SISTEMAS DEL CUERPO HUMANO Y SUS FUNCIONES
El sistema inmunitario protege el cuerpo de su hujo de invasores externos tales
como bacterias. virus, hongos y toxinas (sustancias químicas producidas por los
microbios). Está constituido por diferentes órganos, células y proteínas que
trabajan conjuntamente.
El sistema inmunitario consta de dos partes principales: el sistema inmunitario
innato, que es el con el que se nace, y el sistema inmunitario adaptativo, el cual se
adquiere cuando el cuerpo está expuesto a microbios o a las sustancias químicas
que liberan los microbios. Estos dos sistemas inmunitarios trabajan
conjuntamente.
El sistema inmunitario innato es el sistema de respuesta rápida de su hijo, el cual
patrulla su cuerpo y produce la primera respuesta cuando encuentra un invasor. El
sistema inmunitario innato es heredado y se encuentra activo desde el momento
que nace su hijo. Cuando este sistema reconoce a un invasor, entra en acción
inmediatamente. Las células de este sistema inmunitario rodean y encierran al
invasor. Luego el invasor es eliminado dentro de la células del sistema inmunitario.
Estas células se llaman fagocitos.
El sistema inmunitario adquirido, con la ayuda del sistema inmunitario innato,
produce células (anticuerpos) para proteger a su cuerpo de invasores específicos.
Estos anticuerpos son desarrollados por las células llamadas linfocitos B después
de que el cuerpo ha estado expuesto al invasor. Estos anticuerpos permanecen en
el cuerpo de su hijo. Pueden tardarse varios días para que estos anticuerpos se
desarrollen, pero después de la primera exposición, el sistema inmunitario
reconocerá al invasor y lo defenderá contra él. El sistema inmunitario adquirido va
cambiando a lo largo de la vida de su hijo. Las vacunas entrenan al sistema
inmunitario de su hijo para que produzca anticuerpos que lo protejan de
enfermedades dañinas.
Las células de ambas partes del sistema inmunitario se originan en varios órganos
del cuerpo.
Adenoides. Dos glándulas ubicadas en la parte posterior del conducto
nasal.
Médula ósea. El tejido suave y esponjoso que se encuentra en las
cavidades óseas.
Ganglios linfáticos. Pequeños órganos con forma de frijol que se
encuentran por todo el cuerpo y se conectan a través de los vasos
linfáticos.
Vasos linfáticos. Red de canales por todo el cuerpo que transportan
linfocitos hacia los órganos linfoides y el torrente sanguíneo.
Placas de Peyer. Tejido linfático en el intestino delgado.
Bazo. Órgano del tamaño de un puño ubicado en la cavidad abdominal.
Timo. Dos lóbulos que se unen por delante de la tráquea, detrás del
esternón.
Amígdalas. Dos masas ovaladas en la parte posterior de la garganta.
¿Cómo ayudan los antibióticos a combatir las infecciones?
Los antibióticos pueden usarse para ayudarle al sistema inmunitario de su hijo a
combatir infecciones causadas por bacterias. Sin embargo, los antibióticos no son
eficaces para tratar enfermedades causadas por virus. Los antibióticos fueron
desarrollados para eliminar o incapacitar bacterias específicas. Esto significa que
un antibiótico que funciona para una infección de la piel no puede funcionar para
curar la diarrea provocada por otra bacteria. El uso de antibióticos para tratar
infecciones virales o utilizar el antibiótico equivocado para tratar una infección
bacteriana puede ayudar a que las bacterias se vuelvan resistentes a los
antibióticos y por lo tanto no funcionen bien en el futuro. Es importante que los
antibióticos se tomen como se recetaron y durante el tiempo correcto. Si se deja
de tomar antibióticos antes de tiempo, las bacterias pueden desarrollar resistencia
a los antibióticos y la infección puede reaparecer.
También es importante resaltar que la mayoría de los resfriados y las infecciones
de bronquitis aguda NO responderán a los antibióticos. Usted puede ayudar a
disminuir la propagación de bacterias más agresivas si no toma antibióticos en
estas situaciones.
SISTEMA TEGUMENTARIO
Partes del sistema tegumentario
La piel está principalmente conformada por la epidermis, la dermis, y por una
capa interna o subcutánea que se denomina hipodermis. En el interior de
estas capas, se fomenta la creación de millones de células, las cuales fortalecen
cada rincón con queratina completamente natural.
Y por si no lo sabías, cada 3 semanas aproximadamente, la primera capa de la
piel que es la epidermis, procede a renovarse; por lo que durante toda la vida
humana pueden perderse cerca de 22 kilogramos de células muertas cuando
se efectúa el cambio de piel.
Cada una de las 3 partes por la que está conformada la piel dispone de una acción
específica y actividad diferente, por lo que lo aclararemos a continuación:
Epidermis
Está compuesta por células epiteliales, las cuales se encargan de que la piel
disponga de la correcta flexibilidad y resistencia; entendiendo que resulta ser la
primera capa que defiende al cuerpo en el exterior. Esta es sin duda la
superficie visible y a la que mayor dedicación debemos brindarle, en cuanto al
aseo, limpieza y cuidado.
Dermis
Luego sigue la segunda capa que es la dermis, la cual se segrega en 2 capas
más, como es la reticular y la papilar; ambas con la presencia de fibras elástica y
de colágeno. Ya en el interior de dichas capas, están presentes las terminaciones
nerviosas que se activan frente al tacto, así como las glándulas del sudor,
vasos sanguíneos y las glándulas sebáceas.
Y por si no lo sabías, en la dermis se generan las vasoconstricciones y las
vasodilataciones, lo que permite el correcto flujo sanguíneo en la piel. Es sin dudar
una capa esencial en el proceso de la liberación de toxinas, lo que ayuda en gran
manera a desechar lo que el cuerpo no debería mantener dentro de sí.
Hipodermis
Por último está la hipodermis, donde se encuentra como elemento principal el
tejido graso y adiposo, con el objetivo principal de alejar aún más al cuerpo
humano del exterior; así como de resguardar niveles de grasa para proteger a las
zonas de golpes, así como también para guardar energía.
Por otra parte, también debemos resaltar otros componentes como el pelo, ya que
éste se presenta en la mayoría del cuerpo, protegiendo así cada rincón,
incluyendo la zona de la cabeza. Estos pelos pueden variar de acuerdo a la
zona del cuerpo, ya que en algunas partes pueden ser pelos finos, mientras que
otros son más gruesos, como es el caso de las partes íntimas o axilas.
Características del sistema tegumentario
Una de las diferencias más sobresalientes de este sistema es que está
conformado por elementos que no están presentes en el interior del cuerpo,
sino todo lo contrario; como lo son las uñas, el cabello y la piel.
Además, el sistema tegumentario se posiciona con la principal motivación de
ser un agente protector frente al sistema de capas que dispone, donde se puede
resguardar cada órgano interno, previniendo así los daños severos, como las
cortadas.
Por ello, es visiblemente notorio que el buen estado del sistema tegumentario
se vea reflejado mediante el pelo, la piel y las uñas; lo mismo sucede cuando
se presentan enfermedades donde los síntomas también se visualizan allí. En ese
sentido, es importante que mantengamos la correcta supervisión de color y
resistencia de las uñas, por ejemplo, la fortaleza o debilidad del cabello, así como
presencia de pelo en diversas zonas del cuerpo.
¿Cuál es la función del sistema tegumentario?
Este sistema tegumentario basa su importancia en lograr la percepción del
sentido del tacto, puesto que en la piel se ubica una amplia cantidad de
terminaciones nerviosas. Claro, siempre se ha asociado el tacto con las manos y
hasta con los labios, pero lo cierto es que toda la piel puede sentir perfectamente
cualquier estímulo o tocamiento, presiones, roces y temperaturas.
Por otra parte, la piel el valor de aportarle la correcta hidratación al cuerpo a través
de sus poros, así como la regulación del agua que entra desde el exterior.
Además, la melanina, que se encuentra dentro de la piel, permite inhibir los
efectos de la radiación solar que afecta notablemente en las células de la primera
capa de la piel, como es la epidermis.
Y ahí no termina todo, el sistema tegumentario también logra que la
temperatura corporal se mantenga en el equilibrio correcto, el cual debe
ubicarse cerca a los 36 o 38 grados, permitiendo así que las células funcionen
correctamente.
En el caso de las glándulas sudoríparas que también forman parte de dicho
sistema, buscan proteger al cuerpo cuando se somete a altas temperaturas,
mientras que las sebáceas, realizan su trabajo protector ante las bacterias que
generan daños en la piel. Con relación a ellas, han sido inteligentemente creadas
para lograr un equilibrio perfecto en cuanto a las temperaturas y protección.
Enfermedades del sistema tegumentario
Psoriasis
Es una enfermedad de carácter autoinmune y crónica, la cual produce una alta
acumulación de células sobre la piel, generando una especie de descamación
en la epidermis.
Dermatitis atópica
Una enfermedad inflamatoria donde se presentan zonas con ronchas de color rojo,
en algunos casos con hinchazón y picazón, así como el agrietamiento de la piel.
¿QUÉ ES EL SISTEMA LINFÁTICO?
Como recién se ha mencionado, el sistema linfático es parte del sistema
circulatorio, y podría decirse que básicamente, funciona como el vehículo a
través del cual se transporta la ‘linfa’ en nuestro cuerpo. El mismo además,
tiene algunas similitudes con el sistema circulatorio, motivo por el cual se le
considera como un sistema secundario de circulación.
¿Para qué sirve el sistema linfático?
El sistema linfático es el encargado de que se transporte la linfa a través de
nuestro cuerpo. Dicha linfa, puede describirse como un líquido de color
transparente, el cual se traslada por medio de los vasos linfáticos, que
evidentemente componen el sistema linfático.
Es así, que la función principal que cumple el sistema linfático es transportar la
linfa a través de nuestro cuerpo, tal como se mencionó más arriba. A pesar de que
en algunas ocasiones hay quienes confunden el líquido que transforma el sistema
linfático, este se limita a transportar únicamente linfa, no sangre, como ha llegado
a creerse por equivocación en ocasiones.
Cuál es su composición
Al ser un sistema circulatorio grande y de vital importancia para nuestro cuerpo, su
composición es bastante amplia. Encontrándose así, compuesto por una gran
cantidad de elementos. Entre ellos, se encuentran diversos órganos y tejidos
clasificados en características primarias y secundarias de acuerdo a su nivel de
importancia y a las funciones que cumplen.
Órganos y tejidos linfoides
Tal como se mencionó antes, los órganos linfoides pueden encontrarse
clasificados de dos maneras, dividiéndose así estos en órganos linfoides primarios
y secundarios. Cada una de estas clasificaciones cumplen funciones de gran
importancia para nuestro cuerpo
Composición de los órganos y tejidos linfoides
Para que exista tejido linfoide como tal, debe encontrarse presente en los
conjuntos del tejido una cantidad mayoritaria de linfocitos. Estos linfocitos se
encuentran divididos en dos tipos y cumplen tareas determinadas. Siendo estos,
los siguientes.
Linfocitos ‘T’
Puede decirse que los linfocitos ‘T’ son los guardianes de nuestro sistema
inmunológico. Esto se debe, a que los mismos tienen la tarea de atacar o
erradicar las células infectadas en nuestro organismo. De esta manera, para lograr
que nuestro cuerpo se encuentre inmune, pueden emplear tanto el uso de
macrófagos, así como de otro tipo de linfocitos.
Linfocitos ‘B’
Por su parte, los linfocitos ‘B’ también se encargan de proteger nuestro sistema
inmune. Sin embargo, estos lo hacen a través de un mecanismo conocido como la
‘inmunidad humoral’. Además, estos linfocitos cumplen la función de identificar los
antígenos en nuestro organismo, protegiéndonos a través de la generación de
diversos tipos de anticuerpos.
Órganos linfoides primarios
Como se ha mencionado anteriormente, los órganos linfoides se clasifican en
primarios y secundarios. En donde la función de los linfoides primarios, consiste
en permitir el proceso de maduración que atraviesan los linfocitos. Siendo
estos posteriormente diferenciados de acuerdo a su clasificación ‘T’ o ‘B’
respectivamente.
Los órganos linfoides primarios son 2, el timo y la médula ósea. Siendo las
funciones específicas que cumplen cada uno de estos en nuestro organismo, las
siguientes:
El timo Este órgano linfoide primario, cumple la función de generar los linfocitos ‘t’
así como de velar porque el proceso de maduración de los mismos se cumpla de
manera adecuada. Es por este motivo, que el mismo suele ser considerado como
uno de los órganos de mayor importancia en el sistema linfático.
La médula ósea Por su parte, la médula ósea cumple otra función vital para
nuestro organismo, sin la que el mismo se vería bastante indefenso ante una gran
cantidad de agentes externos, se trata de la ‘hematopoyesis’. Este proceso
básicamente, se encarga de la producción celular que se encuentran
presentes en nuestra sangre.
Órganos linfoides secundarios También conocidos como órganos linfoides
periféricos, se caracterizan por actuar de manera diligente para proteger a
nuestro cuerpo de los agentes extraños que puedan perjudicarlo. Entre estos
órganos linfoides secundarios, se encuentran el Bazo, así como el tejido linfoide
asociado a las mucosas y los ganglios linfáticos, de los que te hablaremos a
continuación.
El bazo Se trata de uno de los órganos con mayor importancia para nuestro
cuerpo, pues el mismo cumple la función de filtrar nuestra sangre. De esta
manera, se asegura de que nuestra sangre se encuentre limpia, y libre de las
células que se encuentren alteradas. Sin embargo, eso no es todo, el bazo
también se encarga de cumplir otras funciones importantes, tales como:
Contribuye con la transportación de los nutrientes.
Tiene participación en la digestión, al participar en el proceso de la digestión
transformando los alimentos que entran en nuestro organismo.
Es el órgano encargado de erradicar los glóbulos obsoletos para nuestro
organismo.
Juega un papel importante en la fabricación de los linfocitos.
Los ganglios linfáticos
Estos también suelen ser conocidos como ‘nódulos linfáticos’, y se caracterizan
por encontrarse dispersos a lo largo de nuestro organismo. Cabe destacar, que
una de las funciones principales de estos tejidos linfoides, es la de permitir tanto
la entrada como la salida del líquido intersticial a través de sus cápsulas.
Funcionando de esa manera como una especie de ‘purificadores’ de la linfa, de allí
su razón de que los mismos puedan encontrarse distribuidos a lo largo de nuestro
cuerpo.
Tejidos linfoides
A pesar de que el concepto relacionado con los tejidos linfoides puede ser
bastante amplio, dentro de la clasificación de estos encontraremos principalmente
tanto a las placas de Peyer como a las amígdalas. Siendo posible que hayas
escuchado sobre estos dos tejidos linfoides. En caso de que los desconozcas, a
continuación te mencionaremos algunas de sus funciones.
Las placas de Peyer
Básicamente, las placas de peyer son parte del tejido linfático que se encuentran
ubicadas en las paredes intestinales (específicamente en el intestino delgado).
Estas placas, cumplen la importante tarea de detectar los antígenos que
pueden penetrar en nuestro organismo a través de los alimentos ingeridos.
