Efectos de Plaguicidas y Fertilizantes Sobre El Medio Ambiente y La Salud y Formas de Reducirlos
Efectos de Plaguicidas y Fertilizantes Sobre El Medio Ambiente y La Salud y Formas de Reducirlos
encargados de
la formulación
de políticas
Efectos de
plaguicidas y
fertilizantes sobre el
medio ambiente y la
salud y formas de
reducirlos
Por un
mundo con
productos
químicos
seguros
Índice
Introducción7
Se necesitan medidas de
colaboración ambiciosas de
todos los interesados 26
Photo credits
©asife/Shutterstock - child biting an apple
©Kym McLeod/Shutterstock - blue fertilizers spilled on grass
©Kaentian Street/Shutterstock - farmer spraying pesticides
Conclusiones principales y opciones de
acción
Conclusiones principales
9 Para hacer realidad un futuro seguro desde el punto de vista de los productos
químicos y con menores efectos adversos de los plaguicidas y los fertilizantes,
se requieren medidas progresivas y transformadoras para atajar las causas
fundamentales y modificar la demanda del mercado, acompañadas de medidas
propicias y favorables.
Utilizar instrumentos económicos para crear reglas de juego equitativas para productos y
enfoques más ecológicos
Adoptar enfoques integrados y de ciclo de vida para la gestión racional de los plaguicidas
y los fertilizantes
Reducir al mínimo o eliminar los riesgos que plantean los plaguicidas altamente
peligrosos
Apoyar la adopción de una responsabilidad ampliada sobre los productos por parte de
todos los fabricantes y comerciantes de plaguicidas
5
Acciones prioritarias para mejorar la gestión de los fertilizantes y nutrientes
Fortalecer las políticas a nivel mundial para respaldar el uso sostenible y seguro de los
fertilizantes
Juntos podemos lograr un mundo sin los efectos adversos de los plaguicidas
y los fertilizantes adoptando medidas ambiciosas y urgentes
A diferencia de la mayoría de los productos químicos industriales, los plaguicidas y los fertilizantes
(tanto inorgánicos como orgánicos) se aplican deliberadamente en el medio ambiente para desempeñar
funciones beneficiosas específicas. Ello plantea riesgos potenciales para el medio ambiente y la salud.
Grupo de recursos
Redactores
Interesados Expertos en el tema
Consultores y expertos Proyecto de
académicos, IGO Proporcionar, examinar y
seleccionados informe
Proporcionar filtrar la información
Proyectos de capítulos
información y orientación
Equipo de coordinación
PNUMA, FAO, OMS,
consultores
Coordinar el trabajo Examen
Estados miembros
Responsables de la
formulación de políticas
de algunos países de
diferentes regiones
Examen y aportaciones
7
Sin embargo, a pesar de los numerosos estudios científicos publicados, existen lagunas de datos y se
carece de conocimientos consolidados sobre los efectos adversos de los plaguicidas y los fertilizantes a
escala mundial.
Con el fin de ayudar a subsanar estas deficiencias, en la resolución 3/4 de la Asamblea de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente se solicitaba “al Director Ejecutivo que presente un informe sobre
el medio ambiente y los efectos para la salud de los plaguicidas y los fertilizantes y las formas de
minimizarlos, dada la falta de datos a ese respecto, en colaboración con la Organización Mundial
de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y otras
organizaciones pertinentes antes del quinto período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas
sobre el Medio Ambiente”.
El presente informe fue elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) en estrecha consulta con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y
la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y un amplio conjunto de expertos e
interesados. Entre finales de 2018 y mediados de 2020 se celebraron varias consultas físicas y en
línea con encargados de la formulación de políticas de países de diferentes regiones, expertos en
fertilizantes y plaguicidas, incluida la Reunión Conjunta de la FAO y la OMS sobre Gestión de Plaguicidas,
y especialistas de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y del sector privado.
Se prevé que la población mundial pase de unos 7.800 millones de habitantes en 2020 a 9.800 millones
en 2050. Los ingresos mundiales están aumentando, y la clase media se está expandiendo en todo el
mundo. Con el aumento de la riqueza está creciendo también el consumo per cápita de carne, grasas
refinadas, azúcares refinados, alcoholes y aceites junto con la demanda de productos de consumo
que dependen de la agricultura (por ejemplo, ciertos textiles). Por consiguiente, se están utilizando los
plaguicidas y los fertilizantes en grandes cantidades para proporcionar una amplia gama de bienes y
servicios. [1]1
Se prevé que para 2050 la demanda de alimentos crecerá en un 60 %, la producción de carne en casi un
70 %, los productos de acuicultura en un 90 % y la producción de lácteos en un 55 %. Además, las tierras
de cultivo se utilizan cada vez más para fines como la producción de piensos para el ganado, fibras,
biocombustibles y materias primas para la industria química. [1]
1 Los números entre corchetes se refieren a capítulos o secciones de capítulos del informe principal.
9
Los plaguicidas y los fertilizantes proporcionan muchos beneficios
Entre los beneficios de los plaguicidas figuran la reducción de la pérdida de cosechas, la menor
prevalencia de enfermedades humanas transmitidas por vectores, la mayor duración de la vida útil de
los productos agrícolas, el mayor rendimiento del ganado, la reducción de las alteraciones del suelo y la
mejor protección de las estructuras de madera. Los fertilizantes contribuyen a aumentar el rendimiento
de los cultivos, se utilizan para mejorar la calidad de los alimentos y los piensos, reducen la cantidad de
tierra de cultivo necesaria, y hacen que la necesidad de convertir terrenos para la agricultura sea menor.
