No.
DE PROCESO 2018-800-00346
Número de Radicado: 2019-01-178338
Fecha: 2019/05/02 Hora: [Link]
Folios: 14 Anexos: NO
SENTENCIA
Superintendencia de Sociedades Bogotá, D.C.
Partes
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero
Contra
Nicolás Vargas Guerrero y Promotora y Administradora de Sociedades y Cía.
(Proadso y Cía.) S.C.A.
Trámite
Proceso verbal
Número del proceso
2018-800-00346
I. ANTECEDENTES
Antes de analizar los argumentos que han sido formulados por las partes, es
necesario hacer un breve recuento de los antecedentes fácticos más relevantes
del presente caso.
Mediante escritura pública n.° 5069 del 1 de septiembre de 1978 de la notaría
cuarta del círculo de Bogotá, se constituyó Promotora y Administradora de
Sociedades y Cía. S.C.A. (Proadso y Cía.) S.C.A. (ver folios 30 a 48).
Desde el 28 de junio de 2003, la composición accionaria de Proadso y Cía. S.C.A.
era la siguiente (ver folios 216 a 221):
TABLA N.° 1
COMPOSICIÓN ACCIONARIA DE PROADSO Y CÍA. S.C.A.
DESDE JUNIO DE 2003
Porcentaje de
Accionistas n.° de acciones
participación
Promotora y Administradora de Sociedades y
Socia gestora
Cía. Ltda.
Ana Lucía Guerrero de Torrente —
194 97%
Sucesión—
Blanca Vargas de García 1 0,5%
Marina Vargas de Concha 1 0,5%
Constanza Vargas Guerrero 1 0,5%
María Cristina Vargas Guerrero 1 0,5%
Camilo Vargas Guerrero 1 0,5%
Distribuidora Vargas y Cía. S.C.A. 1 0,5%
Total 200 100%
Desde la constitución de Proadso y Cía. S.C.A., la socia gestora de la compañía
ha sido Promotora y Administradora y Cía. Ltda., tal como consta en la escritura
pública n.° 5069 del 1 de septiembre de 1978 y el certificado de existencia y
2 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
representación legal (ver folios 23 y 30). A su turno, desde la fecha de constitución
hasta el 11 de febrero de 2013 la representante legal de la sociedad gestora era
Ana Lucía Guerrero de Torrente (ver folio 26).
Así mismo, en el artículo 18 de los estatutos de la compañía se pactó que la
compañía tendría una junta directiva compuesta por 3 miembros principales y sus
suplentes personales (ver folio 39). Dicho órgano social tenía la función de
autorizar a la socia gestora la compra, venta o gravamen de bienes inmuebles, así
como la celebración de contratos cuya cuantía fuera o excediera de $20.000.000
(ver folio 39).
Posteriormente, la asamblea general de accionistas en sesión asamblearia del 10
de noviembre de 1988 reformó los estatutos de la compañía, particularmente, el
artículo 18. De esta forma, la junta directiva quedó conformada por 7 miembros
principales y sus suplentes personales, tal como consta en la escritura pública n.°
1231 del 13 de abril de 1989 (ver folio 231 a 238).
El 22 de marzo de 2009, Ana Lucía Guerrero de Torrente falleció y en su
testamento designó a Nicolás Vargas Guerrero y a Stella Rodríguez Beltrán como
albaceas con tenencia de bienes por el término de 3 años, sin prórroga.
Así pues, Nicolás Vargas Guerrero y Stella Rodríguez Beltrán tenían la
administración de las 194 acciones de las que era titular Ana Lucía Guerrero de
Torrente.
Vencido el término por el cual fueron designados los albaceas —22 de marzo de
2012— la Juez 24 de Familia de Bogotá, mediante providencia del 8 de
septiembre de 2017 designó a Nicolás Vargas Guerrero como representante de
las 194 acciones de las que era titular Ana Lucía Guerrero de Torrente en Proadso
y Cía. S.C.A. (ver folios 77 y 78).
Contra dicha providencia, Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero
interpusieron recurso de apelación, sin embargo, el Juez 24 de Familia de Bogotá,
mediante providencia del 2 de febrero de 2018 denegó el recurso de apelación.
Contra esta providencia, Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero
presentaron un recurso de reposición y en subsidio queja.
En consecuencia, mediante providencia del 8 de mayo de 2018 el Juzgado 24 de
Familia de Bogotá ordenó la expedición de copias para tramitar el recurso de
queja (ver folios 77 a 78). Finalmente, mediante providencia del 29 de marzo de
2019 de la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, se
resolvió el recurso de queja y declaró bien denegada la concesión del recurso de
apelación contra el auto del 8 de septiembre de 2017 que designaba al señor
Vargas Guerrero como representante de las aludidas acciones (ver folio 265).
De esta forma, Nicolás Vargas Guerrero, en reunión de la asamblea general de
accionistas de Proadso y Cía. S.C.A. celebrada el 16 de abril de 2018, en su
calidad de representante de las 194 acciones de la sucesión de la señora
Guerrero de Torrente y como representante legal de la socia gestora aprobó unas
reformas estatutarias (ver folios 50 a 76). Las reformas estatutarias consistieron en
eliminar la junta directiva, designar en el máximo órgano social la función de
autorizar la celebración de actos o contratos de compra, venta, o gravamen de los
bienes inmuebles y vehículos de la compañía a la socia gestora, se pactó que la
compañía asumiría las multas impuestas por las autoridades administrativas al
representante legal de la socia gestora y al revisor fiscal cuando no sean
3 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
atribuidas a conductas dolosas o culposas, siempre y cuando dichas conductas
beneficien a los socios, la sociedad y a terceros. Así mismo, se pactó una
autorización a la socia gestora de todos los contratos celebrados con anterioridad
a la reforma estatutaria (ver folio 65).