Las amígdalas
Las amígdalas también forman parte importante del tejido linfoide asociado a las
mucosas. A pesar de que las amígdalas son fácilmente reconocibles por la
mayoría de personas, por lo general solo suelen ser distinguidas las ‘amígdalas
palatinas’.
Sin embargo, también existen las amígdalas faríngeas y las amígdalas linguales
que también cumplen una función importante. Sobre las cuales, procederemos a
hablarte con detalle brevemente.
Amígdala faríngea
A estas, también se les suele conocer popularmente como ‘adenoides’ y se
caracterizan por encontrarse ubicadas justo en el punto de unión entre la
cavidad nasal y bucal. Al igual que las amígdalas palatinas, las amígdalas
faríngeas también cumplen funciones importantes para proteger nuestro
organismo.
De manera que cuando las mismas fallan o sufren un crecimiento anormal,
también conocido como ‘hipertrofia’, pueden verse presentes diversas patologías,
tales como:
Halitosis.
Goteo Nasal crónico.
Apnea del sueño.
Ronquidos.
Enfermedades del sistema linfático
En vista de que el sistema linfático se encarga de cubrir prácticamente todo
nuestro cuerpo, las patologías que pueden presentarse relacionadas con el mismo
son diversas. Encontrándose así, entre algunas de las principales, las siguientes:
Adenopatías
Las adenopatías suelen estar relacionadas con inflamaciones de los ganglios
linfáticos que se producen de manera repentina. Debido a la gran presencia de
estos ganglios linfáticos en todo el cuerpo, dichas inflamaciones o tumoraciones
pueden aparecer como consecuencia de diversos factores. No obstante, los
mismos suelen relacionarse principalmente con infecciones.
Cabe destacar, que en la mayoría de casos las adenopatías suelen tener un
cuadro clínico leve. Sin embargo, en ocasiones pueden ser mucho más severas
estando así relacionadas principalmente con la presencia de cáncer. Ante la
presencia de cualquier tipo de adenopatía, lo ideal es acudir de inmediato con el
médico para realizarse los exámenes correspondientes.
Linfedema
Se trata de otra de las patologías más comunes relacionadas con el sistema
linfático. El linfedema, se produce ante la imposibilidad del sistema linfático de
cumplir con su debido proceso de drenaje del líquido intersticial. Esto como
consecuencia, produce una retención de líquido en el cuerpo, y posteriormente
una hinchazón en diversas partes del cuerpo.
Cabe destacar, que la presencia de esta patología suele verse con mayor
frecuencia en los pacientes con casos de cáncer, debido a que pueden estar
expuestos a sufrir casos de ‘esclerosis ganglionar’. Por otro lado, todas aquellas
personas a quienes se les haya extirpado ganglios, también tienen mayor riesgo
de padecer linfedema.
Lipedema
Esta también se conoce como la ‘enfermedad de los tobillos anchos’, debido a
que quienes sufren de esta patología, suelen acumular grasa en las extremidades
(principalmente las piernas), obstruyendo de esa manera el sistema vascular o
linfático. Sin embargo si esta enfermedad avanza y no es tratada de manera
oportuna, puede afectar también los brazos.
Cabe destacar, que esta es una patología que suele afectar especialmente a las
mujeres. Siendo así, poco usuales los casos de lipedema presentes en los
hombres. Por lo que, se estima que los factores que originan la aparición de esta
enfermedad, se encuentran asociados principalmente a factores hormonales,
y en algunos casos a factores genéticos.
Asimismo, muchas veces de manera errónea suele asociarse esta enfermedad
con problemas de obesidad. No obstante, ambas patologías no son iguales, por
lo que se debe procurar establecer diferencias claras entre ambas. Ya que, la
lipedema no puede tratarse con los mismos métodos empleados para disminuir los
problemas ocasionados por la obesidad.
Linfangitis
Se trata de una enfermedad donde los canales linfáticos pueden resultar
inflamados por la presencia de agentes externos perjudiciales para nuestro
cuerpo, tal como las bacterias. Cabe destacar, que esta enfermedad suele
aparecer a causa de los ‘estreptococos’. Sin embargo, en otros casos la
presencia de esta patología puede originarse debido a otros tipos de factores.
En vista de que se trata de una enfermedad cutánea, la misma puede producirse
por aberturas en la piel. Desde rasguños, hasta otro tipo de heridas causadas en
el área cutánea pueden representar un factor de riesgo para la presencia de
linfangitis. Sin embargo, cuando esta enfermedad aparece, lo hace con algunos
síntomas particulares, tales como los siguientes:
Escalofríos.
Fiebre.
Dolor de cabeza.
Presión irregular a nivel cardíaco.
¿QUÉ ES EL SISTEMA MUSCULAR?
Como recién se mencionó, el sistema muscular se encarga de todo lo relacionado
a los procesos de movimiento en nuestro cuerpo. Asimismo, este importante
sistema también influye en otros procesos fundamentales que permiten el correcto
funcionamiento de los órganos de nuestro cuerpo, y otras funciones relacionadas
con la circulación sanguínea.
¿Qué son los tejidos musculares?
Los tejidos del aparato muscular o músculos como también se conocen, son
básicamente la formación o unión de células contráctiles que conforman la
estructura del sistema muscular. A estas células también se les llama ‘miocitos’ o
‘fibra muscular’, y su funcionamiento depende de manera exclusiva de un
elemento conocido como “ATP”, el cual se encarga de proveerles energía..
Clasificación del sistema muscular
Estructuralmente puede decirse que el sistema muscular se encuentra compuesto
por 3 tipos de tejidos principales. El primero es un tejido de tipo esquelético,
mientras que el segundo es cardíaco y el último es liso.
Cada uno de estos, cumple funciones de vital trascendencia para que los procesos
en nuestro cuerpo se lleven a cabo de manera correcta. Siendo así unos llevados
a cabo a través de procesos automáticos o involuntarios, así como otros de
manera totalmente voluntaria. A continuación, te hablaremos con mayor detalle
sobre cada uno de estos tejidos del aparato muscular.
Músculo esquelético
En primer lugar, debes saber que este es el tipo de tejido muscular con mayor
presencia en nuestro organismo. El mismo, se caracteriza por sus grandes
capacidades para moldearse a la estructura o ‘morfología’ de nuestro cuerpo.
Además, el mismo a través de los tendones se une tanto con el sistema óseo en
general, así como con las articulaciones.
Entre las funciones principales de este tipo de músculo, se encuentra el
movimiento de nuestro cuerpo a través del uso de diversas fuerzas. Es por esta
razón, que los músculos esqueléticos se agrupan y trabajan de una manera
organizada, lo cual permite la movilidad de nuestro sistema óseo de forma
adecuada y coordinada.
Músculo liso
Este tipo de músculo se caracteriza por ser el que se encuentra en la mayor
cantidad de vasos sanguíneos de nuestro cuerpo. Al encontrarse en el área del
sistema digestivo, cumple funciones de vital importancia tanto en la absorción
de los nutrientes y otros elementos necesarios para nuestro organismo, así como
en el transporte de los alimentos.
Cabe destacar, que el músculo liso funciona de manera totalmente automática,
a través del sistema simpático y parasimpático respectivamente. Además, su
proceso de contracción es necesario para que nuestro organismo pueda excretar
todo aquello que ya no resulta necesario.
Músculo cardíaco
Como puede suponerse por su nombre, este tipo de músculo está conformado
por células cardiacas exclusivamente. De esta manera, su funcionamiento se
limita únicamente a los procesos relacionados con este órgano tan importante
para nuestro cuerpo como lo es el corazón. Siendo así, una de las funciones
principales del músculo cardiaco hacer todo lo posible por mantener la actividad
cardiaca o el ritmo cardiaco estable de manera continua. Para esto, juegan un
papel importante los orgánulos celulares que le aportan una mayor resistencia a
este músculo y una correcta ‘respiración’, tal como lo son las mitocondrias.
Movilidad del sistema muscular
En nuestro cuerpo suelen producirse dos tipos de movilidad de manera constante.
La primera, se trata de la movilidad voluntaria, de la cual estamos conscientes.
Mientras que la segunda, involucra aquellos movimientos involuntarios o
‘inconscientes’ de los que no tenemos control. A continuación, te hablaremos con
mayor detalle sobre cada uno de estos tipos de movilidad.
Movilidad voluntaria
En el caso de los músculos con movilidad voluntaria, o ‘músculos voluntarios’,
juega un papel importante el cerebro. Ya que la movilidad de estos músculos,
depende exclusivamente de las órdenes de nuestro cerebro de manera
consciente. Es por esto, que entre el tipo de músculos clasificados como
‘voluntarios’, se encuentra el músculo esquelético.
Sin embargo, debes saber que a pesar de no ser algo muy común, estos músculos
también pueden estar expuestos a diversos tipos de contracciones
involuntarias generadas por patologías. Un claro ejemplo de ello, son aquellas
contracciones fuera de control presentadas a causa del ‘tétanos’.
Movilidad involuntaria
Como puede intuirse por su nombre, la movilidad involuntaria es aquella que
realiza nuestro cuerpo de manera automática y de la que no tenemos
conciencia. Encontrándose así, entre los tipos de músculos con movilidad
involuntaria tanto el músculo liso, como el músculo cardíaco, debido a las
importantes funciones que desarrollan de manera ininterrumpida.
Cabe destacar, que a pesar de ser inconsciente la movilidad de estos músculos,
los mismos funcionan de manera sumamente organizada. Esto, gracias a la
regulación de los mismos por parte del sistema nervioso autónomo. Estando esta
tarea específicamente en manos del sistema simpático y parasimpático.
Distribución de los músculos en nuestro cuerpo
Debes saber, que 639 son la cantidad aproximada de músculos presentes en
nuestro cuerpo. Por lo cual, los mismos suelen clasificarse o agruparse de
manera organizada para localizarlos con mayor facilidad. A continuación, te
mencionaremos algunos de los músculos más importantes presentes en diversas
zonas del cuerpo, yendo desde la cabeza hasta los pies.
1. Músculos de la cabeza y del cuello
En la cabeza, y más específicamente en la cara se encuentran numerosas
cantidades de músculos. Gracias a estos, podemos realizar diversas
expresiones con nuestro rostro. Siendo así, la mayoría de músculos presentes
en esta zona del cuerpo, los conocidos ‘músculos cortos’.
Estos son algunos de los músculos principales que se encuentran presentes tanto
en la cabeza a nivel general, así como en el cuello:
En la cabeza
Músculo ’Maseter’ o ‘Masetero’.
Occipitales y frontales.
Orbiculares (presentes tanto en los párpados como en los labios).
Risorio.
Temporal.
Frontal y occipital.
En el cuello
Esternocleidomastoideo y Esternocleidohioideo.
Músculo constrictor.
Músculo cutáneo del cuello.
Trapecio.
Tirohioideo.
2. Músculos de los hombros, de los brazos y de las manos
Continuando con esta agrupación de los músculos, tenemos a los músculos de los
hombros que pueden clasificarse en 9 músculos principales. Por su parte, los
músculos de los brazos se encuentran divididos en 2 grupos, y los de las manos
también pueden caracterizarse por 2 grupos principales. A continuación,
procederemos a mencionártelos.
En los hombros
Músculo redondo mayor y menor.
Músculo supraespinoso e infraespinoso.
Deltoides.
El músculo Subescapular.
El músculo dorsal ancho.
Pectoral mayor.
En los brazos
Los flexores del codo
Coracobraquial.
Bíceps Braquial.
Músculo Braquial.
Los extensores
Músculo Anconeo.
Tríceps Braquial.
En las manos
Músculos lumbricales
Se trata de 4 músculos que se localizan cerca de la palma de la mano. Estos, se
distinguen por una enumeración para cada uno de los músculos (I, II, III, IV).
Músculos Interóseos
Los músculos interóseos también son 4 músculos de gran importancia para la
mano, los cuales se les da una respectiva denominación numérica desde el
primero hasta el cuarto respectivamente, tal como sucede con los músculos
lumbricales.
3. Músculos de la espalda, del tórax y del abdomen
Los músculos de la espalda, del tórax y del abdomen, además de ser de gran
importancia para nuestro cuerpo, son numerosos (en especial los músculos de
la espalda). Conozcamos así, algunos de los músculos principales de estas zonas
recién mencionadas.
En la espalda
Músculo Espinoso e Infraespinoso.
Músculo romboides mayor y multifido.
Dorsal ancho y músculo erector de la columna.
Músculo cuadrado Lumbar.
Músculo elevador de la escápula.
En el tórax
Músculos superficiales
Pectoral mayor y menor.
Músculo serrato anterior y subclavio.
Músculos profundos
Intercostales (externos, internos e íntimos).
Subcostales.
Músculo transverso.
En el abdomen
Grupo anterior
Piramidal.
Recto anterior.
Grupo posterior
Cuadrado Lumbar.
Grupo lateral
Oblicuos interno y externo.
Músculo transverso (abdominal).
4. Músculos de las caderas, de las piernas y los pies
Por último, tenemos a los músculos ubicados en las zonas tanto de la cadera, así
como de las piernas y los pies. En el caso de la cadera, podremos encontrar esta
parte del cuerpo rodeada de diversos músculos que resultan fundamentales para
su correcto funcionamiento.
Por su parte, tanto los músculos de las piernas como de los pies también juegan
un proceso trascendental para permitirnos una correcta movilidad. Estos son
algunos de los músculos más importantes ubicados en estas partes del cuerpo:
En la cadera y las piernas
Glúteo mayor, medio y menor.
Músculo aductor mayor, corto y largo del muslo.
Músculo psoas ilíaco y músculo pectíneo.
Tensor de la fascia lata y cuadrado crural.
Gémino superior e inferior.
Obturador interno y externo.
Recto anterior de cuádriceps y músculo piramidal de la pelvis.
Rotadores laterales profundos y Femoral.
Semitendinoso y semimembranoso.
En los pies
Músculos intrínsecos
Músculo flexor, aductor y oponente.
Músculo Lumbrical del pie.
Cuadrado plantar.
Músculos extensores (cortos y largos).
Músculos extrínsecos
Tibial anterior y posterior.
Extensor largo de los dedos y flexor largo de los dedos.
Peroneo anterior y laterales.
Tríceps sural.
Cómo reconocer los principales músculos del cuerpo humano
Como hemos visto, nuestro cuerpo está compuesto por una gran cantidad de
músculos. Siendo así, piezas fundamentales para el correcto funcionamiento del
mismo. A continuación, te mencionaremos brevemente y a nivel general cómo se
encuentran clasificados estos músculos, de acuerdo a sus características.
¿Músculos profundos o superficiales?
¿Cómo saber si los músculos son superficiales o profundos? A continuación
algunos consejos para detectarlos.
Músculos profundos
Tal como lo indica su nombre, son aquellos músculos que pueden encontrarse
más cerca tanto de nuestra estructura ósea, así como de los órganos.
Músculos superficiales
Por su parte, los músculos superficiales son aquellos que están más cerca del
exterior. Ya que, estos se caracterizan por encontrarse mucho más próximos al
área cutánea que los músculos profundos.
Características de los músculos
De acuerdo a su morfología, podremos encontrar numerosos músculos de distinto
tamaño y longitud en todo nuestro cuerpo. Clasificándose estos, de acuerdo a
ciertas características particulares. De estas, te hablaremos un poco a
continuación.