[6.2, 7.3, 10.3]
El mercado de los plaguicidas y los fertilizantes está en expansión constante. En 2016 se utilizaron
en todo el mundo unos 4,1 millones de toneladas2 de ingredientes activos de plaguicidas, el doble del
volumen utilizado en 1990. El valor total del mercado de plaguicidas estimado en 2018 era de unos
65.000 millones de dólares de los Estados Unidos. Aumentando a una tasa compuesta de crecimiento
anual (TCCA) del 3,7 % entre 2020 y 2025, se prevé que este mercado alcanzará unos 71.000 millones de
dólares para 2025. [2.4]
La creciente demanda de productos agrícolas, incluso por parte de los países de ingreso mediano, está
configurando las pautas comerciales de los cultivos y los productos agrícolas y, por consiguiente, el uso
de plaguicidas y fertilizantes en los países exportadores. Desde el comienzo del milenio, el comercio
de productos agrícolas se ha triplicado con creces hasta alcanzar los 1,33 billones de dólares de los
Estados Unidos. La geografía de las corrientes mundiales de comercio de alimentos se ha desplazado,
principalmente hacia el comercio Sur-Sur, que actualmente representa aproximadamente una cuarta
parte del total de las corrientes de comercio agrícola. [1]
La preocupación pública por los efectos de los productos químicos en el medio ambiente y la salud (junto
con los avances en la obtención de conocimientos científicos sobre los riesgos químicos) han dado
lugar a una legislación y una reglamentación más estrictas sobre la autorización y el uso de plaguicidas
y fertilizantes. Esas leyes y reglamentos se han adoptado en países de ingreso alto, pero es preciso
fortalecerlos en países de ingreso bajo y mediano. [3.2, 3.3, 3.4, 8.4]
La agricultura sostenible va en aumento, pero solo cubre una pequeña parte de las tierras
cultivadas
Si bien el uso de normas voluntarias de sostenibilidad en el sector agrícola sigue aumentando, se estima
que solo se ha certificado alrededor del 1 % del total de las tierras agrícolas. Entre los cultivos que suelen
certificarse a un ritmo relativamente alto figuran grandes productos básicos como el café, el cacao, el té
y el aceite de palma. Los alimentos de primera necesidad como el maíz, el arroz y el trigo rara vez están
certificados. [2.7]
Los plaguicidas y los fertilizantes están contemplados en los principales acuerdos y políticas
mundiales
Los efectos adversos de los plaguicidas y los fertilizantes se abordan directa o indirectamente en
acuerdos y políticas mundiales cuyo propósito es proteger la salud humana y el medio ambiente. Entre
ellos se incluyen: [3.2, 8.1]
Otros impulsores de políticas internacionales también pueden ayudar a promover los objetivos de gestión
de plaguicidas y fertilizantes. Entre ellos se cuentan iniciativas y políticas para fomentar el uso eficiente
de los recursos, la economía circular y la producción y el consumo sostenibles. [3.2, 8.2]
Más allá de las tendencias y políticas más generales, los impulsores más directos pueden influir en el
uso de plaguicidas y fertilizantes de manera positiva o negativa. Pueden ser agronómicos, económicos,
reglamentarios o estar influidos por consideraciones ambientales, de salud pública o de información.
