Construcción de la Ciudadanía 3°A
• Los y las adolescentes y sus derechos
Este eje pone el foco en que ustedes, las y los jóvenes, son sujetos de derecho con plena capacidad
para participar, ser escuchadas y escuchados y no discriminadas y discriminados por ningún
motivo, y define a las personas adultas y al Estado como garantes de esos derechos. Durante
mucho tiempo, las niñas, niños y jóvenes fueron tratadas y tratados desde una mirada tutelar, es
decir, como personas que aún no habían completado el desarrollo de las capacidades intelectuales
y emocionales necesarias para discernir correctamente y que, por lo tanto, requerían de la
presencia tutelar de una persona adulta para que las y los guiara y protegiera del entorno e incluso
de ellas y ellos mismos. Así, eran concebidas y concebidos como objetos de protección. La familia,
en primera instancia, y luego el Estado, eran encargados de cumplir ese rol.
En el último cuarto del siglo XX, esta concepción de la niñez y adolescencia recibió críticas y fue
repensada. Fruto de luchas y transformaciones sociales, se llevó a cabo un cambio de paradigma,
el cual dio lugar y permitió desarrollar el enfoque actual basado en la protección integral de
derechos. Desde esta perspectiva, las niñas, niños y adolescentes, tienen derechos particulares
por su condición de seres en formación. Esto significa que el Estado, en todas las acciones y
decisiones que las y los competan, debe garantizar que se preserve y promueva su desarrollo de
una manera integral y respetar su condición de sujetos de derecho.
Desde este enfoque, como adolescentes, tienen derecho, entre otras cosas, a la vida, a la salud, a
la educación, al acceso a la información, a la participación y a desempeñar un papel socialmente
activo. Se establece, además, que se las y los debe proteger, acompañar y escuchar y, sobre todo,
que sus opiniones deben ser tenidas en cuenta. Esta forma de entenderlas y entenderlos como
ciudadanos plenos desafía los modos de hacer la escuela, y el sistema educativo. Es la puerta de
entrada para que las prácticas escolares puedan repensarse desde este nuevo paradigma. Se
expresa en nuevas formas de habitar el aula, en el impulso de nuevos modos de aprendizaje y
enseñanza, y en la búsqueda de transformaciones institucionales que acompañen esta nueva
perspectiva. En este marco, la participación estudiantil en la vida escolar se vuelve un aspecto
central, ya que esta concepción implica reconocerlas y reconocerlos como personas activas en el
ejercicio de aquellos derechos que les corresponden y hace hincapié en su cuidado y
acompañamiento. Además, las y los impulsa a tomar decisiones con autonomía para que puedan
asumir gradualmente responsabilidades y producir transformaciones institucionales que
democraticen la escuela e incidan en la forma en que se toman las decisiones que atañen a todas
y todos.
El derecho a la Educación Sexual Integral (Ley 26.150)
En el año 2006, se dicta la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26.150 que sostiene que
las y los estudiantes tienen derecho a recibir ESI en todos los establecimientos educativos
públicos, tanto de gestión estatal como privada. Así, se las y los considera como sujetos de
derecho de la ESI, en consonancia con la perspectiva de la que veníamos hablando, y compromete
a la escuela a abordarla en su complejidad, es decir, contemplando todos sus aspectos: biológicos,
psicológicos, sociales, afectivos y éticos.
Este derecho, además, se asocia al reconocimiento de otros derechos que tienen como
adolescentes:
• Recibir conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados para poder cuidar
su propio cuerpo.
• Asumir conductas responsables y solidarias en relación a las otras personas.
• Habitar instituciones educativas en las que se respeten por igual los derechos de todas las
personas, sin estereotipos de género que cimienten desigualdades.
• Vivir sin violencia.
• Vivir libremente su sexualidad, sin discriminación de género y/o por orientación sexual.
• Expresar sus emociones, sentimientos, pensamientos e ideas.
• Decir “no” frente a situaciones de presión de pares o de personas adultas.
• Contar con personas adultas responsables que puedan acompañar y orientarlas y
orientarlos en situaciones de maltrato o abuso.
• A su vez, implica habilitar en la escuela espacios participativos y respetuosos de la
integridad de cada una y uno y de la diversidad de creencias y situaciones, promoviendo
distintas formas de participación.
La escuela es un lugar en el que podes:
Ser protagonista, hablar y ser escuchada y escuchado; tomar
decisiones pensadas con respecto a tu sexualidad; conocer tus
derechos sexuales y reproductivos, y también tus
responsabilidades; informarte sobre el mejor modo de cuidar tu
cuerpo. De tu participación también depende hacer realidad la
ESI en tu escuela y en las aulas, para que se garantice el
derecho a recibir información científica, precisa, confiable y
actualizada.
Actividad para resolver en clase (individual o grupal):
1) ¿Conocías la Ley Nacional de Educación Sexual Integral? Si la conocías ¿Dónde
escuchaste hablar de ella y que escuchaste o leíste?
2) ¿Estas de acuerdo con que la misma sea un derecho de todos y todas los y las
adolescentes? ¿Por qué?
3) En base a las unidades planteadas por la docente, piensa algún tema que te gustaría
trabajar en la materia (se podría abordar en un proyecto futuro o como instancia de
reflexión dentro del aula)