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Este documento presenta una investigación sobre la técnica constructiva del tabique-adobillo, utilizada ampliamente en Valparaíso entre los siglos XIX y XX. Explica que el adobillo es un bloque de tierra y paja sin cocer, con muescas en los extremos para ensamblarse a una estructura de madera, formando un muro mixto de madera y tierra resistente a sismos. La investigación analiza documentos históricos, planos y entrevistas para entender el origen y expansión de esta técnica, parte importante del patri

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Este documento presenta una investigación sobre la técnica constructiva del tabique-adobillo, utilizada ampliamente en Valparaíso entre los siglos XIX y XX. Explica que el adobillo es un bloque de tierra y paja sin cocer, con muescas en los extremos para ensamblarse a una estructura de madera, formando un muro mixto de madera y tierra resistente a sismos. La investigación analiza documentos históricos, planos y entrevistas para entender el origen y expansión de esta técnica, parte importante del patri

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Segunda edición, Julio de 2022.

Versión digital.
ISBN 978-956-410-739-4
www.eladobillo.com

Autoras:
Valentina Dávila Urrejola
Javiera Contreras Silva

Co-autora:
Isidora Salinas Urrejola

Edición de contenido:
Álvaro Riquelme Bravo

Ilustraciones:
Gotícula
Sebastián Gil Muñoz

Diseño Gráfico:
Amanda Cusicanqui Adaros

Mail de contacto:
[email protected]
[email protected]
[email protected]

Proyecto financiado por Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes


Convocatoria 2020 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio
Línea de Patrimonio Cultural
Modalidad Investigación
Índice

» Prólogo 7
» Introducción 9

CAPÍTULO 1. 10
» ¿Qué es el adobillo? 11

» El tabique-adobillo como sistema constructivo 20

» Cultura constructiva y su valor patrimonial 42

CAPÍTULO 2. 46
» Memorias de tierra y madera en Valparaíso 47

» El adobillo en Valparaíso: recorridos históricos 57

» Cronología histórica 76

CAPÍTULO 3. 82
» Casos de estudio 83

» Palabras del editor 101


» Agradecimientos 102
» Bibliografía 103
» Glosario 108
Prólogo

El investigar y poner en valor un sistema constructivo mixto de madera y tierra,


componente esencial del patrimonio construido del puerto de Valparaíso,
representa sin duda un tremendo y necesario aporte para comprender la historia
y desarrollo de la técnica del adobillo. Los interesantes antecedentes históricos
que comparte esta investigación nos permiten comprender el desarrollo de la
arquitectura de Valparaíso, su adaptación a los cerros que la componen y, por
supuesto, su situación sísmica que nos afecta como país. El resultado se observa
en un sistema constructivo sismorresistente usado ampliamente, con buen
comportamiento térmico, y con características de prefabricación en relación al
armado de las tabiquerías de madera y a la elaboración de los adobillos, lo cual
facilitó su construcción masiva.

Este libro ayudará al estudio de la restauración y conservación del patrimonio


inmueble de Valparaíso, a la conservación de sistemas constructivos tradicionales,
pero por sobre todo para conocer un sistema constructivo completamente adecuado
para su implementación en obras contemporáneas. Si bien es fundamental
conservar nuestro patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, también
debemos pensar en las construcciones del futuro, sobre todo sabiendo que el rubro
de la construcción es uno de los más contaminantes del planeta. Es en este contexto,
que el adobillo no sólo representa una excelente solución para la arquitectura del
siglo XIX, sino que se proyecta como una alternativa completamente viable para
nuestros días. En un país con una industria forestal fuerte, y con acceso a suelos
para la fabricación de los adobillos, puede perfectamente ser una respuesta de
un sistema constructivo de bajo impacto ambiental, de origen natural, térmico y
sustentable, que ya ha demostrado un buen comportamiento ante sismos gracias
a la flexibilidad de sus estructuras de madera.

Debemos tomar toda la sabiduría constructiva de nuestros antepasados, y


aprovechar todo lo que nos ofrece el mundo contemporáneo, para lograr soluciones
constructivas eficientes y amables con sus habitantes y el medio ambiente. Por
lo mismo, cuando surgen estas iniciativas, en este caso el libro El Adobillo, me
llena de esperanza el interés que generan sistemas constructivos tradicionales
y, más aún, con lo que esto significa para la protección de nuestro patrimonio
construido y el aporte o respuestas que podemos dejar para el hábitat del mundo
contemporáneo y futuro.

Felicito a sus autoras, Valentina Dávila Urrejola y Javiera Contreras Silva, por este
excelente trabajo y por la dedicación que podemos ver en este libro como resultado.
Nos ha unido el camino de la tierra, generoso material usado hace miles de años,
que conforma ciudades y pueblos, y que gracias a su trabajo nos hace conocer un
poco mejor la arquitectura de Valparaíso, ciudad patrimonio de la humanidad, y
que tanta falta hace poner en valor para su conservación y mantención en nuestros
días.

Camilo Giribas Contreras


Arquitecto especialista en construcción con tierra
Coordinador General de la Red Iberoamericana PROTERRA 2021-2025
Introducción

Este libro presenta una investigación sobre la técnica constructiva mixta tabique-
adobillo, una de las más utilizadas en la construcción de inmuebles en Valparaíso
desde el siglo XIX al XX. Gran parte de estas construcciones se encuentran en
las extensas Zonas de Conservación Histórica de la ciudad y representan a una
arquitectura que se adapta a la geografía de los cerros y a la condición sísmica del
país, hoy constituyendo una arquitectura identitaria del lugar y parte importante
del patrimonio histórico cultural.

Esta técnica constructiva es la resultante de un proceso de transculturización


cuando Valparaíso se posiciona como el principal puerto dentro del Pacífico Sur,
en que se reconocen yuxtaposiciones técnicas entre lo local y foráneo, creando
una cultura constructiva propia del territorio.

A raíz de que existe poca bibliografía sobre el origen y expansión de la técnica,


y pocos estudios sobre tópicos constructivos y técnicos de la misma, es que esta
investigación busca revalorizar el conocimiento sobre el adobillo mediante el
rescate de la memoria histórica desde una perspectiva patrimonial de base técnica,
con el fin de posibilitar los procesos de reparación, conservación y restauración de
inmuebles. Esta investigación también busca viabilizar obras nuevas, traspasando
la técnica tradicional a la contemporaneidad, como posible respuesta y solución
desde la construcción a la crisis ecológica actual.

La metodología utilizada fue:


» Recopilación de fuentes históricas sobre la evolución de la arquitectura de
Valparaíso, con énfasis en documentos que den cuenta de la materialidad usada
en la arquitectura de la ciudad.
» Revisión, en el Archivo Histórico de la Municipalidad de Valparaíso, de carpetas
que contienen planimetría y especificaciones técnicas de al menos 150 casos
construidos con adobillo desde el año 1880.
» Identificación visual de edificios construidos total o parcialmente con
adobillo, actualmente presentes para identificar la evolución, conservación y
comportamiento en el tiempo de la técnica.
» Realización de 15 entrevistas a técnicos (adobilleros, carpinteros, constructores,
arquitectos) y académicos (profesores, historiadores), usando procedimientos
cualitativos semiestructurados para recolectar la información más específica.

En esta segunda edición digital se ordena el contenido de la edición impresa para


una mejor comprensión del lector, que puede ser tanto una persona entendida
en la materia como cualquier interesado en aprender. A partir de esto es que se
constituye este libro en tres capítulos (técnico, histórico y de casos), dando cuenta
de la diversidad de la técnica en cuanto a usos, tipologías y localización, en al
menos 100 años de historia.

Valentina Dávila Urrejola


Javiera Contreras Silva
Arquitectas especialistas en Sustentabilidad y Patrimonio
Autoras
CAPITULO 1.

» ¿Qué es el adobillo?

» El tabique-adobillo como
sistema constructivo

» Cultura constructiva y su
valor patrimonial

10
¿Qué es el adobillo?

El adobillo configura un detalle constructivo poco conocido por los habitantes
de Valparaíso, siendo la génesis de la arquitectura que ha definido gran parte del
paisaje de la ciudad. Tal vez un detalle constructivo no parezca tan importante
pero, si no fuera por éste, no se habría construido con tanta aptitud y eficacia en
los siglos XIX y XX, correspondiendo a su contexto sociocultural, en una compleja
geografía en pendiente. El detalle está en la unión de los materiales, en donde
existe la transición que es la esencia de la arquitectura. 1

El adobillo es un bloque de tierra y paja, sin cocer, que posee


el detalle de una muesca o ranura en sus extremos para ser
ensamblado a un tabique estructural de madera, formando un
muro.
Este ensamble es el detalle constructivo particular, que lo diferencia de otras
técnicas constructivas de madera y tierra, consiguiendo capacidad sismo-
resistente, evitando el volcamiento de los bloques ante eventos sísmicos. Adobillo
se le llama al bloque de tierra, que actúa en función del entramado de madera,
como una “carpintería de tierra”2 . Es por esto, que el muro es llamado tabique-
adobillo, comprendiendo así ambos materiales dentro de un sistema constructivo
mixto de madera y tierra.

El tamaño del adobillo comúnmente utilizado en Valparaíso es de 45 x 10 x 10


centímetros ó 45 x 15 x 10 cms, siendo en dimensión menor al tamaño común de
un adobe en Chile (de 60 x 30 x 10 cms aprox.) y tal vez por eso haya adquirido el
nombre de “adobillo” (Fig. 1).

La tabiquería estructural de madera del sistema se compone de elementos


verticales, llamados pies derechos, elementos horizontales llamados soleras y
elementos arriostrantes llamados diagonales. En el caso de la técnica del tabique-
adobillo, entre los pies derechos de la tabiquería se les adiciona un listón de 2,5 x
2,5 cms (1”x1”), el que al unirse con la muesca del bloque de adobillo consigue la
trabazón de este (Fig. 2 y 3).

1  Según el arquitecto Gottfried Semper, las uniones son los principales constituyentes que hacen una
cultura de la construcción diferenciarse de otra (Frampton, 1999), como en los orígenes textiles donde el
nudo es la primera unión y cada nudo diferencia una cultura de otra, diferencia la manera en que se cons-
truye esa unión. Sus reflexiones tienen base en que el origen arquetípico de toda forma construida era la
producción textil y el nudo la forma de unión primordial.
2  Término acuñado por el arquitecto Alvaro Riquelme Bravo.

11
Partes del sistema

10 o 15 cm

10 cm

Muesca o ranura
45 cm

Fig. 1: Adobillo

Pie derecho 3x4" o 4x4" o 4x6"

Listón 1x1"

Solera

Fig.2: Tabique con listón interno

Fuente: Elaboración Propia. Ilustraciones de Gotícula (2021)

12
Sistema tabique - adobillo

Listón

Adobillo

Mortero

Listón

Pie derecho

Fig.3: Tabique - Adobillo

Fuente: Elaboración Propia. Ilustración de Gotícula (2021)

13
Estos elementos de madera son unidos por medio de ensambles de espigas, cajas
y rebajes que traban los elementos. Las soleras, inferior y superior, son las que
contienen una caja en donde se une con el pie derecho que contiene la espiga. En
el caso de las diagonales se utiliza generalmente un rebaje, que provoca la traba
del eventual deslizamiento.

Según Elena Novoa (Entrevista: 25/06/2021), el bloque de adobillo se adapta a
la modulación de la tabiquería en obra, no es un elemento estándar, se adapta a
las separaciones que hay entre pies derechos, de esta manera se han encontrado
bloques de adobillo de 45 y 47 cm, de alto 10 cm aproximadamente o menos y el
ancho se adapta al pie derecho, generalmente en tabiquerías que van del 3”x4”,
4”x4” y 6”x4” aunque las dimensiones más comunes encontradas son cuartones
de 10 x 10 cms (4”x4”) y 7,5 x 10 cms (3”x4").

El distanciamiento entre los pies derechos en algunos casos es variable, y es ahí


donde se recorta o se adiciona un trozo de bloque. En general no se encuentran
adobillos que poseen una dimensión mayor o menor a los 45-48 cm de longitud.

A diferencia de otras técnicas constructivas donde la madera es la estructura y la


tierra el relleno de los muros, se puede afirmar que el sistema constructivo tabique
- adobillo logra la unión entre los dos materiales de manera más eficiente debido
a la morfología del bloque de adobillo, que con sus muescas se ensambla al listón
de madera, conformando una característica particular de este sistema sismo-
resistente. Esta unión entre la tierra y la madera, facilita la unión vertical entre
bloques y aporta a que se mantengan en el eje del muro.

“El bloque de adobillo cumple el rol de relleno de la estructura, brindando


el confort térmico y acústico de la edificación; adicionalmente el adobillo,
gracias a sus dimensiones y sujeción a la estructura, actúa como
arriostramiento de la misma frente a esfuerzos dinámicos. El bloque es
confeccionado con tierra del lugar, compuesta por abundante arcilla (20-
30%) arena y paja larga, todo secado naturalmente sin ningún proceso de
cocción.” (Cisternas, Jorquera, 2016)

14
Técnicas constructivas y materiales
Además del tabique-adobillo, en las construcciones de Valparaíso se pueden
encontrar otras técnicas constructivas tales como el adobe, albañilería de ladrillo
simple, entramado de madera, quincha, hormigón armado y acero. De las técnicas
constructivas con tierra, además del tabique-adobillo, se destacan el adobe y la
quincha como las más usadas en la ciudad.

En Chile usualmente suelen llamarse a las construcciones con


tierra construcción de adobe, de manera errónea, no diferenciando
según la técnica constructiva.
Es importante caracterizar las técnicas constructivas puesto que tienen distintos
comportamientos estructurales y de habitabilidad, debemos diferenciar el tabique-
adobillo de otras técnicas constructivas utilizadas en Chile que usan la tierra como
material, como lo son el adobe, el tapial, la quincha y el adobe en pandereta (Fig.
4,5,6 y 7).

La tierra, como material, se puede utilizar de diferentes formas en los sistemas


constructivos, por lo que primero debemos comprender y separar las técnicas
constructivas que poseen tierra como estructura, como el adobe y el tapial, de las
que poseen madera como estructura y tierra como relleno, como la quincha, el
adobe en pandereta y el tabique-adobillo.

Las normas que rigen hoy la construcción con tierra como estructura son las
siguientes:
» Norma Técnica MINVU NTM 002. Proyecto de Intervención Estructural de
Construcciones de Tierra. Res. Ex. N° 8955 del 05.12.2013.
» Norma Chilena NCh3332 “Estructuras –Intervención de construcciones
patrimoniales de tierra cruda– Requisitos del Proyecto Estructural”

La madera está normada bajo estándares medibles (especie, humedad,


dimensiones, etc.) siendo más complejo en el caso de la tierra, dado que no existe
normativa para ensayos y el material no se encuentra industrializado. Lo anterior
conduce a que la producción del material para realizar cualquiera de los sistemas
con tierra, deba ser elaborado y ensayado en cada caso para un correcto resultado
de la técnica.

Según Gustavo Sarabia (Entrevista: 12/05/2021), “la demonización de los sistemas


constructivos que se basan en tierra cruda tiene que ver con desconocimiento y
tiene que ver con alteraciones, no tiene que ver con su origen”. Una construcción
con estructura de tierra, cumpliendo sus reglas de estabilidad según la técnica
constructiva, es antisísmica respondiendo de buena manera a movimientos
telúricos. Las construcciones con tierra como estructura son vulnerables a daños
ante sismos generalmente por mal diseño o malas intervenciones posteriores.

15
Sistemas constructivos con tierra

Fig. 4: Adobe
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastian Gil, 2022

Fig. 5: Tapial
Fuente: Ilustración de Cristina Briño, 2021

16
Sistemas constructivos con tierra y madera

Fig. 6: Quincha
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Gotícula, 2021

Fig. 7: Adobe en pandereta


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Gotícula, 2021

17
En las técnicas mixtas madera-tierra, la estructura se realiza con madera y el relleno
con tierra, la cual se puede moldear, apilar, comprimir, aplicar, verter, dependiendo
de la manera en que se trabaje la tierra es que se distinguirán las diferentes
técnicas constructivas mixtas. En cualquier caso, la estructura de madera será la
que soporte las cargas y esfuerzos del muro ante peso, vientos, sismos, por lo que
es fundamental la correcta ejecución de las fundaciones, tabiques, pilares, vigas y
techumbre de una obra, considerando todas las condicionantes de una estructura
de madera según la normativa chilena vigente.

El adobe en pandereta es una técnica similar al adobillo y con la que suele


confundirse, ya que tiene una estructura de madera en la que se van apilando
adobes entre los pies derechos, los que se contienen mediante alambres afianzados
a la madera. El adobillo, en cambio, se contiene entre los pies derechos por sí
mismo gracias a su ensamble, no siendo imprescindible el uso de alambres que lo
contengan. Para Natalia Jorquera, “en términos de respuesta al sismo, el adobillo
es lejos la mejor técnica mixta de construcción con tierra, igual que la quincha
(…) mi hipótesis es que es la evolución del adobe en pandereta en Chile que se
encuentra en el Valle Central, a mediados del siglo XVIII” (Entrevista: 11/05/2021).

Entre los documentos encontrados en los archivos municipales, de inmuebles


construidos a partir de 1880, se identifican en fichas los materiales de la
construcción. Aún en la época de auge de la construcción con adobillo, existían
confusiones en cuanto a su definición y caracterización, sucediendo esto hasta
nuestros días.

Fig. 8: Extractos de fichas y especificaciones técnicas AHMV


Fuente: Archivo Histórico Municipal de Valparaíso, consultado en 2021.

Ida Pfeiffer, inmigrante que llega a Valparaíso en 1847, describe en una carta la
diferencia de las antiguas casas de adobe con las nuevas casas de adobillo: “Las
casas están construidas completamente al estilo europeo, con techos planos
italianos. Los edificios más antiguos tienen solo una planta baja y son pequeños
(…), mientras que la mayoría de los modernos tienen pisos espaciosos y hermosos".
En Valparaíso, a inicios del siglo XIX, con la llegada de técnicas constructivas con
madera, se lograron construir edificaciones más esbeltas, en más de dos pisos,
de cielos altos, con tipologías y formas diferentes a las existentes en adobe, que
generalmente eran de muros anchos, techos bajos y de uno o dos pisos como
máximo (Fig. 9 y 10).

18
Fig. 9: Casa de adobe
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastian Gil, 2022

Fig. 10: Casa de adobillo


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastian Gil, 2022

19
El tabique-adobillo como sistema constructivo
El tabique-adobillo es un sistema constructivo que está compuesto de madera
y tierra, materiales que en una extracción y manejo sostenible, pueden ser
una respuesta adecuada a la construcción actual, siendo importante el uso de
materiales locales y biodegradables frente a la crisis ecológica. Para obras nuevas
el proceso de prefabricados es eficiente en su ejecución, y para obras existentes el
sistema es reparable y adaptable.

La madera posee la cualidad de ser flexible por lo que en un


país sísmico como Chile resulta ser muy eficiente. La tierra se
utiliza como relleno y entre sus muchos beneficios se consideran
especialmente sus cualidades de confort térmico y acústico.
Para Gustavo Sarabia (Entrevista: 12/05/2021), la construcción va a dar una vuelta:

“La construcción tiene varios caminos: tiene la construcción artesanal,


luego la construcción artesanal con materiales industriales, y va en
camino hacia la industrialización por un tema de tiempo y costo. Pero
por otra parte, y esto no hay que dejar de desconocerlo, viene el tema de
sustentabilidad muy fuerte también. Más temprano que tarde, el rubro de
la construcción va a tener que hacer el encuentro entre la industrialización
y la sustentabilidad. Y para eso, nada mejor que empezar a reconocer
aquellos sistemas constructivos que eran sustentables y tienen potencial
de ser industrializables, y ahí el adobillo cumple un gran valor para
perspectivas futuras.”

Vivenciar los problemas socio-ambientales emergentes producto del cambio


climático nos sitúa en una posición de cuestionamiento a la manera en que
estamos desarrollando nuestro quehacer al respecto de la construcción. En el
área de la arquitectura existen diversos discursos al respecto pero lo que no tiene
divergencias, es que los materiales usados hoy comúnmente en la arquitectura son
insostenibles por ser la construcción civil una de las industrias que más consume
recursos naturales extraídos y debido a la gran necesidad de energía para su
fabricación y transporte, con el consecuente uso de petróleo, contribuyendo
a la contaminación global por la liberación de gases de efecto invernadero,
contaminación del aire y liberación de CO2.

En obra nueva de tabique-adobillo, su tecnología de prefabricados de adobillos


permite llevar los bloques y las maderas a la obra, haciendo eficiente el traslado,
acopio, guardado, y construcción, lo que responde a las necesidades actuales,
pudiendo competir en cuanto a estos beneficios con otros materiales del mercado.
Las edificaciones existentes de tabique-adobillo son reparables y adaptables, los
elementos de madera pueden ser remplazados por otros elementos en caso de que

20
estén en mal estado y la tierra puede ser reutilizada, tanto para nuevos adobillos,
como para revestimientos de tierra. Ambos materiales son biodegradables por lo
que no dejan residuos, en caso de demolición.

Gustavo Sarabia (Entrevista: 12/05/2021), considera a Valparaíso bastante


especial en cuanto a sus sistemas constructivos, le llama el “escantillón de tres
capas” porque en el subsuelo generalmente las contenciones se hacen en base a
mamposteria de piedra, luego en la etapa entre subsuelo y primeros niveles es
fácil encontrar albañileria en masa unida con cemento, luego viene el sistema
mixto sistema de plataforma de madera con relleno de adobillo. Marcela Hurtado
(Entrevista: 04/06/2021), añade que “no hay que subestimar la importancia del
muro de contención, muchas veces se salvaba la pendiente con muro de contención
y luego se construía en madera”.

Como una estrategia para emplazarse en los cerros, encontramos en Valparaíso


edificaciones con diversos sistemas constructivos dependiendo de los niveles de
la construcción. Los entrevistados de esta investigación, concuerdan con que el
sistema tabique – adobillo responde bien a la geografía de Valparaíso debido a la
adaptabilidad del entramado de madera, ya que tiene una flexibilidad en cuanto a
su modulación que permite ajustarse a la pendiente de manera versátil y adoptando
formas diversas donde el bloque de adobillo se adapta a esta estructura. María
Belén Jiménez (2014) advierte la existencia de tres criterios constructivos para el
acondicionamiento del terreno en pendiente: adición de elementos, sustracción
de terreno, sistema mixto (Fig. 11).

Fig.11: Criterios constructivos para terreno en pendiente.


Fuente: Jiménez, 2014.


En el caso de las restauraciones, es importante considerar los sistemas
constructivos utilizados previamente y privilegiar criterios de intervención que
consideren la compatibilidad de los materiales y entre sistemas constructivos.
Según Sandra Aliaga (Entrevista: 05/04/2021), hay que ver primero qué sistema
predomina en la obra, el criterio para intervenir será reemplazar por los mismos
materiales, es decir si la estructura es en madera, reemplazar con madera, no
con fierro ni con hormigón. Elena Novoa (Entrevista: 25/06/2021), señala que
utiliza el mismo criterio de restauración, agregando que es importante respetar
los distanciamientos y la morfología de la estructura preexistente a la hora
de intervenir. Recalca también que el sistema va en relación a otros sistemas
constructivos, funciona con otras estructuras generalmente de albañilería simple
en primeros pisos o segundos pisos en quincha, relacionándose también con los
ensordinados como sistemas de aislación en los entre pisos. De esta manera se
puede entender la madera y la tierra trabajando juntas en distintas instancias
dentro de una misma construcción.