Entre los impulsores directos que tienden a hacer que aumente el uso de plaguicidas figuran la
intensificación de la agricultura, la resistencia a los plaguicidas, los cultivos genéticamente modificados
(principalmente por la tolerancia a los herbicidas), las prácticas de comercialización y los precios de los
productos básicos. Entre los que tienden a reducir su uso se encuentran la lucha integrada contra las
plagas y la rotación de cultivos. [2.7]
Entre los impulsores directos que tienden a hacer que aumente el uso de fertilizantes figuran las
subvenciones a los fertilizantes, las estrategias de comercialización, los créditos y los mercados de
productos, y el uso de la tecnología de la información y las comunicaciones. Entre los impulsores
que tienden a reducir el uso de fertilizantes están las políticas, prácticas y tecnologías que mejoran la
eficiencia del uso de nutrientes, las elecciones en materia de alimentación y los esfuerzos por reducir la
pérdida de alimentos. [7.3]
11
Figura 2 La cadena de valor de la agricultura y la alimentación
Consumi-
dores
Minoristas
Empresas
de êê Urbanos
Comer- alimentación êê Rurales
êê Hipermercados
ciantes
êê Supermercados
Agricultores êê Panadería êê Tiendas de
Empresas de êê Carne barrio
êê Cultivos êê Lácteos
insumos
êê Carne êê Snacks
êê Cultivos êê Aceites êê Bebidas
êê Carne êê Biocom-
êê Semillas êê Lácteos bustibles
êê Fertilizantes
êê Plaguicidas
êê Salud y nutrición
animal
êê Seguros de
cosecha
êê Ingredientes
alimentarios
claves son los consumidores, los agricultores, las industrias de plaguicidas y fertilizantes y otros agentes
empresariales como los minoristas, las empresas alimentarias y las empresas textiles. [1]
De los 570 millones de explotaciones agrícolas que hay en el mundo, el 84 % tienen menos de 2
hectáreas. En la mayoría de los países de ingreso bajo y mediano bajo, el tamaño de las explotaciones
agrícolas ha disminuido en los últimos 40 años, mientras que ha aumentado en los países de ingreso
alto. Alrededor del 1 % de las explotaciones gestionan el 70 % de las tierras agrícolas del mundo, lo
que suscita preocupación por el hecho de que la desigualdad esté aumentando ya que la producción
agrícola está cada vez más dominada por unas pocas grandes empresas. El acceso a los productos
agroquímicos (incluidos los plaguicidas y los fertilizantes), así como los conocimientos sobre cómo
utilizarlos adecuadamente, están determinados en gran medida por los ingresos, la ubicación geográfica
y las políticas, así como por el acceso a las tecnologías pertinentes. [1, 2.7, 7.3, 7.4]
Las formas en que se utilizan los plaguicidas y los fertilizantes, y, por tanto, cómo afectan a la salud
humana y al medio ambiente, difieren enormemente entre la agricultura de pequeña escala y la
industrializada. Debido a la recurrente divergencia en el tamaño de las explotaciones agrícolas y la
situación de riqueza (especialmente generalizada en los países de ingreso bajo y mediano bajo), las
medidas de reducción de riesgos deben tener en cuenta las situaciones y condiciones específicas de los
pequeños agricultores y de las explotaciones a escala industrial.
Si bien el uso mundial de plaguicidas ha aumentado constantemente durante los últimos decenios, tanto
en volumen total como en cantidades aplicadas por hectárea de tierra de labor, el uso de plaguicidas
por unidad de producción vegetal ha permanecido invariable. Ello indica que la eficiencia del uso de los
plaguicidas no ha mejorado a nivel mundial, a pesar de que los plaguicidas modernos son más activos
biológicamente por gramo de ingrediente activo aplicado. [2.4].
El crecimiento del mercado mundial de plaguicidas ha ido acompañado de un importante aumento del
comercio de plaguicidas ilegales. Entre ellos figuran los plaguicidas prohibidos o, en cualquier caso, no
autorizados, así como los productos falsificados, de imitación o etiquetados o envasados ilegalmente.
Esos plaguicidas pueden dañar los cultivos, perjudicar la salud humana y contaminar el medio ambiente.
[2.5]
Los bioprotectores, también conocidos como agentes biológicos de control de plagas, son productos
que tienen un origen natural. La mayoría de los bioprotectores están formulados como bioplaguicidas,
cuyo mercado mundial se prevé que crezca considerablemente. La tasa de introducción de nuevos
bioplaguicidas ha superado a menudo la de nuevos plaguicidas convencionales. Es probable que esta
tendencia continúe. [2.4]
La mayoría de los plaguicidas se utilizan en la agricultura, pero también son importantes otros
usos
La mayoría de los plaguicidas se utilizan en la agricultura. Los usos no relacionados con los cultivos,
como la lucha contra los vectores de enfermedades, los usos domésticos y las aplicaciones recreativas
e industriales, representan solo entre el 10 % y el 15 % del mercado mundial en valor. Si bien esos usos
representan una parte pequeña del mercado total, sus efectos en el medio ambiente y la salud son
preocupantes, ya que los plaguicidas en cuestión suelen ser utilizados por personas no profesionales sin
la formación necesaria, como los propietarios de viviendas. [2.4]
El uso de fertilizantes animal ha aumentado de manera constante, en lo que respecta tanto a las
cantidades aplicadas por hectárea como a las cantidades totales utilizadas. En algunos países, el uso de
fertilizantes en la producción de cultivos tiende a ser excesivo, pero en otros es insuficiente. Asia es el
mayor consumidor de fertilizantes inorgánicos en lo que al volumen total se refiere, mientras que África
consume la menor cantidad por hectárea. [7.2]
13
ambientales y sanitarios, y pérdidas económicas para los agricultores. En los últimos decenios la
eficiencia en el uso del nitrógeno ha mejorado en algunos países, pero ha disminuido en otros. [7.3]]
En muchas regiones del mundo los fertilizantes y los plaguicidas no se utilizan de acuerdo con buenas
prácticas agrícolas. En el caso de los plaguicidas, entre las limitaciones pueden incluirse la falta de
buenas prácticas aplicables a situaciones locales de cultivo específicas; la capacitación e información
inadecuadas para los agricultores; la limitación en la disponibilidad y asequibilidad de productos o
equipos de aplicación apropiados, y la falta de equipos de protección personal adecuados y asequibles
son dificultades añadidas. En el caso de los fertilizantes, pueden citarse entre otros factores la falta de
personal de extensión adecuado, la capacitación inadecuada de los agricultores, y la poca disponibilidad
de fertilizantes a precios asequibles. [2.7, 7.3]
En los últimos decenios la comunidad internacional ha puesto en marcha una serie de instrumentos e
iniciativas de política jurídicamente vinculantes y no vinculantes para la gestión de los plaguicidas y los
fertilizantes. Entre los instrumentos jurídicamente vinculantes figuran el Convenio de Basilea, el Convenio
de Estocolmo y el Convenio de Rotterdam. Algunos ejemplos de instrumentos voluntarios son el Código
internacional de conducta para el manejo de plaguicidas, el Código Internacional de conducta para el
uso y manejo de fertilizantes, el Enfoque Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a Nivel
Internacional (SAICM) y el Codex Alimentarius.