Músculos largos
Estos músculos los podremos ubicar especialmente en las extremidades de
nuestro cuerpo (brazos y piernas). Caracterizándose así, por su figura alargada y
desproporcionada (esto, si tenemos en cuenta que en su parte media cuentan
con mucho más volumen que en sus extremos).
Músculos cortos
Como lo indica su nombre, son músculos de pequeña longitud. Sin embargo, sus
funciones son de trascendental importancia. Entre estos músculos, podremos
encontrar aquellos ubicados en diversas zonas del rostro, al igual que en
algunas zonas de las manos y los pies.
Músculos anchos
Estos músculos se caracterizan por las figuras geométricas que los
componen (desde formas triangulares, hasta cuadradas o rectangulares).
Además, cumplen una importante tarea en nuestro cuerpo al proteger diversos
órganos. Dichos músculos, pueden encontrarse ubicados principalmente en el
área abdominal y pectoral.
Músculos esfinterianos
Se trata de músculos sumamente importantes para cumplir diversas funciones
vitales en nuestro cuerpo. Encontrándose así, presentes los mismos en el
sistema reproductor y digestivo principalmente. Allí, cumplen la función de
permitir o impedir el paso de diversos elementos dependiendo del estado en que
se encuentre el músculo (relajado o contraído).
Músculos orbiculares
Por último tenemos a los músculos orbiculares, que pueden encontrarse
principalmente en el área del rostro. En cuanto a estructura, se caracterizan por
ser músculos circulares con un orificio central.
Importancia del sistema muscular
Indudablemente, el sistema muscular es uno de los más completos y
sorprendentes de nuestro cuerpo humano. El mismo además, funciona de una
manera increíblemente organizada y estructurada. Contando así, con cientos
de músculos que se encargan de cumplir funciones específicas tanto a nivel
voluntario como involuntario.
A continuación, te mencionaremos algunas de las funciones más particulares que
cumple el sistema muscular. De esa manera, podrás conocer con mayor detalle la
importancia que tiene el mismo para el cuerpo humano.
Nos permite llevar a cabo los procesos locomotores en nuestro cuerpo
Esta es una de las características más evidentes e importantes que lleva a cabo el
sistema muscular. Gracias a este, se efectúan de manera exitosa tanto la
movilidad interna (relacionada con el desplazamiento del sistema sanguíneo),
hasta la movilidad externa (desplazamiento) de nuestro cuerpo.
En donde la mayoría de procesos internos funcionan de manera involuntaria o
inconsciente. Mientras que los procesos de movilidad externa, si dependen en
gran parte de la voluntad.
Permite que podamos expresar nuestras emociones y sentimientos
El sistema muscular no solo sirve para desplazarnos y mantenernos con vida. A
través de la gran cantidad de músculos del rostro que usamos continuamente,
podemos expresar gestos capaces de representar nuestro agrado, así como
rechazo a diversas situaciones.
Nos brinda una fuente constante de energía calórica
Tal como se ha mencionado anteriormente, nuestro cuerpo se encuentra en
constante funcionamiento (incluso cuando dormimos). De esta manera, muchos
procesos se llevan a cabo de manera automática, en especial numerosas
contracciones musculares. Estas resultan beneficiosas, pues produce la energía
‘térmica’ o ‘calórica’ indispensable para nuestro cuerpo.
A propósito de dichas contracciones, como se mencionó antes, las mismas
resultan fundamentales para prohibir o permitir el paso de diversos elementos
importantes en nuestro cuerpo. Encontrándose entre estos especialmente,
aquellos encargados de la depuración de nuestro organismo de aquellos
desechos que no necesita.
El sistema muscular, uno de los sistemas del cuerpo más complejos
Teniendo en cuenta toda la información expuesta anteriormente, podríamos decir
que el sistema muscular, en caso de no ser el sistema más importante de nuestro
cuerpo, resulta ser uno de los más trascendentales.
Siendo así, importante conocer sobre los numerosos músculos que forman parte
de nuestro cuerpo, así como la gran cantidad de funciones que cumplen. De esta
manera, podremos entender un poco mejor el funcionamiento de este
organismo tan complejo al que llamamos ‘cuerpo humano’.
Enfermedades del sistema muscular
Estas son algunas de las enfermedades del sistema muscular, que se pueden
desarrollar a lo largo de la vida, o desde que nacemos, unos trastornos pocos
conocidos que pueden ocurrir desarrollando nuestra vida cotidiana, como
haciendo deporte, o caminando.
Atrofia muscular: pérdida del tejido muscular
Hipertrofia muscular: crecimiento anormal del músculo
Desgarro muscular: Rotura del tejido que cubre el músculo
Poliomielitis: virus del sistema nervioso que afecta desarrollando atrofia
muscular.
Miastenia gravis: debilidad del tejido muscular.
sistema circulatorio en el cuerpo es uno de los más completos e importantes, ya
que es el encargado de transportar la sangre conjuntamente con los nutrientes y el
oxígeno que mantienen al cuerpo funcionando. Este sistema está compuesto por
varios órganos relevantes como el corazón, las arterias, venas y vasos
sanguíneos.
Todo inicia con el trabajo del corazón, quien es el encargado de bombear la
sangre oxigenada y con todos los nutrientes necesarios para alimentar los
tejidos. La sangre comienza el recorrido a través de la vena aorta, que sale del
corazón y se ramifica hasta las extremidades. Durante todo el trayecto se realiza
un intercambio de nutrientes a través de las venas capilares que son
permeables y flexibles, acondicionadas para este fin. Este proceso es cíclico, por
lo tanto la sangre debe regresar al lugar de origen para oxigenarse nuevamente.
El retorno se da desde las arterias cava superior y cava inferior, la superior viene
de los brazos y el tórax y la inferior se encarga de recoger la sangre desde los pies
y piernas. La sangre retorna a los pulmones donde se oxigena nuevamente y se
dirige al corazón para ser bombeada otra vez a través de cuerpo.
Órganos del sistema circulatorio
El corazón
Es el órgano principal ubicado en el tórax que se encarga de recibir y bombear
la sangre que circula por el cuerpo. Su composición es muscular y su
movimiento constante, está formado por cuatro cavidades, la aurícula derecha e
izquierda y el ventrículo derecho e izquierdo. La aorta y la vena cava se conectan
con el corazón para cumplir con el ciclo de la sangre.
Este órgano se regula y controlar a si mismo latiendo de forma ininterrumpida para
mantener el cuerpo y los tejidos oxigenados. Aunque los pulmones también se
involucran en el proceso, el corazón es el encargado de emitir o impeler la sangre.
La aorta
Es la arteria principal del cuerpo humano que recoge toda la sangre que se
encuentra en el corazón o circula por él para trasladarla hasta los tejidos
recorriendo cada rincón del cuerpo. En los adultos desarrollados, esta arteria
alcanza hasta los 2,5 cm de diámetro y se divide en aorta descendente y arco
aórtico.
Esta arteria da vida y origen a todas las demás arterias del cuerpo a excepción de
las pulmonares y también las traslada hasta los vasos capilares para que, desde
allí, suministren el oxígeno y nutrientes demandados.
En el descenso se forma el llamado arco aórtico que es donde cambia de
dirección para dirigirse desde el corazón hasta el abdomen y se convierte en la
aorta descendente que irriga el abdomen, el tronco, los ganglios linfáticos, el
estómago y las costillas; su trabajo no termina allí porque sigue el descenso hasta
los brazos y piernas para completar el ciclo circulatorio.
Vena cava superior
Para completar el sistema circulatorio, la sangre debe volver a su origen y es
allí donde la vena cava comienza con su labor. Se llama superior a la extensión
de la vena que recoge toda la sangre de la parte suprior del cuerpo que incluye la
cabeza, cuello, brazo y tórax. Llega hasta la aurícula derecha donde deposita la
sangre que traslada para que comience a ser bombeada de nuevo.
Vena cava inferior
Al igual que su par superior se encarga de recolectar toda la sangre que ya ha
depositado el oxígeno y los nutrientes en el cuerpo, pero esta vez desde los
órganos y extremidades inferiores. Su recorrido comienza por debajo del abdomen
y la pelvis hasta las piernas y los pies. De regreso la sangre ingresa por la
aurícula derecha luego de regresar desde los riñones. Sus medidas pueden
variar dependiendo de donde se ubique pues su grosor puede ser de 30 milímetro
o 22 milímetros, siendo más grande hacia las zonas más importantes y alejadas.
La sangre
Es un líquido o tejido encargado de transportar los nutrientes a través de las
venas y arterias, su color rojo característico viene dado por la hemoglobina que
se combina con los demás elementos que la componen y en ella se traslada todo
lo que necesita el cuerpo para mantenerse hidratado principalmente valiéndose el
plasma, encargado de transportar el agua y las células sanguíneas.
La linfa
Así como la sangre, la linfa es otro líquido incoloro que se traslada gracias a los
vasos linfáticos en todo el cuerpo.
Funciones del sistema circulatorio
Transporta el oxígeno que se genera en los pulmones y se inyecta en la
sangre a todo el cuerpo, este oxigeno es necesario para que el tejido y las
células así como los órganos funcionen adecuadamente, luego de entregar
el oxígeno debe recoger el dióxido de carbono y trasladarlos de regreso a
los pulmones para que sea eliminado mediante la respiración. De modo tal
que el sistema circulatorio no solo lleva sangre y nutrientes sino que
también elimina toxinas.
La distribución de los nutrientes también se realiza gracias a la
circulación, los nutrientes pueden hacer entrado mediante la ingesta de
alimentos, multivitamínicos o simplemente producto de los procesos
fisiológicos y biológicos naturales del cuerpo, la sangre recibe todo este
aporte y lo distribuye según las áreas donde sean requeridos.
En función de su labor de recoger las toxinas y propiciar su eliminación,
se recolectan los desechos que emiten las células del organismo y las
mueve hasta los riñones, desde allí se procesan y eliminan mediante la
orina, por lo tanto, aunque el riñon no forma parte exclusiva del sistema
circulatorio también cumple una función importantísima al ser recipiente de
estos desechos celulares.
Las hormonas no se producen en todo el cuerpo pero también requieren de
transporte para cumplir con sus tareas, es por ello que además de llevar
oxígeno y nutrientes, también traslada a las hormonas a esos lugares
más inaccesibles donde si hay arterias, venas y vasos capilares.
Proteger al cuerpo también es una tarea compartida entre el sistema
inmunológico y el sistema circulatorio, pues gracias a la sangre se pueden
movilizar los leucocitos y los anticuerpos que combaten cualquier bacteria,
desde una herida en la piel hasta alguna infección que haya entrado por las
vías respiratorias. Es el medio de transporte más efectivo y eficaz que tiene
el cuerpo humano.
Factores de riesgo del sistema circulatorio
El sistema circulatorio puede tener enemigos naturales y químicos que van
afectando su funcionamiento, a pesar de que existen muchas enfermedades
asociadas a este sistema casi siempre las causas son las mismas y se pueden
clasificar de la siguiente manera.
Aneurisma
Se forma una inflamación o abultada cavidad dentro de la arteria, por eso la
enfermedad es tan peligrosa. Una vez que aparece esta deformación se está en
riesgo de presentar mareos, debilidad, perdida de habilidades como el habla,
cansancio excesivo y finalmente la muerte.
La enfermedad se agrava cuando se rompe la cavidad y hay hemorragias
porque dependiendo del lugar puede ser más o menos grave para quien la
padece. No hay lugar predeterminado para la aparición de los aneurismas.
Accidente cerebrovascular
También conocidos como ACV o ictus son rupturas de los vasos sanguíneos en
el cerebro que causan una hemorragia, esta puede ser de magnitud leve o
magnitud fuerte. Los infartos cerebrales pueden ser causados por una interrupción
del torrente sanguíneo en los vasos del cerebro pero también por una ruptura de
los mismos lo que complica la patología y el cuadro clínico.
La mayoría de los casos quienes padecen de esta enfermedad son hombres y
mujeres de edad avanzada que no practican actividades físicas y que sus
condiciones fisiológicas han mermado en general.
Arritmia cardiaca
Es una de las enfermedades más leves que puede sufrir el sistema
circulatorio porque solo se refiere a la descoordinación o problemas en el ritmo
cardíaco, en algunas personas puede ser más acelerado que el habitual o más
lento. Los médicos suelen monitorear a quienes padecen de arritmia para
contratar síntomas por si apuntan a un posible infarto más grave.
Infarto agudo
Es la principal enfermedad asociada con el sistema circulatorio porque es la
de mayor incidencia en muchos lugares, afecta principalmente a los hombres en
edad avanzada que viven bajo altos niveles de estrés o en condiciones
alimenticias poco saludables. La acumulación de grasa en las arterias coronarias o
la tensión alta pueden causar una interrupción tan brusca que el corazón se
detiene y es allí donde sucede el infarto.
El recorrido completo de la sangre por el sistema circulatorio
En líneas generales se sabe que el corazón es el inicio del ciclo y también el final,
puesto que la sangre debe volver para ser nuevamente bombeada al cuerpo pero
¿cuál es el ciclo que cumple la sangre para poder llevar todo lo necesario al
organismo?
Ventrículo izquierdo: la sangre comienza el recorrido desde el lado izquierdo del
corazón con suficiente oxígeno para todos los tejidos.
Arteria aorta: desde aquí se expande por todo el cuerpo hasta ramificarse a
través de las arterias menores y también los vasos capilares, llega hasta las
extremidades y se inicia la transferencia de nutrientes en la piel.
Arterias y capilares sistémicos: este sistema además de compartir nutrientes
también contiene la sangre que ya no es efectiva para continuar con el proceso de
irrigación, es decir, pobre en nutrientes y oxígeno, por lo tanto desde aquí son
enviadas a las venas para comenzar el retorno a los pulmones.
Venas cava: desde las venas cava superior e inferior es donde inicia el retorno de
la sangre para volver a oxigenarse.
Aurícula derecha: es donde retorna toda la sangre para que vuelva a ser
bombeada, su entrada la realiza gracias a la vena cava superior que es la que se
conecta con cabeza tronco, brazos y tórax.
Arterias pulmonares: son las encargadas de oxigenar la sangre en el corazón y
este proceso llamado hematosis involucra a las venas pulmonares y arterias
capilares pulmonares para dejar la sangre lista para un nuevo ciclo de irrigación.
Ventrículo izquierdo: la sangre vuelve a su punto de origen, el ventrículo
izquierdo desde donde inicia nuevamente el recorrido por la aorta y cumple con su
función predefinida.
Finalmente, se trata de un ciclo completo que involucra pulmones, corazón y
venas y que desde allí alimenta todas las necesidades del sistema fisiológico
humano.
Sistema nervioso
¿Qué es el sistema nervioso?
El sistema nervioso es específicamente todas aquellas estructuras y
órganos que manejan la información del cuerpo, el cual está conformado por
células que se les conoce como neuronas, las cuales tienen la capacidad de
transmitir estímulos eléctricos a través de una amplia red de terminaciones
nerviosas. Aunque es un sistema esencial dentro de la fisonomía humana,
también se encuentra presente en algunos animales.