21
Madera
El clima es el factor principal para determinar el crecimiento de las especies de
árboles, pudiendo clasificarse la madera según dureza, densidad, color, textura,
entre otros aspectos. Existe una gran cantidad de tipos diferentes de madera, con
numerosas propiedades y características individuales para diversos propósitos.

Uno de los factores determinantes para el uso de la madera en la construcción de


estructuras, es el aspecto de resistencia, estabilidad dimensional y disponibilidad.
En esta investigación se detectó por medio de las entrevistas, recopilación de
información del archivo histórico y prospecciones realizadas a los inmuebles, que
la madera más utilizada en construcciones de tabique –adobillo es el roble y pino
oregón. Generalmente las escuadrías de los primeros pisos utilizan pie derecho de
4x4” y 6x 4”, segundo piso de 3x4” y tercer piso de 3x3”. Por su parte, el listón, en
la totalidad de los casos es de madera de álamo de 1x1”.

En Valparaíso, curiosamente se desarrollan las estructuras arquitectónicas en


una madera nativa como lo es el Roble (Extraída del territorio nacional) y el Pino
Oregón Americano, la cual es una madera foránea y su existencia en el territorio
se debe a aspectos económicos que la llevaron a ser un material de construcción
preponderante en la ciudad (como se explica en el capítulo 2).

El Roble (Nothofagus Obliqua) posee una densidad de 680KG/m3 aproximadamente


al 12% de humedad, perteneciente a la familia de las latifoiliadas, es considerado
una madera dura, su grano es fino y su color rojizo oscuro en su duramen.
Principalmente se utilizó en estructuras y no posee una buena estabilidad
dimensional.

El Pino Oregon Americano (Pinus ponderosa o pino Duglas) perteneciente a la


familia de las coníferas y posee una densidad de 510kg/M3 aproximadamente
al 12% de humedad, es considerado una madera semi blanda, de color amarillo
rojizo, resistente, de veta vistoza, firme y facil de trabajar. Se utilizó en estructuras,
revestimientos y otros elementos constructivos dado que posee una excelente
estabilidad dimensional.

22
Entramado de madera
Como en la mayoría de los sistemas constructivos mixtos de madera y tierra, en
la técnica tabique- adobillo la madera cumple un rol estructural y también otorga
la versatilidad para adaptarse a distintas formas geométricas dependiendo de
su emplazamiento. El sistema constructivo en madera utilizado para el tabique
-adobillo es un Entramado Ligero, generalmente compuesto por los elementos
constructivos de Platform Frame o Sistema de Plataforma por piso (Fig.12).

Envigado de cielo Solera superior

Pie derecho

Diagonal Solera inferior

Solera superior
Viga de entrepiso

Pie derecho

Solera inferior

Fig. 12: Sistema de plataforma


Fuente : Guzmán, 1980.

23
Los entramados de madera que aparecen con el proceso histórico de
industrialización europea en el siglo XVIII han sido descritos por la bibliografía
especializada como “sistemas genéricos”: Timber Frame, Balloon Frame y Platform
Frame, siendo el primero un sistema de entramado pesado donde la estructura
de madera está formada por elementos portantes verticales, horizontales y
diagonales, que crean una armadura estable de su plano.

Ballon Frame y Platform Frame por su parte son sistemas de entramado ligero,
siendo el Ballon Frame el que representa el sistema original donde los montantes
o pies derechos de las paredes exteriores son continuos en toda su altura,
normalmente de dos plantas. El Plarform Frame deriva del Ballon Frame y las
plataformas constituyen tanto muros como forjados, se diferencian por tanto los
pies derechos de cada nivel ya que no son continuos y están divididos por las vigas
de entrepiso.

En el sistema constructivo en madera Platform Frame o Sistema de Plataformas, las


diagonales son las encargadas de transmitir las cargas horizontales provenientes
de sismos en el sentido del plano del tabique, con el objetivo de lograr otorgar una
mayor rigidez al muro. A diferencia de una tabiquería de madera convencional
donde se utilizan elementos horizontales entre pie derecho, el sistema tabique-
adobillo resuelve ese esfuerzo con los bloques de tierra. Otra diferencia significativa
es que se incorpora el listón de 1”x1” (generalmente de álamo) que funciona como
trabazón del sistema.

Los elementos de madera característicos de un tabique-adobillo son:

Dintel Solera superior

Dintel

Riostra Pie Derecho


o Diagonal o montante

Solera inferior

Vano de
Puerta Alféizar

Fig. 13: Elementos de un tabique


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022.

24
Uniones carpinteras
La carpintería es la técnica de construir estructuras y objetos en madera. Esta ha
utilizado a lo largo de la historia variadas técnicas para conformar los objetos que
se realizan, una de las técnicas fundamentales es la unión de los elementos que
componen un objeto.

La unión carpintera utiliza piezas de madera y transmite los esfuerzos


directamente de un miembro a otro por contacto y fricción, a través de formas
que son talladas en los miembros y encajadas correspondientemente. La unión
mecánica , en cambio, utiliza fijaciones metálicas como clavos, tornillos o pernos,
para transmitir los esfuerzos entre miembros de madera, que generalmente se
unen a tope y, por tanto, no requieren ser labrados.

Las uniones carpinteras de Valparaíso constituyen un patrimonio arquitectónico


oculto (González, et al., 2019) que por no verse tras los revestimientos muchas
veces se desconoce, así también un patrimonio intangible asociado al oficio que es
importante poner en valor.

Existe falta de incentivos para construir con uniones carpinteras, desde la


escasez de carpinteros/as de armar, la ausencia de especificaciones normadas de
fabricación y montaje, y la alta demanda de tiempo para su elaboración (González,
et al., 2019), y por ello generalmente se reemplazan las uniones carpinteras
por uniones mecánicas, lo que desestima la concepción estructural original y se
produce una restauración inapropiada.

Según (González, et al., 2019) se llama ensamble al encuentro en esquina,


intermedio, o cruzado de dos miembros lineales orientados en distinta dirección.
Se conoce como empalme al encuentro de los extremos de dos miembros lineales
en una misma dirección, con el propósito de sumar una longitud mayor. Se
denomina acoplamiento a la superposición de un miembro lineal encima de
otro en una misma dirección, con el fin de sumar una sección mayor en toda su
extensión (Fig.14).

Los uniones carpinteras más comunes en Valparaíso son: ensamble de caja –espiga
(usada generalmente en la unión de las soleras con el pie derecho), ensamble de
espera (usada generalmente en las diagonales), ensamble a media madera (usada
generalmente en la unión de soleras en esquina), empalme rayo de júpiter (usada
generalmente en unión de vigas) y ensamble cola de Milano (Fig.15 y 16).

25
Ensamble

Empalme

Acoplamiento

Fig.14: Tipos de uniones carpinteras


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022, basado en González, et al., 2019.

Fig.15: Uniones carpinteras características en un tabique


Fuente: Jiménez, 2014.

26
Ensamble Caja-Espiga

Ensamble de Espera

Ensamble Cola de Milano

Fig.16: Tipos de uniones carpinteras características en Valparaíso


Fuente: Jiménez, 2014.

27
Tierra
La tierra es el resultado de la fracturación y erosión de rocas en la corteza terrestre,
convirtiendose en granos de diferentes dimensiones. La composición de la tierra
estará definida por la granulometría de sus partículas, por la cantidad de aire, agua
y de componentes orgánicos que contenga. Según Gernot Minke (1994):

La tierra es una mezcla de arcilla, limo y arena, también suele contener


grava o piedras y materia orgánica. Los componentes de la tierra se definen
de acuerdo con su diámetro. A las partículas con diámetros menores a
0,002mm se las denominan Arcillas, entre 0,002mm y 0,06mm Limos y
entre 0,06mm y 2mm Arenas, partículas mayores Grava y Piedras (Fig.17).

Piedras

Gravas

Arena

Limo

Arcilla

Fig 17: Granulometría de la tierra


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Gotícula, 2021.

Dependiendo del componente que prevalece en la mezcla, podemos hablar de


mezcla arcillosa, limosa o arenosa. La arcilla actúa como aglomerante, por lo
que se adhiere a partículas mayores como el limo, la arena y otros agregados,
resultando fundamental a la hora de utilizar la tierra como material. Para conocer
las propiedades específicas de la tierra utilizada para elaborar los adobillos en
Valparaíso, sería necesario realizar pruebas de laboratorio para una adecuada
caracterización. Dichos estudios no son parte de esta investigación, sin embargo
es importante señalar la buena calidad de la tierra como material de construcción
en cuanto al tiempo que han resistido los bloques de adobillo en las edificaciones.

28
Bloque de tierra
Antes de elaborar un bloque de adobillo, se debe conocer el comportamiento de
la tierra. La tierra no sólo está compuesta de componentes pétreos y orgánicos,
también posee aire y agua, siendo así una materia trifásica (sólida, líquida y
gaseosa).

El aire es parte del vacío que se genera entre los granos y define su porosidad. El
agua puede estar presente en distintos estados hídricos de la tierra: seca, húmeda,
plástica, viscosa y líquida.

El agua constituye otro elemento fundamental dentro del proceso


constructivo ya que cumple dos funciones sustantivas. En primer lugar,
permite el movimiento de las partículas sólidas de la mezcla al transportar
a las más pequeñas entre las de mayor tamaño. Y en segundo lugar, activa
las propiedades adhesivas de la arcilla. (Rodríguez, 2001)

Para elaborar un bloque de tierra, sean adobes o adobillos, se debe realizar


una mezcla de tierra con agua, obteniendo una consistencia plástica que,
incorporándole fibras, será vertida a un molde. La arcilla (según la cantidad y
el tipo) es la responsable por los movimientos de retracción y expansión que se
observan cuando hay variación de la humedad (Neves, et al., 2009), por lo que
se debe considerar que al secarse, podría verse una retracción o expansión del
bloque, pudiendo resultar diferente al tamaño del molde. Es por esto que deben
realizarse pruebas de tierra (Ver Minke, 1994) y pruebas de resultado del bloque
en el molde, para evaluar previamente el tamaño a considerar, tanto del bloque
como de la distancia entre pies derechos del tabique.

Si el bloque de tierra tiende a fisurarse, agrietarse, desgranarse o deshacerse, se


pueden usar estabilizantes de la mezcla. "La expresión estabilización de suelos se
refiere, en su sentido más amplio, a todo proceso a través del cual el suelo mejora
sus características, adquiriendo así las propiedades necesarias a la finalidad que
se destina" (Neves, et al., 2009). Si la mezcla fuese muy arenosa, se le puede agregar
tierra arcillosa, o viceversa, hasta lograr la proporción deseada para un bloque de
tierra firme y resistente. La mezcla con fragmentos de paja, u otras fibras vegetales,
reduce acentuadamente el efecto de la retracción en el secado del barro, por lo que
en el caso del adobillo resulta parte de su mezcla original, usándose comúnmente
paja de trigo.

La estabilización de la tierra y la fabricación del bloque de adobillo requiere mano


de obra especializada, ya que posee la complejidad de además de lograr un bloque
resistente que no contenga fisuras, se debe tener en consideración la firmeza de
la ranura que tiene en sus extremos. Lo anterior presenta a la ranura, o muesca,
como una fortaleza del sistema constructivo por su ensamble sismo-resistente,
como también una debilidad al ser la parte más vulnerable del bloque (si la mezcla
no fuese la propicia), ya que este rebaje constituye la zona de contacto con el listón
de madera y por lo tanto, su trabazón al muro.

29
Cómo se hace el adobillo

1.- Extraer y tamizar tierra. Hacer pruebas de estabilidad de la tierra. Si fuese


necesario, se agrega arena o tierra arcillosa, según el caso.

2.- Realizar una mezcla de tierra en estado plástico (con agua hasta obtener textura
de masa cremosa) incorporando paja de trigo, dejándola descansar al menos 5
días, revolviendo de vez en cuando.

3.- Confeccionar molde de madera con la forma y tamaño del adobillo (considerando
una posible retracción o expansión según la mezcla).

4.- Rellenar el molde con la mezcla formando adobillos.

5.- Soltar del molde y dejar en una superficie plana al sol. En caso de exceso de
sol, cubrir con arena superficialmente o colocar malla que los proteja del secado
rápido. Cada ciertos días se debe ver su estado de humedad e ir girando su apoyo
en cuanto se vayan secando.

(1)

30
(2)

(3)

(4)

(5)

Fig 18: Cómo se hace el adobillo


Fuente: Elaboración Propia. Ilustraciones de Gotícula y Sebastián Gil, 2021.

31
Cómo se montan los adobillos en el tabique
1.- En la obra, los adobillos se apilan de canto en un espacio seco y cubierto (o bien
se cubren con una lona o plástico)

2.-Realizar un mortero de pega, con tierra en estado plástico y arena (se le puede
agregar paja corta o fina), dejándolo reposar unos días y mezclando de vez en
cuando.

3.- Preparar el tabique marcando con líneas o lienzas los niveles de cada hilada de
adobillos, contando entre 2 y 3cms de mortero de pega entre ellos.

4.- Humedecer la cara del adobillo que tiene contacto con el mortero. Comenzar
por colocar mortero sobre la solera inferior para luego ir montando los adobillos
uno a uno, unidos con mortero de pega, rellenando con mortero también las
uniones a la tabiquería. Completar con adobillos hasta solera superior.

(1)

(2)

32
(3)

(4)

Fig 19: Cómo se montan los adobillos en el tabique


Fuente: Elaboración Propia. Ilustraciones de Gotícula y Sebastián Gil, 2021.

33
Revestimientos
El sistema tabique-adobillo puede tener distintos tipos de revestimientos. Hacia el
interior de la edificación, generalmente se le aplica al muro un revoque grueso (de
3cms aproximadamente) de tierra areno-arcillosa con paja picada, y sobre éste se
suele aplicar un revoque fino de tierra areno-arcillosa, con terminación de yeso,
cal o papel mural (Fig. 21,22 y 23). Hacia el exterior, suele usarse (o no) el revoque
grueso de tierra-paja, para colocar como terminación final planchas de zinc (o
calamina), madera o cemento (Fig. 24,25 y 26). Según Jiménez (2014), el elemento
más representativo en este tipo de viviendas son las planchas de zinc utilizadas
como revestimiento en exteriores.

En la investigación realizada en el Archivo Histórico Municipal se pudo constatar


un cambio de paradigma en el uso de materiales en las construcciones de tabique-
adobillo posteriores al terremoto de 1906. En las especificaciones técnicas
(E.E.T.T) se presentan mayores refuerzos del sistema constructivo por medio de
elementos de sujeción, notándose también un sobreuso de elementos cementícios,
principalmente en exteriores. Encontramos en las E.E.T.T comúnmente frases
como "Todos los empalmes y cruces llevarán amarras de fierros." "El estuco de
fachada deberá contemplar papel impermeable y cemento”. Más allá de cuestionar
el uso de ciertos materiales, lo que interesa es reforzar la necesidad de observar los
materiales y su comportamiento antes de realizar una intervención.

Elena Novoa (Entrevista: 25/06/2021), plantea que “ el gran problema que se


tiene en la restauración es que el sistema tabique-adobillo, cuando se encuentra
cubierto con los revestimientos no da cuenta de lo que sucede al interior, por fuera
se puede ver una estructura con algunos daños pero si se sacan los revestimientos
se pueden encontrar pudriciones importantes.” Según Sandra Aliaga (Entrevista:
05/04/2021), “en bastantes oportunidades ocurre que al retirar los aplanados
y realizar tomas de muestra, se encuentran que habían sido intervenidas
anteriormente con cemento, lo cual produjo muchísimo daño".

Cuando hablamos de respuesta eficiente al sismo hay que tomar en cuenta que el
tabique-adobillo en Valparaíso, la mayoría de las veces, presenta revestimientos
interiores y exteriores, y que según lo catastrado en el Archivo Histórico y lo que
confirman los entrevistados, en los revestimientos exteriores predominan los
elementos cementicios. La incompatibilidad de dichos elementos con el sistema
constructivo queda en evidencia cuando ocurren desprendimientos en fachadas
(Fig.20). Existe baja adherencia entre el cemento y el tabique-adobillo, ya que
tienen diferente comportamiento mecánico frente a movimientos sísmicos, donde
el cemento es rígido, y la madera-tierra flexible, por lo que tienden a separarse y
producir el desprendimiento de revestimientos incluso de la fachada completa.

Elena Novoa nos comenta que en esos casos, se confirma que no existe buena
adherencia entre el cemento y la estructura de madera y tierra. Para mejorar
dicha adherencia se consideran parte del sistema constructivo los elementos de
sujeción y en el caso del lado exterior de los muros se encuentran frecuentemente
mallas que dan agarre al cemento.

34
Elementos de sujeción
Llamaremos elementos de sujeción a aquellos que tienen la función de sujetar
o trabar, en el caso del sistema constructivo analizado: sujetar revestimientos al
plano del muro o trabar los adobillos dentro del plano del muro. Algunos de los
elementos de sujeción más comunes son los alambres , las mallas y las placas
metálicas. Estos no son necesariamente parte del sistema constructivo pero se
encuentran presentes en obras de tabique-adobillo.

Tanto la estructura de madera como los bloques de adobillo están generalmente


cubiertos por un revoque de tierra en la cara externa e interna de los muros. Para
nivelar esos revoques y mejorar la adherencia de los revestimientos, se utilizan
diferentes tipos de mallas que tienen la función de evitar la aparición de grietas
superficiales en caso de terremotos.

Según Cisternas (2014), si bien los adobillos se encuentran sujetos a la estructura


principal a través del ensamble a los listones de madera, se encuentran otros
sistemas adicionales de sujeción cuya función es prevenir el volcamiento de
los bloques en casos de sismos perpendiculares al plano: alambres dispuestos
en diagonal, listones de madera, mallas de acero de diferentes formas ó incluso
elementos de reciclaje como placas metálicas sobrantes de industrias de tapas de
bebida (malla corromé) (Fig. 22,23 y 26).

En otras zonas sísmicas del mundo como Turquía, Grecia, Portugal y Lisboa,
existen técnicas similares al tabique-adobillo, basadas en entramados de
madera rellenos de bloques de adobe, ladrillo o piedra, las cuales han sido
consideradas como sistemas sismorresistentes tradicionales. Sin embargo,
un aspecto que hace único al sistema tabique-adobillo es la conexión
eficiente entre estructura y bloque, solución que es además mejorada con
los elementos de sujeción adicionales mencionados (alambres, listones,
etc.), que evitan los peligrosos vaciamientos de los bloques. (Cisternas y
Jorquera, 2016)

Fig.20: Desprendimiento de revestimiento de cemento


Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022.

35
Revoque de tierra y
paja + yeso + pintura

Adobillos

Fig. 21: Revestimiento interior:


Revoque de tierra y paja + yeso + pintura
Fuente: Elaboración propia, basado en Cisternas, 2014

36
Revoque de tierra y
paja + yeso + pintura

Alambrado nº 14 en diagonal

Adobillos

Fig. 22: Revestimiento interior:


Revoque de tierra y paja + yeso + pintura, sobre alambrado en diagonal
Fuente: Cisternas, 2014.

37
Revoque de tierra y
paja + yeso + pintura

Malla

Adobillos

Fig. 23: Revestimiento interior:


Revoque de tierra y paja + yeso + pintura sobre una malla
Fuente: Cisternas, 2014

38
Calamina o zinc microondulado

Encintado (listones 2"x 1")

Adobillos

Albañilería de
ladrillo

Cimientos de piedra

Fig. 24: Revestimiento exterior:


Planchas de zinc (o calamina) sobre encintado de madera
Fuente: Cisternas, 2014.

39
Machihembrado (o tinglado)
de madera

Adobillos

Albañilería de ladrillo

Cimientos de piedra

Fig. 25: Revestimiento exterior:


Machihembrado o tinglado de madera.
Fuente: Elaboración propia, basado en Cisternas, 2014

40
Malla galvanizada

Adobillos

Cemento + pintura

Albañilería de
ladrillo

Cimientos de piedra

Fig. 26: Revestimiento exterior:


Estuco de cemento sobre malla
Fuente: Cisternas, 2014.

41
Cultura constructiva y su valor patrimonial
La ciudad de Valparaíso es reconocida por ser Patrimonio Mundial de la
Humanidad3, sin embargo el sitio designado por la Unesco es un área pequeña en
relación al área total de la ciudad. Además de esta área patrimonial existen otras
áreas de reconocimiento y preservación patrimonial como son las Zonas Típicas4,
y las extensas Zonas de Conservación Histórica5. Dentro de todas estas áreas
vamos a encontrar gran cantidad de construcciones con tierra y especialmente
con adobillo, sin embargo es difícil encontrar su información constructiva, lo
que debiera ser fundamental para una apropiada reparación, restauración y
conservación de inmuebles.

Al mirar las edificaciones en Valparaíso cuesta reconocer la técnica del adobillo


y hay un desconocimiento generalizado al respecto, principalmente porque en
la literatura escrita existe poca información pero también porque los inmuebles
tienen revestimientos que ocultan la técnica del interior de los muros. Cuando
miramos con detención las fachadas de edificaciones, vemos algunas que han
perdido parte de su revestimiento, generalmente de calamina, zinc o cemento, y
podemos ver que en el interior hay tabiquerías, y entre las maderas hay bloques de
tierra apilados uno sobre otro, estos son los adobillos (Fig.27).

En la investigación realizada por Nils Mollen (Cisternas, 2014), queda demostrado


que un 96% del sector inmobiliario vernáculo del Cerro Concepción (Zona
Patrimonial UNESCO) son construcciones con adobillo. Rocío Cisternas, al
expandir este estudio al Cerro Alegre, encuentra un 83% de edificaciones con
adobillo, evidenciando que en ambos cerros predominan las construcciones de
tabique-adobillo.

