que ha de remitir en una ley a obligaciones concretas dirigidas a
los ciudadanos.
Ahora bien, en este punto se comparte el criterio de García Añoveros, con base en
el cual no existe —se mire como se mire— un deber
de contribuir que sea algo adicional a la sujeción al ordenamiento
jurídico; siendo este el instrumento para que el legislador configure
deberes jurídicos concretos destinados a los contribuyentes.8
Por consiguiente, el deber de contribución al gasto público no establece un
deber en sí mismo; es finalmente un límite concreto al ejercicio del
poder tributario.
Las obligaciones concretas que devienen del desarrollo normativo
del legislador en la ley tributaria consisten en dos tipos de prestaciones. Primera,
las reales o patrimoniales de los particulares frente a las
Administraciones públicas, forzosa o coactivamente impuestas y que
tienen su manifestación en obligaciones tributarias. Segunda, las formales de
información y colaboración que se imponen por la ley a los
obligados tributarios, que encuentran su encaje natural, de acuerdo
con Rodríguez Bereijo, en el principio de legalidad administrativa9
y la vinculación positiva de la Administración a la ley en el ejercicio
de las potestades tributarias que el ordenamiento le confiere para la
consecución de los fines públicos.10
III. EL DEBER DE TRIBUTAR PROPIAMENTE
DICHO COMO ANTESALA A LA CONFIGURACIÓN
DEL ILÍCITO TRIBUTARIO
La esencia contributiva se traduce en cumplimiento de un deber
fundamental que parte del deber general de contribución al gasto público que
conmina a los poderes públicos a crear la “ley” tributaria,
que a su vez cree obligaciones concretas que puedan ser exigibles a
los particulares.
Al estar la contribución dispuesta en la medida de una capacidad
económica, la obligación propiamente de tributar —además de ser
una contribución patrimonial de orden público— es una obligación
jurídica que nace una vez cumplidos los presupuestos establecidos
en la ley y que se extingue satisfecha, que fuere la prestación patrimonial, en la
forma y dentro de los plazos, asimismo previstos en la
norma.
Ahora bien, en caso de incumplimiento de las obligaciones tributarias, el
legislador, en el ejercicio del poder tributario, no solamente
tiene la potestad de configurar sanciones de índole administrativa,
sino que además tiene la capacidad de configurar tipos penales y determinar
penas, cuando considere que el incumplimiento de estas derivan del dolo.
Es preciso señalar que existe una clara diferencia entre el incumplimiento de la
obligación tributaria sin dolo, respecto del incumplimiento de la obligación
específica de tributar derivado de prácticas
evasivas orientadas a defraudar al Estado y, en consecuencia, al resto
de los ciudadanos incumpliendo con la obligación solidaria de contribuir al gasto
público debido al uso de prácticas de índole delictiva.
En ese sentido, es preciso señalar que el incumplimiento sin dolo
puede deberse a la falta de capacidad contributiva; esto llevaría implícito la
vulneración de derechos materiales del contribuyente, al
intentar someterle a cargas excesivas que superan los límites de su
capacidad. Por otro lado, puede deberse a desconocimiento o falta
de comprensión de la norma tributaria y de las obligaciones tanto
materiales como formales derivadas de la ley fiscal. A su vez, esto
llevaría implícito la vulneración del derecho a la seguridad jurídica y
certeza normativa que tienen los contribuyentes, en la medida en que
la norma tributaria debe ser clara, de tal forma que se le permite al
contribuyente su completa comprensión, a fin de que el cumplimiento
de sus obligaciones deriven de su conciencia fiscal.
Únicamente en caso de que el incumplimiento de la obligación específica de
tributar no se deba a alguna de las causas previamente
mencionadas sin dolo, el Estado no solo que puede ejercer facultades coercitivas
y sancionatorias, que garanticen el cumplimiento de
la obligación tributaria, sino que además aplican penas que permitan
la reparación del daño causado a la comunidad por el incumplimiento de tales
obligaciones. Tan solo en ese supuesto, el Estado puede
configurar tipos penales y establecer penas proporcionales al daño
causado. Mientras que en el caso de incumplimiento sin dolo le corresponde al
poder sancionador determinar procedimientos y sanciones proporcionales.
IV. EL DEBER DE CUMPLIR CON LAS PERSPECTIVAS
NORMAS DEL PODER SANCIONADOR
De acuerdo con Simón Acosta, la potestad sancionadora es típicamente
administrativa, en el Estado constitucional, conformada por
el principio de separación de poderes. La Administración aplica la
ley cuando existe algún interés público concreto, pero la aplicación
del derecho cuando no concurre otro interés público que el genérico de defensa y
eficacia del propio ordenamiento corresponde a los
jueces.11
Acerca de la potestad sancionadora en materia tributaria,12
cabe
señalar que esta se ejerce de acuerdo con los principios reguladores
de la misma en materia administrativa con las especialidades establecidas en esta
ley fiscal. En particular son aplicables los principios
de legalidad, tipicidad, responsabilidad, proporcionalidad, no concurrencia y de
irretroactividad con carácter general.13
El cumplimiento de las normas del poder sancionador deviene precisamente del
status subjectionis. En palabras de Rodríguez Bereijo,
este deber constitucional, más que crear directamente situaciones jurídicas en
sentido técnico, sirve para individualizar intereses específicos
de la comunidad social a los cuales la Constitución ha querido dar
particular relieve y no puede desplegar su función sino con base en
una expresa previsión legislativa.14
Por eso solo a través de interpositio legislatoris este deber puede concretarse en
específicas posiciones
subjetivas entendidas en el sentido tradicional.
El deber de contribución que opera con interpositio legislatoris15
no tiene, hasta que la ley fiscal se produzca, más que un mínimo contenido
dirigido al legislador con la característica de ser “no sancionador” como ya se ha
manifestado anteriormente. De este modo, la
potestad sancionadora en materia tributaria se manifiesta mediante el
desarrollo que hubiere recibido del legislador, quien, además de crear
la obligación tributaria, configura los deberes formales, tipifica infracciones y
conductas ilícitas, y establece sanciones proporcionales,
aplicables en cada caso.
Es precisamente el desarrollo legislativo del interpositio legislatoris, aquella
fórmula legislativa que permite configurar los supuestos
de hecho, objeto de la obligación misma de tributar. Asimismo, en la
elaboración y aprobación de la ley fiscal el legislador incorpora los
mecanismos coactivos y las sanciones que se aplicarán en caso de
incumplimiento, tanto de la obligación general tributaria como de los
deberes formales que a ella acompañan y devienen del texto mismo
de ley.
De esa manera, el ciudadano contribuyente está obligado, no solo
al pago efectivo de las prestaciones públicas a las que estuviere conminado por la
ley; sino que está obligado, además, al cumplimento de
plazos, formas y demás reglas establecidas por la ley fiscal, para hacer
efectivo el cumplimiento de la obligación tributaria. También deberá
abstenerse de incurrir en acciones u omisiones de carácter punitivo
tributario bajo el riesgo de incurrir en una pena, que deberá ser aplicada por el
órgano del poder público correspondiente en ejercicio de
sus facultades. Este tema se lo retomará en el próximo apartado.
El legislador tributario confunde la propia naturaleza de instituciones que, siendo
típicamente tributarias, se configuran para hacerles
desempeñar funciones distintas a las de su naturaleza impositiva. Tal
es el caso de tributos con función materialmente punitiva, diseñados
por ejemplo para luchar contra el fraude fiscal o para sancionar conductas
calificadas como “nocivas” o “no deseadas” por el Estado. De
este modo, arguyendo a la naturaleza extrafiscal de los tributos, los
conocidos impuestos heterodoxos, de regulación o de ordenación,
podrían configurarse en calidad de tributo, cuando por su finalidad
corresponden a una sanción.
Desde el punto de vista tributario, las normas derivadas del poder sancionador no
forman parte del contenido mínimo del deber de
contribución al gasto público configurado en la Constitución. Son
más bien aquella parte complementaria al contenido del deber, que
se configura únicamente cuando el legislador hubiere aplicado aquel
mandato a él dirigido y con la sola finalidad de garantizar el cumplimiento de la
obligación específica de tributar.
Así como el legislador por medio de la ley define “obligación tributaria” y “tributo”, y
establece sus elementos configuradores, más allá
del riesgo que ello implica; de la misma manera, mediante la ley fiscal
dota de facultades a la Administración tributaria para exigir coactivamente el
cumplimiento de la obligación específica de tributar y los
deberes formales derivados de la relación jurídico-tributaria.
En ambos supuestos, la necesaria interpositio legislatoris hace exigible al
contribuyente las obligaciones derivadas de hechos generadores verificados. En
esa medida, el status subjectionis al que se encuentra sometido el ciudadano
contribuyente genera en él una obligación
concreta y puntual: colaborar con la administración en el ejercicio de
sus facultades. Así, el cumplimiento que en primera instancia debería
ser libre de coacción, se materializa en caso de incumplimiento, omitiendo el pago
voluntario y aplicando los mecanismos previstos en la
ley fiscal para tal efecto.
Existe, pues, una relación permanente de los ciudadanos contribuyentes con la
Administración tributaria. Los padrones tributarios
y los registros digitales de información contable y financiera son una
manifestación de aquello. El mayor nexo se produce en las etapas de
determinación, gestión y cobro de la obligación tributaria. La Administración, como
ente responsable de la recaudación necesita de la
colaboración del administrado, en primera instancia por medio del
cumplimiento voluntario de obligaciones prestacionales y deberes
formales. En segunda instancia, proporcionando información que sea
requerida por la Administración en los procedimientos de verificación
y control. En tercera instancia, colaborando en las actividades de inspección en
aquellos procedimientos; y en general coadyuvando para
que el status subjectionis no requiera la aplicación de mecanismos
coactivos a los cuales la Administración se abstendría de recurrir si
el ciudadano contribuyente cumpliese las obligaciones específicas de
cooperación con la Administración en forma voluntaria.
Rubio Llorente menciona que el deber de contribuir se concreta
mediante una frondosa legislación tributaria, pero su configuración
general se lleva a cabo en leyes básicas que determinan con carácter
general las potestades de la Administración tributaria y las relaciones
entre esta y los contribuyentes. El deber de contribuir implica el deber
jurídico de someterse a la actividad inspectora de la Administración
tributaria.16
Cabe ahora preguntarse ¿en qué medida la Administración puede
exigir los datos relativos a la situación económica de un contribuyente? “No hay
duda de que en principio puede hacerlo. La simple
existencia del sistema tributario y de la actividad inspectora y comprobatoria que
requiere su efectividad lo demuestra”.
[Además] parece inútil recordar que en el mundo actual la amplitud y
la complejidad de las funciones que asume el Estado, hace que los gastos
públicos sean tan cuantiosos que el deber de una aportación equitativa
para su sostenimiento resulta especialmente apremiante. De otra forma se
produciría una distribución injusta en la carga fiscal, ya que lo que unos
no paguen debiendo pagar, lo tendrán que pagar otros con más espíritu
cívico o con menos posibilidades de defraudar. De ahí la necesidad de una
actividad inspectora especialmente vigilante y eficaz aunque pueda resultar a
veces incómoda y molesta.18
Es evidente que las potestades de inspección y determinación tributaria generan la
incomodidad y molestia al contribuyente. Las actividades inspectoras y de control
podrían resultar incisivas, pero se
fundamentan en una relación de derecho entre contribuyente y Estado, que es de
naturaleza “solidaria” orientada a la justicia del sistema
tributario. Dicha actividad de la Administración requiere de la colaboración del
ciudadano contribuyente, para garantizar precisamente
equidad en la imposición y, por ende, la justicia del sistema.
Finalmente, cabe señalar que el incumplimiento del deber específico de tributar y
de la obligación de colaborar con la Administración
Pública, puede ser de buena fe, derivada del desconocimiento o falta
de comprensión de la ley fiscal, e incluso por falta de capacidad contributiva. Ante
estos supuestos la Administración tributaria está llamada a respetar los derechos
del contribuyente y garantizar que todos
los procedimientos de inspección, determinación tributaria, e incluso
con carácter sancionatorio, no se conviertan en mecanismos de persecución a los
ciudadanos, sino que, por el contrario, se conviertan en
herramientas para generar cultura tributaria y cumplimiento voluntario de las
obligaciones tributarias.
V. BREVE DESCRIPCIÓN HISTÓRICA
DEL ILÍCITO TRIBUTARIO EN ECUADOR
La historia de la configuración del ilícito tributario en Ecuador se
remonta a las primeras normas tributarias en forma de codificación
que hicieron de este país un pionero en Latinoamérica, al configurar
un sistema de justicia especializada en materia tributaria, y en el que
el ilícito tributario ha tenido una presencia estratégica.
El primer cuerpo normativo de esta naturaleza data del año 1959
y corresponde a la expedición de la primera Ley de lo Contencioso
Tributario con la cual se creó el Tribunal Fiscal, mediante Decreto Ley
de Emergencia N° 10 del 15 de junio, publicado en el Registro Oficial
N° 847 de 19 de junio de 1959.19
Se trata de un órgano de administración de justicia tributaria especializada,
independiente de la gestión
administrativa, cuya vigencia institucional se mantiene, aunque su regulación
actual está contenida en otro cuerpo normativo. Este hito en
la historia tributaria enorgullece a locales y sorprende a extranjeros
conocedores de la materia, quienes tradicionalmente ven atada la administración
de justicia tributaria a la administrativa.
En 1963 se expidió el Código Fiscal, sin vigencia actual, emitido
mediante Decreto Ley de Emergencia del 24 de Junio de 1963.20
Esta
obra normativa “regulaba las relaciones entre la administración tributaria y los
contribuyentes, además regulaba tanto lo orgánico como
lo contencioso”. Al año siguiente se inició una reforma tributaria que
concluyó con la derogatoria de algunos tributos que complicaban al
régimen.
Finalmente, el tercer momento es la publicación del Código Tributario en 1975,21
el cual se mantiene vigente en la actualidad y que,
pese a varias reformas, incluidas una codificación en el año 2005 —así
como la reforma de 2007 realizada por la Asamblea Constitucional
en Montecristi, además de varias modificaciones efectuadas en años
posteriores—, mantiene su naturaleza y espíritu original, con la consecuente
adaptación a nuevas circunstancias económicas y sociales.
Originalmente el Código Tributario fue el fruto del trabajo de una
Comisión Interinstitucional, conformada a petición del entonces ministro de
Finanzas, economista Jaime Moncayo, para que se redacte
un proyecto de Código Tributario. La comisión compuesta por el doctor Juan
Boada Pérez, quien la presidía, y los doctores Luís Hidalgo
López, Vicente García Mancheno y Rodrigo Garcés Moreano, entregó el proyecto
al ministro para su análisis, el 10 de abril de 1974.
Este proyecto fue aprobado y el entonces presidente de la República,
general Guillermo Rodríguez Lara, quien mediante Decreto N° 1016-
A emitió el Código Tributario para su publicación en el Suplemento
del Registro Oficial N° 958 del 23 de diciembre de 197522
El Código Tributario estaba conformado por cuatro libros. Los
tres primeros dedicados a la obligación tributaria, el hecho generador, los
procedimientos y recursos en sede administrativa; el cuarto
libro dedicado manera específica al ilícito tributario, tipos penales y
sanciones.
Entre los tipos penales de defraudación tributaria23
contenidos se
encontraban: a) Destrucción, ocultación o alteración dolosas de sellos
de clausura o de incautación; b) Realizar actividades en un establecimiento a
sabiendas de que se encuentre clausurado; c) Imprimir y hacer uso doloso de
comprobantes de venta o de retención que no hayan
sido autorizados por la Administración tributaria; d) Proporcionar, a
sabiendas, a la Administración tributaria información o declaración
falsa o adulterada de mercaderías, cifras, datos, circunstancias o antecedentes
que influyan en la determinación de la obligación tributaria,
propia o de terceros; y, en general, la utilización en las declaraciones
tributarias o en los informes que se suministren a la Administración
tributaria, de datos falsos, incompletos o desfigurados; e) La falsificación o
alteración de permisos, guías, facturas, actas, marcas, etiquetas y cualquier otro
documento de control de fabricación, consumo,
transporte, importación y exportación de bienes gravados.
La lista continúa: f) La omisión dolosa de ingresos, la inclusión de
costos, deducciones, rebajas o retenciones, inexistentes o superiores a
los que procedan legalmente; g) La alteración dolosa, en perjuicio del
acreedor tributario, de libros o registros informáticos de contabilidad,
anotaciones, asientos u operaciones relativas a la actividad económica, así como
el registro contable de cuentas, nombres, cantidades o
datos falsos; h) Llevar doble contabilidad deliberadamente, con distintos asientos
en libros o registros informáticos, para el mismo negocio o actividad económica; i)
La destrucción dolosa total o parcial,
de los libros o registros informáticos de contabilidad u otros exigidos
por las normas tributarias, o de los documentos que los respalden,
para evadir el pago o disminuir el valor de obligaciones tributarias;
j) Emitir o aceptar comprobantes de venta por operaciones inexistentes o cuyo
monto no coincida con el correspondiente a la operación
real; k) Extender a terceros el beneficio de un derecho a un subsidio,
rebaja, exención o estímulo fiscal o beneficiarse sin derecho de los
mismos; l) Simular uno o más actos o contratos para obtener o dar
un beneficio de subsidio, rebaja, exención o estímulo fiscal; m) La
falta de entrega deliberada, total o parcial, por parte de los agentes
de retención o percepción, de los impuestos retenidos o percibidos,
después de diez días de vencido el plazo establecido en la norma para
hacerlo; n) El reconocimiento o la obtención indebida y dolosa de
una devolución de tributos, intereses o multas, establecida así por
acto firme o ejecutoriado de la administración tributaria o del órgano
judicial competente; o) La venta para consumo de aguardiente sin
rectificar o alcohol sin embotellar y la falsa declaración de volumen
o grado alcohólico del producto sujeto al tributo, fuera del límite de
tolerancia establecido por el Servicio Ecuatoriano de Normalización
(en adelante, INEN), así como la venta fuera del cupo establecido por
el Servicio de Rentas Internas (en adelante, SRI), del alcohol etílico
que se destine a la fabricación de bebidas alcohólicas, productos farmacéuticos y
aguas de tocador.
Ese cuerpo normativo, sin bien con multiplicidad de reformas se
encuentra aún vigente; sin embargo, con la entrada en vigencia del
Código Orgánico Integral Penal, el libro cuarto quedó derogado.24
Pasó a regular de manera directa, mediante una norma general penal,
todos los ilícitos, incluidos los de naturaleza económica y tributaria,25
cuyo contenido y alcance serán brevemente comentados continuación.
VI. EL PARADIGMA COERCITIVO FISCAL
EN ECUADOR Y LA PERSPECTIVA AL
CONTRIBUYENTE ECUATORIANO
Indudablemente la entrada en vigencia del Código Orgánico Integral Penal supuso
un cambio no solo de la configuración de los tipos
penales, sino también en la forma de llevar a cabo la investigación,
pesquisa y proceso contencioso en el ámbito del ilícito tributario. En
este artículo no es posible analizar de manera profunda cada uno de
los cambios, por eso se señalan los principales cambios en los tipos
penales y las implicaciones en los contribuyentes.
El primer gran cambio se evidenció en la configuración del ilícito
tributario, pues, mientras en el Código Tributario, libro cuarto derogado, constituía
defraudación todo acto doloso de simulación, ocul-
tación, omisión, falsedad o engaño que induzca a error en la determinación de la
obligación tributaria, o por los que se deja de pagar en
todo o en parte los tributos realmente debidos, en provecho propio o
de un tercero; así como aquellas conductas dolosas que contravienen
o dificultan las labores de control, determinación y sanción que ejerce
la administración tributaria;26
en la norma vigente el dolor no es un
elemento constitutivo de la defraudación. De este modo consiste en la
simulación, ocultación, omisión, ocultamiento o engaño la determinación tributaria
para dejar de pagar, en todo o en parte, los tributos
realmente debidos.27
Esto bajo la errónea presunción de que todo acto
calificado en dicha norma como defraudación tributaria lleva implícito el dolo, lo
cual es correcto únicamente cuando se ha probado y
existe una sentencia condenatoria en firme.
No obstante la tipología y clasificación de la defraudación, prevista en dicha
norma, permite asumir algunas actuaciones como delictivas, las cuales, a falta de
dolo, deberían ser objeto de conocimiento
y resolución por parte de la Administración tributaria en calidad de
contravención. Algunas de las formas de defraudación podrían derivar de la culpa
o falta de la debida diligencia, omisiones o errores no
compatibles con la configuración del dolo. En ese sentido, es necesario analizar
algunos de los tipos de defraudación previstos.
Los tipos de defraudación se encuentran determinados en el artículo 298 del
Código Orgánico Integral Penal. Dicha norma dispone que
incurre en este delito la persona que utilice identidad o identificación
supuesta o falsa en la solicitud de inscripción, actualización o cancelación de los
registros que llevan las administraciones tributarias; utilice
datos, información o documentación falsa o adulterada en la solicitud
de inscripción, actualización o cancelación de los registros que llevan
las administraciones tributarias.
También incurre en defraudación la persona que proporcione a la
Administración tributaria informes, reportes con mercancías, datos,
cifras, circunstancias o antecedentes falsos, incompletos, desfigurados
o adulterados. Asimismo, quien haga constar en las declaraciones tributarias datos
falsos, incompletos, desfigurados o adulterados, siem-
pre que el contribuyente no haya ejercido, dentro del año siguiente a
la declaración, el derecho a presentar la declaración sustitutiva en la
forma prevista en la ley. Además, quien falsifique o altere permisos,
guías, facturas, actas, marcas, etiquetas o cualquier otro tipo de control de
fabricación, consumo, transporte, importación y exportación
de bienes gravados. De igual modo, quien altere libros o registros informáticos de
contabilidad, anotaciones, asientos u operaciones relativas a la actividad
económica, así como el registro contable de cuentas, nombres, cantidades o datos
falsos. Igualmente, quien lleve doble
contabilidad con distintos asientos en libros o registros informáticos,
para el mismo negocio o actividad económica; así como quien destruya, total o
parcialmente, los libros o registros informáticos de contabilidad u otros exigidos
por las normas tributarias o los documentos
que los respalden, para evadir el pago o disminuir el valor de obligaciones
tributarias. Los supuestos previstos hasta aquí, de probarse el
dolo, tendrían una configuración como tipo penal justificada, quedando por
analizar las penas correspondientes.
De igual manera, incurre en defraudación la persona que emita,
acepte o presente a la Administración tributaria comprobantes de
venta, de retención o documentos complementarios por operaciones
inexistentes o cuyo monto no coincida con el correspondiente a la
operación real. También, quien emita comprobantes de venta por operaciones
realizadas con empresas fantasmas, inexistentes o supuestas,
y quien presente a la Administración tributaria comprobantes de venta por
operaciones realizadas con empresas fantasmas, inexistentes o
supuestas. Igualmente, quien omita ingresos, incluya costos, gastos,
deducciones, exoneraciones, rebajas o retenciones falsas o inexistentes o
superiores a las que procedan legalmente, para evitar el pago de
los tributos debidos; y quien simule uno o más actos, contratos para
obtener o dar un beneficio de subsidio, rebaja, exención o estímulo
fiscal.
Un caso importante es la dolosa defraudación mediante simulación de
operaciones con empresas fantasmas. Esta tipología ha sido la más denunciada,
pero ha de cuidarse que su uso no sea indiscriminado. La determinación de
empresas fantasmas corresponde al SRI.
El listado oficial se publicó por primera vez en octubre de 201629
con
347 empresas; al mes de junio de 2019 ya contenía 860 empresas falsas;
actualmente cuenta con 947 empresas fantasmas.30
Es decir que
en un año el listado incrementó en 87 nuevos registros; esto pese a ser
de conocimiento público que hasta la misma fecha se habían presentado 1360
denuncias.31
En otras palabras este listado varía constantemente. También podría darse el
caso de que varias de las empresas
catalogadas así, hayan sido eliminadas del catastro; sin embargo, se
han iniciado procesos penales por defraudación. Esta afirmación es,
por supuesto, una hipótesis sujeta a comprobación, pero viable.
Por otro lado, existen otras formas de defraudación en las que
debe presumirse la inocencia y el dolo probarse; por ejemplo, cuando la persona
realice actividades en un establecimiento a sabiendas
de que se encuentre clausurado. Esta situación es muy común y se
presenta en bahías y zonas comerciales populares en las que el centro
de negocios es, al mismo tiempo, vivienda. La norma no es clara en
determinar que las actividades sean de tipo económico-comercial que
generen rentas o ingresos, objetos de tributación; únicamente refiere
a actividades, pudiendo iniciar procesos penales por actividades generales.
Otro caso particular consiste en la defraudación de la persona
que imprima o haga uso de comprobantes de venta o de retención
o de documentos complementarios que no sean autorizados por la
Administración tributaria. En forma general podría presumirse que
la actuación es dolosa, pero podría presentarse el caso de emisión
de facturas caducadas o presentación de comprobantes de retención
anulados. El contribuyente que emita dichas facturas, para el caso de
la facturación manual, podría hacerlo sin mala fe, únicamente por
descuido, siendo su actuación culposa, pero no dolosa. Mientras que,
en el caso de comprobantes de retención, el contribuyente que los
recibe, asimismo en sistema manual, desconoce la vigencia o validez
del documento que utilizará para realizar sus deducciones y, por lo
tanto, no responsable de la debida diligencia por parte del titular de
dichos documentos; sin embargo, podría ser víctima de un error cuya
responsabilidad es el del titular de dichos comprobantes y no de sí
mismo. En este punto cabe señalar que el sistema de facturación electrónica en
Ecuador aún no es general y obligatorio y la facturación
manual sigue siendo una forma válida de registrar las transacciones
comerciales.
También incurre en defraudación tributaria la persona que venda
para consumo aguardiente sin rectificar o alcohol sin embotellar, y
declare falsamente volumen o grado alcohólico del producto sujeto
al tributo, fuera del límite de tolerancia establecido por el INEN. Sin
lugar a duda existe una conducta punible en esta tipología, pero ha
de tenerse en cuenta que la incursión en estas prácticas, si bien tiene
un efecto en la reducción de la base imponible en el Impuesto a los
Consumos Especiales, en su mayoría estas acciones responden a la
intención de aumentar el volumen de las ventas y los márgenes de
ganancia. Por eso la reducción de la base imponible es un efecto y, en
consecuencia, un agravante de tipo penal que puede calzar mejor en dos ámbitos:
en un delito tipo estafa cuando la afectación al consumidor es económica; y delito
contra la salud pública, cuando la afectación provoca una patología medica en los
consumidores finales. De
igual modo, incurre en defraudación quien incurra en la venta, fuera
del cupo establecido por el Servicio de Rentas Internas, del alcohol
etílico que se destine a la fabricación de bebidas alcohólicas, productos
farmacéuticos y aguas de tocador.
Además, constituye defraudación la falta de entrega deliberada,
total o parcial, por parte de los agentes de retención o percepción de
los impuestos retenidos o percibidos, después de diez días de vencido
el plazo establecido en la norma para hacerlo. Este tipo de defraudación debe ser
tomado con pinzas, ya que la falta de transferencia de
los impuestos retenidos o percibidos podría deberse a circunstancias
de fuerza mayor, no necesariamente vinculadas al dolo. Es cierto que
es responsabilidad de los agentes de retención y de percepción transferir los
montos recaudados, y en caso de no hacerlo ha de haber una
consecuencia penal, pero dependiendo de las circunstancias, no necesariamente
se debería llegar al ámbito penal. Partamos del supuesto
de que la transferencia haya demorado pero se completó aunque con
posterioridad a los diez días del vencimiento del plazo; el tipo penal
habría quedado configurado más allá de la transferencia efectiva, por
consiguiente, podría llevarse a cabo un procedimiento penal, incluso
con el cumplimiento (aunque tardío) de la obligación.
Por otro lado, cerca de llegar al final en el gran listado de formas
de defraudación previstos en Ecuador, incurre en defraudación tributaria quien
extienda a terceros el beneficio de un derecho a subsidios,
rebajas, exenciones, estímulos fiscales o se beneficie de los mismos sin
derecho. Esta forma de defraudación adolece de errores en la redacción, que
podría llevar implícitos procesos penales injustos. En primer
lugar, los errores podrían derivarse de una interpretación subjetiva
del término “terceros”, dependiendo de si se ha tomado como contribuyente a la
persona natural o a la unidad familiar. Un caso muy
recurrente se presenta con los beneficios tributarios de personas con
discapacidad o adultos mayores, quienes forman parte de un entorno
familiar con unidad de patrimonio, y tienen derecho a planificar la
economía familiar de manera global. Sin embargo, la extensión del
beneficio de la unidad familiar, que a su vez implica unidad económica, podría ser
interpretada como transferencia de beneficio a un
tercero, dando lugar a un procedimiento penal injusto.
Finalmente, incurre en defraudación tributaria quien obtenga una
devolución indebida de tributos, intereses o multas. Esta forma de
defraudación tributaria también debe ser revisada. La defraudación
debería estar constituida mediante uso de comprobantes o documentos falsos
para la obtención de una devolución indebida; sin embargo,
en la forma en la que está configurada, cualquier persona que solicite
una devolución de pago indebido o pago en exceso, que obtenga res-
puesta favorable por parte de la Administración tributaria, podría ser
enjuiciada penalmente, si es que hubiese un error en los montos de la
devolución, incluso si el error es de la Administración tributaria y no
del contribuyente.
En ese punto no se debe olvidar que la devolución de tributos no es
automática; se debe realizar un reclamo administrativo debidamente
documentado, el que debe ser analizado por la Administración tributaria, y
aceptado o rechazado según corresponda. Por lo tanto la responsabilidad de
realizar una devolución, innecesaria o excesiva, es del
funcionario que tramita la reclamación, y solamente deben llevarse a
la vía penal, aquellos casos en los que el dolo haya sido parte material
en la solicitud de devolución.
Ahora bien, sobre las penas aplicables al delito de defraudación32
estas van desde pena privativa de libertad en rangos de uno a tres años,
de tres a cinco años, de cinco a siete años, dependiendo de las disposiciones del
Código Orgánico Integral penal. Por ejemplo, en los casos
comentados para quien realice actividades en un establecimiento a sabiendas de
que se encuentre clausurado, la pena privativa de libertad
es de entre uno y tres años. En el caso de hacer extensivo un beneficio
a terceros, la pena privativa de libertad será de entre tres y cinco años.
En el caso de no realizar la transferencia de tributos retenidos o
recaudados e indebida devolución, la pena es privativa de libertad de
cinco a siete años; esto aplica en aquellos casos en los que se haya
declarado. Mientas que en los casos de impuestos retenidos o percibidos, que no
hayan sido declarados o pagados, así como en los casos
de impuestos que hayan sido devueltos dolosamente, que superen los
cien salarios básicos unificados del trabajador en general, serán sancionados con
pena privativa de libertad de siete a diez años.
Esas penas se consideran desproporcionadas al delito, por esa razón, son
injustas, toda vez que la gran mayoría de aquellas formas de
defraudación en las que el dolo es parte material del accionar del contribuyente,
tiene pena privativa de libertad de entre uno y tres años.
Mientras que otros tipos penales, en los cuales se debería probar el
dolo y la intención de defraudar, tienen penas superiores.
Todo lo expresado en este acápite y considerando lo dicho en
acápites previos sobre la obligación específica de tributar y el ejercicio del poder
sancionador, es evidente que en Ecuador el sistema
penal cumple con una función coercitiva en el ámbito tributario,
que busca sancionar las conductas que considera como formas de
defraudación. Sin embargo, no incorpora medidas para garantizar
el cumplimiento efectivo de la obligación tributaria, generar cultura tributaria,
incentivar el cumplimiento voluntario por parte de los
contribuyentes o garantizar medidas de reparación cuando se haya
comprobado el dolo.
Según lo analizado, el sistema punitivo no cumple con la función
social de rehabilitación o reinserción social, que en materia tributaria
implica cumplimiento efectivo de las obligaciones tributarias no cumplidas y
garantía de cumplimiento futuro. El contribuyente que incurra en estas prácticas
debe reparar, no al Estado, sino a la comunidad,
pero además debe permitírsele cambiar su comportamiento para que
siga cumpliendo con las futuras obligaciones tributarias de manera
voluntaria. Es más productivo para el Estado generar estrategias para
cumplimiento efectivo de las obligaciones fiscales, que llenar cárceles
de infractores tributarios que dejan de contribuir durante el cumplimiento de la
pena privativa de libertad.
VII. CONCLUSIONES
El sistema tributario justo, que todo contribuyente merece, ha de contemplar el
sistema penal como última alternativa ante el incumplimiento de las obligaciones
tributarias. Solo ha de aplicarse cuando el dolo haya sido debidamente
comprobado.
La presunción por la que todo ilícito tributario lleva sobreentendido el dolo, es
peligrosa; puede poner en riesgo penal al contribuyente.
Esta afirmación se sostiene en la configuración jurídica de la defraudación
tributaria prevista en la normativa vigente en Ecuador, ya que la configuración de
algunos de sus tipos puede prestarse a múltiples interpretaciones, y algunas de
ellas pueden decantar en procedimientos penales injustos.
No se debe olvidar que el sistema penal, en nuestro tiempo, y mucho más en
Estados constitucionales de derechos, no deben tener una función meramente
sancionadora; han de buscar la prevención y la reparación.
Tampoco se debe olvidar que la materia tributaria ha de buscar siempre el
cumplimiento de la obligación tributaria, incluso si es de manera tardía. El régimen
tributario debería incluir más estímulos y menos penas, más educación y menos
persecución, más cultura tributaria y menos evasión.
Las cárceles no deben llenarse de evasores tributarios; de hecho las cárceles no
deberían estar llenas. Sin embargo la sociedad actual, pese a los avances
constitucionales, continúa siendo excesivamente punitiva; mientras que la
situación ideal implica mayor ejercicio de la potestad sancionadora de la
Administración tributaria, siempre y cuando se precautelen los derechos del
contribuyente y exista menor incursión en el ámbito penal.
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Naturaleza y régimen jurídico de las
infracciones y sanciones administrativas
en materia tributaria
Juan Carlos Benalcazar Guerron
A Eva Paredes Aveiga
In memoriam
suMario: I. INTRODUCCIÓN. II. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS
INFRACCIONES Y SANCIONES ADMINISTRATIVAS. III. INFRACCIONES Y
SANCIONES ADMINISTRATIVAS EN MATERIA TRIBUTARIA. ESPECIAL
REFERENCIA AL DERECHO ECUATORIANO. IV. RÉGIMEN CONSTITUCIONAL
DE LAS
INFRACCIONES Y SANCIONES ADMINISTRATIVAS. V. CONCLUSIÓN.
I. INTRODUCCIÓN
El estudio de las infracciones y sanciones administrativas plantea
varios aspectos y problemáticas. La primera de ellas es la distinción
entre delitos y penas, por una parte, e infracciones y sanciones administrativas,
por otra parte. En ocasiones, la dificultad de tal tarea podría dar lugar a la
tentación de decir, simplemente, que la calificación
depende del arbitrio del legislador.
Consideramos que la diferenciación no es inútil, y menos aun baladí, porque a
partir de debida comprensión del fundamento de las
infracciones y sanciones administrativas se podrá diseñar un régimen
jurídico y una legislación que sea acorde con su naturaleza y que no
invada los ámbitos del Derecho penal, especialmente, en lo que se refiere a las
sanciones aplicables. Lamentablemente, el legislador puede
cometer desatinos en las disposiciones que incorpora en el ordenamiento jurídico,
lo que provoca confusión y dificultad al momento
de establecer la categoría en que se debe clasificar una conducta y la
sanción correspondiente.
Una segunda temática de gran importancia en el estudio de las
infracciones y sanciones administrativas es su régimen constitucional,
que siempre debe sumarse a una toma de conciencia sobre la racionalidad que
debe prevalecer al momento de calificar a un comportamiento como falta
administrativa. El hecho de que no se trate de
delitos, esto es, de conductas que provocan grave desorden social, no
quiere decir que su regulación y las garantías que deben otorgarse al
administrado y contribuyente dejen de aplicarse con igual intensidad,
no sólo en honor a los derechos fundamentales, sino también en acatamiento del
principio de subordinación de la autoridad al derecho y
a la razón, que constituyen bases de la institucionalidad del Estado.
En el presente trabajo se formularán los criterios que permiten
distinguir el régimen penal tributario del sancionador administrativo,
con referencia crítica al actual Derecho tributario ecuatoriano.
Igualmente, se estudiará aquella base de racionalidad que brindan
los principios constitucionales, los mismos que moderan la facultad
sancionadora de la Administración pública. En este punto, se agregarán algunos
cuestionamientos a aquel morbo sancionador que suele
apreciarse en el legislador ecuatoriano, que sin perjuicio de apegarse
estrictamente a los postulados constitucionales, también deberían extremar la
prudencia al momento de calificar a un comportamiento
como falta.
II. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS
INFRACCIONES Y SANCIONES ADMINISTRATIVAS
Como ya hemos adelantado, la dificultad más importante que se
presenta en el intento de caracterizar a las infracciones y sanciones
administrativas está en la gran semejanza que tienen con los delitos y
las penas que trata y regula el Derecho penal. Una sanción administrativa y una
pena tienen en común el mal que infligen a una persona,
como consecuencia de la conducta contraria a derecho en que ha incurrido.
Igualmente, la infracción administrativa y el delito tienen en
común la realización de un comportamiento tipificado en una ley, al
que se le califica de ilícito y que provoca la imposición de dicha sanción. Además,
la legislación contemporánea ha llegado a determinar
los mismos principios para el Derecho administrativo sancionador y
para el Derecho penal: legalidad, tipicidad, culpabilidad, proporcionalidad,
presunción de inocencia, debido proceso.
Incluso, las sanciones administrativas y las penas pueden tener el
parecido de la privación del bien en que consisten, como sucede con
las multas y el comiso.
En muchas ocasiones, la diferencias que señalan los autores son
puramente formales, a saber, que las sanciones administrativas las
impone la Administración pública, mediante un acto administrativo,
mientras que las penas las aplican los jueces y tribunales a través de
una sentencia. También podría decirse que el proceso sancionador
administrativo y el proceso penal son distintos, pero ello no nos dice
nada sobre naturaleza de la infracción y de la sanción de que se trate.
Tal vez la proscripción de aplicar sanciones administrativas de privación de la
libertad física podría constituir un elemento que hace a
aquéllas diferentes de las penas, pero en rigor sólo constituiría un límite de
aplicación del Derecho administrativo sancionador antes que
un elemento definidor de lo propio y específico de una sanción administrativa. A
ello se suma que es relativa tal proscripción, porque bien
puede suceder que el legislador autorice la aplicación de sanciones de
privación de libertad física por infracciones administrativas cuando
existe una justificación suficiente, por ejemplo, el arresto de un ebrio
por 24 horas cuando está alterando el orden público, hasta que recupere la
sobriedad.
A base de estas similitudes, cabe preguntarse: ¿será necesaria la
distinción entre las infracciones y sanciones administrativas de los
delitos y las penas? Incluso, la igualdad de principios y garantías plantea otra
interrogante: ¿no será que el Derecho penal tiene un capítulo
especial denominado Derecho administrativo sancionador, que sólo
se le califica de administrativo por relacionarse con conductas que
afectan a la Administración pública?
Consideramos que las dificultades indicadas no justifican que se abandone el
esfuerzo de diferenciar dos figuras jurídicas, más aún cuando es inveterado el
estudio del Derecho administrativo sancionador como parte del Derecho
administrativo. Por su parte, la igualdad de principios y garantías no determina
necesariamente que una figura jurídica pueda ser absorbida por una específica
rama especializada del Derecho y constituir un capítulo especial de la misma,
justamente, porque pueden existir bases y postulados propios que permiten la
incorporación de un tema de estudio en una precisa asignatura jurídica.
En nuestra opinión, el punto de partida para deslindar entre infracciones y
sanciones administrativas y delitos y penas está en el fundamento que les da
origen y que les explica, sumado al fin que persiguen unas y otras.
Cuando se incluye a una conducta en el catálogo de delitos que contempla la ley
penal, se considera que el comportamiento en cuestión ataca, atenta o destruye
bienes, derechos y garantías esenciales para la convivencia social, de tal modo
que es necesario reaccionar severamente contra ellas mediante la imposición de
la pena, esto es,
un sufrimiento que retribuye el mal ocasionado,1
pero que también
previene la conducta ilícita. El delito altera gravemente el orden que
debe existir en la comunidad humana, de tal modo que es capaz de
afectar a los cimientos sobre los que se asienta. Sobre la razón de ser
del Derecho penal, dice Guerrero Agripino:
En esencia podemos decir que el Derecho penal es un medio de control social;
entendido este como un conjunto de instrumentos, instituciones, estrategias y
sanciones sociales tendientes a promover y garantizar el
sometimiento del individuo a los modelos y normas comunitarias. En este
sentido, el Derecho penal constituye uno de esos instrumentos empleados
por el Estado para mantener el orden.2
En cuanto a la pena, el autor citado resalta que su propósito es la
prevención, tanto general como especial.
La prevención general entendida no como prevención intimidatoria
negativa, sino como prevención integradora positiva. Es decir, la pena no
debe retraer a través de su dureza a los autores potenciales de la perpetración de
delitos, sino que ella debe restaurar la paz jurídica, en cuanto
da al pueblo confianza de que su seguridad será salvaguardada y que las
reglas reconocidas de la convivencia humana pueden reafirmarse contra
perturbaciones graves. Bajo esta panorámica, el Derecho penal es un fac-
tor integrador social en cuyos efectos también se incluye al autor porque
con el castigo se trata de solucionar el conflicto social producido a través del
hecho, de modo que el autor puede ser reintegrado socialmente.
Esto es, en un modelo de Estado social y democrático de derecho, se debe
proporcionar al delincuente una alternativa socializadora al aplicársele la
sanción privativa de la libertad.3
El propósito de reinserción social de las personas sancionadas penalmente, a
través de la rehabilitación integral, aparece en el artículo
201 de la Constitución de la República del Ecuador.
En definitiva, las infracciones que son objeto de regulación y estudio del Derecho
penal son aquellas que ocasionan convulsión en
el orden social, en el entendido de que este se logrará con el respeto
a los bienes jurídicamente protegidos por el ordenamiento, que son
esenciales para la convivencia pacífica y ordenada entre las personas.
Las sanciones correspondientes tienen por propósito la restauración
de la paz social y la rehabilitación del delincuente.
En el Derecho administrativo sancionador, la previsión de infracciones y sanciones
tiene –o deben tener– relación estrecha con el desempeño de la función
administrativa y con el cumplimiento de los
objetivos, metas y cometidos que persigue la Administración pública.4
La función administrativa y la organización constitucionalmente institucionalizada
que la desempeña, realizan una actividad dirigida a la
promoción de los fines públicos, a la gestión con mira a los resultados,
a la satisfacción de necesidades colectivas, al servicio del conglomerado
humano.5
La función administrativa tiene un propósito, técnica y
método propio, que se diseña en torno a una la realización inmediata
y práctica de los objetivos públicos.
El administrado puede incurrir en actos que entorpecen las labores
de la Administración pública, que obstaculizan el cumplimiento de sus
objetivos y cometidos, o bien, que estorban el servicio a la colectividad y la
consecución de los intereses generales. Si bien tales conductas
no perturban el orden social y la buena convivencia en comunidad,
sí constituyen actos ilícitos que perjudican a la labor administrativa.
Por ello, como dice Parejo Alfonso, la sanción administrativa que es
consecuencia de las acciones ilícitas del administrado, constituye un
instrumento auxiliar para el logro del interés general que persigue
la Administración pública y no puede convertirse, legítimamente al
menos, en un instrumento de real punición retributiva soslayando la
sede natural de esta.7
Las sanciones administrativas tienen congruencia con la naturaleza de dichas
infracciones. Lo que pretenden es disuadir al administrado de cometer actos que
perturben el buen funcionamiento de la
Administración pública, a través de la amenaza de una reacción de la
autoridad mediante la imposición de un mal o detrimento al administrado que
desobedece o que se coloca en una actitud de rebeldía ante
el ordenamiento jurídico administrativo.
Por ejemplo, la multa y clausura que se impone al dueño de un establecimiento
comercial por no emitir debidamente las facturas en las
ventas que realiza. Sería absolutamente excesivo e incorrecto pensar
que el comportamiento del administrado “altera el orden social” o
“ataca un bien jurídico protegido”. Lo que sucede es que el dueño del
establecimiento está impidiendo cumplir con el objetivo de recaudar
los tributos por no documentar sus ventas, de tal modo que su comportamiento es
contrario a la realización de un cometido de la Administración pública tributaria que
es sustentar los ingresos para efectos
de la determinación y posterior recaudación de las obligaciones tributarias. En
otros términos, ante la falta cometida por el contribuyente,
que consiste en la turbación de un propósito de interés público, se
aplica la sanción prevista en las normas.
Las sanciones administrativas también pueden tener un contenido de corrección.
En el ejemplo expuesto, la clausura la soportará
el contribuyente, no sólo como un daño permitido por la ley por su
transgresión a las normas formales tributarias, sino también porque
su local no puede continuar ejerciendo el comercio hasta que regularice los
aspectos relacionados con el cumplimiento de los deberes del
contribuyente.
En suma, las infracciones y sanciones administrativas se distinguen
de los delitos y las penas, no por aspectos relativos, sino porque las
primeras se fundamentan y justifican como instrumento auxiliar de
la actividad administrativa. Dichas infracciones y sanciones se ordenan a la labor
de la Administración pública y en ella tienen su razón
de ser, en cuanto previenen y corrigen conductas del administrado
o contribuyente que entorpecen la función de la autoridad y el fin
constitucionalmente previsto del servicio a la colectividad, además de
que implican la lícita reacción ante la desobediencia e indisciplina
del particular. Más que reprimir o retribuir, la sanción administrativa
disuade, previene o corrige.
En nuestro criterio, aunque las infracciones administrativas no supongan, como el
delito, un grave atentado contra la convivencia social o un menoscabo serio a los
bienes jurídicamente protegidos por el
ordenamiento, la consecuencia de un menoscabo para el administrado exige
garantías que bien se cumplen acudiendo a los principios elaborados por el
Derecho penal y a un procedimiento en el que se debe
garantizar el debido proceso. Ello, sin embargo, no significa igualdad
de naturaleza entre delito e infracción administrativa o entre pena y
sanción administrativa, sino elementos de justicia y moderación de la
facultad sancionadora de la Administración pública que proscriben la
arbitrariedad y suponen la vigencia del principio de subordinación al
derecho.
III. INFRACCIONES Y SANCIONES
ADMINISTRATIVAS EN MATERIA TRIBUTARIA
ESPECIAL REFERENCIA AL DERECHO ECUATORIANO
Hasta la expedición del Código Orgánico Integral Penal en el año
de 2014, el denominado “ilícito tributario” se encontraba regulado en
el Código Tributario, que contemplaba tres especies: delitos, contravenciones y
faltas reglamentarias. Como observan José Vicente Troya
Jaramillo y Carmen Simone, los delitos tributarios se dividen en dos
clases, a saber, la defraudación tributaria que está prevista en el Código Orgánico
Integral Penal –y antes de 2014 en el Código Tributario– que consiste en todo acto
doloso de simulación, ocultamiento,
omisión, falsedad o engaño que induzca a error en la determinación
de la obligación tributaria, o por los que se deja de pagar en todo o
en parte los tributos realmente debidos, en provecho propio o de un
tercero; así como aquellas conductas dolosas que contravienen o dificultan las
labores de control, determinación y sanción que ejerce la
administración tributaria. Por otra parte, indican los citados autores,
también existen los delitos aduaneros, que comprenden las conductas
de contrabando, defraudación y receptación aduaneras, inicialmente
previstas en el Código Orgánico de la Producción Comercio e Inversiones, y
actualmente, en el Código Orgánico Integral Penal.8
Las infracciones tributarias, que se entenderían como ilícitos de
carácter administrativo y no penal, se definen actualmente en el artículo 314 del
Código Tributario:
Art. 314.- Concepto de infracción tributaria.- Constituye infracción
tributaria, toda acción u omisión que implique violación de normas tributarias
sustantivas o adjetivas sancionadas con pena establecida con anterioridad a esa
acción u omisión.
El legislador ecuatoriano, con su acostumbrada ligereza, dictó el
Código Orgánico Integral Penal sin preocuparse de reformar varias
disposiciones como las que nos ocupa. Dicha norma, desde la promulgación del
Código Tributario en 1975, se explicaba porque en este
cuerpo normativo se tipificaban delitos, los mismos que actualmente
se derogaron en el Código Tributario para estar previstos en el Código Orgánico
Integral Penal. De ahí que el citado artículo 314 hable de
“pena”, cuando en apropiado lenguaje debe reservarse este concepto para la
consecuencia del delito. No obstante, dado que el Código
Orgánico Integral Penal pretende convertirse en un solo instrumento
normativo que contemple delitos, podemos entender que las disposiciones
sancionadoras del Código Tributario sólo se refieren a infracciones y sanciones
administrativas, muy a pesar de cierta terminología
que se conserva por la incuria del legislador ecuatoriano.
