0% encontró este documento útil (0 votos)
103 vistas3 páginas

Celos Patológicos en Terapia de Pareja

1) María solicita terapia de pareja para convencer a su marido Roberto de que no lo engaña, a pesar de que él la vigila constantemente y la acusa de infidelidad. 2) Roberto sigue de cerca los movimientos de María, como poniendo talco en el pasillo y atando hilos en las puertas. 3) En la terapia se revela que la dinámica de la pareja se basa en el control mutuo a través de los celos y la exclusión del exterior, lo que mantiene su vínculo pero de forma claustrof

Cargado por

putifina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
103 vistas3 páginas

Celos Patológicos en Terapia de Pareja

1) María solicita terapia de pareja para convencer a su marido Roberto de que no lo engaña, a pesar de que él la vigila constantemente y la acusa de infidelidad. 2) Roberto sigue de cerca los movimientos de María, como poniendo talco en el pasillo y atando hilos en las puertas. 3) En la terapia se revela que la dinámica de la pareja se basa en el control mutuo a través de los celos y la exclusión del exterior, lo que mantiene su vínculo pero de forma claustrof

Cargado por

putifina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Caso clínico: María y Roberto

Voy a ejemplificar con un caso clínico que me parece paradigmático.


Recibo un llamado telefónico de una señora de edad madura, enviada por un
colega para realizar una terapia de pareja. La señora expone, tanto desde su
llamado telefónico como durante el curso de la primera sesión de consulta, la
razón por la cual ella solicita un tratamiento: convencer a su marido que ella no
lo engaña.
Los dos son elegantes, están casados y sin hijos.
María es ama de casa y consagra todo su tiempo a los quehaceres domésticos,
sin embargo su aspecto es el de una mujer seductora, de un nivel cultural medio.
Roberto es un ejecutivo superior quien consagra mucho tiempo a su trabajo; es
verdaderamente un hombre bello a pesar de un cierto aire un poco triste y
cansado.
María afirma de entrada la estima y confianza con que alimenta la consideración
de su marido, de sus capacidades profesionales. Ella se siente amada y
comprendida. Su matrimonio ha marchado siempre bien, aún no habiendo tenido
hijos. Ella ha hecho todos los exámenes necesarios para comprender la razón
de su esterilidad pero en vano. Él habría podido hacerlos también pero él se ha
negado. Ella lo comprende porque para un hombre esos exámenes son
humillantes.
Ella se acuerda de su padre que tomaba de tal manera a su virilidad.
Roberto recuerda que ellos habían convenido que en definitiva tener hijos no era
importante. Él está de acuerdo con su mujer en lo que concierne a su matrimonio,
el que dura desde hace veinte años y afirma que ha venido a la consulta para
satisfacer a su mujer con la cual él ha pasado los años importantes.
La terapeuta les pregunta qué es lo que los había traído a la consulta y ante esta
cuestión los dos intervienen. Ellos reconocen que la terapia podría ayudarles en
la medida en que ella logre identificar las estrategias eficaces para resolver su
problema.
A este punto, la invito a precisar su pensamiento. María declara que ella querría
verdaderamente tranquilizar a Roberto y describe una serie de episodios. Ella va
a decir que se siente halagada por el amor que Roberto le manifiesta, y mismo
que a veces ella siente una cierta turbación. Bajo la mirada siempre más
sorprendida de la terapeuta, ella cuenta que Roberto vierte talco en el pasillo
justo a la entrada para descubrir si ella sale. Él ata con hilos muy finos los
picaportes de las puertas: si se abre la puerta los hilos se rompen. La sesión
alcanza su punto culminante "habitualmente, todos los miércoles –explica María-
pasa un empleado que trae seis huevos. Para esa ocasión, Roberto está siempre
presente para tomar los huevos. Pero la semana última, precisamente la semana
última, un problema ha surgido". A este punto una violenta disputa estalla.
Roberto afirma que el miércoles había aún seis huevos mientras que el día