3  Parte del Área Histórica de la ciudad puerto de Valparaíso, Monumento Nacional bajo la categoría de
Zona Típica o Pintoresca, fue declarado por la UNESCO en el año 2003 como Sitio de Patrimonio Mundial,
por ser “testimonio excepcional de la fase temprana de globalización de avanzado el siglo XIX, cuando
(Valparaíso) se convirtió en el puerto comercial líder de las rutas navieras de la costa Pacífico de Sudamé-
rica”.
4  Se trata de agrupaciones de bienes inmuebles urbanos o rurales, que constituyen una unidad de asenta-
miento representativo de la evolución de la comunidad humana, y que destacan por su unidad estilística,
su materialidad o técnicas constructivas. Estos bienes son declarados por decreto supremo del Ministerio
de Educación, generalmente en respuesta a una solicitud de personas, comunidades u organizaciones,
previo acuerdo del Consejo de Monumentos Nacionales. Fuente: https://www.monumentos.gob.cl/
5  Área o sector identificado como tal en un Instrumento de Planificación Territorial, conformado por uno
o más conjuntos de inmuebles de valor urbanístico o cultural cuya asociación genera condiciones que se
quieren preservar. Estas áreas son declaradas en los Planes Reguladores Municipales. Fuente: http://patri-
monio.bienes.cl/

42
Fig.27: Adobillos a la vista en inmuebles
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022.

El sistema constructivo del adobillo fue uno de los más utilizados en la construcción
de inmuebles en Valparaíso desde el siglo XIX al siglo XX, constituyendo una
arquitectura que manifiesta innovación en la adaptación a la geografía de los
cerros y a la condición sísmica del país, hoy siendo una arquitectura identitaria
del lugar y parte importante del patrimonio histórico cultural. Esta técnica
constructiva es la resultante de un proceso de transculturización cuando
Valparaíso se posicionaba como el principal puerto dentro del Pacífico Sur
recibiendo comerciantes extranjeros, provenientes mayoritariamente de Europa
y Norteamérica, trayendo con ellos desarrollo tecnológico y el uso de nuevos
productos como la madera aserrada dimensionada, clavos y planchas de zinc, que
van generando hibridaciones técnicas entre lo local y foráneo, constituyendo en el
tiempo una cultura constructiva propia del territorio.

Por más de un siglo se han construido inmuebles con la técnica


mixta del tabique-adobillo en extensas áreas de la ciudad, desde
Playa Ancha hasta Esperanza, por lo que en esta investigación se
considera a la técnica como una cultura constructiva de Valparaíso.
Si bien, el sistema constructivo del adobillo se encuentra desarrollado
mayoritariamente en Valparaíso, otros casos se han encontrado en Viña del Mar,
Villa Alemana, Limache, Santiago, La Serena y Antofagasta, lo que señala una
expansión de la técnica a otros territorios del país, avalando su adaptabilidad
y pertinencia en cuanto a calidad, y avalando su relevancia a nivel nacional en
cuanto a patrimonio cultural construido.
43
Con el fin de comprender o dar una respuesta sobre el valor patrimonial de la
técnica tabique-adobillo, se les consulta a los entrevistados (2021) su perspectiva:

» Gonzalo Abarca:
Primero, su condición patrimonial, así se construyó Valparaíso y Viña, esa es
una condición de su valor histórico. Segundo, ¿Cuál es el valor presente? Yo creo
que el valor presente es que es absolutamente válido, está vigente. Tercero,
es térmicamente efectivo, o sea la tierra es térmicamente buena, tiene una alta
inercia térmica, mejor que ponerle aislapol que además contamina porque no se
degrada nunca. Cuarto: Es flexible, basta que yo lo aisle del agua.

» Natalia Jorquera:
Es testimonio de una época y como tal se debiera conservar. Para mí es el cúlmine
de técnicas con mejor respuesta sísmica, como evolución del tabique con adobe en
pandereta (que es una técnica muy vulnerable). Tiene los beneficios de la madera
con un buen entramado para adaptarse a topografías tan difíciles como la de
Valparaíso, la tierra que proporciona el factor térmico acústico, y este bloque tan
especial que evita los vaciamientos. Otro factor relevante es la prefabricación,
el entramado con adobillo es una técnica pre-moderna, en ese sentido, como de
transición entre el adobe y la quincha (súper artesanal), y las maneras modernas
de construir. Sabes que los pies derechos van a cierta distancia, las platform
frame tienen ciertas formas, entonces puedes hacer muchos bloques y después
ir montando esta arquitectura y con eso lograr distintos tipos de inmuebles. En
ese sentido el sistema es una transición entre lo tradicional más colonial y la
arquitectura moderna. El hecho de que sea modular implica economía de costos
y le da un valor diferente que otras construcciones con tierra que en general te
condicionan a un piso y simetría, como el adobe por ejemplo. Y en tercer lugar
revalorizarla por todo el tema ambiental, quizá hace 100 años nadie se lo
cuestionaba pero hoy en día que algo sea en madera y tierra, siempre va a ser mas
sustentable que el hormigón y el acero.

» Nicolás Arbona:
Hay mucho valor patrimonial en esto. Hay un trabajo detrás y un desarrollo que es
bastante oculto pero existe un trabajo de por medio, un tema de materialidades,
de autenticidad en el material y en el oficio que es totalmente valioso y es lo que
a mí siempre me cautiva, y por ahí es lo que mas me gusta del sistema mixto, es
el oficio tradicional, cómo una persona con sus propias manos pudo desarrollar
y fabricar este trabajo sabiamente y con sistemas estructurales súper buenos,
consolidados con buenos ensambles y fusionarlos con otros materiales orgánicos
que se comportan de la misma manera y que tienen una compatibilidad súper
buena frente a movimientos sísmicos es sorprendente, eso es lo que mas me
cautiva: el material y el oficio.

» Sandra Aliaga:
Tiene un valor relevante porque es una tipología fundacional. Tiene un tema
de calidad y un tema de bioclimática. Vivir en Valparaíso en una casa de tierra
tiene para mí un valor incalculable. Para mí es importante la recuperación de las
técnicas tradicionales, sobre todo para un equilibrio.

44
» Cecilia Jiménez:
Como lo dice la palabra, el valor patrimonial es que son edificios representativos
de una época, de momentos de esplendor de Valparaíso, donde hay grandes
transformaciones urbanas, todo este ir y venir con gente de otros lugares, con
la transferencia de conocimientos que si se adaptan bien al lugar y se siguen
utilizando.

» Claudio Vergara:
Es el que cambia la concepción estructural, este sistema de madera con adobillo
es un cambio de mentalidad entre la parte historicista y lo moderno, es una
transición, con los chalet y las casonas historicistas antes de que entre el hormigón.
En Viña del Mar lamentablemente quedan pocos porque se han demolido pero
todos los palacetes eran de madera y adobillo. Aparece el hormigón y hasta ahí
llega, se pierde la tradición.

» Marcela Hurtado:
Los entramados que llegan acá y proliferan en otras ciudades puerto, es interesante
como se adaptan a distintas situaciones, eso tiene que ver con el entramado de
madera, como sucedió en Iquique, en Valparaíso. El valor de esa arquitectura esta
dado por esa adaptación al lugar, con las planchas de zinc, etc.

El sistema constructivo tabique–adobillo tiene un alto valor patrimonial por


representar una cultura constructiva con singularidades que le han permitido
permanecer más de un siglo en el territorio y seguir vigente pese a la falta de
conservación de los inmuebles y a la pérdida de la transferencia de conocimientos
asociados a la técnica.

Se hace necesario dotar de valor el sistema constructivo, no solo como elemento


del patrimonio material, fuente de saberes tecnológicos; sino también como
testimonio de un importante patrimonio inmaterial propio del desarrollo del
oficio en un contexto cultural que según la UNESCO cumple con el criterio de
valor universal de bienes culturales, ya que es un testimonio único o por lo menos
excepcional de una tradición cultural. Al dotar de valor su existencia, existirá
el interés por el traspaso de conocimiento, fundamental para la permanencia y
continuidad sostenible del tabique-adobillo.

45
CAPÍTULO 2.

» Memorias de tierra y
madera en Valparaíso

» El adobillo en
Valparaíso: recorridos
históricos

» Cronología histórica

46
Memorias de tierra y madera en Valparaíso
La técnica del tabique-adobillo ha sido caracterizada como una “solución
constructiva mixta”, en un sentido asociativo, porque se origina de la unión
de dos elementos constructivos con trayectorias y naturalezas diferentes. Por
un lado, la madera y los entramados que aparecen con el proceso histórico de
industrialización europea en el siglo XVIII; y por otro, la tierra en sus diferentes
formas y construcciones tradicionales americanas (vernáculas1). Al acercarnos
históricamente observamos esas trayectorias en distintos períodos y culturas,
identificando experiencias constructivas diversas.

En el caso particular del adobillo queda en evidencia, a partir de los datos


bibliográficos y empíricos, que se desarrolló de manera importante en algunas zonas
de Chile durante el siglo XIX, pero que particularmente puede encontrarse en las
construcciones de Valparaíso, pudiéndose identificar a partir de esta investigación
un proceso constructivo en 4 etapas entre 1822 y 1957, aproximadamente.

El uso del tabique-adobillo corresponde a una técnica mixta de


madera y tierra característica del proceso de urbanización de
Valparaíso durante al menos un siglo2.
Los procesos históricos de referencia para explicar los orígenes del adobillo en
la ciudad se encuentran en la industrialización europea y su expansión hacia
América Latina, post-independencia de Chile. Ello puede ser observado a partir
de la aparición de proyectos de viviendas suburbanas, en los contornos de las
ciudades industriales en Inglaterra y Estados Unidos, bajo un concepto similar al
tipo de vivienda residencial ajardinada que aparece en los cerros de Valparaíso
durante la década de 18203. Este tipo de construcción residencial fue ejecutada

1 Se denomina arquitectura vernácula al conjunto de soluciones constructivas que se basan en los cono-
cimientos, experiencias y necesidades de las sociedades locales, y por lo tanto su estudio e identificación
requieren ser abordados integrando la dimensión arquitectónica con la dimensión histórica y social. Para el
caso de los sistemas mixtos de madera y tierra, el carácter vernáculo está dado por su adecuación en áreas
sísmicas en distintos lugares, generando “estrategias sismoresistentes” presentes en este tipo de “edificado
vernáculo” (Jorquera, 2014).
2  Se tiene registro de construcciones con adobillo entre 1851 y 1957 en esta investigación.
3  En Inglaterra, hacia finales del siglo XVIII, las zonas suburbanas de las principales ciudades experimen-
taron la creación de un concepto de “periferia residencial”, cuyas características fueron su baja densidad
poblacional y la combinación de un proyecto urbanístico arquitectónico de vivienda “unifamiliar”, sumada
a “un entorno paisajístico que sugería, en menor escala, la tradicional nobleza de la gran propiedad rural.”
(Cáceres, Booth y Sabatini, 2002). Construcciones similares se observan en ciudades industriales de Estados
Unidos, como la del área de Llewellyn Haskell en N.Y., que se convirtió en un prototipo y sirvió de inspiración
para el desarrollo urbano y suburbano durante las décadas siguientes. En el suburbio de Illinois, Chicago, se
construyó una comunidad planificada tomando el concepto de parque vecinal. También en Boston y Filadel-
fia aparecieron proyectos suburbanos de “tipo inglés”.

47
principalmente con técnicas basadas en madera, en sistemas ligeros como el
ballom frame o platform frame, evolución de los entramados tradicionales pesados
o timber frame de grandes escuadrías de maderas. Ejemplo de esta influencia en
Valparaíso, son los chalet construidos en Cerro Alegre.

El flujo comercial que se producía entre los países industrializados y el puerto


de Valparaíso, permitió el desplazamiento de los sistemas de construcción y
arquitectura de prototipo inglés hacia Valparaíso, para dar paso a una solución
constructiva adecuada a las necesidades de habitabilidad y modos de vida
extranjero en un territorio complejo. Lo anterior permite explicar que los avances
en las tecnologías madereras que se pueden observar en el siglo XVIII se hayan
producido en América del Norte, no obstante, las ventajas de la industrialización,
conjugadas con factores propios de los procesos de independencia y de libertad
de comercio (1811), producen desplazamientos migratorios que posteriormente
llegarían a tener repercusiones arquitectónicas en Valparaíso.

Lo primero que interesa establecer, en relación a la aparición de la técnica del


adobillo en Chile, es que tiene su base en la madera y no en la tierra, como había
sido la costumbre construir durante los siglos coloniales en Valparaíso, donde este
material se usaba desde mucho antes y de manera generalizada.

La tierra, como material de construcción es preexistente a la llegada de los


españoles, principalmente en la zona norte de Chile actual, sin embargo fueron los
españoles quienes la masificaron hacia el sur construyendo en adobe durante la
conquista y todo el período colonial, buscando un tipo de construcción duradera.
Durante este proceso coexistieron también otras y diversas técnicas que usaban la
tierra como material4. (Lacoste y otras, 2012)

Es interesante rescatar el trabajo de la arquitecta Natalia Jorquera (2014, 2017)


en la clasificación de las culturas constructivas que conforman el patrimonio
construido en tierra y sus estudios sobre culturas sísmicas locales, sistematizando
un período largo de construcción con tierra, donde los fenómenos de terremotos
marcan puntos de “inflexión”.

Este aspecto cobra suma importancia porque denota una línea de investigación
sobre las formas de construcción, abordando los eventos naturales como
fenómenos que impactaron en las formas de habitar, y producen nuevas soluciones
constructivas5. Desde este punto de vista, identificamos en la etapa inicial o
experimental del adobillo (1822-1850) un proceso constructivo de “ensayo y
error”, mientras se vive la experiencia de habitar un territorio, cuyos modos de
construir debían prever los impactos de terremotos, lluvias, inundaciones y
aluviones, que se sucedían frecuentemente en la zona de Valparaíso. Entre 1818​​

4  Una de ellas es la quincha, que usaban los españoles en construcciones provisorias como los campa-
mentos pero también se usó en construcción de viviendas indígenas. Otra técnica es la del tapial (tierra
apisonada al interior de un encofrado de madera), que es introducida por los españoles en América “y
se usó principalmente en los cierres de predios y en parte de construcciones monumentales como las
iglesias.” (Lacoste y otras, 2012)
5  Jorquera establece al menos tres períodos distintos: un primer período que inicia en la conquista a
partir de 1536, luego en 1647 marca un segundo período a propósito de un gran terremoto producido en
ese año; más tarde, otro terremoto producido en 1730 marca un tercer período constructivo.

48
y 1827 se producen movimientos telúricos que, de acuerdo a las fuentes, tienen
una influencia directa con la búsqueda de formas constructivas resistentes,
cuando Valparaíso ya se caracterizaba por la expansión de la inmigración europea,
principalmente británica. En este período se inauguran procesos de desarrollo
urbano en Valparaíso en los que el factor sísmico juega un rol importante.

Según el arquitecto Claudio Vergara (Entrevista 11/06/2021), la historia habría sido


diferente si los inmigrantes de influencia directa hubieran sido los portugueses,
donde luego del gran terremoto de Lisboa de 1755, el estilo pombalino (1755-
1860)6 se constituyó como un referente de reconstrucción y ordenamiento
urbano, por ser un tipo de arquitectura antisísmica y con métodos de construcción
prefabricada a gran escala7.

Otra línea de investigación nos llevó a preguntarnos por los materiales de


construcción utilizados en las obras con adobillo, particularmente la madera,
para lo que fue necesario recurrir a fuentes históricas correspondientes a la
época inicial a través de relatos de viajes, debido a que existe menos evidencia e
información bibliográfica sobre esta técnica en sus orígenes y antecedentes (1820-
1830).

Con este propósito nos remontamos a las últimas décadas coloniales en las
que observadores como el sacerdote Felipe Gómez de Vidaurre ya notaba la
esterilidad del paisaje circundante en las colinas Valparaíso; advirtiendo lo que
es corroborado por los extranjeros del siglo XIX, en cuanto al uso erosivo de los
recursos madereros:

El calor proviene de la malísima práctica que se tiene de incendiar los


bosques con el fin de ahorrar fatigas en cortarlos para tener tierras nuevas…
Lo que sucederá de esto es que al cabo de unos años habrían acabado con
ellos, y Chile que ahora podría proveer a toda Europa de maderas excelentes,
no tendrá ni aún para sí. (Vidaurre, 1889)

Particularmente interesa seguir la pista de la madera, de la que se tiene registro


que prácticamente no existía en Valparaíso a fines del siglo XVIII. Jorge Vancouver,
navegante que recorrió el mundo bajo las órdenes del Rey de Inglaterra entre 1790
y 1795, visitó Valparaíso y se vió obligado a bajar a tierra debido a una rotura de uno
de los mástiles de su embarcación dejando registro de la siguiente descripción:

(…) Tuve el pesar de saber que no había en Valparaíso ni cerca de la ciudad


ninguna pieza de madera de porte conveniente para convertirla en mástil
a fin de reemplazar el de la Descubierta: era inconveniente grave i no había
otro remedio que hacer todos los esfuerzos posibles para reparar el antiguo.
(Vancouver, 1902)

6  El término pombalino se deriva del Marqués de Pombal, Primer Ministro de la época, que fue clave en la
reconstrucción de Lisboa. El estilo pombalino, por su parte, corresponde al de una arquitectura funcional,
sin demasiada ornamentación y con materiales de construcción prefabricados.
7  En la presente investigación no se encontraron referentes de esa época que fueran construidas en
estructuras de madera con adobillo en Portugal, pero no se descarta su existencia.

49
El mismo navegante relataba que tampoco había cables en la ciudad, y que cuando
creyó indispensable mandar a confeccionarlos de varias dimensiones para
asegurar sus dos embarcaciones encontró en los almacenes “gran abundancia
de cordeles blancos” pero no cables, “objetos de poca venta en Valparaíso”.
(Vancouver, 1902)

Por su parte, entre 1821 y 1828 el comerciante sueco Carlos Bladh, observaba
la dinámica que se producía en la zona puerto de Valparaíso, en este período de
instalación de sucursales y agencias comerciales. De acuerdo a sus relatos, el
panorama al bajar por primera vez de su embarcación le asombró en tanto el espacio
entre “la playa y la aduana estaba repleto con efectos y mercaderías de varias
clases, maderas, cajones, lingotes de hierro, barriles, fardos, etc., todo agrupado
sin método o disposición alguna en plena calle.” (Bladh, 1951) Descripción que
advierte una temprana importación de materiales de construcción, aparentemente
poco recurrentes en las tiendas locales.

Otro dato que agrega este autor se relaciona con la importación de piezas de madera
manufacturadas en Estados Unidos, advirtiendo que “muchos edificios elegantes”
han sido construidos en los años 1820 cerca del mar y de la plaza, “entre las cuales
se destaca la casa de un comerciante inglés (el señor Waddington), por la razón de
que todas sus terminaciones de madera, como los cruceros, vigas, crestas, techos,
suelos, ventanas, puertas, paneles, etc., fueron fabricados en los Estados Unidos”.
(Bladh, 1951)

Una posible explicación de este tipo de importaciones pueda deberse a que los
materiales de construcción en Chile se vendían a precios muy altos, por lo que
era de considerar incluso traer desde el exterior las rejas para construir balcones
y ventanas, los marcos para puertas y ventanas, las celosías y marcos de madera
seca. Sumado a ello, no existía una política pública ni privada para formar técnicos
que estuvieran familiarizados con los adelantos, por lo que generalmente los
gobiernos contrataron constructores extranjeros (franceses, norteamericanos,
ingleses) para realizar las grandes obras públicas; así como aparentemente
los particulares gestionaron en forma privada la construcción de sus casas
residenciales y comerciales8.

Es importante mencionar que en Valparaíso, así como en otras zonas portuarias


como Iquique o Ancud durante el siglo XIX, las maderas que llegaron como lastre
en las embarcaciones, principalmente pino Oregón americano, tuvieron un papel
importante en las edificaciones cuya base era la madera en forma de tabique.
Su abundancia proveniente de los barcos, era utilizada “sin pretender ahorrar
material”, mientras la tierra era usada como relleno (adobe, quincha, adobillo)
(Jorquera, 2014).

8  Resulta curioso que se contaba entre las importaciones “pequeñas casas desarmables para casos de te-
rremotos”. También se menciona “un surtido completo para una mercería, una partida escogida de hierro
en barras, pernos y cintas, algo de tablas, pez, alquitrán, calcio, vitriolo, pez de castilla y potasio; algunos
mástiles y vergas… lona de segunda clase, gruesa, cáñamo de varias clases, pesas, molejones, etc.” (Bladh,
1951)

50
Por otra parte, y a diferencia de las maderas, los hornos de tejas y ladrillos se
encontraban de forma habitual en diversas zonas de la ciudad. Durante los
primeros años de la República se advierte un cambio drástico en las quebradas
de Valparaíso, que inicialmente se caracterizaban por la abundancia de agua
y de vegetación esparcida en las colinas. Este cambio estuvo dado, entre otros
factores, por la disminución de las corrientes de agua que también suministraban
el consumo, producto del corte indiscriminado de los árboles y por la instalación
desregulada de una gran cantidad de hornos de tejas y ladrillos que erosionaron
progresivamente el entorno. Conocido es el caso de los hornos de Jenaro Jaime,
que es mencionado en las fuentes consultadas:

De los esteros de Valparaíso, uno de los más considerables era el llamado


de las Piedras, que por el año de 1827 ya había cambiado de nombre,
designándose de Jaime, en homenaje a don Jenaro Jaime, que tenía varios
hornos para quemar ladrillos y tejas, y que para su uso construyó con esos
materiales y para el tránsito de sus enormes y cargadas carretas, un sólido
puente. (Hernández, 1927)

En la búsqueda del origen del sistema constructivo con adobillo, observamos


entonces un contexto más amplio de duración histórica, en un período específico
de inicio que se acota a las décadas de 1820 y 1830, en el marco de relaciones
entre las prácticas constructivas tradicionales (vernáculas) y las nuevas técnicas
desarrolladas a partir de la revolución industrial (en Gran Bretaña, Alemania,
Francia, Estados Unidos9). En esta línea nos preguntamos sobre la historia y
la memoria histórica del adobillo en Valparaíso, indagando en los orígenes y
preguntándonos sobre cómo llegó a producirse el ensamble entre la tierra y la
madera, en la yuxtaposición de saberes extranjeros y locales.

A partir de estos fenómenos históricos, en los que se cruzan factores económicos


con otros sociales y culturales, se generan transformaciones amplias que también
impactan en la arquitectura de la ciudad. Estos cambios pueden verse reflejados
en el uso de la técnica del adobillo, como un fenómeno singular y particular de
Valparaíso, en un período de al menos cien años que proponemos visibilizar, en
sus aspectos más significativos, para acercarnos a una historia del adobillo en la
ciudad.

9  No obstante, como indica Natalia Jorquera, estas técnicas “mixtas” basadas en la madera -“que confinan
muros de mampostería de piedra, de ladrillo u adobe”- están presentes en Chile, pero también en Italia,
Grecia y Portugal. (Jorquera, 2014)

51
La ciudad diversa y cosmopolita
En los albores de 1800 Valparaíso era todavía una provincia cuyo puerto servía
como lugar de bodegaje de las agencias de comercio marítimo, aún con escasas
viviendas dispersas y construidas de forma inorgánica. De acuerdo al navegante
británico Jorge Vancouver, en el año 1795 Valparaíso era una ciudad pobre, donde
se reconocían algunas viviendas coloniales de la aristocracia, construidas en
adobe, y un paisaje de ranchos dispersos, construidos en madera y tierra. Señalaba
sobre estos últimos las siguientes impresiones:

“Casuchas miserables, las cuales no presentan más que un esqueleto groseramente


construido de madera i de muralla de barro; el terreno mismo con sus desigualdades
forma el piso i como falta el techo o están mal cubiertas, defienden poco de los
ardorosos rayos del sol, de los vientos i la lluvia. (…) los he encontrado sumidos en
la suciedad i la desnudez más de lo que jamás había visto en las últimas clases del
pueblo que menos relación tenga con las naciones civilizadas.” (Vancouver, 1902)

Por otra parte, el sello cosmopolita que adquirió Valparaíso progresivamente en


el siglo XIX estuvo relacionado, entre otros factores, con la libertad de comercio
decretada por el primer Congreso Nacional en 1811, transformando con ello
una relación de tres siglos de monopolio comercial entre España y las colonias
americanas. Esta apertura al comercio con los puertos de España y con otras
naciones incrementó el atractivo de Valparaíso para la expansión económica de
las potencias industrializadas10.