Al ser un aparato que transmite energía eléctrica y química, es capaz de
recorrer todo el cuerpo, permitiendo la coordinación de movimientos y acciones.
Pero ante este panorama, se distinguen dos tipos de sistema nervioso, como lo
son: el autónomo y el somático.
El sistema nervioso autónomo, se encarga de las acciones que son
involuntarias, mientras que el sistema nervioso somático se ocupa de crear la
conexión que entra al cerebro y las extremidades del cuerpo.
¿Cuáles son las partes del sistema nervioso?
El sistema nervioso central
Esta parte del sistema nervioso está presente en la médula espinal y en
encéfalo, donde este último está conformado por: el cerebro que controla todas
las acciones que son voluntarias; el cerebelo, encargado de coordinar los
movimientos y reflejos del cuerpo; el bulbo raquídeo, que supervisa las actividades
que realizan los órganos internos; y la médula espinal que se une al encéfalo,
extendiéndose por todo el cuerpo a través de la columna vertebral.
El sistema nervioso periférico
Esta división del sistema nervioso unifica a todos los nervios que se segregan
del sistema nervioso central y se dirigen por todo el cuerpo. Principalmente está
conformado por ganglios nerviosos y nervios que se agrupan de la siguiente
manera:
Sistema nervioso somático: aquí se encuentran presentes 3 tipos de
nervios: los que son de carácter sensitivo, los nervios mixtos y los motores.
Dicho sistema se encarga de captar la información que es sensorial, utilizando
para ello los sensores de la misma índole, los cuales están regados por el cuerpo
para enviar posteriormente la información hacia el sistema nervioso central.
Si quieres saber más sobre el sistema nervioso periférico, tenemos otro artículo
especialmente dedicado a ello.
Sistema nervioso vegetativo o autónomo
Están incluidos los sistemas nerviosos simpático y nervioso parasimpático. El
primero se encarga de preparar al cuerpo para poder actuar frente a los estímulos,
activándolo de manera automática para las repuestas. Y el segundo, busca
mantener la activación de todo el estado interno, ya sea disminuyendo o
aumentando su actividad.
¿Cómo funciona el sistema nervioso?
La principal actuación la realiza el cerebro, donde este procede a enviar mensajes
mediante la médula espinal y el sistema nervioso periférico con la finalidad de
controlar los movimientos que puedan hacer los músculos, así como el
funcionamiento de los órganos internos.
Luego de ello, todo se centra en el trabajo de la neurona, que no es más que
una estructura celular con un núcleo y extensiones especializadas. Y por si no lo
sabías, el cerebro dispone de más de 100 mil millones de neuronas.
Allí es donde las neuronas se van comunicando entre sí; por lo que al recibir el
mensaje de otra neurona frente al estímulo, se procede a enviar una señal de
carácter eléctrico mediante todo el cuerpo. Los neurotransmisores se desplazan y
reenvían otra señal eléctrica.
Dicha señal viaje nuevamente por la neurona hasta convertirse en una señal de
otro tipo, una señal química, para llegar a las neuronas cercanas. Posteriormente,
las neuronas motoras llevan el mensaje al cerebro con el objetivo de mantener el
control de los movimientos voluntarios; mientras que las neuronas sensoriales
captan todos los detalles con relación a los sonidos, gusto, luz, presión y hasta el
calor, por lo que avisan de inmediato al cerebro.
Por otra parte, también se regulan otros procesos de carácter involuntario que
participan en el proceso, como es la liberación de hormonas, en el caso de la
adrenalina, dilatación de los ojos ante la luz o regulación en el sistema digestivo.
Cabe destacar que el cerebro está inteligentemente conformado por miles de
neuronas comunicadoras, las cuales trabajan mancomunadamente para enviar los
mensajes al cuerpo sin perder ningún detalle. Sin duda, se trata de una especie de
computadora perfectamente diseñada para mantenerse alerta, incluso cuando
el cuerpo está en estado de reposo, alejado de estímulos o sencillamente dormido.
¿Cuáles son las funciones del sistema nervioso?
Como ya hemos podido analizar, el sistema nervioso tiene como principal
trabajo crear la conexión de los centros que procesan los nervios, como es el
caso del cerebro, las extremidades u otros órganos internos presentes en el
cuerpo.
Todo ello permite también que se active la actividad muscular, lo que trae como
respuesta el movimiento, ya sea voluntario; como caminar o tomar algún objetivo,
así como el involuntario, que se ve reflejado mayormente en la respiración, el ritmo
cardíaco o la corriente sanguínea.
Por otra parte, el sistema nervioso también se encarga de:
Controlar el ciclo de sueño, hambre y sed.
Regularizar la temperatura natural del cuerpo.
Controlar los pensamientos y emociones.
Potenciar la capacidad de memorizar y aprender.
Vigilar los movimientos, el equilibrio y la coordinación.
Descifrar la información percibida mediante los 5 sentidos.
Regularizar el pulso y el proceso digestivo.
Examinar las reacciones físicas emocionales.
Enfermedades que afectan al sistema nervioso
Encefalitis
Se trata de la presencia de extraños cuerpos en el encéfalo, los cuales pueden ser
bacterias o virus. Esta enfermedad debe tratarse con suma atención, ya que
cualquier daño al cerebro podría causar la pérdida o disminución de las funciones
básicas.
Epilepsia
Es una enfermedad congénita que se presenta ante la actividad excesiva de
algunas partes del cerebro, dando respuestas a estímulos pero de forma
desordenada, generando en la mayoría de los casos, convulsiones y
descoordinación.
Esclerosis
Puede ser esclerosis lateral o múltiple, y se trata de varios trastornos congénitos
donde las neuronas pierden efectividad en la transmisión de la información que
reciben. A raíz de ello puede notarse una incapacidad en los movimientos
voluntarios.
Alzheimer
Una de las enfermedades más comunes en cuanto a la demencia senil, ya que
afecta varias zonas del cerebro que están relacionadas con el lenguaje y la
memoria, causando un deterioro paulatino pero progresivo en las funciones de
orden cognitivo; haciendo que sea cada vez más difícil el hecho de hablar, leer o
escribir.
Parkinson
Una enfermedad congénita que genera un déficit en la presencia de dopamina
dentro del sistema nervioso, lo que impide una correcta coordinación de los
nervios y genera movimientos desordenados de manera involuntaria; de la mano
con un trastorno del sueño, dificultad para hablar y comer, así como depresión.
¿Cómo cuidar el sistema nervioso?
1. Alimentación sana y equilibrada
Aquellos alimentados que no han sido procesados, son aquellos que ayudan a
regular todo el sistema nervioso; por lo que más natural será mucho mejor, ya que
dispondrá de todas las vitaminas, minerales y energía en su máxima capacidad.
Algunos de estos alimentos que puedes ingerir para cuidar el sistema nervioso
son: legumbres, frutas y verduras, huevos, cereales integrales como la avena y el
arroz, frutos secos sin sal ni aceite, semillas geminadas, algas y setas.
2. Suplementos especializados
Estos suplementos pueden ingerirse cuando el organismo no haya descansado
bien o se está pasando por algún trastorno emocional fuerte que impida aflorar los
nervios correctamente. Estos pueden tomarse por un par de meses, luego hacer
una pausa y tomarlos nuevamente en caso de que sea necesario.
Alguno de estos suplementos especializados para proteger al sistema nervioso
pueden ser: la levadura de cerveza, polen, germen de trigo, magnesio y espirulina.
Sin embargo, es recomendable optar por la guía de un especialista médico para
evitar efectos secundarios.
3. Descansar bien
Es fundamental para el organismo que se le brinde un correcto descanso, donde
no solo pueda dormir sino recuperar todas las energías. Para ello, debe evitarse
cualquier elemento distractor que dificulte el sueño, así como tomar en cuenta
estas recomendaciones para disfrutar de un buen descaso:
Realizar la última comida del día antes de las 8 de la noche con alimentos
ligeros.
No consumir azúcar, café, alcohol o bebidas gaseosas antes de dormir.
No comer frutas en la noche, a menos que sea manzana, patilla, piña o
pera.
Realizar una actividad relajante antes de dormir, como leer, hacer
meditación o estiramientos corporales.
No pensar en las preocupaciones o problemas que no pueden resolverse al
momento.
Acostarse antes de las 10 de la noche.
No olvides que no es lo mismo dormir que descansar, por lo que esto último es
indispensable para que el cuerpo humano realmente logre mantener en óptimas
condiciones físicas y disfrutar de una buena energía para desempañar las
actividades diarias.
4. Realizar ejercicios
La actividad física es un excelente aliado del sistema nervioso, donde se
pueden ver efectos positivos de manera inmediata, puesto que el estado anímico
mejora en gran manera y las energías del cuerpo se potencian al descansar con
mayor profundidad.
En ese sentido, la natación representa uno de los deportes físicos más
sobresalientes para ello, puesto que se trabajan todos los sistemas del cuerpo
humano, sin excluir el sistema nervioso; ya que constantemente se envían los
estímulos al resto del cuerpo para poder mantenerse a flote sobre el agua y
realizar los movimientos correspondientes.
5. Disfrutar de la naturaleza
El estrés, la ansiedad y algunos trastornos nerviosos son los principales causantes
de un sistema nervioso deteriorado; por lo que al crear espacios donde se pueda
tener el contacto con la naturaleza es ideal para contrarrestar tales efectos.
Además, los colores de la naturaleza como el azul del cielo, el verde de los
árboles y hasta el reflejo de los paisajes sobre al agua, recrean una perfecta
combinación de paz y tranquilidad, aspectos ideales para mantener el sistema
nervioso en buenas condiciones.
6. Pensar en positivo
Es importante cuidar los sentimientos que se originan en nuestro organismo, ya
que los sentimientos negativos como la depresión, pueden generar síntomas que
debilitan al sistema nervioso. Por ende, procura mantener pensamientos positivos
y optimistas.
Además, estar al tanto de todo lo que nos rodea, ya sea un ambiente, personas o
agentes externos como noticias negativas y tóxicas. Es decir, evitar cualquier
situación que pueda causar daño, frustración o depresión.
7. Evitar sustancias nocivas para el organismo
Al consumir cigarrillos, tabaco, alcohol en exceso o sustancias psicotrópicas, el
funcionamiento del sistema nervioso puede debilitarse en gran manera;
incluso ocasionando graves enfermedades de carácter mental o daños letales en
el cerebro.
Esto se debe a que dichas sustancias y drogas actúan directamente sobre el
sistema nervioso, modificando el funcionamiento natural de sistema en sí y
generando no solo el debilitamiento, sino también el letal deceso de su trabajo en
el organismo para el envío de respuestas y estímulos.
8. Fomentar el tiempo de lectura
La lectura, así como los clásicos juegos de memoria, permiten ejercitar el
cerebro y la memoria, por lo que resulta de gran valor para las neuronas,
favoreciendo su capacidad cognitiva y la salud en general.
Además, en el caso de los juegos de memoria, estos fungen como una especie de
gimnasio para el cerebro; creando el énfasis positivo de activar la capacidad de
relacionar elementos y recordar.
9. Aprender idiomas
El simple hecho de mantener al cerebro activo ante el recordatorio de palabras es
fundamental y positivo para mantener al sistema nervioso en óptima capacidad.
Además, al momento de conversas en el otro idioma aprendido, el cerebro
deberá esforzarse el doble para encontrar las palabras que desea referir
correctamente.
Por otra parte, se amplía el vocabulario en gran manera, generando mayor
capacidad para pensar antes de hablar y escribir, navegando en un amplio mar de
palabras que puedan ser de utilidad para comunicarse.
Factores que influyen positivamente en el sistema nervioso
La manera en cómo actúas o afrontas las dificultades que se presenten
pueden mantener al sistema nervioso en buen estado si lo haces
correctamente sin causar estrés.
Disfruta de una buena autoestima permitirá que puedas lograr lo que
deseas y tener una excelente opinión sobre lo que eres; permitiendo
resolver los problemas que se presenten.
Es importante desarrollar valores morales de alta calidad como el respeto,
la solidaridad y la tolerancia, puesto que ayudan a mantener una salud
mental óptima.
Contar con una rutina de actividades productivas y saludables permiten
contar con buenos hábitos de conducta positiva.
Establecer relaciones personales que sean de calidad, puesto que dicha
tranquilidad fomentará que puedas contar con amistades dispuestas a
ayudarte en cualquier inconveniente o sencillamente ante la necesidad de
hablar.
Sistema esquelético (sistema óseo)
Es difícil que encontremos algo en nuestro alrededor que no posea una estructura
sólida con la cual mantenerse levantado o de pie sobre la superficie. Eso lo
podemos ver fácilmente en las construcciones arquitectónicas, en la naturaleza a
través de los árboles y por supuesto, en las especies del mundo animal y en los
seres humanos, quienes también poseemos un sistema esquelético el cual está
conformado por huesos resistentes.
Pero te has preguntado: ¿es realmente necesario? ¿Cómo está conformado?
¿Pueden tomarse medidas para mantener por mucho más tiempo al sistema
esquelético? Esto y más lo podrás conocer en este interesante artículo; así que
no dejes de leer hasta el final para conocer cada detalle.
¿Qué es el sistema esquelético?
El esqueleto humano no solo colabora con el cuerpo para estar erguido o
derecho mientras la persona camina o está sentada, va un poco más allá, ya que
dicha estructura permite mantener un correcto orden y organización en el interior
del organismo. También se le conoce como sistema óseo o esquelético.
Parte de los complementos que contribuyen a este sistema son los cartílagos,
huesos, articulaciones y ligamentos, todos en conjunto fortalecen cada aspecto de
la estructura corporal humana.
Características del sistema esquelético
Dicho sistema una vez que alcanza la maduración adulta, se dispone de 206
huesos en toda su composición, los cuales se desarrollan perfectamente por
otros sistemas, como lo son el de ligamentos, tendones y musculatura.
En el caso de que una persona disponga de un peso de 75 kilos, entonces su
esqueleto pesará un total aproximado de 9 kilos. ¿Por qué? Pues el sistema
esquelético toma su densidad por el 12% del peso total del cuerpo humano.
Partes del sistema óseo
El cartílago
Se trata de un tejido muy flexible para lograr el perfecto efecto de amortiguación,
por lo que también es un tejido grueso. Esto permite que cada hueso pueda tener
la correcta protección, evitando así que se genere alguna fricción con otros
huesos.
Hueso compacto
Es aquella zona externa del hueso que guarda una potente composición sólida y
fuerte
Hueso esponjoso
No es más que la parte interna del hueso compacto que analizamos
anteriormente, el cual dispone una composición similar a la de una esponja por la
cantidad de orificios que presenta. En cada uno de estos orificios se dispone la
médula.
Medula ósea blanda
Es el tejido conformado por células, donde posteriormente se fabrican glóbulos
rojos y plaquetas.
Periosito
Se trata de la membrana que tiene como función recubrir todo el aspecto externo
de los huesos, que aunque es delgada, dispone de la densidad adecuada para la
debida protección. Además, cuenta con gran cantidad de vasos sanguíneos y
nervios para nutrir todo el tejido óseo.
En este punto también es importante detallar las articulaciones, las cuales
representan la unión de los huesos; aspecto que resulta imprescindible para que
todo el esqueleto humano disponga de la correcta movilidad y rigidez.