Otra incongruencia derivada de la entrada en vigencia del Código
Orgánico Integral Penal encontramos en el artículo 315 del Código
Tributario que se refiere a las “clases de infracciones”, en donde ya
no se habla de “violación de normas sustantivas”, sino sólo de incumplimiento de
los deberes formales o desobediencia a las normas
reglamentarias o “normas secundarias de obligatoriedad general”:
Art. 315.- Clases de infracciones.- Para efectos de su juzgamiento y
sanción, las infracciones tributarias se clasifican en contravenciones y faltas
reglamentarias.
Constituyen contravenciones las violaciones de normas adjetivas o el
incumplimiento de deberes formales, constantes en este Código y otras
leyes.
Constituyen faltas reglamentarias las violaciones de reglamentos o
normas secundarias de obligatoriedad general.
En nuestra opinión, los delitos tributarios procuran, en definitiva,
evitar el pago de la obligación tributaria, o por lo menos, disminuir
su monto, con el uso del fraude, del ardid, del dolo. Las infracciones
administrativas consisten en la transgresión de las obligaciones y deberes
formales, que según José Vicente Troya y Carmen Simone, se
fincan sobre supuestos que no coinciden con el hecho generador de la
obligación tributaria o hecho imponible.
La denominación obligaciones formales se ha aplicado preferentemente a aquéllas
que deben cumplir los sujetos pasivos y tienen relación
directa con la obligación tributaria. La denominación deberes formales se
ha aplicado a aquéllos que deben cumplir sujetos pasivos y terceros y que
tienen sólo una relación mediata con la obligación tributaria.
Como señalan los autores citados, las obligaciones formales deben ser acatadas
por los sujetos pasivos de la obligación tributaria
y coadyuvan a su debido cumplimiento. Se denominan formales en
contraposición al carácter material de la obligación tributaria, como
efectuar la declaración de tributos o permitir a los funcionarios del
Servicio de Rentas Internas los actos de control propios de la determinación por
parte de la Administración tributaria. Los deberes formales, por su parte, son de
sujeción a la administración, como rendir
informes a la autoridad tributaria, inscribirse en el Registro Único de
Contribuyentes o llevar contabilidad.9
En definitiva, las infracciones y sanciones administrativas en materia tributaria son
aquellas que consisten en la desobediencia, transgresión o incumplimiento de las
obligaciones y deberes formales del
contribuyente, de tal modo que, sin consistir en una conducta delictuosa,
entorpecen las labores de la gestión tributaria de la autoridad
administrativa, que según el artículo 9 del Código Tributario, incluyen la
determinación y recaudación de tributos.10
Las sanciones que se aplican a las infracciones administrativas tributarias constan
en el artículo 323 del Código Tributario, que nuevamente, por la ineptitud del
legislador ecuatoriano, no se acomodaron
a las innovaciones que incorporó el Código Orgánico Integral Penal.
Se habla de “penas”, aunque ya hemos opinado que es más apropiado
entender que la norma se refiere a las sanciones administrativas.
En el artículo 323 consta una lista de sanciones aplicables a las
faltas administrativas:
Art. 323.- Penas aplicables.- Son aplicables a las infracciones, según el
caso, las penas siguientes:
a) Multa;
b) Clausura del establecimiento o negocio;
c) Suspensión de actividades;
d) Decomiso;
e) Incautación definitiva;
f) Suspensión o cancelación de inscripciones en los registros públicos;
g) Suspensión o cancelación de patentes y autorizaciones;
h) Suspensión o destitución del desempeño de cargos públicos.
Estas penas se aplicarán sin perjuicio del cobro de los correspondientes tributos y
de los intereses de mora que correspondan desde la
fecha que se causaron. Estos tributos e intereses se cobrarán de conformidad con
los procedimientos que establecen los libros anteriores.
Las infracciones que merecen las sanciones previstas en el artículo
323 se contemplan en varios instrumentos normativos, como la Ley
de Régimen Tributario Interno, Código Orgánico de Organización
Territorial, Autonomía y Descentralización y el Código Orgánico de
Producción, Comercio e Inversiones.11
En nuestro criterio, la previsión de las sanciones administrativas
en el Código Tributario, esto es, en una ley, limita decisivamente la facultad
reglamentaria de la Administración tributaria, especialmente,
en lo relacionado a la punición del incumplimiento de deberes formales que, según
veremos, de hecho, que no de derecho, se establecen en
normas reglamentarias.12
La multa es seguramente la sanción más frecuente que aplican las
normas tributarias ecuatorianas. Esta consiste, por definición, en el
detrimento del patrimonio del infractor.
A dicha sanción se añaden, como destaca Juan Carlos Mogrovejo,
otras que limitan o privan el ejercicio de actividades económicas, sean
profesionales, comerciales, industriales, de servicios, o cualquier otra.
El autor citado advierte que la intención del legislador es impedir las
actividades que propiciaron la infracción, lo cual cumple la finalidad
de la sanción, que es prevenir y corregir. En cuanto al comiso y a la
incautación –dice Mogrovejo– además de generar una detracción del
patrimonio del sujeto infractor, inciden sobre el derecho de propiedad, pues la
confiscación por parte del Estado de los bienes, efectos y
productos de la infracción, pasan de manos del infractor al dominio
público, sin mediar compensación alguna.13
La impresión más fuerte que provoca la lectura del artículo 323
del Código Tributario es la abundancia de sanciones que existen para
las infracciones tributarias. Es verdad que los tributos constituyen
una importantísima fuente de recursos públicos que se destinarán al
gasto público, entendido por este, no sólo el financiamiento del aparato burocrático
del Estado –muchas veces criticable por lo dispendioso, costoso y hasta inútil en
términos prácticos–, sino, ante todo,
la consecusión del bien común y la promoción de los derechos constitucionales.
Este propósito hace explicable aquella finalidad disuasiva
y correctiva que persigue el Derecho administrativo sancionador y
justifica que se aplique suficientemente por la trascendencia económica y social
del tributo.
Sin embargo, no deja de producir preocupación –y hasta temor– el
poder inmenso que tiene la Administración tributaria frente al contribuyente, más
aun cuando las obligaciones y deberes formales que éste
debe cumplir implican embrollados trámites, complejos requisitos y
documentos llenos de formulismos, que muchas veces la propia Administración
impone, desarrolla o establece.
Como principio fundamental, hay que afirmar categóricamente
que el Derecho administrativo sancionador tiene un fin preciso que lo
justifica y que ya lo hemos señalado: evitar que el contribuyente dificulte,
entorpezca o soslaye la labor de la Administración tributaria.
Muy distinto es el nefasto e inadmisible propósito de complicar de tal
modo el cumplimiento de las obligaciones y deberes formales, que sea
fácil incurrir en faltas. En ello, la Administración tributaria tiene un
deber del que poco se habla: facilitar y coadyuvar a que el contribuyente cumpla
con sus deberes con procedimientos sencillos y rápidos,
y ante todo, procurar y hacer posible el acatamiento voluntario.
Indudablemente, el ejercicio de la facultad sancionadora, por más
instrumental que sea para la labor administrativa, debe ser el último
recurso al que se acude. A esta reflexión se suma aquella que es propia
de un régimen democrático y de un Estado de derecho: la Administración pública
no está para reprimir, sino para servir al ciudadano, de
tal modo que, antes de ser un ente represor y policíaco, debe ser un
aliado del contribuyente.
Por otra parte, consideramos que el legislador debería siempre
partir de una cuestión digna de meditación, esto es, plantearse seriamente si se
justifica o no calificar a un comportamiento como falta
sancionable, porque también puede ser posible, con un poco de ingenio
legislativo, establecer mecanismos que fuercen al contribuyente a
subsanar sin necesidad de acudir a mecanismos represivos. Por ejemplo,
postergar la concesión de un permiso de funcionamiento, hasta
que el contribuyente cumpla con el deber formal de llevar contabilidad y acredite el
acatamiento.
IV. RÉGIMEN CONSTITUCIONAL DE LAS
INFRACCIONES Y SANCIONES ADMINISTRATIVAS
Hemos adelantado que los principios del Derecho penal, como aspectos de
garantía, se han acomodado al Derecho administrativo sancionador por razones
de proscripción de la arbitrariedad y vigencia
del principio de subordinación al derecho.14
La Constitución de la República del Ecuador dispone que corresponde a toda
autoridad, administrativa o judicial, garantizar el cumplimiento de las normas y de
los derechos de las partes.15
Ello implica
un freno al exceso que pudiese existir en el ejercicio de las competencias
administrativas –como es el caso de la sancionadora– que se
explica porque la autoridad ejerce poder público frente al particular y
es menester equilibrar una situación a todas luces desigual.
En el Derecho administrativo sancionador ecuatoriano –como en
otros muchos– rigen una serie de derechos y límites para las facultades de la
Administración pública que están establecidos en la Constitución: presunción de
inocencia; reserva de ley; tipicidad; irretroactividad de la norma sancionadora;
culpabilidad; proporcionalidad; y,
debido proceso.
1. Presunción de inocencia
El número 3 del artículo 76 de la Constitución de la República
reconoce el derecho de toda persona a que se le presuma inocente
y sea tratada como tal, mientras su culpabilidad no sea demostrada
mediante resolución firme o sentencia ejecutoriada.16
Advierte Oyarte
que la condición para enervar la presunción de inocencia no sólo es
un acto judicial como la sentencia, sino que también puede ser un acto
administrativo que impone una sanción al administrado. Dicho acto,
además, debe estar ejecutoriado, esto es, ser definitivo y susceptible de
ejecución, lo cual se produce cuando se ha agotado el proceso administrativo que
prevé la ley.17
La presunción de inocencia implica la necesidad de probar suficientemente de
parte de la Administración pública la culpabilidad del
administrado infractor, es decir, la carga de la prueba corresponde a
la autoridad administrativa.
2. Reserva de ley
En el Derecho ecuatoriano cualquier infracción, penal o adminislo cual significa un
claro
trativa, así como la correspondiente sanción, deben estar previstas
en un instrumento de rango formal de ley,18
límite para la facultad reglamentaria. Igualmente, se reconoce el derecho de las
personas a no ser sancionadas por una infracción, sea cual
fuere la naturaleza de esta, que no esté prevista en una norma legal.19
Sería inconstitucional, entonces, que se establezcan infracciones y
sanciones administrativas en instrumentos normativos de rango inferior a la ley,
como sucede con los reglamentos y las ordenanzas.
Así concebida, con toda rigidez la reserva de ley en el Derecho
ecuatoriano, cabe destacar que es uno de los postulados más violados
que puede encontrarse en el ordenamiento. Numerosos reglamentos,
ordenanzas, acuerdos ministeriales, etcétera prevén infracciones administrativas
con las correspondientes sanciones. Incluso, auténticas
leyes derivan el establecimiento de sanciones a dichas normas de rango inferior,
temática que simplemente contradice a la Constitución
porque las facultades del legislador no son delegables a la autoridad
administrativa.
3. Tipicidad
Cualquier conducta que merezca una sanción administrativa debe
estar prevista de modo previo y claro en una norma que, ante todo,
debe ser lo suficientemente pública para que la conozcan fácilmente
los ciudadanos. Lo contrario es atentar contra la seguridad jurídica.
Esta última consiste en la garantía de previsibilidad del ordenamiento
jurídico, esto es, la certeza que el Derecho debe dar a los ciudadanos
de que su situación jurídica no será alterada si no es por aplicación de
una norma previa y pública y de conformidad con los procedimientos
previstos por el ordenamiento jurídico.20
Como ha dicho la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
las sanciones penales y las administrativas son una expresión del poder punitivo
del Estado e implican menoscabo, privación o alteración
de los derechos de las personas como consecuencia de la conducta
ilícita.
Por lo tanto, en un sistema democrático es preciso extremar las precauciones para
que dichas medidas se adopten con estricto respeto a los
derechos básicos de las personas y previa una cuidadosa verificación de la
efectiva existencia de la conducta ilícita. Asimismo, en aras de la seguridad
jurídica es indispensable que la norma punitiva, sea penal o administrativa, exista
y resulte conocida, o pueda serlo, antes de que ocurran la acción
o la omisión que la contravienen y que se pretende sancionar. La calificación de
un hecho como ilícito y la fijación de sus efectos jurídicos deben
ser preexistentes a la conducta del sujeto al que se considera infractor.
De lo contrario, los particulares no podrían orientar su comportamiento
conforme a un orden jurídico vigente y cierto, en el que se expresan el
reproche social y las consecuencias de éste. Estos son los fundamentos
de los principios de legalidad y de irretroactividad desfavorable de una
norma punitiva.21
4. Irretroactividad de la norma sancionadora
La seguridad jurídica que definimos en el número anterior tiene
un aspecto concreto de gran importancia: la norma que establece la
infracción y la sanción debe ser contemporánea al acto que se sanciona. En otros
términos, no cabe la aplicación retroactiva de las normas
sancionadoras, pues violan aquel principio de certeza y previsibilidad
sobre lo que es de derecho en un momento determinado y sobre las
consecuencias que prevén las normas jurídicas.
El artículo 311 del Código Tributario ecuatoriano es expreso en el
sentido de la irretroactividad de las normas sancionadoras, pero trata
de distinto modo a las que suprimen infracciones o sanciones, o bien,
que establecen otras más benignas, caso en que se permite la retroactividad.
Igualmente, se aplican de modo retroactivo aquellas normas
que prevén plazos de prescripción más breves.
5.
Juan Carlos Benalcazar Guerron
Culpabilidad. Inconstitucionalidad del artículo 316
del Código Tributario y del artículo 175 del Código
Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones
La imposición de una sanción administrativa sólo procede cuando
el administrado ha realizado una acto u omisión con culpa o dolo, lo
que significa que no existe responsabilidad objetiva en el Derecho administrativo
sancionador.23
Como consecuencia del principio de presunción de inocencia, es necesario
realizar todas las actuaciones de
procedimiento y agotar las pruebas que desvirtúen dicha presunción
y lleguen a determinar la culpabilidad del imputado. Así lo establece
claramente la Constitución ecuatoriana y el número 2 del artículo 8
de la Convención Americana de Derechos Humanos.24
No obstante, el artículo 316 del Código Tributario establece que
para la sanción de las “contravenciones y faltas reglamentarias” bastará la
transgresión de la norma.25
Igual disposición consta en el artículo 175 del Código Orgánico de la Producción,
Comercio e Inversiones. La norma del Código Tributario data del texto original que
se
publicó en el Registro Oficial Suplemento N.º 958 de 23 de diciembre
de 1975, pero según la vigente Constitución de la República resultaría
inconstitucional, al igual que el artículo 175 del Código de la Producción, en virtud
del principio de supremacía constitucional y jerarquía
normativa. Por tal razón deben aplicarse los postulados de la Norma
Suprema, que exigen la demostración de culpabilidad para sancionar
infracciones administrativas en materia tributaria y aduanera.
6. Proporcionalidad y razonabilidad
El número 6 del artículo 76 de la Constitución de la República del
Ecuador ordena que las leyes establecerán la debida proporcionalidad
entre las infracciones y las sanciones.27
Al respecto, el artículo 329 del
Código Tributario dispone que las sanciones pecuniarias se impondrán en
proporción al valor de los tributos o a los bienes materia de
la infracción, sin perjuicio de que las leyes tributarias establezcan las
cuantías de las distintas multas.28
La proporcionalidad de la sanción significa que debe haber una
racional equivalencia entre la falta y el escarmiento, lo cual no está
exento de subjetividades al momento de calificar la gravedad de la
infracción y la consecuente sanción. En nuestro criterio, además de la
proporcionalidad, se imponen también algunos límites al castigo que
se aplica al infractor.
En primer término, creemos que la sanción no debe llegar a ser
de tal magnitud que prive, de manera definitiva, de un derecho al
transgresor o que afecte gravemente a su patrimonio. La multa, por
ejemplo, aunque proporcional a valor de los tributos o bienes respecto de los
cuales se cometió la falta, podría graduarse también según
la posibilidad de pago del contribuyente contraventor, de manera que
la sanción no sea capaz de producir un grave impedimento de continuar con la
actividad económica. La cancelación de inscripciones
en los registros públicos o de patentes y autorizaciones, no deberían
ser indefinida, sino que siempre puede caber la posibilidad de que el
infractor corrija la ilegalidad cometida y se le concedan nuevamente
los registros, patentes o autorizaciones.
Por otra parte, al momento de decidir si una conducta debe o no
calificarse como infracción, el legislador debe ser lo suficientemente
prudente para observar si se justifica razonablemente tal calificación.
Esto implicaría también una reflexión sobre si un determinado comportamiento
puede corregirse, sin imponer un castigo al contribuyente.
Estas reflexiones parten de la convicción de que la Administración pública no es
un sujeto represor, ni una entidad policiaca que se
regocija vigilando y fastidiando al contribuyente, sino una organización de servicio
que debe procurar el cumplimiento voluntario de las
normas porque ello es más coherente con la realización de los fines
públicos que no la imposición de sanciones.
7. Debido proceso
La imposición de una sanción administrativa necesariamente tener
por precedente un proceso administrativo que en cada etapa permita
el ejercicio de los derechos de defensa, contradicción, prueba, etcétera. Además,
la Administración pública tiene el deber de motivar con
suficiencia las decisiones que adopte, de tal forma que aparezca la
juridicidad, racionalidad y prudencia que justifica su actuar.
Finalmente, toda sanción administrativa puede ser impugnada
ante los jueces, sin excepción alguna.
V. CONCLUSIÓN
La principal idea que queremos destacar de lo expuesto es que las infracciones y
sanciones administrativas, definitivamente, tienen diferencias de fundamento y
finalidad con los delitos y las penas. Ello significa que el legislador debe diseñar
una regulación y régimen jurídico acorde con la naturaleza de dichos ilícitos y
evitar, a toda costa, aplicarles la lógica y los principios propios del régimen del
Derecho penal.
Principalmente, las características del ilícito administrativo, por respeto a los
derechos fundamentales, no debe ser sancionado del mismo modo que el delito y,
evidentemente, las sanciones aplicables deben tener la moderación, racionalidad y
proporcionalidad que es acorde con la infracción. Recordemos que el fin de una
sanción administrativa es disuadir, no reprimir, además de que también buscan
corregir, pero no retribuir. Estos elementos alejan a la sanción administrativa de la
pena y son esenciales para construir su régimen jurídico.
La confusión de la finalidad de la sanción administrativa, especialmente cuando
expresa o solapadamente se las identifica con las penas, puede dar lugar a una
desmedida afectación al administrado o al contribuyente. Por ello, el aspecto
teórico de la distinción entre delitos y penas e infracciones y sanciones
administrativas debe traducirse en una legislación sensata.
Para concluir, encontramos muchos defectos de desorden y confusión en el
Derecho ecuatoriano. Consideramos que el legislador, nuevamente, incurre en el
defecto de no armonizar el sistema, con la consecuencia de dejar sin solución
muchos aspectos, o peor aún, provocar desconcierto y confusión. Esperemos que
los aportes de la doctrina lleguen a calar en un órgano legislativo muy
caracterizado por su incuria.
Pero la reflexión más importante que deseamos plantear en este trabajo radica en
la necesidad de la prudencia legislativa, traducida en una serena meditación sobre
la necesidad de sancionar. La posibilidad de implementar mecanismos que
fuercen al administrado y contribuyente a corregir su conducta sin castigarle
debería ser la primera opción que se plantee el legislador. Lastimosamente, este
no es el único que cree que reprimir es el único remedio para los comportamientos
ilegales en que incurren los contribuyentes, sino que este morbo punitivo se
aprecia en también en la academia y en el foro ecuatorianos.
La Administración pública del Estado de derecho no es un ente de represión, ni un
espía o un policía, sino una organización de servicio a la colectividad. Así lo
declara la Constitución ecuatoriana en el artículo 227. Por ello, si de actuar para la
consecución del bien común se trata, es más razonable coadyuvar y fomentar el
cumplimiento voluntario de las obligaciones y deberes del contribuyente, antes que
sancionar. Como hemos dicho y lo reiteramos, hay un deber fundamental de la
Administración del que casi no se habla: facilitar y coadyuvar a que el
contribuyente cumpla con sus deberes con procedimientos sencillos y rápidos, y,
ante todo, procurar el acatamiento espontáneo que, sin duda, es más apropiado
para la finalidad de recaudar el tributo.
La evolución de los paraísos fiscales
como factor de erosión para la
capacidad impositiva del Estado
Adelina Quintero Sánchez1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. EVOLUCIÓN DE LOS EUROMERCADOS
COMO ORIGEN DE LOS PARAÍSOS FISCALES. III. LOS PARAÍSOS FISCALES
EN
EL ORDEN GLOBAL. IV. LOS PARAÍSOS FISCALES Y LA CAPACIDAD
IMPOSITIVA DE LOS ESTADOS. V. CONCLUSIÓN. VI. FUENTES DE
CONSULTA
I. INTRODUCCIÓN
Es innegable que el capital es el parámetro de las operaciones económicas a nivel
mundial, donde el dólar, hasta el momento, sigue siendo la
divisa universal. Los movimientos de capitales son determinantes para
todas las economías, tanto de las desarrolladas que son quienes ostentan y
concentran la mayor parte de los flujos de capital, como de las en
vías de desarrollo, que dependen en gran medida de dichos flujos. La
estructura financiera es más compleja y sofisticada que antaño, con una
multiplicidad de actores que rebasan las fronteras nacionales y las regulaciones
estatales, donde las empresas transnacionales son nodales. Ahí,
los euromercados son espacios no sólo extraterritoriales, sino globales y
es donde los paraísos fiscales operan por antonomasia.
Los euromercados en general y los paraísos fiscales en particular
se traslapan y se encuentran insertos dentro de la economía regulada,
pero su dinámica sale fuera de las jurisdicciones estatales, aunado a
la inexistencia de un organismo internacional para su control, presentan grandes
retos y oportunidades. Oportunidades para los actores
que los utilizan, es decir, los poseedores del capital, pero retos para
su control en esencia. Los euromercados ofrecen muchas ventajas
para mayores ganancias de los capitales, así como constituir fuentes de enorme
liquidez. Pero, también generan graves problemas, ya
que pueden estar asociados a paraísos fiscales, a cuestiones ilegales o
simplemente son bombas de tiempo para posibles crisis financieras.
Como señala George Soros (1999:137), los mercados financieros son
intrínsecamente inestables y ajenos a los intereses sociales; así su interminable
afán por obtener ganancias constituye una incisión en la
solidez del sistema financiero internacional y puede en cualquier momento
provocar su colapso. Se requiere, como señala el Fondo Monetario Internacional
(FMI), tratar de regularlos, lo que representa un
reto de enorme envergadura.
Desde una perspectiva del contexto internacional, dos cuestiones
fueron determinantes para el surgimiento de los euromercados como
marco de los paraísos fiscales: el movimiento del capital en busca de
evitar las restricciones impuestos por el sistema de Bretton Woods y
el retorno del liberalismo económico basado en el principio fisiócrata
de laissez-faire, retomado después por la mano invisible del mercado
de Adam Smith; que terminan triunfando con el colapso del patrón
oro. Mientras que, posteriormente, la globalización financiera detonó
la vertiginosa expansión de los euromercados.
Actualmente los paraísos fiscales se articulan como parte del sistema económico
global y se enlazan con las dinámicas de las empresas
transnacionales y sus inversiones extranjeras, constituyendo engranajes
esenciales y determinantes para su acción. Estos concentran más
capital que muchos países y pueden incidir de forma determinante en
el rumbo económico internacional.
Analizar los paraísos fiscales como piezas claves de los euromercados como
instrumentos internacionales de evasión de impuestos en
contraposición al derecho inherente de los Estados a fiscalizar es el
objeto de la presente investigación. A partir de la hipótesis que estima
los paraísos fiscales son espacios ajenos a las imposiciones estatales
y exentos de otros tipos de pago de impuestos como parte intrínseca de su propia
naturaleza, por lo que representan un límite y una
restricción para las potestades normativas tributarias estatales. De
ahí que se estime pertinente el buscar mecanismos que coadyuven a
equilibrar las normas, ya que favorecen ampliamente a las empresas
transnacionales y los grandes capitalistas globales, mientras las em-
presas nacionales y los ciudadanos de a pie son los que sostienen las
políticas fiscales.
II. EVOLUCIÓN DE LOS EUROMERCADOS COMO
ORIGEN DE LOS PARAÍSOS FISCALES
Tanto la génesis como la acelerada expansión de los euromercados no se puede
sustraer de la economía internacional y el contexto
financiero internacional, el cual, en un determinado momento histórico amalgamó
las condiciones necesarias para que dichos mercados
pudieran surgir, comenzar a operar y posteriormente, globalizarse. El
denominado mercado de eurodólares, establecido en la década en los
50’s en Londres, es el antecedente más antiguo de los euromercados
actuales; así como de los paraísos fiscales. Como señala, Gary Burn,
existen dos tesis contrapuestas que tratan de explicar lo que suscitó el
surgimiento de los euromercados: 1) la que dice que fue por la naturaleza propia
del mercado, que siempre busca quitar los obstáculos impuestos por el Estado; 2)
como una acción deliberado del Estado para
crear las condiciones adecuadas que permitieran al mercado operar y
evolucionar (1999).
Sin introducirse en una discusión teórica, que no es objetivo de
esta exposición y más allá de la dicotomía simple Estado-mercado,
lo que se puede argumentar es que, en Europa como centro de los
desarrollos económicos y financieros más relevantes del mundo, se
reunieron las condiciones propicias para el surgimiento de los euromercados. Gran
Bretaña se encontraba enmarcada en lo que Marcos
Kaplan considera la 1ª Revolución Científico-Tecnológica (2002) y
contaba con los cimientos institucionales desarrollados desde muchos
años antes, que fueron los más idóneos para el establecimiento de las
operaciones de los euromercados. Y siendo, Londres, la capital del
centro financiero europeo, cuna de la ideología liberal, no es de extrañar que ahí
se sitúen los albores de los euromercados.
De acuerdo con Gary Burn, el nacimiento de los euromercados y
su posterior funcionamiento como paraíso fiscal es producto directo de una
decisión de las elites financieras británicas para establecer
un orden desregulatorio de forma legal, que fuera independiente al
Estado. Esto con la intención de revertir en cierta medida las conse-
cuencias que suscitaron el primer colapso del patrón oro en los años
30’s y la detonación de las dos conflagraciones mundiales; es decir, el
estancamiento del sistema bancario y financiero nacional, que cada
vez más fue absorbido por el control estatal, hasta que el proceso
culminó con la nacionalización de la Banca en 1946 (2006: 170-171).
Para los bancos británicos mercantiles era vital el que la ciudad
recuperara su predominio internacional y cumpliera con las aspiraciones políticas
de restaurar el antiguo orden del estado británico;
entonces tenían que encontrar un medio alternativo para lograrlo, ya
que el pedestal de primera potencia mundial les había sido arrebatado; así que la
solución fueron los eurodólares. Los bancos británicos
solo pudieron mantener su posición internacional cambiando el dólar,
puesto que la descolonización ya había precipitado una rápida pérdida de cuota de
mercado para los bancos mercantes británicos en
algunos países, especialmente India, donde se encontraban mercados
enteros perdidos debido a la nacionalización. Los bancos que habían
crecido financiando el comercio exterior británico, ahora se encontraron con
menos negocios y una base de clientes en declive.
La fortaleza de la libra esterlina enclavada en el status quo británico, se les estaba
transformando en debilidad. No es sorprendente,
entonces, que fueron los bancos comerciales británicos, los que posteriormente,
encabezarían a los euromercados, aprovechando los vínculos financieros con la
nueva potencia hegemónica, Estados Unidos y
con el beneplácito del propio gobierno británico (Green: 432).
Es evidente que, para la articulación de los euromercados, fue indispensable la
expansión de las finanzas y los capitales estadounidenses a otras latitudes,
considerando que después del término de la 2º
Guerra Mundial, Estados Unidos emerge como potencia hegemónica
y se establece el dólar como la divisa universal, de cambio, reserva e
inversión. Por ende, como señala Jeremy Green, los euromercados son
un producto híbrido anglo-americano (2016).
En el entorno internacional la coyuntura era muy particular, ya
que se encontraba matizada por la vertiginosa innovación financiera
que pretendía evadir las restricciones nacionales e internacionales en
el marco del sistema de Bretton Woods y mover los flujos de divisas fuera de las
jurisdicciones estatales, en su mayoría motivados por
la incertidumbre del periodo de Guerra Fría. En ese sentido, Susan
Strange marca que los primeros eurodólares se remontan a los principios de la
Guerra Fría; consecuencia directa de la preocupación de
los gobiernos socialistas. Los gobiernos con economías centralmente
planificadas, principalmente, el chino y el soviético, a finales de la
década de los 40’s, no deseaban experimentar lo sucedido en Yugoslavia, cuando
los estadounidenses se apropiaron de su oro y éste terminó en las arcas de Nueva
York; por lo que depositaron sus dólares
en bancos parisienses y londinenses, dando origen a los denominados
“eurodólares” (1976:181-182).
No se debe perder de vista que esos primeros eurodólares, en su
mayoría, se reinvirtieron en mercados estadounidenses por los bancos
europeos en cuestión. Fue hasta 1955, cuando los bancos londinenses
comenzaron a realizar otro tipo de transacciones al convertir los
eurodólares en libras esterlinas para aprovechar las ganancias del arbitraje
rentable de las tasas de interés. En ese momento, las tasas de
interés en Gran Bretaña se habían posicionaron por encima de las de
Estados Unidos y así, de la venta y compra de divisas, crearon una
fuente extra de financiamiento para la inversión. Este tipo de transacciones
financieras innovadoras es lo que se considera el inicio del
proceso de creación de los euromercados. Sin embargo, para que el
mercado del eurodólar se convirtiera en un verdadero mercado extraterritorial, los
dólares debían depositarse y volverse a prestar fuera de
la jurisdicción, no sólo del sistema bancario de Estados Unidos, sino
de todos los sistemas bancarios nacionales. Este evento no tuvo lugar
hasta el 28 de febrero de 1957, cuando el Banco Narodny de Moscú
en Londres emitió un préstamo de 800,000 dólares a través de un
banco mercantil de Londres. Así, en1957 el mercado del eurodólar
propiamente dicho había comenzado a despegar y con él la creación
de los paraísos fiscales de forma tácita (Burn, 1999: 229-230).
De acuerdo con Gary Burn, uno de los estudiosos más representativos de los
orígenes de los euromercanos, 1957, es el año generalmente aceptado, para el
surgimiento de un nuevo mercado internacional de dinero en Londres, el mercado
de eurodólares; que después
se denominaría como euromercado (1999: 225). Este nuevo mercado,
marcó un parteaguas en la historia de las relaciones financieras internacionales,
puesto que el estatus “offshore” de los euromercados fue
único e inédito y marcó una revolución en el funcionamiento de las fi-
nanzas internacionales. Este nuevo fenómeno financiero, estableció la
pauta para transitar de un modelo dirigido a fomentar los regímenes
de acumulación nacionales, basado en un sistema casi completamente
regulado, a uno, que hoy en día, responde casi exclusivamente a las
demandas de la globalización; el cual se caracteriza, como aseguran
Marcos Kaplan e Irma Manrique, por la amplia desregulación y creciente
especulación (2000).
En la siguiente década, gracias al surgimiento del euromercado y
sus características de paraíso fiscal en Londres, esta ciudad se convirtió en el
centro financiero mundial, hecho que tuvo repercusiones
muy grandes a nivel internacional, al afectar directamente la soberanía económica
de los Estados; ya que había socavado su control sobre
los mercados financieros. La creación de los euromercados, se puede
interpretar con una fractura en el sistema de regulación internacional,
a través de la cual los capitales podían escapar a lugares off shore.
A partir de la creación de los euromercados, estos comenzaron a
crecer de manera acelerada y constante. Sólo para tener una muestra, las
operaciones en la Bolsa de Londres pasaron de registrar 3.69
millones en depósitos en dólares en 1957 a 417.91 millones en 1960
(Burns, 1999: 235). Con la fuerte demanda de liquidez, consecuencia
directa de la expansión del comercio internacional y la inversión extranjera, los
dólares fueron atraídos hacia los euromercados, dadas
las condiciones más favorables que ofrecían con requisitos mínimos
de reserva. Asimismo, con la expansión de las empresas transnacionales en el
periodo de post-guerra, se aceleró aún más el proceso y los
bancos estadounidenses comenzaron a interesarse en ser partícipes de
los euronegocios (Strange, 1976:181-182).
Al igual, que, en relación con el origen de los euromercados, existen dos
corrientes de pensamiento para explicar el desarrollo acelerado de los mismos.
Una atribuye su expansión a las fuerzas del mercado y la otra, a las acciones del
Estado.2
No obstante, la postura de la
presente investigación comulga con una visión más ecléctica, donde se
reconoce que la dinámica del mercado financiero internacional en un
determinado momento, se sale de los controles del Estado, pero éste
también tiene una relevancia primordial al ser quien regula en última
instancia los movimientos de capitales; sin menoscabar el hecho de
que los euromercados eluden las regulaciones nacionales e internacionales,
creado espacios idílicos para los capitales transnacionales.
III. LOS PARAÍSOS FISCALES EN EL ORDEN GLOBAL
Los mercados financieros y en sí las relaciones financieras internacionales
sufrieron una transformación substancial a partir del
abandono del sistema de Bretton Woods, sin embargo, los orígenes
de la aparición del sistema financiero global, se puede situar desde la
década de los 70’s con el alza de los precios del petróleo conducida
por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que
aprovechando la inestabilidad en Medio Oriente, dio cabida a los petrodólares, que
fueron a alimentar directamente a los euromercados,
es decir, los enormes mercados extraterritoriales. Este hecho, da inició
a lo que Xavier Arrizabalo ubica como la carrera por los capitales, en
otras palabras, el sin número de reformas económicas de flexibilización,
encaminadas a la atracción de capitales externos, emprendidas
en gran medida por los países menos desarrollados o emergentes. Situación que
en conjunto con la crisis internacional, acelera los procesos desregulatrios en el
área financiera.
Los años 70, de igual manera, son la referencia sine qua non para
la construcción de los cimientos del sistema financiero internacional
contemporáneo, puesto que, tras la necesidad de expansión de los
mercados de capitales en esos años, al entrar las economías más desarrolladas,
como la estadounidense, en recesión, se buscan nuevos mercados que otorguen
mayores ganancias, detonando un período de crecimiento acelerado del sector
financiero en general y de los paraísos
fiscales en particular. Ajuste que también tuvo repercusiones negativas
como problemas de endeudamiento de las economías, devaluaciones,
crisis bancarias y financieras; así como la conformación de espacios
de dominio para ciertas divisas. Todo esto, al mismo tiempo, sentó las
bases para la globalización financiera, que se abrió camino gracias al
desmantelamiento de las barreras y restricciones nacionales, la desregulación de
los flujos de capitales, como la inversión extranjera, la
competencia mundial y los avances tecnológicos en el área de las tele-
comunicaciones que aportaron la infraestructura física y virtual para
la movilidad instantánea de los capitales (Arrizabalo, 1997:67-68).
La década de los 70’s también resulta crucial para el crecimiento
de las Bolsas de Valores, los euromercados y los paraísos fiscales que
comienzan a tener un papel más activo en la intermediación financiera mundial;
situación que no sólo fue propiciada por los Estados, sino
por múltiples nuevos actores, como los especuladores individuales,
los consorcios y las empresas transnacionales, los organismos económicos
transnacionales y otros movimientos especulativos al margen
de la ley, como el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo
( Arrizabalo, 1997:70). Todo esto creó un enorme stock de capital
internacional al alcance de los gobiernos y participantes del sistema,
pero al mismo tiempo, incrementó la brecha entre la economía real y
la que se maneja en los mercados financieros, la especulativa o “ficticia”. Hecho
que se ilustra claramente con el caso de Estados Unidos,
que en el período de 1982 a 1987 experimentó un crecimiento económico de
3.8%, mientras que en el mismo lapso el Dow Jones creció
un 23% (Lichtensztejn, 2010: 60).
Desde entonces a la fecha, hay una interrelación más estrecha entre los mercados
financieros y todas las fuentes de capital global, ya
que todo el capital que se desprende de eventos como crisis, conflictos
armados, movimientos de las empresas transnacionales, puede ser objeto de los
euromercados y de los paraísos fiscales.
En la década de los setenta las operaciones brutas de los euromercados,
ascendían al doble del Producto Interno Bruto (PIB) mundial,
mientras que entre 1980 y 1999, con base en los activos financieros,
la cifra ascendió seis veces y en la primera década del Siglo XXI la
expansión financiera llegó a superar más de quince veces el PIB global
(Lichtensztejn, 2010:63).
Los 90’s es la década donde se acuña en el seno de las empresas
transnacionales el término globalización para hacer referencia al acceso que los
capitales tenían a todo el planeta. La globalización es una
nueva etapa en el escenario internacional, resultado de la ampliación
y profundización de cambios que se venían experimentando desde
tiempo atrás con la preponderancia del sistema capitalista como su
estructura fundamental y el liderazgo ejercido por Estados Unidos
como potencia mundial. No debemos perder de vista que la globaliza-
ción es un sistema internacional que viene a sustituir al orden bipolar
prevaleciente durante el periodo de Guerra Fría, y como toda etapa
histórica, es construida con base en los principios, las ideologías y las
reglas de las potencias, es decir, se crea un escenario geopolítico distinto
sustentado sobre regímenes internacionales que responden a los
intereses de los vencedores, en este caso, indudablemente de Estados
Unidos. Por consiguiente, se puede afirmar que la globalización es
un producto estadounidense, en palabras del investigador Francisco
Dávila “la americanización del mundo” (2008:34), con el capitalismo
y la democracia neoliberales como su consigna; con la venia de las demás
potencias que contribuyeron a expandirlo por el mundo, donde
sobresale el papel desempeñado por Gran Bretaña en los 80’s.
Un aspecto determinante dentro de la globalización es la parte financiera, que
catapulta a los paraísos fiscales a un nuevo nivel.
Como se señaló previamente, la globalización económica no es un
fenómeno lineal, sino un proceso que se venía gestando desde varias
décadas antes, de acuerdo con Marcos Kaplan desde 1954 en la posguerra
(2002), y que en los 90’s alcanzó su máxima expresión por la
confluencia de varios eventos: la ruptura de los Acuerdos de Bretton
Woods y los Acuerdos de Jamaica en 1978 en gran medida por la
dinámica de los euromercados contra los tipos de cambio fijos; el
triunfo del capitalismo sobre el socialismo, que abrió nuevos mercados para el
capital y la expansión de las empresas transnacionales; la
tercera Revolución Científico-Tecnológica, que con el internet reconfiguró la
dinámica de los capitales; el retorno de la ideología económica liberal promovida
por los gobiernos de Ronald Reagan (1981-
1989) y Margaret Thatcher (1979-1990) y en nuevo papel tanto de
los Estados como de los organismos internacionales ( Estay, Girón &
Martínez,1999). Transformaciones que constituyen piezas clave para
el proceso de desregulación y liberalización financiera en el marco
de una nueva etapa del capitalismo, que como señala Harry Barnes,
puede denominarse financiera global, donde se desmantelan muchos
de los obstáculos a los movimientos financieros preexistentes.
Las empresas transnacionales son el actor principal dentro de los
paraísos fiscales, que con la intención de evadir las cargas impositivas han
formado un mercado internacional de capitales, que aunque
opera como parte de los mismos estados es ajeno a sus capacidades
para limitarlo y cobrarles impuestos. Así las grandes corporaciones
multinacionales gozan de una enorme ventaja en el pago de impuestos
frente a las empresas nacionales y en relación con cualquier ciudadano que habita
en cualquier país (García Bueno, 2014: 127-128).
En el sistema económico global basado en el capitalismo, el capital
goza de grandes privilegios, por lo que ha alcanzado mucha más movilidad que
los otros factores de la producción, principalmente si es especulativo; ya que se
desplaza hacia donde obtiene mayores beneficios,
los cuales van en aumento dado el interés de los países por atraerlos,
aunque guardan poca relación con el desarrollo de los Estados que los
ostentan. Los paraísos fiscales son ejemplos de esta realidad, ya que son
muy apreciados y protegidos por los propios Estados y sus operaciones
se caracterizan por los cortos plazos, redituando únicamente a las elites
que participan en ellos. Los participantes son poco rastreables y con una
diversidad cada vez mayor.
En este sentido, los euromercados y los paraísos fiscales han alcanzado su
máxima expresión, ya que en ellos se mueven masas gigantescas de
capitales difíciles de cualificar con exactitud. Actualmente, se caracterizan
por situarse fuera del alcance de regulación de los Bancos Centrales, desligados
de las actividades productivas y las autoridades monetarias, por
lo que poseen una naturaleza única. Al mismo tiempo, otorgan ventajas
fiscales y costos de transacción bajos, ofreciendo intereses más atractivos;
por lo que que atraen grandes cantidades de dinero. Finalmente, fluctuar
en torno a divisas fuertes, restándoles debilidad y están en constante innovación,
dada su dinámica de participación con diferentes monedas y
en mercados globales (Cornejo Calva et al, 2015). Su estructura se ha
vuelto también compleja y mucho más sofisticada, al incluir los niveles, nacional,
internacional y global, donde convergen diferentes tipos de
mercados, así como múltiples instrumentos financieros.
Así, finalmente se puede comprender que la globalización financiera
se funda sobre la trasnacionalización del capital, que se ha logrado por
medio de la flexibilización de las regulaciones nacionales y la conformación de
espacios más propicios, ajenos a los intereses de los ciudadanos
de las entidades donde se ubican (Padua, 1999:31-35), siendo los paraísos
fiscales los que encabezan la lista; de alguna forma, cada vez más
desvinculados de los procesos productivos y con un latente peligro de detonar
crisis financieras especulativas de orden global. El capital, como enfatiza Octavio
Ianni, ha traspasado las barreras nacionales, los regímenes
políticos, las culturas y las civilizaciones, para desprenderse de sus limi-
taciones nacionales y colocarse en cualquier sitio, “se producen nuevas
redes de articulación, por medio de las cuales se dibujan los contornos
y los movimientos, las condiciones y posibilidades del capital global”
(1999,14). Para los paraísos fiscales la globalización no representa un
cambio radical de sus reglas internas de funcionamiento, pero sí se
les abre un inmenso abanico de posibilidades para las fuentes que los
alimentan y para su posicionamiento territorial.
IV. LOS PARAÍSOS FISCALES Y LA
CAPACIDAD IMPOSITIVA DE LOS ESTADOS
A través de los apartados anteriores se ha explicado como surgen
los paraísos fiscales, denominados oficialmente como centros financieros
extraterritoriales, como parte de los euromercados, pero se requiere precisar sus
características particulares antes de puntualizar
cómo su propia naturaleza impide la capacidad de ser gravados por
parte de los Estados.
Los paraísos fiscales a grosso modo son espacios donde los países,
las empresas o las personas foráneas colocan su dinero para evitar el
pago de impuestos en sus territorios de origen. Los paraísos fiscales
nos han sido definidos de forma institucional con gran precisión, ya
que aunque el Banco de las Reglamentaciones Internacionales los incluye como
centros financieros internacionales, cuyas características
engloban a territorios donde las actividades no han crecido de forma
orgánica, es decir, organizada, dejan fuera a los mercados offshore. La
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) por
su parte, define a un paraíso fiscal como una jurisdicción que no grava
o grava muy poco a las rentas de capital y que presenta una o varias
de las siguientes características: falta de transparencia, la negativa a
proporcionar información a las autoridades extranjeras y la capacidad de crear
empresas ficticias. Mientras el Grupo de Acción Financiera (GAFI) entiende a los
paraísos fiscales como países o territorios
no cooperativos cuya característica principal es no estar regulados en
materia financiera, de cooperación administrativa internacional y de
prevención, detección y lavado de dinero. Mientras que para expertos
legales como Richard Johns, cuerpos legislativos y el Foro para la
Estabilidad Financiera (FEF) los centros financieros extraterritoriales
son jurisdicciones encaminados a capitales extranjeros, es decir, de
no residentes; que asimismo cuentan con una baja imposición, un régimen muy
flexible para la inscripción de las empresas, una excesiva
confidencialidad para las transacciones y la imposibilidad para los
residentes nacionales a acceder a dichos beneficios (Chavagneux &
Ronen, 2007:15-17). Entonces éstos centros no son resultado de la
generación espontánea sino de una estrategia estatal que han modificado sus
leyes y creado sistemas duales y diferenciados tanto para nacionales como para
extranjeros, como se revisó en el apartado sobre
la evolución de los euromercados.
De forma más precisa los paraísos fiscales no cuentan con una
acepción exacta para reconocerlos, no obstante guardan ciertas particularidades:
son creados por un Estado soberano a través de la
modificación de sus leyes para abrir espacios extraterritoriales con
normas diferentes a las internas con la intención de atraer capitales
extranjeros; ofrecen beneficios y flexibilizaciones de todo tipo, donde
el fiscal es el más representativo; no buscan la localización real de las
empresas, sino su residencia jurídica ficticia, cuentan con estabilidad
económica y política; otorgan libertad total de movimientos de capital y ofrecen un
secreto bancario reforzado (Chavagneux & Ronen,
2007:15-19).
La clasificación de los paraísos fiscales en consideración a su ambigua definición
es igualmente compleja, ya que incluye a países como
es el caso de muchas islas pequeñas, como las Islas Caiman, Jersey, Bahamas y
Nauru que a propósito han creado regímenes fiscales laxos
para atraer capitales externos; asimismo entran países como Suiza,
Luxemburgo o Liechtenstein que tienen sistemas fiscales distintos y
reglamentados, pero con atractivos fiscales como la garantía de anonimato para
sus clientes. A estos se suman otros espacios dentro de
países como Austria, Holanda o Reino Unido que tienen mercados
extraterritoriales con altos beneficios, concentrando gran parte de las
inversiones de las empresas multinacionales (Chavagneux & Ronen,
2007:13-14).
Debe quedar claro que los paraísos fiscales no son únicamente
centros para el capital de dudosa procedencia y están enclavados en
países poco desarrollados o con escasa capacidad de buscar fuentes
alternas de crecimiento económico. Son también parte de centros fi-
nancieros prestigiosos y países de elevado desarrollo económico, en
constante convivencia con capitales de fuentes licitas y reconocidas.
Aunado al hecho de que han sido creados para funcionar de forma
paralela y ajena a las regulaciones nacionales y contar con condiciones
privilegiadas para los capitales externos, incluida una mínima o
nula tasación; por lo tanto aunque es cierto que elude a los controles y
capacidades estatales para regularlo e imponerle impuestos, también
es cierto que donde se ubica el Estado no desea imponerle gravámenes, al
contrario, ese es el atractivo que ofrece.
Los paraísos fiscales concentran muchas de las transacciones financieras
internacionales, ya que en los 80’s eran alrededor del 65%,
mientras en los 90’s y la primera década del 2000 eran más o menos
la mitad las mismas de acuerdo a la OCDE. Cifras que pueden incrementarse
sustancialmente al incluirse los centros extraterritoriales
como el londinense que funcionan como paraísos fiscales, al concentrar
operaciones extranjeras por casi el 50% de su total y guardar
mucha opacidad sobre las transacciones y clientes, así como gran reticencia a
cooperar con las entidades financieras internacionales (Chavagneux & Ronen,
2007 :23-24).
Así es evidente que el capital busca constantemente las mejores
condiciones sin el pago de impuestos y en conjunción con los gobiernos y
empresas han creado todo un sistema para evadir el pago
de impuestos. Por lo tanto, el panorama para la construcción de un
sistema impositivo internacional que limite la evasión por parte de
los grandes capitales es sumamente nebuloso e ilusorio, un reto de
enorme envergadura que exigiría la cooperación de las instituciones
internacionales y los países en contra de la tendencia prevaleciente
desde décadas atrás.
En el sistema financiero contemporáneo es casi imposible para los
Estados el establecer nuevos impuestos a caudales de riqueza generados en otro
epicentro global y cuyo origen difícilmente se puede
determinar. Aunando a lo anterior se puede afirmar categóricamente
que los lineamientos internacionales para regular a los capitales, es
decir, el régimen internacional para el capital, incluyendo inversiones
extranjeras directas e indirectas se inclina a protegerlo de las regulaciones
nacionales y favorece por ende los intereses de las empresas
transnacionales como vehículos por excelencia del capital en detri-
mento de la capacidad de los Estados para imponerles condiciones,
incluido el pago de impuestos (Quintero Sánchez, 2020).