De los interrogatorios de parte practicados durante la audiencia inicial, se advierte
un conflicto entre los accionistas de la sociedad.
Con base en lo anterior, Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero,
presentaron una demanda ante esta Delegatura, con fundamento en las normas
que regulan el abuso del derecho de voto.
II. CONSIDERACIONES DEL DESPACHO
La demanda presentada ante este Despacho está orientada a establecer si
Nicolás Vargas Guerrero en su calidad de representante de las 194 acciones de la
sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente y representante legal de la socia
gestora de Proadso y Cía. S.C.A., ejerció en forma abusiva su derecho de voto
durante la reunión de la asamblea general de accionistas de Proadso y Cía.
S.C.A., celebrada el 16 de abril de 2018. Lo anterior, con el fin de que se declare
la nulidad de las determinaciones sociales adoptadas en dicha sesión
asamblearia.
1. Legislación aplicable para abuso del derecho
En punto tocante a la normatividad aplicable a las sociedades en comanditas por
acciones sobre abuso del derecho de voto y la facultad de esta superintendencia
para analizarlo, debe ponerse a consideración lo dispuesto por los artículos 43 y
44 de la Ley 1258 de 2008, que señalan:
ARTÍCULO 43. ABUSO DEL DERECHO. Los accionistas deberán ejercer el derecho de
voto en el interés de la compañía. Se considerará abusivo el voto ejercido con el
propósito de causar daño a la compañía o a otros accionistas o de obtener para sí o
para una tercera ventaja injustificada, así como aquel voto del que pueda resultar un
perjuicio para la compañía o para los otros accionistas. Quien abuse de sus derechos
de accionista en las determinaciones adoptadas en la asamblea, responderá por los
daños que ocasione, sin perjuicio que la Superintendencia de Sociedades pueda
declarar la nulidad absoluta de la determinación adoptada, por la ilicitud del objeto.
La acción de nulidad absoluta y la de indemnización de perjuicios de la determinación
respectiva podrán ejercerse tanto en los casos de abuso de mayoría, como en los de
minoría y de paridad. El trámite correspondiente se adelantará ante la
Superintendencia de Sociedades mediante el proceso verbal sumario.
ARTÍCULO 44. ATRIBUCIÓN DE FACULTADES JURISDICCIONALES. Las funciones
jurisdiccionales a que se refieren los artículos 24, 40, 42 y 43, serán ejercidas por la
Superintendencia de Sociedades, con fundamento en lo previsto en el artículo 116 de
la Constitución Política.
La anterior disposición fue extendida para todos los tipos societarios por la ley
1450 de 2011, la cual dispuso en lo pertinente:
ARTÍCULO 252. ATRIBUCIÓN DE FACULTADES JURISDICCIONALES. Las funciones
jurisdiccionales otorgadas a la Superintendencia de Sociedades, por el artículo 44 de
la Ley 1258 de 2008, con fundamento en lo previsto en el artículo 116 de la
Constitución Política, procederán respecto de todas las sociedades sujetas a su
supervisión.
4 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
En relación con la vigencia de esta ley, en principio establecida para regir por 4
años (Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014), la ley 1753 de 2015, expresamente
señaló:
ARTÍCULO 267. VIGENCIAS Y DEROGATORIAS. La presente ley rige a partir de su
publicación y deroga todas las disposiciones que le sean contrarias.
Se deroga expresamente el artículo 121 de la Ley 812 de 2003; los artículos 21, 120 y
121 de la Ley 1151 de 2007; los artículos 9o, 17, 31, 53, 54, 55, 58, 65, 66, 67, 68,
70, 71, 72, 76, 77, 79, 80, 81, 82, 83, 89, 93, 94, 95, 97, 109, 117, 119, 124, 128, 129,
150, 167, 172, 176, 182, 185, 186, 189, 199, 202, 205, 209, 217, 225, 226, el
parágrafo del artículo 91, y parágrafos 1o y 2o del artículo 261 de la Ley 1450 de
2011.
Con el fin de dar continuidad a los planes, programas y proyectos de mediano y largo
plazo, los artículos de las Leyes 812 de 2003, 1151 de 2007 y 1450 de 2011 no
derogados expresamente en el inciso anterior o por otras leyes continuarán
vigentes hasta que sean derogados o modificados por norma posterior.
Todo lo anterior se confirma con las disposiciones procesales sobre la materia. Al
respecto, el Código General del Proceso dispone:
ARTÍCULO 24. Ejercicio de funciones jurisdiccionales por autoridades administrativas .
(…)
5. La Superintendencia de Sociedades tendrá facultades jurisdiccionales en materia
societaria, referidas a:
(…)
e) La declaratoria de nulidad absoluta de la determinación adoptada en abuso del derecho por
ilicitud del objeto y la de indemnización de perjuicios, en los casos de abuso de mayoría, (…)
Como corolario de lo anterior, debemos entender pues que la norma de abuso del
derecho aplica no solo a las sociedades por acciones simplificadas, sino
adicionalmente a los demás tipos societarios, incluyendo el caso que nos ocupa.