Las articulaciones también disponen de una variedad de tipos, las cuales se
encargan de redireccionar los movimientos según los huesos presentes, como es
el caso de los hombros y los codos. También existen articulaciones que no
producen movimiento; en el caso de la caja craneal.
Por otra parte están los tejidos, que en este caso estaríamos hablando sobre el
tejido óseo; el cual trata de un tejido que va transformándose a medida que pasan
los años y se conforma por células; permitiendo así que sea una perfecta matriz
rígida y de potente densidad.
Dicha matriz ósea se complemente con 3 componentes principales, como los
siguientes: agua, proteínas y sales minerales. Mientras que las células se dividen
en 4 tipos:
1. Células osteoprogenitoras: son aquellas que se encargan de producir el
resto de las células que participarán con el tejido óseo
2. Células osteoblastos: son las que permiten la formación de los huesos,
segregando diversas moléculas para fomentar la matriz correctamente
3. Células osteoclastos: son aquellas que pueden disolverse para ser
absorbidas por el hueso
4. Células osteocitos: son células con mucha madurez y provienen de los
osteoblastos
¿Cuál es la función del esqueleto humano?
Funge como una especie de sostén mecánico y base para la postura
La capacidad de su estructura, así como su fortalece y rigidez, permite que todo el
cuerpo pueda mantener la correcta morfología del cuerpo, permitiendo así que
los seres humanos puedan caminar sin problemas sobre dos piernas.
Brinda la oportunidad de movilización
Esto es posible ya que cada hueso está en una ubicación adyacente al hueso
siguiente, donde igualmente existen conexiones de carácter muscular, que
comúnmente se les conoce como articulaciones, y de allí la posibilidad de
movilizar el cuerpo.
Aporta protección a todo el cuerpo
El esqueleto humano es un escudo ante el cuerpo humano, ya que cada hueso
protege debidamente a los órganos que están en el interior. Estos aspectos
pueden verse claramente reflejado en el caso del cerebro, el cual es protegido por
el cráneo, así como la caja torácica protege al corazón, los pulmones, entre otros.
Se transforma en un almacén metabólico
Este sistema esquelético que rige los huesos del cuerpo humano tiene la
particularidad principal de ser un filtro o moderador de los intercambios de
calcios, fosfato y sales, así como de las grandes concentraciones.
Capacidad para generar células sanguíneas
Se debe a que dentro de la estructura se incluye una medula ósea roja,
ubicada en el interior de algunos de los más de 200 huevos del cuerpo humano,
donde se pueden producir células sanguíneas.
¿Cómo está conformado el sistema esquelético?
Según diversos estudios médicos, se ha determinado que el esqueleto humano
posee dos partes, como las que analizaremos a continuación:
Esqueleto axial
Esta parte está conformada específicamente por la columna vertebral, el cráneo,
el esternón y las costillas. Es decir que, el esqueleto axial se enfoca en el
control de eje del cuerpo humano. Por otra parte, también está presente el
sistema que protege a los huesos como el sistema nervioso central y los órganos
que se posicionan en el interior tórax.
Esqueleto apendicular
Aquí se encuentran todos los huesos que forman la cintura pelviana, la cintura
escapular y las 4 extremidades superiores e inferiores del cuerpo humano, como
son los brazos y las piernas. En este caso, la cintura escapular crea el enlace de
conexión con el resto del cuerpo a través del tronco con los brazos, y la cintura
pelviana con el tronco y las piernas.
¿Cómo es el proceso de funcionamiento del esqueleto humano?
Como ya hemos podido analizar, el sistema de cartílagos se compenetra con el
sistema esquelético, brindándole así la perfecta movilidad a cada uno de los
huesos. Además, el sistema de músculos también aporta su capacidad, ya que
protege los huesos con el recubrimiento de tejidos carnosos, creando
conexión entre la piel y los huesos del cuerpo humano.
Desde el inicio, el desarrollo del sistema óseo se origina desde el vientre de la
madre durante la etapa de gestación, donde se producen los primeros huesos del
bebé. En primer lugar, el primer desarrollo corresponde a la columna y luego el
cráneo, posteriormente se van originando el restante de la estructura ósea, como
es el caso de las piernas, brazos y costillas.
¿Cuáles son los tipos de huesos del sistema óseo?
La diversidad de huesos que verás a continuación, se clasifican de tal manera por
su forma.
Huesos largos
Se tratan de los huesos más predominantes, tomando en cuenta su dimensión y
longitud, donde se pueden considerar los huesos como el fémur, el peroné y la
tibia.
Huesos cortos
Son aquellos huesos que generalmente presentan una forma cúbica, así que no
poseen una gran dimensión en su tamaño. Para que tengas una idea, pueden ser
aquellos que están presentes en la muñeca o el tarso del tobillo.
Huesos planos
Se destacan muy poco en toda la estructura esquelética, pero se ven claramente
presentes en los huesos que se ubican en la bóveda craneal.
Huesos irregulares
No disponen de una forma definida con claridad, ya que incluso pueden
desarrollarse de manera diferente en cada ser humano, como es el caso de la
mandíbula o algunas vertebras de la columna.
Huesos sesamoideos
Por si no lo sabías, disponen de este nombre por su comparación con las semillas
de sésamo en cuanto su forma, ya que son los huesos más pequeños que están
en el cuerpo humano. Generalmente están presentes en tendones, manos y pies.
¿Cómo se estructuran los huesos?
Diáfisis: es la parte central que se origina en los huesos largos.
Epífisis: es el extremo de los huesos largos.
Metafisis: son las zonas internas de los huesos largos, es decir; entra la
epífisis y diáfisis.
Cartílago articular: es el tejido de cartílago que forma la conexión de los
huesos del cuerpo humano, lo que brinda movilidad y desplazamiento.
Periostio: es la membrana de tejido resistente que cubre los huesos.
Cavidad medular: se trata del área central de los huesos largos que está
completamente vacía y sólo está rellenada por una médula ósea amarilla.
Endostio: es la membrana de tejido delgado que recubre los huesos
largos.
Enfermedades que afectan al sistema esquelético
Enfermedades de los huesos:
Fracturas Oseas: se trata de los inconvenientes más comunes, ya que
generalmente es producida por un fuerte golpe o traumatismo severo, por lo
que se presenta una rotura o quiebre del hueso.
Osteoporosis: es el desgaste de los huesos ante la pérdida regular de la
densidad de los huesos; que se origina por un déficit en la mineralización o
en el desecho de proteínas óseas de manera constante.
Cáncer óseo primario: esos tumores pueden presentarse en cualquier
tejido que se encuentre en la zona medular; pero los más regulares en
originarse son en el condrosarcoma y oseosarcoma.
Enfermedades en las articulaciones:
Artritis: es una afección que ataca principalmente a seres humano con edad
avanzada, la cual puede presentarse de diversas maneras, como por ejemplo:
Artritis reumatoidea, que es aquella producida desde el sistema
autoinmune, donde la inflamación de las articulaciones de los pies y manos
es la principal sintomatología.
Artritis psoriasicas: igualmente es una enfermedad de carácter inflamatorio
pero en las articulaciones que sólo realizan únicamente un movimiento,
como es el caso de los codos y las rodillas.
¿Por qué es importante el sistema esquelético para la vida?
Ya podemos tener una idea con todo lo que hemos analizado, pero quizás queden
algunas dudas sobre su verdadera importancia. Y la verdad es que, después del
corazón y el cerebro, que son órganos de valiosa relevancia y necesidad para la
vida, el esqueleto humano es uno de los sistemas esenciales para el cuerpo,
ya que gracias a él la persona puede efectuar movimientos y mantener una buena
postura.
Esto quiere decir que, sin el sistema óseo dentro de la estructura o composición
del cuerpo humano, actividades regulares y sencillas como caminar, correr o
hasta sentarse, serían completamente imposibles; puesto que los huesos de la
mano con las articulaciones crean el estado óptimo para poder hacerlo sin
limitaciones o dolores.
¿Cómo cuidar el esqueleto humano?
Buena alimentación
Como en la mayoría de los casos y recomendaciones, mantener un buen consumo
de alimentos y bebidas, sobre todo aquellas que dispongan de alto contenido en
calcio, ayudará a que cada hueso y complemento que está presente en el sistema
esquelético, puede desarrollarse y trabajar sin retrasos.
Por si no lo sabías, el calcio de un mineral esencial para el mantenimiento de los
huesos, puesto que se fortalecen en gran manera para evitar fragilidad. En el
caso de los adultos, estos requieren 1000 miligramos de calcio por día, mientras
que las personas mayores de 50 necesitan un poco más de calcio, como 1200
miligramos por día.
La alimentación debe incluir alimentos como productos lácteos, salmón, vegetales
verdes, brócoli, productos de soja y queso, todos ellos disponen de gran cantidad
de contenido en calcio. Por otra parte, no se debe olvidar la ingesta de magnesio,
cobre y zinc, incluyendo las porciones equilibradas de frutas, proteínas magras y
granos enteros.
En el caso del magnesio, los alimentos que puedes consumir para potenciar sus
niveles dentro del organismo, pueden ser los mariscos, nueces, semillas de girasol
y el chocolate negro. Asimismo, la carne de res y los cacahuetes, así como el
marisco nuevamente, poseen altos valores de zinc. Mientras que el cobre puede
encontrarlo en alimentos como la langostas, ostras y tomates.
Ingesta de vitaminas
El consuma de vitamina, específicamente la vitamina D, ya que resulta saludable
para todo el organismo, pero aún más para el fortalecimiento de los huesos.
Dicha vitamina pueda consumirse a través de pastillas o suplementos, pero se
puede incluir naturalmente a través de alimentos ricos en vitamina y minerales o a
través de la exposición al sol por unos pocos minutos.
Lo recomendable es consumir 600 UI de vitamina D por día, pero si eres una
persona dentro de los rangos saludables normales, con 400 UI por día será
suficiente para contar con un sistema óseo óptimo.
Ante cualquier elección, ya sea de alimentación, suplementación o exposición
solar, es recomendable consultar con un especialista médico para evitar
inconvenientes de salud o efectos secundarios ante el consumo excesivo de
vitamina D.
Suficiente hidratación
Para que el cuerpo se mantenga saludable, la ingesta de agua es fundamental
para ello. Por ende, se recomiendan al menos 8 vasos de agua al día. Hacerlo así
permitirá un buen impacto no sólo en los órganos, sino también en las
articulaciones, lo que actúa como preventivo para evitar enfermedades como la
osteoporosis.
¿QUÉ ES EL SISTEMA ENDOCRINO?
El sistema glandular es un conjunto de glándulas que tienen como función la
producción y secreción de hormonas que son enviadas a la sangre. Cuando estas
sustancias son liberadas provocan la inhibición o estimulación de la respuesta de
un órgano determinado. El sistema endocrino es, junto con el sistema nervioso, el
encargado de regular el funcionamiento del resto de sistemas y aparatos del
cuerpo humano.
Además, las glándulas actúan como entes reguladores de las emociones, razón
por la cual su funcionamiento incide directamente en el estado emotivo de una
persona. Muchos de los cambios mentales o de comportamiento que una persona
experimenta son dados por una alteración en el sistema endocrino debido a la
liberación excesiva o disminución en la producción de determinadas hormonas.
Por ejemplo, el exceso o la escasez de hormonas tiroideas secretadas por la
glándula tiroides puede afectar desde la temperatura corporal y causar estados
depresivos o de ansiedad.
Así pues, las glándulas del cuerpo intervienen en un sinfín de procesos como el
crecimiento, la reproducción, el metabolismo de los alimentos, la presión arterial y
la respuesta del organismo ante una situación de alerta. Todo esto se lleva a cabo
a través de la liberación de hormonas que producen las glándulas, y para entender
mejor todo el proceso te explicamos a continuación qué son estas sustancias y
sus funciones.
¿Qué son las hormonas?
Las hormonas son sustancias químicas producidas por las células de las
glándulas del sistema endocrino. Las hormonas transportan información química
de una célula a otra y son liberadas en el torrente sanguíneo para viajar a través
del mismo al órgano donde desempeñarán su función. En el cuerpo se encuentran
más de 50 tipos de hormonas y cada una de ellas puede ejercer una reacción sin
importar qué tan mínima sea su concentración dentro del organismo. Asimismo, el
sistema nervioso central, la acción de algunas hormonas y cambios periféricos en
el fluido son responsables de regular la secreción hormonal.
En algunas ocasiones ocurre que se producen cambios en ciertos patrones del
cuerpo que de forma prolongada pueden causar alteraciones en la secreción
hormonal. Cuando esto ocurre se puede agravar la condición mental y física de
una persona. Para entender mejor este apartado pongamos como ejemplo a una
persona que sufre de estrés y no sabe cómo controlarlo. El estrés en exceso
estimula en el organismo la liberación de adrenalina en las glándulas
suprarrenales; la adrenalina en grandes cantidades estimula la parte del cerebro
que está asociada al comportamiento y causa estados de rabia. Asimismo, el
estrés estimula la liberación de cortisol, hormona que afecta el correcto
funcionamiento metabólico, razón por la cual los niveles elevados de cortisol están
asociados con sobrepeso.
Por lo tanto podemos afirmar que cualquier alteración hormonal producida en el
cuerpo humano de forma prolongada puede causar estragos físicos y emocionales
en la salud de una persona. No obstante, el mal manejo de las emociones también
es responsable de alteraciones hormonales. En conclusión, las hormonas son
sustancias altamente importantes para que todos los procesos del organismo se
lleven a cabo de forma eficiente y en equilibrio.
Glándulas endocrinas y sus funciones
El buen funcionamiento de las glándulas endocrinas es indispensable para una
secreción normal de hormonas. Por esto resulta importante conocer cuáles son las
glándulas del cuerpo humano y para qué sirven, veamos:
La tiroides
Es la glándula en forma de mariposa que se encuentra ubicada en el cuello y es
responsable de secretar las hormonas tiroideas tiroxina y triyodotironina que
influyen en la maduración de los tejidos, la quema de calorías y el ritmo de los
latidos del corazón. Entre las enfermedades asociadas a las glándula tiroides
encontramos:
Bocio: la glándula tiroides tiene un tamaño más grande de lo normal.
Hipertiroidismo: la glándula produce excesiva cantidad de hormona tiroidea.
Hipotiroidismo: la glándula no produce suficiente hormona tiroidea.
Nódulos en la tiroides: formación de bultos en la tiroides.
Tiroiditis: la tiroides está hinchada.
Cáncer de tiroides.
Muchas veces resulta difícil diagnosticar enfermedades de la tiroides como el
hipotiroidismo o el hipertiroidismo, ya que sus síntomas están asociados a muchas
condiciones o, en algunos casos, no son los suficientemente evidentes para
sospechar de una alteración en funcionamiento de la glándula.
La hipófisis
Esta glándula se puede reconocer por su forma de pera y está ubicada en la zona
que se encuentra debajo del cerebro y que conocemos como silla turca. Se
considera que la hipófisis es la hormona principal, ya que es la responsable de
regular el funcionamiento de todas las glándulas endocrinas del ser humano. La
hipófisis se divide en dos partes, hipófisis posterior e hipófisis anterior. La parte
posterior es la responsable de secretar la oxitocina y hormona antidiurética. La
zona anterior produce las hormonas corticotropina, tirotropina, hormona del
crecimiento, gonadotrofinas y prolactina.