Marcos normativos nacionales y regionales pertinentes para los plaguicidas y los fertilizantes
La legislación, las políticas y las plataformas de colaboración, tanto nacionales como regionales, son
cruciales para la gestión y la utilización eficaces de los plaguicidas y los fertilizantes. En la mayoría de
los países del mundo existen leyes y políticas nacionales relacionadas con los plaguicidas, mientras que
la legislación sobre fertilizantes está menos desarrollada, en particular en los países de ingreso bajo
y mediano. Cada vez más, la colaboración regional entre los países propicia la gestión racional de los
plaguicidas. La gestión racional del uso de los fertilizantes y la gestión de los nutrientes a escala regional
parecen estar impulsados más por los interesados no gubernamentales, por ejemplo los órganos
científicos. [3.3, 3.4, 8.3]
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible hace hincapié en que el desarrollo debe ser compatible
con las tres dimensiones de la sostenibilidad: la económica, la social y la ambiental. La aplicación de la
Agenda 2030 ofrece una oportunidad para que muchos agentes diversos actúen de manera colaborativa,
y a todos los niveles, a fin de reducir al mínimo los efectos adversos de los plaguicidas y los fertilizantes
en el medio ambiente y la salud. [1]
Cuadro 1 La interfaz de la Agenda 2030 y la gestión sostenible de los plaguicidas y los fertilizantes
• Mayor reducción de las muertes y enfermedades, principalmente a causa de los plaguicidas, pero también de los
fertilizantes
• Garantía de acceso a alimentos suficiente, seguros y nutritivos
• Reducción al mínimo de la contaminación de los ambientes marinos por nutrientes y contaminantes en los
fertilizantes
• Mejora del intercambio de conocimientos sobre la gestión de plaguicidas y nutrientes entre los interesados
pertinentes
• Fomento de la colaboración entre las organizaciones de las Naciones Unidas que se ocupan de la gestión
racional de los productos químicos
15
Las pautas actuales y previstas del
uso de plaguicidas y fertilizantes no
son sostenibles
Se han detectado residuos de plaguicidas en una amplia gama de medios ambientales, tanto en las
aguas superficiales y subterráneas, como en los suelos y el aire. Incluso se han encontrado en áreas
remotas como el Ártico. Entre los plaguicidas detectados se encuentran plaguicidas heredados (por
ejemplo, los organoclorados), que tal vez no hayan estado autorizados durante decenios en muchos
países, y los plaguicidas que se usan en la actualidad. [4.4]
Entre los efectos adversos de los plaguicidas en la salud humana los hay agudos y a largo plazo.
Según los exámenes citados en el presente informe, cada año se han producido unos 385 millones de
casos de envenenamiento involuntario no mortal por plaguicidas y aproximadamente 11.000 muertes.