2. Análisis de los presupuestos requeridos para que se configure un abuso
de derecho de voto
Este Despacho ha empleado la regla del artículo 43 de la Ley 1258 de 2008 para
reprender la conducta de asociados mayoritarios en la aprobación de procesos de
capitalización,1 la retención de utilidades2 y la remoción de administradores.3 En
los procesos mencionados, se hizo énfasis en que el derecho de voto no puede
convertirse en un instrumento para lesionar deliberadamente a la minoría, ni para
que el accionista controlante se adjudique prerrogativas especiales a expensas de
los demás asociados. Al resolver los casos mencionados, el Despacho también
aludió a los presupuestos que deben acreditarse para controvertir actuaciones
potencialmente abusivas. Así pues, un demandante que invoque la utilización
irregular del derecho de voto debe probar que el ejercicio de esa prerrogativa le
causó perjuicios a la compañía o a alguno de los accionistas o que sirvió para
obtener una ventaja injustificada. A este respecto, se discute el punto tocante al
elemento subjetivo del abuso del derecho, es decir, la atribución a título de dolo o
culpa de la actuación correspondiente al accionista que vota la decisión.
Frente a este último elemento, en el caso de Capital Airport Holdings Company
contra CAH Colombia S.A. esta Delegatura indicó que pueden existir indicios, que
permitan concluir la existencia de una intención, uno de ellos es la existencia de
1
Capital Airports Holding Company contra CAH Colombia S.A (sentencia n.° 800-20 del 27 de
febrero de 2014).
2
Isabel Cristina Sánchez Beltrán contra Centro Integral de Atención del Infractor de Tránsito S.A.S.
(sentencia n.° 800-44 del 18 de julio de 2014).
3
Serviucis S.A. contra Nueva Clínica Sagrado Corazón S.A.S (sentencia n.° 800-73 del 19 de
diciembre de 2013).
5 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
un conflicto intrasocietario el cual “pude tomarse como un indicio de la posible
intención lesiva detrás de la aprobación de determinaciones que perjudiquen a uno
o varios asociados4. […] Es importante recordar que el uso de maniobras sigilosas
ha sido considerado como un indicio acerca del posible carácter irregular de una
capitalización”5
Sin embargo, en punto tocante a la exigencia de este requisito para dar aplicación
al abuso del derecho, la Corte Suprema de Justicia ha establecido:
c) Finalmente, existiendo como en verdad existen distintos criterios, unos de carácter
subjetivo y otros meramente objetivos, que con el paso del tiempo y a medida que las
circunstancias evolucionan han utilizado la doctrina para hallar el abuso y denunciarlo
en el ejercicio de facultades o prerrogativas jurídicas no obstante la legalidad externa
que en apariencia lo caracteriza, en el estado actual de la investigación científica
acerca de esta controvertida materia, y así lo sugieren por cierto varias de las opiniones
de autores incluidos en el provechoso repertorio de transcripciones contenido en la
demanda de casación que se estudia, se tiene por admitido que aquellos criterios no
son excluyentes en homenaje al absolutismo conceptual por el que propugna el
recurrente y que en sistemas como el colombiano donde no se cuenta con una
definición legal del "abuso", su existencia debe ser apreciada por los jueces en cada
caso, en función de los objetivos de la regla de derecho frente a la cual esa figura
adquiere relevancia. Por eso, con evidente acierto expresaba en 1928 H. Capitant en
un escrito dedicado al tema (Sur l’Abus des Droits. Revista trimestral de derecho civil.
París) que con el rigor exigido en un comienzo por las distintas corrientes de
pensamiento, es en verdad imposible diseñar una fórmula única aplicable a cualquier
clase de derechos que permita definir el "abuso" en su ejercicio, toda vez que en
algunas situaciones que por lo común corresponden al campo de la responsabilidad
extracontractual se requerirá en el autor la intención de perjudicar o bastará la culpa
más o menos grave y aun la simple ausencia de un interés o utilidad, mientras que ante
situaciones de otra naturaleza habrá por necesidad que acudir, para no entregar la
vigencia integral del principio a los riesgos siempre latentes de la prueba de las
intenciones subjetivas, a la finalidad de la institución del derecho de cuyo ejercicio se
trata e, incluso, a las buenas costumbres reinantes en la correspondiente actividad; en
suma, nada hay de insensato en entender, guardando consonancia con estas
directrices básicas, que los tribunales sabrán en cada caso hacer uso del saludable
poder moderador que consigo lleva la sanción de los actos abusivos en los términos de
notable amplitud en que la consagran preceptos como el tantas veces citado artículo
830 del Código de Comercio tomando en consideración que esa ilicitud originada por el
"abuso" puede manifestarse de manera subjetiva -cuando existe en el agente la
definida intención de agraviar un interés ajeno o no le asiste un fin serio y legítimo en
su proceder- o bajo forma objetiva cuando la lesión proviene de exceso o
anormalidad en el ejercicio de determinada facultad, vista la finalidad para la cual
fue esta última incorporada y reconocida en el ordenamiento positivo.
Resumiendo, la falta imputable a título de dolo o culpa grave no es un elemento
indispensable para la adecuada caracterización del abuso del derecho concebido
como “...principio general incorporado al ordenamiento por la jurisprudencia en
desarrollo de la norma del artículo 8o de la Ley 153 de 1887...”, y por lo tanto no
infringe dicho principio así como tampoco la disposición recién citada, la sentencia que
declara como práctica abusiva, en el sentido y para los efectos señalados en el artículo
830 del Código de Comercio el hecho de que una institución financiera colocada en
posición dominante frente a los usuarios de los servicios que presta, sin necesidad
objetiva y por el contrario violando los estatutos excepcionales que regulan, para
limitarlas, sus posibilidades operativas, exigen prestaciones complementarias bajo la
modalidad de contratos ligados que, por obra de sus propias cláusulas o debido a la
forma como la institución los ejecuta para ventaja suya, redundan en daño para
6
quienes en la práctica no cuentan con alternativa distinta a aceptarlos. (Resaltado por
el suscrito)
4
El Despacho también se ha valido de la existencia de serias diferencias entre accionistas
mayoritarios y minoritarios para justificar el decreto de medidas cautelares. Cfr., por ejemplo, los
Autos No. 700-008103 del 10 agosto 2012, 801-012437 del 3 de septiembre de 2012 y 801-013957
del 4 de octubre de 2012.