Las patologías asociadas a la hipófisis no son muchas, de hecho la afección
principal relacionada con esta glándula es la presencia de tumores. Las masas
alojadas en esta zona pueden causar síntomas de compresión como alteraciones
de las pupilas, dolores de cabeza, problemas de la visión y alteraciones en los
párpados. Asimismo, un tumor en la hipófisis es capaz de producir hormonas, por
lo cual se puede presentar una alteración importante de estas sustancias en el
organismo.
Paratiroides
Se trata cuatro glándulas que se encuentran en los lóbulos de la tiroides y son
responsables de la secreción de la hormona PTH, mejor conocida como hormona
paratiroidea. La paratiroide no tiene ninguna relación con la tiroides, se trata de
glándulas totalmente distintas que cumplen funciones diferentes. Entre las
acciones más importantes de la glándula paratiroides resalta su poder para
controlar en sangre los niveles de fósforo y calcio. Mantener en equilibrio el nivel
de calcio en sangre y huesos es indispensable para ofrecer la correcta energía
eléctrica al sistema nervioso y al sistema muscular.
La enfermedad paratiroidea ocurre cuando una persona tiene 3 paratiroides de
tamaño normal y una mucho más grande debido a que se ha convertido en tumor
y está produciendo hormona PTH en exceso. En estos casos será preciso que la
persona se someta a una operación para extirpar el tumor.
El páncreas
Se encuentra ubicado detrás del estómago y su principal función es producir jugos
que ayudan a descomponer los alimentos durante la digestión y secretar la
hormona insulina, sustancia responsable de regular los niveles de glucosa en
sangre. El páncreas es una glándula muy importante y su buen funcionamiento es
vital para que no se desarrollen ciertas enfermedades degenerativas en el cuerpo
humano.
Entre las afecciones asociadas a un mal funcionamiento del páncreas
encontramos:
Pancreatitis: inflamación de la glándula debido a que las enzimas digestivas
han comenzado a digerir el propio páncreas.
Fibrosis quística: se trata de una condición genética que se caracteriza por
la producción de una sustancia pegajosa que causa el bloqueo de los
conductos pancreáticos.
Diabetes tipo I: las células de la glándula no producen insulina debido a una
reacción negativa del sistema inmune sobre las mismas.
Diabetes tipo II: el páncreas funciona de forma deficiente y no es capaz de
secretar la cantidad suficiente de insulina para metabolizar de forma
correcta el azúcar de las comidas.
Cáncer de páncreas.
Glándulas suprarrenales
Son dos glándulas en forma de triángulo y cada una está ubicada en la parte alta
de un riñón. La parte externa de estas glándulas se conoce como corteza y es la
zona responsable de producir las hormonas cortisol, aldosterona y otras
sustancias que pueden convertirse en testosterona. La parte interna de la glándula
se conoce con el nombre de médula y es la responsable de producir adrenalina
(epinefrina) y noradrenalina (norepinefrina).
Entre las enfermedades asociadas a un mal funcionamiento de las glándulas
suprarrenales encontramos:
Enfermedad de Addison, déficit de cortisol.
Hiperplasia suprarrenal congénita.
Diabetes.
Síndorme de Cushing, exceso de cortisol.
Hirsutismo o exceso de vello corporal.
Joroba detrás de los hombros.
Síndrome de Conn.
Gónadas
Las gónodas son mejor conocidas por sus nombres como glándulas sexuales:
testículos y ovarios. Por esta razón las trataremos por separado.
Los testículos
Los testículos actúan en el desarrollo de caracteres sexuales secundarios y son
indispensables para la producción de espermatozoides. Los testículos son
secretores de la testosterona, sustancia que interviene en el desarrollo del sexo
del feto, desarrolla la voz profunda típica de los hombres, actúa en la formación de
vello facial, es vital para el desarrollo de la actividad sexual por parte del hombre,
controla la libido y contribuye a un mejor metabolismo de la grasa.
Si quieres saber más, visita nuestro artículo sobre el aparato reproductor
masculino.
Los ovarios
Son dos glándulas femeninas responsables de producir las hormonas estrógenos
y progesterona. Los ovarios intervienen en el desarrollo de caracteres sexuales
secundarios, controlan el ciclo menstrual, permiten que el endometrio se desarrolle
en la matriz e inhiben la producción de leche en las mamas. El cese de la
secreción hormonal de los ovarios trae como consecuencia la menopausia y el fin
de la vida fértil de una mujer.
Entre las funciones de la progesterona encontramos: prepara el endometrio para
que pueda ofrecer todo lo necesario para que el óvulo fecundado se implante en
en el útero. Es responsable del aumento de las mamas los días previos a la
menstruación. Su acción en el cerebro y en el sistema nervioso central puede
causar cambios en la temperatura corporal.
Por su parte, los estrógenos se encargan de los siguiente: engrosan el endometrio
todos los meses para prepararlo para el embarazo. Son responsables de
determinar la distribución de grasa en el cuerpo femenino. Son responsables de la
pigmentación de los pezones y la zona genital. Su acción en el cerebro controla la
libido en las mujeres.
¿QUÉ ES EL SISTEMA CARDIOVASCULAR Y CUÁL ES SU FUNCIÓN?
El sistema cardiovascular está compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos:
una red de venas, arterias y capilares que suministran oxígeno desde los
pulmones a los tejidos de todo el cuerpo a través de la sangre gracias al bombeo
del corazón. Otra de las funciones del sistema cardiovascular es también
transportar el dióxido de carbono, un producto de desecho, desde todo el cuerpo
al corazón y pulmones para finalmente eliminar el dióxido de carbono a través de
la respiración.
¿Cómo está formado el sistema cardiovascular?
El aparato cardiovascular está formado por:
el corazón - es la bomba muscular que proporciona la energía para mover
la sangre por los vasos sanguíneos
los vasos sanguíneos – son las arterias, las venas y los capilares (vasos
sanguíneos pequeños) que conforman el sistema de tubos elásticos de
nuestro cuerpo por donde circula la sangre
la sangre – es el contenido o tejido líquido que circula por los vasos. Los
componentes principales de la sangre son el oxígeno y nutrientes, que son
transportados a los tejidos, además de los desechos que ya no necesita el
cuerpo y que se transportan también a través del sistema vascular
¿Cómo funciona el sistema cardiovascular?
El oxígeno constituye alrededor de una quinta parte de la atmósfera y es
absolutamente necesario para la generación de energía en las células de nuestro
cuerpo. Sin oxígeno es imposible vivir y todos respiramos aire por la boca y la
nariz para que llegue a los pulmones y de ahí al sistema cardiaco.
El oxígeno del aire es absorbido por el torrente sanguíneo a través de los
pulmones. Cuando llega a los pulmones empieza la función del aparato
cardiovascular, ya que es ahí donde la sangre no oxigenada se oxigena y regresa
al corazón. Es entonces cuando en el sistema cardiovascular el corazón bombea
la sangre rica en oxígeno ('oxigenada') y en cada latido la hace fluir a través de
una red de vasos sanguíneos - las arterias – y ramas hasta llegar a los tejidos,
incluyendo los órganos, músculos y nervios de todo el cuerpo.
Cuando en el sistema cardiovascular la sangre llega a los capilares en los tejidos
se libera el oxígeno, que utilizan las células para producir energía. Estas células
liberan los productos de desecho, como el dióxido de carbono y agua, que son
absorbidos y transportados por la sangre.
La sangre usada (o "desoxigenada") viaja entonces el sistema vascular a través
de las venas y de regreso hacia el corazón. El corazón bombea entonces la
sangre desoxigenada de nuevo a los pulmones, desde donde se deshecha y se
absorbe el oxígeno fresco, haciendo que el ciclo del sistema cardiovascular
comience nuevamente.
El sistema Cardiovascular
El corazón
Tu corazón es el motor del sistema cardiovascular, tiene el tamaño de un puño
cerrado y pesa alrededor de 300g. Se encuentra justo a la izquierda en el pecho,
rodeado por una membrana protectora llamada pericardio.
El sistema del corazón es una bomba, dividido en lado izquierdo y derecho. Tiene
paredes, hechas de músculo, que se comprimen (contraen) para bombear la
sangre cardiovascular hacia los vasos sanguíneos y por todo el cuerpo.
Tienes alrededor de 8 litros de sangre en tu cuerpo, y en un día normal tu corazón
late 100.000 veces para mantener la circulación de la sangre alrededor de tu
cuerpo.
Tus venas transportan la sangre desoxigenada a través del sistema cardiovascular
hacia el lado derecho de tu corazón. Tu corazón bombea esta sangre de nuevo a
tus pulmones, donde absorbe más oxígeno. Esta sangre oxigenada regresa al
lado izquierdo de tu corazón, que la bombea al resto del cuerpo a través de las
arterias. El músculo del lado izquierdo del corazón es un poco más grande ya que
tiene más trabajo que hacer que el derecho: el lado derecho sólo bombea sangre
a tus pulmones, el lado izquierdo bombea sangre a todo tu cuerpo por el sistema
cardiovascular.
Cada lado de tu corazón está dividido en una cavidad superior llamada aurícula y
una cavidad inferior, más grande, llamada ventrículo. La sangre fluye desde cada
aurícula al ventrículo correspondiente, a través de una válvula unidireccional.
Los pulmones
El sistema respiratorio y los pulmones funcionan muy estrechamente con el
sistema cardiovascular para la captación y eliminación de gases y la distribución
de energía en el organismo. De hecho, al conjunto de ambos se le conoce como
sistema cardiopulmonar o sistema cardiorrespiratorio.
Tus pulmones están a ambos lados de tu corazón, en el pecho (tórax), y se
componen de tejido esponjoso con un abundante suministro de sangre.
El diafragma es una capa muscular que separa el tórax de la cavidad abdominal y
forma el piso de su tórax. El movimiento del diafragma cuando respiras hace que
tus pulmones se inflen.
El aire pasa por tu nariz y boca hacia la tráquea y a cada pulmón, a través de dos
vías respiratorias llamadas bronquios. Estos se dividen en vías respiratorias más
pequeñas, llamadas bronquiolos, que se dividen repetidamente y al final en sacos
diminutos llamados alvéolos. Estos son sacos de aire con paredes del grosor de
una célula. Es aquí donde el oxígeno y dióxido de carbono se filtran hacia y desde
la sangre del sistema cardiovascular. En este proceso, conocido como intercambio
gaseoso, las moléculas de oxígeno y de dióxido de carbono se unen a la
hemoglobina, una proteína en los glóbulos rojos.
Hay alrededor de 300 millones de alvéolos en cada pulmón, que proporcionan una
gran superficie de intercambio gaseoso - aproximadamente del tamaño de una
cancha de tenis, si pudiera ser extendido.
En un día normal, respiras 10.000 litros de aire que entra y sale de tus pulmones.
La presión arterial
La sangre del sistema cardiovascular transporta oxígeno y nutrientes bombeada a
todo tu cuerpo por el corazón. La sangre se encuentra bajo presión como
resultado de la acción de bombeo de tu corazón y por el tamaño y la flexibilidad de
tus arterias. Esta presión arterial es una parte esencial de la forma en que tu
cuerpo funciona.
Cuando se mide la presión arterial, el resultado se expresa con dos números,
como 120/80mmHg (ciento veinte sobre ochenta milímetros de mercurio).
La primera cifra – la presión arterial sistólica – es la medida de la presión cuando
el músculo cardíaco se contrae y bombea la sangre. Esta es la presión máxima en
tus vasos sanguíneos.
La segunda cifra – la presión arterial diastólica – es la presión entre latidos cuando
tu corazón está en reposo y llenándose de sangre. Esta es la presión mínima en
tus vasos sanguíneos.
Los médicos recomiendan mantener la presión arterial por debajo de 140/85
(130/80 si tienes diabetes).
Cuanto menor sea la presión arterial, es mejor para la salud de tu sistema
cardiovascular, aunque una presión arterial muy baja puede hacerte sentir
mareado o débil. Los médicos recomiendan mantener la presión arterial por
debajo de 140/85. Si padeces de diabetes, enfermedad renal o enfermedad
cardiovascular, tu presión arterial debe ser inferior a – idealmente menor a 130/80.
Tu salud cardiovascular
Tu estilo de vida juega un papel esencial en el mantenimiento de la salud de tu
sistema cardiovascular a largo plazo. Una dieta saludable, el consumo moderado
de alcohol, mucho ejercicio y no fumar, pueden ayudarte a mantener un sistema
cardiovascular saludable.
¿QUÉ ES EL APARATO DIGESTIVO?
Se conoce como aparato digestivo al conjunto de órganos que se encargan del
proceso digestivo, es decir, la transformación de los alimentos para que puedan
ser absorbidos y utilizados por todas las células del organismo. Además del ser
humano, la mayor parte de los animales superiores cuentan con un aparato
digestivo que lleva a cabo esta función.
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Durante la digestión o proceso digestivo, los distintos tipos de nutrientes que se
encuentran en los alimentos consumidos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas)
se transforman en unidades más sencillas, gracias a las distintas enzimas
digestivas. En estas condiciones, las partes más elementales aprovechables de
los nutrientes pueden ser absorbidas y luego transportadas por la sangre hasta
todas las células del cuerpo, donde son utilizadas para obtener energía y llevar a
cabo todas las funciones indispensables para el sostén y desarrollo de la vida.
El proceso funcional del aparato digestivo comprende todos los sucesos que
tienen lugar, desde el ingreso de la comida a la boca, hasta la expulsión de las
heces fecales (restos indigeribles) por el ano, pasando por la absorción de los
nutrientes a través de las paredes intestinales. Se trata de un proceso largo, que
implica un conjunto de mecanismos complejos, en los que intervienen
numerosos órganos y partes del cuerpo y que resulta indispensable para la
vida, dado que los seres humanos (como todos los animales) somos heterótrofos,
y por lo tanto sólo podemos incorporar la materia orgánica que necesitamos a
través de la alimentación.
Ver además: Aparato circulatorio
Funciones del aparato digestivo
El aparato digestivo cumple con diversas funciones, pero las principales son
cuatro: transporte de alimentos, secreción de jugos digestivos, absorción de
nutrientes y excreción de heces.
Transporte de alimentos. Los alimentos ingresan en la boca, donde son
triturados por los dientes y humedecidos por la saliva, y se convierten en el
bolo alimenticio, que es empujado hacia el esófago con ayuda de la lengua.
Luego, a través de los movimientos peristálticos (un tipo de movimiento
muscular de contracción y relajación), los alimentos continúan avanzando a
través del tubo digestivo, pasando por el estómago y llegando luego a los
intestinos.
Secreción de jugos digestivos. A lo largo del tubo digestivo, los alimentos
van recibiendo secreciones provenientes de distintos órganos, que permiten
su digestión química. Ya en la boca las glándulas salivales secretan una
enzima que comienza la transformación de los azúcares. El proceso de
digestión química continúa en el estómago (gracias a la presencia de los
jugos gástricos allí secretados) y en la primera porción del intestino delgado
(duodeno), donde los alimentos parcialmente digeridos son sometidos a la
acción de la bilis y los jugos intestinal y pancreático. Las enzimas y otras
sustancias presentes en todos los jugos digestivos permiten que los
alimentos sean completamente digeridos químicamente, es decir, sean
reducidos a sus mínimas unidades aprovechables.