El régimen internacional para regular a los capitales se conforma
de diferentes normas, reglas y procedimientos emanados tanto de la
costumbre internacional como de los distintos acuerdos internacionales en
diversas materias donde confluyen disposiciones para los capitales, como los
Acuerdos Bilaterales de Inversión, los Tratados de
Libre Comercio de nueva generación, los Tratados de Doble Tributación, entre
otros. Así este cumulo de normas escritas y tácitas son un
factor que impone límites específicos a la capacidad estatal de gravar
a los capitales internacional, pues la tendencia es desgravarlos y ofrecerles una
imposición lo más atenuada posible.
Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico
(OCDE) han creado marcos de soft power comunes para la política
fiscal internacional, no obstante, igualmente no contravienen los intereses de
centros financieros “legales y prestigiosos” como el centro
londinense o países como Suiza.
Como señala César García Bueno “Si bien es cierto que los principios de justicia
tributaria tradicionales exigen gravar la riqueza donde
se encuentra, también lo es que los órganos nacionales han perdido
la libertad de hacerlo” (2014: 134). La interferencia y el movimiento
vertiginoso de los capitales derivados de la globalización económica
han modificado el esquema fiscal para los Estados. Anteriormente los
países construían sus sistemas fiscales en correlación con sus circunstancias
internas, mientras los factores externos no tenían gran relevancia. Hoy en día las
circunstancias son las contrarias, la dinámica
internacional incide más que nunca en los parámetros nacionales para
imponer impuestos y existen espacios inalcanzables e intocables donde los
capitales gozan de las mejores prerrogativas posibles.
V. CONCLUSIONES
En un mundo donde el capitalismo impera y las empresas transnacionales son los
principales actores para el movimiento del capital el Estado se ve limitado e
incapacitado para fiscalizar. Por un lado, los flujos de capitales se mueven
alrededor del mundo y muchos se refugian en los “paraísos fiscales” para evitar
pago de impuestos y cuestionamientos sobre su origen, mientras por otro existe
una regulación internacional sobre los capitales, incluyendo la doble tributación
para evitar que las grandes empresas paguen impuestos en otros países que no
sean el de su origen.
Se puede afirmar que existen dos corrientes ideológicas y de comportamiento
contrarias y contrapuestas en relación con los paraísos fiscales, por un lado están
sus auspiciadores y usuarios en colusión con la naturaleza y dinámica del propio
sistema financiero global, que los protegen y coadyuvan a su creación, expansión
y desregulación; mientras por el otro, están entes y países que propugnan por su
posible fiscalización. La realidad internacional contemporánea evidentemente
favorece a los centros financieros extraterritoriales y hace casi fácticamente
imposible que los Estados ajenos a los mismos pueden incidir en ellos y menos
aún imponerles impuestos. Sin soslayar el hecho de que la dinámica jurídica
nacional e internacional hacia los capitales ha evolucionado en el sentido de
desregularlos y ofrecerles las mejores condiciones.
La incapacidad estatal para imponer impuestos a las grandes empresas
transnacionales y a los capitales globales, responde por un lado a la intrínseca
naturaleza global del sistema financiero internacional y por otra, a las propias
acciones de los países. En un lado se sitúan los países desarrollados poseedores
del capital que promueven normas internacionales para beneficio de sus empresas
multinacionales y por el otro, los países en desarrollo que deseosos de atraer los
flujos de capital a sus países signan acuerdos internacionales que los auto-
restringen para controlar, dirigir o regular a los capitales extraterritoriales,
incluyendo la capacidad de imposición tributaria.
De ahí se desprende que el deseo de poder erradicar o controlar a los paraísos
fiscales, o simplemente obligarlos a regular el pago de impuestos para sus
participantes resulta una tarea titánica ajena a los intereses de las empresas
transnacionales, los países que funcionan o tienen centros financieros
extraterritoriales y los grandes capitales internacionales. La realidad ha rebasado
por mucho el poder estatal para controlar los capitales trasnacionales e imponerles
gravámenes, más aun cuando su origen es externo.
VI. FUENTES DE CONSULTA
Arrizabalo Montoro, Xavier (ed.).(1997), Crisis y ajuste en la economía
mundial, Editorial Síntesis, España.
Burn Gary (1999) “The State, the City and the Euromarkets”, Review of
International Political Economy, Vol. 6, Nom. 2, pp. 225-262.
Burn Gary (2006) The ReEmergency of Global Finance, Palgrave MacMillan,
London.
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viejo topo, España.
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Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Hidalgo.
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de Relaciones Internacionales, UNAM, México, No 101-102, pp. 33-56.
Estay, Jaime, Alicia Girón & Oswaldo Martínez (1999), La globalización en
la economía mundial, CIEM, México.
García Bueno, Marco César (2014), “El derecho tributario nacional frente a
la normativa internacional fiscal: el soft law”
Green Jeremy (2016), “Anglo-American development, the Euromarkets, and
the deeper origins of neoliberal deregulation”, Review of International
Studies, Vol. 42, Num. 3, pp. 425-449.
Ianni Octavio (1999), La era del globalismo, Siglo XXI, México.
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Lichtensztejn, Samuel (2010), Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial.
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Padua María Eugenia (1999), México en el umbral del Siglo XXI: los efectos
de la globalización, IIE-UNAM, México.
Quintero Sánchez Adelina (2020), “La regulación internacional de la inversión
extranjera directa durante la administración de Donald Trump. Una
visión histórica”, Anuario Mexicano de Derecho Internacional, Vol XX,
pp. 559-589.
Soros George (1999), La crisis del capitalismo mundial. La sociedad abierta
en peligro, Plaza & Janés, México.
Strange Susan (1976) “Volume 2: International Monetary Relations”, en Andrew
Shonfield (ed.) International Economic Relations of the Western
World, 1959-1971, 2º Volume, Oxford University Press, London.
Impuestos y economía digital en México:
Imposición a personas físicas residentes
en México en reformas a la LISR y LIVA
Pastora Melgar Manzanilla1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN; II. IMPOSICIÓN A LA ECONOMÍA DIGITAL Y LA
LEY DEL ISR; III. IMPOSICIÓN A LA ECONOMÍA DIGITAL Y LA LEY DEL IVA;
IV.
TRABAJOS DE LA OCDE Y DEL G-20 RELATIVOS A LA UNIFICACIÓN DE
CRITERIOS PARA LA IMPOSICIÓN INTERNACIONAL DE LA ECONOMÍA
DIGITAL;
V. CONCLUSIONES; VII. FUENTES DE CONSULTA.
I. INTRODUCCIÓN
La economía digital es aquella que se basa en el uso de tecnología
digital para su desarrollo. Las transacciones se efectúan a través del
uso del Internet. Por tanto, está constituida por la infraestructura de
las comunicaciones, las industrias de tecnologías de información y
comunicación y la red de actividades económicas y sociales facilitadas por
internet, la computación, así como las redes móviles, sociales y de sensores
remotos.2
Dentro de la economía digital se prestan
servicios digitales, que son los suministrados en línea, a través de
Internet, y facilitados mediante el comercio electrónico. El comercio
electrónico es el proceso que utiliza las redes virtuales para promo-
ver y facilitar la compra, venta e intercambio de bienes, servicios e
información.3
La expansión de la economía digital plantea desafíos para los impuestos a nivel
nacional e internacional. La estructuración en ambos
niveles resulta obsoleta ante el fenómeno de la economía digital. La
economía digital se caracteriza por una dependencia de activos intangibles, el uso
masivo de datos (especialmente datos personales) y
los modelos comerciales multifacéticos que capturan el valor de las
externalidades. Todo ello genera dificultades para determinar la jurisdicción en la
que se produce la creación de valor y, por ende, sobre la
asignación de ganancias y determinación de los impuestos. Además,
un concepto central de la tributación, establecimiento permanente
(EP) resulta limitado. Para Lamensch, algunos principios y reglas de
la tributación están en crisis porque no captan los nuevos modelos de
negocios insertos en la economía digital con la definición tradicional
de establecimiento permanente (EP).5
En fin, las normas impositivas
tradicionales nacionales e internacionales no alcanzan a las nuevas
actividades económicas, especialmente a las prestadoras de servicios
digitales que no requieren de presencia física en países donde venden
sus productos.
En este contexto, en el ámbito internacional, el G-20, la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el
Fondo Monetario Internacional (FMI) están trabajando en determinar una
mecánica adecuada para gravar las operaciones de la economía digital
especialmente mediante impuestos a las rentas (ISR) y al
consumo, como el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Ello ha dado
lugar a varios debates y se espera que, a finales de este año (2020), se
tenga una propuesta formal. Mientras tanto, a nivel nacional, varios
países también han trabajado en mecanismos para gravar operaciones
de la economía digital.
En 2019 el ejecutivo mexicano presentó el Paquete Fiscal 2020 que
incluyó modificaciones a la Ley de Ingresos, a la Ley del Impuesto sobre la Renta
(LISR), a la Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA),
a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios y al Código Fiscal de
la Federación (CFF). Entre otros cambios, se incorporaron disposiciones relativas
a la imposición de operaciones de la
economía digital. Estos cambios se enfocan en captar impuestos de
transacciones realizadas por residentes mexicanos que realizan hechos
imponibles en el caso del ISR, o de consumos realizados en territorio nacional, en
el caso del IVA, por tanto, no se tratan de nuevos
impuestos. Dichos cambios fueron publicados en el Diario Oficial de
la Federación de 09 de diciembre de 2019 y algunas disposiciones
entraron en vigor a partir del 01 de enero de 2020 y las restantes el 1
de junio de 2020.
En esta exposición, se presentará el mecanismo contenido en la
LISR y en la LIVA para gravar las operaciones de la economía digital.
Por tanto, la exposición se centra en la imposición nacional y la referencia al
ámbito internacional es únicamente cuando sea necesario
para entender lo que ocurre a nivel nacional. En este sentido, se advierte al lector
que la intención no es ahondar en los desarrollos de la
imposición internacional o de derecho comparado.
II. IMPOSICIÓN A LA ECONOMÍA DIGITAL
EN LA LEY DEL ISR
Con las reformas de 09 de diciembre de 2019 sobre imposición
a transacciones de la economía digital, las principales disposiciones
relativas a la imposición a las ganancias derivadas de servicios en una
plataforma digital se encuentran en la nueva Sección III “De los ingresos por la
enajenación de bienes o la prestación de servicios a través
de Internet, mediante plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas y
similares”, del capítulo II “De los ingresos por actividades
empresariales y profesionales”, de la LISR, y abarca los artículos del
113-A a 113-C.
1. Sujetos obligados al pago de ISR por ingresos provenientes
de transacciones de la economía digital
Debemos recordar que conforme a la LISR todas las personas físicas y morales
residentes en México, residentes en el extranjero con
un establecimiento permanente en el país, e incluso algunos residentes en el
extranjero sin establecimiento permanente en el país, están
obligados al pago del ISR.6
Dicha disposición reconoce los principios
de residencia y fuente de riqueza para ejercer jurisdicción impositiva
y gravar a las personas. El primer principio se basa en la jurisdicción
en que reside la persona; mientras que el segundo se basa en el origen
económico de la renta. Otro principio de fiscalidad internacional muy
importante es el de EP. El EP es útil para asignar potestades tributarias a los
Estados sobre los beneficios empresariales. De esta forma,
de manera general, los emprendimientos deben tributar donde tengan
su residencia o donde exista un EP, es decir, donde exista una presencia física
suficiente. Sólo en casos especiales, por ejemplo: dividendos,
intereses, regalías y ganancias de capitales, se aplican otros criterios
especiales. No obstante, con la economía digital, los beneficios se obtienen sin
necesidad de contar con un EP.
Con la reforma referida, la LISR señala de manera específica la
obligación de contribuir por la obtención de ingresos provenientes de
la enajenación de bienes y prestación de servicios a través de Internet,
plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas y similares. Con
ello, México reconoce que estas actividades de la economía digital
implican retos a la infraestructura tradicional del cobro de impuestos.
Con la reforma, se da un paso para adecuar el marco tributario para
el cumplimiento de las obligaciones fiscales de aquellas personas que
participan en la economía digital, pero específicamente de los residentes en
México que utilizan los servicios digitales, no de las corporaciones residentes en
otros Estados.
En el caso de las personas residentes en México, su obligación de
pago para efectos del ISR es por todos sus ingresos sin importar la
fuente de riqueza; en el caso de los residentes en el extranjero con
establecimiento permanente en el país, es por los ingresos atribuibles
a dicho establecimiento permanente; y, en el caso de residentes en el
extranjero sin establecimiento permanente, es por los ingresos provenientes de
fuentes de riqueza en el territorio nacional.7
Respecto de la economía digital, los sujetos obligados a pagar el
ISR son aquellos que se ubiquen dentro del siguiente supuesto jurídico: ser
contribuyentes personas físicas, bajo el régimen de actividad
empresarial que enajenen bienes o presenten servicios a través de Internet,
mediante plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas
y similares. Específicamente, tratándose de los siguientes casos:8
• Que presten los siguientes servicios: descarga o acceso a imágenes, películas,
texto, información, video, audio, música, juegos, incluyendo los juegos de azar, así
como otros contenidos
multimedia, ambientes multijugador, la obtención de tonos de
móviles, la visualización de noticias en línea, información sobre
el tráfico, pronósticos meteorológicos y estadísticas.
• Que presten los servicios de intermediación entre terceros que
sean oferentes de bienes o servicios y los demandantes de estos
(no aplica cuando se trate de servicios de intermediación que
tengan por objeto la enajenación de bienes muebles usados).
• Que presten los servicios de clubes en línea y páginas de citas.
• Que presten los servicios de enseñanza a distancia o de prueba
o ejercicios.
Los contribuyentes personas físicas que se encuentren en los supuestos jurídicos
mencionados, deben pagar ISR por los ingresos que
generen por las actividades mencionadas, así como por cualquier concepto
adicional a través de los mismos medios.
Se advierte que los sujetos obligados al pago del ISR son residentes
en México, personas físicas, bajo el régimen de actividad empresarial,
que participan en la economía digital realizando las actividades de
enajenación de bienes o presentación de servicios mediante tecnología digital, a
través de Internet, mediante plataformas tecnológicas,
aplicaciones informáticas y similares. Es decir, la reforma a la LISR se
relaciona de manera especial con la economía gig o colaborativa. El
modelo gig o colaborativo de economía es aquel en donde, a través
de plataformas, se ofrecen servicios de personas prestadoras para proyectos de
corto plazo. Así, la plataforma sirve para conectar a consumidores con personas
que puedan prestarle servicios de forma segura.
En este modelo, y así lo ha considerado el legislador mexicano, los
trabajadores o prestadores actúan como contratistas independientes.9
Entonces, no se está gravando los ingresos de residentes en el extranjero que
ofrecen servicios digitales, por ejemplo, a empresas con
plataformas para alojamiento o transporte como Airbnb o Cabify,
tampoco a Amazon, Netflix, Youtube, entre otros. No se está gravando a personas
extranjeras que no tienen una EP en México, de
gravar sus ganancias se estaría en contraposición a lo establecido en
los tratados para evitar la doble tributación que México ha firmado.
Según el Modelo de Convenio Tributario sobre la Renta y sobre el
Patrimonio, el establecimiento permanente significa: “un lugar fijo de
negocios mediante el cual una empresa realiza todo o parte de su actividad”,10
incluye especialmente: las sedes de dirección, las sucursales,
las oficinas, las fábricas, los talleres y las minas, los pozos de petróleo
o de gas, las canteras o cualquier otro lugar de extracción de recursos
naturales.11
Además, en caso de haber firmado un convenio para
evitar la doble tributación, los beneficios de una empresa residente de
un Estado contratante solo pueden someterse a imposición en el otro
Estado contratante por medio de un EP por los beneficios imputables
a dicho EP.12
Así, México sólo puede gravar los ingresos provenientes
de beneficios empresariales de los residentes en el extranjero en general y de
aquellos que ofrecen bienes y servicios digitales, en caso de
que tengan un EP en territorio nacional o que éstos sean residentes de
un Estado con el que México no haya firmado un convenio de doble
tributación.
Esto no implica que no deba buscarse otras formas de asignación
de ganancias y determinación de impuestos más justas entre jurisdicciones, sin
embargo, se trata de un problema que difícilmente se puede resolver sólo desde
los ámbitos nacionales ya que implica modificaciones al sistema fiscal
internacional. En el caso de México, parece
que optó por esperar a medidas consensadas.
2. Sobre la retención como mecánica para gravar ingresos
por transacciones realizadas en la economía digital
Si bien las personas residentes en el extranjero que enajenen bienes o presten
servicios digitales no son sometidos a tributación sobre
sus beneficios empresariales en México, conforme a la reforma de 09
de diciembre de 2019 a la LISR referida, coadyuvaran con el fisco
mexicano en el cobro del ISR a personas físicas residentes en México que
realizan actividades empresariales que tienen que ver con
la enajenación de bienes o prestación de servicios digitales. Según la
reforma, el ISR por ingresos provenientes de la enajenación de bienes
o presentación de servicios a través de Internet, mediante plataformas
tecnológicas, aplicaciones informáticas y similares se pagará mediante
retención que realizarán los proveedores o intermediarios residentes
en el extranjero.
La retención es una obligación impuesta por una ley a quien efectúa determinados
pagos. La obligación consiste en retener e ingresar
al tesoro cierta fracción de los pagos, que será computada al perceptor de dichos
pagos en la liquidación del impuesto.13
Por tanto, para la
efectividad de la obligación tributaria principal el Estado recurre a un
tercero extraño, creándose así, una obligación jurídica tributaria su-
bordinada.14
Según las disposiciones reformadas, las personas morales residentes en México o
en el extranjero con o sin EP en el país, así
como las entidades o figuras jurídicas extranjeras que proporcionen
de manera directa o indirecta el uso de las plataformas tecnológicas,
aplicaciones informáticas y similares son las obligadas a retener el
ISR. Por tanto, los retenedores son los intermediarios que, a través de
una plataforma tecnológica en línea, conectan a los enajenadores de
bienes o prestadores de servicios (los contribuyentes) con los usuarios
o consumidores.
Como se advierte, las personas morales retenedoras no son los
contribuyentes, pero el Estado Mexicano, a través de su poder de imposición, los
ha convertido en colaboradores, auxiliares o coadyuvantes.15
es decir, las retenedoras
realizarán funciones públicas. Y, si bien no son los obligados a sufrir
la carga tributaria, deben realizar gastos para cumplir con la serie de
obligaciones legales como retenedores.
La relación jurídica que surge, a partir de la adición de disposiciones a la LISR que
impone el carácter de retenedores a personas
morales residentes en el extranjero produce una relación tripartida
entre: el sujeto de la obligación tributaria de pago (contribuyente), el
sujeto pasivo del poder tributario (retenedor) y un sujeto activo (fisco
federal).17
Al mismo tiempo, les ha impuesto una obligación, la de retener
y enterar la exacción tributaria al fisco. Se trata de una expresión del
ejercicio privado de las funciones públicas;16
La primera relación es aquella que surge entre el sujeto de
la obligación tributaria y el sujeto pasivo del poder tributario, el primero es el que
tiene la obligación de contribuir por realizar el hecho
imponible del ISR y el segundo tiene la obligación de pago por realizar un
supuesto normativo interrelacionado con el hecho imponible
(se subroga en la titularidad del hecho imponible).18
Como se advierte, esta relación genera obligaciones entre particulares resultantes
del
tributo. La segunda relación es entre el retenedor y la administración
tributaria. Para el primero, la deuda tributaria es una obligación personal. Es decir,
si no realiza la retención correspondiente del contribuyente, se trata de una deuda
propia.
3. De las obligaciones de retenedores y contribuyentes
Además de la obligación de retener y enterar, las personas morales
residentes en el extranjero tienen las siguientes obligaciones:
• Proporcionar comprobantes fiscales a las personas físicas a las
que se les hubiera efectuado la retención, en los que conste el
monto del pago y el impuesto retenido, a más tardar dentro de
los cinco días siguientes al mes en que se efectúe.
• Proporcionar al SAT la siguiente información: nombre o razón
social; RFC; CURP; domicilio fiscal; institución financiera y
clave interbancaria estandarizada en la cual reciban los depósitos de pagos;
información sobre las operaciones celebradas y,
en caso de servicios de hospedaje, dirección del inmueble.
• Conservar como parte de su contabilidad la documentación
que demuestre que efectuaron la retención y entero del impuesto sobre la renta
correspondiente.
Los residentes en el extranjero sin EP en el país y las entidades
o figuras jurídicas extranjeras, deben además inscribirse en el RFC
como personas retenedoras, designar ante el SAT un representante
legal y proporcionar un domicilio en territorio nacional para efecto
de notificación y vigilancia del cumplimiento de sus obligaciones; y,
tramitar su Firma Electrónica Avanzada.
Ya mencionamos que el retenedor tiene la obligación de recaudar
el ISR correspondiente y de enterarlo. Mientras que el contribuyente
tiene la obligación de pagar los Impuestos. Esta obligación de retener/
En el caso de que los contribuyentes no proporcionen su clave del
RFC la persona moral debe retener el ISR aplicando la tasa del 20%
sobre los ingresos referidos.
4. Pagos provisionales y definitivos
Las retenciones son pagos provisionales que se realizan de manera
mensual y deben enterarse a más tardar el día 17 de mes siguiente
a la retención. Esto implica que se realiza antes de que devenga el
tributo y presupone que el tributo devengará en el futuro próximo.
No obstante, en el momento oportuno, cuando ya devenga el tributo,
de manera anual, las personas físicas con actividades empresariales
(No los retenedores) pueden determinar el ISR correspondiente al año
fiscal, aplicando la tasa que corresponda y disminuyendo los pagos
provisionales realizados. En tal caso, deben emitir su declaración fiscal anual y
pueden aplicar las deducciones que correspondan, es decir
gastos indispensables para llevar a cabo su actividad empresarial.
La reforma permite que los pagos sean considerados como definitivos por los
contribuyentes en algunos casos. Así, cuando las personas
físicas reciban una parte del pago por este tipo de enajenación o servicios
directamente de los usuarios o los adquirentes, y el total de sus
ingresos (directamente de usuarios y por conducto de plataformas) no
excedan de trescientos mil pesos anuales, podrán optar por pagar el
ISR aplicando las tasas de retención señalados al total de los ingresos
recibidos, incluyendo aquellos efectivamente percibidos por conducto
de las plataformas tecnológicas y deberán acreditar el impuesto que,
en su caso, les hubieran retenido. El impuesto que se pague así se considerará
como pago definitivo.
Asimismo, las personas que se encuentren en el supuesto jurídico
pueden optar por considerar como pagos definitivos las retenciones
que les efectúen en los siguientes casos:
• Cuando únicamente obtengan ingresos por los medios señalados y estos no
excedan en el ejercicio inmediato anterior de
la cantidad de trescientos mil pesos; o si inician actividades,
cuando estimen que sus ingresos del ejercicio no excederán del
límite mencionado.
• Cuando además obtengan ingresos por salarios y/o intereses, y
que no rebasen el límite de trescientos mil pesos.
De considerar las retenciones como pagos definitivos, las personas
no podrán realizar deducciones. Además, tendrán las siguientes obligaciones:
• Conservar el CFDI que les proporcione la plataforma tecnológica, aplicaciones
informáticas y similares, por los ingresos
cobrados, incluidos aquellos pagos que reciban por cualquier
concepto adicional a través de los mismos, y las retenciones
efectuadas.
• Expedir comprobantes fiscales que acrediten los ingresos que
perciban cuando la prestación de servicios o la enajenación de
bienes se realice de manera independiente a través de las plataformas
tecnológicas, aplicaciones informáticas y similares.
• Presentar aviso ante el SAT en el que manifiesten su voluntad de
optar porque las retenciones que se les realicen sean consideradas como
definitivas, dentro de los 30 días siguientes a aquel en
que el contribuyente perciba el primer ingreso por el pago de
las contraprestaciones por las actividades referidas.
• Proporcionar a las personas morales que les proporcionen, de
manera directa o indirecta, el uso de las plataformas tecnológicas, aplicaciones
informáticas y similares, la siguiente información: nombre o razón social; RFC;
CURP; domicilio fiscal;
institución financiera y clave interbancaria estandarizada en la
cual reciban los depósitos de pagos; información sobre las operaciones
celebradas y, en caso de servicios de hospedaje, dirección del inmueble.
En suma, como se puede observar, en cuanto al nivel nacional,
las reformas referidas se realizaron con cautela a fin de no infringir
valores del sistema fiscal internacional que datan de 1920 cuando la
Sociedad de Naciones centró su trabajo de materia fiscal en eliminar
la doble imposición. Por tanto, si bien las reformas resuelven una
parte del problema sobre la imposición a la economía digital, todavía
falta una parte importante por resolver.
III. IMPOSICIÓN A LA ECONOMÍA
DIGITAL EN LA LEY DEL IVA
Las reformas a la LIVA relacionadas con la prestación de servicios
digitales se encuentran principalmente en la adición del capítulo III
Bis “De la prestación de servicios digitales por residentes en el extranjero sin
establecimiento en México”, y abarca del artículo 18-B al
artículo 18-M. La LIVA señala que los obligados al pago del impuesto
son las personas físicas y morales que, en territorio nacional, enajenen
bienes, presten servicios independientes, otorguen el uso o goce temporal de
bienes e importen bienes y servicios,20
aunque, por tratarse
de un impuesto indirecto, los contribuyentes de hecho, es decir quienes soportan
el impuesto son los consumidores finales y no los que
enajenan bienes, prestan servicios, otorguen el uso o goce temporal o
importen los bienes.
1. Sujetos obligados al pago del IVA: residentes en el extranjero proveedores de
los servicios digitales en territorio nacional
El principal problema de falta de pago de IVA por bienes y servicios digitales se
encuentra en la enajenación o prestación de los mismos por residentes en el
extranjero sin establecimiento en territorio
nacional a personas físicas consumidores finales en territorio nacional; es decir,
por la importación de bienes y servicios digitales.21
Esto
es así, ya que por un lado, se tratan de bienes o servicios que no se
introducen por las aduanas y, por el otro lado, no son acreditables
como en el caso de la importación de los mismos bienes y servicios
realizados por personas morales (las personas morales pueden restar
(acreditar) el IVA correspondiente a bienes y servicios intangibles ad-
quiridos); además de que no son prestados por personas residentes en
México sujetos al cumplimiento de las obligaciones legales como el
de trasladar de forma expresa y por separado el IVA correspondiente
a sus operaciones y realizar el pago mensualmente.22
Es por ello que,
como se advierte del título del capítulo adicionado a la LIVA con
la reforma señalada, se regula la prestación de servicios digitales en
territorio nacional por residentes sin establecimiento permanente en
el país. Con la reforma, se imponen obligaciones a los residentes en
el extranjero proveedores de los servicios digitales en territorio nacional, para que
sean éstos quienes lleven a cabo el traslado y cobro
de IVA a sus clientes en el territorio nacional y por su conducto se
obtenga la recaudación.23
Sin embargo, ya no se tratan de importaciones, ya que, en dicho
caso, el único obligado sería aquel que importa los bienes o servicios,
no el proveedor en el extranjero. Con la reforma referida, el contribuyente de
derecho es el proveedor residente en el extranjero y el de
hecho el receptor de los bienes y servicios en territorio nacional. Para
ello, se tuvo que cambiar la conceptualización de prestación de servicios en
territorio nacional. Debemos recordar que el IVA grava la
prestación de servicios independientes en territorio nacional: “Están
obligados al pago del impuesto al valor agregado establecido en esta
Ley, las personas físicas y morales que, en territorio nacional, realizan
los actos o actividades siguientes: (…) II. Presten servicios independientes.”24
La LIVA ahora especifica que se considera que el servicio digital
se presta en territorio nacional cuando el receptor del servicio se encuentra en el
territorio.25
Esto es, que el receptor haya manifestado al
prestador del servicio un domicilio ubicado en territorio nacional, que
el receptor realice el pago del servicio mediante intermediario ubicado
en territorio nacional; que el IP que utilicen los dispositivos electrónicos del
receptor del servicio corresponda al rango de direcciones
asignadas a México o cuando el receptor manifieste al prestador del
servicio un número de teléfono, cuyo código de país corresponda a
México. Con lo anterior, no se necesita de un EP o presencia física
para que se preste el servicio en territorio nacional.
De lo anterior se advierte una diferencia significativa con la mecánica establecida
para el ISR. En el caso del ISR, se gravan los ingresos
obtenidos por la enajenación de bienes o la prestación de servicios a
través de internet, mediante plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas y
similares; quien realiza el supuesto contenido en la LISR
que hace surgir la obligación es el retenido, quien es el contribuyente.
La obligación del retenedor surge no por haber actualizado el hecho
imponible, sino por un mandato legal diverso, de retener el impuesto.
Sin embargo, en el caso del IVA, el que realiza el supuesto contenido
en el artículo 1, fracción II de la LIVA es el residente en el extranjero
sin establecimiento permanente en el país que provee bienes o servicios digitales
en territorio mexicano. Esto es posible ya que, en el caso
del IVA, no existen las restricciones derivados de los convenios para
evitar la doble tributación como en el caso del ISR. Además, los principios del IVA
están diseñados para gravar al consumo final (no a las
empresas), en la jurisdicción donde ocurre, de acuerdo al principio de
destino.26
Por tanto, la potestad fiscal del Estado Mexicano en el caso
del IVA se puede extender a los residentes en el extranjero sin EP en
el país sin vulnerar reglas de derecho internacional tributario. El residente en el
extranjero es el contribuyente, pero cuando el residente en
el extranjero ofrece los servicios de intermediación entre terceros que
sean oferentes de bienes o servicios y los demandantes de los mismos
y ambos, oferentes y demandantes, estén en territorio nacional, el residente en el
extranjero sin EP en México será, además, un retenedor.
2. Hecho imponible de la economía digital para efectos del
IVA
En suma, los artículos adicionados mencionados regulan el IVA
correspondiente a estos servicios digitales prestados por residentes en
el extranjero sin establecimiento permanente en el país. Los servicios
digitales que causan IVA son específicamente aquellos proporcionados mediante
aplicaciones o contenidos en formato digital a través de
internet u otra red, fundamentalmente automatizados, pudiendo o no
requerir una intervención humana mínima siempre que por los servicios se cobre
una contraprestación, se circunscriben a los siguientes:
• Descarga o acceso a imágenes, películas, texto, información,
video, audio, música, juegos, incluyendo los juegos de azar, así
como otros contenidos multimedia, ambientes multijugador, la
obtención de tonos de móviles, la visualización de noticias en
línea, información sobre el tráfico, pronósticos meteorológicos
y estadísticas.
• Intermediación entre terceros que sean oferentes de bienes o
servicios y los demandantes de estos (no aplica cuando se trate
de servicios de intermediación que tengan por objeto la enajenación de bienes
muebles usados).
• Clubes en línea y páginas de citas.
• Enseñanza a distancia o de prueba o ejercicios.
El hecho imponible es la prestación de los servicios digitales enlistados. Esta lista
es limitativa no ejemplificativa, lo que implica que
ningún otro servicio digital aparte de los mencionados causará IVA.
Además, quedan exentas: la descarga o acceso a libros, periódicos y
revistas electrónicas y los servicios de intermediación que tengan por
objeto la enajenación de bienes muebles usados.
3. Obligaciones de contribuyentes y retenedores
Al igual que en el caso del ISR, la legislación nacional establece
obligaciones a residentes en el extranjero sin EP en el país. Por tanto, estos
obligados se tornan sujetos pasivos al estar constreñidos al
cumplimiento de obligaciones fiscales formales por realizar el hecho
imponible y/o por ser retenedores en los casos de intermediación. Ello
implica que la principal obligación surge por haber realizado el hecho
imponible, es decir, el traslado del impuesto a cargo a quienes adquieren bienes o
servicios digitales y su entero al fisco mexicano; o retener
y enterar el impuesto a más tardar el 17 del mes siguiente de que se
trate. El cobro del IVA debe hacerse conjuntamente con el precio de
sus servicios y señalarlo de forma expresa y por separado. La tasa del
IVA por la prestación de servicios digitales es la tasa general, es decir,
el 16%.
No obstante que el contribuyente del IVA sea el oferente de servicios extranjero
sin EP en el país, al igual que en el caso del ISR, quien
soporta la carga tributaria no es la persona extranjera sin EP en el
país. En este caso, quien soporta la carga, el contribuyente de hecho,
es el consumidor residente en México.
Además, otras obligaciones formales tributarias de la persona residente en el
extranjero sin EP en México son:
• Inscribirse en el RFC.
• Ofertar y cobrar, conjuntamente con el precio de los servicios
digitales, el IVA de forma expresa y por separado.
• Proporcionar al SAT información sobre el número de servicios
u operaciones realizadas cada mes, clasificados por tipos de servicios u
operaciones y su precio.
• Mantener los registros base de las operaciones sobre servicios
prestados dentro del territorio nacional.
• Emitir los comprobantes correspondientes por servicios prestados en territorio
nacional.
• Designar representante legal y domicilio en territorio nacional
para efectos de notificación y vigilancia del cumplimiento de
obligaciones fiscales.
• Tramitar Firma Electrónica Avanzada.
Como se advierte, la vía para el cobro del IVA es a través de obligaciones
impuestas a extranjeros que ofrecen servicios digitales a pesar de no tener EP en
el país, esto es posible ya que, a diferencia con el
ISR, no existen limitaciones en convenios al respecto. Sin embargo, si
los prestadores del servicio no cuentan con EP en México y no se inscriben en el
RFC, los receptores de los servicios deben considerar a estos servicios como
importación y pagar los impuestos que se generen.
Las reformas a la LIVA mencionadas también regulan de manera
específica los servicios digitales de intermediación entre terceros. En
tales casos, además de las obligaciones señaladas, algunas obligaciones
específicas de aquellos que proveen los servicios digitales de intermediación son:
• Publicar en su página de Internet, plataforma o cualquier otro
medio similar, en forma expresa y por separado, el IVA correspondiente al precio
en que se ofertan los bienes o servicios.
• Cuando sean responsables del cobro de los bienes y servicios:
retener a las personas físicas a quienes le enajenan o prestan
los servicios referidos, el 50% del IVA cobrado; si las personas
físicas mencionadas no proporcionan su RFC al retenedor, este
deberá efectuar la retención por el 100% del impuesto.
• Enterar la retención mediante declaración electrónica a más
tardar el día 17 del mes siguiente a aquél en el que se hubiese efectuado; expedir
a favor de cada persona física a la que
se le hubiera efectuado la retención un CFDI de retenciones e
información de pagos; inscribirse en el RFC ante el SAT como
personas retenedoras.
• Proporcionar al SAT los siguientes datos: nombre razón social,
clave en el RFC, CURP, domicilio fiscal, institución financiera
y clave interbancaria estandarizada en la cual se reciben los depósitos de los
pagos, monto de las operaciones celebradas con
su intermediación; y, tratándose de servicios de hospedaje, la
dirección del inmueble. Las personas que utilicen los servicios
de intermediación están obligadas a proporcionar a los residentes en el extranjero
sin EP en México la información señalada.
Las personas físicas o morales que realicen el hecho imponible por
conducto de intermediarios, adicionalmente están obligados a ofertar
el precio de sus bienes y servicios manifestando en forma expresa y
por separado el monto del IVA que corresponda.
Al igual que en el caso del ISR, la reforma establece algunas facilidades para
contribuyentes, personas físicas (residentes en México),
con ingresos menores a trescientos mil pesos. Aquellos que obtengan
ingresos hasta por dicha cantidad en el ejercicio inmediato anterior
por las actividades referidas y no reciban ingresos por otros concep-
tos, con excepción de los ingresos por sueldos e intereses podrán considerar la
retención del IVA como definitiva en vez de provisional.
También se les permite ejercer la opción a los contribuyentes que
inicien actividades, cuando estimen que sus ingresos del ejercicio no
excederán el monto anterior.
Se permite utilizar esta opción (considerar el IVA retenido como
definitivo) en los casos en que el cobro de algunas actividades se haya
realizado por los retenedores y otras directamente por el contribuyente. Se
requiere para ello que el contribuyente presente una declaración
mensual por los cobros de las contraprestaciones realizados directamente,
aplicando una tasa del 8%.
Quienes ejerzan esta opción:
• Deben inscribirse en el RFC.
• No tendrán derecho a efectuar acreditamiento o disminución
alguna por sus gastos e inversiones respecto del impuesto calculado con la tasa
del 8%.
• Deben conservar el CFDI de retenciones e información de pagos que les
proporcionen las personas que les efectuaron la retención del IVA.
• Deben expedir el CFDI respectivo a los adquirentes de bienes
o servicios.
• Deben presentar un aviso de opción ante el SAT.
• Quedan relevados de presentar declaraciones informativas.
Como se advierte, en el caso del IVA, el residente en el extranjero
sí es contribuyente y no solo retenedor, sin embargo, ello no le implica que soporta
una carga tributaria pues el impuesto está como un
impuesto indirecto destinado a gravar el consumo final de bienes y
servicios, aunque recaudado por los proveedores en lugar de directamente de los
consumidores. Por ello, no obstante, el residente en
el extranjero sin EP en el país sea el contribuyente de derecho o el
retenedor, no soportan la carga tributaria. Son los sujetos que utilizan
los servicios de intermediación y consumidores finales residentes en
México quienes soportan la carga del IVA como parte del precio de
mercado de los bienes o servicios adquiridos.
4. Consistencia de mecánica de cobro de IVA a no residentes
con directrices internacionales del IVA de la OCDE
Por otra parte, las disposiciones sobre el IVA a residentes en el
extranjero sin EP en el país son consistentes con las directrices internacionales
del IVA de la OCDE. Estas directrices incluyen reglas
recomendadas para la recaudación del IVA en los servicios transfronterizos
(directrices de empresa a consumidor o B2C y de empresa a
empresa B2B por sus siglas en inglés -business to consumer y business
to business), en donde se recomienda que los proveedores extranjeros
se registren y remitan los impuestos cobrados en la jurisdicción donde
se encuentra el consumidor final.27
Dichas directrices reconocen que
la manera correcta para el cobro, recaudación y entero del IVA y las
obligaciones de realizar informes asociados a los anterior son tradicionalmente
responsabilidad de los proveedores. Estas obligaciones
son relativamente sencillas en caso de que el proveedor se encuentre
en la jurisdicción de impuestos, pero puede ser complejo en caso de
que el proveedor no sea de la jurisdicción de los impuestos. En el
último caso, de tratarse de suministros transfronterizos de servicios
de intangibles entre empresas, la directriz 3.2 recomienda la implementación de un
mecanismo inverso del sujeto pasivo para minimizar la carga administrativa. De
esta forma, el mecanismo de cobro
invertido exime al proveedor no residente de cualquier obligación en
la jurisdicción de impuestos.28
Esto es posible ya que la empresa en la
jurisdicción de impuestos, como ya se mencionó anteriormente, puede
acreditar el impuesto correspondiente a la transacción. Sin embargo,
el mecanismo invertido no ofrece una solución adecuada tardándose
de transacciones sobre intangibles de empresa a consumidor ya que
los consumidores tienen pocos incentivos de declarar y pagar el impuesto
correspondiente. Además, de que puede ser muy costoso para
la administración pública hacer cumplir al gran número de consumidores e incluso
puede superar los ingresos involucrados. De ahí la
recomendación de que, en casos de transacciones de intangibles de
empresa a consumidor, se requiera al proveedor no residente registrarse y
contabilizar el IVA en la jurisdicción de impuestos.
En conclusión, los residentes en el extranjero que comercian bienes
o servicios digitales con residentes en México sí son contribuyentes
para efectos de la LIVA, aunque no sufran la carga tributaria pues
está la sufre la persona residente en México que consume los bienes o
servicios. No obstante, al igual que en el ISR, sí hay gastos asociados
a sus obligaciones establecidas por la legislación mexicana.
IV. TRABAJOS DE LA OCDE Y DEL G-20
RELATIVOS A LA IMPOSICIÓN INTERNACIONAL
DE LA ECONOMÍA DIGITAL
La economía digital ha sido tema de atención de gobiernos, autoridades fiscales,
empresas y académicos desde que el Internet se convirtió en un medio viable para
transacciones comerciales.29
También
ha sido de considerable atención de la OCDE y del G-20, quienes
reconocen que la digitalización postula desafíos para la fiscalización
internacional, principalmente en cuanto a la asignación entre los países de los
derechos tributarios sobre ingresos generados por actividades transfronterizas en
la era digital y reglas para establecer nexos.
Los trabajos de la OCDE y el G-20 continúan.31
Se discutieron
algunas propuestas que requieren cambios fundamentales tanto en la
asignación de ganancias como en las reglas de nexo y que ampliarían
los derechos fiscales de usuarios y jurisdicciones del mercado.32
Las
tres propuestas son: “de participación de usuario” (user participation
proposal); “de comercialización de intangibles” (marketing intangibles proposal) y
“de presencia económica significativa” (significant
económic presence).
La primera propuesta mencionada sostiene que el compromiso
y participación activa de los usuarios es un componente crítico de
la creación de valor para ciertas empresas altamente digitalizadas.
Las actividades y la participación de estos usuarios contribuyen a la
creación de la marca, la generación de datos valiosos y el desarrollo
de una masa crítica de usuarios que ayudan a establecer el poder de
mercado. Para esta propuesta, es la fuente de valores más significativa para los
modelos de negocio tales como plataformas de redes
sociales, motores de búsqueda y mercados en línea.33
Esta propuesta
modificaría las reglas actuales de asignación de ganancias para exigir
que, para ciertas empresas, se asigne una cantidad de ganancias a las
jurisdicciones en las que se encuentran las bases de usuarios activos y
participativos de las empresas, independientemente de si las empresas
tienen una presencia física local.34
La segunda propuesta de intangibles de mercados, se refiere a
la situación en la que un grupo de empresas multinacionales puede
esencialmente llegar a una jurisdicción, ya sea de forma remota o
mediante una presencia local limitada para desarrollar una base de
usuarios y otros intangibles de marketing. De esta forma, la propuesta ve un
vínculo funcional intrínseco entre los intangibles de marketing y la jurisdicción del
mercado. Esta propuesta también cambiaría
las reglas de asignación de beneficios y las reglas de nexos, sin embargo, no
pretende que se aplique solo a un subconjunto de negocios altamente
especializados como la propuesta anterior, sino que pretende
un alcance más amplio para responder al impacto de la digitalización
en la economía.35
La tercera propuesta, de presencia económica significativa, está
motivada por la opinión de que la digitalización de la economía y
otros avances tecnológicos han permitido que las empresas comerciales estén
muy involucradas en la vida económica de una jurisdicción
sin una presencia física significativa. Para esta propuesta, los avances
tecnológicos han vuelto ineficaces las reglas existentes de nexo y
asignación de beneficios. Según esta propuesta, habrá presencia imponible en
una jurisdicción cuando una empresa no residente tenga
una presencia económica significativa sobre la base de factores que
evidencian una interacción intencional y sostenida con la jurisdicción
a través de tecnología digital y otros medios automatizados. La asignación de
beneficios a una presencia económica significativa podría
basarse en un método de distribución fraccionada. La base impositiva
podrá determinarse aplicando la tasa de beneficio global del grupo
de empresa multinacional a los ingresos (ventas) generados en una
jurisdicción particular. La base impositiva se distribuiría teniendo en
cuenta factores como las ventas, los activos y los empleados. Además,
esta propuesta contempla que para aquellas empresas para las cuales
los usuarios contribuyen significativamente al proceso de creación de
valor, los usuarios también serán tomados en cuenta al distribuir los
ingresos.36
Se observa que las tres propuestas prevén una reasignación de las
ganancias residuales del grupo de empresas multinacionales a las jurisdicciones
de los usuarios o del mercado, por tanto, serían necesarios algunos cambios en
las disposiciones de los tratados existentes
para abordar la eliminación de la doble imposición.37
A fin de llegar a una solución unificada, el Secretariado de la
OCDE elaboró una propuesta de “enfoque unificado” que busca dar
una dirección clara sobre los consensos a que se van llegando sobre
la atribución de derechos de imposición de jurisdicciones y sobre una
serie de características fundamentales del sistema tributario internacional, a fin de
evitar la adopción de medidas unilaterales agresivas.38
Según esta propuesta unificada, las características principales de
una posible solución, tendría los siguientes elementos:39
• Ámbito de aplicación. Debe aplicar a modelos de negocio con
un fuerte componente digital, sin embargo, el enfoque debe ser
más amplio al comprender negocios orientados al consumidor.
• Nuevo criterio de sujeción (nexo). Los negocios comprendidos
en el ámbito de aplicación, deben tener un nuevo nexo que no
está condicionado por la presencia física, sino que está basado
principalmente en el nivel de ventas.
• Nuevas normas de atribución de beneficios que trasciende el
principio de plena competencia. Para los contribuyentes comprendidos en el
ámbito de aplicación, debe haber una nueva
norma de atribución de beneficios, con independencia de si
estos tienen presencia física en el país para sus funciones de
comercialización o distribución (establecimiento permanente o
filial) o de si venden a través de distribuidores no vinculados.
• Mayor seguridad jurídica en materia tributaria mediante un
sistema de tres niveles. Se debe aumentar la seguridad jurídica
en el ámbito tributario para los contribuyentes y las administraciones tributarias. El
enfoque unificado establece un mecanismo de tres niveles para la atribución de
beneficios: Importe
A – una parte del beneficio residual imputado atribuido a las
jurisdicciones de mercado usando un enfoque basado en formulas; Importe B –
una remuneración fija que compense funciones básicas de comercialización y
distribución que tienen
lugar en la jurisdicción de mercado; e, Importe C – adopción
de mecanismos efectivos de prevención y resolución de controversias con carácter
vinculante para todos los elementos de
la propuesta, incluyendo los beneficios adicionales cuando las
funciones dentro de un país exceden la actividad de referencia
remunerada con el Importe B.
Se sigue trabajando en el enfoque unificado y se espera su definición para finales
de este 2020.
Las modificaciones a la LISR referidos arriba, como ya se mencionó, no se tratan
de imposiciones a las personas morales por sus ingresos percibidos por realizar
transacciones con residentes en México.
En este sentido, México parece esperar el consenso internacional de
la OCDE y G-20 proyectado para el fin de este 2020 para gravar los
ingresos de las empresas extranjeras sin EP en México que participan
en la economía digital que obtienen ingresos de fuente en México.
En todo caso, respecto del IVA, la OCDE ha reconocido que cada
vez más jurisdicciones consideran formas de implementar un enfoque
basado en el destino para los suministros de servicios transfronterizos
empresa a consumidor (B2C), confiando en un sistema que requeriría
que los proveedores recauden y remitan el impuesto en el caso de
empresa a consumidor. Además, señaló que como es poco probable
que los métodos de autoevaluación ofrezcan una solución efectiva
para recaudar el impuesto en el destino en un contexto B2C, un sistema que
requiere que los proveedores recauden y remitan el impuesto
puede parecer la única alternativa realista. Esta fue la conclusión de
la Serie de Orientación de impuesto al consumo de la OCDE, que
proporcionó orientación para la implementación de las directrices de
comercio electrónico. Esta guía indicó que los países pueden considerar necesario
que los vendedores no residentes se registren y contabilicen el impuesto en la
jurisdicción del consumo, y recomendó el uso
de regímenes de registro simplificados y umbrales de registro para
minimizar la carga potencial de cumplimiento.40
La OCDE insta a los
países a seguir sus recomendaciones de las directrices internacionales
sobre IVA y a plantearse aplicar los mecanismos de recaudación contempladas en
dicho documento.