Además, anualmente se han producido entre uno y dos millones de casos de autoenvenenamiento, que
han provocado unas 168.000 muertes. También hay pruebas de asociaciones significativas entre la
exposición ocupacional o residencial a grupos específicos de plaguicidas (o a plaguicidas en general)
y diversos resultados adversos para la salud, como cánceres y efectos neurológicos, inmunitarios y
reproductivos. La exposición a los plaguicidas durante el embarazo o la infancia se ha asociado con la
leucemia en los niños. Por otro lado, la mayor parte de la información disponible actualmente sobre los
residuos de plaguicidas en los alimentos parece indicar que los riesgos de los plaguicidas en la dieta son
bajos. [4.3]
La resistencia a los plaguicidas en insectos, patógenos y malas hierbas, así como a los cultivos
genéticamente modificados resistentes a los insectos, sigue aumentando a pesar de los esfuerzos por
poner en práctica medidas de gestión de la resistencia en todo el mundo. Este hecho ha complicado
el control de las plagas y los vectores y ha ocasionado un aumento de los costos. El desarrollo de
plaguicidas con nuevos modos de acción que puedan superar la resistencia está teniendo lugar a un
ritmo lento. En consecuencia, se están produciendo reducciones en el rendimiento de los cultivos o
pérdida de calidad. [2.7]
Hay muchos ejemplos de casos en los que la adopción de medidas regulares dirigidas a los plaguicidas
o los fertilizantes ha reducido sus efectos adversos. Por ejemplo, en países que cuentan con una
reglamentación estricta, las concentraciones de plaguicidas organoclorados en el medio ambiente
están disminuyendo y se han reducido los graves efectos ambientales y sanitarios causados por los
plaguicidas organofosforados y carbamatos altamente tóxicos. [4]
El exceso de nitrógeno y de fósforo contribuye a la eutrofización de los sistemas de agua dulce y de las
zonas costeras al propiciar el crecimiento de floraciones de algas nocivas y la consiguiente formación de
zonas muertas (zonas hipóxicas) en muchas partes del mundo. El exceso de nutrientes también causa
otros tipos de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, el suelo y el aire. [9]
Los fertilizantes están asociados con las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera
durante su producción, transporte y uso. El uso de fertilizantes inorgánicos y el almacenamiento y uso de
estiércol provocan casi el 40 % de las emisiones de GEI procedentes de la agricultura. Una mejor gestión
del nitrógeno es una de las estrategias de reducción de GEI más efectivas que los agricultores pueden
adoptar. En el lado positivo, la intensificación de la agricultura se ha asociado con una reducción de la
pérdida de bosques, que actúan como sumideros de carbono. [9.2, 10.3]
17
Los efectos en la salud humana durante ciertas etapas del ciclo de vida de los fertilizantes
pueden ser graves
Los efectos directos de los fertilizantes en la salud humana son infrecuentes, pero pueden producirse,
por ejemplo, por inhalación de amoníaco y polvo procedentes del estiércol. Los accidentes de
almacenamiento y transporte son también poco comunes, pero pueden causar importantes pérdidas de
vidas humanas, como en Tianjin (China) en 2015, donde murieron 173 personas, o en Beirut (Líbano) en
2020, donde se perdieron 220 vidas. [9.1, 10.2]
Los contaminantes que se encuentran en los fertilizantes pueden tener efectos adversos para
la salud y entrar en la red alimentaria
Los contaminantes presentes en los fertilizantes (por ejemplo, oligoelementos potencialmente tóxicos)
afectan a la calidad del suelo y pueden entrar en la red alimentaria a través de su absorción por las
plantas y por la ingestión de alimentos o piensos contaminados. Los oligoelementos tóxicos que se
encuentran en los fertilizantes son el mercurio, el cadmio, el arsénico y el plomo. Los fertilizantes
orgánicos pueden ser fuentes importantes, aunque no son las únicas fuentes de estos contaminantes.
[9.1]
Uno de los nueve límites planetarios es el de los flujos biogeoquímicos (es decir, los flujos de nitrógeno
y fósforo hacia la biosfera y los océanos). Se ha observado que uno de los causantes principales de la
superación de este límite planetario es la alteración de los ciclos del nitrógeno y el fósforo durante la
producción agrícola, en concreto por el uso de fertilizantes. [10.2]
Las políticas y los sistemas de gestión no son suficientemente eficaces para reducir al
mínimo los efectos adversos
Los métodos de evaluación de los riesgos para el medio ambiente y la salud han mejorado en los últimos
decenios, al igual que la utilización de esos métodos. Sin embargo, la evaluación de algunos riesgos de
los plaguicidas requiere más aportaciones científicas, entre ellos los riesgos para el medio ambiente y
la salud de las mezclas de plaguicidas y los disruptores endocrinos; los efectos de los plaguicidas en
la salud humana durante el desarrollo infantil, y los riesgos para el medio ambiente de los plaguicidas
en los entornos (sub)tropicales y (semi)áridos. En el caso de los fertilizantes, existen enfoques de
evaluación del riesgo aunque se ven limitados por las deficiencias en materia de datos, por ejemplo sobre
los riesgos para la salud. [4.5, 9.4]
De todos los productos químicos, los riesgos de los plaguicidas son, probablemente, de los que mejor
se evalúan antes de su comercialización. Sin embargo, a pesar de los procedimientos de evaluación y
gestión de riesgos en vigor, se producen efectos adversos para el medio ambiente y la salud incluso en el
caso de los usos autorizados. [4.3, 4.4]
Los precios del mercado rara vez reflejan los costos totales y las externalidades
Los alimentos se han vuelto más asequibles y abundantes gracias a los aumentos de eficiencia logrados
mediante la fragmentación de las cadenas de producción, el comercio internacional, las subvenciones
y una serie de otros factores. Al mismo tiempo, los costos ambientales y sanitarios adversos no suelen
estar incluidos en los precios de los alimentos. Si bien faltan datos adecuados para poder realizar
análisis exhaustivos de costos y beneficios en lo que respecta a la mayoría de los usos de plaguicidas y
fertilizantes, se estima que las externalidades asociadas a los efectos para la salud y el medio ambiente
podrían ser muy elevadas, lo que en algunos casos podría hacer que la agricultura no fuera rentable.