Entre los años 1810 y 1830 los cambios que comienza a experimentar la ciudad-
puerto a partir de su aumento demográfico, se registran y la grafican como una
ciudad segmentada en materia de habitabilidad y calidad de las viviendas. 11
Sobre este aspecto, la historiadora Luz María Méndez señala que desde el punto
de vista del paisaje urbano se producía “una transformación dual”, por ejemplo,
en la combinación de una progresiva deforestación de los cerros y quebradas,
donde predominaban ranchos y chinganas12, al mismo tiempo que los grupos
de inmigrantes introdujeron nuevas especies vegetales en los sectores donde
habitaban y se relacionaban13. (Méndez, 1987)

10  Este Congreso se transformó en la máxima autoridad existente en el país, representando al rey Fernan-
do VII, de manera constituyente, desarrollando gradualmente las bases institucionales del nuevo gobierno.
www.bnc.cl
11  Algunos datos demográficos dan cuenta de su dinámica de población, que crece de forma acelerada
en el período de auge de las instalaciones comerciales y el intercambio marítimo en el puerto. En el año
1828 la población pasaba apenas de 6000 habitantes; aumentando en 1831 a 24.000, experimentando un
aumento sostenido hasta llegar a 41.000 habitantes en 1840, año en que se levantó el primer censo general
de la República. Los censos posteriores registraban en 1856 una población de 52.413 habitantes; en 1876
un total de 97.049; en 1880 un total de 100.515; en 1895 registró 138.274; y en censo de 1907 alcanzó los
180.000. (Ugarte Yávar, 1910)
12  Viviendas de mujeres, generalmente solteras y con hijos, que usaban como local de ventas de comidas,
bebidas y entretenimiento. Su estructura era precaria; algunos puntales de madera sostenían ramajes y
tejidos colgantes de hierba o telas, el piso era de tierra.
13  En la mayoría de las chacras “hay un jardincito donde se cultivan la mayor parte de las flores conocidas
en Inglaterra.” En especial, el altramuz, las rosas, los claveles y jazmines, las clavelinas, el escaramujo
oloroso, la escabiosa llamada “flor de la viuda”. (Graham, 1822)

52
Los relatos de viajeros que pasaron por Valparaíso en el período de 1820 y 1830
registran que el barrio del Almendral era la zona más “cultivada”, que contrastaba
con el paisaje estéril de los cerros y quebradas. Según la viajera y escritora María
Graham, en 1822 “El Almendral se extiende a tres millas de largo pero es muy
estrecho; las casas, como la mayoría del pueblo, son de una sola planta. Todos
están construidos con ladrillos sin quemar, encalados y cubiertos por tejas rojas”.
De ello se puede desprender que el Almendral constituía una zona principalmente
agraria con algunas casas patronales construidas de adobe y con tejas coloniales.

La misma María Graham observaba que los materiales con que los habitantes “más
humildes” construían sus ranchos se usaban “postes de espino y vigas de canelo
que se amarraban con tiras de cuero.” Y al igual que otras fuentes, consignaba que,
a diferencia de las casonas patronales, los techos eran de paja o “de totora”; las
murallas eran “empalizadas con revoques bastante deteriorados.” (Graham, 1822)

Por su parte, la descripción de un Capitán de Marina inglés que pasó por Valparaíso
en la misma época que María Graham, también nos entrega información sobre
estas autoconstrucciones:

(…) Los ranchos se techan siempre con paja u hojas de palma, que se
emplean más generalmente, pues además de conseguirse con ellas una
cubierta mejor, abundan mucho en las vecindades. Las tapias para cierres
de granjas y plantaciones se fabrican también de una especie de adobes
más grandes. Sus moldes se hacen de una armazón sólida, de seis pies de
longitud, tres de grueso y como de diez y ocho pulgadas de ancho. Dentro
de ella se echan montones de barro, toscamente hecho, mezclados con
cascajo, y se les apisona fuerte con una maceta o pisón. Cuando el molde
está lleno, se levanta y se coloca en el sitio inmediato, continuando el
mismo procedimiento hasta que se termina la pared de la altura y largo
que se desea14.

Es posible configurar a partir de los relatos de viajes la presencia de una


mayoritaria sociedad popular, heterogénea, arranchada en cerros y quebradas de
la ciudad. Estos sectores fueron percibidos por las clases más adineradas y por la
política urbana como una sociedad y una cultura “bárbara”, carente de civilización
y espíritu de trabajo.

El relato del comerciante sueco Carlos Bladh permite verificar que esta
segmentación de clases sociales también se reproduce al interior de las haciendas
en Valparaíso, cuando en 1828 advierte una “especie de feudalismo” en materia
de construcciones, aludiendo al sistema de mayorazgos que desde la colonia
mantenía la propiedad familiar en manos del hijo mayor, para no dividirla. Aun
así, Bladh observaba que los propios latifundios carecían de cuidado y eran poco
agraciados en su exterior. “Pero el descuido de las chacras chicas supera a toda
descripción. Estas poseen en general una casa sumamente modesta, construida de

14  Este texto, editado en Francia en 1837, no registra autor conocido y su título lleva por nombre “Memo-
rias de un oficial de marina inglés al servicio de chile durante los años de 1821–1829”.

53
“adobes” (ladrillos para muros no cocidos) o simplemente de greda. No se puede
ver ni un solo rasgo de fineza ni de comodidad allende (más allá) sus murallas, y
dentro reina la ociosidad”. (Bladh, 1951)

Otra mirada sobre las viviendas de las clases populares, interpreta la ubicación
espacial de rancheríos y chozas en una perspectiva de continuidad de las formas
de habitar la ciudad pobre mestiza porque aparentemente no cambió conforme
avanzaba el proceso republicano, y más bien las formas de habitar mantuvieron
las relaciones coloniales con las condiciones del entorno natural. Sumado a ello,
la forma de ocupar el territorio se produjo en los mismos lugares que utilizó la
población prehispánica como “base productiva”. Es decir, “el Almendral para la
agricultura, la Rinconada y sus quebradas como suministro de agua, el material
para alfarería y construcción.” (Hernández y Osorio, 2018)

Los fondos de quebradas se constituyeron en la periferia del núcleo de la ciudad


que seguía manteniendo su sello rural (El Almendral), en esa periferia proliferaron
las “chozas” o “ranchos” que se construían generalmente con distintos tipos de
ramas (por ejemplo cañas) para protegerse del frío15. Esto es ilustrado por Conrad
Martens en 1834 donde los ranchos aparecen junto a algunas casas de adobe. Las
laderas de los cerros y las quebradas son el escenario natural donde se instalan los
sectores más pobres, una masa trabajadora y/o marginal que se arrancha en esos
lugares. Sin embargo, también habitaron otras formas de vivienda popular que se
desarrollaron conforme aumentaba la oferta y demanda de trabajos en la ciudad.

Tales fueron los cuartos redondos, habitaciones “... sin ventanas donde se
desarrollaba la vida de una familia completa. Las primeras ordenanzas de 1843
legislan sobre los cuartos redondos, y prohíben habitar todo cuarto que no tenga
ventana o postigo en la puerta.” (Castillo, 2009) También los conventillos, que junto
a los ranchos urbanos y semiurbanos, “reflejaron el modo de ser de una cultura,
el modo de vivir de la gran mayoría de los porteños en tiempos en que la ciudad
creció demográficamente y las viviendas y áreas llamadas “decentes” no daban
abasto a la imperiosidad de buscar ganarse la vida en la urbe y hacerse citadino.16”
(Urbina, 2002). Para Ximena Urbina, los conventillos de Valparaíso tuvieron un
desarrollo y significación distinta a los de Santiago, principalmente “porque el
emplazamiento urbano y la topografía de los cerros terminaron por singularizar
las respuestas a las necesidades urbanas del Puerto.” Otra característica particular
de Valparaíso fue que los conventillos se construyeron tanto en el plan como en los
cerros, cuyas diferencias también se pueden observar17.

15  Este último aspecto revela para algunos autores lo que podría ser parte de esa “continuidad en las
formas de asentamiento prehispánico (…) Sin embargo tanto el uso de recursos como el sitio elegido para
edificar y plantar además del camino, como la confección de artículos en greda o cerámica y la toponimia
son una herencia de la cultura indígena que se mantiene viva en las prácticas y formas de habitar del
hombre hispano.” (Hernández y Osorio, 2018)
16  Ximena Urbina también señala un aspecto de interés que se puede consultar en su texto: “En los ba-
rrios marginales de ranchos y de conventillos se expresaba lo más genuino de la vida urbana, lo popular, la
vida de los más humildes que forjaron una forma de existencia arrabalera, quizá un substrato importante
de la chilenidad.”
17  En el mismo texto Urbina señala que mientras en el plan predominaban los conventillos en las casas
con zaguán, patio central y habitaciones, -otrora habitadas por familias que se mudaron a lugares de mejor
tono-, y la subdivisión permitía el hacinamiento y la rentabilidad para el propietario, al modo que se usaba
en Santiago. (Urbina, 2002)

54
Fig. 28: Fondos de quebrada
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022, basado en Conrad Martens (1834)

55
En las descripciones del siglo XIX se puede distinguir que en los sectores populares
se usaba en el lenguaje común el término “conventillo” para referirse a un tipo
de rancho colectivo predominante en los cerros, que era construido en base a
materiales de deshecho, que a veces estaban emplazados junto a un conventillo
“regular”. Estos conventillos improvisados se confeccionaban con materiales
diversos que estuvieran disponibles y que pudiera ser viable subirlos hacia los
cerros. Algunos de ellos eran el “barro, aunque el material utilizado por la mayoría
de las del plan era “caña y barro”, sin perjuicio de toda clase de tablas, o desechos
de naufragios, maderas podridas, telas o harapos, cueros de animales, latas o
cartones.

Desde las diferentes perspectivas historiográficas que abordan el estudio de


Valparaíso se ha puesto de relieve a los grupos extranjeros, sus características de
emprendimiento económico y supremacía cultural que se expresaba en el ámbito
de las artes, la arquitectura, las costumbres, la educación, siendo generalmente
definidos estos grupos modelo y/o modeladores de Valparaíso “civilizado” o
patrimonial. Sin embargo, en esta investigación, destacamos el trabajo en los
materiales madera y tierra de la población existente en Chile, incluso antes de
la colonización. A partir de estas referencias generales buscamos el lugar y las
condiciones donde se producen las relaciones históricas entre las construcciones
con adobillo y las formas de vida de la población porteña. En esta línea es interesante
mencionar la carta del Capitán británico Basil Hall, que en 1820 describe la
estrecha relación y hospitalidad con que los habitantes de las quebradas recibían
a los visitantes extranjeros, existiendo un interés por el intercambio no sólo de
productos, sino también de conocimiento y de experiencias.

A partir de los relatos se desprende que las relaciones entre habitantes locales y
foráneos se dieron de maneras diversas, fomentando el intercambio y la amalgama
de conocimientos. Resulta importante destacar que si bien no se reconoce el
origen e inicio particular de la técnica de construcción con adobillo en Valparaíso,
en esta investigación se reconocen trayectorias en cuanto a técnicas y materiales
que confluyen en el desarrollo del adobillo.

Surge la hipótesis de que la técnica tabique-adobillo fue creada en


Valparaíso y se reconoce como cultura constructiva de la ciudad
basada en su historicidad.

56
El adobillo en Valparaíso: recorridos históricos
La migración europea y norteamericana estuvo conectada -no sólo con la
modernización de los sistemas de construcción-, sino con la modernización
urbana, aplicando los adelantos técnicos de la revolución industrial. Por su
parte, las conexiones e intereses comerciales de varios extranjeros en Valparaíso,
comerciantes, financistas, mercaderes, construyeron –generalmente- por gestión
propia sus edificaciones residenciales y comerciales, ocupándose además de la
modernización de algunos aspectos urbanos que marcaron hitos relevantes de su
historia. Dan cuenta de ello la construcción de líneas ferroviarias y la inauguración
del transporte en ferrocarril Copiapó-Caldera en 1851, y la instalación del telégrafo
Valparaíso-Santiago en 1858, ambas obras del empresario norteamericano William
Wheelwright. También la instalación del servicio de electricidad (1851), de agua
potable (1850) y de gas (1853), adelantos que evidenciaban el influjo, traspaso y
adecuación de nuevos progresos técnicos. Los primeros barrios que muestran
evidencias de modernización urbana fueron el Almendral18 y Cerro Alegre, dando
muestras del inicio de una modernización progresiva19.

La transición arquitectónica que se produce entre el periodo colonial y la época


republicana es un proceso lento, que no está exento de resistencias y polémicas,
por ejemplo, en torno a “la estructura de adobe de la casa de tres patios, que
es impugnada y superada por los técnicos científicos que postulan nuevos
procedimientos de construcción y nuevas ideas estéticas”. (Pereira Salas, 1956)

Algunos antecedentes relevantes relacionados con el uso del adobillo en Valparaíso


pueden ser identificados entre 1822 y 1823, cuando se producen fenómenos
particulares que, vistos en conjunto, constituyen un momento de transición
entre la vivienda colonial tradicional (de adobe) y las nuevas invenciones de la
industrialización en materia constructiva. Una periodización construida a partir
de las edificaciones con adobillo identificadas en este estudio, permiten hacer
una cronología que nos muestra una trayectoria de esta técnica en Valparaíso,
distinguiéndose distintos períodos, usos, características y adecuaciones, así como
una diversidad de relaciones que se entrelazan con la trayectoria del adobillo.

18  Los terrenos en su mayoría planos muestran la presencia de actividad agrícola, aun cuando esta sea de
baja escala, por otro lado la cantidad de sitios no es numerosa, por consiguientes estos son de dimensio-
nes considerables. Tampoco cuenta con un trazado marcado por la existencia de calles. Esta situación
comienza a modificarse a partir de 1820 cuando el sector del Almendral pasa de ser un sector periférico a
constituirse como un núcleo central… Se rompe con el uso rural característico para dar paso a un uso más
urbanístico teniendo como propósito el desarrollo del comercio. (Hernández y Osorio, 2018)
19  La historiadora Luz María Méndez estudia los cambios que se producen en Valparaíso e identifica la
presencia de una cultura agrícola propia de las sociedades preindustriales (agrícolas) en la formación de
tres micro paisajes en el siglo XIX: el Cajón de las Palmas, El barrio del Almendral y Cerro Alegre. Por su
parte, el llamado Cajón de las Palmas, estaba en “la serranía posterior del puerto, por donde salía y pasaba
el camino hacia Santiago.” (Méndez, 1987).

57
Un primer factor para observar estos fenómenos se relaciona con la construcción
de la República chilena, es decir, con los cambios que se produjeron a nivel de
los procesos históricos de construcción del Estado y cómo ello repercutió en
las transformaciones y el crecimiento de Valparaíso como centro del comercio
marítimo a partir de 1810. Un segundo factor lo constituyen los eventos naturales
que caracterizan el área urbana de Valparaíso en el siglo XIX, eventos climáticos y
sísmicos que afectaron de manera determinante las formas de habitar el territorio,
la nueva legislación de construcciones y las soluciones constructivas que se
implementaron.

Con el objetivo de trazar su historia en Valparaíso, consideramos


diversos factores que explican sus orígenes y su masificación a
partir de la segunda mitad del siglo XIX, sosteniendo que su etapa
inicial o experimental coincide con las primeras migraciones
de extranjeros residentes post independencia y con dos grandes
terremotos en ese período (1822 y 1827).
Durante el primer periodo que identificamos existe un influjo europeo en la
incipiente urbanización de Valparaíso. Así es un hecho reconocido que desde el
año 1820 se observa en la ciudad “una vida progresiva en que los edificios de estilo
antiguo han sido reemplazados por valiosas construcciones, pasando igual cosa
con las colinas que rodean el puerto -que están totalmente pobladas-, presentando
éstas últimas un panorama admirable. Sobre todo desde la bahía” (Ugarte, 1910),
en función de la alta tasa de crecimiento de la población porteña.

15
13,48
14

12

10

6 4,99
3,39
4 2,7 2,64 2,38
3,3 2,7
2 0,69 1,55
0
1800-1813 1814-1822 1823-1834 1835-1843 1844-1854 1855-1865 1866-1875 1876-1885 1886-1895 1896-1899

Fig. 29: Tabla de crecimiento S XIX


Fuente: Elaboración propia, basado en Olivares, 2018.

58
Adobillo experimental (1822-1850)
En 1822 identificamos los primeros antecedentes de un proceso constructivo
vinculado con la industrialización y los adelantos tecnológicos, que fueron
progresivamente aplicados a las construcciones civiles públicas y privadas.

Un indicio de que Valparaíso no contaba aún con las comodidades que otorgaba
Santiago a sus residentes en 1822, se encuentra en la descripción de un
navegante inglés sobre que “la población de Valparaíso, a lo más, no pasará de
cinco mil almas, de las cuales la mayor parte, con la sola excepción de unos pocos
empleados de gobierno, está formada por gentes de clase inferior y de las últimas
del pueblo (Mathison, 1825).” En su relato agregaba un dato curioso, los primeros
comerciantes extranjeros residían principalmente en Santiago y había unos
cuantos comerciantes ingleses y norteamericanos “respetables” que tenían solo
sus casas de negocios en Valparaíso.

En el año 1828 aparecen las primeras impresiones románticas que comienzan a


caracterizar el paisaje de casas con jardines en los cerros. El Almendral, por su
parte, es descrito por los viajeros como una sola calle que atravesaba la ciudad a lo
largo, “está dividido en cuadras regulares, y tiene varias calles derechas, aunque
generalmente poco habitadas” (Bladh, 1951). También se observa la existencia
de una cantidad apreciable de caminos y senderos, “que serpentean en muchas
direcciones por todos los cerros y escarpados precipicios que rodean la ciudad
por el lado interior. Aquí se encuentra una región, donde casas y jardines alternan
desde el valle profundo hasta el cerro más alto, con una hermosa vista sobre el
puerto y el mar.” (Bladh, 1951)

Ese mismo año se apreciaba que varios extranjeros habían invertido “bastante
dinero, para poder gozar de una comodidad a la europea”, para lo cual construyeron
en la parte plana “lindas y cómodas casas”. En ellas plantaron jardines y terrazas
de flores, “lo que dio a este suburbio un aspecto agradable y semi europeo”.
No obstante, no se había puesto suficiente atención a la profundidad de los
cimientos, hasta cuando se produjeron unas inundaciones que destruyeron estas
edificaciones después de 14 días de lluvia:

(…) A la solidez de las construcciones, pues todavía no había ocurrido


ninguna inundación de importancia… Ha de saberse que se había omitido
hacer los cimientos suficientemente profundos, construyéndose sobre
la tierra; y encima levantaron grandes edificios de madera cruzada con
ladrillos, quemados y sin quemar, como medianeras. Cuando en 1828
empezó la estación de las lluvias, una parte considerable de estas lindas
construcciones fue destruida por la inundación. (Bladh, 1951)

Esta última descripción nos parece muy relevante, en cuanto respalda la idea de
que en este período se ubican las primeras experiencias constructivas utilizando
el adobillo. Los datos que entregan los observadores permiten avanzar en esta
hipótesis; cuando dan cuenta que el origen de esta técnica se encuentra, no en
un hecho aislado, sino en proceso que integra distintas experiencias, eventos
naturales y conocimientos técnicos.

59
En esta línea, los terremotos acontecidos en el año 1822 y 1827, son útiles para
pensarlos como hitos constructivos que entregan pistas sobre los orígenes del uso
de nuevas técnicas. En el terremoto de 1822, prácticamente todas las “casas de
importancia” quedaron dañadas o destruidas, “o quedaron inhabitables por falta
de los techos y rajaduras de las paredes en todas direcciones”. (Longeville, 1923)

Estos datos resultan de interés; los comerciantes y constructores extranjeros fueron


descubriendo las mejores formas de construir, experimentando los fenómenos e
impactos de los eventos naturales –y los incendios- que afectaron con frecuencia la
ciudad20. La idea de que ésta fue una época de mucha experimentación e innovación
en técnicas constructivas para adaptarse al territorio, también es compartida por
los algunos de los entrevistados en esta investigación21, quienes señalaron que
en el ámbito de la construcción fue necesario buscar diferentes formas en base a
prueba y error, y que seguramente a partir del aprendizaje, luego del volcamiento
de los rellenos de barro en tabiques de madera, se optó por generar la muesca y el
listón del bloque de adobillo para mejorar su sujeción.

Un ejemplo de estas transiciones constructivas es la referencia que se hace en las


fuentes a la casa edificada por Mr. Richard Price a orillas del mar, una de las pocas
que no se vio afectada por el movimiento telúrico de 1822, debido a la solidez de sus
cimientos, hecho que concuerda con lo anotado por Bladh sobre las inundaciones:

La única casa de alguna importancia que quedó sin sufrir daño considerable
[…] de tres pisos. Por su altura se estimaba que esta casa se hallaba mucho
más expuesta a sufrir los estragos de un temblor que cualquiera otra
del puerto, peligro que parecía incrementarse aún por la circunstancia
de encontrarse aislada, sin apoyo alguno en edificios colindantes. Su
salvación debe atribuirse a que descansaba en sólidos cimientos, cosa no
acostumbrada entonces y considerada por los arquitectos del país como
inútil. Pero desde ese día ha podido establecerse, sin la menor duda, que
aunque la superficie terrestre parece sufrir por parejo las sacudidas de
un temblor, no producen daños en los edificios levantados con cimientos
profundos, o sobre rocas. (Longeville, 1923)

Estos datos permiten identificar que uno de los problemas que se presentaron
en este período de "adobillo experimental" fue reconocer las características de
los cimientos adecuados para los obstáculos climáticos y del terreno. Lo anterior
permite suponer, por ejemplo, que los terremotos intencionaron una búsqueda de
soluciones constructivas anti -sísmicas y duraderas. Si agregamos a esto que en
el año 1831, de acuerdo a El Mercurio de la época, una fiebre escarlatina causó
estragos en Valparaíso y Santiago, expandiendo la residencia a los cerros, hacia

20  El año 1827 resulta interesante de analizar, ya que se experimentan al menos tres eventos destructivos
que posiblemente definen algunos aspectos de la técnica con adobillo. 1) Un temblor del 19 de noviembre
de 1827 “estando fresco los recuerdos del terremoto de cinco años antes”. 2) Aluvión de 1827: «fue el año
del diluvio», arrasaron esas selvas primitivas, como fueron acabando la frondosa vegetación de las quebra-
das.” 3) Incendio de 1927«Recomendamos el mucho cuidado que se debe tener con el fuego en las casas,
pues esta población es tan destituida de recursos para cortar un incendio; máxime, cuando está soplando
el sur muy recio, pues con la, mayor facilidad puede reducirse a pavesas todo Valparaíso en poco tiempo.”
(citado en Hernández, 1927)
21  Nicolás Arbona, Natalia Jorquera y Claudio Vergara

60
áreas mejor ventiladas, y a una opción favorable en términos sanitarios. Esta idea
fue muy difundida en el siglo XIX e impactó en la política urbana “higienista” de
los cerros y quebradas.