En el ámbito del ISR, en julio de 2020 la OCDE emitió unas reglas
modelo para la presentación de informes por parte de los operadores
de plataforma con respecto a vendedores en la economía compartida
En el documento la OCDE señala que el mercado de plataformas en línea que
facilitan una variedad de transacciones entre
usuarios en la economía gig y compartida “concierto” está creciendo
rápidamente. Además, que la aparición de estas plataformas está cambiando
muchos sectores de negocios en los que las plataformas están
activas. Con dicho cambio, las administraciones tributarias pueden
considerar adaptar sus estrategias de cumplimiento para reflejar el
número cada vez mayor de contribuyentes están obteniendo ingresos
imponibles a través de tales plataformas.42
y gig.41
La OCDE reconoce que el crecimiento de las plataformas de economía compartida
presenta oportunidades para las administraciones
tributarias, ya que a través de ellas se pueden llevar las actividades
que anteriormente se realizaban en la economía informal y los pagos
relacionados se registran en forma electrónica. Según la OCDE, si se
aprovecha de la manera correcta, esto puede conducir a una mayor
transparencia y minimizar las cargas de cumplimiento tanto para las
administraciones tributarias como para los contribuyentes. Por otra
parte, ciertas actividades realizadas a través de estas plataformas pueden no ser
siempre visibles para las administraciones tributarias o
auto informadas por los contribuyentes. Esto se debe a que el desarrollo de la
economía compartida implica un cambio de las relaciones
laborales tradicionales en virtud de los contratos de trabajo a la prestación de
servicios por parte de personas de forma independiente, que
generalmente no está sujeto a informes de terceros. Estos desarrollos
presentan riesgos de distorsionar la competencia con las empresas tradicionales y
reducir la renta imponible declarada.43
Sin embargo, señala la OCDE que, dado que las plataformas están
facilitando las transacciones en las economías compartidas y gig a
escala global, existen limitaciones inherentes a la efectividad de las
reglas de informes nacionales. En particular, desafíos en términos de
cumplimiento de los requisitos de informes nacionales cuando el operador de la
plataforma no se encuentra en su jurisdicción.44
En este contexto, la OCDE presenta sus reglas modelo, estas reglas
buscan:45
• Asegurar que los contribuyentes y las administraciones tributarias tengan acceso
oportuno a información relevante y de alta
calidad sobre la consideración obtenida por los vendedores de
plataformas.
• Promover la estandarización de las reglas sobre presentación
de informes entre jurisdicciones para ayudar a las plataformas
a cumplir con las obligaciones sobre informes en diferentes jurisdicciones.
• Asegurar que la información recopilada, reportada e intercambiada sea de alta
calidad y relevante para las administraciones
tributarias.
• Promover la cooperación internacional entre las administraciones tributarias para
garantizar que las administraciones tributarias tengan acceso a la información
sobre los ingresos obtenidos por los vendedores de plataformas residentes,
incluidas las
plataformas ubicadas en otras jurisdicciones.
• Proporcionar un régimen de informes que también se pueda
utilizar para otros fines relacionados con los impuestos.
• Promover el desarrollo de nuevas soluciones técnicas para respaldar el
desempeño de la debida diligencia.
• Asegurar que el alcance sea y siga siendo adecuado, eficiente y
específico.
Las disposiciones legales al respecto en la LISR no especifican todos los detalles
sobre la manera en que deben rendir los informes los
intermediarios. Sin embargo, contiene clausulas habilitantes para que
dichos detalles se emitan a través de Reglas Generales. En este sentido, México
se puede adherir a las reglas modelo para la presentación
de informes por parte de los operadores de la plataforma con respecto a los
vendedores en la economía compartida y gig, que emitió la
OCDE sin cambios legislativos mayores.
V. CONCLUSIONES
Las reglas tradicionales de la tributación nacional e internacional han sido
superadas por la economía digital. En el ámbito nacional, los cambios a la
legislación mexicana respecto de la imposición a la economía digital publicados en
el Diario Oficial de la Federación el 09 de diciembre de 2019 no resuelve el
problema de la asignación de ganancias y nexos asociados a la tributación de
empresas multinacionales como Google, Apple, Amazon y otros. El legislador
mexicano parece esperar soluciones unificadas a nivel internacional.
Las reformas a la LISR se dirigen a gravar a residentes mexicanos inmersos en la
economía gig o compartida por sus ingresos recibidos por transacciones en donde
utilizan la intermediación de plataformas digitales. Los residentes en el extranjero
que ofrecen los servicios de intermediación son ahora retenedores obligados a
fungir como colaboradores de la administración fiscal. Por tanto, la mecánica
utilizada para el cobro de impuestos a residentes mexicanos dentro de la
economía digital, específicamente la colaborativa es la de retención.
Las reformas a la LIVA hacen contribuyente de derecho al proveedor residente en
el extranjero, a través del cambio en la conceptualización de prestación de
servicios en territorio nacional. De esta forma, la mecánica utilizada es la propia
del IVA, el traslado del impuesto al consumidor final y posterior entero al fisco
mexicano.
VI. FUENTES DE CONSULTA
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Tesis 2ª. LXXXII/2018 (10ª.), Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Décima Época, t. I, septiembre 2018, p.1212.
El régimen fiscal de la prestación de
servicios digitales a través de plataformas
tecnológicas y aplicaciones informáticas
Israel Santos Flores1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. LA FISCALIDAD DE LOS SERVICIOS
DIGITALES EN EL PANORAMA INTERNACIONAL. III. LA TRIBUTACIÓN DE
PLATAFORMAS Y APLICACIONES EN EL ISR. IV. LA TRIBUTACIÓN DE
PLATAFORMAS
Y APLICACIONES EN EL IVA. V. A MODO DE CONCLUSIÓN. VI.
BIBLIOGRAFÍA.
I. INTRODUCCIÓN
La digitalización de la economía es una preocupación de actualidad para las
Administraciones tributarias. Los nexos impositivos hasta ahora utilizados para
someter a imposición a los servicios digitales
han resultado ser insuficientes para conseguir que empresas altamente
digitalizadas tributen en las jurisdicciones en donde tienen una cuota
de mercado.
En este sentido, los principios clásicos de atribución impositiva de
origen de la renta o territorio y de residencia fiscal o tributación por
renta mundial, parecen quedar obsoletos. Ante esta preocupación, los
países miembros de la OCDE y el G20 establecieron desde la acción 1
del Plan de Acción BEPS (Base Erosion and Profit Shifting), afrontar
los retos de la digitalización de la economía, proponiendo, entre otras
cosas, la necesidad de construir una definición de Establecimiento
Permanente digital.
El fracaso por lograr un consenso entre todos los países desembocó
en una serie de medidas unilaterales tendentes a gravar los servicios
digitales desde aproximaciones distintas: algunos estableciendo un
impuesto indirecto a la prestación de servicios digitales (taxe sur les
services numériques, Francia), otros introduciendo un impuesto compensatorio
(equalization tax, India) y algunos más modificando su ley
interna para considerar que la presencia digital significativa dentro del
territorio nacional constituye un EP (imposta sui servizi digitali, Italia).
Nuestro país no se podía quedar atrás. El legislador mexicano,
inspirado en las ideas de la OCDE, propuso dentro del Paquete Económico 2020
diversas modificaciones a la Ley del Impuesto Sobre la
Renta y a la Ley del Impuesto al Valor Agregado con miras a someter
a imposición la prestación de servicios digitales a través de plataformas
tecnológicas y aplicaciones informáticas.
Sin embargo, como se verá a lo largo del trabajo, la mecánica empleada se basa
en la figura de la retención a cuenta del impuesto, tanto
para ISR como IVA, así como en la obligación de traslado del IVA por
las plataformas de streaming, idea que parece alejarse de los propósitos que a
nivel global se han planteado en materia de tributación
de la economía digital consistente en hacer tributar a las empresas
altamente digitalizadas por el beneficio que obtienen en los países en
donde prestan sus servicios.
Bajo este marco, el presente trabajo tiene como propósito conducir
un análisis crítico del nuevo régimen de tributación de los servicios
digitales en sede del ISR e IVA. Para lograr nuestro objetivo, se ha empleado la
metodología de investigación documental, analítica, inductiva-deductiva y de
Derecho Comparado. De este modo, y siendo que
la investigación documental es la base metódica de toda investigación
jurídico-teórica,
para la elaboración de este trabajo se han utilizado,
prácticamente, fuentes de tipo documental, incluida la revisión a la
normativa fiscal vigente.
En este sentido, en la primera parte del trabajo se analiza brevemente el contexto
y el panorama internacional, haciendo hincapié en
los esfuerzos de la OCDE/G20 y el Inclusive Framework por allanar
el camino hacia una fórmula consensuada entre todas las jurisdicciones para
gravar la digitalización de la economía.
Posteriormente se analiza el caso mexicano a partir de la reforma
fiscal 2020, que entró en vigor en junio de dicho año y que, en nuestra
opinión, constituye la modernización más grande a los dos impuestos
federales más importantes. Así, en un primer apartado se analizarán
las reformas a la Ley del ISR, especialmente respecto de los ingresos
que quedan comprendidos dentro del Capítulo II, sección III de la
LISR, en el régimen de actividades empresariales. Y más adelante, se
analizan en otro apartado las adiciones a la Ley del IVA aplicables
a: 1) empresas que proporcionan servicios digitales a receptores ubicados en
territorio mexicano; 2) intermediarios en actividades realizadas por terceros
afectas al pago del IVA; y, 3) personas físicas y
morales que realizan actividades a través de la intermediación de plataformas
digitales. Al final se presentan las respectivas conclusiones.
II. LA FISCALIDAD DE LOS SERVICIOS DIGITALES
EN EL PANORAMA INTERNACIONAL
La digitalización de la economía puede definirse como el proceso
por el que la tecnología digital se introduce en la economía afectando
la producción, el consumo y la organización y gestión de las empresas.3
Este proceso de digitalización, aunado al fenómeno globalizador
de la economía, ha implicado que las empresas tengan cada vez más
un carácter multinacional,4
el cual no está exento de problemáticas
fiscales: especialmente la necesidad de efectuar una adecuada asignación de
renta tributable a cada uno de los territorios en los que tiene
presencia activa a nivel económico el grupo empresarial.5
Sin embargo, por lo “escasamente tangible que es la presencia de
estas empresas en muchos territorios”,6
este modelo organizativo de
las empresas digitales entorpece las posibilidades de control de las
Administraciones tributarias sobre las actividades que realizan.
Bajo este panorama, el proceso de digitalización de la economía
está produciendo un cambio de paradigma en los sistemas tributarios
que, al no contar con herramientas suficientes para someter a imposición la
digitalización económica,7
están orientando sus esfuerzos ha-
cia la idea de creación de valor, de modo que ahora no importa tanto
dónde reside la empresa que presta el servicio, sino quién aporta el
valor y dónde se genera. Pero: ¿Cómo llegamos hasta aquí?
1. El comercio electrónico como Establecimiento Permanente
Si bien es cierto que los avances más certeros a últimas fechas para
afrontar desde la perspectiva tributaria los retos que plantea la digitalización de la
economía se han realizado a partir del Plan de Acción
BEPS de la OCDE y el G20, así como los esfuerzos del denominado
Inclusive Framework (IF, en adelante) por alcanzar una solución consensuada
entre todos los países; no menos es cierto que previo a todos
estos avances y esfuerzos ya existían desde hace más de un par de décadas los
primeros acercamientos que intentaban regular cuestiones
digitales y de comercio electrónico, especialmente a partir de su encaje
dentro de la cláusula general de EP.8
Así, por ejemplo, en el Informe denominado Clarification on the
Application of the Permanent Establishment Definition in E-Commerce de 2000, –
mismo que inspiró la modificación del Modelo de
Convenio de la OCDE de 2003–, se incluyeron nuevos Comentarios
a los artículos 5 y 12 del MCOCDE a fin de considerar, entre otras
cosas, que:9
• Una página web no es activo tangible, luego entonces no puede
significar un lugar físico de negocios y, por tanto, no constituye
un EP.
• Un servidor, bajo determinadas condiciones puede constituir un
EP al ser una base fija de negocios.
• Un Internet Service Provider (ISP), con contrato de hosting, sin
que la empresa tenga ningún derecho más que a los servicios
contratados, no constituye un EP.
• Un ISP que pone a disposición de la empresa el servidor, de
forma que lo manipula u opera este, puede constituir un EP
siguiendo la cláusula de agencia.
• Un contrato de housing o alojamiento de datos puede constituir una cláusula de
agencia y, por ende, un EP.
De acuerdo con lo anterior se considera la existencia de EP en
todas aquellas jurisdicciones donde la empresa realice operaciones de
comercio electrónico, entendiendo que el lugar donde se realizan estas
se corresponde con la residencia fiscal del adquirente de los bienes o
el beneficiario de los servicios.
Por tanto, dado que parecía no considerarse la presencia física de
una empresa en territorio como requisito esencial para la existencia
de EP en el contexto del comercio digital, el Programa BEPS planteó
la modificación del texto actual del artículo 5 del MCOCDE o de sus
Comentarios para incluir la presencia “virtual” además de la física
como constitutiva de EP en este tipo de operaciones.
2. El fallido intento de la acción 1 de BEPS por crear una
definición de EP digital
La acción 1 (afrontar los retos de la economía digital) del Plan de
Acción BEPS tuvo, entre otros de sus propósitos crear una definición
de EP digital,10
a partir de la noción de “presencia digital significativa” (SDP, Significative Digital
Presence).
De acuerdo con idea de EP digital, bastaría con que una empresa
no residente tuviera cierta presencia digital en una determinada jurisdicción para
entender que existe un EP. Desafortunadamente, la
acción 1 quedó inacabada e imprecisa.
En el Informe de octubre de 2015 sobre la acción 1 de BEPS, se
documentó la falta acuerdo entre los países miembros para crear una
definición de EP virtual;11
lo cual dio pie a que se autorizaran medidas
unilaterales para los países que así lo quisieran. Y así lo hicieron.
Durante 2016, 2017 y 2018 diversos países modificaron su legislación fiscal a fin
de zanjar el problema. Algunos de ellos incorporando el elemento de “presencia
digital significativa” para considerar la
existencia de un EP, tales como Italia, Israel, Eslovaquia, India, etc.,
y otros introduciendo un impuesto indirecto (a veces con retención)
sobre el volumen de ventas de las empresas digitales, tales como Francia,
Hungría e India.
La Unión Europea también propuso un impuesto indirecto sobre
las ventas –la famosa tasa google–; propuesta que fue presentada por
Francia en 2017 como medida unilateral regional para garantizar el
mercado único y la plena competencia dentro de la UE.
3. La “tasa google” de la Unión Europea
El 21 de marzo de 2018, la UE propuso una Directiva para crear
el famoso “google tax”, que consiste en establecer un impuesto sobre
el volumen de ventas digitales superior a 50 millones de euros en la
UE sobre empresas que facturen 750 millones de euros anuales.12
impuesto consta de tres hechos imponibles
• La inclusión en una interfaz digital de publicidad dirigida a los
usuarios;
• La puesta a disposición de los usuarios de interfaces digitales
multifacéticas;
• La venta de los datos recopilados acerca de los usuarios que
hayan sido generados por actividades desarrolladas por estos
últimos en las interfaces digitales.
De acuerdo con la propuesta de Directiva se trata de un impuesto
pues al ser un tributo que toma en cuenta los ingresos
de carácter indirecto, calificación que ha sido objeto de críticas por
la doctrina,14
de las empresas digitales, lo lógico sería calificarlo como impuesto
directo. No obstante, la base imponible del impuesto es del 3% sobre
el volumen de ventas.
Como se ha dicho, el “google tax” está diseñado para gravar a
grandes empresas que tengan “una huella digital significativa” en UE,
para lo cual se establecen dos umbrales para que una empresa sea
considerada sujeto pasivo del impuesto (artículo 5 de la propuesta de
Directiva): 1) que el importe total de los ingresos mundiales supere
los 750 millones de euros; y, 2) que el importe total de los ingresos
imponibles que haya obtenido dentro de la unión supere los 50 millones.
Cabe mencionar que el 18 de diciembre de 2019, el Parlamento
Europeo adoptó una resolución de acuerdo con la cual se exhorta a la
Comisión Europea a adoptar una solución a nivel europeo en caso de
que la OCDE no logre un solución internacional para 2020.15
4. El Impuesto sobre Servicios Digitales (España)
Países como España se han inspirado en la tasa google para confeccionar su
propio impuesto a los servicios digitales. Como se verá
más adelante, el legislador mexicano también intentó introducir un
impuesto similar mucho antes de la reforma fiscal 2020.16
El gobierno español aprobó el Proyecto de Ley del Impuesto sobre
Determinados Servicios Digitales (ISD), presentado al Congreso el 18
de enero de 2019.17
El texto del Proyecto de Ley fue publicado en el
Boletín Oficial de las Cortes Generales de 25 de enero de 2019.
De acuerdo con este anteproyecto “las actuales normas relativas
al impuesto sobre sociedades no resultan ya apropiadas para gravar
los beneficios generados por la digitalización de la economía”,18
por
lo que se propone establecer un impuesto con las siguientes características:
Según el anteproyecto “la regulación de este nuevo tributo se ajusta en gran
medida al propuesto por la Comisión Europea, y se adaptará a la solución que se
adopte a nivel europeo tan pronto como
ésta esté disponible”. Sin embargo, dicha propuesta no fue finalmente
aprobada. Se espera que España introduzca el ISD a finales de 2020.
5. Los dos pilares de la OCDE y los esfuerzos OCDE/G20/IF
por lograr una solución consensuada19
En el Informe Intermedio del G20, de 16 de marzo de 2018, se
señaló que otra posible solución para gravar los servicios digitales po-
dría ser aquella que no únicamente se circunscribiera a las empresas
digitales, sino a cualquier tipo de empresa, en el entendido de que hoy
por hoy no hay empresa (por pequeña que esta sea) que para el desarrollo sus
actividades económicas no aproveche, en mayor o en menor
medida, las tecnologías de la información. Desde entonces, se prefiere
hablar de digitalización de la economía que de economía digital. Con
base en este razonamiento, se estableció que la solución de debía ser
global y no solamente dirigida a empresas altamente digitalizadas.
A partir de entonces, los esfuerzos por adaptar los nexos impositivos tradicionales
(como el de EP) cesaron para transitar sobre la ruta
de un nuevo planteamiento: el valor de los datos. Es decir, los datos
de carácter personal y económico que los usuarios proporcionan a las
plataformas digitales y aplicaciones informáticas crean un valor que
debe ser reconocido a efectos fiscales.
Atribuir un valor a los datos de los usuarios conlleva a preguntarse: ¿quién aporta
a quién? ¿dónde se genera el valor? ¿qué es lo que
produce ese valor?
La respuesta a estos cuestionamientos encuentra hasta ahora dos
teorías –o dos pilares, como los llama OCDE en su Policy Note de
enero de 2019– que pueden sintetizarse en lo siguiente: en primer
lugar, la consideración de que son los usuarios de los servicios digitales los que,
con sus datos, aportan a las empresas digitalizadas un
valor que debe ser reconocido a efectos fiscales en las jurisdicciones en
donde estas empresas encuentran una cuota de mercado. De acuerdo
con esta postura, la participación de los usuarios es fundamental en
los beneficios que obtienen las empresas digitalizadas, de forma que el
mercado es un elemento que debe tomado en cuenta por los sistemas
tributarios (Pilar I).
En segundo lugar, está la teoría que considera que los datos que
proporcionan los usuarios o consumidores de servicios digitales (tales
como: nombre, denominación o razón social, domicilio, forma electrónica de pago,
registro fiscal, etc.) carecen de valor alguno, pues
realmente es su almacenamiento y procesamiento masivo a través de
la plataforma o aplicación informática la que crea el valor. Desde
esta óptica, dado que la tributación debe seguir al valor, las empresas
altamente digitalizadas solo tendrían obligación de tributar en su país
de residencia.
Como puede verse, ambas posturas se repelen y parecen no tener
un punto medio de encuentro. En la práctica, los países miembros
de la OCDE y la Unión Europea han apostado por el primer planteamiento,
considerando al mercado como nuevo nexo impositivo;
mientras que Estados Unidos y China –los desarrolladores tecnológicos más
importantes a nivel global– son los defensores acérrimos del
segundo planteamiento. Según ambos países, es errada la caracterización de los
gravámenes focalizados en empresas digitales, pues al día
de hoy no existe modelo de negocio que no utilice la tecnología en su
beneficio. Por esta razón, lo más justo sería que todas las empresas
(no solamente las altamente digitalizadas) fueran partícipes de las cargas fiscales
a la digitalización de la economía (Pilar II).22
La postura de Estados Unidos fue inicialmente conocida con la
denominación “no ring-fencing”; es decir, la necesidad de hacer que
todas las empresas tributen y no solamente estigmatizar o cercar un
anillo alrededor de empresas altamente digitalizadas. Actualmente a
esta postura se le llama GLOBE o tributación global mínima.
Conforme el plan de trabajo de la OCDE/G20/IF se esperaba que
para julio de 2020 se tuviera un primer consenso entre todos los países para
decidir el rumbo de la digitalización de la economía a efectos
fiscales. Sin embargo, por la situación derivada del Covid-19, el Director del
Centro de Política y Administración Tributaria de la OCDE,
Pascal Saint-Amans, prorrogó ese primer acercamiento para octubre
de 2020, con miras a que durante el 2021 se alcance el gran consenso
esperado.
III. LA TRIBUTACIÓN DE PLATAFORMAS
Y APLICACIONES EN EL ISR
1. Antecedentes 2018-2019
En el análisis de los intentos por adaptar el ISR a la digitalización
de la economía destaca como primer antecedente el programa piloto impulsado en
2018 por el Servicio de Administración Tributaria
(SAT), sobre servicios de transporte terrestre de pasajeros, a través de
aplicaciones informáticas como Uber, por ser este servicio –junto con
el alquiler de viviendas–, uno de los mejores ejemplos de economía de
plataforma.23
Conforme este programa, los ingresos obtenidos por los prestadores de servicios
digitales a través de plataformas y aplicaciones deberían sujetarse a un esquema
de retenciones a cuenta del impuesto.
Dicho programa piloto sirvió de base para que en la Resolución Miscelánea Fiscal
de 2019 se estableciera la Regla 3.11.12 para recaudar
el IVA y el ISR causado por la prestación de servicios como el transporte de
pasajeros y la entrega de alimentos preparados a través de
plataformas digitales, obligando a retener y enterar el impuesto.
2. Las propuestas del Paquete Económico 2020
En septiembre de 2019, el Ejecutivo Federal envío a la Cámara
de Diputados el denominado Paquete Económico 2020, conteniendo
importantes reformas en materia fiscal, tales como la introducción de
una cláusula general anti-abuso, la responsabilidad de los contadores
de informar sobre esquemas reportables, la equiparación de la defraudación fiscal
con el delito de delincuencia organizada, el nuevo régimen jurídico de las
entidades transparentes, por mencionar algunas.
En lo que a prestación de servicios digitales se refiere, el Paquete
Económico 2020 propuso lo siguiente:
• La aplicación del IEPS a plataformas digitales, especialmente
las relacionadas con el transporte privado de pasajeros.
• Una retención de ISR entre el 2 y 8% en ingresos de hasta 21
mil pesos a prestadores de servicios de transporte privado y
delivery o entrega a domicilio.
• Una retención de ISR entre el 2% y el 10% en ingresos de hasta
5 mil pesos en el caso de plataformas de hospedaje.
• Someter al pago de IVA al 16% a plataformas digitales y de
streaming, tales como: Google, Netflix, Spotify, Apple music,
etc.
3. La reforma a la Ley del ISR
El razonamiento sobre el cual descansan las nuevas reformas a la
Ley del ISR se encuentra en el modelo de negocios de la denominada
economía colaborativa;24
es decir, la utilización de las tecnologías de
la información a través de plataformas digitales para obtener rentas
sobre la base de la utilización compartida de bienes, servicios y/o datos.
En este modelo de negocios se identifican tres agentes: un prestador de servicios,
como un chofer, un arrendador, un comercializador
de bienes, etc., un usuario; es decir, consumidores o público en general, y un
intermediario, constituido por la aplicación informática o
plataforma tecnológica que conecta al prestador con el usuario.
¿Cómo se estructura todo esto para efectos del ISR? El legislador
mexicano optó por la fórmula más práctica que permite de mejor
manera la recaudación del ISR: la retención a cuenta del impuesto.
De este modo, todas las empresas –ya sean personas morales residentes en
México o en el extranjero, con o sin EP en el país, así como
las entidades transparentes–, el legislador les ha atribuido el carácter
de retenedores, no de contribuyentes del impuesto.
Conforme la teoría de la subjetividad pasiva tributaria, el retenedor a cuenta es el
obligado tributario que no es titular del hecho imponible; es decir, no realiza la
hipótesis de causación del tributo, pero
por ministerio de ley tiene la responsabilidad de detraer una parte del
ingreso del contribuyente y enterarlo al fisco.25
Es decir, la retención que establece la ley mexicana es sobre los
ingresos que obtienen las personas físicas que prestan un servicio
a través de plataformas y aplicaciones informáticas, tales como los
prestadores de servicio de transporte terrestre de pasajeros (v. gr. los
conductores de Uber, Didi, Cabify, etc.); de alimentos preparados o
delivery (como los repartidores que trabajan para Rappi, Uber Eats,
Didi Food, Sin Delantal, etc.), de servicios de hospedaje o que conceden el uso o
goce temporal de bienes (como los arrendadores de
inmuebles a través de Air BnB, Flip Key, Wimdu, etc.); así como los
de enajenación de bienes y prestación de servicios (por ejemplo, los
comercializadores de bienes a través de plataformas como Amazon,
Mercado Libre y Alibaba.)
En otras palabras, lo que se adicionó fueron nuevas categorías de
ingresos que quedan comprendidas dentro del Título IV, Capítulo II,
sección III de la LISR, específicamente en el régimen de actividades
empresariales.
Para practicar la retención, se toma en cuenta el total de los ingresos, mensuales
o diarios, que efectivamente obtuvo la persona física
prestadora del servicio por conducto de las plataformas, así como
los ingresos que la propia plataforma le pague a la persona física, sin
incluir el IVA.26
El artículo 113-A, fracciones I a III de la LISR, así como la Regla
12.2.6 de la Primera Resolución de Modificaciones a la Resolución
Miscelánea Fiscal para 2020 y sus anexos 1-A, 5, 6, 7, 9, 14 y 23,
publicada en el DOF el 12 de mayo de 2020, establecen diversas tasas
en función del tipo de servicio que se presta:
• Servicios de transporte terrestre de pasajeros y delivery:
La Regla 12.2.6 de la RMF 2020 también señala que en el caso de
que se efectúen retenciones por periodos distintos al diario, al total de
ingresos de dicho periodo, se le aplicará la tabla que corresponda calculada al
número de días que contenga el periodo. Para ello, se dividirá
el monto del ingreso mensual que corresponda a las tablas establecidas
en el artículo 113-A, fracciones I, II y III de la Ley del ISR, entre 30.4 y
el resultado se multiplicará por el número de días del periodo.
El entero de las retenciones debe efectuarse mediante declaración a
más tardar el día 17 del mes inmediato siguiente al mes en que se efectuó la
retención,30
a través de la denominada “Declaración de pago de
retenciones del ISR para plataformas tecnológicas”.
No obstante, tratándose únicamente de personas físicas con actividades
empresariales que enajenen bienes o presten servicios a través
plataformas tecnológicas y aplicaciones informáticas (por ejemplo, un
vendedor de productos de limpieza para el hogar a través de Amazon
o un peluquero que oferta sus servicios a domicilio) deben presentar
el pago provisional o definitivo del ISR, según sea el caso, por los
ingresos recibidos directamente de los adquirientes de los bienes o
servicios a través de la “Declaración Provisional o Definitiva de Impuestos
Federales”,31
o de la “Declaración de pago definitivo del ISR
personas físicas plataformas tecnológicas” a más tardar el día 17 del
mes inmediato siguiente al que corresponda el pago.32
Con carácter general, las retenciones practicadas tienen el carácter
de pago provisional. Excepcionalmente la Ley, en su artículo 113-B,
permite que esa retención tenga el carácter de pago definitivo para
las personas físicas que presenten el aviso a que se refiere la ficha de
trámite 6/PLT “Aviso para ejercer la opción de considerar como pagos
definitivos las retenciones del IVA e ISR”34
y siempre que cumplan con
los siguientes dos requisitos:
• Que obtengan únicamente ingresos de esta actividad (salvo ingresos bajo el
régimen de sueldos, salarios e intereses) y que en
el ejercicio inmediato anterior no hayan excedido la cantidad
300 mil pesos; y,
• Las que inicien actividades y consideren no superar dicha cantidad. Cuando
realicen operaciones una vez iniciado el ejercicio
tendrán que dividir los ingresos entre el número de días del
periodo, el resultado se multiplicará por 365 días para poder
identificar si supera la cantidad antes mencionada.35
No obstante, de optar por la retención como pago definitivo, los contribuyentes
• No pueden realizar deducciones autorizadas.
• Deben conservar el CFDI de los ingresos obtenidos por las plataformas,
conceptos adicionales y las retenciones.
• Deben expedir comprobante por los ingresos adicionales de las
plataformas.
• Deben presentar el aviso correspondiente dentro de los 30 días
siguientes de haber obtenido el primer ingreso para indicarle
al SAT la opción para considerar sus retenciones como definitivas.36
La ventaja de no optar por la retención como pago definitivo es
que los contribuyentes pueden considerar como acreditable el ISR retenido a fin
de determinar los pagos provisionales mensuales o pagos
definitivos bimestrales, así como la declaración anual correspondiente.37
Por otro lado, la Ley establece también una serie de obligaciones
tanto para los contribuyentes personas físicas prestadoras de servicios38
como para las plataformas digitales (ya sean personas morales
residentes en México o en el extranjero, con o sin EP en México, o
cualquier otra entidad o figura jurídica extranjera, que obtenga ingresos a través
de personas físicas en las que estas realicen operaciones
a través de plataformas digitales)39
tabla:
, tal como se ilustra en la siguiente
Por último, cabe señalar que para el caso de personas físicas dedicadas a los
servicios de transporte terrestre de pasajeros, de enajenación de bienes y
prestación servicios, y de hospedaje o de uso o goce
temporal de bienes a través de plataformas, ya tenían la opción de
tributar en el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), posibilidad que
ha permanecido conforme la reforma fiscal 2020.
4. Régimen de sanciones
Israel Santos Flores
La omisión en el entero de las contribuciones retenidas por parte
de las plataformas digitales y aplicaciones informáticas se sanciona de
conformidad con lo dispuesto en el Código Fiscal de la Federación.
A este respecto, conviene señalar que no enterar las contribuciones retenidas
constituye una agravante en la comisión de infracciones tributarias, según lo
establecido en el artículo 75, fracción III,
del Código Fiscal de la Federación;43
y por tanto, la sanción puede
incrementarse de un 50% a un 75% del importe de las contribuciones
retenidas, de conformidad con el artículo 77, fracción III, CFF,44
en
relación con el 76 CFF.45
Adicionalmente a la sanción pecuniaria, se deben tomar en cuenta
también la actualización y los recargos que correspondan.
5. Comentarios a las reformas
Puede verse, conforme las reformas anteriormente descritas, el verdadero
contribuyente es la persona física que presta el servicio (es
decir, los conductores, los repartidores de comida, los arrendadores
de inmuebles, los comercializadores de bienes y servicios, etc.), y no
así las plataformas tecnológicas y aplicaciones informáticas, quienes
solamente tienen el carácter de retenedores a cuenta y deben cumplir,
además de con el entero de las retenciones practicadas, con las obligaciones
formales señaladas líneas arriba.
Esta idea hacer tributar a las personas físicas prestadoras de servicios, se aleja de
los propósitos que a nivel global se han planteado en
materia de tributación de la economía digital. Como se ha visto en la
primera parte de este trabajo, los esfuerzos de la OCDE encaminados
a someter a imposición la digitalización de la economía consisten en
hacer tributar a empresas altamente digitalizadas por el beneficio que
obtienen en los países en donde prestan sus servicios. Por tanto, lo
lógico sería pensar que la articulación de hablamos de un impuesto de
naturaleza directa, como el ISR.
El problema de este enfoque es que en la fiscalidad directa resulta
aplicable toda la red de convenios para evitar la doble imposición, así
como el instrumento multilateral resultado de la acción 15 del plan
de Acción BEPS. Desde luego, si se aplican los tratados, este tipo de
empresas siempre podría acudir a los métodos para evitar la doble imposición,
acreditando o deduciendo el pago del impuesto soportado
en el país de fuente contra el de su país de residencia.
Quizá por esta razón, el legislador mexicano prefirió atribuir el carácter de
contribuyentes a las personas físicas que prestan los servicios
a través de la plataforma o aplicación informática, en el entendido de
que los ingresos que perciben este tipo de personas físicas constituyen
una manifestación de riqueza que debe someterse a imposición en
sede del ISR, al margen de ser discutible si en todos los casos este tipo
de personas cubren un mínimo vital de necesidades básicas que los
habilite al pago de impuestos. Aun más, como se ha visto, cuando estas personas
optan por considerar la retención como pago definitivo,
están impedidas para realizar deducciones autorizadas.
En la experiencia comparada de países que han regulado la prestación de
servicios a través de plataformas digitales, destaca la posibilidad de deducir los
gastos inherentes al servicio que se presta. En este
sentido, por ejemplo, tratándose del servicio de transporte de pasajeros a través
de plataformas como Uber, en Finlandia se permite que la
persona física deduzca los gastos necesarios para prestar el servicio,
entre los que se incluye el costo del vehículo.
IV. LA TRIBUTACIÓN DE PLATAFORMAS
Y APLICACIONES EN EL IVA
1. Antecedentes
En septiembre de 2018 se presentó la denominada Ley del Impuesto sobre los
Ingresos Procedentes de Servicios Digitales, iniciativa con
Proyecto de Decreto presentada por el Partido Revolución Democrática (PRD) y
publicada en la Gaceta Parlamentaria el 6 de septiembre
de 2018.47
De acuerdo con la exposición de motivos de la iniciativa existe una
“necesidad de gravar los crecientes ingresos provenientes de los servicios
digitales prestados por las empresas globales más importantes
del mundo, las cuales no tributan en nuestro país, a pesar de contar
con ingresos ingentes por la venta de servicios en México”. Y por
esta razón se propuso crear el Impuesto sobre Servicios Digitales –o
la “tasa google” mexicana.
De acuerdo con esta iniciativa, los ingresos gravables serían aquellos derivados
de la prestación de los siguientes servicios:
• La inclusión en una interfaz digital de publicidad dirigida a los
usuarios de dicha interfaz;
• La puesta a disposición de interfaces digitales multifacéticas
que permitan a los usuarios localizar a otros usuarios e interactuar con ellos, y que
puedan facilitar asimismo las entregas de
bienes o las prestaciones de servicios subyacentes directamente
entre los usuarios (servicios de intermediación); y
• La transmisión de los datos recopilados acerca de los usuarios
que hayan sido generados por actividades desarrolladas por estos últimos en las
interfaces digitales.
Como se puede ver, esta propuesta está fuertemente inspirada en
la “tasa google” de la UE y en el Anteproyecto del Impuesto a los Servicios
Digitales español, considerando los mismos hechos imponibles
descritos líneas arriba.
De acuerdo con la iniciativa mexicana, si la prestación de los servicios digitales no
genera ingresos, no debe poder aplicarse el impuesto.
Por otro lado, los demás ingresos obtenidos por la persona moral que
presta servicios digitales, pero que no se deriven directamente de tales
prestaciones, quedaban fuera del ámbito de aplicación del impuesto.49
Finalmente, la propuesta de confeccionar un Impuesto sobre los
Servicios Digitales no prosperó en la Cámara de Diputados. Sin embargo, dejó
clara la necesidad de gravar los ingresos provenientes de
los servicios digitales prestados por las empresas altamente digitalizadas, las
cuales no tributaban en nuestro país a pesar de ofrecer
servicios en México.
2. Las propuestas del Paquete Económico 2020
Conforme el Paquete Económico 2020, se propuso que las plataformas digitales y
aplicaciones informáticas, además de la obligación
de pagar el IVA a la tasa general, tuvieran las siguientes obligaciones:
1) inscribirse en el RFC; 2) llevar un registro de los receptores de
sus servicios ubicados en el territorio nacional; 3) proporcionar mensualmente al
SAT el número de operaciones realizado con receptores
ubicados en territorio nacional, clasificado por tipo de servicios y su
precio; 4) calcular y pagar mensualmente el IVA correspondiente al
mes de que se trate; y, 5) proporcionar vía electrónica a sus clientes en
México un comprobante de pago.
Sin embargo, de todas las propuestas contenidas del Paquete Económico 2020 la
que fue objeto de mayores críticas fue aquella que
proponía la sanción denominada “kill switch”. De acuerdo con la
iniciativa, cuando un prestador de servicios digitales, residente en el
extranjero sin establecimiento en México, obligado al pago del IVA
no se inscribiera en el RFC ante el SAT, daba lugar a que se suspendiera la
conexión que tuviera con los concesionarios de redes públicas de
telecomunicaciones. Es decir, básicamente se proponía que mediante
una orden del SAT girada al concesionario de telecomunicaciones,
éste dejara de prestar los servicios de Internet contratados por el proveedor de
servicios.50
3. Las reformas a la Ley del IVA
La reforma fiscal 2020 incorpora el artículo 1o.-A Bis, un cuarto
párrafo al artículo 16 y el Capítulo III BIS denominado “De la prestación de
servicios digitales por residentes en el extranjero sin establecimiento en México”,
con una Sección I “Disposiciones generales”
y una Sección II “De los servicios digitales de intermediación entre
terceros”, publicados en el DOF el 9 de diciembre de 2019 y vigentes
a partir del 1 de junio de 2020.
En cuanto al ámbito objetivo de estas reformas, cabe mencionar
por principio de cuentas los requisitos que, según lo dispuesto por el
artículo 18-B, deben cumplir los servicios digitales. En este sentido,
son servicios digitales sujetos al pago del IVA: 1) aquellos que se proporcionan
mediante aplicaciones o contenidos en formato digital a
través de Internet u otra red; 2) los fundamentalmente automatizados
y que pueden o no requerir una intervención humana mínima; y 3)
aquellos por los que se cobre una contraprestación.
Aunado a lo anterior, el artículo 18-B LIVA establece una lista
taxativa de los servicios que quedan comprendidos bajo la noción de
servicios digitales. A saber:
• La descarga o acceso a imágenes, películas, texto, información,
video, audio, música, juegos, incluyendo los juegos de azar, así
como otros contenidos multimedia, ambientes multijugador, la
obtención de tonos de móviles, la visualización de noticias en
línea, información sobre el tráfico, pronósticos meteorológicos
y estadísticas.
• Los de intermediación entre terceros que sean oferentes de bienes o servicios y
los demandantes de los mismos.
• Clubes en línea y páginas de citas.
• La enseñanza a distancia o de test o ejercicios.
Como se ha dicho, todos estos servicios quedan gravados a la tasa
general del IVA del 16%. Sin embargo el artículo 18-H establece que
cuando los servicios se ofrezcan de manera conjunta con otros servicios digitales
no contemplados en la lista anterior, el IVA se calculará
aplicando la tasa del 16% únicamente a los servicios de dicha lista,
siempre que en el comprobante respectivo se haga la separación de
dichos servicios. Para el caso de que no se haga dicha separación, se
entiende que la contraprestación cobrada corresponde en un 70% al
monto de los servicios enlistados.51
Por otro lado, el artículo 18-B establece tres supuestos de no sujeción; por lo que
no están sujetos al pago del IVA: 1) los servicios
gratuitos;52
trónicos;53
2) la descarga o acceso a libros, revistas o periódicos elecy 3) los servicios de
intermediación que tengan por objeto
la enajenación de bienes muebles usados54 (por ejemplo, las páginas
web “flea market” en las que se ofertan objetos de segunda mano).
En cuanto al ámbito subjetivo de la reforma, las personas que quedan obligadas al
pago del impuesto son las que a continuación se
señalan:
• Residentes en el extranjero sin EP en México que proporcionen
servicios digitales en México a receptores ubicados en territorio
nacional.
• Residentes en México que proporcionen servicios digitales a
receptores ubicados en territorio nacional, y que operen como
intermediarios en actividades realizadas por terceros afectas al
pago del impuesto al valor agregado.55
Personas físicas que enajenan bienes, prestan servicios o conceden
hospedaje a través de plataformas tecnológicas.
4. Residentes en el extranjero sin EP en México que proporcionan servicios
digitales en México a receptores ubicados
en territorio nacional
Para las plataformas residentes en el extranjero sin EP que prestan
servicios digitales a receptores en México, se considera que el servicio se presta
en territorio nacional cuando el receptor del servicio se
encuentra en territorio mexicano.56
A mayor abundamiento, se considera que el receptor del servicio
(usuario/consumidor) se encuentra
ubicado en México cuando se actualice cualquiera de los siguientes
supuestos:57
• Que el receptor haya manifestado al prestador del servicio (plataforma) un
domicilio ubicado en territorio nacional.
• Que el receptor del servicio realice el pago al prestador del servicio mediante un
intermediario ubicado en territorio nacional.
• Que la dirección IP que utilicen los dispositivos electrónicos
del receptor del servicio corresponda al rango de direcciones
asignadas a México.
• Que el receptor haya manifestado al prestador del servicio un
número de teléfono cuyo código de país corresponda a México.
De actualizarse alguno de los supuestos mencionados, las plataformas digitales
deben cumplir con las siguientes obligaciones:58
• Inscribirse ante el RFC dentro de los 30 días naturales siguientes a la prestación
del servicio,59
utilizando para ello la ficha de
trámite 1/PLT “Solicitud de inscripción en el RFC de residentes
en el extranjero que proporcionen servicios digitales”.60
• Tramitar su FIEL, para lo cual deben cumplimentar la ficha de
trámite 2/PLT “Solicitud de generación del Certificado de e.firma para residentes
en el extranjero que proporcionen servicios
digitales”,61
contenida en el Anexo 1-A RMF 2020.
• Designar ante el SAT un representante legal y proporcionar un
domicilio en territorio nacional.
• Ofertar y cobrar sus precios con IVA desglosado.
• Proporcionar trimestralmente al SAT la información sobre el
número de servicios u operaciones realizadas en cada mes de
calendario con los receptores ubicados en territorio nacional.
• Calcular mensualmente el IVA causado por la prestación de los
servicios y efectuar su pago mediante la “Declaración de pago
del IVA, por la prestación de servicios digitales”, que presentará
a más tardar el día 17 del mes siguiente de que se trate.62
• Enviar vía electrónica a los receptores, comprobantes de la
operación con el impuesto trasladado en forma expresa y por
separado. Los comprobantes deben permitir identificar a los
prestadores de los servicios y a los receptores.
• Como puede verse, de acuerdo con estos cambios a la Ley del
IVA, las plataformas de streaming ahora tienen el carácter de
obligados tributarios del impuesto, mismo que deben trasladar
a los usuarios de sus servicios.
Como se ha dicho las plataformas de streaming incluyen las que
prestan servicios de acceso y descarga de: música (como Apple Music,
Spotify, YouTube, YouTube Music, iTunes); películas (Amazon Prime Video, HBO,
Netflix, YouTube Red, Disney Plus, Starz Play, Vix,
Filmin, Apple TV); textos (Kindle, Google Play Books, Your story
teller); juegos y contenidos multimedia (Google Play, App Store, Epic
Games, Play Station Store, Nintendo eShop); ambientes multijugador
(Fifa 2020, Codere Premium Apuestas, Over Watch); enseñanza a distancia
(Lingokids, Babbel, Rosetta Stone), de páginas de citas (Tinder,
Grindr, Badoo, etc.);64
entre otras.
No obstante, la Ley señala que el hecho de cumplir con las obliEsto significa
gaciones antes mencionadas no da lugar a que se considere que el
residente en el extranjero constituye un EP en México.65
que este tipo de plataformas digitales no pueden, por ejemplo, acreditar el pago
del impuesto en caso de reportar IVA soportado en el
extranjero. Desde luego, esto rompe con la dinámica del impuesto de
gravar la prestación del servicio en todas sus fases, pues se obliga a
las empresas a iniciar cadena de IVA siempre que el consumidor se
ubique en México.
Ahora bien, iniciada la cadena de IVA en el país, los consumidores sí tienen la
posibilidad de acreditar el impuesto trasladado por la
plataforma.66
Por otro lado, algo importante de subrayar es que de
acuerdo con lo dispuesto por el artículo 18-I LIVA, si la plataforma
no se encuentra en el registro del SAT, serán los consumidores los
que deban pagar el impuesto, considerándolo como importación de
servicios, para lo cual deben presentar la declaración de “IVA actos
accidentales”, dentro de los 15 días siguientes a aquél en que paguen
la contraprestación.67
Naturalmente, esta disposición implica sancionar a los usuarios
por el incumplimiento de la plataforma. Sin embargo, consideramos
desproporcionado el hecho de que el incumplimiento de una obligación formal
(como lo es inscribirse en el RFC) tenga como resultado
transferir a los usuarios la obligación tributaria principal (el pago
del IVA al 16%). Desde luego, si esto llegase a ocurrir los usuarios se
verían orillados a cambiar de plataforma por alguna otra que sí esté
dispuesta a darse de alta ante el SAT y cumplir con las nuevas obligaciones
fiscales; y a su vez, a la plataforma no le quedaría más remedio
que aceptar las condiciones para prestar sus servicios en el país o desplazarse
(digital y económicamente) a otra jurisdicción.
5. Servicios de intermediación mediante el uso de plataformas
Tratándose de servicios de intermediación, debemos recordar lo
que se ha dicho en el apartado del ISR respecto de la economía de
plataforma o colaborativa, en el entendido de que existen tres agentes
en este modelo de negocio: 1) un enajenante de bienes o prestador de
servicios u otorgante del uso o goce temporal de bienes; 2) un consumidor o
usuario; y 3) un intermediario (la plataforma digital) que
permite conectar al primero con el segundo.
Por tanto, lo que queda gravado conforme la reforma a la Ley del
IVA son esos servicios de intermediación que realizan las plataformas
digitales (como pueden ser: Uber, Didi, Cabify, Amazon, Mercado Libre, Alibaba,
AirBnB, etc.), imponiéndoles la obligación de retener
el IVA a las personas físicas o morales que enajenan bienes, prestan
servicios u otorgan el uso o goce temporal de bienes mediante la plataforma.
De acuerdo con el artículo 18-J, los residentes en el extranjero
sin EP, así como los residentes en México, que presten servicios de
intermediación mediante plataformas deben cumplir con lo siguiente:
• Darse de alta como retenedor ante el SAT mediante la ficha de
trámite 3/PLT “Solicitud de inscripción en el RFC de residentes
en el extranjero que presten servicios digitales de intermediación”.68
• Publicar en su plataforma, en forma expresa y por separado,
el IVA correspondiente al precio en que se ofertan los bienes o
servicios por los enajenantes, prestadores de servicios u otorgantes del uso o
goce temporal de bienes, en los que operan
como intermediarios.69
• Al cobrar el precio por cuenta del tercero contribuyente, deben:
- Retener y enterar el 50% del IVA cobrado. Si el tercero no
proporciona clave de RFC: retención del 100%.
- Enterar la retención mediante declaración electrónica a más
tardar el día 17 del mes siguiente a aquél en el que se hubiese
efectuado. Según la RMF el pago de la retención deberá realizarse utilizando la
“Declaración de pago de las retenciones
del IVA para plataformas tecnológicas”.70
- Expedir a cada persona física el CFDI de retención e inscribirse en el RFC como
personas retenedoras.
• Presentar mensualmente la “Declaración Informativa de servicios digitales de
intermediación entre terceros”,71
la cual debe
contener la lista de los terceros por quienes intermediaron, aun
cuando no hayan cobrado el precio ni el IVA de las operaciones.
Por su parte, los usuarios de los servicios de intermediación de plataformas
digitales deben cumplir: 1) con sus obligaciones en materia
de IVA; 2) ofertar el precio de sus bienes y servicios, manifestando
en forma expresa y por separado el IVA que corresponda;72
3) Proporcionar su información al intermediario (nombre, RFC, domicilio
fiscal, clave interbancaria, Monto de las operaciones celebradas); y, 4)
presentar dicha información mensualmente a más tardar el día 10 del
mes siguiente de que se trate.
A continuación se muestra una tabla en la que se resumen las obligaciones de los
intermediarios (plataformas digitales) y de las personas
físicas y morales que son usuarias de los servicios de intermediación:
6. Personas físicas que enajenan bienes, prestan servicios o
conceden hospedaje a través de plataformas tecnológicas
Las personas físicas que realizan actividades afectas al IVA a través
de plataformas tecnológicas –los arrendadores de inmuebles a través
de Air BnB, Flip Key o Wimdu; así como los que enajenan bienes y
prestan servicios, tales como los comercializadores que venden a través de
plataformas como Amazon, Mercado Libre y Alibaba–, tienen
la obligación de inscribirse en el RFC, utilizando para ello la ficha
de trámite 39/CFF “Solicitud de inscripción en el RFC de personas
físicas”.73
Asimismo, tienen la obligación de enviar a los adquirentes de bienes
o servicios (es decir, a los consumidores), el archivo electrónico XML,
así como la representación impresa del CFDI que ampare el monto de
la contraprestación, observando que el importe consignado coincida
con el monto pagado por los adquirentes de bienes o servicios.74
Al igual que ocurre con los prestadores de servicios conforme la
Ley del ISR,75
las personas que realizan actividades afectas al IVA a
través de la intermediación de plataformas digitales son sujetas a la
retención del impuesto a la tasa general, la cuales tienen, por regla
general, el carácter de pago provisional.