Actualmente, esos costos son sufragados por la sociedad en su conjunto. [6.2, 10.2]
Existen varios enfoques de reducción de riesgos, como la lucha integrada contra las plagas y la gestión
integrada de nutrientes. Sin embargo, su ritmo de adopción ha sido en general lento. Para que algunos
de esos enfoques se apliquen eficazmente, no basta con dotar a los agricultores de los conocimientos
pertinentes. Las importantes inversiones financieras necesarias, junto con la gran cantidad y complejidad
de los datos utilizados, hacen que adoptar esos enfoques sea más factible para los grandes agricultores
que para los pequeños. [2.7, 7.3]
La persistencia de los efectos adversos, en particular los debidos a las pautas de utilización de los
plaguicidas, plantea interrogantes sobre los factores que contribuyen a esta situación. Por ejemplo, es
posible que los procedimientos y las políticas actuales de evaluación de riesgos no proporcionen una
protección adecuada (al menos no en ciertas partes del mundo); puede que los plaguicidas y fertilizantes
no se utilicen de la forma recomendada o autorizada; es posible que no se observen las buenas prácticas
agrícolas; y las evaluaciones de riesgos y las políticas pueden verse obstaculizadas por carencias en los
conocimientos. También puede ocurrir que, por razones económicas o de otro tipo, se sigan autorizando
para su uso y comercializando ciertos plaguicidas con riesgos inaceptables conocidos.
19
Subsanar las deficiencias de conocimientos a nivel mundial
Si bien se han generado importantes conocimientos sobre diversos aspectos del uso y
los efectos de los plaguicidas y los fertilizantes, siguen existiendo grandes lagunas de
conocimiento. Entre los temas que requieren una mayor investigación y recopilación de
datos se encuentran los siguientes:
Detección de los efectos del uso real en el medio ambiente y la salud, sobre la base de
indicadores comunes
Estimación de los costos y beneficios del uso y los efectos de los plaguicidas y
fertilizantes, incluidas las externalidades
Instrumentos de apoyo a las decisiones para la producción de cultivos que pueden ayudar
a establecer un equilibrio entre la sostenibilidad económica y la ambiental
Al mismo tiempo, si bien subsisten carencias importantes, existe una gran riqueza de
conocimientos científicos cuyas difusión y utilización están poco extendidas. Deberían
intensificarse los esfuerzos para convertir estos conocimientos científicos en productos de
conocimiento fáciles de usar por diferentes grupos de usuarios y para fundamentar la toma
de decisiones.
Dadas las previsiones de crecimiento de los mercados de plaguicidas y fertilizantes, unidas a las
deficiencias imperantes en los sistemas de gestión actuales, los efectos adversos de los plaguicidas y
fertilizantes aumentarán a menos que se produzca un cambio fundamental en el modo de proceder. [1]
Las partes interesadas que participaban en el proceso entre períodos de sesiones sobre el Enfoque
Estratégico para la Gestión de Productos Químicos a Nivel Internacional (SAICM) y la gestión de productos
químicos y desechos después de 2020 seleccionaron la idea “Unidos por un futuro con productos químicos
seguros” como tema de la Conferencia Internacional sobre Gestión de los Productos Químicos de 2021
(ICCM5). Para hacer realidad un mundo seguro desde el punto de vista de los productos químicos en lo
que respecta a los plaguicidas y los fertilizantes, se necesitarán medidas progresivas y transformadoras,
asociadas a medidas de apoyo que garanticen que la transición es justa y no se deja a nadie atrás.
Se requiere el compromiso conjunto de todos los interesados para ayudar a lograr un escenario de
sostenibilidad para los plaguicidas y los fertilizantes, en contraste con un escenario de continuidad. [1]
Las elecciones de los consumidores desempeñan un papel crucial en el fomento de un sistema alimentario
y una cadena de valor sostenibles. Los Gobiernos pueden apoyar esta transformación mediante la
promulgación de políticas que promuevan una mayor dependencia dietética de los cereales, las frutas, las
verduras y los productos lácteos producidos de manera sostenible, así como el uso obligatorio de sistemas
de certificación y etiquetas que tengan en cuenta las consideraciones de sostenibilidad en toda la cadena
de valor estableciendo una transparencia total para los productos. Estas medidas pueden complementarse
con campañas y tecnologías de comunicación innovadoras (por ejemplo, aplicaciones de telefonía móvil)
que sinteticen información compleja para que los consumidores puedan elegir con conocimiento de causa.