Absorción de nutrientes. Una vez digeridos los alimentos (reducidos a sus
formas más simples), los nutrientes son absorbidos en el intestino delgado,
pasando luego a la sangre para ser distribuidos por el organismo. Por su
parte, el agua y algunas sales son absorbidas en el intestino grueso.
Egestión de heces. Una vez extraídos los nutrientes de la comida, es
preciso expulsar el material de desecho (los restos indigeribles que no
fueron utilizados) fuera del cuerpo, lo que se hace a través del final del
tracto digestivo.
Órganos del aparato digestivo
El aparato digestivo está formado por el tubo digestivo (que comienza en la boca y
termina en el ano y mide alrededor de once metros) y las glándulas anexas
(glándulas salivales, hígado y páncreas). A continuación, veamos cuáles son los
órganos que forman parte de este aparato y las funciones que desempeñan.
Boca y glándulas salivales. La boca o cavidad oral es el lugar por donde
los alimentos ingresan al cuerpo. Este órgano contiene distintas estructuras,
como los dientes (que permiten la masticación) y la lengua (que facilita la
deglución). Además, en la boca se encuentran las glándulas salivales que
producen y secretan la saliva. Esta secreción tiene múltiples funciones:
humedece el alimento y además contiene enzimas (que dan comienzo a la
digestión química) y sustancias bactericidas.
Faringe. Es una estructura con forma de tubo, que forma parte tanto del
aparato digestivo como del respiratorio: conecta a la boca con el esófago
(dejando pasar los alimentos por el tubo digestivo) y las fosas nasales con
la laringe (dejando pasar el aire hacia los pulmones). La faringe presenta
una estructura llamada epiglotis, que actúa como una válvula separando las
vías digestiva y respiratoria.
Esófago. Es un conducto muscular, que transporta la comida de la boca al
estómago, atravesando el cuello, el tórax y el abdomen, y pasa por un
agujero en el diafragma.
Estómago. En este órgano se acumula la comida. Las células que forman
el estómago secretan los jugos gástricos, compuestos principalmente por
pepsinógeno, un precursor enzimático, y ácido clorhídrico (HCl). Esta
sustancia le otorga acidez al medio permitiendo la activación del
pepsinógeno en pepsina (enzima digestiva que degrada proteínas) y
funcionando además como bactericida. Las paredes internas del estómago
están revestidas de una mucosa que las protege de la acción del ácido.
Intestino delgado. Esta primera porción del intestino, que mide entre 6 y 7
metros de longitud, comienza en el duodeno y llega hasta a la válvula
ileocecal, donde se une con el intestino grueso. El intestino delgado está
repleto de vellosidades y es el lugar donde se terminan de digerir los
alimentos y se produce la absorción de los nutrientes. Este órgano se divide
en dos partes. La primera porción es el duodeno, que mide entre 25-30 cm
que y es donde se produce la secreción de jugo intestinal y se reciben las
secreciones del páncreas y el hígado. La segunda porción es el yeyuno-
íleon, donde se produce la absorción de los nutrientes una vez que han sido
digeridos.
Intestino grueso. Es el resto del intestino, que culmina en el recto y mide
entre 120 y 160 cm de longitud. Este órgano cumple con varias funciones
muy importantes para el organismo: es donde se forman las heces fecales,
pero también es la porción del aparato digestivo donde se reabsorbe el
agua y las sales. Además, el intestino grueso es hábitat natural de bacterias
que sintetizan vitaminas necesarias para el organismo.
Páncreas. Esta glándula se encuentra en contacto con el intestino y vierte
en el duodeno su jugo pancreático, que contiene distintas enzimas
indispensables para la digestión. Por otra parte, el páncreas también
sintetiza y libera a la sangre hormonas que regulan el metabolismo de los
azúcares, como la insulina, que permite la entrada de la glucosa a las
células.
Hígado y vesícula biliar. El hígado constituye la mayor víscera del cuerpo
(pesa kilo y medio) y tiene múltiples y variadas funciones. Este órgano
produce la bilis, una sustancia necesaria para la digestión y la absorción de
las grasas (permite su emulsificación). La bilis se acumula en la vesícula
biliar y desde allí pasa al duodeno.
Ano. La abertura anal es por donde se expulsan hacia el exterior del cuerpo
humano las heces o materia fecal, mediante movimientos controlados del
esfínter anal.
Enfermedades del aparato digestivo
Existen diversas enfermedades del aparato digestivo. Algunas de las principales y
más frecuentes son:
Infecciones. Producto del ingreso al intestino de bacterias o virus que
provienen del agua o de alimentos contaminados. Pueden generar diarrea,
heces sanguinolentas o moco rectal, así como dolores intestinales severos.
Parásitos. Los parásitos intestinales son frecuentes en poblaciones rurales
o en personas que viven en situación de pobreza y se transmiten mediante
los alimentos o las aguas contaminadas. Los parásitos pueden luego migrar
a otras regiones del cuerpo y perpetuar el ciclo si no hay una correcta
eliminación de las heces.
Indigestiones. El consumo de alimentos en mal estado o contaminados
con sustancias tóxicas o nocivas puede generar una reacción intestinal muy
semejante a las reacciones alérgicas, con cólicos y usualmente diarrea.
Gastritis y úlceras. La acción de los jugos gástricos y el constante
consumo de irritantes (alcohol, cigarrillo, cítricos, etc.) puede llevar al
enrojecimiento e inflamación de la mucosa estomacal (gastritis) y, en casos
más severos, a úlceras y llagas internas.
Cáncer. El cáncer de duodeno, de colon, de hígado o de páncreas son
formas conocidas y agresivas de tumoraciones malignas, asociadas a
ciertos hábitos de alimentación y que también tienen un elevado
componente hereditario.
¿QUÉ ES EL SISTEMA EXCRETOR?
Se conoce como sistema excretor o aparato excretor al conjunto de órganos y
conductos del cuerpo encargados de la eliminación de los residuos
nitrogenados del organismo, cuya acumulación en el mismo constituye un riesgo
importante para la salud y que principalmente constituyen la urea (CON2H4), la
creatinina (C4H7N3O) y el ácido úrico (C5H4N4O3), ambas expulsadas del
organismo a través de la orina.
Para ello este sistema se compone de órganos que filtran la sangre y retiran de
ella las sustancias indeseadas, y luego una serie de conductos que los
conducen hacia afuera del cuerpo.
Este circuito se integra al cardiovascular y permite la purificación rutinaria de la
sangre que será oxigenada en los pulmones y enviada luego al cuerpo entero.
Los fallos del sistema excretor suelen ser evidencia de complicaciones graves y
constituyen una causa importante de muerte en el ser humano.
El sistema excretor se compone fundamentalmente de dos etapas:
Órganos de filtrado. Los riñones encargados de filtrar y generar la orina y
la vía excretora que recibe la orina para ser expulsada.
Conductos de expulsión. La vejiga excretora donde se almacena la orina,
los uréteres por donde se expulsa y la uretra u orificio de micción por donde
abandona el organismo.
Funciones del sistema excretor
Como se ha dicho, el rol esencial del sistema excretor es el filtrado de las
sustancias nitrogenadas residuales del metabolismo, para permitir que la
sangre cumpla su ciclo lo más libre de impurezas dañinas posible.
Es por ello que este sistema es tan vital: la acumulación de estas sustancias en la
sangre conduce a una forma de intoxicación letal.
Los riñones
Los órganos más importantes del aparato urinario son los riñones, que son dos
órganos dispuestos simétricamente en torno a la columna vertebral, a la
altura del vientre y que pesan unos 140 gramos.
Son estructuras de filtrado irrigadas por la vena renal, donde se albergan los
desechos metabólicos y se produce el líquido que los contendrá, la orina.
Aparte de ello, los riñones cumplen funciones metabólicas esenciales, como la
secreción de hormonas en las glándulas suprarrenales, ubicadas en tope de
cada riñón.
Estos órganos se dividen en tres regiones: corteza, médula y pelvis. Y están
rodeados de una fina cápsula de tejido que los protege y aísla.
Fases de formación de la orina
La composición de la orina se da de la siguiente manera:
Filtración. Ciertas estructuras renales llamadas glomérulos filtran el
contenido nitrogenado de la sangre, impidiendo el paso de células y
sustancias más grandes, a modo de tamiz. Cada 24 horas se filtran a través
de ellos unos 180 litros de sangre aproximadamente (en ambos riñones).
Reabsorción. Muchos de los componentes filtrados vuelven a la sangre
antes de que se forme la orina. Así se puede recuperar agua, sales,
azúcares y aminoácidos disueltos, que son reaprovechables y cuya
eliminación resultaría en mayor desgaste metabólico.
Secreción. La orina se forma entonces en los glomérulos, es llevada por la
pelvis renal por el uréter hacia la vejiga y allí se almacena. Una vez
reunidos unos 250 a 500ml de orina, se inician ciertas contracciones y
relajaciones del esfínter que producen el reflejo de la micción. Entonces la
orina es liberada por la uretra y se expulsa del cuerpo.
Control de la micción
A pesar de que la micción obedece a un reflejo, puede ser suprimido por un
tiempo de manera voluntaria y consciente. Esto es aprendido por el ser
humano durante su etapa de control de esfínteres.
La retención excesiva de la orina, sin embargo, conduce a sensaciones dolorosas
y desesperantes que, eventualmente, escaparán al control de la conciencia.
Constitución de la orina
Se trata de un líquido acuoso y amarillento, de un olor característico (debido a
su composición rica en nitrógenos) y semitransparente. Normalmente un ser
humano segrea y explsa 1,4 litros de orina, cuyo contenido es de un 95% de agua,
2% de sales inorgánicas, 3% de úrea y ácido úrico. Puede haber también toxinas
de desecho y, en caso de infecciones, glóbulos blancos e incluso bacterias o virus.
El contenido de la orina es a menudo analizado para entender el funcionamiento
metabólico del cuerpo.
Los uréteres
Se llama así a los conductos de 21 a 30 cm de largo y unos 3 a 4 milímetros de
diámetro, que conducen la orina hacia la vejiga.
Allí terminan en los meatos ureterales, una estructura en forma de válvula que
permite el paso del líquido hacia afuera pero no que éste se devuelva por el
conducto, manteniendo a los riñones lo más libres posible de la orina.
La uretra
Se llama así al conducto que lleva la orina de la vejiga hacia afuera del cuerpo, y
es distinto de acuerdo al género masculino o femenino:
En la mujer. Es un canal simple, de 3 o 4 cm de largo, casi vertical y pasa
por delante de la vagina, donde culmina en la vulva por encima de la
entrada de la vagina.
En el hombre. Mide de 18 a 20 cm de longitud y es irregular, con formas
anchas y delgadas, pasando frente a la próstata, el cuerpo esponjoso y
culmina en un esfínter. Este último trayecto cumple no sólo con la función
excretora de expulsión de la orina, sino también de emisión del semen
durante la reproducción.
Enfermedades del sistema excretor
Existen complicaciones y patologías del sistema excretor, que suelen ser
atendidas con atención, dada la importancia vital que posee para el organismo.
Algunas son:
Cistitis. Se llama así a la infección e inflamación crónica o aguda de la
vejiga urinaria o los conductos cercanos. Es una enfermedad común, cuya
reincidencia puede poner en riesgo estructuras superiores.
Cálculo renal. Dado que en los riñones se filtran sales sanguíneas, el
exceso o la mala asimilación del calcio y otras sales pueden conducir a la
cristalización de las mismas en el interior del riñón, formando así arenillas o,
peor, piedras que deben ser expulsadas dolorosamente por el conducto
urinario.
Insuficiencia renal. La falla del funcionamiento de los riñones que conduce
a un filtrado deficiente o irregular, y que puede ser producto de elementos
congénitos o de enfermedades adquiridas, o exposición a toxinas violentas.
Existe la insuficiencia renal aguda (repentina) o grave (crónica).
¿QUÉ ES EL APARATO LOCOMOTOR?
El aparato locomotor o sistema músculo esquelético es el conjunto de
estructuras corporales que permite al cuerpo realizar los movimientos. Este
aparato está conformado por dos sistemas:
Sistema osteoarticular. Compuesto de ligamentos, articulaciones y
huesos.
Sistema muscular. Compuesto de tendones y músculos.
Cada parte del sistema osteoarticular y del sistema muscular presenta una función
específica que contribuye a la conformación del aparato locomotor. De este modo
el aparato locomotor logra sus principales objetivos o funciones: permitir el
movimiento, dar flexibilidad al cuerpo, sostener y proteger a los diferentes
órganos del cuerpo.
Por otra parte, este sistema no es autónomo. Es decir que depende del sistema
nervioso periférico (SNP) para la generación y coordinación de los movimientos.
Además es voluntario en la mayoría de los casos, es decir que el ser humano
mueve cada músculo de modo consciente para la ejecución de una determinada
tarea o movimiento.
La función principal del aparato locomotor es permitir a los animales
vertebrados relacionarse con el medio exterior, es decir con el medio ambiente
que le rodea. El ser humano es un ser vertebrado, por tanto utiliza este aparato
para su movimiento y relación con el medio que lo circunda.
En síntesis, tiene las siguientes funciones principales:
Movimiento del cuerpo
Formar las principales cavidades
Sostén y resistencia
El esqueleto
El esqueleto es el principal determinante del cuerpo. Se complementa con el
tejido adiposo y con la masa muscular. Los huesos forman parte del esqueleto,
son firmes, duros y de color blanco. Son el sostén del esqueleto.
El esqueleto se compone de tejido óseo, constituido por células y componentes
calcificados. En el ser humano, la cantidad total de huesos que constituyen el
esqueleto asciende a 206 huesos.
Dependiendo de qué función tiene cada hueso, estos se pueden clasificar en tres:
Huesos largos o tubulares. Estos se encuentran en los miembros
inferiores y superiores.
Huesos cortos. Son huesos que se encuentran en zonas donde se
requiere poco movimiento pero mucha resistencia.
Huesos anchos o planos. Tienen la función de proteger órganos delicados
del cuerpo.
Puede servirte: Sistema óseo.
Las articulaciones
Son partes blandas que unen dos huesos que se encuentran próximos. Así, las
articulaciones permiten el desplazamiento o rotación de los huesos, produciendo
el movimiento. Existen diferentes tipos de deslizamiento:
No son móviles.
Sínfisis. Presentan un movimiento de tipo monoaxial.
Tienen mayor movilidad y amplitud de movimiento.
Los ligamentos y cartílagos
Los ligamentos tienen la función de unir los huesos móviles y semimóviles con
las articulaciones. Por otra parte los cartílagos son piezas blandas y elásticas.
Los tendones y músculos
Los tendones son tejidos conectivos fibrosos que unen los músculos con los
huesos.
Los músculos permiten la movilidad del cuerpo dadas las características que éstos
presentan:
Contractibilidad/ Excitabilidad. El músculo, tras un estímulo puede excitarse
o contraerse.