5
Cfr. Sentencia n.° 800-20 del 27 de febrero de 2014.
6
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia de octubre diecinueve de 1994.
Mag. Ponente: Dr. Carlos Esteban Jaramillo Schloss. Exp. 3972
6 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
A la luz de lo anterior, el Despacho procederá a analizar las decisiones
censuradas por las demandantes, con el fin de establecer si se produjo un
ejercicio abusivo del derecho de voto durante la reunión del 16 de abril de 2018
del máximo órgano social de Proadso y Cía. S.C.A.
3. Acerca de la calidad de Nicolás Vargas Guerrero como administrador de
las 194 acciones de la sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente
Como se expuso anteriormente, Nicolas Vargas Guerrero fue designado por el
Juzgado 24 de Familia de Bogotá como representante administrador de las 194
acciones de la sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente en Proadso y Cía.
S.C.A. el 8 de septiembre de 2017. Al respecto, en la demanda se ha afirmado
que dicho nombramiento no estaba ejecutoriado por cuanto contra el auto que
negó el recurso de apelación en contra del nombramiento referido, se interpuso un
recurso de reposición y en subsidio queja. Por tal motivo, las demandantes
consideran que el señor Vargas Guerrero no podía actuar en la calidad
mencionada en la reunión asamblearia del 16 de abril de 2018.
Sobre el particular, en la contestación de la demanda se indicó que el señor
Vargas Guerrero actuó en la aludida sesión asamblearia de conformidad con las
decisiones proferidas por el Juzgado 24 de Familia de Bogotá, sin que tuviera
restringida la facultad de administrar las 194 acciones de las que era titular Ana
Lucía Guerrero de Torrente.
Dicho lo anterior, este Despacho estima pertinente precisar que, el recurso de
queja no suspende los efectos de la decisión objeto de impugnación. Ciertamente,
en el estatuto procesal se han indicado los eventos en los cuales un recurso
suspende una decisión judicial. En ese sentido en el Código General del Proceso
se consagró el efecto suspensivo únicamente en el marco del recurso de
apelación y para cierto tipo de decisiones indicadas taxativamente. Es por esto
que en el artículo 323 del mencionado código se dispuso que “la apelación de los
autos se otorgará en el efecto devolutivo, a menos que exista disposición en
contrario”.
Así, en el presente caso, como el recurso de apelación fue denegado, el
nombramiento del señor Vargas Guerrero surtió efectos, sin que el recurso de
queja interpuesto afectara el cumplimiento de la providencia judicial. Revisado el
estatuto procesal, el Despacho no encuentra que la designación o nombramiento
de administradores de los bienes de una sucesión tenga siquiera recurso de
apelación. Dicha circunstancia, suficiente por sí sola para dejar en cabeza del
señor Vargas las facultades como representante de la sucesión para la
administración de las acciones, fue confirmada por la Sala de Familia del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante providencia del 29 de marzo de
2019, en la cual, declaró bien denegado el recurso de apelación.
De esta forma, para el Despacho es claro que el señor Vargas Guerrero tenía la
calidad de representante administrador de las 194 acciones de la sucesión de Ana
Lucía Guerrero de Torrente para la reunión de la Asamblea General de
Accionistas celebrada el 16 de abril de 2018.
7 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
4. Acerca de las reformas estatutarias del artículo 18 y del literal a) del
artículo 19 de los estatutos sociales
De acuerdo con la demanda y según consta en el acta n.° 42 de la asamblea
general de accionistas, las reformas estatutarias del artículo 18 y del literal a) del
artículo 19 de los estutos sociales de Proadso y Cía. S.C.A., perjudican a los
accionistas minoritarios.
Las reformas estatutarias en mención, consistentes en la eliminación de la junta
directiva de Proadso y Cía. S.C.A., y la asignación de funciones a la asamblea
general de accionistas para autorizar a la socia gestora la celebración de contratos
de compra, venta y gravamen de los activos de la sociedad. Así, a juicio de las
demandantes, dichas reformas estatutarias, por una parte, perjudicarían a Cristina
Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero al impedirles formar parte de la
junta directiva y administración de la sociedad, así como que les impide convocar
a reuniones del máximo órgano social, revisar balances, revisar la gestión y
control del revisor fiscal (ver folio 59).
Por otra parte, en criterio de las demandantes, las reformas estatutarias aludidas,
beneficiarían al señor Vargas Guerrero, quien, al tener la mayoría decisoria en la
asamblea general de accionistas, —en su calidad de representante de las 194
acciones de la sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente— y al tener la calidad
de representante legal de la socia gestora, se aprobaría a sí mismo, la celebración
de cualquier acto o contrato sobre los activos de la compañía, sin requerir del voto
de los demás accionistas (ver folio 59). Circunstancia que no se presentaría si
existiera una junta directiva encargada de autorizar a la socia gestora la
celebración de actos y contratos.
Por su parte, los demandados afirmaron en su contestación que la junta directiva
de la compañía actualmente no ejerce sus funciones pues no ha sido posible el
nombramiento de sus miembros. Lo anterior, en atención a que en las múltiples
reuniones asamblearias a las cuales se ha convocado para el nombramiento de
dicho órgano social, nunca se ha llegado a un acuerdo o los accionistas no asisten
a la reunión (ver folios 150 y 151). Es decir, que, por las mismas desavenencias
suscitadas entre los accionistas no ha sido posible la conformación de la junta
directiva. En criterio de los demandados, con las referidas reformas estatutarias se
pretendía dar agilidad en la toma de decisiones y evitar la afectación del buen
desarrollo del objeto social de la compañía (Id.).