[12]
21
Cambiar sustancialmente la gestión de los cultivos y adoptar enfoques basados en los
ecosistemas
Es esencial pasar de un enfoque lineal tradicional a uno más integral para resolver los problemas de presión
de plagas y fertilidad del suelo en la producción agrícola. En este enfoque se utilizan los conocimientos
ambientales y se tienen en cuenta otros factores de la gestión vegetal que influyen en la productividad
(por ejemplo, el germoplasma y el agua). Entre los ejemplos de conceptos que han demostrado su
eficacia figuran el control integrado de plagas y vectores, el biocontrol, la rotación de no leguminosas con
leguminosas y la combinación de los cultivos con los sistemas de ganadería. Si bien estos conceptos
existen y han demostrado su eficacia, es necesario ampliar su aplicación teniendo debidamente en cuenta
las condiciones locales existentes. [12]
Una gran cantidad de los nutrientes fertilizantes que se utilizan en la agricultura no se reciclan, lo que
crea oportunidades para fomentar la circularidad a través de colaboraciones y asociaciones entre los
interesados pertinentes. Por ejemplo, el reciclaje de nutrientes procedentes del estiércol suele verse
obstaculizado por la separación espacial entre la producción ganadera y la agrícola. El aprovechamiento
de las sinergias entre los dos sistemas (por ejemplo, mediante el uso de tecnologías diseñadas para
extraer nutrientes del estiércol a fin de mejorar su transportabilidad) puede hacer que el uso de los
nutrientes sea más sostenible. [12]
Utilizar instrumentos económicos para crear reglas de juego equitativas para productos y
enfoques más ecológicos
Los costos ambientales y sanitarios asociados a la producción agrícola no suelen reflejarse en los precios
de los insumos y los productos. Existen circunstancias propicias para internalizar progresivamente los
costos ocultos del uso de plaguicidas y fertilizantes a fin de equilibrar el terreno de juego económico para
los productos y enfoques más ecológicos o de menor riesgo. Este objetivo puede alcanzarse mediante el
uso de impuestos o tasas o eliminando determinadas subvenciones. [12]
La prestación de apoyo financiero para fomentar la adopción de tecnologías y prácticas que mejoren la
eficiencia del uso de plaguicidas y fertilizantes puede ayudar a lograr el cambio hacia una agricultura
más sostenible. Se pueden movilizar fondos, por ejemplo, mediante impuestos que penalicen a los
contaminadores y recompensen a los no contaminadores. Allí donde se utilizan subvenciones para
facilitar el acceso a los fertilizantes y su uso (por ejemplo, en algunos países de ingreso bajo y mediano),
puede ser más eficaz apoyar las tecnologías que aumentan la eficiencia de los fertilizantes. Es necesario
conseguir un delicado equilibrio entre las subvenciones a los insumos y a la tecnología, y tener en cuenta
las condiciones regionales. [12]
Adoptar enfoques integrados y de ciclo de vida para la gestión racional de los plaguicidas y los
fertilizantes
La práctica actual de regular los distintos plaguicidas y fertilizantes de manera individual podría
modificarse mediante el fomento de soluciones sostenibles más amplias de control de plagas y
gestión de nutrientes. Hay que evaluar las opciones alternativas de control de plagas y gestión de
nutrientes como parte del proceso de adopción de decisiones, junto con la evaluación de los efectos
económicos y ambientales de esas alternativas. La elección de métodos de control de plagas y gestión
de nutrientes debe esta motivada por la adopción de decisiones interdisciplinarias y basadas en pruebas,
si bien teniendo en cuenta explícitamente las incertidumbres y las lagunas de conocimientos de manera
cautelar. [12]
Fortalecer las normas y adoptar políticas empresariales para la gestión sostenible de la cadena
de suministro
Si bien la mayoría de los países cuentan con legislación sobre plaguicidas, su aplicación es deficiente,
en particular en los países de ingreso bajo y mediano (aunque no exclusivamente). En consecuencia, se
permiten prácticas peligrosas a lo largo de todo el ciclo de vida de un plaguicida. Esta situación mantiene
reglas de juego desiguales para los que respetan la ley y los que no. Por consiguiente, en muchos países
es necesario fortalecer la base jurídica e institucional de la legislación en materia de plaguicidas, así
como los recursos para el control y la aplicación de la ley. [6]
La evaluación de los riesgos ambientales y sanitarios de los plaguicidas requiere cuantiosos recursos.