El músculo se puede estirar y volver a su forma original.
Sistema dependiente
Tal como se mencionó al inicio, el sistema locomotor depende del sistema
nervioso, más específicamente del sistema nervioso periférico (SNP) quien
permite el control de cada movimiento locomotor.
Sistema voluntario e involuntario
Dado que el aparato depende del sistema nervioso periférico para su movimiento y
éste es un sistema coordinado de manera consciente por el cerebro, se dice que
el sistema locomotor es voluntario. No obstante, en ciertos casos puede actuar
con movimientos involuntarios, esto es, mover el cuerpo sin efectuar
previamente la orden cerebral.
Ejemplos de movimientos involuntarios del aparato locomotor son: mover una
pierna tras un golpe en el ligamento rotuliano, la enfermedad de Parkinson
presenta otro ejemplo de movimientos involuntarios que se presentan en este
aparato.
Enfermedades comunes del aparato locomotor
Directamente el sistema locomotor presenta las siguientes enfermedades
principales:
Miastenia gravis
Distrofia muscular
Osteoporosis
Artritis
Cuidados del sistema locomotor
La preservación del aparato locomotor exige determinados cuidados:
Adoptar la postura adecuada al sentarse, caminar o estar de pie.
Mantener una postura erguida recta sin inclinación hacia adelante o hacia
atrás en demasía.
Cuidar el organismo consumiendo alimentos ricos en vitaminas D y calcio.
Practicar deporte.
Realizar precalentamiento antes de las actividades físicas que requieran
fuerza.
Realizar estiramientos luego de la actividad física de fuerza.
Beber mucho líquido.
¿QUÉ ES EL SISTEMA REPRODUCTOR?
El sistema reproductor humano es el conjunto de órganos y conductos del
cuerpo humano destinados a la procreación, es decir, a la generación de
nuevos individuos de la especie. Este sistema es distinto entre seres humanos
masculinos y femeninos, dado que cada uno de ellos cumple un rol distinto en las
etapas del proceso sexual.La reproducción es una de las funciones elementales
de todos los seres vivos, que permite continuar la especie más allá de la vida de
los individuos.
En el caso de los animales superiores, como el ser humano, este proceso se lleva
a cabo sexualmente, vale decir, involucrando a dos seres distintos que otorgan
en el proceso la mitad de su carga genética para la construcción de uno
completamente nuevo.
La reproducción humana
La reproducción de la especie humana es el proceso que va desde la cópula o la
unión sexual de dos individuos y el nacimiento de un individuo nuevo, luego
de una etapa de gestación que normalmente dura nueve meses.
Se trata de un proceso de intercambio genético en el que los progenitores
depositan la mitad de su carga genética y, a través de una combinatoria al azar,
generan uno nuevo, heredero de ambos.
Órganos del Sistema reproductor
El sistema reproductor humano está compuesto en primer lugar por los
órganos sexuales o gónadas, tanto en el hombre como en la mujer, con los que
se lleva a cabo la unión física (coito) de los individuos y en donde se alojará (en el
caso de la mujer) el nuevo individuo resultante.
Además, intervienen en el proceso las glándulas sexuales, conocidas como
gónadas y ubicadas también en los genitales, encargadas de producir las
hormonas que regulan la función sexual y los procesos inconscientes de la misma,
así como la segregación del semen y los espermatozoides (hombre) y los óvulos
(mujer), células destinadas a la producción conjunta de un nuevo individuo.
Estos órganos todos se ubican en el bajo vientre del cuerpo humano. Tienen
una importancia psicológica y cultural en la civilización humana que ha conducido
al tabú, es decir, a ser partes corporales “prohibidas” y que deben ocultarse de la
vista de los demás.
Aparato reproductor masculino
Los conductos eyaculatorios expulsan el semen fuera del cuerpo.
El aparato reproductor masculino comprende los siguientes órganos y conductos:
Pene. Órgano con forma tubular que sirve para penetrar dentro del aparato
femenino y depositar allí el contenido seminal con las células fecundadoras
(espermatozoides).
Testículos. Órgano doble ubicado en un saco colgante debajo del pene, y
se encargan de producir las sustancias y las hormonas necesarias para la
reproducción.
Próstata. Órgano interno, a diferencia de los dos anteriores, a donde
envían los testículos los espermatozoides para su preparación antes de ser
expulsados por el pene. Se ocupa de generar diversas hormonas también.
Conductos seminales. La serie de conexiones entre los órganos que
generan el semen y los conductos por los que sale.
Conductos eyaculatorios. Las vías por donde el semen es expulsado
fuera del cuerpo.
Aparato reproductor femenino
Las trompas de Falopio conducen de los ovarios al útero.
El aparato reproductor femenino es interno, a diferencia del masculino,
y comprende los siguientes órganos y conductos:
Ovarios. Órganos que producen las hormonas femeninas y en donde se
gestan los óvulos, células sexuales femeninas, que luego descenderán al
útero a esperar ser fecundados.
Trompas de Falopio. Son los conductos que conducen de los ovarios al
útero, por donde descienden los óvulos.
Útero. El espacio en donde los óvulos esperan a la llegada de los
espermatozoides para ser fecundados y, entonces, adherirse a las paredes
del óvulo y convertirse en un cigoto (óvulo fecundado).
Vagina. El conducto por el cual ingresa el pene al interior del cuerpo
femenino durante el coito, y que conduce al útero.
El coito
El coito humano consiste en la excitación sexual de los individuos, que se
preparan psicológica, emocional y corporalmente para ello. Para eso son
necesarios factores culturales, rituales y psicológicos, además de los corporales,
como la erección del pene (a través del llenado de sangre de sus cavidades) y la
lubricación del conducto vaginal.
Posteriormente, la unión de los órganos sexuales se produce, permitiendo el
ingreso del pene en la vagina y la estimulación recíproca de los nervios
involucrados que, eventualmente, conducen al orgasmo: una sensación extática y
placentera que desencadena la eyaculación masculina, depositando el semen
lleno de espermatozoides en el interior del útero.
La fecundación
La fecundación ocurre cuando el espermatozoide penetra la barrera del óvulo.
La fecundación ocurre cuando existe un óvulo disponible y a la espera, en el
útero femenino, y éste último es inundado por el semen masculino que contiene
espermatozoides.
Uno de éstos, como mínimo, logra alcanzar y penetrar la barrera celular del óvulo,
deslizando hacia adentro su contenido genético y fusionándose con éste.
Entonces, ya no habrá dos células sexuales distintas, sino una célula fecundada,
que se llamará cigoto.
El embarazo o gestación
La formación del cigoto requiere miles de millones de células hiper especializadas.
El cigoto u óvulo fecundado empezará a multiplicarse aceleradamente a lo
largo de los nueve meses de gestación, para ir gradualmente alcanzando el nivel
de complejidad necesario para constituir los distintos tejidos de un nuevo cuerpo
humano.
Esto requiere miles de millones de células hiper especializadas constituyendo
los distintos órganos nuevos del cuerpo joven del que entonces empezará a ser un
feto, cada vez con más forma humana definida.
El parto
Una vez transcurrida la gestación, un nuevo individuo ya listo para existir de
manera independiente estará alojado en el útero materno, y deberá salir por el
canal de parto de la vagina.
A este proceso se le llama parto, y suele empezar en algún momento determinado
cercano al cumplimiento de los nueve meses de embarazo.
Importancia del sistema reproductor
La reproducción permite la supervivencia de la vida organizada.
El sistema reproductor humano es vital para la existencia de la especie y es el
resultado de miles de millones de años de evolución animal.
La capacidad de producir nuevos individuos es clave en la supervivencia de la
vida organizada y en la transmisión de los valores genéticos adquiridos a lo largo
de los siglos de historia evolutiva.
Patologías del sistema reproductor
Existe la posibilidad de que los órganos del sistema reproductor
sufran enfermedades, atrofias o problemas puntuales que impidan su
funcionamiento, tales como:
Infertilidad. Ocurre cuando las células sexuales son defectuosas y no
logran fecundar o ser fecundadas, o una vez fecundadas no logren fijarse
correctamente en la matriz del útero.
Impotencia o frigidez. Se llama así a la incapacidad del aparato
reproductor masculino o femenino, respectivamente, para alcanzar las
condiciones necesarias para el coito: en el caso del hombre, alcanzar la
erección o sostenerla el tiempo suficiente para el coito; y en el de la mujer,
alcanzar la lubricación necesaria para que el ingreso del pene no sea
traumático y doloroso.
Infecciones de transmisión sexual. Existen diversas infecciones de
transmisión sexual que aquejan a los órganos reproductivos y pueden
eventualmente impedir su correcto funcionamiento, como son el VPH (Virus
del Papiloma Humano), la Sífilis, la Gonorrea, etc.
Fuente: https://humanidades.com/sistema-reproductor/#ixzz7w49GbWtF
¿Qué es el Sistema respiratorio?
El sistema respiratorio es el conjunto de los órganos que intervienen en la
respiración. Este sistema es el responsable de la distribución del oxígeno en el
cuerpo. Se encarga de captar el oxígeno y de eliminar el dióxido de carbono del
organismo.
Los órganos del aparato respiratorio no se encuentran en todos los seres vivos
de igual manera. Algunos animales presentan un tipo de respiración en la que las
células no trasportan oxígeno al resto del cuerpo. Más bien su respiración es de
tipo cutánea. Ejemplos de estos animales son las esponjas o los celentéreos.
Algunos seres presentan un sistema respiratorio constituido por branquias.
Otros, por su parte, presentan pulmones. Se dice que, en cuanto a la evolución, la
respiración branquial es más primitiva que la pulmonar.
En cuanto al sistema respiratorio de los seres humanos este cuenta con
pulmones y realiza 26.000 respiraciones diarias mientras que un bebé respira
hasta 51.000 veces al día.
Órganos del sistema respiratorio
El sistema respiratorio está compuesto de diferentes órganos: fosas nasales,
cavidad nasal, cavidad bucal, faringe (que también forma parte del aparato
digestivo), laringe (aquí se hallan las cuerdas vocales), epiglotis (es la encargada
de cerrar la tráquea mientras la persona está comiendo), tráquea (tubos
cartilaginosos que retienen partículas de polvo), bronquios, bronquiolos, alvéolos
pulmonares y pulmón.
Funciones del sistema respiratorio
El sistema respiratorio provee oxígeno a los órganos del cuerpo a través de la
sangre.
Las funciones principales del aparato respiratorio son:
Proporcionar el oxígeno necesario para que el organismo viva. Al inhalar la
persona aspira oxígeno. Es el sistema respiratorio quien se encarga de
trasportarlo hasta la sangre para proveer oxígeno a los diferentes órganos
del cuerpo.
Eliminar el dióxido de carbono del mismo, mediante la exhalación del aire.
Calentar el aire que se inspira.
Filtrar y limpiar el mismo oxigeno.
Vías de aire
Para su estudio se clasifica en 2 zonas.
Zona de conducción. Aquí se incluyen todas las zonas anatómicas que el
oxígeno atraviesa antes de llegar a la zona siguiente (zona respiratoria)
Zona respiratoria. Es la zona donde sucede el intercambio de gases.
Tipos de células alveolares
Los neumocitos tipo 1 abarcan entre el 95% y el 97% de la superficie pulmonar.
En el sistema respiratorio existen dos tipos de células que cumplen diferentes
funciones:
Neumocitos tipo I. Estas abarcan entre el 95% y el 97% de la superficie
total de los pulmones.
Neumocitos tipo II. Estas células se encuentran en menor cantidad (sólo
ente el 3% y el 5%). Secretan una sustancia llamada surfactante pulmonar.
Dicha sustancia evita la tensión dentro de los alvéolos. De este modo
impiden que estos colapsen. Este surfactante está compuesto de
fosfolípidos y de proteínas.
Propiedades de los pulmones
La elasticidad de los pulmones es posible gracias a las proteínas de elastina.
Adaptabilidad. Es decir que los pulmones intercambian aire. Esto produce
cierta expansión o dilatación de los pulmones.
Elasticidad. Aunque tienen la particularidad de dilatarse, se contraen
gracias a esta elasticidad que tienen y que es necesaria gracias a que
poseen proteínas de elastina.
Tensión superficial. Hace referencia a la tensión que se produce dentro de
los alvéolos.
Músculos que actúan en el sistema respiratorio
Aunque los músculos no pertenezcan a este aparato respiratorio actúan e
intervienen en la respiración.
Los músculos que intervienen en la inspiración:
o Esternocleidomastoideo
o Escalenos
o Intercostales externos
o Intercostales para-esternales
o Diafragma
Los músculos que intervienen en la expiración:
o Intercostales internos
o Oblicuo externo del abdomen
o Oblicuo interno del abdomen
o Trasverso del abdomen
o Recto del abdomen
Ventilación pulmonar
El momento de reposo es cuando no hay expiración ni inspiración.
Es un proceso que permite tanto el desplazamiento del aire hacia dentro de los
pulmones (inspiración) como hacia afuera (expiración). Aunque aquí
aparezcan sólo dos momentos ciertamente existe otro momento que poco se tiene
en cuenta: el momento sin expiración ni inspiración. Es decir el momento del
reposo.
Capacidad pulmonar
Existen diferentes volúmenes de oxígeno que ingresa en los pulmones. Así se
diferencian entre:
Volumen corriente. Es el volumen normal o habitual que ingresa a los
pulmones.
Volumen de la reserva inspiratoria. Se denomina al tipo de oxígeno que
ingresa por demás en los pulmones y lo hace de manera forzada.
Volumen de la reserva espiratoria. Es la cantidad de aire que sale del
cuerpo de manera forzada y en demasía.
Capacidad vital. Se refiere a la cantidad de aire que se puede expirar tras
una inspiración forzada.
Volumen de tipo residual. Es la cantidad de aire que queda dentro de los
pulmones de manera permanente. En el caso de los seres humanos adultos
esta cantidad puede llegar a ser de hasta 1,5 litros.
Capacidad pulmonar total. Es la cantidad máxima que los pulmones
pueden contener.
Funciones inusuales de la respiración
La risa desprende el aire del cuerpo de manera corta, débil e intermitente.
La tos. Es una acción refleja que puede provenir del sistema nervioso, del
respiratorio o digestivo.
El hipo. Es una contracción de forma involuntaria del diafragma.
El estornudo. Que se produce como una respuesta frente a una irritación
proveniente de partículas de polvo u olores.
El bostezo. Relacionado con el sistema nervioso y se lo asocia con el
cansancio físico, mental y con los niveles de sueño de la persona. También
esta es una forma de aumentar el suministro de sangre al cerebro.
El suspiro. Es una manera de nivelar el volumen de aire que ingresa en el
cerebro.
La risa. Desde el punto de vista del aparato respiratorio la risa comprende
una serie de acciones que desprenden aire del cuerpo de manera corta,
débil e intermitente.
Enfermedades del sistema respiratorio
El cáncer de pulmón es común en las personas fumadoras.
Algunas enfermedades o patologías específicas que afectan el
aparato respiratorio:
Asma bronquial
Edema pulmonar
Infarto de pulmón
Insuficiencia respiratoria
Enfermedades infeccionas virales o bacterianas.
Cáncer de pulmón, de laringe, de tráquea, de faringe, etc.