Para fundamentar su posición, los demandados afirmaron que la función de la
junta directiva de autorizar la celebración de actos o contratos cuya cuantía fuera o
excediera los $20.000.000 impide la ejecución del objeto social. Lo anterior, por
cuanto al no estar conformada la junta directiva, la socia gestora no podría obtener
la autorización de dicho órgano social para celebrar contratos con una cuantía
superior a $20.000.000.
En este orden de ideas, debe decirse que “la participación de un accionista
minoritario en la junta directiva de una sociedad puede ser un importante
mecanismo para la defensa de sus intereses, ante las posibles actuaciones
abusivas del controlante, particularmente en hipótesis de conflictos
intrasocietarios. Así, por ejemplo, la designación de directores que sean
independientes del mayoritario podría facilitar la detección temprana de conductas
anómalas. Sobre el particular, puede consultarse el auto n.° 700-008103 del 10
agosto 2012, emitido en el caso de Vergel & Castellanos S.A. contra Concesión
Autopista Bogotá Girardot S.A., en el cual este Despacho expresó lo siguiente:
8 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
“Es frecuente que la posibilidad de que un accionista minoritario designe a uno o varios
administradores se convierta, en la práctica, en un mecanismo idóneo para la defensa
de sus intereses ante posibles actuaciones opresivas en su contra. No se trata, por
supuesto, de administradores nombrados con el único propósito de servir los intereses
del accionista minoritario, por cuanto ello iría en contra de lo preceptuado en el artículo
23 de la Ley 222, citada. El punto es simplemente que el nombramiento de
administradores que no tengan vínculos con los accionistas controlantes podría, a lo
menos, facilitar la detección de conductas irregulares en el curso de la gestión social.
Por este motivo, existen conflictos societarios en los que la [destitución de ciertos
administradores] haría más vulnerable a un accionista minoritario frente a las [posibles]
actuaciones abusivas de los controlantes” 7.
Revisados los estatutos de la compañía, el Despacho encuentra que, en el artículo
18 se estableció una junta directiva conformada por 7 miembros principales y 7
suplentes, así mismo, en el artículo 19 de los estatutos sociales se pactó que la
junta directiva tuviera la función de “autorizar a la socia gestora para comprar,
vender o gravar bienes inmuebles y para celebrar los contratos y actos cuya
cuantía sea o exceda de veinte millones de pesos ($20.000.000)” (ver folio 39).
Por otro lado, de la lectura del acta aclaratoria del acta n.° 42, el Despacho
encontró que con la aprobación de la eliminación de la junta directiva se le asignó
al máximo órgano social, la función de autorizar a la socia gestora “para celebrar
los contratos en cuyos actos se involucre la compra, venta o gravamen de bienes
inmuebles y vehículos que conforman el activo de la sociedad Proadso y Cía.
S.C.A.” (ver folio 215 reverso).
Al revisar los elementos de juicio obrantes en el expediente, el Despacho advirtió
que, en efecto, tal como lo afirmaron los demandados, de la lectura de las actas
n.° 40 y 41 de las reuniones asamblearias del 14 de julio de 2017 y 28 de marzo
de 2018, no fue posible el nombramiento de los miembros de la junta directiva (ver
folios 207 a 211). Esto se debe al conflicto intrasocietario suscitado entre las
demandantes y Nicolás Vargas Guerrero. Así, por ejemplo, en la primera de las
sesiones asamblearias mencionadas, se dio por terminada la reunión sin que
siquiera se hubiera deliberado sobre la elección de la junta directiva, único punto
del orden del día a tratar, por cuanto las demandantes no se encontraban seguras
de quién ejercía el cargo de representante legal de la sociedad (ver folios 207 y
208). En la segunda reunión asamblearia mencionada, ninguno de los accionistas
presentó planchas para el nombramiento de los miembros de la junta directiva, por
lo cual, tampoco se tomó una decisión al respecto (ver folio 210 reverso).
Aunado a lo anterior, al revisar el certificado histórico de miembros de junta
directiva de Proadso y Cía. S.C.A., el Despacho encontró que el 16 de abril de
2009 se inscribieron 3 miembros de junta directiva con sus suplentes, sin
embargo, en agosto de 2010 dos de los miembros principales que habían sido
nombrados renunciaron, así como un miembro suplente (ver folios 41 a 50 del
cuaderno de medidas cautelares). En todo caso, los tres miembros que habían
sido nombrados tampoco habrían podido deliberar y tomar decisiones pues en el
artículo 18 de los estatutos sociales se consagró que la junta directiva “deliberaría
y decidiría válidamente con la presencia y los votos de seis (6) de sus siete (7)
miembros” (ver folio 232 reverso). Así mismo, la declaración de Constanza Vargas
Guerrero acredita que incluso cuando Ana Lucía Guerrero de Torrente estaba con
vida, tampoco se tenía en cuenta a la junta directiva, pues la señora Guerrero de
Torrente era la dueña de la compañía8.
7
Serviucis S.A. contra Nueva Clínica Sagrado Corazón S.A.S. (sentencia n.° 800-73 del 19 de
diciembre de 2013).