De acuerdo a la bibliografía revisada, en esta etapa se pueden observar al menos


dos tipos de edificaciones en la parte plana de la ciudad. Por una parte, la mayoría
de las casas del Almendral seguían siendo de "estilo chileno”, construido de adobe
y teja, con huertos y jardines interiores 22(Méndez, 1987). Y por otra, las casas
comerciales que ocupaban el Plan destinaban “para habitaciones la parte alta”
(Ugarte Yávar, 1910). Esta última característica constructiva refleja un proceso
de transformaciones (transición) que a la vez permite a los viajeros y viajeras
de la época caracterizar a Valparaíso como una ciudad con aires “industriales”
británicos o norteamericanos.

Un hito particularmente interesante en esta etapa experimental es la compra de


un terreno adquirido por el comerciante y carpintero inglés William Bateman en
Cerro Alegre, donde edificó la que habría sido la primera vivienda del sector en
el año 1822. “Construyó también un camino circular para facilitar su acceso, y
habiendo adquirido el suelo, tuvo el propósito de edificar en grande allí”. Algunos
autores se refieren particularmente a Bateman como uno de los constructores
que iniciaron la modernización de Valparaíso junto a John Martin, y quedaron
señalados como “dos carpinteros ingleses que habían sido los héroes de [la]
empresa de transformación y saneamiento de la baja y antigua ciudad colonial”
(Vicuña Mackenna, 1910; Hernández, 1927).

En esta misma etapa, otro navegante se maravillaba con los paisajes de casas y
jardines de Cerro Alegre, lo que indica una expansión rápida de la urbanización
extranjera, particularmente de la inmigración británica en ese cerro:

Hay al presente en ese lugar un número considerable de casas aseadas,


con jardines en el frente, edificadas al estilo de cabañas, desde donde se
logra una espléndida vista de la bahía y del ancho mar. Están habitadas
exclusivamente por familias inglesas, entre las cuales se cuenta la del
vicecónsul inglés Mr. White. Hay también una cómoda casa de huéspedes,
tenida por el capitán Ross, y una pieza de hilar. Hasta nombre inglés tiene,
pues los extranjeros la llaman “Mount Pleasant” y los chilenos “Cerro
Alegre”. (Longeville, 1923).

Otro dato sobre los inicios del poblamiento de Cerro Alegre en el año 1822, lo
entrega Sebastiano Milesi, quien lo describe como un barrio británico. “Sus casas
de madera, la mayoría de dos pisos, de impecables colores sobrios y sus jardines
ornamentales, se diferenciaban de las quintas del barrio El Almendral, donde se
acostumbraba tener chacras en vez de flores” (Milesi, 2015).

A partir de 1830 se identifica la presencia de carpinteros y constructores de


nacionalidades extranjeras contratados para la construcción de obras públicas,

22  María Graham anotaba en su diario de residencia en Chile que en el año 1822 el Almendral se extendía
“más de tres millas a lo largo; las casas, como casi todas las de la ciudad, son de un piso; su construcción es
de ladrillos sin cocer, que se llaman adobes y están blanqueadas y adornadas con tejas coloradas.”

61
pero también para construcción de viviendas particulares (unifamiliares y
colectivas). El caso de John Stevenson es uno de ellos, quien toma su cargo la
edificación de la Intendencia entre 1831 y 1833, una construcción “sólida y
robusta, capaz de resistir los embates del bombardeo de Valparaíso en 1866”.
(Pereira, 1956). Destacan también los nombres de James Pringle, George Whiteside,
Tom Mundy y Ch. Findlay, “contratistas habituales” de la sociedad porteña. También
se menciona a Joshua Waddington, uno de los ingleses más poderosos de Valparaíso
que, en el año 1832, puso en venta lotes en el cerro Concepción que fueron
comprados por ingleses y alemanes. (Milesi, 2015)

En 1832 se destaca la figura de un carpintero naval norteamericano (Albany,


Pensilvania), John Brown Diffin, “que viajaba como tripulante de velero y figuraba
como carpintero, pero con nociones de arquitectura” (Estrada, 2018). De acuerdo
a las fuentes, decidió quedarse en Valparaíso porque se sintió motivado por las
posibilidades que ofrecía la ciudad para dedicarse a la construcción, trabajando en
el taller de B. T. Jacobs, “en calidad ayudante de escoplo y cepillo de James Lick”23.
Después pasó a ser socio de Jacobs. Luego, se independizó e instaló su propio
taller en 1845, dedicándose además “al préstamo con interés que le dio muchas
utilidades por el resto de su vida” (Estrada, 2018). La importancia de John Brown lo
lleva a ser considerado como uno de los primeros empresarios de la construcción,
en momentos en que Valparaíso iniciaba su dinámica de ciudad de libre comercio,
trabajando en las construcciones de los antiguos Almacenes y en la Aduana.

Una de las obras emblemáticas de John Brown Diffin para el estudio del adobillo
es el diseño y construcción del Edificio Ivens (1851), construido originalmente
con adobillo, para uso comercial, y el Edificio del Café Riquet (1864-65)24, también
construido con adobillo, para bodegaje y almacenamiento. A partir de estos
datos, identificamos a John Brown como un carpintero-constructor y empresario
relevante para indagar en los orígenes del adobillo, considerándolo como uno de
los precursores de la técnica como tal.

23  Comerciante vinculado a la construcción, oriundo de Pensilvania, EE.EE. Vivió en Valparaíso durante
unos años en la década de 1830. Fuente:
http://archivohistorico.ucv.cl/files/historia/Desde_la_Fundacion_hasta_los_Jesuitas_1928_1963.pdf
24  Su primer piso estaba destinado a bodegas de repuestos y aceites para la compañía Naviera y Marítima
Brown y Menéndez, de propiedad del Sr. Brown, hasta el año 1921. Ese mismo año y hasta el año 1930 se
arrienda a una fábrica de muebles de propiedad de don Alberto Ludemann y a la verdulería de don Guiller-
mo Spratz, ambos socios comerciales en alguna oportunidad. En el año 1931 el señor Spratz alquila toda
la propiedad e inaugura el Café y Restaurant Riquet. Información recuperada de RECORRIDOS. Segunda
parte: Los Inmigrantes. GUÍA DE ARQUITECTURA DE VALPARAISO. Disponible en:
https://issuu.com/unadeuno/docs/g.valp-2p-5-7

62
Adobillo temprano (1851-1882)
En el período que abarca esta etapa, se construyó en adobillo para diversos tipos
de edificaciones, configurándose una consolidación de la técnica hacia la década
de 1880. Se observa el uso original de adobillo en construcciones de tipo comercial
(negocios y bodegas), industrial (fábricas), residencial aristocrático (viviendas
colectivas y unitarias), infraestructura, equipamiento urbano y alojamiento.

En la década de 1850 se producen cambios importantes en el desarrollo urbano


de Valparaíso. Un incremento general de las construcciones residenciales,
comerciales, de instituciones públicas y educacionales, de servicios ligados con
la actividad portuaria, consolidando el desarrollo urbano25 (Jiménez y Ferrada,
2006). Este proceso de urbanización, iniciado a partir de 1830, tuvo su desarrollo
más significativo entre 1860 y fines del siglo XIX, cuando se terminó por consolidar
la dotación de los servicios públicos que se requerían para la sociedad comercial
en la que se había transformado el puerto de Valparaíso26. En ese mismo período
el Almendral ya era un corredor que conectaba las vías de comunicación, lo que
estuvo relacionado con el interés de comerciantes y empresarios para mejorar la
conectividad y el traslado de mercancías y bienes entre el puerto y otras zonas,
como Santiago.

Desde el punto de vista constructivo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX,
Jiménez y Ferrada (2006) identifican dos tendencias: para el caso de las obras
de mayor envergadura, gradualmente se van incorporando refuerzos metálicos,
primero “en sistema de rieles y hormigón en masa con estructuras de perfiles
doble T tipo rieles, los que serán precursores del hormigón armado”. En el caso
de otros tipos de construcción, como las destinadas a la habitación y comercio, los
edificios “incorporan las tabiquerías de madera rellena de adobillos generalmente
en los segundos pisos, acogiendo sistemas de mayor flexibilidad ante movimientos
telúricos”. (Jiménez y Ferrada, 2006)

En la década de 1870 se construyeron dos importantes edificios que representan


la manera en que las influencias culturales y comerciales de la colonia extranjera
se expresaron en la arquitectura urbana, la construcción de la iglesia protestante
“Union Church” en 1871 y el edificio de la Compañía Sudamericana de Vapores
en 1876, demuestran esas características, no obstante no corresponden a obras
con adobillo. Se registra también la construcción de un edificio de viviendas
con adobillo en el Cerro Alegre en el año 1870, que corresponde al edificio que
actualmente es ocupado por el Hotel Fauna en la ciudad, entre otras edificaciones
construidas en la época.

25  En esa misma época, las fuentes y bibliografía coinciden en afirmar que el Almendral se había trans-
formado en uno de los sectores más prósperos de Valparaíso. A la plaza Victoria se sumaban la Catedral,
el Teatro y el cuartel de policías; la Estación del Ferrocarril y el Paseo Polanco. Estos espacios y lugares
públicos contrastaban con la imagen de las chinganas y quebradas de Valparaíso.
26  En esa misma época, las fuentes y bibliografía coinciden en afirmar que el Almendral se había trans-
formado en uno de los sectores más prósperos de Valparaíso. A la plaza Victoria se sumaban la Catedral,
el Teatro y el cuartel de policías; la Estación del Ferrocarril y el Paseo Polanco. Estos espacios y lugares
públicos contrastaban con la imagen de las chinganas y quebradas de Valparaíso.

63
En este marco, cabe preguntarse por los residentes nacionales que participaron en
esas redes y relaciones, sobre todo si consideramos que la construcción de la casa
de Francisco Ossa en Valparaíso, fue construida con adobillo por el chileno Fermín
Vivaceta en 1870. Ello da cuenta de la contribución en la creación arquitectónica
y la mano de obra chilena en el proceso constructivo de Valparaíso. El historiador
Eugenio Pereira Salas menciona a algunos arquitectos-constructores como
Lucien Henault, Fermín Vivaceta, Manuel Aldunate y Arturo Meakins, quienes en
conjunto lograron “una planta urbana homogénea en sus proporciones, en que
hay hallazgos estéticos, como esa fachada de la Plaza Aníbal Pinto, de un severo
georgian, alegre y atrayente en su balanceado equilibrio de puertas y ventanas”
(Pereira Salas, 1956).

Estos constructores y arquitectos extranjeros y chilenos, incorporaron a la


ciudad nuevas tipologías de edificios acordes con la dinámica comercial, como
resultado de un proceso de “transculturación” que le otorgó a Valparaíso una
identidad arquitectónica original (Jiménez, 2006). Crearon una arquitectura de
raíz “historicista-ecléctica”, que en materia espacial y tecnológico-constructiva,
significó una etapa de tránsito hacia la arquitectura moderna. “Este historicismo
deviene en una muy particular arquitectura portuaria que en mucho difiere de las
soluciones adoptadas en Europa, e incluso en otras ciudades de la zona central
chilena, como Santiago” (Jiménez y Ferrada, 2006). 27

El alto costo de los terrenos en el plan obligó el crecimiento de la ciudad hacia los
cerros desde 1850. El trazado del Camino Cintura, proyectada por el arquitecto
Fermín Vivaceta en 1872, e iniciada su construcción en 1876, facilitó la expansión
y el poblamiento en los cerros a diferentes alturas, en laderas y mesetas. “Esta
circunvalación original que partía en la calle Gran Bretaña de Playa Ancha, unía
los cerros de segunda terraza como Artillería, Arrayán, Santo Domingo, Perdices,
Toro y Cordillera, la llamada cuenca de origen, entre la primera y segunda terraza
una trama en desarrollo, y entre esta y el borde los ascensores complementaran la
trama” (Álvarez, Barría y Tirado, 2020).

Un hito importante en esta etapa fue la promulgación de la “Ley de transformación


de la ciudad de Valparaíso” en diciembre de 1876. En esta legislación se estipulaba,
entre otras cosas, que los edificios públicos y particulares no podían exceder de
16 metros de altura, salvo los situados frente a las plazas; quedaba prohibido
construir los frentes de los edificios que daban a la calle, plaza o avenida, con
otros materiales que no fueran la piedra, ladrillo, fierro o adobe, así como quedaba
prohibida la construcción de ranchos o galpones de madera o de otro material
combustible y techos cubiertos con este tipo de materiales.28

Otro aspecto de las construcciones del período lo desarrolla María Belén Jiménez,
en su tesis sobre los entramados de madera en Valparaíso (2014), al notar que en

27  En la década de 1860-1870, se sigue advirtiendo la presencia de constructores británicos. Los cuatro
hermanos Livingstone, “John, Alexander, William y Duncan, todos ellos connotados constructores”, tam-
bién son relacionados con el desarrollo urbano de Valparaíso. “Se distinguió John, autor de los planos de la
Iglesia Protestante, la Unión Church, edificada en 1871, y Alexander, que trabajó para dar a la ciudad una
Recova digna de ese nombre” (Pereira Salas, 1956).
28  Fuente disponible en https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1053537

64
el período de 1870 a 1875 se aprecia una máxima influencia del estilo inglés, en
momentos en que en Gran Bretaña proliferaban las construcciones de viviendas
unifamiliares” (Jiménez, 2014). De acuerdo a esta tesis, en Valparaíso se puede
reconocer en este tipo de casas la influencia británica en “el uso de maderas
de grandes escuadrías, siendo las más comunes roble y pino Oregón”. Eran
construcciones de techos altos, con muros que superaban los 3,5 metros, ello
“permite suponer una estandarización de las piezas madereras que se utilizaban
para levantar los muros”. 29

En este período el uso de los sistemas de relleno utilizaban principalmente


dos técnicas:
» “Una para los muros de cierre donde se disponen bloques de adobillo
entre los pies derechos, encastrados por una muesca incorporada en los
cantos laterales del bloque, que se encajan en un listón de 1“x1” fijo en el
interior de los pies derechos, los adobillos y maderas se recubren con un
revoque final de tierra y paja.”
» Para los tabiques interiores se utiliza el sistema de trillaje, “con listones de
madera de 1“x1” que dispuestos horizontalmente entre los pies derechos
y separados entre 1cm y 3cm configuran un entramado que es recubierto
con un acabado de tierra y paja que eventualmente fue pintado o revestido
por otros materiales” (Jiménez, 2014. p.162).

Adobillo apogeo: 1883-1934


En esta etapa fueron construidas una gran diversidad de obras con adobillo, como
el edificio de la Población Obrera (1898), el ex Banco Alemán, actual registro civil
(1896) y obras como el Museo Naval y Marítimo, conocido como Ex Escuela Naval
(1884-1887)30 del arquitecto alemán Carlos Von Moltke, el edificio Cousiño (1883),
el edificio Subercaseaux (1888) y la casa Von Moltke (1889), marcando el apogeo
de la técnica a través de sus estilos y usos más variados.

Un arquitecto identificado como una figura clave es la de Esteban Orlando


Harrington, arquitecto del ex Hotel Royal (1897), una de las construcciones de
mayor volumen de entre los hoteles de Valparaíso, propiedad de la familia Cousiño.
Este hotel corresponde a una construcción con adobillo, que adopta elementos del
historicismo clásico con adornos en la fachada, estuco adosado a albañilería de
ladrillo, ventanas pequeñas donde la iluminación principal se consigue a través de
entrepisos de madera. Este modelo de construcción para alojamiento fue un hito
de vanguardia en la hotelería, y respondió en forma exitosa a la alta demanda de
pasajeros. Tiene una espacialidad característica de las construcciones de grandes

29  La autora agrega también datos sobre las primeras planchas de zinc, inventadas en Inglaterra y traídas
a Valparaíso mediante el intercambio comercial. “Este material tuvo excelente acogida, tanto por su com-
posición estética y perfecta funcionalidad. La plancha de zinc se convirtió en un icono de la arquitectura
porteña, expandiéndose por todos los cerros de la ciudad hasta el día de hoy. (Jiménez, 2014, p.151)”
30  Desde 1988 la “La Blanca Casona”, otro nombre con que es conocido el inmueble construido por Carlos
Von Moltke, comenzó una nueva etapa debido a un renovado impulso cultural y museográfico, tras su res-
tauración pos terremoto de 1985. https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/monumentos-historicos/
edificio-ex-escuela-naval

65
alturas del periodo, un notable nivel de ornamentos que sugiere una mano de
obra calificada, de factura artesanal en yeso, característica de las obras de este
arquitecto.

Harrington también construyó el Hotel Reina Victoria (1902), en el que resolvió la


construcción de un edificio de alojamiento en un espacio angosto y de dimensiones
pequeñas. Las habitaciones son abalconadas hacia el espacio público (Plaza
Sotomayor), con solo un pasillo interior en el segundo piso. Algunas otras obras de
Harrington son el Edificio de la Compañía Sudamericana de Vapores, el Conjunto
residencial Pasaje Harrington en Playa Ancha (adobillo), el Hotel Royal (adobillo),
el Hotel Palace y el Edificio Luis Cousiño.

Hacia 1890 la influencia europea en Valparaíso sigue siendo importante, de


acuerdo a Sánchez y Jiménez (2012) los datos de población registran una presencia
de 190.000 extranjeros, de los que 20.000 eran ingleses; el resto se repartía en
distintas nacionalidades de Europa y EE.UU. “[…] Los barrios de la colonia eran una
réplica de su tierra natal, […] construyeron sus hogares siguiendo el tradicional
estilo original, […] una apreciable influencia de estilos europeos, en especial los
edificios públicos, los locales destinados al comercio y casas particulares de la alta
sociedad (Sánchez y Jiménez, 2012, p. 576).”

Un fenómeno representativo de esta etapa de construcción con adobillo, fue la


construcción de funiculares o ascensores entre los años 1883 y 1929. Algunos de
estos asensores que usaron adobillo fueron Concepción (1883), Cordillera (1887),
El Peral (1902), Villaseca (1907) y Monjas (1912). Su construcción hizo accesibles
los cerros, uniéndolos con el plan y enfrentando las pendientes con tecnología
industrial, por lo que representaron un “artefacto de conectividad” usado mediante
un sistema de tracción funicular, “mitad elevador mitad tren” (Álvarez, Barría y
Tirado; 2006). Ello renovó una influencia cosmopolita principalmente alusiva a la
ciudad de Manchester, puerto y cuna de la revolución industrial; “desde Inglaterra
llegan a Valparaíso los hierros fundidos de ese mundo victoriano” (Álvarez, Barría
y Tirado, 2006). 31

Entre los materiales disponibles para construir asensores se contaban los


siguientes:

» “El uso de insumos o remanentes ferroviarios (rieles);


» Mampostería de granito sano extraído de 3 laderas de Valparaíso.
» Tierra del sector Tierras Rojas en Santos Ossa y Quebrada de Jaime,
cocidas en los sectores de la Rinconada y en la ex-Maestranza de Barón.
» Los enlucidos de la albañilería utilizaban el modo tradicional de la
arquitectura en tierra, y no se pintaban hasta que aparecieron las “caleras”
del sector de La Cruz alrededor de 1895.
» Las calaminas eran remanentes de lastre, siendo como último recurso,
‘forrarlos’ con latas.
» Las maderas eran roble de los durmientes irlandeses llegados para

31  Los autores también señalan que la instalación de ‘ascensores’ modernos en Valparaíso, fue un gran
avance para una época en que en Europa sólo existían cinco (Lyon, Budapest, Viena, Scarborough y Braga,
Portugal).

66
construir el ferrocarril, luego roble americano. Hay evidencia de roble
maulino, producto de la estrecha relación entre Valparaíso y el puerto-
astillero de Constitución.” (Álvarez, Barría y Tirado. 2006)

Por otro lado, hacia finales del siglo XIX la situación evidenciaba un cambio
cuantitativo en relación a la fabricación de materiales de construcción y
elaboraciones de la madera, constatándose una importante cantidad de industrias
locales y extranjeras funcionado en Valparaíso. El boletín de Estadística Industrial
de la República de Chile, del período 1894-1895, entrega una clasificación de las
industrias que corresponden al tipo “elaboraciones de la madera”, clasificadas
en Carpinterías (27), Ebanisterías (4), Fábricas de muebles (15), Tonelerías (2),
Aserraderos de madera (7) y Construcciones navales (2) en Valparaíso.32

En la sección de estadísticas de fábricas clasificadas como “materiales de


construcción” se consignaba la existencia de fábricas de ladrillos y tejas comunes
(25)33, Marmolerías (4), Fábricas de baldosas i comprimidos (1) y Fábrica de
brea (1). En esta etapa se advierten una serie de demandas de las industrias
nacionales de la madera, así como de sus industriales, que solicitaban medidas
de protección frente al aumento de derechos sobre la madera de construcción
extranjera, sobre los muebles, parquet y demás manufacturas análogas. También
se incluían peticiones relacionadas a la mejora del servicio de ferrocarriles para
evitar la demora en los trasportes y la pérdida de la carga y rebaja en los fletes;
por último, como en otros ramos, se solicitaban al gobierno medidas para mejorar
la calidad del personal de trabajadores, como la creación de escuelas manuales,
de enseñanza del dibujo industrial, campañas contra el alcoholismo, entre otras
medidas a favor de la industria y mano de obra nacional. 34
La concepción higienista derivada de los focos de epidemias y de las nuevas
creencias en los paradigmas sanitarios, convergieron en los procesos de
modernización económica y social. Estas concepciones fueron importantes en
tanto estuvieron incorporadas en las lógicas de la política y desarrollo urbano.35 En

32  BOLETIN de la Estadística Industrial de la República de Chile. 1894-1895. Santiago, junio 20, 1895.
Sociedad de Fomento Fabril. http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:71088
En este boletín se clasifican 57 establecimientos de elaboraciones de madera en Valparaíso, “que dan ocu-
pación a 764 operarios i emplean 1.473,492 pesos en materias primas. Se han comprendido 7 aserraderos
de madera o barracas que elaboran maderas. Entre las fábricas más importantes de este grupo debemos
citar dos que pertenecen a los señores Plump i Cª.
La primera es una fábrica de muebles, persianas, parquet i carpintería fina en jeneral. Da ocupación a 50
operarios i posee más de 40 máquinas de trabajo.
La segunda es una fábrica de elaborar maderas i carpintería a vapor de muebles i construcciones. Da
ocupación a 45 operarios i posee 36 máquinas de trabajo.”
33  “La industria más importante de este grupo es la fabricación de ladrillos, en la cual no se han introdu-
cido todavía los últimos progresos. No existe ninguna fábrica que trabaje a máquina, ni se emplean hornos
continuos. Se sigue la usanza antigua, todo el trabajo se hace a mano i se emplean hornos intermitentes.
Existe una fábrica, en la nueva población Vergara, de baldosas, ladrillos de composición i concretos com-
primidos, que emplea cemento de la Calera, perteneciente a la sociedad Gûtschow, Piza i Cª.
El número de establecimientos clasificados llega a 31, con 430 operarios. Las fábricas de ladrillos tienen
40 hornos en conjunto.
34  En el caso de las fábricas de ladrillos Las medidas que proponían los industriales del ramo, eran la
rebaja de flete por ferrocarril para las baldosas de cemento, el aumento de derechos sobre las baldosas ex-
tranjeras, la disminución de los derechos sobre el mármol y la libre introducción de la brea para asfaltos.
35  Aun cuando las primeras preocupaciones surgen en décadas anteriores, mantención de la limpieza en
las quebradas y cursos de aguas en 1830, es en la segunda mitad del siglo XIX cuando comienza a cambiar
la legislación de construcciones.