Esos recursos son escasos, en particular en los países de ingreso bajo y mediano. Al mismo tiempo,
muchas evaluaciones son aplicables más allá de las fronteras nacionales. Para optimizar el uso de los
escasos recursos y evitar la duplicación del trabajo, las evaluaciones científicas se pueden globalizar (por
ejemplo, las de los peligros y riesgos para la salud) o regionalizar (como las de la eficacia y los riesgos
ambientales) aún más. [6]
23
Dar prioridad al desarrollo y acceso a plaguicidas de bajo riesgo y bioprotectores
Tanto los Gobiernos como el sector privado pueden priorizar y facilitar activamente el desarrollo y
registro de plaguicidas químicos de bajo riesgo y bioptotectores. Las opciones comprenden el apoyo
financiero a la investigación y el desarrollo innovadores, tanto privados como públicos, el establecimiento
de procedimientos acelerados para la evaluación y el registro, el fortalecimiento del suministro de
información de extensión y de otros tipos, y medidas fiscales que reduzcan los costos para los
agricultores. [6]
Los plaguicidas de baja calidad, ilegales y falsificados ponen en peligro el control de plagas, afectan a
los rendimientos e intensifican los riesgos para el medio ambiente y la salud. Dado que su uso socava
los esfuerzos por promover productos más sostenibles y de menor riesgo, resulta fundamental aumentar
la capacidad de llevar a cabo controles de calidad de los plaguicidas, en particular en los países de
ingreso bajo y mediano. Considerando el carácter sumamente internacional del comercio de plaguicidas
ilegales y falsificados, es necesaria una mayor colaboración regional e internacional entre las autoridades
coercitivas para combatir eficazmente esas prácticas. [6]
Apoyar la adopción de una responsabilidad ampliada sobre los productos por parte de todos
los fabricantes y comerciantes de plaguicidas
Si bien algunas empresas, principalmente aquellas cuyos plaguicidas están basados en la investigación,
llevan a cabo actividades de supervisión de los productos, dista mucho de ser el caso de las empresas
que producen plaguicidas genéricos y de los comerciantes de plaguicidas locales o regionales. Los
requisitos mínimos de responsabilidad ampliada del productor para el comercio de plaguicidas pueden
definirse a escala internacional, sobre la base del Código internacional de conducta para el manejo de
plaguicidas. Tales requisitos podrían luego incorporarse progresivamente a la legislación nacional sobre
plaguicidas para asegurar que todos los actores del comercio de plaguicidas asumen la supervisión
esencial de sus productos. [6]
Hay deficiencias en el control de calidad de los fertilizantes en muchos países. Las políticas nacionales
pueden tener lagunas. Por ejemplo, es posible que no incluyan sistemáticamente los fertilizantes
orgánicos, que no cubran todos los elementos del ciclo de vida de los fertilizantes o que no tengan
disposiciones para reducir al mínimo los efectos ambientales. En algunos países no existen políticas (ni
programas nacionales de vigilancia) relativas a los contaminantes que pueden proceder de fertilizantes
en alimentos, piensos y agua potable. Por otra parte, algunos países o regiones lo están haciendo
bastante bien en este ámbito. La armonización de las políticas a escala regional podría reducir los costos
de aplicación de esas políticas. [11]
Hay grandes deficiencias de información relativa al uso, la eficacia y los efectos de los fertilizantes. En
el caso de algunas de las informaciones actualmente disponibles existen incertidumbres acerca de su
fiabilidad y la comparabilidad entre diferentes estudios de investigación. En algunos países se están
adoptando medidas para poner la información técnica a disposición del público. El fortalecimiento de
las asociaciones entre programas de investigación en los planos nacional, regional e internacional puede
ayudar a aprovechar las sinergias entre los programas. [11]
Fortalecer las políticas mundiales sobre el uso sostenible y seguro de los fertilizantes
Las alianzas que fomentan el intercambio de información entre los científicos y los encargados de
formular políticas en todo el mundo contribuyen a colmar las lagunas de información a escala mundial.
Entre los ejemplos de esas alianzas destacan el Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos y el
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que proporcionan asesoramiento y
orientación científica y técnica a escala mundial. La participación de los científicos en esas alianzas
eleva las posibilidades de que se apliquen las políticas, decisiones y sugerencias mundiales que emanan
de ellas. [11]
25
Se necesitan medidas de
colaboración ambiciosas de todos
los interesados
Las conclusiones del presente informe señalan la necesidad de medidas de colaboración más
ambiciosas de todos los interesados. La puesta en práctica de esa colaboración en todo el sistema
agroalimentario mundial es esencial para crear los cambios de mercado transformadores necesarios
que permitan avanzar en la sostenibilidad de la producción, los productos y los servicios agrícolas y
reducir al mínimo los efectos adversos de los plaguicidas y los fertilizantes para el medio ambiente y
la salud.
El sector público tiene un importante papel que desempeñar no solo en la regulación de los
plaguicidas y los fertilizantes, sino también en el establecimiento de políticas y medidas propicias
para fomentar la transformación necesaria. Entre las medidas pertinentes figura la eliminación
gradual de los plaguicidas que plantean riesgos altos; el apoyo a la investigación de productos
químicos verdes y sostenibles; la promoción de la agricultura sostenible, el control integrado de
plagas y vectores y los enfoques de base agroecológica; la sensibilización sobre el costo total de las
prácticas insostenibles y la puesta en marcha de incentivos fiscales para fomentar la transformación
del mercado.
Una visión clara, objetivos ambiciosos y hojas de ruta o planes de acción elaborados por grupos
de agentes específicos (productores, empresas, instituciones de investigación y el sector público),
apoyados por la voluntad política y los instrumentos internacionales, pueden impulsar medidas
basadas en los resultados. También se pueden estudiar medidas sobre temas o asuntos específicos,
como la reducción al mínimo de los efectos adversos de los plaguicidas altamente peligrosos en un
contexto particular o la disminución de la escorrentía de plaguicidas y fertilizantes en una cuenca
hidrográfica concreta.