Excepcionalmente la Ley, en su artículo 18-M, permite que esa
retención tenga el carácter de pago definitivo, para lo cual se requiere
presentar, en primer lugar, el aviso a que se refiere la ficha de trámite 6/PLT
“Aviso para ejercer la opción de considerar como pagos
definitivos las retenciones del IVA e ISR”76
y, subsecuentemente, la
denominada “Declaración de pago definitivo del IVA personas físicas
por cobros directos de operaciones realizadas a través de plataformas
tecnológicas”77
a más tardar el día 17 del mes inmediato siguiente al
que corresponda el pago; y siempre que dichas personas físicas que
cumplan con los siguientes dos requisitos:78
• Que obtengan únicamente ingresos de esta actividad (salvo ingresos bajo el
régimen de sueldos, salarios e intereses) y que en
el ejercicio inmediato anterior no hayan excedido la cantidad
300 mil pesos; y,
• Las que inicien actividades y consideren no superar dicha cantidad. Cuando
realicen operaciones una vez iniciado el ejercicio
tendrán que dividir los ingresos entre el número de días del
periodo, el resultado se multiplicará por 365 días para poder
identificar si supera la cantidad antes mencionada.
No obstante, de optar por la retención como pago definitivo, los
contribuyentes:79
• No pueden realizar deducciones autorizadas.
• Deben conservar el CFDI de los ingresos obtenidos por las plataformas,
conceptos adicionales y las retenciones.
• Deben expedir comprobante por los ingresos adicionales de las
plataformas.
• Deben presentar el aviso correspondiente dentro de los 30 días
siguientes de haber obtenido el primer ingreso para indicarle al
SAT la opción para considerar sus retenciones como definitivas.
Sin embargo, en caso de ejercer la opción de la retención como
pago definitivo, ésta no puede variarse durante 5 años contados a
partir de la fecha en que el contribuyente haya presentado el aviso de
opción ante el SAT.
Por último, cuando las personas físicas que realizan actividades
afectas al IVA a través de plataformas tecnológicas ya no deseen continuar con la
enajenación de bienes, prestación de servicios o concesión de hospedaje a través
de las mismas, deben presentar el aviso de
actualización de actividades económicas y obligaciones, conforme la
ficha de trámite 71/CFF “Aviso de actualización de actividades económicas y
obligaciones”.81
7. Régimen de sanciones
El artículo 18-G de la Ley del IVA, remite a su ve al régimen de
sanciones establecido en el Código Fiscal de la Federación, por lo que
las consecuencias ante el incumplimiento de las obligaciones de IVA
antes señaladas constituyen ilícitos tributaros que se sancionan con
multa pecuniaria.82
Si el incumplimiento recae sobre la obligación principal de pago
del IVA, así como en la omisión de enterar las retenciones, se sanciona
con multa del 55% al 75% de la contribución omitida, de conformidad con el
artículo 76 del CFF.83
Por su parte, la omisión en la presentación de las declaraciones
informativas puede llegar a una multa de hasta $23,160.00, de conformidad con
los artículos 81, fracción XXVI y 82, fracción XXVI,
del CFF.85
Adicionalmente a la sanción pecuniaria, se deben tomar en
cuenta también la actualización y los recargos que correspondan.
8. Comentarios a la reforma
El legislador mexicano, inspirado por las medidas unilaterales
adoptadas por otras jurisdicciones –tales como: el taxe sur les services
numériques (Francia); el equalization tax (India), o la propuesta del
denominado Impuesto Sobre los Servicios Digitales (España)–, reformó las reglas
de tributación del IVA para entender que los servicios
digitales prestados por residentes en el extranjero sin EP en México
se prestan en territorio nacional cuando el receptor del servicio se
encuentra en territorio mexicano.
En otras palabras, el legislador mexicano hizo suyos los planteamientos actuales
que identifican al mercado como nuevo nexo impositivo, en el entendido de que se
sujetan al impuesto las prestaciones
de servicios digitales que se puedan considerar vinculadas de algún
modo con el territorio de aplicación del impuesto, lo cual acontece
cuando hay usuarios de dichos servicios situados en dicho territorio.
Desde luego, por la cantidad de habitantes que tiene nuestro país
(casi 130 millones de mexicanos) es lógico pensar que somos una jurisdicción de
mercado importante que aporta un número considerable
de consumidores de servicios a las empresas digitales.
Consideramos que estos cambios en la Ley del IVA constituyen
la reforma de mayor calado desde la introducción del impuesto en
1980.86
Israel Santos Flores
Desde este punto de vista, es encomiable el esfuerzo del legislador por adaptar
las reglas de la fiscalidad indirecta en el ámbito
de la digitalización economía. Sin embargo, y tomando en cuenta lo
señalado en el apartado concerniente a las reformas en la Ley del
ISR, una vez más parece que los esfuerzos se alejan de los propósitos
iniciales de la OCDE/G20/IF que, como se ha dicho, gravitan alrededor de la idea
de someter a imposición a las empresas altamente
digitalizadas.
Desde esta perspectiva, la reforma a la Ley del IVA pudiera tener
impacto en muchas otras empresas que, sin ser altamente digitalizadas, prestan
servicios digitales y no cuentan con EP en el país. Como
se ha dicho, en los casos del Impuesto sobre Servicios Digitales de
España, del taxe sur les services numériques de Francia y de la denominada “tasa
google” de la UE, se trata de impuestos sobre volúmenes
de negocio, en donde el umbral para ser sujeto obligado al pago del
impuesto es facturar ventas superiores a 750 millones de euros anuales.
Quizá la falta de umbrales o límites en el caso mexicano obedece
a propósitos meramente recaudatorios. De acuerdo con los cálculos
realizados por una fracción parlamentaria de la Cámara de Diputados, se espera
que el IVA a plataformas digitales aporte alrededor
de 50,000 millones de pesos; suma equivalente a lo presupuestado
en 2020 para la construcción del Tren Maya y el Aeropuerto Santa
Lucía
La respuesta de las empresas digitales no se ha hecho esperar.
Aprobadas las reformas anteriormente descritas a la Ley del IVA, algunas
plataformas digitales comenzaron a anunciar incrementos en
sus servicios. Tal es el caso de la plataforma de streaming Netflix,
que dio a conocer que a partir del 7 de junio de 2020 aumentarán
los precios de las suscripciones para tener acceso a sus contenidos de
entretenimiento.88
Finalmente, por lo que hace a las reformas en materia de servicios
de intermediación y personas físicas que realizan actividades afectas
al IVA mediante plataformas, el legislador empleó –al igual que en el
caso del ISR– la mecánica de la retención a cuenta del impuesto, en
el entendido de que los intermediarios tienen la obligación de retener
y enterar el impuesto respecto de las personas físicas que enajenan
bienes, prestan servicios o conceden hospedaje, los cuales son los verdaderos
contribuyentes del impuesto.
Consideramos que, para mejorar todas estas reformas, pudieran
incorporarse tasas reducidas de IVA distinguiendo por tipo de servicio
prestado o establecer umbrales mínimos de ingresos para estar obligado al pago
del impuesto, tal como ocurre en países como Finlandia89
o Canadá.90
Probablemente este tipo de medidas podrían ajustar el
cálculo del impuesto a la verdadera capacidad de gasto de los prestadores de
servicios o al verdadero volumen de negocios de las empresas
altamente digitalizadas.
V. A MODO DE CONCLUSIÓN
El proceso de digitalización de la economía ha llevado a replantear
las reglas de tributación en materia de prestación de servicios digitales. Se espera
que a finales de 2021 los esfuerzos de la OCDE/G20/IF
fructifiquen en un gran acuerdo entre más de 137 países para decidir
en definitiva cuál será el rumbo que deba adoptar la tributación de las
empresas digitales.
En lo que eso ocurre, el legislador mexicano ha incorporado sus
propias reformas, introduciendo importantes cambios en el ámbito
de la digitalización de la economía a efectos del pago del ISR e IVA.
Como se ha visto a lo largo de este trabajo, la Reforma Fiscal 2020
aprobada por el Congreso de la Unión, se puede sintetizar en cuatro
ideas principales: 1) Retención de ISR entre 2% y 8% en servicios de
transporte terrestre y delivery; 2) Retención entre 2% y 10% en servicios de
hospedaje; 3) Retención entre 0.4% y 5.4% para enajenación
de bienes y prestación de servicios: 4) IVA a en todas las transacciones
mediante plataformas y servicios de intermediación.
No obstante, como se ha señalado, todas estas reformas se basan
en la figura de la retención a cuenta del impuesto, tanto para ISR
como IVA, así como la obligación de traslado del IVA para las plataformas de
acceso y descarga de datos (streaming), noción que parece
alejarse de los propósitos que a nivel global se han planteado en materia de
tributación de la economía digital consistente en hacer tributar
a las empresas altamente digitalizadas por el beneficio que obtienen
en los países en donde prestan sus servicios.
Si bien esta reforma es el primer paso del gobierno mexicano para
someter a imposición a los servicios digitales, sus efectos podrían terminar
afectando a empresas que no necesariamente encajan dentro
del concepto de “altamente digitalizadas”. En este sentido, quizá deba
reflexionarse fórmulas para mejorar las reformas aprobadas y establecer
impuestos sobre volúmenes de negocio y tipos reducidos de
IVA a ciertos servicios, como el de transporte terrestre de pasajeros.
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de mayo de 2020.
Primera Resolución de Modificaciones a la Resolución Miscelánea Fiscal
para 2020 y sus anexos 1-a, 5, 6, 7, 9, 14 y 23, publicada en el DOF el 12
de mayo de 2020.
La cancelación de sellos digitales
por falta de pago puntual de contribuciones
David Ulises Guzmán Palma1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. LAS SANCIONES EN MATERIA TRIBUTARIA.
III. LA CANCELACIÓN DE SELLOS DIGITALES POR FALTA DE PAGO
PUNTUAL
DE CONTRIBUCIONES IV. LOS DERECHOS DEL CONTRIBUYENTE ANTE LA
CANCELACIÓN O SUSPENSIÓN TEMPORAL DE SELLOS DIGITALES. V.
CONSIDERACIONES DE DERECHO COMPARADO EN MATERIA DE
CANCELACIÓN
O SUSPENSIÓN DE SELLOS DIGITALES Y DATOS ESTADÍSTICOS. VI.
CONCLUSIONES.
I. INTRODUCCIÓN
En octubre de 2019 el Congreso mexicano aprobó dentro del paquete Fiscal 2020,
modificaciones al Código Fiscal de la Federación entre las que destaca las nuevas
reglas para la cancelación del Certificado
de Sello Digital necesario para expedir comprobantes digitales fiscales.
El análisis se centra en la cancelación o suspensión temporal del
Certificado de Sello Digital útil para expedir comprobantes digitales fiscales
derivado del incumplimiento del contribuyente por omitir
presentar la declaración fiscal anual o dos o más declaraciones provisionales
consecutivas o no consecutivas.
La aplicación de la anterior hipótesis normativa generó un problema de alto
impacto en los contribuyentes mexicanos, mismo que
por el número de los afectados debe ser analizado por la ciencia del
derecho, a fin de determinar si:
a) Estamos ante una sanción tributaria;
b) Existen derechos del contribuyente en este caso concreto;
c) En otros países existe una figura fiscal similar; y
d) El número de casos obliga al Estado a abordar la situación
como un fenómeno que necesita una gestión especial.
Para iniciar esta reflexión es importante comprender que este certificado es
indispensable para la emisión de facturas y por tanto para
las operaciones comerciales.
Por ello, se explicarán las razones por las cuales la autoridad fiscal
podrá cancelar los sellos fiscales a la luz de las leyes vigentes, así como
las acciones que tiene el contribuyente a su favor.
Posteriormente, se hace una exploración de derecho comparado
a efecto de buscar las reglas que tienen otros sistemas jurídicos para
aplicar estas restricciones a fin de buscar ideas para proponer parámetros y
reflexiones.
Asimismo, se describen estadísticas en materia de cancelación o
suspensión de sellos digitales necesarios para emitir facturas, lo cual
permite tener un panorama del tamaño social del problema y su impacto en la
recaudación.
El presente trabajo puede ser útil para detectar los retos de la política fiscal y su
armonización con los derechos del contribuyente, por
ello, es pertinente un análisis que contribuya a mejorar las formas
operacionales del Estado en beneficio de toda la sociedad, esto bajo
la premisa que la forma que tiene los ciudadanos para contribuir con
el gasto público es el pago de impuestos basada en la generación de
riqueza casi siempre fruto de sus actos comerciales que amparan fiscalmente con
facturas.
II. LAS SANCIONES EN MATERIA TRIBUTARIA
1. La obligación de contribuir al gasto público
Para entender la naturaleza de las sanciones en materia tributaria
primero se debe comprender al Gobierno y la sociedad como elementos del
Estado, un Estado compuesto por un pacto social donde el
Gobierno proporciona Tutela (protección y servicios) y la sociedad
debe cooperar para el cumplimiento de estos fines.
Para cumplir sus cometidos el Gobierno requiere de financiamiento económico y
en ese tenor promulga leyes que
obligan a los particulares al pago de tributos al Gobierno,
gravando así la riqueza y producción de los particulares, lo
que es también una limitación a la libertad para disponer
libremente de su riqueza. Por ello Rousseau afirma: “El hombre ha nacido libre y,
sin embargo, vive en todas partes entre
cadenas”.2
En materia tributaria estas cadenas son el pago de contribuciones obligatorias por
parte de los particulares, contribuciones que se traducen en gasto público que
debe ser
destinado para el cumplimiento de los cometidos del Estado.
Bajo esta temática, en México se utilizó el modelo de “concepción
autoritaria de impuestos”3
para crear la legalidad tributaria dentro
del artículo 31 fracción IV de la carta magna.4
Artículo 31. Son obligaciones de los mexicanos:
IV. Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como de
los Estados, de la Ciudad de México y del Municipio en que residan, de la
manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes.
Fundándose así un sistema tributario impositivo y legal que se describe de la
siguiente manera:
“El sistema impositivo o de recaudación tributaria es el conjunto de
medidas que ordenan la obtención de ingresos tributarios para financiar
el gasto público; esto es, se compone del conjunto de contribuciones establecidas
mediante ley…”.
2. Las sanciones en materia tributaria
Todo sistema tiene reglas, estas reglas se constituyen en leyes regidas bajo el
principio de legalidad, leyes constituidas por normas
jurídicas que entre otras características tienen la de coercibilidad, así
mediante medidas de coerción se pretende regresar a los contribuyentes
incumplidos a un sistema de legalidad tributaria, lo que se traduce
en sanciones por la falta de cumplimiento de obligaciones en esta
materia.
Por sanción se entiende “la consecuencia jurídica que el incumplimiento de un
deber produce en relación con el obligado”.6
Y por sanción tributaria se comprende:7
“La restricción o privación de derechos, o, de manera general, consecuencias que
agravan la situación del sujeto infractor, expresadas no solo
en penas pecuniarias, como el caso de las multas, sino también en medidas
de carácter real, de suspensión del ejercicio de actividades y hasta de penas
privativas de la libertad”.
Más aun, las “sanciones tributarias, en sentido amplio, comportan
varias distinciones unas de otras, que pasa por aspectos relativos a
la gravedad de la infracción, a la graduación de las penas, al órgano
competente para imponerlas, o al sector del ordenamiento; más, el
criterio teórico principal es el clasificar las sanciones en función del
bien jurídico al que afectan, identificándolas en pecuniarias, privativas de derechos
y privativas de libertad”.
Así, la sanción tributaria se constituye de acciones punitivas y persecutorias que
realiza la administración pública en materia tributaria.
Estas sanciones tienen diversas intenciones:
Las que buscan recaudar ingresos;
b) Las que buscan que el contribuyente regrese al sistema tributario y continúe
con su desarrollo dentro del sistema; y
c) Las que constituyen un castigo por haber incumplido las reglas del sistema.
El Código Fiscal de la Federación (CFF) contiene un Título Cuarto
denominado De las Infracciones y Delitos Fiscales, en su Capítulo I
De las infracciones proscribe:
Artículo 70.- La aplicación de las multas, por infracciones a las
disposiciones fiscales, se hará independientemente de que se exija
el pago de las contribuciones respectivas y sus demás accesorios,
así como de las penas que impongan las autoridades judiciales
cuando se incurra en responsabilidad penal.
Cuando las multas no se paguen en la fecha establecida en las
disposiciones fiscales, el monto de las mismas se actualizará desde
el mes en que debió hacerse el pago y hasta que el mismo se efectúe, en los
términos del Artículo 17-A de este Código.
De lo que se deduce que las sanciones penales y las administrativas se aplican de
forma autónoma, en materia administrativa consisten en multas que se actualizan
a su fecha de pago, mismas que son
verdaderas sanciones ya que aparte se recauda el crédito fiscal que
corresponda.
En cuanto a las sanciones penales estas se contienen en el Capítulo
II De los delitos fiscales:
Artículo 92.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público tendrá el carácter de
víctima u ofendida en los procedimientos penales
y juicios relacionados con delitos previstos en este Código. Los
abogados hacendarios podrán actuar como asesores jurídicos dentro de dichos
procedimientos.
Para proceder penalmente por los delitos fiscales previstos en
este Capítulo, será necesario que previamente la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público:
I. Formule querella, tratándose de los previstos en los artículos 105,
108, 109, 110, 111, 112 y 114, independientemente del estado en que se
encuentre el procedimiento administrativo que en su caso se tenga iniciado.
II. Declare que el Fisco Federal ha sufrido o pudo sufrir perjuicio en lo
establecido en los artículos 102, 103 y 115.
III. Formule la declaratoria correspondiente, en los casos de contrabando de
mercancías por las que no deban pagarse impuestos y requieran
permiso de autoridad competente, o de mercancías de tráfico prohibido.
En los demás casos no previstos en las fracciones anteriores bastará la denuncia
de los hechos ante el Ministerio Público Federal.
Los procesos por los delitos fiscales a que se refieren las tres fracciones de este
artículo se sobreseerán a petición de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, cuando los imputados paguen las contribuciones
originadas por los hechos imputados, las sanciones y los
recargos respectivos, o bien esos créditos fiscales queden garantizados
a satisfacción de la propia Secretaría. La petición anterior se hará
discrecionalmente, antes de que el Ministerio Público Federal y el asesor
jurídico formulen el alegato de clausura, y surtirá efectos respecto de
las personas a que la misma se refiera.
Lo que implica el imponer una pena privativa de libertad además
de obtener el pago de los créditos fiscales requeridos.
También, en el CFF existen otras sanciones que consisten en la pérdida de
derechos, un ejemplo es el último párrafo del artículo 17-H bis:
Cuando derivado de la valoración realizada por la autoridad
fiscal respecto de la solicitud de aclaración del contribuyente, se
determine que éste no subsanó las irregularidades detectadas, o
bien, no desvirtuó las causas que motivaron la restricción provisional del
certificado de sello digital, la autoridad emitirá resolución
para dejar sin efectos el certificado de sello digital.
Esto implica que la autoridad fiscal puede imponer sanciones que
tienen por ratio la pérdida de un derecho del contribuyente.
Un efecto de las sanciones es la oportunidad de corregir las irregularidades
detectadas tal como lo permiten los últimos dos párrafos del
artículo 17-H del Código Fiscal de la Federación:
Los contribuyentes a quienes se les haya dejado sin efectos el certificado de sello
digital podrán llevar a cabo el procedimiento que, mediante
reglas de carácter general, determine el Servicio de Administración Tributaria para
subsanar las irregularidades detectadas, en el cual podrán
aportar las pruebas que a su derecho convenga, a fin de obtener un nuevo
certificado.
La autoridad fiscal deberá emitir la resolución sobre dicho procedimiento en un
plazo máximo de tres días, contado a partir del día siguiente
a aquel en que se reciba la solicitud correspondiente. Cuando se haya
dejado sin efectos el certificado de sello digital por la realización de conductas que
resulten materialmente imposibles de subsanar o desvirtuar
conforme al párrafo anterior, el Servicio de Administración Tributaria podrá,
mediante reglas de carácter general, establecer condiciones y requisitos para que
los contribuyentes estén en posibilidad de obtener un nuevo
certificado.
Entiéndase así la intencionalidad de corrección que tiene el sistema
tributario para que el contribuyente continúe desarrollándose dentro
del mismo sistema, así se demuestra que la sanción tributaria recauda,
castiga y corrige.
III. LA CANCELACIÓN DE SELLOS DIGITALES
POR FALTA DE PAGO PUNTUAL DE CONTRIBUCIONES
1. El Certificado de Sello Digital (CSD) y las causas de suspensión y cancelación
El Sistema de Atención Tributaria (SAT) mexicano dice que un
Certificado de Sello Digital (CSD) es un documento electrónico mediante el cual la
autoridad de certificación, el SAT, garantiza la vinculación entre la identidad de un
sujeto o entidad y su clave pública.
Al respecto, el artículo 17-G del Código Fiscal de la Federación
menciona las características de los CSD:
Artículo 17-G.- Los certificados que emita el Servicio de Administración Tributaria
para ser considerados válidos deberán contener los datos
siguientes:
I. La mención de que se expiden como tales. Tratándose de certificados
de sellos digitales, se deberán especificar las limitantes que tengan para su
uso.
II. El código de identificación único del certificado.
III. La mención de que fue emitido por el Servicio de Administración
Tributaria y una dirección electrónica.
IV. Nombre del titular del certificado y su clave del registro federal de
contribuyentes.
V. Período de vigencia del certificado, especificando el día de inicio de
su vigencia y la fecha de su terminación.
VI. La mención de la tecnología empleada en la creación de la firma
electrónica avanzada contenida en el certificado.
VII. La clave pública del titular del certificado.
Manzanilla menciona que el “CSD es un archivo digital que es
emitido por el SAT, el cual es necesario para que los contribuyentes,
ya sean personas físicas o morales, puedan sellar (firmar) electrónicamente la
cadena original de los Comprobantes Fiscales Digitales por
Internet o Facturas Electrónicas (CFDI), y así garantizar la originalidad de la
factura emitida para prevenir la falsificación o manipulación de datos”.10
La reforma hecha por la Miscelánea Fiscal 2020 con relación al
artículo 17-H del CFF señala ciertos supuestos bajo los cuales dichos
certificados pueden quedar sin efectos (cancelados), estos son:
Artículo 17-H.- Los certificados que emita el Servicio de Administración Tributaria
quedarán sin efectos cuando:
I. Lo solicite el firmante.
II. Lo ordene una resolución judicial o administrativa.
III. Fallezca la persona física titular del certificado. En este caso la
revocación deberá solicitarse por un tercero legalmente autorizado, quien
deberá acompañar el acta de defunción correspondiente.
IV. Se disuelvan, liquiden o extingan las sociedades, asociaciones y
demás personas morales. En este caso, serán los liquidadores quienes presenten
la solicitud correspondiente.
V. La sociedad escindente o la sociedad fusionada desaparezca con
motivo de la escisión o fusión, respectivamente. En el primer caso, la cancelación
la podrá solicitar cualquiera de las sociedades escindidas; en el
segundo, la sociedad que subsista.
VI. Transcurra el plazo de vigencia del certificado.
VII. Se pierda o inutilice por daños, el medio electrónico en el que se
contengan los certificados.
VIII. Se compruebe que al momento de su expedición, el certificado
no cumplió los requisitos legales, situación que no afectará los derechos
de terceros de buena fe.
IX. Cuando se ponga en riesgo la confidencialidad de los datos de
creación de firma electrónica avanzada del Servicio de Administración
Tributaria.
X. Se agote el procedimiento previsto en el artículo 17-H Bis de este
Código y no se hayan subsanado las irregularidades detectadas o desvirtuado las
causas que motivaron la restricción temporal del certificado.
Lo anterior significa que los certificados son revocables de forma
definitiva previo procedimiento administrativo en el que se otorgue el
derecho a aclarar y defenderse.
Además, los Certificados de Sellos Digitales se pueden restringir
temporalmente por las autoridades fiscales según el nuevo artículo
17-H Bis del CFF que dice:
Artículo 17-H Bis. Tratándose de certificados de sello digital para la
expedición de comprobantes fiscales digitales por Internet, previo a que se
dejen sin efectos los referidos certificados, las autoridades fiscales podrán
restringir temporalmente el uso de los mismos cuando:
I. Detecten que los contribuyentes, en un ejercicio fiscal y estando obligados a ello,
omitan la presentación de la declaración anual transcurrido
un mes posterior a la fecha en que se encontraban obligados a hacerlo en
términos de las disposiciones fiscales, o de dos o más declaraciones provisionales
o definitivas consecutivas o no consecutivas.
II. Durante el procedimiento administrativo de ejecución no localicen
al contribuyente o éste desaparezca.
III. En el ejercicio de sus facultades, detecten que el contribuyente no
puede ser localizado en su domicilio fiscal, desaparezca durante el procedimiento,
desocupe su domicilio fiscal sin presentar el aviso de cambio correspondiente en
el registro federal de contribuyentes, se ignore su domicilio, o bien, dentro de dicho
ejercicio de facultades se tenga conocimiento
de que los comprobantes fiscales emitidos se utilizaron para amparar operaciones
inexistentes, simuladas o ilícitas. Para efectos de esta fracción, se
entenderá que las autoridades fiscales actúan en el ejercicio de sus facultades de
comprobación desde el momento en que realizan la primera gestión
para la notificación del documento que ordene su práctica.
IV. Detecten que el contribuyente emisor de comprobantes fiscales no
desvirtuó la presunción de la inexistencia de las operaciones amparadas
en tales comprobantes y, por tanto, se encuentra definitivamente en dicha
situación, en términos del artículo 69-B, cuarto párrafo de este Código.
V. Detecten que se trata de contribuyentes que se ubiquen en el supuesto a que
se refiere el octavo párrafo del artículo 69-B de este Código y, que
una vez transcurrido el plazo previsto en dicho párrafo no acreditaron la
efectiva adquisición de los bienes o recepción de los servicios, ni corrigieron su
situación fiscal.
VI. Derivado de la verificación prevista en el artículo 27 de este Código, detecten
que el domicilio fiscal señalado por el contribuyente no
cumple con los supuestos del artículo 10 de este Código.
VII. Detecten que el ingreso declarado, así como el impuesto retenido
por el contribuyente, manifestados en las declaraciones de pagos provisionales,
retenciones, definitivos o anuales, no concuerden con los señalados
en los comprobantes fiscales digitales por Internet, expedientes, documentos o
bases de datos que lleven las autoridades fiscales, tengan en su poder
o a las que tengan acceso.
VIII. Detecten que, por causas imputables a los contribuyentes, los
medios de contacto establecidos por el Servicio de Administración Tributaria
mediante reglas de carácter general, registrados para el uso del buzón
tributario, no son correctos o auténticos.
IX. Detecten la comisión de una o más de las conductas infractoras
previstas en los artículos 79, 81 y 83 de este ordenamiento, y la conducta
sea realizada por el contribuyente titular del certificado de sello digital.
X. Detecten que se trata de contribuyentes que no desvirtuaron la
presunción de transmitir indebidamente pérdidas fiscales y, por tanto, se
encuentren en el listado a que se refiere el octavo párrafo del artículo 69-B
Bis de este Código.
De estos supuestos destaca que existe la posibilidad de cancelar definitivamente
el sello digital o suspender temporalmente dependiendo
de la hipótesis fáctica en la que se encuentre el contribuyente.
Esto se explica procesalmente con los siguientes argumentos:11
• El artículo 17-H del Código Fiscal de la Federación y las disposiciones de
carácter general emitidas por el Servicio de Administración Tributaria (en
cumplimiento de lo previsto en el último
párrafo de ese precepto) no contienen un recurso administrativo, sino un
procedimiento administrativo el cual concluye con
una resolución en la cual la autoridad determina si se subsanó
o no la irregularidad advertida, o bien, si quedó desvirtuada o
no la causa que motivó la emisión del acto por el cual se dejó
sin efectos el certificado de sello digital.
• El acto por el cual la autoridad fiscal deja sin efectos el certificado de sello digital
no es un acto privativo, sino que deriva de
las facultades de gestión tributaria y, por tanto, es un acto de
molestia el cual constituye una medida temporal y preventiva la
cual persiste hasta en tanto desaparezca la causa que la produjo
o se demuestre lo incorrecto de su origen.
• Al no tratarse de un acto privativo, sino de uno de molestia, es
viable que el derecho de defensa y la garantía de audiencia se
otorguen en forma posterior, lo cual ocurre en el procedimiento
a que se refiere el artículo 17-H del Código Fiscal de la Federación pues será en
este en donde el afectado podrá, de ser el caso,
desvirtuar la causa que motivó la emisión del acto primigenio
del procedimiento.
Así se explica que la cancelación de sellos o su suspensión temporal es derivada
de un procedimiento administrativo bajo facultades de
gestión tributaria en el que se impone unilateralmente una suspensión
antes que se otorgue la oportunidad de defensa. Al acto de suspensión
temporal del certificado se le considera un acto de molestia y no un
acto privativo, ya que el acto privativo se presenta al final del procedimiento
administrativo una vez que el contribuyente no desvirtuó las
causas que generaron la suspensión temporal del sello digital.
IV. LOS DERECHOS DEL CONTRIBUYENTE
ANTE LA CANCELACIÓN O SUSPENSIÓN
TEMPORAL DE SELLOS DIGITALES
Para entender los derechos del contribuyente se debe comprender
generan el control fiscal,
que las Tecnologías de la Información “como herramientas de apoyo
para soportar los flujos de información”12
este control fiscal es un sistema que tiene reglas y límites, esos límites
son los derechos del contribuyente que se ejercitan casi totalmente de
forma digital (internet).
La acepción de la palabra derecho útil para esta temática es la que
lo entiende como “prerrogativa o facultad de una persona reconocida
por el ordenamiento jurídico”,13 en consecuencia, en este apartado se
describe las prerrogativas que tiene el contribuyente ante el conflicto
que se origina por la cancelación del certificado de sello digital que le
permiten emitir comprobantes fiscales.
Ante esta situación el contribuyente puede utilizar el procedimiento administrativo
que anuncia las reglas generales (miscelánea fiscal)
tal como lo indica el penúltimo párrafo del artículo 17-H del CFF.
Además, el mismo CFF contiene la posibilidad de restringir temporalmente el uso
de certificados de sello digital para la expedición de
comprobantes fiscales digitales por Internet, lo cual implica una acción previa a la
decisión de dejar sin efectos los referidos certificados.
Su fundamento es el siguiente:
Artículo 17-H Bis. Tratándose de certificados de sello digital para la
expedición de comprobantes fiscales digitales por Internet, previo a que se
dejen sin efectos los referidos certificados, las autoridades fiscales podrán
restringir temporalmente el uso de los mismos cuando:
I. Detecten que los contribuyentes, en un ejercicio fiscal y estando obligados a ello,
omitan la presentación de la declaración anual transcurrido
un mes posterior a la fecha en que se encontraban obligados a hacerlo en
términos de las disposiciones fiscales, o de dos o más declaraciones provisionales
o definitivas consecutivas o no consecutivas.
Los contribuyentes a quienes se les haya restringido temporalmente
el uso del certificado de sello digital para la expedición de comprobantes
fiscales digitales por Internet podrán presentar la solicitud de aclaración a
través del procedimiento que, mediante reglas de carácter general, determine el
Servicio de Administración Tributaria para subsanar las irregularidades
detectadas, o bien, para desvirtuar las causas que motivaron la aplicación de tal
medida, en el cual podrán aportar las pruebas que a su derecho
convenga, a fin de que al día siguiente al de la solicitud se restablezca el uso
de dicho certificado. La autoridad fiscal deberá emitir la resolución sobre
dicho procedimiento en un plazo máximo de diez días contado a partir del
día siguiente a aquél en que se reciba la solicitud correspondiente; hasta en
tanto se emita la resolución correspondiente, la autoridad fiscal permitirá
el uso del certificado de sello digital para la expedición de comprobantes
fiscales digitales por Internet. La resolución a que se refiere este párrafo se
dará a conocer al contribuyente a través del buzón tributario.
Para los efectos del párrafo anterior, la autoridad fiscal podrá requerir
al contribuyente mediante oficio que se notificará por medio del buzón
tributario, dentro de los cinco días siguientes a aquél en que el contribuyente haya
presentado su solicitud de aclaración, los datos, información o
documentación adicional que considere necesarios, otorgándole un plazo
máximo de cinco días para su presentación, contados a partir de la fecha
en que surta efectos la notificación del requerimiento.
Los contribuyentes podrán solicitar a través del buzón tributario, por
única ocasión, una prórroga de cinco días al plazo a que se refiere el párrafo
anterior, para aportar los datos, información o documentación requerida, siempre y
cuando la solicitud de prórroga se efectúe dentro de
dicho plazo. La prórroga solicitada se entenderá otorgada sin necesidad
de que exista pronunciamiento por parte de la autoridad y se comenzará
a computar a partir del día siguiente al del vencimiento del plazo previsto
en el párrafo anterior.
Transcurrido el plazo para aportar los datos, información o documentación
requeridos y, en su caso, el de la prórroga, sin que el contribuyente
conteste el requerimiento, se tendrá por no presentada su solicitud. El
plazo de diez días para resolver la solicitud de aclaración comenzará a
computarse a partir del día siguiente a aquél en que concluya el plazo para
aportar los datos, información o documentación requeridos o, en su caso,
el de la prórroga.
Asimismo, si del análisis a los datos, información o documentación
presentada por el contribuyente a través de su solicitud de aclaración o en
atención al requerimiento, resulta necesario que la autoridad fiscal realice
alguna diligencia o desahogue algún procedimiento para estar en aptitud
de resolver la solicitud de aclaración respectiva, la autoridad fiscal deberá
informar tal circunstancia al contribuyente, mediante oficio que se notificará por
medio del buzón tributario, dentro de los cinco días siguientes a
aquél en que éste haya presentado la solicitud de aclaración o haya atendido el
requerimiento, en cuyo caso la diligencia o el procedimiento de
que se trate deberá efectuarse en un plazo no mayor a cinco días, contados
a partir de la fecha en que surta efectos la notificación del oficio correspondiente.
El plazo de diez días para resolver la solicitud de aclaración
comenzará a computarse a partir de la fecha en que la diligencia o procedimiento
se haya desahogado.
Cuando derivado de la valoración realizada por la autoridad fiscal
respecto de la solicitud de aclaración del contribuyente, se determine que
éste no subsanó las irregularidades detectadas, o bien, no desvirtúo las
causas que motivaron la restricción provisional del certificado de sello
digital, la autoridad emitirá resolución para dejar sin efectos el certificado
de sello digital.
Por ello, es viable afirmar que el contribuyente tiene los siguientes
derechos ante restricción temporal del uso de certificados de sello digital para la
expedición de comprobantes fiscales digitales:
a) Solicitud de aclaración para subsanar las irregularidades detectadas, o bien,
para desvirtuar las causas que motivaron la
aplicación de la medida de restricción temporal;
b) La presentación de pruebas que a su derecho convenga dentro
de la solicitud de aclaración;
c) El restablecimiento del uso de del certificado en controversia,
al día siguiente de realizada la solicitud;
d) La emisión de la resolución del procedimiento en un plazo
máximo de diez días a partir que se reciba la solicitud correspondiente;
e) El uso del certificado de sello digital para la expedición de
comprobantes fiscales digitales por Internet, hasta en tanto se
emita la resolución correspondiente, siempre y cuando se hubiere presentado la
solicitud para subsanar las irregularidades
detectadas, o bien, para desvirtuar las causas que motivaron;
f) La notificación al contribuyente a través del buzón tributario;
g) La prórroga de cinco días más al plazo otorgado para aportar los datos,
información o documentación requeridos por
la autoridad, siempre que esa prorroga se hubiere solicitado.
La prórroga solicitada se entenderá otorgada sin necesidad
de que exista pronunciamiento por parte de la autoridad y se
comenzará a computar a partir del día siguiente al del vencimiento del plazo
anterior; y
h) Si resulta necesario que la autoridad fiscal realice alguna diligencia o
desahogue algún procedimiento para estar en aptitud
de resolver la solicitud de aclaración respectiva, la autoridad
fiscal deberá informar tal circunstancia al contribuyente mediante oficio que se
notificará por medio del buzón tributario
dentro de los cinco días siguientes a aquél en que este haya
presentado la solicitud de aclaración o haya atendido el requerimiento, en cuyo
caso la diligencia o el procedimiento de que
se trate deberá efectuarse en un plazo no mayor a cinco días,
contados a partir de la fecha en que surta efectos la notificación del oficio
correspondiente;
De esta forma la autoridad fiscal considera cumplir con los derechos procesales a
favor del ciudadano que indican los artículos 14 y
16 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM).
Artículo 14 CPEUM. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de
persona alguna.
Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o
derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente
establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales
del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al
hecho.
Esto fundamenta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(SCJN) considere que restringir temporalmente el uso de certificados
de sello digital para la expedición de comprobantes fiscales digitales
por Internet constituye un acto de molestia y no un acto privativo,
lo que conlleva a clasificarlo como un acto intraprocesal y no una
resolución definitiva que prive el derecho al uso del sello digital en
mención, ya que la privación del derecho al uso de certificados de
sello digital para la expedición de comprobantes fiscales digitales por
Internet se da hasta que se emita la resolución del procedimiento de
aclaración y cuando esta se dicta es resultado de un procedimiento
administrativo que contempla derechos a favor del contribuyente.
La CPEUM dice en el siguiente artículo:
Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles
o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la
autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. En los
juicios y procedimientos seguidos en forma de juicio en los que
se establezca como regla la oralidad, bastará con que quede constancia de
ellos en cualquier medio que dé certeza de su contenido y del cumplimiento de lo
previsto en este párrafo.
Los actos de molestia a los que se refiere el anterior precepto constitucional son
identificables en el siguiente criterio judicial federal:
VISITA DOMICILIARIA EN MATERIA FISCAL FEDERAL. LA
IDENTIFICACIÓN DE QUIENES LA REALIZAN, DESPUÉS DE
ENTREGAR LA ORDEN RELATIVA Y SUS ANEXOS AL CONTRIBUYENTE O A
QUIEN LO REPRESENTE, TRANSGREDE EL DERECHO HUMANO A LA
INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO.
El artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
establece reglas para la protección del domicilio de las personas,
conforme a las cuales, en armonía con la fracción III del artículo 44 del
Código Fiscal de la Federación, quienes acuden a realizar una visita domiciliaria
están obligados, una vez ubicada la persona con la que entenderán
la diligencia, a identificarse, lo cual deberá acontecer previo a efectuar el
acto de molestia, esto es, antes de solicitar que el contribuyente o quien lo
represente se acredite y se le entreguen la orden relativa y sus anexos; de lo
contrario, se estará en presencia de una actuación viciada que transgrede
el derecho humano a la inviolabilidad del domicilio.
Así queda claro que la restricción temporal del uso de certificados
de sello digital para la expedición de comprobantes fiscales digitales
por Internet es un acto de molestia que debe estar sujeto a reglas
procesales y formales que de no cumplirse constituyen una violación
a un derecho humano que en el caso es el derecho humano a no ser
molestado.
En ese sentido, todo acto de molestia debe estar acompañado por
un mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa
legal del procedimiento, es decir, que explique los razones del mismo y que tenga
base en un derecho aplicable. Es relevante
aclarar que en el caso en análisis el punto a debatir es si se debe o
no notificar al contribuyente de sus presuntas irregularidades antes
del acto de molestia consistente en la suspensión temporal del sello
digital.
Para aclarar la distinción entre un acto privativo y un acto de molestia se expone lo
siguiente:15
ACTOS PRIVATIVOS Y ACTOS DE MOLESTIA. ORIGEN Y
EFECTOS DE LA DISTINCIÓN.
El artículo 14 constitucional establece, en su segundo párrafo, que
nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades,
posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales
previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del
procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad
al hecho; en tanto, el artículo 16 de ese mismo Ordenamiento Supremo
determina, en su primer párrafo, que nadie puede ser molestado en su
persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento
escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa
legal del procedimiento. Por consiguiente, la Constitución Federal distingue y
regula de manera diferente los actos privativos respecto de los actos
de molestia, pues a los primeros, que son aquellos que producen como
efecto la disminución, menoscabo o supresión definitiva de un derecho del
gobernado, los autoriza solamente a través del cumplimiento de determinados
requisitos precisados en el artículo 14, como son, la existencia de
un juicio seguido ante un tribunal previamente establecido, que cumpla
con las formalidades esenciales del procedimiento y en el que se apliquen
las leyes expedidas con anterioridad al hecho juzgado. En cambio, a los
actos de molestia que, pese a constituir afectación a la esfera jurídica del
gobernado, no producen los mismos efectos que los actos privativos, pues
sólo restringen de manera provisional o preventiva un derecho con el objeto de
proteger determinados bienes jurídicos, los autoriza, según lo dispuesto por el
artículo 16, siempre y cuando preceda mandamiento escrito
girado por una autoridad con competencia legal para ello, en donde ésta
funde y motive la causa legal del procedimiento. Ahora bien, para dilucidar la
constitucionalidad o inconstitucionalidad de un acto de autoridad
impugnado como privativo, es necesario precisar si verdaderamente lo es
y, por ende, requiere del cumplimiento de las formalidades establecidas
por el primero de aquellos numerales, o si es un acto de molestia y por
ello es suficiente el cumplimiento de los requisitos que el segundo de ellos
exige. Para efectuar esa distinción debe advertirse la finalidad que con el
acto se persigue, esto es, si la privación de un bien material o inmaterial es
la finalidad connatural perseguida por el acto de autoridad, o bien, si por
su propia índole tiende sólo a una restricción provisional.
Con esta distinción es útil precisar que el fin de la autoridad fiscal
en el procedimiento en análisis es dejar sin efectos los certificados
de sello digital para la expedición de comprobantes fiscales digitales
por Internet, por haber detectado que el contribuyente en un ejercicio
fiscal omitió:
a) La presentación de la declaración anual transcurrido un mes
posterior a la fecha en que se encontraba obligado a hacerlo;
b) De dos o más declaraciones provisionales o definitivas consecutivas o no
consecutivas.
Esto implica que la defensa de un contribuyente al que se le prohíbe temporal o
definitivamente el uso de los certificados de sello digital para la expedición de
comprobantes fiscales digitales por Internet
debe respaldarse en tres estrategias, estas son:
a) Defensa sustancial. Demostrar que sí se presentó la declaración anual
transcurrido a más tardar un mes posterior a la
fecha en que se encontraba obligado o que sí se presentaron
las dos o más declaraciones provisionales o definitivas consecutivas o no
consecutivas. En caso de haberse presentado se
tendrá que demostrar que fue materialmente imposible presentarlas, respaldado
en el principio general de derecho de que
“nadie está obligado a lo imposible”.
Esto se ilustra con la siguiente tesis:16
VIOLACIONES PROCESALES. NO CABE EXIGIR LOS REQUISITOS
RELATIVOS A QUE SE PREPARE SU IMPUGNACION PARA
QUE PUEDAN ESTUDIARSE EN EL AMPARO DIRECTO, CUANDO EL
QUEJOSO HAYA ESTADO EN IMPOSIBILIDAD JURIDICA
DE CUMPLIRLOS.
b) Defensa procesal (adjetiva). El núcleo argumentativo de esta
defensa está en las violaciones formales al procedimiento correspondiente, mismo
que permite la aplicación de la restricción temporal en los casos antes descritos.
En otras palabras,
se conforma por argumentos de debido proceso, esto es posible en razón que los
criterios jurisdiccionales vigentes que asumen una violación en el procedimiento
como una distorsión al
derecho humano de debido proceso y a la legalidad. Veamos el
siguiente ejemplo:
ORDEN DE EXPULSIÓN O DEPORTACIÓN. LA INMEDIATEZ
EN SU EJECUCIÓN NO AUTORIZA SOSLAYAR EL DERECHO AL
DEBIDO PROCESO MIGRATORIO.
Aun cuando la Ley General de Población “previo a la entrada en
vigor de la Ley de Migración” disponga que las órdenes de expulsión
son de orden público y su ejecución es inmediata, ello no significa que
estén exentas del debido proceso y, mucho menos, que puedan ejecutarse sin
observar los derechos de los extranjeros legalmente previstos, destacadamente, el
relativo a ser puesto y seguir el procedimiento migratorio en libertad bajo custodia.
En efecto, la circunstancia
de que dicho ordenamiento prevea la posibilidad de permanecer en
libertad bajo custodia mientras se resuelve el procedimiento migratorio, permite
afirmar que la inmediatez en la ejecución de la orden
de expulsión se refiere a su ejecutabilidad directa “sin necesidad de
ser autorizada por autoridad judicial u otra– pero no a que tenga o
pueda llevarse a cabo de modo instantáneo, pues ello imposibilitaría
observar los derechos que le asisten a la persona extranjera, además
de que se anularían el objeto de la tramitación misma del procedimiento
correspondiente y el derecho de audiencia que asiste a todo
gobernado sujeto a él, lo que significa que, previo a la ejecución de
tal medida, debe darse al extranjero la oportunidad de conocer el
motivo de su eventual deportación, así como de alegar y probar en su
defensa y poder seguir ese procedimiento en libertad. Esta intelección
se robustece por el hecho de que las propias normas reconocen que las
resoluciones que pongan fin al procedimiento administrativo migratorio pueden
impugnarse mediante el recurso de revisión o, cuando
proceda, en la vía jurisdiccional correspondiente, y que, incluso, el
artículo 228 del Reglamento de la Ley General de Población establece
la posibilidad de ordenar discrecionalmente la reposición del procedimiento o, en
su caso, la emisión de una nueva resolución, en la cual
se le obliga a preservar los derechos de legalidad y al debido proceso
y, por el hecho mismo de que, ante una expulsión, el extranjero tiene
derecho a solicitar una salida voluntaria, lo cual le permitiría, en contraste con la
orden de expulsión, regresar al país y, en ese entendido,
reintentar regularizar su estancia. Así, aun antes de la reforma constitucional en
materia de derechos humanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el
10 de junio de 2011, en el régimen migratorio
se reconocían, así sea de manera básica, los derechos de la persona
extranjera a, previo a su expulsión o deportación, manifestar lo que
a sus intereses conviniera, designar representante, aportar pruebas, o
solicitar su libertad bajo caución, los cuales, junto con otros previstos
en el marco del procedimiento y que se advierten de la normativa
señalada, serían tan sólo aparentes, si se aceptara que la expulsión
puede llevarse a cabo instantánea o discrecionalmente, sin observar
las formalidades mínimas.
Con esta justificación es viable destacar que el incumplimiento de
formalidades en el procedimiento son violaciones al derecho humano
al debido proceso, mismos que pueden ser usados al momento de
impugnar la resolución definitiva del procedimiento que prohibió al
contribuyente el uso de los certificados de sello digital para la expedición de
comprobantes fiscales digitales por Internet. Más aún, al
considerar la SCJN que la suspensión provisional del uso de los certificados de
sello digital es un acto intraprocesal, solo queda presentar
los argumentos de violaciones procesales al impugnar la resolución
definitiva que tuvo por privado el derecho al uso del certificado en
análisis.
c) La autocorrección es la otra solución y como fruto de esta se
puede obtener un nuevo certificado para el uso de sello digital
para la expedición de comprobantes fiscales digitales por Internet, el fundamento
de esto se contiene en el artículo 17-H
último párrafo.
Un derecho humano específico que se presenta como una línea de
exploración ante esta problemática lo constituye el derecho a la presunción de
inocencia en materia fiscal, veamos:18
PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. EL TRIBUNAL FEDERAL
DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA DEBE PROCURAR
SU APLICACIÓN, AL SER UN PRINCIPIO QUE OPERA EN EL
DERECHO PENAL PERO TAMBIÉN PARA EL DERECHO ADMINISTRATIVO
SANCIONADOR.- En la tesis P.XXXV/2002, del
Pleno de la Suprema Corte, publicada en el Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XVI, agosto de 2002,
página 14, de rubro: “PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. EL PRINCIPIO RELATIVO
SE CONTIENE DE MANERA IMPLÍCITA EN
LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.”, se advierte que los artículos 14,
párrafo segundo, 16, párrafo primero, 19, párrafo primero, 21, párrafo primero y
102, apartado A, párrafo segundo, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, en su texto anterior
a la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de
junio de 2008, consagran los principios del debido proceso legal y
acusatorio, los cuales resguardan en forma implícita el diverso principio de
presunción de inocencia, que consiste en que el gobernado no
está obligado a probar la licitud de su conducta cuando se le imputa
la comisión de un delito, en tanto que el acusado no tiene la carga
de probar su inocencia. Si se parte de esa premisa, la presunción de
inocencia es un derecho que surge para disciplinar distintos aspectos
del proceso penal, empero, debe trasladarse al ámbito administrativo
sancionador, en tanto ambos son manifestaciones de la potestad punitiva del
Estado. De tal suerte que dicho principio es un derecho que
podría calificarse de “poliédrico”, en el sentido de que tiene múltiples
manifestaciones o vertientes cuyo contenido se encuentra asociado
con derechos encaminados a disciplinar distintos aspectos del proceso
penal y administrativo sancionador. Así, en la dimensión procesal de
la presunción de inocencia pueden identificarse al menos tres vertientes: 1. Como
regla de trato procesal; 2. Como regla probatoria; y, 3.