67
el año 1870 el estado de la condición de higiene de las viviendas pobres se tornaba
crítico, por lo que el municipio dispuso un decreto sobre higiene de conventillos, y
luego, en 1892, una ordenanza sobre lo mismo.36 La estrechez de Valparaíso obligó
a convivir en una misma vida urbana a la elite porteña y los sectores populares,
produciéndose a través de higienismo una normativa de urbanidad aplicada a esos
sectores. (Álvarez, Barría y Tirado, 2020)

En la primera mitad de 1880 se instaló en el debate público la salubridad y


la necesidad de legislar sobre las habitaciones para familias obreras, como
problema social, y como forma de mejorar las condiciones de salud de los sectores
marginales, pero también incorporando un concepto “civilizatorio” que formaba
parte de la modernización cultural de las elites nacionales y extranjeras. En la
misma década se advierte un desarrollo dinámico de las construcciones con
adobillo y la presencia de “adobillos higiénicos” en las especificaciones técnicas
de este tipo de construcciones, lo que deja abierta la pregunta sobre las relaciones
del adobillo con el higienismo como política urbana y/o se trata sólo de un término
que tiene un significado estético o pulcro.

Es interesante destacar que en el contexto de esta política higienista se dictó


una ordenanza municipal en 1893 que contemplaba la creación de una “policía
de conventillos”, para apoyar el trabajo del Consejo que se había creado un año
antes para enfrentar y reducir al mínimo la propagación de enfermedades de tipo
“evitables”, es decir, enfermedades sociales:

“(…) y con este fin ha mantenido una Comisión permanente que visita
periódicamente estas viviendas y denuncia las que se encuentran insalubres
e inhabitables; en una palabra, ha pedido el saneamiento de Valparaíso y ha
elaborado numerosos proyectos e informes conducentes a este fin, los que
en su gran mayoría, están archivados esperando mejor ocasión para que se
les tome en cuenta por las autoridades.” (Higiene, 1893)

La ordenanza de 1892 describía en detalle la condición de los conventillos y


los abordaba desde una perspectiva sanitaria en la que primaba el abordaje
del tema como un problema endémico37. A fines de la misma década (1899), un
decreto municipal publicó un listado de conventillos “antihigiénicos” declarados
inhabitables. Llama la atención que en este listado que registra 12 direcciones
aparecen algunas edificaciones identificadas como construcciones que incorporan
adobillo. Información que es necesario corroborar, atendiendo a los errores notados
en el proceso de investigación respecto al uso erróneo del término “adobillo” en
documentos oficiales, que lo consideran relacionado con las construcciones con
adobe o sistemas mixtos similares como el adobe en pandereta.

36  En este período se elaboraron varios proyectos de ley sobre las denominadas “casas baratas” para
referirse a las viviendas populares, hasta el año 1906, fecha en que se produjo el “gran terremoto de Val-
paraíso” y se promulgó la primera Ley de Habitaciones Obreras, marcando otro hito de inflexión hacia un
etapa de consolidación de la construcción con adobillo.
37  “Sabido es que las casas y conventillos malsanos, insalubres, son focos de enfermedades infecto-con-
tagiosas, principalmente de la tuberculosis. Nuestra gente pobre, no tiene nociones de higiene, vive
acumulada en los conventillos… en una sola pieza viven familias compuestas de muchas personas, hemos
contado a veces hasta ocho y … hay que agregar los animales domésticos, perros, gallinas, que nunca les
falta.” (Higiene, 224 texto original)

68
El primer sector identificado en el listado mencionado era “Arrayán 66 a 78”
donde se ubicaban “Edificios ruinosos sobre el cauce de la quebrada de Márquez.
Materiales de construcción: adobillo, tablas, zinc viejo, latas, todo en estado de
deterioro” (1899).

Otro edificio inhabitable era un conventillo que se ubicaba en el “Callejón del Batán
Num 62, continuación de la calle de Jaime”, en donde vivían veinte personas. La
construcción se describía ruinosa y estaba construida “en la parte vieja fabricada
de adobe, otros cuartos de tabiques de adobillo, tablas, latas, etc. Piezas de 3.5
x 3.25, que no alcanzan a dos metros de altura, húmedas, malsanas y que se
llueven.” Agregaba el listado que no había desagües, a pesar de que las cañerías
urbanas pasaban por el frente. Las fecas se tiraban en un costado del edificio en
una especie de quebrada. (1899)

Para enfrentar este problema de viviendas insalubres algunas instituciones


católicas de beneficencia adoptaron medidas constructivas en Santiago,
alcanzando a construir entre 1890 y 1920, dieciséis conjuntos de viviendas sociales
(departamentos, habitaciones y casas) llamados “cités higiénicos” por la prensa de
la época. Sin embargo, en Valparaíso el único ejemplo de este tipo de vivienda es
la “Población Obrera de la Unión” construida en 1898 y “cuyas divisiones internas
son de estructura de madera rellena con adobillo” (Castillo, 2009).

El contexto socio-urbano que caracterizaba a Valparaíso en 1906 mantenía su


carácter decimonónico de ciudad segmentada, en efecto, la idealización de las
construcciones de la elite comercial y financiera porteña que suele encontrarse
en los textos, se enfrentaba en este período a las preocupaciones de autoridades
locales y problemas asociados a las viviendas populares al momento del gran
terremoto de 1906 (Millán, 2015).38

Unos meses antes del gran terremoto (en febrero de 1906), se había promulgado
la Ley de Habitaciones Obreras (Nº 1.838), que dio cuenta de las carencias
habitacionales y la falta de condiciones higiénicas de las viviendas las clases
trabajadoras que, sin sistemas de evacuación de residuos, estuvo expuesta en
varias ocasiones a brotes epidémicos de viruela (1886), cólera (1887 y 1892) y tifus
(1895) (Millán, 2015). Ello se vio agudizado por las inundaciones ocasionadas por
las lluvias, por lo que numerosas construcciones fueron declaradas inhabitables e
insalubres por las autoridades municipales durante el último tercio del siglo XIX.
(Millán, 2015).

La legislación de 1906, vino a favorecer la construcción de viviendas higiénicas


y baratas, conceptos utilizados para el caso de las nuevas reglamentaciones de
habitaciones para familias obreras, estableciendo distintos mecanismos para
construir, arrendar y acceder en cuotas a este tipo de viviendas.39

38  En ese período, se produjo un aumento de la demanda de viviendas, dominando las viviendas auto-
construidas (ranchos), cuartos redondos y conventillos La inmigración pobre había aumentado exponen-
cialmente como mano de obra no calificada proveniente de sectores rurales, aumentando de 142.629 en
1842, a 281.385 en 1906 (Millán, 2015).
39  Texto legal disponible en: https://www.bcn.cl/leychile/navegar?i=22950

69
El terremoto que aconteció el 16 de agosto de ese año en Valparaíso abrió camino a
un nuevo tipo de urbanismo, pensado a partir de las consecuencias destructivas y
de las diferentes soluciones urbanas que emanaron de las experiencias del sXIX40.
De ello se desprende que la construcción en adobillo se siguió utilizando posterior
al terremoto, debido a que era una técnica conocida y eficiente de prefabricados
que permitieron construir rápidamente nuevas edificaciones. No obstante, “a
partir del terremoto de 1906 se incorpora definitivamente el hormigón armado
como sistema estructural dando un salto cualitativo en la construcción en altura”
(Jiménez y Ferrada, 2006). Por otra parte, este terremoto impactó en las formas y
estilos de construcción, “permitiendo espacios libres propios de la arquitectura
historicista tardía en transición y la moderna propiamente tal, que comienza a
desarrollarse en la ciudad”.41

Este hito sísmico no estuvo ajeno a la generación de polémicas y debates en torno


a la calidad y materiales de construcción, abriéndose paso la aprobación del
hormigón armado por sobre la albañilería. En algunas publicaciones del período se
presentan distintos análisis sobre los efectos del terremoto en las construcciones
de Valparaíso, identificándose entre ellos el ingeniero civil Hormidas Henríquez,
que plantea que a raíz de este gran sismo y “sin exageración puede decirse que el
desastre de la albañilería ha sido completo, no quedando ladrillo sobre ladrillo.”
(Henríquez, 1907, p. 350)

Entre los efectos notados en la albañilería, Henríquez mencionaba la falta de


amarras y señala que numerosos edificios habían quedado con las murallas
exteriores o de corta-fuego íntegramente en el suelo. También menciona que
en el caso de las amarras débiles o mal acondicionadas, se vieron afectados los
paños libres que quedaron destruidos. (Teatro de la Victoria, Colegio de los SS. CC.,
Colegio de las Monjas Francesas, etc.). (Henríquez, 1907)

Otra de las principales causas de la caída de las murallas exteriores, de acuerdo


al mismo autor, apuntaba la construcción con adobillo, de uso generalizado en la
segunda mitad del siglo XIX. De este modo, los efectos del terremoto podían verse
reflejados en lo siguiente:

“La costumbre de hacer las murallas divisorias o tabiques con un material


que no guarda homogeneidad con el resto de la obra. Estos tabiques constan
de un entramado de madera, con relleno de adobillos o embarrado sobre
tablillas, sistema que no tiene una duración comparable con la albañilería,
sobre todo si no está en buenas condiciones de humedad y ventilación, con

40  Posterior al gran terremoto, se dio inició a la elaboración de un Plan de Reconstrucción mediante un
concurso público en el que fueron presentadas varias propuestas, siendo seleccionada por el gobierno la
propuesta de Alejandro Beltrán, miembro de la Junta de Reconstrucción. El plan fue dirigido en su ejecu-
ción por Enrique Budge y Alberto Serrano Montaner. Para más informaciones sobre el Plan de reconstruc-
ción ver Millán “Los planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) tras el terremoto de 1906: la búsqueda
de la modernidad en el trazado urbano”, en Biblio3W, Barcelona, 2015.
41  De acuerdo a los autores, en su texto “Identidad tipológica…” (2006), se desarrollaron los siguientes
grupos tipológicos en la historia e identidad constructiva de Valparaíso: Grupo neoclásico (1850-1900), en
el que se encuentra el edificio Ivens y Hotel Colón que utilizaron adobillo en su construcción; el grupo his-
toricista ecléctico (1900-1906); ecléctico tardío (1906-1920) y ecléctico tardío en transición al movimiento
moderno (1920-1950).

70
lo cual no asegura la suficiente rigidez y trabazón que debe existir entre
los distintos elementos de una construcción, dando lugar a grandes paños
libres que, como hemos visto, son perjudiciales en extremo.” (Henríquez,
1907, p. 351)

Lo anterior quedaba refrendado al constatar el autor que las construcciones en que


sólo se usó una clase de material en sus murallas exteriores e interiores resistieron
bien al evento sísmico; y agregaba, que en el caso del tabique o entramado de
madera, además de tener el grave inconveniente de ser combustible, las murallas
de cortafuego estaban en peores condiciones que el resto de la albañilería por ser
demasiado largas y desprovistas de amarras. (Henríquez, 1907, p. 351).

En este período también se observa que interiormente las tabiquerías rellenas


con adobillos, presentan como terminación “mallas de alambre o ensordinados
de álamo recubiertos de una argamasa de barro y paja, recibiendo finalmente un
estuco de cemento o yeso” (Sánchez y Jiménez, 2012).

Adobillo tardío 1935-1957


La trayectoria del adobillo en la primera mitad del siglo XX experimenta un
cambio a partir de 1935, cuando se dictan una serie de normas y ordenanzas
sobre construcciones y urbanización que, aunque sufren modificaciones que se
van incorporando sobre la marcha, los tipos de construcciones permitidas se
mantienen con las mismas caracteristicas en los reglamentos posteriores. Estos
textos introdujeron el uso del hormigón armado como material dominante de las
nuevas tipologías de construcciones.42

En la Ordenanza de 1935 (según decreto 4882 de 1935) se estipulaba la


construcción de edificios construidos totalmente de hormigón armado, en los
elementos de su construcción que resistían cargas verticales y los que transmitían
las fuerzas horizontales producidas por el viento y temblores; también debían
estar constituidos por muros o tabiques llenos por enrejados o por marcos rígidos
de hormigón armado. Los suelos, incluyendo los de la terraza y el subterráneo,
también debían ser de este material. En este tipo de edificios se podía emplear
madera solamente en los entablados y en los endurmientados de los suelos, en
puertas y ventanas, zócalos y en obras de revestimiento u ornamentación.

42  Tipos de edificios, normativa 1935: Edificios construidos con un esqueleto rígido de acero. Edificios
construidos con muros y tabiques de albañilería de ladrillo, reforzada, que consultan pilares y cadenas de
hormigón armado y cuyos suelos son de hormigón armado. Edificios construidos con muros y tabiques de
albañilería de ladrillos reforzada, provistos de pilares y cadenas de hormigón armado, debiendo ser el sue-
lo del segundo piso de hormigón armado y pudiendo ser de madera el suelo de los pisos restantes y el cielo
del último piso. Edificios construidos con muros y tabiques de albañilería de ladrillos reforzada provistos
de pilares y cadenas de hormigón armado, pudiendo ser los suelos y el cielo del último piso de madera.
Edificios construidos de muros y tabiques de albañilería de ladrillo no reforzada, provistos de cadenas y
pilares de hormigón armado y con tabiques en segundo piso, suelos y cielos de segundo piso de madera.
No podrán tener más de 8 metros de altura y más de 2 pisos. Edificios construidos de muros de contorno
de albañilería de ladrillo no reforzada y de tabiques interiores de esqueleto de madera. Fuente: www.bcn.cl

71
La mayoría de las edificaciones contenidas en las normas se caracterizaban por
estar construidas con muros y tabiques de albañilería de ladrillos, reforzada con
pilares y cadenas de hormigón armado, y en algunos casos también los suelos
debían ser de ese material de acuerdo a la norma de 1935.

Por su parte, en la legislación de 1936 se entendía el concepto de urbanización


como el “conjunto de medidas destinadas a asegurar el adecuado desarrollo de
una ciudad o población, teniendo en vista el saneamiento y ornato de la misma,
la higiene y estética de sus edificios, las facilidades del tránsito en sus calles
y avenidas, y, en general, la mayor comodidad de sus habitantes (Art. 36)”. Esta
concepción urbana reforzaba las orientaciones higienistas, pero en un contexto
de cambios en materia de estilos, estéticas y construcciones más acordes con las
ciudades industriales y modernas del siglo XX (infraestructura y equipamiento
urbano, etc.).

De acuerdo a ello, las municipalidades estaban facultadas para determinar


qué sectores o zonas podían destinarse a barrios residenciales, comerciales,
industriales y obreros. Las ciudades con más de 20 mil habitantes tenían la
obligación de determinar zonas industriales. Las Ordenanzas locales que dictaban
las municipalidades determinaban las caracteristicas que debían reunir los
barrios que se establecían conforme las normativas y las condiciones en que
podían construirse en cada uno de ellos.

Otra tipología de edificios contenida en los reglamentos de este período eran las
edificaciones de madera, que no podían tener más de 12 mts. de altura ni más
de tres pisos. Tanto la estructura resistente de la construcción como los suelos y
la techumbre debían ser de madera, al igual que el esqueleto, que además debía
estar revestido con tablas con malla de alambre, estucado, etc. El esqueleto podía
rellenarse también con hormigón liviano, ladrillos, adobes, etc. Este relleno debía
asegurarse por medio de un doble alambrado de fierro galvanizado de 2 mm., a
distancia no mayor de 15 cm. sujeto con grapas u otro elemento equivalente. En
el caso de los edificios de adobe, que seguían estando presentes en la legislación,
no podían tener más de un piso, ni una altura mayor a 4 metros, tampoco podían
contar con elementos que sobresalieran de la techumbre, fuera de cañerías de
ventilación u otros elementos análogos, ni podía soportar altos de ninguna especie.
(Norma, 1935)

En este contexto, de acuerdo a los casos revisados en el archivo histórico municipal,


en esta etapa tardía se produce una propagación del adobillo, que está marcada
por su alcance hacia la arquitectura residencial de clase media y popular, así como
por su expansión a los cerros y hacia otros sectores, como Playa Ancha, Larraín,
Barón, Placeres, O´Higgins, entre otros.

La construcción con adobillo no sufre los impactos inmediatos de la incorporación


de otras tecnologías y materiales en la nueva legislación urbana y de construcciones,
como el hormigón y el acero. Más aún, se incorporan refuerzos con alambres y
revestimientos exteriores de cemento en casi todas las construcciones de adobillo
en esta etapa (Ver fichas técnicas de casos de estudio). Referencias de lo anterior
se encuentran en las especificaciones técnicas de obras de adobillo que dan
cuenta que -entre 1940 y 1950- se usaron frecuentemente tabiquerías de roble
pellín, pisos entablados de laurel y entablados de álamo para los cielos. Ejemplo

72
de esto es el caso de las viviendas de Don Baltazar Vásquez y Don Carlos Smith,
vecinos del barrio O´Higgins. Al igual que la casa de Luis Rifo, que en ese mismo
período incorporaba a la construcción con adobillo el “alambre diagonal de fierro
galvanizado”, tal como estaba dispuesto en la norma. (Archivo Histórico Municipal,
consultado en 2021)

En 1947 sigue estando presente el adobillo en construcciones para vivienda


de la clase trabajadora. De ello dan cuenta las especificaciones técnicas para
construir dos habitaciones para obreros, de propiedad de SAC. Vinícola Ribas en
el mismo barrio O`Higgins, integrando el adobillo en su construcción, “colocados
en listones de álamos de 1x1, clavados en los pie derechos.” Lo tabiques también
iban afianzados con amarras de fierro, reforzados con pernos de ½`, con tuercas y
golillas”. (Archivo Histórico Municipal, consultado en 2021)

Otras especificaciones técnicas de 1949 señalaban que la construcción tenía


“tabiques rellenos de adobillo y en recintos de baño y cocina rellenos de concreto”;
también se nota un aumento de refuerzos de alambres u otros sistemas de
sujeción a partir de 1940. El uso de papel impermeable y cemento en fachadas
es una característica de esta etapa de desarrollo del adobillo, donde encontramos
especificaciones que señalan “estuco exterior con papel impermeable, esterilla
galvanizada y cemento”. De esto mismo da cuenta en entrevista Ricardo Vera,
habitante de una casa de adobillo en Cerro Larraín al señalar: “Mi papá quiso
arreglar toda la fachada de la casa, con una lata de rodones y le puso cemento
encima, le recomendaron que era mejor, la monería, para modernizar la casa, esto
como en 1962.” En esta época también algunas especificaciones técnicas detallan
tabique relleno de escoria y cemento pobre, incluso reemplazando el bloque de
adobillo.

De acuerdo a lo investigado en este estudio, las últimas construcciones con adobillo,


y de las que se tiene las especificaciones técnicas, datan de fines de la década de
1950; sin embargo, los datos específicos referidos al ocaso del uso de la técnica
se encuentran todavía en construcción. Es necesario dejar abierto el campo de
información que otorga las memorias personales y colectivas, para recopilar datos
a partir de las experiencias relacionadas con el adobillo, y con el objetivo de reunir
la mayor cantidad de información cuantitativa y cualitativa sobre su trayectoria,
principalmente en el siglo XX.

Un tema pendiente se relaciona con el conocimiento de los “maestros” que


fabricaban adobillos, para reunir información sobre las técnicas usadas y
transmitidas de maestros hacia aprendices. En entrevista con Amadeo Aravena,
Constructor Civil e Inspector Técnico de Obras de la Municipalidad de Valparaíso,
se deja entrever alguna información que puede servir de hilo para seguir
indagando: “Yo los vi hacer, el tipo cortaba el cerro y a pies pelados mezclaba la
tierra y le tiraba paja, y tenía un molde de dos adobillos con las muescas y los hacía
en el cerro Cordillera, por ahí por el año 1957” (Entrevista 03/08/2021).

Por su parte, en la entrevista realizada al arquitecto Gonzalo Abarca se presenta


una memoria colectiva del adobillo asociada a su resistencia sísmica en el siglo XX:

73
“Después del terremoto de 1906 todas las grandes edificaciones hechas en
albañilería de ladrillo sin reforzar se cayeron, y las viviendas construidas
en tabiquería rellena con adobillo no se cayeron, […] a partir de ahí el
material con el cual había que construir era de madera con relleno con
adobillo, eso explica la nueva Quinta Vergara para reemplazar la que se
cayó en 1906, eso explica el Palacio Rioja que también es de tabiquería, el
palacio Polanco en Valparaíso, el Palacio Carrasco en Viña, estoy hablando
de obras posteriores a 1906, en las que gente que no tenía problemas de
plata, decide hacer sus viviendas en estructuras de madera con relleno de
adobillo” (Entrevista: 19/03/2021).

Desde el punto de vista del adobillo como cultura constructiva, nos parece
relevante su definición, a decir de Natalia Jorquera (Entrevista 11/05/2021), “como
una forma de construir y habitar en torno a la predominancia de un material y
una técnica de construcción […] que trasciende a la técnica en sí, que tiene que
ver con la organización del trabajo, de donde recolectan los materiales, como los
procesan”. De este modo, y al ser Chile un país de terremotos, se producen culturas
constructivas condicionadas por el factor ambiental, tal es el caso del adobillo en
el siglo XX, que forma parte de una cultura sísmica local, una cultura constructiva
de Valparaíso.

Ante los terremotos y daños de las edificaciones en el tiempo, existen obras de


restauración importantes en la ciudad, ocurridas durante el siglo XXI, además
de las que sucedieron posterior al nombramiento de un área de Valparaíso como
Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 2003. Podemos citar la restauración de
los ascensores, varios de éstos con sus estaciones construidas con tabique-adobillo
como es la de Villaseca, Cordillera, Concepción, Monjas. También podemos citar
restaurantes y hoteles, donde en su restauración han visibilizado la técnica
dejándola sin revestimiento, en exposición al público, como sucede por ejemplo
en el restaurante El Internado en el Cerro Alegre.

A partir de esto podemos reconocer que existen una gran cantidad de edificaciones
en adobillo, aún no cuantificadas en la ciudad, y que es base constitutiva de gran
parte de las edificaciones del Sitio Patrimonio de la Humanidad y de las zonas de
conservación histórica de Valparaíso.