8
Cfr. Grabación de la audiencia del 18 de marzo de 2019, [Link]. (Ver folio 200)
9 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
Todo lo anterior, le permite concluir al Despacho que la junta directiva de la
compañía no ejercía sus funciones, impidiendo que se analizara siquiera cualquier
contrato que superara los $20’000.000, hecho que, en la práctica, podría llevar a
una parálisis de la empresa.
De otra parte, es importante establecer si el representante de las acciones de la
señora Ana Lucía Guerrero de Torrente, tenía las facultades necesarias para
tomar la decisión respectiva. Sobre el particular, debe señalarse, que nada obsta
para que el representante legal cumpla su función de administrador de las
acciones, siempre y cuando no se tome las facultades propias y exclusivas del
propietario. Esta circunstancia implica que el representante de las acciones no
puede tomar decisiones que impliquen disposición de derechos (artículo 2158 del
Código Civil), sino simplemente aquéllas de administración. En el presente evento,
la disposición de activos principales de la sociedad o la modificación de
circunstancia de fondo de la sociedad están vedadas para el representante de las
acciones.
Sin embargo, la modificación de los estatutos sociales, teniendo en cuenta las
particulares circunstancias de la sociedad, en punto tocante a la supresión de la
Junta Directiva, no se encuentra en contra de la disposición mencionada, por
entender que esta reforma era necesaria para permitir la administración de la
sociedad.
Tampoco se encuentra que la supresión de la misma termine con cualquier control
a las actuaciones del representante legal basado en que actualmente el control
estaría en manos de la asamblea general de accionistas, respecto de todo
contrato que implique disposición de los bienes principales de la sociedad.
Y allí tendrá que tener en cuenta el representante de las acciones que sus
facultades están limitadas a la administración de éstas, no a la disposición, por lo
que, en la práctica, deberá limitar sus actuaciones frente a la sociedad evitando ir
más allá de los asuntos que la mera administración le permiten.
En ese orden de ideas, el Despacho considera que, con las reformas estatuarias
bajo estudio, en particular con la eliminación de la junta directiva, no se generó un
perjuicio a los accionistas o a la sociedad, como tampoco un beneficio injustificado
a favor de Nicolás Vargas Guerrero. Todo lo contrario, se eliminó un órgano social
inoperante, que tampoco es obligatorio para las sociedades en comanditas por
acciones y que, en vez de ejercer sus funciones, en el marco de un álgido conflicto
intrasocietario, no tenía miembros suficientes para deliberar y tampoco lograba
conformarse, bloqueando así, el desarrollo del objeto social de la compañía.
Lo anterior, también fue corroborado con la declaración de Cristina Vargas
Guerrero9quien manifestó que los perjuicios sufridos con dicha decisión todavía no
se habían causado, sino que se verían con el paso del tiempo.
Adicionalmente, con la eliminación de la junta directiva de la compañía no se
perjudicó a los accionistas minoritarios, quienes bajo el sistema de cociente
electoral no podrían haber llegado a tener alguna posición en la junta directiva. En
todo caso, no debe perderse de vista que, los miembros de junta directiva no son
elegidos para representar los intereses de los accionistas minoritarios sino para
proteger los intereses de la sociedad. Es necesario recordar, que con la
eliminación de la junta directiva, las accionistas no perdieron el acceso a la
9
Cfr. Grabación de la audiencia del 18 de marzo de 2019, 51:00. (Ver folio 200)
10 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
información sobre la administración de la sociedad, pues tal como quedó pactado
en el literal a) del artículo 19 de la reforma estatutaria, ahora la asamblea general
de accionistas sería el órgano social encargado de autorizar a la socia gestora la
celebración de contratos sobre los activos de la sociedad.
En todo caso, las accionistas demandantes también tienen acceso a la
información de la compañía, como estados financieros, informes de gestión y
dictamen del revisor fiscal, en el seno del máximo órgano social.
Ahora bien, las actas de la asamblea general de accionistas demuestran que la
intención con la cual se aprobaron las reformas estatuarias bajo estudio, fue
legítima. En verdad, el Despacho encuentra que el voto ejercido por Nicolás
Vargas Guerrero en su calidad de administrador de las 194 acciones de la
sucesión de la señora Guerrero de Torrente, así como en su calidad de
representante legal de la socia gestora tuvo como finalidad permitir el desarrollo
del objeto social de la compañía y superar los posibles bloqueos en la toma de
decisiones de un órgano social inoperante.
Por lo cual, el Despacho desestimará las pretensiones de la demanda respecto de
la aprobación de las reformas estatuarias del artículo 18 y del literal a) del artículo
19 de los estatutos sociales, consignadas en el acta 42 y su aclaratoria,
correspondientes a la reunión de la asamblea general de accionistas celebrada el
16 de abril de 2018.
5. Acerca de la reforma estatutaria del literal b) del artículo 19 de los
estatutos
Ahora bien, el Despacho no encuentra pruebas en el expediente de que se
hubiera causado algún perjuicio a los accionistas o a la compañía, ni que se
presentare alguna actuación torcida por parte del accionista en la aprobación de la
reforma estatutaria del literal b) del artículo 19 de los estatutos sociales.
Ciertamente, pactar en los estatutos sociales el nombramiento de peritos idóneos
para valorar los activos de la compañía, no generó un beneficio injustificado para
los demandados. En ese mismo sentido, tampoco obra prueba o indicio de una
intención ilegítima en la toma de dicha decisión, razón por la cual el Despacho
desestimará las pretensiones de la demanda respecto de la aprobación de la
reforma estatutaria del literal b) del artículo 19 de los estatutos sociales adoptada
en la sesión asamblearia del 16 de abril de 2018 y consignada en el acta n.° 42 y
su aclaratoria.