Como estándar probatorio o regla de juicio, lo que significa que el
procedimiento administrativo sancionador se define como disciplinario al
desahogarse en diversas fases con el objetivo de obtener una
resolución sancionatoria de una conducta antijurídica que genera que
se atribuya la carga de la prueba a la parte que acusa. De esa forma, la
sanción administrativa cumple en la ley y en la práctica distintos fines
preventivos o represivos, correctivos o disciplinarios o de castigo. Así,
el procedimiento administrativo sancionador deriva de la competencia de las
autoridades administrativas para imponer sanciones a las
acciones y omisiones antijurídicas desplegadas por el sujeto infractor,
de modo que, la pena administrativa es una función jurídica que tiene
lugar como reacción frente a lo antijurídico, frente a la lesión del derecho
administrativo, por ello es dable afirmar que la sanción administrativa guarda una
similitud fundamental con la penal, toda vez que,
como parte de la potestad punitiva del Estado, ambas tienen lugar
como reacción frente a lo antijurídico, ya que en uno y otro supuestos
la conducta humana es ordenada o prohibida bajo la sanción de una
pena, la cual se aplica dependiendo de la naturaleza del caso tanto por
el tribunal, como por la autoridad administrativa. De tal suerte que,
dadas las similitudes del procedimiento penal y del administrativo
sancionador, es que los principios que rigen al primero, como el de
presunción de inocencia, también aplican al segundo. En esos términos, las Salas
del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa
deben utilizar un método al valorar los elementos de convicción que
obran en autos, para verificar que por sus características reúnen las
condiciones para considerarlos una prueba de cargo válida, además
de que arrojen indicios suficientes para desvanecer la presunción de
inocencia, así como cerciorarse de que estén desvirtuadas las hipótesis
de inocencia y, al mismo tiempo, descartar la existencia de contraindicios que den
lugar a una duda razonable sobre la que se atribuye al
infractor sustentada por la parte acusadora.
Esto es relevante para afirmar que la presunción de inocencia
como regla de trato procesal es un derecho aplicable en materia fiscal
al caso concreto en análisis.
Para efectos de este estudio es relevante aclarar que existe en México una
Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (PRODECON)
que tiene entre otras las siguientes atribuciones:
Ley orgánica de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente.
Artículo 5.-Corresponderá a la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente:
I. Atender y resolver las solicitudes de asesoría y consulta que le presenten los
contribuyentes por actos de las autoridades fiscales federales;
II.- Representar al contribuyente ante la autoridad correspondiente,
promoviendo a su nombre los recursos administrativos procedentes y en
su caso ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, ejerciendo las
acciones a que haya lugar, deduciendo con oportunidad y eficacia los derechos de
sus representados, hasta su total resolución;
III. Conocer e investigar de las quejas de los contribuyentes afectados
por los actos de las autoridades fiscales federales por presuntas violaciones a sus
derechos, en los términos de la presente Ley y, en su caso, formular
recomendaciones públicas no vinculatorias, respecto a la legalidad de
los actos de dichas autoridades;
X.- Proponer al Servicio de Administración Tributaria las modificaciones
normativas internas para mejorar la defensa de los derechos y seguridad jurídica
de los contribuyentes;
XI.- Identificar los problemas de carácter sistémico que ocasionen perjuicios a los
contribuyentes, a efecto de proponer al Servicio de Administración Tributaria las
recomendaciones correspondientes;
XI. Emitir opinión sobre la interpretación de las disposiciones fiscales
y aduaneras cuando así se lo solicite el Servicio de Administración Tributaria;
Como se aprecia, PRODECON puede identificar los problemas
sistémicos del SAT y proponer reformas para mejorar la defensa del
contribuyente.
V. CONSIDERACIONES DE DERECHO COMPARADO
EN MATERIA DE CANCELACIÓN O SUSPENSIÓN DE
SELLOS DIGITALES Y DATOS ESTADÍSTICOS
1. Legislaciones internacionales sobre la cancelación de sellos digitales
El derecho comparado aporta una exploración en las normas de
otros países respecto a problemáticas similares, se acude a este método para
conocer diversas ideas de utilidad práctica para la solución
de la materia en estudio.
Recordemos que el derecho comparado aplicado “va más allá de
la mera obtención de información del derecho extranjero y su utilidad
puede ser tanto teórica, como práctica”.
ARGENTINA
La Ley N° 25.506 de Firma Digital de Argentina en el artículo 15,
Capítulo II De los certificados digitales, establece que:
ARTÍCULO 15. – Período de vigencia del certificado digital. A los
efectos de esta ley, el certificado digital es válido únicamente dentro del
período de vigencia, que comienza en la fecha de inicio y finaliza en su fecha de
vencimiento, debiendo ambas ser indicadas en el certificado digital,
o su revocación si fuere revocado.
La fecha de vencimiento del certificado digital referido en el párrafo
anterior en ningún caso puede ser posterior a la del vencimiento del certificado
digital del certificador licenciado que lo emitió.
La Autoridad de Aplicación podrá establecer mayores exigencias respecto de la
determinación exacta del momento de emisión, revocación y
vencimiento de los certificados digitales.
Por su parte, el artículo 23 menciona:
ARTÍCULO 23. – Desconocimiento de la validez de un certificado
digital. Un certificado digital no es válido si es utilizado:
a) Para alguna finalidad diferente a los fines para los cuales fue extendido;
b) Para operaciones que superen el valor máximo autorizado cuando
corresponda;
c) Una vez revocado.
En los citados artículos se puede ver que el certificado digital puede revocarse si
es usado con fines ilícitos, pero no se vislumbra como
una acción derivada del incumplimiento de pago de impuestos con un
corto margen como en el caso de México.
COLOMBIA
En Colombia la Ley 527 de 1999, en el artículo 37 dice:
ARTÍCULO 37. REVOCACIÓN DE CERTIFICADOS. El suscriptor
de una firma digital certificada podrá solicitar a la entidad de certificación
que expidió un certificado, la revocación del mismo. En todo caso, estará
obligado a solicitar la revocación en los siguientes eventos:
1. Por pérdida de la clave privada.
2. La clave privada ha sido expuesta o corre peligro de que se le dé un
uso indebido. Si el suscriptor no solicita la revocación del certificado en el
evento de presentarse las anteriores situaciones, será responsable por las
pérdidas o perjuicios en los cuales incurran terceros de buena fe exenta de
culpa que confiaron en el contenido del certificado.
Una entidad de certificación revocará un certificado emitido por las
siguientes razones:
1. A petición del suscriptor o un tercero en su nombre y representación.
2. Por muerte del suscriptor.
3. Por liquidación del suscriptor en el caso de las personas jurídicas.
4. Por la confirmación de que alguna información o hecho contenido
en el certificado es falso.
5. La clave privada de la entidad de certificación o su sistema de seguridad ha sido
comprometido de manera material que afecte la confiabilidad del certificado.
6. Por el cese de actividades de la entidad de certificación, y
7. Por orden judicial o de entidad administrativa competente.
Del citado artículo se destaca que por orden judicial o de entidad
administrativa competente se puede dar la cancelación de los sellos,
lo que implica que el particular puede ser molestado y privado de sus
derechos previa existencia de un juicio o proceso administrativo en
su contra.
ECUADOR
El Reglamento de Comprobantes de Venta, Retención y Documentos
Complementarios menciona la cancelación de comprobantes de
ventas, retención y documentos complementarios previa notificación
al contribuyente, esto se expresa en el artículo 7 que dice:
Art. 7.- De la suspensión de los comprobantes de venta, retención y
documentos complementarios.- La Administración Tributaria podrá suspender la
vigencia de la autorización para emitir comprobantes de venta,
retención y documentos complementarios previa notificación al contribu-
yente, cuando este no haya cumplido con la obligación de presentación de
sus declaraciones tributarias, sus anexos cuando corresponda, realizado
el pago de las obligaciones declaradas o cuando la información proporcionada por
el sujeto pasivo en el Registro Único de Contribuyentes, no
pueda ser verificada por la Administración Tributaria.
Para el caso de los contribuyentes autorizados a utilizar sistemas computarizados,
la suspensión procederá también cuando no cumplan los requerimientos
establecidos por el Servicio de Rentas Internas, derivados de
dicha autorización.
Con lo anterior, se nota una semejanza con la reforma hecha en
al CFF donde la autoridad fiscal puede suspender y privar el uso del
certificado o sello, con la diferencia que en el Ecuador se notifica de
forma previa al contribuyente y con ello surge la oportunidad para
defenderse.
ESPAÑA
Por su parte, en España la Ley 59/2003, de 19 de diciembre, de
firma electrónica, presenta en sus artículos 8 y 9 lo siguiente:
Artículo 8. Extinción de la vigencia de los certificados electrónicos.
1. Son causas de extinción de la vigencia de un certificado electrónico:
d) Resolución judicial o administrativa que lo ordene.
Artículo 9. Suspensión de la vigencia de los certificados electrónicos.
b) Resolución judicial o administrativa que lo ordene.
2. La suspensión de la vigencia de un certificado electrónico surtirá
efectos desde que se incluya en el servicio de consulta sobre la vigencia de
los certificados del prestador de servicios de certificación.
En esta Ley, también se contempla la revocación por mandato de
autoridad administrativa o judicial pero no la causal derivada de la
no presentación de declaraciones por parte del contribuyente.
PERÚ
David Ulises Guzmán Palma
En Perú se establece en la Ley N° 27269, Ley de firmas y certificados digitales lo
siguiente:
Artículo 10.- Revocación del certificado digital
La Entidad de Certificación revocará el certificado digital en los siguientes casos:
1. Se determine que la información contenida en el certificado digital
es inexacta o ha sido modificada.
2. Por muerte del titular de la firma digital.
3. Por incumplimiento derivado de la relación contractual con la Entidad de
Certificación.
En esta ley no se presenta el incumplimiento fiscal como motivo
de revocación.
VENEZUELA
En Venezuela la Ley N° 1.204, Ley sobre mensajes de datos y firmas electrónicas
menciona:
Suspensión o revocatoria forzosa
Artículo 42.- En los contratos que celebren los Proveedores de Servicios de
Certificación con sus usuarios, se deberán establecer como causales
de suspensión o revocatoria del Certificado Electrónico de la Firma Electrónica, las
siguientes:
1. Sea solicitado por una autoridad competente de conformidad con
la ley.
2. Se compruebe que alguno de los datos del Certificado Electrónico
proporcionado por el Proveedor de Servicios de Certificación es falso.
3. Se compruebe el incumplimiento de una obligación principal derivada del
contrato celebrado entre el Proveedor de Servicios de Certificación y el Signatario.
4. Se produzca una Quiebra Técnica del sistema de seguridad del Proveedor de
Servicios de Certificación que afecte la integridad y confiabilidad del certificado
contentivo de la Firma Electrónica.
Así mismo, se preverá en los referidos contratos que los Proveedores
de Servicios de Certificación podrán dejar sin efecto la suspensión temporal del
Certificado Electrónico de una Firma Electrónica al verificar que
han cesado las causas que originaron dicha suspensión, en cuyo caso el
Proveedor de Servicios de Certificación correspondiente estará en la obligación de
habilitar de inmediato el Certificado Electrónico de que se trate.
La vigencia del Certificado Electrónico cesará cuando se produzca la
extinción o incapacidad absoluta del Signatario
Esta ley permite la revocación del certificado por mandato de autoridad
competente pero tampoco contempla este régimen jurídico la
revocación por incumplimiento fiscal al corto plazo.
En síntesis, salvo el Ecuador, ningún otro país analizado tiene la
hipótesis normativa de revocación del certificado digital o suspensión
derivado del incumplimiento de pago fiscal a corto plazo. Cabe remarcar que en
Ecuador la ley obliga a la autoridad fiscal a notificar
previamente al contribuyente.
2. Datos estadísticos sobre el impacto al contribuyente por
suspensión o cancelación de los sellos digitales
Según el SAT, en México el padrón de contribuyentes en la materia
ha tenido la siguiente evolución:
En enero de 2019 el número de contribuyentes suspendidos fue
de 7,471,754 mientras que los cancelados fueron 1,022,180. En febrero el número
de suspendidos fue de 7,489,445 y el de suspendidos 1,029,527. Para marzo el
número de suspendidos se contabiliza
en 7,489,445 y el de cancelados en 1,038,071. En diciembre de ese
mismo año el número de suspendidos ascendió a 7,685,724 y el de
cancelados a 1,119,739.20
Para los primeros tres meses de 2020 vemos el siguiente desarrollo: en enero el
número de suspendidos fue de 7,723,964 y cancelados 1,126,805, es decir, los
suspendidos son más de trescientos mil
personas que el año anterior y los cancelados son más de cien mil
personas. Para febrero el número de suspendidos fue de 7,725,463 y
cancelados 1,135,599, el número de suspendidos es mayor al del año
pasado en más de doscientas mil personas y el de cancelados en más
de cien mil personas. Finalmente, para marzo el número de suspendidos
7,758,055 y cancelados 1,142,357, cifra que son mayores que
la del año pasado al ser más de doscientos cincuenta mil personas y
los cancelados más de cien mil personas.21
Estas cifras se reflejan en la
siguiente gráfica que muestra el ascenso de los contribuyentes cancelados y
suspendidos:
Como se aprecia, se ha generado un ascenso en los primeros tres
meses del año 2020 con relación al año anterior, esta cifra se debe enlazar con el
número de comprobantes emitidos en los siguientes meses
tanto del año 2019 como 2020.
En enero de 2019 se emitió la cantidad de comprobantes consistente en
613,211,243. En febrero esta cantidad asciende a 564,916,495.
Para marzo la cantidad asciende a 686,469,541.22
Para el año 2020 la cantidad de comprobantes emitidos en enero
fue de 662,928,048, es decir, hubo un aumento de más de cuarenta y
nueve millones de comprobantes con relación al año pasado. Para febrero el
número de comprobantes emitidos es de 637,387,092, setenta y dos millones más
que el periodo anterior. Mientras que en marzo
el número de comprobantes emitidos fue de 660,230,168, hubo un
descenso de más de veintiséis millones de comprobantes que el mismo
mes del año pasado.23
Esto se refleja en la siguiente gráfica:
El descenso del número de comprobantes emitidos en marzo de
2020 puede aumentar para los meses siguientes, en primer lugar, por
la cuarentena debido al virus Sars-CoV-2 (covid-19); en segundo lugar, por la
suspensión o cancelación de contribuyentes que de forma
unilateral y bajo supuestos emita el SAT.
En cuanto al número de contribuyentes que han obtenido el primer certificado para
personas físicas como morales, se ha dado la
siguiente evolución en el primer trimestre de los años 2019 y 2020:
En enero de 2019 las personas físicas que solicitaron su primer certificado fueron
de 110,540. Para febrero el número fue de 108,516.
En marzo la cifra subió a 146,957. En 2020 el número de personas
fue de 147,533. En febrero esta cifra fue de 143,281. Marzo contó
con 120,405 de personas.24
Como se nota en la siguiente gráfica, conforme pasan los primeros meses del año
2020 hay una disminución de
las personas físicas que han obtenido su sello digital, en comparación
con las obtenciones del primer trimestre del año 2019.
En cuanto a las personas morales que han obtenido su certificado
se ve en enero de 2019 un total de 7,395 lo tramitaron. En febrero lo
obtuvieron 9,112. En marzo lo obtienen 9,672. Para el año 2020 las
personas morales se contabilizan en 8,208. Para febrero de ese mismo
año fue de 8,577. En marzo se ve una disminución drástica al contarse
solamente 5,583.25
Esto se nota en la siguiente gráfica:
Con lo anterior, se nota un decrecimiento del número de personas
tanto físicas como morales que han obtenido su certificado, esta disminución se
puede ser efecto de la emergencia sanitaria por el virus
COVID-19.
Como se muestra en las gráficas, la suspensión y la revocación de
certificados (sellos digitales) es un fenómeno jurídico de alto impacto
por el número de contribuyentes involucrados, en consecuencia, existen razones
para verificar el respeto a los derechos humanos en los
procedimientos administrativos en los que se suspenden, revocan o
emiten nuevos certificados.
En ese sentido, se debe hacer énfasis en el respeto al debido proceso, en el
derecho a la presunción de inocencia y al derecho al acceso a
la justicia que regula el artículo 17 de la CPEUM.
Estadísticamente tampoco hay una correlación entre los contribuyentes que les
fue cancelado su sello digital y los que lo obtuvieron
vía autocorrección con un nuevo tramite, así como una proyección de
los beneficios que ha obtenido el Estado con la suspensión temporal
derivada de la falta de la declaración anual y declaraciones provisionales (dos
mensuales).
En ese sentido, es viable calificar la cancelación o suspensión temporal de sellos
digitales por falta de pago puntual de contribuciones
como un fenómeno jurídico, fiscal y económico que debe ser analizado para
justificar sus resultados desde dos parámetros constitucionales, estos son:
a) El respeto a los derechos humanos contemplados en el artículo 1 de la CPEUM;
y
b) La obligación de los particulares para contribuir al gasto público contemplado en
el art. 31 de la misma Carta Magna.
VI. CONCLUSIONES
Primera. La privación definitiva o suspensión temporal de sellos digitales
necesarios para emitir facturas sí es una sanción tributaria al entenderse que su
hipótesis parte del incumplimiento de obligaciones fiscales, entonces la aplicación
de la restricción temporal o definitiva es una consecuencia del incumplimiento de
un deber.
Segunda. El contribuyente sí tiene un derecho a la defensa ante una privación
definitiva o suspensión temporal de sellos digitales necesarios para emitir facturas,
pero esta se otorga con posterioridad a la ejecución del acto de molestia
consistente en la restricción temporal.
También, el procedimiento contempla medidas de levantamiento de la restricción
temporal y de autocorrección.
Tercera. El estudio de derecho comparado arrojó que México es el único caso en
el que la autoridad fiscal aplica una medida de restricción temporal al uso de sellos
digitales necesarios para emitir facturas (por la omisión de presentar
declaraciones) sin notificación previa al contribuyente.
Cuarta. Si bien la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado en el
sentido de la legalidad de la restricción temporal al uso de sellos digitales
necesarios para emitir facturas (por la omisión de presentar declaraciones) sin
notificación previa al contribuyente, fundada en que se está ante un acto de
molestia temporal, es necesario debatir si esta medida no es violatoria del debido
proceso desde la perspectiva de derechos concretos como el de presunción de
inocencia como regla de trato procesal derivada del mismo debido proceso.
Quinta. Derivado del alto impacto del caso en la sociedad mexicana, la
PRODECON tiene facultades para recomendar modificaciones normativas al SAT,
en este sentido su participación sería un acto garantista del Estado en favor de los
derechos del contribuyente.
VII. BIBLIOGRAFÍA
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Décima Época, 2019481, Tribunales Colegiados de Circuito, Tesis Aislada,
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Décima Época, 2017324, Tribunales Colegiados de Circuito, Libro 56,
Julio de 2018, Tomo II, Materia 8, Tesis Aislada, Constitucional Administrativa,
Página 1568.
Los comprobantes fiscales, la restricción
y la cancelación de sellos digitales
Dra. Sonia Venegas Álvarez
“La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo”
(Platón)
I. INTRODUCCIÓN
Parte de las obligaciones y derechos en el ámbito fiscal es la emisión de
documentos en los que consten actos jurídicos, dichos comprobantes deben
contener ciertos requisitos para que tengan validez y
cumplan con la función pretendida. En ese sentido, los comprobantes
fiscales son, por un lado, instrumentos instituidos y regulados por la
autoridad fiscal para tener cierto control sobre transacciones sujetas a
gravámenes y, por otro lado, es la evidencia de aquellos recursos económicos
percibidos por las personas al realizar diversos actos como
de lo que pueden deducir al momento del pago de contribuciones.
Los comprobantes aludidos deben reunir requisitos establecidos
en la diversa normatividad jurídica en materia fiscal, desde cuerpos
jurídicos que formal y materialmente son leyes, hasta preceptos derivados de la
aplicación de cláusulas habilitantes -como lo es la Resolución Miscelánea Fiscal-.
Lo anterior, debido a que el Estado, a
través de sus autoridades, tiene potestad para adecuar su actuar a la
movilidad y dinámica social, atenta a que:
el Estado no es un fenómeno estático, pues su actividad no depende
exclusivamente de la legislación para enfrentar los problemas que se presentan,
ya que la entidad pública, al estar cerca de situaciones dinámicas
y fluctuantes que deben ser reguladas, adquiere información y experiencia
que debe aprovechar para afrontar las disyuntivas con agilidad y rapidez.
Además, la adopción de esas cláusulas tiene por efecto esencial un fenó-
meno de ampliación de las atribuciones conferidas a la administración y
demás órganos del Estado, las cuales le permiten actuar expeditamente
dentro de un marco definido de acción, susceptible de control a través
del principio de legalidad; en la inteligencia de que el establecimiento de
dicha habilitación normativa debe realizarse en atención a un equilibrio
en el cual se considere el riesgo de establecer disposiciones que podrían
propiciar la arbitrariedad, como generar situaciones donde sea imposible
ejercer el control estatal por falta de regulación adecuada, lo que podría
ocurrir de exigirse que ciertos aspectos dinámicos se normen a través de
una ley.1
Es así que al paso del tiempo se han modificado tanto la manera
de expedirse como los requisitos que deben cumplir los comprobantes
fiscales, pues el principal designio es la recaudación de recursos económicos, por
parte de la autoridad, para que el Estado pueda llevar a
cabo sus diversas actividades y conseguir los objetivos de satisfacción
social. Las principales modificaciones van relacionadas con el avance
científico en materia de uso de tecnologías de información y comunicación (TIC’s).
Con la aparición del conjunto de herramientas relacionadas con la
transmisión, procesamiento y almacenamiento digitalizado de información, se ha
revolucionado la interacción social, incluyendo el ámbito gubernamental. En el
caso atañe el cumplimiento de las obligaciones fiscales por medios tecnológicos
que han simplificado de alguna
manera los trámites para ello. La presencia de las TIC’s si bien representan
ventajas en diversas áreas de la cotidianeidad y que, incluso,
influyen en el cumplimiento de mandatos jurídicos, también engendra
diversas circunstancias que pueden obstaculizar el respeto o materialización de
derechos como la seguridad jurídica del gobernado, frente
al imperium del Estado dentro de la esfera fiscal.
En este contexto surgen los sellos digitales que también son elementos utilizados
por la autoridad fiscal para controlar el cumplimiento de las obligaciones por parte
de los contribuyentes, los cuales
están sujetos a diversa regulación. Un aspecto trascendental es lo relativo a la
cancelación de dichos sellos, cuestión que es susceptible de
estudio en diversas aristas, pues ello injiere en la seguridad jurídica de
quienes se ven inmersos en esa circunstancia de cancelación. Lo anterior
adquiere mayor importancia cuando las causales por las cuales se
cancelan los certificados de los sellos digitales han ido en aumento en
diversas reformas realizadas a la legislación fiscal.
II. COMPROBANTES FISCALES
1. Definición
Para establecer definición del comprobante fiscal es importante
mencionar lo que la Suprema Corte de Justicia de la Nación establece
como tal:
Los comprobantes fiscales son los medios a través de los cuales los
contribuyentes demuestran el tipo de actos o actividades que realizan y se
utilizan para deducir o acreditar determinados conceptos, para efectos tributarios.
Así, dadas las consecuencias fiscales que producen, no cualquier
documento es susceptible de considerarse comprobante fiscal, sino únicamente
los que cumplan con los requisitos previstos en el artículo 29-A
del Código Fiscal de la Federación y en las leyes especiales en la materia,
específicamente, los que deban considerarse de ese modo, en atención al
diseño normativo de cada contribución [...].2
[...] Por tanto, el cumplimiento de los requisitos establecidos para los
comprobantes fiscales sirve para que éstos, como medios de convicción,
satisfagan la finalidad consistente en dejar constancia de un acto o hecho
con los efectos tributarios señalados. [...].3
En atención a lo que el Alto Tribunal jurisdiccional menciona sobre lo que se
entiende por comprobante fiscal cabe destacar:
- Son recursos para acreditar la realización de ciertos actos
jurídicos con efectos tributarios.
- Se utilizan para solicitar deducción o acreditación de ingresos o egresos en
materia tributaria.
- Son documentos que cumplen con determinados requisitos,
estos últimos establecidos en cuerpos normativos fiscales,
inicialmente mencionados en el Código Fiscal de la Federación, así como en los
cuerpos normativos de acuerdo a cada
contribución y en reglas de carácter general, particularmente la Resolución
Miscelánea Fiscal.
Aunado a lo anterior se puede determinar que los comprobantes
en materia fiscal tienen una doble función:
- Sujeto activo de la relación tributaria. Controlar, hasta cierto punto, transacciones
realizadas por contribuyentes. Pues,
es importante tener datos de esa naturaleza para poder establecer un estimado de
los ingresos que en materia de contribuciones puede allegarse, pues los recursos
económicos son
indispensables para que el Estado desarrolle las actividades
que le son propias, desde la prestación de servicios públicos
hasta el pago al personal que desempeña cargos o empleos
públicos. Asimismo, en el tema del ejercicio de sus facultades de comprobación
sean ciertas las cantidades que se
obtengan.
- Sujeto pasivo de la obligación tributaria. Como sujeto emisor implica el
cumplimiento de lo establecido por la norma
jurídica en materia de contribuciones, atendiendo a los actos que realice -aquellos
susceptibles de gravamen-, lo cual
también funciona como constancia de dichos actos, incluyendo frente al ejercicio
de las facultades de comprobación
por parte de la autoridad fiscal. En el rol de sujeto receptor
dicho documento funciona como constancia que puede ser
usada entre otras cosas como una deducción en determinadas contribuciones.
Los Comprobantes Fiscales Digitales (CFD) o Comprobantes Fiscales Digitales a
través de Internet (CFDI), son archivos electrónicos
que cumplen con los requisitos legales exigibles a los comprobantes
tradicionales, garantizando con ello, la autenticidad de su origen y la
integridad de su contenido. El CFD, es por tanto, la versión electrónica de los
documentos tradicionales en soporte papel, el cual debe
ser funcional y legalmente equivalente a estas últimas. Por su propia
naturaleza pueden almacenarse, gestionarse e intercambiarse por medios
electrónicos o digitales.4
El Comprobante Fiscal Digital vía Internet, mejor conocido como
CFDI, es un formato electrónico único, mediante el cual el contribuyente emite sus
comprobantes fiscales por medio de la utilización de
un estándar XSD base y los XSD complementarios que requiera, validando su
forma y sintaxis en un archivo con extensión XML, siendo
éste el único formato para poder representar y almacenar comprobantes de
manera electrónica o digital.5
Por su parte, el documento digital, atendiendo al concepto del Código en la
materia, en el precepto 17-D, párrafo cuarto, es todo mensaje de datos que
contiene información o escritura generada, enviada,
recibida o archivada por medios electrónicos, ópticos o de cualquier
otra tecnología. Es así que el comprobante fiscal al ser digital debe
cumplir con ciertos requisitos para su validez, tal y como cuando se
expedían en papel -pues estos también debían contar con determinados
elementos para su autenticidad-.
La obligación de emisión de los comprobantes fiscales, encuentra su fundamento
en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos en el numeral 31, fracción IV, pues los comprobantes -respecto de un
contribuyenteen su conjunto hacen constar las transacciones realizadas y son el
soporte dende se puede verificar la carga
contributiva que se aplicará a dicho obligado tributario y de acuerdo
a lo establecido por la legislación aplicable al caso.
Como subsecuente cuerpo regulador de la materia es el Código
Fiscal de la Federación, puesto que en diversos artículos se mencionan
los requisitos que dichos documentos deben reunir:
Como primera instancia el artículo 29 del Código mencionado:
- El primero, aunque parezca obviedad, es ser expedido por
los actos o actividades que realicen, por los ingresos que
se perciban o por las retenciones de contribuciones que
efectúen, los contribuyentes deberán emitirlos mediante
documentos digitales a través de la página de Internet del
Servicio de Administración Tributaria. Las personas que adquieran bienes,
disfruten de su uso o goce temporal, reciban
servicios o aquéllas a las que les hubieren retenido contribuciones deberán
solicitar el comprobante fiscal digital por
Internet respectivo.
En cuanto al contenido de estos comprobantes aludidos el precepto 29-A del
mismo ordenamiento jurídico dispone:
- La clave del registro federal de contribuyentes de quien los
expida y el régimen fiscal en que tributen conforme a la Legislación aplicable.
Este requisito es básico en aquellas personas físicas o morales que
se encuentren en situaciones jurídicas o de hecho previstas en leyes
fiscales.
- El número de folio y el sello digital del Servicio de Administración Tributaria, así
como el sello digital del contribuyente
que lo expide.
Por lo que respecta a este requisito es apoyo para llevar un control
y relacionar la transacción con un número de folio de la misma, es
una especie de control, por una parte, para la autoridad fiscal y relacionar o
asignar diversos folios, como para el contribuyente y llevar
orden respecto de los actos susceptibles de contribución.
- El lugar y fecha de expedición.
El lugar es trascendental, sobre todo, cuando el contribuyente tiene varios
establecimientos en diversas ubicaciones, pues la importancia de señalar en
dónde fue expedido aporta a la seguridad jurídica de
quien recibe dicho documento, ya que servirá, en su caso, para futuras
reclamaciones o alusiones al servicio o producto recibido, así como,
para la autoridad fiscal de los actos realizados en cada establecimiento del
contribuyente.
- La clave del registro federal de contribuyentes de la persona
a favor de quien se expida.
Atendiendo a este requisito, si bien los emisores del documento de
comprobación tiene la obligación de identificarse fiscalmente también
los destinatarios del mismo podrán solicitar que sean identificados, ya
que el documento que reciban pueden utilizarlo ya sea para acreditar
operaciones o para solicitar la deducción de ciertas o determinadas
cantidades en cuanto a contribuciones se refiere.
- La cantidad, unidad de medida y clase de los bienes o mercancías o descripción
del servicio o del uso o goce que amparen.
No es demasía mencionar que la descripción de aquello que amparen los
comprobantes fiscales es sustancial, pues en cada rama, actividad o servicio
existen conceptos de deducción o acreditamiento en
las contribuciones, lo cual acarrea como consecuencia que si se encuentran bajo
las circunstancias que la legislación aplicable determina
para esos efectos procederá dicho acreditamiento o deducción en el
cumplimiento de las obligaciones tributarias, pero en caso contrario,
es decir, que no sea jurídicamente posible entonces se podrá generar
responsabilidad por el incumplimiento o, incluso, evasión de las obligaciones
mencionadas.
- El valor unitario consignado en número.
- El importe total consignado en número o letra. Las cantidades que estén
amparadas en los comprobantes fiscales que
no reúnan algún requisito o cuando los datos contenidos en
los mismos se plasmen en forma distinta a lo señalado por
las disposiciones fiscales, no podrán deducirse o acreditarse
fiscalmente.
Las cantidades se escriben en número y letra debido a que se trata
de establecer de forma certera lo que se está pagando o se está recibiendo por un
bien o servicio, cantidades que deben coincidir pues de
esa forma se pretende un seguro más al comprobante emitido, ya que
se pretende que las cantidades no sean alteradas por ninguna de las
partes -emisor y destinatario-.
- Los contenidos en las disposiciones fiscales, que sean requeridos y dé a conocer
el Servicio de Administración Tributaria, mediante reglas de carácter general.
Los requisitos que se señalen en otro tipo de legislación diversa al
Código Fiscal de la Federación también deben ser contenidos (esta es
una cláusula habilitante, pues no se deja solo al órgano con funciones
legislativas formalmente la expedición de reglas de carácter general,
sino a una autoridad diversa, como lo es una fiscal) dentro de dichos
documentos probatorios para que puedan tener efectos en el mundo
jurídico, específicamente, en el área tributaria.
- Los comprobantes fiscales digitales por Internet que se generen para efectos de
amparar la retención de contribuciones
deberán contener los requisitos que determine el Servicio de
Administración Tributaria mediante reglas de carácter general.
Estos elementos mencionados son condición necesaria para el fin
que persiguen los comprobantes fiscales, buscan confirmar la veracidad de los
actos que amparan.
Un aspecto insoslayable de los requisitos es que dependiendo del
tipo de impuesto, la legislación aplicable al mismo establece los requisitos que
también deben contener dichos documentos de comprobación, aunado a que
existen reglas de carácter general que de igual
forma señalan elementos integrantes de los documentos mencionados
-por ejemplo, Resolución Miscelánea Fiscal-.
Por otro lado es importante mencionar que hay circunstancias en
las cuales se puede optar por no proporcionar el comprobante fiscal
respectivo, se puede mencionar como ejemplo: en la Ley del Impuesto
al Valor Agregado dentro del artículo 32, fracción V, tercer párrafo,
pues advierte sobre obligaciones de contribuyentes de este impuesto,
indicando que las personas morales obligadas a efectuar la retención
del impuesto que: a) Reciban servicios personales independientes, o
usen o gocen temporalmente bienes, prestados u otorgados por personas físicas,
respectivamente; b) Adquieran desperdicios para ser
utilizados como insumo de su actividad industrial o para su comercialización; c)
Reciban servicios de autotransporte terrestre de bienes,
prestados por personas físicas o morales; d) Reciban servicios prestados por
comisionistas, cuando éstos sean personas físicas, podrán
optar por no proporcionar el comprobante fiscal por las retenciones
del impuesto, siempre que la persona física que preste los servicios
profesionales o haya otorgado el uso o goce temporal de bienes, les
expida un comprobante fiscal que cumpla con los requisitos a que se
refieren los artículos 29 y 29-A del Código Fiscal de la Federación y
en el comprobante se señale expresamente el monto del impuesto retenido. En
este caso, las personas físicas que expidan el comprobante
fiscal podrán considerarlo como constancia de retención del impuesto
y efectuar el acreditamiento del mismo en los términos de las disposiciones
fiscales. Lo previsto en este párrafo en ningún caso libera a las
personas morales de efectuar, en tiempo y forma, la retención y entero
del impuesto y la presentación de las declaraciones informativas correspondientes,
en los términos de las disposiciones fiscales respecto
de las personas a las que les hubieran efectuado dichas retenciones.
Si bien, no es una exclusión real de la expedición de comprobante
fiscal, pues de cualquier forma queda constancia del acto o transacción efectuada
entre personas, la Ley en la materia da opción del sujeto al que se le encomienda
la expedición del comprobante fiscal, en
circunstancias determinadas.
2. Naturaleza
La naturaleza de los comprobantes fiscales tiene un doble aspecto:
- Como medio de prueba respecto del ejercicio de las facultades de comprobación
de la autoridad fiscal. Por parte del
contribuyente, para desvirtuar o evitar una determinación
sobre un presunto incumplimiento de sus obligaciones fiscales. Por parte de la
autoridad para fincar responsabilidad al
sujeto pasivo por incumplimiento de sus obligaciones fiscales y establecer
sanciones al respecto.
- Como elemento para acreditar o deducir contribuciones determinadas. Es decir,
los documentos son un medio para obtener un resultado, no es una regla que si
los comprobantes
fiscales cumplen con los requisitos debidos para los efectos
fiscales se obtendrán las deducciones o acreditamiento de las
contribuciones pretendidas.
[...] el comprobante fiscal cumplirá con la función para la que fue creado, es decir,
como un elemento de prueba, cuando contenga los requisitos
de identificación necesarios y básicos para saber quién lo expidió, a favor
de quién y por qué concepto, pues la expresión mencionada alude a los
atos suficientes que informen claramente el servicio concreto que se prestó al
beneficiario, ya que ello permite conocer si se trata de una erogación
estrictamente indispensable para los fines de su actividad[...].6
[...] De distinta forma, una vez cumplidos los requisitos de los comprobantes
fiscales, éstos, como medios de prueba, pueden servir para solicitar la deducción
o acreditamiento correspondiente, pero sin que tal
cumplimiento implique, en automático, que procederá la deducción o
acreditamiento solicitado. Precisamente por ello, la diferencia existente
entre el cumplimiento de los requisitos de los mencionados comprobantes
y la deducción o acreditamiento para los cuales sirven, se sintetiza en que
aquéllos son los medios y éstos una de las posibles consecuencias que pueden
tener. Es cierto que existe una estrecha relación entre los comprobantes fiscales
que cumplen los requisitos fiscales y el derecho a la deducción o
al acreditamiento que se pretenda efectuar; sin embargo, ello no conlleva
a que se trate de un solo aspecto, sino que existen diferencias al respecto,
principalmente, de medio a fin.7
En ese sentido, los comprobantes fiscales tienen una naturaleza definida, pues
conforman elementos determinantes en el cumplimiento
de las obligaciones fiscales de quienes estén constreñidos a ello, ya que
derivado del cúmulo de comprobantes que la persona contribuyente
reciba y expida, se hace la determinación de las diversas contribuciones
acreditables o deducibles.
3. Breves antecedentes
La transición de la forma en que se expiden los comprobantes fiscales ha llevado
cierto tiempo, sobre todo, con el avance en la Tecnologías de la Información y la
Comunicación ya que están influyendo
en todos los sectores de la sociedad, pues en la actualidad es poco
probable encontrar algún ámbito que no requiera al menos un conocimiento
mínimo de uso de herramientas computacionales, en ese
sentido las TIC’s contribuyen a avances significativos en muchos sectores.8
Derivado de estos cambios tecnológicos es cuando han existido
variantes considerables en dichos comprobantes, en tema subsecuente
se tratará lo relativo, de forma particular, a la tecnología y su injerencia en la
cuestión fiscal.
1873. Se inicia el uso de facturación impresa en papel.
1997. La iniciativa privada busca la implementación de una factura electrónica, por
lo que pretende un esquema legal que permitiera su
uso, se conforma el Comité de Factura Electrónica.9
Diversas formas de comprobación fiscal, hasta antes de la implementación de los
Comprobantes Fiscales Digitales (CFD) y/o Comprobantes Fiscales Digitales por
Internet (CFDI), como: Facturas,
Recibos de honorarios, Recibo de pago, Recibo de arrendamiento,
Recibo de donativos, Nota de cargo, Nota de crédito, Nota de devolución, Carta
porte, Nota de venta, Nota de mostrador.10
2000. El SAT inicia proyecto de modernización de su plataforma
tecnológica con el propósito de facilitar el cumplimiento de obligaciones fiscales;
implementando el uso de la firma electrónica y la realización de diversos trámites
por medio de Internet.
2004. SAT aprueba la factura electrónica como un medio de comprobación fiscal.
2010. Se inician diversas reformas al Código Fiscal de la Federación, las cuales
cambian los esquemas de la comprobación fiscal, pues
se establece el uso de CFD, aunque no de manera obligatoria para
todos los contribuyentes.
2014. Se señala como obligatorio el esquema de comprobación
fiscal electrónica, sin excepción de contribuyentes.
De ese año hacia la actualidad se han ido cambiando las diversas
versiones de la comprobación en materia fiscal.
Parte de las razones para instituir los diversos cambios en la comprobación fiscal
han sido y son fortalecer los mecanismos de dicha
comprobación, eliminar la evasión y defraudación fiscal derivada del
uso de comprobantes apócrifos, así como reducir la emisión de comprobantes en
papel.
4. Los sellos digitales
El Código Fiscal de la Federación, precepto 17-E, señala que
Artículo 17-E [...] El sello digital es el mensaje electrónico que acredita
que un documento digital fue recibido por la autoridad correspondiente y
estará sujeto a la misma regulación aplicable al uso de una firma electrónica
avanzada. En este caso, el sello digital identificará a la dependencia
que recibió el documento y se presumirá, salvo prueba en contrario, que
el documento digital fue recibido en la hora y fecha que se consignen en el
acuse de recibo mencionado...
En ese sentido el sello digital es un candado o forma de seguridad
más de los documentos en que constan las operaciones que contienen
transacciones de algún tipo con efectos tributarios.
El numeral fiscal mencionado arriba concluye señalando
[...] El Servicio de Administración Tributaria establecerá los medios
para que los contribuyentes puedan verificar la autenticidad de los acuses
de recibo con sello digital.
La parte final del numeral mencionado refiere a lo que se conoce
como certificado de sello digital, el cual es la cadena electrónica final
con la que se certifica que el cuño de recibido por parte de la autoridad fiscal es
original y no es falsificado. Es decir, el certificado de sello
digital es un archivo electrónico que rubrica la cadena original de los
comprobantes fiscales digitales por Internet, lo cual garantiza desde el
origen de dicho documento autenticidad y unicidad de dicho comprobante fiscal
digital o comprobante digital por Internet.
Dentro del andamiaje tecnológico aplicado a los diversos actos de
autoridad y la simplificación y rapidez que se busca en la interacción
gobernado y autoridad, el área fiscal no ha escapado a ello. Es así
que, desde la implementación de los diversos recursos tecnológicos
en áreas de cumplimiento de obligaciones fiscales y la forma en que
la autoridad fiscal acusa el recibo, la seguridad jurídica debe garantizarse
actualizando la normativa jurídica al respecto, actualmente se
va gestando dicha construcción jurídica al respecto, así dentro del
Código en la materia, en el Título primero “Disposiciones generales”,
está el Capítulo II “De los medios electrónicos”, en el cual, entre otras
circunstancias, se dispone que los documentos digitales, una firma
electrónica avanzada amparada por un certificado vigente sustituirá
a la firma autógrafa del firmante, garantizará la integridad del documento y
producirá los mismos efectos que las leyes otorgan a los documentos con firma
autógrafa, teniendo el mismo valor probatorio.
5. La restricción y cancelación de los sellos digitales
Antes de analizar la cancelación de sellos digitales resulta conveniente referirse a
la restricción temporal del uso de los certificados de
los sellos digitales expedidos por el Servicio de Administración Tributaria, esta
restricción se da cuando las autoridades fiscales:11
I. Detecten que los contribuyentes, en un ejercicio fiscal y estando obligados a ello,
omitan la presentación de la declaración anual transcurrido un mes posterior a la
fecha en que se
encontraban obligados a hacerlo en términos de las disposiciones fiscales, o de
dos o más declaraciones provisionales o
definitivas consecutivas o no consecutivas.
II. Durante el procedimiento administrativo de ejecución no localicen al
contribuyente o éste desaparezca.
III. En el ejercicio de sus facultades, detecten que el contribuyente no puede ser
localizado en su domicilio fiscal, desaparezca
durante el procedimiento, desocupe su domicilio fiscal sin presentar el aviso de
cambio correspondiente en el registro federal de contribuyentes, se ignore su
domicilio, o bien, dentro
de dicho ejercicio de facultades se tenga conocimiento de que
los comprobantes fiscales emitidos se utilizaron para amparar
operaciones inexistentes, simuladas o ilícitas.
Para efectos de esta fracción, se entenderá que las autoridades
fiscales actúan en el ejercicio de sus facultades de comprobación desde el
momento en que realizan la primera gestión para
la notificación del documento que ordene su práctica.
IV. Detecten que el contribuyente emisor de comprobantes fiscales no desvirtuó la
presunción de la inexistencia de las operaciones amparadas en tales
comprobantes y, por tanto, se
encuentra definitivamente en dicha situación, en términos del
artículo 69-B, cuarto párrafo de este Código.
V. Detecten que se trata de contribuyentes que se ubiquen en el
supuesto a que se refiere el octavo párrafo del artículo 69-B de
este Código y, que una vez transcurrido el plazo previsto en dicho párrafo no
acreditaron la efectiva adquisición de los bienes
o recepción de los servicios, ni corrigieron su situación fiscal.
VI. Derivado de la verificación prevista en el artículo 27 de este
Código, detecten que el domicilio fiscal señalado por el contribuyente no cumple
con los supuestos del artículo 10 de este
Código.
VII. Detecten que el ingreso declarado, así como el impuesto retenido por el
contribuyente, manifestados en las declaraciones
de pagos provisionales, retenciones, definitivos o anuales, no
concuerden con los señalados en los comprobantes fiscales digitales por Internet,
expedientes, documentos o bases de datos
que lleven las autoridades fiscales, tengan en su poder o a las
que tengan acceso.
VIII. Detecten que, por causas imputables a los contribuyentes, los
medios de contacto establecidos por el Servicio de Administración Tributaria
mediante reglas de carácter general, registrados para el uso del buzón tributario,
no son correctos o
auténticos.
IX. Detecten la comisión de una o más de las conductas infractoras previstas en
los artículos 79, 81 y 83 de este ordenamiento,
y la conducta sea realizada por el contribuyente titular del
certificado de sello digital.
X. Detecten que se trata de contribuyentes que no desvirtuaron
la presunción de transmitir indebidamente pérdidas fiscales y,
por tanto, se encuentren en el listado a que se refiere el octavo
párrafo del artículo 69-B Bis de este Código.
El procedimiento que se establece para la restricción del certificado
del sello digital es el siguiente:
- Dado el caso que se haya restringido temporalmente el uso
del certificado del sello digital a un contribuyente, este puede presentar solicitud de
aclaración para subsanar las irregularidades detectadas o bien para desvirtuar las
causas que
motivaron la aplicación de tal medida, en el cual podrán
aportar las pruebas que a su derecho convenga, a fin de que
al día siguiente al de la solicitud se restablezca el uso de
dicho certificado.
- La autoridad fiscal podrá requerir al contribuyente mediante oficio que se
notificará por medio del buzón tributario,
dentro de los cinco días siguientes a aquél en que el contribuyente haya
presentado su solicitud de aclaración, los datos, información o documentación
adicional que considere
necesarios, otorgándole un plazo máximo de cinco días para
su presentación, contados a partir de la fecha en que surta
efectos la notificación del requerimiento.
- Los contribuyentes podrán solicitar a través del buzón tributario, por única
ocasión, una prórroga de cinco días más,
para aportar los datos, información o documentación requerida, siempre y cuando
la solicitud de prórroga se efectúe
dentro de dicho plazo. La prórroga solicitada se entenderá
otorgada sin necesidad de que exista pronunciamiento por
parte de la autoridad y se comenzará a computar a partir del
día siguiente al del vencimiento del plazo de los cinco días
para la aclaración.
- Transcurrido el plazo para aportar los datos, información o
documentación requeridos y, en su caso, el de la prórroga,
sin que el contribuyente conteste el requerimiento, se tendrá
por no presentada su solicitud. El plazo de diez días para resolver la solicitud de
aclaración comenzará a computarse a
partir del día siguiente a aquél en que concluya el plazo para
aportar los datos, información o documentación requeridos
o, en su caso, el de la prórroga.
- Si del análisis de los datos, información o documentación
presentados por el contribuyente a través de su solicitud de
aclaración o en atención al requerimiento, resulta necesario
que la autoridad fiscal realice alguna diligencia o desahogue
algún procedimiento para estar en aptitud de resolver la solicitud de aclaración
respectiva, la autoridad fiscal deberá
informar tal circunstancia al contribuyente, mediante oficio
que se notificará por medio del buzón tributario, dentro de
los cinco días siguientes a aquél en que éste haya presentado
la solicitud de aclaración o haya atendido el requerimiento, en cuyo caso la
diligencia o el procedimiento de que se
trate deberá efectuarse en un plazo no mayor a cinco días,
contados a partir de la fecha en que surta efectos la notificación del oficio
correspondiente. El plazo de diez días para
resolver la solicitud de aclaración comenzará a computarse
a partir de la fecha en que la diligencia o procedimiento se
haya desahogado.
- Antes de que se emita la resolución correspondiente, la autoridad fiscal debe
permitir el uso del certificado del sello
digital para la expedición de comprobantes fiscales.
- Cuando derivado de la valoración realizada por la autoridad fiscal respecto de la
solicitud de aclaración del contribuyente, se determine que éste no subsanó las
irregularidades
detectadas, o bien, no desvirtúo las causas que motivaron
la restricción provisional del certificado de sello digital, la
autoridad emitirá resolución para dejar sin efectos el certificado de sello digital. La
autoridad fiscal deberá emitir la
resolución sobre dicho procedimiento en un plazo máximo
de diez días, contado a partir del día siguiente a aquél en que
se reciba la solicitud correspondiente.
Con el procedimiento establecido para la restricción temporal de
los certificados de sellos digitales se pretendió el respeto al derecho
de audiencia de los contribuyentes a quienes se les está aplicando el
procedimiento preliminar a la cancelación de los sellos digitales, pues
antes de la adición de dicha fracción se realizaba la cancelación por
diversas causas, las cuales serán mencionadas a continuación, sin que
la autoridad tuviera la potestad de decidir si realizaba alguna diligen-
cia o procedimiento para que el contribuyente sujeto a dicha investigación pudiera
desahogar el cuestionamiento del órgano fiscalizador.