74
Fig. 30: Vista de Valparaíso actual.
Fuente: Elaboración propia. Ilustración de Sebastián Gil, 2022.

75
Datos de población Hitos históricos
Etapas ciudad Valparaíso locales-nacionales
1799: Se declaró que el Puerto y el Almendral
formaban una sola ciudad.
9 de Marzo de 1802: Por Cédula Real se
nombró a Valparaíso con el título de “Muy
noble y leal ciudad de Nuestra Señora de las
1810: 5.000 Habitantes Mercedes de Puerto Claro, muy benemérita y
esclarecida”.
7 de Agosto de 1811: El primer Congreso
Nacional la dotó de un escudo de armas con
una imagen de Puerto Claro, de pie sobre un
castillo coronado por un águila imperial con
sus alas desplegadas.
Adobillo Experimental (1822-1850)

1825: Paseo Atkinson

1828: La población superaba los


6.000 habitantes
1831: Población 24.000 habitantes 1831-1833: Construcción Edificio de la
Intendencia
1832: Arriba a Valparaíso el constructor John
Brown, personaje clave del desarrollo de la
construcción con adobillo
1840: Población 41.000 habitantes
1840: Construcción de Plaza Victoria
1840-1842: Casa de Juan Mouat

1842: Iglesia La Matriz (cuarta y actual versión)


Ley de 27 de Octubre de 1842: Creó la provincia
de Valparaíso nombrándole capital de ella al
puerto del mismo nombre)
1843: Casa Museo Lord Cochrane

1848: El gobierno contrata al arquitecto


francés Claude Francois Brunet

1848: Construcción de los Almacenes


Fiscales y Plaza Aduana

1850: El servicio de agua potable de la ciudad


lo asume una sociedad liderada por William
Wheelright.

76
Hitos de reconstrucción Construcciones con adobillo/
Antecedentes

19 de Noviembre de 1822: Terremoto 1822: Casa de Richard Price resiste el terremoto


debido a la profundidad de sus cimientos
1823: Destrucción por temporal en el 1822: Casa de William Bateman, una de las
mes de junio primeras construidas en Cerro Alegre

19 de noviembre de 1827: Se constataron


36 temblores en una noche

1827: Aluvión e incendio en quebrada


San Francisco

1831: Fiebre escarlatina en Valparaíso


y Santiago

15 de Marzo de 1843: Incendio

77
Datos de población Hitos históricos
Etapas ciudad Valparaíso locales-nacionales
1851: Primer ferrocarril de la zona minera
Copiapó-Caldera (obra de Mouat y Weelright)
1852: Se crea una compañía para instalar el
telegrafo Valparaíso - Santiago
1853: Dos sociedades anónimas se encargan de
la instalación de conexiones de gas domicialiario
e iluminación pública

1856: Censo de población 52.413


habitantes

1858: Iglesia Anglicana y paseo de los 14 asientos


1861: Ferrocarril Urbano de Valparaíso
1863: Nace en Valparaíso el arquitecto Esteban
Adobillo Temprano (1851- 1882)

Orlando Harrington, personaje clave en el


desarrollo de la construcción con adobillo
(muere en 1936).

1865: El arquitecto chileno Fermín Vivaceta


se traslada a vivir a Valparaíso hasta su
fallecimiento en 1890

1871: Construcción de la iglesia protestante


“unión Church”
1876: Censo de población 97.049
1876: Edificio Sudamericana de Vapores
habitantes
1876: Se inicia la construcción del Camino
Cintura, obra proyectada por Fermín Vivaceta en
1872
1876: Ley de transformación de la ciudad de
Valparaíso y Construcción del Muelle Fiscal

1879: El arquitecto danés Carlos Von Moltke se


traslada a vivir a Valparaíso hasta 1891. período
en que cumple un rol destacado en el desarrollo
de la arquitectura porteña, incluyendo obras con
tabique - adobillo.

78
Hitos de reconstrucción Construcciones con adobillo

2 de Abril de 1851: “Gran temblor” 1851: Hotel Ivens

1854: Edificio Café Riquet

1857: Hotel Dimmier

1860: Cochrane 851 (Bar Inglés)

1864: Temporales (ref. Vicuña Mackenna) 1864: Hotel Colón

31 de Marzo de 1866: Bombardeo de


la Escuadra española contra Valparaíso
(Conflicto Bélico España- Perú y Chile) 1870: Hotel Fauna
1870: Casa de Francisco Ossa

79
Datos de población Hitos históricos
Etapas ciudad Valparaíso locales-nacionales
1880: Censo de población 100.515
habitantes

1883: Concluye la construcción del muelle fiscal

1887: Creación del Ministerio de Industria y Obras


Públicas, con una División de Arquitectura
Adobillo Apogeo (1883-1934)

1895: Censo de población 138.274


habitantes

6 de Diciembre de 1906: Ley 1,887 Ordenanzas de


Reconstrucción
1907: Censo de población 162.447
habitantes

1912-1919: Construcción del molo de abrigo

1914: Apertura del canal de Panamá


1920: Censo de poblaciòn 182.422
1917: Creación de la Cámara Británica de Comercio
habitantes
1923: Mercado Puerto
1930: Censo de población 193.205 1930: Se termina la construcción del actual molo
Tardío (1935-1957)

habitantes de abrigo
1931: Ley de construcciones y urbanismo
1940: Censo de poblaciòn 209.945
habitantes

1952: Censo de poblaciòn 218.829


habitantes

80
Hitos de reconstrucción Construcciones con adobillo

1880: Restaurante El Internado


1880: Casona Cumming 192
1882: Casona Astoreca
1883: Ascensor Concepción
1883: Edificio Cousiño, DUOC UC
1884-1887: Museo Naval
1886: Casa Von Molke
1887: Ascensor Cordillera
1888: Edificio Subercasaux
11 de Agosto de 1888: Desborde tranque 1890: Casa Urrutia 438
Mena (Yungay y Bellavista) 8 días de lluvia 1890: Pasaje Piere Loti
1897: Hotel Royal
1898: Población Unión Obrera
1902: Hotel Reina Victoria
1902: Ascensor El Peral
1903: Ascensor Reina Victoria
1905: Edificio Astoreca, Plaza Echaurren
1906: Ascensor Mariposas
1907: Ascensor Villaseca, Florida y El Arrayán
1908-1910: Comandancia de la Armada
16 de agosto de 1906: Terremoto (tsunami 1909: Casa Principal 270
e incendio) 1910: Edificio Liberty
1911: Bolsa de valores y Ascensor E. Santo
1912: Ascensor Monjas
1913: Casa Estanque 84
1914: Ascensor Merced
1918: Edificio Pedro Montt 2518
1919: Chalet Leighton 51
1920: Casa Placeres 130
1923: Casa Placeres 241
1925: Departamentos Castillo 285
1927: Conjunto Pasaje Babestrello
1932: Casa Almirante Montt 54 - 70
1933: Casa Lucano 285
1940: Casa Amunategui 1430
1941: Chalet Placeres 164
1944: Casa Caupolican 13
1949: Casa Munizaga 131
1951: Casa General Bartolomé Mitre 476
1952: Casa Santa Rita 411
1953: Casa Zenteno 683

81
CAPITULO 3.

» Casos de estudio

82
Casos de estudio
En esta sección del libro incluimos 15 casos ejemplares de inmuebles construidos
con la técnica tabique-adobillo existentes en la actualidad, representativos de la
expansión de la técnica en Valparaíso en al menos un siglo, entre 1851 y 1951.

Se destaca la variedad de tipologías arquitectónicas, usos, morfologías y estilos


diversos, tanto en infraestructura pública como colegios, museos, ascensores,
en grandes edificaciones como hoteles, vivienda colectiva, o de uso doméstico
familiar como chalet, casonas de la aristocracia, y viviendas de sectores medios y
populares. Algunos de estos inmuebles se encuentran reconocidos y preservados
como Monumento Histórico o Inmueble de Conservación Histórica, o están
ubicados en la Zona Patrimonio de la Humanidad Unesco, Zonas Típicas o Zonas
de Conservación Histórica.

Algunos casos de estudio fueron seleccionados del material del Archivo Histórico
de la Municipalidad de Valparaíso (A.H.M.V), pudiendo acceder a su planimetría y
especificaciones técnicas). Otros casos fueron seleccionados en base a información
de bibliografía y otros, fueron seleccionados en base a experiencia en obra del
equipo responsable de este proyecto de investigación.

83
14

6 5 2
1

9
1 » Edificio Ivens 1851
2 » Ex Colegio Alemán 1856
3 » Museo Naval 1884
4 » Ascensor Cordillera 1887
5 » Casa Von Moltke 1889
6 » Población Obrera 1898
7 » Vivienda Larraín 1905
8 » Chalet Cerro Alegre 1918
9 » Vivienda Bellavista 1924
10 » Vivienda El Almendral 1936
11 » Chalet Placeres 1941
12 » Vivienda Ramaditas 1947
13 » Vivienda O`Higgins 1948
14 » Vivienda Playa Ancha 1949
15 » Vivienda Barón 1951

11

15

7
10

12
13
Uso original: Residencial -botica - librería
Uso actual: Oficinas, comercial
Dirección: : Plaza Anibal Pinto
Sector: Plan
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Otras técnicas presentes en el inmueble

Ladrillo Adobe Quincha Concreto Piedra

Revestimiento de muros exteriores

Zinc Madera Cemento Fibrocemento Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro


Cualidades Arquitectónicas
El edificio Ivens es de estilo historicista, posee estructura de albañilería y adobillos en muros
perimetrales, los muros interiores divisorios son de tabique-adobillo. Es uno de los edificios
emblemáticos de Valparaíso, con revestimiento exterior en calamina o zinc desde el segundo
piso hasta el cuarto, elementos ornamentales de madera en pilastras y cornisas en su fachada
principal. Es un edificio de esquina cuya imagen es el telón de fondo a la fuente de Neptuno en
la plaza Aníbal Pinto.

Transformaciones y estado de conservación


El primer nivel ha sufrido transformaciones para alvergar al comercio. No se destacan cambios
sustanciales en la morfología del inmueble. Se mantiene el edifcio original en buen estado de
conservación, sus ventanas de guillotina y ornamentos exteriores continúan definiendo sus
fachadas.

Particularidades
El edificio Ivens destaca por ser la construcción más antigua de tabique-adobillo que sigue
en pie según el presente estudio. Se ubica en un lugar estratégico en cuanto al desarrollo y
crecimiento urbano de la ciudad. Presenta una tipología comercial pública en primer nivel y
los siguientes niveles más privados, anteriormente de carácter residencial y actualmente con
oficinas privadas.

86
Uso original: Equipamiento, educacional

Dirección: : Calle Pilcomayo s/n


Uso actual: Museo y comercio

Sector: Cerro Concepción


Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Hermanos Bliederhauser Año de construcción: 1856

Otras técnicas presentes en el inmueble

Ladrillo Adobe Quincha Concreto Piedra

Revestimiento de muros exteriores

Zinc Madera Cemento Fibrocemento Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Pintura


mural
Cualidades Arquitectónicas
En 1856 se construye la primera etapa del Colegio Alemán. Fundaciones de piedra, albañilería
en muros perimetrales e interiores de tabique -adobillo.
Calamina o zinc hacia el exterior, pilastras, cornisas y elementos ornamentales en madera. En
el interior existe pintura mural en los sectores del salón. El distanciamiento prospectado entre
las estructuras de madera es entre 45 y 47cm. libres, es decir 18” de largo.

Transformaciones y estado de conservación


El conjunto actual corresponde a una sumatoria de diferentes edificios construidos en distintas
etapas. En 1884 se construyó el gimnasio, en 1897 se construyó la Casa Alemana, que se destinó
a grandes eventos y fiestas de la comunidad alemana de Valparaíso. En 1935 se construyó un
nuevo inmueble de cuatro pisos y se reestructuró parte del edificio antiguo.
Hoy se encuentra en proceso de transformación para convertirse en museo.

Particularidades
El Colegio Alemán se encuentra calificado como inmueble de conservación histórica según
decreto nº 587 (2015). Emplazado dentro de una Zona de Conservación Histórica y dentro de la
Zona Típica del Área Histórica de Valparaíso, además se inserta dentro del Sitio de Patrimonio
Mundial. Destaca por ser un inmueble/borde cerro con un talud que lo contiene hacia calle
Almirante Montt.

87
Dirección: : Paseo 21 de Mayo
Uso original: Institucional

Sector: Cerro Artillería


Uso actual: Museo
Descripción técnica
Nº piso: 2 pisos Arquitectura : Carlos von Moltke Año de construcción: 1884-1887

Otras técnicas presentes en el inmueble

Ladrillo Adobe Quincha Concreto Piedra

Revestimiento de muros exteriores

Zinc Madera Cemento Fibrocemento Mármol

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro


Cualidades Arquitectónicas
Superficie de 8.875 m² construidos, en la que predomina un estilo arquitectónico neoclásico, con
elementos propios del neobarroco. Edificio con dos patios centrales interiores y construcciones
de 2 pisos. Interactúan sistemas de albañilería de ladrillo y arcos que estructuran los muros
principales, sistema de poste y viga al interior para conformar los corredores, muros de tabique
-adobillo en divisiones interiores y muros perimetrales del sector poniente.
Los muros de adobillos son de 5m de altura, lo cual lo caracteriza como un muro con alto grado
de esbeltez (El muro posee 15cm. de ancho).

Transformaciones y estado de conservación


Su fin original fue la formación militar. Entre 1917 y 1928 el edificio se convirtió en el Museo
Naval de la Armada de Chile. Entre 1928 y 1967 cumplía la función de Escuela Naval. Desde
1988 funcionó como museo nuevamente, tras su restauración post-terremoto de 1985. Dentro
de las intervenciones que presenta en las últimas décadas destaca el acondicionamiento de un
Auditorio Naval. Se encuentra en buen estado de conservación.

Particularidades
Monumento histórico Decreto Nº 370 (2012).
El inmueble destaca por su monumentalidad y esbeltez de muros.

88
Uso original: Residencial -botica - librería
Uso actual: Oficinas, comercial
Dirección: : Plaza Anibal Pinto
Sector: Cerro Cordillera
Dirección: Serrano 502
Uso : Ascensor
Descripción técnica
Descripción técnica
Nº piso: 2 pisos Nº piso: 4 pisos Sin información
Arquitectura: AñoBrown
Arquitectura : Jhon de construcción:Año
1887de constru

Otras técnicas presentes


Otrasentécnicas
el inmueble
presentes en el inmueble

Ladrillo Ladrillo
Adobe Adobe
Quincha Quincha
Concreto Concreto
Piedra
Revestimiento
Revestimiento de muros exterioresde muros exteriores

Zinc Zinc
Madera Madera
Cemento Cemento
Fibrocemento Fibrocemento
Otro

Revestimiento
Revestimiento de muros interiores de muros interiores

Tierra Tierra
Yeso Yeso
Madera Madera
Baldosas Baldosas
Otro

Cualidades Arquitectónicas

Las estructuras que se encuentran en la estación superior, son muros perimetrales y divisorios
de tabique - adobillo. Algunos tabiques presentan la particularidad de que la espiga del pie
derecho se une con la solera inferior y superior por medio de una barra sólida de fierro de 14mm
de diámetro. Esta variante de la unión del tabique de madera, permite que el elemento tenga
la posibilidad de rotar. Se detectó esta técnica, en otras construcciones del cerro Barón y es un
aspecto a considerarse como arquitectura industrial de finales del siglo XIX. Como vestigio se
encontró un muro de adobe bajo los pisos de la estación superior y pertenece al antiguo fuerte
San José, que se emplazaba en el peñón del cerro Cordillera.
Transformaciones y estado de conservación

El actual ascensor, construido en 1894, corresponde a una reconstrucción del original, el que
fue destruido por un incendio. En 2013, tras su adquisición se recuperó el ascensor finalizando
su reconstrucción en 2019.

Particularidades

Monumento Histórico Decreto nº 866 (1998) El edificio superior actual deja el sistema tabique -
adobillo a la vista lo que representa una estrategia contemporánea de restauración para poner
en valor el sistema constructivo.

89
Dirección: : San Enrique 314

Dirección: : San Enrique 314


Uso original: Residencial

Residencial
Cerro Alegre

Sector: Cerro Alegre


Uso actual: Hotel

Uso actual: Hotel


Uso original:
Sector:
Descripción
Descripción
técnicatécnica
Nº piso: 3Nº
pisos
piso: 3 pisosArquitectura
Arquitectura
: Carlos von
: Carlos
Moltkevon MoltkeAño de construcción:
Año de construcción:
1889 1889

Otras técnicas
Otras presentes
técnicas presentes
en el inmueble
en el inmueble

Ladrillo Ladrillo Adobe Adobe Quincha QuinchaConcretoConcreto Piedra Piedra

Revestimiento
Revestimiento de murosde muros exteriores
exteriores

Zinc Zinc Madera Madera Cemento CementoFibrocemento


FibrocementoOtro Otro

Revestimiento
Revestimiento de murosde muros interiores
interiores

Tierra Tierra Yeso Yeso Madera Madera BaldosasBaldosas Otro Otro

Cualidades Arquitectónicas

Se encuentra construida en mampostería de piedra, albañilerías de ladrillo simple, estructuras


de madera en entramados horizontales y tabiquería con adobillo en muros. Posee ornamentos
de yeseria, madera y cartón reconstituido en salones y habitaciones.

Transformaciones y estado de conservación

Esta casona atravesó por muchos cambios e intervenciones a su estructura original.


Se mantiene en buen estado de conservación. Fue rehabilitada en 2008 para covertirla en hotel
boutique.

Particularidades

Casona característica del Cerro Alegre que se destaca por su ubicación y protagonismo como
casa de esquina. Su arquitectura es representativa en el sector, de fachada continua y gran
altura interior de los espacios, caracteristíca propia de las construcciones de tabique- adobillo.

90
Sector: Cerro Cordillera
Dirección: Castillo 773
Uso: Residencial
Descripción técnica
Nº piso: 3 pisos Arquitectura : Fermín Vivaceta.
Construcción: Carlos Lorca Año de construcción: 1898

Otras técnicas presentes en el inmueble

Ladrillo Adobe Quincha Concreto Piedra

Revestimiento de muros exteriores

Zinc Madera Cemento Fibrocemento Ladrillo

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro


Cualidades Arquitectónicas

Uno de los primeros edificios proyectados como vivienda social, proyecto impulsado por Juana
Ross en 1898. La población obrera se constituye con los muros perimetrales en albañilería de
ladrillo y muros al interior de tabique-adobillo, siendo este sistema el que divide las unidades y
los diferentes recintos al interior de estas. El distanciamiento prospectado entre las estructuras
de madera es entre 45 y 47cm. libres, es decir 18” de largo.
Transformaciones y estado de conservación
El proyecto original comprendía 54 departamentos de una o dos habitaciones, y una torre
central con servicios sanitarios que fue demolida en los años 1960. Debido a su deterioro
acelerado en 1997, se inició un proceso de mejoramiento del inmueble. Se recuperó la
techumbre, se construyeron pilares de refuerzo en el patio central, se normalizó el suministro
de agua potable y se regularizó la tenencia de la propiedad. Entre 2006 y 2008 el edificio fue
sometido a tres tipos de intervención: restauración, rehabilitación y construcción nueva.

Particularidades
Declarado Inmueble de Conservación Histórica, la Población Obrera destaca por su rol social,
siendo uno de los pocos edificios de vivienda colectiva actualmente en pie en Valparaíso que
sigue cumpliendo su misión. Representa un hito en la evolución, ocupación y consolidación
urbana del cerro Cordillera, y se mantiene vigente gracias a la organización comunitaria.

91
Uso: Residencial Uso original: Residencial -botica - libre
384 actual: Oficinas, comercial
Dirección: : Plaza Anibal Pinto
Sector: Plan
Dirección: Urrutia Uso
Sector: Cerro Larraín
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Otras técnicas presentes en el inmueble

Ladrillo Adobe Quincha Concreto Piedra

Descripción técnica
Revestimiento de muros exteriores

Nº piso:
Zinc2 pisos Arquitectura
Madera : Sin información
Cemento Año de construcción:
Fibrocemento 1905
Otro

Otras técnicas presentes


Revestimiento de muros en el inmueble
interiores

Tierra
Ladrillo Yeso
Adobe Madera
Quincha Baldosas
Concreto Otro
Piedra

Revestimiento de muros exteriores

Zinc Madera Cemento Fibrocemento Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro


Cualidades Arquitectónicas
Casa de 326m2. Sobre los cimientos de mampostería de piedra se construyeron los muros de
fachada con adobe en 1º piso y los muros interiores con tabiques de roble pellín de escuadría
4x4", rellenos de adobillos, revocados y enlucidos por ambos lados. El revestimiento exterior
actual de fachada es de zinc micro-ondulado pre-pintado sobre encintado de madera de
pino impregnado. Algunas áreas de revestimiento exterior tienen madera impregnada
machihembrada pintada. Posee ampliaciones posteriores a su construcción original en
tabiquería de madera, yeso-cartón y fibrocemento.
Transformaciones y estado de conservación

El inmueble presenta la mismas caracteristicas que la planimetría y especificaciones técnicas


originales, salvo por la pérdida de una cúpula y un pináculo. La vivienda se encuentra en estado
regular, con desniveles por asentamientos y maderas afectadas por termitas. En el año 2021
ganó un subsidio patrimonial otorgado por Serviu-Minvu con el cual se pudieron reparar sus
fachadas y techumbre.

Particularidades
Es de interés y representativa como vivienda de barrios residenciales, perteneciente a los lotes
fundacionales de Valparaíso, hoy considerados Zonas de Conservación Histórica. Se reconoce
tipología de arquitectura local de la época como fachada continua con fundaciones de piedra,
tabique-adobillo y revestimiento de zinc.

92
-botica - librer
-botica - librería
comercialcomercial
Anibal Pinto
original: Residencial

Pinto
actual: Oficinas,
: Plaza
Uso Residencial

Plaza Anibal
Sector: Plan
Oficinas,
Dirección:
:22
Uso
Uso original:

Plan
Uso actual:

Alegre
Leighton
Dirección:Dirección:
Uso: Residencial

Sector:
Descripción técnica

Sector: Cerro
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 4 pisos
Ladrillo Arquitectura : Jhon
Adobe Brown
Quincha Año de construcción:
Concreto 1851
Piedra

Revestimiento Descripción técnica


de muros exteriores
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso:
Zinc 2 pisos
Ladrillo Arquitectura
Madera
Adobe : Sin información
Cemento
Quincha Año de construcción:
Fibrocemento
Concreto 1918
Otro
Piedra

Revestimiento
Otras de muros en
técnicas presentes exteriores
el inmueble
interiores

Zinc
Tierra
Ladrillo Madera
Yeso
Adobe Cemento
Madera
Quincha Fibrocemento
Baldosas
Concreto Otro
Piedra

Revestimiento de muros exteriores


interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
Casa de 355m2. El chalet se construyó sobre cimientos de concreto armado. Sobre esto se
levantó el primer y segundo piso con tabiques de madera de roble de 4x4", rellenos con adobillos,
revocados y enlucidos por dentro. Los envigados se construyeron en pino oregón como también
el esqueleto de la cubierta, techado con tejas cocidas de Batuco. Las fachadas fueron estucadas
con cemento y las construcciones con madera o fierro a la vista fueron pintadas con tres manos
de pintura al óleo. (A.H.M.V.)