anterior él había comido dos. ¿Cómo podía ser que hubiera aún todos los
huevos? María ciertamente los había reemplazado y el empleado había venido
a traerlos cuando él no estaba allí. Entonces él encontraba una relación entre su
mujer y el empleado. A este punto Roberto saca el revólver que lleva en su
bolsillo. María no tiene una expresión particularmente horrorizada y ella comenta
que su marido "es peor que un Siciliano".
Lamentablemente, las tentativas de la terapeuta por mostrar que las reacciones
de Roberto son por lo menos exageradas y que allí no se trata de simple celosía,
resultan vanas.
Los esposos tienen una expresión escandalizada frente a la idea de otras
hipótesis.
En el curso de las sesiones siguientes, se descubrirá igualmente las maniobras
solapadas que practica María para despertar los celos de su marido y cómo su
vida está fuertemente centrada sobre el cuidado por seguir los ritos que él le
impone. Se descubre igualmente que la depresión que la había afectado los años
anteriores y por la que había necesitado hospitalización había desaparecido
después de algunos años. Una depresión muy grave la había conducido en los
años anteriores al borde del suicidio puesto que ella se sentía humillada y
perseguida por su hermana a quien ella consideraba más dotada y más bella
que ella.
Las estructuras de funcionamiento como aquellas puestas en acto en esta pareja
son muchas veces particularmente útiles para dominar las patologías que sino
amenazarían no solamente la salud mental sino física de la persona.
La incapacidad de María de darse cuenta de la patología manifestada por su
marido- su delirio de celos- no era más que una señal de alarma superficial que
disimulaba por el contrario la puesta en acto que ella operaba de la patología de
su marido. Los dos parecían compartir un núcleo delirante. María frente a su
hermana y luego Roberto hacia los amantes supuestos de su mujer.
El vínculo que los unía, organizado sobre el control recíproco y sobre la exclusión
del tercero vivido como perseguidor, se revelaba en definitiva claustrofóbico,
pero era la única manera de sobrevivir al dominar la amenaza de muerte psíquica
o física. Matarse o matar al otro pesaba de manera alarmante sobre el psiquismo
de cada uno y así estaba controlado y externalizado en la pareja.
Este aspecto se revela particularmente problemático y difícil de tratar en terapia
entonces la solución de este vínculo se verifica como difícil y puede a veces
producir descompensaciones de uno o del otro que el proceso terapéutico trata
de contener a veces en vano.
Sería igualmente muy difícil intervenir individualmente sobre cada uno de ellos
habiendo visto que es el vínculo el elemento en cuestión. En el espacio de la
pareja, la patología de cada uno está clivada y externalizada, el otro es cómplice
de esta operación.
El otro aspecto importante es ciertamente el hecho que el problema se revela
egosintónico para los dos. Los partenaires no son conscientes de la natural
patología delirante del problema justamente porque son ellos mismos quiénes
contribuyen a formarlo.
Por la misma razón ellos comparten la necesidad de control y de dominación
sobre el otro que no es más que lo sucedáneo de la necesidad de sentirse
aceptados, reconocidos y amados, de la necesidad de pertenecer a una familia.
Otro aspecto es la instigación del otro de la patología, como es el caso cuando
desde un examen profundo son puestas en evidencia las maniobras sutiles, casi
imperceptibles, por las cuales María estimula la patología de Roberto. Se trata
entonces de una patología que no puede encontrar su expresión más que en
otro y que es concretada en otro en las puestas en acto que pierden su carácter
potencialmente simbólico. Como el resorte de la sesión, será muy difícil y
laborioso darle una dimensión fantasmática. La significación "otro" tan evidente
en la psique del terapeuta, es absolutamente extraña en la psique de aquél que
comete estos actos. No es más que sobre lo concreto que deviene el nivel sobre
el cual se desarrolla el funcionamiento relacional.

También podría gustarte