Siguiendo con lo indicado por la legislación tributaria y atendiendo también a la
Resolución Miscelánea Fiscal para 2020 y sus anexos
1 y 19, específicamente la regla 2.2.15. “Procedimiento para restringir
temporalmente el uso del CSD para la expedición de CFDI y para
subsanar la irregularidad o desvirtuar la causa detectada”, publicada
el Diario Oficial de la Federación el sábado 28 de diciembre de 2019
(Segunda Sección), las causas para la cancelación de los certificados
de los sellos digitales se suscita por lo siguiente:12
I. Lo solicite el firmante.
II. Lo ordene una resolución judicial o administrativa.
III. Fallezca la persona física titular del certificado. En este caso la
revocación deberá solicitarse por un tercero legalmente autorizado, quien deberá
acompañar el acta de defunción correspondiente.
IV. Se disuelvan, liquiden o extingan las sociedades, asociaciones
y demás personas morales. En este caso, serán los liquidadores
quienes presenten la solicitud correspondiente.
V. La sociedad escindente o la sociedad fusionada desaparezca
con motivo de la escisión o fusión, respectivamente. En el primer caso, la
cancelación la podrá solicitar cualquiera de las
sociedades escindidas; en el segundo, la sociedad que subsista.
VI. Transcurra el plazo de vigencia del certificado.
VII. Se pierda o inutilice por daños, el medio electrónico en el que
se contengan los certificados.
VIII. Se compruebe que al momento de su expedición, el certificado no cumplió los
requisitos legales, situación que no afectará
los derechos de terceros de buena fe.
IX. Cuando se ponga en riesgo la confidencialidad de los datos de
creación de firma electrónica avanzada del Servicio de Administración Tributaria.
X. Se agote el procedimiento previsto en el artículo 17-H Bis de
este Código y no se hayan subsanado las irregularidades detectadas o
desvirtuadas las causas que motivaron la restricción temporal del certificado.
Por lo que respecta a la fracción I, la RMF e 2020, regla 2.7.1.38.
“Aceptación del receptor para la cancelación del CFDI” y, por otra
parte la regla 2.7.1.39 “Cancelación de CFDI sin aceptación del receptor”
establece los diferentes motivos por los que no se requiere la
aceptación del receptor. Por lo que se puede observar aquellos casos
en los que se requiere aceptación del receptor están de manera tácita
en la regla 2.7.1.39., ello implica que no se establecen de forma clara
las circunstancias o casos en que se requiera aceptación por parte del
receptor del documento probanza.
En cuanto a las causales por las que se puede restringir el uso del
certificado del sello digital para los comprobantes fiscales, solo aluden
a las causales que la autoridad señale, en ninguna de ellas se indica
dentro de las causales por las que se cancela dicho certificado cuando
el firmante lo pueda solicitar.
En general, las causales de cancelación señaladas por el artículo
17-H Bis se suman a lo mencionado por el precepto 17-H, con lo que
el primer numeral lo que realiza es sumar a las casuales ya establecidas con
anterioridad.
Lo que se añade es la posibilidad de que el contribuyente investigado pueda
aportar elementos para desvirtuar lo iniciado por la autoridad fiscal. Lo que aportó
a la esfera jurídica del contribuyente para
su defensa ante el poder estatal del que, especialmente en la esfera tributaria,
tiene mayores prerrogativas que, generalmente, se encuentran
en contraste de los intereses del gobernado.
Sin embargo, puede señalarse que se trata del inicio del ejercicio de
las facultades de comprobación por parte del órgano fiscalizador. Ya
que inicia con la revisión de diversos requisitos tanto en los documentos de
comprobación como los de obligaciones fiscales.
Es así que la posibilidad de que el gobernado tenga herramientas
para hacer valer los derechos que tiene reconocidos por el Estado en
los diversos instrumentos jurídicos adquiere peso cuando se le otorga
de alguna forma la posibilidad de aportar elementos a aquellos actos
de autoridad que injieren en su esfera jurídica, sobre todo, cuando
causan molestia.
Lo anterior se relaciona con lo que se entiende por seguridad jurídica la cual “... se
puede entender como el sistema de normas jurídicas que dan certidumbre a la
esfera jurídica de las personas, que se
instituyen a fin de asegurar el respeto de la misma por los órganos del
Estado, y en caso de que éstos afecten dicha esfera jurídica, deberán
sujetarse a los procedimientos previstos por el propio ordenamiento
jurídico establecido”.13
La seguridad jurídica es un principio jurídico que exige la adopción de
comportamientos que contribuyan a la existencia, en beneficio de los ciudadanos y
desde su perspectiva, de un estado de confiabilidad y calculabilidad del Derecho,
con base en su cognoscibilidad,
mediante el control jurídico-racional de estructuras argumentativas,
como instrumento que garantice el respeto de la capacidad del individuo de -sin
engaño, frustración, sorpresa y arbitrariedadplasmar
digna y responsablemente su presente y planificar, estratégicamente
informado, su futuro.14
En ese sentido cabe mencionar, también sobre el punto en que se
indica que si del análisis de los datos, información o documentación
presentados por el contribuyente a través de su solicitud de aclaración
o en atención al requerimiento, resulta necesario que la autoridad
fiscal realice alguna diligencia o desahogue algún procedimiento para
estar en aptitud de resolver la solicitud de aclaración respectiva, la
autoridad fiscal deberá informar tal circunstancia al contribuyente,
mediante oficio que se notificará por medio del buzón tributario, tiene que ver con
el derecho a la administración de justicia, así como
uno de los principios destacables en materia tributaria, como lo es
el principio de legalidad, en donde Góngora establece “que todo
el ámbito estatal esté presidido por normas jurídicas, que el poder
estatal, la actividad desarrollada por este se ajusten a prescripciones
legales”.15
La figura de legalidad presenta dos aspectos: el primero como
principio de reserva de ley y el segundo como garantía procedimental
en la actuación de las autoridades. En el caso, las causales por las cuales se
puede cancelar el certificado del sello digital ya están señalados
en la legislación aplicable, incluyendo las reglas de carácter general,
que en la circunstancia en comento es la Resolución Miscelánea Fiscal
2020. Y aunque en los preceptos del Código Fiscal de la Federación
está contemplado el procedimiento por el cual se puede determinar la
restricción temporal y, dado el caso, la cancelación de los certificados
de los sellos digitales, dejan en la inseguridad jurídica a los contribuyentes que se
coloquen en las hipótesis normativas.
Una arista más que permite como análisis la cancelación en comento es que la
autoridad puede restringir el uso de los certificados
dadas las circunstancias que señala en los artículos mencionados del
Código Fiscal de la Federación, lo cual provoca la transgresión del
principio pro homine.
Cabe recordar que este principio tiene dos variantes:
- La primera se refiere a una preferencia interpretativa. Consiste en que el
intérprete debe preferir la interpretación que
más optimice un derecho fundamental;
- La segunda es preferencia de normas. Es un tanto individualista, al establecer
que el intérprete debe aplicar la norma
más favorable a la persona.16
Buscar la mayor protección del individuo tiene como uno de sus
propósitos honrar la dignidad del ser humano, no sólo como sujeto
proclive a ser gobernado, sino como ser cuya dignidad debe mantenerlo cierto de
sus derechos y de las garantías que tiene para ejercerlos
y llevarlos a la realidad, pues no se deben quedar simplemente en un
“deber ser” o en meros principios constitucionales o convencionales,
ya que, en cierta medida y circunstancias, se encuentra en desventaja
frente a la autoridad, sobre todo, como se mencionó, en la semántica
fiscal.
Lo anterior se menciona pues el hecho de que se restrinja el uso
del certificado multicitado y deba ser el contribuyente afectado quien
solicite aclaración para que se suspenda dicha restricción y pueda seguir
utilizando esa herramienta digital para la emisión de sus comprobantes fiscales
digitales, está dando por hecho que el contribuyente
es responsable y aplica una sanción de manera anticipada a emitir la
resolución sobre el asunto. Es decir, cabría modificar dichos artículos
para que la autoridad le notifique al investigado que tiene un plazo
determinado para desvirtuar lo que se le atribuye como responsabilidad en cuanto
a sus obligaciones fiscales y no restringir de plano
el uso del certificado del sello digital, sino primero llevar a cabo el
procedimiento que se establece para la restricción y derivado de dicho
procedimiento se determine si se procede a la cancelación o no de esa
herramienta electrónica.
Perder la posibilidad de emitir comprobantes ya sea por una restricción o una
cancelación, es colocar al contribuyente en uno de los
peores panoramas, ya que sus clientes no querrán tener operaciones
que no estén soportadas, perdiendo ingresos y la oportunidad de aplicar
deducciones, prácticamente se detiene la vida fiscal, y por ende
económica del contribuyente.
Ahora bien, atendiendo a Eduardo Ferrer Mac-Gregor,17
la interpretación conforme es la técnica hermenéutica por medio de la cual
los derechos y libertades constitucionales son armonizados con los
valores, principios y normas contenidos en los tratados internacionales sobre
derechos humanos signados por los Estados, así como por la
jurisprudencia de los tribunales internacionales (y, en ocasiones, otras
resoluciones y fuentes internacionales), para lograr su mayor eficacia
y protección. Es decir, se trata de adecuar la actuación de los intér-
pretes de la Constitución a los contenidos de aquellos tratados, que
devienen así, por imperativo constitucional, canon hermenéutico de
la regulación de los derechos y libertades en la Norma Fundamental
(Alejandro Saiz Arnaiz)18
Es decir, si se atiende a un derecho de justicia, ser oído y vencido
en juicio (en el caso es un procedimiento) y la máxima protección del
gobernado frente a la autoridad fiscal, debe llevarse a cabo un procedimiento
antes de que se restrinja el uso del certificado del sello digital
por parte del emisor de comprobantes fiscales y no como se encuentra
plasmado en la normativa jurídica actual. Aunado a lo anterior, es
dable resaltar que se está provocando que la justicia no sea expedita
puesto que se suspende la restricción del uso del certificado mencionado hasta
que la persona afectada solicita una aclaración y entonces es
cuando se sigue el procedimiento para determinar si se cancela el uso
del certificado del sello digital.
Todo ello atiende al principio de juridicidad el cual es una garantía que hace
referencia al deber de respeto de los servidores públicos
en su actuación frente a las personas, de los derechos humanos y sus
garantías. Por lo tanto, tiene íntima vinculación con los principios de
reserva de ley, de competencia, de fundamentación, de motivación, de
debido proceso, etcétera; ya que toda actuación de las personas que
detenten un empleo, cargo o comisión gubernamental debe tener su
base, su fundamento y su origen en los derechos humanos que derivan
de la Carta Magna y de los tratados internacionales.19
Es decir, es la
observancia de los principios que entrañan el respeto al ser humano
frente al Estado, la conjunción de respeto a todos los axiomas que entrañan la
vida jurídica en la que se encuentra inmerso el ser humano.
El principio de juridicidad es parámetro sustancial a la actuación
de la autoridad y de la detentación del poder para con los individuos,
así como, la garantía de los derechos humanos que deben hacerse
valer, en atención a la desventaja en que se encuentra el gobernado
frente a dicha autoridad.
De lo anterior, se deduce la relación entre la seguridad jurídica y
el principio de juridicidad, sin dejar de un lado los demás principios,
considerando que el individuo debe desarrollar su vida social en el
respeto a sus derechos humanos, sobre todo, por parte de la autoridad.
Todo lo anterior, incluso cuando se trate de la materia fiscal, pues
en general se suele establecer que al encontrarse en una semántica
tributaria se debe velar por el interés público, pues dicha actividad
estatal se relaciona directamente con el cumplimiento de sus fines ya
que se requieren recursos económicos para desarrollarlos.
III. CONCLUSIÓN
Con la aparición de la figura de la restricción de los certificados
de sellos digitales, ante una serie de causales mas el incremento de las
razones legales de la cancelación de dichos certificados, queda de manifiesto que
actualmente tanto la restricción y más aun la cancelación
de certificados digitales son las herramientas con las cuales la autoridad ejerce
mayor presión sobre los contribuyentes presuntamente
incumplidos.
IV. BIBLIOGRAFÍA
Arias Blanco, Lauro E., “Factura Electrónica. Una realidad en seis meses”,
disponible en https://imcp.org.mx/areas-de-conocimiento/fiscal/la-historia-de-la-
factura-electronica-en-mexico-tiene-ya-mucho-tiempo-derivado-del-esfuerzo-de-
personas-y-organismos-que-deseaban-su-aplicacion-en-nuestro-pais/ [última
consulta: 06 de abril, 2020].
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López, Pedro Esteban (coord.), Seguridad jurídica en el sistema democrático,
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González Galindo, Gustavo, La ponderación de los derechos fundamentales:
estudio de las colisiones de derechos derivadas de manifestaciones públicas,
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Paredes Montiel, Marat y Rodríguez Lobato, Raúl, El principio de reserva de
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Fisco actualidades, Instituto Mexicano de Contadores Públicos,
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Legislación
Código Fiscal de la Federación
Otras fuentes
Semanario Judicial de la Federación
Semanario Judicial de la Federación
Revelación de esquemas reportables y
recaracterización de actos jurídicos
Gustavo Adolfo Sánchez Blancas1
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. REVELACIÓN DE ESQUEMAS
REPORTABLES.
III. RECARACTERIZACIÓN DE LOS ACTOS JURÍDICOS. IV. CONCLUSIONES.
V.
BIBLIOGRAFÍA.
I. INTRODUCCIÓN
La elusión y la evasión fiscal son dos conceptos que orbitan alrededor de la misma
idea. La acción consciente y voluntaria tendiente a
evitar la causación de una contribución o la eliminación, reducción o
diferimiento de la obligación de pago de la misma.
Si se realiza por medios que no están jurídicamente prohibidos,
estamos frente a la “elusión fiscal”. En cambio, si se realiza por medios que están
jurídicamente prohibidos, estamos frente a la “evasión
fiscal”.
Así, la elusión fiscal parte del principio de que, ninguna persona
está obligada a pagar el importe más alto posible, por concepto de
contribuciones. En esa medida, toda persona tiene derecho a realizar
planeaciones, que sin violar el orden jurídico, le permitan reducir las
cargas fiscales que su actividad económica implica. Por ello, es válido
afirmar que la elusión fiscal se sitúa en los confines de la legalidad al
utilizar medios para pasar suavemente por detrás de la ley.2
A lo largo de los años, los Estados han diseñado e implementado,
individual o conjuntamente, diferentes mecanismos para conocer y
reducir el campo de acción de la elusión fiscal.
No hay duda que la información es poder. Por ello, un mecanismo
para combatir la elusión fiscal es el establecimiento de obligaciones a
cargo de los contribuyentes, en materia de información de sus operaciones.
Cuanto más conozca el Estado la forma en que los contribuyentes realizan sus
actividades, es más factible que pueda advertir el
uso abusivo o excesivo del derecho, como mecanismo para reducir las
cargas tributarias.
Si bien, a través de ello, no se reduce de forma directa el campo de
acción de la elusión fiscal, si permite preparar el ejercicio de otro tipo
de facultades.
Apoya esta afirmación, la jurisprudencia siguiente:
SUSPENSIÓN EN EL JUICIO DE AMPARO. NO PROCEDE CONCEDERLA
CONTRA LA APLICACIÓN DE LA REGLA 3.9.16 DE
LA PRIMERA RESOLUCIÓN DE MODIFICACIONES A LA RESOLUCIÓN
MISCELÁNEA FISCAL PARA 2017, PUBLICADA EN EL
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL 15 DE MAYO DE 2017,
PORQUE DE OTORGARSE SE SEGUIRÍA PERJUICIO AL INTERÉS
SOCIAL Y SE CONTRAVENDRÍAN DISPOSICIONES DE ORDEN
PÚBLICO. Es improcedente conceder la suspensión solicitada contra la
aplicación de la regla 3.9.16 de la Primera Resolución de Modificaciones
a la Resolución Miscelánea Fiscal para 2017, publicada en el Diario Oficial de la
Federación, el 15 de mayo de 2017, que prevé la obligación de
proporcionar a las autoridades fiscales la declaración anual informativa
local de partes relacionadas con la información a que se refiere por no
satisfacerse el requisito de la fracción II del artículo 128 de la Ley de Amparo,
consistente en que no se siga perjuicio al interés social ni se contravengan
disposiciones de orden público, porque la información contenida
en dicha declaración a que están obligados los contribuyentes que pertenecen a
grupos multinacionales, en términos del artículo 76-A, fracción
II, de la Ley del Impuesto sobre la Renta, se vincula con la recaudación
de contribuciones al gasto público por parte del Estado, porque con ella,
la autoridad hacendaria puede verificar si las empresas contribuyen por
la riqueza generada o si existen prácticas elusivas que contravengan el
principio de plena competencia y, en caso de que se dieran estas últimas,
podría ejercer de manera anticipada su facultad de comprobación. Luego,
si la presentación de la información referida incide directamente en la
recaudación de recursos financieros por la autoridad hacendaria y su no
presentación obstaculiza el ingreso de esos recursos para el sustento de diversos
servicios públicos, es inconcuso que la suspensión de la obligación
no solamente incumple con los ordenamientos de orden público, sino que
también afecta el interés general de los gobernados. Ello, porque el interés
general perseguido con la recaudación de recursos financieros es la satisfacción
de necesidades colectivas y el bienestar común de la sociedad, por
tal razón, el Estado impuso mecanismos efectivos para lograr que todos
los ingresos a que tiene derecho sean percibidos en su integridad y así
logre hacer frente a esas necesidades colectivas para alcanzar las condiciones
esenciales para el desarrollo de la sociedad; de ahí que, si se concediera
la suspensión, se restringiría la posibilidad a la autoridad hacendaria de
conocer las operaciones de las quejosas con partes relacionadas (referidas
a la participación, de manera directa o indirecta, que tiene una persona en
relación con la administración, control o capital de otra) y la información
financiera de los contribuyentes obligados, así como de las operaciones o
empresas utilizadas como comparables, lo que obstaculizaría su facultad
revisora para verificar el cumplimiento de las disposiciones tributarias y
advertir la probable comisión de delitos fiscales, lo que trasciende al interés social
y al orden público. En consecuencia, si la obligación contenida
en la regla reclamada es un medio para evitar la elusión y evasión fiscal,
que hace más eficiente la recaudación de recursos financieros por parte del
Estado y dota de un mayor control en el ejercicio de la potestad revisora
de la autoridad hacendaria para que pueda actuar oportunamente ante
las prácticas y estrategias fiscales de las empresas multinacionales, resulta
trascendente la declaración de esa información y suspender la obligación
de presentarla causaría perjuicio al interés social y se contravendrían
disposiciones de orden público.
PLENO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO.
Esta tesis se publicó el viernes 26 de abril de 2019 a las 10:30 horas
en el Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera de aplicación
obligatoria a partir del lunes 29 de abril de 2019, para los efectos
previstos en el punto séptimo del Acuerdo General Plenario 19/2013.
Las ficciones, por otra parte, resultan ser respuestas jurídicas más
contundentes frente a la elusión fiscal. Se advierte una ficción jurídica
cuando su autor recoge datos de la realidad y los califica jurídicamen-
CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
PRIMER CIRCUITO.
Amparo directo 25/2019. Arcelormittal México, S.A. de C.V. 13 de
junio de 2019. Unanimidad de votos. Ponente: Guillermo Arturo Medel
García. Secretario: Elías Elías Brown Guerrero.
Esta tesis se publicó el viernes 02 de agosto de 2019 a las 10:10 horas
en el Semanario Judicial de la Federación.
En nuestro país, el 8 de septiembre del 2019, el Titular del Poder
Ejecutivo Federal presentó ante la Cámara de Diputados, una iniciativa de decreto
de reformas y adiciones a la legislación en materia fiscal
federal, con la que se busca cerrar los espacios de evasión y elusión
fiscales, con la finalidad de que el sistema impositivo sea justo y equitativo y de
esta forma que cada contribuyente pague adecuadamente
lo que le corresponde. De igual forma, en la iniciativa se proponen
diversas medidas que se inscriben dentro del marco del fortalecimiento del
sistema tributario que se vinculan con la operación de las autoridades fiscales.5
Dicha iniciativa fue turnada a la Comisión de Hacienda y Crédito
Público, quien el 24 de septiembre del 2019, aprobó la realización de
un parlamento abierto para su análisis y discusión; el que se llevó a
cabo del 2 al 8 de octubre del 2019.
Seguido que fue, el procedimiento legislativo en todas sus etapas,
el 9 de diciembre del 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el
decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas
disposiciones de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, de la Ley del
Impuesto al Valor Agregado, de la Ley del Impuesto Especial Sobre
Producción y Servicios y del Código Fiscal de la Federación.
Con motivo de ese decreto se incorporaron, entre muchas otras
novedades, dos medidas para el combate a la elusión fiscal:
1. La revelación de esquemas reportables, y
2. La recaracterización de actos jurídicos que carezcan de una
razón de negocios.
II. REVELACIÓN DE ESQUEMAS REPORTABLES
Su regulación se encuentra prevista en el Título VI del CFF denominado “De la
revelación de esquemas reportables”, de los Artículos
197 a 202. Además, se creo una facultad de comprobación en la
materia, prevista en el Artículo 42 Fracción XI y regulada en sus
etapas en el Artículo 49, ambos, del CFF. Finalmente, las infracciones
y sanciones relativas, se establecieron en los Artículos 82-A al 82-D
del CFF.
Su objetivo es incrementar la transparencia al otorgar a las administraciones
fiscales información oportuna acerca de esquemas potencialmente agresivos y de
planeación fiscal abusiva, que le permita
identificar a los usuarios y promotores de los mismos, y están específicamente
diseñados para detectar los esquemas que explotan las
vulnerabilidades del sistema fiscal. Del mismo modo, se reconoce que
tienen un efecto disuasivo.6
Para conocer el contenido de esta nueva medida indirecta antielusiva el análisis se
presenta dividido en dos grandes áreas.
La primera de ellas, corresponde a un análisis descriptivo en donde
se dará cuenta de: los sujetos a los que se dirige esta regulación, esquemas,
esquemas reportables, tipos de esquemas reportables, sujetos
obligados a revelar los esquemas reportables, plazo en el que se deben
revelar, información que debe incluir la revelación, forma de revelación,
obligaciones adicionales de los sujetos a los que se dirige esta
regulación, reglas particulares, el papel del Servicio de Administración
Tributaria y las infracciones y sanciones por incumplimiento de las
obligaciones relativas.
La segunda parte corresponde a un análisis crítico de la regulación, en donde se
formularan y responderán algunas preguntas que
estimo, son de especial interés.
Teniendo claro el mapa de ruta, iniciemos la exposición.
1. Sujetos a los que se dirige esta regulación
Los asesores fiscales; teniendo ese carácter –de conformidad con el
Art. 197 párrafo segundo, tercero y cuarto del CFFaquellas personas
físicas o morales, residentes en México y residentes en el extranjero que tengan
un establecimiento permanente en territorio nacional;
siempre que reúnan las siguientes características:
1. En el curso ordinario de su actividad realicen actividades de
asesoría fiscal, y
2. Sean responsables o estén involucradas en el:
- Diseño,
- Comercialización,
- Organización,
- Implementación o
- Administración
De la totalidad de un esquema reportable o quien pone a disposición la totalidad
de un esquema reportable para su implementación por parte de un tercero.
3. Con motivo de ese esquema reportable, el contribuyente obtenga un beneficio
fiscal en México.
Ello implica que, el sólo hecho de prestar una asesoría fiscal,
en los términos indicados, no conlleva que el prestador se convierta en un asesor
fiscal, sino además es necesario que dicha
asesoría fiscal forme parte del curso ordinario de su actividad.
Lo que a contrario sensu, implica que si se prestó dicha aseso-
ría fiscal sin formar parte del curso ordinario de su actividad,
el prestador no puede considerarse un asesor fiscal.
Así, si un abogado fiscalista que se dedica a la parte contenciosa7
, realiza de forma accidental y esporádica, de forma directa
o a través de la persona moral de la que forma parte, por ser
socio o parte de su equipo, una asesoría fiscal que involucra el
diseño de una estrategia fiscal para una persona en específico,
no podría ser considerado asesor fiscal, y por ende, no tendría
la obligación de revelar el contenido de su estrategia.
Debiendo considerarse que, la carga de la prueba de acreditar
que una persona realiza como parte del curso ordinario de su
actividad, la asesoría fiscal, corresponde a la autoridad, con
base en el Artículo 81 del Código Federal de Procedimientos
Civiles8
, de aplicación supletoria al Código Fiscal de la Federación; ello sin perjuicio de la
aplicación del principio ontológico de la prueba, consistente en que lo ordinario se
presume
y lo extraordinario se prueba.
Me parece que hubiese sido deseable que el legislador estableciera algún
parámetro de referencia, para determinar ¿en
qué casos la asesoría fiscal se presta en el curso ordinario de la
actividad?
Como ello no sucedió, para dotar de contenido a esa expresión, podemos acudir a
lo dispuesto por el Artículo 45 párrafo
primero del Reglamento del Código Fiscal de la Federación
que señala:
“Artículo 45.- Se considera actividad preponderante aquella actividad
económica por la que, en el ejercicio de que se trate, el contribuyente obtenga el
ingreso superior respecto de cualquiera de sus otras actividades.”
De lo que se tiene que, la asesoría fiscal se presta en el curso
ordinario de la actividad, cuando con motivo de ella se obtiene el ingreso superior
respecto de cualquier otro, proveniente
del resto de sus otras actividades.
Por otra parte, además de los asesores fiscales, esta regulación se
encuentra dirigida a los contribuyentes; pudiendo tener ese carácter,
las personas físicas o morales, residentes en México y los residentes
en el extranjero que tengan un establecimiento permanente en territorio nacional,
cuando sus declaraciones fiscales reflejen los beneficios
fiscales de un esquema reportable para ellos, o para sus partes relacionadas
residentes en el extranjero, cuando en éste último supuesto, se
genere el beneficio fiscal en México (Art. 198 último párrafo del CFF).
2. Esquemas
Cualquier plan, proyecto, propuesta, asesoría, instrucción o recomendación
formulada expresa o tácitamente, con el propósito de materializar una serie de
actos jurídicos constituye un esquema.
No tienen ese carácter la defensa del contribuyente en controversias fiscales
(párrafo segundo del Artículo 199 del CFF).
Lo que implica que la promoción de recursos de revocación, juicio
contencioso administrativo federal y juicios de amparo en materia
fiscal, no serán considerados esquemas susceptibles de ser reportables y por
ende, revelados; ello resulta lógico si consideramos que, en
cualquiera de esos supuestos, la autoridad fiscal necesariamente tiene
conocimiento de ellos, al fungir como autoridad resolutora, autoridad
demandada y autoridad responsable, respectivamente.
3. Esquemas reportables
Atento a lo dispuesto por el Artículo 199 del CFF, los esquemas
reportables son cualquier plan, proyecto, propuesta, asesoría, instrucción o
recomendación formulada expresa o tácitamente, con el propósito de materializar
una serie de actos jurídicos, que generen o puedan
generar, directa o indirectamente, la obtención de un beneficio fiscal
en México; siempre que tenga, al menos, una de las siguientes características:
1. Evite que las autoridades extranjeras intercambien información fiscal o
financiera con las autoridades fiscales mexicanas.
2. Evite la aplicación de la regulación prevista para los residentes
en México o para los residentes en el extranjero con establecimiento permanente
en el país, por los ingresos:
- Que obtienen a través de entidades extranjeras transparentes fiscales.
- Que obtienen a través de figuras jurídicas extranjeras.
- Sujetos a Regímenes Fiscales Preferentes que obtengan a través de entidades
extranjeras.
3. Consista en uno o más actos jurídicos que permitan la transmisión de perdidas
fiscales pendientes de disminuirse.10
4. Consista en una serie de pagos u operaciones interconectados
que retornen la totalidad o una parte del monto del primer
pago que forme parte de dicha serie, a la persona que lo efectuó o alguno e sus
socios, accionistas o partes relacionadas.
5. Involucre a un residente en el extranjero que aplique un convenio para evitar la
doble imposición suscrito por México, en
relación a ingresos que obtenga y no estén gravados en el país
en donde tenga su residencia fiscal.
6. Involucre a un residente en el extranjero que aplique un convenio para evitar la
doble imposición suscrito por México,
en relación a ingresos que obtenga y se encuentren gravados
con una tasa reducida en comparación con la tasa corporativa
prevista en el país en donde tenga su residencia fiscal.
7. Involucre operaciones entre partes relacionadas11
les:
257
, en las cua- Se transmitan activos intangibles difíciles de valorar, en virtud de que
en el momento en que se celebren las operaciones
no existan comparables fiables o las proyecciones de flujos
o ingresos futuros que se prevé obtener del intangible, o las
hipótesis de su valoración, son inciertas.
- Se lleven a cabo reestructuraciones empresariales, en las
cuales no haya contraprestación por la transferencia de activos, funciones y
riesgos.
- Se lleven a cabo reestructuraciones empresariales, y como
resultado de ello, los contribuyentes que tributen de conformidad con el Título II de
la Ley del ISR (personas morales)
reduzcan su utilidad de operación en más del 20%.
- Se transmita o se conceda el uso o goce temporal de bienes
y derechos sin contraprestación.
- Se presten servicios o se realicen funciones que no estén remunerados.
- No existan comparables fiables.12
- Se utilice un régimen de protección unilateral concedido en
términos de una legislación extranjera.
8. Se evite constituir un establecimiento permanente en México,
en los términos previstos en la LISR y en los tratados para
evitar la doble tributación suscritos por México.
9. Involucre la transmisión de un activo depreciado total o parcialmente, que
permita su depreciación por otra parte relacionada.
10. Involucre un mecanismo híbrido; siendo que existe un mecanismo híbrido,
cuando la legislación fiscal nacional y extranjera caractericen de forma distinta a
una persona moral, figura
jurídica, ingreso o el propietario de los activos o un pago, y
que dé como resultado una deducción en México y que la
totalidad o una parte del pago no se encuentre gravado en el
extranjero.
11. Evite la identificación del beneficiario efectivo de ingresos o
activos, el cual se trata de ocultar a través del uso de entidades extranjeras o
figuras jurídicas cuyos beneficiarios no se
encuentren designados o identificados al momento de su constitución o en algún
momento posterior.
12. Se trate de pérdidas fiscales cuyo plazo para realizar su disminución de la
utilidad fiscal esté por terminar conforme a la
ley del ISR13
y se realicen operaciones para obtener utilidades
fiscales a las cuales se les disminuyan dichas pérdidas fiscales
y dichas operaciones le generan una deducción autorizada al
contribuyente que genero las pérdidas o a una parte relacionada.
13. Evite la aplicación a las personas físicas, de la tasa adicional
del 10% sobre los dividendos o utilidades distribuidos por las
personas morales residentes en México o por residentes en el
extranjero.
14. Evite la aplicación de la tasa adicional del 10% sobre los dividendos o
ganancias distribuidas por un establecimiento permanente de un residente en el
extranjero a la oficina central de
la sociedad o a otro establecimiento permanente de ésta en el
extranjero
15. Se otorgue el uso o goce temporal de un bien y el arrendatario
a su vez otorgue el uso o goce temporal del mismo bien al
arrendador o a una parte relacionada de éste último.
16. Involucre operaciones cuyos registros contables y fiscales presenten
diferencias mayores al 20%; con excepción de aquellas
que surjan por motivo de diferencias en el cálculo de depreciaciones.
Además, debe tomarse en cuenta que el Artículo Octavo Transitorio párrafo
primero, Fracción II, párrafo segundo, del decreto por el
que se reforman, adicionan y derogan, diversas disposiciones de la ley
del ISR, ley del IVA, ley del IESPYS y del CFF, establece lo siguiente:
“Artículo Octavo.- En relación con las modificaciones a que se
refiere el Artículo Séptimo de este decreto, se estará a lo siguiente:
…II…Los esquemas reportables que deberán ser revelados son los diseñados,
comercializados, organizados, implementados o administrados
a partir del año 2020, o con anterioridad a dicho año cuando alguno de
sus efectos fiscales se refleje en los ejercicios fiscales comprendidos a partir
de 2020.”
Así entonces, para que un esquema tenga el carácter de reportable,
no es suficiente que con él, el contribuyente obtenga o pueda obtener,
directa o indirectamente un beneficio fiscal, sino además es necesario
que:
- Actualice alguno de los supuestos de los que se ha dado
cuenta14
- Haya sido diseñado, comercializado, organizado, implementado o administrado a
partir del 2020, o
- Siendo diseñado, comercializado, organizado, implementado o administrado con
anterioridad al 2020, sus efectos
fiscales se reflejen en el 2020, y en su caso, en los ejercicios
fiscales posteriores.
Resta por señalar que, cualquier mecanismo que evite la actualización de alguno
de los esquemas reportables, constituye un esquema
reportable. El cual además genera la obligación de revelar el esquema que
proporciona beneficios fiscales en México (último párrafo del
Art. 200 del CFF).
Obligación esta última que evidencia con absoluta claridad la posición
extremadamente intrusiva que adoptó el legislador federal.
4. Tipos de esquemas reportables
Existen dos tipos de esquemas reportables (Art. 199 párrafo tercero CFF), a saber:
1. Esquemas reportables generalizados. Son aquellos que buscan
comercializarse de manera masiva –a todo tipo de contribuyentes o a un grupo de
ellosen donde la forma de obtener
el beneficio fiscal es la misma, aún y cuando requieran una
mínima adaptación a las circunstancias específicas del contribuyente.
2. Esquemas reportables personalizados. Son aquellos que se diseñan,
comercializan, organizan, implementan o administran
para adaptarse a las circunstancias particulares de un contribuyente en específico.
5. Sujetos obligados a revelar los esquemas reportables
Por regla general, son los asesores fiscales quienes se encuentran
obligados a revelar los esquemas reportables –generalizados y personalizados
(Art. 197 párrafo primero CFF).15
En términos del Artículo 198 del CFF, los contribuyentes deberán
revelar los esquemas reportables, en los siguientes casos:
1. Habiendo asesor fiscal, éste:
- No le proporciona el número de identificación del esquema
reportable emitido por el SAT.
- No le proporciona la constancia que señale que el esquema
no es reportable.
- No puede revelar el esquema reportable, por existir impedimento legal.
- Realizó a un acuerdo con el contribuyente, para que sea
éste, el que revele el esquema reportable.
2. No hay asesor fiscal, en virtud de que:
- El esquema reportable ha sido diseñado, organizado, implementado y
administrado por el propio contribuyente.
- El esquema reportable ha sido diseñado, comercializado, organizado,
implementado o administrado por una persona
que no sea considerado como asesor fiscal y con motivo de
dicho esquema se obtienen beneficios fiscales en México.
6. Plazo en el que se deben revelar los esquemas reportables
Atento al Art. 201 párrafo tercero del CFF, los esquemas reportables deberán ser
revelados dentro de los 30 días siguientes a aquél en
el que:
1. Se realiza el primer contacto para su comercialización, tratándose de esquemas
reportables generalizados.
2. Este disponible para el contribuyente para su implementación
o se realice el primer hecho o acto jurídico que forme parte
del esquema –lo que ocurra primero-, tratándose de esquemas
reportables personalizados.
Dicho plazo de 30 días, deberá computarse a partir del 1º de enero del 2021, en
virtud de que el artículo octavo transitorio, párrafo
primero, fracción II del decreto por el que se reforman, adicionan y
derogan, diversas disposiciones de la ley del ISR, ley del IVA, ley del
IESPYS y del CFF señala lo siguiente:
“Artículo Octavo.- En relación con las modificaciones a que se refiere
el Artículo Séptimo de este decreto, se estará a lo siguiente:
…II. Los plazos previstos para cumplir con las obligaciones establecidas en los
artículos 197 a 202 del Código Fiscal de la Federación, empezarán a computarse
a partir del 1 de enero de 2021.”
7. Información que debe incluir la revelación de esquemas
reportables
Atento a lo dispuesto por el Artículo 200 del CFF podemos apreciar la existencia
de 2 clases de elementos susceptibles de ser revelados; elementos formales o de
identificación y elementos sustantivos o
materiales.
Dentro de los elementos formales o de identificación, encontramos
a los siguientes:
1. Datos de identificación del asesor fiscal o contribuyente que
revele el esquema reportable (nombre, denominación o razón
social y clave de RFC).
2. Datos de identificación de las personas físicas (nombre y clave
del RFC) a las cuales se este liberando de la obligación de revelar el esquema
reportable cuando:
- Hubiesen sido varios los asesores fiscales y uno de ellos revele el esquema
reportable.
- Tengan el carácter de asesores fiscales y presten sus servicios
de asesoría fiscal a través de una persona moral y ésta revele
el esquema.
- El esquema reportable haya sido diseñado, organizado, implementado y
administrado por los socios, accionistas o empleados de una persona moral
contribuyente.
3. Nombre de los representantes legales de los asesores fiscales o
contribuyentes.
4. Datos de identificación del contribuyente potencialmente beneficiado por un
esquema reportable personalizado (nombre,
denominación o razón social y clave de RFC y si se trata de
un residente en el extranjero que no tenga RFC, país o jurisdicción de residencia
fiscal y constitución, número de identificación fiscal, domicilio fiscal o cualquier otro
dato para su
localización), cuando la revelación del esquema reportable la
realice el asesor fiscal.
5. Datos de identificación del asesor(es) fiscal(es) –nombre, denominación o razón
social y RFC, o en defecto de ésta última,
cualquier dato para su localizacióncuando el esquema reportable sea revelado por
el contribuyente.
6. Número de identificación del esquema reportable, cuando
dicho esquema hubiese sido diseñado, comercializado, organizado, implementado
o administrado por varios asesores fiscales, uno de ellos hubiese revelado el
esquema y algún otro
estime necesario corregir o complementar la información, a
través de una declaración informativa complementaria.
Dentro de los elementos sustantivos o materiales, encontramos a
los siguientes:
1. Descripción detallada de cada una de las etapas que integran
el esquema reportable y las disposiciones jurídicas nacionales
o extranjeras aplicables.
2. Descripción detallada del beneficio fiscal obtenido o esperado.
3. Datos de identificación de las personas morales o figuras jurídicas que formen
parte del esquema reportable (nombre, denominación o razón social y RFC).
Indicando además, cuáles
de ellas:
- Han sido creadas o constituidas dentro de los últimos 2
años de calendario.
- Sus acciones o participaciones se han adquirido o enajenado
dentro de los últimos 2 años de calendario.
4. Señalamiento de los ejercicios fiscales en los cuales se espera
implementar o se ha implementado el esquema reportable.
5. Revelar la información fiscal o financiera que no sea objeto
de intercambio de información, en virtud de que el esquema
reportable tenga como propósito evitar que las autoridades
extranjeras intercambien información fiscal o financiera con
las autoridades fiscales mexicanas.
6. Cualquier otra información que el asesor fiscal o contribuyente consideren
relevante para fines de su revisión.
7. Cualquier otra información adicional que sea solicitada por la
autoridad fiscal.
8. Forma de revelar los esquemas reportables
De conformidad con el artículo 201, párrafos segundo y cuarto del
CFF, en relación con la regla 1.13 de la Resolución Miscelánea Fiscal
para 2020, la revelación de esquemas reportables deberá realizarse a
través de una declaración informativa que se presentará en el portal
del SAT.
Su fecha de presentación será aquella en la que el SAT reciba efectivamente la
información correspondiente; por lo que para tener certeza de ello, el SAT enviará
a través de buzón tributario:
- El acuse de recibo de la declaración,
- Copia de la declaración, y
- Un certificado donde conste el número de identificación del
esquema.
Recibida la información, la autoridad fiscal podrá solicitar información adicional a
los asesores fiscales y/o a los contribuyentes, quienes deberán desahogar dicha
solicitud dentro de los 30 días siguientes
a partir de que surta efectos la notificación (Art. 201 último párrafo
del CFF).
9. Obligaciones adicionales de los sujetos a los que se dirige
esta regulación
Además de la obligación de revelar los esquemas reportables, a los
asesores fiscales corresponde el cumplimiento de las siguientes obligaciones:
1. Proporcionar número de identificación del esquema reportable (Art. 202 párrafo
primero CFF). Una vez revelado el esquema reportable deberá proporcionar al
(los) contribuyente(s), el número de identificación que hubiese sido asignado
por el SAT; sea que ya lo hubiese implementado o lo vaya a
implementar.
2. Emitir constancias (Art. 197 párrafos sexto y séptimo, 198
párrafo primero Fracción I, CFF). Ello en los siguientes supuestos:
- En los casos de concurrencia de varios asesores fiscales y
siempre que alguno de ellos decida revelar a nombre de todos, el esquema
reportable, deberá expedir a favor de los
demás asesores fiscales la constancia que así lo acredite.
- Cuando exista un esquema no reportable –por no actualizarse alguno de los
supuestos previstos en la el artículo 199
del CFF-, deberá expedir constancia a favor del contribuyente, en donde justifique
esa situación, lo que deberá realizar dentro de los 5 días siguientes al día en que
se ponga a
disposición del contribuyente el esquema no reportable o se
realice el primer hecho o acto jurídico que forme parte del
esquema -lo que suceda primero-.
- Cuando exista un impedimento legal para la revelación del
esquema reportable, deberá expedir constancia a favor del
contribuyente, en donde justifique esa situación, lo que deberá realizar dentro de
los 5 días siguientes al día en que se
ponga a disposición del contribuyente el esquema reportable o se realice el primer
hecho o acto jurídico que forme
parte del esquema -lo que suceda primero-.
3. Declaración informativa de datos de identificación de los contribuyentes que
recibieron asesoría fiscal de esquemas reportables (Art. 197 penúltimo párrafo del
CFF). Presentar una
declaración informativa, en el mes de febrero de cada año, que
contenga una lista con los nombres, denominaciones o razones sociales y RFC de
los contribuyentes a los que hubiesen
prestado la asesoría fiscal, respecto de los esquemas reportables; y si dichos
contribuyentes son residentes en el extranjero
sin establecimiento permanente, o teniendo establecimiento
permanente, el esquema reportable no esté relacionado con
dicho establecimiento, se deberá incluir el país o jurisdicción
de residencia, así como su número de identificación fiscal, domicilio fiscal o
cualquier otro dato para su localización.
4. Proporcionar información al SAT de cualquier modificación a
la información reportada como parte del esquema reportable
(Art. 202 párrafo tercero CFF). Lo que deberán realizar dentro de los 20 días
siguientes a dicha modificación. Y aunque
el texto expreso de la norma no lo señala, dicho plazo deberá
también vincularse al conocimiento que de la modificación
tenga el asesor fiscal, pues suponer que la sola existencia de
la modificación, hace exigible esta obligación, desconocería la
posibilidad que el asesor fiscal pudiese no estar implicado en
dicha modificación, y por ende, la desconozca.
5. Proporcionar documentación e información que soporte el
cumplimiento de las obligaciones en este tema (Art. 202 último párrafo CFF). Ello
cuando las autoridades fiscales ejerzan
su nueva facultad de comprobación prevista en la Fracción XI
del Art. 42 del CFF, a fin de comprobar el cumplimiento de las
obligaciones previstas en esta materia.
Por otra parte, además de la obligación de revelar los esquemas
reportables –en los casos que han quedado referidosa los contribuyentes
corresponde el cumplimiento de las siguientes obligaciones:
1. Proporcionar el número de identificación del esquema reportable en la
declaración anual (Art. 202 párrafo segundo CFF).
Lo que deberán hacer en la declaración del ejercicio en la cual
se llevó a cabo el primer hecho o acto jurídico para la implementación del
esquema reportable y en todas las demás, en la
que siga surtiendo sus efectos dicho esquema reportable.
2. Proporcionar información al SAT de cualquier modificación a
la información reportada como parte del esquema reportable
(Art. 202 párrafo tercero CFF). Lo que deberán realizar dentro de los 20 días
siguientes a dicha modificación.
10. Reglas particulares
Atendiendo a circunstancias particulares, que estimó de especial
consideración, el legislador decidió establecer, como reglas especiales,
las siguientes:
1. Presunción iuris tantum de prestación de asesoría fiscal por
asesor fiscal residente en México o por establecimiento permanente (Art. 197
párrafo tercero CFF). Ello con base en 2
supuestos:
- Cundo un asesor fiscal residente en el extranjero tenga en
México un establecimiento permanente o una parte relacionada.
- Cuando se realice actividades de asesoría fiscal bajo la misma marca o nombre
comercial que el asesor fiscal residente
en el extranjero.
Siendo insuficiente para desvirtuar dicha presunción, la exhibición
de un contrato que señale que el servicio de asesoría fiscal fue prestado
directamente por el residente en el extranjero.
2. Concurrencia de varios asesores fiscales (Art. 197 párrafos
quinto y sexto CFF). Si en el diseño, comercialización, organización,
implementación o administración de un esquema
reportable, concurren diversos asesores fiscales, cada uno de
ellos se encontraría obligado a revelarlo, salvo que uno de
ellos revele dicho esquema a nombre y por cuenta de todos;
caso en el cual, ese asesor fiscal deberá expedir una constancia
a los demás asesores fiscales, que indique que ha revelado el
esquema reportable, adjuntando copia de la declaración informativa, de su acuse
de recibo y del certificado donde se asignó
el número de identificación del esquema.
Como consecuencia de lo anterior, pueden presentarse los siguientes escenarios:
- Que no se entregue a los demás asesores fiscales la constancia y sus anexos,
caso en el cual deberán revelar el esquema
reportable.
- Que algún(os) asesor(es) fiscal(es) no se encuentren de acuerdo con el
contenido de la declaración informativa, caso en el
cual, podrá presentar una declaración informativa complementaria dentro de los 20
días siguientes a partir de la fecha
en que haya recibido dicha constancia.
- Que algún(os) asesor(es) fiscal(es) desee presentar información adicional, caso
en el cual, podrá presentar una declaración informativa complementaria dentro de
los 20 días
siguientes a partir de la fecha en que haya recibido dicha
constancia.
- En estos 2 últimos supuestos, el legislador señaló que “la
declaración informativa complementaria sólo tendrá efectos para el asesor fiscal
que la haya presentado”, lo cual
es desafortunado, pues de lo que se trata es de explicitar el
contenido del esquema reportable, el cual debe ser valorado
por la autoridad fiscal, con el propósito de determinar si se
encuentra o no apegado a derecho, lo que necesariamente
conlleva que ello tenga implicaciones para el contribuyente.
3. Asesor fiscal persona física que presta servicios a través de
una persona moral (Art197 párrafo quinto y 200 Fracción
II CFF). Si la persona moral es considerada un asesor fiscal
y revela el esquema reportable, la(s) persona(s) física(s) queda relevada de
informarlo -incluidos los socios, accionistas o
personal que mantenga una relación de subordinación, de la
propia persona moral contribuyente-. Debiendo la persona
moral indicar el nombre y RFC de esa(s) persona(s) física(s)
en la declaración que formule para tal efecto.
11. El papel del Servicio de Administración Tributaria
El SAT estará facultado para emitir disposiciones generales a efecto de
pormenorizar la forma en que deberá cumplimentarse lo previsto en los Artículos
197 a 202 del CFF; lo que constituye una cláusula
habilitante a su favor.16
Además, se le faculta para practicar visitas domiciliarias a los asesores fiscales a
fin de verificar que han cumplido con sus obligaciones
en la materia (Art. 42 Fracción XI del CFF); visita domiciliaria que
habrá de desarrollarse conforme a lo previsto por el Artículo 49 del
CFF, a saber:
- Se llevará a cabo en el domicilio fiscal de los asesores fiscales
o donde preste sus servicios de asesoría fiscal.
- Se levantará una acta circunstanciada en la que, entre otras
cosas, se harán constar las irregularidades conocidos por los
visitadores.
- Se concederá un plazo de 3 días hábiles a los asesores fiscales para que
formulen alegatos y ofrezcan pruebas, con la
finalidad de desvirtuar la comisión de la infracción.
- Vencido el plazo anterior, la autoridad fiscal deberá emitir
la resolución que concluya el procedimiento dentro de un
plazo que no excederá de 6 meses.
12. Infracciones y sanciones por incumplimiento a las obligaciones relativas
Estás se encuentran previstas en los Artículos 82-A y 82-B del CFF
para el asesor fiscal y en los Artículos 82-C y 82-D del CFF para los
contribuyentes; siendo las siguientes:
De forma adicional, el asesor fiscal puede incurrir en las siguientes
infracciones, y por ende, se le puede imponer las siguientes sanciones:
Por su parte, el contribuyente, además, puede incurrir en la siguiente infracción, y
por ende, se le puede imponer la siguiente sanción:
Resta señalar que ningún incumplimiento a las obligaciones previstas en materia
de revelación de esquemas reportables, fue considerado por el legislador, como
constitutivo de un delito.