6. Acerca de la reforma estatutaria del literal c) del artículo 19 de los
estatutos
Afirma la demanda que, según consta en el acta n.° 42 y en su aclaratoria en la
reunión de la asamblea general de accionistas celebrada el 16 de abril de 2018,
Nicolás Vargas Guerrero en su calidad de administrador de las 194 acciones de la
sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente y de representante legal de la socia
gestora, aprobó de manera abusiva una reforma estatutaria.
Dicha reforma estatutaria consiste en que “las sanciones o multas económicas que
imponga la Superintendencia de Sociedades y demás entes de vigilancia y control
al representante legal de la sociedad gestora como al revisor fiscal de Proadso y
Cía. S.C.A., cuyas conductas no sean atribuidas por culpa o dolo a los mismos, y
11 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
que además beneficien a los socios, a la sociedad y a terceros, la multa
económica será asumida por Proadso y Cía. S.C.A.” (ver folio 65).
Dicho lo anterior, el Despacho encuentra que la aludida reforma estatutaria le
genera un beneficio injustificado a Nicolás Vargas Guerrero en su calidad de
representante legal de la socia gestora de la compañía, pues tiende a liberar de
responsabilidad a un administrador y al revisor fiscal por hechos respecto de los
cuales una entidad administrativa les ha impuesto una sanción personal, motivo
por el cual la sociedad entraría a pagar no solamente las sanciones a su cargo
sino, adicionalmente, las que corresponden a sus administradores y al revisor
fiscal.
Debe decirse que, las sanciones que puede imponer esta Superintendencia de
Sociedades a un administrador en sede administrativa o judicial, por la violación
de sus deberes, por lo general, corresponden a una responsabilidad objetiva por la
infracción de normas, en la cual, se determina si los deberes generales de los
administradores de buena fe, diligencia y lealtad o los deberes específicos
consagrados en el artículo 23 de la Ley 222 de 1995 fueron cumplidos o no por el
administrador, sin que necesariamente se entre a analizar la conducta dolosa o
culposa del administrador. Por tal razón, la reforma estatuaria bajo estudio
perjudica a la sociedad, pues muy posiblemente terminaría siendo la sociedad
quien pague la multa por el incumplimiento de los deberes por parte del
administrador.
De otra parte, esta reforma dejaría a entera consideración del representante legal
de la socia gestora, la posibilidad de decidir si las multas impuestas por las
autoridades administrativas tuvieron por causa una conducta culposa o dolosa, así
como la determinación de si la conducta generó beneficios a los accionistas, la
sociedad y terceros, circunstancia que, únicamente puede ser definida por la
autoridad administrativa que ejerce vigilancia o control o por un juez.
Igualmente, el Despacho encuentra que las pruebas obrantes en el expediente
acreditan la existencia de un conflicto intrasocietario entre las demandantes y el
señor Vargas Guerrero, el cual, incluso ha llevado a que, en sede administrativa,
esta Superintendencia examine la conducta de Nicolás Vargas Guerrero como
administrador (ver folio 214). Todo lo cual le permite al Despacho concluir que el
propósito con el que fue adoptada la decisión bajo estudio fue la de eximirse del
pago de las posibles multas que imponga esta Superintendencia en sede
administrativa, por las múltiples investigaciones y quejas que presentan las
demandantes en su contra como administrador, para que así, sea la sociedad la
que pague dichas multas.
De lo anterior da cuenta el acta n.° 42 de la asamblea general de accionistas, en la
cual consta la intervención del apoderado de una de las accionistas —Blanca
Vargas de García— quien al momento de deliberar sobre la adopción de la
reforma estatutaria bajo estudio indico que, “la junta directiva ha sido imposible
nombrarla y en el momento el representante legal se encuentra ad portas de ser
sancionado por la Superintendencia de Sociedades al no cumplir con la obligación
de elegir la junta directiva, esta es la razón que de pronto quedó mal planteada en
la reforma de estatutos respecto a las sanciones porque no es justo siendo los
accionistas quienes deben nombrar la junta directiva, sea el representante legal y
el revisor fiscal quienes deban cargar con las sanciones pecuniarias por el
desacuerdo de los socios” (ver folio 214). Pero más claro aún lo expuesto en el
acta a continuación por una de las socias:
12 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
“…no es que le queramos quitar la responsabilidad como gerente y revisor fiscal,
porque aquí solo hay dos socias que presentan quejas y todo lo sabotean y no es
justo que ellos carguen con estas sanciones.”
Sin perjuicio de lo anterior, también debe ponerse de presente que, a la luz del
último inciso del artículo 200 del Código de Comercio, “se tendrán por no escritas
las cláusulas del contrato social que tiendan a absolver a los administradores de
las responsabilidades antedichas o a limitarlas al importe de las cauciones que
hayan prestado para ejercer sus cargos”.
En consecuencia, este Despacho encuentra que Nicolás Vargas Guerrero ejerció
el voto de manera abusiva, en su calidad de administrador de las 194 acciones de
la sucesión de la señora Guerrero de Torrente y como representante legal de la
socia gestora, en la aprobación de la reforma estatuaria contenida en el literal c)
del artículo 19 durante la reunión de la asamblea general de accionistas de
Proadso y Cía. S.C.A. celebrada el 16 de abril de 2018 y contenida en el acta n.°
42 y su aclaratoria. Por consiguiente, este Despacho anulará dicha decisión.