Transformaciones y estado de conservación

El inmueble presenta las mismas caracteristicas que la planimetría y especificaciones técnicas


encontradas en el archivo histórico. El estado de la edificación es buena, se evidencian
mantenciones periódicas por lo que se reconoce una extensión de vida útil del inmueble en el
tiempo
Particularidades

Resulta interesante la calidad constructiva de la edificación, con especial cuidado en encuentros,


uniones y terminaciones. Es imponente en cuanto a forma, ornamentaciones y tamaño del
inmueble.

93
-botica - l
-botica - librería
comercial
Anibal Pinto
original: Residencial
comercial
Pinto
Oficinas,
: Plaza
Uso Residencial

826Anibal
Sector: Plan
actual:
Oficinas,
Dirección:
: Plaza
Hector Calvo
Bellavista
Uso
Uso original:

Plan
actual:
Dirección:
Uso: Residencial

Sector:
Descripción técnica

Sector: Cerro
Uso
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Dirección:
Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 4 pisos
Ladrillo Arquitectura : Jhon
Adobe Brown
Quincha Año de construcción:
Concreto 1851
Piedra

Revestimiento Descripción técnica


de muros exteriores
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso:
Zinc 2 pisos
Ladrillo Madera Cemento
Arquitectura: G. Loveluck
Adobe Quincha F Fibrocemento Otro
Año de construcción:
Concreto 1924
Piedra

Revestimiento
Otras de muros interiores
técnicas presentes exteriores
en el inmueble

Zinc
Tierra
Ladrillo Madera
Yeso
Adobe Cemento
Madera
Quincha Fibrocemento
Baldosas
Concreto Otro
Piedra

exteriores
Revestimiento de muros interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
Casa de dos pisos ubicada en esquina con un medianero hacia casa colindante. Sobre los
cimientos de mamposteria de piedra se construyó en una primera instancia el 1º piso de 80m2
con muros de tabiques de roble pellín de escuadría 4x4", interiores y exteriores, relleno de
adobillos, revocados y enlucidos. El 2º piso es parte de una ampliación posterior, de tabiquería
de roble pellín, también rellenados de adobillos.
El revestimiento exterior de fachada es de estuco de cemento y arena. (A.H.M.V.)

Transformaciones y estado de conservación


El inmueble presenta otras características que las descritas en planimetría y especificaciones
técnicas encontradas en el archivo histórico, ya que el segundo piso fue una ampliación.
Se observa en estado regular de conservación.

Particularidades

Es de interés y representativa como vivienda de tipología de fachada continua de un piso, la cual


en el tiempo se amplia conforme al paso del tiempo y cambio de propietarios.

94
Uso original: Residencial -botica - librería
Uso actual: Oficinas, comercial
Colón 2111: Plaza Anibal Pinto
Sector: Plan
Dirección:Dirección:
Sector: Almendral
Uso: Residencial
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 2 pisos
Ladrillo Arquitectura:
Adobe A.Caballero/
QuinchaJ.Tobar Año de construcción:
Concreto 1936
Piedra

Revestimiento
Otras de muros en
técnicas presentes exteriores
el inmueble

Zinc
Ladrillo Madera
Adobe Cemento
Quincha Fibrocemento
Concreto Otro
Piedra

exteriores
Revestimiento de muros interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
Casa con sobre los cimientos de piedra y concreto armado, se construyeron muros medianeros/
cortafuego de ladrillo. Los muros interiores se construyeron con tabiques de roble pellín de
escuadría 4x4" y de 3x4", con soleras de 3x4" y 4x6", usando pernos de anclaje y amarras de
fierro. Algunos muros fueron construidos con tabiques en banda listoneados. Los tabiques en
ambos pisos, están rellenos de adobillos, alambrados, embarrados y enlucidos por dentro. El
revestimiento interior de muros es de revoque de barro empajado, enlucidos a polvillo y yeso.
El revestimiento exterior es de cemento corriente sobre malla de alambre y papel impermeable.
(A.H.M.V.)
Transformaciones y estado de conservación

El inmueble presenta las mismas características que la planimetría y especificaciones técnicas


encontradas en el archivo histórico. El estuco de cemento se observa en estado regular, con
algunas grietas presentes en esquinas de la edificación y bajo ventanas.
Particularidades

De forma cuadrada, lineas simples, sin ornamentación, con ventana ojo de buey, este inmueble
es un representante de la arquitectura moderna. Resulta interesante que haya sido construido
en madera y tierra ya que esta tipología de arquitectura se relaciona al cemento, material
considerando en su momento como moderno.

95
Uso original: Residencial -botica - librería
164 comercial
: Plaza Anibal Pinto
Oficinas,
Placeres
Placeres
Sector: Plan
Av.actual:
Dirección:
Uso: Residencial

Sector: Cerro
Dirección:Uso
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 2 pisos
Ladrillo Arquitectura:
Adobe López y Cuneo Arquitectos Concreto
Quincha Año de construcción: 1941
Piedra

Revestimiento
Otras de muros en
técnicas presentes exteriores
el inmueble

Zinc
Ladrillo Madera
Adobe Cemento
Quincha Fibrocemento
Concreto Otro
Otro

Revestimiento de muros exteriores


interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
Casa Habitación de 250 m2 aprox. Muros exteriores de albañilería de ladrillo, pilares, cadenas y
dinteles de concreto, tabiques de madera rellenos con adobillo en muros interiores. Madera de
roble de pellín, distanciamiento entre pies derechos 0.45 mts. Escuadrías diagonales de 3x4";
pies derechos soportantes 1º piso de 4x4", pies derechos del 1º piso no soportantes y del 2º piso,
de 3x4". Listón de álamo de 3/4"x 1" clavados en ambos lados de todas las maderas que reciban
adobillos. Adobillos de tierra arcillosa, bien empajados, de primera calidad y de 4x8". Todos los
tabiques alambrados, por las dos caras con alambre galvanizado nº14, diagonales a 0.20 mt de
distancia. Estuco exterior: 1ª capa mezcla de cemento corriente; 2ª capa de mezcla de cemento
impermeable y 3ª capa de mezcla de cemento corriente. (A.H.M.V.)

Transformaciones y estado de conservación


El inmueble presenta las mismas características que la planimetría y especificaciones técnicas
encontradas en el archivo histórico. Buen estado de conservación.

Particularidades
Chalet que presenta diferentes técnicas constructivas y protagonismo de su emplazamiento
en la pendiente. Es de interés que sus adobillos fueron especificados en tamaño 4x8", de gran
formato.

96
-botica - libre
-botica - librería
comercialcomercial
Anibal Pinto
original: Residencial

Pinto
actual: Oficinas,
: Plaza
Uso Residencial

: Plaza Anibal
Sector: Plan
Oficinas,
Dirección:
Uso 190
Uso original:
Ramaditas

Sector: Plan
actual:
Dirección:
Sector: Ramaditas
Uso: Residencial
Descripción técnica

Dirección:Uso
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 4 pisos
Ladrillo Arquitectura : Jhon
Adobe Brown
Quincha Año de construcción:
Concreto 1851
Piedra

Revestimiento Descripción técnica


de muros exteriores
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso:
Zinc 2 pisos
Ladrillo Arquitectura:
Madera
Adobe Carmello Martello
Cemento
Quincha Año de construcción:
Fibrocemento
Concreto 1947
Otro
Piedra

Revestimiento
Otras de muros en
técnicas presentes exteriores
el inmueble
interiores

Zinc
Tierra
Ladrillo Madera
Yeso
Adobe Cemento
Madera
Quincha Fibrocemento
Baldosas
Concreto Otro
Piedra

Revestimiento de muros exteriores


interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
Casa construida por etapas. En la primera etapa se construyó el garage con un gran galpón. El
garage se construyó con muros de concreto y el galpón con tabiques de madera de roble de 4x4",
rellenos con adobillos, alambrados y reforzados con sus respectivas escuadras y empalmes.
Los revestimientos interiores fueron realizados con revoque a barro empajado y enlucidos a
polvillo. El estuco exterior es de una mezcla de 1" de cemento sobre malla y papel impermeable,
con una capa de cemento impermeable "portland" y terminado con platachado a la cal. En la
siguiente etapa se realiza una ampliación del galpón en un segundo piso con tabiquería de
roble de 3x4" con esquineros y diagonales de 4x4", rellena con adobillos con revoque interiores
en barro, paja y yeso y exteriores en cemento. En una tercera etapa es ampliada a un chalet,
obteniendo la morfología atual, esto construido con bloques de cemento. (A.H.M.V.)
Transformaciones y estado de conservación
El inmueble presenta las características de la planimetría y especificaciones técnicas
encontradas en el archivo histórico. El estuco de cemento se observa en estado regular, con
algunas grietas presentes
Particularidades

Resulta interesante en cuanto las transformaciones del inmueble en el tiempo, modificando su


morfología, uso y materialidad.

97
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comercialcomercial
Anibal Pinto
original: Residencial

Pinto
actual: Oficinas,
: Plaza
Uso Residencial

: Plaza Anibal
Sector: Plan
Oficinas,
Dirección:
Sector: Cerro O'Higgins
`
Dirección: Mac Iver 18

Uso
Uso original:

Sector: Plan
Uso actual:
Dirección:
Uso: Residencial
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 4 pisos
Ladrillo Arquitectura : Jhon
Adobe Brown
Quincha Año de construcción:
Concreto 1851
Piedra

Revestimiento Descripción técnica


de muros exteriores
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso:
Zinc2 pisos
Ladrillo Madera
Arquitectura: O.Cemento
Adobe Velasco
Quincha Fibrocemento Otro
Año de construcción:
Concreto 1948
Piedra

Revestimiento
Otras de murosen
técnicas presentes exteriores
el inmueble
interiores

Zinc
Tierra
Ladrillo Madera
Yeso
Adobe Cemento
Madera
Quincha Fibrocemento
Baldosas
Concreto Otro
Piedra
Revestimiento de
Revestimiento de muros
muros exteriores
interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro


Cualidades Arquitectónicas
La morfología del inmueble responde al terreno triangular en que se emplaza. Sobre los
cimientos de mamposteria de piedra con mortero de cemento y arena se construyeron los
muros con tabiques de roble de escuadría 4x4" en 1º piso, interiores y exteriores y en 2º piso
de 3x4". Los tabiques en ambos pisos, están rellenos de adobillos alambrados, embarrados
y enlucidos por dentro. El revestimiento interior de muros es de revoque de barro, afinado a
polvillo. El revestimiento exterior original era de tablas tingladas de pino de 3/4x6", pintadas
con dos manos de pinturas al óleo sobre masilla y aparejo, hoy en cemento. (A.H.M.V.)
Transformaciones y estado de conservación
El inmueble presenta las mismas características que la planimetría y especificaciones técnicas
encontradas en el archivo histórico, exceptuando por el revestimiento exterior el cual es hoy
de cemento, con ornamentaciones en ventanas y puertas. El estuco de cemento se observa en
estado regular, con grietas presentes en esquinas de la edificación y bajo ventanas, presentando
además evidencia de humedad.
Particularidades
Demostrativa en cuanto a la expansión territorial de la técnica en la ciudad. Podemos dar
cuenta de la expansión del sistema constructivo desde el plan hasta la parte alta de los cerros.

98
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comercialcomercial
Anibal Pinto
original: Residencial

Pinto
actual: Oficinas,
: Plaza
Uso Residencial

: Plaza Anibal
Sector: Plan
Oficinas,
Dirección:
Dirección: Munizaga 131
Uso
Uso original:

Sector: Plan
Uso actual:
Sector: Playa Ancha
Dirección:
Uso: Residencial
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 4 pisos
Ladrillo Arquitectura : Jhon
Adobe Brown
Quincha Año de construcción:
Concreto 1851
Piedra

Revestimiento Descripción técnica


de muros exteriores
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso:
Zinc 2 pisos
Ladrillo Arquitectura: Arnaldo
Madera
Adobe Barison
Cemento
Quincha Año de construcción:
Fibrocemento
Concreto 1949
Otro
Piedra
Otras técnicas presentes
Revestimiento de muros en el inmueble
exteriores
interiores

Zinc
Ladrillo
Tierra Madera
Adobe
Yeso Cemento
Quincha
Madera Fibrocemento
Concreto
Baldosas Piedra
Otro
Revestimiento de muros exteriores
interiores

Zinc
Tierra Madera
Yeso Cemento
Madera Fibrocemento
Baldosas Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas
La vivienda presenta un muro cortafuego de bloques de cemento con pilares y cadenas de
concreto, el resto del inmueble es de tabique- adobillo de buena calidad. En 1º piso los pies
derechos y diagonales son de roble pellín de 4x4", 2º piso esquineros de 4"x4" mientras que los
pies derecho y diagonales son de 3x4". Se refuerza la solera inferior a los cimientos con pernos
y con planchas de platino en empalmes y esquineros. (A.H.M.V.)
La cubierta original era de tejas.
Transformaciones y estado de conservación
La vivienda fue ampliada y se retiraron los ornamentos en el muro de acceso. Se cambiaron la
mayoría de las ventanas pero se mantienen las proporciones originales.
La vivienda se mantiene en buen estado de conservación.

Particularidades
Este inmueble es de interés por representar una vivienda de clase media en Playa Ancha y
un tipo de arquitectura que no aparenta ser de tabique - adobillo. Se destaca también que el
arquitecto de este inmueble es Arnaldo Barison, quien partició en el diseño de importantes
inmuebles en Valparaíso.

99
Uso original: Residencial -botica - librería
comercial
Dirección: : Plaza Anibal Pinto
Mitre
Oficinas,
Bartolomé 476

Sector: Plan
actual:
Sector: Cerro Barón
Uso: Residencial
Gral.
Dirección:Uso
Descripción técnica
Nº piso: 4 pisos Arquitectura : Jhon Brown Año de construcción: 1851

Descripción técnica
Otras técnicas presentes en el inmueble

Nº piso: 2 pisos
Ladrillo Arquitectura: Carlos
Adobe Harding
Quincha Año de construcción:
Concreto 1951
Piedra

Revestimiento
Otras de muros en
técnicas presentes exteriores
el inmueble

Zinc
Ladrillo Madera
Adobe Cemento
Quincha Fibrocemento
Concreto Otro
Piedra
Revestimiento de muros interiores
exteriores

Tierra
Zinc Yeso
Madera Madera
Cemento Baldosas
Fibrocemento Otro
Otro

Revestimiento de muros interiores

Tierra Yeso Madera Baldosas Otro

Cualidades Arquitectónicas

Casa de dos pisos con terrazas y un pórtico de acceso, 115m2. Tabiques de roble pellín en 1º
piso 4x4" en los esquineros, pies derecho y diagonales de 3x4". Relleno de adobillos alambrados,
revocados y afinados con yeso blanco. En los zócalos estucados, los tabiques están rellenos con
concreto. Estucos de fachada con papel impermeable y malla galvanizada de 3/4". (A.H.M.V.)

Transformaciones y estado de conservación

No presenta cambios en su arquitectura.


Muy mal estado de conservación de revestimientos exteriores.

Particularidades

Se selecciona este inmueble por pertenecer al período de Adobillo tardío, destacándose en sus
especificaciones técnicas el estuco de las fachadas. Esta tipología de vivienda fue frecuente en
los inmuebles de tabique - adobillo registrados entre 1940 y 1957.

100
Palabras del editor

El sistema constructivo del Adobillo, es el resultado de la tecnificación de los


procesos constructivos y la disponibilidad del material en el segundo tercio del
siglo XIX en el puerto de Valparaíso. Uniendo la tradición carpintera de madera y la
tierra, se acuña el término de “Carpintería de tierra” como adecuado para nombrar
esta técnica mixta que permitió erguir la ciudad patrimonial de Valparaíso y luego
exportarla a diferentes ciudades de Chile donde se pueden encontrar algunas
construcciones realizadas con esta tecnología.

Invisibilizado en la segunda mitad del siglo XX por la aparición de nuevas


tecnologías que fueron desplazándolo hasta el olvido, en la presente investigación,
no se encontraron testimonios directos de carpinteros, albañiles y/o alfareros que
hayan trabajado directamente en las obras, confirmándose una discontinuidad en
el ejercicio de la técnica.

En la declaración de patrimonio mundial de la humanidad de Valparaíso, la


tecnología no se hace presente dado que no es reconocida en los atributos de
la ciudad, siendo este a nuestro juicio uno de los aspectos más relevantes en el
patrimonio tanto material, en cuanto a sus edificaciones, e inmaterial, como
tecnología constructiva que representa un fenómeno tecnológico cultural.

En la última década, a consecuencia de la restauración de diversas edificaciones,


se ha redescubierto la tecnología de la estructura de madera rellena con tierra.
Esta “Carpintería de Tierra” ha visto su valorización con las diferentes iniciativas
que la han puesto en relieve. Por ende, este reconocimiento como una tecnología
porteña que representa el estadio cultural de la época en que se originó, registra
que fue ejercida durante un siglo, donde pasó por diferentes estilos y adaptaciones
para dar cuenta de la cambiante época y los acelerados procesos de adaptación del
crecimiento urbano de la ciudad.

Álvaro Riquelme Bravo


Arquitecto especialista en restauración arquitectónica
Editor de contenido
Agradecimientos

Agradecemos la especial colaboración de la Doctora en Historia Isidora Salinas,


quién generó la base de la investigación, a partir de fuentes históricas, sobre la
evolución de la arquitectura y construcción en Valparaíso.

Esta investigación fue posible además, gracias a la colaboración de 15 personas


que compartieron sus experiencias y conocimientos desde distintos ámbitos de su
quehacer y de relacionarse con el adobillo, en entrevistas realizadas el año 2021:

Abarca, Gonzalo: Arquitecto, Docente e investigador en el área de la historia de la


arquitectura.
Aliaga, Sandra: Máster en Restauración de Monumentos Arquitectónicos,
Arquitecta.
Aravena, Amadeo: Constructor Civil, Inspector Técnico de Obras de la
Municipalidad de Valparaíso.
Arbona, Nicolás: Técnico en restauración Patrimonial.
Cisternas, Rocío: Magister en Patrimonio, Arquitecta.
Hurtado, Marcela: Presidenta ICOMOS, Doctora en Historia de la Arquitectura
Iberoamericana, Especialista en Conservación y Restauración Arquitectónica,
Arquitecta, Académica.
Jiménez, Cecilia: Arquitecta, Académica
Jorquera, Natalia: Doctora en tecnología de la Arquitectura, Arquitecta, Académica.
Lecerf, Guido: Maestro mayor Alfarero, productor de adobes, adobillos y ladrillos.
Novoa, Elena: Restauradora Patrimonial, Ingeniera en Construcción, Académica.
Peralta, Archivaldo: Historiador, especialista en Historia del Patrimonio de
Valparaíso.
Sarabia, Gustavo: Arquitecto, Constructor y Académico.
Vega, Francisco: Arquitecto especialista en restauración.
Vera, Ricardo: Habitante de una casa de tabique-adobillo en el Cerro Larraín.
Vergara, Claudio: Arquitecto, especialista en conservación y restauración
Arquitectónica.

Agradecemos la disponibilidad de Myriam González y María Ojeda, quienes


colocaron a disposición el material existente en el Archivo Histórico de la
Municipalidad de Valparaíso.

Agradecemos al Fondo Nacional de desarrollo Cultural y las Artes (Fondart) por


el apoyo y financiamiento otorgados al proyecto.

Agradecemos a Valparaíso.

102
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Otras Fuentes consultadas:


A.H.M.V : Archivo Histórico Municipal de Valparaíso

107
Glosario

Terminología basada en fuentes consultadas para la presente investigación

» Adobe: Técnica constructiva para muros. Masa de barro, frecuentemente


mezclada con paja, moldeada de forma prismática, sin cocer, secada al aire,
empleada en la construcción de muros, paredes y tabiques. En ocasiones, se puede
añadir cal, grava, estiércol para darle mayor consistencia.

» Albañilería: Toda aquella obra formada por elementos unitarios prefabricados,


de dimensiones manejables por un solo operario, constituidos por materiales
naturales o artificiales, como piedra, adobe, arcilla cocida, mortero u hormigón de
cemento, o cualquier otro material compactado, que tenga forma y dimensiones
definidas, sea hueco o lleno. Las obras se forman por la yuxtaposición de estos
elementos individuales, unidos, en general, por un aglomerante adecuado y
eventualmente reforzado por otros elementos de naturaleza similar o heterogénea.

» Arriostramiento: Estructura que otorga sujeción y equilibrio a una construcción


mediante contrafuertes, arbotantes o tirantes metálicos o de madera. Los
arriostramientos trabajan en tensión para resistir y distribuir cargas laterales.

» Diagonal: Pieza de madera puesta de manera oblicua desde la solera inferior a


la solera superior para rigidizar la estructura. Por cada diagonal puesta en una
dirección, debe existir otra contrapuesta en el mismo plano para arriostrar la
estructura.

» Ensordinado: Aislación térmica conformada por una capa de barro estabilizada


con paja, generalmente de trigo, dispuesta en el entrepiso o entre las tejas y el
entablado de cubierta de construcciones tradicionales de tierra cruda .

» Especificaciones técnicas (E.E.T.T): Documentos en los cuales se definen las


normas, exigencias y procedimientos a ser empleados y aplicados en los trabajos
de construcción.

» Fundación: Base de sustentación que se encuentra en la base de una construcción.


Es la encargada de recibir las cargas, esfuerzos y pesos propios de lo construido,
transmitiéndolo al suelo.

» Listón: Elemento de madera de álamo con una escuadría de 1” x 1” que forma


parte del entramado, utilizado como pieza auxiliar en el sistema tabique –adobillo
adosándose a los pie derecho para recibir la muesca del bloque de tierra.

108
» Mampostería: La mampostería es un sistema de construcción tradicional.
Consiste en superponer rocas o ladrillos para la edificación de muros. Los
materiales uniformes o no, se disponen de forma manual y aparejada. Para su
adición se emplea una mezcla de cemento o cal, con arena y agua.

» Muesca: Rebaje que se hace en un elemento (el bloque de adobillo) con una forma
determinada para poder encajar a otro (listón de madera)

» Pandereta de adobe: Tipo de pared con estructura de madera, rellenada de


adobes, generalmente de menor dimensión, colocados en sentido vertical.

» Pie Derecho: Pieza vertical unida por medio de fijaciones clavadas entre
las soleras superior e inferior. Su principal función es transmitir las cargas
provenientes de niveles superiores de la estructura.

» Solera: Pieza horizontal que fija por medio de uniones todas las piezas verticales.
Las soleras superior e inferior tienen la función de distribuir las cargas verticales
provenientes de niveles superiores.

» Quincha (Bahareque o Paupique): Sistema constructivo formado por una malla,


entramado de madera caña, que es rellenada y recubierta por una mezcla plástica
de tierra y fibras.

» Tabique Cobquecurano: Tabiquería de pilares con un ahuecamiento donde se


ensamblan maderas horizontales que luego son revestidas con grandes cargas de
mortero de tierra, realizada en Cobquecura.

» Tapial: Tipo de pared realizada con un moldaje donde es vertida tierra húmeda,
compactada en capas.

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