13. Breves consideraciones sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de
esta regulación
¿La obligación del asesor fiscal de revelar los “esquemas reportables”, constituye
una violación al secreto profesional y por ende, a su
derecho a la intimidad y a la inviolabilidad de sus comunicaciones
privadas?
Para dar respuesta a esta interrogante, es necesario tomar en consideración lo
siguiente.
El derecho a la intimidad o privacidad y el derecho a la inviolabilidad de las
comunicaciones privadas se encuentran consagrados en los
Artículos 14 y 16 de la constitución.
El derecho a la intimidad constituye un derecho humano de contenido material, en
tanto que el derecho a la inviolabilidad de las
comunicaciones privadas constituye un derecho humano de contenido formal. A
través del primero se impide a la autoridad conocer el
contenido de un ámbito estrictamente personal, en tanto que a través
del segundo, se impide a la autoridad conocer una comunicación, con
independencia de su contenido.
Resultando ilustrativa la tesis siguiente:
DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DE LAS COMUNICACIONES PRIVADAS.
SUS DIFERENCIAS CON EL DERECHO A LA INTIMIDAD. A pesar de ser una
manifestación más de aquellos derechos que
preservan al individuo de un ámbito de actuación libre de injerencias de
terceros -como sucede con el derecho a la intimidad, a la inviolabilidad
del domicilio o la protección de datos personales-, el derecho a la inviolabilidad de
las comunicaciones privadas posee una autonomía propia
reconocida por la Constitución. En cuanto a su objeto, el derecho a la
inviolabilidad de las comunicaciones se configura como una garantía formal, esto
es, las comunicaciones resultan protegidas con independencia de
su contenido. En este sentido, no se necesita en modo alguno analizar el
contenido de la comunicación, o de sus circunstancias, para determinar su
protección por el derecho fundamental. Este elemento distingue claramente al
derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones de otros derechos
fundamentales, como es el de la intimidad. En este último caso, para considerar
que se ha consumado su violación, resulta absolutamente necesario acudir al
contenido de aquello de lo que se predica su pertenencia al
ámbito íntimo o privado. En definitiva, lo que se encuentra prohibido por
el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su
párrafo decimosegundo, es la intercepción o el conocimiento
antijurídico de una comunicación ajena. La violación de este derecho se
consuma en el momento en que se escucha, se graba, se almacena, se lee o
se registra -sin el consentimiento de los interlocutores o sin autorización
judicial-, una comunicación ajena, con independencia de que, con posterioridad,
se difunda el contenido de la conversación interceptada.
Amparo directo en revisión 1621/2010. 15 de junio de 2011. Cinco
votos. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Secretario: Javier Mijangos y
González.
En este marco, se encuentra contenido el secreto profesional, que
obliga a determinadas personas, entre ellos, al abogado, a no divulgar
la información que le hubiese sido revelada en ocasión del ejercicio
de su profesión.
Ahora bien, ningún derecho humano es absoluto, todos ellos admiten
restricciones, cuyo origen puede provenir del legislador.
Así, para determinar si la restricción al derecho humano es constitucional, es
necesario analizar, si dicha restricción:
- Persigue una finalidad constitucionalmente legítima.
- Es necesaria e idónea.
- Es proporcional, entre los fines que persigue y las consecuencias que produce.
Afirmaciones que encuentran sustento en la jurisprudencia siguiente:
RESTRICCIONES A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES. ELEMENTOS QUE
EL JUEZ CONSTITUCIONAL DEBE TOMAR EN
CUENTA PARA CONSIDERARLAS VÁLIDAS. Ningún derecho fundamental es
absoluto y en esa medida todos admiten restricciones. Sin
embargo, la regulación de dichas restricciones no puede ser arbitraria.
Para que las medidas emitidas por el legislador ordinario con el propósito de
restringir los derechos fundamentales sean válidas, deben satisfacer
al menos los siguientes requisitos: a) ser admisibles dentro del ámbito
constitucional, esto es, el legislador ordinario sólo puede restringir o suspender el
ejercicio de las garantías individuales con objetivos que puedan
enmarcarse dentro de las previsiones de la Carta Magna; b) ser necesarias
para asegurar la obtención de los fines que fundamentan la restricción
constitucional, es decir, no basta que la restricción sea en términos amplios útil
para la obtención de esos objetivos, sino que debe ser la idónea
para su realización, lo que significa que el fin buscado por el legislador
no se pueda alcanzar razonablemente por otros medios menos restrictivos de
derechos fundamentales; y, c) ser proporcional, esto es, la medida
legislativa debe respetar una correspondencia entre la importancia del fin
buscado por la ley, y los efectos perjudiciales que produce en otros derechos e
intereses constitucionales, en el entendido de que la persecución
de un objetivo constitucional no puede hacerse a costa de una afectación
innecesaria o desmedida a otros bienes y derechos constitucionalmente
protegidos. Así, el juzgador debe determinar en cada caso si la restricción
legislativa a un derecho fundamental es, en primer lugar, admisible dadas
las previsiones constitucionales, en segundo lugar, si es el medio necesario
para proteger esos fines o intereses constitucionalmente amparados, al no
existir opciones menos restrictivas que permitan alcanzarlos; y en tercer
lugar, si la distinción legislativa se encuentra dentro de las opciones de
tratamiento que pueden considerarse proporcionales. De igual manera, las
restricciones deberán estar en consonancia con la ley, incluidas las normas
internacionales de derechos humanos, y ser compatibles con la naturaleza
de los derechos amparados por la Constitución, en aras de la consecución
de los objetivos legítimos perseguidos, y ser estrictamente necesarias para
promover el bienestar general en una sociedad democrática.
Tesis de jurisprudencia 2/2012 (9a.). Aprobada por la Primera Sala de
este Alto Tribunal, en sesión privada de ocho de febrero de dos mil doce.
En este orden de ideas, la obligación de revelar los esquemas reportables a cargo
del asesor fiscal, si bien es cierto, constituye una
restricción a sus derechos humanos de intimidad o privacidad, de inviolabilidad de
comunicaciones privadas y por ende, del secreto profesional, cierto también es
que, dicha restricción es constitucional en
la medida que:
- Persigue una finalidad constitucionalmente legítima, consistente en que los
contribuyentes cumplan con su obligación
de contribuir a los gastos públicos de la federación de la
manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes
(Artículo 31 Fracción IV de la constitución).
- Es necesaria e idónea, en virtud de que a través de ella, la autoridad fiscal podrá
tener conocimiento de la implementación de estrategias fiscales que tienen como
efecto, disminuir
o diferir el monto de los recursos que recibe por concepto
de pago de contribuciones, para entonces, estar en aptitud
de aplicar otras medidas complementarias para determinar
si dichas acciones constituyen o no, un legítimo ejercicio del
derecho a la economía de opción17
e incluso, iniciar el ejercicio de sus facultades de comprobación. Lo que de forma
paralela traería un efecto disuasivo implícito, en el que los
contribuyentes preferirían no hacer uso de esos esquemas
reportables, para no verse sometidos a una inspección más
profunda de sus operaciones.
- Es proporcional, en virtud de que las cargas –obligacionesque impone, si bien
generan la exigencia de disponibilidad y
uso de recursos materiales y humanos para informar sobre
el contenido de los esquemas reportables, guardan equilibrio con los beneficios
que obtiene la autoridad fiscal y el
Estado en general.
¿La obligación del contribuyente de revelar los “esquemas reportables”, constituye
una violación al derecho a la no autoincriminación?
El derecho humano a la no autoincriminación se encuentra previsto en el Artículo
20 apartado B, Fracción II de la constitución y
consiste en el derecho que le asiste a toda persona a no realizar manifestaciones,
no decir o no hacer declaraciones, verbales o escritas, que
pudiesen comprometer su inocencia.
Este derecho humano, aunque referido al derecho penal, es aplicable al derecho
administrativo sancionador, en virtud de la unidad
punitiva del Estado.
No obstante ello, la obligación a cargo del contribuyente, de revelar los esquemas
reportables, a través de un declaración informativa
que se presentará ante el SAT, sólo constituye una obligación formal
y no un acto que constituya una expresión del derecho administrativo
sancionador.
Luego entonces, dicha obligación no puede constituir una violación al derecho a la
no autoincriminación.
Resultando aplicable la tesis siguiente:
DECLARACIONES INFORMATIVAS DE PARTES RELACIONADAS. A LA
OBLIGACIÓN PREVISTA EN EL ARTÍCULO 76-A DE LA
LEY DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA, VIGENTE A PARTIR DEL
1 DE ENERO DE 2016, NO LE SON APLICABLES LAS REGLAS Y
PRINCIPIOS DEL DERECHO ADMINISTRATIVO SANCIONADOR.
Para aplicar las reglas y principios del derecho penal al derecho administrativo,
debe existir identidad en la naturaleza de las normas de una y otra
materias, de manera que ambas deben imponer una consecuencia frente
a una conducta antijurídica. Concretamente, la norma administrativa de
que se trate debe formar parte del régimen de infracciones administrativas, para
que le sean aplicables las reglas y principios del derecho administrativo
sancionador, el cual es consecuencia de la potestad punitiva del
Estado, entendida como la facultad que éste tiene de imponer penas y medidas de
seguridad ante la comisión de ilícitos. En ese contexto, al artículo
76-A de la Ley del Impuesto sobre la Renta, adicionado mediante decreto
publicado en el Diario Oficial de la Federación el 18 de noviembre de
2015, no le son aplicables esas reglas y principios, como el de presunción
de inocencia y de no autoincriminación, porque sólo prevé una obligación
formal consistente en presentar las declaraciones informativas de partes
relacionadas denominadas maestra, local y país por país, sin constituir
una medida que suponga una sanción, pues no forma parte del régimen
de infracciones administrativas.
Amparo en revisión 1000/2016. Ryder de México, S. de R.L. de C.V.
y otras. 8 de febrero de 2017. Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán,
Javier Laynez Potisek, José Fernando Franco González Salas,
Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo Medina Mora I.; Margarita
Beatriz Luna Ramos emitió su voto en contra de consideraciones. Ponente:
Alberto Pérez Dayán. Secretaria: Lourdes Margarita García Galicia.
¿La obligación del contribuyente de revelar los esquemas reportables diseñados,
comercializados, organizados, implementados o administrados, con anterioridad al
1º de enero del 2020, pero que sus
efectos fiscales se reflejen en los ejercicios fiscales comprendidos a partir del
2020, es violatorio del principio de irretroactividad de la ley?
De la interpretación relacionada del Artículo Octavo Transitorio
párrafo primero, Fracción II, párrafo segundo, del decreto por el que
se reforman, adicionan y derogan, diversas disposiciones de la ley del
ISR, ley del IVA, ley del IESPYS y del CFF, en relación con lo dispuesto
por el Artículo 200 párrafo primero, Fracciones VI, VII, VIII, IX y X
del CFF, se desprende que, el contribuyente deberá revelar un esquema
reportable, diseñado, comercializado, organizado, implementado
o administrado con anterioridad al 1º de enero del 2020, cuando sus
efectos fiscales se reflejen en los ejercicios fiscales comprendidos a
partir del 2020; debiendo para ello incluir, entre otra, la siguiente
información:
- Descripción detallada del esquema reportable y de las disposiciones jurídicas
nacionales o extranjeras aplicables; esto
es, de cada una de las etapas que integran el plan, proyecto,
propuesta, asesoría, instrucción o recomendación para materializar la serie de
hechos o actos jurídicos que den origen
al beneficio fiscal.
- Descripción detallada del beneficio fiscal obtenido o esperado.
- Datos de identificación de las personas morales o figuras
jurídicas que formen parte del esquema reportable (nombre,
denominación o razón social y RFC). Indicando además,
cuáles de ellas:
º Han sido creadas o constituidas dentro de los últimos 2
años de calendario.
º Sus acciones o participaciones se han adquirido o enajenado dentro de los
últimos 2 años de calendario.
- Señalamiento de los ejercicios fiscales en los cuales se espera
implementar o se ha implementado el esquema reportable.
- Revelar la información fiscal o financiera que no sea objeto
de intercambio de información, en virtud de que el esquema
reportable tenga como propósito evitar que las autoridades
extranjeras intercambien información fiscal o financiera con
las autoridades fiscales mexicanas.
En este orden de ideas, al requerirse toda la información relacionada con el
esquema reportable, aún y cuando ella no resulte necesaria
para conocer y entender los efectos fiscales que se reflejaron o reflejaran en el
ejercicio fiscal comprendido a partir del 2020, hace que la
norma sea retroactiva.
Así entonces, la inconstitucionalidad de estas normas radica en el
hecho de que el legislador no estableció una vinculación a partir de un
criterio de “necesidad” entre:
- Los efectos fiscales que produce el esquema reportable a
partir del ejercicio fiscal 2020, y
- Las etapas del esquema reportable (hechos o actos jurídicos,
así como las personas que intervinieron en su elaboración)
que producen o producirán el beneficio fiscal a partir del
ejercicio fiscal 2020.
Pues son éstas últimas, las que son relevantes.
Por lo cual, el legislador sólo estaba facultado para requerir la
información relativa a un esquema reportable diseñado, comercializado,
organizado, implementado o administrado con anterioridad al 1º
de enero del 2020, en la medida, profundidad e intensidad, que resulte
necesario para conocer y entender los alcances de los efectos fiscales
que produce o producirá a partir del ejercicio fiscal del 2020.
Siendo importante insistir en que el error en el que incurrió el legislador es en
considerar que, en todos los casos -falacia de falsa generalizaciónlos efectos
fiscales que produce una planeación fiscal (denominada esquema reportable) son
constantes e iguales en el tiempo,
en relación a las personas involucradas, actos jurídicos realizados y
beneficio fiscal obtenido.
Resultando aplicable la tesis siguiente:
ESTADOS FINANCIEROS. EL ARTICULO TERCERO TRANSITORIO,
FRACCION IV, DE LA MISCELANEA FISCAL DE 1991, ES
RETROACTIVO AL OBLIGAR A DICTAMINAR LOS CORRESPONDIENTES AL
EJERCICIO DE 1990. La Ley que Establece, Reforma, Adiciona y Deroga
Diversas Disposiciones Fiscales, publicada en el Diario
Oficial de la Federación de 26 de diciembre de 1990, al obligar en su artículo
tercero transitorio, fracción IV, a dictaminar los estados financieros
del ejercicio de 1990 por contador público autorizado a los contribuyentes
comprendidos en la fracción I del artículo 32-A del Código Fiscal de la
Federación, viola la garantía de no retroactividad de la ley en perjuicio de
persona alguna consagrada en el artículo 14 constitucional, en virtud de
que los preceptos citados iniciaron su vigencia en el año de 1991, por lo
que el primero de ellos obra sobre el pasado modificando la situación jurídica
constituida al amparo de la legislación vigente en 1990 respecto de
las obligaciones a cargo de los causantes por el ejercicio de 1990, dentro
de la cual no se encontraba la de dictaminar sus estados financieros por
este ejercicio; y asimismo, modificando el derecho adquirido de tributar
dicho ejercicio conforme al sistema establecido por las disposiciones vigentes en
el mismo, sistema formado por una serie de derechos y obligaciones, dentro de las
que no existía la de dictaminar estados financieros.
Lo anterior no se altera por el hecho de que la declaración del ejercicio
de 1990 tuviera que presentarse hasta el ejercicio de 1991, dado que esta
obligación es diversa de la consistente en dictaminar los estados financieros y la
primera estaba contemplada en la ley vigente en 1990 mientras
que la segunda se introduce en la ley vigente a partir de 1991 respecto del
ejercicio de 1990.
Amparo directo en revisión 799/94. Troy Asesores, S.C. 28 de marzo
de 1995. Unanimidad de diez votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón.
Secretaria: Ma. Estela Ferrer Mac Gregor Poisot.
El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el veintinueve de
junio en curso, por unanimidad de diez votos de los señores Ministros
Presidente en funciones Juventino V. Castro y Castro, Sergio Salvador
Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Juan Díaz Romero, Genaro
David Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia, Humberto Román Palacios, Olga María Sánchez Cordero y
Juan N. Silva Meza; aprobó, con el número XXXVI/95 (9a.) la tesis que
antecede; y determinó que la votación es idónea para integrar tesis de
jurisprudencia. México, Distrito Federal, a veintinueve de junio de mil
novecientos noventa y cinco.
¿La expresión “esté por terminar” contenida en la fracción XI del
Artículo 199 del CFF es violatoria del derecho a la seguridad jurídica?
El derecho a la seguridad jurídica implica que el gobernado jamás
se encuentre en una situación de incertidumbre, esto es, que siempre
este en condiciones de saber a qué atenerse, respecto de la actuación
de la autoridad. Lo que a su vez conlleva la interdicción de la arbitrariedad o
prohibición del exceso.
En el caso del legislador, si bien es cierto, el derecho a la seguridad jurídica no
implica la exigencia de definición de las palabras
utilizadas, cierto también es que, si implica la obligación de utilizar
vocablos lo suficientemente claros que permitan realizar una interpretación
racional, que proscriba un ejercicio autoritario e irreflexivo de
la autoridad. Lo que además garantiza la efectividad del derecho a la
igualdad en la aplicación de la norma.
En el caso particular tenemos que, de acuerdo con la Fracción XI
del Artículo 199 del CFF, se considera un esquema reportable aquel
que genera o pueda generar, directa o indirectamente, la obtención de
un beneficio fiscal en México, cuando se tengan pérdidas fiscales cuyo
plazo para realizar su disminución de la utilidad fiscal esté por terminar conforme a
la ley del ISR y se realicen operaciones para obtener
utilidad a las cuales se les pueda disminuir esas pérdidas fiscales y
dichas operaciones le generan una deducción autorizada al contribuyente que
generó las pérdidas o a una parte relacionada.
En este orden de ideas, la expresión este por terminar, coloca al
gobernado en un estado de inseguridad jurídica, pues no puede conocer con
claridad si debe o no revelar el esquema reportable en los
términos de esa porción normativa. Y desde la óptica de la autoridad,
le permite interpretarlo con un amplísimo margen, con tintes de arbitrariedad, pues
puede considerar que dicha expresión implica 1 año,
1 mes, 6 meses o 1 día, según convenga a su interés y por ende, reprochar un
eventual incumplimiento al contribuyente, por no revelar el
esquema reportable.
Es por ello, que estimo que dicha porción normativa es inconstitucional, al ser
violatoria del derecho a la seguridad jurídica.
Resultando aplicable la tesis siguiente:
OBLIGACIONES FISCALES. EL ARTÍCULO 32-D DEL CÓDIGO
FISCAL DE LA FEDERACIÓN VIGENTE HASTA EL 28 DE JUNIO DE
2006, VIOLA LA GARANTÍA DE SEGURIDAD JURÍDICA. El citado
precepto, al prohibir a la Administración Pública Federal, Centralizada
y Paraestatal, y a la Procuraduría General de la República contratar adquisiciones,
arrendamientos, servicios u obra pública con contribuyentes
que no estén al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales,
viola la garantía de seguridad jurídica contenida en el artículo 16 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues es demasiado amplia
la gama de lo que podría entenderse por “no estar al corriente
en sus obligaciones fiscales”, ya que va desde no haber cubierto algún
requisito menor, hasta la omisión en el pago de las contribuciones, que
puede constituir incluso el delito de defraudación fiscal, dando lugar a que
la autoridad pueda actuar arbitrariamente.
Amparo en revisión 1702/2005. Microformas, S.A. de C.V. 30 de noviembre de
2005. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Ponente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretaria: Paula
María García Villegas.
Amparo en revisión 523/2007. Aparatos de Refrigeración Especializados, S.A. de
C.V. 3 de octubre de 2007. Cinco votos. Ponente: Sergio
Salvador Aguirre Anguiano. Secretaria: María Estela Ferrer Mac-Gregor
Poisot.
¿Las sanciones previstas para el contribuyente, en el caso de que
omita revelar un esquema reportable, lo haga de forma incompleta o
con errores, son razonables y proporcionales?
El Artículo 22 párrafo primero de la constitución en su última parte señala que toda
pena deberá ser proporcional al delito que sancione
y al bien jurídico afectado. Eso quiere decir que si bien el legislador es
el facultado para establecer las conductas constitutivas del ilícito y sus
consecuencias, cierto también es que la respuesta jurídica frente a ese
lícito debe ser consistente con el delito y por ende, con el bien jurídico
afectado; lo que implica que las sanciones deben ser proporcionales
y razonables.
Ello resulta exigible, no solamente en la materia penal, sino también en la materia
administrativa, y por ende, en la fiscal, pues el establecimiento de las
consecuencias de los ilícitos –penales o administrativosconstituyen una
manifestación univoca de la potestad punitiva
del Estado.
Lo que se puede corroborar con la tesis siguiente:
INCUMPLIMIENTO DE OBLIGACIONES FISCALES. EL ARTÍCULO 41,
FRACCIÓN II, DEL CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN,
NO PREVÉ UNA MULTA EXCESIVA NI UNA CONSECUENCIA
DESPROPORCIONAL A UNA CONDUCTA OMISIVA O ILEGAL (LEGISLACIÓN
VIGENTE EN 2013). El artículo 22 constitucional prohíbe la
multa excesiva y, además, señala que toda pena debe ser proporcional al
delito que se sancione y el bien jurídico afectado. La proporcionalidad de
la sanción es aplicable en materia administrativa, al requerir una consecuencia
sancionadora razonable con la conducta omisiva o ilegal y el bien
jurídico tutelado. Conforme a dichos términos, el artículo 41, fracción II
del Código Fiscal de la Federación no establece una multa excesiva y tampoco
prevé una consecuencia sancionadora no proporcional a una conducta omisiva o
ilegal. La fracción I del referido artículo prevé la imposición de una multa por el
incumplimiento de la obligación de presentar las
declaraciones, avisos y demás documentos exigidos por las disposiciones
fiscales. La fracción II prevé la facultad de las autoridades administrativas
de determinar y exigir las cantidades que el contribuyente adeuda ante el
fisco. Es decir, en la hipótesis contemplada en la fracción II no existe una
multa o consecuencia sancionadora por una conducta omisiva o ilegal.
Por el contrario, otorga facultades cuyo objeto es la recuperación de la
obligación sustantiva omitida. En conclusión, en las facultades previstas
en el artículo 41, fracción II, no se observa el establecimiento de una multa
excesiva o una consecuencia sancionadora no proporcional a una conducta
omisiva o ilegal.
Amparo en revisión 512/2013. Industrial Química Energética, S.A. de
C.V. 5 de marzo de 2014. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar
Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena,
Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Jorge Mario Pardo Rebolledo.
Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretario: Óscar Echenique
Quintana.
Esta tesis se publicó el viernes 19 de septiembre de 2014 a las 09:30
horas en el Semanario Judicial de la Federación.
En este orden de ideas, las sanciones que se establezcan por el legislador ante un
ilícito administrativo son susceptibles de ser analizadas desde el punto de vista de
su proporcionalidad y/o razonabilidad,
en función del:
- ilícito cometido,
- bien jurídico afectado.
Ahora bien, de conformidad con el Artículo 82-C Fracción I y el
Artículo 82-D Fracción I, ambos, del CFF, si el contribuyente no revela un
esquema reportable, lo revela de forma incompleta o con errores, se le impondrán
las sanciones siguientes:
1. No se aplicará el beneficio fiscal previsto en el esquema reportable y
2. Se aplicará una sanción económica equivalente a una cantidad
entre el 50% y el 75% del monto del beneficio fiscal del esque-
ma reportable que se obtuvo o se esperó obtener en todos los
ejercicios fiscales que involucra o involucraría la aplicación
del esquema.
Atento a lo cual, resulta que las sanciones establecidas por el legislador frente al
ilícito no son proporcionales, ni razonables, pues el
ilícito cometido no revela:
- Que el esquema reportable implique una contravención a lo
dispuesto por la norma.
- Una afectación directa e inmediata a los recursos que requiere el Estado para
sufragar los gastos públicos, pues no
implica como consecuencia necesaria, la omisión en el pago
de contribuciones.
Además, no debe pasarse por alto que, el Artículo 201 del CFF
señala:
Artículo 201. La revelación de un esquema reportable en términos de
este Capítulo, no implica la aceptación o rechazo de sus efectos fiscales
por parte de las autoridades fiscales. La información presentada en términos de
este Título y que sea estrictamente indispensable para el funcionamiento del
esquema, en ningún caso podrá utilizarse como antecedente
de la investigación por la posible comisión de los delitos previstos en este
Código, salvo tratándose de los delitos previstos en los artículos 113 y
113 Bis de este Código. La información obtenida de conformidad con este
Capítulo deberá tratarse en los términos del artículo 69 de este Código.
Siendo que el bien jurídico afectado por este ilícito es la capacidad
del Estado para conocer la existencia y contenido de una estrategia
fiscal, constitutiva de un mecanismo de elusión fiscal, a fin de estar en
aptitud de analizar su apego o no al orden jurídico.
Lo que hace evidente que las sanciones previstas por el legislador
no son proporcionales, ni razonables.
Resultando aplicable la tesis siguiente:
ENERGÍA ELÉCTRICA. EL ARTÍCULO 40, PÁRRAFO PRIMERO,
EN RELACIÓN CON SU FRACCIÓN VI, DE LA LEY DEL SERVICIO
PÚBLICO RELATIVA, ESTABLECE UNA MULTA DESPROPORCIONADA Y
EXCESIVA, POR TANTO, VIOLA EL ARTÍCULO 22 DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. Uno de
los valores preservados por el artículo 22 constitucional
consiste en que las multas no resulten de tal magnitud que se vuelvan con-
fiscatorias, lo cual implica la existencia de un criterio de proporcionalidad
que resulta del equilibrio entre la infracción y la sanción. Lo anterior, sin
embargo, no se cumple en el artículo 40, párrafo primero, de la Ley del
Servicio Público de Energía Eléctrica, ya que la sanción que previene, de
100 días de salario mínimo general diario vigente para el Distrito Federal
debe a su vez multiplicarse por cada kilowatt, en función de la capacidad de la
planta de autoabastecimiento, de cogeneración, de producción
independiente o de pequeña producción o por cada kilowatt vendido o
consumido, lo cual significa su potenciación en relación con esa unidad
de medida, con resultados exorbitantes y desproporcionados. Es claro,
entonces, que la sanción no guarda correspondencia con la naturaleza de
la infracción ni, eventualmente, con el precio en que se venda esa unidad
de medida, de ahí que el numeral señalado viola el artículo 22 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues prevé una multa
que además de ser fija, es desproporcional y excesiva.
Amparo en revisión 649/2009. Liverpool Provincia, S.A. de C.V. 20 de
mayo de 2009. Cinco votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel.
Secretario: Rolando Javier García Martínez.
¿La revelación extemporánea de un esquema reportable por el
contribuyente, actualiza la infracción prevista en el Artículo 82-C
Fracción I del CFF?
El Artículo 201 párrafo tercero del CFF, establece que, los esquemas reportables
deberán ser revelados dentro de los 30 días siguientes
a aquél en el que:
1. Se realiza el primer contacto para su comercialización, tratándose de esquemas
reportables generalizados.
2. Este disponible para el contribuyente para su implementación
o se realice el primer hecho o acto jurídico que forme parte
del esquema –lo que ocurra primero-, tratándose de esquemas
reportables personalizados.
Por su parte, el Artículo 82-C Fracción I del CFF señala que son
infracciones relacionadas con la revelación de esquemas reportables
cometidas por los contribuyentes, no revelar un esquema reportable.
Luego entonces, de una interpretación sistemática del Artículo
82-C Fracción I y el Artículo 201 párrafo tercero, ambos, del CFF,
se tiene que la revelación extemporánea de un esquema reportable
actualiza la infracción prevista en el primer precepto citado, pues una
vez vencido el plazo para presentar el esquema reportable, sin que el
contribuyente lo hubiese hecho, se actualiza la infracción en análisis,
pues ésta es de carácter instantáneo.
Siendo que su revelación posterior al vencimiento del plazo, no implica la
desaparición de la infracción (omisión de revelar el esquema
reportable), sino en su caso:
1. Un cumplimiento espontáneo, si el mismo se lleva a cabo antes
de que la omisión sea descubierta por las autoridades fiscales,
caso en el cual no se impondrá la multa, ello de conformidad
con el Artículo 73 del CFF.
2. Un elemento a considerar al momento de que la autoridad
fiscal lleve a cabo la individualización de la sanción.
En apoyo de lo anterior, cito la jurisprudencia siguiente:
INFRACCIÓN FISCAL PREVISTA EN EL ARTÍCULO 85, FRACCIÓN I, DEL
CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN. SE ACTUALIZA POR EL
CUMPLIMIENTO EXTEMPORÁNEO DEL REQUERIMIENTO DE LA AUTORIDAD
TRIBUTARIA, AUNQUE SE DÉ
ANTES DE LA IMPOSICIÓN DE LA MULTA CORRESPONDIENTE,
SIN PERJUICIO DE QUE EL TIEMPO DE RETRASO EN DICHO
CUMPLIMIENTO SE TOME EN CUENTA PARA CUANTIFICAR SU
MONTO. La citada infracción fiscal se actualiza cuando el contribuyente
presenta extemporáneamente los documentos que le fueron requeridos
por la autoridad fiscal durante el desarrollo de una visita domiciliaria
para comprobar el cumplimiento de obligaciones fiscales, porque aquéllos
deben presentarse dentro del plazo de 6 días conforme al artículo 53,
inciso b), del Código Fiscal de la Federación, sin que el cumplimiento de
la obligación después del plazo indicado, pero antes de que la autoridad
imponga la sanción respectiva, libere al infractor de la multa correspondiente, pues
ésta es consecuencia de la conducta infractora producida por
el incumplimiento del deber tributario. Sin embargo, el artículo 86, fracción I, del
Código citado, establece una multa que incluye un mínimo y
un máximo, por lo que en respeto de las garantías de fundamentación
y motivación contenidas en el artículo 16 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, al cuantificarla deben considerarse todas
aquellas circunstancias que tiendan a individualizar la sanción, dado que
ésta debe ser proporcional al daño que la infracción causa; por tanto, si
se cumple extemporáneamente con la obligación tributaria, pero antes de
que la autoridad fiscal imponga la sanción respectiva, el tiempo de retraso
en su cumplimiento debe tomarse en cuenta al momento de fijar su monto.
Contradicción de tesis 23/2006-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, el Segundo
Tribunal Colegiado del Octavo Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado
en Materia Administrativa del Tercer Circuito. 24 de noviembre de 2006.
Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Agustín Tello Espíndola.
Tesis de jurisprudencia 196/2006. Aprobada por la Segunda Sala de
este Alto Tribunal, en sesión privada del veintinueve de noviembre de dos
mil seis.
¿Las diferentes sanciones que se prevén, para el contribuyente o
para el asesor fiscal, ante el incumplimiento de las mismas obligaciones, son
violatorias del derecho a la igualdad?
El Artículo 82-A Fracción IV y el Artículo 82-C Fracción III, ambos, del CFF
establecen como infracción, no atender el requerimiento
de información adicional que efectúe la autoridad fiscal o manifestar
falsamente que no cuenta con la información requerida respecto al esquema
reportable en los términos del artículo 201; el primer precepto
establece como autor al asesor fiscal y el segundo al contribuyente.
La sanción a esa conducta se encuentra prevista en el Artículo 82-B
Fracción IV –para el asesor fiscaly en el Artículo 82-D Fracción III
–para el contribuyente-; siendo éstas las siguientes:
- Para el asesor fiscal, una sanción económica que oscila de
$100,000.00 a $300,000.00.
- Para el contribuyente una sanción económica que oscila de
$100,000.00 a $350,000.00.
Por otra parte, el Artículo 82-A Fracción VI y el Artículo 82-C
Fracción IV, ambos, del CFF establecen como infracción, no informar
al Servicio de Administración Tributaria cualquier cambio que suceda
con posterioridad a la revelación del esquema reportable de conformidad con lo
establecido en el penúltimo párrafo del artículo 202.
Asimismo, presentar de forma extemporánea la información señalada
en las fracciones VI, VII y VIII del artículo 200; el primer precepto
establece como autor al asesor fiscal y el segundo al contribuyente.
La sanción a esa conducta se encuentra prevista en el Artículo
82-B Fracción VI –para el asesor fiscaly en el Artículo 82-D Fracción
IV –para el contribuyente-; siendo éstas las siguientes:
- Para el asesor fiscal, una sanción económica que oscila de
$100,000.00 a $500,000.00.
- Para el contribuyente una sanción económica que oscila de
$200,000.00 a $2´000,000.00.
En este orden de ideas, resulta patente que los Artículos 82-B Fracciones IV y VI y
82-D Fracciones III y IV, ambos, del CFF, establecen
tratos diferenciados entre el asesor fiscal y el contribuyente, pues para
el segundo las sanciones por la comisión de las infracciones reseñadas,
son susceptibles de ser más altas.
Para determinar si esos tratos diferenciados son violatorios o no
del derecho a la igualdad consagrado en el Artículo 1º de la constitución, se debe
examinar si dicha distinción descansa en una base
objetiva y razonable, en virtud de que:
- Persigue una finalidad constitucionalmente legítima.
- Constituye un medio apto para alcanzar el objetivo que persigue.
- Es proporcional, en virtud de que no implica una afectación
innecesaria o desmedida a otros bienes y derechos constitucionalmente
protegidos.18
Por lo que aplicando ese esquema de análisis, estimo que los tratos
diferenciados contenidos en las normas señaladas son inconstitucionales, por
violación al derecho a la igualdad, en virtud de que no se
aprecia que exista una causa objetiva y razonable que los justifique,
pues con ellos no se persigue una finalidad constitucionalmente legítima.
Resultando aplicable, en sentido contrario, la tesis siguiente:
DEPOSITARIOS E INTERVENTORES. LA SANCIÓN QUE PREVÉ
EL ARTÍCULO 112 DEL CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN NO
ES VIOLATORIA DE LA GARANTÍA DE IGUALDAD. Dicha disposición legal
establece una sanción privativa de la libertad para el depositario
o interventor que disponga de los bienes depositados, los oculte o no los
ponga a disposición de la autoridad. De la interpretación literal de dicha
norma se desprende que la sanción de mérito es igualmente aplicable tan-
to al depositario como el interventor que incurran en la conducta descrita,
lo que pone de manifiesto que ninguno de los sujetos obligados por la disposición
legal queda excluido del delito. Lo anterior implica que se otorga
el mismo tratamiento y la misma sanción por las conductas desplegadas
en esas hipótesis tanto por el depositario como por el interventor, de ahí
que no existe violación a la garantía de igualdad.
Amparo en revisión 783/2010. Martín Camargo Hernández. 23 de
febrero de 2011. Mayoría de cuatro votos. Disidente: José Ramón Cossío
Díaz. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Pedro Arroyo
Soto.
III. RECARACTERIZACIÓN DE ACTOS JURÍDICOS
Se encuentra prevista en el Artículo 5-A del CFF y constituye la
expresión más avanzada hasta el día de hoy, del uso de las ficciones
en el derecho tributario para combatir la elusión.
Son 3 los conceptos básicos sobre los que orbita esta nueva figura
antielusiva:
Beneficios fiscales. Lo que comprende, cualquier:
- Reducción,
- Eliminación, o
- Diferimiento temporal
De la obligación de pago de una contribución.19
Beneficio económico razonablemente esperado. Son las operaciones del
contribuyente con las que se busca:
- Generar ingresos,
- Reducir costos,
- Aumentar el valor de los bienes que sean de su propiedad,
- Mejorar su posicionamiento en el mercado,
- Cualquier otra que implique o pueda implicar una modificación positiva de su
haber patrimonial.20
Para cuantificarlo se deberá considerar la información contemporánea relacionada
a la operación, incluyendo el beneficio económico
proyectado, en la medida en que dicha información esté soportada y
sea razonable. No se incluirá el valor del beneficio fiscal.
éste, el legislador no se ocupo de definirlo21
Razón de negocios. A diferencia de los conceptos anteriores, en
; al menos no de manera
positiva. Lo que hizo fue establecer 2 presunciones iuris tantum, en
las que estima que no hay razón de negocios, a saber:
- Cuando el beneficio económico cuantificable razonablemente esperado, sea
menor al beneficio fiscal.
- Cuando el beneficio económico razonablemente esperado
pudiera alcanzarse a través de la realización de un menor
número de actos jurídicos y el efecto fiscal de estos hubiera
sido más gravoso.
Con estos tres elementos, la fórmula que utilizo el legislador es la
siguiente:
Los actos jurídicos que carezcan de una razón de negocios y que generen un
beneficio fiscal directo o indirecto, tendrán los efectos fiscales que
correspondan a los que se habrían realizado para la obtención del beneficio
económico razonablemente esperado por el contribuyente.
Así, si los actos jurídicos que celebren los contribuyentes generan
beneficios fiscales y carecen de razón de negocios, la autoridad fiscal
estará en posibilidad de reconstruir la operación, para dotarla de los
efectos fiscales que hubiesen correspondido a aquella que de forma
natural hubiese sido necesaria realizar para alcanzar el beneficio económico
razonablemente esperado.
Esta formula implica que, a partir del 1º de enero del 2020, ya no
se pueden realizar planeaciones fiscales a nivel federal, con el único
propósito de obtener beneficios fiscales.
El ejercicio de esta nueva facultad, estará sometida al cumplimiento de las reglas
de procedimiento siguientes:
1. La autoridad fiscal deberá estar ejerciendo alguna de las facultades de
comprobación previstas en las fracciones II, III y IX
del Artículo 42 del Código Fiscal de la Federación (revisión de
gabiente, visita domiciliaria o revisión electrónica).
2. En ocasión de ello, tener conocimiento de que el contribuyente pudo haber
realizado actos jurídicos que carezcan de razón
de negocios.
3. Someter el asunto, a la consideración del órgano colegiado integrado por
funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y del Servicio de
Administración Tributaria para
obtener su opinión favorable. Dicho órgano colegiado deberá
pronunciarse dentro del plazo de dos meses contados a partir
de la presentación del caso por parte de la autoridad fiscal. Si
no lo hace se entenderá que su opinión fue en sentido negativo.
4. Una vez que se cuente con la opinión favorable del órgano
colegiado, la autoridad fiscal dara a conocer en la última acta
parcial (visita domiciliaria), oficio de observaciones (revisión
de gabinete) o resolución provisional (revisión electrónica)
que cuenta con elementos para presumir que los actos jurídicos carecen de razón
de negocios.
5. Si el contribuyente, no aporta información y/o documentación
para acreditar la razón de negocios, la autoridad fiscal podrá
emitir resolución con la que concluya su facultad de comprobación,
recaracterizando los actos jurídicos (estableciendo los
efectos fiscales que correspondan a los que se habrían realizado para la obtención
del beneficio económico razonablemente
esperado por el contribuyente) y determinando, en su caso, el
crédito fiscal a su cargo.
Los efectos fiscales que se produzcan con motivo de la recaracterización de los
actos jurídicos, no producirán ninguna consecuencia
penal.
Desde el parámetro de la legalidad, esto es, desde la óptica de su
aplicación, me parece advertir un problema de difícil solución para la
autoridad fiscal, ¿Cómo se va a cuantificar el beneficio fiscal, cuando
éste se sustente en un diferimiento de la obligación de pago de la contribución?,
pues si bien la eliminación o reducción de la obligación de
pago de una contribución es fácilmente cuantificable, me parece que
es por demás complicado asignar un valor ecónomico al diferimiento
del pago de una contribución.
Recordemos que para determinar si una operación o conjunto de
operaciones cuentan con una razón de negocios, se tiene que hacer
una comparación entre el beneficio fiscal y el beneficio económico
razonablemente esperado por el contribuyente.
Desde el parámetro de la constitucionalidad, esta nueva figura jurídica, tiene un
problema importante.
En su diseño se previó la creación de un órgano colegiado integrado por
funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y
el Servicio de Administración Tributaria, cuya función consistiría en
emitir una opinión respecto de si en un caso concreto, sometido a su
consideración por la autoridad fiscal, existen elementos o no para presumir que los
actos jurídicos celebrados por el contribuyente carecen
de razón de negocios.
Y para su implementación, el legislador decidió establecer una
cláusula habilitante a favor del SAT al señalar que las disposiciones
relativas al referido órgano colegiado se darán a conocer mediante
reglas de carácter general que al efecto expida el Servicio de Administración
Tributaria.
Así, el legislador decidió facultar al SAT para decidir, entre otros
temas, los relativos a:
- El número total de funcionarios que integrarían el órgano
colegiado.
- El cargo que deben ocupar los funcionarios para poder integrar el órgano
colegiado.
- El número de funcionarios de la SHCP y el número de funcionarios del SAT que
integrarían ese órgano colegiado.
- El perfil (idoneidad) que deben tener los funcionarios para
integrar el órgano colegiado.
Lo que me parece que es violatorio del principio de reserva de ley.
El principio de reserva de ley exige que sea el legislador quien establezca los
elementos constitutivos de una figura jurídica. Dicha reserva de ley puede ser
absoluta o relativa. La reserva de ley absoluta
implica que la regulación de una materia sólo puede ser realizada por
una la ley emitida por el legislador, sin que puedan incidir fuentes diversas. Por su
parte, la reserva de ley relativa, permite que otras fuentes diversas a la ley,
coadyuven en la regulación materia de la misma, a
condición de que sea la ley quien establezca expresa y limitativamente
las directrices a las que deben ceñirse.
En el caso de la materia fiscal, la reserva de ley es relativa, por lo
que en su regulación pueden incidir fuentes diversas23
Así, si en el caso en concreto, el legislador no estableció los elementos antes
mencionados, estimo que con ello se violó el principio de
reserva de ley, pues no estableció las directrices suficientes para que
las diversas fuentes pudiesen regular los demás temas que incidieran
en ellas.
Pero incluso, aún y cuando la regulación de estos temas, no fuese
necesario preverla en la ley, de cualquier forma la misma resulta inconstitucional,
pues al facultar al SAT a proveer sobre ellos, sin que
los mismos correspondan a cuestiones técnicas que exijan ser regulados por un
órgano, autoridad, entidad o dependencia especializada
en determinada rama del conocimiento, se violentaría el principio de
reserva y preferencia reglamentaria.
Ello es así porque la facultad que le fue conferida al SAT se encuentra enmarcada
dentro de lo que se ha denominado como cláusulas
habilitantes.
Las cláusulas habilitantes son mecanismos a través de los cuales
el legislador habilita a un órgano del Estado, principalmente de la
administración pública, para regular una materia concreta, precisándole las bases
y los parámetros generales conforme a los cuales deberá
actuar. Esto es, la habilitación permite al órgano del Estado facultado
-dentro de un marco definido de acciónexpedir normas reguladoras
de un aspecto técnico específico y complejo que por sus características
requiere la previsión de soluciones a situaciones dinámicas que no
pueden preverse con absoluta precisión en la ley.24
Por lo que si la determinación de la forma de integración del órgano colegiado que
habría de determinar si hay o no elementos suficientes para presumir que los
actos jurídicos celebrados por el contribuyente carecen de razón de negocios, no
constituye un elemento
técnico, específico y complejo, resulta en consecuencia, que debía ser
el presidente, a través de la facultad reglamentaria, quien estableciera
los pormenores de esa regulación.
Al no considerarlo así, el legislador transgredió los principios de
reserva y preferencia reglamentaria.
En apoyo de lo cual, se cita la jurisprudencia siguiente:
TURISMO. LOS ARTÍCULOS 87, FRACCIÓN I Y DÉCIMO QUINTO
TRANSITORIO DEL REGLAMENTO DE LA LEY GENERAL RELATIVA, VIOLAN
EL PRINCIPIO DE RESERVA REGLAMENTARIA.
Los artículos 16 y 89, fracción I, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos prevén los principios de reserva y preferencia reglamentarias,
conforme a los cuales corresponde al titular del Poder Ejecutivo Federal emitir los
reglamentos para proveer en la esfera administrativa
a la exacta observancia de las leyes, a menos que el legislador reserve
expresamente determinado tema o aspecto a una norma distinta del reglamento
mediante el establecimiento de una cláusula habilitante. Acorde
con los principios indicados, cuando el segundo párrafo del artículo 46 de
la Ley General de Turismo ordena que en las “disposiciones reglamentarias” se
establecerán todas aquellas personas físicas y morales obligadas
a inscribirse en el Registro Nacional de Turismo, debe entenderse que el
legislador dejó a salvo la facultad reglamentaria del Ejecutivo Federal, ya
que no habilitó a autoridad alguna y, por tanto, que en razón del principio
de reserva reglamentaria, es en el Reglamento de ese ordenamiento legal
donde deben precisarse los sujetos obligados a realizar la inscripción en
el registro indicado. Con base en lo anterior, los artículos 87, fracción I y
décimo quinto transitorio del Reglamento de la Ley General de Turismo
violan los principios citados, pues indebidamente facultan al Secretario
de Turismo para emitir un acuerdo en el que se precisen los prestadores
de servicios turísticos obligados a inscribirse en el Registro Nacional de
Turismo, a pesar de que la regulación de ese aspecto corresponde al titular del
Poder Ejecutivo Federal, en ejercicio de la facultad reglamentaria
constitucionalmente prevista a su favor; máxime que no existe una habilitación del
legislador y que la precisión de tales sujetos no constituye un
aspecto técnico u operativo.
Tesis de jurisprudencia 95/2017 (10a.). Aprobada por la Segunda Sala
de este Alto Tribunal, en sesión privada del veintiocho de junio de dos mil
diecisiete.
Esta tesis se publicó el viernes 14 de julio de 2017 a las 10:21 horas en
el Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera de aplicación
obligatoria a partir del martes 01 de agosto de 2017, para los efectos
previstos en el punto séptimo del Acuerdo General Plenario 19/2013.
Hasta aquí el análisis de estas dos figuras antielusivas, que constituyen sin duda,
un paso fuerte y decidido que busca ampliar los
margenes de recaudación.
Para finalizar, no quiero perder la oportunidad de señalar que,
coincido plenamente con el diagnóstico que realiza Juan Manuel Ortega
Maldonado, cuando señala que:
En México, el interés del Estado de proteger los caudales públicos ha
ido adquiriendo connotaciones alarmantes en los últimos años, de manera
que hemos sido testigos silenciosos de un incesante aumento en la aprobación de
muchos tipos penales y de sanciones tributarias que proclaman
abiertamente tener ese propósito; sin embargo, este aumento desproporcionado
no viene acompañado de un aumento en el número de garantías
procesales dispensadas a favor de los contribuyentes.
IV. CONCLUSIONES
En un entorno económico afectado gravemente por la crisis sanitaria en la que nos
encontramos, las medidas que han sido analizadas, vienen a saturar un
deteriorado sistema fiscal, que en poco ayudarán a aliviar el ambiente de zozobra
y resquemor.
Su implementación por parte del Servicio de Administración Tributaria será un reto
de muy difícil realización. Me atrevo a decir, que en algunos años, estas medidas
habrán de ser derogadas, como en su momento lo fue la Ley del Impuesto a los
Depósitos en Efectivo y la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única.
La experiencia ha demostrado que la saturación normativa, no contribuye a una
efectiva realización de la vida en sociedad que todos deseamos. Sea ésta la
ocasión para afirmar. Así no!
V. BIBLIOGRAFÍA
Bejar Rivera, Luis José y Gómez Cotero, José de Jesús. Los procedimientos
tributarios vs los derechos de los contribuyentes, Thomson Reuters, México, 2018.
Jiménez Morales, Arturo. Análisis jurídico de las presunciones y ficciones y
su aplicación en materia fiscal a la obtención de dividendos, Tax editores,
México, 2008.
Ortega Maldonado, Juan Manuel, Coordinador. Justicia Tributaria y derechos
humanos, UNAM Instituto de Investigaciones Jurídicas, México,
2016.
Tapia Tovar, José. La evasión fiscal, Editorial Porrúa, México, 2006.
Venegas Álvarez, Sonia. Presunciones y Ficciones en el Impuesto Sobre la
Renta de las personas físicas en México, UNAM Instituto de Investigaciones
Jurídicas, México, 2007.
Legislación
Código Fiscal de la Federación.
Ley del Impuesto Sobre la Renta.
Resolución Miscelánea Fiscal.
Iniciativa por la que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones
de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, de la Ley del Impuesto al Valor
Agregado, de la Ley del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios y
del Código Fiscal de la Federación, formulada por el titular del ejecutivo
federal.
Dictamen con proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan
diversas disposiciones de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, de
la Ley del Impuesto al Valor Agregado, de la Ley del Impuesto Especial
Sobre Producción y Servicios y del Código Fiscal de la Federación
Otras fuentes de consulta
Semanario Judicial de la Federación.