7. Acerca de la reforma estatutaria del literal d) del artículo 19 de los
estatutos
Según consta en el acta n.° 42 y su aclaratoria, en la reunión de la asamblea
general de accionistas celebrada el 16 de abril de 2018, Nicolás Vargas Guerrero
en su calidad de administrador de las 194 acciones de la sucesión de Ana Lucía
Guerrero de Torrente y de representante legal de la sociedad gestora, aprobó una
reforma estatutaria, la cual consistió en que “los contratos por arrendamiento de
inmuebles rurales, urbanos y demás contratos firmados antes de esta reforma
estatutaria, quedarán aprobados y vigentes para los fines que fueron realizados”
(ver folio 65).
Revisadas las pruebas obrantes en el expediente, el Despacho encuentra que,
con la reforma estatutaria bajo estudio, se perjudican los intereses de la sociedad,
pues, dicha autorización general efectuada a todos los contratos celebrados con
anterioridad convalida contratos que para el momento en que fueron celebrados
pudieron no haber tenido la autorización de la junta directiva que para ese
momento consagraban los estatutos y por tal razón, pueden ser inoponibles a la
compañía. Así mismo, de haberse celebrado contratos en conflicto de interés por
parte de la socia gestora, no se habría cumplido con la revelación de información
necesaria de ese tipo de contratos como lo exige el numeral 7 del artículo 23 de la
Ley 222 de 1995. Por tales motivos, el Despacho considera que la reforma
estatuaria citada perjudica a la compañía.
Cosa diferente hubiera sido si, en la reunión asamblearia del 16 de abril de 2018,
la socia gestora hubiera sometido a consideración de la asamblea general de
accionistas cada contrato, con la información suficiente para que se adoptara una
ratificación de la autorización. Sin embargo, al revisar las actas de la mencionada
reunión se advierte que simplemente se efectuó una autorización general sin
exposición detallada de dichos contratos.
Igualmente, en el contexto del conflicto intrasocietario suscitado entre las
demandantes y Nicolás Vargas Guerrero, para el Despacho es claro que la
intención con la cual se aprobó la reforma estatutaria bajo estudio era evitar la
declaratoria de responsabilidad o la imposición de sanciones por parte de las
autoridades administrativas, al representante legal de la socia gestora de la
compañía, al celebrar contratos por fuera de la limitación de sus facultades. Sin
embargo, dicho propósito excede la finalidad con la cual debe ser ejercido el
13 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
derecho de voto, pues, de haberse querido dotar de validez contratos necesarios
para la compañía respecto de los cuales no se pudo obtener la autorización de la
junta directiva por las razones anteriormente expuestas, se habría puesto a
consideración de la asamblea general de accionistas el contrato particular, con la
información suficiente para que se pudiera adoptar una decisión.
En consecuencia, el Despacho declarará que el voto ejercido por el señor Vargas
Guerrero como administrador de las 194 acciones de la sucesión de Ana Lucía
Guerrero de Torrente, así como en su calidad de representante legal de la socia
gestora de la compañía para aprobar la reforma estatutaria consignada en el literal
d) del artículo 19 de los estatutos fue abusivo. En ese sentido, se declarará la
nulidad de la aprobación de la reforma estatutaria consignada en el literal d) del
artículo 19 de los estatutos sociales.
IV. COSTAS
En vista de que no han prosperado todas las pretensiones de la demanda, el
Despacho se abstendrá de proferir una condena en costas, en los términos del
numeral 5 del artículo 365 del Código General del Proceso.
En mérito de lo expuesto, el Superintendente Delegado para Procedimientos
Mercantiles, administrando justicia en nombre de la República de Colombia y por
autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero. Declarar que Nicolás Vargas Guerrero en su calidad de administrador
de las 194 acciones de la sucesión de Ana Lucía Guerrero de Torrente y de
representante legal de la socia gestora de Proadso y Cía. S.C.A., ejerció de
manera abusiva el derecho de voto, en la aprobación de las reformas
estatutarias de los literales c) y d) del artículo 19 de los estatutos sociales,
durante la reunión de la asamblea general de accionistas celebrada el 16 de
abril de 2018, contenidas en el acta n.º 42 y su aclaratoria.
Segundo. Como consecuencia de lo anterior, declarar la nulidad absoluta de la
aprobación de las reformas estatutarias de los literales c) y d) del artículo 19 de
los estatutos sociales, aprobadas en la reunión de la asamblea general de
accionistas celebrada el 16 de abril de 2018 y contenidas en el acta n.° 42 y su
aclaratoria.
Tercero. Ordenar a la Cámara de Comercio de Bogotá, cancelar la inscripción
en el registro mercantil de Proadso y Cía. S.C.A. de las reformas estatutarias
de los literales c) y d) del artículo 19 de los estatutos sociales, contenidas en el
acta n.º 42 y su aclaratoria, aprobadas el 16 de abril de 2018 por la asamblea
general de accionistas de Proadso y Cía. S.C.A.
Cuarto. Desestimar las pretensiones de la demanda respecto de las reformas
estatuarias del articulo 18 y los literales a) y b) del artículo 19 de los estatutos
sociales, aprobadas por la asamblea general de accionistas de Proadso y Cía.
S.C.A. el 16 de abril de 2018 y contenidas en el acta º 42 y su aclaratoria.
Quinto. Levantar las medidas cautelares decretadas dentro del presente
proceso.
Sexto. Abstenerse de proferir una condena en costas.
14 / 14
Sentencia
Cristina Vargas Guerrero y Constanza Vargas Guerrero contra Nicolás Vargas Guerrero y otro
La anterior providencia se profiere a los 29 días del mes de abril de dos mil
diecinueve y se notifica en estrados.
El Superintendente Delgado para Procedimientos Mercantiles,
FRANCISCO HERNANDO OCHOA LIÉVANO
SUPERINTENDENTE DELEGADO PARA PROCEDIMIENTOS MERCANTILES